Introducción al Derecho Prof.
: Virginia Camargo
El Estado y sus elementos
El Estado existe cuando en un territorio determinado se organiza jurídicamente una población sometida a la autoridad
o poder de un gobierno.
Los elementos del Estado son: el territorio, la población y el poder estatal.
Territorio del Estado
El territorio del Estado es una porción definida de la tierra sujeta a soberanía. No se concibe el Estado desprovisto de
territorio: La característica esencial del Estado es la de ser un sujeto de derecho internacional que tiene base territorial.
Esto diferencia al Estado de otros sujetos, como las organizaciones internacionales, por ejemplo, la ONU que son
también sujetos derecho internacional, pero carecen de una base territorial propia. Es que el Estado, como el nombre lo
indica, aparece cuando una comunidad humana se asienta en un territorio, cuando la tribu nómada se hace sedentaria.
El Estado tiene sobre su territorio un derecho que sea llamado de “soberanía territorial” expresión que designa el
derecho de todo Estado al goce pleno del territorio propio y excluir de el la intervención y la acción de los demás
Estados.
Se a evolucionado con respecto a la concepción misma del territorio. Tradicionalmente se consideraba que el territorio
era una parte de la superficie terrestre dónde actúa o está situado el Estado. Hoy se considera el territorio desde un
ángulo tridimensional pues éste se extiende en profundidad incluyendo los recursos minerales del subsuelo y en altura,
pues todos los Estados consideran que está sometido a su soberanía el espacio aéreo que se extiende sobre su territorio.
Además del territorio terrestre propiamente dicho, forman parte del territorio del Estado las aguas interiores, o sea los
ríos, los puertos, bahías y golfos y más allá de estos, el mar territorial. Esta es una zona del mar adyacente de las costas,
de no más de 12 millas de ancho donde se extiende la soberanía del Estado rivereño.
El mar territorial es parte del territorio del Estado, constituye el “territorio sumergido del Estado” aunque existe el
derecho de libre pasaje inocente para los barcos de todas las banderas. Más allá de los límites de las 12 y hasta las 200
millas se encuentra la zona económica exclusiva, que no es territorio del Estado, dado que existe en ella libertad plena
de navegación para todos los Estados. Sin embargo, en esta zona hasta las 200 millas el Estado rivereño tiene derechos
de soberanía para la exploración y explotación de los recursos naturales.
Población del Estado
La población es el elemento humano del Estado. Durante algún tiempo se pretendió en el campo de la doctrina que era
necesario que ese elemento humano reuniera determinadas condiciones y tuviera cierta homogeneidad.
Según la teoría de las nacionalidades todo Estado debe corresponder a una nación y recíprocamente toda nación debe
encontrar su expresión en la forma política del Estado. Aunque ciertamente, no existe una calificación o condición
determinada a los individuos que componen el Estado, y para constituir a este último basta con que exista una
colectividad humana, un grupo de personas que han alcanzado cierto grado de civilización, cualquiera sea su raza o
nacionalidad.
El poder del Estado
Todos los Estados poseen un gobierno o una autoridad, que está provista de los medios de acción necesarios para
aplicar y hacer cumplir el régimen jurídico del Estado e incluso imponer la sanción coactiva prevista para el caso de
violación de las normas jurídicas.
El poder del Estado puede ser considerado de 2 puntos de vista el interno y externo.
Desde el punto de vista interno el poder etático presenta varias características propias a la asociación de personas que
componen el Estado.
Introducción al Derecho Prof.: Virginia Camargo
La primera de ellas es que el poder del Estado es total, esto es, alcanza a todos los individuos que se encuentran dentro
de su territorio.
El segundo lugar el sometimiento a este poder no es voluntario sino forzoso, rasgo que lo diferencia de otras
asociaciones de personas aun cuando tengan base territorial como una iglesia, por ejemplo.
La tercera característica derivada de las anteriores, es que poder del Estado es ineludible.
La cuarta característica del poder del Estado, es la supremacía de dicho poder a nivel interno, lo que significa que está
por encima de todos los demás órdenes jurídicos internos que existen en su territorio. Estos órdenes, como por ejemplo
los que componen las distintas asociaciones, están reglamentados y limitados por el poder del Estado.
De modo que la característica fundamental del Estado desde el punto de vista interno radica en que es la asociación que
tiene más fuerza, la que ordena y reglamenta las actividades de todos los individuos y asociaciones, o sea, de todas las
personas jurídicas o físicas que se encuentra dentro de el.
Soberanía del Estado
Algunos autores prefieren hablar de soberanía del Estado, en vez de poder etático. Sin embargo, no son palabras
sinónimas, porque poder es un sustantivo en tanto que soberanía, del punto de vista gramatical, es un adjetivo de
carácter comparativo que describe la calidad, el modo de ser de un poder: aquel que no reconoce otro por encima, es
superior a todos los demás que están por debajo de el.
La noción de soberanía tampoco reconoce otro poder colocado en el mismo plano y en concurrencia con él y rechaza
toda la reglamentación o limitación jurídica. Esto es cierto en la esfera interna dónde la autoridad del Estado es
suprema, está por encima de todos, y no existe un centro de poder en el mismo plano o en competencia con el Estado.
Este posee lo que se ha llamado la potestad absoluta de gobierno o la máxima potestad de gobierno.
Pero no sucede lo mismo en el plano internacional. La realidad internacional nos muestra que los Estados no se
consideran ni admiten estar en relación de subordinación con respecto a los demás Estados, sino que todos ellos se
reconocen como recíprocamente iguales en derecho y coordinados entre sí. Este hecho es inconciliable con la
concepción de soberanía como poder absoluto que no admite reglamentación jurídica ni otro poder rival en
concurrencia.
Por eso el derecho internacional nos ofrece una noción más limitada de soberanía: lo que la Carta de las Naciones
Unidas llama “el principio de igualdad soberana de todos sus miembros”
No sería posible concebir que todos los Estados se considerarán en un mismo plano desde el punto de vista del derecho
y que todos ellos se reconocerán como recíprocamente iguales y coordinados entre sí, si no existiera un ordenamiento
jurídico por encima de todos ellos disponiendo que se han de considerar iguales y prohibiendo la intervención de cada
Estado en la esfera del otro. Este ordenamiento jurídico es el Derecho Internacional que fija fronteras y establece las
esferas de competencia, la órbita propia de cada uno de estos Estados, que rige las relaciones recíprocas y señala a cada
uno lo que puede hacer, que delimita el dominio propio y prohíbe toda intervención en el ajeno.
Existe pues un Derecho Internacional que coloca a todos los Estados en un plano de igualdad jurídica. Dado que hay un
orden jurídico que obliga a los Estados, del punto de vista internacional.
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Fines del Estado
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