Las Emociones
EL AMOR
Este cuento basado en un corto animado, Dechen, es fantástico para
que adolescentes y adultos (también niños más mayores) puedan
entender que no podemos controlar aquello que amamos, porque
entonces le hacemos daño. Un corto que habla del verdadero amor, ese
que consiste en buscar el bien y la felicidad del otro aunque para ello
tengamos que soltar el control.
Índice de contenidos
La historia de Dechen: el amor es libre y no podemos controlarlo
o El joven aprendiz se obsesiona con su flor
o El resurgir de la flor
o No dejes de ver el corto animado de Dechen
Qué temas podemos trabajar con la historia de Dechen
Reflexiones sobre este cuento sobre la necesidad de soltar el
control
o Más reflexiones sobre este fabuloso cuento
Otros interesantes relatos sobre las emociones para adolescentes
y adultos
La historia de Dechen: el amor es libre y
no podemos controlarlo
Dechen era un aprendiz budista. Vivía feliz en un monasterio situado en
lo alto de una montaña tibetana. Se sentía realmente agradecido de
poder participar junto a sus compañeros de una vida dedicada a la
contemplación y a la meditación. Y aprendía con rapidez bajo la
tutela de su maestro, Angmo.
La gran pasión del pequeño Dechen era la jardinería. Le encantaba
cuidar de las plantas y flores del monasterio y mimaba cada uno de los
árboles que embellecían el jardín.
Sin embargo, un día de tempestad, Dechen se encontraba fuera, en el
campo, recogiendo con su pequeño cántaro agua de la lluvia. De pronto
descubrió una hermosa flor de pétalos frágiles y blancos y temió que el
viento la marchitara.
No se lo pensó dos veces, y arrancó la flor con su raíz para plantarla en
una maceta.
– Aquí estarás a salvo- dijo Dechen orgulloso.
Colocó la maceta en su cuarto, junto a la ventana, para que recibiera luz
del sol cada mañana.
El joven aprendiz se obsesiona con su flor
Su maestro lo observaba todo, y aunque intuía que algo malo iba a
ocurrir, decidió dejar que el joven aprendiera de su error por sí
mismo.
Al principio, la flor parecía lucir bien hermosa junto a su ventana.
Dechen solo tenía ojos para ella. Comenzó a dejar de cuidar el resto del
jardín. Se pasaba los días observándola. Más aún cuando de pronto
comenzó a notar que su flor se marchitaba. Entonces, el joven sintió
una profunda angustia. No sabía qué hacer. Permanecía constantemente
al lado de su flor. Tal es así, que dejó de ir a los rezos y de participar de
sus tareas diarias.
El maestro Angmo, enfadado y a la vez entristecido, decidió intervenir.
Observó que las plantas del jardín estaban muriendo y entró en el cuarto
de Dechen:
– ¡No puedes abandonar todas tus tareas por esta flor!
– No lo entiendes, se está muriendo, me necesita… – dijo muy triste
Dechen.
– Tal vez no hayas entendido lo que tu flor necesita. Tal vez la estés
regando demasiado mientras que dejas sin agua a otras flores.
– No, si no la riego tanto…
– No me refiero a ese tipo de agua… Debes soltar el control. Tu flor se
siente encerrada.
El resurgir de la flor
Dechen lo comprendió todo… Debía devolver la flor a su lugar natural.
No podía poseerla porque era libre. Y muy a su pesar, decidió soltar las
cadenas que le ataban a ella.
El joven aprendiz caminó despacio hacia el lugar donde la encontró y
descubrió que habían nacido muchas otras flores como ella. Entonces, la
sacó con cuidado de la maceta y la plantó de nuevo junto a sus
compañeras.
En pocos días, su flor volvió a revivir. Era sin duda la más hermosa. El
monje se sentía realmente feliz, y acudía a diario para admirarla.
No dejes de ver el corto animado de Dechen
Este cuento está basado en este corto animado que además ha sido
galardonado en el año 2012. ¡No te lo pierdas! Te ayudará a entender
mejor la historia sobre las emociones de deseo y frustración. PINCHA
AQUÍ para verlo.
Qué temas podemos trabajar con la
historia de Dechen
Este precioso corto de Kaubak Basheer, ganador del premio Dusty
Award ‘Outstanding Achievement in Traditional Animation’ (2012), es
muy útil para reflexionar acerca de estos temas:
El amor verdadero es el amor en libertad.
El daño que llegan a hacer las obsesiones.
La necesidad de soltar el control sobre aquello que no podemos
controlar.
