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XIX Congreso Argentino de Catálisis

VIII Congreso de Catálisis del Mercosur

21 al 23 de septiembre de 2015 – Bahía Blanca, Argentina

La Química Verde, su origen, sus principios y aplicaciones


Romina A. Arreche*, Katerine Igal, Patricia G. Vázquez
Centro de Investigación y Desarrollo en Ciencias Aplicadas “Dr. Jorge J. Ronco” CINDECA, Universidad
Nacional de La Plata, Facultad de Ciencias Exactas, Calle 47 Nº 257, B1900AJK, La Plata, Argentina.
*E-mail: arrecheromina@[Link]

Palabras Claves: química verde, principios, catálisis

Resumen

La química verde ha surgido como un enfoque especial de la química en general, y tiene como
objetivo prevenir o minimizar la contaminación desde su origen, tanto a escala industrial como en
laboratorios de investigación y economizar tiempo y recursos. Así pues, la química verde se ocupa del
diseño de productos y procesos químicos que reducen o eliminan el uso y producción de sustancias
peligrosas, donde la catálisis es uno de los pilares de este nuevo proceso.

Abstract

Green chemistry has emerged as a special focus of chemistry in general, and aims to prevent or
minimize pollution at source, both in industry and in research laboratories and save time and
resources. Thus, green chemistry specializes in the design of chemical products and processes that
reduce or eliminate the use and generation of hazardous substances, where catalysis is one of the
pillars of this new process.

Introducción

En los años noventa se extendió el consenso sobre el hecho que el desarrollo sostenible tendría tres
componentes o pilares: el ecológico, el económico y el social. Se trata, así, de combinar en un modelo
deseable de sociedad, valores ecológicos (sustentabilidad, preservación del mundo natural por sí
mismo), económicos (eficiencia, satisfacción de las necesidades y aspiraciones humanas) y sociales
(justicia distributiva, eliminación de diferencia por genero). Esta combinación es circunstancial, no
necesaria. Importa no llevarnos a engaños sobre este punto y ser conscientes que la relación entre estos
distintos objetivos (justicia social, sustentabilidad ecológica, protección del mundo natural, etc.)
puede ser muy conflictiva. Hay que subrayar que la sustentabilidad y, por ende el desarrollo
sostenible, no es un principio de carácter científico-técnico, aunque incluya componentes que lo son,
sino que tiene un carácter irremediablemente normativo: que la vida humana sobre este planeta se
perpetúe.
La química ha sido y es una fuente de bienestar y comodidad para el ser humano. De alguna
manera, al dar origen a los diversos productos que cada día nos simplifican y hacen más agradable la
vida, se ha ganado buena parte del crédito por el mejoramiento del nivel de vida que actualmente
disfrutamos. Hasta hace algunos años se consideraba que el desarrollo tecnológico implicaba
necesariamente un costo ambiental que pagar y un peligro potencial para el ciudadano común. Del
mismo modo, no se tenía conciencia de la posibilidad del agotamiento de los recursos naturales
empleados como materias primas de los procesos de producción. Otro problema era la inadecuada
disposición de desechos directamente y de manera indiscriminada al aire, al agua y al suelo.
Si la química verde se interpreta en un sentido amplio y sirve para incluir las nuevas tecnologías
químicas del tratamiento de residuos o de procesos más limpios en la fabricación de productos
peligrosos o las industrias químicas que transfieren simplemente los riesgos del ciclo vital de los
productos a plantas en el extranjero o a los vertederos, entonces el espíritu constructivo de esta
química se verá traicionado y el término aparecerá hueco y mentiroso [1].
Como un objetivo general, en este trabajo, se busca tratar de diferenciar una nueva química
específicamente limpia de una que lo sea netamente verde. De momento, el mejor juicio quizás sea
valorar si la química es más verde que en las aproximaciones convencionales, pero siendo conscientes
de que para juzgarla más verde ha de conocerse mínimamente como los cambios en la química afectan
las otras condiciones a lo largo del ciclo de vida. Por ejemplo, un camino alternativo de síntesis que
emplee menos productos químicos peligrosos en los procesos no debería ser juzgado como verde a la
ligera, si requiere mayores cantidades de energía para conseguir altas presiones o temperaturas. La
química verde ha de basarse en la comprensión de la salud pública y los procesos ecológicos. La
transición hacia una química más respetuosa con el entorno y la salud pública no será fácil. La
formación química convencional no incluye temas relativos al funcionamiento de los ecosistemas,
toxicología, farmacología o fisiología humana. Hay una gran necesidad de reconsiderar los itinerarios
formativos de los químicos y de los científicos en general. Cuando estos científicos estén mejor
preparados para comprender la salud humana y el funcionamiento de la ecología, su investigación y
desarrollo de materiales podrán introducir un conjunto de parámetros completamente nuevos para
diseñar productos químicos más verdes.

