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LITIASIS BILIAR

Concepto:
Es la formación de cálculos en las vías biliares. Cuando los cálculos se
encuentran en la vesícula se denominan colelitiasis, mientras que los cálculos
en el conducto biliar se denominan coledocolitiasis
Epidemiología:
La distribución mundial de la colelitiasis biliar varía de manera significativa; es
casi inexistente o muy poco frecuente en Asia y Oriente, y presenta mayor
incidencia en países desarrollados, como Japón y Estados Unidos, pero
siempre por debajo de Chile, Donde se encuentra la prevalencia más alta en el
mundo. una de las áreas topográficas más frecuentemente involucrada en
procedimientos quirúrgicos es la que corresponde a las vías biliares
extrahepáticas, incluyendo a la vesícula, ya que la patología de éstas es una de
las razones más comunes de la cirugía abdominal. con el avance de las
exploraciones ultrasonográfícas se han empezado a describir cálculos biliares
en pacientes pediátricos con una frecuencia superior a la que hasta hace poco
se consideraba. Hay un predominio durante la adolescencia, pero puede darse
en cualquier edad, existiendo casos descritos en el primer año de vida, incluso
en recién nacidos. La incidencia se ha establecido entre 0.15 y 0.22% en los
menores de 16 años, con notable incremento durante la pubertad,
especialmente en niñas.(5,11) Existen diferencias étnicas en niños con
colelitiasis, entre los esquimales y africanos la frecuencia es de casi 0 %,
mientras se eleva de 30 a 70 % entre los europeos e indios americanos. (8) En
los últimos años se ha empezado a describir también en niños pequeños,
lactantes y recién nacidos.
La prevalencia de cálculos biliares, sintomáticos o no, por debajo de los 5 años
se considera en orden de 3/10,000. La localización más frecuente es la
vesícula biliar (90 a 95%) y mucho más raramente en el cístico o colédoco (5 a
10%). (6) El número de casos ha aumentado en los últimos años, debido a:
• Mayor índice de sospecha clínica por parte del pediatra.
• Identificación de factores de riesgo de litiasis.
• Mayor supervivencia de niños con patologías que predisponen a la colelitiasis
biliar.
• Generalización del uso de la ecografía como técnica de estudio en el dolor
abdominal y como técnica de detección en los niños con factores de riesgo.
Cuadro clínico (signos y síntomas)
El cuadro clínico típico de la litiasis biliar es el cólico biliar.

Es un dolor intenso, generalmente continuo, localizado preferentemente en el


lado derecho del abdomen, debajo de las costillas, e irradiado a espalda y
hombro derechos.
A pesar del nombre, el dolor habitualmente es constante y no cólico, dura de
una a cuatro horas y no se alivia con los movimientos intestinales. Se
acompaña de vómitos y nauseas.
Suele desencadenarse una o dos horas después de la ingesta y sobre todo tras
comidas ricas en grasas, aunque no es infrecuente su aparición sin relación
con la toma de alimentos.
Entre las complicaciones posibles se encuentran la inflamación de la vesícula
biliar (colecistitis aguda), hay que sospecharla si el dolor se prolonga o se
acompaña de fiebre, la presencia de cálculos en el colédoco (coledocolitiasis),
la pancreatitis aguda y el desarrollo de cáncer de vesícula biliar.
Clasificación:
Los cálculos de la vía biliar se dividen según su localización, en dos tipos:
primarios y secundarios. Se consideran primarios cuando permanecen en el
sitio en que se forman y, secundarios, cuando se forman en la vesícula biliar y
migran a la vía biliar. Los primarios se subdividen en intrahepáticos y
extrahepáticos, y el límite es la unión de los conductos hepáticos derecho e
izquierdo
Factores de riesgo:
Algunos factores de riesgo para la litiasis biliar son:
 Tener sobrepeso u obesidad
 Ser mujer
 Tener 40 años o más
 Tener antecedentes familiares de cálculos biliares
 Tener diabetes
 Seguir una dieta rica en grasas y colesterol, y baja en fibra
 Tomar medicamentos que contengan estrógeno, como anticonceptivos
orales o medicamentos de terapia hormonal
 Tener enfermedad hepática
 Perder peso muy rápido
Para minimizar el riesgo de desarrollar cálculos biliares, puedes:
 Mantener un peso saludable
 Seguir una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras y cereales
integrales, y limitando el consumo de grasas saturadas y colesterol
Complicaciones:
Las complicaciones de la litiasis biliar, o cálculos biliares, pueden ser graves y
incluyen:
Inflamación de la vesícula biliar (colecistitis): Un cálculo biliar en el cuello de la
vesícula puede causar dolor intenso y fiebre.
Obstrucción del conducto colédoco: Los cálculos biliares pueden obstruir los
conductos que transportan la bilis desde la vesícula o el hígado hasta el
intestino delgado. Esto puede causar dolor intenso, ictericia e infección de las
vías biliares.
Obstrucción del conducto pancreático: Un cálculo biliar puede obstruir el
conducto pancreático, lo que puede causar inflamación del páncreas
(pancreatitis).
Cáncer de vesícula: Las personas con antecedentes de cálculos biliares tienen
un mayor riesgo de padecer cáncer de vesícula, aunque la probabilidad es muy
baja.
Diagnóstico:

