Admin, 04arqueologia49
Admin, 04arqueologia49
Capulac-Concepción revisitado
Abstract: This work is about the ballcourt in Capulac-Concepcion (P-211), excavated in 1975 by
the group studying with Professor Ángel García Cook (PAPT/FAIC) and built between 600–300
BC during the Texoloc Valley phase during the peak occupation of the site. It is the oldest ballcourt
found to date in the Central Highlands of Mexico. Given the startling news of its disappearance,
we tried to reconstruct the events that led to a murky process of “urbanization” by an organization
of residents that did away with the archaeological remains, given indifferent management on the
part of the authorities responsible for its safekeeping.
Key words: ballcourt, flat inner profile, Formative period, dynamic practice.
Ubicación
Fig.1 Sitio Capulac-Concepción (P-211). Localización geográfica (inegi, 1984: carta topográfica).
Precourt (1983: 619-622, mapa 30) sigue la termi- del rpmza/inah (1977: vol. 21, t. I, libro 15, foja 1,
nología de Cerro Nogal 34-4, y es la clasificación no. de reg. 1, loc. 22). En el trascurso del Proyec-
de uso generalizado. En otras primeras publica- to Atlas Arqueológico Nacional (paan) quedó
ciones García Cook (1974: 87, fotos 1, 2; 1983: 4, registrado con la clave E14B43-21-071, aunque sin
fig. 3) lo denomina P-211, Capulac-Concepción, cédula (Solanes, 1988: Carta Maestra).
siendo más bien un apelativo regional. También
se le conoce como Grupo Amozoc o Grupo del
Sitio Las Vegas, para describir un conjunto que Los juegos de pelota más antiguos
integra al menos cuatro sitios de diversa jerarquía
y función (Fowler et al., 1975: 7, 8, fig. 3) (fig. 3). Enclavado en la región del Soconusco, costa del
El sitio Cerro de las Vegas quedó inscrito por Os- Pacífico en Chiapas, Paso de la Amada se devela
car Aguirre en la Cédula de la Sección Inmuebles como el juego de pelota más antiguo hasta ahora
Fig.2 Vista general del sitio Capulac-Concepción desde la cima del Cerro Las Vegas. De la Iglesia aledaña al casco de la hacienda se desprende en
línea recta la calle que conduce hasta el juego de pelota, hacia la derecha el conjunto de monumentos sobre el Cerro Nogal, y al fondo el Serrijón de
Amozoc (Beristain et al., 1998: fotos 29-30).
Capulac-Concepción revisitado
73
74
ARQUEOLOGÍA 49 • septiembre-diciembre 2014
ocupando rangos bien definidos dentro de la je- especial en el monumento 27 de El Baúl, Guate-
rarquía regional (Wieshew, 1994, I: 342; Fernán- mala (Leyenar y Parsons, 1988: 30).
dez y Hueda, 2008, II: 579, fig. 10). Son las figurillas de barro el testimonio más
Otra estructura temprana que debemos men- antiguo que permite inferir la presencia del juego
cionar es el estrato 1 del juego de pelota de Mon- de pelota en la cuenca de México, se remontan al
te Albán, Oaxaca, muy similar a la estructura periodo Formativo temprano y medio, y proce-
que lo cubrió (Jorge R. Acosta, comunicación per- den de Tlapacoya (ca. 1200-500 a.C.), Tlatilco
sonal). La cronología asignada a la construcción (ca. 1000-500 a.C.) (ibidem: 153, 154, figs. 2-4,
de la subestructura es la segunda mitad de la Catálogo), Ticomán, y la reportada por Matos en
fase Monte Albán II o primeros siglos de la era el Museo de Cuicuilco.
cristiana (Clune, 1963: 19; Flannery y Marcus,
1983: 113).
