Introducción al Psicoanálisis Freudiano
Introducción al Psicoanálisis Freudiano
CURSO 2022-2023.
Clase del 23 de septiembre del 2022.
Evaluación:
Examen final abierto test con una o dos preguntas generales, donde podemos tomar una
línea freudiana o lacaniana. Se valorarán las intervenciones y aportaciones a la clase. Se
tendrá en cuenta la asistencia en clase.
Bibliografía:
¿Qué es el psicoanálisis?
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definir el psicoanálisis la definición de Leonardo sobre el arte: Una producción de una
obra a través de añadir algo (lienzo en blanco) o desagregar, quitar y dar lugar a
elementos inconscientes (escultura). El psicoanálisis tiene que ver con la vía de quitar y
desagregar para que vaya apareciendo elementos inconscientes que están tapados por la
conciencia. El análisis haría referencia a elevare a esta segunda forma.
El método es lo que establece una relación entre una ciencia y su objeto de estudio. Si
esto es así cada objeto de estudio requiere de un método. Este es el problema que
tenemos con la psicología. El método psicológico es el hipotético constructivo o
hipotético-experimental y busca adaptarse al método científico, por lo que deja fuera
todo lo que no se pueda medir, los sentimientos, el amor, el odio, etc… todo lo que no
se puede medir cuantitativamente, lo más relevante del sujeto humano. El objeto de
estudio del psicoanálisis es el inconsciente. ¿Por qué vía se puede ir al inconsciente?
Freud plantea un método: el método de la asociación libre. El método debe tener las
mismas características que el objeto de estudio. La asociación libre es una forma de
decir que sea al menos lo más autónoma posible de la conciencia, donde el sujeto pueda
ir asociando por ocurrencias no previstas aquello que represente sus formaciones
inconscientes. Es decir, que la forma de acceso al inconsciente sea a través de la
asociación libre, significa que no es una forma consciente, de esta manera, existe esa
adaptación.
Otra cosa son las técnicas, es decir, las formas concretas en que el método se pone en
juego, es la manera en que el método se lleva a cabo. En el psicoanálisis hay muchas
técnicas: el silencio, el diván, el señalamiento, etc… Lo importante es el método. El
método requiere una forma de escucha por parte del analista muy singular, es bastante
abierta a lo que pueda impresionar. Esta escucha es mucho más difícil de lo que parece.
La escucha es una escucha abierta, no es un elemento que esté en la partida. Y todo ello
se tiene que dar en el vínculo, el espacio transferencial que es el ambiente en que tiene
lugar esta escucha. Esto significa que el paciente debe suponer una cierta posición del
psicoanalista.
Otra cuestión son los objetivos diferentes que puede tener el psicoanálisis. Cuando se
habla de la cura o la psicoterapia, hablamos de algo distinto si hablamos de los síntomas
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o de la dinámica inconsciente. La cura puede ser que una persona sea capaz de hacerse
cargo de sus limitaciones, de su castración (sus límites), etc… Desde una perspectiva
que tiene que ver con la desaparición de los síntomas esto no sería una cura, porque que
consigamos hacernos cargo de nuestros límites no es suficiente.
Hay una idea que simplifica bastante los diferentes posicionamientos del psicoanálisis:
qué pasa con el saber, dónde lo ubicamos. Si el saber se lo atribuimos a él, al paciente,
estamos colocándonos en una posición psicoanalítica, pues salimos de la posición de
que somos nosotros quienes sabemos (lo cual es difícil). Se escucha el saber a partir de
la asociación libre, lo que choca, lo que sorprende... El analista debe tener cuidado de no
poner su experiencia sobre lo que el paciente está contando. El saber lo tienen los
pacientes no los analistas. Cuando estamos hablando de los sentimientos o de algo de lo
que no tenemos ni idea como el inconsciente, no podemos pretender ser expertos en el
tema. No sabemos lo que es bueno para el otro. Representar un saber resultaría imponer
en el otro, por lo que hay que tener cuidado de no poner nuestra propia experiencia en el
tratamiento para el otro. Hay que tratar de ayudarlo escuchando al paciente. El paciente
me va a atribuir un saber, pero yo no puedo decirle que no se nada. La demanda de
análisis no viene de entrada, generalmente el paciente acude porque siente un
sufrimiento que desea que se le elimine. No hay que intentar llevar al paciente hacia
ningún sitio concreto supuesto por el analista. El sujeto supone que hay un saber en el
analista. No obstante, el analista no puede creérselo, pues no tiene el saber. El paciente
se pregunta todo el tiempo: ¿qué es lo que el psicoanalista espera que haga yo? No se
trata de decir que el analista tiene el saber o no, sino que esté siempre en marcha ese
mecanismo para acceder a lo más inconsciente. El trabajo debe hacerse de la manera en
que el sujeto se dé cuenta de que el saber lo tiene realmente él. El que debe aportar
realmente a la sesión psicoanalítica es el sujeto. El paciente debe encontrar en sí mismo,
con la ayuda de la transferencia del psicoanalista, ese saber. Las primeras sesiones
tienen como objetivo hacer un primer diagnóstico diferencial. Las entrevistas
preliminares también sirven para tratar de saber qué demanda hay por parte del paciente.
La demanda es fundamental, saber si lo que está demandando es algo a lo que yo pueda
responder o no. Hacer un diagnóstico no es la meta del psicoanálisis, pero es positivo
saber si uno se encuentra ante un paciente neurótico o psicótico. Estas entrevistas tienen
también el objetivo de conocer cuál es la demanda del paciente. La psicología es
prescriptiva, marcará lo que tiene que ser un ser humano. El psicoanálisis tiene que ver
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con analizar la dinámica social, el sujeto en relación con lo social y lo que se impone
sobre sí. Lo importante no es sólo conocer, sino qué hace el paciente con ello. El
paciente si acude, es porque supone o atribuye algún saber al analista; y es importante
que el analista deje que eso suceda. Lo que permite el juego es esa suposición. Se trata
de poner en juego el análisis. Freud en 1912, escribe artículos sobre las técnicas
psicoanalíticas donde habla de la transferencia. Después hablará del amor de
transferencia. Ese amor de transferencia dirá que no hay que aceptarlo ni rechazarlo, se
trata de crear las condiciones para que ponga en juego lo que el paciente desea, piensa,
etc... Este no saber del analista no se trata tanto de un punto de partida como de una
tensión hacia.
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Freud.
1. Un primer periodo que iría de 1893 a 1900, con la colaboración de Josep Breuer. Con él
escribe en 1893 sobre el mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos. Ahí escribe
artículos sobre la histeria que le van a llevar a su concepción del carácter inconsciente
de las representaciones. Freud aporta que ese inconsciente es un sistema (que no es lo
mismo que el carácter inconsciente) que tiene sus propios elementos y sus propias
formas características de funcionamiento. Freud empieza una serie de publicaciones en
torno a la histeria a partir de 1893, lo cual gira en torno a la idea de que ha habido un
trauma con el que es necesario hacer algo con él. Este primer periodo de 1893 a 1900 en
donde escribe la interpretación de los sueños, está centrado en la histeria y similares, y
donde va a ir descubrimiento progresivamente a ese funcionamiento inconsciente que
describe en el capítulo 7 de la interpretación de los sueños. En este periodo tiene mucha
prevalencia el aspecto económico. Él trabaja todo el tiempo la energía que acompaña a
las representaciones mentales, en tanto que cada una tiene un monto de afecto. La
representación es acompañada de un afecto, y es ese afecto lo que plantea problemas al
psiquismo, pues si es un afecto excesivo puede avasallar el psiquismo. Por ello su
objetivo será poner límites a ese avasallamiento del afecto. Esto tiene que ver con la
noción de trauma. La idea es que el trauma o cantidad de energía es excesiva. Es un
punto de vista económico al cual se va a añadir en seguida el punto de vista dinámico
(estudio de los conflictos, de las defensas) y el punto de vista tópico (planteado en el
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capítulo 7 de la interpretación de los sueños donde hace referencia a la metapsicología).
El punto de vista dinámico es aquel en donde Freud pasa a plantear que hay un
conflicto, donde a ese deseo se le opone una defensa el estudiar desde el conflicto es
el punto de vista dinámico. El punto de vista tópico quiere decir que dentro del
psiquismo hay diversos espacios diferenciables: el sistema inconsciente, el sistema
preconsciente y el sistema consciente. Esto es a lo que Freud va a llamar la
metapsicología. Hay que hay una serie de personajes muy importantes: Charcot, Breuer
y Fliess.
2. Segundo periodo: 1900-1920. Periodo muy largo y productivo donde el psicoanálisis
está asentado, es un periodo muy productivo donde aparece el método psicoanalítico en
la interpretación de los sueños y distintas formaciones del inconsciente. El síntoma
neurótico va a estar presente en las cinco conferencias de introducción al psicoanálisis,
1909, de Freud del tomo XI, donde plantea de manera muy clara la noción del síntoma.
Mientras que desde la psicología se trataba de eliminar el síntoma, en el psicoanálisis el
síntoma es una vía de acceso al inconsciente. No es una cuestión a eliminar sino a
analizar. En esta época escribe también la psicopatología de la vida cotidiana. Los
sueños son una realización de deseo. Esta idea de que en los sueños hay algo que se
realizan, (los deseos no se satisfacen en los sueños, pero si se realizan, es decir, el deseo
tiene representación en el sueño) se observa que en el síntoma estoy diciendo algo del
deseo no inconsciente. El síntoma tiene parte de sufrimiento y parte de una
representación de algo no conocido. El síntoma es una vía de acceso al inconsciente,
porque en él hay un deseo que se expresa de esa manera. Los sueños son la vía regia de
acceso al inconsciente. El síntoma es una cuestión a analizar. En este periodo Freud
trabaja con el mundo representacional o el mundo del significante, en términos
lacanianos. Más adelante se centra más en lo sexual y escribe tres ensayos sobre teoría
sexual de 1905. Aquí empieza Freud a trabajar más teóricamente con todo el tema de la
sexualidad y se mete con lo pulsional, con ese empuje hacia la satisfacción, que Freud le
da un matiz sexual. En 1910 escribe sobre las perturbaciones psicógenas sobre la visión,
donde escribe sobre la ceguera histérica. Hay un conflicto porque ver significa
enfrentarse a la represión y en la represión el sujeto no opera. Aquí Freud opone las
pulsiones del yo a la autoconservación a las pulsiones sexuales (pulsiones de
conservación de la especie). Escribe también obras de divulgación, en 1909 las cinco
conferencias en E.E.U.U. y en 1910 dicta conferencias de introducción al psicoanálisis.
Película de Freud y Jung, un método peligroso. Escribe una serie de artículos de técnica
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psicoanalítica que se inician en 1911, empiezan con sobre la dinámica de la
transferencia; recordar, repetir y reelaborar 1914; y las puntualizaciones del amor en
transferencia; etc… 1ª teoría pulsional (1910): -Pulsiones del yo / - Pulsiones de
conservación de la especie o pulsiones sexuales. En 1915 hay un hecho fundamental (en
1914 ha empezado la I Guerra Mundial, lo cual tiene efectos devastadores): el impacto
que le causa ver los efectos de la guerra y la soledad que le obliga la situación de guerra;
momento que él aprovecha para escribir los artículos de metapsicología. También en
esta época nos encontramos con los historiales clínicos que han tenido un tratamiento
más riguroso y que tienen un carácter paradigmático como es el caso Dora, el caso Hans
o sobre Juanito, el caso del hombre de las ratas; el hombre de los lobos; y el tratamiento
de la joven homosexual de 1920. En 1914 ha escrito también la introducción al
narcisismo, donde se puede ver un cambio de paradigma, pues Freud expone cómo el
narcisismo pone de manifiesto que el Yo es juez y objeto. Leer lo siniestro o lo
ominoso, estudio de la fantasía masoquista y pegan a un niño ambos son
antecedentes de lo que en 1920 va a plantear en más allá del principio del placer. Hasta
aquí Freud ha asentado su trabajo sobre el principio de placer-displacer. Esta dinámica
le lleva a Freud a explicar toda la psicología (menos en el caso del duelo y la
melancolía). Hasta que en 1920 llega a la conclusión de que hay algo que va más allá
del principio de placer, desarrollando una segunda teoría pulsional. 2ª teoría
pulsional (1920) – Pulsiones de vida / - pulsiones de muerte. Este paso le da la vuelta a
toda la concepción anterior, hay que contar con que el sujeto no solo opera a favor de su
bien sino también contra sí mismo.
Lecturas recomendadas: 5 conferencias en EEUU (1909), Vol. XI obras completas y
conferencias de introducción al psicoanálisis (1916), vol. XV, XVI Obras completas.
3. Tercer periodo: 1920-1939. El principio placer-displacer parece no encajar con sucesos
como el de amar a alguien ya fallecido. Así, en 1920, Freud formaliza que hay un más
allá del principio del placer. Otro caso es la compulsión de repetición. En 1923 escribe
el yo y el ello, donde introduce la noción de superyo y de las características complejas
del superyo para el sujeto. Esta es la segunda tópica freudiana: el aparato psíquico tiene
inconsciente-preconsciente-inconsciente y yo-superyo-ello. 1ª tópica (1900):
inconsciente/preconsciente/consciente 2ª tópica (1923): Ello/yo/superyo. Freud
plantea una segunda teoría pulsional: pulsiones de vida vs pulsiones de muerte. A Freud
le operan por primera vez en 1923 del cáncer en la mandíbula y no deja de tener
operaciones hasta su muerte. En esta época se replantea la cuestión del Edipo femenino,
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que no había diferenciado del Edipo masculino. En 1921 escribe la psicología de las
masas y el análisis del yo. En 1926 escribe inhibición, síntoma y angustia. La
organización genital infantil (1923). La represión reprime la representación, pero el
afecto no se puede reprimir, por lo que debe buscar un nuevo destino. Freud consideraba
que, cuando el afecto no encuentra ninguna representación a la que ligarse, aparece la
angustia. No obstante, a partir de 1926 Freud plantea que es al revés, que la represión
aparece a partir de la angustia. La angustia es lo que pone en marcha la represión. En
esta época escribió el malestar en la cultura, 1929, donde plantea cuál es el programa de
la cultura, qué es lo que la cultura quiere hacer y hace. Se trata la cuestión de cómo la
cultura genera un malestar por todo lo que uno tiene que reprimir para estar dentro de
ella. Cuando algo de la sexualidad infantil aparece en las formas inconscientes con
respecto a la sexualidad, la cultura debe reprimirlo, pues es intolerable. La única manera
de entrar en la cultura es inhibir los impulsos sexuales. Es mucho lo que tengo que
reprimir para entrar en la cultura. La sexualidad que debe quedar reprimida es la
sexualidad infantil. La cultura debe reprimir. El problema está en que esto genera una
culpa y se introduce el superyo que es una fuente de malestar continuo. Hay una serie de
artículos al final de la vida de Freud como la escisión del yo en el proceso defensivo
(1938).
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Clase del 30 de septiembre del 2022.
Lunes 24 de octubre conferencia de Jorge alemán a las 12:30 ¿De qué manera puede
aportar algo el psicoanálisis a la política actual?
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en 1878 y mantienen una estrecha amistad. Ahí se entera de que Breuer está haciendo
un tratamiento muy singular a una paciente: Anna O., primera paciente que aparece en
estudios sobre la histeria. Es el primer tratamiento que va a tener luego repercusión. Son
tratamientos donde el terapeuta entabla una relación con la paciente donde no hay
terceros, una relación muy cercana bajo hipnosis. El tratamiento de Anna O es entre
1880-1881. Freud empieza una serie de tratamientos con el grupo de los biofísicos.
Brücke hay un momento en que le dice que tiene poco futuro en esa rama, por lo que
Freud se dedica a otro tipo de medicina distinta del laboratorio para pasar al hospital. El
episodio de la cocaína Freud junto a unos colegas estudian los efectos de la cocaína
para su aplicación analgésica, ingiere cocaína, pero nunca llegó a ser cocainómano. No
conocía la adicción que producía la cocaína. Freud se culpa por haberle dado cocaína a
un colega médico que al final se hizo adicto, este episodio aparece en el Sueño de la
Inyección de Irma.
Bercherie-Génesis de los conceptos freudianos página 232: “el saber médico fue la
condición de posibilidad del psicoanálisis...”
Freud consigue utilizar los conocimientos neurológicos que tiene para acercarse a una
psicología general establecer una psicología general que tiene por centro el
inconsciente.
Freud viaja a París a estudiar con Charcot, lo cual le viene muy bien por las críticas
suscitadas por el estudio de la cocaína. Charcot es un médico neurólogo y psiquiatra que
se hace cargo de trescientas histéricas. Su trabajo fundamental tiene que ver con un
clínico que observa todos los síntomas, los cuales va describiendo. Todo ello le lleva a
hacer un trabajo diagnóstico importante. Sin embargo, este trabajo no le lleva a
solucionar los problemas histéricos. Freud asiste a estas sesiones con Charcot por la
razón de que este tipo de órdenes hipnóticas que consiguen redimir un síntoma, dice
mucho que el síntoma es de orden psicológico. Charcot es un anatomoclínico. Se
presuponía antes de Charcot que la histeria tenía una lesión orgánica, pero al hacer las
autopsias no se encontraban, lo cual le hace a Charcot decir que se trata de una lesión
orgánica dinámica. Charcot pensaba que la hipnosis era otro rasgo de histeria, solo se
podía hipnotizar a aquellos pacientes de histeria. Charcot ponía en hipnosis a sus
pacientes y les daba una orden, para así no solo detener los síntomas sino experimentar
con síntomas diferentes. Esta es la prueba de que el síntoma tiene un carácter
psicológico. Pero Charcot defiende que la histeria no es suficientemente femenina.
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Charcot podía intervenir sobre los síntomas, pero no curarlos. Hay hombres que tienen
histeria sobre todo traumática. Charcot también plantea que no hay simulación y aporta
la utilización de la hipnosis. Charcot concluye que se puede inhibir la histeria
traumática, pero no definitivamente, solo mientras dura la hipnosis. Charcot defendía
que solo los pacientes histéricos se podían hipnotizar y podía intervenir los síntomas,
pero no curarlos. El tipo de enfoque que hace Charcot es opuesto al alemán, porque él
prima la observación mientras que los germánicos priman la teoría. Charcot daba una
importancia tremenda a la herencia y a la degeneración, el paciente histérico lo es
porque hereda una serie de cuestiones, todo lo demás son agentes provocadores.
Freud el tiempo que pasa en París queda tremendamente influido por esto y le interesa
mucho la diferencia entre la parálisis orgánica y la parálisis histérica. Descubre que la
parálisis histérica no tiene un reconocimiento orgánico, se desconoce el reconocimiento
cerebral. Freud vuelve a Viena, se casa y empieza a exponer sus teorías. La clase
médica le recibe fatal. Sólo hay una persona en silencio que le apoya, que es Breuer.
Freud le había contado a Charcot el tratamiento de Breuer a Anna O. Charcot le sale un
oponente tremendo que es Bergstein que piensa que todo el tema del traumatismo y la
hipnosis es inútil porque el origen de la histeria es la sugestión. Notas sobre el concepto
del inconsciente-Freud Freud se plantea que la orden que el paciente ha registrado
pero que no está en la conciencia, porque ha sido dada durante la hipnosis, demuestra
que hay elementos que no estando en la conciencia tienen influencia en la conciencia.
Primera percepción de que hay algo no consciente que influye en la consciencia. El
inconsciente no tenía eficacia, se consideraba como restos del funcionamiento mental.
La presencia eficaz de lo no consciente es muy inquietante: saber que hago cosas contra
mi propio deseo. Se opone a Bernheim desde la observación rigurosa de Charcot y se
opone a Charcot desde la panorámica de Bernheim. Freud observa como Bernheim
realiza la orden post hipnótica que consiste en que un hipnotizador hipnotiza a una
persona y le ordena que haga algo después de despertarse sin recordar la orden. Freud
repara en que la orden no está en la conciencia del paciente, pero tiene eficacia en ella.
Hasta el momento, se entendía el inconsciente como ineficaz sobre la conciencia,
considerándolo solo restos. La presencia eficaz de lo inconsciente es muy inquietante,
por lo que uno necesita construir una narrativa desde la conciencia, como la elaboración
secundaria de los sueños.
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Publica junto con Breuer la comunicación preliminar y estudios sobre la histeria. Freud
empieza a trabajar con Breuer. ¿Cuál es la teoría de Breuer? Breuer con anterioridad
empieza a elaborar la siguiente teoría: todas las ideas llevan una cantidad de afecto o
emocionalidad añadida, por lo que es muy importante trabajar esa emocionalidad sin
que afecten a la psique. En el origen de la formación de la histeria hay un
acontecimiento traumático cuya representación está excesivamente cargada. Toda
representación conlleva una suma de excitación. Hay personas con predisposición hacia
el estado hipnoide (momento nebuloso que algunas personas tienen al finalizar la tarde,
en donde pueden entrar en un estado similar al onírico.). El sujeto está en la conciencia
hipnoide y hay un acontecimiento de carácter traumático, el recuerdo correspondiente a
ese acontecimiento no está porque ha quedado retenido en esa conciencia hipnoide y no
aparece para nada en el lugar de la conciencia consciente, pero sí aparece un síntoma.
En el caso de Anna O, ella tiene una institutriz inglesa que odia en secreto y un perro, y
hay un momento en que ve que en el vaso de plato al que tiene cariño la institutriz le
echa agua al perro. Ese acontecimiento no lo recuerda, pero le lleva a un rechazo al agua
atroz. Pero solo recordando aquello que ha pasado es como se cura. El síntoma sería el
resultado de esa retención del recuerdo. Breuer habla de una terapia del recuerdo, lo que
Anna O llamará la limpieza de la chimenea, es decir, volver a vivir la experiencia y
poner palabras sobre ella. Va a llamarlo catárquico o abreacción. Breuer piensa que hay
que recordar para eliminar los síntomas que son productos de los traumas del reducto
retenido. El tratamiento se va a llamar o bien catárquico o bien por abreacción. Ese
traumatismo, enseguida Freud enseguida lo localiza con la sexualidad. Freud lo que va a
plantear en 1894 que esta cuestión de la conciencia hipnoide no lo ve claro, no lo cree
necesario, pero que sin embargo ha encontrado un empeño voluntario por retirar la
atención de ese evento traumático. Va a introducir la noción de conflicto y la noción de
defensa. El artículo de 1894 se llama las neuropsicosis de defensa. Freud plantea que,
cuando se produce en la mente del paciente una representación inconciliable, este se
defiende con un olvido, que no siempre se consigue. Freud afirma que la solución reside
en separar la representación y el afecto. ¿Qué pasa con la cantidad del monto de afecto?
