TEMA 1.
EL DERECHO CIVIL
1. CONCEPTO DE DERECHO CIVIL.
Se define el Derecho civil como un Derecho privado general. Este se distingue de otros
derechos privados especiales. El concepto de Derecho civil está relacionado con la regulación
de las relaciones entre particulares y el estatuto básico de la persona.
a) El Derecho en la Sociedad. * Ubi societas ibi ius.
En la obra se establece que la convivencia humana en sociedad exige la
presencia de normas que regulen el comportamiento de las personas. Este
orden es esencial para asegurar una interacción pacífica y estable dentro de
cualquier comunidad. “Ubi societas ibi ius”, una expresión latina que significa
“donde hay sociedad, hay derecho”, refuerza esta idea: en todo grupo social, ya
sea pequeño o grande, siempre existirá un conjunto de reglas que controlen las
relaciones entre sus miembros. Sin estas reglas, no sería posible una vida en
común ordenada.
El Derecho se presenta entonces como un conjunto de reglas de conducta que
permiten no solo coordinar la actividad de los individuos en sociedad, sino también
resolver los conflictos que puedan surgir. Este conjunto de normas se caracteriza
por su coercibilidad, es decir, por su capacidad de ser impuesto por la fuerza
cuando sea necesario. Así, si bien las personas pueden voluntariamente acatar las
normas por convicción, en caso de que no lo hagan, el Estado, a través de sus
instituciones, tiene la potestad de forzar su cumplimiento mediante sanciones.
El Derecho cumple funciones clave en la sociedad. En primer lugar, actúa como
instrumento de control, ya que las normas jurídicas imponen límites a la conducta
individual, estableciendo qué se puede o no se puede hacer. Este control se basa en
la amenaza de sanciones para quienes incumplen las normas. En segundo lugar, el
Derecho también sirve como instrumento de cooperación, ya que permite que las
personas se coordinen para lograr objetivos comunes, por medio de la coacción,
cuando es necesario asegurar que las personas cumplan con sus compromisos.
El autor también distingue entre distintos tipos de normas: morales, religiosas y
jurídicas. Mientras que las normas morales y religiosas son en su mayoría de
cumplimiento voluntario y dependen de la conciencia o las creencias individuales,
las normas jurídicas, por su parte, son de carácter obligatorio y su cumplimiento
puede ser exigido por la autoridad competente.
Finalmente, se menciona el concepto de “espacio jurídico vacío”, que hace
referencia a aquellas áreas o situaciones que no están reguladas directamente por
el Derecho positivo, es decir, el conjunto de normas actualmente vigentes en una
sociedad. En estos casos, las personas pueden actuar de manera libre dentro de los
límites de la moral y las buenas costumbres, siempre que su conducta no infrinja
derechos ajenos o cause daños a otros.
b) El Derecho civil como Derecho positivo.
- Justicia y derecho: Del iusnaturalismo a los derechos fundamentales
- Política y Derecho, Derecho y sociedad.
- Derecho en vigor, lege ferenda y aplicación judicial
El Derecho civil, como Derecho positivo, está compuesto por el conjunto de normas que
se encuentran vigentes en un momento y lugar determinados, y que son aplicadas por
las autoridades judiciales y administrativas de un Estado. Según el texto, “la positividad
del Derecho” implica que este conjunto de reglas ha sido “puesto” (de ahí la expresión
“positus”, que significa “puesto” o “establecido”) y que, por lo tanto, rige de manera
efectiva en un determinado tiempo y espacio. Esta idea de positividad se refiere a la
vigencia y efectividad del Derecho, es decir, a que está en vigor en un lugar y momento
específicos.
El Derecho civil como Derecho positivo se refiere al marco normativo que regula las
relaciones entre particulares y que puede ser invocado y aplicado en los tribunales de
justicia. Un ejemplo de este tipo de normas es el Código civil español de 1889, que
sigue vigente y regula materias como el estado civil de las personas, las relaciones
familiares, los derechos y obligaciones patrimoniales, entre otras.
No obstante, el autor destaca que el Derecho positivo debe estar en armonía con el
Derecho natural, que representa el conjunto de principios universales y atemporales de
justicia que, según los juristas de la tradición clásica, deben guiar la elaboración de las
normas jurídicas. Este Derecho natural es percibido como una fuente de legitimidad
para el Derecho positivo: solo aquellas leyes que respetan los principios del Derecho
natural son verdaderamente justas. De lo contrario, aunque una norma sea impuesta y
acatada coactivamente, si contradice los principios del Derecho natural, se trata de un
mandato injusto. Esta distinción es importante porque plantea la cuestión de la
legitimidad de las leyes, no basta con que el Derecho esté en vigor, debe ser también
justo para gozar de plena legitimidad.
