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Alfas Ce... ERMINADA

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I

꧁Aʟғᴀs Cᴇʟᴏsᴏs꧂
♡︎

Jungkook es un Omega de conejito demasiado


hermoso, pero también es uno al que le encantan los
niños por lo que gracias a su capacidad para concebir
ahora tiene nueve hijos junto a su esposo alfa Kim
TaeHyung.

¿El problema? que todos ellos nacieron alfas y ahora


tiene que lidiar con diez alfas celosos y posesivos.
Contando a su esposo, claro.

¿Cómo podrá jungkook lidiar con eso ahora que se


entera de su décimo embarazo?

• Historia completamente mía.

• Prohibida copia y/o adaptación de cualquier tipo.

• Pareja principal Taekook.

• Omegaverse, jungkook Omega, TaeHyung Alfa.

• TODO lo que encuentres aquí es ÚNICAMENTE


FICCIÓN.
• Si no te gusta el contenido que aparece aquí, por
favor retirate sin dejar malos comentarios y sin
denunciar, en silencio.

Sabiendo todo esto, puedes seguir leyendo, gracias.

• Hermosa portada hecha por VCAMHYUNG.


II
• Kim jungkook.
• Omega de conejito.
• 38 años.
• Aroma: Galletas recién horneadas.
• 1.74 altura.
• Kim TaeHyung.
• Alfa puro de León.
• 40 años.
• Aroma: Chocolate amargo.
• 1.87 altura.

—Alfas Celosos—

La suave iluminación del sol traspasaba las cortinas color


crema colgadas frente a la gran ventana, con las cortinas
entreabiertas permitiendo que los pequeños rayos de sol se
posarán sobre la suave cabellera azabache de la persona
que descansaba plácidamente sobre la mullida cama.

El pequeño Omega de Nivea piel se removió incómodo en su


lugar al no sentir el calorcito de su amado junto a él,
tanteando a ojo cerrado su costado derecho sólo para
encontrarse con la fría sábana ordenada.

Hizo un pucherito disconforme y termino por despertarse,


talló sus ojitos con las manos hechas puños, su carita
hinchada y su cabello alborotado era una cosa qué
realmente era digno de apreciar por la mañana.

—¿Alfa...? —preguntó al aire, esperando alguna respuesta


por parte de su esposo, pero nadie respondió. Su voz algo
ronca por haber despertado recientemente.

Se sentó en la cama con algo de dificultad y estiró sus


brazos hacia arriba para estirar sus músculos mientras
soltaba un largo bostezo, miró a todos lados, el aroma a
chocolate amargo de su alfa estaba impregnado en toda la
habitación y eso era algo que le encantaba. Gracias a ese
rico aroma que tanto le gustaba empezó a arrullarse
nuevamente, las últimas semanas el cansancio era más
frecuente en su ser y dormía más horas que antes.
Pero antes de caer de nuevo recostado escuchó algunos
ruidos en la planta baja de la casa, así que con curiosidad se
levantó de la cama y se colocó sus pantuflas de pandita, el
grande suéter blanco de su alfa le llegaba por debajo de los
muslos, mientras que sus largas y blancas piernas se
mostraban orgullosas, era lo único que vestía además de
unos shorts muy cortos que no lograban a verse debajo de
él grande suéter.

Le gustaba usar la ropa de su alfa, lo hacía sentirse seguro y


protegido.

Salió de la habitación luego de lavarse los dientes, no se


molestó en arreglarse el cabello, tal vez volvería a la cama
en compañía de su amado luego de ver qué era aquel ruido.

Bajó las escaleras, cada vez el ruido era más fuerte, iba más
dormido qué despierto pero sabía perfecto que esas eran un
montón de voces y trastes siendo casi golpeados.

Llegó al lugar de donde proviene el ruido, la cocina.

Medio adormilado y con los ojos entrecerrados, miro a sus


hijos alrededor de la isla de la cocina, algunos con un gorro
de cheff, otros con un mandil, y los más pequeños con una
cuchara de madera en sus sillitas altas.

La fuerte mezcla de aromas lo mareo un poco pero logró


mantenerse de pie, soltó otro bostezo que llamó la atención
de los diez alfas en la cocina, sobre su pequeña figura ahora
estaban diez pares de ojos curiosos.

—Papá, buenos días. —lo saludo su hijo mayor de 17 años,


YoonGi mientras parecía preparar una masa o mezcla para
Hotcakes.
—Buen día papá. —Esta vez fueron otros de sus tres hijos,
Hyungjin, Soobin y Yeonjun, de 16 años los tres.

—Buenos días. —ahora otros de sus tres hijos, DaeHyung,


Félix y WooJin dijeron mientras adornaban algunos Hotcakes
con crema batida y algo de fruta. Estos tres tenían 15 años.

—¡Papito! ¡Días! —MiSuk de dos años en su sillita alta y un


gorrito de cheff miniatura, sacudió sus bracitos tratando de
llamar su atención.

—¡Papá, buenos días! —Sintió un tirón en el suéter y bajó la


mirada solo para encontrarse con los dulces y oscuros ojos
de su hijo HyungTae, de 4 años de edad, igual que su
hermano MiSuk, con un gorrito de cheff.

Todos sus hijos parecían realmente felices de verlo. No pudo


evitar sonreír al verlos todos juntos en un solo lugar, eran
realmente un desastre juntos, pero también eran divertidos
tratando de llevarse bien.

Si, eran muchos hijos, pero ninguno es no deseado, su alfa y


él tuvieron el tiempo suficiente para hacerlos con mucho
amor, además, que más de uno Nazca de su ser era parte
de su genética, era un Omega de conejo, los conejos
tienden a tener muchas crías en un solo embarazo, y eso a
él le facinaba.

Tener muchos hijos con el alfa que ama era lo que más
quería en el mundo, y había cumplido ese sueño. Ahora
tenía nueve hijos varones, todos alfas.

Algo que algunas veces era molesto porque siempre lo


estaban marcando con su aroma, según ellos "para qué los
alfas burros no se le acerquen", pero estaba más que seguro
que su alfa TaeHyung fue quien le dijo que hicieran aquello.
Algo que aún lo sorprendía era que los que nacieron el
mismo día no fueran iguales, como trillizos, no, eran todos
diferentes, incluso sus tonos de cabello eran diferentes,
algunos habían sacado la cabellera rojiza de su padre alfa y
otros la azabache de su padre Omega.

No eran iguales físicamente tampoco, pero eso era también


a su genética, ¿O alguna vez has visto a un conejo parir más
de dos crías iguales?, Tal vez algunos gemelos pero nunca
más de aquello eran iguales, así que realmente eso no
importaba.

Les sonrió a todos con dulzura.

—Buenos días, mis niños hermosos. —respondio meloso,


mientras se agachaba a dejar un beso en la frente de
HyungTae para qué él niño pudiera irse feliz a preparar el
desayuno otra vez.

Su grande e imponente alfa de cabellos rizados rojizos bajó


la mecha de la estufa solo para acercarse a él al verlo cerca.

Cuando jungkook besó la cabecita de su bebé más pequeño


volteó hacia su alfa y no dudó en hacerle un pucherito para
luego estirar sus bracitos hacia arriba, pidiéndole de manera
silenciosa que lo alzará.

—Oh mi amor. —TaeHyung sonrió como idiota enamorado y


lo tomó de la cintura con sus fuertes brazos, jungkook lo
abrazo del cuello para sujetarse mientras con sus piernas se
abrazaba de su cintura, como todo un koala.

Sus hijos hicieron una mueca, pero siguieron en lo suyo, sus


padres eran demaciado melosos, estuvieran ellos presentes
o no, por lo que ya estaban demaciado acostumbrados.
—¿Por qué te levantaste tan temprano? —se quejó el
Omega mientras escondía su carita en el cuello de
TaeHyung para sentir mejor su aroma a chocolate,
TaeHyung lo notó así que libero un poco más de su aroma
haciendo ronronear al Omega.

—Cariño, son las once. —TaeHyung rio mientras lo


depositaba en la isla de la cocina, quedando entre sus
piernas sin separarse un solo centímetro.

—No me importa, sabes que no me gusta despertar y que


no estés a mi lado. —volvio a quejarse, TaeHyung acaricio
uno de sus gorditos muslos mientras besaba su coronilla.

—No creí que fueras a despertar aún, queríamos prepararte


el desayuno y llevártelo a la cama, como has estado
durmiendo hasta tarde estos últimos días.

—Solo no vuelvas a hacerlo hasta que yo despierte. —frotó


su nariz en el cuello de su alfa para impregnar su aroma a
galletas, TaeHyung solo ladeó un poco la cabeza para darle
más espacio.

—¿Si me permiten? Papá kook casi aplasta las fresas con su


trasero. —la voz de YoonGi se escuchó a su costado
sacándolos de la pequeña burbuja en la que estaban.

Jungkook miro detrás de él y se dió cuenta de que si, en


realidad casi aplastaba la cazuela con fresas, no se movió
él, sino TaeHyung lo volvió a cargar como koala hasta que el
alfa se sentó en una de las sillas alrededor de la isla y lo
dejó a horcajadas de él.

No dijo nada, aún tenía mucho sueño como para hablar, así
que solo se quedó acurrucado a su alfa mientras sus hijos
preparaban el desayuno.
Estiró sus labios como patito en dirección al alfa, quien le
sonrió y le proporciono el beso que tanto quería, pero ese
besito se convirtió en dos, luego en tres, y cuatro y
siguieron aumentando hasta que escucharon un gruñido.

Ambos rieron viendo en dirección a MiSuk qué los veía


enfadado desde su sillita.

—¿Qué? —le pregunto TaeHyung con diversión— ¿Ya no


puedo besar a mi Omega?

—¡No, papi es mío! —grito el niño con molestia, estirando


sus brazos para ser alzado por su padre Omega.

El resto de sus hijos rieron ante lo dicho, MiSuk era el único


que siempre se interponia ante los cariños que se daban sus
padres, y se molestaba más cuando TaeHyung dejaba
impregnado de su aroma a jungkook, a él no le gustaba
porque después no podía sentir el aroma de su padre
Omega, ése que le encantaba y lo hacía sentirse
adormilado.

TaeHyung para molestarlo más, tomó la barbilla de jungkook


y volvió a besarlo, pero esta vez fue un beso más fuerte que
le robó el aliento al azabache.

Lo que ninguno de los dos esperaba era que una cuchara de


madera fuera a dar a la cabeza de TaeHyung, haciéndolo
separarse del Omega.

Sus hijos y jungkook estallaron en carcajadas mientras él se


quejaba.

MiSuk solo podía estar satisfecho con su increíble puntería.

—Alfas celosos—
No sé que estoy haciendo con mi vida, pero aquí
tienen un Koo Omega.

Les apuesto a qué los nombres se me olvidan en el


siguiente capítulo.

Besos 💋😚
YA NO TENGO LA FOTO 😞😭
III

—Alfas Celosos—

Jungkook no dejaba de morder sus uñas con nerviosismo, su


aroma a galletas recién horneadas naturalmente dulce
ahora estaba esparcido en toda su habitación, pero no era
dulce y agradable como se acostumbraba al estar tranquilo
y feliz, no. Ahora se sentía como si las galletas recién
horneadas se hubieran quemado en el horno por estar
distraído con cualquier otra cosa.

Pero no podía evitar sentirse nervioso y ansioso, hace días


había tenido mareos y había ido a vomitar varias veces al
baño en algunas ocasiones, él no era ningún idiota para
ignorar aquellos síntomas que conocía a la perfección.

Era un Omega experimentado, mayor y con nueve hijos,


sabía de esos síntomas a la perfección, los había sentido en
todos y cada uno de sus embarazos, sabía que
probablemente estaba esperando a su décimo hijo.

Y hace tan sólo algunos minutos había terminado de vaciar


su estómago en el baño de su habitación, ya no aguantaba
las ansias de confirmar si estaba embarazado, en cinta. Solo
pensar en eso lo llenaba de una inmensa felicidad y su
conejito agitaba el pompón que tiene por cola emocionado.

Así que llamó a su hermana Lisa, una alfa un poco menor a


él y le dijo sus sospechas, la alfa de inmediato dijo que iría
por algunas pruebas de embarazo e iría a su casa para
confirmar. Tenía suerte de qué TaeHyung y sus hijos no
estuvieran en casa.

WooJin, YoonGi, Félix, Hyungjin, Soobin, DaeHyung y Yeonjun


estaban en algunas de sus actividades diarias, en la
escuela, o algún taller de boxeo o de sus actividades
favoritas en las que estaban inscritos. Llegarían para la hora
de la cena que era aproximadamente en dos o tres horas, al
igual que TaeHyung.

Quien ya había terminado algunos días que había tomado


como vacaciones en su empresa Kim'Coleccion una
empresa qué su abuelo paterno le había heredado y que
cuando sus hijos tuvieran la edad suficiente verían quien
sería el próximo heredero, o simplemente les otorgaría una
empresa en cada lugar del mundo que poseen.

A excepción de HyungTae y MiSuk, ellos estaban con una


niñera que venía a su casa solo cuando él tenía algunas
cosas importantes que hacer, porque no confiaba en
muchas personas para estar en el mismo territorio de sus
hijos y marido.

La beta era una muy buena amiga suya desde la primaria,


así que le tenía la confianza suficiente para dejar a sus hijos
con ella.

Lo único que lo tenía algo preocupado era la reacción de su


marido, TaeHyung hace mucho había dicho que con los hijos
qué tenía eran suficientes y que prefería disfrutar de su
matrimonio cuidando a los más pequeños hasta qué
tuvieran la edad suficiente para hacer sus propias vidas.

Y él había estado de acuerdo con esa decisión, aunque no


va a mentir que lo había decepcionado un poco, ya qué
como Omega de conejo una de sus más grandes fantacias
es tener muchos hijos con el alfa que ama, y cumplió algo
de aquella fantacia, pero seguía queriendo más hijos con su
alfa.

¿Y si TaeHyung no quería a ese niño o niña que


probablemente venía en camino?

Dejó de pensar en aquello cuando escuchó como Jieun lo


llamaba del otro lado de la puerta diciendole que Lisa había
llegado y que si quería dejarla pasar a su habitación, de
inmediato le dijo que sí, y en cuestión de segundos la
pelinegra ya estaba dentro con él entregándole las diez
pruebas de embarazo que había comprado.

—¿Por qué tantas?

—Tenemos que estar seguros, Kookie. —dijo la alfa


sonriendo.

—Con tres bastaba, entonces.

—Lo siento, es que estoy nerviosa también. ¡Puede que


tenga otro sorbino!

—Uff, si tú estás nerviosa imagínate yo. Al menos TaeHyung


aún no se da cuenta.

—¿No le has dicho? —se sentó en la cama viendo cómo


jungkook tomaba la bolsa con las pruebas de embarazo y se
metía al baño.

—¡No, la última vez que hablamos de tener más hijos me


dijo que eran suficientes con los nueve que ya teníamos! —
grito desde el baño, ya teniendo cinco de las pruebas listas
y solo para esperar a que dieran resultado.

—Es que si son muchos, hermano.


—Lo sé pero... Yo quiero más.

—También debes tener en cuenta la decisión de TaeHyung,


kook.

—Terminé. —anunció. Salió del baño con todas las pruebas


en mano, tenía que esperar doez minutos para que todas
dieran resultado, así qué mientras esperaban se sentaron
en la cama para hablar un poco.

—¿Que harás si salen positivas?

—No lo sé, no sé si a TaeHyung le guste la noticia.

—Deberias decirle.

—Primero voy a ver si es que quiere otro hijo. Tal vez haya
cambiado de opinión, así no tendría tanto miedo de
decírselo.

—TaeHyung nunca te ha negado nada, ni tampoco tratado


mal. Y si bien recuerdo, en cada uno de tus nueve
embarazos salto como loco de felicidad cuando le diste la
noticia. No creo que le desagrade.

Jungkook suspiro para luego hacer un pucherito, sabía que


TaeHyung nunca se molestaba mucho con él, tenía al alfa en
la palma de su mano, pero el miedo al rechazo de su parte
aún estaba presente.

—Tienes razón, no... —la alarma que había colocado en su


celular sonó indicando que los diez minutos habían pasado.

