UNIVERSIDAD GALILEO
Curso: Competencias Gerenciales
Tutor: Ing. Adelson Zamora
Tarea:
Actividad 1 y Actividad 2
Erickson Eduardo Estrada Recinos
No. ID: 18005607
INDICE
INTRODUCCIÓN.......................................................................................................
COMPETENCIA.........................................................................................................
ELEMENTOS.............................................................................................................
DIFERENCIAS...........................................................................................................
CLASIFICACIÓN DE LAS COMPETENCIAS............................................................
EDUCACIÓN SUPERIOR Y MERCADO LABORAL..................................................
COMO SE RELACIONAN..........................................................................................
RESUMEN.................................................................................................................
INTRODUCCIÓN
A lo largo de nuestra existencia pertenecemos a una organización, millones de
hombres y mujeres de todo el mundo pasan su existencia trabajando en distintas
organizaciones, enfrentando innumerables desafíos al luchar por cumplir
con sus tareas diarias.
Además, todas las organizaciones tienen un programa o método para alcanzar sus
metas, para ello es de gran importancia y muy necesario que en su programa se
incluya la "administración", ya que ella, consiste en darle forma, de manera
consciente y constante, a las organizaciones.
COMPETENCIA
El término competencias se refiere a la capacidad de poner en práctica las
habilidades, conocimientos, actitudes y juicio que posee una persona para actuar
en un contexto específico. Son considerados recursos cognitivos que influyen en
el desarrollo de la persona, tanto a nivel personal, como social y laboral.
Es usado también para referirse a ciertos contextos en los que dos personas,
equipos o empresas se relacionan en un medio e intentan superar una a la otra.
Por ejemplo: una competencia deportiva en la que cada competidor intentará
llegar a la meta antes de que otro lo haga.
La competencia puede definirse como la aptitud que tiene una persona, formada
por capacidades, habilidades y destrezas con las que cuenta para realizar una
actividad o cumplir un objetivo dentro del ámbito laboral, académico o
interpersonal.
Cuando se utiliza el concepto en el contexto de la competitividad hace referencia a
la capacidad de la persona para demostrar que su forma de resolver un
determinado conflicto o de hacer algo puntual es la mejor que existe.
Cuando se hace referencia a la competencia desde la incumbencia, se habla de la
capacidad del estudiante para relacionar sus conceptos aprendidos con la realidad
que le rodea. Las competencias le permiten al individuo involucrarse en su entorno
de forma responsable y ética.
ELEMENTOS
Saber: Conjunto de conocimientos relacionados con los comportamientos
implicados en la competencia. Pueden ser de carácter técnico y de carácter social.
En ambos casos la experiencia tiene un rol esencial.
Saber hacer: Conjunto de habilidades que permiten poner en práctica los
conocimientos que se poseen. Se puede hablar de habilidades técnicas, sociales y
cognitivas; y por regla general, las mismas deben interactuar entre sí.
Saber estar: Conjunto de actitudes acordes con las principales características del
entorno organizacional y/o social. Es decir, se trata de tener en cuenta varios
valores, creencias, actitudes como elementos que favorecen o dificultan
determinados comportamientos. En un contexto dado.
Querer hacer: Conjunto de aspectos motivacionales responsables de que la
persona quiera o no realizar los comportamientos propios de la competencia. Se
trata de factores de carácter interno y/o externo a la persona, que determinan que
ésta se esfuerce o no por mostrar una competencia.
Poder hacer: Conjunto de factores relacionados con dos cuestiones
fundamentales: lo individual y lo situacional. El primer punto de vista, se refiere a
la capacidad personal, es decir, las aptitudes y rasgos personales que se
contemplan como potencialidades de las personas y desde el punto de vista
situacional, se refiere al grado de favorabilidad del medio, es decir, diferentes
situaciones pueden marcar distintos grados de dificultad para mostrar un
comportamiento dado. Es válido destacar, la disponibilidad o no de medios o
recursos que faciliten o dificulten el desempeño de la competencia.
DIFERENCIAS
Competencias básicas
Son la combinación de destrezas, conocimientos y actitudes que se aplican para
adaptarse en diferentes contextos sociales. Podría decirse que son el conjunto de
habilidades cognitivas, que suelen ser alcanzadas o logradas en el desarrollo
educativo de una persona, las cuales son indispensables para poder tener un
correcto desenvolvimiento personal y social.
