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Sentencia T-237/18
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Reiteración de jurisprudencia sobre procedencia excepcional
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Requisitos generales y especiales de procedibilidad
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Relevancia constitucional del requisito general de subsidiariedad para su
procedencia excepcional
El incumplimiento del requisito de subsidiariedad deviene en que el amparo
constitucional resulte improcedente contra providencias judiciales cuando,
entre otras cosas, se utilice para revivir etapas procesales en donde se dejaron
de emplear los recursos previstos en el ordenamiento jurídico.
ACCION DE TUTELA CONTRA PROVIDENCIAS JUDICIALES-
Improcedencia por incumplir requisito de subsidiariedad
En el caso objeto de análisis (i) la accionante dejó de interponer los
mecanismos judiciales ordinarios contra la providencia que resolvió su
solicitud de nulidad por una aparente indebida notificación del trámite judicial
que se adelantaba en su contra, (ii) no dio cuenta de las razones por la cuales
se abstuvo del interponer los mismos y (iii) la accionante no aportó las
pruebas que demuestren el cumplimiento de los requisitos exigidos por la
jurisprudencia para que, pese a no haber hecho usos de los recursos
ordinarios previstos para invocar la protección de sus derechos
fundamentales, haya lugar a la procedencia de la acción de tutela. Es decir, no
acreditó la falta idoneidad y eficacia de los recursos ordinarios que tenía a su
alcance para controvertir el auto que negó su solicitud de nulidad, no
demostró la consumación de un perjuicio irremediable, así como tampoco se
evidencia que se trate de un sujeto de especial protección constitucional.
Referencia: Expediente: T- 6608916
Asunto: Acción de tutela interpuesta por la
señora Alexandra Yanet Lora López contra
el Juzgado Tercero Civil Municipal de
Ejecución de Medellín.
Magistrada Ponente:
CRISTINA PARDO SCHLESINGER
Bogotá D.C., veintidós (22) de junio de dos mil dieciocho (2018).
2
La Sala Séptima de Revisión de tutelas de la Corte Constitucional, conformada
por los magistrados, José Fernando Reyes Cuartas, Alberto Rojas Ríos y por la
magistrada Cristina Pardo Schlesinger, quien la preside, en ejercicio de sus
competencias constitucionales y legales, y específicamente las previstas en los
artículos 86 y 241 numeral 9° de la Constitución Política, profiere la siguiente:
SENTENCIA
En la revisión del fallo proferido en primera instancia el diecinueve (19) de
octubre de dos mil diecisiete (2017) por el Juzgado Quince Civil del Circuito
de Oralidad de Medellín en el que se declaró improcedente la acción de tutela
interpuesta por la señora Alexandra Yanet Lora López contra el Juzgado
Tercero Municipal de Ejecución de Medellín.
Mediante Auto del veintisiete (27) de febrero de dos mil dieciocho (2018), la
Sala de Selección Número Dos1 de la Corte Constitucional escogió el
expediente de la referencia para su revisión.
I. ANTECEDENTES
1. Hechos y pretensiones
El 6 de octubre de 2017, la señora Alexandra Yanet Lora López presentó
acción de tutela contra el Juzgado Tercero Civil Municipal de Ejecución de
Medellín por la presunta vulneración de su derecho fundamental al debido
proceso. Lo anterior, por considerar que fue indebidamente notificada del
proceso ejecutivo que se adelantó en su contra.
La solicitud se fundamenta en los siguientes hechos:
1.1. En el año 2012, la accionante adquirió un préstamo con el señor Joaquín
Antonio Vélez Acosta por el valor de $ 3´000.000, razón por la cual, suscribió
una letra de cambio para efectos de garantizar el pago de dicha suma de dinero.
1.2. Ante el incumplimiento en el pago de la mencionada deuda, el 11 de
marzo de 2014, el señor Vélez Acosta adelantó un proceso ejecutivo en contra
de la señora Lora López para solicitarle la devolución del dinero prestado más
los intereses moratorios causados a la tasa máxima legal permitida, desde el 9
de noviembre de 2012 hasta que se verificara el cumplimiento de la
obligación.
1.3. Del referido proceso ejecutivo, radicado bajo el Nº 2014-00223, conoció el
Juzgado Tercero Civil Municipal de Ejecución de Medellín que el 17 de marzo
de 2014 libró orden de pago y dispuso notificar a la demandada en “el paraje
San José del Corregimiento de San Antonio de Prado” – Medellín, en atención
a la información consignada en el escrito de la demanda.
1
Integrada por los magistrados Antonio José Lizarazo Ocampo y Gloria Stella Ortiz Delgado.
3
1.4. No obstante, la notificación personal de la demandada no fue posible en
tanto no se aportó la nomenclatura correspondiente al lugar donde se ubicaba la
señora Lora López, así lo reportó la empresa de correos2.
1.5. En cuanto a lo anterior, la parte demandante sostuvo “no conocer otra
dirección”, y por lo tanto, solicitó al juzgado el emplazamiento de la
demandada de conformidad con lo dispuesto en el artículo 318 del Código de
Procedimiento Civil.3
1.6. El 29 de enero de 2015, una vez vencido el término del emplazamiento y
sin haberse logrado comunicación alguna con la demandada, el Juzgado
Tercero Civil Municipal de Ejecución de Medellín procedió a designarle
curador ad litem, quien allegó la contestación de la demanda dentro del
término legal, sin proponer excepciones.
1.7. En ese orden, mediante auto del 26 de agosto de 2015 la autoridad judicial
accionada dispusó continuar con la ejecución del pago y como medida cautelar
decretó el embargo del derecho proindiviso de la demandada sobre el inmueble
matriculado bajo el número 001-643032. Sin embargo, en el folio de la
matrícula del mencionado inmueble no obraba la ubicación exacta del mismo,
razón por la cual, el 7 de septiembre de 2015 el juez de la causa le solicitó a la
Oficina de Catastro del municipio de La Estrella – Antioquia- precisar dicha
información, lográndose establecer que la dirección era la Calle 73 Sur Nº 65 -
06/02. Sobre el particular, se advirtió que el derecho de propiedad de la señora
Lora López sobre el mencionado bien era únicamente del 16.66 % y que en el
mismo, no residía la señora Lora López.
1.8. De acuerdo con lo anterior, el 19 de abril de 2016 se llevó a cabo la
diligencia de secuestro del bien, fecha en la cual, aduce la accionante, se
notificó de la existencia del proceso ejecutivo que se adelantaba en su contra.
