MILES CHRISTI RESÍSTENS
COMBATIENDO SIN TREGUA EN TODOS LOS FRENTES PARA QUE CRISTO
REINE. «VIVAT JESU, AMOR NOSTER, ET MARÍA, SPES NOSTRA!»
NOVENA EN HONOR AL SANTO SEPULCRO DE NUESTRO SEÑOR
JESUCRISTO
Novena impresa por Bernardo Plá en Barcelona en el año 1785. Imprími Potest del
4 de Marzo de 1785 por el Dr. Manuel Martínez de Vega, Provisor y Vicario
General del Obispado de Barcelona; e Imprimátur del 12 de Marzo de 1785 por
don Manuel Francisco de Torrente y Castro, Doctor in utróque juris y regente de
Barcelona.
NOVENARIO EN QUE SE CONSIDERAN NUEVE CIRCUNSTANCIAS QUE
HACEN GLORIOSO EL SEPULCRO DEL SEÑOR
Arrodillado delante del Santo Sepulcro y hecha la Señal de la Santa Cruz, dirás
con la mayor devoción posible lo siguiente:
Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos Señor ✠ Dios
nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
ACTO DE CONTRICIÓN
Oh Jesús por mi amor muerto, amortajado y sepultado, al considerarme que antes
de morir a impulsos del más fervoroso deseo que tenías de la salvación de las
almas, rogasteis por aquellos mismos que os habían crucificado, clamando a
vuestro Celestial Padre: perdónales, porque no saben lo que hacen. Al reflexionar,
antes que consolar a vuestra Madre Santísima, y encomendar vuestro espíritu al
Eterno Padre, procurasteis primero el perdón de vuestros enemigos: al mirarme
esa bondad sin medida e inestimable caridad, concibo una firme esperanza de que
borraréis todas mis culpas, si mi dolor es el que debe ser. Postrado pues, os
suplico que me deis la gracia, para que os diga con un corazón verdaderamente
contrito y humillado: Señor, me pesa de haber pecado, pésame de haberos
ofendido. Mirad, que no me escandalizo como aquellos impíos de vuestra muerte,
sí que intento celebrar la gloria de ella y de vuestro Santo Sepulcro, rogad también
por mí y decidle al Eterno Padre: perdonad a este pecador, que no sabía lo que
hacía cuando pecaba. Concededme lo que pretendo alcanzar con esta santa
Novena, mientras no me impida el amaros, bendeciros y alabaros en esta vida y
en la otra. Amén.
DÍA PRIMERO
ORACIÓN
Amantísimo Salvador, Vos después de haber muerto ignominiosamente en el
patíbulo de la Cruz, quisisteis que fuese glorioso vuestro Sepulcro. A este fin
dispuso vuestra Divina Providencia que dos hombres nobles que fueron José de
Arimatea y Nicodemo, emprendieran la piadosa resolución de daros sepultura.
Aquel, siendo noble senador de Jerusalén, movido de impulso superior, pidió con
valentía y sin temor alguno al presidente Pilatos, le concediese vuestro santísimo
Cuerpo difunto, desnudo y llagado como estaba en la Cruz. ¡Oh Señor! Gloria fue
de vuestro sepulcro sepultaros hombres no de la infame plebe, sino nobles y
visibles en la ciudad, que supieron juntar con la nobleza la más solida devoción.
Haced pues, que imite la piedad de aquellos dos santos varones, que atropelle al
modo de ellos todos los respetos mundanos, para obsequiaros y serviros y que os
procure una honrosa sepultura en mi corazón, a fin de que llevándoos siempre
sepultado en mi alma, tenga la dicha de veros resucitado, glorioso y triunfante en
el Cielo. Amén.
Ahora dirás tres veces el Padre nuestro y el Ave María, con el Gloria Patri, en
memoria de los tres días que permaneció el Cuerpo del Señor en el Sepulcro.
A continuación pide la gracia o favor que quieres alcanzar en esta Novena.
ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
¡Oh Padre Celestial! Si Vos para premiar ya de algún modo en este mundo los
méritos y la santidad del Rey Josías, hiciste que todo el reino de Judá llorase su
muerte, que fuese enterrado magníficamente, y que los de Jerusalén celebrasen
afectuosos su sepultura, justo era que dispusiese vuestra Divina Providencia
llorasen todas las criaturas, aun las insensibles, la muerte de vuestro Unigénito
Hijo, que fuese sepultado honrosamente, y que el Sepulcro donde lo sepultaron
fuese glorioso, una vez que Él había sido obediente hasta la muerte, y sus méritos
excedían sin comparación al rey Josías. Concédeme, Padre amantísimo, gracia
para llorar la muerte de mi Redentor, para contemplarte sepultado, lleno de llagas
que le ocasionaron mis culpas, y encended en mí fervorosos deseos de celebrar
las glorias de su Sepulcro, por la eternidad de los siglos. Amén.
GOZOS
Pues del triunfo más glorioso,
Vuestro sepulcro es blasón:
Sea de mi corazón,
Vuestro sepulcro el reposo.
El mismo amoroso empeño,
Que en la alta Cruz os subió
Desde la Cruz os bajó
Al Sepulcro, amado dueño,
Estando en tierra gustoso,
Dadme en el Cielo mansión:
Sea de mi corazón,
Vuestro sepulcro el reposo.
Cuando ciego contra Vos,
Se irrita más la vileza
La más brillante nobleza,
Os reconoce por Dios.
El daros sepulcro honroso
De una noble lección:
Sea de mi corazón,
Vuestro sepulcro el reposo.
De ungüentos, mucha abundancia,
Para enterraros gastó
Nicodemo, y sembró
Para el Cielo su ganancia.
Este cambio dichoso
Las expensas, lucradas son:
Sea de mi corazón,
Vuestro sepulcro el reposo.
Si os dio la muerte, Señor,
De vil reo esclavo afrenta
Os restituye y ostenta
Vuestro sepulcro el honor.
Del suyo muy suntuoso
Os da José posesión:
Sea de mi corazón,
Vuestro sepulcro el reposo.
Sepulcro ajeno aceptasteis,
Y ese mismo es mayor gloria,
Así de vuestra victoria
Hermoso presagio dais.
Este es señal misteriosa
De muy breve detención:
Sea de mi corazón,
Vuestro sepulcro el reposo.
En un nuevo sepulcro entráis
De una fuerte peña entera,
Para que el judío infiera
El portento que allí obráis.
Ya no puede caviloso
Dudar de la Resurrección:
Sea de mi corazón,
Vuestro sepulcro el reposo.
Un fiero encono y desvelo
Velaros quiso, y durmió,
Y nunca más despertó
Ni rasgó su ingrato velo.
Burláis su furor rabioso,
Y crece en obstinación:
Sea de mi corazón,
Vuestro sepulcro el reposo.
Los mismos Ángeles celan
De vuestro Sepulcro el culto,
Y contra el desmán e insulto
Lugar tan sagrado velan,
¿Y dormirá perezoso
El hombre? Es un gran sinrazón:
Sea de mi corazón,
Vuestro sepulcro el reposo.
Que nuestras ansias más pías
En el Sepulcro empleemos,
Dice el ejemplo que vemos,
De Ángeles, Justos, Marías,
En este ejemplo piadoso,
Imán de vuestra afición:
Sea de mi corazón,
Vuestro sepulcro el reposo.
En monte Sión sepultados
Junto con Vos dulce bien,
Y junto con Vos también
¡Oh Jesús! Resucitados,
Dadnos el descanso hermoso
De la celeste Sión:
Sea de mi corazón,
Vuestro sepulcro el reposo.
Pues del triunfo más glorioso,
Vuestro Sepulcro es blasón:
Sea de mi corazón,
Vuestro sepulcro el reposo.
℣. Resucitó del Sepulcro el Señor.
℟. Que por nosotros fue colgado en el árbol de la Cruz.
ORACIÓN
Oh Dios, que por la prodigiosa humildad de tu Hijo has levantado al mundo caído:
concédele a tus fieles perpetua alegría, a fin de que aquellos a quienes has librado
de caer en la muerte perpetua, les hagas participar del gozo sempiterno. Por el
mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu Santo. Amén.
DÍA SEGUNDO
Señal de la Cruz…
Acto de contrición.
