0% encontró este documento útil (0 votos)
12 vistas24 páginas

Gestión de Conflictos en Juntas Comunales

Lectura 1

Cargado por

angela.s.n.a16
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
12 vistas24 páginas

Gestión de Conflictos en Juntas Comunales

Lectura 1

Cargado por

angela.s.n.a16
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

CUADERNOS DE CIENCIAS POLÍTICAS

No. 9

Cuadernos de Ciencias Políticas es una publicación anual del Departamento de Gobierno y


Ciencias Políticas de la Universidad EAFIT-Medellín. Contribuye a la difusión, entre las
jóvenes generaciones de estudiantes de ciencias políticas y áreas afines, de trabajos
inéditos como artículos, ponencias, revisiones de estado del arte, trabajos producto
de prácticas profesionales o investigativas, traducciones y reseñas bibliográficas. Los
temas de su política editorial son, fundamentalmente, ciencia política, administración
pública, políticas públicas y política comparada, así como filosofía, historia, economía
y sociología políticas. El propósito de los Cuadernos es servir de foro para la discusión y
el intercambio académicos de las teorías que sirven de lentes para evaluar y proyectar
rumbos deseables de acción de nuestra política.

Departamento de Gobierno y Ciencias Políticas


Pregrado en Ciencias Políticas
Juan Luis Mejía Arango
Rector
Julio Acosta Arango
Vicerrector
Hugo Alberto Castaño Zapata
Secretario General
Jorge Alberto Giraldo Ramírez
Decano Escuela de Ciencias y Humanidades
Mauricio Uribe López
Jefe del Departamento de Gobierno y Ciencias Políticas
Adriana Marcela Ramírez Baracaldo
Jefa del Pregrado en Ciencias Políticas
ISSN: 2389-9840
Portada:
Pablo Picasso
“Ma Jolie” (Fragmento)
Paris, invierno de 1911-1912
Diseño, diagramación e impresión
Pregón S.A.S.
Medellín,
Diciembre de 2018
CUADERNOS DE CIENCIAS POLÍTICAS
Universidad EAFIT-Departamento de Gobierno y Ciencias Políticas
Pregrado en Ciencias Políticas
Periodicidad anual
Medellín-Colombia
Coordinador
Leonardo García Jaramillo, M.A.
Universidad EAFIT
Consejo Editorial
Leonardo García Jaramillo, M.A.
Universidad EAFIT
María Fernanda Ramírez, Ph.D.
Universidad EAFIT
Liliana López Lopera, Ph.D.(c)
Universidad EAFIT
Felipe Piedrahita, M.A.
Universidad de Antioquia
Mauricio Uribe, Ph.D.
Universidad EAFIT
Mauricio Vélez, M.A.
Universidad EAFIT
Julder Gómez, Ph.D.
Universidad EAFIT
David Esteban Rico, M.A.(c)
Universidad de Antioquia
Editor académico No. 8
Leonardo García Jaramillo, M.A.
Universidad EAFIT
Corrector de estilo
Andrés Bustamante Londoño
Secretaria
Gloria Elcy Chaverraa
Relación entre reglas formales e
informales en la gestión de conflictos
organizativos:
estudio de caso desde el Análisis de
Desarrollo Institucional1
Melissa Vélez Arias2

Resumen
El presente texto identifica, mediante la herramienta de Análisis de Desarrollo Insti-
tucional (ADI), la relación existente entre reglas formales e informales en la gestión
de conflictos organizativos, específicamente en contextos de acción comunal como
el del caso de la vereda El Amparo del municipio de Ituango. Esta investigación se
realiza en el marco de un proceso de práctica profesional con un trabajo intensivo con
líderes sociales, comunidades y agentes que conforman expresiones organizadas de la
sociedad civil representadas en las Juntas de Acción Comunal (JAC) de este municipio.
Palabras clave: neoinstitucionalismo, reglas formales, reglas informales, conflicto
organizativo.

Introducción
El interés por estudiar las instituciones en contextos rurales como el de la vereda El
Amparo se ve motivado por el momento de transición política y social que vive el mu-
nicipio de Ituango. Reconocido como una de las Zonas más afectadas por el conflicto

1 Trabajo de práctica realizado en la Alcaldía del Municipio de Ituango (2018-1).


2 Politóloga de la Universidad EAFIT (2018-2). Correo electrónico: [email protected]

7
CUADERNOS DE CIENCIAS POLÍTICAS · No. 9

armado (Zomac),3 Ituango es uno de los territorios priorizados por el Acuerdo de Paz
logrado entre Gobierno Nacional y las FARC-EP, con el que se pretende dar fin a un
conflicto de más de sesenta años de duración. En este municipio se han presentado
varios hechos victimizantes como confrontaciones armadas, homicidios, secuestros,
minas antipersonal, desplazamiento forzado y presencia del narcotráfico para la siem-
bra y comercialización de cultivos ilícitos. Esta realidad convierte al territorio en un
escenario clave para el análisis en el que es relevante conocer la manera como se ha
hecho efectiva la presencia del Estado en contextos micro territoriales en los que hay
presencia de grupos armados ilegales, así como las dinámicas de sociabilidad y partici-
pación que se han gestado alrededor de un complejo contexto sociopolítico como este.
En ese orden de ideas, el análisis se centra en una de las formas organizativas más
estables en el ámbito rural: la Junta de Acción Comunal (JAC), escenario fundamental
que, creado con los principios de solidaridad, democracia, autonomía y autogestión,
posibilita procesos participativos que promueven la organización de la sociedad civil.
En el ámbito municipal, la JAC se ha convertido en un canal que permite construir rela-
ciones con otros actores sociales y políticos, atendiendo a estrategias de intervención
que permiten llegar a figuras pequeñas de la división político-administrativa como las
veredas (Jaramillo, 2009: 13).
Al estudiar las dinámicas de sociabilidad que se generan al interior de estos escenarios,
se debe reconocer el proceso que la toma de decisiones comunitarias puede llegar
a tener en la gestión de conflictos organizativos. Esto implica entender a partir de la
ciencia política los elementos que inciden en esos procesos mediante herramientas de
análisis cualitativo como la que ofrece el Marco de Análisis de Desarrollo Institucional
(ADI) propuesto por Elinor Ostrom (2005).
Este marco presenta herramientas teóricas y metodológicas útiles que permiten com-
prender, más allá de los marcos normativos legales, elementos propios de la diversidad
en las interacciones humanas. Además, profundiza en el carácter y en la tipología de
las reglas presentes en contextos comunitarios (Benedetti, 2017: 142), lo que posibilita
determinar, primero, cuánto influye la normatividad formal y la intervención guberna-
mental en la estructura y en las prácticas reales generalmente aceptadas dentro de las
JAC; y segundo, ver la forma en que las comunidades crean, mantienen y transforman
procesos y acciones para resolver sus dilemas colectivos de acuerdo con la configu-
ración de sus contextos.

Problema, pregunta e hipótesis


La figura de la JAC fue creada con la Ley 19 de 1958; además de ser un escenario de
participación ciudadana, se pensó como un actor de base con poder de decisión que
representa a las comunidades y posibilita la interlocución de la misma con el Estado

3 Estas zonas fueron fijadas por el Decreto 1650 de 2017; en él se incluye el listado de municipios más
afectados por el conflicto y la metodología de inversión pública para dichos territorios.

