0% encontró este documento útil (0 votos)
20 vistas3 páginas

Nehemías: Llorando por Jerusalén

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
20 vistas3 páginas

Nehemías: Llorando por Jerusalén

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Un Corazón por su Pueblo.

——-
Nehemiah 1:1–4 NVI

1
Éstas son las palabras de Nehemías hijo de Jacalías: En el mes de quisleu del año
veinte, estando yo en la ciudadela de Susa,
2
llegó Jananí, uno de mis hermanos, junto con algunos hombres de Judá. Entonces les
pregunté por el resto de los judíos que se habían librado del destierro, y por Jerusalén

. 3 Ellos me respondieron: «Los que se libraron del destierro y se quedaron en la


provincia están enfrentando una gran calamidad y humillación. La muralla de Jerusalén
sigue derribada, con sus puertas consumidas por el fuego.»
4
Al escuchar esto, me senté a llorar; hice duelo por algunos días, ayuné y oré al Dios del
cielo.

Nehemiah 1:5–11 NVI

5
Le dije: «Señor, Dios del cielo, grande y temible, que cumples el pacto y eres fiel con los
que te aman y obedecen tus mandamientos,
6
te suplico que me prestes atención, que fijes tus ojos en este siervo tuyo que día y
noche ora en favor de tu pueblo Israel. Confieso que los israelitas, entre los cuales
estamos incluidos mi familia y yo, hemos pecado contra ti.
7
Te hemos ofendido y nos hemos corrompido mucho; hemos desobedecido los
mandamientos, preceptos y decretos que tú mismo diste a tu siervo Moisés.
8
»Recuerda, te suplico, lo que le dijiste a tu siervo Moisés: “Si ustedes pecan, yo los
dispersaré entre las naciones:
9
pero si se vuelven a mí, y obedecen y ponen en práctica mis mandamientos, aunque
hayan sido llevados al lugar más apartado del mundo los recogeré y los haré volver al
lugar donde he decidido habitar.”
10
»Ellos son tus siervos y tu pueblo al cual redimiste con gran despliegue de fuerza y
poder.
Señor, te suplico que escuches nuestra oración, pues somos tus siervos y nos
11

complacemos en honrar tu nombre. Y te pido que a este siervo tuyo le concedas tener
éxito y ganarse el favor del rey.» En aquel tiempo yo era copero del rey.

Se Identifica con el Pecado

Confía en a la Palabra de Dios


Ezequiel 22:30 NVI
30
Yo he buscado entre ellos a alguien que se interponga entre mi pueblo y yo, y saque la
cara por él para que yo no lo destruya. ¡Y no lo he hallado!

Unos Pies Dispuestos


Nehemiah 2:1–8 NVI
1
Un día, en el mes de nisán del año veinte del reinado de Artajerjes, al ofrecerle vino al
rey, como él nunca antes me había visto triste,
2
me preguntó: —¿Por qué estás triste? No me parece que estés enfermo, así que debe
haber algo que te está causando dolor. Yo sentí mucho miedo
3
y le respondí: —¡Que viva Su Majestad para siempre! ¿Cómo no he de estar triste, si la
ciudad donde están los sepulcros de mis padres se halla en ruinas, con sus puertas
consumidas por el fuego?
4
—¿Qué quieres que haga?—replicó el rey. Encomendándome al Dios del cielo,
5
le respondí: —Si a Su Majestad le parece bien, y si este siervo suyo es digno de su favor,
le ruego que me envíe a Judá para reedificar la ciudad donde están los sepulcros de mis
padres.
6
—¿Cuánto durará tu viaje? ¿Cuándo regresarás?—me preguntó el rey, que tenía a la
reina sentada a su lado. En cuanto le propuse un plazo, el rey aceptó enviarme.
7
Entonces añadí: —Si a Su Majestad le parece bien, le ruego que envíe cartas a los
gobernadores del oeste del río Éufrates para que me den vía libre y yo pueda llegar a
Judá;
8
y por favor ordene a su guardabosques Asaf que me dé madera para reparar las puertas
de la ciudadela del templo, la muralla de la ciudad y la casa donde he de vivir. El rey
accedió a mi petición, porque Dios estaba actuando a mi favor.
Nehemiah 2:2 NVI
2
me preguntó: —¿Por qué estás triste? No me parece que estés enfermo, así que debe
haber algo que te está causando dolor. Yo sentí mucho miedo

También podría gustarte