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lo que la representación se traslada a otra representación mental, que dará lugar a ideas
obsesivas.
- En la psicosis alucinatoria, frente a esa representación intolerable, se opera tratando de
hacer algo con esa representación, que ya no es separar el afecto, sino eliminar la
representación. La representación se ha erradicado o forcluído (Lacan) del aparato
psíquico. Cuando la representación regresa, lo hace con el carácter de volver desde
fuera, se delira con el retorno de lo reprimido. Un delirio incluye un argumento, es una
construcción surgida ante algo intolerable.
Estudios sobre la histeria es importante por los casos que presenta Breuer no está de
acuerdo con Freud.
La hipnosis se practicaba con contacto, por lo que podía tener un toque erótico. Freud
pasará al método de la frente por el contacto mismo. El nacimiento de la asociación
libre se suele asociar a una paciente que le pidió a Freud hablar más, por lo que este
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empezó a escuchar. Breuer se convierte, con Anna O. en el primer caso psicoterapeuta
de la historia.
En 1896 Freud publica las puntualizaciones sobre las neuropsicosis de defensa. Viene a
plantear que la histeria es el recuerdo póstumo de un trauma infantil. El síntoma se
convierte en el recuerdo póstumo de un trauma infantil. Va a plantear que el síntoma se
forma en dos tiempos, un primer tiempo que es el tiempo del trauma donde se provoca
el acontecimiento traumático y un a posteriori o efecto póstumo que solo en la pubertad
la paciente resignificara lo que sucedió en un evento anterior.
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puntualidad... El reproche retorna y llega el síntoma secundario, que incluye esas
maniobras y otras puramente patológicas. Freud piensa que la histeria está en la base de
todas las neurosis, por lo que la primera seducción externa sucede siempre, al menos en
el recuerdo. El momento intenso es el posterior, hay un trauma y, posteriormente se
establece el síntoma. El tiempo del trauma y el tiempo del síntoma es distinto. Respecto
a la sexualidad siempre hay culpa, vivida de manera pasiva o activa, pues la sexualidad
divide al otro, lo hace incompleto, es la culpabilidad de borrar al otro. Lo que forma el
trauma es la elaboración del recuerdo. Si no se recuerda o la paciente consigue
apalabrarlo, no produce efectos traumáticos. Es muy importante la presencia de la
defensa, incluso en la psicosis alucinatoria, pues su síntoma defiende. Su delirio
defiende.
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Clase del 7 de octubre del 2022.
Vamos a hablar sobre las neurosis actuales. Estamos en el tiempo en que Freud está
caracterizando las neuropsicosis de defensa. En 1895 publica dos artículos sobre las
neuropsicosis de angustia. En 1895 se hace estudios sobre la histeria con Breuer, las
neurosis de angustia y las neurosis actuales; en 1895 escribe el proyecto de psicología
para neurólogos y el estudio del sueño paradigmático de la inyección de Inma. Con
anterioridad a Freud había una diferencia: las neurosis y las psicosis. Todo aquello que
tenía que ver con el cerebro y se manifestaba en lo corporal eran neurosis. Las neurosis
eran trastornos del sistema nervioso que tenían una manifestación corporal, donde
estaba la propia histeria. Las neuropsicosis engloban la histeria, la neurosis obsesiva, la
fobia y algún tipo de psicosis alucinatoria. Construye este grupo de neuropsicosis y deja
el término de neurosis para la neuro abstemia. La neuro abstemia era más propia de
hombres porque se relacionaba, o el factor específico que encuentra Freud para la neuro
abstemia era la masturbación. La neurosis de angustia implica lo contrario, consiste en
una carencia de excitación sexual, más aún de satisfacción sexual. En la neuro abstemia
hay un exceso de satisfacción sexual y en la neurosis de angustia una carencia de
satisfacción sexual. ¿Cuál es la diferencia respecto a las neuropsicosis de defensa? En
las neuropsicosis de defensa se da por un conflicto interno, las neurosis actuales no. A
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veces la neuropsicosis es el paso siguiente a una psicosis actual. Es decir que las
neuropsicosis de defensa pueden producir momentos que se relacionen con neurosis
actuales. Esta denominación de neurosis actuales se va a mantener en la obra freudiana,
pero no le dará más importancia porque todo se mueve en el terreno somático, en el
terreno de la satisfacción o insatisfacción sexual de la conciencia. En cambio, las
neuropsicosis de defensa conllevan un proceso interno. En 1898 comienza la
denominación de neurosis actuales, que se va a mantener en la obra freudiana, en ellas
todo se mueve en lo corporal y en la satisfacción sexual. Las neuropsicosis de defensa sí
que tienen un desarrollo psíquico. Los trastornos psicosomáticos son trastornos que se
dan a nivel del cuerpo, donde los más notables son los trastornos de la piel, y que se
discuten si tienen un origen en la sexualidad infantil o si tiene que ver con el
procesamiento psíquico propio de las psicosis de defensa. La psicosomática provoca una
enfermedad real al contrario que la histeria, donde se producen unos síntomas que
tienen un valor simbólico es decir que expresan algo. Se pone en duda que en la
psicosomática sea así. Se han relacionado con las fibromialgias, que también se
desarrollan en el cuerpo, pero su diferencia con la histeria es que en esta última se
producen síntomas con valor simbólico, es decir, dicen algo que no puede ser, dicho de
otra manera, mientras que en la fibromialgia se pone en duda si hay un daño real en el
cuerpo. Toda esta evolución más adelante en 1924 se va a dejar más clara la diferencia
entre neurosis y psicosis, donde Freud hablará de la perversión que tiene elementos de
ambos, de neurosis y psicosis. En la neurosis nos vamos a encontrar con que el
mecanismo fundamental es la represión y en el caso de la psicosis el mecanismo
constitutivo sería el repudio o la forclusión (según Lacan). Nos encontramos también
con la negación desmentida, es decir, se afirma y se niega algo a la vez, que es el
mecanismo constitutivo de la perversión. La fobia sería la forma en que el sujeto maneja
una histeria de angustia. A través del desplazamiento maneja una situación que se le
hace intolerable. Esto es, la fobia es un síntoma, el síntoma propio de la histeria de
angustia, la manera en que, a través de evitaciones y desplazamientos, manejamos una
situación que se nos hace intolerable. Ejemplo de fobia: Caso Juanito, donde el niño
encuentra un sustituto de la figura paterna: el caballo. En el caso de la neurosis
obsesiva, la represión viene complementada con otros mecanismos como el
desplazamiento, el aislamiento...
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Estructura psicótica Rechazo, forclusión, repudio.
Estructura perversa desmentida o renegación. Fetiche.
El objeto a de Lacan es oscuro, nunca se puede tener, mientras que el objeto de deseo, el
fetichista, está revisto de un brillo fálico, está tapado y es accesible. El neurótico
fantasea con lo que el perverso ejecuta.
CARTA 52 A FLIESS.
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signos. En su momento (afasia) he afirmado un reordenamiento semejante para las vías
que llegan desde la periferia [del cuerpo a la corteza cerebral]. Yo no sé cuántas de estas
transcripciones existen. Por lo menos tres, probablemente más.
Apuntes clase.
Carta 52 a Fliess hace una serie de afirmaciones, donde lo primero que plantea es
que tenemos un órgano perceptivo que es capaz de percibir con memoria mediata. La
percepción es consciente, pero esa conciencia dura lo que dura la percepción. Lo
percibido pasa a registrarse en otro lugar del aparato mental, que se almacenan con otras
percepciones que se organizan según su similitud y continuidad. La memoria no
preexiste de manera simple, sino de manera múltiple, es decir, la memoria no es toda
igual, recordamos más lo pasado y menos lo actual, preexiste de manera múltiple. Una
cosa es la percepción y otra cosa es la memoria: se puede percibir sin mantener la
memoria y se puede tener memoria sin percepción, son excluyentes. Freud propone el
siguiente esquema, donde tenemos el polo perceptivo (p), el polo de los signos de
percepción (ps), el polo del inconsciente (IC) y el polo PRCC/COC (represión).
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Uno percibe (P) y esa percepción deja huella, signos de percepción (Ps). Cuando pasan
al siguiente sistema, su valor varía (Ic). Lacan dice que el Ps es una lotería donde todos
los números valen lo mismo, pero al pasar al Ic algunas huellas son premiadas pues han
adquirido un valor diferencial. En el Ic, hay ciertas huellas que no pueden inhibirse, por
lo que la huella en el Ic adquiere un valor que no puede inhibirse, se pierde esa
transcripción, esa traducción y se mantiene como algo permanentemente activo,
energético, y por desplazamiento va contagiando al resto de signos del Ic. En el
inconsciente quedan, por lo tanto, huellas imposibles de inhibir que, retroactivamente,
adquieren un valor sexual. Hay víctimas de accidentes de tráfico que necesitan repetir
ese accidente porque sienten goce. Por tanto la sexualidad infantil lo es por retracción.
El recorrido entre estos polos es importante para tratar de dar salida a la energía u
obtener satisfacción. Una cosa es la percepción y otra cosa es la memoria, no coexisten,
se puede percibir sin tener memoria y se puede tener memoria sin tener percepción, son
excluyentes. Ahora bien, para que se produzca el paso de un sistema a otro sistema, se
precisa una traducción y la denegación de esa traducción es lo que llamamos represión.
Si queremos recordar algo del inconsciente con la conciencia sería necesaria hacer una
traducción de un nivel a otro para tener conciencia de ello, cuando no se traduce se
produce represión. Hay inscripciones que cuando se produjeron, produjeron un
incremento de satisfacción o de carga, cuando se recuerda esa experiencia, esa carga
puede ser inhibida o no inhibida. Por ejemplo, un sujeto tiene una situación de pérdida
de amor, lo cual es vivido de una manera muy intensa, está muy cargado ese recuerdo.
Cuando se recuerda posteriormente la carga no se recuerda con la misma intensidad,
pero tiene la misma naturaleza. La carga se ha ido inhibiendo, desgastando, cuando más
se recuerde menos intensidad tiene el recuerdo. Pero hay un caso donde esto no se
cumple, los recuerdos correspondientes a experiencias sexuales, porque cuando el niño
tiene una experiencia sexual, cargada de determinada manera, cuando la recuerda
pasada la pubertad la carga es completamente distinta. No se puede inhibir algo cuya
carga es distinta a cuando sucedió, ahí trabaja la represión. Retroacción cuando el
20
sujeto recuerda pasada la pubertad lo que hace es resignificar aquello que pudo pasar o
aquello que pudo vivir, que resulta que es ahora algo intolerable y que por tanto es
necesario reprimir. Eso pasa con la sexualidad. ¿qué efectos tiene este proceso? Que
toda la sexualidad que resignifica aquello que ahora y solo ahora podemos llamar
sexualidad infantil tiene que quedar reprimido y por tanto la sexualidad infantil va a
conformar el núcleo del inconsciente. Hay una cosa que es la percepción, la cual deja
signos de percepción en los cuales están todas las percepciones. Es cuando pasan al
inconsciente cuando empiezan a tener diferente carga. En las percepciones hay
impactos, las primeras huellas son signos de percepción y las huellas premiadas se dan
en el inconsciente, donde en el recuerdo adquieren un valor diferencial que ya no puede
inhibirse porque se ha perdido la relación con la transcripción entre los signos de
percepción y la percepción. Queda como sexualidad infantil algo que ha sido
resignificado como sexualidad infantil. Para que se forme el síntoma no basta el trauma,
sino que hace falta la defensa. La idea de tratar todos los síntomas de la misma manera
es totalmente contraria al planteamiento de Freud.
Freud dice que cuanto más se recuerde, más se inhibe, pero hay un caso donde esto no
funciona: los recuerdos correspondientes a experiencias sexuales, porque cuando el niño
tiene una experiencia sexual, cargada de determinada manera, cuando la recuerda
pasada la pubertad, la carga es completamente distinta. No se puede inhibir algo cuya
carga es distinta a cuando sucedió, ahí trabaja la represión. Cuando el sujeto recuerda
pasada la pubertad, lo que hace es resignificar aquello que pudo pasar o pudo vivir, que
ahora es intolerable. Todo lo que ahora, desde pasada la pubertad, resignifica aquello
que solo ahora vamos a poder llamar sexualidad infantil, debe ser reprimido. Para que
suceda el síntoma, no basta con el trauma, también se necesita la defensa.
1896 Freud sigue trabajando sobre las neuropsicosis, la etiología de la histeria, etc.…
y el 21 de diciembre de 1897 le dirige una carta Fliess donde le dice Freud que renuncia
a su idea de que en la base de toda neurosis hay un traumatismo real: “Ya no creo más
en mi neurótica (teoría de la neurosis)”. Freud renuncia a la idea de que en la base de
21
toda neurosis hay un traumatismo real. Ya no sabe si se trata de un traumatismo real o
una ficción con afecto.
Pasamos a hablar del mundo de los sueños. Vamos a ver la teoría del sueño y el capítulo
VII de la interpretación de los sueños, donde Freud va a plantear la primera tópica
freudiana. Una primera cuestión es ¿quién hace el sueño? ¿cómo se hace el sueño?
¿para qué se hace el sueño? El sueño, a lo que llamamos sueños es a lo que recordamos
cuando hemos despertado y yo no podría afirmar que sea lo mismo que he soñado o que
veía alucinatoriamente cuando estaba soñando. Eso que recuerdo al despertar es lo que
Freud va a llamar contenido manifiesto del sueño y todo lo anterior lo va a llamar
22
contenido latente del sueño. El proceso que lleva del contenido latente al contenido
manifiesto es la elaboración onírica o trabajo del sueño. El recorrido que va desde el
contenido manifiesto hasta el contenido latente es la interpretación del sueño. El deseo
de dormir es una condición necesaria para que se produzca el sueño. En los sueños
aparecen con frecuencia cosas de los días anteriores. A esas cosas, Freud llama restos
diurnos, que suelen ser propios de los días o momentos inmediatos al sueño. Freud le
dio mucha importancia estos restos, pero nos ponen en vista para poder acceder a
pensamientos latentes. Esos pensamientos latentes han tenido o han podido tener unas
características que les han hecho adecuados para representar algo de lo reprimido. Las
representaciones reprimidas están muy cargadas de satisfacción, tienen una gran
tendencia a encontrar la conciencia, es decir a modificar algo de lo real que le produce
satisfacción. A raíz de una experiencia, yo tengo conciencia de que tengo pensamientos
latentes, los cuales se prestan para que algo de lo reprimido se vincule con ellos. Para
dormir necesito bajar el estímulo y la defensa y ese es un momento donde lo reprimido
logra hacer una conexión donde hay una parte del yo que sigue despierta y que no
permite que se haga ese acceso a la conciencia en directo. Es en este momento donde
parte de lo reprimido puede hacer la conexión que antes censuramos. Se produce un
trabajo de enmascaramiento para que el yo no se entere y pueda seguir durmiendo. El
sueño genera a través de trabajo un argumento que enmascara y permite al yo seguir
durmiendo. Una parte del Yo, sin embargo, sigue presente y enmascara la conexión,
para que el Yo no se entere y pueda seguir durmiendo. El sueño no altera el dormid,
sino que el sueño permite el dormir, porque lo que hace es generar, a través del trabajo
del sueño, un argumento, generar algo, que enmascara y permite al Yo seguir soñando,
seguir durmiendo.
Tenemos como elementos del sueño el deseo de dormir, los estímulos diurnos, los
deseos reprimidos y los contenidos latentes. Tendríamos tres tipos de sueño. ¿Qué
satisfacción puede producirse en un sueño? Relativa, se produce una realización no se
produce satisfacción de deseo, sino realización de deseo, pues en cierto modo, en ese
argumento que es el sueño, algo del deseo se representa, se realiza. Freud va a definir el
sueño como una realización de deseo (no satisfacción), que podemos ampliar diciendo
que es un intento enmascarado de realización de un deseo reprimido. El sujeto puede
realizar ese deseo reprimido y seguir soñando. Algunos de estos sueños pueden ser
angustiosos, pero tienen la misma definición. El sueño produce satisfacción a una parte
23
del Yo y angustia a otra parte. El sueño trata de alargar el dormir lo máximo posible, de
ahí que Freud lo llame El guardián del dormir. Hay sueños infantiles, que son una
realización no enmascarada de un deseo no reprimido. Y finalmente hay sueños que son
intentos de realización no enmascarada de un deseo reprimido que son pesadillas. Las
pesadillas no se pueden soñar, el sujeto no puede mantener esa elaboración.
Página 10.
<<Tenemos que trasmudar el sueño manifiesto en el latente e indicar cómo en la vida
anímica del soñante este último se convirtió en el primero.>>
Página 11.
<<¿En qué orden haremos que el paciente aborde los fragmentos de su sueño? Se nos
abren varios caminos. Podemos seguir simplemente el orden cronológico tal como
resultó del relato del sueño. Es el método llamado clásico, el más riguroso. O podemos
indicar al soñante que busque primero en el sueño los restos diurnos, pues la experiencia
nos ha enseñado que en casi todo sueño se inserta un resto mnémico o una alusión a un
episodio -con frecuencia a varios- del día del sueño, y cuando seguimos esos
anudamientos solemos hallar de un golpe el paso del mundo en apariencia re- moto del
24
sueño a la vida real del paciente. O bien le ordenamos comenzar por aquellos elementos
del contenido del sueño que le resultan llamativos por su particular nitidez e intensidad
sensible. En efecto, sabemos que le será particularmente fácil obtener asociaciones
sobre ellos. Es indiferente por cual de estas modalidades nos acerquemos a las
asociaciones buscadas.>>
Página 12.
<<Pero ¡cuidado con un malentendido! Las asociaciones sobre el sueño no son todavía
los pensamientos oníricos latentes. Estos están contenidos en las asociaciones como en
un líquido madre, empero, no lo están acabadamente.>>
Página 14.
<<La resistencia es para nosotros el indicio más se- guro de un conflicto. Tiene que
haber ahí una fuerza que quiera expresar algo y otra que no se avenga a permitir esa
exteriorización.>>
Página 18.
<<en todo sueño debe figurarse como cumplido un deseo pulsional. El bloque nocturno
de la vida anímica respecto de la realidad, y la regresión a mecanismos primitivos que
posibilita, permiten que esa satisfacción pulsional deseada se vivencie como presente
por vía alucinatoria. A consecuencia de esa misma regresión, las representaciones se
trasponen en el sueño a imágenes visuales, vale decir, los pensamientos oníricos latentes
se dramatizan e ilustran.>>
Página 19.
<<A consecuencia de la condensación, un elemento del sueño manifiesto puede
corresponder a varios de los pensamientos oníricos latentes, y a la inversa, un elemento
de estos últimos puede estar subrogado por varias imágenes en el sueño.
Todavía más asombroso es el otro proceso, el del desplazamiento o transferencia del
acento, que en el pensar consciente es notorio sólo como falacia o como recurso del
chiste. Es que las representaciones singulares de los pensamientos oníricos no poseen
todas el mismo valor, están investidas con montos de afecto de magnitud diversa y,
correlativamente, el juicio las estima más o menos importantes y dignas de interés. En el
trabajo del sueño, esas representaciones son se- paradas de los afectos adheridos a ellas;
y estos afectos son tramitados por sí, pueden ser desplazados sobre otra cosa,
conservarse, experimentar mudanzas o bien no aparecer para nada en el sueño.>>
Página 27.
25
<<Decimos que el sueño es un cumplimiento de deseo; si ustedes quieren dar razón de
las últimas objeciones, dirán que, de todos modos, el sueño es el intento de un
cumplimiento de deseo.>>
Página 28.
<<Al par que el durmiente se ve precisado a soñar porque el relajamiento de la
represión permite que se vuelva activa la pulsión aflorante de la fijación traumática,
falla la operación de su trabajo del sueño, que preferiría trasmudar las huellas mnémicas
del episodio traumático en un cumplimiento de deseo.>>
El sueño lo que intenta es alargar lo máximo posible el dormir. Freud llamaba al sueño
como el guardián del dormir, el sereno. El trabajo del sueño es lo fundamental que
tenemos que entender, hay una serie de elementos fundamentales: la condensación, el
desplazamiento, la figurabilidad o el miramiento por la figurabilidad (convertir casi todo
en imágenes) y la elaboración secundaria. La condensación y el desplazamiento son
formas de funcionamiento propias del inconsciente que hace posible que cualquier cosa
pueda ser cualquier otra siguiendo ciertas normas, es decir, cualquier cosa puede
representar otra, pero por ciertas vías. En la condensación y el desplazamiento
determinadas representaciones de los pensamientos latentes van a sufrir procesos de
transformación, de manera que una representación cambia totalmente, pero representa la
anterior. La condensación sería que una sola representación reúne representaciones
varias por similitud o semejanza. Se han condensado dos cosas tan diferentes como una
26
satisfacción sexual con un accidente mortal. La condensación sería el recuerdo
encubridor que condensa el sueño infantil. Desde el polo motórico se retrocede al polo
perceptivo, por lo que yo veo, alucino los sueños. El sueño se constituye de
pensamientos latentes, pero lo que los mueve es el deseo reprimido, es aquello que
empuja. ¿En qué consistiría el trabajo del analista con el sueño? El sueño sería un
analista que quiere reconstruir a través de los pensamientos latentes a través de los
contenidos manifiestos que son un disparate porque son una deformación enmascarada.
Los sueños nunca se pueden analizar desde el contenido manifiesto, por los símbolos
siempre es mediante asociación. El texto que Freud estudia es el texto todo lo que va
asociando con los elementos, es decir, él no estudia el contenido manifiesto que el
paciente dice haber recordado al despertar, sino aquello que va asociando con los
elementos. Los sueños son la vía regia de acceso al inconsciente. El sueño es una
realización de deseo y esa aplicación de esa definición la va a aplicar a otras
formaciones del inconsciente: el síntoma, los lapsus, los actos fallidos, los chistes... Hay
que tener en cuenta que taponar elementos angustiosos también es una realización de
deseo.