Qué mal puede hacernos el sentimiento de apego cuando se
vuelve enfermizo.
Reflexiones sobre este cuento sobre la
necesidad de soltar el control
Este precioso corto animado del monje tibetano nos lleva a reflexionar y
plantearnos todos estos pensamientos:
Las obsesiones son malas: cuando nos obsesionamos con algo,
queremos poseerlo a toda costa, hacerlo nuestro. Pero cuando lo
que amamos y queremos no es un objeto, sino un ser vivo, no
podemos atarlo a nosotros. Debemos dejarle vivir en libertad y
disfrutar del cariño que nos ofrece a cambio.
Una obsesión esclaviza, a quien la siente y a quien la padece. Por eso
Dechen, el pequeño monje aprendiz, deja en un momento dado de
acudir a sus obligaciones (en este caso, los rezos). Su obsesión por la
flor es tal, que solo vive para ella, sin darse cuenta de que se
convirtió en su esclavo y que ella, la flor, muere poco a poco por la falta
de libertad, porque fue arrancada de su hábitat natural y trasladada a un
lugar que no le corresponde. El apego no es malo si no es enfermizo, si
no resta libertad al otro y si no nos hace daño a nosotros mismos.
«Una obsesión esclaviza a quien la siente y la padece»
Reflexiones sobre ‘Dechen’
La importancia de no intervenir en el curso de la vida: no
podemos frenar la Naturaleza ni intervenir, porque seguramente
solo consigamos estropearlo todo. La Naturaleza debe seguir su
rumbo sin interferencias. Crecer en el tiempo indicado, atravesar
las adversidades que se presenten… y morir cuando llegue el
momento. Es imposible detener este ciclo.
Más reflexiones sobre este fabuloso cuento
No controles: no podemos tener todo bajo control. Siempre
habrá algo que se nos escape. La Naturaleza, por ejemplo. Hay
cosas que no podemos dominar, y debemos estar preparados para
aceptarlo.
El miedo, esa emoción necesaria pero peligrosa: el miedo es
una emoción necesaria porque está muy ligada a la precaución y
evita que caigamos innecesariamente en peligros. Pero el
miedo puede volverse en nuestra contra cuando deja de ser
positivo y se convierte en nuestro enemigo.
En esta ocasión, el miedo a perder aquello que amamos se vuelve en
nuestra contra, ya que nos esclaviza, nos obsesiona y provoca un daño
que puede ser irreparable en el ser que amamos. En este caso, una flor,
pero podría ser igualmente una persona. La única forma de derrotar a
ese miedo es soltando esa cuerda que nos ata a aquello que tememos
perder y ceder definitivamente para darle la libertad que necesita.
PERSEVERANCIA Y PACIENCIA
Existe un maravilloso cuento oriental que te ayudará a reflexionar y a
seguir adelante en momentos de desesperación y frustración, una
historia que además sirve para niños y mayores. El cuento El helecho y
el bambú es un cuento oriental sobre la perseverancia y la
paciencia, pero también puede entenderse como una fantástica fábula
con un mensaje esperanzador en momentos de crisis existencial.
Índice de contenidos
Un magnífico cuento oriental sobre la perseverancia y la paciencia.
El helecho y el bambú
o La fábula del helecho y el bambú
o La enseñanza que la fábula ‘El helecho y el bambú’ quería
transmitir
Valores que transmite este cuento oriental
Las fantásticas reflexiones que nos deja el cuento ‘El helecho y el
bambú’
o Más reflexiones sobre ‘El helecho y el bambú’
o Un pequeño cuestionario de atención y comprensión
lectora
Otros maravillosos cuentos orientales para adolescentes y adultos
Un magnífico cuento oriental sobre la
perseverancia y la paciencia. El helecho y
el bambú
‘
El helecho y el bambú’, un cuento sobre la paciencia y la
perseverancia
Un humilde carpintero, Kishiro, vivía feliz con su trabajo y su
familia. Tenía una mujer y dos hijos y las cosas no le iban nada mal.
Pero el negocio entró en una mala racha y el hombre comenzó a ganar
mucho menos dinero.
Empezaron los problemas económicos y luego éstos se trasladaron
a la familia. Hasta el punto, que Kishiro entró en una depresión. No era
capaz de ver la salida. Lo intentó todo, cambió la forma de su negocio,
pero no había manera… las cosas seguían sin funcionar.
Desesperado, Kishiro atravesó el bosque en busca de ayuda, la de un
anciano sabio que vivía en una humilde casa de madera. Allí, el anciano
escuchó muy atento las lamentaciones y problemas de Kishiro, con un té
caliente entre las manos. Cuando Kishiro terminó de hablar, el sabio se
levantó y le pidió que le siguiera a la parte trasera de la casa.
