Contestación de Demanda y Citación en Garantía
Contestación de Demanda y Citación en Garantía
RESERVA
DE CASO FEDERAL
Señor Juez:
FERNANDO CRACOGNA, abogado, Tº66 Fº910 CPACF, CUIT Nº 20-
23343778-7, constituyendo domicilio en Av. Córdoba 1364, piso 7º B de esta ciudad de
Buenos Aires (4372-3465 ó 4374-7170; Zona 121, [email protected]),
y constituyendo domicilio electrónico en 20-23343778-7, en autos caratulados:
“GARCIA HEREDIA, CAROLINA MICHELLE C/ HERRERA, SABRINA
FERNANDA Y OTRO S/ DAÑOS Y PERJUICIOS” (Expte. 57589/2020) a V.S. me
presento y respetuosamente digo:
I. PERSONERIA
1) En mi carácter de gestor procesal, en los términos del art. 48 CPCCN, vengo a
contestar la demanda incoada contra SABRINA FERNANDA HERRERA, con
domicilio real en Av. Marquez Nº 2521, Manzana 42, Casa 23 de la Localidad Pablo
Podesta, Partido de Tres de Febrero, Provincia de Buenos Aires.
Ninguna duda cabe de que el vencimiento del plazo para la contestación de la
demanda resulta una situación de urgencia que faculta a las partes a recurrir a la figura
del gestor procesal, algo sobre lo cual la jurisprudencia es pacífica al respecto:
En relación a lo solicitado, la jurisprudencia ha dicho:
“Merece catalogarse como suficiente razón de urgencia, que autoriza la
intervención de un gestor, la circunstancia de estar en transcurso el plazo para
contestar una demanda y no se disponga inmediatamente del instrumento que certifique
el mandato” (CNEspCiv y Com, Sala IV, Agosto 8 de 1974) ED 58-429.
“Constituye una razón de urgencia que autoriza la intervención de un gestor, en
los términos del art. 48 del Código Procesal, la circunstancia de estar transcurriendo el
plazo para contestar el traslado de una demanda” (CNCiv, Sala C, diciembre 22 de
1970) ED 37-167.
No hay que olvidar que la finalidad del instituto del gestor procesal no es otra
que asegurar la defensa en juicio, por lo que es dable tener por suficiente la invocación
de la norma careciendo de trascendencia la falta de alegación expresa de encontrarse en
una situación de urgencia, máxime si ella resulta palmaria de la naturaleza del
emplazamiento ordenado y del hecho de que el gestor se presentó cuando estaba
corriendo el término para cumplir un acto procesal de fundamental trascendencia para la
vigencia de la garantía constitucional de defensa en juicio.
Es que en el caso de autos el acto cumplido alegando el carácter de gestor
procesal se trata ni más ni menos que de la contestación de la demanda, supuesto
aceptado por diversos precedentes jurisprudenciales como un ejemplo de urgencia
objetiva que exime de producir prueba alguna para conceder la franquicia legal (conf.
CNCom, Sala C, 10/10/80, LL 1981-A-434; CNCiv, Sala C 22/12/70, LL 144-619,
27.696; id. Sala F, 17/12/75, LL 1976-B-429, 33.486S, entre otros).
En tal carácter me presento en autos, solicitando ser tenido por parte y por
constituido el domicilio legal indicado.
2) Asimismo, tal como lo acredito con la copia simple del poder adjunta, el cual
declaro bajo juramento se encuentra vigente, soy apoderado de ALLIANZ
ARGENTINA CIA. DE SEGUROS S.A., con domicilio real con domicilio real en Av.
Corrientes Nº 299, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
En tal carácter me presento en autos, solicitando ser tenido por parte y por
constituido el domicilio legal indicado.
II. OBJETO
En cumplimiento de dichas representaciones vengo a contestar la demanda y la
citación en garantía incoadas, solicitando desde ya su rechazo en todos sus aspectos, con
expresa imposición de costas a la parte actora.
Destaco que Allianz Argentina Cía. de Seguros S.A. comparece en autos
conforme con el art. 118 de la Ley de Seguros, en razón de que a la fecha del supuesto
siniestro que motiva estos actuados tenía celebrado un contrato de seguro de
responsabilidad civil con Sabrina Fernanda Herrera amparando el automóvil marca
Volkswagen Suran 1.6 Highline con dominio MRW-900, conforme póliza Nº
190040698699.
En consecuencia, la garantía que Allianz Cia. Argentina de Seguros S.A. asume
se encuentra condicionada a la efectiva traba de la litis con el asegurado, amén de la
permanencia de éste en el proceso hasta su culminación.
De no ser así, dejo planteada en subsidio la pertinente excepción de falta de
legitimación pasiva, por no existir acción directa autónoma del tercero contra la
aseguradora que represento.
