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Fallos judiciales sobre derechos y responsabilidades

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  • Derechos de los consumidores,
  • Responsabilidad civil,
  • Derecho tributario,
  • YPF,
  • Decreto 1204/01,
  • Derecho administrativo,
  • Ley 20.091,
  • Corte Suprema,
  • EDESUR,
  • Derechos de exportación
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Fallos judiciales sobre derechos y responsabilidades

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Fallos para admin:

Fallo ekmekdjian

El señor Miguel Angel Ekmekdjian promovió demanda contra Gerardo Sofovich y canal 2 TV en
razón de los siguientes hechos. El día 11 de junio de 1988 en el programa “La noche del
sábado” que producía y dirigía el Sr. Gerardo Sofovich fue entrevistado el señor Dalmiro Saenz.
Durante el desarrollo de la entrevista Saenz “se expresó con una serie de frases agraviantes…
en relación a nuestro Señor Jesucristo y a su Santísima Madre” según textualmente consigna
en su comienzo el fallo.

El 4 de julio de 1988 Ekmekdjian remitió a Gerardo Sofovich y Canal 2 una carta documento
solicitándoles que su texto fuera leído en el mismo programa “La noche del sábado”. Al no
obtener respuesta inició demanda judicial contra Sofovich y el Canal 2 fundándose en el hecho
de que había sido lesionado profundamente “su sentimiento de católico cristiano” y entender
que le asistía el denominado “derecho a réplica” (Artículos 13 y 14 del Pacto de San José de
Costa Rica). También denominado derecho de rectificación o respuesta. La demanda fue
contestada.

El juez de 1ra instancia la desestimó, Ekmekdjian apeló y la Cámara de Apelaciones confirmó la


sentencia de 1ra. instancia. Contra ese fallo de segunda instancia, Ekmekdjian recurre ante la
CSJN.

Fallo Colegio Público de Abogados

Al confirmar la inconstitucionalidad de dos artículos del Decreto 1204/01 que eximían a los
abogados del Estado de matricularse en colegios públicos y pagar tasas por dicha
matriculación, la Corte estableció, luego de realizar una Audiencia Pública, expresas
limitaciones al Poder Ejecutivo para el ejercicio de funciones legislativas delegadas por el
Congreso en el marco de la Ley25.414.

Con el voto de los ministros Lorenzetti, Fayt, Petracchi, Maqueda, Zaffaroni y Argibay, la Corte
Suprema de Justicia de la Nación confirmó la sentencia de la Sala V de la Cámara Nacional de
Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal que había declarado la
inconstitucionalidad de los artículos 3º y 5º del decreto 1204/01, según los cuales los abogados
del Estado Nacional estaban eximidos del pago de cualquier tasa o gravamen establecido por
leyes nacionales, provinciales o de la Ciudad de Buenos Aires, y que sólo necesitaban estar
inscriptos en el Registro de Abogados del Estado, sin que, por lo tanto, se requiriera otra
matriculación profesional. El Tribunal tomó tal decisión luego de evaluar los antecedentes y
escuchar a las partes en la audiencia pública realizada el 24 de septiembre pasado.

La causa fue iniciada como consecuencia de la demanda interpuesta por el Colegio Público de
Abogados de la Capital Federal, que veía afectada la percepción del “derecho fijo” y la
potestad de controlar la matrícula de los abogados que litigan en esta Ciudad, tal como había
sido establecido en el año 1985 por la ley 23.187. En la referida Audiencia Pública, el Colegio
Público de Abogados insistió en que la emergencia económica ha terminado y que la
delegación legislativa tiene limitaciones.

La Corte señaló que las normas citadas fueron dictadas por el Presidente de la Nación en el
marco de la delegación legislativa contemplada en el art. 1º, inciso “f”, de la ley 25.414.
No obstante -remarcó el Tribunal- el Congreso no delegó en el Poder Ejecutivo una potestad
genérica de derogar cualquier ley con el fin de lograr una reducción del gasto público -como
alegó el Estado Nacional, demandado en este pleito- puesto que ello no sólo no surgía del
texto de la ley sino que, además, tal criterio sería tan indeterminado que violaría el art. 76 de
la Constitución Nacional.

El citado art. 1º, inc. “f”, permite al Ejecutivo derogar total o parcialmente leyes que “afecten o
regulen el funcionamiento operativo de organismos o entes de la administración”, lo que debe
entenderse en referencia a leyes cuya derogación, por su especificidad, no altera o modifica de
manera grave otros fines o políticas legislativas que las dirigidas explícitamente al
funcionamiento de la administración pública.

El decreto 1204/2001, destacó la Corte, excede los términos de esta delegación, porque no
afecta ni regula de manera específica a la administración o sus entes descentralizados, sino
que lo hace respecto de quienes ejercen la abogacía. En este sentido, dijo que no es relevante
que la administración pueda verse “indirectamente” beneficiada al no tener que afrontar los
gravámenes que deben pagar sus abogados y no se advierte, ni se ha alegado, qué beneficio
sobre algún organismo público se derivaría de la exención de la matriculación en el Colegio
Público de Abogados.

