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PANDEMIC Rigiendo

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⚠️Advertencia ⚠️

Los eventos y personajes de esta historia son


completamente ficticios y sacados de mi imaginación, nada
es real. Las enfermedades y o consecuencias del consumo
de algun medicamento, será completamente inventado o
adaptado a las necesidades del desarrollo de la historia, no
tengo conocimiento de medicina, más que lo general.

Cada personaje tiene su propia personalidad, esta historia


no es vainilla, contiene escenas de violencia física,
psicológica y sexual narradas de forma explícita, no tiene
ninguna clase de censura y puede contener lenguaje vulgar
por lo que se recomienda mayoría de edad para leer +21.

La historia estará centrará en Jeon Jungkook, un Coronel de


la milicia surcoreana que después de años de estar solo y
manteniéndose en su propio mundo hasta que conoce a
Park Jimin un Estudiante altanero que llega a su vida para
cambiarla completamente.
Esta no es una historia vainilla, ni tampoco la típica historia
en la que Jungkook es un abusivo que golpea a Jimin, el
Jimin de mis historias jamás se deja de nadie, menos de
Jungkook.

Contiene escenas explícitas y violentas, al inicio ambos se


consideran heterosexuales, asique no pidan encuentro
sexual desde el primer capítulo.

Esta historia cuenta temas sensibles como las relaciones


tóxicas, dependencia y estabilidad emocional, ningún
protagonista posesivo dejará de serlo de la noche a
mañana, podría apostar el culo a que ninguno cambiará.

La Historia es chicoxchico, no acepto discriminación, sino te


gusta, no leas y evita hacer malos comentarios, solo serás
ignorada y bloqueada.

Con esta historia no se busca incentivar o normalizar los


actos o actitudes expresadas en ningún capítulo.

Esta historia es M-preg, osea que los hombres también

💋
pueden quedar embarazados, tener bebés y toda la cosa sin
importar nada más...

Todos leen bajo su propia responsabilidad y dicho esto,


bienvenidos a:
Traigo esta nueva historia, la iré publicando cuando

💋 🦋
finalice "Pasión Clandestina", espero su apoyo, no
olviden votar y comentar besitos Yakaira
✨PANDEMIC✨
👑

Jeon Jungkook cree que un hombre no necesita de nadie que


le haga compañía, que el amor es para débiles y personas
estúpidas, por eso estará todo bien si no se enamora.

Park Jimin le hará darse cuenta de que estuvo equivocado


toda su vida.

Un militar reservado, arrogante, manipulador, egocéntrico,


mal hablado. El atractivo de Jeon Jungkook no solo tiene que
ver con la cuantiosa fortuna que heredó de sus padres,
mucho menos es una buena persona ni la más educada, el
verdadero encanto está en su mirada penetrante, la sonrisa
arrebatadora y esas feromonas varoniles y sexuales que
emana através de su corpulento y sexy cuerpo, pero ¿por
qué un hombre con tanto poder político y monetario vive
solo en un barrio subordinado lejos de los demás?, ¿Quien
es él realmente?, ¿Qué esconde?, ¿Qué quiere?
Park Jimin, un terco y ambicioso estudiante de bioanálisis se
cruzará en su camino y descubrirá cada uno de sus secretos
más oscuros.

Ambos se verán envueltos en un sin fin de situaciones y


adversidades que los llevarán a hacer cosas que jamás
pensaron hacer por alguien más, ¿serán capaces de
sobrellevar lo que les espera?, ¿Pasarán cada prueba o solo
uno lo hará?

Averigüemos eso...
✨Capitulo 1✨

"Coronel Jeon"

Jimin

Enero del año 2019 (dos meses antes del aislamiento de la


ciudad), Busan, Corea del Sur

La lluvia cae mientras camino lentamente por la calle que


me lleva a casa, introduzco las manos en los bolsillos de mi
pantalón del uniforme escolar, el aguacero se intensifica y
empiezo a trotar queriendo llegar, se que soy tan débil que
una simple lluvia me deja en cama por días y no me puedo
dar ese lujo.

Las ráfagas de viento me ponen la piel de gallina y siento el


frío calar mis huesos, no tengo un abrigo y me siento
miserable paseandome por las calles cuando debería estar
estudiando.
Suelto un suspiro cuando finalmente llegó al edificio en el
que vivo, subo los escalones de a dos y cuando llego a la
puerta llena de rasguños sostengo la perilla y me lo pienso
antes de entrar, tengo diecinueve años, está no es la vida
que quiero, no es lo que merezco, pero no todos tenemos lo
que anhelamos.

— Papá, tengo hambre—. Escucho a mi pequeño hermanito


dentro de la casa.

Minmin apenas tiene cuatro añitos, su madre murió dándole


a luz, mi padre se convirtió en el drogadicto y alcohólico que
es hoy, me toca velar por un hijo que no es mío y aunque lo
amo, por él he perdido todo, lo único que me quedaba era la
universidad y recién hoy me expulsaron.

El pecho se me contrae y entró en la casa, le coloco seguro


a la puerta y me acerco a mi hermano, mi progenitor está
encima del sillón con el torso desnudo mientras ronca como
un cerdo, como desearía poder irme de aquí y dejarlo atrás
por ser tan mal padre.

—Minie—. Me llama el pequeño.

Lo sostengo en mis brazos y lo llevo a la pequeña cocina


donde busco dentro de mi mochila el desayuno escolar que
me dieron, una caja de leche y un pan, es lo que le doy
todos los días, no estamos bien económicamente.

—¿Quieres?—. Me pregunta y niego con la cabeza.

—Ya desayuné bonito—. Le miento y él ríe.

Escucho la puerta del vecino que se mudó hace unas


semanas y agacho la cabeza llevándome al niño hasta el
fondo de la casa, ese hombre es raro, nunca habla, aunque
yo no le he hablado, pero ya dio quejas de los gritos de mi
hermanito y además tiene cara de matón, no se a mi no me
cae bien, él es extremadamente raro.

Llega el atardecer y mi padre empieza con sus gritos


exigiéndome que consiga algo de comer para que su hijo
menor se calle la boca.

—¿No trajiste nada de la escuela?, haz que el niño se calle,


dale algo joder.

—¿Qué diablos le doy?, le di el desayuno de la escuela, no


tengo nada más, además mañana no abra desayuno porque
ya me echaron, no tengo nada más que hambre, eso es lo
único que tengo.

—Entonces busca un trabajo, haz algo, pero trae comida.

Una sonrisa llena de dolor se forma en mis labios y no lo


soporto más, simplemente lo odio.

—¡No, no puedo, no tengo edad suficiente para criar al hijo


que tú hiciste siendo irresponsable, así que vuelve a tus
sentidos y dale de comer a tu hijo, porque se va a morir de
hambre y yo no tengo responsabilidad con él, la maldita
responsabilidad es tuya, no mía!

Un puñetazo me hace guardar silencio y cuando intento


devolver el golpe, el niño empieza a sollozar y niego con la
cabeza notando que se orino en los pantalones, esta es una
vida que no pienso vivir hasta morir.

Mi padre enciende el televisor como si nada hubiese


pasado, el presidente está hablando de no se qué y decido
salir después de haber cambiado los pantalones del niño.

Bajo las escaleras lentamente y me encojo en mi sitio


cuando el hombre del apartamento de al lado viene
subiendo, agacho la mirada hasta que veo sus botas, es
militar.

Cruza por mi lado sin articular palabra, continuo con mi


camino y llego a la tienda donde compro una soda y una
sopa instantánea, me sobran algunos centavos, y me quedo
observando mis dulces favoritos, hace tanto que no los
como, niego con la cabeza y salgo de allí volviendo a casa.

Regreso a casa y preparo la sopa, tomo un poco de la soda y


busco a mi hermanito por todos lados, pero no lo encuentro,
me pongo nervioso y salgo al pasillo, no está, tiro de mi
cabello pensando que ha escapado.

—Perdonen—. Mi cuerpo se extremece por la gruesa e


intimidante voz que resuena en la puerta.

Me giro encontrándome con el militar que sostiene a mi


hermano del cuello de su pequeña polera como si le diera
asco. Me acerco rápidamente y lo sostengo alejándolo de él.

—¿Donde lo encontró?, perdón por las molestias.

—Estaba en mi apartamento tomando lo que no es suyo,


mantén a tu bicho viviente lejos de mi apartamento, no me
agrada la gente en miniatura.

Gruñe enojado y se va, sus botas suenan firmes en el piso


de madera y pongo los ojos en blanco.

—¿Hijo?, ¿me ve cara de qué?, bastardo infeliz, anomalía de


la naturaleza, imbecil, feo de mierda.

Cada despojo humano tiene que venir a vivir aquí, suelto un


suspiro en cuanto mi padre se va, le doy de cenar a mi
hermanito y después de ducharlo lo acosté y finalmente se
durmió, me siento cansando ya no quiero esto, pero no
puedo dejarlo a su suerte con ese bastardo.

A la media noche salgo del apartamento y subo las


escaleras rumbo a la azotea, le robe algunos cigarrillos a mi
padre solo espero que no se de cuenta odio patearle el culo
estando ebrio.

El cielo aún está bastante nublado, solo espero que no


caigan truenos, guío el cigarrillo a mis labios y lo enciendo
con unos fósforos, me sostengo de las barandas mientras
miro a la ciudad con nostalgia, hace unos cuatro años yo era
tan diferente, tuve que volverme fuerte, libre,
independiente antes de tiempo y hacer cosas que no son
legalmente bien vistas.

Le doy una calada al cigarrillo y peino mi cabeza hacia atrás


soltando el humo en el aire.

—Vaya los fetos también fuman hoy en día...

Ignoro al vecino que no se porque mierda se quedó detrás


de mi, encierro el puño esperando a que diga otra
estupidez, pero no sucede, se va a la otra esquina y toma
asiento en el suelo mientras fuma.

Ojalá y este mojado y se empape el culo por cabron.

Pasan varios minutos y gruño cuando me doy cuenta que


me gasté los cigarrillos y apenas me está dando sueño,
pateo las barandas y me giro para irme.

—Asegurate de que el mocoso me deje dormir esta noche,


si quisiera desvelarme lo haría follando no escuchando
gritos de un feto viviente.
Me siento enojado, el repentino cambio en mi vida me
mantiene de mal humor y tener que sonreírle a Minmin
aunque quiera suicidarme esta dejándome al punto del
colapso.

—Bien puede mudarse a otro lado, nadie lo invito a venir


aquí, vaya con sus exigencias de mierda a otro lado,
¿desvelarse follando?, ¿Quien perdería el tiempo con
semejante pequeñez?, váyase a la mierda Capitán imbecil.

El tipo se pone frente a mi en menos de nada, lo veo como


si midiera un metro con noventa o dos metros, es muy alto,
me siento pequeño frente a él, su espalda es enorme y
ancha, sus músculos se ven gruesos, las venas sobresalen
en su cuello, brazos y la de su frente palpita avisándome
que está enojado.

—¿Sabes contar?—. Dice apuntando a las estrellas en su


uniforme.—Soy un Coronel, ve a la escuela y haz algo por tu
miserable vida, muñequito andante.

Cruza por mi lado atropellando mi hombro, nunca había


odiado a alguien sin siquiera saber su nombre, pero siempre
hay un imbecil encabezando la lista.

Porfa voten y comenten qué les parece 💋


Gracias por leer, les quiero, besitos 😗 Yakaira
✨Capitulo 2✨

¡Completamente inesperado!

Jimin

Dias van y días vienen, realmente la vida sigue su curso sin


importar lo mal que lo estemos pasando, hoy es fin de
semana y eso solo significa gritos y pasar malos ratos, la
última vez no me gustó permitir que mi progenitor me golpe
sin devolverle el golpe, porque una cosa es saber que es mi
padre y otra muy diferente es permitirle que me golpeé
cuando ni siquiera me da de comer, jamás eh permitido que
nadie me golpeé y por eso mi madre me dejó con él, porque
prefirió a su esposo antes que a mí y yo si le metí la putiza
de su vida cuando quiso pasarse de listo conmigo.

Minmin es solo un niño, si realmente pudiera me lo llevará


lejos de aquí, lejos de las precariedades y las malas
condiciones en las que está viviendo.
Voy caminando por la carretera con un abrigo cubriendo mi
rostro, las manos dentro de los bolsillos de mi pantalón y
una sopa instantánea dentro del mismo, el frío de la noche
me cala en los huesos y suelto un suspiro cansado, no
soporto esto.

—¿A donde vas a estas horas?—. Continuo caminando


ignorando al hombre ebrio que intenta meterse en mi
camino.

No tengo ganas ni ánimos de pelear, a veces la ira


acumulada no es buena y me conozco, se que estoy a punto
de explotar y Minmin me espera en casa con hambre.

El vecino de al lado sigue siendo un dolor en el culo y lo


odio con la vida porque es tan miserable, tan inhumano,
jamás conocí a alguien tan mezquino, lo tiene todo, pero
odia a un niño que ni siquiera le ha hecho algo, quiero
romperle la cara por imbecil.

El edificio donde vivo me recibe en completo silencio o eso


creía hasta que subo las escaleras necesarias para empezar
a escuchar los gritos de mi papá, Minmin llora por hambre y
él le grita que se calle en lugar de buscar una solución,
desde los últimos escalones logro ver la enorme espalda del
militar quien se dirige a la azotea pisando con molestia y
firmeza.

Entro en el interior del deteriorado apartamento en el que


vivo e inmediatamente mi hermanito se lanza a mis brazos
llorando desconsolado, intento sostenerlo de las nalgas para
acomodarlo mejor y lanza un grito lastimero y se remueve
incómodo.

—¿Qué pasa pequeño?—. Acaricio su cabello y él sorbe su


naricita y me mira con los ojitos rojos y llenos de lágrimas.
—Tengo hambre—. Responde.

Niego con la cabeza y observo a mi padre quien ríe con


burla, es obvio que le lastimó, se piensa que soy estúpido,
cree que si le golpea en las nalgas o los piecitos no me daré
cuenta, me enoja aún más saber que él no siente seguridad
conmigo para contarmelo. No permitiré que lo golpeé en mis
narices, eso sí que no, no cuando soy yo el que lo mantiene
y le da de comer.

Sostengo al niño y lo llevo a la habitación de ambos, lo dejo


encima del colchón y le pido que duerma un poco mientras
yo preparo la sopa, al salir de la habitación efectivamente
pongo agua a calentar y me dirijo hacia el sillón donde se
encuentra mi padre.

—¿Golpeaste a Minmin?

—Es mi hijo, hago lo que quiero con él y contigo, ¿Qué


harás?

Asiento con la cabeza y me pongo frente a él cubriendo el


televisor.

—Levantate y rompeme las costillas porque te juro por Dios


que si no lo haces conmigo, te destrozare cada uno de los
huesos.

Lo veo reír y se quita el cinturón como si yo fuera un crío


aún, puede que esté mal alimentado, pero no quiere decir
que haya olvidado pelear, lo que se aprende a las malas no
se olvida con facilidad.

—Te voy a enseñar a respetar a tu padre maldito malcriado,


mocoso imbecil —. Grita.
Rodea la correa del cinturón en su mano dejando la parte de
hierro al aire, la lanza a mi rostro y la detengo con la mano
izquierda haciendo que me golpeé el hierro en la muñeca,
me duele, pero no me importa, le pego un puñetazo en la
cara y después otro más, lo tiró al suelo y todo se oscurece
a mi alrededor, golpeó su rostro sin cansancio sintiendo mis
nudillos húmedos y dolorosos, el líquido de color carmesí
salpica mi rostro y ensucia mi ropa, quiero detenerme, pero
no puedo, no puedo dejar de reclamar todo lo que eh vivido
en estos últimos años, lo veo cerrar los ojos y siento unos
fuertes brazos sostenerme de la cintura y apretarme con
fuerza.

— Cálmate, ¿eres una bestia?, lo ibas a matar—. Escucho


decir.

Continuo ejerciendo fuerza para liberarme, pero quién me


sostiene tiene mucha más fuerza que yo y no me permite
hacerlo, mi pecho sube y baja con frenesí y cuando
finalmente logro volver un poco a mis sentidos siento al tipo
acercarse a mi oreja.

—Mocoso estúpido—. Dice en mi oído y me libera dándome


un empujón.

El Coronel se encuentra frente a mi y el cuerpo de mi padre


está tirado en el suelo, no está muerto solo inconsciente,
aprieto las manos con enojo recordando los gritos de mi
hermanito.

—Ni siquiera respetas a tu padre, ¿donde estan tus valores y


tu educación?, ha cierto, ni siquiera estudias...

—El respeto se gana, no se pide ni se exige, que sea mi


familia no quiere decir que dejaré que me vuelva una
mierda.
—Voy a llamar a emergencias, la policía vendrá, piensa en lo
que dirás y.... no creas que voy a encubrir tu trasero.

Se marcha dejándome solo con el hombre que según dicen


me procreó, lo dejo ahí justo en el suelo y me encargo de
poner más agua a calentar ya que la anterior se evaporó,
poco tiempo después le lleve la sopa al niño y me senté en
los escalones esperando por la policía, una ambulancia llegó
y se llevaron a mi padre sin pedir explicaciones, pidieron
que fuera con ellos pero les conté que no puedo dejar al
niño solo.

—Buenas tardes, nos gustaría hacerle unas cuantas


preguntas...

Los oficiales llegaron y el coronel salió de su apartamento y


recostó la espalda en la pared escuchando lo que digo, a lo
mejor me llevará a la cárcel.

—¿Viste lo que sucedió?—. Pregunta uno de los oficiales.

Asiento con la cabeza y dejo salir un par de lágrimas.

—Mi padre tiene muchas deudas, él tiene problemas con el


alcohol, dejó de pagar y esos hombres, lo golpearon sin
piedad.

Empecé a llorar para que no pregunten más y me quedé


esperando que él militar me desmienta, pero él solo me
mira con una sonrisa en sus labios y los brazos cruzados.

Los oficiales se fueron dejándome solo con el Coronel,


pongo los ojos en blanco y le muestro el dedo medio antes
de girarme para irme

— Mal educado, mal agradecido, no estudia, no sabe


mantener la boca cerrada, parece una niña y encima eres
una nenita, nada bueno hay en ti

Me giro observando su rostro con furia y doy dos pasos


hacia él retandolo con la mirada.

—¿Una nenita?, hace un mes según tú era una muñequita,


ahora me dices niña y nena, Coronel, esas cosas no son de
machitos, no se desvíe del camino, no me van los gilipollas
y le aseguro que si me viera la polla dura, dejaría de verme
como a una nena, depravado bastardo.

Le digo con furia, su mano derecha sostiene mi cuello y me


estrella mi espalda contra la pared, es cuando siento el
dolor en la muñeca que tengo dislocada o algo así, aprieta
mi cuello con fuerza y aprieto los ojos con ímpetu.

—Que te quede claro que no soy ningún maricon, pareces


una nena, los hombres no son tan... delicados como tú y
aprende a vivir con eso, cara de muñeca, feto viviente mal
oliente.

Levanto la rodilla furioso golpeando sus testículos y


retrocede liberándome del agarre en el cuello, le apunto con
el dedo índice hecho furia.

—Hare que se tragué sus palabras, Mal parido, polla


chiquita, impotente hijo de puta.

Él solo gruñe molesto y entro en la casa, la muñeca me


duele mucho asique coloco ungüento en ella y me la vendo
con una tela vieja, me acuesto junto a mi hermanito y me
dejó llevar por el cansancio.
Despierto por los gritos y los ruidos que hay afuera, cosa
extraña porque los vecinos suelen ser bastante silencios y
aislados, la mayoría deberían estar en el trabajo ahora, pero
no es así.

Voy al baño y me cepillo los dientes, Minmin sigue


durmiendo asique salgo en silencio cerrando la puerta
detrás de mi, los vecinos de mi piso y otros de abajo están
como locos con maletas y hablando incoherencias, el
coronel parece ser el más tranquilo con la situación asique
me acerco a él.

—¿Qué les pasa?—. Pregunto.

Me ignora olímpicamente asique lo fulmino con la mirada y


me acerco a la multitud para escuchar algo.

"No puedo creer que hayan cerrado la ciudad de la noche a


la mañana sin aviso previo"

"No podemos ir a trabajar fuera de la ciudad y tampoco


podemos permitir que los niños salgan de casa"

"¿Qué mierda harán con nosotros?, ¿acaso esto es una


tiranía?

Estoy más confundido que antes asique entro en mi


apartamento y enciendo el televisor buscando alguna
noticia que aclare mis dudas, cambio el canal de los
partidos de fútbol y lo primero que veo es la noticia
de"Buenos días Corea", un programa noticiero de Corea del
Sur.

En la televisión aparece lo que es la ciudad de Busan, donde


vivimos, rodeada por una clase de esfera de cristal, junto a
un enunciado que me deja helado.

"La ciudad de Busan es aislada del resto de Corea del Sur a


petición del gobierno para ser sometidos a una
investigación científica por algunos casos encontrados
dentro de la ciudad, se pide calma y entendimiento de parte
de los ciudadanos, más tarde daremos más noticias y
detalles sobre este repentino confinamiento "

Buenas noches 🥰👀 ¿Como andan?

Espero que les vaya gustando...


✨Capitulo 3✨
¡Aislamiento obligatorio!
Jimin

Los nervios se me contraen, muerdo mi labio inferior con


fuerza y siento el sabor a metal de mi sangre, pero no
puedo dejar de morderme, "tiene que ser una broma", me
repito una y otra vez, aún estoy parado frente al televisor
escuchando atentamente lo que dice el presidente sobre el
repentino aislamiento de la ciudad, como tendremos que
vivir a partir de ahora y lo que más me llamo la atención es
lo del experimento social.

"Buenos días habitantes de nuestra amada Busan, en Corea


del Sur, como ya sabrán nuestro gobierno ha tomado la
decisión de aislar la ciudad para evitar la propagación de un
virus que se ha detectado en el cuerpo de dos hombres que
visitaron el hospital general de Busan, estamos trabajando
con los mejores científicos para encontrar una cura, no
sabemos que lo provoca ni cómo se propaga, los
mantendremos informados de los avances, en cuanto a los
ciudadanos, les pedimos cortésmente que no intenten salir
de la ciudad, cada ciudadano que se acerque demasiado a
los límites de la ciudad será visto como rebelde y será
eliminado por las fuerzas especiales enviados por nosotros,
por favor tengan paciencia y no entren en pánico, todo
pasará pronto, si no es necesario no salgan de casa, los
niños menores de seis años, deben permanecer en casa o
se los quitaremos hasta nuevo aviso, nuestro gobierno se
encargará de darles proviciones para que no les falte nada
durante dos meses, si alguno de sus familiares actúa de
forma extraña infórmenos inmediatamente, por favor
respeten las leyes, no está permitido transitar en las calles
después de las diez de la noche, es todo por el momento,
cuídense y cuiden de su familia, buenos días."

Todo es tan repentino, quienes trabajan fuera de la ciudad


van a enloquecer, el encierro forzado solo trae cosas malas
y temo por la seguridad de mi pequeño, pero gracias al cielo
nos darán proviciones, al menos vamos a estar bien, no
tendré que salir si no es sumamente necesario, cuídare bien
de él, ojalá y mi padre no vuelva durante el confinamiento.

Minmin sigue durmiendo asique salgo nuevamente al pasillo


donde continúan los vecinos discutiendo sobre el tema,
algunos tienen maletas porque se irán a otro lado, en la
misma ciudad, pero con otros familiares para no estar solos
estos meses, aunque no sabemos cuánto dure ni que es lo
que tienen esas personas del informe.

—La gente ignorante es tan fácil de manipular.

Escucho al Coronel decir, lo miro extrañado y poco después


se encierra en su apartamento dando un portazo, los
vecinos lo miran igual de extrañados que yo, pero no dicen
nada.

Muchos se van y algunos se quedan, anteriormente éramos


más de veinte inquilinos, ahora solo quedamos unos diez o
menos, la anciana del apartamento del otro lado, espero
que alguno de sus hijos vengan a cuidarla, pobre mujer
siempre está sola.

—Quitate del medio Mocoso—. Me exige el Coronel.

Esta vez lleva su uniforme, su arma la lleva enganchada en


el cinturón de su pantalón y se ve realmente fuerte, pongo
los ojos en blanco y me hago a un lado permitiendo que se
vaya.

—¡Bebé!

Sonrío ampliamente al escuchar el apodo por el que me


llama mi tío Yoongi, es el hermano de mi madre, él único
que nunca ha dejado de visitarme, amo cuando viene
porque son los días en los que comemos bien y él me ama,
me trata mejor que mis padres.

—¡Yoon!

Corro a sus brazos y el militar se queda estático


observandome, no entiendo su maldito odio hacia mi, pero
ya es mutuo asique me da igual, mi tío me sostiene en sus
brazos y besa mi mejilla como siempre.

—Hagan sus cosas raras en su casa, ¿no?

—¿No iba de salida Coronel?

El hombre no dice nada y solo me mira con desprecio y


asco, desaparece por las escaleras y mi tío me mira
confundido.

—¿Desde cuándo vive un militar aquí y por qué te habla así?

—Se mudó hace unos meses, es un gilipollas, tío.

—Te conozco cielo, ¿Qué le hiciste?

—Nada, lo juro—. Digo alzando la mano y él asiente con la


cabeza.

Entramos en la casa y me extiende la caja que trae consigo,


la sostengo y abro los ojos como platos por todos los
alimentos que me trajo esta vez, con esto y lo que traiga el
gobierno, Minmin estará bien feliz.

—Tu madre vino a casa, quería venir ella a traer algunas


cosas, pero se lo impedí y lo uni con lo que traía yo y espero
que te ayude mucho en este encierro, estaré viniendo cada
que pueda a verte, ¿Si?

—Gracias, tío Yoon.

—Por cierto —. Dice buscando dentro de sus bolsillos.— tu


madre te envío algo de dinero, de ella son setenta y yo te
doy cincuenta, no puedo darte más ahora, pero la próxima
semana te daré más, ¿ok?, nada de peleas callejeras por
dinero, ¿Entendido?

—Entendido.

Pasamos un rato largo hablando, del Coronel, del esposo de


mi tío, Tae, de muchas cosas más hasta que Minmin
despierta y le saca la lengua a mi tío, él no se lleva bien con
los niños.

—Tio feo, parece un miau.

—Gato tu abuela, Mocoso.

No se porque me vino a la mente el maldito coronel cuando


le llamo mocoso a mi hermano, aprovechando que mi tío se
quedará hasta las nueve, tomo mi abrigo y salgo del
apartamento a comprar algunas cosas para Minmin con el
dinero que me dieron.

Entro en la tienda y le compro un cepillo de dientes nuevo,


unas medias para el frío y algunos chocolates y palitos de
queso y unos malvaviscos.
Me dirijo nuevamente al apartamento cuando frente al
edificio veo al Coronel fumando un cigarrillo, lo ignoro y
tengo intenciones de subir cuando le da otra calada a su
cigarro y dice

—¿Cuanto cobras por hora?

Detengo los pasos y me quedo estático, quiero fingir que no


escuché eso, pero lo mío no es huir de los gilipollas.

—¿Perdona?, ¿Qué haz dicho?

Le da otra calada al cigarrillo y lo lanza al suelo, lo aplasta


con sus botas, y camina hacia mi con la frente en alto.

—Dije que cuanto cobras por dejar que te follen el culo, ¿Por
eso vino el enano de hace un rato o no?

No me sorprende que sea un imbecil, pero si cree que por


ser militar o un maldito Coronel le voy a permitir que hable
pestes de mi, se equivoca, no le contesto con palabras más
no dudo en estampar mi puño en su cara, él se ríe y solo
enfurezco mucho más, intento golpearlo otra vez, pero me
sostiene la mano y la retuerce haciendo que mi muñeca
duela mucho más que antes.

—¿Heri tus sentimientos muñequita?

—Sueltame y peleemos como dos hombres, ¿o qué?, ¿tiene


miedo de que un simple civil le patee el trasero?

Sus ojos se ponen rojos del enojo y aprieta mi muñeca con


fuerza, me duele, me duele demasiado porque está rota,
dislocada o fuera de lugar, pero me duele como el demonio
y siento mis ojos arder, quiero llorar del dolor, pero no lo
haré.
Tiene mucha fuerza es demasiado alto para irme encima
suyo sin que me destroce la mano o quizás el brazo, asique
lo único que veo posible es morderlo, en ese momento se
acerca a mi cara con una sonrisa burlona por las lágrimas
que tengo acumuladas en mis ojos.

—¿Vas a llorar neni... Ahhh, bastardo—. Grita cuando hundo


mis dientes en su cuello y muerdo con ímpetu hasta que me
suelta la mano y me aleja de él dándome un empujón.

—En su vida vuelva a hablarme así —. Le amenazo.— Usted


no me conoce ni sabe nada de mí para meter las narices en
mis cosas, pregunta demasiado, si tanto le interesa
entonces acepte sus gustos y deje de molestarme porque
sienta que su hombría está en riesgo cuando está cerca de
mi, ni por un millón de pesos me dejaría follar por un
animal, eso es lo que usted es... Me da asco.

Sostengo las bolsas que deje caer anteriormente y me dirijo


a las escaleras.

—Esto no va a quedarse así —. Me amenaza.

—Apartamento 5023—. Le digo con burla.— Ahí vivo


Coronel.

Subo las escaleras hasta llegar a mi apartamento, espero


que se muera desangrado por imbecil, ¿cobrar por qué me
follen?, ¿tengo cara de puto o qué?

Entro en el interior de mi apartamento y mi tío está


sosteniendo a mi hermanito de los pies dejándolo con la
cabeza hacia abajo.

—Tio, ponlo bien o se va a morir el niño.


—Eso no es verdad —. Dice y levanta la cabeza.—¿tienes
sangre en los labios?

—No es nada, el Coronel me insultó otra vez.

—Yo solía insultar mucho a Tae cuando no podía aceptar que


me gustará y me quitara el sueño, gracias a Dios tú no
pasas por eso ...¿o si ?

—¿Tengo cara de gay?

—Si, pero eso no tiene que ver con la cara, por ejemplo ese
tipo, nadie pensaría que anda haciéndole la vida imposible a
un niño porque le gusta.

—No le gusto—. Lo corto y asiente con la cabeza.

—Ya veremos—. Dice y acomoda al niño cuando esté


empieza a ponerse rojo.

No hay nada que ver, él no me gusta, yo no le gusto, no soy


gay ni me voy a volver, asique estoy bien así, nada pasará,
al menos no conmigo, pero ¿Y si le coqueteo a ver si cae?

👀
Un hetero coqueteando con otro, ¿Qué puede salir
mal?
✨Capítulo 4✨
¡Broma de mal gusto!
Jungkook

Siento el sudor bajar por mis brazos como si estuviera


haciendo ejercicio, muerdo mi labio inferior con necesidad y
los nervios de mi cuerpo se contraen con fuerza cuando
siento la cavidad humeda que aprieta mi miembro con
vehemencia mientras lo introduzco por completo en el
orificio, la chica debajo de mi está de espaldas a mi, su
agujero trasero se abre y se cierra tragandose toda mi polla
como si le encantara, sus gemidos se vuelven mas
exquisitos y suaves con cada embiste, no entiendo una
mierda ni recuerdo nada, pero la sostengo del cabello rubio
y tiro de las hebras haciendo que lloriquee, doy unas fuertes
arremetidas en su apretado interior y guio mis dedos al
interior de su coño, pero...

—Mi coronel, más duro, por favor—. El rostro sonriente de


Park Jimin me hace retroceder mientras niego con la
cabeza.

—¡Maldito!

Despierto cuando caigo de la cama y aprieto la mandíbula


con fuerza, este es el colmo, después del experimento
anterior llevo años sin dormir bien y ahora resulta que hasta
en los sueños se me aparece ese marica de mierda.
Peino mi cabello hacia atras y me coloco mi uniforme,
parece ser que la falta de sexo esta confundiendo a mi
cuerpo y mente, salgo del apartamento en busca de lo que
realmente necesito, un buen y apretado coño que me haga
volver a la realidad, ¿yo un maricon?, nunca.

Bajo las escaleras pensando en la gente de esta ciudad, no


puedo creer que solo pasaron ocho años del último
"experimentado social" y nuevamente volvieron a creer la
misma mentira, todavía recuerdo cuanto tuvimos que
aguantar la última vez, solo que aquella vez sus conejillos
de india fuimos los militares, toca esperar a ver con que
salen ahora, esa vez la población de la milicia era de unos
dieciocho mil ciudadanos y después del virus más del 60%
de esa población desapareció o mejor dicho, se asesinaron
entre ellos.

Me meto a un bar donde frecuentamos solo militares y


sonrio al ver a Jazmín allí, siempre estoy dispuesto a follar
su pequeño coño, ella se mueve tan bien.

Después de unos cuantos tragos ella accedió a venir a mi


apartamento, nunca he dejado entrar a nadie allí, pero por
el confinamiento supongo que será necesario, son las ocho
con veinte minutos asique creo es tiempo suficiente para
quitarme las ganas y se largue a su casa antes de que sean
las diez, en mi apartamento no duerme.

Llegamos al edificio y ella frunce el ceño observando el


lugar, ella conoce la fortuna que herede de mis padres,
asique debe estar pensando que la perdí o la desperdicie en
alcohol y mujeres o algo así.

—¿Aquí vives?—. Pregunta con cara de asco.

—Mi apartamento esta más limpio que tus bragas, no dejes


que las apariencias te engañen.
Ella arquea una ceja y coloco mi mano detrás de su espalda
bastante cerca de su culo, empezamos a subir las escaleras
y le doy gracias a Dios que no hay señales del feto viviente
o de su pequeño demonio.

Abro la puerta y entro en el interior del apartamento, la


chica me empuja unas cuantas veces hasta que quedo
sentado en el sillon de la sala, me abre las piernas y veo
que se arrodilla frente a mi, recuesto la espalda en el sillon
y cierro los ojos dejando que haga lo que quiera, desabrocha
mi cinturon y seguido se deshace de mi ropa interior
dejando mi polla al aire libre, siento su lengua pasearse por
mi glande y después bajar por el tronco, sostiene el falo con
una mano y empieza a sacudirlo mientras chupa y lame la
cabeza como si fuera su dulce preferido.

Dos toques en la puerta me hacen gruñir, ella lleva mi polla


a lo mas profundo de su garganta y me corro dentro,
sostengo el pantalon de su uniforme con intenciones de
romperlo, pero me detiene por los insistentes golpes en la
puerta.

—No puedo concentrarme así, abre y sea quien sea, solo


pídele que se vaya.

No soy de obedecer ordenes, pero tengo la polla erecta y


dura como un roble, no puedo quedarme así, acomodo mi
miembro dentro de mis pantalones y me encamino a la
puerta hecho furia.

Aprieto la mandibula sintiendome sumamente enojado.

—Mi coronel, ¿como se atreve?

Pregunta el mocoso, me cruzo de brazos frente a él y frunzo


el ceño.
—¿De que hablamos exactamente?

De la nada sus ojos se oscurecen en furia y el niño en sus


brazos me mira de forma extraña.

—Creí que cambiarías después de tener al bebé, puedo


aceptar que no le digas a nadie de mi, pero no traigas a tus
ligues justo al lado de donde intento dormir a tu hijo.

Levanto una ceja pensando que a lo mejor está drogado o


estoy teniendo otra pesadilla, la chica no lo piensa dos
veces y se pone de pie, se coloca a nuestro lado y mira al
niño y después a mi.

—Me voy—. Dice.— Pierda cuidado Coronel, no se lo diré a


nadie—. Asegura.

Aprieto las manos en puños enfurecido y él se gira


quedando de frente a ella.

—Vi la mirada que le diste a mi hombre, míralo así otra vez


y te rompo la cara, no aviso dos veces.

La chica asiente y se va desapareciendo por el pasillo y yo


solo puedo pensar en la ereccion que me duele cada vez
más, enfurecido lo tomo del cuello importandome poco que
tenga al pitufo en sus brazos.

—¿Qué mierda?, deja de jugar conmigo, ya te dije que no


soy un jodido marica como tú.

—Lo siento...— dice y sus ojos se llenan de lagrimas.— Ya no


puedo ocultarlo más, Coronel usted me gusta, estamos
solos en este maldito confinamiento, folle conmigo, beseme
a mi.
—¡Estas jodidamente loco, en tus sueños vas a tocarme,
nunca!—. Grito furioso.

Su mirada baja a mi entrepierna y aprieto el agarre en su


cuello, después lo empujo un poco y él me mira.

—Podemos empezar solo con una que otra paja, le gustará,


se lo prometo.

—¡Jódete!

Cierro la puerta en su cara de un portazo y vuelve a tocar la


madera con insistencia.

—Mi coronel, estoy sin usar, usted será el primero.

Salgo del apartamento y me dirijo a la azotea ignorando las


locuras que dice, ni con cien años de abstinencia sexual me
follaria a un chico, mucho menos a él, que es tan
insoportable y difícil de tratar, no tengo problemas, estoy
bien así, que se quite las ganas con un marica como él.

Busco en mis bolsillos y sostengo un cigarrillo en medio de


mis dedos, lo coloco en mis labios y lo enciendo con los
fósforos, la erecccion desapareció poco a poco y la
frustración y los deseos de arrancarle la lengua a ese
bastardo solo incrementan cada vez más, es solo un
chiquillo aburrido que no sabe como pasar el tiempo.

Una semana después...

Justo como lo pensé, esta mañana el presidente dio una


rueda de prensa informando que cada familia recibió los
utensilios necesarios para que no salgan de casa, según dijo
el hombre el virus que fue encontrado en el cuerpo de los
hombres se llama Virus bc97, es una mutante del virus
zombie, las personas se vuelven muertos vivientes pero con
la excepción de que no quieren comerte, sino que sienten
una sed y una necesidad de ingerir sangre sea humana o
animal, simplemente tiene que ser sangre, algo bastante
asqueroso la verdad, yo personalmente no creo una mierda,
pero tengo suficientes provisiones como para no salir de
casa en tres meses si no desperdicio las cosas y no pienso
hacerlo ya que no le daré nada a nadie y si tengo que matar
a media ciudad para mantenerme vivo, con gusto lo haré
otra vez.

Unos pequeños pasos en la sala me hicieron fruncir el ceño


y salí de la cama con la escopeta.

—Feto sin desarrollar, ¿Qué diablos haces en mi casa?

—Busco dulces—. Dice el pitufo y pongo los ojos en blancos.

Aun no entiendo como hace para abrir la puerta aunque la


deje con el seguro, lo veo tomar un dulce de donde los
tengo guardados y se lo arrebato devolviendolo a su lugar,
lo veo hacer un mohín con sus labios y sus ojos se llenan de
lágrimas, lo tomo del cuello de su sudadera y lo levanto en
el aire, camino hacia su apartamento y entro ya que la
puerta está abierta.

—¡Aquí te dejo a tu mini lucifer... Y no lo quiero ver


rondando en mi apartamen...—. Me quede en silencio al
escuchar unos quejidos venir de la habitación principal.

—Oh Dios, si, justo así, precioso me lo haces tan bien,


mételo más profundo, me voy a venir, ahhh

Aprieto la mandíbula sintiéndome asqueado de lo que está


haciendo a estas horas con el niño rondando en su casa, me
importa una mierda asique dejo al bichito en el suelo y
salgo de allí dando un portazo.
"Estoy sin usar coronel", los maricas y sus mentiras de
mierda.

Alguien está ardido....

¿Les gustaría un maraton?


✨Capitulo 5✨
¡Fuera de control!
Jimin

Tres meses y dos semanas después del aislamiento de


Busan, Corea del Sur.

Ha sido mucho tiempo desde que salí de casa, me siento


realmente extraño, las cosas se están saliendo de control en
nuestra ciudad y nadie dice nada, ni siquiera las noticias
internacionales, las calles están desiertas, los autos que hay
aparcados en la carretera tienen los cristales rotos, hay
mucha basura y toda clase de cosas tiradas en el suelo,
esto parece una típica película de terror y yo soy al que van
a matar, ya que Minmin tiene mucha fiebre y no consigo
alguna farmacia cercana abierta y no puedo hacerme de la
vista gorda con su temperatura.

Tengo dinero suficiente para comprarle algún medicamento,


pero todo está tan difícil, no recuerdo cuánto tiempo llevo
caminando, pero es mucho, mis pies me pesan pero
continuo caminando por la desolada carretera.

Durante estos últimos meses me he dedicado ha tirar mi


orgullo por el suelo insinuando le al maldito Coronel que me
gusta y que me quiero acostar con él, cosa que no es
verdad porque todo lo que quiero es verlo suplicándome
que lo deje tocarme, verlo arrodillado por querer un beso
mío, pero el maldito me ignora después de que fingí estar
cogiendo en la casa, ese día que entró con Minmin, estaba
solo dentro de la habitación gimiendo para que escuchará,
pero el maldito solo se fue y ya.

Ese hombre empieza a colmar mi paciencia, pero no me voy


a rendir, incluso si me rompe la boca como cuando fingí que
iba a besarlo hace dos noches, aún me arden los labios.

Una sonrisa se dibuja en mis labios con solo imaginarmelo


suplicando por tenerme, si puedo volver locos a esos
hormonales de mi edad, a él que es un vegete mucho más,
solo que ninguno de ellos me gusta ni me gustaran jamás,
he pensado mucho en que haré si me pide besarlo o algo
así, soy capaz de hacerlo, un beso incluso hacerle una paja,
más ni loco le hago un oral o dejo que me folle, esa bestia
no conseguirá eso de mí ni aunque esté enloqueciendo por
el encierro, después de todo no era tan activo sexualmente
antes del aislamiento, pues cuando Minmin nació yo tenía
trece años, entonces desde ahí cuide de él, asique solo
toque a una chica dos veces, a la única que logré tener fue
a ella, ni siquiera recuerdo cómo se siente el tacto de una
chica.

Me siento emocionado cuando a unos metros veo las luces


parpadeantes de un letrero que dice FARMACIA, parece que
está abierto, asique corro hacia el local sin importar nada
más, necesito los medicamentos para Minmin, pronto
también tendré que conseguir más alimentos, ya que ahora
que teníamos en abundancia, el niño come mucho más,
tengo que admitir que ganó peso y eso me alegra, pero
tendré que controlar sus comidas o nos quedamos sin nada
antes del fin de mes que es cuando llega tío Yoon y yo no
tengo teléfono para llamarlo.

Efectivamente el local está abierto, entro sin dudarlo y es


un hombre bastante joven quien me recibe, solo asiente con
la cabeza cuando nota mi presencia, pero no saluda y no me
mira.

—Voy a llevar acetaminofen en gotas, ibuprofeno y un suero


multivitaminas bebible por favor.

El chico se queda con la mirada en un punto fijo detrás de


mí y me siento asustado, giro el rostro, pero no hay nadie
detrás, cuando me giro nuevamente él está demasiado
cerca sonriendo, sostiene mi mano y tira de ella
acercándome más a él, niego con la cabeza ejerciendo
fuerza para que me liberé.

—Agua... tengo sed—. Balbucea alargando las palabras


como si estuviera ebrio, golpeo su brazo, pero no me libera,
no está tan cerca como para patearlo en los testículos.

"Tengo sed", esas palabras retumban en mis tímpanos


recordando los síntomas del virus que hay en la ciudad,
empiezo a desesperarme mucho más cuando miro al
refrigerador y no hay nada líquido, todas las botellas de
agua están esparcidas por el piso y abiertas, intentó tomar
agua, pero eso no quito su sed, osea que está infectado.

—Dejame ir, mierda—. Continuo forcejeando y lo veo abrir la


boca, abro los ojos como platos cuando sus colmillos
sobresalen de forma exagerada y entonces se acerca a mi
brazo.

Todo se oscurece hasta que escucho una detonación y me


liberan del agarre del hombre, abro los ojos encontrandolo
muerto en el piso con un disparo en medio de las cejas, me
giro buscando al que hizo esto y me encuentro con el
Coronel quien me asesina con la mirada.

—¿No te cansas de dar problemas?, ¿Quieres morir?


—Solo vine por medicina, nadie le pidió su ayuda.

—Un gracias, no te vuelve más marica—. Dice con burla.

Otro chico bastante alto entra al lugar vestido de militar y


escucho a otros afuera, no entiendo nada, pero tampoco
quiero saber.

Los ignoro y me muevo en el lugar buscando los


medicamentos que necesito, no los encuentro y continuo
buscando.

—Esta anocheciendo, las calles se llenan de esas cosas


cuando anochece, vete a casa antes de que te conviertas en
su cena.

—Coronel, ¿esta preocupado por mi?

—Si mueres el mini demonio que vive en tu casa irá a


fastidiar a la mia y no quiero que me molesten, lárgate

Asiento con la cabeza y salgo de allí resignado, mañana


saldré más temprano para llegar más adelante y ver si
consigo los medicamentos, no puedo creer que estemos
viviendo así, es como el fin del mundo pero en cámara
lenta.

Camino de regreso mirando a todos lados siendo cuidadoso,


al llegar al edificio suelto un suspiro y miro a todos lados
asegurándome de que nadie me esté siguiendo, subo las
escaleras que me guían a mi apartamento y busco a mi
hermanito por toda la casa, me duele el pecho al sentir el
silencio, eso solo quiere decir que aún está enfermito
acostado en su camita.

Me acerco a la cama donde descansa y colocó una mano en


su frente, niego con la cabeza sintiendo lo alta que está su
temperatura, él está durmiendo y temblando, sus labios no
tienen color y las medias que le compre la otra vez cubren
sus piecitos.

Las lágrimas salen de mi rostro mientras coloco paños de


agua fría en su frente, me duele verlo así, él no es así,
siempre es tan alegre, no debí darle tantos gustos, ahora se
me enfermo en pleno aislamiento, no puedo llevarlo al
hospital porque ninguno está funcionando, y las personas
que son entregadas al gobierno porque están enfermos,
ellos se los llevan y nadie sabe a dónde o a que.

Escucho golpes en la puerta y sostengo un bate de béisbol y


voy a abrir.

—Vaya, ¿con eso te vas a defender?

—Coronel, no estoy de humor, déjeme en paz.

Una sonrisa se dibuja en sus labios y entra en el interior de


mi apartamento como si fuera suyo, pongo los ojos en
blanco y me cruzo de brazos observando sus movimientos.

—Tu eres el que parece una garrapata pegado a mi y ahora


resulta que no estás de humor.

—Coronel, si no vamos a follar larguese de mi casa.

Lo miro y como siempre aparta la mirada y frunce el ceño


con enojo, deja una bolsa negra encima de la mesa y mete
las manos en los bolsillos.

—Ahi está lo que encontré, espero que sigas las


instrucciones que te dé yo porque te juro por la memoria de
mi madre que así como asesine a ese chico hoy y otros
tantos, si alargas una sola palabra te vuelo los sesos.
Asiento con la cabeza restándole importancia a lo que dice,
sostengo la bolsa y respiro aliviado cuando veo
acetaminofen en cápsulas, ibuprofeno en jarabe, alcohol,
algunos analgésicos y varios frascos de suero multivitamico
bebible.

Me giro con intenciones de agradecer, pero él ya está en el


marco de la puerta parado.

—Intenta no consumir agua del grifo, algo me dice que ese


virus no salió de la nada y mucho menos se esparció tan
rápido solo porque sí, y en cuanto a la medicina, yo no hago
favores, luego vas a mi apartamento y me pagas.

—Tengo dinero.

—Si—. Dice enojado.— Yo también.

Se pierde en el pasillo y frunzo el ceño sin entender, que se


atreva a pedirme el culo por medicinas que lo mato antes
de que llegue al orgasmo. Sostengo las medicinas y me
encargo de dárselas a mi hermano, miro el reloj en la pared
y suelto un suspiro, son casi las once de la noche, hace
tanto tiempo que no me fumo un cigarrillo que olvide
completamente su sabor.

Verifico la temperatura de Minmin y salgo de la habitación


con intenciones de volver rápido, sigue con la temperatura
alta. Salgo del apartamento y me dirijo a la azotea cuando
escucho unos quejidos venir del apartamento del Coronel,
llego a su puerta y sostengo la manija, la giró abriendo la
puerta de madera y me quedo en silencio escuchando como
jadea mientras sube y baja sosteniéndose de una tabla que
está en el techo, las piernas no llegan al suelo, ya que las
tiene dobladas mientras se ejercita, su espalda enorme está
descubierta y sus músculos se contraen cada que se mueve,
guío la mirada a los tatuajes en su brazo y las marcas en su
espalda, son como cicatrices, pero no de balas, ni cuchillos,
sino como de personas que se inyectan, como gente adicta.

—¿Cuando diablos llegaste?—. Cuestiona enojado.

—Me pediste que viniera a pagar y aquí estoy.

Una sonrisa burlona se forma en sus labios y baja al suelo,


camina hacia mí y cierra la puerta detrás mientras sonríe,
se acerca a mi oreja y la piel se me pone de gallina.

—¿Te diviertes jugando a cazarme?, creo que sí te


mantienes en silencio y te mantienes siempre de espaldas,
podría follarte el culo un par de veces, después de todo, él
gay eres tú.