Se levantó de inmediato hacia el tocador que tenía en la


habitación y tomó todas las pruebas con las manos
temblorosas, sin verlas se las entregó a la alfa que solo rodó
los ojos mate el drama que estaba haciendo su hermano
mayor.

La pelinegra miro todas y cada una de las pruebas por


separado, ninguna sola le faltó, y todas decían una sola
cosa.

Positivo.

Un enorme positivo marcaban las dos rayitas rojas en las


diez pruebas, miró a su hermano con una enorme sonrisa en
su rostro y a jungkook se le llenaron los ojos de lágrimas de
emoción.

—¿Estoy...? —habló con la voz entrecortada, mirando con


ilusión a Lisa que se acercaba a él para abrazarlo.

—¡Si!

—Oh por Dios. Estoy embarazado.

—¡Estás embarazado!

—Estoy embarazado. —aunque no era su primer embarazo,


no dejaba de parecerle irreal la noticia.

( ... )

Los diez alfas comían con tranquilidad alrededor de la larga


mesa de vidrio en el comedor, una rica lasaña que jungkook
había preparado en exceso para sus glotones alfas favoritos.

Contaron de cómo estuvo su día, en sus actividades,


escuela y talleres, hubieron bastantes quejas por parte de
los más jóvenes, y TaeHyung no dejaba de decir que le dolía
horrible la espalda por estar tanto tiempo sentado en una
silla revisando un montón de papeles para firmar.
Jungkook le prometió darle un buen masaje, él con mucho
gusto aceptó tal oferta.

MiSuk y HyungTae estaban en sus sillitas altas comiendo


algo desastrosos, pero MiSuk se veía realmente tierno con
las mejillas llenas de comida y algo manchadas de salsa.

—No puedo creer que el profesor Lee me pusiera de


compañero a Park JiMin. Ése idiota. —se quejaba YoonGi
llevando lasaña a su boca. Hablando de un trabajo en
equipo que les habían dejado, él no tenía problema alguno,
hasta que le dijeron su compañero, JiMin, un alfa de su clase
que se creía la gran cosa solo por ser alfa puro.

—YoonGi, cuida tu vocabulario. Están tus hermanos


pequeños, no quiero que aprendan esas mañas. —lo
reprendió jungkook limpiando su boca con una servilleta.

—Es que no lo soporto, papá.

—Es que te encanta, no lo niegues. —Felix se burló de él del


otro lado de la mesa.

—Callate, eso no es cierto.

—Haremos como que te creemos. —Dijo esta vez Hyungjin.

YoonGi gruño pero no dijo nada más contra eso, pero algo
era cierto, el alfa JiMin le ponía de los nervios, no podía
tenerlo cerca sin sentirse nervioso por cada intento de
coqueteo por parte de ése engreído alfa. Ni siquiera
entendía su comportamiento, no debía de estar con otro alfa
de esa manera.

Jungkook suspiro y sonrió bonito cuando vio a TaeHyung


darle comida a MiSuk con una cuchara de plástico azul
haciendo un sonido de avioncito mientras el niño aplaudía
feliz recibiendo la comida.

—¿No es adorable? —jungkook preguntó hacia TaeHyung,


era su momento de saber si TaeHyung estaría dispuesto a
tener otro hijo.

—Si, es muy adorable. —respondió sonriente, terminando de


darle comida al niño para después limpiar sus mejillas con
una servilleta.

—Me encantan cuando son tan pequeños, tan adorables. —


dijo y todos sus hijos voltearon a verlo confundidos.

—Si, cuando son bebés son tan tiernos. —TaeHyung


murmuro, volteando a verlo para robarle un beso en los
labios, uno pequeño pero lleno de amor.

—¿No te gustaría tener otro? —los alfas mayores abrieron


los ojos en grande viendo a su papá kook, definitivamente
no se esperaban eso.

TaeHyung rio un poco para luego mirarlo curioso.

—¿Te digo la verdad? —Jungkook asintió nervioso— creo que


ya tenemos suficientes con nueve hijo, cariño. Los bebés
son muy lindos pero necesitan más atención, me gustaría
disfrutar más de nuestro matrimonio solo nosotros dos.

Jungkook hizo un pucherito para luego sonreírle sin muchos


ánimos, algo que todos en la mesa notaron, su aroma a
galletas recién horneadas volvió a ser algo amargo, lo que a
TaeHyung le pareció extraño.

—¿Que pasa, corazón?


—No es nada, solo... Se me quitó el apetito, estaré en mi
habitación. —jungkook se levantó de la mesa y se fue
directo a su habitación dejando a sus hijos y esposo
confundidos ante su repentino cambio de humor.

—Alfas Celosos—
IV

—Alfas Celosos—

TaeHyung sintió la pesada mirada de todos sus hijos, incluso


los más pequeños lo miraban con reproche, y no entendía el
por qué de aquello.

—¿Que me ven? —preguntó a la defensiva.

—¿No vas a hacer nada? —Woojin dijo, alzando una ceja


hacia su padre.

—Ve con papá kook, papá. —Soobin le dijo demandante, y


aunque le molestó el tono que usó con él no lo reprendió
porque estaba más preocupado en saber que era lo qué
jungkook tenía.

TaeHyung se levantó de la mesa minutos después de que su


Omega se fuera a la habitación con una aroma amargo
debido a su tristeza, primero terminó de darles de comer a
sus hijos menores, y les encargo a los alfas más grandes
que se encargarán de limpiar el comedor y lavar los trastos
sucios, pues el Omega ya les había preparado la comida y
era lo menos que ellos podían hacer.

El aroma a galletas recién horneadas algo agrio llegó a su


nariz haciéndolo arrugarla, el aroma de su amado esposo
siempre le había encantado, pero no le gustaba sentir ese
en especial porque era a causa de emociones negativas de
su Omega.
Abrió la puerta con algo de inseguridad e hizo una mueca al
ver a jungkook en el centro de la cama enrollado con las
sábanas blancas hasta la cabeza, era simplemente adorable
por dónde lo vieras, pero se preocupó mucho más al poder
divisar sus ojitos de Bambi cristalizados amenazando con
soltar lágrimas contenidas.

—Mi amor... —lo llamó en un susurro que, gracias al silencio


de la habitación, jungkook pudo escuchar. Cerró la puerta
detrás de él.

El Omega levantó la mirada para conectar sus ojitos con los


de su alfa, e inconscientemente un pucherito se instaló en
sus labios.

—¿Que te pasa, bebé? ¿Por qué esa carita, mi amor? —


TaeHyung caminó a paso sigiloso hasta estar sentado junto
a jungkook.

No dudó ni un segundo en atraerlo a su cuerpo hasta que el


Omega estuvo sentado en su regazo de lado, aún enrollado
con las cobijas. Jungkook sollozo escondiéndose en el cuello
de su alfa, inhalando su aroma a chocolate amargo para
tratar de controlarse.

No era su culpa estar tan sensible, eran las hormonas del


embarazo. O al menos eso quería creer.

TaeHyung no dijo nada y solo acaricio su espalda tratando


de reconfortarlo, soltando más de su aroma para calmarlo
más rápido, algo que sucedió unos minutos después cuando
la respiración de jungkook se volvió más tranquila y los
sollozos cesaron.

—¿Por qué ya no quieres más hijos, alfa? —jungkook


murmuro, su voz escuchándose ahogada al tener el rostro
escondido en el pecho de TaeHyung.
—Cariño, creí que eso ya había quedado claro. Ya te lo
expliqué. —TaeHyung bajó la mirada para poder ver a su
esposo, le partió el corazón ver sus ojitos rojizos por el
reciente llanto. Su voz sonando tranquila, porque en
realidad no le molestaba explicarle una vez más a su amado
Omega.

—Pero no lo entiendo, TaeHyungie. Los niños son muy


lindos.

—Lo sé, bebé. Son muy tiernos y lindos, pero ya pasamos


por lo mismo nueve veces, quiero disfrutar más de ti. —
explicó— ahora me es más difícil obtener tu atención, con
otras nueve persona aquí que te necesitan... No me
arrepiento de ninguno de mis hijos, todos son una bendición
para mí, pero algunas veces extraño el tiempo donde yo no
tenía que esperar hasta en la noche para tener tu atención,
y eso no es siempre porque algunas veces quedas tan
cansado que te encuentro dormido cuando vuelvo del
trabajo.

Jungkook se sintió peor al escuchar lo que su alfa le decía,


¿No le daba la suficiente atención? Eso había entendido,
pero TaeHyung tenía razón, tener hijos era una gran
responsabilidad y consumía mucho de su tiempo. Ahora que
lo piensa, su alfa tiene razón, hace mucho que no tienen
una tarde solo para ellos dos, dónde no haya quejas por
parte de sus hijos, o interrupciones en sus besos por parte
de los más pequeños.

Porque debía admitirlo, algunas veces era molesto que no


podia darle siquiera un pequeño beso en los labios a su alfa
sin que MiSuk o HyungTae hicieran algo para separarlos.

—Lo siento, alfa. —dijo con la voz apagada, salio de su


escondite solo para poder darle un tierno beso a TaeHyung
en los labios.

—No importa, mi amor. Ya me acostumbré.

—Pero no tienes que acostumbrarte a eso, TaeHyungie. No


quiero que luego me cambies por alguien más porque no te
doy la suficiente atención que te mereces.

Solo pensar aquello le hacía crecer un miedo en la garganta.

—Jungkook —TaeHyung lo llamó con seriedad, tomando sus


mejillas para que lo viera directamente a los ojos— yo jamás
te cambiaría por nada, ¿Okey? No importa las
circunstancias, yo siempre voy a estar para ti. Yo te amo, y
eso nunca va a cambiar.

—Estoy embarazado. —soltó de golpe al sentir la suficiente


confianza de decirlo luego de escuchar las palabras de su
esposo.

—¿Que?

TaeHyung quedó aturdido por un momento, no podía


procesar las palabras de jungkook hasta después de unos
segundos dónde se encargó de mirar a jungkook poniendo
nervioso a su Omega ante su silencio.

—Es-Estoy embarazado, alfa. —repitió con la voz temblorosa


— si... Si no quieres que lo tengamos está bi-bien... Pero no
me vayas a deja- —TaeHyung no le permitió decir otra
palabra porque ya lo estaba besando con tanto amor y
devoción que sintió derretir su corazón, no importaba
cuánto tiempo tuvieran juntos, no importa cuántas veces se
hubieran besado, siempre se sentía como la primera vez
que lo hicieron.
Se separaron con un chasquido, no separaron sus frentes y
jungkook se sintió más seguro cuando TaeHyung lo miró a
los ojos.

—Te amo tanto, mi vida. —susurró TaeHyung sobre sus


labios, volviendo a besarlos.

—¿N-No estás molesto, alfa?

—¿Por qué estaría molesto? Si, es algo inesperado, pero


también es una bonita sorpresa.

—¿Entonces vamos a tenerlo? —sus ojitos de Bambi


brillaron en ilusión al pronunciar esas simples palabras.

—Claro que si, corazón. Ni siquiera lo dudes, y la próxima


vez que te sientas mal, dímelo. Quiero que tengas la
suficiente confianza como para hacerlo, jungkook.

—Esta bien, alfa. Es qué no sabía cómo ibas a reaccionar,


me dijiste que ya no querías más hijos. —Bajó la mirada
algo tímido.

—Pero no dije que si llegaba a pasar, no serían bien


recibidos. —TaeHyung dijo, con una sonrisa en los labios.

Jungkook sonrió encantado con las palabras de su alfa, sus


mejillas sonrojandose al ver la manera en la que lo miraba,
era tan intenso. Acercó su rostro al de TaeHyung, dando un
beso esquimal, cuando escucharon un golpe fuera de la
habitación.

—¡¿Otro bebé?!

—¡¿Papá kook dijo que está embarazado!?

—¡Eso fue lo que escuché!


—HyungJin, ayúdame a levantar a YoonGi qué se desmayó.

—Ahí déjalo.

—Que me ayudes.

—Que- ¡Ay ay, mi oreja Soobin!

—Vamos a tener un hermano o hermana.

—Seguro será alfa.

—¡Vamo a tene un hemano!

—Woojin, has que MiSuk vuelva a ponerse el pañal.

—¡Todo yo, todo yo! ¡Seguramente está cagado!

—Por eso vas a limpiarlo tú.

Y se escucharon las risas de todos sus hijos, TaeHyung y


jungkook ya estaban acostumbrados a todo ése alboroto, y
de laguna manera lo agradecían, pues así la casa ya no se
sentía sola o vacía. Pero luego no se escuchó nada más, y
ahí supieron lo que pasaba.

TaeHyung dejó a jungkook en la cama mientras esté sonreía


cómplice hacia él, el pelirrojo se dirigió hasta la grande
puerta de madera de caoba, siendo sigiloso, sus pasos no se
oyeron, unos murmullos se escuchaban del otro lado.

—Callense, no escucho nada.

—Esas orejitas de burro ¿Para que te sirven, entonces?

—Silencio.

—No están hablando.


—Seguramente se están besando como siempre.

—¡Guácala!

—¡Fuchi!

De imprevisto, abrió la puerta de golpe.

Siete adolecentes y dos niños pequeños cayeron al suelo


por estar apoyados en la puerta.

—¿Que creen que estaban haciendo?

Entonces todos apuntaron hacia YoonGi con acusación.

—¡Fue su idea! —gritaron todos.

—Alfas Celosos—
V

—Pasame la mermelada de fresa, hijo. —jungkook pidió a


YoonGi, quien estaba a su derecha.

—Aqui está papá.—el pelirrojo tomó el frasco de mermelada


importada de las bases del pasillo.

Jungkook estaba haciendo las compras de la semana en el


supermercado, acompañado de YoonGi y WooJin, además de
MiSuk quien iba sentado en la sillita que portaba el carrito
de compras.

El carrito iba lleno de todo tipo de comida, desde enlatada


hasta envuelta en plástico, es que sus alfas son muy
glotones y tiene que tener la comida suficiente para
alimentarlos a todos.

TaeHyung le había dicho antes de ir a la empresa que no era


necesario que fuera él por las compras, ya que no quería
que se esforzará mucho desde que se enteró de su
embarazo, prácticamente lo obligaba a no hacer un
esfuerzo muy grande.

Apenas y lo dejaba bajar las escaleras de la casa él solo, él


creía que su alfa exageraba mucho, pero TaeHyung tenía
ese instinto sobreprotector con él desde hace años, no era
algo extremo, pero él se creía capaz de hacer algo más que
preparar la comida.
Pero no le molestaba para nada ese instinto protector que
su alfa tenía hacia él,y que se intensificaba cada vez que se
encontraba embarazado.

Aúnque podía hacer cualquier cosa perfectamente, solo


tenía un mes de embarazo y su pancita apenas había
crecido. Ni siquiera se notaba aún.

Pero TaeHyung no dejó que se fuera así nomás, no, ordenó


que YoonGi, WooJin y MiSuk lo acompañaran, además de
que lo marcó con su aroma a chocolate amargo y le hizo
ponerse una chaqueta de él.

Bueno, lo de la chaqueta fue su idea, usar la ropa de


TaeHyung que le quedaba mucho más grande lo hacía
sentirse seguro y protegido, sobre todo cuando su alfa no
estaba cerca. Lo hacía sentir que TaeHyung estaba con él.

—Vamos por aquí. —dijo y empezó a empujar el carrito de


compras, aunque sus hijos trataron de hacerlo por él, no lo
permitió.

—¿Que es lo que falta, papá? —Woojin dijo.

—YoonGi tiene la lista.

—¿Que falta, YoonGi?

El pelirrojo levantó la lista en su mano y leyó.

—Las galletas de MiSuk y HyungTae, son sus favoritas y ya


sabes cómo se ponen si no se las compran.

—Ese pasillo queda del otro lado del súper. —se quejó el
Omega. MiSuk le hizo ojitos, su padre sonrió con ternura.
—No te preocupes papá, yo iré por ellas. WooJin, cuídalo. —
YoonGi se fue del pasillo rumbo al de dulces y galletas.

Jungkook hizo un pucherito.

—Yo sé cuidarme sólo.

—Y no lo dudo papá kook. —Woojin sonrió.

Jungkook sólo sonrió y siguió con las compras en los pasillos


cercanos, YoonGi le había dejado la lista para que pudiera
ver qué era lo que le faltaba. Llegaron a el pasillo de las
verduras, y frutas. Tenía que comprar bastantes cosas, así
que dejó a WooJin con MiSuk cuidando el carrito y se fue
directamente hacia los tomates.