1.9. Así las cosas, transcurridos casi tres (3) meses, el 11 de julio de 2016 la
señora Lora López compareció finalmente al proceso solicitando, mediante
apoderado judicial, la nulidad del mismo por indebida notificación. Al
respecto, el Juzgado Tercero Municipal de Ejecución de Medellín en auto del
18 de octubre de 2016 despachó de manera desfavorable sus pretensiones por
considerar que no se pudo verificar una maniobra fraudulenta o dolosa por
parte del demandante quien, en efecto, manifestó acertadamente que la señora
Lora López vivía en “San Antonio de Prado (Medellin)”desconociendo por el
contrario, la nomenclatura exacta del lugar de su residencia. De allí que le
solicitará al juzgado el emplazamiento de la demandada en aras de garantizar el
ejercicio de su derecho de defensa. Dicha decisión no fue objeto de
impugnación por parte de la señora Lora López.
1.10. Ejecutoriada la decisión que negó la nulidad del proceso, el 3 de marzo
de 2017 la señora Lora López solicitó a la autoridad accionada declarar la
2
Ver a folio 12 del cuaderno principal.
3
Disposición vigente para el momento de los hechos , la cual se encuentra actualmente derogada por
el 293 de la Ley 1564 de 2012 “ Por medio de la cual se expide el Código General del Proceso”.
4
suspensión del proceso por prejudicialidad al señalar que “el documento
aportado como base de la ejecución fue adulterado en la fecha de su
vencimiento”, situación que fue puesta en conocimiento de las autoridades
penales. Sobre el particular, la Fiscal 49 de la Unidad de Delitos contra la
Administración Pública, mediante oficio del 19 de septiembre de 2017 informó
que para la fecha la jefatura “(…) ordenará la práctica de pruebas para el
adelantamiento de la investigación”4.
1.11. En cuanto a dicha solicitud, el Juzgado Tercero Municipal de Ejecución
de Medellín, mediante auto del 7 de marzo de 2017 encontró que la misma se
había presentado de manera extemporánea de conformidad con lo previsto en
el numeral 1º del artículo 161 del Código General del Proceso. Al respecto
precisó que “(…) en su momento no se excepcionó la falsedad y ya hubo
pronunciamiento de fondo; adicionalmente, la nulidad propuesta por la misma
demandada ya fue despachada desfavorablemente, luego ya no es el momento
oportuno para el decreto de prejudicialidad”.
1.12. Finalmente, el 18 de septiembre de 2017, previo avaluó del derecho
proindiviso que tiene la señora Lora López sobre el inmueble matriculado bajo
el número 001-643032, el Juzgado Tercero Municipal de Ejecución de
Medellín fijó como fecha de diligencia de remate del mismo, el día 19 de
octubre de 2017.
1.13. La accionante considera que la decisión adoptada por el Juzgado Tercero
Municipal de Ejecución de Medellín en el sentido de negar su solicitud de
nulidad por indebida notificación y, en consecuencia haber adelantado el
proceso ejecutivo hasta el estado en el que se encuentra - remate del bien sobre
el cual ostenta un derecho proindiviso del 16.66 % - vulnera su derecho
fundamental al debido proceso. Agrega que dentro del inmueble objeto de
remate viven unos sujetos de especial protección constitucional, sin dar cuenta
de quienes se trata.
1.14. Con base en lo expuesto, la tutelante solicita que mediante la presente
acción de amparo se le ordene al Juzgado Tercero Municipal de Ejecución de
Medellín declarar la nulidad del proceso ejecutivo adelantado en su contra
radicado bajo el número 2014-00223. Adicionalmente, solicitó como medida
provisional la suspensión de la diligencia de remate del bien inmueble ubicado
en la Calle 73 Sur Nº 65 -06/02 por una aparente prejudicialidad.
2. Actuación procesal y pruebas relevantes en el expediente
El Juzgado Quince (15) Civil del Circuito de Oralidad de Medellín conoció en
primera instancia de la acción de amparo objeto de revisión. Por medio de auto
del 6 de octubre de 2017 ordenó la notificación de la acción de tutela a la
autoridad accionada y le otorgó un (1) día para que rindiera un informe
respecto de los hechos materia de tutela y aportara copia del proceso ejecutivo
número 2014-00223.5
4
Ver a folio 22 del cuaderno principal.
5
Por otro lado, ordenó vincular al proceso al señor Joaquín Antonio Vélez
Acosta en su calidad de demandante del proceso ejecutivo sobre el cual recae
la solicitud de nulidad. Finalmente, concedió la medida provisional invocada
en relación con la suspensión de la diligencia de remate programada para el día
19 de octubre de 2017.
Así las cosas, el despacho judicial accionado dio respuesta a la tutela dentro del
término otorgado. Por su parte, el señor Vélez Acosta guardó silencio en
relación con su vinculación al trámite de tutela.
2.1Respuesta del Juzgado Tercero Municipal de Ejecución de Medellín
Mediante oficio del 8 de octubre de 2017, el Juzgado Tercero Municipal de
Ejecución de Medellín, allegó copia del expediente número 2014-00223 y se
pronunció respecto de la acción de tutela adelantada por la señora Alexandra
Yanet Lora López en los siguientes términos:
Empezó por señalar que, pese a los esfuerzos por notificar personalmente a la
demandada del proceso ejecutivo que cursaba en su contra, ello no fue posible,
razón por la cual, se procedió a su emplazamiento en los términos previstos por
la ley. Agregó que una vez cumplido con el emplazamiento se le designó
curador ad litem, quien de manera oportuna “contestó sin oponerse, y fue así,
como se ordenó seguir con la ejecución del pago el 26 de agosto de 2015”.
Asimismo, advirtió que la solicitud de nulidad por una aparente indebida
notificación presentada por la señora Lora López fue negada mediante auto del
18 de octubre de 2016 sin que dicha decisión fuera recurrida. Sobre el
particular, recordó el carácter subsidiario de la acción de tutela, aclarando que
en el caso sub examine, la accionante tuvo a su alcance “(…) todas la
oportunidades procesales para ejercer su defensa (…)”, luego concluyó que el
amparo constitucional no es un mecanismo orientado a revivir etapas
procesales ya precluidas.
En este orden de ideas, le solicitó al juez constitucional denegar el amparo
deprecado.
