Vida y legado de Pedro II de Brasil
Vida y legado de Pedro II de Brasil
Pedro II de Brasil (Río de Janeiro, 2 de diciembre de 1825-París, 5 de diciembre de 1891), apodado "El
Magnánimo", fue el segundo y último monarca del Imperio brasileño, habiendo reinado en el país Pedro II de Brasil
durante un período de 58 años. Nacido en el Palacio Imperial de São Cristóvão, en Río de Janeiro, fue el Emperador de Brasil
hijo menor del emperador Pedro I de Brasil y la emperatriz consorte María Leopoldina de Austria, por
tanto miembro de la Casa de Braganza. La abrupta abdicación de su padre y su viaje a Europa dejaron a
Pedro con solo cinco años como emperador.
Obligado a pasar la mayor parte de su infancia estudiando en preparación para reinar, conoció pocos
momentos de alegría y amigos de su edad, por lo que tuvo una niñez y adolescencia solitarias. Sus
experiencias con intrigas palaciegas y disputas políticas durante este período tuvieron un gran impacto en
la formación de su carácter. El emperador Don Pedro II se convirtió en un hombre con un fuerte sentido
del deber y devoción por su país y su pueblo. Por otro lado, con el pasar de los años, sintió crecientes
molestias con su papel de monarca.1 2
A pesar de haber heredado un imperio al borde de la desintegración, Pedro II transformó Brasil en una
potencia emergente a nivel internacional. La nación creció de forma distinta a sus vecinos
hispanoamericanos debido a su estabilidad política; a su libertad de expresión, que se mantuvo
celosamente; al respeto a los derechos civiles y a su crecimiento económico regular así como por su forma
de gobierno: una monarquía parlamentaria constitucional. Brasil salió victorioso de tres conflictos
internacionales (la Guerra contra Oribe y Rosas, la Guerra de Uruguay y la guerra de la Triple Alianza)
bajo su reinado y prevaleció en otras disputas internacionales y tensiones internas. Pedro II impuso con
firmeza la abolición de la esclavitud a pesar de la oposición de intereses económicos y políticos y se ganó
la reputación de ser un gran patrocinador del conocimiento, la cultura y las ciencias así como el respeto y
Emperador de Brasil
la admiración de estudiosos como Charles Darwin, Victor Hugo y Friedrich Nietzsche. Fue amigo de
Richard Wagner, Luis Pasteur y Henry Wadsworth Longfellow, entre otros. 7 de mayo de 1831-15 de noviembre de 1889
(58 años y 192 días)
Si bien no existía el deseo de un cambio en la forma de gobierno en la mayoría de los brasileños, el Predecesor Pedro I
emperador fue apartado del poder por un súbito golpe de Estado que solo contaba con el apoyo de un Sucesor Deodoro da Fonseca
pequeño grupo de líderes militares que querían una república gobernada por un dictador. Pedro II se había (como Presidente del Gobierno
cansado, estaba desilusionado con respecto a las perspectivas del futuro de la monarquía a pesar de su Provisional de la República)
popularidad, y no apoyó ninguna iniciativa de restauración de la monarquía. Pasó sus dos últimos años de Información personal
vida en Europa viviendo con escasos recursos.
Nombre Pedro de Alcántara Juan Carlos
El reinado de Pedro II tuvo un final poco común ya que fue depuesto cuando era muy querido por la completo Leopoldo Salvador Bibiano
Francisco Javier de Paula
mayoría del pueblo. A él le siguió un periodo de gobiernos débiles, dictaduras, crisis constitucionales y
Leocadio Miguel Gabriel Rafael
económicas. Los hombres que lo exiliaron pronto lo convirtieron en un modelo para la república brasileña.
Gonzaga
Algunas décadas después de su muerte, su reputación fue restaurada y sus restos mortales fueron llevados
Otros títulos
de vuelta a Brasil, donde es considerado un héroe y símbolo de identidad nacional. Príncipe imperial de Brasil
(1825-1831)
Coronación 18 de julio de 1841
Primeros años Nacimiento 2 de diciembre de 1825
Palacio de San Cristóbal, Río de
Janeiro, Imperio del Brasil
Nacimiento Fallecimiento 5 de diciembre de 1891 (66
Dom Pedro II nació a las 2:30 de la madrugada del día 2 de diciembre de años)
1825 en el Palacio de São Cristóvão en Río de Janeiro, Brasil.3 4 5 Fue Hotel Bedford, París, Francia
bautizado en honor a San Pedro de Alcántara.6 7 1 8 9 7 Sepultura Capilla Imperial de la Catedral de
Petrópolis
Por parte de padre, el emperador Pedro I, era miembro de la rama Religión Catolicismo
brasileña de la Dinastía de Braganza y su nombre era precedido por el Apodo El Magnánimo
título honorífico de don desde su nacimiento.10 Era nieto de Juan VI, rey Familia
del Portugal, y también sobrino de Miguel I.11 12 Su madre era la
Casa real Braganza
archiduquesa María Leopoldina de Austria, hija de Francisco I,
Padre Pedro I de Brasil
emperador del Sacro Imperio Romano-Germánico. Por parte de madre,
era sobrino político de Napoleón Bonaparte y primo de Napoleón II, Madre María Leopoldina de Austria
Pedro II con 10 meses heredero por la casa de Bonaparte al trono imperial de Francia, Francisco Consorte Teresa Cristina de Borbón
(1826). José I de Austria-Hungría y Maximiliano I, emperador de México.12 13 (matr. 1843; viu. 1889)
14 Hijos
Afonso, príncipe imperial de
Brasil
Fue el único hijo varón y legítimo de Pedro I que sobrevivió a la infancia y fue reconocido oficialmente
Isabel, princesa imperial de
como heredero al trono brasileño con el título de príncipe imperial el 6 de agosto de 1826.8 15 La
Brasil
emperatriz Leopoldina murió el 11 de diciembre de 1826, poco días después de dar a luz a un niño que
Princesa Leopoldina
nació muerto16 y cuando Pedro solo tenía 1 año.14 Por lo tanto, Pedro no tenía recuerdos de su madre
sino por lo que le contaban sobre ella.17 18 La influencia y los recuerdos de su padre se apagaron con el Pedro, príncipe imperial de
Brasil
tiempo.19
Dos años y medio después de la muerte de Leopoldina, el emperador volvió a casarse con Amelia de Firma
Beauharnais. El príncipe Pedro tampoco pasó mucho tiempo con su madrastra aunque tuvo con ella un
vínculo afectuoso20 21
22
y estuvieron en contacto hasta la muerte de ella en 1873.23 El emperador
Pedro I abdicó el 7 de abril de 1831, tras un largo conflicto con la facción liberal (que posteriormente se convertiría en los dos partidos dominantes de la
monarquía, el Conservador y el Liberal) con poder en el parlamento. Él y Amelia salieron inmediatamente hacia Europa donde Pedro I iba a restaurar a su hija
María II en el trono de Portugal ya que este había sido usurpado por su hermano, Miguel I.24 25 El príncipe imperial Pedro se convirtió entonces en Dom
Pedro II, «emperador constitucional y defensor perpetuo del Brasil».5
Educación
Antes de dejar el país, el emperador seleccionó a tres personas para que cuidaran de su hijo y de las hijas que permanecieron
