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Apela Prision Preventiva

APELA PRISION PREVENTIVA

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Leandro Laserna
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I.

APELA PRISION PREVENTIVA

A) Nulidad del cauce principal.

B) Falta de acreditación suficiente de la participación de Romito en el

suceso criminoso por ausencia de cause independiente u orfandad probatoria y

absurda valoración.

C) Erróneo alcance de la determinación del grado de participación del

nombrado con incidencia en la escala penal.

D) Ausencia de peligrosidad procesal.

II) COMUNICA DENUNCIA DE POSIBLE COMISION DE DELITOS DE

ACCION PUBLICA

III) INFORMA PLANTEO DE RECUSACION CON EXPRESIÓN DE

CAUSA

IV) RESERVA DEL CASO FEDERAL

Excelentísima Cámara de Apelaciones:

PAULA SILVINA OVIEDO, Abogada (T) F251 CPAMP 27245392449)

Defensora del Sr. Fernando Romito, con domicilio en Rawson 2431 4 piso electrónico

27245392449@[Link], en IPP 08-00-021905-21/00 caratulada

“Romito, Fernando Alberto y otros s/Homicidio en ocasión de robo - Art.165”, a

Vuestras Excelencias me presento y respetuosamente digo:

I. Objeto:

Que en tiempo y forma vengo a deducir recurso de apelación contra el auto de

prisión preventiva y a comunicar a [Link] y a informar que se presentará denuncia por


posible comisión de delitos de acción pública por parte del personal policial que

intervino en la pesquisa y se solicitó también que se investigue el rol que le cupo a la

Sra. Agente Fiscal por su condición de Directora de la misma y por haber presenciado

algunos de los actos que aquí se exponen como argumentos de la nulidad articulada.

Por otra parte esta Defensa comunica que se ha planteado la recusación con causa

de la representante de la vindicta pública, ello en el entendimiento de que con su

omisión de denunciar los delitos de los que fueron anoticiadas en la declaración del

coimputado y de la multiplicidad de actividades ilegales documentadas en la IPP -aun

cuando llevaron a la Magistrada a “SUGERIR a la Fiscalía actuante que en lo sucesivo

no sea la Seccional 9° la encargada de continuar con la investigación, en función de

las irregularidades denunciadas por el imputado en su declaración a tenor del art. 308

del CPP, y que hasta la fecha no han sido debidamente investigadas”- han violado

gravemente en este proceso sus obligaciones funcionales (motivos de gravedad ,art, 47

inc. 13 de CPP), quedando supeditada a la decisión de V.S., en tanto coincidan con esta

parte, la decisión de extender la denuncia a la Magistrada y demás funcionarios que han

intervenido en el proceso.

Resulta adecuado aclarar que las actividades ilegales que denunciará la Defensa en

este escrito, no se expusieron con antelación a la presentación de este recurso por el

hecho de que esta parte consideró que la Agente Fiscal al requerir la prisión preventiva

y la Sra. Jueza de Garantías, al dictar la resolución que aquí se recurre, han concretado

las actividades que deben ser investigadas y que completan y, complementan, el ilícito

accionar policial que conculca gravemente Garantías Constitucionales.

II- Argumentos:

Sustento mi pretensión en las consideraciones de hecho y de derecho que a

continuación desarrollaré.
a. La invalidez de los actos producidos por el personal policial y la actividad

Fiscal para darles una falsa imagen de legalidad.

A modo de introducción advertiré a los Sres. Jueces que la totalidad de la

actividad desplegada por los funcionarios de distintas Comisarías de la ciudad a partir

de la notitia criminis, se llevó adelante con absoluta discrecionalidad, ilegalidad y

arbitrariedad por parte de los “pesquisas” (a diferencia de lo que indica la RAE: no tan

secretos, menos aún discretos en lo particular y probablemente lejos de lo esperado de la

actividad del Policía), siendo “avalada” por la Agente Fiscal y enmendada en procura de

tapar lo delictual con un marco de legalidad.

Resta una segunda aclaración, aun cuando esta Defensa no ejerce su Ministerio

en relación al coimputado Ytzcovich, la actividad ilegal en procura de dar con su

paradero es la que ocasiona la nulidad de lo actuado respecto de mi asistido,

circunstancia por lo que me adentro en ese aspecto, a lo que puedo añadir el derecho a

denunciar ilícitos de acción pública -tales las conductas llevadas adelante, al menos, por

el personal policial- que detento como cualquier ciudadana (CPP: 285), delitos tales que

por haber sido cometidos en el curso de la investigación derivan en la nulidad absoluta

de lo actuado y, en consecuencia, de la imputación que a consecuencia de dichas

ilicitudes se dirige también a mi asistido.

Es de destacar por otra parte que -tristemente- la Fiscalía jamás se hizo presente

en el lugar de los hechos ni participó directamente de ninguna actividad investigativa,

dejando todo en manos de aquellos funcionarios que se valieron del poder estatal para

violar sistemáticamente las normas del debido proceso, lo que derivó en un claro -ilegal

y desacertado- control de la investigación. intromisión del poder ejecutivo provincial en

el marco de su investigación.
Anticipo que el análisis aislado de las actividades desarrolladas permite, a través

de interpretaciones forzadas, simular la existencia de un proceso llevado adelante

legalmente -tal el realizado por la Agente Fiscal y la Jueza de Garantías en su actividad

vinculada a este recurso- pero verán los Sres. Jueces que es el conjunto lo que permite

tener por documentada una sucesiones de actividades irregulares llevadas adelante por

el personal policial, con un claro direccionamiento a probar su propia hipótesis y

dejando a un lado del rol de Directora de la investigación (art. 56 y 267 del CPP; Ley de

Ministerio Público) a la Dra. Andrea Gómez, quien, como se dijo, lejos de poner un

límite legal, limitó su actividad a “sanear” lo insaneable y procurar cubrir su

responsabilidad funcional.

Dicho esto cabe una primer mención, insignificante a esta altura pero altamente

demostrativa de la falta de criterio y análisis que ha evidenciado el Ministerio Público

Fiscal a lo largo de toda la investigación, véase que en la descripción de los hechos

realizada en el pedido de prisión preventiva continúa sosteniendo la Dra. Gómez que

quienes atacaron a Leandro Gatti se apoderaron de forma ilegítima “…de un bolso

conteniendo en su interior una computadora marca Eurocase plateada, auriculares

Sennheiser color negro…”, elementos estos que fueron encontrados con posterioridad al

hecho en el interior del lugar en cuya puerta acontecieron y que el día 30 de septiembre

de 2021 a las 14:10 (es decir cuatro días después del hecho) le entregó un familiar al

personal policial, para que se fotografíen y se le restituyan de inmediato (fs. 245/247).

Consta en dicho documento que una prima de la víctima sabía desde el día 28 de

septiembre, por dichos del propio padre de Gatti, que dentro de Mr. Jones había una

mochila de su hijo, la que le reclamó previamente a uno de los administradores

(Quimei) el día 29 de ese mes, que le fue entregada a ella por dicha persona y ésta puso

a su vez a disposición de los funcionario policiales el día 30 de septiembre porque


quería “dejar asentado que las cosas estuvieron todo el tiempo en Mr. Jones, para que

no se las busque erróneamente”.

El dato resultaría menor o quizás anecdótico si no fuese por el hecho de que a)

gran parte de la “actividad policial unilateral y sin control” se orientó a dar con dichos

objetos, pues tal era la hipótesis de los funcionarios; b) a tales fines se allanaron

domicilios de personas totalmente ajenas a los hechos investigados, c) ello fue por

errores de los “pesquisas”, no en las pistas que se investigaban, en este caso con la

intervención del COM, sino en la determinación de la vivienda a allanar, actividad que

sí llevó adelante la policía; d) se consiguió entre gallos y medias noches -literalmente-

que los dueños de la vivienda en que efectivamente se debía ingresar “flanquearan el

acceso” cuando concluyó el allanamiento en el domicilio equivocado; e) se los interrogó

pese a que una de tales personas era la madre del investigado Ytzcovich y sus dichos

fueron utilizados en contra de su propio hijo; y f) se incluyeron pistas falsas -como un

barrendero al que se insinúa que se le ofrecieron en la vía pública, fs. 161-; entre otras

tantas deficiencias e irregularidades, siendo especial el hecho de que el Ministerio

Público procure seguir sosteniendo su desapoderamiento, para poder desatender las

hipótesis delictivas que introdujeron el propio Ytzcovich para inculpar a un empleado

de Mr. Jones, aquella que expuso el testigo de identidad reservada y la que refirió mi

propio asistido, a saber, la idea de que no se trataba de un robo al boleo o que se

buscaban los equipos del DJ, sino de un intento de desapoderamiento de una suma

importante de dinero que manejaban en el lugar, sea producto de la recaudación o de la

venta de sustancias ilícitas, o la intención de ajustar cuentas por comercio de drogas;

hipótesis que lógicamente el personal de la Comisaría 9na, con jurisdicción en el lugar

de los hechos, debía conocer y prevenir.


No resulta menor que la Agente Fiscal haya entendido desde un inicio (o dado

crédito a dichos de la Policía) que se trataba de un robo en que el apuntado era el DJ (a

quien hipotéticamente se pretendía desapoderar de elementos que ella misma sabe que

no lo desapoderaron y que reconoce como de difícil comercialización ilegal) y que no

haya variado su posición a la luz de lo que aconteció después; tampoco que dijera que

era difícil determinar la identidad de los autores, a uno de los cuales -como se refirió- se

llegó a través del COM y al que quizás nunca se hubiese llegado si se esperaban

resultados de los policías, funcionarios a quienes ella delegó plenamente la

investigación y, que presumo, sobre la base de cuyos dichos hizo su primera

manifestación pública.

Sus percepciones surgen graficadas elocuentemente en dicha entrevista con los

medios ([Link]

picante-dijo-la-fiscal-de-la-causa -acompaño impresión-) y tristemente hacia allí se

orientó toda la actividad, único aspecto en el que -como veremos- la Fiscal descree de

Ytscovich, también del testigo de identidad reservada y de los dichos de mi propio

cliente; único aspecto que le transmitió el personal policial y que fácilmente pudo haber

desvirtuado entrando simplemente al lugar de los hechos, o al menos haciéndose

presente allí y dando directivas concretas.

Tampoco resulta menor que haya permitido que tal computadora y que el propio

celular de la víctima no fueran siquiera controlados por personal del Ministerio Público

Fiscal, más aún, toda posibilidad de averiguar si Gatti salía con dinero en efectivo o si

estaba amenazado se diluyó desde que el Capitán Iván Mendigovich, en forma

“unilateral y sin control” revisó el móvil de la víctima con el aval del padre y concluyó

que “habiendo sido analizado su contenido no se encontró información de relevancia

vinculada al hecho que se investiga”, para devolvérselo al progenitor a horas del suceso
(ver fs. 67); recordemos que se investigaba el robo de artefactos de valor o al menos que

la Policía pretendía que eso se creyera.

Es decir, la hipótesis inicial que introdujo la policía era equivocada, la Fiscal lo

presumió desde un inicio y las personas que declararon sobre la posible intención de los

autores dicen que en realidad el motivo del atraco fue diferente -a saber, un posible

autor que reconoce haber ido por plata; un inocente apresado que dice que se trataría de

un ajuste de cuentas contra un allegado de la víctima que comercializaría

estupefacientes en Mr. Jones (fs. 302); un testigo de identidad reservada que también

afirma lo dicho por Ytzcovich; o un allegado de la víctima al que le dijo el DJ que había

ido a recuperar cosas por la fuerza el día anterior, y otras tantas cosas por averiguar en

procura de la verdad.

Pero la Fiscal continúa hasta el día de hoy (lo mismo ocurre con la Jueza de

Garantías) sosteniendo que las cosas que le quitaron a Gatti estaban en el bolso que se le

sustrajo; aun cuando estaban en el lugar al que ella no concurrió el día del hecho y

permanecieron ahí hasta el 30 de septiembre.

El show policial debía continuar y la Agente Fiscal, lejos de honrar las

afirmaciones que hizo en su entrevista, trabajó sin prisa, sin ser molestada -lo que se

infiere del cierre del acta de fs. 141/143, en la que el personal policial documentó un

allanamiento en el domicilio de un sospechado, que concluyó a la 1:50 del 29 de

septiembre de 2021 y que se decidió no comunicar el resultado y hacerlo a la mañana

siguiente “por el horario”- y desatendiendo su propia visión sobre la realidad de la

seguridad de Mar del Plata y su propia incidencia en la misma, cuando dijo a los

medios: "ojalá se generen políticas de cambio urgentes porque hace 25 años que soy

fiscal y hace 25 años que vengo escuchando los mismos reclamos. Creo que ha llegado

el momento que de alguna u otra forma se generen políticas de cambio y se


instrumenten. Y que el Ministerio Público asuma la responsabilidad que debe tener en

esto".

Cuanto más útil y productivo hubiera sido que la Agente Fiscal se constituya en

el lugar del hecho, secuestrara las cosas que había en el interior para demostrarle al

personal policial que la hipótesis que planteaba era equivocada, interrogara a los

presentes, pudiendo disponer incluso el arresto -en los términos del art. 149 del CPP-

para separar responsables de testigos, secuestrar cautelarmente los celulares de los

mismos y de la propia víctima para verificar el contenido, hacer lo propio con la PC,

verificar si en el lugar se comercializaban o consumían estupefacientes, si las sumas de

la recaudación se correspondían con lo facturado, si había dinero que alguno de los

responsables del lugar o concurrentes no pudiera justificar, se interiorizara del modo en

que se llevaba adelante la actividad comercial y el movimiento de dinero; y demás datos

útiles para determinar la verdad.

Nada de eso sucedió, la policía quiso ir en una dirección y en esa dirección fue la

pesquisa, los autores no serían fácilmente individualizados y hubiese sido cierto de no

ser por la intervención del Centro de Operación y Monitoreo, ente Municipal que

controla las cámaras de seguridad, al que la Fiscal le requirió que procure determinar la

dirección de huida y que con suma eficiencia obtuvo la información el mismo día del

hecho y la puso en conocimiento del Jefe de la Comisaría 9na. en igual fecha -y no de la

propia Fiscal-, al que le precisó las características -muy particulares, de acuerdo al

informe de fs. 188/189- del motovehículo que utilizaron los autores del atraco y parte

del trayecto de huida, hasta perderlo de vista en u Génova y José Martí (ver fs. 51/59 y

61/65), próximo al domicilio en que se verá que ingresó a minutos del homicidio (dos

cuadras y alguno metros).


