El Libro de Ruth
El Libro de Ruth
al dolor humano
]osé E. Ramírez-Kidd
CAPÍTULO
1
El libro de Ruth
EL LIBRO DE RUTH 1
CAPÍTULO
EDITORIAL SEBILA
DEPARTAMENTO DE PUBLICACIONES
Producción: José E. Ramírez-Kidd
Edición: Elisabeth Cook
Diagramación: Damaris Alvarez
Portada: Marco Antonio Hidalgo
ISBN: 978-9977-958-34-7
Copyright © 2009
Universidad Bíblica Latinoamericana
Se permite la reproducción
solamente con la autorización de la
Universidad Bíblica Latinoamericana
2 EL LIBRO DE RUTH
CAPÍTULO
1
El libro de Ruth
José E. Ramírez-Kidd
EL LIBRO DE RUTH 3
CAPÍTULO
4 EL LIBRO DE RUTH
CAPÍTULO
1
A mi madre
de quien tan ciertas son las palabras de la poetisa cubana María Loynaz
EL LIBRO DE RUTH 5
CAPÍTULO
6 EL LIBRO DE RUTH
CAPÍTULO
1
Reconocimientos:
EL LIBRO DE RUTH 7
CAPÍTULO
Indice General
1
Estructura del módulo 11
Introducción al módulo 13
Ruth: capítulo 1 15
Presentación 17
Momento Exegético: Análisis narrativo 19
Ejercicio práctico 31
Enciclopedia 1: Israel y Moab 49
Enciclopedia 2: Ruth y Abraham 52
Documento 1: La estela de Mesha 54
Documento 2: "No admitirás al moabita" Dt 23,4 65
Momento Pastoral: Nuestro entorno 1: Despedidas 69
Nuestro entorno 2: Migraciones 70
Correspondencia 76
Mirada a un personaje: Orfa 77
Diario de Noemí 80
Momento Litúrgico: Lectura 83
Reflexión 84
Llamado: "Vete a la tierra que yo te mostraré" 87
Ruth: capítulo 2 91
Presentación 93
Momento Exegético: Análisis narrativo 95
Ejercicio práctico 104
Enciclopedia: Ruth allá, estructura de la sociedad 119
Documento 1: Ruth acá: la marginalidad 123
Documento 2: Noemí y Job 126
Documento 3: Naturaleza y persona en Ruth 128
Documento 4: Cántico de las criaturas 131
Momento Pastoral: Correspondencia 133
Mirada a un personaje: Ruth 134
Diario de Noemí 136
Momento Litúrgico: Lectura 139
Llamado: Acción de gracias por la vida y la creación 140
8 EL LIBRO DE RUTH
CAPÍTULO
1
EL LIBRO DE RUTH 9
CAPÍTULO
1
división principal del capítulo
acercamiento particular
explicación introductoria
indicación
del capítulo
tema específico
referencia a
otra sección
de la obra
número
de página
referencia a Bibliografía
10 EL LIBRO DE RUTH
CAPÍTULO
1
• Esta obra, al igual que el libro de Ruth, tiene cuatro capítulos. En el primer capítulo se analizan los temas
correspondientes a Ruth capítulo uno y así sucesivamente. Cada uno de los cuatro capítulos tiene la misma
estructura básica. Está dividido en tres secciones: un momento exegético, un momento pastoral y un momento
litúrgico. El nombre de cada una de estas secciones, Momento, ha sido escogido intencionalmente. El
estudio de la Biblia está marcado por ritmos y alternancias. Hay momentos de análisis, momentos de diálogo
y momentos de silencio. El estudio de un texto bíblico pasa -necesariamente- por estos momentos que se
complementan y se necesitan mutuamente. La persona que habiendo manoseado un par de comentarios y
un léxico hebreo cree comprender un texto bíblico, se engaña. Un texto debe ser analizado, discutido,
meditado, orado. Ninguno de estos momentos agotan el estudio. Son eso, precisamente, momentos de un
proceso.
• Hay un primer momento de análisis, que llamamos “Momento exegético”. Después de un ejercicio de
sensibilización con el texto [redacción de una paráfrasis propia], el estudiante considera aspectos literarios
[secciones “Análisis narrativo” y “Ejercicio práctico”], y aspectos históricos y sociales [secciones “Enciclopedia”
y “Documento”], del capítulo correspondiente. Los temas escogidos para estas secciones brindan información
de trasfondo para el estudio del libro de Ruth, e información relevante para el estudio de la Biblia [Israel y
otras culturas, Biblia y literatura]. El propósito de cada una de estas secciones se encuentra explicado en un
párrafo introductorio al inicio de las mismas.
• Hay un segundo momento de diálogo, que llamamos “Momento pastoral”. Por medio de un ejercicio de
imaginación, tratamos de ver el texto desde la perspectiva de cada uno de los personajes involucrados.
¿Cómo vivió Booz el encuentro en el campo? ¿Cómo lo vivió Ruth? Sugerimos discutir el texto con otras
personas de la comunidad y tratar de reconstruirlo desde dentro [secciones “Correspondencia”, “Mirada a
un personaje” y “Diario de Noemí”]. En esta sección se ofrecen -además-, reflexiones que relacionan la
temática del libro con diferentes aspectos de la realidad social, de la experiencia humana y de la fe [sección
“Nuestro entorno”], en nuestro mundo actual.
• Hay un tercer momento de meditación, que llamamos “Momento litúrgico”. Este es un momento de
apropiación silenciosa del texto, ayudada por el recurso a símbolos litúrgicos. No interesan ahora los detalles
históricos ni los problemas textuales. Leemos el texto con la finalidad de dejarnos hablar por él, percibiendo
sus conexiones profundas, a nivel humano y religioso. Es necesario para ello dar por concluídos los primeros
momentos de nuestro estudio. Leemos ahora hacia adentro. Nos “leemos” a nosotros mismos, el camino
que hemos recorrido, el camino que se abre frente a nosotros … y la forma en la que el texto ilumina y orienta
nuestro peregrinaje.
Esta obra está compuesta por muchos documentos que, aunque están relacionados temáticamente, pueden
leerse de modo independiente. Esto significa que el estudio puede iniciarse en cualquier capítulo, en cualquier
sección, y desde allí, emprender nuestro peregrinaje comunitario y personal.
EL LIBRO DE RUTH 11
CAPÍTULO
1
Introducción al texto
realizar lecturas espontáneas: el texto está orientado, desde el punto de vista temático,
por cuatro ejes: experiencia humana, Dios, mujer y sociedad. En torno a cada uno de estos
cuatro temas giran numerosos textos. Algunos textos son estudios detallados, otros son
lecturas informativas, otros meditaciones, pero cada texto es una unidad que puede ser
leída independientemente. Al final del texto, usted encontrará un índice en donde podrá
escoger los temas de su interés [por ejemplo: marginalidad social, formas de presencia de
Dios, status social de la mujer en Israel], y orientar sus lecturas espontáneas.
meditar: varias secciones de esta obra están destinadas a ser un momento de apropiación
silenciosa de los temas estudiados. Necesitamos ver las cosas en perspectiva. Se requiere
meditar para percibir las conexiones profundas de los distintos temas. Los momentos de
quietud son necesarios para escuchar nuestra voz interior. ¿Cómo podemos tomar
decisiones sobre cosas importantes cuando no sabemos siquiera qué cosas nos son
realmente importantes? Las secciones: Momento pastoral y Momento litúrgico, contienen
poesías y meditaciones que le invitan y le orientan a realizar las suyas propias.
estudiar: esta es una obra de estudio diseñada para iniciar al estudiante en la dimensión de
la Biblia como literatura, e introducirle a una lectura de la Biblia sensible a las circunstancias
históricas que la originaron [allá], y a aquellas que influyen directamente en su interpretación
actual [acá]. Cada sección de la obra parte y concluye con el texto bíblico. Hay un
momento de análisis (exegético), un momento de diálogo (pastoral) y un momento de
silencio y meditación (litúrgico). Las cuatro unidades de esta obra corresponden a la
estructura del libro de Ruth.
Este texto va acompañado de una Antología que reune las lecturas para las tareas de este
curso. La versión empleada en la sección “Ejercicio Práctico” es la Biblia de Jerusalén 3º.
La traducción de los textos en inglés, francés y alemán, ha sido realizada por el autor.
12 EL LIBRO DE RUTH
CAPÍTULO
1
Integración personal
EL LIBRO DE RUTH 13
CAPÍTULO
14 EL LIBRO DE RUTH
CAPÍTULO
1
Ruth Capítulo 1
EL LIBRO DE RUTH 15
CAPÍTULO
16 EL LIBRO DE RUTH
Presentación de la unidad
CAPÍTULO
1
EL LIBRO DE RUTH 17
Actividades de la unidad
CAPÍTULO
18 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
1
Usualmente leemos la Biblia sin prestar mayor atención a los aspectos literarios de
la narración. El texto que tiene en sus manos, intenta mostrar que una comprensión
profunda del libro de Ruth pasa, necesariamente, por un análisis de sus aspectos
literarios. Esta afirmación puede parecer obvia a muchos lectores, pero la práctica
docente muestra que no lo es. Con el fin de evitar una lectura “apresurada” del
libro de Ruth, realizaremos un ejercicio de “inmersión” en la obra. Cada persona
redactará una paráfrasis propia de cada capítulo [ver detalles en la sección
Actividades y contenidos de la unidad]. La redacción de esta paráfrasis presupone
reconstruir -mentalmente- muchos detalles de la ambientación y la dinámica del
relato que, de otro modo, pasarían probablemente inadvertidos. Además de ello,
cada persona leerá cuidadosamente el Análisis narrativo que se encuentra al inicio
de cada capítulo. En esta sección se muestra por medio de ejemplos tomados del
libro de Ruth, cómo observar en el texto, detalles que ayudan a su comprensión e
interpretación.1
1. EL NARRADOR
1
Esta sección es -esencialmente, una adaptación de los capítulos uno y dos de la obra de Shimon Bar-Efrat.
Narrative Art in the Bible. Journal for the Study of the Old Testament. Supplementary Series # 70. Sheffield
Academic Press. Sheffield 2000. Los capítulos han sido resumidos, ejemplificados y complementados con las
siguientes obras: Daniel Marguerat / Yvan Bourquin. Pour lire les récits bibliques. Éditions du Cerf. Paris 1998;
Jean-Louis Ska, Jean-Pierre Sonet y André Wénin. Análisis narrativo de relatos del Antiguo Testamento.
Cuaderno Bíblico # 107. Editorial Verbo Divino. Navarra 2001; Horacio-Simian Yofre [Editor]. Metodología
del Antiguo Testamento. Ediciones Sígueme. Salamanca. 2001, capítulo cinco “El análisis narrativo” de Jean-
Louis Ska y, finalmente, la magnífica obra de Paul Joüon. Ruth. Commentaire Philologique et Exégétique.
Institut Biblique Pontifical. Rome 1953, [traducción Ramírez-Kidd].
EL LIBRO DE RUTH 19
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
Una de las primeras preguntas que nos hacemos al leer el libro de Ruth es ¿quién
escribió este libro? La tradición judía asigna esta obra a Samuel y la tradición cristiana
ha propuesto diversos nombres. Pero ¿quién fue en realidad ese ser humano con-
creto que un día se sentó a escribir este relato?, ¿dónde vivía, qué formación tenía,
cual era su sexo? A esta persona concreta es a quien el método histórico-crítico
llama el autor de un texto. No conocemos los detalles concretos de la vida de esta
persona, en todo caso, lo que nos interesa es que lo conocemos a través del escrito
que nos ha dejado. Sus opiniones y puntos de vista podemos deducirlos leyendo
entre líneas la narración que nos ha proporcionado. Por eso en este módulo,
hablaremos más bien del narrador. No podemos saberlo todo acerca de ella o él,
pero si algunas cosas importantes por vía indirecta. Veamos un ejemplo de este
procedimiento. El libro de Deuteronomio dice lo siguiente acerca de los moabitas:
20 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
1
Después de haber leído el libro de Ruth, resulta evidente que su narrador -sea quien
haya sido-, no comparte este punto de vista expresado en Deuteronomio sobre sus
vecinos moabitas. Nuestro narrador -sea quien haya sido-, hace de una moabita la
heroína de su obra. Es más, el mismo título de la obra lleva el nombre de esa
moabita que termina siendo, ni más ni menos, ¡bisabuela del rey David! Por medio
de este procedimiento indirecto, podríamos seguir deduciendo otras características
del narrador y de su forma de opinar sobre diversos asuntos.
• los vínculos familiares, sabe que había un pariente más cercano que
tenía derecho de rescate antes que Booz [3,12].
• los detalles personales de sus personajes, sabe, por ejemplo, que Noemí
tenía una parcela para la venta [4,3].
• las costumbres que había antes en Israel y que se habían olvidado con el
tiempo, como la costumbre de quitarse la sandalia y dársela a otro [4,7].
• las relaciones laborales de los trabajadores, quienes molestaban tanto
a extranjeros como a mujeres solas que se hallaran trabajando en el campo
[2,9.16.22].
• y conoce -finalmente- los diálogos, tanto los diálogos entre los personajes
principales [Noemí, Booz, Ruth], como entre los personajes secundarios
de la obra: los ancianos del pueblo, las amigas de Noemí, el criado que
estaba al mando de los segadores y el pariente más cercano.
22 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
1
1.3.1 Perspectiva externa. El narrador del libro de Ruth nos presenta las
acciones y palabras de sus personajes como si las estuviese filmando con una
cámara. A este enfoque es a lo que algunos autores llaman “perspectiva
externa”. El narrador reporta lo que se ve: es decir, cosas que podemos
visualizar:
EL LIBRO DE RUTH 23
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
Pensamientos:
• Dice Jacob a Labán: “‘Delante de nuestros parientes reconoce lo tuyo
que esté en mi poder y llévatelo’. En efecto, Jacob ignoraba que Raquel
los había robado”. Gén 31,32.
• “Por tercera vez llamó Yahvé a Samuel y él se levantó y se fue donde Elí
diciendo: ‘Aquí estoy, porque me has llamado’ Elí comprendió entonces
que era Yahvé quien llamaba al niño”. 1 Sam 3,8.
• “Pareció bueno el consejo a Absalón y a todos los ancianos de Israel.”
2 Sam 17,4.
Sentimientos:
•“Sirvió, pues, Jacob por Raquel siete años, aunque a él le pareció muy
poco tiempo de tanto que la amaba.” Gén 29,20.
• “Después Amnón la aborreció con tan gran aborrecimiento que fue
mayor su aborrecimiento que el amor con que la había amado. Y le
dijo Amnón: «Levántate y vete.” 2 Sam 13,15.
• “Al acercarse al campamento y ver el becerro y las danzas, Moisés
ardió en ira, arrojó las tablas y las hizo añicos al pie del monte.” Ex 32,19.
24 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
1
Decisiones:
• “Dijo Saúl a su escudero: «Saca tu espada y traspásame, no sea que
lleguen esos incircuncisos y hagan mofa de mí», pero el escudero no quiso,
pues estaba lleno de temor. Entonces Saúl tomó la espada y se arrojó
sobre ella.” 1 Sam 31,4.
• “Cuando Salomón terminó de construir el templo de Yahvé, el palacio
real y todo cuanto era su deseo haber hecho, se apareció Yahvé a Salomón
por segunda vez”. 1 Re 9,1.
• “Y cuando le notificaron a qué pueblo pertenecía Mardoqueo, no
contentándose con poner la mano sobre él solo, intentó exterminar, junto
con él, a todos los judíos de todo el reino de Asuero”. Est 3,6.
EL LIBRO DE RUTH 25
Tareas
CAPÍTULO
1 Sucedió después que Absalón, hijo de David, tenía una hermana que era hermosa,
Señale en la
siguiente narración ¿qué
llamada Tamar, y Amnón, hijo de David, se prendó de ella. 2 Estaba Amnón tan atormentado
detalles corresponden a
que se puso enfermo, porque su hermana Tamar era virgen y le parecía difícil a Amnón
hacerle algo. 3 Tenía Amnón un amigo llamado Jonadab, hijo de Simá, hermano de David; la perspectiva externa?
era Jonadab hombre muy astuto, 4 y le dijo: «¿Qué te sucede, hijo del rey, que de día en y ¿cuáles a la
día estás más afligido? ¿No me lo vas a descubrir?» Amnón le dijo: «Estoy enamorado de perspectiva interna?
Tamar, hermana de mi hermano Absalón.» 5 Jonadab le dijo: «Acuéstate en tu lecho y
fíngete enfermo y cuando tu padre venga a verte le dices: Que venga, por favor, mi
hermana Tamar a darme de comer; que prepare delante de mí algún manjar para que lo
vea yo y lo coma de su mano.»
6 Amnón se acostó y se fingió enfermo. Entró el rey a verle y Amnón dijo al rey: «Que
venga, por favor, mi hermana Tamar y fría delante de mí un par de buñuelos, y yo los
comeré de su mano.» 7 David envió a decir a Tamar a su casa: «Vete a casa de tu
hermano Amnón y prepárale algo de comer.» 8 Fue, pues, Tamar a casa de su hermano,
que estaba acostado; tomó harina, la amasó, hizo los buñuelos y los puso a freír delante de
su hermano; 9 tomó la sartén y la vació delante de él, pero él no quiso comer; y dijo
Amnón: «Que salgan todos de aquí.» Y todos salieron de allí. 10 Entonces Amnón dijo a
Tamar: «Tráeme la comida a la alcoba para que coma de tu mano.» Tomó Tamar los
buñuelos que había hecho, se los llevó a su hermano Amnón a la alcoba 11 y se los acercó
para que los comiese, pero él la sujetó y le dijo: «Ven, acuéstate conmigo, hermana mía.»
12 Pero ella respondió: «No, hermano mío, no me fuerces, pues no se hace esto en Israel.
No cometas esta infamia. 13 ¿A dónde iría yo deshonrada? Y tú serías como un infame en
Israel. Habla, te lo suplico, al rey, que no rehusará entregarme a ti.» 14 Pero él no quiso
escucharla, sino que la sujetó y forzándola se acostó con ella.
15 Después Amnón la aborreció con tan gran aborrecimiento que fue mayor su
aborrecimiento que el amor con que la había amado. Y le dijo Amnón: «Levántate y vete.»
16 Ella le dijo: «No, hermano mío, por favor, porque si me echas, este segundo mal es
peor que el que me hiciste primero.» Pero él no quiso escucharla. 17 Llamó al criado que
le servía y le dijo: «Échame a ésta fuera y cierra la puerta tras ella.» 18 Vestía ella una
túnica con mangas, porque así vestían antes las hijas del rey que eran vírgenes. Su criado
la hizo salir fuera y cerró la puerta tras ella.
19 Tamar se echó ceniza sobre la cabeza, rasgó la túnica de mangas que llevaba, puso sus
manos sobre la cabeza y se iba gritando mientras caminaba. 20 Su hermano Absalón le
dijo: «¿Es que tu hermano Amnón ha estado contigo? Ahora calla, hermana mía; es tu
hermano. No te preocupes de este asunto.» Y Tamar quedó desolada en casa de su
hermano Absalón.
21 Se enteró David de todas estas cosas y se irritó en extremo. 22 Absalón no dijo a
Amnón ni una palabra, ni buena ni mala, pues odiaba Absalón a Amnón porque había
violado a su hermana Tamar.
2 Samuel 13
26 EL LIBRO DE RUTH
Tareas
CAPÍTULO
1
Identifique en el
1 Después de estas cosas, Dios tentó a Abrahán. Le dijo: «¡Abrahán, Abrahán!» Él
siguiente texto
respondió: «Aquí estoy.»
indicios de la
2 Después añadió: «Toma a tu hijo, a tu único, al que amas, a Isaac, vete al país de Moria
perspectiva interna. y ofrécelo allí en holocausto en uno de los montes, el que yo te diga.»
3 Abrahán se levantó de madrugada, aparejó su asno y tomó consigo a dos mozos y a su
hijo Isaac. Partió la leña del holocausto y se puso en marcha hacia el lugar que le había
dicho Dios. 4 Al tercer día levantó Abrahán los ojos y vio el lugar desde lejos. 5 Entonces
dijo Abrahán a sus mozos: «Quedaos aquí con el asno. Yo y el muchacho iremos hasta allí,
haremos adoración y volveremos donde vosotros.»
6 Tomó Abrahán la leña del holocausto, la cargó sobre su hijo Isaac, tomó en su mano el
fuego y el cuchillo, y se fueron los dos juntos. 7 Dijo Isaac a su padre Abrahán: «¡Padre!»
Respondió: «¿Qué hay, hijo?» -«Aquí está el fuego y la leña, pero ¿dónde está el cordero
para el holocausto?» 8 Dijo Abrahán: «Dios proveerá el cordero para el holocausto, hijo
mío.» Y siguieron andando los dos juntos.
9 Llegados al lugar que le había dicho Dios, construyó allí Abrahán el altar y dispuso la
leña; luego ató a Isaac, su hijo, y lo puso sobre el ara, encima de la leña. 10 Alargó
Abrahán la mano y tomó el cuchillo para inmolar a su hijo.
Génesis 22,1-10.
EL LIBRO DE RUTH 27
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
Si bien el narrador es una figura anónima, como hemos dicho, hay ocasiones
en que éste se muestra de un modo explícito. En el libro de Ruth encontramos
al menos un ejemplo de esto, Ruth 4,7:
“Antes en Israel, en caso de rescate o de cambio, para dar fuerza al contrato, había la
costumbre de quitarse uno la sandalia y dársela al otro. Ésta era la manera de testificar en
Israel.”
Algo así sucede con los narradores en la Biblia. Recrean escenarios, personajes
y diálogos, y nos comunican por medio de ellos una concepción del mundo,
una forma de ver las cosas. Pero -como escritores que son, les interesa que nos
concentremos en el relato, no en ellos como narradores. Los narradores bíblicos
son como buenos conductores de marionetas, se interesan en que veamos la
acción, no los hilos que mueven a sus personajes. Por esta razón, el narrador
en el libro de Ruth, como muchos otros narradores bíblicos, caracteriza a sus
personajes de manera sutil, indirecta. Esto lo logra, por ejemplo:
·
28 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
1
• Por medio de un comentario directo del narrador que refleja una actitud de
su personaje: “Bajó Ruth a la era e hizo todo lo que su suegra le había
mandado” 3,6. Aquí se ve la disposición de Ruth de participar en el plan
propuesto por su suegra, aun cuando era tan riesgoso para ella misma. También
podemos encontrar comentarios indirectos colocados en boca de uno de los
personajes: “Booz le respondió: «Me han contado al detalle todo lo que
hiciste con tu suegra después de la muerte de tu marido»”. 2,11. Aquí Booz
hace eco de una opinión muy favorable acerca de Ruth, “a pesar” de ser
moabita.
EL LIBRO DE RUTH 29
Tareas
CAPÍTULO
30 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
1
Ruth 1
En esta unidad estudiaremos: [1] la estructura del capítulo; [2] la introducción
general [v 1-5], sus características y su función dentro de la obra; [3] el verso final
del capítulo [v 22] y su función de “bisagra” o transición al capítulo siguiente.
“1 En los días en que gobernaban los Jueces hubo hambre en el país, y un hombre de
Belén de Judá se fue a residir, con su mujer y sus dos hijos, a los campos de Moab. 2 El
hombre se llamaba Elimélec, su mujer Noemí y sus dos hijos Majlón y Quilión; eran
efrateos de Belén de Judá. Llegados a los campos de Moab, se establecieron allí. 3 Murió
Elimélec, el marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos. 4 Éstos se casaron con
mujeres moabitas, una de las cuales se llamaba Orfá y la otra Rut. Y habitaron allí unos
diez años. 5 Murieron también los dos, Majlón y Quilión, y quedó sola Noemí, sin sus
dos hijos y sin marido. 6 Entonces decidió regresar de los campos de Moab con sus dos
nueras, porque oyó en los campos de Moab que Yahvé había visitado a su pueblo y le
daba pan. 7 Salió, pues, con sus nueras, del país donde había vivido y se pusieron en
camino para volver a la tierra de Judá. 8 Noemí dijo a sus dos nueras: «Andad, volveos
cada una a casa de vuestra madre. Que Yahvé tenga piedad con vosotras como vosotras
la habéis tenido con los que murieron y conmigo. 9 Que Yahvé os conceda encontrar
vida apacible en la casa de un nuevo marido.» Y las besó. Pero ellas rompieron a llorar, 10
y dijeron: «No; volveremos contigo a tu pueblo.» 11 Noemí respondió: «Volveos, hijas
mías, ¿por qué vais a venir conmigo? ¿Acaso tengo yo aún hijos en mi seno que puedan
llegar a ser vuestros maridos? 12 Volveos, hijas mías, andad, porque yo soy demasiado
vieja para casarme otra vez. Y aun cuando dijera que no he perdido toda esperanza, que
esta misma noche voy a tener un marido y que tendré hijos, 13 ¿habríais de esperar hasta
que fueran mayores?, ¿dejaríais por eso de casaros? No, hijas mías. Siento gran pena por
vosotras, porque la mano de Yahvé ha caído sobre mí.» 14 Ellas rompieron a llorar de
nuevo; después Orfá besó a su suegra y se volvió a su pueblo, pero Rut se quedó con
ella. 15 Entonces Noemí dijo: «Mira, tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a su dios,
vuélvete tú también con ella.» 16 Pero Rut respondió: «No insistas en que te abandone
y me separe de ti, porque adonde tú vayas, iré yo, donde tú vivas, viviré yo. Tu pueblo
será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. 17 Donde tú mueras moriré y allí seré enterrada.
Que Yahvé me dé este mal y añada este otro todavía si no es tan sólo la muerte lo que nos
ha de separar.» 18 Viendo Noemí que Rut estaba decidida a acompañarla, no insistió más.
19 Caminaron, pues, las dos juntas hasta Belén. Cuando llegaron a Belén, su presencia
provocó una gran excitación en toda la ciudad. Las mujeres exclamaban: «Pero, ¿no es
ésta Noemí?» 20 Más ella respondía: «¡No me llaméis ya Noemí! Llamadme Mará, porque
Sadday me ha llenado de amargura. 21 Colmada partí yo, vacía me devuelve Yahvé. ¿Por
qué me llamáis aún Noemí, cuando Yahvé da testimonio contra mí y Sadday me ha hecho
desdichada?». 22 Así fue como regresó Noemí, con su nuera Rut, la moabita, la que vino
de los campos de Moab. Llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada.”
EL LIBRO DE RUTH 31
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
Veamos, en segundo lugar, ¿cuáles serían las divisiones más evidentes en el texto? Por
ahora no entraremos a considerar los detalles del texto sino que atenderemos a los aspectos
generales. ¿Qué criterios se pueden seguir para definir la estructura de este capítulo? divisiones más
evidentes en el texto
• Una característica evidente de este capítulo son los diálogos. Gran
parte del capítulo está constituido por ellos. Un primer paso para definir la
estructura podría consistir en señalar las secciones compuestas por diálogos,
lo que nos daría el siguiente resultado:
“1 En los días en que gobernaban los Jueces hubo hambre en el país, y un hombre de
Belén de Judá se fue a residir, con su mujer y sus dos hijos, a los campos de Moab. 2 El
hombre se llamaba Elimélec, su mujer Noemí y sus dos hijos Majlón y Quilión; eran
efrateos de Belén de Judá. Llegados a los campos de Moab, se establecieron allí. 3 Murió
Elimélec, el marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos. 4 Éstos se casaron con
mujeres moabitas, una de las cuales se llamaba Orfá y la otra Rut. Y habitaron allí unos
diez años. 5 Murieron también los dos, Majlón y Quilión, y quedó sola Noemí, sin sus
dos hijos y sin marido. 6 Entonces decidió regresar de los campos de Moab con sus dos
nueras, porque oyó en los campos de Moab que Yahvé había visitado a su pueblo y le
daba pan. 7 Salió, pues, con sus nueras, del país donde había vivido y se pusieron en
camino para volver a la tierra de Judá.
8 Noemí dijo a sus dos nueras: «Andad, volveos cada una a casa de vuestra madre. Que
Yahvé tenga piedad con vosotras como vosotras la habéis tenido con los que murieron
y conmigo. 9 Que Yahvé os conceda encontrar vida apacible en la casa de un nuevo
marido.» Y las besó. Pero ellas rompieron a llorar, 10 y dijeron: «No; volveremos contigo
a tu pueblo.» 11 Noemí respondió: «Volveos, hijas mías, ¿por qué vais a venir conmigo?
¿Acaso tengo yo aún hijos en mi seno que puedan llegar a ser vuestros maridos? 12 Volveos,
hijas mías, andad, porque yo soy demasiado vieja para casarme otra vez. Y aun cuando
dijera que no he perdido toda esperanza, que esta misma noche voy a tener un marido y
que tendré hijos, 13 ¿habríais de esperar hasta que fueran mayores?, ¿dejaríais por eso
de casaros? No, hijas mías. Siento gran pena por vosotras, porque la mano de Yahvé ha
caído sobre mí.» 14 Ellas rompieron a llorar de nuevo; después Orfá besó a su suegra y
se volvió a su pueblo, pero Rut se quedó con ella. 15 Entonces Noemí dijo: «Mira, tu
cuñada se ha vuelto a su pueblo y a su dios, vuélvete tú también con ella.» 16 Pero Rut
respondió: «No insistas en que te abandone y me separe de ti, porque adonde tú
vayas, iré yo, donde tú vivas, viviré yo. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios.
17 Donde tú mueras moriré y allí seré enterrada. Que Yahvé me dé este mal y añada este
otro todavía si no es tan sólo la muerte lo que nos ha de separar.». 18 Viendo Noemí que
Rut estaba decidida a acompañarla, no insistió más. 19 Caminaron, pues, las dos juntas
hasta Belén. Cuando llegaron a Belén, su presencia provocó una gran excitación en toda
la ciudad. Las mujeres exclamaban: «Pero, ¿no es ésta Noemí?» 20 Más ella respondía:
«¡No me llaméis ya Noemí! Llamadme Mará, porque Sadday me ha llenado de amargura.
21 Colmada partí yo, vacía me devuelve Yahvé. ¿Por qué me llamáis aún Noemí, cuando
Yahvé da testimonio contra mí y Sadday me ha hecho desdichada?».
22 Así fue como regresó Noemí, con su nuera Rut, la moabita, la que vino de los campos
de Moab. Llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada.”
32 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
1
“1 En los días en que gobernaban los Jueces hubo hambre en el país, y un hombre de
Belén de Judá se fue a residir, con su mujer y sus dos hijos, a los campos de Moab. 2
El hombre se llamaba Elimélec, su mujer Noemí y sus dos hijos Majlón y Quilión; eran
efrateos de Belén de Judá. Llegados a los campos de Moab, se establecieron allí. 3
Murió Elimélec, el marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos. 4 Éstos se casaron
con mujeres moabitas, una de las cuales se llamaba Orfá y la otra Rut. Y habitaron allí
unos diez años. 5 Murieron también los dos, Majlón y Quilión, y quedó sola Noemí,
sin sus dos hijos y sin marido. 6 Entonces decidió regresar de los campos de Moab
con sus dos nueras, porque oyó en los campos de Moab que Yahvé había visitado a
su pueblo y le daba pan. 7 Salió, pues, con sus nueras, del país donde había vivido y
se pusieron en camino para volver a la tierra de Judá.
8 Noemí dijo a sus dos nueras: «Andad, volveos cada una a casa de vuestra madre.
Que Yahvé tenga piedad con vosotras como vosotras la habéis tenido con los que
murieron y conmigo. 9 Que Yahvé os conceda encontrar vida apacible en la casa de un
nuevo marido.» Y las besó. Pero ellas rompieron a llorar, 10 y dijeron: «No; volveremos
contigo a tu pueblo.» 11 Noemí respondió: «Volveos, hijas mías, ¿por qué vais a venir
conmigo? ¿Acaso tengo yo aún hijos en mi seno que puedan llegar a ser vuestros
maridos? 12 Volveos, hijas mías, andad, porque yo soy demasiado vieja para casarme
otra vez. Y aun cuando dijera que no he perdido toda esperanza, que esta misma noche
voy a tener un marido y que tendré hijos, 13 ¿habríais de esperar hasta que fueran
mayores?, ¿dejaríais por eso de casaros? No, hijas mías. Siento gran pena por vosotras,
porque la mano de Yahvé ha caído sobre mí.» 14 Ellas rompieron a llorar de nuevo;
después Orfá besó a su suegra y se volvió a su pueblo, pero Rut se quedó con ella. 15
Entonces Noemí dijo: «Mira, tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a su dios, vuélvete
tú también con ella.» 16 Pero Rut respondió: «No insistas en que te abandone y me
separe de ti, porque adonde tú vayas, iré yo, donde tú vivas, viviré yo. Tu pueblo será
mi pueblo y tu Dios será mi Dios. 17 Donde tú mueras moriré y allí seré enterrada. Que
Yahvé me dé este mal y añada este otro todavía si no es tan sólo la muerte lo que nos
ha de separar.». 18 Viendo Noemí que Rut estaba decidida a acompañarla, no insistió
más. 19 Caminaron, pues, las dos juntas hasta Belén. Cuando llegaron a Belén, su
presencia provocó una gran excitación en toda la ciudad. Las mujeres exclamaban:
«Pero, ¿no es ésta Noemí?» 20 Más ella respondía: «¡No me llaméis ya Noemí! Llamadme
Mará, porque Sadday me ha llenado de amargura. 21 Colmada partí yo, vacía me
devuelve Yahvé. ¿Por qué me llamáis aún Noemí, cuando Yahvé da testimonio contra
mí y Sadday me ha hecho desdichada?».
22 Así fue como regresó Noemí, con su nuera Rut, la moabita, la que vino de los
campos de Moab. Llegaron a Belén al comienzo de la siega de la cebada”.
EL LIBRO DE RUTH 33
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
La introducción [1,1-7] es decisiva para comprender no sólo este capítulo sino toda
la obra. Sirve de puerta de entrada al todo el libro. Concentrémonos por un momento
en los versos 1-7.
Lea cuidadosamente:
“1 En los días en que gobernaban los Jueces hubo hambre en el país, y un hombre de
Belén de Judá se fue a residir, con su mujer y sus dos hijos, a los campos de Moab. 2 El
hombre se llamaba Elimélec, su mujer Noemí y sus dos hijos Majlón y Quilión; eran
efrateos de Belén de Judá. Llegados a los campos de Moab, se establecieron allí. 3 Murió
Elimélec, el marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos. 4 Éstos se casaron con
mujeres moabitas, una de las cuales se llamaba Orfá y la otra Rut. Y habitaron allí unos
diez años. 5 Murieron también los dos, Majlón y Quilión, y quedó sola Noemí, sin sus
dos hijos y sin marido.
6 Entonces decidió regresar de los campos de Moab con sus dos nueras, porque oyó en
los campos de Moab que Yahvé había visitado a su pueblo y le daba pan. 7 Salió, pues,
con sus nueras, del país donde había vivido y se pusieron en camino para volver a la
tierra de Judá.
Una lectura cuidadosa permite ver que algunos versos tienen semejanzas entre sí. Los
versos 3 y 5, por ejemplo, giran torno a la muerte de algunos miembros de la familia:
3 Murió Elimélec, el marido de Noemí.. y quedó ella con sus dos hijos
5 Murieron también los dos, Majlón y Quilión, y quedó sola Noemí sin sus dos hijos
2 El hombre se llamaba Elimélec, su mujer Noemí y sus dos hijos Majlón y Quilión..
4 ..mujeres moabitas, una de las cuales se llamaba Orfá y la otra Rut..
Estos dos últimos versos [6-7] tienen como verbo principal un verbo de movimiento
[hebreo bwv: volver, regresar], al igual que el verso 1 [se fue para ir a residir]. Esto
quiere decir que la introducción está enmarcada por dos acciones que se
complementan: una salida al inicio y un regreso al final.
34 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
1
v1 Judá J Moab
v7 Moab J Judá
“1 En los días en que gobernaban los Jueces hubo hambre en el país, y un hombre de
Belén de Judá se fue a residir, con su mujer y sus dos hijos, a los campos de Moab. 2
El hombre se llamaba Elimélec, su mujer Noemí y sus dos hijos Majlón y Quilión; eran
efrateos de Belén de Judá. Llegados a los campos de Moab, se establecieron allí.
3 Murió Elimélec, el marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos. 4 Éstos se casaron
con mujeres moabitas, una de las cuales se llamaba Orfá y la otra Rut. Y habitaron allí
unos diez años. 5 Murieron también los dos, Majlón y Quilión, y quedó sola Noemí, sin
sus dos hijos y sin marido.
6 Entonces decidió regresar de los campos de Moab con sus dos nueras, porque oyó en
los campos de Moab que Yahvé había visitado a su pueblo y le daba pan. 7 Salió, pues,
con sus nueras, del país donde había vivido y se pusieron en camino para volver a la
tierra de Judá.
EL LIBRO DE RUTH 35
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
Hemos dicho que la parte central del capítulo [v. 8-21], está compuesta por diálogos.
Dos de estos diálogos tienen lugar entre Noemí y sus nueras camino a Belén. El
último diálogo tiene lugar entre Noemí y sus antiguas amigas en Belén. En razón de
estas diferencias, es recomendable dividir esta sección en dos bloques:
8 Noemí dijo a sus dos nueras: «Andad, volveos cada una a casa de vuestra madre. Que
Yahvé tenga piedad con vosotras como la habéis tenido con los que murieron y conmigo.
9 Que Yahvé os conceda encontrar vida apacible en la casa de un nuevo marido.» Y las
besó. Pero ellas rompieron a llorar, 10 y dijeron: «No; volveremos contigo a tu pueblo.»
11 Noemí respondió: «Volveos, hijas mías, ¿por qué vais a venir conmigo? ¿Acaso tengo
yo aún hijos en mi seno que puedan llegar a ser vuestros maridos? 12 Volveos, hijas mías,
andad, porque yo soy demasiado vieja para casarme otra vez. Y aun cuando dijera que no
he perdido toda esperanza, que esta misma noche voy a tener un marido y que tendré
hijos, 13 ¿habríais de esperar hasta que fueran mayores?, ¿dejaríais por eso de casaros?
No, hijas mías. Siento gran pena por vosotras, porque la mano de Yahvé ha caído sobre
mí.» 14 Ellas rompieron a llorar de nuevo; después Orfá besó a su suegra y se volvió a su
pueblo, pero Rut se quedó con ella. 15 Entonces Noemí dijo: «Mira, tu cuñada se ha
vuelto a su pueblo y a su dios, vuélvete tú también con ella.» 16 Pero Rut respondió: «No
insistas en que te abandone y me separe de ti, porque adonde tú vayas, iré yo, donde tú
vivas, viviré yo. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. 17 Donde tú mueras
moriré y allí seré enterrada. Que Yahvé me dé este mal y añada este otro todavía si no es
tan sólo la muerte lo que nos ha de separar.» 18 Viendo Noemí que Rut estaba decidida a
acompañarla, no insistió más.
19 Caminaron, pues, las dos juntas hasta Belén. Cuando llegaron a Belén, su presencia
provocó una gran excitación en toda la ciudad. Las mujeres exclamaban: «Pero, ¿no es
ésta Noemí?» 20 Más ella respondía: «¡No me llaméis ya Noemí! Llamadme Mará, porque
Sadday me ha llenado de amargura. 21 Colmada partí yo, vacía me devuelve Yahvé. ¿Por
qué me llamáis aún Noemí, cuando Yahvé da testimonio contra mí y Sadday me ha hecho
desdichada?».
36 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
1
8 Noemí dijo a sus dos nueras: «Andad, volveos cada una a casa de vuestra madre. Que
Yahvé tenga piedad con vosotras como la habéis tenido con los que murieron y conmigo.
9 Que Yahvé os conceda encontrar vida apacible en la casa de un nuevo marido.» Y las
besó. Pero ellas rompieron a llorar, 10 y dijeron: «No; volveremos contigo a tu pueblo.»
11 Noemí respondió: «Volveos, hijas mías, ¿por qué vais a venir conmigo? ¿Acaso tengo
yo aún hijos en mi seno que puedan llegar a ser vuestros maridos? 12 Volveos, hijas
mías, andad, porque yo soy demasiado vieja para casarme otra vez. Y aun cuando dijera
que no he perdido toda esperanza, que esta misma noche voy a tener un marido y que
tendré hijos, 13 ¿habríais de esperar hasta que fueran mayores?, ¿dejaríais por eso de
casaros? No, hijas mías. Siento gran pena por vosotras, porque la mano de Yahvé ha
caído sobre mí.» 14 Ellas rompieron a llorar de nuevo; después Orfá besó a su suegra y
se volvió a su pueblo, pero Rut se quedó con ella.
8 Noemí dijo a sus dos nueras: «Andad, volveos cada una a casa de vuestra madre. Que
Yahvé tenga piedad con vosotras como la habéis tenido con los que murieron y conmigo.
9 Que Yahvé os conceda encontrar vida apacible en la casa de un nuevo marido.» Y las
besó. Pero ellas rompieron a llorar, 10 y dijeron: «No; volveremos contigo a tu pueblo.»
11 Noemí respondió: «Volveos, hijas mías, ¿por qué vais a venir conmigo? ¿Acaso tengo
yo aún hijos en mi seno que puedan llegar a ser vuestros maridos? 12 Volveos, hijas
mías, andad, porque yo soy demasiado vieja para casarme otra vez. Y aun cuando dijera
que no he perdido toda esperanza, que esta misma noche voy a tener un marido y que
tendré hijos, 13 ¿habríais de esperar hasta que fueran mayores?, ¿dejaríais por eso de
casaros? No, hijas mías. Siento gran pena por vosotras, porque la mano de Yahvé ha
caído sobre mí.» 14 Ellas rompieron a llorar de nuevo; después Orfá besó a su suegra
y se volvió a su pueblo, pero Rut se quedó con ella.
EL LIBRO DE RUTH 37
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
Cada una de estas unidades [8-10, 11-14, 15-18], es por si misma un diálogo, y
cada uno de ellos gira alrededor de una misma petición [volver]:
8 Noemí dijo a sus dos nueras: «Andad, volveos cada una a casa de vuestra madre. Que
Yahvé tenga piedad con vosotras como la habéis tenido con los que murieron y conmigo.
9 Que Yahvé os conceda encontrar vida apacible en la casa de un nuevo marido.» Y las
besó. Pero ellas rompieron a llorar, 10 y dijeron: «No; volveremos contigo a tu pueblo.»
11 Noemí respondió: «Volveos, hijas mías, ¿por qué vais a venir conmigo? ¿Acaso tengo
yo aún hijos en mi seno que puedan llegar a ser vuestros maridos? 12 Volveos, hijas
mías, andad, porque yo soy demasiado vieja para casarme otra vez. Y aun cuando dijera
que no he perdido toda esperanza, que esta misma noche voy a tener un marido y que
tendré hijos, 13 ¿habríais de esperar hasta que fueran mayores?, ¿dejaríais por eso de
casaros? No, hijas mías. Siento gran pena por vosotras, porque la mano de Yahvé ha
caído sobre mí.» 14 Ellas rompieron a llorar de nuevo; después Orfá besó a su suegra y
se volvió a su pueblo, pero Rut se quedó con ella.
Note además, que el diálogo final de este bloque, contiene un profundo discurso
religioso:
8 Noemí dijo a sus dos nueras: «Andad, volveos cada una a casa de vuestra madre. Que
Yahvé tenga piedad con vosotras como la habéis tenido con los que murieron y conmigo.
9 Que Yahvé os conceda encontrar vida apacible en la casa de un nuevo marido.» Y las
besó. Pero ellas rompieron a llorar, 10 y dijeron: «No; volveremos contigo a tu pueblo.»
11 Noemí respondió: «Volveos, hijas mías, ¿por qué vais a venir conmigo? ¿Acaso tengo
yo aún hijos en mi seno que puedan llegar a ser vuestros maridos? 12 Volveos, hijas mías,
andad, porque yo soy demasiado vieja para casarme otra vez. Y aun cuando dijera que
no he perdido toda esperanza, que esta misma noche voy a tener un marido y que tendré
hijos, 13 ¿habríais de esperar hasta que fueran mayores?, ¿dejaríais por eso de casaros?
No, hijas mías. Siento gran pena por vosotras, porque la mano de Yahvé ha caído sobre
mí.» 14 Ellas rompieron a llorar de nuevo; después Orfá besó a su suegra y se volvió a su
pueblo, pero Rut se quedó con ella.
38 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
1
Analicemos ahora otro aspecto del capítulo. Observe que tanto en el versículo
inicial como en el versículo final tenemos una indicación de tipo temporal.
hubo hambre en el país, y un hombre de Belén de Judá se fue a residir, con su mujer y sus
dos hijos, a los campos de Moab. 2 El hombre se llamaba Elimélec, su mujer Noemí y sus
dos hijos Majlón y Quilión; eran efrateos de Belén de Judá. Llegados a los campos de
Moab, se establecieron allí. 3 Murió Elimélec, el marido de Noemí, y quedó ella con sus
dos hijos. 4 Éstos se casaron con mujeres moabitas, una de las cuales se llamaba Orfá y
la otra Rut. Y habitaron allí unos diez años. 5 Murieron también los dos, Majlón y
Quilión, y quedó sola Noemí, sin sus dos hijos y sin marido. 6 Entonces decidió regresar
de los campos de Moab con sus dos nueras, porque oyó en los campos de Moab que
Yahvé había visitado a su pueblo y le daba pan. 7 Salió, pues, con sus nueras, del país
donde había vivido y se pusieron en camino para volver a la tierra de Judá. 8 Noemí dijo
a sus dos nueras: «Andad, volveos cada una a casa de vuestra madre. Que Yahvé tenga
piedad con vosotras como vosotras la habéis tenido con los que murieron y conmigo. 9
Que Yahvé os conceda encontrar vida apacible en la casa de un nuevo marido.» Y las
besó. Pero ellas rompieron a llorar, 10 y dijeron: «No; volveremos contigo a tu pueblo.»
11 Noemí respondió: «Volveos, hijas mías, ¿por qué vais a venir conmigo? ¿Acaso tengo
yo aún hijos en mi seno que puedan llegar a ser vuestros maridos? 12 Volveos, hijas
mías, andad, porque yo soy demasiado vieja para casarme otra vez. Y aun cuando dijera
que no he perdido toda esperanza, que esta misma noche voy a tener un marido y que
tendré hijos, 13 ¿habríais de esperar hasta que fueran mayores?, ¿dejaríais por eso de
casaros? No, hijas mías. Siento gran pena por vosotras, porque la mano de Yahvé ha
caído sobre mí.» 14 Ellas rompieron a llorar de nuevo; después Orfá besó a su suegra y
se volvió a su pueblo, pero Rut se quedó con ella. 15 Entonces Noemí dijo: «Mira, tu
cuñada se ha vuelto a su pueblo y a su dios, vuélvete tú también con ella.» 16 Pero Rut
respondió: «No insistas en que te abandone y me separe de ti, porque adonde tú vayas,
iré yo, donde tú vivas, viviré yo. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. 17
Donde tú mueras moriré y allí seré enterrada. Que Yahvé me dé este mal y añada este otro
todavía si no es tan sólo la muerte lo que nos ha de separar.». 18 Viendo Noemí que Rut
estaba decidida a acompañarla, no insistió más. 19 Caminaron, pues, las dos juntas hasta
Belén. Cuando llegaron a Belén, su presencia provocó una gran excitación en toda la
ciudad. Las mujeres exclamaban: «Pero, ¿no es ésta Noemí?» 20 Más ella respondía:
«¡No me llaméis ya Noemí! Llamadme Mará, porque Sadday me ha llenado de amargura.
21 Colmada partí yo, vacía me devuelve Yahvé. ¿Por qué me llamáis aún Noemí, cuando
Yahvé da testimonio contra mí y Sadday me ha hecho desdichada?». 22 Así fue como
regresó Noemí, con su nuera Rut, la moabita, la que vino de los campos de Moab.
Llegaron a Belén
EL LIBRO DE RUTH 39
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
2 El hombre se llamaba Elimélec, su mujer Noemí y sus dos hijos Majlón y Quilión; eran
efrateos de Belén de Judá. Llegados a los campos de Moab, se establecieron allí. 3 Murió
Elimélec, el marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos. 4 Éstos se casaron con
mujeres moabitas, una de las cuales se llamaba Orfá y la otra Rut. Y habitaron allí unos
diez años. 5 Murieron también los dos, Majlón y Quilión, y quedó sola Noemí, sin sus
dos hijos y sin marido.6 Entonces decidió regresar de los campos de Moab con sus dos
nueras, porque oyó en los campos de Moab que Yahvé había visitado a su pueblo y le
daba pan. 7 Salió, pues, con sus nueras, del país donde había vivido y se pusieron en
camino para volver a la tierra de Judá. 8 Noemí dijo a sus dos nueras: «Andad, volveos
cada una a casa de vuestra madre. Que Yahvé tenga piedad con vosotras como vosotras
la habéis tenido con los que murieron y conmigo. 9 Que Yahvé os conceda encontrar
vida apacible en la casa de un nuevo marido.» Y las besó. Pero ellas rompieron a llorar, 10
y dijeron: «No; volveremos contigo a tu pueblo.» 11 Noemí respondió: «Volveos, hijas
mías, ¿por qué vais a venir conmigo? ¿Acaso tengo yo aún hijos en mi seno que puedan
llegar a ser vuestros maridos? 12 Volveos, hijas mías, andad, porque yo soy demasiado
vieja para casarme otra vez. Y aun cuando dijera que no he perdido toda esperanza, que
esta misma noche voy a tener un marido y que tendré hijos, 13 ¿habríais de esperar hasta
que fueran mayores?, ¿dejaríais por eso de casaros? No, hijas mías. Siento gran pena por
vosotras, porque la mano de Yahvé ha caído sobre mí.» 14 Ellas rompieron a llorar de
nuevo; después Orfá besó a su suegra y se volvió a su pueblo, pero Rut se quedó con
ella. 15 Entonces Noemí dijo: «Mira, tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a su dios,
vuélvete tú también con ella.» 16 Pero Rut respondió: «No insistas en que te abandone
y me separe de ti, porque adonde tú vayas, iré yo, donde tú vivas, viviré yo. Tu pueblo
será mi pueblo y tu Dios será mi Dios. 17 Donde tú mueras moriré y allí seré enterrada.