La fábula del helecho y el bambú
El anciano maestro le mostró a Kishiro dos plantas que él mismo
había plantado en medio de una explanada: un helecho y un bambú.
Entonces, le contó su historia:
– Observa estas plantas. El bambú ahora te parecerá muy alto y robusto.
Pero hace años llegué a pensar que nunca vería la luz. Verás, yo enterré
unas semillas de helecho y bambú al mismo tiempo. Me gustan las dos
plantas y quería tenerlas en mi jardín.
El helecho en seguida se dejó ver, con sus preciosas y brillantes hojas
verdes. Pero el bambú se negaba a asomar ni un poquito. Pasó un año y
el helecho seguía creciendo y extendiéndose, mientras que el bambú
seguía sin nacer. Y así estuve esperando, regándolo igual, otro año más,
y otro…
Y a los cinco años al fin apareció el bambú. Entonces comenzó a crecer
y a crecer con rapidez. De pronto alcanzó los 10 metros, luego 20… ¡y
míralo ahora! ¡Es altísimo! Pero… ¿sabes por qué tardó el bambú tanto
en salir al exterior?
Kishiro pensó un rato pero no pudo dar con la respuesta.
– La verdad es que no se me ocurre nada…
– Porque el bambú estuvo cinco años dedicándose a fortalecer su
raíz. Para poder crecer luego tanto, necesitaba tener una raíz grande y
fuerte. Por eso tardó tanto en crecer.
La enseñanza que la fábula ‘El helecho y el
bambú’ quería transmitir
El anciano contempló el rostro asombrado de Kishiro. Se dio cuenta de
que al fin comenzaba a entender el mensaje, y continuó con su
enseñanza, regalándole todas estas reflexiones:
– Tanto el helecho como el bambú tienen un cometido diferente,
y ambos son necesarios en el bosque.
– Nunca te arrepientas de nada en tu vida, porque los días buenos te
dan felicidad, pero los malos, te dan experiencia.
– La felicidad te mantiene dulce, los intentos fallidos te fortalecen, las
desgracias te hacen más humano, las caídas te mantienen humilde y el
éxito te ofrecerá brillo.
Recuerda, Kishiro: si no consigues aún lo que buscas, no desesperes. Tal
vez estés echando raíces.
Valores que transmite este cuento
oriental
Este precioso cuento japonés (algunas personas aseguran que es chino),
‘El helecho y el bambú’, es como una fábula que nos ayuda a trabajar
todos estos valores esenciales:
El valor del esfuerzo.
La perseverancia.
El valor de la paciencia.
La humildad.
Las fantásticas reflexiones que nos deja
el cuento ‘El helecho y el bambú’
Este cuento japonés o fábula oriental, ‘El helecho y el bambú, es
fantástico para leer y releer en momentos en los que sintamos que la
vida no nos sonríe. A veces queremos que las cosas sucedan al
momento, y no somos capaces de entender que algunas veces se
exige cierto proceso que nos llevará tiempo.
Con este cuento podemos sacar todas estas fantásticas reflexiones:
Las cosas no siempre llegan cuando queremos: Uno de
nuestros mayores problemas es la falta de paciencia. La mayoría
de las veces queremos recoger los frutos de nuestro trabajo en el
momento, porque además, lo necesitamos. Pero no todo lo que
hacemos sigue un mismo camino. Algunas veces necesitamos
darle más tiempo. Y aprender a esperar sin desesperar.
Tal vez estés fortaleciendo las raíces: Ya lo dijo el sabio al
finalizar la fábula del helecho y el bambú… Algunas necesitan
crecer rápido porque esa es su misión, pero otras que deben
después crecer mucho más, precisan dedicar más tiempo a
fortalecer sus raíces. En este caso, el protagonista de esta historia
estaba haciendo cambios en su negocio y no veía resultados. Se
desesperaba y entristecía, pero tal vez estuviera, sin darse cuenta,
fortaleciendo los cimientos de un negocio que si era capaz de
esperar con paciencia, daría unos frutos maravillosos.
Más reflexiones sobre ‘El helecho y el bambú’
Todo lo que sucede en la vida, lo bueno y lo malo, sirve
para algo: Cuesta pensar que las cosas malas que nos suceden
puedan tener algún significado positivo. ¿Qué tiene de positivo
perder un trabajo? Tal vez sea que el siguiente trabajo que
encuentres sea mucho mejor. Todo tiene un porqué, aunque en el
momento de la tristeza no seamos capaces de verlo.
