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Prostatitis

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La próstata es:

La próstata es una estructura glandular firme que rodea la uretra. Produce una secreción alcalina
lechosa delgada que ayuda a la motilidad espermática al contribuir a mantener un pH óptimo. La
contracción del músculo liso en la glándula promueve la expulsión del semen durante la
eyaculación.

Que es la prostatitis

Los pacientes con inflamación de la glándula prostática o prostatitis se clasifican en cuatro


categorías de acuerdo con la forma de presentación clínica y la etiología del proceso:

a) prostatitis aguda bacteriana;

b) prostatitis crónica bacteriana;

c) síndrome de dolor pélvico crónico (o prostatitis crónica no bacteriana), y

d) prostatitis inflamatoria asintomática.

La prostatitis aguda bacteriana representa en torno al 1% de los casos de prostatitis, la forma


crónica entre un 5% y un 10% y el 90% restante corresponde a casos de dolor pélvico crónico

Etiología

El término prostatitis se refiere a una variedad de trastornos inflamatorios de la próstata, algunos


de ellos bacterianos. Pueden ocurrir de manera espontánea, como resultado de sondaje o
instrumentación, o secundaria a otras enfermedades del aparato genitourinario masculino.

 Bacilos gramnegativos (E. coli)


 Enterobacterias (klepsiella)
 Pseudomonas
 s. aureus
 enterococos
 gonococos
 parasitos (schistosomas)

//La prostatitis bacteriana, tanto aguda como crónica, suele deberse a infección por bacilos
gramnegativos (BGN), en particular por E. coli, seguido en orden de frecuencia por otras
enterobacterias (Klebsiella spp., Proteus spp.) y por Pseudomonas aeruginosa. Enterococcus y S.
aureus causan menos del 10% de los casos. Excepcionalmente la infección se debe a N.
gonorrhoeae, T. vaginalis, C. trachomatis, U. urealytcum, M. genitalium, M. tuberculosis,
Cryptococcus (especialmente en pacientes con sida) o parásitos (Schistosomas). //

fisiopatología

Los microorganismos pueden alcanzar la próstata con el reflujo de orina infectada a través de los
conductos prostáticos. Puede tratarse de un reflujo primario, o secundario a la presencia de una
sonda vesical u otra manipulación urológica. Las cepas de E. coli que causan prostatitis poseen
fimbrias de tipo P y tienen factores de virulencia y la capacidad de formar biopelícula, con mayor
frecuencia que las cepas de la flora colónica. Otra posibilidad es el acceso por vía hematógena, en
caso de infección por S. aureus, o por contaminación con flora fecal durante la práctica de una
biopsia prostática transrectal, especialmente si el paciente no ha recibido profilaxis antibiótica.

En la prostatitis aguda los microorganismos invaden el parénquima prostático; en cambio, en la


forma crónica se localizan en la luz de los ácinos y a partir de aquí originan infección recurrente de
la vía urinaria.

Se desconoce la causa del síndrome de dolor pélvico crónico. Se ha especulado sobre la posibilidad
de que se trate de un proceso autoinmune, de una reacción inflamatoria originada por el reflujo
intraprostático de ácido úrico, de un problema funcional (hipertonía del esfínter externo o
disfunción del vaciado vesical) o de una infección por nanobacterias. Algunos datos sugieren la
posible participación de microorganismos como Staphylococcus epidermidis y corinebacterias, que
pueden crecer y formar biopelículas en la superficie luminal de los conductillos prostáticos, sobre
los cuerpos amiláceos o sobre microlitiasis.

Prostatitis bacteriana aguda

La prostatitis bacteriana aguda a menudo se considera un subtipo de infección en la vías urinarias.


La etiología más probable de este trastorno es infección uretral ascendente o reflujo de orina
infectada por E. coli a los conductos prostáticos. Bacterias gramnegativas (especies de Proteus,
Klebsiella, Pseudomonas y Serratia) y enterococos son patógenos menos frecuentes. Bacterias
anaeróbicas y grampositivas rara vez son causa de prostatitis aguda.

Algunas manifestaciones de prostatitis bacteriana aguda son

fiebre,

escalofríos,

malestar general,

polaquiuria y

micción urgente, y

disuria.

dolor perineal insidioso sordo.

La orina puede ser turbia y maloliente por infección de vías urinarias. La exploración rectal
revela tumefacción, sensibilidad y calor de la próstata, con zonas blandas dispersas. El masaje
prostático produce una secreción espesa con leucocitos, la cual al cultivarse genera grandes
cantidades de patógenos.

El tratamiento de la prostatitis bacteriana aguda depende de la gravedad de los síntomas. Suele


incluir antibióticos, reposo en cama, hidratación adecuada, antipiréticos, analgésicos (de
preferencia antiinflamatorios no esteroideos) y ablandadores de heces. Los varones
extremadamente enfermos, como los que tienen septicemia, pueden requerir hospitalización. Tal
vez esté indicada una sonda suprapúbica si la micción es difícil o dolorosa.