Osea que el que la mete no es gay dice Jk... 💋


subir este, mañana público dos más...😘
mucho amor a este...
🦋
Ya se que no tocaba actualizar hoy, pero necesitaba
denle
✨Capitulo 6✨
¡Nunca va a suceder!
Jimin

Siento como se me sale el alma del cuerpo y después me


vuelve a entrar permitiendo que me enoje de mala manera,
está bien que estoy haciendo todo esto de fingir que siento
algo por él para que cuando quiera follarme mandarlo a
comer mierda, pero no quiero que sea de esta forma, quiero
verlo enamorado, no queriendo cogerme como pago por
unos medicamentos.

Sus ojos negros me miran esperando una respuesta,


mientras sus labios se abren mostrándome sus dientes en
una sonrisa llena de burla, no soy estúpido, está pidiéndolo
así para que si le digo que no quedar como el machito, pero
si le digo que si, igual me folla, y también queda como un
machote, hijo de puta, ¿cree que soy un inocente ángel y no
sé nada de la vida?, mal por él.

Nunca se puede subestimar a las personas aunque parezcan


ángeles, el rey de los demonios, era uno de ellos.

—¿Qué pasa?, ¿Te quedaste sin palabras o estás esperando


una confesión de amor?, porque entonces deberías irte.

—No es eso, nadie espera una confesión de amor de una


bestia, mucho menos yo, Coronel no se por quién me toma,
pero si quiere algo de mi ganeselo papito, unos
medicamentos no son suficientes para meterme en su
cama.

—Si no recuerdo mal estabas insistiendo en dármelo gratis


las últimas semanas y meses...

Maldito hijo de puta, bien que me ignoraba, pero si que


prestaba atención a lo que le decía.

—Si, pero no quiere decir que me puede tratar como a un


puto.

—Parecias uno, y uno muy desesperado hace poco.

Niego con la cabeza y me giro para irme, lo escucho


maldecir y sonrío cuando me toma del brazo con
brusquedad y vuelve a meterme en el interior de su
apartamento, me sostiene de los hombros y me estrella
contra la pared dejándome en medio de su cuerpo y el
concreto que está detrás.

—Coronel déjeme ir, me está lastimando.

—No entiendo tu mierda, un día dices que quieres una cosa


y al otro ya no, ¿Qué diablos quieres?

—No quiero nada de lo cree, solo quiero que se lo gane—. Le


digo y él frunce el ceño, este imbecil nació enojado o qué.

—Escucha, creo que estás confundiendo las cosas, no se


qué mierda esperas o si crees que me voy a enamorar de ti,
solo quiero saciar las ganas de follar y ya está, tú también lo
vas a disfrutar, estoy dándote lo que estás pidiendo a gritos,
¿Qué más quieres?

—Ya dije lo que quiero, no lo repetiré dos veces...— le digo


cortante.
—Por un demonio, no soy bueno, mucho menos amable, ni
siquiera con las chicas, mucho menos contigo, no se qué
quieres, pero si no quieres decirlo, simplemente lárgate y ya
está, no es como que me fueras a dar más placer que una
paja, sal de mi vista.

Suelto un suspiro pensando en que decir, no me voy a


rendir, él tiene que estar a mi pies, tengo que conseguirlo.

—Solo déjeme tratarlo un mes, solo uno y le daré lo que


pide, lo juro.

—Un mes es mucho tiempo, simplemente buscaré a alguien


más y ya está.

—Le daré otras cosas a cambio, solo dígame que si y ya.

Él parece pensarlo y me libera del agarre, se sienta en el


sillón de la pequeña sala y parece confundido, como quien
tiene una lucha interna.

—Solo te diré, ni creas que me vas a enamorar con tus


mariconerias, yo no soy hombre de esas ridiculeces, no me
voy a enamorar de ti y mucho menos voy a decirte cositas
lindas, porque son puras mentiras, ¿Entiendes?

Asiento con la cabeza y camino hacia él, no se de dónde


saque el valor para sentarme encima de sus piernas
colocando las mías una ha cada lado de las suyas, él se
queda estático sin mirarme ni tocarme, busco sus manos
con las mías y las coloco en mi cintura.

—Usted es tan bueno mi Coronel—. Digo queriendo


halagarlo, pero él simplemente pone los ojos en blanco.

Mordisqueo mi labio inferior sintiendo curiosidad por las


marcas en su espalda, ya que sigue con el torso desnudo,
pero no quiero ganarme un golpe a estas horas de la noche.

—Coronel...

—¿Qué?—. Pregunta con indiferencia.

No le contesto más me muevo encima de su entrepierna y


me sorprendo cuando gruñe y aprieta la mandíbula, doy un
salto asustado cuando siento su polla dura debajo de mi,
intento disimular mi espanto y me acerco a su boca con
intenciones de unirla con la mía o al menos hacer el intento.

—Sin besos, no es lo mío —. Dice y aprovecho para bajarme


de su regazo fingiendo molestia.

—No besas, pero si, quieres follar, ¿cual es tu temor?, sabes


que te voy a gustar más que una chica y por eso estás así,
pero haya tú y tus niñerías de Macho alfa.

Me dirijo a la puerta y la abro para irme.

—No olvides cerrar la puerta y tienes un mes o yo mismo


me cobraré lo que debes, ¿entiendes?

—Jodase—. Digo dando un portazo a la puerta de madera.

Unos días después...

Sonrío aliviado mientras observo a mi hermanito comer su


comida con desesperación, finalmente se ha recuperado
pero perdió mucho peso en esos días que se enfermo. Mi tío
no ha venido a traer las cosas y ya no tengo nada para
darle, no quiero que inicien los días en los que llora por las
noches.

Las cosas con el coronel han estado algo extrañas, me deja


decirle mis coqueterias sin quejarse o golpearme, pero si
intento besarlo se niega, no es que quiera besarlo ni nada,
pero las cosas serían más fáciles si pudiera seducirlo así, no
sé, eso pienso.

— Papá... voy con papá —. Dice mi hermanito y se baja de la


silla.

Sale el apartamento y voy tras él, lo veo girar la manija de


la puerta del Coronel hasta que logra abrirla, camina como
un pingüino en el pasillo del apartamento ajeno y yo me
quedo estático pensando como abrió la puerta tan
fácilmente.

—¡Lárgate de mi casa, este jodido, mierda, toma los dulces


y lárgate llorón!

Niego con la cabeza escuchando los gritos del coronel, no sé


cómo Minmin se le ocurrió decirle papá a ese imbecil,
vuelvo al apartamento y me pongo a buscar en la alacena a
ver si de casualidad queda alguna que otra cosa.

Oscurece en menos de lo que puedo darme cuenta y frunzo


el ceño porque Minmin no ha regresado, salgo del
apartamento y me acerco al del Coronel notando que la
puerta está entreabierta.

—Papito, quiero más dulce—. Escucho la voz de Minmin.

—Pues ve y compra porque no hay más, te los comiste


todos, tienes una lombriz en el estómago feto viviente y
deja de decirme Papá joder.

Entro en el apartamento y contengo la risa cuando veo al


Coronel hacer ejercicio como la otra noche y Minmin se
pone de puntillas intentando hacer lo mismo que él.
—Ya es costumbre tuya espiarme mientras hago ejercicio
Mocoso.

—No soy un mocoso, además solo vine a buscar al niño,


pero ambos llevan bastantes horas juntos, Coronel, ¿ya no
odia a los niños?

—No los odio, simplemente no soporto su existencia, sobre


todo si se dedican a molestarme.

Asiento con la cabeza y sostengo la manita de mi hermanito


para llevármelo, pero él se niega y empieza a hacer un
berrinche diciendo que se va a quedar con su papá que
tiene muchos dulces.

El coronel le repite que no hay dulces, pero él sigue


insistiendo hasta que el militar le da dinero y le dice que
mañana le comprará más dulce.

—Coronel, ¿como van las cosas allá afuera?

Le pregunto a él porque sale algunas noches con ese otro


chico enorme, los dos vestidos de militar aunque no se qué
salen a hacer realmente, a veces él llega pasadas las diez
de la noche, asique no sé cómo no lo llevan preso.

—Es mejor que no lo preguntes, tú mantente en tu casa y


nada te pasará.

—¡Jimin!—. Gritan a mis espaldas y sonrío escuchando a mi


tío.

El Coronel en cambio cambia todas sus facciones y deja de


ejercitarse para caminar hacia mi y sostenerme de la
mandíbula con fuerza. Aún no sabe que Yoongi es mi tío.
—No te atrevas a meter a ese tipo en tu apartamento, ni
creas que le vas a abrir las piernas porque te juro que le
parto las suyas, hasta que te lo haga yo, nadie va a
hacertelo, no pienso compartir agujero con ese maldito
enano, ¿te quedo claro?

—Entonces beseme Coronel, beseme delante de él para que


sepa que solo usted va a tocarme, solo un beso.

Lo veo sonreír y se acerca a mis labios, por inercia cierro los


ojos esperando el roce.

—Comportate y no pidas cosas ridículas en frente del


Minion, ¿qué ejemplo le darás?

Este imbecil no va a caer nunca, lo odio tanto.

Salgo de su apartamento llevándome a Minmin conmigo, mi


tío me mira con los entreabiertos y los brazos cruzados.

—Jimin, ¿Qué estás haciendo?.

—Nada, ¿no ves?

—Park Jimin...— insiste, pero no le digo nada.—Muy bien,


solo te diré algo como tu tío que soy, no creas que estás
jugando con alguien a lo mejor eres el único que está
cayendo en tu juego y vas a salir lastimado.

Niego con la cabeza y me dejó caer en el deteriorado sofá


de mi apartamento.

—Traje cervezas, hoy dormiré aquí.

—Hubieras empezado por ahí —. Le digo sonriendo.

Las palabras del coronel dan vueltas en mi cabeza, seguro


solo quiere ser el primero y no esperar a que otro me use,
no se puede ser tan exigente en esta vida, ¿caer yo en mi
propio juego?, ya lo veremos.

Maratón Capitulo 1/2

💋👀
Si dan muchos votos y comentarios, a lo mejor suba
tres capítulos...
✨Capitulo 7✨
Unos tragos de más...
Jimin

Horas van y vienen mientras Yoon continúa contándome el


porqué su esposo embarazado lo echo de casa y le dijo que
no volviera hasta nuevo aviso, ya me encontraba yo raro
que viniera a dormir, gracias a Dios mi padre no está aquí,
esos dos se odian a morir.

En cuestión de minutos le preparo la cena a Minmin con los


ingredientes que trajo mi tío, mientras ellos dos se sacan la
lengua el uno al otro, le doy de comer al niño y lo envío a
dormir a nuestro cuarto, mi tío y yo continuamos bebiendo
hasta que empieza a patear y a quejarse del marido.

—El amor es una mierda, nunca te enamores Jimin, la gente


vuelve mierda a quien lo ama—. Se queja con enojo.

Las latas de cerveza encima de la mesa se van


incrementando cada vez más, me siento caliente y algo
cansado, la cabeza empieza a darme vueltas, pero igual
continuo bebiendo, hace tiempo que no bebía.

—Ese hombre, tienes que detener esto, si no te gusta deja


de jugar porque tarde o temprano te vas a acostumbrar, te
va a gustar, te vas a enamorar y te van a hacer a un lado,
sino dices lo que realmente sientes.
—Yo no siento nada...—. Le aseguro y él asiente con la
cabeza.

—Resolvamos esto como hombres—. Dice.—Ve allá y besalo,


él que se aleje primero es el que está enamorado del otro.

Pongo los ojos en blanco y niego con la cabeza , ¿besarlo


yo?, nunca, a él no le gustan los besos y yo no pienso rogar
por un beso que ni siquiera disfrutaré, por Dios.

Mi tío pasa su mano por su cabello y suelta un suspiro.

—Cobardes, todos son unos cobardes —. Grita.

Y si, entiendo que diga eso, su esposo Taehyung lo echo de


casa porque sus padres fueron de visita, osea, es obvio que
es gay, sino como se explica el embarazo, pero a veces
aunque quieras ser libre, simplemente todo a tu alrededor
te lo impide y sino eres lo suficientemente maduro y
decidido para dejar las cosas atrás y abrir tus alas y volar
simplemente toda la vida vivirás bajo la sombra de esas
personas o circunstancias que te mantienen alejado de tu
libertad y un ser humano sin libertad, no es feliz.

—Tranquilo tío, ellos se irán y todo volverá a ser como antes


—. Le aseguro tocando su hombro.

Lo veo asentir con la cabeza y colocar su cabeza encima de


su brazo mientras la descansa en la mesita del sofá, me
quedo ahí a su lado bebiendo un trago una que otra vez.

Son más de las diez de la noche cuando escucho unos pasos


afuera, no son los del Coronel, porque él pisa como un
animal salvaje, en cambio esos pasos son delicados y
lentos, se escuchan los susurros de una mujer y me pongo
de pie con curiosidad, abro la puerta de mi apartamento y
observo a una chica pasearse por el pasillo de un lado a otro
como si estuviera perdida.

—Oye, ¿a quien buscas?—. Pregunto y ella se sobresalta y


coloca su mano encima de su pecho.

Una sonrisa amable de dibuja en su rostro y hace una


reverencia hacia mi, lleva un vestido bastante elegante y su
cabello negro está corto hasta sus hombros.

—Oh, estoy buscando al Coronel Jeon, pero no sé si es el


edificio o piso correcto.

—¿Y tú eres?—. Pregunto entrecerrando los ojos.

—Ah, soy su..

—¿Qué demonios haces tú aquí?—. Pregunta con molestia el


Coronel.

El militar camina hacia la chica y la toma del brazo con


brusquedad, ella gime adolorida y levanta la cabeza
mirándolo a los ojos con los de ella llenos de lágrimas.

—Por favor, deja de creer que eres inmortal, vuelve a casa,


todos estamos esperando a que vuelvas, aquí no es seguro,
por favor.

Él niega con la cabeza y aprieta la mandíbula con fuerza, su


mano libre la vuelve un puño y las venas de sus brazos se
marcan al igual que las de su cuello y frente.

—¿Con tu loco el político?, no me hagas reír, ustedes no son


nadie para decirme que hacer, sobreviví solo la primera vez,
está no será diferente.

—Por favor—. Súplica ella.


—¡Dije que no, ya Lárgate, no eres bienvenida en mi casa,
fuera!

La chica lloriquea y como puedo salgo de mi apartamento


tambaleandome y lo sostengo del brazo haciendo que gire
el rostro y me asesine con la mirada.

—La estás lastimando, sueltala—. Le ordeno y él lo hace,


pero esta vez se gira completamente hacia mi y me
sostiene del cuello.

La chica desaparece de mi campo de visión y lo único que


puedo ver son los ojos de él inyectados de sangre de tanta
rabia.

—Y tú qué, ¿Quien te crees que eres para darme órdenes?,


conoce tu lugar y déjame en paz, maldito mocoso.

—¿Quien es ella y que diablos hacia en tu casa?—. Pregunto


para cambiar de tema.

Estoy ebrio asique no puedo patearle el trasero si se pone


de imbecil.

—Eso. A. Ti. No. Te. importa —. Me grita haciendo pausas en


medio de cada palabra.

—Si me importa, soy él único que puede coquetear contigo,


te dije que no quería chicas aquí o le sacaré de las greñas.

Una sonrisa se dibuja en su rostro, pero es una burlona ni


feliz.

—No eres importante, tu opinión vale una mierda porque tú,


maldito engendro, metes cada hombre que te da un dólar
en tu puta casa.
Un aroma a licor me llena las fosas nasales y no sé si es él o
es mi aliento, pero no quiero que se note tanto que estoy
ebrio.

—¿Esos son celos?—. Pregunto.

Sonrío cuando aprieta el agarre en mi cuello, siento la pared


en mi espalda y sus ojos me miran como si quisiera
asesinarme.

—¿Celoso yo?, no me hagas reír, el que está reclamando


cosas aquí eres tú, sin ningún derecho, porque no me
importas, ¡no eres nadie!—. Me grita.

Lo abofeteo, pero solo se enoja más, me libera y me golpea


con el puño cerrado en la mandíbula, me tambaleo un poco
sintiéndome mareado, muevo la quijada sintiendo la
molestia leve que me causo su golpe, lo veo mirarme con
suficiencia y le devuelvo el golpe.

—Mierda—. Jadeo sacudiendo la mano, me dolió golpearlo.

—Vete a la mierda—. Me grita furioso.

Se gira dándome la espalda y empieza a caminar a su


apartamento.

—En la mierda vivo desde que se mudó usted aquí, ¿por qué
no se larga de una maldita vez? Y se va al infierno donde lo
engendraron.

— Cállate, o te juro por Dios que te golpeare otra vez—.


Amenaza.

—¿Por qué no viene y me calla?, maldito cobarde.


Me quedo estático cuando lo veo detenerse, aún me da la
espalda, pero no tarda demasiado en girarse y fulminarme
con la mirada, comienza a caminar de regreso hacia donde
estoy dando zancadas firmes y fuertes.

En menos de nada está de nuevo frente a mi, tiene una


mirada tan oscura que me hace sentir miedo levemente,
sus manos están apretadas en puños y no se porque mierda
bajo la mirada a sus labios.

Cierro los ojos con fuerza cuando me agarra apretando mis


mejillas haciendo que me duela un poco, se acerca a mi
rostro y se queda mirándome a los ojos con furia.

—Eres un maldito marica—. Musita con enojo.

Con la misma rabia siento sus labios encima de los míos, me


besa con brusquedad y salvajismo, mantengo los ojos
abiertos sin entender cuando o como sucedió esto, sus
dientes aprisionan mi labio inferior y tiran de él
obligándome a abrir la boca, me besa con fiereza y
brutalidad, no hay delicadeza en sus roces, su lengua entra
en el interior de mi boca e intenta jugar con la mía, pero no
puedo hacerlo, devora mis labios con la misma intensidad
durante un largo rato y siento su lengua rozar con la mía,
pero esta vez sí le devuelvo las caricias con la mía, abro los
ojos sin entender cuando los cerré y sobre todo por qué lo
hice si yo no disfruto esto.

Coloco ambas manos en su pecho y lo empujo lejos de mi,


las palabras de mi tío llegan a mi cabeza y siento la sangre
hervirme del enojo.

"Ve allá y besalo, el que se separe primero es el que está


enamorado del otro"

—¡Te odio animal!—. Le grito.


Me doy la vuelta y entró en mi apartamento, cierro la puerta
con fuerza y me dejo caer al piso con la espalda pegada a la
madera.

—¡El sentimiento es mutuo Marica!

Toco mis labios notando la hichazon en ellos y me siento


confundido, ¿por cuanto tiempo me beso?, ¿Por qué no me
apartó él primero?, ¿Qué diablos pasa?, ¿Por qué tengo
nervios y siento el estómago revuelto?

Capitulo 2/2

Le dicen ustedes o le digo yo? 👀


✨Capitulo 8✨
!¿Qué es el amor?!
Jungkook

Los rayos de sol atraviesan la ventana de al lado en mi


apartamento, continuo tirando en el sillón de la sala, no
tengo idea de qué hora es, pero no quiero salir de aquí, ni
tengo intenciones de hacerlo en todo el día, no tiene nada
que ver con el impulso que tuve anoche, solo estaba
enojado y quería callar a ese mocoso de alguna manera, sin
embargo hoy estoy muy enojado, no por haberlo besado,
sino porque él defiendo a esa maldita hipócrita, esa maldita
mujer, no puedo creer que haya tenido el descaro de venir
hasta aquí, lo peor es que ahora que me ha encontrado
continuará persiguiendome, pero estoy listo para
encargarme de ella.

Giro el rostro hacia la puerta al ver cómo se mueve la


cerradura una y otra vez, están intentando abrirla desde
afuera.

Me pongo de pie y sostengo el arma que descansa en la


mesita que está al lado del sillón, camino a la puerta y
apunto hacia ella esperando a quien intenta abrirla.

—Prestamela, Papá, quiero jugar con la pistola de agua,


vamos papito—. Musita el hermano del Mocoso principal.
Da saltos en el suelo intentando alcanzar el arma y pongo
los ojos en blanco, no sé cómo no pensé que sería él,
realmente le encanta molestarme desde temprano, a lo
mejor y sueña como molestarme.

El mocoso menor entra en mi apartamento como si fuera el


suyo, ya no tengo ganas de sacarlo del cabello o la ropa,
asique lo dejo que haga lo que quiera siempre y cuando no
me colme la paciencia.

No tengo nada más que hacer asique me quito la camisa y


me pongo a hacer ejercicio en el piso, el enano se coloca
frente a mi se coloca en la misma posición e intenta hacer lo
que yo, pero no puede bajar y subir, es un debilucho.

—Subete en mi espalda, así me sirves para algo—. Ordeno y


él lo hace.

Retomo los movimientos y siento sus deditos trazar las


marcas de las agujas que hay en mi espalda, tenso la
mandíbula recordando las causas de tantas de esas
inyecciones, todo lo que viví y el porqué sigo siendo
Coronel.

— Papito, ¿Qué son estos?

—Recuerdos...—. Musito.

Cada marca es como aquello que no permite que me olvidé


de cada inyección, cada dolor, cada traición, la hipócrita de
mi hermana adoptiva susurrandome que todo estaría bien
después de haberme traicionado, cada marca me recuerda
mi objetivo, matar a todo aquel que me traicionó, porque a
diferencia de otros que le dejan la justicia a Dios, a la vida o
al karma, yo no, yo soy el peor karma que le puede tocar a
todo el que me traicionó y experimentó conmigo como si
fuese un animal.
—¿De qué?, yo tambien quiero, hazme un tatuaje como el
de Minie—. Dice y aplaude con ambas manos.

Ignoro totalmente lo que dice y continuo en lo mío, escucho


un ruido en el apartamento donde viven ellos dos y se que
es él, pero me quedo en lo mío como si él no fuese nadie.

—Papito, tengo hambre—. Se queja el niño encima de mi


espalda.

Escucho los pasos que se acercan por el pasillo de afuera y


luego veo las Vans viejas del Mocoso mayor frente a la
puerta.

—Minmin, ¿Qué te dije de salir sin decirme?, los malos te


van a comer, ya te lo dije.

—Nop, mi papito tiene un arma, él dijo que los matará a


todos los malos, pum pum, así les hará.

—No dije eso, no pongas palabras en mi boca, pequeño


parásito.

El niño se baja de mi espalda y tira de la tela de mis


pantalones y acaricia su estómago recordándome que tiene
hambre. Levanto la cabeza encontrándome con la cara del
mocoso, sus ojos son decorados por ojeras, sus labios aún
están hinchados y sus ojos también lo están, a lo mejor
durmió demasiado, vaya suertudo.

—Busca lo que hay en el horno y lárgate de mi casa, rápido.

—Si papito gruñón —. Dice sonriente.

El humano en miniatura desaparece en la cocina y su


hermano se encoge en su sitio, si, ya se que no es su hijo,
realmente pensé que él le hubiese dado a luz al niño,
porque se parece mucho a él, no se lo que piense después
de lo que hice anoche, pero le quiero aclarar las cosas para
que no se confunda.

Camino hacia él y me detengo justo en frente, él mantiene


la cabeza agachada mirando al piso, mueve uno de sus pies
con nerviosismo y suelto un suspiro.

—Me gustaría que aclararemos lo que pasó ano...—. Calla


mis palabras con su boca, no se mueve ni intenta hacerlo,
solo estampó sus labios contra los míos y apretó los ojos
mientras sostiene mi rostro con ambas manos.

Coloco mi mano en su nuca y la otra en su cintura, lo apego


a la pared y entrelazo los dedos con las hebras de su
cabello, abro la boca y él hace lo mismo, atraigo su cuerpo
al mío intento introducir mi lengua en su cavidad, pero me
aleja rompiendo el beso sin razón.

—Lamento lo del niño, me lo llevaré —. Se excusa.

Intenta zafarse de mi agarre y niego con la cabeza, está vez


soy yo quien lo besa, pero él no cede con facilidad, me alejo
algo incómodo por eso y él me empuja hacia atrás y apunta
hacia él niño que come un pan mientras mira en nuestra
dirección.

—Vaya, también es chismoso—. Digo alejándome más del


mocoso.— Es que es completo, no le hace falta nada al
bicho este.

—No le diga así, tiene su nombre.

—Y no me importa—. Musito.

— Papito.
—Tu papá se murió, déjame en paz.

—Esta en hospital, no ha muerto—. Me contradice su


hermano.

El mocoso me fulmina con la mirada mientras que el niño


parece ignorar lo que dije, observo al chico que he besado
dos veces ponerse pálido frente a la puerta y frunzo el ceño.

—Coronel...—. Musita con terror en su voz.

—¿Qué?—. Le contesto.

Me acerco a la puerta y al ver lo que él, lo tomo de la mano


y tiro de él colocándolo detrás de mí, siento sus manos en
mi espalda mientras intenta mirar por encima de mi
hombro.

—¿Son zombies?

—No lo sé —. Le digo sincero.— caminan muy bien, pero


tienen las pupilas dilatadas, estos zombies no son como los
de las películas y ese es el principal problema, porque de
lejos no puedes notar que son uno de ellos.

—¿Como los reconoce Coronel?

—Hay dos cosas, la forma en que alargan las palabras y.... la


mirada, siempre estará perdida.

Él se queda en silencio observando a los tres hombres que


se pasean por el pasillo como si no tuvieran idea de hacia
donde van, el bichito continúa comiendo su pan ahora
estando sentado en el sillón observandonos con curiosidad.

—¿Qué haremos?—. Me pregunta y le enseño el arma que


está encima de la mesa.
—Damela—. Le ordeno y lo hace.

Los individuos continúan caminando y cuando están muy


cerca, alejo al mocoso de mi y salgo del apartamento, cierro
la puerta detrás de mí y lanzo un disparo al techo, pero no
se inmutan, uno de ellos olfatea el aire como un perro
oliendo carne y se gira hacia mi. Ahí lo confirme, están
infectados.

No lo dude demasiado y le dispare a los tres en medio de las


cejas y en el corazón, volví a mi apartamento con
intenciones de tomar mi celular y comunicarme con
Namjoon, él es un Capitán y mi compañero en la caza de
estos putos zombies falsos.

Intento llamar, pero me dice que no hay red, maldigo en mi


interior al darme cuenta que el radio no funciona, la
televisión solo presenta los dibujos animados y los celulares
están bloqueados para que nadie se comunique con el
exterior.

—Lo sabía —. Digo para mí mismo, pero en voz alta.— su


visita era por algo, esa zorra sabía que esto pasaría, ella
sabe cómo sucederá todo, maldita.

—Coronel, ¿qué sucede?

—Falta poco para que este lugar deje de ser uno donde
podemos vivir, hay que buscar otro lugar...

Él frunce el ceño y me toma de los hombros.

—Pero he vivido toda mi vida aquí, no me iré.

—Esa es tu decisión, quédate y que te maten, me da igual,


yo si me largo.
—Yo voy con Papi—. Dice el bichito.

—Oh no, ni de broma, tú te quedas donde esté tu hermano,


deja de soñar despierto.

Coloco mi arma en su lugar y él se queda estático como si


no pudiese procesar lo que dije, yo tampoco pensé que
llegarían aquí tan rápido.

Lo dejo perdido en su trance y me voy a la habitación donde


tomo lo más relevante encargándome de que nada me
estorbe después.

—Coronel...—. Lo escucho en la puerta de mi habitación.

No contesto, no hay necesidad de hacerlo él sabe que no


estoy sordo y puedo escucharlo.

—¿Tiene algún lugar al que ir?, es que, tengo a Minmin, no


lo dejare solo y. No tengo a donde ir, ¿podría ir con usted?

El miedo es auténtico en su voz, no debería importarme


dejarlo atrás, no debería ayudarlo, debería ponerme a salvo
sólo porque eso sería lo más fácil, no conozco más que sus
nombres y no tengo ninguna relación o responsabilidad con
ellos, no tengo porqué ayudarlo ni a él ni a nadie.

—Coronel—. Insiste.

Camino hacia él y sostengo su rostro con ambas manos.

—Deja de volverme loco y busca las cosas del bichito, hay


que salir de aquí rápido.
Bueno inicia la batalla por sobrevivir y quien sabe si
también los besos pasan a ser algo más... profundo 👀 😘

Alguien quiere mención?


✨Capitulo 9✨

"No hay cambio de planes"

Jimin

Al día siguiente de ese día cuando el Coronel me besó


estando borracho, no lo olvidé, no tuve amnesia
postembriaguez, recordé todo y por eso al verme acorralado
entre la pared y su cuerpo, mientras le escuchaba decir que
quería aclarar las cosas, decidí que lo mejor era no cambiar
de planes, sino que ahora utilizaré los besos para volverlo
loco más pronto, hacer que se enamore de mi con más
intensidad.

El día que encontramos ha esos muertos vivientes en


nuestro edificio, ese mismo día esperamos al anochecer, el
amigo del coronel llegó en un Jeep todo terreno, también
vino una furgoneta, todos los que estaban dentro eran
militares a excepción de los que andan con sus parejas.
No hay más niños, solo Minmin y eso me hace sentir mal
porque literalmente se la pasa todo el día solo, cuando no
está molestando al Coronel, pero él ya no le grita tanto,
pero igual le habla algo mal.

Esa noche vinimos a una especie de edificio abandonado,


pero al entrar es como un búnker, nadie entra y nadie sale,
si alguien quiere salir debe pedirle la aprobación al Coronel
o al tal Namjoon, ya si ellos aceptan pueden ir, pero al
regresar son estudiados por ellos para asegurarse de que no
haya sido infectado afuera, porque estos no son zombies
como los que uno ve en las películas y eso es lo que lo hace
más aterrador, porque es fácil confundirlo con un humano
saludable.

Cada uno tiene su habitación, pero yo duermo en la que


está justo al lado del Coronel porque Minmin prefiere dormir
con él aunque una vez encontré al niño en la cama y él
durmiendo en el suelo, ese hombre es tan irrazonable, tan
antisocial, ni siquiera puedo describirlo.

A decir verdad desde ese día, los besos se volvieron más


frecuentes, le he permitido hacer otras cosas como besarme
el cuello y morderme un poco, pero nada más que eso, sin
darme cuenta el provocarlo y coquetear con él se volvió
algo más natural, ya no me siento forzado cuando lo hago,
así mismo paso con los besos y las pocas caricias que me
da, empecé a disfrutar cada una de esas cosas y ni siquiera
quiero aceptarlo, pero aunque lo sé no pienso decirlo, nadie
tiene que saberlo porque eso no significa nada, cada acción
tiene una reacción y eso es lo que pasa con mi cuerpo,
nunca experimente tantas cosas con nadie y por eso me
siento como con más ganas de hacerlo, de besarlo, pero
solo es por eso, no he cambiado de planes aún quiero verlo
arrodillado pidiéndome perdón por las veces que me llamo
marica cuando no lo soy.
—Engendro, vamos, a dormir—. Ordena el Coronel.

Cada noche Minmin viene a mi cuarto hasta que el coronel


termina con sus deberes o sus raras reuniones, a veces
también salen al exterior pero Minmin siempre lo espera
despierto, por eso cuando él se va a su cuarto pasa por aquí
para llevarse al niño.

—Si papito—. Musita mi hermano.

Toma su osito de peluche y lo abraza con fuerza, me da un


beso en la mejilla y el coronel pone los ojos en blanco.

—Niño, los hombres no se besan en la mejilla—. Dice y


levanto una ceja.

El coronel se alza de hombros y se gira para que el niño lo


siga.

—Deja la puerta abierta, no quiero tener que tirarla —. Dice


con el ego en el cielo.

No le contesto y simplemente los observo salir de mi


habitación, dejo caer mi espalda en el robusto colchón, miro
al techo de metal y pienso en todas las cosas que han
pasado, como nuestras vidas cambiaron tan drásticamente
y sobre todo en mis familiares, nadie a excepción de mi tío
sabe dónde estamos ahora, pero el Coronel no lo deja venir
con tanta frecuencia, ni siquiera cuando le conté que es mi
familia.

No hemos sabido nada de mi padre y su condición de salud,


pero realmente prefiero que no aparezca aunque esta
mierda de Apocalipsis o pandemia o lo que sea que es
termine, ojalá se quede donde sea que está.
Pasan unos minutos y la puerta se abre dejando ver al
Coronel quien viene con el torso cubierto por una franelilla,
sus brazos están expuestos permitiéndome apreciar todos
los tatuajes y no hablemos de los piercings que tiene, un
militar con aretes, este hombre es raro.

—¿Ya se durmió?—. Le pregunto y él asiente.

—Nada más toca la cama y cae rendido, además no duerme


en el trascurso del día y si debería, pero prefieres andar
chismeando con él, imagínate tú.

Pongo los ojos en blanco por lo que dice y lo veo caminar


acercándose a la cama, el lado del colchón junto a mi se
hunde y me pongo de los nervios al sentir su cercanía.

—Ven y siéntate encima de mí—. Demanda.

En realidad no tenemos como un trato, ni es que le doy


besos a cambio de protección o como paga por traerme
aquí, solo lo hacemos para pasar el rato y ya está, no es
como que hay que ponerle un nombre ni nada, solo pasa y
ya.

Hago lo que pide y me pongo de pie, me coloco frente a él y


me subo encima de su regazo colocando cada una de mis
piernas alrededor de las suyas, como siempre él es muy
desesperado, empieza a besarme sin decir algo antes, sus
besos no son suaves sino feroces, no me besa con
delicadeza, es salvaje y dominante, siempre es él quien
tiene el control del ritmo mientras nos besamos, su lengua
entra en mi cavidad y uno la mía empezando a seguirle el
ritmo, guío mis brazos a su cabello y lo peino moviéndolo de
un lado a otro mientras me centro en besarlo, una corriente
eléctrica me pone la piel de gallina y me recorre la espina
dorsal cuando sus manos se escabullen debajo de mi
camiseta y pasa las manos por mi espalda y aprieta mi piel
cada nada, sube a mis hombros donde coloca ambas manos
encima de cada uno aún por debajo de la tela, baja los
besos a mi cuello donde succiona y mordisquea sin importar
la fuerza que ejerce, a la vez que hace esto ejerce fuerza en
mis hombros empujandome hacia abajo haciendo que
sienta su polla dura debajo de mi trasero.

—Ummh—. Jadee y abrí los ojos asustado por el gruñido que


salió de mis labios.

Él no se detuvo por eso, todo lo contrario, continuo


empujando mi culo hacia abajo mientras frota su falo en mis
nalgas con descaro y como algo desesperado.

Cada vez lo siento más duro debajo de mi y empiezo ha


querer detener esto antes de que pase a algo que no pueda
detener, de la nada baja sus manos a mis nalgas y las
aprieta con ímpetu haciendo que gruña porque si me
aprieta con fuerza, demasiada fuerza.

—Espera—. Pido colocando mis manos encima de las suyas


para que detenga los apretones en mi culo.

—¿Por qué?—. Pregunta sin dejar de besar mi cuello y


frotándose contra mis nalgas con deseo.

Intento concentrarme en articular las palabras correctas,


pero siento sus manos abandonar mis nalgas para pasar al
broche de mi pantalón e intentar quitarlo, negué con la
cabeza y detuve sus movimientos con mis manos.

—No estoy listo aún.

—Estoy hartandome de esto—. Amenaza.

Suelto un suspiro y coloco ambas manos en sus hombros, su


mandíbula está tensa al igual que el resto de su cuerpo, ya
no está empujando su polla en mi culo ni nada, se quedo
estático, ni siquiera musitó palabra alguna.

—Nos besamos bien, se siente bien, ¿no está bien así?

—Oh no, no soy un chiquillo de doce años que va a estar


emocionado por chuparte la lengua, no es suficiente con
eso, te lo dije, no creas que vamos a tener una relación
bonita llena de palabrería estúpida, apodos ridículos y esas
cosas, me das placer y yo te lo devuelvo y ya está, déjate
de joder me, no aguantaré esto mucho tiempo más.

—Lo sé, solo déjame prepararme mentalmente para esto,


por favor, mi Coronel.

—Bien—. Dijo enojado y me bajo de su regazo sin cuidado.

—¿Se irá?—. Pregunto y él se gira mirándome a la cara con


pura burla en su rostro.

—¿El nene quiere más besitos?—. Se burla y niego con la


cabeza.

Sale de la habitación dando un portazo y peino mi cabello


hacia atrás con frustración, suelto un suspiro y es cuando
noto la elevación enorme en mis pantalones, niego con la
cabeza y me dejo caer en la cama.
¿Qué les digo?, buenas noches ❤️

Dedicado a: user20dg, LilyArreaga, Jimkook464,


MinMarian26, Jikook0012, KookminBlink09, psrkjeon

Gracias por leer, besitos en la cola 😘😊


✨Capitulo 10✨
¡Huyendo de la realidad!
Jimin

Los rayos del sol atraviesan la ventana de forma repentina


haciendo que me sobresalte, eso quiere decir que abrieron
el búnker, ya que normalmente no tenemos luces de sol a
menos que sea cuando el Coronel o alguien más va a salir,
yo normalmente me mantengo aquí, no quiero arriesgarme
a que me contagien, ya que no sabemos cómo se transmite
el dichoso virus.

Después del desplante que le hice al Coronel anoche, no sé


cómo vaya a actuar de por si ya es demasiado inhumano y
egocéntrico y malhumorado, imagínate ahora que le han
negado follar.

La puerta frente a mi se abre permitiéndome ver a Minmin


quien viene con un pan en la mano sonriendo y el Coronel
detrás de él, lleva el uniforme, de seguro va a salir. Mi
hermanito se sube a mi cama y empieza a jugar con mi
cabello mientras observo en dirección al Coronel quien
habla con su amigo frente a la puerta, pero ni siquiera se
gira a verme.

—¿Entonces esta vez sí vienes?—. Le pregunta su amigo.

—Claro, quiero evitar a ciertas personas —. Dice y mira en


mi dirección por encima de su hombro.
Pongo los ojos en blanco y niego con la cabeza, más
inmaduro no puede ser, mi hermano baja de la cama y tira
de la tela del pantalón del Coronel y extiende sus bracitos
hacia arriba para que él lo sostenga, cosa que se no pasará.

Pensé que lo ignoraría pero en su lugar se agachó a su


altura y le susurró algo al oído que hizo que el niño brinque
frenéticamente mientras sonríe mostrando todos sus
dientes, después el Coronel se va al igual que su amigo.

Minmin viene hacia mi y se alza de hombros ignorándome,


es igual a ese imbécil. Salgo de la cama y después de tomar
un baño al estilo español salgo de la habitación
dirigiéndome a la cocina donde le preparo el desayuno a
Minmin y converso algunas cosas con el novio del Capitán
Nam, hobi es realmente un chico agradable, tiene algunos
años más que yo, pero igual nos llevamos bien.

—Oye, ¿Por qué tú y el Coronel duermen en habitaciones


separadas?, es más que claro para todos que él y tú, ya
sabes.

—Oh no, no soy gay—. Le digo y él me mira con esa mirada


juzgona que tiene.

Levanto ambas manos y él niega con la cabeza mientras


busca en la nevera algún refresco.

—Yo tampoco soy gay, pero me gustan los hombres, en


especial Nam, Dios ese hombre, siempre me pone de los
nervios.

—Estoy siendo serio no soy gay—. Insisto.

—Ya, por eso te escuché gimiendo anoche, en mi defensa


solo iba pasando por ahí.
—Que me de besos con él por placer no significa que sea
gay, me gustan las chicas.

—Pues que bien, a alguien más de aquí le gusta el Coronel,


supongo que le gustará saber eso.

Un extraño sentimiento de amargura se me instala en el


pecho y asiento con la cabeza.

—El Coronel no es gay, mejor no digas nada.

Hoseok sonríe con burla y palmea mi hombro como si fuera


mi papá o alguien mayor.

—Estaré aquí cuando quieras tener la polla del Coronel en lo


más profundo de tu garganta.

Pongo cara de asco y él se va, durante la tarde me siento


demasiado aburrido, sin nada que hacer, sin nadie para
pelear o discutir o tal vez besarme, suelto un suspiro
cuando Minmin dice que tiene hambre, voy nuevamente a la
cocina, pero se niega a comer lo que le doy.

—Papito dijo que traerá palitos de queso para mí y muchos,


muchos dulces—. Exclama emocionado.

Me temo que el Coronel llegue demasiado tarde o tal vez no


pueda conseguir los dulces y el palito de queso para él, está
muy ilusionado y se que no comerá nada más esperando lo
que él le prometió.

Horas van y vienen, no se qué hora es ni si ya es de noche,


pero seguro que sí porque tengo sueño, Minmin en cambio
sigue jugando en el suelo como si no tuviera deseos de
dormir, los dos estamos en la habitación del Coronel aunque
no me ha dado permiso de entrar, igual lo hice porque
Minmin es quien quería venir aquí.
—Minmin, cielo, come lo que te prepare y ya luego te comes
lo que traerá el Coronel.

—No, no, papito dijo que traerá muchas cosas para mí.

Me duele tanto ver cómo siente esa paternidad en el


coronel, ni siquiera a su propio papá le decía papito, nunca.

—¡Feto viviente, ya llegué!—. Gritan fuera.

—Llego, ya llegó —. Exclamó mi hermanito emocionado.

El coronel abre la puerta de la habitación y frunce el ceño


con molestia al verme, me ignora nuevamente, trae una
bolsa enorme consigo y la deja caer en el suelo frente a
Minmin, de ahí saca dulces, algunos juguetes en mal estado,
los palitos de queso y una que otra ropita que se le quedará
grande al niño, pero esta bien, porque en el escape no
trajimos demasiadas prendas.

—Coronel, ¿no trajo nada para mí?

—¿Por qué debería?, no me das nada, tampoco te doy nada,


así se vive en la jungla niñita.

—¿Volverás a hablarme como a un maricon, solo porque no


deje que me folles?, ¿Estas consciente de que el que la
mete también es un maricon?, o tu diminuto cerebro no
puede procesar algo tan simple.

Lo veo caminar hacia mi furioso, pero le mantengo la


mirada, a mi no me va a intimidar, al llegar frente a mi me
sostiene del cuello y estampa mi cuerpo contra la pared, le
ordena a Minmin que se vaya y este sale sin siquiera
mirarme, jodido traicionero.
—Escucha con atención lo que diré porque no pienso
repetirlo —. Gruñe muy cerca de mi cara.

Sus ojos están rojos de la rabia, su mandíbula se mantiene


tensa y las venas de sus brazos sobresalen más que lo
normal.

—Suélteme—. Digo, pero me ignora.

—No soy ningún Marica —. Asegura y deja un beso fugaz en


mi boca.— Porque al único hombre que he besado y quiero
follarme eres tú —. Vuelve a dejar un beso en mis labios.—
Ningún otro se atrevería a hablarme de eso porque le
rompería la cara sin pensármelo dos veces—. Susurra
encima de mis labios.—Mocoso, deja de volverme loco.

—Coronel—. Susurro encima de sus labios.

Rompe la distancia besando mis labios castamente de una


forma torturadora, tengo el impulso de ser yo quien lo bese
está vez, pero el agarre en mi cuello se vuelve un poco más
fuerte haciendo que jadee entrecerrando la boca.

Él es quien besa mis labios nuevamente y al alejarse se


queda muy cerca de mi boca, tanto que puedo escuchar los
latidos de mi propio corazón y el suyo que laten a la par, es
la primera vez que me siento así, yo, maldición quiero
besarlo, creo que. El coronel me atrae.

—No puedo soportarlo más —. Musita y aprisiona mi labio


inferior en medio de sus dientes y tira de él con ímpetu.

Estoy duro, lo puedo sentir, no me quiero alejar, no lo quiero


alejar, no está vez.

—Coronel...—. Mis palabras son silenciadas por sus labios.


—No lo soporto más, déjame tocarte, déjame entrar en ti,
voy a volverme loco si no puedo follarte justo ahora,
maldición di algo.

Realmente no sé qué decir, estas son las palabras que


estuve esperando que diga, pero no quiero humillarlo, no
quiero decirle que todo fue planeado desde el segundo cero
para que termine así, porque no quiero que termine, abro la
boca con intención de decirle lo que debí decirle hace rato,
pero mi cerebro y mi boca no articulan las palabras que
deseo, sino otras completamente diferentes.

—Entonces lo esperaré en mi cuarto, duerma al niño y yo—.


Tragué saliva con lentitud.— lo esperaré mi Coronel.

Estampa sus labios contra los míos y le dejo besarme como


quiere, siento un cosquilleo en mi estómago y cuando se
aleja siento como mis mejillas arden de calor, ¿acaso estoy
sonrojado?

Minmin entra en la habitación y abre los brazos frente al


Coronel.

—Iré más tarde entonces, vete—. Me pide.

Frunzo el ceño y asiento con la cabeza, me dirijo a la puerta


y me giro lentamente logrando apreciar por escasos
segundos cuando el Coronel se agacha a la altura del niño y
lo levanta en sus brazos, salgo de allí y me dirijo a mi
habitación, me siento nervioso, ¿Por qué dije eso?, tenía un
plan, no se supone que haga esto, no debo sentir esto.

—Hola—. Saluda hoseok entrando en mi habitación.

—Necesito un consejo—. Le digo.


Él toma asiento frente a mi quedando él de frente a la
puerta y yo le doy la espalda a la misma, suelto un suspiro y
él sostiene mis manos y me sonríe para darme confianza.

Jungkook

No me tomó demasiado tiempo dormir al bichito, pues como


no toma siestas, solo le cuento algunas de mis experiencias
en el servicio militar y se duerme antes de que termine,
dejo al mocoso menor encima de la cama que compartimos
y salgo de mi habitación, la del mocoso mayor está al lado
asique solo cierro la puerta de la mía y camino unos pasos
hacia la de él.

Escucho unos susurros y reconozco la voz del novio de Nam,


la puerta está entreabierta dejándome ver y escuchar lo que
ambos están diciendo, no me interesa escuchar los chismes
de estos dos asique sostengo la perilla con intenciones de
empujar la madera y entrar en la habitación, pero la
pregunta de Hoseok no me lo permite.

—¿Me estás diciendo que tuviste los cojones para fingir que
eres gay y engañar al coronel y todo eso para que te pida
disculpas porque te llamo marica?

Mi sangre empieza a hervir y aprieto las manos en puños,


¿jugar conmigo?, eso no, no él.
—Si, eso es justamente lo que hice—. Exclama.

Sus palabras solo me hacen enojar mucho más, odio la


seguridad con la que habla, me lo gane por velar por el
bienestar de un gilipollas al que ni siquiera conozco, me giro
dejando la puerta como estaba y voy a mi habitación en
busca de respuestas...

Ay no se qué decir... 👀 ¿pobre kook?

¿Quieren maratón?
✨Capitulo 11✨
¡Verdades que duelen!
Jimin

—Necesito un consejo—. Le digo.

Él toma asiento frente a mi quedando él de frente a la


puerta y yo le doy la espalda a la misma, suelto un suspiro y
él sostiene mis manos y me sonríe para darme confianza.

Le comento todo lo que ha sucedido con el Coronel, como


inició todo, como lo conocí y sobre todo la decisión que
tome de coquetearle aunque no me gustaba, la sorpresa en
el rostro de Hobi es notable y me cuestiono si debí decirle
eso a él.

—¿Me estás diciendo que tuviste los cojones para fingir que
eres gay y engañar al coronel y todo eso para que te pida
disculpas porque te llamo marica?

Asiento con la cabeza sintiendo vergüenza por lo que hice,


porque desde su punto vista se ve y se escucha más cruel
de lo que pensé, jamás me hubiese gustado que fuese
alguien más quien me hiciera eso a mí, en cambio yo lo hice
sin ningún problema, sin detenerme a pensar lo que
sucedería después y no le hice caso a lo que dijo mi tío,
pero vaya que tenía razón.

—Si, eso es justamente lo que hice—. Exclamo.


Suelto un suspiro y me quedo en silencio unos minutos,
Hobi no dice nada porque sabe que aún tengo más que
decir, que aún no he terminado.

—hace poco me di cuenta de que los coqueteos hacia él


empezaron a salirme de forma natural, empecé a sentir
necesidad de besarlo, de pasar más tiempo junto a él,
aunque sea peleando pero tenerlo cerca, no quise aceptarlo
antes, pero creo que caí en mi propia trampa y me terminó
gustando el Coronel, no se qué hacer.

Él no dice nada y simplemente me sonríe, sostiene mi rostro


en medio de sus manos y de la nada me golpea en la
cabeza con la palma de su mano.

—¿No sabes que hacer?, idiota—. Me insulta.—Primero dile


la verdad porque no quiero muertos, después lo montas y si
te gusta eso, amigo mío, no hay vuelta atrás y considerando
que tenga la polla del tamaño que creo, joder vas a delirar.

—¿Podemos dejar de hablar de pollas y sus tamaños?

—Bueno, pero igual eres un suertudo, el coronel es rico,


guapo, militar, bueno en el sexo, parece un ángel hecho por
los mismos Dioses, es más, él es un puto Dios.

Pongo los ojos en blanco y niego con la cabeza, quiera


aceptarlo o no, él tiene razón, lo mejor será que le diga la
verdad e intenté hacer que se alegre si se enoja, no tiene
nada de malo intentar algo con el Coronel, después de lo
que vi hoy se que no es tan mala persona después de todo.

—Gracias por el consejo, ahora tienes que largarte—.


