0% encontró este documento útil (0 votos)
34 vistas3 páginas

Freud y la Antropología Cultural

Cargado por

Sofía C Ll
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
34 vistas3 páginas

Freud y la Antropología Cultural

Cargado por

Sofía C Ll
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

FREUD,

EL PSICOANÁLISIS COMO CRÍTICA DE LA CULTURA OCCIDENTAL

El psicoanálisis se ha constituido como uno de los puntos de referencia de la cultura occidental.


El utillaje desarrollado por Freud no sólo ha sido capaz de funcionar como terapia, a ello se ha
unido el que ha sido capaz de descubrir determinadas estructuras de dominio y de represión que
afectan al todo social. Es por ello que Freud ocupe un lugar central para entender la mentalidad
contemporánea. No en vano, junto con Nietzsche y Marx ha sido considerado uno de los
filósofos de la sospecha.1 Ha sido un de esos personajes que ha sabido mirar por debajo de las
apariencias y encontrar la clave de numeroso comportamientos individuales y colectivos, que ha
pesar de ser tradicionales y aceptados, no por ello dejan de ser un tipo especial de
comportamiento patógeno.

PUNTOS BÁSICOS DE LA TEORÍA FREUDIANA.

El psicoanálisis ha sido motivo de numerosos estudios y formulaciones. Por ello, nos hemos
encontrado con numerosas versiones de esta forma de entender al hombre y la sociedad. Si se
hubiese de hacer un resumen, se podría centralizar en cuatro puntos básicos que identifican al
psicoanálisis un método de definición de una forma de entender la mente.

- Aplicación estricta del principio determinista. Esta se aplica dentro del ámbito mental.
Para Freud, cuestiones dejadas de lado como los lapsos lingüísticos, los sueños o los actos
fallidos están determinados por causas mentales ocultas. En lo que se dice o se hace no hay
nada casual, siempre hay una causa mental en todo. En este sentido, se asemeja a Marx en la
cuestión determinista, aunque difieren en cuanto a al base de esa determinación.
- Postulación de los estados mentales inconscientes. No son cuestiones simplemente
almacenadas en la memoria, ese lo define Freud como el preconsciente, es decir, aquello
que puede llegar en cualquier momento a ser consciente. El genuino inconsciente es todo
aquello que en absoluto puede pasar al plano consciente. Sus estudios sobre la histeria en
los que utilizaba la hipnosis le llevaron a ver como los pacientes olvidaban en la conciencia
sentimientos que sólo aparecían en la hipnosis. Se rompía la identificación entre la
conciencia y lo psíquico. Entraba en juego un nuevo elemento al margen de la
conciencia. Este inconsciente es de naturaleza dinámica, ya que ejerce presiones e
influencias sobre las personas, obliga a hacer cosas que ni el mismo sujeto puede llegar
a explicarse.2 Este inconsciente no es un elemento alternativo al cuerpo, sino que tiene una
base fisiológica, aunque Freud no llegó nunca a estudiarla. Una idea asociada al
inconsciente es la estructuración de la personalidad. Esta estructura es desarrollada por
Freud para explicar la mete sana y, sobre todo, aclarar la forma en que aparece la
enfermedad mental. Por un lado, aparece el id-ello constituido por nuestros instintos más
básicos. Es parte esencial de nuestra naturaleza y desarrolla tanto elementos y deseos
eróticos como agresivos. Freud los caracteriza como Eros y Thanatos. Busca la satisfacción
inmediata de los placeres y responde al principio del placer. En una primera etapa el sujeto
desarrolla el ego-yo. Este es un elemento que funciona por el principio de realidad y que se
halla más atento a canalizar e incluso someter las pulsiones del id-ello. Por último, se

