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ANTOLOGIAS

DE

leyendas

axel mendez cruz


Jalisco: El árbol del vampiro
.
La historia cuenta que a la Guadalajara colonial
llegó un hombremuy rico de Europa, quien todas
las noches salía vestido de negro ycon una
actitud misteriosa. Se llamaba Don [Link]
que salía aparecían animales muertos, pero
éstos seempezaron a convertir en humanos. La
gente asustada decidió salir en busca del
causante, cuando, cerca del Panteón de
Belén,escucharon gritos. Era Don Jorge,
atacando con la boca el cuello deun [Link]
gente lo persiguió, pero él logró huir, así que el
cura deGuadalajara lo fue a buscar a su
hacienda, para hacerle unexorcismo. El Vampiro
juró vengarse de todos, cuando alguien leclavó
una estaca en el pecho. Al morir, lo enterraron
en el mismo Panteón de Belén. Pero loextraño
sucedió cuando un árbol empezó a crecer justo
por encima dela lápida de Don Jorge, misma que
se rompió. La leyenda dice que eldía que el árbol
sea derrumbado o que las raíces rompan por
completo la lápida, Don Jorge, el vampiro,
regresará a llevar a cabo suvenganza. Así que
no se olviden de visitar el Panteón de Belén
cuandovayan a Guadalajara, Jalisc
leyenda de los volcanes