en el país. La primera persona escogida fue José Bonifácio, amigo y líder influyente durante la independencia brasileña, que
fue nombrado tutor.26 27 La segunda fue Mariana Carlota de Verna Magalhães Coutinho, posteriormente condesa de
Belmonte, que era el aya de Pedro II desde el nacimiento de este.28 Cuando era un bebé, la llamaba «dadama» porque no
sabía pronunciar correctamente la palabra «dama».15 Él la consideraba su segunda madre y seguía llamándola así incluso de
adulto.3 29
La tercera persona escogida fue Rafael, un negro veterano de la guerra del Brasil.28 30
Rafael era un empleado
del palacio en el que Pedro I confiaba ciegamente y le pidió que cuidase a su hijo, lo que hizo hasta el fin de sus días.8 30
José Bonifácio fue destituido en diciembre de 1833 y sustituido por otro tutor.31 32 33
Pedro II se pasaba los días
34 35
estudiando y solo tenía dos horas libres al día. Se levantaba a las 06:30 de la mañana, empezaba a estudiar a las siete y
terminaba a las diez de la noche, cuando se iba a la cama.36 Su educación estuvo muy bien cuidada para incentivar valores
y una personalidad diferente de la impulsividad e irresponsabilidad que caracterizaron a su padre.31 37
Su pasión por la
lectura le permitió asimilar cualquier tipo de información.38 No obstante, Pedro II no era un genio,39 aunque sí era
inteligente40 y tenía una gran capacidad para acumular conocimiento con facilidad.41
El emperador Pedro II con doce
El emperador tuvo una infancia solitaria e infeliz.8 42
La pérdida súbita de sus padres lo perseguiría toda su vida;43 tuvo años vestido con el uniforme
muy pocos amigos de su edad y el contacto que tuvo con sus hermanas era limitado.31 34
28 36 44 44
El ambiente en el que imperial de gala (1838).
45 46
fue criado lo convirtió en una persona tímida y carente de cariño que buscaba refugio en los libros y al mismo tiempo
le proporcionaba una fuga de su mundo real.47 48
Coronación anticipada
La entronación de Pedro II en 1831 supuso el inicio de un periodo de crisis, el más inestable de la historia de
Brasil.49 Se creó una regencia para gobernar en su lugar hasta que alcanzara la mayoría de edad.24 No obstante,
las disputas entre las facciones políticas tuvieron como resultado una serie de rebeliones y crearon una situación
inestable, casi anárquica bajo este periodo de regencia.50
La posibilidad de adelantar la mayoría de edad del joven emperador, en lugar de esperar a que cumpliera 18 el 2 de
diciembre de 1843, se tenía en consideración desde 1835.51 52
53
La idea fue apoyada, de cierta forma, por los dos
52 54
principales partidos políticos. Se creía que aquellos que lo ayudaran a tomar las riendas del poder estarían en
posición de manipular al joven emperador.55 Los políticos que habían surgido en la década de 1830 se habían
familiarizado con los peligros de gobernar. De acuerdo con el historiador Roderick J. Barman: «[los políticos]
La coronación de Pedro II, con quince
años, el 18 de julio de 1841.
habían perdido toda la fe en su capacidad para gobernar el país por sí solos. Aceptaron a Pedro II como una figura
de autoridad cuya presencia era indispensable para la supervivencia del país».56 El pueblo brasileño también
apoyaba el adelanto de la mayoría de edad, y consideraban a Pedro II «el símbolo vivo de la unión de la patria»;
esa posición «le otorgó, a ojos del público, una mayor autoridad de la de cualquier monarca».57
Los que defendieron la inmediata declaración de mayoría de edad de Pedro II redactaron una moción pidiéndole al emperador que asumiera plenos poderes.58
Se envió una declaración al palacio de São Cristóvão para preguntar si Pedro II aceptaría o rechazaría adelantar su mayoría de edad.58 59
60
Este respondió
61 62
tímidamente que sí al ofrecimiento y prefirió que se produjera ese mismo día en vez de esperar a su cumpleaños en diciembre. Al día siguiente, el 23 de
julio de 1840, el parlamento brasileño declaró formalmente a Pedro II mayor de edad con 15 años.63 64 Por la tarde, el emperador prestó juramento a la
constitución.65 66
Fue aclamado, coronado y consagrado el 18 de julio de 1841.67 68
Consolidación
Matrimonio
El fin de la regencia estabilizó el gobierno. Con un monarca legítimo en el trono, la autoridad se revistió con una voz clara y única.69 Pedro II entendía su papel
como el de un árbitro que dejaba sus ideas de lado para que no afectaran a su deber de moderador de las disputas políticas entre los partidos.69 El joven
monarca era dedicado y realizaba inspecciones diarias personalmente y visitaba las administraciones públicas. Sus súbditos estaban impresionados con su
aparente autoconfianza,69 a pesar de que su timidez y su falta de capacidad para desenvolverse en diferentes situaciones eran vistas como defectos. Su carácter
reservado y el hecho de hablar con solo una o dos palabras hacían las conversaciones extremadamente difíciles.70 Su naturaleza taciturna era una manifestación
de su miedo a las relaciones cercanas que tenía su origen en las vivencias de abandono, intriga y traición que tuvo en la infancia.71
Entre bambalinas, se creó un grupo de siervos de palacio de alto cargo y notables políticos conocidos como "Facción Cortesana" (Facção Áulica, en portugués)
o "Club da Joana" por la influencia que tenían sobre el joven emperador -y algunos eran tan cercanos como Mariana de Verna.72 Pedro II fue utilizado con
maestría por los cortesanos para eliminar a sus enemigos (tanto reales como supuestos) a través del alejamiento de sus rivales. El acceso a la persona del
monarca por políticos rivales y la información que este recibía estaban cuidadosamente controlados. Una ronda continua de
asuntos de gobierno, estudios, eventos y apariciones personales, usadas como distracciones, mantuvieron al emperador
ocupado, aislado de forma efectiva y le impedían darse cuenta de cómo estaba siendo explotado.73
Los cortesanos estaban preocupados con la inmadurez del emperador y creyeron que un
matrimonio podía mejorar su comportamiento y su personalidad.74 El gobierno del Reino
de las Dos Sicilias ofreció la mano de la princesa Teresa Cristina.75 76 77 El retrato que
estos enviaron reveló que se trataba de una mujer joven y guapa, lo que llevó a Pedro II a
aceptar la propuesta.78 79 Se casaron por poderes en Nápoles el 30 de mayo de 184380
81 82
y la nueva emperatriz de Brasil desembarcó en Río de Janeiro el 3 de septiembre.83
84 Al verla en persona el emperador sufrió una decepción85 86 87
ya que el retrato estaba
claramente idealizado; Teresa Cristina era una mujer baja, con algo de sobrepeso y
coja.85 86
88
El emperador no ocultó su decepción. Uno de los presentes afirmó que el Teresa Cristina, esposa de
emperador le dio la espalda a Teresa Cristina; otro, que del shock, el emperador tuvo que Pedro II, con 24 años (1846).