Lamentablemente el dato no llegó a la Agente Fiscal, por lo que nuevamente es

turno del personal policial, en este caso de Comisaría Cuarta y del Grupo de Respuesta

Inmediata (vaya contradicción), aun cuando el domicilio a determinar es de jurisdicción

de Quinta, los que con cámaras privadas procuraron complementar la información y

establecer el domicilio distante a 200 metros del último avistamiento por parte del COM

(ver fs. 68/75 y 77/79).

Lo hicieron, pero lo que aconteció es directamente grosero y burdo en el sentido

estricto de su definición (RAE).

Veamos, el policía Dante Benítez (fs. 68/69) en horario desconocido del 27 de

septiembre de 2021, pero necesariamente antes de las 18, estableció con una cámara

particular de calle Santa Cecilia 2461 que el motovehículo subía a la calzada de Santa

Cecilia entre Génova y Nápoles (es decir, al 2300); luego a fs. 77, el Inspector

Castellanos declaró en la Comisaría Novena a las 18 hs. el modo en que pudo

determinar que la motocicleta, conducida por la misma persona que manejaba cuando se

produjo el hecho había ingresado en una vivienda de la vereda impar de dicha cuadra, lo

que relata en los siguientes términos: “el deponente se abocó a realizar averiguaciones

en forma encubierta en las inmediaciones de este sitio, pudiendo hablar con

transeúntes ocasionales (vecinos de la zona) a los que por el carácter reservado y

encubierto de las averiguaciones que se realizaban dieron cuenta que el domicilio de la

calle Santa Cecilia N° 2381 de Mar del Plata (jurisdicción de la Comisaría Quinta de

Mar del Plata) es el lugar en que vive un masculino que responde al nombre de Juan,

de unos treinta años, contextura media robusta y que es dueño de una motocicleta que

efectivamente se viene siguiendo con las imágenes y videos”, documentando con

fotografías a fs. 78 el domicilio establecido. La transcripción es literal y pareciera dar a

entender que se reservó las fuentes porque la causa tenía estado público.
Sin encontrar motivos para entender por qué se anotició a la Agente Fiscal del

avance de la pesquisa recién al requerir el allanamiento a fs. 80, o de saber el motivo

por el que intervino personal policial ajeno al que se encontraba “a cargo de la

investigación” y de extraña jurisdicción -incluso a la del domicilio investigado-, o de

poder entender porque la Policía actuaba nuevamente de forma “unilateral y sin

control” y ahora también “reservada y encubierta” -al punto de no informar las

fuentes-, el titular de la Comisaría Novena propuso el 27 de septiembre a las 20:40

horas que se allane el domicilio de Santa Cecilia N° 2381, estos policías o al menos los

ocasionales transeúntes que en realidad resultaban vecinos y cuya identidad se

desconoce hasta el día de la fecha, aportaron la certeza necesaria para que la Dra.

Gómez solicitara tal allanamiento con habilitación de días y horas inhábiles, lo que

autorizó la Dra. Bustos.

Lamentablemente, el informante o sus fuentes fallaron y la actividad “reservada

y encubierta” se convirtió en un escándalo público en el barrio. Un nuevo error policial

que pronto “enmendará” la propia fuerza. Continúa entonces la actuación “unilateral y

sin control” del personal de la Comisaría Novena, pues la Agente Fiscal ni funcionario

alguno del Ministerio Público concurrió al allanamiento, al menos a pedir disculpas.

Es así que el 27 de septiembre de 2021 a las 23:00 hs. se realizó el primer

allanamiento en búsqueda de objetos de interés, es decir el que se llevó adelante en

Santa Cecilia 2381, lugar que informaron las reservadas fuentes/vecinos del funcionario

Castellanos (cuya labor fue menospreciada, evidentemente, en el pedido de

allanamiento ya que se trata del único apellido transcripto en mínuscula… el resultado

le daría la razón a quien lo redactó).

El domicilio no era el correcto, como tampoco fue acertado concurrir con el

GRUPO GAD y varios numerarios más, pues a esa altura todo el barrio se enteró que se
allanaba la vivienda de esa cuadra. Pero no concluyeron ahí los desatinos y desaciertos,

el derrotero de allanamientos frustrados continuó y ahora se añaden las llamativas

colaboraciones voluntarias de sujetos ignotos, de allegados de la víctima e incluso

de los propios parientes o allegados de los sospechados.

Analicemos. En horas de la tarde, pese al temor de la gente, un policía

encubierto consiguió dar con la casa a la que habría ingresado una persona con la

motocicleta que se utilizó en el hecho policial más resonante, la información resultó

equivocada, se le comunica a la Sra. Agente Fiscal que el procedimiento había sido un

fracaso y, lógicamente, nada dispone (ver fs. 90/vta).

La actividad se torna paso a paso más antojadiza, arbitraria y descontrolada, pues

mientras el operativo fallido se llevaba adelante, con el barrio convulsionado por la

aparición de numerosos funcionarios policiales, el Comisario Figueroa, Titular de la

Seccional 9°, dice que a la par de tal procedimiento en el domicilio equivocado, “se

comenzó a realizar relevamiento entre los vecinos de la cuadra, ocasión en la que

entrevistado un sujeto masculino, el cual no quiso ser identificado por temor a

represalias en virtud de la connotación pública de la causa que se investiga, el cual

manifestó que en el domicilio de Calle Santa Cecilia numeral 2369, lugar donde se

domicilia desde hace poco tiempo una pareja mayor, constituida por un Señor llamado

Arnoldo y ella Angélica, asimismo en la vivienda ocasionalmente reside el ciudadano

LUIS ALBERTO YTZCOVICH, el cual resulta ser hijo de la moradora Pacheco

Angélica, siendo el mismo un sujeto de alrededor de treinta años de edad, quien se

moviliza en un motovehículo de similares características del que fue visto en redes

sociales como el utilizado por los autores del homicidio. También hizo mención que el

domingo alrededor de las 06:30 horas escuchó que el mismo llegaba al domicilio de su

padres, ingresando el motovehículo y saliendo momentos después en un automóvil de


color blanco”. Quién comenzó esa actividad o quién la llevó adelante se desconoce,

pero todo indica que fue el propio Comisario.

Para no escatimar información y demostrar su conocimiento, aun atemorizado,

este mismo NN agregó que Ytzcovich suele permanecer y pernoctar en un comedor

barrial que maneja Arnoldo (al parecer Díaz), situado en William Morris entre Valentini

y Dellepiane de nombre “Los Peques”.

RIDICULO Señores Jueces, otro calificativo no cabe. Una nueva fuente

anónima, otra vez un vecino que por temor no quiere revelar su identidad -pero que

indudablemente debe ser fácilmente individualizable- y respecto de quien el Comisario

evidentemente se despreocupó de recabar al menos precautoriamente sus datos

filiatorios, da información vital para determinar la identidad de uno de los posibles

autores, describe detalles de sus nuevos vecinos que resultan inverosímiles y además

recuerda “haber escuchado” (no visto) que el hijo llegó al lugar el día del hecho, que lo

hizo a las 6:30 y que se retiró en un automóvil blanco. Tan grande es la capacidad

auditiva del testigo ignoto (que escucha colores y percibe movimientos con sus oídos)

como debió ser también su temor infundado, pues dice el Comisario que de inmediato

aparecieron los propios moradores de la vivienda a ratificar con exactitud lo

referenciado anteriormente hasta el más mínimo detalle, incluyendo los aspectos falsos -

como el uso frecuente de la moto- y los hasta ahora solo conocidos por la policía (el

auditivamente visible vehículo blanco).

Sin ánimo de subestimar la inteligencia de los operadores del sistema y lejos de

cuestionar la integridad o la preocupación por la labor que desarrollamos, sabido es que

este tipo de fuentes anónimas suelen ser habituales en los procedimientos policiales y en

muchas oportunidades dan inicio mismo a las investigaciones, siendo más habitual en
los procedimientos en que se investigan infracciones a la Ley 23.737, pues se encuentra

expresamente autorizado.

Expuesta esta opinión personal, no puedo pasar por alto, el por qué en este caso

todo el relato es disparatado y, tal como afirmé, resulta absolutamente ridículo e

inverosímil, tornando todo lo actuado a continuación de ello en una actividad

insalvablemente nula, ilegal y, probablemente, delictiva -deberá esperarse el resultado

de la investigación correspondiente-.

Reitero, es sabido que en muchas oportunidades estos -falsos- “testigos que por

temor se niegan a revelar su identidad” permiten sustentar la ejecución de actividades

policiales irregulares, pero lo grave del caso es que no solo FIGUEROA subestime a la

justicia recurriendo a tal muletilla gramatical y a tal creación artificiosa, sino que

pretende usar ese método para introducir de boca de un tercero todos los datos que no

pudo obtener por la prohibición de declarar en perjuicio del imputado que ampara a la

madre (adelanto que también se hizo declarar al padre en contra de Ytzkovich al

momento del hallazgo del Clio blanco). No caben dudas que si eso resultaba cierto, el

Comisario debía tener claro que de la persona de la que hablaba el inventado testigo era

ni más ni menos que uno de los autores del atraco y por tal circunstancia no podía

obtener información de su madre, pues implicaba forzarla a violar la prohibición de

declarar en perjuicio de su hijo (CPP: 234). No es cierto que el testigo aportó el nombre

de una persona que hasta ese momento resultaba desconocida. Fue la madre, sin dudas,

y el testigo inexistente e inlocalizable es el modo de ocultar la actividad ilegal.

Por lo señalado, no resulta casual el modo en que se documentó el acta del

allanamiento fallido, tampoco que la actividad ulterior que llevo adelante algún

funcionario policial -muy probablemente el propio Comisario- se hubiera documentado

en una declaración testimonial prestada por Figueroa ante un subalterno suyo en la


Comisaría Novena, pues de ese modo podía introducir la información que obtuvo en

clara y franca violación a la Ley. No es casual porque la madre jamás firmaría un

documento en el que se expresaran tales falsedades y no es casual porque el funcionario

sabía con certeza que Ytzcovich era posible autor del hecho y por tal motivo no se podía

entrevistar con la madre en busca de la información que documentó con la introducción

de un testigo ficticio.

Tampoco resulta casual que no advirtiera de inmediato a la Fiscal de lo que se

había interiorizado antes de entrevistar a la propia madre del procesado, quien le dijo ni

más ni menos que podían encontrar a su hijo en la casa al que invitaron al personal

policial a acercarse amablemente para comunicarle que su hijo pernoctaba allí o en el

comedor de William Morris, lugar que se llama “Los Peques”. Tampoco es casual el uso

del plural pues con ello se pretende sembrar la duda del posible aporte del padrastro,

tampoco lo es que se aclare que practican la religión cristiana, porque se pretende dar a

entender que fue un aporte voluntario. Nada es casual.

No puede ser cierto y resultaría pueril aceptar como hipótesis válida que el

temeroso testigo contara con tanta información de los nuevos vecinos, que supiera que

ella tiene un hijo de una pareja anterior, que supiera que se llama Luis Alberto

Ytzcovich (nombre completo), que dijera que conduce una moto que es parecida a la

que vio por redes sociales (que por otra parte se verá que es de Urra Zapata), que

escuchó/vio movimientos en horarios compatibles con el hecho y sobre todo con las

necesidades del investigador, por ejemplo que el hijo de la mujer llegó en la moto y

luego subió a un auto blanco y que eso aconteció a minutos del hecho.

La Justicia no puede pasar por alto tamaña barbaridad, no se puede permitir una

burla tan flagrante al sistema de garantías constitucionales, no se puede pretender mirar

hacia otro lado, aceptar que ese testigo existió, que por temor desapareció al momento
en que aparecieron los cristianos padres de Ytzcovich (padrastro y madre en realidad) a

contarle al Comisario, justamente al funcionario al que se encomendó la investigación,

aquello de lo que él ya se había enterado hace instantes por una persona de la que

desconocemos todos sus datos.

Lo que si resulta muy probables es que no podía obtener la información por

medios legales y la procuró por medios ilegales interrogando a la madre. Tristemente no

terminó allí su derrotero ilícito.

Con la información obtenida por medios ilegales el funcionario policial dice

haberse comunicado con la Sra. Agente Fiscal y que ésta, verbalmente, autorizó el

allanamiento de la morada de William Morris 3065 (este número no es un error de la

defensa, ya que el comedor se encuentra en William Morris 6035, sino que es lo que

expresamente consta a fs. 94 in fine). A esta altura no vale la pena detenerse en este

evidente error material, aun cuando se trata del modo en que se documentó una orden

verbal y urgente de allanamiento.

No obstante lo expuesto, si caben dos reflexiones, la primera es que tampoco

parece casual la ausencia de hora en las constancias de fs. 91/2 y 93 (ratificación de los

testigos de procedimiento del allanamiento fallido); la segunda, quizás utópica, que

sería al menos prudente que el funcionario policial manifieste o exhiba en su celular el

horario de la llamada que dice haber realizado a la Agente Fiscal, eso porque a esta

altura del proceso sus dichos sólo debieron ser creíbles para la representante de la

vindicta pública.

Adelanto que la omisión de horario es una constante que se repite continuamente

en las actuaciones de la Comisaría 9°, que tampoco es casual y que, reitero,

aisladamente no resultan suficientes para sostener su nulidad en particular sino que


conforman un conjunto de actividades ilícitas y sistematizadas que se procuró legitimar

con una fingida legalidad.

Como era de esperar, la comunicación solicitando telefónicamente el

allanamiento a la Fiscal, documentada a fs.93, y de la cual surgiría la orden dada por

ésta tampoco tiene horario, si sabemos que ya era 28 de septiembre y que el domicilio

que se allanaría sería el de William Morris 6035 y no el de esa calle al 3065.

Lógicamente, de haber sido anoticiada, la Dra. Gómez tuvo por cierto que el testigo

existió, aceptó que difícilmente sea localizado, se desentendió o no se le informó que se

había interrogado ilegalmente a la madre del sospechoso y autorizó la diligencia.