las desgarraduras de sus ropas y del revuelto penacho de


plumas multicolores,conservaba su gallardía, su altivez y el orgullo
de su [Link] los hombres sus rostros embijados y las
mujeres lloraban y corrían aesconder a sus hijos para que no
fueran testigos de aque retorno deshonroso.Sólo una mujer no
lloraba, atónita miraba con asombro al bizarro guerreroazteca
que con su talante altivo y ojo sereno quería demostrar que
habíaluchado y perdido en buena lid contra un abrumador
número de hombres de lasrazas del Sur. La mujer palideció y su
rostro se tornó blanco como el lirio de loslagos, al sentir la mirada
del guerrero azteca que clavó en ella sus ojos vivaces,oscuros. Y
Xochiquétzal, que así se llamaba la mujer y que quiere decir
hermosa flor, sintió que se marchitaba de improviso, porque aquel
guerreroazteca era su amado y le había jurado amor [Link]
revolvió furiosa Xichoquétzal para ver con odio profundo al
tlaxcalteca quela había hecho su esposa una semana antes,
jurándole y llenándola deengaños diciéndole que el guerrero
azteca, su dulce amado, había caídomuerto en la guerra contra
los zapotecas. --¡Me has mentido, hombre vil y másponzoñoso
que el mismo Tzompetlácatl, - que así se llama el escorpión-;
mehas engañado para poder casarte conmigo. Pero yo no te
amo porque siemprelo he amado a él y él ha regresado y seguiré
amándolo para simpre!Xochiquétzal lanzó mil denuestos contra el
falaz tlaxcalteca y levantando la orlade su huipil echó a correr
por la llanura, gimiendo su intensa desventura deamor. Su grácil
figura se reflejaba sobre las irisadas superficies de las aguasdel
gran lago de Texcoco, cuando el guerrero azteca se volvió para
mirarla. Yla vio correr seguida del marido y pudo comprobar que
ella huía [Link] apretó con furia el puño de la
macana y separándose de las filas deguerreros humillados se
lanzó en seguimiento de los dos. Pocos pasosseparaban ya a la
hermosa Xochiquétzal del marido despreciable cuando lesdio
alcance el guerrero azteca. No hubo ningún intercambio de
palabras porquetoda palabra y razón sobraba allí. El tlaxcalteca
extrajo el venablo que ocultababajo la tilma y el azteca esgrimió
su macana dentada, incrustada de dientes de jaguar y de
Coyámetl que así se llamaba al jabalí. Chocaron el amor y
lamentira.
pecho del guerrero y elazteca mandaba furioso golpes de
macana en dirección del cráneo de quien lehabía robado a
su amada haciendo uso de arteras engañifas. Y así se
fueronyendo, alejándose del valle, cruzando en la más ruda
pelea entre lagunasdonde saltaban los ajolotes y las
xochócatl que son las ranitas verdes de lasorillas limosas.
Mucho tiempo duró aquél duelo. El tlaxcalteca defendiendo a
sumujer y a su mentira. El azteca el amor de la mujer a quien
amaba y por quientuvo arrestros para regresar vivo al
Aná[Link] fin, ya casi al atardecer, el azteca pudo herir de
muerte al tlaxcalteca quienhuyó hacia su país, hacia su
tierra tal vez en busca de ayuda para vengarse delazteca.
El vencedor por el amor y la verdad regresó buscando a su
amadaXochiquétzal. Y la encontró tendida para siempre,
muerta a la mitad del valle,porque una mujer que amó como
ella no podía vivir soportando la pena y lavergüenza de
haber sido de otro hombre, cuando en realidad amaba al
dueñode su ser y le había jurado fidelidad eterna. El guerrero
azteca se arrodilló a sulado y lloró con los ojos y con el alma.
Y cortó maravillas y flores de xoxocotzincon las cuales
cubrió el cuerpo inanimado de la hermosa Xochiquétzal.
Coronosus sienes con las fragantes flores de Yoloxóchitl
que es la flor del corazón ytrajo un incensario en donde
quemó copal. Llegó el zenzontle también
llamadoZenzontletole, porque imita las voces de otros
pajarillos y quiere decir 400trinos, pues cuatrocientos tonos
de cantos dulces lanzan esta avecilla. Por elcielo en
nubarrones cruzó Tlahuelpoch, que es el mensajero de la
muerte.Y cuenta la leyenda que en un momento dado se
estremeció la tierra y elrelámpago atronó el espacio y
ocurrió un cataclismo del que no hablaban lastradiciones
orales de los Tlachiques que son los viejos sabios y adivinos, ni
lostlacuilos habían inscrito en sus pasmosos códices. Todo
tembló y se anubló latierra y cayeron piedras de fuego
sobre los cinco lagos, el cielo se hizotenebroso y las gentes
del Anáhuac se llenaron de pavura. Al amanecer estaban allí,
donde antes era valle, dos montañas nevadas, una que
tenía laforma inconfundible de una mujer recostada sobre
un túmulo de flores blancasy otra alta y elevada adoptando
la figura de un guerrero azteca arrodillado juntoa los pies
nevados de una impresionante escultura de hielo.
Las flores de las alturas que llamaban
Tepexóchitl por crecer en las montañas yentre
los pinares, junto con el aljófar mañanero,
cubrieron de blanco sudario lasfaldas de la
muerta y pusieron alba blancura de nieve
hermosa en sus senos yen sus muslos y la
cubrieron toda de armiño. Desde entonces, esos
dosvolcanes que hoy vigilan el hermoso valle del
Anáhuac, tuvieron por nombresIztaccihuatl que
quiere decir mujer dormida y Popocatepetl, que
se traduce por montaña que humea, ya que a
veces suele escapar humo del
inmensopebetero. En cuanto al cobarde
engañador tlaxcalteca, según dice también
estaleyenda, fue a morir desorientado muy
cerca de su tierra y también se hizomontaña y
se cubrió de nieve y le pusieron por nombre
Poyauteclat, que quieredecir Señor Crepuscular
y posteriormente Citlaltepetl o cerro de la
estrella yque desde allá lejos vigila el sueño
eterno de los dos amantes a quienes
nuncapodrá ya separar. Eran los tiempos en
que se adoraba al dios Coyote y al DiosColibrí y
en el panteón azteca las montañas eran dioses
y recibían tributos deflores y de cantos, porque