2.2Pruebas relevantes que obran en el expediente
Copia del incidente de nulidad presentado por la apoderada de la
accionante, mediante el cual se puede verificar que (i) la accionante no
reside en el bien que es objeto de remate dentro del proceso ejecutivo
adelantado en su contra, (ii) la actora sí reside en el municipio de San
Antonio del Prado, tal y como lo señaló el demandante, (ii) la señora Lora
López tiene un derecho de propiedad del 16.66 % sobre el bien inmueble
matriculado bajo el número 001-6430326.
5
Número del expediente contentivo del proceso laboral de única instancia que adelanto el PAR
contra el señor Cesar Olmedo Triana Quiroz.
6
?
Ver a folios del 7- 11 del cuaderno principal.
6
Copia del auto del 18 de octubre de 2016 proferido por el Juzgado Tercero
de Ejecución Civil Municipal de Medellín mediante el cual se negó la
solicitud de nulidad presentada por la apoderada de la accionante 7.
Copia de la solicitud de prejudicialidad, donde la tutelante el día 3 de
marzo de 2017 pone en conocimiento de la autoridad judicial accionada la
existencia de una denuncia penal por el delito de falsedad en documento
privado, con noticia criminal número 0526660000203201607394 8 - se
adjunta copia de la misma.
Copia del auto del 7 de marzo de 2017 mediante el cual se resuelve de
forma negativa la referida solicitud de prejudicialidad9.
Copia de la respuesta de un derecho de petición emitida por la Fiscalía
General de la Nación donde se le informa a la señora Lora López que no ha
sido posible avanzar en la investigación de presunto punible de falsedad en
documento privado toda vez que, la Fiscalía encargada de la causa se
encuentra vacante10.
Copia de la letra de cambio que busca cobrarse mediante el proceso
ejecutivo radicado bajo el número 2014-0022311.
Copia de la liquidación del crédito12.
Copia de la cedula de ciudadanía de la señora Alexandra Yanet Lora López
donde se puede establecer que a la fecha la accionante tiene 46 años de
edad.
3. Decisión objeto de revisión
Fallo de primera instancia
En sentencia del 19 de octubre de 2017, el Juzgado Quince Civil del Circuito
de Oralidad de Medellín declaró la improcedencia de la acción de tutela
incoada por la señora Alexandra Yanet Lora López por considerar que la
misma no cumplía el requisito general de procedibilidad de la subsidiariedad
previsto por la jurisprudencia para la tutela contra providencias judiciales. Al
respecto, advirtió que la decisión que resolvió el incidente de nulidad propuesto
por la accionante como consecuencia de una aparente indebida notificación
dentro del proceso ejecutivo que cursaba en su contra “ no fue sometida a
censura por la demandada a través de los recursos de ley”, sobre el particular,
precisó que “(…) el carácter subsidiario de la acción de tutela impone al
interesado la obligación de desplegar todo su actuar dirigido a poner en
7
Ver a folios del 12 al 14 del cuaderno principal.
8
Ver a folio 15 del cuaderno principal.
9
Ver a folio 16 del cuaderno principal.
10
Ver a folio 22 del cuaderno principal.
11
Ver a folio 23 del cuaderno principal.
12
Ver a folio 24 del cuaderno principal.
7
marcha los medios ordinarios de defensa ofrecidos dentro del ordenamiento
jurídico para la protección de sus derechos fundamentales; es así que para
acudir a la acción de tutela el petente debe haber actuado con diligencia en los
procesos y procedimientos ordinarios, pero también, que la falta injustificada
de agotamiento de los recursos legales deviene en la improcedencia del
mecanismo de amparo constitucional (…)13”
Adicionalmente, precisó que “(…) la solicitud de prejudicialidad mencionada
por la petente se torna en una mera expectativa ya se está frente a una
denuncia de la cual no se tiene certeza de su apertura e impulso como
proceso”14.
Así las cosas, concluyó que “(…) de lo obrante en el plenario, no se encontró
que durante el trámite de la actuación surtida con ocasión a la diligencia de
notificación de la demandada, ni en la decisión que negó la nulidad del
proceso se incurriera en alguna vía de hecho ni en la vulneración de derecho
fundamental alguno (…), máxime si se tiene además en cuenta que la
accionante omitió interponer los recursos de ley para cuestionar el auto que
negó la nulidad formulada, generando ello, la improcedencia del amparo
solicitado. La referida providencia no fue objeto de impugnación.
II CONSIDERACIONES
1. Competencia
La Sala Séptima de Revisión de Tutelas de la Corte Constitucional, en
desarrollo de las facultades conferidas en los artículos 86 y 241, numeral 9°, de
la Constitución, es competente para revisar el fallo de tutela proferido en el
proceso de esta referencia.
2. Cuestión previa.
De acuerdo con los hechos que motivaron la presente acción constitucional y
la decisión adoptada en sede de instancia, la Sala destaca que el propósito de la
acción de tutela incoada por la señora Alexandra Yanet Lora López es que se
declare la nulidad del proceso ejecutivo radicado bajo el número 2014-00223
sobre la base de no haber sido correctamente notificada del mismo. Al
respecto, cabe precisar que tal pretensión fue planteada en el curso de aludido
trámite judicial mediante la interposición del incidente de nulidad, el cual fue
resuelto por el Juzgado Tercero de Ejecución Civil Municipal de Medellín
mediante auto del 18 de octubre de 2016 donde se resolvió negar la pretensión
de la hoy tutelante por considerar que, en el marco del proceso ejecutivo
adelantado en su contra, se habían empleado las modalidades que la ley
dispone para notificar a la parte demandada, sin que además, se verificara (…)
una maniobra fraudulenta o dolosa por parte del demandante (…) quien
suministro las datos que eran de su conocimiento respecto del lugar de
13
Ver a folio 34 parte considerativa del fallo que se revisa.
14
Ibídem.
8
residencia y domicilio de la referida señora Lora López, acudiendo finalmente,
a solicitar el emplazamiento de la misma.
Conforme con lo anterior, entiende la Corte que lo que en realidad se pretende
con la interposición de la acción de tutela que se revisa es dejar sin efectos la
decisión adoptada en el auto del 18 de octubre de 2016 proferido por el
Juzgado Tercero de Ejecución Civil Municipal de Medellín donde, como ya se
anotó, se negó la solicitud de nulidad impetrada por la apoderada de la actora.