Que Yahvé me dé este mal y añada este otro todavía si no es tan sólo la muerte lo que nos
ha de separar.». 18 Viendo Noemí que Rut estaba decidida a acompañarla, no insistió
más. 19 Caminaron, pues, las dos juntas hasta Belén. Cuando llegaron a Belén, su presencia
provocó una gran excitación en toda la ciudad. Las mujeres exclamaban: «Pero, ¿no es
esta Noemí?» 20 Más ella respondía: «¡No me llaméis ya Noemí! Llamadme Mará, porque
Sadday me ha llenado de amargura. 21 Colmada partí yo, vacía me devuelve Yahvé. ¿Por
qué me llamáis aún Noemí, cuando Yahvé da testimonio contra mí y Sadday me ha hecho
desdichada?». 22
40 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
1
En resumen:
2 El hombre se llamaba Elimélec, su mujer Noemí y sus dos hijos Majlón y Quilión; eran efrateos
de Belén de Judá. Llegados a los campos de Moab, se establecieron allí. 3 Murió Elimélec, el
marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos. 4 Éstos se casaron con mujeres moabitas, una de
las cuales se llamaba Orfá y la otra Rut. Y habitaron allí unos diez años. 5 Murieron también los
dos, Majlón y Quilión, y quedó sola Noemí, sin sus dos hijos y sin marido. 6 Entonces decidió
regresar de los campos de Moab con sus dos nueras, porque oyó en los campos de Moab que
Yahvé había visitado a su pueblo y le daba pan. 7 Salió, pues, con sus nueras, del país donde había
vivido y se pusieron en camino para volver a la tierra de Judá. 8 Noemí dijo a sus dos nueras:
«Andad, volveos cada una a casa de vuestra madre. Que Yahvé tenga piedad con vosotras como
vosotras la habéis tenido con los que murieron y conmigo. 9 Que Yahvé os conceda encontrar vida
apacible en la casa de un nuevo marido.» Y las besó. Pero ellas rompieron a llorar, 10 y dijeron:
«No; volveremos contigo a tu pueblo.» 11 Noemí respondió: «Volveos, hijas mías, ¿por qué vais
a venir conmigo? ¿Acaso tengo yo aún hijos en mi seno que puedan llegar a ser vuestros maridos?
12 Volveos, hijas mías, andad, porque yo soy demasiado vieja para casarme otra vez. Y aun cuando
dijera que no he perdido toda esperanza, que esta misma noche voy a tener un marido y que tendré
hijos, 13 ¿habríais de esperar hasta que fueran mayores?, ¿dejaríais por eso de casaros? No, hijas
mías. Siento gran pena por vosotras, porque la mano de Yahvé ha caído sobre mí.» 14 Ellas
rompieron a llorar de nuevo; después Orfá besó a su suegra y se volvió a su pueblo, pero Rut se
quedó con ella. 15 Entonces Noemí dijo: «Mira, tu cuñada se ha vuelto a su pueblo y a su dios,
vuélvete tú también con ella.» 16 Pero Rut respondió: «No insistas en que te abandone y me
separe de ti, porque adonde tú vayas, iré yo, donde tú vivas, viviré yo. Tu pueblo será mi pueblo
y tu Dios será mi Dios. 17 Donde tú mueras moriré y allí seré enterrada. Que Yahvé me dé este mal
y añada este otro todavía si no es tan sólo la muerte lo que nos ha de separar.». 18 Viendo Noemí
que Rut estaba decidida a acompañarla, no insistió más. 19 Caminaron, pues, las dos juntas hasta
Belén. Cuando llegaron a Belén, su presencia provocó una gran excitación en toda la ciudad. Las
mujeres exclamaban: «Pero, ¿no es ésta Noemí?» 20 Más ella respondía: «¡No me llaméis ya
Noemí! Llamadme Mará, porque Sadday me ha llenado de amargura. 21 Colmada partí yo, vacía
me devuelve Yahvé. ¿Por qué me llamáis aún Noemí, cuando Yahvé da testimonio contra mí y
Sadday me ha hecho desdichada?». 22
EL LIBRO DE RUTH 41
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
“1 En los días en que gobernaban los Jueces hubo hambre en el país, y un hombre de
Belén de Judá se fue a residir, con su mujer y sus dos hijos, a los campos de Moab.
2 El hombre se llamaba Elimélec, su mujer Noemí y sus dos hijos Majlón y Quilión;
eran efrateos de Belén de Judá. Llegados a los campos de Moab, se establecieron
allí. 3 Murió Elimélec, el marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos. 4 Éstos se
casaron con mujeres moabitas, una de las cuales se llamaba Orfá y la otra Rut. Y
habitaron allí unos diez años. 5 Murieron también los dos, Majlón y Quilión, y quedó
sola Noemí, sin sus dos hijos y sin marido. 6 Entonces decidió regresar de los cam-
pos de Moab con sus dos nueras, porque oyó en los campos de Moab que Yahvé
había visitado a su pueblo y le daba pan. 7 Salió, pues, con sus nueras, del país
donde había vivido y se pusieron en camino para volver a la tierra de Judá.
Veamos ahora otro detalle interesante, las acciones en la introducción dibujan una
especie de círculo que se abre en Judá y vuelve a terminar allí:
“1 En los días en que gobernaban los Jueces hubo hambre en el país, y un hombre de
Belén de Judá se fue a residir, con su mujer y sus dos hijos, a los campos de Moab. 2 El
hombre se llamaba Elimélec, su mujer Noemí y sus dos hijos Majlón y Quilión; eran
efrateos de Belén de Judá. Llegados a los campos de Moab, se establecieron allí. 3 Murió
Elimélec, el marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos. 4 Éstos se casaron con
mujeres moabitas, una de las cuales se llamaba Orfá y la otra Rut. Y habitaron allí unos
diez años. 5 Murieron también los dos, Majlón y Quilión, y quedó sola Noemí, sin sus
dos hijos y sin marido. 6 Entonces decidió regresar de los campos de Moab con sus dos
nueras, porque oyó en los campos de Moab que Yahvé había visitado a su pueblo y le
daba pan. 7 Salió, pues, con sus nueras, del país donde había vivido y se pusieron en
camino para volver a la tierra de Judá.
42 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
1
La búsqueda del sustento diario quedará resuelta en los capítulos uno y dos. Al final
del capítulo dos, Ruth ha recogido suficiente alimento para varios meses, y continuó
trabajando en el campo de Booz hasta el final de la cosecha. En 2,17 se contrapone
el alimento a la hambruna inicial.
Este esquema, según el cual se presenta un problema inicial que el resto de la narración
intentará resolver, es común en la narrativa bíblica. Un ejemplo ilustrará esto. Tomemos
el conocido pasaje de David y Betsabé en 2 Sam 11. Veámoslo primero en bloque:
EL LIBRO DE RUTH 43
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
2 Samuel 11
1 A la vuelta del año, en la época en que los reyes salen a campaña, envió David a Joab
con sus veteranos y todo Israel. Derrotaron a los amonitas y pusieron sitio a Rabá,
mientras que David se quedó en Jerusalén. 2 Un atardecer se levantó David de su lecho
y se paseaba por el terrado de la casa del rey cuando vio desde lo alto del terrado a una
mujer que se estaba bañando. Era una mujer muy hermosa. 3 Mandó David para informarse
sobre la mujer y le dijeron: «Es Betsabé, hija de Elián, mujer de Urías el hitita.» 4 David
envió gente que la trajese; llegó donde David y él se acostó con ella, cuando acababa de
purificarse de sus reglas. Y ella se volvió a su casa. 5 La mujer quedó embarazada y le hizo
saber a David: «Estoy encinta.» 6 David envió a decir a Joab: «Mándame a Urías el
hitita.» Joab envió a Urías adonde David. 7 Llegó Urías donde él y David le preguntó por
Joab, por el ejército y por la marcha de la guerra. 8 Y dijo David a Urías: «Baja a tu casa y
lava tus pies.» Salió Urías de la casa del rey, seguido de un obsequio de la mesa real. 9
Pero Urías se acostó a la entrada de la casa del rey, con la guardia de su señor, y no bajó
a su casa. 10 Avisaron a David: «Urías no ha bajado a su casa.» Preguntó David a Urías:
«¿No vienes de un viaje? ¿Por qué no has bajado a tu casa?» 11 Urías respondió a David:
«El arca, Israel y Judá habitan en tiendas; Joab mi señor y los siervos de mi señor
acampan en el suelo, ¿y voy a entrar yo en mi casa para comer, beber y acostarme con mi
mujer? ¡Por tu vida y la vida de tu alma, no haré tal!» 12 Entonces David dijo a Urías:
«Quédate hoy también y mañana te despediré.» Se quedó Urías aquel día en Jerusalén
y al día siguiente 13 le invitó David a comer con él y le hizo beber hasta emborracharse.
Por la tarde salió y se acostó en el lecho, con la guardia de su señor, pero no bajó a su
casa. 14 A la mañana siguiente escribió David una carta a Joab y se la envió por medio de
Urías. 15 En la carta había escrito: «Poned a Urías en primera línea, donde la lucha sea
más reñida, y retiraos de detrás de él para que sea herido y muera.» 16 Estaba Joab
asediando la ciudad y colocó a Urías en el sitio en que sabía que estaban los hombres
más valientes. 17 Los hombres de la ciudad hicieron una salida y atacaron a Joab;
cayeron algunos del ejército de entre los veteranos de David. También murió Urías el
hitita. 18 Joab envió a comunicar a David todas las noticias de la guerra, 19 y ordenó al
mensajero: «Cuando hayas acabado de decir al rey todas las noticias sobre la batalla, 20
si salta la cólera del rey y te dice: ‘¿Por qué os habéis acercado a la ciudad para atacarla?
¿No sabíais que tirarían sobre vosotros desde lo alto de la muralla? 21 ¿Quién mató a
Abimélec, el hijo de Yerubaal? ¿No arrojó una mujer sobre él una piedra de molino desde
lo alto de la muralla y murió él en Tebés? ¿Por qué os habéis acercado a la muralla?’, tú le
dices: También ha muerto tu siervo Urías, el hitita.» 22 Partió el mensajero y fue a comunicar
a David todo lo que le había mandado Joab. David se irritó contra Joab y dijo al mensajero:
«¿Por qué os habéis acercado a la muralla para luchar? ¿Quién mató a Abimélec, el hijo de
Yerubaal? ¿No arrojó una mujer sobre él una piedra de molino desde lo alto de la muralla
y murió él en Tebés? ¿Por qué os habéis acercado a la muralla?» 23 El mensajero dijo a
David: «Aquellos hombres se crecieron frente a nosotros, hicieron una salida contra
nosotros en campo raso y los rechazamos hasta la entrada de la puerta, 24 pero los
arqueros tiraron contra tus veteranos desde lo alto de la muralla y murieron algunos de
los veteranos del rey. También murió tu siervo Urías, el hitita.» 25 Entonces David dijo al
mensajero: «Esto has de decir a Joab: ‘No te inquietes por este asunto, porque la espada
devora unas veces a unos y otras a otros. Redobla tu ataque contra la ciudad y destrúyela.’
Y así le darás ánimos.» 26 Supo la mujer de Urías que había muerto Urías su marido e hizo
duelo por su señor. 27 Pasado el luto, David envió por ella y la recibió en su casa y la
tomó por mujer; ella le dio a luz un hijo; pero aquella acción que David había hecho
desagradó a Yahvé.
44 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
1
Introducción
1 A la vuelta del año, en la época en que los reyes salen a campaña, envió David a Joab
con sus veteranos y todo Israel. Derrotaron a los amonitas y pusieron sitio a Rabá,
mientras que David se quedó en Jerusalén. 2 Un atardecer se levantó David de su lecho
y se paseaba por el terrado de la casa del rey cuando vio desde lo alto del terrado a una
mujer que se estaba bañando. Era una mujer muy hermosa. 3 Mandó David para informarse
sobre la mujer y le dijeron: «Es Betsabé, hija de Elián, mujer de Urías el hitita. » 4 David
envió gente que la trajese; llegó donde David y él se acostó con ella, cuando acababa de
purificarse de sus reglas. Y ella se volvió a su casa.
• “Hubo hambre en el país, y Abrán bajó a Egipto a pasar allí una temporada,
pues el hambre abrumaba al país..” Gén 12,20.
3 Murió Elimélec, el marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos. 4 Éstos se casaron
con mujeres moabitas, una de las cuales se llamaba Orfá y la otra Rut. Y habitaron allí
unos diez años. 5 Murieron también los dos, Majlón y Quilión, y quedó sola Noemí, sin
sus dos hijos y sin marido.
“Un día en que los hijos e hijas de Job comían y bebían en casa de su hermano mayor, llegó
un mensajero donde Job diciendo: «..Los sabeos.. han matado a tus siervos a filo de espada.
Sólo yo he podido escapar para contártelo.. Todavía estaba éste hablando, cuando llegó
otro con el siguiente mensaje: «Tus hijos e hijas estaban comiendo y bebiendo en casa
del hermano mayor; de repente, un viento huracanado del otro lado del desierto ha
embestido contra los cuatro ángulos de la casa, que se ha derrumbado sobre los jóvenes
y tus hijos han muerto. Sólo yo he podido escapar para contártelo.” Job 1,13ss.
“En los días en que gobernaban los Jueces hubo hambre en el país, y un hombre de Belén
de Judá se fue..”
46 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
1
Es común en la narrativa bíblica que la introducción a los relatos empiece con este
tipo de indicación. Veamos por ejemplo:
“Después de la muerte de Moisés, siervo de Yahvé, habló Yahvé a Josué, hijo de Nun, y
ayudante de Moisés, y le dijo..” Jos 1,1.
“En tiempo del rey Asuero, el que reinó desde la India hasta Etiopía sobre ciento
veintisiete provincias, en aquellos días, estando el rey sentado en el trono real, en la
ciudadela de Susa..” Est 1,1.
“A la vuelta del año, en la época en que los reyes salen a campaña, envió David a Joab
con sus veteranos y todo Israel. Derrotaron a los amonitas y pusieron sitio a Rabá,
mientras que David se quedó en Jerusalén.” 2 Sam 11,1s.
“..en la época en que los reyes salen a campaña, envió David a Joab con sus veteranos
y todo Israel, mientras que David se quedó en Jerusalén.” 2 Sam 11,1s.
Ahora bien, a la hora de estudiar la introducción al libro de Ruth nos interesan, por
una parte, aquellos rasgos comunes que el texto tiene en relación con otras
Características típicas
narraciones. Eso es lo que hemos señalado en los párrafos previos. Pero nos
de una introducción interesan, por otra parte, las características típicas de esta introducción; es
decir, aquellos rasgos característicos del texto que estudiamos. La introducción al
libro de Ruth presenta una variante muy importante en relación con otros textos y es:
la participación de Dios en el desarrollo de los hechos.
El nombre de Yahvé aparece una sola vez en los versos 1-7. Sin embargo, a pesar
de que la introducción describe una tragedia comunitaria y familiar, el nombre de
Dios aparece relacionado no con la causa de la tragedia, sino con su solución: “Yahvé
había visitado a su pueblo y le daba pan.” Varias cosas son importantes aquí. En
primer lugar, las experiencias de adversidad -personal y comunitaria- se vinculan en
el Antiguo Testamento con la acción divina. Cuando algo, bueno o malo ha sucedido,
es Dios quien lo causa: “¿Sobreviene una desgracia a una ciudad sin que la haya
EL LIBRO DE RUTH 47
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
Si vamos al final del libro, notamos que la última acción de Dios se encuentra en
4,13: “Yahvé hizo que [Ruth] concibiera, y dio a luz un niño”. Dios da la vida..
Acciones que enmarcan
Estas dos acciones, conceder pan y vida, enmarcan toda la obra. La acción de el libro de Ruth
Dios en el libro de Ruth no está ligada al castigo, ni a la culpabilidad, ni al temor.
Yahvé visita.. da pan.. y da vida.. y esto lo hace de una forma discreta.
“1 En los días en que gobernaban los Jueces hubo hambre en el país, y un hombre de
Belén de Judá se fue a residir, con su mujer y sus dos hijos, a los campos de Moab. 2 El
hombre se llamaba Elimélec, su mujer Noemí y sus dos hijos Majlón y Quilión; eran
efrateos de Belén de Judá. Llegados a los campos de Moab, se establecieron allí. 3 Murió
Elimélec, el marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos. 4 Éstos se casaron con
mujeres moabitas, una de las cuales se llamaba Orfá y la otra Rut. Y habitaron allí unos
diez años. 5 Murieron también los dos, Majlón y Quilión, y quedó sola Noemí, sin sus
dos hijos y sin marido.
6 Entonces decidió regresar de los campos de Moab con sus dos nueras, porque oyó en
los campos de Moab que
Yahvé había visitado a su pueblo y le daba pan.
7 Salió, pues, con sus nueras, del país donde había vivido y se pusieron en camino para
volver a la tierra de Judá.
La reacción que esta noticia provocó en Noemí es evidente en las primeras dos
palabras del verso 6: “se levantó y regresó.. porque oyó que Yahvé había visitado”.
La expresión “se levantó” tiene una profunda carga simbólica: en los evangelios,
veáse por ejemplo Luc 4,38-39; 13,10-13. La idea de “escuchar” es -igualmente-
importante, ya que la religión del Antiguo Testamento es una religión del oír.
48 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Enciclopedia 1
CAPÍTULO
Los temas escogidos para esta sección, brindan información de trasfondo que nos prepara para el estudio del libro de Ruth: la relación de Israel con
las naciones vecinas [cap. 1]; la estructura de la sociedad israelita [cap. 2]; la actitud del antiguo Israel frente a los extranjeros [cap. 3] y la evolución de
1
las costumbres familiares [cap. 4]. Todos ellos, temas íntimamente relacionados con la temática del libro. Se da una visión de conjunto sobre cada tema.
Israel y Moab
La relación de Israel con las naciones vecinas es conflictiva. Moab se presenta como un pueblo
emparentado históricamente con Israel, pero enemistado por causa de su religión. El relato de
unión entre Ruth [la moabita] y Noemí [la judía], es una forma de reconciliación entre estos dos
pueblos. Ellas invierten la historia de separación inicial entre Abraham y Lot [Gén 19].
Gén 19,30-38 contiene un relato acerca del origen de los moabitas quienes, como
otros pueblos del entorno, tienen con Israel una relación de cercanía y enfrentamiento.
Este relato acerca de los orígenes de Moab refleja, por una parte, la intención de
mostrar el vínculo histórico entre israelitas [“hijos de Abraham”] y moabitas [“hijos
La constante tensión entre de Lot”]; y por otra parte, el deseo de mostrar la distancia moral que los separa.
hermanos a través del
La relación entre ellos es un ejemplo de esa constante lucha entre hermanos que
antiguo testamento.
encontramos a través del Antiguo Testamento. Destacamos, sin embargo, el hecho
de que este relato de Gén 19, a pesar de su tono derogatorio, muestra claramente
que los moabitas -por encima de todo- eran percibidos en Israel como un pueblo
emparentado con ellos. Ejemplos de esta tensión entre Israel y Moab los tenemos
en el campo militar [enfrentamientos con fines de dominio]:
Y en el campo religioso:
• “El rey Josías profanó también los altozanos que estaban frente a Jerusalén,
al sur del Monte de los Olivos, que Salomón, rey de Israel, había construido
a.. Kemosh, abominación de Moab, y a Milcón, abominación de los amonitas.”
2 Re 23,13.
Las repetidas escaramuzas militares entre estos dos pueblos provocaron un profundo
resentimiento mutuo que, del lado de Israel, se expresa en los oráculos proféticos
contra Moab [Is 15,1-17,14; 25,10-12; Jer 48,1-47; Ez 25,8-11; Am 2,1-3; Sof
2,8-11]. Pero de nuevo, incluso en estos textos encontramos importantes expresiones
de acogida y afecto hacia los moabitas. En un oráculo contra Moab [Is 16], se
sugiere que incluso ellos compartirán el día final de bendición:
EL LIBRO DE RUTH 49
Momento Exegético: Enciclopedia 1
CAPÍTULO
1
“Como pájaros espantados, arrojados de su nido,
así van los moabitas por los pasos del río Arnón..
Deja que vivan contigo
los fugitivos de Moab
sé tú refugio frente al opresor..”
Is 16,2.4.
“Hijos de Selá: Er.. Lada.. Bioquím.. Joas y Saraf que se casaron en Moab, antes de volver
a Belén. Éstas son cosas muy antiguas.” 1 Crón 4,21ss.
“Sajaráin engendró hijos en los campos de Moab, después de haber repudiado a sus
mujeres Jusín y Baará.” 1 Crón 8,8.
Un hecho importante es la premisa implícita del narrador de Ruth de asumir -sin dar
explicación alguna, que Moab era un destino posible y normal para una familia judía
que buscara ayuda en caso de necesidad. Un ejemplo importante en este sentido es
1 Sam 22,3s. David, antes de ser rey, huye de Saúl quien lo persigue para matarlo.
Su familia se une a él en Adullam. Como sus padres no pueden seguirle en sus
correrías, David los encomienda al cuidado del rey de Moab:
“De allí se fue David a Mispá de Moab y dijo al rey de Moab: «Permite, por favor, que mi padre
y mi madre se queden con vosotros hasta que yo sepa qué va a hacer conmigo Dios.» Los llevó
ante el rey de Moab, y se quedaron con él todo el tiempo que David estuvo en el refugio.”
Un vez alcanzado el poder, su actitud frente a los moabitas cambió: 2 Sam 8,1.2.
CAPÍTULO
1
El relato citado de la separación entre Abraham y Lot, Gen 13, utiliza en dos
ocasiones el verbo parad (drp):1
“Eligió, pues, Lot para sí todo el valle del Jordán, y se trasladó al oriente; así se
separaron el uno del otro. Abrán se estableció en Canaán y Lot en las ciudades del
valle..” Gén 13,11s.
Lot se separa de Abraham y se va al otro lado del Jordán. Ruth, “siguiendo los
Ruth: pasos” de Abraham, viene del otro lado del Jordán. Este hecho podría explicar
reconciliación de Lot -a la distancia- el uso insistente del verbo “regresar” en Ruth 1 [¡12 veces!].
con Abraham Nos preguntamos entonces: ¿es la historia de Ruth la reconciliación de Lot
reencuentro de los
con Abraham? ¿es ésta la historia del reencuentro de los hermanos? Quizás
hermanos a ello se deba que en 1,16-17, Ruth utilice el mismo verbo empleado en Gén 13
[drp /parad], pero con un sentido totalmente diferente cuando Ruth,
pronunciando sus primeras palabras en el libro, dice a Noemí:
1
El verbo drp [parad] en su forma nifal significa: separarse, apartarse, aislarse Gén 10,5.32; 13,9.11.14;
Jue 4,11; 2 Sam 1,23; Neh 4,13.
EL LIBRO DE RUTH 51
Momento Exegético: Enciclopedia 2
CAPÍTULO
Ruth y Abraham
Estas palabras, dichas por el autor de la carta a los Hebreos acerca de Abraham, y
en las cuales se destaca el sentido religioso de la iniciativa que lo llevó a emigrar,
bien pudieron haberse dicho igualmente de Ruth. Esta conexión entre ambos
personajes se percibe claramente al comparar el llamado de Abraham con las palabras
de Booz a Ruth:
52 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Enciclopedia 2
CAPÍTULO
1
• Booz habla de una recompensa que el Señor completará [2,12]. Esta recompensa
será un hijo [4,13], exactamente como en el caso de Abraham [Gén 15,1].2
• la llamada a abandonar la casa de su padre y la patria se da en Génesis cuando
Abraham envía a su siervo a buscar una esposa para su hijo Isaac [Gén 24,7]. Rebeca
abandona a su padre y madre, su hogar y su patria [Gén 24,54-59] y se dirige hacia el
oeste, hacia Canaán, la misma acción y la misma dirección que tomara Ruth al seguir
a Noemí.
• El primer encuentro entre Booz y Ruth no es más que una variante de la escena típica
del “encuentro en el pozo” que encontramos a menudo en las narraciones patriarcales
[Gén 24 y 29; cf. recuadro “Escena típica” p. 114]. En estos casos, un joven que llega
del extranjero se encuentra con una mujer en el campo, cerca de un pozo, hecho que
culmina con un matrimonio.
Detrás de todas estas similitudes se oculta sin duda una intención consciente
del narrador del libro de Ruth: él quiere mostrar que la historia de los antepasados
de David se asemeja en lo esencial a aquella de los patriarcas. Mientras que la
historia de los patriarcas se orienta a la posesión final de la tierra y al pacto del
Sinaí -como fin último-, el relato de Ruth y Booz debe ser entendido como una
segunda manifestacion
salvífica especial, a saber:
la ratificación de David y de
su trono para todos los
tiempos. Así pues, el hecho
de que la historia de los
patriarcas guarde tales
semejanzas literarias con el
relato de Ruth, se explica
porque ambos tienen la
misma función teológica:
ambas son el telón de
fondo para los dos grandes
acontecimientos salvíficos
que mueven la existencia
entera de Israel, el pacto
del Sinaí y el pacto con
David.3
1
Hubbard, Ruth, p. 40.
2
Cf. Wénin, Ruth, pp. 43-45.
3
Gerleman, Rut p. 10-11.
EL LIBRO DE RUTH 53
Momento Exegético: Documento 1
CAPÍTULO
1 Esta sección es un acercamiento a un tema del libro [marginalidad, Dios en el libro de Ruth], o a un aspecto relevante en el estudio de la
Biblia [Israel y otras culturas, Biblia y literatura], hecho a partir de un escrito particular sobre el tema.
Los vecinos de Israel también han escrito. Contamos con salmos egipcios, narraciones
ugaríticas, oraciones babilonias, proverbios sumerios. “Quien sólo conoce la Biblia, no
conoce la Biblia”, se ha dicho con razón. La familiaridad con esta literatura extra-
bíblica amplia nuestro horizonte de comprensión y nos permite conocer mejor el
mundo cultural en el cual surgió la Biblia. ¿Eran -realmente- tan distintos los
mundos culturales en los que se movían Ruth y Noemí?
“Cuando Yahvé tu Dios te haya introducido en la tierra que ha de darte, según juró a tus
padres Abrahan, Isaac y Jacob: ciudades grandes y hermosas que tú no has edificado,
casas llenas de toda clase de bienes, que tú no has llenado, cisternas excavadas que tú
no has excavado, viñedos y olivares que tú no has plantado, cuando comas y te hartes,
cuídate de no olvidarte de Yahvé que te sacó del país de Egipto, de la casa de servidumbre.”
Deut 6,10-12.
Cuando el libro de Deuteronomio exhorta a los israelitas con estas palabras, la vida
y los derechos de esos pueblos que edificaron esas ciudades y casas, que cavaron
esas cisternas, que plantaron esos viñedos y olivares que los israelitas heredan, no
entran en consideración. Simplemente, no existen. Esta perspectiva nacionalista era
54 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Documento 1
CAPÍTULO
1
común en el mundo antiguo. Por eso, al echar un vistazo a la cultura moabita, decidimos
hacerlo a partir de un documento propio de esa cultura: la estela moabita del rey
Mesha.
Esta estela, encontrada en el siglo XIX, fue erigida por el rey moabita Mesha para
recordar una victoria militar sobre Israel, mencionada en 2 Re 3. La estela conmemora
la dedicación de un santuario al dios Kemosh [Yo construí este lugar alto como
muestra de gratitud a Kemosh en Qeriho, línea 3]. El rey Mesha explica la razón que
lo motivó a ello: “Kemosh.. me salvó de todos los reyes, me hizo triunfar sobre todos
mis enemigos” [línea 4]. Después de la introducción [líneas 1-3], se presentan los
logros del gobernante: sus actividades de construcción y sus operaciones militares.
En líneas 21-28, viene la descripción de sus logros, muy al estilo salomónico: “..fuí
yo el que construí.. yo fui el que edifiqué.. muros, puertas, torres, carreteras, estanques,
ciudades”. El final de la estela está dañado. Como un estudio detallado de la misma
sale del propósito de nuestro texto, nos limitaremos a señalar algunos elementos de
continuidad entre las culturas moabita e israelita.
EL LIBRO DE RUTH 55
Momento Exegético: Documento 1
CAPÍTULO
Estela de Mesha
1. Yo soy Mesha, hijo de Kemosh… rey de Moab de Dibón.
2. Mi padre reinó treinta años sobre Moab y yo reiné
3. después de mi padre. Yo construí este lugar alto [= bamah] como muestra
de gratitud a Kemosh en [la ciudad de] Qeriho,
4. pues me salvó de todos los reyes y me permitió triunfar sobre todos mis
enemigos.
5. En cuanto a Omri, rey de Israel, oprimió a Moab durante muchos días,
pues Kemosh se había enojado contra su país.
6. Y su hijo [Ajab] le siguió y se dijo: “¡Yo oprimiré a Moab!”. Así habló en
mis días pero
7. he gozado de su vista [= he triunfado sobre él] y sobre su casa ¡Israel se
ha arruinado para siempre! Omri había ocupado la tierra de
8. Madaba [= Israel], había habitado allí en su tiempo y la mitad de los días
de su hijo [Ajab]; en total cuarenta años; pero Kemosh
9. moró allí durante mis días. Y yo edifiqué a Baal Meón, haciendo un
estanque en ella y construí
10. Quiryaten. Las gentes de Gad [= Israel] habían habitado siempre en
la tierra de Atarot [= Moab], pues el rey de
11. Israel había construído Atarot para ellos; pero yo combatí contra la
ciudad y la tomé; y maté a toda la gente
12. de la ciudad como sacrificio para Kemosh y para Moab. De allí yo traje
a Ariel, su caudillo y
13. lo arrastré delante de Kemosh en Qeriyot. Y establecí allí gentes de
Sharón y gentes de
14. Maharot. Y Kemosh me dijo: ¡Vé y toma Nebo [de las manos] de
Israel!
15. Yo me fui de noche y combatí contra ella hasta el mediodía.
16. Y la conquisté, matando a todos: a siete mil hombres en pleno vigor,
jóvenes, mujeres
17. y esclavas, pues las había consagrado como anatema [= herem] a
Ashtar Kemosh. Y tomé de allí [objetos dedicados]
18. a Yahvé y los transporté ante Kemosh. Y el rey de Israel había
edificado
56 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Documento 1
CAPÍTULO
1
19. Yahas; y allí vivía cuando luchaba contra mí, pero Kemosh lo sacó
delante de mí.
20. Yo tomé de Moab doscientos hombres, todos guerreros diestros y
los puse contra Yahas; y la conquisté
21. con el fin de incorporarla a [el distrito de] Dibón. Fui yo el que edificó
Qerihó, el muro de los bosques y el muro
22. de la fortaleza. Fui yo quien construyó sus puertas y edificó sus torres.
Fui yo
23. quien edificó el palacio del rey e hice los muros del estanque para las
aguas en el interior
24. de la ciudad, pues no había estanque para el agua en medio de la ciudad
en Qerihó. Por lo que dije a todo el pueblo: “Haga
25. cada uno de vosotros para sí una cisterna en su casa”. Y mandé a
cortar vigas para Qerihó con prisioneros
26. de Israel. Edifiqué Aroer y construí la carretera en el valle del [río]Arnón.
27. Edifiqué [la ciudad de] Bet Bamot que había sido destruida. Edifiqué
a [la ciudad de] Betser porque estaba en ruinas
28. con cincuenta hombres de Dibón. Porque todo Dibón estaba bajo mi
obediencia. Y reiné [en paz]
29. sobre las cien ciudades que yo había anexionado al país [de Moab]. Y
edifiqué
30. también a Madaba y a Bet Diblatem y a Bet Baal-Meón, y puse allí el […]
31. de la tierra. Y en cuanto a Hawronen moraron allí…
32. Y Kemosh me dijo: “¡Baja y combate contra Hawronen!”. Y descendí
[y luché contra la ciudad y la tomé]
33. y así Kemosh residió en ella durante mis días…”1
EL LIBRO DE RUTH 57
Momento Exegético: Documento 1
CAPÍTULO
• Kemosh es el dios nacional de los moabitas del mismo modo que Yahvé es el
el dios nacional
dios nacional de los israelitas. Jeremías se refiere a los moabitas como “el pueblo
de Kemosh.” Jer 48,46.
• Cada reino, tanto Israel como Moab, tienen una capital en la que se encuentra el la capital: santuario
santuario central del dios nacional: el templo de Yahvé en Jerusalén y el templo de central del dios nacional
Kemosh en Dibón.
• El nombre del dios Kemosh se usa en nombres de personas [usualmente reyes El nombre del dios
moabitas: Kemoshunabdi, Kemoshaltu], del mismo modo que el nombre de Yahvé Kemosh se usa en
forma parte de nombres israelitas: Yeshayahu [Isaías], Yirmeyahu [Jeremías], nombres de personas
Malkiyahu [Malaquías].
• Antes de empezar a describir sus logros personales como rey [líneas 21-30],
Mesha se concentra en la actividad liberadora del dios Kemosh, a quien -al igual
que en el caso de Yahvé, se acredita la verdadera victoria militar del pueblo.
Primero, el dios es honrado por medio de sacrificios [líneas 11-13], luego comunica la actividad liberadora
al rey Mesha la orden de ataque [línea 14]. El rey ataca pero es Kemosh quien da del dios
la victoria: “Yo me fui de noche y combatí [al rey de Israel].. pero fue Kemosh quien
lo sacó delante de mí” [líneas 15, 19]. Este verso de la estela nos recuerda Prov
21,31: “Se prepara el caballo para el combate, pero la victoria la da el Señor.”
• Los moabitas, al igual que los israelitas, creían que las victorias militares dependían
directamente del favor de su dios respectivo. Así, en una ocasión el rey Mesha
se enfrenta contra Israel [esta batalla está mencionada en 2 Re 3]. En un momento
crucial de la batalla, Mesha ofrece a Kemosh un sacrificio especial para pedirle victorias militares
su favor: sacrifica a su propio hijo. El segundo libro de Reyes narra - dependían directamente
interesantemente- este hecho: “Viendo que la batalla arreciaba en su contra, el del favor del
dios respectivo
rey de Moab tomó consigo setecientos hombres que empuñaban espada y trató
de abrir brecha hacia el rey de Aram, pero no lo consiguieron. Tomó entonces a
su hijo primogénito, el que había de reinar tras él, y lo ofreció en holocausto
sobre la muralla. Una cólera inmensa se desató entre los israelitas, que se
retiraron apartándose de él y regresaron a su país” 2 Re 3,26s. Lo mismo que
sucedía con los enemigos de Yahvé. Cf. Jos 2,8ss.
58 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Documento 1
CAPÍTULO
1
• La descripción comienza con la opresión de Moab por parte de Israel [Omri, rey de
Israel, oprimió a Moab durante muchos días] y termina con la destrucción total
inversión de la situación:
de opresión a victoria
de Israel [he triunfado sobre él y sobre su casa]. Esta inversión de la situación [de
opresión a victoria], se debe al hecho de que durante su reinado, el dios Kemosh
cesó su enojo contra Moab. Este hecho realza la gloria de Mesha como rey.
• En líneas 14-18, después de conquistar la ciudad de Nebo [el lugar donde según
Deut 32 estaba enterrado Moisés], el rey Mesha toma las posesiones pertenecientes
a Israel y Yahvé, así como a todos los habitantes de la ciudad de Nebo y los
el rey Mesha toma las presenta frente al altar de su dios Ashtar-Kemosh: “Y tomé de allí [objetos dedicados]
posesiones pertenecientes
a Israel y Yahvé
a Yahvé y los transporté ante Kemosh”. Algo similar a lo que hizo el rey de Babilonia
cuando conquistó Jerusalén: “..llegó a Jerusalén Nabucodonosor, rey de Babilonia,
y la sitió. El Señor entregó en su poder a Joaquín, rey de Judá, y parte de los
objetos del templo de Dios. Se los llevó al país de Senaar y depositó los objetos en
el tesoro del templo de sus dioses.” Dan 1,1s.
EL LIBRO DE RUTH 59
Momento Exegético: Documento 1
CAPÍTULO
• Los sacrificios religiosos, tanto los de animales como los sacrificios humanos,
son conocidos en ambos reinos: 2 Re 3,26s narra el sacrificio que hace el rey
Mesha de su propio hijo. 2 Re 16,3 narra el sacrificio del hijo de un rey israelita:
“Tenía Ajaz veinte años cuando comenzó a reinar y reinó dieciséis años en Jerusalén.
Siguió el camino de los reyes de Israel; incluso arrojó a su hijo a la pira de fuego,
según la costumbre abominable de las naciones que Yahvé había expulsado ante los sacrificios religiosos
los israelitas.” Jue 11 narra el sacrificio que hace Jefté de su propia hija: “Jefté
hizo un voto a Yahvé: «Si entregas en mis manos a los amonitas, el primero que
salga de las puertas de mi casa.. será para Yahvé y lo ofreceré en holocausto..
Cuando Jefté volvió a su casa, he aquí que su hija salía a su encuentro bailando al
son de las panderetas.. Al cabo de los dos meses él cumplió en ella el voto que
había hecho.” Jue 11,30.34.39.
• Para el dios moabita Kemosh se construyen altares en lugares altos o cerros: “Yo
construí este lugar alto [bamah / hmb] como muestra de gratitud a Kemosh en
Qeriho” [línea 3]. Algo semejante a lo que encontramos en Israel: “Judá obró el se construyen altares en
mal a los ojos de Yahvé.. construyeron (también ellos) santuarios, estelas y cipos lugares altos o cerros
en toda colina elevada y bajo todo árbol frondoso.” 1 Re 14,22s. Al igual que en la
Biblia hebrea, en la estela del rey Mesha es utilizada la palabra “bamot ” / twmb.2
• La frase utilizada por el rey Mesha en la línea 7 de la estela para referirse a su se utilizan las mismas
victoria sobre el rey Ajab de Israel: “he gozado de su vista” [expresión idiomática expresiones idiomáticas
2/3
La transcripción del moabita al hebreo ha sido tomada de W.H. Bennett, "Moab" p. 404.
60 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Documento 1
CAPÍTULO
1
que quiere decir “he triunfado sobre él”], corresponde a la expresión hebrea
“b har” [“mirar con placer”], utilizada comúnmente en el libro de los Salmos:
“Me has librado de todas mis angustias y he visto a mis enemigos derrotados.”
54,9; “El Dios fiel vendrá a mi encuentro, y me hará ver la derrota de mis
adversarios.” 59,11; “El Señor esta conmigo, él es mi auxilio, triunfaré sobre
mis adversarios.” 118,7.
• Al igual que la información contenida en los libros históricos del Antiguo Testa-
mento acerca de los reyes de Israel, esta estela contiene información acerca de
victorias militares y construcciones llevadas a cabo por el rey, así como información
información acerca de
religiosa indicando como el dios respectivo aprueba o desaprueba las acciones
victorias militares y
construcciones llevadas de su pueblo y se dirige al rey dándole indicaciones sobre las acciones a seguir.
a cabo por el rey Se mencionan los reyes de los pueblos enemigos [en este caso Israel], así como
sus herederos al trono. Algo muy similar a las descripciones hechas en los libros
de los reyes acerca de los diferentes reyes de Israel.
• Una comparación entre el oráculo contra Moab de Jer 48,1ss y la estela del rey
Mesha de Moab, muestra un interesante paralelismo de lugares geográficos:
“He aquí que vienen días en que.. se “Yo soy Mesha, rey de Moab.. Kemosh
avergonzará Moab de Kemosh.. Decid: me dijo: ¡Vé y toma Nebo [de las manos]
«¿Cómo ha sido quebrantada.. Moab está de Israel! ..Y el rey de Israel había
devastado.. Decid: «¿Cómo ha sido edificado Yahas; y allí vivía cuando
paralelismo de lugares quebrantada la vara poderosa, el báculo luchaba contra mí, pero Kemosh lo sacó
geográficos precioso?”..párate en el camino y mira, delante de mí.. Yo tomé de Moab
población de Aroer; pregunta al fugitivo doscientos hombres, todos guerreros
y al escapado; di: «¿Qué ha sucedido? diestros y los puse contra Yahas; y la
..Anunciad en el Arnón que ha sido conquisté con el fin de incorporarla a [el
saqueada Moab.. la sentencia ha llegado distrito de] Dibón. Edifiqué Aroer y
a la meseta, a Jolón, a Yahas y a Mefaat, construí la carretera en el valle de [el río]
a Dibón, a Nebo, a Bet Diblatáin y a Bet Arnón.. edifiqué.. también a Madaba y a Bet
Meón.. Se partió el cuerno de Moab y su Diblatem y a Bet Baal-Meón.. y así Kemosh
brazo se rompió”. Jer 48,12ss. residió en ella durante mis días…”
EL LIBRO DE RUTH 61
Momento Exegético: Documento 1
CAPÍTULO
El dios nacional: tanto Israel como Moab contaban con su respectivo dios nacional, cuyo santuario
central se encontraba en la capital del reino. El nombre del dios era utilizado en ambos pueblos para
formar nombres personales.
La actividad de dios: los logros políticos y las victorias militares se acreditaban, en última instancia,
a la actividad liberadora del dios nacional [Kemosh o Yahvé]. Era él quien daba al rey respectivo las
instrucciones para salir y conquistar una ciudad. La función del rey consistía, simplemente, en la
ejecución de este mandato. El listado de los logros reales se hacía siguiendo un patrón similar.
Alternancia entre períodos de bienestar y de adversidad: los períodos de opresión sufridos por la
comunidad a manos de sus enemigos eran vistos como un signo del enojo de su dios. La vuelta a la
tranquilidad y al bienestar eran signos del apaciguamiento de la cólera divina.
Los lugares geográficos mencionados en los documentos oficiales eran en su mayoría, como es de
esperar en el caso de pueblos vecinos, los mismos. Algunas de las técnicas literarias empleadas en los
documentos, como los listados, las descripciones o el uso del paralelismo, eran también las mismas.
62 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Documento 1
CAPÍTULO
1
De la estela de Mesha se deduce que:
Kemosh es un dios que se enoja.
En su enojo permite que los enemigos de su pueblo triunfen sobre ellos.
El mismo dios da instrucciones al rey para recuperar los territorios perdidos.
La obediencia del rey al dios le permiten obtener de nuevo la independencia.
La gloria del dios nacional es restituida: el dios mora de nuevo en la ciudad.
Se le consagra el botín de guerra, se le construyen altares, se le ofrecen sacrificios.
11 Entonces los hijos de Israel hicieron lo que desagradaba a Yahvé. Dieron culto a los Baales. 12 Abandonaron a Yahvé, el Dios de sus padres,
que los había sacado de la tierra de Egipto, y siguieron a otros dioses de los pueblos de alrededor; se postraron ante ellos, irritaron a Yahvé; 13
dejaron a Yahvé y dieron culto a Baal y a las Astartés. 14 Entonces se encolerizó Yahvé contra Israel. Los entregó en manos de salteadores que
los despojaron, los dejó vendidos en manos de los enemigos de alrededor y no pudieron ya sostenerse ante sus enemigos. 15 En todas sus
campañas la mano de Yahvé intervenía contra ellos para hacerles daño, como Yahvé se lo tenía dicho y jurado. Los puso así en gran aprieto. 16
Entonces Yahvé hizo surgir jueces que los salvaron de la mano de los que los saqueaban.
17 Pero tampoco a sus jueces los escuchaban. Se prostituyeron siguiendo a otros dioses, y se postraron ante ellos. Se desviaron muy pronto del
camino que habían seguido sus padres, que atendían a los mandamientos de Yahvé; no los imitaron. 18 Cuando Yahvé les suscitaba jueces, Yahvé
estaba con el juez y los salvaba de la mano de sus enemigos mientras vivía el juez, porque Yahvé se conmovía de los gemidos que proferían ante
los que los maltrataban y oprimían. 19 Pero cuando moría el juez, volvían a corromperse más todavía que sus padres, yéndose tras de otros
dioses, dándoles culto y postrándose ante ellos, sin renunciar en nada a las prácticas y a la conducta obstinada de sus padres.
EL LIBRO DE RUTH 63
Tareas
CAPÍTULO
Integración personal:
64 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Documento 2
CAPÍTULO
Esta sección es un acercamiento a un tema del libro [marginalidad, Dios en el libro de Ruth] o a un aspecto relevante en el estudio de la 1
Biblia [Israel y otras culturas, Biblia y literatura], hecho a partir de un escrito particular sobre el tema.
Cuando leemos este texto y pensamos que -a pesar de él- Ruth la moabita fue
admitida en Israel y que un libro de la Biblia lleva su nombre, tomamos conciencia de
que en la Escritura encontramos opiniones diversas sobre algunos temas. Es
importante comprender el origen y la razón de este importante hecho.
Algunos textos del Antiguo Testamento [como el citado], muestran un fuerte rechazo
a los extranjeros. Estos textos surgen tras la destrucción de Jerusalén por los
babilonios en 587 a.C., cuando Israel se percibe amenazado por todo y por todos.
Pero esta política de “separación” que se intenta promover durante este período, es
más un ideal de ciertos sectores de la comunidad que una realidad. Después del
exilio en Babilonia, ciertos sectores en Israel entendieron que este desastre se había
producido por influencia de las culturas “paganas” con quienes ellos se habían
mezclado. Habiendo pasado la fase de castigo, les pareció vital establecer una
política de separación para evitar una nueva catástrofe. Más aún, como fueron estos
mismos sectores quienes dieron su forma final a muchos textos del Antiguo Testa-
mento, proyectaron esta idea de la separación hacia atrás y la incluyeron en muchos
textos legislativos; como si tal separación de los pueblos vecinos hubiese existido
desde un inicio en Israel, ordenada por Moisés. Lo cierto sin embargo era que,
históricamente hablando, Israel era un pueblo que tenía muchos rasgos en común
con sus vecinos cananeos, y que sólo progresivamente se fue distinguiendo de ellos
hasta alcanzar una identidad religiosa verdaderamente autónoma. Incluso aquellos
textos más negativos que encontramos en el Antiguo Testamento acerca de las naciones
“paganas”, sirven para ilustrar este fondo común. Tomemos, por ejemplo Ex 23,
hablando contra los dioses de los cananeos dice:
“No te postrarás ante sus dioses, ni les darás culto; no imitarás su conducta. Al
contrario, los destruirás y destrozarás sus estelas.. No pactes con ellos ni con sus
dioses”. Ex 23,23ss.
Pero, ¿qué es lo que se dice -realmente- cuando leemos este texto entre líneas? Lo
que este texto muestra es que en la práctica, los israelitas se postran ante los dioses
cananeos, les dan culto, imitan la conducta de los cananeos, pactan con ellos y
construyen estelas a estos dioses. En otras palabras, los textos bíblicos que condenan
estas prácticas cananeas no demuestran que Israel vivía separado de ellas sino -
¡todo lo contrario!- que eran prácticas comunes entre ellos. Por eso, precisamente,
se prohiben.
Vistas las cosas en perspectiva histórica, lo cierto es que Israel se apropia y usa los
viejos odres cananeos, derramando en ellos vino nuevo. Con esto queremos
EL LIBRO DE RUTH 65
Momento Exegético: Documento 2
CAPÍTULO
decir que todos los aspectos fundamentales de la religión de Israel eran cananeos
en su origen.
Todo esto, lo ha tomado Israel de sus vecinos. No debemos olvidar que Israel
surge muy tardíamente como nación. Cuando Abraham aparece en la escena bíblica
[el personaje más antiguo del cual podemos hablar en términos “históricos”], las
pirámides de Egipto tienen ya más de mil años de haber sido construidas (!).
..en la legislación:
“Si dos hombres riñen y uno hiere a otro.. sin “Si en una riña un hombre golpea a otro
causarle la muerte, pero obligándolo a guardar y le causa un daño, aquel que causó el
cama,.. entonces el que lo hirió será absuelto, daño deberá.. pagar los gastos de la cura
pero deberá indemnizar el tiempo de paro y del hombre herido.”
los gastos de la curación.” Ex 21,18-19. Código de Hamurabi, apartado 206.
.. en la sabiduría:
3
Sobre este tema véase von Rad, Teología I p. 39-62.
66 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Documento 2
CAPÍTULO
1
Numerosas expresiones propias del antiguo Israel provienen de esta herencia cul-
tural común. La imagen de Yahvé como Dios del cielo, sentado sobre su trono,
rodeado de seres divinos y formando una especie de consejo divino junto a ellos, es
semejante a la del dios ugarítico El, padre de los dioses y que reinaba desde su trono
sobre su panteón.4
¿Cómo entender hoy estos procesos de adaptación que hacen algunos autores de la
Biblia de elementos religiosos de las culturas de su entorno, cuando al mismo tiempo
otras secciones de la Biblia condenan estas culturas?
4
1 Re 22,19s; Is 6,3s; Sal 82.
5
Para una explicación detallada con numerosos ejemplos adicionales, véase: García, Biblia pp. 340-351, 456-
459, 577-630.
6
Von Rad, Teología I p. 56.
EL LIBRO DE RUTH 67
Momento Exegético: Documento 2
CAPÍTULO
Este fenómeno no es difícil de explicar, ya que esto sigue sucediendo hoy en día en
nuestro medio, tanto en ambientes católicos como protestantes. Veamos.
Hace algunas décadas, las iglesias protestantes definían parte de su identidad por
oposición a las “prácticas del mundo”. Los protestantes, por ejemplo, no cantaban
canciones del mundo [rancheras, tangos, boleros, cumbias, etcétera]. Con el pasar
del tiempo, muchos jóvenes no resistían la tentación de disfrutar “la música moderna”,
alegre y entusiasta. Se dio así una apertura discreta para que jóvenes evangélicos
escucharan alguna de esta música. Con el paso del tiempo, algunos de estos jóvenes
se atrevieron a ponerle “letra cristiana” a canciones “del mundo”. Este experimento
tuvo una enorme acogida y allanó el camino para que los líderes evangélicos
reconsideraran el uso de este tipo de música como una técnica evangelística. Con el
correr de los años se fue ensayando con otros ritmos y así, hoy en día tenemos
“salsa cristiana”, “merengue cristiano”, “cumbia cristiana” y todo tipo de ritmos
“movidos” [considerados hasta hace poco “mundanos” e impropios de medios
religiosos]. Lo que una vez fue visto como algo indebido [mezclar la iglesia con “el
mundo”], es visto hoy como una estrategia evangelística: comunicar el mensaje
cristiano por medio de un lenguaje que “le llega a la gente”.