 o colangiopancreatografía retrógrada endoscópica. Los cálculos biliares


que se descubran con la colangiopancreatografía endoscópica
retrógrada se pueden retirar durante el procedimiento.
 Análisis de sangre. Los análisis de sangre pueden revelar infección,
ictericia, pancreatitis u otras complicaciones causadas por cálculos
biliares.

Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica


En la colangiopancreatografía retrógrada endoscópica, se usa un tinte para
resaltar los ductos biliares y los ductos pancreáticos en imágenes de rayos X.
Un tubo delgado y flexible (endoscopio) con una cámara en el extremo se baja
por la garganta, hasta llegar al intestino delgado. El tinte ingresa a los
conductos a través de un pequeño tubo hueco (catéter) que se pasa por el
endoscopio.
Tratamiento
Si los cálculos biliares son asintomáticos, probablemente el paciente no
necesite tratamiento. Sin embargo, si tiene un ataque de la vesícula biliar u
otros síntomas, debe comunicarse con el médico. Aunque los síntomas pueden
desaparecer, tal vez aparezcan nuevamente y es posible que necesite
tratamiento. El médico puede referirlo a un gastroenterólogo o a un cirujano
para que obtenga tratamiento.
El tratamiento común para los cálculos biliares es la cirugía para extirpar la
vesícula biliar. En ocasiones, los médicos pueden usar tratamientos no
quirúrgicos para tratar los cálculos de colesterol, pero los cálculos de pigmento
por lo general requieren cirugía.
Cirugía
La cirugía para extirpar la vesícula biliar, conocida como colecistectomía, es
una de las operaciones más comunes que se hacen en adultos en los Estados
Unidos. La vesícula biliar no es un órgano fundamental, lo que significa que
una persona puede vivir normalmente sin este órgano.
Generalmente un profesional de atención médica le pondrá al
paciente anestesia Enlace externo del NIH general para la cirugía. Una vez que
el cirujano extrae la vesícula biliar, la bilis fluye fuera del hígado a través del
conducto hepático y el conducto biliar común directamente al duodeno, en lugar
de almacenarse en la vesícula biliar.
Tratamientos no quirúrgicos
Los médicos usan tratamientos no quirúrgicos para los cálculos biliares
solamente en situaciones especiales, como en el caso de que el paciente tenga
cálculos de colesterol y una afección médica grave que impide la cirugía.
Incluso con tratamiento, los cálculos biliares se pueden volver a presentar. Por
lo tanto, es posible que el paciente tenga que recibir tratamiento regular para
los cálculos biliares durante mucho tiempo o incluso por el resto de su vida.
Un médico puede usar los siguientes tipos de tratamientos no quirúrgicos para
extraer o disolver los cálculos biliares de colesterol
Colangiopancreatografía retrógrada endoscópica (CPRE). A veces los médicos
usan la CPRE para extirpar un cálculo biliar que está atascado en el conducto
biliar común.
Terapia de disolución oral. El ursodiol Enlace externo del NIH (Actigall) y el
quenodiol Enlace externo del NIH (Chenix) (en inglés) son medicamentos que
contienen ácidos biliares que pueden disolver los cálculos biliares. Estos
medicamentos funcionan mejor para disolver los cálculos pequeños de
colesterol. Es posible que el paciente necesite meses o años de tratamiento
para disolver todos los cálculos.
Litotricia por ondas de choque. El médico puede usar la litotricia Enlace externo
del NIH por ondas de choque para romper los cálculos biliares en pequeños
pedazos. Este procedimiento solamente se usa en raras ocasiones, y algunas
veces junto con el ursodiol.
Cuidados de enfermería
Los cuidados de enfermería para la litiasis biliar pueden incluir:
Tomar analgésicos para el dolor, como paracetamol (Tylenol).
Seguir una dieta líquida para descansar la vesícula biliar.
Evitar comer en exceso al volver a la alimentación regular.
Adelgazar si se tiene sobrepeso.
Tomar todos los medicamentos recetados de la forma indicada

