KARL MARX (1818 - 1883)
1. CONTEXTO, VIDA Y OBRAS
La figura de Marx es, sin duda, una de las más controvertidas de toda la
historia de la filosofía. No sólo porque haya sido muy discutida por los filósofos,
sino también por su influencia en las sociedades de su tiempo, y por la larga
sombra de su pensamiento, que ha iluminado a muchos de los filósofos más
importantes del siglo XX: Economista, sociólogo, filósofo… Al pensamiento
marxista se asocian ideas políticas, económicas, sin que su obra haya sido
siempre bien entendida. A ello contribuye la complejidad de la misma: una
buena formación económica puede impedir que se profundice en algunas de
sus ideas filosóficas, mientras que sus intérpretes que provienen del campo de
la filoso- fía encuentran muchas dificultades para comprender textos tan
importantes como El capital.
Karl Marx nació en Tréveris en 1818, dentro de una familia judía. Su
padre, jurista de profesión, se vio obligado a renunciar a sus creencias y a
convertirse al protestantis- mo para poder ejercer su trabajo, proceso por el
cual terminaron pasando también sus hijos y su esposa. Este suceso marcará
profundamente la relación de Marx con la reli- gión. Fue educado en un
ambiente abierto, liberal, con frecuentes lecturas de autores franceses como
Voltaire, Racine o Rousseau. Durante sus años de formación en el insti- tuto
demostró estar muy bien dotado para las tareas intelectuales pero su carácter
críti- co e incluso agresivo le trajo varios problemas y enemistades. Estudió
Derecho en Bonn y Berlín, pero enseguida se sintió mucho más atraído por la
filosofía, materia en la que se doctoró en 1841, con un trabajo sobre el
materialismo. Pese a su capacidad para el es- tudio, sus ideas críticas y
sociales le bloquearon cualquier tipo de acceso a la vida uni- versitaria. En esta
época se sintió fascinado por la crítica de Feuerbach a la religión, que después
incorporaría a su propia filosofía. Lejos de dejarse arrinconar por el rechazo
universitario, Marx comenzó a colaborar con la publicación de la Gaceta del
Rin, con artículos en los que aborda problemas sociales que molestaron a la
censura de su tiem- po. Al final, la publicación es prohibida, y Marx marcha a
París.
En cuanto llega a París, Marx se compromete en la edición de los Anales
Franco- alemanes, que sólo alcanzará el primer volumen. En este tiempo, Marx
entra en contac- to con otros pensadores revolucionarios de la más diversa
índole: socialistas, comunis- tas, anarquistas… Se relacionó con Heine,
Proudhon, Bakunin… y en esta época comienza en Bruselas (Marx había sido
expulsado de París) su amistad con Engels, que será después su gran
colaborador. El compromiso social y político de Marx se convierte en una de
sus características definitorias. Son años de crítica y rebelión. Le repugna el
idealismo abs- tracto de Hegel (Contribución a la crítica de la filosofía del
derecho de Hegel), la falta de compromiso de Feuerbach (Tesis sobre
Feuerbach), pero también el socialismo utópi- co de Proudhon (La miseria de la
filosofía). En el año de la revolución (1848) redacta junto a Engels el
Manifiesto del partido comunista, otra de las obras clave para com-
86 Karl
Marx
prender esta etapa crítica, en la que combina su compromiso y activismo social
con la formación de algunas de sus ideas esenciales, que aparecerán
desarrolladas plenamente después: la crítica de la economía política y las
bases del materialismo histórico, así como la función revolucionaria del
proletariado. Su aspiración será la de formular un socialismo científico.
Tras su estancia en París durante la revolución, Marx se instala en
Colonia, con la intención de extender el espíritu revolucionario a través de la
Nueva gaceta del Rin. Pe- ro el fracaso de esta tarea le devuelve a París, desde
donde pasará a Londres, donde fijará su residencia definitiva, excepto para
viajes ocasionales. Sus esperanzas en una nueva revolución proletaria se ven
aplazadas, y comienza a profundizar en el estudio de la economía capitalista.