3. Problema jurídico y esquema de resolución
De acuerdo con lo dicho en el acápite de antecedentes, en esta oportunidad le
corresponde a la Sala de Revisión determinar si mediante el auto del 18 de
octubre de 2016, el Juzgado Tercero de Ejecución Civil Municipal de Medellín
desconoció el derecho fundamental al debido proceso de la señora Alexandra
Yanet Lora López en tanto la misma no fue correctamente notificada y, en
consecuencia, vinculada al proceso ejecutivo que se adelantó en su contra.
Para efectos de resolver el problema jurídico planteado, la Corte deberá
previamente determinar si la presente acción constitucional cumple con los
requisitos generales de procedencia de la tutela contra providencias judiciales.
En particular, se deberá establecer si se supera el requisito de subsidiariedad
como elemento imprescindible para estudiar el fondo del asunto.
Para resolver la cuestión planteada, la Sala abordará los siguientes aspectos: (i)
La procedencia excepcional de la acción de tutela contra providencias
judiciales, reiteración de jurisprudencia. (ii) La subsidiariedad como
presupuesto para que proceda la tutela contra decisiones judiciales. (iii) Con
base en ello, examinará la concurrencia de dicho presupuesto en el caso sub
examine.
4. Procedencia excepcional de la tutela contra decisiones judiciales.
Reiteración de jurisprudencia.
De manera reiterada, la jurisprudencia constitucional se ha referido a la
posibilidad de controvertir las decisiones judiciales a través del ejercicio de la
acción de tutela, precisando que, en esos casos, el amparo es de alcance
excepcional y restringido, en el sentido que solo tiene lugar cuando pueda
establecerse claramente una actuación del juzgador manifiestamente
incompatible con la Constitución y violatoria de derechos fundamentales, en
especial, de los derechos al debido proceso y al acceso a la administración de
justicia, sin que sea factible entender que la tutela, en sí misma, constituya un
juicio de corrección de los asuntos ya definidos por la autoridad competente 15.
Ha explicado la Corte que, aun cuando las decisiones judiciales pueden dar
lugar a la amenaza o vulneración de garantías constitucionales susceptibles de
protección por vía de tutela, el alcance excepcional y restrictivo de dicha
15
Corte Constitucional, sentencias SU-556 de 2015 (M.P. Luis Guillermo Guerrero Pérez) y T-
217 de 201 (M.P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo).
9
acción surge, precisamente, de la necesidad de preservar los principios
constitucionales de los que se desprende el respeto por la cosa juzgada, la
seguridad jurídica, la garantía de la independencia y autonomía de los jueces y
el sometimiento general de los conflictos a las competencias judiciales
ordinarias.16
En ese sentido, la procedencia excepcional de la tutela contra providencias
judiciales, “parte del equilibrio adecuado que debe existir, entre el respeto a
los principios constitucionales de seguridad jurídica y autonomía judicial, por
un lado, y la prevalencia y eficacia de los derechos fundamentales, por el otro,
para disponer sobre su protección, cuando éstos han resultado ilegítimamente
afectados con una decisión judicial”.17
Sobre esa base, esta Corporación ha construido una sólida línea jurisprudencial
en punto a las condiciones que deben cumplirse para que sea posible
controvertir una providencia judicial a través del mecanismo de amparo
constitucional.
Precisamente, en una labor de sistematización sobre la materia, en la Sentencia
C-590 de 2005, la Corte identificó los requisitos generales y específicos de
procedencia de la tutela cuando la amenaza o violación de los derechos
proviene de una decisión judicial. Al respecto, se aclaró en el fallo que los
primeros son presupuestos cuyo cumplimiento forzoso es condición necesaria
para que el juez constitucional pueda entrar a valorar de fondo el asunto puesto
en su conocimiento, mientras que los segundos corresponden, específicamente,
a los vicios o defectos presentes en la decisión judicial y que constituyen la
causa de la vulneración o amenaza de los derechos fundamentales.18
Siguiendo lo dicho en la referida providencia, a su vez reiterada de manera
uniforme en posteriores pronunciamientos, para que una decisión judicial
pueda ser revisada en sede de tutela, es necesario que previamente cumpla con
los siguientes requisitos generales, también denominados por la jurisprudencia
como presupuestos formales:
(i) Que la controversia planteada sea constitucionalmente relevante, lo que
significa que el juez de tutela tiene la carga de explicar por qué el asunto
sometido a su conocimiento trasciende el ámbito de la mera legalidad y
plantea una controversia de marcada importancia constitucional que afecta
los derechos fundamentales de alguna de las partes
(ii) Que se hayan agotado todos los medios -ordinarios y extraordinarios- de
defensa judicial al alcance de la persona afectada, a menos que se
busque evitar la ocurrencia de un perjuicio irremediable. Dado el
carácter subsidiario y residual que identifica la acción de tutela, y con el
fin de evitar que la misma sea utilizada como un medio alternativo o
16
Corte Constitucional, sentencia T-233 de 2007(M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra).
17
Corte Constitucional, sentencia T-217 de 2010 (M.P. Gabriel Eduardo Mendoza Martelo).
18
Sobre el particular se pueden consultar, entre otras, las Sentencias C-590 de 2005, T-789 de 2008,
T-217 de 2010 y T-285 de 2010.
10
supletivo de defensa, es deber del actor, antes de acudir a ella, agotar todos
los mecanismos judiciales que el sistema jurídico le otorga para la defensa
de sus derechos.
(iii) Que se cumpla con el requisito de la inmediatez. Es decir, que la acción
de tutela se promueva en un término razonable y proporcional a la
ocurrencia del hecho que originó la amenaza o vulneración del derecho.
En la medida que la tutela tiene como propósito la protección inmediata de
los derechos fundamentales, se requiere, para efectos de lograr tal objetivo,
que la misma se promueva oportunamente, es decir, en forma consecutiva
o próxima al evento que da lugar a la afectación de los derechos
fundamentales. Respecto al cumplimiento de este requisito, la
jurisprudencia constitucional19 ha estimado que, “al momento de
determinar si se presenta el fenómeno de la inmediatez en materia de
acción de tutela contra providencias judiciales, es necesario examinar los
siguientes aspectos: (i) si obra en el expediente prueba alguna que
justifique la inactividad del peticionario; (ii) si se está en presencia de un
sujeto de especial protección o de persona que se encontraba en una
situación de especial indefensión; y (iii) la existencia de un plazo
razonable”.20
(iv) Que tratándose de una irregularidad procesal, la misma tenga un efecto
decisivo o determinante en la decisión a la que se le atribuye la
afectación de los derechos fundamentales. De acuerdo con tal
presupuesto, cuando se alega una irregularidad procesal, es necesario que
el vicio invocado incida de tal manera en la decisión final, que de no
haberse presentado o de haberse corregido a tiempo, habría variado
sustancialmente el alcance de tal decisión. No obstante, de acuerdo con lo
expresado en la Sentencia C-591-05, si la irregularidad comporta una grave
lesión de derechos fundamentales, tal como ocurre con los casos de
pruebas ilícitas susceptibles de imputarse como crímenes de lesa
humanidad, la protección de tales derechos se genera independientemente
del efecto sobre la decisión y, por ello, hay lugar a la anulación del juicio.
