PRÁCTICA DE COMENTARIO 2
HUME.
Para cerrar el tema de teoría del conocimiento se propone el comentario de este fragmento de
Hume. El objetivo fundamental es que se exponga, a partir del análisis del texto, la alternativa
empirista como forma de entender el conocimiento humano, para realizarlo conviene ir al
archivo donde se encuentra todo el texto y procesar tanto la información que aparece para
ampliar el empirismo como las notas al pie del texto donde en esencia vienen las ideas
principales.
Lo que pretende Hume en este fragmento es llevar hasta las últimas consecuencias su punto de
vista que se puede sintetizar en que la única fuente de conocimiento son los sentido pero que
además es su límite. Solo podemos contar con la información que nos suministran los sentidos
y por eso analiza en qué consiste. De ahí la distinción que aparece en los apuntes de
impresiones e ideas. Una impresión es lo que sentimos de algo mientras lo estamos sintiendo.
Eso deja una huella en nuestra mente que es lo que denomina idea. En esencia son iguales pero
el problema es que cuando los objetos pasan a nuestra mente la información es más débil, más
difusa (intentad recordar un billete de cinco euros sin tenerlo delante y aun habiendo visto
muchos, se nos escapan muchísimos detalles).
Curiosamente la mente humana parece funcionar de una forma especial y cuando las ideas están
en nuestra mente pasan a ser organizadas por nuestro entendimiento. No podemos resistirnos
a aplicar lo que en los apuntes se llama leyes de asociación. Hay una especie de fuerza a
considerar que si dos objetos están próximos los consideramos como una unidad o que si hay
cierto parecido los consideremos como pertenecientes a la misma especie (cuando se habló del
nominalismo como corriente ya se pusieron ejemplos en este sentido). Pero la ley de
asociación que más le interesa a Hume, y que se estudia en el texto es la causalidad. Cuando
vemos un suceso y a continuación otro, nuestra mente trata de conectarlos, de considerar que el
primero ha provocado el segundo. Pero si volvemos al principio, y la única fuente de
información son los sentidos, no hay ninguna sensación de esa conexión. Por eso se decía que al
mismo tiempo son el límite.
Para explicar esto Hume argumenta que si nos acostumbramos a ver una sucesión de sucesos
nuestra mente los conecta. La encargada de hacerlo es la imaginación, pero no como fantasía,
sino como una estructura mental propia que actúa de forma casi independiente (esta fue la
inspiración para los a priori de Kant). Por eso en el libro, en la página 83 cuando define el
empirismo dice que son imaginarios, pero en el sentido de que nuestra imaginación organiza los
datos haciéndonos el mundo más comprensible.
Las consecuencias de este análisis es que la ciencia (cuestiones de hecho como las llama
Hume) que se fundamenten en encontrar relaciones causales, como todas las ciencias naturales,
no tiene una base racional (como propuso Aristóteles) sino que se basarían en el sentimiento
que despierta en nosotros comprobar día tras días esa sucesión. Como consecuencia, nuestra
mente nos lleva a pensar que siempre se producirá esa sucesión, pero no hay forma de
demostrarlo. Se pasa de un fundamento racional de la ciencia a uno emocional basado en la
costumbre que nos suministran nuestros sentidos.
La comparación se hará con el racionalismo de Descartes. Lógicamente ya se ha estudiado y
se ha corregido con lo que será conveniente repasar las indicaciones que se dieron en la
corrección al hilo del anterior comentario. Conviene insistir en cómo ambas corrientes tratan de
dar explicación a la nueva ciencia que está apareciendo con el cambio de paradigma que vimos
para el tema de las cosmologías.
I.E.S. Príncipe Felipe.
Departamento de Filosofía. Curso 2019-20
PRÁCTICA DE COMENTARIO DE HUME
APELLIDOS: Rozas Gómez
NOMBRE: Mario
- Para orientar su comentario tenga en cuenta que deberá hacer una reflexión sobre el tipo de
texto que es, a qué corriente pertenece y qué tipo de juicio presenta sobre la
caracterización del conocimiento.
- Explique qué alternativa supone el pensamiento de Descartes respecto a la forma de entender
el proceso de conocimiento.
- Recuerde que es IMPRESCINDIBLE CITAR EL TEXTO, de forma que todas sus
afirmaciones sobre el mismo deberán estar apoyadas por extractos del texto para que tengan
sentido.
- En ningún caso se considerará comentado el texto si lo que se hace es exponer linealmente
apuntes o fragmentos directamente sacados del libro de texto sin ningún tipo análisis razonado.
