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Geotermia en El Océano

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Evaluación y explotación de los

recursos geotérmicos del océano

Rosa María Prol Ledesma, Carles Canet1

Resumen
Los manantiales hidrotermales submarinos son una vasta fuente de energía, que ofrece
grandes recursos con un mínimo de contaminación. En este trabajo se hace una revisión
del efecto que tendría la producción de energía geotérmica a partir de las manifestacio-
nes hidrotermales en el océano. Como ejemplo presentamos la generación de energía
geotérmica en la Cuenca de Wagner, en el norte del Golfo de California, y la presencia en
el mercado de un sistema comercial para la generación de energía: el sistema Marshall.
Palabras clave: energía geotérmica, desarrollo sustentable, ventilas hidrotermales sub-
marinas, Golfo de California

Abstract
Submarine hydrothermal systems can be regarded as a vast energy resource, which con-
tains large amounts of energy with minimal contamination. Here, we present a review
of the effects of geothermal energy production at the submarine hydrothermal mani-
festations. Furthermore, we include an example of geothermal energy generation at the
Wagner Basin in the northern Gulf of California; also we present information about a
commercial system for submarine vents exploitation.
Keywords: Geothermal energy, sustainable development, submarine hydrothermal
vents, Gulf of California.

1
Instituto de Geofísica, Universidad Nacional Autónoma de México.

11
Introducción

Los sistemas de ventilas hidrotermales de fondo oceánico (hydrothermal vents)


son expresiones de los sistemas geotérmicos submarinos, en los que el fluido
dominante es agua de mar calentada durante su circulación por el interior de la
Tierra. Estos sistemas pueden encontrarse a diversas profundidades y se han di-
vidido en dos clases: profundos y someros. Los sistemas profundos se localizan a
profundidades mayores de 200 m y los someros a profundidades menores. Esta
división se ha hecho con base en las características geoquímicas y biológicas de
los sistemas estudiados. Se ha observado que a esa profundidad ocurren cam-
bios importantes tanto en las características biológicas del ecosistema, como en
los parámetros físico-químicos del fluido termal (Tarasov et al. 2005).
La profundidad de 200m corresponde con diferencias en la estructura de las
comunidades ecológicas y con otros parámetros ambientales y composiciona-
les. Las comunidades profundas se diferencian de las someras por la ausencia de
diatomeas, tapetes bacterianos-algales y fitoplancton, por una menor riqueza
de especies, y por una influencia mayor de las ventilas activas en la estructura
espacial de las comunidades y mayor biomasa dominada por formas simbiotró-
ficas (Tarasov et al. 2005).
No existen diferencias significativas entre la biogeografía de zonas dentro
y fuera del área activa de ventilas, tanto para las profundas como para las
someras. Sin embargo, la proporción de la materia orgánica producida por qui-
miosíntesis y fotosíntesis juega un papel crucial en la evolución de los ecosiste-
mas de las ventilas. Cuando se calcula globalmente, esta proporción aumenta
con la profundidad hasta una profundidad crítica de 200m. Por esta razón, la
profundidad de 200 m es un criterio objetivo para clasificar las ventilas en pro-
fundas y someras. Esta profundidad coincide, además, con un cambio brusco
en la pendiente de la curva de ebullición para el agua de mar, a 20 bar (Bischoff
y Rosenbauer 1984, Butterfield et al. 1990).

Sistemas hidrotermales submarinos profundos

Los sistemas hidrotermales submarinos profundos se encuentran distribuidos


globalmente, pero en su mayoría están relacionados con las dorsales oceánicas
donde tiene lugar la generación de corteza oceánica.