Tomando uno que otro apretandólos para saber si no


estaban muy aguados o muy maduros. Ya con algunos en la
bolsa se fue hacia las papas.

Su aroma a galletas se había vuelto más dulce de lo normal,


además de que un ligero aroma a leche materna se había
colado en él, daba una mezcla deliciosa que aunque era
tenue, no parecía desapercibida por nadie. Todos los que
olieran su aroma sabrían de inmediato que era un Omega
en cinta.

Algo muy atractivo para alfas que buscan formar una


familia, lo que era casi la mayoría de los alfas. Jungkook
llamaba demaciado la atención, pero lo ignoraba. Porque
claro que él lo sabía.

Un tipo alto, rubio y de tez blanca se posó junto a él, era


mucho más alto y muy fornido, sus facciones eran duras y
ante cualquier persona seria demaciado atractivo.
Desprendía un aroma a menta y eucalipto fuerte que lo
mareo un poco, pero decidió ignorar la precencia de ese alfa
y seguir escogiendo papas.

Pero al parecer el hombre estaba soltando su aroma para


atraerlo.

Algo incómodo, jungkook se distrajo y en eso una papa cayó


de sus manos, y antes de qué pudiera agacharse por ella,
una pálida mano se interpuso y la levantó del suelo. La
tomó algo tímido, y miró al hombre que lo miraba de una
manera que no supo descifrar, o tal vez sí, era como
TaeHyung lo miraba cuando iban a hacer el amor.

Pero había una clara diferencia, en la mirada de TaeHyung


había amor y deseo, en la del hombre había deseo y lujuria,
podía notarlo muy fácil.

—Gracias. —dijo sin titubear, agradecía que todos esos años


viviendo con alfas le haya quitado el temor a hablar con
uno. Ya que antes tartamudeaba al dirigirse a un alfa.

—De nada lindura. —el rubio sonrió ladino, jungkook sólo


carraspeó incómodo. Estaba seguro que su alfa podía notar
su incomodidad a través del lazo que los unía.

—Si bueno... Tengo que irme.

—Espera.

El alfa trato de tomar su muñeca, pero otra mano lo sostuvo


antes de que pidiera hacer cualquier cosa. Jungkook se
sintió más tranquilo al ver a YoonGi sostener al hombre
evitando cualquier contacto.

—¿Tú quién eres? —el rubio lo miró frunciendo el ceño con


molestia. Tratando de safarse casi fallando en el intento,
pero YoonGi lo soltó.
—Su hijo, y dijo que tiene que irse.

YoonGi tomó del hombro a jungkook y dieron la vuelta para


irse, pero el rubio parecía no querer ceder.

—Espera, Omega. —el tono de voz fue duro, por lo que


jungkook se quedó quieto en su lugar, YoonGi gruño
molesto.

—Señor, le he dicho que nos vamos.

—No estoy hablando contigo, mocoso. Omega, dame tu


número de teléfono. —mas que una petición, lo dijo como si
fuera una orden.

—No voy a darle nada. —jungkook respondió, queriendo irse


lo más rápido posible de ahí.

—Ya escuchó, ahora apartece.

El rubio gruño molesto y estuvo a punto de usar su voz de


mando cuando otro mocoso interrumpió en la escena,
WooJin llegaba preocupado con MiSuk en brazos.

—¡Papá koo! —MiSuk grito entusiasmado, estirando sus


bracitos al Omega.

—¿Papá que pasa?

—Nada hijo, vámonos. —dijo tomando a MiSuk en brazos,


quien se acurrucó en su cuello y le gruño como un gatito al
alfa rubio, quien miraba incrédulo a los hijos de kook.

Jungkook detuvo a sus hijos la ver qué quería lanzarse ante


el alfa rubio, antes de que fuera a pasar cualquier cosa. Pero
el rubio volvió a tomarlo, esta vez del hombro y ahora
jungkook se había quedado sin paciencia.
—Omega...

—Soy un Omega felizmente casado, enlazado, con nueve


hijos y él décimo en camino. Señor, déjeme en paz. —
jungkook respondió con rudeza y antes de que el rubio
pudiera decir algo mas, él y sus hijos ya estaban caminando
por otro pasillo.

—A papá le habría salido cola de perro si te hubiera


escuchado, papá kook.

—Ese tipo era insoportable.

—La próxima vez voy a golpear a el alfa que se te acerque


con esas intenciones.

—Alfa pedorro. —MiSuk dijo con una mueca de molestia


única que habían visto pocas veces en el niño. Pero se
sorprendieron que pudiera pronunciar correctamente ambas
erres.

—¿Quien te enseño eso, MiSuk? —Jungkook lo miro.

—¡Papá Tae!

—¿Papá Tae?

—Si, dijo: si un alfa pedorro se acerca a papá koo gruñele.

Jungkook rodó los ojos con una sonrisa divertida.

—Tengo que decirle a TaeHyung que deje de enseñarle esas


cosas a MiSuk.

YoonGi se detuvo de un momento a otro dejando a jungkook


y WooJin confundidos.

—¿Que pasa hijo?


YoonGi pareció olfatear el aire hasta que vio que el aroma a
menta y eucalipto venía de jungkook, gruño al ver que aquel
alfa lo había marcado con su aroma.

YoonGi le hizo una seña a WooJin y este de inmediato


entendió. Entonces, sin decir nada ambos alfas abrazaron a
jungkook por los costados y empezaron a hacer que sus
aromas fueran más intensos para borrar ese horrible aroma
menta.

Dejándolo envuelto en un aroma a Mandarinas -de YoonGi- y


de limón -de WooJin-.

—No puedo creerlo.

Jungkook suspiró.

—Alfas Celosos—
VI

•———Alfas Celosos———•

Jungkook acarició su pancita de apenas dos meses por


encima de la remera amarillo patito que llevaba puesta ese
día.

Iba conduciendo su auto en camino al preescolar en el que


su pequeño HyungTae estaba inscrito, MiSuk lo acompañaba
en los asientos de atrás, pero sujeto a su sillita especial
para que no se moviera mucho.

Sus hijos estaban en la escuela y su esposo estaba


arreglando y adelantando un poco más de trabajo para
tener unas merecidas vacaciones y poder estar para él en
todo el tiempo del embarazo. De igual manera la empresa
no quedaría sola ya que la mano derecha de su esposo se
haría cargo de ella. Era de suma confianza así que no había
de que temer.

—¡Papá, teno hambe! —exclamó el pequeño de cabellos


azabeches como los de su padre.

—Ya casi vamos a casa a comer, bebé. Hay que ir por tu


hermano antes, ¿Si?

—Oki.

Jungkook rio ante el pucherito que su hijo hizo a través del


espejo retrovisor, venía jugando con un pequeño peluche
con forma de tigre que tenía impregnado el aroma de
TaeHyung.

MiSuk era más cercano a TaeHyung aunque no lo pareciera


y sí tenía mucho tiempo a su padre alfa alejado de él, se
ponía muy inquieto, así que su esposo acostumbraba a
dejarle alguna prendas o juguetes con su aroma
impregnado para que él niño no estuviera de inquieto y no
le diera muchos problemas.

Aunque era un niño, de una u otra manera se los iba a dar.

Pero no importaba porque él también podía disfrutar de el


aroma de su esposo, que nunca fallaba en marcarlo con su
aroma siempre que iba a salir. Ya casi no podría usar el auto,
TaeHyung no lo había dejado usarlo después de los tres
meses de embarazo ya que lo consideraba algo peligroso
para él y para el bebé a menos que sea él quien está
conduciendo, por lo que debía de aprovechar por ahora que
podía.

Divisó el lugar y estacionó el auto viendo al resto de padres


bajando de los mismos para ir por sus hijos, bajo de auto y
abrió la puerta de atrás para sacar a MiSuk, le colocó una
mochila de conejito blanca con una correa para que pudiera
estar caminado pero no fuera a perderse de su vista.

MiSuk era muy escurridizo.

Caminaron hasta la puerta, recibiendo varias miradas de


tanto alfas como Omegas, a la que no les dió importancia
alguna, él estaba ahí por su hijo.

Las niños salían corriendo felices para ir con sus padres, la


maestra de algunos estaban en la puerta verificando que si
sean los padres de los niños los que venían a recogerlos, o
sus respectivos niñeros.
—¡Papi! —la voz de su hijo llamó su atención, sonrió cuando
vio a HyungTae correr hacia él con una bonita sonrisa
cuadrada igual a la de su padre alfa.

—Bebé.

El niño llegó hasta él y abrazo sus piernas, él se agachó un


poco y beso sus mejillas mientras acariciaba su cabello.

—¿Cómo te fue hoy, bebé?

—¡Me fue bien, hoy hicimos pirotecnia! —grito emocionado


el niño, los padres voltearon a verlo algo confusos.

Una maestra se acercó rápido antes de mal entendidos.

—Disculpe señor Jeon de Kim, HyungTae se refiere a


papiroflexia.

—Ay ya me había asustado.

Todos retiraron sus miradas al entender.

—Bueno, muchas gracias maestra, vámonos niños.

—¡Espera Papi!

—¿Que pasa?

—Mi amigo Im quiere darte algo.

HyungTae se fue y luego volvió después de unos segundos


acompañado de su mejor amigo Im, un bonito niño rubio
muy tímido, sonrió al ver al niño con una floresita de papel
mal hecha y un chocolate Carlos Quinto.

—Hola Im. —saludo el azabeche acariciando el cabello del


niño. El pequeño rubio se sonrojo y extendió torpemente la
flor y el chocolate— ¿Para mí? —dijo sorprendido.

—S-Si...

—Gracias cariño.

El niño sonrió pero se fue corriendo despavorido cuando


jungkook le dió un tierno besito en la cabeza. Rio un poco y
guardo las cosas en su bolsillo, hasta que escuchó un
gruñido. MiSuk miraba muy mal hacia Im.

—Tiraló.

—No, es un regalo.

—Aish.

•———Alfas Celosos———•

—Mi amor, ya llegué. —avisó el alfa entrando a su enorme


casa, dejó el maletín en el sofá de cuero en el Living al igual
que su saco dw vesir y su corbata.

—¡Estamos en la cocina, cariño! —avisó el Omega desde


dicho lugar.

Caminó hasta allá, viendo a sus hijos sentados alrededor de


la isla de la cocina mientras jungkook cocinaba algo que olía
delicioso.

—Bienvenido papá. —dijeron todos sus hijos al mismo


tiempo, el sonrió y paso directamente con su Omega.

Lo tomó de la cintura y le dió un beso en la frente que hizo


sonreír a jungkook, el azabeche levantó la cabeza y se puso
un poco de puntillas para dejar un beso en los labios de
TaeHyung.
—¿Cómo te fue, cariño? —preguntó volviendo a lo que hacía
ahora con un TaeHyung abrazándolo desde atrás.

—Agotador, pero al menos ya tengo algunos meses libres


para cuidar de ti y del bebé que viene en camino. —acarició
la pansita de su Omega por debajo del jersey, jungkook
ronroneo con una sonrisa.

Sus hijos no le prestaba atención a sus nuestras de cariño.

—Mm que bien.

TaeHyung sonrió y vio en la isla de la cocina una barrita de


chocolate, específicamente de las favoritas de su esposo.

—¿Y esto? —la tomó y antes de que jungkook respondiera


HyungTae lo hizo por él.

—¡Un admirador se la regaló!

—¿Que?

Ahora todos en la mesa tenían su atención en jungkook


quien solo rodó los ojos.

—Si un...

—Son sus favoritas. —dijo WooJin receloso.

—Si, pero...

—¿Cómo sabía eso? —YoonGi dijo con el ceño fruncido.

—No lo...

—¿Por qué las aceptaste, papá? —esta vez fue Félix.

—Es que...
—Es muy pequeño. —minimiso el detalle Soobin.

—Pero me lo dió...

—No es mucho. —dijo Hyungjin.

—Oigan...

—Papá Tae le da mejores cosas.

—¡Ya volvemos cariño! —grito TaeHyung desde la puerta


con YoonGi, WooJin, Hyungjin, HyungTae, Félix y Soobin
detrás de él.

—¡¿A dónde van!? —pero los alfas ya se habían ido.

Jungkook terminó de cocinar con ayuda de sus otros hijos, y


para cuando ya estaban sirviendo la comida TaeHyung y el
resto entró a la casa cargando un montón de bolsas llenas
de chucherías y sus dulces favoritos.

—¿Que es esto? —pregunto con sus ojitos brillosos cuando


le pusieron todo en frente.

—Tus galletas favoritas.

—Tus gomitas favoritas.

—Una caja de tus chocolates favoritos.

—Fruta bañada en chocolate como te gusta.

—Tus dulces preferidos.

—Woah, gracias mis amores. —dijo a todos y tomó algunos


dulces.
—Bien. —dijo TaeHyung y tomó el chocolate que le había
regalado el supuesto admirador a su esposo bajo la atenta
mirada de todos— Ya podemos deshacernos de esto.

Y TaeHyung lanzó el chocolate al bote de basura atinando


epicamente, sus hijos estuvieron de acuerdo con él.

—¿Pero que?

•————Alfas Celosos————•
VII

Jungkook gimió sintiendo las estocadas de TaeHyung en su


interior.

TaeHyung besó su cuello repetidas veces dejando pequeñas


marcas que muy pronto se volverían violetas y adornarían
de forma hermosa la nivea piel de su Omega, dejándole
saber a todos que ya tiene un alfa a su lado.

Aceleró su movimiento ocasionando que jungkook gritara su


nombre, el gruño en su cuello sintiendo sus colmillos
hacerse presentes, sin esperar más, clavo sus afilados
colmillos en el espacio de cuello y hombro de su Omega,
remarcando esa adorada marca que había hecho hace ya
tanto tiempo.

—¡Ah, alfa! —jungkook gritó extasiado por las sensaciones


en su cuerpo, y explotó en un delicioso orgasmo manchando
su pecho y el de su alfa. TaeHyung siguió embistiendo en su
interior buscando su propia liberación y jungkook sólo podía
gemir repetidas veces por la sensibilidad.

—Mi Omega.

TaeHyung gimió ronco en su cuello cuando tuvo su propia


liberación, acomodando las piernas de su Omega alrededor
de su cintura para mantener mejor la posición ya que
jungkook debido a su fuerte orgasmo se debilitó y terminó
dejándolas caer a sus lados.

TaeHyung lamió la sangre de la marca, curandola por


completo y sacando un ronroneo a su somnoliento esposo,
río contra su cuello y salió de su interior minutos después
cuando sintió su nudo bajar, ahora el nudo no era tan fuerte
debido a que no estaba en celo y su Omega estaba encinta.

Acomodó a su Omega en la cama de sábanas blancas de se


levantó de su lugar para colocarse unos bóxers e ir al baño
a limpiarse, para luego regresar con unas toallas húmedas y
calientes para limpiar el cuerpo de su amado Omega.

Jungkook solo se dejaba hacer, ronroneando ante el afecto


con el que su alfa lo trataba. TaeHyung limpio su abdomen,
muslos y pecho dónde fue que cayó el semen del Omega,
también limpio un poco su entrada ocasionando un pequeño
gemido en él ya que seguía algo sensible. Luego tomó otra
toalla caliente e hizo al Omega dar vuelta sobre si mismo.

O bueno, él le dió vuelta al Omega dejando a la vista su


pomposo trasero de durazno, que tenía su mano marcada
en una de las nalgas. Su pancita tenía tres meses, ya se
notaba pero no le hacía daño al bebé que jungkook
estuviera de esa forma, más adelanto lo sería, pero por el
momento no pasaba nada.

Acarició su espalda hasta la curva de su trasero dando un


ligero masaje, jungkook suspiro gustoso por las caricias,
TaeHyung también dió masajes a su trasero de durazno
rojito.

Se sintió algo culpable al ver la marca de su grande mano,


así que besó esa fracción de piel repetidas veces
ocasionando una pequeña risa en su amado.
No le gustaba cuando se marcaba de esa forma, pero sabía
que a su esposo le gustaba así que la culpa disminuía un
poco. Pero por eso, siempre trataba de mimarlo lo más
posible cuando terminaban de hacer el amor.