CIRROSIS HEPÁTICA

La cirrosis hepática es la formación y acumulación de cicatrices en el hígado,


como consecuencia de un daño crónico. Estas cicatrices también se llaman
tejido fibroso. La cirrosis provoca la pérdida del tejido hepático normal y altera
la función del hígado, esto hace que aparezcan los síntomas de la enfermedad.
La cirrosis hepática se produce por un daño sobre el hígado prolongado en el
tiempo. Existen diferentes factores que pueden lesionar el hígado, por ejemplo:
infecciones víricas, sustancias tóxicas como el alcohol, enfermedades
metabólicas como la diabetes o enfermedades autoinmunes, que causan una
inflamación crónica del hígado. Así pues, todas las enfermedades que afectan
de forma crónica al hígado pueden acabar dando lugar a una cirrosis hepática.
Epidemiología
En 2017, la prevalencia de cirrosis y enfermedad hepática crónica aumentó en
comparación con 1990.
En 2019, la cirrosis causó 1,48 millones de muertes, lo que representó un
aumento del 8,1% en comparación con 2017.
En México, la cirrosis hepática tiene una prevalencia alta y la mortalidad por
esta enfermedad ocupó el sexto lugar en 2021.
La principal causa de la cirrosis es el alcoholismo, seguido por la hepatitis viral.
Otros factores de riesgo para la cirrosis son la obesidad, la diabetes, las
transfusiones, las cirugías y los tatuajes.
La cirrosis es la fase final de la enfermedad hepática alcohólica, que se
produce después de años de consumo excesivo de alcohol.
La hepatitis viral crónica es una de las principales causas de enfermedad
hepática en el mundo.
La obesidad y la diabetes son factores de riesgo para la esteatohepatitis no
alcohólica (EHNA), que puede llevar a la cirrosis.

La cirrosis hepática representa un claro problema de salud pública en México


ya que ocupa el sexto lugar como causas de mortalidad general (tercer lugar en
hombres y séptimo en mujeres) con 28 mil a 30 mil muertes al año, de acuerdo
al último reporte del INEGI y el Consejo Nacional de Población

Cuadro clínico (signos y síntomas)


 Cansancio.
 Sangrado y formación de hematomas con facilidad.
 Pérdida del apetito.
 Náuseas.
 Hinchazón en las piernas, los pies o los tobillos, llamada edema.
 Pérdida de peso.
 Picazón en la piel.
 Decoloración amarilla de la piel y los ojos, denominada ictericia.
 Acumulación de líquidos en el abdomen, llamada ascitis.
 Vasos sanguíneos en forma de araña en la piel.
 Enrojecimiento de las palmas de las manos.
 Uñas pálidas, especialmente en el pulgar y el dedo índice.
 Dedos en palillo de tambor, que es cuando las puntas de los dedos se
ensanchan y se vuelven más redondas de lo normal.
 En las mujeres, ausencia de menstruación no relacionada con la
menopausia.
 En los hombres, pérdida del deseo sexual, encogimiento de los
testículos o agrandamiento de los pechos, llamado ginecomastia.
 Confusión, somnolencia o habla arrastrada.

Clasificación
La cirrosis hepática se puede clasificar de varias formas:
Según el tamaño de los nódulos regenerativos
Se puede clasificar en micro nodular, macro nodular o mixta. La cirrosis micro
nodular se caracteriza por nódulos de menos de 3 mm, mientras que la macro
nodular por nódulos de mayor tamaño.

