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El Extraño dentro de mi Hijo (Traducción)

Posted originally on the Archive of Our Own at [Link]

Rating: Teen And Up Audiences


Archive Warning: No Archive Warnings Apply
Categories: F/M, Gen, M/M
Fandoms: 魔道祖师 - 墨香铜臭 | Módào Zǔshī - Mòxiāng Tóngxiù, 魔道祖师 |
Módào Zǔshī (Cartoon), 陈情令 | The Untamed (TV)
Relationships: Jiang Cheng | Jiang Wanyin & Jiang Fengmian, Jiang Cheng | Jiang
Wanyin & Wei Ying | Wei Wuxian, Jiang Cheng | Jiang Wanyin & Yu
Ziyuan, Jiang Cheng | Jiang Wanyin & Jin Ling | Jin Rulan, Jiang Cheng
| Jiang Wanyin & Jiang Yanli, Jiang Cheng | Jiang Wanyin & Meng Yao |
Jin Guangyao, Lan Zhan | Lan Wangji/Wei Ying | Wei Wuxian
Characters: Jiang Cheng | Jiang Wanyin, Jiang Fengmian, Yu Ziyuan's Mother | Sect
Leader Yu, Jiang Yanli, Jin Ling | Jin Rulan, Wei Ying | Wei Wuxian, Lan
Zhan | Lan Wangji, Meng Yao | Jin Guangyao
Additional Tags: Time Travel, Time Travel Fix-It, Jiang Cheng | Jiang Wanyin is So Done,
Jiang FengMian's A+ parenting, Yu Ziyuan's A+ Parenting, Ninguno es
genial pero esto no es un fic bashing, Jiang Cheng | Jiang Wanyin-
centric, pero desde el punto de vista de JFM, Translation, Traducción
Language: Español
Stats: Published: 2024-01-11 Updated: 2024-02-19 Words: 26,950 Chapters:
3/7
El Extraño dentro de mi Hijo (Traducción)
by Kuro_Neko4869

Summary

Jiang Cheng retrocede en el tiempo y decide que hay mucha gente que le importa un bledo en
esta nueva vida.
Pero Jiang Fengmian no lo sabe.

Inspired by The Stranger Inside My Son by Mademoiselle_A


Chapter 1

― ¿Le has dicho algo a A-Cheng?

Sentado en una mesa bajo uno de los pabellones con vista al lago Kūyè, Jiang Fengmian
levantó los ojos hacia su esposa, quien estaba de pie a su derecha y acababa de hacer la
pregunta. Ella lo miraba con los mismos ojos severos y fríos que solía reservarle justo antes
de gritarle o iniciar una pelea.

Sin embargo, esta vez Jiang Fengmian realmente no sabía qué podría haber hecho para
despertar la ira de su esposa.

― ¿Fuera de lo normal? No, que yo sepa, no —respondió simplemente.

Yu Ziyuan lo miró fijamente durante un largo rato, como si evaluara la veracidad de sus
palabras. Finalmente pareció creerle, porque el aura de rayo que emanaba de su cuerpo se
desvaneció ligeramente.

Se cruzó de brazos y desvió la mirada hacia el lago que tenían cerca. ― Lleva tres días
callado y completamente fuera de sí.

—¿Ah, sí? ― Jiang Fengmian respondió, con el ceño fruncido.

En los últimos días había estado ocupado con las renovaciones del segundo pabellón de los
juniors. Había asistido a sus cenas familiares, pero habían sido el tipo de cenas pesadas y
silenciosas. No había visto nada inusual en Jiang Cheng.

Yu Ziyuan no parecía estar de acuerdo con esto, ya que le dirigió una mirada llena de
desprecio.

― Por supuesto que no has notado nada― dijo con disgusto antes de girar sobre sus talones.

Jiang Fengmian la vio salir del pabellón, tratando de no reaccionar ante el ligero descontento
que había aparecido en su tono. Una vez más, su esposa lo despreciaba como si fuera basura,
apenas dándole tiempo a responder, mirándolo como si no fuera nada.

Pero estaba acostumbrado. Ella lo miraba así la mayoría de las veces. Si llegara a enojarse
cada vez que ocurría, se agotaría. Así que, como siempre, puso sus sentimientos negativos en
un rincón de su mente y se olvidó de ellos.

Aún así, dos horas después, le preguntó a su hija qué estaba pasando con Jiang Cheng.

—A-Cheng ha estado actuando... realmente extraño durante los últimos días— dijo Jiang
Yanli en voz baja.

Ambos estaban sentados bajo un muro de piedra junto a la carretera que conducía a los
mercados centrales de Lotus Pier. El clima era agradable, así que la gente estaba afuera y el
aire estaba lleno de alegría. Pero Jiang Fengmian no reflejó el buen humor de los transeúntes
cerca de él, frunciendo el ceño ante la respuesta de su hija.

—¿Extraño, cómo? — Preguntó Jiang Fengmian.

Jiang Yanli suspiró y miró sus manos apoyadas en sus muslos. —Hace tres días, A-Cheng se
despertó gritando. Yo estaba con A-Xian detrás del edificio, así que lo escuchamos. Corrimos
a su habitación y lo encontramos desaliñado frente a su espejo, con los ojos demacrados y el
horror en su rostro.

Tragó saliva, como si los recuerdos aún la perturbaran antes de continuar;

—Cuando nos vio, nos miró como si fuéramos monstruos, y empezó a decir cosas sin
sentido, a hablar de muerte y maldiciones. Cuando le aseguramos que todo estaba bien, que
estaba vivo y bien junto a nosotros, se enojó y nos acusó de intentar... ¿engañarlo? ¿Cómo si
fuéramos impostores y no su familia? Incluso estuvo a punto de atacarnos. No entiendo qué
pasó. Todavía estoy muy confundida...

—¿Por qué no me lo dijiste? — Preguntó Jiang Fengmian, atónito.

El rostro de Jiang Yanli se puso tenso y dijo con rigidez. —Lo hicimos. Nos dijiste que lo
dejáramos en paz y que se calmaría solo.

Oh. Entonces, esa había sido la razón por la que Wei Wuxian y Jiang Yanli habían acudido a
él a principios de semana para decirle que Jiang Cheng estaba actuando de manera extraña y
agresiva. Ambos habían estado en un leve pánico.

Pero Jiang Cheng a menudo tenía cambios de humor, así que Jiang Fengmian había pensado
que se trataba sólo uno de sus muchos episodios de ira.

—Al final, darle tiempo fue la solución— dijo Jiang Yanli con otro suspiro. —Regresamos
con cautela dos horas después. Cuando nos vio esta vez, seguía viéndose desconcertado y
desorientado, pero en lugar de tratar de atacarnos, me abrazó y rompió a llorar. Se ha
mantenido completamente en silencio desde entonces.

—¿Crees que solo fue un mal sueño? — Preguntó Jiang Fengmian.

—Si lo fue, debe haber sido vívido y traumático. ¿O tal vez los efectos restantes de una
maldición de algún tipo? Pero A-Cheng no ha salido de cacería desde la semana pasada, así
que....

Jiang Fengmian asintió, comprendiendo. Parecía más bien que fue un sueño perturbador, el
que aparentemente había afectado tanto a Jiang Cheng que había alterado a Jiang Yanli y Wei
Wuxian incluso 2 días después.

Se preguntó si Wei Wuxian estaba bien con esto.

—Le prestaré atención a A-Cheng esta noche— dijo Jiang Fengmian suavemente, poniendo
una mano en el hombro de su hija. —No te preocupes.
Esa noche, en su cena familiar, Jiang Fengmian sí que notó la falta de charla de su hijo. Jiang
Cheng no parecía angustiado, como temía Jiang Fengmian, pero seguía pareciendo ausente,
mirando fijamente la mesa frente a él como si no pudiera verla, ahogado en un aturdimiento
al que solo tenía acceso su conciencia.

Jiang Yanli y Wei Wuxian, sentados en el suelo en la mesa familiar, junto a Yu Ziyuan y Jiang
Fengmian, miraron a Jiang Cheng con preocupación, intercambiando miradas preocupadas
entre ellos.

Yu Ziyuan, por su parte, pareció irritarse cada vez más a medida que pasaban los minutos.

A los cinco miembros de la familia se les sirvió la comida. Procedieron a cenar en pesado
silencio, mientras Jiang Cheng comía sin siquiera darse cuenta, sus ojos aún velados en un
extraño vacío.

Y después de 10 minutos, Yu Ziyuan no pudo soportarlo más. —¡Jiang Cheng! ¿Vas a


permanecer aturdido por el resto de tu vida? ¡¿Qué tipo de ejemplo estás dando?! No sé qué
te ha hecho ponerte así, ¡pero reacciona ahora mismo! ¡Eres una completa vergüenza de esta
forma!

El arrebato de Yu Ziyuan sacó a Jiang Cheng de su ensoñación y lo sobresaltó. La vida


reapareció en sus ojos y miró a su madre con expresión desconcertada.

En lugar de sentirse avergonzado y apenado, Jiang Cheng frunció el ceño.

—Tienes razón —dijo, pareciendo estar teniendo una revelación —No puedo quedarme así.

Entonces su rostro se tornó decidido y se enderezó, antes de tomar su cuenco de arroz con
firmeza en su mano derecha.

Todos lo miraron estupefactos. Cuando Jiang Cheng se encontró con la mirada de su familia,
simplemente negó con la cabeza y agarró un trozo de carne de su plato con sus palillos.

—Lamento haberlos preocupado a todos. Ahora estoy bien.

Durante los días siguientes, Jiang Fengmian vio a su hijo caminando con la espalda recta y
una mirada seria en su rostro. Seguía sumido en sus pensamientos, pero ya no parecía
perdido.

¿Había sido todo un montaje para que sus padres le prestaran atención, y se había sentido
satisfecho cuando Yu Ziyuan finalmente reaccionó? ¿Realmente haría eso? No, no lo haría,
¿o sí?

Caminando por uno de los pasillos del edificio central, con las manos detrás de la espalda,
Jiang Fengmian suspiró.

No entendía a su hijo.
Había sido mucho más fácil cuando Jiang Cheng era joven. Pero cuanto mayor se hacía, más
había aflorado el temperamento de Yu Ziyuan en él, y Jiang Fengmian no era muy compatible
con ese tipo de personalidad. Todo su matrimonio podría dar testimonio de ello.

Amaba a su esposa. Probablemente no de la manera que ella quería -él no estaba enamorado
de ella-, pero Yu Ziyuan seguía siendo la madre de sus hijos y su compañera, ayudándole a
hacer crecer Lotus Pier. Se preocupaba sinceramente por ella, a pesar de sus constantes
desplantes y palabras denigrantes.

Lo mismo ocurría con su hijo. Amaba a su hijo menor, pero la personalidad de Jiang Cheng
no era agradable a veces y no invitaba a la compañía.

Era más agradable navegar cerca de alguien como Wei Wuxian, porque el joven brillaba por
su talento, amabilidad y alma gentil. Con Wei Wuxian, fue simple.

Jiang Cheng a veces estaba celoso de la capacidad de Wei Wuxian para atraer a la gente hacia
él. Y por desgracia, el propio Jiang Fengmian había quedado atrapado en esta red. Su hijo no
siempre apreciaba la atención que le prestaba a Wei Wuxian.

Entonces, ¿era esta la razón por la que Jiang Cheng se había sentido obligado a actuar para
llamar la atención, por una vez? Pero, ¿por qué ahora y por qué así?

De repente, Jiang Fengmian recordó algo y abrió mucho los ojos.

Le había prometido a Jiang Cheng que iría a verlo entrenar al final de la semana. Era algo que
había emocionado a su hijo, pero el propio Jiang Fengmian nunca lo había vuelto a
mencionar. Tal vez Jiang Cheng se había acordado y quería asegurarse de que el enfoque de
su padre estuviera en él esta semana.

Jiang Fengmian se sintió un poco mal al pensar en esto. No iba a poder asistir a la sesión de
entrenamiento de Jiang Cheng. Tenía que arreglar algunos archivos que había estado
posponiendo durante semanas, y también quería hacerlo para el final de esta semana.

Hizo una mueca y caminó por el pasillo en busca de su hijo para decírselo.

Jiang Cheng probablemente no iba a estar contento.

Y mientras Jiang Fengmian intentaba averiguar qué palabras despertarían menos la ira de su
hijo, al cabo de unos minutos, se encontró de frente con él, al doblar por un pasillo.

Jiang Cheng dejó de caminar al verlo. Cuando reconoció a su padre, se inclinó


respetuosamente. —A-Die.

—A-Cheng, buenos días— dijo Jiang Fengmian en voz baja. —En realidad te estaba
buscando.

Jiang Cheng se enderezó y no contestó. Miró a su padre con una profundidad casi
intimidante, esperando que el hombre mayor hablara. Jiang Fengmian se movió ligeramente
sobre sus pies.
—Lo siento, hijo— comenzó. —No creo que pueda ir a verte mañana como te prometí.

—¿Qué? — Dijo Jiang Cheng, frunciendo el ceño ante la noticia, con un aspecto
sorprendentemente confuso. —¿Verme para qué?

Era el turno de Jiang Fengmian de fruncir el ceño. —Tu práctica con Fēng Shizun mañana.
No podré llegar. Desafortunadamente tengo trabajo que hacer.

Jiang Cheng pareció entenderlo de repente, porque cerró los ojos y se pellizcó el puente de la
nariz.

—Oh— dijo Jiang Cheng, bajando el brazo y volviendo a abrir los ojos. —A-Die, de verdad,
haz... haz lo que sea. No me importa.

Fue dicho con indiferencia, como Jiang Cheng a veces intentaba hacer, a pesar de que
obviamente estaba molesto en el fondo.

Pero esta vez, Jiang Fengmian no vio nada más allá de esta indiferencia.

A Jiang Cheng realmente no parecía importarle.

—¿A ti... no te importa?— Jiang Fengmian preguntó, sopesando sus palabras.

—No— respondió Jiang Cheng con firmeza. —¿Cuándo tenemos que irnos a estudiar a los
Recesos de las Nubes?

Jiang Fengmian parpadeó ante el inesperado cambio de tema. Tenía la extraña sensación de
que se estaba perdiendo algo en esta conversación.

Las conferencias dadas en los Recesos de las Nubes eran frecuentes, pero no necesariamente
todos los años, y la Secta Lan no siempre le enviaba invitación a todos. En el caso de los
juniors de Jiang Fengmian, apenas estaba en discusión, y él ni siquiera les había hablado de
ello todavía, ya que era demasiado pronto. ¿Cómo diablos podría Jiang Cheng saber...?

—Sería dentro de dos años, más o menos— dijo Jiang Fengmian. —Pero no tenemos ninguna
confirmación. ¿Dónde te enteraste de esto?

Pero Jiang Cheng ya no miraba a su padre. Tenía una mirada distante fija en una de las
paredes del pasillo, sus pensamientos en otra parte, su mente aparentemente ya ensimada en
otra cosa.

—Dos años, ¿eh? — Murmuró Jiang Cheng. —Creo que podré conseguirlo.

Con su mente aún distraída, Jiang Cheng hizo una vaga reverencia a su padre y se despidió.

Luego se alejó de Jiang Fengmian sin mirar atrás.

Jiang Cheng mejoró sus habilidades de lucha.


Drásticamente.

Fueron los sirvientes quienes un día habían hecho el comentario en el pasillo. Jiang
Fengmian no se había tomado en serio sus palabras al principio, pensando que solo eran
almas bondadosas que querían animar a su joven maestro. Jiang Cheng tenía un nivel
aceptable, pero no era excepcional, ni tenía el talento natural de Wei Wuxian. No obstante, le
pareció que era amable que los sirvientes difundieran la noticia de que su joven maestro
ahora era extremadamente dotado.

Sin embargo, después de unos días, cuando notó que Yu Ziyuan también lucía extrañamente
satisfecha, comenzó a preguntarse al respecto y fue a ver la próxima sesión de entrenamiento
de la clase junior en la que estaba su hijo.

La escena frente a él había parecido casi irreal, así de aterradoramente bueno era Jiang
Cheng, lo que dejó a Jiang Fengmian completamente confundido.

Y no fue solo la casualidad de un día, porque pasaron los días, y cada vez que veía a su
heredero en el entrenamiento, era lo mismo.

Jiang Cheng no solo superaba a sus compañeros en cuanto a técnica, velocidad y precisión,
sino que lo hacía casi distraídamente, como si sus gestos fueran mera rutina. La mitad del
tiempo parecía distraído, preocupado por otras cosas, pero sus gestos nunca flaqueaban y no
cometía errores en sus movimientos.

Un día -aparentemente sin querer- incluso continuó con la implementación de un movimiento


que su clase aún no había aprendido, como si ya conociera los pasos y su cuerpo simplemente
hubiera continuado automáticamente. Y Jiang Cheng solo se había detenido cuando todos los
demás cesaron sus movimientos y lo miraron, estupefactos.

El cambio en la fuerza de combate de Jiang Cheng era tan diferente que fue extraño. Jiang
Fengmian ya ni siquiera lo veía trabajar horas extras para entrenar. Entonces, ¿de dónde venía
esta mejora?

¿Le habían ayudado?

—¿Talismanes? — Preguntó Jiang Cheng, confundido. —¿Si uso talismanes para qué?
¿Cazar?

Era casi la hora de la cena. Había estado lloviendo todo el día, por lo que muchas de las
actividades de los discípulos habían sido relegadas a salas de entrenamiento interior.

Uno de esos pasillos estaba cerca de la sala de archivos, donde estaba Jiang Fengmian, y
resultó estar ocupado por el grupo de Wei Wuxian y Jiang Cheng.

Al final de su sesión, los juniors habían pasado frente a la puerta abierta de la sala de
archivos, y aquellos que habían notado a su líder de la secta lo habían saludado. Dos de ellos,
no le habían prestado atención mientras pasaban, ya que estaban demasiado ocupados
hablando de cómo "Jiang Gongzi les había vuelto a ganar".
Así que, al escuchar esto, cuando Jiang Fengmian vio pasar a su hijo junto a Wei Wuxian, se
puso de pie y lo llamó.

Una vez que estuvieron solos en la sala de archivos, primero reconoció el progreso de Jiang
Cheng y pensó que seguiría sin problemas con su pregunta.

Pero, al parecer, no había sido lo suficientemente claro.

—Has mejorado excepcionalmente en tu forma de combatir, hijo mío, y una vez más, es
impresionante— dijo Jiang Fengmian en voz baja. —Pero ha sucedido tan rápido que uno
podría preguntarse si no recibiste un poco de ayuda en el asunto.

La comprensión pareció asentarse en los ojos de Jiang Cheng e hizo una mueca. Luego se
pasó una mano por el cabello, de repente parecía cansado, y apartó la mirada.

—Claro. Uf, supongo que no fui sutil al respecto. Es justo— murmuró Jiang Cheng mientras
Jiang Fengmian no estaba seguro de entender lo que su hijo estaba insinuando. —Pero para
responder a tu pregunta; no, no usé talismanes para mejorar mis habilidades.

—¿Estás seguro? — preguntó Jiang Fengmian, con cautela. —Porque si estuvieras usando
cualquier método no convencional para mejorar tu desempeño, no sería exactamente justo
para tus compañeros.

Jiang Cheng dejó escapar un profundo suspiro. —¿Te molesta tanto que sea mejor que Wei
Wuxian, por una vez?

El pliegue entre las cejas de Jiang Fengmian se profundizó.

No le molestaba per se.

Era simplemente inusual, y muy inesperado. Jiang Cheng siempre había estado por detrás de
Wei Wuxian en la mayoría de las clases, por lo que, por supuesto, un cambio tan repentino
era sospechoso.

—No es eso— dijo Jiang Fengmian suavemente. —Es solo que estos cambios son bastante
sorprendentes, y en muy poco tiempo, por lo que pueden surgir dudas. Pero si me dices que
es solo por el sudor de tu frente que has mejorado (y si eso es realmente cierto) solo puedo
felicitarte.

Jiang Cheng le dirigió una mirada ilegible, antes de negar con la cabeza y fijar los ojos en un
punto detrás del hombro de Jiang Fengmian.

—Si sirve de consuelo, ser mejor que Wei Wuxian en este momento no me trae
absolutamente ningún mérito, dadas mis... circunstancias— dijo Jiang Cheng. —Digamos
que tuve suerte, en algún momento, de ser entrenado con avidez. Pero si Wei Wuxian hubiera
tenido la misma 'suerte', probablemente sería mejor que yo, como siempre.

Jiang Fengmian estaba intrigado por la ligera amargura que tiñó la voz de Jiang Cheng en la
última frase que dijo, refiriéndose a Wei Wuxian.
Desde que Jiang Cheng se había despertado de su pesadilla unas semanas antes, los celos
hacia su hermano de secta parecían haberse desvanecido.

Y fue la primera vez desde entonces que Jiang Fengmian volvía a vislumbralos.

Pero, ¿por qué resurgirían estos celos ahora, cuando Jiang Cheng finalmente era mejor que
Wei Wuxian en algo? ¿No debería ser al revés?

El cerebro de Jiang Cheng era un completo misterio para Jiang Fengmian.

—¿Y tú habrías sido entrenado ávidamente por quién? ¿O por qué?— le preguntó a su hijo.

—.... solo la vida— respondió Jiang Cheng.

¿La vida?

¿Qué significaba eso? ¿Se refería a las exigencias y castigos de Yu Ziyuan en relación con su
desempeño desde que era joven? ¿O Jiang Cheng había tenido algún tipo de epifanía después
de su pesadilla y había redoblado sus esfuerzos?

Pero incluso si una de esas dos teorías fuera cierta, contradiría el hecho de que Jiang
Fengmian haya visto a su hijo practicar menos que antes. ¿A no ser que estuviera entrenando
por la noche cuando todos los demás estaban dormidos? Tal vez ese era su secreto.

—De todos modos— dijo Jiang Cheng. —No estoy haciendo trampa. Solo he encontrado un
truco para facilitar mi aprendizaje. ¿Podemos ir a comer ahora? De lo contrario, haremos
esperar a los demás.

Jiang Fengmian suspiró débilmente y asintió. Tal vez volvería a abordar el tema otro día.

Así que el líder de la secta empacó sus cosas y los dos hombres se dirigieron a su residencia
familiar.

Era raro que Jiang Fengmian y Jiang Cheng estuvieran juntos a solas, por lo que
normalmente su hijo habría aprovechado este pequeño paseo con su padre para entablar una
pequeña charla. Pero esta vez solo había silencio a su alrededor, mientras se dirigían a su
comedor.