Colocó la toalla caliente en la espalda baja de su Omega


durante cinco minutos para disminuir el dolor que debería
de estar sintiendo en esa parte de su cuerpo. Mientras fue a
buscar un pijama para jungkook, encontrando una camisa
muy grande qué le pertenecía pero sabía a Jeon le gustaba
usar para dormir, y también unos bóxers limpios de color
negros.

Jungkook se había acostumbrado a usar ese tipo de prendas


a la hora de dormir.

—¿Alfa? —la voz somnolienta de su esposo lo llamó y él se


apresuró a sacar las cosas del armario para ir hacia él.

—En un segundo, cariño.

Llegó hasta él y le colocó la ropa, para darle la vuelta con


suma delicadeza, dejando su abultado vientre hacia arriba,
jungkook acarició ahí con una pequeña sonrisa y mejillas
sonrojadas.

—¿No lastimamos al bebé, verdad? —preguntó inseguro,


viendo a su alfa colocarse entre sus piernas, arrodillado,
solamente para estar cómodo en la posición.

—La señorita Yun dijo que no pasa nada durante los


primeros cuatro meses. —el alfa dijo, mencionando a la
obstetra que ha atendido a su Omega desde su primer
embarazo, hace dos semanas habían ido a verla para
hacerle un chequeo rutinario a jungkook para asegurarse de
que todo iba bien con el bebé.
Todo iba realmente bien, gracias a que jungkook era un
Omega de conejito, su organismo estaba preparado para
grandes cantidades de crías, y no había riesgo alguno que
pudiera hacerlos preocupar durante el embarazo.

TaeHyung segundos después se encontró a su mismo


bajando a dejar un beso en los labios de su Omega, para
después descender por su cuello, pecho y finalmente, llegar
a su vientre, dónde se encargó de mimar el lugar dónde su
próximo hijo estaba creciendo.

Jungkook acarició su cabello suspirando de gusto por los


mimos.

—Si, es que... —dijo con voz temblorosa, tímido— fuiste...


Fuiste algo rudo.

TaeHyung levantó la mirada de inmediato, viendo


preocupado a su esposo debajo de él, quien evitaba su
mirada viendo cualquier otra cosa en la habitación, con sus
mejillas rojas y tragando saliva nervioso.

—¿Te lastimé? —pregunta buscando algún indicio de dolor


en su esposo.

Jeon lo miró de inmediato con miedo de que su alfa piense


aquello, pues sabía que sí TaeHyung creía que lo había
lastimado durante el coito, no volvería a tocarlo de esa
manera en mucho tiempo.

Por miedo a lastimarlo nuevamente, ya había pasado una


vez y el alfa no quiso su ayuda en uno de sus celos por
temor a dañarlo. Durando así tres meses, justo a días de su
próximo celo, dónde TaeHyung permitió que jungkook lo
ayudará después de que esté le haya dicho que no lo había
lastimado, solo había llorado por tanto placer.
Pero eso el alfa no lo había entendido a la primera, pero eso
ya pasó. Aunque TaeHyung en ese celo se aseguro a cada
momento de que su Omega estuviera lo más cómodo
posible, no dejando a su león tomar el control por completo.

Aunque su parte animal era un caballero cuando se trataba


de su Omega, esposo, padre de sus hijos, destinado y amor
de su vida.

—¡No no! Claro que no. —lo tomó de las mejillas viendo los
ojos inseguros de TaeHyung— no me lastimaste, no pienses
eso.

—¿Entonces?

—Solo, tengo miedo de que algo le pase al bebé y tu... Ya


sabes. —evadió su mirada— no es muy pequeño, lo s-siento
en el estómago.

TaeHyung sonrió de lado, besándolo.

—Tranquilo, cariño. Al bebé no puede pasarle nada durante


este tiempo, cuando pasen los cuatro meses tendremos que
dejar de hacer el amor porque ahí si es posible que algo le
pase.

Jungkook hizo un puchero disconforme.

—No quiero.

—¿No quieres que? —dijo, llevando sus manos a el vientre


de su Omega, alzando la camisa para verlo y acariciar su
piel desnuda— hola bebé. —dejó un beso ahí, hablando con
el bebé unos segundos antes de regresar su mirada a su
esposo, que lo miraba con los ojos llenos de lágrimas, y una
pequeña sonrisa en el rostro— ¿Pasa algo, amor?
—Alfa...

—¿Si, cariño?

—Te amo, mucho mucho.

—Te amo más, corazón.


VIII

—Alfas celosos—

Para el cuarto mes de embarazo los síntomas empezaron a


hacerse mucho más notorios, cómo también los cambios
físicos en el pequeño cuerpo del Omega conejito.

Los vómitos y mareos fueron cosa de los primeros meses,


eso realmente no pasaba muy a menudo y TaeHyung ya
estaba acostumbrado a lidiar con su Omega encinta porque
sus cambios hormonales no eran realmente demaciados.

Pero algo a lo que todos los alfas temían en aquella casota


era al Omega sensible por el embarazo. Los mayores saben
que cuando jungkook está en cinta, debes cuidar demaciado
pero DEMACIADO las palabras que usas para hablar con él.

Porque muy pocas veces pasaba que los cambios de


temperamento y emociones del Omega fueron muy fuertes,
TaeHyung lo sabe y puede decir con seguridad que la única
vez en la que jungkook se puso así fue en el embarazo de
YoonGi y no fue bonito que su Omega lo dejara dormido en
el sofá por hacerlo enojar, para luego volver llorando con él
a pedirle perdón, luego teniéndolo muy mimoso (esa parte
realmente no le molesta) y luego otra vez enojado con él.

En ese tiempo sus cambios de temperamentos eran una


montaña rusa, no sabías si lo que fueras a decirle lo iba a
enojar, poner triste, feliz o deprimido.
Una vez TaeHyung le dijo que lo amaba más que a su propia
vida y él se puso a llorar de tristeza y felicidad al mismo
tiempo, triste porque algunos Omegas no tenían un alfa que
los amara como su alfa a él y feliz porque él también amaba
mucho al alfa.

En fin, este mes el Omega lloró sin saber porque, se enojó


con todos por razones estúpidas, mandó a su alfa a dormir
en el suelo, pero luego se acostó con él para que no se
sintiera solito, lo perdonó, le pidió perdón y lloró por ser un
Omega malo con su alfa que lo ama, luego se besaron y se
acostaron felices en su cama.

Eso pasó más de una sola vez.

Pero sus cambios de temperamento no solo eran por lo


sensible que estaba debido al embarazo, no, también era
por los dolores que tenía en sus pechos. Que habían
empezado a crecer en ese mes para poder amamantar a su
futuro cachorro o cachorra.

Fue en su segundo embarazado solamente que sus pechos


crecieron hasta ser copa C, ese fue el único embarazo
dónde sus pechos crecieron para lactar, y él realmente no
tuvo problemas con ello ya que su cuerpo volvería a la
normalidad luego de un tiempo, incluso a TaeHyung le
habían gustado sus pechos solo por tenerlos él.

El resto de sus embarazos pudo lactar perfectamente pero


sus pechos no crecieron casi nada, solamente parecían
estar un poquito hinchados, pero eso no disminuyó el dolor
que sentía en ellos.

Y ahora parecía que sus pechos crecerían grandes otra vez,


porque empezaban a tener el tamaño de unas naranjas.
Y eso a TaeHyung le encantaba, no porque a él le gustasen
las Omegas con pechos, no, él siempre se había fijado en
los Omegas hombres —hasta que conoció a jungkook y se
enamoró a primera vista— pero ver a jungkook con pechos,
su Omega, no podía creer que jungkook se viera tan bien
teniendo pechos.

A él le gustaba amasarlos, besarlos, morderlos, mimarlos,


enterrar su cabeza en ellos.

Justo lo que estaba haciendo en ese preciso momento.

Jungkook se había estado quejando de dolores en sus


pechos hace unos minutos, y él se ofreció a ayudarlo pues
recuerda que unos masajes en su pechos disminuirían el
dolor y ayudaría a producir mejor la leche para el cachorro.

Jungkook por supuesto no se negó.

Así que ahora él estaba sentado en el centro de la cama en


pijama, con la espalda recargada en la cabezera y su
Omega con tan sólo bóxers y una camisa enorme —que le
pertenece— abierta completamente mientras está sentado
a horcajadas sobre sus muslos.

Él tiene ambas de sus grandes manos en los gorditos


pechos de su amado, apretando suavemente sacando
suspiros al Omega, porque aunque no quisiera admitirlo,
que su alfa tocará sus sensibles pechos era
extremadamente delicioso y placentero.

—A-Alfa... —llamó el Omega acariciando los rizos de su


esposo mientras esté besaba en medio de sus pechos.

—¿Si, corazón?
—Estuve pensando, aún no sabemos dónde dormirá el bebé.
Mmm.

TaeHyung lo miró desde abajo debido a la posición, aún sin


dejar de masajear sus pechos y pasar sus dedos pulgares
por sobre el hinchado y rojo pezón, y sacando un sorpresivo
gemido al Omega que después lo reprendió con un jalón de
cabello.

TaeHyung solo se rió.

—Puede dormir en una de las habitaciones que era antes de


WooJin, Soobin, Félix o YoonGi, tan sólo tendríamos que
remodelarlas.

La casa es ridículamente grande y habitaciones sobran.


Jungkook se lo pensó.

—Si, tendríamos que remodelar alguna de ella-¡Ah~! —


gimió cuando TaeHyung se llevó uno de sus pezones a su
boca y succionó un poco, y con la otra mano masajeabs el
pezón del otro pecho— Alfa~ mmm.

Para este momento podía sentir la dura polla de TaeHyung


justo entre sus nalgas, y también la suya empezaba a
endurecerse por la estimulación a sus sensibles pechos, sin
poder evitarlo su entrada comenzó a dejar salir chorros de
lubricante que pronto mojaron su ropa interior y los
pantalones del alfa.

TaeHyung gruñó en su pecho al sentir el exquisito aroma de


exitacion de su amado. Pronto sintiendo a jungkook
comenzar a removerse ansioso sobre él.

Tomó sus caderas con ambas manos y empezó a hacer que


moviera más rápido las caderas, manos gimieron ante la
fricción. Y justo cuando estaba por quitarle la camisa a su
Omega...

Tocan la puerta.

Jungkook lloriqueo cuando su alfa dejó de moverlo y


también dejó de mamar sus pezones dónde unas pequeñas
gotas de leche salieron, ¿El resto? Seguramente en la boca
del alfa.

TaeHyung gruñó por ser interrumpidos y rápido sujeto las


caderas de su esposo cuando lo sintió volver a removerse
sobre él.

—Espera, cariño.

—¿Por quéeee?

—Solo un momento.

TaeHyung lo besó y la puerta volvió a ser golpeada.

—¿Papás?

Era YoonGi.

—¿Que pasa, hijo? —dijo luego de carraspear.

—¿Puedo pasar?

—¿Es muy importante?

—Bueno... —la voz se escuchó insegura— Solo iba a pedirles


un permiso para salir.

—¿A dónde y con quién?


—C-Con JiMin. —lo escuchó carraspear y ambos se vieron
confundidos, ¿No odiaba a JiMin?— Me invitó a salir a una
heladería, ¿Puedo- puedo... Ir?

TaeHyung vió a su Omega, pidiéndole con la mirada que él


contestará pues no estaba muy seguro de que pensar.

—Puedes bebé, solo ten cuidado y no regreses muy tarde a


la casa, cualquier cosa nos llamas. —respondió jungkook
luego de unos segundos de pensarselo.

—¡Está bien! —se escuchaba bastante feliz— ¡Ya me voy,


nos vemos más tarde!

—¡Está bien cariño! —djieron ambos— ¡Te amamos!

—¡También los amo, adiós!

Y luego escucharon que YoonGi se fue.

—¿Que fue eso? —pregunta TaeHyung volteando a ver a


jungkook.

—No lo sé. —dijo y luego le sonrió de lado— ¿Continuamos


con lo que empezamos? —levantó sus caderas y luego se
dejó caer en el regazo del alfa, TaeHyung gimió bajito.

—Claro.

Y le dió la vuelta hasta que él estuvo entre sus piernas, con


el Omega recostado en las sábanas.

—Pero sabes que no podemos, ya sabes.

—Con tus dedos, y yo te ayudo con tu problemas después.


—dijo sugerente, acariciando por encima de la pijama del
alfa su dura y gruesa polla, TaeHyung siseó.
—Como órdenes, mi amor.

—Alfas celosos—
Mi guía Omegavserse

•°•

Si estás aquí debes saber un poco sobre el


Omegavserse, que es un alfa, beta y Omega. No es
que yo sea una experta pero les voy a explicar un
poco.

Más que nada porque es necesario para la historia


que entendían unas cositas que YO le voy a agregar
al Omegavserse.

Una cosita más: en mi universo solo existen los


Omegas, Alfas y betas, (y uno más que voy a explicar
al final).

Alfas: Los alfas regularmente son los más fuertes,


poderosos y dominantes de estos universos, en el mío no,
son los segundos más dominantes, pero eso lo explico al
final.

Un alfa puede unirse a un Omega u otro alfa, con ambos


puede crear un lazo, el de ambos Alfas casi tan fuerte como
el de un alfa y Omega, pero para eso, ambos Alfas deben de
estar marcados por su pareja.

Un alfa también puede unirse a un beta, pero no puede


marcarlo porque el beta no lo soportaría y podría morir, así
que no existen lazos entre alfa y beta, y si los hay, son muy
extraños de ver.
Los alfas tienden a tener un aroma fuerte y atrayente para
los Omegas, un aroma dominante para hacer imponer su
aura alfa, aunque no siempre les funciona en Omegas que
ya han sido marcados, pues el único aroma que a estos les
afecta sería el de su alfa.

Los alfas, sean hombres o mujeres, pueden dejar preñados


—encinta, embarazados— a un Omega, sea hombre o
mujer, ya que las mujeres alfas poseen aparatos sexuales
masculinos internos.

Poseen un tiempo de celo, que es cada seis meses y dura


aproximadamente 24 horas. En ese tiempo su lobo se pone
como loco a querer preñar a su Omega —si es que está
enlazado— no habrá nadie que lo controle si no es su
pareja.

Pide cachorros y estará un poco cegado por su animal


interno, pero si la parte humana tiene buena comunicación
con su parte animal puede controlarse para no dañar a
nadie —si es que no está enlazado o no tiene pareja— ya
que cuando no están enlazados o con pareja, tomará al
primer Omega que se le ponga enfrente.

Existen tres tipos de alfas: Alfa común, Alfa puro y Alfa


cambiaforma, (el último lo explicaré al final).

La única diferencia en un alfa común y un alfa puro son: un


alfa puro puede doblegar a un alfa común, es más fuerte y
más posesivo, al igual que su celo dura 48 horas.

Los alfas Poseen La voz, también llamada la voz de


mando, está se usa para poder doblegar a alguien, la
mayoría del tiempo lo usan los alfas con los omegas pues
estos se ponen más sumisos y son cegados por su lobo a
obedecer a lo que sea que aquel alfa le está pidiendo con la
voz de mando.
Esto es un poco peligroso para los Omegas ya que su parte
racional estará ciega completamente y obedecera sin
rechistar lo que él alfa ordene.

Pero es muy raro ver un caso así, ya qué usar tu voz de


mando en un Omega para dañarlo se castiga con 5 años de
cárcel.

En cambio la voz de mando de un alfa puro, puede doblegar


tanto a alfas, betas y Omegas. Nadie puede hacerle frente a
la voz de un alfa puro, a excepción de su Omega ya que
sería el menos vulnerable ante la voz de su alfa.

La voz la mayoría del tiempo solo se usa para defensa


propia.

Fuertes y fornidos por naturaleza, aunque hay excepciones.

Omegas: Son los terceros en este universo, los Omegas


tienden a tener un aroma dulce y suave que atrae a los
alfas.

Los Omegas pueden estar con un Alfa o beta, existen casos


de Omegas con Omegas pero estos se consideran mal vistos
por la comunidad. Los únicos con los que pueden formar un
lazo son los alfas.

Un Omega varón puede quedar preñado de su alfa, sea


hombre o mujer, ya que tienen la capacidad de concebir. En
este proceso su cuerpo cambia, sus pechos crecen para
lactar al bebé que viene en camino, y si no lo hace, solo se
hincharán un poco para poder almacenar la leche materna
del bebé.

