Obesidad Canina: Causas y Manejo
Obesidad Canina: Causas y Manejo
CICLO: III
TURNO: MA
ICA - PERÚ
2023
DEDICATORIA
Dedico este trabajo a dios. Mis padres quienes me dieron la vida, la educación su apoyo en
todo momento cuando tomé mis decisiones, a mis compañeros que nos apoyaron a seguir y
a mis profesora que siempre nos enseñó en nuestras mis dudas que en algún momento no
pudimos resolver y a la Universidad san juan privada que me acogió
AGRADECIMIENTO
Queremos agradecer a nuestra tutora Dr. Alicia Nazaret Ibarra Bober por su apoyo,
orientación y permanente colaboración en el desarrollo de este trabajo, atendiendo
siempre nuestras diversas inquietudes y motivándonos como estudiantes a seguir
adelante y nunca rendirnos en nuestros proyectos.
CARÁTULA..................................................................................................................ii
DEDICATORIA............................................................................................................ iii
AGRADECIMIENTO................................................................................................iv
RESUMEN .............................................................................................................x
ABSTRACT ............................................................................................................xi
I. INTRODUCCIÓN.................................................................................................1
2.1. Obesidad....................................................................................................... 3
2.4. Diagnóstico................................................................................................... 12
2.5. Manejo...................................................................................................……..16
2.6. Precauciones.............................................................................................. 18
V. DISCUSIÓN........................................................................................................ 40
VI. CONCLUSIONES............................................................................................... 46
VIII. BIBLIOGRAFÍA................................................................................................. 48
RESUMEN
La obesidad es el cambio nutricional más común que ocurre en la práctica clínica veterinaria
de pequeños animales en los países desarrollados. Su incidencia se estima entre el 20% y
el 40%. Se considera que un perro tiene sobrepeso si su peso supera entre el 10 y el 20%
del peso ideal para la raza, el sexo, la raza y la edad correspondientes. En los perros es
bien sabido que el sobrepeso puede estar asociado a graves problemas de salud. Las
principales consecuencias clínicas y metabólicas de la obesidad en perros son diversas,
como alteración de la función inmune, tumores, aumento de enfermedades respiratorias y
cardiovasculares, hipertensión, enfermedades bucales, diabetes, trastornos endocrinos,
trastornos digestivos, intolerancia al ejercicio, dificultades para realizar ejercicio,
hipercolesterolemia e hipertrigliceridemia. riesgos anestésicos y quirúrgicos. , trastornos de
la visión y la audición, cambios cutáneos no alérgicos. Se desconoce hasta qué punto cada
uno contribuye a la morbilidad y mortalidad en los perros, pero los animales obesos tienen
una mayor morbilidad y una menor esperanza de vida.
ABSTRACT
Obesity is the most common nutritional change occurring in small animal veterinary clinical practice
in developed countries. Its incidence is estimated between 20% and 40%. A dog is considered
overweight if its weight exceeds 10-20% of the ideal weight for the corresponding breed, sex, breed
and age. In dogs it is well known that overweight can be associated with serious health problems.
The main clinical and metabolic consequences of obesity in dogs are diverse, such as altered immune
function, tumors, increased respiratory and cardiovascular diseases, hypertension, oral diseases,
diabetes, endocrine disorders, digestive disorders, exercise intolerance, exercise difficulties,
hypercholesterolemia and hypertriglyceridemia, anesthetic and surgical risks. The risk of anesthetic
and surgical risks, vision and hearing disorders, non-allergic skin changes. The extent to which each
contributes to morbidity and mortality in dogs is unknown, but obese animals have higher morbidity
and lower life expectancy.
INTRODUCCIÓN
La obesidad no solo afecta la salud y calidad de vida de los perros, sino que también
representa una carga económica significativa para los propietarios de mascotas (German,
2006). Se estima que la obesidad duplica los costos de atención veterinaria en comparación
con perros de peso normal (Lund et al., 2006). Por lo tanto, la prevención de la obesidad a
través de la educación del propietario es crítica (Kienzle & Bergler., 2006).
Esterilización
El aumento de peso y la obesidad de los perros asociados con la
esterilización son el resultado de su mayor ingesta de alimentos y sus
reducidos niveles de energía (Jeusette et al., 2004). Con el objetivo de
evitar el aumento de peso en las perras esterilizadas después de la
cirugía, se recomienda reducir el aporte energético en un 20 al 30% en
comparación con sus necesidades energéticas de mantenimiento (MER).