Nos quedamos hablando de la teoría freudiana del sueño y de las distintas características
que el sueño tiene.
Hoy vamos al capítulo VII de la interpretación de los sueños, en donde Freud va a tratar
de explicar cómo es que se forma el sueño y la estructura en la que establece la
formación del sueño que sirve como base del aparato psíquico. En este capítulo VII
propone un aparato que tiene las características de un arco reflejo en cuyo interior se
constituyen las imágenes del sueño. Esta propuesta se la conoce comúnmente como el
peine.
27
Tiene un polo perceptivo y un polo motor. En el polo perceptivo se irían registrando las
imágenes sensoriales que perciben los aparatos perceptivos. Inconsciente ahora tiene un
sentido de no consciente.
El interior del aparato estaría constituido por las instancias, que serían las distintas
impresiones que genera el polo perceptivo, y son de carácter inconsciente. Estas
percepciones sensoriales que se producen en el polo perceptivo son impresiones que van
dejando una serie de huellas que tienen un carácter más o menos inconsciente, más
inconsciente las que se relacionan con la primera infancia y paulatinamente se van
produciendo estas instancias que se van agrupando en nuestra mente por razones de
contigüidad o razones de semejanza. Es decir, estas impresiones van dejando una serie
de marcas o huellas que tienen un carácter más o menos inconsciente. Más inconsciente
las primeras marcas y paulatinamente se van produciendo instancias que son huellas que
tienen, a su vez, relaciones entre ellas, es decir, se van agrupando en nuestra mente por
relaciones de continuidad, semejanza... el deseo que acompaña a una determinada
percepción va a buscar una realización, que sólo se podría alcanzar llegados al polo
motor. En el sueño, el sujeto está dormido, por lo que tiene una motilidad suficiente
para realizar la satisfacción. Las percepciones que se producen en el polo perceptivo no
son acompañadas de memoria. La conciencia se establecería en el polo motor. Hay en el
medio una serie de registros que van a construir la memoria y van desde el inconsciente
hasta lo consciente.
28
En el sueño, todas las percepciones que darían la posibilidad de ir dando paso al deseo
se van ligando a las representaciones que forman parte del aparato. La posibilidad de
satisfacer el deseo iría recorriendo esas distintas huellas que constituyen la memoria en
la búsqueda de satisfacción. No obstante, como está impedido el paso al polo motor y a
la memoria, porque estamos durmiendo, el recorrido se va a dar en sentido inverso,
pasando de tener un carácter progrediente a regrediente. El sueño se conforma de
sucesivos trayectos progredientes y retrogredientes, es decir, hay una tendencia hacia la
satisfacción por vía de la conciencia, pero en la medida que eso está impedido, se
vuelve a lo perceptivo, donde aparecen las imágenes. Al ser esto así, el deseo no
satisface nada a lo largo del soñar, no se produce un cambio ni en lo externo, ni en las
necesidades, ni en lo pulsional... Sin embargo, se realiza el deseo. Una cosa es la
pulsión y otra el deseo. El deseo se satisface cuando encuentra las representaciones
correspondientes a una primera experiencia de satisfacción. El sueño va a expresar, a
representar en imágenes, el deseo inconsciente que estoy teniendo. No se alcana la
satisfacción, pero sí las representaciones correspondientes a ellas.
Para poder dormir, es importante que ese aparato esté exento de estímulos, es necesario
poder descargar la excitación que se produzca a lo largo del sueño. El aparato reflejo es
el que permite esto, pues toda excitación que percibe, la descarga.
29
Tenemos un polo perceptivo que no tiene memoria, una serie de impresiones que van a
hacer posible la memoria y toda esta estructura donde tenemos distintos tipos de
impresiones.
30
que vendrían a ser la posibilidad de ir dando paso al deseo; es decir; el deseo o la libido
va a buscar satisfacción y para ello se va a ir ligando a estas representaciones que se dan
en este aparato psíquico. La posibilidad de satisfacer el deseo iría recorriendo esas
distintas huellas que han quedado y que constituyen la memoria del sujeto en busca de
satisfacción. Pero como está impedido el paso del polo motor a la consciencia porque
estoy durmiendo, se produce un proceso la marcha retrocede hacia lo perceptivo. Por
esa razón cuando dormimos no se alcanza ninguna satisfacción del orden motor. Hay
sucesivos trayectos proyedientes como retroyedientes en el sueño.
Hay sueños donde no aparece pensamiento ninguno, son imágenes y otros como el
sueño de la inyección de Inma donde sí hay pensamiento. Si esto es así el deseo a lo
largo del soñar no satisface nada, no se produce ningún cambio en lo externo ni en las
necesidades ni en lo pulsional; pero, sin embargo, se realiza el deseo. ¿qué quiere decir
que se realiza el deseo? El deseo consigue representarse, encontrar las representaciones
correspondientes a ese deseo, algo del sueño representa el deseo que está en su base.
Freud se va a plantear por qué se necesita este aparato psíquico para poder expresar el
cumplimiento del deseo y cuáles son sus características. Para dormir este aparato debe
estar exento de estímulos, es necesario descargar la excitación que se produzca en ese
periodo del sueño. Para que el sueño se produzca un elemento fundamental es el deseo
de dormir. Esto quiere decir que para poder descansar es necesario rebajar el nivel de
estímulos que tenemos durante la vigilia. El aparato que permite esto es un aparato
reflejo.
31
Se produce una elevación de la excitación que es vivido por el organismo como
displacer, y cuando se llega al polo motor se llega a una experimentación del placer. El
principio de constancia es cuando el aparato puede descargarse, pero no del todo, se
debe mantener una constancia como hacerse cargo de las necesidades para el desarrollo.
Este organismo va a estar expuesto a la necesidad, a las excitaciones correspondientes a
la necesidad, pero el sujeto tiene una impotencia total para dar respuesta a estas
necesidades sobre todo a los inicios. Ahí se produce la primera vivencia de satisfacción
Cuando el niño llora, no puede alterar el mundo externo, pero sí su organización
interna. Otro externo va a recibir este llanto y lo va a interpretar como llamada. La
llegada al polo motor supone, según el principio de placer-displacer un placer. A través
de esta relación el niño va a empezar a reconocer al otro. El nivel de satisfacción debe,
según el principio de constancia, mantenerse, para así hacerse cargo de las demás
necesidades que van surgiendo a lo largo del desarrollo.
La primera vez que el niño frente a una excitación correspondiente a una necesidad
como comer recibe por primera vez una satisfacción de esa necesidad, es decir la
primera vivencia de satisfacción puede suponerse que es la primera vez que el niño,
frente a una percepción correspondiente a una necesidad, encuentra satisfacción. Por
ejemplo, el primer momento en que su madre le da el pecho al niño. De esa primera
vivencia de satisfacción se guardan unas precarias percepciones que tienen que ver con
una percepción de lo que está viendo del objeto madre que le está dando el pecho. Estas
percepciones precarias quedan asociadas a la vivencia de satisfacción y de displacer, es
un primer registro o vivencia donde percepciones visuales se quedan asociadas al
32
displacer, a la satisfacción y a la descarga. Cuando más adelante se vuelva a producir de
nuevo el incremento de la satisfacción el sujeto tratará de que se repita exactamente lo
mismo, volver a alucinar aquello que percibió de manera visual o postural. El niño
tratará de reencontrarse con esa misma experiencia de satisfacción, y a esta tendencia es
a lo que Freud va a llamar deseo y a la consecución de ese deseo lo va a llamar
cumplimiento de deseo que solo se va a producir por vía alucinatoria. Es decir, cuando
se vuelva a producir el incremento de excitación, el sujeto pretenderá que vuelva a
suceder lo que ha percibido, lo alucina, tanto a nivel visual, como tacto, etc... El
cumplimiento de deseo sería la consecución alucinatoria de esa primera experiencia de
satisfacción. Aun cuando se produzca una satisfacción nueva, por ejemplo, que la madre
le vuelva a dar el pecho, ya no es esa misma experiencia, hay una experiencia
primordial que no se va a volver a producir. Esa primera experiencia de satisfacción
queda marcada como una vivencia original, primordial, que va a ser el paradigma de
todos los sucesivos intentos de cumplimiento de deseo.
El deseo es algo que no se puede satisfacer porque el sujeto no puede volver a esa
experiencia. En el deseo se puede hablar de hambre de representación, de signos. En esa
primera experiencia que Freud llama mítica, se produce la satisfacción de la excitación
sin ninguna expectativa, después se producen expectativas de satisfacción donde el
deseo nunca se puede volver a satisfacer del todo, pues es esa no expectativa lo que
colma de una forma única el deseo, pues a partir de entonces siempre va a esperar algo,
va a tener expectativas. En la segunda experiencia se produce una alucinación de la
primera. En la primera vivencia de satisfacción están en juego objetos presentes, pero
luego se convierten en representaciones. El deseo tiene que ver con un hambre de
signos, con volver a encontrar las representaciones. El deseo es la desnaturalización del
ser humano, el abandono del instinto.
33
perceptiva. Esa búsqueda de la identidad perceptiva pone en peligro la pulsión de
autoconservación. Esta búsqueda de lo bueno a través de la alucinación es un peligro
para la subsistencia. Para la pulsión de autoconservación esta ilusión de satisfacción por
alucinación es un riesgo. La fantasía sería una identidad de pensamiento distinta de la
alucinación. La identidad perceptiva se alcanza por vía de la alucinación en el sentido
de que el sujeto cree estar reproduciendo el momento mítico. Toda demanda tiene que
ver con una demanda de amor. La identidad de pensamiento tiene que ver con un sujeto
que puede disfrutar recordando las experiencias, por lo que tiene que ver con la fantasía,
la rememoración, etc... En el terreno de la demanda de amor no hay satisfacción posible.
En la falta, lacan pone el ejemplo de una biblioteca: si los libros están ordenados y falta
uno, se puede saber cual falta. En la pérdida no hay una biblioteca ordenada, sólo un
agujero. La pérdida del primer objeto de satisfacción tiene que ver más con la pérdida
que con la falta.
34
Presentación de las características del aparato psíquico y cómo se conforma de acuerdo
con las teorías freudianas. Freud desde los inicios, con Breuer encuentra el origen de lo
traumático con el monto de afecto, se plantean que la intensidad de la excitación o del
monto de afecto o pulsión o libido pone en peligro al sujeto, es necesario controlarlo y
encauzarlo, buscarle una descarga saludable. Esta es la idea del aparato psíquico, que es
una explicación de cómo funciona el organismo tratando de poner freno a este peligro
del exceso descontrolado de excitación. Al principio, Freud consideraba que las
experiencias de satisfacción del niño se quedaban registradas en su aparato psíquico
como impresiones. En un primer momento el niño va a relacionar lo placentero con el
yo, el yo-placer unificado = primer momento placentero del niño. Todo lo displacentero
lo concibe como no-yo. No obstante, en un primer momento, no hay diferenciación
entre sujeto-objeto (narcisismo primario), por lo que el niño n puede adscribir lo
placentero a nada o nadie, lo va a ligar siempre al propio Yo. Se van registrando
inscripciones de las experiencias de satisfacción que tendrá esas características propias
de la oralidad del niño. Con la fase oral, Freud se refiere a que, fundamentalmente, se va
a experimentar placer en todo lo relativo a la oralidad, el mundo es susceptible de ser
chupado: ingestión de los alimentos, chupeteo... El niño va a ir aprendiendo a controlar
su grito para producir llamada, pues se van registrando distintas inscripciones de las
vivencias de satisfacción que tendrán características propias de la oralidad. En este
periodo la fuente de placer que produce la oralidad es impresionante. El niño por un
momento no tiene claro la noción de objeto y piensa que lo placentero se lo produce él
mismo, hasta que llega un primer momento en que descubre que el placer se lo produce
el otro, un objeto. Comienza un proceso donde el niño va a ir descubriendo que el placer
no viene de él, sino del objeto.
1
En la neurosis obsesiva hay una regresión a fijaciones sádico-anales. En la histeria no hay regresión
como tal, se mantiene fundamentalmente en lo fálico, que a su vez se refiere a objetos originarios.
Conferencia 22 de introducción al psicoanálisis de 1916.
35
niño defeque). ¿Pero cómo se ha producido el paso de lo oral a los goces anales? Hay
una participación fundamental del organismo, pero también resulta imprescindible el
papel del otro. Lo deseable es que ese otro de alguna manera sea capaz de ofrecer lo que
podemos llamar contrainvestiduras; es decir; investir algo que sea atractivo para el
sujeto para que el niño vaya abandonando otros placeres. No se le prohíbe la oralidad,
se le invita a abandonar el placer oral, a renunciar a determinados goces para pasar a
otro tipo de goces. Por ejemplo, al pasar del amamantamiento al chupete. Se ofrece el
amor de madre como una contrainvestidura potente. Es un sucesivo proceso de
abandono de la forma exclusiva de recibir el placer por otras formas de recibir el placer.
36
carácter sexual en el momento en que se estaba produciéndose, pero lo fálico lo
resignifica llevando el recuerdo de las experiencias orales a un placer fálico. Como se
ha resignificado de esta manera, todo esto tiene que ser reprimido.
Para Freud hay dos momentos: el descubrimiento de la diferencia de los sexos, con la
amenaza de la castración y la prohibición de la educación que se ejerce sobre la
masturbación. Ambos elementos ejercen la represión sobre una parte de la sexualidad
que, retroactivamente, reprime los objetos anteriores. La defensa es un concepto más
amplio que la represión. En términos lacanianos, estas impresiones serían significantes
sin significado, meras inscripciones. Habría dos tipos de inconsciente: lo que siempre va
a ser inconsciente y siempre ha sido inconsciente y lo inconsciente reprimido, que
habiendo estado en el preconsciente, ha pasado a estar reprimido y desalojado al
inconsciente.
Al principio, Freud pensaba que la represión sucedía de forma consciente desde el Yo,
pero en 1923, en el yo y el ello, lo que se plantea es que la defensa y la represión son
inconscientes. La represión no es equivalente a una experiencia de satisfacción, aunque
produce disminución de la angustia a veces. Para que haya deseo tiene que haber
represión. La represión de la que estamos hablando es inconsciente, no me doy cuenta
de lo que reprimo. La represión no es innata, sino que se adquiere o no. En las
estructuras psicóticas y perversas no hay represión, ni deseo. En la psicosis hay un
inconsciente a cielo abierto, no hay esa separación defensiva de las impresiones en Ic y
Prcc-Cc.
38
39
Clase del 21 de octubre del 2022.
40
anatómicamente. En vez de función materna hablamos de función proveedora y para la
función paterna se habla de función legisladora. El otro para constituir un sujeto tiene
que hacer ambas funciones. El registro de lo simbólico es lo que incluye las diferencias.
La realidad está compuesta de lo imaginario, lo simbólico y lo real.
El sujeto es en el lenguaje. Lo que hace el ser hablante: somos seres pulsionales, pero
esas pulsiones deben se representadas y estructuradas por una identidad. A esa parte
viva y pulsional para constituirse como sujeto hay que articularle un sentimiento de
identidad, un soy, una afirmación de ser y una afirmación de quién soy qué me
constituye como ser.
41
Una ubicación de lo real, lo simbólico y lo imaginario para constituir un ser hablante.
Hay tres registros, ¿Qué quiere decir registro? Registro es inadecuado, porque lo real no
puede tener un registro, no puede registrarse. Es mejor hablar de dimensiones. Tres
dimensiones: la dimensión de lo imaginario, lo real y lo simbólico. ¿qué componen?
Nuestra realidad. El primer Lacan considera que el ser hablante puede encadenar los tres
registros, mientras que el último asume que, para el encadenamiento, tiene que haber
algo más, el sinthome.
Freud llama lo real como lo real no discernible. ¿Qué idea podemos destacar de Freud
sobre lo real? Lo descarnadamente real no podemos percibirlo, porque la percepción
exige representación. ¿Qué pasa con lo que no podemos registrar? Dice Freud en lo
inconsciente, texto de 1915, página 173, texto de la metapsicología que no se puede
decir que la pulsión sea consciente o inconsciente. Hay representaciones que no pueden
ser objeto de la conciencia, que es lo que Freud llama reprimido primario. Asume que
nunca podemos tener conciencia de las pulsiones, sino de algunas representaciones. La
pulsión es un empuje o fuerza de la que sólo podemos tener noticia si se representa, si
no, se quedaría en el registro de lo real. Hay un real, según Freud, no discernible
texto esquema del psicoanálisis en 1938, inconcluso. Hay algo que queda en el campo
de la ciencia como un real no discernible, este es el concepto que recoge Lacan. Freud
asume que nunca podemos tener conciencia de las pulsiones, sino de algunas
representaciones. La pulsión es un empuje o fuerza de la que sólo podemos tener noticia
si se representa, si no, se quedaría en el registro de lo Real. En Esquema del
psicoanálisis página 206. Al borde de la muerte, Freud afirma que lo “real objetivo”
permanecerá siempre no discernible, con nexos y relaciones de dependencia que
podemos dar cuenta de él. Hay algo que queda como un real no discernible.
42
Según Lacan, en lo real no hay representación sino presentación, el re de representación
estaría tachado porque una representación es una presentación secundaria y en lo real
hay presentaciones primarias. Lo real no deja de no inscribirse, no se representa, pero
no deja de dibujar. Añade el adjetivo de lo real imposible, lo imposible es lo que no deja
de no escribirse por lo que no hay registro ni representación. Cuando más se intente
explicar lo Real, más nos alejamos de él, lo Real “no deja de inscribirse”, no hay
registro y no hay representación, es lo imposible. A través del trabajo analítico y la
educación, uno va mordiendo lo Real.
Lacan nace en 1901 y empieza a dictar sus seminarios en 1953, por lo que desarrolla su
teoría muy al final de su vida. Empieza su enseñanza con la vuelta a Freud. Lacan tiene
una conferencia que se llama lo simbólico, lo imaginario y lo real de 1953, donde dicta
su primer seminario. Su lectura de Freud es una aportación fundamental a las bases del
psicoanálisis. En esta conferencia introduce esta distinción básica en su enseñanza.
Sobre lo imaginario: el estadio del espejo como formador de la función del yo-Lacan. El
discurso del psicoanálisis debe ser el reverso del discurso del amo, según Lacan. Donde
no llegan ni lo imaginario ni lo simbólico, sus límites, es donde se establece lo real. Es
lo que el registro imaginario puede imaginar y lo simbólico simbolizar.
Texto de los nombres del padre-Lacan, “lo simbólico, lo imaginario y lo real”, 1953.
Página 24, editorial Paidós, conferencia lo simbólico, lo imaginario y lo real. En las
imágenes algo que es estrictamente necesidad se desplaza y dota a las necesidades de un
valor constitutivo, de manera que en los humanos las imágenes se ven como
necesidades desplazadas. Ha habido un desplazamiento, de una imagen que ya no sirve
para calmar una necesidad primaria o natural para trasladarse a una necesidad sexual.
Lo imaginario es inanalizable hasta que pase a una representación en lo simbólico. En lo
43
imaginario, el desplazamiento se sostiene en un orden de equivalencia entre sus
elementos, mientras que en lo simbólico hay diferente (temporal), sólo se pueden
apreciar las manifestaciones en el momento del análisis en que surge. La imagen es un
desplazamiento de una necesidad natural, el objeto natural se desplaza a una imagen. Lo
simbólico recoge el segmento desplazado de lo imaginario y se convierte en referencia
de un grupo colectivo, adquiere valor social. Lo simbólico es cuando un segmento
desplazado adquiere un valor socializado, como el lenguaje. Lo simbólico deriva del
segmento desplazado de lo imaginario y acaba adquiriendo un valor social, colectivo.
Lo simbólico sirve de referencia a un comportamiento colectivo y lo imaginario sólo
sirve de referencia a un individuo. Los tres registros están articulados en el nudo de
borromeo: se articulan entre necesidad y demanda. No basta que un fenómeno muestre
un desplazamiento para ser analizable, para tener función simbólica. ¿Qué es lo que
hace falta? Un fenómeno sólo es analizable si representa algo que no sea él mismo. Un
elemento del registro de lo simbólico representa algo que no es él mismo. Según Lacan,
en el trabajo analítico hay que llevar lo imaginario a lo simbólico, pues es lo analizable.
En su diferencia, en lo que representan sus elementos, lo simbólico está sometido a la
temporalidad. En lo imaginario el tiempo es indiferente, el fetiche estaba, está y seguirá
estando.
Para empezar a ver las diferencias entre lo imaginario, lo simbólico y lo real, vamos a
leer un poco más de la conferencia: si nos quedamos en lo imaginario no hay análisis, es
decir, para que haya análisis tienen que entrar elementos simbólicos. Lo imaginario es
como siempre igual, equivalencia, los elementos que hay en este registro entran en
relación de equivalencia, son siempre iguales.
Página 28 de la conferencia: Lo que tiene que ver con las manifestaciones del
inconsciente, sueños, actos fallidos, etc.… se tratarán de símbolos organizados en el
lenguaje. S (significante) / s (significado). En el síntoma hay un elemento simbólico en
juego. En el lenguaje hay una red conectada de elementos diferenciados que se conectan
en lo que Freud llamó las formaciones del inconsciente, sueños, síntomas, fantasías,
etc... El funcionamiento de lo imaginario es metonímico, en lo simbólico es metafórico.