Desarrollo

La química verde puede definirse como la química que utiliza de manera eficiente la materia prima,
elimina la generación de residuos y evita el uso de reactivos y solventes tóxicos y/o peligrosos, en la
producción y aplicación de productos químicos [2]. El término Química Verde (Green Chemistry) fue
propuesto por Anastas a principios de la década de los años ´90 [3]. Posteriormente, Trost presentó el
concepto de economía atómica (atom economy), que describe la conversión eficiente de todos los
átomos implicados, definiendo un proceso químico ideal como aquel en el cual el número de átomos
ingresados y finales es el mismo [4]. Sheldon introdujo el factor E, que se define como el cociente
entre la masa de residuo producido y la masa de producto deseado obtenido [5]. De este modo, se
establecieron las bases de una nueva manera de pensar la Química y desarrollar una medida del grado
de sustentabilidad (greenness) de los productos y procesos alternativos.
La química verde tiene como objetivo principal realizar nuevos procesos químicos o convertir los
ya existentes en procesos que sean más benignos con el medioambiente. De este modo, surge la
necesidad del desarrollo de tecnologías limpias, de manera de optimizar la sustentabilidad mejorando
las condiciones del medioambiente [6]. Los desechos producidos son un eje prioritario para la química
verde, el término desecho se aplica a la materia o energía que se genera en un proceso y no tiene
ninguna aplicación. La generación y tratamiento de estos residuos consume tiempo, dinero y esfuerzo.
Además, los desechos peligrosos demandan una inversión adicional para monitoreo y control. Las
nuevas tecnologías tratan de prevenir la formación de residuos basándose en el concepto de residuo
cero: todo lo que ingresa debe ser parte del producto final (economía atómica) [4].
Por tanto, como filosofía para el diseño de nuevos productos y procesos químicos, los principios de
la química verde pueden ser reorganizados en un conjunto de parámetros de diseño, que
potencialmente podrían ser: intensificación del proceso, simplicidad y originalidad, compatibilidad
ambiental y seguridad. La simplicidad y la originalidad son valores altamente apreciados en muchas
aplicaciones de diseño químico y es más probable que se desarrollen químicas ecológicamente
adecuadas cuando los materiales de partida sean ecológicamente compatibles. Resulta tentador sugerir
que esto significa que deberíamos preferir como materia prima materiales basados en las plantas,
renovables o biomasa. Por ejemplo, si se toman el maíz y la soja como fuentes de materia prima, habrá
que tratar las condiciones de la moderna agricultura industrial que entraña peligros significativos. Los
fertilizantes químicos, los plaguicidas de síntesis, los productos químicos para su procesamiento, la
erosión y el agotamiento de los suelos, los problemas con el agua, los insumos de alta intensidad
energética, todo ello ha de ser tomado en cuenta para valorar si una materia prima basada en productos
agrícolas reúne las condiciones que define la química verde.
Por tanto es importante ir más allá de las simplificaciones que dan por supuesto que las materias
primas procedentes de la agricultura son más verdes. La compatibilidad ambiental requiere que
estemos más atentos a los mecanismos con que la naturaleza protege la materia y nuestros propios
cuerpos contra los riegos de los materiales peligrosos. Es aquí donde los químicos necesitan mucho
más conocimiento sobre los sistemas fisiológicos y ecológicos, específicamente, sobre materiales
inherentemente seguros, materiales físicamente benignos y el procesamiento de los mismos en
condiciones amigables con el ambiente. Puede decirse que la seguridad ha recibido desde siempre una
importante consideración en el diseño de los procesos químicos.

2.1. Principios de la Química Verde

Anastas y Warner [7] enunciaron en 1998 los doce principios de la química verde. Estos principios
proporcionan un marco para diseñar y desarrollar nuevos materiales, procesos y sistemas, que sean
benignos con la humanidad y su entorno, considerando factores medioambientales, sociales y
económicos. Estos principios se detallan a continuación:

 Prevención. Es preferible prevenir la formación de residuos en lugar de tratarlos una vez