85
sentarse y es posible que ambas cosas fueran verdad. Aquella noche, Pedro II lloró y le
El falso retrato de Teresa dijo a Mariana de Verna: «Me han engañado, Dadama».85 87 89
Horas y horas fueron necesarias para convencerlo de que el
Cristina que fue enviado a deber le exigía que siguiera adelante con el matrimonio.85 87
89
Una celebración nupcial, con la ratificación de los votos, se
Pedro II para alentar el realizó el día siguiente, el 4 de septiembre.90 91
92
matrimonio imperial.
Con su crecimiento, sus debilidades desaparecieron y sus cualidades salieron a la luz. Aprendió no solo a ser imparcial y
dedicado, sino también cortés, paciente y sensato. A medida que comenzó a ejercer por completo su autoridad, sus nuevas
habilidades sociales y su dedicación en el gobierno contribuyeron enormemente a dar una imagen pública de eficiencia.93
El historiador Roderick J. Barman lo describió así: «[Pedro II] mantenía sus emociones bajo férrea disciplina. Nunca era
basto y nunca perdía la cabeza. Era excepcionalmente inteligente con las palabras y cauteloso en su forma de reaccionar».97
A finales de 1845 y principios de 1846, el emperador realizó un viaje por las provincias más al sur de Brasil y pasó por São
Paulo, Santa Catarina y Río Grande do Sul. Este se sorprendió de la bienvenida tan entusiasta y calurosa que recibió en
todas las provincias.98 Esto lo ánimo, por primera vez en la vida, a actuar con confianza por iniciativa propia.99 Este
Pedro II con veinte años (1846). periodo supuso el fin de la "Facción Cortesana". Pedro II eliminó con éxito toda influencia que los cortesanos tenían y los
alejó de su círculo íntimo al mismo tiempo que evitaba una alteración pública.100
Pedro II se enfrentó a tres graves crisis entre 1848 y 1852.97 La primera fue la lucha contra el tráfico ilegal de esclavos
provenientes del continente africano, que había sido legalmente abolido como parte de un tratado con Gran Bretaña.101 El
tráfico continuó sin embargo y el parlamento británico promulgó la Ley Aberdeen en 1845, la cual autorizaba a los barcos
de guerra británicos a abordar navíos de carga brasileños y a capturar los que estuvieran involucrados en el tráfico de
esclavos. Además, el 6 de noviembre de 1848, estalló la revuelta Praieira; este era un conflicto entre facciones políticas
locales en la provincia de Pernambuco que acabó en marzo de 1849. La ley Eusébio de Queirós se promulgó el 4 de
septiembre de 1850, la cual otorgó al gobierno brasileño una amplia autoridad para combatir el tráfico ilegal de esclavos.
Con esta nueva arma, Brasil eliminó la importación de esclavos. Esta crisis acabó en 1852 cuando Gran Bretaña reconoció
que el tráfico de esclavos había concluido.102
La tercera crisis fue un conflicto con la Confederación Argentina relacionado con la propiedad de los territorios alrededor
del Río de la Plata y la navegación de sus afluentes.103 Durante la década de 1830, el gobernante Juan Manuel de Rosas
apoyó revueltas en Uruguay y Brasil y solo a partir de 1850 le fue posible a Brasil hacer frente a la amenaza que
representaba Rosas.103 Se forjó una alianza entre Brasil, Uruguay y las provincias argentinas rebeldes,103 lo que provocó
la guerra contra Oribe y Rosas y la posterior caída del gobernante argentino en 1852.104 105
El éxito del imperio en las tres crisis aumentó considerablemente la estabilidad y el prestigio de Brasil.106 Pedro II a los veintidós años
Internacionalmente, los europeos comenzaron a ver al país como un símbolo de los ideales liberales familiares, como la (1848). Esto es una copia
libertad de prensa y el respeto constitucional a las libertades civiles. Su monarquía parlamentaria representativa contrastaba posterior de un daguerrotipo que
se cree perdido. Es la fotografía
con la mezcla de dictaduras e inestabilidad de las naciones de Sudamérica durante este periodo.107 108
109
más antigua del emperador que
aún existe.
Crecimiento
Pedro II y la política
A principios de la década de 1850, Brasil disfrutaba de estabilidad interna y de prosperidad económica.110 111
El país estaba siendo conectado de una punta a
otra a través de líneas férreas, telegráficas y de barcos a vapor y se estaba convirtiendo en una única entidad.110 Para la opinión pública en general, tanto en
casa como en el exterior, estos hechos fueron posibles gracias a dos razones: «a su gobierno, que era una monarquía, y a la personalidad de Pedro II».110
Pedro II no era una figura ornamental como los monarcas de Gran Bretaña ni un autócrata como los zares rusos. El emperador ejercía el poder a través de la
cooperación entre los políticos electos, los poderes económicos y el apoyo popular.112 Esta interdependencia e interacción influyeron en la dirección del
reinado de Pedro II.113 Los éxitos más notables del emperador se consiguieron gracias a la cooperación y a la no confrontación para con los hechos con los que
tuvo que lidiar. Era muy tolerante y raramente se ofendía con las críticas, con la oposición o, incluso, con la
incompetencia.114 Tenía mucho cuidado a la hora de nombrar candidatos y solo elegía a los más altamente cualificados.
