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Introducción A La "Lumen Gentium"

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Introducción a la "Lumen Gentium"

11/01/2024

CRÉDITOS

Autor: Pedro Guillén, C.M. · Año publicación original: 2013 ·


Fuente: Congregación de la Misión en Perú.
Tiempo de lectura estimado:

1. Introducción
Cuando un Papa quiere tomar una decisión que abarca a toda la
cristiandad, a la Iglesia en el mundo, proclamar un dogma, modificar
decisivamente la organización de la Iglesia, condenar una herejía o
cuestiones transcendentales, puede convocar un Concilio.

Concilio (del latín «concilium» consenso, estar de acuerdo) es una


reunión o asamblea de autoridades religiosas (obispos y otros
eclesiásticos) organizada por la Iglesia católica para deliberar o decidir
sobre las materias doctrinales o de disciplina.

Juan XXIII convocó el Concilio Ecuménico Vaticano II (para toda la


Iglesia católica) el 25 de enero de 1959. Constó de cuatro etapas: la
primera hasta 1962 la presidió el mismo Papa Juan XXIII y las tres
siguientes, hasta 1965, las presidió el Papa Pablo VI ante la muerte del
anterior en 1963.

Los documentos del C. V. II contienen Constituciones, Decretos de


Declaraciones.
:
Las Constituciones son los documentos más importantes. El C.V.II
contien cuatro Constituciones:

La Constitución Apostólica Gaudium et Spes. Su nombre proviene de


las primeras palabras de ésta en latín, que en castellano significa Los
gozos y las esperanzas. Habla de la visión de la Iglesia acerca de la
dignidad del ser humano, la vida en sociedad, la actividad del hombre
en el mundo y acerca del rol de la iglesia en el mundo actual. Explica la
misión en la actualidad de la Iglesia y se explaya en ciertos temas
particulares como el desarrollo económico y social, la naturaleza del
matrimonio en la vida moderna, la política,la expansión de la cultura y
sobre la paz y la

La Constitución Dogmática sobre la Divina Revelación o Dei


Verbum (Palabra de Dios), es otro de los más importantes documentos
conciliares. Trata acerca de la Revelación y de cómo debe entenderse,
estudiarse y practicarse la Palabra de Dios.

La Constitución Apostólica Sacrosantum Concilium (Sagrado


Concilio). Se refiere a la reforma litúrgica que se realizó en la Iglesia a
partir del C.V.II. Se hace una revisión de los sacramentos,
especialmente de la celebración eucarística que se celebra en la lengua
de cada país, de los ritos, de la música, del arte en la liturgia.

La Constitución dogmática Lumen Gentium («Luz de los pueblos»)


que nos ocupamos en desarrollar en el día de hoy.

2. La Constitución Dogmática «Lumen


Gentium»
La Lumen gentium es, sin duda, el documento magisterial más
:
significativo y central del Vaticano II sobre eclesiología, más aún
cuando comparte con la Dei Verbum, el documento por excelencia
sobre la Revelación, el significativo calificativo de constitución
dogmática. La centralidad de la Lumen Gentium se manifestó de forma
clara con motivo del Sínodo de 1985 a los veinte años del

Vaticano II, el cual sintetizó su documento final con una frase que
recoge las cuatro constituciones conciliares y en la que la Iglesia es el
único sujeto: «La Iglesia (LG), bajo la palabra de Dios (DV), celebra los
misterios de Cristo (SC) para la salvación del mundo (GS)».

Partes y contenido de la LG

Capítulo I: El misterio de la Iglesia.

Se inicia con una afirmación claramente cristocéntrica puesto


que «la luz de las gentes es Cristo», situándose la Iglesia a nivel
sacramental, «como un sacramento», el cual se describe de
acuerdo con las perspectivas de la teología sacramental: como
«signo», que acentúa el carácter simbólico de la presencia de
Cristo, y como «instrumento», que subraya el carácter eficaz de
esa misma presencia.
La Iglesia que procede de la Trinidad: Dios Padre creador,
providente. omnipresente. Dios Hijo redentor, Dios Espíritu Santo
vivificador.
Las metáforas bíblicas de la Iglesia: La Iglesia, instaura este
Reino en el sentido de que es germen e inicio, y no realidad plena
y perfecta, y tiene la misión de anunciarlo. A su vez, la íntima
naturaleza de la Iglesia también aparece con diferentes imágenes
tales como: redil, cultivo y campo de Dios, construcción de Dios,
familia, templo, madre, ciudad santa y, finalmente, esposa en
:
camino hacia «la plena gloria».
A la luz del misterio cristológico: lo que es Cristo para la Iglesia y
lo que es la Iglesia para Cristo. La Iglesia, comunidad de fe,
esperanza y amor. Sociedad y cuerpo místico. Asamblea visible y
comunidad espiritual. Iglesia de la tierra e Iglesia celestial. Una,
santa, católica y apostólica. Iglesia santa que incluye en su propio
seno a pecadores, siempre necesitada de purificación. Renovada y
peregrina.