III. NEGATIVAS
Por imperativo procesal, niego todos y cada uno de los hechos alegados por la
actora en la demanda interpuesta, que no sean objeto de un expreso y especial
reconocimiento en la presente, como así también niego la autenticidad de la documental
acompañada por la actora en la demanda y de la cual se corriera traslado, por no emanar
de mi parte y no constarme su autenticidad.
En particular:
Niego que el día 9 de septiembre de 2019 a las 18.35 hs la actora Carolina
Michelle Garcia Heredia se haya dirigido al Centro de Estudios de la UOM,
transportándose en la motocicleta marca Bajaj modelo Rouser dominio A036GVA.
Nieog que haya circulado por la Av. Rodriguez Peña a baja velocidad con el casco
colocado. Niego que haya respetado toda las normas de transito vigentes detrás de una
caravana de vehículos.
Niego que al arribar a la intersección con la calle 199 Pozos, se haya cruzado un
vehículo marca Volkswagen Suran dominio MRW-900. Niego que lo haya hecho de
forma intempestiva y a alta velocidad. Niego que el Volkswagen haya impactado y
rosado con el lateral derecho, en la parte frontal del motovehiculo abordado por la
actora. Niego que a causa de ello la actora haya perdido el control del rodado y haya
caído a la cinta asfáltica con la motocicleta sobre sus piernas.
Niego que el rodado conducido por la demandada Sabrina Fernanda Herrera
haya cruzado la Av. Rodriguez Peña a alta velocidad sin siquiera disminuir la marcha.
Niego que no haya verificado previamente la presencia de otros vehículos. Niego que se
haya interpuesto en la línea de circulación de la actora.
Niego que el siniestro haya sido de trascendencia. Niego que se haya apersonado
la policía y una ambulancia. Niego que la actora haya sido trasladada al Hospital
Municipal Dr. Diego E. Thompson de San Martin. Niego que allí le hayan dado atención
primaria. Niego que le haya sido atendida luego en el Sanatorio de la Trinidad de Ramos
Mejia.
Niego que le hayan diagnosticado fractura medio diafisiaria de fémur derecho,
politraumatismos, TEC con pérdida parcial de conocimiento. Niego que haya tenido que
ser intervenida quirúrgicamente de urgencia. Niego que durante la cirugía hayan
constatado que presentaba una fractura en el cuello del fémur.
Niego que haya permanecido internada. Niego que haya tenido que hacer reposo
domiciliario. Niego que haya efectuado tratamiento kinesiológico. Niego que s ele haya
recomendado realizar natación. Niego que se haya inscripto en el club River Plate en
diciembre de 2019.
Niego que no haya podido realizar sus tareas habituales. Niego que haya
practicado Taekwon- Do y yoga. Niego que haya cambiado su vida y la de su entorno
familiar. Niego que antes del accidente se haya encontrado trabajando en la empresa Jet
Clean Service SRL. Niego que haya renunciado para cuidar a su abuela. Niego que a
causa del siniestro no haya podido cuidarla. Niego que haya tenido que ser internada en
un residencia geriátrica. Niego que se encuentre concurriendo a sesiones de psicología.
Niego que padezca trastornos de ansiedad post traumáticos.
Niego que haya efectuado entrevistas para ingresar a YPF. Niego que al realizar
el examen preocupacional le hayan detectado lesiones.
Niego que actualmente tenga la pierna totalmente deformada. Niego que padezca
hipotrofia muscular. Niego que padezca dolores. Niego que no pueda trabajar atento a
una disminución en su capacidad. Niego que le haya sobrevenido incapacidad física y
psíquica. Niego que ello le impida aprobar el examen preocupacional. Niego que
padezca depresión trastornos de ánimo y de la vida en relación. Niego que no pueda
valerse por sí misma.
Niego que el hecho acaecido haya alterado la vida de la actora. Niego que le haya
generado gastos, situaciones de dependencia y un perjuicio en su estado físico y
psicológico. Niego que la actora padezca incapacidad psicofísica sobreviniente. Niego
que haya padecido daño físico, psíquico y estético. Niego que padezca daño moral.
Niego que haya incurrido en gastos médicos, farmacéuticos y de transporte. Niego la
procedencia del reclamo por tratamiento psicológico.
Niego la responsabilidad de la demandada Sabrina Fernanda Herrera. Niego que
haya obrado con ligereza, negligencia, impericia y en incumplimiento de sus
obligaciones al frente del rodado marca Volkswagen Suran dominio MRW-900. Niego
que haya embestido a la actora. Niego que la actora haya contado con prioridad de paso.
Niego que la demandada se haya interpuesto a alta velocidad en la línea de circulación
de la actora. Niego que haya incumplido con el deber de cuidado y prevención. Niego
que hay perdido el dominio del rodado. Niego que no haya mantenido la velocidad
precautoria.
