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Reflexiones sobre Bolívar y Venezuela

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RECUERDO Y RESPETO PARA que tienen de radical y de actual para nosotros los de hoy; dejando resonar

EL HÉROE NACIONAL largamente su verbo de admonición para alimentar la esperanza de días me-
jores en que, gracias al coordinado esfuerzo colectivo, llegara a ser fuente
de orgullo para nosotros la nación venezolana, digna hija de tan digno pa-
José Manuel Briceño Guerrero
dre; destacando, en fin, el papel protagónico de la Universidad Autónoma
en tan magna tarea, mientras ponía en evidencia la referencia astronómica
de la fecha como parámetro cósmico.
Podía, sin duda, declinar esas ventajas retóricas, no muy cónsonas por
cierto con la dignidad académica, y transformar mi discurso en una espe-
Foto: MAAO cie de ensayo erudito sobre las ideas de El Libertador en materia cultural,
rastreando sus orígenes y poniendo de manifiesto al mismo tiempo su ori-

S eñores: ginalidad, para colgar un nuevo retrato suyo, hecho de palabras, en este
recinto, continuando así una tradición iniciada por la Universidad Central
de Venezuela al poner un retrato de Su Excelencia en la Sala de Sesiones
Cuando supe que yo había sido propuesto como orador de orden para
del Claustro, como primera resolución después de la promulgación de los
este acto en representación de la Universidad de Los Andes y del resto de
estatutos. Pero me pregunté si yo quería prolongar el linaje insigne, multi-
las universidades del país, me sentí muy honrado. “Por iniciativa de los
tudinario de los retratistas de El Libertador, callando lo que sé.
rectores de las universidades nacionales”, rezaba la comunicación oficial,
“se ha convenido celebrar, en este año Bicentenario del Natalicio de El Yo había aceptado decir este discurso, complacido y abrumado por el
36 Libertador, varios actos de carácter nacional que testimonien el recuerdo
y respeto de los universitarios por el héroe nacional”. “Entre los actos”,
honor. Ahora me preguntaba si no corría peligro de hundirme en el desho-
nor y la vergüenza, ante mis dioses, contribuyendo indirectamente a man- 37
agregaba, “habrá de celebrarse una sesión en el Palacio de las Academias tener mentiras convencionales por timidez en el ejercicio de la libertad de
en Caracas, el 24 de junio en horas de la noche, con motivo de cumplirse palabra. Decidí entonces que manifestaría respeto a El Libertador y a mis
un aniversario más de la Promulgación de las Constituciones Republicanas oyentes diciendo la verdad.
mediante la cual El Libertador creó la Universidad Autónoma y Republi- Guíeme Tucídides, el testigo por antonomasia, el escrutador y paradig-
cana de Venezuela”. mático atestiguador del devenir humano. En su i(storiw=n b, XLIII pone
Acepté complacido y abrumado por la ocasión de hablar ante personas Tucídides en boca de Pericles las siguientes palabras:
tan distinguidas, sobre un tema tan importante, en el lugar olímpico de la
intelectualidad venezolana. Releí los Estatutos Republicanos de la Univer-
sidad Central de Venezuela sancionados por Simón Bolívar el 24 de junio
de 1827, recogidos por Ildefonso Leal, ciento cincuenta años más tarde
y publicados por la Universidad Central de Venezuela en junio de 1977
para celebrar el sesquicentenario de su existencia republicana. No podía
escapárseme que el 24 de junio es también aniversario de una gran victoria
militar de Simón Bolívar y cómo olvidar que San Juan Bautista, patrono del Paso a interpretar esta cita como quien interpreta una escritura sagrada
día, esconde a los dioses paganos del solsticio estival. porque Tucídides, cuando habla del hombre, no emite conjeturas, sino que
Todo esto, en un año de Cléones y Alantopoles, me ofrecía fáciles ven- pone en verbo para siempre su visión clara y verdadera de la condición
tajas retóricas para exaltar la figura del Padre de la Patria en sus innegables humana. Despliego y explico la coherencia sintética de su prosa ática en
méritos militares y civiles; haciendo valer su pensamiento y su obra en lo forma analítica por medio de enunciados distintos:
1. Existen hombres excepcionales (extraordinarios, sobresalientes, supe- Y sin embargo, me veo obligado a decir algo que no es contradictorio
riores) reconocibles porque su conducta comunica con profundos in- con lo anterior pero sí paradójico y menesteroso de explicación, no sólo en
tereses de sus pueblos y de la humanidad toda al par que interviene el discurso sino también y sobre todo en la realidad. Yo no he estudiado en
poderosamente en las circunstancias inmediatas. vano, yo no he vivido en vano, yo no he tratado de comprender a mi país en
2. No quedan enterrados en sus tumbas, sino sembrados en toda la tierra. vano. Yo sé que Simón Bolívar no es el Padre de la Patria. Yo sé también
que Venezuela no es una patria.