1
Así debe tratarse a estos autores. Marx se estudiará en el tercer trimestre, pero los otros dos sirven ahora para ver
cómo arrojan esa sospecha sobre lo que se había venido considerando como clave del ser humano, la razón en
cualquiera de sus versiones. Frente a las visiones anteriores donde el ser humano se definía por esa facultad especial y
el uso que debía hacer de ella, tanto Nietzsche como Freud ven a la naturaleza humana como algo oscuro y misterioso
que escapa a nuestro control. Ya no hay posibilidad de poder conducirnos racionalmente como pretendían Platón,
Aristóteles o S. Agustín. Ahora, potencias instintivas a las que no tenemos acceso son las que están detrás de nuestras
reacciones. De ahí el título de filósofos de la sospecha.
2
Esto es lo que se apuntaba en la nota anterior. Ya no hay posibilidad de definirnos ni a nosotros ni a nuestra
conducta. Su base y motivación se encuentra en una zona de nuestra mente a la que no tenemos acceso pero que no
por ello deja de influir en nosotros. Se introduce un matiz inexplicable en el ser humano. El mismo pasa a ser un
misterio para sí mismo y sólo el análisis del terapeuta se puede llevar a esas zonas oscuras de sí mismo

IES PRÍNCIPE FELIPE. 1


DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA. CURSO 2024-25
desarrolla el lado moral. Las reglas éticas se interiorizan y forman el superego-superyo3.
Este viene marcado por la cultura y se presenta como algo extraño y represor al individuo.
Funciona por el principio de perfección que interna una adecuación completa de la acción
del individuo a las normas morales.
- Teoría histórica del carácter humano individual. Parte de Bauer y en el estudio de la
influencia posterior de experiencias traumáticas olvidadas en apariencia. El psicoanálisis
generaliza esta cuestión y da una importancia decisiva a la niñez en la vida adulta. Sobre
todo, es clave el desarrollo de la sexualidad y de las distintas partes a las que este placer se
asocia. El bienestar depende de la armonía y equilibrio de las partes de la mente. Al mismo
tiempo el medio debe dejar un resquicio para que este equilibrio sea posible. En caso de
desorden la neurosis puede ser provocada tanto por un medio hostil como por un desajuste
interior.

EL ALTO PRECIO DE LA CIVILIZACIÓN.


Todos los elementos propios de la cultura y especialmente la moral y la religión, son necesarios
para evitar el enfrentamiento del individuo con la comunidad. Se trata de presentar como
ilusoria la vida al margen de la sociedad. La felicidad pasa a ser la satisfacción de instintos, la
realización del principio de placer, cosa que está en contra y en pugna con el mundo entero. Esta
es una tarea, el de la felicidad, donde sólo caben satisfacciones parciales y cuya consecución
absoluta es imposible. Es una lucha perdida.
Aunque es el Eros el que fuerza las uniones familiares y desencadena el proceso civilizatorio, la
cultura siempre busca la aglutinación en unidades cada vez mayores, pero la familia no está
dispuesta a las renuncias amorosas. El proyecto cultural siempre impone la renuncia
individual4. Hay una tensión en el origen de la cultura entre lo que el individuo quiere y lo que
la cultura le fuerza a hacer. Freud ve una excesiva labor restrictiva en la cultura que ha
castigado cualquier forma de sexualidad que no se ajuste a la heterosexualidad monógama al
servicio de la reproducción. Cualquier otro tipo de relación sexual que no esté orientada en
beneficio del grupo, como es la reproducción que asegura la restitución de los individuos
perdidos para el colectivo, tiende a ser calificada de desviada a de sucia. Así puede presentar
desde una articulación legal objetiva que castigue la homosexualidad a una presión moral sobre
el individuo por satisfacciones parciales como la masturbación. Estas últimas pueden incluso ser
más efectivas que la represión legal pues trasladan al juez dentro del propio individuo, que ve en
su conducta placentera una desviación. Se produce una sublimación de esa carga erótica hacia
lazos cada vez más amplios entre los hombres, pero dejando siempre fuera algún grupo social
identificable sobre el que descargar tensiones.
EL MALESTAR EN LA CULTURA.
En la obra El Malestar en la Cultura (1930), Freud lleva a cabo un análisis del fenómeno
cultural, pero viendo en el un principio de incomodidad. Como ya se ha dicho el hecho de vivir
en grupo no es más que una imposición ajena al psiquismo humano. A partir de esta tesis Freud
sacude las conciencias occidentales y provoca todo un revuelo al llegar a terribles conclusiones
sobre lo que se consideraba definitorio del ser humano, la civilización. El interés de Freud por la
antropología y los procesos de socialización han sido denominados freudismo. Parte de la visión
enfrentada de individuo y sociedad, conflicto inevitable, como inevitable es la necesidad de
3
Aquí se ha de tener en cuenta la similitud y al mismo tiempo la diferencia con Nietzsche. Ambos coinciden en
criticar y analizar la cultura, la moral, las normas y la sociedad como algo en conflicto con los individuos y sus
intereses básicos. Por eso ambos acaban viendo a los demás como amenaza. La diferencia es que mientras que para
Nietzsche la solución es poética y artística en Freud si cabe una posibilidad de estructuración adecuada o al menos no
tan agresiva a partir de asumir los resultados de su práctica terapéutica.
4
Aquí está el precio de la civilización, el malestar en la cultura. La sociedad exige, a cambio de sus beneficios, que
son muchos, el sacrificio de lo individual. De ahí surgen todas las tensiones que llevadas al límite dan lugar a la
enfermedad mental. El ser humano está condenado a esta situación porque no puede sobrevivir solo, pero al mismo
tiempo se siente incómodo con los demás. Por ello la cultura es para Freud no sólo algo que caracteriza al ser humano
(recuérdese la caracterización como animal cultura que se deduce del impacto del evolucionismo) sino también la
fuente de sus desequilibrios particulares.