formados.
 Economía atómica. Se deben diseñar métodos de síntesis de modo de maximizar la
incorporación de todos los materiales usados durante el proceso dentro del producto final.
 Uso de metodologías que generen productos de toxicidad reducida. Los métodos sintéticos
deben usar o generar, cuando sea posible, sustancias de baja toxicidad y bajo impacto ambiental.
 Generación de productos eficaces de baja toxicidad. Los productos químicos deben ser
diseñados para preservar la eficacia mientras se reduce la toxicidad.
 Reducción del uso de sustancias auxiliares. Deben evitarse, o minimizar el uso de materiales
auxiliares como solventes, agentes de separación, etc., o reemplazarlos por sustancias inocuas.
 Minimizar el consumo energético. El uso de energía debe ser reducido, minimizando el impacto
ambiental y económico. De ser posible las síntesis deben realizarse a presión y temperatura
ambiente.
 Utilización de materia prima renovable. Cuando sea técnica y económicamente viable, la
materia prima y la energía usadas deben ser de una fuente renovable.
 Evitar las derivatizaciones innecesarias. Se debe evitar la formación de derivados como
protección/desprotección, bloqueo de grupos y modificación temporaria de procesos físico-
químicos.
 Potenciación de la catálisis. Se deben emplear en lo posible, procesos catalizados selectivos en
lugar de procesos estequiométricos.
 Generación de productos biodegradables. Los productos químicos deben ser diseñados para
que se degraden en productos inocuos cuando sean eliminados y, de este modo, no persistan en
el ambiente.
 Desarrollar metodologías analíticas para el monitoreo en tiempo real. Los procesos deben ser
monitoreados con el fin de evitar la formación de sustancias peligrosas.
 Minimizar el potencial de accidentes químicos. Los materiales empleados en un proceso
químico deben ser escogidos de manera de minimizar riesgos y accidentes, incluyendo
emanaciones, explosiones e incendios.

La aplicación de todos los principios en simultáneo no se puede conseguir siempre, sin embargo al
llevar a cabo un proceso debería tratar de cumplirse con la mayor cantidad de ellos. En un proceso
determinado deben ser evaluados los materiales y la energía usados en cada etapa. Por ejemplo, si una
sustancia producida es benigna con el medioambiente, pero se preparó usando sustancias peligrosas o
no renovables, el impacto solo se ha desplazado a otra parte del ciclo. Un producto o proceso eficiente
en energía, o que genere energía, pero cuya manufactura consume más energía que la ganada, entonces
ese proceso no es sustentable, al diseñarlo se debe considerar el ciclo completo, incluyendo los
materiales de partida y la energía requerida [8]. Por lo tanto, los doce principios se deben aplicar a
cada uno de los pasos que se incluyen en el ciclo de vida de materiales, comenzando desde su
adquisición (minería, perforación, cosecha, etc.) y siguiendo con su manufactura, distribución y uso.

Si nos referimos en particular al Principio 9 que destaca el rol de la catálisis (Esquema 1) [9],
puede decirse que los reactivos catalíticos, tan selectivos como sea posible, resultan superiores a los
reactivos estequiométricos. En general, las síntesis catalíticas, debido a su elevada selectividad, son
más eficientes, limpias y económicas, permiten la reutilización del catalizador, el uso de materias
primas renovables o la reducción de cantidades de reactivos.

Esquema 1. Curvas de energia de activacion de una reaccion química, con catalizador (2)
y sin catalizador (1).

En 2006, la compañía Merck recibió el premio “Presidential Green Chemistry Challenge” en la


categoría de rutas sintéticas alternativas, por proveer una síntesis catalítica innovadora que consta de
seis etapas de síntesis menos que la ruta tradicional para la obtención de la sitagliptina, un derivado
quiral de un -aminoácido, principio activo del fármaco Januvia® empleado para el tratamiento de la
diabetes del tipo II [10,11]. La hidrogenación de enaminas por medio de un catalizador a base de rodio
(Jasiphos®) da origen a la sitagliptina con mayor rendimiento y elevado grado de pureza óptica,
evitando la reproducción de cerca de 100 kg de residuos por cada 0.5 kg de producto generado
(Esquema 2).

Esquema 2. Nueva ruta sintética para la obtención de la sitagliptina [12].


2.2. Permacultura

Existen otros tipos de proyectos que están siendo llevados en paralelo al de la química verde, uno
de ellos es el concepto de la permacultura, que fue creado en Australia en los años ´70, por Bill
Mollison y David Holmgreen [13].
La permacultura produce una ecología cultivada capaz de generar más alimentos para la gente y los
animales que la naturaleza a su ritmo (sin el “factor humano”). Así como la ingeniería genética a
llegado a ser capaz de crear nuevas formas de vida manejando las estructuras y elementos más íntimos
de la materia viva, a su vez la permacultura ha llegado a ser capaz de producir vida abundante pero
todo esto desde la perspectiva de la educación popular, metodologías participativas, el sentido
comunitario y la reverencia a la vida. En un principio estuvo muy orientada al Perma-Cultivo, ya que
la misma planteaba métodos alternativos al modelo de producción alimenticia de hoy en día y gracias
a muchos aportes de permacultores, alrededor del mundo y de la evolución que esta tuvo por parte de
sus creadores, podemos definirla como: “Un sistema de diseño el cual aplica éticas y principios
ecológicos en la planeación, diseño, desarrollo, mantenimiento, organización y preservación de
espacios aptos para sostener la vida en el presente y el futuro”. Es importante destacar que existen
muchas definiciones de la Permacultura ya que es adaptable a distintas culturas y cosmovisiones.
Puede decirse que la Permacultura tiene un número determinado de principios (Esquema 3), entre ellos
se encuentran: el cuidado de la tierra; el cuidado de las personas y el compartir los recursos con
equidad.