En este tenor, otra modalidad que da testimo- Patrón de asentamiento del sitio
nio de la práctica son las figurillas de jugadores P-211
reportadas por Arturo Oliveros (1992: 46, 47):
fueron depositadas en las tumbas de tiro de Una tendencia manifiesta es que los sitios más
El Opeño, Michoacán, ostentan un bastón o ma- grandes están compuestos de grupos de montícu-
zo usado para golpear la pelota y protectores los y plaza. Están próximos uno del otro y se dis-
de rodilla, las cuales se remontan a 1500 a.C. De tribuyen uniformemente a través del piso del valle
considerable antigüedad son los materiales recu- o sobre las colinas volcánicas; de hecho, el reco-
perados en el Cerro El Manatí, Veracruz, donde rrido del PPP apoya la idea de pequeñas “zonas
el equipo de Ponciano Ortiz halló una ofrenda vacantes” entre sitios preclásicos mayores, carac-
consistente en esculturas de madera y unas ma terísticas compartidas por San Mateo, Xocotzin-
dejas de hule o pelotas, que datan de 1200 a.C. go, Amozoc y Las Vegas (Fowler et al., 1975: 2;
(Ortiz et al., 1992: 62-65). Por su parte, Michael Precourt, 1983: Apéndice F, Catálogo de sitios
Coe identificó algunas figurillas de San Loren- 33-50, 34-1, 34-4 y 34-7). En general, los ras-
zo, Veracruz —como la representación de ju gos arquitectónicos que conforman un sitio son:
gadores—, cuya data estableció entre 1150 y montículos, plataformas, terrazas y colinas arti-
900 a.C. ficialmente niveladas. Los montículos pueden ser
En Dainzú, Oaxaca, se descubrieron una serie clasificados —de acuerdo con su escala— en
de lápidas de piedra talladas en bajo relieve con habitacional, residencial o cívico-ceremonial
la representación de jugadores de pelota. Las lá- (Precourt, 1983: 122).
pidas estaban colocadas al pie del montículo prin- Dentro de la categoría plataformas se conside-
cipal (Conjunto A). Los materiales asociados ran residenciales o cívico-ceremoniales de acuer-
corresponden a la primera fase de ocupación do con las estructuras que sostienen. La nivelación
(Monte Albán Ib, alrededor de los siglos v y iii intencional de colinas y la construcción de terra-
a.C.) (Bernal y Oliveros, 1988: 51; Oliveros 1992: zas no-agrícolas fueron evaluadas regularmente
45). El análisis formal de los personajes repre como cívico-ceremoniales porque estuvieron in-
sentados muestra la presencia de un “guante” variablemente asociadas con arquitectura comple-
que sirve de protección al antebrazo, con el cual ja a gran escala; sin embargo, cabe la posibilidad
se tomaba, golpeaba o lanzaba la pelota. Se infiere de que hayan sido de elite-residenciales. La línea de
que la práctica se realizaba en un espacio abierto argumentación se apoya en la evidencia recupe-
formalmente delimitado. Con claridad se perciben rada por Gerald Cone en la tercera terraza bajo la
ciertos aspectos relativos a la práctica y al sacri- cima de Cerro Nogal, donde un tronco cónico
ficio. Los yelmos característicos al parecer perso- asociado a una casa contenía docenas de figurillas
nifican jaguares, quizá la deidad tutelar del ritual. pertenecientes a las fases Nogal y Amalucan
Hay reminiscencia de dichos protectores de mano (Fowler et al., 1975: 16-19; citado en Precourt,
distribuidos a lo largo de la costa del Pacífico, en 1983: 122-123, 299-300, 619, mapa 30).
76
ARQUEOLOGÍA 49 • septiembre-diciembre 2014
Recapitulando acerca de la jerarquía del sitio siguiendo con el modelo enunciado en Juan
34.4 (P-211) como un centro regional primario, Yadeun cuando refiere que estas plataformas tie-
encontramos que es el único ejemplo de este tipo nen por objeto restringir el acceso a un espacio
complejo de asentamiento en la meseta que con- sagrado.
