La participación ciudadana y sus retos en México. Alberto J.
Olvera
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El debate sobre la participación ciudadana en el ejercicio y el control del gobierno
constituye un terreno complejo y políticamente confuso en el México
contemporáneo. Todos los actores políticos y sociales aceptan y reclaman la
necesidad de la participación, pero cada actor le otorga significaciones diferentes.
La confusión se ha acentuado en tiempos recientes con la popularización de
conceptos relacionados con la participación, como transparencia y rendición de
cuentas. La matriz última de esta curiosa coincidencia discursiva nos remite a la
lucha ideológica que desde la década de los ochenta han venido librando los dos
principales proyectos políticos que se disputan hoy por hoy la hegemonía política e
ideológica en América Latina: el neoliberal y el democrático- participativo, teniendo
siempre como trasfondo cultural, tanto en un caso como en otro, los remanentes,
más o menos vivos y actuantes en cada país, del proyecto autoritario.
Entenderemos aquí el concepto de participación como “…la intervención organizada
de ciudadanos individuales o de organizaciones sociales y civiles en los asuntos
públicos, que se lleva a cabo en espacios y condiciones definidas, esto es, en
interfaces socioestatales (Isunza, 2006) que pueden o no estar definidas por la ley
y que permiten el desarrollo de una capacidad relativa de decisión en materia de
políticas públicas, control de la gestión gubernamental y/o evaluación de las
políticas públicas a través de diversas formas de contraloría ciudadana” (Olvera,
2007: 26-27).
En México la discusión sobre la participación está atrasada respecto de los debates
latinoamericanos más relevantes. En realidad, atestiguamos el predominio de una
confusión conceptual y política, de manera que los actores civiles y políticos hablan
de participación en un sentido meramente figurativo, es decir, como una alusión a
muy diferentes procesos en marcha. No encontramos en el horizonte simbólico de
los actores una idea clara acerca del papel de la participación en la democratización
de la vida pública. La notable ausencia en México de tradiciones participativas en el
sentido de culturas y prácticas que impulsan la profundización de la democracia
necesita ser explicada históricamente.
Nuestro país tiene una abundancia de discursos, leyes e instituciones formalmente
participativas. Pero esta presencia discursiva y legal contrasta con la escasez de
prácticas efectivas y con la generalización de la simulación como cultura política en
todo lo concerniente a la participación ciudadana.
LA PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LA CIUDAD DE MÉXICO: PANORAMA,
RETOS Y PERSPECTIVAS.
Néstor VARGAS SOLANO Manuel Alejandro GALVÁN GÓMEZ
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PARTICIPACIÓN CIUDADANA
Existen diferentes definiciones y enfoques sobre la participación ciudadana, para
algunos autores es la integración de la ciudadanía en el proceso de adopción de
decisiones del gobierno de su ciudad, estado o país; para otros son diversas formas
de expresión social y prácticas que se sustentan en una diversidad de contenidos y
enfoques a través de las cuales se generan alternativas organizativas y operativas
que inciden en la gestión e intervienen en la toma de decisiones sobre asuntos
públicos en un contexto democrático; otros autores la consideran como toda forma
de acción colectiva que tiene por interlocutor a los estados y que intenta —con éxito
o no— influir sobre las decisiones de la agenda pública; otros la consideran como
una respuesta individual o colectiva de la sociedad a una convocatoria realizada por
parte de las autoridades gubernamentales en aquellos espacios institucionales que
estas designan o crean. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
establece en su Informe sobre la Democracia en América Latina 2004 el concepto
de ciudadanía integral, el cual implica que los ciudadanos puedan ejercer sin límites
sus derechos civiles, sociales y políticos. Un régimen que asegure estos tres tipos
de derechos a su sociedad ya no es una democracia electoral, sino una democracia
de ciudadanía. En este encuadre, la participación ciudadana está estrechamente
vinculada al concepto de cultura política. De acuerdo con Norberto Bobbio: “Se
entiende como cultura política al conjunto de actitudes, normas y creencias,
compartidas más o menos ampliamente por los miembros de una determinada
unidad social y que tienen por objeto los fenómenos políticos”.
La participación ciudadana está ligada a la cultura política imperante en una
sociedad. Podemos distinguir distintos niveles de participación ciudadana, esto es,
clasificarla en los distintos tipos o niveles de participación con base en el grado de
intervención de la ciudadanía en los asuntos públicos; lo cual puede ir desde una
separación total entre el gobierno y la sociedad, hasta una correspondencia total
entre estos dos actores.