Lo cierto es que, en las circunstancias señaladas, luego de que se allanara una

vivienda por error sobre la información de una fuente reservada, de que -digamos-

estuviera en la vivienda de la madre del sospechoso y esta ratificara que su hijo pernocta

en ese lugar, el Comisario Figueroa obtuvo la autorización para efectuar el allanamiento

que luce a fs. 94, que como era esperable se llevó a cabo en el Comedor Los Peques de

William Morris 6035 y no molestando al morador del 3065.

La presencia de los Suasnabal hizo innecesario recurrir a nuevos testigos, ya se

los había molestado lo suficiente y era claro que se los podía seguir utilizando, aun

cuando tampoco se le ocurrió al Comisario convocar a uno de ellos a escuchar o ver al

testigo que dará información vital en el curso de tal procedimiento y que se introducirá

al proceso a través de una declaración testimonial del propio Figueroa.

Para coronar una noche negra -para la JUSTICIA indudablemente- este segundo

allanamiento también fue negativo, eso por el hecho de que no se encontró lo que se

había autorizado a buscar en la orden primigenia (es decir la de Santa Cecilia 2381) y no

se pudo encontrar “casualmente” al ya indudablemente sospechado Ytzcovich.


La policía no podía tener una noche tan negra como tuvo la justicia, que permitió

dos allanamientos -y el ingreso ilegal a la vivienda de los padres de un imputado- a

partir de datos anónimos y errores sucesivos, por lo que Figueroa, para tranquilidad

propia y en procura de dar crédito a su olfato policial, consignó que había prendida una

estufa casera a gas y que revisó un bolso con ropa de hombre “del mismo talle”. Parece

anecdótico resaltar que con esos dichos evidenció nuevamente su desapego por la Ley,

no buscaba ni estaba autorizado a tocar, abrir o inspeccionar un bolso de esas

características y era claro que dejó entrever que Ytzcovicvh había estado allí, tal el

único objetivo de esta tercera actividad que concluyo con la entrega de la propiedad a la

madre del imputado, esta vez eficientemente documentada con la mujer. Este segundo

allanamiento “urgente” fue homologado por la Sra. Jueza de Garantías o eso se presume

porque esta parte no tuvo acceso en su caso a la resolución correspondiente ni al pedido

de homologación por parte de la Agente Fiscal, quien tampoco firmó documento alguno

que dé crédito a lo dicho por Figueroa. Peligroso en un estado de derecho, sea por la

limitación al ejercicio de esta defensa o por la realización de un allanamiento ilegal

(CPP: 220).

Otro si digo, el titular de la Comisaría 9na conocía y estaba con quienes dijeron

ser encargados de ese espacio, a uno de los cuales incluso le “entregó la propiedad” y no

cumplió siquiera las formalidades del 223 del código de rito.

A esta altura ya resulta claro que aun cuando carece de hora, a partir de un

básico análisis temporal de la sucesión de allanamientos narrados, resulta dable afirmar

que el Comisario testificó con posterioridad a todo lo actuado y ajustando la realidad a

sus necesidades. En especial lo vinculado al origen del dato de Ytzcovich, cuya única

fuente cierta es por el momento la madre. Lo expuesto no puede ser avalado por la

justicia y torna indefectiblemente nulo lo actuado con posterioridad. Para su


saneamiento debiera venir el testigo y ratificar sus dichos, deberían declarar también la

madre y el padrastro sobre lo sucedido -la primera revelada del juramento de decir

verdad-, los vecinos del lugar, etc., hasta que eso acontezca todo resulta nulo ya que no

hay forma de ratificar por una fuente alterna lo dicho por el funcionario cuya

credibilidad resulta a esta altura insostenible. Él también debe declarar para dar más

detalles, pero precautoriamente no debiera hacerlo bajo juramento de Ley.

Por suerte los testigos del procedimiento, lejos de quejarse por haber

trasnochado, firmaron gustosamente el acta manuscrita a las 8:00 AM del 28/9 y son

fácilmente identificables en un edificio no muy alejado de la DDI.

Acto seguido la Dra. Pérez Varela, funcionaria del Ministerio Público Fiscal,

agregó el 28 de septiembre a la 09:50 horas el informe del RENAPER de Ytzcovich y

luego de ello, desde lo cronológico, se agregó el informe criminal producido por la

policía bonaerense a fs. 166.

Dicho esto, en relación al modo en que Ytzcovich es vinculado al hecho,

pasaremos al segundo implicado según la hipótesis fiscal, es decir, Maximiliano Urra

Zapata.

Con el dato de Ytzcovich incluido del modo señalado al expediente y a veinte

minutos de iniciado el segundo allanamiento, quizás mientras el mismo se llevaba

adelante, en la Comisaría Novena el Subcomisario Urribarri, le recibía declaración

testimonial a Martín César Senzacqua, según sus propios dichos “Agente de prensa y

representante de famosos” durante los últimos 13 años, quien también se da a conocer

por su nombre artístico Lautaro Reyes -tal el modo en que pudo ser localizado por la

suscripta a través de la red Faceboock en procura de determinar su verosimilitud-.

Siendo las 01:10 hs, Lautaro Reyes relató a fs. 100 que el día del hecho realizó

un posteo en Facebook de los elementos sustraídos a Gatti y que por el hecho de que la
publicación se viralizó, fue contactado por una chica de nombre MELISA AYELEN, la

que le dijo que había visto por whatssap una computadora y una tablet en venta,

remitiéndole fotos para determinar si eran las cosas del DJ. El deponente le consultó a

su vez a quien identifica como el “tano” Bertolini, amigo de la víctima que trabaja como

DJ, si podían ser las cosas de Gattti, respondiéndole que los familiares le dijeron que sí.

Refiere el testigo que la Fiscal se comunicó telefónicamente con él para llevarle

tranquilidad, en tanto este procuraba más información para determinar el lugar en que se

podían encontrar las cosas.

Recuérdese que esas cosas estaban en realidad en Mr. Jones, por lo que desde el

primer día, de haberse actuado con diligencia y dirigiendo a la Policía, la Agente Fiscal

no habría llamado a Lautaro Reyes para tranquilizarlo sino para decirle que su

testimonio era innecesario y que la pista era falsa.

Pero la Policía, no da puntada sin hilo y con el dato falso, a partir de la secuencia

que se transcribirá a continuación, consigue dar con la identidad del segundo

involucrado.

La nombrada Melisa Ayelén -cuyo número de teléfono está documentado a fs.

101- habría dicho a Reyes que las cosas estarían siendo ofrecidas por un chico de

nombre Rodrigo, persona que viviría en Ratery casi William Morris, “al lado de un

almacén verde, toda la esquina… una casa pintada de violeta”. Sabemos que era

imposible que la cosas efectivamente estuviesen allí, no obstante la Policía en

apariencia lo desconocía, y empieza nuevamente a obtener información (ver chat de fs.

102).

Inicialmente se obtienen fotos del domicilio de William Morris 7480, pero a fs.

118/119, por medio de un nuevo informe del Comisario Figueroa, quien invoca la
testimonial de Senzacqua, establece que se trataría de la vivienda de Ratery N° 2618,

lugar en que se domiciliaría el citado “Rodrigo”.

Una vez más y pese a los errores o desatinos cometidos, el Comisario sugiere el

allanamiento de la vivienda de calle Ratery casi William Morris y la Agente Fiscal lo

solicita a fs. 120, siendo concedido a fs. 121.

Destaco nuevamente que los habitantes de la vivienda no hubieran sido

molestados si la Fiscal hubiera verificado que lo que vendía Rodrigo no era lo sustraído.

Pero lamentablemente y para “suerte” de los investigadores, la actividad que a todas

luces debió resultar inoficiosa, trajo resultados positivos a la causa.

Para reforzar la idea de que parte de los objetos que nunca fueron sustraídos

podían estar siendo comercializados, como se adelantara, a las 10:46 del 28 de

septiembre del año en curso, el Subcomisario Laz, recibió declaración a un barrendero

municipal de nombre Angel Migliavaca (fs. 161), a quien insólitamente, a las 7:30 de

ese mismo día, una persona que conducía una moto similar a aquella que se utilizó en el

hecho, que tenía una complexión acorde a la de uno de los autores del homicidio y que

usaba un casco rayado -en apariencia recientemente-, le ofrecieron en venta “cosas de

audio, consolas, bandejas, cosas de DJ”, a lo que respondió que no había cobrado y no

tenía dinero, se puede conjeturar que no resultaban interesante o cómodas para

transportar al barrendero de cuarenta y ocho años.

El allanamiento fue sugerido a las 12:11 de ese día -constancia electrónica de fs.

119- y autorizado de inmediato, encontrándose documentado a fs. 200/201. Tuvo inicio

a las 15:00 y se advierte de inmediato una nueva irregularidad burdamente subsanada.

Veamos, la Agente Fiscal requirió el allanamiento de Rateri 2618 (ver fs. 120), la Sra.

Jueza de Garantías autoriza tal medida a fs. 121, la orden obra a fs. 199 y groseramente
se corrigió con birome el domicilio a allanar, por lo que sin testado alguno se

sobrescribió 2818 (es decir, una vivienda distante a 200 metros).

Como era esperable, la decisión de escribir con birome el domicilio fue de

personal de la Comisaría Novena, que se dirigió a la vivienda del 2818 de Ratery,

realizando una rectificación telefónica de la morada a allanar, quizás una forma

neológica en que el Comisario Figueroa suplió el más útil “lo testado 2818 vale”, que

debió incluso haber sido corregido por el órgano judicial. Tampoco importa ya si lo que

se podía encontrar eran la noteboock y la Tablet que dijo Melissa Ayelen que Rodrigo, a

quien en su caso se podía procesar por encubrimiento, ofrecía en venta; la información

resultó suficiente para autorizar el Secuestro de cualquier cosa vinculada a la causa

(ropa, motos, armas, teléfonos, bolsos, etc.). Después de todo algo se debía encontrar y,

“suerte mediante”, se encontró en forma indirecta.

El allanamiento, ya no por lo esperado sino por lo lógico -las cosas estaban en

Mr. Jones- dio resultado negativo, no obstante se dio con el ciudadano Rodrigo David

Rocca Alvarez, de quien evidentemente se presumió que vendía cosas sustraídas y por

eso se allanó su propiedad.

Lo que acontece es sorprendente y habla una vez más de la ilegalidad de las

actuaciones, aun cuando esta vez quizás no resulta Figueroa el responsable, pues a las

16:20 se habría retirado del domicilio allanado.

La “suerte” estuvo en este caso del lado de la Suboficial Ayudante Eliana

Fuentes, a quien el propio Rodrigo David Rocca Alvarez -sospechado aun de

encubrimiento de homicidio con ánimo de lucro- le contó bajo juramento de Ley, a las

17 horas de ese día y en el mismo interior de la vivienda allanada que “en el día de la

fecha, mientras me encontraba en la vereda de mi casa, observo que por calle Rateri

viene circulando un automóvil marca Toyoya Corolla color gris, sin vidrios
polarizados, el cual se detiene casi en la esquina de mi casa y de este veo que se baja

una femenina que se llama CAMILA PEREZ… cuando se baja nos ponemos a

conversar, entre los temas que hablamos salió el tema del homicidio que ocurrió hace

unos días en la ciudad y que fue víctima un DJ reconocido, es en ese momento que

Camila me empieza a contar que su expareja, que se llama Maximiliano Urra la había

llamado por teléfono… le había pedido ver al hijo que tienen en común porque estaba

asustado por lo que le podía pasar. Cuando ella le preguntó qué había pasado “QUE

SE LA HABÍA MANDADO” sic… que Maximiliano junto a un sujeto que se llama Luis

le habían querido robar al disck jokey y que como se resistió se les había escapado el

tiro, que ella cuando vio el video que estaba circulando por las redes sociales del

momento del robo, había reconocido como la que habitualmente usaba su expareja y

sobre todo porque Maximiliano siempre usaba casco colocado”, agrega durante la

exposición que la mujer habría dicho que su expareja estuvo en la casa durante la

mañana de ese día y que al ver la presencia de un móvil policial se había retirado rápido,

dando a entender que estaba asustado y que ambos viven a dos casas de distancia entre

ellos.

Luego de ello, habiendo sólo afirmado que Camila le dijo que Maximiliano

actuó con “un sujeto que se llamaba Luis”, se le consultó si Maximiliano se juntaba con

la persona a que mencionó como Luis, pudiendo inferir el testigo, váyase a saber de qué

modo, de que Luis se trataba y asegurar “sé que Luis viene seguido a las fiestas que

hace Maximiliano en la casa y que debido a eso sé que tienen una amistad, incluso en

el Faceboock de ellos tienen fotos juntos, lo que no sé qué tipo de amigos son o cuantas

veces por día se ven… no se bien como se llama pero en el Facebbok aparece como

Luis Yzcovich, yo lo conozco del barrio sólo por el nombre de Luis”.


Agregó el testigo que Urra Zapata vive por Benito Linch entre Rateri y Cuba, de

mano impar, a mitad de cuadra y que utiliza un Clio tres puertas color blanco y un

motovehículo tipo Ninja, mas de 200 cc, de color negro.

La subestimación a los operadores del sistema judicial se ha tornado a esta altura

abrumadora. Veamos. Aun cuando dudo y desconozco desde que fecha la Policía sabía

que las cosas de Gatti estaban en Mr. Jones, la suerte quiso ahora que una persona a la

que nunca se debió haberle allanado el domicilio y de quien se presumió que podía

resultar encubridor, luego de que se retirara el Comisario Figueroa, decidió

voluntariamente declarar en el lugar allanado que ese mismo día había visto en la

esquina de su casa a la expareja de Urra Zapata, a quien este le había confesado ser

autor del crimen del DJ junto a alguien que se llama Luis, a quien de algún modo asocia

con Luis Ytzkovich (reitero, Figueroa no podía autorizar un testimonio bajo juramento

porque su hipótesis era que Rodrigo Rocca ofrecía en venta cosas robadas).

Paradójicamente la moto ahora es de Urra Zapata, lo que nos lleva a

preguntarnos qué moto veía asiduamente el testigo/vecino de Ytzcovich cuya identidad

se desconoce que afirmó que la moto era de este último.

Lógicamente si Figueroa hubiese escuchado que alguien contradecía a su testigo

y afirmaba que la moto no le pertenecía a Ytzcovich sino a Urra Zapata, la testimonial

debió haber cesado u orientado a otra dirección. No fue así, bastó para mover el timón

bruscamente y vincular al segundo con la motocicleta y con un Renault Clio Blanco.