tiene arquitectura muy elaborada. El inventario Con ánimo de no repetir lo ya publicado, sigo
de cultura material es el más variado de toda la textualmente la terminología empleada por Pre-
muestra, ya que presenta los artefactos más finos court (1983: 619, Apéndice F) (fig. 4):
y acabados, así como el mayor número de figuri-
llas. La variación en la densidad observada pro- El sitio se localiza en la cima, laderas y campos
bablemente refleja diferencias en la ocupación del alrededor del Cerro Nogal. Hay unos once elemen-
espacio, por ejemplo desde áreas residenciales tos arquitectónicos dentro del sitio (Mapa 30). El
hasta basureros. Los datos en conjunto parecen complejo sobre la cima de la colina se asienta en lo
indicar un esfuerzo coordinado de construcción, que parece ser una plataforma nivelada artificial-
orientado a las actividades cívicas o público-ce- mente. El complejo en sí se compone de un gran
remoniales mediante una institución que dirigió montículo (número 2) en la esquina sureste que da
la ejecución de las obras (Precourt, 1983: 262-264, a la plaza (número 11). La plaza está flanqueada en
mapas 19, 22, tabla 4). sus bordes norte y sur por los terraplenes muy bajos
Nuestro sitio Capulac-Concepción tiene un o encrestados (números 1 y 10). En estos terraplenes
patrón lineal con una extensión aproximada de existen varias zonas elevadas que podrían represen-
750 x 450 m (33 ha equivalentes a 337,500 m2) tar otros rasgos que ahora han sido nivelados (nú-
(García Cook, 1983: 4, fig. 3). Mientras Precourt meros 3 y 4). En los campos al pie norte del cerro
estima una superficie de 48.4 ha (1983: 262, 619, se encuentran cuatro montículos de varios tamaños
40 ha. en tabla 4), también se prevé una media de y formas y un juego de pelota abierto (números 5-9).
20 ha para estos sitios mayores (Fowler et al., Cuatro elementos adicionales probablemente repre-
1980: 85, 87). Como puede apreciarse en la car- sentan estructuras desmanteladas que fueron ma-
tografía disponible, los montículos arqueológicos peadas en estos mismos terrenos (números 12-15).
se extienden hasta el otro extremo de la Barranca Estas huellas eran fácilmente visibles en el suelo
del Águila. debido a su color distintivo, textura y forma, así
Para 1975, siguiendo las observaciones de Gar- como las concentraciones de artefactos… La dis-
cía Cook, el sitio no presentaba una apariencia tribución de éstos se presenta de moderada a muy
monumental: sólo se registraron siete estructuras densa. Los materiales se concentran en las partes
arquitectónicas con alturas que van de 1 a poco del norte y este de la colina porque todas las otras
más de 5 m, un conjunto de cimientos, dos am- áreas están altamente erosionadas.
plias plataformas —la que contiene el juego de
pelota y la localizada en la cima de una loma—,
Montículo principal (2)
además de tres amplias terrazas limitadas por
muros de contención. Es probable que durante la
El basamento mide 25 x 25 x 5 m, desplanta en la
ocupación del asentamiento hayan existido un
cima del Cerro Nogal, en asociación con otro
mayor número de estructuras elevadas, de las cua-
montículo alargado (3) delimita una gran plaza
les persisten los restos de por lo menos tres (Gar-
semi-abierta (11) en cuyo centro se hallaron dos
cía Cook, 1983: 4, fig. 3).
pequeños momoxtles, uno circular y otro rectan-
Existen alrededor de diez terrazas distribui-
gular (fig. 5).
das desde la cima de la loma hasta el borde de la
Barranca del Águila, y ocupan preferentemente
la ladera noreste del cerro siguiendo la pendien- Montículo alargado (3)
te natural del terreno (fig. 3). La sexta de arriba
hacia abajo es perimetral de la gran plaza y pue- Ubicado frente al montículo principal (2) sobre la
de ser considerada una barrera arquitectónica, cima de la loma, adopta en planta la forma de L,
77
Capulac-Concepción revisitado
Fig.3 Fotomapa. Grupo Amozoc o grupo del sitio Las Vegas (inegi, 1984: E14B43-F, curvas de nivel
a C/10 m; Fowler et al., 1975: fig. 3; 1980: figs. 2.1, 3.1).