3. Su existencia es señalada oficialmente por medio de un culto expresado
en inscripciones sobre piedra, estatuas, homenajes, ceremonias cíclica- Este país pertenece a una región del mundo que dejó de ser colonia
mente repetidas, coronas de flores y de palabras, gestos ritualizados. española gracias a la gesta emancipadora encabezada por Bolívar; pero se
constituyó como estado separado en contra del pensamiento y la voluntad
4. Su existencia, por otra parte, habita sin señalización en cada uno, como
de Bolívar, en contra de todo lo que Bolívar significó para sí mismo, en
presencia innominada más cercana a su corazón que a sus actos.
contra del corazón de Bolívar. Venezuela por no ser más colonia española
Sus actos, hechuras y hazañas, fueron el empalme entre su corazón, da testimonio de la gran victoria de Bolívar, pero por ser estado separado
conectado con el corazón colectivo, y las circunstancias históricas donde de la Gran Colombia da testimonio del gran fracaso de Bolívar. Su propia
actuó. El alto centro de pensamiento y afectividad, llamado aquí corazón, victoria militar, más que su enfermedad y su muerte lo hicieron fracasar
origen de conocimientos ciertos y voluntad eficiente, producirá, si está como organizador de estados, porque los heterogéneos discursos que logró
vivo, nuevos actos –hechuras y hazañas– para enfrentar las nuevas circuns- cohesionar para la primera tarea, al dispersarse de nuevo sin el freno espa-
tancias históricas. ñol y sin el suyo, sólo válido en guerra, condujeron a la multiplicidad caó-
tica que hoy nos impide pronunciar palabras salidas del corazón colectivo,
Veamos a Bolívar y a Venezuela a la luz de Tucídides:
palabras que él sí oyó y dijo pero nosotros no queremos oír, hipnotizados
38 1. Simón Bolívar fue sin duda un hombre excepcional. Comprendió el por pequeños poderes. 39
puesto de América en el mundo y logró cohesionar durante unos tres
Nacida traumáticamente de la fragmentación de un gran sueño, Vene-
lustros los discursos heterogéneos del pueblo para conducir un movi-
zuela es un ámbito geográfico y administrativo. Los despojos territoriales
miento de liberación política que nos hizo pasar de colonias a repúblicas
nunca le han dolido realmente porque no es el cuerpo de una patria, sus
como parte de un movimiento planetario hacia la dignidad y la autono-
límites son imprecisos y negociables como propiedades materiales no irri-
mía del género humano en sus diversas variantes culturales.
gadas por sangre común, no inervadas por un sistema vivo. Dentro de ese
2. No quedó enterrado en su tumba, sino sembrado en toda la tierra. Su ámbito geográfico y administrativo hay muchas patrias pequeñas, amados
nombre y su obra son recordados con admiración y agradecimiento mu- terruños alimenticios que no llegan a configurar un todo orgánico, yuxta-
cho más allá de su país natal por hombres de otras patrias y de otras puestos, imbricados, superpuestos, interpenetrados se continúan más allá
lenguas, que se inspiran en él. de las fronteras sin sentirlas.