Si perseveras, verás crecer el bambú: El sabio de esta historia
del helecho y el bambú podía haberse dado por vencido. Tuvo que
esperar muchos años para ver crecer a su bambú. Pero no lo dejó,
y decidió perseverar, seguir cuidando las semillas de su futuro
bambú, y nunca perdió la esperanza y la fe en su planta. Al final,
quien persevera y cree, lo consigue.
Un pequeño cuestionario de atención y
comprensión lectora
¿Habrá entendido tu hijo el mensaje de este relato tan profundo del
helecho y el bambú? Puedes ayudarle con algunas preguntas de
atención y comprensión lectora. Aquí tienes algunas:
1. ¿Por qué estaba el carpintero tan triste?
2. ¿A quién fue a pedir ayuda?
3. ¿Qué le enseñó el sabio a Kishiro?
4. ¿Por qué había tardado tanto en crecer el bambú?
5. ¿Qué piensas que simboliza el bambú en cuanto a Kishiro?
EL ESTRÉS
Aquí tienes un cuento corto utilizado por muchos psicólogos para
ayudarnos a entender la necesidad de frenar y reflexionar en la vida. El
relato ‘El hacha del leñador’ trata de ese estrés que nos mantiene
activos constantemente en la vida, ese estrés que nos agota y nos lleva
a tomar decisiones equivocadas. No te pierdas este cuento corto y sobre
todo, no dejes de leer las reflexiones finales.
TIEMPO DE LECTURA: 1 MINUTO
Índice de contenidos
Un cuento corto sobre el estrés: El hacha del leñador
Qué temas puedes trabajar con el cuento ‘El hacha del leñador’
Reflexiones sobre este cuento corto, ‘El hacha del leñador’
o Más reflexiones sobre esta historia del hacha del leñador
Otros fantásticos relatos para adolescentes y adultos
Un cuento corto sobre el estrés: El hacha
del leñador
‘El hacha y el leñador’, un relato breve sobre el estrés
Un leñador se presentó un día a una oferta de empleo. Su maestría y
determinación fueron suficientes. Le dieron el trabajo. Al día siguiente,
se presentó en el bosque. Estaba tan ilusionado y con tantas ganas de
demostrar lo que valía, que ese día cortó 18 árboles.
Todos se asombraron. ¡Nadie había cortado tantos árboles en un solo día
antes! Pero el hombre quiso superar su propio récord al día siguiente.
– ¡Hoy cortaré más árboles aún!
Pero, por más que se esforzó, ese día no consiguió llegar a su anterior
récord. Tampoco al siguiente. Ni al siguiente. Y, desesperado, fue a
hablar con su jefe y le dijo:
– Lo siento, no sé qué pasa, que cada día corto menos cantidad de
árboles… y no dejo de esforzarme al máximo. ¡Si no paro!
Entonces, su capataz le miró y le dijo:
– ¿Y desde cuándo no afilas el hacha?
– ¿Afilar el hacha? ¡Si no tengo tiempo para afilarla!- respondió él.
Qué temas puedes trabajar con el cuento
‘El hacha del leñador’
Utiliza este cuento corto del hacha del leñador para reflexionar sobre
estos temas:
A dónde nos lleva el estrés.
Cómo enfrentarnos a la frustración.
Reflexiones sobre este cuento corto, ‘El
hacha del leñador’
El leñador de esta historia nos representa a muchos de nosotros.
Tal vez, a la inmensa mayoría. Vivimos en un mundo frenético, que no
descansa. No dejamos de andar y andar, pero… ¿no será mejor parar de
vez en cuando para arreglar todo aquello que detiene nuestro paso?:
La necesidad de parar: Esa famosa frase de ‘que pare el mundo
que yo me bajo’ deberíamos planteárnosla de vez en cuando. Sin
darnos cuenta, nos vemos arrastrados por el ritmo frenético que
nos impulsa a seguir andando sin descanso. Pero parar y
reflexionar, parar y observar, es necesario. Porque es lo único que
nos va a ayudar a tomar el camino correcto y a deshacernos de
aquello que nos lastra. A veces es importante desconectar de
nuestra rutina y pensar en qué estamos haciendo, qué camino
seguimos, qué cambiaríamos de nuestra vida, qué nos hace falta y
sobre todo, si realmente somos felices.
