Acción de Protección1
1. Origen Histórico
El recurso o acción de protección nace a nivel internacional inspirado
en el movimiento en favor de la tutela jurisdiccional de garantías
constitucionales. En el derecho comparado se le conoce como
“amparo”, y en la actualidad se encuentra presente en casi todas las
constituciones del mundo.2
El recurso de protección nace en nuestro sistema a propósito de una
reforma a la Constitución de 1925, y se mantuvo mediante el Acta
Constitucional N°3 y pasa prácticamente sin modificaciones a
consagrarse en el art. 20 de la Constitución de 1980.
Su origen se encuentra en la protección a la propiedad y de forma
colateral se extiende al resto de los derechos que consagra la
constitución. Aquel origen, eminentemente político, buscaba que frente
a gobiernos “marxistas” el poder judicial pudiera hacer “contrapeso a
sus excesos” que pusieran en riesgo la propiedad privada. Aquello hoy
solo resulta ser una anécdota, utilizándose como principal medio de
protección de las libertades de los ciudadanos.
2. Reglamentación
El Recurso de Protección, se encuentra reglado en el art. 20 de la
Constitución Política de la República (CPR) y en el Auto Acordado de
la Corte Suprema sobre tramitación y fallo del recurso de protección de
garantías constitucionales de 2015.
La reglamentación del Auto Acordado sustituye a la que se encontraba
vigente desde 1992 modificada en cuestiones accidentales en el 98’ y
2007.
Los principales cambios que contempla el nuevo Auto Acordado es la
incorporación de la tecnología actualmente disponible, en las
comunicaciones, notificaciones y peticiones de oficios relativos a esta
acción constitucional. Asimismo, las modificaciones se hacen cargo de
1
Apunte realizado por los ayudantes María Victoria Galleguillos y Nicolás Palma en
base a las clases del profesor Dr. Raúl Núñez Ojeda y Nicolás Ubilla.
2
Debemos tener presente que lo en Chile, producto de haber utilizado el concepto
“amparo” para lo que en derecho comparado se llama “Habeas corpus”, fue necesario
utilizar otro nombre para esta acción. ello explica porque le llamamos protección y no
amparo.
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la insatisfacción detectada en los recurrentes de protección por la
inexistencia de una instancia que les permitiera apelar de las
decisiones de las Cortes de Apelaciones que declaraban inadmisibles
los recursos presentados. Para corregir esta situación, el nuevo Auto
Acordado dispone que en caso de que se declare inadmisible la
presentación, procederá el recurso de reposición y en subsidio, la
apelación para ante la Corte Suprema, como ya veremos.
3. Concepto
El profesor Tavolari define al recurso de protección como:
“Una acción autónoma, abstracta, pormenorizada manifestación del
derecho constitucional de petición, que como prohibición de la
autotutela impuesta en una sociedad jurídicamente organizada se
reconoce al individuo, y dirigida al órgano jurisdiccional para estimular
la actividad cautelar de la jurisdicción por medio de la adopción de las
providencias necesarias para la realización del imperio del derecho y
asegurar la debida protección del afectado, y que se agota en su solo
ejercicio.”
En cuanto a sus elementos esenciales pude ser definida como:
Acción constitucional que cualquier persona puede interponer ante la
Corte de Apelaciones respectiva, a fin de solicitarle que adopte
inmediatamente las providencias que juzgue necesarias para
reestablecer el imperio del derecho y asegurar la debida protección del
afectado, frente a un acto u omisión arbitraria o ilegal que prive,
perturbe o amenace el legítimo ejercicio de los derechos y garantías
que la Constitución establece, sin perjuicio de los demás derechos que
pueda hacer valer ante la autoridad o de los tribunales
correspondientes.
4. Naturaleza jurídica
Al recurso de protección se le reconoce una doble naturaleza:
constitucional y procesal.
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a. Naturaleza constitucional: Es una garantía instrumental, ya
que es el medio destinado a forzar la intervención de los
tribunales de modo rápido y efectivo, cuando aparecen afectados
derechos y libertades de especial naturaleza. Además, se entiende
que la protección es una manifestación del derecho a la tutela
judicial efectiva.