Niego, por no constarme y no emanar de mi parte, la autenticidad de la
documentación acompañada por la parte actora.
Impugno por abultada, excesiva e improcedente la suma reclamada en la
liquidación, así como impugno la solicitud por intereses y costas.
Por último, niego que sean aplicables al caso de autos el derecho, doctrina y
jurisprudencia citados por el actor.
IV. RESPONDE
Formuladas que han sido las negativas que mereciera la demanda, corresponde
llevar a conocimiento de V.S. los verdaderos hechos vinculados a la causa y responder a
cada una de las pretensiones manifestadas por el actor en su demanda.
1. HECHOS
Conforme la denuncia de siniestro que se acompaña como prueba documental, el
día 9 de septiembre de 2019 a las 18.30 hs. aproximadamente, la Sra. Sabrina Fernandez
Herrera circulaba al mando del rodado asegurado marca Volkswagen Suran, dominio
MRW-900. Lo hacía a velocidad reglamentaria y respetando todas las normas de tránsito
vigentes por la calle Pozos, de la localidad de Villa Lynch, Partido de Gral. San Martin,
Provincia de Buenos Aires.
Al arribar a las inmediaciones con la intersección formada con la arteria
Rodriguez Peña, advierte que el tránsito sobre esta última calle se encontraba detenido
por imposición de la barrera baja del ferrocarril (que se encuentra una cuadra más
adelante). De esta manera, y contando con el paso expedito atento que los rodados de la
otra arteria se encontraban totalmente detenidos, procede a cruzar la mencionada
intersección.
En dichas circunstancias hace su repentina aparición –entre los vehículos
detenidos sobre la calle Rodriguez Peña- el motovehículo marca Bajaj Rouser con
dominio A036GVA abordado por la actora Carolina Michelle Garcia Heredia, el cual
embiste al vehículo asegurado en su parte trasera derecha.
Resulta evidente que la parte actora se conducía distraídamente y que no se
encontraba respetando las normas de transito al momento del hecho, toda vez que no ha
prestado la debida atención para evitar la colisionar contra el vehículo asegurado. A
consecuencia de ello, es que no ha logrado mantener el dominio del motovehiculo en
todo momento, como así lo exigen las contingencias del tráfico vehicular, colocando en
riesgo su propia vida y la de los terceros.
Del relato efectuado y probanzas a realizarse en autos quedará debidamente
demostrado el carácter de embistente que reviste el motovehiculo de la actora Carolina
Michelle Garcia Heredia. La ubicación de los daños en la parte trasera del lateral
derecho del rodado asegurado no hacen más que confirmar los dichos de mi parte.
“Existe culpa de la víctima, conductor de una motocicleta, que exime de
responsabilidad si su ingreso en la ruta fue descuidado e intempestivo, impactando
contra el camión. Ello determina la fractura del nexo causal establecido en la ley, en
razón de haberse acreditado el eximente de responsabilidad, puesto que para atravesar
o ingresar al tránsito de una ruta por una boca de acceso, se debe intentar la maniobra
sólo cuando se tenga la vía expedita, y que no exista riesgo alguno de constituirse en un
elemento que entorpezca el desplazamiento de los rodados que circulaban por dicha
arteria” (CNCiv., sala B, autos: "Villanueva Héctor c/ Hoffman Carrasco Nelson de la
Cruz s/ Daños y Perjuicios" y "Muñoz Graciela Noemí c/ Hoffman Carrasco Nelson de
la Cruz s/ Daños y Perjuicios", setiembre de 2002).
La diferencia de volumen entre los vehículos participantes no resulta óbice a
dicha conclusión. Así:
“La diferencia de masa entre los vehículos intervinientes en un accidente de
tránsito no denota per se la condición de embestidor de uno de ellos. Por ésto, deben
aportarse elementos probatorios que indiquen cual fue la mecánica del hecho” (CN
Especial Civil y Com., Sala I, 21/9/82, “Amaya Julio A. c/ Baqué, Héctor A. y Otro”).
Asimismo la diferencia de masa entre los dos vehículos involucrados en el
siniestro de autos no debe hacer perder de vista la calidad de cosa riesgosa que reviste la
moto conducida por la actora Carolina Michelle Garcia Heredia.
Las motos no sólo crean riesgo para terceros, sino que crean una peligrosidad
pasiva enorme para quienes las conducen y son transportados en ellas. Carecen de
carrocería de defensa, por lo que exponen a un riesgo mayor a sus ocupantes en caso de
accidentes.
