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Los 7 Sacramentos

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TEOLOGÍA DOGMÁTICA II

Unidad IX: SACRAMENTOS EN PARTICULAR

BAUTISMO
Sentido: es por el Bautismo que somos liberados del pecado y regenerados
como hijos de Dios, llegamos a ser miembros del cuerpo místico de Cristo y
somos incorporados a la Iglesia y hechos partícipes de su misión.
Es el primer sacramento que recibimos, sin él no podemos recibir los
demás. Es la puerta de entrada a la vida cristiana.
Sentido y Es importante aclarar, que el bautismo de los niños que no son capaces de un
Origen acto de fe y de conversión a Dios que se realiza por la decisión de fe de los
padres y de la comunidad cristiana que los quiere hijos de Dios. Los niños a
quien la Iglesia bautiza, son seres a quienes Dios llama a la fe y concede ser
hijos suyos, es un signo de impaciencia de Dios que pone en manifiesto que
todo hombre es objeto de su llamado.
Origen: Proviene del griego BAPTIZEIN la palabra bautismo significa
"sumergir" o "introducir dentro del agua". Se le puede llamar “baño de
regeneración y de renovación del Espíritu Santo” porque significa un
nacimiento desde el agua y del Espíritu sin el cual nadie puede entrar en el
Reino de Dios. (Jn 3,5). También se le llama iluminación porque para quienes
lo reciben se ilumina su espíritu. Habiendo recibido en el Bautismo al Verbo,
"la luz verdadera que ilumina a todo hombre" (Jn 1,9)
Uno de los orígenes más importantes es el bautismo de Cristo, bautizado por
san Juan el Bautista en el Jordán. Después de la Resurrección de Cristo, Él les
confiere la misión a sus Apóstoles para que bauticen.
Dentro de la historia de la salvación para referirse al bautismo podemos
clasificarlo en prefiguraciones;
● Antigua alianza: desde el origen (la creación) el agua se la interpretó
como fuente de la vida y de la fecundidad, la sagrada escritura dice que
el Espíritu de Dios se cernía sobre ella (cf. Gn 1,2).
En la historia La iglesia ha visto en el arca de Noé (Gn 7) una prefiguración de la
de la salvación por el bautismo, donde las personas se salvaron por el agua.
salvación El agua del manantial simboliza la vida y la del mar la muerte, símbolo
del misterio de la cruz. Otra prefiguración a través del agua fue el paso
por el mar Rojo (Ex 14,15-30) símbolo de la liberación del puedo de
Israel, también en el paso delJordán donde el pueblo de dios recibe la
tierra prometida.

● Cristo: Jesús comienza su vida pública después de haber recibido su


bautismo en el Jordán, después de su resurrección le confiere este
mandato a sus apóstoles. Se sometió voluntariamente a recibir el
bautismo para cumplir toda justicia (Mt 3,15). El espíritu desciende
sobre Cristo como preludio de la nueva creación y el padre
manifiesta su amor por su hijo (Mt 3,16-17).
Cristo en su pascua abrió la fuente del bautismo a todos los hombres, él
se refirió a su pasión como un bautismo con el que debía ser bautizado.
La sangre y el agua que brotan de su costado son figuras del bautismo y
de la eucaristía sacramentos de la nueva vida.

● Iglesia: desde el día de pentecostés la iglesia ha celebrado el bautismo.


El bautismo aparece siempre ligado a la fe. Según San Pablo por el
bautismo el creyente participa en la muerte de Cristo; es sepultado y
resucita con Él.(Mt 28,19-20; Hch 2,38 y Rom 6,3-4)
Los bautizados se han revelado a cristo, el bautismo es un baño que purifica,
santifica y justifica, es un baño en donde la semilla incorruptible de la palabra
de Dios produce su efecto vivificador.

Ritos introductorios:
El Bautismo de los niños: Se lleva a cabo el diálogo del celebrante con los
padres y padrinos en la cual éstos, en conjunto con la familia y amigos, se
ubican en la puerta del templo.
El Bautismo de los adultos: La celebración del Bautismo se da conjuntamente
con la Confirmación y la Eucaristía.

● La señal de la cruz, al comienzo de la celebración, señala la impronta de


Celebración
Cristo sobre el que le va a pertenecer y significa la gracia de la redención
que Cristo nos ha adquirido por su cruz.
● El anuncio de la palabra de Dios ilumina con la verdad revelada a los
candidatos y a la asamblea y suscita la respuesta de la fe, inseparable del
Bautismo. En efecto, el Bautismo es de un modo particular el sacramento
de la fe, por ser la entrada sacramental en la vida de la fe.
● Puesto que el Bautismo significa la liberación del pecado y de su
instigador, el diablo, se pronuncian uno o varios exorcismos sobre el
candidato. Este es ungido con el óleo de los catecúmenos o bien el
celebrante le impone la mano y el candidato renuncia explícitamente a
Satanás. Así preparado, puede confesar la fe de la Iglesia, a la cual será
“confiado” por el Bautismo.
● Éfeta (ábrete) el ministro coloca sus manos sobre los oídos (para que se
abran a escuchar la Palabra de Dios) y la boca (para que pueda
proclamarlo)
Rito esencial (signo):
Primero, si no se tiene agua bendita, debe bendecirse mediante una oración de
epíclesis (en el momento mismo o en la noche pascual). El sacerdote impone
sus manos sobre el agua y realiza lo oración pidiendo a Dios que, por medio de
su Hijo, el poder del Espíritu Santo descienda sobre esta agua, a fin de que los
que sean bautizados con ella “nazcan del agua y del Espíritu” (Jn 3,5).
El rito esencial del Bautismo consiste en sumergir en el agua (materia) al
bautizando o derramar agua sobre su cabeza, diciendo: “nombre de la persona,
Yo te bautizo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo” (forma).
A partir de este momento hay un nuevo cristiano en el mundo, hijo de Dios y
miembro de la Iglesia.
El agua del Bautismo es el instrumento por el que el Espíritu Santo limpia el
agua del que recibe este sacramento. Este queda purificado primeramente de la
culpa original, que es un estado de privación de gracia, heredado de nuestros
primeros padres. Y, si fuera adulto, también de los pecados actuales que hubiese
cometido en su vida.

Ritos ilustrativos o complementarios:


● La unción con el santo crisma, óleo perfumado y consagrado por el Obispo,
significa el don del Espíritu Santo al nuevo bautizado (incorporado a
Cristo, recibe la triple misión: Sacerdotal, Profética y Real). Si es adulto, en
este momento, recibe el Sacramento de la Confirmación.
● La vestidura blanca simboliza que el bautizado se ha “revestido de Cristo”
(Ga 3,27): ha resucitado con Cristo. Signo de la pureza (liberado de todo
pecado).
● El cirio que se enciende en el cirio pascual, significa que Cristo ha
iluminado al bautizado. En Cristo, los bautizados son “la luz del mundo”
(Mt 5,14).
● Oración del Padre Nuestro. Restituida la filiación, toda la comunidad le da
la bienvenida al nuevo miembro.
● Eucarística. Si es un bautismo de adultos (recibe su 1° comunión). Hecho
hijo de Dios, revestido de la túnica nupcial, el neófito es admitido “al festín
de las bodas del Cordero”y recibe el alimento de la vida nueva, el Cuerpo y
la Sangre de Cristo.
● La bendición solemne cierra la celebración del Bautismo. En el Bautismo
de recién nacidos, la bendición de la madre ocupa un lugar central.
Todo ser humano vivo no bautizado. Se bautizan niños y adultos. (Todo aquel
Sujeto que crea en El Señor Jesucristo como Su Salvador personal, desea ser bautizado
y seguir los deseos de la iglesia, en el caso de los adultos, y también por
decisión de Fe de los padres y de la comunidad cristiana de la Iglesia,en el caso
de los niños ). “Vayan, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos,
bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,” Mt
28,19. El hombre: una nueva criatura consagrada/ungida a Dios. Nuevo
nacimiento en el Espíritu.