12 La frontera final: el océano profundo


El descubrimiento de la actividad hidrotermal submarina se remonta
a 1965, cuando se hallaron albercas de salmueras hidrotermales densas y
depósitos de lodos metalíferos en el rift axial correspondiente a la zona de
expansión oceánica del Mar Rojo (Degens y Ross 1969). Dichas manifesta-
ciones hidrotermales de fondo oceánico corresponden al sitio conocido como
“Atlantis II Deep”, el cual, con 94 millones de toneladas y leyes de 0.45 %
de Cu, 2.07 % de Zn, 39 ppm de Ag y 0.5 ppm de Au, constituye el mayor
depósito metalífero submarino conocido (p.e., Missack et al. 1989, Herzig
1999). Posteriormente, en 1976, se descubrió en la dorsal de las Galápagos
un sistema hidrotermal de baja temperatura, con lodos ricos en esmectita de
hierro y óxidos de manganeso asociados. En 1979, en la dorsal oceánica del
Pacífico Este, a una latitud de 21°N, aconteció el descubrimiento de uno de
los fenómenos marinos más espectaculares de los fondos marinos y que más
ha atraído la atención de la comunidad científica: se describieron por primera
vez chimeneas mineralizantes activas (black smokers), y en ellas se reportó
la emisión rápida de agua a 350° C muy rica en metales disueltos (Macdonald
et al. 1980). Dichas chimeneas son estructuras métricas a través de las cua-
les tiene lugar la descarga de fluidos hidrotermales procedentes de sistemas
de circulación hidrotermal de la corteza oceánica, y se alzan sobre montículos
muy ricos en sulfatos (barita y anhidrita) y en sulfuros de metales base (p.e.
calcopirita, wurtzita, esfalerita) con metales preciosos (Scott 1997).
Desde entonces se han descubierto más de 100 sistemas de manantiales
termales de fondo oceánico, con temperaturas de hasta 405°C, principalmen-
te en ambientes tectónicos relacionados con la formación de corteza oceánica
y, más raramente, en montes submarinos (Fig. 1). La mayor parte de dichos
sitios se distribuyen en los océanos Pacífico y Atlántico, aunque también se
han descrito en el océano Índico y en el mar Mediterráneo (Scott 1997). La
anatomía subsuperficial de las estructuras mineralizadas asociadas a los ma-
nantiales hidrotermales oceánicos se conoce gracias a los sondeos efectuados
en el sistema TAG, ubicado en la dorsal Mesoatlántica (Humphris et al. 1995).
Una revisión de todos los datos disponibles para los sistemas hidrotermales
submarinos profundos se puede encontrar en el volumen 6 del Tratado de
Geoquímica de German y Von Damm (2004).
La circulación de fluidos hidrotermales provoca una intensa alteración de
la corteza oceánica. La interacción agua-roca, tanto química como isotópica,
depende de las variaciones en temperatura y permeabilidad y, por lo tanto,

Evaluación y explotación de los recursos geotérmicos del océano 13


Figura 1. Localización de las zonas de ventilas hidrotermales submarinas profun-
das conocidas actualmente. En rojo están las ventilas activas conocidas y en azul
los sitios donde se infiere que existen ventilas hidrotermales con base en ano-
malías geoquímicas. Tomado del sitio http://triton.ori.u-tokyo.ac.jp/~intridge/
wg-gdha.htm.

varía mucho en función de la profundidad. Esta alteración de la corteza oceá-


nica conlleva una extensa mineralización, la cual tiene lugar donde los metales
extraídos de ésta se concentran en la zona cercana a la interfase sedimento-
agua (Herzig y Hannington 1995). Esto causa la formación de yacimientos
minerales (Fig. 2), que en su versión fósil (i.e., sulfuros masivos vulcanogéni-
cos, depósitos sedimentario-exhalativos) son comúnmente explotados en los
continentes.
Las ventilas submarinas sostienen complejas comunidades de organis-
mos (Fig. 2). La emisión de fluidos hidrotermales (temperatura elevada +
componentes inorgánicos) favorece el desarrollo de comunidades de micro-
organismos termofílicos quimiosintéticos: Autótrofos – quimio-litoautótrofos
(chemolithoautotrophs) y Heterótrofos – quimio-organótrofos (chemoorga-
notrophs). Estos organismos son la base de la cadena trófica y en ocasiones
su actividad metabólica favorece la precipitación de minerales. Su estudio ha

14 La frontera final: el océano profundo


aportado mucha información sobre la biosfera primitiva y ha originado nuevas
teorías del origen de la vida (Farmer 2000).