(v) Que la parte actora identifique de forma razonable los hechos que
generaron la vulneración y los derechos afectados, y que hubiere
alegado tal situación en el proceso judicial en la medida de lo posible.
En contraposición a la informalidad que identifica la acción de tutela,
cuando está se promueve contra providencias judiciales, se requiere que el
actor no solo tenga claridad en cuanto a la causa de la afectación de
derechos que surge de la decisión cuestionada, sino también, que la haya
planteado previamente al interior del proceso, debiendo dar cuenta de ello
en la solicitud de protección constitucional.
(vi) Que la acción de tutela no se promueva contra una sentencia de tutela,
pues los debates sobre la protección de los derechos fundamentales, no
pueden prolongarse indefinidamente. Tal exigencia resulta particularmente
19
Al respecto se pueden consultar, entre otras, las Sentencias SU-961 de 1999 y T-322 de 2008.
20
Sentencia T-285 de 2010.
11
relevante, si se tiene en cuenta que todas las sentencias proferidas en sede
de tutela son remitidas a la Corte Constitucional para su eventual revisión
y, con ese propósito, son sometidas a un riguroso proceso de selección, en
virtud del cual las sentencias no seleccionadas para revisión, por decisión
de la sala respectiva, se tornan definitivas e inmutables.
Verificado el cumplimiento de los requisitos generales, la procedencia de la
tutela contra una decisión judicial depende de que la misma haya incurrido en
al menos una de las siguientes causales específicas, también denominadas por
la jurisprudencia vicios o defectos materiales, y ello traiga como consecuencia
la violación de derechos fundamentales:
(i) Defecto orgánico, el cual se configura cuando el funcionario judicial
que adoptó la decisión objeto de cuestionamiento carece de
competencia para ello.
(ii) Defecto procedimental absoluto, que se origina en los casos en que
la autoridad judicial se aparta abiertamente y sin justificación de la
normatividad procesal que era aplicable al caso concreto.
(iii) Defecto fáctico, que tiene lugar cuando existan fallas en la decisión
que sean imputables a deficiencias probatorias del proceso.
(iv) Defecto sustantivo o material, que se presenta en los casos en que la
decisión judicial se apoya o se sustenta en disposiciones claramente
inaplicables al caso concreto o inexistente.
(v) Error inducido o por consecuencia, el cual tiene lugar cuando la
decisión judicial se fundamenta en hechos o situaciones en la que
participan personas obligadas a colaborar con la administración de
justicia -autoridades o particulares-, y cuyo proceder irregular
induce en error o engaño al funcionario judicial con grave perjuicio
para los derechos fundamentales de alguna de las partes o de
terceros.
(vi) Decisión sin motivación, que se configura por el incumplimiento del
servidor judicial de su obligación de fundamentar fáctica y
jurídicamente las decisiones que le corresponde adoptar.
(vii) Desconocimiento del precedente judicial, que se presenta en los
casos en que la autoridad judicial, a través de sus decisiones, se
aparta del precedente aplicable al caso sin presentar las razones
jurídicas que justifiquen debidamente el cambio de jurisprudencia.
(viii) Violación directa de la Constitución, la cual ocurre, entre otros
supuestos, cuando la decisión judicial se desborda en perjuicio de los
derechos fundamentales de los asociados amparados por la Carta
Política.
12
De acuerdo con lo expuesto es posible concluir que la acción de tutela, como
mecanismo idóneo de protección judicial de los derechos fundamentales,
procede excepcionalmente para controvertir decisiones judiciales, siempre que:
(i) se cumplan los requisitos generales de procedibilidad, (ii) se demuestre que
la providencia cuestionada incurrió en una o varias de las causales específicas,
y, acorde con ello, (iii) se determine que el vicio o defecto es de tal
trascendencia que conlleva la amenaza o la vulneración de derechos
fundamentales.
5. El requisito de subsidiariedad. La interposición oportuna de los
recursos ordinarios y extraordinarios como condición previa para la
procedencia de la acción de tutela contra providencias judiciales
Tal y como lo ha puesto de presente esta Corporación, la acción de tutela
constituye un mecanismo preferente y sumario de defensa judicial al cual
puede acudir cualquier persona para asegurar la protección inmediata de sus
derechos fundamentales, cuando quiera que estos resulten vulnerados o
amenazados por la acción o la omisión de cualquier autoridad pública o de los
particulares en los casos que defina la ley.
Atendiendo al diseño constitucional previsto en el artículo 86 Superior, la
acción de tutela tiene un carácter residual y subsidiario, lo que significa que su
procedencia se encuentra condicionada a que “el afectado no disponga de otro
medio de defensa judicial”21. En ese sentido, en principio, le corresponde al
interesado agotar todos los medios judiciales ordinarios que tenga al alcance
para procurar la defensa de sus derechos fundamentales, como requisito previo
para acudir al mecanismo de amparo constitucional.
No obstante, el mismo mandato constitucional, en concordancia con lo previsto
en el artículo sexto (numeral 1º) del Decreto 2591 de 1991, establece
excepciones a dicha regla, en el sentido de considerar que la acción de tutela
será procedente aunque el afectado cuente con otro medio de defensa (i)
cuando la misma se utilice como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio
irremediable o, (ii) cuando, en correspondencia con la situación fáctica bajo
análisis, se pueda establecer que los recursos judiciales no son idóneos ni
eficaces para superar la amenaza o vulneración de los derechos fundamentales
invocados.
En ese contexto, tratándose de la acción de tutela contra providencias
judiciales, le corresponde al juez constitucional verificar de forma exhaustiva
que la parte accionante agotó “(…) todos los medios – ordinarios y
extraordinarios- de defensa judicial a su alcance (…)”22, de manera que, solo
es posible erigir la tutela como mecanismo principal, cuando el actor acredite
la consumación de un perjuicio irremediable o se verifique la falta de idoneidad
o eficacia de los recursos ordinarios de defensa; circunstancias que adquieren
21
Artículo 86 de la Constitución Política.