No resulta casual que el Comisario se haya retirado, no resulta casual que Rocca

pidiera declarar al concluir el allanamiento en el mismo domicilio en que reside,

tampoco que el testigo puntualizó alguno de los datos particulares de la moto cuyas

características describió un perito el 28 de septiembre, tampoco es casual que el testigo

supiera que Urra Zapata tenía un Reanult Clio blanco de tres puertas, porque la policía
buscaba un auto de tales características desde el día 27 de septiembre (y lo había

secuestrado en la casa del padre de Ytzcovich cuatro horas antes de interrogar a Rocca),

tampoco que supiera que Luis era Ytzcovich y que lo conocía por ese nombre de las

redes sociales, pues la foto de su perfil la aportó Juan Manago a las 12:20 horas de ese

día (ver fs. 168/171), es decir dos horas y cuarenta minutos antes de que se produzca el

allanamiento de Rateri 2818 (según el rudimentario testado), no resulta casual ni puede

resultar cierto que Rocca diga que conoce a Luis del barrio cuando viven a 20 cuadras

uno del otros (si se tiene en cuenta la dirección de Wiilliam Morris 6035) o a 32 (si se

da por cierto que reside en Santa Cecilia 2369).

Una vez más vemos que nada es casual en este proceso. Otros sucesos

importantes para el proceso se daban en simultáneo y veremos que coinciden con otras

tantas casualidades.

Veamos. Consta en el acta de procedimiento de fs. 122 que el 28 de septiembre a

las 17:40, es decir minutos después de que Rocca dijera que Urra era uno de los autores

y aportara el domicilio de calle Benito Linch y República de Cuba, varios numerarios

policiales abocados a la búsqueda -o cacería- de los autores o de elementos de interés

“y debido a la información plasmada en varias redes sociales, las cuales son de

público conocimiento en relación a uno de los autores del hecho, el cual sería LUIS

ABEL YTZCOVICH, y dadas las fotos que lo relacionarían directamente a Ytzcovich

con varias personas de mal vivir, entre ellas MAXIMILIANO URRA, y dado a la zona

donde este último se domiciliaría”, Barrio Pueyrredón, se concentraron allí para recabar

mayores datos y mientras transitaban (alguno de los 11 funcionarios que obran en el

documento) a bordo de un móvil policial por Benito Linch y República de Cuba

observan a una “persona de sexo femenino… quien nos hace señas con la mano motivo

por el cual detenemos la marcha y al descender del móvil fines entrevistar a la misma,
esta refiere a viva voz “HOLA CHICOS… TENGO UNA MOTO QUE ME DEJARON

ADENTRO DE MI CASA… EN EL PATIO… PASEN, PASEN” (sic) atento a el habla

de la femenina podemos dilucidar que la misma padecía de algún tipo de retraso

madurativo, por ese motivo es que solicitamos la presencia de un testigo hábil… ”,

persona que “da fé y escucha los dichos de la testigo”, dueña de casa, a quien se

identifica como Nélida del Carmen Zapata, domiciliada en Benito Linch 7662, pasillo

fondo, lugar al que ingresan (se desconoce quiénes) y encuentran la moto Benelli 300cc

que el perito dictaminó que fue la utilizada en el hecho (de la que sólo existían dos en la

ciudad, habiendo sido la que nos convoca robada en el mes de febrero de 2021, con

pedido de secuestro activo y frecuentemente utilizada por Urra Zapata).

Una acotación previa a continuar. No parece casual que el perito dictamine que

sólo hay dos motos en la ciudad como la utilizada, que una de ellas fue sustraída en el

mes de febrero del año en curso y que el personal policial con jurisdicción en el

domicilio de la persona que la utiliza, es decir Urra Zapata, la fue a buscar por la calle

en la que vive (porque hay personas de mal vivir) y dio casualmente con la moradora de

una vivienda ubicada en la vereda de enfrente, que los invita a pasar, y casualmente

tiene retraso madurativo y se apellida Zapata.

Remarcada esta “casualidad” que favoreció a entre dos y once funcionarios de la

Seccional 12da. -o 6ta, o 7ma, u 8va, o Parque Hermoso, es decir alguno de los 11-,

continúo remitiéndome al contenido del acta. Figura a continuación que el personal de

GTO -quizás alguno de los once u otro- determinó que Maximiliano Urra Zapata habría

ingresado el rodado al domicilio de Nélida Zapata y que residiría frente a la casa de

ésta, es decir en Benito Linch 7649. Se desconoce cómo se determinó porque ningún

testigo lo afirma y el personal policial no da razón de sus dichos.


Un nuevo desliz policial, las personas que ofician de testigo del hallazgo

(Duartes, fs. 122) y del peritaje que se practicó en el lugar (Brazeiro, fs. 122vta. in

fine) residen en el mismo lugar del hallazgo, de lo que se infiere que se descartó de

plano la posibilidad de que sean encubridores de Urra Zapata y se aprovecharan del

retraso madurativo de Nélida Zapata y de su evidente endeble discernimiento. Resta

decir que los once funcionarios firmaron el documento por lo que se desconoce cuáles

dos, a bordo del móvil, encontraron el rodado.

La información obtenida del casual relato espontáneo de Rocca -que

“casualmente” no debió ser allanado y “casualmente” era sospechoso de encubrimiento

agravado-, quien a su vez casualmente se encontró con el expareja de Urra ese mismo

día, quien casualmente le contó que en esa misma jornada le había confesado el hecho;

sumado al casual aporte de una mujer con debilidad mental que permitió el ingreso a la

vivienda al personal de un móvil -vaya a saber quienes- que también casualmente

pasaban por el lugar porque sospechaban que la moto se encontraba en esa zona, y estos

por “casualidad” o “suerte”, dieron con el rodado en esa vivienda; lamentablemente

resultaron suficientes para autorizar un nuevo allanamiento. Los dos de esos once

funcionarios que encontraron la moto no tuvieron la misma suerte los siete meses

posteriores a su robo, a pesar de que era la única de tales características que se buscaba

en la ciudad y que entendían que podía estar por esa zona de personas de mal vivir.

Tampoco encuentra explicación, quizás sea futurolgía siguiendo el decir del

testigo de identidad reservada -a quien aludiré más adelante- o un nuevo “error” o

“casualidad” en la consignación de fechas, pero inexplicablemente el pedido de

allanamiento y orden de detención de Maximiliano Urra se presentó en la Fiscalía el 28

de septiembre a las 10:20 horas (ver fs. 136 -cargo-) y la policía documentó que obtuvo

la información ese mismo día a las 17:40, es decir siete horas después de pedir el
allanamiento. Puede ser ese el motivo por el que la declaración testimonial del

funcionario Goñi de fs. 129, en la que concluye que resulta conveniente tal medida está

fechada el 27 de septiembre a las 20 horas, un día antes de la actividad de pesquisa.

Nada de lo documentado fue puesto en conocimiento de la Sra. Agente Fiscal

mientras acontecía.

La casa de Urra Zapata se allanó el 29 de septiembre a las 00:20 y se encuentra

documentado a fs. 141/143. No se dio con el paradero del nombrado y se secuestraron

teléfonos celulares, un casco negro y un DVR para visualizar las filmaciones del frente

de la vivienda (ver acta de visu y fotografías de fs. 148/149). En esta oportunidad, como

se adelantó, la Agente Fiscal no fue anoticiada porque era tarde, tales los términos de la

constancia de la foja 143 -se infiere, como se adelantó al inicio, que no se la quiso

molestar, pese al resultado positivo y la posible individualización de uno de los autores-.

Una vez más había que reforzar la pista, una vez más aparece un testigo allegado

de la víctima a aportar información en el momento clave, una vez más la información

llegó de la boca de un tercero y no fue ratificada por esa persona. Así consta a fs. 176,

que el 28 de septiembre a las 15.30 hs, un primo de Gatti de nombre Néstor Ceferino

Inglera, otro personaje vinculado a la noche y los eventos electrónicos, declaró que

recibió un mensaje en su celular, ese mismo día, pero a las 10 am y una llamada de un

número que no tenía agendado y que al atender se presentó una mujer a la que identifica

como LALA, que le informa que quien mató al DJ “SE FUE A UNA CASA EN CALLE

BENITO LYNCH 7649”, que se había querido refugiar en la casa de una amiga y lo

“SACARON MATANDO”, es decir aporta el domicilio denunciado un día antes (o el

mismo día) por el Oficial Goñy y sobre el cual se había pedido el registro.
Resta decir respecto del nombrado Urra Zapata que su orden de captura se

comunicó el 1° de octubre del año en curso y comenzó a circular el 9 de ese mes (ver fs.

250).

Siguiendo el derrotero de las casualidades ingresaré a la que resulta más violenta

desde lo legal y que concluyó con la concreción de la aprehensión de Ytzcovich, que en

sí misma también resulta nula.

Veamos. El mismo día 28 de septiembre, a las 13.10 hs. De acuerdo a lo

documentado en el acta de fs 206/211, personal policial perteneciente a las Comisarías

1ra y 15ta. de esta ciudad llevaba adelante un procedimiento en Estación Chapadmalal -

localidad contigua a Batán, lugar en que tuvo inició esa actividad policial-.

Se verá que el contenido del documento es íntegramente falso desde el inicio.

Consta allí que “…cumpliendo funciones de Grupo Técnico Operativo…investigando el

hecho de sangre acaecido con fecha veintiséis del corriente, es que con información

que el investigado Ytzcovich Luis Alberto posee familiares en la Localidad Batán, más

precisamente en el barrio Estación Chapadmalal, es que nos dirigimos a Avenida F

entre calle Siete (7) y nueve (9), observando que en la trotadora que se halla en la

vereda municipal, observamos un Rodado marca Renault Clio, de color blanco, de

similares características a las que se encuentran investigadas en el presente hecho, con

chapa patente colocada JFH-785, por tal motivo seguidamente procedemos a

identificarnos como policías explicando los motivos de nuestra presencia en el lugar,

identificando a los masculinos, refiriéndose ser y llamarse YTZCOVICH ROBERTO…

y GARRIDO CARLOS ALBERTO…Que logrando encontrar el domicilio del progenitor

del investigado, que a efectos de corroborar el rodado que se encuentra a nuestra vista,

se le solicita la documentación del mismo, refiriendo espontáneamente que el rodado lo

había dejado para el arreglo su hijo el pasado domingo”.


Dice a continuación que luego de que el padre del imputado entregó la

documentación del rodado y expusiera “espontáneamente” que lo había dejado su hijo el

día domingo, los funcionarios verificaron la adulteración de la cédula verde, dando

intervención a la superioridad y a la Agente Fiscal que ordena el resguardo del vehículo

y la intervención de Policía científica para peritar el rodado. El personal de dicha

repartición llegó a las 14:36 y peritó el rodado estableciendo que el número de motor y

chasis eran los estampados de fábrica. Luego se solicitó la plana policial sobre la chapa

patente colocada -la que también se consignó erróneamente en el acta conforme consta a

fs. 209- lo que arrojó resultado negativo y luego se verificó con los números estampados

en los vidrios y se pudo determinar que tenía pedido de secuestro activo desde el 5 de

mayo del año en curso, motivo por el que se lo secuestró a las 15:30, luego de lo cual,

por orden de la Dra. Gómez, siendo las 16:45, se dirigirían a la Comisaría 9na. con el

vehículo, lugar en que se encontraba la Agente Fiscal, quien dispuso el secuestro

preventivo a otros fines y en relación a este proceso. Vale recordar que la titular de la

ODEPA había ordenado su restitución al legítimo dueño, cuyos datos no fueron

documentados en este proceso hasta el día de la fecha.

Todo es mentira Sres. Jueces, en especial el subrayado. La policía sabía que el

rodado tenía pedido de secuestro desde la 13:18 horas del 28 de septiembre, es decir a

ocho minutos de iniciado el procedimiento y habían procurado la información a las

13:10 des ese día, en cuanto se inició el procedimiento. Así consta en el encabezamiento

y el pie de la foja 223vta. Eso es lo único que la policía no pudo adulterar, el resto es un

nuevo conjunto de “casualidades”.

Por ello no es casual que mientras se llevaba a cabo ese procedimiento, en el que

se obtuvo información en perjuicio del imputado de parte de su padre -espontanea según

el decir policial-; no parece ni cierto ni casual que la “pareja” de él se dirigió


voluntariamente a la Comisaría 8va de Batán y contó “casaulmente” que el rodado era

del hijo de su conviviente, que se lo había dejado al padre para que lo repare y que le

constaba que Luis Ytzcovich ya no vivía con la madre sino con la novia.

Tampoco es “casual” y no puede resultar a esta altura creíble que el auto, el

padre y su amigo, que ocasionalmente se encontraba ayudándolo, estuvieran en la

trotadora y no en el interior de la vivienda, no había ni orden de allanamiento ni de

secuestro. No puede aceptarse nada de lo documentado, menos que el padre dijera

espontáneamente a la Policía que el auto era del hijo, no se lo podía decir por el vínculo

y tampoco podía ser interrogado por el hecho de que se sabía desde las 13:18 que el

auto tenía pedido de secuestro y en consecuencia no podía interrogar al dueño de casa

porque quizás podía haber incurrido también en el delito-. De hecho por disposición de

la Agente Fiscal de la ODEPA se le notificó la formación de causa por el delito de

encubrimiento-sin analizar lógicamente la exclusión de culpabilidad prevista en el art.