8
Relación entre reglas formales e informales en la gestión de conflictos organizativos

colombiano (Flórez, 2015). El reconocimiento que el Estado le da a la acción comunal


le otorga un marco normativo que busca cohesionar su labor, con lo cual los esfuerzos
de la comunidad se suman a los del Gobierno con el fin de descentralizar las decisiones
de los grandes centros poblados (donde se concentra el poder gubernamental) hacia
las pequeñas poblaciones dispersas en el territorio.
El Estado tiene facultades constitucionales para intervenir en la estructura interna de
las JAC. De acuerdo con el Artículo 38 de la Constitución Política de Colombia, éste debe
garantizar “el derecho a la libre asociación para el desarrollo de las distintas actividades
que las personas realicen en sociedad” (Const., 1991, art. 38). Adicionalmente, en su
artículo 103 consagra que debe contribuir “a la organización, promoción y capacitación
de las asociaciones comunitarias” (Const., 1991, art. 103). Respaldadas en lo anterior,
se han creado iniciativas gubernamentales que organizan normativamente la estructura
interna de la JAC, tales como la Ley 743 de 2002, el Decreto 2350 de 2003, el Conpes 3661
de 2010, los programas de fortalecimiento de la acción comunal (promovidos por el Mi-
nisterio del Interior y las direcciones de participación ciudadana de cada Gobernación) y
los estatutos internos de cada Junta. En ellas se reconoce a la comunidad como máxima
expresión de autoridad representada en la Asamblea General de Afiliados.
De igual manera, se han creado figuras que conforman y coordinan la acción de las
JAC, como, por ejemplo, el órgano administrativo representado en la Junta Directiva,
el órgano de ejecución a cargo de las Comisiones de Trabajo, el órgano de control y
vigilancia encarnado en el Fiscal y el órgano de conciliación o justicia comunal, cuyas
tareas le corresponden a la Comisión de Convivencia y Conciliación. Esta última ha sido
clave, pues ha expandido las funciones de las JAC, reconociendo que no solo pueden
ser ejecutoras de infraestructura o promotoras de programas sociales, sino también
veedoras y mediadoras de conflictos al interior de las comunidades.
En contextos de asociatividad comunitaria surgen conflictos organizativos que han
sido reconocidos y tipificados por la norma. A los conflictos se les otorga un tipo de
tratamiento que está a cargo de la Comisión de Convivencia y Conciliación (CCC), y es
en esta instancia donde el conflicto tiene su primer control. De esta manera, el Estado
ha creado reglas de juego que delimitan y definen en un marco legal la acción de la
Comisión y orientan la identificación y el tratamiento de los conflictos. Allí radica la
importancia de enfocarse en este organismo en particular pues de su acción depende,
según la norma, la estabilidad organizativa de las JAC.
Cabe aclarar que el conflicto organizativo diverge del comunitario, ya que el primero
tiene como causa asuntos de carácter comunal, es decir, que solo incluye a los afiliados
a la JAC en sus procesos, mientras el conflicto comunitario implica a todos los habitan-
tes del territorio, sin importar su afiliación a la Junta (Min Interior, 2014); este tipo de
conflicto cuenta con otra clase de tratamiento que no es objeto de esta investigación.
Los conflictos organizativos surgen internamente por diferencias entre los dignatarios,
entre estos y los afiliados, y entre los mismos afiliados a la JAC. Estos conflictos son
tipificados según la norma y deben ser tramitados a partir de cuatro procesos: con-
ciliación, impugnación, declarativo y disciplinario, en su respectivo orden (Tabla 1).

9
CUADERNOS DE CIENCIAS POLÍTICAS · No. 9

Tabla1. Conflictos en la Organización comunal

Proceso Objeto Procedimiento


1. Una vez llevado el hecho a la CCC correspondiente se
pueden llevar al cabo de 45 días varias audiencias de
Aborda el conflicto mediante el diálogo con los
Conciliación conciliación para llegar a un acuerdo.
afectados y responsables de los hechos denunciados.
2. Si no se da el acuerdo se traslada el caso al organismo
comunal de grado superior.
Se impugna: 1. Se adelanta por el organismo comunal de grado
· La elección de dignatarios comunales. inmediatamente superior (Asocomunal).
Impugnación · Las decisiones adoptadas por los órganos de 2. En caso de apelación, será de conocimiento de la en-
dirección, administración y vigilancia de los tidad encargada de la inspección, control y vigilancia
organismos comunales. (Gob. de Antioquia).
Se declara sobre:
· Inconsistencias en los registros de los afiliados
(repetidos o incompletos).
· Existencia de cartas de renuncia para los digna- Si se presume que uno de los afiliados está violando un
tarios que deseen abandonar su cargo. derecho o incumpliendo un deber se debe emprender un
Declarativo · Fallecimiento o cambio de residencia de los proceso declarativo que incluye:
afiliados. Pruebas.
· Inasistencia a reuniones o asamblea. 1. Fallo declarativo y notificación.
· Incompatibilidades sobrevinientes de los
dignatarios.
· Falta de claridad en la residencia de los afiliados.
1. Se recoge el pliego de cargos y se notifica al inculpado.
2. El coordinador de la CCC distribuye el trabajo entre sus
miembros.
3. Se asigna un ponente que estudie y determine la
veracidad del caso.
Se causa por la violación de los estatutos, o normas,
Disciplinario 4. Con base en investigaciones previas el ponente deter-
que altere la organización comunal.
mina si avocar su conocimiento o archivar el caso.
5. Tipos de sanciones para afiliados:
· Suspensión hasta por tres meses. Tiene un
carácter pedagógico.
· Desafiliación.

Fuente: elaboración propia a partir del Ministerio del Interior (2014: 13).
Como se observa, la voluntad estatal busca intervenir en la estructura y en los procesos
de la acción comunal por medio de reglas formales respaldadas en un marco consti-
tucional. Sin embargo, la naturaleza mutable de las comunidades y su capacidad para
adaptarse a circunstancias cambiantes del entorno hace que los acuerdos y las acciones
emprendidas por actores comunitarios se vean afectadas por decisiones particulares
que son el resultado de la interacción de un subconjunto de actores, y que en su con-
junto establecen reglas informales (Eslava, 2011: 45). Por lo tanto, los estudios de los
conflictos organizativos presentes al interior de las JAC no solo deberían estudiarse a
partir de un tratamiento formal, sino que también se deben abordar desde una mirada

10
Relación entre reglas formales e informales en la gestión de conflictos organizativos

informal que reconozca las costumbres, tradiciones, códigos y hábitos comunes, como
medios con los cuales los afiliados logran solucionar sus conflictos para alcanzar sus
propósitos y generar consecuencias para todos los miembros de la Junta.
Al variar la capacidad de las organizaciones humanas para adaptarse al entorno, así
como la relación existente entre las personas y entre ellas con las organizaciones es-
tatales, varía también la forma en la que aparecen y se emplean instituciones de tipo
formal e informal. Por esta razón, es importante conocer las diferentes variables que
conforman el escenario en el cual las personas toman las decisiones, pues el hecho de
que instituciones formales e informales se hagan presentes en el plano comunitario
no implica necesariamente que se usen simultáneamente y de manera complemen-
taria para los mismos propósitos. De esta manera, la pregunta inicial busca conocer,
a partir de un caso particular, ¿cuál es la relación entre las instituciones formales e
informales durante la gestión de conflictos organizativos emprendidos por la CCC de
la vereda El Amparo?
Partiendo del hecho de que los afiliados que participan en expresiones asociativas como
las JAC asumen por medio de votación la adopción de las normativas incluidas en los
estatutos que las rigen, y a su vez emprenden acciones comunes que dan respuesta a
sus necesidades organizativas, se plantea a modo de hipótesis que para la gestión de
conflictos organizativos por parte de la CCC de la vereda El Amparo se da una relación
de complementariedad entre instituciones formales e informales. Se intuye que la CCC
adapta la normatividad disponible a la realidad particular que se vive al interior de la
vereda sirviéndose simultáneamente de arreglos comunes (no contemplados en las
instituciones formales) entre sus miembros.