22
Corte Constitucional, sentencia C- 590 de 2005, posteriormente reiterada en las providencias T-
388 de 2006, SU- 946 de 2014, SU- 537 de 2017, entre otras.
13
cierto grado de flexibilidad frente a sujetos de especial protección
constitucional.
En la Sentencia C-590 de 2005, esta Corporación precisó que, en virtud del
requisito de subsidiariedad, es “deber del actor desplegar todos los
mecanismos judiciales ordinarios que el sistema jurídico le otorga para la
defensa de sus derechos”, pues, [d]e no ser así, esto es, de asumirse la acción
de tutela como un mecanismo de protección alternativo, se correría el riesgo
de vaciar las competencias de las distintas autoridades judiciales, de
concentrar en la jurisdicción constitucional todas las decisiones inherentes a
ellas y de propiciar un desborde institucional en el cumplimiento de las
funciones de esta última”.
Al respecto, la misma jurisprudencia constitucional ha precisado que “(…)
cuando una persona acude a la administración de justicia con el fin de que le
sean protegidos sus derechos, no puede desconocer las acciones judiciales
contempladas en el ordenamiento jurídico, ni pretender que el juez de tutela
adopte decisiones paralelas a las del funcionario que debe conocer, dentro del
marco estructural de la administración de justicia, de un determinado asunto
radicado bajo su competencia (…)”23.
Bajo esa misma línea, se ha hecho especial hincapié en que “[L]a acción de
tutela no puede admitírsele, bajo ningún motivo, como un medio judicial
alternativo, adicional o complementario de los establecidos por la ley para
defensa de los derechos, pues con ella no se busca reemplazar los procesos
ordinarios o especiales y, menos aún, desconocer los mecanismos dispuestos
en estos procesos para controvertir las decisiones que se adopten”24
En este orden de ideas, el incumplimiento del requisito de subsidiariedad
deviene en que el amparo constitucional resulte improcedente contra
providencias judiciales cuando, entre otras cosas, se utilice para revivir etapas
procesales en donde se dejaron de emplear los recursos previstos en el
ordenamiento jurídico25.
Sobre este particular, la Corte, en la Sentencia T-032 de 2011, precisó lo
siguiente:
“Así, a la luz del principio de subsidiariedad, la acción de tutela no puede
ser ejercida como un medio de defensa judicial alternativo o supletorio de
los mecanismos ordinarios previstos por el legislador para el amparo de los
derechos. De hecho, de acuerdo con la jurisprudencia constitucional, a
través de la acción de amparo no es admisible la pretensión orientada a
revivir términos concluidos u oportunidades procesales vencidas por la
negligencia o inactividad injustificada del actor. Igualmente, la
jurisprudencia tampoco ha consentido el ejercicio de la acción de tutela
como el último recurso de defensa judicial o como una instancia adicional
23
Corte Constitucional, sentencias T -715 de 2016 y T-038 de 2017 (M.P. Gloria Stella Ortiz
Delgado).
24
Corte Constitucional, sentencia SU-424 de 2012 (M.P Gabriel Eduardo Mendoza Martelo)
25
Corte Constitucional, sentencia T-103 de 2014 (M.P. Jorge Iván Palacio Palacio)
14
para proteger los derechos presuntamente vulnerados”. (Subrayado fuera
del texto).
En el mismo sentido, esta Corporación ha establecido que “(…) es necesario
que quien alega la vulneración de sus derechos fundamentales haya agotado
los medios de defensa disponibles en la legislación para el efecto. Esta
exigencia responde al principio de subsidiariedad de la tutela, que pretende
asegurar que la acción constitucional no sea considerada en sí misma una
instancia más en el trámite jurisdiccional, ni un mecanismo de defensa que
reemplace aquellos otros diseñados por el legislador. Menos aún, que resulte
ser un camino excepcional para solucionar errores u omisiones de las partes o
para corregir oportunidades vencidas en los procesos jurisdiccionales
ordinarios”26.
Ahora bien, y para efectos de lo que ocupa la atención de la Sala, es preciso
recordar que en el escenario de la tutela contra providencias judiciales, este
Tribunal ha sido claro en señalar que las reglas generales de procedencia de la
acción de amparo deben seguirse con especial rigor 27. Lo anterior, so pena de
desconocer no solo el principio la autonomía judicial, sino también, los
principios de legalidad y del juez natural como elementos fundamentales de los
derechos al debido proceso y al acceso a la administración de justicia.
En suma, de la aplicación del requisito de subsidiariedad surgen las siguientes
conclusiones: (i) la acción de tutela no es un mecanismo judicial diseñado para
reemplazar los medios ordinarios de defensa, ni para reabrir procesos
concluidos, ni revivir términos u oportunidades procesales vencidas por la
negligencia o inactividad injustificada de la parte interesada. Ello, sin perjuicio
de que, en cada caso, (ii) se verifique si acudir a los medios ordinarios o
recursos comporta una carga desproporcionada para el actor, ya sea, por su
falta de eficacia e idoneidad a la luz de las circunstancias particulares, o cuando
se evidencie la existencia de un perjuicio irremediable y este sea alegado por la
parte interesada.
Sobre esas bases, le corresponde al juez constitucional verificar con particular
atención el cumplimiento del presupuesto de la subsidiariedad, para con ello,
determinar la procedencia de las acciones de tutela que se interpongan contra
decisiones judiciales.
6. Ausencia del presupuesto de subsidiariedad en el caso sub examine.
La Sala advierte la falta de configuración del requisito de subsidiariedad en el
caso objeto de estudio.
Para efectos de explicar lo anterior, la Sala empieza por recordar que el objeto
de la acción de tutela incoada por la señora Lora López se circunscribe a
declarar la nulidad del proceso ejecutivo que se adelantó en su contra. Ello, por
considerar que la notificación del aludido trámite judicial no se realizó de
conformidad con las normas que regulan la materia. Con ese propósito, el 11 de
26
Ibídem.
27
Corte Constitucional, sentencia SU-686 de 2015 (M.P. Gloria Stella Ortiz Delgado).
15
julio de 2016, la accionante, actuando mediante apoderada judicial, promovió
incidente de nulidad de todo lo actuado dentro del proceso de la referencia.