Jiang Fengmian tampoco sabía qué decir. Por lo general, le preguntaba a su hijo cómo iba su
entrenamiento. Ya sabía que iba bien. Así que no dijo nada.

Jiang Yanli, Yu Ziyuan y Wei Wuxian ya estaban sentados cuando entraron al salón. Yu
Ziyuan reprendía bruscamente a su hija por su escaso éxito en el dominio de un instrumento
musical. Jiang Yanli nunca había sido particularmente hábil en eso. Había intentado empezar
a tocar el Guzheng y el Erhu ante la insistencia de su madre, pero según el regaño de Yu
Ziyuan, obviamente no iba muy bien.

Wei Wuxian, junto a ellas, permanecía en silencio, con la cabeza ligeramente baja, como si
no quisiera incurrir también en la ira de la señora del Muelle.
Pero no fue en él donde se centró la atención de Yu Ziyuan. Estaba en los dos hombres que
acababan de ingresar y caminaban hacia ellos.

—Gracias por habernos honrado finalmente con vuestra presencia— escupió sarcásticamente
a su esposo e hijo.

—Perdón por el retraso, A-Niang. A-Die y yo estábamos charlando— dijo Jiang Cheng,
tomando la iniciativa e inclinándose un poco diplomáticamente.

Se enderezó y miró a su hermana, como para asegurarse de que estaba bien. Ella le dedicó
una pequeña sonrisa y sacudió la cabeza discretamente.

Mientras que Jiang Cheng se mostraba un poco más distante de lo habitual con su padre, con
Jiang Yanli, era todo lo contrario. Su actitud protectora hacia ella parecía haberse duplicado,
y Jiang Fengmian incluso lo había visto abrazándola en varias ocasiones. Jiang Yanli se
sonrojó de felicidad cada vez, sin estar acostumbrada a ello, ya que su hermano pequeño
estaba en una edad en la que debería haber querido mostrar su independencia. Pero durante
las últimas semanas, a Jiang Cheng no pareció importarle esto.

—A-Li, ¿acaso el instrumento que practicas es demasiado difícil? — Jiang Fengmian le


preguntó amablemente a su hija, después de saludar a los demás. —¿Te gustaría probar con
otro? Un Xiao podría ser una opción.

—¿Eso cambiaría algo? — Yu Ziyuan se burló. —Si la chica no tiene talento para la música,
tal vez deberíamos dejar de hacerle perder el tiempo a sus instructores.

Jiang Yanli se sonrojó y bajó los ojos. Jiang Cheng y Wei Wuxian no dijeron nada, pero no
parecieron apreciar las palabras de Yu Ziyuan.

Jiang Fengmian, por su parte, realmente no tenía ganas de discutir con su esposa sobre el
tema. —Sin duda podemos volver a discutirlo en otro momento— dijo en voz baja antes de
dirigir su atención a Wei Wuxian. —A-Xian, ¿cómo estuvo tu día? ¿Te ha ido bien el
entrenamiento de esta tarde?

Wei Wuxian dudó por un momento antes de responder, mirando primero a Yu Ziyuan. Yu
Ziyuan le devolvió la mirada con los ojos entrecerrados, atenta a lo que iba a decir.

—Estuvo bien— dijo Wei Wuxian con cuidado. —Todavía estamos en a la mitad de una
nueva forma...

—... Cuyo cuarto acto todavía no recuerdas perfectamente, según lo que me dijo Fēng Shizun
— dijo Yu Ziyuan con desdén. —Eso te pasa por hacer el tonto todo el día; te pasa factura.
Ya no eres tan inteligente cuando vas detrás de todos los demás, ¿verdad?

—San-Niang, los juniors comenzaron esta nueva forma la semana pasada— defendió Jiang
Fengmian a Wei Wuxian. —Solo A-Cheng ha logrado el cuarto acto hasta ahora. Los demás
necesitan más tiempo.
Era tan extraño que las cosas se hubieran invertido de esta manera. Normalmente, este tipo de
comentarios estaban destinados a excusar el retraso de Jiang Cheng con respecto a Wei
Wuxian. Jiang Fengmian nunca pensó que llegaría a esto.

Ante estas palabras, Yu Ziyuan miró a Wei Wuxian y resopló, antes de volver sus severos
ojos hacia su hijo. —Por lo menos está vez no estas avergonzando al Clan Jiang y has
mostrado un poco de habilidad, no creas que puedes relajarte ahora. No olvides que hace solo
unos meses dabas lástima. Y espero que casi hayas terminado la tarea que Huǒ Sanren te dio.
Veremos si eres tan bueno con la teoría.

Jiang Cheng e lanzó una mirada a Wei Wuxian y Jiang Yanli, antes de responderle a su
madre. —¿Qué... tarea?

Se hizo el silencio.

¿Jiang Cheng... lo había olvidado?

Jiang Fengmian cerró los ojos por un momento, un poco decepcionado con su hijo por esto.

Huǒ Sanren era un cultivador de medio milenio de antigüedad que viajaba habitualmente por
el mundo, haciendo descubrimientos para las generaciones futuras, compartiendo su
conocimiento con las sectas y abriendo los horizontes del Jianghu.

Era difícil ponerse en contacto con él, pero accedía, una vez cada 5 años, a venir a enseñar a
un heredero de una secta durante una semana. Este año, el honor había recaído en el heredero
de la secta Jiang.

Como una semana era muy poco tiempo para enseñar, Huǒ Sanren normalmente le pedía al
heredero al que le iba a enseñar, que escribiera un ensayo sobre el conocimiento que ya tenía
en términos de historia, reglas, combate, conceptos naturales y política. Era una petición
larga, que ocupaba al menos cincuenta páginas, por lo que se avisaba al heredero con 2 o 3
meses de antelación.

Huǒ Sanren vendría en 8 días.

Así que Yu Ziyuan se enfureció ante la respuesta de su hijo.

—La tarea que te dio Huǒ Sanren. ¿Me estás diciendo que ni siquiera la empezaste?

El tono de Yu Ziyuan era puro veneno. Zidian, a su derecha, comenzó a crujir.

Y Jiang Cheng, frente a ellos, apretó un poco los labios antes de decir. —Lo siento, lo olvidé.

Zidian emitió más chispas violentas, en respuesta a la creciente ira de su señora, que se
volvió hacia su pupilo. —¡Wei Wuxian!

Wei Wuxian tragó saliva, visiblemente nervioso por la reacción de Yu Ziyuan, pero la miró de
frente. Jiang Yanli y Jiang Cheng se tensaron a su lado.
—¡¿No te dije que te aseguraras de que A-Cheng termine esta tarea a tiempo?! — Yu Ziyuan
siseó —¿Eres incompetente? ¿Y te preguntas por qué te encuentro tan poco fiable y de poca
confianza? Ni siquiera es capaz de asegurarte que tu joven maestro no haga el ridículo frente
a...

—A-Niang, con el debido respeto, ¿crees que soy un niño? — Jiang Cheng interrumpió.

Por segunda vez desde que se sentaron, otro silencio sepulcral siguió a la declaración de
Jiang Cheng. Los otros cuatro miembros de su familia alrededor de la mesa abrieron mucho
los ojos y se volvieron hacia el heredero de Lotus Pier. Pero Jiang Cheng solo miraba
firmemente a su madre.

Durante un largo momento, el silencio conmocionado se prolongó. Jiang Cheng rara vez se
atrevía a enfrentarse a Yu Ziyuan, y cuando lo hacía, era de forma tentativa y temerosa.

Aquí, sus ojos eran inquebrantables, clavados en los de su madre.

—Pensé que querías que fuera autosuficiente y fuerte— dijo al cabo de un momento, cuando
nadie más habló —¿Cómo se supone que voy a serlo si todos mis malditos defectos recaen
sobre la cabeza de Wei Wuxian? ¿No me daría la libertad de cometer errores todo el tiempo
de esa forma, ya que nunca tendría que asumir la responsabilidad por ellos? ¿Cómo se supone
que voy a crecer y mejorar así? Creo que soy lo suficientemente mayor como para lidiar con
las consecuencias de mis propios actos. Entonces, ¿por qué soy el único que tiene una niñera?
Esto es insultante.

Después de esto, Jiang Cheng desvió su mirada hacia Wei Wuxian. Su mano sobre la mesa se
cerró en un puño y el aire a su alrededor se volvió más sombrío.

—Y si sigue creyendo que tiene que protegerme en todo momento por obligación, eso lo
llevará a tomar decisiones estúpidas en el futuro— continuó con amargura.

Un destello de incomprensión se apoderó de los ojos de Wei Wuxian mientras observaba a su


hermano, y Wei Wuxian frunció el ceño ligeramente, confundido. Pero Jiang Cheng no se
dignó a aclarar sus palabras y volvió a centrar su atención en su madre.

—Castígalo como desees por sus errores, pero soy capaz de asumir los míos— dijo
categóricamente Jiang Cheng. —Las páginas de la tarea estarán en tu escritorio mañana por
la noche. Ah, ¿y A-Jie?

Jiang Yanli se sobresaltó levemente. —¿S-sí? —Balbuceó.

—¿Te gusta tocar música o no?

En ese mismo momento, cuatro sirvientes hicieron su entrada con su comida. Y mientras se
colocaban los platos sobre la mesa, Jiang Yanli se tomó este tiempo para meditar sobre la
pregunta.

Finalmente, cuando los sirvientes se marcharon, volvió a abrir la boca. —En realidad... No.
Ante esa respuesta, el rostro de Jiang Cheng se suavizó y todo rastro de dureza cortante
desapareció de su rostro. —Entonces habla. A-Niang te estaba dando una salida antes.

¿Lo hacía? pensó Jiang Fengmian, perdido.

Jiang Yanli se sorprendrió y, al mismo tiempo, escuchar su nombre pareció sacar a Yu Ziyuan
de su estado de shock.

Su ira volvió con fuerza, y durante toda la cena, sus gritos resonaron por todo el pasillo
mientras regañaba a su hijo. Esta vez, Jiang Cheng lo tomó con gracia, simplemente
asintiendo en silencio, mientras su madre lo reprendía por su falta de respeto y audacia.

Pero dejó en paz a Wei Wuxian y Jiang Yanli.

A las 8 p.m. del día siguiente, 67 páginas del conocimiento general de Jiang Cheng estaban
en el escritorio de Yu Ziyuan.

A partir de ese día, Yu Ziyuan ya no culpó a Wei Wuxian de los errores de Jiang Cheng. Sin
embargo, no regañó menos a Wei Wuxian, sino que fue aún más dura con su hijo, para
compensar. Pero al menos respetaba el hecho de ya no culpar a Wei Wuxian por lo errores de
otra persona.

Y Jiang Yanli dejó sus lecciones de música.

La línea de defensa de Lotus Pier había sido sólida durante siglos. El bisabuelo de Jiang
Fengmian se había asegurado de que, en caso de un ataque, la secta permaneciera fuerte e
inquebrantable. Puede que su protección no esté tan bien desarrollada como la fortaleza de
Qinghe Nie, pero tenía una buena base.

Pero Jiang Cheng, por alguna razón, se obsesionó con ello.

Había señalado que en el lado occidental de la secta casi no había vigilancia. También había
dicho que la secta era vulnerable con toda el agua que había a su alrededor, y que, en caso de
un ataque naval, les sería difícil defenderse. Podrían poner trampas en el agua, había dicho,
instalar talismanes en los muelles. Incluso había criticado duramente la cúpula de seguridad
principal de Lotus Pier, afirmando que esa barrera protectora dependía de demasiados
factores y podía colapsar fácilmente.

Por esto propuso cambios. Varios.

—Yo me encargaré de eso— Era lo que Jiang Cheng les había dicho a sus padres.

Su tono era tan confiado que ni Yu Ziyuan ni Jiang Fengmian pudieron negarle esto.

Así que, durante semanas, Jiang Cheng había estado trabajando en nada más que en esto; la
defensa de Lotus Pier. Incluso había traído a diferentes personas a la secta para este
propósito, incluido un joven de apenas 15 años que parecía desconcertado de que el heredero
de Lotus Pier le pidiera sus servicios. Jiang Cheng simplemente había dicho que sabía que el
chico tenía potencial para sus demandas. Y eso, al parecer, había resultado ser cierto.

Entonces, cuando Yu Ziyuan entró un día en el estudio de Jiang Fengmian y arrojó una
carpeta de papeles en su escritorio, no se sorprendió del todo por el tema que ella abordó de
inmediato.

—Nuevos planes de evacuación, para los niños y los no cultivadores de la secta y las aldeas
circundantes. Cortesía de A-Cheng— dijo Yu Ziyuan. —Dice que el actual apenas es
funcional.

Jiang Fengmian abrió la carpeta y escaneó las hojas. Efectivamente, se trataba de planes
detallados de evacuación -según la ubicación de la secta o aldea- a Duō Shān, la ciudad
vecina.

Era aterradoramente realista, con detalles sobre la secta que incluso la Mano Derecha de
Jiang Fengmian podría no conocer.

¿Cómo pudo Jiang Cheng...?

—¿Y él te dio esto? — Jiang Fengmian le preguntó a Yu Ziyuan, atónito.

Su esposa se cruzó de brazos y arqueó las cejas, con expresión desafiante.

Jiang Fengmian no quería insultarla. Estaba poniendo en sus manos gran parte de la gestión
de Lotus Pier, porque ella era competente y sabía lo que hacía, fuera o no mujer. Confiaba en
ella en ese sentido.

Pero Jiang Fengmian seguía siendo el líder de la secta. Simplemente le sorprendió que su hijo
no le hubiera hablado en absoluto sobre algo tan importante.

(Pero no era la primera vez, ¿verdad? ¿No le habían llegado primero a Yu Ziyuan las críticas
sobre la cúpula protectora de Lotus Pier? Jiang Cheng solo lo había mencionado de paso
nuevamente cuando su padre había estado allí, la segunda vez.

Jiang Fengmian no sabía qué hacer con esto).

—Bueno, eso parece— dijo cortante Yu Ziyuan. —Los planes son más que detallados. Solo
hay errores menores, incluidas algunas estructuras que no existen aquí y allá, pero el resto es
correcto. No sabía que te habías tomado el tiempo de mostrarte el diseño completo de Lotus
Pier y los pueblos de los alrededores con tanta precisión.

Pero no lo hice.

Jiang Fengmian estuvo a punto de preguntarle a ella sobre eso.

¿Había tomado Jiang Cheng la iniciativa de explorar el área por su cuenta? Él y Wei Wuxian
habían sido bastante aventureros en el pasado, así que ¿tal vez esa era la razón de que
pudieran haber retenido esta cantidad de información?
—Sea como fuere, es bueno— atestiguó Yu Ziyuan. —Debemos usar estos planes y
aprenderlos para cuando llegue el momento. Tómate el tiempo de leerlos y hazme saber lo
que piensas.

—Los leeré tan pronto como regrese— dijo Jiang Fengmian mientras se ponía de pie y
colocaba los planos encima de una pila de hojas en su escritorio. —Tengo que ir a la ciudad
ahora.

Yu Ziyuan entrecerró los ojos con sospecha. —¿Ahora? ¿Es solo una coincidencia que vi a
Wei Ying preparándose para ir a la ciudad también?

Jiang Fengmian no había tratado de ocultarlo como tal, que iba a salir esta tarde con Wei
Wuxian. Pero tampoco lo había anunciado, queriendo evitar, precisamente, este tipo de
discusiones.

—No lo es. De hecho, voy a salir con A-Xian— dijo Jiang Fengmian, sin mentirle.

—¿Ah? ¿Qué pasó con lo de tener 'demasiado trabajo' para salir con tus propios hijos?— Yu
Ziyuan siseó, luciendo sombría.

Jiang Fengmian suspiró. —San-Niang, por favor, no deseo pelear. Sabes muy bien que Wei
Wuxian no tiene familia, excepto nosotros. Nunca pide nada. Pero ir a comprar una primera
túnica formal es algo importante que un niño normalmente debería hacer con una figura
paterna.

—No moviste un dedo por A-Cheng.

—Porque ya ibas con él.

Por supuesto que, siendo heredero directo, Jiang Cheng había recibido varios atuendos
oficiales hace mucho tiempo y para buscar el primero, su madre lo había acompañado. Jiang
Cheng no había ido solo. Pero Wei Wuxian no tenía otros parientes. Y ciertamente no sería
Yu Ziyuan quien lo acompañaría.

Yu Ziyuan le dio a su esposo una última mirada altiva antes de girar sobre sus talones. —¿Y
no te has preguntado por qué me ofrecí a ir?

Jiang Fengmian no tuvo la oportunidad de responder la pregunta susurrada de su esposa. Ella


ya se había marchado, dejándolo solo en su estudio.

Suspiró una vez más, pasándose una mano por el rostro.

¿Era realmente tan irrazonable de su parte dedicarle tiempo a un huérfano? ¿A un niño que
había perdido a toda su familia y había sufrido durante tanto tiempo en las calles? Wei
Wuxian era un niño tan agradable. No merecía la frialdad que Yu Ziyuan deseaba
desesperadamente que su esposo le diera.

Jiang Fengmian sacudió levemente la cabeza ante este pensamiento, y después de asegurarse
de que su escritorio estuviera en orden, salió de su estudio.
Los discípulos tuvieron algo de tiempo libre hoy, por lo que muchos estaban holgazaneando
en el césped bajo el sol en el cielo, charlando entre ellos a la sombra de un árbol o jugando
juegos en mesas al aire libre. Mientras Jiang Fengmian caminaba por la secta, vio a un par de
ellos practicando sus movimientos con la espada, pero el resto parecía estar disfrutando de su
día y relajándose.

Al rodear un edificio, Jiang Fengmian vio a su hijo, que tenía los ojos puestos en un
pergamino en sus manos, con el ceño fruncido, luciendo concentrado, aparentemente sin
haberse dejado llevar por ninguna actividad ociosa. Jiang Cheng miró a Jiang Fengmian
cuando sintió que se acercaba, y su hijo inmediatamente se acercó a él.

La expresión en el rostro de Jiang Cheng no parecía muy encantada, pero aun así se inclinó
respetuosamente ante su padre cuando estuvo cerca.

—A-Die.

—A-Cheng— dijo amablemente Jiang Fengmian. —¿Está todo bien? Luces agitado.

—Bueno, en realidad no. ¿Puedo hablar contigo durante dos minutos? ¿Ibas a alguna parte?

—Voy a ir a la ciudad con A-Xian, pero tengo unos minutos.

La conversación que había tenido con Yu Ziyuan un momento antes volvió a su mente.
Vaciló, súbitamente incómodo.

—Espero... ¿Espero que no te importe? — Dijo Jiang Fengmian, cautelosamente.

—¿Que no me importe qué?— Jiang Cheng preguntó con el ceño fruncido.

—Que voy a salir con A-Xian.

Jiang Cheng dejó escapar un breve suspiro y rechazó la pregunta de Jiang Fengmian con un
movimiento casi impaciente de su mano.

—Padre, realmente no me importa lo que hagas con Wei Wuxian. O... Con quien sea, no a
menos que esté relacionado con los asuntos de la secta. Sal con Wei Wuxian, tienes mi
bendición. El puente de Tòngku está roto desde hace 3 meses y no entiendo por qué todavía
no se ha reparado.

Jiang Fengmian estaba completamente desconcertado, tanto por la reacción de su hijo a su


salida con Wei Wuxian como por el abrupto cambio de tema. Jiang Cheng lo miraba
fijamente, claramente disgustado, pero contra todo pronóstico, solo parecía ser por ese
supuesto puente.

El puente Tòngku estaba situado en las regiones orientales de Yunmeng, y normalmente unía
los territorios de Bai DeShù y los pueblos de Kāihuā, cruzando el río que los separaba.
Efectivamente, el puente llevaba varios meses inoperativo, por lo que los habitantes cruzaban
el agua en botes. Jiang Fengmian había recibido algunas quejas, pero la gente se las estaba
arreglando, por ahora.
—Bien— dijo Jiang Fengmian, sintiéndose extrañamente como un niño siendo regañado. —
Este puente simplemente no es la prioridad de la secta en este momento. Será reparado
cuando surja la oportunidad.

Ante esta respuesta, la irritación de Jiang Cheng pareció aumentar un poco. —Si el clan
sufriera una invasión en el futuro, uno pensaría que el puente habría sido destruido por la
guerra. Y este puente destruido (¡destruido incluso antes de cualquier tipo de guerra,
aparentemente!) podría previsiblemente impedir que una aldea entera huyera, bloqueados por
el agua y la escasez de barcos, ¡diezmando a todos sus habitantes!

Jiang Fengmian miró a su hijo con ojos sorprendidos y perdido. ¿De qué demonios estaba
hablando?

Sin embargo, Jiang Cheng no abordó su mirada desconcertada y simplemente continuó con
su diatriba. —¿Y nuestro negocio de lino no viene del este de Yunmeng, de la familia Qiáo,
que están ubicados al otro lado de ese puente? En un futuro muy cercano, podrían muy bien
manipularnos y cobrarnos tres veces su precio, en compensación por la inconveniencia de
tomar botes para cruzar cada vez, y por el agua que sigue entrando en sus cajas y dañando sus
mercancías.

Jiang Fengmian seguía mirando fijamente a su hijo, estupefacto, sin saber qué decir frente a
estas teorías.

¿Qué estaba pasando?

Bueno, sí, tal vez Jiang Cheng podría tener razón sobre estas cosas, pero ¿había alguna
probabilidad de que realmente sucediera?

Jiang Cheng pareció pensar que sí, porque dejó escapar un último suspiro frustrado y miró a
los ojos de su padre.

—¿Tengo permiso para solucionar esto, A-Die?— preguntó.

—Yo... ¿Sí? — Respondió Jiang Fengmian, todavía un poco desconcertado. —¿Necesitarás


ayu-

—No. Sé a quién contactar y los recursos que debo utilizar. Que tengas una buena salida con
Wei Wuxian. Yo, por mi parte, haré los arreglos necesarios para reparar ese puente.

Jiang Cheng le hizo una rígida reverencia antes de girar sobre sus talones y alejarse.

Y mientras veía a su hijo partir, Jiang Fengmian se sintió un poco avergonzado, por alguna
razón desconocida.