68 EL LIBRO DE RUTH
Momento Pastoral: Nuestro entorno
CAPÍTULO
Esta sección ofrece reflexiones que relacionan la temática del libro de Ruth con diferentes aspectos de la realidad social [las migraciones, 1
la exclusión social], la experiencia humana [las despedidas, la vejez] y la experiencia religiosa [los silencios, la naturaleza].
Despedidas
El libro de Ruth es una obra marcada por las despedidas, una de las experiencias
humanas más profundas y dolorosas. Despedirse es una forma de separación. Una
forma, solamente, porque la experiencia nos muestra que nunca nos sentimos más
cerca de las personas que amamos, que cuando estamos lejos de ellas. La distancia
nos hace conscientes -muchas veces por primera vez-, de que a los seres amados
los llevamos en nosotros. Nos descubrimos como una dimensión de esas personas,
de esa familia, de esa comunidad. Dicho en otras palabras, descubrimos que esas
personas representan una dimensión de nuestra existencia. Somos parte de ellas, en
cualquier lugar en donde nos encontremos. Al vivir fuera de nuestro país -por ejemplo-
conocemos a otras personas con quienes nos relacionamos. Al despedirnos, algo
nuestro se va con ellas. Pero esto no nos empobrece porque -de igual modo-, algo
de ellas va con nosotros y nos enriquece, nos permite recordar y sabernos amados.
Despedirse, en fin, es descubrir. Esto es posible si en lugar de ver hacia atrás, lo que
dejamos, vemos hacia adelante, lo que nos espera. Quien haya sacado un producto
de la caja en que fue empacado originalmente, e intente colocarlo allí nuevamente,
habrá notado cuán difícil es que las cosas se acomoden de nuevo en la posición que
tenían originalmente. Parece como si las cosas hubiesen aumentado de tamaño y no
se acomodaran más en su espacio original. Tanto el crecer como el viajar producen,
en muchas ocasiones, una sensación similar. Algo parece haberse desacomodado
en nosotros. Será tarea nuestra, a partir de ese momento, encontrar el espacio
adecuado para estas experiencias y descubrir su significado en nuestras vidas.
EL LIBRO DE RUTH 69
Momento Pastoral: Nuestro entorno
CAPÍTULO
Migraciones
Enfrentados con el desarraigo de sus vínculos familiares y culturales, el encuentro con culturas y costumbres distintas a aquellas
para las cuales fueron socializados, lidiando con problemas de comunicación y, en la mayoría de los casos, deficientemente
preparados para competir laboralmente en sus nuevos medios, los migrantes plantean un desafío que demanda acogida,
dignificación de la persona, integración y evangelización. El desafío de vivir la unidad en la diversidad.
América Latina es hoy un continente de migrantes. Colombia, por ejemplo, es un país con millones de personas
desplazadas, refugiadas y asiladas dentro de sus propias fronteras. En las últimas décadas se han producido
oleadas sucesivas de emigrantes argentinos, chilenos, nicaragüenses, cubanos, mexicanos, salvadoreños,
colombianos, guatemaltecos, haitianos. El tema nos toca de cerca. Claro que al hablar de inmigrantes/extranjeros,
es necesario saber de donde provienen, ya que en la América Latina de hoy, hay EXTRANJEROS y extranjeros.
Todos sabemos que hay restaurantes, tiendas, oficinas y hoteles que funcionan con un doble estándar de servicio,
y en donde la preferencia la tienen, en cada situación, extranjeros “VIP”. Si Moisés hubiera vivido en América
Latina, quizás no hubiera dicho “Amad al extranjero” [Deut 10,19], sino: “Cubanos, Peruanos, Costarricenses
[etc ..]: amad a vuestros compatriotas como vosotros amáis a los extranjeros”. Aquí hablamos, claro está, del
inmigrante/extranjero que no porta tarjeta de crédito “gold”, ni teléfono celular, ni computadora portátil. Hablamos
del inmigrante/extranjero que deja su país por necesidad, no del que viaja por placer. Hablamos de la persona
que al llegar enfrenta la mirada dura de quien revisa sus documentos buscando una coma mal puesta para
devolverle. No del que llegando ¡aun sin pasaporte!, es recibido con brazos abiertos y una piña colada. Hablamos
del inmigrante que habla la Biblia, el de manos temblorosas y mirada baja; aquel de cuya situación nadie debería
aprovecharse en beneficio propio, cf. Ex 22,20; Deut 24,17. El libro de Ruth ilumina nuestra práctica pastoral en
esta área al reconocer:
• la presencia de estas personas, con lo cual se supera la indiferencia, el primero -y quizás el más grave- de los
problemas. En el capítulo dos vemos que al llegar al campo Booz ve a Ruth y pregunta: “¿De qué familia es esa
muchacha?” 2,5.
• una de las causas generales del problema: “hubo hambre en el país, y un hombre de Belén se fue a residir,
con su mujer y sus hijos, a los campos de Moab” 1,1. Las migraciones no se producen por afán de turismo,
tienen profundas causas sociales.
• una dimensión vital del problema. La feminización de la inmigración: “regresó Noemí, con su nuera Rut, la
moabita” 1,22. Como lo muestran las estadísticas, gran parte de los migrantes hoy, son mujeres.
• los valores personales de los migrantes: “toda la gente de mi pueblo sabe que eres una mujer virtuosa” 3,11;
con lo cual se supera el estereotipo del extranjero como alguien desprovisto de virtudes.
• la aceptación de sus diferencias: a pesar de su origen moabita, Ruth es aceptada en la comunidad de Belén
aun en contra de la legislación existente [Deut 23,4-7]. Se reconoce así el derecho del otro a ser distinto. La
diferencia no tiene por que convertirse en in-diferencia.
70 EL LIBRO DE RUTH
Momento Pastoral: Nuestro entorno
CAPÍTULO
1
• la dignidad propia del inmigrante: en el libro de Ruth vemos que una persona tiene
dignidad, no por ser israelita sino por ser persona: “me has consolado y has hablado al
corazón de tu sierva, cuando yo no soy ni siquiera una de tus criadas” 2,13. La dignidad de
la persona es intrínseca a su naturaleza de ser humano y no puede depender de su color de
piel, raza o sexo. Llegar en calidad de refugiado no convierte a nadie en menos persona que
quien lo acoge, ni le hace perder sus valores, su dignidad o sus sentimientos.
• los sentimientos del inmigrante: “hija mía, no temas; haré por ti cuanto me digas” 3,11.
En un diario costarricense leemos: “Cuando Marina Escoto llega a San José por primera
vez, en 1980, su ropa estaba destrozada después de tres días de ocultarse en las montañas.
Todavía hoy llora cuando recuerda que el dueño de un restaurante en las inmediaciones del
Hospital San Juan de Dios, la llamó loca y la sacó de su negocio cuando pretendía comprar
comida con 200 colones que le regalaron unos paisanos. ‘Un mes después, cuando recibí
mi primer sueldo, volví bien arregladita y me senté a comer para que viera que no era una
loca’, recuerda”.1 Todavía hoy.. “llora esta mujer cuando recuerda este hecho. “Todavía
hoy..” ¡casi veinte años después! Y es que las heridas a la dignidad propia y a la estima no
se sanan de un día para otro.
EL LIBRO DE RUTH 71
Momento Pastoral: Nuestro entorno
CAPÍTULO
• “Noemí, su suegra, le dijo: «Hija mía, ¿es que no debo procurarte yo una
posición segura que te convenga?” 3,1.
• «Acércate aquí, puedes comer». Ella se sentó junto a los segadores. 2,14.
La iglesia está en una posición privilegiada para atender a los inmigrantes ya que
pocas instituciones reúnen personas de una gama tan variada de oficios, clases
sociales, grupos étnicos y países. Muchas comunidades cristianas que tienen
inmigrantes dicen que todas las personas son bienvenidas y que entre ellos no hay
discriminación. Pero cuando se habla en privado con los inmigrantes, señalan que
han sido víctimas de discriminación dentro de la misma comunidad. Por ello es
importante preguntarnos:
• ¿Conoces a las personas inmigrantes en tu comunidad? ¿Hay inmigrantes activos
en los ministerios de la congregación? ¿Cuántos? ¿Son miembros activos o
silenciosos? ¿Por qué? ¿Tienen puestos de liderazgo o están todos en puestos
de limpieza y cocina?
72 EL LIBRO DE RUTH
Momento Pastoral: Nuestro entorno
CAPÍTULO
1
"Partir
es morir
un poco".
P. Ronsard
• La comunidad ¿ha abogado ante el gobierno en favor de las personas inmigrantes cuando éste propone
políticas que pueden perjudicarles? ¿Participa la comunidad en organizaciones o foros sobre migración?
• ¿Se ha solicitado la opinión de las personas inmigrantes sobre las formas que debe tomar el ministerio con
inmigrantes?
• La comunidad ¿ha hecho contacto con iglesias o comunidades hermanas en el país o región de origen de los
inmigrantes para buscar maneras de cooperación? Por ejemplo: visitas de un grupo de la comunidad a la región
de origen para entender mejor la cultura y las razones que obligaron a sus hermanos y hermanas a emigrar; un
sistema conjunto para el envío de remesas con el fin de reducir los costos de estos trámites; ayuda para obtener los
documentos legales que necesitan para solicitar la visa de residencia y otros documentos necesarios para la
obtención de empleos.
• Trabajo
• Vivienda
• Apoyo sicológico
• Legalización de estatus migratorio
• Defensa de sus derechos laborales
• Acceso a servicios de educación y salud
• Comunicación con familiares en el extranjero
• Creación de espacios culturales
EL LIBRO DE RUTH 73
Momento Pastoral: Nuestro entorno
CAPÍTULO
Para apoyar los esfuerzos pastorales con inmigrantes, podemos informarnos mejor sobre su vida conversando
con ellos. Preguntas relevantes podrían ser:
Se trata de una comunidad cristiana en Costa Rica. Cuenta con unos ciento diez asistentes, de los cuales, cerca
de un 40% son inmigrantes nicaragüenses. El pastor ha hecho esfuerzos para concientizar a la comunidad sobre
los retos que presenta la inmigración. Algunas características del ministerio de esta comunidad son:
• Comité de vivienda. El pastor ayudó a formar un comité de vivienda para buscar solución a la necesidad
de vivienda que tienen los inmigrantes pobres.
• Celebración de las culturas. La comunidad celebra cada año un “festival de culturas” en el cual los
inmigrantes y nacionales comparten sus cantos, poesía, comidas y tradiciones.
• Concientización. Por medio de la predicación y estudios bíblicos, el pastor ha llevado a cabo un proceso
de concientización de los miembros sobre la discriminación y los retos de la inmigración.
• Apoyo laboral. Se les ayuda con cartas de recomendación, confección de currículos profesionales y otros
documentos que puedan facilitarles la obtención de un empleo.
• Ayuda Legal. Se les da orientación para todos los trámites relacionados con la legalización de su estatus
legal en el país.
• Clases de actualización profesional. Se está comenzando a ofrecer algunas clases de materias técnicas
como computación.
• Atención a urgencias. Se ha dado alguna ayuda en situaciones de necesidad [por ejemplo alimentos]. En
tiempo escolar se ofrece alguna ayuda para los útiles de los niños.1
1
Cook (ed.), Paz pp. 25-32.
74 EL LIBRO DE RUTH
Tareas
CAPÍTULO
1
Lectura de Antología
“La seguridad de que Dios nos ama personalmente puede ser, a veces,
la única constante en la vida que nos impulse a seguir adelante.
No perdamos de vista ese amor”.
Mundy, Ser decidido 34.
EL LIBRO DE RUTH 75
Momento Pastoral: Correspondencia
CAPÍTULO
1 La correspondencia entre Ruth y Orfa ilustra problemas que había entre israelitas y moabitas y que se desprenden de la exégesis del texto. Los
argumentos reproducen las rencillas típicas que se daban entre vecinos. Las cuatro cartas que aparecen en esta sección se relacionan entre
sí, y pueden ser leídas como un todo.
Querida Ruth:
He pensado que quizás ella nunca estuvo de acuerdo con la idea de Elimelec de venir a Moab. Quizás ella, en
el fondo -como muchos israelitas, también tenía reservas sobre los moabitas. Quizás vino porque no podía
negarse a seguir a su marido. Pero muerto Elimelec, buscó el momento de regresar y nosotras pagamos el
precio de su decisión. Siento que Noemí, en su dolor, necesitaba que Moab fuera un capítulo olvidado en su
vida. No hay duda que, de vuelta en Belén, aunque ella nos quisiera, nosotras seríamos una carga para ella.
De vuelta en Belén, el rencor de los israelitas hacia nosotras nos convertiría en una brasa en sus manos, y ella
no hubiera sabido qué hacer. No me extrañaría que dijeran que nosotras habíamos sido las culpables de todo lo
malo que les había pasado. ¿Has de creer que cuando regresé mamá todavía estaba parada afuera de la casa,
como si hubiera sabido que una de nosotras se iba a devolver? Cuando la vi parada allí, viendo perdidamente
hacia el camino, sentí que una parte de mí estaba allí, esperándome. Cuando me vio a lo lejos, derramó un poco
de aceite sobre la imagen de Kemosh y se vino corriendo a encontrarme. Al día siguiente mandó a llamar a
Mustafá para sacrificar un cordero y comimos todos juntos, acordándonos de ti y rezando por ti. Ahmed está
enorme, si lo vieras no lo creerías. Ya aprendió a esquilar las ovejas y se siente orgulloso de poder llevarlas sólo
al río. El dice que ahora que es grande se llama Gibbor Ahmed.1 Quiera Kemosh, quien nos da la vida, cuidarte
y protegerte siempre.
Te quiere mucho,
Orfa
1
Es decir: Ahmed el valiente.
Qué aspectos de Ruth 1 se consideran en esta carta. Analice.
76 EL LIBRO DE RUTH
Momento Pastoral: Mirada a un personaje
CAPÍTULO
Este estudio se realiza a partir de un análisis literario del personaje, es decir, de un estudio de los motivos literarios asociados al personaje y 1
de su función dentro de la obra. Se busca mostrar el sentido profundo [religioso y humano] del relato, oculto sutilmente tras los gestos y
paradojas de la narración.
Orfa, más que un simple personaje, representa una dimensión permanente de todo ser humano:
la búsqueda de raíces, de hogar. Búsqueda que la conduce de “regreso a casa”, el mismo camino
que -en dirección contraria- ha emprendido Noemí. Este viaje no es, sin embargo, un simple
desplazamiento geográfico, sino un peregrinaje interior, una marcha al re-encuentro de sí misma.
Orfa
También es común encontrar en la narrativa bíblica, lo que algunos autores llaman personajes
unidimensionales; es decir, aquellos cuya personalidad se resume a un rasgo, como el caso de
faraón, cuya función es -esencialmente- la de ser antagonista de Moisés. La función de algunos
de estos personajes es meramente instrumental: aparecen en un momento dado del relato,
realizan una acción necesaria.. y luego desaparecen sin dejar rastro. Así, algunos de los
personajes potencialmente más interesantes de toda la Biblia, como la serpiente de Gén 3 o la
figura de Satán en Job 1, desaparecen rápidamente, y pasan a la tradición como figuras
“malvadas”. Este procedimiento lleva a ignorar la complejidad literaria y la riqueza
sicológica del relato. Los comentarios, por ejemplo, nos dicen que el nombre Orfa significa
“nuca”. Orfa es, por lo tanto, la que da la espalda. Debido a esto, se la relaciona con la mujer
de Lot y, dado que el narrador de Ruth no habla más de ella, su desaparición de la obra se
toma como un castigo. El narrador, se piensa, condena “su pecado” con el ostracismo. La
literatura judía posterior, no hizo sino confirmar esta lectura. Los antiguos comentarios
rabínicos indicaban que “el nombre de una [de las esposas] era Orfa porque ella había dado
la espalda a su suegra” [Midrash Rabbah, Ruth II,9].1
Pero ¿qué es en realidad lo que hace Orfa? Lo cierto, es que ella no hace nada distinto a lo
que hace Ruth. Ambas deciden que rumbo tomar. Ambas deciden por sí mismas, lo que les
1
Rabinowitz, Midrash p. 31.
EL LIBRO DE RUTH 77
Momento Pastoral: Mirada a un personaje
CAPÍTULO
dicta su corazón. Algo que tomamos hoy fácilmente por sentado, pero que en el universo cultural de
aquel tiempo, era un logro excepcional. Ambas deciden, separadamente, buscar su propia manóaj,
[xwnmRuth 3.1], es decir su propia seguridad, su propio bienestar. Esta dualidad de decisiones,
sugiere que para lograr esto, no hay sólo un camino sino varios. Orfa y Ruth representan, no sólo dos
personajes sino, dos talantes personales, dos modalidades de ser. Cada una en busca de su propio
destino. Con esta dualidad de personajes, el narrador reconoce la posibilidad de la diferencia. Por
esta razón, el antagonismo tradicional entre judíos y moabitas [Deut 23,4-7], no desemboca en la
tensión que es propia del exclusivismo, sino en la apertura que es propia de la alteridad. Se denuncia,
implícitamente, la inseguridad que nos lleva a querer convivir sólo con aquellos semejantes a nosotros
mismos [Cf. p. 194-198].
Ninguno de los dos personajes es censurado. Sus elecciones, aunque distintas, no son desaprobadas.
Cada una ha elegido lo mejor.. para sí. En la obra no hay “villanos”, solamente personas que eligen
de un modo distinto. No hay juicios morales, ni condenas, ni castigos. Ni siquiera la adversidad -cuando
se presenta, es ligada en modo alguno con la conducta de las personas. Noemí asume su suerte, pero
la culpabilidad no acompaña su dolor. Ni la hambruna en Belén, ni la muerte de sus hijos es
entendida como pago o castigo por ningún mal. Estos hechos, aunque dolorosos, son parte de la
vida, que está hecha de ritmos.. como nuestra respiración, como un día de sol o un día de lluvia. Una
vida hecha de alternancias, como la del invierno y el verano. El Señor está tanto en uno, como en el
otro. Por tanto, es necesario desarrollar una visión de la vida capaz de dar significado a cada
experiencia de nuestra vida, incluso a aquellas cuyo sentido parece escapársenos por el dolor del
momento.
Orfa y Ruth son, pues, dos seres humanos que caminan juntos una parte del camino, pero su propia
naturaleza las conduce finalmente por sendas distintas. El coraje y la madurez de ambas radica -
precisamente, en haber seguido cada una la voz que escuchaban en lo profundo de sus conciencias.
Aún a riesgo de caminar “sola” el camino de vuelta, Orfa eligió su propio camino. Orfa es la
persona que gusta de lo concreto, de lo sedentario. Ruth es la persona soñadora, que gusta de la
dimensión de lo posible. Orfa es una mujer de raíces, que celebra la presencia de Dios en lo acontecido,
en la regularidad, en lo inmanente. Ruth es una mujer de alas, que percibe a Dios en el misterio, en
aquello que está a punto de suceder, en lo trascendente. Ruth no transita por el sendero de la experiencia
sino por el sendero de la revelación y del misterio. Una experimenta a Dios en la quietud, la otra en
el movimiento del espíritu.
¿Qué es lo que atrae a Orfa del hogar de su madre? ¿A qué es lo que ella desea regresar? El viaje
de Orfa es -paradójicamente, el mismo viaje que ha emprendido Noemí: un camino al encuentro de
sí misma. La decisión de retornar a la casa de su madre la conduce -curiosamente, por el mismo
camino que recorre Noemí, en dirección contraria. Una rumbo a Belén, la otra rumbo a Moab.
Ambas optan por sus raíces, por su tierra natal. Ambas quieren comer, al atardecer del día.. y de sus
vidas, el fruto de aquel árbol que sembraron junto a su madre, y que ellas mismas vieron crecer a lo
largo del tiempo. ¿No es éste, exactamente como en el caso de Noemí, un peregrinaje interior?
78 EL LIBRO DE RUTH
Momento Pastoral: Mirada a un personaje
CAPÍTULO
1
Orfa y Noemí toman -paradójicamente, la misma decisión. Una decisión que las
lleva a repasar sus vínculos, su identidad, su sentido de pertenencia. Es como si,
repentinamente, toda su vida pasase frente a ellas en esos instantes antes de tomar
su decisión final. Se separan, y sin embargo, algo de Orfa se marcha con Noemí, en
ella. Y viceversa. ¿Se separan, realmente?
Orfa y Ruth,
más que simples personajes,
son modalidades del ser humano.
Son el anhelo permanente de alas y raíces.
Todos hemos sido Orfa, todos hemos sido Ruth
en un momento u otro de nuestras vidas.
Saber identificar esos momentos,
es habernos encontrado,
finalmente.
Comprendería mal la iniciativa de Orfa, quien entendiera este viaje como un simple
desplazamiento geográfico. Esta marcha, como “El Éxodo”, como “La Odisea”, es
algo más que un viaje. Es un peregrinaje interior, un caminar al re-encuentro de sí
y de lo suyo, al encuentro de aquello para lo cual hemos sido llamados. Por esto
mismo, Orfa, la mujer que llega a la casa de su madre, no es la misma joven que
había salido de allí unas horas antes. Lo que tenemos entre estas dos experiencias,
no es un breve espacio de tiempo cronológico, sino una enorme distancia sicológica,
que sólo se percibe desde dentro. En lo más profundo de sí, Orfa ha cruzado un
umbral. Su dolorosa despedida de Noemí fue como un rito de iniciación. Aquella
joven que lloró, ha quedado en el camino. Sus lágrimas han quedado en el Jordán.
Lo que Orfa ha iniciado tras su despedida de Noemí, es un re-descubrimiento per-
sonal. Ha debido sufrir para comprender.
Orfa y Ruth representan, pues, dos talantes personales. Orfa busca el retorno al
jardín. Está marcada por una nostalgia de Edén. Por ello regresa a la casa de su
madre, al útero, a la seguridad, al olor a leña. Ruth, por su parte, aspira salir del
jardín. Está marcada por la nostalgia de lo que está más allá. Por eso, busca el
camino que se aleja de su pueblo, el paisaje que está al otro lado de las montañas que
rodean su casa, lo desconocido. ¿No revolotea algo de cada una de ellas en lo inte-
rior de todos nosotros?
EL LIBRO DE RUTH 79
Momento Pastoral: Diario de Noemí
CAPÍTULO
1 El diario presenta problemas sociales no discutidos directamente en la obra, pero sí implicados en distintos aspectos de la narración. El
contenido del diario se basa -directamente- en la información proporcionada por otros textos bíblicos. Muerto el marido y no pudiendo heredar
ella como mujer ¿dónde podía vivir una mujer sin hijos?
Todo parece tan injusto. Elimelech decide dejar Judá y venirnos a Moab.
¡Cuántas veces dije yo que no estaba de acuerdo, pero igual nos vinimos!
Hoy, que hay que afrontar las consecuencias de esa decisión.. él está
muerto y me corresponde a mí afrontarlo todo sola. Al presentarse los
problemas, él decidió que nos fuéramos a Moab, algo que el resto de
nuestra familia -razonablemente, no vio bien. Pero Elimelech insistió, y
era mi deber seguirlo. Al regresar, regreso sola, lo cual confirma todas las
dudas que tenían nuestros familiares acerca de este viaje. Todos tienen
miedo de ayudarme porque temen ayudar a quien Dios mismo parece
rechazar. Temen estar “contra Dios”. Ahora es mi problema, por supuesto, ver cómo salgo adelante sola.
Aparte de que traer a una moabita a Belén, ha sido visto por la gente del pueblo como un mal presagio.
Piensan que he traído la mala suerte conmigo. De cierto modo, yo los entiendo. Todos esos juicios los
siento sobre mi cabeza cuando la gente del pueblo me mira en el pozo, en la puerta de la ciudad, en el
mercado. Ojos que me recriminan, murmuraciones que me culpan por nuestra decisión. Quien había
tomado la decisión estaba muerto. Y yo estaba sola para afrontar las consecuencias.. y las miradas
acusadoras. ¡Es tan difícil! Por una parte, estoy convencida de que la mejor decisión fue regresar a
Belén. Sea como sea es mi tierra y, si una va a ser pobre, es mejor serlo entre los suyos que entre extraños.
Pero, por otra parte, ¿con qué cara podía llegar yo de vuelta a la puerta de Belén a pedir ayuda, cuando nos
habíamos ido en momentos difíciles? Estaba segura de que me iba a encontrar con caras llenas de
recriminación: “Nos abandonó cuando teníamos hambre y ahora que tenemos pan ¡se vuelve a asomar por
aquí!” ..en cierto modo no puedo culparlos. ¿Qué iba yo a responder, si tenían razón? Y para mi desdicha,
todo esto se presentaba justo en el momento en que yo más necesitaba de todos ellos, de su comprensión, de
su amor. Como mujer, siempre he tenido que aprender a depender de los demás para un permiso, para un
favor, para una ayuda. Como mujer, siempre he tenido que luchar para no sentirme culpable por algo,
equivocada en algo, torpe por algo. Pero en las condiciones en que llegaba ahora a Belén, era difícil
encontrar alguien que sintiera simpatía por mí. ¡Y no tengo ni siquiera donde vivir! Ese es el problema
que más me preocupa: ¿dónde vivir?
Ya han pasado los tiempos en los que la casa del padre era el nido al que nosotras podíamos regresar si
habíamos sido rechazadas o si nuestros maridos habían muerto. Pero las costumbres han cambiado. Ya
nuestros padres no están obligados a recibirnos si no lo desean o si no pueden. Y la posibilidad de que
yo pudiera recuperar nuevamente la casa que Elimelech y yo construimos y que dejamos al momento de
partir, era un sueño. ¿Dónde se ha visto que las viudas heredan? Si tan sólo me hubiera atrevido a
plantear algo así, es probable que los varones familiares de Elimelech me hubieran querido expulsar del
pueblo. ¿Qué iba a reclamar si no soy yo quien tiene derecho a esa casa, aunque hayamos sido Elimelech
y yo quienes con mucho esfuerzo y trabajo la hayamos construido? La casa la estaría habitando alguno
de los hermanos de Elimelech, o de sus tíos o sus primos. La casa era de ellos, no mía. Tenía que
reconocer eso, aunque en el fondo me doliera que las leyes fueran tan injustas. Tal vez algún día puedan
cambiar, pero mientras tanto ¿dónde iba a vivir yo ahora?
Noemí
80 EL LIBRO DE RUTH
Momento Pastoral: Diario de Noemí
CAPÍTULO
1
EL LIBRO DE RUTH 81
CAPÍTULO
82 EL LIBRO DE RUTH
Momento Litúrgico: Lectura
CAPÍTULO
1
Nueva lectura del capítulo 1
Pasamos ahora a un momento de “apropiación” silenciosa del texto. Después de haber analizado algunos
aspectos exegéticos del mismo, hacemos un alto para realizar una lectura pausada y meditativa del
capítulo. Para no “empantanarnos” en los detalles técnicos del texto, es necesario hacer una pausa,
“alejarnos” del texto, tomar distancia. Necesitamos verlo en perspectiva. Es momento de salir a caminar,
de conversar y allí, sin proponérnoslo, percibir las ideas fundamentales de esta narración. No interesan
ahora los detalles históricos ni los problemas textuales. Leemos el texto con la finalidad de dejarnos hablar
por él, percibiendo sus conexiones profundas, a nivel humano y espiritual. Es necesario para ello cerrar
libros y dar por concluida una etapa inicial de nuestro estudio.
EL LIBRO DE RUTH 83
Momento Litúrgico: Reflexión
CAPÍTULO
1
Separarnos de aquello que nos es querido resulta difícil y nos rebelamos contra ello. Muchas veces, al contemplar las injusticias
que suceden alrededor nuestro [a otras personas y a nosotros mismos], nos inunda una sensación de sin-sentido, tenemos la
impresión de que el mundo marcha -simplemente- a la deriva. Una persona va a una cita médica de rutina y de un modo
totalmente inesperado, aparece un cáncer en la radiografía. Un accidente trivial cambia el rumbo de nuestra vida. Nuestro pueblo
se convierte -sorpresivamente- en zona de guerra. Un giro leve de la vida, y todo parece caer en un abismo, injusto, aparentemente
irreparable. Así lo pudo sentir Noemí al verse obligada a migrar, o tras la muerte de su segundo ¡y último! hijo. ¿Tiene sentido
-realmente- la vida? ¿es Dios justo? ¿navegamos a la deriva? ¿esperamos inútilmente?
No creas
2
Toker, Panorama p. 17.
84 EL LIBRO DE RUTH
Momento Litúrgico: Reflexión
CAPÍTULO
“murieron también sus dos hijos..” 1
Reflexión sobre la muerte
S
i bien la muerte no es un tema central en el libro de de conciencia acerca de nuestra propia finitud, como un
Ruth [el texto citado corresponde al marco narrativo tránsito pascual. “Aceptar la muerte significa percibir un
de la obra], lo cierto es que -desafortunadamente, sentido de la vida que no se identifica con la vitalidad
es una realidad cotidiana en nuestro medio: por la violencia terrena sino con la apertura al misterio de Dios”.4 Una
urbana, la guerra, el hambre y las enfermedades. religiosa carmelita describe de este modo su comprensión
Consideramos apropiado, por tanto, hacer aquí una de este tránsito pascual:
reflexión sobre este tema de la muerte que para algunas
personas es algo absurdo y para otras, algo aterrador.
EL LIBRO DE RUTH 85
Momento Litúrgico: Reflexión
CAPÍTULO
Retorno al campo
1
Chen, Poesía p. 120
86 EL LIBRO DE RUTH
Momento Litúrgico: Llamado
CAPÍTULO
El estudio de la Biblia está marcado por ritmos y por alternancias. Hay momentos de análisis, momentos de diálogo y momentos de silencio. El
Momento litúrgico es uno de esos momentos de silencio: un silencio meditativo. “Leemos” ahora hacia adentro, nos leemos a nosotros mismos, lo que 1
hemos recorrido, el camino que se abre frente a nosotros.. y la forma en la que el texto estudiado ilumina y orienta nuestro peregrinaje. Algunos
poemas pueden ayudarnos a iniciar este peregrinaje personal. El siguiente texto -o parte de él, puede ser utilizado o adaptado dentro de una
liturgia como meditación, como oración, como lectura o intercesión.
Este poema es un texto inspirado en la experiencia de Abraham, la imagen por excelencia del peregrino: “Vete a la
tierra que yo te mostraré”. Al igual que Abraham, Ruth también ha dejado padre y madre y la tierra en que nació para
venir a un pueblo que hasta entonces no conocía [2,11]. Se nos invita a ponernos en marcha, a desprendernos de todo
aquello que nos ata, a buscar un estilo de vida más auténtico y maduro. El Señor nos provee compañía para el camino.
El nos espera allí donde estemos.
EL LIBRO DE RUTH 87
Momento Litúrgico: Llamado
CAPÍTULO
88 EL LIBRO DE RUTH
Momento Litúrgico: Llamado
CAPÍTULO
1
1
¨In ein Land, das ich dir zeigen
will. Aussendungsgottesdienst¨.
In: Dietrich Werner, Sinfonia
Oecumenica. Feiern mit den
Kirchen der Welt. pp. 326-343.
Basileia Verlag. Tradujo y
adaptó J. E. Ramírez-Kidd.
EL LIBRO DE RUTH 89
Tareas
CAPÍTULO
90 EL LIBRO DE RUTH
CAPÍTULO
2
Ruth Capítulo 2
EL LIBRO DE RUTH 91
CAPÍTULO
92 EL LIBRO DE RUTH
Presentación de la unidad
CAPÍTULO
2
EL LIBRO DE RUTH 93
Actividades de la unidad
CAPÍTULO
94 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
2
Usualmente leemos la Biblia sin prestar mayor atención a los aspectos literarios de
la narración. El texto que tiene en sus manos, intenta mostrar que una comprensión
profunda del libro de Ruth pasa, necesariamente, por un análisis de sus aspectos
literarios. Esta afirmación puede parecer obvia a muchos lectores, pero la práctica
docente muestra que no lo es. Con el fin de evitar una lectura “apresurada” del
libro de Ruth, realizaremos un ejercicio de “inmersión” en la obra. Cada persona
redactará una paráfrasis propia de cada capítulo [ver detalles en la sección
Actividades y contenidos de la unidad]. La redacción de esta paráfrasis presupone
reconstruir -mentalmente- muchos detalles de la ambientación y la dinámica del
relato que, de otro modo, pasarían probablemente inadvertidos. Además de ello,
cada persona leerá cuidadosamente el Análisis narrativo que se encuentra al inicio
de cada capítulo. En esta sección se muestra por medio de ejemplos tomados del
libro de Ruth, cómo observar en el texto, detalles que ayudan a su comprensión e
interpretación.1
2. LOS PERSONAJES
1
Ver pág. 19, nota 1.
EL LIBRO DE RUTH 95
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
2. LOS PERSONAJES
Rasgos físicos:
−“Los ojos de Lía eran apagados. Raquel, en cambio, era de bella presencia.”
Gén 29,17.
− Betsabé “era una mujer muy hermosa.” 2 Sam 11,2.
− David “era rubio, de bellos ojos y hermosa presencia.” 1 Sam 16,12.
96 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
2
Rasgos éticos:
− “Había allí un malvado llamado Seba.” 2 Sam 20,1.
− “Abdías era profundamente temeroso de Yahvé.” 1 Re 18,3.
− “Job era un hombre íntegro y recto, temeroso de Dios y apartado del mal.” Job 1,1.
La narrativa bíblica, sin embargo, se concentra más bien en la acción de sus personajes.
Las descripciones son ocasionales. Por esta razón, los detalles físicos que nos da el
Función de los
detalles físicos narrador no tienen la finalidad de ayudarnos a visualizar la apariencia externa de los
personajes, sino que funcionan más bien como un indicador que permite anticipar el
desarrollo del argumento o explicarlo. Así por ejemplo:
• En el relato del nacimiento de Esaú se nos dice que éste era velludo [Gén 25,25], lo
cual parece un detalle sin importancia. Dos capítulos más adelante, sin embargo, este
rasgo físico se convierte en algo fundamental para el relato de Gén 27, en donde Jacob
se cubre con una piel y haciéndose pasar por su hermano, le roba la bendición.
• En 2 Sam 14,26 se nos dice que Absalón -hijo de David enfrentado con su
padre-, tenía una cabellera larguísima: “Cuando se cortaba el pelo -y se lo cortaba
cada año, porque le pesaba mucho y por eso se lo cortaba- pesaba el cabello de su
cabeza más de dos kilos”. Unos capítulos más adelante, la muerte de éste se hace
depender de su cabellera: “Absalón se topó con los veteranos de David: “Iba Absalón
montado en un mulo y el mulo se metió bajo el ramaje de una gran encina. La cabeza
de Absalón se trabó y quedó en la encina colgado entre el cielo y la tierra, mientras que
el mulo sobre el que montaba siguió adelante.” 2 Sam 18,9.
• En 1 Sam 9,2 se nos indica que Saúl “era un muchacho de buena presencia; no
había entre los israelitas ninguno más esbelto que él, pues sobrepasaba a todos de
los hombros para arriba.” Cuando el Señor decide nombrar un substituto para Saúl,
Samuel -quien es encargado de irlo a buscar-, llega a la casa de Jesé. Al ver a Eliab,
Samuel pensó: “Sin duda está ante Yahvé su ungido. Pero Yahvé dijo a Samuel: ‘No
mires a su gran estatura, pues yo lo he descartado. No es como ve el hombre, pues
el hombre ve las apariencias, pero Yahvé ve el corazón.” 1 Sam 16,6s.
EL LIBRO DE RUTH 97
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
Como puede verse en los tres casos citados, los rasgos físicos dados inicialmente
son retomados posteriormente para comunicar un mensaje de tipo religioso.
Si un clavo se pone en
En relación con este tema de la función que cumplen los detalles físicos en el la pared, algo se
desarrollo de la narración, es apropiado recordar la frase del dramaturgo ruso colgará de él.
A. P. Chejov: Si un clavo aparece en una pared al comienzo de una obra de
teatro, algo se colgará ahí al final de ella.2 Veamos algunos ejemplos de esto en
el libro de Ruth:
2
Ska, Análisis p. 11.
98 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
2
• El capítulo 38 de Génesis narra la historia de Tamar: una viuda, sin hijos y sin
derechos que toma una arriesgada iniciativa para dar a luz y resolver su situación.
Tamar cambia sus ropas y esto da origen a toda la trama del capítulo: “Entonces
ella se quitó de encima sus ropas de viuda y se cubrió con el velo, y bien disfrazada
se sentó en Petaj Enáin, que está a la vera del camino de Timná. Veía, en efecto,
que Selá había crecido, pero que ella no le era dada por mujer..” Gén 38,14.
• El caso de Judith ilustra la situación de una viuda sin hijos a quien el narrador
describe directamente como atractiva y piadosa. De nuevo, un giro importante
en su vida se inicia con un cambio de ropas, signo de que el período de luto ha
pasado: “..se quitó el sayal que vestía, se despojó de sus vestidos de viuda, se
bañó toda, se ungió con perfumes exquisitos, se peinó, se puso una diadema en el
cabello y se vistió la ropa que llevaba cuando era feliz, en vida de su marido
Manasés. Se calzó las sandalias, se puso los collares, brazaletes y anillos, sus
pendientes y todas sus joyas, y realzó su hermosura cuanto pudo” Jdt 8,1-4.
Con esta transformación de Judith se inicia la segunda parte del libro, la liberación
de Israel [8,1-16,25].
• Algo similar sucede en Ruth 3,3-4 cuando Noemí dice a Ruth: “Lávate, perfúmate
y ponte encima el manto, y baja a la era; que no te reconozca ese hombre antes
que acabe de comer y beber. Cuando se acueste, mira el lugar en que se haya
acostado, vas, descubres un sitio a sus pies y te acuestas; y él mismo te indicará
lo que debes hacer.” Con esta acción, se inicia la parte decisiva del libro.
EL LIBRO DE RUTH 99
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
En este caso se caracteriza a los personajes por medio de sus acciones o de sus
palabras.
Unos versos más adelante, vemos a Ruth cargando de regreso a casa, lo que había
recogido durante el día: “Cargó ella con lo recogido y entró en la ciudad. Mostró a
su suegra lo que había espigado, sacó lo que le había sobrado después de haberse
saciado y se lo dio.” 2,18. Esta última parte del verso 18 agrega un detalle no
mencionado previamente en el versículo 14: lo que había sobrado ella lo guardó
100 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
2
2.3.2 Personajes valorados por una sola acción. La caracterización por medio
de las acciones presenta, sin embargo, una dificultad: la descripción de los actos
no muestra siempre de un modo inequívoco las motivaciones internas que mueven
a los personajes. ¿Por qué no responde Noemí a las conmovedoras palabras de
Ruth en 1,16ss? ¿Por qué evita Booz una respuesta directa al pedido de Ruth en
3,9? ¿Por qué no escuchamos palabra alguna de Ruth o de Noemí en el importante
capítulo 4? Nuestra interpretación de los motivos se debe basar -por lo tanto-, en
otras acciones conocidas de los personajes o en nuestro conocimiento de la sicología
humana.3
2.3.3 Palabras. Tras la muerte de Urías, el profeta Natán sale al encuentro de David
y lo confronta. David no evade su responsabilidad, ni intimida al profeta por acusarle.
Por el contrario, confiesa públicamente: “He pecado contra Yahvé” 2 Sam 12,13.
Palabras Estas palabras dan una idea cabal de la persona que las ha pronunciado. Las palabras
o discursos que el narrador pone en boca de sus personajes, son una forma importante
de caracterizarlos. Esta técnica adquiere una relevancia particular en el libro de Ruth
ya que, ¡el 65% de esta obra está compuesta por diálogos!
- “Booz dijo: «Trae el manto que tienes encima y sujeta bien.» Sujetó ella, y
él midió seis medidas de cebada”. 3,15.
Hay algunas ocasiones en que -por razones especiales- se produce un cierto titubeo
de parte de quien recibe la orden. Tal es el caso de Jacob, que por temor ante su
hermano, objeta la petición de su madre con el argumento: “¡Pero si mi hermano
Esaú es velludo, y yo soy lampiño!” Gén 27,11; o el caso de Moisés quien, debido
a la conciencia que tenía de la enorme responsabilidad implicada, responde al Señor:
“¿Quién soy yo para ir al faraón y sacar de Egipto a los israelitas?” Ex 3,11.
CAPÍTULO
2
Ruth 2, 8-14
Como se indicó antes, en esta unidad estudiaremos: [1] la división del capítulo y los criterios
para la misma; [2] la estructura de los cinco diálogos presentes en el capítulo; [3] las
correspondencias internas entre las distintas unidades del capítulo; [4] el diálogo central
entre Booz y Ruth [v 8-14]; [5] la noción de escena típica, definición y funciones y; [6] la
noción de matriz teológica.
1 Tenía Noemí por parte de su marido un pariente de buena posición, de la familia de Elimélec, llamado
Booz. 2 Rut, la moabita dijo a Noemí: «Déjame ir al campo a espigar detrás de aquél a cuyos ojos
encuentre favor»; ella respondió: «Vete, hija mía.» 3 Fue ella y se puso a espigar en el campo detrás de
los segadores, y quiso su suerte que fuera a dar en una parcela de Booz, el de la familia de Elimélec. 4
Llegaba entonces Booz de Belén y dijo a los segadores: «Yahvé con vosotros.» Le respondieron:
«Que Yahvé te bendiga.» 5 Preguntó Booz al criado que estaba al mando de los segadores: «¿De quién
es esta muchacha?» 6 El criado que estaba al mando de los segadores dijo: «Es la joven moabita que
vino con Noemí de los campos de Moab. 7 Me dijo: ‘Permitidme, por favor, espigar y recoger detrás de
los segadores.’ Ha venido y ha estado sin parar desde la mañana hasta ahora.» 8 Booz dijo a Rut:
«¿Me oyes, hija mía? No vayas a espigar a otro campo ni te alejes de aquí; quédate junto a mis criadas.
9 Fíjate en la parcela que siegan y vete detrás de ellas. ¿No he mandado a mis criados que no te
molesten? Si tienes sed vete a las vasijas y bebe de lo que saquen del pozo los criados.» 10 Cayó ella
sobre su rostro, se postró en tierra y le dijo: «¿Cómo he hallado gracia a tus ojos para que te fijes en mí,
que no soy más que una extranjera?» 11 Booz le respondió: «Me han contado al detalle todo lo que
hiciste con tu suegra después de la muerte de tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu madre y
la tierra en que naciste, y has venido a un pueblo que hasta entonces no conocías. 12 Que Yahvé te
recompense por tu obra y que tengas cumplida recompensa de parte de Yahvé, Dios de Israel, bajo
cuyas alas has venido a refugiarte.» 13 Ella dijo: «Halle yo favor a tus ojos, mi señor, pues me has
consolado y has hablado al corazón de tu sierva, cuando yo no soy ni siquiera una de tus criadas.» 14
A la hora de la comida, Booz le dijo: «Acércate aquí, puedes comer y untar tu pan en el vinagre.» Ella
se sentó junto a los segadores, y él le ofreció grano tostado. Comió ella hasta saciarse y aun le sobró.
15 Cuando se levantó ella para seguir espigando, Booz ordenó a sus criados: «Dejadla espigar también
entre las gavillas y no la molestéis. 16 Podéis sacar incluso algunas espigas de las gavillas y las dejáis
caer para que ella las recoja, y no la riñáis.» 17 Estuvo espigando en el campo hasta el atardecer y,
cuando desgranó lo que había espigado, había como una medida de cebada. 18 Cargó con ella y entró
en la ciudad. Mostró a su suegra lo que había espigado, sacó lo que le había sobrado después de
haberse saciado y se lo dio. 19 Su suegra le dijo: «¿Dónde has estado espigando hoy y qué has hecho?
¡Bendito sea el que se ha fijado en ti!» Ella contó a su suegra con quién había estado trabajando y
añadió: «El hombre con quien he trabajado hoy se llama Booz.» 20 Noemí dijo a su nuera: «Bendito sea
Yahvé que no deja de mostrar su bondad hacia los vivos y los muertos.» Le dijo Noemí: «Ese hombre
es nuestro pariente, es uno de los que tienen derecho de rescate sobre nosotros.» 21 Dijo Rut a su
suegra: «Hasta me ha dicho: Quédate con mis criados hasta que hayan acabado toda mi cosecha.» 22
Dijo Noemí a Rut su nuera: «Es mejor que salgas con sus criadas, hija mía, así no te molestarán en otro
campo.» 23 Se quedó, pues, con las criadas de Booz para espigar hasta que acabó la recolección de la
cebada y la recolección del trigo, y siguió viviendo con su suegra.
CAPÍTULO
2
1 Tenía Noemí por parte de su marido un pariente de buena posición, de la familia de Elimélec, llamado Booz.
2 Rut, la moabita dijo a Noemí: «Déjame ir al campo a espigar detrás de aquél a cuyos ojos encuentre
favor»; ella respondió: «Vete, hija mía.» 3 Fue ella y se puso a espigar en el campo detrás de los segadores,
y quiso su suerte que fuera a dar en una parcela de Booz, el de la familia de Elimélec.
4 Llegaba entonces Booz de Belén y dijo a los segadores: «Yahvé con vosotros.» Le respondieron: «Que
Yahvé te bendiga.» 5 Preguntó Booz al criado que estaba al mando de los segadores: «¿De quién es esta
muchacha?» 6 El criado que estaba al mando de los segadores dijo: «Es la joven moabita que vino con
Noemí de los campos de Moab. 7 Me dijo: ‘Permitidme, por favor, espigar y recoger detrás de los segadores.’
Ha venido y ha estado sin parar desde la mañana hasta ahora.»
8 Booz dijo a Rut: «¿Me oyes, hija mía? No vayas a espigar a otro campo ni te alejes de aquí; quédate junto
a mis criadas. 9 Fíjate en la parcela que siegan y vete detrás de ellas. ¿No he mandado a mis criados que no
te molesten? Si tienes sed vete a las vasijas y bebe de lo que saquen del pozo los criados.» 10 Cayó ella
sobre su rostro, se postró en tierra y le dijo: «¿Cómo he hallado gracia a tus ojos para que te fijes en mí, que
no soy más que una extranjera?» 11 Booz le respondió: «Me han contado al detalle todo lo que hiciste con
tu suegra después de la muerte de tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu madre y la tierra en que
naciste, y has venido a un pueblo que hasta entonces no conocías. 12 Que Yahvé te recompense por tu
obra y que tengas cumplida recompensa de parte de Yahvé, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a
refugiarte.» 13 Ella dijo: «Halle yo favor a tus ojos, mi señor, pues me has consolado y has hablado al
corazón de tu sierva, cuando yo no soy ni siquiera una de tus criadas.» 14 A la hora de la comida, Booz le
dijo: «Acércate aquí, puedes comer y untar tu pan en el vinagre.» Ella se sentó junto a los segadores, y él
le ofreció grano tostado. Comió ella hasta saciarse y aun le sobró.
15 Cuando se levantó ella para seguir espigando, Booz ordenó a sus criados: «Dejadla espigar también
entre las gavillas y no la molestéis. 16 Podéis sacar incluso algunas espigas de las gavillas y las dejáis caer
para que ella las recoja, y no la riñáis.» 17 Estuvo espigando en el campo hasta el atardecer y, cuando
desgranó lo que había espigado, había como una medida de cebada.
18 Cargó con ella y entró en la ciudad. Mostró a su suegra lo que había espigado, sacó lo que le había
sobrado después de haberse saciado y se lo dio. 19 Su suegra le dijo: «¿Dónde has estado espigando hoy
y qué has hecho? ¡Bendito sea el que se ha fijado en ti!» Ella contó a su suegra con quién había estado
trabajando y añadió: «El hombre con quien he trabajado hoy se llama Booz.» 20 Noemí dijo a su nuera:
«Bendito sea Yahvé que no deja de mostrar su bondad hacia los vivos y los muertos.» Le dijo Noemí: «Ese
hombre es nuestro pariente, es uno de los que tienen derecho de rescate sobre nosotros.» 21 Dijo Rut a su
suegra: «Hasta me ha dicho: Quédate con mis criados hasta que hayan acabado toda mi cosecha.» 22 Dijo
Noemí a Rut su nuera: «Es mejor que salgas con sus criadas, hija mía, así no te molestarán en otro campo.»
23 Se quedó, pues, con las criadas de Booz para espigar hasta que acabó la recolección de la cebada y la
recolección del trigo, y siguió viviendo con su suegra.
Como puede verse, los versos 1 y 23 son independientes de los diálogos y son la introducción y
conclusión de la unidad.
EL LIBRO DE RUTH 105
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
Leyendo con más detenimiento observamos que en el capítulo dos tenemos cinco diálogos formando una estructura.
El diálogo central es el de Booz y Ruth:
A Noemí/Ruth: 2-3
B Booz/trabajadores: 4-7
C Booz/Ruth: 8-14
B´ Booz/trabajadores: 15-17
A´ Noemí/Ruth: 18-22
Veamos el texto:
2 Rut, la moabita dijo a Noemí: «Déjame ir al campo a espigar detrás de aquél a cuyos ojos encuentre favor»; ella respondió:
A «Vete, hija mía.» 3 Fue ella y se puso a espigar en el campo detrás de los segadores, y quiso su suerte que fuera a dar en una
parcela de Booz, el de la familia de Elimélec.
4 Llegaba entonces Booz de Belén y dijo a los segadores: «Yahvé con vosotros.» Le respondieron: «Que Yahvé te
bendiga.» 5 Preguntó Booz al criado que estaba al mando de los segadores: «¿De quién es esta muchacha?» 6 El criado que
B estaba al mando de los segadores dijo: «Es la joven moabita que vino con Noemí de los campos de Moab. 7 Me dijo:
‘Permitidme, por favor, espigar y recoger detrás de los segadores.’ Ha venido y ha estado sin parar desde la mañana hasta
ahora.»
8 Booz dijo a Rut: «¿Me oyes, hija mía? No vayas a espigar a otro campo ni te alejes de aquí; quédate junto a mis criadas.
9 Fíjate en la parcela que siegan y vete detrás de ellas. ¿No he mandado a mis criados que no te molesten? Si tienes sed vete
a las vasijas y bebe de lo que saquen del pozo los criados.» 10 Cayó ella sobre su rostro, se postró en tierra y le dijo: «¿Cómo
he hallado gracia a tus ojos para que te fijes en mí, que no soy más que una extranjera?» 11 Booz le respondió: «Me han
contado al detalle todo lo que hiciste con tu suegra después de la muerte de tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu
C madre y la tierra en que naciste, y has venido a un pueblo que hasta entonces no conocías. 12 Que Yahvé te recompense
por tu obra y que tengas cumplida recompensa de parte de Yahvé, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.»
