INVESTIGACIÓN HISTÓRICA SOBRE MOMENTOS CLAVE EN LA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN DE
GÉNERO Y PRESENTACIÓN DE RESULTADOS
Un momento histórico clave en la historia de la educación de género fue la incorporación de la
perspectiva de género en la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer, celebrada en 1995. En
esta conferencia se defendió que la perspectiva de género era fundamental para alcanzar los
compromisos de igualdad de género.
Fue importante porque marcó un punto de inflexión en la agenda mundial de igualdad de
género.
La perspectiva de género es una estrategia que busca incorporar las experiencias y
preocupaciones de hombres y mujeres en la elaboración, aplicación, supervisión y evaluación de
políticas y programas. Esto con el objetivo de transformar las estructuras sociales e
institucionales desiguales en estructuras justas e iguales para ambos sexos.
En la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer se adoptó la Declaración y Plataforma de
Acción de Beijing, un programa que incorporó un nuevo mecanismo de actuación llamado
gender mainstreaming o transversalidad de la perspectiva de género.
Análisis de estereotipos de género:
La UNICEF define el estereotipo de género como una opinión o un prejuicio generalizado acerca
de atributos o características que hombres y mujeres, niños y niñas, poseen o deberían poseer y
de las funciones sociales que ambos desempeñan o deberían desempeñar. Así mismo, los roles
de género definirían esas expectativas de comportamiento que ha de desempeñar cada género.
Sobre la relevancia de estas expectativas hablaba Tali Sharot en la intervención anteriormente
citada, poniendo un ejemplo paradigmático basado en diferentes experimentos pedagógicos al
respecto. Si coges al azar dos alumnos a principios de curso y los pones de ejemplo como los más
talentosos de la clase, cuando termine el curso, habrán sido los que mejores notas hayan
sacado.
Como señala la psicóloga Ainhoa Feijóo Lasarte en su premiado trabajo Aprendizaje de los
estereotipos y roles de género en la Educación Infantil “los estereotipos se adquieren mediante
el aprendizaje y en el contexto social cercano, por ello, la educación reglada interviene en la
internalización de las normas de género establecidas en la sociedad sexista”.
Otra opinión precursora es que “estas representaciones de masculinidad y feminidad
pertenecen al imaginario social colectivo” (Colás y Villaciervos, 2007, p. 39), es decir, los
estereotipos de género asignados a hombres y mujeres son simplemente prejuicios socialmente
establecidos, lo cual estereotipa no solamente a las personas por ser hombres o mujeres, sino
que discrimina a las personas de cualquier identidad, orientación o preferencia de género.
Algunos estereotipos de género en el aula que más se perciben son:
Las niñas no son buenas en matemáticas
Las niñas deben casarse para reducir la carga económica de su familia
Las niñas son débiles, los niños fuertes
A los niños no debería gustarles el arte y no está bien que jueguen con muñecas
Los niños tienen más habilidades para el liderazgo y la toma de decisiones
Por suerte, este tipo de estereotipos van desapareciendo de las aulas a medida que la sociedad
toma conciencia sobre el impacto de los mismos en el desarrollo de niños y niñas y sobre la
propia ridiculez de la mayor parte de estos clichés, como que a un niño no le pueda gustar el
arte o que una niña sea débil, a pesar de que hasta no hace mucho era el sexo débil en la RAE.
La escuela es uno de los agentes de socialización más importantes ya que influye en el
desarrollo de las personas, especialmente en la etapa infantil (Fernández, 2004)
Estrategias para desafiar los estereotipos de género en la escuela.
Para desafiar los estereotipos de género en la escuela, se pueden implementar diversas
estrategias, como:
Promover el debate abierto: Invitar a los alumnos a opinar por igual, sin importar su género.
Utilizar un lenguaje inclusivo: Evitar el uso de adjetivos específicos de género, como "femenino"
o "masculino". Por ejemplo, en lugar de decir “buen trabajo, chicos”, se puede decir “buen
trabajo, equipo”.
Crear un entorno seguro e inclusivo: Promover la participación activa y equitativa de todos los
alumnos, independientemente de su género.
Colaborar con las familias: Concientizar a las familias para evitar comportamientos sexistas.