Han dicho los tribunales del fuero:
“El conductor de una motocicleta goza a su favor del una amplia y total
visualización panorámica que le permite analizar las contingencias del tránsito y que
por los propios riesgos que su debilidad estructural importa, está obligado a conducir
con una mayor cautela para protección de su integridad personal, lo que es aconsejable
también en función de que su menor volumen dificulta en cierta forma su ubicación
territorial” (CNCiv, Sala F, 19/4/79, “Alvarez, Avelino c/ Mediondo, Camilo”, JA
1980-III-694).
“Dada la escasa estabilidad de las motocicletas y su mayor peligrosidad, sus
conductores están obligados a adoptar precauciones mayores que las de los
automovilistas” (CNCiv, Sala F, 13/8/70, ED 44-834).
Finalmente, en relación a la supuesta prioridad de paso argüida por la parte
accionante, cabe destacar que conforme el relato de los hechos expuesto, la unidad
asegurada se encontraba ya en pleno cruce de la intersección. A mayor abundamiento, la
actora no mantuvo el total control de su motovehículo como consecuencia de la excesiva
velocidad a la que circulaba, con las consecuencias que ello ha generado para los
participantes del siniestro (y que podrían haber sido aún más trágicas de haber habido
peatones en el lugar del hecho), ni cumplió la obligación legal de reducir sensiblemente
la velocidad al arribar a una encrucijada.
“La prioridad de paso del vehículo que circula por la derecha de otro, no excusa
la responsabilidad del conductor si la violencia con que embistió al otro coche pone de
manifiesto que el cruce lo realizó a velocidad excesiva, con imprudencia. La prioridad
no confiere derechos a quien circula violando reglas de tránsito arribando de tal modo
a la intersección” (CNEspecial Civil y Com., Sala II, 17/11/83, “Al Cart Graf, S.A. c/
Atención, Nicolás y Otro”).
Para determinar la responsabilidad definitiva en el accidente no sólo debe tenerse
en cuenta la prioridad de paso sino, también, la posición de ambos vehículos, velocidad,
desplazamiento y el acatamiento de otras reglas como la de disminuir la velocidad en las
esquinas y conservar en todo momento el dominio de la máquina.
“La prioridad de quien aparece por la derecha no es absoluta, y cede ante
determinadas circunstancias, como ocurre cuando ambos rodados no arriban al mismo
tiempo a la bocacalle. Los conductores deben mantener en todo momento el pleno
dominio de sus vehículos; y los accionados no pueden pretender que su responsabilidad
en el accidente se vea desplazada por el simple hecho de que circulaba por la derecha.”
CNCiv., Sala L, 12/2007, “Jacobian, Ariel Omar c/ Jiménez Alonso, Federico Manuel s/
daños y perjuicios”
2. RUBROS INDEMNIZATORIOS
A. INCAPACIDAD SOBREVINIENTE
Solicita la actora la suma de $ 3.000.000.- por supuestos daños físicos, psíquicos,
estéticos y consecuentemente una pérdida de capacidad física y psíquica, exponiendo un
extenso e inconsistente relato.
-DAÑO FISICO
Ha expresado la jurisprudencia en repetidas ocasiones:
“Para determinar el daño ocasionado hay que valorar el perjuicio que la
incapacidad produce sobre el patrimonio de quien reclama la indemnización por tal y
fundamentalmente hay que apreciar respecto de la víctima, su sexo, edad, tiempo
probable de vida útil, su educación, profesión u oficio, caudal de sus ingresos a la
época del suceso, su probabilidades de progreso y ahorro, aptitudes de trabajo, nivel de
vida y condición social.” (Cám. Civ. y Com. de San Isidro, sala I, causa 70.691, R. S. D.
391, 5-12-96, “Kuhnle, Graciela c/Rivas, Víctor s/Daños y perjuicios”)
Mi parte niega terminantemente que la actora haya sufrido las lesiones
mencionadas en su escrito de demanda y que actualmente padezca incapacidad alguna.
Niega que padezca un incapacidad del 40% de la T.O. Niega, asimismo, el perjuicio
patrimonial alegado, el cual resulta a todas luces desorbitado y deberá ser rigurosamente
probado en autos.
La indemnización por daños y perjuicios cumple una función de equilibrio
patrimonial, es decir, está destinada a colocar el patrimonio dañado en las mismas
condiciones en que se encontraba con anterioridad al acaecimiento del evento dañoso. Ni
mejor ni peor, sino simplemente en igual condición, y tal igualdad de condiciones no se
daría si se admitiesen lisa y llanamente los montos indemnizatorios peticionados en la
presente demanda. La indemnización otorgada no puede constituirse en un
enriquecimiento incausado para el damnificado.
Por otra parte, no hay que confundir las lesiones que puede inferir un
determinado hecho (en el caso, las supuestamente ocasionadas a raíz del siniestro) con
los daños resarcibles que aquellas lesiones pueden producir. Ello porque no siempre
surge un perjuicio resarcible a pesar de la causación de determinadas lesiones.