Musito.

Me pongo de pie y lo tomo de los hombros haciendo que se


levante, lo empujo sin ser grosero, sacándolo de mi
habitación hacia el pasillo, no puedo permitir que el coronel
venga y lo encuentre aquí chismeando en la noche.

—Adios, recuérdame cuando te desvirguen.

—Oh no, ni en broma—. Le digo y le sonrío cuando se gira


para irse.

Se pierde en el pasillo y yo entro en mi habitación con


nerviosismo, muerdo mi labio inferior y camino dentro de la
habitación esperando a que el coronel llegue.

Pasa algún tiempo y me levanto extrañado, ¿será que


Minmin aún no se duerme?, ¿quizás el coronel se quedó
dormido también?, no, no creo, iré a ver.

Salgo de mi habitación y me dirijo a la del Coronel, hay un


silencio sepulcral en el pasillo, no tardo nada en llegar, ya
que nuestras habitaciones están una al lado de la otra,
sostengo la perilla con mi mano derecha y la giró abriendo
la puerta, logro ver a mi hermano de espaldas ya dormido,
continuo recorriendo el lugar con la mirada hasta que logro
ver la espalda enorme del coronel.

—Coronel—. Musito llamando su atención.

Un escalofrío me recorre la espina dorsal cuando se gira y


me mira con esa mirada indiferente que hacen semanas o
quizás meses que no veía, ni siquiera cuando le negué
follarme.

Camina hacia mi y me empuja hacia afuera, cierra la puerta


de su habitación y entonces quita sus manos de mi como si
le quemará.

—¿Qué quieres?—. Pregunta.


No sé si decirle, está actuando raro, yo no le hice nada,
estaba todo bien, odio sus cambios de humor de mierda.

—Es que yo, estaba en mi habitación esperándolo, usted


dijo que...

—¿Esperándome?—. Cuestiona con una sonrisa burlona en


su rostro.—¿Para continuar viéndome la cara de imbecil?

—¿Qué?, Coronel, yo no...

—Te voy a preguntar algo—. Me interrumpe.— si no me


dices la verdad, no aseguró tu bienestar porque yo no
acepto el engaño, ni tolero la traición.

No tengo idea de que está hablando o a que se refiere, pero


asiento con la cabeza para que pregunte lo que sea que
quiere saber.

—¿Desde cuándo?

—¿Desde cuándo qué?—. Le pregunto confundido.

Esa sonrisa de psicópata aparece en su rostro de nuevo y


camina dos pasos más acercándose de forma amenazante
hacia mi.

—¿Desde cuándo estás viéndome la cara de imbecil?

—Es que. No entiendo a qué se refiere.

Esa es la verdad, no puedo entender nada, a menos que..


¿él escucho algo?, me escucho hablando con Hobi.

Antes de que pueda darme cuenta, él saca su arma y la


coloca en mi frente, la furia niebla sus ojos cubriendo los de
rojo.
—Coronel, escucheme, déjeme explicarle—. Intento hacer
que me escuche, pero él simplemente no lo hará.

—¿Qué?, ¿Qué diablos me vas a decir?, lo escuché de tu


maldita boca, nadie me lo dijo, ahora dime, ¿lo disfrutaste?

—Coronel, por favor calmese.

—¡Responde maldición!—. Exige enojado.

El agarre en su arma no pierde fuerza, no voy a negar que


las piernas me están temblando, no es ser débil, joder tengo
un cañón del arma en la frente y él es un maldito militar
irracional, está enojado por mi culpa, pero tampoco dejaré
que haga lo que quiera conmigo.

—¡Si, lo hice, si te mentí y te engañe y ¿Qué?, ¿me vas a


matar porque tienes el orgullo herido?, si vas a escuchar
conversaciones ajenas, al menos escuchalas completas,
¿Por qué estás enojado?, tú también me odiabas al
principio, ¿cuál es el maldito problema?!

Las demás personas no tardan en asomarse, pero solo


Namjoon y su novio son capaces de acercarse, pero ni
siquiera el Capitán intenta quitarle el arma.

—¡No me compares contigo, maldita rata, yo nunca te


engañe ni te mentí, ¿Qué pensaste que iba a suceder por
qué hayas conseguido que me fijé en ti?!

—Jeon, baja el arma, no hay necesidad de...

—Tu no te metas, no es tu asunto—. Le grita a su amigo.

Nuevamente gira el rostro hacia mi y me sostiene del cuello


con su mano libre.
—Solo se lo pediré una vez, Suelteme y hablemos.

—No voy a escuchar más de tus mentiras, de esas ya me


cansé, pero aprovechemos que tienes muchas más y
metetelas en el culo.

—Jeon—. Interviene su amigo una vez más.

Sostengo el cañón del arma con ambas manos y busco su


mirada intentando que crea lo que voy a decir.

—Si, hice todo esto porque quería que sientas lo que sentí
yo cada vez que me insultabas llamándome maricon, pero
lo que dije hoy, no fue mentira, todo es verdad, lo juro.

—¡Deja de mentirme!

—No estoy mintiendote.

—¡No me tutees!

—Bien, el chico quiere una puta disculpa, dasela y que se


acabe esta mierda.

Niego con la cabeza dandole a entender al capitán que ya


no me interesa eso, no es lo que quiero en estos momentos.

—¿Una disculpa?, ¿yo me voy a disculpar?, todos ustedes,


váyanse a la mierda y déjenme en paz y tú... —. Musita
apuntando hacia mi con el arma.— como vuelvas a dirigirme
la palabra te juro que no me voy a contener y te vuelo la
cabeza, maldito mentiroso.

El coronel entra en su habitación dando un portazo, los


demás se van dejándome en el pasillo solo con Namjoon y
Hobi, el capitán me mira y niega con la cabeza.
—Evita hablarle por unos días, realmente lo estás volviendo
loco.

Él también se va dejándome con Hobi en el pasillo, este me


toma de las manos y me lleva a mi habitación, se sienta
conmigo en la cama y me sonríe.

—Ahora, ¿qué haré?, hemos terminado sin siquiera


empezar.

—¿Terminar?, ¿Quien dijo eso?

Una sonrisa malévola aparece en su rostro y me contagia a


la vez que entiendo que tiene algo en mente.

—¿Qué haré?—. Le pregunto y él me muestra el anillo en su


dedo.

—Lo que siempre hago yo, beber, llorar y hacerte la víctima.

—¿Qué?

El chico pone los ojos en blanco y niega con la cabeza.

—Por hoy duerme, mañana, tu hermano mayor te enseñara


como chantajear a tu hombre—. Musita.

—No sé si quiera hacer eso...

—Ay cállate, si quieres, soy Gay, te entiendo.

—Lo que digas—. Me resigno

Me dejo caer en la cama y es cuando recuerdo a Minmin,


solo espero que no le grité por mi culpa.
Maratón, Capitulo 1/2
✨️Capítulo 12✨️
"Cuidado con lo que deseas"
Jimin

No tengo idea de cuanto tiempo a pasado, ni de que hora


es, desperté recién por el ruido que hay afuera que no logro
entender correctamente lo que gritan las personas que
están ahí, ni porque justamente frente a mi puerta, me
levanto de la cama y después de tomar una ducha, me
coloco alguna ropa al azar y mis vans ya desgastadas, me
dirijo a la puerta y salgo de mi habitación encontrandome
con los militares ejercitándose frente a ella incluidos Hobi.

El susodicho que se hace llamar mi amigo es quien grita


más alto, ya que quien esta liderando el pabellón es su
novio, el capitán Kim Namjoon.

El tipo me guiña un ojo y sonríe con malicia, recuerdo lo que


dijo anoche y ya me duele la cabeza, los recuerdos de las
cosas que me dijo el coronel me llegan a la cabeza y me
golpean como un balde de agua helada con mucho, mucho
hielo.

Al recordarlo busco su silueta con la mirada, pero no lo veo,


no está por ningún lado, entonces busco el pequeño
cuerpecito o la vocesita de mi hermano menor, pero
ninguno de los dos está junto a los demás, quisiera poder
preguntar pero no quiero interrumpir al capitán y su
perfecto pabellón que no entiendo porque justamente hoy,
ninguno salió del bunker.
Mi estómago gruñe y me dirijo a la cocina, siento una
extraña sensación en el pecho y el estómago, es como si
estuviese vacío, como si algo me hace falta, pero no tiene
nada que ver que no haya cenado anoche, al llegar a la
cocina me quedo en silencio sin moverme tras encontrarme
con minmin encima de la mesa comiendo palitos de queso y
el coronel sentado frente a él en una de las sillas del
comedor, ninguno me nota y me siento tan transparente
que duele.

—Papito tengo hambre—. Se queja mi hermanito.

—Estas comiendo, déjame en paz—. Gruñe el coronel.

—Papito, mira llego minie—. Celebra Minmin con voz alegre.

El coronel no dice nada solo asiente con la cabeza y cuando


doy dos pasos al frente terminando de entrar en la cocinar,
él toma su café de un solo sorbo y se pone de pie, baja al
niño de la mesa y se agacha a su altura, acaricia su cabello
y le mira a los ojos.

—Termina tus palitos de queso, quédate con tu hermano,


tengo cosas que hacer y volveré un poco tarde, no seas
malcriado y espera en la habitación hasta que llegue, ¿de
acuerdo?

—¿Traerás más palitos de queso para mi?

—Las cosas se ganan, pórtate bien y te los conseguiré.

El niño asiente con la cabeza y sostiene el rostro del coronel


en medio de sus manitas, le tira un pequeño beso sin tocar
su mejilla y le sonríe ampliamente haciendo que su naricita
se arruge y su boquita se abra mostrando todos sus dientes.

—Adiós papito.
—Adiós feto viviente—. Le dice con normalidad.

Camina hacia mi y su cuerpo se tensa, lo mismo pasa con


su mandíbula y es cuando pasa por mi lado como si yo no
existiera que siento como mis ojos arden y el corazón se me
estruja a punto de romperse.

Entonces entendí que: "Aquel que ama, pero no demuestra


aquel cariño, se prepara para un desliz"

Sostengo su brazo deteniendo su caminar, me aparta


sacudiendo su brazo sin disimulo, no puedo mirarle a la cara
no cuando actúa así. Mantengo la cabeza agachada y
muerdo mi labio inferior con miedo de dirigirle la palabra.

—Si quiere ya puedo dormir con Minmin, no es necesario


que se sienta incómodo.

—Una cosa no tiene porque influir en la otra, el mocoso no


tiene nada que ver, no lo metas en medio, el único
responsable de tus estupideces eres tú, va siendo hora de
que madures un poco.

—Coronel, escucheme—. Suplico.

Él no dice nada y simplemente termina de salir de la cocina


dejándome allí con la palabra en la boca y el corazón a
punto de romperse.

Después de desayunar me voy a mi habitación con el niño,


él quiere jugar pero yo no tengo ánimos para hacerlo, al
final termina jugando con los juguetes que le obsequio el
coronel y yo continuo encima del colchon mirando al techo
cuestionandome que es lo que voy a hacer a continuación.

—llegó su amor imposible, porque todos me quieren, pero


soy de uno.
Pongo los ojos en blanco y me acomodo en la cama, él me
sonríe y mira al niño con una pequeña sonrisa amistosa.

—¿Listo para el plan mano amiga?—. Cuestiona con


diversión en su voz.

Niego con la cabeza y él empieza a reír, levanta su camiseta


dejándome ver las botellas de licor barato que consiguió.

—Primer paso, embriagarnos.

—Pero a ti no te están ignorando, ¿Por qué vas a beber?

—Es un pase a que me follen duro como castigo, eres nuevo


en esto, no quieras correr sin aprender a caminar.

Asiento con la cabeza y empezamos a beber el contenido de


las botellas, no es mucho, pero es demasiado fuerte y no
estoy acostumbrado a esto, nunca tome alcohol de esta
manera.

El tiempo transcurre y empiezo a sentir la cabeza tonta,


mareada, pero aún veo perfecto aunque eso no dura
demasiado, Hobi se pone de pie y empieza a bailar sin
ninguna melodía mientras sonríe, me guiña un ojo para que
me ponga de pie y lo hago, bailando a su ritmo justo como
él lo hace.

—¡Jung Hoseok!—. Grita el capitán al entrar en la


habitación.

—Aaaalfa—. Exclama él sonriendo.

El capitán niega con la cabeza y lo fulmina con la mirada


como si fuese a matarlo, pero él parece alegre por eso, hobi
camina hacia mi , se acerca a mí oído y sonríe con malicia.
—El enano está durmiendo, ya gane mi premio, ahora ve a
por el tuyo, primero pide perdón, deja salir unas cuantas
lágrimas, después reclamale, haz un berrinche, después
enojate, gritale y finge que te vas indignado, mañana me
das las gracias y me cuentas el chisme, adiós bonito.

—¡Jung Hoseok, dije que nos vamos!—. Advierte el capitán.

El susodicho sale de mi habitación con una sonrisa


resplandeciente, miro a la cama donde se encuentra
Minmin, el pobrecito se durmió esperando al coronel, parece
que es demasiado tarde que el sueño lo venció.

Salgo de la habitación con dificultad y me dirijo a la suya, no


toco ni pensé hacerlo, abrí la puerta como si fuese la mía, lo
veo hacer ejercicio con el torso descubierto y el pantalón
del uniforme militar, tensa el cuerpo en cuanto siente mi
presencia y busca algo con la mirada.

—¿Donde está el feto?

—Esta dormido, yooo, vine a hablar y no me voy hasta que


me escuches, porque si eres un metiche hazlo bien, te
mentí y lo siento, perdóname, lo lamento, pero de verdad
me gustas, me siento tan mal porque me estas ignorando,
me dejaste plantado anoche.

—Oh por favor, estas borracho, respetate un poco y vete.

Dejo salir unas cuantas lagrimas y le pongo drama


poniéndome de rodillas en el suelo, estando ahí continúo
sollozando fuertemente para que escuche.

—Deja la estupidez y Levántate...

Niego con la cabeza y lo escucho gruñir, me levanta de los


hombros y me empuja hacia la puerta, pero aún continuo
dentro de la habitación.

—¿Sabes qué?—. Cuestiono limpiándome las lágrimas.

—Iluminame llorón—. Musita con los brazos cruzados.

—Si no quieres ok, vete a la mierda tú y tus besos adictivos,


tú y ese perfecto rostro, todo en ti se puede ir a la mierda,
voy a odiarte como lo hacia antes, es más ya te odio
imbecil, patán, troglodita, estúpido.

Lo veo sonreír con suficiencia y burla, se acerca más a mi


quedando a escasos centímetros de mi rostro. Cierro los
ojos esperando a que me bese, pero solo escucho su risita
burlona.

—¡Sal. De. Mi. Puta. Habitación.!

—¡Te odio!—. Le grito y golpeo su pecho repetidas veces.

Él me sostiene de ambas muñecas y me mira furioso, la


vena de su frente palpita y el negro de sus ojos está tan
oscuro que no puedo verme en ellos.

—Escucha Park Jimin, no intentes volver a golpearme


porque te voy a devolver el golpe aunque estés ebrio,
¿Entendiste?, no acabes con mi maldita paciencia y lárgate
de aquí, pero es ¡Ahora!

—Solo quiero dejar que me ames, dejate amar.

—Dije que te largues.

—¡Vete al demonio, idiota!—. Le grito frustrado.

Maldito Hobi y maldito plan que solo funciona con el


capitán.
Me giro y abro la puerta para irme, él la cierra nuevamente
de un manotazo y me toma del cabello apretando mis
hebras con fuerza.

—Deja de lloriquear—. Susurra en mi espalda cerca de mi


oído.—Vas a pagar muy caro todo el drama que haz hecho.

Afloja el agarre en mi cabello permitiendo que me gire


quedando frente a él, ninguno dice nada solo nos perdimos
en la mirada del otro y como si piensa lo mismo que yo,
apretó el agarre nuevamente y tomó mis labios con
salvajismo, devora mi boca con necesidad y me levanta del
suelo, envuelvo mis piernas alrededor de su cadera y
muerde mi labio inferior con fuerza, los besos bajan a mi
cuello y en menos de nada tengo el torso desnudo al igual
que él, siento su polla debajo de mis nalgas punzando mi
culo.

Busco sus pantalones con desesperación y desabrocho el


cinturón, tanteo la tela buscando la bragueta, él sostiene mi
mandíbula apretando con un poco de fuerza.

—Ni pienses que voy a follarte así, seré el primero y


necesito que recuerdes cada dolor, cada gemido, cada
arañazo que dejes en mi espalda o en la cama, cada detalle
lo tienes que recordar porque te juro por mi, que nunca, me
vas a superar u olvidar.
Maraton Capítulo 2/2

¿Qué les parece?

¿Creen que ya si harán el delicioso?


✨Capitulo 13✨
¡Inmanejable!
Jungkook

No logro sentir mi brazo derecho, pero no me sorprende, no


recuerdo a que hora pude convencer ha este mocoso de que
debería dormir, vaya sorpresa cuando se durmió en mi
cama, dejo al bichito solo en su habitación y se quedó a
dormir aquí conmigo, normalmente no puedo dormir bien,
eso pasa cuando tienes tantos fantasmas detrás tuyo, que
las pesadillas no paran, cuando no tengo pesadillas es
porque sueño follandome a este mocoso.

Su cabeza descansa en mi pecho, mi brazo derecho está


debajo de su cuerpo, ambos llevamos solo la ropa interior,
pero no pasó nada más que los besos, quiero follarlo, pero
quiero hacerlo de una forma que no pueda olvidarlo, así se
que siempre recordara eso aunque después se le quite lo
gay, o que se yo. Hace ya varios minutos que escuche pasos
afuera y la voz de Namjoon, pero me quedé aquí, si fuese
algo que no puede controlar ya me hubiese llamado.

El cuerpo a mi lado se mueve y cierro los ojos, fingiendo que


estoy dormido, levanta la cabeza de mi pecho y lo escucho
suspirar, levanta la sábana que nos cubre hasta la cintura
dándose cuenta que ambos estamos en ropa interior y no
solo eso, la erección matutina bajo la tela de mi boxer es lo
suficientemente grande para no pasar desapercibida.
Siento su mano posarse en el borde de mi ropa interior, la
baja poco a poco hasta que libera mi miembro.

—Oh por Dios—. Exclama e intenta volver a introducir el falo


debajo de mi ropa interior, pero sostengo su mano y abro
los ojos.

—¿Qué crees que haces?—. Pregunto con una sonrisa.— Una


vez fuera no vuelve a entrar si continúa duro.

—Usted—. Me mira con los ojos entreabiertos.—Estuvo


despierto todo el tiempo, ¿verdad?

Asiento con la cabeza y sostengo su brazo y lo atraigo hacia


mi haciendo que se coloque encima de mi a horcajadas,
inmediatamente se pone nervioso, turnando la mirada entre
mi polla y mi cara.

—¿Indeciso de cual es una mejor vista?

—Tiene el ego más grande que la verga, ¿lo sabía verdad?

—Hay mucho movimiento afuera, asique hagamos esto


rápido —. Musito.

Tomo su mano derecha y la dirijo a mi erección que continúa


expuesta al aire, él la sostiene con algo de temor, ya que su
mano no logra cubrir el grosor del tronco por completo,
colocó mi mano derecha encima de la suya y lo ayudo a que
empiece con el ritmo adecuado para darme placer, el roce
de su delicada mano me calienta hasta más no poder, su
rostro muestra confusión y sorpresa, pero no disgusto y por
eso continuo, colocó mi mano libre en su cuello y lo atraigo
hacia mi logrando besar sus labios de forma casta.

Una vez lleva el ritmo como me gusta lo dejo que continuar


solo, su mano sube y baja de forma rítmica, sube al glande
y vuelve a bajar mientras aprecia como el falo palpita en
medio de su mano. Guío mi mano libre a su trasero y
masajeo sus nalgas una por una, introduzco la palma debajo
de su boxer y sus mejillas se tornan rojas y tiro la cabeza
hacia atrás cuando aumenta el ritmo de su mano en mi
polla.

Los espasmos del orgasmo que estoy a punto de alcanzar


me atrapan y él aumenta los movimientos haciendo que
llegue rápidamente.

—Esto es mucho—. Dice mirando la cantidad de eyaculación


en su mano y la que callo en mi abdomen.

No tengo nada que decir, asique me concentro en quitar la


ropa interior de su cuerpo.

—Jeon, tenemos problemas y.. oh mierda, lo siento—. Musita


Kim dándose la vuelta pero no sale de la habitación.

El mocoso se baja de mi regazo y cubre su cuerpo completo


con la manta, me subo la ropa interior y me quedo encima
del colchón.

—¿Problemas?—. Cuestiono.

Él se gira nuevamente con su cara ridícula de


arrepentimiento y niego con la cabeza y le hago una señal
con la mano para que hable.

—Es Rossy—. Dice.—Tiene novedades y estamos esperando


por ti, según ella es muy grave, no podemos esperar más..

—Saldre en unos minutos, por cierto, ¿haz visto al feto por


ahí?
—Si, está desayunando con Hoseok—. Me informa y asiento
con la cabeza.

Sale de mi habitación y el mocoso a mi lado saca la cabeza


y me fulmina con la mirada, me alzo de hombros y salgo de
la cama, si se metieron así en mi habitación, tiene que ser
algo demasiado grave, ya sabía yo, que esto estaba siendo
demasiado fácil.

—¿Puedo estar en la reunión también?

—¿Para qué?—. Cuestiono metiéndome al baño.

Escucho sus pasos venir detrás de mí y se queda en la


puerta de espaldas según él para no verme.

—Pues es que siempre todos van, menos yo y Minmin, no


soy un niño, yo también quiero saber que está sucediendo,
en que pie estamos parados todos nosotros.

—Entonces vístete y lávate la cara, apestas a alcohol —.


Demando y me dirijo a la habitación dejándole el baño libre.

Ambos salimos de la habitación y el primero en verme es el


feto quien viene hacia mi y fulmina a su hermano con la
mirada.

—Papito, ¿me cambiaste por qué pido muchos dulces?

—No mocoso, espérame aquí, ¿Si?

El niño se queda en el pasillo jugando con los juguetes y


todos los demás caminamos hacia el pequeño cuarto donde
esta Rossy.

—Sin rodeos ni maquillaje, habla—. Le ordeno.


Ella se queda en silencio mirando a Jimin quien se encuentra
detrás de mi, pero sostiene la tela de la camisa de mi
uniforme porque se siente nervioso.

—¡Sargento!—. Le llamo a la atención y ella vuelve en si.

—Mi Coronel, me temo que en solo una noche hemos caído


en un laberinto sin salida, nos estamos enfrentando a algo
que nunca vimos antes, una catástrofe nos tomo por
sorpresa a todos.

—Dije sin rodeos, Sargento.

—En el día de ayer una farmacéutica muy reconocida, la


KOMOM, anuncio haber conseguido una vacuna que nos
sacaría de esto definitivamente, ¿el problema?, en horas de
la noche muchas personas se dieron a la tarea de inyectar a
los contagiados, el gobierno se dio cuenta de esto, en horas
de la madrugada aviones y jet rodearon la esfera que nos
cubre y la quitaron.

—Eso es bueno.

— No—. Dice ella.— no lo es, simplemente la cambiaron por


una más grande, ahora estamos encerrados junto con la
ciudad de Gyeongsang, en pocas palabras tomaron otra
porción de la población para continuar con su experimento,
los de la farmacéutica, murieron, una nueva mutación del
virus fue rociada en el aire, por lo que todo el que estuvo
expuesto a ella está contagiado, tengo imágenes del
exterior y es una completa mierda.

La mujer coloca las imágenes en la enorme pantalla, todo es


un caos, ahora sí son zombies como los de las películas,
pero más violentos, tienen una fuerza asombrosa y una
velocidad indescriptible.
—Las vacunas anteriores no tienen ningún efecto, la rápida
propagación de esta nueva mutación convierte está
situación en algo inmanejable, no creo que el gobierno
pueda detener lo que ellos mismo iniciaron, no tenemos
otra farmacéutica de nuestro lado, todo lo que nos queda es
Jin, el científico depravado que vive en la otra ciudad que
fue atacada.

—¿Algo más?—. Pregunto y ella asiente.

—El gobierno declaró el estado de emergencia indefinido,


además lo informo a todos los países del mundo evitando
que alguien meta las narices, ya que dijo que es nuestro
asunto e incluso se dice que algunos están de acuerdo en
que el virus se propague en sus países también, ¿Qué
haremos coronel?

—¿Como estamos de proviciones?

—Mal, tenía previsto salir hoy a buscar más cosas, pero


realmente no tenemos muchas.

—¿Para cuántos días?—. Pregunto.

—Si lo controlamos máximo cuatro—. Dice.

Asiento con la cabeza y me pongo a pensar en que hacer.

Según vi en las imágenes, no tardarán mucho en encontrar


este lugar y aunque sea un búnker, si ellos están afuera y
no podemos salir moriríamos de hambre cosa que no puedo
permitir.

—Abre el búnker —. Ordeno.

Todos me miran como si estuviera loco excepto Namjoon


quien empieza a tomar armas para salir de aquí conmigo.
—Mi coronel—. Musita Rossy acercándose a mi.— Es
peligroso, ya no es seguro allá afuera.

—Te di una orden, soy el de mayor rango aquí, asique abre


el puto búnker y deja de decirme lo que ya se.

Salgo de la habitación dirigiéndome a la mía, siento pasos


detrás de mi, pero sé quien es, asique no me giro porque no
pienso discutir.

Entro en mi habitación y me aseguro de que mis armas


estén cargadas, me coloco algunas y tomo la gorra que va
con el uniforme y me la coloco.

—Coronel—. Lo escucho llamarme y me giro.

—¿Qué?

Él mocoso mayor agacha la cabeza y mueve el pie con


nerviosismo, la levanta nuevamente y me planta un beso en
la boca para después alejarse.

—Tiene que volver, porque soy él único que puede


lastimarlo y golpearlo, incluso matarlo, solo yo.

—Tendre cuidado desde hoy—. Le digo bromeando.

—Realmente espero que vuelva bien, mi coronel.

Asiento con la cabeza y salgo de la habitación, el búnker se


abre y salgo junto a Namjoon, el mismo me mira con algo
de seriedad en su rostro.

—Tengo que regresar con vida —. Me avisa.

—Yo también tengo gente por la que regresar ahí dentro.


Estoy obsesionada con mi propia historia 👀✨
✨Capitulo 14✨
"Preocupación y Desvelo"
Jungkook

Camino por las desoladas carreteras de Busan con el


Capitán detrás de mi, unos metros después de que salimos
del búnker todo sigue como ayer, desolado, completamente
vacío, parece más como un desierto, cuando salimos más
de uno venimos en algún vehículo, pero lastimosamente el
combustible se terminó y no hay forma de reponer, asique
toca caminar a donde sea que vayamos sin importar la
distancia.

Namjoon al igual que yo se mantiene alerta, por lo que


vimos en el vídeo, y las fotos de hace rato, esas cosas son
de tener cuidado, ojalá podemos encontrar proviciones para
una semana al menos así podemos evitar salir con tanta
frecuencia porque realmente es muy peligroso, además
tendré que ver cómo logro dar con el científico depravado
de Kim Seok Jin.

—No me jodas, mira esa mierda —. Exclama nam y detengo


mis pasos.

La parte de la ciudad en la que estamos es completamente


un horror, parece una escena sacada de una película de
terror, hay cuerpos esparcidos por todos lados, con alguna
que otra extremidad fuera de su lugar o con mordidas
bastantes feas.
—Mierda, es peor de lo que vimos—. Musito.

Sacamos nuestras armas y continuamos avanzando poco a


poco, en el transcurso encontramos algunas tiendas,
logramos tomar lo que está en buen estado, ya que ellos
buscan carne humana, no condimentos, ni cosas normales
que comemos nosotros, asique aunque dañen el local y
asesinen a las personas, podemos encontrar cosas que
podremos usar después.

—Jeon—. Exclama Namjoon.

Me giro hacia él y me lanza varias cajas de condones, lo


fulmino con la mirada y él me ignora.

—No soy tan irresponsable —. Le digo.

Y no miento, jamás he tenido relaciones con ninguna chica


sin usar preservativo, prefiero hacerme una paja antes que
eso.

—No es precisamente para ti, hay que evitar que alguien del
grupo se descuide, tu hijo adoptivo ya es suficiente, otro
niño, sería un problema —. Asegura.

Asiento con la cabeza dándole la razón pues en esta


situación tener un niño atrás o una persona en gestación,
sería realmente un problema para nosotros, pero yo ya dije,
de los únicos que me tengo que ocupar están bien, los
demás son reemplazables.

—Y toma esto—. Dice.

Me lanza un bote con un líquido transparente y leo que dice


Lubricante.

—¿Qué diablos?
—Por accidente vi que la ibas a meter en seco, no seas tan
animal, Hobi dijo que es la primera vez del chico.

Pongo los ojos en blanco y dejo caer el bote en las bolsas


que él lleva, a mí nadie me va a decir como follar,
continuamos tomando cosas y recorriendo las tiendas algo
lejanas del búnker, caminamos hacia la última que
pretendemos recorrer, entramos sin ningún problema, pero
de la nada Namjoon me tomo del hombro y me hizo girar.

—¿Estas preparado?—. Cuestiono observando la cantidad de


muertos vivientes que se dirige a la puerta principal del
lugar.

—Ya sabes la respuesta —. Asegura apuntando hacia


adelante.

No esperamos a que estén demasiado cerca para empezar a


matarlos, ellos parecen reconocer el olor, vienen
directamente hacia nosotros aunque otros continúan su
camino, van justamente por la carretera que lleva al búnker,
solo que les tomara algunos días llegar.

Continuamos en lo nuestro y me sorprende la cantidad que


hemos acribillado y la cantidad que continúa en la carretera,
el sol se está escondiendo y será mucho más difícil librarnos
de ellos en la oscuridad.

—Jeon...

—¿Qué?—. Musito buscando más balas.

—Nos hemos quedado sin municiones —. Avisa.

—Entonces no hay tiempo que perder, salgamos de aquí de


una maldita vez.
[....]

Jimin.

Las horas pasan y todos se encuentran en sus habitaciones


a excepción de Hobi y yo, Minmin ya se durmió sin protestar
porque estamos en la habitación del Coronel, Hoseok me
pidió detalles de lo que paso anoche, pero me golpeó en la
cabeza cuando le dije que no hubo nada más que unos
besos, dijo que fui estúpido que el alcohol serviría como
anestesia y me permitiría disfrutar del sexo sin pasar por el
dolor agonizante que se siente en la primera vez teniendo
sexo anal, pero yo no sabía eso.

Ni él ni yo mencionamos el tema de que el coronel y el


capitán estén afuera arriesgando sus vidas, pero la
preocupación de los dos se siente en el aire, en nuestra
forma de hablar, en como respiramos, en todo.

—¿Y si vamos con Rossy?, a lo mejor ella puede ver algo en


las cámaras y así no nos preocupamos tanto—. Propone
Hobi.

Asiento con la cabeza y lo dejo salir primero, él también es


militar asique dejaré que él sea quién hable con esa mujer
porque yo no la conozco y me miró de forma extraña esta
mañana.

Salimos de la habitación y nos dirigimos hacia donde se


encuentra la mujer, ella no tarda en recibirnos y ambos
entramos en el lugar donde ella se supone vigila los
alrededores del búnker.

—¿Qué necesitan?—. Cuestiona.

—No sabemos que hora es, no sabemos nada del Coronel ni


el capitán, queríamos ver si puedes localizarlos con las
cámaras de la ciudad.

—Me lo imaginaba, y tú bonito, ¿Qué necesitas?—. Pregunta


mirándome como lo hacía está mañana.

—Quiere lo mismo y no lo mires como a tu presa, Rossy el


Coronel te arranca el alma si sabe que estás poniendo los
ojos en él.

La chica pone los ojos en blanco y asiente con la cabeza, Yo


realmente me sentí celoso cuando lo llamo "mi coronel" y
resulta que soy yo quien le gusta a ella, eso no tiene
sentido.

Frunzo el ceño extrañado cuando miro hacia el computador


y está apagado, la pantalla no presenta nada cuando se
supone que debe estar encendido de forma permanente por
si alguna amenaza se presenta o algo así.

—Yo también estoy preocupada por el Coronel y el Capitán,


a decir verdad son más de las tres de la madrugada, asique
ya deberían haber regresado, pero ya no tengo acceso a las
cámaras de la ciudad, ni siquiera a las del exterior, porque
el circuito se dañó, a lo mejor el gobierno lo noto y lo cerro,
estamos de forma clandestina, asique eso se veía venir.

Ambos asentimos con la cabeza y la chica se pone de pie,


camina hacia mi y me sonríe con dulzura.

—¿Cuál es tu nombre?, estoy realmente impresionada con


tu carácter.

La siento demasiado cerca, pero no quiero ser grosero.

—Mi nombre es Jimin, Park Jimin.


—El pasivo del Coronel, asique aléjate, mujer—. Agrega Hobi
y la aleja de mi.

Me toma de los hombros y me empuja a la salida, no volteo


a ver a la chica y continuo hacia la habitación del Coronel,
Hoseok se coloca frente a mi y se cruza de brazos enojado.

—¿Eres gilipollas?, tres dedos de frente, la loca se muere


por ti, el coronel lo sabe, ¿por qué crees que no te lleva a
las reuniones?, mira si él se enoja contigo, conmigo no
cuentes más, no puedo exponer todos mis trucos, asique
cálmate un poco pequeño saltamontes.

—Lo entiendo, pero en mi defensa, nunca coquetee con ella.

Pasado un tiempo nos recostamos en el piso de la


habitación del Coronel, pero no escucho las quejas o bromas
de Hobi, así que supongo que se durmió, yo también me
siento cansado, pero el miedo no se va de mi pecho y no
puedo dormir.

Decido volver a levantarme y voy al baño a lavarme la cara,


vuelvo a la habitación y el pinchazo en el estómago me
molesta más que antes, realmente tengo miedo de que algo
le haya sucedido a él, tiene que volver no puede irse así, no
lo acepto.

Siento una lágrima bajar por mi mejilla, recuesto la espalda


en la pared y aprieto los ojos con las ganas de llorar a flor
de piel, nunca fui tan emocional, no se porque tengo que
ser así cuando se trata de él, ¿es por qué lo quiero?

—Enano, ¿Por qué lloras?—. Pregunta el Coronel molesto.

Levanto la cabeza y ambos hombres caminan hacia mi, no


se en que momento mi cuerpo empezó a moverse solo y
corrí la distancia corta que nos separa y me lancé a
abrazarlo.

—Buscare a Hoseok —. Avisa el capitán.

No quiero soltar al Coronel, pero al no sentir sus brazos


respondiendo al gesto me alejo avergonzado.

—Hay cosas que se rompen en la bolsa, solo no las podía


soltar—. Me comunica.—Entonces, ¿Por qué llorabas?

—Por nada, estoy bien—. Le aseguro.

El coronel camina a su habitación y voy detrás de él, las


proviciones que trajeron ambos la dejan dentro y el capitán
se va llevándose a Hoseok.

—Creo que. Debo irme a mi habitación ahora que usted


llegó.

—Ven aquí —. Pide y camino hasta quedar frente a él.

Sus ojos buscan los míos y le mantengo la mirada, el color


de sus ojos realmente me gusta muchísimo, me gusta como
me veo en ellos.

—Quiero que sepas que no soy bueno en esto, no es lo mío


estar diciendo cada segundo que te quiero, que te extraño y
todas esas cosas ridículas que dicen la gente para al final
traicionar al otro, no digo que soy un santo, pero yo soy más
de demostrar que de palabrería, cuando te folle sentirás
todo aquello que no soy capaz de decir con palabras porque
no es lo mío.

—Entiendo—. Digo algo indiferente.


En ese momento él me abraza, pero no dura demasiado
tiempo haciéndolo.

—Puedes dormir aquí desde hoy, si estás bien con eso, no


creas que te estoy obligando.

—Si—. Musito y él sostiene mi barbilla y muerde mi labio


inferior.

—¿Si qué?—. Pregunta en un susurro cerca de mis labios.

—Si, mi Coronel.
✨Capitulo 15✨
¡Aquello llamado Celos!

Jimin

Despierto por las caricias en mi rostro, abro los ojos


encontrándome con los ojitos adormilados de Minmin quien
esta entre despertar y continuar durmiendo, el brazo del
coronel esta en mi cintura manteniéndome apegado a su
cuerpo, ya que el esta detrás de mi, escuchar los gruñidos
de este hombre mientras me restriega la polla dura en el
trasero me impidió dormir tranquilo, en cambio tanto el
coronel como mi hermano durmieron de maravilla, hasta
parecen parientes con lazos sanguíneos, una mini bestia y
una bestia enorme.

Siento la mano del Coronel descender de mi cintura por la


extensión de mi muslo y pierna para luego cambiar de
dirección y dirigirse a mi trasero donde masajea mis nalgas
con descaro, apega su entrepierna a mi culo donde simula
embistes haciendo que su erección punce mis nalgas una y
otra vez con una frecuencia torturadora.

—¿Qué hace?—. Pregunto cuando baja mi ropa interior


hasta deshacerse de ella dejando mi culo a su disposición.

Usando sus manos me hace elevar el trasero, masajea mis


nalgas y levanta la manta observando el interior de mi culo
cuando separa mis nalgas.

—Solo será una paja, como la china, pero como no tienes


tetas, usare tus nalgas, ¿alguna otra inquietud?

—Solo que usted es imbécil, pero eso ya todos lo sabemos.

Minmin entreabre los ojitos y acaricio su espalda logrando


que mantenga los ojitos cerrados, el coronel coloca su polla
en medio de mis nalgas y las mantiene unidas haciendo
presión con su mano mientras empieza a frotarse
moviéndose de adelante hacia atrás lentamente, con su
mano libre sostiene mi mandíbula y me obliga a girar el
rostro, deja un piquito en mis labios y después aprisiona mi
labio inferior en medio de sus dientes y tira de el con
suavidad.

Un quejido se escapa de mi garganta cuando la punta de su


miembro se desvía y punza en mi entrada como si fuese a
meterla, nuevamente acomoda el falo en medio de mis
nalgas y continua con el ritmo ahora mas veloz.

El colchón se mueve al mismo ritmo que lo hace el, no


comprendo como mi polla se pone tan dura por un simple
roce que antes odiaría, pero extrañamente se siente bien,
su mano abandona mi rostro y la guía a mi entrepierna,
traza la longitud de mi polla y mordisquea el lóbulo de mi
oreja con fuerza.

—Tócate, quiero ver eso—. Me ordena.

Hago lo que ordena y sostengo mi miembro con mi mano


derecha y empiezo a buscar mi propia liberación mientras el
besa mi cuello y continua con los movimientos de cadera
contra mis nalgas, sus dedos se entrelazan con las hebras
de mi cabellos y aprieta un poco, no tardo demasiado en
obtener mi liberación porque hace demasiado tiempo que
no me toco ni nada, incluso pasaron años desde que bese a
alguien.

El coronel aumenta el ritmo de sus movimientos, muerde mi


cuello sin ser cuidadoso y aprieta mi pecho con fuerza, lo
escucho gruñir y después se aleja para liberarse encima de
las sabanas.

—Buscare un condón y algo de lubricante para meterla.

Asiento con la cabeza y el sale de la cama con el bóxer un


poco mas abajo de su trasero, mismo que vuelve a subir y
rebusca en las bolsas que trajeron anoche, nuevamente se
pone de pie, pero lo veo poner los ojos en blancos y lanzar
el bote y el preservativo de mala gana encima de la bolsa.

—Me daré un puto baño, primero—. dice con molestia.

Siento como el cuerpecito a mi lado empieza a saltar y


suelto un suspiro entendiendo el enojo repentino del
Coronel, acomodo mi ropa interior sintiéndome pegajoso, el
militar sale del baño después de un tiempo y yo me encargo
de duchar a Minmin y después de que se va con el
susodicho, me limpio el cuerpo y salgo a la cocina con
intenciones de preparar el desayuno.

Hoseok y el capitán ya están dentro al igual que Minmin y el


coronel, mi amigo es quien me ofrece un poco de soda y
unas tostadas que prefiero rechazar, los pasillos del bunker
están repletos de gente con eso de que no pueden salir,
ahora hay mas de los militares paseándose por aquí y por
allá, las horas de la mañana pasan mas rápido de lo que
puedo notar y sin saber que hora es exactamente me quedo
en una esquina observando a los militares entrenando,
realmente no entiendo porque aman ejercitarse tanto.
Minmin juega en una esquinita donde no molesta a nadie y
salgo del trance en el que estoy cuando me doy cuenta que
el coronel no esta con los demás, no es que siempre este
con ellos, pero cuando no sale al exterior si le gusta dar
ordenes como un tirano.

—No es por ser chismoso ni nada, pero talvez deberías


pasearte por el cuarto de vigilancia, yo solo digo.

Frunzo el ceño cuando Hobi dice eso, se que es un


chismoso, pero es mi amigo, por algo dijo eso y yo soy muy
curioso, dejo a Minmin juntamente donde esta y me dirijo a
dicha habitación, ni siquiera me molesto en tocar y
simplemente abro la puerta, me siento extrañado al no ver
a nadie, pero escucho golpes y como alguien jadee con
cansancio, me dirijo hacia el lugar del que salen los ruidos y
me quedo estático observando al Coronel vociferar ordenes
mientras una chica vestida de militar ejecuta las ordenes
que el le da, ella es la primera en notar mi presencia, pero
el continua en lo suyo como si yo no fuera nadie.

—Mi coronel, hay un niño detrás suyo—. Le informa ella.

—No soy ningún niño, ¿tienes problemas en la vista?

Es ahí cuando el se gira y frunce el ceño confundido al


verme, me giro y empiezo a salir de allí mientras lo escucho
llamar mi nombre un par de veces hasta que logra
alcanzarme cuando entro en mi antigua habitación.

—¿Qué pasa?, primero entras en una habitación sin pedir


permiso y después te vas como si nada, ¿Dónde esta tu
educacion?

—Enterrada al lado de la heterosexualidad de los dos,


¿quieres ir en busca de ella?
El coronel pone los ojos en blanco y se cruza de brazos con
molestia.

—¿Por que estabas solo con ella ahí dentro?, los dos pueden
ejercitarse junto a los demás o es que necesitan mas
privacidad.

—Solo la estaba ayudando porque es una capitana, no


recibe ordenes de alguien de su mismo rango, así funciona
esto.

—Me importa una mierda como funciona, esta fue la ultima


vez que estas a solas con ella sea ejercitándote o
coqueteando como te da la gana.

—¿Según quien?

Me pongo frente a el y conecto mi mirada con la suya, el


hijo de puta la mantiene y no la aparta haciendo que me
sienta pequeño, pero no voy a mostrarlo.

—Según yo, o prefieres que la zorra se rompa una pierna


por accidente.

—Ella tiene experiencia y entrenamiento, cuando te patee el


culo, no vengas a lloriquear donde mi, por tus celos sin
sentido.

Abro los ojos sorprendido, ¿celoso yo?, no, nunca y menos


de el.

—¡Estaba coqueteándote, acaso eres ciego!

—No me tutees, Mocoso y mantén la calma, ella no es de mi


tipo, deja de llorar—. se burla mientras se ríe ampliamente.
Asiento con la cabeza y doy dos pasos hacia el, estando
cerca me pongo de puntillas y me acerco a su oído.

—¿Quieres jugar a dar celos?, Coronel, no ponga aprueba mi


paciencia, porque usted a mi conoce, ni sabe de lo que soy
capaz.

El militar me aleja de su cuerpo y sostiene mi cara con una


de sus manos y aprieta con fuerza haciendo que abra un
poco la boca.

—No bromees conmigo, viste con tus propios ojos que no


estábamos haciendo nada, simplemente era un maldito
entrenamiento, guarda tus celos para cuando me sirvan de
algo, no es como que tengo que explicarte todo lo que hago,
no eres mi madre y mucho menos mi esposa, no te
confundas.

Intenta besarme y hago el rostro a un lado, el frunce el


rostro aun mas enojado que antes.

—Supongo que yo también puedo pedirle a Rossy que me


enseñe a entrenar, ¿verdad?, después de todo es un simple
entrenamiento.

La diversión se esfuma de su rostro y se gira haciendo lo


mismo conmigo, mi espalda choca contra la puerta con
brusquedad y el agarre en mi mandíbula se vuelve mas
fuerte, sus ojos están rojos de la rabia y la vena que sobre
sale de su frente palpita rápidamente.

Sin reclamarme nada estampa sus labios contra los míos y


empieza a devorarlos, no tardo demasiado en corresponder
abriendo la boca para ceder espacio a su lengua que no
duda en entrar en mi cavidad buscando la mía con
desesperación.
—Mantente alejado de la sargento Rodríguez, porque ni ella
ni ninguna otra es relevante aquí y puedo lanzarla a que las
bestias se la coman viva o asesinarla yo mismo, cualquiera
de las opciones me saca del problema.

—¿Con que derecho?—. cuestiono en un susurro encima de


su boca.

—No necesito uno.

Vuelve a besarme y le correspondo mordiendo su labio


inferior, mi estomago se siente extraño como en los días
que no entendía que lo quiero, que me gusta y estoy a
punto de volverme loco por el, no tardo en sentir su
erección punzando en mi estomago, ya que el esta algo
agachado y yo me mantengo de puntillas, me sorprende
como su polla cobra vida tan rápido, es como si siempre
esta dispuesto para librar la batalla que se venga.

—La próxima vez, fíjate bien con quien me celas porque eso
definitivamente me da risa, esa mujer no me gusta y si así
fuera, no serias tu el que duerme en mi cama, no mas
escenas de celos o me temo que no seré comprensivo,
¿entiendes a que me refiero?

Asiento con la cabeza y me libera del agarre, sale de la


habitación y voy tras el, lo veo compartir las provisiones y
los preservativos con los demás militares y Rossy toma una
caja mientras me mira, se acerca y me la extiende haciendo
que el Coronel sea quien la tome de mala gana, arrebatando
la cajita de su mano.

—Mi polla no es de esa talla, el te lo puede confirmar—. dice


con aires de grandeza.

Levanta el pecho y empieza a caminar lejos de nosotros con


una sonrisa resplandeciente en su rostro, la pobre chica solo
entiende el mensaje y guarda la caja dentro de sus bolsillos,
me brinda una sonrisa y exclama un lo siento, antes de
girarse e irse hacia su habitación.

Holis, solo uno hoy, porque ando ocupada... sorry

Ya esta historia no tiene días específicos para


actualizar, ya que puedo actualizar todos los dias si
es posible...

¿Quieren mención?

¿Les gustaría un maratón de tres capitulos?, 400


votos y hago maraton mañana mismo...
✨Capitulo 16✨
"La debilidad del Coronel"
Jimin

Me siento nervioso, las manos me tiemblan y siento la


necesidad de detenerlo, pero sé que no puedo hacer nada,
porque él solo está intentando mantenernos a salvo, tanto
el coronel como el capitán se están preparando para volver
a salir del búnker, ambos dijeron que saldrían rumbo a la
ciudad donde vive el científico que necesitan encontrar y
aprovechando verán si encuentran más proviciones,
realmente estamos teniendo solo una comida al día, en la
mañana y en la noche solo tomamos algo líquido, sea café o
incluso agua, las cosas se están poniendo muy feas
realmente y aunque el coronel no me dice nada de eso, se
que es así, lo puedo ver.

Entro en la habitación donde él se está colocando el


uniforme y me acerco haciendo que se gire, lo ayudo a
acomodar el suéter de militar, ya que hoy no usará la
camisa, porque la mojé ayer queriendo lavarla, pero solo lo
arruine pues no hay sol aquí dentro.

—Perdoneme por mojar el uniforme, no volverá a suceder—.


Me excuso y él levanta una ceja.

—¿Cómo que no?, tienes que lavar mi ropa, sino quién.

—Pues usted, ni que fuera manco, ayer me grito porque la


mojé y yo masoquista no soy.
Él se alza de hombros y me envuelve en sus brazos, me
eleva en el aire y apega mi cuerpo contra la puerta
dejándome sin escapatoria.

—Por una mierda, tengo que salir al exterior, no sé si


regrese hoy mismo, no te desveles y no llores, no es la
primera vez que paso por cosas así, tengo entrenamiento y
se cómo defenderme, pero cuando regrese juro por mi que
voy a follarte por encima de quién sea—. Musita.

Aprisiono mi labio inferior en medio de mis dientes y él


gruñe observando mi actuar, me sostiene de la barbilla y
dirige dos de sus dedos a mi boca y no dudo al momento de
abrirla permitiendo que los introduzca, paso mi lengua por
la extensión de ambos dígitos y después me muevo hacia
adelante haciendo que entren más profundo en el interior
de mi boca.

—Diablos, tú no eras así, ¿Por qué haces esto justo ahora


que tengo que irme?, me pones tan malditamente duro,
joder.

—Yo tampoco lo sé, es solo que me siento tan lujurioso


cuando estoy así con usted, es. Vergonzoso decirlo, pero me
gusta, se siente bien—. Declaro.