78
ARQUEOLOGÍA 49 • septiembre-diciembre 2014
Fig. 4 Cerro Nogal (Sitio 34-4). Croquis, clave: montículos (2-8); características del suelo (12-14); juego de
pelota (9); plaza (11); montículos de forma encrestada (1, 10); excavación Proyecto Puebla Preclásico
(pppe) (modificado de Precourt, 1983: mapa 30).
79
Capulac-Concepción revisitado
Fig. 6 Vista general de la gran plaza. A la izquierda montículo arqueológico (P1), y del otro lado la cima del
cerro con el edificio principal enmontado. Entre la ladera fuertemente terraceada y la parte baja del sitio se
distribuyen al menos 10 casas modernas (Beristain et al., 1998: fotos 9-10; Tschohl et al., 1977, II: lám. 2,
foto 18, que data de 1965).
80
ARQUEOLOGÍA 49 • septiembre-diciembre 2014
Montículo (8)
Situado al poniente de la gran plaza, justo al pie Hacia 1975 el terreno que nos ocupa era una pe-
del Cerro Nogal sobre la curva de nivel de 2 370 queña propiedad de la Hacienda Las Vegas, a nom
msnm; está alineado con P-1 y ambos unidos por bre de Luis Orozco u Oropeza. Creo que la zona
el muro de contención de la cuarta terraza, que conservaba todavía su carácter rural y las plata-
sirve para delimitar la plaza a lo largo de su cos- formas presentaban una cubierta parcialmente
tado meridional. arbolada (García Cook, 1974: 85-91, fotos 1 y 2).
No obstante, es necesario mencionar que en el ínte
rin del permiso para excavar la estructura hubo
Plataforma alargada (7) balazos, en tanto el grupo a cargo de García Cook
tuvo que refugiarse en los muros de contención
Pequeño montículo emplazado diagonalmente que bordean la zona exterior del cabezal oriental
entre el cabezal poniente del juego de pelota y el (compárense las figuras 8 y 13, estado de 1984).
81
Capulac-Concepción revisitado
interna durante la exploración (García Cook, to del Bloque Tlaxcala como del valle poblano,
1983: 9-10; 2013: fig, 11). Frecuentemente se asu- remito al lector a su consulta (Cultura y Sociedad,
me que las figurillas están ligadas a actividades 1974: 85-91, fotos 1-2).
domésticas o familiares “de culto”; sin embargo, en Por todo lo anterior, la erección del juego de
la meseta presentan alto grado de aleatoriedad, pelota tuvo que ser efectuada durante el apogeo
en este contexto el sitio 34-4 contiene 17 veces ocupacional del sitio: 600-300 a.C. y no más tar-
más el número de figurillas que las encontradas de. En un plan más conservador, la construcción
en la siguiente comunidad mayor, esta distribu- se llevaría a cabo al final del apogeo del asenta-
ción parece reflejar deposición de figurillas pro- miento, hacia 300 a.C., momento correspondien-
ducto de almacenamiento o desecho, y no de uso te al auge de la frecuencia cerámica obtenida en
(Precourt, 1983: 273, cuadro 10, lista de tipos en la excavación de la estructura. Por tanto, la cons-
pp. 248-249; Tschohl et al., 1977: II: 557, lám. 1, trucción tuvo que haberse llevado a cabo durante
dibujos 1-20). la primera parte de la fase Tezoquipan de Valle,
Queda pendiente describir la manufactura in alrededor del 300 a.C. o antes, pero no después,
situ de artefactos de pedernal y la red hidráulica y su utilización correspondería a partir de ese mo-
de la región, por no disponer de espacio suficiente. mento hasta el inicio de nuestra era (García Cook,
1983: 9, figs. 1, 7). Como veremos adelante, los
especialistas que han investigado la región llega-
Cronología del juego de pelota ron a una apreciación similar.
