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Trabajo Final de Posgrado: Universidad de Buenos Aires C.E.A Especialización en Problemáticas Infanto Juveniles

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UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

C.E.A
ESPECIALIZACIÓN EN PROBLEMÁTICAS
INFANTO JUVENILES

Trabajo final
de posgrado

Alumna: Altamirano florencia


año 2001

1
adopción Y ”NIÑOS/AS”
POBRES:
“UNA ENTREGA
SOCIAL”

CUANDO “LA MEDIDA DE LO POSIBLE”


IMPLICA LA VULNERACIÓN DE un
DERECHO

“El niño [.......] tendrá derecho


desde que nace[......]
en la medida de lo posible,
a conocer a sus padres
y a ser cuidado por ellos”.

Convención Internacional sobre los Derechos del niño


Art. 7 inc.1

2
INDICE
pag

Capítulo 1:Presentación 3

Capítulo 2: Introducción 5

Capítulo 3: El problema 10

Capítulo 4: MARCO Teórico 17

Capítulo 5: Del Contexto y las Políticas públicas


39

Capítulo 6: objetivos 44

Capítulo 7: Metodología 46

Capítulo 8:ANÁLISIS DE LOS DATOS 48

Capítulo 9: Del bienestar infantil y del ppa 116

Capítulo 10: Conclusiones 126

anexo 1: operacionalización de variables 129

anexo 2: Instrumento de clasificación de datos


146

bibliografía 152

3
CAPÍTULO 1

PRESENTACIÓN

4
La elaboración de un “trabajo final de postgrado” tal vez
signifique afrontar un gran desafío. Por un lado, constituye la
oportunidad de generar un aporte al conocimiento de un tema,
experimentando de este modo un crecimiento profesional. Por otro,
implica como sensación más subjetiva, enfrentar la responsabilidad
de elegir “ese tema”, sobre el cual se está dispuesto en lo personal
a dedicar todo esfuerzo y compromiso.
Esta tarea en ningún caso suele estar exenta de cierta
complejidad, pero tal vez sea mayor cuando se refiere al área de
Infancia y Juventud, donde cualquier problemática adquiere
especial relevancia, si atenta contra el pleno desarrollo humano de
“niños/as” y jóvenes.
Se inicia el camino con la posibilidad de conocer quiénes son
los sujetos sociales implicados, pero también con la exigencia de
definir qué problemática abordar y por qué, aspectos que merecen
una consideración especial.
En tal sentido, la elección de este trabajo está basada en la
práctica profesional de la autora, Trabajadora Social del Área de
Neonatología de un Hospital Público de la Ciudad de Bs. As 1.
Desde este ámbito de desempeño profesional, surge como
inquietud indagar con mayor profundidad una realidad social que
resulta por cierto inquietante, y que en determinados casos llega a
comprometer en forma directa el pleno ejercicio del “derecho a la
identidad” de un considerable número de niños y niñas en nuestro
país:
“LA ENTREGA DE RECIÉN NACIDOS EN ADOPCIÓN”

Conocer quiénes los entregan y por qué implica el primer paso


a partir del cual puede ser pensada esta problemática.
A través de la profundización de estos interrogantes será
posible no sólo lograr una mayor comprensión de los procesos
sociales que en ella tienen lugar, sino también dar cuenta de la
postura y compromiso que el Estado y la Sociedad en su conjunto
asumen frente a la misma.
Desde esta perspectiva, Adopción y “niños/as” pobres:
‘una entrega social’constituye un estudio descriptivo sobre las
dimensiones más relevantes de esta realidad, y a la vez, una
invitación a develar una de las problemáticas más silenciadas en las
ciencias sociales.

1
Hospital General de Agudos Dr. Cosme Argerich.

5
CAPÍTULO 2

INTRODUCCIÓN

6
CUANDO ‘ASUMIR LA CRIANZA’ resulta un problema
El nacimiento de un “niño/a” en el ámbito de los Hospitales Públicos del
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires prevé, desde una visión más integral,
no sólo la asistencia médica del parto, sino conjuntamente la atención de las
situaciones de mayor vulnerabilidad presentadas por sus madres y padres en
oportunidad de asumir la crianza.
En este aspecto y según sea el caso, es factible abordar, por un lado,
conflictos de índole emocional relacionados a:
• la concepción (ej.: violaciones, incestos, embarazos no deseados);
• el embarazo, parto y puerperio (ej.: temores, ansiedades, depresión post-
parto);
• la dinámica familiar (ej.: dificultades en la asunción de roles);
• episodios de violencia doméstica;
• problemas de salud mental (ej.: adicciones, psicopatologías en los
miembros familiares).

Por otro lado, es posible actuar en situaciones más estrechamente


ligadas a diversas condiciones de pobreza, tales como:
• la escasez de recursos materiales;
• el analfabetismo de los padres;
• viviendas precarias, desalojos;
• déficit nutricionales, etc.

El diagnóstico de estas problemáticas implica, desde una óptica


profesional, el reconocimiento de un amplio abanico de factores, que se
caracterizan por su diversidad, multicausalidad y complejidad. En escasas
ocasiones estas dificultades se presentan en forma exclusiva y aislada, y en la
mayoría de los casos suelen coexistir unas con otras, potenciándose
mutuamente.
En términos generales, podría señalarse que constituyen casi siempre
circunstancias preexistentes al nacimiento del “niño/a”, que se convierten
rápidamente en obstáculos de peso al momento de asumir la crianza,
generando en ocasiones, la ruptura del vínculo entre los padres y el recién
nacido.
Sin duda, este desenlace resulta una de las derivaciones más
conflictivas de la imposibilidad de asumir la crianza, pudiendo ser
especialmente visualizado tanto en las desvinculaciones producidas por orden
judicial 2, como en aquellas definidas por los padres. Dentro de estas últimas, es
posible considerar muy especialmente aquellas situaciones de abandono y
entrega en adopción, ya que por lo general comprometen en mayor medida a
los “recién nacidos”.
Si bien desde una concepción popular ambas problemáticas suelen estar
frecuentemente asociadas, en realidad presentan diferencias sustanciales, no
sólo con relación al modo en que se manifiestan, sino también en la
trascendencia que adquieren para el futuro del “niño/a”.

2
Por ejemplo, las originadas por situaciones de maltrato y/o abuso sexual por parte de los padres hacia
sus hijos.

7
Generalmente en los casos de abandono, el recién nacido/a suele estar
expuesto a situaciones de riesgo que comprometen seriamente sus
posibilidades de vida (ej. abandonos en la vía pública). A su vez, el
desconocimiento de la identidad de sus padres de origen lo priva de la opción
de acceder a uno de los aspectos más relevantes de su propia identidad.
Diferente situación se plantea en las entregas en adopción, endonde
por lo general, desde un primer momento, el “niño/a” permanece resguardado
en el centro asistencial donde se produjo su nacimiento, teniendo además la
posibilidad futura de acceder al conocimiento de su familia de origen,
principalmente a través de la identidad materna.
Partiendo de esta diferenciación, es factible entonces abordar la
problemática de la entrega de recién nacidos en adopción, a través de
algunas consideraciones preliminares que conforman el marco referencial del
presente trabajo.

Relatos Y ESCENAS PREVIAS A lA ‘ENTREGA’

Intentando superar “... la dificultad que existe para reconocer que la


historia de ese “niño/a” que es adoptado no comienza en un Juzgado, sino que
se retrotrae a la historia y vivencia de otra mujer que concibió” 3,resulta
oportuno realizar aquí, una breve reseña de los sujetos implicados en esta
situación, y del camino cuyo tránsito concluye con la entrega de ese “niño/a” en
adopción:

I - En la mayoría de los casos, el ámbito hospitalario se constituye en


el principal receptor, tanto de los “niños/as” recién nacidos que son
entregados en adopción, como de las motivacionesmanifestadas
principalmente por sus madres con relación a dicha entrega.
Esta última llega habitualmente al hospital en ocasión del control de su
embarazo, del parto o del puerperio –en el caso de que se tratase de un parto
domiciliario-, tanto por demanda espontánea, como por derivación de otra
institución.
En cualquiera de estos espacios de consulta, tiene lugar la
manifestación materna 4de la problemática y de las motivaciones 5 que
desencadenan la entrega, ya sea que la misma esté planteada como “duda”, o
como “decisión final”.
Si bien en términos generales la mayoría de las madres se presentan
solas, en gran parte de este estudio se optó por utilizar la expresión
“madre/padre” 6, a fin de contemplar aquellos casos en que ambos
participaron de la decisión final de la entrega 7 del “hijo/a”.

3
Carli Fabiana: Notas sobre ”Adopción: Situación y perspectiva de las mujeres que entregan a sus
“hijos/as” en adopción”. Trabajo de investigación realizado en el marco del “Programa de becarios
residentes de Investigación Social sobre Salud Reproductiva y Sexualidad” perteneciente al Área Salud y
Sociedad del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (Cedes). Buenos Aires, abril de 1997. pág 1.
4
La manifestación materna es entendida aquí como la expresión verbal de la madre de la intención de
ceder los derechos y obligaciones parentales sobre su “hijo/a” a terceros, mediante la figura legal de la
adopción.
5
Las motivaciones se refieren al por qué de la entrega; o en otros términos, a las causas o razones
manifestadas por la madre como fundamento del acto de entrega.
6
Quedan comprendidos en esta expresión tanto las mujeres que transitan el período de embarazo y post-

8
No obstante, es importante destacar que, más allá de que en diversas
ocasiones pueda estar acompañada física y emocionalmente por el padre del
bebé, la “manifestación de la entrega” propiamente dicha es usualmente
explicitada sólo por la “madre” en el área de Servicio Social del hospital donde
se atiende.
Por esta razón, en el presente trabajo la manifestación materna es
tomada como unidad de análisis, independientemente de que la decisión de
entrega haya sido finalmente concretada o revertida por uno o por ambos
padres. Este aspecto fue también tenido en cuenta en el análisis de las
motivaciones, ya que en algunas ocasiones, una misma entrega pudo estar
fundada en motivos maternos diferentes a los paternos, sin que esto invalide el
hecho de que la entrega haya sido compartida y decidida por ambos padres.

II - Una vez expuesta la problemática en el ámbito hospitalario, se inicia


su abordaje de acuerdo a la modalidad propia de cada institución, incluyendo
en algunos casos la atención de un equipo interdisciplinario y en otros, diversas
interconsultas realizadas a especialidades tales como Trabajo Social y
Psicología.
Con relación a dichas intervenciones, es posible señalar que aún en la
actualidad, las mismas dependen casi en su mayoría, de la orientación del
profesional actuante, ya sea que considere a “la adopción” como la mejor
resolución de la problemática, o que tienda a favorecer la permanencia del
“niño/a” en su familia de origen.
En este aspecto, resulta francamente usual que la tarea profesional se
desempeñe conforme a las representaciones sociales mayormente utilizadas
para explicar esta problemática en general, y a estas “madres/padres” en
particular.
Probablemente esta situación esté principalmente asociada a la falta de
un bagaje teórico que oriente la atención integral de la problemática, y que
tienda a evitar el despliegue de prácticas fundadas sólo en valores dominantes,
creencias y sentido común 8. Este criterio puede ser tenido en cuenta, sin
perjuicio de considerar otras variables que inciden con igual peso en la
comprensión de la problemática, tales como la existencia de una notable
diferenciación social entre los profesionales y estos padres referida a códigos
lingüísticos, nivel cultural, etc., y la asimétrica relación de poder, establecida
entre ambos actores sociales 9.
III - Por último, si en el marco de estas intervenciones la “madre/padre”
no revierte su decisión, manteniéndose las motivaciones que desencadenaron
la manifestación de la entrega, la institución hospitalaria refiere la situación del

parto (observable a través de la atención sanitaria brindada por el hospital en las distintas etapas de la
gestación), como así también los hombres, en calidad de partícipes co-responsables del embarazo y del
ejercicio de la paternidad de ese “niño/a”, apreciable a partir de la manifestación materna de dicha
relación.
7
La referencia al acto de entrega alude a la interrupción que la “madre/padre” hacen del vínculo filial
con su “hijo/a”, a fin de que el mismo, sea establecido con un tercero.
8
Este aspecto podrá apreciarse en el capítulo siguiente, a través de la fundamentación del problema,.
9
La trascendencia de esta última situación es posible ilustrarla tan sólo considerando la legitimación
social atribuida a los profesionales en torno al saber científico para definir lo “normal” y lo “patológico”
con relación al comportamiento humano.

9
“niño/a” a la instancia judicial competente, quien tendrá a su cargo el inicio del
proceso de adopción y la definición de la guarda respectiva.

10
CAPÍTULO 3

EL PROBLEMA

“...El PROBLEMA no es de los niños


que ostentan papás...”

SILVIO RODRÍGUEZ

11
FUNDAMENTACIÓN

DESDE LOS “NIÑOS/AS”

En septiembre de 1990, el Congreso Argentino aprobó la ley 23.849,


ratificando la Convención Internacional de los Derechos del “niño/a” (en
adelante C.I.D.N.) en nuestro país. Posteriormente, en agosto de 1994, la
misma adquirió rango constitucional, al ser incluida en el Art. 75. de nuestra ley
suprema.
Estos dos sucesos marcaron no sólo la vigencia de la C.I.D.N. en
nuestra legislación, sino también el compromiso asumido por la sociedad en su
conjunto, en la defensa, protección y restitución de los derechos de los
“niños/as” y adolescentes.
Entre esos derechos, se encuentra el derecho a la identidad, siendo
uno de sus elementos constitutivos el“derecho de los “niños/as” “...a conocer a
sus padres y a ser cuidado por ellos”(Art. 7).
En este plano, el Estado se comprometió a respetar y garantizar este
derecho, del siguiente modo:
• preservando las relaciones familiares de conformidad con la ley y sin
injerencias ilícitas(Art. 8, Inc.1);
• prestando asistencia y protección apropiada cuando el “niño/a” sea privado
de alguno de los elementos de su identidad o de todos ellos,
restableciéndola rápidamente (Art. 8, Inc.2);
• velando porque el niño no sea separado de sus padres contra la voluntad de
éstos... 10 (Art. 9, Inc.1);
• respetando el derecho del “niño/a” que esté separado de uno o ambos
padres a mantener relaciones personales y contacto directo con ambos
padres(Art. 9, Inc.3);
• asegurando al “niño/a” la protección y cuidados que sean necesarios para su
bienestar, teniendo en cuenta los derechos y deberes de sus padres (Art. 3,
Inc.2);
• respetando las responsabilidades, los derechos y los deberes de los padres,
o en su caso de los miembros de la familia o de la comunidad (Art. 5);
• garantizando el reconocimiento del principio de que ambos padres tienen
obligaciones comunes en lo que respecta a la crianza y el desarrollo del niño
(Art. 18, Inc.1);
• prestando la asistencia apropiada a los padres y a los representantes para el
desempeño de sus funciones en lo que respecta a la crianza del “niño/a” y
velará por la creación de Instituciones, instalaciones y servicios para el
cuidado de los niños(Art. 18, Inc 2).

Todos estos principios tendientes a garantizar el derecho a la identidad


de los “niños/as”, cobran especial dimensión cuando nos enfrentamos a la
realidad de ‘la entrega de “niños/as” en adopción’.
En qué medida le son garantizados estos derechos a los “niños/as”
involucrados en esta problemática y cuáles son las principales acciones del

10
...salvo cuando el niño sea objeto de maltrato o descuido por parte de los padres o cuando viven
separados y debe adoptarse una decisión acerca de la residencia del niño.

12
Estado para su cumplimiento, constituyen algunos de los aspectos más
preocupantes.

DESDE EL ACTO

Entregarun hijo en adopción es una acción legitimada por nuestra


sociedad, tanto desde el plano legal como desde las prácticas sociales, a la vez
que constituye un suceso que implica siempre a sujetos sociales concretos:
Estos son niños o niñas, en su mayoría recién nacidos, y sus madres, en
ocasiones solas y a veces acompañadas por el padre de ese niño/a.
Indefectiblemente, la entrega les cambia la trayectoria de vida de un
modo similar: una alteración irreversible en la constitución de sus grupos
familiares. Pero especialmente para los “niños/as”implica, casi siempre, la
ruptura vincular con su familia de origen,aún antes de haberla conocido.
Sin embargo, más allá de la trascendencia que adquiere este acto, poco
se sabe en la actualidad sobre quiénes entregan en adopción, y cuáles son las
motivaciones que dan origen a esta decisión, haciéndose propicio indagar
sobre esta ausencia de conocimiento y su repercusión en las imágenes y
creencias de la sociedad.

DEsde LA MADRE Y EL PADRE

Cuando se intenta por primera vez tener una aproximación a la


adopción desde un enfoque global,es posible encontrar un amplio espectro de
estudios e investigaciones que nos hablan del tema.
En él se vislumbra desde la caracterización general de esta institución
jurídico-social, su historia, su legislación, el proceso de adopción, etc., hasta su
abordaje parcial, a través de los sujetos sociales involucrados: los padres
adoptivos, los “niños/as” adoptados y los padres de origen, o más
frecuentemente su madre.
Precisamente con relación a estos últimos, es donde puede observarse
la mayor desproporción en la elaboración de producciones científicas. En tal
sentido es posible observar que, mientras resultan escasos los trabajos sobre
la problemática de la “madre/padre” de origen que realizan la entrega, pueden
encontrarse cuantiosas producciones centradas en la familia adoptante y en la
inserción del “niño/a” en la misma.
Esta tendencia -por cierto nada inocente- ha contribuido durante largo tiempo a
reafirmar sesgadamente -tanto desde una visión popular, como desde distintas
orientaciones profesionales- que los “sujetos sociales” que encarnan estas
historias de entregas son: mujeres, adolescentes, solteras o solas,
primerizas, carentes de ayuda familiar y con escasos recursos
económicos. No obstante, desde el ámbito profesional, trabajos de reciente
aparición -como el realizado por Trabajadoras Sociales de los Hospitales
Piñero y Pirovano de Capital Federal 11- permiten advertir que el perfil de las
madres que entregan en adopción no se correspondeen su totalidad con el

11
Aguilar, Compan, Garmendia, Valli: “Madres que ceden a sus hijos en adopción. El norte y el sur de la
cuidad de Bs. As”. Biblioteca Virtual de la Carrera de Trabajo Social de la Universidad de Costa Rica.
Buenos Aires, 1999.

13
detallado precedentemente, discrepancia igualmente observada desde la
práctica profesional de la autora en su ámbito hospitalario.

DESDE LAS MOTIVACIONES

En principio puede señalarse que este tema nos introduce en


uncomplejo mundo de significaciones colectivas, en donde es posible advertir
los más sofisticados procesos de ocultamiento y negación. ¿Por qué?: ¿acaso
las concepciones vigentes no fueron generadas a partir de la existencia de
algún marco teórico sobre el tema?; ¿cuál es el nivel de conocimiento
alcanzado?; ¿este conocimiento nos permite en la actualidad un acercamiento
certero a la motivaciones de estos sujetos?.
Revisando algunos de estos interrogantes se observa que emerge una
vez más, la ausencia de producciones teóricas como principal obstáculo para
un acercamiento más certero a esta realidad. Esta situación permite explicar en
parte por qué en esta temática -como en pocas- se dan cita la más variada
gama de supuestos, indefiniciones y contradicciones.
Indagando tanto en la percepción popular como en los escasos trabajos
académicos sobre cuáles son las motivaciones más frecuentes en
nuestros días para entregar un “hijo/a” en adopción, es posible identificar al
menos dos tendencias básicas, capaces de sustentar los distintos motivos de
entrega desde la siguiente lógica dual:
• Lo entrega por que ‘no lo quiere’, relacionado principalmente con
la falta de deseo materno.
• Lo entrega porque ‘no puede criarlo’, relacionado principalmente
a la carencia de recursos económicos.

Desde una visión popular, dependerá de cual sea el supuesto implícito


en cada entrega, para considerar que es la mejor solución o la peor, o que tal
madre es una mala madre o una madre por demás sacrificada.
No obstante resulta frecuente advertir en el imaginario colectivo, una
marcada tendencia a sobredimensionar las motivaciones basadas en la falta
de deseo materno, como causales últimas de la situación. En otros términos,
suele ser habitual que frente a la manifestación de entrega de una
“madre/padre” que ‘no puede criar’, se infiera que la verdadera causa está
dada porque ‘no lo quiere’, ya que ‘si realmente deseara ese hijo/a no lo
entregaría’.
Desde otro ángulo, estas imágenes adquieren especial relevancia
cuando a nivel teórico se analizan las distintas orientaciones, que a la luz de
diversas corrientes del pensamiento, intentan dar cuenta de la problemática.
En estos casos, ya sea que el nivel explicativo priorice los aspectos
psicológicos sobre los sociales (o de modo inverso), lo llamativo resulta ser
que no se logra superar una visión parcializada de la problemática. Prueba de
ello lo constituye la mayoría de los trabajos existentes, en donde es posible
advertir una marcada tendencia a considerar los aspectos psicológicos y
personales como los desencadenantes de la problemática, y a los aspectos
sociales sólo como el contexto -nunca demasiado favorable- en el cual tiene
lugar el fenómeno.

14
En todo caso, ambas concepciones –teórica y popular- ocultan el
carácter multicausal que caracteriza a esta realidad social compleja,
reduciéndola a una cuestión dicotómica. Por otra parte, posibilita un
enmascaramiento tanto de los procesos sociales -menos visibles- que
acompañan la trayectoria de vida de estos sujetos, como también de sus
vivencias subjetivas, aspectos ambos posibles de ser identificados en los
contenidos de las manifestaciones maternas.

MAGNITUD DEL PROBLEMA


Como es posible evidenciar, el dilema central de esta problemática -
desde la óptica del conocimiento- pasa por determinar si la “madre/padre”: ‘no
puede’ o ‘no quiere’ hacerse cargo de la crianza de su “hijo/a”, aún sin
considerar unatercer opción dada por aquellos padres que a la vez no pueden
y no quieren hacerlo
No obstante, más allá de que elresultado final sea semejante -la ruptura
del vínculo “madre/padre”–”hijo/a”-, sería conveniente examinar si ambos
supuestos resultan equivalentes desde el punto de vista social:
En tal sentido -y sin connotar esta premisa desde un enfoque valorativo-
cabría preguntar si tiene la misma significación social que una “madre/padre”
entregue su “hijo/a” porque “no lo quiere”, a que lo haga porque “no puede
criarlo”. En apariencia no, pues no se explicaría la tendencia de las
representaciones sociales a entender la causa de la entrega a partir de la falta
de deseo, aún en aquellas oportunidades en que son claramente identificados
los factores objetivos que imposibilitan asumir la crianza en forma adecuada.
Ante todo cabe destacar muy especialmente, que desde la práctica
profesional resulta claramente observable que la concepción de un “hijo/a” no
deseado, no determina necesariamente una evolución vincular desfavorable, ni
la elección de dar por concluido dicho vínculo.
El trabajo cotidiano en el área de maternidad, demuestra que el no
deseo del “hijo/a” no siempre significa la renuncia al ejercicio del rol materno.
Por el contrario, resultan cuantiosos los casos en donde no existiendo tal
deseo, es igualmente asumida la función social materna, del mismo modo que
en aquellas situaciones en que no pudiendo hacerse cargo, muchas mujeres
no renuncian a la crianza de sus “hijos/as”, aún derivando a veces en
problemáticas posteriores como chicos en situación de calle, trabajo infantil,
etc. .
No obstante, es posible señalar que siendo legítimo que una mujer
pueda no desear ser madre, la institución de la adopción se constituye en una
alternativa válida, para que ese “niño/a” sea maternado por otra persona,
principalmente en aquellos casos en que no hay presencia del padre y no
existen posibilidades definidas por la madre de que otro integrante familiar
asuma la crianza.
En este caso, considerando el costo emocional que tal situación trae
aparejada a la subjetividad del “niño/a” y a la constitución de su identidad, el
mismo se enfrentará durante su crecimiento, a la dura realidad del no deseo
de su madre, como motivo/verdad de la causa de su entrega. Esta entrega
dolorosamente lo desvincula de su “madre/padre”, pero a la vez -al seren

15
adopción-, le posibilita el acceso a otra relación vincular que garantiza su
crianza.
Problema diferente, pero no por eso menos trascendente, se plantea
cuando la problemática reside en ‘no poder criarlo’, por no contar con los
recursos necesarios para tal fin, sean éstos materiales o humanos.
Al respecto, aquellas situaciones de entrega en las que opera el
supuesto de que la “madre/padre”, aún “queriendo” asumir la crianza
(independientemente de la existencia de deseo del “hijo/a”), “no puede”
hacerlo, debido principalmente, a la inexistencia de mínimas condiciones
materiales de vida, no deberían ser consideradas de menor impacto para la
construcción de la identidad y la subjetividad de un “niño/a”. La confirmación de
este supuesto implicaría, entre otras cosas, enfrentarse a la realidad de nacer
en el marco de una Sociedad que consiente:
• la vulneración de la identidad, como uno de los derechos
básicos de los “niños/as”;
• la falta de opciones individuales y sociales enfrentadas por
su “madres/padres” para decidir y ejercer libremente el
derecho a su crianza;
• el nulo o inadecuado tratamiento brindado por el Estado a la
atención de su problemática, cuando era un recién nacido.

Si resulta complejo para un “niño/a” saber que su madre no quiso


criarlo, ¿por qué habría de resultarle menos difícil saber que no pudo
hacerlo?.
Reflexionar sobre estos aspectos, permite sin duda evitar que opere una
visión simplista y perversa del problema, y su profundización tal vez contribuya
en parte, a concebir esta problemática más allá de su lógica dual.

16
PLANTEO DEL PROBLEMA
En referencia al Trabajo Social realizado desde el Hospital Argerich 12,
con “madres/padres” que manifestaron la intención de entregar a su
“hijo/a” en adopción durante el período 93/99 13, fue posible advertir cierta
constante, a través de la práctica cotidiana, que merece particular atención:

La mayoría de los casos abordados presentaban como común


denominador, motivaciones maternas de entrega basadas directamente en la
inexistencia de mínimas condiciones de vida para asumir la crianza.

Es a partir de esta observación que surge la inquietud de profundizar


esta relación, siempre con la convicción de considerar que la existencia de una
reciprocidad entre ambas dimensiones implica, más allá de un problema social,
una violación esencial a los derechos humanos, tanto de los “niños/as” como
de sus madres y padres.

12
El Hospital Argerich es considerado un efector de salud clasificado como “General de
Agudos” -con relación a su mayor nivel de complejidad y a la atención de distintas patologías-,
dependiente de la “Secretaria de Salud”del G.C.B.A. El mismo, se encuentra ubicado en el
Barrio porteño de la Boca de Capital Federal, comprendiendo su “área programática”
principalmente los barrios de: La Boca, Barracas y San Telmo, donde se registran los mayores
índices de pobreza de la Ciudad. de Bs. As (entre ellos la mayor tasa de mortalidad infantil). No
obstante, en relación con su “área de influencia”, la población atendida proviene en un 50 %
de Capital Federal y el otro 50% del 1º y 2º cordón del conurbano bonaerense, donde se
registran extensos bolsones de pobreza de tipo estructural.
13
La elección de este período correspondió casi exclusivamente, a la ventaja ofrecida por la continuidad
del desempeño profesional de la autora durante esos años, en las área de neonatología y maternidad del
citado hospital. En tal sentido, la modalidad de la práctica profesional instrumentada en esa etapa y
actualmente, cuenta con la particularidad de haber unificado la atención y registro de los casos, en base al
criterio y desempeño común de dos profesionales del área.

17
CAPÍTULO 4

MARCO TEÓRICO

“llegué tarde al sistema,


ya estaba enchufado,
así funcionando”

GustavoNapoli

18
Algunos conceptos teóricos
Más allá de lo natural que puede resultar el tema de laadopción en
nuestros días, entender en sí mismo el hecho de que un “niño/a” pueda ser
“entregado” y “adoptado” no implica una tarea sencilla. En principio se torna
necesario examinar los conceptos más significativos y cercanos a esta realidad
social, para comprenderla más acabadamente.
Considerar las concepciones actuales que sostiene nuestra Sociedad
sobre los temas de: “infancia”, “familia”, “mujer y maternidad”, “adopción”
y la “entrega de un hijo”, a la vez que enmarcar estos elementos desde su
perspectiva histórica, constituye una tarea fundamental para develar el
eminente carácter de producción social de esta problemática.
En tal sentido, el objetivo del presente capítulo consiste en realizar una
revisión histórica de estos conceptos, a la luz de los aportes teóricos
proporcionados por los autores escogidos para tal fin. Esta propuesta pretende
además, enriquecer el análisis y la reflexión del tema, por medio de un
reconocimiento crítico de las prácticas y representacionessociales más notorias
de cada tiempo histórico-social.

Para iniciar este recorrido, fueron escogidos algunos conceptos de la


obra de Castoriadis C., referidos a la posibilidad de concebir la realidad
socioculturala partir de sus “significaciones colectivas”. En su enfoque,
estas últimas constituyen el producto del “imaginario social” -en tanto
capacidad de “creación/invención” de una Sociedad-, a la vez
querepresentanla “creación simbólica” de un colectivo social “para definir su
mundo, las cosas que en él se encuentran, las relaciones de esas cosas entre
sí y con los individuos que habitan ese mundo” 14.
Al decir de Malacalza, “todo lo que se presenta a nosotros en el mundo
social-histórico, está indisolublemente tejido a lo simbólico. No es que se agote
en él. Los actos reales, individuales o colectivos –el trabajo, el consumo, la
guerra, el amor, el parto-, los innumerables productos materiales sin los cuales
ninguna sociedad podría vivir un instante, no son símbolos. Pero unos y otros
son imposibles fuera de una red simbólica” 15
En tal sentido, Castoriadis señala que “las instituciones no se reducen a
lo simbólico, pero no pueden existir más que en lo simbólico. [...] Consiste en
ligar a símbolos (a significantes) unos significados (representaciones, órdenes,
conminaciones o incitaciones a hacer o a no hacer, unas consecuencias) y en
hacerlos valer como tales, es decir hacer este vínculo más o menos forzado
para la sociedad o el grupo considerado” 16.
Desde esta perspectiva, la realidad de un determinado tiempo histórico-
social no debería ser pensada como aquello que está dado por naturaleza
(independientemente de nuestra mirada y acción sobre ella), sino como
imaginación colectiva, capaz de crear-fabricar individuos sociales y construir
nuevas realidades: “Lo que le permite a una Sociedad pensarse como esa y no

14
Zapolsky, Leonor. “El concepto de realidad en la obra de C. Castoriadis”-Cuadernillo temático Nº 11.
Publicación “Desde el fondo”. Revista de Trabajo Social. Universidad Nacional de Entre Ríos. Pág. 2.
15
Malacalza, Susana Leonor: “La autonomía del sujeto. Diálogo desde el Trabajo Social”. Editorial
Espacio, 1º Edición. Buenos Aires, año 2000. Pág 65 (Cita Nº6).
16
Castoriadis, C. “La institución imaginaria de la Sociedad”. Vol. I. Editorial Tusquets. Buenos Aires,
1993. Pág. 201.

19
como otra, es la particularidad de su mundo de significaciones”, o en otros
términos, “...cada sociedad instituye en cada momento un mundo como su
mundo o como el mundo 17”
En concordancia a estos aportes, fue también considerado el concepto
de “representaciones sociales”planteado por Páez D. referido a “una forma
de conocimiento, socialmente elaborado y compartido con una orientación
práctica y dirigido a la construcción social de una realidad común en un
conjunto social” 18. El mismo resulta principalmente útil en la tarea de indagar
aquellas imágenes, creencias y valores usadas antiguamente por los sujetos
sociales en la producción de sus significaciones colectivas, con la finalidad de
profundizar los discursos y prácticas sociales presentes en nuestro tiempo
histórico-social.

ACERCA DE LOS “NIÑOS/AS”

En principio es relevante destacar que los conceptos de “infancia y


niñez”, tal como son entendidos en la actualidad, constituyen el producto de su
evolución histórica a través de los últimos siglos.
Estos conceptos no han permanecido estáticos, sino que, por el
contrario, han ido variando de modo tal, que en cada tiempo histórico-social es
posible encontrar una “idea” de niño, que es coherente con sus propias
concepciones, teorías y prácticas sociales. Algunas de estas ideas y prácticas
subsisten en la actualidad, otras han sido erradicadas por completo y otras
simplemente han variado en su forma hasta llegar a nuestros días.
Si bien en la actualidad resulta un acuerdo básico de las sociedades
modernas referirse a la “niñez” como a una de las etapas vitales del ser
humano 19, no es oportuno considerar que esta concepción constituya una
premisa ahistórica, universal y natural, como bien puede apreciarse en
múltiples referencias históricas de autores como Lloyd,De MauseyPhilippe
Aries:

Al respecto, partiendo de las civilizaciones más antiguas como las de


Grecia y Roma, es posible observar la representación del niño como un“ser
carente de valor social”, situación que propició la naturalización de un
conjunto de prácticas tales como el infanticidio, el abandono y los abusos
físicos y sexuales, sin que ello implicara reprobación o condena social.
A partir de la evolución del Cristianismo y de sus diversas orientaciones,
comienzan a surgir las primeras imágenes valorativas asociadas principalmente
a representaciones ambiguas y contradictorias, tales como “lo angelical”y “lo
demoníaco”, según fuera el dogma que proveyera la visión.
Desde esta segunda percepción, se evidenció la necesidad de “sujetar
al niño” para que no causara males, recurriendo por largos siglos al uso de
fajas o ataduras en los primeros años de vida. Del mismo modo, a medida que
el niño iba creciendo, se apelaba tanto al empleo de figuras atemorizantes

17
Zapolsky, Leonor: Ibid, pág. 2.
18
Paez D. San Juan, C.C. Romo I y Vergara A.: “Sida: Imagen y Prevención”. Ed. Fundamentos, Madrid,
1991.
19
Esta etapa es considerada como de mayor vulnerabilidad y de requerimientos especiales, por
corresponder precisamente al período de desarrollo y crecimiento del ser humano.

20
(fantasmas-brujas), como de azotes, encierros y brutales palizas, con la
finalidad de doblegar el espíritu infantil.
Ya avanzada la Edad Media, la atribución de una imagen que lo
caracterizaba como “adulto en miniatura”, generó la incorporación de su
figura a escenas de adultos, sin atención especial y expuesto a innumerable
cantidad de accidentes y muertes principalmente por negligencias.
En este aspecto, la ausencia de la noción de cuidados y la falta de
prestigio social asignada a la tarea de la crianza permite esclarecer, en parte, la
alta mortalidad infantil registrada en la época, el abandono y la recurrencia de
las madres a los servicios de nodrizas para la atención de los hijos.
En tal sentido, más allá de las diferencias sostenidas sobre la historia de
la infancia por los autores previamente citados, ambos coinciden en afirmar que
sería recién a partir del siglo XVll, que el niño comienza a ser considerado en
forma incipiente a partir de su “condición social diferenciada”. Esta situación
no sólo tuvo lugar a raíz de los avances tecnológicos y económicos, sino
también como resultado de un complejo proceso de transformaciones
experimentado por los adultos en la evolución de sus sentimientos con relación
a los “niños/as” (De Mause/1991).
Por medio de esta resignificación, lentamente se le fue otorgando a esta
etapa la valoración de “período especial de desarrollo en la vida de la
persona, que debe ser cuidado y guiado”,dando como resultado el paulatino
surgimiento de distintos saberes -como la pediatría y la pedagogía- para el
logro de este cometido.

