Maestros quemados:El síndrome de Burnout en los docentes de educación infantil y primaria
Dra.Núria Arís Redó. nuria@[Link]
Facultad de Educación - Universitat Internacional de Catalunya -1-
Maestros quemados: El síndrome de Burnout en los docentes de
educación infantil y primaria
RESUMEN
Con este artículo se pretende difundir el contenido de un estudio 1 , sobre la incidencia del
síndrome de Burnout, en los docentes de educación infantil y primaria. El síndrome de
Burnout o desgaste profesional es un problema social y de salud pública. Algunos
profesionales se ven forzados a implicarse durante muchas horas en los problemas y
preocupaciones de las personas con las que realizan su actividad laboral. Este es el caso
de los maestros y docentes en general, cuya relación profesional se centra en el niño o
el adolescente y, concretamente, en sus problemas, dificultades e inquietudes. Todo ello
en un determinado entorno: la escuela, con sus peculiaridades y complejidades, que
pueden generar sentimientos ambiguos y respuestas contradictorias y/o frustrantes.
La bibliografía sobre las fuentes del estrés y Burnout en los docentes está creciendo día a
día. El análisis de la práctica educativa, de su problemática, de las fuentes de estrés,
configura un amplio campo de acción para los investigadores, pero lo cierto es que son
pocos los estudios que abordan esta problemática centrada en los niveles de educación
infantil y primaria.
PALABRAS CLAVE: maestro, educación, estrés, quemados,
INTRODUCIÓN:
El ejercicio continuado de la función docente en determinadas condiciones y bajo los
retos de la complejidad social, va creando un desgaste personal y una acumulación de
sensaciones que pueden comportar el cansancio emocional, el estrés y, finalmente, el
estado definido como agotado, “quemado”, o síndrome de Burnout.
A pesar de que el ejercicio profesional de la educación en tales condiciones puede
transformar en muy pocos años al principiante ilusionado en una persona frustrada y
desconcertada, no pretendemos centrarnos únicamente en una visión problemática de la
educación. Queremos explicar como los docentes están inmersos en una situación
educativa que refleja la problemática de la sociedad actual, sus contradicciones y retos y
como les puede afectar en su trabajo profesional, para gracias a la percepción de los
aspectos a superar, contribuir de alguna manera prevenirlos y afrontarlos con mayor
conocimiento de causa.
ESTADO DE LA CUESTIÓN
La historia del síndrome de Burnout -vulgarmente conocido como “estar quemado”- es
reciente, apenas cuenta con unas pocas décadas. Este síndrome fue descrito en 1974
por el psicólogo neoyorquino Herbert Freundenberger, que trabajaba con grupos de
voluntariado que manifestaban un conjunto de síntomas físicos y psíquicos bien
diferenciados: percepción de un estado de agotamiento, como consecuencia de trabajar
intensamente, hasta el límite de no tomar en consideración las propias necesidades
personales y “quemarse”. Representa una perspectiva psicológica estrictamente
individual, entendiendo que se trata de una respuesta a una interacción inadecuada entre
1
Arís, N (2008);” El síndrome de Burnout en los docentes de eduación Infantil y educación primaria en la Zona del Valles Occidental”.
Barcelona: [Link]
.
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profesionales excesivamente celosos de su trabajo y las necesidades y exigencias de los
clientes. La psicóloga social Cristina Maslach, prosiguió investigando al comienzo de la
década de los 80 (Maslach, 1982) y estudió las respuestas emocionales de los empleados
de profesiones de ayuda a personas eligiendo el mismo término “Burnout”. Tal concepto
fue definido por esta autora, como un síndrome de cansancio emocional que lleva a una
pérdida de motivación y progresa hacia sentimientos de inadecuación y fracaso.
