2.
Datos generales
Nombre de la buena práctica:
Implementación del Enfoque Interseccional en Políticas de Género y
Construcción de Paz Territorial
Nombre llamativo:
“Tejiendo Inclusión: Integrando la Interseccionalidad en Políticas de Género
para la Paz Territorial”
Programa que implementa la buena práctica:
Paz Diversa
Proceso(s) vinculado(s):
• Implementación de medidas específicas de género del Acuerdo
de Paz
• Formulación de la Política Pública de Equidad de Género en
Cúcuta
• Desarrollo de una batería de indicadores de gestión
interseccional
Institución o socio responsable:
Contraparte(s) principal(es):
• Ministerio de la Igualdad y de la Equidad (Viceministerio de las
Mujeres)
• Alcaldías de Cúcuta, Florencia y Villavicencio
• Gobernaciones de Norte de Santander, Meta y Caquetá
Región de implementación:
Norte de Santander, Meta, Caquetá y el municipio de Cúcuta
Período de ejecución:
Marzo 2024 – Actualidad (En curso)
Autores/as de la documentación:
• Juan Camilo Rave Restrepo
Fecha de la documentación:
16 de noviembre de 2024
3. Las buenas prácticas EN breve
Las buenas prácticas consisten en un conjunto de intervenciones articuladas
que bajo la incorporación de la interseccionalidad como estrategia analítica,
fortalecen la cohesión social y la igualdad de género en territorios afectados
por el conflicto armado. Estas incluyen:
1. Diseño e implementación de una batería de indicadores
interseccionales:
Más de 300 indicadores para monitorear y evaluar el impacto de políticas de
género, diversidad y paz territorial en planes de desarrollo locales y
departamentales.
2. Creación de espacios de articulación Estado-sociedad:
Espacios participativos en los que mujeres y personas LGBTI colaboran con
actores gubernamentales, promoviendo agendas inclusivas y
cohesionadoras.
3. Producción de una guía pedagógica en clave
interseccional:
Herramienta diseñada para facilitar la apropiación y aplicación del Plan de
Acción de la Resolución 1325, adaptada a diversos contextos socioculturales.
4. Incorporación de enfoques diferenciales y étnicos:
Integración de perspectivas étnicas, afrodescendientes e indígenas en la
implementación del Plan de Acción de la Resolución 1325, garantizando su
relevancia y efectividad.
5. Acompañamiento en la formulación de políticas públicas
inclusivas:
Asesorías técnicas para la Política Pública de Equidad de Género en Cúcuta,
asegurando la incorporación de enfoques interseccionales y la participación
de mujeres en toda su diversidad.
6. Formación en interseccionalidad para tomadores de
decisiones:
Capacitaciones dirigidas a funcionarios públicos y líderes comunitarios,
fortaleciendo capacidades para implementar políticas inclusivas y
sostenibles.
4. Contexto de las buenas prácticas:
Las practicas responden a la incorporación de la interseccionalidad como
herramienta de gestión pública, lo anterior, en el marco de procesos de
asesoría directa al gobierno nacional, específicamente en la colaboración
técnica para n la elaboración del Plan de Acción de la Resolución 1325 de la
ONU, orientado a incorporar herramientas inclusivas para diversos grupos de
mujeres en contextos de violencia y desigualdad estructural.
A nivel local, las buenas prácticas emergen para abordar problemas públicos
asociados a barreras de participación política y acceso a recursos que
enfrentan mujeres y personas LGBTI, considerando las dinámicas de
violencia, desigualdades locales y debilidades institucionales históricas.
El enfoque interseccional permite reconocer que las desigualdades son
interconectadas, estableciendo intervenciones que integran perspectivas
diferenciales y transversales para diseñar políticas públicas sostenibles.
5. Fases de implementación de la buena práctica
Fase 1: Diagnóstico y Análisis Contextual
• Procedimiento: Diagnóstico participativo utilizando el Análisis
de Políticas Basado en la Interseccionalidad (IBPA) para mapear sistemas de
opresión interconectados.
• Participantes: Movimientos sociales de mujeres y LGBTI,
actores comunitarios, y entidades territoriales.
• Aportes: Inclusión de perspectivas locales para la formulación
del Plan de Acción de la Resolución 1325 y políticas reflejando realidades
territoriales.
Fase 2: Desarrollo de herramientas y políticas inclusivas
• Acciones:
• Consultorías estratégicas en enfoque étnico y antirracial,
derechos indígenas, y guías pedagógicas en interseccionalidad.