Principal: Cristo

Ordinario: los miembros de la jerarquía: el Obispo, el Presbítero o el Diácono.

Ministros Extraordinario: En caso de peligro de muerte cualquier persona, bautizada o


no, que realice el signo sacramental previsto y tenga la intención de hacer lo
que hace la Iglesia, puede bautizar.

Cat 1284: En caso de necesidad, toda persona puede bautizar, con tal que
tenga la intención de hacer lo que hace la Iglesia, y que derrame agua sobre la
cabeza del candidato diciendo: "Yo te bautizo en el nombre del Padre y del
Hijo y del Espíritu Santo".
 Litúrgico: (celebración sacramental) El Señor afirma que el Bautismo es
necesario para la salvación: Por ello mandó a sus discípulos a anunciar el
Evangelio y bautizar a todas las naciones. El Bautismo es necesario para la
salvación en aquellos a los que el Evangelio ha sido anunciado y han tenido
la posibilidad de pedir este sacramento. La Iglesia no conoce otro medio que
el Bautismo para asegurar la entrada en la bienaventuranza eterna; por eso está
obligada a no descuidar la misión que ha recibido del Señor de hacer "renacer
Necesidad y
del agua y del Espíritu" a todos los que pueden ser bautizados. Dios ha
tipos
vinculado la salvación al sacramento del Bautismo, sin embargo, Él no queda
sometido a sus sacramentos. También se consideran aquí el Bautismo de
emergencia o agua del socorro (es el que reciben las personas en peligro de
muerte) y el Bajo Condición (se celebra cuando no se sabe si la persona fue
o no bautizada, bajo la condición de que si ya lo está este último no es válido
ya que el bautismo sólo se recibe una vez)
 Bautismo de sangre: Quienes padecen la muerte por razón de la fe, sin haber
recibido el Bautismo, son bautizados por su muerte con Cristo y por Cristo.
Este Bautismo de sangre como el deseo del Bautismo, produce los frutos del
Bautismo sin ser sacramento.
 Bautismo de deseo (de los padres/de la Iglesia): A los catecúmenos que
mueren antes de su Bautismo, el deseo explícito de recibir el Bautismo, unido
al arrepentimiento de sus pecados y a la caridad, les asegura la salvación que
no han podido recibir por el sacramento. Todo hombre que, ignorando el
Evangelio de Cristo y su Iglesia, busca la verdad y hace la voluntad de Dios
según él la conoce, puede ser salvado. Se puede suponer que semejantes
personas habrían deseado explícitamente el Bautismo si hubiesen conocido su
necesidad. En cuanto a los niños muertos sin Bautismo, la Iglesia sólo puede
confiarlos a la misericordia divina, como hace en el rito de las exequias por
ellos. La gran misericordia de Dios, que quiere que todos los hombres se
salven y la ternura de Jesús con los niños, nos permiten confiar en que haya
un camino de salvación para los niños que mueren sin Bautismo. Por esto es
más apremiante aún la llamada de la Iglesia a no impedir que los niños
pequeños vengan a Cristo por el don del santo Bautismo.

Eficacia  Purifica del pecado original y en los adultos, también de los personales
 Nacimiento en el Espíritu: recibimos la gracia santificante que nos hace
partícipes de la gracia divina.
 Vínculo con los demás cristianos, miembros de la Iglesia
 Imprime carácter espiritual (sello indeleble)

Padrinos: se comprometen a colaborar con los padres en la educación de en la Fe del bautizado.


TEOLOGÍA DOGMÁTICA II

Unidad IX: SACRAMENTOS EN PARTICULAR


CONFIRMACIÓN

Sentido y Segundo sacramento de “Iniciación cristiana”; es el sacramento por el qué el


Origen bautizado recibe el Espíritu Santo que el Señor derramó sobre los apóstoles, y
que perfecciona su cristianismo vinculando más estrechamente a Cristo y a la
Iglesia enriqueciendo con una fuerza especial para su fe.

En el AT:
En la En el Antiguo Testamento, los profetas anunciaron que el Espíritu del Señor
historia de la reposará sobre el Mesías esperado (cf. Is 11,2) para realizar su misión salvífica
salvación (cf Lc 4,16-22; Is 61,1).

En el NT:
El descenso del Espíritu Santo sobre Jesús en su Bautismo por Juan fue el signo
de que Él era el que debía venir, el Mesías, el Hijo de Dios (Mt 3,13-17; Jn 1,33-
34). Habiendo sido concedido por obra del Espíritu Santo, toda su vida y toda su
misión se realizan en una comunión total con el Espíritu Santo que el Padre le da
"sin medida”.
Cristo prometió esta efusión del Espíritu (cf Lc 12,12; Jn 3,5-8; 7,37-39; 16,7-
15; Hch 1,8), promesa que realizó primero el día de Pascua (Jn 20,22) y luego,
de manera más manifiesta el día de Pentecostés (cf Hch 2,1-4).
Llenos del Espíritu Santo, los Apóstoles comienzan a proclamar "las maravillas
de Dios" (Hch 2,11) y Pedro declara que esta efusión del Espíritu es el signo de
los tiempos mesiánicos (cf Hch 2, 17-18).
Los que creyeron en la predicación apostólica y se hicieron bautizar, recibieron
a su vez el don del Espíritu Santo (cf Hch 2,38).
Rito:
En el rito de este sacramento conviene considerar el signo de la unción y lo que
la unción designa e imprime: el sello espiritual.

La Unción con el Santo Crisma, en el simbolismo bíblico y antiguo, posee


numerosas significaciones: el aceite es signo de abundancia (cf Dt 11,14, etc.) y
Celebración de alegría (cf Sal 23,5; 104,15); purifica (unción antes y después del baño) y da
agilidad (la unción de los atletas y de los luchadores); es signo de curación,
pues suaviza las contusiones y las heridas (cf Is 1,6; Lc 10,34) y el ungido
irradia belleza, santidad y fuerza.
Consagración a Cristo ya que participa de su misión y recibe la plenitud del
Espíritu Santo
Por medio de esta unción, el confirmando recibe "la marca", el sello del
Espíritu Santo. El sello es el símbolo de la persona (cf Gn 38,18; Ct 8,9), signo
de su autoridad (cf Gn 41,42), de su propiedad sobre un objeto (cf. Dt 32,34)
—por eso se marcaba a los soldados con el sello de su jefe y a los esclavos con
el de su señor—; autentifica un acto jurídico (cf 1 R 21,8) o un documento (cf
Jr 32,10) y lo hace, si es preciso, secreto (cf Is 29,11).

Rito esencial (signo):

Un momento importante que precede a la celebración de la Confirmación, pero


que, en cierta manera forma parte de ella, es la consagración con el santo
crisma. Es el obispo quien, el Jueves Santo, en el transcurso de la misa crismal,
consagra el santo crisma para toda su diócesis.

En el rito latino, "el sacramento de la Confirmación es conferido por la unción


del santo crisma en la frente, hecha imponiendo la mano, y con estas palabras:
"Recibe por esta señal el don del Espíritu Santo" (Pablo VI, Const. ap. Divinae
consortium naturae). En las Iglesias orientales de rito bizantino, la unción del
myron se hace después de una oración de epíclesis, sobre las partes más
significativas del cuerpo: la frente, los ojos, la nariz, los oídos, los labios, el
pecho, la espalda, las manos y los pies, y cada unción va acompañada de la
fórmula: "Sello del don que es el Espíritu Santo

El beso de paz con el que concluye el rito del sacramento significa y manifiesta
la comunión eclesial con el obispo y con todos los fieles.
Sujeto Quién puede recibir este sacramento

Toda persona viva bautizada, aún no confirmado, puede y debe recibir el


sacramento de la Confirmación (cf CIC can. 889, 1). Puesto que Bautismo,
Confirmación y Eucaristía forman una unidad, de ahí se sigue que "los fieles
tienen la obligación de recibir este sacramento en tiempo oportuno" (CIC, can.
890), porque sin la Confirmación y la Eucaristía, el sacramento del Bautismo es
ciertamente válido y eficaz, pero la iniciación cristiana queda incompleta.