Para la doctrina, se debe considerar como un proceso
constitucional, como un mecanismo de asistencia y protección de
los derechos fundamentales.
b. Naturaleza procesal: La protección es, a la vez, un remedio
procesal, una garantía al efectivo ejercicio de los derechos y
libertades.
A pesar de llamarse “recurso”, no es un recurso. Los recursos
proceden contra sentencias que no tengan el carácter de firme y
ejecutoriada. La protección procede contra actos de particulares
o administrativos, no contra sentencias. Esto la distingue del
amparo, el cual procede en ciertas ocasiones contra una
sentencia.
5. Discusión acerca del carácter cautelar de la acción de
protección
La doctrina mayoritaria sostiene que se trataría de una acción
cautelar autónoma, pues a través de ella se persigue la adopción de
las medidas necesarias para reestablecer el imperio del derecho del
particular, otorgándole la debida protección. El requerimiento que se
efectúa no se realiza para la resolución definitiva del conflicto, ya que
el proceso de protección siempre deja a salvo los demás derechos que
pueden hacerse valer ante la autoridad correspondiente.
Según NÚÑEZ, se equivocan los autores y la jurisprudencia que atribuye
un carácter cautelar al recurso de protección, pues:
No es posible decretar una medida cautelar (como la orden de no
innovar, ONI) en sede cautelar, mientras que en sede de
protección la Corte de Apelaciones puede decretar una ONI.
La cautela es accesoria a un juicio. La protección no es accesoria,
sino que es un procedimiento principal en sí mismo.
En la protección es compatible la vía administrativa y la vía
jurisdiccional, en tanto puede llevarse paralelamente un
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procedimiento administrativo e interponer un recurso de
protección, por lo que no es necesario agotar la vía administrativa
para recurrir de protección.
Las medidas cautelares se decretan de plano una vez
comprobados el humo de buen derecho y el peligro en la demora,
pudiendo el afectado oponerse eventualmente una vez decretada
la medida. En la protección, en cambio, siempre se exige previo
informe del requerido, e incluso se prevé un término probatorio.
La prueba en las medidas cautelares es un incidente que opera
como medio de impugnación. Pero ese medio de impugnación de
la medida es eventual y excepcional, sólo si el afectado se opuso.
Por ello, para el profesor Núñez, se trataría más bien de un proceso de
tutela sumaria.
Más allá de la discusión acerca del carácter cautelar de la acción, lo
cierto es que se trata de un procedimiento de urgencia principal,
sumarísimo, que no está destinado a obtener una protección en la
esfera de una sentencia definitiva, como ocurre en los procedimientos
que se injertan en forma accesoria a uno principal, como las medidas
precautorias o la prisión preventiva, sino que está dirigido, tal como lo
señala la propia CPR a asegurar la protección del afectado, permitiendo
luego, acudir a los tribunales ordinarios en un juicio de lato
conocimiento.
6. Características
a. Es una acción constitucional y no un recurso:
i. No tiene por objeto impugnar una resolución judicial, sino
que poner en movimiento la jurisdicción
ii. Tiene la naturaleza jurídica de una acción, lo cual aparece
expresamente reconocido en el Nº1 del Auto Acordado el que
se refiere a éste como “el recurso o acción de protección”.
b. Es conocida por los tribunales en uso de sus facultades
conservadoras:
Busca que se adopten las medidas necesarias para reestablecer el
imperio de los derechos constitucionales establecidos en nuestra CPR.
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c. Es conocido en Sala, en primera instancia por la Corte de
Apelaciones, y en segunda instancia, por la Corte Suprema.
d. Es un recurso informal: puesto que se posibilita su
interposición no sólo por el afectado, sino que en su nombre por
cualquier persona capaz de parecer en juicio, por escrito en papel
simple o por cualquier medio electrónico.
e. Su tramitación obedece a un procedimiento concentrado,
rápido, sumario, inquisitivo, que goza de preferencia y
efectividad.
f. Brinda una tutela con doble finalidad:
- Finalidad preventiva: asegurar el uso y goce del derecho a la libertad
fundamental, ya sea previniendo su afectación cuando la amenaza se
materializa y pasa de ser un mero peligro.