Niveles de participación ciudadana:
1) La participación en la información: implica la posibilidad de acceder
permanentemente a información sobre los asuntos públicos, a fin de contar con una
ciudadanía informada y con herramientas para evaluar las acciones de gobierno.
2) La participación en la consulta: hace referencia a los mecanismos con los que
cuenta la ciudadanía para hacer llegar al gobierno sus opiniones acerca de las
decisiones que se han tomado.
3) La participación en la decisión: implica que la sociedad cuente con herramientas
para participar en las decisiones que se tomen respecto de asuntos públicos, y que
su opinión pueda definir el sentido de las medidas tomadas. Es en este nivel donde
se pueden implementar las figuras de democracia directa como el plebiscito o el
referendo.
4) La participación en el control: se refiere a la posibilidad de los ciudadanos de
llevar a cabo algún tipo de fiscalización y evaluación del trabajo gubernamental.
Esto con el fin de verificar que lo decidido de manera conjunta por el gobierno y la
sociedad se haya llevado a cabo. En este caso, mecanismos como la revocación de
mandato y la rendición de cuentas pueden ser de gran utilidad.
5) La participación en la ejecución: en este nivel se puede decir que se da la plenitud
de la participación, pues implica la combinación de los anteriores niveles, además
de un alto nivel de coordinación y corresponsabilidad entre el gobierno y la
ciudadanía.
En sistemas democráticos avanzados existe la posibilidad de combinar las
instancias propias de la democracia representativa como lo son los congresos
nacionales y locales, junto con figuras como el referendo y el plebiscito, con el fin
de darle mayor peso social a las propuestas del gobierno o de la oposición.
En un contexto democrático, la participación ciudadana se expresa en gran medida
en los espacios, mecanismos e instrumentos de participación garantizados por la
legislación y las instituciones para que la ciudadanía tome parte en los asuntos
públicos. Con respecto a la participación, la calidad democrática es alta cuando
observamos una participación extensa no solamente en las elecciones, sino dentro
de la vida de partidos políticos y de las organizaciones de la sociedad civil, en la
discusión de los asuntos de orden público, exigiendo rendición de cuentas a los
gobernantes, en la supervisión de las conductas de los servidores públicos, y en el
involucramiento a nivel local de los asuntos públicos. Una democracia de calidad
es, antes que nada, un régimen ampliamente legitimado que da respuesta a los
ciudadanos, es decir, proporciona calidad en términos de resultados. En
consecuencia, cuando los gobiernos e instituciones basan su actuación en la
participación ciudadana, se apegan a los valores democráticos. En este sentido, en
la perspectiva histórica de México podemos identificar un modelo de participación
ciudadana en un contexto autoritario, caracterizado por un sistema corporativo, y un
modelo de participación ciudadana en un contexto de una democracia participativa.
Desde la perspectiva de la democracia participativa, la participación es vista como
el eje de una práctica de la política que permite a los ciudadanos intervenir en los
asuntos de interés colectivo a través de la creación de espacios públicos donde no
solo se debaten, sino que se deciden y vigilan, las políticas públicas de los diferentes
niveles de gobierno.
En México, cada Estado de la República Mexicana cuenta con una Ley de
Participación Ciudadana.
La Ley de Participación Ciudadana de la Ciudad de México está publicada en
la Gaceta Oficial de la Ciudad de México el 12 de agosto de 2019.
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_2019.pdf
En ella se pretende:
I. Instituir, incentivar y reconocer las diversas modalidades de participación
ciudadana en la Ciudad de México;
II. Establecer y regular los mecanismos de democracia directa, los
instrumentos de democracia participativa, los instrumentos de control,
gestión y evaluación de la función pública y normar las distintas
modalidades de participación ciudadana;
III. Fomentar la inclusión ciudadana, así como respetar y garantizar la
participación ciudadana;
IV. Establecer las obligaciones de todas las autoridades de la Ciudad de
México, en el ámbito de sus competencias, de promover, respetar y
garantizar la participación ciudadana.