De esta manera, se puede controlar el balance energético y prevenir el
aumento de peso no deseado. (Anantharaman-Barr, 1990; Jeusette et
al., 2004, 2006). Después de la esterilización, se producen cambios
hormonales que pueden influir en la predisposición de los perros a
aumentar de peso. Estos cambios incluyen la reducción en los niveles de
hormonas sexuales, lo cual puede alterar el metabolismo y favorecer el
aumento de grasa corporal. Es importante tener en cuenta estos factores
hormonales al abordar la obesidad en perros esterilizados y tomar
medidas para controlar su peso y mantener un equilibrio saludable.
(Jeusette et al., 2004; Salmeri et al., 1991). Específicamente, se ha
observado una disminución en la sensibilidad a la insulina, leptina y otras
hormonas relacionadas con la regulación del apetito y saciedad después
de la esterilización (Jeusette et al., 2004; German, 2006). Estos
cambios hormonales pueden persistir a largo plazo y conducen a una
mayor eficiencia en el almacenamiento de nutrientes como grasa,
facilitando el aumento excesivo de peso. Los perros sometidos a
esterilización a edades más tempranas tienen un mayor riesgo de
obesidad, posiblemente debido a los efectos de la castración sobre el
metabolismo durante el desarrollo (Lefebvre et al., 2013).
Es importante adaptar la alimentación y el ejercicio de forma
personalizada a las necesidades de cada perra esterilizada para mantener
un peso saludable y prevenir problemas relacionados con la obesidad. Se
sugiere realizar un seguimiento regular del peso y la condición corporal, y
realizar ajustes adecuados en la dieta y la actividad física según sea
necesario (Anantharaman-Barr, 1990; Salmeri et al., 1991).
Después de la esterilización
Es recomendable implementar un plan nutricional estricto luego de la
esterilización en hembras caninas (Jeusette et al, 2004b y 2006a),
dado que:
1) Sus requerimientos energéticos disminuyen después de este
procedimiento.
2) Su comportamiento alimenticio se altera, incrementando la ingesta
calórica total.
Estos dos factores en conjunto propician un balance energético positivo
que favorece el aumento excesivo de peso corporal en perras
esterilizadas. Una dieta estructurada y un manejo nutricional cuidadoso
son cruciales para prevenir la obesidad asociada a la ovariohisterectomía
en caninos hembras. Controlar la cantidad, calidad y acceso al alimento
de acuerdo a las necesidades individuales post-esterilización es clave en
estas pacientes.
En perras que han sido esterilizadas, el aumento de peso posterior a la
cirugía puede prevenirse reduciendo el aporte calórico de la dieta en un
20-30% en comparación con sus requerimientos energéticos de
mantenimiento previos.
Es decir, si calculamos la energía que la perra necesitaba consumir para
mantener su peso antes de la ovariohisterectomía, se debe formular una
dieta con un contenido calórico entre un 20-30% menos para que, tras la
esterilización y la consecuente disminución de su tasa metabólica basal,
se pueda evitar que suba de peso excesivamente. Implementar esta
medida nutricional de restricción calórica leve luego de la esterilización es
importante para contrarrestar la tendencia al sobrepeso común en las
perras sometidas a este procedimiento quirúrgico. De esta manera se
previene la obesidad y complicaciones metabólicas asociadas en
poblaciones de caninos hembras esterilizados (MER) (MER=132 kcal/kg
Peso Ideal0,75; Anantharaman-Barr, 1990; Jeusette el al, 2004b,
2006a).
Tipo de alimentación
La alimentación con dietas altas en grasas puede aumentar el riesgo de
obesidad en perros, ya que promueve un balance energético positivo. Los
perros alimentados con dietas ricas en grasas consumen más energía de
la que gastan, resultando en acumulación de grasa corporal (Borne et
al., 1996). Un estudio mostró que reemplazar la grasa dietética con
proteínas y carbohidratos aumentó la pérdida de peso en perros con
sobrepeso (Diez et al., 2002).
Modificar el contenido de grasa de la dieta es una estrategia efectiva para
controlar el peso en caninos con sobrepeso u obesidad (Weber et al.,
2007). Los perros tienen preferencia por alimentos con alto contenido de
grasas y carbohidratos. Esto puede promover el consumo excesivo de
energía si se les permite comer a voluntad, predisponiendo a la obesidad
(Raffan et al., 2015). Es importante ajustar la cantidad de alimento
ofrecida para satisfacer, pero no exceder los requerimientos energéticos
basales (Toll et al., 2010). Alimentar perros con dietas ricas en
carbohidratos refinados, como los cereales, puede aumentar el riesgo de
obesidad. Estos alimentos tienen un alto índice glucémico, provocan picos
glucémicos, estimulan el apetito, y hacen que los perros consuman más
energía de la necesaria (Diez et al., 2004). También algunos aditivos
como aceites vegetales, acidos grasos omega-3 y L-carnitina se han
estudiado como herramientas potenciales para el manejo del peso
corporal en perros obesos o con sobrepeso (Diez et al., 2004). Sin
embargo, se necesita más investigación para determinar su eficacia.