En cuanto a la relación entre justicia y derecho, el texto subraya que la transición del
iusnaturalismo (que enfatiza los principios morales del Derecho) hacia un sistema
basado en los derechos fundamentales ha sido un proceso complejo. Esta evolución ha
marcado la transición de un enfoque puramente basado en el Derecho natural hacia la
codificación de derechos fundamentales que garantizan la protección de ciertos valores
esenciales en las sociedades democráticas modernas.
Asimismo, se menciona la diferencia entre el Derecho en vigor y el Derecho futuro (lege
ferenda). Mientras que el Derecho en vigor se refiere a las normas que actualmente
están en efecto, el concepto de lege ferenda hace referencia a aquellas normas que aún
no han sido promulgadas pero que podrían ser consideradas en el futuro para mejorar o
complementar el ordenamiento jurídico actual. La aplicación judicial del Derecho debe
tener en cuenta no solo las normas vigentes, sino también la evolución de la sociedad y
los principios de justicia que podrían requerir la actualización del marco normativo.
c) El Derecho civil como derecho privado.
- Huius studii duae sunt positiones, publicum et privatum. Publicum ius est quod ad
statum rei Romanae spectat, privatum quod ad singulorum utilitatem.
- Criterios:
· Interés o fin de la norma;
· Naturaleza imperativa o dispositiva de las normas;
· Sujetos intervinientes (particulares o el Estado);
· Equilibrio de las partes en la relación jurídica.
El Derecho civil es una rama del Derecho privado, y se encarga de regular las relaciones
jurídicas entre particulares. Según el documento, “Huius studii duae sunt positiones,
publicum et privatum. Publicum ius est quod ad statum rei Romanae spectat, privatum
quod ad singulorum utilitatem.” Esta cita expresa la clásica distinción entre Derecho
público y Derecho privado que proviene del Derecho romano, donde se consideraba que
el Derecho público regulaba las relaciones que interesaban al Estado y a la comunidad
en general, mientras que el Derecho privado abarcaba las relaciones entre individuos,
cuyo objetivo principal era la utilidad de los particulares.
Dentro del Derecho privado, el Derecho civil es la rama más general y fundamental, ya
que abarca todas las relaciones entre personas en las que no interviene el Estado en
calidad de autoridad pública. Es decir, cuando el Estado participa en una relación
jurídica como un particular, por ejemplo, contratando servicios o comprando bienes,
también se rige por las normas del Derecho privado, específicamente las del Derecho
civil.
El documento señala varios criterios para diferenciar entre el Derecho público y el
privado:
1. Interés o fin de la norma: El Derecho privado tiene como objetivo regular
relaciones entre particulares, mientras que el Derecho público busca proteger los
intereses de la comunidad o del Estado.
2. Naturaleza imperativa o dispositiva de las normas: Las normas del Derecho
público suelen ser imperativas, es decir, de obligado cumplimiento, mientras que en
el Derecho privado las normas pueden ser dispositivas, permitiendo que las partes
establezcan sus propios acuerdos dentro de ciertos límites legales.
3. Sujetos intervinientes: En el Derecho privado, los sujetos que intervienen suelen
ser personas particulares o entidades privadas, mientras que en el Derecho público
interviene el Estado u otros entes públicos.
4. Equilibrio de las partes en la relación jurídica: En el Derecho privado, las partes
se encuentran en igualdad de condiciones, mientras que en el Derecho público, una
de las partes (el Estado) puede tener una posición de superioridad respecto de la
otra.
El Derecho civil, como parte del Derecho privado, se aplica a todas las relaciones entre
particulares que no estén específicamente reguladas por otras ramas del Derecho
privado, como el Derecho mercantil o el Derecho laboral.
d) Derecho civil como “civil”. Terminología y contenido.
- Ius civile – ius gentium; Corpus Iuris Civilis.
- Contenido según la pandectística (persona, obligaciones, contratos, derechos
reales, familia y sucesiones).
- Civil Law / Common Law.