13 Ella dijo: «Halle yo favor a tus ojos, mi señor, pues me has consolado y has hablado al corazón de tu sierva, cuando yo
no soy ni siquiera una de tus criadas.» 14 A la hora de la comida, Booz le dijo: «Acércate aquí, puedes comer y untar tu pan
en el vinagre.» Ella se sentó junto a los segadores, y él le ofreció grano tostado. Comió ella hasta saciarse y aun le sobró.
15 Cuando se levantó ella para seguir espigando, Booz ordenó a sus criados: «Dejadla espigar también entre las gavillas y
no la molestéis. 16 Podéis sacar incluso algunas espigas de las gavillas y las dejáis caer para que ella las recoja, y no la
B´ riñáis.» 17 Estuvo espigando en el campo hasta el atardecer y, cuando desgranó lo que había espigado, había como una
medida de cebada.
18 Cargó con ella y entró en la ciudad. Mostró a su suegra lo que había espigado, sacó lo que le había sobrado después de
haberse saciado y se lo dio. 19 Su suegra le dijo: «¿Dónde has estado espigando hoy y qué has hecho? ¡Bendito sea el que
se ha fijado en ti!» Ella contó a su suegra con quién había estado trabajando y añadió: «El hombre con quien he trabajado hoy
A´ se llama Booz.» 20 Noemí dijo a su nuera: «Bendito sea Yahvé que no deja de mostrar su bondad hacia los vivos y los
muertos.» Le dijo Noemí: «Ese hombre es nuestro pariente, es uno de los que tienen derecho de rescate sobre nosotros.» 21
Dijo Rut a su suegra: «Hasta me ha dicho: Quédate con mis criados hasta que hayan acabado toda mi cosecha.» 22 Dijo Noemí
a Rut su nuera: «Es mejor que salgas con sus criadas, hija mía, así no te molestarán en otro campo.»
CAPÍTULO
2
Prestemos atención al diálogo central [v 8-14] que tiene lugar entre Booz y Ruth. El
texto en bloque aparece así:
8 Booz dijo a Rut: «¿Me oyes, hija mía? No vayas a espigar a otro campo ni te alejes de
aquí; quédate junto a mis criadas. 9 Fíjate en la parcela que siegan y vete detrás de ellas.
¿No he mandado a mis criados que no te molesten? Si tienes sed vete a las vasijas y bebe
de lo que saquen del pozo los criados.» 10 Cayó ella sobre su rostro, se postró en tierra
y le dijo: «¿Cómo he hallado gracia a tus ojos para que te fijes en mí, que no soy más que
una extranjera?» 11 Booz le respondió: «Me han contado al detalle todo lo que hiciste
con tu suegra después de la muerte de tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu
madre y la tierra en que naciste, y has venido a un pueblo que hasta entonces no
conocías. 12 Que Yahvé te recompense por tu obra y que tengas cumplida recompensa
de parte de Yahvé, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.» 13 Ella dijo:
«Halle yo favor a tus ojos, mi señor, pues me has consolado y has hablado al corazón de
tu sierva, cuando yo no soy ni siquiera una de tus criadas.». 14 A la hora de la comida,
Booz le dijo: «Acércate aquí, puedes comer y untar tu pan en el vinagre.» Ella se sentó
junto a los segadores, y él le ofreció grano tostado. Comió ella hasta saciarse y aun le
sobró.
Si leemos con detenimiento, observamos que esta unidad 8-14 tiene, a su vez, una
estructura concéntrica con la afirmación de Booz [v 11-12], como afirmación central:
8 Booz dijo a Rut: «¿Me oyes, hija mía? No vayas a espigar a otro campo ni te alejes de
aquí; quédate junto a mis criadas. 9 Fíjate en la parcela que siegan y vete detrás de
ellas. ¿No he mandado a mis criados que no te molesten? Si tienes sed vete a las
vasijas y bebe de lo que saquen del pozo los criados.»
10 Cayó RUTH sobre su rostro, se postró en tierra y le dijo: «¿Cómo he hallado gracia a
tus ojos para que te fijes en mí, que no soy más que una extranjera?»
11 Booz le respondió: «Me han contado al detalle todo lo que hiciste con tu suegra
después de la muerte de tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu madre y la tierra
en que naciste, y has venido a un pueblo que hasta entonces no conocías. 12 Que
Yahvé te recompense por tu obra y que tengas cumplida recompensa de parte de
Yahvé, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.»
13 RUTH dijo: «Halle yo favor a tus ojos, mi señor, pues me has consolado y has hablado
al corazón de tu sierva, cuando yo no soy ni siquiera una de tus criadas.»
14 A la hora de la comida, Booz le dijo: «Acércate aquí, puedes comer y untar tu pan
en el vinagre.» Ella se sentó junto a los segadores, y él le ofreció grano tostado. Comió
ella hasta saciarse y aun le sobró.
8 Booz dijo a Rut: «¿Me oyes, hija mía? No vayas a espigar a otro campo ni te alejes de
aquí; quédate junto a mis criadas. 9 Fíjate en la parcela que siegan y vete detrás de ellas.
¿No he mandado a mis criados que no te molesten? Si tienes sed vete a las vasijas y bebe
de lo que saquen del pozo los criados.»
10 Cayó ella sobre su rostro, se postró en tierra y le dijo: «¿Cómo he hallado gracia a tus ojos
para que te fijes en mí, que no soy más que una extranjera?»
11 Booz le respondió: «Me han contado al detalle todo lo que hiciste con tu suegra
después de la muerte de tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu madre y la tierra
en que naciste, y has venido a un pueblo que hasta entonces no conocías. 12 Que Yahvé
te recompense por tu obra y que tengas cumplida recompensa de parte de Yahvé, Dios de
Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.»
13 Ella dijo: «Halle yo gracia a tus ojos, mi señor, pues me has consolado y has hablado
al corazón de tu sierva, cuando yo no soy ni siquiera una de tus criadas.»
14 A la hora de la comida, Booz le dijo: «Acércate aquí, puedes comer y untar tu pan en
el vinagre.» Ella se sentó junto a los segadores, y él le ofreció grano tostado. Comió ella
hasta saciarse y aun le sobró.
Estas intervenciones están marcadas también por el uso de expresiones que establecen
un contraste: Ruth empieza diciendo que ella no es más que una extranjera y termina
convertida en la esposa de Booz y en la abuela del rey David.
8 Booz dijo a Rut: «¿Me oyes, hija mía? No vayas a espigar a otro campo ni te alejes de
aquí; quédate junto a mis criadas. 9 Fíjate en la parcela que siegan y vete detrás de ellas.
¿No he mandado a mis criados que no te molesten? Si tienes sed vete a las vasijas y bebe
de lo que saquen del pozo los criados.»
10 Cayó ella sobre su rostro, se postró en tierra y le dijo: «¿Cómo he hallado gracia a tus
ojos para que te fijes en mí, que no soy más que una extranjera?»
11 Booz le respondió: «Me han contado al detalle todo lo que hiciste con tu suegra
después de la muerte de tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu madre y la tierra
en que naciste, y has venido a un pueblo que hasta entonces no conocías. 12 Que Yahvé
te recompense por tu obra y que tengas cumplida recompensa de parte de Yahvé, Dios de
Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.»
13 Ella dijo: «Halle yo favor a tus ojos, mi señor, pues me has consolado y has hablado al
corazón de tu sierva, cuando yo no soy ni siquiera una de tus criadas.»
14 A la hora de la comida, Booz le dijo: «Acércate aquí, puedes comer y untar tu pan en
el vinagre.» Ella se sentó junto a los segadores, y él le ofreció grano tostado. Comió ella
hasta saciarse y aun le sobró.
CAPÍTULO
2
8 Booz dijo a Rut: «¿Me oyes, hija mía? No vayas a espigar a otro campo ni te alejes de aquí; quédate junto
a mis criadas. 9 Fíjate en la parcela que siegan y vete detrás de ellas. ¿No he mandado a mis criados que no
te molesten? Si tienes sed vete a las vasijas y bebe de lo que saquen del pozo los criados.»
10 Cayó ella sobre su rostro, se postró en tierra y le dijo: «¿Cómo he hallado gracia a tus ojos para que te fijes
en mí, que no soy más que una extranjera?»
11 Booz le respondió: «Me han contado al detalle todo lo que hiciste con tu suegra después de la muerte de
tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu madre y la tierra en que naciste, y has venido a un pueblo que
hasta entonces no conocías. 12 Que Yahvé te recompense por tu obra y que tengas cumplida recompensa
de parte de Yahvé, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.»
13 Ella dijo: «Halle yo favor a tus ojos, mi señor, pues me has consolado y has hablado al corazón de tu
sierva, cuando yo no soy ni siquiera una de tus criadas.».
14 A la hora de la comida, Booz le dijo: «Acércate aquí, puedes comer y untar tu pan en el vinagre.» Ella se
sentó junto a los segadores, y él le ofreció grano tostado. Comió ella hasta saciarse y aun le sobró.
Este binomio “hambre-sed” / “pan-vino”, es una constante que atraviesa toda la Escritura, cf. Job
22,7 y Mat 25,35.
Tenemos también esta otra correspondencia que ilustra la progresiva posición que va ocupando Ruth
en el desarrollo de la obra: pasando de recoger detrás de las criadas.. a comer junto a los trabajadores:
8 Booz dijo a Rut: «¿Me oyes, hija mía? No vayas a espigar a otro campo ni te alejes de aquí; quédate junto a mis
criadas. 9 Fíjate en la parcela que siegan y vete detrás de ellas. ¿No he mandado a mis criados que no te
molesten? Si tienes sed vete a las vasijas y bebe de lo que saquen del pozo los criados.»
10 Cayó ella sobre su rostro, se postró en tierra y le dijo: «¿Cómo he hallado gracia a tus ojos para que te fijes
en mí, que no soy más que una extranjera?»
11 Booz le respondió: «Me han contado al detalle todo lo que hiciste con tu suegra después de la muerte de
tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu madre y la tierra en que naciste, y has venido a un pueblo que
hasta entonces no conocías. 12 Que Yahvé te recompense por tu obra y que tengas cumplida recompensa
de parte de Yahvé, Dios de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.»
13 Ella dijo: «Halle yo favor a tus ojos, mi señor, pues me has consolado y has hablado al corazón de tu
sierva, cuando yo no soy ni siquiera una de tus criadas.»
14 A la hora de la comida, Booz le dijo: «Acércate aquí, puedes comer y untar tu pan en el vinagre.» Ella se
sentó junto a los segadores, y él le ofreció grano tostado. Comió ella hasta saciarse y aun le sobró.
Este tipo de correspondencias se percibe no sólo en las unidades menores, como en este diálogo
central de los versos 8-12, sino también en la estructura general del capítulo. Nótese, por ejemplo,
la correspondencia existente entre la orden de Booz a Ruth en el inicio del diálogo central [“quédate
junto a mis criadas”], y el reporte del narrador en la conclusión [“Se quedó, pues, Ruth con las
criadas”, v 23]:
EL LIBRO DE RUTH 109
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
A Noemí/Ruth: 2-3
B Booz/trabajadores: 4-7
C Booz/Ruth: 8-14
B’ Booz/trabajadores: 15-17
A’ Noemí/Ruth: 18-22
Booz: 8-9
Ruth: 10
Booz: 11-12
Ruth: 13
Booz: 14
CAPÍTULO
2
Esta pintura titulada “El Verano”, y en la que se representa el encuentro de Booz y Ruth en el campo, pertenece a la
serie “Las Cuatro Estaciones” del pintor francés Nicolás Poussin [1594-1665], llevada a cabo entre 1660 y 1664.
En primer plano, aparece Ruth a los pies de Booz. Detrás de éste, un árbol que sobresale por encima de todos los otros
seres vivos y cubre los tres planos. En la simbología religiosa el árbol es un elemento importante, goza de fuerza vital
y da sombra a lo que está a su alrededor [cf. Dan 4,7-9]. Pero tan importante como el árbol, es el lugar en donde éste
está plantado. El justo “es como árbol plantado junto a corrientes de aguas”. Por ello, la posición de Ruth en el
conjunto es importante. La Sulamita compara a su amado con un árbol: “Como manzano entre los árboles
silvestres, así es mi amado .. me agrada sentarme a su sombra, gustar el exquisito sabor de sus frutos .. Su brazo
izquierdo rodea mi cabeza ..” [Cant 2,3.6]. Y su amado la compara a ella con un manantial, es ella quien riega y
mantiene los árboles del jardín: “¡Qué hermosos son tus amores .. ¡Oh fuente de los jardines, manantial de aguas
vivas, corriente que desciende del Líbano!” [Cant 4,12]. La imagen queda clara: el árbol obtiene su vida de la tierra
que tiene a sus pies. Booz, al ver a Ruth, sabe que sus raíces y su fuente están en ella; de allí el gesto protector. La
pintura capta un instante preciso: la palabra dada al siervo en beneficio de ella. En el extremo derecho, a la altura
de Ruth, hay un árbol truncado. Si ese árbol existiese, formaría con el de la izquierda una especie de marco para la
escena. Recordemos que en el templo de Salomón habían dos columnas llamadas “Boaz y Yakín” 1 Re 7,21. Pero
este segundo árbol falta. Las manos de Booz señalan una hacia el siervo (¿o hacia el tronco?), y la otra hacia Ruth.
¿Establece Booz una conexión entre ellos? ¿Percibe él que de ese tronco cortado nacerá el frondoso árbol de Jesé [Is
11,1]? Ruth se presenta así, no sólo como un símbolo del presente sino del futuro. En el Nuevo Testamento, también
encontraremos a una mujer al pie del madero [Jn 19,25]. El árbol es portador de vida y de esperanza: “sus frutos
servirán de alimento y sus hojas de medicina” [Ez 47,12; Ap 22,2].
Hemos indicado anteriormente que la unidad central del capítulo dos la constituye el
diálogo de los versos 8-14. La declaración de Booz en versos 11-12 ocupa el
centro de la estructura. Estos versos tienen, cada uno a su vez, tres afirmaciones:
Verso 11
[1] Booz le respondió: «Me han contado al detalle todo lo que hiciste con tu suegra..
[2] y cómo has dejado a tu padre y a tu madre y la tierra en que naciste,
[3] y has venido a un pueblo que hasta entonces no conocías.
Verso 12
[1] Que Yahvé te recompense por tu obra
[2] y que tengas cumplida recompensa de parte de Yahvé, Dios de Israel,
[3] bajo cuyas alas has venido a refugiarte.»
Verso 11
[A] Booz le respondió: «Me han contado al detalle todo lo que hiciste con tu suegra..
[B] y cómo has dejado a tu padre y a tu madre y la tierra en que naciste,
[C] y has venido a un pueblo que hasta entonces no conocías.
CAPÍTULO
2
Verso 12
[A] Que Yahvé te recompense por tu obra
[B] y que tengas cumplida recompensa de parte de Yahvé, Dios de Israel,
[C] bajo cuyas alas has venido a refugiarte.»
Verso 11
[A] Booz le respondió: «Me han contado al detalle todo lo que hiciste con tu suegra..
[B] y cómo has dejado a tu padre y a tu madre y la tierra en que naciste,
[C] y has venido a un pueblo que hasta entonces no conocías.
Verso 12
[A] Que Yahvé te recompense por tu obra
[B] y que tengas cumplida recompensa de parte de Yahvé, Dios de Israel,
[C] bajo cuyas alas has venido a refugiarte.»
La oración final de cada verso [11c y 12c], también se corresponden. Ambas hablan
de un “venir” hacia Israel y su Dios:
[A] Booz le respondió: «Me han contado al detalle todo lo que hiciste con tu suegra..
8 Booz dijo a Rut: «¿Me oyes, hija mía? No vayas a espigar a otro campo ni te alejes de
aquí; quédate junto a mis criadas. 9 Fíjate en la parcela que siegan y vete detrás de ellas.
¿No he mandado a mis criados que no te molesten? Si tienes sed vete a las vasijas y bebe
de lo que saquen del pozo los criados.»
10 Cayó ella sobre su rostro, se postró en tierra y le dijo: «¿Cómo he hallado gracia a tus
ojos para que te fijes en mí, que no soy más que una extranjera?»
11 Booz le respondió: «Me han contado al detalle todo lo que hiciste con tu suegra
después de la muerte de tu marido, y cómo has dejado a tu padre y a tu madre y la tierra
en que naciste, y has venido a un pueblo que hasta entonces no conocías. 12 Que Yahvé
te recompense por tu obra y que tengas cumplida recompensa de parte de Yahvé, Dios
de Israel, bajo cuyas alas has venido a refugiarte.»
13 Ella dijo: «Halle yo favor a tus ojos, mi señor, pues me has consolado y has hablado
al corazón de tu sierva, cuando yo no soy ni siquiera una de tus criadas.».
Escena típica
CAPÍTULO
2
El tema de los banquetes tiene una larga tradición en Israel. Las invitaciones a
compartir “la mesa” eran una expresión de hospitalidad, como lo vemos en Génesis
18.
La imagen evolucionó y entró a formar parte del lenguaje religioso del Antiguo
Testamento. En los escritos proféticos, será un banquete el que inaugure la era
mesiánica, época en la que las gentes de todas las naciones se unirán a la familia
del Señor:
· “El Reino de los Cielos es semejante a un rey que celebró el banquete de bodas de su
hijo..” Mat 22,1-10.
· “Luego me dice: «Escribe: Dichosos los invitados al banquete de bodas del Cordero”
Ap 19,9.
La invitación de Booz a Ruth a la hora de la comida [“Acércate aquí..” 2,14], responde una
iniciativa anterior de Ruth [“..has venido a un pueblo que hasta entonces no conocías.” 2,11]. La
invitación de Booz funciona como una anticipación; es decir, un gesto que promueve la integración
del otro dentro de la comunidad [contra lo estipulado en Deut 23,4s].
El capítulo dos de Ruth muestra que alimentarnos implica algo más significativo que
-simplemente, comer. En el proceso de la alimentación necesitamos de otros, quienes
al dar algo de sí [de su trabajo, de su cuidado], nos proveen aquello que es necesario
para la vida. Pero ese intercambio es -esencialmente- relación. El pan es el resultado
del trabajo y del esfuerzo humano, no un producto directo de la naturaleza. El salmista
da gracias a Dios que “hace crecer las plantas que las personas cultivan para sacar el
pan de la tierra” [Sal 104,14]. El pan necesita que el trigo sea sembrado, cuidado,
recogido, molido, amasado y cocido. Al comer ese pan en la intimidad de su casa, hay
algo muy propio de cada siervo, de cada trabajadora, de cada esclavo.. presente en
ese bocado que Ruth y Noemí llevan a su boca.
El patrón, que llega al campo le ofrece grano tostado. Ruth, que no termina de creer lo
que ve, queda satisfecha.. y aún le sobra. “Su copa está rebosando” [Sal 23,5].
Más tarde aprenderá que en Israel, el alimento es signo de la presencia del Señor en
medio de su pueblo. Es el maná provisto por ese Dios que acompaña a su pueblo a lo
largo del camino, de esos caminos misteriosos por donde les conduce la vida [cf.
Momento litúrgico 4]. El banquete es signo de la alianza con un pueblo que ahora la
acoge con ternura.. y le da confianza, abrigo y refugio.
CAPÍTULO
2
Ahora bien, más que una -simple- escena típica, el vocabulario del verso 14 está
cargado con símbolos de una gran profundidad:
HAMBRE
MANA
Como toda matriz teológica, esta matriz del alimento nos permite ver las múltiples
conexiones históricas [maná], litúrgicas [eucaristía], pastorales [comunión], vitales
[hambre] que este “sencillo tema del pan”, tiene con la temática profunda de la
Escritura. Obvia decir que, cada una de estas conexiones tiene a su vez, múltiples
relaciones con otros temas similares que terminan creando, al final, una especie de
telaraña vital en donde vida y celebración se muestran como dimensiones de la fe:
CAPÍTULO
Los temas escogidos para esta sección, brindan información de trasfondo que nos prepara para el estudio del libro de Ruth: la relación de 2
Israel con las naciones vecinas [cap. 1]; la estructura de la sociedad israelita [cap. 2]; la actitud del antiguo Israel frente a los extranjeros [cap.
3] y la evolución de las costumbres familiares [cap. 4]. Todos ellos, temas íntimamente relacionados con la temática del libro. Se da una visión
de conjunto sobre cada tema.
Ruth allá:*
la estructura de la sociedad
Luego, es necesario clasificar esos sustantivos a partir de algún rasgo común como
las relaciones familiares [pariente, marido, hijos, hermanos, nuera, esposa, mujeres],
o las relaciones laborales [criado que estaba al mando, segadores, criados, criadas,
esclava, sirvienta], etc. Habiendo realizado estos dos pasos en el libro de Ruth
llegamos al siguiente resultado:
• El difunto: 4,5.
*
Ver pág. 123.
En segundo lugar tenemos los varones relacionados por vínculos de sangre, es decir,
familiares; a saber:
• El pariente: 4,1.
varones relacionados por
• El hombre/marido: 1,3. vínculos de sangre
• Los hermanos: 4,10.
• Los niños: 4,15.
• Los hijos: 1,1.
En cuarto lugar tenemos aquellas personas ligadas por vínculos laborales, a saber:
1
Este era un israelita libre trabajando para Booz.
2
Estos trabajadores podían ser israelitas pobres o extranjeros que trabajaban como jornaleros; por ejemplo, por
una paga diaria [cf. Deut 24,14s].
3
El grupo de las personas sometidas a distintos grados o formas de esclavitud.
CAPÍTULO
2
Y en último lugar, tenemos aquellas personas que forman parte de los grupos marginales
de la sociedad israelita, viudas y extranjeros:
grupos marginales de
la sociedad israelita • La mujer del difunto: 4,5.
• Rut la extranjera: 2,10.
Como nos lo ilustra el mismo libro de Ruth, existía en la sociedad israelita cierta
“movilidad social”. Esto significa que el estatus que una persona tenía en la estructura
de la sociedad, podía ascender o descender. Así, por ejemplo, Elimelech y su fa-
milia pasan de ser ciudadanos israelitas a ser inmigrantes en Moab. Ruth pasa de ser
una extranjera recién llegada a ser la esposa de un importante hacendado del pueblo.
Habiendo clasificado los términos, puede procederse a realizar algunas observaciones
personales sobre estas listas:
1. Nótese, por ejemplo, que las mujeres están ausentes de los grupos de mando
o de poder [“la gente que estaba en la puerta” 4,11; los ancianos, los testigos o la
asamblea de la comunidad, designada en 4,9 como “todo el pueblo”]. Ellas son,
por el contrario, la mayoría cuando se habla de los grupos marginales [viudas,
extranjeras], o de las personas no libres [criadas, esclavas, servidoras].
2. Cuando se menciona a un hombre y a una mujer con un estatus similar, el
hombre aparece en una posición de mando: “criadas” 2,8 versus “criado que
Por eso me pregunto.. ¿hemos
heredado realmente nosotras
estaba al mando” 2,5.
-mujeres de Israel, la tierra que
3. Las figuras masculinas participan en actividades económicas [posesión de
Dios prometió? ¿o fue esa una
promesa para los israelitas? propiedades productivas, venta de terrenos] o de gobierno [decisiones de la
¿debemos esperar a un nuevo comunidad, asuntos legales], mientras que la participación de las mujeres se limita
Moisés que nos incluya a una actividad secundaria en los trabajos del campo.
también a nosotras en esa
promesa? 4. Es interesante notar que el término “segadores” [qotserim / {yrcq: 2,3], aparece
sólo en forma masculina. Las palabras empleadas para designar la condición de
esclavitud, por el contrario, aparecen sólo en forma femenina: la esclava [shifja/
hxp$: 2,13] y la servidora [amah:/hm) 3,9].
5. ¿Es casual que siendo la parcela mencionada en 4,3 propiedad de Noemí, sea
Booz -y no ella- quien realice la negociación?
6. ¿Es casual que las personas molestadas en el campo [2,9.15.22] sean mujeres,
y que por ello -¡precisamente!-, aconseja Booz a Ruth no separarse del grupo
que forman sus criadas, ¿en parte para su propia auto-protección?
7. ¿Es casual que mientras el término hebreo “hayil” /lyx significa “buena posición,
riqueza” cuando es referido a un hombre [Booz, 2,1], signifique “virtud, ejemplar”
EL LIBRO DE RUTH 121
Momento Exegético: Enciclopedia
CAPÍTULO
cuando se habla de una mujer [Ruth, 3,11]? Es decir, que mientras en el caso de
Booz se entiende el término dentro del ámbito del poder económico, en el caso de
Ruth se entiende dentro del ámbito sicológico o moral: “mujer de cualidades, capaz”.
Estas ideas, derivadas del estudio del vocabulario, nos dicen mucho acerca de la difícil
posición de la mujer en aquella sociedad [cf. p. 80; 136]. Por esta razón, llama la
atención que las heroínas de este relato sean mujeres. Esto se explica porque el libro
de Ruth es un relato de esperanza que quiere mostrar el sentido último de la historia.
“Las personas de las que se habla aquí son gente sencilla. Lo que hacen no es nada
extraordinario ni digno de atención, si nos atenemos a los criterios tradicionales. No
hay allí acontecimientos espectaculares ni monumentales. Lo que se narra aquí es una
historia de la vida diaria: lo cotidiano confronta a un grupo de personas con una dimensión
dolorosa de la existencia humana. El hecho de que ellas no se hunden a raíz de esta
experiencia, sino que descubren formas de solidaridad que les dan la fuerza necesaria
para seguir adelante, porque Yahvé está con ellas, [¡esto sí!] es un acontecimiento
fuera de lo común y se convierte en algo digno de ser contado y transmitido. El hecho
de que el papel de las mujeres sea destacado de forma tan evidente, no hace sino
desenmascarar las estructuras injustas de una sociedad que segrega -abiertamente- a
las mujeres. En medio de esas circunstancias -precisamente- Dios hace que la lucha y
la entrega de Ruth y Noemí adquieran sentido. El desprendimiento personal y la
entrega mutuas adquieren en este libro un profundo significado: la persona que se
entrega a sí misma, se entrega a Dios”.5
El propósito del
libro de Ruth
El escritor judío Flavio Josefo, contemporáneo de san Pablo, cierra su capítulo sobre la historia de
Ruth con esta reflexión: “Yo, por tanto, me sentí en la obligación de relatar esta historia de Ruth,
porque tenía en mente demostrar el poder de Dios, quien -sin dificultad- puede levantar a aquellos
que tienen un origen humilde a la dignidad y al poder, a los cuales él condujo a David, aunque
tuviera orígenes tan humildes”. Antigüedades V: [Link]
5
Zenger, Einleitung p. 1501 [traducción Ramírez-Kidd].
6
Whiston, Works p. 148 [traducción Ramírez-Kidd].
CAPÍTULO
Esta sección es un acercamiento a un tema del libro [la mujer, Dios en el libro de Ruth] o a un aspecto relevante en el estudio de la Biblia [Israel 2
y otras culturas, Biblia y literatura], a partir de un escrito puntual sobre el tema.
Ruth acá:
El fenómeno de la marginalidad
En el capítulo dos, Ruth se presenta a si misma diciendo que no es ni siquiera como una
de las criadas. Ella es económica y socialmente prescindible. Acostumbrada a ser
vista por otros como alguien inferior, Ruth termina viéndose a si misma como alguien,
efectivamente, inferior. El punto de vista de los otros termina imponiéndose. La
marginalidad se produce y se reproduce. ¿Es este un fenómeno natural e inevitable?
En la década de los 60, la realidad de los pobres emerge con fuerza en importantes
sectores de la sociedad y la iglesia en América Latina. Se toma conciencia de que
la pobreza no es una fatalidad del destino o un producto del vicio sino resultado,
fundamentalmente, de la injusticia y una falta de toda la comunidad. En la década de
los 80, no se habla sólo de los pobres, sino del concepto más amplio de los oprimidos;
es decir, aquellas personas a quienes se impone arbitrariamente obligaciones y cargas
abusivas por causa de su raza, sexo o cultura. Se incluye así a los indígenas, oprimidos
a causa de su cultura. Se incluye también a los negros, oprimidos a causa de su raza,
y a las mujeres, oprimidas por causa de su genero.1 En la década de los 90, aparece
un nuevo concepto: el del excluido. En distintos países emergen grupos importantes
de personas excluidas. En algunos lugares pueden constituir, incluso, la mayoría de
la población. He ahí la paradoja: pueden ser la mayoría de los habitantes pero no
son relevantes en la toma de decisiones políticas. El sistema está pensado,
simplemente, sin ellos. El abismo existente entre las personas que están “dentro del
sistema” (es decir: protegidos por sus trabajos y por la garantía de los beneficios
sociales correspondientes), y los que están “fuera” lanzados a la masa de
desempleados de los barrios marginales, sin oportunidades ni esperanza, parece
insuperable.2 Es así como hoy es posible decir a simple vista, no sólo de qué lugar
proviene una persona sino, a dónde podrá llegar o -más aún- en dónde puede terminar.
Hoy en día se habla de la mujer, del negro, del refugiado, del homosexual, de la
persona con discapacidad, de la persona obesa, del indio, del anciano, del enfermo
de sida, es decir, “del otro”. Estos son los que están en la periferia. Pero, ¿quién es
esa persona que está frente al “otro”, que no está en la periferia, y que se convierte
en la figura central de todo discurso? Una forma sencilla de responder esta pregunta
sería decir que la figura central es aquella que... no es mujer, no es negra, no es
1
Richard, “Pobre”, p. 956.
2
Ewald, Magazine p. 16.
CAPÍTULO
2
Este es “El hombre del Renacimiento”, el modelo por excelencia. Es a esta descripción a lo que responde “El
hombre” de Miguel Angel. El ideal de belleza responde a los mismos cánones que el de inteligencia, estética y
moda... y todos corresponden a este “Hombre”, tal como el arte y la fotografía claramente lo muestran, desde el
“David” de Miguel Angel hasta el vaquero de Marlboro. Esta persona ideal es el modelo frente al cual todos
adquieren sentido y se definen. Pero es evidente que, en la sociedad en que vivimos, las personas que
corresponden a estas características son una pequeña minoría. No debería sorprender, pues, que es en manos
de estos círculos (o de círculos cercanos a ellos), que se encuentra el poder real en nuestras sociedades.
“Desde esta perspectiva, las cosas aparecen de otro modo; no es que haya marginados por sus características
especiales, sino que es la sociedad, tal y como está estructurada, la que produce necesariamente marginación.
Se ha dicho que la marginación es una necesidad del sistema establecido, pero hay que explicar claramente por
qué esto es así. En efecto, si la marginación es una producción funcional del sistema establecido, es porque éste
no necesita de estas personas y grupos a los que margina. El estadio de desarrollo del capitalismo avanzado, y
sus formas de producción y acumulación de riquezas, ha conducido a un incremento de esta población excedente
que el propio sistema es incapaz de absorber. El modelo actual de crecimiento incontrolado y de consumo
ilimitado empeora la situación de los más débiles. Aquí es donde se estrecha la correlación entre pobreza y
marginación”.3
Noemí y Job
· pierde su pueblo, que queda atrás junto con sus compatriotas (Ruth 1,6b).
· pierde la casa en que vivía con sus posesiones, que queda abandonada
(Ruth 4,3b).
· pierde a sus dos hijos, es decir, a todos los varones en torno a ella (Ruth
1,5).
Como puede verse, desde el punto de vista material, Noemí pierde más que Job.
Aparte de ello, sufre el dolor del exilio, algo que Job no conoció ya que, mientras
sus amigos Bildad, Sofar y Elifaz “vinieron cada uno de su país” hasta la casa de
Job “para compartir su pena y consolarlo.” (Job 2,11), Noemí sufre tanto la pérdida
de sus seres queridos como la pobreza. Se encuentra de pronto en una tierra
extraña, sin el apoyo moral de sus seres queridos. En el caso de Noemí no hay,
tampoco, amigas que lleguen a consolarle. Si aparte de esto, pensamos que se
vivía en una sociedad abiertamente patriarcal, era evidente que resultaba más difícil
para una mujer rehacer su vida en tales circunstancias, que para un hombre. Con
todo, Noemí fue capaz de sobrevivir en ese mundo.
CAPÍTULO
2
Noemí, aparte de todo esto, carecía además del prestigio social con que contaba
Job (véase Job 29). Ella era una persona pobre y para colmo de males, extranjera.
Como viuda, pesaba sobre ella una enorme sospecha: ¿cómo es posible que se le
hayan muerto “así no más” su marido y sus dos hijos? Esto era demasiada
casualidad. Algo extraño debía de haber con una mujer así. Quizá no sea casual
que, a diferencia de Job, el narrador de Ruth no mencione ningún período de duelo
en el caso de Noemí. Sus necesidades eran tan apremiantes que no parecía haber
tiempo ni siquiera para ello. Quizás haya existido alguna otra razón, lo cierto es
que en su caso, el narrador no habla de ello, como es normal en otros casos (véase
por ejemplo, 2 Sam 11,27). Había que poner, rápidamente, manos a la obra y ver
qué se hacía para sobrevivir. Y así lo hizo Noemí callada y confiadamente.
Pero quizás la diferencia más notable entre Job y Noemí no radica en su situación
material, sino en la actitud que cada uno de ellos asumió frente a la adversidad que
enfrentaba: tras la pérdida sufrida, Job se enfrasca en una acalorada discusión,
primero con sus amigos y luego con Dios mismo, en la que se lamenta y reclama
por espacio de ¡18 capítulos! Noemí, en cambio, no se queja. Tras perder todo
cuanto tenía, inicia -serenamente- su lucha, sin actuaciones dramáticas, sin
espectáculos. Ella supera todas las adversidades que la acosan, sólo que en su
caso, no hay amigas que lleguen a sentarse junto a ella y expresarle solidaridad en
su dolor, como si lo experimentó Job, Cf. 2,11-13. No hay sueños de Yahvé que
calmen la angustia del alma y espanten el miedo, como si lo experimentó Jacob,
Gén 32,23ss; ni apariciones de Yahvé en el viento suave que apacigüen la soledad
y el temor, como en el caso de Elías, 1 Re 19, 9-18. Todo lo que ella tenía frente a
sí eran sus sueños truncados… y una valentía y una fe extraordinarias.
“Los pequeños nos enseñan que el verdadero poder no depende de la talla física,
de la fuerza o del vigor. Existen David y Goliat, liebres y tortugas en todas las culturas,
en todos los ambientes, en todas las familias. De ellos podemos aprender”.
Mundy, Ser decidido 28.
2 Esta sección ofrece reflexiones que relacionan la temática del libro de Ruth con diferentes aspectos de la realidad social [las migraciones, la
exclusión social], la experiencia humana [las despedidas, la vejez] y la experiencia religiosa [los silencios, la naturaleza].
El tema central del libro de Ruth es el movimiento que va del vacío a la plenitud.
Tema que es expresado por medio de los planos agrícola y personal: la secuencia de
las actividades agrícolas antecede la secuencia de las actividades humanas, un paso
a la vez. Así, la hambruna antecede las pérdidas de Noemí, así como la cosecha,
durante la cual Ruth trabaja en el campo de Booz, antecede la abundancia que aguarda
a Noemí con el nacimiento de Obed.2 La vida humana no sólo se enmarca dentro
de la naturaleza sino que se entiende en función de ella. La tierra, como en las
culturas andinas, es “Pacha Mama”.
En el capítulo dos, Booz y Ruth aparecen en medio de un campo de trigo (cf. recuadros
p. 111 y 151). Ambos están rodeados por una tierra fértil que evoca, a su vez, la
fertilidad de la mujer [en el nacimiento de Obed], la fertilidad del pueblo [en el
surgimiento de David] y la fertilidad de la vida en general [la visita de Yahvé a su
1
Los conceptos de naturaleza y persona son aportes del pensamiento griego y cristiano -respectivamente- a la
historia de la cultura general. Aunque han llegado a formar parte de nuestro vocabulario cotidiano, ambos son
ajenos a la visión de mundo que encontramos en el Antiguo Testamento. Para Israel el mundo no era un orden
estable y armónico, que abarcaba por igual todo lo existente, orgánico e inorgánico. En Israel, el mundo era, en
todo momento, una creación sostenida por la providencia de Dios. El concepto de persona, por su parte, fue
formulado por primera vez en la reflexión cristiana sobre la trinidad, entre los siglos II-IV d.C. Hablar por lo
tanto de naturaleza y persona en el libro de Ruth es, en sentido estricto, un anacronismo. Hacemos uso de estas
expresiones por razones de claridad para el lector o lectora modernos.
2
Berlin, Bible p. 1578.
CAPÍTULO
2
3
Rosso, "Elementos" p. 637.
Al vivir en medios urbanos, cada vez más alej ados del contacto con la naturaleza,
vamos perdiendo nuestra capacidad de admiración, de contemplación y de apertura
frente al misterio. Lentamente vamos interiorizando la idea de que, con ayuda de la
tecnología, no hay fuerza alguna que se resista a nuestro dominio y poder. Actitud
que nos lleva a una especie de vaciamiento de sentido de la realidad; es decir, a
desvalorizar la naturaleza privándola de todo sentido propio, y a verla como simple
materia inerte, susceptible sólo de manipulación 4 Esto, sin mencionar que en ciertos
círculos cristianos, priva aún aquella comprensión de la espiritualidad como huida
del mundo, que responde a la convicción de que la naturaleza está corrompida y le
aguarda solamente, la catástrofe. Es aquí donde la lectura de los Salmos nos muestra
otro camino.
El Libro de Ruth
130
Momento Exegético: Documento 4
CAPÍTULO
2
1
San Francisco, Escritos p. 49.
EL LIBRO DE RUTH 131
Tareas
CAPÍTULO
Lectura de la Antología
Lea en este momento Roland de Vaux. Instituciones del Antiguo
Testamento, pp. 52-54, 109-123.
CAPÍTULO
La correspondencia entre Ruth y Orfa ilustra problemas que había entre israelitas y moabitas y que se desprenden de la exégesis del texto. Los 2
argumentos reproducen las rencillas típicas que se daban entre vecinos. Las cuatro cartas que aparecen en esta sección se relacionan entre
si, y puede ser leídas como un todo.
Recordada Orfa:
2 Se realiza a partir de un análisis literario del personaje, es decir, de un estudio de los motivos literarios asociados al personaje y de su función
dentro de la obra. Se busca mostrar el sentido profundo [religioso y humano] del relato, oculto sutilmente tras los gestos y paradojas de la
narración.
Ruth
Ruth, más que un simple personaje, representa una dimensión permanente de toda
persona: salir de la infancia, desarrollar alas. Es un personaje marcado por la
nostalgia del paisaje que está más allá de su pueblo, “al otro lado de la montaña”.
Ruth representa, al mismo tiempo, una de las necesidades más vitales de todo ser
humano: el anhelo de una presencia cercana, incondicional; es decir, la búsqueda de
Dios.
Noemí al escuchar que Yahvé ha visitado su pueblo “y le daba pan”, decide regresar.
Si bien el narrador no condena su partida inicial de Belén, el uso del verbo
“regresar” indica que ella está lejos del lugar en donde Yahvé se encuentra y por
eso, decide retornar allí. Tanto la salida inicial [1,1] como su regreso [1,6],
están motivados por la búsqueda de pan. La formulación de 1,6 deja en claro
esto: “decidió regresar.. porque oyó que había visitado Yahvé a su pueblo ..para
darle pan”. La motivación del retorno de Noemí responde a lo dicho por el
profeta Oseas: “..en su angustia me buscarán..” [5,5]. Es decir, aquí se presenta
la búsqueda del bienestar personal como forma de motivación religiosa [cf. Luc
15,16-18]. Este retorno de Noemí se da al inicio del capítulo.
Más adelante, otra mujer decide también ir a Belén: Ruth. Sin embargo, ella
parece estar interesada, más bien, en acompañar a Noemí. En Moab no había
hambre. La joven, sin embargo, es desanimada a hacer el viaje [“¡regresa!”
1,8.12.15], pero ella insiste, como si estuviese movida por un motivo oculto. Este
contraste con Noemí es importante. Noemí y Ruth salen -cada una- de su lugar
de origen a otro lugar, cada una en busca de algo vital, pero aquello que busca
cada una es algo distinto. Ambos personajes parecen presentarse como dos
modalidades de motivación religiosa. A Ruth parece moverla la necesidad
instintiva de seguridad; o, dicho en palabras del salmista: la sed de Dios: “Oh
Dios, mi Dios, es a Ti a quien yo busco, mi alma tiene sed de Ti” (Sal 63,2; cf. Sal
42,2s; 143,6). “Mi alma” (yvpn)), es decir yo como persona, mi ser entero, y no
sólo una dimensión particular de mí. Esta motivación de Ruth representa una
de las necesidades más vitales del ser humano: el anhelo profundo de una presencia
cercana, incondicional; el anhelo de intimidad, de ternura; la necesidad de alguien
con quien compartir las penas. Necesidad, en fin, de protección. Por eso el narrador
la presenta como a una muchacha joven [“hija mía” le dicen Noemí y Booz]; que
llega a una tierra extraña y necesita estar cerca de alguien que la proteja [2,22].
CAPÍTULO
2
Noemí era -por supuesto-, otra cosa. Como diría Víctor Hugo.. en los ojos de Ruth
se veía la flama, pero en los ojos de Noemí se veía la luz. Noemí era raíces, olor
a leña, trillo de vuelta. Era la seguridad que dan los hábitos, la confianza que
inspira lo familiar. Ella era el momento de quietud, de encuentro personal, de
equilibrio.. Ruth se encamina existencialmente hacia donde se encuentra Noemí.
Noemí, sin darse cuenta, es conducida por Ruth a un punto de su existencia que ella
creía ya superado, la maternidad. Complementariedad y relación. Ruth y Noemí
son siembra y cosecha, primavera y otoño.. polaridades que se necesitan y se afirman
mutuamente. Es quizás debido a ello que se percibe en la obra una sutil “noemi-
ficación” de Ruth y una -correspondiente- “ruth-ificación” de Noemí. Algo que
resulta evidente en el capítulo cuatro: Ruth encuentra por fin el descanso, la quietud
que Noemí aspiraba para ella. De allí su silencio, su pasar inadvertida en el cierre
de la obra. Este es para ella un momento de quietud interior. Noemí, por el contrario,
habiendo afirmado insistentemente la imposibilidad de tener hijos, toma al niño, lo
pone en su regazo ¡y se encarga de criarlo! ¡Cuánto trabajo y sonrisas la esperan!
La mujer de la quietud, la que se quedó en casa cuando Ruth estaba en el campo [cap.
2] y en la era [cap. 3], es nuevamente el centro de la algarabía “las vecinas dijeron:
Le ha nacido un hijo a Noemí”.
2 El diario presenta problemas sociales no discutidos directamente en la obra, pero sí implicados en distintos aspectos de la narración. El
contenido del diario se basa -directamente- en la información proporcionada por otros textos bíblicos.
El diario 2 nos permite ver el drama humano vivido por una mujer en Israel luego de enviudar. Se plantea
la cuestión de la sobrevivencia material ¿de qué podía vivir una mujer sin familia?
Creo que la idea de haber planeado el regreso a Belén, justo cuando se iniciaba la cosecha de
cebada, fue buena. Gracias a Dios, el problema de la casa se ha resuelto; aunque los problemas,
claro está, no se han acabado. Antes que nada debo ver qué patrón nos da permiso para rebuscar
en sus terrenos [cf. p. 228]. Sembradíos hay muchos.. ¡pero pobres también! Los dueños se hacen
muchas veces de la vista gorda y dan órdenes a sus capataces para que no nos acerquemos a sus
propiedades. Es necesario recorrer muchos campos antes de encontrar a alguien que nos permita
recoger algo. Aparte de que -como anciana-, no puedo competir con hombres jóvenes, y a veces
¡son ellos mismos los que nos echan y nos amenazan si nos acercamos a los campos que ellos han
conseguido primero!
¡De lejos los campos de trigo se ven tan hermosos! Cuando el viento los mece parecen un mar
dorado que danza siguiendo el vuelo de los pájaros. Pero qué distintos son cuando una se
acercarse para buscar una parcela donde recoger las espigas caídas. ¡Cómo son de peligrosos esos
campos para todos, pero sobre todo para nosotras! Todas las personas que rebuscamos estamos
hambrientas, y cada una lucha como una fiera por lo suyo. ¡El hambre es algo tan terrible!
No todos los dueños son hombres piadosos. Algunos dejan coger los frutos caídos, pero no los
que están en las plantas y que todavía no han madurado. Esos frutos los recogen sus mismos
cosechadores unos días después. Otros dueños no dejan siquiera recoger los frutos caídos, sino
sólo aquellos frutos pequeños o picados que quedan en los bordes o en las esquinas de los terrenos,
en los barrancos o entre las piedras. Pero casi todas nosotras tenemos miedo de acercarnos allí,
donde sólo hay matorrales y cuevas. Allí viven fugitivos, gente sin familia, leprosos y otros
enfermos que pasan necesidades terribles, peores aun que las nuestras. De noche salen de sus
cuevas, comen raíces y arrancan hierbas de los matorrales. La gente del pueblo les tiene miedo y
los echa a gritos y a pedradas como a perros. Por esa razón se van a vivir allí, fuera de la ciudad.
En las noches se pueden oír sus gritos y quejidos en medio de los matorrales, debido al hambre y a
las heridas.1 Por eso, nosotras preferimos no ir a los extremos de los campos, y formamos grupos
de mujeres para protegernos entre nosotras y vamos a ver donde podemos recoger algo para
después repartirlo entre todas.
Nosotras, que somos viudas, trabajamos tan duro como todos los demás, pero no somos
“trabajadoras”. Y por eso dependemos siempre del favor del dueño, del capataz, de un familiar,
de un conocido, de otro trabajador, hasta de otros pobres y extranjeros más fuertes que nosotras,
para que nos dejen recoger al lado de ellos. A veces se portan como si ellos fueran los dueños de la
1
Cf. Job 30,3-8.
CAPÍTULO
2
tierra, y nos hicieran el favor de dejarnos recoger algo en los campos, campos en los que ellos
mismos son pordioseros como nosotras.
Dependemos de todo y de todos. Sudamos como ellos, nos cansamos como ellos, nos cortamos las
manos trabajando -igual que ellos, nos quemamos al sol, se nos parten los labios y las manos.. pero
no somos como ellos. Ni siquiera como los más pobres. Simplemente porque somos viudas y no les
gustamos. Y se aprovechan de que no hay nadie para defendernos. Siempre somos nosotras las
personas que reciben.. golpes, favores o lástima. Y en todo caso, debemos estar siempre
agradecidas con cualquiera y con todos, para ganarnos así el siguiente favor.
Nos hacemos las que nos hemos tropezado y seguimos trabajando, siempre con una sonrisa, como
si nada hubiera pasado. Pero al final del día, en el silencio de la noche, cuando no se puede
dormir a causa del hambre, surgen los moretones y el dolor de la humillación. También nosotras,
aunque somos mujeres pobres y sin nadie que nos defienda, sentimos el dolor de una humillación.
Un dolor que muerde en el silencio. Por alguna razón que nosotras no comprendemos, la miseria
no ha hecho que seamos insensibles a los desprecios. Y esto nos hace sufrir, a veces, más que el
hambre. ¡Más a veces que el hambre misma!
¡Cuántas fatigas me trajeron los embarazos de mis hijos! ¡Con cuánto dolor los parí! Y ahora,
sin hijos.. me veo sola luchando aquí contra esta tierra, bajo este sol, con la fatiga y el dolor como
únicos compañeros! A mi alrededor sólo veo personas de quien me debo cuidar o a quien debo
obedecer. Cualquier varón de quien dependa para algo [¡y para todo dependo de tantos
varones!], puede dominar sobre mí.. y domina. Sin que yo pueda hacer nada, excepto -claro
está-, mostrarme agradecida. Y con todo, Señor, hoy nos ha permitido encontrar a Booz y conocer
lo que es una mano amiga en medio de la necesidad.
El dolor despierta
CAPÍTULO
2
Nueva lectura del capítulo 2
2 El estudio de la Biblia está marcado por ritmos y por alternancias. Hay momentos de análisis, momentos de diálogo y momentos de silencio. El
Momento litúrgico es uno de esos momentos de silencio: un silencio meditativo. “Leemos” ahora hacia adentro, nos leemos a nosotros mismos,
lo que hemos recorrido, el camino que se abre frente a nosotros.. y la forma en la que el texto estudiado ilumina y orienta nuestro peregrinaje.
Algunos poemas pueden ayudarnos a iniciar este peregrinaje personal. El texto -o parte de él, puede ser utilizado o adaptado dentro de una
liturgia como meditación, como oración, como lectura o intercesión.
Este poema es una acción de gracias que celebra la providencia de Dios, quien preserva nuestra vida y la de la creación
entera. Todo alrededor nuestro es signo de su cuidado: “donde reinó la muerte, vida nueva empezó”. “Nosotros no hemos
tejido la red de la vida, somos sólo un hilo de esa red".
Salmo 104
CAPÍTULO
Por la variedad y la espontaneidad de los insectos, 2
signos de la muerte y de la resurrección a una vida nueva,
que es el mensaje central que Jesucristo nos dio,
te alabamos Señor.
y ser amados. 2
Salmo procedente de
Africa.
Dános el deseo para reconciliarnos con tu creación entera.3 3
V. L Klein, Hans-Georg
Link, Wir gehören zur Erde.
Erntedank. Gemeinsam
feiern. Ökumenische
Gottesdienste im
Kirchenjahr, p. 76ss.
Tradujo y adaptó José E.
Ramírez-Kidd.
CAPÍTULO
2
Con la lectura del poema “Acción de gracias por la preservación de la vida y de la creación”
[Momento litúrgico], concluimos el capítulo dos. Es hora de un ejercicio de integración. Con
este fin, lea cuidadosamente todas las notas de su Cuaderno de apuntes personales. Seleccione
las que le parecen más valiosas e importantes, y organícelas en un ensayo personal. Intente que
su ensayo tome en cuenta la diversidad de temas que se mencionan en sus notas [es decir, que
sea comprensivo], y que el escrito sea sensible a la dimensión humana [social y pastoral] de los
temas tratados.