La costumbre latina, desde hace siglos, indica "la edad del uso de la razón",
como punto de referencia para recibir la Confirmación y estado de gracia. Sin
embargo, en peligro de muerte, se debe confirmar a los niños incluso si no han
alcanzado todavía la edad del uso de razón (cf CIC can. 891; 893,3).
Si a veces se habla de la Confirmación como del "sacramento de la madurez
cristiana",
Ministros Principal: Cristo

Ordinario: el Obispo

Extraordinario: el Presbítero con autorización del Obispo. Salvo en caso de


peligro de muerte, en tal caso no es necesaria la autorización ya que nadie
debe morir sin la plenitud del E. Santo

Necesidad La Confirmación, no es absolutamente necesaria para la salvación, pero sí para


vivir correctamente una vida cristiana, ya que da las ayudas necesarias para
lograrlo. Por eso, el derecho vigente, prescribe que todos los bautizados, deben
recibir este sacramento para justamente recibir la plenitud del ES. El no hacerlo
por desprecio o por no darle importancia, será materia grave de pecado.

Eficacia La Confirmación confiere crecimiento y profundidad a la gracia bautismal:


-Nos introduce más profundamente en la filiación divina
-Nos une más firmemente a Cristo
-Aumenta en nosotros los dones del Espíritu Santo
-Hace más perfecto nuestro vínculo con la Iglesia
-Nos concede una fuerza especial del Espíritu Santo para difundir y defender la
de mediante la palabra y las obras como verdaderos testigos de Cristo. Nos hace
sus heraldos
- Imprime carácter sacramental (sello indeleble) nos hace testigos de Cristo y
perfecciona el sacerdocio común de los fieles.
● Padrinos: se sugiere que sea el mismo del Bautismos ya que muestra la continuidad entre
ambos sacramentos. Además, se aconseja que para una niña sea una madrina y en caso
de un varón un padrino ya que ellos van a ser sus modelos a seguir
TEOLOGÍA DOGMÁTICA II
Unidad IX: SACRAMENTOS EN PARTICULAR

EUCARISTÍA
Eucaristía porque es acción de gracias a Dios. Las
palabras eucharistein (Lc 22,19; 1 Co 11,24)
Sentido y y eulogein (Mt 26,26; Mc 14,22) recuerdan las bendiciones judías que
Origen del proclaman —sobre todo durante la comida— las obras de Dios: la
nombre creación, la redención y la santificación.
"El que come mi Carne y bebe mi Sangre permanece en mi y yo
En la en él. El Padre que me envió, tiene vida, y yo vivo por El; de la misma
historia de manera, el que se alimenta de mí, vivirá por mí". (Jn. 6, 56-57).
la salvación "Yo soy el pan vivo bajado del cielo. El que coma este pan vivirá
eternamente... Les aseguro que si no comen la carne del Hijo del
Hombre y no beben su sangre, no tendrán la Vida en ustedes. El que
come mi carne y bebe mi sangre, tiene la Vida eterna, y yo lo resu-
citaré en el último día". (Jn. 6, 51-54).
Liturgia de la Palabra:
Sirve como preparación para la celebración de la eucaristía. Consiste
en 3 lecturas bíblicas, la primera generalmente es del antiguo
testamento, la segunda de escritos de los apóstoles y la tercera del
evangelio. Entre ambas lecturas se entona el salmo responsorial, luego
nos ponemos de pie para escuchar el Evangelio. Al finalizar las
Celebración lecturas el ministro las explica (homilía). Después de la homilía nos
ponemos de pie para rezar el credo. Esta primera parte termina con la
oración del pueblo (se pide por las intenciones y necesidades de la
iglesia, del mundo y de la comunidad local).
Liturgia Eucarística:
Es posterior a la liturgia de la palabra. Se realiza en tres momentos:
- Primer momento: presentación de las ofrendas, pan y vino que
se van a convertir en el cuerpo y la sangre de Cristo y se
realiza una colecta. El sacerdote pronuncia una oración
pidiéndole a Dios que acepte las ofrendas.
- Segundo momento: la plegaria eucarística y la consagración. El
sacerdote invita a los fieles a unirse en la oración ya que llega
el momento más importante de la celebración, dice primero un
himno de acción de gracia (prefacio) que termina con el canto
del santo, luego invoca al espíritu santo para que convierta el
pan y el vino en el cuerpo y sangre de Jesús.
Enseguida repite las palabras de la consagración. Terminada la
consagración, el sacerdote dice: "Este es el sacramento de
nuestra fe", y todos respondemos: "¡Anunciamos tu muerte
proclamamos tu resurrección. Ven, Señor Jesús!". Después
recuerda a la Iglesia de los santos en el cielo, a los fieles
demorados en el purgatorio, y toda la Iglesia de la tierra. La
plegaria eucarística termina con las palabras: "Por Cristo, con
él y en él, a ti, Dios Padre Todopoderoso en la unidad del
Espíritu Santo, todo honor y toda gloria, por los siglos de los
siglos". Todos respondemos con "amén".
- Tercer momento: la comunión. El sacerdote nos invita a rezar
el padre nuestro para disponernos a recibir a Jesús. Después
nos damos el saludo de paz (comunión no sólo con Jesús sino
también con nuestros hermanos). El sacerdote parte la sagrada
hostia y echa dentro del cáliz una partecita de la misma,
expresando, con lo primero, la pasión y muerte de Jesús. y con
lo segundo, su resurrección. Cantando nos ponemos en
procesión hacia el altar para recibir el Cuerpo de Jesús, que es
nuestra comida de viaje para la vida eterna. El sacerdote dice
luego la última oración.

Rito esencial (signo):


La consagración mediante la cual se produce la transubstanciación
del pan y del vino. La materia es el pan de trigo y el vino de vid y la
forma son las palabras del relato de la institución (1 Co 11,17-34)
Presencia de Cristo:
En cada partícula de Pan y Vino consagrado, se encuentra Cristo
Todo, o sea: en cuerpo, sangre, alma y divinidad. Su presencia es
Verdadera, Real y Substancial
Sujeto Toda persona viva bautizada, en estado de gracia (más si ha sido
confirmado), es decir, los que han sido elevados a la dignidad del
sacerdocio real por el Bautismo y configurados más profundamente
con Cristo por la Confirmación, participan por medio de la Eucaristía
con toda la comunidad en el sacrificio mismo del Señor.
Ministros Principal: A su cabeza está Cristo mismo que es el actor principal de la
Eucaristía. Él es sumo sacerdote de la Nueva Alianza. Él mismo es
quien preside invisiblemente toda celebración eucarística.

Ordinario: El obispo o el presbítero.


Sólo los presbíteros válidamente ordenados pueden presidir la
Eucaristía y consagrar el pan y el vino para que se conviertan en el
Cuerpo y la Sangre del Señor.

Extraordinario: No posee (ya que sólo los Sacerdotes pueden


consagrar). Pero todos tienen parte activa en la celebración, cada uno a
su manera: los lectores, los que presentan las ofrendas, los que dan la
comunión, y el pueblo entero cuyo "Amén" manifiesta su
participación.
Se denomina Ministro Extraordinario de la Eucaristía a algunas
personas (laicos) designados por el Obispo que tiene la misión de
colaborar con los sacerdotes en la distribución de la Eucaristía.
Necesidad La Eucaristía es fuente necesaria y culmen de toda la vida cristiana. En
ella alcanzan su cumbre la acción santificante de Dios sobre nosotros y
nuestro culto a Él. La Eucaristía contiene todo el bien espiritual de la Iglesia:
el mismo Cristo, nuestra Pascua. Expresa y produce la comunión en la vida
divina y la unidad del Pueblo de Dios. Mediante la celebración eucarística
nos unimos a la liturgia del cielo y anticipamos la vida eterna.
Los signos esenciales del sacramento eucarístico son pan de trigo y vino de
vid, sobre los cuales es invocada la bendición del Espíritu Santo y el
presbítero pronuncia las palabras de la consagración dichas por Jesús en la
última cena: "Esto es mi Cuerpo entregado por vosotros [...] Este es el cáliz
de mi Sangre..."
En estos dos mil años desde su institución, la Comunión eucarística ha sido
entendida como alimento espiritual, prenda de vida eterna, viático para los
enfermos y sobre todo como una intrínseca necesidad de comunión con
Cristo y con la Iglesia.

