Implicaciones Psicológicas de Enfermedades Crónicas en Niños
Implicaciones Psicológicas de Enfermedades Crónicas en Niños
Una enfermedad crónica es aquella que se prolonga en el tiempo por varios meses o años. No existe
consenso respecto de cuánto tiempo debe transcurrir para poder llamarla enfermedad crónica, pero sí que su
curación no puede preverse y tampoco se sabe si efectivamente podrá sanar y si el paciente se cura, no se
puede determinar cuándo sucederá.
Las enfermedades crónicas se desarrollan en un tiempo prolongado, afectan progresivamente a los tejidos e
interfieren con la capacidad del cuerpo para funcionar de forma óptima. Algunas enfermedades crónicas
pueden prevenirse.
1. Tipos
Enfermedades crónicas más frecuentes en niños de 0 a 6 años
• El niño que padece una enfermedad médica importante corre el riesgo de desarrollar problemas
emocionales relacionados con su enfermedad. Los psiquiatras de niños y adolescentes indican que la mayor
parte de estos niños al principio se niegan a creer que están enfermos y después sienten culpabilidad e ira.
• El niño pequeño que no es capaz de entender por qué enfermó y puede creer que está siendo castigado por
ser "malo”. Vuelca su frustración en sus padres o sus médicos porque no pueden curar la enfermedad.
Presentan reacciones excesivas si lo miman mucho, si le hacen bromas, o si recibe cualquier otro tipo de
atención.
• Para ayudar a un niño a manejar la enfermedad hay que darle información sincera, precisa y apropiada para
su edad, para así ayudarlo a que pueda entenderla.
• Las enfermedades crónicas pueden ocasionar problemas en la escuela incluso fobia escolar. Esto puede
aumentar su soledad y hacerlo sentirse diferente a los otros niños. Si se aísla o sobreprotege al niño, él nunca
aprenderá a socializar o tendrá dificultad en separarse de los padres cuando sea tiempo de participar en
actividades escolares y fuera del hogar.
• El estar en contacto con otras personas que se han adaptado a vivir con una enfermedad crónica puede ser
muy beneficioso para el niño. Es la filosofía de los campamentos de verano para diabéticos, asmáticos,
celíacos, etc. Durante los períodos prolongados de hospitalización y/o de recuperación en la casa, los niños
pueden desarrollar una afición o desarrollar un talento especial, tocar un instrumento, hacer modelos de
aviones, aprender un idioma, etc. También pueden tratar de aprender todo lo relacionado con su enfermedad.
Estas actividades son saludables desde el punto de vista emocional y deben de estimularse.
• Las enfermedades crónicas más frecuentes en alumnos de educación infantil son el asma, las alergias,
incluida la celiaquía, obesidad y la diabetes.
Tratamiento
Es la insulina, hormona que permite el paso de la glucosa al interior de las células. La producción de
insulina está estimulada por la ingesta de hidratos de carbono que elevan los niveles de glucosa en sangre.
Existen tejidos como el SNC que no precisan insulina para incorporar glucosa a sus células.
El páncreas produce insulina basal para asimilar la glucosa que proviene del hígado y bolos de insulina
cuando se ingieren alimentos. Es una de las enfermedades crónicas más frecuentes en la infancia. Puede
afectar a niños de cualquier edad, incluidos bebés.
La diabetes del lactante está aumentando cada vez más su incidencia. Suele aparecer coincidiendo con una
infección. Aunque no es posible la curación de esta enfermedad, tener un hijo diabético no debe tomarse
como una tragedia. Los padres tienen en sus manos la posibilidad de controlarla para que el niño haga una
vida normal.
Precauciones
Dieta adecuada
La alimentación de un niño diabético debe diferenciarse poco de la de los niños sanos. No deben ser
comidas abundantes y conviene que estén bien repartidas. Una diabetes bien llevada facilita que el desarrollo
del niño sea completamente normal. La ayuda de los padres es esencial para que crezca sin complejos.
Complicaciones
Un niño diabético bien controlado mantiene una situación de equilibrio de sus cifras de azúcar en la sangre
(glucemia) en torno a lo normal. Pero con facilidad y por diversas causas, el diabético puede caer en cifras
demasiado bajas (hipoglucemia) o alcanzar otras excesivamente altas (hiperglucemia). En ambos casos es
necesario que los padres sepan que hacer, apoyen y controlen a su hijo.