El Derecho civil, tal como se menciona en el documento, deriva del ius civile, el derecho
propio de los ciudadanos romanos. Durante el Imperio Romano, el ius civile solo se
aplicaba a los ciudadanos romanos, mientras que el ius gentium (Derecho de gentes) se
aplicaba a las relaciones con extranjeros o entre personas de diferentes nacionalidades.
Este concepto evolucionó con el tiempo, y el Derecho civil llegó a representar un
conjunto de normas aplicables a todos los ciudadanos, independientemente de su
origen.
El Corpus Iuris Civilis, compilado por el emperador Justiniano en el siglo VI, es uno de los
principales antecedentes históricos del Derecho civil moderno. Este cuerpo de leyes
influyó significativamente en el desarrollo de los sistemas jurídicos europeos y
constituye la base del Derecho civil en muchos países de tradición romanista.
En cuanto a su contenido, el Derecho civil se ocupa de regular aspectos fundamentales
de la vida de las personas, tales como:
1. Las personas: Incluye el estado civil, la capacidad jurídica y los derechos de
personalidad.
2. Las obligaciones: Se refiere a las relaciones jurídicas en las que una persona está
obligada a realizar una prestación a favor de otra, como los contratos.
3. Los contratos: Regula los acuerdos voluntarios entre partes, creando obligaciones
recíprocas.
4. Los derechos reales: Son los derechos que una persona puede tener sobre una
cosa, como la propiedad o el usufructo.
5. La familia: Regula las relaciones familiares, incluyendo el matrimonio, la filiación
y la patria potestad.
6. Las sucesiones: Trata sobre la transmisión de bienes y derechos después de la
muerte de una persona.
El Derecho civil, entonces, se encarga de regular los aspectos más importantes de la
vida de los individuos en sociedad, proporcionando un marco de reglas para las
relaciones privadas que afectan tanto a las personas como a sus bienes.
Además, en el contexto moderno, el Derecho civil se distingue por su relevancia dentro
de los sistemas de Civil Law y Common Law. En los países de Civil Law, como España y
la mayoría de las naciones europeas y latinoamericanas, el Derecho civil codificado es
el conjunto fundamental de normas que regula las relaciones entre particulares. Por
otro lado, en los sistemas de Common Law, como el de Inglaterra o Estados Unidos, la
tradición jurídica se basa en la jurisprudencia (decisiones judiciales anteriores), aunque
también existen códigos civiles en ciertas áreas.
e) Derecho civil como Derecho común.
- Estatuto básico del individuo a todos los individuos.
- Común a todos los territorios en cuanto a la recepción
- Común en cuanto a compartido en parte, y supletorio en parte.
- Derecho privado general.
El Derecho civil es descrito en el documento como el estatuto básico del individuo que
se aplica a todas las personas dentro de un determinado territorio. Este derecho es
común a todos los territorios en cuanto a la recepción de las normas, y se refiere a que
las leyes civiles son aplicables de manera general, sin distinciones significativas entre
las diferentes regiones, salvo en aquellos casos en que existen derechos forales o
particularidades locales. Así, el Derecho civil actúa como un marco normativo común
que rige las relaciones entre individuos en todo el territorio nacional, a menos que
alguna región tenga un sistema jurídico propio que regule ciertas materias.
El texto también subraya que el Derecho civil es común en cuanto compartido en parte
y supletorio en parte, lo que significa que se aplica supletoriamente en aquellas
materias que no están específicamente reguladas por normas especiales o particulares.
Esto es especialmente relevante en países con pluralidad jurídica, donde coexisten
diferentes sistemas normativos, como es el caso de España, que cuenta con regiones
que tienen derechos forales propios (por ejemplo, Cataluña, Navarra, País Vasco). En
estos casos, el Derecho civil común actúa como derecho supletorio que se aplica en
defecto de normas específicas locales.
Por lo tanto, el Derecho civil es el Derecho privado general que se encarga de regular
las relaciones básicas y fundamentales de los individuos y sus bienes en la sociedad, y
que además actúa como supletorio en ausencia de normativas especiales. Esta
supletoriedad le otorga un carácter común, en cuanto es el derecho que puede
aplicarse a todas las personas en situaciones en las que no existan disposiciones
específicas.
f) Derecho civil como básico de la persona y patrimonial.
- Diferencias entre contenido personal (origen también de las acciones y del
Derecho procesal) y patrimonial. Relación de los contenidos con la vertiente
pública y privada del Derecho.
El Derecho civil es fundamentalmente básico en cuanto regula aspectos esenciales
tanto de la persona como de sus relaciones patrimoniales. La distinción entre los
contenidos personales y patrimoniales del Derecho civil es clave en su estructura.