“Quien a consecuencia del evento dañoso no padeció secuelas incapacitantes
permanentes, en principio no tiene derecho a indemnización alguna por este rubro, pues
la incapacidad transitoria que pudo haberse ostentado, si le impidió a la víctima el
ejercicio de taras laborales, debe indemnizarse a través del lucro cesante y en la medida
que éste se encuentre acreditado.” CNCiv., Sala E, 21/07/2008, “Uva, Pedro c/
Holmberg, Mario Gustavo y Otros s/ Daños y Perjuicios”.
Respecto del hipotético daño futuro que pudiera padecer, éste deviene impreciso
y carente de sustento. Deberá sujetarse estrictamente a lo que surja de las probanzas de
autos, sin olvidar que todas las proyecciones que se realicen sobre este rubro deben ser
rigurosas y fundamentadas.
-DAÑO ESTETICO
“El daño estético no es autónomo respecto al material o al moral, sino que se
integra con uno y otro o ambos, según el caso, y si bien no hay indicios de que el sufrido
por la actora a raíz de un accidente de tránsito provoque o haya provocado perjuicios
patrimoniales, cabe considerarlo al establecer el daño moral. Empero, su entidad debe
ser prudentemente apreciada si se toma en cuenta que la cirugía reparadora –cuyos
gastos se indemnizan- podrá atenuar en buena medida sus efectos.” (CS, 1/12/83,
“Turró, María c/ C. Moraña, Roberto y otra”). El Derecho en Disco Laser – Récord
Lógico 156429.
“El perjuicio habitualmente enunciado como lesión estética constituye solo
excepcionalmente rubro autónomo que reparar, siendo regla que quede subsumido ya
en la incapacidad sobreviniente en tanto la apariencia física aparezca relevante para el
plano laboral o social, ya en el agravio moral si es que indiferente a la actividad
laboral, o al normal desenvolvimiento de la vida de relación, el defecto altera el
espíritu, las afecciones o sentimientos de la víctima.” (CNCiv, Sala B, 04/2007, “Garay,
Mónica Beatriz c/ Otero, Eduardo Germán y otros s/Daños y Perjuicios”) Citar:
WebRubinzal danosacc23.12.r24
“El daño estético no configura un elemento autónomo en relación al daño
material o moral, procediendo su indemnización en alguna de estas categorías de
perjuicios” (TS Córdoba, Sala Civil, Comercial y Contencioso Administrativo, 5/10/84,
889-SJ) E.D. 122-651.
Es aplicable al requerimiento de la parte actora por el supuesto daño estético todo
lo que se expresará infra al tratar la solicitud por daño psicológico, tanto respecto de su
inadecuada categorización como daño autónomo como en cuanto a la posibilidad de
reparación de la supuesta lesión mediante tratamiento apropiado. Me remito –brevitatis
causae- a lo allí expuesto.
-DAÑO PSICOLOGICO
“El daño psíquico en particular, carece de autonomía, por cuanto este
detrimento se proyecta potencialmente en el daño material o en el daño moral.”
(CNCiv, Sala D, 5-12-96, “Núñez, Daniel Marcelo c/ Forgione, Uber, Eduardo y otro s/
Daños y perjuicios”)
“El daño psicológico no constituye una categoría autónoma dentro de la
clasificación de los daños en materiales y morales” (CNCiv y Com Fed, Sala II,
14/11/86, ED 122-361).
Los fallos reseñados ut-supra son sólo un resumen de la posición de la
jurisprudencia respecto de la supuesta autonomía del daño psíquico y psicológico.
Nuestro ordenamiento jurídico sólo acepta dos categorías de daños: el patrimonial y el
extrapatrimonial.
Una clasificación tripartita –en la que se incluya como categoría autónoma al
daño psíquico o psicológico- es innecesaria y no se ajusta a la dogmática de nuestro
Derecho, que sólo prevé el daño moral y material. Lo dicho no importa desconocer la
existencia de lesiones a la psiquis, pero en ese caso dicho perjuicio será indemnizable en
tanto lesione intereses patrimoniales o extrapatrimoniales y en la órbita del daño
patrimonial o extrapatrimonial, respectivamente. Lo que no tiene razón de ser es otorgar
indemnización por daño patrimonial y moral y, en forma autónoma o separada, otra
indemnización por daño psíquico. Se estaría otorgando una doble indemnización por un
mismo perjuicio.
Tiene dicho la jurisprudencia, en forma unánime:
“No es procedente el reclamo de indemnización por daño psíquico independiente
del daño moral puesto que si aquél es enfocado como una modificación desvaliosa del
espíritu, cabe el resarcimiento a título de daño moral atento a la total asimilación entre
uno y otro...” (CNCiv, Sala G, 15/2/90, ED 139-260).