ORACIÓN
La abundancia de preciosos ungüentos, Divino Salvador, con que fue ungido
vuestro santísimo Cuerpo, cede también en gloria y honor de vuestro Sepulcro. Os
sepultaron los dos nobles Santos Varones, seguro que era costumbre entre los
hebreos más ilustres, y embalsamaron vuestro Cuerpo Santísimo, derramando
sobre él mucha cantidad de mirra y áloe. La amargura de aquellos ungüentos, mi
buen Jesús, me da a conocer que con sentimiento, dolor y pena de ser mis
pecados los causantes de vuestra Muerte, os debo obsequiar en el Sepulcro, y la
abundancia me instruye que no repare en gastos cuanto conduce para vuestro
mayor culto, gloria y honor. Así que dadme un espíritu de compunción para llorar
mis culpas, como y también un espíritu de liberalidad para que pueda contribuir en
lo que pueda a las glorias de vuestro Sepulcro, esperando de Vos ser eternamente
recompensado en el Cielo. Amén.
Ahora dirás tres veces el Padre nuestro y el Ave María, con el Gloria Patri, en
memoria de los tres días que permaneció el Cuerpo del Señor en el Sepulcro.
La Oración y los Gozos los dirás todos los días.
DÍA TTERCERO
Señal de la Cruz ..
Acto de contrición.
ORACIÓN
Gloria fue de vuestro sepulcro, Dulcísimo Jesús, el ser tan nuevo, que en él
ninguno se había enterrado, y el ser de un noble. Aquel mismo sepulcro se había
fabricado para sí el mismo José de Arimatea, por consiguiente, no sería ínfimo y
despreciable, sino magnifico, proporcionado a su nobleza según el uso de su
tiempo, y según se acostumbraban ser los sepulcros de los judíos más nobles. Era
muy el caso, mi buen Jesús, que a un cuerpo nuevo y limpísimo como era el
vuestro, a causa de ser formado por virtud del Espíritu Santo, de la Purísima
sangre de la Virgen María, se le destinase por sepultura un lugar nuevo y limpio, y
este fue el sepulcro de José. Dadme pues, un corazón nuevo, para que pueda ser
digna sepultura vuestra. Haced, así como en aquel sepulcro no había inmundicia
alguna, ni despedía de sí algún olor, sea purificado mi corazón, y libre de
corrupción, mediante vuestra divina gracia que deseo, persevere en mí hasta
consumarse en la Gloria. Amén.
Ahora dirás tres veces el Padre nuestro y el Ave María, con el Gloria Patri, en
memoria de los tres días que permaneció el Cuerpo del Señor en el Sepulcro.
La Oración y los Gozos los dirás todos los días.
DÍA CUARTO
Señal de la Cruz..l...
Acto de contrición.
ORACIÓN
¡Oh Jesús amantísimo! Cuando los judíos os habían abandonado, dejando vuestro
santísimo Cuerpo clavado en la Cruz en medio de los dos ladrones, cuando
irritados contra Vos no podían ver ni oír que alguno os obsequiase, siendo entre
ellos oprobio, tocar y enterrar los cuerpos de los ajusticiados, aquellos dos
varones, que hasta entonces habían sido vuestros discípulos ocultos por temor a
los judíos, se manifestaron abiertamente procurándoos abiertamente como vuestro
Maestro, honrosa sepultura. Vos mismo, Señor, los animabas interiormente para
que, depuesto todo temor, se expusiesen constantes y animosos a perder la vida,
sus bienes y a padecer una terrible persecución, lo que todo bien considerado hizo
más honorifico vuestro Sepulcro. Concédeme pues, mi buen Jesús, que, en todos
tiempos, pero singularmente cuando os vea más despreciado, a cara descubierta
os obsequie y venere, aunque sea ponerme en peligro de perder mi vida y de
padecer la más sangrienta persecución, procurando siempre vuestra mayor gloria
y la salvación de mi alma. Amén.
Ahora dirás tres veces el Padre nuestro y el Ave María, con el Gloria Patri, en
memoria de los tres días que permaneció el Cuerpo del Señor en el Sepulcro.
La Oración y los Gozos los dirás todos los días.
DÍA QUINTO
Señal de la Cruz....
Acto de contrición.