Ruth Capítulo 3
Víctor Hugo
CAPÍTULO
3
CAPÍTULO
3
Usualmente leemos la Biblia sin prestar mayor atención a los aspectos literarios de
la narración. El texto que tiene en sus manos, intenta mostrar que una comprensión
profunda del libro de Ruth pasa, necesariamente, por un análisis de sus aspectos
literarios. Esta afirmación puede parecer obvia a muchos lectores, pero la práctica
docente muestra que no lo es. Con el fin de evitar una lectura “apresurada” del
libro de Ruth, realizaremos un ejercicio de “inmersión” en la obra. Cada persona
redactará una paráfrasis propia de cada capítulo [ver detalles en la sección
Actividades y contenidos de la unidad]. La redacción de esta paráfrasis presupone
reconstruir -mentalmente- muchos detalles de la ambientación y la dinámica del
relato que, de otro modo, pasarían probablemente inadvertidos. Además de ello,
cada persona leerá cuidadosamente el Análisis narrativo que se encuentra al inicio
de cada capítulo. En esta sección se muestra por medio de ejemplos tomados del
libro de Ruth, cómo observar en el texto, detalles que ayudan a su comprensión e
interpretación.1
1
Ver pag. 19, nota 1.
1.6.1 En el libro de Ruth observamos una técnica interesante llamada inclusio, que
consiste en mencionar una misma palabra o idea en dos lugares distintos de la
narración, estableciendo así una especie de arco que vincula esos dos puntos. Hay inclusio
imágenes en los capítulos 3 y 4 que remiten a temas correlativos en los capítulos 1 y
2, creando un nexo que da a la obra un sentido de equilibrio y simetría. Veamos
algunos ejemplos:
Las mujeres: al final del capítulo uno, las amigas de Noemí le salen al encuentro
formando una especie de “coro”. Como resultado de esto surge el tema de la
amargura al inicio del libro:
“Caminaron, pues, las dos juntas hasta Belén. Cuando llegaron a Belén, su presencia
provocó una gran excitación en toda la ciudad. Las mujeres exclamaban: «Pero, ¿no es
esta Noemí?» Más ella respondía: «¡No me llaméis ya Noemí! Llamadme Mará, porque
Sadday me ha llenado de amargura.” 1,19s.
Al final del capítulo cuatro, las mismas amigas salen de nuevo al encuentro y formando
el mismo “coro”, sacan a la luz el tema del consuelo, que contrasta marcadamente
con el desconsuelo del capítulo inicial. Estos dos coros se corresponden mutuamente
y sus mensajes cierran un círculo que empieza con amargura y concluye con esperanza
y júbilo:
Las mujeres dijeron a Noemí: «Bendito sea Yahvé que no ha permitido que te falte hoy
uno que te rescate para perpetuar su nombre en Israel. Será el consuelo de tu alma y el
apoyo de tu ancianidad, porque lo ha dado a luz tu nuera que tanto te quiere y que es
para ti mejor que siete hijos.» 4,14s.
Otro ejemplo de “inclusio” es el tema de los hijos: al inicio del libro [1,1-5],
encontramos el tema de la muerte de los hijos. Tema que lleva a Noemí a decir que
la mano de Yahvé ha caído sobre ella [1,13].
“Murieron también los dos, Majlón y Quilión, y quedó sola Noemí, sin sus dos hijos y
sin marido.. ¿Acaso tengo yo aún hijos en mi seno que puedan llegar a ser vuestros
maridos?” 1,5.11.
Al final del capítulo cuatro encontramos de nuevo el tema de los hijos. Otra vez se
establece un contraste con respecto a la referencia inicial: no se habla de la muerte
de los hijos sino del nacimiento de un hijo que es para Noemí “mejor que siete
hijos” (!):
“Las mujeres dijeron a Noemí: «Bendito sea Yahvé que no ha permitido que te falte hoy
uno que te rescate para perpetuar su nombre en Israel. Será el consuelo de tu alma y el
CAPÍTULO
3
apoyo de tu ancianidad, porque lo ha dado a luz tu nuera que tanto te quiere y que es
para ti mejor que siete hijos.” 4,15.
Inversión
2
Ska, Análisis p. 26.
La vida apacible: En 1,9 Noemí pide que: “Que Yahvé os conceda encontrar vida
apacible (hebreo: hxwnm) en la casa de un nuevo marido.” Esta misma expresión
hebrea aparece nuevamente en otro punto clave del relato. Noemí dice a Ruth: vida apacible
«Hija mía, ¿es que no debo procurarte una posición segura (hebreo: xwnm) que te
convenga?», estableciendo así un vínculo entre la providencia divina y la acción
humana. Este tipo de correlaciones lo encontramos frecuentemente en la narrativa
bíblica y, de modo particular, en el libro de Ruth:
“Colmada partí yo, vacía me devuelve “Me dijo: No quiero que regreses donde tu
[{qyr] Yahvé” 1,21. suegra con las manos vacías [{qyr]” 3,17.
“Que Yahvé te recompense por tu obra y Booz dijo: «¿Quién eres tú?»; ella respondió:
que tengas cumplida recompensa de parte «Soy Rut, tu sierva. Extiende sobre tu sierva
de Yahvé, Dios de Israel, bajo cuyas alas el borde [Vnk] de tu manto, porque tienes
[Vnk] has venido a refugiarte” 2,12. derecho de rescate.” 3,9.
CAPÍTULO
3
resumen de
1.6.2 El empleo de resúmenes de los eventos: en este caso, períodos extensos de
eventos tiempo son resumidos en unas pocas palabras. El interés del narrador se dirige, no a
lo que sucedió en ese espacio de tiempo sino, a lo que vino después:
• “Éstos [Majlón y Quilión] se casaron con mujeres moabitas, una de las cuales
se llamaba Orfá y la otra Rut. Y habitaron allí unos diez años” 1,4. Este verso
forma parte del párrafo introductorio al libro [1,1-5]. Esta breve sección da al
lector o lectora sólo aquella información necesaria para comprender el problema
central al que se atenderá en el resto del relato. El punto es que debido a una
hambruna, una familia judía se va a vivir a Moab, pero el tema del libro no es lo
que sucedió en Moab sino lo que sucedió en Judá, al regresar. El período en
Moab es la descripción de una tragedia familiar, no más. Al narrador le interesa
pasar rápido este período de diez años en el extranjero para concentrarse en la
forma en la que esta tragedia se superó. Por eso, para el narrador basta decir: “Y
habitaron allí unos diez años”. Estos hechos son -simplemente, parte del marco
narrativo. Entrar en más detalles no es necesario para sus propósitos.
• El libro de Ruth se inicia con una hambruna. El primer problema de la obra es,
pues, el sustento. Al inicio del capítulo dos, Rut dice a Noemí: «Déjame ir al campo
a espigar». Al final de ese día Ruth no sólo ha recogido cerca de veinte kilos de
cebada sino que, ha recibido el permiso de continuar recogiendo en el mismo campo
hasta el final de la cosecha. El problema del sustento estaba resuelto por algún
tiempo. Al narrador le interesa entonces concentrarse en otro de los temas
fundamentales de la obra: no el pan del día sino la seguridad futura. De allí que el
capítulo siguiente se inicie -precisamente, con esta pregunta de Noemí: “Hija mía,
¿es que no debo procurarte una posición segura que te convenga?” Al narrador no
le interesan los detalles de lo sucedido entre el primer día de la ida de Ruth al campo
y el final de la cosecha, varias semanas después. Por eso, resume este período con
la frase: “Se quedó, pues, Ruth con las criadas de Booz para espigar hasta que
acabó la recolección de la cebada y la recolección del trigo, y siguió viviendo con su
suegra.” 2,23. Dicho esto se concentra en el tema de la familia.
1.6.4 El uso del término hebreo “hinneh” / hnh: [= he aquí, mira, fíjate, por cierto].
Este término funciona como un indicador mediante el cual, el narrador trata de El uso del término
llamar la atención del lector o lectora al acontecimiento que sigue y que él considera hebreo “hinneh”
importante en el relato. Lo que viene después de este término es algo sorpresivo o
inesperado que introduce un cambio importante en el curso de los acontecimientos.
Es una especie de luz roja en el texto. Veamos algunos ejemplos.
Ruth se halla -sin saberlo- espigando en el campo de Booz, que como se dará
cuenta luego, es su familiar. Justo en ese momento, Booz llega al campo y se encuentra
con ella. El narrador advierte al lector de la importancia que tiene el hecho que va a
ser narrado a continuación y por medio de la palabra “hinneh”, le dice al lector:
“¡ojo!” “¡mira!” “fíjate”: “Fue ella y se puso a espigar en el campo… y he aquí
[hinneh / hnh] que llegaba entonces Booz de Belén y dijo a los segadores.. ¿De
quién es esta muchacha?” 2,4. Este encuentro cambiará la vida de ambos personajes.
Este término lo encontramos dos veces en Ruth 3. El capítulo se inicia con una
pregunta retórica de Noemí: “¿No es Booz nuestro pariente?” La respuesta es,
obviamente, positiva. El asunto entonces es, siendo así las cosas [siendo Booz
nuestro pariente]: ¿qué hacer? ¿cómo emplear esta circunstancia en su favor? Es
allí, de nuevo, donde el narrador vuelve a decir al lector: “¡mira! Fíjate en lo que
viene a continuación”: “¿No es pariente nuestro aquel Booz con cuyas criadas
estuviste? Pues mira [hinneh / hnh]: Esta noche estará aventando la cebada en la
era..” 3,2. En otras palabras: ¡esta es nuestra oportunidad! ¡Este es el momento de
154 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
3
actuar! Y es así como Noemí propone el plan que culmina en el matrimonio del
capítulo cuatro.
Al amanecer, cuando Ruth regresa de la era, Noemí le dice: “Quédate tranquila, hija
mía.. este hombre no parará hasta concluir este asunto hoy mismo”. Pues bien,
cuando Ruth iba camino a la casa, Booz va en busca de su pariente. En ese momento
se presenta otra decisiva “casualidad”: “Booz subió a la puerta de la ciudad y se
sentó allí. Y, he aquí [hinneh / hnh], acertó a pasar el pariente de que había hablado
Booz”. El término “hinneh” introduce aquí la última “casualidad” de la obra. Su
acto final.
Como puede verse, este término introduce las escenas centrales de todo el libro: el
encuentro de Ruth y Booz en el campo [cap. 2], su encuentro en la era [cap. 3], y el
encuentro de Booz con su pariente [cap. 4]. “Casualidades” todas ellas que juegan
un papel fundamental en el libro, y sobre las cuales el narrador llama la atención del
lector.
Algo similar encontramos en la transición del capítulo dos al capítulo tres. El encuentro
decisivo entre Booz y Ruth tiene lugar en la era, donde se encuentra Booz separando
el grano de la paja. Una tarea que lleva a cabo al final de la cosecha. Esta
información, precisamente, es la que provee el último versículo del capítulo dos: “Se
quedó [Ruth], pues, con las criadas de Booz para espigar hasta que acabó la
EL LIBRO DE RUTH 155
Momento Exegético: Análisis narrativo
CAPÍTULO
Quedan también de lado los personajes y los detalles que no estén íntimamente
relacionados con el argumento del relato. Si se incluye alguna descripción de
objetos o personas, ésta se reduce al mínimo y es necesaria para el desarrollo del
argumento. Así, por ejemplo, se nos dice que José “era apuesto y de buena
presencia” [Gén 39,6]. Este detalle se menciona porque prepara la escena siguiente:
“…sucedió que la mujer de su señor se fijó en José y le dijo: «Acuéstate
conmigo.»” [Gén 39,7]. Esto es así también en el libro de Ruth.
CAPÍTULO
3
“Cuando Judá vio a Tamar pensó que • Explicación de una costumbre por
era una prostituta pues se había cubierto parte del narrador.
el rostro”. Gén 38,15.
CAPÍTULO
3
Ruth 3,1-18
2 Ahora bien: ¿No es pariente nuestro aquel Booz con cuyas criadas estuviste?
Pues mira: Esta noche estará aventando la cebada en la era.
•••
1
Ellen F. Davis & M.A. Parker, Who are you, My daughter? p. 67-93. Tradujo José E. Ramírez-Kidd.
2
Nota a 1,9: “descanso–– A oídos israelitas, las palabras de Noemí ‘encontrar descanso’ no sugerían que la
joven debía buscar un marido que le proveyera una vida de placer. En la Biblia, la palabra “descanso” (en hebreo
menuha) no significa recreo en el sentido convencional. Más bien, tiene el sentido profundo de pertenencia,
de seguridad. “Descanso” es el regalo que Dios hace a Israel al traerles a la tierra prometida (Deut 12,9; 1 Re
8,56). “Descanso” es la confianza inamovible que una persona o un pueblo siente en la presencia de Dios, aun
cuando sus enemigos lo amenacen (Sal 2,2; Is 32,18). Por el contrario, cuando Israel rehúsa honrar a Dios, el
verdadero descanso desaparece (Sal 95,11). En 1,9 Noemí invoca sobre su nuera la bendición del favor y la
presencia continua de Dios, que la librará de toda forma profunda de ansiedad”. [Davis & Parker, Who are you
p. 19].
CAPÍTULO
3
3,4 descubre el sitio de sus pies y acuéstate–– Las palabras de Noemí son
deliberadamente indirectas, ya que el término “pies” (o piernas), es en ocasiones una
expresión hebrea utilizada para designar los genitales masculinos. En cualquier caso,
no hay duda de que lo que ella le está pidiendo a Ruth hacer, no es menos atrevido y
peligroso que la decisión que Ruth misma había tomado de venir a Judá. En cualquier
caso, que esta iniciativa tenía implicaciones sexuales lo confirma la repetición del
verbo “acostarse” (bkv), empleado ocho veces en el capítulo (v [Link].14). En el
hebreo bíblico, este verbo implica a menudo la actividad sexual (algo semejante a lo
que sucede en español con la frase “acostarse con [alguien]”).
lleva a pensar que -en esta situación- la iniciativa personal debe quedar del lado de
Booz, y que el resultado deberá depender de sus acciones. Pero, si Booz tenía de
verdad interés en Ruth, ¿por qué, entonces, había dejado pasar los tres meses de la
cosecha sin expresar sus sentimientos o intenciones hacia ella? Tal vez este correcto
adulto se sienta temeroso de insinuársele a una joven mujer (cf. 3,10), quizás debía
superar aún sus propios prejuicios, que le dificultaban tomar como esposa a una
moabita.
•••
Por ello, es fácil relacionar el lenguaje de este verso con aquellos pocos
ejemplos en que vemos un cumplimiento inmediato de los mandatos de
Dios. La respuesta de Ruth es casi una cita de la respuesta dada
inicialmente por Israel en el Sinai: “Haremos todo lo que el Señor ha
dicho.” Ex 19,8. En aquella ocasión, la voluntad de obediencia mostró
ser algo de poca duración (ver Ex 32). Pero la situación aquí es diferente,
como lo muestran los versos que siguen.1
1
Itálicas son nuestras (traductor).
CAPÍTULO
3
3,6 ..e hizo todo lo que su suegra le había ordenado–– las acciones de Ruth hicieron
honor a sus palabras. Ella obedeció a cabalidad la “orden” que se le había dado.
El lenguaje de este verso es, de nuevo, casi una cita de un relato funda-
mental de la Tora, según el cual sólo en dos ocasiones alguien “hizo
exactamente como Dios le había mandado”: cuando Noé construyó el arca
(Gén 6,22; 7,5) y de nuevo, cuando Israel construye el tabernáculo en el
desierto (Ex 39,32.43).
•••
3
En hebreo drx significa: temblar, estremecerse, sentir escalofríos, temer, asustarse, sobresaltarse. [Nota
del traductor].
•••
9 Dijo: «¿Quién eres tú?»; ella respondió: «Soy Rut, tu sierva. Extiende
sobre tu sierva tu ‘ala’, porque tu eres un redentor.»
Soy Ruth, tu sierva–– Esta es la primera vez que el nombre de Ruth es pronunciado
por personaje alguno en la obra (nótese el contraste con 2,6 donde ella es descrita
inicialmente a Booz como “una joven moabita”; y en 2,8 donde ella es llamada “hija
mía”). Ella habla aquí de un modo franco y modesto, identificándose primero por su
nombre y -sólo después-, como subordinada de Booz. Ruth hace, además, un
cambio sutil pero importante en la forma en la que ella define su relación con Booz.
Anteriormente ella se había llamado “esclava” (ver la nota a 2,13);4 ahora ella usa un
164 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
3
•••
tú eres un redentor–– Ruth tiene en mente algo que va más allá del significado
ordinario de este término, empleado comúnmente en el contexto de la institución
legal de la redención de tierras (ver nota a 2,20).6 Aunque la situación financiera de
4
Nota 2,13: “yo no soy ni siquiera como una de tus esclavas–– La afirmación es ambigua. En primera
instancia, parece significar que Ruth merece menos el favor de Booz que aquellos que trabajan normalmente
para él. (Pertenecer a “la casa del padre” significaba en Israel, ser acogido dentro de un círculo de protección
que tenía distintos niveles. La esclava se encontraba en el nivel más bajo de todos). Pero tal vez Ruth está
empezando a diferenciarse positivamente de las otras esclavas y espera que Booz note esta diferencia. El verso
siguiente muestra que él ha notado esta diferencia”. [Davis & Parker, Who are you p. 51]. [En 2,13 Ruth había
usado para sí el término hebreo “hxpv” que significa: esclava. En 3,9 ella cambia y utiliza el término hebreo
“hma” que significa: servidora, concubina, criada. Si bien algunos autores discuten si existe -en realidad-, una
diferencia de fondo entre estos dos términos, lo cierto es que la mayoría está de acuerdo en ver en el término
“hma”, un sentido más positivo. Nota del traductor].
5
[En hebreo se utiliza el mismo término para ambas cosas, a saber: la palabra Vnk. Nota del traductor].
6
Nota 2,20: “uno de nuestros redentores–– Noemí se refiere a la práctica israelita de la redención de tierras:
cuando un campesino agobiado por las deudas se ve obligado a vender su parcela ancestral, otro miembro más
próspero dentro del círculo de la familia extendida tenía la obligación de recuperar este terreno comprándolo
de vuelta (Lev 25,23-28. 47-49). La meta de esta ley consistía en mantener a Israel -permanentemente-,
como una nación de campesinos libres, trabajando su propia tierra y no convertirse en una especie de sistema
feudal de terratenientes ricos rodeados de siervos” [Davis & Parker, Who are you p. 61-62].
las dos mujeres era precaria, Noemí posee todavía -evidentemente-, alguna tierra
familiar (ver 4,5). Así que cuando Ruth dice a Booz que él es “redentor”, ella está
haciendo algo más que pedir la seguridad mínima que la ley israelita garantiza a los
pobres. Hemos visto ya, que lo que ella está pidiendo es matrimonio. Sin embargo,
el término “redentor” no es un simple circunloquio para eso, sino que cae dentro del
patrón literario que ya hemos mencionado en relación con la escena de la era. En la
gran mayoría de las referencias a este término en la Biblia, Dios es el redentor. Por
lo tanto, este es otro caso en el que la manifestación del carácter y la intención de
Dios se concreta por medio de un agente humano.
•••
CAPÍTULO
3
3,10 acto de lealtad–– La frase traduce el término hebreo hesed (ver nota a
1,8).7
•••
11 Y ahora, hija mía, no temas; haré por ti cuanto me digas, porque toda
la gente reunida en la puerta de mi pueblo sabe que eres una mujer
valerosa.
una mujer valerosa–– habiéndole preguntado a Ruth quien era ella, Booz responde
ahora su propia pregunta: ella es una mujer cuyo valor (hayil) se manifiesta por
7
Nota a 1,8: acto de lealtad–– El término es hesed, la cualidad esencial de una relación de pacto. Sobre todo,
hesed es la cualidad de generosidad y lealtad demostrada por el Dios de Israel (por ejemplo Ex 34,6). En segundo
lugar, de cada persona que entra en pacto con YHWH se espera que responda con la misma cualidad. El profeta
Miqueas nos ha dejado una frase memorable: “¿Qué es lo que Dios requiere de ti sino tan sólo respetar el derecho
amar la fidelidad (= hesed) y obedecer humildemente a tu Dios?” Miq 6,8. Entonces las palabras que Noemí dice
a sus “nueras” no son un cumplido casual; ella las incluye -tácitamente-, dentro de la relación que une a YHWH
con Israel. Aún más sorprendente es el hecho de que ella presenta a estas dos mujeres extranjeras como
tomando la iniciativa a la hora de hacer hesed, ¡proveyendo con esto un modelo que YHWH mismo hará bien
en imitar! Como veremos, esta cualidad distintiva de bondad leal es el criterio a partir del cual las acciones de
las personas se juzgan a lo largo de toda la obra” [Davis & Parker, Who are you p. 17].
Un lector o lectora familiarizados con la literatura bíblica puede haber notado que la
frase “mujer valerosa” aparece en otro lugar de la Escritura, a saber, Proverbios
31,10-31. Este extenso poema de una ama de casa y empresaria doméstica israelita,
es probablemente el elogio más decidido de persona alguna en toda la Biblia. En el
contexto del libro de Proverbios, la “mujer valerosa” es la representación viviente de
la cualidad divina de la sabiduría, que es el tema principal (o tal vez deberíamos
decir el “personaje principal”) de Proverbios. En la Biblia hebrea, el libro de Ruth
sigue inmediatamente al libro de Proverbios. Este orden de libros (que la tradición
cristiana no ha conservado), hace fácil ver la conexión entre la joven moabita Ruth y
la valerosa mujer israelita en Proverbios, cuyo trabajo prudente y enseñanza sabia
aseguran el bienestar de su familia.
•••
CAPÍTULO
3
3,14 pues se decía–– En lo que sigue, Booz habla de Ruth más que hablar
directamente con ella. Sin embargo, Ruth parece haberse levantado [del lugar donde
dormía] en respuesta a este pensamiento silencioso de Booz. Quizás el narrador
insinúe con ello que la pareja está aprendiendo ya a comunicarse y a prestarse atención
mutua, con esa sutileza y ese respeto mutuo que puede hacer de un hogar un “lugar
de descanso” (3,1).
La mujer–– Esta es la primera vez que Ruth es descrita de esta forma, en contraste
con anteriores designaciones hechas por ella y por otros, como “la joven moabita”
(2,6), “hija” (2,8), “esclava” (2,13), “servidora” (3,9), y, por supuesto, “la moabita”
(1,22; 2,2.6). Quizás el cambio sutil que el narrador registra en la percepción que
Booz tiene de Ruth, es otra respuesta indirecta a la pregunta, “¿Quién eres tu?”
15 Él dijo: «Trae el manto que tienes encima y sujeta bien.» Sujetó ella, y él
midió seis medidas de cebada, se las puso a cuestas y luego entró en la
ciudad.
16 Volvió ella donde su suegra que le dijo: «¿Quién eres tu, hija mía?» Y
le contó cuanto el hombre había hecho por ella.
3,16 ¿Quién eres tu, hija mía?10 –– Es evidente que no se trata aquí de un reconocimiento
literal, y Ruth no responde la pregunta directamente. Ruth concentra su respuesta, más
bien, en lo que ha sucedido desde el momento en que ella dejó la casa. Eventos que han
hecho de ella -en algún sentido-, un ser irreconocible para Noemí. Aun cuando ella no
¿Quién eres tu, hija mía?
hizo más que seguir las instrucciones de su suegra, sus acciones han llevado a Ruth a ser
una persona con una identidad completamente independiente (ver nota a 3,9). En la era,
ella tomó el riesgo de una amarga humillación y de la pérdida de su reputación. Pero al
hacer eso, ella encontró la más alta estima; aseguró el futuro suyo y el de su suegra. Ruth
es ahora “una mujer” (3,14) por derecho propio.
10
Aunque la mayoría de las versiones traducen aquí “¿Cómo te ha ido, hija mía?”, lo cierto es que esta pregunta
de Noemí a Ruth es -en hebreo- la misma pregunta hecha por Booz a Ruth en 3,9, a saber: “¿Quién eres tu, hija
mía?”, en ambos casos: "T)-ym". [Nota del traductor].
El arte literario del autor se hace evidente en esta tercera pregunta acerca de la
identidad de Ruth (ver 2,5; 3,9). En los casos anteriores ésta era una pregunta
obvia, aunque no carente de significado (ver nota a 3,9). Pero -precisamente porque
la pregunta no es obvia aquí, nos hace preguntarnos qué es lo que nosotros sabemos
acerca de Ruth. Por encima de todo, ella es caracterizada por sus múltiples actos de
bondad (hesed). Ahora que la vemos como una mujer independiente, audaz, incluso
físicamente fuerte, podemos entender mejor que es lo que tales actos de bondad
significan en la vida humana. Es eso lo que hace posible el vínculo de los seres
humanos entre si y con Dios. Y en Ruth vemos que la práctica del hesed requiere
fuerza, una fuerza que nos permite vincularnos a otras personas libremente -no
fundamentalmente como producto de una necesidad, sino como resultado de un
amor generoso.
17 y añadió: «Me ha dado estas seis medidas de cebada, pues dijo: ‘No
quiero que regreses donde tu suegra con las manos vacías’».
CAPÍTULO
3
Lectura de la Antología
Note, por ejemplo, que el artículo está dividido en cinco secciones indicadas
por números romanos: I. (Raíz verbal y sus derivados); II. (Datos estadísticos
en relación con el término estudiado); III. (Significado del término y su
historia a lo largo del Antiguo Testamento); IV. (Empleo teológico del
término estudiado); V. (Uso y desarrollo del término estudiando en épocas
posteriores al Antiguo Testamento, escritos de Qumrán y Nuevo Testa-
mento).
Cada una de estas secciones se subdivide a su vez en otras. Así por ejemplo,
la sección III “Significado del término y su historia a lo largo del Antiguo
Testamento”, se subdivide en: III.1: combinaciones de términos [bondad/
fidelidad; bondad/pacto; bondad/favor]; III.2: contexto de los diversos
pasajes; III.3: observaciones gramaticales y semánticas; III.4: historia del
significado del término bondad; III.5: empleo del término bondad en la
literatura narrativa; III.6: empleo del término bondad en la literatura sapiencial
y salmos; etc. Para nuestros propósitos en este módulo, nos interesan en
especial las secciones III.3-7 y la sección IV.3-5. Es probable que este
tipo de lectura sea totalmente nuevo para algunas personas y demande, por
lo tanto, un esfuerzo adicional de concentración.
3 Los temas seleccionados para esta sección, ofrecen información de trasfondo que nos prepara para el estudio del libro de Ruth: la relación de
Israel con las naciones vecinas [cap. 1]; la estructura de la sociedad israelita [cap. 2]; la actitud del antiguo Israel frente a los extranjeros [cap.
3] y la evolución de las costumbres familiares [cap. 4]. Todos ellos, temas íntimamente relacionados con la temática del libro. Se da una visión
de conjunto sobre cada tema.
La actitud que los pueblos antiguos tuvieron frente al extranjero fue -esencialmente- de
temor y desconfianza. Lo que encontramos en el Antiguo Testamento no es una actitud
diferente hacia el extranjero sino, más bien, una actitud “diferenciada” frente a ellos: los
pueblos extranjeros fueron vistos siempre como una amenaza y, por lo tanto, como
enemigos. El inmigrante individual, que fue visto como metáfora histórica del mismo
Israel, fue acogido.
El capítulo uno de Ruth se inicia con la afirmación de que una familia “de Belén de
Judá se fue a residir a los campos de Moab”. El libro se inicia, pues, con la historia
de una migración. Un hecho común entre comunidades vecinas. Una familia judía
sólo tenía que bajar la depresión del río Jordán y subir de nuevo las montañas para
estar en Moab, alrededor de unos ochenta kilómetros. En esos tiempos no existía el la Biblia fue un libro
turismo; las personas viajaban solamente cuando era estrictamente necesario. Las escrito por extranjeros
guerras locales y los desastres naturales [sequías, pestes, plagas], hacían que las para extranjeros
personas se vieran en la necesidad de buscar refugio en los pueblos vecinos. Las
migraciones eran muy comunes en tiempos del Antiguo Testamento. El libro de
Ruth, así como el libro del Exodo, el de Esdras, el de Daniel y otros, es la historia de
una migración y de las experiencias que van ligadas a ella. Son tantas las migraciones
que encontramos en el Antiguo Testamento, que bien podría decirse que la Biblia
fue un libro escrito por extranjeros para extranjeros:
CAPÍTULO
3
Por ello, es conveniente incluir en nuestro estudio de Ruth, algunas palabras acerca
de este fenómeno común en las páginas de la Escritura. Antes que nada, es necesario
tomar en cuenta que la sociedad israelita era una sociedad rural, constituida por
pueblos pequeños y en donde toda persona extraña, fuera israelita de otro pueblo o
extranjera, era vista con cierta desconfianza.
Lo cierto es que a pesar de ciertas medidas en favor del extranjero, la actitud básica
del israelita frente a los extranjeros no dejaba de tener una dosis (no pequeña) de
temor y desconfianza. Un análisis riguroso de este tema en el Antiguo Testamento
obligaría a decir que, estrictamente hablando, lo que encontramos en Israel no es
una actitud diferente hacia el extranjero [ya que la actitud básica frente a él era
también de desconfianza] sino, más bien, una actitud diferenciada respecto de los
distintos tipos de extranjeros con quienes el israelita promedio se relacionaba, es
decir: hostilidad frente a aquellos extranjeros que se mostraban básicamente como
enemigos [políticos y militares], distancia frente al extranjero de paso y apertura
frente al inmigrante [es decir, frente al forastero residente en Israel].
Al extranjero que vivía lejos (zar / rz) se lo veía como enemigo. El término hebreo
El extranjero
“zar” (extraño, extranjero), es usado en el Antiguo Testamento para designar una
que vivía lejos persona de otra nación distinta a Israel. Con este término se designa en los profetas
“a los pueblos extranjeros con los que Israel está relacionado, especialmente a sus
enemigos políticos: los asirios o egipcios (Os 7,9 8,7 Is 1,7) “... zâr/rz se aproxima,
1
Bietenhardt, “Extranjero” p. 160.
CAPÍTULO
3
viviendo dentro de una comunidad israelita, eran regidos por las reglas de dicha
comunidad. El ger es, entonces, el forastero inmigrante o refugiado. Un estatus
similar a este es el que viene a adquirir Ruth tras su llegada a Belén. Nótese que al
final del capítulo dos Noemí dice a Ruth: “Ese hombre es nuestro pariente, es uno de
los que tienen derecho de rescate sobre nosotras”. Este rescate, que se hacía sólo
en beneficio de los miembros de la familia, incluye ahora a Ruth como lo muestra el
doble uso del “nosotras” en 2,20. En su beneficio se habían previsto leyes que:
3 Esta sección es un acercamiento a un tema del libro [marginalidad, Dios en el libro de Ruth] o a un aspecto relevante en el estudio de la
Biblia [Israel y otras culturas, Biblia y literatura], hecho a partir de un escrito particular sobre el tema.
Personajes, temas e imágenes de la Biblia han sido retomados por grandes escritores como objeto de su creación
artística. Llevados fuera del campo de la iglesia y de la teología, algunos de estos motivos literarios han sido reformulados
y enriquecidos por el poder creativo de importantes autores clásicos. Hoy en día, importantes estudios de la Biblia
muestran la utilidad de rastrear los temas en la historia de la cultura [música, pintura, escultura, literatura]. La verdad
es que muchas de nuestras concepciones religiosas, como la del cielo o el infierno, por ejejmplo, deben más al modo en
que estas ideas fueron plasmadas en el arte medieval, que al contenido mismo de la Escritura. A continuación incluimos
la forma en la que el destacado escritor francés Víctor Hugo [1802-1885], recrea la escena de Booz y Ruth en la era.
Booz dormido1
CAPÍTULO
3
CAPÍTULO
3
1
Víctor Hugo, Booz [traducción Ramírez-Kidd].
Lectura de la Antología
CAPÍTULO
Esta sección ofrece reflexiones que vinculan la temática del libro de Ruth con diferentes aspectos de la realidad social [las migraciones, la 3
exclusión social], la experiencia humana [las despedidas, edades de la vida, la vejez] y la experiencia religiosa [los silencios, la naturaleza].
Edades de la vida
“Envejecer es como escalar una gran montaña, mientras se sube las fuerzas disminuyen,
pero la mirada es más libre, y la vista más amplia y más serena..” I. Bergman
La vida del ser humano tiene ciclos, y a cada uno de ellos le son propias ciertas
características. Se dice, por ejemplo, que la maravilla de la infancia es que en ella
cualquier cosa es maravillosa; que la madurez es aquella edad en que uno ya no se deja
engañar por sí mismo; y que la vejez es el momento en que pasamos de la pasión a la
compasión. Cada edad nos asigna un papel diferente. Cada edad es nueva para nosotros.
Cada persona llega como aprendiz a cada edad de su vida. Quien vea por primera vez
una oruga convertirse en mariposa, vivirá esa experiencia con la misma emoción que un
niño, aunque hace muchos años haya dejado de serlo. En el fondo
de nosotros mismos, como se ha dicho, siempre tenemos la misma
“Saber vivir la vida.
edad. “En los ojos del joven -dice Victo Hugo, brilla la llama, pero
Saber vivir las etapas de la vida.
en los ojos del viejo brilla la luz..” Esta diferencia de perspectiva,
Cada etapa tiene su importancia.
Cada etapa encierra su riqueza.
debida a la edad, se nota de diversas formas entre Noemí y Ruth
Cada etapa tiene su sentido. [cf. 1,12; 2,2]. Ellas ven las cosas de un modo distinto porque
Cada etapa, bien vivida, viven momentos distintos de su existencia. Ruth aprende, Noemí
vivida como es esa etapa, comprende.
prepara para vivir la siguiente.
No sirve saltarse etapas. En nuestro medio, en donde la producción y el consumo se imponen
Es un error huir de algunas etapas. como factores dominantes para la valoración de las personas, la
Saber vivir las etapas. vejez se ha convertido en un anti-valor. Nuestras sociedades,
Saber vivir las preguntas. competitivas y consumistas, ven en la vejez algo inútil, devaluado.
Saber vivir las esperas”. Es tarea nuestra, superar el error de convertir las diferencias en
Manglano, Aprender pág. 73.
desigualdades, haciendo de los ancianos -por ejemplo- algo inútil
y devaluado, como lo ilustra el texto a continuación.
3
“El día que me volví
invisible”1
“No sé a cómo estamos. En esta casa no hay calendarios y en mi memoria los días
están hechos una maraña. Me acuerdo de esos calendarios grandes, unos primores
ilustrados con imágenes de los santos, que colgábamos al lado del tocador. Ya no
hay nada de eso, todas las cosas antiguas han ido desapareciendo. Y yo, yo
también me fui borrando sin que nadie se diera cuenta. Primero me cambiaron
de habitación pues la familia creció. Después me pasaron a otra más pequeña
aún, acompañada de una de mis bisnietas. Ahora ocupo el cuarto de los “chunches
viejos”, el que está en el patio de atrás. Prometieron cambiarle el vidrio roto de
la ventana, pero se les olvidó y todas las noches por ahí se cuela un airecito helado
que aumenta mis dolores reumáticos.
Desde hace mucho tiempo tenía tentaciones de escribir, pero me he pasado semanas
buscando un lapicero, y cuando al fin lo encontraba, yo misma volvía a olvidar en donde
lo había puesto. A mis años, las cosas se pierden fácilmente, claro que es una enfermedad
de ellas, de las cosas, porque yo estoy segura de tenerlas, pero siempre se desaparecen.
La otra tarde, caí en la cuenta de que también mi voz ha desaparecido. Cuando les
hablo a mis nietos o a mis hijos, no me contestan. Todos platican sin mirarme, como si
yo no estuviera con ellos escuchando atenta lo que dicen. A veces intervengo en la
conversación, segura de que lo que voy a decirles no se le ha ocurrido a ninguno, y que
les van a servir mucho mis consejos. Pero no me oyen, no me miran, no me responden.
Entonces, llena de tristeza, me retiro a mi cuarto antes de terminar de tomar la taza de
café. Lo hago así, de pronto, para que comprendan que estoy enojada, para que se den
cuenta de que me han ofendido y vengan a buscarme y me pidan perdón. Pero nadie
viene.
El otro día les dije que cuando me muriera entonces sí me iban a extrañar. El niño
más pequeño dijo: ¿A poco tu estás viva Cande? Les hizo tanta en gracia que no
paraban de reír. Tres días estuve llorando en mi cuarto, hasta que una mañana entró
uno de los muchachos a sacar unas llantas viejas, y ni los buenos días me dio. Fue
entonces cuando me convencí de que soy invisible. Me paro en medio de la sala para ver
si aunque sea estorbo, pero mi hija sigue barriendo sin tocarme. Los niños corren a mi
alrededor de un lado a otro, sin tropezar conmigo. Cuando mi yerno enfermó, tuve la
oportunidad de serle útil, le llevé un té especial que yo misma preparé. Se lo puse en la
mesita y me puse a esperar que se lo tomara. El té poco a poco se fue enfriando, mi
corazón también.
Un viernes se alborotaron los chiquillos y me vinieron a decir que al día siguiente nos
iríamos todos de día de campo. Me puse tan contenta ¡hacía tantos años que no salía,
182 EL LIBRO DE RUTH
Momento Pastoral: Nuestro entorno 2
CAPÍTULO
3
y menos al campo! El sábado fui la primera en levantarme, quise arreglar mis cosas
con calma, los viejos nos tardamos mucho en hacer cualquier cosa, así que me tomé mi
tiempo para no retrasarlos. Al rato entraban y salían de la casa corriendo y echaban
bolas y juguetes al carro. Yo ya estaba lista y muy alegre, me paré en el zaguán a
esperarlos. Cuando arrancaron y el carro desapareció envuelto en el bullicio, comprendí
que yo no estaba invitada, tal vez porque no cabía en el carro, o porque mis pasos tan
lentos impedirían que todos los demás corretearan a gusto por el bosque. Sentí clarito
como mi corazón se encogió. La barbilla me temblaba como cuando uno ya no se
aguanta las ganas de llorar.
Vivo con mi familia y cada día me hago más vieja, pero cosa curiosa, ya no cumplo años.
Nadie me lo recuerda. Todos están tan ocupados... Y los entiendo, ellos si hacen cosas
importantes: ríen, gritan, sueñan, lloran, se abrazan, se besan. Yo ya no sé a qué saben
los besos. Antes besuqueaba a los chiquitos, era un gusto enorme el que me daba
tenerlos en mis brazos, como si fueran míos. Sentía su piel tiernita y su respiración
dulzona muy cerca de mí. La vida nueva se me metía como un soplo y hasta me daba
por cantar canciones de cuna que nunca creí recordar. Pero un día mi nieta Laura, que
acababa de tener un bebé, dijo que no era bueno que los ancianos
besaran a los niños por razones de salud. Ya no me les acerqué
más, no fuera a ser que les pasara algo malo a causa de mis
imprudencias. ¡ Tengo tanto miedo de contrariarlos!
“Es fácil amar a los que viven lejos.
Sin embargo, aunque los quiero mucho, voy a causarles un último No siempre lo es amar
contratiempo. Mañana que es domingo y no están tan atareados, a quienes viven a nuestro lado.
se encontrarán con una sorpresa. Ya tengo en mis manos el Es más fácil ofrecer un plato de arroz
frasco de pastillas que me voy a tomar y no lo suelto, con eso de
para saciar el hambre de un necesitado,
que todo se me pierde. Lo haré en la sala para que me encuentren
pronto. Dios quiera que tengan plata para mi ataúd y que no me que confortar la soledad
guarden en mal recuerdo. Yo los bendigo a todos y los perdono, y la angustia de alguien
porque, ¿qué culpa tienen los pobres de que yo me haya vuelto que no se siente amado
invisible? Les dejaré este papel para que tomen sus precauciones.
dentro del hogar que con él
Con tantas cosas que se inventan hoy, estoy segura de que habrá
algo que puedan comprar para que sean vistos y escuchados, para o ella misma compartimos”.
que el día de mañana, no tengan que morirse estando muertos
Madre Teresa de Calcuta
desde antes... como yo”.
[Orellana, Tolerancia p. 8]
1
Autor desconocido.
La muerte social
1
Thomas, "L'Homme" p. 828
CAPÍTULO
3
Como puede verse, este rasgo de estilo [instrucciones dadas a Ruth por
medio de una sucesión de imperativos], es similar en ambos capítulos. Haga
una comparación cuidadosa entre estos dos capítulos y trate de encontrar
las similitudes existentes entre ellos. Con este fin, ponga atención, por
ejemplo, a los espacios en los que tienen lugar las acciones; los diálogos [el
número, el orden, las personas, quién dice la primera y la última palabra];
el uso de preguntas en el relato; las expresiones empleadas para referirse
entre ellos; las acciones de Ruth; las menciones a Yahvé; el objetivo del
capítulo.
Lectura de la Antología
3 La correspondencia entre Ruth y Orfa ilustra problemas que había entre israelitas y moabitas y que se desprenden de la exégesis del texto. Los
argumentos reproducen las rencillas típicas que se daban entre vecinos. Las cuatro cartas que aparecen en esta sección se relacionan entre
sí, y pueden ser leídas como un todo.
Querida Ruth:
Por un momento pasó por mi mente lo que se decía en nuestro pueblo acerca de
Moisés. El líder que los había conducido fuera de Egipto y que los había
guiado por el desierto, rumbo a la tierra prometida. Ese gran líder dormía
aquí, en Moab, entre nosotros, en el monte Nebo, donde Yahvé, su mismo dios,
CAPÍTULO
3
había decidido que él descansara. Desde aquí, desde nuestra tierra, nuestra
querida tierra de Moab, vería Moisés su tierra prometida. Aquí duermen sus
huesos. Aquí terminó su carrera. Pero cuando le correspondió hablar de
nosotros en la ley, ese mismo Moisés nos maldijo y utilizó palabras terribles
contra nuestros padres: “Jamás -dijo, jamás entrará ningún moabita en la
congregación de Israel.. nunca buscarán su paz ni su bienestar mientras
vivan.. jamás”. [Deut 23,4-7]. ¡Qué ironías de la vida! Eso dijo él, que
dormía aquí, entre nosotros! Y ahora les teníamos esperando allí, en la puerta
de nuestra casa, buscando paz y bienestar ¡entre nosotros! Y, a pesar de todo,
les acogimos, les abrimos nuestro hogar, les sentamos en nuestra mesa, les
abrimos nuestro corazón y nuestras vidas. ¿Que teníamos que no les hayamos
dado? ¡Todo se los dimos! ¡Nosotras mismas nos dimos a ellos!
3 Se realiza a partir de un análisis literario del personaje, es decir, de un estudio de los motivos literarios asociados al personaje y de su función
dentro de la obra. Se busca mostrar el sentido profundo [religioso y humano] del relato, oculto -sutilmente- tras los gestos y paradojas de la
narración.
Booz
La relación entre Booz y Ruth ilustra bien un patrón de relaciones que encontramos
a lo largo de toda la Biblia: el encuentro de una persona que tiene como meta obtener
de otro más poderoso un favor vital (cf. p. 212). Según la estructura piramidal de
la sociedad antigua, quienes poseían poder tenían la obligación de velar por el
bienestar de aquellos que estaban en una posición inferior. La tarea del pobre
consistía en persuadir al poderoso de actuar en su beneficio. Pero como el necesitado
no podía reclamar para sí ningún derecho en el sentido moderno del término, sólo
podía recurrir a la astucia, ya que en esta sociedad la justicia era vista como un
favor, no como un derecho.. La expresión “hallar gracia en ojos de [alguien] / !x
acm”, utilizada repetidamente por Ruth [2, 2.10.13], ilustra bien esta realidad.
Esta es una expresión que se aplica cuando una persona débil habla con un superior
[un oficial: Gén 39.4; un hombre más fuerte: Gén 32,6; o en Ruth, un propietario
rico], y encuentra su favor.
Esto explica que en la Biblia sean comunes ciertas paradojas. Booz, por ejemplo, se
presenta como un hombre que cuenta con poder, prestigio y bondad. Y sin embargo,
parece atrapado en su propia riqueza. La alabanza hecha a Ruth “porque no has pretendido
a ningún joven” [3, 10] significa, evidentemente: “porque me has pretendido a mí”, lo
cual refleja su necesidad personal de ser valorado y anhelado. El descenso a la era lleva a
Booz a otro plano de su existencia: un encuentro con su propia sombra, con su propia
soledad. Se encuentra solo frente a los poderes de la fertilidad que anidan allí.
CAPÍTULO
3
1
Hebreo: drx, Ruth 3,8.
3 El diario presenta problemas sociales no discutidos directamente en la obra, pero sí implicados en distintos aspectos de la narración. El
contenido del diario se basa -directamente- en la información proporcionada por otros textos bíblicos.
Hoy he tenido una interesante conversación con unas jóvenes en el pozo. Me han
reconocido como “la mujer recién llegada de Moab” y quisieron saber algo de mi vida
entre esos paganos. Percibía en sus palabras aquel resentimiento tan común que hay
entre nosotros hacia los moabitas. A cada momento hacían comparaciones entre las leyes
israelitas y las costumbres moabitas. Se sorprendieron cuando les dije que durante esos
años viviendo en Moab, había descubierto que muchas de nuestras leyes eran parecidas a
las que ellos tenían. Entonces me contaron acerca de unas leyes que existían ahora en
defensa de los extranjeros, de las viudas y de los huérfanos. Los dueños de las fincas
podían dar permiso para que los pobres recogieran los frutos caídos. Ellas, tal vez por
ser tan jóvenes, no se daban cuenta que yo conocía esas leyes y que -en realidad- no
representaban un avance sino, por el contrario, un triste retroceso. Mucho antes de esas
medidas para ayudar a los pobres, nuestras familias eran muy unidas y nadie se veía
desamparado en ningún momento de su vida, independientemente de lo que le hubiera
sucedido. Ya fuera que una mujer enviudara o que un niño se quedara huérfano, sus
abuelos, sus tíos, sus primos, sus hermanos, todos estaban allí para socorrerle en lo que
fuera necesario, por tiempo indefinido. ¡Así fueron las cosas por mucho tiempo!
Con el paso del tiempo muchos pueblos se convirtieron en ciudades, las costumbres de las
familias empezaron a cambiar y el sentido de unión familiar fue perdiendo fuerza.
Muchas familias no podían ayudar ya a sus familiares pobres y otras, simplemente, no
querían hacerlo. Se empezaron a ver en los campos gentes “sin familia” que vagaban de
un lugar a otro. Tan grave se hizo el problema que, al final, se dieron esas leyes de ayuda
para que las personas desamparadas recibieran algún tipo de ayuda de la comunidad. Pero
esto sólo mostraba cuanto se habían debilitado los lazos familiares. Antes de esto, cuando
yo era joven y estas muchachas no habían nacido, estas leyes jamás habrían sido necesarias.
Lo más curioso es que estas nuevas leyes en Israel, eran muy parecidas a las que Elimelech y
yo habíamos visto en Moab. Recuerdo que lo comentamos varias veces. Allá los
campesinos, pensando en la cosecha del año siguiente, dejaban en los campos algunos de los
frutos de la cosecha para que sus dioses tuvieran algo que comer durante el invierno. La
gente decía que lo hacían como una ofrenda a los dioses del campo y de la fertilidad, del
agua y de los animales. Querían agradarles y congraciarse con ellos, para que al año
siguiente les fueran propicios nuevamente, y sus cosechas y los partos de sus animales
fueran buenos y abundantes. Según nos contaban los ancianos moabitas, estas costumbres
eran muy antiguas. Recuerdo que Elimelech y yo dijimos que debían ser entonces muy
anteriores también a la llegada de Abraham a Canaán.
190 EL LIBRO DE RUTH
Momento Pastoral: Diario de Noemí
CAPÍTULO
3
Seguramente nuestros primeros padres, cuando llegaron aquí y vieron estas costumbres
de los habitantes cananeos, entendieron el sentido de gratitud que expresaba este gesto
y les pareció bien. Es probable que quisieran retomarlo, pero no para agradecer a los
dioses del campo o a Baal sino, para dar gracias a Yahvé. Pero como el Señor no
necesita realmente de ofrendas, pero si las necesitan sus criaturas hambrientas,
decidieron que estas ofrendas se las dedicarían a Yahvé, pero se las darían a estos
pobres, para que también ellos experimentaran Su cuidado y atención.
Las muchachas del pueblo que hablaban conmigo en el pozo me veían con grandes ojos, en
parte sorprendidas y en parte incrédulas por lo que yo les decía. No comprendían que -en
el fondo- nuestros pueblos eran pueblos hermanos. Que muchas de las costumbres y de las
leyes eran parecidas porque tenían un origen común (cf. p. 62).
¡Durante esa conversación en el pozo me di cuenta de que ya había pasado casi un año
desde nuestro regreso de Moab! ¡No podía creerlo! Cuando llegue a casa ese día, di
gracias a Dios por todo lo bien que habían salido las cosas desde nuestra llegada.
Tenemos un techo y tenemos pan, pero la verdad es que -en el fondo de mí- yo siento
también necesidad de seguridad y de tranquilidad. Por momentos me siento un poco
culpable de querer esas cosas. ¿Estaría bien que también nosotras, aunque somos pobres,
tengamos deseos de tranquilidad y de seguridad?
La verdad es que, como dicen los moabitas, no quiero ver mi rostro en el agua que corre
sino, en el agua tranquila. Necesito pan, es cierto, pero también necesito seguridad y
tranquilidad para mí y para Ruth. ¡La necesito tanto como el pan que tu, Señor, nos
provees!
Noemí
Primera traducción del libro de Ruth en lengua española, Casiodoro de Reina 1569.
CAPÍTULO
3
“La naturaleza nos recuerda que formamos parte de algo mucho mayor de cuanto podemos imaginar.
Algo que nos precedió y nos seguirá. Procuremos que esta realidad nos ayude
a afrontar los retos de la vida en la perspectiva adecuada”.
O’Neal, Convivir 27.