Artículo 3. La participación ciudadana es el conjunto de actividades mediante las
cuales toda persona tiene el derecho individual o colectivo para intervenir en las
decisiones públicas, deliberar, discutir y cooperar con las autoridades, así como
para incidir en la formulación, ejecución y evaluación de las políticas y actos de
gobierno de manera efectiva, amplia, equitativa, democrática y accesible; y en
el proceso de planeación, elaboración, aprobación, gestión, evaluación y control
de planes, programas, políticas y presupuestos públicos.
Son modalidades de participación:
I. Participación institucionalizada. Es toda aquella que la iniciativa
gubernamental tiene regulada en una figura específica, abierta a la acción
ciudadana, a la construcción de espacios y mecanismos de articulación
entre las instituciones gubernamentales y los diversos actores sociales;
II. Participación no institucionalizada. Es la acción colectiva que interviene y
se organiza al margen de las instancias gubernamentales; su regulación,
estrategias, estructura y movilización emana desde la organización de la
sociedad;
III. Participación sectorial. Es la protagonizada por grupos o sectores
diversos organizados a partir de su condición etaria, sexual, de clase, de
género, étnica o cualquier otra referida a necesidades y causas de grupo.
Atiende a su campo de incidencia, no se remite necesariamente al ámbito
territorial, sino que tiene un impacto general;
IV. Participación temática. Es aquella protagonizada por colectivos o grupos
diversos organizados a partir de un campo de interés y de incidencia
específico relacionado con su actividad y prácticas cotidianas, con la
defensa de valores socialmente relevantes o con temáticas y
problemáticas de interés público que no se remite necesariamente al
ámbito territorial, sino que tiene un impacto general, y
V. Participación comunitaria. Es el conjunto de acciones desarrolladas por
diversos sectores comunitarios en la búsqueda de soluciones a sus
necesidades específicas. Se encuentra unida al desarrollo territorial de un
sector o una comunidad y tiene como eje el mejoramiento de las
condiciones de vida en la misma.
Artículo 5. Todas las autoridades y la ciudadanía estarán obligadas a regir sus
conductas con base en los principios y ejes rectores siguientes:
A. Principios:
I. Accesibilidad. - Se refiere a la facilidad de acceso para que cualquier
persona, incluso aquellas que tengan limitaciones en la movilidad, en la
comunicación o el entendimiento, pueda llegar o hacer uso de un lugar, objeto
o servicio;
II. Corresponsabilidad. - Compromiso compartido gobierno-sociedad de
participar en los asuntos públicos y acatar las decisiones y acuerdos
mutuamente convenidos en las distintas materias involucradas. Está basada
en el reconocimiento de la participación ciudadana como componente
sustantivo de la democracia y como contrapeso indispensable y responsable
del gobierno, y no como sustituto de las responsabilidades del mismo. Por
parte de la institución gubernamental refiere a asumir el hecho de gobernar
y conducir el desarrollo local de manera conjunta con la sociedad;
III. Equidad. - Se refiere al principio conforme al cual todas las personas, sin
distinción alguna, acceden con justicia e igualdad al uso, control y beneficio
de los bienes, servicios, recursos y oportunidades, instrumentos y
mecanismos que esta Ley contiene;
IV. Interculturalidad. - Es el reconocimiento de la otredad y la coexistencia de
la diversidad cultural que existe en la sociedad en un plano de igualdad,
equidad real y dignidad humana, manifiesta en la salvaguarda, respeto y
ejercicio de los derechos humanos, económicos, sociales, culturales,
políticos y civiles de toda persona, pueblo, comunidad o colectivo social,
independientemente de su origen;
V.Inclusión. - Fundamento de la democracia y de la ciudadanía que engloba
y comprende a la diversidad social y cultural que forma parte de la sociedad,
a través de la concertación y de integrar sus distintas experiencias
individuales y colectivas, sus ideologías, creencias, filiaciones políticas y
opiniones en los procesos participativos;
VI. Legalidad. - Garantía de que las decisiones públicas y los procesos de
gestión se llevarán a cabo en el marco del Estado de Derecho, garantizarán
la información, la difusión, la civilidad y, en general, la cultura democrática;
VII. Libertad. - Facultad de actuar, opinar, expresarse y asociarse según la
voluntad de la persona, siempre y cuando sea respetando la Ley y el derecho
ajeno;