Siguiendo esta evolución es posible afirmar entonces, que la concepción


de infancia vigente en la actualidad es producto de su desarrollo a través de los
siglos XVIII y XlX. Este proceso, al estar estructuralmente ligado al surgimiento
capitalista, fue generando paralelamente la visión del niño como “riqueza
potencial”, otorgándole así un valor de tipo mercantil.
El primer momento de este cambio, se caracterizó por la prosecución del
objetivo de “socialización de los niños”, fruto de la antigua concepción
medieval tendiente a adjudicar características maléficas a las limitaciones en la
comprensión y raciocinio propias de esta etapa del crecimiento.
En este sentido, la idea de socialización consistió básicamente en
impartir disciplina, vigilancia y castigos corporales, a través de “mecanismos
informales o blandos de control social” tales como la “familia” y la
“escuela”.
Es importante destacar que si bien estas formaciones sociales existían
previamente, en esta etapa se resignifican, ya que el niño comienza a ser
ubicado como centralidad en el “ámbito familiar”, dando lugar a la
conformación del nuevo modelo de “familia nuclear”. Del mismo modo, la
“escuela” experimenta un cambio radical en sus funciones, ampliando su tarea
de “transmisora de conocimientos” a la de “educadora social”.
Esta nueva modalidad de organización social, caracterizada por ambas
transformaciones, también resultó posible a partir de la presencia de los
diversos cambios de tipo político-económico del período, tales como la
consolidación del Estado y la individualización de los salarios.

Una vez instaurado el proceso de industrialización, las modificaciones de


la época generaron nuevos fenómenos sociales como el abandono de la vida

21
rural, los procesos migratorios y el hacinamiento en las grandes ciudades,
promoviendo el surgimiento de nuevas representaciones sociales para los
niños.
Los sectores más altos de la sociedad comenzaron a presentar
inquietudes y preocupaciones relacionadas con las escasas posibilidades de
socialización de los “niños/as” en este nuevo marco. En este aspecto, sobre la
base de ideales de “defensa social” 20 propios de la clases medias y altas -y
no desde un propósito desinteresado de protección de la infancia-, fueron
surgiendo lentamente distintos movimientos sociales a quienes se les adjudica
históricamente la “invención del fenómeno de la delincuencia juvenil”
(Platt/1988).
Esta “creación/invención” básicamente consistió en unificar bajo la
misma concepción de peligrosidad, las categorías de “menores
abandonados”,con quienes fuera necesario emprender una tarea caritativa, de
protección y prevención, y la de “menores delincuentes”, a quienes les
fueran atribuidas distintas conductas de tipo antisocial y con quienes fuera
necesario promover una tarea asistencial para evitar la delincuencia adulta.
Esta asociación encontró su razón de ser, en una sociedad cuya
transformación económica implicó una nueva forma de acumulación de la
riqueza, y por ende, la necesidad de protección de los sectores propietarios a
través de medidas de control, vigilancia y represión, implementadas por el
Estado sobre cierta parte de la infancia.
Con la construcción de este “nuevo problema social” asociado a lo
peligroso, diferente, anormal y patológico, fueron surgiendo nuevos objetivos
relacionados con la protección, reeducación y resocialización de los niños/as, al
producirse la falla de los mecanismos informales de control social, o en otros
términos, cuando la familia generalmente pobre no constituía adecuada
garantía para el cumplimiento de la función de protección de sus niños.
De este modo, se recurrió a la creación de una amplia batería de
“mecanismos formales o duros de control social” que incluyeron desde
reformatorios, institutos, tribunales y justicia para los “menores”, que muy
prontamente fueron perfeccionados y trasladados desde los centros
hegemónicos hacia América Latina, perdurando hasta nuestros días.
Cabe destacar que todo este proceso de construcción tuvo como aporte
fundamental el sustento teórico-científico de diversas teorías hegemónicas de
la época tales como:
• la “teoría darwinista”,portadora de la idea de “evolución” y “selección
natural” de la humanidad y la supervivencia del más apto”;
• la “teoría positivista”, cuyo suministro reforzó las ideas de“delito o
conducta desviada”, por un lado, como enfermedad individual, no
considerando la influencia del contexto social, y la de “cura o rehabilitación”,
por el otro, a través del tratamiento reeducador y resocializador.

Con la contribución de estas corrientes se asiste, por un lado, al


nacimiento de las concepciones teóricas y prácticas sociales de las principales
ciencias encargadas del saber en la niñez, y por otro, al enriquecimiento de la
concepción jurídica denominada “paradigma de la situación irregular” cuyos
resabios se encuentran aún vigentes en la actualidad.

20
Estos ideales están principalmente referidos a la “seguridad” y al “orden público”.

22
En principio este paradigma concibe a todos los “niño/a”s como
“incapaces” para “hacer” y “actuar” con relación a sus “bienes”
y“personas”,.debido a su “incomplitud” en el proceso de desarrollo evolutivo.
Esta idea permite sustentar la relación de dependencia y sujeción de los
“niños/as” al poder absoluto de los adultos, ya sea a través de la “Patria
Potestad” o del “Patronato del Estado”.
En tal sentido, la noción de “incapacidad de hecho” se torna a su vez
en “incapacidad de derechos”, ya que al negarse la progresiva evolución de
facultades que el “niño/a” va adquiriendo en el proceso madurativo, sólo se
estima como necesario su supervisión y control, hasta el logro de la capacidad
plena que caracteriza a la edad adulta.
De este modo, se desestima la obligatoriedad de brindar protección y
garantía a los derechos que les competen tan sólo por su condición de seres
humanos, inhabilitándolos como “sujetos” con cierta autonomía para su
ejercicio, y ubicándolos indefectiblemente como “objetos de tutela”.
La aplicación de esta concepción por parte del Estado resultó selectiva,
ya que comprende principalmente a aquellos “niños/as” que:
• o bien no se encuentran bajo la patria potestad de los padres o de sus
representantes legales;
• o bien se ubican en una situación visualizada como de “peligro y/o
abandono moral y/o material”,asociada generalmente a situaciones de
pobreza.
Al decir de Cillero Miguel (Unicef), con relación al surgimiento de la legislación
de menores correspondiente a este paradigma, “las leyes de menores, a
diferencia de lo que aparentan, no se estructuran a partir de la legítima
diferenciación jurídica entre adultos y no adultos, sino en una radical
separación de dos tipos de infancia: la que tiene los derechos satisfechos
debido a la protección familiar, y aquella que no los tiene. A los primeros no se
les aplicarán las nuevas leyes, a los segundos, en cambio, se les protegerá y
controlará su conducta a través de los mecanismos judiciales y administrativos
creados por la ley, que vienen a compensar las debilidades del sistema social y
familiar” 21.
De este modo, “menor” resultó ser la denominación más frecuente
paradesignar en forma indistinta a los “niños/as” abandonados, irregulares y
delincuentes, en donde la modalidad de protección, control y represión por
parte del Estado, consiste en la privación de la libertad por tiempo
indeterminado como medida privilegiada de tratamiento, independientemente
de la situación de que se tratara. En este aspecto, se busca de manera
uniforme dar respuesta a la “infancia irregular” -peligrosa o en peligro de
serlo-, mediante la disposición de su cuerpo y la segregación de su núcleo
familiar,cuando la situación no resulta funcional al modelo hegemónico vigente.
Esta representación de la niñez, mediada por la pertenencia a diferentes
estratos sociales y capacidades, generó la coexistencia dedistintas
concepciones del “ser niño” y del “hacer” con ellos, en el mismo tiempo
histórico social.
En este sentido, la “justicia de menores” no tomó a su cargo la tutela
de los intereses de todos los “niños/as” por igual, sino que produjo juicios,

21
Cillero, Miguel: “Los derechos del niño: de la proclamación a la protección efectiva”. Artículo de
UNICEF. Pág. 3.

23
diagnósticos, estigmatizaciones, etiquetamientos e institucionalizaciones sobre
los “niños/as” de los sectores más pobres. Es precisamente en este sector
donde fueron más fácilmente advertidas las situaciones de desamparo
motivadas por estados de carencias y donde tuvieron históricamente -y aún
tienen lugar- las mayores omisiones por parte de las políticas públicas del
Estado.
Más allá de estas consideraciones, a la vez que se advierte el
fortalecimiento y perfeccionamiento de este modelo, durante el último siglo se
encuentra también presente el surgimiento de un nuevo paradigma que pugna
por lograr un mayor desarrollo desde la última década: el“paradigma de la
protección integral”. Su basamento ideológico conceptual surge a partir de la
C.I.D.N., e implica por primera vez en la historia, la concepción del “niño/a”
como “sujeto de derecho”. Este paradigma amplía la noción de ciudadanía a
toda la infancia, promoviendo la protección integral del “niño/a” dentro del
medio familiar y/o local, y reservando la intervención del Estado sólo a la
“defensa de sus derechos vulnerados”.

ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA FAMILIA

Al visualizar estas concepciones de infancia en el marco de la familia


moderna, puede observarse que las mismas señalan a las “familias pobres”,
imprimiendo con énfasis una connotación negativa y estigmatizante,
relacionada al desempeño de sus roles parento-filiales.
A través del “paradigma de la situación irregular” puede apreciarse
cómo la función del Patronato del Estado tiene bajo su dominio el control de la
autoridad paterna sobre los hijos, inmiscuyéndose en el ámbito privado-familiar,
ante situaciones consideradas de inconducta o negligencia por parte de los
padres.
Como ejemplo de estas actuaciones, resultan ejemplificadoras las
siguientes definiciones aportadas por el Instituto Interamericano del Niño 22:

• abandono material:“descuido del menor en la alimentación, higiene,


vestuario y medicación por incumplimiento de los deberes asistenciales
correspondientes a los padres tutores o guardadores” ;
• abandono moral:“carencia en la educación, vigilancia o corrección del
menor, suficiente para convertirlo en un ser inadaptado para la
convivencia social, por incumplimiento de los deberes correspondientes a
los padres o a quienes esté confiada su guarda”.

Estos conceptos que ponderan lo “material” sobre lo “afectivo”, sobre la


seguridad emocional y sobre la identidad en el desarrollo evolutivo de un
“niño/a”, comienzan a forjarse a partir del proceso histórico de desarrollo
capitalista. En el mismo tiene lugar un cambio sustancial en la concepción del
“ser” familiar, pasando desde el mundo de lo privado, clandestino y
sospechoso, hacia el mundo de lo público, visible y universal. A partir de las
representaciones sociales que van surgiendo, el ámbito “privado familiar”,

22
Bisig, Elinor: “La declaración de estado de abandono”. Diario “La Hoja”. Pág. 3.

24
poco a poco comienza a ser considerado un fenómeno de carácter “público-
social”.
En esta evolución se produce la identificación y simbolización social de
la “familia pobre” como familia “de y enriesgo social”, pudiendo
considerarse que si la pobreza alude a la desprovisión total o parcial de bienes
o recursos valorados socialmente, la misma se convierte automáticamente en
inmoral -a criterio de los sectores hegemónicos-, ya que no tener y no
progresar, confirman las escasas virtudes éticas de los carenciados.
Desde este lugar, la familia pobre es percibida como un espacio social
capaz de no garantizar el cumplimiento de las normas sociales, ni los
comportamientos o conductas esperadas, llevando de este modo al peligro
moral y/o material a sus “niños/as”. La falta de educación, vagabundeo u otras
conductas denominadas como “desviadas” son consideradas así como
altamente peligrosas para el conjunto social, resultando promotoras de la
pronta intervención del Estado.
De este modo, la visualización de “la pobreza” como estigma 23, se
constituye en un elemento que compromete seriamente las posibilidades de
construcción de una subjetividad, que no esté asociada a la “falta”y a lo
“peligroso”.
El juzgamiento de estos padres implica tanto una descalificación a su
capacidad para asumir la crianza, como una sanción a su condición de
pobreza, generando que sus hijos sean dispuestos judicialmente, en lugar de
ser atendidas sus necesidades asistenciales en el marco familiar. Una vez
llegada esta instancia, ciertamente se ven dificultadas las posibilidades de
retorno de los mismos a su hogar, ya queestos grupos familiares gozan del
descrédito a que su posición de clase los condena.
De este modo, se pasa por alto que las responsabilidades de estas
familias también están asociadas a la “libertad de elección”, dentro de un
espectro de oportunidades que no tienen -precisamente por su condición de
pobreza-, y que determinan las escasas o nulas posibilidades de cumplimiento
de las expectativas planteadas por el sistema, para revertir su situación.
Estos aspectos resultan relevantes, si además se toma en cuenta que la
concepción de “familia moderna” no contempla la diversidad, ya que las
funciones parento-filiales son determinadas hegemónicamente por los valores y
creencias de la sociedad capitalista, obturando otros modelos familiares
alternativos.
Sobre la base de la racionalidad económica propuesta por este sistema,
el imaginario social fue privilegiando paulatinamente un modelo de familia
compuesto por la “pareja conyugal y los hijos”, que conviven bajo un mismo
techo. Este modelo comúnmente denominado “familia nuclear”, lentamente fue
desplazando y descalificando otros arreglos familiares -como es el caso de la
familia extensa o ampliada-, cuyas redes de parentesco y niveles de
organización ofrecen mayores posibilidades de contención de los niños en
situaciones de pobreza (Fonseca/1998).
Por otra parte, la naturalización del modelo de familia nuclear, como el
“deber ser” de la institución familiar, contribuyó a reforzar la estereotipia de los
roles de sus miembros (madre-padre-hijos), no posibilitando su flexibilidad y

23
Aquí se alude al concepto de Goffman/1970 que permite entender el estigma como “rasgo de
connotaciones negativas, no por tratarse de características despreciables en sí mismas, sino por
constituir significaciones que han ido elaborando los sujetos sociales”.

25
movilidad en situaciones de cambios sociales, si no es en el marco de su
trasgresión y culpabilización.
Al respecto, diversos cambios acontecidos a nivel mundial en la segunda
mitad de este siglo (económicos, tecnológicos, culturales, demográficos, etc.)
han tenido especial impacto en la constitución y morfología de la familia
moderna, promoviendo la aparición de una amplia gama de arreglos de
convivencia, tales como los hogares uniparentales, monoparentales -
principalmente a cargo de mujeres solas-, familias ensambladas y extensas.
Estos modelos coexisten en la actualidad en forma simultánea con la
familia nuclear, aunque resultan severamente cuestionados y juzgados,
principalmente en su capacidad de contención de los “niños/as”.
En nuestro país este aspecto cobra especial relevancia, si se toma en
cuenta además que los cambios socioeconómicos producidos en la última
década -desempleo, subempleo y precarización del mercado laboral-, trajeron
aparejada una importante crisis en el sistema representativo de los roles
familiares tradicionales.
De este modo, partiendo de una caracterización familiar relacionada a un
“adulto-hombre” que proveía económicamente y ostentaba autoridad al
interior de la familia, se pasa compulsivamente a un reacomodamiento que, en
el mejor de los casos, está dado a partir de la salida femenina a un ámbito
laboral también precarizado, ya no por motivos de elección sino por razones de
supervivencia del grupo. Este cambio si bien afectó la subjetividad e identidad
de ambos géneros, impuso especialmente a las mujeres un doble
sometimiento, no sólo en el ámbito doméstico sino en el laboral, generando un
incremento de la desigualdad y un mayor ejercicio de la violencia simbólica
sobre ellas.
No obstante estas diferencias, es oportuno destacar que una vez
debilitadas social y económicamente las funciones de las familias, quedan
seriamente comprometidas las posibilidades de ambos padres para responder
en forma adecuada a las funciones de cuidado, afecto y socialización de sus
hijos, ya que no cuentan con las oportunidades históricas concretas para su
realización.

PENSANDO LA RELACION MUJER-MATERNIDAD


Al correr los velos de la historia es posible visualizar la maternidad, más
allá de su aspecto estrictamente biológico, como “producción construida
socialmente”, a partir de lo que las madres “hacen” y “sienten” según su
época y condición social.
Al respecto, el estudio histórico realizado por Elizabeth Badinter
constituye un valioso aporte para identificar la trascendencia que asume la
maternidad, según el valor social que le sea asignado en cada tiempo y
sociedad.
En el mismo la autora analiza la ausencia de “amor maternal”
vislumbrada en la Sociedad Francesa de los siglos XVII y XVIII, y su costoso
proceso de reconstrucción durante los dos siglos posteriores: “... durante un
período que se prolongó durante dos siglos, la conducta de las madres osciló

26
muy a menudo entre la indiferencia y el rechazo. 24 [...] A partir del siglo XVIII
vemos perfilarse una nueva imagen de la madre, cuyos rasgos no dejaron de
acentuarse en el curso de los dos siglos siguientes. 25[...] casi cien años hicieron
falta para borrar el grueso del egoísmo y la indiferencia maternal”. 26
En este relato es posible observar que, más allá de la diversidad de
prácticas infanticidas que abarrotan la historia desde los albores de la
humanidad, la frialdad, el abandono y el descuido en el vínculo materno no son
características tan remotas, sino que preceden a la actual conformación de la
familia moderna, siendo advertidas desde el siglo XV en bastas regiones de
Europa y Norteamérica. Desde esa época el principal signo de rechazo
materno lo constituyó la negativa a asumir la crianza en forma personal,
entregando los hijos al cuidado de nodrizas -generalmente fuera del hogar-, y
desentendiéndose de toda obligación durante los primeros cuatro o cinco años
de vida. Con posterioridad lo usual no estaba dado por el retorno de los hijos al
hogar paterno, sino por su envío en calidad de aprendices a casa de
preceptores y vecinos, hasta alcanzar la edad apropiada para su internación en
colegios o seminarios.
Por otra parte, el sistema de crianza impartido por las nodrizas favorecía
la existencia de altos niveles de mortalidad infantil, que encubrían
solapadamente otras modalidades de infanticidio y abandono. Según cita De
Mause, ”... el niño confiado a un ama de cría estaba expuesto a ser ahogado,
aplastado, dejado caer, sufriendo así una muerte prematura; o puede ser
devorado, mutilado o desfigurado por algún animal salvaje.” 27.
Estas prácticas que en principio partieron de las mujeres de la
burguesía, fueron paulatinamente impuestas a todos los sectores sociales, ya
que la crianza de hijos era concebida como un obstáculo para el desarrollo de
la vida personal, conyugal y comercial.
En tal sentido, Donzelot sostiene que “el recurso de las nodrizas del
campo era una costumbre dominante entre las poblaciones de las ciudades.
Las mujeres recurrían a ellas bien porque estaban demasiado ocupadas a
causa de su trabajo (esposas de comerciantes y de artesanos), o bien porque
eran lo suficientemente ricas como para evitarse el trabajo de la crianza” 28.
En este plano, el desprendimiento y la indiferencia demostrada por las
mujeres con relación a la crianza de sus hijos, difícilmente puedan ser
entendidas como conductas anómalas, sino como significación social colectiva
creada y compartida por los sujetos sociales de la época,como bien podría ser
inferido de la siguiente cita de Badinter: “¿Qué pensar de una conducta
patológica que afecta a tantas mujeres de condiciones diferentes y que se
prolonga durante siglos?” 29.
Al respecto De Mause señala: “la costumbre persistió inexorablemente
hasta el siglo XVIII en Inglaterra y en Norteamérica, hasta el siglo XIX en
Francia, y hasta el siglo XX en Alemania”. 30

24
Badinter, Elizabeth: “Existe el amor maternal. Historia del amor materno. Siglos XVII al XX”. Ed.
Paidós/Pomaire. Barcelona, 1981. Pág. 16
25
Badinter, Elizabeth: Ibid, pág. 166.
26
Badinter, Elizabeth: Ibid, pág. 165
27
De Mause, Lloyds: “Historia de la infancia”. Cap. I: ‘La Evolución de la Infancia’. Ed. Alianza.
Madrid, 1991. Pág. 63.
28
Donzelot, Jacques: “La policía de las familias”, Ed. Pre-textos. Valencia, 1979. Pág. 14.
29
Badinter, Elizabeth: Ibid, pág. 12
30
De MauseLloyds: Ibid, pág. 63

27
El retorno hacia una progresiva revalorización de “la maternidad”,
resultó un camino lento y sinuoso promovido por la Iglesia y el Estado, en su
esfuerzo mancomunado por favorecer el inminente surgimiento de la Sociedad
capitalista. En este nuevo contexto resultó privilegiada la actuación del género
masculino en el espacio de lo público, económico y político, mientras que el
ámbito de lo doméstico, le fuera reservado al desempeño de las mujeres y
los niños, generándose así la tradición de llamar a la madre al banquillo de los
acusados toda vez que se considere oportuno la rendición de cuentas sobre el
bienestar de los hijos.
La percepción del “niño/a” como potencial riqueza económica, propiciaba
un urgente cambio en los patrones de crianza tendientes a garantizar su
supervivencia. En tal sentido, se recurrió a la adopción de una amplia variedad
de mecanismos de convencimiento, disciplinamiento e imposiciones, que
afectaron principalmente a las mujeres al ser consideradas las más aptas para
el cuidado y la educación de los hijos, por su capacidad biológica/reproductiva.
Sin embargo, al no constituir la condición biológica suficiente garantía
para la asunción de dicha función -ya que las mujeres libres de la imposición y
presión socio-cultural pueden establecer otras prioridades-, resultó necesario
reforzar aquella condición desde el plano social, adjudicándoles una natural
capacidad de entrega personal generada a partir del “mito del instinto
materno”.
En función del instinto materno, se las presionó, amenazó y culpabilizó,
para que escuchasen el grito de la naturaleza y se hicieran cargo de sus tareas
instintivas, teniendo como principal recompensa la promesa de una total
realización femenina, cuando la norma consensuada socialmente sea
cumplida.
Este mito como organizador de sentido de las significaciones colectivas
referidas a la maternidad, constituye una de las construcciones centrales a
partir de las cuales la maternidad puede ser pensada, sentida y ejercida por los
sujetos sociales, como una realidad objetiva, universal y natural que la torna
incuestionable en su modo de ser y de entenderla.
Este mito opera exaltando la imagen de la “mujer-madre” como
aleación naturalmente verdadera, cimentada sobre sólidas bases objetivas de
tipo biológico -capacidad reproductiva femenina-, al mismo tiempo que le
otorga mágicamente una cualidad o propiedad subjetiva que le es indisociable:
el “amor materno”, a partir del cual la función materna queda socialmente
significada. En esta dinámica, la natural capacidad biológica para engendrar,
es traspasada al plano social como natural capacidad amatoria, constitutiva
de la “esencia” de cada mujer, e independiente de cualquier circunstancia
histórica e individual.
Ambas percepciones conforman una totalidad, una unidad coherente de
sentido que permite explicar la actual subjetividad colectiva, en donde la“mujer
madre” no puede ser concebida para nuestro mundo, sino es bajo el común
denominador que la significa, su “amor materno”.
La particularidad de este concepto reside en haber afianzado en el
imaginario social la idea de “instinto” en cuanto innato, natural, mecánico y
necesario, casi como si se tratara de adquirir involuntariamente los valores de
la bondad, el amor y el sacrificio una vez producida la activación de la

28
capacidad gestante, desentendiéndose así de su verdadera connotación como
“sentimiento humano”.
En tal sentido, Badinter sostiene: “El amor maternal es sólo un
sentimiento humano. Y es como todo sentimiento incierto, frágil, e imperfecto 31
[...] esencialmente contingente, aunque sea una conclusión cruel [...] puede
existir o no existir, puede darse y desaparecer [...] no puede darse por
supuesto. Es un amor ‘no incluido’” 32.
La maternidad es presentada así como predeterminada y revelada,
sostenedora de una verdad absoluta que admite las cosas de un sólo modo, de
acuerdo a las leyes de la naturaleza que designan la normalidad, y niega lo
diferente por su connotación patológica.
A través de la naturalización de la fórmula “ser madre es estar dotada
de amor maternal”, queda finalmente definida para esta sociedad qué es la
maternidad y cómo debe ser una madre.

A modo de disciplinamiento y a través de su mito fundante, la institución


de la sociedad impone sutilmente a sus individuos la “imagen ideal”, al mismo
tiempo que erige a los mismos como reproductores del mismo sentido, en un
complejo y vedado proceso de construcción “social/subjetiva” tendiente a
perpetuar lo instituido socialmente.
De esta manera, para garantizar su vigencia, se produce la
“negación/ocultación” de aquellos aspectos de la realidad que no se ajustan
al mito, lo desmienten o contradicen su verdad, ya que su legitimación social
parte de un ideal que determina el único modo posible de ser madre, ocultando
la diversidad de modos que se encuentra en constante emergencia, producto
de la capacidad imaginante de los sujetos, sus deseos y su hacer histórico.
En este sentido, si “el ideal” no llega a imponerse y el consenso social se
ve amenazado por una realidad no deseada, sin duda el imaginario social
acuerda la percepción de estar frente a una “no madre”, definida desde la
ausencia de su amor materno: la “madre desnaturalizada”, la “no
sacrificada”.
Todas estas expresiones semánticas aluden sin duda a la significación
colectiva de la “mala madre”, como aquella que, independientemente de la
modalidad adoptada, incumple la norma vigente de la concepción maternal.

En este marco ideológico, “la entrega de un “hijo/a” en adopción”


constituye una de las transgresiones más relevantes de este mito, ya que la
renuncia al “hijo/a” -cualquiera sea el motivo que la genere-, implica siempre la
negación del espíritu de sacrificio y abnegación que caracteriza al ser maternal.
Al respecto resulta ejemplificadora la apreciación de Carli que refiere que
existe una “... discusión posicionada entre la buena y la mala madre,
suponiendo que la primera es aquella que se entrega a su deber y al “mandato
de la naturaleza”, mientras la segunda “abandona” o “regala” a su “hijo/a”,
siendo alguien carente de afecto, con una “fertilidad ilegítima” 33”
Sin embargo, aún en nuestros días, a pesar de la efectividad de estas
concepciones y su poderoso arraigo en el imaginario social, resulta llamativo
advertir la necesidad de reforzar con tanta insistencia su significación, a través
31
Badinter, Elizabeth: Ibid, pág. 14
32
Badinter, Elizabeth: Ibid, pág. 309
33
Carli, Fabiana: Ibid, pág. 2.

29
de la narrativa, las prácticas y las intervenciones institucionales, como si se
tratara efectivamente de una idea débil, artificial y difícil de sostener.
Es posible advertir precisamente a partir de su constante reedición, su
capacidad de sobreponerse y perdurar a distintos cambios sociales, como los
acontecidos durante la segunda mitad del siglo XX con el acceso de la mujer a
la posibilidad de control de la natalidad -por el uso de la píldora anticonceptiva-
y su creciente inserción en el mercado laboral. Ambos fenómenos son
considerados de singular trascendencia -tanto en la conformación de la
subjetivad femenina, como en la redefinición de ámbitos de desempeño y
ejercicio de roles-, aunque están caracterizados por la desigualdad de impacto
de acuerdo a las diferencias económicas y socioculturales que atraviesan las
mujeres. Esta realidad puede ser constatada en nuestros días, a partir de la
falta de acceso de las mujeres -en su mayoría pobres- a políticas de salud
reproductiva, situación que afecta muy especialmente a las madres
comprendidas en la problemática estudiada.
Al decir de Badinter“... si el siglo XVIII lanzó la idea de la responsabilidad
paterna, el siglo XIX la confirmó acentuando la de la madre, y el siglo XX
transformó el concepto de responsabilidad maternal en el de culpabilidad
maternal” 34.

En base a las apreciaciones precedentes, es posible señalar que si el


“deseo maternal” no está determinado por un instinto innato -sino que
constituye el producto de un “saber-hacer heredado”-, su elección y
concreción depende también de diversos condicionantes de índole socio-
cultural:
• los recursos instrumentales, relacionados a la existencia de
mínimas condiciones materiales de vida. Los mismos incluyen la
posibilidad de disponer tanto de los “recursos materiales” (vivienda,
alimentos, etc.), como de “recursos humanos” (apoyo familiar, redes
sociales, etc.), necesarios e indispensables para la reproducción de la
vida cotidiana, que permitan hacer viable el proyecto de crianza de un
“hijo/a”;
• los recursos emocionales, relacionados a aquellos aspectos más
singulares del psiquismo que conforman las características
personales, construcción subjetiva, intereses y trayectoria de vida de
cada mujer.

De este modo, más allá de su pretendida universalización, lo que


distingue sistemáticamente el “deseo materno” de una mujer a otra, o de la
misma en distintos momentos de su vida, es sin duda lo específico de su
vivencia individual y social, o en otras palabras, la particularidad que adquiere
ese complejo entramado de factores que se ponen en juego en cada mujer
frente a la concepción de un “hijo/a”, en el marco de un contexto determinado
por su tiempo histórico social.
Esta complejidad también se encuentra presente, a la hora de enfrentar
“embarazos no deseados”, como lo señala Carli: “...En cuanto a las mujeres en
un embarazo no deseado, Irma Palma plantea varias posibilidades: la
cohabitación, la maternidad en soltería, el aborto y la entrega en adopción.

34
Badinter, Elizabeth: Ibid, pág. 147

30
Mientras las dos primeras opciones implican algún nivel de aceptación de la
relación con el hijo, la tercera y cuarta opción supone la determinación de
eliminar o abandonar esa relación, con las distintas representaciones sociales
que cada uno de ellos implica y el sistema de apoyo que requieren” 35.
Resulta interesanteanalizar estas opciones a la luz de los datos surgidos
de este estudio, ya que en ellos será posible advertir en qué medida las madres
pueden hacer uso de las opciones señaladas según sus posibilidades
socioeconómicas. De hecho los datos permitirían visualizar con mayor claridad
que las posibilidades señaladas no siempre implican “posibilidades de
elección”, sino tal vez “hacer lo único posible”, como bien puede ser
interpretado en los términos utilizados por diversas autoras:

“La realidad es que las madres biológicas no siempre dan a


sus hijos con el profundo sentimiento de estar haciendo lo
correcto, sino porque son presionadas para hacerlo. No es esta
elección la que lleva al arrepentimiento sino el forzarla” 36

“La elección de estas mujeres no siempre reproduce un


acto de libertad, suelen entregar a su bebé porque no pueden
mantener su crianza” 37.

TRATÁNDOSE DE LA ADOPCIÓN
Un primer acercamiento a la noción de adopción implica en principio,
contemplarla desde sus aspectos más legitimantes, como una de las
instituciones más destacadas de protección de la infancia:
• Desde el plano legalcomo institución jurídicamente reglamentada, por
medio de la cual se procura la creación de un vínculo filiatorio en aquellos
menores de edad que carecen del mismo.
• Desde el punto de vista éticocomo alternativa o solución viable para la
problemática de aquellos “niños/as” que por diversas razones, no pueden
permanecer con sus familias de origen.
• Desde una perspectiva estrictamente social como práctica cuya
finalidad consiste en la protección de los “niños/as”, mediante su
integración como “hijo/a” a un nuevo grupo familiar.

Estas representaciones sociales, al igual que las abordadas previamente, no


resultan una invariable obra de la naturaleza. Por tal motivo, se torna aquí
también necesario descifrar su vedado proceso de construcción social, para dar
cuenta del “ser” y el “hacer” de esta institución en nuestros días.
Al respecto, diversos autores como Colapintos, Leonidas (1996),
identifican dos momentos centrales en su evolución histórica:

l) La primer etapa está referida a las concepciones más antiguas, entre


las que se encuentra el “levirato”, originario de la India milenaria, que

35
Carli, Fabiana: Ibid, pág. 9.
36
Rothman Katz, Bárbara: “Recreathing motherhood- Ideologyn and technologyun in a patriarcal
society”. Cap.: ‘The give and take of adoption’. Ed. Wiw Norton & Company. U.S.A., 1990, pág. 130.
37
Giberti, Gore y Taborda: “Madres excluidas”. Grupo Editorial Norma Ensayo, 1997.

31
constituye el antecedente más remoto de esta institución, y que posteriormente
fuera tomado en su esencia por el pueblo judío.
El mismo tuvo su fundamento en el sentido religioso de “preservación del
culto de los muertos”, a través de la idea de “conservación de la descendencia
familiar”, y consistía básicamente en la obligatoriedad de apareamiento de las
viudas jóvenes con su cuñado o pariente más allegado, a fin de garantizar su
descendencia, bajo pena de muerte por su incumplimiento.
Con posterioridad, esta práctica fue paulatinamente abandonada y
reemplazada por la figura de “la adopción”, capaz de permitir el logro del
mismo objetivo, sin los múltiples inconvenientes de orden ético que generaba la
institución del levirato.
El citado autor sostiene al respecto que “la adopción fue conocida casi
sin excepción, en todas las sociedades de la Antigüedad, siendo factible que
los hebreos la hayan tomado de los indios, para transmitirla más tarde, durante
el éxodo a Egipto, pasando luego a Grecia y más tarde a Roma donde habría
de ser objeto de una legislación motivada, también en creencias similares” 38.
En este sentido, los romanos instauraron la filiación adoptiva no sólo
para asegurar el culto de los ancestros, sino para cumplir con el objetivo social
de posibilitar la transmisión del patrimonio, adquiriendo su implementación una
doble modalidad: “la adoption”, referida en la incorporación del niño en calidad
de hijo o descendiente en grado ulterior, y “la arrogation”, referida a la
adopción no sólo del niño sino de todo su grupo familiar, otorgándole así un
status de mayor jerarquía.

ll) La segunda etapa se caracterizó primeramente por la pérdida de


vigencia de la adopción durante la Edad Media y la Moderna, a raíz de la
superación de la antigua concepción que promulgaba la perpetuidad del linaje y
el escaso valor asignado a la niñez.
La adopción fue posteriormente retomada a partir de la Revolución
Francesa, siendo incluida por Napoleón en el código francés de 1800, como
institución capaz de brindar garantía a la sucesión de los bienes patrimoniales.
En ese momento, aunque aparece de manera incipiente la idea de
beneficiar a los matrimonios estériles y ayudar a los niños, esta intención no se
concreta ya que se le otorga un carácter de tipo “contractual”, que requiriendo
de la mayoría de edad de ambas partes, deja automáticamente excluidos a los
“niños/as”.

Avanzados los tiempos, es posible observar que el primer antecedente


relacionado a nuestra concepción actual, tiene su origen en la primera ley de
adopción de EE.UU., promulgada en 1851, no teniendo mayor trascendencia
hasta finalizada la primer guerra mundial.
A partir de este conflicto bélico, surge masivamente en Europa la
necesidad de contar con legislaciones que posibilitaran la protección de los
“niños huérfanos”, aunque más allá de ese objetivo, las primeras leyes
repararon principalmente en los adoptantes, a quienes este instituto les
brindaría una alternativa ante la imposibilidad de procrear.

38
Colapintos, Leonidas: “La desprotección de la familia carenciada: la adopción y el acto volitivo
viciado”. IX Congreso Mundial sobre Derecho de Familia “Derecho Familiar; Unidad y Acción para el
siglo XXI”. Centro de Convenciones de Atlapa, Septiembre 22 al 27 de 1996. Pág. 306.

32
Es recién a fines de la segunda guerra mundial, que podría señalarse
que la institución queda consolidada en su objetivo de bienestar del “niño/a”,
promoviéndose paulatinamente su alcance al segmento social de los
“niños/as” abandonados.