En el mundo del deporte, sobre todo cuando se trata de actividades de duración prolongada, es muy
frecuente hablar, al finalizar, de las crisis, de los momentos críticos que han tenido lugar en el desarrollo
del ejercicio de que se trate. Recuerdo un aficionado al ciclismo. Contaba que, al principio, cada vez que
subía una cuesta algo larga, le asaltaban mil preguntas: “¿Para qué he venido aquí?, ¿Quién me manda
motar en bici? Esto no es lo mío … con lo bien que estaría ahora en casa … Vendo la bici y con eso podría
comprarme …”. Sin embargo, en cuanto se terminaba la subida y alcanzaba un llano -y, no digamos una
bajada-, automáticamente se reconciliaba con el ciclismo. Al finalizar la etapa, la valoración total era
siempre positiva: vale la pena. Podríamos descubrir mil situaciones parecidas. Se trata de una reacción
muy humana y, por eso mismo, frecuente. Todos las hemos vivido. Provocadas por distintas circunstancias,
pero todos.
¿De qué se trata? De algo tan sencillo como esto: no nos gusta sufrir. Así, en los momentos en que
sufrimos, parece como si se disparace un dispositivo que soltara una avalancha de preguntas en torno al
sentido de lo que hacemos: si vale la pena, si es lo mio, por qué esto y no otra cosa … Todo esto no es
más que la huida del dolor, del sufrimiento. Esta experiencia, que se da en todos los aspectos de la vida
-también en el seguimiento de Jesucristo-, solemos denominarla “crisis”. Evidentemente las crisis no
tienen siempre la misma fuerza o intensidad. La madurez -que no es el simple paso biográfico del tiempo,
sino algo bien distinto -aumenta la capacidad de sufrimiento, enseña a sufrir. Es como un pececillo que
se muerde la cola: el sufrimiento ayuda a madurar, y la madurez ayuda a saber sufrir. Por eso, a una
persona que nunca ha sufrido verdaderamente, el sufrimiento le hace perder fácilmente la estabilidad: las
crisis desencadenan la búsqueda de una huida y se deja asaltar por esos mil interrogantes que le hacen
perder el norte, la estabilidad y, en consecuencia, la paz.
Quiero continuar con el ejemplo de mi amigo ciclista: es evidente que contaba aquello como algo que le
sucedía al principio. Continuó con el ciclismo, y fue experimentando un proceso. Pronto ya no se tomaba
en serio a sí mismo: se reía de sus ocurrencias. Más tarde, ni se le venían a la cabeza: había desarrollado
sus músculos y, también, se capacidad de sufrir. Sin embargo, el proceso crítico se repetía cada vez que
se exigía más de lo ordinario: todo crecimiento en su carrera de ciclista iba acompañado de su
correspondiente crisis de sufrimiento”.1
1
Manglano, Dios p. 21.
CAPÍTULO
El estudio de la Biblia está marcado por ritmos y por alternancias. Hay momentos de análisis, momentos de diálogo y momentos de silencio. El 3
Momento litúrgico es uno de esos momentos de silencio: un silencio meditativo. “Leemos” ahora hacia adentro, nos leemos a nosotros mismos,
lo que hemos recorrido, el camino que se abre frente a nosotros.. y la forma en la que el texto estudiado ilumina y orienta nuestro peregrinaje.
Algunos poemas pueden ayudarnos a iniciar este peregrinaje personal y comunitario. El texto -o parte de él, puede ser utilizado o adaptado
dentro de una liturgia como meditación, como oración, como lectura o intercesión.
Este poema es un llamado a aceptar las diferencias entre nosotros. A librarnos de la inseguridad que nos lleva a querer
convivir y relacionarnos únicamente con aquellos que son semejantes a nosotros. A dejar de etiquetarnos mutuamente.
A dejar de encerrarnos en nuestros propios prejuicios y odios.
Oh Dios nuestro,
una y otra vez comprobamos
cuán difícil resulta vivir en medio de las diferencias
con otros seres humanos.
En el fondo de nosotros mismos,
se anidan y se esconden prejuicios
respecto a personas de diferente raza y cultura.
Nos sentimos amenazados por formas de gobierno distintas a la nuestra.
3
Oh Dios nuestro,
danos no sólo tolerancia,
sino la capacidad de valorar lo que podemos aprender
de aquellas personas diferentes a nosotros.
En medio de nuestra diversidad,
y por encima de ella,
permítenos encontrar y percibir la inmensa unidad
que debe inspirar a los seguidores de Jesús,
en cuyo nombre oramos juntos.
Señor,
tu has creado el mundo y todo lo que en él habita.
Tu has procreado la humanidad a partir de una sola familia.
Nos has confiado la tierra para nuestro beneficio.
Destruye los muros que nos separan,
reúnenos en un solo cuerpo.
Señor,
debido a nuestros pensamientos, palabras y actos
hemos generado distanciamientos.
Nos hemos catalogado mutuamente.
Nos hemos encerrado en nuestras propias categorías
y en nuestros odios y prejuicios.
Destruye los muros que nos separan
y reúnenos en un solo cuerpo.
Oh Dios nuestro,
tu quieres que nosotros seamos un solo pueblo,
gobernado por la justicia, que celebra la paz,
libre de injusticias, profundamente humano,
que seamos responsables por la vida que llevamos,
por el amor que compartimos,
por las relaciones que creamos.
Destruye los muros que nos separan
¡Reúnenos en un solo cuerpo!
CAPÍTULO
3
Oh Dios nuestro,
necesitamos un conocimiento renovado de tu verdad.
Necesitamos valor para poder seguir tu voluntad y hacer lo correcto,
aun cuando ello sobrepase lo que es oficialmente aceptable.
Necesitamos tenacidad y perseverancia
para cambiar las estructuras injustas
hasta hacerlas desaparecer.
Necesitamos la gracia y la misericordia
que nos lleven a la reconciliación.
Señor,
permítenos poder palpar la energía y el calor de tu espíritu.
Que cada persona sueñe
con la libertad y la dignidad humanas.
Que podamos ser ejecutores de la palabra
y testigos fieles de tu presencia purificadora
y liberadora en el mundo.
Señor nuestro,
llévanos por caminos que aún no conocemos.
Fortalécenos en el servicio de la reconciliación
y de la liberación en este tu mundo.
Déjanos seguir adelante en paz.
Y permítenos aceptar a los demás,
así como Cristo nos aceptó a nosotros.1
1
¨Viel Glieder, ein Leib.
Unterschiede annehmen lernen¨.
In: D. Werner (1998). Sinfonia
Oecumenica. Feiern mit den
Kirchen der Welt. pp. 480-486.
Basileia Verlag, Basel. Adaptado
por J. E. Ramírez Kidd.
C
ada vez más nos damos cuenta cuán difícil es aceptar las
diferencias entre los seres humanos. En nosotros mismos
encontramos prejuicios escondidos contra seres de otras
culturas y razas. Nos llenamos de inseguridad ante formas de
comportamiento distintas a las que estamos acostumbrados a ver.
Oración
1
Voltaire, Traité sur la Tolerance chap. XXIII “Prière à Dieu” [traducción Ramírez-Kidd].
CAPÍTULO
3
Ruth en la liturgia judía
El rollo de Ruth es leído, junto a un texto de la Torah y a un texto del profeta Ezequiel,
durante la celebración de la fiesta de las semanas. Uno se pregunta por qué un libro en el
que la heroína es una pagana, una moabita [cf. Gén 19,30-38; Núm 21,28-29], es leído
justamente el día que celebra -por excelencia-, la particularidad de la Alianza de Dios con
Israel. Las respuestas son diversas y, por ello mismo, iluminadoras. En primer lugar, la
historia de Ruth se sitúa en la época de las cosechas y Shavuot1 es la fiesta de las cosechas. El
rollo termina, además, con la genealogía del rey David. Y la tradición dice que David nació
y murió el día de Shavuot. Pero lo más importante es sin duda lo siguiente. Ruth no es un
tratado sobre la Torah sino más bien, un testimonio viviente de aquello que es lo esencial
de la Torah: el amor, la bondad, la humildad. Se comprende entonces, que ésta rebasa los
límites de Israel y se dirige a las naciones, a todo ser humano creado a la imagen y semejanza
de Dios, que es amor. Ruth, que ha adoptado al pueblo de Israel como a su propio pueblo,
y al Dios de Israel como a su propio Dios [cf. 1,16], viene a convertirse en el modelo de los
prosélitos que se abrigan bajo las alas de la Shekinah; una expresión tomada de Ruth 2,12 y que
se aplica -siguiendo tradiciones muy antiguas, a los paganos que deciden adherirse al Dios
de Israel [cf. TB Shabbat 31a].2
Tolerancia
“Si veis un árbol distinto
ayudadle a que crezca distinto
1
Shavuot [tw[bv: semanas] es el nombre judío de esta fiesta.
2
Avril, Fêtes p. 45 [traducción Ramírez-Kidd].
EL LIBRO DE RUTH 199
Tareas
CAPÍTULO
Ruth Capítulo 4
CAPÍTULO
4
CAPÍTULO
4
Usualmente leemos la Biblia sin prestar mayor atención a los aspectos literarios de
la narración. El texto que tiene en sus manos, intenta mostrar que una comprensión
profunda del libro de Ruth pasa, necesariamente, por un análisis de sus aspectos
literarios. Esta afirmación puede parecer obvia a muchos lectores, pero la práctica
docente muestra que no lo es. Con el fin de evitar una lectura “apresurada” del
libro de Ruth, realizaremos un ejercicio de “inmersión” en la obra. Cada persona
redactará una paráfrasis propia de cada capítulo [ver detalles en la sección
Actividades y contenidos de la unidad]. La redacción de esta paráfrasis presupone
reconstruir -mentalmente- muchos detalles de la ambientación y la dinámica del
relato que, de otro modo, pasarían probablemente inadvertidos. Además de ello,
cada persona leerá cuidadosamente el Análisis narrativo que se encuentra al inicio
de cada capítulo. En esta sección se muestra por medio de ejemplos tomados del
libro de Ruth, cómo observar en el texto, detalles que ayudan a su comprensión e
interpretación.1
2. LOS PERSONAJES
1
Ver pág. 19, nota 1.
Recuadro: Catalizador
2.6 Resumen
Aquí se caracteriza a los personajes por medio de sus acciones o de sus palabras.
2
Bar-Efart, Narrative p. 76.
CAPÍTULO
4
2.3.4 Otro elemento de los diálogos que ayuda indirectamente a caracterizar los
personajes son las frases que sugieren una valoración positiva de una de las personas
involucradas. El jefe de los segadores hablando con Booz le dice acerca de Ruth:
valoración positiva “Es la joven moabita que vino con Noemí de los campos de Moab. Me dijo:
`Permitidme, por favor, espigar y recoger detrás de los segadores.’ Ha venido y ha
estado sin parar desde la mañana hasta ahora” 2,6s. Esta última frase destaca
claramente el coraje de Ruth.
Hay usualmente dos tipos de afirmaciones provistas por el narrador acerca de sus
personajes:
La descripción puede ser hecha también por otro personaje: “Entró Joab en la
casa, donde el rey, y le dijo: «Estás hoy cubriendo de vergüenza el rostro de todos
tus servidores.. hoy has demostrado que nada te importan tus jefes ni tus soldados”.
2 Sam 19,6; o por el mismo personaje hablando de sus propios sentimientos:
“Respondió Jacob a Labán: «Es que tuve miedo, pensando que seguramente ibas a
quitarme a tus hijas”. Géen 31,31.
Aspectos morales:
- “Los hijos de Elí eran unos malvados que no conocían a Yahvé”. 1 Sam
2,12.
CAPÍTULO
4
EJERCICIO DE COMPROBACIÓN:
asocie los versículos de la columna izquierda
con los términos de la columna derecha.
• Otros personajes están allí simplemente para cumplir una función dentro del relato.
Es lo que algunos autores llaman personajes agentes: aparecen en un momento del
personajes
relato, realizan una acción necesaria.. y luego desaparecen sin dejar rastro. En el agentes
caso del libro de Ruth, es el caso del criado que estaba al mando de los segadores
y a quien Ruth le dijo: “Permitidme, por favor, espigar y recoger detrás de los
segadores”. El se lo permite y desaparece de la escena.
Con relación al tema de los personajes, podemos decir que en el caso de Ruth
contamos afortunadamente con ochenta y cinco versículos. Esto nos coloca en una
mejor posición para valorar los personajes por medio de sus acciones, ya que
podemos ver tendencias características de algunos de ellos a través de varios
capítulos [ver pp. 134; 188, 242], algo que no podemos hacer en otras narraciones.
Distintos rasgos nos ayudan a perfilar el carácter de Ruth:
• su decisión “..adonde tú vayas, iré yo, donde tú vivas, viviré yo..” 1,16.
Todo esto nos ayuda a forjar un cuadro consistente del carácter de Ruth.
CAPÍTULO
4
“Los relatos bíblicos, como numeroso relatos populares, tienen particular cariño
por los personajes de segundo rango. Esta característica no siempre ha sido
suficientemente subrayada y vale la pena ilustrarla a partir de algunos ejemplos
concretos. Pensemos en José, Daniel y Ester. Estos tres personajes, los tres
protagonistas de los relatos en los que aparecen, no ocupan, sin embargo, la
posición más elevada en el “mundo del relato” en el que se mueven. José
está al servicio del faraón, Daniel está en la corte del rey de Babilonia y Ester
es la esposa del rey de Persia.
Sin embargo, aunque no disponen del poder supremo, son ellos los que, en el
relato, resuelven los problemas y desencadenan las acciones decisivas. Para
hacerlo les es preciso ganar la confianza o la aprobación de los soberanos,
por tanto, obtienen el resultado deseado no mediante la fuerza o en virtud de
su autoridad, sino por la persuasión. En esto, los relatos bíblicos difieren de
los numerosos relatos que el antiguo cercano oriente nos ha legado sobre las
hazañas de sus héroes y de sus reyes. Sin duda, la Biblia conocía también
relatos épicos, como los de la conquista de la tierra por Josué, donde nada se
resiste al héroe y donde sus victorias son totales. Sansón es otro ejemplo de
este tipo de relato, aunque tenga muchos rasgos picarescos y su fin sea
trágico, sin embargo, estos relatos son mucho más raros. Los libros de los
reyes son muy críticos respecto a las clases dirigentes de Israel y de Judea, y
estamos muy lejos de los anales reales procedentes de Mesopotamia o de
Egipto, donde una crítica continua de los soberanos es simplemente impensable.
3
Ska, Análisis p. 31.
El personaje “catalizador”
“Los relatos bíblicos ponen muchas veces en que inmediatamente José se da a conocer a sus
escena personajes que se podrían llamar hermanos y se reconcilia con ellos.
“catalizadores”. Como los elementos que
desencadenan las reacciones químicas, estos El relato de la salida de Egipto ilustra esta técnica,
personajes tienen como función obtener de otros Moisés debe obtener del faraón la liberación de
personajes más poderosos, un favor particular. sus hermanos sin poder recurrir a otros
Nadie se sorprenderá de que frecuentemente se argumentos que los de su palabra y los “signos”
encuentren mujeres en esta función. Ruth es un que lleva a cabo en nombre del Señor. El papel
ejemplo característico. El relato sugiere de los profetas es igualmente de este orden. En
rápidamente que el matrimonio entre Boaz y Ruth el relato de Naamán el sirio, [2 Re 5], son
debería proporcionar la solución a los problemas personajes de humilde condición los que por dos
de las dos viudas que acaban de llegar a Belén. veces desempeñan el papel de “catalizador”; la
Es la propia Ruth la que llega a persuadir a Boaz joven esclava israelita indica el camino a seguir
de que se case con ella en la famosa escena de la para obtener la curación [5,2-3]. Y cuando el
era [Ruth 3]. Ya hemos hablado de Ester, que general se irrita y rechaza ir a bañarse siete veces
obtiene de su marido, el rey de Persia, la salvación en el Jordán, como el profeta Eliseo le recomienda,
de su pueblo. En contexto bastante diferente, la los servidores intervienen y logran convencerle
Sunamita [2 Re 4,28-30], desempeña una función para que siga este consejo [5,13]. Hay que
semejante ante el profeta Eliseo. El problema es observar que la transformación de Naamán
persuadir a este último para que venga en per- comienza en ese instante: ya no es guiado por el
sona a resucitar al hijo que acaba de morir y la sentido de la jerarquía, preocupada de hacer
Sunamita lo consigue por su insistencia. respetar su rango y autoridad, sino, capaz de
escuchar la voz de la razón -o de la sabiduría-
En el relato de la bendición de Jacob [Gén 27], incluso aunque para esto deba aceptar el consejo
Isaac debería conducir la acción, pero es de inferiores.
suplantado por Rebeca que logra conseguir con
astucia lo que desea para su hijo preferido. En la Es inútil alargar la lista. Esta relación dialéctica,
historia de José, Judá es por tres veces el personaje a veces conflictiva, entre dos funciones, una
decisivo, el “catalizador” de la acción. Es él quien encargada del poder y la otra, el arte de la
convence a sus hermanos para vender a José [Gén persuasión o de la astucia, es muy conocida en
37, 26-27]. Es él, incluso, el que persuade a Jacob todas las literaturas populares. Lo notable es que
para que deje partir a Benjamín con sus hermanos este tipo de situaciones sea tan frecuente en la
para poder comprar trigo en Egipto como había Biblia y se encuentre casi en todas las épocas.
pedido José [43,8-10]. Por último, es él quien in- Esto no puede ser más que el reflejo de una cultura
tercede ante José y se ofrece para tomar el lugar que sentía cariño muy particularmente por estos
de Benjamín como esclavo [44,18-34]. Este personajes porque podía reconocerse mejor en
discurso provoca el desenlace del relato, puesto ellos”.4
4
Ska, Análisis p. 32.
CAPÍTULO
4
2.6 RESUMEN
• Cuando no encontramos de un modo explícito esta visión del mundo interno de los
personajes ¿cómo logra el narrador crear este sentido de profundidad y complejidad
que es tan propio de los relatos bíblicos? Debemos recordar que el narrador comunica
indicadores en tanto por las palabras como por las acciones de sus personajes, tanto por los diálogos
la narración de sus personajes como por los silencios de los mismos. Es aquí, en donde un
análisis cuidadoso del relato nos permite reconstruir estos aspectos. Vamos a hallar
en la narración diversos tipos de indicadores que apuntan a aspectos claves de la
narración, entre ellos: las frases de transición, la técnica de “inclusio” y la expresión
“he aquí..” [= hebreo hinneh].
• En los relatos hay varios tipos de lenguaje: tenemos el lenguaje oral, los diálogos
por ejemplo [“Haré todo cuanto me has dicho” 3,5]. Tenemos también el lenguaje
lenguaje corporal, [“Tomó Noemí al niño y lo puso en su seno” 4,16], y los gestos de los
personajes [Ruth dio a su suegra lo que había guardado para ella del almuerzo en el
campo, 2,18].
• Es importante tener una cierta idea de los diferentes tipos de personajes: la figura
de poder [faraón], el héroe del relato [Moisés], el personaje caracterizado a partir
personajes de un solo rasgo o cualidad [los magos egipcios], los agentes que cumplen una función
dentro del relato [la criada saca al niño Moisés del agua ]. Los protagonistas de los
relatos en la Biblia, no ocupan posiciones de poder. Por el contrario, su función es la
de obtener de personajes poderosos un favor particular.
CAPÍTULO
4
Ruth 4,13-17
En esta unidad estudiaremos: [1] la estructura del capítulo; [2] las correspondencias
internas entre las distintas unidades; [3] la técnica “resumen de eventos”; [4] el uso
y la función de la técnica denominada “inclusio”; [5] el verso 4,15; [6] los personajes
centrales en la conclusión de la obra.
1 Booz subió a la puerta de la ciudad y se sentó allí. Acertó a pasar el pariente de que
había hablado Booz, y le dijo: «Acércate y siéntate aquí, fulano.» Fue y se sentó. 2
Reunió a diez ancianos de la ciudad y dijo: «Sentaos aquí.» Y se sentaron. 3 Dijo entonces
al que tenía el derecho de rescate: «Noemí, que ha vuelto de los campos de Moab, vende
la parcela de campo de nuestro hermano Elimélec. 4 He querido hacértelo saber y decirte:
Adquiérela en presencia de los aquí sentados, en presencia de los ancianos de mi pueblo.
Si vas a rescatar, rescata; si no vas a rescatar, dímelo para que yo lo sepa, porque
después de ti soy yo quien tiene derecho de rescate.» Él dijo: «Yo rescataré.» 5 Booz
añadió: «El día que adquieras la parcela para ti de manos de Noemí tienes que adquirir
también a Rut, la moabita, mujer del difunto, para perpetuar el nombre del difunto en su
heredad.» 6 El pariente respondió: «Así no puedo rescatar, porque podría perjudicar mi
herencia. Usa tú mi derecho de rescate, porque yo no puedo usarlo.» 7 Antes en Israel,
en caso de rescate o de cambio, para dar fuerza al contrato, había la costumbre de
quitarse uno la sandalia y dársela al otro. Ésta era la manera de testificar en Israel. 8 El que
tenía el derecho de rescate dijo a Booz: «Adquiérela para ti.» Y se quitó la sandalia. 9
Entonces dijo Booz a los ancianos y a todo el pueblo: «Testigos sois vosotros hoy de
que adquiero todo lo de Elimélec y todo lo de Quilión y Majlón de manos de Noemí 10 y
de que adquiero también a Rut la moabita, la que fue mujer de Quilión, para que sea mi
mujer a fin de perpetuar el nombre del difunto en su heredad y que el nombre del difunto
no sea borrado entre sus hermanos y en la puerta de su localidad. Vosotros sois hoy
testigos.» 11 Toda la gente que estaba en la puerta y los ancianos respondieron: «Somos
testigos. Haga Yahvé que la mujer que entra en tu casa sea como Raquel y como Lía, las
dos que edificaron la casa de Israel. Hazte poderoso en Efratá y sé famoso en Belén. 12
Sea tu casa como la casa de Peres, el que Tamar dio a Judá, gracias a la descendencia que
Yahvé te conceda por esta joven.» 13 Booz tomó a Rut, y ella fue su mujer; se unió a ella,
y Yahvé hizo que concibiera, y dio a luz un niño. 14 Las mujeres dijeron a Noemí: «Bendito
sea Yahvé que no ha permitido que te falte hoy uno que te rescate para perpetuar su
nombre en Israel. 15 Será el consuelo de tu alma y el apoyo de tu ancianidad, porque lo
ha dado a luz tu nuera que tanto te quiere y que es para ti mejor que siete hijos.» 16 Tomó
Noemí al niño y lo puso en su seno y se encargó de criarlo. 17 Las vecinas le pusieron un
nombre diciendo: «Le ha nacido un hijo a Noemí». Y le llamaron Obed. Es el padre de
Jesé, padre de David. 18 Estos son los descendientes de Peres. Peres engendró a Jesrón.
19 Jesrón engendró a Ram y Ram engendró a Aminadab. 20 Aminadab engendró a
Najsón y Najsón engendró a Salmón. 21 Salmón engendró a Booz y Booz engendró a
Obed. 22 Obed engendró a Jesé y Jesé engendró a David.
1 Booz subió a la puerta de la ciudad y se sentó allí. Acertó a pasar el pariente de que
había hablado Booz, y le dijo: «Acércate y siéntate aquí, fulano.» Fue y se sentó. 2
Reunió a diez ancianos de la ciudad y dijo: «Sentaos aquí.» Y se sentaron. 3 Dijo entonces
al que tenía el derecho de rescate: «Noemí, que ha vuelto de los campos de Moab, vende
la parcela de campo de nuestro hermano Elimélec. 4 He querido hacértelo saber y decirte:
Adquiérela en presencia de los aquí sentados, en presencia de los ancianos de mi
pueblo. Si vas a rescatar, rescata; si no vas a rescatar, dímelo para que yo lo sepa, porque
después de ti soy yo quien tiene derecho de rescate.» Él dijo: «Yo rescataré.» 5 Booz
añadió: «El día que adquieras la parcela para ti de manos de Noemí tienes que adquirir
también a Rut, la moabita, mujer del difunto, para perpetuar el nombre del difunto en su
heredad.» 6 El pariente respondió: «Así no puedo rescatar, porque podría perjudicar mi
herencia. Usa tú mi derecho de rescate, porque yo no puedo usarlo.» 7 Antes en Israel,
en caso de rescate o de cambio, para dar fuerza al contrato, había la costumbre de
quitarse uno la sandalia y dársela al otro. Ésta era la manera de testificar en Israel. 8 El
que tenía el derecho de rescate dijo a Booz: «Adquiérela para ti.» Y se quitó la sandalia.
9 Entonces dijo Booz a los ancianos y a todo el pueblo: «Testigos sois vosotros hoy de
que adquiero todo lo de Elimélec y todo lo de Quilión y Majlón de manos de Noemí 10 y
de que adquiero también a Rut la moabita, la que fue mujer de Quilión, para que sea mi
mujer a fin de perpetuar el nombre del difunto en su heredad y que el nombre del difunto
no sea borrado entre sus hermanos y en la puerta de su localidad. Vosotros sois hoy
testigos.» 11 Toda la gente que estaba en la puerta y los ancianos respondieron: «Somos
testigos. Haga Yahvé que la mujer que entra en tu casa sea como Raquel y como Lía, las
dos que edificaron la casa de Israel. Hazte poderoso en Efratá y sé famoso en Belén. 12
Sea tu casa como la casa de Peres, el que Tamar dio a Judá, gracias a la descendencia que
Yahvé te conceda por esta joven.»
Esta escena en la puerta [1-12], puede ser dividida a su vez, en varias secciones de
acuerdo a su contenido:
CAPÍTULO
4
1 Booz subió a la puerta de la ciudad y se sentó allí. Acertó a pasar el pariente de que
había hablado Booz, y le dijo: «Acércate y siéntate aquí, fulano.» Fue y se sentó. 2
Reunió a diez ancianos de la ciudad y dijo: «Sentaos aquí.» Y se sentaron.
3 Dijo entonces al que tenía el derecho de rescate: «Noemí, que ha vuelto de los campos
de Moab, vende la parcela de campo de nuestro hermano Elimélec. 4 He querido hacértelo
saber y decirte: Adquiérela en presencia de los aquí sentados, en presencia de los
ancianos de mi pueblo. Si vas a rescatar, rescata; si no vas a rescatar, dímelo para que yo
lo sepa, porque después de ti soy yo quien tiene derecho de rescate.» Él dijo: «Yo
rescataré.» 5 Booz añadió: «El día que adquieras la parcela para ti de manos de Noemí
tienes que adquirir también a Rut, la moabita, mujer del difunto, para perpetuar el nombre
del difunto en su heredad.» 6 El pariente respondió: «Así no puedo rescatar, porque
podría perjudicar mi herencia. Usa tú mi derecho de rescate, porque yo no puedo usarlo.»
Ceremonia de la sandalia
7 Antes en Israel, en caso de rescate o de cambio, para dar fuerza al contrato, había la
costumbre de quitarse uno la sandalia y dársela al otro. Ésta era la manera de testificar en
Israel. 8 El que tenía el derecho de rescate dijo a Booz: «Adquiérela para ti.» Y se quitó la
sandalia.
9 Entonces dijo Booz a los ancianos y a todo el pueblo: «Testigos sois vosotros hoy de
que adquiero todo lo de Elimélec y todo lo de Quilión y Majlón de manos de Noemí 10 y
de que adquiero también a Rut la moabita, la que fue mujer de Quilión, para que sea mi
mujer a fin de perpetuar el nombre del difunto en su heredad y que el nombre del difunto
no sea borrado entre sus hermanos y en la puerta de su localidad. Vosotros sois hoy
testigos.»
11 Toda la gente que estaba en la puerta y los ancianos respondieron: «Somos testigos.
Haga Yahvé que la mujer que entra en tu casa sea como Raquel y como Lía, las dos que
edificaron la casa de Israel. Hazte poderoso en Efratá y sé famoso en Belén. 12 Sea tu
casa como la casa de Peres, el que Tamar dio a Judá, gracias a la descendencia que
Yahvé te conceda por esta joven.»
Esta unidad [v 1-12], concluye con una importante afirmación teológica [en itálica].
EL LIBRO DE RUTH 217
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
Vamos a analizar ahora el resto del capítulo. En el verso 13 Booz toma a Ruth por
mujer y se llega a ella, escena que culmina con el nacimiento del hijo en verso 17. El
inicio del verso 18 confirma esta división, ya que el libro cierra con una genealogía,
que es una unidad en sí misma, versos 18-22. Aparte de la unidad 1-12, las otras
dos divisiones del texto se basarían en su contenido. Tenemos así la siguiente
estructura:
En la puerta
1 Booz subió a la puerta de la ciudad y se sentó allí. Acertó a pasar el pariente de que
había hablado Booz, y le dijo: «Acércate y siéntate aquí, fulano.» Fue y se sentó. 2
Reunió a diez ancianos de la ciudad y dijo: «Sentaos aquí.» Y se sentaron. 3 Dijo entonces
al que tenía el derecho de rescate: «Noemí, que ha vuelto de los campos de Moab, vende
la parcela de campo de nuestro hermano Elimélec. 4 He querido hacértelo saber y decirte:
Adquiérela en presencia de los aquí sentados, en presencia de los ancianos de mi
pueblo. Si vas a rescatar, rescata; si no vas a rescatar, dímelo para que yo lo sepa, porque
después de ti soy yo quien tiene derecho de rescate.» Él dijo: «Yo rescataré.» 5 Booz
añadió: «El día que adquieras la parcela para ti de manos de Noemí tienes que adquirir
también a Rut, la moabita, mujer del difunto, para perpetuar el nombre del difunto en su
heredad.» 6 El pariente respondió: «Así no puedo rescatar, porque podría perjudicar mi
herencia. Usa tú mi derecho de rescate, porque yo no puedo usarlo.» 7 Antes en Israel,
en caso de rescate o de cambio, para dar fuerza al contrato, había la costumbre de
quitarse uno la sandalia y dársela al otro. Ésta era la manera de testificar en Israel. 8 El
que tenía el derecho de rescate dijo a Booz: «Adquiérela para ti.» Y se quitó la sandalia.
9 Entonces dijo Booz a los ancianos y a todo el pueblo: «Testigos sois vosotros hoy de
que adquiero todo lo de Elimélec y todo lo de Quilión y Majlón de manos de Noemí 10 y
de que adquiero también a Rut la moabita, la que fue mujer de Quilión, para que sea mi
mujer a fin de perpetuar el nombre del difunto en su heredad y que el nombre del difunto
no sea borrado entre sus hermanos y en la puerta de su localidad. Vosotros sois hoy
testigos.» 11 Toda la gente que estaba en la puerta y los ancianos respondieron: «Somos
testigos. Haga Yahvé que la mujer que entra en tu casa sea como Raquel y como Lía, las
dos que edificaron la casa de Israel. Hazte poderoso en Efratá y sé famoso en Belén. 12
Sea tu casa como la casa de Peres, el que Tamar dio a Judá, gracias a la descendencia que
Yahvé te conceda por esta joven.»
El hijo de Ruth
13 Booz tomó a Rut, y ella fue su mujer; se unió a ella, y Yahvé hizo que concibiera, y dio
a luz un niño. 14 Las mujeres dijeron a Noemí: «Bendito sea Yahvé que no ha permitido
que te falte hoy uno que te rescate para perpetuar su nombre en Israel. 15 Será el
consuelo de tu alma y el apoyo de tu ancianidad, porque lo ha dado a luz tu nuera que
tanto te quiere y que es para ti mejor que siete hijos.» 16 Tomó Noemí al niño y lo puso
en su seno y se encargó de criarlo. 17 Las vecinas le pusieron un nombre diciendo: «Le
ha nacido un hijo a Noemí». Y le llamaron Obed. Es el padre de Jesé, padre de David.
CAPÍTULO
4
La genealogía de David
18 Estos son los descendientes de Peres. Peres engendró a Jesrón. 19 Jesrón engendró a Ram y Ram
engendró a Aminadab. 20 Aminadab engendró a Najsón y Najsón engendró a Salmón. 21 Salmón
engendró a Booz y Booz engendró a Obed. 22 Obed engendró a Jesé y Jesé engendró a David.
13 Booz tomó a Rut, y ella fue su mujer; se unió a ella, y Yahvé hizo que concibiera, y dio a luz un
niño. 14 Las mujeres dijeron a Noemí: «Bendito sea Yahvé que no ha permitido que te falte hoy uno
que te rescate para perpetuar su nombre en Israel. 15 Será el consuelo de tu alma y el apoyo de tu
ancianidad, porque lo ha dado a luz tu nuera que tanto te quiere y que es para ti mejor que siete
hijos.» 16 Noemí tomó al niño y lo puso en su seno y se encargó de criarlo. 17 Las vecinas le
pusieron un nombre diciendo: «Le ha nacido un hijo a Noemí». Y le llamaron Obed. Es el padre de
Jesé, padre de David.
13 Booz tomó a Rut, y ella fue su mujer; se unió a ella, y Yahvé hizo que concibiera, y dio a luz un niño.
14 Las mujeres dijeron a Noemí: «Bendito sea Yahvé que no ha permitido que te falte hoy uno que
te rescate para perpetuar su nombre en Israel. 15 Será el consuelo de tu alma y el apoyo de tu
ancianidad, porque lo ha dado a luz tu nuera que tanto te quiere y que es para ti mejor que siete
hijos.» 16 Noemí tomó al niño y lo puso en su seno y se encargó de criarlo. 17 Las vecinas le
pusieron un nombre diciendo: «Le ha nacido un hijo a Noemí». Y le llamaron Obed. Es el padre de
Jesé, padre de David.
13 Booz tomó a Rut, y ella fue su mujer; se unió a ella, y Yahvé hizo que concibiera, y dio a luz un niño.
14 Las mujeres dijeron a Noemí: «Bendito sea Yahvé que no ha permitido que te falte hoy uno que
te rescate para perpetuar su nombre en Israel. 15 Será el consuelo de tu alma y el apoyo de tu
ancianidad, porque lo ha dado a luz tu nuera que tanto te quiere y que es para ti mejor que siete
hijos.»
17 Las vecinas le pusieron un nombre diciendo: «Le ha nacido un hijo a Noemí». Y le llamaron Obed.
Es el padre de Jesé, padre de David.
En resumen:
Observemos un detalle interesante del primer verso de esta unidad, el verso 13.
Desde la llegada de Noemí y Ruth a Belén en 1,19, hasta el momento en que Booz
se une a Ruth en 4,13, han pasado algunas semanas [Cf. 2,23]. El narrador emplea
cincuenta y siete versículos para describir lo acontecido durante este período. Los
eventos que se narran en el verso 4,13 [matrimonio, embarazo, nacimiento1 ], sin
embargo, toman más de diez meses. En este caso, le basta al narrador un solo
versículo [¡trece palabras en hebreo!] ¡para describir todo lo sucedido en este
período! En cinco frases cortas queda todo resumido. Una traducción literal del
verso 13 diría:
· tomó/Booz/a-Ruth 3 palabras
· y-se-llegó/a-ella 2 palabras
· Y-dio-a-luz/un-niño. 2 palabras
Notamos también que el verso 13 puede dividirse en dos secciones: las acciones de
Booz y la acción de Yahvé.
CAPÍTULO
4
En Israel la concepción materna era vista como un don de Dios. Esta mención de Yahvé, precisamente
en este punto [Yahvé hizo que concibiera], ilustra otra técnica del narrador llamada inclusio, que
consiste en mencionar la misma palabra en dos extremos de un relato, vinculándolos y creando así
una especie de arco o unidad. La mención a Yahvé en 4,13 nos remite a 1,6 ya que éstas son las
únicas dos referencias a la acción directa de Yahvé en el libro de Ruth. Ambas referencias se ubican
-intencionalmente, al inicio y al fin de la obra, enmarcando así todo el libro entre dos acciones
fundamentales de Yahvé: en la primera él provee el sustento, en la segunda provee el consolador:
Noemí decidió regresar de los campos de Moab porque oyó en Moab que
Yahvé había visitado a su pueblo y le daba pan. 1,6
Otro ejemplo de inclusio lo tenemos en la mención de la palabra “niño” en 4,13. Esta nos remite a la
palabra “niños” en 1,5 -nuevamente, al inicio del libro- en donde se utiliza la misma palabra hebrea dly:
Si bien la palabra hijos [= μ{ynb] es usada tres veces en 1,1-5, el término niño [= dly] es usada sólo en
1,5 y es con esta palabra con la que 4,13 forma una inclusio:
1 En los días en que gobernaban los Jueces hubo hambre en el país, y un hombre de Belén de Judá se fue a
residir, con su mujer y sus dos hijos /wynb, a los campos de Moab. 2 El hombre se llamaba Elimélec, su mujer
Noemí y sus dos hijos /wynb Majlón y Quilión; eran efrateos de Belén de Judá. Llegados a los campos de Moab,
se establecieron allí. 3 Murió Elimélec, el marido de Noemí, y quedó ella con sus dos hijos /wynb. 4 Éstos se
casaron con mujeres moabitas, una de las cuales se llamaba Orfá y la otra Rut. Y habitaron allí unos diez años.
5 Murieron también los dos, Majlón y Quilión, y quedó sola Noemí, sin sus dos hijos /hydly y sin marido.
Es claro que con esta inclusio el narrador intenta contrastar aquí la pérdida inicial de Majlón y Kilyón
con el nacimiento de Obed en 4,13.
EL LIBRO DE RUTH 221
Momento Exegético: Ejercicio práctico
CAPÍTULO
Otro interesante ejemplo de inclusio lo encontramos en 4,15 cuando las amigas de Noemí, refiriéndose a Obed,
dicen: “él te devolvera el alma” [= “él será el consuelo de tu alma” Biblia de Jerusalén]. Esta frase forma una
inclusio con 1,21. En ambos textos se utiliza la misma expresión hebrea [hifil del verbo bwv]. Veamos:
Colmada partí yo
vacía me devuelve Yahvé. 1,21
Hacemos un paréntesis en este punto para analizar las dos expresiones utilizadas en el verso 15, traducidas de
diversa manera en diferentes versiones:
A B
DHH: “él te dará ánimos y te sostendrá en la vejez”.
BAm: “el niño será tu consuelo y amparo en la vejez”.
BLat: “este niño será para ti un consuelo y tu sustento en tus últimos años”.
C-Ig: “Él será para ti consuelo del alma y báculo de tu vejez”.
BJ: “será el consuelo de tu alma y el apoyo de tu ancianidad”.1
Veamos la primera expresión [A]: “vpn byvm” [hifil del verbo bwv]. La expresión significa devolver el aliento, el
alma [Sal 19,8], servir de alivio o descanso [Ruth 4,15], recobrar las fuerzas, reanimar [Lam 1,11.16.19]; devolver
la vitalidad, restaurar; y en un un sentido figurado: consolar. Veamos el siguiente ejemplo tomado de Lamentaciones:
1
Dios habla hoy; Biblia de América; Biblia Latinoamericana; Sagrada Biblia, Cantera-Iglesias; Biblia de Jerusalén.
CAPÍTULO
4
La segunda expresión [B]: “%tbyv ta lklklw” [Pilpel del verbo lwk], significa:
mantener, sustentar, alimentar. Veamos el siguiente ejemplo tomado de Génesis.
José se descubre finalmente ante sus hermanos y les dice:
“Subid deprisa a donde mi padre, y decidle: `Así dice tu hijo José: Dios me ha hecho
dueño de todo Egipto; baja a mí sin demora. Vivirás en el país de Gosén, y estarás cerca
de mí con tus hijos y nietos, tus ovejas y tus vacadas y todo cuanto tienes. Yo te
sustentaré allí, pues todavía faltan cinco años de hambre, no sea que quedéis en la
miseria tú y tu casa y todo lo tuyo.” Gén 45,9-11 [ver Gén 50,21].
El verso 4,15 podría traducirse, entonces: “El será el consuelo de tu vida y el sostén
de tu vejez”. Note que el narrador alude con este verso a dos problemas centrales
del libro: sustento y compañía. Es esto lo que vemos en la introducción al libro:
“..hubo hambre en el país.. y quedó sola Noemí, sin sus dos hijos y sin marido.”
En este verso tenemos el mismo orden en que se van resolviendo los problemas en el
libro: capítulo dos: [1] sustento; capítulo tres y cuatro: [2] heredero. En el verso
4,15, interesantemente, se presenta un orden inverso: compañía-sustento.
Si tomamos en cuenta que: (1) esta es la única vez que aparece el verbo amar (hebreo:
bha) en el libro y que el sujeto del mismo es Ruth [Ruth actúa por amor]; (2) la
afirmación de que Ruth “es mejor que siete hijos” tiene un significado muy profundo en
el contexto de la cultura israelita, entonces, esta combinación de frases en 4,15 tiene
la función de servir de reconocimiento a “la moabita”. Este reconocimiento sirve
de contrapeso a la afirmación hecha por Noemí frente a sus amigas de Belén en 1,21:
“vacía me devuelve Yahvé.” 1,21. “él es para ti mejor que siete hijos.” 4,15
13 Booz tomó a Rut, y ella fue su mujer; se unió a ella, y Yahvé hizo que concibiera, y dio a
luz un niño. 14 Las mujeres dijeron a Noemí: «Bendito sea Yahvé que no ha permitido que
te falte hoy uno que te rescate para perpetuar su nombre en Israel. 15 Será el niño el
consuelo de tu alma y el apoyo de tu ancianidad, porque lo ha dado a luz tu nuera que tanto
te quiere y que es para ti mejor que siete hijos.» 16 Noemí tomó al niño y lo puso en su seno
y se encargó de criarlo. 17 Las vecinas le pusieron un nombre diciendo: «Le ha nacido un
hijo a Noemí». Y le llamaron Obed. Es el padre de Jesé, padre de David.
CAPÍTULO
4
Este elemento de los personajes, nos da una idea clara del sentido último del
texto. Cuando comparamos este dato con la estructura general del libro de Ruth,
encontramos una interesante “coincidencia”. Veamos los primeros [1,1-2] y los
últimos versos del libro [4,18-22]:
En los días en que gobernaban los Jueces hubo hambre en el país, y un hombre de Belén
de Judá se fue a residir, con su mujer y sus dos hijos, a los campos de Moab. El hombre
se llamaba Elimélec, su mujer Noemí y sus dos hijos Majlón y Quilión; eran efrateos de
Belén de Judá. Llegados a los campos de Moab, se establecieron allí.
Estos son los descendientes de Peres. Peres engendró a Jesrón. Jesrón engendró a Ram
y Ram engendró a Aminadab. Aminadab engendró a Najsón y Najsón engendró a
Salmón. Salmón engendró a Booz y Booz engendró a Obed. 22 Obed engendró a Jesé y
Jesé engendró a David.
David [¡el gran rey de Israel!], es la última palabra del libro de Ruth, no sólo en
el sentido literal de la palabra sino, más aun, en un profundo sentido teológico.
El libro de Ruth es un relato de esperanza que quiere mostrar el sentido último
de la historia. “Las personas de las que se habla aquí es gente sencilla. Lo que
hacen no es nada notable ni digno de atención, si nos atenemos a los criterios
tradicionales. No hay allí acontecimientos espectaculares ni monumentales. Lo
que se narra es una historia de la vida diaria: la cotidianeidad confronta a un
grupo de personas con una dimensión dolorosa de la existencia humana. El
hecho de que estas personas no sucumben a raíz de esta experiencia, sino que
descubren formas de solidaridad que les dan la fuerza necesaria para seguir
adelante, porque Yahvé está con ellas, esto sí es un acontecimiento que rompe
el horizonte de lo cotidiano y se convierte en algo digno de ser contado y
transmitido”.2 Es en este punto, donde lo particular se convierte en universal,
donde la experiencia concreta de esta familia, adquiere una profunda dimensión
histórica. No es de extrañar entonces que “toda la gente que estaba en la puerta
y los ancianos respondieran”:
“Haga Yahvé que la mujer que entra en tu casa sea como Raquel y como Lía, las dos que
edificaron la casa de Israel. Hazte poderoso en Efratá y sé famoso en Belén. Sea tu casa
como la casa de Peres, el que Tamar dio a Judá, gracias a la descendencia que Yahvé te
conceda por esta joven.” 4,11s.
2
Zenger, Einleitung pp. 1501-1551 [traducción Ramírez-Kidd].
El lenguaje empleado en estos versos ["edificar, casa, descendencia"], así como la mención de prominentes
antecesores [Raquel, Lía, Peres, Judá], son -ambos- motivos relacionados con el tema de las dinastías reales,
como puede verse claramente en el anuncio hecho por el profeta Natán a David:
..un hombre de Belén de Judá se fue a residir, con su mujer y sus dos hijos, a los campos de Moab. 2 El hombre se llamaba
Elimélec, su mujer Noemí y sus dos hijos Majlón y Quilión; eran efrateos de Belén de Judá. Llegados a los campos de
Moab, se establecieron allí. 1,1s.
18 Estos son los descendientes de Peres. Peres engendró a Jesrón. 19 Jesrón engendró a Ram y Ram engendró a
Aminadab. 20 Aminadab engendró a Najsón y Najsón engendró a Salmón. 21 Salmón engendró a Booz y Booz engendró
a Obed. 22 Obed engendró a Jesé y Jesé engendró a David. 4,18-22.
La importancia de David para la obra en general consiste en que, a partir de este punto, esta historia local se
inscribe dentro de la historia de la salvación. Una historia familiar adquiere dimensión histórica. Es el punto en
donde lo particular se vuelve universal.
CAPÍTULO
4
Lo maternal
en el Antiguo T
Testamento
estamento 1
4 Los temas escogidos para esta sección, brindan información de trasfondo que nos prepara para el estudio del libro de Ruth: la relación de Israel
con las naciones vecinas [cap. 1]; la estructura de la sociedad israelita [cap. 2]; la actitud del antiguo Israel frente a los extranjeros [cap. 3] y la
evolución de las costumbres familiares [cap. 4]. Todos ellos, temas íntimamente relacionados con la temática del libro. Se ofrece una visión de
conjunto sobre cada tema.
Con el surgimiento de las ciudades, las grandes familias patriarcales [familia extendida],
empezaron a ser sustituidas por familias “nucleares”. Se debilitaron los vínculos familiares
y el sentimiento de solidaridad fue sustituyéndose por diversas formas de individualismo.
Viudas, huérfanos y pobres quedaron a la deriva y se convirtieron en “desamparados”.
El libro de Ruth se enmarca en este contexto y trata de rescatar la figura del “redentor”
familiar.
LA COSTUMBRE DE ESPIGAR
Al inicio del capítulo dos, Ruth dice a Noemí: “Déjame ir al campo a espigar detrás
de aquél a cuyos ojos encuentre favor; ella respondió: Vete, hija mía”. Esta petición
de Ruth se basa en una antigua costumbre que se describe en el libro de Deuteronomio:
La familia en el mundo del Antiguo Testamento era una unidad de tipo patriarcal que
comprendía no sólo a los padres y a los hijos, sino a esclavos, esclavas, trabajadores
extranjeros, y -por supuesto- a las viudas y huérfanos de la misma familia. Todos
pertenecían a la familia extendida (o “casa del padre”), en donde todos los miembros
de la familia recibían sustento y protección. Siendo así, es muy extraño que el texto
citado de Deuteronomio pida a la comunidad ayudar a viudas y huérfanos, como si
228 EL LIBRO DE RUTH
Momento Exegético: Enciclopedia
CAPÍTULO
4
“Si unos hermanos viven juntos y uno de ellos muere sin tener hijos, la mujer del
difunto no se casará fuera con un hombre de familia extraña. Su cuñado se llegará
a ella y la tomará por esposa y cumplirá con ella como cuñado.” (Deut 25,5).
Sólo que con el tiempo, la obligación de este “goel” pasó de ser algo obligatorio a
algo opcional, como se ve en Ruth 4,6. El texto de Deut 25 continúa diciendo:
El autor de este texto establece una diferencia fundamental entre la persona pobre y la
persona desamparada. Alguien podía caer en la pobreza a raíz de un desastre natural, por
un accidente físico que le impidiera trabajar o por la muerte del padre o del esposo. Pero
mientras los vínculos familiares fueran fuertes, la pobreza no debería significar, necesariamente,
el desamparo. Siempre había un espacio disponible en la casa de la familia para quienes lo
necesitaran. Como se dice comúnmente en nuestros países, “siempre habría un poco más
de agua que echarle a la sopa”. Fue luego, cuando la noción de la familia cambió y los lazos
de solidaridad se fueron haciendo menos fuertes, que a la pobreza de muchas personas se
sumó la indiferencia de sus familiares y de los gobernantes. El surgimiento de las ciudades
tuvo algo que ver con esto porque, si bien los pobres no aparecieron con las ciudades, el
tema de las personas desamparadas se convirtió en un problema, solamente cuando los
vínculos de la familia nuclear se debilitaron, y esto sucedió con el surgimiento de las ciudades
y de la vida urbana. Dos opiniones autorizadas se expresan al respecto.
R. de Vaux:
“El paso a la vida sedentaria y, sobre todo, el desarrollo de la vida urbana introdujeron
transformaciones sociales que han afectado mucho a las costumbres familiares… Ya no
hay, o son pocas, aquellas grandes familias patriarcales, que reunían muchas generaciones
en torno a un antepasado. Las condiciones de la vivienda en las ciudades restringen el
número de miembros que viven bajo un mismo techo. Las excavaciones nos revelan que
las casas eran pequeñas. En torno al padre sólo se ven los hijos no casados… El sentimiento
de solidaridad decrece y la persona se desliga cada vez más del grupo familiar”.3
C. van Leeuwen:
“La situación de las viudas y los niños sin padre resultó soportable mientras los vínculos
de parentesco fueron realmente un apoyo, y la casa paterna de la mujer garantizaba la
protección y los cuidados que la viuda y el huérfano requerían. Pero más tarde, este
apoyo paternal dejó de existir debido al desarrollo social, que sustituyó las formas de
solidaridad por un individualismo creciente. Así, ya para el tiempo de los profetas, las
viudas y los huérfanos carecían de este apoyo natural de sus familias. Los jóvenes que
perdían a sus padres -y que no podían confiar más en un gobierno fuerte, se encuentran
a la deriva y sin ningún apoyo. “Yo, dice Job, ayudaba al huérfano que no tenía protector”
Job 29,12.4
3
Vaux, Instituciones p. 53s.
4
Van Leeuwen, Développement p. 30 [traducción Ramírez-Kidd].
CAPÍTULO
4
Pero en medios urbanos, en donde los vínculos familiares han sido debilitados por
las nuevas relaciones sociales, la fe está llamada a convertirse en el nuevo fundamento
de la fraternidad: ser familia de aquellos sin familia, ser compañía [cum-panis
literalmente “quienes comparten el pan”], de los desamparados.
