I
JUEVES 28 DE NOVIEMBRE DE 2024
SANTA CATALINA LABOURÉ RELIGIOSA
Esta fue la santa que tuvo el honor de que la Sma. Virgen se le apareciera
para recomendarle que hiciera la Medalla Milagrosa. Sus padres tuvieron
diecisiete hijos de los que vivieron nueve. Catalina era la séptima. Nació en
Fain-les-Moutiers (Francia), el 2 de Enero del 1806. Huérfana de madre desde los
nueve años, pasó la niñez entre las aves y los animales de la granja porque tuvo que
hacerse cargo de las faenas de la casa junto con su hermana pequeña Tonina. Dos
amas de casa, en una familia numerosa, que tenían doce y nueve años. Ella nota el
tirón de la vocación a la vida religiosa. Pero —los santos casi siempre lo tuvieron
difícil— tiene que vencer engorrosas y complicadas dificultades familiares para poder
realizarla. Incluso tuvo que trabajar como criada y camarera en los negocios de dos
hermanos mayores suyos durante algunas temporadas. Lo que pasa es que, cuando
Dios llama y uno persevera, las dificultades se superan. Ingresó en las Hijas de la
Caridad que fundó San Vicente de Paul. El amor a Dios le lleva a cumplir fielmente
las ocupaciones habituales. Se desenvuelve en la vida sencilla y escondida de una
religiosa que tiene por vocación atender a los que están limitados: asilos, hospitales,
manicomios, hospicios etc., en donde hay enfermos, sufrimiento, camas, cocina,
ropas ... rezos y ¡mucho amor a Dios! Hubiera empleado su vida, como tantas
religiosas santas, sin que su nombre hubiera pasado a las líneas de la historia, de no
habérsele aparecido la Virgen Santísima en el mes de Julio del 1830 y luego varias
veces más. Aún se puede ver, en la rue du Bac, de París, el sillón de respaldo y
brazos muy bajos, tapizado de velludillo rojo en donde estuvo sentada Nuestra
Señora en la primera aparición. Aparte de otras cosas personales, le pide la Virgen
que se grabe una medalla con su imagen en la que aparezcan unos haces de gracia
que se derraman desde sus manos para bien de los hombres. Luego, esa medalla ha
de difundirse por el mundo. Es el comienzo de la Medalla Milagrosa. Después pasó
su vida desempeñando trabajos escondidos y sin brillo propios de cualquier religiosa.
Nadie supo hasta la muerte de esta monjita bretona — no muy letrada— el hecho de las apariciones que ella quiso
guardar con el pudor propio de quien conoce la grandeza, las finuras y la personal delicadeza del amor. Sólo tuvo
conocimiento puntual el P. Aladel, su confesor. Muere el 31 de Diciembre del 1876. La canonizó el papa Pío XII.
LITURGIA DE LA PALABRA
Cayó Babilonia, la grande.
Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 18, 1-2.
21- 23; 19, 1-3. 9
Yo, Juan, vi un ángel que bajaba del cielo. Su poder era
inmenso y con resplandor iluminó la tierra. Gritó con voz
potente y dijo: "Ha caído ya la gran Babilonia y ha quedado
convertida en morada de demonios, en guarida de toda
clase de espíritus impuros, en escondrijo de aves inmundas
y repugnantes". Otro ángel poderoso levantó una piedra del
tamaño de una rueda de molino y la arrojó al mar, diciendo:
"Con esta misma violencia será arrojada Babilonia, la gran ciudad, y desaparecerá para siempre. Ya no se
volverán a escuchar en ti ni cantos, ni cítaras, ni flautas, ni trompetas. Ya no habrá jamás en ti artesanos
de ningún oficio, ni se escuchará más el ruido de la piedra de molino; ya no brillarán en ti las luces de las
lámparas ni volverá a escucharse en ti el bullicio de las bodas. Esto sucederá porque tus comerciantes
llegaron a dominar la tierra y tú, con tus brujerías, sedujiste a todas las naciones". Después de esto oí algo
así como una inmensa multitud que cantaba en el cielo: "¡Aleluya! La salvación, la gloria y el poder
pertenecen a nuestro Dios, porque sus sentencias son legítimas y justas. Él ha condenado a la gran
prostituta, que corrompía a la tierra con su fornicación y le ha pedido cuentas de la sangre de sus siervos".