Se desechó también el argumento del Estado Nacional, según el cual mediante el decreto
aludido se ejercían atribuciones que eran de competencia exclusiva del Presidente de la
Nación. Se dijo en la sentencia que desde la presidencia de Urquiza hasta la ley 23.187,
existieron al menos siete leyes que regularon esta materia.

La Corte recordó que el artículo 76 de la Constitución Nacional prohíbe que el Congreso


delegue facultades en el Poder Ejecutivo, pero también estableció excepciones específicas que
se inspiran en criterios jurisprudenciales imperantes en los Estados Unidos de Norteamérica.
La idea fundamental de esta prohibición radica en que el Congreso no puede delegar el poder
de hacer las leyes.

Por ello, la delegación que de modo excepcional se admite debe reunir ciertos recaudos, entre
los que cabe subrayar: 1º) que la delegación sin bases o criterios inteligibles para su ejercicio
está prohibida; 2º) cuando las bases estén formuladas en un lenguaje demasiado genérico e
indeterminado, la actividad delegada será convalidada por los tribunales si el interesado
supera la carga de demostrar que la disposición dictada por el Presidente es una concreción de
la específica política legislativa que tuvo en miras el Congreso.

De tales premisas, la Corte deduce que cuanto más amplia e imprecisa sea la delegación,
menor será el alcance de las atribuciones que podrá ejercer el Poder Ejecutivo. Y a la inversa,
cuanto más claras sean las directivas de la ley delegatoria, mayores probabilidades de éxito
tendrá quien defienda la validez de las normas dictadas en su cumplimiento porque con mayor
facilidad podrá demostrar su adecuación a la ley.

En el presente caso, el Tribunal objetó los argumentos del Estado Nacional, quien se apoyó en
una lectura sumamente amplia e indeterminada de la ley 25.414 y no demostró que, pese a
ello, el decreto formaba parte de una política que efectivamente adoptó el Congreso. Por el
contrario, se limitó a solicitar una aplicación mecánica del texto legal, en la versión vaga e
inexpresiva por él mismo propuesta.
La doctora Highton de Nolasco votó en disidencia. Para ella, en el decreto 1204/2001, el
presidente ejerció una competencia que se encuentra dentro de la zona de reserva de la
Administración, esto es, una competencia que la propia Constitución Nacional en su artículo
99, inciso 1º, le atribuyó al presidente de la Nación como responsable político de la
administración general del país. Señaló que el Colegio Público de Abogados de la Capital
Federal es una “persona pública no estatal”, a la que la ley 23.187 le encomendó una actividad
cuya titularidad corresponde al Estado Nacional, como es la de controlar la legalidad del
ejercicio profesional de los abogados en dicha ciudad. Y que, si bien es cierto que mientras no
se organizó un registro de abogados del Estado, éstos cumplieron con las exigencias de la ley
23.187, no existe óbice para que esa circunstancia cambie, tal como ocurrió con la ley 12.954
o, en la actualidad, con el decreto 1204/2001, máxime cuando la ley 23.187 no contemplaba
expresamente la situación de los abogados del Estado.

Caso “Estrada A. y Cía S.A c/ Resol 71/96 Sec. Ener. y Puertos ”(Resuelto el 5/04/2005).

En el caso "Estrada" la Corte afirmó la responsabilidad de las empresas de servicios públicos y


aseguró el derecho de los usuarios a exigir una reparación de los daños sufridos por la falta de
servicio.

Hechos

A fines de 1993 y comienzos de 1994, la empresa EDESUR interrumpió el servicio eléctrico


durante un mes y medio. El ENRE (organismo de contralor de las empresas que prestan el
servicio público de electricidad) sancionó a EDESUR por este incumplimiento y le impuso una
multa de casi 4 millones de [Link] sociedad comercial “Estrada y Cia, S.A” demandó a
EDESUR ya que el incumplimiento del servicio durante ese tiempo había impedido que
funcionara su planta industrial. Por ello exigió que le indemnizara los dañados causados por un
total de $ 163.770 pesos.

El caso llegó a la Corte Suprema para que determinara si a EDESUR se le podía exigir que
pagara esta indemnización o, bien, si la ley y el contrato de servicio público limitaba la
responsabilidad de esta empresa al pago de la multa. La segunda cuestión que debía resolver
la Corte era si el reclamo por esta indemnización podía ser resuelto por el ENRE o si sólo podía
ser decidido por la justicia.