“Así que, mis hijos, sobre todo aquello que el Señor indica, tened piedad y mostrad
amor para con todos sin distinción y edad, de buen corazón, a toda persona. Si no
tenéis nada que dar a aquel que se encuentra en necesidad, sufrid con él mostrando
entrañas de misericordia... tened piedad de toda persona, en misericordia, a fin de
que el Señor tenga piedad de vosotros y os sea misericordioso. Porque en los
últimos días, Dios enviará su misericordia sobre la tierra, y en donde él encuentre
entrañas de misericordia, allí habitará. Porque, de la misma manera que cada
uno tenga misericordia de su prójimo, del mismo modo el Señor tendrá miseri-
cordia de él” (Testamento de Zabulón VII, 2-VIII, 3).5
Este hermoso texto judío presenta una profunda novedad respecto del texto de Deut
24: plantea, primero, el paso de una solidaridad cerrada [para los miembros de
nuestra comunidad], a una solidaridad abierta, es decir, se sitúa en el ámbito univer-
sal de lo humano y, en segundo lugar, abarca la condición humana en un sentido total:
“toda persona sin distinción” y “toda la persona”, es decir: sus necesidades materiales
y personales, pan y misericordia.
“Una mirada
que espía
y espera
del otro
ser reconocido
en su propia
identidad”
5
Díez, Apócrifos V p. 101.
4 Esta sección es un cercamiento a un tema del libro [marginalidad, Dios en el libro de Ruth] o a un aspecto relevante en el estudio de la Biblia [Israel
y otras culturas, Biblia y literatura], hecho a partir de un escrito específico sobre el tema.
La presencia de Dios ha sido vista en los textos del Antiguo Testamento como mediada
por objetos sagrados: la tienda, el arca, el templo. Estos eran espacios vedados
para la gente común que permanecía fuera, en el círculo más externo, a riesgo de
excomunión o de muerte. La presencia de Dios ha sido mediada también por per-
sonas sagradas, figuras especiales como Moisés, los jueces, los sacerdotes, los
profetas; hombres la mayoría de ellos. Los signos de esa presencia divina eran
usualmente acontecimientos que se presentaban en forma ocasional y a los que las
personas asistían como quien asiste a un evento especial. Fue así con la demostración
de Moisés frente al faraón o con la de Elías en el monte Carmelo, frente a los profetas
de Baal.
La mayoría de las indicaciones dadas por Moisés en el pentateuco tienen que ver
con celebraciones nacionales, fiestas religiosas u otras actividades oficiales de la
comunidad. Celebradas casi todas en el templo, bajo la guía de un sacerdote y en
ocasiones especiales, fuera del ámbito de lo cotidiano. Ellas formaban parte de los
tiempos sagrados de la comunidad. Pero de vuelta en la rutina diaria, la familia
israelita tenía pocas indicaciones de cómo conducirse en el campo religioso. Tan
amplio era este vacío dejado por la religión oficial en las áreas cotidianas de la vida,
que los sabios intentaron llenar este vacío con proverbios que orientaran al pueblo
en cosas prácticas: ¿cómo educar los hijos?, ¿cómo relacionarse con los vecinos?,
así como otros temas de la vida en comunidad. Estaban, además, las preguntas
básicas de la religiosidad popular: ¿Qué hacer cuando la acción de Dios se vuelve
desconcertante? ¿Cómo entender las sequías y las pestes? ¿Qué hacer frente a las
enfermedades? ¿Se ocupa Dios sólo de los grandes problemas nacionales o le
interesa también la falta de pan hoy en nuestra mesa? ¿Es nuestro sufrimiento trivial
para el Dios de Israel? Muchas de estas preguntas no tenían respuesta evidente
para la persona común.
Es aquí donde el libro de Ruth hace un valioso aporte. Pasamos de los grandes
eventos de la historia a los hechos de la vida cotidiana con rostro humano, tan históricos
CAPÍTULO
4
y tan decisivos como los primeros. El libro nos permite dar un vistazo a la vida
cotidiana de una familia y nos describe sus problemas con gran sensibilidad humana
y profundidad religiosa. En medio de sus problemas, de sus pequeños problemas,
Noemí no visita ningún santuario, no consulta ningún profeta, ni ofrece ningún sacrificio.
Pero Dios está allí con ella en su dolor. Dios, estaba allí, aunque en ocasiones su
presencia no resultase tan evidente; cf. la historia de José: Gén 37-50. Todo era
“Los caracteres de
las dos mujeres, pasajero, sólo la presencia de Dios, confortándole, era eterna. Su fuerza radicaba -
Noemí y Rut, precisamente en la certeza de esa compañía. Noemí sabía que las acciones de Dios
reflejan la actuación podían ser desconcertantes. Las razones de Dios, como en el caso de Job, pueden
del Dios de Israel. -simplemente- rebasarnos.
La historia de sus
sufrimientos,
esperanzas y Por ello, Noemí no se esfuerza en pedir explicaciones. Sabe que la búsqueda de
alegrías Dios también puede culminar en el silencio. Un silencio cargado de presencia
es el lugar teológico escondida. La calma que experimenta Noemí no proviene de un oráculo sino, de
donde se descubre esa voz que sale del fondo de sí misma y que le dice: “El Señor es tu pastor, nada te
la presencia
benevolente y leal
faltará.. aunque tu padre y tu madre te abandonen, con todo el Señor te acogerá”.
del Dios de Israel, El Dios de Israel estaba con ella, en ella. “Tu conoces lo profundo de mi ser”, dice
que conduce los Noemí al Señor [Sal 139,14]. Ella, acostumbrada hasta ahora a encontrar a Dios
hilos de la historia. en los santuarios, se enfrenta con el Totalmente Otro, y se da cuenta que es necesario
Dios hace sentir su
prepararse para este nuevo momento. Momento que es encuentro y acogida a la
palabra en las
voces reflexivas, vez. Acogida de Dios que invita a despojarse, a la renuncia, a la disponibilidad, a la
inteligentes y tiernas gratuidad. Experimenta la gracia de Dios no sólo como algo que se comunica a ella
de unas mujeres; [como lo había sido hasta ahora], sino como misterio mismo de Dios en ella. Se
se desvela como trata no ya de una visita sino, de un acompañamiento. "Tu vara y tu cayado me
misericordia
compartida en
infunden aliento...".
estratagemas,
complicidades y En la adversidad algunas personas sienten desconfianza frente a un Dios “poco con-
acciones creto” y buscan sustituirle con otras formas más palpables y predecibles de presencia.
comprometidas;
Formas que reduzcan su ansiedad frente a la incertidumbre. Fue eso lo que sucedió
más aún,
en sus cuerpos”.2 en Ex 32. Hasta entonces, el pueblo había tenido acceso a Dios sólo a través de
Moisés. La ausencia de esta figura paternal, fue sentida como una ausencia intolera-
ble de Dios mismo. “Al ver el pueblo que Moisés tardaba en bajar del monte, se
reunió en torno a Aarón y le dijo: «Anda, haznos un dios que vaya delante de nosotros”.
Ex 32,1. Algunas veces sentimos la necesidad de signos visibles de la presencia de
Dios, y corremos el riesgo de terminar confundiendo el símbolo con la realidad.1
1
Percourt, Biblia p. 115.
2
Estévez, "Rut" p. 26
Podemos vivir encantados diciendo que nuestra vida es un «radical vaciamiento ante el misterio
insondable del Ser» .. pero a veces, de puro fascinados y desposeídos, ni siquiera nos enteramos de
lo que les pasa a los de nuestro alrededor, o les hacemos insufrible a otros el trabajar o el convivir
con nosotros. ¿No experimentamos en estos momentos una llamada a redescubrir el SER, a
reconciliarnos con la oscuridad del «cada día», a no intentar ser superhombres o supermujeres,
sino personas cercanas y fraternas, dispuestas a reconocer sus limitaciones y sus pobrezas, capaces
de pedir ayuda y de dejarse completar y confrontar?
¿No estaremos necesitando un cambio profundo en nuestros ritmos de vida para llegar a poner a
las personas por encima de los proyectos, para volver a las relaciones esenciales y para que, poco a
poco, los trabajos se redimensionen y sean expresión de la vida humana, de sus ritmos, necesidades
y urgencias? Algo valioso es sentirnos atraídos -progresivamente- a vivir la vida como una
reciprocidad sagrada de dones, a no considerarnos los bienechores que dan generosamente a los
que no saben o no pueden o no tienen, sino a entrar en unas relaciones mutuas en las que vayamos
sabiendo en qué consiste aquello que decía san Agustín: «Con vosotros soy cristiano».1
1
Aleixandre, Bautizados p. 171ss.
Lectura de la Antología
CAPÍTULO
4
La Puerta
La exclusión es, también hoy, una realidad cotidiana. Nuestra sociedad se concibe
en torno a la exclusión. Esta, sin embargo, no es un invento moderno. Ha existido
y existe exclusión ligada al grupo, a la raza. Exclusión de la mujer, del extranjero, del
bárbaro; exclusión de minorías religiosas. Exclusión del enfermo mental, del leproso,
del enfermo de sida. Para todos ellos, la puerta ha sido siempre una barrera.
CAPÍTULO
4
Lectura de la Antología
Para reflexionar
Silencios
1
Davanzo, “Anciano” pp. 66-67.
4 La correspondencia entre Ruth y Orfa ilustra problemas que había entre israelitas y moabitas y que se desprenden de la exégesis del texto. Los
argumentos reproducen las rencillas típicas que se daban entre vecinos. Las cuatro cartas que aparecen en esta sección se relacionan entre
si, y puede ser leídas como un todo.
Querida Orfa
Noemí dijo, además, que ojalá Yahvé se comportara con nosotras como nosotras lo habíamos hecho
con ellos. ¿Te das cuenta lo que eso quiere decir? ¡Nos puso a nosotras como ejemplo para su
mismo dios! ¡Un israelita común y corriente jamás hubiera hecho eso! Yo creo que al vivir entre
nosotros, ella aprendió a valorarnos.
Creo que Noemí pensaba que Yahvé también vive al otro lado del Jordán, que también estaba entre
nosotras. Fue por eso que dijo: “Que Yahvé os conceda encontrar vida apacible en la casa de un
nuevo marido [¡en Moab!]”. Ella pensaba que Yahvé también nos amaba a nosotros porque, como
creador, ve por igual a todas sus criaturas. En cuanto a lo que dices sobre Moisés, no dejas de tener
razón. Tal vez hay en la ley de ellos, palabras de Dios mezcladas con sentimientos o resentimientos
de ellos hacia nosotros. Quién sabe. Hoy pienso que es necesario hacer algunas diferencias.
Nadie comprende bien aquí porqué ha habido hambre por tanto tiempo. En varias ocasiones he
escuchado decir que hace muchos años, cuando sus antepasados vivían en Egipto, vino a ese país
CAPÍTULO
4
una hambre terrible y fue gracias a un israelita llamado José que los egipcios lograron sobrevivir.
Noemí me ha dicho que muchas veces la salvación de muchas personas está en las manos de un
extranjero. Por eso creo que Noemí y su familia no tenían de nosotros un concepto negativo como
otras personas. No todos entre ellos piensan igual. Muchos ven con buenos ojos a los extranjeros y
hablan incluso de amarlos. Yo he conocido a algunos de ellos.
Aunque nunca hablé de ello contigo, lo cierto es que cuando conocí a Mahlon sentí, desde el primer
momento que había algo profundo que me unía a él, aunque nunca supe decir a ciencia cierta qué
era. Estando aquí he llegado a comprender, con el tiempo, la razón de esto.
Aunque te parezca extraño, existen en Israel historias acerca de nuestro pueblo, y no todas son
malas. Pero hay una en particular que te quiero contar, me la contaron hace un tiempo algunas
mujeres con quienes trabajaba en el campo.
Cuando Abraham, uno de sus antepasados llegó a Palestina, venía con un sobrino suyo muy
querido que le acompañó en su aventura. En un momento dado, los ganados de ambos eran tan
numerosos que debieron separarse, pero ellos no se olvidaron, porque los vínculos de sangre no se
rompen fácilmente. Este sobrino vivía al otro lado del Jordán. Muchas cosas importantes en
Israel han tenido lugar “al otro lado del Jordán”. Y siempre ha habido, según parece, una cierta
nostalgia de reunión. Nosotras somos hijas de Lot y venimos “del otro lado del Jordán”. Al
llegar aquí yo tenía la extraña sensación de que -de cierto modo- “regresaba” a un lugar
conocido. Eso Orfa se lleva por dentro. Pienso que cuando David -siendo perseguido- pensó en
dejar sus padres al cuidado del rey de Moab fue porque sintió lo mismo: esa misma sensación de
sentirse hermanado con alguien. Ahora entiendo también por que entre su guardia de honor, el
personal más íntimo al cual David le confiaba su vida, él tenía soldados de Moab.1 Esos vínculos
siempre han estado allí pero los hemos ignorado. Te quiere,
Ruth.
1
Cf. 1 Sam 22,3; 1 Cron 11,46.
4 Se realiza a partir de un análisis literario del personaje, es decir, de un estudio de los motivos literarios asociados al personaje y de su función
dentro de la obra. Se busca mostrar el sentido profundo [religioso y humano] del relato, oculto -sutilmente- tras los gestos y paradojas de la
narración.
Noemí
CAPÍTULO
4
Por eso, frente al dolor, Noemí reacciona de una manera distinta a la de Job.
Consciente de que la vida es un caminar, no ve las experiencias adversas como
algo definitivo sino, como una instancia, como un punto en el camino. La
adversidad es parte de una experiencia mayor de salvación que engloba el momento
presente y lo relativiza. Esto explica la fuerza interior de Noemí y su silencio
en momentos claves de la obra [1,18; 4,16],
un silencio maduro, profundo. Silencio de
recogimiento, de apropiación. Silencio
"Noemí realiza a meditativo, que empatiza con el silencio de
través del relato, el Dios en la obra.. un silencio que “puede
itinerario del creyente llenar los espacios con tanta fuerza como la
que desde la palabra o el canto” [Martimort]. Noemí ha
frustración y la duda,
aprendido a vivir, a través de las estaciones
desde la amargura y
de su vida, los silencios de Dios. Ha logrado
el desencanto, hace el
descubrimiento del atravesar, como diría san Juan de la Cruz,
Absolutamente Otro “la noche oscura de la duda”. Ha logrado
que camina a su lado, superar la sensación de oscuridad y vacío,
que acompaña sus vivida -en un primer momento- como
decisiones y que está ausencia y abandono de Dios. Ahora podrá
más allá de la decir con justicia: yo he nacido de mi dolor
adversidad y la [Artaud].
tragedia..”
Nieto, Ruth p. 5.
“¡Hoy he encontrado
a una mujer caminando!
CAPÍTULO
El diario presenta problemas sociales no discutidos directamente en la obra, pero sí implicados en distintos aspectos de la narración. El 4
contenido del diario se basa -directamente- en la información proporcionada por otros textos bíblicos.
El diario 4 plantea las numerosas formas de discriminación de las que eran objeto las
mujeres en Israel. El proyecto de liberación que condujo al pueblo a la tierra prometida
era, para las mujeres, un proyecto aún por realizar. Ellas necesitaban “otro Moisés”.
Con esta iniciativa de visitar a Booz en la era, ya no hay nada más que podamos
hacer ninguna de nosotras dos. Todo lo hemos intentado para lograr la seguridad
que deseamos. Todo lo hemos arriesgado en este último esfuerzo, hasta nuestro
honor. Si Dios verdaderamente está de nuestro lado, es un buen momento para
mostrarlo. Recuerdo que cuando Ruth regresó de la era, pasamos todo el día en la
casa, con una angustia enorme por saber ¿qué iba a suceder con nosotras? Al final
las cosas no dependían de nosotras. Esperábamos saber si tendríamos por fin un
hogar propio donde descansar; una parra y una higuera donde sentarnos al final del
día, ver los campos, y soñar con la siega, recordando nuestros muchos trabajos.
Esperábamos. Y en esa espera se nos iba la vida. No había nadie a quien
preguntarle: qué sucedía, ni cómo marchaban las cosas. Nadie que lo averiguará por
nosotras. Y teníamos miedo, pues si Booz tomaba a mal nuestra iniciativa, nos
podrían apedrear como prostítutas por lo que nos habíamos atrevido a hacer.
Fácilmente, ambas podríamos morir. Sobre todo Ruth que era moabita, es decir, una
descendiente de las hijas de Lot. ¡Las que habían embriagado a su padre para tener
hijos de él! ¡Como pesan sobre nosotras los estigmas y las pequeñas faltas de
nuestro pasado!
Por eso, nuestra ansiedad era doble: por el bien que podíamos esperar; y por la amenaza
que se levantaba sobre nosotras. Me acordé entonces del proverbio: “Se prepara el
caballo para el día de la batalla, pero la victoria es del Señor.” Allí estaba para mi la
paradoja de todo: nosotras -mujeres israelitas-también caminamos con nuestros esposos
y hermanos cuarenta años en el desierto. Con ellos sufrimos el sol calcinante, las
tormentas de arena y el peligro de las aguas envenenadas.. pero ¿podíamos decir
nosotras -realmente- que habíamos heredado la tierra?
torrenciales, en el frío del invierno, tragando polvo en las tardes del verano, en
los campos infestados de insectos, en medio de las tormentas de arena.
Nuestros vientres han dado vida a muchos héroes. Nuestros senos han
alimentado a reyes, a profetas, a sacerdotes, a sabios.. sin embargo ¿qué
reconocimiento habíamos tenido? ¿qué cosa hemos ganado?.. ¿podemos decir
que nosotras, Zilpa, Raquel, Hulda, Miriam, Sara, Ana, Dina, Bilha, hemos -
realmente- heredado la tierra?
Una mujer me dijo llorando en una ocasión: «Yo trabajé treinta y cinco años al
lado de mi marido en nuestra propiedad. Y un día, en la plaza del pueblo, me
enteré que él había vendido nuestra propiedad. Me enteré, porque Joshafat me
oyó hablar con orgullo de “nuestra” propiedad. El se rió de mí, delante de todos
en el mercado, y me preguntó si no sabía que ese campo ya no era “nuestro”. De
regreso a la casa, frente al altar de la loma, me senté y lloré. Sentí un vació
enorme por dentro. Sentía que en mi vida lo único verdaderamente “mío”, lo
único que yo realmente tenía, eran lágrimas para llorar. Y allí las lloré todas.
Todas las lágrimas que llevaba por dentro, guardadas después de tanto tiempo.
Las lágrimas de mi vida entera».
Noemí
CAPÍTULO
4
4 Esta sección ofrece reflexiones que relacionan la temática del libro de Ruth con diferentes aspectos de la experiencia humana [las despedidas,
la vejez] y la experiencia religiosa [los silencios, la naturaleza].
Silencios
Existen distintos modos de silencio, cada uno tiene una carga afectiva propia que lo define.
Unos silencios causan angustia, otros llenan de serenidad. Hay silencios que anulan y silencios
que envuelven en afecto. Hay silencios que excluyen, y silencios que engloban y acogen. El
silencio es, pues, mucho más que la simple ausencia de ruido.
Al vivir en una sociedad que homologa silencio a soledad, hemos aprendido a temer los
silencios. Los teléfonos celulares, los “walk-man” y los sistemas de internet portátiles, hacen
que estemos -virtualmente- “acompañados” siempre. Pero el activismo que se deriva de esta
tecnología, evita el encuentro personal significativo, con nosotros mismos y con los demás. Y
estas tecnologías terminan -paradójicamente, por aislarnos ya que en muchas ocasiones atrofian
la aptitud para el encuentro humano significativo (cf. recuadro p. 237).
Solitude. En un punto del camino Noemí decide continuar sola, estar sola. Noemí ha
dejado en Moab las tumbas de sus seres más queridos. Siente que ha concluido un ciclo
importante de su vida. Decide regresar.. a buscar sus raíces, a re-armar los pedazos de su
vida, a re-encontrarse. Y para ello, necesita quietud. Es claro que aunque ella camina hacia
Belén, a donde ella realmente va, sus nueras no la pueden seguir. Nadie, excepto su dolor,
puede acompañarle. El verdadero dolor, decía Chenier, reclama soledad. Esta forma de
silencio es lo que los franceses llaman “solitude”: retirarse por voluntad propia, replegarse. La
solitude es una manera de estar, en quietud y en silencio. Aún con una persona que este -
físicamente- ausente. Por eso, aunque muertos, Noemí necesita y quiere “estar con los suyos”.
Su dolor es un dolor profundo, y por eso mismo, recatado. Un dolor que busca, él mismo, ser
1
Neher, Silence p. 9.
2
Lao Tse, Tao 1.11.
CAPÍTULO
4
Aislamiento. Al final del capítulo uno se describe la escena en que Noemí y Ruth llegan a
Belén. Las amigas de Noemí salen en tropel a recibirle. En ese momento, Ruth desaparece.
Está rodeada de personas, pero queda anulada por el olvido de su suegra y por la indiferencia
de sus amigas. Desaparece, simplemente. Es tragada por el bullicio y sumida en la soledad,
justo en el momento en que -como extranjera recién llegada- más necesitaba de una mano
que sostuviera la suya. Noemí, de una forma un poco cruel -quizás, da la estocada final al
decir, ¡estando al lado de Ruth!: “vacía me devuelve Yahvé”. Este es un tipo distinto de
silencio: es el aislamiento; la condición de la persona que ha sido separada de otros, dejada
de lado, olvidada. Esta es una forma agresiva de silencio, que muerde el alma, y que se
expresa por la carencia de algo que nos resulta vital.. y se nos niega. Este tipo de soledad es
considerada la prueba más difícil de soportar. En estudios actuales, muchas personas indican
que temen nueve veces más la soledad que la muerte. Y, he ahí -precisamente, la paradoja:
vivimos en grupo, trabajamos en grupo.. y sin embargo, nos sentimos abandonados,
rechazados, solos, marginados.
4 El estudio de la Biblia está marcado por ritmos y por alternancias. Hay momentos de análisis, momentos de diálogo y momentos de
silencio. El Momento litúrgico es uno de esos momentos de silencio: un silencio meditativo. “Leemos” ahora hacia adentro, nos
leemos a nosotros mismos, lo que hemos recorrido, el camino que se abre frente a nosotros.. y la forma en la que el texto estudiado
ilumina y orienta nuestro peregrinaje. Algunos poemas pueden ayudarnos a iniciar este peregrinaje personal. El texto -o parte de él,
puede ser utilizado o adaptado dentro de una liturgia como meditación, como oración, como lectura o intercesión.
El poema siguiente es un recordatorio de que nuestra vida está marcada por caminos distintos. Algunos son estrechos,
pero una vez recorridos nos hacen fuertes y determinados. Otros son caminos que recorremos en soledad y que nos
hacen libres. Hay también caminos sagrados para mostrarnos el camino correcto dentro de nosotros mismos. Pero
aun aquellos caminos desconocidos que se abren frente a nosotros, podemos esperarlos con serenidad. Nuestra
experiencia pasada como caminantes nos prepara para ello.
Mi vida, mi fe
Reflexiones en el camino
CAPÍTULO
Hay en la vida, también, caminos estrechos 4
que sólo logramos atravesar cuando marchamos hacia adelante.
A la derecha, abismos.
A la izquierda, peligros.
Los momentos y las horas se vuelven interminables
y amenazadores.
Pero los caminos estrechos, una vez recorridos,
nos hacen fuertes, seguros y determinados.
Muchas veces no hay más que esta ruta hacia la meta.
Una ruta a través del peligro,
inspirada por la esperanza profunda de que
“todo saldrá bien”.
4 Me he encontrado en encrucijadas,
en callejones sin salida,
perplejo, incapaz de seguir,
abrumado por el desánimo
y por el sentimiento de confusión.
Me he encontrado de pronto en un lugar lejano,
en un paraje extraño,
Lejos de mi hogar,
lejos de mi patria,
atrapado, sin poder regresar y preguntándome,
y ahora …
¿hacia dónde?
Pero aún en esos lugares remotos,
se abrieron oportunidades inesperadas
caminos nuevos por explorar y recorrer.
CAPÍTULO
Dios me ha guiado por caminos sagrados 4
caminos interiores y caminos en el mundo.
Todos necesitamos de caminos sagrados
para realizarnos como seres humanos
a través del amor y la fidelidad.
Una cruz nos sirve de señal
para mostrarnos el camino correcto
dentro de nosotros mismos.
El camino del peregrino es un camino de esperanza,
y de oración.
Un camino que conduce a un lugar de quietud,
a un lugar sagrado.
Camino de mi vida,
camino de mi fe.
Mi vida es viaje y camino a la vez. 1
“¿Alguna vez te has puesto a pensar: qué cosa es ser mujer? Yo a veces lo
hago y tengo que confesar que no me gusta mucho, pero ¡ni modo! porque es
difícil aceptar el ser tratada como ciudadana de segunda categoría. Porque
desde que una nace le cuelgan un rosario de “NOES”, porque una es mujercita:
no saltés, no trepés a los árboles, no corrás, no te sentés mal, no hablés en voz
alta, no digás malas palabras, no te juntés con niños, no comás como animal,
no salgás a la calle ... Todo es prerrogativa de los hermanitos. Yo todavía no
me explico por qué derecho divino, pero el asunto es que a una siempre le
contestan: “eso no es para mujeres”.
Lo que es para una, son los trabajos tediosos y aburridos que nos los enseñan
como naturales y enaltecedores: barré, cociná, planchá, lavá y jugá con tus
muñecas aquí en la casa, y se lo dicen con un tonito de orden, y cuando una
tiene la desgracia de preguntar a la mamá en voz alta “¿por qué?”, la respuesta
es invariable, extraña y anonadante: “.. porque vos sos mujer”. A mí siempre
me pareció enigmática la respuesta, me parecía que encerraba una estela
completa de jeroglíficos egipcios que no entendía.
De ahí que cuando una llega como a los quince, se percibe que todos en la
casa, especialmente la mamá, se pone como sospechosa de todo lo que una
hace: ¿a dónde vas?, ¿de dónde venís? ¿con quién andás? ¿que hacés?, y
una se siente vigilada, acosada, pero una no tiene ganas de preguntar, ni de
decir nada porque sabe que va a desatar una tormenta.
los hermanos empiezan a predicar una versión nueva de la vieja letanía de “NOES”, con el
resultado de que las prohibiciones quedan bien claras, pero las explicaciones no. Y una se
queda entre medio convencida y atemorizada, pero no menos deseosa de explorar las
prohibiciones.
Hasta que ¡Zas! una mete la pata, por no decir que se metió a la cama con alguien y una se
siente mejor, siente que le estaban mintiendo en la casa, que se estaba perdiendo de una
cosa preciosa, y al novel Romeo una lo empieza a ver como un Adonis. Ahora los
permisos hay que pedírselos a él, pero como es por gusto: “que me entierren parada”. Y
bueno, ya se pone una como la mamá, él puede llegar cuando quiere, desaparecer cuando
le da la gana, “no reportarse” cuando anda en “cosas de hombres”, y una tiene que tener
paciencia, esperar y no pedir explicaciones porque si no, va a arder Troya y al final de
cuentas, quién es una para preguntar.
Y un día de tantos no llega la regla y comienza el “soque”. Y ahora ¿qué vamos a hacer?
Pregunta una en plural. Y sorpresa de sorpresas, el Adonis se pone feo, evasivo, furioso:
“¿cómo me has hecho esto a mí? Pensé que estabas tomando algo ...”. Y una tartamudea
que no, que no sabía muy bien, que andaba con el ritmo, pero parece que no salieron bien
las cuentas, y que no tomás pastillas porque dan cáncer, y no te ponés el Diu porque es
para casadas. Y además, sólo lo han hecho una vez a la semana, y tu amiga la vecina que
tiene dos niños, dice que lo mejor es lavarse con vinagre y que no pasa nada. Y mejor no
lo decís en tu casa porque tu madre te va a montar una letanía del tamaño de una pirámide
y aparte de esto, te va a decir que sos una estúpida. Y una ve un mundo de pachas,
Gerber, latas de leche Nido y pañales que vos no sabés de dónde vas a sacar, a menos que
tus hermanitos chiquitos quieran compartir los suyos, y eso será sobre el cadáver de tu
mamá. Adonis se da por ofendido y está más aterrorizado que vos, porque lo que no te
Y ahora el único plural que queda es el tuyo y el de tu barriga. Y como si estuvieras con
una margarita, ya ni siquiera te preguntas si: “te quiere o no te quiere”, sino: “lo tengo, no lo
tengo, lo tengo, no lo tengo”. Vas al consejo de tus amigas: unas te venden las virtudes y
la excelsitud de la maternidad, otras más realistas te dicen: es bonito pero es un rollo.
Nunca falta alguna amiga que te diga que estás muy joven, y te pasa un papelito con una
dirección. Otra que te diga que es pecado y que si lo hiciste, aguantáte. Y hasta una
tercera que te repite la última encíclica del Papa sobre el aborto. Lo cierto es que vos te
vas sintiendo más chiquita, encogida, temblorosa, y aterrorizada. A vos que nunca te
permitieron tomar decisiones, ahora tenés que hacerlas y gruesas ... El Adonis que se vaya
al carajo con todo y tu corazoncito; ¿y la criatura? ... todavía no lo decidís. Y así pasan
los días y las semana, hasta que decidís! Y no tenés ni un quinto. La broma cuesta unos
cuarenta mil pesos, y vos ganas sólo ocho mil. Cuando ajustés los reales (si no gastás ni un
centavo de tu sueldo), habrán pasado cinco meses. Y vos sabés que los bancos no
prestan para eso, en los hospitales no lo hacen porque ya fuiste a preguntar, y hasta te
regañaron y te pidieron una constancia (otro permiso de algún médico), y vas de testaruda
donde algun médico que conocés y te dice otra letanía, y además te asegura que “ya es
hora de que usted tenga un hijo”!
1
Sofía Montenegro. Periódico Barricada. 26/12/98.
Partimos del texto en bloque para definir paso a paso la estructura del
capítulo :
1 Noemí, su suegra, le dijo: «Hija mía, ¿es que no debo procurarte una posición segura
que te convenga? 2 Ahora bien: ¿No es pariente nuestro aquel Booz con cuyas criadas
estuviste? Pues mira: Esta noche estará aventando la cebada en la era. 3 Lávate, perfúmate
y ponte encima el manto, y baja a la era; que no te reconozca ese hombre antes que acabe
de comer y beber. 4 Cuando se acueste, mira el lugar en que se haya acostado, vas,
descubres un sitio a sus pies y te acuestas; y él mismo te indicará lo que debes hacer.»
5 Ella le dijo: «Haré todo lo que me dices.» 6 Bajó a la era e hizo todo lo que su suegra le
había mandado. 7 Booz comió y bebió, y sintió el corazón alegre. Entonces fue a acostarse
junto al montón de cebada. Vino ella sigilosamente, descubrió un sitio a sus pies y se
acostó. 8 A media noche sintió el hombre un escalofrío, se volvió y notó que había una
mujer acostada a sus pies. 9 Dijo: «¿Quien eres tú?»; ella respondió: «Soy Rut, tu sierva.
Extiende sobre tu sierva el borde de tu manto, porque tienes derecho de rescate.» 10 Él
dijo: «Bendita seas de Yahvé, hija mía; tu segundo acto de lealtad ha sido mejor que el
primero, porque no has pretendido a ningún joven, pobre o rico. 11 Y ahora, hija mía, no
temas; haré por ti cuanto me digas, porque toda la gente de mi pueblo sabe que eres una
mujer virtuosa. 12 Ahora bien: es verdad que tengo derecho de rescate, pero hay un
pariente más cercano que yo que tiene este derecho. 13 Pasa aquí esta noche, y mañana,
si él quiere ejercer su derecho, que lo ejerza; pero, si se niega, te rescataré yo, ¡vive
Yahvé! Acuéstate hasta el amanecer.» 14 Se acostó ella a sus pies hasta la madrugada; se
levantó él a la hora en que todavía un hombre no puede reconocer a otro, pues se decía:
«Que no se sepa que la mujer ha venido a la era.» 15 Él dijo: «Trae el manto que tienes
encima y sujeta bien.» Sujetó ella, y él midió seis medidas de cebada, se las puso a
cuestas y luego entró en la ciudad. 16 Volvió ella donde su suegra que le dijo: «¿Cómo te
ha ido, hija mía?» Y le contó cuanto el hombre había hecho por ella, 17 y añadió: «Me ha
dado estas seis medidas de cebada, pues dijo: ‘No debes volver de vacío donde tu
suegra.’» 18 Noemí le dijo: «Quédate tranquila, hija mía, hasta que sepas cómo acaba el
asunto; este hombre no parará hasta concluirlo hoy mismo.»
• Un criterio posible para definir la estructura puede ser la presencia de los diálogos
que, como ya hemos dicho, juegan un papel fundamental en el libro de Ruth. Hay un
diálogo inicial [v 1-5] y un diálogo final [v 16-18] entre Ruth y Noemí:
1 Noemí, su suegra, le dijo: «Hija mía, ¿es que no debo procurarte una posición segura que te
convenga? 2 Ahora bien: ¿No es pariente nuestro aquel Booz con cuyas criadas estuviste?
Pues mira: Esta noche estará aventando la cebada en la era. 3 Lávate, perfúmate y ponte encima
el manto, y baja a la era; que no te reconozca ese hombre antes que acabe de comer y beber. 4
Cuando se acueste, mira el lugar en que se haya acostado, vas, descubres un sitio a sus pies y
te acuestas; y él mismo te indicará lo que debes hacer.» 5 Ella le dijo: «Haré todo lo que me
dices.»
6 Bajó a la era e hizo todo lo que su suegra le había mandado. 7 Booz comió y bebió, y sintió el
corazón alegre. Entonces fue a acostarse junto al montón de cebada. Vino ella sigilosamente,
descubrió un sitio a sus pies y se acostó. 8 A media noche sintió el hombre un escalofrío, se
volvió y notó que había una mujer acostada a sus pies. 9 Dijo: «¿Quien eres tú?»; ella respondió:
«Soy Rut, tu sierva. Extiende sobre tu sierva el borde de tu manto, porque tienes derecho de
rescate.» 10 Él dijo: «Bendita seas de Yahvé, hija mía; tu segundo acto de lealtad ha sido mejor
que el primero, porque no has pretendido a ningún joven, pobre o rico. 11 Y ahora, hija mía, no
temas; haré por ti cuanto me digas, porque toda la gente de mi pueblo sabe que eres una mujer
virtuosa. 12 Ahora bien: es verdad que tengo derecho de rescate, pero hay un pariente más
cercano que yo que tiene este derecho. 13 Pasa aquí esta noche, y mañana, si él quiere ejercer su
derecho, que lo ejerza; pero, si se niega, te rescataré yo, ¡vive Yahvé! Acuéstate hasta el
amanecer.» 14 Se acostó ella a sus pies hasta la madrugada; se levantó él a la hora en que
todavía un hombre no puede reconocer a otro, pues se decía: «Que no se sepa que la mujer ha
venido a la era.» 15 Él dijo: «Trae el manto que tienes encima y sujeta bien.» Sujetó ella, y él
midió seis medidas de cebada, se las puso a cuestas y luego entró en la ciudad.
16 Volvió ella donde su suegra que le dijo: «¿Cómo te ha ido, hija mía?» Y le contó cuanto el
hombre había hecho por ella, 17 y añadió: «Me ha dado estas seis medidas de cebada, pues dijo:
‘No debes volver de vacío donde tu suegra.’» 18 Noemí le dijo: «Quédate tranquila, hija mía,
hasta que sepas cómo acaba el asunto; este hombre no parará hasta concluirlo hoy mismo.»
Estos diálogos de los extremos enmarcan un diálogo central, de mayor extensión, entre
Ruth y Booz [v 9-15]:
1 Noemí, su suegra, le dijo: «Hija mía, ¿es que no debo procurarte una posición segura que te
convenga? 2 Ahora bien: ¿No es pariente nuestro aquel Booz con cuyas criadas estuviste?
Pues mira: Esta noche estará aventando la cebada en la era. 3 Lávate, perfúmate y ponte encima
el manto, y baja a la era; que no te reconozca ese hombre antes que acabe de comer y beber. 4
6 Bajó a la era e hizo todo lo que su suegra le había mandado. 7 Booz comió y bebió, y sintió el
corazón alegre. Entonces fue a acostarse junto al montón de cebada. Vino ella sigilosamente,
descubrió un sitio a sus pies y se acostó. 8 A media noche sintió el hombre un escalofrío, se
volvió y notó que había una mujer acostada a sus pies. 9 Dijo: «¿Quien eres tú?»; ella respondió:
«Soy Rut, tu sierva. Extiende sobre tu sierva el borde de tu manto, porque tienes derecho de
rescate.» 10 Él dijo: «Bendita seas de Yahvé, hija mía; tu segundo acto de lealtad ha sido mejor
que el primero, porque no has pretendido a ningún joven, pobre o rico. 11 Y ahora, hija mía, no
temas; haré por ti cuanto me digas, porque toda la gente de mi pueblo sabe que eres una mujer
virtuosa. 12 Ahora bien: es verdad que tengo derecho de rescate, pero hay un pariente más
cercano que yo que tiene este derecho. 13 Pasa aquí esta noche, y mañana, si él quiere ejercer su
derecho, que lo ejerza; pero, si se niega, te rescataré yo, ¡vive Yahvé! Acuéstate hasta el
amanecer.» 14 Se acostó ella a sus pies hasta la madrugada; se levantó él a la hora en que todavía
un hombre no puede reconocer a otro, pues se decía: «Que no se sepa que la mujer ha venido a
la era.» 15 Él dijo: «Trae el manto que tienes encima y sujeta bien.» Sujetó ella, y él midió seis
medidas de cebada, se las puso a cuestas y luego entró en la ciudad.
16 Volvió ella donde su suegra que le dijo: «¿Cómo te ha ido, hija mía?» Y le contó cuanto el
hombre había hecho por ella, 17 y añadió: «Me ha dado estas seis medidas de cebada, pues dijo:
‘No debes volver de vacío donde tu suegra.’» 18 Noemí le dijo: «Quédate tranquila, hija mía,
hasta que sepas cómo acaba el asunto; este hombre no parará hasta concluirlo hoy mismo.»
Estos diálogos nos permiten estructurar el capítulo en tres unidades: 1-5, 6-15 y 16-18.
Esta división puede ser verificada a partir de otros criterios estilísticos. Tomemos, por
ejemplo, el diálogo inicial entre Ruth y Noemí [v 1-5]. Si observamos bien, la frase
inicial del verso 1 [Noemí dijo a Ruth], corresponde a la frase inicial del verso 5 [Ruth
dijo a Noemí]. La unidad se abre y se cierra con dos frases que se corresponden
mutuamente:
1 Noemí, su suegra, le dijo: «Hija mía, ¿es que no debo procurarte una posición segura que te
convenga? 2 Ahora bien: ¿No es pariente nuestro aquel Booz con cuyas criadas estuviste? Pues
mira: Esta noche estará aventando la cebada en la era. 3 Lávate, perfúmate y ponte encima el
manto, y baja a la era; que no te reconozca ese hombre antes que acabe de comer y beber. 4
Cuando se acueste, mira el lugar en que se haya acostado, vas, descubres un sitio a sus pies y
te acuestas; y él mismo te indicará lo que debes hacer.» 5 Ella le dijo: «Haré todo lo que me
dices.»
Veamos ahora el bloque central [v 6-15]. Aquí la frase inicial del verso 6 [Ruth bajó a la
era], se relaciona con la frase final del verso 15 [Ruth entró en la ciudad]. Nuevamente,
se cierra un círculo:
6 Bajó a la era e hizo todo lo que su suegra le había mandado. 7 Booz comió y bebió, y sintió
el corazón alegre. Entonces fue a acostarse junto al montón de cebada. Vino ella sigilosamente,
descubrió un sitio a sus pies y se acostó. 8 A media noche sintió el hombre un escalofrío, se
volvió y notó que había una mujer acostada a sus pies. 9 Dijo: «¿Quien eres tú?»; ella respondió:
«Soy Rut, tu sierva. Extiende sobre tu sierva el borde de tu manto, porque tienes derecho de
rescate.» 10 Él dijo: «Bendita seas de Yahvé, hija mía; tu segundo acto de lealtad ha sido mejor
que el primero, porque no has pretendido a ningún joven, pobre o rico. 11 Y ahora, hija mía, no
temas; haré por ti cuanto me digas, porque toda la gente de mi pueblo sabe que eres una mujer
virtuosa. 12 Ahora bien: es verdad que tengo derecho de rescate, pero hay un pariente más
cercano que yo que tiene este derecho. 13 Pasa aquí esta noche, y mañana, si él quiere ejercer su
derecho, que lo ejerza; pero, si se niega, te rescataré yo, ¡vive Yahvé! Acuéstate hasta el
amanecer.» 14 Se acostó ella a sus pies hasta la madrugada; se levantó él a la hora en que
todavía un hombre no puede reconocer a otro, pues se decía: «Que no se sepa que la mujer ha
venido a la era.» 15 Él dijo: «Trae el manto que tienes encima y sujeta bien.» Sujetó ella, y él
midió seis medidas de cebada, se las puso a cuestas y luego entró en la ciudad.
Algo parecido tenemos en la tercera unidad [v 16-18]. Como puede verse, el inicio del
verso 6 [“Bajó a la era”], también se corresponde con el inicio del verso 16 [“volvió ella
donde su suegra”].
6 Bajó a la era e hizo todo lo que su suegra le había mandado. 7 Booz comió y bebió, y sintió el
corazón alegre. Entonces fue a acostarse junto al montón de cebada. Vino ella sigilosamente,
descubrió un sitio a sus pies y se acostó. 8 A media noche sintió el hombre un escalofrío, se
volvió y notó que había una mujer acostada a sus pies. 9 Dijo: «¿Quien eres tú?»; ella respondió:
«Soy Rut, tu sierva. Extiende sobre tu sierva el borde de tu manto, porque tienes derecho de
rescate.» 10 Él dijo: «Bendita seas de Yahvé, hija mía; tu segundo acto de lealtad ha sido mejor
que el primero, porque no has pretendido a ningún joven, pobre o rico. 11 Y ahora, hija mía, no
temas; haré por ti cuanto me digas, porque toda la gente de mi pueblo sabe que eres una mujer
virtuosa. 12 Ahora bien: es verdad que tengo derecho de rescate, pero hay un pariente más
cercano que yo que tiene este derecho. 13 Pasa aquí esta noche, y mañana, si él quiere ejercer su
derecho, que lo ejerza; pero, si se niega, te rescataré yo, ¡vive Yahvé! Acuéstate hasta el
amanecer.» 14 Se acostó ella a sus pies hasta la madrugada; se levantó él a la hora en que
todavía un hombre no puede reconocer a otro, pues se decía: «Que no se sepa que la mujer ha
venido a la era.» 15 Él dijo: «Trae el manto que tienes encima y sujeta bien.» Sujetó ella, y él
midió seis medidas de cebada, se las puso a cuestas y luego entró en la ciudad.
16 Volvió ella donde su suegra que le dijo: «¿Cómo te ha ido, hija mía?» Y le contó cuanto el
hombre había hecho por ella, 17 y añadió: «Me ha dado estas seis medidas de cebada, pues dijo:
‘No debes volver de vacío donde tu suegra.’» 18 Noemí le dijo: «Quédate tranquila, hija mía,
hasta que sepas cómo acaba el asunto; este hombre no parará hasta concluirlo hoy mismo.»
260 EL LIBRO DE RUTH
APÉNDICE 2
• Tenemos entonces, una estructura tripartita: un diálogo central entre Booz y Ruth [v 6-
15], enmarcado por dos diálogos entre Noemí y Ruth [v 1-5; 16-18]:
1 Noemí, su suegra, le dijo: «Hija mía, ¿es que no debo procurarte una posición segura que te
convenga? 2 Ahora bien: ¿No es pariente nuestro aquel Booz con cuyas criadas estuviste? Pues
mira: Esta noche estará aventando la cebada en la era. 3 Lávate, perfúmate y ponte encima el
manto, y baja a la era; que no te reconozca ese hombre antes que acabe de comer y beber. 4
Cuando se acueste, mira el lugar en que se haya acostado, vas, descubres un sitio a sus pies y
te acuestas; y él mismo te indicará lo que debes hacer.» 5 Ella le dijo: «Haré todo lo que me
dices.»
6 Bajó a la era e hizo todo lo que su suegra le había mandado. 7 Booz comió y bebió, y sintió el
corazón alegre. Entonces fue a acostarse junto al montón de cebada. Vino ella sigilosamente,
descubrió un sitio a sus pies y se acostó. 8 A media noche sintió el hombre un escalofrío, se
volvió y notó que había una mujer acostada a sus pies. 9 Dijo: «¿Quien eres tú?»; ella respondió:
«Soy Rut, tu sierva. Extiende sobre tu sierva el borde de tu manto, porque tienes derecho de
rescate.» 10 Él dijo: «Bendita seas de Yahvé, hija mía; tu segundo acto de lealtad ha sido mejor
que el primero, porque no has pretendido a ningún joven, pobre o rico. 11 Y ahora, hija mía, no
temas; haré por ti cuanto me digas, porque toda la gente de mi pueblo sabe que eres una mujer
virtuosa. 12 Ahora bien: es verdad que tengo derecho de rescate, pero hay un pariente más
cercano que yo que tiene este derecho. 13 Pasa aquí esta noche, y mañana, si él quiere ejercer su
derecho, que lo ejerza; pero, si se niega, te rescataré yo, ¡vive Yahvé! Acuéstate hasta el
amanecer.» 14 Se acostó ella a sus pies hasta la madrugada; se levantó él a la hora en que todavía
un hombre no puede reconocer a otro, pues se decía: «Que no se sepa que la mujer ha venido a
la era.» 15 Él dijo: «Trae el manto que tienes encima y sujeta bien.» Sujetó ella, y él midió seis
medidas de cebada, se las puso a cuestas y luego entró en la ciudad.
16 Volvió ella donde su suegra que le dijo: «¿Cómo te ha ido, hija mía?» Y le contó cuanto el
hombre había hecho por ella, 17 y añadió: «Me ha dado estas seis medidas de cebada, pues dijo:
‘No debes volver de vacío donde tu suegra.’» 18 Noemí le dijo: «Quédate tranquila, hija mía,
hasta que sepas cómo acaba el asunto; este hombre no parará hasta concluirlo hoy mismo.»
• Ahora bien, podemos utilizar otros criterios para definir la estructura de este -o cualquier
otro- capítulo. Se puede utilizar como criterio, la dimensión espacial. ¿En qué lugares,
por ejemplo, tiene lugar la acción en este capítulo? .. la acción se inicia en la casa, pasa a
la era y termina, nuevamente, en la casa:
Casa
1 Noemí, su suegra, le dijo: «Hija mía, ¿es que no debo procurarte una posición segura que te
convenga? 2 Ahora bien: ¿No es pariente nuestro aquel Booz con cuyas criadas estuviste?
Pues mira: Esta noche estará aventando la cebada en la era. 3 Lávate, perfúmate y ponte encima
el manto, y baja a la era; que no te reconozca ese hombre antes que acabe de comer y beber. 4
Cuando se acueste, mira el lugar en que se haya acostado, vas, descubres un sitio a sus pies y
te acuestas; y él mismo te indicará lo que debes hacer.» 5 Ella le dijo: «Haré todo lo que me
dices.»
Era
6 Bajó a la era e hizo todo lo que su suegra le había mandado. 7 Booz comió y bebió, y sintió el
corazón alegre. Entonces fue a acostarse junto al montón de cebada. Vino ella sigilosamente,
descubrió un sitio a sus pies y se acostó. 8 A media noche sintió el hombre un escalofrío, se
volvió y notó que había una mujer acostada a sus pies. 9 Dijo: «¿Quien eres tú?»; ella respondió:
«Soy Rut, tu sierva. Extiende sobre tu sierva el borde de tu manto, porque tienes derecho de
rescate.» 10 Él dijo: «Bendita seas de Yahvé, hija mía; tu segundo acto de lealtad ha sido mejor
que el primero, porque no has pretendido a ningún joven, pobre o rico. 11 Y ahora, hija mía, no
temas; haré por ti cuanto me digas, porque toda la gente de mi pueblo sabe que eres una mujer
virtuosa. 12 Ahora bien: es verdad que tengo derecho de rescate, pero hay un pariente más
cercano que yo que tiene este derecho. 13 Pasa aquí esta noche, y mañana, si él quiere ejercer su
derecho, que lo ejerza; pero, si se niega, te rescataré yo, ¡vive Yahvé! Acuéstate hasta el
amanecer.» 14 Se acostó ella a sus pies hasta la madrugada; se levantó él a la hora en que
todavía un hombre no puede reconocer a otro, pues se decía: «Que no se sepa que la mujer ha
venido a la era.» 15 Él dijo: «Trae el manto que tienes encima y sujeta bien.» Sujetó ella, y él
midió seis medidas de cebada, se las puso a cuestas y luego entró en la ciudad.
Casa
16 Volvió ella donde su suegra que le dijo: «¿Cómo te ha ido, hija mía?» Y le contó cuanto el
hombre había hecho por ella, 17 y añadió: «Me ha dado estas seis medidas de cebada, pues dijo:
‘No debes volver de vacío donde tu suegra.’» 18 Noemí le dijo: «Quédate tranquila, hija mía,
hasta que sepas cómo acaba el asunto; este hombre no parará hasta concluirlo hoy mismo.»
Después de haber visto los diálogos y la dimensión espacial como criterios de división,
veamos otros dos criterios posibles; primero el contenido del capítulo. Si prestamos
atención a su contenido, podríamos decir que:
· hay una primera escena en la que Noemí instruye a Ruth sobre el plan a seguir a partir
de ese momento. Ruth da una respuesta favorable a las propuestas de su suegra. Los
versos 1-5 constituyen, pues, el plan.
· hay una segunda escena en la que Ruth ejecuta el plan propuesto, con una respuesta
favorable de Booz a la propuesta de Ruth. Los versos 6-15 constituyen, pues, la
ejecución.
· y hay una tercera escena en la que Ruth reporta a Noemí lo sucedido y ésta hace una
evaluación de la situación. Los versos 16-18 constituyen, pues, la evaluación. Veamos:
Plan
1 Noemí, su suegra, le dijo: «Hija mía, ¿es que no debo procurarte una posición segura que te
convenga? 2 Ahora bien: ¿No es pariente nuestro aquel Booz con cuyas criadas estuviste? Pues
mira: Esta noche estará aventando la cebada en la era. 3 Lávate, perfúmate y ponte encima el
manto, y baja a la era; que no te reconozca ese hombre antes que acabe de comer y beber. 4
Cuando se acueste, mira el lugar en que se haya acostado, vas, descubres un sitio a sus pies y
te acuestas; y él mismo te indicará lo que debes hacer.» 5 Ella le dijo: «Haré todo lo que me
dices.»