Capítulo II: El Pueblo de Dios.

La metáfora «pueblo de Dios» sirve para superar la dualidad entre


clero y laicado, liga íntimamente la Iglesia a Israel, ayuda a dar
relieve a la liturgia e insiste en la dimensión histórica de la Iglesia
como sujeto socio-histórico concreto.
El Pueblo nuevo de Dios: ¿por qué y cómo?: la expresión bíblica
de «pueblo mesiánico» tiene como cabeza: Cristo; como
condición: la igualdad de todos en cuanto hijos de Dios; como ley:
la caridad; y como finalidad: el reino de Dios. Se da relieve al
sacerdocio común y al servicio que le debe prestar el sacerdocio
ministerial en virtud de la potestad sacramental teniendo presente
que ambos se diferencian esencialmente y no sólo de grado. La
palabra que aquí puede crear confusión es la palabra
«sacerdocio» aplicada a ambos, ya que a partir del Nuevo
Testamento esta expresión se reserva inicialmente para designar
la nueva realidad «sacerdotal» —es decir, de mediación salvadora
entre Dios y el mundo— que crea el bautismo en todos los
cristianos. En cambio, los «ordenados» (obispos, presbíteros y
diáconos) son más bien conocidos como «ministros» o
«jerarquía» al servicio de toda la Iglesia. Hace referencia también
:
al «Pueblo profético» y representa un texto de una notable calidad
que trata, primero, del sentido de fe con el consentimiento de fe y,
segundo, de los carismas como expresión del carácter profético
del pueblo de Dios. Se trata de dos características de la
comprensión de los miembros del pueblo de Dios como sujetos y
no súbditos en la Iglesia y que representa una importante novedad
en un texto conciliar.
La catolicidad: universalidad y diversas formas de
pertenencia: la Iglesia tiende a unificar toda la humanidad con
todos sus valores bajo Cristo como cabeza, en la unidad de su
Espíritu. La purifica, la refuerza y la valora. Existen las Iglesias
locales: diócesis parroquias… pero siempre en comunión y
colegialidad. ¿Quién es católico? LG responde de forma clara
subrayando que son aquellos que se incorporan plenamente a la
sociedad que es la Iglesia y aceptan íntegramente estos tres
vínculos: la profesión de fe, los sacramentos y la visibilidad
eclesial bajo el Papa y los obispos. «Con todo, no se salva quien
aun estando incorporado a la Iglesia no persevera en la caridad, y
permanece con el cuerpo en el seno de la Iglesia, pero no con el
corazón» (San Agustín). Se subraya la importancia del bautismo,
de la Escritura y de otros sacramentos, como la eucaristía y la
reconciliación. Finalmente, se retoma la necesidad de purificación
y de renovación para que el signo de Cristo resplandezca con más
claridad sobre la faz de la Iglesia, expresión que recuerda de
nuevo su carácter sacramental e histórico que lo refiere a Cristo
como luz. Se insiste en el compromiso misionero de la Iglesia para
anunciar a todo el mundo el Evangelio.

Capítulo III: La constitución jerárquica de la Iglesia y en particular


del episcopado.
:
Los obispos como cuerpo colegial: Se parte de una visión de la
autoridad en la Iglesia como servicio a los hermanos, en cuyo
interior se sitúa el episcopado. Por esto se afirma que Jesús quiso
a los apóstoles y a sus sucesores, los obispos, para que la Iglesia
estuviese unida, a su vez, a Pedro y al Papa, su sucesor, a fin de
que el episcopado fuese uno e indiviso. La función del episcopado
es: santificar, enseñar y gobernar.
El colegio de los obispos y la colegialidad: la colegialidad
manifiesta la variedad y la universalidad del pueblo de Dios. Se
afirma que en las Iglesias particulares, formadas a imagen de la
Iglesia universal, en ellas y a partir de ellas , existe la Iglesia
católica una y única. De esta forma, los obispos son vistos como
representantes de sus Iglesias locales y todos juntos con el papa
como representantes de la Iglesia universal.
El obispo y su ministerio: Tienen tres funciones: la enseñanza, la
santificación y el gobierno. Enseñanza: predicación y formación de
los fieles. Santificación; desde los sacramentos, la Palabra de Dios,
la moral y el gobierno desde el servicio a través de consejos,
exhortaciones y ejemplos y, a su vez, más específicamente, con
autoridad y potestad sagrada exclusiva de los obispos.
Apuntes sobre los presbíteros y diáconos: Los presbíteros se
presentan en su triple función relativa a la palabra, a los
sacramentos y a la comunidad que han de guiar. Son
colaboradores del obispo en cada agrupación local y hacen visible
la Iglesia universal. En relación con los fieles, se les califica como
padres en Cristo en clave ministerial que tiene presente su doble
dimensión no separable: la sacerdotal y la pastoral, puesto que no
sólo presiden la liturgia, sino también sirven a la comunidad local.
Los diáconos están llamados a ejercer la palabra, la liturgia y la
caridad.
:
Capítulo IV: Los laicos.

