Judaísmo
215 idiomas
Artículo
Discusión
Leer
Ver código fuente
Ver historial
Herramientas
Apariencia
ocultar
Texto
Pequeño
Estándar
Grande
Anchura
Estándar
Ancho
Color (beta)
Automático
Claro
Oscuro
Judaísmo
Estrella de David
Fundador(es) Abraham
Fundación c. siglo V a. C.
Deidad o Dios
deidades
principales
Ramas Para el pueblo judío:
principales
Judaísmo rabínico
• Ortodoxo
• Ultraortodoxo
• Conservador
• Reformista
• Reconstruccionista
Judaísmo caraíta
Judaísmo etíope
Judaísmo secular
• Humanismo judío
Para las naciones:
Noajismo
Tipo Monoteísta, religión abrahámica
Número de 15,2 millones (2022)1
seguidores
estimado
Seguidores Judíos
conocidos como
Escrituras Torá, Tanaj, Talmud
sagradas
Lengua litúrgica Hebreo, yidis, ladino,2 ge'ez3
País o región de Mesopotamia, Canaán
origen
Lugares Jerusalén, Safed, Tiberíades (Israel)
sagrados
Hebrón (Palestina e Israel)
País con mayor Principios de 2022
cantidad de Israel 6,98 millones4
seguidores
Estados Unidos: 6 millones1
Organización Congreso Mundial Judío con sede
internacional en Estados Unidos
Símbolo ✡️Estrella de David
🕎 Menorá
Templos Sinagoga
Clero Rabino, jazán
Religiones Samaritanismo, cristianismo, islam
relacionadas
El término judaísmo se refiere a la religión, tradición y cultura del pueblo judío.
Históricamente, es la más antigua de las tres principales religiones abrahámicas,5 grupo que
tiene como base e incluye el cristianismo y el islam, originadas en Medio Oriente y tiene la
tradición espiritual identificada con Abraham. Cuenta con el menor número de fieles entre
ellas.
Aunque no existe un cuerpo único que sistematice y fije el contenido dogmático del judaísmo,
su práctica se basa en las enseñanzas de la Torá, también llamada Pentateuco, compuesto por
cinco libros. A su vez, la Torá o el Pentateuco es uno de los tres libros que conforman
el Tanaj (o Antiguo Testamento), a los que se atribuye inspiración divina.
En la práctica religiosa ortodoxa, la tradición oral también desempeña un papel importante.
Según las creencias, fue entregada a Moisés junto con la Torá y conservada desde su época y la
de los profetas. La tradición oral rige la interpretación del texto bíblico, la codificación y el
comentario. Esta tradición oral fue transcrita, dando nacimiento a la Mishná, que
posteriormente sería la base del Talmud y de un enorme cuerpo exegético, desarrollado hasta
el día de hoy por los estudiosos. El compendio de las leyes extraídas de estos textos forma la
ley judía o Halajá.
El rasgo principal de la fe judía es la creencia en un
Dios omnisciente, omnipotente, personal y providente, que habría creado el universo y elegido
al pueblo judío para revelarle la ley contenida en los Diez Mandamientos y las prescripciones
rituales de los libros tercero y cuarto de la Torá. Consecuentemente, las normas derivadas de
tales textos y de la tradición oral constituyen la guía de vida de los judíos, aunque su
observancia varía mucho de unos grupos a otros.
Otra de las características del judaísmo que lo diferencia de las otras religiones monoteístas
radica en que se considera no solo como una religión, sino también como una tradición,
una cultura y una nación.67 Las otras religiones trascienden varias naciones y culturas, mientras
que el judaísmo considera la religión y la cultura concebidas para un pueblo específico.
El judaísmo no exige de los no judíos unirse al pueblo judío ni adoptar su religión, aunque
los conversos son reconocidos como judíos en todo el sentido de la palabra. De igual forma,
el noajismo es reconocido por gran parte de las corrientes del judaísmo rabínico, como
los ortodoxos, ultraortodoxos, conservadores (masortíes) y reformistas como un camino
religioso paralelo para los no judíos.89
Terminología: hebreos, judíos, israelitas
Según la Tanaj, la tradición se remonta a Abraham, llamado el
primer hebreo (del hebreo ִע ְב ִר י, ivrí: «el que viene del otro lado»), por haber venido a la tierra
de Canaán desde Mesopotamia siguiendo el llamado de Dios (Génesis), hace unos 4000 años.