La transición de una dieta casera a una dieta comercial balanceada, o
viceversa, puede resultar en cambios de ingesta energética que
predispongan a la obesidad canina si no se hace un ajuste adecuado
(Remillar et al., 1991). Los premios utilizados en el entrenamiento
también contribuyen a la ingesta calórica total de los perros. Es
importante monitorear la cantidad de energía proveniente de premios
para prevenir obesidad (German, 2006). El uso de dietas "light" con baja
densidad energética es una estrategia efectiva para el manejo de peso en
perros obesos (Weber et al., 2007). Estas dietas permiten consumir un
volumen satisfactorio de alimento manteniendo una ingesta calórica
restringida. Existen algunas líneas de investigación sobre el uso de
ingredientes como proteína vegetal, fibra dietaria, L-carnitina ychromium
picolinate para controlar el apetito y mejorar la utilización de grasas en
perros obesos (Nguyen et al., 2008). La transición gradual entre una
dieta y otra, el control de tiempos de alimentación, y el monitoreo de la
condición corporal son clave para reducir el riesgo de obesidad luego de
un cambio de alimentación (Toll et al., 2010).
Antioxidantes
La obesidad puede generar estrés oxidativo a través de múltiples factores
interrelacionados. Los altos niveles de glucosa, la hormona leptina, lípidos
tisulares y una capacidad antioxidante deficiente, promueven la
formación excesiva de moléculas inestables llamadas radicales libres.
Además, en la obesidad se liberan enzimas del revestimiento de los vasos
sanguíneos que amplifican este daño oxidativo. La inflamación persistente
característica de la obesidad también exacerba este ambiente pro-
oxidante. Así, el estrés oxidativo parece ser el mecanismo subyacente
mediante el cual la obesidad origina otras condiciones adversas para la
salud. Los estudios en humanos respaldan la sinergia entre obesidad y
estrés oxidativo, al mostrar la confluencia de todos estos factores pro-
oxidantes en personas con obesidad (Vincent y Taylor, 2006). En el
caso de los caninos, se ha demostrado que ciertos compuestos
antioxidantes administrados por vía oral, tales como los polifenoles del té
verde (EGCG) y los flavonoides de las pepitas de uva y cítricos (naringina),
pueden:
- Reducir los marcadores de daño oxidativo a biomoléculas en la sangre
- Mejorar la sensibilidad a la insulina
- Optimizar los niveles de lípidos circulantes
- Modular la expresión de genes involucrados en procesos inflamatorios
Estas sustancias antioxidantes suministradas en la dieta de los perros
contrarrestan varios de los efectos adversos asociados al estrés oxidativo
y la inflamación que se observan en estados de obesidad.
Específicamente, los compuestos mencionados atenúan el daño oxidativo
sistémico, aumentan la respuesta de los tejidos a la insulina, normalizan
el perfil de grasas en la sangre, y regulan favorablemente la transcripción
genética asociada a inflamación. Por lo tanto, tienen un efecto protector
integral ante múltiples alteraciones relacionadas con el sobrepeso en
caninos (Torre et al, 2006a y 2006b; Salas, 2009; Serisier et al,
2008).
L-carnitina
La L-carnitina es un nutriente esencial para la oxidación de grasas en las
mitocondrias celulares. Estudios en perros demuestran que supplementar
la dieta con 0.03% a 0.01% de L-carnitina, como parte de un plan de
pérdida de peso, tiene efectos beneficiosos (Gross et al., 1998; Allen et
al., 1999):
Los perros que recibieron el suplemento junto con una dieta para bajar de
peso, mostraron mayor retención o aumento de masa muscular magra y
una tendencia hacia una mayor pérdida de grasa corporal total, en
comparación con los no supplementados.
Otro estudio en perras esterilizadas con sobrepeso halló que aquellas que
recibieron la dieta de adelgazamiento más L-carnitina al 0.005% o 0.01%,
perdieron más peso, masa grasa, y acumularon menos tejido adiposo que
las no supplementadas (Sunvold et al, 1999). La L-carnitina potencia los
efectos de las dietas de control de peso, mejorando la oxidación de
grasas, favoreciendo la pérdida de grasa sobre masa magra, y atenuando
la acumulación adiposa durante el descenso ponderal.