1. Contenido personal: El Derecho civil regula cuestiones relacionadas con la
persona, como su capacidad jurídica, su estado civil, su integridad física y moral, y
su familia. Estas disposiciones son fundamentales para el desarrollo de la
personalidad jurídica de los individuos. Por ejemplo, el estado civil de una persona
(soltero, casado, divorciado, etc.) influye en sus derechos y obligaciones en muchos
aspectos de la vida civil, desde los derechos sucesorios hasta las relaciones
contractuales. Además, el Derecho de familia, que es parte del Derecho civil, regula
las relaciones personales más íntimas, como el matrimonio, la filiación y la patria
potestad.
2. Contenido patrimonial: El Derecho civil también regula los derechos
patrimoniales de las personas, es decir, aquellos que están relacionados con sus
bienes y su capacidad para disponer de ellos. Esto incluye el derecho de propiedad,
los contratos y las obligaciones. El derecho patrimonial se ocupa de los bienes
materiales que una persona puede poseer y de las relaciones que derivan de la
transmisión, uso y disfrute de esos bienes. Por ejemplo, el derecho de propiedad es
un derecho real que otorga al titular el poder sobre una cosa, permitiéndole usarla,
disfrutarla y disponer de ella dentro de los límites que establece la ley.
Además, el contenido patrimonial del Derecho civil incluye las obligaciones
contractuales que surgen entre las personas. A través de los contratos, las personas
pueden generar derechos y obligaciones recíprocas, que están reguladas por el
Código civil. El contrato es un mecanismo esencial para la vida económica y social,
permitiendo a las personas realizar intercambios de bienes y servicios de manera
ordenada y previsible.
Por otro lado, el texto señala la relación entre los contenidos personales y patrimoniales
con las vertientes públicas y privadas del Derecho. Si bien el Derecho civil pertenece
al Derecho privado, es decir, regula las relaciones entre particulares, algunos de sus
aspectos, especialmente en lo que respecta al estado civil de las personas y a las
relaciones familiares, tienen una vertiente pública. Esto se debe a que el estado civil
de las personas es de interés público, ya que afecta al orden social y es regulado por
normas de orden público. Por ejemplo, el matrimonio y su disolución, aunque son
actos privados entre dos personas, tienen repercusiones jurídicas que trascienden el
ámbito privado, ya que el Estado regula su constitución, sus efectos y su disolución.
En resumen, el Derecho civil como básico de la persona y patrimonial regula tanto los
aspectos más íntimos de la vida personal, como el estado civil y las relaciones
familiares, como los aspectos económicos y patrimoniales, como el derecho de
propiedad y las obligaciones contractuales. Esta dualidad de contenidos (personal y
patrimonial) es lo que convierte al Derecho civil en una rama fundamental del
Derecho privado, siendo la base sobre la que se construyen muchas otras relaciones
jurídicas.
2. La formación histórica del Derecho civil.
a) Derecho romano y “germánico”
- Edicto de Caracalla; Compilación de Justiniano.
- ¿Existe el Derecho germánico? Persistencias, Derecho visigodo,
retracción de la cultura romana
El Derecho civil en su forma actual tiene sus raíces en el Derecho romano, que es
considerado una de las principales fuentes históricas del Derecho civil en las sociedades
contemporáneas. En el documento se menciona la importancia del Edicto de Caracalla,
que extendió la ciudadanía romana a todos los habitantes libres del Imperio Romano, lo
que tuvo un impacto directo en la expansión y uniformidad del ius civile en todo el
territorio imperial.
Asimismo, se menciona la Compilación de Justiniano, conocida como el Corpus Iuris
Civilis, como un hito esencial en la codificación del Derecho romano. Esta obra,
compuesta por el Código, el Digesto, las Institutas y las Novelas, fue fundamental para
la transmisión del Derecho romano a las generaciones posteriores y sirvió de base para
la evolución del Derecho civil en Europa durante la Edad Media y la Edad Moderna.
En cuanto al Derecho germánico, el texto plantea una interesante cuestión: ¿existió
verdaderamente un Derecho germánico? A pesar de que los pueblos germánicos
influyeron en el desarrollo del Derecho europeo tras la caída del Imperio Romano de
Occidente, no existía un sistema de Derecho germánico unificado. Lo que sí se destaca
son las persistencias de las costumbres germánicas en el ámbito jurídico,
especialmente a través de las legislaciones de los reinos bárbaros, como el Derecho
visigodo. Este último dejó huellas importantes en la península ibérica, especialmente a
través del Liber Iudiciorum, una compilación de leyes visigodas que continuó en vigor
incluso después de la invasión musulmana y que influyó en la legislación medieval
española.