277 del CP, lo menor a la luz de lo que aconteció a lo largo de la instrucción y problema

exclusivo de quien ejerza su defensa-; tampoco es casual que se desconozca la identidad

del verdadero dueño del rodado -nada obra en el acta ni en el pedido de secuestro- ni

que se omitiera describir la falsedad que se verificó en la cédula verde, sabemos de

hecho que eso es falso porque se conocía que tenía pedido de secuestro desde las 13:18;

es inexplicable y tampoco es casual que el procedimiento se haya llevado adelante sin

testigos ajenos -de hecho consta en el documento de fs. 207vta. que no se solicitaron-;

no es casual que se citara a prestar declaración en la Comisaría 9na (lógicamente en

horario desconocido de ese mismo día) a la persona que se encontraba con Ytzcovich y

surja de sus dichos que la información la dio el padre a preguntas de la policía, a la que

expuso que el auto era de su hijo; tampoco puede ser casual que el auto fuera trasladado

a la Comisaría 9° desde la localidad de Chapadmalal sin testigo del movimiento; no es


un error que se mantuviera la comunicación inicial con la titular de la ODEPA y no con

la Fiscal que procuraba encontrar el vehículo que era buscado en un hecho de sangre; es

inentendible que habiéndose asegurado el rodado se dispusiera su peritación en relación

al crimen al llegar a la Seccional Novena, y sobre todo, veremos que no es casual que

conste a fs. 206 in fine que el cierre del procedimiento fue a las 20 horas, es decir siete

horas después del inicio y tres horas y media después del secuestro; tampoco es cierto

que todo ello haya sucedido -consta de hecho que es falso- y menos aún cierto es lo

documentado a fs. 208 in fine, en cuanto consta que los oficiales se trasladan en el

vehículo a la Comisaría Novena “…con motivos de comodidad y elementos de

escritura…”, si ese es el motivo, más inteligente fue la pareja de Ytzcovich que

cómodamente declaró en la Comisaría 8va de Batán , lugar en que contaban con

elementos de “escritura” -aunque puede que no hubiese de dibujo-.

Una salvedad más antes de continuar, resulta inexplicable que la moto que era de

Urra Zapata permitió vincular a Ytzcovich inicialmente con el hecho y que ahora

también -mágicamente- el auto le pertenece a este aunque todos dijeron hasta hoy que

son de Urra.

Porque nada de esto es casual, porque a la par de este acto -¿ilicito, antijurídico y

culpable?- que consta que se inició a las 13 y finalizó a las 20, la cacería del otro sujeto

implicado tendría resultado positivo. Veremos ahora el modo en que se llevó adelante.

Consta a fs. 180 que el 28 de septiembre a las 13:20 horas, es decir, diez minutos

después de que llegara la policía a la vivienda de Ytzkovich padre y “una hora y treinta

minutos” antes de que la pareja “voluntariamente” fuera a la Comisaría 8va a declarar

que sabía que se había mudado a lo de la novia, el Capitán Walter Basan y el Sargento

Felipe Bruno, ambos de la Comisaría 5ta., mientras esperaban directivas de sus

superiores -lógicamente no iban a esperarlas de la Fiscal-, fueron comisionados (se


desconoce por quién, seguramente no por la Fiscal) a comenzar a “buscar” por

inmediaciones de su jurisdicción al ciudadano Luis Ytzcovich, actividad que llevaron

adelante vestidos de civil y en un vehículo particular. Se lee en el documento “minutos

más tarde somos alertados que en la vivienda emplazada en calle Gutemberg numeral

6268 de esta ciudad podría encontrarse el mismo, por lo que nos dirigimos al lugar.

Una vez apersonados, logramos entrevistarnos con una femenina, quien mora en la

vivienda, a la cual logramos identificar como MICAELA LUJAN CONTRERAS…,

domiciliada en Gutemberg 6268… a quien le explicamos que estábamos buscando al

Sr. Ytzcovich Luis Alberto, tomando conocimiento en ese momento que resultaba ser

pareja de la mujer. Luego de charlar por unos minutos y explicarle a la ciudadana que

era imperativo (me atrevo a interrumpir la transcripción para recordar que la RAE

define imperativo como “Deber o exigencia inexcusables”) encontrar al mismo,

Micaela Luján nos pide que le dejemos anotado un abonado telefónico para poder

comunicarse en el caso de que su pareja regresara a su domicilio. Es así quien suscribe

le aporto el número de teléfono particular” para retirarse luego a la dependencia. Nunca

sabremos quien aportó el domicilio de la pareja de Luis Ytzcovich, sospecho por todo lo

documentado hasta aquí que tranquilamente pudo obtenerse de su padre o de la pareja

de aquel, lo cierto es que se trata de una nueva fuente “anónima” o “desconocida”.

Dice a continuación que a las 15:28 horas -es decir dos minutos antes de que se

consigne falsamente que se secuestró el vehículo en la casa del padre del buscado, en el

preciso momento en que Inglera informaba el domicilio en que se encontraba el otro

imputado, media hora después de que se allanara la casa de Rocca y este dijera lo que

sabía por dichos de la expareja de Urra Zapata- la mujer lo llamó espontáneamente al

teléfono celular para avisar que su pareja había regresado, que estaba muy asustado y
“quería entregarse (SIC)”. La Fiscal no fue anoticiada y parte de la policía estaba en la

casa del padre llevando adelante un procedimiento falso.

Lo que sigue resulta incalificable y no hay adjetivo que lo abarque “ante tal

novedad, quien suscribe abordo nuevamente mi vehículo particular y me hago presente

en la propiedad de Gutemberg 6268, donde al llegar me abren la puerta dos personas,

la Sra. Micaela Luján Contreras y un masculino quien se identifica inmediatamente

como YTZCOVICH LUIS ALBERTO”. La Fiscal, no fue anoticiada y parte de la policía

se encontraba en la casa del padre llevando adelante un procedimiento falso.

Sigue, “allí le explico a Ytzcovich que si quería podía venir junto con migo y su

pareja a la Comisaría, instante en el que el mismo accede totalmente y acto seguido

abordamos los tres mi rodado”. La Fiscal no fue anoticiada y la policía se encontraba

en la casa del padre llevando adelante un procedimiento falso.

Continúa, “inmediatamente mantengo comunicación con el Comisario

Fernando Gabriel López, Jefe de la Seccional quinta de Mar del Plata, a quien pongo

en conocimiento de lo que estaba ocurriendo y le solicito directivas, instante en el que

mi jefe me ordena que baje con los civiles hasta mi comisaría”. La Fiscal no fue

informada y la policía seguía en la casa del padre.

Se lee luego “una vez en la Comisaría Quinta, el Comisario López mantiene

comunicación telefónica con el Comisario Mayor José Segovia, Jefe de la Estación de

Policía de Seguridad Departamental General Pueyrredón, quien interiorizado de lo

que había ocurrido, ordena que se traslade a la pareja a los asientos de la Comisaría

novena local, por resultar ser la seccional donde se instruyen las actuaciones de

referencia”. La Fiscal no fue informada y la policía seguía en la casa del padre.

Luego de ello, el funcionario que redacta el documento decidió identificar

“completamente” al masculino que llevaba en el móvil y que había dicho ser Ytzcovich,
lo que ratificó sin exhibir el DNI. Lo raro también es que sabiéndose una persona

peligrosa, que intervino en un homicidio, que anda con personas de mal vivir, no se lo

haya requisado nunca; después de todo tampoco se le informó a la Fiscal y su padre

seguía rodeado de policías.

Sigue diciendo “teniendo las directivas de la superioridad, junto a mi jefe López

Fernando, a Micaela Luján Contreras y a Ytzcovich Luis Alberto nos trasladamos

hasta la seccional novena, lugar donde a los pocos minutos se hace presente la Sra.

Agente Fiscal Andrea Gómez, quien interiorizada de lo ocurrido, dispone se proceda a

la aprehensión del ciudadano Ytzcovich.”. La Fiscal no firmó el documento en que

habría ordenado esa aprehensión y el traslado del detenido a la Unidad Penal de Batán;

eran las 16:30 aproximadamente y el padre ya estaba procesado por encubrimiento y la

Fiscal Gómez dispuso el Secuestro del rodado a los quince minutos.

Se cierra el documento con esta sorprendente afirmación, que me permito

destacar en negrita “contando con las directivas y en pos de darle un claro marco

legal a nuestro accionar, siendo aproximadamente las 16:30 horas solicitamos la

presencia de un testigo hábil de actuación, recayendo dicha responsabilidad sobre el

ciudadano identificado como García González Horacio Alberto, a quien le

explicamos lo que realizaríamos a posterior y junto al mismo nos acercamos hasta un

pasillo interno de la seccional, lugar donde se encontraba sentado Ytzcovich Luis

Alberto, con custodia policial, a quien en presencia del testigo en autos procedemos a

aprehender y darle clara e integra lectura de los Derechos y Garantías que le asisten

a tenor del artículo 60 del CPP, manifestando el mismo entenderlos. Finalmente se

hace presente en la seccional el Dr. Gabbi…”. Ahora sí, la Fiscal se enteró y dispuso

el Secuestro del Renault Clio que al igual que Ytzcovich llegó a la Comisaría novena en

el curso de la tarde (ver acta de fs. 208).


Por suerte, para “darle un claro marco legal” se convocó al testigo Horacio

Alberto García González, quien declaró a fs. 182, siendo las 18:30 horas del día en que

se dio con Ytzcovich, es decir dos horas después de participar del acto. Dice el acta que

documenta su testimonio, que se encuentra comprendido en las generales de la Ley pero

expondrá la verdad -se desconocen los motivos y en consecuencia el mérito de sus

dichos- y que “hoy aproximadamente a las 16:30 mientras me encontraba trabajando

por calle Almafuerte, aproximadamente al numeral 700 de esta ciudad, es que observo

que egresa un muchacho de civil de la Comisaría novena, quien a posterior se me

identifica como personal policial y me pide que sea testigo. Luego de aceptar ingreso

con el Policía a la Comisaría y una vez dentro, me lleva por un pasillo al fondo de la

misma, lugar donde se encontraba un muchacho sentado en una silla. Es ahí que el

policía me pide que escuche atentamente y procede a aprehender al sujeto y luego a

darle lectura de los derechos que le asisten, manifestando el mismo entenderlos” y a

continuación ratifica un acta de procedimiento en su totalidad -en apariencia la de fs.

180/181- por ser reflejo de lo ocurrido y reconoce una de las firmas como la que usa en

todos sus actos legales. Inentendible.

Lo único que sería aceptable es que se tenga por cierto que ratificó la lectura de

derechos y la efectivización de la aprehensión que ordenó la Fiscal verbalmente sin

firmar el documento en que consta que lo hizo.

Ya parece repetitivo pero una vez más el documento central del que pudo dar fe

el testigo García González carece de horario (véase acta de notificación de derechos de

fs. 185).

Ahora sí la Fiscal tomará las riendas de la investigación, pero no en procura de

controlar el accionar policial, que ya había finalizado temporalmente, sino para dar un

marco legal a lo que se hizo en franca violación de las previsiones de los arts. 293 y 294
del CPP, pues se limita a requerir la conversión en detención de la aprehensión que ella

misma ordenó durante el acto que no suscribió y luego de que le “trajeran” a Ytzcovich

a partir de datos aportado por la madre; también la convalidación del secuestro del

Renault Clio en el que se obtuvo la información necesaria para dar con el real domicilio

de Ytzcovich, llamativamente luego de que el padre y su pareja también declararan

espontanemente en perjuicio del imputado -y el progenitor incluso de si mísmo-;

también la convalidación del Secuestro de la moto a la que se llegó a partir del

allanamiento de la vivienda de Rocca, quien espontáneamente informó el lugar en que

viviría Urra Zapata, frente al cual once policías consiguieren el aval de una mujer con

debilidad mental para ingresar a secuestrarlo. ESTO NO PUEDE SER AVALADO

POR LA JUSTICIA, sería equivalente a prender fuego bibliotecas enteras de libros de

derechos humanos, de procedimiento penal y en especial la Constitución Nacional.

La multiplicidad de errores, omisiones y afirmaciones desacertadas que tiene el

pedido de convalidación y conversión queda a criterio exclusivo de [Link]. Basta decir,

a modo de ejemplo, que identifica al domicilio de Santa Cecilia 2418 como el de la

madre de Ytzcovich; que omite consignar que la persona que avaló el ingreso en

búsqueda de la moto tenía una evidente debilidad mental y los testigos que intervinieron

en el proceso eran residentes de la misma morada; da por ciertos los testimonios

“espontáneos” de Rocca y de la pareja del padre del imputado; consigna, tal como dijo

el barrendero al que se ofrecieron cosas que no fueron sustraídas que el caso secuestrado

en el domicilio de Urra tiene rayaduras recientes, y demás desatinos policiales. Todas

esas actividades fueron tristemente convalidadas.

Entiendo que resulta entendible a esa altura pues, a exclusivo criterio de la

Suscripta, las constancias, aportadas sin ningún orden cronológico y de manera caótica -

pero intencionadamente- eran de muy compleja lectura y la Fiscalía necesitaba


legalmente convalidar lo que seguramente, en esa primera vista, le debió parecer al

menos desprolijo -por no decir ilegal-. Se entiende que mucha de la información le fue

ocultada, se sobreentiende que también debieron serle ocultados los métodos poco

ortodoxos de obtener y documentar la información y se advierte que sólo se la anotició

de lo que acontecía a sus espaldas. Otra explicación no encuentro. De hecho los cargos

insertos en las distintas remisiones efectuadas por la Comisaría dan cuenta de que en el

escaso margen en que recibió esa información caótica, debió procesarla, confiando -

quizás por imperativo legal- en los funcionarios que la aportaron, indudablemente con el

cansancio propio de la labor y sin la posibilidad de cotejarla para advertir las

ilegalidades que aquí se denuncian, pues resultaba necesario informar al imputado los

elementos de cargo que pesaban en su contra al recibirle declaración en los términos del

art. 308 del CPP, acto que llamativamente se llevó adelante en presencia de la Sra. Jueza

de Garantías, desconociéndose las razones que motivaron la petición de hacerlo en

presencia de la Magistrada. El motivo quizás sea lo consignado en la primera

intervención que le cupo a la Dra. Gómez en el acto, cuando interrumpió para preguntar

algo que no recibió una respuesta clara por parte del imputado, pero que bastó para

cortar el relato espontáneo.

