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T5 - .Poesía Posterior A 1939

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Poesía posterior a 1939.

Tendencias, autores y obras más relevantes

Tras la victoria en la Guerra Civil (1936-1939), el general Franco se erige como


caudillo del país, cargo en el que se mantendrá hasta su muerte en 1975. En la
década de los 40, durante la posguerra, estalla la Segunda Guerra Mundial
(1939-1945), en la que España se mantiene como país no beligerante. La ONU
condena el régimen español. Son años de pobreza y represión política.
El estudio de la producción poética española desde 1940 hasta la actualidad nos
sitúa ante un lento proceso de búsqueda de la expresión poética truncada por la
Guerra Civil.

POESÍA DE LOS AÑOS 40


En los años 40, el final de la contienda civil marcó, como ocurre en los demás
géneros, la creación poética. El exilio de bastantes poetas (Juan Ramón Jiménez,
Pedro Salinas, Rafael Alberti…), la muerte de otros (Unamuno, García Lorca, A.
Machado y Miguel Hernández que morirá en presidio) y la constante intervención del
Estado en la vida cultural, propician la búsqueda de caminos nuevos. La creación
poética se verá oprimida por la censura. En este contexto cultural encontramos
diversas tendencias:
1. La poesía arraigada la escribe un un grupo de poetas, afines al régimen, más
interesados en la perfección del verso y en la expresión de la belleza que en reflejar la
situación del momento. Estos autores forman parte de la generación del 36
(“garcilasistas”) y se agrupan en torno a las revistas Escorial y Garcilaso. Se trata de
una poesía intimista, realista y cotidiana que reflexiona sobre la condición humana. En
sus versos aparecen los sentimientos religiosos y la exaltación patriótica, así como
temas tradicionales como el paisaje y el amor. Su lenguaje es sereno y clásico, su
métrica tiende a ser regular y el soneto es su estrofa preferida. Destacan Luis Rosales
con Abril, Leopoldo Panero con La estancia vacía y Dionisio Ridruejo En la soledad del
tiempo.
2. La poesía desarraigada surge como reacción contra la arraigada. Estos poetas,
también pertenecientes a la generación del 36, se agruparon en torno a la revista
Espadaña. Les influyeron dos obras importantes publicadas en 1944: Hijos de la ira de
Dámaso Alonso y Sombra del paraíso de Vicente Aleixandre. Sus características son
la visión pesimista del mundo y del hombre; la descripción de la realidad con crudeza;
aparece Dios como una idea lejana y distante al hombre; el hombre es concebido
como un antihéroe y el empleo del lenguaje cotidiano. También hay que hacer
referencia a Blas de Otero con Ancia y a Victoriano Crémer con Tacto Sonoro.
La separación entre autores arraigados y desarraigados no siempre es tajante. El
mejor ejemplo es Luis Rosales, poeta arraigado muy influyente que iniciará un giro
posterior hacia una poética más existencialista con su obra La casa encendida.
Al margen de estas dos corrientes, merecen destacarse Carlos Edmundo de Ory,
que con el postismo (movimiento madrileño marginal) intentó enlazar con las
vanguardias, y el grupo Cántico, basado en el esteticismo y la belleza formal con
Pablo García Baena.

POESÍA DE LOS AÑOS 50 o poesía social


A finales de los años 40 aparece la poesía social que se desarrollará sobre todo
durante la década de los 50, que supone el fin del aislamiento. Esta poesía mira al
exterior y contempla la injusta y triste realidad en la que vive el ser humano y toma
partido ante los problemas del mundo, anteponiendo este objetivo a las metas
estéticas. El poeta social se solidariza con los hombres y denuncia las desigualdades y
las injusticias. Su deseo es ayudar a transformar la sociedad en la que vive utilizando
la poesía como instrumento. Se dirige a un público mayoritario, “a la inmensa
mayoría”, utilizando un lenguaje sencillo, claro, directo y coloquial que muchas veces
deriva en un lenguaje pobre y antipoético. Los poetas más significativos son Gabriel
Celaya con Cantos iberos, Blas de Otero con Pido la paz y la palabra y José Hierro
con Tierra sin nosotros.

POESÍA DE LOS AÑOS 60 o poesía de la experiencia


A mediados de los 50, en pleno auge de la poesía social, surge un grupo de poetas:
la “generación del 50” (o “del medio siglo”). Es un grupo de autores que mantiene una
posición crítica ante la realidad, pero con un tono menos dramático que el de la poesía
social; vuelve al intimismo, a lo subjetivo; emplea el humor y la ironía; utiliza un
lenguaje cuidado, aunque habitualmente sobrio, y entiende la poesía no solo como
comunicación, sino también como forma de experiencia personal y exploración de la
realidad. Dentro de este grupo destacan Claudio Rodríguez con Conjuros, Ángel
González con Áspero mundo, José Ángel Valente con A modo de esperanza, José
Hierro con Libro de las alucinaciones y Jaime Gil de Biedma con Poemas póstumos.

POESÍA DE LOS AÑOS 70 o poesía experimental: los novísimos


En los años 70 aparecen los novísimos, nombre que proviene de la antología
Nueve novísimos poetas españoles publicada en 1970 por José María Castellet. Son
poetas jóvenes nacidos después de la Guerra que crecen en una España
caracterizada por el desarrollo económico y una progresiva apertura cultural y social.
Son autores esteticistas y de una gran formación. Tienen un deseo de renovación
alejado de la preocupación social. Su poesía es “culturalista”, aparecen referencias
filosóficas, literarias, artísticas o históricas. En ella cabe desde el surrealismo hasta la
experimentación formal, desde un lenguaje culto a un lenguaje cotidiano. Algunos de
estos autores son: Pere Gimferrer con La muerte en Beverly Hills y Arde el mar,
Leopoldo María Panero con Así se fundó Carnaby Street, Guillermo Carnero con
Dibujo de la muerte, Antonio Colinas con Sepulcro en Tarquinia, Ana María Moix con A
imagen y semejanza y Luis Alberto de Cuenca con El otro sueño.

POESÍA A PARTIR DE LOS AÑOS 70


En 1975 muere Franco y se instaura la democracia. La desaparición de la censura
favorece la libertad artística y el comienzo de un periodo dominado por la diversidad
de alternativas. Entre estas nuevas tendencias destacan la poesía de la experiencia
(Luis García Montero), el neosurrealismo (Blanca Andreu), la poesía clasicista (Luis
Antonio de Villena) o el neoerotismo (Ana Rossetti).
En la actualidad, las corrientes de finales de siglo tienden a confluir en todos los
poetas de diferente manera, compartiendo como rasgos generales un tono intimista,
con frecuencia narrativo y sin efectos ornamentales, influencias literarias a partir de
lecturas personales de autores tanto españoles como extranjeros y una visión del
mundo y el yo distante e irónica. Cabe destacar autores como Elena Medel con Mi
primer bikini, Antonio Lucas con Antes del mundo y María-Eloy García con Cuánto
dura cuanto.

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