La retracción de la cultura romana es un proceso que se menciona en relación con la
decadencia del Imperio Romano en Occidente y la emergencia de nuevas estructuras
políticas bajo el dominio de los pueblos germánicos. Sin embargo, a pesar de esta
retracción, muchos elementos del Derecho romano sobrevivieron y se integraron en los
nuevos sistemas jurídicos de los reinos bárbaros.
He cubierto una parte más amplia de tu consulta. Si deseas que continúe con el resto
de los apartados (Edad Media, Edad Moderna, codificación contemporánea, etc.), no
dudes en indicarlo.
b) Edad Media
- 476. Derecho musulmán, visigodo (breviario de Alarico, Código de
Leovigildo, Liber idiciorum). Reconquista y Fueros. Partidas.
Ordenamiento de Alcalá.
- Bolonia y los glosadores: Corpus iuris civilis.
El 476 d.C. marca la caída del Imperio Romano de Occidente, un acontecimiento crucial
en la historia del Derecho civil. Durante la Edad Media, Europa experimentó una
fragmentación política que también influyó en los sistemas jurídicos. En esta etapa, el
Derecho romano se mantuvo vivo en algunas regiones, aunque modificado por las
influencias locales, especialmente de los pueblos germánicos.
En la península ibérica, el Derecho visigodo fue particularmente importante. Los
visigodos, que gobernaron gran parte de la península antes de la llegada de los
musulmanes, crearon códigos legales como el Breviario de Alarico y el Código de
Leovigildo, siendo la obra más importante el Liber Iudiciorum, también conocido como
Fuero Juzgo, que fue una codificación del Derecho visigodo y tuvo una influencia
duradera en el Derecho medieval español.
La llegada del Derecho musulmán en el 711, tras la invasión islámica, introdujo un
sistema jurídico diferente, basado en la Sharía (ley islámica), aunque el Derecho
visigodo continuó siendo aplicado a la población cristiana bajo dominio musulmán.
Durante la Reconquista, las comunidades cristianas en el norte de la península
mantuvieron y desarrollaron sus propias normas locales, los fueros. Estos fueros eran
compilaciones de derecho local, otorgados por los monarcas o señores feudales a las
distintas ciudades o territorios, y constituyen una fuente importante del Derecho
medieval español. Los fueros reflejan una combinación de Derecho romano, germánico
y costumbres locales.
Otro hito importante durante la Edad Media fue la creación de las Partidas, bajo el
reinado de Alfonso X el Sabio en el siglo XIII. Las Siete Partidas fueron un cuerpo de
leyes que buscaban unificar el Derecho en los territorios castellanos. Aunque no fueron
inmediatamente aplicadas, tuvieron una gran influencia en el desarrollo del Derecho
español y en el Derecho de las colonias americanas. Las Partidas eran un compendio de
Derecho civil, penal, administrativo y canónico, y se inspiraban en el Derecho romano y
el Derecho canónico.
La Ordenamiento de Alcalá (1348), promulgado bajo el reinado de Alfonso XI, fue otro
hito en la historia del Derecho civil español. Este conjunto de leyes tenía como objetivo
sistematizar y unificar el Derecho en los reinos de Castilla, buscando limitar la
aplicación de los fueros locales en favor de un Derecho más centralizado.
Durante la Edad Media también fue fundamental la labor de los glosadores, juristas que
en la Universidad de Bolonia (Italia) estudiaron y comentaron el Corpus Iuris Civilis de
Justiniano. Este redescubrimiento del Derecho romano en Europa continental influyó
profundamente en el desarrollo de los sistemas jurídicos, dando lugar a lo que se
conoce como el ius commune, un cuerpo de normas comunes basado en el Derecho
romano y aplicado en toda Europa, especialmente en las universidades y tribunales.
c) Edad Moderna 1492
- Derecho de Castilla. Leyes de Toro 1505; Nueva Recopilación;
Novísima…
La Edad Moderna marca el comienzo de un proceso de consolidación y centralización
del poder político en muchos estados europeos, lo cual influyó directamente en el
Derecho. En el caso de España, la unificación territorial bajo los Reyes Católicos y la
expansión territorial con la conquista de América requirieron un sistema jurídico más
coherente y estructurado.