- Finalidad restitutoria: busca recomponer la situación destruida por la
conducta lesiva mediante la restitución de la posibilidad del disfrute del
derecho correspondiente.
El recurso de protección jamás tiene una finalidad compensatoria o
resarcitoria, por lo que la indemnización de perjuicios deberá ser
demandada en un juicio e lato conocimiento.
g. El fallo que lo resuelve produce cosa juzgada formal: puesto
que las medidas que se adopten en el recurso de protección no
impiden el ejercicio posterior de las acciones para hacer valer los
demás derechos ante la autoridad o los tribunales
correspondientes.
h. Su contenido solo alcanza la protección de los derechos y
garantías que expresamente se señalan en el art. 20 CPR:
1° Derecho a la vida y a la integridad física y psíquica de la
persona.
2° Igualdad ante la ley.
3° inc. 5° No juzgamiento por comisiones especiales.
4° Respeto y protección a la vida privada y pública y a la
honra de la persona y su familia.
5° La inviolabilidad del hogar y de toda forma de
comunicación privada.
6° La libertad de conciencia, manifestación de todas las
creencias y el ejercicio libre de todos los cultos que no se
opongan a la moral, a las buenas costumbres o al orden
público.
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8° El derecho a vivir en un medio ambiente libre de
contaminación cuando sea afectado por un acto u omisión
ilegal imputable a una autoridad o persona determinada.
9° inc. final La libre elección del sistema de salud al cual desee
acogerse, sea éste estatal o privado.
11° Libertad de enseñanza, que incluye el derecho de abrir,
organizar y mantener establecimientos educacionales.
12° Libertad de emitir opinión y la de informar, sin censura
previa, en cualquier forma y por cualquier medio, sin
perjuicio de responder de los delitos y abusos que se
cometan en el ejercicio de estas libertades, en conformidad
a la ley.
13° El derecho a reunirse pacíficamente sin permiso previo y
sin armas.
15° El derecho de asociarse sin permiso previo.
16° En lo relativo al derecho a la libertad de trabajo, a su libre
elección, libre contratación.
19° El derecho a sindicarse en los casos y forma que señala la
ley.
21° El derecho a desarrollar cualquier actividad económica que
no sea contraria a la moral, al orden público o a la
seguridad nacional, respetando normas legales que la
regulen.
22° La no discriminación arbitraria en el trato que deben dar el
Estado y sus organismos en materia económica.
23° La libertad de adquirir el dominio de toda clase de bienes.
24° El derecho de propiedad en sus diversas especies sobre
toda clase de bienes corporales e incorporales
25° El derecho del autor y propiedad industrial
7. Presupuestos del Recurso de Protección
a. Existencia de acción u omisión arbitraria o ilegal
Cabe señalar que las exigencias de arbitrariedad o ilegalidad no son
copulativas, y que respecto del “derecho a un medio ambiente libre de
contaminación” (19 N° 8 CPR) sólo procede tratándose de una acción u
omisión ilegal, excluyendo la arbitrariedad.
Los actos serán arbitrarios en tanto importen una vulneración del uso
razonable con que los elementos discrecionales de un poder han de ser
ejercidos.
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b. Que como consecuencia de ello se derive una privación,
perturbación o amenaza
La conducta lesiva puede ser una violación concreta o una amenaza de
producir tal agravio. La amenaza genera un riesgo para el derecho
mediante actitudes positivas o la mera pasividad.
La privación, perturbación o amenaza debe reunir las características de
ser actual, seria y concreta, es decir, no hipotética.
La privación y perturbación corresponden a conductas lesivas actuales.
Es necesario un estado de afectación desarrollado al tiempo que se
reclama y que dure hasta el momento de la situación. La amenaza se si
bien actual, obedece a un riesgo futuro.
c. Que tales derechos se encuentren cautelados en el artículo
20 de la CPR
El constituyente ha limitado la protección de las garantías
constitucionales, excluyendo importantes derechos del listado que se
encuentra protegido mediante esta acción constitucional. Los tribunales
han señalado que no alcanza al derecho a negociar colectivamente, al
debido proceso y tampoco a los derechos y libertades del N° 7, 9 y 10
del art. 19.