Sistemas hidrotermales submarinos costeros o de poca


profundidad

Los estudios de actividad hidrotermal submarina generalmente se han enfo-


cado a los sistemas de fondo oceánico, en zonas de dorsal y en cuencas de
trasarco. En cambio, muy pocos sistemas hidrotermales costeros han sido
estudiados en detalle. En la figura 2 se presenta la distribución global de los
sistemas someros que han sido reportados en la bibliografía. El estudio de los
sistemas hidrotermales submarinos de poca profundidad puede aportar mu-
cha información para la comprensión de diversos procesos biogeoquímicos,
de las diferencias entre actividad hidrotermal continental y submarina, de la
formación de yacimientos minerales y del ciclo geoquímico de los elementos

Figura 2. Esquema de un sistema hidrotermal submarino profundo, donde se mues-


tra la formación de depósitos minerales.

Evaluación y explotación de los recursos geotérmicos del océano 15


en los océanos. Las ventilas someras nos proporcionan un laboratorio natural
donde estudiar la interacción de fluidos hidrotermales con sedimentos no-con-
solidados, agua de mar y rocas. La descarga del fluido termal a profundidades
someras tiene lugar en muy diversos ambientes tectónicos, especialmente
aquéllos con actividad volcánica submarina y subaérea, a lo largo de arcos de
islas volcánicas y de dorsales oceánicas (Islandia o las Islas Azores), así como
en áreas de volcanismo oceánico de intraplaca (Benjamínsson 1988, Fricke et
al. 1989, Dando y Leahy 1993, Hannington et al. 2001, Hoaki et al. 1995,
Fitzsimons et al. 1997, Scott 1997, Savelli et al. 1999, Stoffers et al. 1999,
Geptner et al. 2002). Varias ventilas submarinas someras han sido descritas
en ambientes relacionados con arcos de islas; por ejemplo en la ensenada de
Kraternaya, Islas Kuriles (Tarasov et al. 1985), en la bahía de Plenty, Nueva
Zelanda (Stoffers et al. 1999), en Matupi Harbor (Tarasov et al. 1999) y las
Islas Ambitle y Lihir, Papúa Nueva Guinea (Pichler et al. 1999a), en el mar Egeo
y el Mediterráneo oriental (Sedwick y Stüben 1996, Dando et al. 1999, Dando
et al. 2000), a lo largo de la dorsal de Kolbeinsey, cerca de Islandia (Botz et al.
1999), y en las costas de Dominica, en el mar Caribe (Bright 2004).
Aunque menos frecuentes, también se han descrito sistemas de ventilas
someras en márgenes continentales afectadas por procesos activos de ex-
tensión tectónica. Por ejemplo, en México se conocen en la zona de Punta
Mita (Prol-Ledesma et al. 2002) y en dos sitios en las costas de la Península
de Baja California: en la Punta Banda de Ensenada y en Bahía Concepción
(Vidal et al. 1978; Prol-Ledesma et al. 2004).
También se tienen reportes de actividad hidrotermal somera en lagos rela-
cionados con rifts continentales, por ejemplo: el lago Baringo, Kenya (Renaut
et al. 2002), el lago Tanganyika, Tanzania (Barrat et al. 2000), y Lago Baikal,
Rusia (Crane et al. 1991). Además, se conoce la presencia de ventilas subla-
custres en algunos lagos de cráter como el lago Taupo, Nueva Zelanda (de
Ronde et al. 2002), y en el Crater Lake de Oregon, EUA (Dymond et al. 1989).
La composición química de los fluidos expulsados por las ventilas sublacustres
es más similar a la de manantiales termales continentales que a la de las ven-
tilas submarinas.
Los fluidos hidrotermales son una fuente de elementos que pueden generar
depósitos de óxidos, sulfuros y metales preciosos (Hein et al. 1999. Stoffers
et al. 1999, Prol-Ledesma et al. 2002, Canet et al. 2005b). En muchos siste-
mas someros, a diferencia de los sitios de mayor profundidad, la baja presión