Iglesia San José
II
Y por segunda vez todos cantaron: "¡Aleluya! El humo del incendio de la gran ciudad se eleva por los siglos
de los siglos". Entonces un ángel me dijo: "Escribe: ‘Dichosos los invitados al banquete de bodas del
Cordero’ ".
Palabra de Dios. / Te alabamos, Señor.
Del salmo 99
R/. Dichosos los invitados al banquete del Señor.
Alabemos a Dios todos los hombres, sirvamos al Señor con
alegría y con júbilo entremos en su templo. R/.
Reconozcamos que el Señor es Dios, que él fue quien nos
hizo y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño. R/.
Entremos por sus puertas dando gracias, crucemos por sus
atrios entre himnos, alabando al Señor y bendiciéndolo. R/.
Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eterna
su misericordia y su fidelidad nunca se acaba. R/.
ACLAMACIÓN Lc 21, 28
R/. Aleluya, aleluya.
Estén atentos y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación, dice el Señor. R/.
Jerusalén será pisoteada por los paganos, hasta que se
cumpla el plazo señalado por Dios.
Del santo Evangelio según san Lucas: 21, 20-28
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: "Cuando
vean a Jerusalén sitiada por un ejército, sepan que se
aproxima su destrucción. Entonces, los que estén en
Judea, que huyan a los montes; los que estén en la ciudad,
que se alejen de ella; los que estén en el campo, que no
vuelvan a la ciudad; porque esos días serán de castigo para
que se cumpla todo lo que está escrito. ¡Pobres de las que estén embarazadas y de las que estén criando
en aquellos días! Porque vendrá una gran calamidad sobre el país y el castigo de Dios se descargará contra
este pueblo. Caerán al filo de la espada, serán llevados cautivos a todas las naciones y Jerusalén será
pisoteada por los paganos, hasta que se cumpla el plazo que Dios les ha señalado. Habrá señales
prodigiosas en el sol, en la luna y en las estrellas. En la tierra, las naciones se llenarán de angustia y de
miedo por el estruendo de las olas del mar; la gente se morirá de terror y de angustiosa espera por las
cosas que vendrán sobre el mundo, pues hasta las estrellas se bambolearán. Entonces verán venir al Hijo
del hombre en una nube, con gran poder y majestad. Cuando estas cosas comiencen a suceder, pongan
atención y levanten la cabeza, porque se acerca la hora de su liberación".
Palabra del Señor. / Gloria a ti, Señor Jesús.
LECTIO DIVINA: “Pensamos en el regreso de Cristo y en su juicio final, que manifestará, hasta sus últimas
consecuencias, el bien que cada uno habrá realizado o habrá dejado de realizar durante su vida terrena, percibimos que
nos encontramos ante un misterio que nos supera, que no conseguimos ni siquiera imaginar. Un misterio que casi
instintivamente suscita en nosotros una sensación de miedo, y quizás también de trepidación. Pero si reflexionamos bien
sobre esta realidad, esta sólo puede agrandar el corazón de un cristiano y ser un gran motivo de consuelo y confianza.
A este propósito, el testimonio de las primeras comunidades cristianas resuena muy sugerente. Estas solían acompañar
las celebraciones y las oraciones con la aclamación Maranathá, una expresión constituida por dos palabras arameas
que, según cómo sean pronunciadas, se pueden entender como una súplica: “¡Ven, Señor!”, o como una certeza
alimentada por la fe: “Sí, el Señor viene, el Señor está cerca”. Es la exclamación con la que culmina toda la Revelación
cristiana, al final de la maravillosa contemplación que se nos ofrece en el Apocalipsis de Juan. En ese caso, es la Iglesia-
esposa que, en nombre de la humanidad, de toda la humanidad, y en cuanto su primicia, se dirige a Cristo, su esposo,
deseando ser envuelta por su abrazo; un abrazo, el abrazo de Jesús, que es plenitud de vida y de amor”. (Catequesis de
S.S. Francisco, 11 de diciembre de 2013).
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