Considera que es el producto del estrés personal relacionado con una determinada
condición laboral y característica de las profesiones de ayuda (maestros, educadores,
enfermeras, etc.). La gran aportación de este nuevo enfoque supone abordar el
problema del Burnout desde una perspectiva psicosocial. Pretende identificar las
condiciones ambientales que originan e inciden en el Burnout, así como los factores que
ayudan a mitigarlo, etc. Su principal aportación (Maslach, 1982; Maslach y Jackson,
1981; Mingote, 1998; Manassero y col.1994, 1995; Gil-Monte y Peiró, 1997) está en
suponer que se trata de un proceso en el que las actitudes y las conductas de los
profesionales cambian de forma negativa en respuesta al estrés laboral.
La autora, desarrolló un instrumento de medida, el denominado Maslach Burnout
Inventory (MBI) 2 , que ha resultado ser el más ampliamente utilizado para evaluar el
Burnout en las personas y también empleado en un mayor volumen de investigaciones.
En cierta manera se puede afirmar que a partir de su definición se normaliza el concepto
de ”quemarse por el trabajo”.
Desde los primeros estudios realizados por Freudenberger y Maslach sobre el síndrome
de Burnout, pasando por el primer congreso monográfico que se le dedicó en Filadelfia en
1981, hasta la actualidad, el tema ha experimentado una espectacular divulgación, tanto
entre los profesionales que estudian las reacciones humanas, como entre el público en
general. Son aún relativamente recientes las investigaciones y publicaciones realizadas
en el ámbito educativo, objeto de nuestro estudio. Dichas investigaciones ponen de
manifiesto que los profesores experimentan una creciente tensión en su labor diaria que
hace del todo necesaria una cultura preventiva con un enfoque global, es decir, desde el
punto de vista físico, emocional y psicosocial, (Esteve, 1987, 2001 y 2003; Manassero y
col., 1999).
No obstante, hasta la fecha no existen verdaderas medidas preventivas eficaces de la
salud laboral 3 que garanticen las posibilidades de detección, diagnóstico y posible
tratamiento del síndrome de Burnout.
Actualmente el profesorado se encuentra en una situación compleja y delicada. Basta
echar una breve ojeada a los medios de comunicación, (televisión, prensa, etc.) para
observar como se le culpabiliza de los problemas de diversa índole, destacando los que
se dan tanto dentro del contexto escolar, en lo que atañe a las relaciones profesorado-
alumnado (conflicto escolar, falta de asimilación de los contenidos curriculares ente los
estudiantes, etc.), así como los referentes a cuestiones de tipo social, (violencia,
desprestigio, adicciones, malos hábitos, etc.). Todo ello propicia que el profesorado se
sienta, personalmente y profesionalmente, abrumado y desconcertado, con fuertes
contradicciones entre sus derechos y deberes.
El docente que manifiesta el síndrome de Burnout es, frecuentemente, impredecible en
su conducta y las contradicciones son casi siempre la norma de su actividad. En este
sentido, a la vez que se siente la necesidad imperiosa de culpar a alguien por lo que
pasa, también precisa olvidar al máximo todo lo relacionado con su trabajo: la docencia.
El profesor en estado de Burnout, abrumado por las demandas y agotado por su trabajo,
muestra un carácter irritable que puede resultar insoportable para las otras personas,
tanto en el entorno laboral como cuando la jornada laboral ha terminado. Poco a poco, la
persona se va sintiendo afectada, y va cambiando sus actitudes hacia el trabajo y hacia
las personas con las que trabaja.
2
Para referirnos al instrumento Maslach Burnout Inventory usaremos la expresión abreviada MBI.
3
La ley de Prevención de Riesgos Laborales (bajo el amparo del Acta Única Europea publicada en 1995) establece los
derechos de los trabajadores en cuanto a salud y las obligaciones de los empresarios y de la Administración pública para
protegerla y sienta las bases para una nueva cultura basada en la prevención. Su aplicación en el ámbito de la docencia está,
aún, en una fase muy poco desarrollada.
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La conducta profesional del docente afectado por el síndrome de Burnout presenta las
siguientes manifestaciones específicas:
• Se muestran desmotivados, han perdido la paciencia, el optimismo y el interés
por sus alumnos.