Decisión de la Corte

La Corte Suprema resolvió que EDESUR podía ser demandada por los daños y perjuicios
causados por no haber prestado el servicio de provisión de energía eléctrica en las condiciones
previstas en el contrato (Voto de los jueces Petracchi, Boggiano, Maqueda, Highton de
Nolasco, Belluscio, Zaffaroni y Lorenzetti. Fayt votó en disidencia, rechazando el recurso por
cuestiones formales. Argibay consideró innecesario resolver esta cuestión).Los jueces basaron
su decisión en que el contrato de servicio público con EDESUR expresamente establecía esta
obligación. Además, señalaron que la limitación a la responsabilidad civil sólo podría surgir de
una ley dictada por el Congreso que justificara, debidamente, la razón de ser de esa medida.
Los jueces Petracchi, Boggiano, Maqueda, Highton de Nolasco y Lorenzetti rechazaron el
argumento de que por reconocerse esta responsabilidad civil se causaría el aumento de las
tarifas lo que al final perjudicaría a todos los usuarios. Para estos jueces, esto no sería una
consecuencia posible porque la ley no autoriza aumentar las tarifas para amortizar los costos
causados por el propio incumplimiento del servicio.

Zaffaroni fue el único juez que argumentó que esta posición encontraba justificativo en el
artículo 42 de la Constitución Nacional que asegura la protección económica de los usuarios de
los servicios públicos.

En segundo lugar, la Corte resolvió que este reclamo no podía ser resuelto por el ENRE sino
que correspondía que fuera analizado y decidido por la justicia (Voto de los jueces Petracchi,
Boggiano, Maqueda, Highton de Nolasco, Lorenzetti, Belluscio y Argibay).

Zaffaroni votó en disidencia. Para este juez, la ley que regula la actuación del ENRE le otorga
competencia para resolver este tipo de reclamos y que ello no era violatorio de la división de
poderes porque existía la posibilidad de que la justicia revisara esa decisión. Fayt votó en
disidencia, rechazando el recurso por cuestiones formales. Argibay consideró innecesario
resolver esta cuestión.

Verrocchi E. D. c/ Poder Ejecutivo Nacional - Administración Nacional de Aduanas s/ acción


de amparo.

El Poder Ejecutivo dictó los decretos de necesidad y urgencia Nº. 770/96 y 771/96 mediante
los cuáles suprimió las asignaciones familiares a los trabajadores cuyas remuneraciones
superaran los $1.000. Afectado por la medida Verrochi presentó una acción de amparo
aduciendo de inconstitucionalidad los mencionados decretos por resultar violatorios de la
garantía de protección integral de la familia, reconocida en el Art. 14 bis de la Constitución
Nacional.

El actor alegó además que el decreto no estaba fundado en una situación de necesidad y
urgencia. El amparo resultó procedente tanto en primera como en segunda instancia, por lo
que el fisco interpuso recurso extraordinario federal.

La Corte Suprema confirmó la inconstitucionalidad de los decretos impugnados, disponiendo


que el Poder Ejecutivo no estaba facultado para dictar disposiciones de carácter legislativo.
Agregó que para que fuera procedente la emisión de los decretos de necesidad y urgencia
debían concurrir algunas de las circunstancias excepcionales a saber: que el Congreso no
pudiera reunirse por razones de fuerza mayor o que la situación que requiriera solución
legislativa fuera de tal urgencia que no permitiera aguardar el dictado de una ley por el
Congreso, causales que no se encontraban en el presente caso.

Además, alegó que el Poder Judicial estaba facultado para controlar que en el caso concreto
existieran las circunstancias excepcionales alegadas por el Poder Ejecutivo.

Concurrencia de Petracchi.
Declara la inconstitucionalidad de los decretos en cuestión en base a que el art. 99 inc. 3 de la
Constitución Nacional exige como requisito de validez de los decretos de necesidad y urgencia
la intervención de una comisión bicameral permanente como fase de control, que debía ser
creada mediante una ley especial, aún no dictada. Por ello los decretos en examen no podían
ser emitidos porque de lo contrario dejarían de ser actos concurrentes de dos poderes para ser
actos unilaterales y discrecionales del Poder Ejecutivo.

Concurrencia de Boggiano.

Señala que el Poder Legislativo dictó la ley 24.714 que derogó los decretos en cuestión como
manifestación de su disconformidad con las normas en examen.

Disidencia de Nazareno, Moline O`connor y López.

Admiten la validez de los decretos de necesidad y urgencia ya que su emisión es una atribución
constitucional del Poder Ejecutivo que no puede quedar subordinada al dictado de una ley
reglamentaria. De no ser así la omisión legislativa privaría al Presidente de una facultad que le
es expresamente reconocida por la ley suprema. Asimismo no resulta imprescindible la
creación de una comisión bicameral para que el Congreso pueda controlar los decretos
emitidos. Finalmente alegaron que si bien la ley 24.714 derogó los decretos en cuestión no los
anuló retroactivamente. Por ende el Congreso convalidó tácitamente los efectos generados
por los decretos durante su vigencia.

Este fallo sienta el carácter excepcional de los decretos de necesidad y urgencia, y la función
de contralor constitucional por parte de la Corte Suprema de Justicia de los actos de gobierno.