En Castilla, uno de los eventos más importantes fue la promulgación de las Leyes de
Toro en 1505. Estas leyes surgieron tras la muerte de Isabel la Católica y pretendieron
dar estabilidad jurídica a la sucesión y al derecho civil castellano. Las Leyes de Toro
complementaron y actualizaron las Partidas y el Ordenamiento de Alcalá, y se
mantuvieron en vigor durante siglos, siendo un referente del Derecho civil castellano.
Durante este período, también se llevaron a cabo varias recopilaciones de leyes, como
la Nueva Recopilación (1567) y, posteriormente, la Novísima Recopilación (1805). Estas
obras fueron intentos de sistematizar y organizar el vasto y disperso conjunto de leyes
que existían en Castilla. Aunque eran recopilaciones, no alcanzaban la sistematización
ni la coherencia de un verdadero código civil, como el que se elaboraría en el siglo XIX.
d) La codificación contemporánea (concepto de Código. Hitos: los códigos europeos)
La codificación contemporánea del Derecho civil es uno de los fenómenos más
relevantes en la historia del Derecho moderno. La creación de códigos civiles nacionales
fue un paso fundamental hacia la unificación jurídica dentro de los Estados-nación,
proporcionando un cuerpo de normas claras, sistematizadas y accesibles para regular
las relaciones privadas entre individuos.
El concepto de código se refiere a una compilación ordenada y sistemática de las
normas de un país o de una rama específica del Derecho, que busca ofrecer un marco
general de referencia para jueces, abogados y ciudadanos. Los códigos civiles no solo
buscaban unificar el Derecho, sino también simplificarlo, haciéndolo más accesible para
los ciudadanos comunes.
El Código Civil francés de 1804, conocido como el Código Napoleónico, es uno de los
hitos más importantes de la codificación contemporánea. Promulgado durante el
gobierno de Napoleón Bonaparte, este código tuvo una influencia trascendental no solo
en Francia, sino en muchos otros países de Europa y América Latina, incluidos España y
sus colonias. El Código Napoleónico se caracterizaba por su claridad y simplicidad, y por
estar basado en principios del Derecho romano y del ius naturale. Fue uno de los
primeros códigos civiles modernos y sirvió de modelo para muchos otros.
Otro hito importante fue el Bürgerliches Gesetzbuch (BGB), el Código Civil alemán,
promulgado en 1900. Este código es una obra monumental de la jurisprudencia
alemana y ha influido en la codificación del Derecho civil en varios países. A diferencia
del Código Napoleónico, el BGB se caracteriza por su estructura lógica y precisión
técnica, con un enfoque más académico y complejo.
La codificación en España culminó en el siglo XIX con la creación del Código Civil
español de 1889, tras varios intentos previos que no llegaron a fructificar. Este proceso
de codificación fue largo y complejo debido a las particularidades regionales y forales
de España, que dificultaron la creación de un código único que unificara todas las
normas civiles del país. El resultado fue un código que respetaba los derechos forales
de regiones como Cataluña, Navarra y el País Vasco, permitiendo la coexistencia de
normativas locales junto al Derecho civil común.
3. El Código civil español.
a) Precedentes e influencias.
- Marco e introducción en la Constitución de 1812.
- Proyecto de 1851, común, «decididamente liberal, moderadamente
progresista y claramente afrancesado». La cuestión foral.
- Normas precodiciales «Hagamos el Código civil por partes»: Ley
Hipotecaria, del Notariado; de Aguas. La Gloriosa: Ley del Matrimonio
civil; y del Registro civil.
El Código Civil español de 1889 fue precedido por varios intentos y proyectos de
codificación, así como por importantes influencias externas. Uno de los antecedentes
clave fue la Constitución de 1812, la primera constitución española que sentó las bases
para una futura codificación del Derecho civil. La Constitución de Cádiz influyó en el
desarrollo del liberalismo jurídico y en la idea de que debía existir un cuerpo normativo
común que regulara las relaciones civiles en toda España.
En 1851, se presentó un proyecto de código que fue descrito como “decididamente
liberal, moderadamente progresista y claramente afrancesado”, lo que refleja la
influencia del Código Napoleónico en la codificación española. Este proyecto, sin
embargo, no llegó a ser promulgado debido a la cuestión foral, es decir, las
particularidades legales de los distintos territorios españoles que contaban con su
propio derecho foral. Las tensiones entre los defensores de la unificación jurídica y
aquellos que querían mantener las particularidades locales retrasaron la promulgación
del Código Civil.