En 1859 publica su Contribución a la crítica de la economía po- lítica, donde
además de criticar el capitalismo aparece claramente el materialismo his-
tórico. Al poco tiempo comienza con la redacción de El capital, quizás su obra
más re- presentativa, escrita entre penurias económicas y enfermedades. Pese
al agotamiento físico, Marx funda la Primera Internacional Socialista en 1868
(que se disolvería en 1876), escribiendo sus estatutos y su discurso inaugural.
La orientación de esta organiza- ción enfrentará a Marx con otros socialistas y
anarquistas como Bakunin y Proudhon, e incluso con algunos de sus intérpretes
y seguidores. En los últimos años de su vida, sufrió la muerte de su esposa y de
su hija, pero antes de su muerte tuvo tiempo para publicar el segundo tomo de
El Capital y dejar preparado el tercero.
Como se ve, la vida de Marx estuvo tan marcada por el desarrollo de su
propia teoría y de su crítica al capitalismo como por su compromiso con los
movimientos socia- les y proletarios de su tiempo. Desde un punto de vista
filosófico recibió la influencia de Hegel, del socialismo utópico y de la economía
política inglesa, pero fue capaz de man- tener ante todos ellos una actitud
tremendamente crítica. Es esta crítica la que, paradó- jicamente, le permite el
desarrollo de una teoría en la que la transformación de la so- ciedad y el
pensamiento de la misma van unidas: teoría y praxis no pueden estar separa-
dos, sino que van de la mano en el pensamiento marxista. La única influencia
que apa- rece como una constante a lo largo de toda su vida es la de su amigo
Engels, hasta el punto de que se ha llegado a discutir qué ideas pertenecen a
Marx y cuáles serían origi- nales de su colaborador.
Obras
Obras de Karl Marx
Escritos políticos y filosóficos Manuscritos económico – filosóficos, Tesis
sobre Feuerbach, Crítica a Hegel, La
miseria de la filosofía, El 18 de brumano de
Luis Bonaparte, Contribución a la crítica de
la economía políti-
ca, El capital, Crítica del programa de
Gotha.
Karl 87
Marx
Escritos en colaboración con F. La ideología alemana, La sagrada familia,
Engels Ma- nifiesto del Partido Comunista
88 Karl
Marx
2. HUMANISMO MARXISTA Y ALIENACIÓN
2.1. Breve apunte sobre Hegel
Hegel, que identifica ser y pensar, sostenía que la Historia avanza hacia
la mani- festación de una idea absoluta, encarnada por el Estado
Nadie se había atrevido a ir tan lejos como Georg W. Friedrich Hegel
cuando revo- lucionó la historia de la filosofía al proclamar una afirmación que
resume su pensamien- to: todo lo real es racional. Dicho con otras palabras,
todo lo que existe conlleva el más alto grado de racionalidad posible.
Para él, la representación sensible es engañosa y la verdad última de la
realidad hay que encontrarla en la idea absoluta.
Dando un paso más, pensar es ser. Es el pensamiento el que crea las
cosas en las que se proyecta y, por lo tanto, existe una coincidencia entre
ser, pensar y verdad. Hegel explicita su tesis en numerosos pasajes de su
obra, aunque en un lenguaje que hoy podríamos considerar críptico: “La idea
eterna, que es en sí y para sí, eternamente se actúa a sí misma como espíritu
absoluto, se produce y se goza”.
Si la idea absoluta es la única realidad, cada uno de nuestros juicios sólo
abarcará un aspecto limitado y parcial de esa totalidad de la Razón. Por ello,
los juicios se deben ir complementando unos a otros para poder acercarnos a
la verdad, que no es estática, sino que está en continuo avance hacia lo
absoluto. En ese sentido, el ser es puro deve- nir.