En el caso de Argentina, la problemática de la “niñez abandonada” fue


inicialmente abordada en épocas de la colonia a través de la Sociedad de
Beneficencia, organismo de destacada trayectoria por su influencia en la
constitución de las políticas de infancia durante los dos últimos siglos.
No contando hasta el momento con instrumentos de orden legislativo, el
Dr. Dalmacio Vélez Sarsfield, en su elaboración del Código Civil de 1880,
legisló por primera vez sobre diversas cuestiones referidas a niñez y familia,
excluyendo la adopción en base al pensamiento de la época, que consideraba
como no conveniente introducir en una familia a un individuo que la naturaleza
no había colocado en ella.
Llamativamente las situaciones de abandonos de los niños eran
resueltas en la época mediante la institucionalización de los mismos, primero a
través del “torno” -práctica anónima y legal de la Iglesia para el abandono en
Casa de los Expósitos-, y luego de 1892, momento en que el torno fuera
suprimido, se recurría a los “institutos de menores” creados por el Estado
para tal fin. Ambas prácticas fueron sostenidas desde la concepción de
distintos tipos de infancia, dando como resultado que los “niños
abandonados” no contaban -al igual que el resto de los infantes-con un ámbito
familiar para su adecuado crecimiento y desarrollo.

Recién en 1948 fue sancionada la primerley de adopción Nº 13252, en


el marco de una concepción sociopolítica basada en el Estado de Bienestar,
que desplazó a la tradicional Sociedad de Beneficencia, dando lugar a la
creación del Consejo Nacional del Menor y la Familia, como organismo del
Estado ejecutor de las políticas socialesdel sector. No obstante, este cambio
sólo dio sus frutos desde el aspecto político, ya que no produjo modificaciones
sustanciales en las concepciones y prácticas relacionadas con la niñez
abandonada.
Con posterioridad, como producto de la cruenta crisis de acumulación
capitalista -en un marco caracterizado por la alternancia de golpes militares y la
destrucción del Estado de Bienestar-, se produce en 1971 la modificación de la
ley anterior, dando lugar a la ley de adopción Nº 19134, erigiéndose en la
herramienta central a partir de la cual se generaba el ocultamiento de la
identidad y la realidad social de la “madre/padre” que entrega a su
“hijo/a” en adopción.
Entre sus medidas principales se encuentra la “no obligatoriedad” de
citar a juicio a los padres de origen y la “no admisión de su presentación
espontánea”, cuando se hubiere consentido en forma fehaciente la adopción
ante órgano estatal competente, autoridad judicial o por instrumento público.
Esta última modalidad, que consistía en renunciar a la patria potestad
frente a la presencia de escribano público, constituyó el principal instrumento
violatorio del derecho a la identidad de los últimos años, promoviendo el tráfico
y la apropiación ilegal de los niños.

33
Con el regreso de la democracia y la ratificación de la Convención de los
derechos del “niño/a” -en donde Argentina realiza una reserva referida a la
adopción internacional-, se sanciona en 1997 la ley Nº 24779, que regula la
adopción en nuestros días. Entre sus modificaciones más importantes, se
encuentra la “anulación de la escritura pública” como medio de entrega en
adopción, y en forma más ambigua, la “posibilidad/obligatoriedad” de que el
adoptado acceda al “conocimiento de su realidad biológica”.
Esta ley constituye un avance en relación a la anterior, aunque aún dista
mucho en su adecuación al cumplimiento de los preceptos de la C.I.D.N.,
precisamente por descuidar aspectos centrales como la consideración de la
problemática de la “madre/padre” de origen.
Si bien la C.I.D.N concibe las figuras legales de guarda, tutela y
adopción legal, las mismas son proclamadas a partir del reconocimiento de
las distintas prácticas culturales, capaces de garantizar la permanencia de los
“niños/as” en sus comunidades de origen, y respetando su etnia, religión,
cultura, lenguaje y educación.
Desde esta perspectiva, la institución de la adopción sólo tendría lugar
en casos muy específicos, como los señalados por Colapintos:
• “orfandad, por el desamparo total que tal circunstancia implica;
• imposibilidad cierta de los progenitores (caso de enfermedad, por
ejemplo), que los inhabilite para una atención adecuada de los hijos; y
• voluntad efectiva (no viciada) de los progenitores de desprenderse del
hijo”. 39
Sin embargo es posible preguntarse -a través de los resultados de esta y
de otras investigaciones- si son éstos y no otros –relacionados con situaciones
de pobreza- los verdaderos motivos por los cuales las familias entregan a sus
“hijos/as” en adopción.

La sociedad legitima la institución de la adopción a través de un


sostenimiento simbólico que es posible de advertir aún en sus aspectos más
técnicos y jurídicos. En este sentido cabe recordar que el tránsito por el instituto
de la adopción no implica un solo acto, sino un proceso reglado que contempla
diversas etapas tales como: la manifestación de la entrega; el acto legal de
renuncia a la patria potestad; la selección de padres adoptivos; el otorgamiento
de la guarda provisoria; el seguimiento vincular de la integración del “niño/a” a
su nuevo grupo familiar y la sentencia definitiva de adopción, en donde se le
otorga el carácter de “hijo/a” adoptivo/a. No obstante, a pesar de esta noción de
proceso, es posible visualizar que las tareas más frecuentes y los tiempos
asignados a cada una de las etapas, se encuentran más cercanos a la
simbolización social empleada para concebir esta realidad que al hecho jurídico
propiamente dicho.
En este aspecto suele producirse generalmente la reducción de la
“manifestación de entrega” al acto formal de renuncia a la patria potestad,
adquiriendo así la categoría casi de “trámite” o “gestión”, en detrimento del
adecuado tratamiento y asistencia de la problemática que le da origen. Del
mismo modo se privilegia el quehacer relacionado a la elección de los padres
adoptantes y a la inclusión del “niño/a” en su nuevo ámbito familiar.

39
Colapintos, Leonidas: Ibid, pág. 310.

34
Situación similar se evidencia en la “natural elección” del sistema de
“adopción plena” en desmedro de la opción “simple”, ya que mientras la
última implica la peligrosa posibilidad de preservación de la filiación biológica,
la primera ofrece en cambio, la ventaja de cumplimentar en todos sus aspectos
el significado de “tomar como propio”.
Cabe destacar que esta preferencia socialmente aceptada de la
adopción plena por la simple, es precisamente la que le niega a la
“madre/padre” de origen la posibilidad de optar por un sistema que, existiendo y
siendo legal, admite el resguardo de la “identidad biológica” y la “conservación
de la relación vincular”. En otras palabras, en nuestra concepción actual la
adopción implica siempre la “renuncia” no sólo a la crianza, sino también a la
filiación biológica, quedando por lo tanto las opciones de los padres de origen
reducidas a: “asumir la crianza -pueda o no pueda-”o “a entregarlo” bajo
esas condiciones restringidas.
Esta forma de operar sobre la realidad encuentra su fundamento en la
concepción social sobre la “madre/padre” que entrega a sus hijos, que como
“malos padres”, no merecen más que la negación social de su existencia. A
partir de esta premisa es posible focalizar toda la energía en la adopción, que
como acto reparatorio, no sólo va a remediar el cruel acto “materno/paterno”
brindando una familia a ese “niño/a”, sino que va a contribuir al logro de la
conformación de una familia, para aquellos que, deseando hijos no pueden
procrearlos.

De este modo, la adopción, como institución social, es propuesta en el


imaginario social como una alternativa capaz de brindar el mejor remedio para
los males de todos los sujetos implicados:
• Para el niños/as:porque representa la posibilidad de acceder a una familia.
• Para los padres adoptantes: porque implica la resolución de su
problemática para la concepción de un “hijo/a”.
• Para la “madre/padre” de origen: porque representa una opción ética que
le permite resolver la responsabilidad sobre un “hijo/a”, cuando por diversos
motivos no resulta posible asumir su crianza.
Al decir deRothman refiriéndose a los adultos implicados“... es una gran
solución moral para ambos: para la ilegitimidad y para la infertilidad, haciendo
una gran acción en dar el bebé a aquellos quienes pueden cuidarlo mejor y
haciendo una gran acción en tomar un bebé como propio” 40

LA ENTREGA

Desde la significación colectiva “la entrega”, simboliza el


desprendimiento e indiferencia de la “madre/padre” de origen, por su “hijo/a”.
No obstante, la utilización de este vocablo parece no representar en
forma acabada su connotación, siendo usual en el habla popular, reforzarlo a
través del uso de otras expresiones de mayor impacto en el imaginario social,
tales como: abandonar, deshacerse o regalar.

40
RothmanKatz, Bárbara: Ibid, pág 125.

35
Si en base a los principios sostenidos por la familia nuclear, dar un
“hijo/a” es entendido como un “acto moralmente condenable” -por estar
fundado en la carencia de amor materno- es factible entender que el abandono,
se erija como consecuencia directa de ese “desamor”, produciéndose una
reducción de la realidad a una única concepción posible: lo abandona, porque
no lo quiere.
Sin embargo como fuera señalado anteriormente, las situaciones de
“abandono”, suelen ser claramente diferenciables de las de “entrega en
adopción”, al menos por dos motivos:
• desde la práctica social, porque la problemática de entrega permite
conocer dos elementos centrales para el resguardo de la identidad
del “niño/a”: la identidad de la “madre/padre” que realiza el acto y
las “motivaciones” que desencadenan el mismo. Ambas por lo
general, suelen estar ausentes en las situaciones de abandono;
• desde los aspectos legales, porque la “entrega en adopción” implica
la renuncia al derecho de patria potestad en el ámbito de la Justicia
Civil, mientras el “abandono” constituye un acto penalizable, por la
situación de riesgo a la que se expone generalmente al “niño/a”.

No obstante en la “entrega en adopción”, a pesar de contar con la


ventaja de tener la presencia de la “madre/padre” que realiza el acto, poco se
sabe de “quiénes son” y “cuáles son sus motivaciones”.
Al respecto, diversos autores han profundizado este tema, brindando
valiosos aportes principalmente desde su aspecto teórico, o a través de
estudios exploratorios de alcance limitado, principalmente por la complejidad de
acceso al contacto directo con dicha problemática. Sin embargo, hacer
mención de estos aportes implica, no tanto referirse a la certeza en el nivel de
sus conclusiones, como a la riqueza implícita en sus consideraciones, por
tratarse de un tema del que poco se conoce:
• Carli:“En cuanto al estado del conocimiento sobre la problemática, los
hallazgos muestran que es poco lo que se ha escrito sobre la situación de
estas mujeres y, mucho menos aún sobre “su” perspectiva de la
problemática” 41
• Colapintos:“Esto nos lleva a las estadísticas, las que informan que el
enorme porcentaje de madres que abandonan o entregan a sus hijos se
encuentran en un estado total de carencias en el más alto sentido de la
palabra (circunstancias sociales, económicas, culturales, familiares, etc.),
y los sueltos periodísticos transcriptos son elocuentes al respecto....” 42;
• Fonseca:“¿Quiénes son entonces los que dan a sus hijos?. Aquellos que
no tienen como evitarlo -los parias, así también como las madres solteras
y los pobres-, aquellas mujeres que en ocasión del parto, no tienen
condiciones para mantener al niño..” 43;
• Rothman:“Las madres biológicas que dan a sus bebés en adopción sufren
la falta de poder por su juventud, por el estigma de la fertilidad
inapropiada, y con mayor frecuencia, la falta de poder por la pobreza” 44.

41
Carli, Fabiana: Ibid. Pág. 4.
42
Colapintos, Leonidas: Ibid, pág. 307.
43
Fonseca, Claudia: “Caminos de adopción”. Editorial Eudeba. Buenos Aires, 1998. Pág. 131.
44
RothmanKatz, Bárbara: Ibid, pág. 130.

36
Relevando a su vez los trabajos de investigaciónque más nos aproximan
a la problemática en nuestro país durante los últimos años, es posible destacar:
• “Madres Excluidas” de Giberti/Gore/Taborda/1997, que desde el plano
teórico valiosamente trasciende el enfoque individual, enmarcando la
problemática en una nueva categoría que la significa como proceso
social: “la exclusión social”.
• “Madres que ceden a sus hijos en adopción. El norte y el sur de la ciudad
de Bs.As.”de Aguilar/Compan/Garmendia/Valli/1999,referidoa unestudio
de investigación realizado recientemente en los hospitales públicos
Pirovano-Piñero de Capital Federal, que nos brinda en la actualidad la
mayor aproximación a la realidad de esta problemática, y que constituye
el basamento a partir del cual el presente trabajo intenta ampliar y
profundizar sus categorías de análisis tomando como eje el derecho del
“niño/a”.

Con relación a la trascendencia que asume el “acto de entrega”, resulta


interesante destacar las reflexiones que en el plano jurídico son aportadas por
Colapintos señalando que este acto:
• “..deja de ser un acto de libre voluntad, justamente porque el individuo
lo realiza impedido por fuerzas ajenas a su querer, constreñido por
circunstancias exógenas que vienen condicionando su voluntad”.
• “Entonces la carencia de voluntad libremente expresada violenta el
acto de entrega, vicia el consentimiento y convierte a la dación del hijo
en un acto volitivamente impuro: estoy queriendo sólo para evitar un
mal mayor, pero lo que hago sigue siendo un mal para mi” 45.

Estas apreciacionesadquieren mayor relevancia si se observan los


comentarios previamente señalados, en donde se destacan los factores
socioeconómicos y de exclusión social, como parte constitutiva de la
problemática.
En este plano, la variable socio-económica implícita en la problemática
ha dado lugar a los análisis sostenidos por diversos autores, sobre la
“adopción como una cuestión de clases sociales”, en donde se denuncia la
redistribución de chicos de las clases pobres a las clases medias, a través del
instituto de la adopción. Al respecto Rothman señala: “La adopción en América
es una situación de mercado competitivo […]; mientras todos los miembros del
triángulo adoptivo sufren, no todos sufren por igual [...]; los que son estériles
tienen poder social del que los otros carecen […] Es la joven madre, pobre, no
educada quien probablemente sentirá la presión, la pérdida por la elección” 46.

Como reflexión final seria imposible dejar de señalar la influencia de una


pronunciada “lógica dual” en la caracterización de las representaciones
sociales de las paternidades, comprendidas en esta problemática.
Parafraseando a Fonseca, ambas formas de ser padres -la biológica y
la adoptiva- se tornan excluyentes y no complementarias, ya que la idea de
bienestar del “niño/a” se concibe sólo dentro de la “familia nuclear” que admite
la existencia de una sola madre y un solo padre. Desde esta concepción, se

45
Colapintos, Leonidas: Ibid, pág. 307.
46
RothmanKatz, Bárbara: Ibid, pág. 130.

37
sustenta en el imaginario popular el interrogante de quién es la verdadera
madre.
Por un lado, la “madre/padre” de origen representa la concepción y el
vínculo “biológico/consanguíneo”. Por otro, los padres adoptantes representan
la crianza, la entrega cotidiana de amor, cuidados y educación. Esta dicotomía
implica una falsa controversia, que enfrenta a los sujetos sociales a la
necesidad de tener que definirse a favor de una de ellas, negando
indefectiblemente la existencia de la otra.
Ambas relaciones existen, porque el “niño/a” existe para ambos padres:
“Reconocer la relación que está terminando, no quita nada a la relación que
está por comenzar. [...] La maternidad de una madre no deja sin efecto la
maternidad de la otra” 47.
Sin embargo, estas concepciones son capaces de imprimirse con tanto
poder en la significación colectiva, que bien pueden ser ilustradas, a través de
diversas frases populares, como las analizadas por Fonseca:
• “madre hay una sola”,en alusión a la fuerza del vínculo sanguíneo,
ampliamente demostrada a través de los esfuerzos realizados por la
institución de la adopción para vedar los datos de origen.
• “madre es la que cría”,en alusión a la paternidad como relación social,
noción válida pero vulnerable, ya que debe ser constantemente
reafirmada para que no caduque.

En esta disputa, la adopción privilegia el papel de los padres adoptivos


impregnándolos de caridad y nobleza, produciendo la negación y ocultamiento
de la “madre/padre” de origen por su condición desnaturalizada.
Siendo el lazo de sangre incuestionable para el mundo occidental -ya
que ocultarlo demuestra su importancia-, es más fácil cuestionar el amor
materno, y más fácil aún, cuestionar a las madres y padres que entregan en
adopción a su “hijo/a”, cuando no se conocen las motivaciones que pueden
llevar a tal decisión.
Esta visión no es inocente, pero en todo caso habrá que tener presente
que:

“Una mujer que ha llevado un bebé en su cuerpo es


una madre. Su maternidad es parte de quien ella es, quien
ella siempre será para sí misma, sino para el niño. Ella
puede dar el bebé, ceder sus cuidados, ceder su
responsabilidad, terminar para siempre esa relación. Sin
embargo ella ha cambiado por lo que ha hecho, por haber
tenido ese chico [...] Que otra persona sea la madre de su
hijo no la borra como madre.” 48 .

47
RothmanKatz, Bárbara: Ibid, pág 126.
48
RothmanKatz, Bárbara: Ibid, pág 126 y 127.

38
Capítulo 5

DEL CONTEXTO Y
LASPolíticas Públicas

“...UNA MUJER QUE MERECE


VIVIR Y AMAR COMO OTRA
MUJER DEL PLANETA”

39
MILTON NASCIMIENTO

REFLEXIONES GENERALES

En nuestro país, tanto el Estado como la Sociedad Civil han proclamado


en forma reiterada su intención de contribuir al bienestar de nuestros “niños/as”
y adolescentes. Esta proposición fundada principalmente desde su aspecto
ético y moral ha sido enunciada -de uno u otro modo- por diferentes
paradigmas relacionados con la infancia y se ha constituido a través de los
tiempos, en eje orientador para la formulación e implementación de diversos
programas y políticas públicas.
Sin embargo, aún en nuestros días esta aspiración no sólo se encuentra
lejos de su realización, sino que asistimos cotidianamente a la dura realidad
social que señala: “cuatro millones y medio de chicos argentinos menores de
14 años -lo que representa el 45% del total de la población infantil- viven en los
hogares más pobres” 49
Si bien los derechos de los “niños/as” y adolescentes no se encuentran
limitados a la garantía sólo de sus derechos económicos 50, no puede dejar de
considerarse que el logro de su pleno desarrollo humano, como proposición
política, se encuentra vinculado al contexto socioeconómico en el cual tiene
lugar y a la voluntad política de priorizar la implementación de políticas públicas
necesarias para la defensa y garantía de los derechos enunciados.
En este aspecto, analizar el “panorama socio-económico” de los últimos
años, resulta tan relevante para comprender la realidad de la entrega en
adopción en nuestros días, como conocer la “concepción de infancia” que le da
sustento y que fuera abordada previamente:

CONTEXTO Y Políticas Públicas


Con posterioridad a la crisis de acumulación capitalista experimentada
en la década del ‘70 -basamento del nuevo reordenamiento macroeconómico
mundial-, los cambios acontecidos durante los años ‘80, propiciaron un
progresivo deterioro en la calidad de vida de los “niños/as” y adolescentes de
diversos sectores sociales.
Esta crisis estuvo principalmente caracterizada por la adversa
combinación en tiempo récord, de diversos indicadores macroeconómicos:

49
Secretaria de Desarrollo Social de la Presidencia de la Nación: “El 45% de los chicos argentinos son
pobres”, Diario Clarín, 8/6/1999.
50
De hecho, actualmente son relegados otros derechos esenciales referidos principalmente al ejercicio
ciudadano: participación, libertad de expresión, derecho a opinar, etc.

40
• Una creciente desindustrialización evidenciada en la disminución del
P.B.I.
• Un abultado déficit fiscal producto tanto de la exportación de capitales
en concepto de deuda externa, como también por la implementación
interna de un sistema de recaudación de impuestos regresivos.
• Y una paulatina desestabilización de los precios a raíz del proceso
hiperinflacionario que promovió, asimismo, un cruento impacto sobre
la esfera social.

Las transformaciones económicas repercutieron fuertemente en el


mercado laboral -caracterizado hasta el momento por el pleno empleo-,
generando un mercado de trabajo cada vez más fragmentado y excluyente, en
donde el desempleo, las reducciones salariales y la precarización de las
relaciones laborales (subocupación, informalidad, etc.), fueron acentuándose
cada vez con mayor énfasis.
Al estar históricamente ligado el nivel de acceso a bienes y servicios a la
condición de trabajador -principalmente del padre jefe de familia-, la exclusión
del mercado laboral implicó un marcado proceso de exclusión social, en donde
prontamente las familias experimentaron la incapacidad de generar ingresos
propios, que les permitieran atender a las necesidades básicas de
supervivencia de sus “hijos/as”.
Esta situación fue aún más comprometida para las familias
monoparentales -a cargo de mujeres solas-, en donde la pobreza está
combinada con aspectos de género más desfavorables, como los analizados
en el capítulo anterior.
Este proceso resultó aún más preocupante, al estar acompañado del
debilitamiento de las políticas públicas del Estado -vigentes desde mediados de
siglo-, a través de una profunda reducción del gasto público social y la
modificación sustancial de los arreglos institucionales.
El nuevo panorama económico social dio así como resultado, el
ensanchamiento cada vez mayor de la brecha entre pobres y ricos -producto de
un indiscriminado aumento de la concentración económica en una estrecha
franja de la sociedad-, y una modificación cuanti-cualitativa en la conformación
morfológica de la pobreza, a partir de la creciente desigualdad en la distribución
del ingreso.
Los sectores sociales más desfavorecidos, compuestos por aquellas
familias que hasta el momento no tuvieron acceso a servicios esenciales como
vivienda, agua potable, etc., empeoraron su situación al no poder cubrir los
requerimientos de una canasta básica, viendo ampliamente comprometida su
capacidad de reproducción de la vida cotidiana. A la vez, amplios sectores
medios -que sin carencias de índole estructural y con perfiles
sociodemográficos parecidos a los de los no pobres- sufrieron un progresivo
empobrecimiento debido a la caída de sus ingresos, enfrentándose a
situaciones de vida no experimentadas hasta el momento, como por ejemplo, la
imposibilidad de acceder a consumos básicos.
La pérdida de calidad de vida de las familias a partir de la crisis
económica, tuvo impactos negativos -especialmente en la niñez y
adolescencia-, por las condiciones de mayor vulnerabilidad propias de estas
etapas del desarrollo. Como efectos a corto plazo, es de público conocimiento

41
la agudización de diversas problemáticas sociales, tales como: aumento del
trabajo infantil, prostitución juvenil, chicos en situación de calle, adicciones,
violencia y abandonos, comprometiéndose seriamente la posibilidad de
desarrollo humano de este segmento social. Por otra parte, las problemáticas
de la infancia nunca fueron abordadas por una política social específica, sino a
la sombra de otros sectores como salud, justicia y educación, o de pequeños
programas de presupuestos insuficientes.
En verdad, el esperado crecimiento económico que un adecuado
proceso de estabilización y ajuste tornaría posible -haciendo extensivo sus
beneficios a los sectores más postergados-, prontamente quedó en el nivel de
lo ilusorio. Como respuesta, el Estado recurrió a la implementación de políticas
centradas principalmente en los efectos y síntomas más indeseables
producidos por la pobreza, a fin de amortiguar las consecuencias no deseables
del modelo económico, por medio de intervenciones de tipo asistencial,
dirigidas hacia los grupos más pobres. Así, entonces, se procuró resolver con
políticas sociales de carácter focalizado, discontinuo, minimalista y residual, las
problemáticas sociales que tienen su origen en la estructura económica; se
generaron programas e intervenciones sociales que podrían resumirse en “más
de lo mismo”, perdurando algunos de ellos hasta nuestros días, y propiciando
lo que Castel ha dado en llamar “la gestión de los riesgos sociales”,con
relación al establecimiento de un perfil que ordena para las poblaciones con
nivel de riesgo, los trámites sociales que se verán obligados a realizar. 51
Estas políticas de combate a la pobreza -propulsadas principalmente
por los organismos de financiamiento internacional- fueron conjuntamente
implementadas con el recorte del gasto público, que en un proceso de
desarticulación del Estado de Bienestar, afectó en calidad y cantidad las
históricas prestaciones sociales que actuaron en el pasado, como esquemas
compensatorios y redistributivos. En este marco se llevaron adelante
privatizaciones, descentralizaciones sin financiamientos adecuados, y recortes
presupuestarios de diversa índole, que profundizaron aún más la crítica
situación de exclusión social que padecían numerosas familias.
En tal sentido, el concepto de “exclusión social” es entendido aquí
según los términos propuestos por Castel 52como resultado final de un recorrido
-que pasando por zonas de creciente vulnerabilidad-, concluye con la
“desafiliación social” de la persona, representada por un doble desenganche:
del “trabajo” y de su “inserción social”..
Las familias más pobres resultaron así excluidas, por un lado, de una
política económica que realmente las favorezca y las privilegie en su accionar,
pero también, por otro, quedaron a la deriva en el plano de las políticas
sociales universalistas. Las políticas de combate a la pobreza por sí solas no
fueron capaces de generar oportunidades reales de inclusión social, y tampoco
de llegar a los grupos de mayor vulnerabilidad a los que se pretendía atender,
por notables deficiencias en su diseño e implementación. Como alternativa, se
utilizó cada vez con mayor énfasis el sistema jurídico, como paliativo para las
deficiencias de la política social, dando lugar al denominado proceso de
judicialización de la pobreza.

51
Dabas, Elina Dora: “Red de redes”. Cap: Las prácticas de la intervención en redes sociales”. Ed.
Paidós.
52
Castel, Robert: “La dinámica de los procesos de marginalización: de la vulneración a la exclusión”, en
Revista Topía, Año I N° II, Buenos Aires, agosto 1991.

42
Del mismo modo, algunas de las instituciones más tradicionales de
protección de la infancia -como es el caso de la adopción- fueron
desvirtuándose rápidamente en su esencia, transformándose en canales
legítimos para la pérdida de la identidad, como respuesta válida a
problemáticas de exclusión social.

43
CAPÍTULO 6

Objetivos

44
Definición DE OBJETIVOS:

El presente estudio ha sido guiado por los siguientes objetivos de


conocimiento:

1. Indagar las principales características sociodemográficas y económicas


de la población estudiada.
2. Conocer las distintas motivaciones referidas por la madre, en el acto de
entrega en adopción.
.

45
CAPíTULO 7

metodología

46
El presente constituye un estudio de tipo descriptivo-exploratorio
restrospectivo, tendiente a conocer las características de la problemática de la
entrega en adopción, en el caso concreto de la población de madres que
manifestaron la intención de entregar a su “hijo/a” en adopción en el
Hospital Argerich durante el período 1993-1999. A la vez, este trabajo intenta,
como finalidad última, contribuir a la ampliación de la escasa base analítico-
conceptual existente para explicar la problemática.
A tal efecto, se determinó como unidad de análisis la manifestación
materna de la intención de entrega, tomando al total de los sesenta y dos
casos que presentaron la problemática durante el lapso señalado. Cabe
destacar que el estudio de la manifestación de la intención maternaincluye
tanto los casos de adopciones finalmente concretadas, como aquellos cuya
decisión final fue revertida.

Los datos fueron recabados de las historias sociales de cada caso.


Estas constituyen el instrumento de registrode la intervención profesional del
"Trabajador Social" en la atención hospitalaria de las problemáticas sociales.
De estos documentos fue extraída la información en función de los objetivos
de conocimiento 53 y de las variables 54 definidas para el estudio de la
problemática.

A fin de ordenar los datos recabados, se confeccionó un instrumento de


clasificación de datos 55, a fin de unificar el registro.

Una vez clasificados los datos, fueron volcados en una matriz de datos
confeccionada en el programa informático SPSS 56, para su posterior
procesamientoy análisis.

53
Ver Capítulo 6.
54
Ver anexo 1
55
Ver anexo 2
56
Statistical Package for Social Sciencs.

47
Capítulo 8

ANÁLISIS DE DATOS

48
“Madre, Un día me pariste,
y un día me perdiste.....”

León gieco

49
Los datos aquí analizados constituyen una aproximación cuanti-
cualitativa a la problemática planteada, realizada a pequeña escala, a través de
los sesenta y dos casos de manifestaciones de entrega en adopción,
producidas en el Hospital. Argerich durante 1993 y 1999

TIEMPOS Difíciles
Cuadro Nº1: Número de Casos por Año

Año Nº de Casos
1993 3
1994 10
1995 10
1996 12
1997 13
1998 9
1999 5
TOTAL 62

Más allá de las diferencias contextuales propias de cada área


programática hospitalaria de la Capital Federal, elincremento en el número de
casos de “madres/padres” que manifestaron la entrega de su “hijo/a” -recién
nacido/a o por nacer- en adopción, aparece como una constante que
caracteriza a la problemática en los años 90.
En tal sentido, el aumento aquí evidenciado entre 1994 y 1998, resulta
igualmente corroborado a través de los datos proporcionados por la
investigación realizada en los Hospitales Piñero/Pirovano 57, donde este
incremento aparece acentuado especialmente entre 1997 y 1998.
Al respecto -y sin descartar otras vertientes de análisis-, sería
interesante examinar esta reciprocidad, a la luz del vertiginoso proceso de
cambio suscitado en la morfología de la pobreza urbana durante esos años, ya
que en ese período, no sólo se profundizaron las condiciones de pobreza de
tipo estructural, sino que también se evidenció un mayor deterioro en la calidad
de vida de los grupos familiares en general.
Analizando desde esta perspectiva los datos del cuadro, es posible
advertir una notoria correspondencia entre los años de expansión del número
de casos y el período de mayor impacto social de la crisis socioeconómica. En
este aspecto, tomando como referencia la investigación socio-económica
realizada por el Instituto Gino Germani, sobre parte de este período 58, se
destaca que “...la caída que presenta el peso de los hogares de tipo familiar
completo (ambos cónyuges con o sin hijos), habría también estado asociada a
los vaivenes del contexto económico. En este sentido, se observa que durante
los ciclos de mayor auge económico (1991-1993), este tipo de hogar pudo
mantener su tradicional predominio. Por el contrario, en la fase de recesión

57
Aguilar, Compan, Garmendia, Valli: Ibid.
58
Salvia, Agustín; Teodoro Lazo: “Estrategias familiares y utilización intensiva de fuerza de trabajo en
una época de crisis y cambio estructural. Un estudio de hogares de gran Buenos Aires (1986-1996)”
Instituto Gino Germani de la Facultad de Cs. Soc. de la U.B.A. Pág. 10.

50
económica (1994-1996), la posibilidad de sostenerse o constituirse como hogar
completo se hizo menos probable”.

Podría entonces considerarse a modo de hipótesis, que el incremento en


el Nº de casos estaría señalando que el acto de entrega, en un contexto
socioeconómico caracterizado por el desaliento y la ausencia de posibilidades
reales de reposicionamiento a mediano y largo plazo -más allá de su impacto
negativo en la subjetividad colectiva-, constituye una estrategia válida y
concreta para cuando, por diversas causas, no es posible asumir la crianza del
“niño/a”. De confirmarse este supuesto, se constituiría en un aporte, tanto
cuando se tratase de prever impactos sociales relacionados con la
profundización del modelo económico actual, como a la hora de definir los ya
mentados programas de apoyo asistencial a las familias en épocas de crisis.

51
Caracterización Demográfica DE LAS MADRES

Sobre la edad materna

Los datos presentados a continuación demuestran que la “edad de las


madres” que manifestaron la intención de entregar a sus hijos/as, no se
corresponde mayoritariamente con la representación social ampliamente
generalizada y difundida, de la madre adolescente como proveedora de
“niños/as” para adopción.

En tal sentido, la realidad actual se muestra inversamente proporcional a


las representaciones sociales de la problemática, siendo factible plantear que
estos datos -al igual que los proporcionados por los hospitales previamente
mencionados- permiten desmitificar -si se quiere- una de las creencias más
perversas de esta problemática, que descansa sobre la imagen dela ‘joven
inexperta, que cometiendo el error de mantener relaciones sexuales
prematrimoniales con el resultado de un embarazo no deseado, encuentra en
la entrega en adopción, una oportunidad para reparar su deshonor y una nueva
ocasión para la conformación de una vida llena de oportunidades, que con
seguridad le sería negada, en caso de asumir su maternidad precoz’.

Desde una mirada generacional, queda claramente evidenciado que la


mayoría de los casos correspondieron a madres mayores de edad,
principalmente comprendidas en el segmento de 21 a 30 años, que
presentaron el siguiente comportamiento:

Cuadro Nº2: Cambio en la decisión de entrega según edad de la madre

Edad por generaciones Se revirtió la intención de


entrega

52
Sí No Sin Datos
Menores de 21 años 1 6
21 a 30 años 21 20 2
31 años y más 4 8
Total 26 34 2

Obsérvese que 21 de ellas revirtieron la decisión de entregar a su


“hijo/a” -sobre un total de 26 casos en los que se produjo tal situación-, dato
que si bien resulta alentador, no debe ocultar la realidad de las 20 madres
restantes de la misma edad, que sí llegaron a concretar la misma.

Gráfico Nº2: Edad de la madre agrupada

25 23

20 17

Cantidad de 15
casos
10 8
6 5
5 2
1
0
15 a 17 18 a 20 21 a 24 25 a 29 30 a 34 35 a 39 40 años
años años años años años años y más

Edad (Agrupada)

Analizando internamente la conformación del grupo integrado por las 7


madres menores de 21 años, se observa como dato relevante que sólo un
caso correspondió a la categoría de 15 y 17 años, estando los 6 casos
restantes, incluidos en el indicador de 18 a 20 años, edad que no integra la
categoría de “niñez” desde los principios emanados por la C.I.D.N..
Por otro lado, el hecho de que, dentro de este grupo, 6 madres, de un
total de 7, hayan decidido finalmente entregar a su hijo en adopción, no es un
dato irrelevante. Por el contrario, estos casos estarían evidenciando un mayor
nivel de vulnerabilidad social, relacionado no específicamente a los factores
que inciden en la conformación de la problemática, sino a las posibilidades de
superación de la misma, por la dependencia directa mantenida con el entorno
social en función de la edad.
En términos generales, los resultados obtenidos en el último gráfico,
indican claramente que la mayor proporción de casos se concentra en el
segmento de 21 a 24 años, con 23 casos, siendo posible destacar que el valor
que registró la mayor frecuencia, está dado por la edad de 24 años, con 9
casos, de los cuales en menos de la mitad (4 casos), la madre revirtió la
decisión de entrega.

53
Este dato resulta francamente llamativo desde el aspecto social, ya que
esta referido a una edad en donde se encuentra plenamente legitimado el
proyecto de la maternidad desde el punto de vista del imaginario colectivo.
Siguiendo este criterio, sería factible pensar que han actuado en la
trayectoria de vida de estas madres, un complejo entramado de
condicionantes, que de algún modo, transformaron la experiencia de la
maternidad en un suceso capaz de actuar como agravante de su ya crítica
situación social. Esto, independientemente de encontrarse en una edad
biológica apropiada para el pleno ejercicio del rol materno. Este complejo
entramado se encuentra representado en este trabajo por variables
relacionadas con la conformación de sus grupos familiares, su inserción
laboral, sus condiciones de hábitat, etc..
Al respecto cabe destacar que 17 de las 23 madres comprendidas en el
grupo de 21 a 24 años, ya tenían hijos anteriores al momento de presentar la
problemática, de los cuales 10 de ellas se encontraban a cargo de la
crianzade los mismos y en los 7 casos restantes, habían tenido que ceder su
cuidado.