Según la escala de Child-Pugh


Se clasifica en las clases A, B o C, de mejor a peor pronóstico. La puntuación
de la escala determina la clasificación.
¡Error! Nombre de archivo no especificado.
¡Error! Nombre de archivo no especificado.
Según el estado de la enfermedad
Se puede clasificar como compensada o descompensada. La cirrosis hepática
compensada es una fase asintomática, mientras que la descompensada es
sintomática y rápidamente progresiva.

Según la etiología
La cirrosis puede ser postviral, por virus C o B, o por alcohol.
La cirrosis es una enfermedad crónica e irreversible que provoca cambios en la
estructura y funciones del hígado. Se caracteriza por la fibrosis y la conversión
de la estructura normal del hígado en una disposición nodular anormal.

Factores de riesgo:

El uso excesivo de alcohol – el consumo regular de más de 1-2 bebidas


alcohólicas al día para mujeres o 2-3 bebidas alcohólicas al día para hombres
durante un largo período de tiempo – puede conducir a la cirrosis hepática. Los
pacientes con otros factores de riesgo para la enfermedad hepática pueden
desarrollar cirrosis incluso con un menor consumo regular de alcohol.
Infección con hepatitis viral – aunque no todos los pacientes que tienen
infección crónica por el virus de la hepatitis B (VHB) o el virus de la hepatitis C
(VHC) van a presentar cirrosis, la hepatitis viral crónica es una de las
principales causas de enfermedad hepática en el mundo.
Obesidad y diabetes – la obesidad y la diabetes son ambos factores de riesgo
para una forma de lesión hepática conocida como esteatohepatitis no
alcohólica (EHNA). Con el paso del tiempo, la EHNA puede llevar a un daño
hepático significativo ya la cirrosis. No todos los pacientes con obesidad o
diabetes presentarán EHNA, pero dada la epidemia de obesidad en los
Estados Unidos, se predice que la EHNA se convertirá en la principal causa de
cirrosis en el futuro (a medida que el número de casos de hepatitis viral
disminuya.

Complicaciones

 Encefalopatía hepática
Se produce cuando el hígado dañado no elimina bien las toxinas de la sangre,
lo que provoca que se acumulen en el cerebro. Esto puede causar confusión
mental, dificultad para concentrarse, letargo, entre otros síntomas.
 Várices esofágicas
Se trata de venas ensanchadas en el esófago, estómago o intestinos que
pueden sangrar fácilmente. La hemorragia varicela es la complicación más letal
de la cirrosis.
 Hipertensión portal
Se produce cuando el tejido cicatricial obstruye el flujo de sangre hacia el
hígado a través de la vena porta. Esto provoca un aumento de la presión
sanguínea en la vena porta.
 Insuficiencia renal
También conocida como síndrome hepatorrenal, es una complicación de la
cirrosis.
 Cáncer de hígado
También conocido como carcinoma hepatocelular, es otra complicación de la
cirrosis.
Otras complicaciones de la cirrosis pueden ser:
 Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis)
 Peritonitis bacteriana espontánea
 Enfermedades óseas, como la osteoporosis
 Cálculos biliares
 Malabsorción y malnutrición
 Moretones y facilidad para sangrar
 Caídas
 Sensibilidad a ciertos medicamentos
 Resistencia a la insulina y diabetes tipo 2

Diagnóstico

La cirrosis se determina preferiblemente examinando una muestra de tejido del


hígado bajo el microscopio, un procedimiento que se denomina biopsia
hepática . En este procedimiento, relativamente sencillo, se inserta una fina
aguja en el hígado, generalmente bajo anestesia local, y se extrae un pequeño
trozo de tejido hepático. La biopsia hepática no sólo confirma la presencia de
cirrosis, sino que, a menudo, puede proporcionar información en cuanto a su
causa.

Una biopsia hepática no es siempre necesaria para diagnosticar cirrosis. Con


frecuencia, su médico puede diagnosticar cirrosis a través de la presencia de
cambios observados durante el examen físico (como la dilatación del bazo, la
dilatación del tejido mamario en hombres y algunos cambios de la piel) junto
con los resultados de pruebas de sangre, estudios de imagen (como
ultrasonido, escaneos TC o RM) o endoscopia. Hay varias nuevas pruebas que
utilizan ultrasonido o IRM para medir directamente la rigidez del hígado, lo que
puede ayudar en el diagnóstico de cirrosis, pero estas pruebas no están
ampliamente disponibles.