FERNÁNDEZ ARIAS c/ POGGIO

El Congreso sancionó las leyes 13.246, 13.897 y 14.451, que ordenaban al Poder Ejecutivo a
organizar en el Ministerio de Agricultura las Cámaras Regionales Paritarias de Conciliación y
Arbitraje obligatorio, y una Cámara Central.

Estas cámaras estaban integradas por representantes de los propietarios de terrenos rurales y
de los arrendatarios y aparceros.

Creados los organismos, se organizaron de la siguiente manera, las Cámaras Regionales tenían
competencia exclusiva en la decisión de todas las cuestiones suscitadas entre arrendadores y
arrendatarios o aparceros, con motivo de los respectivos contratos de arrendamiento o
aparcerías rurales, las decisiones de esta Cámara debían apelarse ante la Cámara Central cuyas
decisiones eran susceptibles del recurso extraordinario ante la Corte Suprema.

El caso se origina por un conflicto entre Fernández Arias y Poggio en el cual la Cámara Regional
de Trenque Lauquen, condenó a Poggio a entregar el predio en cuestión; contra dicho
pronunciamiento, el condenado dedujo recurso extraordinario, que al ser denegado motivó
una queja ante la Corte Suprema, donde impugnó la constitucionalidad de las leyes 13.246,
13.897 y 14.451, ya que por éstas se crearon órganos administrativos dotados de facultades
jurisdiccionales lo que contraria al Artículo 95 de la Constitución Nacional, que impide al Poder
Ejecutivo el ejercicio de funciones judiciales, resulta violatorio el Art. 67 inc. 11 de la
Constitución toda vez que se faculta a las Cámaras Paritarias para resolver sobre materias
propias de autoridades judiciales de las provincias, e incumple el Artículo 18 de la Constitución
Nacional, en cuanto se reconoce a toda persona el derecho de defensa en juicio ante el Poder
Judicial. Las leyes cuestionadas extraen de la esfera judicial ciertos conflictos para que sean
resueltos exclusivamente por tribunales administrativos.

Se revoca la sentencia apelada y la corte declara la inconstitucionalidad de las normas


impugnadas. Dejando sentando que, resulta compatible con la Constitución Nacional la
creación de órganos administrativos con facultades jurisdiccionales, teniendo en cuenta que se
han ampliado las funciones de la administración, como medida necesaria para la ágil tutela de
los intereses públicos. Si bien nuestra Constitución recepta la doctrina de separación de
poderes, por lo que la función de juzgar le correspondería sólo al Poder Judicial, este precepto
debe interpretarse dinámicamente según las cambiantes necesidades sociales.

Las decisiones de los órganos en discusión deben quedar sujetas a revisión judicial, de lo
contrario se violaría el Art. 18 de la Constitución Nacional, que reconoce a todos los habitantes
del país el derecho a acudir a un órgano judicial. Hay que diferenciar la adecuación del
principio de división de poderes en la vida contemporánea, y la violación de su esencia, lo que
sucedería si se privara totalmente al Poder Judicial de sus atribuciones.

La instancia judicial obligatoria no se satisface con la posibilidad de interponer recurso


extraordinario ante la Corte Suprema, ya que no es un proceso de amplio conocimiento, por lo
tanto no es suficiente para garantizar el derecho a una instancia jurisdiccional profunda y
completa.

Disidencia de fundamentos. Dres. Boffi, Boggero, Aberasturi.

Coinciden con el fallo de la mayoría pero disienten con los argumentos, son más restrictivos en
cuanto a la procedencia de conceder funciones jurisdiccionales a órganos administrativos.

El Art. 95 de la Constitución Nacional prohíbe al Poder Ejecutivo el ejercicio de funciones


judiciales, contrariando este precepto constitucional las leyes en examen confieren facultades
jurisdiccionales a órganos creados en el ámbito de la Administración.

Si bien las necesidades sociales pueden requerir que organismos administrativos ejerzan
excepcionalmente funciones judiciales, el Art. 18 de la Constitución Nacional exige que
siempre exista una instancia judicial.

Los integrantes de las Cámaras Paritarias son designados y removidos por el Poder Ejecutivo,
no gozan por lo tanto de la independencia necesaria para desempeñar la función judicial,
como así tampoco poseen título habilitante para ejercer una función jurídica.

Por disposición del Art. 67 inc. 11 de la Constitución Nacional las provincias se reservan la
aplicación del derecho común, contrariamente las normas impugnadas establecen un sistema
por el cual el derecho será aplicado por las cámaras creadas, las que tienen jurisdicción
nacional, no provincial.
Es aceptado el ejercicio de funciones jurisdiccionales por órganos administrativos. El Poder
Judicial debe conservar la atribución de revisar las decisiones que dicten los tribunales
administrativos. El recurso extraordinario federal no satisface el requisito de revisión judicial.