Grasas
Generalmente en las dietas diseñadas para el control de peso en perros
obesos se reduce el contenido de grasa, siendo esta la manera más
efectiva de disminuir la densidad energética. Así, el perro puede consumir
un volumen similar de alimento provisto menos energía. Reemplazar la
grasa por carbohidratos complejos logra este objetivo y también aumenta
el gasto calórico, ya que los carbohidratos se utilizan con menos eficiencia
que las grasas para producir ATP a nivel celular.
Ejercicio
La intolerancia al ejercicio y las dificultades respiratorias son comúnmente
observadas en perros con obesidad.
El exceso de tejido adiposo limita la capacidad para el ejercicio físico en
los perros obesos. El peso adicional sobre el sistema musculoesquelético
aumenta el gasto energético requerido para la actividad, resultando en
fatiga prematura y rechazo a realizar actividades como caminatas y
juegos.
Asimismo, la acumulación de grasa en la pared torácica y alrededor de los
pulmones y el corazón, comprimen las vías respiratorias y reducen la
flexibilidad pulmonar. Esto se manifiesta en jadeos, disnea, intolerancia al
estrés por calor, y mayor riesgo de infecciones respiratoria, esto
predispone frecuentemente a una pobre condición física, reflejada en
poca resistencia al ejercicio, así como dificultades respiratorias asociadas
a la compresión mecánica e inflamación del sistema respiratorio por el
exceso de tejido adiposo (Rick y Schepper, 1980; Ettinger, 1983;
Saker y Remillard, 2005). También existe cierta correlación entre
obesidad canina y el desarrollo de colapso traqueal. Un factor
contribuyente parece ser la presión crónica del exceso de tejido adiposo
sobre la tráquea. Adicionalmente, en la práctica clínica se observa
comúnmente que los perros obesos exhiben niveles reducidos de
actividad, tomando siestas por periodos prolongados, mostrándose
letárgicos durante las interacciones con sus propietarios, y rechazando
iniciar o participar en juegos y paseos (Jeusette, 2017).
Según la Encuesta de 2018 de la Asociación Norteamericana para la
Prevención de la Obesidad en Mascotas:
- El 56% los perros en Estados Unidos presentan sobrepeso u obesidad:
- 36.9% tienen sobrepeso
- 18.9% tienen obesidad
- Similarmente, el 60% de los gatos en Estados Unidos tienen sobrepeso u
obesidad:
- 25.7% tienen sobrepeso
- 33.8% tienen obesidad
Es decir, más de la mitad de la población canina y felina en el país exhibe
peso corporal excesivo. Esta epidemia de obesidad en mascotas resalta la
necesidad de estrategias poblacionales de prevención, así como
intervenciones clínicas individuales de control de peso en aquellos
pacientes que ya presentan la enfermedad instaurada. El manejo
nutricional es importante tanto para revertir como para prevenir la
progresión de la obesidad en las mascotas, un ejemplo notorio es
Australia, donde estudios reportan una prevalencia de exceso de peso en
perros del 33.5% con sobrepeso y 7.6% con obesidad establecida.
Comparativamente, estas tasas doblan las de países en vías de desarrollo.
Factores asociados incluyen niveles más bajos de actividad física diaria,
mayor acceso a alimentos procesados energéticamente densos, sobre-
alimentación, y esterilización; todos potenciados por el constante
incremento en el tiempo que las mascotas pasan en interiores y entornos
urbanos restringidos (Ward, 2018; McGreevy et al., 2005). Por otro
lado, los beneficios del ejercicio van más allá de la pérdida de peso, pues
se conoce que gracias al cambio en la composición corporal mejoran las
funciones metabólicas, cardiopulmonares y musculo esqueléticas,
teniendo así correlación positiva con la calidad de vida de los pacientes
(Yam et al., 2016; German et al., 2012). Las guías de manejo de peso
de 2014 de la Asociación Americana de Hospitales Veterinarios brindan las
siguientes recomendaciones sobre el ejercicio en perros sin restricciones
ortopédicas: Inicialmente realizar caminatas de 5 minutos, 3 veces al día,
gradualmente incrementar hasta alcanzar un total de 30 a 45 minutos de
actividad diaria, en la medida que lo permitan las limitaciones físicas del
propietario responsable (German et al., 2006; Allan et al., 2000).
Adicionalmente, el enriquecimiento ambiental dentro del hogar para
promover actividad física se puede incorporar de forma complementaria.
Edad
Los estudios epidemiológicos evidencian una mayor prevalencia de
obesidad en perros y gatos entre los 5 a 10 años de edad. Este pico está
fuertemente influenciado por el estado post-esterilización de los
pacientes, la cual se realiza generalmente en ese rango de edades
(Ward, 2018; McGreevy et al., 2005; Colliard et al., 2006;
González y Bernal., 2011).
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