—Oh, te verás espléndido con este tipo de tela, Wei-Gongzi— dijo la costurera, colocando un
trozo de tela negra con patrones morados y dorados en el hombro de Wei Wuxian.

Lín Yǐmò era una de las mejores costureras que existían. Sin embargo, ella era una vieja No-
Cultivadora de unos setenta años, por lo que nadie la hizo viajar. Pero el viaje a su taller valía
la pena, ya que todas las túnicas que creaba eran magníficas.

Wei Wuxian, de pie frente a un largo espejo de bronce en los cuartos de sastrería, asintió con
la cabeza ante su reflejo y le ofreció a la anciana una hermosa sonrisa.

—¡Me veré esplendido en lo que sea que me hagas abuelita! —dijo encantadoramente.

Lín Yǐmò se rió un poco y golpeó ligeramente el hombro de Wei Wuxian ante la zalamería.

—¡Qué adulador eres!— dijo antes de volverse hacia Jiang Fengmian. —Debería tener la
túnica terminada para fin de mes, Zongzhu. Entonces, Wei Gongzi se verá mejor que nunca
en ella.

—Estoy seguro de que lo hará— dijo Jiang Fengmian.

Una vez tomadas las medidas finales, los dos hombres le agradecieron efusivamente a la
costurera. Había otros clientes además de ellos, pero naturalmente, al ver llegar al Líder de la
Secta Yunmeng y su pupilo, Lín Yǐmò les había dado prioridad. Jiang Fengmian no quería
hacer esperar a los demás por más tiempo, por lo que él y Wei Wuxian no se quedaron y
salieron del taller.

—Gracias de nuevo por venir conmigo, Shushu— dijo Wei Wuxian, mientras caminaban por
las tiendas. —Sé que estás ocupado.

—No hay problema— respondió Jiang Fengmian con una pequeña sonrisa. —Siempre podré
encontrar tiempo para ti, no te preocupes.

Algunos transeúntes que pasaban cerca de ellos, los reconocieron y los saludaron
alegremente. Jiang Fengmian respondió con algunos asentimientos discretos, no queriendo
llamar demasiado la atención.

—No será necesario que me acompañes de nuevo para hacer la prueba, ¿sabes?— dijo Wei
Wuxian. —Shijie y Jiang Cheng podrían venir conmigo.

Dudó un momento, pareciendo recordar algo, y su rostro perdió parte de su brillo.

—Bueno, Shijie al menos... — Wei Wuxian dijo en voz baja.

Jiang Fengmian frunció el ceño ante su pupilo. —¿Te peleaste con A-Cheng, por casualidad?

Wei Wuxian negó con la cabeza y sonrió levemente y con tristeza.

—No, y eso es lo gracioso, ¿no crees? Es sólo que él es... No lo sé, ¿distante? — murmuró.
—Desde su pesadilla hace unos meses, es como si desconfiara de mí.

Wei Wuxian dejó escapar una pequeña risa abatida, rascándose la nuca. Tuvo el extraño
efecto de sonar disgustado y plano en lugar de alegre.

—Pero no sé qué he hecho para que pierda tanta confianza en mí— dijo Wei Wuxian. —
Eso... Me duele un poco.
Dijo esto como si hubiera olvidado que Jiang Fengmian estaba escuchando. Entonces, cuando
se encontró con la mirada de su tutor, dejó escapar otra risa nerviosa y se enderezó, con una
mirada falsamente entusiasta en su rostro.

—¡Ah, pero pasará, seguro que sí! — Wei Wuxian dijo: "¡Peleamos todo el tiempo!

Jiang Fengmian no dijo nada, aparte de darle una pequeña sonrisa que esperaba que fuera
tranquilizadora.

Entonces, Jiang Cheng no solo estaba siendo distante con él.

Era una información nueva.

Y Jiang Fengmian no sabía si debería sentirse o no aliviado de no ser el único que encontró
que Jiang Cheng se comportaba un poco extraño.
Capítulo 2
Chapter Notes
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Este año, la conferencia anual se celebró en Lanling. Y como de costumbre, Jin Guangshan
había hecho todo lo posible por impresionar a sus invitados.

La comida era abundante, la música era de primera categoría, y el líder Jin incluso había
pagado a varias bailarinas para que entretuvieran a todos entre las charlas. Jin Guangshan
tenía dinero y siempre se aseguraba de emplearlo a fondo para que las conferencias que se
celebraban en su localidad fueran memorables.

Como cada año, la conferencia anual también era una oportunidad para mostrar el talento de
los discípulos menores a través de concursos. Este año, los discípulos tuvieron que demostrar
su fuerza en combates uno contra uno, solo con bastones de combate como armas.

Sin embargo, el torneo fue a una escala más pequeña de lo habitual, por lo que cada secta
tenía que elegir dos campeones junior para que los representaran en los combates. Jiang
Fengmian había decidido que Jiang Sōngshu (un chico de 17 años que ya tenía el bastón de
combate como su arma preferida en su vida cotidiana) y Wei Wuxian lucharían por Yunmeng
Jiang. Afortunadamente, Jiang Cheng no se había opuesto a esta decisión y no había dicho
nada.

Los discípulos Nie no estaban acostumbrados a manejar armas tan finas y delicadas como
bastones de combate (Nie Mingjue, por ejemplo, había sido descalificado tras intentar tres
veces luchar sin pulverizar su arma), pero aún así fue la secta Qinghe Nie la que se llevó el
primer lugar, con el segundo discípulo representándolos.

Lan Xichen quedó en segundo lugar, y el pecho de Jiang Fengmian se hinchó de orgullo
cuando vio a Wei Wuxian ocupar el tercer puesto, justo por delante de Lan Wangji y Jin
Zixuan. Ya sea con una espada, un bastón o un arco, Wei Wuxian tenía un talento natural para
luchar. Jiang Fengmian estaba muy orgulloso de él.

Todos los discípulos habían felicitado con entusiasmo a Wei Wuxian, y el único que lo había
hecho con menos efusividad era Jiang Cheng. El hijo de Jiang Fengmian había observado el
torneo con una actitud completamente indiferente, con una flagrante falta de pasión que
estaba fuera de lugar para él.

¿Acaso Jiang Cheng estaba celoso, después de todo, de que Wei Wuxian hubiera sido elegido
en lugar de él para los combates y estaba tratando de ocultarlo bajo la impasibilidad? ¿Estaba
fingiendo que no le importaba? Jiang Fengmian no estaba seguro.

—Perdón, ¿has visto a mi hijo? Jiang Wanyin— le preguntó Jiang Fengmian a un discípulo
de Ouyang que estaba junto a un árbol.
Estaban fuera, bajo un sol abrasador, el segundo día de la conferencia. La última discusión
había terminado una hora antes y la siguiente no sería hasta la última hora de la tarde, así que
todos tenían tiempo libre entremedio. Y cuando Jiang Fengmian les había dicho a sus juniors
que había una actividad planeada para ellos justo después del almuerzo, no se había dado
cuenta de inmediato de que su hijo no estaba entre ellos. Fue solo más tarde, después de que
Wei Wuxian le dijera que Jiang Cheng había desaparecido, que Jiang Fengmian había ido a
ver dónde estaba su hijo.

El discípulo de Ouyang, de pie frente a Jiang Fengmian, saludó respetuosamente al líder de la


secta antes de enderezarse y asentir.

—Está en medio de una discusión por allí— dijo el joven, señalando a su derecha.

Jiang Fengmian siguió con la mirada la dirección indicada por el discípulo de Ouyang y
arqueó las cejas cuando vio la compañía con Jiang Cheng.

El líder de la Secta Nie y el líder de la Secta Tiān estaban sentados en un banco de espaldas a
una mesa exterior, hablando con Lan Qiren y Jiang Cheng que estaban de pie uno al lado del
otro, frente a ellos. Los cuatro hombres estaban enfrascados profundamente en una
conversación.

—Deben haber estado en ello por lo menos durante media hora— dijo el chico de Ouyang.

Jiang Fengmian asintió. Luego se acercó a su hijo, observándolo desde lejos.

Jiang Cheng tenía los brazos cruzados sobre el pecho, una mirada seria en su rostro, y
hablaba con los tres adultos que estaban cerca de él con confianza, mirándolos directamente a
los ojos, para nada intimidado por el estatus de los hombres a su alrededor. Y cuando Jiang
Fengmian se acercó al grupo, se preguntó qué era más sorprendente; que Jiang Cheng
estuviera actuando de esa forma, o que los otros tres hombres que lo escuchaban no
parecieran molestos en absoluto por su falta de deferencia.

—Discúlpenme, caballeros— dijo Jiang Fengmian, una vez estuvo cerca de ellos. Jiang
Cheng, Lan Qiren, el líder de la Secta Nie y el líder de la Secta Tiān dejaron de hablar y se
volvieron hacia él. —¿Espero no interrumpir nada importante?

El líder de la Secta Nie le dedicó una sonrisa benévola. —¡En absoluto! Solo estábamos
charlando. ¿Qué podemos hacer por ti, Jiang Zongzhu? ¿Vienes a unirte a la conversación?

—Oh, bueno, después, tal vez. Pero primero quería decirle algo a mi hijo— dijo Jiang
Fengmian, volviéndose hacia Jiang Cheng. —A-Cheng, están haciendo una demostración de
doble espada para los juniors en el campo central; ¿Te gustaría ir?

Por la mirada en el rostro de Jiang Cheng ante el anuncio, no, definitivamente no estaba
interesado en ir, y probablemente hubiera preferido continuar su conversación anterior. Pero a
este tipo de demostraciones a menudo les gustaba usar a los herederos de la secta para
mostrar una u otra técnica frente a las demás. Se notaría si Jiang Cheng no estuviera allí.
Así que Jiang Cheng asintió seriamente y se inclinó respetuosamente frente a los hombres
con los que había estado conversando anteriormente.

—Entonces me iré, pero ha sido un placer charlar con ustedes, Tiān Zongzhu, Nie Zongzhu,
Lan Laoshi— dijo Jiang Cheng cortésmente.

Los tres hombres respondieron a su reverencia con una inclinación de cabeza y Jiang Cheng
se enderezó antes de dirigirse a los edificios centrales. Jiang Fengmian, el Líder de Secta
Tiān, Lan Qiren y el Líder de Secta Nie le observaron alejarse en silencio durante un
momento.

¿Qué había sido todo eso?

—Espero que mi hijo no les haya causado problemas — dijo Jiang Fengmian con una sonrisa
mientras se volvia hacia los otros lideres.

No lo creía. Aunque Jiang Cheng tenía una personalidad tumultuosa, normalmente mostraba
un respeto cortés hacia los adultos y las figuras de autoridad.

Pero al mismo tiempo, Jiang Fengmian no esperaba que Jiang Cheng debatiera tan
abiertamente con los líderes de las sectas, por lo que esta vez no estaba completamente
seguro de esto.

El Líder de la Secta Tiān, sin embargo, le dedicó una sonrisa radiante, borrando sus dudas. —
¡Oh, no! ¡Nada de eso! ¡Al contrario! ¡Qué chico tan inteligente tienes, Jiang Zongzhu!

—¿Quién hubiera pensado que un alma tan joven sabría tanto sobre impuestos y
asentamientos territoriales? — Dijo el Líder de la Secta Nie, respaldando las palabras del
Líder de la Secta Tiān. —¡No me lo esperaba en absoluto!

Lan Qiren, con las manos detrás de la espalda, luciendo tranquilo, también asintió
solemnemente ante estas palabras.

—Mh. Parece tener una mente aguda— dijo el Lan. —Debo decir que estoy impresionado
con tu educación, Jiang Zongzhu.

Jiang Fengmian miró a los tres hombres, levemente desconcertado.

El Líder de la Secta Tiān era uno de los líderes de secta más antiguos de su generación,
habiendo pasado su tercer siglo hace unos años. Había vivido mucho, por lo que era difícil
impresionarlo.

Lo mismo ocurría con Lan Qiren y el Líder de la Secta Nie. Lan Qiren era una persona
estricta, que no repartía cumplidos falsamente, y el Líder de la Secta Nie era un hombre
poderoso y testarudo, por lo que tampoco se dejaba impresionar fácilmente. Verlos a los tres
felicitar a Jiang Cheng fue una sorpresa.

—Bueno, desafortunadamente no podré atribuirme el mérito por esto— dijo Jiang Fengmian.
—Este cumplido tendrá que ser transmitido a sus maestros en casa, supongo.
—¿En serio? También parecía saber mucho sobre el comercio en las regiones del norte.
¡Espero que les pagues bien a esos instructores! — Respondió el Líder de la Secta Tiān. —
¡Mi hija mayor se acerca a su primer siglo y todavía se queja cada vez que hago la más
mínima mención de finanzas en nuestras lecciones! ¿Te imaginas tal descaro? ¡A su edad!

—Bueno, por mi parte supongo que tengo suerte de que Xichen siempre haya sido diligente y
asiduo durante nuestras lecciones privadas— declaró Lan Qiren, pensativo. —Pero aún así,
debo admitir que los impuestos tampoco parecen ser su tema favorito.

El Líder de la Secta Nie, les dio una mirada comprensiva antes de suspirar. —¡Dímelo a mí!
¡Mingjue gruñe cada vez que trato de hablar de otra cosa que no sean técnicas de lucha en
nuestras sesiones! ¡Ni si quiera menciones los asuntos administrativos!

Jiang Fengmian sonrió y abrió la boca, a punto de compartir también los temas menos
favoritos de Jiang Cheng.

Pero se detuvo en seco cuando se dio cuenta de que, en realidad, no sabía nada al respecto.

Porque no tenía sesiones personales regulares con su hijo.

Jiang Fengmian frunció el ceño, percatándose de esto. Había tenido lecciones privadas con
Wei Wuxian desde que era joven, porque Jiang Fengmian se sentía responsable de mostrarle
el camino correcto, dado que Wei Wuxian ya no tenía padres. Pero en realidad no era algo
que Jiang Fengmian tuviera regularmente con Jiang Cheng, no de la misma forma en que los
hombres que lo rodeaban parecían tener con sus herederos.

—A-Cheng siempre se ha tomado en serio sus estudios— dijo Jiang Fengmian. —Me alegra
saber que retiene tanto de sus lecciones.

—De todos modos, parece ser capaz de aplicar lo que ha aprendido a conflictos reales— dijo
el Líder de la Secta Tiān. —¡Demonios! ¡Podría escuchar sus sugerencias sobre los
problemas que tengo con uno de mis comerciantes! Un poco supersticioso, seguro, ¡pero
aparte de eso sabe de lo que habla!

Curioso por la última oración del líder de la secta Tiān, Jiang Fengmian fijó sus ojos en él. —
¿Supersticioso? ¿A qué se refiere?

Fue el Líder de la Secta Nie quien respondió a su pregunta.

—Se acercó a mí, hablando de rumores de que las armas de los grandes cultivadores se
rompían en pedazos después de entrar en contacto con la energía el aire de Qishan. ¡Una
maldición, tal vez, dijo! Nunca había oído hablar de tal cosa.

Tampoco Jiang Fengmian. Y Jiang Cheng nunca antes había parecido supersticioso en ningún
sentido de la palabra. Qué extraño de su parte haberse acercado a otro líder de secta con este
tipo de historia. Especialmente porque, por lo que Jiang Fengmian sabía, no conocía al Líder
de la Secta Nie.
—Bueno, uno nunca sabe— dijo el Líder de la Secta Tiān. —¿No recuerdas al Segundo al
Mando del Clan Pingzhou? Había sido advertido sobre una maldición relacionada con las
águilas asesinas del templo Yǎnlèi. '¡Vamos, no me van a matar unos pájaros!' Se había reído
antes de ir a cazar allí. Y lo siguiente que se supo es que el hombre realmente fue degollado
por esos mismos 'pájaros'. Qué muerte tan vergonzosa. Peor aún, ya que había sido advertido
de antemano. Su arrogancia no le hizo ningún favor.

El Líder de la Secta Nie miró al Líder de la Secta Tiān con los ojos entrecerrados. Realmente
no parecía ofendido, pero todavía había una mirada desafiante en su rostro.

—¿Me estás llamando arrogante, Tiān Zongzhu? — preguntó.

—No lo hago— resopló el Líder de la Secta Tiān. —Solo digo que a veces vale la pena
tomarse en serio ciertas 'supersticiones'. Personalmente, ¡prefiero ser demasiado cauteloso y
parecer un tonto que arriesgar mi vida y la de mis discípulos! ¡Y luego te preguntas cómo me
las arreglé para vivir tanto tiempo! Bueno, ¡así es como!

El Líder de la Secta Nie negó con la cabeza ante esta respuesta. —Ya lo veré cuando llegue el
momento. No tengo intención de acercarme a Qishan, entonces, ¿por qué molestarse ahora?
— luego se volvió hacia Jiang Fengmian. —De todos modos, tu hijo inició con esto, así que,
obviamente, éramos bastante reacios a tomarlo en serio. Pero tan pronto como nos alejamos
de ese primer tema, resultó que su conocimiento era mucho más extenso que solo rumores
supersticiosos.

—Ciertamente— dijo Lan Qiren, antes de asentir hacia Jiang Fengmian. —Estoy deseando
enseñarle en las conferencias de los Recesos de las Nubes en dos primaveras. A él, y a tu
pupilo, ya que siempre hablas tan favorablemente de este.

Estaba confirmado que Wei Wuxian y Jiang Cheng irían a los Recesos de las Nubes en poco
más de un año. Jiang Fengmian sabía cuántas reglas había allí y lo difíciles que podían ser
sus temas. Había temido, desde el principio, que sus dos hijos tuvieran problemas para
adaptarse; en el caso de Wei Wuxian en términos de las reglas, y en el de Jiang Cheng en
términos del plan de estudios.

Pero dado el rendimiento de Jiang Cheng en los últimos meses y lo impresionado que ya
estaba el propio Lan Qiren, al final, tal vez Jiang Cheng se las arreglaría sin demasiados
problemas. En el caso de Wei Wuxian, era un poco más difícil de predecir.

—Estoy seguro de que ellos también lo están esperando— dijo Jiang Fengmian.

No creía haber mentido, tres semanas antes en Lanling, cuando había dicho que los chicos
debían de estar ansiosos por ir a los Recesos de las Nubes.

Las veces que Jiang Fengmian lo había mencionado, Wei Wuxian había sonado bastante
emocionado. Debía estar deseando vivir temporalmente en otro lugar con tantos otros
jóvenes. Sería la oportunidad perfecta para establecer lazos. Jiang Fengmian estaba seguro de
que Wei Wuxian haría amigos fácilmente.
No podía decir exactamente lo mismo de Jiang Cheng.

Jiang Cheng siempre había tenido más dificultades para hacer amigos debido a su
personalidad. Pero Jiang Fengmian esperaba que, en los Recesos de las Nubes, aprendiera a
desarrollar habilidades sociales y a preservar sus conexiones. Al menos Wei Wuxian estaría
allí para ayudarlo con eso. Con suerte, eso sería suficiente.

Jiang Fengmian suspiró levemente y miró hacia el campo de entrenamiento a su derecha.

Resultó ser la clase de Wei Wuxian y Jiang Cheng. Su lección parecía haber terminado, ya
que los jóvenes se estiraban o se dispersaban por el campo, hablando entre ellos.

Fēng Shizun, su instructor, que estaba de pie en el borde del campo, lo notó y se acercó a él.

—Zongzhu, espero que tu reunión haya ido bien— dijo Fēng Shizun.

Jiang Fengmian asintió. —Sí, gracias. La reunión era solo una formalidad. ¿Cómo van las
clases últimamente? ¿Los chicos siguen entrenando tan duro como de costumbre?

Los ojos de Jiang Fengmian se posaron en Wei Wuxian en la distancia. El chico se reía
alegremente con tres compañeros a su alrededor. Jiang Fengmian sonrió al verlo.

—¡Oh, lo están haciendo más que bien! — Respondió Fēng Shizun.

Fēng Shizun no estaba mirando a Wei Wuxian. Sus ojos estaban clavados en otra esquina del
campo. Jiang Fengmian siguió su mirada y cayó sobre Jiang Cheng, más a la izquierda del
terreno.

Jiang Cheng tenía su espada desvainada y estaba demostrando lentamente un movimiento a


otros dos discípulos mientras hablaba, como si les explicara los pasos de la forma. Los dos
discípulos asintieron y trataron de reproducir los movimientos del heredero un momento
después. Jiang Cheng los observó atentamente y corrigió sus posiciones de ser necesario.

Jiang Fengmian tuvo que admitir que, aunque Jiang Cheng era conocido por su impetuosidad
y naturaleza antipática, en estos días, cada vez que el líder de la secta lo sorprendía ayudando
a otro discípulo, su hijo parecía tener una extraña paciencia.

—Durante los últimos meses, debo decir que Jiang Gongzi ha sido realmente confiable,
Zongzhu— Fēng Shizun, apoyó los pensamientos de Jiang Fengmian. —¡Casi podría dejarle
la clase a él para que la dirigiera!

—¿Tanto así? — Preguntó Jiang Fengmian.

—Juro que a veces parece conocer las nuevas formas antes de que las mencione— Fēng
Shizun se rió amablemente. —Ah, por cierto, me sugirió que les enseñara el combate cuerpo
a cuerpo, o técnicas para poder defenderse si pierden su espada. Creo que es una buena idea.
Probablemente hablará contigo al respecto.

Jiang Fengmian apretó ligeramente los labios ante esto.


Porque no, Jiang Cheng no estaba hablando con él sobre sus ideas de cambios.

Hablaba con su madre. Quien luego le transmitía la información.

Al principio, lo había ignorado. Después de todo, Yu Ziyuan dirigía la secta con él, por lo que
también se le podían informar sobre ideas innovadoras.

Pero después de la cuarta vez que había sucedido, comenzó a molestar un poco más a Jiang
Fengmian.

¿Por qué Jiang Cheng no acudía directamente a él? ¿Especialmente cuando se trataba de
asuntos importantes de la secta? Jiang Fengmian habría entendido si Jiang Cheng estuviera
enojado con él o algo así, pero ese ni siquiera parecía ser el caso. Jiang Cheng simplemente
no parecía interesado en hablar con él sobre este tipo de cosas, lo cual era completamente
absurdo. Jiang Fengmian lo escucharía.

¿Fue porque Jiang Fengmian no tenía lecciones privadas con él? El líder de la secta se había
enterado, a su regreso de Lanling, de que su hijo a veces tenía clases particulares con su
madre. ¿Fue en esos momentos en los que Jiang Cheng mencionaba las mejoras que se
podrían hacer en la secta?