A tener en cuenta Los niños que padecen diabetes tendrán que comer algo durante un viaje largo o
levantarse más temprano que sus amigos cuando se queden a dormir en la casa de alguno de ellos, para
inyectarse la insulina y tomar algo de desayuno, de modo que mantengan los niveles de azúcar en sangre
controlados. Teniendo en cuenta estas recomendaciones, su enfermedad no les debe impedir practicar
deportes, salir con sus amigos y viajar aunque debe aprender a tomar decisiones cada día sobre su estado de
salud, la comida, la inyección de insulina, las dosis a tomar, etc.
Estrategias en el aula con niños diabéticos
Los mitos y prejuicios existentes sobre la diabetes dificultan la completa integración de los niños afectados.
Muchas de las actitudes de alumnos y maestros sugieren una información deficiente sobre la enfermedad.
Para informar sobre la diabetes a los niños se puede emplear el formato cuento, que hace más asequible su
contenido a los pequeños. El cuento del “El elefantito diabético” relata la experiencia de un elefantito
Floppy que vive plácidamente en la selva y contrae diabetes, lo que sirve para explicar a los niños los
síntomas y la terapia que lo devuelven a su vida normal. Puede resultar difícil explicar la diabetes a la clase
de infantil por lo que los conceptos hay que explicarlos de forma muy simple. El objetivo es concienciar a
los compañeros para que el niño/a con diabetes no se sienta especial, ni se mantenga al margen, ni utilice la
diabetes para no hacer lo que tiene que hacer.
Existe una serie de situaciones que se pueden presentar al niño con diabetes en el medio escolar. Unas son
previsibles:
- Necesidad de inyectarse insulina
- Necesidad de medir el nivel de glucosa en sangre
- Necesidad de controlar las comidas
- Necesidad de planificar el ejercicio físico añadido a la actividad física habitual
- Necesidad de programar las actividades extraescolares y celebraciones
Y otras imprevisibles:
- Descenso de la glucemia, hipoglucemia
- Subida de la glucosa en sangre, hiperglucemia
En los colegios se deben tener los siguientes recursos:
• Adecuada formación de los profesionales que les dote de los conocimiento que les permita supervisar las
atenciones necesarias a estos niños (ejercicio físico adecuado, administración insulina, etc.) y que los
capacite para actuar en caso de urgencia
• Material didáctico dirigido a los profesionales. Los centros deben estar dotados de un maletín con material
necesario para el control de la enfermedad en el que encontraremos un glucómetro, tiras reactivas e
inyecciones de glucagón para casos de emergencia.
• Coordinación entre el centro salud, el centro educativo y la familia para un adecuado control y
seguimiento. Las familias entregarán el informe médico y firmarán la autorización correspondiente para que
se puedan hacer los controles de glucemia, administrar insulina (las personas autorizadas) o glucagón (en
caso de necesidad).
• Una comisión de seguimiento cuya función será solucionar los problemas que puedan surgir al respecto
• Un plan individual que asegure que hay miembros del personal cualificados para examinar los niveles de
azúcar en la sangre, reconocer y tratar la hipoglucemia y la hiperglucemia, administrar la insulina y el
glucagón
• En todo caso se ha de permitir que el niño/a pueda autoanalizarse la glucemia en clase o en otros lugares
con cierta intimidad y que sea higiénico (el baño es el lugar menos recomendado), y que el niño se trate
rápidamente la hipoglucemia y la hiperglucemia
• A su vez, habrá que asegurar su participación completa en todos los deportes, actividades extraescolares,
viajes, con toda la ayuda y/o supervisión necesaria
• Al niño se le autorizará que pueda comer en cualquier momento y lugar según sea necesario, y almorzar a
una hora apropiada con suficiente tiempo para terminar los alimentos. Y también, podrá usar el baño o beber
agua cuando sea necesario
Síntomas
Los síntomas gastrointestinales más frecuentes son: dolor abdominal, diarrea crónica u ocasional,
intolerancia a la lactosa (común en el momento del diagnóstico y generalmente se resuelve con tratamiento),
náuseas, vómitos y heces flotantes por estar cargadas de grasas, sanguinolentas o fétidas.