Hegel recurre para explicar esto a la analogía de una planta, que es
primero semi- lla, luego árbol, más tarde, flor y, por último, fruto. Cada juicio
abarca un aspecto par- cial de la planta, cuya comprensión sólo podría ser
alcanzada mediante la visión de todo el proceso. Por tanto, la idea absoluta
es un proceso, un desarrollo en permanente fluidez.
Ese movimiento de la realidad opera a partir de las leyes de la dialéctica,
que son esenciales en la obra de Hegel. El método de análisis dialéctico
presupone que en toda situación existe una oposición entre una tesis y una
antítesis. De esta tensión surge una síntesis, que es una forma superior de
ambos momentos opuestos.
Del método dialéctico surge una noción esencial para comprender su
filosofía: la negatividad. Todo lo que existe contiene un elemento de
aniquilación que conduce a su desaparición en una síntesis superior.
Por lo tanto, nada es estable ni definitivo, todo es mortal y pasajero.
Karl Marx asumió los postulados de Hegel en su materialismo dialéctico,
en el que el comunismo sería la síntesis entre los intereses contrapuestos del
capital y el trabajo. Marx recurre a la dinámica entre el amo y el esclavo para
explicar su método.
Si la realidad se va desarrollando conforme al proceso de los opuestos,
nuestro conocimiento tendrá que seguir la misma pauta para alcanzar la idea
absoluta, que sólo en el hombre puede adquirir conciencia. Este movimiento
Karl 89
Marx
se desarrolla a partir de la
90 Karl
Marx
filosofía del espíritu, que confluye con la Lógica, que él identifica con una
ontología de las leyes del ser.
En un primer momento, el espíritu de manifiesta en las cosas como
necesidad. Pe- ro frente a ello, surge la libertad humana, que es una especie de
despertar a la auto- conciencia. Esta contradicción da lugar a la síntesis que
sustenta las instituciones socia- les: la familia, la sociedad y el Estado. Todas
ellas son encarnaciones del espíritu absolu- to.
Hegel subraya que estas entidades están regidas por lo que él llama
“eticidad”, en la que se expresan en diferentes grados los valores de esa
conciencia colectiva que va progresando hacia lo absoluto. En el último
peldaño de la pirámide, se halla el Estado, que es la encarnación suprema de la
racionalidad.
El Estado no es la suma de los individuos que lo conforman, sino una
totalidad en la que se reconcilian todas las demás formas de asociación
humana. Como cada Estado es la encarnación suprema del Espíritu Absoluto,
no hay posibilidad de límite en el ejer- cicio del poder.
Lo que está diciendo Hegel es que el individuo sólo se puede realizar
plenamente en el Estado, una afirmación en la que muchos pensadores han
visto una legitimación del Estado totalitario. Otros estudiosos de su legado
difieren de su interpretación y apuntan a que la obra de Hegel debe ser
interpretada en una clave teísta o religiosa, ya que la idea absoluta no es más
que el despliegue de Dios en el mundo.
2.2. Humanismo marxista
En sus primeros escritos, particularmente en los Manuscritos, en la Crítica
a Hegel y las Tesis sobre Feuerbach, encontramos el núcleo del llamado
“humanismo marxista”. La crítica marxista se concreta en estos tres puntos:
Respecto al ser humano hegeliano, que es autoconciencia y pensamiento,
para Marx debe primar en el hombre la actividad.
En el polo opuesto, al entenderlo únicamente como actividad y trabajo, la
economía política cosifica al ser humano, robándole su capacidad de
tomar decisiones y de “hacerse a sí mismo”
En cuanto a Feuerbach, su concepción del ser humano sigue siendo
demasiado abs- tracta y teórica. Se olvida del lado práctico del ser humano,
y así se aleja del hom- bre concreto para ocuparse de una esencia tan
abstracta como inútil.
