Elementos y Requisitos, La Voluntad y El Consentimiento
Elementos y Requisitos, La Voluntad y El Consentimiento
De acuerdo con el Art. 1444 del C.C, se distinguen tres categorías de elementos
constitutivos de un acto jurídico:
1.- Elementos esenciales: Son aquellos sin los cuales el acto jurídico no produce efecto
alguno, o bien, degenera en un acto jurídico diferente. El profesor Vial señala que se
trata de elementos necesarios y suficientes para la constitución de un acto jurídico. Son
necesarios, porque la ausencia de uno de ellos excluye la formación del acto jurídico. Y
son suficientes, porque basta la concurrencia de todos ellos para la constitución de un
acto jurídico, constituyendo el contenido mínimo del acto.
a.- Elementos esenciales generales o comunes a todo acto jurídico: Son aquellos sin los
cuales el acto jurídico no produce efecto alguno. Se llaman así porque deben estar
presentes en todos los actos jurídicos.
¿Cuáles son?
b.- Elementos esenciales particulares o especiales: Son aquellos sin los cuales el acto
jurídico degenera en un acto jurídico diferente. Son elementos que permiten diferenciar
a un acto jurídico de otros. La mayoría de los autores señalan que si falta alguno de estos
elementos, la sanción es que el acto jurídico degenera en uno distinto. Por ejemplo, en
una compraventa, que se trata de un acto jurídico, los elementos esenciales particulares
serían las cosa y el precio. Si falta cualquiera de ellos, el contrato de compraventa
degenera en uno distinto.
Observación:
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Estos elementos son propios de cada acto jurídico en particular de ahí que su
estudio no corresponde a la teoría general del negocio jurídico.
2.- Elementos de la naturaleza: Son aquellos que sin ser esenciales se entienden
pertenecer a un acto jurídico sin necesidad de una cláusula especial. Por ejemplo: la
condición resolutoria tácita en los contratos bilaterales; la obligación de saneamiento
que recae sobre el vendedor; el plazo de 10 días en el contrato de mutuo, etc.
Precisiones:
a.- Estos elementos no son esenciales, es decir, el acto jurídico puede existir sin ellos y
sin que degenere en un acto jurídico diferente.
b.- Pero si las partes nada dicen, se entienden incorporados al acto jurídico sin
necesidad de una cláusula especial. De allí que las normas que las contienen son
interpretativas o supletorias de la voluntad de las partes, porque no requieren de una
cláusula especial, es decir, frente al silencio de las partes, estos elementos son
incorporados al acto jurídico.
c.- En cambio, si las partes quieren modificar alguno de estos elementos, o bien,
eliminarlos, debe señalarlo a través de una cláusula especial. Rige en esta materia el
principio de la autonomía de la voluntad.
Las modalidades: Se trata de formas especiales de ser de que están revestidos ciertos
actos jurídicos y que modifican o alteran sus efectos normales u ordinarios. Por
ejemplo, la condición, el plazo o el modo. También se habla de otras modalidades, como
la solidaridad, la indivisibilidad, alternatividad, facultatividad, representación y
cláusula penal.
Tengan presente que por regla general, todos los actos jurídicos admiten
modalidades. Pero otro no, como por ejemplo el matrimonio, el reconocimiento de un
hijo, la aceptación o repudiación de una herencia o legado, etc.
Son las condiciones o presupuestos necesarios que debe reunir un acto jurídico. La
doctrina suele clasificarlos en dos tipos:
1.- Requisitos de existencia: Son aquellos presupuestos necesarios para que el acto
jurídico nazca a la vida del derecho y produzca todos sus efectos. Si falta alguno de ellos
el acto jurídico no nace a la vida del derecho. Estos requisitos son:
-Voluntad o consentimiento
-Objeto
-Causa
-Formalidades por vía de solemnidad en los actos jurídicos solemnes, según el profesor
Barcia y el profesor Vial.
2.- Requisito de validez: Son aquellos sin los cuales el acto jurídico nace a la vida del
derecho, pero adoleciendo de una causal de nulidad. En consecuencia, si falta un
requisito de validez de todas formas el acto jurídico se genera, pero adolecerá de un
vicio de nulidad absoluta o relativa. De esta manera la presencia de estos requisitos
determina que estemos frente a un acto jurídico válido. Estos elementos son:
-Atendiendo a su naturaleza:
1.- Requisitos internos: Se trata de los requisitos de fondo. Aquí tenemos a la voluntad
o consentimiento, a capacidad, el objeto y la causa.