3. Su existencia es señalada, recordada, alabada, adorada por un culto ofi- Tal situación en sí misma no entraña una desgracia irremediable y tal
cial que llega a su fortíssimo durante este año bicentenario de su natali- vez no es una desgracia. Muchas patrias han comenzado siendo conglome-
cio al cual pertenecen este acto y este discurso. rados de pequeñas patrias recíprocamente hostiles. Otras han comenzado
4. Su existencia habita sin señalización en cada uno de nosotros como pre- como fragmentos de un todo despedazado. Lo múltiple y diverso puede
sencia innominada más cerca de su corazón que de sus actos. En todos articularse en una totalidad de sentido donde las partes conservan indivi-
–aunque en algunos de manera muy débil– alienta el anhelo de plenitud, dualidad autonómica o se van fundiendo en unidad superior donde quedan
“de libertad y de gloria” como diría él. Colectivamente, tal como pudo superadas y conservadas. La culpa edípica puede asumirse conscientemen-
verlo Augusto Mijares, hay un estrato del psiquismo nacional donde te transformándola en responsabilidad adulta. El hombre es músico y puede
germinan de manera silvestre las virtudes humanizantes sin las cuales componer estados polifónicos; tendrá que componerlos.
ningún país llega a ninguna parte. Ese estado de cosas no es nuestro problema fundamental. Cuando nos
observamos a la luz de Tucídides vemos claramente la fractura, el quiebre intereses de grupo concebidos con ojo de ratón? Claro está que concebidos
radical de nuestro país. A saber: la discontinuidad escenificada histórica- con ojos de águila y en contexto mundial los hubieran llevado a intentar por
mente por nosotros entre los enunciados tercero y cuarto vistos en el des- lo menos la formación de un estado respetable con ciudadanos capacitados
pliegue y explicación de la frase puesta por Tucídides en boca de Pericles. para vivir y no sólo sobrevivir. No ocurrió así; no ha habido constructores
El culto oficial a Bolívar, característico y definitorio del estado republica- de patria ni estadistas. Pero como el sostenido crecimiento demográfico po-
no, no guarda continuidad con la presencia innominada de Bolívar en no- tenciaba la peligrosidad social del legítimo y ciego anhelo de superación,
sotros más cerca de su corazón que de sus actos. El poder político venezo- mientras el acelerado aumento simultáneo de los recursos fiscales, remo-
lano, después del corto lapso de estupor que siguió al parricidio, recuperó ta herencia tectónica validada por la civilización industrial, posibilitaba la
el cadáver de Bolívar y lo hizo objeto de un culto supersticioso que encubre movilidad vertical y horizontal, y permitía aliviar, disminuir, engañar, pos-
el terror de su resurrección y garantiza su muerte separándolo de la tierra tergar la peligrosidad social de los pobres, se perpetuaron y afianzaron las
donde podría germinar. La presencia viva e innominada de Bolívar, común reglas del abyecto juego político que nos hizo nacer como ámbito territorial
a las muchas patrias pequeñas, permanece en estado embrionario porque y administrativo que no como patria. Sobre los caudillos militares fueron
no tiene acceso a la toma de decisiones, no tiene respiradero político. El prevaleciendo caudillos civiles, más aptos, en las nuevas circunstancias,
culto a Bolívar es una fachada; el poder político se asumió como reparto para el reparto entre los que lograran movilizarse verticalmente por medio
y rapiña, erigido sobre el desvencijado aparato institucional de la colonia de partidos constituidos ad hoc, encargados de enseñar a círculos más am-
española, apuntalado por instituciones emprestadas a la Europa segunda. plios las reglas del juego, garantizar su cumplimiento y premiar según ellas
Se afianzó e hizo escuela un linaje hasnamousiano de hombres de presa a las pandillas más aptas en el manejo de la violencia y la astucia.