IES PRÍNCIPE FELIPE. 2


DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA. CURSO 2024-25
sujeción del individuo a lo social. La naturaleza presocial humana debe ser socializada, tarea
siempre laboriosa y desagradable.
Para evitar las tensiones con el mundo exterior caben varias posibilidades. Una es la
enajenación química que no consigue independizar de ese entorno agresivo. Otra es la
ascética, como pudiera ser el yoga, que lo que hacen es atacar el problema eliminando lo
pulsional, que es en definitiva la vida misma. Cabe la posibilidad del desplazamiento que
supone la creación artística, e incluso su goce, pero que está reservado a un número muy
limitado de personas.
Otra solución consiste en la creación de un mundo nuevo5. Aunque esta solución está
condenada al fracaso y en este sentido delirante, es compartida por mucha gente y general
fenómeno de la religión como neurosis o delirio colectivo. Supone, como se dijo más arriba, un
ahorro de la neurosis individual. Ahora bien, como tampoco es capaz de proporcionar la dicha
efectiva se opta por la sumisión incondicional y se pliega a los inescrutables designios del dios.
Las causas de la pena y desdicha para Freud son la tremenda potencia de la naturaleza, la
fragilidad de nuestro cuerpo y la insuficiencia de las normas que regulan los vínculos recíprocos
entre los hombres en la familia, el estado y la sociedad. La última es la más grave ya que
provoca la incomprensión frente al fenómeno y la constatación de que creamos algo inútil.
El elemento definitorio de la cultura es la sustitución del poder del individuo por el de la
comunidad que limita los placeres del primero con derecho y al mismo tiempo instituye la
justicia como la imposibilidad de que ningún individuo sea capaz de volver a su poder natural
por encima del de la comunidad. La cultura se define por una limitación de la libido y un uso de
esa fuerza para actividades útiles para la comunidad y que al mismo tiempo fortalecen los lazos
con ella.
El sentimiento de culpa o de pecado surge no sólo cuando se comete un acto malo, sino incluso
cuando de planea o se piensa. Este fenómeno evidencia la influencia de algo externo y ese algo
externo es la sensación de desvalimiento que se produce si se pierde la protección frente a otro
tipo de peligros. Este viene provocado desde el momento en que se interioriza la autoridad con
la aparición y constitución del superego-superyo. La conciencia moral supone la imposición
externa de la comunidad para renunciar a lo pulsional y una vez interiorizada se radicaliza y
exige una mayor renuncia.

5
Esta cuestión es clave para posibles comparaciones entre autores. Frente a la imagen tradicional clásica y cristiana,
que propugna una definición de lo humano a partir de elementos fuera de la realidad física (así hay que entender en
este contexto el concepto de alma), Freud los analiza como formas de escape de una realidad que lo único que hace es
generar ansiedad al ser humano. La religión, la moral aparecen entendidas de forma funcional en un doble sentido.
Por un lado, hacen que el individuo entienda o al menos de sentido a su vida y por otro justifican la superioridad de lo
comunitario para culpabilizar lo individual y en general todo lo placentero.

IES PRÍNCIPE FELIPE. 3


DEPARTAMENTO DE FILOSOFÍA. CURSO 2024-25

También podría gustarte