Marco conceptual
La pertinencia del enfoque neoinstitucional para realizar un estudio que tiene como
centro la acción comunal se basa en que reconoce a las personas como “protagonistas
de la decisión social” (Eslava, 2011: 45). Es decir, desde esta mirada, son ellas las en-
cargadas de alcanzar sus propósitos, tomando decisiones sobre acciones que pueden
estar reguladas en un marco de acción considerado como formal o legal y en un marco
de acción informal, no regulado, que se fundamenta en las interacciones humanas.
Para entender la propuesta teórica neoinstitucional es vital hacer una distinción ini-
cial entre las reglas de juego y los jugadores. Douglas North propone que estos úl-
timos vendrían a ser los actores, entendidos como organizaciones “que al igual que
las instituciones proporcionan una estructura a la interacción humana” (1993: 13).
Estas organizaciones están conformadas por grupos de individuos unidos con alguna
identidad común que los impulsa a cumplir ciertos objetivos. Un ejemplo son los
cuerpos políticos, que incluyen partidos y movimientos políticos, o en este caso, las
CCC como organismo de control que se deriva de la estructura de un actor de orden
mayor como la JAC.

11
CUADERNOS DE CIENCIAS POLÍTICAS · No. 9

En cuanto al concepto de institución, existe una confusión teórica debido al constante


uso que se le da para referirse a organismos que tienen una función de interés público.
Sin embargo, los estudios realizados por Adolfo Eslava son pertinentes para enten-
derlas inicialmente como “reglas que limitan, pero a la vez incentivan las relaciones
sociales” (2011: 44). Es decir, las instituciones definen y delimitan el marco de acción
y el conjunto de elecciones de los individuos; además, influyen en la interacción so-
cial y determinan lo legítimas que pueden ser las organizaciones (Eslava, 2011: 157).
Entender las instituciones como reglas implica ahondar en el sentido de este concepto,
al cual Elinor Ostrom presta gran importancia en su obra Comprender la diversidad institu-
cional (2005). La autora plantea que las reglas se pueden considerar como un conjunto
de instrucciones para crear una situación de acción en un ambiente particular. Estas
son parte del tejido moral generalmente aceptado en la sociedad y se constituyen
como “entendimientos compartidos por los participantes, sobre el cumplimiento de
prescripciones que se requieren para lograr ciertos resultados” (Ostrom, 2005: 18).
Según la teoría de North, las instituciones pueden ser formales o informales. Las
primeras hacen referencia a las normas que existen en una comunidad formalmente
constituida. Son creadas mediante procedimientos formales como en el caso de las
constituciones políticas o el código civil. Se pueden materializar también como un
“conjunto de sucesivas iniciativas, decisiones y acciones del régimen político frente
a situaciones socialmente problemáticas y que buscan la resolución de las mismas o
llevarlas a situaciones manejables” (Vargas, como se cita en Eslava, 2011: 30). En este
caso concreto, pueden hacer referencia a las iniciativas gubernamentales arriba men-
cionadas, tendientes a promover y organizar la acción comunal en el territorio nacional.
Las instituciones informales, por su parte, son vistas como un instrumento para la
consecución de fines que permiten abrir un marco mayor de posibilidades de acción.
Se manifiestan en acuerdos, costumbres, tradiciones, hábitos comunes o códigos de
conducta que evolucionan a lo largo del tiempo. Este concepto permite reconocer que
la decisión social muchas veces tiene mayor impacto en la fuerza de las creencias y
costumbres que en la fuerza de la coerción motivada por la norma (Eslava, 2011: 45-46).
Por lo tanto, en su estudio se abarca la incidencia que las reglas de juego tienen sobre
el nivel micro de la vida ciudadana y los sectores específicos donde se da la decisión
social (North, 1993). La visión informal de una institución permite ver las reglas como
un elemento mutable y dinámico dependiente de los contextos, la interacción social
y las características de la comunidad, que se modifican en función de las necesidades
de un grupo de personas.
Una vez entendidos los conceptos rectores que guían la investigación a través del en-
foque neoinstitucional, se expone el marco ADI, el cual constituye un grupo de micro
conceptos con los que se consideran aquellos elementos indispensables para estudiar
las instituciones, los cuales serán abordados más adelante durante la integración del
análisis de caso. Esta herramienta teórica y metodológica, propia del neoinstitucio-
nalismo, permite la “comprensión de situaciones sociales complejas, dividiéndolas en
conjuntos manejables de actividades prácticas” (Polsky & Ostrom, 1999: 7). Permite a

12
Relación entre reglas formales e informales en la gestión de conflictos organizativos

los políticos y académicos, interesados en los sistemas de participación ciudadana,


ver cómo los individuos resuelven problemas modificando simultáneamente las re-
glas en varios niveles de acción (Ostrom, 2005: 29). Este recurso es útil para descubrir
cómo las relaciones informales posibilitan la creación de arreglos formales y cómo a
partir de la institucionalidad formal se presentan situaciones en las que se imponen
prácticas informales que logran legitimar las acciones que emprende una comunidad
(Benedetti, 2017: 143).

Metodología
Como ya se mencionó, la construcción del marco ADI se realiza a partir del estudio de
un caso particular. Si bien el municipio de Ituango cuenta con 119 JAC activas ante la
Dirección de Organismos Comunales de la Gobernación de Antioquia, la elección de
la vereda se hace atendiendo, en primer lugar, a un criterio de factibilidad que evalúa
las condiciones de seguridad que permiten llevar a buen término la investigación. En
segundo lugar, a un criterio de generalidad, pues, como se explicará más adelante, la
JAC El Amparo posee rasgos generales de ubicación y demografía muy similares a los
de un alto número de veredas del municipio de Ituango. Por último, atiende a un cri-
terio de legalidad, es decir, la JAC, efectivamente, cumple con los requisitos mínimos
legales de conformación ante la Gobernación de Antioquia.
El método de recolección de información primaria para el análisis de caso se hizo por
medio del acceso a documentos oficiales que incluyen registros, actas de conforma-
ción, etcétera. Se realizó observación directa y permanente del contexto del munici-
pio durante seis meses. Adicionalmente, se hizo un grupo focal que tuvo lugar en la
vereda El Amparo con tres de los miembros de la JAC: el presidente, la secretaria y
el conciliador N.° 2.4 Asimismo, se realizó una observación no participante en esce-
narios similares de otras veredas, lo cual contribuyó al enriquecimiento de la lectura
efectuada. A su vez, como fuentes secundarias se accedió a información de libros y
archivos digitales. Es importante aclarar que para ser consecuente con la estructura
de análisis que propone el marco ADI, la información recabada es el insumo para la
construcción de cada una de las categorías de análisis propuestas en el marco. Este
proceso posibilita presentar de una manera sistémica la información, acorde con la
estructura que propone la metodología utilizada.

Contexto del municipio


Ituango es un municipio situado al norte del departamento de Antioquia, fundado en
1844. Limita al Norte con el departamento de Córdoba y el municipio de Tarazá, al No-
roriente con el río Cauca; al Suroriente con Sabana Larga, al Sur con Peque y Dabeiba,

4 Los asistentes del grupo focal relataron su percepción de las condiciones biofísicas y sociopolíticas de la
vereda, la actual dinámica de trabajo de la Junta y el papel que la Comisión de Convivencia y Conciliación
asume a la hora de gestionar lo que en la investigación se entiende como conflicto organizativo.