Estatuto propio de los laicos en la Iglesia: Se subraya desde el


inicio que con fuerza teológica que los pastores no asumen ellos
solos la misión de la Iglesia y que su «función es reconocer los
servicios y carismas de los fieles. Su identidad surge del bautismo,
que les hace participar a su manera de las tres funciones
mesiánicas de Cristo (sacerdotal, profética y real) y, en la medida
que les pertenece, realizan la misión de la Iglesia. La función de los
pastores es reconocer las funciones y carismas de los laicos. Los
laicos tienen la vocación propia de buscar el reino de Dios tratando
las cosas temporales y ordenándolas hacia Dios, y así privilegian
su relación de vivir en el siglo…, en las condiciones ordinarias de la
vida… y con aspiración a la santidad. Se recuerda, además, que los
laicos pueden ser llamados de distintas maneras a una
colaboración más directa con la jerarquía, así como ser
convocados a ejercer ciertos cargos eclesiásticos. Afirmación que
está en la base del desarrollo posconciliar de los llamados
servicios y ministerios confiados a laicos.
Las tres funciones de los laicos: sacerdotal, profética y real:
La sacerdotal implica una vida en santidad. La profética, como don
para poder comunicar la propia experiencia de fe, unida al
testimonio de su vida y a la fuerza de la palabra desde la vida
familiar, social, el trabajo, los servicios y carismas. La real:
insertados en el mundo, tratar de purificarlo cumpliendo,
defendiendo los valores cristianos y la promoción humana.

2.1.6. Capítulo V: La vocación universal a la santidad.

Se habla de la variedad de caminos de santificación e


introduce el tema de la vocación a la santidad en la Iglesia y
:
concluye el capítulo tratando sobre los medios de santificación,
entre los cuales privilegia los consejos evangélicos que son
presentados corno múltiples, y no sólo los tres clásicos, entre los
cuales la virginidad y el celibato tienen la primacía. Tales consejos
son dirigidos a todos y la vida religiosa los atestigua de forma
particular.

2.1.7. Capítulo VI: Los religiosos.

Valor de la vida religiosa: En un capítulo de reducidas


dimensiones, el C.V.II da mucha importancia a la opción de las
personas a la vida consagrada. Lo explicitará más detalladamente
en otros documentos del mismo Concilio. Insiste en la opción de
vida desde diferentes carismas siguiendo la herencia de un
fundador determinado. Para procurar servir más y mejor al Pueblo
de Dios y fortalecer la santidad en la Iglesia.

2.1.8. Capítulo VII: Carácter escatológico de la Iglesia peregrina y


su unión con la Iglesia del cielo.

Escatología es una rama de la teología que nos habla de la


dimensión del hombre más allá de su muerte. Se valora la historia
como semilla de futuro trascendente. Sobre la muerte, se afirma
que existe una sola vida terrenal en respuesta a la hipótesis de la
reencarnación. En relación al juicio se citan textos bíblicos
individuales y colectivos, y sobre el paraíso y el infierno se habla
con la imagen bíblica de la entrada al banquete de los dignos o la
exclusión de los indignos. La espera de los cielos nuevos y la tierra
nueva va unida al compromiso en el mundo, tal como se apuntaba
ya al tratar de los laicos y su responsabilidad en el compromiso
social. Sobre la Iglesia peregrina se refiera a la relación con la
:
celeste, la cual incluye los que están en la gloria y los que se
purifican, superándose así la división en tres Iglesias (militante,
purgante, triunfante). Con referencia al culto de los santos, se
insiste en el aspecto de ejemplaridad subrayando que Cristo es el
único mediador.

2.1.9. Capítulo VIII: María, Madre de Dios, en el misterio de Cristo y


de la Iglesia

Capítulo presentado en la redacción final para valorar la


importancia de la Virgen María en la Iglesia. María es signo de
esperanza y de consuelo para el pueblo de Dios en marcha.
Imagen e inicio de la Iglesia que se ha de consumar en el siglo
futuro. María es la Iglesia realizada. María Madre de la Iglesia como
síntesis de su relación con la Iglesia.
:

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