16 La frontera final: el océano profundo


hidrostática y, por lo tanto, la menor temperatura de ebullición del agua, con-
lleva a al depósito subsuperficial de los metales.
Los fluidos de ventilas someras generalmente presentan características
geoquímicas transicionales entre las ventilas profundas y los sistemas subaé-
reos y lacustres (Dymond et al. 1989, Barrat et al. 2000, Schwarz-Schampera
et al. 2001, de Ronde et al. 2002; Renault et al. 2002; Prol-Ledesma et al.
2002, 2004). Además, los variados ambientes tectónicos que contienen a
los sistemas de ventilas someras pueden tener una influencia significativa en
la química de los fluidos. Los estudios de modelación química e isotópica del
agua termal descargada por las ventilas someras muestran que frecuente-
mente incluyen una componente meteórica (Prol-Ledesma et al. 2003 y 2004,
Villanueva et al. 2005).
La presencia de una fase predominante de gas es un rasgo característico
de las ventilas someras, por lo que también se les conoce como manifesta-
ciones “gaso-hidrotermales” (Tarasov et al. 1990). El flujo de gas impulsa un
sistema de circulación del agua marina en el sedimento (O’Hara et al. 1995).
La composición química de la fase gaseosa libre es generalmente similar a los
gases disueltos identificados en las ventilas profundas, con el dióxido de car-
bono como gas predominante (Pichler et al. 1999b, Dando et al. 2000, Botz
et al. 2002, Amend et al. 2003, Hall-Spencer et al. 2008); aunque en algunos
casos el ácido sulfhídrico (de Ronde et al. 2001) o el metano (Prol-Ledesma et
al. 2002) pueden encontrarse en concentraciones elevadas. Los hidrocarburos
descargados por las ventilas someras tienen en general un origen mixto: son
generados por procesos geotérmicos así como por procesos de actividad mi-
crobiana. Entre los minerales descritos hay sulfuros (pirita, marcasita, cinabrio,
realgar y oropimente), sulfatos (anhidrita, yeso y barita), carbonatos (calcita
y aragonita), fosfatos (hidroxilapatito), óxidos de hierro y manganeso (ferri-
hidrita, todorokita), azufre nativo, sílice opalina y mercurio elemental (p.e.,
Stoffers et al. 1999, Canet et al. 2005b). Ocasionalmente se han observado
depósitos estromatolíticos finamente laminados de sílice y/o calcita (o tobas),
por ejemplo, se reportaron depósitos de calcita en Punta Mita, en la costa occi-
dental de México, a profundidades de 10 metros (Canet et al. 2003). También
hay micro-estromatolitos de sílice y calcita en Bahía Concepción, en las costas
orientales de la Península de Baja California (Canet et al. 2005a).
Los depósitos hidrotermales presentan un escaso desarrollo de estructuras
mineralizadas (por ejemplo chimeneas); generalmente consisten en fangos piri-

Evaluación y explotación de los recursos geotérmicos del océano 17


Figura 3. Manifestaciones submarinas en la Cuenca de Guaymas a 2000 m de pro-
fundidad que alcanzan temperaturas de hasta 300°C y generan chimeneas de anhi-
drita con sulfuros, sílice y calcita.

tíferos y diseminaciones, costras de óxidos de hierro y manganeso, tobas calizas


y sínters, así como vetas y costras de alteración hidrotermal.

Utilización de energía geotérmica para desalación

El uso de recursos geotérmicos para desalación de agua de mar se propuso desde


los años setenta (Awerbuch et al. 1976, Laird y Tleimat 1976). Recientemente,
el acelerado incremento en la demanda de agua potable y los altos costos del
petróleo han impulsado el uso de fuentes renovables de energía para la desalación
de agua de mar (Rodríguez-Gironés et al. 1996, Belessiotis y Delyannis 2000).
La falta de agua es mayor en áreas desérticas remotas, las cuales generalmente
se encuentran fuera de las redes nacionales de energía eléctrica. Por ejemplo, la
Península de Baja California está relativamente desconectada del resto de México
y proveerla de combustibles es relativamente caro; sin embargo, esta zona posee
fuentes renovables de energía que incluyen la solar, viento, mareas y geotermia,
las cuales pueden ser utilizadas con fines de desalación (Hiriart 2006). Un desa-