Se excluyó también de la protección a los derechos sociales, sin
embargo, con el tiempo se han ido incluyendo valiéndose de distintas
interpretaciones para ello:
(i) Igualdad ante la ley para casos de discriminación y en general ante
la imposición de cargas por parte la autoridad a determinados
ciudadanos.
(ii) Libertad de enseñanza para el derecho a la educación en lo que se
refiere a los aspectos formativos.
(iii) La propietarización de los derechos. Nuestro recurso de protección
es un amparo a la propiedad. A partir de una práctica constitucional
derivada de la tesis que se tiene propiedad sobre los derechos
fundamentales, se ha invocado en sede de protección el derecho a la
salud, derecho a la educación, derechos emanados de un acto
administrativo o previsionales, derechos emanados del contrato, etc.
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8. Sujeto activo
El sujeto activo de la acción de protección (“El que”) comprende a las
personas naturales y jurídicas, públicas o privadas, incluso entidades
que carecen de personalidad jurídica.
No obstante existe una limitación a las personas jurídicas, las que no
pueden invocar todos los derechos del artículo 20.
Según el Nº 2 AA el recurso puede interponerse por el afectado o por
cualquiera persona en su nombre, capaz de parecer en juicio, aunque
no tenga para ello mandato especial.
Es importante destacar que en el Recurso de Protección, se da uno de
los casos excepcionales en que no es necesario contar con ius
postulandi.
No obstante lo anterior, no se trata de una acción popular, pues
requiere de un aspecto subjetivo que es el agravio por vulneración a un
derecho.
En cuanto a la posibilidad de intervenir de los terceros, la Corte
Suprema ha señalado que resultan aplicables las disposiciones del CPC
en las cuales se establece la posibilidad de existencia de terceros
coadyuvantes, excluyentes e independientes, siempre que se cumplan
las reglas que su estatutos señalan.
9. Sujeto pasivo
Es cualquier persona o ente público, no procediendo en contra del
legislador o de sus actos. 3
La jurisprudencia por regla general, ha declarado improcedente el
recurso de protección en contra de las resoluciones judiciales. La
doctrina mayoritaria lo respalda, pues se correría el riesgo de
trasformar la acción en un medio de impugnación recursivo.
Existe una doctrina minoritaria, que sustenta el profesor Otero, por la
que se entiende que el sujeto pasivo sería la Corte de Apelaciones, en
tanto la acción se dirige en contra del Estado y frente al agresor si se le
conoce. No obstante ello, la jurisprudencia ha rechazado recursos de
protección por no haber sido interpuestos en contra de la persona o
autoridad causante del agravio, es decir, se debe determinar con
exactitud la persona del ofensor.
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Al respecto, se ha fallado incluso que no caben las inmunidades jurisdiccionales.
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10. Plazo
El recurso de protección debe interponerse dentro del plazo de 30 días
corridos contados desde la ejecución del acto o la ocurrencia de la
omisión o, según la naturaleza de éstos, desde que se haya tenido
noticias o conocimiento cierto de los mismos, lo que se hará constar en
autos, Nº 1 AA.
Se trata de un plazo de días, continuo, legal, fatal, improrrogable, y no
ampliable según la tabla de emplazamiento para contestar la demanda
del 259.
Para contarlo adecuadamente se debe distinguir:
a) Hecho material: se cuenta desde la ejecución del acto. Si la
perturbación es permanente se cuenta desde que se comete el
último de ellos.
b) Actos jurídicos que se ponen en conocimiento de parte
mediante su publicación o notificación: se cuenta desde su
notificación o publicación.
c) Actos jurídicos que no se notifican o publican: desde que el
afectado toma conocimiento de ellos, lo que deberá acreditar.
En cuanto a la adhesión del recurso de protección, ésta no adquiere la
fecha del primitivo recurso, sino que el de su propia presentación.