Me siento tan avergonzado, tan expuesto, como si él


pudiera decifrar como me siento cuando estoy así, sintiendo
la dura erección debajo de mis nalgas y es que hace tiempo
empecé a querer sentirla sin tela de por medio, de una
forma más íntima, quiero que él y yo seamos uno, que me
haga lo que él quiera, pero que me haga sentir que soy
suyo, y que él también es mío, pero siento que pedir eso
sería caer muy bajo.

Sus ojos negros me miran de forma intimidante, pero ya no


temo, me gusta la oscuridad que hay en sus ojos, sostengo
su rostro en medio de mis manos y estampó mis labios
contra los suyos, sin moverlos solo dejándolo así en ese
roce que siento tan importante y real.

—Ya tengo que salir—. Avisa dejándome en el suelo


nuevamente.

No sé cuándo pasamos de decirnos maldiciones a besarnos


así, a abrazarnos a dormir en la misma cama, ni siquiera sé
cuando empecé a sentir cosas tan estúpidas, pero no me
molesta, me siento bien con ello.

—Vaya con cuidado y regrese pronto—. Pido y él asiente con


la cabeza.

—Por cierto, ¿hay algo que necesites o te haga falta?, no es


la mejor situación, pero intentaré conseguirlo.

—¿Tengo que pagarle?

Una sonrisa se dibuja en sus labios y se cruza de brazos.

—Por supuesto, ya te dije que nada es gratis en esta vida


mucho menos teniendo que matar zombies para traerte
algo, ¿entonces?

—Estoy bien así, gracias —. Musito.

Él levanta una ceja y tensa la mandíbula de forma sexi,


¿será que el encierro me está volviendo loco y me
encuentro sexi a un hombre molesto?

Tengo que dejar de reunirme con Hobi.

—Que sea shampoo, odio lavarme el cabello con jabón.

—Claro, nena.
Entrecierro los ojos fulminandolo con la mirada, salgo detrás
de él de la habitación hacia el pasillo donde están todos los
soldados para despedirlos a ambos, como odio esto, ¿Por
qué no van también?, si son más pueden defenderse mejor,
es solo lo que pienso.

—Mi coronel, permítame ir con usted —. Pide la estúpida


Capitana del otro día.

Pongo los ojos en blanco y me cruzo de brazos, él niega con


la cabeza y se despide simplemente dándoles la espalda,
siento su mano encima de mi mejilla y ambas me arden al
tener la mirada de los demás encima de mío.

—Deja de hacer rabieta, te ves muy tierno y no soy un


pervertido para follar con un niñato que se ve tierno.

Acaricia el cabello de Minmin y le da un beso en la frente


haciendo que el niño llore un poco abrazándose a mis
piernas, Hobi se despide de Namjoon, pero no se ve
afectado porque este se vaya sin saber por cuántos días, su
rostro no muestra tristeza ni algún sentimiento similar a
ese.

—Rossy—. Llama el coronel y se gira a mirarla.

—Mi coronel—. Le contesta ella.

—Recuerda mis palabras —. Le dice y ella asiente con la


cabeza.

Ambos militares se van y los demás se encargan de


supervisar que el búnker se cierre sin que nadie o nada se
escabulla dentro, Rossy me mira de forma extraña y se va a
la habitación donde vigila, solo el interior del búnker y los
alrededores, ya que las cámaras de la ciudad fueron todas
apagadas por el gobierno.
Sostengo a Minmin y me voy a la habitación del Coronel
donde le doy un pequeño baño y nos acostamos en la cama,
Hobi no ha venido y quisiera ir a verlo para charlar, pero de
seguro está con los demás ejercitándose o algo así.

Minmin se duerme inmediatamente, quizás porque no tiene


nada más que hacer, mis párpados empiezan a sentirse
pesados, estoy a punto de dejarme llevar por el sueño, pero
los golpes en la puerta me despiertan nuevamente y me
levanto con una sonrisa para recibir a Hobi.

—Contigo tengo que hablar—. Exclama.

La sonrisa desaparece de mi rostro al ver a la supuesta


Capitana que dejaron a cargo del pabellón y la seguridad de
los soldados, solo que yo no formó parte de ese circo.

—Yo no tengo nada de que hablar contigo.

—No me tutees, eres un simple civil.

—Y tú una simple mujer, ¿por qué debería tenerte respeto?

—Mira niñito, seamos honestos, te sientes importante


porque el coronel siente curiosidad por tu cuerpo, no
pienses que eres más especial que cualquier chica con la
haya follado antes, pronto se aburrirá de ti y entonces yo
misma me encargaré de echarte a que te coman vivo.

—¿En serio?, no pues que miedo, quiero ver qué te metas


conmigo, yo no necesito del coronel para defenderme, pero
déjame decirte una cosita, tengo al coronel donde tú jamás
lo tendrás y créeme que si se va de ahí es porque yo así lo
quiero, mientras yo esté, ni tú ni nadie puede llamar su
atención, porque yo sí tengo lo que él quiere, ¿o qué?, la
nena tiene que esperar para tomar las migajas de los
demás.
—Continua provocándome, soy la de mayor rango aquí, si
digo que te vas, te vas porque yo soy quien manda.

—Yo no sigo órdenes de nadie, yo soy quien las da.

—Te crees mucho, ¿verdad?

—Lo soy, pregúntale al Coronel, él puede darte las


respuestas y espero que estés consciente de que le pediré
que te eche y no creo que no me cumpla el deseo.

Una risa burlona sale de sus labios y sostengo la madera


para cerrarle la puerta en la cara, ella me guiña un ojo y me
muestra el dedo de en medio y se va dejándome muy
enojado.

[....]

Jungkook

Las cosas son más aterradoras de lo que creí, desde que


salimos del búnker nos encontramos con gente infectada,
no contamos con municiones suficientes para atarcarlos
desde aquí hasta llegar a la otra ciudad, asique nos
metimos por la zona rural, por los bosques, nos tomara más
tiempo, pero es lo más seguro por ahora.

—¿Realmente crees que encontremos a Jin?

—Por supuesto, ese enfermo, no sale de su casa, estoy


seguro que sigue allí encerrado con sus muñecas inflables,
está loco—. Contesto y Namjoon asiente con la cabeza.

Conocimos a Jin en el experimento del que fuimos víctima la


última vez, Jin pertenecía a los científicos que nos
mantenían vigilados, pero él era algo "Especial", ya que el
tomaba muestras de sangre de todos menos de Nam, de él
siempre toma semen y por eso le decimos científico
depravado, se enamoró u obsesionó con Namjoon, pero al
final dejo de torturarnos con las inyecciones.

Me sorprende que la zona boscosa no tenga señales de que


hayan pasado los muertos vivientes por aquí, si alguna vez
tenemos que dejar el búnker, ya se a donde tenemos que
dirigirnos.

Me siento realmente estúpido por haber amenazado a


Rossy, nunca he estado de acuerdo con tener problemas
con una mujer, pero no me importa si es ella o un él, no
quiero a nadie cerca del mocoso, mucho menos sabiendo
que a ella le gusta él, eso jamás, como se sienta como una
amenaza, se muere porque yo no me ando con rodeos y si
tengo que matar para que no lo toquen entonces así será,
porque él es mío, de nadie más.

Maratón Capitulo 1/3

Sin voto no hay actualizaciones 👀🤣


✨Capitulo 17✨
¡Científico depravado!
Jungkook

Han pasado tres días y dos noches desde que salimos del
búnker y recién llegamos a Gyeongsang al atardecer del
tercer día, aquí las cosas están peor que en Busan, está
ciudad queda al norte de la nuestra, pero no me jodas, aquí
no hay nada, es como si el virus aquí arrasó con más fuerza
que en mi ciudad.

Las calles están repletas de cuerpos, los vehículos


destrozados, las casas con las puertas y ventanas abiertas
como si hubiesen asaltado a los propietarios, no hay
ninguna farmacia o tienda de conveniencia en buen estado,
definitivamente, este lado está peor que el nuestro, ahora
entiendo porque los infectados van en nuestra dirección,
aunque no voy a negar que aquí también hay muchos
andando en las calles como si nada, con la mirada perdida y
la boca abierta, la piel seca y con llagas, es simplemente
asqueroso.

Si no conociera tan bien a Jin, creyera que lo han matado o


que se fue a otro lado, pero sé que ha de estar encerrado
como un cerebrito, buscando una solución a este problema,
o quizás intentando empeorarla.

—Jeon—. El capitán llama mi nombre y dirijo la mirada hacia


el chico con lentes que nos mira escondido detrás de un
árbol.
—Te encontré—. Exclamo y él se echa a correr.

Sonrío dejándolo que se aleje, él mira hacia atrás pensando


que voy a ir tras él, saco el arma y apunto hacia él, continúa
corriendo así que suelto el primer disparo dándole en el
brazo, detiene su andar y se empieza a caminar hacia
nosotros sosteniendo el brazo herido.

—Siempre eres un puto aguafiestas, ¿lo sabes verdad?

Asiento con la cabeza y me alzó de hombros, años siendo


profesional en tiro, solo fallo si quiero hacerlo.

El científico dirige la mirada hacia Namjoon y una sonrisa se


dibuja en sus labios, el maldito está loco.

—Mi amor—. Musita acercándose a Nam.

El Capitán sostiene el brazo del hombre evitando que lo


toque, Jin en respuesta intenta lamerle la cara, pero el
contrario le da un puñetazo y le apunta con su dedo índice.

—Te volaría la tapa de los sesos si no te necesitaramos, no


me toques maldito pervertido.

—¿Pervertido yo?, recuerdo perfectamente cuando eras tú


el que me suplicaba que la metiera más profundo, ¿Por qué
soy un pervertido exactamente?

Abro los ojos sorprendido porque lo que acaba decir, nunca


supimos que pasaba exactamente en el cuarto al que se
llevaba a Nam cuando le extraía el semen, pero ya tengo
una idea demasiado horrible, siempre vi a este hombre
como el de arriba, él es fuerte y músculoso, no me lo
imagino siendo follado por un nerd como Jin, tan delgado y
frágil.
—Y bueno, digan que quieren y larguense, estoy bien aquí
con una ciudad para mí solito.

—Una cura, ¿tienes alguna?

—Siempre tan directo, pero no, me da igual todo esto,


asique no he perdido mi tiempo en estas cosas, todos van a
morir menos yo, eso suena genial, ¿Cierto?

Pongo los ojos en blanco, este imbécil siempre ha sido tan


antisocial, no le importa nada más que su propio bienestar,
es igual que yo, pero él si puede sacarnos de esta mierda.

—Estamos hablando de la muerte de miles de personas,


incluidos niños —. Se queja nam.

—Aja y...¿en qué me afecta?—. Se burla con una sonrisa en


el rostro.

—¿Cuanto quieres?—. Cuestiono y él sonríe ampliamente y


se gira hacia mi.

—No tengo tanto dinero como tú, coronel, pero tú y tu


hermana adoptiva, son dos bombas de tiempo y no voy a
morir ayudando a ninguno.

Aprieto las manos en puños cuando la menciona a ella, eso


quiere decir que ella vino a buscarlo a él, pero él tampoco
acepto lo que ella le propuso, eso significa que ni siquiera
los que crearon el virus tienen una maldita cura, estamos
tan jodidos.

—¿Qué te preocupa?, no es como te vas a dejar matar,


tienen armas, esperen a que el gobierno se aburra de jugar
con ustedes y todo esto terminará.
—¿Vienes por las buenas o te llevo?—. Cuestiono
levantando el arma.

No puedo dejarlo aquí, es un verdadero riesgo dejarlo a


merced de esa perra, si lograra convencerlo, con su ayuda
sería capaz de hacer tantas cosas que ni siquiera las puedo
imaginar.

—Sin violencia física, mi hermoso rostro no tiene ni siquiera


una mancha, ¿entiendes eso?

Pongo los ojos en blanco y coloco el arma detrás de su


cabeza, la empujo hacia adelante y él empieza a caminar y
Namjoon va a la par conmigo, noto como el científico mira a
todos lados y sonrio con molestia.

—¿Sabes que te disparare en la pierna si intentas huir?

—Al menos lo pense—. Dice y se alza de hombros.

Temo que las personas dentro del búnker se desesperen o


piensen que algo nos pasó, solo espero que sea lo que sea
que esté pasando allá, nadie se vuelva demásiado loco
como para hacerle algo a mi mocoso o al feto, porque
entonces tendré que matarlos.

[....]

Unos días después...

Jimin.

La tensión dentro del búnker se volvió incontrolable, los


militares no soportan a la supuesta Capitana, la
desesperación de no saber nada sobre el coronel y el
capitán nos tiene a todos con dolor de cabeza y muy
preocupados, llegue a pensar en pedirle a Hobi que
escapemos para ir en busca de ambos, pero como militar
eso le dejaría muy mal frente a los demás, sobre todo
cuando fueron ellos quienes dieron la orden de no salir bajo
ninguna circunstancia de aquí.

Según Rossy han pasado ya cinco días desde que ellos se


fueron y aún no regresan, aunque fueron a otra ciudad, no
deberían tardar tanto, siento que todos me culpan porque el
coronel no ha regresado, todos ellos me miran con
desprecio e incluso algunos evitan mirarme a la cara, me da
igual, pero no el hecho de que el coronel no haya vuelto.

Escucho una fuerte discusión afuera, salgo a ver qué sucede


cuando me encuentro con el rostro enojado de la capitana.

—¿Por qué están deseando ir a arriesgar sus vidas allá


afuera cuando la puta del coronel está aquí como si nada
estuviese sucediendo?, Él es quien debe ir en busca del
coronel, ¿O es qué no le importa lo que le pase al coronel?

—Si tienes un problema conmigo dilo de frente y no te


andes con rodeos, que no muerdo, la carne de serpiente no
es lo mío.

Ella me fulmina con la mirada y asiente con la cabeza.

—El coronel salió y no tenemos noticias de él, creemos que


aunque él lo haya prohibido lo más sensato sería ir y
corroborar que ambos estén bien, no podemos ir todos
asique solo debe ir uno o quizás dos.

—Y según tú, ese alguien tengo que ser yo, solo porque tú
me odias...

—No, debes ir tú, porque eres su perra, no nosotros.


—¡Él no está preparado para eso, ni siquiera tiene
entrenamiento previo!—. Interviene Hobi.

La mujer sonríe ampliamente y señala a Hobi dentro de la


multitud.

—¿Y cuál es el problema?—. Pregunta con indiferencia.

—Yo lo acompañaré, salimos en veinte minutos, lleva a


Minmin con Rossy, ella lo cuidara.

No tengo idea de lo que Hobi piensa hacer, pero tampoco


dejaré que él vaya solo si quiere protegerme de estos
buitres, pero ya los quiero ver cuando el Coronel regrese,
ojalá no tenga piedad con ninguno, porque él es su Coronel,
pero no sé preocupan en lo más mínimo.

Justo como pidió Hoseok deje a Minmin con Rossy pidiendo


que porfavor lo cuide, ella intento persuadirme para que no
vaya, pero lo haré, realmente estoy muy preocupado y si
muero no será siendo un cobarde, no tengo armas asique
busco una de las del coronel aunque no se disparar y la
escondo en mis pantalones.

Cuando llega la hora salgo de la habitación encontrándome


con Hobi quien me espera vestido de militar, asiente con la
cabeza para darme seguridad y le sonrío y le vuelvo el
asentimiento de cabeza.

—¡Abran el puto búnker!—. Ordena la mujer.

Obedecen inmediatamente y ella ríe cruzada de brazos,


parada frente a la puerta de salida del búnker, Hobi es quien
se dirige a la puerta primero y voy tras él, me detengo
estando al lado de ella.
—Manten la sonrisa, cuando nos volvamos a ver, quiero
verte sonreír con la misma burla de hoy...

Ambos salimos del lugar y mi cuerpo se extremece al


escuchar como cierran el lugar nuevamente.

—No hay tiempo que perder, nos detendremos al


anochecer, buscaremos un lugar donde pasar la noche, nos
iremos por la zona rural, es lo más conveniente, tardaremos
más, pero no veo alternativas, ni siquiera sabes disparar, ¿o
si?

—No—. Soy sincero y él asiente con la cabeza.

Se coloca delante de mí y me guía por el camino, me


sorprendo mucho cuando veo de cerca gente infectada,
Hobi es quien se encarga de asesinarlos hasta que logramos
entrar en el bosque, ya ha empezado a anochecer asique
buscamos alguna choza o un sitio con techo que esté
abandonado para quedarnos, caminamos como seis horas o
más, me siento muy cansado.

—Tomemos algunas frutas de aquí, economicemos las


provisiones que trajimos.

Asiento con la cabeza y espero a que él recoja las frutas,


escucho algo detrás mío y me congelo cuando hay otro
ruido, Hobi también parece escucharlo, saca el arma y yo
hago lo mismo, aunque no sé cómo usarla, pero no morire
sin dar batalla.

Los dos empezamos a buscar de donde vienen los ruidos y


siento como choco con la espalda de uno de esos zombies,
me giro rápidamente y aprieto los ojos, aprieto el gatillo
dejando salir el primer disparo, quien está frente a mi
sostiene mi mano y levanta el arma al cielo, evitando que le
dispare.
—Dame una maldita razón por la que estás aquí, ¡¿Eres
consciente del maldito peligro al que estás expuesto?, no
me jodas Park Jimin!

Hasta que escucho su voz enojada es que logro abrir los


ojos, el coronel me asesina con la mirada sin soltar mi mano
manteniéndola elevada al cielo.

Maratón Capitulo 2/3


✨Capitulo 18✨
"Dejando el miedo atrás"
Jimin

No puedo articular palabra alguna, mi corazón quiere salirse


de mi pecho, no me importa lo enojado que se ve el coronel,
él solo hecho de tenerlo frente a mi con vida y a salvo de
cualquier peligro, me hace querer, llorar y no me importa si
parezco un marica, ya no me importa, ya no voy a esconder
lo que siento, porque yo, realmente estoy enamorado del
coronel.

Se que suena estúpido, pero al pensar que algo le ha


pasado, es cuando me doy cuenta cuánto me afectaría si
algo llegase a sucederle realmente, yo. No quiero perderlo.

—¡Maldito Mocoso, estoy esperando una respuesta!—. Grita


furioso.

Me lanzo a sus brazos envolviéndolos con los míos, lo


escucho soltar un suspiro e inhalar profundo, sostengo la
tela de su suéter con fuerza y me aferró al hueco en su
cuello donde coloco mi rostro logrando inhalar el aroma
varonil de su cuerpo.

—Mocoso, realmente siempre haces lo que te viene en


gana, ¿Paso algo?, ¿Por qué están aquí?

—Nada—. Digo inmediatamente.


Siento sus manos envolverme por la espalda y apegarme
más a su cuerpo.

—Entonces, ¿Por qué venir hasta aquí?

Suelto un suspiro y me alejo un poco, sostengo su rostro con


ambas manos y tengo que ponerme de puntillas para
quedar más o menos a su altura.

—Estaba muy asustado, pasaron muchos días, ustedes no


regresaron, me preocupe demasiado, Coronel, yo. Usted es
lo más importante para mí, si algo le llega a pasar. Yo . No
podría soportarlo—. Digo con sinceridad.

Con la yema de su dedo pulgar se deshace de la lágrima


que sale de mis ojos y baja lentamente por mi mejilla, lo veo
agacharse un poco y acercarse a mis labios.

—Eso y que la bruja que está a cargo exigió que fuese él


quien saliera a ver qué estaban bien...—Agrega Hobi.

El coronel se aleja sin besarme antes, su ceño se frunce con


enojo y entrecierra los ojos mirando a Hoseok.

—¿Qué haz dicho?—. Pregunta con molestia.

—Lo que escuchaste, además lo llamo tu puta, tu perra y


todo lo que le cruzó por los pocos sesos que tiene en la
cabeza.

El hombre asiente con la cabeza y aprieta la mandíbula, me


sostiene de la mano y empieza a caminar dirigiéndonos
lejos de allí, estoy tan cansado de caminar, piso en falso y
mi tobillo se dobla haciendo que gima del dolor.

—¿Estas bien?—. Pregunta el coronel ayudándome a


ponerme de pie correctamente.
—Ahh, si, solo me duele un poco.

Él se agacha y sostiene mi tobillo con su mano y aprieta un


poco.

—Ay, eso duele—. Me quejo porque en verdad duele


demasiado.

Él asiente con la cabeza y se agacha dándome la espalda.

—Sube—. Pide.

Mordisqueo mi labio inferior con nerviosismo y Hobi me


golpea en la cabeza y me fulmina con la mirada.

—Subete ya, ¿quieres que venga un zombie y nos coma o


qué?

—Mocoso, súbete ya—. Ordena con la voz gruesa.

Hago lo que pide y me subo en su espalda, enredo mis


piernas en su cadera y mis brazos alrededor de su cuello,
continúan avanzando hasta llegar a una especie de casa
abandonada, hay algo de luz muy bajita dentro, el coronel
me guía al interior del lugar y frunzo el ceño observando a
un chico como de mi delgadez, un poco más alto, pero lleva
anteojos, además está atado a una silla con la boca cubierta
y notablemente enojado.

—Oh miren, pero si es el ex de mi novio, te acercas y te dejo


sin barita para hacer magia, ¿entendiste loco?—. Musita
Hobi.

El chico de la silla pone los ojos en blanco y niega con la


cabeza, la molestia de Hobi es palpable, se puede sentir
hasta en el aire, el coronel me acomoda encima de su
espalda y se dirige conmigo encima hacia una habitación,
no hay camas, solo un colchón viejo y sucio, él me deja en
el suelo sentado, le coloca un trapo viejo encima al colchón
y entonces vuelve a sostenerme para pasarme hacia el
colchón.

—¿Te duele mucho?—. Pregunta.

Me quita las Vans viejas que llevo conmigo y masajea un


poco mi tobillo, muerdo mi labio inferior para no llorar o
maldecir, se pone de pie y sale de allí sin decir nada, intento
moverme, pero vuelve a aparecer con una pomada en las
manos.

—¿Eso no está caducado?—. Pregunto y él niega con la


cabeza.

Frota la pasta encima de mi tobillo y lo esparce mientras lo


masajea lentamente, el dolor no se va del todo, pero me
siento un poco mejor.

—Quiero que me digas porque estás aquí y no quiero


mentiras.

—Coronel—. Intento excusarme, pero él me fulmina con la


mirada.

—Realmente estaba muy preocupado, pero esa mujer,


desde que usted se fue me ha echo los días una mierda,
cada uno de ellos, no quiero ser una nenita que va y se
queja para que usted me defienda, pero yo realmente no
quiero golpear a una mujer, pero ella sí que se lo ha ganado.

—De acuerdo, lo solucionare al llegar, ¿Tú estás bien?, ¿El


feto viviente?

—Ambos estamos bien, solo lo extrañamos mucho.


Siento mis mejillas arder y él niega con la cabeza.

—Cada día te pones más marica.

—Vayase a la mierda, Coronel—. Le grito enojado.

Él se ríe y sostiene mi barbilla, deposita un beso en mis


labios y se aleja.

—Intenta dormir, partiremos temprano, vuelvo enseguida.

Sale de la habitación dejándome solo en ella, intento


acomodarme mejor, pero lo espero hasta que vuelva, no
tarda demasiado y al volver viene con el torso desnudo, no
hay una puerta ni nada, asique simplemente entra y se
acomoda a mi lado en el colchon.

—Coronel...

—¿Ummh?—. Contesta.

Me giro y observo como cubre sus ojos con unos de sus


brazos mientras está acostado boca arriba.

—Lo que dije al llegar. Yo...

En menos de nada se coloca encima mío sin ejercer fuerza


sobre mi, sus ojos negros me miran con esa intensidad que
me hacen jurarle amor eterno, pero él no sabe eso.

—Repitelo—. Pide.

—¿Qué cosa?

—Lo que dijiste cuando pregunté porque estabas aquí.

Tomo aire y después lo dejo salir.


—Me preocupe demasiado, Coronel, yo. Usted es lo más
importante para mí, si algo le llega a pasar. Yo . No podría
soportarlo...

Sus labios buscan los míos y empieza a besarme con


suavidad, no es como esos besos llenos de deseo sexual y
lujuria, estoy consciente de que quiero tener sexo con él,
pero ¿sería mucho pedir si hacemos el amor?

—Estoy listo ahora —. Susurro encima de sus labios.—


Quiero hacerlo.

Él vuelve a besarme, desabrocha mis pantalones y los baja


hasta liberarme de ellos y lo mismo pasa con mi ropa
interior, se pone de pie y se despoja de sus pantalones,
vuelve al colchón y se coloca en medio de mis piernas, está
vez besa mi cuello con lentitud y siendo cuidadoso guía su
miembro a mis nalgas.

Siento la polla dura punzando en mi entrada, envuelvo las


piernas en su cintura y me aferró a su cuerpo, estoy seguro
de que estoy temblando justo ahora, pero no importa
cuanto duela, no voy a llorar.

—No tengo lubricante ni condones aquí, lo lamento.

Asiento con la cabeza y él empuja hacia adelante con


fuerza, el dolor es inmediato cuando logra introducir la
cabeza de su miembro en mi, hundo mis uñas en su espalda
conforme sigue avanzando, muerdo mi labio inferior
conteniendo el gruñido de dolor que quiero dejar salir.

—¿Esta dentro?—. Pregunto y él asiente.

—Si, solo tengo que meter el tronco, respira hondo, ¿Si?


Hago lo que dice y el introduce el resto de su longitud
lentamente. Lloriqueo un poco en voz baja y me quedo
aferrado a su cuerpo, él reparte besos por mi rostro y cuello
antes de empezar a embestirme lentamente.

—Coronel, más despacio, por favor, se siente muy raro, me


duele.

—Ven, bésame —. Pide y lo hago.

Sus besos hacen que sienta menos dolor, ya que estoy


centrado en besarlo y disfrutar de ello, de un momento a
otro, abro los ojos cuando él golpea un lugar dentro de mi
que se siente demasiado extraño, cuando tocó ahí no me
dolió, el dolor se esfumó por un segundo, vuelve a golpear
ese lugar y arqueo la espalda cuando mi eyaculación sale
disparada sin avisarme previamente.

Sus brazos me envuelven mientras arremete contra mi


cuerpo con ímpetu, aún me duele y se siente incómodo,
pero no como al principio, esto me gusta estar así con él,
hacer el amor con Jungkook me gusta, se siente bien.

—Coronel.... Lo que dije antes.

— Tú también eres lo más importante para mí, deja de


volverme loco, Park Jimin, no se en qué idioma decírtelo.

Uno nuestros labios y él se aleja gruñendo.

—Maldicion, ¿puedo hacerlo dentro?

—Si—. Contesto y vuelvo a besarlo.

Aprieto mis piernas haciendo que se libere dentro de mi, se


siente muy caliente y pegajoso.
Sale de mi interior y se deja caer en la cama, su pecho sube
y baja con frenesí.

—Duerme, mañana volveremos temprano, será un día muy


largo.

Se a que se refiere, pero no voy a intervenir, no cuando se


trata de esa idiota, no soy especial para el coronel, eso ya lo
veremos mañana.

Capitulo 3/3

Gracias por los votos 😘 💋


Sin votos no hay actualizaciones 👀
Sin muchos detalles porque es la primera vez de dos

💋👀
"Heteros" ya luego conocerán más el cuerpo del otro
y experimentarán más cosas
✨Capitulo 19✨
¡Lado Oscuro!
Jungkook

Los rayos de sol queman nuestra piel, caminamos encima


del pavimento dirigiéndonos al búnker, salimos muy
temprano cuando aún estaba oscuro para poder llegar a
nuestro destino antes de que anochezca, el mocoso me toca
llevarlo en mi espalda porque su tobillo lastimado está
hinchado y aunque él dice que puede caminar, decidí
llevarlo yo, aunque eso nos tome más tiempo, Namjoon
también se ofreció a ayudar, pero si lo toca, lo mato de una
sin preguntar demásiado.

Hobi es quien trae a Jin literalmente a rastras, ya que


advirtió claramente que no quiere al loco cerca de su
hombre, yo no dije nada porque lo entiendo perfectamente.

Siento el cuerpo del mocoso volverse más pesado, sus


brazos están rodeando mi cuello y se aferra a mi ejerciendo
más fuerza que antes, su respiración se vuelve pesada,
siento el sudor suyo bajar por mi piel, giro la cabeza a un
lado logrando topar su piel con la mía, es cuando noto lo
elevada que está su temperatura, tiene fiebre, supongo que
es porque su tobillo está dislocado o algo así, ya lo revisaré
cuando lleguemos.

-Mocoso...-. Musito.
Intento llamar su atención, pero no obtengo respuesta
alguna, acelero el paso y siento como se mueve estando en
mi espalda.

Estoy enojado, sumamente frustrado, al parecer a mi gente


se les ha olvidado quien soy, al parecer ellos piensan que
me he ablandado porque ven que le soporto algunas cosas
al mocoso, pero ellos no están ni cerca del punto de
comparación, sobre todo ella, le haré recordar porque me
llaman "Coronel Perverso".

-Coronel-. Murmura el mocoso mientras se remueve encima


de mi espalda.-Tengo frío -. Se queja.

Detengo mi caminar y me giro observando a Namjoon, este


no necesita que le diga nada y se quita la camisa de su
uniforme, yo no llevo, solo tengo el suéter, asique él se
despoja de la prenda y cubre el cuerpo del chico con ella,
retomamos el caminar.

No tardamos demásiado en llegar a los límites del búnker,


me quedo estático frente a la puerta, levanto la cabeza para
que la cámara vea mi rostro y Rossy abre el búnker
inmediatamente.

Al entrar la primera que me recibe es la Capitana con el


rostro sonriente hasta que ve al mocoso en mi espalda, su
rostro palidece por unos segundos, pero después vuelve a
parecer normal, los demás del pabellón están detrás de ella
dándonos la bienvenida, Rossy en cambio está en un lado
con Minmin en silencio observando en mi dirección.

-Mi Coronel-. Musita la capitana.

-No rompan filas, esperen justo así hasta que vuelva-.


Ordeno.
Camino a mi habitación y dejo al mocoso encima del
colchón, toco su mejilla palmeandola sin ser demasiado
brusco haciendo que abra los ojos y escanee el lugar
extrañado.

-¿Ya llegamos?

-Recien, hace unos pocos minutos -. Le informo y él asiente


con la cabeza.

Busco entre mis cosas y sostengo una pastilla en mis dedos,


la guío a su boca, pero gira el rostro y niega con la cabeza.

-Abre la puta boca, tienes mucha temperatura y no


podemos ir a un hospital, abre.

-No-. Dijo sin más.

Asiento con la cabeza e introduzco la píldora en mi boca, la


mastico volviéndola polvo y sostengo al chico del cabello y
lo atraigo hacia mi tirando de las hebras rubias, uno mi boca
a la suya y cuando la abre guío mi lengua al interior de su
cavidad llevando el polvo de la píldora a su boca.

-Necesito otra dosis-. Bromea intentando reír.

Pongo los ojos en blanco y me encargo de quitarle las


prendas que cubren su cuerpo, él continúa algo
somnoliento, pero frunce el ceño cuando lo dejo en ropa
interior y lo levanto del colchón y lo llevo al baño, le echo
agua desde la cabeza hasta su pie, agua fría para bajar su
temperatura más rápido, después seco su cuerpo y lo visto
con una de mis camisas que cubren hasta sus muslos y les
coloco un par de calcetines para abrigarlo bien.

-Intenta dormir, volveré enseguida -. Le aviso.


Me pongo de pie con intenciones de salir de la habitación,
pero él sostiene mi brazo haciendo que me gire.

-Quiero ver a esa perra a la cara-. Musita con enojo.

-Entonces vamos-. Exclame.

Lo ayudo a ponerse de pie y paso uno de sus brazos por


encima de mi hombro y lo sostengo de la cintura
ayudándole a caminar sin que ejerza mucha fuerza en el pie
que tiene lastimado, salimos de la habitación y nos
dirigimos hacia el frente del pabellón donde esta la capitana
esperando por nosotros.

Hoseok continúa asegurándose de que Jin no haga nada


estúpido mientras que Nam se acerca y le sirve de soporte a
Jimin, doy dos pasos al frente y mantengo mis manos en mi
espalda.

-Mi coronel, es un honor volver a verlo con vida, estábamos


muy preocupados porque no teníamos noticias suyas ni del
capitán, realmente me alegro de que estén bien.

-¿Por qué si estaban tan angustiados enviaron a un sargento


y a un civil al exterior sabiendo el peligro que hay afuera?

La mujer niega con la cabeza y mira a todo el pabellón.

-Con todo respeto mi Coronel, nosotros no enviamos a


nadie, ambos insistieron en salir del búnker a buscarlos,
intentamos convencerlos del peligro, pero ellos nos
insultaron y exigieron que el búnker se abriera sin
importarles el bienestar de ninguno de nosotros, ni siquiera
del niño.

-¡No metas a mi hermano en esto, te voy a matar, perra!-.


Jimin enfurece y Nam tiene que detenerlo para que se
quede quieto.

Miro al pabellón quienes permanecen en silencio, asiento


con la cabeza y Rossy es quien da dos pasos al frente.

-Eso es pura mierda, eso no fue lo que pasó y todos lo


saben, pero mi coronel, ella es quien estaba a cargo cuando
usted no estaba, a diferencia de nosotros ella es una
capitana, solo somos militares con rangos normales, no
somos nadie para ir encontra de sus decisiones y usted lo
sabe.

-Eso es verdad, Rossy dice la verdad, la capitana fue quien


obligó a que abran el búnker e insistió en que el chico
saliera, Hobi se ofreció a ir con él-. Interviene otro soldado.

-No hay que hacer un escándalo, hay dos versiones y yo soy


un coronel justo, y ustedes lo saben, Rossy llévate al niño-.
Pido y ella lo hace.

-Mi coronel, no puede creerle a ella, solo están enojados


porque soy muy recta y no les permitía salirse de control
mientras usted no estaba tiene que creerme-. Súplica
sosteniendo mi brazo.

-No les creo a ellos-. Digo y ella ríe con disimulo.-Me basta
con la palabra del Mocoso-. Su rostro se pone pálido y ella
niega con la cabeza.- mismo chico que llamaste puta y
perra, ¿lo recuerdas?

Ella niega con la cabeza repetidas veces con los ojos


abiertos como platos, no tardo demasiado en sacar mi arma
y colocarla en su cabeza obligandola a ponerse de rodillas
frente a nosotros.

-Señor no hay que llegar a eso-. Interviene un militar del


pabellón, le disparo en la cabeza dejándolo muerto al
instante.

-¡Para ustedes soy el Coronel Jeon, ¿Quedó claro?!

-¡Entendido!-. Gritaron al unísono.

-¡Entendido, ¿Qué?!

-Entendido, Coronel Jeon-. Vuelven a gritar.

Giro el rostro nuevamente hacia la chica y está sostiene mis


manos con las suyas y empieza a llorar.

-Por favor, Coronel, no me eche, le juro que no se volverá a


repetir, deme otra oportunidad por favor.

-Pidele perdón y si él lo quiere dejaré que te quedes-.


Miento, yo no perdonó traiciones ni doy segundas
oportunidades.

-Lo siento, lo lamento, solo estaba celosa y actúe sin


pensar, lo siento por favor perdóname -. Súplica.

Yo solo enfurezco más al notar la falsedad en sus palabras,


observo a Jimin para ver cómo reaccionara, él camina hacia
ella con la frente en alto y una sonrisa llena de burla.

-No tengo nada que perdonar, no soy especial para el


coronel, ¿lo estás notando?, yo no perdono humillaciones-.
Dice y se gira hacia mi.

-Mi coronel-. Llama ella.

Le quito el seguro al arma y Jimin sostiene mi mano.

-Espere-. Dice y vuelve a girarse hacia ella, está vez se


agacha a la altura de la mujer y le susurra.-Te lo dije, ahora
yo soy quien sonríe, el rango no es tan relevante, aquí él
que manda soy yo.

Levanto una ceja cuando escucho lo que dice, camina hacia


mi lentamente y coloca su mano encima de mi pecho.

-No tarde demásiado, lo esperaré en la habitación -. Sonríe


con dulzura y se va siendo Namjoon quien lo ayuda a llegar.

-Mi coronel-. Intenta suplicar la chica.

-Haaa, joder, hablas demásiado -. Exclamo harto de verle la


cara, me alejo dejándola atónita.

Estando un poco lejos ella se levanta con una sonrisa y


empieza a caminar alejándose más, le apunto estando ella
de espaldas, solo no quería ensuciar mi uniforme.

-Capitana-. Llamo su atención haciendo que se gire y es


cuando le propinó dos disparos en el corazón.

Yo no asesino de espaldas, siempre frente a frente.

Dos sargentos levantan el cuerpo y yo me dirijo a la


habitación de Rossy, el feto viviente corre a mis brazos y lo
levanto manteniendo la cara de póker que se que tengo.

-Papito, Minie y yo te extraños muchísimo, de aquí al cielo-.


Dice abriendo los brazos.

-Lo sé, Jimin me lo dijo tantas veces anoche-. Sonrío cuando


la chica me da espalda.

No me importa si es una mujer, que se entere que no tiene


oportunidad mientras yo exista, ella no tiene ninguna.
Seré directa, no me gustan las comparaciones,
mucho menos que vengan a mi historia a comentar
"ay por favor no mates a ninguno, no quiero vivir lo
que pase con xxxx historia", señores respeten un
poco mi trabajo, a mi me importa una mierda lo que
vivieron leyendo otra historia, yo soy yo y esta es mi
historia y solo yo decido como le doy fin, si quieren
arriesgarse conmigo y leer pues bienvenidas y si no,
pues dejen la lectura aquí, no me molestará eso,
ustedes tienen que aprender a pensar que los
escritores también tenemos sentimientos y leer eso
no se siente bonito, gracias a las demás por el apoyo,
si alguien continúa con esas estupideces lo bloqueare
avisados están...

Así ni ganas de actualizar 😐


✨Capitulo 20✨
"Saldando deudas"
Jimin

Entro en la habitación del Coronel y con ayuda del capitán


llego a la cama donde me recuesto, la fiebre ha bajado
bastante, pero el tobillo me sigue doliendo muchísimo, con
mi mano masajeo los alrededores de la zona que está
alterada, muerdo mi labio inferior sintiendo el dolor
punzante que se centra en mi pierna.

Escucho dos disparos afuera y no me inmuto al saber hacia


quién van dirigidos, Namjoon se fue inmediatamente me
dejó dentro de la habitación, descanso la cabeza en el
colchón y la puerta se abre poco después permitiendo que
el Coronel y mi hermano menor entren en el espacio.

El niño me mira y sonríe con ternura, pero no se acerca


demásiado, frunzo el ceño, pero el pequeño ríe
ampliamente e intenta lanzarse a mis brazos, pero el
coronel lo sostiene en sus brazos impidiendo que me
lastime el tobillo, lo sube en la cama dejándolo ahí con
suavidad.

—¿Estas en enfermo?—. Cuestiona el niño.

—Solo un poco—. Digo y él sonríe.

—Es un debilucho igual que tú, Mocosos los dos—. Se queja


el coronel.
El niño se ríe y se deja caer en el colchón con una sonrisa
resplandeciente, me giro hacia él y le reparto besos en su
pequeño rostro, ahora que su progenitor no está,
definitivamente nos está yendo mejor, él se ve tan bonito,
tan inocente como siempre y lleno de vida, yo lo cuidare, no
me importa si piensan que él es mi hijito, yo lo quiero como
a uno.

—¡Para, Minie, para, detente!—. Grita en medio de risas.

—Ya lo dije, dos mocosos—. Se queja el coronel y se mete al


baño.

El niño me cuenta con ilusión lo bien que Rossy lo cuido y


los dulces que le dio, además se le ve bien feliz cuando
habla de ella, pero nada se compara en cuando menciona al
coronel, él realmente piensa que el militar es su papá y eso
me duele porque a lo mejor él después del día que mi padre
le dio con el cinturón se sintió muy mal, lo sufrió o le afecto
mentalmente y por eso está poniendo al coronel en el lugar
de ese animal, espero no volver a verlo jamás.

A la hora del almuerzo él sale a comer con el coronel y yo


me quedo en el cuarto, realmente no tengo ánimos de salir,
no porque no quiero que me vean, sino por el dolor que
tengo en la espalda baja, es simplemente muy intenso.

El coronel entra en la habitación después de unas horas y


deja un plato desechable encima de la cama, realmente no
tengo hambre, debí comer esas frutas que Hobi recogió, se
veían jugosas y deliciosas. El militar rebusca en sus bolsillos
y sostiene un pequeño ungüento, lo unta en sus dedos y se
coloca frente a mi.

—Acuestate con el trasero hacia arriba—. Ordena.

—¿Qué?
—Que te acuestes y levantes el culo—. Ordena y pone los
ojos en blanco.

Con dificultad hago lo que pide y se coloca detrás de mi,


levanta la tela de la camisa que llevo puesta que le
pertenece a él y hace mi ropa interior a un lado, unta el
ungüento en mi entrada y lo esparce con sus dedos,
sostengo las sábanas con mis puños y aprieto la tela con
fuerza, mordisqueo mis labios con la misma intensidad y
hace ademán de querer introducir su dedo medio en mi
interior.

—Preparate que cuando se baje la hinchazón de tu culo, voy


a follarte tan duro, que nunca podrás olvidarlo —. Susurra
cerca de mi oreja.

Aprieto los ojos sintiendo sus labios pasearse por mi cuello,


aleja su mano de mis nalgas y acomoda mi ropa interior
como estaba anteriormente, me giro quedando sentado en
el borde de la cama.

—Come—. Pide apuntando hacia el plato que dejó en la


cama.

Se gira para irse y sostengo la tela de su camisa haciendo


que se gire nuevamente con el ceño fruncido levemente
confundido. Mordisqueo mi labio inferior con nerviosismo y
sintiendo dudas si debo hacer lo que pienso.

—¿Qué pasa?—. Cuestiona

—¿Trajo el shampoo?—. Pregunto y él asiente con la cabeza.

No digo nada más y sostengo el cinturón de su pantalón, lo


desabrocho y hago lo mismo con el botón, trago grueso y
bajo la bragueta lentamente sintiendo dudas. Bajo la tela
del pantalón y hago lo mismo con el boxer, la erección sale
al aire y un nudo se forma en mi garganta, ¿será que algo
tan grande entrará en mi boca?

Sostengo el tronco con ambas manos y lo masajeo un poco,


guío la cabeza del miembro al interior de mi boca y empiezo
a sorber y lamer pasando mi lengua en esa zona, solo
chupare el glande así no me atraganto ni tengo arcadas. Su
cuerpo se estremece y coloca su mano en mi cabeza,
levanto la mirada observando como él me mira desde
arriba, tira la cabeza hacia atrás y empuja la mía un poco
haciendo que tome parte de su falo y continúe chupando,
lamiendo y sorbiendo su polla, no sabe cómo pensé ni
tampoco me disgusta como lo imaginé.

—Ahh, Mocoso—. Gimotea.

Mis ojos se llenan de lágrimas cuando introduzco más de su


polla en el interior de mi boca, lamo y sorbo la extensión
sintiendo como los bordes de mis labios arden y mi
mandíbula duele, con mi mano libre masajeo lentamente
sus testículos haciendo que suelte un gruñido.

Vuelvo a la punta y con una de mis manos masturbo el


tronco del falo, el presiona más en mi cabeza pero continuo
succionando el glande y paseando mi lengua por el orificio
que expulsa liquido preseminal.

—Ahr, Mocoso—. Vuelve a gimotear.—Creo que ya saldrá,


mierda.

—No te contengas—. Pido hablando aún con el miembro


dentro de mi boca.

—No hables encima de mi polla—. Suelta un quejido y


aprieta las hebras de mi cabello y tira de ellas con
salvajismo.
Siento como si mi boca fuese a romperse, se está abriendo
demasiado, él empieza a mover las caderas de adelante
hacia atrás, ya tengo lágrimas rodando por mis mejillas.

—Ah mierda—. Jadea y sostiene mi rostro con ambas manos


obligándome a tragarme toda su longitud.

Mi cuerpo tiembla y su eyaculación llena mi boca, creo que


ha terminado, pero saca el miembro de mi boca y su polla
continúa expulsando semen encima de mi cara, trago lo que
hay en mi boca y aparece la primera arcada por el sabor de
su esencia.

—Me siento ofendido, ¿vas a vomitar después de


chupármela?

—No es eso, es solo que es un sabor nuevo en mi paladar,


coronel, ¿le gustó?

Él no contesta nada solo une su boca con la mía y me besa


con fiereza, busca un pañuelo y limpia mi rostro con él,
vuelve a entrar su polla en su lugar y abotona sus
pantalones con tranquilidad.

—¿Salde mi deuda?—. Pregunto y él tensa la mandíbula.

Se agacha a mi altura y sonríe con una ceja levantada.

—Saldas una mierda, eres mío, no vas a librarte de mi, ¿Lo


entiendes?

Asiento con la cabeza sin dudarlo, me siento tan obediente,


tan sumiso cuando él es tan dominante y tan. Eso es muy
varonil, tan sexi, este hombre está volviéndome loco.

—Mira esto —. Dice con curiosidad.


Acaricia el borde mis labios con su dedo pulgar y se acerca
a mi rostro.

—El borde del labio de mi mocoso está roto—. Dice


introduciendo el dedo en el interior de mi boca.—Que tierno
—. Susurra encima de mis labios.

—Un beso—. Pido cuando él saca el dígito de mi boca.

—Pidelo bien—. Exige.

—Quiero que me bese, beseme Coronel.

Él sostiene mi mandíbula con fuerza y fija la mirada en mis


labios.

—Eres un maldito Mocoso mimado—. Susurra.

Se adueña de mis labios besándome con deseo y necesidad,


su lengua hace maravillas en el interior de mi boca y
muerdo su labio inferior con nerviosismo, no sé si deba ser
tan atrevido.

—Tienes una forma extraña de mostrar lo que dices que


sientes por mí, primero me arañas toda la espalda y ahora
también me muerdes, eres toda una fichita, ¿eh?

Muerdo mi labio inferior sintiéndome nervioso, ¿realmente


seré igual de descarado que Hobi?

—Come, volveré a la hora de dormir con el feto—. Avisa y


asiento con la cabeza.

Después de que sale me como lo que trajo sin muchas


ganas y me lavo los dientes, Minmin entra y sale del cuarto
en lo que llega la noche, me siento feliz de verlo con tanta
energía y sobre todo tan alegre, empiezo a sentirme
somnoliento y el niño sube a la cama con ayuda del coronel,
se acerca a mi y se apega a mi pecho para dormirse
rápidamente, observo al coronel desde la cama y lo veo
quitarse la camisa dándome la espalda, abro los ojos como
platos notando los arañazos que adornan la extensión de su
ancha espalda.

—¿Admirando tu arte?—. Cuestiona y niego con la cabeza.—


algo me dice que no serán los únicos, puedo soportarlo, me
gusta sentir tus uñas hundiéndose en mi piel, porque se que
estás sintiendo lo que quiero que sientas.

—Usted está loco—. Digo.

Se mete en la cama acostándose detrás de mi, se acomoda


de lado y me sostiene de la cintura y me apega a su cuerpo,
coloca su nariz en mi cuello y se queda en silencio, cierro
los ojos y siento su respiración más pesada, me siento a
salvo, me siento protegido en sus brazos, sonrío medio
somnoliento y caigo en los brazos de Morfeo antes de lo
planeado.

Solo espero que esto no cambie, espero que las cosas no


empeoren y todos salgamos bien de esta.

Es todo por hoy en esta historia 🌞


Espero que les vaya gustando...
¿Quieren mención? 👀 o ¿les gustaría otro maratón?

Sin votos no hay actualizacion 🦋💋 ✍️


✨Capitulo 21✨
¿La familia es primero?

Narrador omnisciente

Después de muchas semanas sin saber nada de su sobrino,


Min Yoongi tomo la decisión de ir en busca del chico, sabe
perfectamente donde esta el bunker del coronel y se supone
que allí esta el chico o al menos allí estaba la ultima vez que
lo vio, no dejo de verlo y llevarle provisiones porque quiso,
sino que su esposo tuvo complicaciones con su embarazo y
estando en esta situación, nada es fácil, todo se vuelve mas
difícil y complicado de solucionar y estando ellos dos solos
fue mucho mas difícil.

Sin tener idea de si realmente aun su único sobrino sigue


allí, el hombre se puso en marcha hacia dicho lugar,
mientras que dentro del bunker Jimin recién despierta por el
ruido que hacen su hermanito y el coronel quienes están
haciendo ejercicio dentro de la habitación o bueno, el militar
se ejercita teniendo al niño encima de su espalda, al notar
que el rubio hubiese despertado Jungkook detuvo los
movimientos de su cuerpo y se metió a tomar una ducha
después de enviar al niño a terminar de despertar a su
hermano mayor a punta de saltos encima del colchón.

Rossy toca la puerta con insistencia haciendo que Jimin


salga de la cama y se dirija a la madera para proceder a
abrirla, encontró a la mujer allí y esta simplemente agacho
la cabeza sintiendo vergüenza pues al parecer el contrario
no recuerda que solo lleva una camisa del coronel cubriendo
su cuerpo.

—Rossy, ¿Qué sucede?—. cuestiona el chico llamando la


atención de la fémina frente a el.