Tratamiento

La atención médica para los pacientes con cirrosis tiene varios objetivos: (1)
tratar la causa subyacente de la enfermedad hepática siempre que sea posible,
(2) prevenir las complicaciones relacionadas con la cirrosis y (3) tratar los
síntomas de la cirrosis. La cirrosis es una enfermedad crónica y los pacientes
con cirrosis requieren de atención médica continua con un médico
especializado en el cuidado de pacientes con enfermedades hepáticas
Siempre que sea posible, debe tratarse la causa subyacente de la cirrosis.
Algunos trastornos mejoran con terapia médica y el tratamiento puede mejorar
o retrasar el deterioro de la función hepática. En algunas circunstancias, los
pacientes pueden no tolerar tratamientos para su enfermedad hepática
subyacente debido a que su cirrosis está muy avanzada. Los pacientes con
cirrosis no deben beber alcohol. En el caso de los pacientes que consumen
alcohol regularmente, la función hepática puede mejorar significativamente
impidiendo por completo el consumo de alcohol.

Su médico puede recomendarle tratamientos para evitar que se presenten las


complicaciones de la cirrosis. La infección es una causa importante de la
enfermedad en los pacientes con cirrosis y su médico puede recomendar que
actualice sus vacunas. Por lo general, los pacientes con cirrosis deben recibir
una vacuna anual contra la gripe (influenza) y la vacuna contra la neumonía
(neumococo). Su médico puede hacerle pruebas para la hepatitis A y hepatitis
B y vacunarlo si no es inmune. El tratamiento exitoso del cáncer de hígado
depende de la detección temprana. Los cánceres de hígado con frecuencia no
causan ningún síntoma cuando son de pequeño tamaño y las opciones de
tratamiento pueden verse limitadas para cuando se presentan los síntomas. Su
médico puede recomendar una ecografía, escaneo TC o IRM de su hígado a
intervalos regulares, normalmente cada 6 meses, para detectar tumores en el
hígado. También se puede usar una prueba de sangre llamada alfa-fetoproteína
(AFP) para ayudar a detectar tumores; Sin embargo, no es lo suficientemente
confiable por sí misma para reemplazar la necesidad de pruebas periódicas de
imágenes

Cuidados de enfermería

Los cuidados de enfermería para pacientes con cirrosis hepática incluyen:


Manejo de líquidos: Controlar el balance hídrico y electrolítico, y administrar
líquidos intravenosos para mantener la perfusión renal y evitar la
deshidratación.
Monitorización: Controlar los signos vitales, el nivel de conciencia, la
orientación, y la escala de coma de Glasgow.
Educación: Informar al paciente y a su familia sobre la enfermedad y el
tratamiento, y enseñarles a reconocer y prevenir las complicaciones.
Alimentación: Recomendar una alimentación saludable y equilibrada, con
muchas frutas y verduras, y proteínas magras como frijoles o lentejas. También
se debe restringir el consumo de sal a menos de dos gramos por día.
Evitar el reflujo: Esperar aproximadamente una hora después de comer antes
de ir a dormir.
Higiene: Cuidar la piel e hidratarla para evitar excoriaciones.
Evitar caídas: Aumentar la conciencia sobre las caídas y los métodos de
prevención.
Evaluar la ingesta de alimentos: Valorar el estado nutricional y la idoneidad de
la ingesta de alimentos.
Determinar la capacidad de resistencia: Determinar el nivel de energía y
capacidad de resistencia a la actividad del paciente.

CARCINOMA GASTRICO

El cáncer de estómago, también llamado cáncer gástrico o estomacal, es


cáncer que se origina en las células que revisten el estómago. El estómago es
un órgano ubicado del lado izquierdo, en la parte superior del abdomen, que
participa en la digestión de los alimentos. El estómago es parte del tubo
digestivo, una serie de órganos musculares huecos que forman un tubo largo y
retorcido que va desde la boca hasta el ano.