Diagnóstico
Cuando sospechamos que una persona puede tener la enfermedad celíaca deberemos realizar:
- Análisis general de sangre Este estudio puede poner de manifiesto ciertas alteraciones como una
anemia por falta de hierro, alteraciones en el colesterol, déficits de vitaminas, etc. que pueden indicar
una alteración en la función del intestino
- Marcadores en sangre de la enfermedad celíaca Existen en la sangre una serie de marcadores de la
enfermedad celíaca. Los marcadores permiten detectar un gran número de posibles casos de
enfermedad celíaca. Son útiles para el seguimiento de la enfermedad, ya que se normalizan
progresivamente cuando se inicia el tratamiento, y vuelven a elevarse si se reintroduce el gluten. No
detectan todos los casos de enfermedad celíaca y además, pueden elevarse en otras enfermedades.
Por eso, para establecer el diagnóstico de enfermedad celíaca, es imprescindible realizar una biopsia
intestinal.
- Biopsia intestinal Consiste en la extracción de un trocito de la zona más superficial de la mucosa
intestinal para estudiar con el microscopio posibles alteraciones en su forma y en las células que se
encuentran habitualmente. Debe realizarse siempre que se sospeche la enfermedad celíaca y antes de
retirar el gluten de la dieta. La biopsia pondrá de manifiesto la atrofia de las vellosidades del
intestino.
Complicaciones de la enfermedad celiaca
La complicación más grave de la enfermedad celíaca no tratada o tratada de forma no correcta, es la
posibilidad de desarrollar un cáncer intestinal. También, si no se trata pueden aparecer problemas derivados
de la desnutrición, carencia del hierro y vitaminas, etc.
Tratamiento
Tras una dieta libre de gluten en 2 semanas se produce una mejoría de los síntomas en la mayoría de
los casos. A los individuos asintomáticos también se le somete a dieta porque la incidencia de
linfomas y adenocarcinomas aumenta.
Dieta sin gluten durante toda la vida.
Principalmente se tiene que realizar una dieta exenta de gluten de por vida, eliminando de la dieta
cualquier producto que lleve trigo y otros cereales, como el centeno, cebada y avena. Pueden comer
arroz y maíz. Esta dieta que puede parecer sencilla en apariencia puede resultar difícil en la práctica
diaria porque muchos productos manufacturados lo contienen espesantes, almidones modificados,
malta, hidrolizados de proteínas, etc.
La dieta debe ser permanente. Este es uno de los aspectos más importantes ya que muchos enfermos
inicialmente o durante el seguimiento pueden no tener síntomas, incluso comiendo gluten, y sin
embargo, presentar lesión intestinal. Mantener la dieta sin gluten permite normalizar la lesión
intestinal, normalizar su función y prevenir complicaciones.
Los niños que almuercen en los comedores escolares tendrán una dieta especial exenta de alimentos
con gluten. En el aula se informará a los compañeros sobre las características de esta enfermedad
sobre todo en relación con la ingesta de dulces o chuchería que entre ellos se puedan ofrecer.
2. Niños hospitalizados
El cáncer es un grupo heterogéneo de enfermedades con etiología, tratamiento y pronóstico diferentes. Se
caracterizan por la multiplicación y crecimiento desmesurado de las células.
El cáncer puede originarse a partir de cualquier tipo de célula en cualquier tejido corporal, no es una
enfermedad única sino un conjunto de enfermedades que se clasifican en función del tejido y célula de
origen. En la infancia es la segunda de causa de muerte en países desarrollados, después de los accidentes.
Tipos de tratamiento
El cáncer puede tratarse con cirugía, radioterapia, quimioterapia, terapia hormonal o terapia biológica. El
médico puede usar un método o una combinación de métodos. La opción de tratamiento depende del tipo y
ubicación del cáncer, de si la enfermedad se ha extendido, de la edad del paciente y su estado de salud
general y de otros factores.
• Cirugía: La principal estrategia para el tratamiento curativo del cáncer es la escisión de todas las células
malignas mediante una intervención quirúrgica. Hoy día, la cirugía ofrece la máxima probabilidad de
curación para muchos tipos de cáncer. Alrededor del 60% de los pacientes de cáncer serán sometidos a algún
tipo de cirugía.
• Radioterapia: Utiliza radiaciones o partículas de alta energía, como rayos X o rayos gamma, radiaciones
beta, o alfa. Se aplican para destruir o dañar las células cancerosas. La radioterapia puede ser útil como
coadyuvante a la cirugía para disminuir la masa tumoral facilitando la posterior extirpación, o transformando
un tumor inoperable en otro operable. En otros casos la radioterapia se emplea en el postoperatorio.