¿A qué me refiero? Véase que cuando Ytzcovich venía contando que habían

allanado el domicilio de la madre, del comedor y aquel “donde vivía su expareja y yo

malpensando en las cosas y decido entregarme y por consejo de mi pareja que también

me apoyó en ese momento feo…Mando a un amigo al domicilio de mi pareja para que

hable con algún oficial a cargo de que abran un poco el operativo para yo poder llegar

y entregarme, ya que no tenía lugar para ir por la calle porque era terrible el operativo

que había. Se abre, llego a mi casa me abrazo a mi señora, me dice “¿qué vamos a

hacer?” y le digo que llame al oficial y ahí es donde me entrego y me lleva a Comisaría
9. Ahí empezaron las preguntas, yo miento a lo primero que digo que yo no andaba en

un Clio Blanco y agarra el Comisario y me dice “dejémonos de boludeces que ya

sabemos todo, te tenemos filmado en la puerta de tu casa, tu cara, todo”. La policía me

hizo miles de preguntas y yo le contesté todo, cuando no les serví más después vino el

verdugueo. Después de la Comisaría que colaboré con ellos” se lee de inmediato (aun

cuando habla de un allanamiento a la casa de la madre que no fue autorizado, de otro al

domicilio de la ex novia que no fue documentado, de interrogatorios con la presencia de

la Dra. Gómez en la Comisaría, del traslado sin escala en Comisaría Quinta, de la

negociación con personal policial para que abran la zona y poder llegar a su casa y de la

colaboración que habría dado respondiendo miles de preguntas) que la Agente Fiscal

interrumpió el acto “…y le hace saber que aclare su presencia en la Comisaría”,

responde: “si recuerdo cuando hablé con Ud, en ningún momento la Dra. me preguntó

nada de nada, sí la policía. La Fiscal no me preguntó nada del hecho”, para agregar a

continuación sin que llame la atención de la representante del Ministerio Público Fiscal

“después me trasladaron a la Unidad 44 verdugueándome mal, psicologiándome mal, y

los nombres de los dos participantes que estaban con migo por reservar mi protección,

porque no importa lo que me den Uds. pero yo allá adentro tengo que sobrevivir, pero

que quede claro que fue una entrega, que salió de adentro y ese debe ser peor que el

que gatilló el arma”.

Recuerdo a [Link]. que la Jueza de Garantías sugirió a la Agente Fiscal que

aparte al personal de la Novena y todavía no hay denuncia alguna.

Retomo. A partir de la declaración aludida, documentada el 30 de septiembre de

2021 a fs. 239/242 y de boca de una persona que, a criterio de la Suscripta resulta

ilegalmente privadada de libertad, se obtuvo información que a consecuencia de ello

también resulta ilegal y a criterio de la Agente Fiscal, mediante una interpretación


selectiva y arbitraria de sus dichos, permite sostener la imputación de coautoría a mi

asistido. Esa información la comenzó a exponer Ytzcovich inmediatamente después de

la intervención de la Fiscal interrumpiendo su relato espontáneo y tras afirmar que era

quien conducía la motocicleta y desconocía que quien iba atrás llevaba un arma.

La indicación de Romito, a exclusivo criterio de la Fiscal, se da con las

siguientes manifestaciones: “preguntado por la Defensa quien es el que entrego el

hecho, responde: “le decían pelado , nada mas”… preguntado por la Defensa si tuvo

contacto con la persona que les entregó el hecho, responde: “no la conocí, la

propuesta fue el sábado a las 4 o 5 de la tarde y el hecho al otro día, a mi por lo menos

me lo dijeron así”… preguntado por la Defensa si no sabe como se llama, responde:

“sólo se que se llamaba pelado …” preguntado por la Defensa que función cumplía el

“pelado”, responde: ”Sé que era seguridad”. (241vta). Preguntado por la Fiscal si

vio al pelado esa noche, o si lo conoce, responde: “no lo conozco, trabajaba en el

boliche por lo que me dijeron, no se si es pariente con alguno de los que fue conmigo,

salió de adentro la información” (fs. 242).

Señores Jueces, debo destacar en primer lugar que Ytzcovich afirmó

enfáticamente que no conoció a quien entregó el hecho. Punto.

Sabe que le decían pelado, sabe que era de seguridad y afirma que le hicieron

saber que la modalidad fue informada por el entregador a las cuatro o cinco del sábado

25 de septiembre, es decir a trece horas de cometerlo. Se infiere que la propuesta no le

llegó directamente de la persona a quien identifica como “pelado de seguridad” sino de

quienes recibieron el plan de aquel. Nada de lo dicho resulta útil o suficiente para

vincular a mi asistido, más viniendo de un coimputado que afirma que el entregador ha

cometido una conducta más grave que aquel conducía la moto del homicida y que el

propio autor del disparo.


La segunda referencia que podría utilizarse para vincular remotamente a Romito es

la facilidad del hecho por el conocimiento de que no habría resistencia, e infiriendo de

algún modo que con ello se aludía al nombrado por su condición de custodio. Tal

absurdo interpretativo rosaría lo arbitrario.

La tercer referencia es la que realizó a preguntas de la Fiscal, quien pese a haber

oído que había afirmado que no conocía al pelado le preguntó a Ytzcovich si lo había

visto -capcioso- o conocía, a lo que respondió “NO LO CONOZCO”, trabajaba en el

boliche, ahora sin decir que era personal de seguridad y soslayando a partir de una

negativa la posibilidad de que tenga un vínculo de parentesco con alguno de los

coautores (NO SE SI ES PARIENTE CON ALGUNO DE LOS QUE FUE CONMIGO,

SALIO DE ADENTRO LA INFORMACION).

Lamentablemente, pero para suerte de esta parte, se ha consignado que la policía le

mostró fotos de los dos que estaban con él, es decir, que inexplicablemente, la policía

conoce la identidad de los dos restantes (probablemente uno sea Urra Zapata), pero la

Fiscal sólo de uno, de todos o quizás de ninguno. Se infiere válidamente que no le

exhibieron fotos de Romito y que de las fotos que le mostraba la policía daban por

hecho que ellos sabían que los fotografiados habían intervenido, aunque él no ratificó

esa información.

Nada se indagó al día de hoy y consta en el acta “la Sra. Jueza de Garantías

solicita aclare si contestó respecto a dichos fotos al personal policial y le refiere que sí,

que le dio los datos de esas personas, yo no sabía que eso no se podía hacer, después

me vinieron a leer los derechos”. Reitero, nada se indagó y esas violaciones al principio

de inocencia, derecho de defensa y debido proceso, habrían acontecido con la Dra.

Gómez presente en la Comisaría novena. Esto hubiera ameritado al menos una nueva

interrupción.
Es claro que no existen elementos para relacionar a Romito con lo dicho por

Ytzcovich. Por lo tanto comienza ahora el siguiente acto de este tétrico show policial.

Luego de que declarara Ytzcovich y pudiendo tenerse por cierto que entre las

ilegalidades policiales se le exhibieron fotografías de personas que se presumían

vinculadas al hecho, a partir del 30 de septiembre se comienza a procurar identificar sin

explicación alguna a personas que se llamaran Maximiliano, pero no en relación a Urra

Zapata sino a otro partícipe de nombre Maximiliano, no albergo dudas de que al menos

una de las fotos exhibidas era de alguien con tal nombre.

Por ello me atrevo a decir que esta es otra “casualidad” fue a esta altura

consentida o avalada por la Agente Fiscal que en ningún momento desde que “tomó la

rienda de la investigación” procuró que se realice labor alguna en pos de dar con tal

persona de nombre Maximiliano. Reitero, no se sabe de dónde salió el dato, si se

presume de fs. 242 in fine (dijo Ytzcovich a la Jueza sobre la exhibición de fotografías

“que le dio los datos de esas personas” en alusión a las imágenes que vio).

Con esa “pista”, consta a fs. fs. 252 que se recibió declaración en la Subcomisaría

Parque Hermoso a un ciudadano de nombre Carlos Molina, quien se desconoce de qué

modo llegó al lugar, si fue citado o lo hizo voluntariamente. Nada dice. Solo se sabe que

reside en el barrio Las Heras y que el 30 de septiembre a las 12:54 le dijo al personal

policial, porque evidentemente entendió que tenía relación con el hecho, que conoce a

dos Maximilianos, uno Urra Zapata a quien le arreglaba el auto, con quien compartía

asados, a quien veía con el Gordo Luigi, sobre quien dice que hay fotos del deponente

junto a Urra Zapata en Facebook y que conoce a otro Maximiliano de apellido Salaverry

con quien también tiene fotos.

Consta a fs. 253 que a seis minutos después de ese acto, otra persona de apellido

Molina, en este caso de nombre Jesús Ariel, en alguna dependencia policial -no se sabe
en cuál ni ante quién- refirió que conoce a Maximiliano Vergara y desconoce a donde

podría está resguardándose. Nada más aporta. La vinculación de este con los hechos

investigados surgiría del hecho de que Urra Zapata, a quien no conoce, es amigo de su

hermano, probablemente quien declaró con antelación, quizás en el mismo lugar y ante

el mismo policía.

La continuidad de la investigación la abordaré luego, por el hecho de que se trata

de una pista que nunca se siguió aun cuando resultaba muy fácil hacerlo (basta leer las

constancias de fs. 254/255, 265/266 y 267/268).

El 1° de octubre a las 14:31 horas se recibió una declaración con reserva de

identidad en la Fiscalía. Se trata del documento que en apariencia debería aportar

información que vincule a Romito con el hecho, único cause independiente de la exigua

información que se pretende extraer de la declaración de Ytzcovich -ello en tanto se la

declare nula-. Resulta claro que el nombrado en modo alguno pudo asociar a mi cliente

con el ilícito que aquí se investiga.

Transcribo a continuación la declaración extractada (base sobre la que pude

ejercer esta defensa por desconocer -lógicamente- los tramos que han sido excluidos) y

procuraré demostrar que este cause independiente -incluso valorado en conjunto con la

declaración de Ytzcovich- no permite arrojar un mínimo grado de sospecha sobre la

intervención de Romito en el robo y el ulterior homicidio de Gatti.

Comencemos por el intento de desincriminar a Urra Zapata que realiza el testigo

a fs. 275. En tal sentido se pueden valorar sus dichos relacionados al vínculo que los une

desde hace dos años por las fiestas electrónicas; del conocimiento de que tenía la moto y

el Clio Blanco -recuérdese que ambos vehículos supuestamente fueron también de

Ytzcovich-; que sabía que haría el hecho pero no preguntó con quién; que sabe que Luis

Ytzcovich y Maxi tienen un vínculo porque lo conoció a aquel una semana antes a
instancias del segundo; que no conoce a Vergara -quizás aquel Maximiliano Vergara

que se resguarda por dichos del testigo Molina-; que se cruzó con Maxi y le dijo que no

disparó -en aparente alusión a Urra Zapata-; que sabe que no disparó porque le dijo que

iba en el auto y que sabe que hay otro Maxi que fue el que disparó.

Pidiendo disculpas de antemano por una nueva transcripción literal, me permito

consignar el remanente de la declaración, es decir, lo que no dijo el testigo en el intento

de desincriminar a su amigo. Leemos “esto fue hace como un mes (…). Un hotel que

era por Santiago del Estero y Bolívar, donde trabaja este pelado que es patovica en

Mr. Jones. Ahí trabaja también el pelado que trabaja con la novia, son conserjes. (…)

En sí el primer plan (…) fue que ellos entren al lugar a secuestrarlos y que se lleven el

botín, como que el pelado se iba a entregar para que ellos entren, cuando hay una

posibilidad buena y mil malas. (…) Esa fue la primer charla tomando café y después el

colo dijo que ellos salían con dos mochilas cuando cerraban el lugar y se llevaban la

plata ahí, por eso en el video se ve que van a buscar las mochilas. El colo este no sé

cómo se llama, es alto, pelado, barba candado, ojos claros y colorado. Es calvo y le

dicen “el colo”. (…) Yo aunque llame policía y avise no sabía que lo iban a hacer, no

tengo FUTUROLOGÍA… yo al patovica lo había visto en Mr. Jones trabajando, creo

que era el jefe de patovicas de seguridad”.

Es claro que la referencia no conduce a Romito o que su transcripción es tan

escueta que no se puede advertir más vinculación que los datos: 1) el colo, 2) el pelado

que trabaja en un hotel y como seguridad de Mr. Jones, 3) el pelado que también trabaja

en ese hotel junto a su novia y como conserjes, 4) el plan ridículo de secuestrar a

quienes trabajan en el lugar con el pelado simulando entregarse y, quizás el más

contundente 5) el hecho de que “el colo”, cuyo nombre desconoce, que es alto, pelado,
barba candado, ojos claros y colorado, calvo y le dicen “el colo”, resulta patovica, lo

había visto en Mr. Jones trabajando y CREE QUE ERA EL JEFE DE SEGURIDAD.

El 4 de octubre la letrada del Ministerio Público Fiscal Pérez Varela requirió la

información de los empleados de seguridad que trabajaban para la firma Foward CAP

en el local de Mr. Jones, recibió la nómina de personal (271/273) y por alguna

circunstancia que no ha sido documentada imprimió el informe de Romito que obra en

el SIMP (fs 274).

Dos alternativas, o bien la transcripción es tan escueta que impide el pleno

ejercicio de defensa porque existió una sindicación directa no transcripta o bien, con

algún razonamiento no documentado se infirió que “el colo”, alto, pelado, barba

candado, ojos claros y colorado, al que le dicen “el colo”, que resulta patovica de Mr.

Jones y que el testigo CREE que es el jefe de seguridad, no es otro que mi asistido.

Recuérdese que Romito declaró bajo juramento, en calidad de testigo y en sede

policial el 28 de septiembre a las 15:10, es decir a minutos de que sea conducido

Ytzcovich a la Seccional Novena y de que llegue la Agente Fiscal. Por lo tanto, no pudo

ser visto por personal del Ministerio Público para arribar a tal conclusión, con lo que la

información debió surgir de los funcionarios policiales que se la tomaron.

Lamentablemente para los intereses de esta parte y pese a que Romito entregó su

celular y concurrió a la sede Fiscal a desbloquearlo, su contenido no está documentado

en la IPP, pero las conversaciones de Whatsapp que mantuvo hasta el momento de

declarar exponen gráficamente que la sospecha sobre él ya estaba instalada de algún

modo.

Por otra parte, se puede cotejar que la primera descripción de Romito

documentada en la IPP se requirió el 4 de octubre a Arnaldo De Tomás, encargado del

lugar, y fue recibida en la Fiscalía (fs. 276) una hora y veinte minutos después de que la
Dra. Pérez Varela recibiera el listado de las personas que trabajan en el lugar y agregara

el informe de Romito.

No se documentó que se haya realizado cotejo alguno de las características del

resto del personal masculino, sólo consta que cuando se preguntó a De Tomás por los

empleados de seguridad este describió a mi asistido diciendo que es “alto, flaco,

pelado, de arito, ojos marrones y medio colorado. Actualmente tiene una chivita barba

candado de color colorado. Él es el que siempre se quedaba porque es como el

encargado de seguridad de todos los empleados… El viernes este chico Romito me

presentó a uno que llegó tarde, Guevara Claudio, que es el hermano de uno que

participó en el hecho, es por lo menos lo que está saliendo en las redes”.

