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Leccion 17

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Serie fundamentada en el Libro de Proverbios.

- Decimoséptima Lección –

Obrar bien, para recibir el bien


1. Base Bíblica: Proverbios 10:17-32
2. Objetivos:
2.1. Que los concurrentes a la reunión comprendan la importancia de medir el alcance de
nuestras palabras cuando proferimos juicio contra algo o contra alguien, por el daño que
causamos y lo negativo que tal actitud desata.
2.2. Que los concurrentes a la reunión comprendan las consecuencias negativas que se
derivan en las dimensiones física y espiritual producto de obrar maldad.
2.3. Que los concurrentes a la reunión comprendan la importancia de aplicar principios de
sabiduría en todo lo que pensamos, decimos y hacemos.
3. Enseñanza Bíblica:
Un famoso dicho latinoamericano señala que "Por la maleta se conoce al viajero". Pero
aplicada a nuestra forma de expresarnos, debería decir: "Por lo que dices, se conoce quién
eres". Esa la razón por la que abordaremos, entre otros aspectos, la necesidad de ser
cuidadosos al decir algo, porque refleja lo que hay dentro nuestro.
Pero no es solo lo que decimos, sino también lo que hacemos. Nos acarrea bendición o
maldición. Por este motivo es importante hacer una permanente evaluación de todo cuanto
hay en nuestro ser.
3.1.- Medir el alcance de cuanto decimos, nos evita grandes dolores de cabeza (vv.18-
21)
Aun cuando muchas personas hablan por hablar, sin pensar y solo piensan cuando ya están
metidos en problemas, lo que decimos reviste en valor especial.
Para entenderlo es importante medir la fuerza que encierran las palabras. El contenido de lo
que hay en nuestro corazón (odio, rencor, entre otros) se reflejan en el contenido de lo que
expresamos (versículo 18), que puede ser también, calumnia o mentira. Lo que nos acarrea
problemas, entonces, es no medir el alcance de lo que decimos (versículo 19).
El justo por su parte, es cuidadoso con lo que dice (versículo 20) y sabe que cada palabra
edifica o destruye (versículo 21 a) Piense por un instante: decir cosas a la carrera, nos
acarrea problemas.
3.2. Una ley infalible del Reino de Dios: Si obras bien, te va bien; si obras mal, te va
mal (vv.23-25)
Si bien es cierto el pecado es inherente al ser humano, también lo es que la maldad toma
fuerza y se enquista en el corazón de algunas personas, las cuales se encuentran
cauterizadas en su conciencia y han llegado al endurecimiento de su corazón. El único que
conoce nuestro corazón es Dios mismo (versículos 23 b y 26)
La maldad acarrea maldición (versículo 24 a) por esa razón, mientras el cristiano
permanece sólido y crece, el malo se orienta a recibir las consecuencias de su maldad
(versículo 24). Recuerde siempre que el sabio es conocido por lo que dice. Sus palabras
construyen y por supuesto, tiene en cuenta si lo que dirá va a herir o estimular a alguien al
crecimiento (versículos 31, 32)
3.3. Obrar sabiamente nos encamina a las bendiciones
Los principios que conducen al éxito, y que encontramos reflejados en el libro de
Proverbios, deben aprenderse, asimilarse y –por supuesto—aplicarse en la cotidianidad. Si lo
hacemos, no cometeremos los mismos errores (versículo 17). Solo cuando andamos
conforme agrada al Señor (versículo 27) podemos tener la certeza de que estamos
caminando hacia el crecimiento personal y espiritual. Pero dar tales pasos, no es posible n
nuestras fuerzas sino en las de Dios quien nos fortalece y nos permite permanecer firmes
(versículos 29, 30)
Tenga siempre presente que Dios conoce nuestro corazón y nos bendice (versículo 24 b). Él
quiere lo mejor para nosotros, nos ayuda a colmar los anhelos. Sobre esta base, obrar
sabiamente nos permite mantenernos en bendición (versículo 26) lo que obliga que obremos
con diligencia y perseverancia.
Y aun cuando todo luzca ensombrecido, es posible—tomados de la mano de Dios—mirar el
futuro con esperanza (versículo 28). Jamás olvide que en Dios somos más que vencedores.
4. Preguntas para reflexionar
a.- ¿Qué encierra el contenido de lo que decimos?
b.- ¿Por qué razón el cristiano debe medir cuidadosamente todo cuanto dice?
c.- ¿Por qué afirmamos que nuestras palabras edifican o destruyen?
d.- ¿De dónde brotan la mentira, el engaño y las calumnias, y por qué razón?
e.- ¿Por qué afirmamos que en algunas personas la maldad ha llegado a cauterizar su
corazón?
f.- ¿Por qué la maldad acarrea maldición para las personas?
g.- ¿Por qué el sabio es conocido por lo que dice?
h.- ¿Qué debemos hacer con los principios que conducen al éxito?

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