Cuadro Nº3: Hijos anteriores según edad de la madre

Hijos anteriores
Edad de la madre Sí No Total
15 a 17 años 1 1
18 a 20 años 2 4 6
21 a 24 años 17 6 23
25 a 29 años 14 3 17
30 a 34 años 5 5
35 a 39 años 8 8
40 años y más 2 2
Total 48 14 62

Cuadro Nº4: Hijos convivientes a cargo de la madre según edad de la madre

Hijos
Convivientes
Edad Agrupada a Cargo
18 a 20 años 1
21 a 24 años 10
25 a 29 años 11
30 a 34 años 5
35 a 39 años 7
40 años y más 2
Total 36

Situación similar se observa en el grupo de 25 a 29 años, donde 14 de


las 17 madres comprendidas en esta categoría también tenían hijos
anteriores, estando 11 de ellas a cargo de la crianza de estos “niños/as”.

54
Relacionando la edad con los procesos migratorios -como factores que
al presentarse en forma conjunta complejizan la concreción de un proyecto de
maternidad-, puede advertirse que 6 de las 7 madres menores de 21 años -
incluido el caso de 17 años- eran provenientes del interior del país. Esta
situación fue igualmente registrada en 16 de las 23 madres comprendidas entre
21 y 24 años (14 del interior, y 2 extranjeras).

Cuadro Nº5: Lugar de nacimiento de la madre según edad agrupada

Lugar de Nacimiento de la Madre

Resto de
Capital Conurbano la Pcia. Interior País País No Sin
Edad agrupada Federal Bonaerense de Bs. As. del País Limítrofe Limítrofe Datos Total
15 a 17 años 1 1
18 a 20 años 1 5 6
21 a 24 años 5 2 14 1 1 23
25 a 29 años 1 3 1 7 3 2 17
30 a 34 años 4 1 5
35 a 39 años 2 5 1 8
40 años y más 1 1 2
Total 9 5 1 37 4 2 4 62

Sobre el nivel de la instrucción materna

En la mayoría de los casos, las madres contaban con primaria


completa y secundaria incompleta al momento de presentar la problemática.

Cuadro Nº6: Nivel de Instrucción de la madre

Instrucción Nº %
Sin Instrucción 1 1,6
Primaria Incompleta 4 6,5
Primaria Completa 20 32,3
Secundaria Incompleta 19 30,6
Secundaria Completa 6 9,7
Terciaria/Univers. Incompleta 2 3,2
Terciaria/Univers. Completa 1 1,6
Sin Datos 9 14,5
Total 62 100,0

Ambas categorías que en este estudio superan el 60% del total,


resultan también concordantes con resultados expresados en investigaciones
previas 5960. En este aspecto cabe destacar que, si bien existe una alta
proporción (14,5%) de “sin datos” correspondientes a su ausencia en los
59
Giberti, Gore y Taborda: Ibid.
60
Aguilar, Compan, Garmendia, Valli: Ibid.

55
registros de todo el año 1993 y algunos casos de 1994, se considera que esta
circunstancia no introdujo una variación importante de los resultados finales,
precisamente por registrarse la misma tendencia en los estudios de referencia.
Desde otra perspectiva, es posible observar que en términos generales,
más allá de las imágenes que pudieran estar fundadas en pre-conceptos
sociales, el número de casos de analfabetismo fue prácticamente nulo. Estos
datos estarían revelando que la problemática en estas madres no se
encontraría necesariamente asociada a la carencia de un capital mínimo
sociocultural. Del mismo modo puede extraerse de ellos que un mayor nivel de
instrucción, por sí sólo, no constituyó un reaseguro para la conservación de los
“hijos/as”.

sobre la crianza de las madres

Este interrogante constituye uno de los aspectos más relegados -no sólo
desde el plano teórico sino también desde las intervenciones profesionales-
principalmente por los Trabajadores Sociales. Sin duda la premura con la que
suelen presentarse estas situaciones en la práctica cotidiana hospitalaria,
desplace la inquietud sobre este tema, circunscribiendo el abordaje a la
problemática actual de la madre.
En este caso, por tratarse de un estudio retrospectivo, el dato existente
previamente fue relevado en forma cualitativa, a través del relato de las
historias de vida, registradas en cada historia social. Debido a esta situación
este aspecto fue medido sólo en 53 casos, teniendo un 14,5% de Sin datos,
sobre el total.

56
Cuadro Nº7: Figura familiar de crianza de la madre

Figura familiar Nº %
Abuela 1 2,0
Madre 15 29,4
Madre adoptiva 1 2,0
Padre 3 5,9
Ambos padres 29 56,9
Sin dato 2 3,9
Total 51 100,0

Como puede observarse en estos cuadros, la mayoría de las madres


comprendidas en este estudio fueron criadasdurante su infancia en un ámbito
familiar, compuesto en el 57% de los casos, por ambos padres (como se
evidencia en el Cuadro Nº 7).
En tal sentido es posible apreciar el escaso número de casos en los que
se registran trayectorias de vida que impliquen institucionalizaciones y
entregas en adopción por parte de su madre o padres, que podrían constituir
referencias relevantes a tener en cuenta en la conformación de la problemática.

SOBRE EL LUGAR DE NACIMIENTO DE LAS MADRES

Como puede observarse, casi el 60% de la población estudiada nació en


el interior del país. A su vez, si a este grupo se le suman las migrantes de
países limítrofes, no limítrofesy las nacidas en elresto de la Provincia de
Bs.As, la cifra asciende al 71%.

Cuadro Nº8: Lugar de Nacimiento de la madre

Lugar de Nacimiento Nº %
Capital Federal 9 14,5
Conurbano Bonaerense 5 8,1
Resto de la Pcia. de Bs. As. 1 1,6
Interior del País 37 59,7
País Limítrofe 4 6,5
País No Limítrofe 2 3,2
Sin Datos 4 6,5
Total 62 100,0

En conclusión, 44 de las 62 mujeres estudiadas experimentó al menos


un proceso migratorio en sus vidas.
Cabe destacar que esta referencia también puede ser corroborada en
los datos de la muestra analizada en “Madres excluidas” 61, donde el porcentaje
de migrantes del interior del país asciende al 50 %, y en el estudio realizado en

61
Giberti, Gore y Taborda: Ibid.

57
el Hospital Piñero, con el 43% de migración interna/externa, y en el Hospital
Pirovano con el 84% de migración interna y externa.
Con relación al análisis del flujo migratorio interno, puede apreciarse que
el mismo proviene mayoritariamente de las regiones más pobres del país:
noroeste, chaqueña y mesopotámica, con un total de 28 casos, siendo las
provincias que presentaron un mayor índice las de Chaco, Salta, Santiago del
Estero, Tucumán y Misiones, que en su conjunto abarcan el 60% del total de
migración interna.

Considerando el tiempo transcurridodesde la última migración hacia


Bs. As. (Capital y Conurbano), se realizó la medición sobre 37 madres de un
total de 44 migrantes -ya que en 7 casos no se contó con el dato-, obteniendo
como resultado que el 45% de las mismas (20 casos), lo hizo durante los
últimos 4 añosprevios a la presentación de la problemática.

Gráfico Nº4: Tiempo transcurrido desde la migración

12 11

10 9

8 7 7
Cantidad de 6
casos 6

4
2 2
2

0
Menos De 1 a 4 De 5 a 9 De 10 a De 15 a Más de Sin
de 1 año años años 14 años 19 años 20 años Datos

Tiem po transcurrido

No habiendo sido posible establecer el motivo de la migraciónen 24 de


los 44 casos de madres migrantes, igualmente se realizó un sondeo sobre los
20 casos donde se contó con el dato, dando como tendencia mayoritaria, las
motivaciones relacionadas con la búsqueda de trabajo en Bs. As., referencia
igualmente confirmada por las investigaciones citadas precedentemente.

Cuadro Nº9: Motivo de la migración en las madres migrantes

Motivo de la Migración Nº %
Para atender salud hijo anterior 1 2,3
Para entregar en adopción 3 6,8
Para ocultar el embarazo 4 9,1
Para trabajar 9 20,5
Para vivir con un familiar 3 6,8
Sin Datos 24 54,5
Total 44 100,0

58
Esta situación, considerada en forma conjunta con las motivaciones
relacionadas al embarazo, ocultamiento y entrega en adopción,constituyen
los dos motivos centrales de la migración de estas madres.

En tal sentido, y en función de la relevancia de los resultados obtenidos,


es posible considerar que los procesos migratorios -principalmente de corta
data-, afectan especialmente a estas mujeres al momento de enfrentar un
embarazo no buscado, ya que las expone a mayores condiciones de
vulnerabilidad social, debido principalmente a:

• la falta de oportunidades laborales en su país o provincia de origen


dando lugar a la migración;
• las escasas posibilidades de inserción sociolaboral a las que acceden en
la ciudad, principalmente en los primeros años de la migración;
• la pérdida de las redes sociales y familiares, que actúen como soporte
para la asunción de la crianza del “hijo/a”.

En este aspecto cabe destacar que en el caso de las 44 madres


migrantes aquí abordadas, estas dificultades se conjugaron con otros factores
tales como:

• La existencia de hijos anteriores a cargo en 23 de las 35 madres


migrantes.

Cuadro Nº10: Hijos convivientes a cargo en madres migrantes

Hijos Convivientes a
Cargo
Hijos anteriores Sí No Total
Sí 23 12 35
No 9 9
Total 23 21 44

• La corta edad para el logro de un afianzamiento socioeducativo y


laboral que les posibilite la superación de las condiciones sociales
previamente señaladas: el 50% de las madres migrantes no superaban
los 24 años, y casi la mitad no realizó ninguna actividad remunerada
durante el embarazo.

59
Gráfico Nº5: Edad de las madres migrantes (Agrupada)
16
16
14
12 11

10
Cantidad de
casos 8
5 5 5
6
4
1 1
2
0
15 a 17 18 a 20 21 a 24 25 a 29 30 a 34 35 a 39 40 años
años años años años años años y más

Edad (Agrupada)

SOBRE EL LUGAR DE RESIDENCIA MATERNA

A continuación se advierte que el 79% de la población estudiada residía


en Capital Federal al momento de presentar la problemática, encontrándose
incluidas en este porcentaje 36 de las 44 madres migrantes analizadas en la
variable anterior.

60
Analizando la precariedad de las viviendas habitadas por las 49 madres
que conforman la totalidad de residentes de Cap. Fed., se observa que casi la
mitad de estas madres (24 casos) estaban alojadas en habitaciones de
hoteles, de las cuales 10 casos correspondían a vacantes otorgadas por
programas de ayuda social, 5 casos a piezas alquiladas por familiaresy
amigos que las alojaban gratuitamente, 2 casos a piezas cedidas
gratuitamente y 7 casos a alquileres pagadospor las madres. (ver datos de
posesión en Cuadro Nº 11).

61
En este aspecto, al tomar de referencia el agrupamiento de los tipos
de viviendas que por sus características pueden ser consideradas de mayor
precariedad -inquilinatos, conventillos, asentamientos, villas, hoteles y
hogares-, el total indica que más del 73% de las madres alojadas en Capital,
habitaban estos tipos de vivienda al momento de manifestar la entrega de sus
hijos en adopción.

62
Caracterización de la situación económica materna.

SOBRE EL ALOJAMIENTO MATERNO:

De algún modo los cuadros que a continuación se presentan muestran


en términos generales la existencia de una compleja situación habitacional al
momento de presentarse la problemática.
Más allá de la elocuencia de los datos, si se analizan lostipos de
vivienda con relación a laposesión de la misma, es posible realizar algunas
apreciaciones, aún más definidas:

Cuadro Nº11: Tipo de Vivienda por Posesión de la Vivienda

Tipo de vivienda (Agrupada)


Posesión de la Inq/Conv/A
Vivienda Casa/Depto sent/Villa Hotel Hogar Total
Alquilada 3 2 7 12
Cedida 3 1 2 6
Ocupada 1 4 5
Vivienda de Fliar. 9 2 1 12
Vivienda de Amigo/a 4 4 8
En Pago 2 2
Ayuda Social 10 3 13
Otros 1 1 2
Vivienda Empleador 2 2
Total 25 10 24 3 62

Como primer observación se destaca que no se registraron casos de


madres que fueran propietarias de las viviendas que habitaban. Por el

63
contrario, la precariedad del tipo de vivienda y la inestabilidad, constituyen las
características predominantes del grupo estudiado.
En tal sentido, más allá de la categoría de hoteles analizada
precedentemente y que correspondiera en su totalidad a madres alojadas en
Capital Federal, puede señalarse que el resto de las viviendas -en su
mayoríaprecarias- corresponden principalmente a alojamientos provistos
por terceros en forma gratuita.
Independientemente del tipo de vivienda de que se trate la situación
habitacional, resulta por demás alarmante, si se considera a la vez, que más
del 25% del total de madres manifestaron no poder retornar a la vivienda con
su “hijo/a”s recién nacidos, por diversos motivos.

Centrando la mirada en las 14 madres que realizaban algún tipo de pago


por la vivienda habitada -ya sea en concepto de cuotas o alquileres-, al ser
consultadas sobre la posibilidad de volver a la vivienda después del parto, en
3 casos respondieron que no tenían tal posibilidad, siendo estas las únicas 3
madres de las 14 antes mencionadas, que no se encontraba realizando
ninguna actividad remunerada durante el embarazo.

Cuadro Nº12: Posesión de la Vivienda en madres que no pueden volver a su lugar de


Residencia con el niño

Posesión de la Vivienda Nº %
Alquilada/En Pago 3 18,8
Vivienda de Terceros 10 62,5
Ayuda Social 2 12,5
Otros 1 6,3
Total 16 100,0

Analizando con mayor detalle esta situación, se observa que en el 75%


de los casos en que la madre no podía retornar a la vivienda que habitaba,
esta última correspondía a alojamientosproporcionados por terceros,
incluidos los 2 casos en donde el mismo era provisto por algún tipo de ayuda
social.

64
En este aspecto, siendo prioritario vincular el análisis de la posesión de
la vivienda con la posibilidad de realizar alguna actividad remunerada que les
permita asumir el costo de la misma, se observa que las madres que en mayor
medida habitaban viviendas de terceros -incluidos los programas sociales-
,corresponden a madres que no se encontraban realizando alguna actividad
remunerada durante el embarazo.

Cuadro Nº13: Posesión de la Vivienda (agrupada) en madres que no


realizaron actividad remunerada durante el embarazo

Actividad remunerada
Posesión de la Vivienda durante el embarazo
(Agrupada) Sí No Total
Alquilada/En Pago 11 3 14
Vivienda de Terceros 11 17 28
Ocupada 3 2 5
Ayuda Social 4 9 13
Otros 2 2
Total 31 31 62

Considerando los 16 casos en que la madre no podía retornar con el


“niño/a” al lugar que habitaba, se destaca que además de no contar con
vivienda actual, 10 de ellas tampoco identificaron una posibilidad futura de
conseguir un alojamiento que les permitiera asumir la crianza, siendo que
en los 6 casos restantes, las expectativas estuvieron depositadas en la
posibilidad de volver al país de origen (2 casos), en la alternativa de que el
P.P.A 62 les provea una vivienda por ser beneficiarias de dicho programa (3
casos), y en la confianza de ser incluida como beneficiaria en el citado
programa (1 caso).

Volviendo una vez más a entender la maternidad no como instinto


materno innato ni como producción exclusiva de deseos inconscientes, sino
como un suceso social capaz de ser concebido y proyectado sobre la
existencia de sólidas bases objetivas, se observa a través de estos datos la
crítica situación social atravesada por estas mujeres al momento de decidir la

62
”Programa de prevención del abandono” del Consejo Nacional del Menor y la Familia (ver análisis del
programa en el capítulo siguiente)

65
entrega de sus “hijos/as” en adopción. En términos generales esta medición
permite visualizar uno de los indicadores de mayor vulnerabilidad social
afrontado por las mismas, al momento de asumir la crianza, ya que no contar
con un hábitat apropiado para tal fin implica, en muchos casos, un factor
determinante para hacer viable la posibilidad “concreta” de hacerse cargo de un
“niño/a”.

En este aspecto es posible deducir que el tejido relacional


representado en este caso por la red primaria compuesta por familiares,
amigos y vecinos -que actuara como sistema de apoyo y soporte de la
problemática durante el embarazo-, resultó francamente debilitado en sus
posibilidades de contención y ayuda posterior a la madre, debido
principalmente a que el mismo como red se encontrara igualmente sujeto a los
vaivenes socioeconómicos provenientes del contexto actual que afectaron a las
madres oportunamente.
Este fenómeno puede ser también interpretado a la luz de los datos
socioeconómicos de la investigación escogida para enriquecer este análisis 63:
“En efecto, los hogares extensos crecieron -entre 1990 y 1996- de manera
importante, lo cual indica que durante el período de cambio estructural tendió a
generalizarse la estrategia (solidaria y productiva) de incorporar miembros no
nucleares en la estructura del hogar [...]; creemos que los cambios observados
en la estructura organizativa de los hogares deben ser entendidos como
transiciones heterogéneas, a la vez que permeables frente a las diferentes
coyunturas económicas y las distintas capacidades reproductivas de los
grupos. Al respecto, cabe inferir que la caída en la proporción de hogares con
núcleo completo, y su correlato en la participación de hogares extensos y/o
incompletos o unipersonales, es en gran medida resultado de una estrategia
colectiva que apunta a mejorar o, por lo menos, a no afectar negativamente el
balance reproductivo familiar a través de: a) incorporar nuevos miembros
activos al hogar para obtener posibles nuevos proveedores de ingresos
(hogares extensos o grupos no familiares); b) funcionar como un espacio de
contención de miembros vulnerables o de grupos familiares sin residencia
(hogares extensos o grupos no familiares); c) expulsar consumidores en edad
activa que resultan improductivos a nivel doméstico y/o del mercado (hogares
con núcleos incompletos y unipersonales); d) maximizar los ingresos propios
minimizando la presión de nuevos miembros consumidores no productivos
(hogares unipersonales o con núcleo incompleto) [...] Sin embargo los hogares
más perjudicados, a lo largo de todo el período (1986-1996), fueron los
extensos. En 1996, seis de cada diez tenían mayores dificultades de ingresos.
Esta situación cobra aún mayor relevancia si recordamos que a lo largo del
período fue este arreglo el de mayor crecimiento neto y el que en mayor
medida incrementó el esfuerzo laboral de sus miembros (del 47% al 61%). Por
lo tanto, parece evidente que la incorporación de miembros -tanto por
formación de otra familia en un hogar ya formado o la incorporación de algún
otro familiar- estuvo acompañada de una caída de los ingresos per cápita, lo
cual implicó un proceso de pauperización creciente de este tipo de arreglo
familiar 64”.

63
Salvia, Agustín; Teodoro Lazo: Ibid, pág.10, 11 y 26.
64
El subrayado no corresponde al texto original.

66
SOBRE LA Ocupación LABORAL MATERNA:

El 50% de las madres realizó al menos una actividad remunerada


durante el embarazo, siendo el servicio doméstico la principal ocupación
registrada.

En tal sentido puede apreciarse que en la mitad de los casos aquí


estudiados -al momento de presentarse la problemática- se trata de madres
desocupadas, mientras que la otra mitad, esta conformada por madres
subempleadas en el sector informal, donde el tipo de actividad realizada
corresponde casi en su totalidad a trabajos y servicios caracterizados
principalmente por su condición de inestabilidad y la ausencia tanto de aportes
previsionales, como de cobertura de obra social.

67
Esta realidad implica una consideración especial: “....desde el punto de
vista social, no todos los trabajos son iguales. La situación de bienestar y
seguridad de un hogar cuyos ingresos provienen de puestos estables y bien
remunerados no es comparable con la de otro que depende de “changas”,
trabajos inestables o tareas cuya remuneración es muy baja. Desde esta
perspectiva analizar la calidad del empleo del jefe de hogar es fundamental
para hacer una evaluación más precisa de su impacto social 65”.
Cabe destacar que esta precariedad en la inserción laboral se conjuga
con otros factores -como puede ser observado más adelante-, que complejizan
aún más la problemática, tales como la existencia de hijos anteriores a cargo y
la falta de ayuda económica del padre co-responsable del embarazo actual,
convirtiendo a estas madres en jefas de hogares en situación de extrema
vulnerabilidad social, situación que se encuentra enmarcada en el siguiente
contexto: “... en muchos hogares, la participación económica femenina no
parece estar asociada a una opción, sino a la necesidad de aportar el principal
y único ingreso del grupo doméstico [...]; entre 1991 y 1996, los hogares con
jefatura femenina fueron los que en mayor medida vieron comprometer su
situación económico-laboral... 66:”.

Con relación al sostenimiento de dicha actividad, se aprecia una


tendencia a su interrupción en el 71% de los casos, principalmente al
momento de producirse el parto.Esta circunstancia podría estar señalando
una estrategia de subsistencia si se tiene en cuenta que “en este período
(1991-1996), luego de la implementación del nuevo plan económico, se duplicó
65
Salvia, Agustín; Teodoro Lazo: Ibid, pág. 9.
66
Salvia, Agustín; Teodoro Lazo: Ibid., pág. 12 y 27.

68
la proporción de hogares con jefe mujer que no lograban generar ingresos por
encima de la línea de exclusión. Este proceso de deterioro pudo ser todavía
más grave de no haber mediado un nuevo incremento del esfuerzo laboral de
estos hogares 67”
De este modo, la prolongación de la actividad laboral hasta el momento
del parto -en los casos en que existió tal probabilidad- podría ser considerada
en esta problemática un ejemplo de ese incremento delesfuerzo laboral por
parte de estos hogares.
En este marco, también es posible considerar la estrecha relación que
guarda el “momento de la manifestación” con la “etapa de interrupción laboral”,
ya que como podrá observarse en el próximo cuadro, de las 12 madres que
manifestaron la intención de entregar su “hijo/a” en el posparto, 7 de ellas
habían dejado de recibir remuneración al momento del parto, mientras que
de las 10 madres que lo hicieron durante el embarazo, la mitad ya habían
dejado de trabajar durante el embarazo y otras 3 lo hicieron al producirse el
parto.

Cuadro Nº14: Etapa del embarazo en que la madre dejó de recibir remuneración
según el Momento de la manifestación de la intención

Momento de
manifestación de la
Etapa del embarazo en que dejó de intención
recibir remuneración Embarazo Postparto
Al conocer el embarazo 1 2
Durante el embarazo 5 1
Al parto 3 7
Sin Datos 1 2
Total 10 12

Consultadas las 31 madres que realizaron alguna actividad sobre la


posibilidad confirmada de retomar la misma después del parto, el 51%
manifestó no contar con tal posibilidad. Si a esta cifra se le suman las 31
madres que no realizaron ninguna actividad remunerada durante el embarazo,
el total asciende casi al 76% del total.

67
Salvia, Agustín; Teodoro Lazo: Ibid., pág. 27 (el subrayado no corresponde al texto original)

69
Cabe destacar que este 76% (47 casos) no sólo no contaba con
ingresos propios para el sostenimiento de la crianza del “hijo/a”, sino que
además interrogadas sobre la visualización de alguna posibilidad de realizar
alguna actividad remunerada en el futuro, manifestaron en un 100% no
contar con tal opción.

Por último, y relacionando en términos generales la situación laboral de


estas madres con el incremento en el número de casos evidenciado en este
estudio, es posible señalar desde un enfoque macroeconómico que:“el
segundo momento, que se extiende desde 1993 hasta 1996, se caracteriza por
una reducción en términos absolutos de la cantidad de personas ocupadas. En
este caso la destrucción de puestos de trabajo habría generado un nuevo
crecimiento de la proporción de familias pobres. Esto es familias cuyos
ingresos no son suficientes para cubrir el costo de una canasta básica de
bienes y servicios 68”

¿RECIBEN ALGUNA otra ayuda?

Si bien las circunstancias hasta aquí señaladas indican la necesidad por


parte de las madres, de recibir algún tipo de ayuda externa para enfrentar el
embarazo y nacimiento de su “hijo/a”, puede observarse que la misma no sólo
es escasa, sino que a veces también poco efectiva.

68
Salvia, Agustín; Teodoro Lazo: Ibid., pág. 4.

70
Como puede observarse, en el 30% de los casos las madres no
contaron con ningún tipo de aporte a la subsistencia que les permitiera
paliar las condiciones de carencias básicas para la reproducción de la vida
cotidiana.
Si a esta realidad se le suma el hecho que casi el 20% tuvo que recurrir
a algún programa social para recibir dicha ayuda, se advierte que la mitad de
la población estudiada no contó con una red social capaz de actuar como
soporte material al momento de presentarse la problemática.
Con relación al 50% que sí recibiera algún tipo de ayuda material
cuyo origen no correspondiera a programas de ayuda social, se observa que la
misma provino casi en su totalidad de la red social primaria (familiares,
amigos y vecinos).
Analizando especialmente los casos en que la ayuda fuera suministrada
por el padre del “niño/a”, independientemente de que se encontrara o no en
pareja con la madre, se observa la escasa representatividad que adquiere en el
resultado final.
En este aspecto es necesario remarcar que este 14,5% representa 9 de
los 40 casos en donde el padre tenía conocimiento del embarazo, pudiendo ser
presumible que si la falta de aporte en los 31 casos restantes no se refirió al
desconocimiento paterno del embarazo, se evidenció la fuerte incidencia de
otras variables entre las que no puede dejar de mencionarse las escasas
posibilidades de los hombres durante esta época para brindar apoyo
económico a sus familias: “El tipo de jefatura del hogar, tanto sea asumida por
una mujer o un varón, no parece ser buen predictor de una mayor propensión
del hogar a caer en la pobreza. Durante el período analizado 1986-1996 la
mayor posibilidad de los hogares de sufrir dificultades económicas
correspondió a los grupos domésticos en que el jefe era varón.” 69

69
Salvia, Agustín; Teodoro Lazo: Ibid., pág. 26.

71
De los 43 casos en donde se registró la presencia de un aporte externo,
sólo en 29 casos el mismo podía seguir manteniéndose en un futuro,
notándose la transitoriedad de la ayuda en el 32,6% restante.

En este cuadro puede observarse una vez más la fragilidad de la red


compuesta por amigos, vecinos y familiares directos -estos últimos referidos a
aquellos que no conforman el grupo nuclear, caracterizado por un mayor nivel
de implicancia en la reproducción de la vida cotidiana- para el sostenimiento a
largo plazo de una ayuda que le permitiera a la madre asumir la crianza del
“hijo/a” recién nacido/a o por nacer.

Completando esta información, se indagó en el total del grupo estudiado


sobre la posibilidad que la madre pudiera recibir en un futuro algún nuevo
aporte a la subsistencia -aunque no estuviera confirmado- con los siguientes
resultados:

72
En esta situación, el 12,9% (8 casos) que identificó una alternativa
futura, lo hizo sobre la expectativa de ser incluida en el P.P.A (7 casos), y en el
caso restante sobre una gestión del mismo programa del cual la madre ya era
beneficiaria.

73
Caracterización de las redes sociales

SOBRE LA EXISTENCIA Y EL Número DE HIJOS ANTERIORES

Como indican los datos vertidos a continuación, sólo el 22,6% del total -
14 casos- estuvo conformado por madres primerizas, de las cuales más de la
mitad de ellas (8 casos) concretaron finalmente la entrega en adopción.

Cuadro Nº15: Número de Hijos anteriores de las madres estudiadas

Nº de Hijos Anteriores Casos %


0 14 22,6
1 16 25,8
2 12 19,4
3 9 14,5
4 3 4,8
5 2 3,2
6 2 3,2
7 1 1,6
8 1 1,6
9 1 1,6
10 1 1,6
Total 62 100,0

En los 48 casos restantes se advierte, en términos generales, que el


grupo mayoritario estuvo conformado por las madres que al momento del
embarazo, ya tenían de uno a cuatro hijos anteriores, representando la
suma de estos indicadores el 82, 3% de dicho grupo.

74
Focalizando el estudio en estos 48 casos, se indagó sobre
laconvivencia de los hijos con la madre -tomando como variable las distintas
circunstancias posibles-, y sobre el número de hijos por madre:

Cuadro Nº16: Situación de los hijos anteriores en las madres estudiadas.

Situación de Hijos Anteriores SI % NO % TOTAL


Hijos Convivientes a Cargo 36 75,0 12 25,0 48 100,0
Hijos Convivientes No a Cargo 4 8,3 44 91,7 48 100,0
Hijos no convivientes independizados 2 4,2 46 95,8 48 100,0
Hijos no convivientes a cargo de otro familiar 14 29,2 34 70,8 48 100,0
Hijos no convivientes a cargo de un tercero no 1 2,1 47 97,9 48 100,0
familiar
Hijos no convivientes institucionalizados 2 4,2 46 95,8 48 100,0
Hijos entregados en adopción 1 2,1 47 97,9 48 100,0
Hijos en otra situación 1 2,1 47 97,9 48 100,0
Hijos a cargo de su padre 1 2,1 47 97,9 48 100,0

De los resultados obtenidos se desprende que sobre el total de 48 casos


en que existían hijos anteriores, 40 madres convivían (83%) con los mismos al
momento de plantearse la problemática. De este total, sólo 4 tenían
“hijos/as” convivientes independizados económicamente, mientras que en
los 36 casos restantes (75% del total de “hijos/as” convivientes), los mismos
dependían económicamente de su madre.
Otro aspecto a tener en cuenta es que del total que representa a los
“hijos/as” no convivientes de la madre, la mayor parte de ellos se
encontraba a cargo de otro familiar.

Cuadro Nº17: Número de Hijos anteriores según su situación.

Cantidad de hijos
Situación de los hijos anteriores 1 hijo 2 hijos 3 hijos 4 hijos 5 hijos 7 hijos 9 hijos
Hijos convivientes a Cargo 7 13 9 2 3 1 1
Hijos convivientes No a Cargo 2 1 1
Hijos no convivientes independizados 1 1
Hijos no convivientes a cargo de otro familiar 9 4 1
Hijos no convivientes a cargo de un tercero no familiar 1
Hijos no convivientes institucionalizados 1 1
Hijos entregados en adopción 1
Hijos en otra situación 1
Hijo a cargo de su padre 1

75
En el resto de los casos puede registrarse sólo una madre que entregó
previamente un “hijo/a” en adopción, y dos que tenían hijos anteriores
institucionalizados.
Cabe destacar que relacionando estos datos globalmente con otras
variables, es posible visualizar que estas madres, lejos de ser portadoras del
estigma de “abandónicas”, ya se encontraban asumiendo la crianza de varios
“hijos/as” anteriores en las condiciones de extrema vulnerabilidad social hasta
aquí descriptas; o en otros casos, debieron ceder la crianza de algún de ellos, a
familiares y otros, posiblemente por las mismas razones que imposibilitaron
asumir la crianza del hijo actual. En principio, podría señalarse que cualquiera
de estas situaciones estaría implicando una experiencia objetiva y vivencial de
considerable peso al momento de tomar la decisión de asumir la crianza de un
nuevo “hijo/a”, en las condiciones antes detalladas.

Sobre el padre del “niño/a”

Si bien al momento de la concepción “siempre hay padre desde el punto


de vista biológico”, tal vez en estos casos por las mismas razones de
vulnerabilidad social que enmarcan estos nacimientos, su presencia y
participación posterior suele ser a menudo bastante escasa, y hasta a veces
nula.

76
Como resulta visible, casi la mitad de las concepciones fueron
producidas en el marco de lo que las madres consideran como una relación
estable de acuerdo a la vivencia subjetiva de la misma, independientemente
del tiempo y de la convivencia de ambos. Por tal razón en esta categoría
además de los matrimonios y uniones de hecho, quedan incluidos los
noviazgos, que son percibidos de acuerdo a las características previamente
citadas.
El 50% restante queda conformado en forma mayoritaria, por aquellas
concepciones que tuvieron lugar en el marco de relaciones inestables y
ocasionales 70, y en una pequeña proporción por concepciones fruto de
violaciones. Estas últimas, si bien podrían ser consideradas socialmente como
de mayor fundamento para la entrega del “hijo/a” en adopción, no se observa
una marcada tendencia al respecto, ya que en dos de los casos las madres
conservaron a sus hijos, y en los dos restantes se efectivizó la entrega.

Con relación al tipo de vínculo establecido por la madre con el padre


del “niño/a”, en el 50% de los casos el padre se encontraba en pareja con la
madre, dato que se corresponde en gran medida con la percepción del marco
relacional.

Cuadro Nº18: Tipo de relación de la madre con el padre del “niño/a”

Tipo de Relación en la concepción


Relación Relación Relación Sin
Quién es el padre del bebé estable inestable ocasional Violación NS/NC Datos
Pareja 29 2
Ex pareja 8
Amigo 1
Desconocido 5 1
Recién conocido 7
Amante 3
Sin Datos 2
NS/NC 1 1
Otros 2
Total 29 13 13 4 1 2

Unificando las parejas con los indicadores de ex-parejas y amantes -


como vínculos que podrían ser caracterizados por un mayor tiempo de
conocimiento entre ambos- el total asciende al 67,7%, en contraposición a la
agrupación conformada por desconocidos y recién conocidos 71, que en
conjunto expresan el 17, 3% del total.
Más allá de las diferencias propias de cada medición, lo que se destaca
en esta población es que, si bien se trata de embarazos no deseados, los
mismos no implicaron mayormente concepciones producidas en circunstancias
especialmente traumáticas o con sujetos que se encontraban ajenos a una
vinculación que podría ser considerada de tipo afectivo-sentimental.

70
Ver definición de ambas variables en anexo metodológico.
71
Ver definición de ambos indicadores en anexo metodológico

77
El total de las madres que no se encontraban en pareja con el padre
del “niño/a” al momento de la concepción (31 casos), tampoco formó pareja
con él a partir del embarazo. En el caso de las restantes 31 madres que sí se
encontraban efectivamente en pareja al momento de la concepción, se
examinó: el tiempo de relación, la continuidad de la misma -al momento de
manifestar la intención de entregar el “hijo/a” en adopción- y las
motivacionesen caso de haberse producido la ruptura.

Considerando el tiempo de la relación de pareja como un factor que


podría estar directamente vinculado a un mayor o menor compromiso en el
sostenimiento de la pareja, se observa que la mayoría de estas relaciones no
alcanzaron a superar los 4 años (67,7%).

Gráfico Nº24: Tiempo de relación en pareja

38,7
40
35 29,0
30
25
Porcentaje 20
12,9 12,9
15
10 6,5
5
0
Menos de 1 a 4 años 5 a 10 Más de 10 Sin datos
1 año años años

Tiem po de relación

No obstante -más allá del tiempo- resulta llamativo que del total de 31
madres que se encontraban en pareja con el padre del “niño/a” al momento de
la concepción, sólo 10 de ellas continuaban efectivamente en pareja al
momento de manifestar la intención de entregar al “niño/a” en adopción.

78
En este sentido y tomando como base el total de 62 madres, sólo el 16%
(10 casos) se encontraba en pareja con el padre del “niño/a” al momento de
manifestar la entrega en adopción.

Con relación a los motivos de la ruptura de la pareja en los 21 casos


restantes, si bien existe una alta proporción de (14,3%) de casos donde no se
cuenta con el dato, el 50% de las situaciones corresponden a rupturas por
motivos del embarazo, y el 50 % restante a motivos relacionados con el
padre que incluyen: encarcelamiento, violencia, alcoholismo, adicción y
alejamiento del lugar por deportaciones, trabajo y familiares enfermos.

Como información que podría resumir la situación de pareja de estas


madres, es destacable mencionar el escaso porcentaje de madres que
convivían con el padre del “niño/a” al momento de manifestar su intención
de entrega en adopción:

79
Cabe destacar que los 2 padres que se encontraban en pareja con la
madre pero que no convivían con ella al momento de la manifestación,
corresponde a un caso en que el mismo fuera deportado del país durante el
embarazo, y el otro, a una internación por V.I.H en estado terminal.