Es condensación frente a desplazamiento. En la metonimia hay una equivalencia, por
ejemplo, hay una vela en el mar, barco y vela equivalen, sólo que yo nombro solo un
nombre con relación equivalente. En la metáfora hay un elemento de más en la
sustitución, ejemplo la cascada de tu pelo, la cascada adquiere un significado nuevo hay
44
una renovación del sentido. Se produce una diferenciación entre el pelo de antes y el
pelo de después. Se diferencia no solo a través del significado, sino en los ritmos, la
sonoridad, en distintos planos que se manejan a través del lenguaje no solo a través de
las palabras. Cuando hablamos separamos significantes de significados, el significante
es la marca y el significado es lo que hay asociado a esa marca o sonido, pero al hablar
disociamos ambos planos. La contraseña es un ejemplo, cuando la utilizo no la utilizo
como signo lingüístico (compuesto según Saussure de significante y significado), pues
no tiene valor por su significado sino por su significante. En lo simbólico podemos
introducir nombres que dan el origen al propio grupo, como con la contraseña. Otro
ejemplo que da Lacan es el lenguaje estúpido del amor, las formas tontas con las que
llamamos a la pareja. En estos dos ejemplos, de la contraseña y del lenguaje estúpido
del amor, el lenguaje está desprovisto de significación y aquí es donde se ve la
diferenciación de lo simbólico: su función de vínculo social, que el signo no hace. La
función simbólica es interhumana. Lo simbólico cambia a los sujetos, pues hace vínculo
social con una relación que cambia a los sujetos implicados en esa relación. Esto es lo
que hace la palabra llena o verdadera frente a la palabra vacía. Por eso el análisis apunta
a establecerse en el plano de lo simbólico. Lo imaginario corresponde al narcisismo
freudiano secundario, del amor por uno mismo.
45
propia imagen, que se torna agresividad. Este engaño o ilusión hace que el otro sea una
fuente de desconocimiento subjetivo primordial. En este registro imaginario está la
consistencia, la identificación de elementos imaginarios con los que se constituye el
sujeto y le dan una consistencia que no tiene, es una consistencia sometida a una
inestabilidad, porque las imágenes cambian. El otro que nos constituye nuestro propio
yo siempre será el que tiene una unificación de la que nosotros carecemos. Es un amor
excluyente, el amor narcisista, no reconoce al otro con mayúscula. Es amor, pero a la
vez es envidia. En este registro se da una indiferenciación, al contrario de la
diferenciación propia de lo simbólico, es una indiferenciación entre el yo y el otro. Para
reafirmar el yo tengo que anular o imponerme al otro, ese otro me muestra lo que yo no
tengo. En el estadio de lo imaginario se da un engaño, un espejismo, una ilusión. Es
necesario, todos tenemos que pasar por este registro para constituir nuestro yo. En este
registro estamos condenados a una alienación. El engaño y la ilusión es una fuente del
desconocimiento primordial o subjetivo, que convierte al conocimiento en algo
paranoico para el sujeto, el saber del conocimiento o la verdad que se oculta detrás de
esta fascinación se puede volver como una amenaza para nosotros. Además, es
paranoico porque pretende ser totalizador con lo imaginario. Conocimiento como
paranoico. En el registro de lo imaginario está la consistencia, la identificación de
elementos imaginarios para constituir al sujeto le da al sujeto una consistencia que no
tiene, pero es una consistencia sometida a una inestabilidad porque las imágenes
cambian. Es decir, el registro imaginario no puede garantizarnos la consistencia porque
la imagen que teníamos hace un año no es la misma que la que tenemos hoy.
46
Clase del 28 de octubre del 2022.
Página 310.
<<fijación y regresión no son independientes entre sí. Mientras más fuertes sean las
fijaciones en la vía evolutiva, tanto más la función esquivará las dificultades externas
mediante una regresión hasta aquellas fijaciones, y la función desarrollada mostrará una
resistencia tanto menor frente a los obstáculos externos que se oponen a su decurso.>>
Página 312.
Página 313.
<<La organización genital rige entonces para el inconsciente, más no de igual modo
para preconsciente; y esta repulsa de parte del preconsciente produce un cuadro que
presenta ciertas analogías con el estado anterior al del primado genital. No obstante,
constituye algo enteramente diverso.
47
el fondo, cuando se la ha librado de ciertas circunstancias accesorias -pero que no son
contingentes, sino insoslayables-, nada más que esto: <<Querría gozarte en amor>>.
Sumen a esto que al mismo tiempo se ha producido una regresión en cuanto al objeto,
de suerte que ese impulso sólo puede dirigirse a las personas más próximas y más
amadas, y se formarán una idea del horror que estas representaciones obsesivas
provocan en el enfermo, así como la ajenidad con que aparecen a su percepción
consciente.
Una regresión de la libido sin represión nunca daría por resultado una neurosis, sino que
desembocaría en una perversión.>>
Página 315.
48
La intuición de Freud es que hay algo diferencial entre el hombre y la mujer: el hombre
intenta salir del Edipo con la angustia de castración, mientras que la mujer no tiene esa
angustia, por lo que la mujer tiene una mayor facilidad para adquirir una estructura
histérica, mientras que el hombre es más propicio a una estructura obsesiva. La mujer
responde más a la angustia de separación.
En el tabú de la virginidad, Freud pone de manifiesto que con frecuencia, las primeras
relaciones sexuales que tiene una mujer con su pareja, en el ámbito matrimonial, es muy
frecuente que eso sea mal recibido por la mujer, pues se mantiene la fantasía edípica de
que el primer hijo sea con el padre.
La sustitución que hace la niña del falo por el hijo es una sustitución imaginaria, pues
no se aporta nada nuevo. Puede ser razón de lo denominado depresión posparto pues no
se produce ninguna ganancia de sentido.
49
representaciones. Cuando investimos más allá de lo tolerable las representaciones del
preconsciente, se produce el desalojo de vuelta al inconsciente, por lo que tiene lugar la
representación secundaria, que consistiría en el esfuerzo de dar caza a las
representaciones que han sido investidas desde el preconsciente y desalojarlas al sistema
inconsciente, donde pasan a tener una investidura inconsciente. En el sistema
inconsciente tenemos dos cosas que tienen carácter sistémico porque ambas son
inconscientes: 1) Lo inconsciente que siempre ha sido inconsciente y lo va a seguir
siendo y 2) Lo reprimido, que ha pasado del preconsciente al inconsciente, es posterior a
la represión primaria. Habría un tercer tiempo o aspecto de la represión, que tiene lugar
cuando la investidura de una representación preconsciente permanece en el
preconsciente, lo cual supondría el retorno de lo reprimido, que tiene lugar cuando lo
reprimido consigue retornar, enmascaradamente, como en el sueño o el síntoma. La
fantasía es un retoño de lo reprimido, pues siendo inconsciente, pasa a la conciencia
cogiendo alguno de los caracteres de la conciencia, pero permaneciendo ligado a la
inconsciencia.
Las representaciones del preconsciente son cosa más palabra. Una de las características
de la psicosis es su forma del lenguaje, que es vacío, como si no hiciese referencia a una
representación anterior, son palabras sin significado.
50
El niño busca que se vuelva a producir la primera experiencia de satisfacción, uqe sólo
puede suceder por vía alucinatoria. En los sueños se puede conseguir una identidad
perceptiva por la alucinación del sueño.
Freud inaugura una segunda tópica porque el Yo también entra en el inconsciente con la
represión.
Las pulsiones de vida incluyen tanto las pulsiones del yo (también erotizadas debido a la
existencia del narcisismo) como las de objeto, se diferencian de las pulsiones de muerte.
51
- Objeto: Lo más contingente y variable, aquello que hace posible la satisfacción, por lo
que va cambiando con tal de producirla.>>
Vamos a retomar el tema en el punto donde lo dejamos, estábamos tratando de ver cómo
se constituye el aparato psíquico. Vamos a pasar un esquema sobre lo que construir lo
que viene a continuación. Lo que vimos en la pizarra el aparato mental equivalente en
Freud al peine que veíamos en el capítulo 7 de la interpretación de los sueños. Un
aparato perceptivo motor. Este aparato mental rudimentario acontece a una primera
experiencia de satisfacción. Esta primera experiencia de satisfacción tiene un carácter de
presentación. Todavía no es una representación. Esa presentación hace que se genere
una marca, esta marca es lo que en sucesivas experiencias de satisfacción ahora lo que
se busca es el volver a vivir o repetir esa experiencia de satisfacción. Lo que en una
primera ocasión era totalmente desconocido ahora tenemos la representación de aquella
experiencia de satisfacción. Por tanto, las sucesivas experiencias de satisfacción ya se
mueven en el ámbito de la representación. Lo que trata no es de volver a encontrar el
objeto sino volver a tener la representación del objeto, por eso se dice que la pulsión
tiene hambre de signos, tiene hambre de representaciones. La continua, porque es
constante, emergencia de energía que accede al organismo de ese sujeto todavía muy
precario, recibe estímulos que busca satisfacer. Hay una energía que ingresa y busca
satisfacción. Esa energía para poder buscar satisfacción, tiene que ligarse a
representaciones anteriores. Esa energía que es percibida por este organismo, busca
encontrar satisfacciones, pero en este momento el sujeto es todavía incapaz de encontrar
por su cuenta una satisfacción entonces tiene que haber un asistente ajeno que es el que
le ayude a modificar algo del mundo para encontrar algún tipo de satisfacción. Hay una
energía en forma de hambre, por ejemplo, que el sujeto experimenta y entonces busca
satisfacción. Pero lo único que él está en condiciones de hacer es investir con esa
energía una representación de una experiencia de satisfacción anterior, por ejemplo,
busca con los labios encontrar un pezón de donde recibió en su momento el placer
satisfactorio. Ahora bien, eso no le lleva a nada salvo a tratar de alucinar aquella
52
primera experiencia de satisfacción, pero como eso no le quita el hambre, no desaparece
la alteración interna, por lo que el niño llora, se cabrea y entonces esperamos que haya
otro que asista eso y lo interprete como que el niño tiene hambre y le de el pecho o lo
que sea. Se produce una satisfacción temporal.
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cobra la de que unos lo tienen y otros se lo han quitado. Si unos lo tienen y otros se lo
han quitado, quiere decir que a mí también me lo pueden quitar, con lo cual aparece en
el que lo tiene la inseguridad o amenaza de castración, la angustia de castración. En el
que no lo tiene pueden aparecer fantasías infantiles de que a mí ya me crecerá. En el
caso del varón aparece la angustia de castración ligada a esos deseos en relación con la
figura de la madre y un temor a la castración que se asimilaría a la presencia de un
tercero que es el padre. Entonces, en el caso del varón la angustia de castración lo que
hace es salir pitando de la estructura edípica, es decir, ante la amenaza lo que hace es
renunciar a eso, salir de ahí y haciendo una posterior identificación con la figura paterna
la idea de que igual que él lo tiene yo lo podré tener, un objeto como la mujer que tiene
él.
En el caso de la niña lo que va a ocurrir es que esa percepción errónea de que le falta
algo, de que le han quitado algo, coincide además de que a la madre la pasa igual, la
madre tampoco lo tiene. Entonces ahí aparece un resentimiento hacia la figura de la
madre, una queja y deriva su deseo hacia la figura del padre con esperanza de recibir de
él lo que de la madre no ha recibido. Ahí se establece un Edipo, es decir una fantasía de
que ella tiene un lugar en el lado del padre a veces incluso más importante que el que
tiene la propia madre, la fantasía de tener un hijo. La niña, sin embargo, no sale por la
angustia de castración, sino que sale por la decepción de que el padre tampoco aquello
que ella desearía recibir. Eso más adelante va a poder identificarse con la madre y esa
sería una salida posible. Ciertamente habría que pensar que del Edipo se sale rápido,
entre comillas, en el caso del varón se sale, pero en el caso de la mujer no se acaba de
salir demasiado nunca y siempre queda un roce con la figura de la madre por parte de
las mujeres y también una especie de trato hacia el padre. Hay una diferencia clara entre
el vínculo que se establece con la madre y el que se establece con el padre, con todo lo
que comporta excepciones. Esa relación problemática con la madre es muy fuerte.
54
de por qué para los hombres anatómicos es más fácil colocarse en ese lugar que Lacan
llama masculino, en un goce todo fálico y por qué es más fácil en general para las
mujeres ponerse en una posición de no todo fálico. Es decir, estar determinado
imaginariamente por la angustia de castración, es decir, me lo pueden cortar, produce
una angustia que para el hombre hace más fácil situarse en diferentes posiciones tanto
clínicas como estructurales en cuanto a la diferencia sexual y a la mujer un poco más
fácil ponerse en otras. Es una intuición de Freud fundamental esa diferencia respecto a
la angustia de castración. Luego él dirá que la mujer responde más a la angustia de
separación. Lo fundamental y estructural es esa diferencia respecto a la angustia de
castración que determina la posición diferente de cada uno que tiene que ver con la
presencia imaginaria de la posición del pene. Aquí no estamos hablando ya de falo, sino
de pene anatómico. Tenerlo te hace más fácil pensar que te lo pueden cortar o te lo
pueden quitar, y no tenerlo anatómicamente no te hace tener ese temor. Lo que tiene
importancia es que lo que se atribuye, el falo, no lo tiene nadie, osea, ese carácter que se
le atribuye al pene no lo tiene nadie. Por supuesto no lo tiene la madre, gran
descubrimiento del niño quien cree en un principio que todos somos iguales. El hombre
tiene pene, pero ese pene no le asegura de nada, está sometido a la angustia de
castración, está sometido a la castración, etc... Lo que se pone en juego es una
imaginarización, una versión imaginaria del pene que es el falo y eso todos podemos
creer que lo tenemos imaginariamente, todo podemos incluso identificarnos con eso,
pero nadie lo tiene. A nivel imaginario, hablamos el otro día de los desplazamientos, de
las constituciones en equivalencia, bueno pues no tenerlo anatómicamente puede
desplazarse a otras cuestiones, por ejemplo, tener una imagen femenina muy cuidada,
muy atractiva, muy deseable, etc... Hay todo un debate entre freudiano y no freudianos
en torno a si Freud hizo una distinción conceptual entre pene y falo. Falo es el concepto
más complejo de todo el psicoanálisis. Hay quien dice que para Freud pene y falo son
sinónimos y lo que ha dicho Gerardo ahora contradice esa idea. Si Freud hace una
distinción, es a nivel imaginario, simplemente de desplazamientos del pene hacia otros
objetos y la primera conceptualización de falo diferenciado del pene anatómico del
hombre es justamente eso que le falta a la madre. Es decir, la idea de Freud de que el
niño y la niña esperan encontrar el pene en todos los sujetos y los que no lo tienen les
crecerá hace que cuando se enfrentan a la castración aparezca siempre la idea
imaginaria, el pene imaginario que le falta a la madre, y a eso ya podamos empezar a
llamarlo falo. Es decir, el falo empieza a asociarse de entrada para Freud con una falta,
55
con algo que falta, no con algo que sobra o que garantiza y menos que tiene el varón y
que no tiene la mujer, sino con algo que le falta a la madre. Este es el primer gran
descubrimiento que confrontan a niños y a niñas con la castración. Por eso deberíamos
definir el falo como algo que no se tiene. Cuando se vincula el psicoanálisis con el
machismo o con el falocentrismo no se entiende el concepto de falo, lo cual es lógico
porque la primera imagen de falo que se tiene es la de pene, pero falo es fallo y es falta,
osea falo es más sinónimo en psicoanálisis de fallo o de falta que de pertenencia.
El recorrido femenino del Edipo es una cosa que Freud durante mucho tiempo no
contempló, él pensó que el Edipo femenino era la contrapartida del masculino, era lo
mismo, pero en relación con el padre y por tanto el tercero era la madre, de ahí que
incluso se hable del complejo de Electra, pero cuando queramos hablar del complejo de
Electra eso no tiene nada que ver con Freud. Freud ya al final dice ojo, cuando la niña
llega al Edipo que yo creía que era en relación con el padre, realmente todo el Edipo
femenino está vivido muy prematuramente en relación con la madre toda esta sensación
de denigración, de resentimiento hacia la madre y es después de eso cuando va a
establecer el Edipo en relación con el padre. Esto quiere decir que realmente el objeto
edípico siempre es la madre, para el niño y para la niña.
De las salidas del Edipo de la mujer por un lado estaría el rechazo a la feminidad, es
decir en la medida en que la mujer se mantuviera en la idea de que le habían quitado
algo, de que realmente deberían haberle dado algo que no le han dado hay un
resentimiento contra toda la estructura y por tanto puede ocurrir un giro hacia la
homosexualidad, de negar la sexualidad y mantenerse. Otra salida sería, según Freud
(quien se mueve mucho en el ámbito de la maternidad que viene a darle algo que es una
ecuación simbólica. Que es algo que viene a representar lo que el famoso falo soñado,
imaginado. Desplazamiento imaginario) sería la maternidad. El bebé, el hijo tenido y
con frecuencia el hijo tenido en la fantasía de la relación con el padre. En los tres
artículos sobre la psicología del amor en el tercero que es el tabú de la virginidad. Hay
Freud lo que pone de manifiesto es que, de alguna manera en la virginidad, las primeras
relaciones sexuales que tiene una mujer con su pareja, dentro del ámbito de lo
matrimonial cuando se realiza la primera penetración tras la boda, es más frecuente que
eso sea refinido por parte de la mujer, porque en el fondo permanece la fantasía de que
el primer hijo sea para el padre, es decir que el primer hijo sea en relación con el padre.
Se mantiene la fantasía edípica de tener un hijo con el padre por lo que de alguna
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manera hay una decepción ligada a ese primer encuentro con un otro que no es el padre.
Pensad que desde hace tiempo y no desde hace tanto el padre era el que acompañaba a
la hija a todos los ritos de paso, a todas las puestas de largo, etc.… y de alguna forma
era la pareja de la hija, la pareja de la adolescente. De alguna manera tenía que ser el
que diera el paso, el que se retiraba para que entrara el varón que iba a ser pareja de la
hija. Toda esa historia de las relaciones ahora está cambiando radicalmente, pero la
presencia del padre era muy importante. Entonces en ese sentido estaba esa fantasía del
tabú de la virginidad de la que habla Freud. Al ser desplazado el falo faltante por el hijo
en la madre, eso a nivel imaginario no es una sustitución simbólica donde hay una
ganancia, donde hay una creación de algo nuevo, sino que es una sustitución imaginaria
donde simplemente desplaza un objeto por otro sin ganancia, sin sentido nuevo. Por
tanto, hay una relación de equivalencia entre los dos elementos, el elemento falo faltante
y el elemento hijo. Esta era una de las explicaciones dadas de lo que hoy llamamos
depresiones pos parto, porque al ser una sustitución imaginaria esa ganancia esperada de
sentido no se produce, simplemente es el desplazamiento imaginario de un objeto que
falta por otro que está también en una relación de equivalencia. Esto deprimía, el
encuentro con ese desplazamiento que no da lo que promete.
Todas estas representaciones que son inscripciones en donde hay una carga fálica
vinculada a la madre, ahora son objeto de represión. Es decir, el niño experimenta que
ese vínculo fálico que se haría establecer con la madre, le pone en riesgo de castración,
entonces siente que eso está prohibido. Se produce aquí una barrera en el sentido de que
todas estas representaciones que eran de tipo oral, anal o fálico, al prohibir el goce
fálico por el Edipo todas las representaciones anteriores caen también bajo la
significación. Cobran un significado fálico y por tanto caen bajo la represión. Tenemos
una representación correspondiente a un goce abiertamente fálico en relación con la
figura de la madre, por tanto, eso cae bajo represión. Es decir, esta representación de
carácter fálico (acordaros de la carta 52, donde veíamos que cuando este sujeto está
teniendo un goce fálico recuerda satisfacciones anteriores de tipo oral y de tipo anal,
ahora la vivencia fálicamente, es decir, la resignifica fálicamente. Y al resignificarlas
fálicamente todo ello cobra un significado fálico que no es tolerado por el yo del sujeto.
Y cuando decimos que aparece esta prohibición, es una primicia en el sentido de que no
se permite a todas estas representaciones acceder a la conciencia. Esas representaciones
deben quedar con un carácter inconsciente). Lo que dice Freud es que todas las
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representaciones en principio, nacen inconscientes, es decir, el niño que tiene la primera
experiencia de satisfacción eso permanece en la inconsciencia. Lo veíamos también en
el peine famoso, donde veíamos que primero estaba el inconsciente y sólo después se
producía el preconsciente y la conciencia. Entonces un niño que tiene esa primera
experiencia de satisfacción no tiene conciencia de ello. Las satisfacciones orales no
tienen la conciencia de las representaciones correspondientes a la satisfacción. El niño
que está en la etapa anal, no tiene conciencia de que está, por ejemplo, recibiendo una
demanda de la madre a la cual él puede decir sí o no. Todo esto permanece más o menos
inconsciente en el sentido descriptivo. Dentro de un momento vamos a hablar de que
hay tres sentidos para inconsciente: descriptivo (que simplemente es aquello que no es
consciente); dinámico y sistémico. Va a poder convertirse en algo consciente si se le
permite atravesar la barrera de la prohibición. Como resulta que el niño va con su
pensamiento de que bien poder tocar las tetas a mamá, o que bien que mamá me pase la
mano por el pelo; cuando llega a este punto, aquí no se le permite mantener todo ese
goce fálico u oral pero ahora fálico, en la conciencia. Entonces esto, según Freud, sería
la represión primaria. Es decir, la represión primaria, es un proceso que se establece a
través de contrainvestiduras porque Freud dice que aquí no se puede reprimir nada,
todavía no funciona la represión. Para que funcione la represión tiene que haber habido
un preconsciente, osea tiene que haber habido aquí algo que es reconocido por el yo
como algo intolerable y que se reprime. Aquí todavía lo único que hay son cargas, son
representaciones sin significado y muy cargadas. ¿Cómo se reprime, cómo se va
produciendo paulatinamente el proceso de la represión primaria? A través de
contrainvestiduras que hacen frente por ejemplo al goce oral, no te pases con el goce
oral, tienes que dejar el pecho, el chupete, etc... No hay prohibición, eso no tendría
ningún efecto, en cambio, se le ofrece alternativas como, por ejemplo: si te dejas de
hacer caca te voy a comprar algo y te voy a querer más, sobre todo, esa es una
contrainvestidura que tiene un peso enorme. Entonces el niño va a abandonando todo
esto y aquí ya aparece una cosa distinta que es la prohibición en relación con el sexo
fálico dirigido hacia la figura de la madre o la función materna. Entonces, aquí tenemos
la represión primaria que culmina con el Edipo. Y entonces aquí tenemos una cosa
distinta, ya no es el carácter descriptivo de lo inconsciente, sino que aquí hay un sistema
inconsciente. Aquí ahora va a ver: el niño que accede de una manera mucho más sólida
a la palabra, por lo que se genera un tipo de representaciones que son descriptivamente
inconscientes pero que tienen fácil acceso a la conciencia. Osea que aquí se establece un
58
sistema que sería el sistema preconsciente-consciente y el sistema inconsciente. El
sistema preconsciente estaría constituido por representaciones-palabras que son
representaciones que están siempre en relación con las representaciones inconscientes.