ORACIÓN
Bendito y alabado seas mi Redentor, que después de haber estado vuestro
santísimo Cuerpo difunto tres días en el sepulcro, salisteis de él glorioso y
triunfante de la muerte y de vuestros enemigos. Vos honrasteis vuestro sepulcro
de un modo semejante a aquél con que honrasteis el vientre virginal de vuestra
Madre Santísima. Descansasteis vivo en las entrañas virginales de María, y
descansasteis muerto dentro del sepulcro. Salisteis de aquellas entrañas sin
causar lesión alguna, y saliste del sepulcro penetrándolo y dejándolo sin lesión. Si
fue gloria de vuestra Madre aquel feliz parto con que nacisteis mortal, también lo
fue para el Sepulcro vuestra Resurrección, que fue otro parto en que naciste
inmortal. Haced que adore y venere tan glorioso Sepulcro, y que en él medite el
misterio de vuestra Resurrección, fundamento de nuestra fe y esperanza. Dadme
gracia para que viva de manera que, después de haber descansado mi cuerpo en
la sepultura, resucite como Vos glorioso y triunfante en el día de la resurrección
final. Amén.
Ahora dirás tres veces el Padre nuestro y el Ave María, con el Gloria Patri, en
memoria de los tres días que permaneció el Cuerpo del Señor en el Sepulcro.
La Oración y los Gozos los dirás todos los días.
DÍA SEXTO
Señal de la Cruz….
Acto de contrición.
ORACIÓN
¡Oh Jesús, verdadero Esposo de mi alma! Cuando resucitasteis del sepulcro, con
un grande y espantoso terremoto manifestasteis vuestro poder y majestad, para
que os temiesen aquellos mismos que os habían despreciado hasta el último
abandono. Bajó del Cielo también en aquel mismo tiempo como ministro de
vuestro poder un Ángel, quien, manifestándose con aspecto resplandeciente y
terrible al modo de un rayo, y con los vestidos blancos como la nieve, removió la
piedra que cerraba vuestro sepulcro. A su vista, y al oír el terremoto, huyeron los
soldados que estaban allí de guarda, quedándose él sentado para guardar el
sepulcro de los insultos y abominaciones de los judíos. ¡Que gloria, Señor, para
vuestro sepulcro, ser guardado por un Ángel hermoso, resplandeciente y terrible,
que aterró a vuestros enemigos, y sirvió de consuelo y gozo a quienes fueron a
vuestro sepulcro a adoraros! ¡Oh mi buen Jesús! Haced que mire de aquí en
adelante vuestro Sepulcro rodeado de Ángeles, que están de centinelas, para que
esta consideración me contenga de profanarle y me mueva a venerarle, y merezca
que los mismos Ángeles, lejos de causarme espanto, me sirvan de consuelo,
singularmente cuando estaré cercano a la sepultura, que será en la hora de la
muerte. Amén.
Ahora dirás tres veces el Padre nuestro y el Ave María, con el Gloria Patri, en
memoria de los tres días que permaneció el Cuerpo del Señor en el Sepulcro.
La Oración y los Gozos los dirás todos los días.
DÍA SÉPTIMO
Señal de la Cruz…..
Acto de contrición.
ORACIÓN
Dichosas mujeres, amabilísimo Jesús, que fueron a visitar el sepulcro en el día de
vuestra Resurrección, Santa Magdalena y sus compañeras: Señoras
verdaderamente nobles pero llenas de piedad y devoción, compraron aromas para
ungir vuestro cuerpo. Ellas se estuvieron toda la noche antecedente con una santa
paciencia esperando el día, mas el amor que os profesaban no quiso sufrir tanta
dilación, así las obligo a dejar su retiro antes de salir el sol. ¿Quién no honrará,
Señor, vuestro Sepulcro, al verle honrado de aquellas señoras piadosas, a las que
no fue capaz de retraer ni la ignominia de vuestra muerte, ni la imposibilidad de
remover ellas la losa del sepulcro? Vos hicisteis, que, si bien no lograron ungir con
aquellos aromáticos ungüentos vuestro Cuerpo santísimo, porque ya habías
resucitado, tuviesen la dicha de ver con sus propios ojos los Ángeles que
testificaron vuestra Resurrección. Dadme gracia, Jesús, para que yo con igual
devoción, visite vuestro sepulcro, previniéndome de ungüentos aromáticos a Vos,
los más agradables, que son los ejercicios de las virtudes, especialmente de la
caridad y el amor para con Vos y para con los prójimos, y tenga la dicha de ver
con mis propios ojos a los Ángeles que estaban en el sepulcro, y gozar de su
compañía en el Cielo. Amén.