• Diseño de 300+ indicadores de gestión interseccional para
monitoreo de políticas de género.
• Aportes: Herramientas que reflejan experiencias de grupos
marginados, promoviendo una implementación inclusiva y sostenible.
Fase 3: Formación y fortalecimiento institucional
• Participantes:
• 20 funcionarios públicos capacitados en género e
interseccionalidad.
• 30 mujeres líderes del Consejo Consultivo de Cúcuta fortalecidas
para participar en toma de decisiones.
• Aportes: Incremento en capacidades institucionales para
diseñar políticas inclusivas alineadas con compromisos internacionales.
Fase 4: Creación de alianzas y espacios de colaboración
• Participantes: Organizaciones sociales, movimientos LGBTI, y
entidades gubernamentales.
• Aportes: Espacios de diálogo para fortalecer la cohesión social e
implementar políticas basadas en diversidad y equidad.
Fase 5: Implementación y seguimiento
• Acciones:
• Integración de indicadores y políticas en planes de desarrollo
territoriales.
• Monitoreo continuo por entidades locales y departamentales.
• Aportes: Adopción sostenible de políticas e indicadores
alineados con igualdad de género, resolución 1325, y paz territorial.
6. resultados clave y Necesidades Abordadas
Resultados:
• Más de 300 indicadores interseccionales adoptados por
entidades locales y regionales.
• Inclusión de comunidades afrodescendientes, indígenas, mujeres
trans y otros grupos marginados en el Plan de Acción de la Resolución 1325.
• Formalización del Consejo Consultivo de Mujeres en Cúcuta.
Necesidades atendidas:
• Desigualdades múltiples: Reconocimiento de opresiones
interconectadas en políticas públicas.
• Barreras estructurales: Abordaje de limitaciones en
participación y acceso a recursos en regiones afectadas por el conflicto.
• Compromisos internacionales: Alineación de políticas locales
con estándares globales de derechos y paz.
Consideración de Necesidades diferenciales con perspectiva de
género
En cada fase, se garantizaron:
1. Inclusión de Mujeres Trans y Grupos Marginados: Reflejo
de experiencias específicas en el diseño e implementación de políticas.
2. Participación Activa y Empoderamiento: Fortalecimiento de
capacidades y liderazgo comunitario.
3. Adaptación Cultural y Contextual: Integración de
perspectivas culturales de comunidades afrodescendientes e indígenas.
Esta práctica posiciona al enfoque interseccional como una herramienta
clave para la cohesión social y la justicia en contextos de postconflicto.
7. Aprendizajes obtenidos
La implementación de las buenas prácticas descritas nos ha permitido
extraer valiosos aprendizajes que fortalecen futuras intervenciones en
políticas de género y construcción de paz territorial.
Aspectos de especial ayuda:
• Participación Comunitaria Activa: La involucración directa de
las comunidades afectadas fue fundamental. La co-creación de políticas con
mujeres en toda su diversidad y con personas LGBTI garantizó que las
soluciones fueran pertinentes y adaptadas a las realidades locales.
• Enfoque Interseccional como Herramienta Analítica y
Práctica: El uso del análisis interseccional permitió comprender y abordar
las múltiples dimensiones de opresión y discriminación que enfrentan
diversos grupos. Esto facilitó la creación de políticas más inclusivas y
efectivas.
Secretos para el éxito:
• Colaboración Multisectorial: La alianza estratégica entre
organizaciones de la sociedad civil, entidades gubernamentales y
comunidades locales generó sinergias que potenciaron el impacto de las
acciones.
• Flexibilidad y Adaptabilidad: La capacidad de ajustar las
intervenciones en función de las necesidades emergentes y contextos
cambiantes fue clave para superar obstáculos y maximizar resultados.
Reflexiones sobre la incorporación de enfoques diferenciales:
La incorporación de enfoques diferenciales fue esencial para abordar las
desigualdades específicas que afectan a diversos grupos. Sin embargo, se
identificó que una excesiva fragmentación identitaria en las políticas públicas
puede generar segmentación de movimientos sociales y debilitar la
cohesión. Por ello, se promovió una implementación transversal y sostenible
que articula distintas identidades y experiencias en una agenda común.
Obstáculos y cómo los afrontamos:
• Fragmentación identitaria y focalización Excesiva: La
tendencia a hiperfocalizar políticas en identidades específicas dificultaba la
implementación de enfoques interseccionales inclusivos. Para afrontar esto,
se desarrollaron herramientas transversales como los indicadores de gestión
interseccional y la guía pedagógica, promoviendo una perspectiva
integradora.
