1.
¿Desde qué perspectiva observan los distintos
profesionales a sus pacientes y entienden la enfermedad:
desde un modelo biomédico o desde un modelo
biopsicosocial? ¿Qué implicaciones tiene escoger un modelo u
otro en la práctica clínica?
En el libro Conversaciones con pacientes, el enfoque de los médicos es muy
heterogéneo, pero siempre reflejando ambos modelos, tanto el biomedico como
el biopsicosocial. En el primer modelo, la enfermedad es un fenómeno
fisiológico que se centra única y exclusivamente en el tratamiento de síntomas
físicos, no va más allá de eso. Los médicos que utilizan este modelo se centran
en la enfermedad de manera aislada.
Por otra parte, el segundo modelo, el biopsicosocial, es el predominante del
libro. A diferencia del modelo biomédico, este modelo entiende la enfermedad
como el resultado de la interacción de factores biológicos, psicológicos y
sociales. A lo largo de todo el libro, los médicos que utilizan este método tratan
de entender al paciente como un todo, de manera integral. Este modelo se
utiliza sobre todo en pacientes que padecen, no solo una enfermedad física,
sino emocional y psíquica. En un momento en el libro, el autor explica que los
médicos tratan de entender las preocupaciones y los miedos del paciente
aplicando este método consiguiendo una mayor empatía y cercanía con él.
Conociendo ambos modelos, la elección de uno u otro para tratar a un paciente
es muy significativa ya que no es lo mismo tratarle como una enfermedad,
modelo biomédico, o como una persona con emociones que padece una
enfermedad, modelo biopsicosocial. El modelo biomédico puede llegar a
deshumanizar la relación entre el médico y el paciente. En cambio, el modelo
biopsicosocial permite un tratamiento mucho más integral hacia la persona,
favoreciendo una relación más íntima entre el paciente y el médico. El escritor,
José Mari Iribarren, explica que los profesionales sanitarios que emplean este
último modelo, aunque enfrentan un reto al emplear más tiempo e involucrarse
emocionalmente en el paciente, enriquece la vida tanto del médico como del
enfermo.
2. ¿Qué podemos aprender sobre la comunicación con los
pacientes? ¿Qué enseña el libro sobre la relación médico-
paciente? ¿Hay algo que te parece interesante para aplicar en
tu práctica clínica en el futuro?
En Conversaciones con pacientes se recalca mucho la importancia de tener
con el paciente una comunicación empatice, clara y adaptada a las
necesidades de cada uno de ellos para asegurar una relación médico-paciente
muy sana. El escritor subraya que la comunicación va más allá de recoger
información acerca de la enfermedad, sino escuchar atentamente no solo lo
que le ocurre a la persona, sino cómo se siente acerca de ellos, mostrar
empatía y tratar de comprenderle. A través de muchos casos reales que se
relatan en el libro, el autor demuestra cómo aplicando esta comunicación
empática puede afectar de manera positiva en el bienestar y en la salud del
paciente. De aquí la importancia de aprender cómo emplear la comunicación
de manera efectiva.
Uno de los puntos más importantes del libro es el efecto positivo que tiene el
adaptar el lenguaje y el estilo de comunicación al paciente. Una de las maneras
para conseguir esto, es reducir, por parte de los médicos, el empleo de
tecnicismos lo máximo posible, ya que esto puede crear una confusión al
paciente al no entender lo que el médico quiere decirle. En lugar de esto, el
autor apuesta por un lenguaje claro y conciso, explicando cada término y
cerciorarse de que el paciente va entendiendo todo a la perfección. En un
momento duro como es la noticia de padecer una enfermedad podemos estar
bloqueados y no entender al médico.
Además del lenguaje claro, Irribarren habla del establecimiento de un ambiente
de confianza. Los médicos en el libro consiguen esto a través de varias
técnicas, como puede ser la utilización de gestos simples, es decir, mirar a los
ojos del paciente en todo momento, asentir con la cabeza en modo de empatía,
hacer preguntas abiertas. Esto permite al paciente abrirse con el médico de
manera más fácil. De cara a la práctica clínica, se debe practicar el escuchar
de manera activa, adaptarse al nivel del paciente, ya que no todos los
pacientes son iguales, hay más sensibles, menos, mas tercos y menos. Estas
técnicas tienen asegurado el éxito en la relación médico-paciente e incluso en
el tratamiento.
3. ¿De qué manera los diferentes profesionales de este libro
comunican malas noticias y afrontan la enfermedad y la
muerte de pacientes? ¿Qué aspectos crees que pueden
resultarte útiles o evitarías en tu futuro profesional?
El manejo de malas noticias y situaciones terminales es otro tema central en el
libro, que aborda las estrategias que emplean los profesionales para comunicar
diagnósticos difíciles. En situaciones de gravedad, el libro muestra que algunos
profesionales adoptan un enfoque directo y honesto, mientras que otros optan
por suavizar la información para no causar un impacto emocional negativo en el
paciente.
Uno de los métodos que Irribarren menciona es la comunicación gradual. Los
médicos que aplican esta técnica comienzan explicando la situación en
términos generales y avanzan hacia los detalles solo cuando el paciente
muestra estar listo para asimilarlos. Esto permite al paciente procesar la
información a su propio ritmo y puede ayudar a reducir el choque emocional.
Este enfoque de comunicación de malas noticias es útil no solo para el
paciente, sino también para la familia, ya que permite que se involucren en el
proceso y comprendan el estado de salud del paciente sin sentirse abrumados.
El libro también destaca la importancia de no solo informar, sino acompañar
emocionalmente al paciente y a su familia. Los médicos que aplican esta
técnica ofrecen un apoyo humano y sincero, permitiendo que el paciente y sus
seres queridos expresen sus emociones y planteen sus inquietudes. Esta
combinación de honestidad y empatía ayuda a crear un ambiente de serenidad
y aceptación, algo fundamental para pacientes en estados terminales o graves.
Para la práctica profesional futura, estas estrategias son muy útiles, ya que
ayudan a evitar el distanciamiento emocional y promueven una relación
médico-paciente basada en la confianza y el apoyo. La empatía y el respeto al
ritmo del paciente son elementos que podrían evitar problemas de
comunicación y mejorar la calidad de la atención en situaciones
emocionalmente difíciles.
4. ¿Qué diferentes formas de manejo de emociones en
consulta y de afrontamiento del estrés diario crees que
aparecen a lo largo de este libro? ¿Qué puedes aprender para
tu futuro como profesional de la medicina?
El manejo emocional y el afrontamiento del estrés son aspectos críticos que se
abordan en *Conversaciones con pacientes*. Irribarren muestra cómo los
profesionales de la salud enfrentan una carga emocional significativa al tratar
con pacientes en situaciones delicadas y estresantes, lo que puede llevar a
problemas como el agotamiento emocional o el burnout. Para manejar estas
emociones, algunos profesionales mencionan la importancia del autocontrol y
la autorregulación emocional, lo cual les permite reaccionar con calma y
objetividad en momentos difíciles.
Una estrategia que se destaca en el libro es el apoyo mutuo entre colegas. Los
médicos y enfermeras que cuentan con un ambiente de trabajo colaborativo
encuentran consuelo y fortaleza en el intercambio de experiencias y
sentimientos con otros profesionales. Esto es especialmente útil en situaciones
de alto estrés, ya que permite a los profesionales compartir sus emociones y
recibir apoyo, lo cual es esencial para mantener una salud mental equilibrada.
El libro también menciona la importancia de la autocompasión y la empatía
hacia uno mismo. Irribarren señala que los profesionales de la salud que
practican el autocuidado, tanto físico como mental, son más resistentes al
estrés diario y a las dificultades emocionales de su trabajo. El autocuidado
puede incluir actividades como el ejercicio, el tiempo de calidad con familiares y
amigos, o la práctica de hobbies, que ayudan a reducir el estrés y a recargar
energías.
Para el futuro en la práctica clínica, estas enseñanzas son esenciales.
Aprender a gestionar las propias emociones, establecer límites y apoyarse en
otros colegas permite a los profesionales enfrentar las demandas de su trabajo
sin comprometer su salud mental. Además, estas estrategias no solo benefician
al profesional, sino que también influyen positivamente en la calidad de la
atención brindada al paciente, ya que un médico o enfermera emocionalmente
estable está en mejores condiciones de ofrecer un cuidado empático y eficaz.