Eso tendría sentido. Y explicaría, por lo tanto, por qué Yu Ziyuan siempre estaba al tanto
primero.

Pero en un mundo ideal, Jiang Fengmian, el líder de la secta, sería el primero en ser
informado.

Tal vez era hora de que él también se sentara a hablar con su hijo.

Jiang Cheng lo miró al mismo tiempo y Jiang Fengmian lo saludó con la mano. Su hijo dijo
una palabra a los discípulos a su alrededor y se dirigió hacia Jiang Fengmian. Al verlo venir,
Fēng Shizun le ofreció a su líder una inclinación de cabeza y se alejó, queriendo dejar que los
otros dos hablaran a solas.

Cuando estuvo cerca, Jiang Cheng se inclinó levemente ante su padre. —A-Die.

—He oído que has estado trabajando duro últimamente— le dijo Jiang Fengmian con una
leve sonrisa. —Eso es bueno.

—Gracias— dijo Jiang Cheng, impasible.

Hubo un tiempo en que Jiang Cheng se habría sentido encantado con este elogio. Pero ahora
no era el caso. Su hijo solo lo miró con un rostro neutral, obviamente esperando que Jiang
Fengmian continuara.

Entonces este se aclaró la garganta y dijo: —¿Tienes algún plan ahora? Tengo tiempo para el
té.

Jiang Cheng frunció el ceño y miró hacia el campo. —Tenemos otra sesión de entrenamiento
por la tarde, con Jūn-Qianbei. Pero creo que Wei Wuxian tiene una lección de caligrafía
ahora. No creo que él pueda tomar el té contigo en este momento.

—No, me refería a ti. ¿Estás disponible para tomar el té conmigo?

Jiang Cheng lo miró con extrañeza.

—¿Quieres... tomar el té conmigo? — Jiang Cheng repitió cuidadosa y lentamente, como si


quisiera asegurarse de que su padre supiera lo que acababa de preguntar.

Jiang Fengmian se sintió casi ofendido por esto. ¿Era tan extraño tomar el té con él?

—Sí, si tienes tiempo —dijo.

—¿Quieres tomar el té conmigo y sin Wei Wuxian? — Jiang Cheng repitió por segunda vez.

Jiang Fengmian asintió.

Hubo un instante de silencio.

—¿Está todo bien? — Preguntó Jiang Cheng, luciendo extrañamente alerta. —¿Pasó algo?

Esta vez, Jiang Fengmian se sintió genuinamente ofendido por la reacción de su hijo. No
esperaba que Jiang Cheng tomará así su invitación.

—No ha ocurrido nada— dijo Jiang Fengmian. —Solo pensé en pasar algún tiempo contigo.

Jiang Cheng miró fijamente a su padre, todavía con una expresión extraña en su rostro. —Ya
veo... Bueno, sí, supongo que estoy libre.

Jiang Fengmian asintió, un poco aliviado, y le indicó a su hijo que lo siguiera. Los dos
hombres se dirigieron a sus aposentos personales en silencio.

No tardaron mucho en llegar, y Jiang Fengmian le ordenó a los sirvientes que les trajeran té.
Sabían que a su líder de secta le gustaba tomar té después de sus reuniones, por lo que él y
Jiang Cheng no esperaron mucho antes de ser servidos. Cuando todo estuvo sobre la mesa,
los sirvientes se inclinaron por última vez y se fueron, dejando solos a los dos hombres.

Una vez que la puerta se cerró, una tensión pesada y silenciosa se cernió entre ellos.

Jiang Cheng no pronunció palabra alguna, con los hombros rígidos, como si se mostrara
cauteloso ante la situación.

Jiang Fengmian reflexionó sobre qué tema abordar para calmar los ánimos. Con Wei Wuxian,
ni siquiera tenía que pensar en eso; La conversación fluía con tanta facilidad. Pero Jiang
Fengmian nunca había sabido exactamente cómo hablar con su hijo.

Así que optó por el tema que le resultaba más fácil. —Wei Wuxian dijo que quería ir al
Festival Qilin al final de la semana. Sonaba muy emocionado. ¿Tú y A-Li planean ir con él?

Jiang Cheng miró a su padre por un momento antes de decir. —Si A-Jie quiere ir, yo iré.
Y no dijo nada más.

Otro pesado silencio llenó la habitación.

Jiang Fengmian tragó saliva. Esto era difícil.

Jiang Cheng seguía escrutándolo atentamente, inmovilizando a su padre con ojos vigilantes,
como si estuviera atento y cauteloso sobre lo que Jiang Fengmian quería de esta
conversación.

Al ver esto, el líder de la secta suspiró y fue al grano. —Quería hablar contigo, porque a
menudo se te ocurren sugerencias para mejorar la gestión de la secta. Estas sugerencias son
siempre pertinentes, y por ello, no puedo más que aplaudirte. Pero me he dado cuenta de que
siempre se las llevas a tu madre.

Jiang Cheng se puso tenso. —Sí.

—Sabes que podrías haberme hablado directamente sobre tus ideas, ¿verdad?

—Lo sé.

Una vez más, Jiang Cheng no agregó nada más. Jiang Fengmian tampoco parecía haberle
abierto nuevos horizontes.

¿Qué se suponía que significaba eso?

—¿Lo sabes, pero aún así se las llevas a tu madre? — Preguntó Jiang Fengmian.

—Lo prefiero, sí— respondió Jiang Cheng.

—¿Por qué?

—Sencillamente, porque A-Niang está más dispuesta a escuchar mis ideas.

Jiang Fengmian frunció el ceño ante esto. —Yo también estoy dispuesto.

—Creo que normalmente estás demasiado ocupado con otras cosas para encontrar el tiempo
— respondió Jiang Cheng con un tono contraído.

—Seguro que hay veces que estoy ocupado, pero aun así puedes acudir a mí. Como líder de
la secta, debes saber que todo lo relacionado con la secta es muy importante para mí.

Una pizca de impaciencia brilló en los ojos de su hijo. Jiang Cheng frunció los labios,
pareciendo contenerse de decir algo, pero finalmente habló;

—Sigo sintiéndome más cómodo hablando con A-Niang.

—Oh— Jiang Fengmian se sorprendió por la respuesta. —¿Es eso cierto?

—Sí. Y ella te informa después, ¿no? Al final, no estoy haciendo nada sin tu aprobación.
—Ella lo hace, pero ese no es mi punto. Tienes que saber que puedes hablar con...

—Como he dicho, rara vez estás disponible.

—Eso no siempre es cierto, A-Cheng. ¿Has siquiera intentado...?

—¡Sí, lo hice!

El tono de Jiang Cheng silenció a Jiang Fengmian inmediatamente. Su hijo lo miraba


sombríamente, claramente irritado por la conversación. Y Jiang Fengmian no supo de
inmediato qué hacer con esta ira.

Pero Jiang Cheng no le dio tiempo para pensar en eso, mientras continuaba;

—Intenté hablar contigo hace dos meses; Quería discutir la gestión de la sala de
almacenamiento de armas. A-Niang estaba en Meishan Yu, así que fuí a ti. Te pregunté dos
veces si podíamos hablar de ello. Dijiste que estabas ocupado y que me avisarías cuando
estuvieras disponible. Nunca lo hiciste. ¿A menos que ese momento sea ahora? ¿Es ahora que
tienes tiempo para hablar de la sala de armas y es ese el por qué estamos tomando este té, A-
Die? ¿Debo esperar un retraso de dos meses cada vez que quiero hablar contigo? No tengo
tanto tiempo que perder. ¡Así que sí, prefiero hablar con mi madre!

Jiang Fengmian abrió los ojos sorprendido, boquiabierto ante el tono áspero de su hijo. Jiang
Cheng nunca le había hablado así.

Entonces, cuando el líder de la secta registró lo que acababa de decir Jiang Cheng, una ola de
vergüenza se apoderó repentinamente de él y sintió que su rostro se calentaba.

¿Jiang Cheng realmente había intentado hablar con él hace dos meses? Jiang Fengmian ni
siquiera lo recordaba. Seguramente había estado terriblemente ocupado, ¿verdad? Y se le
había olvidado. Sinceramente, Jiang Fengmian, no lo recordaba.

Jiang Cheng, frente a él, pareció darse cuenta de su arrebato, porque su postura se volvió más
rígida y respiró una vez por la nariz, obviamente tratando de calmarse.

—Mi tono estaba fuera de lugar. Lo siento— dijo con rigidez.

Solo se disculpaba por su tono. No por lo que había dicho.

Y Jiang Fengmian pensó que, tal vez, no podía culparlo por eso.

—Y lamento, por mi parte, no haberte respondido antes sobre la sala de armas,


desafortunadamente lo había olvidado— dijo Jiang Fengmian a su vez, con sinceridad. —
Pero ahora te estoy escuchando. Puedes hablar conmigo.

Jiang Cheng miró a su padre, dejando en claro lo que pensaba de su última declaración, y
Jiang Fengmian casi tragó saliva ante la mirada.

El líder de la secta se preguntó si su hijo siempre había tenido este efecto. Pero las ondas de
ira que emanaban del cuerpo de Jiang Cheng eran pesadas. Jiang Cheng no parecía furioso
como tal, más irritado que cualquier otra cosa, pero su disgusto era casi invasivo.

Y aparentemente fue el propio Jiang Fengmian quien había creado esto.

—Realmente no soy bueno en esto, ¿verdad? — Jiang Fengmian dijo en voz baja.

Jiang Cheng no respondió, pero toda su aura parecía estar diciendo 'No, no lo eres'. Su hijo
también parecía querer irse.

Y Jiang Fengmian se preguntó cuándo, exactamente, su relación con Jiang Cheng se había
deteriorado tanto. Sintió que se había perdido algo entre el momento en que el chico que tenía
delante lo miraba con admiración y el momento en que esa admiración se había convertido en
una fría distancia.

—No soy bueno en esto— repitió Jiang Fengmian —pero quise decir lo que dije.

El momento entre ellos pareció detenerse por un breve instante, y luego Jiang Cheng se pasó
una mano por el rostro, luciendo repentinamente exhausto.

—Estoy seguro de que sí, A-Die. Pero es solo que conmigo (y A-Jie), tú... — Jiang Cheng se
detuvo y negó con la cabeza. —Lo que sea, no importa, de todos modos. Ya no.

Jiang Fengmian no sabía por qué, pero la oración parecía implicar algo definitivo y no estaba
seguro de que le gustara.

Otro silencio se extendió entre ellos, mientras Jiang Cheng miraba fijamente la taza que tenía
delante, luciendo cansado y pensativo, y todavía levemente irritado. Jiang Fengmian no se
atrevió a decir una palabra, ni a beber su té. Tenía la impresión de que, si hacía un
movimiento, su hijo se iría furioso.

Finalmente, Jiang Cheng dejó escapar otro suspiro cansado. —Bueno... Supongo que podría
pedirte tu opinión sobre otra cosa. Necesito el consejo de un adulto que no tenga la misma
personalidad que yo.

'Un adulto que no tenga la misma personalidad que yo'. Así que ya le había preguntado a su
madre antes. Otra vez.

Pero Jiang Fengmian no dijo nada. Esta sería la primera vez, desde su extraño sueño de la
última vez, 7 meses antes, que Jiang Cheng buscó algo parecido a un consejo de él. Así que
el líder de la secta no hizo ningún comentario y esperó.

—Si supieras que un niño... — Comenzó Jiang Cheng, antes de hacer una pausa y reanudar.
—Si supieras que un niño, un chico, de mi edad, está destinado a cometer crímenes horribles
en el futuro, ¿qué harías?

Jiang Fengmian parpadeó, no se había esperado este tipo de pregunta.

—¿Si un niño estuviera destinado a cometer delitos y yo lo supiera de antemano? — Jiang


Fengmian preguntó confundido. —¿Cómo podría saber tal cosa?
—Imagina que tienes visiones de su futuro o algo así— dijo Jiang Cheng. —Si su futuro
mostrara muerte a su alrededor, principalmente debido a su propia culpa, ¿qué harías con el
niño ahora? Por favor, hazme caso.

Qué pregunta tan extraña. ¿Era un ejercicio de una clase o una pregunta de moralidad que
había leído en un libro? Era un dilema bastante oscuro.

De todos modos, Jiang Fengmian respondió honestamente. —Bueno, lo tomaría bajo mi ala y
me aseguraría de mostrarle el camino correcto, para que este futuro lleno de sangre nunca
suceda.

—¿No sería más fácil simplemente matarlo? — Dijo Jiang Cheng.

Jiang Fengmian se sobresaltó ante las palabras de su hijo. —¿A-Cheng?

Jiang Cheng no tenía ninguna sonrisa y su rostro pétreo no mostraba fatiga ni irritación
previa. Simplemente parecía completamente concentrado en la situación ficticia que le había
planteado a su padre.

—¿No estarías corriendo un gran riesgo si lo tomaras bajo tu protección? Matarlo eliminaría
todos esos riesgos.

—Y ese es un riesgo que estaría dispuesto a correr. Nunca se sabe el pasado de las personas.
A veces es solo una pequeña cosa lo que hace que se vuelvan malos, y una mano guía lo
evitaría. Y, de todos modos, nunca podría matar a un niño.

—¿Y si lo enviamos lejos?

—No sería capaz de conocer su educación desde lejos. Ese sería un riesgo peor, en mi
opinión. Lo querría justo delante de mí, donde pudiera vigilarlo y asegurarme de que crezca y
se convierta en una buena persona.

—¿Incluso si sabes que este chico es peligroso? ¿Incluso si sabes que este chico asesinará a
miembros de tu propia familia en el futuro? ¿Incluso si sabes que este chico amenazará la
vida de la persona que más amas en el mundo dentro de unos años? ¿Lo dejarías estar cerca
de los miembros de tu clan y de tu her-, de tu familia, a pesar del riesgo? ¿Lo dejarías dormir
cerca de ellos, sabiendo eso?

—Sí.

Jiang Cheng miró a su padre una vez más. Jiang Fengmian sostuvo su mirada, pensando
honestamente lo que acababa de decir.

¿No podría haber ocurrido lo mismo con Wei Wuxian? Si Jiang Fengmian lo hubiera dejado
en la calle, el niño podría haberse convertido en un matón o algo peor. Pero Wei Wuxian era
ahora un joven honesto, gentil y admirable. Jiang Fengmian a veces se permitía pensar que él
tenía algo que ver con eso. Al menos eso esperaba.

—Matar a ese niño parece más fácil— dijo finalmente Jiang Cheng. —Tu corazón es
demasiado blando, A-Die.
—¿Y cuándo se ha vuelto tan frío el tuyo, hijo mío? — Jiang Fengmian respondió
gentilmente. Vio a Jiang Cheng tensarse y el rostro del líder de la secta se suavizó. —O tal
vez no. ¿No te preguntaste por la opinión de tu madre? Debió de pensar, como tú, que matar
al niño sería lo más fácil de hacer. Sin embargo, me lo pregunté de todos modos. Esto se debe
a que no estás del todo convencido de tu primera conclusión. Creo que sabes, en el fondo,
que tú tampoco matarías a ese niño.

Ante esto, Jiang Cheng apartó la mirada.

Permaneció en silencio durante un largo momento, con los ojos clavados en su taza de té,
aparentemente en medio de un debate interno. Jiang Fengmian no dijo nada, preguntándose
sinceramente si esta pregunta era tan importante para su hijo.

Entonces, finalmente, Jiang Cheng respiró hondo. —Muy bien. Dioses, espero que esto no
sea un error, maldita sea.

Levantó la cabeza y miró a los ojos de su padre.

—Necesito hacer un viaje por unos días.

Jiang Fengmian permitió que su hijo se marchara, acompañado por dos discípulos mayores.
Regresó cuatro días después.

Y trajo de vuelta a un niño llamado Meng Yao a la secta.

Yu Ziyuan no estaba contenta.

—¡Te atreves a traer al hijo de una prostituta a nuestra secta! — Siseó.

Era el día después del regreso de Jiang Cheng. Todos estaban en el salón familiar, y Jiang
Yanli y Wei Wuxian también estaban allí. Pero no dijeron nada, de todos modos, ni siquiera
parecían tener suficiente información como para defender a su hermano.

Sin embargo, Jiang Cheng no parecía necesitarlo, ya que miraba directamente a los ojos de su
madre, sin pestañear.

—¿No te importa la reputación de este clan! — vociferó Yu Ziyuan, fulminando a su hijo con
la mirada.

—Me importa, pero dudo que acoger al hijo de una prostituta afecte la reputación de
Yunmeng Jiang— afirmó Jiang Cheng. —¿No es Lín Qianfan el hijo de un bandido? Y Niǎo
Lu era conocido por robar tiendas en el mercado antes.

Jiang Cheng tenía razón. Yunmeng Jiang nunca había sido muy exigente con el tipo de
discípulos que acogían en la secta. Lotus Pier estaba abierto a todos, y si un pasado
ligeramente turbio podía ser justificado, Jiang Fengmian aceptaba a estas personas de todos
modos.
Tampoco tenía ningún problema en permitir que las mujeres ocuparan puestos importantes en
su secta, algo que ya estaba mal visto por muchos otros líderes. Que el hijo de una prostituta
se convirtiera de repente en miembro de Yunmeng Jiang probablemente no sorprendería al
resto del mundo de cultivo.

Así que Yu Ziyuan no podía negar lo dicho, pero aún así le lanzó a Jiang Fengmian una
mirada de desprecio.

—Bueno, a menos que tu padre decida adoptarlo también como pupilo — le espetó —
¿Debería esta vez también preocuparme por el rumor de que hayas tenido una prostituta
como amante en el pasado y hayas tenido un hijo con ella, esposo?

Wei Wuxian se tensó. Yu Ziyuan no lo estaba insultando directamente, al menos no en este


momento, pero la pregunta demostraba, una vez más, lo que pensaba de la incorporación de
Wei Wuxian a su familia.

Jiang Fengmian, que estaba de pie junto a Wei Wuxian, puso una mano protectora sobre su
hombro derecho antes de responderle a su esposa. —Si Meng Yao necesita orientación, estaré
allí para apoyarlo. Y sigo sin creer que complacer y comprometerse con los rumores de la
gente común sea productivo.

Ante la última oración de Jiang Fengmian, Yu Ziyuan lo fulminó con la mirada. La mirada de
Jiang Cheng era casi igual de acalorada, e incluso Jiang Yanli y Wei Wuxian lo miraron,
inseguros.

—... Pero especificaré que es hijo de Jin Guangshan si alguien pregunta— finalizó Jiang
Fengmian.

Eso era lo que pensaba decir. No sabía que sus dos primeras frases provocarían una reacción
tan fuerte.

Yu Ziyuan le dio una última mirada fría y luego fijó sus ojos en su hijo. —¿Y cómo los
sacaste de su burdel? ¿Era la madre una trabajadora libre?

—No— dijo Jiang Cheng. —Pero pagué su libertad.

—¿Cómo? ¡No me digas que usaste los recursos de la secta!

—Encontré algunas Piedras de Vitalidad. Vendí una. Fue suficiente para comprar su libertad.

Yu Ziyuan, Jiang Fengmian, Wei Wuxian y Jiang Yanli miraron a Jiang Cheng con ojos
atónitos.

Las piedras de vitalidad eran objetos raros con el poder de aumentar la energía de las armas
espirituales, como las espadas. Eran gemas muy codiciadas en su mundo, pero casi
imposibles de encontrar.

¿Cómo diablos había conseguido Jiang Cheng hacerse con más de una?
Jiang Cheng pareció leer la pregunta en los rostros de todos los miembros de su familia, pues
añadió. —Había oído rumores sobre una de las posibles ubicaciones de estas piedras. Los
rumores resultaron ser ciertos y fui allí a recogerlas antes de ir a buscar a Meng Yao.

—¿¡Y decidiste usar el valor de una de esas piedras en una puta y su hijo!? — Dijo Yu
Ziyuan, indignada. —¿Por qué él?

—Tiene potencial.

Esto silenció a Yu Ziyuan.

Desde hace algún tiempo, cada vez que Jiang Cheng declaraba que algún extraño tenía
potencial, esa persona siempre resultaba ser un genio o de gran utilidad para la secta. Nunca
erraba. Ultimamente tenía un talento asombroso para ello.

Así que Yu Ziyuan le lanzó a su hijo una última mirada de desaprobación, pero pareció ceder.
—Meng Shi no puede vivir en la parte central de la secta.

Así que Meng Shi no vivía en la parte central de la secta, sino en la frontera, en una pequeña
y cálida casa a la que su hijo podía llegar muy fácilmente. Meng Shi parecía contenta con el
arreglo. También logró conseguir un trabajo como sirvienta en la secta.

Y su hijo Meng Yao comenzó su vida en Yunmeng Jiang.

Meng Yao era un joven educado y aterradoramente inteligente. A pesar de ir por detrás de los
otros discípulos, era diligente en clase y su mente aguda lo convertía en un aprendiz rápido.
Tenía una personalidad bastante tranquila y era bastante amable con sus compañeros, pero
parecía que no le gustaban los grupos ruidosos.

Además, siempre estaba pegado a Jiang Cheng.

Lo más extraño era que los dos chicos ni siquiera parecían gustarse. Jiang Cheng siempre
miraba con desconfianza a Meng Yao, y Meng Yao, a cambio, le lanzaba sonrisas falsas
sarcásticas e irritantes. Pero a pesar de ello, los dos chicos estaban unidos por la cadera y
Jiang Fengmian los había sorprendido más de una vez charlando en voz baja, en los rincones
y recovecos, enfrascados en conversaciones secretas.

'Espero que esto no sea un error'. Jiang Fengmian se había preguntado si Meng Yao y la
conversación que había tenido con su hijo tenían alguna relación. Se habría sentido
decepcionado de que Jiang Cheng tuviera tantos prejuicios y creyera que el hijo de una
prostituta tendría, automáticamente, un futuro "lleno de sangre" simplemente por su
ascendencia, si no hubiera sido por la forma en que Jiang Cheng trató con los demás con
respecto al estatus de Meng Yao.