Desde otro ángulo, se tomaron las 48 madres que tienen hijos


anteriores, con la finalidad de conocer en que proporción los padres de los
“niños/as” implicados en esta problemática, eran a la vez padres de algún hijo
anterior de la madre:

El 37, 5% del total -en donde el padre del “niño/a” era a su vez padre de
un “hijo/a” anterior de la madre- constituye un dato que permite reafirmar
que un tercio de estas concepciones tuvieron lugar en el marco de relaciones
de vinculación y conocimiento previo de la madre con el padre del “niño/a”.

Finalmente se trató de indagar más específicamente la escasa presencia


del padre en las situaciones de entrega en adopción, considerando situaciones
tales como: el conocimiento del embarazo, el conocimiento de la intención
materna de entrega en adopción y en que medida la intención fue
compartida.

80
Considerando los 40 casos en que el padre tomó conocimiento del
embarazo (véase Gráfico Nº18), puede advertirse en el gráfico siguiente que
sólo en 11 casos el mismo llegó a conocer la intención de la madre de querer
entregar el “niño/a” en adopción, siendo posible presumir que la desvinculación
del padre -como estrategia de resolución de embarazos no deseados, que
desde una visión de género goza de mayor tolerancia social- se produjera
inmediatamente después de conocer la situación de embarazo

Sin embargo, tanto el conocimiento del embarazo como el de la


intención materna de entrega, no implica que el padre no compartiera con la
madre la entrega, ya que al analizar internamente a este subgrupo se constató
quede los 11 casos en donde el padre conoció la intención, no se registran
casos en donde no la haya compartido.

En tal sentido y analizando en forma conjunta las variables relacionadas


con el padre del “niño/a”, podría ensayarse la hipótesis de que el índice de
abandonos paternos producidos en estos casos, podría estar correspondiendo
a circunstancias que también se encuentran estrechamente ligadas a
situaciones de vulnerabilidad y exclusión social de estos padres, como una de
las partes constitutivas de esta problemática. En este aspecto cabe destacar
una vez más, que los datos hasta aquí analizados indican que no en todos los
casos en que el padre no abandonó a la madre, contribuyó a revertir la entrega
del “hijo/a” en adopción.

Desde esta perspectiva y considerando la participación del padre en la


manifestación de la entrega del “hijo/a” en adopción, cabe destacar que de
los 11 casos en que el mismo conocía la intención materna se advierte que en
7 casos ambos padres manifestaron conjuntamente la entrega del “niño/a” en
adopción. De este total, en 5 casos, la entrega llegó finalmente a concretarse,
dato que indica que la presencia y acompañamiento del padre no garantiza de
modo alguno que la entrega del “niño/a” no se lleve a cabo de todos modos,
principalmente cuando pesan los mismos indicadores de vulnerabilidad social
ya analizados.

81
Cabe destacar que 6 de estos 7 casos correspondieron a padres que
continuaban en pareja con la madre al momento de presentar la problemática.
En los 4 casos restantes en que el padre conocía la intención de entrega
del niño, las madres manifestaron “solas” la intención, siendo que en 2
casos, las madres continuaban en pareja con el padre del “niño/a”, quien se
desentendiera totalmente de la resolución de la problemática.

SOBRE LA FORMACION DE UNA NUEVA PAREJA DURANTE EL


EMBARAZO

Al interior del grupo de las 52 madres que no se encontraban en pareja


al momento de la manifestación de la entrega, se registra un sólo caso en el
que la madre volvió a formar una pareja conviviente con otro hombre que no
era el padre del “niño/a”. En este caso, a pesar de que la nueva pareja no
compartía la intención materna de entregar el hijo en adopción, la madre no
revirtió su decisión, definiendo finalmente la entrega del hijo.

SOBRE LA PRESENCIA DE OTROS COVIVIENTES DE LA MADRE

Más allá de los vínculos más cercanos -casi el 83% de las madres que
tenían hijos anteriores convivían con ellos, y cerca del 18% (11 casos) vivían
con sus parejas-, estas madres, en un número considerable de casos,
convivían además con otras personas entre las que se encuentran:

Cuadro Nº19: Otros convivientes de la madre

Nº de
Otros convivientes casos
Amigo 10
Familiares directos 14
Familiares de pareja/padre 1
Otros 7

82
En términos generales cabe destacar que el 51, 6 % del total presentaba
al menos un conviviente correspondiente a alguno de los indicadores
consignados en el presente cuadro, siendo presumible que tal situación este
directamente relacionada al alojamiento gratuito de la madre por parte de la red
social primaria, como ya fuera analizado previamente.

SOBRE LA PRESENCIA DE OTROS FAMILIARES NO CONVIVIENTES

Gran parte de las madres comprendidas en este subgrupo contaban al


menos con un familiar directo no conviviente,situación que fue analizada con
la finalidad de conocer su aporte y participación en relación a la resolución de
la problemática planteada.

Como puede observarse, el 53,2% corresponde a madres que al


momento de presentarse la problemática, tenían a ambos padres o a
“madre/padre” solo, situación que permite presumir la posibilidad de
recurrencia a estos vínculos en busca de apoyo, para la superación de la
problemática que da origen a la entrega

83
Sin embargo, la existencia de familiares directos no conviviente, no
garantizó de modo alguno, como puede verse, que los mismos actuaran de
referencia y de red social, capaz de apoyar y acompañar a la madre en el
transcurso de la problemática, pues de hecho, de los 46 casos en donde se
identificó la existencia de un familiar no conviviente, sólo en 19 de ellos, la
madre efectivamente tenía algún tipo de contacto con el mismo. Este dato
puede ser sostenido a pesar del elevado número de “sin datos”, ya que
precisamente su ausencia en los registros, determinan de algún modo, la
inexistencia concreta de tal contacto.
En este aspecto, el motivo principal que explica el escaso contacto
mantenido por la madre con los familiares señalados, estareferido también a su
condición de migrante y a la ruptura de las redes sociales y familiares
producidas por elalejamiento de su lugar de origen.

Cuadro Nº20: Residencia de familiares no convivientes de la madre

Residencia de familiares Nº %
País Limítrofe 2 4,3
País No Limítrofe 2 4,3
Buenos Aires 6 13,0
Interior del País 26 56,5
Sin datos 10 21,7
Total 46 100,0

No obstante, de los 19 casos en donde se registró el contacto de la


madre con estos familiares, se debía -en casi todos los casos- a que los
mismos se encontraban criando alguno de sus “hijo/a”s anteriores. En tal
sentido también cabría indagar, si tal vez por la misma razón, estas madres no
acudieron a dichos familiares para solicitar nuevamente su ayuda en la actual
situación.

84
SOBRE LA protección de los PROGRAMAS SOCIALES

Sería en parte incompleta la propuesta de un análisis exhaustivo sobre


esta problemática, si no incluyera entre sus actores principales a los
“programas asistenciales” y demás “ayudas sociales” que de algún
modointentan dar respuesta a la misma.
En este aspecto, el presente estudio contempla un doble abordaje:
cuantitativo y cualitativo, complementado posteriormente mediante un análisis
pormenorizado de las principales características relacionadas con el impacto y
funcionamientodel único programa social dirigido en este período a la atención
de esta problemática: PPA 72.
Como puede observarse a continuación, el 71% carecía de todo tipo de
asistencia social para la resolución de la problemática al momento de
manifestar su decisión.

El 20% restante correspondió a madres beneficiarias del “Programa de


Prevención del Abandono” 73, de las cuales ninguna de ellas era menor de 21
años, a pesar de que el programa estuviera dirigido a dicha población. Esta
situación indica, de algún modo, que la determinación de la población-objetivo
del programa estuvo mayormente orientada por la representación social de la
problemática y no por el análisis de la demanda real de los pedidos de
asistencia.

72
Ver capitulo siguiente.
73
Dependiente del Consejo Nacional del Menor y la Familia.

85
Con relación al 9,7% referido a otras ayudas sociales se destaca que
las mismas correspondieron principalmente a algún tipo de ayuda social -de
corte transitorio y paliativo- tendiente a dar respuesta a la situación de
emergencia social del momento, y no en carácter de sujetos sociales
beneficiarios de un programa o política social que contemple la atención de
esta problemática particular. Al respecto, entre estas ayudas es posible
destacar los subsidios transitorios otorgados por el Consejo del Menor y la
Familia y por distintos municipios del conurbano y los alojamientos en hogares
y hoteles, proporcionados por Casas de Provincia y el G.C.B.A..

Del total de 18 madres que se encontraban recibiendo algún tipo de


ayuda, se pudo determinar en 14 de ellas, el nivel de conformidad con la
asistencia recibida, obteniendo como resultado satisfactorio 3 casos, de los
cuales 2 corresponden al P.P.A.

86
Asimismo resulta relevante destacar que 7 de los 11 casos en que la
ayuda fue considerada no satisfactoria correspondieron a beneficiarias del
P.P.A., dato que permite inferir el escaso nivel de conformidad con dicho
programa.

Posteriormente, 14 de las 44 madres que no se encontraban recibiendo


ningún tipo de ayuda social al momento de la manifestación, accedieron a la
misma mediante el abordaje profesional de la problemática. En los 14 casos
ingresaron al P.P.A.
En tal sentido y tomando como referencia este programa, se destaca
que sumando las madres beneficiarias que ya se encontraban bajo programa al
momento de la manifestación y las que ingresaron a partir de la misma, el total
de madres asistidas asciende a 26 casos que representan el 40% deltotal.
No obstante, más allá de la percepción materna, y considerando como
dato objetivo el fin último del programa relacionado a “prevenir el abandono”,
se advierte a continuación que el mismo sólo fue parcialmente logrado en el
caso de estas madres (dato que podría ser considerado en términos
evaluativos como de “mediano impacto social”):

87
88
CARACTERIZACION de la PROBLEMATICA

EL EMBARAZO

SOBRE EL CONTROL DEL EMBARAZO:

Cabe destacar que la inclusión de esta variable, no tiene como objetivo


monitorear desde una óptica sanitaria el adecuado control del embarazo -con
relación al número de consultas y de estudios realizados-, sino que pretende
visualizar si las mismas tuvieron como mínimo un contacto previo al parto con
algún efector de salud, capaz de haber detectado y trabajado la problemática
presentada por la madre.

Como puede apreciarse, en más de la mitad de los casos la madre


realizó al menos un control de embarazo que la pusiera en contacto con
profesionales que en el marco de una atención integral de la salud, pudieran
haber tomado conocimiento de la situación materna, y abordado
interinstitucionalmente su problemática. Por otra parte, es importante señalar
que desde la experiencia profesional, resulta evidente la estrecha vinculación
que guardan los abandonos de los controles obstétricos y la carencia de
recursos materiales mínimos como el costeo de viáticos, posibilidades de dejar
a cargo de otra persona los hijos, permisos laborales, etc. Esta situación es
manifestada con mayor frecuencia por las madres, en relación con otras
causales como las de los embarazos no deseados.

SOBRE EL OCULTAMIENTO DEL EMBARAZO

89
Si bien los datos cuantitativos no definen una tendencia del proceder
materno respecto al ocultamiento del embarazo, desde la práctica resulta
frecuente observar que esta situación se encuentra directamente vinculada a
un doble proceso relacionado a la vivencia subjetiva de cada mujer con relación
a “su problema” y a lo estigmatizante de las representaciones sociales
depositadas sobre las mujeres que entregan a sus “hijos/as”.

En tal sentido, es posible afirmar que las madres implicadas vivencian su


problema como “suceso privado-individual”, no teniendo mayor conciencia del
significado de su situación a ”nivel macrosocial”. Sin embargo, este hecho no
invalida el adecuado conocimiento de las representaciones sociales que
pueden ser depositadas sobre ellas, por transgredir los valores tradicionales
que caracterizan la maternidad.
De acuerdo al modo en que cada mujer significa la posibilidad de
enfrentarse a la discriminación, juzgamiento y marginación, de lo que es
pasible de sufrir por la opción tomada, implementa diversas estrategias que le
permita sobrellevar la situación.
En términos generales, el ocultamiento del embarazo, como así también
otras “pequeñas elecciones” vinculadas a la problemática -tales como la
decisión de conocer al “niño/a” una vez nacido-, responde a esas estrategias
individuales, capaces de expresar la presencia de la “diversidad” en la
problemática, a partir de las distintas subjetividades de los sujetos implicados.

90
Cuadro Nº21: A quién ocultó el embarazo

A quien ocultó el embarazo Nº %


A toda la familia 6 19,4
A más de un integrante de la familia (conviviente o no) 15 48,4
A un solo integrante de la familia (conviviente o no) 2 6,5
A terceros (propietarios de vivienda, empleadores, otros) 3 9,7
Al padre del bebé 1 3,2
A todos (familia, vecinos, amigos) 2 6,5
A todos menos amigos 2 6,5
Total 31 100,0

En el 50% en que se produjo el ocultamiento del embarazo, el mismo


se expresó fundamentalmente a nivel familiar, ya sea a una parte, o a toda la
familia. La mayor proporción se encuentra en los ocultamientos a más de un
integrante de la familia (conviviente o no), indicador que incluye
principalmente a hijos y a familiares de origen.

EL NACIMIENTO DEL “NIÑO/A”

SOBRE EL LUGAR Y TIPO DE PARTO

Como puede observarse, más del 90 % de los partos fueron realizados


en el Hospitaldonde se produjo la manifestación de la intención de entrega.
Al respecto cabe destacar que de los 57 nacimientos producidos en el
Hospital Argerich, 28 corresponden a manifestaciones realizadas durante el
embarazo (sobre un total de 32), y 29 a manifestaciones realizadas durante el
posparto (sobre un total de 30). Este dato indicaría en el primer caso, el
elevado índice de retorno al ámbito asistencial donde fuera previamente
conocida su problemática 74.
Este aspecto resulta relevante al momento de reflexionar sobre las
intervenciones profesionales y la actuación de los efectores de salud en el
abordaje de la problemática. En tal sentido, una atención sanitaria que tienda al
apoyo, la desculpabilización, el acompañamiento y respeto tanto en el
esclarecimiento de las motivaciones, como en la decisión final tomada por la
madre, no sólo es capaz de garantizar un menor número de partos domiciliarios
y de abandonos intra y extrahospitalarios, sino también de evitar las
experiencias por demás traumáticas a las que están comúnmente expuestas
estas madres y sus hijos.

74
Cabe destacar que los escasos casos de nacimiento en otros hospitales tambienpodrian estar asociadas a
otras variables como la falta de camas al momento del parto, o traslados por diversos motivos.

91
Por otra parte, en referencia al tipo de parto, no se evidencian
tendencias en el contexto de esta problemática, coincidente con los valores
más frecuentes registrados en el ámbito público hospitalario.

Cuadro Nº22: Tipo de parto

Tipo de parto Nº %
Normal 42 67,7
Cesárea 11 17,7
Sin datos 9 14,5
Total 62 100,0

¿niños o niñas?

Con relación al sexo del bebé, si bien existe una mínima diferencia en el
número de casos, seria oportuno concluir en que la misma no corresponde a
una presunción relacionada con la posibilidad de que la problemática afecte
especialmente a un género.

92
Desde la práctica profesional es posible destacar que no se advierte una
tendencia a revertir la decisión de entrega de acuerdo al sexo del “niño/a”, ni se
registran casos en donde esta variable haya constituido una manifestación
expresa de los motivos de entrega.En este aspecto la problemática afecta por
igual tanto a niñas como a niños, por estar referida -como es posible observar
hasta el momento- a condicionantes que afectan la asunción de la crianza tanto
del hijo como de la hija, recién nacido/a o por nacer.

SOBRE EL contacto materno con el “niño/a”

En más del 50% de los casos, las madres decidieron establecer algún
tipo de contacto con su “hijo/a” una vez nacido.

La modalidad de este contacto se mostró sustancialmente variable de


mujer a mujer, existiendo situaciones en donde sólo quiso conocerlo en el
parto; otras lo visitaron por única vez en el servicio de neonatología; otras lo
hicieron hasta el egreso hospitalario; otras lo amamantaron; otras se ocuparon
de proveer pañales o ropa con la finalidad de que no le faltase nada al bebé
hasta el momento del egreso con los padres adoptivos; otras quisieron
conservar una foto del “niño/a”; otras le dejaron algún juguete de recuerdo; etc..
No obstante la diversidad de modalidades de contacto establecida por la
madre, cabe destacar un dato no expresado en el cuadro precedente y que
incluye a la mayoría de las que conocieron al “hijo/a”, como también a un
considerable número de aquellas que decidieron no hacerlo: expresaron su
angustia llorando, sin duda no por una acción mecánica del instinto materno -ya
que no todas lloraron-, sino tal vez por la decisión forzada del desprendimiento
del “hijo/a”, sentimiento adecuadamente sintetizado por Colapintos a través de
la expresión:“estoy queriendo sólo para evitar un mal mayor, pero lo que hago
sigue siendo un mal para mí”.

93
SOBRE LA EXISTENCIA DE problemas de salud EN EL BEBé

Cuadro Nº23: Problemas de salud en el bebé

Problema de salud en el bebé Nº %


Sí 21 33,9
No 38 61,3
Sin datos 3 4,8
Total 62 100,0

Como observación central, se destaca que de los 21 “niños/as” que


presentaron problemas en el nacimiento, el mayor índice corresponde a
patologíarelacionadas con extremas condiciones de pobreza, tales como
bajo peso, chagas, prematurez, prematurez extrema, sepsis y VIH,
representando este grupo más del 50% de las patologías.
En este aspecto, es importante destacar que estas situaciones guardan
estrecha vinculación con la discontinuidad o la ausencia de controles de salud
durante el embarazo, déficit nutricionales y enfermedades crónicas maternas y
la combinación del esfuerzo físico y el stress psicológico propio de un
embarazo no deseado, llevado adelante en las adversas condiciones
socioeconómicas hasta aquí descriptas.

Cuadro Nº24: Tipo de Problemas de salud

Problemas de salud Nº %
Alto peso 1 4,8
Bajo peso 3 14,3
Chagas 1 4,8
Fallecido intrauterino por cardiopatía 1 4,8
Hidrocefalia 1 4,8
Incompatibilidad RH 1 4,8
Prematurez 3 14,3
Prematurez extrema 1 4,8
Problema cardíaco no quirúrgico 1 4,8
Problema cardíaco quirúrgico 1 4,8
Problema respiratorio c/secuelas 1 4,8
Problema respiratorio s/secuelas 1 4,8
Sepsis 2 9,5
Tortícolis 1 4,8
VIH (+) 2 9,5
Total 21 100,0

SOBRE EL egreso HOSPITALARIO Del “niño/a”

Como puede apreciarse, sólo en 26 casos la decisión de entregar al


“niño/a” en adopción se revirtió. Pero resulta aún más alarmante descubrir que

94
sólo en 19 casos el “niño/a” involucrado en esta problemática egresó finalmente
con su madre o ambos padres, pues en los 7 casos restantes fueron
institucionalizados por falta de resolución de la problemática que le diera origen
a la entrega.

Del mismo modo puede advertirse que habiéndose concretado


finalmente en 34 casos la entrega en adopción, sólo en 11 casos el “niño/a”
egresó del hospital con los padres guardadores, constituyendo esta
situación una prueba fehaciente de la plena vigencia aún en nuestros días de la
tendencia judicial a la institucionalización de los “niños/as” mientras transcurre
el proceso que les permite regularizar su situación legal: 28 de los 62 niños
implicados engrosaron las listas de amas externas y de instituciones.
Ante esto cabría preguntarse ¿por cuánto tiempo permanecerán
institucionalizados?. Este aspecto de la problemática no ha sido abordado en el
marco de este estudio.

95
LA Manifestación DE LA ENTREGA

Tomando como referencia una vez más los 9 casos en que el padre
además de conocer la intención materna de entregar al “hijo/a”, también la
compartía, recuérdese que en 7 de esos casos la manifestación de la entrega
estuvo a cargo de ambos, y que por el contrario, en los 55 casos restantes, la
madre efectuó sola la manifestación, a pesar de que sólo en 14 casos el padre
no tuvo conocimiento del embarazo.

Sobre EL momento DE LA MANIFESTACION

Gráfico Nº44: Momento de la manifestación


de la intención

48,4%
30 casos Embarazo
Postparto

51,6%
32 casos

Los resultados obtenidos en esta medición permiten de algún modo


reflexionar sobre la visibilidad de esta problemática. En este caso 32 de las 62
madres implicadas en este estudio manifestaron no sólo la decisión de
entrega en adopción durante el embarazo, sino también, los motivaciones y
problemática que desencadena tal situación, constituyendo esta una
oportunidad preferencial para el abordaje y trabajo previo de la problemática
hasta el momento del nacimiento.

LA DECISION FINAL

¿Se revirtió la intención de entrega?

Se advierte a continuación que la entrega en adopción llegó finalmente a


concretarse en más de la mitad de los casos, incluyendo en este índice a los7
casos en que ambos padres manifestaron la entrega.

96
En este aspecto es posible considerar que más allá de las precarias
condiciones en las que se realiza el abordaje de esta problemática en nuestros
días -falta de capacitación, falta de datos científicos sobre esta problemática,
prácticas institucionales estigmatizantes y políticas sociales escasas e
ineficientes- existe, aunque mínima, una diferencia relacionada a la
efectivización final de la entrega en adopción, ya sea que la misma este
abordada profesionalmente durante el embarazo o en el posparto.

Analizando ahora los 26 casos en que se produjo un cambio en la


decisión (15 durante el embarazo y 11 luego del parto), se pretendió establecer
los principales motivos que originaron el cambio de parecer.

Cuadro Nº25: Motivos del cambio en la decisión

Motivo de la reversión Nº %
Por ayuda de amiga 2 7,7
Por inclusión al PPA 1 3,8
Por ayuda de familiar directo 4 15,4
Por no poder dejarlo 3 11,5
Por ayuda del padre del bebé 2 7,7
Sin datos 14 53,8
Total 26 100,0

En tal sentido, pudiendo este dato ser medido sólo en 12 casos, surge
como relevante la escasa intervención de las políticas estatales en su afán de
garantizar la permanencia de los “niños/as” con sus familias de origen,
situación que resultaría realmente alarmante si se mantuviera la tendencia en
unnúmero mayor de casos.

97
MOTIVACIONES DE LA ENTREGA
Al estar estrechamente vinculado el abordaje de cada problemática a las
distintas motivaciones maternas, estas últimas son registradas con especial
cuidado, de modo que transmitan y reproduzcan lo más verazmente posible el
porqué de la intención de la entrega en adopción.
Comúnmente la presentación de la motivación materna no siempre es
obtenida en la primer entrevista con la madre y se encuentra -en algunos
casos- estrechamente ligada a otros factores tales como la modalidad del
planteo de la intención, expresada como duda, o como decisión tomada.
Con frecuencia, las madres que manifiestan la decisión tomada refieren
con mayor espontaneidad las motivaciones relacionadas con la entrega, dando
cuenta de un proceso reflexivo previo que les posibilita una visión más integral
de su problemática. Por el contrario, en los casos de dudas, se torna necesario
un intenso trabajo de clarificación, para despejar las mismas y arribar a una
decisión final más conciente y meditada, aunque no por eso más libre o
elegida.
El tiempo de desarrollo de este proceso depende no sólo de las
características de cada mujer, sino también del nivel de complejidad de la
problemática planteada. No obstante, tanto en uno como en otro caso,
transmitir a otras instancias -judicial o asistencial- los motivos que dan origen a
la entrega, constituye una tarea compartida por la madre y el profesional
interviniente. Su contenido no está referido -al menos en la experiencia de la
autora- ni a la transmisión textual de los dichos (por no ser siempre posible el
registro de la expresión exacta), ni al encasillamiento de la manifestación en
una categoría de diagnóstico social preestablecida, ya que comúnmente este
mecanismo no permite visualizar la particularidad de cada situación.
En tal sentido, el registro de las motivaciones implica siempre la
confección de un relato lo más veraz posible del o los motivos que dan
origen a la entrega del “hijo/a” expresados por la madre durante el proceso de
definición de su problemática. Este relato está confeccionado por el profesional
y corroborado por la madre como instancia previa a su posterior elevación a la
instancia que correspondiera de acuerdo al caso.

Tomando como base estas consideraciones, proceder al análisis de las


motivaciones de entrega implicó, como primer paso, la codificación abierta de
los 62 motivos registrados en los informes sociales de cada caso.
Posteriormente, se procedió a una primer recategorización de los
motivos, en función de los elementos que se presentaron con mayor reiteración
en los contenidos de las diversas manifestaciones, dando como resultado la
siguiente tendencia:

98
Problemas económicos

En 57 casos la expresión: “problemas económicos” se presentó como


parte constitutiva de las motivaciones. En 13 casos esta referencia resultó ser
el único motivo manifestado por la madre, siendo especificados en algunos
casos como problemas relacionados a la falta de vivienda y de trabajo. En los
44 casos restantes las motivaciones de “problemas económicos” se
presentó conjuntamente a otros motivos entre los que se encuentran:

• Problemas con el padre del “niño/a”: siendo posible contemplar


expresiones referidas principalmente al rechazo y duda de la paternidad,
padre ausente, falta de colaboración paterna y violencia doméstica.
• Problemas deorganización para asumir la crianza: conjugado con
expresiones tales como: ‘estoysola’ y la falta de ayuda familiar.
• Hijo no deseado: si bien puede presumirse que la concepción de estos
niños/as representan en su totalidad embarazos no deseados, cabe
destacarse que tan solo el 16% de las madres comprendidas en esta
categoría manifestó expresamente que su situación económica fuera
simultánea a la concepción de un hijo no deseado como problemática
que desencadena la entrega.
• Problemas familiares: relacionados a conflictos vinculares y de dinámica
de funcionamiento.
• Problemas de salud en la familia: correspondiente a
enfermedadescrónicasde padres, hermanos, hijos anteriores y en un caso
a la propia madre

Los casos restantes si bien corresponden en su mayoría a categorías


preestablecidas, presentan la particularidad de estar referidos a enunciados
donde fueron combinados hasta un máximo de tres motivos. Cabe destacar
que estas expresiones múltiples no indican necesariamente un mayor nivel de
complejidad del problema sino que responden a características de personalidad
de estas madres para verbalizar con mayor detalle su situación.

99
Cuadro Nº26: Motivaciones expresadas en combinación con los problemas
económicos

Motivaciones Nº %
Problemas exclusivamente económicos 13 22,8
Problemas económicos y con el padre del bebé 7 12,3
Problemas económicos y de organización para asumir la crianza 13 22,8
Problemas económicos e Hijo no deseado 9 15,8
Problemas económicos y familiares 1 1,8
Problemas económicos y de salud en la familia 10 17,5
Problemas económicos, de salud del bebé y con el padre del bebé 1 1,8
Problemas económicos , familiares e hijo no deseado 1 1,8
Problemas económicos, con el padre del bebé y de organización 2 3,5
Total 57 100,0

Agrupando categorías con la finalidad de facilitar el análisis, es posible


advertir que las tres motivaciones centrales están referidas a los “problemas
exclusivamente económicos”, a “problemas económicos y de
organización para asumir la crianza” y a “problemas económicos y de
salud en algún miembro de la familia, representando este grupo el 63% del
total de 57 casos.

Cuadro Nº27: Motivaciones expresadas en combinación con los problemas


económicos según edad de la madre

Edad de la madre
21 a 30 a 40
18 a 20 24 25 a 29 34 35 a 39 años y
Motivaciones años años años años años más Total
Problemas exclusivamente 6 4 3 13
económicos 46,2% 30,8% 23,1% 100,0%
Problemas económicos y con el 1 1 2 2 1 7
padre del bebé
14,3% 14,3% 28,6% 28,6% 14,3% 100,0%
Problemas económicos y de 7 3 2 1 13
organización para asumir la 53,8% 23,1% 15,4% 7,7% 100,0%
i
Problemas económicos e Hijo no 2 5 2 9
deseado 22,2% 55,6% 22,2% 100,0%
Problemas económicos y 1 1
familiares 100,0% 100,0%
Problemas económicos y de salud 1 2 4 1 1 1 10
en la familia 10,0% 20,0% 40,0% 10,0% 10,0% 10,0% 100,0%
Problemas económicos, de salud 1 1
del bebé y con el padre del bebé 100,0% 100,0%
Problemas económicos , familiares 1 1
e hijo no deseado 100,0% 100,0%
Problemas económicos, con el 2 2
padre del bebé y de organización 100,0% 100,0%
Total 4 21 17 5 8 2 57
7,0% 36,8% 29,8% 8,8% 14,0% 3,5% 100,0%

Examinadas estas motivaciones con relación a la edad de las madres


se observa que el mayor número de casos en cada motivación se registra

100
principalmente en el segmento conformado por la edad de 21 a 24 años,
seguida posteriormente por la edad de 25 a 29 años.
No obstante, con mayor detalle es posible contemplar algunos datos que
resultan aún más relevantes:
• Los 4 casos de adolescentes menores de 21 años comprendidas
en este grupo, no refieren como motivos de entrega problemas
exclusivamente económicos, sino que los mismos en todos los
casos se presentan en forma conjunta con un segundo motivo: en 2
casos con la vivencia personal del “hijo no deseado” y en los 2
restantes con problemas relacionados a terceros (padre del bebé y
problema de salud familiar).
• Las motivaciones relacionadas a problemas con el padre del
bebé no marcan una tendencia definida relacionada con la edad
materna.
• El 55,6% de los casos de problemas económicos e hijo no
deseado se concentra en la edad de 21 a 24 años.
• La cantidad de casos relacionados a problemas de organización
para asumir la crianza disminuye a medida que avanza la edad
materna.
• Los problemas de salud familiar resultan una motivación que se
presenta con cierta independencia de la edad materna.

Focalizando los motivos expresados por las 44 madres migrantes se


observa que 42 de ellas manifestaron “problemas económicos”,
representando el mayor porcentaje del total de 62 casos, en casi todas los
indicadores:

Cuadro Nº28: Motivaciones expresadas en combinación con los problemas


económicos en madres migrantes

Motivaciones Nº %
Problemas exclusivamente económicos 8 19,0
Problemas económicos y con el padre del bebé 6 14,3
Problemas económicos y de organización para asumir la crianza 10 23,8
Problemas económicos e Hijo no deseado 7 16,7
Problemas económicos y de salud en la familia 7 16,7
Problemas económicos, familiares e hijo no deseado 1 2,4
Problemas económicos, con el padre del bebé y de organización 2 4,8
Sin Datos 1 2,4
Total 42 100,0

En cuanto a la existencia de hijos anteriores, se observa que 47 de las


57 madres que presentaron “problemas económicos” como motivación ya
tenían hijos anteriores.

Cuadro Nº29: Motivaciones expresadas en combinación con los problemas


económicos en madres con y sin hijos anteriores

101
Hijos anteriores
Motivaciones Sí No Total
Problemas exclusivamente económicos 12 1 13
92,3% 7,7% 100,0%
Problemas económicos y con el padre del bebé 5 2 7
71,4% 28,6% 100,0%
Problemas económicos y de organización para asumir la 8 5 13
crianza 61,5% 38,5% 100,0%
Problemas económicos e Hijo no deseado 8 1 9
88,9% 11,1% 100,0%
Problemas económicos y familiares 1 1
100,0% 100,0%
Problemas económicos y de salud en la familia 10 10
100,0% 100,0%
Problemas económicos, de salud del bebé y con el padre 1 1
del bebé 100,0% 100,0%
Problemas económicos , familiares e hijo no deseado 1 1
100,0% 100,0%
Problemas económicos, con el padre del bebé y de 2 2
organización 100,0% 100,0%
Total 47 10 57
82,5% 17,5% 100,0%

Las 47 madres que tenían hijos anteriores representan el mayor número


de casos por cada motivación, con excepción de la categoría de “problemas
económicos y familiares”. En tal sentido se advierte que los “problemas
exclusivamente económicos” y los relacionados tanto a “problemas de
salud familiar” como a “hijos no deseados” resultan los que presentan una
mayor vinculación con la existencia de hijos anteriores, posiblemente por
constituir un factor que complejiza aún más la situación socioeconómica.
Por el contrario, los “problemas económicos y de organización para
asumir la crianza”, si bien expresan una mínima diferencia numérica, no
guardan la misma relación que en el resto de las categorías, siendo presumible
que la vivencia de los problemas de organización no esté referida
necesariamente a la existencia de hijos anteriores. En tal sentido, analizando el
comportamiento de las 14 madres primerizas puede advertirse en el Cuadro Nº
29, que 10 de ellas presentaron motivos relacionados a “problemas
económicos”, siendo precisamente la categoría de “problemas económicos y de
organización para asumir la crianza” la que reúne el 50% de los casos.
Reparando en las motivaciones de las 10 madres que seguían en pareja
al momento de manifestar la problemática, se observa que todas manifestaron
problemas de base económica; no obstante -tal vez por el número reducido
de casos- no se advierte una tendencia clara respecto a los distintos tipos de
motivaciones comprendidas en este grupo:

Cuadro Nº30: Motivaciones expresadas en combinación con los problemas


económicos en madres que siguen en pareja

102
Motivaciones Nº %
Problemas exclusivamente económicos 2 20,0
Problemas económicos y con el padre del bebé 1 10,0
Problemas económicos e Hijo no deseado 2 20,0
Problemas económicos y familiares 1 10,0
Problemas económicos y de salud en la familia 3 30,0
Problemas económicos, de salud del bebé y con el padre del bebé 1 10,0
Total 10 100,0

Con relación a la situación habitacional, todas las madres (16 casos) que
no podían retornar con el “hijo/a” a la vivienda que ocupaba hasta el
momento, expresaron también motivaciones relacionadas a “problemas
económicos”:

Cuadro Nº31: Motivaciones expresadas en combinación con los problemas


económicos según posibilidad de retornar a la vivienda

Puede volver al lugar con el


niño
Sin
Motivaciones Sí No Datos Total
Problemas exclusivamente económicos 9 4 13
69,2% 30,8% 100,0%
Problemas económicos y con el padre del 4 3 7
bebé
57,1% 42,9% 100,0%
Problemas económicos y de organización 8 5 13
para asumir la crianza 61,5% 38,5% 100,0%
Problemas económicos e Hijo no deseado 6 2 1 9
66,7% 22,2% 11,1% 100,0%
Problemas económicos y familiares 1 1
100,0% 100,0%
Problemas económicos y de salud en la 9 1 10
familia 90,0% 10,0% 100,0%
Problemas económicos, de salud del bebé y 1 1
con el padre del bebé 100,0% 100,0%
Problemas económicos , familiares e hijo no 1 1
deseado 100,0% 100,0%
Problemas económicos, con el padre del 1 1 2
bebé y de organización 50,0% 50,0% 100,0%
Total 40 16 1 57
70,2% 28,1% 1,8% 100,0%

En tal sentido, la mayor cantidad de casos se concentra en las madres


que expresaron “problemas exclusivamente económicos”,
“problemaseconómicos y con el padre del bebé” y “problemas
económicos y de organización para asumir la crianza”.

103
Relacionando el tipo de motivaciones económicas con la presencia de
actividad remunerada durante el embarazo no se observa una tendencia
relevante en los datos; no obstante es posible señalar que las madres que no
trabajaban manifestaron en mayor medida “problemas estrictamente
económicos”.