Esquema 3. Éticas y Principios de la permacultura.

Luego tenemos los principios, en este caso los de Bill Mollison [13], los mismos se dividen en
categorías, quizás los más llamativos sean los “Principios de Actitud”, estos son por ejemplo: “El
problema es la solución”, “El desperdicio es una ilusión”, “Mínimo esfuerzo, máximo rendimiento”,
“Ir con la naturaleza y no en su contra” y “Empieza pequeño”, como para nombrar algunos. Luego
tenemos principios de diseño como: “Elementos multifuncionales”, “Planificar por zonas y sectores”,
“Ubicación relativa de los elementos” y, por último, tenemos los principios ecológicos: “Aumentar el
borde”, “Acelerar la sucesión y la evolución”, “Recursos biológicos”, entre otros. Los campos de
acción de la permacultura son muy amplios, ya que al ser un sistema de diseño, tiene la capacidad de
ser trabajada desde el individuo hasta el logro de diseños de sociedades enteras y que las mismas
puedan perdurar en el tiempo, sin dañar sus ecosistemas, al mismo tiempo que logren grandes
beneficios socioeconómicos.
Perspectivas

Puede decirse que la química verde examina los tres principales segmentos del mercado de la
química tradicional: la minimización de residuos en los procesos químicos sintéticos convencionales,
el reemplazo de productos químicos tradicionales por verdes y el uso de materias primas renovables
para producir productos químicos y materiales con huellas ambientales más pequeñas que las
producidas por los procesos actuales. Vale considerar que en los últimos años hubo una especial
actividad en el desarrollo de materias primas renovables para una variedad de procesos químicos. En
comparación con las materias primas derivadas del petróleo, estos nuevos materiales ofrecen toxicidad
reducida y las emisiones de gases de efecto invernadero disminuidas y hasta eliminadas. Aunque esto
ha ocurrido en nuestro país, la elección de productos ecológicos por lo general implica un pago más
alto, en el mercado de consumo, por la implementación de procesos verdes en comparación con los
tradicionales.
La mayoría de las materias primas renovables se producen a través de procesos biológicos o
procesos térmicos y químicos aplicados a los materiales celulósicos, como la madera, residuos
agrícolas o plantas no comestibles como el pasto, los cuales son menos costosos que la compra de
productos derivados del petróleo. Cabe esperar que el uso de la química verde en las actividades
industriales crezca rápidamente en la próxima década, así como los ahorros indirectos en la forma de
evitar la responsabilidad por los impactos ambientales y sociales. Y ofreciendo un ahorro significativo
de impuestos directos a los segmentos de la industria química que se convierta en procesos con
diseños verdes.
En nuestra opinión sobre el nivel de conocimiento, formación educativa a nivel técnico-científico, e
implementación de los principios de la química verde y criterios a nivel local, las tendencias que se
vislumbran a corto/mediano plazo, como se explicó en los párrafos anteriores, se verán en las luces y
sombras de una industria química que se moverá en diferentes líneas de acción, acertando estrategias
así como buscando nuevas tendencias.

Referencias

[1] R. Ballini en Eco-friendly synthesis of fine chemicals, J.H. Clark, G.A. Kraus (Eds.). The Royal Society of
Chemistry, Cambridge, England (2009).
[2] R.A. Sheldon, I. Arends y U. Hanefeld en Green Chemistry and catalysis. Wiley-VCH, Weinheim, Germany
(2007).
[3] P.T. Anastas, M.M. Kirchhoff; Acc. Chem. Res. 35 (2002) 686-694.
[4] B. Trost; Science 254 (1991) 1471-1477.
[5] R.A. Sheldon; Green Chem. 9 (2007) 1273-1283.
[6] R.J. Farrauto, R.M. Heck; Catal. Today 55 (2000) 179-187.
[7] P.T. Anastas, J.C. Warner en Green Chemistry: theory and practice, Ed. S. Publications, Oxford University
Press, New York, U.S.A. (1998).
[8] P.T. Anastas, J.B. Zimmerman; Env. Sci. & Tech. 37 (2003), 94A-101A.
[9] A.G. Correa, V.G. Zuin; Serie de textos de la escuela de verano en química V. Química verde: fundamentos
y aplicaciones. Universidad Federal de São Carlos, São Carlos – Brasil (2010).
[10] [Link]
[11] C.S. Shultz, S.W. Krska; Acc. Chem. Res. 40 (2007)1320-1326.
[12] S.K. Ritter; Chem. Eng. News 84 (2006) 24-27.
[13] [Link]

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