Ejecución
6 Bajó a la era e hizo todo lo que su suegra le había mandado. 7 Booz comió y bebió, y sintió el
corazón alegre. Entonces fue a acostarse junto al montón de cebada. Vino ella sigilosamente,
descubrió un sitio a sus pies y se acostó. 8 A media noche sintió el hombre un escalofrío, se
volvió y notó que había una mujer acostada a sus pies. 9 Dijo: «¿Quien eres tú?»; ella respondió:
«Soy Rut, tu sierva. Extiende sobre tu sierva el borde de tu manto, porque tienes derecho de
rescate.» 10 Él dijo: «Bendita seas de Yahvé, hija mía; tu segundo acto de lealtad ha sido mejor
que el primero, porque no has pretendido a ningún joven, pobre o rico. 11 Y ahora, hija mía, no
temas; haré por ti cuanto me digas, porque toda la gente de mi pueblo sabe que eres una mujer
virtuosa. 12 Ahora bien: es verdad que tengo derecho de rescate, pero hay un pariente más
cercano que yo que tiene este derecho. 13 Pasa aquí esta noche, y mañana, si él quiere ejercer su
derecho, que lo ejerza; pero, si se niega, te rescataré yo, ¡vive Yahvé! Acuéstate hasta el
amanecer.» 14 Se acostó ella a sus pies hasta la madrugada; se levantó él a la hora en que
todavía un hombre no puede reconocer a otro, pues se decía: «Que no se sepa que la mujer ha
venido a la era.» 15 Él dijo: «Trae el manto que tienes encima y sujeta bien.» Sujetó ella, y él
midió seis medidas de cebada, se las puso a cuestas y luego entró en la ciudad.
Evaluación
16 Volvió ella donde su suegra que le dijo: «¿Cómo te ha ido, hija mía?» Y le contó cuanto el
hombre había hecho por ella, 17 y añadió: «Me ha dado estas seis medidas de cebada, pues dijo:
‘No debes volver de vacío donde tu suegra.’» 18 Noemí le dijo: «Quédate tranquila, hija mía,
hasta que sepas cómo acaba el asunto; este hombre no parará hasta concluirlo hoy mismo.»
Veamos, finalmente, otro criterio posible de división del texto: la dimensión temporal .
Segun el texto, Noemí conversa con Ruth durante el día [verso 2b]. Ruth baja a la era en
la noche [verso 6], y a medianoche dialoga con Booz [verso 8]. Al amanecer, Booz se
levanta [verso 14b], Ruth regresa a casa de Noemí, y él va a la puerta de la ciudad. Todo
tiene lugar de un día para otro [verso 18b].
Atardecer - noche
1 Noemí, su suegra, le dijo: «Hija mía, ¿es que no debo procurarte una posición segura que te
convenga? 2 Ahora bien: ¿No es pariente nuestro aquel Booz con cuyas criadas estuviste?
Pues mira: Esta noche estará aventando la cebada en la era. 3 Lávate, perfúmate y ponte encima
el manto, y baja a la era; que no te reconozca ese hombre antes que acabe de comer y beber. 4
Cuando se acueste, mira el lugar en que se haya acostado, vas, descubres un sitio a sus pies y
te acuestas; y él mismo te indicará lo que debes hacer.» 5 Ella le dijo: «Haré todo lo que me
dices.» 6 Bajó a la era e hizo todo lo que su suegra le había mandado. 7 Booz comió y bebió, y
sintió el corazón alegre. Entonces fue a acostarse junto al montón de cebada. Vino ella
sigilosamente, descubrió un sitio a sus pies y se acostó.
Medianoche
8 A media noche sintió el hombre un escalofrío, se volvió y notó que había una mujer acostada
a sus pies. 9 Dijo: «¿Quien eres tú?»; ella respondió: «Soy Rut, tu sierva. Extiende sobre tu
sierva el borde de tu manto, porque tienes derecho de rescate.» 10 Él dijo: «Bendita seas de
Amanecer
se levantó él a la hora en que todavía un hombre no puede reconocer a otro, pues se decía:
«Que no se sepa que la mujer ha venido a la era.» 15 Él dijo: «Trae el manto que tienes encima y
sujeta bien.» Sujetó ella, y él midió seis medidas de cebada, se las puso a cuestas y luego entró
en la ciudad. 16 Volvió ella donde su suegra que le dijo: «¿Cómo te ha ido, hija mía?» Y le contó
cuanto el hombre había hecho por ella, 17 y añadió: «Me ha dado estas seis medidas de cebada,
pues dijo: ‘No debes volver de vacío donde tu suegra.’» 18 Noemí le dijo: «Quédate tranquila,
hija mía, hasta que sepas cómo acaba el asunto; este hombre no parará hasta concluirlo hoy
mismo.»
Aunque esta división temporal también es tripartita [día - noche - amanecer], tiene la
desventaja de que no corresponde adecuadamente ni con los espacios en los que tienen
lugar los acontecimientos, ni con el esquema de los diálogos, ni con el contenido del capítulo,
como se ve en las divisiones sugeridas anteriormente. Así que: aunque también es posible
estructurar el texto a partir de un criterio temporal, esta variable no parece ser fun-
damental en este texto en particular: no aporta nada nuevo o especial a la comprensión
del texto y, por el contrario, confunde otros patrones -espaciales y de contenido- que sí
son valiosos. En este caso en particular, desechamos la estructura basada en el criterio
temporal y nos quedamos con aquella basada en los diálogos, el contenido y la dimensión
espacial.
El goel enamorado
Para aprender a amar
P ienso correr un riesgo: voy a contarte una historia de amor. Sí, ya sé, no te
gustan, ¿no? Son cursis, lacrimógenas, ridículas... dignas de señoras
anquilosadas, con chal pasado de moda sobre los hombros y vida insípida; dignas de
quinceañeras bobas, pero no de ti, ¿cierto?
Bueno, aun así voy a correr el riesgo de seguir porque creo que esta historia es
distinta. Tal vez parezca una novela rosa – quizás hasta una tele-llorona – o puro
cuento, no importa. Pero hay algo en ésta que la hace diferente.
Todo empieza como siempre. Él es viejo, ella joven. Él rico, ella pobre. Él sin
compromiso, ella viuda. Sus acercamientos son típicos y podrían reducirse a la
aproximación de una chica astuta que sabe lo que quiere y usa sus encantos para
atrapar a un anciano con dinero, poderoso y de paso, hasta tonto. ¿Reconoces los
personajes? Falta uno ¿cierto? Falta el galán, el joven apuesto, ¿no es verdad? Bueno,
aquí es donde esta historia empieza a cambiar... pero mejor comienzo por el principio...
Después de todo, ¿acaso alguien sabe cuál es la razón por la que el mundo parece
detenerse cuando contemplamos a un ser especial? Sí, seguro me dirás, la típica
historia del amor a primera vista. Pero espera, no te adelantes...
Como te dije, él la miró. No se le ocurre pensar cómo le hablará, qué le dirá. No,
nada de eso, que va... Él pregunta, ¿quién es su dueño? ¿A quién le pertenece esta
mujer? Y estas preguntas tienen sentido porque esta historia no ocurre en el presente, sino
en el pasado. Hace muchísimos años, en esas épocas en que la mujer no tenía existencia
social por sí misma y sólo existía en tanto era propiedad de algún hombre (padre o esposo).
Todo lo que le contaron de ella lo cautivó. Booz- que así se llamaba él- la imaginó tiempo
atrás, aceptando a Mahlón, un extranjero, por esposo, siendo su amiga siempre. Porque
ese era el significado del nombre de esta mujer nacida en Moab. Ella fue la amiga que lo
cuidó hasta los últimos momentos, ya que el pobre Mahlón tuvo una vida frágil y enferma.
Amiga al llorarlo dolida. Amiga al sentirse tan unida a su suegra, única herencia que el
esposo le dejó a cambio del hijo que no tuvieron. Amiga hasta atreverse a dejarlo todo
para acompañarla.
Por eso, ella estaba allí en otro pueblo que no era el suyo. Porque era amiga. Y no le
importó irse lejos dejando todo lo que amaba. No, no le importó, y tampoco se quejó. Lo
dejó todo por pura amistad.
¿Te imaginas si algún día te encuentras con alguien así? Apuesto a que te quedas más
paralizada que el viejo Booz.
Pero de seguro dirás: ¡Esto es puro cuento! ¡La vida no es así! Te lo concedo, en cierto
modo puedes tener razón si vemos la realidad de las relaciones humanas en nuestros días.
Pero la historia dice lo que te he contado. Tal cual. Dice que Ruth lo abandonó todo por
seguir a su terca suegra Noemí que insistía en regresar sola a su terruño. Y que cuando le
dijo que iría con ella a donde fuese, que adoptaría su Dios y su pueblo, lo dijo muy en serio.
Ruth no era amiga de promesas fáciles que son producidas al calor del momento, y que se
rompen a la menor dificultad. Ambas sabían lo que les esperaba en Belén. Sobre todo
Noemí. Ella sabía de sobra que volvería como una perdedora. Y entendía que además de
sus hombres, había perdido el gozo por la vida. Por eso Mara fue su nombre de retorno,
pues la amargura había reemplazado a la dulzura.
Así llegaron ambas a la ciudad. Y Noemí enfrentó la burla y la lástima. Después de todo,
los espíritus buenos, aún en la más absoluta miseria, siempre tienen una preciada posesión:
la dignidad de admirar la verdad, su verdad. Y así, Noemí admitió que -si bien no tenía
ningún hombre para su protección social y económica- sí tenía un nuevo nombre y una
amiga al lado.
Y claro, Ruth – que así se llama la bella moabita de esta historia- fue la mejor compañía
para Noemí. Una compañera estupenda, una socia en la desgracia. De esta forma, ambas
desarrollaron una complicidad enorme para sobrevivir. Para subsistir, sacaron a la luz
“talento” en busca de salidas. Hurgaron en las oportunidades que esa sociedad guardaba
con tanto celo. Miraron con cuidado el terreno y prepararon hasta el más mínimo detalle
del camino que las llevaría de la sobrevivencia a la vida.
Te decía que Ruth fue a parar a los campos de Booz y que él se quedó perplejo. La volvió
a mirar y ella, una vez más, se dejó mirar. Porque siempre que un hombre mira a una mujer
es porque ella se ha dejado mirar y Ruth no fue la excepción.
Pero no creas que todo es tan simple como parece. No, no es así. Este primer encuentro
no tiene nada de trivial. Porque hasta una simple mirada se convierte en algo trascendental
dependiendo de la historia que está detrás de quienes se miran.
Sólo un hombre como Booz pudo encontrarse con una mujer como Ruth, de esta manera.
Sólo alguien que hubiera asumido la identidad que su nombre proclamaba, pudo apreciar a
alguien como Ruth. “En Dios está la fuerza” era su nombre y su forma de vivir. Y quien
reconoce que la fuerza está en Dios, es porque reconoce que por más dinero que se tenga,
el poder supremo no está en ningún ser humano. Y Booz vivía esto cada día, cuando
administraba sus bienes y cuando se relacionaba con sus trabajadores. Sólo alguien como
él podría preguntar por ella como Booz lo hizo. Y sólo alguien como él pudo, desde que la
conoció, inventar especialmente para Ruth un lenguaje de ternura que fue con el que ambos
siempre se comunicaron. Porque no sólo la dejó recoger el trigo, sino que se aseguró que
no fuese lastimada ni tratada como una vagabunda. No sólo le permitió comer, también
comió con ella. Y por ella, sus manos de amo se convirtieron en manos de siervo, para
servirle el delicioso grano tostado con un gesto inusitado y sobrecogedor.
No sólo le concedió la honra de beber el agua de las mismas vasijas de sus queridos
trabajadores, sino que la llamó a su lado para hacerle la invitación más tierna que mujer
alguna, en esa época y en esas condiciones, pudo haber recibido: que moje su pan en
vinagre. Vinagre, la bebida que apagaba la sed, la bebida que sólo merecían beber los que
habían descubierto el sudor que corre a causa del arduo trabajo.
Frente a Ruth, le brotaba a Booz la ternura como el agua que cae de una cascada, imparable,
vital, fuerte. Mucho más que cortesía o insípida galantería israelita, lo de él, era un torrente
de delicadeza, de cuidado, de protección. A Booz no sólo le interesó matar su hambre o
sed físicas. A él le interesó saciar también su hambre de dignidad social. Social, decimos,
porque en lo íntimo Ruth jamás dejó de ser digna. Por eso la insistencia de Booz para que
no la avergonzaran. Por eso sus iniciativas por convertir, desde el primer momento, a una
mujer que era mucho menos que su sierva, en la invitada de honor en un banquete improvisado
en medio de sus vastos campos de trigo. Porque, en cualquier sitio o en cualquier época,
siempre un poco de grano tostado y pan remojado en vinagre pueden transformarse en
deliciosos manjares cuando la ternura también ha sido invitada.
Nadie sabe quién sucumbió primero. Quizás como en casi todas las historias de amor,
ambos se rindieron al mismo tiempo. Lo cierto es que luego de este primer encuentro, Ruth
no pudo pensar en ningún otro hombre en quien poner su esperanza.
Y no se preocupó por averiguar si Booz era el pariente más cercano con quién podría
intentar arreglar su futuro, valiéndose de la figura del “redentor”.
Según la tradición, sólo el pariente más cercano del marido muerto podía redimir a una
viuda de su condición de “no persona social”. Se suponía que si este pariente compraba las
propiedades que había dejado el difunto, podía también adquirir la viuda. Ella venía incluida
en el acuerdo. Sólo de esa manera, la mujer lograba ser redimida de su situación de vergüenza
y marginación.
Sabiendo esto, ni Noemí ni Ruth podían permitirse ingenuidades. Está bien, es cierto, tenían
el corazón limpio, pero eso no significa que no supieran cómo atraer a un hombre. Tal vez,
son los de corazón limpio los que saben de verdad cuáles son las armas de la auténtica
conquista. La seducción es bienvenida sólo si se juega limpio.
Cada una aportó a su peculiar sociedad lo mejor que tenía. Noemí, el conocimiento
pleno de los derechos de las viudas y el desprendido deseo de que su nuera fuera feliz.
Ruth, por su parte, puso el coraje, la decisión, la capacidad de adaptarse a una cultura
diferente... y, sobre todo, el corazón. Corazón que ya no fue el mismo desde que se
encontró con Booz, momento en el que sintió un campo de trigo creciendo dentro de
ella. Un campo con granos dorados como el sol, que es el color que toma el amor
cuando empieza a ser ilusión.
Por eso Ruth confía y sigue obediente a cada instrucción de Noemí, mujer sabia, que
conoce el camino de la seducción para estos casos. Y Ruth se viste para la ocasión y se
atreve porque se trata de Booz.
Y cuando se dirigió a ese sitio en donde Booz, reposaba dormido, ella cobró ánimo.
Recordó el pan humedecido en vinagre, el aroma del grano tostado a su alrededor, la suave
Seguramente todo esto se agolpaba en su corazón y la dejaba sin aliento cuando se vestía
para él. ¡Booz tenía que verla espléndida! Sólo la conocía vestida con ropas de faena.
Para colmo, sudorosa y despeinada. No, ahora no tenía que ser así. Ahora él tenía que
verla radiante. Embellecerse no es frívolo si media el amor y el respeto. Sobre todo el amor
y el respeto por uno mismo.
Todo tenía que salir bien. El plan debía funcionar. No había otra alternativa. Booz tenía que
aceptar el papel de su redentor social. De eso dependía la vida de ambas.
Me pregunto cuánto le habría sorprendido a Ruth, la moabita, esa vieja costumbre israelí.
Tal vez ella y Noemí en más de una ocasión se desvelaron hablando de esta esperanza por
explorar. Noemí le habría contado la historia fascinante del “redentor social”, el Goel,
creado para personas en desgracia. Seguro que Ruth pensaba que eso sólo era posible en
pueblos con ansias de misericordia y sed de justicia.
Imagínala oyendo absorta cómo el gobierno de los Jueces incentivó el respeto por esta
tradición antigua y puso cuidado en que las viudas, los extranjeros y los huérfanos no
quedaran abandonados a su desgracia. ¡Cuánto agradeció el haber llegado a un pueblo
que no perdía de vista su llamado a proteger al desvalido!
Con la imagen del Goel en mente, fue a buscar a Booz. No a otro. Porque nadie como él para
ser su Goel, su redentor, su defensor. Ningún otro como él con quien correr el gran riesgo de
insinuarse como potencial esposa. Porque eso era lo que iba a hacer con tal de ser redimida.
Y en esa ocasión, como la primera vez, Ruth cautiva a Booz. Él se conmueve porque no
logra entender cómo alguien así, joven y virtuosa, puede escoger a alguien como él, que si
bien era rico, tenía en contra su vejez. Típico ¿no? Si te has enamorado -de seguro te ha
ocurrido- no lo puedes creer. ¿Cómo? ¿Por qué ella o él me ha escogido a mí?
Igual les sucedió. Ruth tampoco podía entender porqué él, un hombre rico y con poder
social, pudo haber visto con tanta misericordia a una pobre extranjera sin dueño. ¡Estaban
sorprendidos! No entendían que el amor verdadero produce la modestia, la alta estima del
otro, la sensación de que se vive un milagro cuando el corazón de alguien nos escoge.
Y a pesar del momento solemne de este mutuo descubrimiento que normalmente nubla la
razón, Booz tiene la sensatez de recordar que cualquiera no puede ser Goel, que tiene que
respetar el orden, que no puede pasar por alto los niveles de parentesco y que por eso
mismo es su deber ofrecer a Ruth, junto con toda la herencia de su suegro, al pariente más
cercano, que es quien tiene la primera opción.
Booz tiene que poner sus sentimientos al servicio de una tradición respetable en su pueblo,
porque la solidaridad evidenciada en la acción de todo Goel, no podía limitarse a los
sentimientos personales. Él tenía la responsabilidad de preservar los valores que unificaban
y motivaban al pueblo de Israel. Valores que ayudaban en su lucha por asegurar a cada
familia el control y el acceso a sus propios recursos, sobre todo, a la tierra. Y Booz lo tuvo
presente y, a pesar suyo, llamó a quien por derecho le correspondía rescatar primero.
¡Corre el riesgo de perder a Ruth!, riesgo que muy pocos estaríamos dispuestos a correr
¿cierto? Booz no se queda callado con tal de retener a Ruth para sí. Su profunda honestidad
se lo impedía. Respetaba demasiado a su pueblo, por eso, a su pesar, busca testigos del acto
en el que se jugaba el destino de su vida. Y cuando llegan, pone las cartas sobre la mesa.
Ofrece las tierras de Noemí junto con la joven viuda al pariente que tiene el primer derecho
de ser Goel de estas mujeres. Duros momentos, ¿no? Todo depende de la respuesta.
¿Qué crees que habrá pasado por la mente de Booz en esos segundos? Y Ruth, ¿qué
estaría pensando? ¿Estaría ella tan necesitada de un Goel que no le importaba quién fuese
con tal de ser redimida? Luego de los encuentros que sostuvieron, podemos asegurar que
ambos rogaron muy dentro de sí que el pariente se excusara, que por alguna razón desistiera
y cediera su derecho.
Por eso, él se siente más joven que nunca. Tan joven, que puede procrear un bello hijo con
su esposa-amiga. Tan lleno de vigor que su capacidad para ser Goel le alcanza y sobra
para Ruth y Noemí -que, por cierto, deja de lado su nombre Mara y recupera el que le
pertenecía desde siempre.
¿Recuerdas que parecía que nos faltaba el galán joven en esta historia? Bueno, en realidad
no nos faltaba... él siempre estuvo ahí... el galán joven es el viejo Booz. Como te lo había
prometido: esta historia iba a ser distinta.
Pero también, como sucede en toda historia de amor, aquí tenemos un final feliz. Un final
feliz para la pareja, para la suegra, para el pueblo.
Y, aunque no lo creas y te parezca puro cuento, hasta un final feliz para ti y para mí, para
todos los que tenemos que ver con los célebres descendientes de los amantes de esta
historia. Porque de Booz y de Ruth, surgió una estirpe de Goeles nobles que heredaron lo
más precioso de sus padres: de Booz la sublime capacidad de vivir como testigo de que
“en Dios está la fuerza” y de Ruth, la moabita, el desafío de ser verdaderamente “amigos”
en medio de la adversidad y en la lucha por la vida. A esa estirpe pertenece David, el gran
rey de Israel. Y de ese linaje forma parte uno que también tiene vinagre dentro de su
historia. La diferencia está en que él se lo dieron mezclado con hiel cuando se desangraba
sediento, herido de muerte en el madero.
¡Cuánto legado de Booz y Ruth en Jesús de Nazaret! ¡Cuánto de Ruth en su modo de amar
y de ser amiga! ¡Cuánto de Booz en su modo de redimir y en su estilo de proteger! ¡Cuánto
de ambos en su vocación primordial por redimir sin avasallar!
Fin
D esde cuándo se nos comenzó a agriar la convivencia humana? ¿Por qué terminamos
odiando aquello que un día amamos tanto?¿Por qué construimos relaciones
descartables? ¿Por qué sabemos tan poco de cómo amar sin destruir? ¿Por qué
somos tan proclives a los amores que matan (aunque en realidad deberíamos llamarlos
“desamores”?) ¿Por qué, precisamente, en aquellos vínculos fundamentales: pareja, amigos,
colegas, socios, compañeros, hermanos, autoridades públicas, es donde se tejen los más
grandes abismos y deslealtades? ¿Por qué aquellos espacios de relación que tendrían que
ser la morada del amor, de la compresión, de la protección, de la paz, del estímulo y preparación
para la vida, se han convertido en los espacios de los odios más atroces?¿Por qué se han
transformado en recintos de intolerancia, en pasadizos de la ansiedad que carcome, de
injusticias abiertas y sutiles que permanecen impunes, de la represión que corta sin piedad las
posibilidades de crecer?
De todas estas relaciones sociales, la que más extraña es la del matrimonio, ese vínculo que
está en creciente decadencia en nuestros tiempos. Muchos, sean ricos o pobres, sienten que
el costo que han tenido que pagar por un poco de ternura o seguridad ha sido muy alto.
Difícilmente se encuentra en el matrimonio un espacio de dignificación y protección. Y aquello
que vive la pareja se extiende como plaga virulenta a los hijos, de manera que la sensación
que viven los más débiles dentro de una familia es de asfixia, maltrato y desprotección. ¿Cuántas
veces la vida familiar parece más una prisión en la que se cumple una cadena perpetua que un
“hogar, dulce hogar”? Quien aprendió a mirar las relaciones tempranas como una guerra
silenciosa en la que tiene que aprender a usar las mejores armas o, por lo menos, las mejores
tácticas defensivas, tendrá la tendencia a mirar así también sus otras relaciones. A menos que
algo pase, y una fuerza especial lo lleve a ir contra esta tendencia y a no vivir huyendo de los
fantasmas del pasado. Quien no logra superar este vacío esencial, quien no logra remontar
esta vivencia de desamor en su taller fundamental que es el hogar, difícilmente podrá gestar
relaciones constructivas que promuevan la vida y la dignidad de los seres humanos.
Las historias contemporáneas y las telenovelas que inundan nuestra televisión forjan nuestro
ideal de vida y de familia, querámoslo o no. De lo que se trata es de exponerse a otras
Ruth y Booz tejieron su historia de amor muchos años atrás y, sin embargo, es una historia
con una fuerza tan grande que nos llega viva y con poder inspirador. Por ese final feliz y por
las dimensiones que tiene esta historia de amor, es que nos parece ideal como regalo a la
juventud de hoy, que está esperando nuevas historias que contarse a sí misma y que contarle
a sus hijos. Se encuentran en medio de una faena y desde el comienzo establecen su
relación en base al respeto mutuo y a la delicadeza. Tienen la extraña capacidad de respetar
sus tradiciones sociales pero, a la vez, no se dejan atrapar por los convencionalismos y los
tabúes sociales. Urgente desafío en tiempos en los cuales la interdependencia e
interculturalidad -mal entendidas y mal vividas- están destruyendo las tradiciones e
identidades culturales de los pueblos y de las personas.
Estos enamorados nos muestran que es posible ir más allá de los protocolos y de las obligaciones,
que es posible llenar de amor, transparencia y buena voluntad todas nuestras negociaciones.
Nos muestran que no sólo es posible un verdadero encuentro humano: sino que, hay también
que procurarlo. Ruth con su “no me pidas que te deje”, Noemí con su “entonces harás así”, y
Booz con su “hoy mismo resolveré este asunto”, nos animan a no desmayar en nuestro intento
por estrechar lazos, por unir esfuerzos, por comulgar no sólo ideas, sino corazones y trabajo.
Noemí, Ruth y Booz nos enseñan el arte de tomar iniciativas y el arte de responder a las
iniciativas de otros. Más aun, cuando está en juego la defensa de los débiles, cuando se
juega el destino de los que sufren, cuando sabemos bien que somos nosotros, y no otros,
los llamados a asumir el papel de goeles de todas las Ruth y Noemí de nuestro mundo.
¡Cuánto de esto necesitamos en estos tiempos en los que las redes, los convenios, los
lobbies y los tratados son el lenguaje de nuestra aldea global!
¡Cuánto necesitamos aplicar este tierno lenguaje a nuestros tratos y a nuestros esfuerzos
conciliadores, en lugar de aceptar pasivamente que sólo nos queda luchar por lograr- a lo
sumo- divorcios exitosos!
Respeto y apertura a los demás y, al mismo tiempo, capacidad de humanizar las costumbres.
Rito y vida, ley y amor, son los ingredientes para una convivencia duradera.
La novedad definitiva de la relación entre Ruth y Booz era una institución social creada
para proteger a los débiles. Aún el matrimonio caía bajo este manto protector. Hoy,
irónicamente, encontramos que la sociedad ha debido crear otras instituciones para proteger
a los débiles; para protegerlos incluso del propio matrimonio. Los pueblos han tenido
necesidad de goeles desde siempre, desde las sociedades tribales en las que los fuertes
tuvieron que cazar para los débiles, pasando por el mismo Tahuantinsuyo que creó la
figura del Tucuy Ricuy (El que todo lo ve y todo lo escucha) -el defensor del pueblo,
Por último, ese final feliz del cual hablábamos tiene que ver con la trascendencia de nuestros
actos personales, familiares o institucionales. No nos olvidemos que este humilde encuentro
fue parte de una trama mayor que dio paso con los años a que se contara la más grande
historia de amor sobre la defensa de la vida de todos los seres humanos, la historia de
Jesucristo, el Goel irremediablemente enamorado de la humanidad, dispuesto a dar su
propia vida con tal de defender la nuestra. Nuestros actos privados llegarán a tener frutos
públicos siempre, para bien o para mal. Optemos y luchemos porque sean para bien,
porque de esto depende el destino de todos y aún de todo el planeta. De manera que el
llamado está ahí: ser goeles y serlo con la mayor delicadeza, y serlo en todas las relaciones
de nuestra vida, no sólo con los humanos, sino con la creación entera y con Dios mismo.
Porque aunque no lo parezca, Dios mismo nos necesita como defensores. Defensores de
Su Nombre, defensores de Su Verdad, defensores de Su Justicia, defensores de Su gran
proyecto restaurador de todo lo creado. Dios nos anhela como sus Goeles, enamorados
de Él y de Su Mundo.
A. Guzmán / E. Izquierdo1
1
Expreso mi gratitud a Angelit Guzmán y Erika Izquierdo, peruanas, autoras de este escrito, publicado por primera vez
como el Cuaderno II de “Amo, luego vivo” [cf. bibliografía], y reproducido aquí con permiso. Y a Jenny Johanna
Rodríguez e Isdalia Ortega, colombianas, quienes lo digitaron y corrigieron -respectivamente-, para esta obra.
1. El Targum
«1 Y sucedió en los días cuando gobernaban los jueces. Y hubo una recia hambre en el país de
Israel. Diez recias hambres se decretaron desde los cielos para que aconteciesen en el mundo,
desde el día en que fue creado el mundo hasta el tiempo en que venga el rey mesías para castigar
con ellas a los habitantes de la tierra. Hambre primera: en los días de Adán. Hambre segunda:
en los días de Lamec. Hambre tercera: en los días de Abrahán. Hambre cuarta: en los días de
Isaac. Hambre quinta: en los días de Jacob. Hambre sexta: en los días de Boaz, que se llamó
’Ibsan, el justo, que era de Belén. Hambre séptima: en los días de David, rey de Israel. Hambre
octava: en los días del profeta Elias. Hambre novena: en los días de Eliseo, en Samaria. Hambre
décima: ha de ser no hambre de comer pan, y no será sed de beber agua, sino de oir la palabra
de profecía de delante de Yahvé. Y cuando hubo esta hambre recia en el país de Israel, salió un
gran hombre de Belén de Judá y fue a habitar al campo de Moab, él y su mujer y sus dos hijos.
2 y el nombre de este hombre era Elimélek, y el nombre de su mujer era Noemí, y el nombre de sus dos
hijos era Mahlon y Kilyón, maestros de Belén de Judá. Y llegaron al campo de Moab, y fueron allí
oficiales reales.
3 Elimélek, el marido de Noemí, murió. Y ella quedó viuda, y sus dos hijos huérfanos.
4 Y quebrantaron el decreto del verbo de Yahvé, y tomaron para si esposas extranjeras de entre las
hijas de Moab. El nombre de una era ‘Orfá, y el nombre de la segunda era Rut, hija de Eglón, rey de
Moab. Y se establecieron allí como unos diez años.
5 Y porque quebrantaron el decreto del Verbo de Yahvé, y se casaron con pueblos extranjeros, les
fueron acortados sus días. Y murieron ambos, Mahlon y Kilyón, en un país impuro. Y la mujer quedó
privada de los dos hijos y viuda de su marido.
6 Y se levantó ella y sus dos nueras y volvió del campo de Moab; porque se le había anunciado en el
campo de Moab por medio de un ángel, que se había acordado Yahvé de su pueblo, de la casa de
Israel, para darles pan por causa de los méritos de ’Ibsan, el juez, y por las oraciones con que había
orado delante de Yahvé; él fue Boaz, el justo.
7 Y salió del lugar en que se encontraba acompañada de sus dos nueras, e hizo el camino de regreso
hacia el país de Judá.
· Marchad, volveos cada una a la casa de su madre. Que Yahvé os trate con bondad como
vosotras hicisteis con vuestros difuntos maridos, pues vosotras os negasteis a tomar maridos
después de la muerte de aquellos, y conmigo, pues vosotras me alimentasteis y me sustentasteis.
9 ¡Que Yahvé os conceda una recompensa completa por lo que hicisteis conmigo! Y que en esa
recompensa encontreis cada una descanso en la casa de su marido. Y las besó. Y ellas levantaron su
voz y lloraron.
10 Y le dijeron a ella:
11 y respondió Noemí:
· Volveos, hijas mías. ¿Por qué vais a venir vosotras conmigo? ¿Es que tengo yo todavía algún
embrión humano en mis entrañas para que pudiera ser para vosotras marido? 12 Volveos, hijas
mías, (no vengáis) tras de mí; id a vuestro pueblo. Porque yo he envejecido para poder tomar
marido. Aunque dijese a un hombre: “yo soy joven, tengo esperanza”; incluso si estuviese
casado con un marido esta noche y tuviese posibilidad de engendrar hijos, 13 ¿Es que íbais a
esperar vosotras a que creciese, como una mujer que aguardaba a un redentor (es decir levir),
que es menor de edad, para que la tome como marido? ¿Acaso es por esas razones por las que
vosotras permanecéis privándoos de ser tomadas por un hombre en matrimonio? Os lo suplico,
hijas mías, no amarguéis mi alma, porque estoy muy amargada por vosotras; pues de delante
de Yahvé ha venido este golpe contra mí.
15 y dijo:
· Mira, tu pariente (es decir, hermana política), ha regresado a su pueblo y a sus dioses. Vuélvete
tu en pos de tu pariente a tu pueblo y a tus dioses.
16 y respondió Rut:
· No me presiones para que te abandone, para que vuelva de en pos de ti; pues yo te pido que
me hagas prosélita.
Y Noemí dijo:
· Hemos recibido orden de observar los sábados y los días festivos, y de no caminar más de dos
mil codos.
Rut replicó:
Noemí dijo:
· Hemos recibido el mandato de no habitar en compañía de las naciones (es decir, gentiles).
Respondió Rut:
Dijo Noemí:
Rut replicó;
· Lo que tu pueblo observe, lo observaré yo como si hubiese sido mi pueblo desde el principio.
Noemí dijo:
Respondió Rut:
17 Dijo Noemí:
· Tenemos cuatro clases de penas para los culpables: la lapidación, la cremación por el fuego,
la muerte por la espada y la crucifixión en el madero.
Rut replicó:
Noemí añadió:
Respondió Rut:
Y ya no continuó su discurso.
· ¡Que esto me haga Yahvé y esto otro añada sobre mí, si nos separare alguna otra cosa que no
sea la muerte!
18 Y vió lo decidida que estaba para ir con ella, y cesó de hablar con ella.
19 Y ellas marcharon juntas hasta que llegaron a Belén. Y cuando llegaron a Belén todos los habitantes
de la ciudad se conmocionaron por causa de ellas. Y decían:
20 y les respondió:
21 Marché satisfecha con mi marido y mis hijos, pero Yahvé me ha hecho volver vacía sin ellos. ¿Por
qué, pues, vosotros me llamáis Noemí? Pues delante de Yahvé mi culpa ha sido testificada contra mí,
y el Todopoderoso me ha hecho desgraciada.
22 Y regresó Noemí y con ella su nuera Rut, la moabita, que había habitado en el campo de Moab. Y
ellas entraron en Belén el día antes de la Pascua. Y en aquel mismo día comenzaron los hijos de
Israel a cosechar el ‘Omer del balanceo y era de cebada”.1
1
Díez, Targum p. 256-259.
2. Josefo
El escritor judío Flavio Josefo, contemporáneo de san Pablo [ca. 38-100 d.C.], dedica un
capítulo de su obra Las antigüedades de los Judíos a la historia de Ruth2. Su tratamiento
se apega mucho más al texto bíblico que la versión del targum. Son pocos los párrafos en
donde Josefo proporciona alguna información nueva . Un ejemplo de esto lo encontramos
al inicio de su relato: «Al cabo de diez años murió Elimelek, poco tiempo después de ello,
murieron también sus dos hijos. Noemí, estando muy preocupada por estos acontecimientos
y resultándole muy difícil lidiar con su condición de soledad tras la muerte de sus seres
más queridos, decidió regresar a su propio país. Retornó a él, porque había sido informada
de que se hallaba nuevamente en una condición floreciente … Era el tiempo de la cosecha y
Ruth, dejando a su suegra, fue a recojer al campo de modo que tuviesen algo que comer.
Y aconteció que ella llegó al campo de Booz. Al cabo de un tiempo llegó Booz, y cuando
éste la vió preguntó al sirviente jefe de sus cosechadores acerca de ella. Poco antes de
ello, el sirviente había averiguado todo lo posible en relación con ella y lo contó a su
amo, quien la acogió, tanto por el afecto que ella había mostrado para con su suegra,
como por el hijo de aquella a quien Ruth había desposado .. ».
2
Libro V, capítulo 9, secciones 1-3; secciones 318-337 en la numeración de Loeb.
De particular importancia es la motivación dada por Josefo para haber incluido esta historia
en Las antigüedades. En el último párrafo de esta sección dice: «Yo, por tanto, me sentí
en la obligación de relatar esta historia de Ruth, porque tenía en mente demostrar el poder
de Dios, quien -sin dificultad- puede levantar a aquellos que tienen un origen humilde a la
dignidad y al poder, a los cuales él condujo a David, aunque tuviera orígenes tan humildes»
[Antigüedades V.9.4.337].3
3. Antigüedades Bíblicas
El capítulo LXI narra la victoria de David sobre Goliat, aludiendo a una serie de detalles
inéditos. Los dos adversarios son aquí los representantes de dos razas [israelitas y filisteos],
y los hijos de dos madres que son hermanas enemigas: Ruth, la extranjera que se adhiere
al pueblo de Israel y a su Dios; y Orfa, la extranjera que se vuelve hacia su pueblo y hacia
sus dioses. Los dos combatientes simbolizan, correspondientemente, dos grupos
emparentados pero enemigos: “el pequeño resto” de Israel y “los hombres infieles a Dios”.
Goliat afirma que se dedicará a insultar a Israel durante el mismo período de tiempo que
Israel debió esperar en el desierto para recibir las leyes, es decir cuarenta días. David llega al
campo y al enterarse de esto, decide que es el momento oportuno para vengar la humillación
de su pueblo. Toma siete piedras y escribe en ellas el nombre de Abraham, Isaac, Jacob,
Moisés, Aarón, el suyo y el del Todopoderoso …
3
Josephus, Works p. 148s [traducción Ramírez-Kidd].
4
Esta idea de los tres hermanos, surge a raíz de 2 Sam 21,15-22.
4. Mishná
La Mishná es la primera colección oficial de leyes del judaísmo post-bíblico, síntesis de las
tradiciones halákicas [normas, reglas, dogmas], que en un primer momento se transmitieron
oralmente y sólo posteriormente se fijaron por escrito. Es la obra cumbre de la literatura
judía del período tanaítico, que va desde la destrucción del Segundo Templo [70 d.C.]
hasta alrededor del año 200 d.C. Esta obra está dividida en seis órdenes [sedarim] que
comprenden 63 tratados. Las referencias de la Mishná a Ruth son de dos tipos:
· “Si un campo ha sido segado por samaritanos o por ladrones, o ha sido consumido
por las hormigas, o lo ha destrozado la tormenta o el ganado, queda excento [de la
obligación de permitir a los pobres a ser la rebusca en él]” Pe’ah II.7.
· “El precepto de la esquina (de tu campo) se aplica a lo que está agarrado a la tierra.
De la cepa con empalizada y de la palmera, el propietario ha de recoger los frutos y
repartirlo entre los pobres” Pe’ah IV.1.
5
Hadot, Antiquités p. 1385 [traducción Ramírez-Kidd].
· “(Los frutos dejados para la satisfacción del precepto) de la esquina (de tu campo)
no se siegan con hoces, ni se cortan con hachas a fin de que nadie hiera a su
compañero” Pe’ah IV.4.
· “Tres veces en el día es el momento de la recogida: por la mañana, al mediodía y
por la tarde. Raban Gamaliel dice: ‘lo establecieron así para que no fueran menos’.
R. Aquiba dice: ‘lo establecieron así para que no fueran más veces’ Pe’ah IV.5.
· “¿Cuál es (el fruto) de la rebusca? Lo que cae al suelo en el tiempo de la cosecha.
Si uno recoge la cosecha a mano llena o arranca (una planta) a puño lleno y se clava
una espina cayéndosele de la mano (el fruto), éste pertenece al dueño. Lo que cae
del medio de la mano o de la hoz pertenece al pobre, pero lo que cae por detrás de
la mano o de la punta de la hoz, pertenece al propietario. Lo que cae de la punta de
los dedos o del extremo de la hoz pertenece, según R. Ismael, a los pobres, mientras
que, según R. Aquiba, al propietario” Pe’ah IV.10.
· “En un montón de trigo, debajo del cual no se hizo la rebusca, todo lo que está en
contacto con la tierra es de los pobres. Si el viento esparce las gavillas, se hace una
estimación de que cantidad habría en la rebusca y se entrega a los pobres” Pe’ah V.1.
· “La gavilla que olvidaron los trabajadores, pero que no olvidó el propietario, o que
olvidó el propietario, pero que no olvidaron los trabajadores, o aquella frente a la
que se pusieron delante los pobres, o que la cubrieron con paja, no se considera
gavilla olvidada. Pe’ah V.7.
· “Si una gavilla está apoyada a una pared o a un montón de trigo, o junto al ganado o
junto a unos objetos y fue olvidada, la escuela de Samay afirma que no entra en la cate-
goría de gavilla olvidada, mientras que la escuela de Hilel sostiene que sí” Pe’ah VI.2.
· “Dos gavillas pueden entrar en la categoría de gavilla olvidada, pero tres no. Dos
montones de aceitunas o algarrobas pueden entrar en la categoría de lo olvidado,
pero no tres montones. Dos hatillos de lino pueden entrar en la categoría de lo
olvidado, pero no tres. Dos gajos pueden entrar en la categoría de gajos caídos,
pero no tres” Pe’ah VI.5. “Si un olivo tiene en el campo una especial fama, tal como
el olivo que destila (mucho aceite) en su estación y es olvidado, no entra en la categoría
de lo olvidado” Pe’ah VII.1.
· “¿Cuándo puede cualquier ir a la rebusca? Después que se hayan ido los más
lentos (de entre los pobres). ¿Cuándo puede cualquier ir a la rebusca de los gajos
caídos y de los racimos de los pobres? Después que los pobres han ido a la viña y
han vuelto. “¿Cuándo puede cualquier ir a la rebusca de la aceituna? Después de
haber caído la segunda lluvia. R. Yehuda dice: ‘¿no hay acaso gente que varea sus
olivos tras la segunda lluvia?. Más bien, cuando el pobre se va y no puede llevar más
de cuatro isar” Pe’ah VIII.1.6
6
Misna, Pea p. 64. 66. 67. 69. 70. 71. 73 [traducción Ramírez-Kidd].
“¿Por qué fue castigado Elimélek entonces? Porque con su acción hundió los corazones
de los israelitas en la desesperación. El era como un hombre prominente que vivía en cierto
país. La gente de aquel lugar dependía de él y se decía «si alguna vez nos ataca una
hambruna, este hombre nos suplirá a todos con alimento por diez años». Cuando la hambruna
llegó, sin embargo, los sirvientes de este hombre fueron al mercado del pueblo con sus
canastos en mano. Y la gente del pueblo se dijo: «¡Este es el hombre de quien nosotros
dependíamos para que en caso de hambruna, nos sostuviera por diez años, y ahora sus
propios sirvientes vienen al mercado con sus canastos en mano!». Eso fue lo que pasó con
Elimélek. El era una de las personas más influyentes de su pueblo, uno de los líderes de su
generación. Pero cuando la hambruna llegó, él dijo: «Ahora todo Israel vendrá a tocar mi
puerta por ayuda, cada uno con su canasto». Por esto se levantó y se fue de allí. Este es
el sentido del verso «y un hombre de Belén de Judá se fue ..»”.8
7
vrdm del verbo hebreo vrd: indagar.
8
Rabinowitz, Midrash p. 20s [traducción Ramírez-Kidd].
cuán modesta era su actitud, fue que empezó a indagar acerca de ella. Todas las mujeres
se inclinaban para recoger las hojuelas de maíz, pero ella las recogía sentada. Todas las
mujeres se subían las enaguas, pero ella las mantenía bajas. Todas las mujeres bromeaban
con los segadores, pero ella era reservada. Todas las mujeres recogían entre los manojos,
pero ella recogía únicamente entre aquello que había sido abandonado ..” [IV.6].9 Pero
otras referencias parecen hacerle cargar aún su estigma de moabita: “Y Ruth la moabita
dijo [a Noemí]: Sí, él me dijo ‘permanece cerca de mis muchachos” [2,21]. Rabí Hanin
ben Levi dijo: “en verdad ella era moabita, porque lo que Boaz le dijo fue ‘permanece
cerca de mis siervas’ [2,8]; pero ella dijo ‘cerca de mis jóvenes’” [4,11].10
9
Rabinowitz, Midrash p. 55 [traducción Ramírez-Kidd].
10
Ibid., p. 69.
11
Ibid., p. 50s.
12
Ibid., p. 80s.
Jornada Primera. El drama se inicia con un diálogo entre dos pobres del pueblo. Aser
pregunta: “¿Hasta cuándo ha de durar / el hambre de Palestina?” Herbel le responde:
“Mientras no cesa el pecar / no cesa la ira divina / que nos quiere castigar”, escena 1.
Elimélek se presenta como rico pero avaro: “No hay hombre en todo Efratá / tan
caudaloso” [Herbel]. “¿Qué importa, / si a nadie empresta ni da? / Larga hacienda y
mano corta / mal socorrer nos podrá” [Lisis]. “¡Qué mal que le cuadra el nombre Elimelec!”
[Herbel]. “¡Qué mal rey / quien guardado el trigo tiene / y a ningún pobre recibe!” [Lisis],
escena 2.
Una intervención de Noemí plantea una dolorosa paradoja ¿deben buscar los judíos
refugio del hambre en medio de sus vecinos paganos? .. “¿Posible es que de Efratá,
/ que se interpreta abundante, / os olvidéis mi Dios ya? /../ ¿Qué han de decir los
1
En el siglo veinte, la primera obra importante será el drama en tres actos “Ruth la Israelita” de Pilar Millán
Astray [1923].
2
Es conocida, además, la afición de Tirso por las protagonistas femeninas del Antiguo Testamento, como
Jezabel [drama: “La mujer que manda en casa”] o Tamar [drama: “La venganza de Tamar”].
3
La Políglota Complutense fue concluída en 1517 y publicada en 1522.
Noemí hace una conexión histórica: “Si de Egipto el hambre fiera / nuestro José socorrió,
/ aunque extraña nación era, / y mi casa enriqueció / el cielo de esta manera, / ¿por qué en
ella ha de faltar / a los dé Israel sustento? / Ningún pobre ha de llegar / que vuelva a salir
hambriento / mientras haya que les dar”, escena 3.
En su enojo, Elimélek toma una decisión fatal: “No he de estar más en Belén, / no ha de
verme más Judá / adonde enfado me den / holgazanes de Efratá. /[se dirige a Mahlon]/
Todo el ganado prevén, / bestias, caballos, camellos; / mi hacienda en los carros carga, /
que a Moab he de ir con ellos, / pues no es la jornada larga / ni hallaré pobres entre ellos.
/ Esta noche he de partírme, / ¡vive Dios!”. Se produce entonces el siguiente diálogo: “¿A
tierra idólatra vas?” [Noemí]. “Huyo de la perdición / cruel que a mis bienes das. / No
quiero que en tierra quedes / donde gastas de ese modo / lo que tú adquirir no puedes. /
Cargadlo en los carros todo, / dejad solas las paredes” [Elimélek]. “¿Los pobres, qué
La familia deja Belén. Ruth, quien al igual que en el Targum es hija del rey de Moab, ha
sido prometida -contra su voluntad- a Timbreo. Camino a Moab, Mahlon encuentra a
Ruth dormida, sola, junto al margen de un río. El la despierta y se establece un diálogo
entre ellos en el que se descubren los motivos que acongojan sus vidas, su atracción mutua
y su amor. Consideran también, las razones que les separan al ser de pueblos diferentes.
La escena 10 se cierra con un hermoso diálogo. Ruth le dice: “El que bien ama, bien
busca. / Busca si amas bien, hebreo”. Mahlon le responde: “¿Que busque bien, si amo
bien? / Dices bien; por ti estoy loco; / nunca mucho costó poco; / alas mis penas me den; /
que en tu seguimiento irán / hasta hallarte quien te adora, / como el sol tras el aurora, / y tras
el norte el imán”, escena 11.
En la escena siguiente una banda de Ismaelitas ataca la familia, roba sus posesiones y mata
a Elimélek. Ante las súplicas de Noemí, el capitán ismaelita perdona la vida de los hijos.
Las palabras finales de Kilyón dan razón al oráculo proferido por los pobres de Judá
contra su padre: “Quien los pobres aborrece, / y a Dios en ellos maltrata, / razón es que
pobre quede”, escena 12.
La Jornada Tercera se inicia con palabras de Timbreo quien confiesa haber matado tanto
a Mahlon como a Kilyón. Noemí decide regresar a Judá, Ruth insiste en acompañarle. De
camino, Noemí se dice: “Parientes ricos dejé, / a muchos favorecí, / a muchos sustento di,
/ muchas güerfanas casé. / Por fuerza habré de probar / agora para vivir / si la cara del
pedir / es la misma que del dar, / y si es tan emparentada / en Belén la adversidad / como
la prosperidad”, escena 3.
Momento dos vivencias. El estudio del libro de Ruth ha sido una marcha, un
peregrinaje por las páginas de la Escritura, un peregrinaje interior. El poema “Mi
vivencias vida, mi fe” [pág, 248], resume esto poéticamente: nuestra vida es viaje y camino
a la vez. Cada sendero puede convertirse en un lugar de encuentro, cada dificultad
en una oportunidad para reconciliarnos, para empezar de nuevo. A lo largo del texto
hemos hablado de etapas que van marcando nuestro crecimiento biológico, nuestra
· Recuerda también las etapas de ‘cañadas oscuras’ ¿Qué vara y qué cayado
del Pastor te ayudaron entonces a permanecer y a seguir adelante?
El otro camino posible, lo sugiere el poema “Mi vida, mi fe” [pág, 248]. Basándonos
en él, podemos elaborar un itinerario personal marcado por “senderos amplios,
caminos difíciles, tenebrosos, solitarios, comunes, sagrados”. Tomando en cuenta
las imágenes y los conceptos empleados a lo largo del texto, describamos nuestro
propio peregrinaje personal. Podemos tomar en cuenta para la descripción de las
distintas etapas de nuestra vida: lugares, personas, experiencias, olores, comidas,
conversaciones, canciones, paisajes, imágenes, sonidos … que hayan marcado
nuestra vida. Vamos a hacer con ellos “una colcha de retazos”, la colcha de nuestra
propia existencia.
1
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El resto de las ilustraciones ha sido tomado de internet con ayuda del buscador “Google / imágenes” bajo las
siguientes tres rúbricas: (1) autores en el caso de pinturas, esculturas y dibujos, a saber: “Rooke”, “Millet”, “Escher”,
“Gerard”, “Rodin”, “Monet”, “Poussin”, “Miguel Angel” y “Rembrandt”; (2) personajes: “Rut”, “Obed”, “Noemí”,
“Orfa” y “Elimélech”, y (3) motivos temáticos tales como: “Silence”, “Landscape”, “Black woman”, “Faces”,
“Masks”, “Chinese Art”, “Japanese Art”, “Virgin”, “Hands”, “Immigrant” y “Mother and Child”.