La mayoría de los discípulos parecían darle la bienvenida al nuevo recluta apropiadamente,


pero aparentemente se habían lanzado algunos nombres al aire. Y aunque Jiang Fengmian ni
siquiera sabía si los dos chicos eran amigos, Jiang Cheng tenía tolerancia cero para cualquier
tipo de intimidación dirigida a Meng Yao. El propio Jiang Fengmian había sido testigo del
regaño de su hijo cuando uno o dos discípulos se burlaron de Meng Yao y, al igual que
cuando Jiang Fengmian había tomado el té con su hijo, el disgusto de Jiang Cheng contenía
algo pesado y aterrador sin siquiera ser explosivo. Por lo tanto, las burlas habían cesado muy
rápidamente, y después de eso, Meng Yao se había instalado sin problemas.

El único que parecía tener un poco de problemas con Meng Yao era Wei Wuxian.

Jiang Fengmian no había entendido inmediatamente el por qué.

Jiang Yanli, por su parte, se había apresurado a adoptar a Meng Yao, e incluso a Yu Ziyuan le
gustaba su mente inteligente. Además, a pesar de su relación un tanto extraña, en general,
Meng Yao era un apoyo diario para Jiang Cheng en sus tareas, lo que le valió una estima
favorable de los demás.

Y Jiang Fengmian había descubierto que esto era precisamente lo que molestaba a Wei
Wuxian.

Le había tomado algún tiempo darse cuenta de que Wei Wuxian estaba, de hecho, un poco
celoso. Porque Wei Wuxian no era malo ni nada por el estilo con Meng Yao. Aunque no era
demasiado amistoso, era amable con el nuevo discípulo.

Pero había una pizca de amargura cada vez que Wei Wuxian decía su nombre en su cena
familiar, y la atmósfera entre él y Jiang Cheng inmediatamente se volvía tensa.

Entonces, una mañana, Jiang Cheng declaró que iría a la Exhibición Anual de Armas
Inmortales de Cǎodǐ con Meng Yao. Esto era algo que normalmente solo hacía con Wei
Wuxian.

Las cosas estallaron a partir de ahí.

Jiang Cheng y Wei Wuxian comenzaron a pelear. Y fue malo.

No era inusual que los dos chicos pelearan (los chicos peleaban todo el tiempo), pero no así,
no de una manera tan visceral. Ahora sus gritos podían oírse desde lejos, y sus discusiones
pesaban sobre toda la secta cuando ocurrían. Aunque Yu Ziyuan y Jiang Fengmian también
se entregaban a disputas tempestuosas a veces, para los chicos, eso no era normal. Todo el
mundo empezaba a estresarse por ello.

Hoy no fue diferente, y Jiang Fengmian pensó en interferir. Estaba empezando a


descontrolarse.

Wei Wuxian y Jiang Cheng aparentemente estaban en el edificio cerca de la biblioteca esta
vez. El edificio estaba casi desierto cuando entró Jiang Fengmian, pero los gritos de los
chicos eran fáciles de seguir.

Estaban en una habitación y habían dejado las puertas dobles abiertas. Sin embargo, cuando
Jiang Fengmian estaba en el pasillo contiguo, se detuvo, sin entrar, y escuchó:

—... y luego dices que no soy de fiar, que no estás seguro de poder contar conmigo, y que...
¿por qué dirías todas esas cosas tan mezquinas? ¿Qué he hecho yo para que pienses eso?
Era Wei Wuxian. Su voz temblaba por la emoción. A Jiang Fengmian no le gustó eso en
absoluto.

—¡Me obligaste a decirte lo que estaba pensando! — Jiang Cheng dijo con fervor. —¡No
quería y no iba a decir nada! ¡Tampoco te estaba tratando mal antes! Entonces, ¿por qué
sigues molestándome?

—¡Me tratas como a un extraño! — Wei Wuxian respondió, claramente muy molesto. —
Pensé... Pensé que eramos más cercanos que eso.

—¿Lo somos realmente, Wei Wuxian? Porque creo que serías el tipo de persona que se
escaparía con la primera persona que te agasajara más sin importarte mucho lo que dejas
atrás.

Jiang Fengmian frunció el ceño, sin entender lo que Jiang Cheng estaba insinuando. Y
claramente no era el único.

—¿Qué? — Dijo Wei Wuxian, confundido. —Y-yo no te haría eso. A ninguno de ustedes. Yo
nunca haría eso.

—No digas una puta mierda como esa si no vas a cumplir esas promesas.

—Pero, ¿alguna vez he roto alguna de ellas? ¿Es por eso que estás enojado conmigo?

Hubo movimiento en la habitación, de telas y muebles que se movían, como si Jiang Cheng
se hubiera levantado repentinamente y estuviera a punto de irse.

—Está bien, no puedo hacer esto; Me voy— dijo Jiang Cheng.

—¡No, no lo haras! — Wei Wuxian gritó enojado. —¡Ni siquiera me das algún ejemplo de lo
que podría haber hecho para hacerte perder toda confianza en mí! Y yo solo... ¿Qué he hecho,
Jiang Cheng?

El tono de Wei Wuxian se había vuelto implorante al final, y Jiang Fengmian podía sentir que
su disgusto aumentaba. ¿Cómo podría Jiang Cheng tratar a Wei Wuxian así? ¿Cuando su
hermano de secta solo estaba tratando de arreglar las cosas con él? ¿Por qué su hijo era tan
cruel?

Jiang Fengmian sintió un fuerte impulso de intervenir y defender a su pupilo en contra de su


hijo. Pero quería saber por qué Jiang Cheng estaba actuando de esta manera. Así que esperó.

—¡No es lo que has hecho, es lo que eres capaz de hacer! — Jiang Cheng escupió. —¡Elegir
extraños en lugar de tu secta, hacer mierda imprudente sin importarte las consecuencias y
marcharte cuando las cosas no salen como quieres! Tenías tus razones, ¡lo entiendo! ¡Pero la
gente murió de todos modos, con o sin buenas intenciones! Y sí, tenías razón en algunas
cosas y sé que yo también cometí muchos errores, pero me tomó una eternidad aceptarlo y
trabajar en ello. Me dijiste que me olvidara de todo; ¡Lo hice después de muchos años y logré
encontrar la paz después de tanto tiempo! ¡Solo estoy tratando de protegerme esta vez! Pero
quieres que vuelva a pasar por eso cuando...
—¿¡De qué jodida mierda estás hablando!? — Wei Wuxian exclamó en voz alta.

Wei Wuxian rara vez maldecia con tanta rudeza y vigor. Pero parecía haber llegado a su
límite. Y también sonaba como si hubiera dejado aturdido a Jiang Cheng en silencio.

—¡Yo nunca hice eso!— Wei Wuxian continuó con vehemencia. —¿Se supone que debo
entender que te decepcioné? ¿Que he causado la muerte de personas que amabas? ¿Que los
voy a abandonar a todos por extraños? ¿Es eso lo que se supone que he hecho, Jiang Cheng?
¡Porque no lo hice! ¡Ese tipo que dices que hizo todas esas cosas, no soy yo!

Un largo silencio se extendió por toda la habitación. Jiang Fengmian tampoco se atrevió a
moverse, casi conteniendo la respiración.

—Pero serás tú— respondió Jiang Cheng, después de un largo momento.

—No sé por qué insistes en proyectar estas cosas sobre mí, Jiang Cheng— dijo Wei Wuxian,
esta vez en voz baja. —Pero este tipo, o esta idea de un tipo que te lastimará, no soy yo (no
me mires así Jiang Cheng), no soy él.

Hubo otra pausa y Jiang Fengmian dio un paso adelante en silencio para tratar de echar un
vistazo a lo que estaba sucediendo en la habitación.

Jiang Cheng y Wei Wuxian estaban frente a frente, simplemente mirándose a los ojos. Jiang
Cheng parecía estar sintiendo una oleada de emociones, pero se limitó a seguir mirando a su
hermano de secta durante un largo rato.

Y después de un tiempo, Wei Wuxian dio un paso hacia él. —Quiero que confíes en mí, para
que podamos volver a ser como éramos antes. Esto... Duele, ¿de acuerdo? Ser ignorado
durante meses sin saber por qué. Pero puedes contar conmigo, Jiang Cheng. Tomaría una
espada por ti, tienes que saberlo.

Jiang Cheng retrocedió ante esto y dio un paso atrás, dejando escapar un leve y burlón
resoplido. —Claro. Por obligación. Salvando al hijo de los que te acogieron como pago.

—No, porque siempre te he considerado mi verdadero hermano, consanguíneo o no. Dioses,


¿por qué estás diciendo tantas tonterías hoy?

Contra todo pronóstico, esto pareció sorprender a Jiang Cheng. Su rabia y desconfianza
disminuyeron, y miró fijamente a su hermano, extrañamente conmovido.

Pero el momento fue interrumpido cuando unos pasos furiosos resonaron por el pasillo detrás
de Jiang Fengmian.

—¡Chicos! — Yu Ziyuan bramó mientras corría hacia la habitación, luciendo amenazante y


furiosa.

Yu Ziyuan ni siquiera reconoció la presencia de su esposo y lo empujó para entrar en la


habitación donde estaban parados Jiang Cheng y Wei Wuxian. En cuanto los vio, comenzó a
gritarles por el alboroto que estaban haciendo.
Pero a pesar de los gritos de la Señora de Lotus Pier, cuando él también entró en la
habitación, Jiang Fengmian notó que los dos chicos parecían estar bien.

Las cosas mejoraron entre Wei Wuxian y Jiang Cheng a partir de entonces.

Jiang Cheng seguía obsesionado con la protección de Yunmeng, por lo que ahora que se
había reconciliado con su hermano, reclutó a Wei Wuxian en su búsqueda para aumentar las
defensas de la secta y las áreas circundantes. Jiang Fengmian seguía pensando que todas estas
precauciones eran demasiadas, pero no dijo nada. Si servía como tiempo de unión entre los
chicos, entonces genial.

También comenzaron a formar un trío con Meng Yao, incluso si la dinámica entre su nuevo
recluta y Jiang Cheng aún no estaba muy clara. Ahora se veía a los tres chicos juntos todo el
tiempo. Cuando uno estaba en algún lugar, normalmente, los otros dos no estaban muy lejos.

Excepto, quizás, ahora mismo.

Jiang Fengmian regresaba de una visita a uno de sus herreros del pueblo cuando vio a Meng
Yao de pie junto a la puerta principal, solo por una vez. Llevaba un pequeño libro en la mano,
pero parecía estar simplemente esperando. Jiang Fengmian se acercó a él.

—Meng Yao— le dijo al joven, que levantó la vista hacia él. —¿Estás esperando a alguien?

Meng Yao se inclinó ante él. —Estoy esperando a Jiang Gongzi y Wei Gongzi. Se supone que
tenemos que ir a probar algunos talismanes en la pradera junto al canal.

El chico suspiró levemente mientras guardaba el libro en la bolsa que llevaba colgada del
hombro.

—Llegan tarde— dijo Meng Yao. —Sin embargo, deberían llegar pronto.

Jiang Fengmian observó al joven discípulo y sonrió. El líder de la secta se había dado cuenta
que Meng Yao parecía estar dotado de una paciencia admirable hacía Wei Wuxian y Jiang
Cheng.

—Gracias, por cierto, por estar ahí para los chicos— dijo Jiang Fengmian. —Me alegro de
que le hayas dado a Yunmeng la oportunidad de considerarlo tu hogar.

Meng Yao permaneció en silencio por un momento, pareciendo reflexionar sobre lo que
acababa de decir Jiang Fengmian.

—Sí, bueno, me dijeron que mi futuro entre los Jin no sería tan brillante si iba allí—
murmuró Meng Yao. —Así que, mejor tratar de sobrevivir aquí.

Jiang Fengmian parpadeó, curioso por esta respuesta, pero una voz en la distancia le hizo
olvidar su pregunta, porque gritó:

—¡Zongzhu!
Sobresaltado, Jiang Fengmian se dio la vuelta y miró hacia el cielo. Cuatro discípulos
volaban a toda velocidad sobre sus espadas hacia la entrada de la secta. Jiang Fengmian se
puso inmediatamente en alerta.

Dos o tres discípulos que se encontraban en el suelo cerca de las puertas se acercaron a Jiang
Fengmian, cuando vieron a sus hermanos de secta en pánico volando hacia ellos. Jiang Cheng
y Wei Wuxian también aparecieron y se unieron al grupo. Y juntos, todos vieron a los cuatro
discípulos aterrizar frente a ellos.

Todos estaban sin aliento, obviamente habían volado al límite de su velocidad para llegar
aquí. Su aspecto era desastroso, y presentaban varios moretones y cortes (algunos de ellos
aún sangrantes), pero ninguno parecía prestarle atención a estos.

Fue una de las discípulas que acababa de aterrizar en el medio, Jiang Bìyù, una mujer de poco
más de veinte años, quien habló apresuradamente. —¡Necesitamos refuerzos de inmediato!
¡La cacería en Qiānhuā ha salido mal!

—¿Qué pasó? — Jiang Fengmian preguntó con urgencia.

—Fuimos a los bosques de la montaña, donde se había informado que unas criaturas estaban
atacando las aldeas cercanas y matando a los residentes.— Dijo Jiang Bìyù, todavía luciendo
un poco frenética. —Todos pensamos que eran un montón de cadáveres feroces, ¡pero no era
nada de eso! Nos topamos con estos grandes monstruos que... nunca había visto nada igual,
criaturas gigantes parecidas a lobos con... con un...

—¿Un pelaje negro con líneas grises, dos colas y un ojo rojo extra justo en el medio de la
frente?

Todos se volvieron hacia la persona que había completado la frase de la discípula, y algunos
se hicieron a un lado para que todos pudieran ver quién era.

Jiang Cheng tenía los brazos cruzados y miraba a Jiang Bìyù, con una mirada completamente
seria y grave en su rostro. Había hablado sin vacilar, como si estuviera seguro de lo que
estaba diciendo, pero todavía estaba esperando que la discípula lo confirmara.

Jiang Bìyù abrió mucho los ojos. —Yo... ¡Sí! ¡Exactamente!

—Tch, son Lobos Oscuros de los Pantanos— respondió Jiang Cheng en un tono molesto. —
Esos bichos regresan cada medio siglo. Es un dolor de cabeza matarlos. ¿Alguien ha sido
arañado por sus garras?

—Sí— dijo Cuī Shuchàng, uno de los discípulos que había estado con Jiang Bìyù, mientras
daba un paso hacia Jiang Cheng. —Jiang Fěnsè fue arañada por una de las dos bestias y
estaba gritando antes de que nos fuéramos. No pudimos moverla.

—Eso es porque sus garras son venenosas. Un rasguño te pone en agonía y moverte solo
empeora la propagación y el sufrimiento. Hicieron bien en no moverla.
Jiang Cheng se volvió hacia un superior, que había estado cerca del portal antes de que
aterrizaran los cuatro discípulos.

—Lín Junfeng, por favor ve a advertir a los curanderos y trae de vuelta cualquier antiveneno
a base de Candelaria Común. Eso será suficiente para mitigar la propagación del veneno en
Jiang Fěnsè. Traigan dos dosis, por lo menos.

Lín Junfeng salió de su estupefacción, medio confundido. Pero asintió de todos modos y
corrió hacia el centro de la secta. Jiang Cheng, por su parte, se volvió hacia los demás.

—¿Quién sabe cómo realizar el Ritual de Sellado de Bēishang? — preguntó.

Tras una fracción de vacilación, tres de los discípulos presentes levantaron la mano. Jiang
Cheng asintió satisfecho.

—Está bien, eso será suficiente. Jiang Bìyù, quédate aquí hasta que Lín Junfeng regrese. Te
unirás a nosotros más tarde con otros refuerzos— ordenó Jiang Cheng, antes de desenvainar
su espada y colocarla en el suelo. —Estas bestias a menudo viajan en manadas de tres. Si
solo vieron dos, la tercera estará cerca. No podemos perder el tiempo. Vámonos.

—S-Sí, Gongzi— dijeron dos o tres discípulos, un poco desconcertados.

De repente, Jiang Cheng, que estaba a punto de montar su espada, se detuvo abruptamente,
como si la palabra 'Gongzi' lo hubiera despertado.

Entonces se giró para ver todas las miradas de asombro que le dirigían. Wei Wuxian estaba
mirando a su hermano con la boca abierta, y todos los demás discípulos tenían una variación
de sorpresa escrita en sus rostros. Solo Meng Yao parecía relativamente imperturbable.

Jiang Fengmian, por su parte, tenía la misma expresión estupefacta que la mayoría de ellos.

¿Cómo diablos podría Jiang Cheng...?

¿Había luchado ya contra uno de estos yaos?

¿Cuándo?

—Quiero decir... — Dijo Jiang Cheng, de repente lucía tenso. —Por supuesto, si nuestro
Zongzhu está de acuerdo...

—Lo estoy... — Dijo Jiang Fengmian, todavía un poco desconcertado. —Pero esto es
demasiado peligroso para ti. Preferiría que te quedaras aquí.

—Realmente creo que debería acompañarte.— Jiang Cheng declaró, pareciendo muy poco
dispuesto a un rechazo. —Y este veneno se esparce rápido. No tenemos tiempo para discutir.

—Ah, bueno, Zongzhu— dijo un discípulo tentativamente. —¿Jiang Gongzi realmente


parece saber de lo que está hablando? ¿Si prometemos protegerlo...?
A Jiang Fengmian no le gustó eso. Pero Jiang Cheng sí parecía saber a lo que se enfrentaban,
a diferencia de Jiang Fengmian, que nunca se había enfrentado a un Lobo Oscuro.

Pero, ¿cómo fue posible que su hijo...?

—A-Die. Realmente no tenemos tiempo— la voz de Jiang Cheng atravesó sus pensamientos.

Todos a su alrededor lo miraban con urgencia, esperando su decisión.

A Jiang Fengmian seguía sin gustarle esto. Pero las vidas de sus discípulos estaban en juego,
y se les estaba acabando el tiempo.

Así que suspiró y asintió.

Jiang Fengmian no sabía exactamente cómo habían terminado en esa situación, pero una vez
en el bosque, fue Jiang Cheng quien manejó la operación.

Las bestias eran ciertamente feroces y peligrosas -y eran tres, cuando llegaron- y en lugar de
asustarse al verlas, esto pareció despertar en Jiang Cheng un nuevo y gran sentido de
liderazgo y resolución, porque empezó a gritar órdenes para someter la amenaza.

Los discípulos se sintieron menos perturbados de que Jiang Cheng estuviera a cargo en
cuanto sus primeras órdenes dieron fruto, y siguieron sus instrucciones sin pestañear después
de eso. Wei Wuxian y Meng Yao se habían unido a la misión y, bajo las órdenes del heredero,
lograron eliminar a los yaos y rescatar a los discípulos que habían quedado atrapados en el
bosque con ellos.

Jiang Fengmian se había sentido muy fuera de lugar durante todo esto. Tenía la impresión de
que Jiang Cheng había intentado dejarlo liderar una o dos veces, pero dado que Jiang
Fengmian nunca se había enfrentado a estos monstruos, debe haber tomado algunas malas
decisiones, porque Jiang Cheng había corregido sus instrucciones en esas ocasiones y
simplemente se hizo cargo después.

Cuando regresaron a la secta casi 3 horas después -con algunos heridos, pero todos vivos- los
discípulos se habían apresurado a contarle al resto de la secta lo que acababa de suceder.

La gente quedó impresionada. Yu Ziyuan incluso le ofreció a Jiang Cheng un raro cumplido
después de escuchar sobre la cacería. La explicación de Jiang Cheng de por qué tenía tanta
experiencia con los Lobos Oscuros de los Pantanos era nebulosa, pero la gente prefería hablar
sobre los eventos recientes de todos modos.

Todos comenzaron a llamar a Jiang Cheng "Xiao Zongzhu", después de eso. Solo como una
broma, al principio.

Pero luego los meses pasaron.

Y el título permaneció.
Jiang Cheng parecía extrañamente a gusto con este título. Había que decir que a veces
también actuaba como tal. Más de una vez, Jiang Fengmian había sorprendido a Jiang Cheng
dando instrucciones a los discípulos con una confianza tan inquebrantable que parecían
obedecerlo por instinto. Algunos incluso empezaron a acudir a Jiang Cheng por problemas en
la secta en lugar de Jiang Fengmian.

Jiang Fengnian no estaba seguro... de cuan cómodo se sentía con eso. Claro, se alegraba de
que Jiang Cheng se tomara en serio su papel de heredero, pero Jiang Fengmian seguía
prefiriendo que la gente acudiera a él en busca de orientación sobre asuntos importantes. Su
hijo aún no era mayor de edad, así que no tenía por qué asumir ese tipo de responsabilidad.
Todavía era un niño.

Un niño con mucho que aprender, y Jiang Fengmian esperaba que Gusu Lan sirviera para
eso.

La partida de los muchachos hacia los Recesos de las Nubes era hoy. Las maletas estaban
hechas, los botes estaban esperando. En poco tiempo, Meng Yao, Wei Wuxian, Jiang Cheng y
muchos de sus juniors se irían por un año.

En el muelle principal, Jiang Cheng tenía a Jiang Yanli en sus brazos y no parecía querer
soltarla. Jiang Yanli sonreía con tristeza y sostenía a su hermano pequeño con la misma
fuerza.

—Ah, A-Cheng, me vas a hacer llorar— dijo, riendo levemente. —Es solo un año.

Jiang Cheng le susurró algo que Jiang Fengmian no escuchó. Luego le dio un tierno beso en
la sien antes de alejarse.

—¡Shijie, yo también te extrañaré! — exclamó Wei Wuxian con una gran sonrisa y se arrojó
a sus brazos.

Jiang Yanli soltó una risa ligeramente húmeda, pero aceptó el abrazo de todo corazón,
mientras que Jiang Cheng se alejaba, poniendo los ojos en blanco. Se acercó a Jiang
Fengmian, que estaba más atrás en la plataforma, junto a Yu Ziyuan.

Se inclinó ante ellos. —A-Die, A-Niang. Nos vamos.

—Será mejor que no nos avergüences ahí afuera o tendrás noticias mías. — Yu Ziyuan se
burló a modo de despedida. Luego se dirigió al borde del muelle, donde estaban reunidos los
otros juniors —¡Bien! ¡Suban a esos botes, o no llegarán a tiempo! ¿Creen que llegar tarde se
reflejará bien en la secta? ¿Realmente pretenden arruinar la reputación de Lotus Pier incluso
antes de comenzar las clases? (¡A-Li, Wei Wuxian! ¡Ya basta!) ¡Deben irse!