13
CUADERNOS DE CIENCIAS POLÍTICAS · No. 9

y al Occidente con Mutatá. Tiene una extensión de 2347 km², siendo después de Urrao
el tercer municipio más extenso del Departamento. Está en el margen derecho de la
cordillera Occidental, ubicación que implica que una gran parte de su área (2112 km²)
esté situada en la reserva del Parque Nacional Natural Paramillo. Esta posición hace
que el municipio se caracterice por tener una topografía abrupta con terrenos predo-
minantemente escarpados. Cuenta con una población de 24592 habitantes, 5970 en
la zona urbana y 18622 en la zona rural. La división administrativa del municipio está
compuesta por tres corregimientos, cuatro centros poblados y ciento trece veredas
(Plan de Desarrollo, 2016).
Las actividades económicas son en su mayoría de sectores primarios como la agricultu-
ra, la minería de subsistencia, la silvicultura y la pesca. En el contexto departamental,
antes de la construcción de la represa de Hidroituango el municipio se caracterizaba
por ser una zona de poca inversión y con ineficiente tecnología. Actualmente, posee
un sistema precario de carreteras veredales que limita la conexión de los puntos de
producción y comercialización (Valencia, 2012). Aparte de sus dificultades para aumen-
tar la productividad y la expansión de los mercados internos, cuenta con un aparato
administrativo débil pues, al ser considerado un municipio de sexta categoría, su
margen de maniobra es reducido y su dependencia a la intervención departamental,
nacional e internacional es alta.
La ubicación del municipio, su configuración topográfica, el hecho de que sea una tierra
de trópico bajo, constituida por zonas boscosas y con un acceso precario, hace que sea
un eslabón clave para la siembra y comercialización de cultivos de uso ilícito, en los
que predomina la hoja de coca. Por esta razón, se han asentado estructuras ilegales
en el territorio que luchan por el control territorial, además de ejercer una función de
autoridad ante la ausencia estatal. La presencia de grupos armados como las FARC-EP
se ve desde hace treinta y cinco años, principalmente con los frentes 18 y 36. Además
hay una fuerte presencia del grupo paramilitar denominado “Los urabeños”, quienes
transitan por los municipios de frontera con Ituango, principalmente por el lado de
Córdoba y Peque.
Los enfrentamientos entre grupos armados al interior del municipio y la lucha frontal
del Estado por tomar el control han dejado un saldo total de 17673 víctimas, cifra que
representa el 73,5% del censo poblacional del municipio. Los combates entre los grupos
armados por el control del territorio y la bonanza de los cultivos ilegales han generado
grandes problemas sociales, al punto de ser calificado como uno de los territorios con
índice de calidad de vida más bajo en el Departamento y catalogado desde 1999 por
el Gobierno Nacional como una zona de riesgo extremo.

Estudio de caso en el marco ADI


Con el objetivo de identificar el tipo de relación que las instituciones formales e in-
formales tienen en la gestión de conflictos organizativos en un contexto de acción
comunal, se construye a continuación el marco ADI de la mano de dos textos: la obra
de Ostrom Understending Institucional Diversity (2005), en la que se asume el marco como

14
Relación entre reglas formales e informales en la gestión de conflictos organizativos

una alternativa para sintetizar los hallazgos de estudios de caso, y An Institutional Fra-
mework for Policy Analysis and Design (Polsky & Ostrom, 1999), trabajo en el que Ostrom y
Margaret Polski crean una ruta sistemática para el análisis y diseño de políticas basada
en esta teoría.
El marco se presenta como un mapa conceptual multinivel que proporciona un con-
junto de variables y criterios de análisis, que permiten interpretar de manera flexible
las dinámicas institucionales que se dan en marcos normativos formales e informales.
Esto es de gran relevancia, ya que contribuye al desafío que afrontan los teóricos ins-
titucionales al momento de entender la estructura de una situación y así seleccionar
suposiciones apropiadas sobre el comportamiento humano que se ajusten al tipo de
caso que se está analizando (Ostrom, 2005).
Inicialmente Ostrom reconoce que para la toma de decisiones los actores viven si-
tuaciones en las que asumen roles que los facultan y les proporcionan formas y he-
rramientas de control e información para emprender acciones con las cuales llegan
a resultados concretos. En este sentido, propone dividir el marco en elementos que
conforman recursos comunes, los cuales forman escenarios donde las instituciones
afectan e inciden en el comportamiento de los individuos; en estos escenarios se
conforman estructuras de interacción que se influencian entre sí y generan resultados
observables (Gráfico 1).

Gráfico 1. Esquema ADI. Fuente: Ostrom (2005: 53).

En el Gráfico 1 se observan los elementos que integran el marco. La primera estructura


a la que se debe hacer referencia es la Arena de acción que en el caso de la vereda El Am-
paro se materializa en su JAC, escenario o nivel focal donde tiene lugar la interacción
de los participantes y las situaciones de acción. Es aquí donde se define la política,
pregunta o problema a analizar. En este escenario de participación, los afiliados a la
Junta intervienen considerando alternativas de acción sobre diversos asuntos que
conlleven consecuencias para todos los implicados, encauzando sus esfuerzos hacia
un objetivo común.

15
CUADERNOS DE CIENCIAS POLÍTICAS · No. 9

La arena de acción está integrada por dos nodos: la situación de acción y los partici-
pantes; la primera hace referencia al “espacio social en el que los participantes con
diversas preferencias interactúan, intercambian bienes y servicios [y] resuelven pro-
blemas” (Ostrom, 2005: 53). Se da cuando dos o más participantes tienen la posibili-
dad de elegir entre un conjunto o más de posibles acciones que producen resultados
colectivamente para un asunto específico. En el caso que nos ocupa, interesa conocer
el espacio social en el que se decide sobre asuntos relacionados con los conflictos
organizativos.
A su vez, dependiendo de la situación de acción que se decida analizar se identifican
los participantes implicados, que en el caso de los conflictos de tipo organizativo son
todas las personas que cumplan el carácter de afiliados, aquellos que asuman algún
cargo de dignatario y aquellos dignatarios que funjan específicamente como concilia-
dores de convivencia. En la gestión de conflictos organizativos los participantes que se
encuentran en una determinada posición cuentan con la capacidad de elegir acciones
entre un conjunto de alternativas disponibles. La teoría propone que para hacer una
lectura integral sobre la forma en que los participantes valoran un hecho y procesan la
información necesaria para la selección de alternativas y la toma de decisiones, se debe
tener en cuenta el acceso a los recursos que tiene el participante, es decir, se deben
analizar factores como el capital, conocimiento, e influencia social (Ostrom, 2005: 82).
Al igual que los recursos, los participantes cuentan con diversos atributos. Depen-
diendo de cómo se configuren, estos pueden determinar cómo se desarrolla la gestión
de determinado conflicto por parte de la Comisión; el primero es el número de par-
ticipantes, ya que la cantidad puede alterar las decisiones. El segundo es el estatus
individual o grupal de los participantes; considerar un conjunto de individuos como
un actor compuesto implica asumir que estos tienen la intención de participar de una
manera coordinada en una acción colectiva. Adicionalmente, se deben tener en cuen-
ta las características atribuidas o adquiridas de cada individuo tales como la edad,
educación, género y experiencia, puesto que pueden ser influyentes para el proceso
de toma de decisión.
Para abordar conflictos que involucran a la organización se debe incluir en el análisis
a aquellos actores que son el foco del conflicto dentro de la arena de acción, es decir,
a los afiliados y a los dignatarios. De las decisiones que estos tomen y la forma como
ejerzan la acción comunal depende la aparición de conflictos que deben ser tramitados
por la Comisión. La caracterización de los afiliados se hace teniendo en cuenta rasgos
generales del conjunto de individuos; la Junta de El Amparo cuenta con 85 afiliados que
son mayores de 14 años y viven permanentemente en la vereda. La condición de afilia-
do se adquiere mediante un compromiso de palabra y se afianza con la participación
en las actividades que realiza la Junta en el territorio. En cuanto a los dignatarios de
la Junta, están activos once: el presidente, el vicepresidente, la secretaria, el tesorero,
tres encargados de las comisiones de trabajo, el fiscal y los tres conciliadores. Estos
se eligen de manera democrática cada cuatro años y ejercen su función de manera