La chica traga grueso y levanta la cabeza, es realmente


difícil entender que el único chico en el que has puesto los
ojos es la pareja de tu superior, además es gay y como si
fuera poco aparece frente a ti con ropa sexy y su novio te
restriega en la cara que el es suyo y nunca lo podrás tener,
eso hermanos míos, es tener mucha mala suerte.

—Busco al Coronel, por favor dile que salga cuanto antes—.


Pide y se va inmediatamente.

El militar no tarda en salir del baño justamente porque


escucho la voz de la chica y digamos que a pesar de tener
mas edad que el rubio no controla muy bien sus emociones
y siempre demuestra lo que siente aunque no sea de la
forma mas correcta es una persona que no puede ocultar o
disimular cuando esta enojado, celoso, o decepcionado,
pero es un caso especial cuando hablamos del amor, porque
si llega a sentirse traicionado puede llegar a ignorar a quien
ama aunque se este muriendo por dentro.

—¿Qué quería?—. Cuestiona con una ceja levantada.

El rubio se gira quedando de frente al mayor, este sonríe


cuando ve al contrario tragar grueso por la cercanía de los
cuerpos de ambos, el niño los observa desde la cama con
los ojitos llenos de curiosidad.

—No lo se, ella solo dijo que lo esta buscando a usted,


coronel.
—Bien, voy a arreglarme, entonces ponte algo de ropa, ¿no?

Es en ese momento cuando el rubio noto la poca tela que


cubre su cuerpo, además de que la camisa tiene los dos
primeros botones desabrochados dejando ver su clavícula
con facilidad.

El coronel lo fulmina con la mirada y empieza a vestirse,


Jimin observa las marcas ya casi curadas de sus arañazos
en la ancha espalda del militar, el rubio se muerde el labio
inferior sintiéndose nervioso como cada vez que siente el
deseo o necesidad de hacer algo romántico o lindo con el
contrario, pero siempre el miedo de ¨Eso seria muy gay¨, ¨A
el no le gustara eso¨, ¨Se burlara de mi si hago algo así¨ y
esos miedos limitan su actuar.

Al sentir la mirada fija en su cuerpo el militar se gira y


frunce el ceño, en su rostro se dibuja una sonrisa cuando
nota como el contrario mordisquea su labio inferior mientras
mantiene la mirada fija en el, da dos pasos hacia adelante y
toma al chico de la cintura, lo apega a su cuerpo y sin decir
nada toma sus labios y empieza a devorar sus labios con
ferocidad, sus bocas encajan como piezas de un
rompecabezas, es simplemente perfecto, esa química y esa
tensión que se siente cuando ambos están juntos, es algo
ninguno había sentido con nadie antes y eso es lo que hace
que los dos dejen salir eso que no querían sentir por el otro,
pero que ahora que lo sienten ninguno puede ignorarlo.

Jimin se puso de puntillas e introdujo su lengua en el interior


de la cavidad bucal del contrario profundizando el beso y
llevando el gesto a un nivel mas alto, olvidando
completamente al niño que se encuentra riendo encima del
colchón sin entender lo que están haciendo, ya que en su
casa nunca vio gestos de cariño mucho menos besos, solo
los que su hermano mayor le daba en el rostro en forma de
juego.

—Papito, yo también quiero muchos besitos, dame besitos


—. Musita el niño.

El coronel maldice en su interior y rompe el beso dejando a


Jimin perdido en el placer, con los labios hinchados, la boca
entreabierta, una erección dolorosa y las ganas de repetir lo
vivido noches atrás, Jungkook noto la lujuria en las pupilas
dilatadas del joven y lo sostuvo del cabello, lo atrajo hacia el
dejándolo en su pecho.

—Esta noche te voy a mostrar lo que se siente follar con un


hombre como yo—. Susurro en su oreja.

Jimin confundido asintió con la cabeza y se metió al baño


dejando al coronel con el niño en el cuarto, no logra
meterse en la cabeza como se ha vuelto o se ha convertido
en alguien tan descarado o tan atrevido, podría
autodefinirse como uno, y no tiene nada de malo, querer
que te follen todo el día y pensar mucho sexo, todo el ser
humano lo hace y sino es porque aun no se ha encontrado
con la persona correcta que despierte ese morbo que toda
persona tiene dentro.

El militar gruñe con molestia, quisiera poder follarse al


contrario desde la noche hasta el amanecer, pero es
consciente que para eso debe esperar a la noche, sin mas
remedio sostiene al niño y mira al baño asegurándose de
que el rubio no lo este viendo, le da unos cuantos besos al
pequeño y este empieza a reír estando en sus brazos, tener
un hijo nunca estuvo en sus planes, pero este pequeño se
ha metido en lo mas profundo de su enorme corazón.

Llevando al niño encima de sus hombros el coronel se dirige


a la habitación donde se encuentra Rossy vigilando las
cámaras del exterior, en los alrededores del bunker, la chica
se mantiene con la mirada fija en el hombre de tes pálida
que se encuentra de pie afuera hace mas de una hora,
esperando no sabe que.

—¿Qué tienes para mi?—. Cuestiona el coronel.

La chica señala a la pantalla del computador y el militar


pone los ojos en blanco al ver a Min Yoongi afuera del
bunker con algunas bolsas.

—Déjalo entrar, es el tío del Mocoso—. gruñe Jungkook.

—No es mi tío—. Dice Minmin dividiendo el cabello del


coronel después de haberle soltado la coleta que llevaba.

—Hablo del Mocoso mayor.

La chica abre el bunker permitiendo que Yoongi entre, Jimin


sale de la habitación siendo el primero en ver a su tío, el
tobillo de este aun duele un poco asique camina despacio
hacia su familiar y ambos se abrazan con fuerza, el coronel
bufa con molestia y Minmin le muestra la lengua al tío de su
hermano haciendo que este lo mire con los ojos
entreabiertos.

—Tío miau.

—Encontraste a alguien igual de insoportable que tu, ¿eh


mocoso?, eres tan feo.

—Ahí te lo dejo—. avisa el coronel dejando al niño frente a


Yoongi, Minmin inmediatamente se abraza a la pierna del
hombre y este gruñe molesto.

Aprovechando que el niño no esta con el, el coronel se


dirigió a la habitación donde se esta quedando el científico o
mejor dicho donde lo tienen encerrado, el chico esta en el
suelo no se sabe haciendo que con sus manos y algunas
piedras.

En realidad Jin es bastante joven, cuando hizo todo lo que


quiso con Namjoon tenia menos de diecisiete años, aunque
ahora es mayor de edad sigue siendo igual de impulsivo,
igual de demente.

—Acabemos con esta mierda Jin, dime cuanto quieres por


terminar con todo esto—. Musita el coronel.

Jin suelta un suspiro y niega con la cabeza para después


ignorar al militar, imaginándose en su cabeza que
simplemente es un perro hambriento quien ladra detrás de
el, Jungkook con mucha molestia lo toma del cuello de su
camisa y lo estampa en la pared, los anteojos del científico
caen al suelo y el mayor los pisotea volviéndolos trisas.

—Si no me das una puta información que me sirva de algo,


voy a atarte a un árbol y dejare que te coman vivo.

—Seria una experiencia magnifica, dolorosa, pero sigue


siendo genial.

—Este loco maldito—. gruñe molesto.

Jin levanta ambas cejas y sonríe, le muestra su lengua al


coronel haciendo que este le de un puñetazo y lo libere para
luego golpearlo nuevamente en el rostro.

—Maldita sea, en el rostro no, maldito troglodita. No tengo


idea de como hacerlo, ¿ok?, no es tan simple, tendría que
examinar a una de esas preciosidades que andan
deambulando ahí afuera, un trozo de su carne, o sesos,
además me trajiste aquí imbécil, me sacaste de mi
laboratorio, ¿voy a investigar en tu culo o que?
El coronel aprieta la mandíbula entendiendo que el chico
tiene razón, ellos no tienen los instrumentos para hacer una
investigación, eso significa que tendrían que irse a la ciudad
vecina, no se sabe por cuantos días, semanas, quizás
meses, porque nadie tiene idea de lo que harán, lo que
descubrirán, ni como tendrán que solucionarlo.

—Entonces prepárate, partiremos mañana—. avisa.

Maratón Capitulo 1/3

¿Cómo andan chicas?

¿Qué les parece si hago una historia corta por


Halloween ? :) solo seria un capitulo o dos como un
oneshot

Sin voto no hay actualización..


✨Capitulo 22✨
¨Futuro incierto¨

Jimin

Me siento muy feliz por la visita de mi tío Yoon, verlo bien y


saber que no le ha pasado nada me llena de alegría y
euforia, lo quiero tanto, para mi es la única familia que me
queda dejando al niño fuera de eso porque siempre estará
conmigo, me da nostalgia ver que aunque todos estamos
pasando por una situación difícil, mi tío igual se preocupa
por venir a traerme dinero y comida, realmente no acepte el
dinero porque el tendrá un hijo y tener dinero ahora mismo
no vale de nada porque no hay ningún lugar en el que
podamos comprar comida, se hecho no se donde el
consigue tantas provisiones o por que no se le han
terminado, de seguro se preparo bien cuando anunciaron el
estado de emergencia.

Mi tío no tardo mucho aquí, ya que ahora le cuesta mas


andar en las calles, por esto tuvo que marcharse antes o no
se si lo sentí poco tiempo porque tenia mucho sin verlo,
pero me siento satisfecho por haberlo visto aunque sea por
poco tiempo, Minmin dice odiarlo, pero realmente le gusta
jugar con Yoongi para el es divertido cuando el mayor lo
sostiene de los piecitos y lo levanta con la cabeza para el
piso, pobre de mi hermanito, después de todo es un niño.

Luego de que mi tío se fue, camine hacia la cocina donde


supongo debe estar Hobi, veo al coronel salir de la que
antes era mi habitación y se le nota el enojo, es como si
vota humo por las orejas, tiene la mandíbula apretada y las
manos apretadas en puños, me dan ganas de ir y
preguntarle que sucedió, se que odia a mi tío, pero no
puede ser por eso, el sabe que yo no lo estoy engañando y
mucho menos mintiéndole,. ya no, no otra vez, no repetiré
el mismo error dos veces.

Empiezo a acercarme al coronel, pero el capitán llega frente


a el y empiezan a hablar, no logro escuchar mas que
murmullos y namjoon sabe que estoy aquí asique me quede
estático en mi sitio para no parecer chismoso, ambos
parecen discutir algo hasta que el capitán enfurece y todo
se sale de control cuando le da un puñetazo al coronel
haciendo que todos los demás salgan de sus habitaciones y
yo me acerque a ver que esta sucediendo.

—Mi coronel, cálmese, ¿Qué sucede?—. intento intervenir.

Sostengo la tela de su camisa y tiro de ella haciendo que


ponga la atención en mi Hobi, sostiene al capitán y lo coloca
detrás de suyo con el rostro notablemente enojado, todos
nos miran especialmente al capitán y al coronel, el científico
que llego recientemente empieza gritar dentro de la
habitación tatareando una canción, que realmente no
conozco.

—¿Qué diablos Jeon?—. Cuestiona Hobi enojado.

El capitán niega con la cabeza, sostiene a su novio del brazo


y le da una mala mirada al coronel, escanea su cuerpo de
pies a cabeza y vuelve a negar con decepción en sus ojos.

—Vete a la mierda—. Musita el capitán dirigiéndose al


coronel.
Este simplemente sonríe y asiente con la cabeza, me ignora
y simplemente se mete a la cocina llevándose a Minmin
consigo, el capitán también se fue a su habitación y miro a
Hobi confundido, pero el simplemente me sonríe y niega con
la cabeza, literalmente sentí que me quería decir que no es
mi problema y mejor no pregunte. Se fue detrás del capitán
y yo solté un suspiro antes de dirigirme a la cocina.

Llego la hora de cenar y el coronel aun se ve muy enojado,


no quiero llamar su atención y que me deje en ridículo o me
grite como hacia antes, asique cenamos en silencio, un jugo
de naranja para cada uno, menos minmin quien también se
come dos panes tostados, me gusta que el coronel siempre
se preocupa por alimentarlo bien aunque claramente no
podemos darnos ese gusto aun así se arriesga y lo alimenta
bien.

El coronel se va a la habitación con el niño y me quedo un


par de minutos mas esperando a que Minmin se quede
dormido, Rossy llega y hace ademan de irse cuando me ve,
yo me pongo de pie y salgo de allí pasando por su lado sin
decir nada, no me gusta ser grosero, pero no quiero darle
falsas esperanzas y mucho menos tener malos entendidos
con el coronel. Entro en la habitación y me encuentro con el
niño acostado boca abajo y el coronel a su lado con un
brazo cubriendo su rostro, su torso esta desnudo y lo único
que cubre su cuerpo es la ropa interior.

Cierro la puerta detrás de mi y me dirijo al daño sin musitar


palabra alguna, quiero hablarle, pero no quiero que se enoje
por estar metiéndome en lo que paso con el capitán, tomo
una ducha que no me toma demasiado tiempo, en la
mañana dijo que lo haríamos, pero ya no se si sucederá
porque esta enojado, salgo del baño en ropa interior, busco
en su ropa una remera blanca la cual me coloco con nervios
a que me diga algo, pero no dice nada. me acerco a la cama
y el coronel se pone de pie, cediéndome el paso, frunzo el
ceño cuando busca un colchón pequeño y lo deja frente a la
cama, lo cubre con una sabana blanca y levanta la cabeza
mirándome con enojo.

—¿Vienes o tengo que ir a buscarte?—. Cuestiona.

Salgo de la cama y voy al colchón, realmente estoy mal, me


pone caliente que me hable así, demandante, me gusta que
sea así, me acomodo en el colchón y el coronel busca el
lubricante y los condones, ¿Por que la caja completa si solo
lo haremos una vez?

—Creí que estaba enojado, Coronel—. Musito.

—Desde hoy desearas que me enoje cada que vaya a


follarte—. Susurra encima de mis labios.

Toma mis labios adueñándose de ellos, su roce es salvaje,


violento y desesperado, con sus dedos mordisquea mi labio
inferior y recorre el interior de mi boca con su lengua,
aprieta mi muslo haciendo que gimotee en medio del beso,
sostiene los bordes de mi ropa interior con ambas manos y
levanto la pelvis permitiendo que me libere de ella.

—Abre las piernas Nene, deja que vea lo perfecto que eres
—. Pide.

Muerdo mi labio inferior y me abro de piernas, quedando


expuesto ante el, esta vez los besos bajan a mi cuello y
arqueo la espalda sintiendo los dedos húmedos y fríos
husmeando en el medio de mis nalgas, esparce el liquido
frio sobre mi entrada e introduce su dedo medio en mi
interior, aprieto los ojos por lo extraño que se siente, su
digito se mueve un poco dentro de mi, pero tarda
demasiado en sacarlo.
Miro hacia el observando como masturba su polla mientras
observa mi entrada con descaro, mi erección duele y aprieto
las sabanas cuando se coloca el condón y se coloca en
medio de mis piernas, la punta de miembro esta alineada en
mi entrada y empiezo a sentirme nervioso.

—Ahh, por Dios santo—. grito cuando se introduce en mi de


un solo golpe.

Se sostiene de mis caderas y empieza a moverse con


velocidad, entra y sale de mi interior haciendo que cada
embiste me haga abrir y cerrar la boca en busca de aire, me
siento lleno, puedo sentir su polla golpeando en lo mas
profundo de mi interior, siento la punta de su miembro en
mi estomago y el coronel arremete contra mi cuerpo con
violencia y ferocidad.

Con su mano derecha aprisiona uno de los pezones de mi


pecho y gimo por la sensación.

—Descubramos donde debo tocarte para que te corras en


mi abdomen—. Musita con voz sensual y profunda.

Levanta la tela de la remera que llevo puesta y guía su boca


al botón erecto de mi pecho, le da un lengüetazo lento
mientras los embistes continúan siendo rápidos y feroces,
aprisiona el pezón en medio de sus diente y sostengo su
cabello tirando de las hebras con fuerza, juguetea con mi
pecho hasta dejar las aureolas duras y a mi con la saliva
escurriendo por la comisura de mis labios.

—Maldita sea, estas apretándome mas que la primera vez,


joder—. gruñe.

Levanta una de mis piernas y la coloca encima de su


hombro, da una estocada que me deja sin aliento.
—Co. coronel, esta. Llegando muy profundo—. Gimoteo
perdido en las llamas de placer y lujuria que provoca su
sexo.

—Ese es el propósito, Cariño—. asegura con la voz ronca.

Azota mi culo con su mano abierta haciendo que abra los


ojos como platos, me embiste con mas fuerza y rapidez, mi
vista se nubla cuando mi eyaculación sale disparada
manchando mi abdomen, el coronel gruñe y sin detener sus
movimientos se inclina a besar mis labios haciendo que mi
esencia manche también su sixpack.

—Mierda, Nene—. jadea.

Sus gruñidos se unen a mis quejidos y gemidos, de la nada


cubre mi boca con su mano y arqueo la espalda tirando la
cabeza hacia atrás cuando llego al orgasmo una segunda
vez, el coronel sale de mi interior y se quita el preservativo.

—Levántate—. ordena.

Como puedo me pongo de pie y el coronel guía un


preservativo nueva a mis labios y lo abro con los dientes.

¨Joder, ¿vamos a seguir?, ya estoy exhausto¨

Se coloca el condón y se sienta encima del colchón, tira de


mi mano atrayéndome hacia el, me coloca encima de su
regazo con cada una de mis piernas rodeando las suyas,
abre mis nalgas y vuelve a introducir con facilidad, es como
si estuviera resbaladizo por el lubricante, pero igual lo
puedo sentir demasiado.

—Muévete—. exige.
Muerdo mi labio inferior y niego con la cabeza, escondo mi
rostro en su cuello y el me levanta de las nalgas y me deja
caer de golpe encima de polla.

—No se como hacerlo, no puedo.

—Si puedes, solo salta encima de mi polla, no es tan difícil.

Intento hacer lo que dice, me levanto con facilidad, pero


volver a bajar es lo difícil, en esta posición se siente mas
grande, lo siento llegar tan profundo que me vuelve loco y
pierdo todo raciocinio que me queda.

—Es muy grande coronel, no puedo hacerlo.

—Voy a enseñarte como montarme, Mocoso.

Me sostiene de las nalgas y empieza a hacer que baje y


suba llevando un ritmo lento, besa mi boca haciendo que
olvide la dolorosa intromisión y en menos de nada estoy
bajando y subiendo yo solo, pero a mi ritmo.

—Dios, Nene, justo así, no te detengas—. gruñe.

Me sostengo de su cuello y apego mi cuerpo al suyo, la


fricción del roce de ambos cuerpos hace que mis pezones se
pongan duros rápidamente, su mano sostiene mi erección y
empieza a masajearla de abajo hacia arriba provocando que
aumente la velocidad de mis sentones.

—Oh, Coronel.

—Joder, Mocoso follarte con un puto condón no se compara


a follarte piel a piel, es una puta tortura usar esta mierda.

Me siento tan caliente por lo que dice, solo beso sus labios
con la misma ferocidad que el lo hace conmigo y continuo
montando a mi coronel hasta que tira de las hebras de mi
cabello y me muerde el labio con salvajismo al correrse, yo
me quedo encima suyo con los parpados pesados por la
cantidad de veces que alcance el orgasmo, creo que ya no
queda nada dentro de mi.

—Mocoso, mañana tendré que ir a otra ciudad con el


científico pervertido que esta al lado—. me comunica.

Mi corazón comienza a latir desenfrenado y los malos


pensamientos empiezan a invadir mi mente, tengo miedo,
no quiero que salga, no quiero que nada le pase, pero se
que aunque lo pida el de todas formas se ira,

—¿Cuándo regresara?

—No lo tengo claro—. dice como si nada.

Asiento con la cabeza y salgo de su cuello, me siento triste,


siempre piensa en todo, pero yo no quiero que vaya, estoy
harto de que juegue al héroe y busque soluciones cuando
los demás están sentados solo esperando a que todo se
solucione, eso no es justo, no puede dejarme solo, no otra
vez.

—Voy a ir con usted—. le aviso.—Y no esta a discusión,


puedo tomar mis propias decisiones.
Perdón por tardar. mi familia esta en los alrededores y ando
escribiendo en la computadora me costo escribir esta
escena con ellos rodeándome jajaja xd

Sin votos no hay actualizacion :)


✨Capitulo 23✨
"Lejos de casa Pt.1"
Jimin

Llegó la mañana y con ello el momento de irnos, el coronel


se encarga de tomar las manos del científico y este parece
no molestarle el trato que le dan simplemente siempre está
sonriendo como un loco, los demás militares están formados
en filas para despedir a su coronel sin embargo el capitán y
Hobi no están por ningún lado.

Minmin se quedará bajo el cargo de Rossy, ella lo cuido bien


la última vez y confío en que no permitirá que le hagan
daño, además de que la maldita capitana ya no está para
fastidiar.

—Nos podremos en marcha ahora, si les ocurre algún


imprevisto antes de que regresemos, pónganse a salvo, en
la zona rural no hay tantos zombies, vayan por allá de ser
necesario, intentaré volver lo más pronto posible.

—Entendido, Mi coronel—. Grito el pabellón al unísono.

"Como odio que le digan, mi coronel, joder"

El militar asiente con la cabeza y se gira dirigiéndose a la


puerta, voy detrás suyo y el científico a su lado.

—Tu lugar es a mi lado, Mocoso, pero por ahora es más


seguro que vayas detrás —. Musita y asiento con la cabeza.
—Que romántico, estoy húmedo de tanto amor—. Se burla
el científico.

—Sabes que quiero romperte el alma y sacarte el puto


corazón, asique no me tientes—. Lo amenaza el coronel.

Me gustaría saber porque todos lo odian tanto, solo tengo


entendido que trabajo para el gobierno y participó en algún
experimento antes, pero no logro entender todas las cosas.

El búnker es abierto y finalmente cruzamos la puerta y me


exalto cuando Hobi toca mi hombro y me sonríe para
después guiñar un ojo, el capitán cruza por nuestro lado en
silencio y se le nota el enojo, es más que evidente que no
quiere ir.

El coronel se cruza de brazos y detiene su andar, el capitán


en cambio se gira y lo toma del cuello con fuerza.

—Como algo salga mal, te mueres primero que este perro,


¿entiendes?

—Si vas a llorar como una nena, quédate aquí, nadie te está
pidiendo que vengas.

El capitán niega con la cabeza y vuelve a girarse, todos


empezamos a caminar en silencio, Hobi hace señas raras
con sus dedos y prefiero hacerme el desentendido, no
llevamos más que agua, ya que nos iremos por el bosque y
el coronel dijo que ahí tomaremos algunas cosas.

Continuamos caminando por unas cuantas horas, Hobi tira


de mi brazo con fuerza y frunzo el ceño cuando me jala
hacia él con más ímpetu.

—¡Mierda!—. Grita Hobi.


Él está en mi derecha y están tirando de mi brazo izquierdo,
entonces...

Mis ojos se abren con sorpresa cuando observo al ser


asqueroso que tira de mi brazo, dos disparos suenan frente
a mi y está vez el coronel me sostiene del brazo buscando
alguna herida o mordida.

—¿Te piensas que son unas vacaciones?, presta atención al


maldito camino y deja de chismear con tu amiguito porque
como te muerdan, te curo a balazos, ¿entiendes?

Las carcajadas del científico llenan mis tímpanos y el


coronel me libera tomándolo a él y apuntando a su cabeza
con enojo.

—¿Te parece gracioso?, bastardo.

—Si, es que ya tenemos el cuerpo para examinar, ¿no?, en


mi ciudad no deben quedar de esos.

Pongo los ojos en blanco y comenzamos a caminar, está vez


el capitán se coloca detrás de nosotros para vigilar el
camino, el científico gira el rostro cada tanto buscando
mirar a Namjoon cosa que Hobi no tarda en entender y
sonríe sacando su arma y apuntando a la cabeza del chico,
le quita el seguro y aprieta la mandíbula.

—Girala de nuevo, Perro —. Lo reta y el científico se echa a


reír.

—¿Inseguro?—. Cuestiona con burla.

—¿De un violador?—. Se burla.— No lo creo.

—Cada quien consigue lo que quiere a su manera, usando la


metodología que más le favorezca.
—¡Callense los dos, de una puta vez!—. Exige el capitán
notablemente enojado.

Ambos chicos se miran y se mantienen en silencio,


entramos en la zona rural y el camino sigue como antes, no
hay señales de zombies por aquí.

—Hay un auto—. Musita el científico.

El coronel detiene su andar y lo fulmina con la mirada


haciendo que el chico levante ambas manos y empiece a
reír.

—No quiero caminar durante tres días, hay un puto auto en


la hierba alta de ahí, las llaves están en mi bolsillo.

El militar lo sostiene del cuello y aprieta hasta que el chico


empieza a toser pidiendo aire.

"¿Será que si llegamos a la otra ciudad antes de que maten


al científico?"

—¿Un auto?, a solo unas horas del búnker, hijo de perra,


¿nos estabas espiando?

—Nos, suena a manada, lo estaba espiando a él —. Dile


señalando al capitán.

El susodicho niega con la cabeza y se introduce en la hierba


alta para confirmar lo que el chico dice, el coronel le apunta
a la cabeza y la vena de su frente palpita.

—Deja de joderlo, hiciste suficiente, ¿Quieres terminar de


dañarlo?, no lo permitiré, te mataré.

—Metete en tus asuntos—. Le contesta.


El capitán regresa de la hierba y asiente con la cabeza, el
coronel rebusca en los bolsillos del chico hasta dar con las
llaves, se las lanza a Nam y este es quien maneja, Hobi
sube en el asiento del copiloto y el coronel, el científico y yo
vamos en el asiento trasero .

—No sabes cuánto te amo—. Musita el científico.

Desde mi lugar noto como la piel del capitán se pone de


gallina, aprieta el volante y frena de golpe.

—Me harté —. Dice con enojo.

Saca una cinta pegante de sus bolsillos y el científico pone


los ojos en blanco cuando le cubren la boca, el auto se pone
en marcha nuevamente.

Pasan unas horas y los párpados empiezan a sentirse


pesados, el coronel toca mi hombro y asiente con la cabeza
para que me duerma, pero niego, el científico loco cierra los
ojos y se deja caer hacia atrás permitiendo que pueda ver al
coronel con más claridad.

—¿Tu espalda está bien?—. Pregunta en un susurro.

Ignoro lo que dice y cierro los ojos, dejo caer la cabeza en la


ventana del auto y sin darme cuenta caigo rendido.

[....]

—Jimin—. Musitan mientras tocan mi brazo con suavidad.

Abro los ojos encontrándome con Hobi quien entra en el


asiento trasero cuando me hago a un lado, es cuando noto
que afuera está oscuro y estamos estacionados en un lugar
que no reconozco y solo estamos Hobi y yo dentro del auto,
en frente hay una especie de almacén con algunas luces
encendidas.

—¿Hemos llegado?—. Cuestiono y él asiente con la cabeza.

—Hace unas horas, pero el coronel dijo que te dejarán


descansar, ¿qué estabas haciendo anoche que no dormiste
eh?

Levanta las cejas una y otra vez de forma coqueta y pongo


los ojos en blanco, para que pregunta si ya sabe.

—¿Tienes condones?, tengo muchos si quieres te paso una


caja.

—Estoy bien—. Digo.

Mi estómago gruñe por el hambre, pero no le presto


atención, salimos del auto y nos dirigimos hacia el almacén,
dentro está casi todo destrozado, el coronel parece furioso,
mientras que el científico llora en el suelo observando el
desastre que hay.

—¿Qué está pasando?—. Pregunto.

El capitán niega con la cabeza y suelta un suspiro.

—Destrozaron el laboratorio, no dejaron casi nada, eso


obviamente demorará que encontremos respuesta, según el
imbecil ese, algunas cosas aún funcionan, pero en lugar de
trabajar esta llorando.

—Capitan, perdone mi atrevimiento, pero, ¿Puedo preguntar


por que todos lo odian?

—No todos —. Me corrige y sonríe.— Algunos solo nos


siguen la corriente, pero los pocos que saben lo que me hizo
si lo odian.

—¿Qué hizo?—. Cuestiono sin procesar la pregunta y cubro


mis labios con ambas manos.

—Esta bien, ya lo superé, él, bueno, abuso de mí, pero esta


bien, estoy esperando pacientemente, algún día lo pagará
—. Dice con tranquilidad.

—Claro que lo hará —. Musita Hobi.— Yo se lo cobraré.

El capitán parece cansando y no dice nada más, los llantos


del científico continúan hasta media hora después cuando
se levanta y limpia sus lágrimas como si nada, sonríe
plenamente y se mete en un cuarto y de allí trae un enorme
papel con unas fotos.

El coronel me mira algo sospechoso y frunzo el ceño.

—Necesito el cuerpo del primer infectado, nosotros los


llamamos el paciente cero, traemelo y te daré lo que pides,
este hombre de aquí, es él.

El coronel me sostiene de la mano y me acerca hacia donde


el científico está apuntando, entrecierro los ojos observando
la foto, me toma tiempo entender el porqué me están
mostrando esto hasta que veo el tatuaje en el brazo
derecho del hombre.

—El paciente cero es tu padre—. Dice el coronel.

Los demás se me quedan viendo, pero yo no dejo de ver la


foto, levanto el dedo y apunto hacia la foto anexa a esa.

—¿Quien está al lado de la foto de mi padre?


El científico observa la foto y se alza de hombros sin darle
importancia.

—El segundo es el esposo del político que está costeando


toda esta mierda, él también fue infectado con el virus, pero
no lo resistió y murió, ¿Por qué?

Me quedó perplejo por lo que dice, eso no es verdad, ese


hombre no está muerto, no lo está.

—Ese hombre es... mi tío.

El coronel y los demás se enojan al darse cuenta que


estuvieron expuestos al virus original por la reciente visita
de mi tío, pero, ¿Por qué él está normal?, ¿Qué está
pasando?

Holi chicas, como andan 😃

¿Quieren más capitulos? 🦋


Sin votos no hay actualizaciones 👀 ✍️
✨Capitulo 24✨
"Portadores del virus"
Jimin

Estoy en shock, quiero gritar, no puedo musitar ninguna


palabra aunque quiero hacerlo, me siento engañado,
decepcionado, no tiendo porque siempre las personas en las
que confío me engañan, me hace sufrir me traicionan y me
dejan solo, ¿Por qué a mí?

Todos me miran con el ceño fruncido, como si tengo la culpa


de algo, yo no he hecho nada más que amar a mi tío porque
es el único que siempre a visto por mi, pero ellos no saben
eso, me siento triste, confundido, tal vez esto no debería
afectarme tanto, pero el corazón me duele tanto, él es mi
familia, la única que me queda o eso creía.

Siento mis ojos arder y me giro inmediatamente, odio llora


por todo, por impotencia, por enojo, por tristeza, odio que
mis lágrimas demuestren lo que siento.

Siento un agarre sostener mi brazo impidiendo que me


vaya, me aprieta demasiado y me giro observando el rostro
enojado del capitán.

—Sabias esto y aún así le permitiste entrar donde


estábamos todos nosotros, ¿en qué mierda piensas?—.
Reclama.
Me quedo en silencio queriendo golpearlo, yo no tengo nada
que ver, yo no sé una mierda. El coronel lo empuja por el
pecho y él capitán se enfrenta a él con la frente en alto.

—Ponle la mano encima de nuevo y te la arranco de raíz —.


Amenaza el coronel.

—¿Acaso estás ciego?, dejo entrar al inservible de su tío,


solo piensa en él.

—Yo no sabía nada—. Me defiendo en voz baja, pero lo


suficientemente alto para que todos escuchen.

—¿Se supone que te creamos después de que engañaste al


hombre que dices amar?, perdóname, pero tú y tu tío se
pueden ir a la mierda.

Esta vez soy yo quien empuja al coronel alejándolo del


capitán a quien le doy un puñetazo en el rostro haciendo
que gire la cara y observe la mano llena de sangre que sale
de su boca. Jungkook me sostiene por la cintura y Hobi
sostiene a su novio que intenta caminar hacia mi.

—¡Con mi familia no te metes, ni tú ni nadie, tú no sabes


nada, no eres nadie para hablar mal, no de él!—. Grito
apuntando hacia él con el dedo índice.

—¿Vas a llorar Nena?—. Cuestiona con una sonrisa.

El coronel le da un puñetazo y lo sostengo del brazo para


que se detenga.

—No tienes que defenderme, no soy una mujer, puedo


defenderme solo—. Le aclaro.

—Te defiendo porque eres lo único que me importa a quien


le importa si tienes un coño o una polla, mientras yo tenga
vida nadie va a tocarte—. Musita.

El científico loco empieza a reír y todos ponemos la atención


en él, es bastante joven pero empieza a caerme mal a mi
también.

El mencionado sostiene un marcador y coloca una "X"


encima del rostro de mi tío y gira el rostro hacia nosotros.

—La pelea fue divertida, pero yo nunca dije que esté imbecil
puede contagiar gente, obviamente no lo van a decir, él no
puede decirle a nadie que es solo un portador del virus, al
principio este virus, las primeras personas en ser
contagiadas fueron Min Yoongi y el borrachon de la
izquierda, en el hombre mayor tuvo efectos contrarios a los
que se buscaban, su sistema está demasiado dañado por el
alcohol, sin embargo con Min fue diferente, al entrar en
contacto con su cuerpo el virus se mezcló con su sangre,
destruyó los anticuerpos creando unos nuevos más fuertes,
Yoongi duro unos días en observación, se convirtió en un
portador, en pocas palabras porta el virus en su cuerpo,
pero no puede transmitirlo y mucho menos se ve afectado a
si mismo, ¿ahora entienden?

El capitán me mira con cara de disculpa y Hobi me sonríe, él


no me ofendió pero es más que claro que en una discusión
con su novio siempre estará de su lado y no lo culpo, yo
también defendería al coronel de quien sea.

—Jin....¿Así te llamas ?—. Cuestiono.

Me acerco a él y tanto el coronel como el capitán me


sostiene de una mano, pero salgo de su agarre y continuo
hasta terminar frente a él.

—Si, Park Jimin, soy Jin, ¿Por qué?


Ignoro el hecho de que sabe mi nombre completo y que es
más alto que yo, él sabía que nadie estuvo en riesgo y aún
así permitió que todo esté malentendido sucediera, él
realmente está loco.

Asiento con la cabeza, lo sostengo del cabello haciendo que


empiece a llorar pidiendo auxilio, tan grande y tan llorón.

—¿Sabes que le pasa a la gente que se mete conmigo?—.


Doy una patada en su estómago dejándolo sin aire.—La
gente suele pensárselo dos veces antes de joder lo que
siempre está quieto.

Estampo un puñetazo en su rostro y continúa llorando por


su "perfecta cara", le doy una patada en el estómago
después de que está en el suelo tirado cubriendo su cara, el
coronel me sostiene de la cintura con sus brazos y me
aprieta con fuerza.

—Tranquilo fiera—. Susurra el coronel en mi oreja.—Estas


poniéndome la polla dura, Mocoso.

Me quedo quieto cuando restriega la erección dura en mi


trasero con descaro, el chico en el suelo me fulmina con la
mirada y le muestro el dedo medio antes de girarme y
esconder el rostro en el pecho del coronel.

—¿Por qué dejaste que me golpeé?, es un animal—.


Reclama el científico.

—Porque te lo ganaste—. Le contesta.

Siento su mano en mi espalda baja y me apega más a su


cuerpo, sostengo la tela de su camisa y la aprieto en mis
manos y me quedo quieto ahí inhalando el aroma rico que
sale de su cuerpo.
—¿Donde podemos encontrar al paciente cero?—. Cuestiona
el coronel.

El científico carraspea su garganta y lo escucho jadeando


con dolor para levantarse.

—Bueno, si no me equivoco está en el hospital general...

—¿El problema?, no puede ser tan fácil —. Musita el coronel.

—Efectivamente, el hospital está lleno de infectados, y está


siendo vigilado por tu hermanastra—. Avisa.

Siento como el cuerpo del coronel se extremece, y se tensa,


me quedo apegado a su cuerpo y él no me aleja, el capitán
se acerca por la espalda de Jungkook y me aparta la mirada
cuando nota el enojo en mi rostro.

—Yo ire—. Se ofrece él.

—Iremos los dos—. Aporta el Coronel.

—O me llevas o mato el rarito que está detrás de mí—. Digo


y no estoy bromeando.

—Vamos todos, si nos arriesgamos nosotros, también él y ya


está.

Asiento con la cabeza a lo que dice Hobi, el coronel y el


capitán no dicen nada más, asique supongo que están de
acuerdo.

—Duerman donde les de la gana, me cansé de molestar por


hoy—. Avisa el científico y se escuchan sus pasos
alejándose.

El coronel me aleja de su cuerpo y me sostiene de la mano.


—Me quedo en el auto—. Avisa.—Mañana iremos en busca
del paciente cero.

—Mantente pendiente —. Le pide el capitán.—Disculpa mi


ataque de idiotez, toda esta situación me está haciendo
mal.

—No importa, puedo golpearte cada que te salgas de tus


casillas—. Le digo y me giro dándole la espalda.

Salgo del lugar y el coronel viene detrás de mí, entramos en


el asiento trasero del auto y él me extiende una manzana
roja y la sostengo para empezar a comerla, tengo
demasiada hambre, no se qué hora es, pero ya es noche y
no como nada desde temprano.

—Joder, tenías hambre... debiste decirlo.

—¿Esta preocupado?

—No quiero que toda la humanidad desaparezca y tú estás


tan delgado que siento que puedes desaparecer en
cualquier momento—. Se burla de mi.

Pongo los ojos en blanco y continuo devorando la fruta con


hambre, él mastica la suya con tranquilidad mientras
observa mi cuerpo sin disimulo, yo no puedo dejar de
pensar en mi tío, ¿Por qué no me dijo nada?, ¿Qué tiene que
ver su esposo?, ¿Será que me mintió ?

—Mocoso deja de romperte la cabeza, tu tío no parece una


mala persona y si lo es lo asesinare antes de que te lastime.

— Él no me lastimara, confío en él —. Musito.

Él me mira y niega con la cabeza, se gira quedando de


frente hacia mi y sostiene mi mejilla con su mano, sus ojos
buscan los míos.

—Nene no te confíes ciegamente de nadie, la persona que


menos esperas puede traicionaste en cualquier momento,
debes aprender a ser egoísta, ponte como prioridad y deja
todo lo demás en un segundo plano, tú eres lo único que
debe importarte, primero tú y después tú.

—Primero yo—. Repito sus palabras.—Y después la gente


que amo porque no tengo el corazón suficiente para
ignorarlos aunque quiera hacerlo, no puedo.

Él no dice nada y simplemente arranca un pedazo de la


manzana y antes de que lo entre en su boca me acerco a él
y la tomo con mis dientes. El coronel vuelve a tomarla con
sus dedos y me sostiene del cuello, me acerca a su rostro y
mantengo la mirada en sus labios rojos y finos.

—Deja de comportarte como un niño lindo conmigo, eso es


demasiado gay de tu parte.

—No soy Gay —. Susurro acercándome más a sus labios.

—Soy un militar completamente heterosexual —. Musita


encima de mis labios.

Asiento con la cabeza y lo escucho gruñir. Une sus labios


con los míos y devora mi boca con ferocidad y necesidad,
me pone el libido por los cielos tener su mano alrededor de
mi cuello, me gusta como besa, me gusta que sea tan
dominante.

—¿Qué diablos me hiciste ?, Mocoso—. Cuestiona en un


susurro encima de mis labios, mordisquea mi labio inferior y
después pasa su lengua por encima de mi boca y vuelve a
besarme con más ímpetu.
Es todo por hoy 👀✨ ✍️

¿Qué les va pareciendo?

💋
Sin votos no hay actualizaciones...

Gracias por leerme, besitos..


✨Capitulo 25✨
¡Lejos de casa Pt.2!
Narrador omnisciente

Los rayos del sol le dan la bienvenida a un nuevo día, el


científico se encuentra dentro de lo que queda de su amado
laboratorio, intentando recuperar algunas cosas que lo
puedan ayudar a crear una cura aunque no tiene muchas
esperanzas y solo él sabe el porqué, El capitán y su novio se
encuentran recostados en el piso de dicho lugar intentando
descansar aunque Hoseok no logro conciliar el sueño, el
solo hecho de querer proteger a su novio de cualquier mal,
precisamente de ese llamado Jin, no le permitió dormir.

Por otro lado el coronel ya se encuentra despierto


observando hacia el laboratorio desde el auto, permitiendo
que el chico que está dormido sentado a horcadas encima
de él y descansando su cabeza en su pecho mientras lo
abraza, continúe durmiendo el tiempo que sea necesario,
cada nada acaricia las hebras rubias y suaves del contrario
mientras se pregunta a si mismo como podrá mantenerlo a
salvo y sobre todo como reaccionara si las cosas se salen de
control y termina asesinando a su propia hermana sin que el
joven tenga conocimiento del porque.

Los cinco partirán al mismo lugar, ninguno tendrá el mismo


destino, ninguno tiene la misma intención, ninguno tiene la
misma prioridad.

—Buenos días, mi guapo coronel—. Musita el rubio.


Estruja sus ojos con los nudillos de los dedos de sus manos,
el militar lo observa preguntándose, ¿como un hombre
puede ser tan jodidamente tierno y hermoso ante sus ojos?

—Hoy amaneciste más marica que nunca, Dios me proteja


de todas tus cursilerías —. Exclama con el rostro sin
expresión.

Y no es que no quiera sostenerlo de las mejillas y comérselo


a besos, o quizás follarlo lo que resta del día, pero el
pensamiento de lo que se viene el día de hoy, no le permite
pensar en nada más que los riesgos a los que se expondrán
todos ellos, aunque realmente no le importa demasiado el
bienestar de todo, sino solo el del chico, ese mismo al que
decía odiar hace unos meses atrás.

—Que seas quien la meta no te hace menos marica que el


que la recibe, eres un idiota—. Musita el rubio.

El militar suelta un suspiro y asiente con la cabeza, hoy no


tiene intenciones de discutir, aunque aveces lo hace solo
por conversar de alguna manera con el contrario, hoy no se
sentía con ánimos de hacerlo. Sostiene el rostro del chico y
le planta un beso en la boca para después darle una
nalgada en forma de pedirle que se baje de su regazo, ya
que deberían ponerse en marcha inmediatamente.

Sin más tiempo que perder los militares se prepararon con


sus armas mientras que Jimin y Jin llevan armas
cortopunzantes y adicional el rubio lleva una pistola, nadie
quiere arriesgarse a darle un arma de fuego al científico,
todos están deacuerdo en que está loco y prefieren que no
haga nada raro o que los ponga en riesgo.

—Detras de mí —. Ordena el coronel refiriéndose a Jimin.


Este niega con la cabeza y se coloca a su lado con un
semblante seguro y demandante.

—A tu lado—. Musita.

El coronel no dice nada y simplemente asiente con la


cabeza, entonces empezaron a salir de allí, el pelinegro y
Jimin al frente, Hoseok y el capitán cada uno a un lado y Jin
detrás observando a Hobi, porque si, ese imbecil le ha
quitado lo que él quería tener a las malas, pero no siempre
se tiene lo que se quiere.

Para dirigirse al hospital general tomaron un camino distinto


al que hubiesen tomado antes yéndose por el sur, pensando
que llegarían más rápido ya que es el camino más corto
hacia dicho centro médico. Jin ríe por lo bajo cuando ve el
camino que han tomado, nadie lo nota y por ende continúan
con dicho camino, si tan solo el científico no fuese tan
egoísta y no sintiera placer viendo a los demás sufrir,
entonces tal vez les hubiera advertido de no irse por allí,
pero eso no pasó.

Todo parece más calmado que de costumbre y eso pone en


alerta a los militares e incluso a Jimin quien a pesar de ser
solo un civil, sabe que si hay una ola de zombies, no es
normal que no se hayan topado con alguno durante el
camino que llevan recorrido. Luego de un largo rato, en las
cercanías del hospital, faltando al menos media hora para
llegar a dicho lugar, el científico agacha la cabeza y sonríe
al mismo tiempo que los muertos vivientes rodean a todos y
caminan en su dirección hambrientos y con una velocidad
impresionante, sí, en este lado de la ciudad es donde está la
mayor cantidad de infectados.

—¿Sabes disparar?—. Cuestiona el coronel levantando su


arma y empezando a disparar a la vez que Nam y Hobi
también lo hacen.

—Eso no es lo mío —. Responde el rubio.

Jungkook aprieta la mandíbula, son demasiados, y aunque


sean buenos con las armas, no cuentan con municiones
suficientes para matarlos a todos, cosa que los dejaría a
merced de los zombies más temprano que tarde. Jimin
observa como el científico está cruzado de brazos sin hacer
nada, algo está mal, pero ya después lo averiguará.

Los militares se encargan de exterminar a cada zombie,


pero cada vez aparecen más, el rubio empieza a sentirse
inservible por no saber disparar, ¿pero quién dice que solo
se mata a tiros?, al tener este pensamiento Jimin sonríe,
sostiene el cuchillo que guarda el científico y sostiene el
suyo, teniendo así uno en cada mano.

El coronel nota como hace ademán de acercarse y lo


fulmina con la mirada.

—No lo hagas, estás buscando que te maten—. Lo regaña.

—No soy una Nena, te he pateado el culo a ti, ¿Por qué a


ellos no?

El científico sonríe ladino, Jungkook tensa la mandíbula y


niega con la cabeza, continúa en lo suyo, dirigiendo sus
balas a los zombies que intentan acercarse a Jimin dejando
su frente descuidado, Namjoon y Hoseok se cubren el uno al
otro mientras que Jin está en medio dejándose salvar
cuando sabe perfectamente que no está en riesgo.

Sin musitar palabra, el rubio sostuvo los cuchillos con


ímpetu, empezó a dirigirse a los muertos vivientes que
amenazaban con atacar el frente del coronel, moviéndose
con destreza entre los zombies, hundiendo el filo de los
cuchillos en sus frentes, cortando su garganta e incluso
abriendo su pecho en el lado del corazón para después
hundir el segundo cuchillo y terminar de matarlos, cada uno
intenta mantener a salvo a quien más le importa, cada
quien ve por sus intereses mientras se abren paso en la
carretera hasta llegar a la parte trasera del hospital.

El coronel tira la puerta al suelo dándole paso a los zombies


que empiezan a ir encima de él, sus compañeros como él lo
evitan con éxito, pero en su momento el susodicho se da
cuenta que los hombres de su hermana no están por ningún
lado, empieza a maquinar cosas en su cabeza en completo
silencio, Jimin toma el frente en cuanto ve a su progenitor
en el último escalón de una de las escaleras del edificio,
este le hace una señal con sus dedos invitándolo a ir con él,
el rubio ríe y estando en el frente toma la delantera, se
deshace de la amenaza con facilidad, pero sintiéndose
agitado y cansado en el proceso, el coronel nota al padre
del chico y aprieta la mandíbula dándose cuenta de lo que
está sucediendo.

—¡Vuelve aquí, mierda, Park Jimin!—. Sus gritos quedan en


el olvido, insonorizados por los jadeos de la multitud de
zombies.

Namjoon observa como el coronel va tras el chico, el


científico intenta alejarse y pone los ojos en blanco cuando
el capitán lo sostiene del cuello, toma una esposa y se la
coloca a ambos.

—Sabia que aún me amas y me quieres atar a ti—. Musita


con tranquilidad.

—Nunca—. Expresa enojado.—Nunca te ame, desquiciado.

Jimin continúa abriéndose paso para llegar a su padre, le


importa una mierda que sea el paciente cero o el veinte,
tiene claro su propósito y nadie lo va a evitar, ni siquiera el
repentino dolor de cabeza o el inesperado malestar
estomacal que lo arropan. El coronel le pisa los talones
yendo tras él, pero se gira logrando matar a quienes vienen
tras ellos, vuelve a girarse, el rubio estando ya a unos
escasos metros de su padre observa como este presiona un
botón, un estallido se escucha con fuerza, la puerta
delantera y trasera fueron derribadas y a la vez cubiertas
con los trozos de concreto dejándolos a todos atrapados
dentro del lugar.

El coronel nota que al momento del estallido los zombies se


quedaron estáticos como si hubiesen perdido el norte hasta
que el ruido termino y volvieron a atacar, Jimin no se
detiene hasta que finalmente está de frente a él, aquel
hombre que volvió su vida una completa mierda, pero del
que piensa deshacerse justo ahora.

—Hijito—. Musita.

El rubio no tiene palabras para responder a eso,


simplemente se le va encima al hombre sujetando ambos
cuchillos con intenciones de hundirlo en su pecho, el
contrario niega con la cabeza, sujeta ambas manos de su
hijo por las muñecas y girandole ambos brazos haciendo
que el joven gire el cuerpo quedando aprisionado de
espaldas a su padre.

—Siempre haciendo todo difícil, yo no te eduque así —. Se


burla.

—¿Cuál educación?, una bestia no puede educar a nadie—.


Musita. Aprieta los ojos por el dolor en sus brazos.