que sólo conocen la pandilla como forma de organización y la astucia como Como, además, en el mundo actual circulan ideas por todas partes, se
virtud suprema. procedió al encubrimiento ideológico de esa situación de hecho con doctri-
40 He sufrido cincuenta años de historia de Venezuela; para comprender- nas de valor estrictamente retórico, pastiches verbales, cacareo de progre- 41
los he tenido que ir más allá de la rimbombante y hueca retórica de los so, desarrollo, planificación, revolución como ritual manipulatorio.
militares convertidos en déspotas, más allá del asqueroso parloteo de los Para entender este acontecer no hace falta utilizar categorías específi-
demagogos, más allá de los planteamientos ideológicos precariamente legi- camente humanas; bastan las mismas que se utilizan para entender etoló-
timadores de los poderosos y de los aspirantes al poder. Siempre he visto el gicamente la conducta de poblaciones de peces o de insectos. Y quizás es
deseo de servir a la formación de la patria atropellado por intereses egoístas, demasiado, tal vez bastarían también las leyes de la hidráulica.
pero renaciendo siempre. Todo el que quiere servir a un propósito común
Un hombre se hace hombre cuando construye dentro de sí mismo un
encuentra que su vida es una aventura individual en un mundo caótico.
nivel de reflexión que le permite volverse consciente del destino, es decir,
Me limito a los últimos cincuenta años por la cercanía vivencial y no pu- de lo que en él es condicionamiento biológico y cultural para elevarse al
ramente académica. Dos circunstancias los han caracterizado: el sostenido ejercicio de su libertad y de su creatividad. Un país se hace patria cuando
crecimiento demográfico y el acelerado aumento simultáneo de los recursos construye dentro de sí centros autónomos de autoconocimiento y autocom-
fiscales. Ante esas dos circunstancias hubiera podido esperarse de parte de prensión que iluminen sus centros de acción para integrarse asumiéndose
los dirigentes del país una acción creadora de cultura, prosperidad y patria. en plenitud, orientarse en el universo y dirigir deliberadamente su conduc-
Por una parte, una gran población mestiza descendiente de esclavos negros, ta; así, ésta será no la resultante mecánica de una combinatoria subhumana
indios derrotados y blancos de orilla, en pésimas condiciones de vida, ha- de fuerzas históricas, sino el producto de decisiones enraizadas en un ám-
bitada por un anhelo legítimo y ciego de superación; por otra parte, grupos bito de valores espirituales, es decir propiamente humanos.
privilegiados constituidos por descendientes de mantuanos, neocriollos y
La patria germinal habita en ese nivel del psiquismo colectivo donde
arrivés del caudillismo militar, que no sintieron nunca a los otros como inte-
anida la presencia innominada de Bolívar, más de su corazón que de sus ac-
grantes de la misma patria porque no hay noción de patria. ¿Cómo hubiera
tos pasados, pero no puede desarrollarse porque el ámbito de su despliegue
podido esperarse de ellos una acción creadora que fuera más allá de sus
–la actividad política, el manejo de los asuntos públicos– está ocupado por
el culto oficial a Bolívar, un culto rigurosamente farisaico, que no guarda Increíble todo esto tal vez para un observador externo, o por lo menos
ninguna relación de continuidad con el nivel fundamental, no lo expresa, exagerado. ¿Cómo puede una institución alejarse tanto de su esencia sin
no lo prolonga, no es su manifestación auténtica, más bien lo oprime y lo que la disonancia la destruya? Aquí es cuando entra a actuar la ideología
pasma permitiéndole participar sólo en la medida en que puede corromper- en su función amortiguadora de la contradicción y encubridora de la frac-
lo y desvirtuarlo mediante la siniestra pedagogía del abyecto juego. tura. El derecho al estudio. La universidad reflejo del país. La protección al
En todas las esferas de nuestra vida pública puede observarse y seña- indigente. La autonomía garantiza la libertad mental y el desarrollo de una
larse esta discontinuidad, pero hay una que nos concierne a los aquí pre- actitud crítica. La revolución. Pero ya ni esos mecanismos de autojustifica-
sentes de manera cordial y capital. En el mundo actual ¿cuáles son los ción hacen mucha falta porque la mayoría de los universitarios ha olvidado
centros de conocimientos, reflexión y autocomprensión que iluminan al o nunca supo lo que es universidad.