16
Relación entre reglas formales e informales en la gestión de conflictos organizativos

autónoma; sin embargo, se debe destacar que el papel del presidente llega a ser par-
ticularmente importante, pues su opinión es frecuentemente consultada para la toma
de decisiones dentro de la Junta.
Al tratarse de un conflicto organizativo, el órgano de conciliación comunal se recono-
ce como actor clave y por esto requiere un análisis más juicioso, ya que la CCC es la
autoridad encargada de surtir una vía conciliatoria entre las partes cuando surja algún
tipo de conflicto que afecte el buen funcionamiento de la organización. La configura-
ción y características pueden variar según la arena de acción escogida; en el caso de
la vereda El Amparo, la Comisión está conformada por tres afiliados que ocupan el
cargo de conciliadores, a los que a partir de ahora nos referiremos como C1, C2 y C3,
y quienes actúan como un actor colectivo en asuntos de su competencia; es decir, las
decisiones tomadas deben ser concertadas y aceptadas por la mayoría.
En cuanto a los criterios de caracterización de los participantes, se resaltan aque-
llos que pudieron ser identificados en el grupo focal y en los documentos legales de
conformación de la JAC,5 como el hecho de que los tres son hombres, agricultores,
mayores de edad y todos asumieron el cargo en el año 2016. El C1 tiene 51 años, hace
seis vive en la vereda y, en cuanto a experiencia, ya había tenido la oportunidad de ser
conciliador en el período anterior. Por su parte, el C2 tiene 25 años, ha vivido toda su
vida en la vereda, y si bien no tiene experiencia en cargos anteriores, es importante
señalar que es el hijo del actual presidente de la Junta, quien además ha ocupado ese
cargo en otras ocasiones al igual que otras funciones en la misma. Por último, el C3
tiene 27 años, anteriormente no había ocupado ningún cargo, y vive hace doce años
en la vereda.
Continuando con la construcción de las categorías de análisis, Ostrom señala que
los participantes y la situación de acción interactúan en tanto se ven afectados por
variables exógenas. Estas variables pueden condicionar la aparición de ciertos arreglos
institucionales y, a su vez, limitan o motivan la interacción de los participantes en
torno a la gestión de conflictos organizativos. Están constituidas por condiciones biofísicas
o materiales, atributos de comunidad y reglas.
Las condiciones biofísicas hacen referencia al entorno en el que actúan los participan-
tes. En este caso, se ven inmersos en un territorio rural con características biofísicas
particulares que tienen gran influencia en el desempeño de sus funciones. La vereda
El Amparo está ubicada al Suroccidente, limita con las veredas Santa Ana, el Cedral,
El Bajo Inglés y Singo el Chorrón. Se encuentra a tres horas de la cabecera municipal,
dos en un trayecto por carretera veredal y una por camino de herradura o trocha.
Por otro lado, es una de las 25 veredas que conforman el área amortiguadora del Par-
que Nacional Natural Paramillo, propuestas para reserva campesina. Predominan en

5 Disponibles en el módulo Mercurio de la plataforma surco (Sistema unificado de registro comunal) de la


Gobernación de Antioquia (https://bit.ly/2NaYBIe).

17
CUADERNOS DE CIENCIAS POLÍTICAS · No. 9

ella los minifundios y la pequeña propiedad, entre un décimo y quince hectáreas. Su


territorio es escarpado y la ubicación de las viviendas hace que los habitantes de la
vereda se encuentren bastante dispersos.6 Su sistema productivo se sostiene dentro
del modelo tradicional basado en la producción agrícola y pecuaria, en gran parte para
el autoconsumo (maíz, frijol, café).
La presencia del conflicto armado en esta zona está asociada a su ubicación geográfica,
pues históricamente el Parque Natural Paramillo ha sido uno de los epicentros del
mismo. Al estar situada en el área amortiguadora del Parque, la vereda se convierte
en un corredor obligado para el paso de tropas, armamento y droga (Valencia, 2012).
Si bien en la vereda El Amparo no han sido tan fuertes las confrontaciones, en el año
2000 se registró un desplazamiento que forzó a las personas a salir de sus hogares
durante varias semanas.7 Adicionalmente, la vereda ha sido refugio para la migración
de pobladores de otras veredas que han tenido que salir por la presión de los grupos
armados al margen de la ley.8
Las JAC, no solo en Ituango sino en muchos municipios del país, se convirtieron en
una plataforma de disuasión para los grupos armados. Su arribo a las veredas, como
lo expone Jaramillo (2009):
[y] las demandas hacia la comunidad en términos de alimentos, recursos, manejo
de información, se tramitan ante el presidente de la junta pues su gran legitimi-
dad dentro de la vereda garantiza para los actores armados el conocimiento de su
presencia y la difusión de “manuales de convivencia” que deben aplicarse como
parte de sus estrategias de control sobre el territorio (2009: 240).

Esto mismo sucedió en El Amparo; sus habitantes narran que cuando los actores ha-
cían presencia en la vereda los obligaban a estar organizados y participar activamente
en las actividades que se realizaran en pro de la comunidad, como la construcción de
casas o el mantenimiento de los caminos.
La segunda variable exógena que tiene en cuenta el marco son los atributos de la comu-
nidad, y se describen como las capacidades físicas o conductuales que tiene un grupo
de personas para proveer un bien o servicio. En este se incluye la demografía y los
hábitos culturales visibles y compartidos que caracterizan a los habitantes de un mis-
mo territorio. El grado de afinidad entre los participantes también es importante para
ver la forma en la que estos se relacionan, es decir, qué tan cercanos son o si poseen
algún vínculo particular que los une. Otros atributos que pueden considerase son: el
grado de conocimiento de los participantes sobre estrategias de participación, los

6 Dato tomado de la cartografía social realizada por habitantes de la vereda con el acompañamiento de la
Agencia Nacional de Tierras (2017).
7 Dato suministrado en el grupo focal.
8 Dato suministrado por la secretaria de la Junta, quien llegó a la vereda como víctima de desplazamiento
hace doce años.