• Esta pérdida de paciencia, anteriormente referida, puede conducir a actitudes
autoritarias, intolerantes o rígidas que pueden ser fuente de problemas de
variada índole.
• Buscan y necesitan vías y excusas para desmarcarse de la implicación en el
trabajo y suelen adoptar actitudes contestatarias respecto a sus superiores.
• Los estudiantes y sus familias son percibidos de una manera cínica, como si
atentasen contra su propia supervivencia o sus necesidades.
El proceso que rodea al Burnout es variable y difiere de unos individuos a otros, tanto en
su inicio como en la forma en que se desarrolla, pero podemos examinar las causas que
se sitúan en el origen del mismo. Como hemos constatado anteriormente, el Burnout no
es algo que aparece repentinamente como respuesta específica a un determinante
concreto, sino que más bien es un estado que emerge gradualmente en un proceso de
respuesta a la experiencia laboral cotidiana y a ciertos acontecimientos.
El malestar docente y el agotamiento producido por la acumulación de exigencias sobre
los profesores tienen un origen complejo y multidimensional que generan diferentes
consecuencias, afectando tanto al sujeto en cuestión, como a la organización o
institución donde realiza la actividad laboral, incidiendo directamente en la calidad de la
enseñanza.
METODOLOGIA
En el apartado anterior hemos realizado un recorrido sobre lo que significa el síndrome
de Burnout y sus implicaciones para los docentes.
El trabajo de campo que presentamos responde al interés por conocer algunas de las
percepciones y opiniones de los docentes en relación al estrés y, concretamente, al
Burnout, la frecuencia con que se manifiesta, así como su vinculación con algunos
aspectos de la formación inicial y permanente recibida. A tal efecto utilizaremos el
inventario Maslach Burnout Inventory, (Maslach y Jackson, 1981 -traducción oficial al
castellano de Seisdedos, 1997- ) 4 , un instrumento de prestigio y solidez científica,
reconocido por la sociedad Norteamericana de Psicología, que nos permitirá determinar
el grado de estrés y Burnout, en función de la intensidad con la que los docentes
manifiestan unas determinadas sensaciones. Optamos por utilizar un instrumento de
amplia difusión 5 puesto que ello nos permitirá recoger información concreta sobre el nivel
de Burnout percibido por los docentes en su acción cotidiana. Nos hemos inclinado por
este instrumento en concreto puesto que ha sido utilizado en gran número de estudios
con objetivos similares a los nuestros, (Travers y Cooper, 1997; Esteve 1988, 1994;
Psisa 1993; Manassero, 1995; Marcelo, 1995; Calvete y Vila 2000) y ello nos permitirá
establecer relaciones significativas entre los mismos.
Es un cuestionario que consta de veintidós ítems repartidos en tres escalas, cada una de
las cuales se identifica con las tres dimensiones establecidas por los citados autores,
como definitorias del síndrome de Burnout:
¾ Cansancio emocional, (CE), que consta de nueve ítems que valoran la vivencia de
estar exhausto a nivel emocional debido a las demandas del trabajo.
4
SEISDEDOS, N. (1997): Inventario Burnout de Maslach: síndrome del quemado por Estrés Laboral Asistencial. Madrid:
TEA ediciones.
5
De utilización directamente o como referencia, en numerosos estudios, ( Travers y Cooper,1997; Esteve 1988, 1994; Psisa
1993; Masanero, 1995; Marcelo,1995; Calvete yVila 2000)
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¾ Despersonalización, (DP), constituida por cinco ítems, que mide el grado de
frialdad y distanciamiento relacional.
¾ Realización personal, (RP), con ocho ítems evalúa los sentimientos de eficacia,
competencia y realización de objetivos personales.
Para complementar y contextualizar este estudio, elaboraremos un cuestionario que nos
aporte datos personales y profesionales, asociados con las actitudes de los docentes
hacia su profesión y formación permanente, para poder relacionarlos.