Marx defiende que no existe una esencia de “ser humano” que deba ser
realizada, sino que el hombre es trabajo, actividad. El ser humano se hace a sí
mismo en sus pro- pias acciones y decisiones, sin realizar ningún modelo
previo. El hombre es un ser activo, y su dimensión práctica es más importante
que la teórica. El hombre no puede enten- derse sólo como un “animal
racional”: si la capacidad de pensamiento domina sobre la capacidad de
acción, se reproduce una concepción injusta heredada ya de las sociedades
esclavistas. Además, hemos de tener en cuenta que el trabajo y la acción es lo
Karl 91
Marx
que pone en contacto al ser humano con la misma naturaleza y con el resto
de seres humanos. A
92 Karl
Marx
través del trabajo el hombre transforma la naturaleza y ocupa un puesto
determinado en la sociedad. Por todo esto, dirá Marx en la sexta tesis sobre
Feuerbach que “la esen- cia humana no es algo abstracto inherente a cada
individuo; es, en realidad, el conjunto de las relaciones sociales”.
2.3. Alienación
Tomando como referencia este cambio en la concepción del ser humano,
Marx re- forma también otro concepto heredado de Hegel y de Feuerbach.
Podríamos definirlo como aquel proceso o situación social por la cual el hombre
se convierte en algo distin- to, ajeno o extraño a lo que debería ser, a lo que le
corresponde. Se pierde la dignidad y se convierte en un modo de producción
más al servicio del sistema capitalista. Marx en- tiende que esta alienación se
da precisamente en el trabajo: aquello que debería reali- zar al hombre (no
olvidemos que éste es actividad) es precisamente lo que le termina
cosificando, lo que le esclaviza, lo que le convierte en algo inhumano, por tanto
en algo distinto de lo que el hombre es. En la medida en que el trabajo no
humanice al ser hu- mano, se tratará de un trabajo alienante, y estará en el
punto de mira de la crítica mar- xista. En concreto, Marx afirma que esta
alienación que se produce por medio del traba- jo tiene cuatro dimensiones:
Respecto a la naturaleza: ésta deja de ser un patrimonio común sobre el
que cual- quier ser humano puede disponer para trabajar, y se convierte en
la propiedad de otro, en materia prima que se puede comprar y vender,
enajenada respecto a su ori- ginal propiedad común.
Respecto al trabajo mismo: éste no le pertenece al proletario sino al
burgués que le emplea, y que aprovecha la situación de superioridad que
esto genera. Además es un tipo de actividad que no es elegida, libre ni
creativa, sino que a menudo consiste en una mecanización del ser humano.
El proletario no elige su trabajo y se ve obligado a venderse a sí mismo
como trabajo, lo que le hace sentirse extraño, insatisfecho, ex- plotado.
“Está en lo suyo cuando no trabaja, y cuando trabaja no está en lo suyo”,
afirma Marx. La libertad del proletariado queda limitada “a sus funciones
animales, en el comer, beber, engendrar, y todo lo más en aquello que toca
a la habitación y el atavío, y en cambio en sus funciones humanas se siente
como animal”.
Respecto al producto de su trabajo: tampoco éste le pertenece, sino que
es la mer- cancía, el capital que será vendido para beneficio exclusivo del
burgués, dueño de los medios de producción. Esto aumenta aún más el
abismo de desigualdad que existe entre la burguesía y el proletariado. El
producto final termina esclavizando a su pro- ductor, que no ejerce ningún
tipo de poder sobre él.
Respecto a la sociedad: la alienación del trabajo es el origen de las clases
sociales. El lugar del trabajo es sinónimo del lugar que se ocupa en la
sociedad, lo que deter- mina todas las posibles relaciones sociales. Además,
el trabajo propio del capitalismo genera competencia y desigualdad: el otro
no es visto como un compañero, como otro ser humano, sino como un
Karl 93
Marx
rival con el que competir, contra el que luchar. El
94 Karl
Marx
trabajo capitalista genera egoísmo y destruye toda posibilidad de unas
relaciones so- ciales basadas en la justicia y la igualdad.