18
Relación entre reglas formales e informales en la gestión de conflictos organizativos

valores que consideran importantes, sus creencias y preferencias potenciales sobre


ciertas estrategias o modos de proceder, su opinión frente a la orientación de ciertos
objetivos y la forma en la que asumen los resultados obtenidos.
Como parte de los atributos de comunidad de la vereda cabe destacar el número de
habitantes que residen en ella. Según datos del Sisbén, está compuesta por 188 per-
sonas (111 hombres y 77 mujeres), las cuales conforman unas 45 familias. Se debe
subrayar que su bajo volumen poblacional y su alta dispersión afecta notablemente
la coordinación entre los distintos actores que conforman a su vez la JAC, al punto de
evidenciar poca comunicación para efectos de organización.
En cuanto a la Junta, sus dignatarios reconocen que las dinámicas de violencia que
se han dado en el municipio y en la vereda inciden en su funcionamiento, puesto
que su relación con los actores del conflicto ha modificado las relaciones y acciones
emprendidas al interior del organismo comunal, al punto que los afiliados reconocen
que ahora no trabajan de la misma manera como lo hacían antes y la disminución de
la presión armada ha dejado como resultado una Junta desarticulada que se reúne
esporádicamente para eventos muy específicos.
La CCC por su parte, es concebida como un organismo autónomo que tiene inde-
pendencia para decidir sobre situaciones que alteran la convivencia y la tranquilidad
de los habitantes de la vereda. Generalmente intervienen en casos relacionados con
linderos y deudas contraídas entre las personas de la comunidad y sus acciones no
llegan a afectar la calidad de un afiliado de la Junta. Al momento de la elección de los
conciliadores, las personas suelen fijarse en que el candidato sea respetuoso, tranqui-
lo y con buenas relaciones con sus vecinos. La experiencia personal de cada afiliado
frente a los demás postulados para asumir el rol de conciliador suele influir a la hora
de escoger a la persona más óptima para ocupar el cargo. Las personas solicitan la
intervención de esta Comisión en sus conflictos basándose en quiénes la integran,
su comportamiento en el territorio y la forma como han hecho su trabajo en la Junta.
Otro elemento condicionante en esta categoría es el contacto de la JAC con actores de
grado superior como los organismos estatales que incluyen a la Alcaldía municipal,
los organismos comunales de grado superior y las entidades encargadas de ejercer
inspección y vigilancia encarnadas en funcionarios de la Gobernación de Antioquia.
El vínculo de estos actores no ha sido muy estrecho, los cargos se han asumido sin
capacitación previa de estos actores y se han ejecutado atendiendo más a la intuición
y a la forma en que cada dignatario ha ejecutado sus acciones. Además, los estatutos
internos de la Junta, que hacen parte de una estrategia promovida por la dirección
de organismos comunales de la Gobernación de Antioquia, con la que se busca que
los afiliados rijan sus acciones de acuerdo con lo que estipula la Ley 743 de 2002 y
el Decreto 2350 de 2003, no son conocidos por el total de afiliados. Los dignatarios
resaltan que, si bien los estatutos de la Junta están en poder del presidente, nunca
se han detenido a leerlos y socializarlos debido a la complejidad y extensión de la
información que allí se consigna.

19
CUADERNOS DE CIENCIAS POLÍTICAS · No. 9

La tercera variable exógena que contempla el marco, clave para el objetivo del presente
texto, es aquella que hace referencia a las reglas. De acuerdo con Polsky y Ostrom (1999),
cuando se decide estudiar una situación particular, lo más conveniente es asumir que
las instituciones están temporalmente fijadas y que forman parte de la estructura de
la situación, más que de la solución en juego. La teoría propuesta invita a reconocer
que las reglas existentes se anidan en otro conjunto de reglas entre sí. Estas pueden
manifestarse en un nivel operativo, en un nivel de elección colectiva y en un nivel de
elección constitucional.
Las reglas que se dan en el nivel operativo influyen en las decisiones cotidianas,
cambian a un ritmo muy rápido y dependen de la discrecionalidad de cada individuo.
Las reglas en el nivel de la elección colectiva tienen un impacto en las actividades
operativas y en los resultados, y determinan además quién participa. Las reglas de
elección constitucional por su parte, son impuestas en un nivel mucho mayor, fijan la
situación de elección colectiva, su cambio es mucho más lento y requieren la aproba-
ción de actores de orden mayor. Su función es prescribir, vigilar y hacer cumplir que
las reglas de los otros dos niveles se den de la manera adecuada. Para identificar la
relación entre instituciones es pertinente observar los tres tipos de niveles, ya que
esto permitirá ver cómo se manifiestan las instituciones formales e informales en un
plano determinado (Ostrom, 2005).
El marco ADI propone una clasificación genérica de siete reglas; este paso es de suma
importancia para responder a la pregunta de investigación pues la caracterización es
una guía para el estudio e identificación de las instituciones en el análisis de caso.
El Gráfico 2 resume el tipo de reglas, bien sean formales o informales; a cada una de
ellas se le asigna un papel en la situación de acción seleccionada y llevada a cabo por
la CCC. La clasificación se fundamenta en la información suministrada en el grupo
focal y los datos encontrados durante la observación de escenarios similares en otras
veredas del municipio. Este hecho puede limitar la identificación de reglas informales
puesto que su carácter intermitente y dependiente del contexto requiere un proceso
de observación permanente.

Gráfico 2. Relación entre reglas en uso y elementos de la Arena de acción. Fuente: elaboración propia a partir
de Polsky & Ostrom (1999: 39).

20
Relación entre reglas formales e informales en la gestión de conflictos organizativos

1. Reglas de posición: Fijan el rol, el número y el tipo de participantes de la situa-


ción de acción. La institucionalidad formal estipula que el conjunto de roles que un
conciliador puede asumir depende de los cuatro procesos –conciliación, impugna-
ción, declarativo y disciplinario– que debe llevar a cabo según el caso. En la situación
concreta de la Junta, los tres conciliadores no asumen una diferencia entre los cuatro
procesos sugeridos por la norma y consideran que su misión debe basarse en solucionar
aquellas situaciones que alteran la convivencia, como por ejemplo, discusiones entre
vecinos a causa de los linderos que separan las fincas o malentendidos por deudas de
dinero, asuntos que, como ya se mencionó, tienen un carácter más comunitario que
organizativo. No obstante, son los únicos procesos a los que hacen alusión, lo cual
evidencia además que ellos no interfieren en asuntos eminentemente organizativos,
como la declaración de conductas de los afiliados que alteran el orden de la Junta o
la acción de los dignatarios.
2. Reglas de límite: Especifican el modo en que los participantes entran o salen de
las posiciones. La capacidad de un participante para abandonar una posición cons-
tituye un límite que los demás miembros del grupo tienen para controlar el poder.
Puede suceder que otros, ajenos a la situación de acción, tengan un control mayor o
menor sobre la decisión; en estos casos se puede determinar si hay alguna presión de
algún actor externo, bien sea alguien de la comunidad, un grupo armado o la Alcaldía
del municipio. La acción de la Comisión tiene el mismo período de duración de los
otros organismos, cuatro años. Se supone que ellos deberían cumplir el período, sin
embargo, las variables exógenas de la vereda pueden ser factores que condicionen el
término del mismo.
En la vereda El Amparo, según las prácticas tradicionales de la Junta, los conciliadores
tienen el poder de decidir sobre dos situaciones que consideran de su competencia:
asuntos de linderos en los que deciden sobre la cantidad de tierra que le pertenece
o no a un habitante de la vereda y asuntos relacionados con discusiones acerca de
deudas monetarias. Vale aclarar que la intervención de la Comisión en alguno de estos
dos asuntos se hace siempre y cuando su presencia haya sido solicitada por alguno de
los implicados. En estas situaciones la Comisión toma la decisión que considera más
pertinente mediante unanimidad; en caso de no haber acuerdo, se procede a decidir
mediante el voto para hacer efectiva la decisión.
3. Regla de autoridad: Son complementarias a las reglas de límite; precisan las accio-
nes que pueden tomar los participantes en posiciones determinadas, e influyen en el
poder total que se crea en las situaciones de acción y en la distribución de dicho poder.
En contextos de conflicto armado donde la presencia de actores externos que velan
por el buen funcionamiento de la Junta es latente, esta regla es de suma importan-
cia ya que la autoridad de los conciliadores, tal como lo narran los miembros de la
vereda, llega a un límite. Si alguna de las partes que forman un conflicto no quiere
ceder después de haber intervenido la Comisión, las mismas personas –no nece-
sariamente los conciliadores– se encargan de buscar ayuda externa que obligue a