Cuando hablamos siempre lo hacemos en referencia a algo que no se puede decir,
estamos hablando todo el tiempo para poder decir algo que no se puede decir, estamos
hablando siempre con representaciones-palabra en relación a representaciones
inconscientes que a través de la palabra consiguen un cierto acceso a la conciencia. Lo
que Freud llamaba los retoños del inconsciente. Estas representaciones-palabra, cuando
realmente vienen a dejar a consentir que se produzca una investidura inconsciente de
una determinada representación-palabra, como todos esos deseos incestuosos que han
caído bajo la represión y que resulta que ahora de alguna manera yo los creo satisfacer a
través de mi relación con las personas con las que yo de forma más evolucionada. Algo
de ello le doy salida. Esto es muy frecuente, el modo en que hasta qué punto
desplazamos en la relación con el otro, cosas que provienen... Cuando nos pasamos e
investimos más allá de lo tolerable esa relación, entonces eso debe caer bajo represión y
entonces se produce el desalojo, se produce la represión secundaria que es de la que
hablamos habitualmente. La represión secundaria, que se daría sobre la base ya de esta
estructura, en donde hay una represión primaria, es decir donde hay algo reprimido que
no puede ser cognoscible, que no puede ser consciente. Entonces la represión secundaria
consistiría en el esfuerzo de dar caza a las representaciones que han sido investidas
desde el preconsciente y desplazarlas, desalojarlas al sistema inconsciente. Es decir,
desalojarlas al sistema en donde pasan a hacer una investidura inconsciente, donde
pasan a tener un régimen inconsciente. El inconsciente ya no es sólo descriptivo, sino
que también es sistémico, porque estas representaciones pasan a estar en este sistema.
1) Descriptivo.
2) Dinámico. ¿Qué quiere decir lo de dinámico? Que lo reprimido ha sido objeto de una
lucha de fuerzas, frente al intento para acceder a la conciencia para la satisfacción, se
opone otra fuerza que sería la represión secundaria. Por tanto, se le llama dinámico
porque es el resultado de un dinamismo.
3) Sistémico. Donde pasa a estar en el sistema inconsciente. De manera que en el sistema
inconsciente tendríamos dos cosas, que tienen el mismo carácter sistémico en tanto
ambas son inconscientes, pero una cosa es lo inconsciente que siempre ha sido
59
inconsciente y va a seguir siendo inconsciente (todas esas representaciones relacionadas
con la sexualidad infantil) y luego estaría lo reprimido que es inconsciente pero que en
algún momento fue consciente. Sería algo así como lo inconsciente previo a la represión
primaria y lo inconscientes (reprimido) posterior a la represión primaria. Entonces
tenemos la represión secundaria que sería desalojar esta representación a lo inconsciente
y finalmente un tercer tiempo de la represión, no un tercer tiempo cronológico, sino un
tercer aspecto de la represión que sería que en ciertas ocasiones esta investidura de una
representación preconsciente consigue permanecer en el preconsciente. Es decir, no se
pasa tanto como para despertar la represión del yo y entonces consigue producir aquello
que Freud llamaba un retoño de lo inconsciente en lo preconsciente. Por ejemplo, un
síntoma. El síntoma sería el resultado del proceso que Freud llama el retorno de lo
reprimido, lo reprimido consigue retornar, pero enmascaradamente. Esa era la manera
en que explicábamos el sueño.
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sueño y que esos tienen unas características que de alguna manera contactan con lo
reprimido. ¿Lo reprimido qué es? Lo reprimido le presta, Freud lo compara con el socio
capitalista, le presta a la empresa que es el sueño, le presta el trabajo al trabajo del soñar
la fuerza necesaria. Entonces, la representación no pasa, pero pasa algo que tiene que
ver con su fuerza, con su empuje, que esos son los retoños de lo reprimido. Freud va a
poner también ahí el ejemplo de la fantasía. La fantasía es un retoño de lo reprimido. Es
un retoño de lo reprimido que se mantiene, la fantasía es algo que siendo inconsciente
pasa a la conciencia, pero pasa cogiendo algunos caracteres de la conciencia, pero
permaneciendo en cierto modo al inconsciente. Entonces es como un producto, como un
retoño de lo reprimido que tiene un carácter siempre ambiguo. Yo pienso, por ejemplo,
en los chistes verdes que tienen el carácter del proceso primario, es decir, que no se
plantean problemas a cerca de la negación o la contradicción, pueden ser de la manera
que sea. Y de alguna manera ahí se está dando salida a lo reprimido. Pero si se pasan un
poquito de pedalada entonces son reprimidos. Los chistes, las fantasías de todo tipo
(neuróticas, perversas, etc.…) son como retoños de lo inconsciente que permanecen en
la conciencia relativamente, pero tienen unas características fundamentalmente
inconscientes que tienen que ver con el proceso primario y que a poquito que se pasen
lo reprimen. Por ejemplo, hay veces que un determinado chiste o una determinada
historia o una determinada película roza los límites de lo desagradable. Por ejemplo, un
chiste machista que puede hacer gracia, pero... y entonces ahí hay algo donde la
tendencia es a reprimir eso, hay algo ahí que se ha pasado, es decir, ya no tiene gracia y
por tanto no se mantiene como fantasía, sino que necesitas lo reprimido. Me estaba
acordando de la película Amanece que no es poco, que tiene un poco esa misma
construcción, donde un humor absurdo puede ser que te produzca desagrado o en ese
caso que te produzca risa porque está muy bien hecha.
Es importante que vayáis a dos cosas: a un artículo de Freud de 1912 que se llama nota
sobre el concepto de inconsciente en psicoanálisis que está en el tomo XII, que ahí es
donde Freud va a citar la experiencia de la orden pos hipnótica, la experiencia de
emerheim donde Freud tiene un elemento que parece bastante claro de la idea de que
hay representaciones o ideas que siendo no conscientes sin embargo tienen eficiencia, es
decir que aunque permanecen en lo inconsciente la orden pos hipnótica es eficiente y
produce un efecto en la conducta consciente del sujeto. Hay establece la diferencia entre
inconsciente descriptivo que serviría tanto para el inconsciente como para el
61
preconsciente; el inconsciente dinámico que sería ese inconsciente resultado de la
represión; y el inconsciente sistémico que es el que forma parte del sistema
inconsciente. El inconsciente sistémico o la representación inconsciente son aquellas
que están en el sistema inconsciente, son como espacios virtuales. Esto no es una
localización anatómica, pero ni tan siquiera es una localización virtual. Lo que Freud
dice es que lo que en realidad diferencia una representación inconsciente de una
consciente es la investidura que tiene, no la posición que esté dentro de ese esquema. Es
decir, que podríamos pensar en que aquí hay múltiples representaciones pero que unas
tienen una investidura inconsciente y otras tienen una investidura preconsciente. ¿Por
qué? Porque algunas son tolerables para el yo y otras no son tolerables para el yo que le
retira la investidura preconsciente y por tanto pasan a estar en condición de
inconscientes.
62
quiero amar. Siempre se ama en función de algo anterior. Esa es una característica
propia de lo inconsciente. El inconsciente siempre está ahí.
Ahora mismo hay una preocupación lógica por tratar de hacer que los niños puedan
estar un poco defendidos frente al abuso que se repite con tanta frecuencia. En colegios
con niños muy pequeños se les está hablando de sexualidad, en el sentido de primero
describir “esto es la vagina”, “esto es el pene”, “no hay que jugar con ello” ... hablar de
consentimiento en niños no tiene mucho sentido. ¿Y qué habría dicho la madre de
Juanito si Juanito la dijera por qué no me puedo tocar el pene? Los padres no contestan,
penalizan, distrae... El adulto generalmente ante esta pregunta infantil lo que hacemos es
distraer, pero realmente ¿qué contestación le vas a dar? Al final es una prohibición. Y al
final se dan situaciones cómicas como lo del consentimiento. Lo importante es que el
otro, el papá o la mamá que escucha eso se queda en términos de Lacan barrado, se
queda dividido, es decir, ya no es mirado con los mismos ojos por parte del niño. Eso es
constitutivamente muy importante. El hecho de que no le podamos dar ninguna razón
para justificar que no se masturben nos pone como padres en una posición de división,
de falta, de fallo, volviendo al falo. Algo nos falta, no tenemos todas las respuestas, hay
una respuesta que no podemos dar. No tiene sentido, de ninguna manera estoy
criticando ese intento, pero es que es un intento muy complejo. Pienso que dar
respuestas antes de que esté la pregunta no tiene sentido. Un niño que todavía no se ha
planteado ni la diferencia de los sexos, no sé si tiene sentido el darle una explicación
que todavía él no puede comprender, osea lo va a mantener en su nivel de lo puramente
descriptivo, pero sin entender por qué daña. Y luego las respuestas que se pueden dar a
partir de estas preguntas que son las habituales. Yo recuerdo una pareja que estaban en
Nación educativa, un movimiento pedagógico que había, y su hijo insistía en saber en
cómo era eso de las relaciones sexuales entre los mayores, y entonces dijeron bueno
pues vamos a hacerlo, que lo vea, por lo que se pusieron a tener relaciones sexuales
delante del niño. Pero si os dais cuenta la pregunta del niño va más allá. Lo que quiero
decir es que el niño no pregunta, pero si preguntara es que siempre la contestación que
le podamos dar va más allá, mejor dicho, se queda corta. Ver a los padres en una
relación sexual no dice qué es la relación sexual, lo único que puede producir son otro
tipo de cuestiones. La curiosidad sexual es una curiosidad que sólo y parcialmente y
nunca se va a ir desbrozando a lo largo de la vida y de las relaciones sexuales de los
adultos, porque ni siquiera cuando tenemos relaciones sexuales sabemos todo lo que
63
está en juego ahí. La relación sexual, dice Lacan, no existe. Recordar por ejemplo la
obra de Aldous Huxley un mundo feliz, en donde cuando alguien tiene una energía
sexual somática se meten un cacharro y ahí tienen un orgasmo, como si eso ya fuera a
satisfacer la sexualidad. La idea es que produzca satisfacción sexual sin encuentro
sexual. Una descarga sexual, no es ninguna parodia de la sexualidad. La pura descarga
sexual sin un otro, la pura descarga sexual masturbatoria, que está muy bien y es muy
beneficiosa en todos los sentidos, pero en el momento en que te quitas al otro, entonces
ya muchas de las cosas que estamos diciendo aquí ya no intervienen. De hecho, yo
tengo pacientes que afirman que prefieren hacerse una paja porque tratar de empezar a
tener relaciones sexuales con la pareja, tener que buscarlo, tener que enfrentarlo
conlleva estar pendiente de la satisfacción del otro. En el fondo Lacan dice que el goce
fálico es un equivalente al goce masturbatorio y por eso lo llama el goce del idiota. No
hay deseo sin fantasía. La fantasía es parte, da consistencia al deseo. Lo que pasa es que
también la fantasía pasiviza, por eso Lacan al encuentro sexual no lo llama acto, no lo
llama deseo en acto, se queda el encuentro, se encuentra en algo que en última instancia
remite a lo masturbatorio. Dice que hay ahí una limitación que por eso dice que no hay
relación sexual. Hay encuentros que no se ponen en acto. La fantasía suple lo que no se
puede tener y no es cuestión de prohibición es cuestión de que no se puede. Me viene a
la cabeza el ejemplo de una paciente que relató con sumo detalle y cuidado una
violación cuando era niña, donde la niña pasaba habitualmente por un escaparate que
estaba cerca de su casa que era una tienda de muebles y había entre los muebles
decoración con osos de peluche que a la niña le fascinaba. Y un día entró y le dijo al de
la tienda que quería ese oso de peluche y entonces él la dijo, bueno, pero baja conmigo
abajo. Bajó abajo, le hizo que le masturbara y no le regaló el oso de peluche. Entonces
la niña salió y ahí se quedó eso. Pero lo que era impresionante y ya claro decía pestes de
este tipo, pero lo que era curioso es que un día sugirió que ya a día de hoy siendo una
mujer de 40 o 50 años que tenía una vida sexual muy intensa, y decía que se lo pasaba
muy bien pero que jamás conseguía llegar al orgasmo salvo cuando recordaba aquella
escena. Es decir, que volver a rememorar aquella escena era lo que realmente la hacía
llegar al orgasmo. Fijaros en lo importancia tiene aquello de lo que hablamos cuando
hablamos de lo traumático, porque hay que tener cuidado, porque lo traumático tiene un
efecto terrible pero también tiene un efecto que se pone de manifiesto en las fantasías
del neurótico, del perverso, etc.… El trauma es constitutivo, el trauma es lo que nos
constituye, dos ejemplos extremos igual os lo descubre, pero todos nos constituimos de
64
esa manera, alrededor de algo que no deja de ser un agujero, también un agujero para la
memoria y alrededor de eso es como que el cuerpo queda marcado alrededor de ese
abuso. Por eso es tan terrible el abuso sexual, porque el abusador lo que hace es marcar
el cuerpo de la víctima, marcarlo sexualmente. Con lo cual es mucho más que una
agresión puntual que se queda en agresión y luego pasa, sino que queda marcado el
cuerpo. Pero es que eso a nivel pequeño de traumas no tan evidentes es como nos
constituye la sexualidad a todos. El goce circula, el cuerpo es como un circuito, hay una
circulación, pero la marca es una circulación alrededor de marcas y alrededor de
agujeros. Entonces lo que hace el abusador es provocar un efecto que es para siempre,
aunque eso pueda circular, pueda ser de alguna manera elaborado. Pero no hay derecho
a que alguien haga eso con una niña o cualquier persona, por las consecuencias que
tienen más allá de cuestiones éticas, etc... Y otra cosa distinta es que la sexualidad
siempre irrumpe en el sujeto con cierto carácter traumático. La primera vez que
sentimos que nuestro cuerpo recibe una primera inyección de goce ante la percepción de
algo, que puede ser simplemente estar viendo algo. A veces se puede percibir algo
traumático sin que ello suponga la experiencia del agujero o la marca producida por una
violación. Esto más bien es como un pistoletazo de salida.
Muy importante la noción de inyección de goce, porque Lacan, para que nos vayamos
familiarizando con algún matema, a ese primer encuentro con el goce que es un exceso
que es traumático lo pone un matema específico, que es la “PHI” (Phi mayúscula). Este
no es el goce faltante, no es el que hablábamos antes de la castración, aquí hay
directamente un encuentro con un exceso que se señala en el cuerpo y se señala a partir
de la erección, ya sea la erección del pene o del clítoris. Pero hay un primer encuentro
que tiene carácter traumático, traumático en el sentido de inexplicable de sorpresivo, de
no saber qué hacer con eso ni a qué atribuirlo y que puede estar conectado con las
experiencias más extrañas, incluso siniestras. A eso Lacan lo llama Phi mayúscula. Lo
interesante de Phi mayúscula es que en la castración este Phi mayúscula significa con
una falta, es decir, que puede circular en la medida en que hay una conexión con una
prohibición. Este goce aparece conectado con una falta, con un fallo. A esto lo llama
significante del goce fálico, por eso de que se señala en el cuerpo, es decir, encuentra un
significante en el cuerpo y a esto lo señala con una pérdida con una falta de goce. Eso
sería la angustia de castración para él. La inyección de goce significada por la falta de
65
goce, por un goce faltante que aquí sí aparece con la castración, con la angustia de
castración.
Lo que hace también la histérica es identificarse con la posesión imaginaria del falo y
enseñar al hombre cómo tiene que hacer. Buscar un amo al cual someter, un amo sobre
el que reinar y un hombre al que enseñar cómo se es hombre, es decir, cómo se ostenta
la posesión del falo faltante. Hacerlo presente de esa manera. Hacer presente la falta.
66
caso no se une la representación-cosa a la representación-palabra. Las representaciones-
cosa son representaciones-cosa sin más. Por otra parte, en el sistema inconsciente nos
regimos por el principio del placer-displacer. En el caso de la búsqueda por ejemplo de
una identidad perceptiva, como cuando el niño busca que se vuelva a producir la
primera experiencia de satisfacción, es decir, una identidad de percepción que sólo se
puede producir por vía alucinatoria, puesto que ya es imposible repetir aquello porque
ya no es lo mismo, ya es una representación de aquello. Eso quiere decir que el proceso
primario, el funcionamiento alucinatorio es posible. Así, por ejemplo, en los sueños se
puede producir una identidad perceptiva por vía de la alucinación del sueño. Otra
característica del proceso primario es el funcionamiento masivo de la condensación y el
desplazamiento. Es decir, la condensación y el desplazamiento quiere decir que una
determinada representación puede condensar múltiples complejos representacionales de
manera tal como hemos podido ver en algunos casos en donde hay una representación
que se convierte como representación prioritaria que amalgama un montón de
representaciones posibles. Y el desplazamiento dice Freud que es el hecho de que se
produce un desplazamiento del acento psíquico y una representación a otra
representación. Una representación puede siempre significar otra cosa que corresponde
a otra significación. La condensación y el desplazamiento son propios, por ejemplo, de
los sueños, porque aparece por ejemplo la posibilidad de una imagen del sueño que sea
y n osea, sea esto, pero no, etc... Es decir, que se da la posibilidad de que además esto
me lleve a recordar algo, es decir, que una sola representación une distintas trayectorias
de las representaciones recordadas. Y el desplazamiento es la idea de que una
representación puede desplazar su carga a otra que está al lado y a otra y a otra y a otra,
con lo cual el acento psíquico se desplaza de unas representaciones a otras. ¿Eso qué
hace? Que en el proceso primario el desplazamiento es muy fuerte, hay mucho
desplazamiento y sin embargo hay poca investidura, es decir, la investidura es muy
precaria, pero se produce gran desplazamiento. Ejemplos que aclaren esto: Un niño muy
pequeño que todavía se mueve en proceso primario, no tiene suficientemente investida
la representación de su madre, por ejemplo. De manera tal que cualquier señora o
cualquiera que se le acerque le sonríe, es decir, cualquiera que se acerque se convierte
en un posible objeto porque hay un gran desplazamiento no hay un reconocimiento de
un objeto especialmente significativizado. Eso que dicen las madres orgullosas “es que
el niño es tan bueno”, “es que se queda con todo el mundo, a todo el mundo le sonríe”,
eso está muy bien, pero ojalá eso se frene, es decir, que identifique verdaderamente a su
67
objeto, cosa que pasa generalmente con la crisis de los 9 meses o los 7 meses, donde el
niño de pronto ve aparecer a un señor o a una señora que no es su madre y se echa a
llorar. ¿Por qué? Porque ahí ya tiene muy cargada esa representación y el
desplazamiento es muy poco y ya no vale cualquiera para que le haga reír tiene que ser
alguien que está cargado, tiene que ser una representación que esté cargada para él. En
el proceso primario, la energía fluye libremente y por ello fluye con gran
desplazamiento e inviste poco. En el proceso secundario, sin embargo, la energía
libidinal es muy distinta, es decir, fluye mucho menos, etc...
Este proceso primario, lo podemos ver en los sueños, lo podemos ver en determinados
tipos de poesía pues la poesía no se obliga a un proceso secundario, lo podemos ver en
la fantasía que tiene mucho de proceso primario, pero también de proceso secundario.
Hay aspectos del proceso primario como la condensación y el desplazamiento que van a
estar siempre, es decir, nuestro lenguaje es un lenguaje metafórico, fluyen
condensaciones y desplazamientos siempre. Pero aquí de lo que hablamos es de que es
un modelo fundamental de relación entre representaciones. En el proceso secundario
tendríamos lo otro, las representaciones son representaciones-palabra donde rigen los
principios de contradicción, etc... No rige exclusivamente el principio de placer-
displacer, sino que se impone el principio de realidad.
68
El artículo de 1915 forma parte de los artículos sobre la pulsión y los signos de pulsión,
la represión, el inconsciente, etc... Son una serie de artículos que él recoge bajo los
trabajos de metapsicología. ¿Por qué lo llama trabajos de metapsicología? Porque Freud
introduce esa idea. La metapsicología sería una forma de trabajar sobre los contenidos
psíquicos que incluye distintos puntos de vista: el punto de vista dinámico, el punto de
vista tópico y el punto de vista económico. Freud va a introducir en este artículo sobre
lo inconsciente el punto de vista económico al final. El punto de vista económico quiere
decir todo lo que estamos viendo de cargas, contracargas, defensa, etc... Ese
movimiento de investiduras, de desinvestiduras, de contrainvestiduras, etc... Muy
importante la cuestión de la investidura, tenemos que hacernos a la idea de que todo esto
que estamos diciendo tiene que ver con lo que decía Freud: las diferencias entre las
representaciones inconscientes y las representaciones conscientes no tienen que ver con
su ubicación en el aparato psíquico sino con la naturaleza de la investidura que conlleva.