2.- Requisitos externos: Son los requisitos de forma y aquí encontramos a las
solemnidades y en general a las formalidades.
Concepto: El CC no la define y los autores comentan que ello no nos debiera extrañar,
porque se trata de un concepto que pertenece a la psicología o a la filosofía, y no al
mundo de lo jurídico.
El diccionario de la Real Academia Española dice que es “la potencia del alma que
nos mueve a hacer o no hacer alguna cosa”.
Antes de entrar al estudio de esta materia en las normas del Código Civil
señalemos los siguientes comentarios:
2.- En la doctrina los autores señalan que la expresión voluntad debe reservarse para
los actos jurídicos unilaterales. Y para los actos jurídicos bilaterales se usa la expresión
consentimiento.
d.- Arts. 1451-1459 que se refieren a los vicios de que puede adolecer la voluntad o el
consentimiento.
Voluntad y consentimiento
El consentimiento
El C.C no reglamentó esta materia, sino que aparece tratada entre los Arts. 97 al
108 del Código de Comercio. Los autores concluyen que tales normas se aplican a todos
los actos jurídicos, sean civiles o mercantiles.
La oferta
Concepto: Proposición que una o más personas formulan a otra u otras para celebrar
una determinada convención. También se le llama propuesta, proposición o
policitación. Se trata de un acto jurídico unilateral.
Requisitos
1.- Debe reunir todos los requisitos comunes a toda declaración de voluntad. Es decir,
debe ser seria, manifestada, sincera y libre y espontánea.
2.- Debe ser precisa y completa, es decir, debe contener una referencia determinada a
los elementos de la convención que se propone celebrar.
3.- Debe emanar del oferente o de un representante suyo, ya que se debe saber a quién
se debe dar la aceptación.
4.- Debe ser autosuficiente, es decir, debe estar especificada de tal forma que sólo falta
la aceptación para que se forme el consentimiento.
Observaciones:
1.- El oferente debe ser una persona determinada, puesto que es necesario que el
destinatario de la oferta sepa a quién debe dar su aceptación.
2.- Por el contrario, el destinatario de la oferta puede ser una persona determinada o
indeterminada.
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La aceptación
Requisitos de la aceptación
1.- Debe reunir todos los requisitos comunes a una declaración de voluntad, es decir,
debe ser seria, manifestada, sincera y libre y espontánea.
2.- Debe ser pura y simple, en el sentido que el aceptante no puede efectuar
modificaciones o reservas. Si ese es el caso, estamos en presencia de una aceptación
condicional, la cual se mira como una nueva oferta en la que el destinatario de la oferta
primitiva pasa a ser el oferente y el oferente primitivo pasa a ser el destinatario de la
nueva oferta de acuerdo con el Art. 102 del C.de Comercio. Entonces, la aceptación debe
ser idéntica a la oferta y a esto se le conoce como la regla del espejo.
3.- Debe ser oportuna, es decir, debe darse mientras la oferta está vigente o sea antes
del término de la oferta, esta puede terminar por:
a.- Revocación o retractación del oferente, es decir, si el oferente por su sola voluntad
deja sin efecto la oferta.
1.- Las partes deben ser capaces al momento de la celebrar del acto jurídico.
2.- Según el art. 22 de la Ley sobre Efecto Retroactivo de las Leyes en todo contrato se
entienden incorporadas las leyes vigentes al tiempo de su celebración.
3.- Para calificar si el objeto del acto jurídico es lícito o ilícito hay que estar al momento
en que se celebra la convención.
4.- Por regla general, un acto jurídico produce sus efectos desde el momento en que se
forma el consentimiento, ya que la regla general está dada por los actos jurídicos
consensuales y puros y simples.
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Situación en Chile
Requisitos de la voluntad
1.-Seria
2.-Manifestada
3.- Sincera
4.- Libre y espontánea
Esto quiere decir que la persona que manifiesta su voluntad debe hacerlo con la
intención de producir consecuencias jurídicas y de aceptar tales consecuencias. De allí
que la seriedad de la voluntad es la aceptación del autor o de las partes de las
consecuencias jurídicas que el acto produce.