Seleccionar materiales no sexistas: Elegir materiales escolares y proyectos educativos que no
perpetúen los estereotipos de género.
Realizar capacitaciones: Capacitar periódicamente a los docentes para que traten a los alumnos
de manera igualitaria.
Realizar actividades: Por ejemplo, se puede invitar a los alumnos a llevar objetos de su casa al
aula y a identificar a qué género lo asocian. Otra actividad es leer un cuento clásico y luego crear
un cuento con diversos personajes.
3 estrategias para promover la inclusión en las aulas
1. Identifica en tus clases a los “enemigos de la inclusión”
La inclusión educativa empieza por un cambio de actitud hacia las conductas socialmente
tóxicas. Esto implica romper con la normalización situaciones negativas que violentan a los
estudiantes:
Prejuicios y estereotipos: genera carteles dentro del aula para denunciar apodos ofensivos, o
expresiones que juzgan la forma de pensar o la identidad de otra persona, ya sea por raza,
condición social, origen, o preferencias de cualquier tipo.
Discriminación y exclusión: fomenta la denuncia ante cualquier conducta discriminatoria o
excluyente entre los estudiantes, ya sea por diferencias culturales, raciales, lingüísticas, de
género, o por alguna discapacidad que pueda generar un ambiente hostil.
Ausencia de empatía: identifica situaciones donde los alumnos (ya sea por distracción o
indiferencia) no estén conscientes de las limitaciones que afectan a otros de sus compañeros, y
proponles alternativas para reducir esas diferencias.
Falta de apoyo o recursos: reporta la ausencia de materiales, instrumentación o recursos que
pudieran necesitar los alumnos en situaciones especiales para estar equilibrar las condiciones de
aprendizaje ante de sus compañeros.
2. Transforma la competencia en colaboración
La competencia divide y debilita, pero la colaboración suma y fortalece las habilidades de los
alumnos, además de que los prepara para el mundo actual, mejorando habilidades sociales
como:
Cooperación y la empatía
Amplía las posibilidades para resolver problemas
Promueve la creatividad
Fortalece el aprendizaje colaborativo
¿Cómo desarrollar el aprendizaje inclusivo mediante la colaboración?
Mediante dinámicas que impliquen el trabajo en equipo.
Juegos de roles: actividades donde los alumnos adopten un rol que implique colaborar y
comunicarse en equipo para resolver problemas y tomar decisiones. Una dinámica ideal es el
debate, en donde los alumnos adopten el papel de expositor o moderador, y tengan que
abordar y dar soluciones a un tema social como el bullying.
Proyectos en equipo: trabajos de laboratorio, de investigación, o presentaciones grupales que se
enfoquen en el proceso y no solo en el resultado, asignando a cada estudiante una
responsabilidad conjunta, de manera que todos dependan de los resultados de sus compañeros.
3. Enfoca el aprendizaje en las necesidades de los alumnos, por encima de los resultados
Muchos estudiantes tienen problemas de aprendizaje porque no están siendo educados para
aprender, sino para dar resultados, de tal manera que los alumnos terminan concentrándose en
su evaluación, y no en el objetivo central: obtener conocimiento valioso para su desarrollo.
Una estrategia muy eficiente consiste en diseñar actividades y proyectos relacionados con sus
intereses y necesidades, como pueden ser la música, el cine, los videojuegos, la tecnología y las
redes sociales, asumiendo siempre que la prioridad no es el trabajo final o la calificación, sino las
necesidades del alumno para seguir con el proceso de aprendizaje.
En síntesis, la inclusión en las aulas no implica que todos los alumnos aprendan de la misma
manera, sino de fomentar, a partir de las estrategias adecuadas, que todos alcancen sus metas
por diferentes vías, a partir de las particularidades que los caracterizan.
Bibliografía:
Fernández, J. (2004). Perspectiva evolutiva: identidades y desarrollos de comportamientos
según el género. En E. Barberá y I. Martínez (coord.), Psicología y Género (pp. 35-53). Madrid:
Pearson.
Feijóo Lasarte, Ainhoa.Aprendizaje de los estereotipos y roles de género en la Educación
Infantil.
“estas representaciones de masculinidad y feminidad pertenecen al imaginario social colectivo”
(Colás y Villaciervos, 2007, p. 39),
Autor: Inés carolina García Mendoza