Competencias genéricas
Se refieren al conjunto de conocimientos, actitudes, valores y habilidades que
están relacionados entre sí, ya que en combinación, permiten el desempeño
satisfactorio de la persona que aspira a alcanzar metas superiores a las básicas.
Estas habilidades también se usan como atributos, características y cualidades,
puesto que son capaces de desarrollarse en el aprendizaje cotidiano.
Competencias específicas
Las competencias específicas se adquieren con la transmisión y asimilación por
parte de la persona, a partir de una serie de contenidos relativos a las áreas
básicas del saber humanístico; conceptos, teorías, conocimientos instrumentales,
habilidades de investigación, formas de aplicación o estilos de trabajo que definen
una disciplina concreta. Competencias que resultan necesarias para dominar un
conocimiento, para después aplicarlo a un área específica.
CLASIFICACIÓN DE LAS COMPETENCIAS
Competencias básicas
Hay quienes las conocen como las competencias para la vida, esto es debido a
que le sirven a la persona para que se inserte en forma adecuada a un contexto
social específico. Entre ellas se encuentran el respeto, la adaptación, la tolerancia,
entre otras.
Este tipo de competencias se encuentran en gran cantidad de empleados o
candidatos a un cargo, pues como su nombre lo indica, son básicas. Son las que
se debieron adquirir tras contar con una educación básica, ubicando entre ellas,
por ejemplo, el leer, escribir, conocimientos elementales de matemáticas, entre
otras.
Dentro de estas se encuentran:
Competencias personales: Son las que se aprenden comúnmente con la
educación obligatoria, destacando el sumar, leer, entre otras.
Competencias sociales: Son las que forman parte de los procesos de
socialización.
Competencias genéricas
Son de utilidad para todas las profesiones o empleo, destacando por ejemplo la
creatividad, la capacidad para trabajar en equipo, entre muchas otras. Se conocen
también con el nombre de competencias transversales, constituyendo aquellas
que son generales para distintos campos. Podríamos citar como ejemplos de este
tipo de competencias, la inteligencia emocional, al igual que el pensamiento
creativo, la comunicación, entre otras.
Este tipo de competencias se diferencian de las anteriores en el hecho de que hay
personas que las tienen y otras no, mientras que las competencias básicas deben
ser de carácter universal. Continuemos conociendo cuáles son los tipos de
competencias.
Competencias específicas
Son las que se requieren en un área específica. Citemos entre ellas:
Competencias laborales: Son las que se definen para un trabajo
específico, siendo estas las que determinan en sí tanto la eficiencia
como el desempeño de la persona, estando entre ellas la motivación,
las habilidades y también el conocimiento.
Competencias docentes: Son las definidas para transmitir
conocimientos, estando entre ellas las estrategias para el aprendizaje, la
capacidad de transmitir información a los responsables del aprendizaje
de sus hijos, entre otras.
Competencias comunicativas: Son las que están enfocadas a
la comunicación eficaz, las cuales deben respetar las reglas
gramaticales y lingüísticas.
Competencias en el área laboral
Veamos cuáles son los tipos de competencias más demandadas a nivel laboral:
Saber trabajar en equipo: Es una competencia realmente apreciada,
pues si una persona puede adaptarse a estar junto a otros miembros,
esto será sumamente provechoso, ya que el trabajo puede llegar a tener
gran éxito. Los que trabajan en equipo tienen la capacidad de reconocer
el trabajo de los demás y de conversar para solucionar conflictos.
Tener iniciativa: Una persona creativa es altamente valorada, por lo que,
entre otras cosas, se incrementa la productividad.
Saber tomar decisiones: El tomar decisiones en forma rápida y ágil es
una de las grandes competencias que un individuo debe tener, más aún
si tiene responsabilidad dentro de la organización.
Capacidad de aprendizaje: La persona debe estar dispuesta a adquirir
nuevos conocimientos, recordando siempre que la formación siempre es
clave.
Responsabilidad: Esta competencia no debe faltar, pudiendo
demostrarse en hechos sencillos, tal es el caso del cumplimiento del
horario por ejemplo.