Los jóvenes corrieron hacia los botes, no queriendo enojar a la Dama de la secta. Meng Yao
llevaba ya rato sobre uno de ellos, esperando pacientemente la partida. Algunos de los
mayores, que habían venido a despedirse, se rieron de la actitud de los adolescentes y los
ayudaron a poner sus últimas bolsas y cajas en los botes.

Había llegado la hora de partir.


—A-Die— dijo Jiang Cheng. —Por favor, no te olvides de las inundaciones en las aldeas
bajas...

—No lo haré—dijo Jiang Fengmian, negando con la cabeza. —A-Cheng, durante el próximo
año, relájate. Tu madre y yo cuidaremos de Lotus Pier. No te preocupes por nada. Aprendan
bien en los Recesos de las Nubes, y solo traten de no causar demasiados problemas allí, tú y
tu hermano.

Jiang Cheng frunció el ceño y miró en dirección a Jiang Yanli y Wei Wuxian. Jiang Yanli se
estaba riendo, despidiéndose de su hermano de secta mientras Wei Wuxian le lanzaba besos,
abordando uno de los botes.

—Cierto... Vamos a encontrarnos con Jin Zixuan allí— dijo Jiang Cheng pensativo. —Si
pudiera convencer a ese imbécil de que tratara bien a mi hermana, ¿qué pasaría si su
compromiso fuera mejor y se enamoraran?

Jiang Fengmian le dio a su hijo una mirada de desaprobación por insultar al heredero de los
Jin, pero respondió: —Probablemente se casarán tan pronto como Jin Zixuan alcance la
mayoría de edad. Quizás antes, dependiendo de las circunstancias.

La respuesta no pareció satisfacer a Jiang Cheng, quien apretó los labios. —¿Qué ocurre si el
mundo del cultivo se encuentra a sí mismo... en un período oscuro, y la situación es
calamitosa para todos?

¿Un período oscuro?

Qué extraño escenario.

—Bueno, su matrimonio podría posponerse, o podría hacerse a menor escala... ¿Por qué estas
preguntas?

Jiang Cheng miró a su padre atentamente, pero Jiang Fengmian tuvo la clara impresión de
que su hijo no estaba necesariamente registrando su presencia. Las palabras de Jiang
Fengmian parecían haber enviado a Jiang Cheng a una esfera de cuestionamiento.

Finalmente, Jiang Cheng negó con la cabeza. —No. No puedo arriesgarme. Me niego.

Jiang Fengmian estaba a punto de preguntarle de qué estaba hablando, pero la voz de Yu
Ziyuan lo interrumpió:

—¡Jiang Cheng! ¡Date prisa!

Jiang Cheng asintió, con una expresión decidida.

Luego hizo una última reverencia a su padre.

—Nos vemos en un año, A-Die.


Tres meses después, Jiang Fengmian viajó a los Recesos de las Nubes, porque Wei Wuxian
había golpeado a Jin Zixuan.

Y rompió el compromiso de Jiang Yanli.

Chapter End Notes

Nota del Author: Nunca se mencionará, porque estamos viendo todo desde el punto de
vista de JFM, pero WWX y JC nunca se reconciliaron en la primera línea de tiempo. Se
evitaron el uno al otro por el resto de sus vidas, porque ambos eran idiotas, y JC murió
sin admitirle a su hermano cómo perdió su Núcleo Dorado.

Nota de la Traductora: Bueno, una semana completa, lo cumplí! (O casi, con un día de
retraso, pero meh) Espero que estén disfrutando el fic.

See you (・ω<)☆


Capítulo3
Chapter Notes
See the end of the chapter for notes

Su esposa se había puesto furiosa con él.

Lo cual... no era nuevo, pero aunque Jiang Fengmian a veces podía entender de dónde venía
su frustración, esta vez estaba seguro de que él tenía razón.

Jiang Yanli y Jin Zixuan no debían casarse.

—¡A-Li lo amaba! ¿¡Has pensado en ella en medio de todo esto!? — Yu Ziyuan había gritado
al escuchar la noticia.

Sí, Jiang Fengmian había pensado en su hija, y precisamente por eso había roto el
compromiso.

Jiang Yanli podía amar a Jin Zixuan, pero ese no parecía ser el caso del heredero de los Jin.
Jiang Fengmian no quería verla, tal vez no amargada y enojada como su madre, pero aún
triste debido a su matrimonio, debido a que su esposo no la amaría como ella deseaba.

Jiang Yanli tenía un alma amable. Algún día, otro hombre tendría la oportunidad de amarla
sinceramente. Ella merecía tener un esposo que la respetara y la apreciara.

Él y su hija no habían hablado de ello. No lo habían hecho desde que Jiang Fengmian había
anunciado el final de su compromiso. Pero durante semanas, Jiang Yanli siguió sonriendo y
no parecía particularmente disgustada. Debe haber entendido el razonamiento de su padre de
inmediato y supero todo el asunto con facilidad. Bien por ella.

—A-Li. A-Xian— dijo Jiang Fengmian en voz baja al ver a su pupilo y a su hija.

Wei Wuxian giró la cabeza hacia él y Jiang Yanli le ofreció una pequeña sonrisa. Ambos
estaban sentados en una mesa debajo de un pabellón cerca del lago principal, y Jiang Yanli
estaba ocupada deshojando algunos caquis, que acumulaba en un tazón frente a ella.

El sol brillaba en lo alto del cielo, calentando este día de mediados de otoño. No llovía como
en los últimos tres días, y el clima era relativamente agradable, lo que había llevado a
bastantes personas a asentarse afuera, incluidos Jiang Yanli y Wei Wuxian, al parecer.

Jiang Fengmian subió los escalones del pabellón y sonrío tranquilamente a los dos jóvenes.

—¿Tenían un poco de hambre?— Dijo Jiang Fengmian, mirando las frutas que su hija estaba
manipulando.

Jiang Yanli asintió y miró divertida a su hermano de secta frente a ella. —A-Xian ha estado
inquieto desde esta mañana. Vamos a merendar un poco y luego nos vamos a Kaihuā DeShù.
Wei Wuxian gruñó por lo bajo, antes de cruzar los brazos sobre la mesa y enterrar la cabeza
en medio de ellos.

—Estoy aburrido, eso es todo— dijo la voz apagada de Wei Wuxian.

—¿Estás aburrido o echas de menos a los chicos? — Jiang Yanli preguntó suavemente,
quitando otra hoja de caqui.

—¡Todavía quedan 5 meses! — Wei Wuxian gimió mientras la miraba. —¡Es tanto tiempo!
¡Y me estoy perdiendo toda la diversión y las fiestas de allí!

Jiang Yanli se rió entre dientes. —No creo que haya muchas 'fiestas' en casa de los Lan, A-
Xian.

La sonrisa de Jiang Fengmian se amplió y se acercó a su hija y a su pupilo, metiendo una


mano en la bolsa Qiankun de su cadera. Sacó unos pergaminos y se los mostró a los otros
dos.

—Bueno, de hecho, tengo algunas cartas para ustedes desde los Recesos de las Nubes—
anunció.

Wei Wuxian se animó ante eso y se incorporó abruptamente, con una sonrisa en su rostro. Las
esperaba con ansias.

No todos los juniors habían ido a los Recesos de las Nubes. Algunos habían tenido
obligaciones o impedimentos de algún tipo, mientras que otros habían asistido a las
conferencias en años anteriores. Pero era cierto que la mayoría de los camaradas con los que
Wei Wuxian solía pasar el rato no estaban aquí.

Así que tomó con impaciencia los 3 rollos que le tendía Jiang Fengmian y desenrolló el
primero. Jiang Yanli le dio las gracias a su padre cuando recibió las dos cartas reservadas
para ella y también le echó un vistazo al contenido de una de ellas.

Mientras ambos estaban sumidos en su lectura, Jiang Fengmian caminó lentamente hacia la
barrera en la parte posterior del pabellón y observó en silencio los alrededores, con las manos
detrás de la espalda.

Las hojas de los árboles habían cambiado de color, y algunas volaban pacíficamente sobre el
lago que tenía delante. Se preguntó si los autores de las cartas que acababa de entregar a
Jiang Yanli y Wei Wuxian tenían el mismo tipo de vista en Gusu, o si ya había comenzado a
nevar allí.

—Ah, A-Cheng... — Dijo Jiang Yanli, dejando escapar un suspiro cariñoso. —Siempre
preocupándose por mí. Soy la mayor; Debería ser yo quien se preocupe por él.

Jiang Fengmian se dio la vuelta. Los ojos de Jiang Yanli tenían una mirada tierna mientras
miraba la carta que estaba leyendo, una suave sonrisa en sus labios. Ella estaba sosteniendo 4
o 5 páginas a la vez.
La carta de Jiang Cheng a Jiang Fengmian apenas había tenido una página, tres cuartas partes
de las cuales habían consistido en recordatorios de varios asuntos relacionados con la secta.
Jiang Fengmian se habría sentido ofendido por esto si no hubiera sido por el hecho de que, en
realidad, no se le había ocurrido pedirle a la aldea de Guānbì un informe sobre el comienzo
de su cosecha. Así que se tragó su orgullo y utilizó la carta de Jiang Cheng como una lista de
verificación para asegurarse de que todo estaba en orden en su secta.

La carta de Yu Ziyuan había sido un poco más larga que la de Jiang Fengmian, pero aun así,
no se parecía en nada a las muchas páginas que sostenía Jiang Yanli. Uno de los pergaminos
de Wei Wuxian también había sido bastante grueso.

Sin embargo, no era ese el que Wei Wuxian estaba leyendo. Estaba leyendo otro y desvió su
atención para mirar a Jiang Yanli cuando ella habló.

—¡Al menos estoy seguro de que es amable en sus cartas contigo!— Wei Wuxian se burló de
su hermana. —En mi caso, apenas me saluda antes de decir: '¡Mira esto, revisa aquello,
asegúrate de que los juniors entrenen para esto y que los mayores sepan esto otro!'. ¡Por lo
menos una página al respecto! Solo después de eso pregunta por mí, esa pequeña rata.

Jiang Fengmian frunció el ceño. Entonces, ¿Jiang Cheng también le estaba pidiendo a Wei
Wuxian que vigilara las actividades de la secta mientras él estaba fuera? ¿Por qué su hijo
estaba tan obsesionado con esto?

—... y Meng Yao no es mejor, lo único que hace es meterse conmigo— continuó
refunfuñando Wei Wuxian, con los ojos puestos en la carta que tenía delante. —'No te
preocupes, estamos bien y estoy cuidando perfectamente a nuestro Jiang Gongzi, Wei
Gongzi' ¡Está tratando de ser el favorito de nuevo, tch!

—Oh, ¿A-Yao está causando problemas? — preguntó una voz divertida.

Jiang Fengmian, Jiang Yanli y Wei Wuxian giraron la cabeza hacia el recién llegado.

Meng Shi estaba de pie en la entrada del pabellón, con una bandeja con tazas de agua en sus
manos, y una sonrisa en su rostro. Los otros tres también sonrieron al verla.

Varios de los otros sirvientes eran todavía bastante recelosos sobre Meng Shi en general, pero
al igual que su hijo, se había integrado al personal de Lotus Pier sin demasiada dificultad. Y
aunque todavía no había logrado encantar a todos, decididamente si lo había logrado con Wei
Wuxian y Jiang Yanli.

—¡Meng-Ayi! Déjame ayudarte— dijo Wei Wuxian mientras se levantaba. Pero Meng Shi
negó con la cabeza.

—No te muevas, no es nada —dijo, acercándose a la mesa para dejar la bandeja —Entonces,
¿cómo está mi A-Yao causando problemas?

—A-Xian está exagerando— se rió entre dientes Jiang Yanli, mientras Wei Wuxian se
sentaba con un puchero sin refutar realmente las palabras de su hermana de secta.
Meng Shi sonrió y abrió la boca para replicar, pero en vez de eso fue sacudida por una
repentina tos áspera.

Cuando la tos pareció durar más de lo normal, los rostros de Jiang Fengmian y sus dos hijos
adquirieron una expresión más preocupada.

Jiang Fengmian se acercó a ella y le puso una mano en la espalda mientras la tos de la mujer
comenzaba a disminuir gradualmente. —Meng Shi, ¿estás bien?

—¿No es tu tos aún peor que la de la semana pasada? — Preguntó Wei Wuxian, preocupado.

Meng Shi había comenzado a toser recientemente. Y no importaba cuál fuera el virus, no
parecía querer desaparecer.

Pero Meng Shi les sonrió después de aclararse la garganta y apartó sus miradas preocupadas
con un gesto de la mano:

—¡Vamos, solo es un pequeño resfriado! No hagan esas muecas. Estaré mejor antes de que te
des cuenta.

Pero Meng Shi no mejoró.

De hecho, fue empeorando con el paso de las semanas.

Su tos no paraba. Se hicieron más frecuentes, más espesas y más largas. No pasó mucho
tiempo antes de que Meng Shi empezara a tener dolores de cabeza, fiebre y escalofríos.
Estuvo confinada en cama durante el noveno mes de estudios de los chicos en los Recesos de
las Nubes.

En cuanto el estado de su madre empeoró, se envió un mensaje a Meng Yao, quien quiso
regresar de inmediato. Sin embargo, Meng Shi convenció a su hijo para que disfrutara de los
Recesos de las Nubes. Le aseguró que los curanderos de la secta podrían cuidar de ella.

Normalmente, todos recibían la misma calidad en cuanto a los cuidados, ya fuera un sirviente
o un anciano respetado. Pero a pesar de eso, los curanderos de Lotus Pier fueron incapaces de
curar a Meng Shi. Su estado no hizo más que empeorar.

Al oír esto, esta vez Meng Yao no pidió la opinión de su madre. Cinco semanas antes del
final oficial de las Conferencias de los Recesos de las Nubes, un barco de Gusu atracó en su
muelle principal y Meng Yao se apresuró a salir, sin preocuparse por su equipaje.

Jiang Cheng desembarcó poco después de él. Y una mujer alta vestida de azul y blanco, con
una cinta en medio de la frente, los seguía de cerca.

Jiang Fengmian aún no sabía cómo Jiang Cheng había conseguido traer consigo a una
curandera de Gusu.

Pero la Lan estaba allí por Meng Shi.


—Los pulmones de Meng Shi están gravemente infectados. — Lan Xīnyí le dijo a Jiang
Fengmian en el pasillo cercano a la habitación de Meng Shi, cuando terminó de examinar a la
paciente unas horas después. —Y la enfermedad inflama los sacos de aire, los cuales se
llenan de líquido, causando todos sus otros síntomas. Este tipo de infección casi nunca ocurre
en personas con núcleos dorados, pero es un poco más común con los No-Cultivadores.

Los curanderos de Lotus Pier habían llegado al mismo diagnóstico, pero aún no habían
podido curar a la sirvienta. Lo que Lan Xīnyí le estaba diciendo seguía sin ser tranquilizador
para Jiang Fengmian.

—¿Se puede curar a Meng Shi? — Preguntó Jiang Fengmian.

Lan Xīnyí simplemente inclinó la cabeza, pero no parecía una afirmación completa. —Los
Lan ya han tenido éxito en algunas ocasiones en el tratamiento de esta enfermedad. Pero su
recuperación no está garantizada. Dependerá de la fuerza de su metabolismo. He compartido
las medicinas y los pasos del tratamiento con tus curanderos, Jiang Zongzhu. El resto
dependerá de ella.

Puede que Meng Shi aún no estuviera fuera de peligro, pero había esperanza, por lo que Jiang
Fengmian suspiró, aliviado. —Muchas gracias por su ayuda. Lotus Pier y todos sus miembros
están en deuda con Gusu Lan. No tenía que viajar hasta aquí, pero lo hizo, y le estamos
enormemente agradecidos por ello.

De todas las sectas, los Lan eran los más avanzados en el campo de la medicina, y aunque
eran generosos y amables, Jiang Fengmian no habría creído que enviarían a una de sus
curanderas por una simple sirvienta.

Lan Xīnyí le dedicó una leve sonrisa. —El viaje no fue nada; El placer es todo mío. Jiang
Gongzi solicitó nuestra ayuda, y yo estuve feliz de ofrecerme como voluntaria cuando Lan-
Xiansheng vino a pedir ayuda a nuestro equipo de curanderos. Meng Gongzi y Jiang Gongzi
fueron más que agradables en las conferencias de este año.

Lan Qiren parecía tener debilidad por Jiang Cheng desde que lo había conocido en la
conferencia de Lanling. Lo que todavía sorprendía a Jiang Fengmian. Entre Jiang Cheng, Wei
Wuxian y Meng Yao, el líder de la secta había pensado que Wei Wuxian se ganaría
fácilmente al hombre severo. Pero incluso antes de la pelea con Jin Zixuan, según las cartas
que había recibido Jiang Fengmian, Wei Wuxian parecía ser el menos favorito de los tres para
el Lan. Lo cual había sido difícil de creer.

Jiang Fengmian le dio las gracias a la mujer Lan con otra inclinación de cabeza y pidió a
algunos sirvientes que pasaban por el pasillo que acompañaran a su invitada a sus aposentos.
Luego se dirigió a la habitación de Meng Shi.

Wei Wuxian tenía una sesión de entrenamiento, pero Jiang Cheng y Meng Yao todavía
estaban en la habitación. Cuando Jiang Fengmian estaba cerca, los escuchó hablar en voz
baja:

—... dijo que los Lan podían ver si era curable o no. Esta fue nuestra mejor apuesta— dijo la
voz tranquila de Jiang Cheng.
—Pero dependerá de si puede luchar contra eso— respondió la voz de Meng Yao. Hubo una
breve pausa, y entonces: —¿Es ahora que ella... que se supone que ella... que debe...?

—Un poco más tarde, creo. Para ser honesto, nadie tenía realmente ningún detalle al
respecto. Así que es difícil de decir.

Jiang Fengmian entró en la habitación y los chicos se quedaron en silencio. Meng Shi estaba
en la cama de la derecha, ahora durmiendo plácidamente, mientras que su hijo y el del líder
de la secta estaban sentados en sillas a su lado.

Los dos chicos habían crecido un poco durante sus meses de ausencia, pero Jiang Cheng
seguía luciendo el mismo aire serio que antes de su partida. Meng Yao, por otro lado, quien
normalmente estaba casi siempre sereno, parecía un poco más derrotado de lo habitual.

Jiang Fengmian se acercó a él y le dio una pequeña sonrisa tranquilizadora, poniendo una
mano reconfortante en su hombro.

—Meng Shi es una luchadora. Saldrá de esta, ya verás— le dijo.

Meng Yao solo tragó saliva y asintió ante sus palabras.

Y cuando Jiang Fengmian se encontró con la mirada de Jiang Cheng, este último solo asintió
una vez, con aprobación. Durante los últimos dos o tres años, este tipo de aprobación no
había venido de su hijo muy a menudo, por lo que Jiang Fengmian se sintió aliviado de, al
menos, haber dicho lo correcto.

La salud de Meng Shi mejoró gradualmente, para alegría de todos.

Tomar la medicina era un poco duro para su cuerpo y estaba constantemente cansada. Pero su
tos se volvió menos severa y su respiración mejoró. Lo suficientemente mejor como para que,
unos meses después, Meng Shi obligara a su hijo a reanudar sus actividades normales.

Así que, a regañadientes, Meng Yao cedió y acompañó a los Jiang a la conferencia en Qishan
Wen a fines del verano siguiente.

Una conferencia que, por el momento, no era precisamente del gusto de todos.

Jiang Fengmian giró la cabeza y miró la plataforma elevada a su derecha. Todos estaban
reunidos afuera, en un campo cercano al bosque de piedras, esperando a que comenzara el
torneo. Y Wen Ruohan estaba sentado con sus discípulos mayores en un nivel superior,
mirando a la multitud de jóvenes con túnicas rojas -el uniforme impuesto a todos los jóvenes
cultivadores- abajo con aire altivo. Su mirada no era menos presuntuosa hacia los otros
líderes de secta, a quienes había sentado expresamente en mesas más bajas que la suya. El
Líder de la Secta Nie, había estado furioso por esto.

—Ese perro malvado cree estar muy por encima de nosotros— refunfuñó el Líder de la Secta
Nie mientras daba un sorbo a su bebida, sentado con su hijo mayor en la mesa a la izquierda
de Jiang Fengmian. —Ya ni siquiera finge.
—Nie Zongzhu, entiendo tus sentimientos, pero tal vez sería prudente no insultar a nuestro
Xiandu de esa manera— dijo Lan Qiren, sentado al otro lado del Líder de la Secta Nie.

Lan Qiren dijo esto, pero parecía igual de descontento con la situación, incluso si su irritación
estaba más contenida que la del Líder de la Secta Nie a su lado. Los jefes de las cuatro sectas
principales estaban sentados al frente de su sección, mientras que los líderes de las sectas más
pequeñas estaban sentados detrás de ellos con sus herederos o sus manos derechas. El Líder
de la Secta Tiān y el Líder de la Secta Ouyang estaban detrás de Jiang Fengmian y, según sus
rostros, tampoco les gustaba particularmente el comportamiento de Wen Ruohan. Solo Jin
Guangshan y algunos líderes vinculados a los Wen parecían tolerar la situación.

Un momento después llegó Wen Chao, con una mujer de grandes pechos del brazo. Wen
Chao fue a sentarse junto a su padre con la mujer y les dio a los otros líderes un saludo tan
irrespetuoso que estuvo cerca de ser un insulto. Al parecer, el padre no era el único que
pensaba que estaba por encima de ellos.

—¿Y estás dispuesto a aceptar esto, Lan Qiren? — El Líder de la Secta Nie, le susurró
furiosamente al Lan. —¡Incluso su mocoso no nos respeta!

—He pasado por catorce Cultivadores Jefe diferentes— dijo el líder de la secta Tiān detrás de
ellos. —Y puedo decirte que todo esto no es una buena señal.

Lan Qiren no dijo nada. Por supuesto, el Cultivador Jefe tenía un estatus más alto que ellos y
tenía que recibir el respeto que conllevaba. Pero la diferencia era que Wen Ruohan estaba a
nada de tratarlos como sus súbditos, al límite de ser como sus sirvientes.

De repente, Wen Chao comenzó a ridiculizar públicamente a uno de sus propios discípulos,
que quería participar en el torneo, pero el segundo hijo de Wen Ruohan no lo consideraba lo
suficientemente bueno. Jiang Fengmian incluso escuchó a Wei Wuxian defender a la pobre
alma.