«A veces debemos desconectar un momento de la rutina y pararnos a
observar si vamos por el camino correcto»
(Reflexiones sobre ‘El hacha del leñador’)
Más reflexiones sobre esta historia del hacha del
leñador
El estrés nos lleva a la frustración: El protagonista de esta
historia del hacha del leñador se esforzaba, perseveraba y
perseguía una meta que nunca llegaba. Esto le llevó a sentir
una profunda frustración, a sentirse infeliz. No se deba cuenta que
en realidad, era el estrés de una rutina que le mantenía activo y
no le dejaba parar, lo que le llevó a tomar una decisión
equivocada. Sí, el estrés que sentía por querer lograr algo que no
conseguía, le llevó a no dejar de intentarlo, a no parar para pensar
y localizar dónde estaba el problema. A veces, cuando nos
esforzamos y no conseguimos la meta, la mejor solución es parar y
recapacitar sobre qué nos hace falta para lograrlo.
La necesidad de afilar el hacha: La metáfora del hacha es ideal
para entender por qué debemos frenar en la vida de vez en
cuando. Frenar para reflexionar sobre si estamos en el camino
correcto, si de verdad hacemos lo que queremos, lo que nos hace
felices. O si por el contrario, debemos hacer algún cambio antes
de continuar.
EN ESTA HISTORIA ENCONTRARÁS MUCHAS EMOCIONES
DIFERENTES: CELOS, RENCOR, PERO TAMBIÉN EMPATÍA
Y BONDAD.
Un precioso cuento japonés con valores:
‘El viejo que hacía florecer los árboles’
‘El viejo que hacía florecer los árboles’, un cuento japonés con
valores para niños y mayores
Un anciano leñador vivía en una humilde casa a orillas de un bosque,
con su anciana mujer. No tenían hijos. Un día, de camino al bosque, vio
junto al camino a un perro desvalido y muy flaco. Alguien le había
abandonado, y al anciano se le encogió el corazón. Sin pensárselo dos
veces, lo envolvió entre su kimono y lo llevó corriendo a su casa. Al
verle, su mujer se extrañó.
– ¿Cómo regresas tan pronto?- preguntó.
Entonces, su marido le mostró al perro que acababa de recoger.
– ¡Oh! ¡Qué bonito es! ¿Quién habrá podido abandonarlo? Le curaremos
y cuidaremos de él como si fuera nuestro hijo.
Y así fue cómo la pareja de ancianos dedicaron todos sus esfuerzos al
salvar al asustado animal, que muy pronto comenzó a sentir un profundo
amor y agradecimiento hacia ellos. Al fin recuperó su peso y su
hermoso pelaje blanco. Y la pareja le puso el nombre de ‘Shiro’, que
significa ‘blanco’.
El viejo que hacía florecer los árboles: Shiro recompensa
al anciano por su bondad
Meses después, el anciano partió con su azadón hacia un lugar del
huerto que tenía junto a su casa. Y de pronto, Shiro, que le acompañaba
dando brincos de felicidad a todas partes, empezó a ladrar y a saltar
como un loco en un rincón del huerto, señalando con la pata y el hocico
al suelo.
El anciano pensó que quería mostrarle algo, así que cavó donde el
animal señalaba. Y al instante manó del agujero una fuente de
monedas de oro. El hombre, totalmente impresionado, corrió con las
monedas para contarle a su mujer lo que había pasado.
Pero alguien había estado observando todo: su vecino, que era muy
codicioso, le había espiado entre los matorrales y lo había visto todo.
Muerto de envidia, pidió al anciano al día siguiente que le dejara el
perro.
– Solo un día- le dijo- Me gustaría cuidarle durante un solo día.
El anciano, conmovido por sus ruegos, accedió. El vecino llevó entonces
a Shiro a su huerto, arrastrándolo con la correa, ya que el animal, que
podía ver los sentimientos codiciosos del vecino, sentía terror hacia él.
Y como no era capaz de moverse, el malvado vecino le ató a un árbol y
le obligó a señalar algún lugar del suelo. Temblando, mostró con el
hocico el trozo de tierra al que podía llegar y el hombre empezó a cavar.
Pero en lugar de oro, solo encontró andrajos y zuecos viejos.
Enfadado, golpeó con el azadón al perro, cortando con el golpe la cuerda
al tiempo que le hacía una profunda herida.
El milagro de Shiro y el viejo que hacía florecer los árboles
Shiro escapó desesperado y corrió hacia la casa de sus amos. Al llegar,
el anciano se horrorizó al verlo:
– ¡Shiro! ¿Qué te han hecho? ¡Oh, perdóname, amigo! ¡No puede ser!
A pesar de los intentos de los ancianos por curar su herida, el pobre
animal murió.