La periodización establecida por Precourt
La cronología del sitio es incierta. Las muestras (1983: 111, 359, tabla 3) es la columna vertebral
de radiocarbono procedentes del pozo de sondeo del desarrollo cultural para el área base de sus
y del cabezal E no reflejan la temporalidad de la estudios, en la meseta poblana. Para la fase Nogal
estructura. Sabemos que la ocupación del sitio se (Preclásico temprano-medio, 1150-300 a.C.) se
inició desde la parte temprana de la fase cultural cuenta con 27 ocupaciones, mientras para la fase
Tlatempa de Valle (1200 a.n.e.) y se va incremen- Amalucan (Preclásico tardío, 300 a.C.-150 d.C.)
tando a través del tiempo, hasta observarse un la cifra se incrementa a 38 ocupaciones.
máximo ocupacional durante la mitad de Texoloc Debido a la larga historia ocupacional del sitio
de Valle (600 a.n.e.). Se mantiene este apogeo, 34-4, resulta difícil datar los once edificios en pie,
aunque declinando ligeramente, hasta principios aun cuando es posible que la mayoría de ellos pro-
de la cultura Tezoquipan de Valle (300 a.n.e.), cedan de la etapa intermedia y final de la fase
cuando se da una desocupación más acentuada Nogal (Precourt, 1983: 263, tabla 3). Es conve-
que concluye hacia 100 a.n.e., correspondiente a niente cotejar la secuencia cronológica propuesta
la transición de Tezoquipan de Valle y el inicio por el ppp, observamos que las fases Amalucan I
de la cultura Cholula (García Cook, 1983: 9, y II (Altiplano IV y V, Congreso de Americanis-
fig. 7). tas), fechadas hacia 500-100 a.C., son contempo-
Seguimos la periodización propuesta por Gar- ráneas a la parte final de la fase Texoloc y a la
cía Cook para el valle poblano, que por derecho inicial de Tezoquipan, respectivamente. El patrón
propio se constituye como un área cultural defi- general de grandes centros regionales y sus villas
nida; de tal manera nos interesa rastrear el desa- y aldeas dependientes parecen indicar la conti-
rrollo respectivo de las fases Texoloc de Valle nuación del sistema de unidades socio-políticas
(800-300 a.C.), y Tezoquipan de Valle (300 a.C.- auto-suficientes. Sin embargo, el número original
100 d.C.) (García Cook, 1976: figs. 19, 28; también de tres de semejantes agrupamientos registrado
pp. 26-35, t. III, 36-49, t. IV, 45-46, Tezoquipan previamente se ha incrementado a seis (Fowler
de Valle, 40, 41, lista de “Pueblos-Estados” o Pe- et al., 1980: 87, fig. 8.2, la simbología señala la
queños Estados Teocráticos, incluido P-211, fig. categoría Pueblo).
25). En la revista Cultura y Sociedad aparece una Siguiendo a Precourt (1983: 272, mapa 19), du-
síntesis muy completa de la fase Tezoquipan, tan- rante la fase Nogal tardío (Preclásico medio, 650-
84
ARQUEOLOGÍA 49 • septiembre-diciembre 2014
300 a.C.), el sitio fue por antonomasia un centro trabajo se habían localizado 657 sitios arqueoló-
regional primario: gicos correspondientes a 1 528 asentamientos dife
rentes, en un área cercana a 4 500 km2. Siete meses
[…] la presencia de un juego de pelota en 34-4 au- después con los recorridos de área del pant, la
nado a sus múltiples terrazas, estructuras y colinas cifra se incrementó a 717 sitios y 1 677 ocupaciones
reacondicionadas, sugiere la importancia de este distintas (García Cook, 1976a, 1: 69, nota). Tam-
asentamiento sobre todos los demás. El lideraz- bién, para 1974 las investigaciones conducidas por
go asentado aquí probablemente controló o admi- el papt habían afinado los elementos culturales
nistró la operación del sistema de distribución de que caracteriza a cada una de las fases estableci-
agua. La cerámica del 34-4 también indica la pre- das para la región, fijando además sus límites geo-
sencia de una clase de residentes de “elite”, aunque gráficos, donde se distinguen cuatro tradiciones
también hay abundante evidencia de vasijas utilita- culturales diferentes: Bloque Tlaxcala, Valle Po-
rias. La excavación de una de las terrazas del 34-4, blano, Oeste de Tlaxcala y Norte de Tlaxcala
ya descrita, demostró su naturaleza residencial […] (García Cook, 1976: fig. 2; 1983: 1, 2, nota 3).