“Si el daño psíquico consecuencia del hecho dañoso no produce concomitancia
o efectos en la faz patrimonial, se trata de un daño de índole extrapatrimonial, que
amerita ser evaluado por la fijación del daño moral, sobre todo cuando en nuestro
ordenamiento positivo no tiene cabida una tercera categoría de daños o `tertius genus
´.” (CNCiv, Sala G, 3/7/96, “Leon, Daniel c/ Russo, Alberto s/ Daños y perjuicios”).
Lo que hay que tener en cuenta cuando se trata de solicitar una indemnización es
determinar sobre qué esfera se manifiesta el perjuicio que dicho daño ocasiona a la
víctima. Y esas esferas en nuestro Derecho son solamente dos: la esfera patrimonial o la
extrapatrimonial.
La actora confunde las lesiones que puede inferir un determinado hecho (en el
caso, las supuestamente ocasionadas a la integridad psíquica del actor) con los daños
resarcibles que aquellas lesiones pueden producir. Es más: no siempre surge un perjuicio
resarcible a pesar de la causación de determinadas lesiones. Para respaldar el criterio
expuesto por mi parte, me remito a lo que han expresado nuestros tribunales en
reiteradas ocasiones:
“El daño psicológico, así como el daño estético, carecen de autonomía, sea
respecto del daño patrimonial, sea del agravio moral. En realidad, no cabe confundir el
bien jurídico afectado, esto es, la integridad física y psíquica, con los perjuicios que de
ella derivan, que sólo pueden comportar daños patrimoniales indirectos o daño
extrapatrimonial-moral” (CNCiv, Sala G, “Mann, Dora c/ Nuevos Rumbos S.A. s/
Sumario”, 12/5/97).
“Puede darse un impacto emocional innegable, hondo y persistente, pero no un
daño psíquico, salvo que el sujeto enferme intelectual, afectiva o volitivamente a raíz del
hecho, más allá de límites de normalidad o del poder de la persona para absorber,
elaborar y superar la situación lesiva” (Cam Civ y Com de Junín, 14/4/94, “Falabella,
Alberto c/ Bizio, Juan”, JA del 25.1.95, Nº 5917).
B. TRATAMIENTO PSICOLOGICO
Para el hipotético e improbable caso de que –a pesar de las manifestaciones
vertidas por mi parte en el ítem anterior- V.S. resuelva otorgar una indemnización por
daño psíquico, resulta imperioso resaltar lo siguiente:
La actora reclama, por un lado, la supuesta necesidad de recurrir a tratamiento
psicológico y, por el otro, una indemnización por incapacidad psíquica. Nos
encontramos, pues, ante la posibilidad de que se otorgue una doble indemnización por
un mismo perjuicio.
La jurisprudencia ha sostenido que:
“No corresponde otorgar una suma para tratamiento psiquiátrico, si se ha
indemnizado el daño psíquico, y se ha acreditado el carácter decreciente de los
trastornos sufridos por la víctima, ya que de lo contrario existiría para el reclamante
una doble indemnización “ (Payes, Raúl Alberto c/Salles, Luis Alberto y Otro s/Daños y
Perjuicios, CNCiv., Sala F, 5/9/95).
Si se otorgara el tratamiento psicológico y éste diera resultado y la damnificada
sanara, la paciente no sufrirá disminución psíquica alguna, por lo cual sólo se debería
hacer lugar a la solicitud por tratamiento psicológico y denegar la supuesta incapacidad
psicológica. Caso contrario se estaría otorgando una doble indemnización por un mismo
perjuicio.
No hay que olvidar que estamos frente a un supuesto perjuicio futuro, cuya
procedencia será establecida a resultas de las probanzas de autos.
Cabe destacar que es probable que la actora pueda costear el requerido
tratamiento psicológico mediante su Obra Social y/o cobertura médica con que cuente,
todo lo cual surgirá de las pruebas a realizarse en autos y que en esta contestación se
ofrecen. Para el hipotético caso de que S.S. haga lugar a la demanda, solicito se
descuente de la indemnización que en definitiva resulte lo ya percibido por la actora, a
los efectos de evitar un enriquecimiento sin causa.
C. DAÑO MORAL
En cuanto a lo aquí reclamado, me remito a lo que tiene ya dicho la
jurisprudencia:
“...con relación al monto de la indemnización por daño moral se ha reiterado en
diversos pronunciamientos que constituye un daño que se traduce en vivencias
personales del afectado por lo que resulta de difícil determinación, careciendo el
juzgador de elementos para precisar cuánto sufrió a raíz del suceso. De esta forma, la
suma queda librada más que en cualquier otro rubro a la interpretación que hace el
sentenciante a la luz de las constancias aportadas, tratando de analizar cada caso en
sus particularidades...” (CNCiv, Sala L, 27/2/80, “Federico, Arturo R. C/ Vescovo,
Daniel y otro”, Rep. LL A-I 773, sum. 710).