El coronel llega frente a ambos y no vacila en apuntar a la


frente del hombre.
—Coronel, baje esa arma, no queremos que pase una
desgracia, ¿verdad?

—¿Por qué te obedecería?—. Cuestiona dando un paso más


adelante.

—Porque si lo haces usare a mi hijo de escudo, él se muere


y yo me quedo con vida, todos ganan menos tú y él. Es
quien te abre las piernas como una puta, no vas a matarlo.

Jungkook sonríe con burla.

—Ultimo chance, dame una razón importante para no


matarte, ¿Quién dice que no disparare estando él en frente?

El hombre se ríe y asiente con la cabeza, abraza a Jimin


dejando sus manos libres, pero casi inmóviles, el
mencionado tantea los cuchillos entrecerrando las manos y
dirige la mirada hacia el coronel quien no ha dejado de
mirarlo ni un segundo.

¿Como andan chic@s? 👀 ✍️

🤣✨
Quizás más tarde actualice otro, depende de ustedes
y sus votos

Sin votos no hay actualizaciones 👀🤣


✨Especial Halloween✨
¡Cada noche, cada año!
Jungkook

Como cada 31 de octubre, siendo el día de Halloween,


selecciono una organización o un lugar al que ir a jugar o
divertirme, me coloco frente al espejo me peino el cabello
de color azabache que tanto me gusta, sostengo un cuchillo
y con el filo hago marcas a los alrededores de mi boca no
demasiadas profundas, en los ojos no lo hago porque si
muero, ¿Quien le dará diversión verdadera al día de los
Santos?, sostengo el labial rojo de mi madre fallecida y me
lo unto hasta parecerme al Guasón,ese cabron es mi ídolo,
quisiera ser como él algún día.

Subo a mi auto y empiezo a conducir a mi destino, enciendo


la radio colocando una canción se Nicki Nicole, empiezo a
tararear la letra, en el asiento del copiloto va el bate de
béisbol que uso cada año, el mismo está lleno de clavos en
la punta, eso facilita mi trabajo. Llego a mi destino en eso
de las diez de la noche, siendo el centro de atención a
jóvenes con discapacidad intelectual y problemas mentales
los afortunados, solo que yo no pienso asesinar a los
pacientes, desde afuera desconecto los cables de teléfono y
la red de dicho sanatorio, camino a la puerta principal y
espero pacientemente a que noten mi presencia y vengan a
abrir.

—Hola, ¿qué haces a estas horas aquí?—. Cuestiona la


víctima número One de esta noche.
—Jugar—. Digo y ella frunce el ceño.—Feliz Halloween.

Sonrío ampliamente y golpeo su cabeza con el bate unas


cuantas veces hasta que la sangre salpica en mi ropa,
empiezo a avanzar mientras arrastro el bate en los pasillos
creando un sonido desagradable, mismo que hace que los
enfermeros y doctores empiecen a salir.

El pánico estalla cuando voy por la víctima número cinco,


una mujer intenta llamar, pero vaya sorpresa no hay línea,
en menos de nada dejo a cada médico o enfermero sin vida
y enfurezco cuando me siento aburrido, suelto un suspiro y
giro el rostro cuando alguien golpea una puerta, no sé quién
es, pero lo voy a matar.

Camino hacia la puerta y al abrirla me quedo estático, hay


un chico rubio frente a mi con una sonrisa de oreja a oreja,
la ropa blanca me hace saber que está internado aquí, pero
no me importa eso, es que no se explicarlo, pero cuando
mire sus ojos algo dentro de mi hizo "Click", él es mío.

—¿Tienes maquillaje?, ponme lindo asi como tú —. Pide


riendo.

No tengo maquillaje asique simplemente trozo las marcas


del mío y con los restos dibujo las líneas en su cara,
alrededor de sus labios y ojos, él se pone feliz y empieza a
saltar.

—Hay que matar a alguien —. Dice con una sonrisa.

—Los mate a todos, Hayley —. Musito.

Soy el Joker él es mi Hayley.

—Hayley mi precioso trasero, soy Jimina, nomás.


Asiento con la cabeza y me planta un beso en la boca de la
nada, se aleja y empieza a salir del lugar tarareando una
canción que ya me se, da saltitos mientras camina y me
enamoré de alguien tan perfecto como yo.

Subimos al auto y lo llevo a la fiesta de Halloween que hay


en la ciudad, él sonríe y aplaude dentro del auto.

—Mucha gente—. Musita.

—Si bebé, los matamos y felices vamos a follar, ¿Quieres?

—¿Follar?, Si, si quiero, vamos, vamos.

Hago lo que él dice y bajamos del auto, entramos en la


fiesta con una sonrisa resplandeciente, en menos de nada
volvemos el lugar un caos, gritos, súplicas, cuerpos en el
piso, todo tan precioso pero no puedo apartar la vista del
rostro manchado de sangre de Jimina, esa sonrisa tan
macabra que tiene me gusta tanto.

—Vamos a disfrutar en el auto—. Propone alzando una


botella de licor de color rojo.

Volvemos al auto, manejo lejos de la escena del crimen, me


estaciono en una esquina de la carretera, echo el asiento
para atrás y lo invito a subir encima de mi.

—¿Tienes sed?—. Cuestiona.

Asiento y abre la botella, me sostiene de la mandíbula y


abro la boca, deja caer el líquido dentro de mi boca y
después empieza a reír.

Desabrocho mis pantalones mientras él se deshace de la


camisa blanca que lleva puesta, deja caer la bebida en su
torso y boca, mantiene parte del líquido dentro de la misma
y achina los ojos cuando le bajo los pantalones dejando su
culo a mi disposición.

—bebe desde mi cuerpo, tengo un sabor delicioso —. Musita


y no lo dudo.

Empiezo a lamer cada parte de su cuerpo donde hay sabor


a licor, él mismo sostiene mi polla y la guía al interior de su
trasero, desciende de golpe introduciéndose toda mi
longitud de un solo senton, gruñe con placer y tira la cabeza
hacia atrás gimiendo complacido mientras salta encima de
mi erección sin problema alguno.

Bajo a sus pezones y los chupo con hambre, los muerdo


hasta que aprieta mi cabello, siento el sabor a hierro de su
sangre y me alejo para observar su perfecta sonrisa
mientras continúa saltando sobre mi, lo sostengo de las
caderas y follo su interior con ímpetu.

—Mas duro, Joker...

—Jungkook—. Lo corrijo.

—Mas duro Jungkookie, rompe mi culo, dame bien duro.

Obedezco a su petición, sus gemidos están mezclados con


risa, está loco, pero yo estoy loco por él, cada loco tiene uno
más loco, solo hay que buscarlo.

—Jimina estás tan apretado bebé.

—Lo. Lo sé. Mis. Caderas. Son. Como. Las de. Una. Chica.
Bonita. Pero. Yo. Soy. Más. Bonito y. Sexi. Ahh

Intento decir algo pero acalla mis palabras besando mi boca


con brutalidad, muerde mi labio inferior hasta hacerlo
sangrar, se aleja y pasa la lengua por la sangre que sale de
mis labios.

—Eres delicioso —. Musita.

—Tan bien tú —. Aseguro empujando mi polla en lo más


profundo de su culo.

Ambos llegamos al orgasmo a la vez, él se baja de mi


regazo y se acomoda la ropa.

—Llevame a casa—. Pide sonriente.

—¿A la mía?

—Jajajaja, no, a la mía, mis papás me esperan—. Musita.

En el trascurso me da la dirección y lo llevo allí, frunzo el


ceño porque la casa parece estar vacía, ni siquiera tiene la
puerta delantera.

—¿Quieres dormir aquí?

—Por supuesto —. Digo y bajo del auto.

Al entrar lo veo hacerle una reverencia a dos estatuas de


yeso que hay en el primer piso, subimos al segundo y al
acostarnos en la cama noto que su cuarto está decorado
como si aún fuese un niño, con cosas de Ben 10 , cosas para
niños.

Extiende una mano y me ofrece el control remoto de la


televisión, la enciendo y él recuesta la cabeza en mi pecho,
observo las noticias que hablan sobre el psiquiátrico de
hace horas. Una foto de él aparece en la pantalla y empieza
a aplaudir mientras apunta al aparato para que lo vea.
"El único interno que se dio a la fuga es llamado "Park Jimin
", quien se llama a si mismo Jimina, fue internado a la corta
edad de ocho años después de que asesino a sus padres e
hizo estatuas de yeso usando sus cuerpos como molde,
tiene trastornos mentales muy severos, si lo ven por favor
llámenos"

Giro el rostro y él sonríe esperando a que diga algo.

—Eso fue genial, eres el mejor, Jimina, mi Jimina.

Suelta una carcajada y sonríe ampliamente, nos abrazamos


y en el silencio de la habitación planeamos en voz baja lo
que haremos el próximo Halloween.

—Mañana será Halloween otra vez...


Esto no tiene nada que ver con la historia, solo es un
capítulo especial por el mes de Halloween, nada
más...
✨Capitulo 26✨
¡Traidor cruel!

Jungkook

Mis ojos no se apartan de la imagen que tengo frente a mi,


los ojos color miel de mi Mocoso no dejan de mirarme, tiene
miedo lo se, intenta disimularlo, siempre quiere hacerse el
fuerte, pero ya no tendrá que hacerlo porque estoy yo aquí,
yo no permitiré que nada le pase, si algo le llega a pasar, no
se que seria capaz de hacerle a ese bastardo que esta
detrás de el sosteniéndolo con fuerza, abrazándolo cuando
estoy seguro que cuando lo necesito nunca lo hizo, pero ese
hijo de perra me va a conocer, nadie se mete con mi bichito.

Dos pasos mas me dejan mas cerca de ellos dos, el hombre


simplemente sonríe mas, Jimin continua mirándome, no se
como explicar todas las emociones que siento, estoy
enojado, frustrado, quiero matar a todo el que lo ponga en
peligro y voy a hacerlo aunque me cueste lo que me cueste,
porque el fue quien me dio las ganas de amar, jamás me
enamore de alguien, nunca me preocupe por el amor, no
creí que sea algo sumamente necesario, siempre pensé que
ese sentimiento simplemente te estorba y me mantuve
alejado de eso, hasta que el empezó a joderme en su
bromita de querer conquistarme, solo estaba jugando, pero
lo consigo como no tiene idea.
—Coronel—. Musita el viejo imbécil de enfrente.

Perfectamente puedo dispararle, pero no quiero arriesgarme


a que si tome a Jimin como un escudo, mis compañeros
mantienen a los zombies lejos de mi, estamos quedándonos
sin municiones y lo se sin que ellos me lo digan, tengo que
terminar con esto ahora.

—Mi coronel—. Llama el mocoso haciendo que entrecierre


los ojos.—Por favor no dispare.

Pide por medio de palabras, pero me guiña un ojo, noto


como entreabre las manos apretando el agarre en los
cuchillos, el hombre esta apretando sus brazos mas no sus
manos, pero quizás le cueste poder moverse o hundir los
cuchillos en su estomago o piernas o algo así, no se que
tiene en mente, pero continuo sosteniendo el arma
apuntando hacia este hombre al cual quiero asesinar desde
la primera vez que lo vi.

—¡Jeon mierda, nos quedamos sin balas, joder!—. grita


Namjoon.

Debería ponerle atención, pero aquí cada quien tiene una


prioridad y la mía esta en el frente no atrás, el padre de
Jimin observa a Namjoon por lo que este grito recién, miro a
Jimin y asiento con la cabeza levemente para que el viejo no
lo note, entiende el mensaje y todo pasa como si fuera en
cámara rápida, hunde ambos cuchillos en las piernas de su
padre, el hombre tira el grito en el cielo y libera al mocoso,
sin sentirse satisfecho hunde uno de los cuchillos en el
estomago del hombre y este ríe como un loco.

Me acerco y lo aparto de su padre, sostengo al hombre del


cabello y coloco el arma en su cabeza, le será difícil y muy
doloroso caminar, pero yo no pienso llevarlo a rastras ni
cargado, asique simplemente mantengo el arma en su
cabeza y giro el rostro encontrándome con el de Jimin.

—Lo que dije antes...—. intento explicar, pero el asiente con


la cabeza y me sonríe.

—Se que no lo decías de verdad, no se ponga sentimental


mi coronel—. Musita.

Asiento con la cabeza y recuerdo el grito del capitán, miro a


las escaleras y miro hacia arriba, si ese imbécil apareció por
ahí debe haber una salida al techo, las puertas no son
opción, asique debemos buscar otra salida.

—Esas escaleras dan al techo—. confirma Jin.

Bajo la mirada a la esposa que lo mantiene unido al capitán


y el chico sonríe alzando las cejas de forma coqueta
mientras me mira, niego con la cabeza y empezamos a salir
por las escaleras a toda prisa, solo espero que no hayan
zombies arriba porque de lo contrario estamos perdidos,
calculo que me quedan unas cuatro balas, no mas.

llegamos al techo del centro medico y el padre de Jimin cae


al suelo, sus pantalones están llenos de sangre e incluso sus
botas, ahora es que noto que su ropa no se ve de alguien
que estuvo internado en un hospital, incluso se ve mas
saludable que la ultima vez que lo vi lo que me hace pensar
que no estuvo aquí sino que lo trajeron hoy porque sabían
que nosotros veníamos para acá, el único que puede tener
contacto con ellos y pasarle información acerca de nuestros
movimientos es...

Me giro apuntando hacia Jin quien ríe cuando lo hago, sabe


que descubrí que esta jugando del lado opuesto a nosotros,
pero su risa no es de alguien que este feliz con esto,
siempre me pareció un loco, pero no entiendo el porque de
su actuar.

—Siempre fue una trampa, tu lo sabias todo, ¿Por que nos


trajiste aquí?

—Porque yo lo ordene—. Musitan detrás de mi, la mujer a la


que tanto odio esta parada mirándome con superioridad.

Jin agacha la cabeza y los demás le apuntan a ella mientras


continuo apuntando hacia el científico quien se libera de las
esposas que lo mantienen unido al capitán sin ningún
problema lo que me hace seguir cuestionando que diablos
esta haciendo, sin darle importancia a nada mas se coloca
al lado de ella con una sonrisa victoriosa, pero fingida.

La mujer sostiene un aparato en su mano derecha y me


sonríe, el solo pensar en todo lo que hice por ella, como la
cuide, como la acepte dentro de mi familia, como la defendí
de quienes la llamaban bastarda por no ser hija biológica de
mis padres, como me dormí en su cuarto después de
contarle cuentos para que pudiera dejar de tener pesadillas
con el accidente de sus padres, pero ella, no es la niña que
yo quería, ella no es mi hermana, la persona que veo frente
a mi hace mucho tiempo dejo de ser alguien importante.

Miro los edificios de los alrededores y son mas bajitos que


este, nos lastimaríamos si saltamos a ellos, odio verme en
un aprieto y odio saber que me han engañado que ese
maldito mocoso demente nos mintió en las narices y se
salió con la suya, pero lo va a pagar, claro que lo hará.

—¿Qué quieres esta vez?—. Cuestiono volviendo a apuntar


hacia el científico, se muere por se muere.

—Te quiero a ti—. Musita.


Frunzo el ceño con lo que dice, no entiendo su maldita
obsesión con tener una familia perfecta, familia que ella
destruyo a base de mentiras y con su marido, ese maldito
viejo verde no debí permitir que entrara en su vida.

—¿De que estas hablando esta vez?, sigues siendo una


maldita niña estúpida que no se cansa de jugar con la
gente..

—Te amo, hermano mayor, quiero tenerte conmigo, por


favor vuelve a casa, solucionare todo esto si vuelves.

Me giro dándole la espalda, intento buscar otra manera de


salir de allí, pero no la encuentro, el sonido de sus tacones
me hacen saber que se esta desesperando y puede hacer
cualquier estupidez en menos de nada.

—¿Por que iría contigo?, todo lo que quiero es matarte y


aplastar tu rostro en el concreto hasta que su cara se borre
de mi cabeza y de la faz de la tierra—. escupo sin mas.

—¿No quieres salvar al mundo?—. cuestiona con una


sonrisa.

Camino hacia a ella fingiendo estar interesado en lo que


dice, llego frente a ella y la abrazo con mi brazo libre
dejando el que sostiene el arma cerca de su estomago sin
que lo note, ella solo quiere tener cerca otra vez asique se
que su emoción no le dejara ver mas allá de lo que estoy
intentando hacer realmente.

—Te amo, siempre lo he hecho—. repite envolviéndome en


sus brazos.

Me doy cuenta que no estamos tan lejos del borde del


techo, una patada y la tiraria al pavimento desde un tercer
piso, pero yo no quiero eso, seria demasiado lindo para
alguien como ella.

—Tu mejor que nadie deberías saber que si tengo que


escoger entre salvar al mundo o salvarme yo, la respuesta
siempre será la misma—. coloco el cañón del arma en su
estómago y sonrío, me acerco mas a su oído y ella tiembla
cuando ejerzo mas fuerza en el arma.—Yo.

Dejo salir un primer disparo en su estomago, ella retrocede


un poco con los ojos abiertos como platos, un segundo
disparo en medio de sus cejas y uno en su pecho esta vez
otorgado por el capitán, la pateo en el pecho haciendo que
caiga hacia atrás, me acerco al borde y observo su cuerpo
yaciendo en la carretera a lo que inmediatamente los
zombies se van encima de el consumiéndola en menos de
diez segundos.

Dirijo la mirada hacia Jin quien esta de rodillas desde que le


dispare a ella y llora como un chiquillo pero en silencio sin
hacer escandalo.

—Sabes perfectamente que no perdono la traición.

—No. importa. tienes. tu. prioridad. yo. tengo la mía.—.


Musita en medio de sollozos. levanta la mirada y la dirige al
capitán.—Perdóname por no decírtelo antes, pero cuando
esto termine. bus. busca a mi hijo. nuestro hijo

¿Hijo?, ¿Qué diablos?

Todos nos hacemos la misma pregunta, pero Namjoon no se


lo toma a broma, este imbécil no bromearía con algo así,
además de que recordando en el pasado y las muestras de
semen que se llevaba cada que se le antojaba, nadie sabe
las locuras que hizo con ellas. Furioso el capitán lo sostiene
del cuello y lo obliga a ponerse de pie, Jimin va con Hobi
quien se quedo en el limbo por lo que dijo el chico.

—No mientas con eso, nunca te toque, ¡Nunca te puse un


maldito dedo encima, nunca!

—Ni tu ni nadie—. dice con una sonrisa.—¿Es malo


enamorarse y querer tenerte aunque tu no me quieras?, mi
único error fue enamorarme de ti como lo hice, me
obsesione, pero eso también es un tipo de amor, uno
descabellado porque no me importa si sufres siempre y
cuando estés conmigo, no me importa nadie mas, te amo
tanto que, me embarace con tu esperma y.. nuestro Nijam
tiene seis añitos, es. es perfecto como tu mi amor.

—¡Estas loco, loco y te odio mas lo que creí poder odiar a


alguien, púdrete!

El capitán vuelve a bajar las escaleras sin pensar en la


oleada de zombies que hay abajo además de que ambas
puertas están selladas por el rebumbe anterior, Hoseok sale
de su trance y va tras el sin siquiera mirar al loco que esta
con la cabeza agachada.

—¿Dónde esta el niño?—. Cuestiono

—Con el marido de tu hermana, por eso hice todo esto, ellos


los necesitan a ustedes para hacer la cura, no quiero que
Nam se haga el superhéroe por eso no dije nada antes, pero
ustedes, el primer experimento y el reciente, todo esta
conectado, en la sangre de ustedes esta la cura del virus bc-
97, nada de esto ha terminado, apenas es el comienzo.

Ahora entiendo muchas cosas y tiene razón, yo jamás me


sacrificaría por la humanidad, pero Namjoon, Rossy y los
pocos que sobrevivieron a eso, si lo harían sin pensárselo
dos veces, solo queda intentar crear una cura sin morir en el
intento.

Fuertes declaraciones de parte de Jin y si, si existe


ese hijo :/
✨Capitulo 27✨
"Hogar amargo Hogar"
Jimin

Observo a todos a mi alrededor con asombro, estoy


confundido, pero no es mi asunto asique no quiero meterme
en lo que no me incumbe y terminar abriendo heridas que
aparentemente no son fáciles de cerrar, miro al coronel en
busca de respuestas, la cabeza me sigue doliendo y tener a
mi padre en mis pies no me ayuda demasiado, quizás soy
inoportuno o un mal hijo, un desgraciado, pero quisiera que
lo hubiesen matado a él también, pero la bruja fue la única
agraciada.

El coronel mira en mi dirección y se acerca a mi dejando a


Jin a un lado, sostiene mi mejilla y coloca la palma de su
mano abierta encima de mi frente.

—¿Estas bien?, estas pálido —. Musita.

Asiento con la cabeza e intento disimular las náuseas que


me revolotean el estómago, de seguro ver tanta sangre
durante el camino me causo este malestar.

—Estoy bien, ya tenemos lo que queríamos de aquí,


¿podemos irnos ya?, si oscurece será para peor.

—Es cierto, pongámonos en marcha—. Exclama.

Lo veo perderse por las escaleras yendo en busca del


capitán y Hobi, no tardan demásiado en aparecer y bajamos
por las escaleras de emergencia que están a un lado del
edificio, el científico se ve decaído, no está tan animado
como días anteriores, realmente está triste. El coronel por
su parte se mantiene con la vista en frente asegurando el
camino, Hobi y el capitán van tomados de la mano haciendo
que el otro chico se mantenga atrás lejos de los demás pero
sin perdernos de vista.

Caminamos un largo rato, oh si, ¿mi papá?, el coronel le ato


una soga alrededor del cuello y viene arrastrándolo como un
animal por todo el pavimento.

Mi estómago gruñe con tanta fuerza que temo alguno de


ellos logré escucharlo, no hemos desayunado y por lo
ardiente que está el sol me atrevo a decir que son más de
las dos de la tarde o algo así. Llegamos a ese punto donde
se conectan ambas ciudades, Busan y Gyeongsang, como el
punto medio que conecta ambas ciudades, si nos dirigimos
al sureste iremos a Busan, si nos dirigimos al norte entonces
iremos a Gyeongsang.

—Llego hasta aquí, lo siento—. Exclama el científico.

El coronel abre la boca para refutar, pero no es necesario


cuando el capitán es quien se coloca frente a él y le
sostiene de la mandíbula y aprieta haciendo que el chico lo
mire a los ojos.

—Tu. Te quedas. Ese niño. No vas a desaparecer hasta que


lo traigas frente a mis ojos. No más estupideces de niñitos,
¿ok?

—Si—. Musita con voz rota y agacha la cabeza.

Desde mi punto de vista si está enamorado, osea, Jin, si


está enamorado, pero de una forma tóxica, mala, dañina, no
sé cómo explicarlo, pero es que él, realmente se nota que
haría cualquier cosa por el capitán, lastima que haya hecho
esas cosas mal.

Nos dirigimos al sureste, dirigiéndonos a Busan, claramente


tendremos que pasar la noche en el bosque o antes de
llegar a la zona rural, ya que empezó a anochecer, joder,
me muero de hambre, tengo sed, los muertos vivientes
parecen ser infinitos y estoy cansado de luchar contra ellos,
los demás chicos solo se defienden con cuchillos ya que
tienen pocas municiones, pero sigo observando que al tal Jin
estos no se le acercan como a nosotros.

Gracias al cielo llegamos a la zona rural aunque ya está


oscuro, recogemos un par de frutas y está vez no puedo
esperar a que nadie recoja las cosas por mi, tengo
demasiada hambre para eso, dejo las armas de lado y
sostengo el tronco del árbol con intenciones de subirme y
tomar las frutas de arriba, el coronel me sostiene de la
cintura y me devuelve al suelo mientras me mira con el
ceño fruncido.

—¿Qué?—. Cuestiono abriendo ambos brazos.—Estoy


hambriento.

—Estas jodidamente loco—. Musita.

Pongo los ojos en blanco y lo observo trepar el árbol, tarda


poco en volver a bajar y de repente me siento tan feliz al
notar las frutas que trae en su remera, quisiera agradecer,
celebrar aplaudiendo pero eso sería demasiado ridículo de
mi parte.

Me extiende algunos de los mangos y manzanas, del árbol


obtuvo los mangos, las manzanas ya las había tomado de
otro lado, se va al interior de la casa abandonada que
visitamos la última vez y voy tras él mientras devoro las
frutas sin pena.
—Ustedes, déjenme ir, ¿Qué creen que hacen?—. Pregunta
mi padre y pateo su estómago sin soltar la fruta, la cual
mordisqueo y continuo comiendo.

El coronel me fulmina con la mirada y ata al hombre a una


columna de madera, le cubre la boca, pero deja sus ojos
libres, no se porque, ese perro merece que le saquen los
ojos.

—Sigueme—. Ordena el coronel.

Miro a todos lados para saber si habla conmigo y así es, voy
tras él trotando mientras él camina firme y despacio, a lo
lejos logro escuchar como si fuese agua corriendo, quizás
algún lago o una fuente o algo así.

Llegamos al lugar y me asombro, es realmente bonita la


forma en la que la luna se refleja en el agua cristalina del
lago, observo al coronel desvestirse poco a poco hasta
quedarse completamente desnudo, me da una mirada de
esas que me encienden las llamas que no sabía que tenía
en mi interior hasta que folle con él, se mete en el agua y se
sumerge para después emerger con sensualidad, no sé si
está provocándome o le sale natural, pero él está
jodidamente ardiente, tan sexi, tan guapo, simplemente
quiero montarlo toda la vida hasta desfallecer encima suyo.

Observo a la manzana que tengo a medio comer y miro al


agua, es una decisión difícil, aún estoy hambriento y.... lo
veo peinarse su cabello mojado hacia atrás como si
estuviera en cámara lenta, muerdo mi labio inferior y dejo la
manzana encima del pasto, me deshago de mi ropa con
rapidez hasta quedar en pelotas, ya tengo una erección
asique no hay nada de que avergonzarme, no tengo el
mismo tamaño de que él, pero veinticinco centímetros no
están nada mal.
Me meto al agua sintiendo como mi piel se eriza
momentáneamente por la baja Temperatura del agua, el
coronel nota mi presencia y me sumergo en el agua, se
siente realmente refrescante después de días bañándose
solo algunas partes del cuerpo.

Los brazos del coronel me sostienen de la cintura y me


atrae hacia su cuerpo, incluso dentro del agua se siente
caliente, sus labios buscan los míos y permito que me bese
con necesidad y ansiedad, yo también necesito esto, tanto
como él, sin romper el beso me sostiene de las piernas y me
eleva, rodeo su cadera con mis piernas y nuestras
erecciones se frotan la una con la otra asique me elevo un
poco más haciendo que su polla quede debajo de mi
trasero, sostiene mis nalgas con ambas palmas y las abre
para luego introducirse en mi interior de forma tosca y
brusca, quiero gritar, pero cada sonido se ahoga en
nuestras bocas, esa ferocidad con la empieza a mover mis
caderas haciendo que su falo entre y salga una y otra vez
de mi interior me hace delirar.

—Ummh—. Gimoteo cuando baja los besos a mi cuello.

—Muevete, Nene—. Pide e intento hacerlo poco a poco.

Envuelvo mis brazos alrededor de su cuello y me muevo


encima de su erección con vehemencia y ferocidad, sus
dientes se hunden en mi cuello sin llegar a lastimarme y
baja a las aureolas erectas en mi pecho, las lame y chupa
provocando que me retuerza de placer bajo su maniobra,
mis pezones duelen un poco, están más sensibles que
antes, pero me gusta como se siente, bajo una de mis
manos a mi entrepierna y empiezo a darme atención en
aquel órgano que lo pide con ansias.
—Oh joder—. Jadeo excitado, con el libido por los cielos y un
calor infernal en mi interior que no se quiere apagar.

Sus gruñidos se mezclan con mis quejidos y al llegar al


orgasmo hundo las uñas de mi mano derecha en su espalda
mientras con la izquierda sacudo el miembro que expulsa la
eyaculación que se disparse en el agua. Él continúa follando
mi interior con ímpetu, beso sus labios y me muevo bajando
y subiendo más rápido.

—Mierda, esto es... eres sensacional Nene.

—Coronel...—. Llamo su atención cuando siento náuseas por


el repetitivo agitamiento de mi cuerpo.

—Shhh, solo. Un poco más —. Musita.

Me aferró a su cuello intentando callar los gemidos que


quieren salir de mi boca, aún no me siento tan cómodo con
ello, siento besos suaves en mis clavículas, me propina un
apretón de nalgas y una última estocada entra en lo más
profundo de mi ser donde empieza a llenarme sin piedad.

Sale de mi interior y me ayuda a dar la vuelta, me abre de


piernas y me eleva el trasero con su mano.

—Coronel, los condones...

—No son necesarios —. Dice con seguridad.—Estamos en el


agua.

No se qué tiene que ver, pero asiento con la cabeza


permitiendo que vuelva a entrar en mi, gemidos, calor
interno, besos, mordidas, arañazos, lujuria, deseo, pasión,
todas estas palabras son las que caracterizaron el resto de
nuestra noche, una que no olvidaré jamás.
Me despido por hoy...
✨Capitulo 28✨
"Señales y cambios notables"
Jimin

Me siento cansado, el sudor baja por mi frente, las plantas


de los pies me arden por tanto caminar, la última vez se me
torció el tobillo y el coronel me cargó en su espalda, joder
que estoy pensando fingir que se me tuerce para que me
cargué, no se porque coño me da hambre tan temprano,
quiero comer una manzana, se me hace agua la saliva de
solo pensar en ello.

La tensión entre los demás continúa igual o peor que ayer


desde que se supo lo del hijo entre Jin y el capitán y es que
enterarte de la nada que tienes un hijo con alguien que ni
siquiera has tocado, es verdaderamente algo quizás
impactante o traumático, no sé realmente.

Mi corazón se acelera al llegar frente al búnker, estando en


frente es que pienso en Minmin y mi padre, no puedo
permitir que el niño lo vea, quizás él piensa que no volverá,
quizás se alegre cuando esté hombre es un hijo de su perra,
joder.

Detengo mis pasos haciendo que todos se giren a verme


incluso mi padre quien sonríe con una ceja levantada, pero
no dice nada, ya que el coronel le advirtió que si emitía
palabra sin su consentimiento le arrancará la lengua, el
científico me mira con algo de curiosidad y me siento
nervioso, no quiero que nadie me vea como el malo, solo
estoy preocupado por mi hermano, lo que le hizo la última
vez, no puede repetirse.

—Mocoso, ¿te sientes bien?—. Cuestiona el coronel.

—Minmin—. Digo con la voz temblorosa.—Ese animal, no


quiero que se acerque a mi hermanito.

El rostro del coronel se queda sin expresión y aprieta la


mandíbula, todo parece indicar que él tampoco hubiese
pensado en eso y al darse cuenta de lo que está
sucediendo, está enojado, él es muy atento con Minmin, si
ese intenta hacerle algo, estoy seguro que el militar se la
cobraría muy caro, pero no quiero esperar a que eso pase.

El coronel suelta un suspiro y se acerca a mi padre, lo


sostiene del cuello y no se qué diablos le hace, pero el
hombre cierra los ojos y queda inconsciente
inmediatamente, frunzo el ceño, pero los demás parecen no
inmutarse por eso, me alzó de hombros y me giro para
continuar la marcha hasta llegar a la puerta principal del
búnker, está se abre poquito tiempo después y entramos en
el lugar, acto seguido se vuelve a cerrar el búnker y el
científico pide que lleven el cuerpo de mi padre a la
habitación donde se está quedando él.

Yo me dirijo a la habitación de Rossy donde espero esté


Minmin, al entrar como lo supuse el niño está en el piso con
una barra de chocolate, los alrededores de su boca están
repletos del dulce y sonrío al verlo tan bonito, adorable y
tan pequeño, lo amo tanto.

—Minie—. Musita con tono sorprendido.

Se pone de pie y sin soltar el chocolate se lanza a mis


brazos y lo sostengo, lo aprieto con fuerza y reparto besos
en su rostro, él sostiene el mío y hace lo mismo, después
coloca su pequeña nariz encima de la mía y la frota con
suavidad haciéndome reír, es tan lindo.

—Te amo Minie—. Susurra con una pequeña sonrisa.—


¿Donde esta mi papito?

No tengo que responder a su pregunta, ya que el coronel


llega y entra en la habitación con un semblante serio,
sostiene al niño arrebatandolo de encima de mi, pongo los
ojos en blanco cuando el pequeño se abraza al cuello del
militar y sonríe feliz.

—Estas ahorcandome, bicho—. Musita.

—Te extrañe mucho Papito, mucho mucho, como de aquí a


la luna, muchote—. Expresa abriendo los brazos de forma
exagerada para que el coronel entienda cuanto lo extrañó.

El mencionado dirige la mirada hacia Rossy quien se ha


mantenido en silencio todo el tiempo, ella se ve algo
decaída, ni siquiera lleva maquillaje puesto y días anteriores
siempre se ponía al menos un poco, no tan cargado, pero lo
usaba, a lo mejor se le termino y solo estoy exagerando.

—Papito, el otro día se metió un hombre malo en la


habitación, un monstruo —. Comenta Minmin.

—¿En serio?, cuéntame eso—. Pide el coronel.

Empieza a salir de la habitación con el niño en sus brazos y


voy tras él, no sé si el destino es cruel o si mi padre es un
hijo de puta tan malo, al salir al pasillo lo miro tirado en el
suelo, ya que se le dificulta caminar por las heridas en sus
piernas, se arrastra como la rata que es e intenta llegar a
nosotros, pero el coronel enfurece al notar como Minmin
abre los ojitos y la boca sorprendido, se abraza al militar y
esconde su rostro en el hueco del cuello de éste.
—Minmin, cielo, mira a papá —. Pide fingiendo una
amabilidad que se perfectamente que no tiene.

El coronel coloca su pierna encima de la espalda del hombre


y hace fuerza con su bota empujando hacia abajo logrando
que el contrario gimotee con dolor.

—Tienes el mismo valor vivo o muerto, no pienses que


sigues vivo porque no quiero asesinarte, si por mi fuera ya
estuvieras muerto.

—En realidad...— interviene el científico.—Me facilita el


trabajo si estuviera muerto.

—¡Cállate!—. Grita mi padre en un grito lleno de dolor.

El coronel sonríe y palmea la espalda pequeña de mi


hermanito, me da una mirada y capto el mensaje yendo tras
él cuando se dirige a su habitación, quizás debería decir,
nuestra habitación, ya que yo también duermo aquí.

—Los dos descansen—. Ordena.

Frunzo el ceño cuando dice eso, claramente si quiero


descansar, pero Minmin no duerme por las tardes, además
de que se le nota que tiene mucha energía, no me dejara
dormir aunque así lo quisiera.

No pienso discutir asique solo asiento con la cabeza y me


acuesto en la cama, curiosamente el pequeño hace lo
mismo colocando su cabeza encima de mi estómago y me
mira desde ahí.

—La otra noche entro un hombre malo a la habitación de


Lossy y yo—. Comenta.

—¿A la habitación de Rossy?—. Le sigo el juego.


—Si, ella me protegió, ellos pelearon, pum pum, el hombre
la agarró del cuello y dijo que volvería, que se la comerá, yo
creo que es un lobo y Lossy caperucita, ¿verdad Minie?

—Si, seguro—. Musito adormilado.

Los párpados empiezan a pesarme y en menos de nada


cierro los ojos y me quedo dormido.

[...]

Jungkook

La noche llega y con ella el cansancio, todo esto está


empezando a sacarme de quicio y no sé si deba decirle a los
demás eso de que la cura está en sus cuerpos, se que más
de uno querrá hacerse el héroe y sacrificarse por el bien de
la humanidad, cosa que me pasó por las pelotas, yo no voy
a morir para salvar al mundo ni rescatar a nadie, no pienso
hacerlo y ojalá todos me llamen egoísta y toda la mierda
que quieran, al final me da completamente igual.

Entro en la cocina encontrándome con el Mocoso mayor


preparando un sándwich, bueno, pan con mantequilla
porque es lo único que tenemos a parte de agua y las frutas
que recogimos anteriormente, muy pronto tendremos que
irnos al bosque por los alimentos que hay allí.

Esta sólo asique lo abrazo por la espalda y suelta un suspiro


cuando siente mi entrepierna muy cerca de su culo, desde
el frente me extiende el pan y frunzo el ceño.

—¿Es para mí?

—Si, yo. Ya me comí dos, este es para usted.—. Musita con


nerviosismo.
Con la mano derecha sostengo el intento fallido de
sándwich, la mano izquierda la escabullo por debajo de la
tela de su remera paseando los dedos por su vientre plano
hasta subir a su pecho y acariciar sus pezones, se
estremece y jadea por la sensibilidad que tiene ahora en
esa área, quisiera hacerme el tonto, quisiera no saber lo que
está pasando con su cuerpo, pero es tan obvio, me es
imposible no notar los cambios, la hinchazón en su pecho y
abdomen aunque no es notoria visualmente, tampoco es
como que tenga muchos meses de embarazo, pero me
cuesta entender como no se da cuenta, dejaré que lo note
él solito.

"Joder, nunca quise hijos, ahora embarace a un Mocoso que


quiero besar y consentir en todo lo que él quiera, que
maldita mierda es esta".

—Co. Coronel, no me toque ahí —. Pide en medio de un


jadeo.

—¿Por qué no?—. Cuestiono aprisionando el botón erecto en


medio de mis dedos.

Se estremece y todo su cuerpo tiembla, tira el trasero hacia


atrás sin ninguna vergüenza, me pongo duro
inmediatamente y restriego la dureza en sus nalgas
mientras doy el último mordisco al pan.

Me aparto de su espalda y lo hago girarse, me agacho un


poco y lo sostengo de las piernas, lo levanto en el aire y lo
acomodo encima de mi hombro como un costal de papas,
pero sin ser brusco, camino hacia nuestra habitación y lo
acomodo encima del colchón.

—Minmin—. Me avisa.—Esta durmiendo justo aquí.


—Mal por él, esta es mi cama y tú mi esposa, asique pienso
tocarte y follarte cada noche, estemos aquí o en medio del
bosque, si no quiere ver o escuchar que se largué a otro
lado.

—¿Es. Esposa?, ¿Yo?—. Cuestiona con duda.

—Discutamos eso después del sexo—. Susurro.

¿Quien dijo que me alejaría de él porque este embarazado?,


estando así siento más deseo, más necesidad de estar
dentro de él, de tenerlo encima mío, de hacerlo mío cada
vez que quiera, siento que las ganas que le tenía antes
simplemente crecieron mucho más a tal grado que no
tendrán un fin jamás.

El coronel pervertido le llaman. 🤣


Sin votos no hay actualizaciones 👀ya están dejando
de votar, no me gustan los lectores fantasmas 😔
✨️Capítulo 29✨️
"El hombre malo"
Jimin

No se como explicar lo que me esta sucediendo o como me


siento, en los últimos días he sentido las ganas o el deseo
de estar envuelto con el coronel en nuestra cama todo el
día, es como si quiero que me haga suyo cada que él quiera,
todo el día, por la mañana, tarde, noche, madrugada, no soy
un hombre sátiro, o quizás no sabía que lo era.

Cuando él toca mis pezones me siento tan excitado, tan


caliente, es sencillamente glorioso, majestuoso y tan
lascivo, todo en él grita lujuria, morbosidad, lascivia, su
cuerpo, la manera en la que me embiste, la forma en que
aprieta mi piel, como se prende de mis pechos, como me
muerde la espalda cuando me pone en cuatro, como lo hace
ahora.

Mis rodillas están cerca del borde del colchón, me encuentro


en cuatro, con los antebrazos encima del colchón, el culo
elevado mientras él me sostiene de las caderas y arremete
contra mí cuerpo con ímpetu y fiereza, en esta posición lo
siento llegar más profundo, mi estómago se siente lleno,
puedo sentir la saliva escurrirse por las comisuras de mis
labios, pero mi boca se mantiene entreabierta cuando
intento tomar aire, esto es demasiado para mi, él es
demasiado grande, pero me gusta.

-Ven aquí -. Musita.


Pasa su mano al frente de mi pecho y me hace erguir el
torso, mi espalda choca con su pecho, descanso mi cabeza
en su hombro y contengo los gemidos para no hacer ruido,
él gruñe en mi oreja y besa mi cuello, guía dos de sus dedos
al interior de mi boca y los chupo por inercia, aprieto los
ojos cuando aprisiona mi polla en una de sus manos y la
masajea con rapidez haciendo que todo se vuelva borroso
por las lágrimas, el placer me nubla la vista y mi
eyaculacion sale disparada hacia adelante, los embistes no
cesan y me siento extraño, quiero que se detenga, es
extraño, mis nervios se contraen y de la nada tira de mi
cabello y aumenta el ritmo de sus embistes, nuevamente
retoma los movimientos en mi falo y niego con la cabeza
asustado.

-No-. Gimoteo.-Para. Deténgase -. Lloriqueo.-Co. Coronel.

-No-. Gruñe con voz ronca en mi oído.

Mi corazón se acelera y el estómago se me contrae al igual


que los nervios, lo inevitable sucede y un chorro de un
líquido transparente sale de mi polla y cubro mis rostro con
ambas manos.

-Lo. Lo siento. Le dije que se detuviera. Usted continúo.


Realmente lo siento.

-Yo. También -. Una estocada.-Lamento. No. Haberte.


Hablado de. El. Squirt masculino. Y. Siento envidia.

-¿Envidia?

-Si-. Contesta y siento como inhala profundo y empieza a


llenar mi interior. -Yo nunca he tenido uno.

-¿Squirt?, ¿Es orina?, no soy una chica, Coronel.


-¿Y eso qué?, los chicos también pueden alcanzarlo, solo
que es más complicado, pero mírate mocoso, te hago feliz,
agradeceme.

De la nada pasea su mano por mi estómago como si


acaricia la zona, pero rápidamente aleja la mano y sale de
mi interior, me dejo caer en el colchón y él gruñe.

-No te lances así en el colchón, es duro, te vas a lastimar.

-Si, Mamá -. Exclamo y cubro mi cuerpo con las sábanas


para dormir un poco.

Cierro los ojos y no lo escucho por un largo tiempo, varios


minutos después decido limpiarme y me dirijo al baño, me
coloco unos boxers apegados a mi piel, vuelvo a acostarme
y cierro los ojos, mi estómago gruñe, pero lo ignoro, el
encierro me está dando pereza y demasiada ansiedad, no
quiero engordar, mucho menos hacer ejercicio.

La puerta se abre y vuelve a cerrarse, claramente es el


coronel, Minmin está dormido en su lado de la cama, me da
penita que esté en la misma que nosotros.

-El capitán me dio una manzana, ¿tienes hambre?

-¿Quieres dejar de engondarme?, hagas lo que hagas


siempre seré así de sexy, eso esta en los genes, siempre me
van a mirar donde sea que vaya.

-Cuidado y te caes desde tan alto, Park Jimin.

Sonrio cuando noto la molestia en su voz, extiendo la mano


para que me de la fruta, pero niega con la cabeza y le da un
mordisco a la misma haciendo que me sienta triste,
enojado, quiero llorar y lo quiero golpear.
Me quedo estático mirando hacia la nada y el coronel niega
con la cabeza y me extiende la fruta.

-Ya no quiero, tiene tu saliva, esta sucia-. Musito.

-Palabrerías, te tragas mi saliva todos los días, fiera mañosa.

Arrebato la fruta de sus manos y pongo los ojos en blanco,


la devoro mientras él toma un baño, uno de esos que solo
enjaguamos el cuerpo una vez, o quizás solo lavamos
algunas partes del cuerpo, lo más esencial. Termino de
comer la fruta y me doy la vuelta acostándome de lado
encima del colchon, el lado de la cama que está detrás de
mi se hunde y en menos de nada siento el brazo derecho
del coronel colocarse bajo mi cabeza y el izquierdo queda
en mi cintura con la mano encima de mi barriga o muy
cerca de mi estómago.

[....]

La mañana llega y me siento algo extraño, amanecí sin


ánimos, como triste, no sé, salgo con Minmin de la
habitación y me encuentro con Jin en el pasillo, el científico
me mira con los ojos entreabiertos escaneando mi cuerpo.

-Niño, ¿Cuantos años tienes?-. Cuestiona.

-¿Te afecta?, metiche.

-¿Cuantos?-. Insiste.

-Ya te dijo que no te importa, deja de meterte y dedícate a


crear esa maldita cura.

El coronel sostiene a Minmin en sus brazos y el científico lo


fulmina con la mirada.
-Sus hormonas esteroideas están disparadas, tiene las
pupilas dilatadas, come mucho, sus mejillas están más
grandes, yo digo que hay que hacerle una prueba.

-Jin, Métete en tus asuntos-. Le ordena el coronel.

Levanto una ceja y lo fulmino con la mirada , ese idiota, ¿


cree que estoy enfermo o qué?

-El hombre malo, papito mira al hombre malo ahí -. Susurra


mi hermanito para que solo nosotros escuchemos.

Levanto la mirada y la dirijo al sargento Woo, me cruzo de


brazos y niego con la cabeza, me alarme por nada, solo es
Eunwoo jugando con Minmin.

-¿Quieres que le rompa la cara al hombre mano?-. Cuestiona


el coronel perdiéndose por la cocina.

Voy tras ellos tarareando una canción, desayunamos y


pasamos el resto del día con normalidad, de repente
escuchamos una algarabía y todos nos dirigimos a la
habitación del científico, todo está vuelto un lío, él mismo
está tirando todo al suelo mientras grita frustrado, el
capitán es el único capaz de sostenerlo por la cintura hasta
que este empieza a calmarse mirándonos como locos.

-¡¿Quieres explicar que mierda?, otro maldito arranque de


ira, bastardo!

-¡No hay más cura, ninguna otra, no se puede, maldición


déjenme ir, voy a buscar a mi hijo aunque me maten,
sueltame Kim Namjoon, sueltame!

Las pocas esperanzas que habían en los ojos de todos se


esfuma con unas simples palabras, el coronel enfurece y tira
lo que queda en pie al suelo de una patada, todos estamos
reunidos en la habitación por el ruido que hay, Minmin tira
de la tela de mi remera y me agacho a su altura para
escuchar lo que tiene que decir.

-El hombre malo, entró en la habitación, el lobo se va a


comer a caperucita-. Musita con emoción.

Giro el rostro en todas las direcciones y ciertamente


ninguno de ellos dos está aquí, frunzo el ceño, de seguro no
es nada, pero igual iré a ver, si están teniendo sexo y lo
hicieron frente a Minmin, realmente los voy a golpear a
ambos.

Envío al niño hacia donde esta Hobi, me dirijo a la


habitación de Rossy, me sorprendo cuando intento abrir la
puerta, ya que nunca tiene seguro porque es el lugar donde
se munitorea la zona, hago la maniobra que hacia Minmin
antes y abro la manija lentamente, mis ojos se abren al
escuchar los lamentos y los sollozos de una chica, mientras
alguien solo dice "Shh". Me acerco a la parte donde esta la
cama caminando en puntillas siendo silencioso, claramente
Eunwoo esta encima de ella, Rossi tiene las piernas
abiertas, pero aún veo su ropa interior asique no se si logró
tocarla.

Lo peor es que no se cuanto tiempo ha pasado esto.

-Por favor, para, no lo hagas, déjame.

-Shhh, mira como lo recibes, a ti también te gusta, esta muy


húmedo dentro de ti.

Siento náuseas al escuchar eso, lo tomo por la espalda y lo


hago girar dándole un puñetazo en el rostro, se pone pálido
y sale corriendo de allí, siento el impulso de ir tras él, pero
los sollozos de la chica aumentan mientras intenta cubrirse
el cuerpo con la ropa rota.
Me acerco a ella e intento tocarla para consolarla, pero se
aleja y niega con la cabeza.

-No. Me toques. Yo. Estoy sucia. No me toques.

Niego con la cabeza y la abrazo, ella rompe en llanto hasta


que se desahoga y los sollozos bajan de volumen, me
envuelve en sus brazos y no la aparto, pobrecita, voy a
matar a ese maldito Woo del demonio.

-Tranquila, todo paso, ya acabo, todo está bien. Se lo diré al


coronel para que lo eché.

La alejo de mi cuerpo, pero ella sigue abrazándome, la miro


a los ojos y sostengo su rostro en mis manos.

-¿Desde cuando?-. Cuestiono y no escucho palabra,


simplemente me besa en la mejilla castamente y se aleja.

-¡Levántate del suelo y sal de aquí!-. Ordena el coronel


furioso.

Hago lo que pide y me arrepiento inmediatamente cuando


Rossy queda semidesnuda frente a él.

-No es lo que piensas, lo juro.

-¡Sal de la habitación!

-Coronel, no la lastime-. Pido.

-¿Debería sacarte?-. Niego con la cabeza y salgo de allí


dejándolos a ambos solos.

Tengo miedo de lo que pueda pasar con ella, no temo por el


coronel, soy maduro, le diré lo que pasó y ya esta, ese
Eunwoo no puede estar aquí, Rossi no es la única chica aquí,
ese tipo es una amenaza.
De la nada Jin se acerca a mí y me toma del brazo con una
jeringa nueva.

-Dame una muestra de sangre-. Musita.

-Estas loco-. Exclamo frustrado.