Durante este período, se promulgaron varias normas precodiciales que sirvieron de
base para el futuro Código Civil. Estas normas incluyeron la Ley Hipotecaria, la Ley del
Notariado y la Ley de Aguas, entre otras. Además, tras la Revolución de 1868, conocida
como La Gloriosa, se promulgó la Ley del Matrimonio civil y la Ley del Registro civil, que
fueron pasos importantes hacia la secularización y modernización del Derecho civil en
España.
c) Desarrollo.
- Alonso Martínez, vuelta a la cuestión foral y primer intento de Ley de
Bases.
- Ley de Bases de 1888.
El Código Civil español fue finalmente promulgado en 1889, bajo la dirección de Alonso
Martínez, quien fue un defensor de la unificación jurídica en España. Alonso Martínez
fue un jurista y político influyente que impulsó la creación de una Ley de Bases que
sirviera como marco para la elaboración del Código Civil. Tras varios intentos fallidos y
debates, se aprobó la Ley de Bases de 1888, que permitió la elaboración final del
Código Civil que entró en vigor en 1889.
El Código Civil de 1889 fue una obra que reflejaba el compromiso entre la unificación
jurídica y el respeto por los derechos forales de ciertos territorios. Aunque se logró crear
un cuerpo común de Derecho civil para la mayor parte del país, se permitió que las
regiones con fueros propios continuaran aplicando sus normativas locales en materias
específicas, como el régimen matrimonial y las sucesiones.
d) Resultado: contenido en vigor y Derecho derogado.
El Código Civil español de 1889, desde su promulgación, ha sido objeto de diversas
reformas y adaptaciones, aunque sigue siendo el pilar del Derecho civil en España. El
contenido en vigor del Código regula aspectos esenciales de la vida civil, incluyendo:
• Personas: regula el estado civil, la capacidad jurídica y las relaciones familiares.
• Bienes: establece las normas sobre la propiedad y otros derechos reales.
• Obligaciones y contratos: se ocupa de las obligaciones jurídicas entre
particulares y los contratos, que son el principal medio de crear obligaciones
recíprocas.
• Derechos reales: regula la propiedad, la posesión, y otros derechos sobre bienes.
• Sucesiones: trata sobre la herencia, las formas de testamento y la legítima (parte
de la herencia que obligatoriamente corresponde a los herederos forzosos).
El Código Civil español tuvo que conciliar las diferencias entre las regiones que querían
mantener sus sistemas forales (como el País Vasco, Cataluña y Navarra) y el deseo de
unificar el Derecho civil. Por esta razón, una parte del Derecho derogado coexistió con
el nuevo Código Civil. En estas regiones, las normas forales siguen aplicándose en
materias específicas como sucesiones, régimen económico matrimonial y derecho de
propiedad, aunque en otros aspectos, el Código Civil común actúa como supletorio.
e) Estructura.
El Código Civil español sigue la estructura tradicional de los códigos europeos que se
basaron en el Derecho romano. Está dividido en cuatro grandes libros:
1. Libro Primero: “De las personas”, que regula el estado civil, la nacionalidad, la
capacidad jurídica, y las relaciones familiares (matrimonio, filiación, patria potestad).
2. Libro Segundo: “De los bienes, la propiedad y sus modificaciones”, que incluye el
derecho de propiedad y los modos de adquirirla, así como otros derechos reales.
3. Libro Tercero: “De los diferentes modos de adquirir la propiedad”, que se centra
en las sucesiones y donaciones, incluyendo la transmisión de bienes por herencia.
4. Libro Cuarto: “De las obligaciones y contratos”, que regula las obligaciones
derivadas de los contratos y las relaciones contractuales entre particulares.
Además de estos cuatro libros, el Código contiene un Título Preliminar que establece las
normas fundamentales sobre la aplicación de las leyes, las fuentes del Derecho, y la
interpretación y eficacia de las normas jurídicas.
4. El Derecho civil y su actual evolución.
a) Reformas.
- Anteriores a la Guerra Civil
- Anteriores a la Constitución. Reforma del Título Preliminar.
- Constitucionales.
