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Historias y Leyendas de Vallegrande

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David Alejandro Franco

Jesús y Montes Claros de los Caballeros


de Vallegrande

Jesús and Montes Claros of the Knights of Vallegrande

David Alejandro Franco


Estudiante de último año de Arquitectura en la Universidad Católica Boliviana “San Pablo” regio-
nal Santa cruz, Bolivia (2016 - 2021).
Correo: falejandro777@[Link]

Recibido: 11 de enero de 2022


Aprobado: 4 de junio de 2022

Resumen

El texto cuenta diferentes relatos, historias y leyendas que acontecieron en la región de Valle-
grande que describe la convergencia cultural y cómo esto obligó a la Corona Española a fundar
los pueblos del Vallegrande; todos estos acontecimientos influyeron y moldearon una cultura ex-
traordinaria, rica y única.

Palabras claves: Fundación, historia, Vallegrande, convergencia de culturas.


Abstract

The text tells different tales, stories and legends that took place in the Vallegrande region des-
cribing the cultural convergence and how this forced the Spanish Crown to establish the towns
of Vallegrande; all these events influenced and shaped an extraordinary, rich, and unique culture.

Key words: Foundation, History, Vallegrande, convergence of cultures.

Introducción

“El territorio es a América como los monumentos son a Europa” Cazu Zagers.

La cordillera de los Andes atraviesa de norte a sur el subcontinente americano, dividiéndola en dos
diferentes e inconfundibles zonas; esta gran muralla natural que cambia el rumbo de sureste a sur
en su zona central es llamado “el codo de los Andes”. Esta parapeto formó un estrecho, un punto
de convergencia de tres culturas y que al momento de la Conquista de América se encontraba en
litigio entre tres facciones; quechua, guaraní y chiriguana. Los recién llegados al continente junto
a los originarios se fundieron creando una sola cultura.

Los primeros asentamientos en la región de los valles

El pueblo quechua - aimara, gobernado por las dinastías incas, adquirió un grado de organización
política y cultural estableciéndose de manera sedentaria en la zona occidental de América. Del
otro lado de la cordillera de los Andes, en las inmensas planicies habitaban los pueblos guaraníes,

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Jesús y Montes Claros de los Caballeros de Vallegrande

que, desde las rugosidades de la cordillera Oriental, hasta los bordes del Atlántico, trajinaban sin
rumbo fijo, formando numerosas tribus a su paso.

Ambos pueblos en su búsqueda de espacio llegaron a tener contacto, los guaraníes que seguían
el rumbo del río, arribaron al fondo de los valles calientes y llenos de vegetación; mientras que
los quechuas motivados por el misterio de lo desconocido, hacían frente al calor y al miedo que
los bosques les provocaban, de esta manera siguieron la escotadura que atraviesa los Andes y
desciende hacia el Oriente.

El ya formado imperio incaico que se abría terreno lentamente en el Oriente hizo cuanto pudo
para la conquista y control del territorio y en especial de las tribus guaraníes, ya que sus ataques
alcanzaban los valles altos de “Kcochapampa”. Por este motivo, sólo hay avance del imperio hasta
lo que es el paralelo 17° en las últimas estribaciones de los Andes, lo que vendría a ser el denomi-
nado fuerte de Samaipata.

El capitán Martín Sánchez de Alcayata, que acompañó a Ñuflo de Cháves en las exploraciones de
Asunción hasta Lima, en sus memorias describe los relatos recogidos en sus exploraciones, se lee
lo siguiente:

Los hermanos Huancané y Condori miembros de la familia real del Cusco fueron enviados
por el Inca a extender los dominios, el primero se estableció en El fuerte y el segundo en
Caipurun donde funda Guanaco Pampa. Al otro lado de las serranías se encontraba el Gri-
gotá que gobernaba a los pueblos guaraníes de la región, del cual los hermanos hicieron un
fiel aliado del imperio. En este contexto llegan procedentes del río Paraguay 5.000 indios
guaraníes que invaden los dominios del Grigotá, estos sorprendieron y derrotaron al Gri-
gotá y sus aliados, que acudieron en su ayuda, uno en pos del otro, Huancané, Condori y
Turumayu, este último enviado por el Inca desde el Cusco, al enterarse de que Huancané
había caído en combate. Tiempo después el Grigotá retomó la ofensiva y pudo desplazar
a los guaraníes hacia el sur donde se establecieron conociéndoles desde entonces con el
nombre de chiriguanos. (Rojas, 2017, p.25)

Agregado a eso, el capitán relata como un cuento providencial o de las más fantásticas leyendas,
que el Inca mandó a su hermano Manco Inca a conquistar el territorio y éste se dirigió desde
Cusco hacia “el fuerte” y luego más al este, creando un imperio, el más grande y rico, lo describía
como su imperio de mil leguas de largo y cuatrocientas de ancho y que luego lo denominarían el
gran Moxos, el dorado o gran Paitití.