Eficacia y
frutos ● La comunión acrecienta nuestra unión con Cristo. Recibir la
Eucaristía en la comunión da como fruto principal la unión íntima
con Cristo Jesús. En efecto, el Señor dice: "Quien come mi Carne y
bebe mi Sangre habita en mí y yo en él" (Jn 6,56). La vida en Cristo
encuentra su fundamento en el banquete eucarístico: "Lo mismo que
me ha enviado el Padre, que vive, y yo vivo por el Padre, también el
que me coma vivirá por mí" (Jn 6,57)
● La comunión con la Carne de Cristo resucitado, "vivificada por el
Espíritu Santo y vivificante" conserva, acrecienta y renueva la vida
de gracia recibida en el Bautismo.
● La comunión nos separa del pecado. El Cuerpo de Cristo que
recibimos en la comunión es "entregado por nosotros", y la Sangre
que bebemos es "derramada por muchos para el perdón de los
pecados". Por eso la Eucaristía no puede unirnos a Cristo sin
purificarnos al mismo tiempo de los pecados cometidos y
preservarnos de futuros pecados:
- la Eucaristía fortalece la caridad que, en la vida cotidiana, tiende a
debilitarse; y esta caridad vivificada borra los pecados veniales.
- la Eucaristía nos preserva de futuros pecados mortales. Cuanto más
participamos en la vida de Cristo y más progresamos en su amistad,
tanto más difícil se nos hará romper con Él por el pecado mortal. La
Eucaristía no está ordenada al perdón de los pecados mortales. Esto
es propio del sacramento de la Reconciliación. Lo propio de la
Eucaristía es ser el sacramento de los que están en plena comunión
con la Iglesia.
TEOLOGÍA DOGMÁTICA II
Unidad IX: SACRAMENTOS EN PARTICULAR

PENITENCIA Y RECONCILIACIÓN

La penitencia es el sacramento por el que Jesucristo concede al pecador que se


Sentido y convierte, el perdón y la reconciliación, en Cristo, por el sacramento de la iglesia.
La penitencia suele llamarse también sacramento de la conversión (porque realiza
Origen sacramentalmente la llamada de Jesús a la conversión del que el hombre se había
alejado por el pecado), de la confesión (porque es una declaración, un
reconocimiento y alabanza de la santidad de Dios y de su misericordia para con el
hombre pecador), del perdón (porque, por la absolución sacramental del sacerdote,
Dios concede al penitente "el perdón y la paz") o de la reconciliación (porque
otorga al pecador el amor de Dios que reconcilia) 2 Co 5,20.
Enviado para reconciliar el mundo con Dios, Cristo cumple su misión de liberar a
los hombres de la esclavitud del pecado y llamarlos “de las tinieblas a la luz
admirable” de la gracia. Comienza su ministerio en la tierra predicando la
conversión.
El evangelio o buena noticia de Dios, se inicia en los labios del maestro con el
pregón: “Conviértanse por que el reino de Dios está muy cerca” Mt 4,17.
"Los que se acercan al sacramento de la penitencia obtienen de la misericordia de
Dios el perdón de los pecados cometidos contra Él y, al mismo tiempo, se
reconcilian con la Iglesia, a la que ofendieron con sus pecados. Ella les mueve a
conversión con su amor, su ejemplo y sus oraciones"
Catecismo de la Iglesia Católica Nº 1422 LG11

La palabra penitencia viene del latín paenitentia (arrepentimiento, dolor,


disgusto), nombre formado con el sufijo compuesto -entia (cualidad de un agente),
sobre la raíz de un verbo impersonal paenitere (arrepentirse).

En la historia Dios quería salvar y santificar a cada hombre pero no de manera aislada sino que
de la salvación quiso un pueblo que conociera la verdad y le sirviera con una vida santa, y fue así
que eligió a Israel.

En el AT:

Los viejos profetas instaban al pueblo elegido a volver al Dios de la alianza (Os
14, 22 : Vuelve, Israel, al Señor de tu Dios, porque tu falta te ha hecho caer. ; Is
55, 6-7 : 6: ¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está
cerca! 7: Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus
pensamientos; que vuelva el Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que
es generoso en perdonar.

Desde los comienzos de la historia-la de todos y la de cada uno-Dios viene


presuroso a nuestro encuentro con una carga eterna de amor.

Se describe a Dios como un esposo amante, un padre bondadoso; abierto siempre


al perdón y a la reconciliación, constantemente dispuesto a renovar su alianza.

En el NT:

Desde el comienzo de su predicación Jesús declara que viene al mundo de los


hombres a librar una lucha a muerte con el Diablo. De allí reclama como
requisito del perdón de Dios una actitud de enfrentamiento decidido al pecado y
que amoneste severamente a quienes se encierran en su orgullo egoísta y
obstinado. Pero el evangelio inviste un tono particular de misericordia acorde con
el NT de amor que él (Jesús) viene a inaugurar.

Mensajes de amor misericordioso se encuentran en numerosas parábolas, entre


ellas:

La adúltera, Juan 8,1-11: Jesús fue al monte de los Olivos. Al amanecer volvió al
Templo, y todo el pueblo acudía a él. Entonces se sentó y comenzó a enseñarles.
Los escribas y los fariseos le trajeron a una mujer que había sido sorprendida en
adulterio y, poniéndola en medio de todos, dijeron a Jesús: «Maestro, esta mujer
ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés, en la Ley, nos ordenó
apedrear a esta clase de mujeres. Y tú, ¿qué dices?'' .Decían esto para ponerlo a
prueba, a fin de poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, comenzó a escribir en
el suelo con el dedo. Como insistían, se enderezó y les dijo: «El que no tenga
pecado, que arroje la primera piedra». E inclinándose nuevamente, siguió
escribiendo en el suelo. Al oír estas palabras, todos se retiraron, uno tras otro,
comenzando por los más ancianos. Jesús quedó solo con la mujer, que
permanecía allí, e incorporándose, le preguntó: «Mujer, ¿dónde están tus
acusadores? ¿Alguien te ha condenado? ``Ella le respondió: «Nadie, Señor». «Yo
tampoco te condeno, le dijo Jesús. Vete, no peques más en adelante».

El fariseo y el publicano : Dios da su gracia a quien reconoce con humildad su


pecado Lc 18, 9-14

El hijo pródigo: “radiografía completa del pecado, de la conversión y del


perdón.” (Lc 15, 11-32)

Celebración
Actos del penitente: son 3:

1. ARREPENTIMIENTO O CONVERSIÓN: expresa un cambio profundo de


mente y de conducta para orientar la propia vida hacia Dios y según Dios. La
conversión se halla emplazada entre dos referencias polares que son: el pecado y
Dios, de las cuales la decisiva es Dios. La idea que tenemos de Dios incide sobre
la que nos forjamos del pecado. Y, en consecuencia, mientras más crece nuestro
sentido de Dios, más se profundiza nuestro sentido del pecado.

2. CONFESIÓN DE LOS PECADOS: el penitente prepara su acusación con el


examen de conciencia, que le permite recordar los pecados que ha cometido, ya
sea de pensamiento o palabra, obra u omisión. La Iglesia distingue los pecados
mortales (aquellos que por su gravedad. privan al cristiano de la gracia
santificante, por ejemplo: negar a Dios) y los veniales (aquellos que por su
levedad, no privan al cristiano de la gracias santificante, pero comprometen su
respuesta de fe a Dios, por ejemplo: mentir, no realizar la oración).