debido a su asociación con arquitectura compleja, Durante el recorrido de área del Proyecto Pue-
tales terrazas fueron posiblemente asiento para bla Preclásico (ppp), a cargo de Melvin L. Fowler,
construcciones de la “elite”. auspiciado por la Universidad de Wisconsin en
1975 y 1977, se localizaron 170 sitios arqueológi-
Para la fase Amalucan (300 a.C.-150 d.C.) la cos, contribuyendo además con la excavación de
presencia del juego de pelota sugiere que el sitio cuatro asentamientos mayores: Manzanilla, Cerro
continuó administrando y ejerciendo su poder en Nogal, Cerro Amalucan y el sitio Amalucan, los
la microrregión como un centro regional primario, tres primeros explorados en 1975 y el último en
sin embargo, segmentos de esta jerarquía directriz 1963 (Fowler et al. 1975; 1980: 13-14, 76, figs. 2.1
fueron ocupados por los centros regionales secun- A, H, B, B, 3.1). Cabe destacar que el mapa foto-
darios (33-50, San Mateo, y 34-1, Xocotzingo) los gramétrico de Cerro Nogal fue levantado escala
cuales —junto con el sitio 34-4— formaron el 1: 2000 con curvas de nivel a cada metro, y es sin
núcleo del sistema sociocultural que rigió el des- duda el más detallado en su género (Fowler et al.,
tino de la meseta (Precourt, 1983: 300-301, 306- 1975: 7, 8; 1980: fig. 3.4).
307, mapa 22). El Proyecto de la Meseta Poblana conducido
En efecto, durante el Preclásico tardío o fase por Prudence S. Precourt (1977) en un área adya-
Amalucan “las actividades religiosas parecen ha- cente al ppp y cercana al municipio de Amozoc,
berse centrado sobre el sitio 34-4 como es suge- registró cerca de 50 sitios correspondientes a 118
rido por la presencia de un juego de pelota y un ocupaciones (1983: 359, Conclusiones, mapas 1,
gran complejo cívico-ceremonial arquitectóni 2, 48 sitios en p. 111).
camente planeado. Sin duda, el juego de pelota
atrajo participantes y espectadores de fuera pro-
piamente de la Meseta, dado que parece haber El principio del fin
sido el único del área durante ese tiempo” (Pre-
court, 1983: 307, 299). Ante el avance incontrolable de la lotificación,
y al hecho que se habían ya edificado 25 viviendas
al interior de la zona nuclear de monumentos, sur-
Antecedentes de investigación gió la necesidad de presentar ante la Dirección de
Registro del inah una poligonal más bien ajusta-
El Proyecto Arqueológico Puebla Tlaxcala, patro- da para librar las estructuras principales. Deri
cinado por la Fundación Alemana para la Inves- vado del trabajo de foto interpretación y de los
tigación Científica (papt/faic), fue dirigido por Informes consultados, propuse en febrero de 1998
Ángel García Cook entre 1972-1975. Desde fina- levantar un plano de delimitación con el siguien-
les de 1974, transcurridos treinta meses de intenso te trazo (fig. 13): la poligonal envolvente comien-
85
Capulac-Concepción revisitado
Fig. 14 Vista general del sitio Cerro de las Vegas 1 (Cerro Capulac, en Tschohl y Nickel, 1972, I: 356-359)
desde la cima del Cerro Nogal. Obsérvese la colonización desordenada de viviendas que se extienden
hasta el casco de la hacienda Las Vegas (Beristain et al., 1998: fotos 22, 23).
El fraccionamiento
de la Primera Mesa Redonda, México, unam/inah, • García Cook, Ángel, Felipe Rodríguez Betancourt,
nwaf/byu, t. II, pp. 559-582. Monika Tesch, Fernando Cortés de Brasdefer y
Francisco Beristain Bravo
• Flannery, Kent V. y Joyce Marcus 1974. “Cédula de Reconocimiento, Sitio Cerro de las
1983. “San José Mogote in Monte Albán II: A Vegas (P-211)”, México, Archivo del papt/faic.