Cuadro Nº32: Motivaciones expresadas en combinación con los problemas


económicos en madres con y sin actividad remunerada durante el embarazo

Actividad
remunerada
durante el
embarazo
Motivaciones Sí No Total
Problemas exclusivamente económicos 5 8 13
38,5% 61,5% 100,0%
Problemas económicos y con el padre del 4 3 7
bebé
57,1% 42,9% 100,0%
Problemas económicos y de organización 7 6 13
para asumir la crianza 53,8% 46,2% 100,0%
Problemas económicos e Hijo no deseado 5 4 9
55,6% 44,4% 100,0%
Problemas económicos y familiares 1 1
100,0% 100,0%
Problemas económicos y de salud en la 5 5 10
familia 50,0% 50,0% 100,0%
Problemas económicos, de salud del 1 1
bebé y con el padre del bebé 100,0% 100,0%
Problemas económicos , familiares e hijo 1 1
no deseado 100,0% 100,0%
Problemas económicos, con el padre del 2 2
bebé y de organización 100,0% 100,0%
Total 30 27 57
52,6% 47,4% 100,0%

Del mismo modo, las madres que expresaron no poder volver a la


actividad remunerada después del parto, refirieron principalmente
“problemas exclusivamente económicos y con el padre del niño”, mientras no
se registró una tendencia clara en la combinación del resto de los motivos
económicos.

Cuadro Nº33: Motivaciones expresadas en combinación con los problemas


económicos según posibilidad de volver a la actividad remunerada después del parto

104
Puede volver a la actividad
remunerada después del
parto
Sin
Motivaciones Sí No Datos Total
Problemas exclusivamente económicos 3 2 5
60,0% 40,0% 100,0%
Problemas económicos y con el padre del 4 4
bebé
100,0% 100,0%
Problemas económicos y de organización para 3 3 1 7
asumir la crianza 42,9% 42,9% 14,3% 100,0%
Problemas económicos e Hijo no deseado 2 3 5
40,0% 60,0% 100,0%
Problemas económicos y familiares 1 1
100,0% 100,0%
Problemas económicos y de salud en la familia 2 2 1 5
40,0% 40,0% 20,0% 100,0%
Problemas económicos, de salud del bebé y 1 1
con el padre del bebé 100,0% 100,0%
Problemas económicos, con el padre del bebé 2 2
y de organización 100,0% 100,0%
Sin Datos 1 1
100,0% 100,0%
Total 11 16 4 31
35,5% 51,6% 12,9% 100,0%

Analizando las motivaciones económicas en referencia a los sujetos


que aportaron a la subsistencia de la madre, se destaca que de los 13 casos
referidos a “problemas exclusivamente económicos”, 4 no tenían sujeto de
aporte y de los 9 restantes, sólo 5 podían seguir manteniendo ese aporte
después del parto. Asimismo, en los 13 casos donde se
plantearonmotivaciones relacionadas a “problemas económicos y de
organización”, 5 de ellos, no poseían sujeto de aporte, y de los 8 restantes,
solo 4 podían seguir contando con dicho aporte.

Cuadro Nº34: Motivaciones expresadas en combinación con los problemas


económicos según sujetos que aportan a la subsistencia de la madre.

105
Sujetos que aportan a la
subsistencia (Ag) Total
Motivaciones Red social Programa social Nadie
7 2 4 13
Problemas exclusivamente económicos
53,8 15,4 30,8 100,0
4 1 2 7
Problemas económicos y con el padre del bebé
57,1 14,3 28,6 100,0
4 4 5 13
Problemas económicos y de organización para asumir la crianza
30,8 30,8 38,5 100,0
6 1 2 9
Problemas económicos e Hijo no deseado
66,7 11,1 22,2 100,0
1 1
Problemas económicos y familiares
100,0 100,0
5 1 4 10
Problemas económicos y de salud en la familia
50,0 10,0 40,0 100,0
1 1
Problemas económicos, de salud del bebé y con el padre del bebé
100,0 100,0
1 1
Problemas económicos, familiares e hijo no deseado
100,0 100,0
2 2
Problemas económicos, con el padre del bebé y de organización
100,0 100,0
1 1
Sin Datos
100,0 100,0
27 12 19 58
Total 46,6 20,7 32,8 100,0

Conducta similar se mantuvo en las motivaciones relacionadas a los 9


casos de “problemas económicos y de hijo no deseado”, donde en 2 casos
no poseían sujeto de aporte y en los 7 casos restantes, solo 4 lograban
mantenerlo con posterioridad al parto. Cabe destacar que a pesar del escaso
protagonismo de los programas sociales, el mayor aporte relacionado a esta
categoría estuvo referido a las “motivaciones económicas y de organización
para asumir la crianza”, posiblemente por el perfil de orientación y control
social.

En términos generales el tipo de motivaciones económicas no se


encuentra particularmente relacionado al momento en que se produjo la
manifestación de la intención.

Cuadro Nº35: Motivaciones expresadas en combinación con los problemas


económicos según momento de la manifestación de la intención

106
Momento de
manifestación de la
intención
Motivaciones Embarazo Postparto Total
Problemas exclusivamente económicos 7 6 13
53,8% 46,2% 100,0%
Problemas económicos y con el padre del bebé 1 6 7
14,3% 85,7% 100,0%
Problemas económicos y de organización para 9 4 13
asumir la crianza 69,2% 30,8% 100,0%
Problemas económicos e Hijo no deseado 4 5 9
44,4% 55,6% 100,0%
Problemas económicos y familiares 1 1
100,0% 100,0%
Problemas económicos y de salud en la familia 5 5 10
50,0% 50,0% 100,0%
Problemas económicos, de salud del bebé y con el 1 1
padre del bebé 100,0% 100,0%
Problemas económicos , familiares e hijo no 1 1
deseado 100,0% 100,0%
Problemas económicos, con el padre del bebé y 1 1 2
de organización 50,0% 50,0% 100,0%
28 29 57
Total
49,1% 50,9% 100,0%

No obstante, la mayor diferencia está referida a los “problemas


económicos y con el padre del bebé”, motivos manifestados en mayor
medida durante el posparto, y “problema económicos y de organización”
expresados durante el embarazo.

107
Cuadro Nº36: Motivaciones expresadas en combinación con los problemas
económicos según cambio en la decisión de entrega

Se revirtió la intención de
entrega
Sin
Motivaciones Sí No Datos Total
Problemas exclusivamente económicos 7 5 1 13
53,8% 38,5% 7,7% 100,0%
Problemas económicos y con el padre del 3 4 7
bebé
42,9% 57,1% 100,0%
Problemas económicos y de organización 9 3 1 13
para asumir la crianza 69,2% 23,1% 7,7% 100,0%
Problemas económicos e Hijo no deseado 2 7 9
22,2% 77,8% 100,0%
Problemas económicos y familiares 1 1
100,0% 100,0%
Problemas económicos y de salud en la 3 7 10
familia 30,0% 70,0% 100,0%
Problemas económicos, de salud del bebé y 1 1
con el padre del bebé 100,0% 100,0%
Problemas económicos , familiares e hijo no 1 1
deseado 100,0% 100,0%
Problemas económicos, con el padre del 1 1 2
bebé y de organización 50,0% 50,0% 100,0%
26 29 2 57
Total
45,6% 50,9% 3,5% 100,0%

En esta vinculación puede observarse que las motivaciones con mayor


número de casos presentaron el siguiente comportamiento:
• En los “problemas exclusivamente económico”, si bien se
evidencia una pequeña diferencia relacionada a un mayor número
en casos de reversión de la decisión final, se estima que el mismo
no constituye una tendencia clara, ya que la existencia de un caso
“sin dato” podría estar influenciando la escasa diferencia numérica.
• Las madres que expresaron conjuntamente “problemas
económicos y de hijo no deseado”, son las que concretaron en
un número mayor de casos la entrega del hijo en adopción.
• Situación diferente se observa en los “problemas económicos y
de organización” en donde es posible advertir una mayor
proporción de casos donde la madre revirtiera la decisión final de
entrega.
• Finalmente, los datos relacionados a los “problemas económicos
y de salud en la familia” parecieran influir más negativamente en
las posibilidades de revertir la decisión, ya que en esta categoría se
expresa la mayor diferencia en el número de casos.

La comparación de ambas mediciones -momento de la manifestación y


cambio en la decisión final-, tiene como objetivo la visualización de las
posibilidades de trabajar la problemática de acuerdo a las motivaciones
presentadas por la madre. Por otra parte, permite advertir cierta regularidad

108
entre lo que las madres “dicen” y “hacen”, situación que permite develar el
carácter erróneamente enigmático que se le atribuye a la madre como sujeto
del triángulo adoptivo.

“HIJO/A” NO DESEADO

Considerando ahora los 4 casos en donde la motivación de entrega se


refirió exclusivamente a “hijo no deseado”, se observa que la mitad de estas
madres eran migrantes y casi todos los casos correspondieron a madres
adolescentes: 1 de 17 años, 2 de 18 años y 1 de 21 años. Este dato, más allá
del escaso número, permite reparar en las motivaciones de entrega en casos
de madres adolescentes, situación que difiere sustancialmente de considerar
que las madres adolescentes son las que entregan en mayor medida a sus
hijos en adopción.
Del mismo modo es importante destacar que 3 de las madres
manifestaron la entrega durante el embarazo y en los 4 casos la entrega
llegó a concretarse finalmente.
En referencia a la situación socioeconómica, es posible establecer
algunas similitudes y diferencias respecto a las manifestaciones de base
económica:
• Todas las madres eran primerizas.
• Todas podían volver a la vivienda con el niño después de producido el parto.
• Todas tenían aporte a la subsistencia proveniente de la red social de
familiares y amigos.
• En todas se mantenía dicho aporte en el futuro.
• Ninguna realizó actividad remunerada durante el embarazo.
• Ninguna identificó una posibilidad futura de realizar una actividad
remunerada.
• En 2 casos la entrega del “hijo/a” está referida a la posibilidad de seguir
estudiando, 1 caso a una violación y el caso restante a la falta de deseo de
ser madre.

VIVENCIA SUBJETIVA DE LA Problemática

Siendo observable desde la práctica profesional la identificación materna


de factores que actúan como obstaculizadores y facilitadores para asumir la
crianza del “hijo/a” y entendiendo que los mismos corresponden a la
apreciación subjetiva de cada madre en relación con su problemática y las
posibilidades de su superación, se clasificaron los mismos de acuerdo a las
categorías de “Sujetos” y “Motivos” 75.
En tal sentido podrá visualizarse en qué medida esta apreciación
subjetiva se encuentra presente en la manifestación de los motivos de entrega,
y su influencia en la decisión final de entrega.

75
Ver definiciones y operacionalización en anexo 1

109
Percepción de carga social

Como primera apreciación se observa que en 47 de los 62 casos fue


posible identificar factores obstaculizadores relacionados principalmente a los
siguientes sujetos: hijos anteriores y padre del “niño/a”

Gráfico Nº47: Sujeto de carga de la madre

Hijos anteriores 24,2

Padre bebé 21,0

Pareja/Padre bebé 6,5

Ella 6,5

Otros Familiares 11,3

No posee 24,2

Otros 6,5

0 5 10 15 20 25

Porcentaje

Cruzando este dato con el motivo de la carga se destaca que los “hijos
anteriores” representan una carga en virtud, principalmente, de los problemas
de salud y económicos. Por su parte, tratándose del “padre” y/o “pareja/padre”,
se destacan los motivos de su ausencia, y las situaciones de violación y
violencia doméstica.

Cuadro Nº37: Motivo de la carga según sujeto de la carga

Sujeto de carga

Padre Pareja
Hijos del /Padre Otros
Motivo de la carga anteriores bebé bebé Ella Familiares Otros Total
Ausencia del padre del 6 2 8
bebé 75,0% 25,0% 100%
Problemas de salud 6 2 3 11
54,5% 18% 27,3% 100%
Problemas 8 2 1 2 4 2 19
económicos 42,1% 10,5% 5,3% 11% 21,1% 10,5% 100%
Problemas familiares 1 2 3
33,3% 66,7% 100%
Violación 3 3
100,0% 100%
Violencia doméstica 2 1 3
66,7% 33,3% 100%
15 13 4 4 7 4 47
Total
31,9% 27,7% 8,5% 8,5% 14,9% 8,5% 100%

110
Comparando las “motivaciones de entrega” con la identificación de
“sujetos de carga” y los “motivos de la carga” surgen como relevantes los
siguientes datos:

Cuadro Nº38: Motivaciones de la entrega según sujeto de carga de la madre

Sujeto de carga
Pareja/
Hijos Padre Padre Otros No
Motivaciones anteriores bebé bebé Ella Fliares. posee Otros Total
Problemas exclusivamente económicos 3 1 1 6 2 13
23,1% 7,7% 7,7% 46,2% 15,4% 100,0%
Problemas económicos y con el padre 1 4 2 7
del bebé
14,3% 57,1% 28,6% 100,0%
Problemas económicos y de 3 3 2 1 3 1 13
organización para asumir la crianza 23,1% 23,1% 15,4% 7,7% 23,1% 7,7% 100,0%
Problemas económicos e Hijo no 3 2 3 1 9
deseado 33,3% 22,2% 33,3% 11,1% 100,0%
Problemas económicos y familiares 1 1
100,0% 100,0%
Problemas económicos y de salud en la 5 1 2 2 10
familia 50,0% 10,0% 20,0% 20,0% 100,0%
Problemas económicos, de salud del 1 1
bebé y con el padre del bebé 100,0% 100,0%
Problemas económicos , familiares e 1 1
hijo no deseado 100,0% 100,0%
Problemas económicos, con el padre 1 1 2
del bebé y de organización 50,0% 50,0% 100,0%
Hijo no deseado exclusivamente 2 2 4
50,0% 50,0% 100,0%
Sin Datos 1 1
100,0% 100,0%
15 13 4 4 7 15 4 62
Total
24,2% 21,0% 6,5% 6,5% 11,3% 24,2% 6,5% 100,0%

Cuadro Nº39: Motivaciones de la entrega según motivo de la carga

Motivo de la carga
Ausencia Probl.
padre Probl. de econó- Probl. Violencia
Motivaciones de la entrega bebé salud micos familiares Violación doméstica Total
Problemas exclusivamente económicos 7 7
100,0% 100,0%
Problemas económicos y con el padre del bebé 4 2 1 7
57,1% 28,6% 14,3% 100,0%
Problemas económicos y de organización para 1 2 5 1 1 10
asumir la crianza 10,0% 20,0% 50,0% 10,0% 10,0% 100,0%
Problemas económicos e Hijo no deseado 2 2 2 6
33,3% 33,3% 33,3% 100,0%
Problemas económicos y familiares 1 1
100,0% 100,0%
Problemas económicos y de salud en la familia 1 9 10
10,0% 90,0% 100,0%
Problemas económicos, de salud del bebé y con 1 1
el padre del bebé 100,0% 100,0%
Problemas económicos , familiares e hijo no 1 1
deseado 100,0% 100,0%
Problemas económicos, con el padre del bebé y 1 1 2
de organización 50,0% 50,0% 100,0%
Hijo no deseado exclusivamente 1 1 2
50,0% 50,0% 100,0%
Total 8 11 19 3 3 3 47
17,0% 23,4% 40,4% 6,4% 6,4% 6,4% 100,0%

111
• El 46% de las madres que manifestaron “problemas exclusivamente
económicos” no refirieron sujeto de carga. El 54% restante identificó
como “sujeto de carga” principalmente a sus hijos anteriores, a la
pareja/padre del bebé y a otros familiares, siendo coincidente en el 100%
de los casos que el “motivo de carga” se encuentra referido a los
problemas económicos.
• El 100% de las madres que manifestaron “problemas económicos y con el
padre del bebé”, refirieron tener “sujeto de carga”, identificando en el 85%
de los casos al padre y/o pareja/padre del bebé como tal, y correspondiendo
el “motivo de la carga” en un 57% a la ausencia del padre, en un 28,6% a
los problemas económicos y en un 14,3% a violencia doméstica.
• El 77% de las madres que manifestaron “problemas económicos y de
organización para asumir la crianza” refirieron “sujetos de carga” entre
los que se encuentran los hijos anteriores, el padre del bebé, ella misma y
otros familiares, siendo que en el 50% identificó como “motivo de la carga”
a los problemas económicos.
• Casi el 67% de las madres que manifestaron “problemas económicos y de
hijo no deseado”expresaron tener “sujeto de carga” entre los que se
incluyen en mayor número los hijos anteriores y el padre del bebé,
correspondiendo el “motivo de carga” a problemas económicos, problemas
familiares y violación en igual proporción.
• El único caso de “problemas económicos y familiares”, estuvo referido a
problemas económicos de otro familiar.
• El 100% de las madres que manifestaron “problemas económicos y de
salud en la familia”, identificaron como “sujetos de carga” principalmente
a los hijos anteriores y a ella misma, siendo coincidente en un 90% que el
“motivos de la carga” estuviera referido a problemas de salud.
• De los 4 casos en donde la madre entregó a su “hijo/a” “exclusivamente
por ser un hijo no deseado”, el 50% no presentó “sujeto de carga”, y en
el resto, el mismo estuvo referido al padre del bebé, siendo los “motivos de
la carga” en ambos casos la ausencia del padre quien era pareja de la
madre y la violación por parte de un desconocido.

Percepción de soporte social:

Cuarenta y cuatro (44) madres de las 62 madres estudiadas no


identificaron sujetos de soporte como factores o instancias favorecedoras para
la resolución de su problemática.

112
Como puede apreciarse, salvo en 3 casos los “sujetos de soporte
social” estuvieron referidos a miembros de la red vincular primaria compuesta
por hijos, pareja, familiares y amigos.
En los 18 casos en donde se apreció la identificación materna de este
soporte, se advierte que en la mitad de los casos el tipo de ayuda recibida
estuvo referida principalmente a apoyo “económico/afectivo”:

Cuadro Nº40: Tipo de soporte según sujeto del soporte

Sujeto del Soporte


Hijos Pareja/Pad Ayuda
Tipo de Soporte anteriores re del BB Social Familiares Amigos Total
Económico 1 1
100,0% 100,0%
Afectivo 1 3 4
25,0% 75,0% 100,0%
Profesional 1 1
100,0% 100,0%
Profesional/Económico 2 2
100,0% 100,0%
Económico/Afectivo 2 1 5 1 9
22,2% 11,1% 55,6% 11,1% 100,0%
Organizacional/Afectivo 1 1
100,0% 100,0%
Total 2 2 3 9 2 18
11,1% 11,1% 16,7% 50,0% 11,1% 100,0%

Relacionando aquí también las “motivaciones de entrega” con la


identificación de “sujetos de soporte” y los “tipos de soporte” puede
apreciarse que:

Cuadro Nº41: Motivaciones de la entrega según sujeto de soporte de la madre

113
Sujeto del Soporte
Pareja/
Hijos Padre Ayuda No
Motivaciones de la entrega anteriores bebé Social Familiares Amigos posee Total
Problemas exclusivamente económicos 1 1 1 1 9 13
7,7% 7,7% 7,7% 7,7% 69,2% 100,0%
Problemas económicos y con el padre 1 6 7
del bebé
14,3% 85,7% 100,0%
Problemas económicos y de 2 1 10 13
organización para asumir la crianza 15,4% 7,7% 76,9% 100,0%
Problemas económicos e Hijo no 1 8 9
deseado 11,1% 88,9% 100,0%
Problemas económicos y familiares 1 1
100,0% 100,0%
Problemas económicos y de salud en la 1 1 1 7 10
familia 10,0% 10,0% 10,0% 70,0% 100,0%
Problemas económicos, de salud del 1 1
bebé y con el padre del bebé 100,0% 100,0%
Problemas económicos , familiares e 1 1
hijo no deseado 100,0% 100,0%
Problemas económicos, con el padre 2 2
del bebé y de organización 100,0% 100,0%
Hijo no deseado exclusivamente 4 4
100,0% 100,0%
Sin Datos 1 1
100,0% 100,0%
Total 2 2 3 9 2 44 62
3,2% 3,2% 4,8% 14,5% 3,2% 71,0% 100,0%

Cuadro Nº42: Motivaciones de la entrega según tipo de soporte

Tipo de Soporte
Profesio- Profesio Econ./ Organizac.
Motivaciones de la entrega Econ. Afect. nal nal/Econ. Afect. /Afect. Total
Problemas exclusivamente económicos 1 3 4
25,0% 75,0% 100,0%
Problemas económicos y con el padre del 1 1
bebé
100,0% 100,0%
Problemas económicos y de organización 1 1 1 3
para asumir la crianza 33,3% 33,3% 33,3% 100,0%
Problemas económicos e Hijo no deseado 1 1
100,0% 100,0%
Problemas económicos y familiares 1 1
100,0% 100,0%
Problemas económicos y de salud en la 3 3
familia 100,0% 100,0%
Problemas económicos, familiares e hijo no 1 1
deseado 100,0% 100,0%
Hijo no deseado exclusivamente 2 2 4
50,0% 50,0% 100,0%
1 4 1 2 9 1 18
Total
5,6% 22,2% 5,6% 11,1% 50,0% 5,6% 100,0%

• 9 de las 13 madres que manifestaron “problemas exclusivamente


económicos” no identificaron ningún sujeto de soporte. En los 4 casos
restantes, 3 refirieron como “sujeto de soporte” en mayor medida a
miembros de la red primaria -quienes aportaron ayuda “económica/afectiva”-
y 1 caso correspondió a la categoría de “ayuda social” cuyo aporte fue
“profesional/económico”.

114
• Sólo una de las 7 madres que manifestaron “problemas económicos y con
el padre del bebé” refirieron tenercomo “sujeto de soporte” a familiares
que aportaron ayuda económica/afectiva.
• 10 de las 13 madres que manifestaron “problemas económicos y de
organización para asumir la crianza” no poseían “sujeto de soporte”. En
los 3 casos restantes poseían como soportes: en 2 casos a “ayuda social”,
con aporte “profesional” y “profesional/económico”, y 1 caso a familiares con
aporte “organizacional/afectivo”.
• Solo 1 de las 9 madres que manifestaron “problemas económicos y de
hijo no deseado” expresó tener como “sujeto de soporte” un amigo que
realizaba un aporte exclusivamente económico.
• El único caso de “problemas económicos y familiares”, además de
identificar sujeto de carga, identificó a su “pareja/padre” del bebé como
sujeto de soporte económico.
• 3 de los 10 casos en que las madres manifestaron “problemas
económicos y de salud en la familia” identificaron como “sujetos de
soporte” a miembros de la red primaria, cuyo aporte resultó
“económico/afectivo”.
• En todos los casos en que la madre entregó a su “hijo/a” “exclusivamente
por ser un hijo no deseado”, presentó como “sujeto de soporte” a sus
familiares, quienes le brindaran apoyo afectivo (2 casos) y
“económico/afectivo” (2 casos).

En términos generales puede concluirse que la consideración de los


conceptos de “carga” y “soporte” resulta imprescindible para abordar en forma
global los distintos “motivos de entrega en adopción”, ya que los mismos no
siempre suelen estar incluidos en la “manifestación de los motivos de entrega”,
pero sí en la conformación de la problemática que desencadena la misma.
A través de estos datos es posible establecer “la complejidad” que
adquiere la manifestación de los motivos de entrega y su entrecruzamiento con
la realidad objetiva y subjetiva de cada madre:
A modo de ejemplo, es posible que una madre refiera que entrega a su
“hijo/a” por “problemas económicos”, y también que ese no constituye el único
motivo, sino que además al no contar con ayuda familiar, lo entrega por “no
poder organizarse para asumir la crianza”. Esta realidad puede ser a su vez
constatada a través de un diagnóstico social, dando cuenta de esa realidad
“material/objetiva” referida por la madre. Pero también es probable que los
motivos de esta entrega no sean confiables si no se contempla además que
desde el aspecto subjetivo, para ”esa madre” lo que pesa y define en muchos
casos la entrega, es la ”enfermedad de su hijo anterior”, situación que de no
existir posiblemente cambiaría su decisión.

Como se advierte la multiplicidad, la alteridad, la diferencia y la


particularidad de cada caso y de cada madre, constituyen el “motivo de
entrega” por excelencia. Al decir de Castoriadis: “Hay lo causal en la vida
histórica y social, porque hay lo ‘racional subjetivo’. Lo hay también porque hay
lo ‘racional objetivo’. Y hay también lo ‘causal bruto’, que constatamos sin
poder reducirlo a unas relaciones racionales subjetivas o objetivas, unas

115
relaciones establecidas cuyos fundamentos ignoramos, unas regularidades de
comportamiento, individuales o sociales, que continúan siendo puros hechos”. 76
En tal sentido, los datos aquí vertidos no intentan establecer una relación
causal que explique el fenómeno de “la entrega en adopción” como hecho
social, vigente en nuestra cultura, ya que “..... lo social contiene lo no causal
como momento esencial” 77, sino que intenta un acercamiento menos ingenuo y
tal vez menos polarizado a esta realidad.
Despejando representaciones sociales, ¿hay dudas de que estos
“niños/as” son “hijo/a”s no deseados?; ¿no desear un “hijo/a” explica la entrega
en adopción?; ¿existe alguna posibilidad objetiva de asumir en forma adecuada
la crianza de un “hijo/a” en las condiciones socioeconómicas aquí descriptas?.

76
Castoriadis, C.: Ibid, pág. 74.
77
Castoriadis, C.: Ibid, pág. 75.

116
CAPÍTULO 9

Del bienestar infantil


y del
programa de prevención
del abandono

“...ay!!, utopía incorregible,


que no tienes bastante
con lo posible”

joanmanuelserrat

117
EL CONSEJO NACIONAL DEL MENOR Y LA FAMILIA

Históricamente el organismo encargado por excelencia del diseño e


implementación de las políticas públicas en materia de infancia y juventud, lo
constituye el “Consejo Nacional del Menor y la Familia”. Este representa el
órgano técnico administrativo a través del cual el Estado Nacional asume su
obligación política-social de generar y garantizar las políticas públicas
necesarias para una atención integral de la población comprendida en las
áreas de niñez y familia.
Por tal motivo, se consideró relevante para el presente trabajo realizar
un breve análisisdel mismo, a fin de ilustrar en forma global las políticas de
infancia implementadas durante los últimos años, y el programa específico que
abordó la problemática de la entrega en adopción, en el período comprendido
por este estudio (1993-1999).

El Consejo Nacional del Menor y la Familia (en adelante CNMyF) fue


creado el 22 de Agosto de 1990 por Decreto Nº 1606 del Poder Ejecutivo
Nacional, aunque su antecedente más remoto está referido al surgimiento del
Patronato Nacional de Menores, en 1945. A partir de este último, fueron
produciéndose diversas modificaciones relacionadas a su nombre y
dependencia, pero siempre dentro del marco ideológico de la concepción de
infancia como “objeto de tutela”.
Al respecto María Orsenigo, Presidenta del CNMyF desde 1999, señaló
en las Jornadas de “Derechos de la Mujer y Derechos de la niñez”, llevadas a
cabo en Capital Federal los días 28 y 29/11/00: “El CNMyF fue desde su
creación un organismo cerrado, que desconoció lo establecido por la CIDN.
Funcionó en forma desarticulada de otros organismos del Poder Ejecutivo
Nacional. Asistencia e Institucionalización fueron los valores centrales que
orientaron su actividad”.
En este sentido puede observarse -a través del extenso articulado de su
decreto de creación- que el mismo“tiene a su cargo la programación, ejecución,
y coordinación de las políticas públicas correspondientes, que tienden a la
promoción, protección y asistencia de los grupos familiares”. No obstante, con
relación a estos postulados puede afirmarse que no han tenido la correlación
esperada con respecto a las acciones implementadas por dicho organismo,
durante el periodo 1990/99.

En una primera aproximación analítica, resulta evidente que la


característica central -al igual que su antecesores- estuvo dada por una
sostenida ausencia de políticas de corte universalista que brindaran la
protección social integral requerida, para el pleno desarrollo de las capacidades
infantiles dentro del ámbito familiar. Este elemento, por otro lado, al estar ligado
a la falta de políticas destinadas a garantizar la salud reproductiva de las
mujeres, deviene en causales centrales de la conformación de la problemática
de entrega en adopción. En otras palabras, no tener acceso al control de la
natalidad –evitando así la concepción de un “hijo/a” cuando no se “quiere” o no
se “puede” tener-, y no contar con apoyo para el sostenimiento de la crianza –
una vez que el “niño/a” fue concebido-, resulta una combinación propicia para
el desencadenamiento de la misma.

118
En este vacío de políticas integrales, el CNMyFprivilegió la elaboración
de programas asistenciales que focalizaron su accionar en aquellos grupos
familiares definidos como “beneficiarios”, a partir de su mayor grado de
exposición a riesgo social.
Esta iniciativa en el modo de concebir las políticas socialesen materia de
infancia y familia, estuvo sustentada tanto en elementos provenientes del
ámbito “técnico”, como del “político-administrativo”.

En el primero, y tomando como ejemplos de análisis algunos elementos


discursivos característicos de este organismo (folletos, programas,
exposiciones en Congresos y Jornadas), es posible observar que, si bien anivel
diagnóstico existía una amplia identificación de las problemáticas que afectan a
los grupos familiares, a nivel explicativo se puso el énfasissólo en las
responsabilidades individuales de los sujetos sociales (ej.: "la madre", "el
padre"), dejando vedados los factores socio-económicos y políticos que actúan
en el origen del problema social.
Proceso similar se advierte en la revisión del abanico de alternativas de
tratamientos disponibles para dichas problemáticas. En este sentido resultaron
especialmente privilegiadasaquellas propuestas que, o bien se caracterizaron
por su alto nivel autogestivo-tendiente a optimizar al máximo las capacidades
individuales de autoresolución de la problemática -,o bien por su carácter
represivo/victimizante, como es el caso de las internaciones institucionales.
Por otra parte, en el plano “político-administrativo”, en donde adquiere
especial relevancia tanto laasignación de recursos en el área, como el
financiamiento adecuado para la ejecución de los programas previstos, el
decreto Nº 1606, en sus consideraciones generales, refiere que la creación del
CNMyF, "no implica incremento alguno en el gasto público".
Al respecto, y más específicamente entre sus funciones, se reconoce la
de "aprobar programas y proyectos dentro de los límites presupuestarios",
provenientes del Ministerio de Salud y Acción Social.
Estos lineamientos dan cuenta de las restricciones existentes en la
voluntad política del Estado, que en su rol de garante, tuvo a su cargo la
función de promover la atención de las necesidades sociales de la familia, en el
período señalado. También nos permite visualizar loslímites pre-establecidos a
los que quedara relegada la utilización de los recursos necesarios para hacer
efectiva la calidad de las prestaciones sociales y la cantidad de sus
beneficiarios. En este sentido resultó especialmente crítica la situación de
desamparo experimentada por las provincias del interior del país, ya que entre
sus numerosas falencias, también se subraya la falta de coordinación y enlace
con los programas provinciales y municipales, y la marcada concentración de
los recursos existentes en el área metropolitana.

119
Análisis DE UN PROGRAMA ASISTENCIAL

“Programa de Prevención del Abandono y Protección de Madres en


situación de riesgo”" (PPA)

A partir de las consideraciones generales realizadas precedentemente


sobre el CNMyF y no identificando otras políticas públicas de corte universal
que den respuesta en forma directa o indirecta a la problemática de la “entrega
en adopción”, resulta propicio dirigir una mirada al único programa concebido
por el CNMyF, a fin de ilustrar las características asumidas por la política social
para su resolución, durante el período 1991/99.

Dentro de la estructura del CNMyF, la ejecución del “Programa de


Prevención del Abandono y Protección de Madres en situación de riesgo"
(PPA), estuvo a cargo del “Departamento de Prevención del Abandono”. El
mismo fue gestionado ante el Ministerio de Salud y Acción Social, a través del
expediente Nº 22682/90, disposición Nº 178 y aprobada su ejecución por el
CNMyF, en acta Nº 11 del 12-2-91.
Según refieren sus consideraciones generales, fue generado a partir de
la "imposición" del Artículo del Nº 14, Inc. A, Pto. II del decreto 1606/90, el cual
expresa: El CNMF ..."atenderá a través de servicios y programas públicos y
privados la problemática de constitución y afianzamiento del vinculo materno-
paterno filial para consolidar en esa forma el núcleo familiar, célula primaria de
la sociedad".

El diseño del programa se encuentra dividido en cuatro áreas centrales,


no conociéndose modificaciones en la estructura del mismo, durante los años
de su implementación: “Marco teórico” – “Marco legal” – “Objetivo general y
específicos e Implementación”:

Marco Teórico

En líneas generales se observa que los contenidos descriptos en este


apéndice, no representan conceptualizaciones teóricas sobre la problemática,
sino que principalmente refieren a la fundamentación de la necesidad de
creación de dicho programa.
Desde esta óptica pueden encontrarse opiniones valorativas de escaso
fundamento, como la siguiente: ”... a través de los hospitales se cubre la
atención del embarazo y el parto, pero no se puede mantener un seguimiento
adecuado durante el puerperio y el primer período de vida del niño, que
favorezcan una buena constitución y afianzamiento del vínculo materno filial y
de ese modo prevenir anomalías familiares significativas".
Asimismo, entre sus enunciados pueden observarse algunas
“apreciaciones diagnósticas” de la problemática, en base a una amplia variedad
de indicadores, cuyo análisis está sustentado principalmente a través de
elementos ideológicos. Ej.:

120
• "Las guarderías de bajos aranceles u oficiales tienen generalmente el cupo
cubierto, y el gran número de concurrentes despersonaliza la asistencia de
los hijos pequeños".
• "Desde lo laboral las posibilidades son escasas quedando como solución
casi exclusiva el empleo en casas de familia donde puedan entrar con el
bebé, oferta descalificada y decreciente en forma llamativa, en algunos
casos se transforma en un abuso de confianza y pasa a ser un sub-mercado
de explotación".
Por otra parte cabe destacar que se encuentra claramente definida en
estos postulados la responsabilidad individual de los beneficiarios en la
justificación de la problemática, eje que guía y direcciona las acciones
programadas. Ej.:
• "...brindar apoyo a futuras madres o madres que por sus problemáticas
personales, familiares, sociales o económicas son generadoras de riesgo del
niño por nacer o recién nacido".
• "Los comparecientes asumen el compromiso de realizar de común acuerdo
las acciones necesarias para superar las dificultades actuales que dieron
origen a la intervención del organismo y/o Juzgado” (Acta de tratamiento
firmada por los beneficiarios durante los primeros años de implementación
del programa).

Marco Legal

Este apartado, además de señalar las disposiciones internas del


CNMyF que lo facultan para la creación de este programa, presenta una
confusa relación entre fundamentos propios de la "Doctrina de la situación
irregular" a través de su conocida fórmula del "peligro moral y/o material", y los
principios básicos enunciados por la “Convención Internacional de los
Derechos del Niños”.
En este aspecto, cabe destacar que si bien el surgimiento del P.P.A
(1991) es casi contemporáneo con la aprobación de la ley Nº 23.849, hubiera
sido deseable un mayor compromiso en la postura adoptada por CNMYF,
justamente por tratarse del organismo encargado de diseñar e implementar las
políticas públicas que garantizan el acceso a tales derechos.

Objetivos

El programa esta compuesto por un objetivo general y quince


específicos. Para abordar el análisis de los mismos se ha tomado como marco
de referencia, por un lado, la sistematización de las experiencias vividas por
algunas beneficiarias del programa desde su creación hasta la fecha, atendidas
principalmente en dos efectores de salud del área de Capital Federal:
Hospitales "Dr. Cosme Argerich" y "Parmenio Piñero". Por otro lado, se
recogieron las observaciones realizadas por distintos profesionales
hospitalarios intervinientes en el proceso de derivación, coordinación,
articulación e implementación del programa.