3. SANTIFICACIÓN POR EL PECADO: aun cuando la absolución sacramental


otorga al penitente el perdón de los pecados y del castigo eterno, no siempre
condona las penas temporales. Para eso, las debe expiar con obras satisfactorias
que el sacerdote le impone al administrar el sacramento, y con otras que él mismo
asuma voluntariamente.

Rito esencial (signo):

Por parte del penitente es la confesión de los pecados y por parte del Ministro es la
absolución.

"La confesión individual e íntegra y la absolución continúan siendo el único modo


ordinario para que los fieles se reconcilien con Dios y la Iglesia, a no ser que una
imposibilidad física o moral excuse de este modo de confesión" (Ritual de la
Penitencia). Y esto se establece así por razones profundas. Cristo actúa en cada
uno de los sacramentos. Se dirige personalmente a cada uno de los pecadores. Por
tanto, la confesión personal es la forma más significativa de la reconciliación con
Dios y con la Iglesia.

Sujeto Toda persona viva bautizada en estado de pecado; Toda persona bautizada que,
habiendo cometido algún pecado grave o venial (leve), acuda a confesarse con las
debidas disposiciones, y no tenga ningún impedimento para recibir la absolución
(no estar arrepentido por ejemplo). Prepara para recibir la gracias del amor de Dios
(Eucaristía)

Ministros
Principal: Cristo.

Ordinario: Los obispos y los presbíteros (sacerdotes), en virtud del sacramento


del Orden, tienen el poder de perdonar todos los pecados "en el nombre del Padre
y del Hijo y del Espíritu Santo". Mt 18,15-18

El obispo, cabeza visible de la Iglesia particular justo título que tiene


principalmente el poder y el ministerio de la reconciliación: es el moderador de la
disciplina penitencial (LG 26)

Los sacerdotes, deben alentar a los fieles a acceder al sacramento de la Penitencia,


es el signo y el instrumento del amor misericordioso de Dios con el pecador. El
sacerdote ejerce el ministerio del Buen Pastor que busca la oveja perdida, el del
Buen Samaritano que cura las heridas, del Padre que espera al hijo pródigo y lo
acoge a su vuelta, del justo Juez que no hace acepción de personas y cuyo juicio es
a la vez justo y misericordioso.
Extraordinario: No hay

Necesidad La confesión sacramental: el pecador, después de volver humildemente al Dios de


santidad y de ponerse bajo el juicio de su Palabra, acude al ministro y pide la
absolución de su culpa. El sacerdote, después de examinar el pecado y las
disposiciones del penitente, da, en nombre de Dios, sentencia de remisión (perdón)
o retención, según los casos, imponiendo alguna obra satisfactoria en reparación
del pecado. El cristiano que quiere purificarse de su pecado y santificarse con
ayuda de la gracia de Dios no se encuentra solo, la vida de cada uno de los hijos de
Dios está ligada en Cristo y por Cristo, en la unidad sobrenatural del Cuerpo
místico de Cristo, como en una persona mística. La comunión de los santos
permite al pecador contrito (arrepentido) estar antes y más eficazmente purificado
de las penas del pecado.

Eficacia "Toda la fuerza de la Penitencia consiste en que nos restituye (volver) la gracia de
Dios y nos une con Él con profunda amistad" (Catecismo Romano, 2, 5, 18). El fin
y el efecto de este sacramento son, pues, la reconciliación con Dios. Los que
reciben el sacramento de la Penitencia con un corazón contrito (Arrepentimiento)
"tiene como resultado la paz y la tranquilidad de la conciencia, a las que acompaña
un profundo consuelo espiritual" (Concilio de Trento: DS 1674).
Contrición perfecta: es motivado por el amor generoso a Dios, a la persona le
duele haberle fallado al amor del Señor.
Contrición imperfecta: por temor al castigo, es el inicio en la maduración
cristiana hacia la perfecta contrición.
Los efectos espirituales del sacramento de la Penitencia son:

— la reconciliación con Dios por la que el penitente recupera la gracia;


— la reconciliación con la Iglesia, restaura la comunión fraterna;
— la remisión de la pena eterna contraída por los pecados mortales;
— la remisión, al menos en parte, de las penas temporales, consecuencia del
pecado;
— la paz y la serenidad de la conciencia, y el consuelo espiritual;
— el acrecentamiento de las fuerzas espirituales para el combate cristiano.
TEOLOGÍA DOGMÁTICA II
Unidad IX: SACRAMENTOS EN PARTICULAR

UNCIÓN DE LOS ENFERMOS


Cristo, que tomo sobre si nuestros sufrimientos y participo de nuestras
angustias y fatigas, se prodigo a los enfermos que acudían a Él y los curó
Sentido y milagrosamente de sus dolencias, ya con su palabra, ya tocándolos o
Origen imponiéndoles las manos. Tales curaciones, según lo declaro El mismo, eran
signo de la venida del reino de Dios y del dinamismo sobrenatural de su gracia
que obraba curas y transformaciones aun más profundas en los espíritus.
Al enviar a los apóstoles a predicar a las ciudades de Israel, les dio poder para
curar toda la enfermedad y dolencia. Los discípulos, obedeciendo el mandato
de su Maestro, en su nombre y por su virtud, predicaban el Reino, expulsaban
demonios y curaban a muchos enfermos ungiéndolos con oleo.
La pascua salvadora de Cristo nutrió de un valor sacramental de gracia esa
práctica de servicio evangélico que se extendió luego a las primeras
comunidades cristianas
En la tradición litúrgica, tanto en Oriente como en Occidente, se poseen desde
En la la antigüedad testimonios de unciones de enfermos practicadas con aceite
historia de bendito. En el transcurso de los siglos, la Unción de los enfermos fue conferida,
la salvación cada vez más exclusivamente, a los que estaban a punto de morir. A causa de
esto, había recibido el nombre de "Extremaunción". A pesar de esta evolución,
la liturgia nunca dejó de orar al Señor a fin de que el enfermo pudiera recobrar
su salud si así convenía a su salvación

Rito:

● El sacerdote saluda al enfermo, le desea paz y lo incita a confiar en el


señor.
● Confesión sacramental: Confiesa al enfermo, reconciliándolo con dios.
Celebración ● Lectura bíblica y oración de la comunidad: El sacerdote lleve una
página del evangelio que muestra a Jesús aliviando y curando a quienes
sufrían alguna dolencia, y reza por el enfermo.
● Santa Unción: Después de recitar la acción de gracias sobre el aceite
consagrado, unge la frente y las manos del enfermo diciendo “por esta
santa unción y su bondadosa misericordia, te ayude el señor con la
gracia del espíritu santo, para que, libre de tus pecados, te conceda la
salvación y te conforte en tu enfermedad”.
● Profesión de fe bautismal: A las preguntas del sacerdote, el enfermo
renueva las promesas bautismales y su fe cristiana.
● Sagrada Comunión: como preparación a la sagrada comunión, se reza
el Padre Nuestro. El sacerdote le administra la eucaristía, en este caso
recibe el nombre de Santo Viático (alimento para el viaje a Dios).
Finalmente el sacerdote da la bendición al enfermo y a los que lo
acompañan.

Rito esencial (signo): ): Materia y Forma


La materia remota es el aceite bendecido por el Obispo el Jueves Santo.

La materia próxima es la unción con el óleo, la cual debe ser en la frente y las
palmas de las manos para que este sacramento sea lícito, pero si las
circunstancias no lo permiten, es necesaria una sola unción en la frente o en
otra parte del cuerpo para que sea válido.