estado y al pueblo? Sin duda aquéllos donde se cultivan las ciencias y las Sin embargo, un hecho milagroso de observar en la vida universitaria
humanidades. Entre nosotros ¿qué institución se encarga de ese cultivo? La nos cura de todo pesimismo radical: en medio de ese océano de circunstan-
universidad primariamente, se supone. ¿Qué ha pasado con la universidad? cias adversas hay una micronesia de humanistas y científicos que, exiliados
Durante los últimos veinticinco años, para limitarnos a lo vivencial, dos en su propia casa de estudios, mantienen en lo individual las virtudes y las
circunstancias han influido sobre ella: el sostenido crecimiento de la matrí- prácticas correspondientes a la esencia de la universidad.
cula estudiantil y el aumento gigantista de los recursos financieros. ¿Qué ha En resumen, nuestra relación con Bolívar representa, simboliza y encarna
hecho ante esa situación? Adaptarse pasivamente a la mecanicidad del es- la situación histórica de nuestro país en todas sus esferas, incluyendo la esfera
tado. Ha sido canal selectivo para el ascenso socioeconómico, sus símbolos universitaria. Por una parte un ámbito donde germinan tercamente las virtudes
habilitan para una mayor participación en el reparto. Ha sido efebofrura, humanizantes y formadoras de patria. Allí late y sueña nuestro futuro vigor.
su ámbito contiene, retiene y entretiene a jóvenes que en su gran mayoría
42 no obtendrán patente porque la movilidad vertical no es ilimitada ni mu-
Por otra parte, oprimiendo al anterior, un ámbito político, administrativo, bu-
rocrático, estatal, caracterizado por la inconsciencia de su destino, es decir, por 43
cho menos. Ha sido sinecura para la ociosidad estéril. Ha sido retaguardia la inconsciencia de su propia mecanicidad, ciego y sordo a las posibilidades
logística y centro de reclutamiento en aventuras políticas, paramilitares de la libertad creadora. Allí se agita y patalea un reiterado fracaso incapaz de
y hasta hamponiles. Ha sido campo de entrenamiento para los cachorros reconocerse como tal, demasiado envilecido moralmente como para avergon-
del sistema. Ha sido fuente de financiamiento para clientelas partidistas. zarse y retirarse, pero suficientemente fuerte como para continuar su triste
La habitan sectas dogmáticas anti-intelectuales, roscas burocráticas, gre- espectáculo. El primer ámbito es morada de Bolívar en el sentido del cuarto
mios insaciables, clubes políticos, asociaciones de compadres, cofradías enunciado que hemos desentrañado de la frase puesta por Tucídides en boca
de borrachos –su nombre es legión– la parasitan golosamente, en disputa, de Pericles. El segundo ámbito es sede de un acontecer mecánico que no se re-
la empujan en todas direcciones y ella se agita como un pelele sin ritmo ni conoce a sí mismo porque se enmascara en pronunciamientos farisaicos cuya
concierto. Nadie toma decisiones, las decisiones son la resultante mecánica falsedad no alcanza a ver; esa es la morada de Bolívar en el sentido del tercer
de las fuerzas en juego a través de una inextinguible polisinodia laberíntica enunciado, pero tan carcomida y precaria en Venezuela que no puede albergar
donde se diluye homeopáticamente toda responsabilidad. adecuadamente el recuerdo del héroe aunque lo alimente con incesantes esta-
¿Qué hay de los centros de conocimiento y reflexión? ¿Qué pasa con las tuas, coronas, discursos, títulos, homenajes, ceremonias. Más bien ha hecho
ciencias y las humanidades? Se les rinde un culto verbal rigurosamente fa- de él un alma en pena, que se presenta en las sesiones mediumnímicas de
risaico. Los pocos que se dedican a esas actividades exóticas, extravagantes los cultos mágicos-religiosos del pueblo como un espíritu neurasténico, impa-
y ridículas quedan ipso facto al margen de todo lo que cuenta como impor- ciente, desequilibrado, que tose lastimosamente y grita órdenes absurdas.