Prostatitis bacteriana crónica


A diferencia de la prostatitis bacteriana aguda, la prostatitis bacteriana crónica es un trastorno
sutil difícil de tratar. Los varones con la enfermedad por lo común sufren infecciones urinarias
recurrentes con persistencia de la misma cepa de bacterias patógenas en líquido prostático y
orina. Los microorganismos causantes de la prostatitis bacteriana crónica suelen ser las
enterobacterias gramnegativas. Es posible que se formen cálculos prostáticos infectados, que
contribuyen a la infección crónica.

Los síntomas de prostatitis crónica son variables y entre ellos están

polaquiuria y

micción urgente,

disuria,

molestia perineal y

dorsalgia baja 8 .

mialgia y artralgia

epididimitis secundaria.

Muchos varones experimentan infecciones recurrentes de vías urinarias inferiores o superiores


debido a la invasión recurrente de la vejiga por las bacterias prostáticas. Puede haber bacterias en
la próstata incluso cuando el líquido prostático es estéril. El método más preciso para establecer
un diagnóstico consiste en realizar cultivos de localización 25 , y se basa en acumulaciones
secuenciales de la primera parte del chorro urinario (muestra uretral), la parte media (muestra
vesical), la secreción prostática exprimida (que se obtiene por masaje prostático) y la orina
obtenida después de masaje prostático. Las 2 últimas muestras se consideran orina prostática.
Una muestra prostática exprimida positiva establece el diagnóstico de prostatitis bacteriana y, por
supuesto, excluye el de prostatitis no bacteriana.

Incluso después de que se ha establecido un diagnóstico preciso, a menudo el tratamiento de la


prostatitis crónica es muy desafiante. A diferencia de su acción en la próstata con inflamación
aguda, los fármacos antibacterianos penetran poco en la que tiene inflamación crónica. A menudo
se recurre al tratamiento a largo plazo (3 a 4 meses) con dosis bajas de un antimicrobiano
apropiado para combatir la infección

Síndrome de prostatitis/dolor pélvico crónicos

El síndrome de prostatitis/dolor pélvico crónicos es el síndrome de prostatitis más común y el que


se comprende menos 25 . La categoría se divide en 2 tipos, inflamatorio y no inflamatorio, con
base en la presencia de leucocitos en el líquido prostático. El tipo inflamatorio se llamaba antes
prostatitis no bacteriana, y el tipo no inflamatorio, prostatodinia 25 .

Prostatitis inflamatoria. Un grupo extenso de varones con prostatitis no tienen bacterias en el


aparato urinario, y sin embargo sufren

dolor en el pene, testículos y escroto;


eyaculación dolorosa;

dorsalgia baja;

dolor rectal en la parte interna de las piernas;

síntomas urinarios;

disminución de la libido;

e impotencia.

Los pacientes con prostatitis no bacteriana a menudo tienen inflamación de la próstata con cifra
de leucocitos elevada y células inflamatorias anómalas en las secreciones prostáticas. Se
desconoce la causa del trastorno, y los esfuerzos por demostrar la presencia de patógenos
inusuales (p. ej., micoplasmas, Chlamydia, tricomonas, virus) han sido en gran medida
infructuosos. Se piensa que la prostatitis no bacteriana podría ser un trastorno autoinmunitario.

Prostatitis no inflamatoria. Los varones con prostatitis no inflamatoria o prostatodinia tienen


síntomas similares a los de la prostatitis no bacteriana pero sus cultivos de orina son negativos y
no presentan indicios de inflamación prostática (es decir, recuento leucocítico normal). Se
desconoce la causa de la prostatitis no inflamatoria, pero dada la ausencia de inflamación, la
búsqueda de la causa de los síntomas se ha dirigido a fuentes extraprostáticas. En algunos casos
hay obstrucción funcional evidente del cuello de la vejiga cerca del esfínter uretral externo.

reflujo intraprostático de orina e irritación química de la próstata por orina (por aumento de la
presión en la uretra)

mialgia

Clínica. El síndrome de dolor pélvico crónico se observa con mayor frecuencia en adultos jóvenes.
Cursa con molestias o dolor en la región perineal que puede irradiar hacia el recto, el sacro, los
genitales externos o la zona suprapúbica. A menudo existe un síndrome miccional irritativo u
obstructivo discretos y, ocasionalmente, hematospermia o molestias con la eyaculación. El
paciente permanece asintomático durante largos períodos con fluctuaciones de agravamiento de
los síntomas. La próstata suele ser normal al tacto y el PSA no se eleva.

Tratamiento. Los métodos de tratamiento del síndrome de prostatitis/dolor pélvico crónicos son
muy variables y requieren mayor estudio. Se emplea antibioticoterapia cuando se sospecha
infección oculta. El tratamiento se dirige a menudo al control de los síntomas. Baños de asiento y
antiinflamatorios no esteroideos dan algún alivio sintomático. En varones con síntomas de
irritación urinaria tal vez sean benéficos anticolinérgicos (p. ej., oxibutinina) o bloqueadores α-
adrenérgicos.