Veamos la secuencia que puede inferirse:

-Ytzcovich dijo que el dato salió de adentro y lo aportó alguien a quien no

conoce, que trabajaba en el boliche y que podría ser pariente de uno de los que fue con

él a cometer el hecho.

-La policía sabe que los otros dos involucrados son Maximiliano Urra Zapata y

otra persona de nombre Maximiliano, posiblemente Vergara.

-El testigo de identidad reservada dice que los autores serían Urra Zapata y otro

Maxi, y refirió que quien aportó el dato es pelirrojo o colorado, alto, pelado, barba

candado, ojos claros, trabaja como patovica en Mr. Jones y posiblemente (cree, según

su decir) es el jefe de seguridad.

-La empresa informa el personal sin distinguir las características de ellos ni sus

funciones.

-Romito al prestar declaración testimonial dijo que era referente de Seguridad de

la empresa, aunque surge claro de los audios no transcriptos que estaba lejos de tomar
determinadas decisiones, las que corrían por cuenta de superiores a él o de los propios

administrativos de Mr. Jones.

-La Dra. Pérez Varela imprime los datos que figuran en el Simp de Romito

-El testigo De Tomás dice que Romito es “alto, flaco, pelado, de arito, ojos

marrones y medio colorado. Actualmente tiene una chivita barba candado de color

colorado” pero agrega que le presentó a un sujeto de nombre Claudio Guevara, que en

las redes sociales dirían que es hermano de uno de los que participó en el hecho - dato

similar a quien de acuerdo a Ytzcovich habría aportado el dato el día anterior-.

-CONCLUSION: el dato lo aportó Romito. Si se repasa la secuencia se puede

advertir que la interpretación es a todas luces arbitraria.

Sinteticemos: el dato lo aportó el hermano de alguien que trabaja en el lugar

(incerteza aportada por Ytzcovich) / el testigo de identidad reservada dice que la

persona tiene determinadas características físicas (certeza) y cree que es jefe de

seguridad (incerteza) / Romito se reconoce como encargado de seguridad (certeza)/ uno

de los encargados del local describe a Romito con características compatibles a la

persona que describió el testigo de identidad reservada (certeza) y agrega que Romito

llevó a trabajar a alguien que era nuevo y que se dice que el hermano trabaja en el lugar

y habría participado en el hecho (incerteza)/ conclusión lineal y antojadiza “fue Romito

(certeza) porque es encargado de seguridad (certeza) y se parece a la persona que

describió el testigo de identidad reservada (incerteza), que por otra que no sabe quién

es (incerteza), pero cree que es encargado de seguridad (incerteza) y porque el dato lo

aporto alguien que es familiar de alguien del lugar (incerteza)”.

Cabe destacar que en el curso de la semana anterior el nombrado Claudio

Guevara declaró bajo juramento de Ley y dijo que trabajó en la Normandina, que por

eso Romito lo convocó a trabajar y que Romito lo contactó por medio de su hermano
Maximiliano Guevara. La pregunta es ¿Por qué es Romito y no Guevara? Sólo porque

el testigo de identidad reservada dijo que la persona que propuso secuestrar (SIC) a los

encargados del boliche y que no ofrecería rsistencia es quien se parecería a Romito y

trabaja de patovica en Mr. Jones.

No fue un secuestro, lo más parecido a lo que aconteció lo dijo el testigo de

identidad reservada para despegar a su amigo Maximiliano Urra Zapata del disparo

mortal, es decir, que se utilizaron la moto y el Renault de él, que su amigo no disparó y

que sacaban plata en bolsos por eso los de la moto fueron por las mochilas y no por los

objetos del DJ o a cometer un robo al boleo.

Entonces, con esa información, la Agente Fiscal concluye que resulta cierto que

Romito debe responder como coautor del ilícito, es decir, concluye que realizó el aporte

que sólo describe uno de los autores materiales sin identificar la fuente, que tampoco la

conoce el testigo de identidad reservada, quien por otra parte no conoce el plan que en

la hipótesis fiscal habría sugerido Romito y con eso se sostiene el dominio funcional del

hecho para atribuirle la coautoría. Destaco a VVEE que la información del manejo

interno del lugar la conoce cualquier empleado -de seguridad o no- y hasta los

concurrentes asiduos, pues de las testimoniales del personal surge que la rutina era

siempre la misma (retiro de cajas, traslado a la oficina, con o sin emplaados de

seguridad, o con más de uno depende la cantidad de concurrentes).

Como había adelantado, reservé el análisis de las constancias de fs. 254/255,

265/266 y 267/268 para describir la arbitrariedad y direccionamiento ya a esta altura

“no casual” de la Policía, que con su accionar parece haber alejado la investigación de

Urra Zapata.

El 30 de septiembre a las 12:30 concurrió a la DDI una mujer que dice que fue

previamente citada y aportó la única pista concreta con certeza de nombres, vinculación
con Mr. Jones, domicilios y precisiones que a continuación expondré. Nunca fue

investigada esa línea y la Agente Fiscal, fiel al personal policial, nada hizo por

continuarla.

Inicialmente pensé que también era un aporte mendaz en procura de desviar la

atención, como lo fue el del barrendero, el representante de estrellas o Lala, pero

entiendo que no es así.

Dice esta mujer que trabaja como remisera, aporta su teléfono, dirección y

empresa en la que presta el Servicio -no es difícil cotejar sus dichos y esa parte de la

información-, explica que se presentó en esa fecha porque sabe que “cayó preso uno” de

los que cometió el crimen pero quiere hacer su aporte para localizar a los que faltan.

Expuso que el martes 28 de septiembre, aproximadamente a las 15 horas, recibió un

viaje a Benito Linch al 6400. Cuando llegó al lugar subieron una chica y un chico, eran

jóvenes, de aproximadamente 20 años, ella subió adelante y el atrás y pidieron ir hasta

Benito Linch al 7600 (lugar en que residiría Urra Zapata y estaba la moto “escondida”

en la casa de la mujer con debilidad mental), que al llegar le indicaron que estacione a

mitad de cuadra del lado de la vereda impar, e ingresaron a una casa de color bordó o

similar (no responde a las características de la de Urra Zapata), durante el viaje la

pasajera dijo “que los jueves y viernes abría el boliche y debía trabajar”, que antes de

llegar la chica le dijo textual “ahora cuando estemos llegando seguramente esté lleno de

policías” y que cuando dobló en Benito Linch le dijo “ah no, ya se fueron” (recuérdese

que allí se llevaron adelante los allanamientos a partir de las 1740 horas de ese día en

búsqueda de la moto de Urra Zapata y más tarde en su vivienda). Que luego de que

ingresaron los dos a la propiedad, el salió y le pidió un cigarrillo, le dijo que necesitaba

fumar porque había tenido un día difícil. La deponente le dijo que le resultaba raro que

hubiera policías en la zona a lo que él le contestó señalando con la cabeza la casa


contigua a la que habían entrado ellos (en dirección al mar) y le refirió “sí, es que ahí

vive mi padrastro. Él fue el que mató al DJ”, lógicamente la respuesta la sorprendió

(me quedé helada sin saber que decir), le preguntó si estaba ahí y por su madre y

contestó “no está acá ahora, mi mamá vive en otro lado”.

Vale recordar que Rocca dijo que la expareja de Urra Zapata vivía a dos casas

del domicilio de este.

Agregó la testigo que cuando salió la chica volvieron al domicilio en que

comenzó el viaje, bajaron los dos, ella para quedarse y él a bajar mercadería, cuando

terminaron discutieron y él le dijo que se iba, la escuchó a ella decir “no te vayás.

Quedate una noche más. No seas boludo”. Él subió al auto enojado y lo acercó a

Finochietto al 900, durante el viaje le reflexionó a viva voz que “ojalá estuviera la

madre porque no tenía llaves para entrar”, ella le preguntó, para sacar charla, ¿a qué se

dedicaba? y contestó textual “trabajo en Mr. Jones” haciendo “de todo un poco”, le

preguntó si estuvo trabajando el día del homicidio y contestó que sí, aunque se había

retirado un rato antes. Luego describió la vivienda a la que pretendió ingresar y a la que

no pudo hacerlo, porque, como se dijo, no tenía llaves.

Describió al joven como delgado, 1,70 de altura, no más de 20 años, pelo corto

pero como si tuviera una porra, despeinado, pelo ondulado, de tez trigueña pero no tan

oscuro y con las uñas pintadas de negro, pero con la pintura ya descascarada, tenía un

morral negro con letras rojas, jeans oscuros y pullover de lana color rojo.

De la chica dijo que era petisita, rellenita, de unos 23 o 24 años, pelo rubio,

tirando a lacio, de 1,60 de altura y jeans claritos.

El dato sigue ahí, en la causa y se pudo verificar de inmediato. El joven, cuya

descripción es precisa, que trabajaría en Mr. Jones al menos hasta la noche del hecho,

que sería “hijastro” del autor del homicidio -por lo que no se encuentra impedido de
declarar bajo juramente de Ley- y de una mujer que reside en Finochietto al 900 y

estuvo en pareja con Urra Zapata no es ni mas ni menos que Cristian Abel Almonacid,

declaró a fs. 267/268 el primero de octubre a las 12:23, que vive en Finochetto 974, que

su madre Edith Lorena Almonacid vive junto a él, quien también declaró el mismo, día

minutos antes (fs. 265/266), y reconoció que era la ex pareja de Urra Zapata. Nunca se

siguió la pista, hubiese sido interesante. También hubiera sido interesante que en el

cotejo de las cámaras 308 y domo 308 glosado a fs. 51/vta. se determinara el único

movimiento no verificado por ambas y que Ytzcovich omitió en su relato. Es decir, el

registrado a las 5:43.20 (en realidad 5:36.20 según se explica en el propio informe), en

el que se ve que ambos tripulantes de la moto bajaron y caminaron hacia el lado de la

salida de emergencia de Mr. Jones, pasaron por detrás del food truck, regresando al

rodado un minuto después. Puede que ahí se consiga precisar si alguien del boliche se

contactó con los autores del crimen, pues la siguiente oportunidad en que volvieron lo

hicieron para matar a Lele Gatti. Aclaro que respecto de las cámaras fue solicitadas por

esta defensa su agregación, así como un pedido de explicaciones respecto de los

titulares de la Comisaría 9ª en relación de su ausencia probatoria, prueba que a la fecha

no fue agregada ni solicitada por la Fiscalía, pues basta con ir al lugar para ver que

existen al menos siete cámaras más.

Resta una aclaración que omití entre tanto dislate y a cuya conclusión arribé

luego de una de las tantas relecturas de la IPP y de esta misma presentación, siendo ese

el motivo por el que la inserto aquí. La secuencia transcripta, caóticamente

documentada en la causa y tristemente avalada y legitimada, da cuenta en definitiva que

Figueroa obtuvo ilegalmente el dato de Ytzcovich y que esa información comenzó a

circular en redes sociales antes de la aprehensión del nombrado. No hay modo de que el

dato del posible autor no haya surgido más que de la propia policía. No es llamativo que
quien entregó la foto sea el testigo Juan Manago, quien en sus declaraciones reconoce

ser asiduo concurrente a la comisaría y haber procurado por sugerencia del personal

policial que Romito pise el palito. Tampoco es casual que haya dicho que la Fiscal no

tiene nada que ver, que la policía le dijo que fue Romito quien dio el dato, aun cuando a

éste Romito le dijo el día 28 que el dato lo había aportado “un chico alto con rulos”

(Almonacid????), dato que comunicó personalmente a la Comisaría novena pero que no

ha sido documentado.

Más llamativo es que ese asiduo concurrente a la comisaria sea la persona a

quien mi cliente vincula con el tráfico de drogas en jurisdicción de la novena, en el

interior de Mr Jones y con connivencia policial y que el posible entregador sea el hijo de

una ex pareja de Urra Zapata (Almonacid quizás no deba declarar bajo juramento de

Ley). Esa es la persona que aportó la foto de Facebook de Ytzcovich en la causa en una

oportunidad en que no concurrió por su propia cuenta sino que fue previamente citado.

Surge del relato que antecede, dos son los vicios que fundamentan la nulidad que

aquí postulo:

El primero, consiste en la realización de sendos actos ilícitos cometidos por

personal policial:

1) Allanamientos ilegítimos:

2) Aprehensión en circunstancias ilícitas, con avasallamiento del derecho a la

intimidad y propiedad (art. 18 CNA).

3) Interrogatorio del imputado en sede policial, coacción y amedrentamiento de

los detenidos.

El segundo, la convalidación de tales prácticas ilícitas en sede judicial.

Ambos vicios expresan un quiebre intolerable de la garantía del debido proceso

con afectación a la defensa en juicio, por lo que el fundamento normativo de la nulidad


que opongo se asienta en las disposiciones de los arts. 202 inc. 3, 204/207 y concs. del

C.P.P.

Además de configurar la tipicidad de los delitos de privación ilegítima de la

libertad, incumplimieto de deberes de funcionario público, abuso de autoridad.

Por todo lo expuesto y valorando la actividad policial en su conjunto propongo

la nulidad de la aprehensión de Luis Ytzcovich y la de todos los actos consecuentes, lo

que incluye -por las conclusiones precedentemente expuestas- la de la declaración

testimonial de quien depuso bajo reserva de identidad.

A consecuencia de lo señalado se debe ordenar la inmediata libertad de mi

asistido.

En cuanto al alcance de la prohibición contenida en el art. 236, la Sala I,

Departamental sostuvo: Como resalta Nicolás Schiavo, las prohibiciones referidas en

este artículo son absolutas, de allí la previsión de sanción de nulidad para su

incumplimiento. Se trata de una “rígida prohibición” limitada a los casos en que el

contenido declarativo es perjudicial a los intereses del imputado, vinculada a la

preservación de los lazos familiares (art. 14 bis, CN), por ello, la única excepción es

que la víctima sea un pariente que se encuentra en igual o más próximo grado con

quien pretende realizar el acto testimonial (en su “Código Procesal Penal de la

Provincia de Buenos Aires. Análisis doctrinal y jurisprudencial”, ed. Hammurabi, Bs.