Respecto a la religión: Las religiones son un medio para mantener oprimida
a la clase más desfavorecida. La creencia en un mundo celestial donde
todos somos iguales ha- ce que los oprimidos se resignen a las injusticias.
Marx dijo: “La religión es el opio del pueblo” ya que adormece.
Respecto a la filosofía: Esta alienación además de ser una derivación de la
económi- ca es un sucedáneo de la religiosa. Dice que los filósofos no han
hecho otra cosa más que interpretar la sociedad pero lo que hay que hacer
es transformarla.
Para Marx hay una relación directa entre esta alienación del trabajador y
la pro- piedad privada. Por eso, desde esta primera época en que perfila el
concepto de aliena- ción, abogará por una supresión del capital, que tendrá
como consecuencia la desapari- ción de la alienación del hombre. El ansia de
tener, de dominar las cosas, de vencer so- bre los demás se verá sustituido por
una nueva relación con la naturaleza basada en sen- timientos como el amor o
la confianza.
3. EL ANÁLISIS MATERIALISTA HISTÓRICO: INFRAESTRUCTURA Y SUPERESTRUCTURA
El hombre está en medio de la realidad, rodeado de una naturaleza que
no úni- camente se contempla, sino que también ha de transformarse, porque
esa es la verdade- ra esencia del hombre. A través de la actividad (práctica-
trabajo) Marx intenta superar la tensión entre un idealismo demasiado alejado
de las cosas, y un materialismo dema- siado apegado a ellas. Su intención
última es ampliar el punto de vista de un materialis- mo demasiado rígido, y
rebajar las alas al idealismo: mediante un planteamiento diná- mico, podemos
entender al hombre en relación con las cosas. Hombre y realidad están
íntimamente unidos a través del trabajo, que a la vez realiza al ser
humano y trans- forma la naturaleza.
El análisis marxista de la sociedad está recogido, entre otras obras, en la
Contri- bución a la crítica de la economía política. La primera idea es que la
estructura eco- nómica es la base real de la sociedad. Se ha discutido si esto
debe entenderse de un modo estrictamente económico o desde un punto de
vista más global. En cualquier caso, hay de tener en cuenta que se huye de
cualquier clase de idealismo: el hombre no es su conciencia (Hegel), sino
su trabajo y las relaciones sociales. El sistema económico ge- nera unas
relaciones sociales determinadas, que respaldan al sistema que las creó.
Cuando esto se ha perpetuado a lo largo del tiempo, economía se hacen
inseparables.
La estructura económica la configuran las relaciones de producción y
las rela- ciones de propiedad. Aquellas relaciones que se establecen entre
los hombres derivadas del proceso de producción reciben el nombre de
relaciones de producción. Podemos distinguir dos tipos:
Relación proletario-burgués: relacionada con el concepto de alienación y
plusvalía
Karl 95
Marx
Relación del proletario con el resto de proletarios.
96 Karl
Marx
Estas relaciones se expresan jurídicamente en las relaciones de
propiedad, que permiten al capitalista apropiarse de los medios de producción
y, lo que es aún más gra- ve, de la naturaleza, convertida ahora en materia
prima del proceso productivo. En el capitalismo, la burguesía se adueña de los
medios de producción y las materias primas, mientras que los proletarios tan
sólo son dueños de su propio trabajo, convertido, como ya vimos, en
mercancía. El trabajo unido a los medios de producción forman lo que de-
nomina fuerza productiva.