Se ha seleccionado una representación del conjunto de centros de educación infantil y
primaria de la zona del Vallés Occidental, para poder establecer una muestra de
docentes de forma aleatoria y estratificada, y así evitar sesgos de selección. Se ha
optado por esta comarca por razones de proximidad, pero también de interés, ya que
entendemos que por su configuración específica (evolución histórica, presencia industrial
importante, fuerte crecimiento demográfico, etc.), que aporta contextos educativos y
sociales variados y actuales, que nos proporcionaran información rica en experiencias y
en la que se dan características que pueden propiciar la aparición de estrés y Burnout.
Esta investigación no persigue la generalización a cualquier contexto sino que pretende
ser útil en situaciones parecidas 6 .En cuanto al procedimiento de recogida de la
información, para obtener una mayor respuesta y colaboración por parte de los docentes
implicados, hemos optado por contactar personalmente con los directores de cada
centro, explicarles todo el proyecto de investigación, y entregarles un protocolo con las
instrucciones para poder responder a los cuestionarios. En aquellos casos en que las
condiciones nos lo permitieron, intentamos exponer directamente al grupo de docentes
nuestra propuesta, a fin de conseguir, una mayor implicación de aquellos docentes que
se mostraban menos motivados.
Objetivos de la investigación:
¾ Determinar las características de los docentes que configuran la muestra
estudiada.
¾ Efectuar la estimación de la proporción de individuos que caracterizan, según los
estadios del MBI, el estado actual de manifestación e intensidad del síndrome de
Burnout, en la muestra objeto de estudio.
¾ Determinar el estado e intensidad de las percepciones de dichos docentes.
¾ Relación bivariante entre las variables sociodemográficas y las subdimensiones del
MBI.
En base a nuestros objetivos, hemos optado por utilizar diversas estrategias
metodológicas puesto que el interés de la investigación no se reduce a un aspecto
concreto y parcial, sino que existe una relación holística entre factores personales de los
profesores y su tarea docente.
El diseño de esta investigación se enmarca en el paradigma empírico-analítico, en la que
utilizamos la modalidad de encuesta para la recogida de la información, dentro del
modelo descriptivo de investigación, para realizar, posteriormente, un análisis
estadístico de las dimensiones consideradas en el estudio.
Hemos optado por un estudio transversal 7 , mediante encuesta 8 , puesto que es un
procedimiento apropiado para describir y analizar la información obtenida de una sola
vez, es económicamente asequible y nos ayuda a controlar factores de validez interna
6
Validez ecológica. Pone el interés en los aspectos situacionales de una investigación concreta sin renunciar a la
representatividad de los resultados, (Colas y Buendía, 1992:114-115)
7
Estudio transversal: con la finalidad de conocer el estado de una situación o problema, se seleccionan diferentes individuos
en un momento determinado, es decir en un solo punto del tiempo. La única diferencia entre los grupos de individuos es la
edad. Los estudios transversales estudian el fenómeno en el presente (Arnau, 1996).
8
Encuesta: conjunto de preguntas formuladas directamente a las personas. Los estudios de encuesta utilizan el cuestionario y
la entrevista como instrumentos para recoger la información (Arnau, Del Rincón, Latorre, 1992).
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como la historia 9 y la madurez 10 . El hecho de plantearnos no realizar una investigación
experimental sino una investigación casi experimental con un diseño transversal, para de
captar mejor la realidad educativa, nos indica que controlamos los factores de validez:
historia, maduración, efectos relativos al pre-test y mortalidad.
La información obtenida nos permite describir la incidencia, frecuencia y distribución de
las dimensiones objeto de estudio, así como observar la relación existente entre las
variables establecidas. En cuanto a la respuesta conseguida, cabe decir que de los 150
cuestionarios repartidos, se recibieron debidamente contestados, un total de 91
cuestionarios, lo que representa un porcentaje de 60,67%, de los cuales se
desestimaron dos por errores de cumplimentación. Finalmente obtuvimos una muestra
real de ochenta y nueve sujetos, cifra que puede considerarse más que aceptable.