Resumen fallo Consumidores Argentinos Consumidores Argentinos c. EN – PEN

HECHOS: Consumidores Argentinos, Asociación para la Defensa, Educación e Información del


Consumidor”, promovió acción de amparo, en los términos del art. 43 de la Constitución
Nacional y de la ley 16. 986, contra el Poder Ejecutivo Nacional, con el objeto de que se declare
la inconstitucionalidad del decreto de necesidad y urgencia 558/02, en cuanto modifica en
forma sustancial la ley 20.091 de entidades de seguros y su control; y “lesiona, restringe, altera
y amenaza con arbitrariedad e ilegitimidad manifiesta los derechos y garantías contemplados
en la Constitución Nacional”, en concreto los previstos en sus arts. 17, 18, 42, 75, inciso 12, y
109.

CORTE SUPREMA(voto mayoría):

– La interpretación de la Constitución Nacional, en cuanto regula los decretos de necesidad y


urgencia, debe ajustarse a los principios del estado constitucional.

– En el referido art. 99, inciso 3º, se establece que el Poder Ejecutivo sólo podrá emitir
disposiciones de carácter legislativo “cuando circunstancias excepcionales hicieran imposible
seguir los trámites ordinarios previstos por esta Constitución para la sanción de las leyes, y no
se trate de normas que regulen materia penal, tributaria, electoral o el régimen de los partidos
políticos”. Estos decretos “serán decididos en acuerdo general de ministros que deberán
refrendarlos, conjuntamente con el jefe de gabinete de ministros”.

– En lo que respecta a la existencia de un estado de necesidad y urgencia, es atribución de este


Tribunal evaluar, en este caso concreto, el presupuesto fáctico que justificaría la adopción de
decretos que reúnan tan excepcionales presupuestos

. – Que una vez admitida la atribución de este Tribunal de evaluar el presupuesto fáctico que
justificaría la adopción de decretos que reúnan tan excepcionales características, cabe
descartar de plano, como inequívoca premisa, los criterios de mera conveniencia del Poder
Ejecutivo que, por ser siempre ajenos a circunstancias extremas de necesidad, no justifican
nunca la decisión de su titular de imponer un derecho excepcional a la Nación en
circunstancias que no lo son.

–El Poder Ejecutivo destacó que “( ) la crítica situación de emergencia económica y financiera
por la que atraviesa el país, en la que se desenvuelve el mercado asegurador, configura una
circunstancia excepcional que hace imposible seguir los trámites ordinarios previstos por la
Constitución Nacional para la sanción de las leyes, resultando de toda urgencia y necesidad el
dictado del presente decreto” (considerando 5º) , a cuyo fin invocó “( ) las atribuciones
conferidas por el art. 99, inciso 3”, del texto constitucional (considerando 7º).

– Por lo demás, cabe señalar que las modificaciones introducidas por el Poder Ejecutivo a la ley
20.091 no traducen una decisión de tipo coyuntural destinada a paliar una supuesta situación
excepcional en el sector, sino que, por el contrario, revisten el carácter de normas
permanentes modificatorias de leyes del Congreso Nacional. En estas condiciones, cabe
concluir en la invalidez del decreto cuestionado en el sub lite, por cuanto no han existido las
circunstancias fácticas que el art. 99, inciso 3º.
Resumen Fallo Selcro

Hechos: La Cámara hizo lugar a una acción de amparo y declaró la


inconstitucionalidad del segundo párrafo del art. 59 de la ley 25.237 en cuanto delegó en el
Poder Ejecutivo Nacional la facultad de establecer los valores para determinar las tasas a
percibir por la Inspección General de Justicia. La demandada interpuso recurso
extraordinario. La Corte Suprema de Justicia de la Nación confirmó la sentencia.

Dictamen del Procurador: El tributo discutido es una tasa, en tanto establece de modo coactivo
una contraprestación pecuniaria por un servicio brindado y su presupuesto de hecho consiste
en una situación que determina, o se relaciona, necesariamente, con el desenvolvimiento de
una cierta actividad de un ente público relativa, en forma individualizada, a la persona
obligada a su pago(sujeto pasivo contribuyente). La tasa es una categoría tributaria derivada
del poder del imperio del estado, con estructura jurídica análoga al impuesto y del cual se
diferencia únicamente por el presupuesto de hecho adoptado por la ley, que en este caso
consiste en el desarrollo de una actividad estatal que atañe al obligado y que por ello, desde el
momento en que el estado organiza el servicio y lo pone a disposición del particular, este
no puede rehusar el pago aun cuando no haga uso de el, el servicio tiene en mira el
interés general. El primer principio fundamental del derecho tributario es el principio
de legalidad. Solo el congreso impone las contribuciones que se expresan en art.4 y art 52 que
corresponde a la cámara de diputados la iniciativa de las leyes sobre contribuciones.

Nombre del caso: “Serra, Fernando H. y otro c. Municipalidad de Buenos Aires”.