¿Esto qué quiere decir? Que, por ejemplo, la represión secundaria, ¿cómo procede para
desalojar una representación del preconsciente al inconsciente? Retirándole la
investidura preconsciente. Es decir, lo podríamos entender en términos de andar por
casa como retirarle la atención, pero es mucho más que retirarle la atención. Retirarle la
atención a lo mejor sería lo que ocurre entre lo consciente y lo preconsciente. La
conciencia la podríamos definir como aquel conjunto de representaciones del sistema
preconsciente que en este momento son objetos de mi atención. Aquellas
representaciones del preconscientes, es decir, que tienen posibilidad o potencialidad de
acceso a la conciencia y las cuales yo en este momento les presto atención. Si no les
presto atención no las tengo en la conciencia. Es como el siguiente ejemplo: por la
noche, debajo de una farola, todo lo que hay alrededor de la farola que es mucho, pero
yo sólo veo la luz que da la farola. De alguna manera la luz de lo consciente marca qué
es la conciencia, pero hay muchísimo más, es decir, imaginaros todo lo que somos
capaces de rememorar, de fantasear, etc.… que no está presente en este momento en
nuestra conciencia. La diferencia está en que cuando no pensamos en una localización
espacial, sino que es una cuestión de fondo, de investidura, cuando Freud da el paso de
llamar representaciones-cosa a las representaciones inconscientes y representaciones-
palabra a las representaciones del preconsciente-consciente, la diferencia de investidura
es que en las representaciones-cosa hay un exceso de carga que no a impedido la
posibilidad de transformar la cosa en palabra. Es decir, para transformar la cosa, la
representación-cosa en representación-palabra, hace falta de alguna forma domesticar el
69
exceso de investidura. Poder manejar, poder limitarlo y poder manejarlo. Es así cómo se
consigue y es lo que buscamos en las terapias: hacer pasar representaciones-cosa a
representaciones-palabra, para que el exceso de la representación-cosa, el exceso de
carga, pueda ser manejado en el sistema preconsciente-consciente. Al poder manejarlo a
través de las representaciones-palabra se pierde goce, en cuanto a que en el proceso
primario, como las cargas son más libres el desplazamiento y la condensación funciona
de manera más libre y es como que la intensidad de goce podría ser mayor en ese
sentido. Cuando uno habla empieza a ligar, esto sí y esto no, o esto es contradictorio con
esto, y eso es una limitación para el goce, y eso no pasa en el proceso primario, osea en
el proceso que rige en el inconsciente donde el sí y el no, no rigen. Y una cosa a la que
lleva es a la que tampoco esté establecida la diferencia sexual ni la idea de la muerte. Es
muy interesante porque también la muerte es una forma de ligar la vida y la diferencia
sexual es una forma de establecer una distinción entre hombre o mujer. Ese tipo de
contradicción y de diferenciación no funciona como tal en el proceso primario. Es como
que vale todo y todo a la vez.
¿Qué hacemos cuando nos viene una persona con una crisis de ansiedad, es decir, pura
carga (la angustia es pura carga)? Tratar de que hable de ello, pues el hecho de que
pueda empezar a poner representaciones-palabra permite disminuir la carga. Frente a
una crisis de pánico o una crisis de ansiedad no hay otra cosa que hacer que procurar
hablar si se puede, porque de alguna manera la palabra es un alivio para esa carga. La
particularidad del ser humano, el goce pasa al lenguaje osea el lenguaje humano tiene la
capacidad de tramitar el goce. Ahí los procesos de condensación y desplazamiento
inconscientes pasan por ese juego de las figuras retóricas de la metáfora y la metonimia.
Este es un añadido de Lacan que vamos a ver. La metáfora y la metonimia nos permite
70
desplazar y condensar a través de la sustitución de un significante por otro las cargas de
goce, osea el lenguaje tiene esa particularidad, canaliza el goce.
Por ejemplo, el otro día nos decía Jorge Alemán, hablando del malestar en la cultura
como realmente hay un sufrimiento, es decir, para poder acceder a la cultura tenemos
que renunciar, tenemos que hacer renuncias pulsionales. El sujeto tiene que renunciar a
la oralidad, a la analidad y a la genitalidad para poder acceder a la cultura y eso ya es
una renuncia, eso es un malestar. Pero, por otra parte, el sujeto que renuncia sin
embargo se le añade otra cuestión que es la cuestión de la culpa y el superyó. Con lo
cual ahora el superyó le castiga por su virtud, que es lo que decía Jorge Alemán, es
decir, el hecho de renunciar no implica que te vayan a dejar en paz; sino que cuanto más
renuncias más culpa sientes porque no has renunciado todo lo que deberías, porque a lo
mejor inconscientemente no has renunciado del todo, etc... Entonces con eso se le ha
dado la vuelta porque ha encontrado el goce en la propia renuncia. Es decir, tienes que
renunciar al goce, pero cuando renuncias se produce un goce de la propia renuncia.
Nunca podemos escapar al goce. El principio de placer-displacer es un displacer puro.
Aquí lo que estamos viendo es el proceso hacia un principio de realidad, un principio de
realidad que es lo que te obliga a tener que renunciar. Volvemos a la cuestión del
trauma que comentábamos, en el abuso hay un encuentro con un goce. Cada vez se ve
más una crítica a la cuestión del superyó, porque estamos todos machacados por el goce.
71
las formaciones del inconsciente y que tiene mucho que ver con el lenguaje, con las
representaciones en los sueños, en los lapsus, en los síntomas. En 1905 aborda otra
cuestión fundamental que es la cuestión de la pulsión que ya va a estar ahí cobrando
paulatinamente mayor importancia en la doctrina freudiana.
Hay un momento donde Freud plantea una segunda tópica en 1923 en el artículo el yo y
el ello. ¿Por qué plantea Freud una segunda tópica y en qué consiste? Hay dos cosas que
dan lugar a la necesidad de una segunda tópica: 1) En esta primera tópica se daba por
entendido que de un lado está el inconsciente y de otro lado está lo preconsciente-
consciente y que esto se adscribe al yo. Por eso decíamos que el yo reprime la
representación y no le permite el paso al sistema preconsciente, etc... De alguna manera,
entonces, había una oposición entre el yo y el inconsciente. Pero claro, Freud se ha dado
cuenta ya de que una de las funciones fundamentales del yo que es la defensa y la
represión son inconscientes, la represión es inconsciente y prima un cambio sistémico.
Si la represión, que es una función del yo, es inconsciente, quiere decirse que la división
anterior no vale. El yo también se mete en lo inconsciente. 2) Otra cuestión fundamental
es que la pulsión ha ido cobrando un papel cada vez mayor y cada vez distinto. La
pulsión a lo largo de la obra freudiana empieza siendo básicamente la sexualidad. Al
principio opone el yo a la sexualidad, sin definir claramente ni qué es el yo (no define el
yo hasta 1923) ni qué es la sexualidad. Pero en 1910 hay un artículo que se llama sobre
las perturbaciones psicógenas de la visión en donde Freud va estudiando trastornos
como la ceguera histérica y señala una primera teoría pulsional consistente que sería de
un lado las pulsiones del yo (que incluyen las pulsiones de autoconservación) y de otro
lado las pulsiones sexuales (a las que también podemos llamar pulsiones de objeto). De
alguna manera se trata de cuando la pulsión se refiere al yo o cuando la pulsión se
refiere a la relación con los objetos. Más adelante eso se le va a problematizar porque el
yo que estaba como opuesto a la sexualidad, ahora resulta que la sexualidad inviste al
yo, con lo cual el yo es juez y parte, el yo tiene que contener la sexualidad siendo así
que él mismo está erotizado o sexualizado. Aquí es cuando Freud introduce el
narcisismo. 6 años después, en más allá del principio del placer, Freud va a plantear la
tercera teoría pulsional que va a dar lugar a la compulsión a la repetición que es el
corazón de más allá del principio del placer, la existencia clínica de la compulsión a la
repetición que sería la expresión de la pulsión de muerte. Ahora va a hacer una nueva
oposición: pulsiones de vida (que incluyen tanto las pulsiones del yo como las pulsiones
72
de objeto) y la pulsión de muerte. Como descubre el narcisismo, se da cuenta de que las
pulsiones del yo están también erotizadas y entonces evita la distinción entre pulsiones
de autoconservación que están erotizadas y pulsiones sexuales, las mete en un mismo
saco. Esto es muy criticado porque le achacan que para él todo es sexual. Si el yo
también es sexual, entonces ya se le acusa más de pansexualismo. Pulsión de vida y
pulsión de muerte no es instinto de vida e instinto de muerte. El instinto es algo fijo,
sigue un patrón, apunta a la supervivencia de la especie y la pulsión ni es fija, ni sigue
un patrón, ni apunta a la supervivencia de la especie. Son conceptos totalmente
diferentes. El yo sería un resultante de la represión.
Lecturas para hablar de la pulsión: pulsión y destinos de pulsión, 1915 y más allá del
principio del placer 1920.
No siempre queda claro qué entiende Freud por pulsión, si un empuje pulsional o la
representación a la cual se une ese empuje pulsional. Una de las definiciones que da
Freud de pulsión es: “Concepto fronterizo entre lo anímico y lo somático, como un
representante psíquico de los estímulos que provienen del interior del cuerpo y alcanzan
el alma como una medida de la exigencia del trabajo que es impuesta a lo anímico a
consecuencia de su trabajo con lo corporal.” Entonces, sería un concepto que está en la
frontera entre lo anímico y lo somático Freud va a pensar que la pulsión proviene del
interior del cuerpo, que da un matiz corporal o incluso orgánico a la propia pulsión,
siendo así que en otros momentos habla también de la necesidad de la presencia del otro
para que emerja la pulsión, cuestión que en Lacan está perfectamente clara, la pulsión
siempre tiene que ver con el otro, con la presencia de un otro. Pero en Freud eso no está
tan claro. Freud al principio del todo habla del interior del cuerpo, habla mucho del
cuerpo orgánico, de las zonas erógenas, aunque es verdad que dice que las zonas
erógenas se constituyen como tales en relación con otro, por el cuidado de la madre, la
higiene, etc... Es un concepto fronterizo entre lo anímico y lo somático como un
representante psíquico de estímulos que provienen del interior del cuerpo que alcanzan
al alma, etc... Pero en otro momento, en tres ensayos dice: “la pulsión es la agencia
representante psíquica de una fuente de estímulos intrasomáticos en continuo fluir. Uno
de los conceptos del deslinde de lo anímico con respecto a lo corporal, por ejemplo.”
Aquí de pronto habla como si fuera la agencia representante, la representación. Es decir,
por unos momentos habla de la pulsión como si fuera un empuje energético, una energía
somática que se va a convertir en psíquica; y en otros momentos es la representación a
73
la cual se vincula esa energía. En cualquier caso, lo que atestigua Freud en todo
momento es que sólo podemos hablar de la pulsión en la medida en que se vincula a
representaciones. Y, por tanto, la representación y la pulsión van a ser interdependientes
la una de la otra. Por otra parte, la pulsión como tal nunca va a poder ser objeto de
conciencia, la pulsión no es consciente, la pulsión es un empuje. Lo que sí es objeto de
conciencia es la representación a la cual la pulsión se une. Llevado a la vida cotidiana,
nos movemos entre representaciones, por lo que cuando hablamos del amor no lo
podemos desligar de la representación a la cual ese amor se liga. Cuando hablamos de
deseo no lo podemos desligar de la representación a la cual se liga.
74
Clase del 4 de noviembre del 2022.
En 1923 Freud propone una segunda tópica, la del yo, el ello y el superyó. ¿Por qué ese
cambio? Gran parte de las defensas del yo son inconscientes, la represión es
inconsciente. La represión consciente es otra historia, la represión que cuenta es
inconsciente y, por tanto, si una parte del yo es inconsciente, el inconsciente no está de
un lado y de otro lado el consciente, sino que el inconsciente abarca al yo, al ello y al
superyó. Por otra parte, está el peso que fue cogiendo la noción de pulsión. En la
segunda teoría pulsional, cuando Freud habla de la pulsión de muerte, se produce un
desajuste, porque si lo más pulsional de la pulsión es la compulsión a la repetición o
pulsión de muerte, ya no se puede pensar la pulsión dentro de lo inconsciente, sino del
ello. Freud plantea el superyó como una instancia diferente que hunde sus raíces en el
ello, pero que cobra una autonomía importante más allá de la idea de conciencia moral,
es una instancia que fustiga cruelmente al yo porque por sus raíces inconscientes en el
ello sabe que, aunque el sujeto reprima o renuncie inconscientemente su deseo sigue
estando ahí y castiga por lo que el sujeto desea. Lacan va a ir mucho más allá diciendo
que el superyó empuja al goce al sujeto, incita a la culpa. Por todas estas razones Freud
desarrolla la segunda tópica. Esa exaltación del yo de Freud es cuestionada por Lacan,
cuando dice que el yo es una instancia imaginaria. Para Lacan, no se trata en absoluto de
fortalecer el Yo: él apunta a otro Freud que entiende el trabajo del analista como un
trabajo de descomposición. El problema de la segunda tópica es que hace creer “donde
yo era yo debe advenir” que todo el trabajo del analista consiste en arrancarle dominio
al ello para hacer al yo más dominante. Esto se va alejando de lo que vamos a ver con la
lectura de Lacan, para él no se trata de fortalecer el yo, apunta a otro Freud que compara
al trabajo del analista con un trabajo de descomposición al estilo del químico que
descompone los elementos.
75
Seguimos con Lacan, Tema 5.
76
identificación imaginaria es la identificación con el reflejo del espejo y es lo que para
Lacan constituye el yo de la segunda tópica freudiana. Tener un yo no garantiza la
sujeción del sujeto. En la identificación simbólica ya sí que podemos hablar de un
sujeto, porque la identificación simbólica es una identificación a través del lenguaje. Si
bien en la identificación imaginaria nos identificamos por la imagen, en la identificación
simbólica nos identificamos con el lenguaje, el símbolo. Una identificación simbólica
sería mi identificación con mi nombre propio. En lo simbólico se pone en juego las
diferencias. Yo me puedo sujetar en la medida en que mi nombre se convierte en una
referencia colectiva. La imagen del espejo no es el ser. Lo simbólico lo plantea Lacan
como una referencia social y lo imaginario como un desplazamiento de la necesidad a
una imagen. Lo simbólico es un segmento desplazado que adquiere un valor social.
Escritos 1-Lacan, página 88, “El estadio del espejo como formador de la función del yo”
En la identificación de la imagen con el espejo hay algo en lo que el sujeto se
adelanta a su propia maduración orgánica. Viene algo que resulta constitutivo antes de
que él se pueda sentir un organismo organizado, algo que tiene forma de espejismo y
que se adelanta a la maduración. En la imagen del espejo hay un engaño que es
constituyente, por eso identificación imaginaria como algo constitutivo. Es un engaño
constituyente. La identificación imaginaria tendrá las características de ser algo
consistente, en el sentido de dar un relieve y una estatura al ser al tiempo que lo
coagula. En esta consistencia hay algo que cambia que hace que nos volvamos un poco
torpes a la hora de relacionarnos con nosotros mismos. Al movernos el eje de la simetría
cambia (porque es un espejo y en el espejo la imagen es invertida). Además, la
identificación imaginaria tiene la característica de la inestabilidad. En la consistencia
que encontramos en la identificación imaginaria hay algo que hace que nos volvamos un
poco torpes al relacionarnos con nosotros mismos. Es consistente porque nos coagula en
la identificación con una apariencia de unicidad, tiene consistencia de fuera, pero a la
vez esta consistencia es cambiante. Tenemos que renovar constantemente la
identificación imaginaria, porque el cuerpo cambia. El registro imaginario es sede de la
agresividad, para Lacan tiene tanta importancia que dedica todo un congreso para hablar
de la agresividad en el psicoanálisis. En la identificación imaginaria es la sede de la
agresividad humana que es constitutivo del ser humano. Texto la agresividad en
psicoanálisis-Lacan Cada gran cambio en el ciclo del desarrollo cambia la vida del
individuo, cada identificación imaginaria pues nos delimita, nos hace concebir una
77
unidad que viene de fuera. La agresividad humana es constitutiva en la medida en que
tiene lugar en el proceso de identificación imaginaria por la que todos tenemos que
pasar. Cada gran cambio en el proceso de desarrollo va a provocar un cambio en la
identificación imaginaria. La esencia es un espejismo de lo imaginario. Hay algo del
deseo que queda como fuera de la historia, a lo que estamos condenados
independientemente de nuestra historia. Los cambios en el ciclo del desarrollo obligan a
estar luchando con esta identificación imaginaria donde la consistencia se va perdiendo
(porque es inestable). Prueba de esta inestabilidad es que hay espejos en los que me veo
bien y espejos en los que me veo mal.
78
simbólica hay una cadena de elementos y en la identificación imaginaria hay una
superposición (ejemplo de la cebolla de Freud). La cadena establece el aspecto de la
multidimensionalidad de lo simbólico, las redes. Es una red, pues la cadena tiene
eslabones que se convierten en el eslabón de cruce de otras cadenas, por lo que esas
cadenas entrelazadas que conforman redes es como se estructura el inconsciente El
inconsciente está estructurado como un lenguaje. La inconsistencia se debe a que las
representaciones de la cadena siempre lo son para otro significante, es decir la
representación tiene lugar a partir de otro significante: S1-S2-S3... Por eso al sujeto
Lacan lo define con una S barrada o S tachada “$”, porque es un sujeto dividido,
faltante. Un elemento puede tener una función simbólica y también operar en el registro
de lo imaginario. El nombre puede formar parte de una cadena y forjar una
superposición. Por ejemplo, un hombre espera para comprarse un coche hasta que la
matrícula contenga las iniciales de su nombre. Este es un intento de consistencia, de
afirmar “Yo soy” a partir de un eslabón separado de la cadena de significante. En la
identificación imaginaria los elementos están en una relación de equivalencia, mientras
que en la identificación simbólica lo que se pone en juego son las diferencias. Las
equivalencias significan que son intercambiables. En el registro imaginario estamos en
un nivel de desplazamiento, hay desplazamientos imaginarios. En la consistencia
tenemos la afirmación ¡Yo soy!, mientras que en la inconsistencia nos preguntamos
¿quién soy? Hay nombres con carga imaginaria y nombres con carga simbólica.
Imaginario:
- Identificación imaginaria “Yo”.
- Consistente ¡Yo soy!
- Inestabilidad.
- Superposición (cebolla).
- Equivalencias Intercambiables.
- (Desplazamiento) metonimia “Dos”.
- Agresividad.
- Narcisismo.
- Desconocimiento.
- Significados.
Simbólico:
- Identificación simbólica “sujeto”.
- Inconsistente ¿Quién soy?
- Estable.
- Cadena Redes.
- Diferencias cambian a los sujetos.
- Condensación metáfora “tres”.
- Pacificación.
- Vínculo.
- Conocimiento.
- Significantes.
80
En el registro imaginario hay una función de desconocimiento, donde priman los
significados. En cambio, en el registro simbólica hay una función de conocimiento,
donde priman los significantes. La entrada en el Edipo es la entrada en lo simbólico,
donde el padre hace de mediador entre lo que no está separado: la madre y el hijo y su
relación fusional. El elemento separador, el agente castrador es el padre (en Freud),
entendiendo al padre como función.
Real:
- Pulsión (sin re- presentación).
- Trauma.
- Goce o Gozo, que tiene que ser canalizado.
- Castración. Hay por el hecho de hablar, estamos condenados a gozar hablando y a
limitar el goce por el hecho de hablar. “La palabra es el asesinato de la cosa”-Lacan.
- Objeto a (minúscula) Intenta preservarlo lo máximo posible de lo imaginario, para
intentar que no remita a nada.
- “Goce femenino”.
- Conflicto de falo relacionado con la castración.
Cuando algo se representa podemos pensar en que representar es algo que vuelve a
aparecer, hay una presentación (que estaría en lo real) y que en lo imaginario y en lo
simbólico hay una representación. Nos constituimos a través de representaciones. La
82
identificación toma un elemento y la representación a una cadena de elementos. Un
significante puede identificar a un sujeto, pero allí donde lo identifica está funcionando
en el plano de lo imaginario. Lo identifica, pero no lo representa. La representación
apunta a que entra en una cadena de lenguaje. La representación no hace nacer a un
sujeto, la identificación sí. La identificación permite el nacimiento de un sujeto, la
representación sólo lo coloca. El ser sería el ser hablante, que puede incluir el cuerpo
que goza; el sujeto es simplemente la representación, la colocación de algo en una
cadena que lo representa. El sujeto lo utiliza Lacan de una manera diferente a ser
hablante. El sujeto está en lo simbólico, se sujeta gracias a una representación en el
lenguaje. El sujeto como sujeto dividido está también dividido por el goce. El ser
hablante atañe también al plano de lo imaginario y lo real. En lo real siempre hay algo
que es imposible de recuperar, no es exactamente lo imposible, sólo se convierte en
imposible cuando entra el registro de lo imaginario. Hay algo de lo real que se puede
morder y hay algo de lo real que no se puede morder.
Las representaciones-cosa para Freud son los significantes para la lingüística: algo a lo
que atribuimos la posibilidad de significar, algo que quiere decir algo. El significado es
lo que atribuimos que quiere decir, da una significación puntual al significante. Estos
dos elementos forman el signo lingüístico. El hecho de tomar las manifestaciones del
inconsciente como significantes produce un cambio trascendental, pues implica suponer
que el inconsciente está estructurado como un lenguaje y que ahí se manifiesta algo que
hemos interpretado como el sujeto en su división “$”,
83
Clase del 11 de noviembre del 2022.
84
primer momento pensaba que el anudamiento era consistente por el nombre del padre,
pero luego se dio cuenta de que ese nombre del padre es plural: los nombres del padre.
En la psicosis los tres registros están desanudados, en la neurosis los tres registros están
encadenados y en la perversión están sólo dos registros encadenados y el simbólico está
fuera. El anudamiento del sinthome es un anudamiento meramente funcional. Al final
de su enseñanza, Lacan piensa que las tres dimensiones no están anudadas, sino que
están atravesadas por un cuarto anillo, el sinthome, que los sostiene. Hay una especie de
separación generalizada. Todos estamos escindidos, no hay anudamiento de los tres
registros. Todos buscamos un anudamiento que Lacan, en un primer momento creyó
consistente, pensándolo como El nombre del padre, pero que luego concluyó que
podemos hablar de los Nombres del padre. El nombre del padre tiene que ver con la
sexualidad prohibida.
El nombre del padre tiene que ver con la sexualidad prohibida, que Lacan lo llamó
metáfora prohibida. Aparece antes el grafo del deseo antes de la metáfora paterna y del
discurso del inconsciente.
Si hay algo que realmente diferencia los elementos constitutivos del orden imaginario y
del orden simbólico, es que los elementos del orden imaginario tienen valor por sí
mismos, los del simbólico no. Para Lacan el sujeto está en el registro de la
inconsistencia, sólo puede aparecer en el registro de lo simbólico, por eso el sujeto
siempre queda dividido “$”.
85
$=Sujeto.
S2= Significante del saber del Otro (con mayúsculas). Cuando no me vale mi nombre
para saber quién soy busco significantes en el otro, como un título de máster. El otro
otorga un significante del saber al sujeto para que el sujeto pueda representarse.
a= Objeto “a” (a minúscula), con a minúscula quiere indicar objeto de goce (el goce
tiene que ver con lo real), objeto perdido. Ya no estamos en el registro de la identidad,
sino en el registro del goce, de la energía, de lo pulsional. Se define con el término de
agujero: es una pérdida que deja un agujero. También sería el objeto de angustia: “la
angustia no es sin objeto”. El objeto a es el objeto de goce, el objeto perdido. Estamos
en el registro del goce, de la energía, de lo pulsional. Se define con el término de
agujero: es una pérdida que deja un agujero. También sería el objeto de angustia: “la
angustia no es sin objeto”.