Al final del relato el capitán describe que el Manco Inca desde su palacio en el dorado envía a su
hijo Huainapac a la corte de su hermano en Cusco, en el preciso instante que éste fuera tomado
por Francisco Pizarro (Rojas, 2017), fascinados con el relato del imperio de su padre, los conquis-
tadores comienzan una emigración al Oriente en busca del imperio.

Ocho expediciones fueron enviadas por Pizarro desde 1539, la primera a cargo del capitán Can-
dia, la segunda a cargo de Pedro Anzures fundador de la ciudad de Chuquisaca, así una en pos de
otra todas fracasaron y es que sólo se cruzaba por el estrecho tomando el camino abierto por
Huancané y Condori y que permitía descender suavemente a las pampas del Oriente.

Don Domingo Martínez de Irala gobernador de la provincia del río de la Plata, en sus relatos dio
parte del avance que había logrado desde el río Paraguay hasta el río Grande o “Guapay”. Daría

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vuelta y reposaría en las proximidades del río Paraguay, donde planeaba extender los dominios
mediante la fundación de ciudades al norte de la laguna de los Xaraye (Rojas, 2017), esta misión
es encomendada al capitán Ñuflo de Cháves con un contingente de soldados, pero al no encontrar
una zona para emplazar una población, el capitán Ñuflo de Cháves decidíó abandonar los planes
de Irala y encaminarse en la búsqueda de “el dorado”.

Para proponer dicha campaña el capitán Ñuflo de Cháves tuvo que ir al occidente siguiendo el
camino recorrido por los hermanos Huancané y Condori, desde la cordillera de Chiquitos hasta el
río Grande y después hasta Lima. En Lima, el Virrey le otorga el título de Lugarteniente Goberna-
dor de la nueva gobernación de Moxos y para realizar esta campaña decide establecer ciudades y
bases militares; en efecto, funda La Barranca 1559, Santa Cruz de la Sierra 1561, Lorenzo Real o
de la Frontera 1590.

Estos asentamientos estaban rodeados de innumerables tribus, la mayoría guaraní, pero el que
destacaba entre éstas era los chiriguanos. Estos casi siempre cortaban toda comunicación y apro-
visionamiento entre estas nuevas ciudades y la ciudad de la Plata, así entre 1595 a 1611 se deter-
minó el traslado de Santa Cruz de la Sierra primeramente a Cotoca y después a San Lorenzo de la
Frontera. Y el nombre de Santa Cruz de la Sierra, más místico y arraigado, se superpuso al nombre
de “San Lorenzo”.

Esta estrategia española de trasladar de estación en estación, refundando en una sola varias loca-
lidades, resultó en llevar la ciudad de los pies de la serranía, hasta los pies de los Andes, con el ob-
jetivo de establecer una sólida línea de suministros y comunicaciones entre la ciudad de La Plata
y la gobernaciones de Moxos, donde se creó el obispado de San Lorenzo de la Frontera en 1606.

Pero esta estrategia fue nuevamente burla de los chiriguanos, estos al no poder controlar el cami-
no hacia Santa Cruz de la Sierra ocuparon los valles y ríos de la región del Vallegrande, por donde
este cruzaba en dirección al estrecho, que atraviesa los Andes y que asciende al occidente. Lle-
gando a hacer incursiones por el río Mizque hasta a Kchapampa. Con este inquebrantable espíritu
y una encomiable tenacidad y lucha, generó un grave asunto a la Corona.

Don Ricardo Mujía diplomático y poeta boliviano, durante sus servicios como ministro de gobier-
no y relaciones exteriores en Paraguay y Argentina, describió en uno de sus libros:

Enterado del curso de este fastidioso asunto ordeno por Cédula Real de 20 de marzo de
1590 al Virrey del Perú que prestara ayuda y socorro a las poblaciones; que la Real Audien-
cia de Charcas veía conveniente fundar en la cordillera de los chiriguanos, (...) un pueblo
entre el río Mizque y Santa Cruz de la Sierra, ese intermedio era los valles del denominado
Vallegrande.” (Moreno, 1916 p. 270).

El pedido es aceptado y además el Virrey Juan de Mendoza y Luna III Marqués de Montesclaros
redacta una Cédula Real con fecha del 30 de marzo de 1612 otorgando unos amplios poderes y
recursos para dicha exploración, el cargo cayó en manos de su sobrino el capitán Don Pedro de
Escalante y Mendoza, de servicios en la marina real y que sale de Lima con poco más de treinta
familias españolas y que aumentaron en Potosí y Chuquisaca.