Su aroma cambia combinándose con el ligero aroma a leche


al quedar encinta.
Es muy raro que un beta llegue a preñar a su Omega, es
muy difícil para estos dejar en cinta a su pareja Omega.

Poseen un tiempo de celo, que es cada tres meses y dura


alrededor de tres días, en ese tiempo su animal interno
pedirá quedar preñado por los cachorros de su alfa y si no
tiene un alfa tratara de conseguirlo dónde sea.

Es algo peligroso pues si un omega entra en celo fuera de la


seguridad de su hogar cualquier alfa podría tomarlo y
marcarlo a la fuerza, y el Omega no pondría objeción pues
su parte animal lo tendría cegado por completo.

Naturalmente tiernos y sumisos por su casta. Aunque


algunas veces hay excepciones.

Beta: los betas son los últimos de este universo. No poseen


un aroma y tampoco un animal interno.

Son prácticamente humanos comunes. No pueden preñar a


un Omega, por lo que la mayoría del tiempo se emparejan
entre ellos mismos, de igual modo eso no importa a la hora
de tener hijos pues estos pueden nacer omegas o Alfas sin
importar si ambos padres son betas.

La marca: la marca es con lo que se forma el lazo entre alfa


y Omega, o alfa y alfa.

El alfa saca sus colmillos y muerde al Omega dónde se


encuentra su glándula de olor, justo entre el hombro y la
mandíbula, en el cuello.

Así pueden sentir las emociones que tiene el otro, el lazo los
une física y mentalmente. El lazo no puede romperse a
menos que el alfa marque a otro Omega, pero debe de ser
por decisión de ambos para que ninguno salga afectado.
En cambio, si el alfa rompe el lazo marcando a otro Omega,
sin estar de acuerdo con el que antes era su Omega, podría
hacer que ambos caigan en depresión y en el peor de los
casos el omega morirá.

Pero si eso pasa, se le castiga al alfa con 15 años en prisión


porque se supone que si marcas a tu pareja es para toda la
vida.

Nido: los Omegas hacen un nido cuando se sienten en


peligro o buscan un lugar para ellos y sus cachorros cuando
están encinta.

Consiste en tomar la mayoría del tiempo prendas con aroma


de personas que quieren, pueden ser del mismo Omega, sus
padres, su alfa o sus cachorros, y colocarlas en el lugar que
deseen en forma de nido de pájaro, donde entran después
para sentirse protegidos por los aromas de las personas
cercanas a ellos.

Si su nido está en proceso de creación y alguien profana su


espacio, el Omega se pondrá en extremo sensible y podría
caer en depresión porque le estarían haciendo sentir que su
esfuerzo para crear un nido bonito es en vano.

A menos que quien haya profanado el lugar sea alguien a


quien el Omega quiere cerca en ese momento, en ese caso
el Omega se encargará de meterlo a su nido y acurrucarse
con esa persona.

Supresores: Los supresores son pastillas que ayudan a


calmar el celo tanto de Omegas cómo de alfas. Hace que su
necesidad de aparearse sea casi nula y los dolores
desaparezcan por un corto periodo de tiempo.

Es recomendado solo tomar una pastilla para ambas castas


pues a la larga podría dañar a sus animales internos y hacer
que desaparezcan poco a poco hasta convertirlos en betas.

Hay también supresores de olor, estos solo hacen que el


olor de un alfa u Omega desaparezca por completo por un
determinado tiempo. No dañan a la parte animal de
ninguno.

Cabe recalcar que ambos son extremadamente caros.

Nudo: el nudo es una hinchazón en la base del pene del


alfa a la hora de llegar al orgasmo con su Omega, está
planteada para asegurar un embarazo en el Omega.

Ya que la base hinchada le impide al alfa salir del interior del


Omega hasta llenarlo con su semen y así asegurar el
embarazo.

Dura alrededor de treinta minutos para que la hinchazón


baje y poder salir del Omega. Es casi imposible que después
de anudar al Omega un bebé no venga en camino.

El nudo será más leve y menos doloroso si el Omega al que


se anuda está en cinta ya que la parte animal de su alfa lo
sabe y hace su esfuerzo por no lastimar al Omega.

Alfas y Omegas cambiaforma: Estos son los más


poderosos de todos.

Un alfa cambiaforma tiene la capacidad de cambiar a su


forma animal, cosa que es muy extraña de ver y solo nace
de dos alfas puros.

Un alfa cambiaforma es por naturaleza muy fuerte,


dominante y posesivo, su sola presencia hace que le tengas
miedo. Su aroma es muy fuerte y tan sólo eso puede
doblegar a alfas puros, comunes, omegas y betas. No
necesitan de su voz de mando para doblegar a nadie.
También sus celos son mucho más fuertes y solo suceden
cada nueve meses durando una semana entera, su Omega
tiene que estar preparado pues el alfa cambiaforma es
bastante rudo, pero no dejará de ser delicado con su
Omega.

Si un alfa cambiaforma está enlazado con un Omega


normal, es probable que todos sus hijos sean alfas puros o
en un caso raro, Omegas cambiaforma.

Los Omegas también pueden cambiar a su forma animal


cuando quieran.

Un Omega cambiaforma solo es inmune a las voces de


mando de cualquier alfa, ninguna lo daña, su celo es cada
nueve meses y dura una semana entera, en su celo sus
orejas y cola se harán presentes dependiendo del animal
interno que posea.

También son extremadamente fértiles, y en un solo


embarazo pueden llegar a parir más de dos crías sin
ninguna complicación y embarazarse otra vez tan sólo un
año después.

Y el lazo en ellos —alfa y Omega cambiaforma— es tan


fuerte que incluso pueden llamarse a través de la mente,
pueden comunicarse de aquella manera sin importar la
distancia.

En una batalla con un alfa cambiaforma, es más que obvio


que el cambiaforma ganará.

Y por último pero no menos importante;

Cortejo: Si un alfa quiere ser la pareja oficial de un Omega


tiene que cortejarlo por un periodo de treinta días, puede
extenderse si así ambos lo deciden o disminuir el tiempo si
el Omega acepta antes al alfa como su alfa.

El cortejo puede ser de la manera que el alfa decida,


regalandóle cosas distintas, llevándolo a citas, etc. Lo
natural es regalarle una flor al Omega por cada día de
cortejo y tus otros métodos.

El Omega puede decidir si acepta el cortejo tomando la


primera flor que el alfa le dé y puede decir que ya no lo
quiere si no acepta la próxima flor. No importa si llevas 27
flores para poder saber si el Omega te acepta. Si el Omega
deja de aceptar las flores desde ahí ya no puedes molestarlo
pues no te a aceptado.

El Omega es quien decide si tiene un alfa o no y puede


detener el cortejo de un alfa para aceptar el de alguien más.

Un Omega no puede cortejar pues es mal visto y dañaría el


orgullo de un alfa, el solo puede aceptar o rechazar. El
último día si el Omega aceptó la última rosa significa que ha
aceptado al alfa como su pareja y pueden oficializar.

•°•

Y esto es todo lo que quería explicar, la verdad no


creí que fueran a ser tan largo. Espero se haya
entendido lo de los alfas y Omegas cambiaforma.

Eso último lo soñé jsjsjsjs

Sé que debí ponerlo al principio pero acabo de


escribirlo pq voy a escribir la manera en la que
TaeHyung y jungkook se hicieron pareja. Osea tengo
una historia bien chingona para que sea segunda
parte de esta.
¿Les gustaría?

¿Si?

¿No?
IX

-Alfas Celosos-

En el quinto mes de embarazo, los antojos eran cosa de


todos los días.

Era extraño que se presentarán apenas, pero más extraños


eran los antojos que el bonito Omega pelinegro tenía.

Llegaba de patatas azadas a patatas bañadas en yogurt con


salsa de tómate, además de ser asqueroso el pequeño
Omega parecía disfrutarlo bastante.

No importaba que hora fuera cuando le llegaba el antojo,


sea lo que sea TaeHyung no le negaba nada a su esposo.

Pero a jungkook le dolía tener que despertar a su esposo en


la madrugada justo cuando tenía muchas ganas de una
hamburguesa doble con queso amarillo.

Por eso cuando está madrugada a las dos treinta de la


mañana se levantó con aquél antojo y vió a su amado tan
cómodo a su lado mientras lo abrazaba protectoramente por
la espalda le dió penita despertarlo.

¡Pero el antojo era muy fuerte!

Pensó que tal vez podría calmarlo comiendo cualquier otra


cosa en la cocina, así que con mucho cuidado quitó los
fuertes brazos de su alfa que acariciaban su pancita ya
demaciado notoria y salió de la cama colocándose sus
pantuflas.

Sonrió con ternura cuando TaeHyung abrazo su almohada al


ya no tenerlo cerca y enterrar su cara en ella disfrutando del
aroma de su esposo.

Con mucho cuidado de no hacer ruido y caminando como


pingüino por su enorme pancita salió de la habitación y fue
a las escaleras, las que bajó con sumo cuidado agarrándose
del barandal para no caer, TaeHyung no lo deja bajar si no
es con ayuda de él o de alguno de sus hijos pues tiene
mucho miedo que vaya a caer de ellas y pueda lastimarse
pero sabe que su alfa es un exagerado.

Llegó al primer piso con éxito, no se privó de hacer un


bailecito infantil al llegar bien y se fue directo a la cocina,
justo al refrigerador para buscar algo bueno para comer.

•°•

TaeHyung tanteó el lado de su amado en la cama, pero al no


sentir nada se levantó de inmediato, el sueño esfumandóse
por completo al no ver a su destinado a su lado en la cama.

-¿Cariño? -se sentó correctamente en la cama buscándolo


en toda la habitación- Mi amor ¿Dónde estás?

Se levantó con el torso desnudo y su pantalón de pijama


negro, se asomó al baño y no lo encontró tampoco, entró en
pánico al pensar que pudo haberle pasado algo.

Se recriminó por no sentir cuando se levantó y salió


corriendo del cuarto, ante el ruido levantó a sus hijos
quienes salieron de sus habitaciones asustados y
siguiéndolo para saber que era lo que pasaba.
Al llegar todos escucharon ruido en la cocina y fueron de
inmediato a ese lugar. Llegando no pudieron evitar
detenerse en el marco de la puerta y sonreír con ternura.

La puerta del refrigerador abierta de par en par, y una


cosita chiquita sentada como flor de loto frente a ella
mientras parecía sacar algo de allí adentro.

Una vocesita cantando una infantil canción se escuchaba y


al parecer jungkook estaba bastante concentrado en
terminarse ese bote de crema Chantilly antes de que
alguien lo descubriera.

-Cariño ¿Que haces? -TaeHyung dijo sonriendo mientras se


cruzaba de brazos.

Jungkook dió un saltito en su lugar, el susto logrando que


sus orejitas de híbrido salieran de su cabecita por el
sobresalto. Y sus hijos casi se sintieron morir de ternura,
algunas veces olvidaba que su padre era un cambiaforma y
que los sustos o emociones fuertes hacían que sus orejas y
colita de algodón apareciera.

-A-Alfa... -dijo al darse la vuelta en su lugar, su boquita


manchada de crema Chantilly en sus comisuras y el bote en
una de sus manos, sus orejitas sacudiéndose al ver a su alfa
e hijos en la puerta.

-¿Papá kook?

-¿Que haces aquí, cariño?

-Yo... Yo tenía... antojos. Estabas dormido y yo... -hizo un


pucherito mientras se ponía de pie como un niño regañado
con la mirada gacha- no quería molestarte.

-Ay corazón.
TaeHyung se acercó a él y le quitó el bote de crema para
dejarlo en la isla de la cocina.

-Perdón...

-No te disculpes, cariño. -llegó hasta él y jungkook no dudó


en abrazarse a su torso para luego esconder su cabeza en el
pecho de TaeHyung, sus orejitas negras haciéndole
cosquillas en la barbilla a Tae- ¿Que te he dicho?

-Que me amas. -respondió sin dudar con los ojitos cerrados,


disfrutando de las caricias que TaeHyung había empezado a
proporcionar en sus orejitas.

TaeHyung rió y les hizo una seña a sus hijos para que se
pusieran zapatos pues sabía que tendría que salir por el
antojo de su amado y no quería ir solo, estos asintieron y
desaparecieron de la escena en segundos.

-Si, cariño. Te amo mucho, pero me refería a tus antojos,


¿Que te he dicho?

Jungkook levantó la mirada y vió a TaeHyung con un


puchero.

-Que no importa que hora sea, tú los consigues.

-Ajá, y ¿Por que no me dijiste?

El puchero de jungkook tembló, amenazando con que se


pondría a llorar.

-Es que... Estabas muy agusto dormido y no quería


despertarte... -sus ojitos se cristalizaron pero TaeHyung
besó su frente evitando que cayeran- Ya te desperté toda la
semana en la madrugada y no estabas durmiendo bien.
TaeHyung suspiró y sostuvo las mejillas de su Omega para
hacer que lo mirara.

-Corazón, no me importa la hora yo haré lo que sea para


que estés bien, aún si eso implica levantarme a las dos de la
madrugada por algo extraño que quieras comer. -le dijo y
jungkook se sonrojò porque él entendía que sus antojos eran
realmente extraños- además la doctora dijo que era malo
evitar tus antojos, ¿Lo recuerdas?

-Mhm...

-No creo que esa crema haya saciado tu antojo ¿O si?

-No. -su puchero se hizo más grande.

-¿Y cuál es tu antojo?

-Hambueguesa doble con queso amarillo derretido.

TaeHyung estaba imprecisionado, ¿Eso no le haria daño? Era


muy tarde, pero al ver la carita de su esposo y esas orejitas
moviéndose hacia abajo para cubrirse los ojitos por la
vergüenza le hizo saber que no le iba a negar a su amado
tremendo antojo.

-Yo y los niños iremos por tu hamburguesa, YoonGi se va a


quedar contigo, ¿Está bien?

Jungkook asintió sin quitar su puchero, TaeHyung vió a sus


hijos en la entrada de la cocina esperando por él, besó la
frente de su esposo con cariño y se despidió de él al igual
que sus hijos asegurándole que llegaroa muy pronto con su
hamburguesa.

YoonGi y jungkook fueron al cuarto del segundo nombrado


para esperar ahí.
Y ahora TaeHyung tenía que encontrar un lugar que venda
hamburguesas a esa hora de la madrugada.

•°•

Al llegar TaeHyung mandó a sus hijos directo a sus


habitaciones y él se fue a la que compartía con su amado.

Pero antes de entrar se encontró con YoonGi quien le dijo


que hiciera silencio con una seña.

-¿Que pasa?

-Shh.

YoonGi abrió despacio la puerta, solo un poco y TaeHyung


pudo ver a su Omega acomodando algo en el centro de la
cama para luego subirse en ella y acariciar su pancita para
luego empezar a cantar una canción de cuna.

TaeHyung después se dió cuanta de la inmensidad de


aromas que había en la habitación, ahora no solo la de
galletas y leche materna de su Omega y el chocolate
amargo de él mismo, sino también el de sus hijos.

Al parecer jungkook hizo un nido mientras no estaban.

YoonGi se fue a su habitación al ver a su padre entrar al


cuarto de su otro padre.

TaeHyung era el único que tenia permitido por jungkook


acompañarlo sin preguntar en sus nidos.

Jungkook levantó la mirada al sentir más fuerte el aroma de


su alfa y sonrió mostrando sus aconejados dientes al ver a
su destinado dejando la hamburguesa en la mesita de
noche al lado de la cama.
-Alfa, volviste.

-Si, corazón. ¿Puedo...?

-¡Si! Ven conmigo y tu cachorro.

Jungkook se hizo a un lado para que TaeHyung pudiera


sentarse detrás de él y él quedar entre sus piernas, tomó las
manos de su alfa y las colocó en su pancita para que lo
abrazara, TaeHyung no se negó y acarició el lugar dónde su
próximo bebé estaba creciendo, jungkook se acomodó en su
pecho, sus orejitas habían desaparecido.

-Ya traje tu hamburguesa, mi amor.

-Ya no tengo hambre, alfa.

TaeHyung sonrió divertido, estaba seguro de que algo así


iba a salir de la boquita de su Omega.

-¿Entonces no la quieres?

-Si la quiero. -dijo de inmediato- Guárdala, no se la coman.