18 La frontera final: el océano profundo


rrollo turístico, a veces desmesurado, ha llevado a un aumento en la población y,
en consecuencia, se ha disparado la demanda de energía y agua. Todo esto ha
provocado que se evaluaran varias zonas geotérmicas costeras como parte de un
proyecto multidisciplinario realizado por la UNAM, el proyecto IMPULSA IV, titula-
do “Desalación de agua de mar con energías renovables”.
El potencial geotérmico de Baja California es bien conocido y existen nu-
merosos trabajos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) y de institu-
ciones académicas que describen manantiales y/o pozos geotérmicos (Vidal
et al. 1978, Quijano 1985, Casarrubias-Unzueta y Leal-Hernandez 1993,
Casarrubias-Unzueta y Romero-Ríos 1997, Portugal et al. 2000, Barragán et
al. 2001). Sin embargo, los estudios geotérmicos convencionales, que se en-
focan a los campos geotérmicos para producción de energía, han dejado de
lado muchas áreas de baja entalpía (Torres et al. 2005), las cuales podrían ser
consideradas para la producción de electricidad (hasta 5 MW) o para ahorrar
energía en el proceso de desalinización de agua de mar, por ejemplo, Bahía
Concepción (Prol-Ledesma et al. 2004) y Los Cabos (López-Sánchez et al.
2006). Además de las áreas reportadas, el proyecto IMPULSA IV de la UNAM
ha generado información acerca de nuevas áreas geotérmicas que pueden ser
desarrolladas para proporcionar agua potable a comunidades rurales y a zo-
nas turísticas de gran importancia (Fig. 4). En este proyecto se ha asignado
una alta prioridad a las áreas de Ensenada (Punta Banda), en Baja California,
y de Bahía Concepción y Los Cabos, en Baja California Sur (números 1, 2 y 3
en la Fig. 4), debido a que en ellas hay una gran necesidad de energía y agua
debido a un rápido crecimiento de la población en esas áreas (Prol-Ledesma
et al. 2008). También gracias al proyecto IMPULSA IV se han descubierto pro-
bables recursos geotérmicos en la Cuenca de Wagner en el norte del Golfo de
California, (número 4 en la Fig. 4), promoviendo de esta forma la explotación
sustentable de los sistemas hidrotermales submarinos con el uso de una nueva
tecnología más amigable con el medio ambiente (Hiriart 2006).
Se han desarrollado varios sistemas para utilizar la energía geotérmica, o
bien el agua calentada con agua geotérmica, para desalinizar agua de mar en
la Península de Baja California; además se han considerado varias opciones
para producir energía eléctrica usando recursos geotérmicos de baja entalpía
(Hiriart 2007).

Evaluación y explotación de los recursos geotérmicos del océano 19


Estimación de la energía a producir en ventilas
submarinas

Los cálculos de la energía disponible a partir de ventilas submarinas se han


realizado tomando en cuenta parámetros idealizados basados en manifesta-
ciones específicas, y que no necesariamente representan valores comunes en
este tipo de manifestaciones. Por ejemplo, considerando como modelo las ca-
racterísticas de algunas ventilas en la Cuenca de Guaymas, Hiriart (2006) ha
tomado los siguientes parámetros de ventilas:

Figura 4. Distribución mundial de los sistemas hidrotermales submarinos someros


(<200 mbnm). (1) Kolbeinsey, Islandia. (2) Islas Azores, Portugal. (3) Cabos Palinuro
y Messino, mar Tirreno, Italia. (4) Isla Vulcano, islas Eolias, Italia. (5) Islas Santorini
y Milos, mar Egeo, Grecia. (6) White Point, California, EUA. (7) Punta Banda, Baja
California, (8) Bahía Concepción, Baja California Sur, y (9) Punta Mita, Nayarit,
México. (10) Isla Dominica. (11 ) Rada de Kraternaya y (12) isla Kunashir, islas
Kuriles, Rusia. (13) Bahía de Kagoshima, (14) islas Tokora e Iwo y (15) isla Nishino,
Japón. (16) Isla Kueishantao, Taiwán. (17) Volcán Esmeralda Bank, Islas Marianas.
(18) Puerto de Matupi e islas de Ambitle y Lihir, Papua Nueva Guinea. (19) Bahía
Plenty, Nueva Zelanda. (Tomado de Canet y Prol–Ledesma, 2006).