Puede ser, por tanto, un tema digno de curiosidad investigar de qué naturaleza es la evidencia que nos
asegura cualquier existencia real y cuestión de hecho, más allá del testimonio actual de los sentidos, o de
los registros de nuestra memoria. Esta parte de la filosofía, como se puede observar, ha sido poco
cultivada por los antiguos y por los modernos y, por tanto, todas nuestras dudas y errores, al realizar
una investigación tan importante, pueden ser aún más excusables, en vista de que caminamos por
senderos tan difíciles sin guía ni dirección alguna. Incluso pueden resultar útiles, por excitar la
curiosidad o destruir aquella seguridad y fe implícitas que son la ruina de todo razonamiento e
investigación libre. El descubrimiento de defectos, si los hubiera, en la filosofía común, no resultaría,
supongo, descorazonador, sino más bien una incitación, como es habitual, a intentar algo más completo
y satisfactorio que lo que hasta ahora se ha presentado al público.
Todos nuestros razonamientos acerca de cuestiones de hecho parecen fundarse en la relación de causa y
efecto. Tan sólo por medio de esta relación podemos ir más allá de la evidencia de nuestra memoria y
sentidos. Si se le preguntara a alguien por qué cree en una cuestión de hecho cualquiera que no esté
presente —por ejemplo, que su amigo está en el campo o en Francia—, daría una razón, y ésta sería
algún otro hecho, como una carta recibida de él, o el conocimiento de sus propósitos y promesas previos.
Un hombre que encontrase un reloj o cualquier otra máquina en una isla desierta sacaría la conclusión
de que, en alguna ocasión, hubo un hombre en aquella isla. Todos nuestros razonamientos acerca de los
hechos son de la misma naturaleza. Y en ellos se supone constantemente que hay una conexión entre el
hecho presente y el que se infiere de él. Si no hubiera nada que los uniera, la inferencia sería totalmente
precaria. Oír una voz articulada y una conversación racional en la oscuridad, nos asegura la presencia
de alguien. ¿Por qué? Porque éstas son efectos de producción y fabricación humanas, estrechamente
conectados con ellas. Si analizamos todos los demás razonamientos de esta índole, encontraremos que
están fundados en la relación causa-efecto, y que esta relación es próxima o remota, directa o colateral.
El calor y la luz son efectos colaterales del fuego y uno de los efectos puede acertadamente inferirse del
otro.
D. Hume. Investigación sobre el conocimiento humano, sección IV
Este texto epistemológico corresponde a Investigación sobre el conocimiento humano, en el que
David Hume ilustra un empirismo radical que es usado en último término para exponer las
debilidades gnoseológicas sobre las que se fundamenta el método científico.
De acuerdo con la teoría del conocimiento que propone David Hume, todos los estímulos que
nuestra sensibilidad es capaz de percibir constituyen la base primaria del conocimiento. Así, la
mente almacena las sensaciones que experimenta en forma de ideas, representaciones menos
vívidas y precisa que las impresiones a las que están asociadas. Ningún conocimiento puede ser
tal si no se apoya sobre los datos recibidos a través de los sentidos, por lo que las ideas que no
se siguen de ninguna impresión son una mera ficción producida por la imaginación, una
I.E.S. Príncipe Felipe.
Departamento de Filosofía. Curso 2019-20
estructura mental que conecta ideas de las maneras más variopintas. Partiendo de estos
planteamientos, Hume declara que todo conocimiento objetivamente válido debe proceder de la
experiencia. De este modo, puesto que “la seguridad y la fe implícitas son la ruina de cualquier
conocimiento”, nuestro pensador rechaza por completo la cognoscibilidad de los conceptos
metafísicos, estableciendo el límite del conocimiento humano en su propia fuente, la evidencia
empírica que los sentidos proporcionan.
Extrapolando las consecuencias epistemológicas de este sistema filosófico al ámbito de la
investigación científica, comenzamos a notar que, paradójicamente, el empirismo radical que
defiende Hume entra en directa confrontación con uno de los pilares de la ciencia moderna, la
posibilidad de extraer predicciones mediante relaciones de causa-consecuencia. Si bien Hume
reconoce el papel fundamental de la causalidad en la adquisición del conocimiento sobre
cuestiones de hecho, este niega el carácter indubitable del método científico. En otras palabras,
dado que para Hume todas las ideas provienen de impresiones sensibles, no hay ningún dato
empírico que evidencie la existencia de la causalidad, pues para ello se debería poseer
experiencia del futuro, algo que resulta absurdamente antiintiuitivo. En consecuencia, Hume
argumenta que la ciencia no representa un conocimiento plenamente certero, sino una
convención basada en la tradición y la costumbre sostenidas por el paradigma imperante,
pudiendo únicamente aspirar a superarse a sí misma, tal y como defiende en este fragmento del
texto: “el descubrimiento de defectos, si los hubiera, en la filosofía común, no resultaría,
supongo, descorazonador, sino más bien una incitación, como es habitual, a intentar algo más
completo y satisfactorio que lo que hasta ahora se ha presentado al público”.
I.E.S. Príncipe Felipe.
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