Al día siguiente le enterraron en el lugar donde Shiro les había indicado
que había oro. Y allí mismo plantaron un pequeño pino. La magia
comenzó a actuar entonces. El árbol empezó a crecer con tanta rapidez,
que en 15 días ya era un enorme pino que daba sombra a toda la
huerta.
Las personas del pueblo acudían a diario a ver aquella maravilla.
– ¡Es increíble!- decían unos.
– ¡Es un milagro!- decían otros.
La pareja estaba convencida de que era el espíritu de Shiro quien
hacía crecer aquel árbol así.
Recordando lo que le gustaban a su querida mascota los rollitos de
arroz, decidieron hacer con el tronco del árbol un mortero para llevarle
a la tumba su comida favorita. Con mucha delicadeza, el anciano taló el
árbol y creó un hermoso mortero. Pero, al moler el grano, vieron con
asombro que éste se transformaba en oro. La noticia circuló rápido por
la pequeña aldea, y llegó a oídos del malvado vecino, quien acudió
enseguida a pedirle prestado el mortero al anciano.
– Me siento fatal por lo que le pasó a Shiro- dijo mintiendo el vecino- Por
favor, deja que le lleve rollitos de arroz a la tumba. Pero necesito que
me dejes el mortero, porque el mío se rompió.
El anciano, conmovido, le dejó el mortero, y su avaricioso vecino fue con
él corriendo a su casa. Su mujer comenzó a moler los granos de arroz,
con los ojos sedientos de codicia, pero en lugar de oro, solo aparecían
andrajos y zuecos viejos.
– ¡Maldito viejo embustero!- gritó el hombre- ¡Este mortero no sirve para
nada!
Y diciendo esto, lo rompieron en mil pedazos y lo tiraron al fuego.
El viejo que hacía florecer los árboles
El anciano fue a buscar su mortero al día siguiente, y el vecino le dijo:
– Ya no está. Se rompió al primer golpe y lo tiré al fuego.
El anciano se horrorizó al ver su mortero convertido en cenizas, pero en
lugar de odio sintió mucha pena. Decidió llevarse las cenizas de su
mortero para esparcirla sobre la tumba de su querido amigo. Pero por el
camino, justo cuando pasaba por unos árboles desnudos por el invierno,
un viento sopló e hizo volar parte de las cenizas, que al posarse sobre
las ramas de los árboles, comenzaron a llenar de flores y vida a las
plantas.
Las personas que estaban cerca, contemplaron el milagro del viejo que
hacía florecer los árboles atónitos. Todos los árboles florecían, mientras
que el anciano canturreaba contento:
– ¡Mirad, mirad, el viejo jardinero hace florecer los árboles!
Y dio la casualidad que un ilustre señor pasaba por allí. Al ver lo que
sucedía quedó maravillado y dijo al anciano:
– ¡Es la primera vez que alguien hace florecer un árbol! ¡Es tan hermoso!
Anciano, te mereces una recompensa.
Y diciendo esto, le tendió una enorme bolsa con monedas de oro. El
vecino, que lo había visto todo, lleno de ira, recogió las pocas cenizas
que quedaban del mortero y corrió en busca del noble.
– ¡Espere! ¡Yo también sé hacer eso!
– ¿Ah, sí? ¿Tenemos dos personas con el mismo don esta pequeña
aldea? ¡Demuéstralo!
Y el malvado vecino esparció las cenizas. El viento hizo que fueran
directas hacia el noble, que no pudo evitar toser, mientras decía:
– ¡Menudo granuja mentiroso! ¡Te mereces un castigo!
Entonces, el vecino, ahora sí, arrepentido, le contó todo lo que había
pasado, y cómo había dado muerte al perro.
– ¡Ahora entiendo que todo es culpa mía!- dijo entre sollozos- Por favor,
estoy arrepentido, dadme una oportunidad y demostraré que puedo
transformar mi corazón.
El noble, que era bondadoso, decidió darle esa oportunidad. Desde
entonces, el vecino cambió por completo. Ayudaba en todo a los
ancianos y acudía con frecuencia junto a ellos a la tumba de Shiro para
ofrecerle esos rollitos de arroz que tanto le gustaban en vida.
Valores que puedes trabajar con este cuento de ‘El viejo
que hacía florecer los árboles’
Este precioso cuento japonés, de ‘El viejo que hacía florecer los árboles’
nos habla de:
Bondad.
El valor de la generosidad.
Gratitud.
La envidia.
Arrepentimiento.
La codicia que tan mal nos hace.