En este seminario 16 Lacan describe los discursos o lo que él denomina el discurso del
amo.
86
Todos los elementos menos a están en el orden de lo representacional, mientras que a
está en el registro de lo real, de lo que no puede representarse.
Sentido flecha hacia arriba, S1/$, con S1 S2/a sentido flecha hacia abajo. Entre $ y a
hay una barrera / que impide (por eso es un goce perdido). a hacia $. La flecha de
sentido hacia abajo significa una caída. La parte que queda en la estructura como
pérdida irrecuperable se puede señalar como a-, pero se puede operar con él a partir de
lo que Lacan llama fantasma. Esto es, desde el saber, la flecha descendente representa la
caída del objeto de goce. La caída de a se debe a que es un producto de la pérdida al
entrar en el lenguaje: “la palabra mata a la cosa”. La pérdida también indica que no
podemos identificarnos sólo con S1. Este es el discurso del amo o discurso del
inconsciente. En el goce obtenido hay una pérdida, pues el sujeto está privado de él, por
estructura. Por eso, entre a y $ hay una barrera. El objeto a no está en el orden de la
representación y no tiene soporte, es simplemente algo que encarna una pérdida de
goce, un agujero en la representación. ¿Cómo se opera con el objeto perdido, ya que en
la realidad no se puede? La parte que queda en la estructura como pérdida irrecuperable
se puede señalar como a-, pero se puede operar con él a partir de lo que Lacan llama
fantasma.
87
El rombo es un articulador, es algo que permite conectar dos elementos totalmente
heterogéneos ($ apunta a lo simbólico y a- apunta a lo real). La pirámide invertida
implica exclusión.
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de goce. Esto quiere decir que, lo que cae no se puede recuperar, pero alimenta o carga
de goce a S1. El significante amo S1 es capaz de cargar sobre sí un exceso de goce que
tiene que ver con la pérdida que se establece en la operación.
Cada discurso toma el nombre del significante que se encuentra arriba a la izquierda. El
discurso del amo o del inconsciente es el que lo constituye, pues muestra que puede
estar representado en el lenguaje. Hay una cantidad de S1 que a todos nos llaman, pero
para representarlos en el lenguaje necesitamos otro significante, S2, pero hay un precio:
la pérdida de goce o la separación de un objeto. El sujeto queda alienado al tener que
89
representarse en el lenguaje: “la bolsa o la vida”. Hay que asumir que hay una pérdida
de goce para poder representarse en el lenguaje, es decir, vivir como un sujeto. Ni en el
psicótico ni en la perversión se asume esta pérdida. Si el objeto a no está perdido,
entonces aparece siempre como presencia de angustia, es un a+, por lo que uno se
confronta siempre con la angustia. Mientras que, en la neurosis, la angustia tiene
función de límite, en la psicosis la amenaza de desestructura es permanente. Llevar el
objeta a en el bolsillo es una carga muy pesada.
En el nombre del padre creemos que S1 se puede significar con S2, lo cual es mentira,
pues simplemente lleva a una cadena infinita. Atribuir el saber al otro es un acto de fe.
El perverso cree que él solo se puede satisfacer, que no necesita a un otro, en ese sentido
se autoengaña. El perverso cree que puede saltar la barrera entre el objeto a y el $, cree
que puede tener el goce sin renunciar a nada. El discurso capitalista también cree en la
no existencia de esa barrera, pues cree que el objeto perdido se puede alcanzar mediante
el consumo. Que el inconsciente está estructurado como un lenguaje implica un acto de
fe. Por eso hay una distinción entre el discurso científico y el discurso psicoanalítico. El
discurso psicoanalítico sostiene una creencia primera. En el nombre del padre creemos
que el S1 se puede significar con el S2, lo cual es mentira, pues esto simplemente lleva
a una cadena infinita. Atribuir el saber al Otro es un acto de fe.
Fantasma es fantasía, el filtro con el que ves la realidad, cuando crees que la gente te
juzga. La fantasía va en contra de la ideología. Yo puedo fantasear con ser un violador,
pero es no quiere decir que a mí me gustase serlo, porque esto es una especie (la
fantasía) de ficción que elude la castración. Y como ficción tiene un punto de
perversión.
“a” es un agujero, una nada ubicada, un vacío con bordes, un vacío ubicado, es lo que
causa el deseo, no lo que deseamos sino lo que está detrás de lo que deseamos, su causa.
90
a+ es como un goce que se puede recuperar en el discurso. En la pérdida hay algo que se
pierde “a- “y algo que se recupera “a+”.
El discurso capitalista funciona de forma similar al discurso del amo, intenta meter a
todos, es integrador.
Nos convertimos en esclavos del significante amo “S1” porque hay algo que me manda,
pues tiene carga de goce, que encontramos en la flecha a S1 en el discurso del amo.
Hay una repetición, que tiene que ver con la sexualidad. La posición del amo es
mortífera, porque aun estando desposeído del goce, tiene que acumularlo hasta el
infinito.
Se puede operar con el goce, se canaliza por ejemplo con el lenguaje. Se opera con él a
través de la fantasía. La recuperación no va nunca al sujeto sino al significante del amo.
La posición de amo que se identifica con una posición mortífera es mortífera porque
siempre tiene que estar acumulando más y más goce, pertenencias, reconocimiento; está
desposeído del goce y sin embargo tiene que acumular hasta el infinito.
Hay una pérdida de goce inevitable y una posibilidad de operar con ello. Algo de lo
simbólico opera con la angustia. El sujeto está dividido porque no puede tener el objeto
de goce y no puede quedar constituido por dos significantes.
Relaciono mi fantasma con el Otro en la medida en que el Otro porta algo de ese objeto
a como objeto causa de mi deseo.
91
En la medida en que el Otro porta algo de ese objeto a como objeto, es causa de mi
deseo. Con todo, hay una pérdida de goce inevitable y una posibilidad de operar con
ello. Para que a te guste, porque sólo a no te puede gustar porque es un agujero, una
angustia del agujero, Lacan introduce el matema i (a), es decir imagen de a, una imagen
que gusta. Esta operación es la que el melancólico tiene dificultades por hacer. El
matema hace referencia a la imagen de a, es decir, una manera de convertir la angustia
del agujero a una imagen que gusta. Esta operación es la que el melancólico tiene
dificultades para hacer. Este psicótico se encuentra con a+, sin imaginario, tiene que
convertir el gusto en disgusto para no angustiarse.
92
Examen 16 de diciembre. Pregunta abierta tipo, ¿qué has aprendido en estas clases? Se
pueden desarrollar como uno quiera, con sólo Freud o sólo Lacan o con los dos.
94
Hay tres manifestaciones de la castración en lo que a todos nos afecta:
1) No hay goce completo o goce-todo.
2) El otro no es completo, “(A) barrado”, el otro está barrado: A
3) No hay relación sexual, hay una diferencia que no se puede complementar. No hay
proporción sexual. No hay proporcionalidad en la relación sexual.
Tema 3. La pulsión
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Lecturas recomendadas: pulsiones y destinos de pulsión y más allá del principio de
placer.
1) Principio de inercia Definido en más allá del principio del placer. Freud para hablar
de la pulsión y concretamente del carácter de la pulsión de muerte que tiende a regresar
96
al estado inorgánico, construye un mito. Construye mitos para desarrollar todo lo
originario. La inercia de mantenerse en lo inanimado, en la quietud total. Pero
naturalmente eso va a ser alterado por la pulsión, por lo que va a ser necesario en una
serie de principios que regulan esto. Aquí aparece el principio de placer-displacer
(cuando se produce la descarga es un placer). En la teoría de la pulsión de muerte es
donde aparece con toda su fuerza el principio de inercia.
2) El principio de constancia es un freno. Si la vida fuera regida por el principio de inercia
no habría evolución posible. El principio de constancia hace imposible la regresión total
a la que tiende la pulsión de muerte.
El narcisismo tiene que estar, pero no demasiado intenso para permitir una adecuada
relación de objeto y viceversa.
98
psicógena de la visión Freud se hace cargo de la teoría de la histeria. La visión está
del lado de la autoconservación del yo, pero resulta que si realmente la visión se dirige a
ver algo que no debe ver o ser visto y hay aparece la sexualidad y su represión, entonces
entran en conflicto la pulsión de autoconservación con la pulsión sexual y aparece la
histeria. Las pulsiones de autoconservación están al servicio del yo y las pulsiones
sexuales estarían al servicio del objeto. Esto es en 1910.
1920 las pulsiones de yo y las pulsiones sexuales van a constituir las pulsiones de
vida y por otra parte tendríamos las pulsiones de muerte. Esta diferencia drástica hay
que matizarla puesto que naturalmente las pulsiones de autoconservación y las pulsiones
sexuales también pueden estar del lado de las pulsiones de muerte. Lo básico de la
pulsión de muerte es la desligazón respecto de las representaciones o el exceso, por lo
que si tenemos una sexualidad que tiende al exceso o que está desligada de
representaciones nos pondríamos del lado de la pulsión de muerte. Ejemplos: la bulimia,
el sadismo o el masoquismo, etc... Hay intentos de tratar de definir conceptualmente qué
es la pulsión de muerte, lo específico de ella, pero hay se da una paradoja, y es que no
hay manera de encontrar a la pulsión de muerte en solitario, o de encontrar a las
pulsiones de vida sin vínculo con la pulsión de muerte. Esta mezcla y desmezcla
pulsional, tiene que ver con el goce el goce es una mezcla pulsional. Hay algo en la
pulsión que hace imposible la satisfacción.
Hasta 1920 Freud había explicado todos los fenómenos psíquicos en base al principio
del placer-displacer. En 1920 aparecen una serie de fenómenos para los cuales Freud no
tiene explicación como las neurosis traumáticas de guerra (síndrome de estrés pos
traumático) ¿por qué se sigue repitiendo ese episodio displacentero? Otro ejemplo
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sería la transferencia, donde los sujetos vienen a desplazar con el analista vivencias que
han sido penosas, ¿por qué se transfiere o se quiere volver a vivir con el analista una
situación terrible? Finalmente, Freud tiene un nieto que juega al juego del Fort-Da,
donde el niño desde su cuna tira el carrete fuera de la cuna y lo vuelve a retomar
¿Por qué ese juego? Lo que viene a plantear Freud es que en esas tres experiencias hay
una parte de placer y una parte en la que lo más sustantivo es la repetición de lo
displacentero. En la neurosis de guerra se repite la situación en un intento de ligar la
situación de manera que se salga del traumatismo, intento de la repetición de salir de
ahí. Sin embargo, en todas las veces que se repite esta situación patina y no consigue
salir de ahí y llega un punto en que el sujeto le coge el gusto de patinar en ese intentar
salir de ahí. Este es el aspecto libidinal del asunto. Esto es una compulsión a la
repetición, el sujeto está compelido a repetir y no lo puede evitar, por tanto, se escapa
del principio del placer-displacer y por eso Freud escribe más allá del principio del
placer. Trata de encontrar las raíces de esa compulsión a la repetición y plantea que las
pulsiones tienen un carácter conservador, vuelven a lo anterior, pero hay una diferencia:
la pulsión de vida tiende a lo anterior del estímulo que ha producido el desequilibrio, a
una situación de reposo anterior. Sin embargo, la pulsión de muerte vuelve a lo
inorgánico, a lo pre-representacional, a lo anterior del deseo no hay que vincular la
pulsión de muerte a la regresión a la muerte biológica, no es su objeto. Lo que tiende es
a la muerte del deseo.
100
Esta manera del retorno a lo inorgánico no se ve exactamente. Freud va tratando de
construir una teoría a lo largo del tiempo, y hay un momento en que mezcla la
destrucción con la pulsión de muerte, la pulsión de destrucción con la pulsión de
muerte, lo cual hay que diferenciar: la pulsión de destrucción está ligada a las
representaciones, por tanto, está del lado de la pulsión de vida. La destrucción del otro
es por algo y para algo, hay algo que me mueve y que está del lado de las pulsiones de
vida. Freud plantea que la pulsión de muerte se deflexiona o exterioriza en forma de
pulsión de destrucción y hay una parte de esa pulsión de destrucción que se retroayecta
y se convierte en pulsión de autodestrucción. Lo que más define a la pulsión de muerte
es esa no representación, no ligadura a una representación, esa tendencia a destruir las
ligaduras respecto a las diferentes representaciones. Esto es porque siempre se tiende a
una descarga absoluta, la pulsión de muerte forma parte a la intención de encontrar la
satisfacción absoluta. Esa descarga absoluta tiene un carácter de exceso, lo que produce
malestar, goce, en la medida en que el sujeto tiene una satisfacción en exceso que le
produce placer o representación libidinal, pero al mismo tiempo le produce mucho
malestar. Por ejemplo: las relaciones en que las mujeres dicen que él le hace daño, pero
están enganchadas. El jugador juega para perder.
101
II) https://masterpsicoterapiapsicoanaliticaucm.wordpress.com/2015/03/10/gerardo-
gutierrez-la-banalidad-de-la-pulsion-de-muerte-ii/
III) https://masterpsicoterapiapsicoanaliticaucm.wordpress.com/2015/04/06/gerardo-
gutierrez-la-banalidad-de-la-pulsion-de-muerte-iii/
IV) https://masterpsicoterapiapsicoanaliticaucm.wordpress.com/2015/07/16/gerardo-
gutierrez-la-banalidad-de-la-pulsion-de-muerte-iv/
V) https://masterpsicoterapiapsicoanaliticaucm.wordpress.com/2015/09/25/gerardo-
gutierrez-la-banalidad-de-la-pulsion-de-muerte-v/
VI) https://masterpsicoterapiapsicoanaliticaucm.wordpress.com/2015/10/20/gerardo-
gutierrez-la-banalidad-de-la-pulsion-de-muerte-vi/
VII) https://masterpsicoterapiapsicoanaliticaucm.wordpress.com/2015/11/27/gerardo-
gutierrez-la-banalidad-de-la-pulsion-de-muerte-ultimo/
102
Ver Tabla pulsión vs Deseo en campus virtual.
Libro de Freud a Lacan: el descubrimiento del objeto a-Jorge Marugán y Gerardo
Gutiérrez.
En el grafo del deseo observamos la subversión del sujeto y la dialéctica del deseo
(Escritos II).
Respecto a la fuente Lacan insiste que para que se establezca la fuente interna de la
pulsión hay un requerimiento: que haya un corte del otro. Para que la pulsión se
103
establezca se necesita un corte de goce, un corte en la satisfacción, esto implica que hay
un vacío en el goce. Un corte que produzca un vacío de corte, porque sino el cuerpo no
tendría agujeros en las zonas erógenas. Para que se goce del intercambio entre ciertos
objetos, tiene que ponerse en juego un corte, se tiene que poder perder o dejar ir el goce
en esa zona. Por eso en la pulsión el goce es parcial. No es lo mismo un organismo que
gozase de pleno, la pulsión convierte los goces en goces parciales.
Segunda característica para definir la pulsión que establece Freud: el empuje. El empuje
en la pulsión según Freud es hacia afuera (empuja a una acción) pero caracteriza su
empuje como algo CONSTANTE. ¿Cómo podemos estar habitados por algo que tiene
un empuje constante? Flujo rotacional Término lacaniano, que remite a la idea de
que hay algo que da vueltas y gira de forma permanente, como si no fuese a caer nunca.
Es la forma en que Lacan piensa esta idea de que el empuje de la pulsión es constante.
Lacan habla de una estructura de borde, hay algo de la estructura de la pulsión que gira
en torno a un borde. La pulsión funciona girando alrededor de un borde. Alrededor de
eso que gira sería el objeto a minúscula o el objeto de la pulsión. Así que estructura de
borde y flujo rotacional. Lacan habla de una estructura de borde, la pulsión funciona
girando alrededor de un borde: el objeto a.
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subversión del sujeto y dialéctica del deseo en el inconsciente freudiano. Página 793 de
Escritos 2. Donde se produce demanda se produce un desgarro y donde aparece el
desgarro aparece el deseo. Cuando se produce la demanda, el alimento que se obtiene ya
no será del todo lo que satisfaga la demanda, porque en la demanda siempre hay algo
más que la pura satisfacción, por eso si a los niños simplemente se les satisface el
alimento requieren más. En el momento en que la demanda se separa de la necesidad se
produce un desgarro. En el caso del niño, la demanda de comer requiere además amor.
Como ya se pide algo más que la satisfacción aparece la falla o la desgarradura. En el
momento que no puede haber una satisfacción universal y plena de la demanda aparece
un vértigo, que es que el otro no nos satisface la demanda porque estamos sometido a su
capricho. Dependemos del otro de un modo radical, es cuestión de vida o muerte. Esa
insatisfacción deja aparecer un vértigo que tiene que ver con el sometimiento al
capricho del otro de quien dependemos. Dar ante esa angustia de no saber qué nos
quiere el otro o por qué el otro no nos satisface del todo, hace que se instale el fantasma
de omnipotencia. Ante ese fantasma de omnipotencia del otro, de quedar a expensas del
otro, es necesario que el otro quede frenado o tachado, que haya algo que frene su
omnipotencia fantasmática, por eso la ley, que el otro pueda ser sujeto también de la ley,
pueda estar refrenado su capricho por la ley (A tachado). Necesitamos otro completo y
omnipotente, pero esto genera un fantasma de omnipotencia que nos hace quedar a
expensas del capricho del otro, lo cual debemos frenar para someter al otro a una falla,
limitando su omnipotencia, pero no siguiendo ésta siendo potente. Ser objeto del
capricho del otro es un fantasma. El otro es faltante, y tenemos que ubicar esa falta, lo
cual hacemos con la pregunta ¿qué me quieres? Pues esta pregunta surge con el
encuentro con la falta del otro que me produce angustia. Si pensamos que el otro es caos
no tenemos lugar en el discurso, hay que creer que hay un orden, que el otro en sus
respuestas está ordenado convirtiendo al otro en un sujeto faltante. Tenemos que
ensalzar al otro con una mano y con el otro derribarlo. En el ejemplo del grito del bebé,
este aprende que gritando puede conseguir cosas. Este margen la demanda lo abre bajo
la forma de la falla, pues en la demanda siempre hay algo más que la satisfacción: una
demanda de amor. “Toda demanda es demanda de amor” (Lacan). Este margen, por más
lineal que sea, deja aparecer su vértigo por el “pisoteo de elefante del capricho del
Otro”, pues el bebé depende del Otro totalmente. Este capricho introduce el fantasma de
la omnipotencia del Otro, que es donde se instala la demanda, así como la necesidad del
refrenamiento de la ley, de que el Otro quede tachado: A.
105
Necesitamos tener un lugar en el Otro que no esté definido. Por una parte, necesitamos
que el Otro sea potente, que tenga recursos para satisfacer nuestra demanda, pero por
otro lado necesitamos frenar al Otro en tanto somos esclavos de su capricho, por eso le
instalamos una falta, que pone en juego la pregunta: “¿Qué quiere el Otro de mí?”
Este es un juego contradictorio en tanto que debemos ensalzar al Otro a la vez que lo
derribamos.
$ a
$ D
106
operar por dentro. El goce es la mancha que nunca sale, pues en el mismo corte hay
goce. La necesidad puede satisfacerse, la pulsión no, pues el instinto está subvertido. El
Yo-ideal queda en la identificación narcisista imaginario y el Ideal del yo en lo
simbólico. DE lo que queda insatisfecho en la demanda surge el deseo.
La demanda se desvanece y el sujeto con ello porque algo cae de lo consciente y queda
la pulsión como empuje constante. Esto se entiende mejor con el grafo del deseo.
La tercera característica de la pulsión según Freud es la meta. Freud pone que la meta de
la pulsión no es conseguir un objeto, sino la satisfacción. La pulsión se las ingenia para
conseguir la satisfacción. La pulsión es lo que siempre vuelve al mismo lugar (Lacan),
encuentra la satisfacción porque (según Lacan) siempre vuelve al mismo lugar. Sólo
podemos tener noticia de la pulsión a través de su representación, si no hay
representación en el inconsciente de la pulsión no podemos tener noticia de ella, la
pulsión en bruto es real. Cuando la pulsión no tiene meta se vuelve pulsión de muerte.
El deseo, sin embargo, su meta es la insatisfacción. ¿Con qué tiene que jugar el deseo
siendo su meta la insatisfacción? El deseo siempre será un juego de ganancias y de
pérdidas.
107
apunta a un objeto. La pulsión quiere poseer o satisfacerse a través de un objeto
mediador. Además, el objeto del deseo sí está diferenciado sexualmente. Si no hay
diferencia no hay deseo. No hablamos de diferencia anatómica. En la perversión se coge
al objeto de deseo como objeto de la pulsión. No hay deseo narcisista, en el narcisismo
se pone más en juego el amor que el deseo, en el objeto no hay diferencia sexual. Una
relación en la que no se ponga en juego la diferencia sexual no está operando el deseo.
Lo que establece las diferencias es lo simbólico no lo imaginario. La diferencia es lo
que no es lo mismo, es otro en el sentido de que la diferencia se pone en juego en tanto
que diferencia simbólica. De esto se sigue que el deseo está determinado por lo
simbólico, por la diferencia. Hay una diferencia que la relación tiene que soportar. En el
deseo aparece la castración simbólica, la falta, la del sujeto y la del Otro.
En la pulsión hay una satisfacción, en el deseo no, por eso en la pulsión el goce no está
limitado y en el deseo sí. Ese goce limitado es el falo.
El objeto a es un objeto perdido que sólo con hablar se pierde. El objeto de la pulsión es
cortado del cuerpo y perdido: a.
El objeto del deseo es cortado de la imagen del cuerpo, no es perdido, sino faltante. La
imagen lo refleja como falta.
Este objeto de la pulsión es un objeto cortado del cuerpo y perdido. Lacan llama a este
objeto de la pulsión “a” minúscula. El objeto a de Lacan es el objeto de la pulsión. Sin
embargo, el objeto de deseo es cortado de la IMAGEN del cuerpo y en lugar de perdido
es faltante. No es lo mismo la falta que la pérdida. En el estadio del espejo, en la imagen
108
que refleja el espejo, hay un objeto que falta y ese objeto que falta es el objeto de deseo.