“Aún cuando la parte en su escrito de demanda manifieste que el reclamo por
daño moral quedará sujeto a lo que en más o en menos resulte de la determinación
judicial, no cabe llevar los valores más allá de lo que la propia parte damnificada
justipreció en su momento como daño moral, ya que precisamente este rubro no está
sujeto a prueba alguna, sino que intenta reconocer la afectación que la parte manifiesta
haber experimentado...” (CNCiv, Sala M, 6/9/93, “Marino de Iglesias, Blanca O. c/
Sidelsky, Silvia Liliana y otro s/ Daños y perjuicios”)
“...lo cierto es que cualquier criterio que se fije para la estimación del daño
moral resulta siempre discrecional y de imposible objetivación, por lo que siempre
queda librado al prudente arbitrio judicial, pero ello no quita que se busque –por
resultar imprescindible- un mínimo de paridad para evitar diferencias notables entre
distintas sentencias. Ello importa un grave atentado a la seguridad jurídica, lo que
estimula la litigiosidad, dificultando los acuerdos entre víctimas, responsables y
aseguradoras...” (Publicado J.A. N° 5725 del 22/5/91 por Roberto A. Vázquez Ferreira,
“El Daño Moral en los Derechos Civil y Laboral”).
No hay que perder de vista que lo que se busca al reparar el daño moral es
mitigar el dolor y padecimientos sufridos, a fin de volver las cosas al estado anterior al
hecho dañoso. Y a fin de cumplir con la utópica tarea de traducir los sentimientos en
dinero ha de recurrirse a las circunstancias sociales, económicas y familiares de la
víctima, pues aunque no vale más el dolor de los ricos que el de los pobres, aquéllas
adquieren peso en la decisión, porque la indemnización no puede llegar a enriquecer
indebidamente al reclamante (conf. CNCiv y Com de San Isidro, Sala II, 8/7/97,
“Paredes, Avalos Antonia c/ Valladares, Alfonso”, L.L. nº5, junio de 1998).
D. GASTOS
Resulta excesiva y abultada la suma pretendida de $ 50.000.- por supuestos
gastos no documentados (remedios, atención medica, calmantes, antibióticos, diferencias
en consulta, traslados a diferentes centro asistenciales, entre otros)
Si bien en ciertos casos la jurisprudencia exime al actor de la obligación de
acompañar los comprobantes por dichos gastos, ello no puede constituir luz verde para
solicitar un monto desorbitado.
En estos casos, corresponde a V.S. fijar prudencialmente el monto que
corresponda, teniendo en cuenta las costumbres, cultura, condición económica y
posición social de la actora.
“La atención en centros de salud pertenecientes al Estado nacional, provincial o
municipal, no empece a la necesidad de llevar a cabo erogaciones, aunque impone una
determinación prudente en el momento de fijar el resarcimiento por gastos médicos y
farmacéuticos no acreditados con comprobantes.” (CNEsp., Civ. y Com., Sala II,
23/2/88, “Liporre Ticona, Enriqueta c/ Quintana Cabe, Teófilo y Otros s/Sumario”)
“Los gastos médicos deben ser reparados aunque no se haya demostrado
documentalmente su existencia, pero ese concepto dista mucho de ser absoluto y
resultar una graciosa concesión de los jueces, sino que encuentra su fundamento en la
naturaleza del perjuicio que hace sumamente dificultosa su prueba y en la correlación
entre los gastos realizados y las lesiones experimentadas, tiempo de curación, secuelas
y carácter de ellas, así como también el tratamiento que el médico aconseja realizar, y
todo ello sí debe ser probado y no puede derivar solamente de la voluntad o comodidad
de la víctima o de los familiares.” (CNEsp Civ y Com, Sala I, 27/5/88, “Pérez Doncel de
Caruso, Mabel Alida c/ Bacaro, Pedro s/ Sumario”).
Para la procedencia de un reclamo por gastos médicos sin su correspondiente
acreditación, la jurisprudencia destaca que aquéllos deben guardar razonable relación
con las lesiones sufridas. “Cuando se pretende obtener sumas, por gastos médicos y
farmacéuticos, que no condicen con la presunta entidad de las lesiones, sumado al
hecho de haber sido atendido en un centro traumatológico privado, es obvio que ello no
puede acordarse sin el aporte de los comprobantes respectivos. De haberse erogado los
montos pretendidos, debieron haberse conservado instrumentos que respalden
desembolsos de tal entidad, en particular, aquellos relativos a la institución de
tratamientos y consultas médicas. Es el damnificado quien debe tratar de establecer con
la aproximación que sea factible, la entidad del daño, ya que se ha decidido que la
deficiencia en la prueba referente al monto de los mismos, gravita en contra de quien
tenía la carga de aportarla.” CNCiv., Sala A, 04/2008, “Gandur, Vanesa Lorena c/
Línea de Colectivos 24 s/ daños y perjuicios” y CNCiv., Sala A, 07/2008, “De Feo,
Claudio Jorge c/ Leguizamon, Alicia Laura y Otro s/ Daños y Perjuicios.