Medios de Fuerzas
Trabajo prioducción productivas
La infraestructura o estructura económica o base real
La infraestructura es la base fundamental sobre la que descansa todo el
proceso de producción. Está constituida por las fuerzas productivas
(capacidad de producción que en cada momento depende de los seres
humanos y del desarrollo técnico), Incluye tanto el trabajo como los medios de
producción, los modos de producción; y las relacio- nes de producción
(relaciones que se establecen entre los seres humanos dependiendo de su
situación con respeto a las fuerzas productivas. En el sistema capitalista, la
bur- guesía posee los medios de producción, y el trabajador, solo la fuerza de
trabajo.
La superestructura (ideológica)
La superestructura ideológica es el conjunto de productos, costumbres
y repre- sentaciones culturales que sirven a un doble fin: justifican y legitiman
la estructura que los ha creado y, por otro lado, esconde u oculta el conflicto y
la contradicción que exis- te en la base económica. La ideología está formada
por el sistema político, las leyes, la religión, el arte... todos ellos sirven para
justificar el “status quo”, y para distraer la capacidad crítica del proletariado.
Infraestructura y superestructura mantienen una relación bidireccional: la
infraes- tructura genera una superestructura que la justifica, y que, por tanto,
puede influir en su mantenimiento; por otro lado, se acepta la posibilidad de
que la superestructura pu- diera modificar las relaciones que se establecen en
la infraestructura.
Como ocurre en el resto de la filosofía marxista, hay que entender las
relaciones entre ambas de un modo flexible y dialéctico, y en ningún caso
desde una óptica meca- nicista y cerrada.
Karl 97
Marx
Sistema jurídico,
Estructura >iloso>ía, religión,
Superestructura ideológica arte…
Organización
social Relaciones de
Producción
Eatructura
Infraestructura económica
Fuerzas
productivas
4. DIALÉCTICA MARXISTA
Marx toma de Hegel el esquema dialéctico de Tesis-Antítesis-Síntesis
pero propo- ne una dialéctica de la realidad y de su transformación
revolucionaria. Desde esta ópti- ca, no tendrá sólo fines explicativos o
descriptivos de la realidad como Hegel, sino que intenta modificarla, ser un
elemento más que indique las contradicciones internas que deben ser
eliminadas. El poder de la dialéctica reside no sólo en su capacidad “teórica”
sino también en su capacidad práctica y revolucionaria. La contradicción es el
motor de la realidad, y los procesos dialécticos se presentan de un modo
abierto, inacabado: las síntesis alcanzadas no son perfectas, e incluyen dentro
de sí contradicciones que termi- narán manifestándose, y dando lugar a nuevas
síntesis de la realidad.
La dialéctica marxista trata de comprender la historia y la economía.
Las ideas de los hombres están estrechamente ligadas a las
condiciones materiales de cada ser humano, especialmente al trabajo
que realiza el hombre dentro de la sociedad y al lu- gar que ocupa dentro de
ella. Además, estas condiciones materiales están regidas por la dialéctica y por
su carácter histórico: la situación actual es sólo una más de las muchas que se
han dado a lo largo de la historia, no es desde luego una verdad eterna o
perma- nente; y puede interpretarse, además, como la negación de una
configuración anterior que dará lugar a otra nueva, en la que se superarán
algunas de las contradicciones pre- sentes. Como se ve, el materialismo
histórico de Marx se empobrece si se entiende como una teoría
metafísica o filosófica cerrada o estática. Más bien, debe ser com-
prendido como una teoría de la economía, la sociedad y la historia, tres
fenómenos esencialmente humanos. En estas tres dimensiones de la vida
humana, existe una misma clave explicativa, y un mismo motor de la
historia: la lucha de clases provocada por el conflicto entre las
relaciones y las fuerzas de producción.