RESULTADOS
El proceso de los datos se llevó a cabo en dos niveles, que en términos de
complementariedad aportaron la información necesaria para el análisis descriptivo de los
resultados así como el tratamiento estadístico inferencial de la información.
Finalmente, y después de todo el proceso seguido, estuvimos en disposición de iniciar la
siguiente fase: la del estudio e interpretación de los resultados. Por último, se procedió a
redactar el apartado de conclusiones obtenidas en nuestra investigación.
En el análisis descriptivo hemos obtenido el perfil sociodemográfico así como la
descripción muestral del MBI. Como aspectos destacables de MBI, encontramos que si
bien es cierto que en las subdimensiones de despersonalización y de baja realización
personal, no se manifiesta una elevada incidencia, si que detectamos indicios que
apuntan una incipiente presencia de las mismas en la realidad de los docentes objeto de
estudio. Más contundentes son los resultados obtenidos en la subdimensión de cansancio
emocional, puesto que se evidencia una alta significación de la misma, ya que el
porcentaje de respuesta de 41,6%, de elevado en la percepción por parte de los
docentes, comportando la evidente sensación de cansancio físico y emocional por su
parte. Estamos ante la percepción del esfuerzo reiterado que apunta la posibilidad de
seguir evolucionando, puesto que la media de la edad de éstos docentes, indica que
deberán seguir aun muchos años en activo.
En cuanto a la intensidad del Burnout detectada por el MBI, aunque las puntuaciones
medias obtenidas en las tres escalas corresponden, en general, a valoraciones
moderadas de Burnout podemos concluir que los individuos de la muestra manifiestan un
elevado grado de cansancio emocional. En menor intensidad también se manifiesta la
despersonalización y la baja realización personal, pero se detectan puntuaciones en los
sectores medios que actualmente no son relevantes, pero bien pudieran indicar que
estamos ante una muestra de docentes no exentos de problemática y tensiones.
Actualmente les afecta de manera moderada en su salud laboral, pero son un claro
indicador que, en un futuro, podrían progresar hacia sensaciones estresantes y síndrome
de Burnout.
En cuanto a la formación permanente la tendencia mayoritaria coincide en considerar
que si bien la oferta y la posibilidad de acceso a la misma resultan bastante apropiadas,
los aspectos más aplicativos y de habilidades didácticas no han sido del todo
satisfactorios. Ello nos resulta un claro indicador de la necesidad de optimizar o
reformular los planes formativos con respecto a su actual planteamiento.
Podemos apreciar que la muestra se caracteriza por una percepción positiva de su
propia competencia personal, así como por un alto componente vocacional. También
9
Historia: engloba cualquier acontecimiento externo a los sujetos y diferente de la variable independiente que influya a lo
largo del experimento en la variable dependiente (Bases Metodológicas de la Investigación Educativa, p.p 128).
10
Madurez: consiste en un cambio que se produce en los sujetos debido a su desarrollo biológico o psicológico al transcurrir
el tiempo (Bases Metodológicas de la Investigación Educativa, p.p 128).
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nos aporta la sensación, muy generalizada, de haber dado el máximo de sí mismos. En
este sentido queremos resaltar que esto nos determina un indicador del esfuerzo que ya
están realizando, y puesto que se trata de una muestra relativamente joven en términos
de trayectoria profesional, (media de edad de 40,3 años), la cual deberá seguir muchos
cursos en activo, mediando tal percepción en la manera de afrontar el futuro profesional
y personal, pudiendo resultar un elemento clave en la incidencia del Burnout.
A lo largo del estudio hemos establecido que determinados aspectos de la realidad
laboral de los docentes pueden originar fuertes presiones, que pueden desembocar en
una experiencia agotadora y progresar hacia sensaciones estresantes y el Síndrome de
Burnout.