VIII. No discriminación.- El impedimento a toda distinción, exclusión o
restricción que, basada en el origen étnico o nacional, sexo, edad,
discapacidad, condición social o económica, condiciones de salud,
embarazo, lengua, religión, opiniones, preferencias sexuales, estado civil o
cualquier otra, tenga por objeto o resultado impedir o anular el
reconocimiento o el ejercicio de los derechos y la igualdad real de
oportunidades de las personas;
IX. Respeto.- Reconocimiento pleno a la diferencia y a la diversidad de
opiniones y posturas asumidas en torno a los asuntos públicos. Considera
incluso la libertad de elegir cuando y de qué manera se participa en la vida
pública;
X. Solidaridad.- Disposición a asumir los problemas de otros y del conjunto
de la población como propios, a desarrollar una sensibilidad sustentada en la
calidad humana y a generar relaciones de cooperación y fraternidad entre
personas vecinas y habitantes, ajenas a todo egoísmo y a hacer prevalecer
el interés particular por encima del colectivo;
XI. Tolerancia.- Garantía de reconocimiento y respeto pleno a la diversidad
social, cultural, ideológica y política de quienes forman parte en los procesos
participativos. Ésta es un fundamento indispensable para la formación de los
consensos;
XII. Deliberación democrática.- La reflexión de los pros y contras, entre dos
o más personas para tomar una decisión en democracia, y
XIII. Transparencia y rendición de cuentas.- Es el derecho de la ciudadanía
de acceder a la información derivada de las acciones y decisiones que llevan
a cabo las autoridades por medios accesibles.
B. Son Ejes Rectores de esta Ley:
I. La capacitación y formación para la ciudadanía plena;
II. La cultura de la transparencia y la rendición de cuentas;
III. La protección y el respeto de los derechos humanos; y
IV. La igualdad sustantiva.
TÍTULO TERCERO CAPÍTULO ÚNICO DE LAS AUTORIDADES
Artículo 14. Son autoridades en materia de democracia directa y participativa las
siguientes:
I. La persona titular de la Jefatura de Gobierno
II. El Congreso;
III. Las Alcaldías;
IV. El Instituto Electoral;
V. El Tribunal Electoral;
VI. La Secretaría de la Contraloría General; y
VII. La Sala Constitucional.
Artículo 15. Las autoridades de la Ciudad, en su ámbito de competencia, están
obligadas a garantizar, atender, consultar, incluir, proteger y respetar la participación
establecida en la Constitución Política de la Ciudad de México y en las leyes de la
Ciudad.
Las autoridades deben promover:
I. Cursos y campañas de formación, sensibilización, promoción y difusión
de los valores y principios de la participación ciudadana;
II. Construcción de ciudadanía y de la cultura democrática;
III. Formación y capacitación de personas servidoras públicas en materia de
participación, democracia directa y democracia participativa;
IV. Fortalecimiento de las organizaciones ciudadanas, comunitarias y
sociales;
V. Difusión y conocimiento de los mecanismos e instrumentos de
participación ciudadana, y órganos de representación ciudadana, y
VI. Las demás que establezca la presente Ley.
Mecanismos de participación ciudadana:
• La iniciativa ciudadana es el mecanismo de democracia directa mediante
el cual la ciudadanía presenta al Congreso proyectos de creación,
modificación, reforma, derogación o abrogación de leyes y/o decretos
propios del ámbito de su competencia.
En México se han presentado once iniciativas legislativas ciudadanas en el
Congreso de la Unión (2012-2018). De éstas, una se publicó en el Diario
Oficial de la Federación (ley 3 de 3: es una iniciativa anticorrupción de la
sociedad civil mexicana, impulsada por Transparencia Mexicana y el Instituto
Mexicano para la Competitividad. La ley prohíbe ocupar cargos de
representación popular, ni ser funcionarios públicos a quienes hayan sido
sentenciados por violencia familiar, delitos sexuales y a los morosos en el
pago de pensiones alimentarias) y tres permanecen pendientes de
dictaminar en comisiones.
• El referéndum es un mecanismo de democracia directa mediante el cual
la ciudadanía aprueba las reformas a la Constitución Política de la Ciudad
de México, así como las demás disposiciones normativas de carácter
general que sean competencia del Congreso.
Enjuiciar a los ex-presidentes del país, solo 6,5 millones de personas, menos
de 8% del electorado, fueron a votar.
• El plebiscito es un mecanismo de democracia directa mediante el cual la
ciudadanía tiene derecho a ser consultada para aprobar o rechazar
decisiones públicas que sean competencia de las personas titulares de la
Jefatura de Gobierno o de las Alcaldías.