La forma son las palabras que pronuncia el ministro: “Por esta Santa Unción, y
por su bondadosa misericordia te ayude el Señor con la gracia del Espíritu
Santo, para que, libre de tus pecados, te conceda la salvación y te conforte en tu
enfermedad”.

Las palabras, unidas a la materia hacen que se realice el signo sacramental y se


conceda la gracia.

Sujeto Toda persona viva bautizada, que padece alguna enfermedad o dolencia grave o
está en peligro de muerte, también los ancianos, ya que a través de la unción, se
ven fortalecidos en su fe porque se hace patente la relación profunda que su
situación guarda con la muerte y resurrección de Jesucristo, así como también
lo alivia y fortalece para soportar con paciencia y valor las molestias de su
enfermedad, superarla y vencerla, curándolos no solo de cuerpo sino también
de alma.
Frente a esto, la iglesia ha recibido esta tarea del Señor e intenta realizarla tanto
mediante los cuidados que proporciona a los enfermos, como por la oración de
intercesión con la que los acompaña.
Puede repetirse, si es necesario.

Ministros Principal:
El ministro principal de la unción de los enfermos al igual que de los demás
sacramentos es Cristo. Este sacramento se va esbozando y gestando
progresivamente a lo largo de la misión de Jesús y al paso de su misterio
salvador.
Ordinario:
El ministro ordinario es el sacerdote, puede ser un obispo o presbítero. Los
obispos suceden a los apóstoles y hacen posible que la misión encomendada a
los apóstoles perdure hasta hoy en día y se prolonguen en el tiempo; estos
cumplen la triple misión de Cristo, es decir, desarrollan la función profética,
pastoral y sacerdotal. Un presbítero es un hombre tomado de entre los hombres
para servir a los demás en las cosas/asuntos de dios, para ofrecer sacrificios,
oraciones por su pueblo y por los pecados propios y ajenos; tiene tres funciones
para cumplir: pastoral, esposo de la iglesia y cabeza de la iglesia.
En la antigüedad los apóstoles cumplían el rol de ministros ordinarios ya que
Jesús los mando a predicar, expulsar demonios y curar los enfermos
ungiéndolos con oleo.
Podemos agregar que el sacramento va a ser válido y licito si se confecciona y
recibe correctamente, y si el ministro que lo realiza utiliza los signos y tiene la
intención de hacer lo que hace la iglesia. Si el ministro no es auténtico y si
quien lo recibe no tiene intención de hacerlo, el sacramento es invalido. Y es
ilícito si no era necesario o no están las condiciones para recibirlo, por ejemplo,
si una persona recibe la unción de los enfermos y no está enferma.
Extraordinario: No posee.
Sólo un sacerdote (obispo o presbítero) puede administrar los sacramentos de la
Penitencia y de la Unción de los Enfermos. Los católicos pueden recibir el
sacramento, individual o colectivamente, en el mismo acto, en su casa, en un
hospital o institución, en la iglesia o durante la misa. El aceite de la unción es el
aceite de oliva en general, bendecido por un obispo el Jueves Santo.
Es deber de los sacerdotes instruir a los fieles sobre los beneficios de este
sacramento, y los fieles deben animar a los enfermos a llamar al sacerdote para
recibir este sacramento. Y que los enfermos se preparen para recibirlo en
buenas disposiciones, con la ayuda de su pastor y de toda la comunidad eclesial
a la cual se invita a acompañar muy especialmente a los enfermos con sus
oraciones y sus atenciones fraternas.
Se debe hacer la unción de los enfermos en una persona moribunda antes de
que reciba el viatico, que es la última eucaristía que se le da a la persona (el
viatico si puede ser dado por un ministro extraordinario, la unción de los
enfermos no).
Necesidad Este sacramento no es absolutamente necesario para la salvación, pero a nadie
le es lícito desdeñarlo, por lo tanto se debe de procurar que los enfermos lo
reciban lo antes posible en caso de una enfermedad grave o crónica, o en la
ancianidad. Sobre todo se debe de recibir cuando se está en plena facultades
mentales.
Eficacia
La Unción de los enfermos ofrece al fiel cristiano la gracia santificante que

genera alivio y fortalece al cristiano enfermo; además, la gracia sacramental

específica de la Unción de enfermos tiene como efectos que es la unión más

íntima con Cristo en su Pasión redentora, para su bien y el de toda la iglesia. Es

el consuelo, la paz y el ánimo para vencer las dificultades y sufrimientos

propios de la enfermedad grave o de la fragilidad de la vejez, pero esta unción

no solo ayuda a superarla sino a vencerla y a la recuperación de la salud física.

La unción de los enfermos ayuda a la curación de las reliquias del pecado y el

perdón de los pecados veniales, así como de los mortales en caso de que el

enfermo estuviera arrepentido pero no hubiera podido recibir el sacramento de

la Penitencia. El restablecimiento de la salud corporal, si tal es la voluntad de

Dios; la preparación para el paso a la vida eterna. En este sentido afirma el

Catecismo de la Iglesia Católica: «Esta gracia (propia de la Unción de

enfermos) es un don del Espíritu Santo que renueva la confianza y la fe en Dios

y fortalece contra las tentaciones del maligno, especialmente la tentación de

desaliento y de angustia ante la muerte

Santo Viático: última eucaristía, un plus, un extra para el tránsito al más allá (Jn

6,54)
TEOLOGÍA DOGMÁTICA II

Unidad IX: SACRAMENTOS EN PARTICULAR

MATRIMONIO

El matrimonio tiene su origen en Dios, quien al crear al hombre


Sentido y lo hizo una persona que necesita abrirse a los demás, con una
Origen necesidad de comunicarse y que necesita de compañía.
Es una institución natural, lo exige la propia naturaleza
humana. Es una sabia institución del Creador, para realizar su
designio de amor en la humanidad. Por medio de él, los
esposos se perfeccionan, y crecen mutuamente.
El matrimonio es una llamada de Dios, es una vocación divina.

Es una comunidad de amor, camino de salvación personal y del


otro. Los esposos están llamadas al amor, entre más se amen,
más cerca estarán de Dios, ya que Él es AMOR.

En el AT: el relato bíblico expresa que la mujer es la


En la compañera del hombre con quien se halla identificada en razón
historia de de una naturaleza común. Ambos se atraen mutuamente, se
la salvación complementan y están llamados a constituir una íntima unidad
de vida que se ordena a la perpetuación del linaje humano.

Génesis 2
"[Link] hombre puso nombre a todos los animales, a las aves del cielo y a las
fieras salvajes. Pero no se encontró a ninguno que fuera a su altura y lo
ayudara. 21. Entonces Yavé hizo caer en un profundo sueño al hombre y
éste se durmió. Le sacó una de sus costillas y rellenó el hueco con carne. 22.
De la costilla que Yavé había sacado al hombre, formó una mujer y la llevó
ante el hombre. Entonces el hombre exclamó: 23. «Esta sí es hueso de mis
huesos y carne de mi carne. Esta será llamada varona porque del varón ha
sido tomada.» 24. Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para
unirse a su mujer, y pasan a ser una sola carne."

Sin embargo, el pecado destroza este cuadro luminoso de


vínculos espirituales que debían mediar entre hombre y mujer
provocando trastornos profundos, como la prevalencia de la
concupiscencia y la prepotencia de las relaciones de los sexos.

En el NT: Cristo reivindica el proyecto originario de Dios y da al


matrimonio la perfección de la nueva Ley de gracia.
Jesús quiere estar presente en toda boda cristiana, para
afianzar su gracia todopoderosa cuanto conlleva de grande y
sagrado un nuevo hogar que se funda.
La Pascua salvadora de Cristo convierte el sacramento del
matrimonio en uno de los sacramentos de la Iglesia. El
matrimonio cristiano queda invadido por el misterio salvador y
divinizador de Cristo, ya no es una simple alianza civil entre un
hombre y una mujer, sino un sacramento en el que se hace
presente Cristo santificando a los contrayentes como
copartícipes de un mismo destino de amor y como
colaboradores de Dios en la transmisión de la vida y de la fe.