Al respecto el profesor Núñez plantea tres observaciones:
1) El establecimiento de un plazo mediante un Auto Acordado
contraviene la Constitución, que no establece un plazo, limitando el
libre ejercicio de los derechos constitucionales (19 N°26).
2) Aquella regulación se encuentra en un Auto Acordado, es decir
una norma infra legal.
3) Los plazos fatales son la excepción en materia procesal
constitucional.
11. Tribunal competente
La constitución señala que el recurso de protección debe conocerse por
la Corte de Apelaciones respectiva. Ante ello podrían adoptarse dos
criterios:
1) Que conozca el juez del domicilio de la persona que sufre la
vulneración de sus derechos.
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2) Que conoce el juez del lugar de comisión del hecho lesivo.
El Auto Acordado, regulando una materia que es propia del legislador
ha establecido que el tribunal competente para conocer del recurso de
protección en primera instancia es la Corte de Apelaciones en cuyo
territorio jurisdiccional se hubiere cometido el acto o incurrido en la
omisión arbitraria o ilegal que ocasionen privación perturbación o
amenaza en el legítimo ejercicio de las garantías constitucionales
respectivas, o donde éstos hubieran producido sus efectos, a elección
del recurrente.
Si su presentación es extemporánea o no se señalan hechos que puedan
constituir vulneración a garantías, se declarará inadmisible por
resolución fundada. Esta resolución es susceptible de recuso de
reposición ante el mismo tribunal que dictó la resolución en el tercero
día. En carácter subsidiario de la reposición procederá la apelación
ante la Corte Suprema la que resolverá en cuenta.
La Corte de Apelaciones respectiva, conocerá en sala y previa vista de
la causa.
En segunda instancia, el conocimiento del recurso de apelación en
contra de la resolución de protección, corresponde a la Corte
Suprema. La Corte Suprema conocerá en sala y en cuenta, según la
distribución geográfica para el conocimiento de dichas apelaciones.
Esta distribución se realiza en las Salas de acuerdo al tribunal a quo
(Corte de Apelaciones) que haya dictado la resolución apelada.
Se estimó por la Corte Suprema necesario hacer esta división
encargando a las distintas Salas, porque se observó que al entregar las
apelaciones de la protección a una sola Sala, hacía impracticable que
ésta siguiera conociendo de sus demás materias.
Excepcionalmente podrá conocer previa vista de la causa:
a) Cuando la sala lo estime conveniente.
b) Cuando se le solicite con fundamento plausible.
En estos casos, procede que la Sala de la Corte Suprema ordene traer
los autos en relación para oír los alegatos.
12. Tramitación
A. Tramitación en primera instancia
Los trámites son los siguientes:
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a. Presentación del recurso de protección
El recurso de protección, no requiere mayor solemnidad en cuanto a la
forma de su presentación. Puede ser presentado en papel simple o por
cualquier medio electrónico (N° 2 AA.).
Los elementos que idealmente debería reunir el escrito en el cual se
presenta el citado recurso, son:
1. Designación del tribunal ante el cual se entabla (Corte de
Apelaciones respectiva)
2. Individualización del afectado y de la persona capaz de parecer
en juicio que lo interpone en su nombre (aún sin tener mandato
especial para ello)
3. Individualización del agente que ha realizado la acción o incurrido
en la omisión ilegal y arbitraria si se supiere.
4. La indicación de los hechos que importen la acción u omisión
arbitraria
5. La forma como esos hechos importan amenazan, perturban o
privan del derecho
6. El derecho constitucional pertinente que se ha conculcado o
perturbado en su legítimo ejercicio
7. La indicación de las medidas procedentes de adoptar por la Corte
de Apelaciones para reestablecer el imperio del derecho, las que
en todo caso no revisten el carácter obligatorio para ella.
En la práctica, la jurisprudencia ha permitido que terceros
comparezcan adhiriendo al recurso cuando igualmente fueren víctimas
del hecho, siempre que lo hagan dentro del plazo.