Hechos: Declaran la caducidad de instancia de cobro de honorarios por dirección e inspección


de una obra que no se logró llevar a cabo, donde ante ello apela la parte actora. La Cámara
resuelve en revocar dicha sentencia considerando que no hay una caducidad del plazo. La
Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires interpone recurso extraordinario, el que es
rechazado por no haber una sentencia definitiva. Ya que no hay cuestión federal conforme al
Art. 280 CPCCN

Cuestiones planteadas:

●Conforme a la ley de procedimiento administrativa 19549 no son aplicables al caso por estar
vinculadas con plazo de caducidad y agotamiento de la vía administrativa, por eso resulta
improcedente porque para rechazar una prescripción de sentencia debe ser definitiva.

●Sin embargo, existe merito suficiente para la habilitación de la instancia por reforma del
art.280 CPPCCN ayudando a reforzar el criterio de especialidad que orienta a al tribunal para
tratar más a fondo sobre problemas graves constitucionales y federales que pueden llegar
afectarlos.

●Para que haya habilitamiento de la vía debe haber agotamiento de la instancia


administrativa, previo a ello deben ser revisados para modificar o impugnar dichos actos
administrativos quedando a cargo esa tarea por estar en zona de reserva de la Administración
Pública, de los contrario no es posible interponer RE ante la CSJN.

Decisión de primera instancia: declarar la caducidad del cobro de honorarios por la dirección e
inspección de una obra contratada que no se llevó a cabo, apela la actora.
Decisión segunda instancia: revoca la sentencia ya que considera que no hay caducidad, la
Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires interpone un Recurso extraordinario, se rechaza.

Agravios del apelante: arbitrariedad de sentencia, interpone recurso extraordinario y se va en


queja ante la CSJN.

Vía para acceder a la Corte: interposición de recurso extraordinario.

Decisión de la Corte (holding): desestimar la queja, por haber recurrido Serra fuera de termino
y por lo tanto no hubo un agotamiento previo de la instancia administrativa por no ser una
sentencia definitiva o equiparable (conf. Art.14 ley 48).

Cuestiones de relevancia para la materia: debido al caso en cuestión, establecido por la norma
sabemos que hay una administración pública que se encarga de las cuestiones entre el estado
y administrado (particulares) donde tiene un poder concedido para poder controlar o limitar al
PE siempre y cuando respetando la división de poderes. Y viendo en este fallo planteado
donde para recurrir a la CSJN primero debe haber un agotamiento previo de la instancia
administrativa, por ejemplo, y en base a ello, si es denegada, recién ahí poder interponer un
recurso extraordinario para que se encargue de ahondar más sobre las cuestiones que son
planteadas.

“Camaronera Patagónica S.A. c/ Ministerio de Economía y otros s/ amparo”

El fallo se trata de una empresa pesquera que comenzó a pagar retenciones en marzo de 2002,
en virtud de dicha resolución, y luego de años de litigio juidicial, la Corte entendió que todo lo
actuado por el PEN en materia de Derechos de Exportación entre marzo y agosto de 2002 es
inconstitucional. La Corte reitera en este fallo el principio de reserva legal en materia
tributaria, es decir, reafirma que la potestad de fijar tributos, aranceles y derechos aduaneros
es materia exclusiva del Poder Legislativo. Es mensaje es contundente: es inconstitucional y
nula de nulidad absoluta toda modificación hecha sobre Derechos de Exportación por parte
del PEN por fuera del periodo en que tuvo facultades delegadas por parte del Congreso.

¿Qué implicancias tiene este fallo? En primer lugar, todos los exportadores de cualquier
producto contemplado en la Resolución 11/2002 y modificatorias que han pagado derechos
de exportación por sus envíos al exterior durante el periodo comprendido entre el 5 de marzo
y el 24 agosto de 2002, pueden teóricamente exigir en sede judicial el reintegro de los montos
pagados en concepto de Derechos de Exportación. Esto incluye entre otros a los exportadores
de productos agroindustriales. El problema reside en que la acción de repetición tiene un plazo
de prescripción de 5 años, que claramente se encuentra vencido en la actualidad. Por lo tanto,
si bien podrían hacerse los reclamos judiciales, es poco probable esperar un resultado positivo
de los mismos.

En segunda lugar, debe destacarse que durante el periodo de marzo a agosto de


2002, mientras regía esta norma inconstitucional, el Estado recaudó un monto total de 2775
millones de pesos, equivalente al tipo de cambio de ese momento a 809 millones de dólares
por derechos de exportación. En caso que el Estado nacional oponga la excepción de
prescripción contra los pedidos de repetición de los exportadores, el fisco se habrá apropiado
indebidamente de esa suma de dinero y se habrá amparado para hacerlo en una norma
ahora declarada inconstitucional por la CSJN.
Las implicancias de cara al futuro son inciertas. A nuestro entender, aplicando esta
jurisprudencia por analogía, creemos que todos los cambios hechos sobre derechos de
exportación realizados posteriormente a que se vencieran las facultades delegadas para fijar
tributos aduaneros con que contaba el Poder Ejecutivo, lo que ocurrió el 24 de agosto de
2010, pueden ser tachados de inconstitucionalidad, En particular, serían inconstitucionales
los aumentos de Derechos de Exportación de Biodiesel (Decreto PEN Nº 1.3397 / Agosto 2012
y modificatorias), y a los alimentos balanceados (Decreto PEN 2014/2013 de Abril 2013).