X

Jungkook bajó del auto, sosteniendo su grande panza con


una mano por sobre la fina tela de su suéter de lana negro.
En su otra mano sosteniendo un bolso negro dónde traía
consigo el almuerzo de su alfa, había tenido que volver al
trabajo por unos problemas que su mano derecha no había
podido resolver por si solo así que en la mañana no había
comido nada.

Y él como buen esposo quiso llevarle la comida para que


tuviera algo en la panza mientras llegaba a casa y él y sus
hijos tenían lista ya la cena.

Así que sonrió y suspiro sintiendo sus pies doler, su panza


de ya ocho meses pesaba demaciado, le costaba moverse y
caminar. Aunque TaeHyung dijera que se veía muy tierno
caminando como un bonito pingüino.

—Adiós, Alix. Gracias por traerme. —se despidió del chófer


beta que su esposo había contratado para cuando
necesitará salir en auto y que él no tuviera que manejar. Por
su seguridad TaeHyung le había prohibido subir a un auto si
no iba con él o con alguien más que fuera manejando en su
lugar.

No se quejaba de todos modos. Su alfa siempre fue muy


sobreprotector y desde su primer embarazo investigo todo
lo necesario para hacerle sentir bien y no cometer algún
error que haga poner en riesgo a su bebé y a él.
—Descuide señor Kim, es mi trabajo. —el chófer le dió una
amable sonrisa— ¿Está seguro que no quiere qué lo espere
a que salga?

—No, descuida. —le quitó importancia a lo que decía con un


movimiento de su mano— Me iré con TaeHyung después,
puedes irte seguro.

—Esta bien, señor Kim. Que tenga buen día.

—Igualmente, Alix.

El chófer arrancó el auto y se retiró del estacionamiento del


enorme edificio que era la empresa de su esposo, un lugar
bastante lujoso pero con decoraciones simples aunque por
fuera no lo pareciera.

Jungkook caminó hasta entrar al edificio por la enormes


puertas de vidrio, viendo a varios trabajadores de aquí para
allá.

Pronto, una mujer con tacones altos y un traje de saco y


falda color gris y cabello negro lacio hasta los hombros se le
acercó a paso apresurado, con una bonita sonrisa. Una alfa.

—Señor Kim. Un gusto volver a verlo.

—Hola Miranda, ¿Cómo has estado?

—Muy bien, gracias por preguntar. Veo que usted también


está muy bien, y... Embarazado. —ella río con picardía
haciendo a jungkook sonrojarse.

—Si, no perdemos el tiempo.

—Ya lo veo. El señor Kim no avisó sobre su visita, ¿Gusta


que le traiga algo? ¿O que mandé algo a la oficina de mi
jefe?

—No, así está bien, Miranda muchas gracias. TaeHyung


tampoco sabe que estoy aquí, vengo a traerle su comida.

—Oh, entonces lo acompaño al elevador.

—Gracias.

Miranda era una de las dos secretarias que poseía


TaeHyung, Miranda mayormente se encargaba de traerle
sus cafés o sus almuerzos mientras daba recados por todo
el edificio en nombre de él, le agradaba mucho pues
siempre mostró respeto a TaeHyung y se comportaba muy
amable. La otra era una mujer mayor de cincuenta y tantos
años de edad que lo ayudaba con su agenda y a organizar
sus papeles importantes.

Una mujer muy amable que le agradaba mucho.

Miranda lo encaminó al elevador de puertas doradas,


ayudándolo con su bolso, cuando llegaron al último piso
dónde estaba lo oficina de TaeHyung ella se despidió de él,
y él salió del elevador hasta llegar a la puerta de la oficina
de su esposo.

Fuera de ella había un escritorio donde se supone debería


de estar Nancy, su otra secretaria, fuera de su oficina para
lo que fuera a necesitar.

Pero se encontró con una joven Omega de increíbles curvas,


con un corto vestido rojo y tacones altos, cabello rubio
hasta la cintura y labios pintados de rojo vivo. Ahí estaba
haciendo nada que no fuera arreglarse el maquillaje con un
espejo de mano.
Iba a a pasar de largo a la oficina de su amado, pues este le
habia dicho que no portaba si llegaba de imprevisto, podia
pasar a su oficina aunque él no estuviera presente.

Pero la voz de la Omega lo detuvo.

—Disculpa, pero no puedes pasar. —dijo ella, mirándolo de


arriba a abajo, dejando su mirada en su abultado vientre, él
sintiendo su mirada protegió su pancita con su mano
desocupada.

—¿Disculpa?

—No puedes pasar si no tienes una cita. —dijo y jungkook


notó un tono irritado en su voz.

—No necesito una cita para pasar. —dijo él, seriamente—


Con permiso. —dijo él, no quería ser grosero.

La Omega de la cual desconocía el nombre soltó su aroma


dulzón a algodón de azúcar causándole náuseas.

—Mi jefe no está, así que tendrás que esperar a que él


llegue, no puedes pasar. —musitó con molestia y jungkook
rodó los ojos irritado.

Podía oler el aroma a chocolate de su alfa dentro de la


oficina, está cuzca solo no quería dejarlo pasar. Estaba
dispuestoa a decirle a TaeHyung que la despidiera en
cuanto la viera.

La puerta de la oficina sonó indicando que alguien iba a


salir. Y jungkook estuvo atento, casi colérico cuando la vió
actuar de inmediato, arreglando su cabello y acomodando el
escote de su pequeño vestido rojo.

Así que eso era lo que pasaba. Sonrió de lado.


Pronto, la imponente figura de su alfa rizado pelirrojo
vistiendo un ajustado traje negro se asomó por la puerta,
sonriendo en grande cuando lo vió a él primero.

Pero su sonrisa se borró cuando vió su mueca de molestia


en su rostro, viendo después a la secretaria que había
venido a suplantar a Nancy una semana. Con el pecho de
fuera para hacerlo notar, rodó los ojos pues la chica se la
había pasado haciendo eso desde que llegó a la empresa.

—Señor Kim. —dijo ella, en un tono más chillón que cuando


jungkook la escuchó hablar por primera vez, él la miró con
el rostro serio.

—¿Que está pasando aquí?

—Ese Omega quería pasar a su oficina sin una cita, señor. —


dijo, queriendo sonar como la víctima.

TaeHyung volteó a ver a su Omega y le sonrió bonito.

—Me dijo que no estabas.

—¿Por qué hiciste eso, Verónica? Él no necesita una cita


para pasar ¿Que no sabes quién es? Es mi esposo, la
próxima vez ni siquiera le dirijas la palabra, él puede pasar
cuando quiera.

Verónica iba a quejarse, abriendo la boca claramente


ofendida, pero TaeHyung abrió la puerta de su oficina por
completo para que su Omega pudiera pasar sin
complicaciones. La cerró de golpe cuando jungkook pasó al
lado de su secretaria sonriéndole con superioridad.

—Mi amor, no me dijiste que venías. —TaeHyung lo tomó de


su cintura y lo ayudó a caminar hasta detrás de su
escritorio, dónde tomó asiento y palmeó sus muslos
indicandole así a su Omega que se sentara en su regazo.
Jungkook obedeció.

—Quería sorprenderte con el almuerzo, alfa. Pero tu


secretaria no me quería dejar pasar. —eso último diciendolo
con un deje de celos y molestia. TaeHyung rió— ¿Que pasó
con Nancy?

—Su hija va a dar a luz está semana así que me pidió


permiso para cuidarla. No quería que me quedara solo así
que me mandó a su sobrina para que trabajará en su lugar
en lo que ella volvía.

—No me gusta tu nueva secretaria.

—A mi tampoco, pero confíe en Nancy. Sabe hacer su


trabajo cuando no está maquillándose.

—Bien. —Surpiró— Espero que esté fuera de aquí lo más


antes posible.

Jungkook se acomodó en el pecho de su macho, dejando la


comida en el escritorio lleno de papeles importantes, pero
TaeHyung no prestó atención en eso y en su lugar tomó el
teléfono que tenía en su escritorio.

—No se diga nada más, ahora mismo la despido.

Bueno, TaeHyung se tomaba demaciado en serio los pedidos


del amor de su vida. Jungkook río al verlo.

—No no, déjalo así. De todos modos es solo una semana.

Confiaba en su alfa más que en nada, sabía que no tenía


ojos para nadie más que no fuera él, así que la rubia esa
realmente no le preocupaba.
—¿Seguro? No me importa decirle a Miranda que tome su
puesto.

—Esta bien, déjala hacerse la que puede seducirte.

—Pero no puede, a mi solo me gustas tú cariño. —apretó su


muslo por encima de la ropa, acariciando también su
pancita.

—Lo sé, por eso no me importa. —sonrió y besó en los labios


a su alfa, escuchando encantado como su TaeHyung
ronroneaba sobre sus labios cuando acaricio los cabellos de
su nuca.

—Te amo, mi amor.

—También te amo, alfa. Ahora, ven, te voy a dar de comer.

La siguiente hora jungkook se la pasó dándole de comer a


su alfa en la boca, mimando su cabello, amando como
TaeHyung cerraba los ojos suspirando de placer solo por su
toque.

Cuándo terminó de comer, él se la pasó en el regazo de su


alfa, repartiendo besos por su cuello y rostro mientras este
acariciaba su vientre y revisaba unos papeles que tenia que
firmar.

•°•

Verónica acomodó su cabello, revisó su maquillaje y levantó


sus pechos para hacerlos notar, tomó una carpeta que
realmente no sabía de qué era solo para disimular su
entrada a la oficina de su jefe.

Alías, próxima víctima en su cama. Realmente no le


importaba que tenga esposo, total, no era la primera vez
que llevaba a un casado a su cama.

Abrió la puerta sin tocar y entró.

—Señor Kim...

Se quedó callada cuando escuchó un fuerte gemido y lo


siguiente que vió la dejó en shock.

Jungkook estaba sobre el escritorio, con la camisa abierta de


par en par, con la cabeza hacia atrás mientras cerraba
fuertemente sus ojos y soltaba varios gemidos de placer, su
frente sudando.

Entre sus piernas frente s él estaba TaeHyung, mamando


sus pechos como si muriera de hambre, bebiendo de la
leche que debería de ser para su futuro cachorro. Parecía
realmente disfrutarlo.

TaeHyung se retiró de jungkook, Verónica pudo ver un poco


de leche en la comisura de su boca. Kim al percatarse de su
presencia atrajó a su Omega a su pecho, escuchando la
errática respiración de este que besó su cuello en cuanto lo
tuvo disponible.

Parecía no importarle que Verónica los estuviera viendo. Y


para ser sinceros, a él tampoco.

—Verónica. ¿Necesitas algo?

—N-No señor...

—Entonces vete, y que sea la última vez que vuelves a


entrar a mi oficina sin antes tocar, una más y te largas.

—Entendido... Señor.
Ella salió de ahí, aún en shock y algo mariada por los
aromas de exitacion mezclados.

Jungkook río cuando escuchó la puerta ser cerrada,


TaeHyung pronto acompañando su risa.

—Creo que eso bastará para que dejé de estar de cusca. —


dijo el Omega, besando a TaeHyung.

—Ya lo creo. Ahora, en lo que estaba.

Y volvió a su anterior posición donde besaba y mamaba los


suaves y gorditos pechos de su Omega. Jungkook solo
gemía bajito acariciando su cabello.
XI

TaeHyung estaba cansado de que jungkook se la haya


pasado ignorándolo desde que despertó esa mañana.

Es que la razón era ridícula, también se le hacía divertido


ver cómo hacia pucheros para tratar de lo darle atención.
Sus hijos no dejaban de burlarse de él desde que se
enteraron de la razón por la que jungkook estaba enojado
con él.

Se preguntarán ¿Cuál es esa dichosa razón? Bueno,


¿Recuerdan a Verónica? Si, Verónica, su secretaria que ya
había dejado de trabajar con él desde hace una semana y
desde entonces ya no la había vuelto a ver —ni quería
volver a verla—, resulta que jungkook tuvo un sueño dónde
él le había estado besando en su oficina.

Si, le fue infiel a su esposo en su sueño.

¡Era ridículo! No siquiera sería capaz de ver a alguien mas


que no sea su esposo con los ojos con los que solo lo ve a
él.

Pero bueno, jungkook a veces también podía ser un Omega


celoso. Mas que nada era que esta ultima semana sus
cambios de humor habían estado al tope y todo lo
molestaba o lo ponía triste, en este caso, no había podido
controlar sus celos.
Y sus hijos desde que lo vieron perseguir a su Omega como
perrito regañado con la cola entre las patas para todos
lados, no dejaban de burlarse de él.

Ya le había pedido perdón de rodillas por haberlo hecho


sentir mal en su sueño, se maldijo mil veces frente a él para
que le hiciera caso, le preparó el desayuno, le dió un masaje
a sus adoloridos pies, él se encargó de limpiar los pañales
de MiSuk sin ayuda alguna —terminando algo orinando en el
proceso por lo que tuvo que tomar una ducha.

Pero jungkook no le dirija la palabra, ya estaba harto,


necesitaba de su atención, de sus mimos.

¡Ni siquiera le dió su beso de buenos días!

Su Omega era tan malo.

—¿Sigue enojado? —le preguntó Soobin cuando lo vió


sentado en un banco de la isla de la cocina con un puchero
en sus labios.

Todo un macho alfa.

—Si.

Su hijo rió y él lo miró mal.

—No le veo lo gracioso.

—Gracioso que papá kook tenga tanto poder sobre tí.

—Es fácil para ti decirlo. —TaeHyung alzó la mirada cuando


vió a jungkook entrar a la cocina caminando como pingüino,
sacar un yogurt del refrigerador y salir de ahí sin mirarlo,
hizo otro puchero— Tú no tienes Omega.

—No necesito ningún Omega.


—Eso dices ahorita, si me permites...

Y se levantó de ahí para seguir a su Omega a la sala de


estar donde estaban todos viendo una película, bueno, era
sábado, un día en familia que ellos disfrutaban mucho
porque nadie tenía nada que hacer ese día y lo pasaban
todos juntos.

Si tan sólo no hubiera besado a Verónica en el sueño de su


esposo. Suspiró y vió a sus hijos repartidos en todos los
sillones de la sala, los más pequeños comiendo golosinas y
los mayores viendo atentos "El Titanic" en la pantalla
mientras comían chucherías y refresco.

Su Omega estaba en un sofá individual mientras comía una


barrita de chocolate amargo.

Él no lo sabía pero jungkook estaba muy triste por no


tenerlo cerca así que decidió tener algo cerca de él que
huela a su esposo.

Se acercó por detrás del sofá de su esposo y besó su mejilla


sin que esté se diera cuenta, pero jungkook ni se inmutó.

—Cariño...

Jungkook no volteó y siguió viendo la película mientras


mordía el chocolate.

—Mi amor.

Un sorbito a su yogurt.

—Mi cielo.

Nada.

—Galletita.
Para esto, sus hijos ya lo miraban burlones desde su lugar,
pero a él no le importaba quedar en ridículo si iba a tener la
atención de su Omega.

Jungkook siguió sin mirarlo. Se escondió en su cuello y besó


su hombro al instante sintiéndolo tensarse.

—Deja de ignorame.

—Ve y pídele atención a Verónica.

Y ahí vamos de nuevo, sus hijos ya dejando de lado la


película los miraban a ellos, comiendo palomitas como si
fuera a haber drama.

—Bebé, ya te pedí perdón.

Jungkook lo miró sobre su hombro y él le hizo ojitos de


cachorro para que lo perdonara más rápido.

—Un perdón no es suficiente, traicionero.

—Pero cariño.

Se puso delante de él, entre sus piernas, de rodillas viendo


su enorme panza frente a él, trató de acariciar a su futuro
bebé pero jungkook le dió un manotazo.

—Dejanos, nos lastimas.

Sus hijos rieron en silencio.

—Oh vamos. —se quejó— ¿que tengo que hacer para que
me perdones?

Jungkook miró a otro lado.

—¿Amor?
Jungkook no respondió y golpeó su mejilla con su lengua.

—Jeon jungkook. —dijo más seriamente, sabía que su


esposo odiaba que lo llamara por su nombre completo.

Logró captar su atención con eso, su Omega lo miró


claramente ofendido y se levantó hasta estar de pie en el
sofá evitando el contacto de TaeHyung. Su alfa en cambio
levantándose de un salto para sostenerlo de sus costados y
evitar que cayera mientras lo escuchaba gritarle.