Reflexiones sobre el cuento ‘El viejo que hacía
florecer los árboles’
Este hermoso cuento japonés, ‘El viejo que hacía florecer los árboles’ ,
nos habla de bondad, de agradecimiento y de perdón:
El mayor regalo a un acto de bondad es la gratitud: El
anciano había sido bondadoso con el pequeño perro y él se lo
agradeció como pudo, más allá incluso de la muerte. Su gratitud
era tal, que aún muerto, seguía acompañando a los ancianos por
medio de su espíritu.
La vida tras la muerte: Este bello cuento del viejo que hacía
florecer los árboles también nos habla de una vida tras la muerte.
El espíritu de Shiro seguía vivo, aunque tomara otra forma
material diferente. En todo momento mostraba su presencia a los
ancianos que tan bien le habían tratado.
«La gratitud que muestran los animales son una
buena lección para los hombres.»
— (Reflexiones sobre ‘El viejo que hacía florecer los árboles’)
Más reflexiones sobre el relato ‘El viejo que hacía florecer
los árboles’
La codicia que nos transforma: En ‘El viejo que hacía florecer
los árboles’, el vecino del anciano era terriblemente codicioso
y envidioso. Fue su perdición. Esta emoción nos hace cometer
errores imperdonables, locuras transitorias que no causan más
que problemas y dolor. Por eso hay que alejarse de estas
emociones.
El arrepentimiento y el perdón: El anciano, a pesar del dolor
que había provocado el vecino en su vida, no sentía odio, sino
tristeza. En el fondo de su corazón sentía perdón hacia alguien que
sabía que había obrado poseído por un terrible sentimiento. Por su
parte, el vecino, al final consiguió darse cuenta del mal que había
producido y sí, consiguió sentir un profundo arrepentimiento. Pero
el arrepentimiento no es solo un sentimiento. Se debe
materializar. En este caso, el vecino comenzó a ayudar a los
ancianos.
LA IRA
‘Las tres pipas’ es una leyenda india sobre el control de la ira. Se trata
de una fabulosa historia que enseña a los niños cómo reaccionar ante
una rabieta o qué hacer cuando se encuentren con el sentimiento de
enfado.
Las leyendas son fantásticas historias que intentan explicar ciertas
maravillas de la Naturaleza. Pero algunas leyendas también nos
aportan una enseñanza relacionada con ciertos valores o
emociones. En esta ocasión, la leyenda de ‘Las tres pipas’, nos habla de
enfado, de rabietas, de ira… Cuando un niño siente enfadado o
frustración, no sabe cómo manejar esta emoción. ¿Quieres ayudarle a
entender qué puede hacer? No te pierdas esta fantástica leyenda.
TIEMPO DE LECTURA: 3 MINUTOS
Índice de contenidos
Una fantástica leyenda india sobre el control de la ira: ‘Las tres
pipas’
o Qué temas puedes trabajar con esta interesante leyenda
india de ‘Las tres pipas’
o Reflexiones de la leyenda de ‘Las tres pipas’ para tu hijo
Otras interesantes leyendas con valores
Una fantástica leyenda india sobre el
control de la ira: ‘Las tres pipas’
‘Las tres pipas’, una leyenda india sobre el control de la ira
Cuenta la leyenda, que un miembro de una tribu india, ‘Pies de
plomo’, se enojó mucho con un compañero, y decidió acudir a la
tienda del Jefe de la tribu para explicarle lo que sucedía. Estaba tan
enfadado con su compañero, que pensaba matarle.
– Oh, Jefe de la Tribu, estoy tan enfadado con Águila Parda, que ahora
mismo voy a buscarle para matarle.
– Espera- contestó el Jefe de la tribu- Entiendo tu enfado y
comprendo que quieras vengarte con rapidez. Pero antes, te pido
que tomes esta pipa, vayas junto al árbol sagrado y fumes un
rato. Luego regresa y vuelve a explicarme lo que deseas hacer.
Así que ‘Pies de plomo’ tomó la pipa, se fue hasta el árbol anciano e hizo
lo que le había pedido el Jefe de la tribu. Una vez que terminó,
regresó, eso sí, mucho más tranquilo. De hecho, según volvía a la
tienda del Jefe, se dio cuenta de que en realidad, matar al joven indio
que le había ofendido, tal vez era demasiado…
– Oh, gran Jefe- dijo el indio- Gracias por la pipa. He pensado y
ahora creo que bastará con darle una gran paliza a ‘Águila
Parda’…
– Entiendo bien lo que dices- contestó el Jefe de la tribu- Pero antes, te
pido que vuelvas con la pipa al árbol sagrado y fumes de nuevo.