El capitalismo queda marcado entonces por la contradicción interna
que lleva en su seno: bajo la aparente tranquilidad social, garantizada por las
98 Karl
Marx
leyes, el sistema polí- tico y la religión, late un conflicto en las relaciones y
fuerzas de producción. A medida que las fuerzas productivas se desarrollen, el
conflicto será mayor, pues las relaciones
Karl 99
Marx
de producción no serán capaces de solucionarlo y serán vistas como un
obstáculo para el desarrollo de las fuerzas de producción. El aumento de la
alienación del proletariado y de la injusticia constituyen un impulso en la toma
de conciencia de clase por parte del proletariado, y empujará a los
trabajadores al levantamiento contra el capitalismo.
Se llega así a una fase de revolución social, que comenzará con la
transformación de la infraestructura, provocando la aparición de una nueva
superestructura ideológica.
5. CRITICA AL SISTEMA CAPITALISTA
En economía, el capitalismo genera una contradicción fundamental entre
el prole- tariado y la burguesía a través de lo que Marx llama plusvalía, que
sería la diferencia entre el valor real o valor de uso (lo que podríamos llamar
coste de producción, deter- minado para Marx por la cantidad de trabajo
necesaria para producir) y el valor de cam- bio o precio de mercado de un
mismo producto.
La burguesía aporta las materias primas y los medios de producción, y
el proleta- riado proporciona toda la fuerza de trabajo, pieza esencial del
proceso productivo. Sin embargo, esta plusvalía va a parar por completo a
manos de la burguesía, por lo que el proletariado no puede acceder jamás a
los beneficios.
En realidad, lo que hace el capitalista es comprar poder de trabajo
cuyo valor en el precio de mercado del producto es superior a lo que
el proletario recibe a tra- vés de su salario. Al convertir la fuerza de
trabajo en una mercancía más de cambio, el trabajador queda atado el
burgués, y se produce la alienación.
El sistema capitalista enfrenta de este modo a ambas clases sociales
porque el capital vale más que el trabajo. El proletario se considera como un
elemento más del sistema productivo, excluido del reparto de la plusvalía que
impone el burgués, y que por otro lado debe pagar el proletario en el mercado
de bienes.
La humillación del proletario es, en este sentido, doble: vende su trabajo
sin par- ticipar de la plusvalía, y debe pagar esa plusvalía por aquellos
productos que él mismo produce.
6. DEL COLAPSO CAPITALISTA A LA SOCIEDAD COMUNISTA
El análisis de la sociedad nos ha conducido, de un modo casi “natural”, a
las tesis marxistas sobre la historia:
El actual modo de producción, el capitalismo terminará colapsado,
cediendo su lugar a un nuevo modo de producción: el comunismo o
socialismo, que tal y como apa- rece en el Manifiesto comunista estaría
caracterizado por:
Abolición de la propiedad privada,
Colectivización de los medios de producción,
10 Karl
0 Marx
Sistema asambleario,
Autogestión de pequeñas comunidades, capaces de tomar decisiones por
sí mismas sobre sus propios recursos.
Karl 10
Marx 1
De un modo quizás utópico, Marx afirma que en este tipo de sociedad el
hombre dedicará su tiempo a aquellas actividades que le realizan en mayor
medida. Así, la histo- ria aparece movida por la lucha de clases, auténtico
motor del cambio social. La con- tradicción interna de cada modo de
producción está poniendo las condiciones necesarias para la desaparición del
mismo. El hombre protagoniza su propia historia a través de la
contradicción, el enfrentamiento, la injusticia y la lucha. El presente
sería sólo una antítesis, un esbozo de una dialéctica inacabada que dará
paso a la sociedad comu- nista.
En este desarrollo dialéctico, Marx distingue, en un primer momento,
diferentes modos de producción, que recogerían el desarrollo histórico del ser
humano: comunismo primitivo, despotismo oriental, esclavismo, feudalismo y
capitalismo. Sin embargo, esta clasificación histórica de los modos de
producción se va diluyendo en los escritos madu- ros de Marx. Lo que sí se
mantuvo, a pesar de esta evolución, fue esta especie de teleo- logía o finalidad
de la historia: antes o después, la humanidad desembocaría en el modo de
producción comunista o socialista.