¿Puede iniciarse una nueva ronda de reclamos judiciales contra el Estado luego de este fallo?
Como dijimos, parece poco claro que haya reclamos por los pagos de 2002, ya prescriptos.
Pero diferente es la situación de las empresas exportadoras de biodiesel y alimentos
balanceados que han pagado dichos derechos de exportación con posterioridad al dictado de
las resoluciones de referencia, las que podrían iniciar judicialmente Acciones de Repetición
contra el Estado, como mínimo por el dinero pagado por el diferencial/aumento de impuestos
cobrados en función de dichas resoluciones.

¿Cuáles son las implicancias políticas de este fallo? Más allá de la devolución de dinero que
el Estado deberá realizar a la empresa Camaronera Patagónica SA, y los juicios por repetición
de retenciones pagadas que pueden iniciarse, es innegable la existencia de un mensaje
político claro. La Corte ha dado argumentos contundentes respecto a que toda creación o
aumento hecho por el PEN sobre Derechos de Exportación fuera del periodo de vigencia de la
delegación es inconstitucional. La Corte Suprema, tomando un caso de hace doce años, ha
marcado un claro límite al presente y al futuro: solo con delegación de facultades vigente o
bien por Ley del Congreso, se pueden modificar las retenciones. Fue más allá incluso al afirmar
que ello implica un avance del Poder Ejecutivo sobre facultades propias del Legislativo, y es
contrario a la división de poderes y al sistema republicano.

●La Buenos Aires, Cía. de Seguros c. Petroquímica Bahía Blanca, S. A.12/05/1988,

HECHOS: El Alto Tribunal hizo propios los términos del dictamen del entonces Procurador
General de la Nación Dr. Juan Octavio Gauna y dispuso hacer lugar a la acción de amparo
deducida por la aseguradora, rechazada en primera y segunda instancia, condenando a la
sociedad estatal Petroquímica Bahía Blanca S.A. a otorgar vista de las actuaciones
administrativas en relación a la oferta presentada en una licitación pública. La importancia del
fallo radica en que la CSJN considera que Petroquímica Bahía BlancaS.A. -por ser una empresa
con participación estatal mayoritaria y en la que la mayoría de sus directores eran designados
por el Estado- emitía actos equiparables al de una autoridad en los términos de la Ley de
Amparo 16.986, por lo que también queda alcanzada por la obligación legal de acceso a la
información que le fuera peticionada por la aseguradora.

CORTE SUPREMA: La corte estableció respecto de las personas jurídicas, que cuando sea una
empresa (sociedad anónima) con participación estatal mayoritaria (es decir, si el estado toma
participación en empresas en cuyo desarrollo existe preponderantemente interés público),
debe entenderse que los actos que emite emanan de una autoridad pública. Se les aplica la ley
general de sociedades, pero también por su carácter mixto se aplica el derecho público. La
sociedad anónima con participación estatal mayoritaria (SAPEM) tiene una aplicación
preferente del derecho privado, sin embargo, tiene una naturaleza mixta, la vinculada al
destino industrial o comercial regido por el derecho privado y el resto está vinculado al
derecho público, porque interviene el estado. Se debe considerar a las sociedades anónimas
con participación estatal mayoritaria como pertenecientes a la administración descentralizada
del estado, es decir, constituye una persona jurídica distinta del estado.

CSJN, 10/11/2015, “Giustiniani Rubén c/ YPF s/ Amparo por mora”. 2015

HECHOS: El 10 de noviembre de 2015, en el marco del caso “Giustiniani, Rubén Héctor c/ Y.P.F.
S.A.”,la Corte Suprema de Justicia de la Nación hizo lugar a la acción de amparo por mora
promovida por el Senador Nacional por la Provincia de Santa Fe, Rubén Héctor Giustiniani,
contra Y.P.F. S.A. (“YPF”) con el objeto de que YPF le entregue copia íntegra del acuerdo de
proyecto de inversión que esa sociedad suscribió con Chevron Corporation para la explotación
conjunta de hidrocarburos no convencionales en la Provincia del Neuquén.

Según surge de la información disponible en la Comisión Nacional de Valores, YPF había


informado al mercado como hecho relevante ciertos términos generales del acuerdo, pero no
había difundido la totalidad de los términos y condiciones de la operación. El fallo se centró en
determinar si las disposiciones del Decreto N° 1172/2003 que reglamenta el acceso a la
información pública resultaban aplicables a YPF, a los fines de decidir si YPF era un sujeto
obligado a proporcionar información en los términos de la normativa.