Respecto de la solicitud de nulidad en mención, el Juzgado Tercero de
Ejecución Civil Municipal de Medellín, mediante auto del 18 de octubre de
2016, despachó de manera desfavorable las pretensiones de la señora Lora
López por considerar, entre otras cosas, que “(…) no se pudo verificar una
maniobra fraudulenta o dolosa por parte del demandante en el intento de
notificar a la demandada” quien, además, manifestó acertadamente que la
señora Lora López vivía en “San Antonio de Prado (Medellín)”desconociendo
por el contrario, la nomenclatura exacta del lugar de su residencia, razón por la
cual solicitó el emplazamiento de la misma en aras de garantizar el ejercicio
efectivo de su derecho de defensa.
En ese contexto, la pretensión de dejar sin efectos todo lo actuado en el proceso
ejecutivo adelantado en contra de la hoy accionante fue planteada en el marco
de dicho trámite judicial sin que fuera resuelto de manera satisfactoria para
misma.
Así las cosas, para la Sala es claro, que la acción constitucional que se revisa se
dirige , como se anotó previamente, a dejar sin efectos la decisión adoptada por
Juzgado Tercero de Ejecución Civil Municipal de Medellín, mediante auto del
18 de octubre de 2016 donde, como ya se dijo, se negó la solicitud de nulidad
presentada por la tutelante.
Al respecto, la Sala pudo verificar que la señora Lora López, quien compareció
al proceso mediante apoderado judicial, no interpuso recurso alguno en contra
del auto que negó su solicitud de nulidad. Sobre el particular, cabe precisar que
el artículo 321 del Código General del Proceso, norma vigente para el
momento en que se profirió el auto del 18 de octubre de 2016, de conformidad
con lo dispuesto en el acuerdo PSAA15-10392 del Consejo Superior de la
Judicatura28, prevé en el numeral 6º de su artículo 321 lo siguiente:
“(…) también son apelables los siguientes autos proferidos en primera
instancia:
6. El que niegue el trámite de una nulidad procesal y el que la resuelva
(…)”
En ese contexto, la Sala evidencia que contra el auto que negó la nulidad del
proceso ejecutivo que se adelantó en contra de la señora Lora López era
procedente el recurso de apelación. No obstante, la accionante no hizo uso del
mismo, sin exponer en su escrito de tutela los motivos por los cuales incurrió
en dicha omisión.
28
ARTÍCULO 1º.- Entrada en vigencia del Código General del Proceso. El Código General del
Proceso entrará en vigencia en todos los distritos judiciales del país el día 1º de enero del año 2016,
íntegramente.
Lo anterior, sin perjuicio de aquellas disposiciones que en virtud del artículo 627 del Código General
del Proceso entraron en vigencia desde la promulgación de la ley 1564 de 2012 de julio de 2012-
16
En relación con lo expuesto, destaca la Sala que el escenario natural para
salvaguardar los derechos fundamentales presuntamente vulnerados a la
accionante era el mismo proceso ejecutivo donde ésta, en su calidad de
demandada, tuvo la oportunidad de alegar la aparente irregularidad en el curso
de la notificación, como en efecto ocurrió mediante la solicitud de nulidad.
Pues, era competencia del juez natural encargado de la causa salvaguardar las
garantías del debido proceso dentro de cada actuación judicial en aras de
proteger los derechos fundamentales de las partes.
Sin embargo, en el caso sub judice es evidente que la actora dejó de presentar el
recurso de apelación contra el auto que negó su solicitud de nulidad.
En este sentido y atendiendo al cumplimiento del principio de subsidiariedad,
como elemento indispensable para la procedencia de la acción de tutela contra
providencias judiciales, cabe indicar que la acción constitucional que se revisa
se encuentra condicionada a identificar si al interior del proceso ejecutivo que se
adelantó en contra de la señora Lora López era posible solicitar la nulidad de
todo lo actuado por una posible indebida notificación y si, la decisión que
resolvía tal solicitud, era susceptible de recursos de conformidad con las normas
contempladas para esos efectos en el Código General del Proceso.
Así, tanto la autoridad judicial demandada como el juez de instancia señalaron
que en el proceso ejecutivo adelantado en contra de la señora Lora López era
posible cuestionar el auto que negó la nulidad, lo que equivale a lo pretendido
en el actual trámite tutelar. Lo anterior significa, que la accionante contaba con
otros medios de defensa judicial, idóneos y eficaces, para la protección de sus
derechos fundamentales y que injustificadamente no hizo uso de ellos.
En suma, advierte la Sala que en el caso objeto de análisis (i) la accionante dejó
de interponer los mecanismos judiciales ordinarios contra la providencia
que resolvió su solicitud de nulidad por una aparente indebida notificación del
trámite judicial que se adelantaba en su contra, (ii) no dio cuenta de las razones
por la cuales se abstuvo del interponer los mismos y (iii) la accionante no
aportó las pruebas que demuestren el cumplimiento de los requisitos exigidos
por la jurisprudencia para que, pese a no haber hecho usos de los recursos
ordinarios previstos para invocar la protección de sus derechos fundamentales,
haya lugar a la procedencia de la acción de tutela. Es decir, no acreditó la falta
idoneidad y eficacia de los recursos ordinarios que tenía a su alcance para
controvertir el auto que negó su solicitud de nulidad, no demostró la
consumación de un perjuicio irremediable, así como tampoco se evidencia que
se trate de un sujeto de especial protección constitucional. En relación con esto
último, precisa la Corte que de acuerdo con las pruebas que obran en el
expediente la accionante es una persona de 46 años que no manifiesta
encontrarse en una situación de especial vulnerabilidad ya sea por su condición
física o económica. Si bien es cierto advierte que en el inmueble objeto de
remate viven sujetos de especial protección constitucional, tampoco da cuenta
de quienes se trata, ni presenta prueba alguna de la cual se pueda verificar tal
categoría.
17
En consecuencia, considera la Corte que la actora interpuso la acción de tutela
como un mecanismo sustitutivo de los recursos ordinarios que tenía a su alcance
para invocar la nulidad del proceso ejecutivo Nº 2014-00223 donde
presuntamente no fue notificada correctamente, lo que se contrapone al
cumplimiento del requisito de subsidiariedad propio de la naturaleza del
amparo. Lo anterior, por cuanto la accionante pretendió trasladar al ámbito de la
tutela una discusión que debió librarse a través de la interposición del recurso de
apelación, el cual se constituía como la herramienta idónea y necesaria para
controvertir el auto que negó la nulidad del proceso ejecutivo adelantado en su
contra y que, en consecuencia, le permitía acceder eventualmente a la pretensión
invocada mediante el presente trámite constitucional.