También buscaba eliminar la corrupción.115 No tenía autoridad constitucional para obligar a la aplicación de iniciativas sin
el debido apoyo, y su afán colaborador permitió a la nación progresar y permitió al sistema político funcionar con éxito.116
Las inseguridades de su infancia y la explotación sufrida durante su juventud hicieron que el emperador tomara control
sobre su propio destino. En su visión del mundo, para alcanzar la autodeterminación era necesario obtener el poder
necesario y mantenerlo.117 Él utilizaba su activa participación en el rumbo del gobierno como medio de influencia. Su
dirección se volvió indispensable a pesar de que nunca tuvo un «gobierno de un hombre solo».118 El emperador respetaba
las prerrogativas de la legislatura, incluso cuando los políticos se resistían, retrasaban o frustraban sus objetivos y
nominaciones.119
El sistema político nacional brasileño se parecía al de cualquier nación parlamentaria. El emperador, como jefe de Estado,
Pedro II, con alrededor de pedía a un miembro del Partido Conservador o del Partido Liberal que formara gobierno. El otro partido pasaría a la
veinticinco años (1851). oposición en la legislatura, como contrapeso al nuevo gobierno. «En su manejo de los dos partidos, tenía que mantener una
reputación de imparcial, trabajar de acuerdo con la voluntad popular y evitar todo tipo de imposición flagrante de su
voluntad en la escena política».120
La presencia activa de Pedro II en la escena política era una parte importante de la estructura del gobierno, que también incluía el consejo de ministros, la
Cámara de Diputados y el Senado. La mayor parte de los políticos apoyaban el papel del emperador. Muchos habían vivido durante el periodo de regencia,
cuando la falta de un monarca que pudiera mantenerse por encima de los intereses propios, llevó a años de lucha entre facciones políticas. Sus experiencias con
la vida pública le crearon la convicción de que el emperador era «indispensable para la paz y la prosperidad permanente de Brasil».121
Vida doméstica
El matrimonio entre Pedro II y Teresa Cristina empezó mal, pero a base de madurez, paciencia y, con el nacimiento del
primer hijo Alfonso, la relación mejoró.104 122
Más tarde, Teresa Cristina tuvo tres hijos más: Isabel, en 1846; Leopoldina,
en 1847; y por último, Pedro, en 1848.89 123
124
Sin embargo, los dos niños murieron durante la infancia, lo que devastó al
emperador.89 125
126
Además de sufrir como padre, su visión de futuro sobre el imperio cambió completamente. A pesar del
afecto que sentía por sus hijas, no creía que Isabel, a pesar de ser la heredera, tuviera una posibilidad real de prosperar en el
trono. Él creía que su sucesor tenía que ser un hombre para que la monarquía fuese viable.127 Empezó a pensar que el
sistema imperial estaba unido a su persona y que no sobreviviría a su muerte.128 Isabel y su hermana recibieron una
educación excepcional,129 a pesar de que no fueron educadas para gobernar el país. Pedro II excluía deliberadamente a
Isabel en la participación de los asuntos y decisiones de gobierno.130
Alrededor de 1850, Pedro II empezó a tener amores discretos con otras mujeres.131 La más famosa y duradera de esas
relaciones fue con Luísa Margarida de Barros Portugal, condesa de Barral, con quien mantuvo una relación de amistad
romántica e íntima, pero no adúltera, y la nombró aya de sus hijas en noviembre de 1856.125 132
133
Durante toda la vida, el
Las hijas supervivientes de
emperador tuvo la esperanza de encontrar a su alma gemela, algo que sentía que le habían robado134 al ser obligado a
Pedro II en 1855: las princesas
casarse por razones de Estado con una mujer por la que nunca sintió nada.135 Esto son solo dos ejemplos que ilustran la Leopoldina e Isabel (sentada).
doble personalidad del emperador; una era la de Pedro II que llevaba con ahínco el papel de emperador que el destino le
había impuesto y, la otra, era Pedro de Alcántara, que consideraba el cargo imperial una carga pesada y que se sentía más
feliz en los mundos de la literatura y la ciencia.136
Pedro II era un trabajador compulsivo y su rutina era muy exigente. Normalmente se levantaba a las siete de la mañana y no se acostaba hasta las dos de la
madrugada del día siguiente. Reservaba sus días a los asuntos de Estado y el poco tiempo libre que tenía lo dedicaba a leer y a estudiar.137 El emperador vestía
a diario un sencillo frac negro con pantalones y corbata negros. En las ocasiones especiales usaba el uniforme de gala y solo aparecía vestido con el traje de
emperador dos veces al año en la apertura y el cierre de la Asamblea General.138 139
Pedro II era tan exigente con los políticos y funcionarios como consigo mismo.107 El emperador le exigía a los políticos que trabajaran ocho horas al día y
adoptó una política exigente en cuanto a la selección de funcionarios basada en la moralidad y el mérito.140 Para ser ejemplo, él adoptó una forma de vida
sencilla y se acabaron los bailes y los eventos de corte desde 1852.136 141 También se negó a aumentar su partida presupuestaria (800 000 000 de reales al
año),142 que se mantuvo estable desde 1840 y pasó a representar de un 3 % a un 0,5 % del gasto público en 1889.143 144
Tampoco le gustaba el lujo,145 146
147 ya que entendía que el lujo era «un gasto inútil y un robo a la Nación».148
La erudición del emperador sorprendió a Friedrich Nietzsche cuando se conocieron.125 166 167
Sucedió durante un viaje por Europa organizado por su Consejo
168
de Ministros en 1870 durante el que previamente conoció a Richard Wagner. Era 1871, Nietzsche viaja en un tren por Austria pero cuenta entró a un vagón
privado por error, pidió disculpas pero su anfitrión le pidió que se quedara y tuvieron una conversación muy grata,168 169
después de la que Nietzsche quedó
asombrado por la erudición de su comensal, cuya identidad desconocía al momento de descender del tren.170 Se volverían a encontrar en 1876, al inaugurarse
en el Festspielhaus de Bayreuth la tetralogía de El anillo del nibelungo.168 Victor Hugo le dijo: «Señor, eres un gran
ciudadano, eres el nieto de Marco Aurelio»,171 172
169
y Alexandre Herculano lo llamó «príncipe que la opinión general
considera como el número uno de su era gracias a una mente dotada y a la constante aplicación de su don para las ciencias y