Los resultados de nuestra investigación aportan un perfil de Burnout con niveles
moderados o medios en la muestra de docentes analizados. A su vez, se detectan
algunos aspectos que pueden resultar indicadores de aviso o alerta, puesto que hemos
comprobado la existencia de un porcentaje elevado de docentes a los que podríamos
considerar susceptibles a padecer Burnout. En función de la revisión teórica realizada,
una de las posibles explicaciones de estos resultados la situamos en el hecho que la
cumplimentación de los cuestionarios fue voluntaria, suponiendo una actividad añadida a
las actividades cotidianas de los docentes, por lo que bien pudiera suceder que aquellos
sujetos más afectados por el Burnout optaron por declinar cualquier actividad extra, -
contestar el cuestionario-, y de esta manera hubieran participado aquellos sujetos con
menos índice manifiesto de Burnout. Por eso creemos que en las subescalas del MBI de
Despersonalización y Realización personal se obtienen niveles bajos o moderados. En
cuanto a la subescala de Desgaste emocional las puntuaciones se situaban en un nivel
medio. Se aprecia que los niveles elevados en Desgaste emocional comparten a su vez,
una mayor Despersonalización, y resultan inversamente proporcionales, a los niveles de
Realización personal -los docentes con más Desgaste emocional tienden a más
Despersonalización, y a menos Realización personal -. Parece obvio que ante el aumento
del cansancio tienda a bajar la propia valoración, pero ciertamente también observamos
que en esta escala de Realización personal las puntuaciones son más elevadas en nuestra
muestra que en el estudio original de Maslash y Jackson (1986). Posiblemente la
explicación de ello se deba a que nuestro estudio se centra únicamente en docentes de
educación infantil y primaria, mientras que en el estudio original abarcaba, además,
otros niveles educativos con problemáticas específicas de influencia directa en la
Realización personal del profesorado.
Si consideramos como población de riesgo a aquellos docentes que muestran niveles
elevados en una dimensión y niveles moderados en las restantes nos encontramos ante
un 39,3% de docentes con indicios del síndrome de Burnout.
En cuanto a los datos obtenidos en base a las diferencias por sexo, coincidimos con las
autoras del MBI (Maslach y Jackson, 1986) que detectan una mayor Despersonalización
por parte de los varones respecto a las mujeres. Los datos reflejados por nuestro estudio
coinciden plenamente con dicha afirmación. Entendemos que los profesores, en este
caso varones, que obtienen una puntuación elevada en la subescala de
Despersonalización, estarían en coherencia con algunos estudios anteriores (Calvete y
Villa, 1998), que argumentan que se trata de un rol defensivo y autoprotector basado en
ese distanciamiento emocional.
Así mismo, son la mujeres las que muestran un mayor Cansancio emocional, lo que nos
lleva a compartir, de nuevo, la explicación ofrecida por las autoras del MBI, que
entienden esas diferencias como consecuencia de los roles sociales asociados a cada
sexo, así como de las diferentes expectativas laborales derivadas de los mismos.
CONSIDERACIONES Y CONCLUSIONES FINALES
Con toda la cautela posible, a la vista de los resultados obtenidos queremos insistir que
tanto los propios docentes como las instituciones y la administración han de ser
conscientes de la importancia de la salud de los profesores para una enseñanza de
calidad.
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Por ello, queremos referirnos a una idea de prevención orientada hacia la necesidad de
desarrollar, en el marco de las propias escuelas, una nueva cultura de gestión
compartida. Todo ello nos lleva a plantear la propuesta que detallamos a continuación.
La actividad docente se caracteriza por realizarse en un ambiente en el que las relaciones
de poder, la diversidad de ideologías y metas, la negociación, la búsqueda de consenso
son elementos que influyen y determinan la práctica pedagógica, el desarrollo de la
profesionalidad docente, y la forma de concebir, diseñar y desarrollar las prácticas
educativas en un contexto social y político específico. Sólo la asunción y compromiso
personal, pueden proporcionar el sustrato para enfrentarse a lo imprevisto, a la
búsqueda de respuestas que hay que afrontar y elaborar sobre la marcha.