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b.- Si se celebra un acto jurídico en el contexto de una explicación dada en clases por el
profesor.
c.- La voluntad no es seria en los actos jocandi causa, esto es, declaraciones de voluntad
por causa de broma. Por ejemplo, si mi amigo se va al África y me pregunta que quiero
que me traiga de recuerdo y yo contesto un elefante, a su regreso no podría exigirle el
elefante porque la voluntad no es seria.
a.- Art. 1478 C.C, que señala que es nula la condición meramente potestativa que
depende de la sola voluntad de la persona que se obliga o deudor. Por ejemplo: te doy
10 millones de pesos si quiero. En un caso así no hay una real intención de quedar
obligado.
b.- Art. 2129 C.C, a propósito del mandato, señala que la simple recomendación de
negocios ajenos no es en general mandato.
No hay una norma que en forma general y explícita señale que la voluntad debe
exteriorizarse, es decir, ser manifiesta. Sin embargo, hay antecedentes a partir de los
cuales se extrae este requisito, como, por ejemplo:
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1.-El título II del libro IV, cuyo epígrafe se refiere a “de los actos y declaraciones de
voluntad”.
2.- En diversas disposiciones del Código Civil considera incapaces a aquellas personas
que no pueden exteriorizar su voluntad, por ejemplo, Art.1005 nº 5 a propósito del
testamento, Art.1447 inciso 1, art. 5 N.º 5 de la Ley de Matrimonio Civil, etc.
-Expresa
-Tácita
-Presunta
1.- Actos jurídicos solemnes, porque en estos la voluntad sólo puede manifestarse a
través del cumplimiento de las solemnidades. Por tanto, no cabe la aceptación tácita.
2.- En los casos en que la ley exige una manifestación expresa de la voluntad, por
ejemplo, tratándose del testamento solemne cerrado, Art. 1023 inciso 1°; en materia de
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3.- Si las partes han convenido que la voluntad solo puede manifestarse expresamente,
de acuerdo con el principio de autonomía de la voluntad.
La protesta o reserva
Puede ocurrir que una persona ejecute cierto hecho a partir del cual se deduce
inequívocamente que su voluntad tiene un determinado sentido, pero esa persona no
quiere que su voluntad se entienda en ese sentido. Frente a este caso una persona
deberá hacer una protesta o reserva dejando constancia de que su voluntad es distinta
de aquella que va a deducirse de su comportamiento.
Por ejemplo: Art. 1244 C.C, a propósito de la aceptación tácita de una herencia o
lo establecido en el Art.1516 C.C, a propósito de la renuncia tácita a la solidaridad.
Observaciones:
b.- Sin embargo, pareciera ser que el CC no formula este distingo, porque llama voluntad
tácita a lo que en realidad es voluntad presunta, ya que es la ley la que señala a partir
de qué hechos se deduce una voluntad. Por ejemplo, lo que ocurre en materia de
prescripción según el Art. 2494 del C.C, o bien, en materia de renuncia a la solidaridad
según el Art. 1516 C.C.
Excepciones
Hay casos en que el silencio tiene valor jurídico y en cuanto a su origen las
excepciones pueden ser legales o convencionales:
1- Legales: Son aquellas en las que es la ley la que otorga valor jurídico al silencio.
a.- A propósito del mandato, el Art. 2125 C.C señala que las personas que por su
profesión u oficio se dedican a gestiones o negocios ajenos deberán señalar lo más
pronto posible si aceptan o rechazan el negocio que les propone una persona ausente y
transcurrido un término razonable, su silencio se mirará como aceptación.
2.- Convencionales: Son aquellas en las que las propias partes acuerdan que el silencio
tendrá un determinado contenido o producirá determinadas consecuencias.
Comentario
Los autores señalan que en estos casos no estamos ante una manifestación tácita
de la voluntad, sino que es una manifestación expresa ya que fueron las propias partes
las que le asignaron un valor a ese silencio.
1.- El que guarda silencio debe tener el imperativo jurídico de hablar, ya sea impuesto
por la ley, por una resolución judicial o bien por la voluntad de las partes.
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2.- El silencio debe incidir en hechos con contenido jurídico, de manera que la falta de
respuesta a peticiones o invitaciones de carácter social, favores o consejos no
constituyen hechos de trascendencia jurídica.
3.- El que guarda silencio debe tener conocimiento de esos hechos en los que incide su
silencio.
4.- El silencio debe ser libre y espontáneo, porque si el silencio es producto de un error,
fuerza o dolo adolecerá de un vicio de nulidad.
2.- En la prescripción extintiva, ya que un requisito para que esta opere es el silencio de
la relación jurídica.
Esto quiere decir que debe existir una correspondencia entre el querer interno
y la voluntad que se manifiesta. La regla general es que la voluntad sea sincera, pero
excepcionalmente puede ocurrir que exista un desacuerdo entre lo declarado y el
querer interno y esa discordancia puede ser inconsciente o inconsciente.