• Quimioterapia: Consiste en el uso de medicamentos que llegan a todas las áreas del cuerpo a través del
sistema circulatorio, la quimioterapia es útil para aquellos tumores cuya diseminación los hace inaccesibles a
la cirugía o a la radioterapia. Existen multitud de fármacos anticancerosos, la mayor parte de los cuales
actúan interfiriendo la síntesis o Función del ADN.
Cómo impacta el cáncer en el niño
La mayoría de los profesionales sanitarios están de acuerdo en hacerle saber al niño/a su situación médica.
Esta información estará en función de su edad, madurez y personalidad.
Los niños menores de dos años no entienden lo que es el cáncer y su mayor preocupación es la separación de
sus seres queridos por lo tanto hay que contarle de forma sencilla que tiene una enfermedad y que algunos
tratamientos, pueden ser dolorosos o molestos. Es imprescindible que los padres permanezcan junto a él
cuando recibe la noticia y cuando no sea posible, ofrecerle algún objeto o juguete que le dé seguridad.
Entre dos y seis años, ya pueden comprender lo que es una enfermedad. Se le debe explicar de forma
sencilla que están enfermos, que el tratamiento es necesario para curarles y hacerles entender que no tienen
la culpa de lo que les pasa. La reacción emocional que siente el niño/a al enterarse normalmente suele ser de
miedo, angustia o preocupación.
En los niños de entre 7 y 12 años, surgen sentimientos de soledad si la enfermedad no les permite participar
en sus actividades diarias, miedo a la muerte y estrés debido a los posibles cambios físicos que pueden
experimentar debido a la enfermedad.
El niño con cáncer y su contexto familiar
Cuando los profesionales informan a los padres de que su hijo tiene cáncer, les surgen multitud de
interrogantes y miedos. Una de las reacciones más habituales es la negación. Sienten rabia, ira e incluso
algunos padres tienen un sentimiento de culpabilidad. La ansiedad y los trastornos de los estados de ánimo
aumentan en los padres de los niños que están recibiendo ya el tratamiento. También experimentan
inseguridad en un primer momento por si no son capaces de proporcionarle a su hijo los cuidados que
requiere.
Después de un tiempo, la familia asimila la enfermedad y trata de buscar información manteniendo una
actitud lo más positiva posible. Las repercusiones de la enfermedad también recaen sobre los hermanos del
afectado, generando celos y enfado, sobre todo si el paciente está hospitalizado y los padres tienen que
abandonar el hogar para estar junto a él. Los hermanos pueden sentirse culpables por permanecer sanos,
experimentar miedo a enfermar ellos también o manifiestan conductas inadecuadas para captar la atención
que se encuentra desviada hacia el hermano enfermo.
El niño con cáncer y su contexto social
Es muy importante que el niño que padece esta enfermedad no sea percibido como una víctima y por tanto
como alguien frágil o diferente al resto, tanto por el entorno familiar, escolar o social, ya que esto afectaría
negativamente a la integración del niño en estos tres contextos y en consecuencia a su vuelta a la vida
normal. Por ello se deben trabajar desde el contexto social las concepciones erróneas sobre los niños con
cáncer, para evitar desde un primer momento los rumores que comienzan a circular en el ámbito escolar, que
normalmente son más aterradores que la verdad.
El niño con cáncer y su contexto escolar
- Preparación de los alumnos ante el regreso al aula de un compañero con cáncer
- Desde que empieza el proceso de la enfermedad el maestro debe explicar a los compañeros de aula
porqué ha dejado de asistir al colegio. Para ello el docente puede explicarles en qué consiste el
cáncer, que tratamientos son necesarios para curarlo y que no es una enfermedad contagiosa. Estas
explicaciones servirán para que los alumnos no tengan miedo de su compañero por su aspecto físico,
que sepan que es consecuencia de la enfermedad para que cada uno de ellos se ponga en el lugar del
niño y lo acepten.
- El maestro tiene que tener especial atención con algunas concepciones erróneas que pueden surgir
por parte de los compañeros hacia el niño con cáncer, como pueden ser:
Pensar que hizo algo malo que le causó la enfermedad
Pueden creer que ellos pueden contraer la enfermedad, que es contagiosa
La enfermedad cambia a su compañero (debido al cambio de carácter)
El niño enfermo deberá estar preparado para contestar a las preguntas de sus compañeros de clase y
necesitará ayuda para desarrollar estrategias que le permitan vencer su miedo a reincorporase a la escuela.