la cultura».150 Era miembro de la Royal Society,173 de la Academia de las Ciencias de Rusia,174 de las Reales Academias
de Ciencias y Artes de Bélgica175 y de la Sociedad Geográfica Americana.176 En 1875 fue elegido miembro de la
Academia de las Ciencias francesa, un honor que solo habían recibido otros dos jefes de Estado: Pedro, el Grande y
Napoleón Bonaparte.172 177
Pedro II se carteó con científicos, filósofos, músicos y otros intelectuales. Se hizo amigo de
muchos de sus destinatarios como Richard Wagner,178 Louis Pasteur,179 Louis Agassiz, John Greenleaf Whittier, Michel
Eugène Chevreul, Alexander Graham Bell,180 Henry Wadsworth Longfellow,181 Arthur de Gobineau,182 Frédéric
Mistral,183 Alessandro Manzoni,184 Alexandre Herculano,185 Camilo Castelo Branco186 y James Cooley Fletcher.187
Esta tranquilidad desapareció cuando el cónsul británico en Río de Janeiro, William Dougal Christie, se declaró dispuesto a provocar una guerra entre su país y
Brasil. El diplomático, que creía en la diplomacia de cañonero,200 envió a Brasil un ultimátum abusivo tras dos incidentes menores ocurridos entre finales de
1861 y principios de 1862. El primero fue el naufragio de un navío inglés en la costa de Río Grande do Sul y el pillaje de sus bienes por los habitantes locales;
el segundo fue el arresto de oficiales británicos borrachos que provocaron desórdenes en las calles de Río.200 201
202
El gobierno brasileño se negó a ceder y
William Dougal Christie dio órdenes a los barcos de guerra británicos para que capturaran navíos mercantes brasileños como indemnización.203 204 205
La
marina brasileña se preparó para un conflicto inminente y206 el emperador ordenó comprar material de artillería costera.207 Los acorazados y las defensas
recibieron la autorización208 para abrir fuego contra cualquier navío británico que intentase capturar un barco brasileño.209 Pedro II dirigió la resistencia de
Brasil y rechazó toda concesión.210 211
212 Esta respuesta fue una sorpresa para Christie, quien cambió de comportamiento y propuso una vía pacífica y de
213 214 215
arbitraje internacional. El gobierno brasileño presentó sus argumentos y, al ver la posición del gobierno británico debilitada, rompió sus relaciones
diplomáticas con Gran Bretaña en junio de 1863.216 217 215
El «patriota voluntario»
Mientras que continuaba la amenaza de guerra del Imperio británico, Brasil debía prestar atención a sus fronteras
meridionales ya que comenzó en Uruguay una nueva guerra civil.218 219 220
221
El gobierno brasileño decidió intervenir
por miedo a dar una imagen de debilidad ante los británicos.222 El ejército brasileño invadió Uruguay en diciembre de
1864 para llevar a cabo una breve campaña victoriosa que acabó el 20 de febrero de 1865 con el derrocamiento del
presidente Bernardo Berro y la imposición de Venancio Flores como dictador de Uruguay.223 224 225
Durante este tiempo, en noviembre de 1864, el gobierno de Francisco Solano López viéndose amenazado por el Imperio
en su acceso al mar, derrocando en forma ilegítima al gobierno blanco del Uruguay aliado del Paraguay, además de haber
ignorado el ultimátum del gobierno paraguayo al Imperio sobre su invasión al Uruguay, en defensa de su dignidad de
país soberano, declara la guerra al imperio y ocupa parte del Mato Grosso que estaba en disputa con el Imperio del
Brasil, el cual había usurpado en forma ilegítima en 1804. El gobierno paraguayo reclamaba posesión legítima de dicho
territorio, y en reiteradas ocasiones había intentado poner fin a la disputa, pero fue el Imperio que evadió la resolución
por su insaciable codicia de territorios, sosteniendo la tesis infundada que el límite era el río Apa. En marzo de 1865, el
gobierno paraguayo declara la guerra a Argentina, por negarse a dar paso por su territorio para ir a defender al Uruguay,
si embargo, el gobierno argentino brindaba apoyo al Imperio e incluso daba municiones a la armada brasilera en su
bombardeo a la ciudad uruguaya de Paysandú. El presidente argentino Bartolomé Mitre ocultó la declaración de guerra
para pasar por país agredido cuando, el ejército paraguayo ocupó la ciudad de Corrientes.226 227
Pedro II con 39 años, en 1865.
Consciente de la anarquía que reinaba en la región y de la incapacidad e incompetencia de los jefes militares para
aguantar el empuje del ejército paraguayo, Pedro II decidió ir en persona al frente.228 Aunque el Consejo de Ministros y
228 229
el Parlamento se negó. Tras recibir una opinión desfavorable del Consejo de Estado, Pedro II hizo la siguiente declaración: «Si se me impide ir allí como
emperador, no se me puede impedir abdicar e ir como patriota voluntario».230 228
229
231
Por eso, a los brasileños que se iban de voluntarios a la guerra se les
conocieron como los «patriotas voluntarios», en homenaje a Pedro II.229 El monarca fue llamado popularmente «el voluntario número uno».232 233
Pedro II abandonó la capital hacia el sur en julio de 1865.234 235
236
Llegó a Río Grande do Sul algunos días más tarde y prosiguió su camino por tierra.237 El
viaje lo hizo a caballo y en carreta y, por la noche, el emperador dormía en una tienda de campaña.238 Pedro II llegó a Uruguayana, una localidad brasileña
ocupada por el ejército paraguayo el 11 de septiembre.239 Cuando llegó, las tropas paraguayas fueron cercadas.240 241
El emperador fue al asalto de Uruguayana con un fusil para demostrar su valor pero los paraguayos no lo atacaron.243
244 Para evitar nuevos derramamientos de sangre, el emperador propuso al comandante paraguayo que se rindiera con
Más de 50 000 soldados brasileños murieron en combate259 y el coste de la guerra representó once veces el presupuesto
anual del gobierno.260 Sin embargo, el país era tan próspero que el gobierno pudo reembolsar la deuda de la guerra en diez años solamente.261 262
El conflicto
estimuló la producción nacional y el crecimiento económico.263 Pedro II rechazó la propuesta de la Asamblea de erigir una estatua ecuestre con su efigie para
conmemorar la victoria y prefirió utilizar el dinero para construir escuelas primarias.264 265
266
267
Apogeo
En 1870, pocos brasileños se oponían a la esclavitud y eran aún menos los que se atrevían a decirlo abiertamente.