Jiang Fengmian suspiró débilmente. Si así era como los Wen trataban a su propia gente, ni
siquiera quería imaginar cómo sería estar totalmente gobernados bajo ellos.

—El año de Jimao bajo el reinado de Xuanzheng; ¡La competencia de tiro con arco de la
Conferencia de Cultivo comienza ahora!— anunció un Wen en voz alta desde un costado del
campo.

La multitud de juniors vestidos de rojo en el campo se dispersó para cruzar las diversas
entradas que conducían al bosque de piedras. Jiang Fengmian vio desaparecer a Wei Wuxian
con una pequeña sonrisa mientras los otros líderes observaban a sus propios discípulos.
Esperaba que Wei Wuxian volviera a tener un buen desempeño este año.

—¿Crees que Huaisang logrará dar en el blanco?— Nie Mingjue, al lado de su padre,
preguntó.

—Tal vez le dé a algo, pero quién sabe si será un buen objetivo, o un objetivo en absoluto—
dijo el Líder de la Secta Nie.
Nie Mingjue gruñó, mientras que Jiang Fengmian sonrió un poco.

No sabía si debido a Nie Huaisang específicamente, pero de todos modos, con el tiempo, la
secta Nie parecía estar haciéndolo bien, si las llamaradas en el cielo eran algo a tener en
cuenta. Lo mismo ocurría con los Lan y los Jin, e incluso a algunas de las sectas más
pequeñas no les iba mal. Pero los símbolos púrpuras eran un poco más frecuentes que los
otros en el cielo. Jiang Fengmian estaba silenciosamente orgulloso.

Irónicamente, la única secta prominente que se estaba desempeñando bastante mal era Qishan
Wen. Wen Chao, frustrado, incluso se unió a la competición para que su secta no perdiera la
cara. El Líder de la Secta Nie, se deleitó con la situación.

—¿No es divertido presenciar esta humillación? — Dijo el Líder de la Secta Nie, tal vez un
poco demasiado alto para el gusto de Jiang Fengmian. —Parece que la arrogancia de alguien
desafortunadamente no puede dar talento a sus discípulos.

Milagrosamente, Wen Ruohan no parecía haber escuchado nada cuando Jiang Fengmian lo
miró. Jiang Fengmian suspiró aliviado y puso sus ojos en el Líder de los Nie.

—Tu agravio con Wen Zongzhu parece incluso más fuerte de lo habitual, amigo mío— le
dijo Jiang Fengmian al Líder de la Secta Nie en voz baja.

—Bueno, ¿no le guardarías rencor a alguien que intentó matarte, Jiang Zongzhu?— El Líder
de la Secta Nie, dijo sin rodeos.

—¿Así que los rumores son ciertos?— Jiang Fengmian preguntó, asombrado.

El líder de la secta Nie lo miró con extrañeza. —¡Por supuesto que son ciertos, incluso si él
los niega! ¿Pensaste que estaba exagerando el año pasado?

El año pasado, en la conferencia que tuvo lugar en Qinghe, las tensiones habían sido más que
altas cada vez que Wen Ruohan y el Líder de la Secta Nie se encontraban en la misma
habitación.

Jiang Fengmian sabía que el Líder de la Secta Nie había acusado a Wen Ruohan de haber
puesto en peligro su vida, pero cuando la discusión se había vuelto demasiado acalorada, el
líder Jiang había preferido mantener la distancia, ya que no deseaba participar en el conflicto.
Afortunadamente, otros líderes también habían decidido retirarse hasta que las cosas se
calmaran y Jiang Fengmian se había quedado con ellos.

El tema se había convertido casi en tabú en las otras reuniones que las sectas habían
celebrado desde entonces, pero aun así, durante meses había estado circulando un rumor
sobre un intento de asesinato contra el líder de los Nie, orquestado por el propio Wen
Ruohan. Pero como a Jiang Fengmian no le gustaba dejarse llevar por rumores en general,
había tomado esas declaraciones con pinzas.

—Me temo que me faltan algunos detalles— dijo Jiang Fengmian.


El Líder de la Secta Nie negó con la cabeza y se inclinó hacia él. —Recuerdas la conferencia
de hace dos años en casa de los Jin, ¿verdad? Tu hijo me dijo que estuviera alerta debido a
una maldición en Qishan. No creía ir allí pronto, así que no preste demasiada atención a sus
palabras. Pero entonces, unos meses más tarde, antes de que Huaisang se fuera a los Recesos
de las Nubes, ¡Wen Ruohan me invitó a examinar una de sus armas! Así que cuando leí la
invitación, recordé la conversación sobre la maldición.

—Siguió mi consejo de 'más vale parecer un tonto que terminar muerto'— dijo el Líder de la
Secta Tiān en voz baja detrás de ellos e inclinándose hacia su dirección. —Todavía estoy
esperando mi regalo de agradecimiento por ese consejo, jovencito.

—¿A quién llamas 'jovencito'?— El Líder de la Secta Nie gruñó, a pesar de que,
técnicamente, la hija del líder de la secta Tiān, sentada junto a su padre, era mayor que los
cuatro líderes al frente. —¡En todo caso, debería agradecerle a Jiang Gongzi por ese rumor
sobre la maldición! Y sobre eso ¡no me creo esa 'maldición'! Wen Ruohan tocó mi sable
cuando fui a verlo, ¡y mi sable se rompió en mil pedazos algún tiempo después, en medio de
una cacería! ¡Debió hacérselo a varias personas antes de mí, si tu hijo pensaba que era una
maldición! Esos talismanes protectores que había decidido llevar por si acaso me salvaron la
vida.

—Definitivamente no fue natural— afirmó Nie Mingjue. — A-Die casi fue empalado por una
bestia cuando su sable se hizo añicos. Fue una cacería difícil desde el inicio. Fácilmente
podría haber salido mal.

Jiang Fengmian reflexionó sobre la información y miró en dirección a la plataforma.

Esta vez, Wen Ruohan, desde la distancia, miraba directamente en su dirección. Y cuando se
encontró con los ojos de Jiang Fengmian, sonrió y levantó su copa hacia ellos, como si
supiera de qué estaban hablando los demás y los desafiara a hacer algo al respecto. Jiang
Fengmian apartó la mirada.

Más bengalas se elevaron hacia el cielo, recuperando su atención. Jiang Fengmian sonrió
levemente cuando vio que Yunmeng Jiang todavía se estaba desempeñando muy bien.
Definitivamente lo estaban haciendo bien este año.

Tanto así, de hecho, que fue su secta la que se hizo con el primer puesto al final del evento,
unos veinte minutos después.

—¡Y el campeón de la competencia de tiro con arco de este año es Wei Wuxian, de Yunmeng
Jiang!—anunció un Wen que estaba monitoreando la competencia una vez que todos
regresaron.

Los Jiang estallaron en exclamaciones de alegría ante el anuncio, y Jiang Fengmian miró a su
pupilo con ternura y orgullo. Una vez más, Wei Wuxian fue uno de los mejores. Jiang
Fengmian ya ni siquiera se sorprendía.

—¡El subcampeón es Jiang Wanyin, de Yunmeng Jiang!

Los ojos de Jiang Fengmian se abrieron de par en par ante el anuncio.


Y para su total sorpresa, el Líder de la Secta Nie, el Líder de la Secta Tiān y Lan Qiren -
aunque un poco más sereno- comenzaron a aplaudir vigorosamente y felicitar a Jiang Cheng.
Mucho más entusiasmados, en cualquier caso, que cuando se anunció el primer puesto.

Jiang Cheng parecía un poco desconcertado por el aliento de los adultos, pero se inclinó ante
ellos en agradecimiento.

—¡Ah, Mingjue, Mingjue, mira qué educado es!— Dijo el Líder de la Secta Nie, dándole un
codazo a su hijo. —¿Por qué no te haces amigo de él? ¡Al menos tu hermano fue lo
suficientemente inteligente como para vincularse con él! ¡Haz lo mismo!

—Tiene más o menos la edad de Huaisang; ¿Por qué querrías que me hiciera amigo de un
niño?— Dijo Nie Mingjue, antes de parecer recordar algo y darle a Jiang Fengmian una
mirada tímida. —Quiero decir... sin ofender, Jiang Zongzhu. Por supuesto, me aseguraré de
forjar lazos con él cuando sea un poco mayor, para asegurar una amistad entre nuestras dos
sectas.

Jiang Fengmian negó con la cabeza. —No hubo ofensa, no te preocupes.

—¿Qué, realmente crees que las conexiones solo se forman en la edad adulta?— El Líder de
la Secta Nie lo reprendió. —Además, es muy maduro para su edad. ¡Te sorprenderías!

—Si es decente para pelear, tal vez podría entrenarlo, junto con A-Sang— concedió Nie
Mingjue con un suspiro.

Ni el Líder de la Secta Nie, ni nadie más, tuvo tiempo de decir más, porque Wen Chao, que
no había estado a la vista, ahora que Jiang Fengmian estaba pensando en ello, salió de uno de
los portales con otros dos Wen, luciendo de mal humor.

Wen Chao escaneó a la multitud de discípulos reunidos en el campo, mientras se anunciaban


los otros ganadores. Entonces su mirada se posó en el grupo de los Jiang. Se puso rojo de ira.

—¡Ustedes! —bramó, señalando con el dedo a Jiang Cheng, Meng Yao y Wei Wuxian.

Preocupado, Jiang Fengmian observó la escena con atención, mientras Wen Chao pisoteaba
furiosamente hacia sus juniors.

—¡Fuqin! —Wen Chao exclamó, girando la cabeza hacia su padre en la distancia, con un
dedo acusador todavía sobre los tres jóvenes. —¡Esos tres hicieron trampa todo el tiempo! ¡Y
se divirtieron humillándome al robar mis objetivos en cada oportunidad!

—No estábamos robando sus objetivos. Simplemente dimos en el blanco a aquellos que no
pudiste detectar en primer lugar— respondió Jiang Cheng rotundamente, pero claramente
para que todos lo escucharan. —Pero si necesitabas ayuda con eso, tal vez podríamos haberte
dejado algunos objetivos ya a la vista, para que al menos pudieras golpear algo.

Los ojos de Wen Chao se ensancharon de ira. Todo el mundo los miraba. Algunos de los
guardias Wen se acercaron a ellos y la tensión aumentó.
Wen Chao dio un paso amenazante hacia Jiang Cheng. —Me hiciste caer en una grieta a
propósito, no trates de negarlo.

—Caíste en una grieta porque intentaste atacarnos a Wei Wuxian y a mí, y simplemente nos
apartamos de tu camino. Te caíste solo, Wen-Er-Gongzi, como un imbécil— respondió Jiang
Cheng, acercándose lentamente a Wen Chao a su vez para detenerse justo frente a él. —Un
discípulo normal habría tardado 3 minutos en salir de allí, pero tú tardaste una eternidad. Lo
siento, supongo que te sobreestimé. Pensé que tu nivel estaba al menos por encima de la
mediocridad.

Un destello de furia pasó por los ojos de Wen Chao, y el corazón de Jiang Fengmian perdió
un latido cuando Wen agarró su espada y la desenvainó. Se gritaron exclamaciones mixtas de
"¡Jiang Cheng!", "¡Jiang Gongzi!" y "¡Xiao Zongzhu!", y Wei Wuxian y Meng Yao corrieron
hacia él.

Pero Jiang Cheng ni siquiera parpadeó.

Antes de que alguien pudiera alcanzarlo, Jiang Cheng golpeó rápidamente la muñeca del
brazo de Wen Chao que sostenía su espada. Este último dejó escapar un grito de dolor
mientras dejaba caer su arma, la cual Jiang Cheng atrapó con una mano y, con la otra, torció
el brazo de Wen Chao antes de tirarlo al suelo. Con la espada de Wen Chao en la mano, Jiang
Cheng se limitó a mirar a Wen Chao con una mirada de puro disgusto.

Varios Wen se dirigieron hacia Jiang Cheng, y Wen Chao gritó un —¡Cómo te atreves!—
poniéndose de pie, humillado. Jiang Fengmian y algunos otros líderes detrás de él también se
levantaron para intervenir. Pero una voz se alzó y les hizo detener todo movimiento;

—Basta— dijo Wen Ruohan en la distancia.

Todos giraron la cabeza hacia el Cultivador Jefe. Se había levantado y miraba a su hijo con
indiferencia.

—Creo que ya te has avergonzado lo suficiente, Chao-Er. Déjalo ya— dijo Wen Ruohan con
calma. —Ha llegado el momento del banquete.

Sin embargo, Wen Ruohan parecía enojado a pesar de sus tranquilas palabras, pero era difícil
determinar por qué.

Hubo un momento de quietud, en el que nadie sabía realmente cómo reaccionar. Finalmente,
Wen Ruohan simplemente anunció su retirada, y una vez que se fue, el aire era más
respirable.

Wen Chao le dirigió a Jiang Cheng una última mirada furiosa y dijo algo en voz baja que
Jiang Fengmian no escuchó. Pero desde el rostro de Wen Chao, lucía amenazante. Los dos
chicos se miraron con odio durante un momento, y entonces, Wen Chao giró sobre sus
talones y se alejó con los miembros de su clan.

Jiang Fengmian respiró aliviado. Esta conferencia era un dolor de cabeza. Apenas estaban en
el día 2.
Y mientras Jiang Fengmian intentaba compartir este sentimiento con los otros líderes, se dio
cuenta de que Nie Mingjue, que también se había puesto de pie durante el desastre, ahora
estaba mirando a Jiang Cheng desde lejos con una mirada de interés en su rostro.

Jiang Fengmian esperaba que no hubiera más altercados entre sus chicos y los Wen en los
próximos cinco días. Así que animó a sus juniors a ser educados y neutrales con su anfitrión,
al menos durante su estancia.

Por suerte, el día después de la competencia de tiro con arco no hubo problemas. Wen Chao
lanzaba constantemente miradas oscuras a Meng Yao, Wei Wuxian y Jiang Cheng, y Wei
Wuxian y Meng Yao estaban felices de devolvérselas, pero Jiang Cheng ignoraba por
completo al Wen, como si no valiera la pena su tiempo, lo que hacía que Wen Chao se
enojara aún más cada vez. Sin embargo, el hijo de Jiang Fengmian parecía preferir ocuparse
de otra cosa.

Como cada vez que Jiang Fengmian llevó a Jiang Cheng a reuniones entre sectas
recientemente, su hijo a menudo se encontraba conversando con adultos de otras sectas que
asistían. Y fue bueno que Jiang Cheng estuviera tratando de desarrollar un poco sus
habilidades sociales, algo con lo que Jiang Fengmian siempre había pensado que tendría
problemas, pero ¿no habría sido más lógico y más fácil entablar amistad con herederos o
cultivadores de su edad? Era un poco extraño que se sintiera tan cómodo entre los adultos.

Sin embargo, a los otros líderes de sectas no pareció importarles. Y el Líder de la Secta Nie,
el Líder de la Secta Tiān y Lan Qiren eran los que más a menudo le hacían señas para que se
uniera a sus conversaciones. Lo más extraño era que Jiang Cheng no parecía particularmente
más amigable que antes –seguía sonriendo solo en raras ocasiones-, pero incluso así, los
adultos parecieron acostumbrarse a él.

El cuarto día de la conferencia, Jiang Cheng no solo atrajo la atención de los adultos.

A primera hora de la tarde, algún tiempo después de las discusiones de la mañana, Jiang
Fengmian vio a varios jóvenes corriendo hacia la zona oeste de la secta, al pie de uno de los
acantilados de Qishan Wen. Después de que Jiang Fengmian viera al tercer grupo
dirigiéndose al mismo lugar, le preguntó con curiosidad a uno de los chicos del grupo qué
estaba pasando.

—¡Su hijo y Nie Gongzi van a pelear!— le dijo emocionado el discípulo de Ouyang.

Jiang Fengmian parpadeó ante la información, mientras que el adolescente continuaba su


camino.

¿Había oído bien?

Frunciendo el ceño, el líder de la secta inmediatamente siguió a los demás.

Solo se necesitaron unos minutos de recorrer los sinuosos caminos de la secta para
encontrarse con un grupo de gente. Todos estaban parados alrededor de un gran campo de
entrenamiento, y la charla flotaba en el aire. No había muchos adultos presentes y ningún
Wen, principalmente eran todos juniors de otras sectas, y Jiang Fengmian incluso pudo ver a
varios herederos presentes. Lan Xichen estaba en la primera fila junto a su hermano, Jin
Zixuan estaba allí rodeado por un grupo de varios Jin, el heredero de la secta Yǒnggǎn estaba
sentado en una roca alta.

Y Nie Mingjue estaba de pie en medio del amplio terreno, frente a Jiang Cheng.

Los dos chicos se miraron intensamente durante un momento. Intercambiaron algunas


palabras, pero Jiang Fengmian estaba demasiado lejos para escuchar algo, y entonces, se
alejaron el uno del otro, como si quisieran tomar una posición.

—¡Jiang Cheng! ¡Aposte por ti! ¡Dale una paliza! ¡Con el debido respeto, por supuesto, Nie
Gongzi! —sonó la voz de Wei Wuxian.

Jiang Fengmian giró la cabeza hacia él. Wei Wuxian estaba al otro lado del campo con Meng
Yao y Nie Huaisang a su lado. Algunos de los discípulos junto a ellos miraron a Wei Wuxian
con extrañeza, como si no pudieran entender por qué diablos había apostado dinero a favor de
Jiang Cheng si estaba luchando contra Nie Mingjue, pero Wei Wuxian se limitó a reírse y
desestimó sus miradas con un movimiento de su mano.

Jiang Cheng y Nie Mingjue, en medio del campo de entrenamiento, adoptaron una postura
ofensiva, con espadas de entrenamiento en la mano. Jiang Fengmian se volteó hacia un joven
Nie a su lado cuando vio esto.

—¿Por qué están peleando? —Jiang Fengmian le preguntó al chico, preguntándose si debería
detener todo esto.

Nie Mingjue y Jiang Cheng estaban sosteniendo espadas de entrenamiento, las cuales
normalmente tenían runas incrustadas que impedían que la hoja cortara. Pero incluso si las
hojas no cortaban, estas espadas podían infligir todo tipo de daño. Podrían causar heridas
graves de todos modos.

Con los ojos todavía puestos en el campo de entrenamiento, el Nie respondió. —Nie Gongzi
ha sentido curiosidad por Jiang Gongzi desde que desarmó tan fácilmente a Wen Chao, y
todo el mundo sabe que a Nie Gongzi le encanta luchar contra personas con potencial. Jiang
Gongzi realmente no parecía querer pelear, pero Nie Gongzi puede ser bastante persistente—
El joven discípulo entonces giró la cabeza hacia Jiang Fengmian y casi se sobresaltó cuando
vio que era un líder de secta quien acababa de hacerle la pregunta. —¡Ah, uh, pero es solo
entrenamiento, Jiang Zongzhu! ¡Un combate amistoso!

¿Un combate amistoso? ¿De verdad?

Jiang Fengmian lanzó otra mirada hacia el gran terreno. Jiang Cheng y Nie Mingjue
intercambiaron saludos. A continuación, blandieron sus espadas de entrenamiento el uno
contra el otro.

El público se calló. Reinó un silencio expectante, y hubo una pausa fugaz.

Entonces los dos muchachos se lanzaron el uno contra el otro.


Nie Mingjue dio el primer golpe. Con sus poderosos brazos, bajó la espada en su mano sobre
Jiang Cheng y Jiang Fengmian hizo una mueca adolorida cuando casi podía sentir la fuerza
del golpe en su interior.

Jiang Cheng tuvo que poner un pie detrás de él para absorber el impacto mientras lo paraba,
para no perder el equilibrio bajo esa fuerza. Sus ojos se ensancharon levemente, como si
estuviera extrañamente sorprendido por la fuerza de su oponente. O Jiang Cheng había
olvidado momentáneamente que Nie Mingjue tenía fama de tener la mayor fuerza bruta de su
generación, o lo había subestimado.

Nie Mingjue no le dio tiempo a su compañero de entrenamiento para recuperarse, pues al


siguiente instante, blandió su espada y apuntó al flanco izquierdo de Jiang Cheng con el
mismo ímpetu despiadado que antes, como un maremoto que apunta a la destrucción.
Repentinamente, Jiang Cheng pareció salir de su estado de aturdimiento y contraatacó en el
último momento. Las espadas resonaron con fuerza mientras chocaban, y el impacto pareció
resonar en el cuerpo de Jiang Fengmian una vez más.

Y con este segundo golpe, el aire alrededor de Jiang Cheng cambió.

Su rostro se ensombreció, sus ojos se volvieron más agudos y feroces, y su postura se volvió
más agresiva.

Saltó hacia atrás, y esta vez, fue él quien atacó.

Con un movimiento sorprendentemente rápido, Jiang Cheng blandió su espada contra el Nie,
y Nie Mingjue respondió con una pequeña sonrisa, como si estuviera orgulloso de haber
desencadenado algo en Jiang Cheng.

Pero esa sonrisa no duró mucho. Porque, después de intercambiar solo dos o tres golpes,
Jiang Cheng se movió para estar en el lado izquierdo de Nie Mingjue como una sombra ágil.
Evitó un golpe que su oponente envió hacia su cabeza agachándose, luego, en el acto de
levantarse, cambió su espada a su otra mano y la levantó hacia el Nie. Este último trató de
pararlo, pero Jiang Cheng redirigió su espada para forzar una apertura. Y Nie Mingjue no
tuvo tiempo de reaccionar al siguiente movimiento de Jiang Cheng.

Antes de que Nie Mingjue pudiera levantar su espada, la punta de la hoja de Jiang Cheng
estaba en su garganta.

Un silencio total cayó sobre el campo de entrenamiento. No hubo exclamaciones, gritos de


alegría ni felicitaciones. Todos tenían una expresión de asombro en sus rostros. Incluso Wei
Wuxian, quien había tenido fe en su hermano, tenía la boca abierta. Todo había sucedido muy
rápido.

La ronda había durado apenas 2 minutos.

Y contra todo pronóstico, Jiang Cheng había ganado.

¿Cómo pudo pasar eso?


—Ese es... ¡ese es nuestro Xiao-Zongzhu!— gritó un discípulo Jiang desde el otro lado del
campo de entrenamiento.

Esto pareció hacer estallar la burbuja alrededor del campo. Tras un último momento de
vacilación, se escucharon exclamaciones de ánimo de varios de los discípulos, mientras que
otros comentaban sobre el partido entre ellos, sus expresiones aún sin palabras.

