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Protección y Confianza en Dios

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SALMOS

91
 El que habita al abrigo de nuestro padre eterno, vivirá bajo la sombra
del Omnipotente"
 "Le diré, a nuestro padre eterno: Esperanza mía, y castillo mío; Mi
Dios, en quien confiaré"
 "Tú me librarás del lazo del cazador, de la peste destructora"
 "Con tus plumas me cubrirás, y debajo de tus alas estaré segura;
escudo y adarga es tu verdad"
 "No temeré el terror nocturno, ni saeta que vuele de día, ni
pestilencia que ande en oscuridad, ni mortandad que en medio del
día destruya"
 "Me levantaras con tus manos para que no tropiece con piedra
alguna"
 "Podré andar entre leones, entre monstruos y serpientes"
 "Yo lo pondré a salvo, fuera del alcance de todos, porque él me ama
y me conoce"
 "Cuando me llame, le contestaré; ¡yo mismo estaré contigo!"

Salmo 30

Te exaltaré, Señor, porque me levantaste, porque no dejaste que mis


enemigos se burlaran de mí.

2 Señor mi Dios, te pedí ayuda y me sanaste.

3 Tú, Señor, me sacaste del sepulcro; me hiciste revivir de entre los


muertos.

4 Canten al Señor, ustedes sus fieles; alaben su santo nombre.

5 Porque sólo un instante dura su enojo, pero toda una vida su bondad. Si
por la noche hay llanto, por la mañana habrá gritos de alegría.
6 Cuando me sentí segura, exclamé: «Jamás seré perturbada.»

7 Tú, Señor, en tu buena voluntad, me afirmaste en elevado baluarte; pero


escondiste tu rostro, y yo quedé confundido.

8 A ti clamo, Señor soberano; a ti me vuelvo suplicante.

9 ¿Qué ganas tú con que yo muera,[1] con que descienda yo al sepulcro?


¿Acaso el polvo te alabará o proclamará tu verdad?

10 Oye, Señor; compadécete de mí. ¡Sé tú, Señor, mi ayuda!

11 Convertiste mi lamento en danza; me quitaste la ropa de luto y me


vestiste de fiesta,

12 para que te cante y te glorifique, y no me quede callado. ¡Señor mi


Dios, siempre te daré gracias

SALMO 27
El SEÑOR es mi luz y mi salvación;
¿a quién temeré?
El SEÑOR es el baluarte de mi vida;
¿quién me asustará?
2
Cuando los malvados avanzan contra mí
para devorar mis carnes,
cuando mis enemigos y adversarios me atacan,
son ellos los que tropiezan y caen.
3
Aun cuando un ejército me asedie,
no temerá mi corazón;
aun cuando una guerra estalle contra mí,
yo mantendré la confianza.
4
Una sola cosa pido al SEÑOR
y es lo único que persigo:
habitar en la casa del SEÑOR
todos los días de mi vida,
para contemplar la hermosura del SEÑOR
y buscar orientación en su Templo.
5
Porque en el día de la aflicción
él me resguardará en su morada;
al amparo de su santuario me protegerá
y me pondrá en alto sobre una roca.
6
Me hará prevalecer
frente a los enemigos que me rodean;
en su santuario ofreceré alabanza
y cantaré y entonaré salmos al SEÑOR.
7
Oye, SEÑOR, mi voz cuando a ti clamo;
compadécete de mí y respóndeme.
8
El corazón me dice: «¡Busca su rostro!».[a]
Y yo, SEÑOR, tu rostro busco.
9
No escondas de mí tu rostro;
no rechaces, en tu enojo, a este siervo tuyo,
porque tú has sido mi ayuda.
No me desampares ni me abandones,
Dios de mi salvación.
10
Aunque mi padre y mi madre me abandonen,
el SEÑOR me acogerá.
11
Guíame, SEÑOR, por tu camino;
dirígeme por la senda de rectitud,
por causa de mis enemigos.
12
No me entregues al capricho de mis adversarios,
pues contra mí se levantan testigos falsos
que respiran violencia.
13
Pero de una cosa estoy seguro:
he de ver la bondad del SEÑOR
en esta tierra de los vivientes.
14
Pon tu esperanza en el SEÑOR;
cobra ánimo y ármate de valor,
¡pon tu esperanza en el SEÑOR!

SALMO 44
23
Despierta; ¿por qué duermes, Señor?
Despierta, no te alejes para siempre.
24
¿Por qué escondes tu rostro,
Y te olvidas de nuestra aflicción, y de la opresión nuestra?
25
Porque nuestra alma está agobiada hasta el polvo,
Y nuestro cuerpo está postrado hasta la tierra.
26
Levántate para ayudarnos,
Y redímenos por causa de tu misericordia.

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