As., 2014, tomo 1, págs. 896/7). “ …“Bertolino, para quien también la nulidad prevista

es absoluta, expone en cuanto al alcance de la prohibición su acuerdo con la línea

jurisprudencial que entiende que aquella se extiende a cualquier interrogatorio, aun

cuando no se formalice en una testimonial, porque si no se caería en el eufemismo de


decir que porque no se protocolizó en un acta no es una declaración, mencionando

incluso que debe adquirir la restricción aún mayor fuerza cuando el intento por

burlarla se hace por vía indirecta, mediante la intervención de los órganos policiales,

lo que no haría más que cubrir atajos por los que afectar la médula de la prohibición

probatoria prevista en el art. 234 (en su “Código Procesal Penal de la Provincia de

Buenos Aires. Comentado y anotado con jurisprudencia provincial”, Lexis Nexis, Bs.

As., 8° edición, 2005, pág. 341).” Subrayado propio -(Actuaciones registradas bajo el n°

27.144 del registro de esta Sala I de la Excma. Cámara de Apelación y Garantías en lo

Penal Departamental, caratuladas “C., C. H.; D. A., L. A.; I. H., I. s/ extorsión”).

Como bien lo afirma la Sala I de la Cámara departamental en el fallo citado

supra “ Sólo a mayor abundamiento puede recordarse que se trata de la solución que,

en la opinión de la doctrina nacional, ofrece un consenso que virtualmente es

unanimidad: cuando un acto es realizado con la violación de alguna garantía

constitucional se encuentra viciado por una nulidad absoluta, que puede ser declarada

incluso de oficio, en cualquier estado del proceso sin que no sea posible su

convalidación o saneamiento (así, entre otros, Carlos Creus en “Invalidez de los actos

procesales penales”, edit. Astrea, 2° edición actualizada y ampliada, Bs. As., 1997,

pág. 168; Sergio Gabriel Torres en “Nulidades en el Proceso Penal”,Ed. Ad-Hoc, Bs.

As., 2° edición, 1993, pág. 57).”…” De allí surge meridiana la obligatoriedad de

aplicar, al presente caso, la regla de exclusión probatoria del art. 211 del CPP. Tal

como se anticipó al inicio de este acápite, la CSJN se pronunció en reiteradas

ocasiones sobre la invalidez de las pruebas obtenidas en violación de garantías

constitucionales, construyendo una sólida doctrina en la que fijó que habrán de quedar

excluidas del haber incriminatorio. Así, en “Charles Hermanos” (Fallos, 36:46) o en

“Fiorentino” (Fallos, 306:1752), aun cuando tratan cuestiones de allanamientos


ilegales, en referencias válidamente traspolables al sub-lite, sostuvo en el primero la

inadmisibilidad del material incriminatorio obtenido con violación a “la ley en el

interés de la moral y la seguridad”, mientras que en el segundo introdujo la

expresión “otorgar valor al resultado del delito y apoyar sobre él una sentencia

judicial, no sólo es contradictorio con el reproche formulado, sino que compromete la

buena administración de justicia al pretender constituirla en beneficiaria del hecho

ilícito”.

B) Falta de acreditación de la participación por ausencia de cause independiente o

absurda valoración de la prueba

Excma. Cámara, todo acto de prueba incorporado al proceso se orienta a hacer

posible la manda del inciso 1 del art.266 del C.P.P., es decir, reunir los elementos

conducentes a los fines de la comprobación sobre la comisión, o no, de un hecho

delictuoso.

Por dicha razón, como prueba que es, debe rodearse de las garantías procesales

idóneas para que el acto cumpla dicha finalidad, pues de ese modo, únicamente así,

podrá preservarse el derecho de defensa del imputado, ya que en caso contrario la

prueba carece de toda eficacia (art. 211 C.P.P.).

Es por tal motivo que la ley de ritos en el art. 234 C.P.P. prevé que las

declaraciones testimoniales de cónyuges, ascendientes, descendientes o hermanos del

imputado, cuando la declaración fuere en su contra, están prohibidas, salvo las

excepciones específicamente descriptas.

Como se anticipó previamente al momento de analizar los distintos actos

procesales (allanamientos, entrega, declaración en sede policial y judicial, etc…) que

dirigieron el hallazgo del imputado Ytzcovich estuvieron viciados en mayor o menor


medida, por el desapego a la ley, y al debido proceso evidenciado por la Policía en

dichos procedimientos.

Desde las actuaciones de fs. 93 se documentaron graves atentados contra las

garantías de los imputados, y hasta de sus allegados, quienes fueron forzados y/o

engañados en su buena fe, y en un marco de grandilocuentes procedimientos, donde la

voluntad y la claridad del pensamiento se ven cercadas.

Sres. Jueces difícilmente se pueda autodeterminar y pensar claramente la madre,

padre, padrastro y concubina de quien se sospechaba coautor del homicidio, frente a la

invasión de los distintos operativos policiales dispersos por la zona; y más difícil es no

sentirse coaccionado frente al cúmulo de actos arbitrarios sufridos por todos ellos.

Por ende, desde la primera vinculación de Ytzcovich a la causa (fs. 93 vta) hasta

su propia indagatoria se hallan viciadas de nulidad y esa, como se dijo, es la primer

línea argumental de esta defensa. Responder que Ytzcovich declaró libremente y sin

temor por la sóla presencia de los garantes de sus derechos -Fiscal, Defensa y Juez- es

desconocer arbitrariamente las circunstancias ilícitas de su detención. No puede llegarse

a otra conclusión pues quienes debieron tomar cartas en el asunto en función de lo

denunciado como sufrido en la Comisaría nada hicieron al respecto, salvo sugerir que se

aparte de la investigación al personal de la Seccional Novena, lo que deja en evidencia

que alguna “desprolijidad” advirtió la Sra. Jueza.

En autos no pueden valorarse aisladamente los vicios -pequeños, grandes, graves

y cuya declaración de nulidad se debió haber realizado desde el primer contacto judicial

con los mismos-, pues la afectación contaminó y signo la suerte de la actividad

pesquisitiva y ya dsentrañamos las consecuencias que tuvieron las mismas sobre los

actos subsiguientes.
Es claro que la actividad ilegal, “unilateral y sin control” de la policía comenzó

desde que se frustró el primer allanamiento y concluyó con la aprehensión de Ytzcovich

y se reanudó con las testimoniales de los hermanos Molina para concluir en la

imputación a Romito. El hecho de que sean múltiples documentos fue el modo de dar un

aparente marco de legalidad a un conjunto que es francamente delictivo.

Excma. Cámara no hace falta la tortura expresa del detenido para configurar el

abuso de autoridad, sino que la simple amenaza de ésta o un simple maltrato basta para

quebrar la voluntad del sospechado del delito, quien recordamos, a esa altura todavía

desconocía su calidad de imputado pues recién fue conocida tal calidad varias horas

después de su aprehensión (art. 60 CPP)

La situación procesal exhibe una gravedad institucional extrema, pues existe un

quebrantamiento del debido proceso legal que no puede serle opuesto a los imputadoS

(art. 1 último párrafo CPP).

Decimos que se quebranta tal precepto constitucional pues, como instrumento, el

proceso penal en si mismo considerado constituye una garantía constitucional donde la

norma procesal penal constituye una norma límite de carácter instrumental, que tiende

a asegurar el cumplimiento de los fines (del proceso).

La materia de tal instrumento es pues, el cúmulo de garantías sobre cuya

observancia gira la actividad jurisdiccional, y cuya inclusión normativa marca "una

posición claramente liberal y respetuosa de los derechos individuales” (Exposición de

Motivos al Proyecto de C.P.P. IV Congreso Nacional de Derecho Procesal-Mar del

Plata 1965. Tal es el sentido que traen la CNA -art. 18-, y la CPBA art.

10- cuando consagran garantíscamente el requisito de juicio previo y,

con él, el principio del due process of law que exige, entre otros

extremos, un proceso seguido en forma legal (art. 18 C.N., arts. 15 y


ss CPBA) como "inevitable camino a recorrer para arribar a la

imposición de una condena, como culminación de un proceso legal y

regular " (D'Albora, Francisco. Código Procesal Penal de la Nación,

Anotado, Comentado, Concordado" 2da. ed. Abeledo Perrot 1996 p.

15).

A contrario, cuando se verifica, como en autos, un voluntarismo prevencional

extremo y desarticulado de la manda constitucional e internacional, la garantía misma es

la que desaparece, quedando -únicamente- un cúmulo inservible de papeles.

Dicho esto, resta decir que de hacerse lugar a la nulidad sin el alcance señalado,

de tenerse por cierto lo dicho por el testigo de identidad reservada, la conclusión para

asociar a Romito como el aportante del dato es arbitraria y plenamente voluntarista,

pues no existe cause independiente para llegar a él, aunque insiste esta defensa, la

nulidad también debe alcanzar a ese acto procesal porque no hay posibilidades de que se

procurara dar con Maximiliano sin tener por cierto que fue señalado por Ytzcovich de

manera ilegal (eso si, las preguntas y las fotos no se las mostró la Fiscal).

Se reúne prueba en perjuicio del imputado, en cuanto produce la recepción de

elementos colectados a partir de una actividad constitucionalmente viciosa. Reitero la

omisión de su mención y meritación en los autos respectivos no empece a que ella se

encuentre implícita en el mismo. Y es dicha prueba la que se usa de fundamento para

ampliar la calificación legal que sustenta el llamado a indagatoria.

Dicho ya que no hay cause independiente o ante la eventualidad de que no se

acoja el planteo de nulidad, a fin de evitar repeticiones innecesarias, me remito al

análisis lógico de los testimonios que permitieron concluir en la vinculación de Romito

sobre la base de los dichos de Ytzcovich, el testigo de identidad reservada y De Tomás,

en la que sobre datos inciertos se arriba a conclusiones equivocadas.


Por lo señalado en este punto, considero que la prueba producida para disponer

la aprehensión de Romito era insuficiente como también lo es para sostener la prisión

preventiva porque no se encuentra suficientemente acreditada su intervención en el

hecho.

C) Erróneo alcance de la determinación del grado de participación de Romito con

incidencia en la escala penal y alcance del dolo.

Cómo se expuso con antelación, sostener que el aporte de un dato para cometer

un ilícito bajo la modalidad de arrebato, o el aporte en fecha incierta de un plan para

llevar adelante tal actividad, desconociendo precisiones sobre el alcance de la

información o el aporte al plan, bastaría para atribuir dominio funcional del ilícito junto

a tres personas que lo concretaron; máxime tratándose de información a la que podían

acceder múltiples personas, y que en definitiva concluyó en un hecho distinto al

supuestamente planificado coloca a Romito en el rol de participe secundario o en la

situación legal prevista en el art. 47 del Código Penal, de otro modo se realizaría una

ampliación arbitraria del tipo penal y del alcance del dolo.

Reitero, se desconoce el supuesto aporte, el supuesto plan y, por otra parte, lo

conocido era también sabido por terceros y la ejecución excedió el alcance del plan

descripto por Ytzcovich.

Si se lo considera partícipe secundario de homicidio en ocasión de robo la escala

se reduce de un tercio a la mitad; en subsidio, si el plan excedió el alcance del dolo y el

aporte que se haría sería no resistir un arrebato, la escala penal a aplicar sería la del

hurto o si se quiere robo, agravado por su comisión en poblado y banda.

D) Ausencia de peligrosidad procesal.

De desestimarse los planteos anteriores, con dificultad por el hecho de que la

Agente Fiscal omitió agregar el contenido del teléfono celular que mi cliente abrió
voluntariamente, adelanto a los Sres. Jueces que la simple escucha de los audios que

contiene, bastan para advertir elocuentemente que mi asistido no sólo colaboró con la

justicia, sino que también sabía que era sindicado como posible “entregador” del hecho,

no obstante lo cual nunca se retiró de su domicilio o procuró el contacto con testigos,

aun cuando todos figuraban entre sus contactos telefónicos.

La imposibilidad de remitirme a lo dicho, en el entendimiento de que en el obrar

objetivo la Fiscal aportaría tal elemento de prueba, limita las posibilidades argumentales

de esta parte.

No obstante lo expuesto entiendo que la pena en expectativa, sea por la calificación

asignada o la de menor entidad no puede ser tenida en cuenta para justificar el encierro.

La existencia de un pronunciamiento condenatorio anterior en nada incide en este

decisorio porque la propia escala que sostiene la Jueza impide la ejecución condicional

de la pena y el hecho de que Urra Zapata se encuentre prófugo no puede ser utilizado en

perjuicio de mi asistido porque no se probó contacto previo alguno entre ambos ni entre

Romito e Ytzcovich.

II) Comunica denuncia de posible comisión de delitos de acción pública

Atento las ilicitudes observadas en la tramitación de la presente IPP informadas en

esta presentación se acompañará copia de la misma a la Fiscalía General Departamental

a los fines que estime corresponder.

III) Informa planteo de recusación con expresión de causa

Conforme las irregularidades y arbitrariedades violatorias del debido proceso penal,

descriptas en esta presentación, solicitare inmediatamente el apartamiento de la Fiscal de la

dirección del proceso adjuntando copia de la presente apelación a la Dra Andrea Gómez.

IV) Protesta. Reserva del Caso Federal.

Para el caso que se confirme la grosera violación a normas

constitucionales que implican al debido proceso y la defensa en juicio, es decir,


en caso de no decretarse las nulidades opuestas, y ordenarse el apartamiento de los

funcionarios cuestionados de la presente investigación, hago desde esta primera

presentación la formal protesta de recurrir en casación.

Asimismo, dicha situación concretaría la lesión al sistema de garantías penales

consagrados en la Constitución Nacional y tratados internacionales (arts. 16, 18, 19

CNA; 75 inc 22), por lo que efectúo la introducción de la cuestión federal a los fines de

un eventual recurso extraordinario ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación (art.

14 ley 48).

V) Petitum: Por todo lo expuesto, a VS solicito:

1) Se eleve el recurso presentado ante la Ema. Cámara de Garantías.

2) Se decreten las nulidades solicitadas.

3) Se ordene la libertad de Fernando Romito.

4) Se tenga presente la reserva formulada.

5) Eventualmente se evalúe la extensión del apartamiento a los demás

funcionarios denunciados.

Se provea de conformidad.

DIOS GUARDE A [Link].

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