21
CUADERNOS DE CIENCIAS POLÍTICAS · No. 9

los implicados a cumplir el dictamen de la Comisión.9 Es decir, la autoridad de la


Comisión en la solución de conflictos de este tipo está condicionada por el grado de
legitimidad que tenga la decisión tomada por la Comisión; si las partes implicadas
no están a favor del fallo se desacata su orden o recomendación y generalmente se
busca la opinión de un tercero.
4. Reglas de agregación: Determinan el proceso de toma de decisión en una situación
de acción. Las reglas de agregación pueden ser de tres tipos: no simétricas, simétricas
y carentes de reglas de agregación. La primera hace referencia a la forma diferencial en
la que se asigna a los participantes gestionar una situación de acción, dependiendo
de alguna decisión que se adoptará en algún punto de un proceso de decisión. La se-
gunda asigna el control conjunto sobre una acción a varios participantes que están de
acuerdo con la decisión de modo que todos son tratados de la misma forma y tienen
las mismas facultades; por ejemplo, la unanimidad. La tercera se presenta cuando la
decisión depende de más de un participante; en esta existe la posibilidad de no llegar
a un acuerdo, por lo cual se debe especificar qué pasaría si no se llega a un acuerdo
en la acción propuesta.
El número de conciliadores para conformar la Comisión se sugiere de forma estratégica
en los estatutos para que la decisión pueda darse de tal forma que, en caso de existir
un desacuerdo entre los conciliadores, se pueda votar por mayoría. En el estudio de
caso se hace evidente que la mayoría de decisiones se toman de manera simétrica. Si
bien se asignan tareas para la tramitación de los casos, los tres conciliadores deben
estar unánimemente de acuerdo para tomar una decisión que tenga que ver con los
asuntos arriba mencionados.
5. Reglas de alcance: Especifican la jurisdicción de los resultados; esto es, las deci-
siones tomadas por el órgano conciliador solo son válidas para quienes pertenezcan
al territorio en cuestión. Opera una regla de alcance si se identifica que un objetivo
es un resultado. Cada proceso definido por la norma tiene un objetivo específico; con
los cuatro tipos de procesos estipulados en la norma se pretende que los conciliado-
res logren un control sobre asuntos de disciplina entre los miembros, conciliación de
conflictos y buen ejercicio de las funciones de sus afiliados. La presencia de este tipo
de regla no es tan clara en las prescripciones informales que se manifiestan entre los
miembros de la Comisión de El Amparo, pues las acciones emprendidas por ellos no
se justifican en un objetivo sino más bien en circunstancias específicas. Esto es posible
afirmarlo ya que los conciliadores no se reconocen a sí mismos como garantes de la
convivencia y la armonía en la vereda sino más bien como prestadores de un servicio
de mediación de conflictos, que ejecutan en caso de que se les solicite.

9 En el grupo focal se hace alusión a este hecho explícitamente en el caso de una discusión entre vecinos
por linderos entre las fincas, que según el demandante estaban mal demarcados.

22
Relación entre reglas formales e informales en la gestión de conflictos organizativos

6. Regla de información: Con esta tipificación se asigna la obligación, permiso o pro-


hibición de comunicarse en posiciones de determinados nodos de decisión, y posibilita
además establecer el lenguaje y la forma en la que la comunicación tendrá lugar. Con
la regla de información se determina primero el flujo de la información; segundo, su
frecuencia y precisión, y, por último, el objeto de la comunicación.
Siguiendo los lineamientos que proponen las entidades reguladoras de la acción comu-
nal, las CCC deben manejar un protocolo de información con cada uno de los procesos
llevados a cabo, los cuales, en caso de ser necesario, deberán escalar al organismo de
grado superior. Al no darse el proceso de esa manera la información tiene un trata-
miento distinto; los conciliadores se encargan de obtener la información en algunos
de los dos tipos de conflicto que desean gestionar, atendiendo a la discrecionalidad.
En caso de ser varias las partes involucradas cada uno se asigna un rol para llegar a los
implicados y, una vez cumplido este paso, registran la información que suministraron
las partes. Los datos obtenidos en el proceso se consignan en un formato escrito al
que nadie más tiene acceso y de ser necesario mandan una notificación escrita al pro-
cesado para comunicarle su decisión. Según los conciliadores, este tipo de procesos
no son compartidos generalmente con otro tipo de organismo o dignatario, a menos
que lo soliciten directamente con la Comisión.
7. Reglas de pago: Determinan el costo y definen los beneficios de cumplir con dife-
rentes tipos de reglas en la situación de acción. La materialización de las reglas de pago
en el plano informal no es fácilmente identificable en el caso estudiado, no obstante,
se infiere que quien recibe la infracción, o en su defecto, el dictamen menos favorable
de una decisión, debe asumir el costo de la intervención del organismo comunal, acatar
su fallo o asumir las consecuencias de no hacerlo que pueden materializarse en una
posible coerción de un actor externo. De igual forma, los beneficios de la intervención
pueden favorecer a uno u otro implicado al que se conceda la razón. Esto no quiere
decir que siempre que haya un inconveniente los conciliadores apelen al recurso de
intervención externa, simplemente es una alternativa de acción que tienen a la mano,
la cual busca hacer efectivas las decisiones que toma la autoridad competente, en
este caso la CCC.
La CCC no interviene sobre procesos organizativos o sobre el estado de afiliación
de los miembros, sin embargo, las decisiones tomadas en los asuntos en los que
sí intervienen han llegado a afectar la participación de las personas como afiliados
en la Junta, al punto de manifestar que las decisiones tomadas por la Comisión han
generado malestar en los implicados. En cuanto a los pagos, según la norma el único
beneficio que tiene participar como mediador en situaciones de este tipo es el de la
satisfacción personal y el beneficio colectivo que su gestión puede traer al ambiente
pacífico y de convivencia en la vereda. No es posible determinar con exactitud que así
suceda, pues no existe en este trabajo una manera de comprobar que las decisiones
tomadas por los conciliadores en estos dos aspectos no beneficien indirectamente
a los dignatarios. Sin embargo, los costos de intervenir pueden ser bastante altos

23
CUADERNOS DE CIENCIAS POLÍTICAS · No. 9

para el conciliador, pues como se mencionó anteriormente, del desempeño de sus


funciones depende su prestigio ante la comunidad y de no verse acatado su veredicto
por inconformidad de los implicados se pueden generar situaciones inmanejables,
en las que la Comisión tiene poco margen de maniobra, y es necesario por lo tanto
acudir a otras instancias estatales o actores externos, lo cual puede afectar el am-
biente organizativo de la Junta.