—¿¡Cómo te atreves!? ¡A mí, tu Omega que amas tanto, a


llamarlo por su nombre!

—Amor.

—¡No, suéltame! ¡Yo, que te adoro con toda mi alma y me


tratas tan mal!

—Cielo.

Jungkook trata de salir de su agarré, era gracioso porque se


movía como gusano entre sus brazos y ya quedaba a la
altura de TaeHyung, así que podía gritarle en la cara.

Cuándo peleaban —que era muy rara vez— jungkook se


subía a un banco para poder gritarle en la cara a TaeHyung
mientras esté lo sostenía de su cintura evitando que cayera
mientras lo escuchaba gritarle. Al final eso siempre los
había reír y dejaban de pelear.

—¡Jungkook, cálmate!

Jungkook dejó de moverse al instante y lo miró con ojitos de


cachorro lastimado.

—¿Me gritaste?
—No, cielo espera-...

Jungkook sollozo y las lagrimas empezaron a bajar por sus


mejillas. TaeHyung lo abrazó hasta que esté se escondió en
su pecho.

—Me gritaste.

—Ya, mi amor, ya. Lo siento mucho, yo no quería gritarte,


perdóname ¿Por favor? —tomó su carita entre sus manos y
besó sus húmedos parpados.

Jungkook ronroneó ante ellos, sonriendo chiquito después.


Lo abrazó y lo hizo sentarse en el sofá para luego sentarse
sobre él y pedirle mimos en su pancita.

—¿Si me perdonas, corazón?

—Si alfa.

Entonces TaeHyung pudo besarlo como había querido desde


temprano en la mañana.

Bueno, al final TaeHyung consiguió la atención de su Omega


y una paleta pegajosa en su cabello por haber besado a su
amado frente a MiSuk.

Y sus hijos se preguntaban ¿Cómo no iban a creer en el


amor cuando sus padres se comportaban de esa forma?
Mas tarde o mañana será publicado el último
capítulo.
XII

TaeHyung caminaba de un lado a otro mientras mordía las


uñas de sus manos ansioso, desesperado y asustado. Sus
feromonas de angustia esparciendose por toda la sala de
espera en el hospital, causando a más de uno temblar por lo
dominantes que eran.

Jungkook había roto fuente esa mañana mientras él lo


ayudaba con su baño de burbujas, deberían darle un premio
por lo rápido que lo vistió para llevarlo al hospital.

Lo habían puesto en una camilla mientras respiraba agitado


y lo maldecia en voz alta por dejarlo embarazado.

No lo dejaron entrar con él y eso lo tenía ansioso, no saber


que era lo que su Omega estaba pasando, aunque podía
sentir sus emociones a través del lazo, sabía que estaba
emocionado, asustado y un revoltijo de emociones que se le
estaba haciendo difícil controlar.

Sus hijos estaban sentados también, tan preocupados como


él, sus papá también estaban ahí, habían llegado una hora
después de que trajo a jungkook al hospital para cuidar a los
niños mientras él estaba ocupado.

También estaban los cinco hermanos y hermana de su


Omega, y los padres del mismo, lo que lo tenía aún más
ansioso, preocupado y con miedo.
Las presencias imponentes de ellos eran tan notorias que
incluso él tenía miedo de mirarlos a los ojos. ¿Cómo no iba a
tenerlo? Nunca se llevó bien con ellos, solo con la alfa y su
suegra Omega.

Pero no soportaba estar en el mismo lugar que los


hermanos y padre alfa de su hermoso Omega, ¿Por qué?
Porque ellos se encargaron de hacerle la vida imposible
cuando conoció a jungkook y empezó a cortejarlo, haciendo
todo lo posible por alejarlo de él solo por no ser
multimillonario ni un alfa cambiaforma.

Según ellos, eso sería una deshonra y debía de mantener el


linaje de omegas y alfas cambiaforma. Mas de una vez
terminó en el hospital con heridas graves gracias a ellos,
por sus bromas o golpes directos.

Y estuvo a punto de rendirse con jungkook porque él quería


agradar a la familia, pero no lo hizo.

Y agradece a la diosa Luna no haberse rendido y seguir


luchando por ganarse un lugar en aquella familia.

Pero eso no significa que le agrade estar cerca de ellos, aún


no los perdona, y esas cicatrices que nunca se irán de su
cuerpo se lo recuerdan todos los días.

MinSyk, el padre de su esposo caminaba de un lado a otro,


mientras su Omega, Yina acariciaba su brazo tratando de
calmarlo.

—¿Cuando saldrá papá? —pregunta el pequeño HyungTae


después de un rato.

—Ya mero, bebé. —le dijo YoonGi que lo tenía en brazos—


Solo hay que esperar un poco más.
—¿Ya mero saca al bebé que se comió? —MiSuk dijo, pronto
su abuelo MinSyk lo tomó en brazos con una sonrisita.

—No te preocupes, mi niño. Tu padre estará bien, si tan sólo


tu papá no lo hubiera vuelto a embarazar no tendrías que
esperar. —dijo el hombre y pronto MiSuk elevó sus brazos
en dirección a su padre que de inmediato se acercó a su
hijo, tomándolo de los costados. Aunque con un revoltijo en
el estómago por la fría mirada que le daba su suegro.

Quiso tomar a su hijo pero su suegro no lo dejó, en cambio


se le quedó viendo directamente a los ojos, retándolo con la
mirada, y aunque TaeHyung no quería, tuvo que sostenerle
la mirada durante unos segundos, tragando saliva cuándo
vió como cambiaron a color púrpura brillante, típico en
cambiaformas.

Su alfa león estuvo a punto de rendirse en la silenciosa


batalla de miradas y esconder su osico entre sus patas,
humillado. Su suegro trataba de intimidarlo y siempre
funcionaba.

Pero un fuerte pellizco en el brazo de su suegro hizo que


pudiera tomar a MiSuk y retirarse de ahí antes de tener que
bajar la mirada.

MinSyk se sobó el brazo viendo después a su hija alfa junto


a él con los ojos furiosos y el ceño fruncido, TaeHyung le
agradeció con la mirada y se fue a sentar con sus padres.

—¿Que crees que haces, papá? —le dijo, su voz sonando


furiosa.

—Yo no hacía nada.

—Tratabas de intimidarlo.
—Claro que no.

—Si y lo sabes. Tienes que dejar de hacer eso cada que


puedes, ¿Acaso quieres que jungkook se entere y dejé de
hablarte durante tres meses otra vez por tratar de humillar
a su esposo?

—No... —dijo el hombre, resentido, recordando la vez que


hizo eso y TaeHyung estuvo humillado durante una semana
la fecha de su propio cumpleaños que jungkook decidió que
pasarían en casa de sus padres.

TaeHyung había aceptado porque creía que podría hacer las


pases con su suegro. Pero ese día todo empeoró cuando eso
sucedió y jungkook decidió no volver a hablarle a su padre
por lo que le hizo a su destinado hasta que se disculpara
con él.

Obviamente el orgullo del alfa cambiaforma era enorme y


no lo hizo, teniendo que soportar tres meses de no ver ni
escuchar a su pequeño retoño.

—Entonces deja a TaeHyung en paz y comportate, suficiente


tienes con que jungkook solo te visite dos veces al mes por
lo mismo.

—Tienes razón, debería disculparme.

—Claro que debes.

Pero antes de eso, un doctor salió y se puso frente a ellos.

—¿Familiares de Kim jungkook?

Todos se levantaron y la rodearon.

—¿Que pasa con mi hijo?


•°•

TaeHyung abrazaba a jungkook con todas sus fuerzas


mientras el Omega sostenía al pequeño bebé en sus brazos.

Ambos derramaban lágrimas de felicidad.

—Es preciosa. —dijo TaeHyung viendo a su pequeña bebé en


brazos de su amado, con el cabello rojizo y con esos ojitos
negros que tenía su padre Omega.

Una combinación exacta de ellos dos.

—El doctor me dijo, que probablemente se presente como


una Omega cambiaforma.

TaeHyung lo miró sorprendido.

—¿En serio?

—Yo estaba igual de sorprendido.

—Será una Omega muy fuerte. Te amo tanto, corazón.

—Yo te amo más, alfa.

Pronto toda la familia de ambos entraron para conocer a la


bebé, manteniendo una distancia prudente pues TaeHyung
no dejaba de gruñirle a nadie ante la cercania, ni siquiera a
sus hijos que querían conocer a su hermanita.

Sería un desafío.
Solo un capítulo más y esto termina, este vendría a
ser el final.
Final

Toda la familia estaba en la mesa para eventos del jardín


trasero de la casa de TaeHyung y jungkook.

Habían decidido hacer una comida familiar por la llegada de


la nueva integrante a la familia, así que aquí estaban.

Los niños jugaban en un brincolín que había en el jardín y


los adolecentes jugaban en la enorme alberca, subiéndose
sobre los hombros de sus hermanos o primos y luego tratar
de empujarse al agua.

La pequeña bebé, Keila, como la habían llamado sus padres


cumplía ese día ocho meses de edad, tuvieron que esperar
meses para que los horarios de TODA la familia se
coordinará y poder estar todos juntos en aquel momento.

Dónde apenas la mayoría venía a conocer a la pequeña


Keila, su cabello hacia creído rizado rojizo y se veía preciosa
con ese vestido de overol que su padre Omega había
comprado especialmente para ese día.

La pequeña Keila, a diferencia de como muchos pensaron,


había cambiado su actitud tierna después de dos meses de
nacida, y ahora todos podían estar seguros que se
presentaría como una alfa fuerte y poderosa.

Seguía siendo tierna, pero ruda para su pequeña edad.

Solo hacía falta esperar a que se presentará a los nueve


años, esa era la edad de presentación de casta, el del celo
era a los quince.

Los adultos se pasaban a la bebé, mimandola y dándole


regalos como ropa, zapatos, juguetes, pañales o cualquier
cosa.

TaeHyung y jungkook ya habían pasado la etapa dónde


gruñían a cualquier persona que se acercará a su bebé,
entonces no había problema, aunque habían pedido no
dejar impregnada a la infante de sus aromas pues eso la
abrumaban y comenzaba a llorar.

Y digamos que sus rabietas de bebé no eran tranquilas.

Habían puesto algo de música para poner en ambiente a las


personas, y había funcionado, las parejas se levantaban a
bailar sobre el pasto arreglado.

Entre ellos estaba TaeHyung y jungkook.

El alfa sostenía a su amor desde la cintura y jungkook lo


abrazaba del cuello, mientras se movían al compás de la
música, aunque no muy rápido pues jungkook después de
tener a su pequeña bebé ahora se cansaba un poco más
rápido.

TaeHyung vestía unos pantalones de mezclilla pegados a


sus piernas, junto a una camisa negra que tenía remangada
hasta el ante brazo, los dos botones finales sin abotonar
dejando algo de su clavícula al aire [algo por lo que
jungkook quiso quejarse en su momento, pero luego de
verlo no dijo nada porque él también disfrutaba de la vista],
dejando a la vista su reloj de muñeca plateado y en el dorso
de su mano las iniciales Jk tatuadas, además de unos
zapatos de vestir que le sentaban muy bien con su ropa y
cabello ligeramente despeinado pero parecía arreglado a la
vez.
Jungkook en cambio vestía unos pantalones negros
ajustados a sus bien formadas y trabajadas piernas, además
de un suéter de cuello de tortuga color beige pues él había
amanecido con algo de frío, su cabello azabache adornado
con una pequeña diadema de diamantes [reales y muy
caros, por cierto]. Una fina pulsera de plata en su muñeca
derecha, dónde en el dorso de su mano tenía las iniciales Th
tatuadas.

Todo el ambiente era relajado entre ellos, aunque más


alborotado entre los más jóvenes. TaeHyung miró a su
Omega desde arriba, pues era mucho más alto,
disimuladamente llevando su vista a los pequeños pechos
de su esposo que habían disminuido de tamaño desde que
Keila había nacido pero que seguían haciéndose notar.

Tragó saliva y besó la frente de su amado, escuchándolo


ronronear.

—¿Pasa algo, alfa?

—No, cariño ¿Por qué?

Jungkook acarició el cabello de su nuca sintiendo las manos


de su esposo en su cintura ya no tan delgada, por lo que
hizo un puchero recordando aquello.

—Estas algo tenso.

—Estoy bien, solo... —se le acercó hasta quedar con su


respiración rozándole el oído a su amado solo para que él
fuera capaz de escucharle, sintiéndolo temblar— Anoche me
dejaste con las ganas y estoy algo ansioso. —dijo, de
manera que su voz se escuchó mucho más ronca,
enviándole un escalofrío al cuerpo del Omega.
—Ah... Eso. —dijo, apartando la mirada de la de su amado,
sintiendo sus mejillas calientes.

TaeHyung rió al verlo, pero sabía porque no había pasado a


mayores la noche anterior.

Jungkook no se estaba sintiendo agusto con su cuerpo,


después del parto se negó rotundamente a qué lo viera
desnudo una vez más, y él estaba preocupado por eso pero
había respetado su decisión.

No fue hasta un día que vió por la abertura de la puerta a su


pequeño esposo viéndose en ropa interior frente al espejo
que tenían en la habitación.

Se miraba con un puchero y ojitos tristes, viendo ese rollito


de grasita que había quedado en su vientre, sus muslos ya
no eran firmes, sus caderas se habían ensanchado mucho
más de lo que le gustaría, sus pechos habían disminuido
bastante de su tamaño actual [lo que realmente no
importaba pero le gustaba que a TaeHyung le gustaran] y
varias estrías se habían hecho notorias en varias partes de
su cuerpo, en sus muslos, caderas, vientre y espalda.

Por más que se había puesto cremas y un montón de cosas


desde siempre para evitarlas.

No quería que TaeHyung viera su cuerpo de esa manera


cuando siempre se había visto fenomenal.

Y TaeHyung se había dado cuenta de ello, pero no quería


hacer sentir a su esposo precionándo, así que había tratado
de respetar su decisión de no mostrar su cuerpo en ningún
momento, las duchas juntos habían terminado, se salía de la
habitación a petición de jungkook para poder vestirse, no
habían hecho el amor desde que dió a luz.
Jungkook incluso le había negado pasar su celo juntos [que
había sido hace tres meses] por su inseguridad, TaeHyung
se estaba cansando, y por más que se lo había repetido,
jungkook seguía inseguro con su cuerpo.

Él iba a decir algo pero pronto un calor golpeó su cuerpo


entero, su aroma se espesó y su alfa gritaba por reclamar a
su Omega.

—¿TaeHyung?

Jungkook notó como el cuerpo de su alfa se tensaba al


escucharlo.

Pronto, vários gruñidos se escucharon, TaeHyung fue


separado de él por un montón de alfas, más
específicamente sus hijos.

Y ahí se dió cuenta de que su alfa había entrado en celo.

Se quedó quieto viendo cómo se llevaban a rastras a su


esposo dentro de la enorme casa, entre gruñidos mientras
pedía por su Omega.

Lo llevaban dentro porque un alfa en celo era algo peligroso,


aún si todos estaban emparejados, asustaba a los más
pequeños.

Pronto, su hermana tocó su hombro.

—¿No vas a ir con él?

—Eh, si, ahora voy. ¿Pueden cuidar a Keila?

—Claro, no es problema kook, tú disfruta sin


preocupaciones.

Él río y se alejó.
Estaba algo inseguro, aún no estaba seguro de mostrar su
cuerpo, pero su alfa lo necesitaba, podía sentir como pedía
por él a través del lazo que los unía.

Su padre solo gruñó cuando lo vió entrar a la casa,


calmandose cuando su esposa golpeó su muslo con la
cuchara.

La familia solo siguió con la reunión, de cualquier manera no


era como si fueran a escuchar algo desde afuera cuando las
paredes de las habitaciones eran insonoras.

Pero tal vez se llevarían a todos a ver una película en el cine


del alfa mayor.

Jungkook vió la puerta de su habitación cerrada, se abrazó a


su mismo, sentía sus piernas temblar y su entrada
lubricarse con tan sólo oler el delicioso aroma de su amado.
Su Omega rasguñando por salir para complacer a su alfa.

Con la mano temblorosa, abrió la puerta.