Diagnóstico

 El diagnóstico de prostatitis aguda bacteriana debe considerarse ante toda infección


urinaria febril en un varón.
 La detección de leucocituria y la presencia de nitritos en orina tiene un valor predictivo
positivo superior al 90%. El valor predictivo negativo es de sólo el 60%.
 Si la puño-percusión renal es negativa, es muy probable que el paciente sufra una
prostatitis.
 El tacto prostático, el aumento del PSA y, eventualmente, una ecografía transrectal o una
gammagrafía realizada con leucocitos marcados con indio, pueden confirmar el
diagnóstico.
 Habitualmente, no existe indicación de practicar una ecografía salvo en caso que se
sospeche la existencia de un absceso prostático o de litiasis no visible en la radiografía
simple.
 El microorganismo causal puede identificarse mediante la práctica de urocultivo y
hemocultivos.

La existencia de una prostatitis crónica bacteriana debe sospecharse en el varón de mediana edad
con historia de infección urinaria recidivante producida por el mismo microorganismo, sin otra
anomalía urológica que la justifique. (De hecho, la prostatitis crónica es la causa más frecuente de
infección urinaria recidivante en el varón adulto).

1. Fuera del episodio agudo, el diagnóstico de localización prostática de la infección puede


establecerse mediante la práctica de dos urocultivos, el primero realizado con una
muestra del chorro medio de la micción y el segundo, obtenido inmediatamente después,
tras haber practicado un masaje prostático enérgico durante 1 min, lo que presiona la
glándula desde la periferia hacia el centro.
2. Otra posibilidad es sustituir el masaje prostático por un cultivo de semen o de orina
obtenida después del semen.
3. Se considera que el microorganismo aislado procede de la próstata si la densidad de
bacterias en la segunda muestra es al menos 10 veces superior a la de la primera.
4. En la práctica, la mayoría de los pacientes pueden tratarse sin realizar esta prueba. La
ecografía permite descartar la existencia de retención posmiccional como posible causa de
infección urinaria recurrente.

En caso de síndrome de dolor pélvico crónico cabe diferenciar dos subcategorías de pacientes
según tengan o no inflamación prostática, definida por la presencia de leucocitos en el semen, en
la secreción prostática o en la orina obtenida tras el masaje prostático.

 El urocultivo es repetidamente negativo.


 Eventualmente puede ser útil la práctica de una ecografía, una
 flujometría,
 un estudio urodinámico o una
 citología de orina, con objeto de excluir otras patologías.

tratamiento

Prostatitis bacteriana aguda


Los pacientes no tóxicos pueden tratarse en forma ambulatoria con antibióticos, reposo en la
cama, analgésicos, fármacos para ablandar las heces e hidratación.

- fluoroquinolona (p. ej., 500 mg orales de ciprofloxacina 2 veces al día, o 300 mg orales de
ofloxacina 2 veces al día), y puede administrarse hasta que se conozcan los resultados de
los cultivos y las pruebas de sensibilidad.
- Si la respuesta clínica es satisfactoria, el tratamiento se continúa durante unos 30 días
para prevenir la prostatitis bacteriana crónica.

Si se sospecha una sepsis, el paciente es ingresado en el hospital y se le administran

- antibióticos de amplio espectro por vía IV (p. ej., ampicilina más gentamicina). Los
antibióticos comienzan a administrarse después de obtenidas las muestras adecuadas para
los cultivos, y se continúan hasta conocer la sensibilidad de la bacteria. Si la respuesta
clínica es adecuada, la terapia IV se mantiene hasta que el paciente esté afebril durante 24
a 48 h, y se continúa con una terapia oral generalmente durante 4 sem.

Las terapias adjuntas incluyen medicamentos

- aines
- alfa-adrenergicos

Prostatitis bacteriana crónica

La prostatitis bacteriana crónica se trata con antibióticos orales como fluoroquinolonas durante al
menos 6 semanas. La terapia se guía con los resultados del cultivo; el tratamiento antibiótico
empírico para los pacientes con cultivos indefinidos o negativos tiene una tasa de éxito baja. Otros
tratamientos incluyen fármacos antiinflamatorios, relajantes musculares (p. ej., ciclobenzaprina
para aliviar los espasmos de los músculos pélvicos), bloqueantes alfa-adrenérgicos y otras medidas
sintomáticas, como los baños de asiento.

Prostatitis crónica/síndrome de dolor pélvico crónico

El tratamiento es difícil y a menudo tiene resultados insatisfactorios. Además de considerar


cualquiera de todos los tratamientos mencionados, se han intentado los ansiolíticos (inhibidores
selectivos de la recaptación de serotonina [ISRS], benzodiazepinas), la estimulación de los nervios
sacros, la biorretroalimentación, el masaje prostático y los procedimientos mínimamente invasivos
de la próstata (p. ej., la termoterapia con microondas), con resultados variables.

Prostatitis inflamatoria asintomática

La prostatitis asintomática no requiere tratamiento.

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