Plebiscito segundos pisos del periférico: 420 mil 536 personas.
• La Consulta Ciudadana es el mecanismo de democracia directa a través
del cual las autoridades someten a consideración de la ciudadanía, por
medio de preguntas directas, foros o algún otro instrumento de consulta,
cualquier tema que tenga impacto trascendental en los distintos ámbitos
temáticos, sectorial y territorial en la Ciudad de México.
Ejemplos: Consulta ciudadana para saber qué opinan los mexicano
sobre mantener a las Fuerzas Armadas hasta el 2028 con la Guardia
Nacional. (2024), consulta ciudadana para cancelar el horario de verano en
la CDMX. Esta fue una consulta telefónica en la que participaron más de 321
mil personas, de las cuales, el 65% se pronunció en contra del horario de
verano, consulta ciudadana sobre el aumento de la tarifa del metro, pasando
de 1.50 a 2 pesos por boleto, consulta 2019 de las niñas y los niños de 6 a 9
años quienes podrán opinar mediante un dibujo y/o texto libre sobre los
principales problemas sociales que observa.
• La Consulta Popular es el mecanismo a través del cual el Congreso
somete a consideración de la ciudadanía en general, por medio de
preguntas directas, cualquier tema que tenga impacto trascendental en
todo el territorio de la Ciudad.
2001 – Consulta sobre el Horario de Verano: 321 mil 933 personas. 2002 –
2018 – Consulta sobre la construcción del nuevo aeropuerto: 235 mil 464
personas. 2021 – Consulta sobre juicio a expresidentes: 806 mil 693
personas.
• La revocación de mandato constituye un mecanismo de democracia
directa mediante el cual la ciudadanía decide que una persona
representante de elección popular termine o no de forma anticipada el
ejercicio del cargo para el cual fue electa.
Las personas en goce de los derechos políticos podrán revocar el
mandato a las autoridades de elección popular. La solicitud de revocatoria
del mandato podrá presentarse una vez cumplido el primero y antes del
último año del periodo para el que fue elegida la autoridad cuestionada.
TÍTULO NOVENO DE LA CONSTRUCCIÓN DE CIUDADANÍA
CAPÍTULO ÚNICO
Artículo 184. La construcción de ciudadanía es el conjunto de prácticas
encaminadas al reconocimiento de derechos, deberes y adquisición de
valores cívicos por parte de las personas en la Ciudad, con el objetivo de
participar en la toma de decisiones y convivir de manera solidaria,
respetuosa, tolerante y justa, así como generar arraigo comunitario. Se
fortalece a través de la capacitación, los instrumentos, mecanismos y las
formas de participación democrática, directa y participativa enunciadas en la
presente Ley, utilizando para ello medios de comunicación físicos,
electrónicos, y aplicando las nuevas tecnologías garantizando la inclusión, la
accesibilidad, la diversidad cultural e idiomática, conforme a los principios y
enfoques de la presente Ley.
Artículo 185. El Gobierno de la Ciudad, las Alcaldías y el Instituto Electoral
en el ámbito de sus competencias, realizarán acciones para capacitar y
formar a personas adscritas al servicio público, órganos de representación
ciudadana y población en general, que podrán incluir manuales, instructivos,
talleres, cursos, pláticas informativas, campañas y foros, entre otros.
En la elaboración e implementación de las actividades señaladas se podrán
contar con el apoyo y colaboración, a través de convenios de cooperación,
de instituciones públicas de educación superior, centros públicos de
investigación, instituciones académicas, colectivos y grupos organizados
especializados en la materia.
Dichas acciones deberán ejecutarse con enfoque de género y derechos
humanos, garantizando la inclusión, la accesibilidad, la diversidad cultural e
idiomática, conforme a los principios y enfoques de la presente Ley. Los
órganos de representación ciudadana podrán involucrarse para dar máxima
difusión en la unidad territorial correspondiente.
Artículo 187. Es derecho de las niñas, niños, adolescentes y personas
jóvenes participar en la toma de decisiones públicas que les afecten o sean
de su interés, en los términos que se establezcan en la presente Ley. El
Instituto garantizará el derecho de las niñas, niños, adolescentes y personas
jóvenes como parte de su educación cívica, a la observación y entendimiento
de los mecanismos e instrumentos de participación ciudadana.