Efesios 5, 21-32:
“21 Guárdense mutuamente respeto en atención a Cristo. 22 Que las
mujeres respeten a sus maridos, como si se tratara del Señor. 23 Porque el
marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza y salvador del cuerpo,
que es la Iglesia. 24 Si, pues, la Iglesia es dócil a Cristo, séanlo también, y sin
reserva alguna, las mujeres a sus maridos.
25 Ustedes, los maridos, amen a sus esposas, como Cristo amó a la Iglesia.
Por ella entregó su vida 26 a fin de consagrarla a Dios, purificándola por
medio del agua y la palabra. 27 Se preparó así una Iglesia radiante, sin
mancha, ni arruga, ni nada semejante; una Iglesia santa e inmaculada. 28
Este es el modelo según el cual los maridos deben amar a sus esposas,
como cuerpos suyos que son. El que ama a su esposa, a sí mismo se ama. 29
Pues nadie ha odiado jamás a su propio cuerpo; todo lo contrario, lo cuida y
alimenta. Es lo que hace Cristo con su Iglesia, 30 que es su cuerpo, del cual
todos nosotros somos miembros.
31 Por esta razón —dice la Escritura— dejará el hombre a su padre y a su
madre y se unirá a su mujer, y ambos llegarán a ser como una sola persona.
32 Es grande la verdad aquí encerrada, y yo la pongo en relación con Cristo
y con la Iglesia.”

Rito: la celebración del matrimonio entre dos fieles católicos


tiene lugar ordinariamente dentro de la Santa Misa, en virtud
del vínculo que tienen todos los sacramentos con el Misterio
Celebración Pascual de Cristo. En la Eucaristía se realiza el memorial de la
Nueva Alianza, en la que Cristo se unió para siempre a la
Iglesia, su esposa amada por la que se entregó. Los esposos
sellan su consentimiento en darse el uno al otro mediante la
ofrenda de sus propias vidas, uniéndose a la ofrenda de Cristo
por su Iglesia, hecha presente en el Sacrificio Eucarístico, y
recibiendo la Eucaristía, para que, comulgando en el mismo
Cuerpo y en la misma Sangre de Cristo, "formen un solo
cuerpo" en Cristo.

Rito esencial (signo): donación y aceptación mutuas que se


expresan públicamente los contrayentes. El signo es el
MUTUO CONSENTIMIENTO de los conyugues.

Sujetos Los protagonistas de la alianza matrimonial son un hombre y


una mujer que deben estar bautizados, libres para contraer
matrimonio, que expresen libremente su consentimiento.

Ministros En el sacramento del matrimonio se da una particularidad en lo


que refiere al ministro que lo celebra y confiere.
Generalmente en los demás sacramentos actúa, en
representación de Jesús, un Cristiano investido por el Orden
Sagrado. Este es quien, en nombre y con el poder de Cristo
bautiza, perdona los pecados, unge a los enfermos, etc.
En cambio, en el sacramento del matrimonio, el ministro
ordenado actúa en calidad no de ministro directo sino de testigo
oficial de la Iglesia que autentica y confiere validez a su
celebración. Los ministros del matrimonio son los propios
contrayentes, siendo ellos quienes fundan y sellan la alianza
que los convierte en esposos.

Los ministros son los contrayentes.


El sacerdote o diacono son testigos por parte de la iglesia.
En este sacramento no hay ministro extraordinario.

Bienes y El amor conyugal exige la indisolubilidad y la fidelidad de la


exigencias donación recíproca definitiva; y se abre a la fecundidad. En una
palabra: se trata de características normales de todo amor
conyugal natural, pero con un significado nuevo que no sólo las
purifica y consolida, sino las eleva hasta el punto de hacer de
ellas la expresión de valores propiamente cristianos.
Unidad e indisolubilidad
El amor de los esposos exige, por su misma naturaleza, la
unidad y la indisolubilidad de la comunidad de personas que
abarca la vida entera de los esposos: "De manera que ya no
son dos sino una sola carne".
La fidelidad
El amor conyugal exige de los esposos, por su misma
naturaleza, una fidelidad inviolable. Esto es consecuencia del
don de sí mismos que se hacen mutuamente los esposos. El
auténtico amor tiende por sí mismo a ser algo definitivo, no algo
pasajero.
Abiertos a la vida
Los esposos colaboran con Dios en la propagación de la
especie humana, ejerciendo responsablemente esta misión.
Formas de El sacramento del matrimonio puede celebrarse con Misa de
celebración esponsales o bien fuera de la Santa Misa.
Dado que el matrimonio establece a los cónyuges en un estado
público de vida en la Iglesia, la celebración del mismo se hace
ordinariamente de modo público, en el marco de una
celebración litúrgica, ante el sacerdote (o el testigo cualificado
de la Iglesia), los testigos y la asamblea de los fieles.
Otras formas de celebración son:
 Matrimonio mixto: entre un bautizado católico y un
bautizado no católico.
 Boda con disparidad de culto: entre un bautizado y un no
bautizado.

Nulidad La nulidad del matrimonio demuestra que el sacramento “no


existió”. Es “nulo” aunque se haya hecho toda la ceremonia
porque hubo un defecto grave.
Es necesario para declararla un proceso judicial porque todo
matrimonio se presume válido mientras no se demuestre lo
contrario.
No es necesario que los dos esposos estén de acuerdo en
pedir la nulidad; basta con que uno de ellos quiera pedirla para
que el procedimiento pueda seguir adelante.
No es lo mismo que el divorcio civil. El trámite se realiza ante el
tribunal eclesial de la diócesis correspondiente. Lo que la
sentencia expresa es que la unión en cuestión no fue lo que la
Iglesia entiende por matrimonio.
Si el matrimonio es nulo, existe la posibilidad para esos
cónyuges de casarse ahora si válidamente con otra persona.
Las causales para declarar la nulidad de un matrimonio
canónico son muy diversas. Se pueden dar por: Vicios del
Consentimiento o Defecto de Forma, por impedimento de la ley
natural o eclesiástica.
Las más comunes suelen ser:

1. Si uno de los cónyuges se ha casado por la Iglesia


teniendo todavía otro vínculo matrimonial vigente.
2. Si teniendo suficiente uso de razón, carecía de la
necesaria discreción de juicio (que no entiende lo que el
matrimonio implica sin tener problema para razonarlo).
3. Si teniendo suficiente discreción de juicio para entender
las obligaciones esenciales del matrimonio y aún
queriéndolas cumplir, es incapaz de cumplirlas por una
causa de naturaleza psíquica.
4. Por simular casarse y en realidad no hacerlo porque
excluyó voluntariamente quedar verdaderamente
casado, o excluyó consiente y voluntariamente algún
elemento o propiedad esencial del matrimonio como la
fidelidad o la procreación o la indisolubilidad del
matrimonio. (es decir, no tenía intenciones de ser fiel o
de tener hijos o de preservar el matrimonio).
5. Si uno de los cónyuges se casó engañado por el otro por
una cualidad que no tiene y que perturba gravemente el
matrimonio (si uno de los cónyuges nunca le dice al otro
que no quiere tener hijos).
6. Si alguien se casó por miedo, coacción o sin libertad
suficiente.
TEOLOGÍA DOGMÁTICA II
Unidad IX: SACRAMENTOS EN PARTICULAR

ORDEN SAGRADO

Sentido El Orden es el sacramento gracias


Sentido y al cual la misión confiada por Cristo a sus
Origen Apóstoles sigue siendo ejercida en la
Iglesia hasta el fin de los tiempos: es, pues,
el sacramento del ministerio apostólico.
Este sacramento provee de recursos de
Gracia a aquellos cristianos que fueron
llamados especialmente por Cristo, y les
confiere la participación específica en el
sacerdocio de Jesucristo, para el culto de
Dios y ejercer un ministerio jerárquico de
santificación.