Con fundamento en las razones previamente expuestas, la Corte Constitucional
procederá a confirmar la decisión del juez de instancia, en el sentido de
declarar la improcedencia de la acción de tutela impetrada por la señora
Alexandra Yanet Lorá López contra el Juzgado Tercero de Ejecución Civil
Municipal de Medellín. Para la Sala, son de recibo las razones expuestas en el
fallo que se revisa, por considerar que la acción de amparo de la referencia no
supera el análisis de los requisitos generales de procedencia de la tutela contra
providencias judiciales, debido a la falta de subsidiariedad. Ello, comoquiera
que no se agotaron los mecanismos judiciales para controvertir la providencia
que negó la solicitud de nulidad por una aparente indebida notificación de la
señora Lora López como parte demandada dentro del proceso ejecutivo Nº
2014-00223.
III. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Sala Quinta de Revisión de la Corte
Constitucional, administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de
la Constitución,
RESUELVE
PRIMERO.- CONFIRMAR la decisión adoptada por el Juzgado Quince Civil
del Circuito de Oralidad de Medellín que declaró la improcedencia de la acción
de tutela incoada por la señora Alexandra Yanet Lora López contra el Juzgado
Tercero de Ejecución Civil Municipal de Medellín
SEGUNDO.- Por Secretaría General líbrese las comunicaciones de que trata el
artículo 36 del Decreto 2591 de 1991, para los efectos allí contemplados.
Cópiese, notifíquese, comuníquese, y cúmplase.
CRISTINA PARDO SCHLESINGER
Magistrada
18
JOSÉ FERNANDO REYES CUARTAS
Magistrado
Con aclaración de voto
ALBERTO ROJAS RÍOS
Magistrado
MARTHA VICTORIA SACHICA MENDEZ
Secretaria General
19
ACLARACIÓN DE VOTO DEL MAGISTRADO
JOSÉ FERNANDO REYES CUARTAS
A LA SENTENCIA T-237/18
Referencia: Expediente T-6.608.916
Asunto: Acción de tutela interpuesta por la
señora Alexandra Yanet Lora López contra
el Juzgado 3° Civil Municipal de Ejecución
de Medellín.
Magistrado Ponente:
Cristina Pardo Schlensinger
Con el respeto acostumbrado por las decisiones que toma esta Corporación,
haré explícitas las consideraciones que me llevaron a aclarar el voto en el
asunto de la referencia.
1. En esta oportunidad le correspondió a la Sala Séptima de Revisión de
Tutelas resolver si el Juzgado 3° Civil Municipal de Ejecución de Medellín
desconoció el derecho fundamental al debido proceso de la señora Alexandra
Yanet Lora López en tanto la misma no fue correctamente notificada y, en
consecuencia, vinculada al proceso ejecutivo que se adelantó en su contra.
En atención a lo resuelto, se advierte que pese a que me encuentro de acuerdo
con la decisión adoptada, toda vez que considero que la accionante contaba con
otros medios de defensa idóneos para controvertir la decisión del juez
accionado, no así no con la siguiente afirmación: “En ese contexto, la Sala
evidencia que contra el auto que negó la nulidad del proceso ejecutivo que se
adelantó en contra de la señora Lora López era procedente el recurso de
apelación. No obstante, la accionante no hizo uso del mismo, (…)” 29 (resaltado
propio).
Lo anterior, en virtud de que, si bien es cierto, el auto que resuelve una
nulidad es apelable conforme al artículo 321 del Código General del Proceso,
no podemos desconocer el tipo de proceso en que se profirió dicha decisión,
que para el caso concreto, era de mínima cuantía y por consiguiente de única
instancia30, teniendo en cuenta que: (i) la demanda fue presenta el 11 de marzo
de 2014, fecha para la cual estaba vigente el Código General del Proceso en
29
Afirmación consagrada en el numeral sexto de la parte considerativa de la providencia.
30
Conforme al numeral primero del artículo 17 del Código General del Proceso que señala: “Los jueces civiles
municipales conocen en única instancia: 1. De los procesos contenciosos de mínima cuantía,(…)”.
20
materia de cuantía31; (ii) el artículo 25 del Código General del Proceso señala
que “Son de mínima cuantía cuando versen sobre pretensiones patrimoniales
que no excedan el equivalente a cuarenta salarios mínimos legales mensuales
vigentes (40 smlmv)”; (iii) para el 2014 el salario mínimo estaba en
$[Link] y la mínima cuantía correspondía a $24’[Link]; (iv) la suma
ejecutada era por $3’[Link], más los intereses moratorios a la tasa
máxima legal permitida desde el 9 de noviembre de 2012, intereses que
ascendían hasta la fecha de presentación de la demanda a ($1’[Link]), por
lo que de conformidad con el numeral 1º del artículo 26 32 del Código General
del Proceso la cuantía de dicha demanda era de ($4’[Link]).
Por consiguiente, al ser el proceso de única instancia este no es susceptible de
ser resuelto mediante recurso de apelación, el cual es viable solamente
tratándose de procesos de primera instancia.33
Por lo tanto, la accionante solo tenía derecho a interponer el recurso de
reposición contra el auto que negó la solicitud de nulidad y en últimas podía
interponer el recurso extraordinario de revisión.
En este sentido aclaro mi voto.
Fecha ut supra,
JOSÉ FERNANDO REYES CUARTAS
Magistrado
31
En atención al numeral 4º del artículo 627 del Código General del Proceso el cual señaló que el artículo 25
que regula lo referente a la cuantía entraría a regir a partir del 1 de octubre de 2012.
32
El cual señala: “La cuantía se determinará así: 1. Por el valor de todas las pretensiones al tiempo de la
demanda, sin tomar en cuenta los frutos, intereses, multas o perjuicios reclamados como accesorios que se
causen con posterioridad a su presentación.”
33
Ver al respecto sentencias STC16251-2016 y STC13340-2016 del magistrado Ariel Salazar Ramírez en las
cuales se resuelven las presuntas vulneraciones de los derechos fundamentales al debido proceso y defensa de
los accionantes al rechazarse un incidente de nulidad tanto en reposición como apelación y en el que se
inadmitió el recurso de apelación interpuesto por el actor contra el proveído que declaró la terminación del
proceso por desistimiento tácito por cuanto se trataban de asuntos de única instancia respectivamente.