Un pronto regreso al colegio es esencial para una exitosa recuperación. El colegio es una parte importante en
el mundo del niño, es dónde hace amistades, aprende y conforma su futuro. La vuelta al colegio le permite al
niño mantenerse conectado con una vida normal y le refuerza la esperanza de sentirse bien y de curarse.
Debido a las constantes hospitalizaciones que estos niños sufren y a que deben acudir con frecuencia a citas
médicas para el seguimiento del tratamiento, es muy probable que no puedan acudir a la escuela de manera
continua. Por ello se dan diferentes soluciones educativas, entre las que podemos destacar la importancia del
aula hospitalaria y de la atención educativa domiciliaria.
Pedagogía
Un Aula Hospitalaria ayuda a normalizar la situación de los niños ingresados posibilitando un acercamiento
del niño a su entorno habitual y esto le supondrá una gran ayuda en su proceso de recuperación, en la
reducción del estrés hospitalario y en la comprensión de la propia enfermedad.
Hay una serie de orientaciones pedagógicas a tener en cuenta tanto por parte de los profesores del centro
educativo como por los profesionales del aula hospitalaria:
- Establecer una coordinación entre el aula hospitalaria y el centro educativo
- Establecer las adaptaciones curriculares en función del estado de salud del niño
- Favorecer la interacción de los niños dentro del aula hospitalaria
- Intentar compensar las deficiencias derivadas de la enfermedad
- Preparar y facilitar la reincorporación del niño a su centro escolar de origen
- Diseñar actividades que favorezcan la creatividad
- Incorporar el juego como herramienta y estrategia de trabajo
- Intentar ocupar el tiempo libre de los niños
- Compartir y escuchar los problemas de los niños
- Favorecer una comunicación fluida entre el niño y el maestro hospitalario
Metodología
Dependerá de las necesidades y características del grupo. Ha de ser una metodología activa que permita a
cada niño expresar como se sienten, su punto de vista y sus intereses. En esta metodología han de tener un
espacio importante las actividades recreativas.
Tareas del maestro del aula hospitalaria:
• Preparar materiales y planificar actividades variadas que se adapten a las circunstancias de cada día y
cada alumno
• Determinar la forma de trabajar, dependiendo de las circunstancias. El maestro puede tener que
trasladarse a la cama del niño enfermo, lo cual, genera otra dinámica de trabajo
• Idear situaciones educativas que favorezcan la comunicación, donde los niños puedan expresar sus
pensamientos, sentimientos y emociones mediante el juego y la expresión corporal, oral y escrita
Algunas pautas para la actuación en este tipo de aula:
• La lectura puede ser un refugio para los niños enfermos de cáncer, mediante la lectura pueden
desarrollar su creatividad y fantasía
• Los contenidos y las actividades no se pueden programar con antelación, ya que deben ajustarse a las
necesidades y la realidad de ese día en concreto
• Hay que hacerles entender lo importante y necesario que es que sigan su formación académica
• Es fundamental que el espacio destinado al aula hospitalaria este ambientado, para que los niños se
sientan parte de lo que pasa en el mundo exterior (Por ejemplo, si es Navidad, decorar el aula con los
adornos pertinentes)
• Motivar la participación de los niños para que se sientan útiles (decorar el aula con los trabajos que
hayan realizado)
• El juego y la risa son una necesidad vital para los niños. El juego es una herramienta que les permite
expresarse, explorar y descubrir el mundo y a sí mismos, pero cuando el niño está ingresado se
retrae, deja de hablar, deja de jugar, etc. y hay que estimularlos para que se expresen, relacionen,
jueguen ya que esto puede favorecer la salud mental e incluso mejorar la evolución de la enfermedad
2.2. Atención educativa domiciliaria
Este tipo de educación se imparte normalmente en las grandes zonas urbanas y es desempeñada por maestros
de asociaciones de voluntariado que se desplazan a casa del niño para continuar con su educación. El
principal objetivo es reducir la estancia del niño en el hospital, pero implica que tenga que permanecer más
tiempo en casa sin poder asistir a la escuela debido a los efectos de los tratamientos. La atención educativa,
debe correr pareja a la asistencia médica y estar en colaboración con el maestro del aula hospitalaria y con el
del centro educativo de referencia para continuar en la medida de lo posible con el currículo escolar.