—Ya era bueno en las conferencias en los Recesos de las Nubes, pero pensar que superaría a
Nie Mingjue, ¡no puedo creerlo!— le dijo un estudiante de tercer año perteneciente a los Jin a
uno de sus amigos, a la derecha de Jiang Fengmian. —¿Fue una casualidad?

Ante la mención de los Recesos de las Nubes, Jiang Fengmian miró en dirección al heredero
de los Lan y su hermano. Lan Xichen estaba aplaudiendo con los demás, luciendo un poco
asombrado, y Lan Wangji miraba a Jiang Cheng como si acabara de descubrir algo nuevo
sobre él.

Jiang Cheng y Nie Mingjue, en medio del campo de entrenamiento, no se habían movido.
Seguían mirándose el uno al otro; Jiang Cheng lucía serio y Nie Mingjue estupefacto. Jiang
Fengmian decidió acercarse al borde del campo para ver mejor lo que ocurría. Desde su
nueva posición, podía oír lo que decían los dos jóvenes.

—Eres fuerte para tu edad, lo había... olvidado— escuchó que Jiang Cheng le decía a Nie
Mingjue mientras bajaba lentamente su espada.

Nie Mingjue salió de su estado de shock. Su rostro se puso ligeramente rojo, seguramente
debido a la vergüenza e irritación, y le siseó. —¿¡Te estás burlando de mí!?

Jiang Cheng negó con la cabeza y se alejó de él.

—No, tu padre sigue por aquí, así que casi pasé por alto lo terriblemente fuerte que eres tú
también— dijo Jiang Cheng con simpleza antes de levantar su espada. —Otra vez.

Nie Mingjue gruñó en voz baja, pero también blandió su espada, claramente queriendo
vengarse.

Una vez más, atacó primero.

Jiang Cheng parecía más preparado para la fuerza monstruosa del Nie y posicionó su cuerpo
para poder absorber sus golpes más fácilmente. Nie Mingjue intentó una finta, apuntando
primero al hombro de su oponente, pero Jiang Cheng vio venir el movimiento y lo paró antes
de atacar con fuerza. Cuando Jiang Cheng cambió a la ofensiva, Nie Mingjue claramente
estaba luchando por mantener el ritmo medida que pasaban los segundos.

Y una vez más, apenas 2 minutos después, Jiang Cheng ganó, esta vez haciendo que la
espada de su oponente volara por los aires.

La multitud no se quedó en silencio esta vez, pero los murmullos de asombro se elevaron por
todas partes, ya que pudieron ver que la primera victoria de Jiang Cheng no había sido una
casualidad.
Jiang Fengmian también estaba tan desconcertado como los demás. ¿Cuándo Jiang Cheng...?
¿Siempre había sido tan bueno? Jiang Fengmian sabía que su hijo se desempeñaba muy bien
en las clases desde los 2 o 3 años, pero vencer tan fácilmente a un discípulo Nie mayor que
él, el heredero, nada menos...

¿A menos que fuera Nie Mingjue quien tuviera una reputación algo exagerada?

El mencionado Nie Mingjue fue a buscar su espada, la cual había volado detrás de él, con
pisadas furiosas. Cuando la tuvo en la mano, apuntó con ella ferozmente a Jiang Cheng, y
esta vez, fue él quien rugió de frustración:

—¡Otra vez!

Así que los dos jóvenes pelearon una y otra vez. Nie Mingjue luchaba con movimientos
agresivos y abrumadores, pero Jiang Cheng pudo manejarlos contrarrestando con velocidad y
agilidad. Así que Jiang Cheng ganaba cada vez. Sin embargo, siempre estaba listo para otra
ronda, cuando un frustrado Nie Mingjue exigía una revancha.

Sus espadas chocaron con el viento, y el sonido metálico de sus dos espadas resonó sobre los
rugidos de la multitud, muchos de los cuales ahora animaban a Nie Mingjue para que ganara
al menos un combate. Pero Jiang Cheng y Nie Mingjue parecían no escuchar nada, su
atención estaba completamente centrada el uno en el otro.

Y en la séptima vez que Jiang Cheng ganó, este último frunció el ceño.

—Tu lado izquierdo, cuando paras un ataque desde arriba— dijo simplemente Jiang Cheng.

Nie Mingjue apretó los labios, aparentemente reacio a aceptar las críticas. Pero al final asintió
bruscamente y volvió a posicionarse.

Y un momento después, Nie Mingjue logró proteger su flanco izquierdo, después de que
Jiang Cheng lo atacó desde arriba, y ambos muchachos parecían igualmente satisfechos con
este progreso. Porque, aunque Nie Mingjue claramente no tenía la ventaja en estas peleas,
parecía estar aprendiendo a un ritmo vertiginoso, y cada batalla se hacía un poco más larga y
un poco menos fácil de ganar para Jiang Cheng.

Cuando finalmente, después de docenas de rondas, Nie Mingjue logró asestar un golpe
directo a la pierna de Jiang Cheng, una hazaña que no había logrado hasta ahora, toda la
multitud estalló en vítores.

Y todos los que rodeaban a Jiang Fengmian parecían un poco decepcionados al ver que los
combates llegaban a su fin cuando algunos asistentes de los Wen vinieron a recogerlos,
anunciando que la cena comenzaría en unos quince minutos en el salón principal.

Durante los días siguientes, Jiang Fengmian no vio a su hijo muy a menudo. Porque si Jiang
Cheng no estaba hablando con algún líder de secta, Nie Mingjue estaba monopolizando su
tiempo para que pudieran pelear con espadas, y a los otros jóvenes les gustaba verlos pelear.
Y cuando el Líder de la Secta Ouyang comentó que su hijo era casi más popular que él, Jiang
Fengmian no estaba seguro de si tomarlo como una broma o no.

Jiang Fengmian sabía que Wen Ruohan estaba comenzando a jugar un juego peligroso.
Especialmente con lo que había hecho en la última conferencia varios meses antes. Y desde
entonces, había habido indicios de que Wen Ruohan podría tener un deseo de dominación.

Pero Jiang Fengmian nunca habría creído que Wen Ruohan llegaría tan lejos.

Jiang Fengmian acababa de terminar de leer la impactante noticia cuando Jiang Cheng
irrumpió en su oficina, sobresaltándolo.

—Vi que había cartas de Gusu. ¿Qué pasó?— Jiang Cheng preguntó de inmediato, con una
postura en alerta, como si ya estuviera consciente de algo.

Sentado en su mesa baja, con la carta de Lan Qiren en la mano, Jiang Fengmian dudó. No
estaba seguro de que fuera una buena idea compartir con los más jóvenes la tragedia que
acababa de ocurrir en los Recesos de las Nubes. Temía crear un pánico innecesario.

Pero Lan Qiren también había enviado una carta dirigida a Jiang Cheng, y Jiang Fengmian
tenía la clara impresión de que Lan Qiren iba a compartir la noticia con él de todos modos.
Además, Jiang Cheng lo miraba expectante, con unos ojos que denotaban que no quería nada
más que la verdad.

Así que Jiang Fengmian no le ocultó nada. —Los Recesos de las Nubes fueron incendiados
por el clan Wen la semana pasada.

Un pesado silencio invadió la habitación, mientras Jiang Cheng miraba a su padre


conmocionado y confundido.

—¡¿Qué?! —exclamó finalmente mientras se acercaba a la mesa de su padre.

—El hijo mayor de Wen Ruohan, Wen Xu, fue a los Recesos de las Nubes acusando a
Qingheng-Jun de 'fechorías'— Explicó Jiang Fengmian. —Eran tonterías, por supuesto, así
que los Lan se opusieron a él y a su tropa. Hubo una batalla. Gran parte de los Recesos de las
Nubes fueron quemados.

—Pero... — Dijo Jiang Cheng, sonando preocupado. —¡Pero deberían haberlo sabido! ¡Lan
Laoshi debería haber esperado un ataque!

Jiang Fengmian frunció el ceño.

—Efectivamente, Lan Qiren fue avisado por uno de sus contactos externos, aparentemente—
dijo Jiang Fengmian, sorprendido. —¿Cómo lo sabes?

Jiang Cheng ignoró su pregunta. —Y sabiendo esto, ¿su secta aun así fue quemada? ¿Lan
Laoshi ignoró la advertencia?
—Al contrario, dice en su carta que la escuchó.— Dijo Jiang Fengmian, todavía mirando a su
hijo con sospecha. ¿Cómo sabía él sobre el extraño que había advertido a Lan Qiren? ¿Se lo
había dicho Lan Qiren? —Lan Qiren hizo que los residentes que no podían luchar y todos los
No-Cultivadores fueran evacuados, y los discípulos estaban preparados para un ataque.
También vació toda su biblioteca y aseguró los manuscritos antes de que llegara Wen Xu.
Pero... Parece que eso tuvo sus propias consecuencias. Según tengo entendido, Wen Xu había
ido expresamente a destruir el extenso conocimiento de los Lan, apuntando primero a sus
bibliotecas. No le gustó el no encontrar ni un solo pergamino. Lan Qiren dice... que Wen Xu
desató su ira por eso, atacando duramente a la secta.

Los ojos de Jiang Cheng se abrieron con sorpresa ante las palabras de su padre. Luego volteó
la mirada al suelo, con la mente en otra parte, extrañamente perturbado por la noticia.

Parecía bastante afectado por lo que había sucedido con los Recesos de las Nubes. Aparte de
Lan Qiren, con quien Jiang Fengmian sabía que su hijo se llevaba bien, el líder de la secta no
recordaba que Jiang Cheng le hubiera contado sobre ningún otro amigo Lan que hubiera
conocido durante sus estudios allí. Pero, por otro lado, Jiang Cheng había estado bastante
retraído últimamente, por lo que tal vez estaba preocupado por algunos amigos de allí que su
padre no conocía.

—¿Hubo muchas bajas? — Jiang Cheng preguntó, después de un momento.

Jiang Fengmian mostró una expresión apenada. —Unas pocas, según la carta, pero dado que
estaban preparados para un ataque, Lan Qiren piensa que habrían tenido más bajas sin eso.
Pero desafortunadamente, perdimos a Qingheng-Jun. Wen Xu lo mató. Delante de todos.

Jiang Cheng se pasó una mano derrotada por el rostro, murmurando un silencioso —.—
Normalmente, Jiang Fengmian le habría dicho que cuidara su lenguaje, pero esta vez dejó
pasar la palabrota.

—¿Y qué hay de sus sobrinos?— Jiang Cheng preguntó con urgencia. —Están bien, ¿verdad?

—Lan Wangji y Lan Xichen están sanos y salvos, y siguen en Gusu.

—Espera, ¿Lan Xichen no huyó, entonces?

Jiang Fengmian no estaba seguro de por qué Lan Xichen, de todas las personas, huiría y
abandonaría a su clan, pero no, todavía estaba con su familia en medio de su secta en ruinas.

Jiang Cheng parpadeó y murmuró un —Claro, si no había libros que salvar, eso tiene sentido
— y nuevamente, como solía ocurrir a menudo, Jiang Fengmian parecía quedar relegado a un
segundo plano mientras su hijo reflexionaba y murmuraba oraciones que no tenían mucho
sentido.

—Van a actuar de nuevo— dijo Jiang Cheng tras un largo momento, levantando la cabeza. —
Los Wen, quiero decir.

Jiang Fengmian asintió. —Hay una posibilidad, sí, eventualmente.


El 'eventualmente' fue mucho más rápido de lo que Jiang Fengmian había esperado.

Un mes después, con el pretexto de que sus clanes estaban fallando en su educación, Qishan
Wen ordenó que los juniors de las sectas fueran enviados a Qishan para recibir el
entrenamiento adecuado, y esto tenía que incluir a los herederos, si eran menores de 20 años.
Estos niños iban a ser nada más y nada menos que rehenes.

Jiang Cheng había declarado, sin dudarlo, que iría. Pero muy a pesar de Jiang Fengmian, Wei
Wuxian también había dicho que iría con su hermano.

Jiang Fengmian no iba a mentir, hubiera preferido que su pupilo se quedara a salvo junto a él.
Jiang Cheng no tenía elección en el asunto, por lo que no había nada que su padre pudiera
hacer al respecto, pero Wei Wuxian no necesitaba ponerse en semejante peligro.

Sin embargo, el líder de la secta no había dicho nada, respetando la elección de Wei Wuxian.
El chico era valiente por naturaleza, por lo que su deseo de ir no sorprendió a Jiang
Fengmian. Incluso Meng Yao, al escuchar esto, había decidido acompañar a Jiang Cheng y
Wei Wuxian.

Así que los tres chicos partieron a Qishan Wen unos días después de la orden, para reunirse
con otros herederos de las sectas.

Yu Ziyuan estaba furiosa y, por una vez, su ira no estaba dirigida contra su marido.

Bueno, así fue al menos durante los dos primeros días.

Se volvió contra él bastante rápido.

—¡No puedes ver lo que esa escoria de Wen Ruohan está tratando de hacer!—Yu Ziyuan
había arremetido contra su esposo mientras comían. —¿Por qué estás tan tranquilo? ¿Por qué
no quieres hacer nada al respecto? ¿No viste lo que pasó con los Recesos de las Nubes?

Jiang Fengmian no quería hacer nada porque podría empeorar la situación. Sobre todo,
sabiendo que los Recesos de las Nubes acababan de ser quemados.

Con un poco de suerte, Wen Ruohan acabaría calmándose y la paz regresaría con el tiempo.
Al menos eso esperaba Jiang Fengmian.

Y los chicos eran ingeniosos. Confiaba en ellos.

Pero tres semanas después, cuando uno de sus discípulos mayores irrumpió en su estudio y le
dijo que un grupo de juniors de Qishan Wen habían sido detectados cerca de Duō Shān, Jiang
Fengmian pensó que tal vez las cosas no habían ido tan bien como esperaba. Con unos quince
de sus discípulos mayores, Jiang Fengmian se apresuró a buscar a los chicos.

Una vez en el bosque, él y sus discípulos mayores se sorprendieron al ver al menos a


cincuenta juniors de varias sectas que se dirigían hacía ellos, luciendo en mal estado. La
preocupación aumentó rápidamente en Jiang Fengmian, quien se acercó al gran grupo con un
paso rápido. Varios de los juniors de las otras sectas parecían inmensamente aliviados al ver a
los adultos, y los discípulos Jiang mayores se dispersaron para ayudarlos.
Jiang Fengmian se acercó a Jiang Cheng, Meng Yao y Wei Wuxian, quienes parecían estar
liderando el grupo. Todos parecían exhaustos.

La preocupación de Jiang Fengmian se disparó y puso sus ojos sobre Wei Wuxian. —¿Qué
demonios ha pasado? ¿Por qué están todos aquí y en tal estado?

Con la mirada, Jiang Fengmian examinó el cuerpo de Wei Wuxian. Este último se sujetaba la
muñeca izquierda, que estaba teñida de una mezcla de azul y rojo. Estaba herido. Jiang
Fengmian movió sus manos hacia Wei Wuxian, pero Wei Wuxian negó con la cabeza y
retrocedió.

—Jiang Shushu, estoy bien— dijo Wei Wuxian, sonando un poco molesto, antes de mirar
hacia Meng Yao y Jiang Cheng. —Pero Jiang Cheng está herido.

Jiang Fengmian abrió los ojos y miró hacia su hijo.

Jiang Cheng tenía vendajes claramente hechos de varias túnicas rasgadas alrededor de su
brazo derecho, hombro y abdomen. Meng Yao y otro discípulo Jiang sostenían sus dos
muñecas, transfiriéndole energía. Jiang Cheng, por cierto, parecía completamente irritado por
esto, mientras se los sacudía a ambos con un gesto.

—Estoy bien— gruñó Jiang Cheng.

Jiang Fengmian se acercó a él, preocupado. —A-Cheng, ¿tú también estás herido? Déjame
ver.

—No es nada— aseguró Jiang Cheng antes de señalar a otros discípulos heridos. —Ellos son
los que están heridos y necesitan ayuda antes de que sus heridas se infecten.

—Wang Lingjiao trató de marcarme con un hierro candente. — Wei Wuxian intervino —
Jiang Cheng se interpuso y se quemó el brazo en el proceso.

—Xiao-Zongzhu también fue atravesado por dos flechas mientras salvaba a otros discípulos
— agregó sombríamente el joven Jiang junto a Jiang Cheng.

Jiang Cheng los fulminó con la mirada. —¡Dije que estoy bien!

—Y yo creo que tiendes a olvidar que tu cuerpo aún no es invencible, Gongzi.— Meng Yao
dijo rígidamente.

Jiang Cheng redirigió su mirada oscura hacia Meng Yao, pero Meng Yao se la devolvió sin
inmutarse.

Desde que Meng Shi había recuperado la salud, unas semanas después de la conferencia en
Qishan, por alguna extraña razón, Meng Yao parecía haber puesto toda su gratitud en Jiang
Cheng y se había vuelto particularmente protector con él. Jiang Cheng también había aflojado
su actitud desconfiada hacia Meng Yao. Jiang Fengmian todavía no sabía si 'amigos' era la
palabra correcta para describir su relación, pero eran decididamente más cercanos en algunos
aspectos.
Pero eso no impidió que, a veces, los dos chicos tuvieran enfrentamientos entre sí, como
ahora.

—Ninguna de mis lesiones pone en peligro mi vida; son unos precupones, demonios— dijo
Jiang Cheng, antes de posar los ojos en su padre. —A-Die, tampoco soy el único herido. Wei
Wuxian se rompió la muñeca ayudándonos a salir de la cueva.

Eso era lo que temía Jiang Fengmian. Echó un último vistazo a su hijo y cuando vio que
Meng Yao y varios otros Jiang lo estaban intimidando para que tomara más energía, Jiang
Fengmian se volvió hacia su pupilo. El segundo sobrino de Lan Qiren, Lan Wangji, estaba a
su lado, también compartiendo energía para acelerar su curación.

—A-Xian, necesitas tratamiento— afirmó Jiang Fengmian. —Varios de ustedes necesitan


atención. Vámonos.

Todos se dirigieron a Lotus Pier. Hubo dos heridos graves más entre los juniors, por lo que
dos de los discípulos Jiang mayores que Jiang Fengmian había llevado con él los llevaron en
sus espadas. El resto siguió caminando, y el líder de la secta volvió a preguntar qué demonios
había pasado.

—Esos bastardos Wen— dijo una voz familiar un poco por detrás. Jiang Fengmian reconoció
a Jin Zixuan y este último continuó hablando. —¡Nos hicieron luchar contra el Xuanwu de la
Mortandad y trataron de matarnos en el proceso!

—Sin embargo, Jiang Gongzi y Meng-Gongzi nos habían advertido que podríamos estar
cazando este tipo de bestias— dijo una chica de la secta Tingshan He, quien aún parecía
conmocionada. —Estábamos 'preparados', pero fue mucho peor de lo que podríamos haber
imaginado.

Jiang Fengmian y sus discípulos mayores parecían atónitos. ¿El Xuanwu de la Mortandad?
¿Wen Ruohan realmente había intentado matar a sus juniors?

—Wen Chao dirigía la cacería— dijo con calma Lan Wangji, junto a Wei Wuxian. —
Tuvimos varios altercados. No estaba contento con eso. Él y los otros Wen intentaron
matarnos después.

El nombre de Wen Chao pareció despertar una ira indescriptible en todos los juniors, y entre
todas las voces que hablaban a la vez, Jiang Fengmian entendió que a los chicos les habían
confiscado sus espadas y habían estado vulnerables frente al Xuanwu de la Mortandad. Pero
como la otra chica había explicado, Jiang Cheng les había advertido del peligro de esta
cacería, y habían practicado en secreto la eliminación del gigante Yao de antemano. Además,
al parecer Wei Wuxian había creado talismanes de antemano. Entonces, cuando todos
terminaron en la cueva, gracias al talento táctico de Meng Yao, las habilidades de liderazgo
de Jiang Cheng, los talismanes de Wei Wuxian y los talentos de cultivo combinados de Jin
Zixuan y Lan Wanji, habían conseguido luchar juntos contra el Xuanwu de la Mortandad con
pocas pérdidas.

Pero antes de eso, ellos y los Wens aparentemente habían peleado, y Wen Chao los había
atrapado a todos en la cueva, con la esperanza de que todos los juniors fueran devorados. Y
después de que uno de los talismanes de Wei Wuxian hiciera estallar la entrada bloqueada,
una vez que el monstruo había sido derrotado, Wen Chao se había puesto particularmente
furioso al ver a casi todos vivos. Habían logrado escapar después de eso, y la mayoría de los
chicos habían querido quedarse con Jiang Cheng.

—Derrotar a la bestia fue un esfuerzo combinado, pero Jiang-Xiong nos salvó cuando
salimos de la cueva— dijo Nie Huaisang. —Sin él, los Wen nos habrían matado a varios de
nosotros por sorpresa. Aun así, tuvimos que luchar, porque nos persiguieron después de eso.
Jiang-Xiong nos obligó a luchar contra ellos.

Por lo tanto, muchos no habían querido hacer el largo viaje de regreso a su secta por su
cuenta. Habían preferido quedarse bajo la guía de Jiang Cheng, una apuesta más segura en su
opinión, incluso si regresar primero a Lotus Pier era un gran desvío.

Jiang Fengmian miró impresionado a su hijo.

Pero antes de que pudiera decir algo, Jiang Cheng lo miró seriamente y dijo:

—Tenemos que hablar.

—Los Wens van a atacar Lotus Pier en menos de dos semanas— declaró Jiang Cheng a sus
padres en el estudio de Jiang Fengmian, una vez que habían regresado a Lotus Pier y Jiang
Cheng había sido tratado. —Tenemos que preparar a todos para este ataque. Y me refiero a
ahora.

Y pensar que Jiang Fengmian había esperado que la paz se restaurara pronto.

Eso había sido estúpido de su parte.

Chapter End Notes

Notas: Heeey... perdón por desaparecer, han sido unas semanas con muchas
eventualidades que yo no planee pero que al final igual tuve que involucrarme, lo que
me llevó a estar atrasada con algunas cosas referentes a la planificación para empezar mi
trabajo a finales de esta semana y, como abran notado, a atrasarme con el siguiente
capítulo del fic, el cual tenía listo desde la semana anterior pero no había editado. En fin,
espero les gustara el capítulo y si todo va bien nos vemos la próxima semana para el
capítulo 4.

See you (・ω<)☆


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