En la logística inversa, se gestionan los productos desde el cliente de vuelta al
fabricante o puntos de recolección, y puede incluir varias fases. Los principales
procesos son:
1. Devoluciones de productos
Este proceso es uno de los pilares de la logística inversa y se refiere al retorno de
productos por parte de los consumidores a los minoristas o fabricantes. Las
devoluciones pueden deberse a diversas razones:
• Defectos del producto: El cliente devuelve un producto por defectos de
fábrica, mal funcionamiento o daños durante el transporte.
• Insatisfacción del cliente: El producto no cumple con las expectativas del
cliente, aunque esté en buen estado.
• Cambios o sustituciones: El cliente devuelve un producto porque desea
cambiarlo por otro modelo, talla o color.
• Devoluciones de productos en exceso: En la cadena B2B, los distribuidores
pueden devolver inventario no vendido a los fabricantes.
Desafíos:
• Costos elevados de transporte y almacenamiento.
• Procesos administrativos asociados a la gestión de inventarios.
• Reventa de productos devueltos, lo cual puede reducir el valor de la marca
si se percibe que los productos son de baja calidad.
2. Reacondicionamiento y reparación
Después de recibir los productos devueltos, el siguiente paso es evaluarlos para
determinar si pueden ser reacondicionados o reparados. Este proceso busca darle una
“segunda vida” al producto y puede incluir:
• Inspección y clasificación: Los productos se revisan para verificar el tipo de
daño o estado en que se encuentran. Se clasifica si el producto puede ser reparado,
reacondicionado o si necesita ser desechado.
• Reparación: En el caso de productos defectuosos, se realiza la reparación
necesaria para devolverlos a condiciones funcionales. Los productos electrónicos
son un ejemplo típico de esta categoría.
• Reacondicionamiento: Productos que, aunque no estén defectuosos,
requieren modificaciones estéticas o de funcionamiento para ser vendidos
nuevamente como reacondicionados.
Beneficios:
• Reducción de residuos al evitar el descarte de productos.
• Creación de nuevos ingresos al vender productos reacondicionados.
• Mejora de la percepción de sostenibilidad por parte de los consumidores.
3. Reciclaje y recuperación de materiales
Cuando los productos no pueden ser reparados ni reacondicionados, se procede a
desmantelarlos para recuperar materiales valiosos. Esto es común en productos
electrónicos, donde ciertos componentes como el cobre, el aluminio o metales
preciosos pueden ser reciclados. Las etapas clave en el reciclaje incluyen:
• Desmantelamiento: Separación de los distintos componentes del producto.
• Clasificación de materiales: Los materiales se dividen en categorías como
plásticos, metales y componentes electrónicos.
• Recuperación y procesamiento: Los materiales recuperados se procesan para
ser reutilizados en la fabricación de nuevos productos.
Aspectos importantes:
• La gestión de residuos peligrosos, como las baterías y productos químicos,
requiere seguir regulaciones estrictas.
• El reciclaje eficiente puede generar ahorros en costos de materias primas
para las empresas.
4. Gestión de residuos
Los productos que no pueden ser reciclados o reacondicionados deben gestionarse
de manera segura y responsable. La gestión de residuos es crucial para evitar daños
ambientales, y puede implicar:
• Eliminación segura: Productos electrónicos, baterías o químicos peligrosos
requieren métodos de eliminación que minimicen su impacto en el ambiente.
• Cumplimiento normativo: Es necesario cumplir con leyes y regulaciones
locales e internacionales sobre la gestión de residuos, lo que incluye la certificación
de los procesos y la documentación del tratamiento de materiales.
Ventajas:
• Reduce el riesgo de sanciones legales.
• Contribuye a la sostenibilidad y a la mejora de la imagen corporativa.
5. Reventa y donación
Los productos que han sido reacondicionados o están en buen estado pueden ser
vendidos nuevamente en mercados secundarios o donados. Los mercados
secundarios permiten a las empresas:
• Reventa a precios reducidos: Los productos se venden con descuento en
comparación con productos nuevos, lo que puede atraer a clientes sensibles al
precio.
• Donación: Productos que no pueden ser vendidos pueden ser donados a
organizaciones benéficas, lo que refuerza la responsabilidad social de la empresa.
Beneficios adicionales:
• Aumenta el ciclo de vida de los productos.
• Mejora la imagen de la empresa, especialmente si se involucra en
actividades de responsabilidad social corporativa (RSC).
6. Reacondicionamiento interno y aprovechamiento de productos retornados
Este proceso incluye el uso de productos devueltos dentro de la propia empresa. Por
ejemplo, las partes de productos no vendibles pueden ser reutilizadas en la
fabricación de nuevos artículos, lo que contribuye a la economía circular.
Ejemplos:
• Componentes electrónicos que se reutilizan en nuevas líneas de productos.
• Textiles que se transforman en productos reciclados.
7. Logística inversa en la cadena de suministro
Este proceso implica la integración de la logística inversa en toda la cadena de
suministro, buscando optimizar los flujos de productos y materiales de vuelta al
origen. Las empresas deben crear sistemas que faciliten:
• Seguimiento de productos: Tecnologías como RFID o códigos de barras
permiten rastrear los productos durante el proceso inverso.
• Optimización del transporte: Coordinación eficiente para reducir costos en
la recogida y distribución de productos retornados.
• Procesos de colaboración: Integrar a proveedores, minoristas y clientes en el
proceso de logística inversa para asegurar el máximo rendimiento en las
devoluciones.
8. Planificación estratégica en logística inversa
La logística inversa debe estar alineada con los objetivos estratégicos de la empresa,
teniendo en cuenta factores como:
• Reducción de costos: Buscar maneras de hacer los procesos más eficientes,
minimizando los gastos asociados con el retorno de productos.
• Mejorar la satisfacción del cliente: Garantizar una experiencia positiva en la
devolución y el manejo de productos defectuosos o no deseados.
• Cumplimiento normativo: Asegurar que todos los procesos cumplan con las
normativas ambientales y de seguridad vigentes.
• Responsabilidad social y sostenibilidad: Aprovechar la logística inversa para
mejorar la reputación de la empresa en temas de sostenibilidad, reutilización y
reciclaje.