La diferencia entre perdido y faltante es que de lo perdido no tenemos idea, pero de lo
faltante sí tenemos idea. Si un volumen en una biblioteca ordenada nos falta, sabemos
cuál es, pero si nos falta un volumen en una biblioteca desordenada no podemos saber
cuál es. El deseo rompe el narcisismo. El narcisismo no puede satisfacer el deseo porque
el objeto de deseo es lo que falta en la imagen.
El objeto de la pulsión puede encarnarse o presentarse en cuatro (lo que Lacan llama)
entidades evanescentes (que en un momento dado se desvanecen) Seminario 10:
109
lado del deseo y entonces ya no puede satisfacerse. Deseamos porque sólo así ponemos
límite al goce. En el plano del amor no hay límite del goce o pulsión, en el deseo sí.
1) a-: Causa de deseo extracción. Un agujero de algo extraído, provocando una causa
de deseo. En la extracción, aunque tengamos que soportar una pérdida, permite que
pasemos al campo del deseo, que es el que no conecta con el Otro.
2) a+: Angustia atravesado, plus de goce. Algo que se atraviesa, que se ahoga y se
transforma en angustia. Es un cuerpo saturado de goce, en el que no se extrae aquello
que en a- nos da paso al deseo: “un plus de goce”.
Hay una conexión permanente entre ambas, que permiten convertirse en causa para el
deseo y para la solución de la angustia. El fantasma es el sostén del deseo.
Respecto al goce, en el deseo tenemos el goce fálico, limitado, fuera del cuerpo, goce
que apunta a lo simbólico (el goce es lo real); y en el plano de la pulsión tenemos un
goce en el cuerpo.
110
111
PULSIÓN DESEO
EMPUJE CONSTANTE (estructura de borde-flujo rotacional) VARIABLE (“fuego” frente a “zarza que no se consume”)
(“demanda cuando se desvanece el sujeto”)
META SATISFACCIÓN (Vuelve siempre al mismo lugar) INSATISFACCIÓN (Juegos de ganancia y pérdida)
- DIFERENCIADO SEXUALMENTE
- INDIFERENCIADO SEXUALMENTE (Freud, 1904)
- CORTADO DE LA IMAGEN Y FALTANTE: (- φ)
- CORTADO DEL CUERPO Y PERDIDO: a
- INADECUADO A LA SATISFACCIÓN, SEÑUELO (No es el objeto
- ADECUADO A SU META
que causa el deseo)
- ENCARNADO POR (AL MENOS) 4 “ENTIDADES
- MODALIDADES DE PRESENTACIÓN:
EVANESCENTES”: PECHO, HECES, MIRADA, VOZ
1: (-φ): Objeto de deseo “oscuro” (falta en la imagen)
- PRESENTE COMO:
2: i(a-/-φ): Objeto de deseo semblante (imagen sensorial: curvas, olores, sonidos).
1: (a-) : FUNCIÓN DE AGUJERO CAUSA DE DESEO.
Imagen que tapa su falta y contiene –no tapona- su agujero. (a- como causa)
Producido por el discurso del Amo, reprimido por el
discurso histérico, domesticado por el discurso 3: i(a+/-φ): Objeto de lujo, prestigio (dinero, bienes) Imagen que tapa su falta y
universitario y semblado por el discurso del analista.
tapona su agujero (a+ como plus de goce)
Causa de desconocimiento propio en i(a-) 4: i(a-/+φ): Objeto fetiche (condición absoluta de goce). Imagen que positiviza su
112
Clase del 2 de diciembre del 2022.
Modalidades de presentación:
-ϕ: Objeto oscuro del deseo, alude a una falta en la imagen, a un objeto faltante.
i: Objeto que deseamos y que está imaginarizado. Permite situar en la realidad ese
objeto que nos falta.
1) i (a-/-II): Es el objeto de deseo sexual, un semblante, que tiene que ver con la forma
(curvas, olores, sonidos). Es inadecuado a la satisfacción porque no puede llenar el
agujero a- como causa. Imagen que tapa -no tapona- la falta y contiene su agujero.
2) i (a+/-II): Objeto de lujo (dinero, bienes), prestigio, tiene un brillo. Es una imagen
que tapa su falta y tapona su agujero. a+ como plus de goce.
4) i (-II): Objeto de amor (no de deseo), sublimatorio. Imagen que contiene y tapa la
falta.
Tenemos agujeros y marcas dejadas por los estímulos alrededor de las cuales circula la
pulsión. La marca es lo que es tomada por el lenguaje para llevarla al terreno del
significante, peor queda siempre el agujero. La marca se va convirtiendo en S1 que se
conectará con S2. La marca llevada al terreno del lenguaje puede dar identidad al sujeto,
al agujero no.
El hecho de que el deseo tenga lugar fuera del cuerpo se debe al elemento -ϕ. El goce
fálico es lo que revienta la pantalla imaginaria. Es un goce alienante, que no es natural
al acuerpo. El cuerpo está limitado por las curvas de la imagen en el espejo y goza
narcisísticamente, por lo que queda reventado por un goce que siente como extraño, no
113
natural. El cuerpo no puede contenerlo. Aparece como extraño e incluso mortífero para
él. El encuentro con lo sexual es siempre sentido como una extrañeza pues no se puede
significar, da vergüenza.
Tenemos dos símbolos para definir el falo, según su función significante o su función
faltante.
La metáfora paterna es un significante del nombre de la ley que prohíbe el goce fálico.
En vez de quedarnos con la castración nos quedamos con la cultura.
114
Dejamos debajo de la barra de la castración el goce fálico.
Para Lacan sólo hay 4 formas de hacer un vínculo social, un vínculo con otro a nivel
profundo. Cuando se pone en juego un vínculo afectivo profundo, sólo hay 4 formas de
establecerlo (Seminarios 16, 17 y 18):
S2: Significante del saber del Otro, es el significante al que S1 llama para significar su
enigma.
115
En los 4 discursos, los elementos van a ir moviéndose de manera ordenada, como una
maquinaria perfecta. La estructura general es que los 4 elementos se colocan en 4
lugares, teniendo cada uno de ellos una función diferente.
En el otro del discurso o lugar de trabajo se sitúa el elemento que trabajo. En el discurso
del amo se encuentra el esclavo. Cualquier amo para mandar tiene que tapar su división.
Es un lugar de goce.
El último lugar del producto resultante del trabajo del saber. Es un lugar de caída y
pérdida. ¿Por qué? Por la barrera que lo separa del lugar de la verdad. En el discurso del
amo, impide que el amo se apropie del producto.
La estructura del discurso del amo o del inconsciente se basa en 4 elementos que se
conectan de forma que unos se conectan con otros, excepto uno que permanece aislado
($), ya que la barra de la castración impide que el circuito se complete. El amo acumula
riquezas, pero no las puede disfrutar, pues si lo hiciese quitaría el velo de su división.
Para que el discurso funcione, tiene que haber una disrupción, un mal funcionamiento.
Hacemos vínculos porque hay algo en la relación de un ser hablante con otro que no
permite la comprensión. Precisamente porque algo falla aparece una temporalidad, un
tiempo de comprender. Un vínculo requiere tiempo.
El sujeto sólo puede constituirse a través de una relación de poder de un significante con
el significante con el que nos identificamos. Necesitamos pedir respuestas al Otro. El
amo necesita al esclavo, pero el esclavo necesita al amo. Se necesitan para sostener al
sujeto. Se establece una relación de poder entre un significante y otro significante. El
saber lo tiene el esclavo.
El agente lo ocupa el significante amo, que para sostenerse tiene que tapar su propia
división. La verdad impulsa al amo, pero él no sabe de ella. Sólo al nivel de la fantasía
se puede conectar al sujeto deseante con el objeto perdido. Es el primer discurso en
surgir históricamente, la primera forma de hacer vínculo social.
116
Clase del 9 de diciembre del 2022.
Freud se da cuenta en 1926 que es primero la angustia y luego la represión, ¿por qué?
Hemos pasado por la estancia edípica y Freud da una importancia fundamental a la
castración, a lo que supone las consecuencias de la estructuración edípica de la falta. La
castración y la angustia de castración es un móvil fundamental con el advenimiento del
Edipo y la importancia de la pulsión de muerte. Ahora tiene otra manera de enfocar la
patología, la importancia de lo pulsional no ligado a representaciones y la importancia
de la angustia de castración. La angustia de castración se presenta como una angustia
que viene a alertar de la invasión funcional. En 1923 Freud da importancia al falo como
elemento que es objeto de la angustia de castración. Si el falo es objeto de castración, la
angustia se señala a través de la angustia de castración. Por eso habla de señal de
angustia que señala la amenaza de castración, por eso es previa a la represión. Lacan
dice que el Edipo es un mito que ilustra algo, pero lo estructural está en la castración.
Hace la distinción entre el niño y la niña, para el niño es angustia de castración, pero
para la niña se sufre la angustia de ser la madre, no se enfrenta a la angustia de
castración. La angustia de castración imaginariamente se imaginariza como que te lo
van a cortar si no renuncias al deseo incestuoso. Amenaza de castración como amenaza
de angustia y eso desencadena la represión. Primero aparece la angustia y luego la ley.
Pulsión libidinal es lo mismo que las pulsiones sexuales, la libido es la pulsión sexual,
la energía sexual psíquica, la energía psíquica sexual. Cuando la energía somática
adquiere carácter psíquico se convierte en libido. La pulsión más pulsional es la pulsión
de muerte. La idea de que goce es unión de pulsión de vida y pulsión de muerte permite
explicar en Lacan muchas cosas. No obstante, en Freud también está la intrincación o
fusión pulsional. La pulsión de muerte nunca se va a encontrar en solitario, siempre va a
estar abrazada por el erotismo en mayor o menor medida.
Para Freud el deseo histérico es un deseo de deseo, es desear que el objeto no esté. Por
eso la meta es la insatisfacción siendo la satisfacción que el deseo se mantenga
insatisfecho. El deseo conecta con la pulsión de vida, pero la pulsión es también pulsión
de muerte.
DISCURSOS DE LACAN
4 elementos:
118
Tras los cuatro elementos, se revela la estructura que tienen los cuatro discursos.
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Discurso del amo: el sujeto sólo puede constituirse a través de una relación de poder de
un significante con el significante con el que nos identificamos. Necesitamos pedir
respuestas al Otro. El amo necesita al esclavo, pero el esclavo necesita al amo. Se
necesitan para sostener al sujeto. La verdad impulsa al amo, pero él no sabe de ella.
Sólo al nivel de la fantasía se puede conectar al sujeto deseante con el objeto perdido.
Es el primer discurso en surgir históricamente. El agente lo ocupa el significante amo.
Que para sostenerse tiene que tapar su propia división. El discurso del inconsciente se
origina en el sujeto dividido, en el sujeto faltante: $. Primera forma de hacer vínculo
social: colocarse e identificarse en este discurso identificándose uno como amo y otro
como esclavo. Permite establecer un vínculo y determina que sólo nos podemos
constituir a través de una relación de poder.
Siguiente discurso que surge inmediatamente después del discurso del amo, pues en
cuando surge el amo surge una rebeldía contra este. El sujeto histérico coloca su propia
falta, su propia división, en el lugar del agente. En vez de tapar su falta como hace el
amo, el histérico la pone a la vista, en lo manifiesto, siendo su verdad oculta y su fuente
el objeto a. Pone al significante amo a trabajar para producir un saber destinado a una
pérdida. El histérico cuando el amo le propone trabaja para mí, el sujeto histérico se
rebela poniendo de manifiesto su propia falta. En el síntoma el sujeto hace valer su
propia falta para negarse al ejercicio productivo del discurso del amo. El sujeto histérico
plantea una objeción al discurso del amo y a la vez inaugura un nuevo vínculo, un
nuevo discurso, a partir de su propio síntoma. Cuando se produce este saber, se coloca
en el lugar de la impotencia y la pérdida, por lo que al histérico nunca le vale. El amo se
muestra impotente en tanto que empieza a pensar qué saber puede producir para
devolver las cosas a su lugar de origen. El psicoanalista tiene que ser un ser prevenido,
pues es importante sostener el velo que hace el histérico en su discurso, se debe jugar a
120
que se entra en el juego para luego destituirse. Ningún amo le puede dar el saber que
pide. El sujeto histérico busca un amo sobre el que reinar.
Para Lacan este es el discurso de la ciencia. Cuando se produce este saber, se coloca en
el lugar de la impotencia y la pérdida, por lo que al histérico nunca le vale. Se elude el
hecho de que haya un agujero al preguntarse constantemente sobre la división subjetiva.
Ningún amo le puede dar el saber que pide. Es el discurso de la ciencia, que elude el
hecho de que haya un agujero al preguntarse constantemente sobre la división subjetiva.
El discurso histérico busca un amo sobre el que reinar. La histérica sostiene a los amos,
es rebelde pero no revolucionaria, por eso necesita al amo. Siempre queda insatisfecha
porque su verdad es inalcanzable.
a S2
En el fantasma del histérico está el hecho de que al fin va a ver un amo que va a dar con
la tecla de su agujero constitutivo, que aparezca un saber que dé cuenta de su agujero de
goce, por eso se mantiene la esperanza. Hay que mantener el velo, no hay que decir ni
que sí ni que no, hay que mantener el velo de que hay un agujero que no se puede llenar.
Ante la demanda no hay ni que negarla ni que satisfacerla. Esto lo dice ya Freud. La
fantasía es que va a aparecer un saber que dé cuenta de su agujero de goce. La
transferencia amorosa es una manera de ilustrar este fantasma, pues el saber producido
tapa por un momento el agujero de goce. La transferencia es un fantasma. Al poner en
juego su falta, el histérico inaugura la pregunta sobre el otro sexo. Algo de la diferencia
sexual se pone en juego, siendo un enigma ante el que no se puede dar cuenta del todo.
Es por esto también que el objeto funciona como objeto de deseo. Para hacer pasar un
discurso a otro debe darse algo que convoque al amo. En el discurso histérico el objeto a
funciona como causa de deseo, porque pone en juego algo de la diferencia sexual el
objeto de deseo contempla la diferencia sexual. Se pone en juego la castración y la
diferencia sexual. En la histeria hay una identificación con un falo positivizado. La
histérica se agota porque se identifica con lo que le falta al otro y con el objeto que tapa
lo que le falta al otro. Hay una doble identificación: se identifica con el objeto que le
falta al Otro y con lo que lo tapa.
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Aparece un tercer discurso que Lacan va a llamar discurso universitario o de la
universidad o del saber. En este discurso, es como si el amo, molesto por el discurso de
la histérica, da una marcha atrás para hacer que las cosas vuelvan a funcionar, por lo que
desde el discurso del amo se da una marcha atrás, los elementos del discurso dan
marcha hacia la izquierda. El amo se coloca en el lugar de la verdad, en el lugar
protegido, asilado. Lo que se produce son sujetos. El amo controla y maneja el saber. Se
llama discurso de la universidad porque surge cuando el saber empieza a encerrarse en
ciertos lugares llamados universidades. En el discurso universitario el saber empieza a
acumularse, a encerrarse en ciertos lugares que están bajo el dominio del amo. El otro a
quien va dirigido este saber es el lugar de un objeto incivilizado, un objeto perturbador
al que hay que civilizar: los estudiantes, son objetos a quienes hay que enseñar para
producir sujetos en serie. La barra del sujeto dividido ($) se va difuminando porque aquí
lo que se van produciendo son sujetos en serie. En el examen se evalúa a los sujetos
para que obtengamos un título de objeto normalizado, dando cuenta de un saber
repetitivo. En consecuencia, se obtiene un título normalizado en el discurso de la
universidad, dando cuenta de un saber repetitivo. El amo dicta al saber lo que se va a
preguntar y cómo se tiene que escribir (ejemplo examen tipo test). Al estudiante se le
pide que sea capaz de identificar lo que piensa el amo, lo que el amo cree que es una
respuesta correcta a través del agente que es el profesor. El profesor cada vez tiene
menos capacidad o posibilidad de inventar, porque los programas vienen dictados,
incluso la manera de evaluar. Es un discurso que hace vínculo pero que tiene la cara de
hacer al amo mucho más poderoso. En el discurso del amo el amo da la cara y uno se
puede revelar. Pero en el discurso universitario, se da la burocracia, por lo que el amo se
fortalece, está oculto. El amo (las universidades, institutos) se rigen por la ley del
mercado. En S2 (agente) se da un saber programado, donde están programas y
tecnologías. En el lugar del objeto u Otro (los alumnos) estamos tomados como
mercancías. Lo que quiere el mercado (el amo) es producir consumidores ($), sujetos
con licencia para consumir. Es un saber que es expropiado del saber de los trabajadores
o artesanos del discurso del amo antiguo. Es un discurso de la ignorancia, aunque esté
ocupado por el saber, porque ignora que quien realmente le mueve los hilos es el amo-
122
mercado. Este discurso separa totalmente al amo de su propio deseo, de su propio lugar
de sujeto deseante.
El fantasma es aquel donde el amo pueda articularse con el sujeto. El fantasma sería:
S1 $
En el lugar del sujeto consumidor está la expresión de los recursos humanos: el sujeto
producido se transforma en recurso humano, en sujeto consumidor y consumido
también. Es el reinado de la burocracia. Es la fantasía de que el consumidor va a acceder
al lugar de amo, que va a conectar con ese lugar. Es una fantasía de la que se va a
aprovechar muy bien el discurso capitalista al hacernos amos de nuestro goce. El
fantasma es que no hay pérdida. Este es un discurso excluyente, al contrario que el
discurso capitalista. El amo deja de tener cara, deja de ser alguien concreto. El amo se
difumina de tal modo que se vuelve en alguien inatacable, no se le puede destituir.
Se puede tener más de un vínculo con relación con el otro. En el seminario 16 introduce
el discurso del amo y en el seminario 17 desarrolla el resto de discursos.
123
Película as bestas.
Gracias a la aparición de Sigmund Freud surge una cuarta y última forma de hacer
vínculo: el discurso del psicoanalista, un reverso del discurso del amo. Los elementos se
intercambian en diagonal, en el lugar del agente se coloca al objeto apuntando en el
lugar del otro o el trabajo al sujeto ($), en el lugar de la verdad se coloca el saber o S2 y
en el lugar del producto el saber amo S1. Este es el discurso verdaderamente subversivo.
Apoyado en un saber que queda en suspenso, el psicoanalista se coloca en un lugar de
semblante de objeto perturbador, objeto causa de deseo o causa de angustia. Todo para
dirigir o transmitir un impulso al sujeto dividido y ponerlo a trabajar para hacer caer o
colocar en el lugar de la impotencia o la pérdida al amo. Trabajar es hablar. El carácter
subversivo se debe a que coloca al amo en el lugar de la pérdida y lo separa del saber.
En el mejor de los casos, el paciente llega como sujeto histérico para que el analista le
produzca un saber, pero el analista no le da un saber, se destituye del lugar del saber,
pone el saber en el inconsciente, el analista no sabe. Pone a trabajar la falta, donde el
sujeto espera un saber el analista le dice al sujeto, hable. El carácter subversivo del
discurso del analista queda en el hecho de que se pone al amo en el lugar de la caída y lo
separa del saber, hace todo lo contrario del discurso universitario, lo separa por
estructura. El s2 es un saber que está por manifestarse a lo largo de la sesión. Este es un
discurso perturbador, tiene un punto traumático. Para que pase este discurso el sujeto
debe haber realizado una vinculación terapéutica. El S2 es el saber del analista, un puro
saber técnico, saber que no sabe. Es el que le permite al analista sostenerse en a. el
inconsciente sólo puede manifestarse a través de un no saber de amo. Necesitamos amos
que se hagan cargo del exceso de goce, por eso el amo no puede caer, perderse.
El fantasma sería:
S2 S1
La fantasía sería que podemos dar cuenta de S1, de su enigma, por eso los analistas no
dejan de estudiar. Ese fantasma se materializa en la figura del supervisor. La cura
124
psicoanalítica es el amor. ¿Cómo se cura si uno le da amor al analista? No se puede, se
perpetua.
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DISCURSO CAPITALISTA.
S1 = Mercado.
$ = Consumidor.
S2 = Programas y tecnologías.
a = Mercancía.
126
127
APUNTES EXTRA A TEORÍA
PSICOANALÍTICA.
Sobre el Proyecto de psicología-Freud. Extracto de Freud en su tiempo y en el
nuestro-Elisabeth Roudinesco.
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<<Mientras Fliess avanzaba en la exploración cada vez más irracional de la
bisexualidad humana, a la vez que propiciaba peligrosas operaciones de las fosas
nasales, Freud elucubraba toda clase de hipótesis sobre el psiquismo humano. En un
manuscrito de un centenar de páginas, Proyecto de psicología, concebido como un
tratado de psicología destinado a los neurólogos, expuso en honor de su amigo, en 1895,
un plan general de su enfoque neurológico de la memoria, la percepción y la conciencia.
En él describía los procesos patológicos a través de los cuales intentaba poner de
manifiesto las características de los llamados fenómenos psicológicos <<normales>>.
Al contrario de Fliess, y siempre en duda con respecto a sí mismo, procuraba hacer de la
psicología una ciencia natural muy alejada del proyecto de reducir los fenómenos
psíquicos a trastornos orgánicos.
Planteaba además una serie de correlaciones entre las estructuras cerebrales y el aparato
psíquico, en el propósito de representar los procesos psíquicos como otros tantes estados
cuantitativamente determinados por partículas materiales o neuronas. Ordenaba estas en
tres sistemas distintos: percepción (neuronas w), memoria (neuronas N) y conciencia
(neuronas R). En cuanto a la energía transmitida (cantidad), la regían, en su opinión, dos
principios -uno de inercia, otro de constancia- y provenía ora del mundo exterior,
vehiculada en este caso por los órganos de los sentidos, ora del mundo interior, es decir,
del cuerpo. La ambición de Freud era referir a ese modelo neurofisiológico el conjunto
del funcionamiento psíquico, tanto normal como patológico: el deseo, los estados
alucinatorios, las funciones del yo, el mecanismo del sueño, etc.
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