El Virrey le encomienda la creación de una ciudad de españoles, otorgándole una Cédula Real de
la cual se describe textualmente:

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Su persona real tengo, nombro, elijo y proveo a vos del dicho Don Pedro Escalante y Men-
doza (...) y os doy poder de comisión y facultad para que vais a él, y habiendo visto y
tanteado la parte y lugar más cómodo y suficiente en las dichas fortalezas antiguas del
Inca y su comarca de temple, cielo y suelo, (...) haréis fundar una ciudad de que tomareis la
posesión en nombre de su majestad el rey don Felipe nuestro señor, que se intitule y llame
la Ciudad de Jesús de Montes Claros de los Caballeros ” (Rojas, 2017, p. 33).

La Cédula Real redacta 16 cláusulas que describe la disposición de sitios para la iglesia mayor,
casa reales y el cabildo, al igual que repartir las riquezas, la administración de tierras y títulos a los
pobladores, en este ámbito la cláusula n°10 describe una de las características más notables que
poseería la población:

A los que se obligaren a hacer dicha población y la hubieron poblado y cumplido con su
asiento, asimismo se les concede y hace su Majestad, Hijosdalgo de Solar conocido a ellos y
sus descendientes legítimos, para que en pueblo que poblaren y en otras cualesquier parte
de las Indias, sean hidalgos y personas nobles de linaje y solar conocido (..) Y gocen de to-
das las honras de los Caballeros de Castilla (Rojas, 2017, p. 50).

Ya en la ciudad de La Plata y en posesión de la Cédula Real, don Pedro junto a sus capitanes, un
regimiento de 47 caballeros junto a sus familias, sirvientes y posesiones emprendieron rumbo su-
reste por aquel camino que habían abierto lo príncipes Huancané y Condori y que trascurría por
un valle de clima fresco, sus cadenas de montañas que se forjaban de norte a sur paralelamente
y que en su centro dejaba campos del cual surgían manantiales que corrían por canales naturales
hacia el oriente formando un territorio abundante y próspero.

El Dr. Ignacio Terán originario de Vallegrande y miembro fundador de la sociedad geográfica de


Sucre, en uno de sus expediente describía que el gobernador Escalante publica el 10 de mayo
1617 (Moreno, 1916), una Declaratoria de vacancia de los terrenos que en cerca de cuatro años
no habían sido ocupados por sus adjudicatarios, ofreciéndolos a quienes quieran adquirirlos. Así
pudiendo verificar la fundación de la ciudad entre 1612 y comienzos de 1613.

Resulta si, de la ciega o combinada sucesión de los hechos históricos que mientras en las
serranías de Chiquitos, desaparecía definitivamente en 1591, la primitiva y solitaria ciudad
de Santa Cruz de la Sierra, y que un año después de su traslado, cien leguas al occidente, en
las cabeceras del río Yapacaní, al pie de otras serranías y de otro bosquecillo de palmeras,
emergía una ciudad, con el dulce nombre del mártir de la cruz (Rojas, 2017, p. 37).

Dos años después de la fundación de la ciudad de Jesús y Montes Claros comenzaron las incursio-
nes al norte del valle, funda Nuestra Señora de Santa María de la Guardia en 1615, hoy llamada
Comarapa que proviene del quechua “Con-wara”, al año siguiente al noreste funda Saipina del Án-
gel Custodio frente a la fortaleza denominada como Pucará y Santa María de la Regia de Chilón,
al oeste de la ciudad de Montes Claros. En 1618 funda El Valle de la Purificación de la Santísima
Trinidad ubicada a los pies de “el fuerte”.

Conclusión

Don Francisco de Viedma gobernador intendente de Santa Cruz de la Sierra, en un informe al


Virrey de Buenos Aires del 2 de marzo de 1793 (Rojas, 2017), ya en los albores de las guerras de
independencia, describía a Vallegrande como en una época de gran esplendor he influencia sobre
el resto.

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Describe que en la región sólo hablan el idioma castellano y no el quechua dominante en zona de
Cochabamba, que los pobladores tienen una gran formación académica convirtiendo la ciudad de
Montes Claros en el centro sociológico y político de la región y donde irradiaba la población de
toda la provincia, de espíritu fuerte, buenos y de obediencia a Dios, sufridores de trabajo a raíz de
las campañas en contra de los chiriguanos y portugueses, que ha llegado a ser las más importante
región del departamento y una de las principales del país.

Estos relatos acerca de los asentamientos y fundación de Vallegrande tratan de contar quiénes
fueron los seres que dejaron sus huellas impregnadas, creando una cultura única y cómo en sus
comienzos esta tierra siguió atrayendo y convergiendo culturas, ya que con el paso del tiempo
llegaron familias de judíos sefarditas, de árabes y de palestinos que aportaron a esta cultura fun-
diéndose entre los que habitaban.

Un territorio ligado de manera íntima con su pueblo y por eso se reúne para brindar por este te-
rritorio que se convirtió en la razón de su existencia.

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