En el caso de que respecto de un mismo acto u omisión se dedujeren
dos o más recursos, aún por distintos afectados, y de los que
corresponde conocer a una misma Corte de Apelaciones, se acumularán
todos los recursos al que hubiere ingresado primero en el respectivo
libro de la secretaría del tribunal, formándose un solo expediente para
ser resueltos en una sola sentencia (N° 13 AA.).
b. Examen de admisibilidad
Presentado el recurso, el Tribunal examinará en cuenta (i) si ha sido
interpuesto en tiempo y (ii) si se mencionan hechos que puedan
constituir la vulneración de garantías de las indicadas en el artículo 20
de la Constitución Política de la República.
Si su presentación es extemporánea o no se señalan hechos que puedan
constituir vulneración a garantías de las mencionadas en la referida
disposición constitucional, lo declarará inadmisible mediante
resolución fundada, la que será susceptible del recurso de reposición
ante el mismo tribunal dentro de tercero día. Adicionalmente, y
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conforme la reforma del año 2015, se podrá apelar subsidiariamente
ante la Corte Suprema, quien resolverá en cuenta (N° 2, inc. 2° AA.).
c. Informe al recurrido
a) Solicitud de informe: interpuesto el recurso y acogido a
tramitación, la Corte de Apelaciones pedirá informe a la persona,
funcionario o autoridad que según el recurso o en concepto del tribunal
son los causantes del acto u omisión recurridos.
Conjuntamente con el informe, se le solicita que remita todos los
antecedentes que existen en su poder sobre el asunto que haya
motivado el recurso.
b) Forma de requerir el informe: El tribunal solicitará que se informe
por la vía que considere más rápida y efectiva. Los oficios necesarios se
despacharán por comunicación directa, por correo, o por cualquier otro
medio electrónico; a través de las oficinas del Estado o por intermedio
de un Ministro de fe.
c) Plazo para informar: la Corte deberá fijar un plazo breve y
perentorio para que éste se emita. Este plazo suele ser de cinco días,
pero en la práctica, la Corte otorga prórrogas cuando el obligado lo
requiere, haciendo valer antecedentes que lo justifican. En caso de que
no se evacuare, la Corte podrá imponer una o más sanciones del nº 15
AA (amonestación privada, censura por escrito, multa a beneficio fiscal
entre 1 y 5 UTM, suspensión de funciones hasta por 4 meses).
d) Forma del informe y efectos de éste: deberá efectuarse una
relación de los hechos en la versión del recurrido, remitiendo todos los
antecedentes que le sirven de fundamento. En la práctica procede a
efectuar su defensa, señalando todos los fundamentos para desechar el
recurso. Por el sólo hecho de evacuar el informe, no se transforma en
parte quien lo evacua, sino que ello debe ser manifestado en forma
expresa.
d. Prueba en el recurso
No existe un término probatorio, pero el recurrente y recurrido pueden
rendir prueba desde la interposición del recurso hasta la vista de la
causa.
Los medios de pruebas más utilizados son la instrumental y confesión
espontánea. Todo ello sin perjuicio de que la Corte decrete las medidas
necesarias para el esclarecimiento de los hechos, nº 5 AA.
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La Corte apreciará los antecedentes según la sana crítica.
Los tribunales han limitado la esfera de la protección: cuando hay un
gran número de hechos sustanciales, pertinentes y controvertidos no
debería ventilarse el asunto en sede de protección, sino en un juicio
declarativo ordinario.
e. Orden de no innovar
El tribunal cuando lo juzgue conveniente para los fines del recurso,
podrá decretar orden de no innovar.
El AA de 1992 no reconocía esta medida, pero desde 1997 se reconoce
expresamente, lo que se mantiene actualmente. No obstante ello, es
posible argumentar que no se requiere mención expresa, toda vez que
los órganos de adjudicación tienen implícita una potestad cautelar
genérica.
Lo particular de esta medida es que en la mayoría de los casos tiene
aspectos de tutela anticipada.
f. Agregación de la causa en tabla y vista de la causa
Recibido el informe o sin ellos, el tribunal dispondrá traer los autos en
relación y ordenará agregar el recurso extraordinariamente a la tabla
del día subsiguiente, previo sorteo en las Cortes de más de una sala.
La suspensión de la vista de la causa procederá para el recurrente por
una sola vez, y para el recurrido cuando el tribunal lo estime pertinente
por fundamento muy calificado. No procede de común acuerdo.