Integración del análisis y conclusiones


El empleo de una herramienta cualitativa como el marco ADI ha sido útil para relacionar
categorías de análisis que se convierten en elementos integradores durante la creación
y ejecución de reglas formales e informales. Al integrar cada una de las variables del
marco se identifica la manera como los elementos que conforman la arena de acción
–participantes y situación de acción– interactúan, en tanto se ven afectadas por varia-
bles exógenas, lo cual arroja resultados que afectan o modifican el comportamiento
de cada categoría (Benedetti, 2017: 144).
El ejercicio anterior brinda un panorama en el que se visibiliza cómo desde la acción
comunal los individuos se unen e interactúan para resolver dilemas colectivos en
medio de un contexto marcado por el conflicto armado y la precaria intervención de
los actores gubernamentales. En ella los participantes toman decisiones a partir de
información incompleta sobre el conjunto de acciones disponibles, lo cual condiciona
el pleno conocimiento de alternativas de acción que se proponen para cada proceso a
partir de la regla formal, y en consecuencia aparecen expresiones de reglas informales
que se gestan gracias a la interacción y la relación del participante y de ellos con su
contexto. La adaptación de reglas informales que se ajustan a las necesidades de la
vereda y a las capacidades de quienes las ejecutan, ha hecho que los participantes –en
este caso los conciliadores– asuman roles de mediación en conflictos comunitarios
para los que no se encuentran facultados, pero que según sus criterios son de su com-
petencia, interviniendo de una manera intuitiva y con un protocolo informal.
Como es posible notar en el caso de la vereda El Amparo, la aparición de instituciones
informales en esferas de acción comunitaria se puede ver motivada por hechos muy
diversos, tales como el desconocimiento de la regla formal, las complicaciones en su
entendimiento colectivo o, incluso, la desaprobación de reglas formales al no pare-
cer adecuadas para determinada situación, lo que da paso a la adaptación parcial de
reglas informales con las cuales los participantes procuran dar solución a conflictos y
necesidades que surgen al interior de la comunidad.
Este ejercicio devela que los arreglos institucionales que se dan en escenarios de acción
comunal como las JAC, donde la intervención gubernamental se ha dado de manera
parcial, son el resultado de la interacción de actores que toman decisiones acordes
con el conocimiento y la capacidad que poseen para hacerlo. Los tipos de reglas que

24
Relación entre reglas formales e informales en la gestión de conflictos organizativos

se usan para tramitar este tipo de situaciones de acción determinan los mecanismos
de coordinación y toma de decisiones por parte de los implicados; así, de una acción
asertiva depende la legitimidad de la decisión y la no injerencia de actores externos.
Las instituciones, al menos en el caso estudiado, suelen utilizarse de manera comple-
mentaria en la ejecución de acciones u objetivos concretos. Por un lado, la presencia
de reglas formales en la gestión de este tipo de situaciones de acción se hace visible
en aquellos casos donde se especifican las posiciones y los límites de quien ocupa
el cargo. Se acatan especialmente las prescripciones formales que hacen referencia a
características de edad, el número de individuos que deben conformar la Comisión,
la duración del cargo y las especificaciones de su carácter de actor colectivo. En los
procesos conciliatorios los participantes acuden a reglas formales, que son usadas
como un mecanismo legitimador que dota de autoridad a la acción de la CCC, a pesar
de que esta no se siga con los protocolos sugeridos por la norma, y usan reglas infor-
males cuando se hace necesario ampliar las posibilidades de acción para ajustar sus
capacidades, para de esta manera dar respuesta a las necesidades y demandas que
hacen los habitantes del territorio.

Referencias
Benedetti, Álvaro (2017). El marco de análisis y desarrollo institucional (IAD), una herra-
mienta de análisis de políticas públicas. Estudio del caso Agro Ingreso Seguro. Estudios
Políticos, núm. 50. DOI: 10.17533/udea.espo.n50a08
Cámara de Comercio de Medellín para Antioquia (2015). Perfil socioeconómico de la subregión del
Norte [archivo pdf]. Medellín, Colombia. Recuperado de: https://bit.ly/2Rv6M0h
Congreso de Colombia (2002, junio 5). Ley 743 de 2002, por la cual se desarrolla el artículo 38 de
la Constitución Política de Colombia en lo referente a los organismos de acción comunal [Título II].
Bogotá, Colombia: Diario Oficial N.° 44.826. Recuperado de: https://bit.ly/2QdHhDZ
Constitución Política de Colombia [Const.] (1991). Artículo 38 [en línea]. Bogotá, Colom-
bia: Congreso de la República. Recuperado de: https://bit.ly/2E13Ox2
Coser, Lewis A. (1961). Las funciones del conflicto social. México: Fondo de Cultura Económica.
Departamento Nacional de Planeación (2010, mayo 10). Política nacional para el fortalecimien-
to de los organismos de acción comunal, documento Conpes 3661 [archivo pdf]. Bogotá, Co-
lombia: Imprenta Nacional. Recuperado de: https://bit.ly/2KSq2lK
Eslava, Adolfo (2011). El juego de las políticas públicas: reglas y decisiones sociales. Medellín, Co-
lombia: Fondo Editorial Universidad EAFIT.
Flórez Osorno, Giovanni (2015). Hacia una educación para la gestión territorial. Estrategias de for-
talecimiento de las juntas de acción comunal de la zona de influencia del proyecto hidroeléctrico Ituango
(tesis de especialización). Universidad San Buenaventura, Medellín, Colombia. Recu-
perado de: https://bit.ly/2Ueao8N
Jaramillo Gómez, Olga Elena (2009). El ejercicio del poder en las juntas de acción comunal rurales:
el caso del municipio de Sonsón, Antioquia (tesis de maestría). Pontificia Universidad Javeria-
na, Bogotá, Colombia. Recuperado de: https://bit.ly/2BTWv8p

25
CUADERNOS DE CIENCIAS POLÍTICAS · No. 9

Ministerio del Interior (2014). herramienta 3: manual de conciliación comunal. Para jugar un papel
activo en la construcción de una Colombia en Paz [archivo pdf]. Bogotá, Colombia: Imprenta
Nacional. Recuperado de: https://bit.ly/2E0jqAp
Municipio de Ituango (2016). Plan de desarrollo “Todos contamos para el cambio” en la construcción
de paz y reconciliación, 2016-2019 [en línea]. Ituango, Colombia: Alcaldía municipal. Recu-
perado de: https://bit.ly/2FZDFkz
North, Douglas (1993). Instituciones, cambio institucional y cambio económico. México: Fondo de
Cultura Económica.
Ostrom, Elinor (1990). El gobierno de los bienes comunes. La evolución de las instituciones
de acción colectiva [e-Book]. México: Fondo de Cultura Económica. Recuperado de: https://
bit.ly/2Q9bzI2
Ostrom, Elinor (2005). Understending Institucional Diversity. Estados Unidos: Princeton Uni-
versity Press.
Polsky, Margaret M. & Elinor Ostrom (1999). An Institutional Framework for Policy Analysis and
Design [document de Word]. Bloomington, Estados Unidos: Indiana University. Recu-
perado de: https://bit.ly/2KQTbjJ
Presidencia de la República de Colombia (2003, agosto 20). Constitución de Organismos Co-
munales. Decreto 2350. Diario Oficial N.° 45.287. Bogotá, Colombia. Recuperado de: ht-
tps://bit.ly/2BPO2Do
Valencia, Luis Emiro (2010). Hacia la modernización orgánica y el fortalecimiento demo-
crático de la organización comunal en Colombia. Administración & Desarrollo, vol. 38, núm.
52, enero-diciembre. Recuperado de: https://bit.ly/2B1GoEn
Valencia Sepúlveda, Catalina (2012). La reconquista de Ituango: un reto en seguridad y de-
fensa nacional del Estado colombiano. Analecta Política, vol. 2, núm. 3, julio-diciembre.
Recuperado de: https://bit.ly/2EgDNdw

26

También podría gustarte