7. ¿QUÉ QUEDA DE MARX HOY?
Toda la filosofía marxista ha sido muy discutida, desde los tiempos del
propio Marx. Para empezar, ya a finales del siglo XIX, los seguidores de Marx se
dividían entre los partidarios de mantener un activismo radical contra el
capitalismo, y aquellos que defendían una lucha política, siguiendo la vía
parlamentaria. Como consecuencia de es- to, las lecturas que se han hecho de
las obras de Marx son muchas y a veces inconcilia- bles.
Para discutir su relevancia se ha distinguido entre el análisis y crítica de
Marx al capitalismo y su propuesta alternativa. Mientras que la propuesta
alternativa se ha mos- trado completamente insuficiente, parece que la crítica
al capitalismo sigue hoy tan vigente como en el siglo XIX. De hecho, no
podemos ignorar el peso del pensamiento marxista en todo el movimiento
obrero, al que hemos de relacionar las mejoras labora- les y sociales
conseguidas a lo largo del siglo XX, y que han conducido a algunos a recha- zar
la terminología marxista, quizá inapropiada en los actuales estados sociales.
Muchos han querido ver en la caída del muro de Berlín en 1989 la disolución
del pensamiento marxista, tratando de ocultar sus ideas.
Pero, a quienes subrayan el anacronismo del marxismo, se les oponen
quienes si- guen afirmando la necesidad de mantener la conciencia de clase
(para otros hoy extin- guida) y reivindicar mejoras sociales ante las enormes
tasas de paro, pobreza o preca- riedad laboral de las sociedades occidentales.
Contestar a la aparentemente sencilla pregunta de si el marxismo sigue vivo
hoy, no es tan fácil, y dependerá en buena medida de posicionamientos
ideológicos previos.
Frente a las interpretaciones polarizadas, parece razonable mantener
posturas más equilibradas: Marx realizó una crítica necesaria y urgente en su
10 Karl
2 Marx
tiempo, con la que contribuyó a la mejora real de las condiciones de vida de
muchos seres humanos. Pero también se equivocó: su predicción, por
ejemplo, de que la revolución comunista ten-
Karl 10
Marx 3
dría lugar en sociedades industrializadas se vio refutada con la revolución rusa,
y sus ideas no condujeron a una sociedad igualitaria, sino a una de las
dictaduras políticas más duras de toda la historia. La pretensión de los
seguidores de Marx de convertir el mar- xismo en una ciencia fue ampliamente
criticada por diversos filósofos del siglo XX, y pa- rece exagerada. Con todo
esto, se pretende tan sólo subrayar la complejidad de una fi- losofía que abarca
tantos y tan complejos temas como la sociedad, la economía, la his- toria o el
mismo ser humano. Lo que sí tiene sentido es, al margen de cualquier tipo de
polémica, discutir si las ideas propuestas por Marx pueden seguir siendo
aplicables hoy y en qué contextos, sobre todo si consideramos las enormes
desigualdades planetarias ge- neradas por el capitalismo: globalización, deuda
externa, pobreza, hambrunas, epide- mias que contrastan con sociedades
opulentas que incluyen dentro de sí grandes bolsas de pobreza.
KARL MARX (1818 - 1883)...............................................................................................85
1. Contexto, vida y obras..............................................................................................................85
2. Humanismo marxista y alienación.......................................................................................87
2.1. Breve apunte sobre Hegel...................................................................................................87
2.2. Humanismo marxista...........................................................................................................88
2.3. Alienación..............................................................................................................................89
3. El análisis materialista histórico: infraestructura y superestructura..........................90
4. Dialéctica marxista...................................................................................................................92
5. Critica al sistema capitalista...................................................................................................93
6. Del colapso capitalista a la sociedad comunista................................................................93
7. ¿Qué queda de Marx hoy?.......................................................................................................94