Este sacramento está dividido en tres grados:


● El Episcopado: es el sacerdocio
mayor o pleno, también llamado sumo
sacerdocio. Ellos regulan el culto de
Dios centrado en la Eucaristía, y son
los principales dispensadores de la
gracia a través de los sacramentos.
Administran, especialmente, la
Confirmación y el Orden Sagrado.
● El Presbiterado: es el sacerdocio
menor. Ellos celebran la Eucaristía y
administran los sacramentos de
Penitencia y de la Unción de los
enfermos.
● El Diaconado: es el grado inferior del
Orden Sagrado y constituye un
ministerio jerárquico, ordenado a la
predicación de la Palabra, al servicio
de la comunidad y a la liturgia. Ellos
administran el sacramento del
Bautismo, guardan y distribuyen la
Eucaristía, asisten y bendicen los
matrimonios, llevan el santo Viático a
los moribundos, leen la Sagrada
Escritura a los fieles, instruyen y
exhortan al pueblo, presiden el culto y
la oración de los fieles, administran
los sacramentales y presiden los ritos
de funeral y sepelio.

Origen La palabra Orden designaba, en la


antigüedad romana, cuerpos constituidos
en sentido civil, sobre todo el cuerpo de los
que gobiernan. Ordinatio designa la
integración en un ordo. En la Iglesia hay
cuerpos constituidos que la Tradición, no
sin fundamentos en la sagrada Escritura (cf
Hb 5,6; 7,11; Sal 110,4), llama desde los
tiempos antiguos con el nombre de taxeis
(en griego), de ordines (en latín): así la
liturgia habla del ordo episcoporum, del
ordo presbyterorum, del ordo diaconorum.
También reciben este nombre de ordo otros
grupos: los catecúmenos, las vírgenes, los
esposos, las viudas...

La integración en uno de estos cuerpos de


la Iglesia se hacía por un rito llamado
ordinatio, acto religioso y litúrgico que era
una consagración, una bendición o un
sacramento. Hoy la palabra ordinatio está
reservada al acto sacramental que
incorpora al orden de los obispos, de los
presbíteros y de los diáconos y que va más
allá de una simple elección, designación,
delegación o institución por la comunidad,
pues confiere un don del Espíritu Santo que
permite ejercer un "poder sagrado" (sacra
potestad) (cf LG 10) que sólo puede venir
de Cristo, a través de su Iglesia. La
ordenación también es llamada consecratio
porque es un "poner aparte" y un "investir"
por Cristo mismo para su Iglesia. La
"imposición de manos" del obispo, con la
oración consecratoria, constituye el signo
visible de esta consagración.

En la historia de la salvación El sacerdocio de la Antigua Alianza:


Dentro del pueblo de Israel, Dios escogió
una de las doce tribus, la de Leví, para el
servicio litúrgico. Esta constituía una vasta
casta sacerdotal, presidida por el sumo
sacerdote y tenía su centro de acción en el
templo de Jerusalén.

En ella los sacerdotes fueron establecidos


"para intervenir en favor de los hombres en
lo que se refiere a Dios para ofrecer dones
y sacrificios por los pecados".

Sin embargo, era incapaz de realizar la


salvación, no podía alcanzar una
santificación definitiva que sólo podría ser
lograda por el sacrificio de Cristo.

Este sacerdocio fue el anticipo y


preparación del de Jesucristo, quien
tomando esto se constituyó como
Sacerdote nuevo y eterno, profeta y rey
mesiánico, fundó el Pueblo de Dios y
santificó a todos los hombres.
Luego para perpetuar su acción
santificadora, hizo a los apóstoles
partícipes de su ministerio sacerdotal: les
dió el poder y la autoridad del sacerdocio
para actuar en su nombre.

Juan 20:21-23: Jesús les dijo de nuevo:


«¡La paz esté con ustedes! Como el Padre
me envió a mí, yo también los envío a
ustedes». Al decirles esto, sopló sobre ellos
y añadió «Reciban al Espíritu Santo. Los
pecados serán perdonados a los que
ustedes se los perdonen, y serán retenidos
a los que ustedes se los retengan».

Mateo 28: 19-20. Vayan, y hagan que todos


los pueblos sean mis discípulos,
bautizándolos en el nombre del Padre y del
Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a
cumplir todo lo que yo les he mandado. Y
yo estaré siempre con ustedes hasta el fin
del mundo».

Estos apóstoles, a su vez, transmitieron su


poder sacerdotal y a través del rito
sacramental de la imposición de manos,
fueron elegidos los siete diáconos y los
presbíteros.

Por los sacramentos del Bautismo y de la


Confirmación los fieles son "consagrados
para ser [...] un sacerdocio santo" (LG 10)

Celebración Rito:
El lugar propio de su celebración es dentro
de la Eucaristía, los domingos.

Rito esencial (signo):


El rito esencial del sacramento del Orden
está constituido, para los tres grados, por la
imposición de manos del obispo sobre la
cabeza del ordenando, así como por una
Oración consecratoria específica que pide
a Dios la efusión del Espíritu Santo y de sus
dones apropiados al ministerio para el cual
el candidato es ordenado (cf Pío XII, Const.
ap. Sacramentum Ordinis, DS 3858).

Sujeto Bautizado de sexo masculino, llamado por


Dios a consagrarse a Él al servicio de su
pueblo
Ministros
Principal: Cristo. Es quien eligió a los
Apóstoles y les hizo partícipes de su misión
y su autoridad.

Ordinario: Obispo. Es quién consagra a


nuevos obispos, presbíteros y diáconos,
que servirán con sus funciones a la Iglesia.
(Se requiere de 2 Obispos para consagrar
a otro Obispo, así se manifiesta la
colegialidad)

Extraordinario: no posee
El orden sagrado se orienta a proveer al
Necesidad cristiano recursos de gracia para cumplir la
función peculiar que, según el llamado de
Dios, ha de cumplir en la iglesia.

Para llevar a cabo las ordenanzas sagradas


del Evangelio, como el bautismo, la
confirmación, la administración de la Santa
Cena y el matrimonio en el templo, debemos
tener la autoridad del sacerdocio para actuar
en el nombre de Dios.

Otra de las razones por las cuales es


necesario el sacerdocio en la tierra es para
que entendamos la voluntad del Señor y
llevemos a cabo Sus propósitos. Dios
revela Su voluntad a Su representante
autorizado del sacerdocio en la tierra: el
profeta. El profeta, quien es a la vez el
Presidente de la Iglesia, presta servicio
como portavoz de Dios para todos los
miembros de la Iglesia y para toda la gente
de la tierra.
Así Jesús permanece con nosotros.
 El orden sagrado confiere una
Eficacia participación más específica en el
sacerdocio de Cristo, el cual es ministerial
y jerárquico, es decir, implica una función
rectora en la iglesia, el sacerdote se
configura con Cristo cabeza de la Iglesia.
 Es el sacramento que confiere al cristiano
una participación específica en el
sacerdocio de Jesucristo, por la que
queda consagrado al culto de Dios y
ejerce en el Pueblo de Dios, un ministerio
jerárquico desantificación, enseñanza y
gobierno, por ser elegidos por Dios.
 La indignidad del ministro no impide la
acción de la Gracia del Espíritu Santo
 El sacramento del Orden se halla
directamente relacionado con el ministerio
sacerdotal.
 El sacerdocio es una función mediatoria
porla cual Cristo en él, y por él, el
cristiano, tributa culto a Dios en
representación de sus hermanos, los
hombres y, a la vez, dispensan estos
dones y gracias que proceden de Dios. Se
da, pues, en el sacerdocio una doble
vertiente:
Dispensa Un ministro, válidamente ordenado puede,
por razones o causas graves, ser liberado
de las obligaciones o funciones
eclesiástica. Pero por ser un sacramento
que imprime carácter, nunca deja de ser
sacerdote de Cristo, aunque no ejerza
públicamente su ministerio.

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