ATENCIÓN EDUCATIVA A NIÑOS HOSPITALIZADOS
Por múltiples causas, no solo por tumores, los niños sufren hospitalizaciones en las que los profesionales
para ayudar a los niños y a sus familias a adaptarse a esta nueva situación emplean diversos procedimientos
psicológicos:
• Dar información al niño sobre su enfermedad aunque los niños en edad preescolar no siempre
pueden comprender la información que se les presenta. Además, no es eficaz a la hora de reducir el
dolor.
• Potenciar la expresión emocional en aquellos niños que sienten ansiedad y así se darles la
oportunidad de expresar lo que sienten mediante juegos, tanto con muñecos como con material
médico
• Ayudar a los niños a establecer una relación de confianza con los médicos para mitigar los temores al
dolor. Se emplean películas y visitas al hospital, permitiendo a los padres que permanezcan con el
niño.
• Preparar psicológicamente a los padres cuyos niños se enfrentan a la hospitalización, o a
procedimientos médicos estresantes. Se ha demostrado que los niños que están con sus padres
durante la preparación psicológica experimentan una activación emocional menor que aquellos niños
que están separados de sus padres.
• Ayudar a los niños mediante terapias de relajación, modelado, distracción y auto instrucciones. Muy
efectivas para afrontar los tratamientos dolorosos que pueden recibir en el hospital
• El niño en el momento de quedar ingresado en un centro hospitalario tiene que relacionarse con otras
personas que no conoce, en detrimento de su vínculo con sus seres queridos, y por eso es necesario
apoyarle para que afronte esta nueva situación de la forma más rápida posible
Es importante que los padres puedan explicarle algunas cuestiones relacionadas con su enfermedad y con el
nuevo entorno en el que está inmerso, sin olvidar en ningún momento los diferentes estilos de afrontamiento
que tiene cada menor. Esta información podría contemplar, entre otros, los siguientes aspectos:
• Explicar la necesidad de la hospitalización debido a la enfermedad
• Favorecer una visión del hospital como un lugar donde uno recibe ayuda para curarse
• Incidir en el carácter no permanente de la situación dado que la estancia hospitalaria será durante un
determinado período de tiempo
• Explicarle que durante todo el proceso tanto los familiares como los amigos estarán presentes y
podrán ofrecer una compañía y ayuda constante
• Ofrecer una visión del hospital como un centro donde se puede convivir con otros niños y donde
poder hacer nuevos amigos
Para informar a niños y padres sobre los anteriores puntos sería beneficioso poseer un programa de
actuación para los primeros momentos del ingreso hospitalario, especialmente en aquellos ingresos de
carácter inesperado
2.3. Animador hospitalario
Para que los niños hospitalizados tengan una estancia en un clima de confianza, seguridad y afecto, se ha
creado la figura del Animador Hospitalario que debe ser una persona abierta, cercana, con capacidad de
escucha, flexible, respetuosa, cautelosa y empática. También debe poseer sentido del humor y capacidad
para hacer reír.
El equipo de Animadores Hospitalarios está compuesto por personas voluntarias cuyo objetivo es “crear un
ambiente lúdico y distendido entre los hospitalizados, fomentando, en un ámbito de educación no formal, el
desarrollo personal e integración social, a fin de continuar un equilibrado proceso de desarrollo y
socialización"
El Animador Hospitalario debe ser responsable, sincero y crítico. Permitirá al niño hospitalizado, al igual
que a sus familiares y acompañantes, entender más fácilmente la situación en la que se encuentran. Para esto
es fundamental que el Animador Hospitalario observe, comprenda y, por tanto, dinamice la estancia del niño
en el contexto hospitalario. Debe poseer conocimientos que le permitan prestar atención y cuidado
psicosocial al menor hospitalizado, mostrándose siempre atento, en actitud paciente y comprensiva, y nunca
manifestar aprensión.
Funciones del animador hospitalario:
• Mostrarle el espacio en el que se encuentra para que se familiarice con él
• Mostrarle lo que puede hacer y lo que no y porqué
• Dejar que se exprese y se comunique
• Utilizar técnicas de distracción y relajación
• Fomentar el juego cooperativo y a la vez respetar el juego individualizado
• Proporcionar bienestar y cariño
• Desarrollar estrategias de refuerzo positivo. Siempre es mucho más conveniente valorar, aprobar y
recompensar las conductas favorables, que reprimir y castigar las conductas no deseadas.
• Mostrar un estilo asertivo de comunicación, a través de la escucha activa y la empatía
• Tranquilizar y apoyar