El desarrollo colaborativo implica una redefinición de la cultura escolar integrando una
visión compartida de los principios y las metas del quehacer educativo, así como de la
concepción de las relaciones de la escuela con el entorno social, político y cultural. Desde
esta concepción de la escuela, ésta se hace especialmente sensible a las realidades del
medio, puesto que la colaboración conduce a procesos de apertura y participación, tanto
por parte del alumnado como del resto de la comunidad educativa. Se trata de aportar
una alternativa válida al individualismo profesional dominante, ya que en el momento en
que el docente cierra la puerta de su clase afronta en solitario su profesión, y en la
soledad del aula es donde se conciben muchas de las teorías y sensaciones que dan
sentido a la frustración o a la satisfacción, a una auto imagen positiva o negativa.
La cooperación y colaboración vienen a expresar una cultura global y holística, frente al
individualismo, competitividad y profesionalismo endémico. Se trata de un aprendizaje a
nivel colectivo o grupal, basado en la educación y el autoconocimiento emocional.
De esta manera, los docentes podrán desarrollar una competencia profesional eficaz
potenciando la capacidad de acción reflexiva, y de elaboración de conocimiento
profesional en relación al contenido de su profesión, a partir de los contextos que
condicionan su práctica y que van más allá del aula. Nos estamos refiriendo a una
competencia profesional entendida más como competencia intelectual que cómo
meramente técnica, donde las personas no se forman y desarrollan solamente para
satisfacer los fines de la organización sino para ampliar su propia función. Dicha
competencia profesional se nutre de las experiencias en las que deben afrontarse
situaciones y conflictos relacionados con la práctica escolar. Una formación cultural
amplia, poniendo el énfasis en y desde la práctica docente y para la práctica docente, el
desarrollo prioritario de capacidades básicas de autoaprendizaje, la critica constructiva
desde un enfoque interactivo y contextualizado, y el refuerzo de la competencia
emocional, son, a nuestro juicio, los principios que han de vertebrar la formación de los
docentes para afrontar las exigencias de la sociedad de la información y del conocimiento
en permanente y vertiginoso cambio.
A modo de conclusión queremos destacar que el modelo de gestión compartida implica
una serie de dimensiones y aspectos que aportan una manera de trabajar que constituye
en sí misma un factor de prevención del Burnout, de aumento del grado de satisfacción
laboral y personal de los profesionales de la educación, así como de su salud física y
mental.
Las conclusiones finales constituyen el último eslabón de toda investigación científica. En
este apartado presentamos unas conclusiones que pretenden integrar los aspectos más
destacables de toda la investigación.
¾ Los docentes están inmersos en una situación educativa que refleja la
problemática de la sociedad actual, sus contradicciones y retos. Todo ello les
puede afectar en su trabajo profesional y llegar a evolucionar hacia el
síndrome de Burnout.
¾ En cuánto a la intensidad del Burnout detectada por el MBI, podemos concluir
que los individuos de la muestra manifiestan un elevado grado de cansancio
emocional.
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¾ La prevención se orienta hacia la necesidad de desarrollar, en el marco de las
propias escuelas, una nueva cultura de gestión compartida.
¾ El modelo de gestión compartida implica una serie de dimensiones y aspectos,
que aportan una manera de trabajar que constituye en sí misma un factor de
prevención síndrome de Burnout.
¾ Es preciso concebir la escuela como un espacio de implicación, de
comunicación, de autonomía y de autoconocimiento personal del docente, de
resolución de problemas y consolidación de la dinámica grupal.
¾ Las instituciones y la propia administración han de ser conscientes de la
importancia de la salud de los profesores para una enseñanza de calidad.
“...No podéis preparar a vuestros alumnos
para que construyan el mundo de sus sueños,
si vosotros ya no creéis en esos sueños;
no podéis mostrar el camino, si os habéis sentado,
cansados y desalentados en la encrucijada de los caminos.”.
(Freinet)
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