Los alegatos de las partes tienen una duración de media hora en ambos
tribunales colegiados.
g. Fallo del recurso
A. La Corte acoge el recurso:
De cumplirse los requisitos antes señalados, deberá disponer las
medidas que se requieran para dar la debida protección al afectado y
reestablecer el imperio del derecho, sin que ello sea necesario que se
solicite expresamente por el recurrente.
B. La Corte rechaza el recurso:
Si no se acreditan el acto u omisión y como estos han afectado las
garantías constitucionales del recurrente debe rechazarlo.
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El plazo para dictar la sentencia es de 5 días hábiles a contar desde que
la causa quede en estado de acuerdo, salvo las garantías de los Nº 1, 3
inc. 3, 12 y 13 del art. 19 de la CPR, en cuyo caso será de 2 días (Nº 10
AA.).
Ella será notificada personalmente o por el estado diario al recurrente y
a los recurridos que se hubieren hecho parte de él. En la práctica se
realiza por el Estado.
En contra de la sentencia de la Corte de Apelaciones, ya sea que lo
acoja o rechace, es procedente el recurso de apelación, que se debe
interponer dentro del plazo de 5 días hábiles contados desde la
notificación de la sentencia.
En contra de la sentencia de la Corte de Apelaciones no procederá el
recurso de casación.
El auto acordado actual no menciona la naturaleza jurídica de la
resolución, lo que ha dado lugar a dos interpretaciones:
1. Constituye una sentencia definitiva, por lo que procedería igualmente
recurso de casación, a pesar de lo dispuesto en el auto acordado
(TAVOLARI).
2. Constituye una sentencia sui generis (NÚÑEZ), que es
imposible de calificar dentro de las categorías del art. 158 del
CPC.
B. Tramitación en segunda instancia
Recibidos los autos en la Secretaría de la Corte Suprema, el Presidente
del Tribunal ordenará dar cuenta preferente del recurso en la Sala que
corresponda.
Excepcionalmente, procederá que la apelación se resuelva previa
vista de la causa, y no en cuenta, en los casos en que la tercera sala
ordene traer los autos en relación en los siguientes casos:
1. Cuando la sala lo estime conveniente
2. Cuando se le solicite con fundamento plausible
3. Especialmente cuando se le pide de común acuerdo por el
recurrente, recurrido y quienes hayan sido considerados como parte en
el procedimiento.
En estos casos excepcionalísimos procede que la sala ordene traer los
autos en relación para oír los alegatos de los abogados de las partes y
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deberá agregarse extraordinariamente el recurso a la tabla de
dicha sala (Nº7 auto acordado, art. 101 COT).
La Corte podrá solicitar de cualquier persona o autoridad los
antecedentes que estime necesarios para la resolución del asunto.
Todas las notificaciones se efectuarán por el estado diario, salvo las que
decreten diligencias, las que se cumplirán por oficio.
13. Efectos y cumplimiento del fallo
La sentencia que se pronuncia sobre el recurso de protección produce:
A. Cosa juzgada sustancial: sólo respecto a los recursos de
protección que con posterioridad pudieran deducirse basados en los
mismos hechos por el titular de un derecho constitucional.
B. Cosa juzgada formal: dado su carácter de emergencia, persigue
sólo reestablecer el imperio del derecho que ha sido afectado, sin
impedir que con posterioridad se ejerzan diversas acciones a través de
procedimientos ordinarios.
Para el cumplimiento del fallo, se requiere que esté ejecutoriado
(transcurrido los plazos para deducir la apelación ante la Corte
Suprema, o resuelto el recurso de apelación por esta última).
Para el cumplimiento del fallo, la Corte de Apelaciones transcribirá lo
resuelto a la persona o autoridad cuyas actuaciones hubieran motivado
el recurso, por oficio directo, o por cualquier medio electrónico si el
caso así lo requiere. .
Se puede imponer al recurrido las sanciones que establece el Nº 15 del
AA si no cumple dentro de plazo lo ordenado. Ello sin perjuicio de la
responsabilidad penal correspondiente.
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