Comunicación efectiva: Es la capacidad para transmitir ideas en forma
eficaz.
Competencia perfecta
Se denomina competencia perfecta a la que se genera cuando hay infinitos
competidores que ofrecen sus productos en el mercado, lo que conlleva a que
ninguna empresa pueda manipular precios de bienes o servicios.
En este tipo de competencia hay bastante demanda del producto, esto hace que
los compradores tengan influencia decisiva en lo que respecta a la fijación del
precio del mercado.
Al existir gran demanda y oferta dentro del mercado, se genera una maximización
del beneficio de compradores y de vendedores. Este tipo de competencia existe
únicamente en forma teórica, ya que debido a la forma en la que operan los
mercados, no existe.
Competencia imperfecta
La competencia imperfecta es la que se presenta en el mercado en forma
práctica. Consiste en la competencia de los agentes en el mercado del lado de la
oferta o de la demanda quienes pueden manipular la oferta de los productos y sus
precios.
Existen los siguientes tipos de competencia imperfecta del lado de la oferta:
Monopolio.
Duopolio.
Oligopolio.
Mientras que del lado de la demanda existen los siguientes:
Monopsonio.
Duopsonio.
Oligopsonio.
Competencia comunicativa
Las competencias comunicativas son los conocimientos, al igual que las
capacidades que te llevan tanto a producir como también a entender en forma
adecuada y precisa los mensajes.
Competencia laboral
Venimos conociendo cuáles son los tipos de competencias, entre ellas están la
competencia laboral que constituye la capacidad real que te permite ejecutar
exitosamente una actividad específica de índole laboral.
Competencia lingüística
Constituye el grado de capacidad que la persona posee para la interpretación y
formulación de frases correctas en un sentido conveniente.
Competencia empresarial
Este tipo de competencia está basada en la capacidad de la empresa para
enfrentar a todos y cada uno de sus competidores.
Competencia educativa
Son los conocimientos, habilidades y actitudes que deben accionarse para un
desempeño adecuado en un determinado contexto.
Tras haber conocido cuáles son los tipos de competencias que existen, podrás,
por ejemplo, conocer cuáles son las competencias laborales que te exigen en un
momento determinado en un empleo para poder conseguirlo.
EDUCACIÓN SUPERIOR Y MERCADO LABORAL
El proceso de globalización económica y la mayor interdependencia mundial
constituyen el marco internacional en el cual las instituciones educativas están
operando con todos los desafíos y oportunidades que tales procesos representan
(Piña, 2006). La educación superior debe tomar en cuenta esos procesos que los
sistemas de comunicación han fortalecido en los últimos años (ANUIES, 2000),
pero también los escenarios de crisis recurrentes que siguen presentes o latentes
y, por ende, las sombrías perspectivas de trabajo que tiene esa potencial oferta de
egresados universitarios. Su reto es hacer viable un desarrollo integral que
considere ese escenario económico sin obviar la problemática social y ambiental
de nuestro tiempo.
Ante esta situación, la UNESCO (1995) destaca como una prioridad educativa
trabajar por el crecimiento económico, social y cultural en el marco del desarrollo
humano sostenible y reforzar el papel de la universidad para fomentar tal
desarrollo a través de programas emergentes en términos de pertinencia, calidad
e internacionalización. Postula ampliar y diversificar la oferta educativa; actualizar
periódicamente los contenidos educativos y la forma de organizar y operar la
currícula resultante; sustentar los programas académicos en la pertinencia, la
cooperación con el mundo del trabajo y la innovación en los métodos educativos.
Es decir, encauzar a ciertos fines la relación existente entre la educación superior
y el mercado laboral.
En los países de América Latina, los retos en educación superior son mayores por
las limitaciones estructurales que los caracterizan (Andere, 2003). Persisten los
referidos a elevar la matrícula, la eficiencia terminal y mejorar la calidad, junto con
aquéllos que plantean desarrollar conocimientos y habilidades específicas a los
requerimientos del mercado laboral, diversificar los perfiles profesionales de
egreso e idear mecanismos viables que permitan la inserción eficiente de los
egresados universitarios en la economía nacional.