Secondary Administrative Center”, en Kent V.
Flannery y Joyce Marcus (eds.), The Cloud People. • González Lauck, Rebeca B.
Divergent Evolution of the Zapotec and Mixtec 1994. “La zona del Golfo en el Preclásico: la etapa
Civilizations, Nueva York, Academic Press, olmeca”, en Linda Manzanilla y Leonardo López
pp. 111-113. Luján (coords.), Historia antigua de México, vol. I,
El México antiguo, sus áreas culturales, los oríge
• Fowler, Melvin L., Prudence Precourt, Gerald Cone y nes y el horizonte preclásico, México, inah/unam/
William Woods Miguel Ángel Porrúa, pp. 279-321.
1975. Archaeological Investigations in the Valley of
Puebla; Mexico: The Puebla Preclassic Project of 2008. “La arqueología del mundo olmeca”, en Ma.
the University of Wisconsin, Milwaukee Department Teresa Uriarte y Rebeca B. González Lauck
of Anthropology, University of Wisconsin. (coords.), Olmeca. Balance y perspectivas. Memoria
de la Primera Mesa Redonda, México, unam/inah/
• Fowler, Melvin L., Prudence Precourt, Gerald Cone, nwaf/byu, t. II, pp. 397-410.
Gregory James y William Woods
1980. Archaeological Investigations in the Valley of • Gussinyer, Jordi
Puebla, Mexico: The Puebla Preclassic Project of 1972. “Rescate arqueológico en la presa de la
the University of Wisconsin, Milwaukee, Archaeolo- Angostura (primera temporada)”, Boletín del inah,
gical Research Laboratory, Department of Anthro- núm. 1, pp. 3-14.
pology, University of Wisconsin (Report of Investi-
gations, 35). • Hill, Warren D., Michael Blake y John E. Clark
1998. (Apr. 30). “Ball Court Design dates Back 3400
• García Cook, Ángel years”, Nature, vol. 392, issue, núm. 6679,
1974. “Transición del Clásico al Postclásico en pp. 878-879. UK/USA.
Tlaxcala: fase Tenanyecac”, Cultura y Sociedad, año
1, t. I, núm. 2, pp. 83-98. • Heizer, Robert
1971. “The Olmec Región-Oaxaca”, Contributions
1976. El desarrollo cultural en el norte del valle of the University of California Archaeological
poblano: inferencias de una secuencia cultural, Research Facility, núm. 11, Berkeley, University of
espacial y temporalmente establecida, México, California.
Departamento de Monumentos Prehispánicos, inah
(Serie Arqueología, 1). • Krickeberg, Walter
1966. “El juego de pelota mesoamericano y su
1976a. “Fronteras culturales en el área Tlaxcala- simbolismo religioso”, en Traducciones mesoameri
Puebla”, XIV Mesa Redonda de la Sociedad Mexica canistas, México, sma, t. I, pp. 191-313.
na de Antropología, Las Fronteras de Mesoamérica,
t. 1, México, sma, pp. 69-93. • Leyenar, Ted J.J. y Lee A. Parsons
1988. Ulama, the Ballgame of the Mayas and
1983. “Capulac-Concepción (P-211): un juego de Aztecs, 2000 B.C.-A.D. 2000. From Human
pelota temprano en el Altiplano Central de México”, Sacrifice to Sport, Leiden, Spruijt, Van Martgem &
Jahrbuch für Geschichten von Staat, Wirstschaft De Does.
und Gesellschaft Latinamerikas, Band 20, pp. 1-16.
• Lowe, Gareth W.
2013. “El Juego de Pelota en Capulac-Concepción, 1989. “Algunas aclaraciones sobre la presencia
Amozoc. El más antiguo conocido en el Altiplano olmeca y maya en el Preclásico de Chiapas”, en
Central de México”, Arqueología, núm. 46, Martha Carmona Macías (coord.), El Preclásico o
pp. 117-136. Formativo. Avances y perspectivas, Seminario de
90
ARQUEOLOGÍA 49 • septiembre-diciembre 2014