121
Objetivo General:"Implementar un amplio sistema de prevención del
abandono y de protección a los menores en situación de riesgo físico, psíquico
y/o moral, detectados en hospitales públicos o privados, dándose prioridad a la
madre sola adolescente, como primer indicador de riesgo en la vida del niño".

La primer reflexión aduce a la imposibilidad de acceder a una clara


definición teórica de lo que se ha dado en llamar "un amplio sistema de
prevención al abandono". No obstante, en términos generales se deduce, a
través de la práctica, que este sistema (cuya población-objeto presenta como
común denominador su extrema condición de pobreza), consistió en una
modalidad de control social llevada a cabo preferentemente a través del
seguimiento individualizado del vínculo madre-hijo.
A tal efecto se tomó como instituciones derivadoras a los distintos
efectores que conforman el sistema de salud, caracterizados principalmente
por la atención del área materno infantil.
De las observaciones surgidas en los hospitales públicos se destacan
con mayor consenso, los conflictos producidos por la escasa o nula articulación
interinstitucional. Esta situación generó distintas modalidades para relacionarse
con el programa, incluyendo desde aquellos efectores de salud que no tomaron
el PPA como recurso válido para el abordaje de las problemáticas de las
madres -no actuando en consecuencia como entidades derivadoras-, hasta
aquellos otros, en donde el acceso al recurso constituyó en sí mismo, una
lucha de poder entre la institución derivadora y el programa.
Desde otra óptica, se desconoce información acerca de la modalidad de
coordinación que mantuvo el programa con los efectores privados,
presumiéndose a través de entrevistas con distintas operadoras, que dicha
coordinación, en la práctica, fue inexistente.
La priorización que se establecida en el objetivo general sobre la "madre
sola adolescente", aparece claramente como una opción basada en resabios
propios de antiguas concepciones teóricas, referidas a la maternidad
adolescente, ampliamente superadas en la actualidad. No obstante, es
llamativo que a pesar de que la demanda de ingreso -producida durante los
años de referencia- haya demostrado fehacientemente que el mayor número de
abandonos y de “niños/as” entregados en adopción tiene como protagonistas a
madres adultas, el programa nunca produjo una variación en su población-
objeto.

Objetivos Específicos: Del amplio número de objetivos específicos que


plantea el programa, se detallan a continuación aquellos que merecen una
atención especial, por el grado de inobservancia mantenido en su
implementación:

• "Brindar apoyo a la familia y/o grupo conviviente de la madre embarazada


para colaborar oportunamente en sostén afectivo, económico y social del
vínculo-madre-hijo, dentro y fuera del centro de atención de salud".

Este objetivo se vio sustancialmente desvirtuado en la práctica, ya que la


existencia de un grupo familiar constituyó una de las dos variables de mayor
relevancia para determinar la no admisión al programa, como así también, para
fundamentar su egreso. La otra variable refiere a la edad de la paciente,

122
produciéndose sistemáticamente el rechazo a la solicitud de ingreso de la
población adulta. Cabe destacar también aquí, que la única causal aducida
como responsable de estas diferencias entre los objetivos propuestos y su
implementación fueron motivadas por limitaciones de índole presupuestaria.

• "Promover el desarrollo de las potencialidades individuales de las madres


solas, subsidiando y orientando una salida laboral en un marco que preserve
su integridad física y emocional".

A través de este objetivo especifico se pretendió dar respuesta a la
problemática de inserción laboral de la madre en situación de riesgo. A tal
efecto el P.P.A previó en un apartado de "subsidios especiales", el "subsidio de
inserción laboral" manifestando que:

• "Cuando el operador evalúe la necesidad de brindar a la madre orientación


tentativa de inserción laboral autogestiva o de co-gestión pondrá a su
disposición el subsidio de iniciación laboral, que será fijado por la autoridad
competente para la adquisición de máquinas o materias primas de acuerdo
con la tarea a desarrollar".

En términos generales, la implementación de este objetivo no resultó


una característica central del programa, ya que en la revisión de un número
importante de casos, el mismo no fue otorgado, ni aún en aquellas situaciones
diagnósticas en que el mismo hubiese constituido un recurso imprescindible en
el abordaje de la problemática familiar. No obstante, en la práctica, muchas de
las madres beneficiarias encontraron su inserción laboral a través del “servicio
doméstico”, actividad que según surge de la fundamentación del programa, es
considerada como "sub-mercado de explotación". Esta actividad, en muchos
casos, resultó de acceso inevitable, debido a los serios problemas de
subsistencia cotidiana, enfrentados por las madres, a raíz de la irregularidad en
los pagos de subsidios por la reiterada razón aducida de "falta de presupuesto".
Por otra parte, en muchos casos, para que tal inserción laboral fuera posible,
se requería del beneficio de guarderías y jardines maternales del CNMyF,
cuyas características institucionales no difieren sustancialmente con relación a
otras de tipo estatal (sobrepoblación, escaso plantel docente), vacantes que les
permitirían a las madres iniciar una actividad laboral, tendiente a la superación
de los motivos que dieron lugar al ingreso al programa.

Implementación

La misma estuvo prevista en tres fases:

I - Atención y tratamiento en el marco hospitalario

Para esta primer fase se planificó la "detección y atención" de la


población en riesgo en el marco hospitalario, o en la maternidad pública o
privada. Para llevar a cabo la misma, el programa tuvo previsto la designación
de un "agente" del Consejo para cada efector de salud, quien "trabajando
coordinadamente con el servicio social del hospital o centro de salud, relevará

123
la población en riesgo y asignará una auxiliar operativa a cada caso que lo
requiera".
Entre las funciones de dicha “auxiliar operativa” se encuentra la de
gestionar y tramitar ante el Consejo el ingreso al programa o tratamiento que se
considere adecuado a la población relevada, poniendo a su disposición los
siguientes recursos: "subsidio a la familia, becas para guarderías, becas de
prosecución de estudios, subsidios a la vivienda, prevención y atención del
SIDA, tratamiento psicológico o el que fuere necesario para superar las
circunstancias que determinaron su situación de riesgo".
Con relación a la implementación de esta fase, el ingreso de las
beneficiarias al programa presentó la siguiente dinámica: la detección de la
situación de riesgo de las pacientes internadas en los servicios materno
infantiles de los hospitales derivadores, estuvo a cargo de los Servicios
Sociales hospitalarios, quienes, como institución oficial, solicitaron el ingreso de
la madre o embarazada al programa, a través de informes sociales, en virtud
del diagnóstico profesional realizado y el tratamiento social indicado.
En este caso, el citado "agente" del Consejo, el cual fue designado sólo
a un número reducido de efectores, no tuvo a su cargo ni el relevamiento de la
población, ni la coordinación interinstitucional, quedando su función relegada a
la de “correo semanal” de los citados informes. No obstante, una vez remitidos
los mismos, dicho agente no tomaba a su cargo la función de retorno de la
respuesta sobre la admisión solicitada.
En un importante número de casos, la admisión fue denegada en forma
“no oficial” (verbal), debiendo el Hospital iniciar la acción judicial
correspondiente a la petición y efectivización de dicha vacante. En estos
términos, la existencia de un "oficio judicial" actuó en la práctica como requisito
necesario para garantizar la accesibilidad al recurso, generándose
judicializaciones por motivos asistenciales, altamente burocratizantes y
victimizantes (períodos prolongados de internación, seguimientos judiciales
innecesarios).
Con relación a la figura de la "auxiliar operativa", la misma no fue
implementada en la práctica, quedando a la vez sus funciones sin ejecución.
Por último cabe analizar un enunciado de esta fase contemplado como
"subsidio especial": "Cuando fuera necesario se podrá subsidiar el pago de una
persona por turno de doce horas que atienda a la madre o al recién nacido,
según el caso, en todo lo concerniente a la atención personal (higiene,
alimentación, etc.), mientras dure la indisposición transitoria de la madre".Dicha
figura fue implementada en la práctica bajo el nombre de "acompañante
hospitalaria", pero significativamente operaba sólo en los casos en que la
madre confirmaba la entrega a su hijo en adopción, y sólo por cuatro horas,
produciéndose diversos conflictos con el personal hospitalario debido a la
superposición de las tareas (sobre todo con enfermería).
En referencia al bebé, el accionar de dicha figura se tornó en "custodio"
del “niño/a”, denotando el grado de desconfianza atribuido al hospital público
en el tratamiento de su responsabilidad sobre los “niños abandonados”, a pesar
de que las intervenciones judiciales sobre estos “niños/as”, fueran realizadas
en primera instancia por el hospital interviniente y sólo en una etapa posterior
por el CNMyF.

124
II-.Acción y atención de tratamiento fuera del marco hospitalario

En esta fase el programa se propuso "continuar prestando asistencia y


efectuar seguimiento de las madres o grupo familiares atendidos" a través de la
figura del "operador del grupo móvil",el cual dependiera a su vez de un
supervisor institucional. El operador desarrollaría su tarea en el ámbito de la
familia al egreso hospitalario.
En esta etapa es donde se observaron las mayores limitaciones
presupuestarias en los recursos necesarios para el cumplimiento de los
objetivos de tratamiento, provocando en la mayoría de los casos, el egreso de
la paciente en las mismas condiciones que justificaron su ingreso.
Con relación a la evaluación de estas situaciones fue posible verificar a
través de la experiencia hospitalaria un alto índice de reingresos, bien por vía
judicial, o por un nuevo embarazo de las madres, producido, en algunos casos,
en el marco del egreso del programa.
En la dinámica interna del programa, la figura del supervisor pudo ser
apreciada como importante en la jerarquía de mando. Al respecto, de las
entrevistas mantenidas con operadoras, se desprende como problemática
central la falta de libertad en el ejercicio de la profesión, estando obligados a
adoptar los criterios de la supervisión. Esta situación generaba en la práctica
reiterados cambios de informes, ejecución de acciones no compartidas por el
operador y prohibiciones sobre el establecimiento de contactos con el poder
judicial, en los casos en que la paciente tuviese un doble seguimiento.

III - Acción del monitoreo del programa, difusión, e investigación de


prevención del abandono

Desde los efectores de salud no se tiene conocimiento sobre esta fase


del programa, la cual fue implementada al interior de la institución. Por tal
motivo se solicitó una entrevista en 1998 con la Coordinadora del Programa,
buscando acceder a esta información, petición que fuera oportunamente
denegada.
Como evaluación final de este análisis, es posible señalar que el tipo de
prestación social que brindó este programa oportunamente -tanto en bienes
como en servicios-, fue sólo capaz de responder a su prioritario propósito de
control social, sobre un amplio número de población excluida por problemas
estructurales de pobreza. Por lo tanto, para la población beneficiaria no
constituyó en absoluto un instrumento válido para la resolución de su
problemática, tanto sea por la modalidad paternalista adoptada, como por su
alto nivel estigmatizante.
Pese a su pretendida interrelación con otros sectores (hospitales), su
accionar privilegió una lógica caracterizada por la hegemonía y el aislamiento
institucional, erigiéndose como única respuesta a las múltiples necesidades de
sus usuarios. Esto explicaría su tendencia a desconocer, rechazar y confrontar
alternativas propuestas también por distintas instituciones gubernamentales,
desaprovechando la posibilidad de optimizar la concreción de los objetivos
planteados.

El P.P.A. se presenta así como un programa que responde a todas las


características que definen a las políticas focalizadas, con el agravante de que

125
en el propio diseño ya pueden detectarse aspectos programáticos difusos,
ausentes y no concordantes con las estructuras institucionales disponibles.
Es posible reflexionar entonces sobre la necesidad de que todo
programa de acción social tendiente a abordar y dar respuesta a la
problemática de la “entrega en adopción” deberá prioritariamente, desde un
enfoque integral, considerar a sus beneficiarios, no ya como usuarios de un
programa social determinado, sino como ciudadanos en pleno ejercicio de sus
derechos.

126
Capítulo 10

CONCLUSIONES

127
Los datos de este estudio muestran claramente que la mayoría de estas
madres manifestaron la entrega de su “hijo/a” en adopción en un marco de
extremas condiciones de pobreza.
Sus historias de vida denotan la existencia de un marcado proceso de
“exclusión social” como producto final de un recorrido descendente, que
concluye con su actual desafiliación social y desenganche del mercado laboral:
Desocupación, trabajo inestable y de baja calificación, transitoriedad y
precariedad de las viviendas y ausencia de ingresos mínimos para dar
respuesta a las necesidades básicas de reproducción de la vida cotidiana, se
conjugan con experiencias individuales en donde el desarraigo y los procesos
migratorios, la inestabilidad en la pareja, la existencia de hijos anteriores
criados también en un contexto de profundas deprivaciones, y la presencia de
una red social debilitada en sus capacidades para brindar apoyo y contención,
conforman un complejo entramado de factores que distingue a esta
problemática.
En este marco, la concepción de un “hijo/a” no deseado se inscribe
como suceso objetivo y vivencial capaz de complejizar aún más la crítica
situación de vulnerabilidad social atravesada por estas mujeres.
Desde el plano “objetivo”, los niveles de pobreza aquí constatados -tanto
estructural como por ingresos- no permiten hacer viable el proyecto de asumir
adecuadamente la crianza de un “niño/a”. No obstante, a nivel “subjetivo” es
posible advertir que estos condicionantes no siempre implican “la decisión” de
dar por concluido el vínculo con ese “hijo/a”. Prueba de ello lo constituye el
considerable número de madres en los cuales, sin producirse variaciones
relevantes en la problemática que diera origen a la entrega, igualmente
decidieron asumir su crianza, no como consecuencia mecánica de un “instinto
innato”, sino como aceptación del rol materno impuesto por la sociedad.
En este aspecto, resulta frecuente atribuir a la “falta de deseo” la
responsabilidad de constituirse en la variable de mayor preponderancia para
explicar “porqué ante la misma situación, una madre entrega a su hijo en
adopción y otra no”. Sin embargo, la práctica profesional cotidiana, el estudio
de las principales variables relacionadas a la problemática y las motivaciones
manifestadas por las madres en cada acto de entrega, permiten deducir lo
erróneo de dicha pretensión.
Ya sea que la tendencia se incline a dar cuenta de la problemática sólo a
través de los aspectos “materiales”, o que lo haga sólo a través de lo
“subjetivo”, la intención de aislar “una variable” que por sí sola de cuenta de la
problemática, constituye un esfuerzo estéril y simplista. En tal sentido, esta
disputa debe ser necesariamente abandonada si en verdad se intenta
comprender y develar esta problemática social más allá de las creencias, los
juicios valorativos y las representaciones sociales.
Por un lado, como bien pudo apreciarse, no se puede afirmar que estas
madres se encontraran “todas en la misma situación”, sólo por compartir
diversos condicionantes socioeconómicos. En este aspecto, y relevando los
motivos de entrega, se observa cómo los condicionantes objetivos
(“inexistencia de mínimas condiciones materiales de vida”) fueron vivenciados
por cada madre de un modo particular, generando distintas “manifestaciones
de entrega” que dan cuenta de la complejidad de su problemática individual.
Por otro, lo “único”y “diverso” de cada situación no puede ocultar que el 91% de

128
las madres comprendidas en este estudio señalaran entre una de sus múltiples
motivaciones, la entrega del hijo por “problemas económicos”.
Frente a este panorama, la posibilidad de superar esa tendencia se
centra sin duda, en el abordaje de la problemática a través de las
“manifestaciones de entrega”, ya que en las mismas se encuentran los
principales elementos para su comprensión: los “motivos” y la “realidad
sociocultural”.
A partir de lo que las madres “dicen” y “hacen” desde su individualidad y
como sujetos sociales, será posible entonces generar un conocimiento más
certero de esta realidad, superando viejas concepciones sociales como la de la
“madre adolescente” como proveedora de niños en adopción, o erradicar otras
como el ocultamiento de las madres solas-solteras por la condena social.
La mayoría de las madres comprendidas en este estudio no son
primerizas, son adultas, y sólo en algunos casos (por diversas razones) es
posible observar que se produce un ocultamiento a nivel familiar. No obstante,
son capaces de desafiar el mandato de la sociedad sobre el “ideal materno”,
presentándose a diversas instituciones tales como el hospital, la justicia y las
reparticiones de acción social a explicar su problemática, sus dudas y la
decisión que han tomado, aún sin obtener respuestas que le permitan revertir
su situación.
En este aspecto queda claramente evidenciado el incumplimiento del
Estado en su rol de garante del derecho del niño a “conocer a sus padres y a
ser cuidados por ellos”.
La escasa o nula participación de las políticas públicas y sociales en el
abordaje de esta problemática, permite visualizar que la “medida de lo posible”
implica muchas veces, promover la defensa del “derecho a la identidad” de los
niños/as sólo como proclamación, al mismo tiempo de producir su vulneración
mediante la privación de uno de sus elementos fundamentales.

129
ANEXO 1

OPERACIONALI-
ZACION DE
VARIABLES

130
1.“EXISTENCIA DE MÍNIMAS CONDICIONES MATERIALES DE VIDA”.
1.1. Caracterización demográfica de la madre (Dimensión).
1.1.1. Datos personales (Categoría).
1.1.1.1 Edad (Subcategoría).
1.1.1.1.1. Edad detallada (Variable)
Indicadores numéricosordinales,tabulados a medida que se presenta
el dato.
1.1.1.1.1.1 Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.1.1.1.2. Edad agrupada (Variable) ”indica el intervalo en el que se ubica la
edad de la madre, definido en función de su etapa
reproductiva/social”.
1.1.1.1.2.1. 12 a 14 años (indicador)“Etapa de primeros cambios
biopsicosociales relacionados a la sexualidad. Vigencia de la
figura legal de estupro”.
1.1.1.1.2.2. 15 a 17 años (indicador) “Etapa de mayor frecuencia del inicio de
las relaciones sexuales, en la actualidad”.
1.1.1.1.2.3. 18 a 20 años (indicador) “Etapa de desarrollo madurativo a nivel
sexual. Finalización de la etapa de la niñez en función de la
Convención de los derechos del “niño/a””.
1.1.1.1.2.4. 21 a 24 años (indicador). Etapa reproductiva
1.1.1.1.2.5. 25 a 29 años (indicador) Etapa reproductiva.
1.1.1.1.2.6. 30 a 34 años (indicador) Etapa reproductiva
1.1.1.1.2.7. 35 a 39 años (indicador) “Etapa de disminución del índice
reproductivo
1.1.1.1.2.8. 40 y más (indicador) “ Etapa de finalización del ciclo reproductivo”.
1.1.1.1.2.9. Sin dato (indicador) “destinado a la ausencia de datos en el
registro”.
1.1.1.1.3. Edad por generaciones (Variable) “indica la década generacional
correspondiente a la edad de la madre ”.
1.1.1.1.3.1. menor de 21 años (Indicador).
1.1.1.1.3.2. de 21 a 30 años. (Indicador).
1.1.1.1.3.3. 31 años y más. (Indicador).
1.1.1.1.3.4. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.1.1.2. Nivel de instrucción (Subcategoría)
1.1.1.2.1. Instrucción Alcanzada (Variable) “referida al nivel de educación
formal alcanzado por la madre al momento de presentar la
problemática”.
1.1.1.2.1.1. Sin instrucción. (Indicador).
1.1.1.2.1.2. Primaria incompleta (Indicador)
1.1.1.2.1.3. Primaria completa (Indicador).
1.1.1.2.1.4. Secundaria incompleta (Indicador).
1.1.1.2.1.5. Secundaria completa (Indicador).
1.1.1.2.1.6. Terciaria/Univers. incompleta(Indicador).
1.1.1.2.1.7. Terciaria/Univers. completa(Indicador).
1.1.1.2.1.8. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.1.1.2.2. Año de abandono de la escolaridad (Variable) “indica el año
escolar, en el que se produjo el abandono de la instrucción primaria
y/o secundaria de la madre”.
1.1.1.2.2.1. 1º grado (Indicador).
1.1.1.2.2.2. 2º grado (Indicador).

131
1.1.1.2.2.3. 3º grado (Indicador).
1.1.1.2.2.4. 4º grado (Indicador).
1.1.1.2.2.5. 5º grado (Indicador).
1.1.1.2.2.6. 6º grado (Indicador).
1.1.1.2.2.7. 7º grado (Indicador).
1.1.1.2.2.8. 1º año (Indicador).
1.1.1.2.2.9. 2º año (Indicador).
1.1.1.2.2.10. 3º año (Indicador).
1.1.1.2.2.11.4º año (Indicador).
1.1.1.2.2.12. 5º año (Indicador).
1.1.1.2.2.13. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.
1.1.1.3. Infancia (Subcategoría).
1.1.1.3.1. Crianza (Variable) “referida al ámbito en el que tuvo lugar la crianza
de la madre”.
1.1.1.3.1.1. Familiar (indicador).
1.1.1.3.1.2. Institucional (indicador).
1.1.1.3.1.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.1.1.3.2. Figuras familiares (Variable) “referida a las principales figuras
familiares que tuvieron a cargo la crianza materna”.
1.1.1.3.2.1. Ambos padres (indicador).
1.1.1.3.2.2. Madre (indicador).
1.1.1.3.2.3. Padre (indicador).
1.1.1.3.2.4. Tíos (indicador).
1.1.1.3.2.5. Ambos abuelos (indicador).
1.1.1.3.2.6. Abuela (indicador).
1.1.1.3.2.7. Abuelo (indicador).
1.1.1.3.2.8. Otros (indicador) “reservado a opciones no preestablecidas”.
1.1.1.3.2.9. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.1.1.4. Origen (Subcategoría)
1.1.1.4.1. Lugar de nacimiento (Variable) “referida al área geográfica donde
se produjo el nacimiento de la madre”.
1.1.1.4.1.1 Cap. Fed. (indicador).
1.1.1.4.1.2 Conurbano Bonaerense (indicador).
1.1.1.4.1.3 Resto de la Pcia. de Bs. As. (indicador).
1.1.1.4.1.4. Interior del país (indicador).
1.1.1.4.1.5. País Limítrofe (indicador).
1.1.1.4.1.6. País No Limítrofe (indicador).
1.1.1.4.1.7. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.1.1.4.2. Pcia. de origen (Variable) “referida a la pcia. de origen de la madre
nacida en el interior del país”
Indicadorestabulados a medida que se presenta el dato.
1.1.1.4.2.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.1.1.4.3. Región de origen (Variable) “referida a la zona geográfica en la que
tuvo lugar el nacimiento de la madre proveniente del interior del
país”.
1.1.1.4.3.1. Región central (indicador).
1.1.1.4.3.2. Región mesopotámica (indicador).
1.1.1.4.3.3. Región chaqueña (indicador).
1.1.1.4.3.4. Región del N.O. (indicador).

132
1.1.1.4.3.5. Región pampeana (indicador).
1.1.1.4.3.6. Región cuyana (indicador).
1.1.1.4.3.7. Región patagónica (indicador).
1.1.1.4.3.8. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.1.1.4.4. Tiempo desde la migración (Variable) “indica el tiempo transcurrido
desde la última migración de la madre, hasta el momento en que la
misma, presenta la problemática”.
1.1.1.4.4.1. Menos de 1 año (indicador).
1.1.1.4.4.2. De 1 a 4 años (indicador).
1.1.1.4.4.3. De 5 a 9 años (indicador).
1.1.1.4.4.4. De 10 a 14 años (indicador).
1.1.1.4.4.5. De 15 a 19 años (indicador).
1.1.1.4.4.6. Más de 20 años (indicador).
1.1.1.4.4.7. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.1.1.4.5. Motivo de la migración (Variable) “referida a la causa, expresada
por la madre, como origen de la migración señalada
precedentemente”
Indicadorestabulados a medida que se presenta el dato.
1.1.1.4.5.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.1.1.4.5.2. NS/NC (indicador) “No sabe/ No contesta”.
1.1.1.5. Localización actual (Subcategoría)
1.1.1.5.1.Lugar de residencia (Variable) “referida al área geográfica donde se
ubica la vivienda materna, al momento de presentar la problemática”.
1.1.1.5.1.1. Capital Federal (indicador).
1.1.1.5.1.2. Conurbano Bonaerense (indicador).
1.1.1.5.1.3. Resto de la Pcia. de Bs. As (indicador).
1.1.1.5.1.4. Sin residencia: (indicador) “reservado a aquellos casos en que la
madre presenta su problemática en el hospital, el mismo día en que
arriba del resto de la Pcia. de Bs.As., de otra provincia o de otro
país, y no refiere lugar donde alojarse”.
1.1.1.5.1.5. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.2. Caracterización de la situación económica materna (Dimensión).
1.2.1. Recursos materiales (Categoría).
1.2.1.1.Vivienda (Subcategoría)
1.2.1.1.1 Tipo de vivienda (Variable) “referido al prototipo que caracteriza al
espacio físico, en donde la madre lleva a cabo la reproducción de su
vida cotidiana, al momento de presentar la problemática”.
1.2.1.1.1.1. Casa (indicador).
1.2.1.1.1.2. Departamento (indicador).
1.2.1.1.1.3. Inquilinato/ Conventillo (indicador).
1.2.1.1.1.4. Hotel (indicador).
1.2.1.1.1.5. Asentamiento/Villa (indicador).
1.2.1.1.1.6. Otros (indicador).
1.2.1.1.1.7. Espacios públicos(indicador) “referido a aquellos casos en que la
madre habita en plazas u otros espacios públicos”.
1.2.1.1.1.8.Hogar (indicador).
1.2.1.1.1.9. Sin dato (indicador) “indica la ausencia de datos en el registro”.
1.2.1.1.2. Posesión de vivienda (Variable) “referida a la condición de tenencia,
dominio y/o usufructo, legal o no, mantenido por la madre con
relación a la vivienda habitada”.

133
1.2.1.1.2.1. Propia (indicador) “vivienda cuyo dominio y titularidad pertenece a
la madre y/o a su cónyuge”.
1.2.1.1.2.2. Alquilada (indicador) “vivienda donde la madre realiza algún tipo
de pago mensual o anual -monetario o en servicios-, a cambio de
su usufructo”.
1.2.1.1.2.3. Cedida (indicador) “vivienda proporcionada a la madre en forma
gratuita, por parte de terceros no convivientes, sean estos
familiares o no”.
1.2.1.1.2.4. Ocupada (indicador) “vivienda ajena, habitada por la madre, sin
que medie pago de ningún tipo, ni conocimiento y/ o
consentimiento por parte del propietario”.
1.2.1.1.2.5. De fliar. (indicador) “vivienda de un familiar conviviente, que aloja
gratuitamente a la madre”.
1.2.1.1.2.6. De amigo/a (indicador) ”vivienda de una amistad conviviente, que
aloja gratuitamente a la madre”.
1.2.1.1.2.7. En pago (indicador) “vivienda por la cual, la madre realiza
regularmente algún tipo de pago, en concepto de cuota mensual o
anual, para su adquisición definitiva”.
1.2.1.1.2.8. De programa Social“vivienda habitada por la madre en forma
transitoria, otorgada por alguna institución del Estado en concepto
de ayuda social”.
1.2.1.1.2.9. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.2.1.1.2.10. Otros (indicador). “reservado a opciones no preestablecidas”.
1.2.1.1.2.11. De empleador (indicador) “vivienda de empleador habitada por la
madre gratuitamente a partir de la relación laboral establecida con
el mismo”.
1.2.1.1.3. ¿Puede volver con el niño? (Variable) “referida a la posibilidad
confirmada por la madre de poder retornar con el “niño/a”, a la
vivienda ocupada con anterioridad”.
1.2.1.1.3.1. Si (indicador).
1.2.1.1.3.2. No (indicador).
1.2.1.1.3.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.2.1.1.4. Alternativa futura (Variable) “referida a la posibilidad de que la
madre, actualmente sin alojamiento, pueda contar en el futuro con
una vivienda que le permita asumir la crianza del “niño/a”, aunque la
misma no esté confirmada”.
1.2.1.1.4.1. Si (indicador).
1.2.1.1.4.2. No (indicador).
1.2.1.1.4.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.2.1.1.5. Ejemplo de alternativa futura (Variable) “referida al tipo de
posibilidad que le va a permitir a la madre, contar con una vivienda
en el futuro”
Indicadores tabulados a medida que se presenta el dato.
1.2.1.1.5.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.2.1.2. Ocupación Laboral (Subcategoría).
1.2.1.2.1.Actividad remunerada durante el embarazo (Variable) “indica si la
madre realizó como mínimo una actividad laboral rentada, durante el
embarazo, independientemente del tipo de actividad y del tiempo de
permanencia en la misma”.
1.2.1.2.1.1. Si (indicador).

134
1.2.1.2.1.2. No (indicador).
1.2.1.2.1.3.Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.2.1.2.2. Descripción de la actividad remunerada (Variable) “referida al tipo
de actividad laboral remunerada, a la que alude la variable anterior”.
Indicadores tabulados a medida que se presenta el dato”.
1.2.1.2.2.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”
1.2.1.2.2.2. NS/NC (indicador) No sabe/ No contesta.
1.2.1.2.3. ¿Continúa recibiendo actualmente este ingreso? (Variable)
“indica si la madre mantiene la percepción de ingreso económico o
monetario por la actividad realizada, al momento de presentar la
problemática”.
1.2.1.2.3.1. Si (indicador).
1.2.1.2.3.2. No (indicador).
1.2.1.2.3.3.Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.2.1.2.4. Etapa del embarazo en que dejó de recibir remuneración
(Variable) “indica el período de embarazo en que la madre dejó de
percibir su ingreso laboral”.
1.2.1.2.4.1. Al conocer el embarazo (indicador).
1.2.1.2.4.2. Durante el embarazo (indicador).
1.2.1.2.4.3. Al parto (indicador).
1.2.1.2.4.4. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.2.1.2.5. ¿Puede volver a realizar la actividad remunerada después del
parto? (Variable) “referida a la posibilidad confirmada por la madre
de poder volver a realizar la misma actividad remunerada una vez
producido el parto”.
1.2.1.2.5.1. Si (indicador).
1.2.1.2.5.2. No (indicador).
1.2.1.2.5.3.Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.2.1.2.6. Alternativa futura (Variable) “referida a la posibilidad visualizada por
la madre, de realizar en el futuro, una nueva actividad remunerada
que le permita asumir la crianza del “niño/a”, aunque la misma no
esté confirmada”.
1.2.1.2.6.1. Si (indicador).
1.2.1.2.6.2. No (indicador).
1.2.1.2.6.3.Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.2.1.3. Aportes a la subsistencia (Subcategoría)
1.2.1.3.1. Sujetos que aportan (Variable) “referida a los sujetos que con
regularidad suministran bienes materiales -dinero, alimentos, vestido
etc.- que hacen a la reproducción cotidiana de la madre, durante el
embarazo (con excepción de vivienda)”.
1.2.1.3.1.1. Pareja (indicador).
1.2.1.3.1.2. Padre del bebé (indicador).
1.2.1.3.1.3. Pareja/Padre del “niño/a” (indicador).
1.2.1.3.1.4. Hijos (indicador).
1.2.1.3.1.5. Familiares directos (indicador).
1.2.1.3.1.6. Familiares de pareja (indicador).
1.2.1.3.1.7. Programa Social (indicador).
1.2.1.3.1.8. Amigos/Vecinos (indicador).
1.2.1.3.1.9. Empleador (indicador).
1.2.1.3.1.10. Otros (indicador).

135
1.2.1.3.1.11. Nadie (indicador).
1.2.1.3.1.12.Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.
1.2.1.3.2. ¿Se mantiene este aporte en el futuro? (Variable) ”referida a la
posibilidad confirmada por la madre, de que en el futuro se
mantenga el aporte señalado en la variable anterior”.
1.2.1.3.2.1. Si (indicador).
1.2.1.3.2.2. No (indicador).
1.2.1.3.2.3.Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.2.1.3.3. Alternativa futura (Variable) “referida a la posibilidad de que la
madre pueda recibir en el futuro un nuevo aporte a la subsistencia
que le permita asumir la crianza del “niño/a”, aunque la misma no
esté confirmada”.
1.2.1.3.3.1. Si (indicador).
1.2.1.3.3.2. No (indicador).
1.2.1.3.3.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.2.1.3.4. Ejemplo de alternativa futura (Variable) “referida al tipo de
posibilidad que le va a permitir a la madre contar con un nuevo
aporte a la subsistencia en el futuro”
Indicadores tabulados a medida que se presenta el dato.
1.3. Caracterización de las redes sociales (Dimensión).
1.3.1. Vínculos familiares y sociales (Categoría).
1.3.1.1. Hijos (Subcategoría)
1.3.1.1.1. Nº de hijos anteriores (Variable) “indica el nº total de hijos vivos
convivientes o no de la madre, al momento de presentar la
problemática”.
Indicadores numéricostabulados a medida que se presenta el dato.
1.3.1.1.1.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.1.2.Hijos convivientes a cargo (Variable) “referida a la presencia de
hijos vivos convivientes de la madre, no independizados
económicamente, al momento de presentar la problemática”.
1.3.1.1.2.1. Si (indicador).
1.3.1.1.2.2. No (indicador).
1.3.1.1.2.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.1.3.Nº de hijos convivientes a cargo (Variable) “indica el nº total de
hijos vivos convivientes de la madre, no independizados
económicamente, al momento de presentar la problemática”
Indicadores numéricostabulados a medida que se presenta el dato.
1.3.1.1.3.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.1.4. Hijos convivientes no a cargo (Variable) “referida a la presencia de
hijos vivos convivientes de la madre, independizados
económicamente, al momento de presentar la problemática”.
1.3.1.1.4.1. Si (indicador).
1.3.1.1.4.2. No (indicador).
1.3.1.1.4.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.1.5.Nº de hijos convivientes no a cargo (Variable) “indica el nº total de
hijos vivos convivientes de la madre, independizados
económicamente, al momento de presentar la problemática”
Indicadores numéricostabulados a medida que se presenta el dato.
1.3.1.1.5.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.

136
1.3.1.1.6.Hijos no convivientes independizados (Variable) “referida a la
presencia de hijos vivos no convivientes, independizados
económicamente de la madre, al momento de presentar la
problemática”.
1.3.1.1.6.1. Si (indicador).
1.3.1.1.6.2. No (indicador).
1.3.1.1.6.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.1.7.Nº de hijos no convivientes independizados (Variable) “indica el nº
total de hijos vivos no convivientes, independizados
económicamente de la madre, al momento de presentar la
problemática”
Indicadores numéricostabulados a medida que se presenta el dato.
1.3.1.1.7.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”
1.3.1.1.8. Hijos no convivientes a cargo de otro familiar (Variable) “referida
a la presencia de hijos vivos, que se encuentran bajo el sostén
económico y afectivo de otro familiar, al momento de presentar la
problemática”.
1.3.1.1.8.1. Si (indicador).
1.3.1.1.8.2. No (indicador).
1.3.1.1.8.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.1.9. Nº de hijos no convivientes a cargo de otro familiar (Variable)
“indica el Nº de hijos vivos, que se encuentran bajo el sostén
económico y afectivo de otro familiar, al momento de presentar la
problemática”
Indicadores numéricostabulados a medida que se presenta el dato.
1.3.1.1.9.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.1.10. Hijos no convivientes a cargo de un tercero no familiar
(Variable) “referida a la presencia de hijos vivos,que se encuentran
bajo el sostén económico y afectivo de terceros no familiares, al
momento de presentar la problemática”.
1.3.1.1.10.1. Si (indicador).
1.3.1.1.10.2. No (indicador).
1.3.1.1.10.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.
1.3.1.1.11. Nº de hijos no convivientes a cargo de un tercero no familiar
(Variable) “indica el Nº de hijos vivos, que se encuentran bajo el
sostén económico y afectivo de terceros no familiares, al momento
de presentar la problemática”.
Indicadores numéricostabulados a medida que se presenta el dato.
1.3.1.1.11.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.
1.3.1.1.12. Hijos no convivientesa cargo del padre (Variable) “referida a la
presencia de hijos vivos,que se encuentran a cargo del padre al
momento de presentar la problemática”.
1.3.1.1.12.1. Si (indicador).
1.3.1.1.12.2. No (indicador).
1.3.1.1.12.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.