-Tú eres un realmente un Mocoso, ni siquiera te das cuenta


que estás esperando un bebé, maldito loco.

¿Un bebé?, me quedo estático, congelado, es como si el


tiempo se congelará, sus palabras dan vueltas en mi cabeza
y todo se pone negro a mi alrededor, yo no estoy esperando
un bebé. No puede ser.

Último de hoy...

Quieren maratón?
✨Capitulo 30✨
"Confusión y sorpresa"
Jungkook

Mantengo la mirada fija en las marcas horribles que hay en


su cuerpo, marcas de mordidas y chupetones decoran la
extensión de su cuerpo, es evidente que la estaban
sometiendo muy duro y aunque me cuesta ser empático con
quien ama a quien yo amo, cierro la puerta y me agacho a
su altura provocando que ella se sorprenda, soy bruto, cruel
y despiadado, no me fijo en el género a la hora de asesinar
a alguien que se lo ha ganado, pero no soy tan bestia para
hacerle algo así a un ser humano, mucho menos a una chica
como ella, indefensa que no se mete con nadie, estoy
celoso, si, pero eso no me vuelve estúpido.

La veo sorber su nariz y aprieto la mandíbula con fuerza,


solo pensar que uno de mis soldados hizo esto me llena de
rabia y me hace pensar en más de mil formas de arrancarle
el miembro y hacer que se lo coma por abusador.

—¿Estas bien?—. Cuestiono.

Claramente se que no lo está, pero consolar gente no es lo


mío, no sé cómo lidiar con estas situaciones.

—Estoy bien. De. Déjeme explicarle. No es. No estábamos


haciendo. Nada.
Sus lágrimas salen de sus ojos con dolor y niego con la
cabeza, coloco mi mano encima de su hombro y se abalanza
sobre mi y rompe en llanto, ¿Por cuanto tiempo soporto esta
mierda?, ¿Por qué no lo noté?

Dejo los brazos en su lugar, no me nace consolarla


devolviéndole el contacto, no es mi culpa ser así, a veces no
nacemos así, en ocasiones nos crean de tal forma.

Dejo que sus sollozos disminuyan y la alejo de mi cuerpo,


nuevamente sorbe su nariz y carraspeo mi garganta.

—¿Quien fue?

—Estoy bien—. Musita y asiento con la cabeza.

—Me dirás quien es, desde cuándo empezó a suceder esto y


porque coño no me lo informaste, me conoces, nunca lo
hubiese permitido y mucho menos me haría de la vista
gorda.

Se mantiene en silencio y pongo los ojos en blanco, me


pongo de pie y voy por la chaqueta suya porque no pienso
darle la mía y se la extiendo para que se cubra.

—Gracias, señor.

—Gracias mis pelotas, ¿me dirás o quieres que te saque el


nombre a golpes?

—Yo. Creí que. Usted. Me. Estaba consolando. Señor.

—Ay no me jodas, amas a quien amo yo, asique no me


vengas con mamadas que aún te tengo en la mirada, pero
vamos, dilo ya.

—No quiero —. Exclama en voz baja y agacha la cabeza.


—Supongo que tendré que reunir al pabellón y llevarte
frente a ellos, nada difícil, ponte de pie.

Ella niega con la cabeza y empieza a temblar.

—El sargento Woo, él. Dijo que lastimara a Minmin si decía


algo. Yo. Lo siento.

—¿A Minmin?, vaya error, ya se murió dos veces. ¿te lastimó


frente al niño?

—Solo una vez. Pero. Me contuve y no llore ni emití sonido


delante del niño. Lo juro.

En este punto ya no soy yo, no después de escuchar eso,


me desconozco cuando se meten con los míos.

—¿Cuantas veces?

—No me haga decirlo, por favor, ya no quiero hablar.


Déjeme sola, ¿Si?

Su voz está rota, ella no es la misma chica que le ofreció


condones a mi chico frente a mi, ese animal le arrebató la
felicidad, el brillo, su esencia.

—Espero que nunca más se repita, si quieres estar sola te


doy el tiempo que necesites libre de tu encargo, si necesitas
algo que no involucre a Jimin, puedes pedirlo, haré lo
posible para que te sientas cómoda.

—Gracias. Coronel—. Se acuesta en la cama y asiento con la


cabeza.

Salgo del lugar cerrando la puerta con llave, vienen a mi


cabeza las veces que el mocoso menor hablo del hombre
malo y el monstruo, maldita sea, no se qué haría si le
hubiese hecho algo al niño.

Camino en el pasillo buscando al susodicho por todos lados,


los ojos lleno de preocupación de Jimin aparecen en mi
campo de visión y me doy la vuelta para ir por el otro lado,
Minmin viene detrás de él caminando alegre, me gusta que
no haya entendido nada.

—Coronel. Por favor. Espere—. Súplica tomando mi brazo.

Me libero de su agarre y me giro notando la sorpresa en sus


ojos. No quiero tratarlo así, pero estoy celoso hasta la
médula, no tenía que dejar que le besé la mejilla, no había
necesidad, maldita sea, él es mío.

—¿Esta muy enojado?—. Cuestiona.

—¿Tienes algo que decir o no?—. Si, ya se, soy un imbecil.

Muerde su labio inferior y agacha la cabeza, maldición como


quisiera besarlo aquí justo ahora, pedirle una explicación y
gritarle, porque él es mío no puede andar por ahí abrazando
a nadie que no sea yo, su hermano o nuestro hijo y eso es
después de que nazca.

—No hice nada malo—. Musita algo triste.

Maldita mierda, quiero abrazarlo y pedirle que no lloré, pero


estoy celoso, ¿Quien me consuela a mi?

Doy dos pasos para acercarme a él, pero el susodicho que


estaba buscando pasa por el pasillo de atrás como si no
hubiese hecho nada, aprieto la mandíbula al igual que mis
puños, la pasará peor que el progenitor de mi Mocoso.

—¡Sargento Woo!—. Llamo su nombre y detiene su caminar.


Su rostro se pone pálido y escanea a Jimin de pies a cabeza,
Minmin le sonríe y sacude su manito haciendo señal de
adiós.

—¿Si mi coronel?

—Avisale al capitán que partiremos al bosque, iremos en


busca de algunas frutas —. Musito.

—Como ordene mi coronel.

Desaparece por el pasillo y Jimin sostiene mi mano y me


mira con esos ojitos llenos de brillo y lágrimas, sus mejillas
están rojas y me siento tan pervertido por solo pensar en
follarlo cuando está así, tan lindo.

—¿Puedo ir con usted?, por favor.

—Haz lo que quieras —. Musito.

Me voy de su lado porque se que terminaré cediendo ante lo


que sea que me pida y mejor voy en busca del capitán y el
maldito Woo, le comento a Nam lo que sucedió sin dar
detalles innecesarios, ya que es la vida de ella y no puedo
andar parloteando de ello, cinco personas salimos del
búnker, Jimin, Eunwoo, el capitán, Hoseok y yo, el mocoso
se mantiene cerca de mi, pero no se acerca demásiado, sin
embargo se le ve muy pensativo y no entiendo el porqué,
está distraído y eso no es bueno.

Llegamos a la zona del bosque en cuestión de unas tres


horas, el sargento parece no sospechar nada, dejo que
avance frente a mi, Namjoon está frente a él y entonces
decido que es el momento cuando Jimin decide ir a un árbol
de Pomo rojo, para tomar las frutas, coloco el arma en su
nuca y él levanta ambas manos cuando el capitán le apunta
en la frente.
—Co. Coronel. Déjeme explicarle. Señor

—¿Qué vas a decir?, ¿Qué ella te provocó?, ¿Qué su ropa es


muy provocativa o que es tan linda que no pudiste
contenerte?, jodete, me importa una mierda tus excusas de
poco hombre.

Asiento con la cabeza haciendo que el capitán le dé un


disparo en la entrepierna, el chico cae al suelo y empieza a
gritar mientras se retuerce de dolor, aplasto su cara con mi
bota y enfurezco, le doy dos tiros en la sien y el capitán me
detiene para que no desperdicie más balas.

—¡Ahhhh!—. Gritan a pocos metros.

Reconozco la voz de Jimin y todo a mi alrededor se


derrumba pensando miles de escenarios, cada uno peor que
el anterior, mi corazón se acelera y empiezo a trotar para
encontrarlo.

Al hacerlo mi corazón se detiene, verlo tirado en el suelo


retrocediendo mientras una Cobra filipina con parte de su
cuerpo erguida lista para atacar. El capitán se encarga de
dicha serpiente y voy con él, sostengo su espalda y él ríe
con los ojos llenos de lágrimas.

—Me asusté mucho amor—. Musita.

La pesadez en su voz crea un nudo en mi garganta que no


logro tragar, mis ojos arden, pero no quiero llorar frente a él.

—Coronel, su pierna—. Expresa Hoseok apuntando hacia la


extremidad anteriormente mencionada.

Esto no puede estar pasando, es una puta cobra venenosa,


no puede ser, no a él.
—Tengo sueño—. Susurra con la voz débil.

—No, no, no, no—. Repito sintiéndome nervioso, y alterado.

Siento como todo mi mundo se derrumba cuando


entrecierra los ojos y una sonrisa pequeña aparece en sus
labios.

—Vida mía, abre los ojos, mantente despierto, por favor,


Jimin, mírame cuando te hablo.

Sus ojos se abren con dificultad y Hoseok rompe la tela del


pantalón que cubre la mordida, niega con la cabeza y el
capitán me mira.

—No lo hagas, ya no se puede, es muy riesgoso—. Musita.

No pongo atención a ninguno de ellos porque no me están


dando soluciones, que se rindan, me da igual, él no puede
irse, vamos a tener un bebé.

—Mocoso por favor, mírame, solo una vez más —. Suplico.

No obtengo respuesta y sin detenerme a pensar en las


consecuencias recuesto su cabeza encima de la hierba y
guío mi cabeza a su pierna, si no puedo salvarlo, ¿De qué
sirve todo esto?, hundo mis dientes en la piel de su pierna,
succiono el líquido y lo escupo en el suelo aunque creo que
tragué una parte. Nuevamente lo sostengo en mis brazos y
agito su cuerpo en busca de alguna reacción, no hay
señales de nada parecido y agacho la cabeza y uno
nuestras frentes, mi corazón está hecho trizas, me duele el
alma y ya no siento mi espíritu dentro de mi cuerpo.

—Nene, por favor, mírame, Jimin por favor, joder abre los
ojos, Mocoso.
—Esa. Cosa. Quería . Mis. Frutas—. Musita con debilidad.

Todo a nuestro alrededor desaparece y lo envuelvo en mis


brazos apretándolo contra mi cuerpo con fuerza, me siento
como si el alma me volvió al cuerpo, no quiero perderlo, no
puedo hacerlo.

—Joder, Nene, te amo tanto, Joder—. Expreso.

—¿Le dijo te amo?, no lo puedo creer—. Musitan detras de


mi.

Su cuerpo vuelve a perder fuerza y no dejo de abrazarlo, no


quiero soltarlo.

Capitulo 1/3 Maratón de sábado 💋🥰


✨Capitulo 31✨
"Sobrevivientes"
Narrador

Abre sus ojos adolorido, su pierna derecha se siente


entumecida, las imágenes de aquella víbora yéndose
encima de él por la osadía de arrebatar un fruto rojo que se
encontraba bastante cerca del animal, termino recibiendo
una mordida que de no ser por el coronel, le hubiese
costado la vida, "El coronel", piensa en el hombre y escanea
la habitación en busca del mismo, pero no lo encuentra por
ningún lado, suelta un suspiro y sus ojos se llenan de
lágrimas, coloca su mano derecha encima de su vientre y
empieza a llorar desconsolado, no tiene certeza de si estába
esperando un bebé o no, pero si así fue de seguro ya lo
perdió por su avaricia de ir detrás de una fruta, no pensó en
nadie más que su propia necesidad, siempre tiene que
cometer errores, siempre tiene que ser al que salvan y
nunca el salvador, se siente frustrado y frágil, las hormonas
revoloteadas no ayudan demásiado.

El coronel entra en la habitación y su corazón se siente


extraño, finalmente después de dos días inconsciente su
mocoso hermoso a despertado, pero su corazón y alma se
llenan de dolor cuando lo ve llorando, no entiende el porqué
lo está haciendo, pero su instinto le pide ir a consolarle y
eso es lo que hace, se coloca frente al chico y se agacha a
su altura para que el contrario pueda mirarle a los ojos.
—¿Qué pasa mi bebé?, ¿Por qué lloras que pasa?—.
Pregunta el coronel y guía su mano a la mejilla del otro y la
acaricia suavemente alejando aquellas lágrimas que
ensucian sus perfectas facciones.

El mencionado se lanza a los brazos del militar y llora


desconsolado, como si alguien importante hubiese muerto y
es que eso es lo que siente en su pecho, ese nudo en su
garganta y corazón no es fácil de deshacer y no cree que
pueda hacerlo.

—Yo. Es que. Fui. Muy.—. Sus palabras salen de su boca a


medias al verse interrumpidas por los sollozos que suelta en
voz alta.

—Respira y tranquilizate Nene, así no puedes estar,


¿Quieres algo de comer?, agua tal vez.

Niega con la cabeza y aprieta mucho más el abrazo en el


que mantienen al coronel envuelto, el militar le devuelve el
gesto y guía su nariz al cabello del chico e inhala con fuerza
sin poder creer que nuevamente lo tiene en sus brazos
después de días, dos largos y tortuosos días en los que no
durmió nada velando el sueño de su amado, días en los que
limpio el cuerpo del contrario con mucha delicadeza
mientras se imagina una elevación en su vientre la cual no
existe, no todavía.

—Dejame así —. Pide en un susurro.—Todo lo que quiero es


abrazarte por mucho mucho tiempo.

—Entonces hazlo, que el mundo y todo lo demás espere


hasta que tú quieras soltarme porque yo no pienso hacerlo
nunca, mi amor.

Ambos se aprietan con más fuerza, y sus corazones laten al


compás, el coronel acaricia el cabello rubio del contrario
sintiendo la suavidad que tiene este a pesar de tener varios
días sin usar shampoo.

El mundo afuera está hecho un caos, las provisiones se


terminaron, Jin sigue en blanco siendo él y el coronel los
únicos en saber que la cura a dicho virus está en el cuerpo
de los militares sobrevivientes al experimento que vivieron
hace unos ocho años más o menos, Rossy continúa sin salir
de su habitación, los demás soldados recibieron una
advertencia por parte del capitán y el pelinegro, Hoseok
sigue sintiendo esa espina hundiéndose en su corazón casa
vez que su novio menciona algo relacionado con el hijo que
tiene con el científico, el mismo día en que Jimin fue herido
el gobierno anunció la integración de otra ciudad al estado
de emergencia, lo que solo significa más zombies por matar,
no hay suficientes municiones y todo parece indicar que
muy pronto tendrán que arriesgarse y salir del búnker, ya
que esté les está proveyendo seguridad, pero no alimentos,
ni nada de lo que necesitan para mantenerse con vida.

El coronel no quiere informarle al chico que le quedan


apenas unos días en el búnker ya que tendrán que buscar
otro lugar donde estar posiblemente en el bosque, porque
es el área con menos infectados, si, también llegaron allá,
Jungkook tiene claro que su prioridad es traer a su bebé al
mundo, pero un mundo sano, sin este virus o al menos
donde los cuatro puedan vivir plenamente sin cohibirse de
nada.

Pasado un tiempo el rubio se calmó un poco y se alejó con


un puchero en sus labios, nunca fue de demostrar tanto sus
sentimientos o su fragilidad, pero es que es culpa de la
gestación.

—Fui. Yo fui muy ambicioso, habían muchos pomos en el


suelo, tome muchos y seguía queriendo más, pero había
uno de color morado, esos, son los más dulces, pero yo. Lo
siento mucho, Coronel.

—¿Como me dijiste?—. Increpa fingiendo molestia.

—Lo siento, mi amor—. Corrige y el coronel asiente con la


cabeza.

Sostiene el rostro del contrario en las palmas de su mano y


coloca su nariz junto a la del otro e inhala profundamente.

—¿Qué quiere mi bebé?, Pídemelo y te lo daré todo, mi vida,


mi pequeño amor.

Él mismo se sorprende por cómo está actuando con ese


crío, es que nadie podría creerlo.

—Quiero besarte, tocarte y chupar tu verga—. Musita sin


vergüenza alguna.

—Solo el beso hasta que te mejores, ¿si?

—Solo déjame chuparlo un poquito, ¿Si?

El coronel une sus bocas, le planta un beso muy dulce, pero


el contrario empuja los labios del mayor con su lengua
haciendo que esté abra la boca cediendole el paso a la
lengua traviesa del más joven, las cosas suben de tono, el
coronel intenta contenerse, pero no puede evitar dirigir su
mano al vientre aún plano del mocoso, Jimin siente como su
cuerpo se extremece y rápidamente se aleja.

"No puedo decirle nada, él, se va a enfurecer si realmente


estuve o estoy esperando un bebé". Piensa el rubio.

El coronel ayuda al contrario a acomodarse encima del


colchón y este se gira acostándose de lado, mientras
Jungkook lo mira sentado en el borde de la cama.

—Coronel, ¿No le gustan muchos los niños verdad?

—No demásiado, pero si son míos, tal vez la situación sea


diferente —. Musita.

Jimin asiente no muy seguro, acaricia su vientre con


disimulo, pero el coronel lo nota y se siente emocionado con
la idea de que se haya dado cuenta de que está esperando
un bebé, a ninguno les importa demasiado la diferencia de
edad ni nada, no es como si llevaran décadas ni nada por el
estilo.

—Tengo hambre—. Exclama en voz baja el rubio.

El militar no se hace esperar y sale de la habitación en


busca de alguna fruta, en el pasillo se encuentra con el
científico, ya que no lo tienen encerrado, saben que no
escapara, asique lo dejaron libre.

—Ven aquí, tenemos que hablar—. Pide el científico.

Jungkook frunce el ceño entiendo de lo que este quiere


hablar.

—A más tardar mañana tenemos que empezar a buscar otro


lugar, tengo los elementos necesarios para someter a las
personas de aquí a que se hagan un prueba de embarazo,
específicamente quería hacérsela a la chica que violaron,
pero no hay que ser tan directos, además en esta situación
es lo mejor para no arriesgar la vida de nadie.

El coronel asiente con la cabeza y sonríe, se pierde en la


cocina mientras se imagina la reacción de Jimin, porque
según él, aprovechará esa situación para que el rubio salga
de dudas y ya puedan hablar directamente de ese pequeño
feto que lleva en su vientre.

Regresa de la cocina con algunas frutas y un vaso de agua


fresca, antes de entrar en la habitación se sorprende al
toparse con Rossy frente a la puerta apunto de tocar.

—¿Qué haces aquí?—. Cuestiona con molestia.

La chica da un salto en su lugar, pero se repone


rápidamente y hace una reverencia seguida de un saludo
militar por los días que tenía sin ver a su superior.

—Perdone coronel, vine, a decirle que

—Habla ya mujer—. La interrumpe el coronel.

—Estan cerca, con la nueva ciudad integrada, los muertos


vivientes que vienen desde esa área no tardarán en llegar
aquí señor, tendremos que partir mañana al anochecer, mi
coronel.

—Entendido, puedes irte.

La mujer hace otra reverencia y se va de allí dejando al


coronel confundido, ¿Acaso eso no va a parar?, cada vez les
costará más y más mantenerse con vida, esto hace mucho
tiempo dejo de ser vida y se convirtió en supervivencia, una
muy lamentable.
Sin votos no hay actualizaciones 👀 ✍️

Capitulo 2/3 pero si no hay votos no actualizo 👀


✨Capitulo 32✨
¡Una semilla de girasol!
Jimin

No tengo las palabras correctas para expresar como me


siento, desde que creí que iba a morir no he parado de
decirle Mi amor al coronel, él también me dice cosas
bonitas, pero normalmente cuando estamos en el cuarto, en
frente de los demás solo me dice Nene, mocoso, cosas así,
igual tampoco puedo decirle mi amor delante de uno de los
soldados, eso seria vergonzoso.

El coronel me avisó que hoy se le realizará una prueba de


embarazo a todos los que estamos en el búnker, ya que
vamos a salir a buscar otro refugio en el que podamos estar
cerca de comida, natural por el momento, aunque según
dicen con lo de otra ciudad fue integrada al estado de
emergencia, a lo mejor podrian ir allí en busca de
provisiones, así estaríamos a salvo y con comida, lo único
que tenemos en duda es si encuentren algo en dicho lugar.

Cuando el coronel me habló de la prueba le dije que no era


necesario porque realmente aún no estoy seguro de que
deba decirle eso, no quiero que esto se arruine, no quiero
que cambie conmigo, realmente yo tengo miedo a su
reacción, pero dependiendo el resultado de la prueba ya
luego veré qué hago.

Debido a la picadura en mi pierna no hubiese salido


después de que desperté hasta esta mañana que salí con
ayuda de Hobi, note que las cosas entre él y capitán están
algo extrañas, y sinceramente por mucho que se amén
cuando hay un tercero metiendo las narices aunque ellos no
lo quieran habrán problemas, desacuerdos y mucho más si
hay un hijo de por medio. Espero esa nunca sea mi
situación, ya suficiente estamos pasando con este
aislamiento y la ola de zombies que quieren comernos a
todos.

—Es tu turno Park Jimin —. Avisa el científico.

Asiento con la cabeza y entro en la habitación del científico,


puedo sentir la mirada de muchos encima de mi, pero los
ignoro, a excepción de el coronel, él me mira con los ojos
entrecerrados como esperando a que me hagan la prueba,
Jesús me pone de los nervios.

El científico me sostiene del brazo y saca un tubito de


sangre, lo asesino con la mirada y se alza de hombros.

—Puro protocolo, estás más embarazado que la virgen María


antes del nacimiento de Jesús —. Se Burla.

Pongo los ojos en blanco y espero pacientemente a que


haga lo necesario, cuando termina me mira con los ojos
entreabiertos y levanta las cejas de forma provocativa y me
cruzo de brazos.

—¿Debería decirte felicidades?

—¿Puedes no decírselo al coronel?, por favor, yo se lo diré


más adelante cuando esté listo.

Él se alza de hombros y asiente con la cabeza rompiendo la


prueba que anteriormente salió positiva.
—Solo te diré, el coronel tiene ese cargo porque es muy
inteligente, díselo antes de que se de cuenta solo, eso no se
puede ocultar, mucho menos contigo que eres tan delgado
y de la nada comes más que las bacterias.

Después de ponerme de acuerdo con él, salimos de la


habitación y todos esperan afuera.

—¿Y bien?, ¿Cuales son los resultados?—. Cuestiona el


coronel.

—Todos negativos—. Informa el científico sin una pizca de


duda en su voz.

El coronel tensa la mandíbula y aprieta los puños como si


estuviese enojado, asiente con la cabeza y por orden suya
los soldados rompen filas y se van a sus habitaciones,
Minmin se acerca a mi y extiende los brazos para que lo
sostenga, y me agacho a su altura, dejo un beso en su
mejilla y lo sostengo de la mano y me voy con él a la
habitación, puedo sentir sus pequeños pasos venir a la par
con los míos y muerdo mi labio inferior.

¿De verdad voy a tener un bebé?, ¿Será pequeñito como


Minmin?, ¿Será pelinegro como el coronel o rubio como yo?

Entro en la habitación y me colocó frente al espejo, levanto


mi remera y me pongo de perfil, mi estómago sigue plano,
no parece que haya nada dentro, quizás el bebé es del
tamaño de un semilla de girasol, mi girasol.

—¿Qué haces?—. Cuestiona el coronel mirándome


confundido.

Niego con la cabeza y él se acerca a mi y empiezo a


retroceder por inercia mientras el avanza hacia mi, siento la
pared detrás de mí y temo que se haya dado cuenta, tiene
un aura dominante, como si estuviera enojado, sostiene mi
mentón y levanto la mirada conectando su mirada con la
mía.

Su respiración la siento unirse con la mía y deliro, tenerlo


tan cerca me hace mal, me siento muy caliente, no tardo en
ponerme duro y él lo nota porque sonríe observando mis
labios con descaro, me da un beso casto en los labios y
coloca su erección punzante en mi estómago y gruño con
necesidad.

—¿Quieres decirme algo?—. Pregunta y asiento con la


cabeza completamente embobado.—Entonces dilo, mi amor.

—Es que yo. —. Muerdo mi labio inferior observando los


suyos, tan finos, rojos y tan apetecibles.

—¿Tú?, ¿Tú que?—. Cuestiona.

—Siento muchas ganas de que me toque, quiero que me


toque, ya no me duele la pierna, se lo juro.

—¿Eso es todo?—. Cuestiona enojado.

Agacho la cabeza y asiento con la mirada en el suelo, quizás


fui demasiado atrevido, ¿Y si ya no quiere tocarme?, ¿Y si
notó que estoy esperando un bebé?

—Ahhh, joder, vas a volverme loco —. Musita.

Une sus labios con los míos y devora mi boca como si


tuviera el derecho, abro la boca permitiendo el acceso de su
lengua, la mía crea una danza exquisita con la suya, su
mano derecha viaja al interior de mi remera y su dedo
índice y pulgar aprisionan la aureola erecta de mi pecho
haciéndome gruñir, mi cuerpo se extremece y me pongo de
puntillas provocando que su erección se frote con la mía.
—Dime lo que te dijo Jin, Nene—. Susurra en mi oído y acto
seguido besa mi cuello.

Mordisqueo mi labio inferior, me siento mareado de la nada


y todo me da vueltas.

—Dijo que. Él dijo que yo. Estoy muy saludable —. Susurro.

—¡Coronel!—. Gritan en la puerta y no logro reconocer la


voz ya que estoy centrado en que se me pase el mareo.

Después de unos segundos me siento mejor y el coronel se


aleja dejándome pegado de la pared, logro reconocer al
capitán quien tiene el rostro con una expresión extraña,
ambos militares me miran y me alzó de hombros
confundido, Minmin se mueve en el colchón aún dormido, si,
ha empezado a tener siestas por la tarde.

—Solo dilo—. Le pide el coronel.

—Rossy me informa que han rodeado el búnker y están


exigiendo que usted salga, solicitan que vaya con Magnus,
de seguro ya se entero de lo que le hiciste a su esposa.

—No—. Dice el coronel.—No vino por su esposa, vino por la


vacuna.

El capitán frunce el ceño, pero yo entiendo a lo que se


refiere y me pongo de pie rápidamente, los hombres salen
de la habitación y el coronel va solo adelante, intento llegar
a él, pero se detiene y se gira mirando en mi dirección.

—Ni siquiera lo pienses—. Musita mirándome.—Se una


buena esposa y espera por mi regreso.

—Pero Coronel—. Intervengo pero niega con la cabeza.


—Es mejor ver lo que quieren, no se irán tan fácilmente, te
prometo que volveré, ¿Si?

Asiento con la cabeza y me quedo estático en mi sitio, se lo


que ellos quieren, no puedo imaginarme lo que serían capaz
de hacerle, pero confío en él, es un hombre testarudo, no
dejará que le saquen la sangre con tanta facilidad, espero
que vuelva sano y salvo, no me quería alejar de él, no
ahora, ¿Y si lo lastiman?, no estoy preparado para esto, no
quiero.

Lo veo marcharse en cuanto las puertas del búnker se


abren, el capitán es quien queda a cargo, el científico
también se va con el coronel y siento como mi corazón se
estruja, como si me quitaron un pedazo de mi alma, no
quiero que se vaya, no puedo estar sin él, siento una
lágrima bajar por mi mejilla y en cuanto el búnker vuelve a
cerrarse me voy a la habitación, apego mi espalda a la
madera y me dejo caer lentamente, rodeo mis rodillas con
mis brazos y escondo la cabeza allí, no puedo contener las
lágrimas, los sollozos y ese pinchazo en el pecho, no quiero
quedarme solo, no quiero esto.

Capitulo 3/3

Final de maratón 💋
🤣🤣
Un pañuelo para los próximos capítulos o tal vez no
✨Capitulo 33✨
"Dolor y Sufrimiento"
Jimin

Dos semanas después...

Me miró al espejo y el reflejo que veo en el me deprime


cada vez que me pongo frente a él, es que desde que el
coronel se fue no he podido volver a ser yo, se que no debo
depender de si él está o no para estar bien y cuidar de mi
mismo por él, por nuestro bebé y por mí propio bien, pero
han sido ya dos semanas, quince días en los que no se ni
siquiera si está bien, si tiene frío, si está mirando a alguien
más o si está comiendo aunque sea una vez por día, miro al
reflejo frente a mi y aparto la lágrima que no hace más que
recordarme lo débil que soy, lo estúpido y lo inservible que
he sido desde siempre, ¿Como puedo amar a alguien y no
poder salvarlo ni siquiera una vez?

Me veo delgado, aunque hay una pequeña elevación en mi


vientre que ni siquiera se ve, solo la siento cuando me
acuesto boca arriba, mis ojos están hinchados, mis labios
resecos y podría jurar que agrietados, el nudo en mi
garganta y pecho hacen que me duela el alma y el corazón,
todos han dado por hecho que el coronel fue ejecutado
porque todos saben que el gobierno lo odia porque fue
quien reclutó a los demás soldados creando su propio
batallón cortando sus lazos con el gobierno y los familiares
de su hermanastra de raíz siendo el único que les hizo
frente y está en su contra directamente.
Las nauseas, vómitos, el sueño, los dolores de cabeza, el
malestar estomacal, todo ha empeorado y sumándole a eso
la decisión que tomo el capitán de que debemos irnos, hace
dos días lo dijo, pero le pedí tiempo porque no quiero que el
coronel vuelva y no encuentre a nadie en el lugar, su única
respuesta fue "máximo dos días, estoy a cargo porque él así
lo quiso, de lo contrario, él tendrá que buscarnos, lo siento
mucho".

Siento que soy un mal hermano, un mal papá, una mala


esposa, a Minmin ni siquiera puedo estar pendiente de que
tenga al menos dos comidas al día, siento que todo se fue a
la mierda junto con él, su partida me destruyó por dentro,
me causó heridas que no creo poder sanar si él no vuelve,
no sé dónde está ni en condiciones, solo espero que no se
olvide de mi, que vuelva y juntos intentemos sobrellevar
todo esto porque realmente sólo no creo poder.

Los toques en la puerta me hacen suspirar y entender que


llegó la hora, ya nos vamos al bosque, en realidad la
mayoría ya se fue, solo quedamos unos cuantos por mi
decisión de querer esperar el regreso del coronel, pero nos
hemos quedado incluso sin agua para tomar, lo extraño y lo
amo, debí decirle que estoy esperando a nuestro pequeño
girasol.

—Bonito, ¿Estas listo?, ya tenemos que irnos—. Avisa Hobi


desde la puerta.

Él es el único que siempre está al pendiente de mi, aunque


dice que su novio se preocupa mucho por mi, pero no le
creo, él también noto lo de mis cambios con la comida, he
empezado a odiar lo que amaba y solo tengo antojos de
cosas raras, pero él siempre insiste en que debo comer más
aunque esa comida termine siempre expulsandola de mi
cuerpo.
No le contesto y solo asiento con la cabeza, sostengo la
pequeña bolsa tipo maleta que hay encima del colchón y la
aprieto con fuerza aferrandola a mi cuerpo, empiezo a salir
de la habitación pasando por el lado de Hobi quien suelta un
suspiro por las veces que me ha dicho que no me esfuerce y
no le hago caso.

Los pocos que quedamos aquí partimos en conjunto dejando


el búnker cerrado siendo el coronel el único que puede
volver a abrirlo, pero es la mejor opción, ya que si lo
dejamos abierto posiblemente se llena de zombies en
menos de nada, porque después que integraron la nueva
ciudad al experimento los zombies llegaron más rápido a
esta zona, constantemente se vuelve un dolor de cabeza
incluso salir a tomar aire fresco.

En el trayecto miro a todos lados siendo cuidadoso de que


ningún muerto viviente se me acerque, el capitán y Hobi me
cubren la espalda, pero si no está el coronel no puedo
sentirme seguro, él es esa persona que me hace sentirme
confiado, animado, más vivo, lo extraño tanto.

Imágenes suyas llegan a mi memoria, justo de ese día


cuando desperté después de la mordida de la víbora,
escucharlo llamarme "bebé" de una manera tan cariñosa,
todo el cuidado y la forma en que me trató, aunque se que
él es una persona que no expresa amor con palabras o
siendo cariñoso, pero siempre está al cuidado de mi
hermanito y mío, nunca pensé sentir esto tan intenso,
profundo y real por alguien mucho menos que sea alguien
sería un hombre sin nada de gracia y con una seriedad tan
notable, además de que es un gruñón nato y un mandón y
un...

—Ah—. Suelto el aire que no sabía tenía retenido, realmente


sólo pienso en él, suele preguntarme que le hice para
volverlo tan loco, ahora me hago la misma pregunta, ¿Qué
me hizo coronel?

Las piernas me empiezan a arder por todo el rato que


llevamos caminando, siento la garganta seca y trago saliva
de donde no tengo, no tengo la confianza para decirle al
capitán que quiero un poco de agua, tampoco soy de hablar
tanto con él.

—Toma—. Me ofrece un poco de agua en una botella de


plástico.— no es por molestar, pero debes prestar atención
al camino, estoy cuidando de ti porque el coronel así me lo
pidió, pero tienes que poner de tu parte, te ves tan
jodidamente mal físicamente.

—Lo siento—. Expreso y él niega con la cabeza.

—Si tan solo aprendieras algunas palabras diferentes a esa,


sería más fácil ayudarte.

—Esta bien—. Musito.

El Capitán pone los ojos en blanco y niega con la cabeza.

—Al menos no son monosílabos, me desesperas niño—. No


se porque me sentí regañado.

Continuamos caminando y todo se vuelve un caos cuando


nos vemos siendo atacados por una manada de zombies
que intenta devorarnos a como de lugar, intento ponerme a
salvo usando el cuchillo de la otra vez, solo que ahora soy
más cuidadoso porque se que estoy esperando un bebé, el
capitán y los demás soldados batallan hasta que empieza a
oscurecer y los muertos vivientes que nos rodean empiezan
a olfatear el aire como perros.
—No pueden vernos, vienen hacia nosotros guiados por el
olor—. Avisa el capitán.

—Tenemos razonamiento y ellos no, podemos huir, es ahora


o nunca—. Exclama Hobi con voz autoritaria.

Entiendo a lo que se refieren y me muevo con pesadez, para


no hacer movimientos bruscos, uno logra atrapar mi brazo,
pero logro derrumbarlo antes de que alguien más lo note,
así logramos avanzar, pero que esté de noche lo vuelve más
difícil, si tan solo él estuviera aquí, ¿Por qué tengo que
extrañarlo tanto?

"Por favor no me hagas esto, vuelve a mi, te necesito


mucho"

Lo que resta del camino no están difícil llegar, ya que no


hay zombies donde nos quedaremos, los demás nos reciben
con una sonrisa e inmediatamente nos ofrecen frutas,
Minmin quien estaba con Rossy aquí desde hace dos días,
se encuentra dormido y me derrito de amor cada que miro
en la dirección de su carita.

Comemos unas cuantas frutas y me quedo conversando con


Rossy en el porche, quien parece un poco más tranquila
después de lo que le pasó, ella es la única que tiene
dispositivos electrónicos que aún funcionan aunque
aparentemente pronto dejará de usarlos ya que aquí no hay
energía eléctrica.

—¿Qué día es hoy?—. Pregunto por mera curiosidad.

—Ocho de octubre —. Responde.

Suelto un suspiro y asiento con la cabeza, han pasado


muchísimos meses, casi un año y ni siquiera se siente, no lo
puedo creer, en unos días será mi cumpleaños, desde que
cumplí dieciocho espere ese día ansioso y ahora todo lo que
pido es que él llegue, que vuelva el amor de mi vida.

—¿Cuántos años tienes?—. Pregunta ella de la nada.

— Diecinueve —. Le contesto e inmediatamente se pone


roja como un tomate, pero no podría darme más igual.

—Siempre dije que el coronel es un asalta cunas—.


Interfiere el capitán.

Rossy endereza la espalda y se pone alerta por la llegada


del hombre, ahora es él quien se asegura de que ella no se
acerque demásiado, no me va a seducir, ella ni siquiera me
gusta, no me trae, todo lo que puedo imaginar y pensar es
en el cabello negro del coronel, sus músculos cuando me
abraza, su rostro varonil y tan sensual cuando tensa la
mandíbula cuando está enojado o cuando intenta contener
el orgasmo más tiempo del que puede hacerlo, estoy tan
enamorado como un niñito ilusionado.

—Hora de irse a dormir—. Avisa haciendo que la chica se


despida y se vaya.— ve a la habitación donde esta tu
hermanito, será la habitación del Coronel cuando vuelva,
intenta descansar, haré guardia, si él viene te despertaré, lo
prometo.

Hago lo que ordena y me recuesto a un lado del viejo


colchón donde esta mi hermanito, aprieto con fuerza la
camisa del coronel la cual traje a escondidas en el bolso,
coloco mi nariz cerca de la tela e inhaló su aroma logrando
que el sueño me atrape.

"No quiero que me despierte el capitán, quiero que lo haga


él, mi coronel"
Voten y comenten mucho, denle mucho amor al

misma noche 💔
capítulo triste y quizás pasemos al siguiente está
✍️
✨Capitulo 34✨
"Antecedentes del virus"
Jungkook

Hace dos semanas..

¿Qué se hace cuando llevas tiempo pensando en matar a tu


enemigo, pero te das cuenta que realmente no es más que
un títere de alguien más?, ¿Qué pasa cuando te das cuenta
que todos los de abajo son inocentes incluso más que tú?,
así me siento ahora, estos tipos me trajeron con las
personas que están jugando con la vida de los ciudadanos
de Corea del Sur, pero no sólo eso, un niño de menos de
ocho años es quien lo hizo todo.

Simplemente quede en shock, no lo podía creer cuando lo


vi, creí que el hijo del capitán y el científico era un
prisionero o algo así, pero me equivoque.

Fuimos traídos a un enorme laboratorio que a la vez es la


mansión del gobernador que está haciendo este
experimento, en cuanto llegamos un niñato delgado con
anteojos y de cabello negro corrió al ver a Jin y supe que es
el hijo que tuvo con el capitán, sus facciones y su todo su
rostro es idéntico al militar, pero sus anteojos dejan en claro
que es un cerebrito al igual que Jin.

Unos aplausos resuenan en el interior del lugar y el


gobernador aparece con una sonrisa de oreja a oreja, el hijo
de Jin acomoda sus lentes en el puente de su nariz y se
dirige a la pizarra que hay justo al lado del político.

—Coronel Jeon, ¿Como tuvo la osadía de asesinar a mi


esposa?, su propia hermana.

Dirijo la mirada hacia el niño, pero este ni siquiera se


inmuta cuando se habla del asesinato tan libremente, si a
su padre le da igual a mi no puede importarme menos.

—Soy un ser humano, esa perra no era de mi raza—. Digo


sin importarme que estoy en su territorio y todos aquí están
de su lado.

El hombre ríe con suficiencia y hace que dos de sus


hombres me sostengan de los brazos, me opongo a eso
golpeándolos, pero cada que derribo a uno aparecen dos
más, Jin ni siquiera se mueve solo mirando a su hijo y el otro
imbecil mal nacido solo ríe mientras sus hombres batallan
conmigo, no dejo que ninguno me atrape pero logran darme
en las costillas, la pierna derecha y uno que otro puñetazo,
empiezo a debilitarme, pero no es causa para deje de
pelear, se que aún no va a matarme, ya que lo que quiere
de mi aún no lo tiene y nunca se lo voy a dar.

Golpes van y vienen y finalmente logran sostenerme entre


dos hombres, después de todo no soy de hierro, ni un robot,
pero que hayan más de diez hombres en el suelo con los
que pelee yo solo, me hace sentir suficiente, solo es
cuestión de recuperar fuerzas y se van a arrepentir todos.

El gobernador viene hacia mi y sonrío cuando me da un


primer puñetazo.

—Que poco hombre, tienen que sostenerme para que te


acomodes las pelotas y te acerques a mí sin orinarte en los
pantalones, mujercita—. Musito.
El hombre tensa la mandíbula y está vez hunde una navaja
en mi estómago tomándome desprevenido, no me inmuto a
pesar del dolor inmenso que siento, se aleja de mi sacando
el filo para volver a hundirlo con más fuerza, me sale sangre
de la boca y la escupo en el suelo, el niño saca un pañuelo y
me limpia los labios mientras lo fulmino con la mirada.

—Hablemos de lo importante —. Interviene el jovencito.

Frunzo el ceño intentando mantenerme despierto para


poder escuchar con claridad lo que van a decir, Jin parece
nervioso como si algo le asusta, el niño en cambio sostiene
un palo de madera fina y apunta hacia la pizarra.

—Como sabrás —. Dice mirando en mi dirección.—El virus


bc-97, fue creado con los anticuerpos que en un principio
les fue inyectado a ustedes, en pocas palabras la cura para
esta oleada de zombies y muertos vivientes está en la
sangre de cinco militares que fueron los sobrevivientes del
experimento que sucedió hace nueve años, ¿Cierto Papi?

—Si, mi amor—. Contesta Jin con la cabeza en alto.

¿Está orgulloso de ese mocoso con aires de rey de


Inglaterra?, que lo descuide que le voy a meter los valores
hasta por el culo, bicho malcriado mal educado.

—Entonces, estuvimos pensando—. Continúa el chico —


esto se ha salido un poquito de control, asique con tres de
ustedes será suficiente para crear la cura suficiente para los
infectados, sin embargo si algo sale mal, entonces serían
todos, ¿A que me refiero a que algo salga mal?, si se espera
a que más personas se infecten, por eso lo traemos aquí
coronel Jeon, entregue a tres de sus soldados,
solucionaremos esto.

—Nunca—. Digo con una sonrisa.


Nuevamente el cuchillo se hunde en una parte de mi
estómago, pero esta vez quien lo clava es otra persona,
gruñó con molestia y el niño carraspea la garganta llamando
mi atención.

—Jeon Jungkook, Kim Namjoon —. Hace una pausa y muerde


su labio inferior, él sabe que es su papá.—Jung Hoseok,
Rossy y Kim Taehyung, esas cinco personas son los que
tienen la cura, solo dame tres.

La tranquilidad con la que habla me hace sentir en el limbo,


habla con tanta seguridad, como si tuviera todo
conocimiento sobre el virus y... Joder no puede ser.

—¿Como sabes todo eso?—. Cuestiono.

El niño acomoda los anteojos en el puente de su nariz y


entreabre los ojos mirándome con superioridad, solo espera
a que estemos solos y te bajaré los humos, maldito mocoso.

—¿Como no voy a conocer lo que yo cree?—. Dice sin más.

Miro a Jin y este aparta la mirada avergonzado, su hijo, un


mocoso de ocho años fue el genio que creo un virus tan
letal y efectivo, un niño con toda una vida que vivir, es una
verdadera lástima.

—Jinam—. Llamo la atención del niño quien se queda


asombrado, tal vez mencioné su nombre mal o algo así.

—¿Señor coronel?—. Musita con el entrecejo fruncido.

—¿Conoces a tu padre?, el segundo nombre en la lista, es.


Tú. Padre.

El niño continúa calmado y solo asiente con la cabeza.


—Mi papi nunca me lo ocultó, si se quien es, pero eso no es
lo importante ahora, tenemos que acabar con esto, solo tres
—. Insiste.

—Buena suerte con eso—. Increpo sonriente.— Tú arruinaste


la humanidad, tú debes arreglar lo que hiciste, ¿Tú perfecto
papi no te enseño a ser responsable de tus actos?

—Curen sus heridas, en unos minutos iré a sacar su sangre,


necesito confirmar que aún los anticuerpos estén ahí
dentro, no podemos llevarnos sorpresas —. Advierte el niño.

¿Por qué no creo un muñeco que coma solo o algo así?, no,
tenía que ser hijo de Jin e infectar a la mitad de la población
de Corea del Sur, Jin y sus malditos genes de gente loca y
desequilibrada.

Los hombres obedecen a lo que pide y empiezo a sentirme


mareado, Jin se acerca con intenciones de hablar y la
mirada que le doy le hace retroceder.

—Elimina a mi hijo de esa lista, Mocoso, Tae está con un


bebé, además es mi hijo, bastardo.

—¿A quien le importa?—. Logro escuchar que le responde el


niño al gobernador.—A mi no.

Actualidad...

No tengo ideas de cuántas puñaladas tengo en el torso, me


duele hasta respirar, cada día es una tortura diferente por
ese maldito mocoso que no sabe solucionar lo que hizo, Jin
no ha tenido vergüenza para verme a la cara, él sabía todo
esto, pero nunca dijo que su hijo fue la mente maestra
detrás de esto, entiendo que a lo mejor lo están
manipulando porque solo es un niño, pero su creación está
trayendo solo destrucción y muerte.
Hoy tomaron la última muestra de sangre de mi cuerpo, ya
que hoy probaría si una vacuna funcionaría realmente. Así
es como me encuentro hoy observando a Jin quien mira lo
que hace su hijo con admiración, Namjoon también es
bastante inteligente, supongo que ambos genes unidos fue
demasiado para un solo hijo.

Cuando estuvo lista la vacuna se la inyectaron en el cuello a


un infectado el cual está atado a una camilla, gruñó con
dolor mientras agita su cuerpo de un lado a otro
desesperado, después de unos minutos guardó silencio y lo
liberaron, el tipo miro a todos lados y su mirada se volvió
oscura, sus ojos se llenaron de lágrimas y tomo un bisturí
con el término cortando su cuello.

El niño se alzó de hombros y asintió con la cabeza.

—La cura funciona, solo fue un daño colateral —. Asegura.

—Que logro —. musito con burla.

El niño pone los ojos en blanco y me ignora.

—No eres inmortal, Coronel, los nuevos zombies pueden


infectarte a ti y a los demás militares que sobrevivieron,
pero ustedes serían más difíciles de matar teniendo el virus,
piénsalo, tráeme tres y solucionemos esto o ve con tus ojos
como tus amigos se comen los unos a los otros.

Enfurezco de solo pensar en el peligro que representa eso


para mí mocoso y nuestro bebé, aprieto las manos en puños
y juro por Dios que aunque sea un niño le haré pagar todo
esto, si algo le pasa a mi familia, él lo pagará al igual que su
padre.

Las heridas me arden y me hacen alucinar, me veo en


medio del bosque recostado en un tronco seco al lado de mi
mocoso, la elevación enorme en su vientre me hace sonreír
cuando me confiesa que tendremos un bebé y me hago el
sorprendido cuando yo lo noté primero que él, pero haría
cualquier cosa por hacerlo feliz, mis bichitos, cuanto los
extraño.

Holis como andan 👀 ¿Sorprendidos?

Capitulo 1/2

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✨Capitulo 35✨
"¿Un pequeña semilla de girasol?"
Jimin

Mantengo los ojos cerrados intentando una vez más poder


dormir, pero realmente es traumático cuando a pesar de
tener sueño no puedes lograr dormirte, los párpados me
pesan, pero tengo un sentimiento extraño clavado en el
pecho y no quiere salir, afuera está oscuro y encima está
lloviendo, los truenos no cesan, no me asustan, pero tengo
frío y la manta no me proporciona el calor que quiero en
estos momentos.

Me aferro a la camisa del Coronel e inhaló el aroma que está


aún tiene impregnada, aunque se está dispersando cada
vez más, me doy por vencido y me coloco boca arriba
encima del viejo colchón, acaricio la pequeña elevación que
se siente en mi vientre cuando estoy en esta posición, una
pequeña sonrisa se dibuja en mis labios y mis ojos
empiezan a arder, la primera lágrima sale y siento el nudo
en mi garganta intensificarse, ese mismo que no me deja en
paz desde que el coronel se fue.

-Mi pequeño girasol-. Musito en un susurro.

La verdad nunca me imaginé en esta situación, jamás pensé


en tener hijos propios y mucho menos que yo sería quien los
llevará en el vientre y le dé a luz, ¿Y si me muero dando a
luz?, ay Jesús bendito, no, no.
Sacudo la cabeza alejando esos pensamientos, todo saldrá
bien, mi bebé vendrá con bien y el coronel lo va a regañar
por los malestares que estoy sintiendo, si, mi coronel.

-¿Donde esta?, mi único amor real-. Suspiro bajito.

Salgo del colchón y me acerco a la única ventana que hay


en ella, la abro un poco apreciando la lluvia que hay afuera,
la verdad está calmada no es tan fuerte y eso me hace
tener un poco de paz, Minmin duerme tranquilamente y
frunzo el ceño cuando escucho unos quejidos afuera, como
si alguien estuviera jadeando con la boca abierta, no le
presto atención, ya que el capitán dijo que haría guardia
afuera, continuo mirando la lluvia y empiezo a retroceder
cuando los sonidos se escuchan más cerca, pisadas firmes
de pasean por el pasillo de madera de afuera y miro hacia
donde esta Minmin.