• Apropiación institucional limitada: La resistencia o falta de
comprensión por parte de algunos actores institucionales representó un
desafío. Se abordó mediante capacitaciones, asesorías técnicas y la inclusión
activa de funcionarios en los procesos, fortaleciendo su compromiso y
entendimiento.
Qué haríamos diferente en otra ocasión:
• Mayor Énfasis en Sensibilización Previa: Incrementar las
actividades de sensibilización y formación en interseccionalidad antes de la
implementación podría facilitar una mejor comprensión y receptividad por
parte de todos los actores involucrados.
• Estrategias de Comunicación Más Efectivas: Desarrollar
estrategias comunicativas que visibilicen los beneficios del enfoque
interseccional para diversos sectores, fomentando un mayor apoyo y
participación.
8. Replicabilidad de la buena práctica
Interrogantes a los que aporta este documento:
¿Cómo implementar efectivamente enfoques interseccionales en
políticas públicas?
¿De qué manera se pueden crear herramientas que promuevan la
inclusión y la cohesión social en contextos de postconflicto?
¿Cuáles son las estrategias para superar la fragmentación identitaria
en movimientos sociales y políticas públicas?
Utilidad y destinatarios:
Este documento es útil para:
Tomadores de decisión y funcionarios públicos interesados en
diseñar e implementar políticas inclusivas.
Organizaciones de la sociedad civil que buscan fortalecer sus
intervenciones desde una perspectiva interseccional.
Académicos e investigadores en estudios de género, paz y
conflicto.
Organismos internacionales y cooperantes que apoyan proyectos
de desarrollo y construcción de paz.
Posibles replicadores de las buenas prácticas:
Entidades gubernamentales a nivel nacional y subnacional en otros
países o regiones con contextos similares.
ONG y organizaciones comunitarias que trabajan en temas de
género, diversidad y paz.
Instituciones educativas que deseen incorporar enfoques
interseccionales en sus programas y proyectos.
Resultados esperados con la aplicación de las buenas prácticas:
Políticas públicas más inclusivas y efectivas, que aborden las
necesidades de diversos grupos poblacionales.
Fortalecimiento de la cohesión social y promoción de la paz
territorial.
Empoderamiento de comunidades marginadas, aumentando su
participación en la toma de decisiones.
Condiciones necesarias para la réplica:
Compromiso institucional de entidades gubernamentales y actores
clave.
Disponibilidad de recursos técnicos y financieros para el
desarrollo e implementación de herramientas y capacitaciones.
Participación activa de las comunidades locales, garantizando
procesos participativos y co-creativos.
Aspectos a tener en cuenta en la réplica:
Contextualización: Adaptar las prácticas a las realidades y
particularidades culturales, sociales y políticas de cada territorio.
Inclusión de diversos grupos poblacionales: Asegurar que se
consideren las múltiples identidades y experiencias, evitando caer en
generalizaciones o exclusiones.
Sensibilización y formación previa: Invertir en actividades que
fortalezcan la comprensión y aceptación del enfoque interseccional
entre los actores involucrados.
Adaptabilidad a distintos contextos y grupos poblacionales:
Las buenas prácticas son altamente adaptables, siempre que se realice una
adecuada contextualización. Los principios del enfoque interseccional y las
herramientas desarrolladas pueden ajustarse para abordar las desigualdades
específicas de diferentes poblaciones y contextos, ya sean urbanos o rurales,
en países en conflicto o en procesos de paz.
Riesgos e impactos a considerar:
Resistencia al cambio: Posible oposición de actores que no
comprendan o compartan el enfoque interseccional.
Fragmentación social: Si no se gestionan adecuadamente, las
intervenciones podrían exacerbar divisiones existentes.
Sobrecarga de recursos: La implementación requiere inversión en
formación y desarrollo de herramientas, lo que puede ser desafiante en
contextos con limitaciones financieras.
Estimación de costos y esfuerzos requeridos:
Recursos Humanos: Equipo multidisciplinario con experiencia en
interseccionalidad, género y políticas públicas.
Capacitaciones y talleres: Inversión en formación para funcionarios,
líderes comunitarios y otros actores.
Desarrollo de herramientas: Diseño y producción de guías,
indicadores y materiales pedagógicos.
Monitoreo y evaluación: Recursos para el seguimiento y ajuste
continuo de las intervenciones.