Abraham es considerado patriarca por los tres principales credos monoteístas, por lo que a
estos se los conoce también con el nombre de religiones abrahámicas.
En la Biblia, los judíos son denominados «hijos de Israel» (Éxodo; nótese la extensión en el
significado entre el versículo 1 y el 7); y, más adelante, fueron llamados «el pueblo de Israel» o
«israelitas». El nombre de Israel le fue otorgado al patriarca Jacob, nieto de Abraham, por el
ángel con el que se trabó en lucha, quien al bendecirlo lo llamó Israel (ִיְׂש ָר ֵא ל, del hebreo: «uno
que ha luchado con Dios», Génesis). El término «judío» aparece solo con posterioridad (Ester
2:5), y proviene del reino de Judá (del hebreo ְי הּוָד ה, Yehudá, hijo de Jacob); reino que estaba
formado por dos de las doce tribus del pueblo de Israel, las únicas remanentes luego de la
escisión entre este reino y el de Israel y de la destrucción del último tras el exilio de las diez
tribus que lo formaban a manos de Asiria, en el año 722 a. C.: «Yahveh, por tanto, se airó en
gran manera contra Israel, y los quitó de delante de su rostro; y no quedó sino solo la tribu de
Judá». (2 Reyes 17:18)
¿Quién es judío?
Israel es el país con mayor porcentaje de población judía
en sus fronteras. Su propia esencia como Estado está íntimamente relacionada con el
judaísmo.10
La identidad judía no depende en primer lugar de la aceptación de creencias o del seguimiento
de un modelo de vida determinado. Es tema de debate entre los religiosos, los filósofos y
los sociólogos judíos sobre quién es considerado judío. Dentro de la religión judía, existen tres
ramas principales que la conforman, y cada una de ellas tiene una versión propia de quien es
reconocido como judío.
En primer lugar, el judaísmo ortodoxo defiende que la ley judía (halajá) establece que aquel
que ha nacido de madre judía o ha realizado un proceso de conversión (guiur) conducido por
un rabino, una comunidad judía (la sinagoga) y finalizado ante un beit din (tribunal judío)
ortodoxo, es judío por definición.
En segundo lugar, el judaísmo conservador defiende los mismos puntos, con la particularidad
de que los procesos de conversión aceptados son los realizados por la ortodoxia (proceso
anteriormente citado) o por los beit din propios del judaísmo conservador.
En tercer lugar, los reformistas creen que son judíos aquellas personas que han nacido de
padres judíos o se han convertido ante un beit din ortodoxo, conservador o ante un rabino
reformista (cabe mencionar que cada rabino reformista tiene libertad para decidir cuando un
prosélito pasa a ser judío). A este punto cabe añadir que los rabinos reformistas
estadounidenses establecieron que los hijos de padre judío podían ser considerados como
tales si recibían algún tipo de educación judía. Esto se debe a que un 57% de los hombres
judíos decidían casarse con mujeres gentiles.
Los judíos caraítas, citando prácticas del Tanaj, consideran judío a todo aquel que nazca de
padre judío.
Por lo tanto, ser judío es una cuestión de ascendencia biológica o adopción espiritual, por
medio de hacerse prosélito, descendientes biológicos o espiritualmente de los patriarcas
Abraham, Isaac y Jacob. Según la halajá, una persona judía puede ser cristiana o musulmana
sin perder su condición formal de judío, pero perdiendo los derechos religiosos y comunitarios
como por ejemplo, el derecho a la sepultura en un cementerio judaico.
A pesar de todo esto, convertirse al judaísmo desde otra confesión (o ninguna) es posible, pues
en el Talmud se menciona lo siguiente: «Los rabinos dicen: "Si alguien llega y quiere ser un
converso, ellos le dicen: '¿Por qué quieres ser un converso? ¿Acaso no sabes que los judíos
están hostigados, acosados, perseguidos y acorralados, y que numerosos problemas los
aquejan?' Si contesta: 'Lo sé, y no soy digno', entonces lo reciben sin que sea necesario
argumentar nada más"».
Sin embargo, en la práctica será una tarea ardua y compleja, ya que la Torá debe ser seguida
por toda la comunidad. Hubo una época en la que el cristianismo consideró una grave ofensa la
conversión de sus fieles al judaísmo, y se defendían aludiendo a esta obligación argumentando
que por ello no hay ningún tipo de provecho al convertirse al judaísmo ni motivo para fomentar
la conversión.
