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El Catecismo de la Iglesia Católica indica que en el Nuevo

Testamento se utilizan varias expresiones para caracterizar


la bienaventuranza a la que Dios llama al hombre: la llegada del
Reino de Dios; «Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a
Dios» —Mt 5, 8—; «la entrada en el gozo del Señor» — Mt 25; 21.23
—; «la entrada en el descanso de Dios» — Hb 4, 7-11—. [1]
«Allí descansaremos y veremos; veremos y nos amaremos;
amaremos y alabaremos. He aquí lo que acontecerá al fin sin fin. ¿Y
qué otro fin tenemos, sino llegar al Reino que no tendrá fin?. San
Agustín civ.22,30»

La idea del Reino de Dios se encuentra predominantemente en


el Nuevo Testamento, especialmente en los Evangelios.[2]
El Reino de Dios es un término usado indistintamente con el de
«Reino de los Cielos». En el Evangelio según Mateo se utiliza esta
última expresión, mientras que en el Lucas, en el de Marcos y en el
de Juan se utiliza «Reino de Dios». La explicación habitual es que el
evangelio de Mateo está destinado a los judíos quienes prefieren
evitar el uso directo del nombre de Dios. Marcos y Lucas están
dirigidos a una audiencia más general y menos familiarizada con el
término «Reino de los Cielos».
Algunos intérpretes premilenaristas piensan que el «Reino de los
Cielos» se refiere al reino milenario de Dios, mientras que el «Reino
de Dios» se refiere a su reinado universal. Otros opinan que no hay
base para tal distinción.
El historiador, escritor y filósofo británico H. G. Wells escribió:
«La doctrina del Reino de los Cielos, que fue la enseñanza principal de Jesús,
es ciertamente una de las doctrinas más revolucionarias que alguna vez
haya animado y transformado el pensamiento humano.» [3]
H. G. Wells (1920), Outline of History

El pensamiento cristiano del Reino de Dios agrupa distintos conceptos


según el entendimiento de cada denominación, entre las que
destacan las siguientes.

 El Reino de Dios es un gobierno único celestial que regirá en toda la


tierra después de Armagedón, cuando todas las personas inicuas
hayan sido destruidas.
 El rey de este reino es Jesucristo, de acuerdo con el pacto que hizo
Dios con David.
 Jesucristo habla muchas veces del Reino de Dios, que está cerca y la
manera de explicarlo es con parábolas que son comparaciones que
expresan una enseñanza.
Aspecto presenteEditar
Los evangelios describen a Jesús de Nazaret proclamando el Reino
como algo que ya está cerca, que está llegando en el presente, no
como una realidad futura. Las actividades narradas de Jesús, al sanar
las enfermedades, expulsar los demonios, enseñar una nueva ética
de vida y ofrecer una nueva esperanza en Dios al más pobre, se
entienden como una demostración que el Reino está en acción. Tener
al Mesías, el Rey de los judíos, entre ellos, es un aspecto de este
Reino: el Rey había llegado para representar su Reino. Por su vida sin
pecado y mediante sus milagros estaba demostrando a
los judíos como es el Reino.
"El Reino de Dios" es un genitivo, el cual nos indica que es Dios
mismo desde un punto de vista concreto, su actuación en este mundo
y en nuestra historia. La cuestión planteada a los contemporáneos de
Jesús (especialmente a los imbuidos en la mentalidad apocalíptica) es
si Dios actúa en este mundo y en esta historia, o no; y si actúa,
cuándo lo hace o lo va a hacer y bajo qué condiciones. Jesús nos
predica que esto es inminente, y que la esperada acción de Dios en
este mundo empieza ya.

Jesús dio mucha importancia a este tema, como se puede ver en


el Padrenuestro, donde es el segundo asunto más importante en esa
oración.
El Reino de Dios también se refiere al cambio de corazón o mente
(metanoia) por parte de los cristianos, dando énfasis a la naturaleza
espiritual de su Reino al decir que «el Reino de los Cielos está dentro
de vosotros mismos». Esta frase puede también traducirse, sin
embargo, «el reino de los cielos está en medio de vosotros.»
Jesús usó el lenguaje del "Reino de Dios" de una forma que se
contrapone con los revolucionarios judíos del siglo I, llamados zelotes,
que creían que el Reino era una realidad política que llegaría con una
revuelta violenta contra la dominación romana, reemplazada por una
teocracia judía.
En los Evangelios canónicos, Jesús de Nazaret invita a todos los
hombres a entrar en el Reino de Dios; aun el peor de los pecadores es
llamado a convertirse y aceptar la infinita misericordia del Padre. El
Reino pertenece, ya aquí en la tierra, a quienes lo acogen con
corazón humilde. A ellos les son revelados los misterios del Reino de
Dios.[4] La Iglesia (católica) se considera a sí misma como "el inicio
sobre la tierra" del Reino de Dios[5] y que la plenitud de este se
alcanzará después del juicio final, cuando el universo entero, liberado
de la esclavitud de la corrupción, participará de la gloria de Cristo,
inaugurando «los nuevos cielos y la tierra nueva» (2 P 3, 13). Así se
alcanzará el Reino de Dios pleno, es decir, la realización definitiva del
designio salvífico de Dios de «hacer que todo tenga a Cristo por
Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra» (Ef 1, 10).
Dios será entonces «todo en todos» (1 Co 15, 28), en la vida eterna. [6]
Los protestantes, por otra parte, tienden a creer que la Iglesia es el
instrumento en el cual el Reino se manifiesta, no un sinónimo del
Reino en sí.
Según el teólogo protestante Dietrich Bonhoeffer el Reino de Dios en
la tierra se configura en dos aspectos, en los que se manifiesta
escindido: milagro y orden. «El aspecto bajo el cual el Reino de Dios
se manifiesta como milagro lo llamamos iglesia; y el aspecto bajo el
cual el Reino de Dios se manifiesta como orden lo llamamos estado.
El Reino de Dios en nuestro mundo no es otra cosa que la dualidad
de iglesia y estado… El Reino de Dios se configura en la iglesia en la
medida en que ésta da testimonio del milagro de Dios… El Reino de
Dios se configura en el estado en la medida en que éste reconoce y
preserva el orden del mantenimiento de la vida…». [7]
Aspecto futuroEditar
La manifestación presente del Reino fue expresada por Jesús como
evidencia provisional de una realidad más amplia en un futuro
inminente.

Este aspecto futuro del Reino es la creencia en una implementación


post-apocalíptica del gobierno de Dios, (teocracia), especialmente en
la interpretación premilenarista del protestantismo fundamentalista.
La tensión entre los aspectos futuros y presentes del Reino se han
llamado "el ahora y el no todavía" del Reino de Dios.

Típicamente, en el Catolicismo, el protestantismo liberal y entre


los pentecostales, entre otros, se ha enfatizado el aspecto presente,
mientras que protestantes fundamentalistas y evangélicos han
enfatizado el aspecto futuro.

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