de sus faldas escurre el agua que vivifica y
fertilizalos [Link] muchos años y
poco antes de la conquista, las doncellas
muertas enamores desdichados o por mal de
amor, eran sepultadas en las faldas
deIztaccihuatl, de Xochiquétzal, la mujer que
murió de pena y de amor y que hoyyace
convertida en nívea montaña de perenne
armiño.
El callejón del beso
En la ciudad de Guanajuato hay un misterioso
callejón al que todos los visitantes del lugar
quieren acudir.
Existe una leyenda en torno a este lugar,
transmitida de generación en generación, que lo
convierte en un sitio emblemático. Quienes
acuden allí suelen ir acompañados de sus
parejas para fotografiarse y besarse en el
tercer escalón del callejón.
Con esta tradición, los enamorados pretenden
asegurar su felicidad unos cuantos años. Es un
lugar que, gracias a la leyenda, se ha convertido
en todo un símbolo del amor.
Cuenta la leyenda que Carmen era una joven
hermosa y cariñosa que vivía con su
intransigente padre. Carlos era un apuesto
galán humilde dedicado a cumplir con su trabajo.
Un día, por casualidad, Carmen y Carlos se
conocieron y entre ellos surgió un lazo
indestructible. Desde entonces, el joven se
situaba bajo el balcón de la casa de Carmen,
quien le respondía siempre con una sonrisa. Así
pasaron semanas hasta que, más tarde,
iniciaron una conversación.
Pasó el tiempo y los jóvenes planeaban un
futuro juntos. Cuando menos lo esperaban, el
padre de la joven se enteró de sus encuentros.
Entonces, amenazó a su hija con recluirse en un
convento. A pesar de esto, Carmen y Carlos
decidieron continuar con la relación en secreto.
Carlos alquiló una habitación situada frente a la
casa de su amada, donde podría hablar con ella
de balcón a balcón. Un día, el padre de la joven les
pilló besándose desde el balcón y, lleno de furia,
clavó una daga a su hija y le quitó la vida. Desde
entonces se conoce este lugar como Callejón
del Beso.
La Llorona
Esta leyenda, de origen prehispánico, es una de las
más conocidas en México. Aunque se desconoce
dónde se originó ni cuándo, este personaje se ha
convertido en un espectro muy importante en la
identidad cultural de Hispanoamérica.
La Llorona cuenta con diferentes versiones y se
ha transmitido de generación en generación,
muchas veces, con la intención de que los niños
obedezcan a sus padres.
Dice la leyenda que hace muchos años aparecía
en Xochimilco la figura de una mujer vestida de
blanco, la cual cruzaba las calles de la ciudad
mientras lamentaba: ¡Ay, mis hijos!
Los habitantes de la ciudad decían que se
trataba de una pobre mujer que había sufrido por
un hombre que la había abandonado. Entonces
decidió ahogar a sus hijos en un río y, arrepentida,
intentó quitarse ella la vida. Pronto fue apodada
como la Llorona.
Dicen que, a día de hoy, el espectro sigue
apareciendo por las noches y recorre la ciudad
con su vestimenta blanca. Aún hoy se puede oír su
desgarrador lamento.
Sac Nicté
Esta antigua leyenda maya de temática amorosa se
origina a partir de la factura de la legendaria alianza de
los estados mayas de Uxmal, Chichén Itzá y Mayapán.
El poeta e historiador mexicano Antonio Mediz Bolio
difundió esta leyenda en su libro La Tierra del Faisán y del
Venado (1922) con el nombre Chichén-Itzá y la princesa
Sac-Nicté.
Dice la leyenda qeu Sac-Nicté era una antigua princesa
cuando Mayapán, Uxmal y Chichén Itzá conviven como
las grandes urbes de la cultura maya. Era una época en
la que sus reyes habían hecho un pacto de paz y no
existían los ejércitos. Cuando Canek tuvo 3 veces 7 años
se convirtió en rey de Chichén Itzá y vió por primera vez
a la princesa Sac Nicté teniendo ella apenas 3 veces 5
años. Desde ese momento, ambos supieron que sus
vidas estarían destinadas a estar juntos por la
eternidad. En cambio, Sac-Nicté había sido destinada
por su padre, rey de Mayapán, para ser esposa de Ulil, un
sub heredero del reino de Uxmal.
Faltando solo 37 días para la boda, un mensajero de
Mayapán citó al príncipe Canek para invitarlo a la boda,
a lo que respondió que no faltaría. Esa misma noche un
enano viejo visitó a Canek y le susurró: “la flor blanca te
espera entre las hojas verdes”, ¿vas a dejar que otro la
arranque? Justo después, el enano desapareció.
En Uxmal todo se preparaba para la boda, la ciudad
entera había sido decorada para la gran ocasión. Justo
cuando Sac-Nicté estaba a punto de contraer
matrimonio, Canek apareció con sus guerreros y se llevó
a la princesa frente a la mirada de todos, dejando al
príncipe Ulil plantado.
Este hecho terminó con la paz y Uxmal y Mayapán se
unieron en guerra en contra de Chichén Itzá. Antes de
que la guerra estallara, los habitantes del Chichén Itzá
partieron una noche con la luz de la luna para salvar su
ciudad. Cuando llegaron los enemigos de Uxmal y
Mayapán se encontraron la ciudad de Chichén Itzá
vacía, la cual decidieron incendiar. Desde entonces la
ciudad quedó abandonada hasta nuestros días.
La dama enlutada
La dama enlutada es una leyenda urbana de principios
del siglo XIX muy conocida de la ciudad de Guadalajara,
capital de Jalisco.
Al parecer, la historia fue transmitida por los serenos,
quienes vigilaban las calles durante las noches
mientras los habitantes de la ciudad permanecían en
sus hogares.
Cuenta esta leyenda que, al casi caer la medianoche,
algunas personas fueron testigo de cómo un
espectro femenino salió de la Catedral y puso rumbo
hacia el norte de la ciudad. La mujer vestía de negro y,
cuando llegó frente al Santuario de Nuestra Señora
de Guadalupe, atravesaba la calle y después
desaparecía.
Esa noche, la enlutada cosechó varias muertes.
Aquellos que la persiguieron fueron sus víctimas
cuando escuchaban su tenebroso grito.

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