Ahora dirás tres veces el Padre nuestro y el Ave María, con el Gloria Patri, en
memoria de los tres días que permaneció el Cuerpo del Señor en el Sepulcro.
La Oración y los Gozos los dirás todos los días.
DÍA OCTAVO
Señal de la Cruz…
Acto de contrición.
ORACIÓN
¡Ah! Y cuán cierto es, mi Redentor, que es tan grande tan imponderable vuestra
paciencia, que no permite mal alguno, sino que sea para mayor bien. Vos
permitisteis que los gentiles, para borrar vuestra memoria de vuestro Santo
Sepulcro, llenasen su lugar de gran cantidad de tierra, fabricasen allí un templo y
elevasen un simulacro a Venus, haciendo funesto sepulcro de las almas el mismo
lugar de donde Vos habías vuelto a la nueva luz. Todas estas abominaciones,
Señor, las permitisteis sin duda para hacer más glorioso vuestro sepulcro. En
efecto, llenasteis de espíritu de celo y de fervor el corazón de la grande emperatriz
Santa Elena, madre de Constantino: ella, a fin de reparar aquellas injurias
cometidas contra vuestra adorable Majestad, emprendió el largo viaje a Palestina,
mandó allí destruir el templo de Venus, arruinó al impuro simulacro, ordenó cavar
profundamente hasta descubrir el mismo augusto y sacrosanto monumento de
vuestra Resurrección, y no paró su espíritu magnánimo hasta hacer aquel santo
lugar, uno de los mas ilustres y venerados del universo. ¡Oh Salvador! Si supiera
yo imitar la piedad de esta santa emperatriz. Dadme pues gracia, para que a la
manera que ella limpió aquel mismo lugar que habían profanado los gentiles con
abominables simulacros, purifique yo mi corazón, que tantas veces he manchado
con los ídolos de mis desordenadas pasiones, y sea como el de aquella santa
digna habitación y sepulcro vuestro. Amén.
Ahora dirás tres veces el Padre nuestro y el Ave María, con el Gloria Patri, en
memoria de los tres días que permaneció el Cuerpo del Señor en el Sepulcro.
La Oración y los Gozos los dirás todos los días.
DÍA NOVENO
Señal de la Cruz…..
Acto de contrición.
ORACIÓN
Nadie, ¡oh dulcísimo Jesús!, puede dudar que es glorioso vuestro sepulcro, si
atiende que en él habéis manifestado y manifestáis vuestra divina Omnipotencia.
Visitándole los vejados del espíritu maligno se ven libres de su opresión, los
enfermos consiguen milagrosamente la salud, y los pecadores más obstinados la
gracia de una solida conversión. Que diga Santa María Egipcíaca cuando se sintió
tan repentinamente tocada y convertida. Vos, visitando ella el templo en donde se
venera vuestro Santo Sepulcro, aunque no era movida de la devoción sino de una
pasión dominante, de improviso le moviste el corazón a tanto dolor, que,
convertidos sus ojos en dos fuentes de lágrimas, después de haber adorado aquel
lugar santo, paso el Jordán a una horrenda soledad, en que hizo una vida la más
austera y penitente cuarenta y siete años. ¡Oh mi amado Jesús! Yo espero de
vuestra misericordia que, visitando vuestro Santo Sepulcro, derraméis sobre mí
con abundancia vuestros auxilios, convertiréis mi duro y rebelde corazón a Vos, y
me daréis el consuelo más conveniente en todas las necesidades espirituales y
corporales. Deseo cuanto es de mi parte cooperar al culto y a la gloria de vuestro
Santo Sepulcro, sin tener otra mira que serviros y obsequiaros en la tierra y en el
Cielo. Amén.
Ahora dirás tres veces el Padre nuestro y el Ave María, con el Gloria Patri, en
memoria de los tres días que permaneció el Cuerpo del Señor en el Sepulcro.
La Oración y los Gozos los dirás todos los días.