En la sentencia, tres de los cuatro Ministros que integran actualmente la Corte Suprema
resolvieron que “(…) YPF S.A. funciona bajo jurisdicción del Poder Ejecutivo Nacional” y que, en
consecuencia, “es uno de los sujetos que, por encontrarse bajo la jurisdicción del Poder
Ejecutivo Nacional, se halla obligado a dar cumplimiento a las disposiciones del decreto
1172/03 en materia de información pública”.

CORTE SUPREMA

La corte dice que el poder ejecutivo tiene que permitir el acceso a la información pública. YPF
realiza actividades donde esté comprometido el orden público El mínimo carácter estatal de
YPF implica que se aplican los principios del derecho público.

Se establece que el acceso a la información pública es un derecho de los particulares de


conocer la manera en que sus funcionarios y gobernantes públicos se desempeñan. El derecho
a la información encuentra su amparo en el art 1 de la CN por el principio republicano de
gobierno.

Common questions

Con tecnología de IA

The political consequences of the "Camaronera Patagónica S.A." decision include a clear message regarding the limits of the Executive's power, emphasizing adherence to legislative procedures for setting or modifying export duties. The decision may prompt further judicial challenges against post-delegation increases in export duties, underlining the necessity of legislative oversight. It highlights tensions between the branches of government, particularly concerning economic policy and governance practices involving tax and duty regulations .

The judicial implications of rulings in "Estrada" and "Camaronera Patagónica S.A." reflect robust protection of private rights against state actions that overstep legal boundaries or inadequately fulfill obligations. Both cases underscore the Supreme Court's role in enforcing accountability and upholding legal principles, whether in service provision or tax regulation, reinforcing the judiciary's commitment to safeguarding individual rights and ensuring state compliance with constitutional mandates .

The "Giustiniani c/ YPF" decision interprets that companies like YPF, despite their private operational status, must comply with public information access rules because of their public nature and involvement with state interests. The Supreme Court concluded that YPF, being under the jurisdiction of the National Executive, is obliged to provide public access information in accordance with Decree 1172/03. This ruling enforces transparency and accountability in entities with significant state participation .

The Argentine Constitution imposes constraints on the Executive's ability to issue decrees of necessity and urgency by requiring them only in exceptional circumstances where ordinary legislative procedures cannot be followed. Such decrees cannot regulate criminal, tax, electoral matters, or political party regimes. These must be decided with all ministers' consensus and require subsequent ratification by Congress to become valid, demonstrating a limited scope intended to preserve legislative authority .

In "La Buenos Aires, Cía. de Seguros c. Petroquímica Bahía Blanca," the Supreme Court established that entities with substantial state participation are subject to the same obligations as authorities under the Law of Amparo 16.986, particularly concerning transparency and accountability in access to information. Despite assuming private law characteristics, such entities emit acts equivalent to public authority, given their public interest and state involvement in their direction and administration .

The Supreme Court in the "Fernández Arias c/ Poggio" case deemed unconstitutional the laws granting jurisdictional powers to administrative bodies, as it contravened the separation of powers set by Articles 95 and 67, inc. 11, of the National Constitution. The Court ruled that while administrative bodies may have jurisdictional power under social necessity, their decisions must be subject to judicial review to guarantee the right to a full judicial instance, preserving the judicial powers from executive overreach .

The "Consumidores Argentinos" case reflects on executive authority by highlighting judicial scrutiny over executive actions that modify existing laws. The Supreme Court emphasized the need for the executive to adhere to constitutional principles when issuing decrees that substantially alter laws, as demonstrated by challenging the constitutionality of the decree altering the Law of Insurances. This case reinforces the role of judicial oversight in maintaining legislative supremacy and protecting constitutional rights against executive overreach .

The "Camaronera Patagónica S.A." case reaffirmed the legal principle that the power to set taxes and duties is exclusively vested in the Legislative branch. The Supreme Court declared unconstitutional the actions taken by the Executive in setting export duties beyond the delegated period, emphasizing that such modifications require legislative action or a valid delegation. This decision serves as a strict adherence to the principle of legal reserve in tax matters .

The Supreme Court found the laws in "Fernández Arias c/ Poggio" unconstitutional despite social necessity arguments because they violated the separation of powers by granting judicial functions to administrative bodies, conflicting with the National Constitution. Even though social necessities might justify administrative jurisdiction, the Constitution requires judicial authority to remain within the judicial branch, ensuring checks and balances and preserving judicial independence from the Executive .

The "Estrada" case affirmed the responsibility of public service companies, such as EDESUR, for interruptions in service and upheld the right of users to demand reparations for damages incurred due to lack of service. The ruling highlighted that companies are liable for their failures in providing uninterrupted service, and it set a precedent for users to claim damages in similar cases. The case showed that companies must maintain uninterrupted services, or face legal consequences and demands for compensation .

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