Después, tráela de vuelta…
Las tres pipas: El indio fuma una segunda y una tercera
pipa
El indio, un poco sorprendido, accedió a ir de nuevo al árbol anciano. Y
comenzó a fumar la pipa. Al terminar, se dio cuenta de que sus
emociones habían cambiado, y ya no se sentía tan enfadado. Según
regresaba a la tienda del Gran jefe, pensó que no merecía la pena darle
una paliza al indio que le había ofendido.
– Oh, Gran Jefe- le dijo el indio- Toma la pipa, muchas gracias. Pero es
curioso, ahora no siento la necesidad de darle una paliza a ‘Aguila
Parda’. Creo que bastará con dejarle en ridículo delante de
todos. Eso haré… le insultaré delante de todos los demás.
– Bien, joven indio, entiendo bien que aún te sientas enfadado. Pero
antes de ir a buscarle, toma esta tercera pipa y acude de nuevo al árbol
anciano. Después, regresa a verme.
Al indio no le apetecía mucho ir de nuevo a fumar junto al árbol, pero
hizo caso y acudió con la pipa al árbol sagrado. Fumó y al terminar,
según regresaba a la tienda del Gran Jefe indio, se dio cuenta de que su
enojo se había esfumado por completo, como el humo de la pipa, y
que en realidad lo que debería es ir a hacer las paces con el joven indio
que le había ofendido, con un gran abrazo.
– Oh, Gran Jefe indio- le dijo entonces el indio- Muchas gracias por la
pipa. Ahora lo veo todo más claro: creo que lo que debo hacer es ir a
dar un gran abrazo al joven que me ofendió. Así podremos hacer
las paces y recuperaré un amigo . Seguro que ‘Águila Parda’ está muy
arrepentido de lo que ha hecho…
– ¡Que sabia decisión!– le dijo el cacique- Es lo que quería decirte,
pero era mucho mejor que llegaras por ti mismo a esa conclusión.
Escucha aquí el podcast de ‘Las tres pipas’
Ahora también puedes escuchar este fantástico relato de ‘Las tres
pipas’. Utiliza este reproductor, o bien, escúchalo AQUÍ en el canal de
podcast, en donde encontrarás muchos más cuentos narrados para
reflexionar.
Qué temas puedes trabajar con esta interesante
leyenda india de ‘Las tres pipas’
Con esta leyenda trabajarás:
La importancia de la reflexión para mitigar la ira.
Por qué es importante que aprendamos a perdonar para no perder
amigos
La importancia del valor de la humildad.
Reflexiones de la leyenda de ‘Las tres pipas’
para tu hijo
Sin duda, esta leyenda india, ‘Las tres pipas’, es más bien una
historia con una gran enseñanza. Está repleta de valores
maravillosos. Pero sobre todo, nos avisa de lo destructiva que puede ser
la ira y nos da una pista de cómo gestionar esta emoción.
La ira desaparece con el tiempo: El protagonista de esta
historia de ‘Las tres pipas’, que al principio estaba muy enfadado,
nos enseña que solo con dejar pasar el tiempo y reflexionar,
puedes cambiar por completo de decisión. Enseña a tu hijo por
qué no debe actuar nunca ni tomar decisiones cuando esté muy
enfadado, porque puede arrepentirse después. Las grandes
decisiones deben tomarse en calma, y después de haber
reflexionado bien.
La importancia de saber perdonar: Esta historia también nos
habla de perdón. El joven indio ofendido tenía dos opciones:
castigar y vengarse del indio que le había ofendido o perdonarle y
recuperar su amistad. Optó por lo segundo. De esta forma, salió
ganando. ¿Qué hubiera conseguido con la venganza? ¿Hubiera
aportado algún beneficio para él? No. Reflexiona sobre esto con tu
hijo.
«La ira desparece con el tiempo. Espera antes de tomar decisiones de
las que puedes arrepentirte»
(Reflexiones sobre ‘Las tres pipas’)
Preguntas para mejorar la comprensión lectora
También puedes mejorar la atención y comprensión lectora de tu
hijo con esta leyenda de ‘Las tres pipas’, utilizando algunas preguntas al
finalizar el texto:
1. ¿Por qué estaba tan enfadado el indio?
2. ¿Qué pensaba hacer el indio para vengarse del que le molestó?
3. El jefe de la Tribu le pidió algo… ¿qué fue?
4. ¿Cambió el sentimiento del indio tras fumar la primera pipa?
5. ¿Cuántas pipas fumó el indio?
6. ¿Qué decidió hacer al final el indio?