Epidemiología

La mayoría de cánceres gástricos son esporádicos. Solo el 1-3 % so


verdaderos cánceres hereditarios o familiares, agregados principalmente en
torno a tres síndromes con herencia autosómica dominante: el síndrome de CG
hereditario defunción el síndrome de CG intestinal familiar y el síndrome de
adenocarcinoma gástrico y poliposis gástrica proximal. Sin embargo, se
describe agregación familiar en aproximadamente el 10 % de los casos de CG
(Jiménez et al., 2020 la incidencia del cáncer de estómago varía en diferentes
partes del mundo. En la región de las Américas, el cáncer es la segunda causa
más frecuente de morbilidad y mortalidad, después de las enfermedades
cardiovasculares, y es una base importante
de las desigualdades en salud. Se estima que 4 millones de personas fueron
diagnosticas en 2020 y 1,4 millones murieron por cáncer. Aproximadamente, el
57% de los
nuevos casos de cáncer y el 47% de las muertes ocurren en personas de 69
años o más s jóvenes, cuando se encuentran en lo mejor de sus vidas (OMS,
2023

Cuadro clínico ( signos y síntomas)

Cuando el cáncer de estómago sí causa síntomas, estos pueden incluir:

 Poco apetito
 Pérdida de peso (sin tratar de bajar de peso)
 Dolor abdominal
 Malestar impreciso en el abdomen, generalmente justo encima del
ombligo
 Sensación de llenura después de comer solo una pequeña comida
 Acidez (agruras) o indigestión.
 Náuseas
 Vómito, con o sin sangre
 Hinchazón o acumulación de líquido en el abdomen
 Sangre en las heces fecales que podrían causar que las heces
presenten un color café oscuro o negro.
 Sensación de cansancio o debilidad, como resultado de tener un número
muy bajo de glóbulos rojos (anemia)
 Coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia), si el cáncer se
propaga al hígado
 Puede que la mayoría de estos síntomas sean consecuencia de otras
cosas que no son cáncer de estómago, como una infección viral o una
úlcera. Algunos de estos síntomas también pueden ser consecuencia de
otros tipos de cáncer. No obstante, las personas con cualquiera de estos
problemas, especialmente si estos no desaparecen o empeoran, deben
consultar con un médico para que encuentre y trate la causa, de ser
necesario.

Clasificación

El carcinoma gástrico se clasifica de acuerdo a su tipo, etapa y subtipo:


Tipo
El carcinoma gástrico puede ser de tipo intestinal o difuso, según el aspecto de
las células cancerosas al microscopio. El tipo intestinal es un cáncer bien
diferenciado, mientras que el tipo difuso es un cáncer indiferenciado o poco
diferenciado.
Etapa
Las etapas del cáncer de estómago van desde la 0 (carcinoma in situ) hasta la
4. A menor número, menor propagación del cáncer.
Subtipo
El carcinoma superficial se clasifica en tres subtipos: 0-I protruido, 0-II plano y
0-III excavado o ulcerado.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo para el carcinoma gástrico son múltiples y pueden


incluir:
Edad
El cáncer de estómago afecta principalmente a personas de edad avanzada,
con una edad promedio de diagnóstico de 68 años.
Infección por Helicobacter pylori
Esta bacteria se transmite por contacto con la saliva, el vómito o las heces, y
puede causar úlceras pépticas que se transformen en úlceras tumorales.
Alimentación
Una dieta con alto contenido de sal y alimentos ahumados, y bajo contenido de
frutas y verduras, puede aumentar el riesgo.
Tabaquismo
El tabaquismo puede aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de estómago
hasta tres veces.
Historia familiar
Pacientes con antecedentes familiares de cáncer de estómago tienen un riesgo
de 2 a 10 veces mayor.
Lesiones premalignas
La gastritis atrófica o la metaplasia intestinal pueden favorecer la aparición de
cáncer gástrico.
Cirugías previas
Las cirugías estomacales previas pueden ser un factor de riesgo.
Tratamiento ionizante
Haber recibido tratamiento ionizante puede ser un factor de riesgo.
Para disminuir el riesgo de cáncer de estómago, se recomienda hacer actividad
física con regularidad y mantener un peso saludable.

Complicaciones

El carcinoma gástrico, o cáncer de estómago, puede tener varias


complicaciones, entre ellas:
Gastrointestinales
El cáncer puede causar estreñimiento, retención fecal u obstrucción intestinal.
Esto puede deberse a la multiplicación del cáncer, su diseminación o al
tratamiento.
Metástasis
El cáncer puede propagarse a otros órganos, como el hígado, los pulmones o
los huesos, a través del torrente sanguíneo o el sistema linfático. Esto puede
dificultar el tratamiento.
Dificultad para tragar
En la etapa final de la vida, puede ser difícil tragar alimentos y líquidos. Esto
puede causar pérdida de peso, pérdida de apetito, atrofia muscular y debilidad.
Otros síntomas del cáncer de estómago pueden incluir:
Dolor abdominal
Heces oscuras
Eructos excesivos
Pérdida del apetito
Náuseas
Vómitos con sangre
Debilidad o fatiga
Ictericia (color amarillento de los ojos y la piel)
Ascitis (acumulación de líquido en el abdomen)
El tratamiento del cáncer de estómago se elabora de forma individualizada y
puede incluir una cirugía gástrica.