Pedro II era uno de esos pocos271 272 y consideraba la esclavitud como una «vergüenza nacional».273 Además, el
271
emperador no tenía esclavos. En 1823, los esclavos eran el 29 % de la población brasileña, pero este porcentaje era
del 15,2 % en 1872.274 Sin embargo, la abolición de la esclavitud era un tema delicado en Brasil. Casi todo el mundo,
del más rico al más pobre, tenía sus esclavos.275 276 Sin embargo, el emperador quería poner fin a la esclavitud de
Pedro II, con 46 años, pronunciando forma progresiva242 277
para atenuar el impacto de la abolición en la economía nacional.278 Fingió ignorar los daños
el discurso del trono en 1872. crecientes que causaría a su imagen y a la de la monarquía su apoyo a la abolición.279
El emperador no tenía el poder constitucional para intervenir directamente y poner fin a esta práctica.280 Tuvo que
utilizar todo su poder para convencer, influenciar y obtener el apoyo de los políticos para alcanzar su objetivo.281 Su primer gesto público contra la
esclavitud273 ocurrió en 1850, cuando amenazó con abdicar si el Parlamento no declaraba la trata atlántica ilegal.282
Una vez que se prohibió la llegada de nuevos esclavos extranjeros, Pedro II abordó, a principios de los años 1860, el asunto de la esclavitud de niños nacidos de
padre esclavos.283 284
La ley se redactó a iniciativa del emperador,283 pero el conflicto con Paraguay retrasó la discusión en la Asamblea.285 284
Pedro II
pidió públicamente la erradicación progresiva de la esclavitud en su discurso del trono en 1867286 pero fue criticado fuertemente y su decisión fue considerada
como un «suicidio nacional».285 287
288
Se le reprochó y se le hizo saber que «la abolición era su deseo personal y no de la nación».289 Finalmente se aprobó
el proyecto de ley y la ley de vientres libres fue promulgada el 28 de septiembre de 1871. Gracias a ella, todos los niños nacidos de esclavas tras esta fecha
nacían libres.289 290
291
El emperador visitó España, Reino Unido, Bélgica, el Imperio alemán, el Imperio austrohúngaro, Italia, Egipto, Grecia,
Suiza y Francia. En Coburgo visitó la tumba de su hija.298 297 Este viaje fue para él «un momento de liberación y de
libertad». Viajó con el nombre de «Don Pedro de Alcántara», e insistió en ser tratado de forma informal y se conformaba
con alojarse en hoteles.293 299 Se pasaba días enteros reunido con científicos y otros intelectuales con los que
debatía.293 297
Su estancia europea fue un éxito; su actitud y su curiosidad le trajeron el respeto de los países que
visitaba. El prestigio de Brasil y del emperador salieron reforzados durante su gira y cuando volvió a Brasil se ratificó la Auguste Mariette (sentado, a la
ley de vientres libres. La pareja imperial regresó triunfalmente a Brasil el 31 de marzo de 1872.270 izquierda) y Pedro II (sentado, a la
derecha) visitando la necrópolis de
Giza a finales de 1871.
El problema con los obispos
Poco después de su vuelta a Brasil, Pedro II tuvo que enfrentarse a una crisis
inesperada. El clero contaba desde hacía tiempo con escasez de personal y el poco
del que disponía, tenía problemas de disciplina y estaba poco instruido,300 301
302 lo que condujo a una pérdida del respeto hacia la Iglesia católica.302 El
Pedro II era un partidario ferviente del catolicismo, ya que consideraba que aseguraba los valores importantes de la civilización y del civismo aunque era
bastante ortodoxo en cuanto a la doctrina y se consideraba libre para pensar y para actuar.313 El emperador aceptó las nuevas ideas, como la teoría de Charles
Darwin sobre la evolución y destacó que «las leyes que él [Darwin] ha descubierto glorifican al Creador».314 Era moderado en sus creencias religiosas,315
pero no podía aceptar la falta de respeto a la ley civil y a la autoridad de gobierno.305 316
Como le dijo a su yerno: «[El gobierno] debe velar porque los
procesos de la constitución sean respetados, no hay voluntad de proteger la masonería... pero el objetivo es defender los derechos del poder civil».317 La crisis
se resolvió en septiembre de 1875 cuando el emperador decidió acordar una amnistía completa a los obispos y anular sus órdenes de expulsión.318 311 La
principal consecuencia de la crisis fue que el clero no vio ninguna ventaja en apoyar a Pedro II.305 Dejaron de apoyar al emperador y esperaron a la llegada de
su hija mayor y heredera, Isabel, por sus ideas ultramontanas declaradas.319
Sus viajes al extranjero tuvieron un profundo impacto en el emperador. Se liberó de las restricciones impuestas por su
Pedro II (sentado, a la derecha) en
función.329 Bajo el pseudónimo de «Pedro de Alcântara», pudo desplazarse como una persona normal y llegó incluso a
las cataratas del Niágara, en 1876.
viajar en tren solo con su esposa. Era únicamente en estas giras en el extranjero cuando el emperador podía abandonar la
existencia formal y las exigencia de la vida que tenía en Brasil.329 Sin embargo, le era más difícil volver a su papel de
jefe de Estado cuando volvía a Brasil.330 En cuanto murieron sus hijos, su fe en el futuro de la monarquía se desvaneció. Sus viajes al extranjero le creaban un
profundo resentimiento hacia el cargo de tanto peso que le fue adjudicado siendo solo un niño de cinco años. Como había entendido que no tenía ningún interés
en conservar el trono para la próxima generación, no había necesidad de mantenerlo durante el resto de la vida que le quedaba.331
Ocaso y caída
Decadencia
Durante los años 1880, Brasil siguió prosperando y la composición social de su
Pedro II en 1876. población se diversificó enormemente mientras que la lucha por los derechos de
la mujer empezaba a surgir.332 Las cartas escritas por Pedro II nos muestran a un
hombre cultivado cada vez más harto del mundo y más pesimista sobre su
Foto autografiada de Pedro II.