tante, expuestos a cualquier desmán en cualquier momento a menos que se Pudiera pensarse que la variante venezolana de la tragedia, inherente
acostumbren a hacer ejercicios de humillación ante pequeños déspotas en- según los griegos a la condición humana, está en esa ruptura, en esa dis-
greídos, se hundan en la clandestinidad o libren una continua guerra defensi- continuidad, en esa separación entre la heterogénea nobleza del pueblo y la
va que los desgasta y los amarga disminuyendo su capacidad creadora. actuación de los poderes públicos.
Pero no se pensaría correctamente, porque lo característico de la trage- no a la conciencia de mis pares, perturbada como la mía por Cleones y
dia no es solo su desgracia y su dolor, sino también y sobre todo su inevi- Alantopoles.
tabilidad. Y la situación de Venezuela en general y de su universidad en Termino repitiendo la frase de Tucídides, esta vez, empero, como res-
particular tiene remedio. ponso a Bolívar en la lengua que dio origen y esencia a universidades y
Recordemos los dos primeros enunciados: 1. Existen hombres excep- academias:
cionales reconocibles porque su conducta comunica con profundos intere-
ses de sus pueblos y de la humanidad toda al par que interviene poderosa-
mente en las circunstancias inmediatas. El manejo de los asuntos públicos
requiere de hombres excepcionales. Si no somos tales, adiestrémonos en
el arte de reconocerlos para apoyarlos y seguirlos; si parecen o pretenden
serlo sin serlo, que nuestro desprecio sea manifiesto, en escala nacional y
en escala institucional.
2. No quedan enterrados en sus tumbas sino sembrados en toda la
tierra.
Sepan nuestros dirigentes y su abigarrada progenie que el ocupar altas
magistraturas no salva de la mediocridad ni de la muerte. No es un nombre
en una lista de gobernantes ni un retrato en una galería de directores lo que
puede dar sentido a una vida estéril e intrascendente. Más bien ponen de
44 manifiesto su vacuidad. La tierra no puede hacer germinar lo que no es se-
milla. Un corazón vacío no puede hacer acto de presencia junto al corazón
45
del pueblo. Es preferible el anonimato de los humildes que se convierten
en humus alimenticio para las virtudes humanizantes donde se esconde y
sueña el futuro vigor de la patria.
Se convino celebrar este acto para testimoniar “el recuerdo y respeto de
los universitarios por el héroe nacional”.
Recuerdo y respeto, he comprendido estas dos palabras etimológica-
mente. Recordar viene de cor, cordis, corazón; significa volver a traer algo
o alguien al corazón, desplazar de nuevo el corazón hacia algo o alguien;
una operación del afecto.
Respeto viene de respicio, respixi, respectus; significa mirar hacia atrás,
hacia adentro; volver a mirar, considerar, referirse a, respectar; una opera-
ción del intelecto.
Esta ha sido mi manera de expresar recuerdo y respeto por el héroe
nacional. He preferido un discurso testimonial a un discurso epidíctico.
Lo he hecho con ira y lucidez, como lanzando una pedrada contra el ene-
migo más fuerte, último recurso para no cubrirme de deshonor y de ver-
güenza ante mis dioses. Si, además, he logrado expresar algún estrato
del intrincado psiquismo universitario, no a mí corresponde juzgar, si

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