Este punto es uno de los que más diferencia al judaísmo del cristianismo o del islam, pues a
estas dos últimas religiones monoteístas cualquiera puede pertenecer con tan solo que profese
y respete sus creencias.
Para los no-judíos
Artículo principal: Siete leyes de Noé
La idea judía es que la Torá de Moisés es una verdad para toda la humanidad, ya sea judíos o
no. La Torá como lo explica el Talmud, Sanedrín 58b presenta siete mitzvot que los no-
judíos deben cumplir.11 Estas siete leyes son denominadas como Siete Leyes de Noé, ya que
según el judaísmo todos los seres humanos son descendientes de Noé. El
rabino Maimónides explica que cualquier ser humano que observa atentamente estas leyes
gana un lugar en el Mundo Venidero (Olam Habá); adicionalmente a las leyes noájidas y sus
explicaciones, se encuentran mencionadas en la Mishné Torá, en Sefer Shoftim (Libro de
Jueces), y en la sección denominada Hilchot Melachim U'Milchamot ("Las Leyes de los reyes y
Guerras") 8:9-10:12.12 Algunos detalles de estas leyes también se pueden encontrar en la
literatura de Midrash.13En la actualidad quienes guardan estos mandamientos son
denominados como Bnei Noaj (en hebreo: בני נח, ‘Hijos de Noé’ o ‘Noájidas’).1415
Fundamentos del judaísmo
Estos son algunos de los principios sobre los que se basa la religión judía o que la caracterizan.
El judaísmo se basa en el Tanaj (lo que los cristianos llaman Antiguo Testamento),
compendio de 24 libros que cuenta la historia del hombre y de los judíos, desde la
Creación hasta la construcción del Segundo Templo, e incluye también preceptos
religiosos, morales y jurídicos; filosofía, profecías y poesía, entre otros. Sus cinco
primeros libros, en conjunto conocidos con el nombre de "la Torá" o "Pentateuco", son
considerados escritos por inspiración divina y, por ende, sagrados, y su lectura pública
en la sinagoga los días lunes, jueves y sábados forma parte fundamental del culto judío,
lo que le ha valido al pueblo judío el nombre de «Pueblo del Libro».
La Torá es la fuente primera de los siete preceptos morales básicos que obligan a todo
ser humano como tal («Los siete preceptos de los hijos de Noé»; Génesis), y de los 613
preceptos religiosos que obligan a los judíos (613 mitzvot): 365 que imponen
abstenerse de acción —uno por cada día del año— y 248 preceptos que obligan
positivamente a hacer —uno por cada órgano del cuerpo—. Los preceptos bíblicos son
comentados, explicados, ampliados e implementados por las diferentes exégesis que
plasmaron por escrito las tradiciones orales: la Mishná y el conjunto en el que esta está
incluida: el Talmud.
Los preceptos jurídicos, éticos, morales y religiosos que emanan de la Torá, y que junto
a su explicación de la Mishná conforman el corpus jurídico principal del judaísmo, el
Talmud, son conocidos como la ley judía o Halajá (ֲה ָל ָכ ה, "camino"), cuya fuente
compilativa principal y reconocida por los judíos de todo el mundo —amén de una
riquísima y amplia literatura halájica a lo largo de los siglos— es el libro medieval
"Shulján Aruj" (ֻׂש ְל ָח ן ָע רּוְך, "la mesa servida"). Los mandamientos de la Halajá
comandan el ciclo íntegro de la vida judía observante, desde la circuncisión al nacer
(Génesis), pasando por la alimentación (la Cashrut, ַּכ ְׁש רּות, Levítico), la vida íntima
(Levítico), la vestimenta (Levítico), y así todos los hitos principales de la vida del
hombre, hasta su muerte.
La plegaria más solemne de la religión judía, denominada Shemá Israel, plasma la
esencia misma de la creencia monoteísta, aparece en el quinto y último libro de la
Torá: "Oye, Israel, el señor es nuestro Dios, el señor es Uno" ( ' ה, ה' ֱא ֹלֵה ינּו,ְׁש ַמ ע ִיְׂש ָר ֵא ל
;ֶא ָח דShemá Israel, Adonai Eloheinu, Adonai Ejad Deuteronomio 6:4). Los creyentes la
recitan dos veces por día, en las oraciones matutinas (ַׂש ֲח ִר ית, Shajarit) y de la noche (
ַע ְר ִב ית, Arvit).