No siquiera entró cuando fue alado dentro de la habitación


por una fuerte mano.

Chilló de sorpresa al sentir un cuerpo más grande cubrirlo


en un abrazo de oso. Riendo cuando sintió los besos tiernos
que su alfa dejaba en su cuello.

—Omega.

TaeHyung solía hablar todo el tiempo con su voz de mando


en su celo, lo que, de cierto modo, le encantaba.

—Ya estoy aquí, alfa.


Pudo sentir que TaeHyung no llevaba ya la camisa, pudiendo
sentir la piel caliente de sus fuertes brazos. Lo sintió
deslizarse lentamente, el recargado en la puerta ya cerrada,
hasta que quedó de rodillas frente a él, sus fuertes brazos
rodeando su cintura y su cabeza justo en su vientre, dónde
se escondió ronroneando.

Él hizo un puchero cuando sintió que dejaba varios besos


ahí.

—Mi Omega.

—Tu omega ya esta aquí.

Pronto, TaeHyung se levantó de golpe y lo sostuvo por los


muslos, alzandólo sin esfuerzo alguno, él se abrazó de su
cuello sonriendo de lado cuando sintió que fue depositado
en la cama de manera suave.

Pero de todo lo que esperaba de su alfa en celo, no se


esperó que TaeHyung simplemente se acostara sobre él, con
su cuerpo entre sus piernas y escondido en su cuello,
ronroneando mientras frotaba su cabeza en su cuello
tratando de impregnarse de su aroma.

Por lo general, TaeHyung era un caballero que siempre lo


complacía antes que a él mismo, sabía que eso le gustaba
al alfa, era algo rudo.

Pero está vez estaba ahí, sobre su cuerpo, abrazándolo de la


cintura mientras pedía mimos y besaba su cuello de manera
tierna. Aunque podía sentir su dura erección frotarse un
poco en su muslo.

TaeHyung solía cortejarlo un poco al inicio de su celo,


queriendo ganarse el que su Omega lo ayude en su celo,
mimándolo y dándole todo el amor extra que se guardaba.
Pero está vez estaba pidiendo mimos, queriendo amor.

No es que le molestaba, pero era algo desconcertante.

—¿Alfa? —dijo, acariciando su cabello, ganándose un


suspiro de satisfacción por parte del alfa, un "Mhm" se
escuchó dándole a entender que lo escuchaba— ¿Pasa algo?

—No.

—¿Entonces?

Acarició la espalda desnuda de su alfa, sintiéndolo temblar,


sonrió, pues sabía que el cuerpo de su esposo se volvía
mucho más sensible de lo normal cuando entraba en celo.

—Entonces nada.

Hizo que el alfa se separara de él, entre pequeños quejidos


por la distancia, su corazón se derritió cuando vió un
puchero en sus labios, sus ojos brillando en un rojo rubí
característico de alfas pura sangre.

Sostuvo sus mejillas.

—¿No quieres que te ayude con tu celo, cariño? —rió cuando


escuchó al alfa lloriquear complacido por el apodo cariñoso.

—Si quiero.

—¿Y por qué no empiezas?

—No te sientes seguro. No quiero que te sientas


presionado si no estás seguro, solo dame mimos.

Entonces jungkook fue quien hizo un puchero, TaeHyung


estaba aguantando el dolor de un celo solo porque sabía
que no se sentía seguro con su cuerpo, casi lloró de amor
ahí mismo.

Entonces decidió que si su alfa soportaba el dolor de un celo


por él, él podía dejar de lado sus inseguridades por su alfa.

Entonces, sin dar aviso, hizo que el alfa se recostara en la


cama, el quedando sentado en su regazo, justo sobre su
erección. Sonriendo orgulloso cuando lo escucho jadear.

—¿Omega?

—Yo quiero ayudarte alfa.

—Pero...

—Nada de peros. —se inclinó para besar sus labios,


sintiendo a TaeHyung suspirar de gusto cuando lo beso.

Pronto las grandes manos del alfa se fueron directo a sus


muslos, apretando un poco. Para este punto, jungkook ya
mojaba sus pantalones de lubricante, TaeHyung gruñendo al
sentir ese delicioso aroma.

Empezó suaves movimientos sobre él, TaeHyung tensando


su cuerpo, y casi gimiendo bajito por lo bien que se sentía.

—Dejame complacerte, alfa.

TaeHyung no podía estar más encantado.

Jungkook empezó a bajar los besos a su barbilla y luego a su


cuello, permitiéndose dejar varias marcas, TaeHyung solo se
dejaba hacer, era la primera vez que jungkook tenía el
control y, sinceramente, no se quejaba.

La ropa dejó el cuerpo de TaeHyung al cabo de varios


minutos, jungkook besó el cuerpo entero de su esposo,
bajando hasta llegar a su enorme erección, que tomó con
una de sus manos, TaeHyung gimiendo ante el solo tacto.

Empezó un lento Vaivén, de arriba a abajo, TaeHyung veía a


su Omega desde arriba, mordiendo su labio inferior ante la
imagen de su pequeño esposo con las mejillas sonrojadas
tocándole.

Jungkook llevó la punta a su boca y dejó un pequeño beso,


TaeHyung gimió y él se decidió a por fin llevar la extensión a
su boca.

No cabía toda así que lo que no entró lo sostuvo con sus


manos, masturbando a su alfa, mientras lo sentía temblar.

Ahuecaba las mejillas, sintiendo la dura extención y las


venitas en ella.

Se permitió gemir un poco porque le encantaba tenerlo en


su boca.

Cuando TaeHyung sintió que su vientre se contrajo,


sabiendo que estaba a punto de venirse, separó a su Omega
de él, escuchándolo quejarse.

—Me toca a mí.

Tan sólo dijo y de un solo movimiento hizo que jungkook


quedara bajo su cuerpo.

Jungkook, sorprendido más no disgustado, dejó que el alfa le


quitará la camisa, mientras besaba su cuello y lentamente
bajaba a su pecho, dónde jugó con su lengua en sus pechos,
chupando sus pezones haciéndole gemir en alto y temblar
sintiendo su entrada contraerse.

—Ah... Oh alfa.
TaeHyung se deshizo de su camisa, lanzándola a alguna
parte de la habitación, decidido a qué no sería el único
desnudo.

Vió a su esposa debajo de él, sudando, con las mejillas


rojas, labios hinchados y la respiración agitada.

Era una maravilla causada por él.

Jungkook se encogió ante su mirada en él y su cuerpo, por


lo que, torpemente, trató de cubrirse con sus brazos, pero
su esposo no se lo permitió, deshaciéndose también de sus
pantalones y ropa interior al instante.

—Eres precioso.

Y él casi lloró.

TaeHyung besó cada una de sus cicatrices, su vientre, lo


acarició con tanto amor, como si no le importará como
estaba su cuerpo ahora.

—Estas marcas son recuerdos de cada pequeño


retoño en nuestra familia. —besó su vientre, y caderas—
Yo amo cada parte de tí, mi amor. No me importa si
tienes arrugas, una enorme cicatriz, a mis ojos sigues
siendo el hombre mas bello del mundo.

Definitivamente ya estaba llorando, mientras acariciaba el


cabello de su alfa, sintiendo como bajaba sus besos a sus
muslos, besando y mordiendo su tierna y blandita carne.

TaeHyung se encargó de besar y acariciar cada pequeña


cicatriz en su cuerpo, haciéndolo sentir más amado que
nunca, y sin darse cuenta, deshaciéndose de esas
inseguridades que habían aparecido en su momento.
Y ahora se encontraba gimiendo como un descarado
mientras tenía sus piernas sobre los hombros de su alfa y
este mismo penetraba su entrada con su lengua,
saboreando su lubricante.

No resistiendo más, terminó corriendose sobre su vientre,


gimiendo el nombre de su esposo.

Sintió como TaeHyung lo dejaba, aún sin salir de entre sus


piernas, viéndolo con amor desde arriba.

—Oh dios, alfa... Te amo.

TaeHyung sonrió de inmediato.

—También te amo, corazón.

Terminaron enredados entre sabanas blancas, con los


cuerpos cansados para el anochecer.

Estos serían unos largos días.


Me encantaría terminar el +18 pero ciertamente no
soy buena escribiénlo, así que hasta aquí, finalmente
la historia ha terminado.

Pero no sé asusten, recuerden que pienso sacar la


segunda temporada contando la historia de amor del
Taekook, la voy a empezar a publicar en unos días,
aquí voy a avisar.

Espero les haya gustado está historia.

Y, si se pasan por mi nueva historia "My Zombie


Boyfriend" verán la primera vida de Keila, está
vendría a ser su reencarnación.

Adiós 😭 💗❤️
Alfas Sobreprotectores

YoonGi entró a la casa, escuchando el alboroto de inmediato


en la living, sonrió pues escuchaba un montón de risas
contagiosas.

Era mucho escándalo.

—¡TaeHyung, baja a HyungTae de la mesita!

—¡Hijo, bajate de ahí!

—¡Papá, Soobin no me quiere devolver mis calzones de


spiderman!

—¿No sé supone que había tirado esos, MiSuk?

—¿Dónde está Keila? ¡Keila! Oh, ahí está, ¡Deja esa pistola
Nerf Keila!

—¡Lero lero!

Era un enorme alboroto que le encantaba escuchar cuando


venía de visita a casa, hace un año que se había mudado a
un departamento con su pareja, Jimin, si, ese que dijo que
odiaba.

—¡Papá, hyungJin tiene novia!

—¿Eso es cierto?

—¡Nooo, él miente!
—¡Papá Tae, Keila se subió a la repisa de libros!

—¡¿Otra vez!?

—¡Cuidado!

—¡Atrapala!

YoonGi llegó al living justo en el momento en el que la


pequeña Keila de tres años saltaba de la repisa de libros con
una pistola Nerf en sus manos.

Por suerte el alfa mayor logró tomarla en sus brazos antes


de que cualquier accidente fuera a pasar.

—Es la cuarta vez que hace esto en la semana. —TaeHyung


cargó a su pequeña bebé que reía como si no hubiera casi
ocacionando un infarto a todos— ¿Cómo logra subirse ahí?
Es muy alto.

—¡Estaba matando zombies, papi!

Jungkook llegó de inmediato a ellos, después de haber


dejado a MiSuk sus calzones de spiderman lo más
escondidos posibles. Tomó a su bebé en brazos luego de
recibir un beso en la frente por parte de su alfa.

—¿Que hacías ahí, bebé?

—¡Disparando, pum pum! —fingió disparos con la pistola


que no contenía balas.

—¿Y por qué disparando?

—Mataba zombies. Los ayudaba a ti y a papi a escapar.

—Oh, ¿En serio? —fue a sentarse a un sofá junto a su alfa,


que de inmediato lo abrazó por los hombros.
—¡Sii! —la niña reía contenta por tener la atención de sus
padres.

La pequeña Keila siguió contando un poco más como


combatía a los zombies que querían atacar a sus padres y
como ella los ayudaba a escapar de ellos.

Era fin de semana, toda la familia estaba libre, eran de los


días en que todos se juntaban a comer y ver algunas
películas.

Era un día familiar, por es YoonGi había ido a visitarlos más


seguido que de costumbre. Desde que se había mudado con
Jimin no veía mucho a sus hermanos menores y a sus
padres.

Eso por la mudanza y porque en ese tiempo había marcado


a Jimin y el alfa puro lo había marcado a él, sus humores
estuvieron infernales y no los vio por un buen tiempo.

Pero ahora, la mordida estaba cicatrizada y su humor había


mejorado, así que no había problema alguno ahora.

Vió como todos se habían sentado en el living, unos en el


suelo y otros en los sofás frente a la gran pantalla plana, la
mesa de centro estaba llena de comida chatarra y un poco
de fruta picada.

Solo faltaba él. Al parecer nadie se había dado cuenta de su


precencia aún.

—Cuando yo era grande, estaba en el ejército. —siguió Keila


emocionada, todos fingían creerle, porque... Bueno, era una
niña contando sus sueños.

O eso creían todos ahí.


—¿En serio? —DaeHyung fingió sorpresa, logrando que Keila
riera contenta.

—¡Si! ¡Papi koo tenía el cabello rojo!

Todos vieron a jungkook que sonreía con ternura había su


pequeña hija. Decidió que era buen momento para hacer
notar su precencia.

—Familia, ya llegué.

Y todo se volvió silencio, once pares de ojos se colocaron


sobre él, y sonrió.

—¡Gigi!

La más joven en la familia fue quien reaccionó primero,


saltando de los brazos de su padre Omega para ir a los
brazos de su hermano mayor favorito.

No le digan a MiSuk.

—¡Fresita! —YoonGi abrió los brazos y cargó a la pequeña en


brazos, pronto siendo invadido de besos babosos en sus
mejillas.

Pronto se vio envuelto en un apretado abrazo de toda su


familia, que se veía feliz de tenerlo de vuelto con ellos.

—YoonGi, al fin nos visitas.

—Pero los ví hace un mes.

—¡¿Que te pasa, mocoso!? —TaeHyung le dió un zape,


molesto— Tu padre estaba muy triste porque no venías a
vernos.

—Ya ya, no volverá a pasar.


—A menos que Jimin quiera renovar la marca, supongo. —
HyungJin dijo burlón.

—Cállate, enano.

—¡Papá, YoonGi me está molestando con mi estatura de


nuevo!

—YoonGi, no molestes al enano. —dijo TaeHyung,


ganándose un golpe en el hombro por parte de su esposo y
un pequeño berrinche de indignación por parte de hyungJin.
Solo río.

Después de una pequeña discusión, todos terminaron con


las luces apagadas y la televisión encendida, con la película
de Los Locos Adams reproduciéndose.

Y justo cuando llegó el momento de la canción inicial, la


televisión de apagó.

Pronto un montón de infantiles quejas se escucharon.

—Ya ya, déjenme ver qué pasó. —Tae se levantó de su lugar


y trató de encender la luz y la televisión pero ninguno
agarró— Parece que se fue la luz.

—¿A nosotros? —Soobin se señaló a su mismo.

—¿Apoco a los ricos les cortan la luz?

—HyungTae, yo no te enseñe a ser así de clasista.

—Tú no, papá Tae si.

Y otra discusión.

—¿Y ahora que hacemos?


TaeHyung se sentó al lado de su destinado.

—No lo sé, la luz tiene que llegar en un rato. ¿Que quieren


hacer?

—¡Un cuento!

—¡Si, una historia!

—¿Una historia?

—¡Si, papá koo es bueno contando Historias!

Los más pequeños estaban emocionados.

—Mm, no lo sé.

—¿Por qué no nos cuentan la historia de como se


conocieron?

—Si, nadie sabe cómo.

—YoonGi sabe. —dijo jungkook.

—Ni me lo digas, me la contabas cada dos minutos.

TaeHyung rió ante la queja de su hijo.

—Entonces ¿Quieren escuchar esa historia?

Todos se acomodaron alrededor de sus padres,


emocionados.

—Ya que.

—Siii.

—Yo quiero escuchar.


—Se van a arrepentir, es una historia llena de drama. —
YoonGi se quejó, porque sin embargo estaba acomodado
para volver a escuchar esa historia.

—Llena de drama, pero con final feliz. —dijo jungkook y


pronto se vio siendo besado por TaeHyung, pronto sintiendo
algo golpear su cabeza.

Había sido MiSuk que les lanzó una uva para que se
separaran.

Bueno, algunas cosas nunca cambian.

—¡Cuenten pues!

—Bien, silencio. —todos se callaron— Cuando yo conocí a su


papá kook, me gustó en cuanto lo ví, lo tomé en mis manos
y me lo llevé a casa.

Jungkook río junto a él.

—Literalmente.

—¿Secuestraste a papá kook?

—Algo así. —dijo jungkook, recargandose en TaeHyung.

—Verán, cuando yo tenía veinte años...


La historia a partir de aquí es narrada como un libro aparte,
no habrá pausas para preguntas de la familia, es como si se
fueran completamente a sus recuerdos.

La historia ya se encuentra en mi perfil con los primeros


capítulos. Espero les guste.
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Hoy casi me pasa una tragedia y por poco pierdo mis dos
cuentas de wattpad.

Por favor siganme (quien guste) en mi canal de whatsapp


por si alguien llega a pasar ya que no tengo redes sociales
por donde avisar cualquier cosa mas que esta.

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