137
1.3.1.1.13. Nº de hijos no convivientes a cargo del padre (Variable) “indica
el Nº de hijos vivos, que se encuentran a cargo del padres, al
momento de presentar la problemática”
Indicadores numéricostabulados a medida que se presenta el dato.
1.3.1.1.13.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.
1.3.1.1.14. Hijos no convivientesinstitucionalizados (Variable) “referida a la
presencia de hijos vivos,que se encuentran a cargo de
instituciones, al momento de presentar la problemática”.
1.3.1.1.14.1. Si (indicador).
1.3.1.1.14.2. No (indicador).
1.3.1.1.14.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.
1.3.1.1.15. Nº de hijos no convivientes institucionalizados (Variable) “indica
el Nº de hijos vivos, que se encuentran a cargo de instituciones, al
momento de presentar la problemática”
Indicadores numéricostabulados a medida que se presenta el dato.
1.3.1.1.15.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.
1.3.1.1.16. Hijos entregados en adopción (Variable) “referida a la presencia
de hijos vivos entregados en adopción legal, al momento de
presentar la problemática”.
1.3.1.1.16.1. Si (indicador).
1.3.1.1.16.2. No (indicador).
1.3.1.1.16.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.
1.3.1.1.17. Nº de hijos entregados en adopción (Variable) “indica el Nº de
hijos vivos entregados en adopción legal, al momento de presentar
la problemática”
Indicadores numéricostabulados a medida que se presenta el dato.
1.3.1.1.17.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.
1.3.1.1.18. Hijos en otra situación (Variable) “referida a la presencia de hijos
vivos, que no se encuentran contemplados en las categorías
preestablecidas, al momento de presentar la problemática”.
1.3.1.1.18.1. Si (indicador).
1.3.1.1.18.2. No (indicador).
1.3.1.1.18.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.
1.3.1.1.19. Nº de hijos en otra situación (Variable) “indica el Nº de hijos vivos,
que no se encuentran contemplados en las categorías
preestablecidas, al momento de presentar la problemática”
Indicadores numéricostabulados a medida que se presenta el dato.
1.3.1.1.19.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.
1.3.1.1.20. Nº de hijo actual (Variable) “indica el Nº de hijo correspondiente al
“niño/a” sobre el cual la madre expresa su intención de entregarlo
en adopción”
Indicadores numéricostabulados a medida que se presenta el dato.

138
1.3.1.1.20.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.
1.3.1.2. Padre del “niño/a” (Subcategoría)
1.3.1.2.1. Marco relacional al momento de la concepción (Variable) “indica
en que marco relacional se produjo la concepción del “niño/a””.
1.3.1.2.1.1. Relación estable (indicador).”aquella vivenciada por la madre
como tal, de acuerdo a las características de permanencia,
constancia armonía y afianzamiento del vínculo establecido con el
padre del “niño/a”, independientemente del tiempo de relación y
de la convivencia”.
1.3.1.2.1.2. Relación inestable (indicador).”aquella vivenciada por la madre
como tal, de acuerdo a las características de informalidad,
irregularidad e inconstancia del vínculo establecido con el padre
del “niño/a”, independientemente del tiempo de conocimiento, y de
la alternancia de períodos de convivencia”.
1.3.1.2.1.3. Relación ocasional (indicador).”aquella definida por la madre
como tal, a partir de un encuentro sexual eventual y
circunstancial, mantenido con el padre del “niño/a”, sin que en ese
momento mediara algún tipo de relación vincular de pareja”.
1.3.1.2.1.4. Violación (indicador).”definida por la madre a partir del uso de
cualquier tipo de violencia, por parte del padre del “niño/a”, al
momento de la concepción, independientemente de la existencia
de algún nivel de relación o de vínculo previo”.
1.3.1.2.1.5. NS/NC (indicador) No sabe/ No contesta.
1.3.1.2.1.6. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”
1.3.1.2.2. ¿Quién es el padre del “niño/a”? (Variable) “indica el tipo de
vínculo establecido por la madre con el padre del “niño/a”, al
momento de la concepción”.
1.3.1.2.2.1. Pareja.
1.3.1.2.2.2. Ex Pareja
1.3.1.2.2.3. Amigo
1.3.1.2.2.4. Familiar
1.3.1.2.2.5. Vecino
1.3.1.2.2.6. Desconocido
1.3.1.2.2.7. Recién conocido
1.3.1.2.2.8. Amante
1.3.1.2.2.9. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro
1.3.1.2.2.10. NS/NC (indicador) No sabe/ No contesta.
1.3.1.2.2.11. Otro “reservado a opciones no preestablecidas”.
1.3.1.2.3. ¿Formó pareja con el padre del “niño/a”? (Variable) “indica si la
madre que no estaba en pareja con el padre del “niño/a”, formó
pareja con el mismo, a partir del embarazo”.
1.3.1.2.3.1. Si (indicador).
1.3.1.2.3.2. No (indicador).
1.3.1.2.3.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.2.4. Tiempo de la relación en pareja (Variable) “indica la duración de la
relación de pareja, mantenida por la madre, con el padre del
“niño/a””.
1.3.1.2.4.1. Menos de 1 año (indicador).
1.3.1.2.4.2. De 1 a 4 años (indicador).

139
1.3.1.2.4.3. De 5 a 10 años (indicador).
1.3.1.2.4.4. Más de 10 años (indicador).
1.3.1.2.4.5. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.2.5.Continuidad de la pareja (Variable) “indica si aquellas madres que
estaban en pareja en el momento de la concepción y las que
formaron pareja a partir del embarazo, siguen estando en pareja con
el padre del “niño/a”, al momento de presentar la problemática”
1.3.1.2.5.1. Si (indicador).
1.3.1.2.5.2. No (indicador).
1.3.1.2.5.3. NS/NC (indicador) No sabe/ No contesta
1.3.1.2.5.4. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.2.6. Ruptura de la pareja por motivo del embarazo (Variable) ”indica si
la separación o ruptura de la relación de pareja, de la madre con el
padre del “niño/a”, se produjo a causa del embarazo”
1.3.1.2.6.1. Si (indicador).
1.3.1.2.6.2. No (indicador).
1.3.1.2.6.3. NS/NC (indicador) No sabe/ No contesta
1.3.1.2.6.4. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.2.7. Otro motivo de ruptura (Variable) ”indica si la separación o ruptura
de la relación de pareja, de la madre con el padre del “niño/a”, se
produjo por razones ajenas al embarazo”
Indicadorestabulados a medida que se presenta el dato.
11.3.1.2.7.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.
1.3.1.2.8. Convivencia (Variable) “indica si la madre convive con el padre del
“niño/a”, al momento de presentar la problemática”.
1.3.1.2.8.1. Si (indicador).
1.3.1.2.8.2. No (indicador).
1.3.1.2.8.3. NS/NC (indicador) No sabe/ No contesta
1.3.1.2.8.4. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.2.9. ¿Es el padre de hijos anteriores? (Variable) “indica si el padre del
“niño/a”, es a la vez padre de algún hijo anterior de la madre”.
1.3.1.2.9.1. Si (indicador).
1.3.1.2.9.2. No (indicador).
1.3.1.2.9.3. NS/NC (indicador) No sabe/ No contesta
1.3.1.2.9.4. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.2.10. Conocimiento del embarazo (Variable) “indica si el padre del
“niño/a”, conoce la existencia del embarazo de la madre ”.
1.3.1.2.10.1. Si (indicador).
1.3.1.2.10.2. No (indicador).
1.3.1.2.10.3. NS/NC (indicador) No sabe/ No contesta
1.3.1.2.10.4. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.
1.3.1.2.11. Conocimiento de intención materna (variable) “indica si el padre
del “niño/a”, conoce la intención de la madre referida a la entrega
del “hijo/a” en adopción”.
1.3.1.2.11.1. Si (indicador).
1.3.1.2.11.2. No (indicador).
1.3.1.2.11.3. NS/NC (indicador) No sabe/ No contesta

140
1.3.1.2.11.4. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.
1.3.1.2.12. ¿Comparte la intención materna? (Variable) “indica si el padre del
“niño/a”, comparte la intención de la madre referida a la entrega del
“hijo/a” en adopción”.
1.3.1.2.12.1. Si (indicador).
1.3.1.2.12.2. No (indicador).
1.3.1.2.12.3. NS/NC (indicador) No sabe/ No contesta
1.3.1.2.12.4. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el
registro”.
1.3.1.3. Pareja no padre del “niño/a” (Subcategoría)
1.3.1.3.1. ¿La madre tiene una pareja actual que no es el padre del
“niño/a”? (Variable) “indica si la madre que no está en pareja con el
padre del “niño/a”, al momento de presentar la problemática, tiene
una nueva pareja -conviviente o no- que no es el padre del “niño/a””.
1.3.1.3.1.1. Si (indicador).
1.3.1.3.1.2 No (indicador).
1.3.1.3.1.3. NS/NC (indicador) No sabe/ No contesta
1.3.1.3.1.4. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.3.2. Convivencia (Variable) “indica si la madre convive con la pareja de
la referencia anterior, al momento de presentar la problemática”.
1.3.1.3.2.1. Si (indicador).
1.3.1.3.2.2. No (indicador).
1.3.1.3.2.3. NS/NC (indicador) No sabe/ No contesta
1.3.1.3.2.4. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.3.3. ¿Comparte intención materna? (Variable) “indica si la pareja -no
padre del “niño/a”- comparte la intención de la madre referida a la
entrega del “hijo/a” en adopción.
1.3.1.3.3.1. Si (indicador).
1.3.1.3.3.2. No (indicador).
1.3.1.3.3.3. NS/NC (indicador) No sabe/ No contesta
1.3.1.3.3.4. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.4. Amigos (Subcategoría)
1.3.1.4.1 Convivencia (Variable) “indica si la madre convive con amistades,
independientemente de la convivencia con hijos, padre/pareja y
otros”.
1.3.1.4.1.1. Si (indicador).
1.3.1.4.1.2. No (indicador).
1.3.1.4.1.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.5. Otros (no familiares, ni amigos)(Subcategoría)
1.3.1.5.1. Convivencia (Variable) “indica si la madre convive con otros, no
contemplados en categorías anteriores independientemente de la
convivencia con hijos, y padre/pareja amigos y otros familiares”.
1.3.1.5.1.1. Si (indicador).
1.3.1.5.1.2. No (indicador).
1.3.1.5.1.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.6. Familiares de pareja/padre (Subcategoría)
1.3.1.6.1. Convivencia (Variable) “indica si la madre convive con familiares de
pareja/padre, independientemente de la convivencia con hijos,
padre/pareja y otros”.

141
1.3.1.6.1.1. Si (indicador).
1.3.1.6.1.2. No (indicador).
1.3.1.6.1.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.7. Familiares directos (Subcategoría)
1.3.1.7.1. Convivencia (Variable) “indica si la madre convive con otros
familiares propios, independientemente de la convivencia con hijos,
padre/pareja y otros”.
1.3.1.7.1.1. Si (indicador).
1.3.1.7.1.2. No (indicador).
1.3.1.7.1.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.7.2. No convivientes (Variable) “referida a la existencia de algún familiar
de la madre, no conviviente al momento de presentar la
problemática”.
1.3.1.7.2.1. Ambos padres (indicador).
1.3.1.7.2.2. “madre/padre” sólo (indicador).
1.3.1.7.2.3. Hermanos (indicador).
1.3.1.7.2.4. Otros (indicador).
1.3.1.7.2.5. Sin familiares (indicador).
1.3.1.7.2.6. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.7.3. Contacto (Variable) “indica si la madre al momento de presentar la
problemática, mantiene algún contacto (cartas, visitas,
comunicaciones telefónicas etc.), con los familiares señalados en
variable anterior”.
1.3.1.7.3.1. Si (indicador).
1.3.1.7.3.2. No (indicador).
1.3.1.7.3.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.7.4. Lugar de residencia (Variable) “referida al área geográfica de
residencia de los familiares no convivientes ”.
1.3.1.7.4.1. País limítrofe (indicador).
1.3.1.7.4.2. País no limítrofe (indicador).
1.3.1.7.4.3. Bs.As. (indicador).
1.3.1.7.4.4. Interior del país (indicador).
1.3.1.7.4.5. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.1.7.5. Crianza de hijos anteriores (Variable) “indica si algún familiar no
conviviente que fuera señalado precedentemente, se encuentra a
cargo de algún hijo anterior de la madre, al momento de presentar la
problemática”.
1.3.1.7.5.1. Si (indicador).
1.3.1.7.5.2. No (indicador).
1.3.1.7.5.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.2. Asistencia Social (Categoría)
1.3.2.1. Programas y ayudas sociales (Subcategoría)
1.3.2.1.1. Cobertura (Variable) ”indica si la madre es beneficiaria de algún
programa o ayuda social que le brinde asistencia con relación a su
problemática, en el momento de manifestar su intención”
1.3.2.1.1.1. PPA (indicador).
1.3.2.1.1.2. Otros (indicador).
1.3.2.1.1.3. Ninguno (indicador).
1.3.2.1.1.4. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.

142
1.3.2.1.2. Percepción de la asistencia (Variable) ”indica si la madre
beneficiaria del programa social consignado en la variable anterior,
considera dicha asistencia beneficiosa y adecuada, para la resolución
de su problemática”
1.3.2.1.2.1. Satisfactoria (indicador).
1.3.2.1.2.2. No satisfactoria (indicador).
1.3.2.1.2.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.2.1.3. Cobertura posterior a la manifestación (Variable)“indica si la
madre ingresó a algún programa social o recibió alguna otra ayuda
social a partir de la manifestación de la problemática”.
1.3.2.1.3.1. Si (indicador).
1.3.2.1.3.2. No (indicador).
1.3.2.1.3.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.3.2.1.4. ¿Cuál? (Variable) “Indica el tipo de beneficio social al que accede la
madre a partir de la manifestación de su problemática”.
1.3.2.1.4.1. PPA (indicador).
1.3.2.1.4.2. Hogar de madres (indicador).
1.3.2.1.4.3. Otros (indicador).
1.3.2.1.4.4. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.4. Caracterización de la problemática (Dimensión).
1.4.1. Materna (Categoría)
1.4.1.1. Embarazo y parto (Subcategoría)
1.4.1.1.1. Control del embarazo (Variable) “referida a la realización por parte
de la madre de algún control obstétrico durante el embarazo, aunque
sea en forma irregular”.
1.4.1.1.1.1. Si (indicador).
1.4.1.1.1.2. No (indicador).
1.4.1.1.1.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.4.1.1.2. Ocultamiento del embarazo (Variable) “referido al ocultamiento del
embarazo por parte de la madre a su red vincular”
1.4.1.1.2.1. Si (indicador).
1.4.1.1.2.2. No (indicador).
1.4.1.1.2.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.4.1.1.3. ¿A quien ocultó el embarazo? (Variable)
1.4.1.1.3.1 A toda la familia (indicador).
1.4.1.1.3.2 A más de un integrante de la familia (indicador).
1.4.1.1.3.3. A un solo integrante de la familia (indicador).
1.4.1.1.3.4. A terceros (propietario de vivienda, empleador, otros)
(indicador)
1.4.1.1.3.5. Al padre del “niño/a” (indicador).
1.4.1.1.3.6. A todos (familia, vecinos, amigos etc.) (indicador).
1.4.1.1.3.7. A todos menos a amigos (indicador).
1.4.1.1.3.8. A otros (indicador).
1.4.1.1.3.9. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.4.1.1.4. Lugar del parto (Variable)“referida al lugar donde se produjo el
parto”.
1.4.1.1.4.1. Htal. Argerich (indicador).
1.4.1.1.4.2. Otro Htal. (indicador).
1.4.1.1.4.3. Domicilio (indicador).
1.4.1.1.4.4. Vía pública (indicador).

143
1.4.1.1.4.5. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.4.1.1.5. Tipo de parto (Variable)“referida a la modalidad del parto realizado
para el nacimiento del “niño/a” ”.
1.4.1.1.5.1. Normal (indicador).
1.4.1.1.5.2. Cesárea (indicador).
1.4.1.1.5.3. Fórceps (indicador).
1.4.1.1.5.4. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.4.2. Recién nacido/a (Categoría)
1.4.2.1. Datos personales y relacionales (Subcategoría)
1.4.2.1.1. Sexo (Variable)
1.4.2.1.1.1. Femenino (indicador).
1.4.2.1.1.2. Masculino (indicador).
1.4.2.1.1.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.4.2.1.2. Contacto (Variable)“indica si la madre del “niño/a” naciodo/a en el
Argerich estableció contacto con el mismo, después del parto ”.
1.4.2.1.2.1. Si (indicador).
1.4.2.1.2.2. No (indicador).
1.4.2.1.2.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.4.2.1.3. Problemas de salud en el “niño/a” (Variable) “referida a la
presencia de problemas de salud en el “niño/a” nacido/a en el
Argerich”
1.4.2.1.3.1. Si (indicador).
1.4.2.1.3.2. No (indicador).
1.4.2.1.3.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.4.2.1.4. Tipo de problemas de salud (Variable) “indica los problemas de
salud aludidos en la variable anterior”
Indicadorestabulados a medida que se presenta el dato.
1.4.2.1.4.1. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.4.2.1.5. ¿Con quién egresó el “niño/a”? (Variable) “indica el/los sujeto/s o
institución a cargo del egreso hospitalario del “niño/a” nacido/a en el
Argerich”.
1.4.2.1.5.1. Con la madre
1.4.2.1.5.2. Con ambos padres
1.4.2.1.5.3. Con guardadores
1.4.2.1.5.4. Con instituciones
1.4.2.1.5.5. Con amas externas
1.4.2.1.5.6. Con familiares maternos
1.4.2.1.5.7. Con familiares paternos
1.4.2.1.5.8. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.4.3. Entrega (Categoría)
1.4.3.1. Manifestación (Subcategoría)
1.4.3.1.1. ¿Quién la realiza? (Variable)“indica los sujetos a cargo de la
presentación de la problemática y la manifestación de la entrega del
“hijo/a” en adopción, en los casos en que el padre conoce y
comparte la entrega”.
1.4.3.1.1.1. Ambos padres (indicador).
1.4.3.1.1.2. Madre sola (indicador).
1.4.3.1.1.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.4.3.1.2 Momento en que se produce (Variable)“referido al momento del
ciclo reproductivo, en que tiene lugar la manifestación de la entrega”.

144
1.4.3.1.2.1. Embarazo (indicador).
1.4.3.1.2.2. Posparto (indicador).
1.4.3.1.2.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.4.3.2. Cambio de decisión (Subcategoría)
1.4.3.2.1. ¿Se revirtió la entrega en adopción? (Variable)“referido a la
existencia de un cambio de parecer, durante el período de la
asistencia hospitalaria, con relación a la intención inicial materna de
entregar el “hijo/a” en adopción”.
1.4.3.2.1.1. Si (indicador).
1.4.3.2.1.2. No (indicador).
1.4.3.2.1.3. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
1.4.3.2.2. ¿Porque motivos revirtió la entrega? (Variable)“referido a las
razones, expresadas por la madre que actuaron como móviles para
su cambio de parecer”
1.4.3.2.2.1. Por ayuda de amigo/a (indicador).
1.4.3.2.2.2. Por inclusión al PPA (indicador).
1.4.3.2.2.3. Por ayuda de familiar directo (indicador).
1.4.3.2.2.4. Por no poder dejarlo (indicador).
1.4.3.2.2.5. Por ayuda del padre del “niño/a” (indicador).
1.4.3.2.2.6. Por otros motivos (indicador).
1.4.3.2.2.7. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
2.“MOTIVACIONES DE LA ENTREGA”.
2.1. Caracterización de las motivaciones (Dimensión).
2.1.1 Motivaciones manifiestas (Categoría).
2.1.1.Maternas(Subcategoría).
2.1.1.1. ¿Cuales son las motivaciones? (Variable) “referida a las razones
expresadas por la madre, para entregar a su “hijo/a” en adopción”
Indicadorestabulados a medida que se presenta el dato.
2.1.1.1.1 Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
2.2. Vivencia Subjetiva de la problemática (Dimensión).
2.2.1. Identificación materna de factores obstaculizadores (Categoría)
2.2.1.1 Percepción de carga social (Subcategoría)
2.2.1.1.1. Sujeto de carga (Variable) “referida a aquella persona relacionada a
la red social de la madre, que por su problemática, es considerada
por la misma, como factor obstaculizador para asumir la crianza del
“niño/a””
2.2.1.1.1.1. Hijos anteriores (indicador).
2.2.1.1.1.2. Pareja (indicador).
2.2.1.1.1.3. Padre del bebé (indicador).
2.2.1.1.1.4. Pareja/Padre del bebé (indicador).
2.2.1.1.1.5. Ella misma (indicador).
2.2.1.1.1.6. Otros familiares (indicador).
2.2.1.1.1.7. Amigos (indicador).
2.2.1.1.1.8. No posee. (indicador).
2.2.1.1.1.9. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
2.2.1.1.1.10. Otros (indicador) “reservado a opciones no preestablecidas”.
2.2.1.1.2. Motivo de la carga (Variable) “referida al tipo de problemática
presentada por el sujeto de carga según manifestación de la madre”.
2.2.1.1.2.1. Problema de salud (indicador).
2.2.1.1.2.2. Problema económico (indicador).

145
2.2.1.1.2.3. Otros(indicador) “reservado a opciones no preestablecidas”.
2.2.1.1.2.4. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
2.2.2. Identificación materna de factores favorecedores (Categoría).
2.2.2.1.Percepción de soporte social (Subcategoría).
2.2.2.1.1. Sujeto de soporte (Variable) “referida a aquella persona/institución o
programa, relacionado a la red social de la madre, que por su aporte o
ayuda, es considerada por la misma, como factor favorecedor para
asumir la crianza del “niño/a””
2.2.2.1.1.1. Hijos anteriores (indicador).
2.2.2.1.1.2. Pareja (indicador).
2.2.2.1.1.3. Padre del bebé (indicador).
2.2.2.1.1.4. Pareja/Padre del bebé (indicador).
2.2.2.1.1.5. Programa Social (indicador).
2.2.2.1.1.6. Otros familiares (indicador).
2.2.2.1.1.7. Amigos (indicador).
2.2.2.1.1.8. No posee (indicador).
2.2.2.1.1.9. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
2.2.2.1.1.10. Otros(indicador) “reservado a opciones no preestablecidas”.
2.2.2.1.2. Tipo de soporte (Variable) “referida al tipo de aporte o ayuda
brindada por el sujeto/institución que es considerado por la madre
como sujeto del soporte”.
2.2.2.1.2.1. Económico (indicador).
2.2.2.1.2.2. Afectivo (indicador).
2.2.2.1.2.3. Profesional.(indicador).
2.2.2.1.2.4. Profesional/Económico (indicador).
2.2.2.1.2.5. Económico/Afectivo (indicador).
2.2.2.1.2.6. Organizacional (indicador).
2.2.2.1.2.7. Organizacional/Afectivo (indicador).
2.2.2.1.2.8. Organizacional/Económico (indicador).
2.2.2.1.2.9. Sin dato (indicador) “referido a la ausencia de datos en el registro”.
2.2.2.1.2.10. Otros(indicador) “reservado a opciones no preestablecidas”.

ANEXO 2

146
Instrumento
De
Clasificación
De
datos

147
INSTRUMENTO DE CLASIFICACION DE LOS DATOS
• CARACTERIZACIÓN DEMOGRÁFICA DE
14- Tiempo transcurrido desde la migración
LA MADRE
Menos de 1 año 1
De 1 a 4 años 2
Para todas
De 5 a 9 años 3
1- Nº de encuesta: ____________________ De 10 a 14 años 4
2- Año de apertura del caso: _____________ De 15 a 19 años 5
3- Nombre: __________________________ Más de 20 años 6
Sin datos 9
4- Edad: _____
5- Edad agrupada: ________ 15- Motivo de la migración
6- Edad por generaciones: ______________

7- Instrucción Alcanzada 16 Lugar deresidencia


Capital Federal. 1
Sin instrucción 1
Conurbano bonaerense 2
Primaria incompleta 2
Resto de la Pcia. de Bs. As. 3
Primaria completa 3
Sin residencia (a V.20) 4
Secundaria incompleta 4 Sin datos 9
Secundaria completa 5
Terciaria/Universitaria incompleta 6
Terciaria/Universitaria completa 7
Sin datos 9 II. CARACTERIZACION. ECONÓMICA

8- Año de abandono a. Vivienda


9- Crianza
Para toda
Familiar 1
Institucional 2 17- Tipo de vivienda
Sin datos 9 Casa 1
Departamento 2
10- Figuras familiares de crianza Inquilinato/ Conventillo 3
Ambos padres 1 Hotel 4
Madre 2 Asentamiento/Villa 5
Padre 3 Otros (locales comerciales, galpones, etc.) 6
Espacios públicos (a V.20) 7
Tíos 4
Hogar 8
Ambos abuelos 5
Sin datos 9
Abuela 6
Abuelo 7
Otros 8
18- Posesión de la vivienda
Sin datos 9
Propia 1
Alquilada 2
11- Lugar de nacimiento Cedida 3
Capital Federal (a V.16) 1 Ocupada 4
Conurbano bonaerense (a V.16) 2 Vivienda de familiar 5
Resto de la Pcia. de Bs. As. 3 Vivienda de amigo/a. 6
Interior del país 4 En pago 7
País limítrofe 5 Programa Social 8
País no limítrofe 6 Sin datos 9
Sin datos 9 Otros 10
Vivienda de empleador 11
12- Pcia. de origen

13- Región del país


19- Puede volver a la vivienda con el niño/a?
Central 1
Mesopotámica 2 Si (a V.22) 1
No 2
Chaqueña 3
Sin datos (a V.22) 9
N.O. 4
Pampeana 5
20- Existe una alternativa futura de vivienda?
Cuyana 6
Si 1
Patagónica 7
No (a V.22) 2
Sin datos 9 Sin datos 9

148
Sin datos 9
21- ¿Cuál?
31- ¿Cuál?

b. Ocupación Laboral
Para todas III. CARACTERIZACIÓN DE LAS REDES
SOCIALES
22- Realizó alguna actividad remunerada a. Hijos
durante el embarazo?
Si 1 Para todas
No (a V.27) 2 32- Nº de Hijos anteriores
Sin datos (a V.27) 9
33- Hijos conviv. a cargo
23- ¿Cuál? Si 1
No 2
24- Continúa recibiendo actualmente este Sin datos 9
ingreso?
Si (a V.26) 1 34-Nº de Hijos conviv. a cargo:____________
No 2
Sin datos (a V.26) 9 35- Hijos convivi. no a cargo:
Si 1
25- En qué etapa del embarazo dejó de recibir No 2
remuneración? Sin datos 9
Al conocer el embarazo 1
Durante el embarazo 2 36- Nº de hijos conviv. No a cargo
Al parto 3
Sin datos 9 37-Hijos no conviv. Independizados:
Si 1
26- Puede volver a realizar la actividad No 2
remunerada después del parto? Sin datos 9
Si (a V.28) 1
No 2 38-Nº de hijos no conviv. Independ
Sin datos (a V.28) 9
39- Hijos no conviv. a cargo de otro fliar:
27- Existe una alternativa futura de realizar una Si 1
actividad remunerada? No 2
Si 1 Sin datos 9
No 2
Sin datos 9 40- Nº de hijos no conv. a cargo fliar

41- Hijos no conv. a cargo 3º no fliar:


Si 1
c. Aporte económico a la Subsistencia No 2
Para todas. Máximo 2 opciones Sin datos 9

28- Sujetos que aportan a la subsistencia de 42- Nº hijos no conv. a c/3º no fliar
la madre durante el embarazo:
Pareja 1 43- Hijos no conviv. institucionalizados:
Padre BB 2 Si 1
Pareja/Padre BB 3 No 2
Hijos 4 Sin datos 9
Familiares directos 5
Familiares de pareja 6 44- Nº de Hijos no conv. Institucional
Programa Social 7
Amigos/Vecinos 8 45- Hijos entregados en adopción:
Empleador 9 Si 1
Otro 10 No 2
Nadie (a V.30) 11 Sin datos 9
Sin dato (a V.30) 99
46- Nº de hijos entregados en adopción
29- Se mantiene este aporte en el futuro?
Si 1 47- Hijos en otra situación:
No 2 Si 1
Sin datos 9 No 2
Sin datos 9
30- Puede existir un nuevo aporte en el futuro?
Si 1 48- Nº de hijos en otra situación
No 2
149
49- Nº de hijo actual NS/NC 3
b. Padre del Niño/a Sin datos 9
No medir en primerizas
58- Es el padre de hijos anteriores?
Para todas Si 1
No 2
50- En el marco de qué tipo de relación fue NS/NC 3
concebido el niño/a? Sin datos 9
Relación estable 1
Relación inestable 2 Para todas
Relación ocasional 3 59- El padre tiene conocimiento del embarazo?
Violación 4 Si 1
NS/NC 5 No (a V.62) 2
Sin datos 9 NS/NC (a V.62) 3
Sin datos (a V.62) 9
51- Quién es el padre del niño/a? 60- El padre tiene conocimiento de la intención
Pareja (a V.53) 1 de la madre?
Ex pareja 2 Si 1
Amigo 3 No (a V.62) 2
Familiar 4 NS/NC (a V.62) 3
Vecino 5 Sin datos (a V.62) 9
Desconocido 6
Recién conocido 7 61- El padre comparte la intención de la madre?
Amante 8 Si 1
Sin Datos 9 No 2
NS/NC 10 NS/NC 3
Otro 11 Sin datos 9

c. Pareja No Padre del Bebe


52- Formó pareja con el padre del bebe a partir
Para todas . Salvo op. 1 V54 y op.2 V.52
del embarazo?
62- Pareja no padre del niño/a
Si 1 1
No (a V.57) 2 Si
Sin datos (a V.57) 9 No (a V.65) 2
NS/NC (a V.65) 3
53- Tiempo de la relación en pareja Sin datos (a V.65) 9
Menos de 1 año 1 63- La pareja convive con la madre?
De 1 a 4 años 2 Si 1
De 5 a 10 años 3 No 2
Más de 10 años 4 NS/NC 3
Sin datos 9 Sin datos 9

64- La pareja comparte intención de la madre?


Para opciones 1 de V.51 y V.52 Si 1
54- En la actualidad siguen en pareja? No 2
Si (a V.57) 1 NS/NC 3
No 2 Sin datos 9
NS/NC (a V.57) 3
Sin datos(a V.57) 9 d. Otros Convivientes
Para todas
55- La ruptura de la relación fue por motivo del 65- La madre convive con amigos?
embarazo? Si 1
Si 1 No 2
No 2 Sin datos 9
NS/NC 3
Sin datos 9
66- Convive con otros?
56- Otro motivo de ruptura Si 1
No 2
Sin datos 9
Para todas
57- El padre del niño/a convive actualmente 67- Convive con familiares de pareja/padre?
con la madre? Si 1
Si 1 No 2
No 2 Sin datos 9
150
68- Convive con familiares directos? IV- CARACTERIZACION. DE LA
Si 1 PROBLEMÁTICA.
No 2
Sin datos 9 a. Embarazo y parto
Para todas
e. Familiares no convivientes 77- Controló el embarazo?
Para todas Si 1
No 2
69- Familiares directos Sin datos 9
Ambos padres 1
Madre/padre sólo 2
Hermanos 3
Otros 4 78- Ocultó el embarazo a alguien?
Sin familiares 5 Si 1
Sin dato 9 No 2
Sin datos 9
70-Tiene contacto con los familiares?
Si 1
No 2 79- A quién ocultó el embarazo
Sin datos 9 A toda la familia 1
A más de un integrante 2
71-Lugar de residencia A un solo integrante de la flia 3
País limítrofe 1 A terceros 4
País no limítrofe 2 Al padre del niño/a 5
Bs. As 3 A todos 6
Interior del país 4 A otros 7
Sin datos 9 Sin datos 9

72. Crianza de algún hijo anterior 80- Lugar del parto


Si 1 Hospital Argerich 1
No 2 Otro Hospital (a V.82) 2
Sin datos 9 Domicilio (a V.82) 3
Vía pública (a V.82)) 4
Sin datos (a V.82) 9

f- Asistencia Técnico-Profesional
81- Tipo de parto
Para todas Normal 1
73- ¿Existen Políticas Sociales que la asistan en Cesarea 2
la actualidad? Forceps 3
PPA 1 Sin datos 9
Otros 2
Ninguna (a V.75) 3
Sin datos (a V.75) 9 b. Recién Nacido

Para todas
74- ¿Cómo es percibida esta asistencia?
82- Sexo del niño/a
Satisfactoria 1
Femenino 1
No satisfactoria 2
Masculino 2
Sin datos 9
Sin datos 9

75- Ingreso a algún programa a partir de la 83 Estableció contacto con el niño?


manifestación de la intención? Si 1
Si 1 No 2
No 2 Sin datos 9
Sin datos 9

84- El niño/a presentó problemas de salud?


76-¿Cual?
PPA 1 Si 1
Hogar de madres 2 No (a V.87) 2
Otros 3 Sin datos 9
Sin datos 9
85- Qué tipo de problemas de saludpresentó?

151
b. Vivencia subjetiva de la problemática:
86- Con quién egresó el niño/a?
Con la madre 1 Para todas
Con ambos padres 2
Con guardadores 3 92- Sujeto de carga
Con instituciones 4 Hijos anteriores 1
Con amas externas 5 Pareja 2
Con familiares maternos 6
Padre del niño/a 3
Con familiares paternos 7
Pareja/Padre del niño/a 4
Sin datos 9
Ella 5
c- Entrega Otros familiares 6
Amigos 7
Para todas
No posee (a V.94) 8
87- ¿Quién realiza la manifestación?
Sin datos (a V.94) 9
Ambos padres 1
Otros 10
Madre sola 2
Sin datos 9
93- Motivo de la carga
Problema de salud 1
88- Momento de manifestación Problema económico 2
Embarazo 1 Otros 3
Posparto 2 Sin datos 9
Sin datos 9

94- Sujeto del soporte


89- Se revirtió la intención de entrega? Hijos anteriores 1
Sí 1 Pareja 2
No 2 Padre del niño/a 3
Sin datos 9 Pareja/Padre del niño/a 4
Programa Social 5
Otros familiares 6
90- Porqué motivos? Amigos 7
Por ayuda de amigo/a 1 No posee (finaliza) 8
Por inclusión al P.P.A 2 Sin datos (finaliza) 9
Por no poder dejarlo 3 Otros 10
Por ayuda del padre del niño/a 4
Por otros motivos 5 95- Tipo de soporte
Sin datos 9 Económico 1
Afectivo 2
Profesional 3
Profesional/Económico 4
V- MOTIVACIONES Económico/Afectivo 5
Organizacional 6
a - Motivaciones de la entrega Organizacional/Afectivo 7
Organizacional/Económico. 8
91- ¿Cuáles son las motivaciones manifiestas? Sin datos 9
______________________________________ Otros 10
______________________________________

152
Bibliografía

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