Clases de divergencias
Inconsciente: Tiene lugar en aquellos casos en que el autor o las partes del acto jurídico
no se dan cuenta de su desacuerdo, por ejemplo: porque emplean mal una determinada
palabra o bien porque desconocen su significado.
Consciente: Si el autor o las partes del acto jurídico se dan cuenta de esa discordancia,
es decir, saben que están manifestando una voluntad diferente al querer interno. Esta
situación puede darse en los siguientes casos:
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a.- Reserva mental: Se produce cuando una persona en un acto jurídico unilateral o uno
bilateral declara algo distinto a su voluntad interna con el propósito de engañar a la
persona a quien va dirigida la manifestación de voluntad. En este caso, la persona no
quiere celebrar el acto jurídico que aparece declarando, sino que quiere algo distinto y
quien manifiesta esa voluntad distinta conoce la discordancia. En este caso se ha
estimado que debe prevalecer la voluntad declarada, porque no puede perjudicarse a
quien actuando de buena fe sólo toma conocimiento de lo declarado por el agente.
En esta clase de casos, entre las partes debe prevalecer la voluntad real ya que
ambas la conocen y no se van a estar engañando así mismas. El problema surge respecto
de los terceros. ¿Qué voluntad debe prevalecer? ¿La voluntad real de las partes o la
voluntad declarada?
Opiniones
1.- Teoría de la voluntad real: Esta teoría estima que debe prevalecer el querer interno,
debido a que es esa la verdadera voluntad, que es el motor del acto jurídico y la
declaración es sólo un medio de exteriorizar esa voluntad. Esta teoría tiene el mérito de
hacer cumplir lo efectivamente querido por las partes, pero presenta el inconveniente
de atentar contra la seguridad de las relaciones jurídicas, ya que esta corre el riesgo de
ser destruida si con posterioridad aparece que la voluntad interna era distinta a la
declarada.
2.- Teoría de la declaración: Para esta teoría debe prevalecer la voluntad declarada, ya
que la voluntad, mientras permanece en el fuero interno, no produce efectos jurídicos
y sólo pasa a ser relevante para el derecho en la medida que se exterioriza. Esta teoría
tiene el mérito de proteger a los terceros de buena fe, ya que estos sólo pueden conocer
la voluntad declarada. Pero presenta el inconveniente de sólo prestar atención a la
voluntad manifestada, que sólo es una apariencia de voluntad.
3.- Teorías eclécticas: Aquellas que consideran y combinan las dos teorías precedentes
y aquí encontramos:
a.- Teoría de la confianza: Sostiene que hay que estar a la voluntad declarada cuando el
que la recibe tiene buenas razones para creer que corresponde a la voluntad real del
declarante, aunque en definitiva ello no sea así. Pero si no existen tales razones
prevalece la voluntad real, ya que la declarada no merece protección.
b.- Teoría de la responsabilidad: Señala que debe declarase nulo el acto jurídico cuando
la declaración es disconforme con la voluntad interna y no habido culpa del declarante.
Y a la inversa, debe declararse válido en el caso contrario, es decir, la divergencia es
culpable.
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Situación en el CC
De los art. 1069 inciso 2, 1560, 1437, 1445 Nº2 se desprende que nuestro CC
adhiere a la teoría de la voluntad real
Esto quiere decir que la voluntad debe ser válida, es decir, que debe
encontrarse exenta de vicios.
Observación
No hay que confundir lo que es una voluntad viciada con lo que es ausencia de
voluntad, porque la voluntad viciada implica que hay voluntad, sólo que no es libre y
espontánea, de manera que la sanción será la nulidad. En cambio, la ausencia de
voluntad implica que falta este requisito de existencia. En ese caso, en doctrina la
sanción debiera ser la inexistencia.
Comentarios
1.- Los Arts. 1451 al 1459 C.C se refieren a los vicios del consentimiento. Sin embargo,
ellos también se refieren o también se aplican a la voluntad debido a las siguientes
razones:
a.- El epígrafe del título II del libro IV del C.C se refiere a los actos y declaraciones de
voluntad.
b.- El art. 1453 C.C se refiere al error cuando recae sobre la especie de acto o contrato.
2.- Los Arts. 1451 al 1459 C.C constituyen la regla general en materia de vicios del
consentimiento, pero existen normas especiales en relación a ciertos actos jurídicos.
Por ejemplo: