Semiología médica
Objetivos de aprendizaje
1. Describir qué es la semiología médica y su importancia en situaciones de
urgencia.
2. Describir cómo se deben identificar los síntomas.
3. Describir cómo efectuar la semiología adecuada del dolor.
4. Describir la semiología de los signos.
La semiología médica es la parte de la medicina que estudia los signos,
definidos como las manifestaciones clínicas objetivas, y los síntomas,
concebidos como las percepciones subjetivas, presentados y referidos por el
paciente. Es conveniente saber agrupar los síntomas y signos en síndromes,
que se definen como el conjunto de signos y síntomas que son comunes a más
de una enfermedad y que pueden tener diversos orígenes.
Por ejemplo, un síndrome diarreico agrupa como signos el dolor abdominal
tipo cólico, el vómito, la náusea y la diarrea, y como síntomas la debilidad, la
astenia y la adinamia, pudiendo ser causado por bacterias, virus, parásitos,
trastornos de absorción intestinal, etc.
El objetivo de la semiología es conocer las manifestaciones de la enfermedad
o el traumatismo para integrar un diagnóstico. El diagnóstico para los
enfermer@s generalmente se circunscribe a un diagnóstico sindromático o un
diagnóstico presuncional.
En pocas ocasiones se podrá establecer en esta etapa de la atención médica un
diagnóstico etiológico o nosológico preciso. Esta información es obtenida
generalmente durante el interrogatorio y en la exploración física segmentaria
en el contexto del contacto inicial con el paciente. Se utiliza el método clínico
para efectuar esta integración. Para recabar la información necesaria es muy
importante el método que el enfermer@s tenga y su capacidad para
relacionarse con el paciente. Debe saber qué preguntar y cómo hacerlo. Es en
esta interacción con el paciente con la cual se obtiene la información más
valiosa cuando se logra la confianza del paciente o, cuando el individuo no es
capaz de comunicarse, manejar dicha información de manera adecuada con
familiares o conocidos.
Identificación de los síntomas
Durante la conversación con el paciente se debe investigar y caracterizar cada
síntoma. En términos generales con cada paciente se debe determinar:
1. Qué es lo que siente, tratando de conseguir que el paciente describa el
problema con sus propias palabras sin inducir las respuestas.
2. Dónde siente la molestia, ubicar con la mayor precisión posible el sitio
de inicio del síntoma.
3. La forma de inicio del síntoma; determinar con certeza si el síntoma se
presenta de manera súbita, si es de aparición gradual e inclusive
determinar si es la primera vez que se presenta o si hay una historia
repetida de aparición.
4. Cómo ha evolucionado: ¿la problemática ha ido en aumento, ha
disminuido o se ha mantenido estable?
5. Con qué se modifica el síntoma; establecer qué factores lo mejoran y
cuáles lo empeoran.
6. Con qué otros síntomas o manifestaciones se relaciona.
Es conveniente establecer prioridad en el análisis de los distintos síntomas, ya
que algunos tienen mayor importancia que otros. En este punto la experiencia
desempeña un papel fundamental en el establecimiento de las prioridades.
Semiología del dolor
En el caso del dolor, que es el síntoma y signo más común en situaciones de
urgencia, se debe precisar:
1. Dónde duele; determinar el sitio exacto donde se manifiesta el dolor. Se
le puede pedir al paciente que señale con un solo dedo el lugar exacto;
cuando el dolor es difuso el individuo generalmente emplea la palma de
la mano refiriendo una o varias regiones.
2. Aparición; puede aparecer de manera brusca y súbita o ser más gradual.
La forma en que desaparece el dolor también puede ser importante.
3. Cuál es la característica del dolor; en este punto es importante que el
técnico en urgencias médicas evite inducir las respuestas del paciente
con respecto a las características del dolor. Lo más recomendable es
permitir la libre descripción del dolor utilizada por el paciente y referirla
a acciones concretas, tales como:
a. Dolor cólico: se presenta periódicamente aumentando de intensidad
hasta llegar a un punto máximo para luego disminuir.
b. Dolor urente: se describe como una sensación de quemadura y puede
variar de intensidad.
c. Dolor sordo: es referido como un dolor constante, de intensidad de
leve a mediana, pero bastante incómodo.
d. Dolor opresivo: se presenta como una sensación de estar siendo
apretado o prensado.
e. Dolor pulsátil: la molestia se asocia al pulso arterial, como una
sensación de golpeteo.
f. Dolor neurálgico: se describe dolor sobre el trayecto de uno o varios
nervios.
g. Dolor punzante: es referido como una sensación de estar siendo
picado con un objeto puntiagudo.
h. Dolor fulgurante: es referido como una descarga eléctrica.
i. Dolor terebrante: es un dolor intenso, con sensación de estar siendo
perforado con un taladro.
j. Dolor transfictivo: se describe como un dolor que atraviesa una
porción del cuerpo que va del sitio de inicio hacia otro referido.
4. Intensidad: es importante mencionar que no existe un instrumento
capaz de medir la intensidad de un dolor. Los umbrales de dolor varían
de acuerdo con la persona y en ciertas situaciones extremas. El dolor
puede interferir de distintas formas: limitando los movimientos,
afectando la actividad diaria y el estado anímico, no dejando dormir,
etc. Por ello es necesario evaluar las expresiones que usa el mismo
paciente, ver en qué medida lo afecta, cómo lo limita, qué hace para
aliviarlo, qué analgésicos requiere usar, etc. Para fines prácticos los
algólogos han creado las escalas numéricas y las análogas visuales, en
un intento por homologar la medida de la intensidad. En los adultos se
prefiere el uso de escalas numéricas, que hacen una analogía con las
calificaciones escolares, en las que el número 10 se asigna a la mayor
intensidad y el cero a la mínima. Para los niños se prefieren las escalas
análogas visuales.
5. Irradiación: se debe establecer si el dolor se presenta en un sitio único
o si se transmite hacia otros sitos. La irradiación del dolor es
característica de algunos padecimientos.
6. Factores que lo modifican: es necesario establecer las circunstancias
que incrementan el dolor, las situaciones que lo mitigan y las que lo
eliminan. Esto puede incluir cambios de posición, hora del día, consumo
de alimentos, ingestión de medicamentos (determinar cuál, con qué
dosis y si fue prescrito por un médico).
7. Evolución: en caso de dolor repetitivo o crónico es importante
determinar cómo se ha modificado con el transcurso del tiempo. La
evolución puede ser corta o larga y durar minutos, días o más tiempo.
Se puede presentar en crisis que pasan por completo o que dejan un
trasfondo de dolor.
8. Ritmo: un síntoma cambia durante el día en relación con los factores
específicos.
9. Periodo: el dolor se presenta varios días, luego pasa y reaparece un
tiempo después. En este punto también se consideran los síntomas que
se relacionan con las estaciones del año.
[Link]ón: debe intentar correlacionar la presencia de dolor con otras
manifestaciones clínicas.
Semiología de los signos
Los signos clínicos de las enfermedades deben ser buscados y evaluados por el
técnico en urgencias médicas durante la exploración física segmentaria. En
algunas ocasiones se efectúa un breve interrogatorio dirigido cuando se
detecta la presencia de algún signo.
Debemos considerar que algunos signos son susceptibles de cuantificarse,
como, por ejemplo, la temperatura elevada o el incremento de la frecuencia
cardiaca. Algunos otros signos sólo se califican, como los reflejos pupilares, el
grado de ictericia que se presenta o el nivel de conciencia.