El símbolo judío de nuestros días por excelencia es la estrella de David ( ָמ ֶג ן
ָד ִו ד, Maguén David, "escudo de David", véase en la plantilla de arriba), llamado así por
la creencia de que el rey David lo adoptó como símbolo de armas en su escudo de
guerra y en el de sus soldados, aunque aparece con su significado actual muchísimo
más tarde, hacia la Edad Media. El símbolo conocido más antiguo del judaísmo es el
candelabro ritual de siete brazos (ְמ נֹוָר ה, la Menorá), emplazado antiguamente en
el Tabernáculo (Éxodo) y luego en el primer (1Reyes 7:49) y segundo Templo de
Jerusalén.
La vida judía se rige por un calendario basado en la combinación del ciclo mensual
lunar y del año solar, cuyos orígenes se remontan a tiempos bíblicos, y por el cual se
rigen las festividades y ritos de la religión hasta el día de hoy.
Kipá (solideo tradicional judío) y Menorá (candelabro ritual
de siete brazos), dos de los más conocidos símbolos de la tradición judía.
La festividad judía más venerada es el Shabat (del hebreo ַׂש ָּב ת, sábado, "reposo, cese
de actividad", Génesis), considerado sagrado y superado, en solemnidad, solo por el
Día del Perdón o Yom Kipur, precisamente llamado también "Sábado de sábados". Su
relevancia en la vida judía es tal que está incluido entre los Diez Mandamientos, que se
estiman palabra divina (Éxodo, Deuteronomio 5:12-15).
El liderazgo de la comunidad judía tradicional está en manos del rabino, persona culta
y docta en la Halajá que conduce a sus acólitos no solo en lo espiritual y religioso,
celebrando el culto judío, sus festividades y celebraciones, sino que se gana el respeto
de su grey como autoridad moral y líder comunitario, brindando consejo, solucionando
problemas y dirimiendo todos los conflictos que pudiesen suscitarse entre sus
miembros.
El culto judío se celebra en el templo o sinagoga, que sirve asimismo de lugar de
reunión y encuentro comunitario, para cuyo fin el rezo en público requiere de un
mínimo de diez varones. La sinagoga sustituye en tal función al Templo de Jerusalén,
destruido en el año 70 y lugar único de oración y peregrinación hasta su desaparición
física. Del mismo modo, los sacrificios rituales que allí se efectuaban fueron
reemplazados por sendas plegarias, que el judío piadoso eleva tres veces al día: al alba
(ַׂש ֲח ִר ית, Shajarit), por la tarde (ִמ ְנ ָח ה, Minjá) y al anochecer (ַע ְר ִב ית, Arvit). En días
festivos se agrega una cuarta a media mañana (מּוָס ף, Musaf), y solo en Yom Kipur se
cierra la celebración con una quinta plegaria (ְנ ִע יָל ה, Ne'ilá).
La religión y el pueblo judío consagraron desde siempre a la tierra de Israel, la tierra
sagrada, como uno de sus ejes principales, ya desde sus mismos albores (Génesis),
convirtiéndose esta en parte integral de la idiosincrasia judía: el mundo se divide entre
la Tierra Santa y todo el resto, llamado diáspora. Así, las sinagogas de todo el mundo se
construyen de cara a Israel; los rezos y festividades concuerdan con su clima y sus
estaciones; gran parte de los preceptos pueden cumplirse solo al pisar su suelo, por
nombrar algunos pocos. Dentro de la tierra de Israel ocupa Jerusalén un lugar único en
la devoción judía, y dentro de la ciudad los restos del Templo de Salomón, el llamado
"Muro de los Lamentos", es considerado el más sagrado de los sitios. Comparten con
Jerusalén su condición de santidad, en menor medida, también las ciudades
de Hebrón, Safed y Tiberíades.
El pueblo judío se identificó desde un principio con la lengua hebrea, considerada
"lengua sagrada" (ְל ׁשֹון ַה ּׁקֶד ׁש, leshón hakódesh), en la que están escritas la Torá y la
mayor parte de la literatura judía. Relegada a condición de lengua muerta durante
siglos, reservada a la oración, a la literatura y a los textos jurídicos y teológicos, fue
recuperada como lengua hablada y modernizada con el resurgir del sionismo y
adoptada como lengua oficial del Estado de Israel.
Historia
Este artículo o sección necesita referencias que aparezcan en
una publicación acreditada.