20 La frontera final: el océano profundo


• Si se supone una ventila con un diámetro de 24” y una velocidad de 1 m/s,
con un flujo de masa de 0.3 m3/s.
• Si se toma la profundidad de 2000 m, la temperatura de saturación es 365
°C.

Con estos valores, la energía térmica descargada sería de 450 MWt (MW
térmicos). Suponiendo que se pudiera utilizar toda la energía térmica descar-
gada en una turbina convencional, con una eficiencia de 4.4 %; entonces, cada
ventila podría producir 20 MW, lo cual sería un valor alto, si tomamos en cuenta
que 2 MW son suficiente electricidad para una planta desalinizadora de agua de
mar que proporcione agua potable para una ciudad de 30,000 habitantes como
Puerto Peñasco (Hiriart 2006). Como producto de las investigaciones realizadas
en la UNAM, se ha desarrollado un sistema para utilizar ventilas submarinas para
producir energía eléctrica, el cual se muestra en la figura 5 (Hiriart et al. 2010).

El sistema Marshall

Actualmente en Internet (http://marshallhydrothermal.com/) se pueden ha-


llar propuestas del llamado “Marshall Hydrothermal Recovery System”, el cual
es un sistema comercial para la generación de energía a partir de la actividad
geotérmica de fondo marino. Su diseño se basa en el acoplamiento de tubos y
embudos para llevar el fluido hidrotermal a la superficie, y una vez allí, el fluido
sería procesado en una plataforma donde se instalarían las turbinas.
En la propuesta del sistema Marshall se incluye la evaluación preliminar y
simplificada del sistema hidrotermal submarino en Juan de Fuca, que se en-
cuentra a unos 300 km de Seattle, Washington, EUA (véase Fig. 1). El campo
de ventilas submarinas tiene dimensiones aproximadas de 180 m por 350 m
y contiene más de 15 ventilas activas con más de 3 m de diámetro y 20 m de
altura.
El cálculo que proponen supone una profundidad de 2 500 m (presión de
250 bar), un diámetro de 3 m, un flujo de 3 m/s con una temperatura del fluido
hidrotermal de 360º C y una temperatura ambiente en la superficie del mar de
20º C. Estos parámetros dan como resultado una producción estimada de más
de 30,000 MJoule/s, con lo cual se generarían más de 83 MW eléctricos. Este
cálculo se puede considerar como excesivamente optimista, ya que está basado

Evaluación y explotación de los recursos geotérmicos del océano 21


Figura 5. El proyecto IMPULSA-UNAM ha producido el diseño de plantas geotermo-
eléctricas submarinas para la generación de energía en ventilas someras y profundas,
con un mínimo de afectación al ambiente y a los ecosistemas (tomado de Hiriart et al.
2010).

en una eficiencia de turbina del 50 % que está muy por encima de la eficiencia
real de la tecnología actual, que es menor al 10 %. Por ejemplo, véase el cálculo
efectuado por Hiriart (2006).
El sistema integral que se propone en la propuesta de Marshall incluye,
además de la producción de energía geotermoeléctrica, la producción de agua
potable a partir de una desalinizadora, e incluso la extracción de los metales
disueltos, puesto que éstos serían más fáciles de procesar que los extraídos de
las rocas en los yacimientos minerales convencionales que son explotados en
los continentes. El esquema general del sistema se muestra en la figura 6.
Con base en los modelos de simulación efectuados por los proponentes
del Sistema Marshall, se obtienen los siguientes resultados: 83 MW de energía
pueden ser producidos por cada ventila, lo cual es ≈3.3x106 veces más que la
radiación solar. Se generarían 30 KT (vapor)/día (= 25 000 m3). Puesto que la

22 La frontera final: el océano profundo


temperatura y presión del fluido en superficie serían de 340° C y 70 bar (1015
psi), se podrían obtener 25 000 ton/día con 25-35 kg de sólidos/ton, con
estas concentraciones se tendrían entre 625 000 kg y 875 000 kg de sólidos
por día como resultado de la extracción de minerales.