Diagnóstico

Si su médico piensa que podría tener cáncer de estómago u otro tipo de


problema estomacal, probablemente le refiera a un gastroenterólogo (un
médico que trata las enfermedades del tracto digestivo), que le examinará y
podría hacer más pruebas.

Endoscopia superior
Una endoscopia superior (también llamada esofagogastroduodenoscopiao
EGD) es la prueba que se hace con más frecuencia si el médico piensa que
podría tener cáncer de estómago.

Durante el estudio, el médico inserta por la garganta un endoscopio (un tubo


delgado y flexible que tiene una fuente de luz y una pequeña cámara de vídeo
conectada en su extremo). Este instrumento le permite al médico observar el
revestimiento interior del esófago, el estómago y la primera sección del
intestino delgado. Si se observan áreas anormales, se pueden tomar muestras
de biopsias usando instrumentos que se pasan a través del endoscopio. Las
muestras de tejido se envían a un laboratorio, donde se examinan con un
microscopio para determinar si contienen cáncer. Lamentablemente, algunos
tipos de cáncer de estómago son difíciles de ver durante una endoscopia.

La endoscopia también se puede utilizar como parte de un estudio por


imágenes especial conocido como ecografía endoscópica, el cual se describe a
continuación.

En algunas situaciones, la endoscopia puede ser útil para extirpar el cáncer en


etapas muy tempranas. También puede servir para ayudar a prevenir o aliviar
síntomas u otras complicaciones del cáncer de estómago, sin necesidad de
realizar cirugías más extensas. (Consulte Cirugía para el cáncer de estómago).

Muy probablemente, le administren un medicamento para que duerma


(sedación) antes de la endoscopia.

Biopsia
Puede que su médico sospeche cáncer si se observa un área que luce anormal
en una endoscopia o en un estudio por imágenes, aunque la única manera de
saber con certeza si se trata de cáncer es hacer una biopsia. Durante una
biopsia, el médico extirpa pequeños trozos (muestras) del área anormal.

Las biopsias de detección de cáncer de estómago se hacen con más


frecuencia durante una endoscopia superior. Si durante la endoscopia el
médico observa cualquier área anormal en el revestimiento del estómago, se
pueden pasar instrumentos por el endoscopio para tomar muestras y luego
realizar una biopsia.

Algunos cánceres de estómago pueden originarse muy dentro de la pared del


estómago, lo que puede dificultar realizar una biopsia con una endoscopia
convencional. Si el médico sospecha que el cáncer podría estar más
profundamente en la pared del estómago, se puede usar una ecografía
endoscópica (descrita más adelante) para guiar una aguja delgada y hueca
hacia la pared del estómago para obtener una biopsia.

También se pueden obtener muestras de áreas de posible propagación del


cáncer, como ganglios linfáticos adyacentes o áreas que causan sospechosas
en otras partes del cuerpo.

Prueba de las muestras de biopsia


Las muestras de biopsia se envían a un laboratorio para que se observen con
un microscopio. Las muestras se examinan para determinar si contienen
cáncer y, de ser así, qué clase es (por ejemplo, adenocarcinoma intestinal o
difuso, tumor carcinoide, tumor estromal gastrointestinal [GIST] o linfoma).

Si se encuentra cáncer de estómago, pueden hacerse más pruebas en las


muestras de la biopsia para obtener más información sobre las células
cancerosas. Esto podría afectar cómo se trata el cáncer

Pruebas de HER2: Las células cancerosas pueden examinarse para ver si


tienen una cantidad demasiado elevada de una proteína que promueve el
crecimiento, llamada HER2. Los cánceres que tienen niveles elevados de
HER2 se llaman cánceres HER2 positivos. Estos cánceres se pueden tratar
con medicamentos dirigidos contra la proteína HER2.