La educación superior es un proyecto social que no termina en la educación y la
formación profesional. Necesita que los egresados, efectivamente, aseguren una
oportunidad para desempeñar productivamente su educación. Discutir esto
sugiere que la intermediación que en el mercado profesional realiza la educación
superior, si bien es positiva en términos de la oportunidad de acceso a la
educación, tiene problemas en la forma como se organiza el proceso educativo
para la transición al mundo del trabajo.
En consecuencia, cuando los egresados no se incorporan a las actividades
productivas, la educación superior es cuestionada como medio de movilidad social
de los individuos, pero también como espacio de interacción entre demandantes y
oferentes de empleos profesionales. Esto se origina debido a que las instituciones
de educación superior, igual que las unidades productivas y sociales, tienen cada
cual sus propios objetivos.
Problemas de la educación superior: vinculación y pertinencia social
Se reconoce que la responsabilidad de los centros universitarios y de los futuros
empleadores es diferenciada en lo que compete a sus respectivas prioridades y
capacidades institucionales, ello es, a lo que deben y pueden hacer en sus
particulares marcos de acción. En el caso del sistema educativo, las prioridades
tienen que ver con los fines y propósitos de la educación –responden al qué y para
qué de ésta–; y las capacidades con el cómo se concretan tales fines y propósitos.
Desde una vertiente pragmática, técnica o instrumental, la prioridad se liga a su
capacidad institucional para proveer una determinada plataforma de profesionistas
adelantándose a los requerimientos del mercado laboral; y desde una vertiente
ética, implica posicionarse en términos normativos ante los distintos problemas
económicos, sociales y ambientales del país.
Esto es, tiene que ver con "decidir sobre el cómo deben ser las cosas, no sólo en
el ámbito de la educación sino en uno más general del tipo ¿qué sociedad
queremos? ¿Son igual de legítimas todas las desigualdades? ¿qué valores vamos
a priorizar? ¿Qué derechos consideramos más fundamentales, los relacionados
con la libertad o con la equidad?".
Es obvio suponer que los objetivos de formación y capacitación en educación, los
programas académicos, los procesos de vinculación social e institucional y, en
suma, los perfiles profesionales de egreso están en sintonía con este tipo de
posicionamiento ético y que si bien las capacidades institucionales no son un fin
educativo en sí mismo constituyen medios sumamente importantes para hacer
viable por qué y para qué de la educación.
En el caso de los empleadores, la responsabilidad también toca criterios
pragmáticos, instrumentales, sociales y/o éticos. Su orientación, en el marco de un
determinado proyecto de desarrollo nacional y/o regional, dependerá de las
prioridades establecidas en éste; de las directrices políticas y distribución
presupuestal a favor de ciertos programas o proyectos. Un aspecto sustancial será
si tal estrategia de desarrollo se delinea por criterios de libre mercado en un afán
de lograr un mejor posicionamiento económico a nivel mundial o se perfila hacia
una convergencia de intereses a favor del medio ambiente, la equidad y el
desarrollo social.
Hasta hoy, en el esquema de prioridades de la estrategia educativa nacional
prevalecen la competitividad, la modernización y el eficientísimo de manera tal que
incluso los llamados aprendizajes significativos y/o contextualizados tienden a
orientarse por criterios instrumentales, pragmáticos o de mercado (Puebla, 2007);
mientras que aquéllos de tipo axiológico –a favor del medio ambiente y la equidad
social– apenas son tomados en cuenta olvidando que "la educación es una praxis
humana donde más que hacer cosas se pretende construir bienes morales y
humanos que implican reflexión, conocimiento y opciones de valor".
COMO SE RELACIONAN
El mercado como una relación de competencia que estimula el cambio
tecnológico, la necesidad de aprendizaje y la vinculación, requiere de modelos de
educación superior eficientemente orientados hacia el mercado y las
diferenciaciones que genera o acentúa. Esta vinculación debe proveer a los
jóvenes demandantes de educación, oportunidades innovadoras para
matricularse; y a los estudiantes, oportunidades innovadoras de vinculación social
y profesional.
Esto supone una estructura de educación superior promovida y sostenida no sólo
por estudiantes, académicos y autoridades universitarias, lo que sería ya de por sí
importante, sino la participación abierta y con reglas, de todos los agentes sociales
y económicos que representen a los sectores de empleadores empresariales, de
todos los tamaños y niveles de gobierno.
En principio, esto permitiría, a las IES, actuar con mayor eficiencia como espacio
de intermediación y coordinación entre demandantes y oferentes de empleos
profesionales. Lo pueden lograr justo en el momento en que, orientadas por las
mejores prácticas económicas y sociales en el ámbito global, puedan asumirse
frente a los sectores y regiones, como oferentes de profesionales con formaciones
genéricas y específicas suficientes frente a los empleadores como demandantes.
Para lograrlo, la reorganización de los procesos académicos es condición
suficiente. Sin embargo, como condición necesaria se requieren otros procesos de
innovación en materia de administración, financiamiento y evaluación, que
permitan no sólo una mayor eficiencia, sino que los actuales liderazgos contenidos
permitan la eficacia social del quehacer institucional.
En el marco de una globalización predominantemente económica, aunque con
impactos sociales y culturales, las naciones y regiones no están produciendo al
ritmo y nivel de su dotación de recursos, sino de los que sus instituciones permiten
(Ayala, 1999).
En consecuencia, si bien los niveles de inversión son condición suficiente para el
desarrollo, el entorno institucional es condición necesaria. Por ello, el diferente
papel que las instituciones de educación superior juegan en los países, se asocia
a las diferentes políticas públicas e instituciones forjadas como negociaciones y
arreglos de largo plazo que los agentes económicos y sociales son capaces de
establecer, para abatir los costos de transacción de la sociedad, pero también
para reconstruir las lógicas de compromiso social y comunitario frente al
desarrollo.
En el contexto de la globalidad, sus beneficios pueden llegar a las regiones y a las
personas, si en la educación superior, como señala el profesor Palacio (J. Palacio,
comunicación personal, enero 20, 2001), se combate la inmediatez con una
perspectiva histórica de las cosas; la pasividad con una actividad responsable y el
individualismo con la cooperación y la solidaridad.
El mercado como relación social que permite y regula los intercambios entre los
agentes económicos y sociales, sostiene su eficiencia con la acción voluntaria; es
decir, en la capacidad de elección de los agentes frente a una gama de opciones
percibidas o conocidas. Esta eficiencia es mayor mientras más acción voluntaria y
consciente exista.
Sin embargo, cabe advertir que dicha relación puede propiciar la competencia y la
innovación de las prácticas existentes, siempre y cuando nadie tenga la capacidad
de afectar individualmente los precios, si las inversiones existentes pueden
movilizarse entre actividades y localidades, y si la permanencia de los oferentes se
sostiene en actividades eficientemente realizadas.
No obstante, el mercado puede actuar con fallas cuando los bienes y servicios no
son adecuadamente entregados a los demandantes por quienes tienen la
responsabilidad de hacerlo.
Las fallas de mercado más comunes suelen encontrarse en una competencia
imperfecta, cuando los agentes o participantes más dominantes son los menos
competitivos, e imponen costos excesivos dentro del mercado; también se
presentan cuando la información entre los bienes y servicios -ofrecidos y
entregados- es inadecuada, o bien, cuando la relación entre la demanda y su
satisfacción sufre retrasos de tiempo.
RESUMEN
En el ámbito internacional, los procesos de vinculación y pertinencia social entre
universidad y mercado laboral no han sido muy halagüeños en las últimas
décadas, principalmente en aquellos países que debido a sus deficiencias
estructurales siguen centrando su política educativa en sólo elevar la matrícula y la
eficiencia terminal.
Los problemas que de manera recurrente presenta el sistema educativo de nivel
superior –deserción escolar, reprobación, baja eficiencia terminal, bajo rendimiento
académico, cambios de carrera, entre otros–, se suman una deficiente calidad
académica, desequilibrios en la composición de la matrícula por áreas del
conocimiento y una excesiva concentración de la matrícula en pocas carreras con
destinos laborales saturados, exacerbados todos ellos por la creciente demanda
escolar de los últimos años.
En tal contexto, el interés de este trabajo es mostrar algunos indicadores que dan
cuenta de los problemas de vinculación y pertinencia social que muestra el
sistema educativo.