Estimación global del potencial energético de los sistemas


conocidos de ventilas hidrotermales submarinas

Se han realizado estimaciones serias basadas en los parámetros conocidos


de las ventilas hidrotermales profundas; de acuerdo con los estudios de
Baker y German (2004) existen 67 000 km de dorsales oceánicas. Éstas
representan el 30 % de todo el calor liberado por la Tierra y hasta ahora
sólo se han estudiado 13,000 km, o sea un 20 % del total. Actualmente
se han reportado 280 sitios de ventilas hidrotermales en las dorsales; la
mayoría se encuentran a una profundidad de 2 000 a 2 500 m, y en pro-
medio el ancho de una ventila es de 10 cm y la velocidad de flujo es de 1
m/s, con una temperatura de 250° C, aunque los yacimientos geotérmicos
submarinos pueden alcanzar temperaturas mayores a 370° C. Con estos
parámetros se obtiene un flujo de calor de 400 TWt, con 30° C como tem-
peratura de referencia. Con estos valores Baker et al. (1998) calculan 350
MW por metro de dorsal para mega-ventilas.
Si se hace el cálculo para las ventilas en general, y no suponiendo sólo me-
ga-ventilas, se obtienen 100 MW, que es el 25 % del valor calculado por Baker
et al. (1998). Si se transforma esa energía con una eficiencia térmica conser-
vativa del 4 %, se obtiene un potencial de energía eléctrica de 16,000 GW
(16 millones MW eléctricos). Suponiendo que solamente el 1 % de las ventilas
pueden ser utilizadas en aplicaciones prácticas se pueden generar 160,000
MW eléctricos. Como comparación se puede mencionar que la capacidad de
producción de energía eléctrica en México en el año 2003 fue de 50,000 MWe.
Esto nos da una idea de la magnitud de energía involucrada en los sistemas
hidrotermales submarinos profundos y su potencial como fuente de energía
renovable en el futuro. Estas estimaciones nos demuestran que la geotermia
es una importante fuente potencial de energía para nuestro país, que cuenta
con grandes recursos, tanto en su territorio continental como en los fondos
marinos de su zona económica exclusiva.

Evaluación y explotación de los recursos geotérmicos del océano 23


Figura 6. Representación esquemática del Sistema Marshall, con la opción de un
circuito cerrado de flujo para evitar contaminación. (http://marshallhydrothermal.
com/)

Comentarios finales

Se estima que las reservas de combustibles fósiles están declinando y, además,


el impacto global debido a su consumo. Esto ha provocado que, inclusive entre
los gobiernos más reacios a aceptarlo, se esté planteando el cambio en los
patrones energéticos de consumo de toda la humanidad hacia un desarrollo
energético sustentable basado en fuentes renovables no contaminantes. Una
de las posibilidades para satisfacer las necesidades mundiales de energéticos
se encuentra en los sistemas geotérmicos submarinos. En este trabajo hemos
presentado las características generales y los patrones de distribución de es-
tos sistemas, así como una estimación simplificada de la cantidad de energía
que podrían proporcionar si se desarrolla la tecnología necesaria para aprove-
char este recurso. Solo nos queda recomendar que se estimule el desarrollo de
esta fuente de energía tanto en el océano como en los continentes.

24 La frontera final: el océano profundo


AGRADECIMIENTOS

Este trabajo ha sido financiado por los proyectos IMPULSA IV “Desalación de


agua de mar con energías renovables” y FONCICYT-94482.

Bibliografía

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