0% encontró este documento útil (0 votos)
13 vistas2 páginas

En El Bosque

Cargado por

enzo.panjus
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
13 vistas2 páginas

En El Bosque

Cargado por

enzo.panjus
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Aquí tienes otro relato, completamente diferente:

El Silencio del Bosque

En lo profundo del bosque, donde las hojas susurraban secretos


y los árboles parecían inclinarse para escuchar, Carla encontró
un claro rodeado de extraños símbolos grabados en la corteza.
Había salido a caminar para despejar su mente, pero ahora
estaba frente a algo que parecía salido de una leyenda.

En el centro del claro, una roca lisa y brillante emitía un débil


resplandor. Cuando Carla se acercó, escuchó un sonido. No era
el canto de un pájaro ni el crujir de las ramas, sino una voz
tenue y musical que parecía salir de la roca misma.

“Has llegado al umbral, viajera.”

Carla retrocedió un paso, su corazón latiendo con fuerza.


“¿Quién habla?”

“La pregunta no es quién, sino cuándo. Este lugar conecta los


momentos perdidos. Toca la piedra y verás lo que no fue, lo que
pudo ser y lo que todavía está por venir.”

Carla miró la roca con recelo. ¿Un truco? ¿Un sueño? Pero algo
dentro de ella la empujaba a averiguarlo. Con un suspiro,
extendió la mano y tocó la superficie brillante.

Al instante, el bosque desapareció. Ahora estaba en una ciudad


futurista, donde los coches volaban y los edificios brillaban como
estrellas. A su lado, una versión mayor de sí misma le sonreía.
“Aquí lograste todo lo que soñabas. Pero…”

La escena cambió. Ahora estaba en una pequeña cabaña en la


montaña, rodeada de gatos y libros. Parecía tranquila, pero sola.

La última visión fue la más extraña. Estaba en el mismo bosque,


pero había algo diferente. Árboles gigantescos cubrían el cielo, y
criaturas que parecían de otro mundo la miraban con curiosidad.

Cuando Carla retiró la mano, el claro estaba vacío. La roca ya no


brillaba, y los símbolos en los árboles habían desaparecido.

La voz regresó, pero esta vez era un susurro lejano. “Elige con
cuidado. No todos los caminos pueden recorrerse dos veces.”
¿Qué te pareció esta vez? ¿Más misterio o lo dejamos así?

También podría gustarte