Es probable que se hayan recibido las distintas prestaciones mencionadas por los
actores por medio de la cobertura de su Obra Social, todo lo cual surgirá de las pruebas a
realizarse en autos y que en esta contestación se ofrecen. Para el hipotético caso de que
S.S. haga lugar a la demanda, solicito se descuente de la indemnización que en definitiva
resulte lo ya percibido por los actores, a los efectos de evitar un enriquecimiento sin
causa.
En tal sentido, se ha resuelto que: “Si la víctima está cubierta por obra social, en
el resarcimiento de este daño se debe actuar con prudencia, sin incurrir en demasías
decisorias, pues no debe perderse de vista que el mayor gasto –sino todo- lo soporta la
obra social y no el afiliado” (Cám. Apel. Civ. y Com. 2ª, Sala III, La Plata, RS 275/90 S
20/12/90, “Dibbo, Rubén Hadar c/ Vicinanza, Enrique s/ Daños y perjuicios”).
VIII. PRUEBA
Se ofrece la siguiente prueba que hace al derecho de mi parte:
D) INFORMATIVA:
1) Se ordene librar oficio a la obra social y/o cobertura médica privada que la
actora denuncie o en su caso a la Superintendencia de Salud de La Nación (conforme la
reserva efectuada en el Pto. V. “INTIMACIÓN A LA PARTE ACTORA”) a fin de que se
informe en estos actuados: A) Si la actora CAROLINA MICHELLE GARCIA
HEREDIA DNI 38.457.358 contaba cobertura de la obra social y/o medica privada a la
fecha del siniestro de fecha 9 de Septiembre de 2019; B) Si v/entidad brindó
prestaciones en favor de la actora CAROLINA MICHELLE GARCIA HEREDIA a raíz
del accidente de tránsito de fecha 9 de Septiembre de 2019. En tal caso informe a cuáles
fueron, conceptos, duración y monto de las mismas; C) Informe cuál es el plan de
cobertura con que cuenta la actora, prestaciones que abarca y si se incluye la cobertura
de tratamientos terapéuticos, kinesiológicos, psicológicos y qué descuentos otorgan a los
afiliados en la compra de medicamentos.
2) Se ordene librar oficio a la U.F.I. Nº 4 del Departamento Judicial de San
Martin, a fin de remitir ad effectum videndi et probandi la causa penal y/o fotocopias
certificadas de la IPP nº 15-00-039665-19-700, fecha de ocurrencia 9/9/2019,
damnificada CAROLINA MICHELLE GARCIA HEREDIA, imputada SABRINA
FERNANDA HERRERA.
Se deja constancia que se encuentran autorizados para el diligenciamiento los
Dres. Fernando Cracogna, Jerónimo Cracogna, Analía Bilotto, Maria Belen Ferrari
Guido Chirio, Victoria Reynaga, Noelia Sofia Sogos y/o la Srta. Maria Belen Moleón
con amplias facultades de sustitución.
E) DOCUMENTAL: poder, denuncia de siniestro y Póliza N° 190040698699.
IX. DERECHO
Atento lo expuesto, fundo el derecho que asiste a mi parte en el art. 118 de la Ley
de Seguros, arts. 726, 1722, 1725 y ccs. del Código Civil, jurisprudencia y doctrina
aplicables a la materia.
X. AUTORIZACIONES
Quedan expresamente autorizados a la presentación y retiro de escritos que no
impliquen notificación, oficios, testimonios, cédulas, inclusive las de ley 22.172, los
Dres. Jerónimo Cracogna, Analia Bilotto, Guido Gabriel Chirio, María Belen Ferrari,
Victoria Reynaga, Noelia Sofia Sogos, y/o la Srta. María Belén Moleon.
XII. PETITORIO
Por todo lo expuesto, a V.S. solicito:
- Se me tenga por presentado, por parte en el carácter invocado y por constituido
el domicilio.
- Se tenga por contestada la demanda y la citación en garantía en debido tiempo y
forma y por ofrecida la prueba.
- Se haga lugar a la intimación, oposición y reserva planteadas.
- Se tengan presentes las autorizaciones conferidas.
- Por planteada la reserva del Caso Federal.
- En su oportunidad, se rechace la acción intentada en su totalidad, con expresa
imposición de costas a la parte actora.
Proveer de conformidad.
SERA JUSTICIA