Se hace un análisis de detección de HER2 en la muestra de la biopsia


utilizando inmunohistoquímica (IHC) o hibridación in situ fluorescente (FISH).
Suele utilizarse el análisis de IHC, que arroja resultados en una escala de 0 a
3+.
Si los resultados son 0 o 1+, el cáncer es HER2 negativo, por lo que es poco
probable que funcionen los medicamentos dirigidos a la HER2.
Si el resultado es 3+, el cáncer es HER2 positivo, por lo que el podría ser viable
el tratamiento con medicamentos dirigidos a la HER2.
Cuando el resultado es 2+, el estado de HER2 del cáncer no está claro, por lo
que es necesario analizarlo con FISH para definirlo.

Tratamiento

Hay diferentes tipos de tratamiento para el cáncer de estómago (gástrico o


estomacal). El equipo de atención del cáncer le ayudará a decidir el plan de
tratamiento que suele incluir varias opciones. Se tendrán en cuenta muchos
factores, como el estadio del cáncer que usted tiene, su estado general de
salud y sus preferencias personales. El plan incluirá información sobre el tipo
de cáncer, además de las opciones, objetivos, posibles efectos secundarios y la
duración esperada del tratamiento.

Hablar con el equipo de atención del cáncer antes de comenzar el tratamiento


para saber qué sucederá será útil. Quizás quiera informarse sobre qué necesita
hacer antes de empezar el tratamiento, cómo se sentirá en el transcurso del
mismo y qué tipo de ayuda necesitará. Para obtener más información, consulte
Preguntas para el médico sobre el tratamiento.

Para obtener información sobre el tratamiento según el estadio, consulte


Tratamiento del cáncer de estómago según el estadio.

Resección endoscópica de mucosa

La resección endoscópica de mucosa es un procedimiento en el que se usa un


endoscopio para extirpar el carcinoma in situ y el cáncer en estadio temprano
del tejido que reviste el tubo digestivo. Un endoscopio es un instrumento
delgado en forma de tubo, con una luz, una lente y herramientas para extraer
tejido.

Cirugía

La cirugía es un tratamiento común para el cáncer de estómago. El lugar donde


se encuentra el cáncer determina el tipo de cirugía que se hará.

Además de esta opción de tratamiento, es posible administrar las siguientes


terapias:

Terapia preoperatoria o neoadyuvante la cual se administra antes de la cirugía.


A veces se administra quimioterapia preoperatoria para encoger el tumor y
reducir la cantidad de tejido que se necesitará extirpar durante la cirugía. Se
estudia el uso de la quimiorradiación antes de la cirugía para reducir el tamaño
del tumor.
Terapia posoperatoria o adyuvante la cual se administra después de la cirugía
para disminuir el riesgo de que el cáncer vuelva. Después de que se extirpa
todo el cáncer visible en el momento de la cirugía, algunos pacientes reciben
quimioterapia o radioterapia; o ambas a la vez para destruir las células
cancerosas que hayan quedado.

Terapia dirigida

Este tipo de tratamiento usa medicamentos u otras sustancias para identificar y


atacar células cancerosas específicas. Es posible que el equipo médico indique
pruebas de biomarcadores para predecir la respuesta que usted tendrá ante
ciertos medicamentos de terapia dirigida. Para obtener más información,
consulte Pruebas de biomarcadores para el tratamiento de cáncer.

Los medicamentos de terapia dirigida que se usan para el cáncer de estómago


son los siguientes:

Ramucirumab.
Regorafenib.
Trastuzumab.
Trastuzumab deruxtecán.

Cuidados de enfermería

Los cuidados de enfermería para pacientes con carcinoma gástrico pueden


incluir:
 Evaluación y monitoreo del paciente antes, durante y después del
tratamiento
 Administración de medicamentos de acuerdo con el protocolo médico
 Información al paciente y su familia sobre los efectos secundarios y
cómo manejarlos
 Valoración de la ingesta de nutrientes, el apetito, la energía vital, los
hábitos alimentarios y la relación peso/talla
 Valoración de la temperatura corporal
 Valoración del grado de dolor, la irritabilidad y la pérdida de apetito
 Valoración del sistema inmune, determinando la existencia de
infecciones recurrentes, la evolución del peso y la temperatura corporal
 Constatación de la ansiedad verbalizada por el paciente
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