futuro.333 334
El emperador siguió siendo respetuoso con sus funciones y
meticuloso en la ejecución de las tareas que tenía asignado aunque las hiciera sin
entusiasmo.334 Debido a su creciente indiferencia con respeto a la suerte del régimen335 y a su falta de reacción cara a
la oposición al régimen imperial, algunos historiadores le atribuyen la «principal, o quizá la única, responsabilidad» de la
caída de la monarquía.336
Conocedores de los peligros y los obstáculos del gobierno, los políticos de los años 1830 consideraban al emperador
como la fuente principal de la autoridad indispensable tanto para el gobierno como para la supervivencia nacional.56 Sin
embargo, esta generación de políticos fueron desapareciendo o se retiraron progresivamente del gobierno hasta que, en
los años 1880, fue prácticamente reemplazada por un nuevo grupo de políticos que no habían vivido la regencia ni los
primeros años del reinado de Pedro II, cuando los peligros externos e internos amenazaban la existencia misma de la
nación. Ellos solo habían conocido una administración estable y la prosperidad.56 Contrariamente a aquellos del periodo
precedente, los nuevos políticos no veían ninguna razón para defender el papel imperial como una fuerza unificadora
beneficiosa para la nación.337 El papel de Pedro II en la realización de la unidad nacional, de la estabilidad y del buen
Pedro II con 61 años, en 1887: un gobierno había caído totalmente en el olvido por parte de las élites dirigentes. Por su humildad, el emperador daba la
emperador resignado a abdicar. impresión de que su papel era inútil.338
La ausencia de heredero varón que permitiera implementar una nueva dirección de la nación disminuyó igualmente las
perspectivas a largo plazo de la monarquía brasileña. El emperador quería mucho a su hija Isabel pero estimaba que una mujer en el poder era imposible en
Brasil. Consideraba que la muerte de sus dos hijos varones era una señal de que el imperio estaba destinado a la desaparición.339 La resistencia a aceptar a una
mujer a la cabeza del Estado estaba igualmente compartida por el establishment político.340 Aunque la constitución permitía que una mujer accediera al trono,
Brasil era un país muy tradicional y solo hubiera aceptado un sucesor varón como jefe de Estado.128
El republicanismo era una idea que nunca había prosperado en la élite brasileña.341 342
343
y encontraba poco apoyo en las provincias.344 345 346
Sin embargo,
la combinación de las ideas republicanas con la difusión del positivismo en el interior del ejército y de los oficiales de base o de los rangos medios constituían
un grave peligro para la monarquía y condujo a la indisciplina en el interior de los cuerpos militares. Algunos soldados soñaban con una república dictatorial
que fuera superior a la monarquía liberal y democrática.347 348
A finales de los años 1880, la salud del emperador se agravó considerablemente349 y sus médicos le aconsejaban que
fuera a curarse a Europa.350 Pedro II abandonó Brasil el 30 de junio de 1887 mientras que Isabel quedaba al mando del
timón.350 Durante su estancia en Milán, el emperador estuvo dos semanas entre la vida y la muerte y recibió la
extremaunción.351 352
353
Mientras que él estaba convaleciente, en la cama del hospital, se le informó de que el 22 de
mayo de 1888 la esclavitud había sido abolida en Brasil.354 Con la voz débil y lágrimas en los ojos, dijo: «¡Qué gran
pueblo! ¡Qué gran pueblo!».354 355
356
Volvió a Brasil y desembarcó en Río de Janeiro el 22 de agosto de 1888.357 358
Todo el país lo acogió con un entusiasmo nunca visto antes. De la capital, de las provincias, de todas partes, llegaron
pruebas de afecto y de veneración.359
Las señales de devoción expresadas por los brasileños por la vuelta del emperador y la emperatriz demostraron hasta qué
punto la monarquía parecía beneficiarse de un apoyo inquebrantable360 y estaba en la cumbre de su popularidad.358 361
362
El país se benefició de un importante prestigio internacional durante los últimos años del imperio.363 y se estaba La última fotografía de la familia
imperial en Brasil en 1889.
convirtiendo en una potencia emergente en la escena internacional. Las predicciones de un caos económico y de una
explosión del desempleo provocados por la abolición de la esclavitud no se materializaron y la cosecha de café de 1888
fue un gran éxito.364 Sin embargo, el fin de la esclavitud supuso que los ricos empezaran a apoyar el republicanismo, sobre todo los poderosos productores de
café que tenían un gran poder político, económico y social en el país.365 366 Estos consideraban la emancipación como la confiscación de una parte de sus
bienes personales.367 Para intentar amortiguar la reacción republicana, el gobierno utilizó las reservas disponibles para poner a disposición de los grandes
cafeteros créditos a tipos de interés reducidos y negoció la cesión de títulos y honores para recuperar los favores de personalidades políticos influyentes que
estaban descontentos.368 El gobierno comenzó también a considerar indirectamente el problema del ejército para revitalizar a una Guardia Nacional
moribunda.369
Las medidas tomadas por el gobierno inquietaron a los republicanos y a los militares positivistas pero, sin embargo, se dieron cuenta de que estas disposiciones
minaban el poder real y favorecían a sus propios fines y los republicanos presionaron al gobierno para que tomara decisiones análogas.370 La reorganización de
la Guardia Nacional fue lanzado por el gobierno en agosto de 1889 y la creación de una fuerza rival impulsó a los oficiales disidentes a tomar medidas
desesperadas.371 Para los republicanos y los oficiales era «ahora o nunca».372 Aunque la mayoría de la población no tenía ningún deseo de cambiar de forma
de gobierno,346 los republicanos empezaron a hacer presión para que los militares positivistas acabaran con la monarquía.373
Finalmente, los militares, dieron un golpe de Estado e instauraron la república el 15 de noviembre de 1889.374 366 375
376
377
En un primer momento, algunas
378 379
personas que vieron lo que estaban pasando no concibieron que se trataba de una rebelión. La historiadora Lidia Besouchet afirma que: «jamás una
revolución fue tan reducida».380 En todo momento, Pedro II no mostró ninguna emoción y se preocupó muy poco por el devenir de los acontecimientos.381
Rechazó todas las propuestas que le hicieron los políticos y los jefes militares para reprimir la rebelión.382 383
384
Cuando el emperador se enteró de que había
sido depuesto, simplemente dijo estas palabras: «Si es así, me iré; he trabajado bastante y estoy cansado y me voy a descansar».385
Exilio y legado
Últimos años
Hubo una resistencia monárquica significante tras la caída del Imperio, que siempre fue reprimida.386 También se
produjeron disturbios contra el golpe así como batallas entre las tropas monárquicas del ejército contra milicias
republicanas.387 El «nuevo régimen suprimió con rápida brutalidad y con total desdén hacia todas las libertades
civiles cualquier tentativa de crear un partido monárquico o de publicar periódicos monárquicos».388 La emperatriz
Teresa Cristina falleció pocos días después de llegar a Europa389 390
e Isabel y su familia se mudaron hacia otro
lugar mientras su padre se estableció en París.391 392
Sus dos últimos años de vida fueron solitarios y melancólicos
y vivió en hoteles modestos sin casi recursos y escribiendo en su diario sus sueños en los que le estaba permitido
volver a Brasil.393 394
395
Pedro II en su lecho de muerte el 6 de Un día dio un largo paseo por el río Sena en carruaje abierto a pesar de la temperatura extremadamente baja. Al
diciembre de 1891: el libro de debajo de volver al hotel Bedford por la noche, se sintió resfriado.396 397 La enfermedad evolucionó en los días siguientes
la almohada bajo su cabeza simboliza hasta que se transformó en una neumonía.396 398 El estado de salud de Pedro II empeoró rápidamente hasta su
que incluso después de su muerte su
muerte a las 00:35 de la mañana el 5 de diciembre de 1891.399 400 Sus últimas palabras fueron:«Que Dios me
mente descansa sobre el conocimiento.