El Código Civil español ha experimentado diversas reformas a lo largo del tiempo para
adaptarse a los cambios sociales y políticos. Estas reformas pueden clasificarse en tres
grandes períodos:
• Reformas anteriores a la Guerra Civil: Durante el primer tercio del siglo XX, el
Código Civil fue reformado en aspectos puntuales, pero no experimentó grandes
cambios estructurales. Se mantuvo la coexistencia del Código Civil común con los
derechos forales de determinadas regiones.
• Reformas anteriores a la Constitución: Entre 1939 y 1978, se llevaron a cabo
algunas reformas importantes en el Título Preliminar del Código Civil, adaptando el
ordenamiento jurídico a las nuevas circunstancias políticas del franquismo. Sin
embargo, muchas de las reformas más significativas quedaron pendientes de la
aprobación de la Constitución de 1978.
• Reformas constitucionales: Tras la promulgación de la Constitución de 1978, se
introdujeron numerosas reformas para armonizar el Código Civil con los valores
democráticos y los derechos fundamentales recogidos en la nueva Constitución. Una
de las reformas más importantes fue la modificación del régimen matrimonial,
eliminando la preeminencia del varón en las relaciones familiares y garantizando la
igualdad de derechos entre hombres y mujeres en el matrimonio. También se han
introducido reformas en materia de sucesiones, capacitación jurídica, y patria
potestad, en línea con los principios constitucionales de igualdad y no discriminación.
b) Leyes especiales
A lo largo del siglo XX y XXI, el Derecho civil ha sido complementado y en algunos casos
reemplazado por leyes especiales en materias específicas que requieren una regulación
más detallada o técnica. Ejemplos de estas leyes son:
• La Ley de Arrendamientos Urbanos, que regula el alquiler de viviendas y locales
comerciales.
• La Ley de Propiedad Horizontal, que regula las comunidades de propietarios.
• La Ley de Enjuiciamiento Civil, que establece las normas procesales para la
resolución de conflictos civiles.
• La Ley de Registro Civil, que organiza el registro de los actos civiles (nacimientos,
matrimonios, defunciones, etc.).
Estas leyes han permitido modernizar y adaptar el Derecho civil a las necesidades
cambiantes de la sociedad, sin tener que modificar completamente el Código Civil.
c) Posibilidades de futuro
El futuro del Derecho civil español probablemente estará marcado por una mayor
integración con el Derecho de la Unión Europea y por la necesidad de seguir adaptando
el ordenamiento jurídico a los cambios sociales, como la creciente digitalización de las
relaciones jurídicas y el reconocimiento de nuevos derechos civiles.
Una de las tendencias futuras más destacadas es la posible creación de un Derecho civil
europeo común, impulsado por la armonización jurídica dentro de la Unión Europea. Si
bien los Estados miembros conservan su soberanía en materia de Derecho civil, existe
una tendencia creciente hacia la unificación o armonización de ciertos aspectos del
Derecho privado en toda Europa, como las normas sobre contratación y protección de
los consumidores.
Otro desafío para el futuro del Derecho civil es la protección de los derechos
fundamentales en un mundo en constante evolución tecnológica. Temas como la
protección de datos personales, los derechos digitales, y las nuevas formas de
propiedad y contratos digitales, como los smart contracts, requerirán una adaptación
continua del ordenamiento jurídico.
Conclusión.
El Derecho civil español ha evolucionado desde sus raíces en el Derecho romano,
pasando por las influencias del Derecho germánico y la codificación moderna, hasta
convertirse en el pilar de las relaciones privadas en la sociedad española. Su evolución
refleja los cambios sociales, económicos y políticos que han transformado España a lo
largo de los siglos.
El Código Civil español de 1889 ha demostrado ser una obra de gran solidez, que ha
resistido el paso del tiempo a pesar de las numerosas reformas y las nuevas leyes que
han complementado o desplazado algunas de sus disposiciones. Las reformas
constitucionales han sido fundamentales para adaptar el Código a los principios
democráticos y a los derechos fundamentales recogidos en la Constitución de 1978,
especialmente en lo relativo a la igualdad de derechos entre hombres y mujeres y la
protección de las libertades individuales.
El futuro del Derecho civil en España estará marcado por los retos de la globalización, la
digitalización y la creciente integración europea. La necesidad de armonizar el Derecho
civil español con las normativas europeas y la aparición de nuevas realidades
tecnológicas y sociales requerirá una constante adaptación del ordenamiento jurídico
para garantizar que siga siendo relevante y eficaz en la regulación de las relaciones
privadas en una sociedad en rápida transformación.