conceda estos últimos deseos de paz y prosperidad para Brasil».401 Mientras preparaban su cuerpo, un paquete
cerrado con un sello fue encontrado en la habitación con un mensaje escrito por el propio emperador: «Es la tierra
de mis padres; deseo que sea puesta en mi ataúd si muero fuera de mi patria».400 402
403
El paquete, que contenía tierras de todas las provincias brasileñas, se
colocó dentro del féretro.402 404
La princesa Isabel deseaba celebrar una ceremonia discreta e íntima,405 pero acabó aceptando la petición del gobierno francés de realizar un funeral de jefe de
Estado.400 406
407
Al día siguiente, miles de personalidades comparecieron en la ceremonia realizada en la iglesia de la Madeleine. Además de la familia de
Pedro II acudieron Francisco II de las Dos Sicilias, exrey del extinto Reino de las Dos Sicilias, Isabel II de España, exreina de España, Felipe de Orleans, conde
de Orleans, así como otros miembros de la realeza europea.408 409 También estuvieron presentes el general Joseph Brugère, representando al presidente Marie
François Sadi Carnot, los presidentes del Senado y el Parlamento así como senadores, diputados, diplomáticos y otros representantes del gobierno francés410
así como casi todos los miembros de la Academia Francesa, del Instituto de Francia y de la Academia de Ciencias Morales.406 411 Representantes de otros
gobiernos, tanto del continente americano como europeo hicieron acto de presencia incluso vinieron de países lejanos como el Imperio otomano, China, Japón,
Persia.410 El ataúd fue transportado en cortejo fúnebre hasta la estación de tren, desde donde partiría hacia Portugal. A pesar de la lluvia incesante y de la
temperatura extremadamente baja,412 cerca de 300 000 personas asistieron al acto.413 El viaje prosiguió hasta la iglesia de San Vicente de Fora en Lisboa y el
cuerpo de Pedro II fue depositado en el panteón de los Braganza el 12 de diciembre.414 415
Los miembros del gobierno republicano brasileño, «temerosos de la gran repercusión que podía tener la muerte del emperador», se negaron a realizar ninguna
manifestación oficial.416 De todas formas, el pueblo brasileño no se mostró indiferente ante el fallecimiento de Pedro II pues la «repercusión en Brasil fue
también inmensa, a pesar de los esfuerzos del gobierno por minimizarla. Hubo manifestaciones de dolor en todo el país: comercios cerrados, banderas a media
asta, campanas tocando a difunto, cintas negras en la ropa, oficios religiosos».414 417
Se realizaron «misas solemnes por todo el país, seguidas de panegíricos
donde se enaltecía a Pedro II y el régimen monárquico».417
Legado
Los brasileños siguieron apegados a la figura del emperador popular a quien consideraban un héroe418 y siguieron viéndolo como el padre del pueblo
personificado.419 Esta visión era aún más fuerte entre los brasileños negros o de ascendencia negra que creían que la monarquía representaba la emancipación.
El fenómeno de apoyo continuo al monarca depuesto se debe sobre todo a una idea generalizada de que fue «un gobernante sabio, benevolente, austero y
honesto».420 Esta visión positiva de Pedro II y la nostalgia de su reinado creció también debido a que el país empezó a sufrir crisis políticas y económicas que
los brasileños atribuían a la caída del emperador.421 El emperador nunca dejó de ser considerado un héroe popular, pero gradualmente volvería a ser un héroe
oficial.422
Sorprendentemente, se manifestaron fuertes sentimientos de culpa entre los republicanos, que se hicieron cada vez más evidentes con la muerte del emperador
en el exilio.423 Ellos elogiaban a Pedro II, que era visto como un modelo de los ideales republicanos,424 así como la era imperial, que consideraban que debía
ser un ejemplo a seguir por la joven república.425 En Brasil, las noticias de la muerte del emperador «causaron un sentimiento genuino de remordimientos entre
aquellos que, a pesar de que no sentían simpatías por la restauración, reconocían tantos los méritos como las obras
realizadas por su gobernante fallecido».418 420 426 427
Sus restos mortales, así como los de su esposa, fueron finalmente llevados a Brasil el 1921, a tiempo para el
centenario de la independencia brasileña en 1922, ya que el gobierno quería dar a Pedro II honores de jefe de
Estado.428 429
Se declaró festivo nacional y el retorno del emperador como héroe nacional se celebró por todo el
país.424 Millares de personas participaron en la ceremonia principal en Río de Janeiro. El historiador Pedro Calmon
describió la escena: «Los viejos lloraban. Muchos se arrodillaban. Todos aplaudían. No había diferencias entre
republicanos y monárquicos. Todos eran brasileños».430 Este homenaje marcó la reconciliación del Brasil
republicano con su pasado monárquico.429 Tumba de Pedro II y de Teresa Cristina
en la catedral de Petrópolis, Brasil.
Los historiadores tienen a Pedro II y su reinado en gran estima. La literatura historiográfica que trata de él es vasta y,
con excepción del periodo inmediatamente posterior a su caída, enormemente positiva y hasta laudatoria.431 El
emperador brasileño Pedro II es comúnmente considerado por los historiadores como «el mayor hombre de Brasil».432 433 1 El historiador Richard Graham
comentó que «la mayor parte de los historiadores del siglo XX han mirado el periodo [del reinado de Pedro II] con nostalgia pero, a su vez, para criticar de
forma sutil, o no tanto, los regímenes dictatoriales subsecuentes en Brasil».434
Descendencia
De su matrimonio con la princesa Teresa Cristina de las Dos Sicilias tuvo cuatro hijos:
Princesa Isabel de Brasil (29 de julio de 1846–14 de noviembre de 1921), princesa imperial de Brasil y condesa de Eu por su
matrimonio con el príncipe Gastón de Francia.
Princesa Leopoldina de Brasil (13 de julio de 1847-7 de febrero de 1871), se casó con el príncipe Luis Augusto de Sajonia-Coburgo-
Gotha.
Pedro (19 de julio de 1848–9 de enero de 1850). Príncipe imperial de Brasil desde su nacimiento hasta su muerte.
En la cultura popular
Pedro II aparece en el juego de estrategia Civilization como líder de Brasil en las entregas Civilization V: Brave New World y Civilization VI.
Títulos y tratamientos
● 2 de diciembre de 1825-7 de abril de 1831: Su alteza imperial el príncipe imperial
● 7 de abril de 1831-15 de noviembre de 1889: Su majestad imperial el emperador
● 15 de noviembre de 1889-5 de diciembre de 1891: Su majestad imperial el emperador don Pedro II de Brasil (1)
* Véase Tratamientos protocolarios de la monarquía y la nobleza.
1. Estilo oficial completo: Su majestad imperial don Pedro II, por la gracia de dios y la aclamación unánime de los pueblos, emperador constitucional y defensor
perpetuo de Brasil
Ancestros
Antepasados de Pedro II de Brasil
16. Juan V, rey de Portugal
Referencias
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Enlaces externos
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Sucesor:
Predecesor:
Proclamación de la República
Pedro I de Brasil y IV de Portugal
(Deodoro da Fonseca)
Emperador de Brasil
1831-1889
Predecesor: Emperador de jure de Brasil Sucesora:
Ninguno 1889-1891 Isabel I de Brasil
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