Busco con la mirada algo para defenderme y sostengo el


cuchillo que tenía en la tarde, me quedo estático frente a la
puerta, pero no demasiado cerca, los pasos se escuchan
casa vez más cerca y la puerta se abre. Levanto el cuchillo
observando la enorme silueta frente a mi, no puedo verle la
cara ni siquiera el color de la ropa porque está oscuro y sin
luz soy ciego.

-Estoy armado-. Advierto levantando el cuchillo hacia el


frente.

El tipo viene hacia mi y sostiene mis muñecas con fuerza, se


apega a mi cuerpo y mis ojos se llenan de lágrimas cuando
reconozco su olor mezclado con el de la sangre.

-Yo también tengo un arma, Mocoso-. Musita con la voz


entrecortada.
Estampa sus labios contra los míos y dejo que las lágrimas
salgan sin importar nada más, rompo el beso y lo envuelvo
en mis brazos sin poder creer que esté aquí, lloro y le pido a
Dios que no sea un sueño.

Me alejo y sostengo su rostro con ambas manos, escaneo su


perfecta cara y él sostiene la mía haciendo que deje la
paranoia.

-Las heridas no estan en el rostro, sigo siendo el hombre


guapo que conociste la primera vez-. Asegura.

-Mi coronel-. Lloriqueo y me lanzo a sus brazos.

Inmediatamente gruñe cuando lo aprieto contra mi cuerpo,


pero me devuelve el abrazo rápidamente, se siente tan bien
tenerlo otra vez, no voy a dejar que vaya a ningún lado otra
vez, no puede.

-Tengo que decirle algo-. Musito.

-Yo también pensé en ti, Mocoso, en el feto viviente, tú y él,


no salieron de mi cabeza ni un maldito nanosegundo.

Acaricia mi cabello y me vuelve a besar de forma casta sin


abrir nuestras bocas.

-¿Como haz esto?-. Cuestiona.

Cierra la puerta por la que entró y se dirije a la cama, deja


el pequeño bolso que trae y de él saca una lámpara de gas
y la enciende, la mecha se enciende y finalmente puedo ver
el rostro del hombre que amo, mi coronel, mi amor.

-¿Por qué me miras así?-. Cuestiona y me pregunto Porqué


su voz se escucha rota.
-Tengo algo que decir, ya no quiero ocultarlo más siento que
me voy a ahogar si lo sigo conteniendo.

-Entonces dilo-. Musica.

Lo veo quitarse la franelilla negra que cubría su torso y dirijo


la mirada a las vendas ensangrentadas que cubren varias
partes de su pecho, estómago, y su costado izquierdo.

Mis ojos se abren como platos a la vez que él capitán abre la


puerta y trae unos trapo en agua caliente, deja las cosas ahí
y me mira por encima del hombro.

-¿Lo puedes curar sin vaciar tu estómago?-. Pregunta.

Asiento con la cabeza y el coronel lo mira de forma extraña.

-Al amanecer tenemos que hablar-. Le comunica y el capitán


asiente con la cabeza y se va.

Me muevo de mi sitio y empiezo a limpiar sus heridas,


pasando el paño húmedo por los cortes que tiene, su cuerpo
se tensa, pero se contiene y no gruñe ni emite sonido
alguno.

-Coronel, ¿Quiere tener bebés?-. Cuestiono.

-Dejate. De. Preguntas. Estúpidas y. Si tienes. Algo que.


Decir. Dilo.

No soy capaz de mirarlo a los ojos, tengo miedo de como


vaya a reaccionar y eso no es un secreto.

-Es que yo. Tengo miedo-. Musito.

Él me sostiene de ambas muñecas haciendo que me


detenga, guío la mirada hacia sus ojos negros y su mirada
me hace temblar.
-Dilo-. Ordena sin apartar la mirada de mi.

-Estoy. Yo. Bueno. Estoy esperando un bebé.

Él se queda en silencio y libera mis manos, agacho la


cabeza por su falta de respuesta y me golpea en la frente
con su dedo.

-Ayy-. Me quejo.-No me maltrates, estoy esperando a tú


bebé.

-Mocoso, ya lo sabía -. Dice y frunzo el ceño.-Soy el hombre


que toca tu cuerpo, lo conozco, me di cuenta por la
repentina hinchazón en tu pecho y la sensibilidad en tus
pezones, tu ansiedad por comer frutas, incluso podría jurar
que hasta el sabor de eyaculación cambio, conozco el
cuerpo de mi esposa, ¿Qué te piensas que soy?

-Entonces, ¿Ya lo sabías y yo me estaba volviendo loco sin


necesidad?

Él asiente con la cabeza y golpeo su hombro con el puño


cerrado.

-Golpeas como una Nena, mi amor.

-Sabes que no, más de una vez te rompí la madre, asique no


me provoques, solo estoy cuidando de nuestra pequeña
semilla de girasol.

Él frunce el ceño y retomo mi labor colocando algodón con


alcohol encima de los cortes, él se estremece y se queja
bajito.

-¿Tienes malestares?, ¿Qué honda con los antojos?

-Son raros la verdad.


-¿Por qué?, ¿Qué quieres comer?

-Bueno, es que. Se me hace agua la saliva cuando pienso en


chupar tu polla y tragarme. Ya sabes. Eso.

-¿Y ya cenaste?, tengo las bolas llenas-. Contesta burlón.

Le doy una mala mirada y le coloco nuevamente unos


vendajes con tela de su ropa.

-Ven aqui-. Pide y tira de mi brazo hasta colocarme encima


de sus piernas.

(Estamos en una silla de madera al lado del colchón)

Coloca su mano encima de mi vientre y frunce el ceño,


levanta la tela de la remera que llevo puesta y acaricia mi
vientre directamente en la piel haciendo que está se me
ponga de gallina.

-¿Quieres sentir a la pequeña girasol?-. Cuestiono.

-¿Girasol?

Asiento con la cabeza y me bajo de sus piernas me coloco


encima del colchón boca arriba y le hago seña para que
venga hacia mi, tomo su mano y la coloco encima de la
diminuta elevación en mi vientre y sus ojos se abren
sorprendidos.

-¿Es?, joder, está tan pequeño, mierda, es nuestro bebé.

-Nuestro pequeño girasol, mi coronel.

-Pidele a Dios que sea un niño-. Musita.

Frunzo el ceño y él se mantiene acariciando la pequeña


zona como si no pudiese creer que está ahí.
-¿Por qué un niño?, ¿Qué pasa si es una niña?

-Tendras que embarazarte otra vez y darme el varón, un


mes como máximo para que fabriquemos el varón, un
pequeño militar como su papá.

-Y una mierda, es mi barriga, un bebé, nomás, loco,


demente.

Él sonríe y me veo perdido en su preciosa y genuina sonrisa,


todavía no puedo creer que ame tanto a este hombre tan
gruñón y tan insoportable, pero jamás podré amar a nadie
como lo hago con él, nunca.

Lo veo levantarse y rodear el colchón para llegar al frente


de Minmin, lo acomoda creando espacio para él y se queda
escaneando el cuerpo del niño por unos segundos, le da un
beso en la frente y le coloca el cabello que cubre su frente
detras de su oreja, vuelve al lado mío y se acomoda boca
arriba mientras que yo me recuesto de lado, mi cabeza
descansa en su pecho y con mi mano derecha rodeo su
torso, su mano derecha me rodea desde atrás y me siento
tan feliz, animado, lo hirieron y eso me duele, pero está aquí
conmigo y eso es suficiente motivo para sonreír.

-Lo extraños mucho, mi coronel.

-¿Si?

-Si-. Respondo.

-Si, ¿Qué?-. Cuestiona.

Sonrío porque se lo que quiere escuchar y en cierta forma


aunque no sea capaz de pedirlo me gusta que necesite
escuchar como le llamo.
-Si, mi amor-. Le contesto.

-Perfecto-. Musita dejando un beso en mi frente y


apegándome un poco más a su cuerpo siendo cuidadoso por
sus heridas.

Cierro los ojos escuchando la llovizna cuando nos quedamos


en silencio los dos.

-Entonces...-. Musita llamando mi atención.-¿Tienes antojo


de chuparme la polla si o no?

Pongo los ojos en blanco y sonrío cerrando los ojos


nuevamente con intenciones de hacerme el dormido, pero
termino cayendo en los brazos de Morfeo, porque me siento
seguro, porque estoy en sus brazos otra vez.

Ustedes son team niña 💖 o team niño 💙 , comenten...

Capitulo 2/2

Comenten aquí los que quieran mención.

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✨Capitulo 36✨
"Verdades a Medias"
Narrador

Los rayos del Sol atraviesan las pequeñas aberturas que


separan una madera de la otra, la luz que esté emite
permite que algunos despierten mientras que otros no han
pegado el ojo en toda la noche, pero son sacrificios que
deben hacerse cuando la situación en la que se vive no es
segura para nadie, mucho más si sabes que el novio de tu
mejor amigo está esperando un bebé y él no lo puede
cuidar en esos momentos.

El coronel se remueve incómodo sintiendo la mirada fija de


alguien, una sonrisa se dibuja en su rostro y como puede se
da vuelta quedando de frente al niño que lo mira con los
ojos llorosos.

—Hola, pequeño —. Saluda saliendo del colchón.

El niño lo atropella envolviéndolo en sus pequeños bracitos


a la vez que lloriquea en voz baja como si estuviera
conteniendo los gritos.

—Pa. Papá —. Lloriquea siendo rodeado por los brazos del


coronel.

—Esta bien, pequeño, aún eres un feto, puedes llorar en voz


alta —. Susurra en los oídos del niño.
—Pero. Minie dijo. Tiene una semilla. De. De girasol. En el
estómago. Entonces. Tiene que dormir. Muchísimo.

El coronel sonrió y se llevó al niño a la cama, los tres se


acurrucaron mientras los que están despiertos sonriendo
con malicia y el pobre chico embarazado no sabe lo que le
espera.

Por otro lado tenemos al Capitán Kim, quien se pasó la


noche vigilando, su novio viene del interior del bosque con
algunas frutas para ambos, ya que los demás están
recogiendo suficiente para todos.

—Toma guapo—. Le extiende una fruta y el capitán la toma


sin ganas.—¿Qué pasa?, Amor.

Él ya sabe la respuesta, por ende no necesita una para


entender, pero prefiere no hacer un drama y mantener la
calma, desde que ese chico apareció en sus vidas otra vez,
nada ha sido igual.

Como si lo hubiesen llamado con el pensamiento, Jin


aparece en el campo de visión de la pareja, Hobi sonríe sin
gracia y Namjoon simplemente decide ignorarlo como lleva
haciendo desde que llegó y le pidió hablar de su hijo.
Cansado de la situación el chico de cabello castaño se
coloca frente al científico y se cruza de brazos para evitar
que por inercia le rompa la cabeza.

—¿Podrías mantener la distancia con mi hombre?, me estoy


hartando y la próxima vez no seré tan amable.

—¿Y si no quiero?—. Cuestiona poniéndose de pie.—El y yo


tenemos un hijo, no es tu problema, aprende a vivir con ello,
bonito.
El chico explota sintiendo el enojo apoderarse de su cuerpo
y le estampa un puñetazo y lo lanza al piso con intenciones
de irse encima de él y golpearlo hasta que se tragué sus
palabras, pero el capitán lo sostiene de la cintura y lo
abraza desde atrás con intenciones de que se calme, pero
cuando hay demasiada irá contenida, rencor acumulado, se
llega a ese estado en el que explotas a tal punto que no
puedes parar aunque quieras.

— Príncipe cálmate —. Le susurra el capitán, pero su novio


niega con la cabeza y forcejea con él hasta que logra
zafarse, de nuevo ataca al joven frente a él y este
simplemente sonríe.—¡Jung Hoseok, te dije que te calmes!

—¿O si no qué?, ¿Quieres que me calme y haga lo que


haces tú?, ¿Quieres que finja que no paso nada?, ¡Por una
maldita mierda, no puedo, perdóname si no puedo hacer
como que nada paso, yo estuve ahí cada noche, cada una
de ellas en las que no podías dormir porque cuando
cerrabas los ojos lo veías a él, cada vez que lloraste, las dos
malditas veces que pensaste que podrías cubrir las
cicatrices que te dejó con las de un cuchillo, y ahora estás
aquí pidiéndome que me calme, me niego.

—¡Cállate Hoseok!—. Interviene el capitán.

Y es que si duele, ser un hombre no te impide sentirte mal,


no hay una regla que diga que no puedes tener traumas si
eres varón, nadie dice que por ser masculino tienes que
soportar todo con la frente en alto, cada ser humano tiene
derecho a sentir y expresar esos sentimientos como le de la
gana sin importar los putos estereotipos de la sociedad
estúpida en la que vivimos.

—¡No, ya no más, espere mucho tiempo, fui paciente y lo


sabes, tampoco te culpo y no lo reprocho porque te amo
como nunca he amado a nadie, eres lo mejor que me ha
pasado, pero yo. No fui lo suficientemente bueno para curar
las heridas que él te hizo.

Con cada palabra su voz se va quebrando cada vez más, el


capitán aprieta las manos en puños y niega con la cabeza,
su corazón se estruja y la voz dentro de su cabeza solo le
grita una y otra vez que lo abrace y lo consuele, pero ¿Cómo
consuelas a alguien cuando tú también estás roto?

—Amor—. Musita el capitán intentando tomar las manos de


Hobi, pero este retrocede dos pasos.

—Se va él o me voy yo.—. Sentencia.— No voy a continuar


viendo cómo te destruyes frente a mis ojos, después de que
pensé que estábamos bien, no puedo.

Sin saber que decir el capitán agacha la cabeza y niega, él


no puede tomar esa decisión, únicamente el coronel es
quien puede echar a alguien de allí y quieran o no, Jin es la
solución que tienen para obtener una cura, ya que el único
científico más inteligente que él no tiene buenos métodos
para conseguir las cosas.

—Estoy esperando una respuesta, Kim Namjoon —. Musita


enojado.

—Hobi, el coronel es el único que puede echarlo, él lo trajo.

El susodicho asiente con la cabeza y levanta los brazos y


después los deja caer mostrando lo cansado que está.

—Es tu dolor, tus cicatrices, nadie más puede solucionarlo,


pero esta bien, no puedes tomar una decisión, yo si—.
Musita.
Introduce sus manos dentro de los bolsillos y empieza a
alejarse, el capitán intenta a seguirlo, pero éste detiene su
andar y suelta un suspiro.

—No me sigas —. Le advierte.—Tu trabajo es cuidar de


todos, ¿Lo olvidas?

—Hobi, amor.

—Muerete, Namjoon—. Musita sin detenerse a procesar sus


palabras.

Se va dirigiéndose a la zona donde están los demás o eso es


lo que él piensa, pero a veces el enojo nos nubla la vista. El
coronel por su parte sale de su habitación después de
escuchar el alboroto y sobre todo por el rodillazo que le
dieron después de que le metió tremendo susto a Jimin
queriendo hacerse el gracioso.

—¿Qué pasó?, escuché gritos.

—Hobi se enojo, dijo que se iría y me pidió no ir tras él.

—Ya, ¿Y como por qué sigues aquí?

—Le doy su espacio—. Suspira con tristeza.

—Me la pela el espacio personal, su maldita arma está ahí


atrás, ¿Ustedes pueden dejar de volverme loco?

Namjoon observa el arma y todo su cuerpo se tensa, se


levanta de la silla haciendo que está caiga al suelo, sostiene
el arma y como si la desgraciada no se canse de joderle la
vida, Rossy llega corriendo asustada.

—Vi. Hobi. Se. Fue. ¡Mierda hay zombies y los demás, son
demasiados!—. Articula con los ojos llenos de lágrimas.
El capitán no espera a que termine la oración y se va por el
camino que tomo su novio, el coronel maldice en su interior
y sin importarle demasiado las heridas que aún no cura
busca su arma y se va dejando a Jimin dentro sin darle
explicaciones.

Jin no puede sentirse más miserable de lo que ya es, todo lo


inicio él y su hijo no es más que un mini versión suya con
remordimiento por creer que su padre no lo ama.

Ambos militares llegan a la zona donde los demás soldados


intentan ponerse a salvo, el capitán busca a Hobi con la
mirada mientras acaba con todo lo que se le pone en frente,
el coronel nota como los infectados corren hacia él por el
olor fresco de la sangre que sale de sus heridas, como si
fuera por instinto siguen el olor de la sangre que contiene el
antídoto que los volvería humanos normales otra vez.

Uno que otro infectado cae al suelo hasta que logran


derribarlos a todos, sin tener nada en medio, el capitán y su
novio conectas miradas y el mayor no duda en llegar hasta
él y envolverlo en sus brazos con fuerza.

—Perdoname, lo siento mucho, no volveré a dudar, nunca


más.

—Perdoname tú a mi—. Exclama Hobi con la voz rota, aleja


al capitán de su cuerpo y le brinda una pequeña sonrisa a la
vez que una lágrima sale de su rostro, los demás notan la
mordedura que destila sangre de su brazo.

Los que tienen armas le apuntan a excepción de el coronel y


el capitán quien tiene los ojos cristalizados y un nudo en la
garganta del ganado de Rusia.

—¡Bajen las putas armas y larguense de aquí!—. Exige el


coronel y todos obedecen sin refutar.
Namjoon observa como su novio vomita sangre y cae de
rodillas en el pasto, sin dudar lo sostiene en su brazos y le
peina el cabello hacia atrás.

—Nam, lo siento, yo. No debí. Decir eso. Te amo y jamás


quisiera que te mueras. Yo.

—Shhh, todo estará bien, la cura está en tu cuerpo, no te


vas a morir.

El coronel peina su cabello hacia atrás sintiendo frustración


porque solo él sabe que eso no es verdad, Hobi también
puede sentir como su cuerpo se siente extraño.

—Amor, estoy deseando comerte, mátame por favor, hazlo


tú.

—No—. Musita sin poder aceptar lo que está pasando.

Ambos lloran mientras uno se aferra al cuerpo del otro que


lucha por no cerrar los ojos.

—Supongo que. Ya. No. Podré darte. La hija que quieres.

—Callate por favor—. Lloriquea.—no te puedes morir, dijiste


que nunca me abandonaras. Lo prometiste.

—Te amo tanto—. Musita ya casi sin voz.

Desesperado el capitán remanga las mangas de su camisa y


coloca su brazo en la boca de su novio.

—Por favor muerdeme, mátame, si te vas a morir llévame


contigo, seamos zombies los dos juntos, por favor, ¡Hoseok!

—No puedo. Yo no lastimo a quien amo, eres lo mejor que


tengo, jamás te haría daño. Eres fuerte amor, tú. Tienes que
prometerme que estarás bien. Por . Favor.
Namjoon agacha la cabeza y empieza a llorar mientras que
el coronel mira cuidadosamente como las pupilas de Hobi se
dilatan casa vez más.

—Nam, no hay tiempo, levántate.

—No, no quiero.

—Coronel. Por favor. Mateme.—. Súplica Hobi.

Todas sus entrañas duelen como el demonio, pero sobre


todo ya no tiene fuerzas para lucrar con el deseo de
comerse a quien ama.

—¡No, no tienes derecho, baja el arma!—. Exige el capitán.

—Namjoon.

—Dejame solo.—. Pide.

—Nunca—. Musita.— eres mi hermano, no voy a dejarte


solo.

—Amor, por favor, te lo estoy suplicando, ya no puedo más


—. Musita con las lágrimas saliendo de sus ojos.

Queriendo arrancarlo de las garras del sufrimiento, abraza a


su novio y mientras llora deja que su arma se guíe al
estómago de este.

—Te amo, Joon—. Se despide.

—Y yo a ti mi precioso sol—. Le da el primer disparo que


parece atravesar el corazón del capitán con intensidad.—
Siempre.

Su corazón duele, el alma se quebró y ya no hay felicidad,


ya la oscuridad cubrió su ser sin compasión, todo se ha ido
y solo le queda llorar, porque él también tiene sentimientos,
y la única persona que ha amado se ha ido, ya no está.

Su mente le llena la cabeza de las imágenes de esos planes


que ambos tenían a futuro y empieza a eliminar el rostro de
Hobi sin importar cuanto daño le haga en cuerpo y alma al
Capitán.

Me costó escribir esto, llore demásiado de verdad :(

No haré las menciones aquí...

Voten aunque el capítulo sea triste, es parte del


proceso gente.
✨Capitulo 37✨
"Odio y rencor"
Jungkook

El tiempo se detuvo, me veo en su lugar y yo no podría


soportarlo, mi amigo que conozco de años está hecho
mierda tirado en el suelo aferrándose al cuerpo sin vida de
su novio, realmente no puedo imaginarme su dolor y
tristeza, no sé cuánto tiempo ha pasado desde que empezó
a llorar sosteniéndolo en sus brazos, miro al cielo y está
nublado, es más que obvio que continuará lloviendo como
ayer, vuelvo la mirada hacia mi compañero cuando lo veo
ponerse de pie, sostiene el cuerpo de su novio al estilo
nupcial.

—Nam, ¿A donde vas?—. Cuestiono cuando empieza a


caminar perdiéndose en la hierba alta.

Voy tras él y niego con la cabeza, no se qué coño piensa


hacer, pasamos un rato corto caminando y llegamos al
pequeño lago que cruza por esta zona, lo veo besar la frente
del chico para después depositarlo en el agua.

—Namjoon, eso no es necesario.

—No dejaré que esas bestias se coman el cuerpo del


hombre que amo, metete en tus asuntos, me lo han quitado
todo, mataré a quien hizo toda esta mierda—. Asegura.

—Hablando de eso...
—No hay peros, es una promesa—. Musita interrumpiendo
mis palabras.

El cuerpo se hunde y lo veo limpiar sus lágrimas con


brusquedad, en menos de nada le quita el seguro a su arma
estando enfurecido y empieza a correr en dirección a la casa
donde nos estamos quedando, mis heridas duelen como la
mierda, pero voy tras él porque se que se terminara de
romper cuando sepa que quien creo el virus fue su propio
hijo.

Quiero correr más rápido, pero las heridas me quitan


velocidad, cuando logro llegar me encuentro con lo que no
quería ver, Nam tiene a Jin en el suelo, dando puñetazos en
su rostro como si fuera un muñeco, ninguna las esquiva y
las recibe porque sabe que se las merece.

—¿Por qué?, volviste, me arruinaste, estaba feliz, pero


tenías que volver y hacerme mierda—. Cada palabra suya
suma un puñetazo en el rostro del chico.

Jimin mira todo desde la puerta sin entender que sucede,


Minmin no está y supongo que está con Rossy, recién estoy
pensando en la reacción de mi mocoso, Hoseok era su único
amigo aquí.

—Por ti, lo perdí por ti, lo amaba, era todo lo que tenia,
bastardo, hijo de puta, muerete joder.

Sostiene el arma y la coloca en la frente del chico, este ni


siquiera se inmuta y solo deja salir las lágrimas sin emitir
palabra alguna, sostengo al capitán de los brazos, uno de
los soldados le quita el arma, ganándose una patada que no
se como diablos se la logro pegar.

—¡Sueltame Jeon, deja que lo mate, él se lo ganó, asesinó a


mi Hobi, sueltame, mierda!
—Escuchame Nam, no fue él, si tiene la culpa, pero
necesitamos que cree la cura, él no fue quien creo el virus...

—¡Cállate!—. Me interrumpe Jin desde el suelo, el capitán le


da una patada en el estómago dejándolo sin oxígeno y cabe
mencionar que está vez si le di espacio para que lo haga.

—Fue su hijo—. Confieso.

Los movimientos de Nam se detienen y lo libero haciendo


que se gire para mirarme a la cara, me mira con los ojos
entreabiertos.

—Me disculpo por no decirlo ayer, me gano la emoción de


ver a mis mocosos, pero esa es la verdad, él hijo que salió
de tus espermatozoides fue quien hizo el virus, usando los
resultados del experimento en el que trabajo Jin, ese de
hace unos años casi diez.

—Dime, ¿Donde esta él?—. Cuestiona ignorando el hecho de


que es su hijo.

Se que el niño ha creado un apocalipsis y todos lo estamos


pasando mal por eso, también se que él no pidió ese hijo y
ni siquiera puede decir que lo tuvo porque fue irresponsable
ni nada, pero al final es un niño, manipulable, no permitiré
que él lo mate, lo haré yo, que no tengo ninguna relación
con él.

—No puedes matarlo es tu hijo—. Interviene el científico y le


doy una mirada que le hace guardar silencio.

Jimin me mira confundido, mientras que Namjoon niega con


la cabeza y se va al interior de la casa dejándome con la
palabra en la boca, se que mi mocoso siempre es mi
prioridad y por eso me coloco frente a él y sostengo su
barbilla, levanto su mentón haciendo me mire y se que ya
dedujo lo que pasó por los gritos de Nam.

—¿Hobi?, ¿Donde. Donde está?, tráelo, por favor, tráelo, por


favor, trae a mi amigo, tráelo.

Veo sus ojos llenarse de lágrimas y mi corazón se rompe en


mil pedazos, sostiene la tela de mi camisa y me sacude con
fuerza, empieza a golpear mi torso olvidando los cortes que
tengo, aprieto la mandíbula dejando que descargue la
frustración en mi pecho, los golpes van cesando pero él
continúa sollozando alto, lo envuelvo en mis brazos y
descansa el rostro en mi pecho humedeciendo la tela con
sus lágrimas.

—Era. Mi. Mi amigo. No. Tengo. A . Ningún. Otro—. Lloriquea.


Su cuerpo sube y baja por los hipidos que emite.

Cuando se calma un poco lo levanto del suelo al estilo


nupcial, lo llevo a la habitación y se aferra a mi cuerpo
hasta que se queda dormido después de llorar muchísimo,
acaricio su cabello y después doy un pequeño beso en su
vientre, lo cubro con una de mis camisas limpias y salgo de
la habitación. Me dirijo a la del capitán y entro
encontrándome con su espalda, tiene la mirada perdida en
la pared y me coloco frente a él haciendo que me mire.

—¿Quieres hablarlo?—. Cuestiono.

—¿Qué te hace pensar que hablar me quitar el dolor que


tengo en el pecho?, estoy vacío por dentro, ya no me queda
nada, era todo para mí, lo amo, lo amaba más que a todo en
este mundo de mierda, ¿Quieres reconfortarme?, tráelo de
vuelta, déjame verlo una vez más, solo una puta vez más...

Lo abrazo aunque no soy de mostrar afecto, se que él lo


necesita, llora en mi hombro y pasado unos minutos limpia
sus lágrimas y me sostiene de los hombros.

—Ayudame, vamos a matarlos, hay que matarlos, a todos,


desde el más alto al títere más pequeño, a todos—. Pide y
asiento con la cabeza.

—Te lo juro, cada uno—. Él asiente con la cabeza y me


muestra la puerta para que me vaya.—Descansa, yo haré la
vigilancia hoy.

Una semana después...

Me sigue preocupando la situación de Nam, ha pasado una


semana y él sigue sin hablar con nadie, solo habla con Jimin
o conmigo y él es más social que yo hasta que sucedió lo de
su novio, hace dos días fue al lago y volvió con la cara
mojada, se que aún llora por él, pero cada día me pregunta,
¿Cuando vamos a matar a quienes le quitaron la vida a su
novio?

El día de hoy Jimin se ve más decaído que antes y no


entiendo el porqué, desde que se levantó ha estado llorando
y no se porque ni me dice nada, está acostado en el colchón
vuelto un ovillo, doy besos en su cuerpo y abre uno de sus
ojos para después volver a cerrarlo.

—Te odio mucho—. Musita.

Lo miro confundido y lo abrazo intentando que me


corresponda, pero no lo hace, acaricio su cabello y doy un
beso pequeño en su mejilla.

—Mi bebé, ¿Por qué estás enojado?, ¿Qué hice?

Finalmente sale de su escondite y se acomoda en mis


brazos, olfatea mi camiseta y cuello como un animal y eso
me llena de ternura, como restriega su naricita en mi cuello
y después me mira a la cara con los ojos llenos de lágrimas,
las mejillas rojas y un mohín, uno sus labios a los míos, pero
entrecierra los ojos haciendo que me aleje.

—¿Ya no me amas?—. Pregunta.

—¿Quien dijo que te amo?—. Bromeo, pero él no lo toma


como una broma.

Empieza a llorar y a golpearme con fuerza, lo envuelvo en


mis brazos y lleno su rostro de besos.

—Te amo y tú pregunta no tiene sentido porque nunca


dejare de amarte Mocoso, ni en esta vida ni en la otra.

Sus golpes se detienen y hace un puchero, me sostiene de


la tela de mi camisa y la envuelve en sus puños.

—Es. Yo. Cumplí años. Y. Lo olvidé. Y tú. No me felicitaste.


No lo recordaste. No me amas.—. Lloriquea.

—Osea que ya eres mayor de edad—. Musito y él asiente


con la cabeza.

—Coronel—. Musita y frota su rostro contra mi pecho.—


Extraño mucho que me toque, quiero probarlo hoy, solo un
poco, ¿Si?, por favor.

Ja, ¿Se supone que me niegue a esto?, ni con cien años en


medio del mar sin beber agua.

—Solo un poquito Nene, ¿Si?—. Él asiente con la cabeza,


pobrecito, no dejaré que se saque mi polla de la boca hasta
que saque lo que hay dentro.

Desabrocho mi pantalón bajo la mirada fija de él quien mira


mi entrepierna con ilusión, como un niño observando un
caramelo, libero la polla y la masajeo un poco, siempre la
tengo dura cuando él está cerca, mi glande expulsa liquido
preseminal, él se acomoda en el colchon y sostiene el
tronco con la mano derecha, se lleva la cabeza de mi
miembro a la boca y empieza a salivar humedeciendolo,
hace círculos con su lengua y aprieto los ojos por la
sensación, se ayuda sacudiendo el tronco mientras chupa
con ímpetu en la punta.

—Dios Nene, justo así—. Jadeo cuando abre más la boca


introduciendo más grosor en su cavidad.—Mierda, no pares
bebé.

Sus ojitos llenos de lágrimas me miran y muerdo mi labio


inferior, no puedo creer el morbo que me da verlo tan
ingenuo, tan tierno, sonrojado mirándome desde ahí, lo
sostengo del cabello y lo traigo hacia mi, no detiene los
movimientos de su mano y devoro sus labios con ferocidad,
mordisqueo su labio inferior y paseo mi lengua por encima
de su boca, vuelve a bajar y continúa chupando, lamiendo y
succionando mi polla como si fuera una piruleta.

Me chupa como un maldito profesional y gruño levantando


la pelvis, logro meter más de la mitad de mi longitud en su
boca y doy dos o cuatro embistes y me corro en el interior
de su boca, él lo traga y me quedo esperando a vomité o
algo, levanto las cejas cuando se relame los labios y se
cómoda en mis piernas buscando acomodarse para dormir.

Ya hemos perdido mucho tiempo, tenemos que iniciar la


búsqueda de la solución a estos problemas, no quiero traer
a mi bebé al mundo en esta catástrofe.
Buenas noches 😴 Mañana hago las menciones...

¿Quieren Maratón?
✨Capitulo 38✨
"Aclarando dudas"
Jimin

Me despierto por el mal estomacal que me arropa, salgo de


la cama corriendo sin importarme si estoy vestido o no,
corro al frente de la casa y sin poder contener más dejo que
todo lo que tengo dentro salga, la casa de madera donde
estamos solo tiene un baño y sería demasiado tarde llegar
ahí, el estómago me duele y las arcadas no cesan, los ojos
se me llenan de lágrimas y siento como las manos de
alguien me recoge el cabello y lo sostiene para que no me
estorben, me acaricia la espalda con suavidad, son unas
manos frágiles y delgadas asique se que no es el coronel,
supongo que es Rossy, ya que ella es la única de las cuatro
chicas que hay aquí que me habla, pues las demás son
esposas de los soldados.

—¿Estas bien?—. Cuestiona.—¿Algo te cayó mal?

Asiento con la cabeza y enjuago el interior de mi boca con


agua, ella suelta mi cabello y me giro quedando frente a ella
solo para confirmar que es Rossy.

—No, nada le cayó mal—. Aparece el coronel.—Lleva un hijo


mío en el vientre, es momento de que te rindas y te dejes
de estupideces, él es mío, deja de soñar.

La chica pone los ojos en blanco y desde que veo al coronel


venir a mi, todo cambia, me siento triste, quiero llorar,
quiero que me haga mimos, que me apapache y me de
mucho cariño, esto es tan ridículo, esto no soy yo, pero no
puedo evitarlo, hago un puchero con mis labios y él sonríe,
el maldito sabe que soy un mimado de mierda y le encanta
mimarme en frente de la gente para marcar territorio.

—Ven bebé —. Pide con ternura, abre los brazos y siento


como los míos se me llenan de lágrimas.

Voy a él y me envuelve en sus brazos, me da un beso casto


en la frente y me sostiene de la barbilla, levanta mi mentón
y deja un besito de poquito en los labios, coloco mi rostro en
su pecho y lo hundo ahí, lo froto contra la camisa que cubre
su cuerpo olfateando como un perrito su aroma.

"Juro por Dios que me voy a vengar, cuando se me pase


esta ñoñería le voy a meter un putazo que se va a recordar
cuando y donde nació"

Levanto la cabeza y busco su mirada conecto mis ojos con


los de él y agacho la cabeza nuevamente empezando a
llorar sin saber porqué. Esto es una mierda.

—Me duele el estómago amor, duele mucho—. Me quejo.

Él me aprieta contra su cuerpo y acaricia mi espalda con


suavidad, peina mi cabello hacia atrás, me siento tan bien
estando así con él, no me importa que la gente me mire
raro, él está conmigo y eso es lo único que me importa.

—¿Tienes hambre?, vamos a buscar algo, dale de comer a


nuestro bebé.

—Pero. Yo. Quiero pollo frito—. Musito.

Hago un puchero y él rasca su nuca con nerviosismo, Rossy


carraspea la garganta llamando la atención de ambos y
agacha la cabeza.

—Ayer vimos una gallina y el capitán la trajo, no es lo


mismo, pero si quieres lo puedo intentar —. Ofrece.

Me importa poco donde encontró la gallina, simplemente


quiero carne frita, llevo meses sin probar carne, me siento
emocionado así que salgo de los brazos del coronel y me
cerco para abrazarla, el militar sostiene la tela de mi remera
desde el cuello y tira de ella arrastrándome lejos de la chica.

—Hazlo y ven después a la reunión —. Le exige y ella


asiente mientras me sonríe.

Muevo mis dedos en forma de despedida y voy con el


coronel a la supuesta reunión, los demás soldados me miran
raro y continuo caminando detrás de él sosteniendo la tela
de su camisa.

Él se sienta en el centro del lugar y palmea el espacio a su


lado donde tomo asiento, se encarga de informar el
propósito de la reunión y me siento aburrido, acomodo mi
cabeza en su hombro y me quedo en silencio mientras ellos
hablan.

—Me prive de decirles algunas cosas porque no quiero que


nadie se sacrifique por nadie, aquí estoy seguro que entre
nosotros podremos encontrar una cura y exterminar a la
verdadera plaga que es el gobierno que nos metió en esto
—. Musita el coronel.

—¿Qué nos ocultaste?—. Cuestiona el capitán.

—El antídoto esencial o la cura en si del virus bc-97, está en


la sangre de los soldados que sobrevivimos al experimento
anterior del gobierno.
Los soldados se miran entre ellos, ya que son más jóvenes y
no estuvieron en dicho experimento.

—Somos cinco, Nam, Rossy, Taehyung, Hoseok y yo,


claramente Hoseok, ya no está, solo quedamos cuatro,
tomando en cuenta que uno es hijo del gobernador y dio a
luz hace poco, ese idiota no está en peligro.

Jin levanta la mano para hablar y el coronel asiente con la


cabeza dándole la palabra.

—Cuando fuimos al laboratorio del creador del virus.

—De tu hijo querrás decir—. Lo interrumpe el capitán.

El científico guarda silencio y suelta un suspiro, más de uno


quieren al niño muerto y ni siquiera ha vivido una década.

—Como decía, estudie usando la observación, note que no


solo es la sangre, de por si, sola no funcionaría, lo vi utilizar
otros dos componentes que pienso mantener en secreto
para garantizar mi vida, se que todos aquí me odian y me
da igual, ayer empecé a crear una cura, necesito a un
infectado, para crear la fórmula correcta tengo que ponerla
a prueba, además de que pienso mezclar esas dos cosas
con las que les inyecte en el experimento anterior, es solo
una hipótesis, pero quizás, sea probable que funcione.

—Entonces iniciemos con eso—. Propone el coronel.—Es


mucho mejor si no tenemos que usar la sangre de nadie
porque yo. Ni para mi mamá que vuelva a nacer pienso
donar ni una gota de mi sangre—. Sentencia.

Nadie se sorprende y por ende él mismo continúa hablando.

—Entonces, mañana necesito a tres hombres que vayan en


busca de un infectado y lo traigan con vida, sin que los
infecte a ustedes, ¿Voluntarios?

El capitán es el único que levanta la mano, el coronel dibuja


una sonrisa en sus labios y levanto la mano, aún tengo el
vientre plano, puedo defenderme.

El militar me sostiene la mano con fuerza haciendo que


vuelva a dejarla en su sitio, me agarra de la mandíbula y se
acerca a mi oído.

—Si no quieres que tus antojos de tomar leche por las


noches se termine, déjate de estupideces —. Amenaza.

Asiento con la cabeza y me quedo en silencio.

—No sabía que tengo un grupo de cobardes a mi


disposición, no quiero gallinas aquí, ¡ levanten la mano los
que irán a la puta misión!

Esta vez todos levantan la mano y el coronel asiente con la


cabeza. Los escoge apuntando uno a uno con su dedo
índice.

—Si todo sale bien con esta primera vacuna, entonces


debemos prepararnos para enfrentarnos al gobierno,
tenemos que destruir al gobernador, no importa lo que
cueste.

—¡Si, mi coronel!—. Gritan al unísono.

Los soldados se van a prepararse y escucho los pasos


rápidos de Minmin en el pasillo, el coronel se pone de pie y
se coloca frente a mi atrapando en sus brazos al niño que se
lanzó encima suyo evitando que caiga encima de mi.

—Papito, quiero abrazar a Mimi, quiero apretarle los


cachetes, ven Minie—. Pide entrecerrando las manos.
Le muestro el dedo medio y el coronel me fulmina con la
mirada, Rossy me hace señas con las manos y voy donde
está ella, me lleva a la parte trasera de la casa y me ofrece
un plato desechable con la carne que cocino, no se ve mal y
no dudo en tomarla.

—Estas esperando un bebé, asique supongo que no quieres


compartir la carne, ¿Verdad?.

Acaricia mi mejilla con suavidad y le doy un mordisco a una


de las piezas del pollo, si, haré que es pollo.

—No le quiero dar a nadie, pero no me toques las mejillas,


no me gusta—. Musito.

Ella asiente con la cabeza y toma asiento a mi lado, devoro


la carne y le doy la espalda cuando siento que me mira
demásiado.

—En verdad me gustas mucho—. Confieza.—No tengo


suerte, me gustaba una chica, estaba casada, me gustas tú,
eres gay.

—No soy gay—. Digo cansado de lo mismo.

—¿Qué eres entonces?—. Pregunta.

—La esposa del coronel—. La corto y ella se queda estática.

Joder estoy agradecido por el pollo, pero ya, wey, lárgate y


déjame en paz.

—Me gustas Jimin, solo quiero que lo sepas, no estoy


pidiéndote nada—. Aclara.

—¿Y yo?—. Cuestiona el coronel.—¿No te gusto ?, ofrecida.


Pongo los ojos en blanco y me pongo de pie, sostengo mi
carne con fuerza y salgo de allí dejándolos con su drama, yo
solo quiero comer mi pollo, me encierro en la habitación y
continuo comiendo, Minmin me mira y le doy un poquito
para que no le dé un ataque, hambriento.

El coronel aparece y mi corazoncito se aceleró porque estoy


enamorado, pero lo veo sentarse a mi lado y todo se
detuvo, en cámara lenta lo veo tomar una pieza de mi pollo
y siento la ira correr por mis venas mezclada con las ganas
de llorar.

—Dame mi pollo—. Demando.

Él levanta una ceja y mira mi plato.

—Come lo otro no seas mezquino.

Asiento con la cabeza y con calma dejo el plato desechable


en el piso, ignoro el hecho de que mi hermanito se acerca a
tomar más pollo, me giro quedando frente al coronel cierro
las manos en puños y lo golpeo sin importar en qué parte
del cuerpo lo hago, escucho la risilla de Minmin y lo veo salir
corriendo con un muslo de pollo en las manitas.

El coronel me sostiene de las muñecas y empiezo a llorar


cuando detiene mis golpes.

—Tu. Te. Comiste. Mi. Pollo. Maldito. Feo. Estúpido.

—Todo menos feo, mira este rostro, mi amor, te mueres por


mi y lo sabes—. Musita.

Miro al plato y me devuelvo hacia él para continuar


comiendo.

—Amor, mírame —. Pide.


Lo ignoro y le doy la espalda mientras como. Se lo voy a
tirar a los zombies por ladrón de pollo frito.

Maratón, Capitulo 1/3 💋


Dedicado a: Alenis13, andreaflors654, Gian-Bts_OT7,
SKY_1108, Wes_ag2p, KookminBlink09, IrisVidales2,
jbcajk, RudyCepeda3, maliciajisa, Jikook0012

Gracias por leer y el apoyo.. 💋


Quien más quiere mención?menciona un
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✨Capitulo 39✨
"Celos x Amor"
Jimin

El circulo de color naranja frente a mi empieza a descender


y me pregunto, cuando terminara toda esta mierda, hace
cuatro días que Jin está jugando a ser Dios creando vacunas
que terminan matando al infectado que toman como
conejillo de indias y la verdad, no creo que vayan a
conseguir ningún avance sin usar la sangre de los
sobrevivientes, por algo el mocoso loco del capitán dijo que
solo con la sangre se podía y según tengo entendido con su
fórmula si se hizo bien, lo que hay que descubrir es el
porqué ese sujeto se quitó la vida en vez de estar
agradecido porque lo volvieron normal otra vez.

No se lo que tienen en mente, pero es más que obvio que


esos experimentos no están arrojando ningún resultado y lo
único que están haciendo es matar gente, infectados o no,
al final son personas, Jin se ve desesperado y a veces me
pongo en su lugar, todo el mundo quiere asesinar a su hijo,
pero es que el chico se lo busco, un niño que en vez de
jugar a los autos o algo así, creo un virus mortal, yo también
lo quiero matar.

Ayer dos de los soldados fueron asesinados por el coronel


después de que esté notará que estaban infectados, esto es
riesgoso por todos lados, traer esos zombies y dejar que los
que están sanos vayan en busca de ellos, todo eso al final
nos pone en riesgo queramos o no.
Suelto un suspiro y aprovechando que el coronel está en el
intento de laboratorio que tienen, me estiró y bostezo con
pesadez, se que no debo salir solo, pero tengo hambre.

—¿A donde demonios vas?—. Me pregunta el capitán.

Me giro fingiendo una sonrisa y él se cruza de brazos


dejándome saber que ya sabe a dónde iba.

—Le iba a avisar al coronel, lo juro.

—Si y yo nací ayer—. Se burla.

Pongo los ojos en blancos y me pierdo en el pasillo en busca


del hombre que no se porque diablos amo tanto, voy al
laboratorio y no lo encuentro, solo está Jin extrayendo
sangre de un infectado, siento náuseas y salgo de allí
rápido, camino al patio trasero y me cruzo de brazos cuando
lo veo hablando con la viuda que al parecer no guarda luto.

—Estoy muy triste, Coronel, mi esposo era un hombre tan


bueno, no logro acostumbrarme a dormir sola por las
noches—. Musita ella y levanto las cejas sorprendido.

La muy descarada llora y deja salir unas cuantas lágrimas,


lloriquea y hasta sus sollozos son de perra, maldita.

—¿Y qué quieres que haga o qué?, hay más soldados


solteros, ninguno de ellos se quejara de darte compañía si
estás dispuesta a abrirle las piernas —. Dice él siendo tosco
como siempre.

Mis ojos se abren como platos cuando la puti-golfa se lanza


hacia él y lo abraza como si ese hombre fuera suyo y no
mío, estoy un tanto sensible y siento como todo se va a la
mierda, aprieto las manos en puños y tenso la mandíbula
con enojo.
Todo mi cuerpo emite celos e ira, celos porque lo amo, ira
porque lo están tocando, porque es mío, porque lo mío es
mío y no se toca y mucho menos se deja tocar.

El coronel la empuja, pero ya es demasiado tarde, ya estoy


ahí frente a ambos y a ella no le permito hablar, se pone
pálida y no dudo en tomarla de la coleta que lleva y tiro de
ella con fuerza.

—Jimin, basta—. Escucho al coronel, pero estoy más


centrado en molerla a golpes.

Su nariz sangra, pero no dejo de golpearla, escucho al


capitán decir algo y Jungkook me sostiene de la cintura
mientras que Nam intenta zafarme a la mujer de las manos,
pero su tengo cabello agarrado y no pienso soltarlo.

—¡Park Jimin, dije que te detengas!—. Me grita.

Libero a la chica y él me libera a mi, me giro con la mano


en el aire y abierta, la dirijo a su rostro y él sostiene mi
antebrazo evitando que lo golpeé.

Tira de mi brazo y me apega a su cuerpo, me sostiene de


las caderas con su mano libre y aprieta el agarre en mi
brazo.

—Mirame bien a la cara, te acepto la escenita de celos,


tienes el derecho, pero no te equivoques, a mi tú no me
golpeas a tu antojo—. Musita con la mandíbula tensa.

—¡Dejaste que te abrace, si me abrazan a mi, asesinas a


diestra y siniestra, pero yo no puedo, vete a la mierda, que
te den duro!—. Grito enojado.

Forcejeo para liberarme de su agarre, pero él no sede, lo


fulminó con la mirada y enfurezco cuando el capitán se lleva
a la chica.

—¡Todavía no termino, traela aquí, regresa tu culo aquí,


zorra maldita, Ahhh, sueltame maldito Jeon!

—Enserio deja de gritar, no te hace bien enojarte así, vas a


lastimar a nuestro bebé, ya cálmate.

—¡No me importa, la voy a matar, y después a ti por facilón!

Él niega con la cabeza y empuja el interior de su mejilla con


su lengua, está furioso lo sé, pero yo soy quien está más
enojado de los dos, siento ganas de golpearlo y lo miro
buscando como hacerlo, de la nada estampa sus labios
contra los míos y dejo la boca cerrada para no ceder, sigue
intentándolo moviéndolo sus labios encima de los míos,
muerde mi labio inferior y luego lo succiona, cierro los ojos y
abro la boca continuando el beso, odio ser tan débil con
este militar tan estúpido, arrogante y Dios griego. Me siento
desfallecer en su boca, libera mi agarre y la mano que
anteriormente sostenía la mía, la bajo a mi trasero y
empiezo a retroceder, da apretones en mi culo son descaro
y siento la madera chocar con mi espalda, el militar rompe
el beso y busco oxígeno con la boca entreabierta como un
pez.

—Mocoso malcriado —. Musita con voz gruesa y algo se me


remueve por dentro.

Vuelve a tomar mi boca y le levanta de las piernas, las


envuelvo alrededor de su cadera e intensificó el beso
introduciendo mi lengua en el interior de su boca, la forma
en que me muerde los labios es tan candente que hace que
me endurezca en menos de nada, él está igual de caliente y
me lo hace saber apegando su entrepierna en mi trasero
mientras simula embates que son detenidos por la tela del
pantalón, busco aire cuando los besos bajan a mi cuello, me
siento cachondo, con el libido por los cielos y cuando me
habla en medio de besos es como si pudiera tocar el cielo
con las manos.

—¿Eres mío?—. Cuestiono en medio de jadeos.

— Tú. Eres mío —. Contesta mientras refriega la entrepierna


en mis nalgas mientras la sostiene y las aprieta con ímpetu.

Vuelve a subir a mi boca y mientras me besa y me pierdo en


Narnia, desabrocha mis pantalones logrando liberar una
pequeña parte de mis nalgas, lo siento removerse incómodo
intentando sacar su polla de adentro de sus pantalones, su
erección la coloca en me dio de mis nalgas, y continúa con
los movimientos.

Me sostengo de su cuello y entrelazo los dedos en su


cabello, deposita un beso en mi mejilla y mordisquea mis
labios con pasión y necesidad, es tan lujurioso, casa uno de
sus gestos desencadena la lascivia que tengo en lo más
profundo de mi interior.

—No te alteres, no tienes que sentir inseguridad ni celos de


nadie, ninguna persona es como tú, Nene—. Susurra encima
de mi cuello.

Asiento con la cabeza y gruño por lo alto cuando aprisiona


uno de mis pezones en sus dientes por encima de la tela,
después de deshizo de ella y dio un lenguetazo de arriba
hacia abajo logrando que apriete lad piernas de tanto
placer.

—Metela—. Susurro en su oído.

—¿Qué haz dicho?—. Cuestiona con voz demandante.

—Metela toda, mi amor—. Contesto.


Arqueo la espalda cuando se introduce poco a poco en mi
interior haciendo que mis paredes se estiren
significativamente recibiendo el grosor de su polla con
dificultad, se mueve dentro de mi con deseo y fuerza, hundo
las uñas en los alrededores de su cuello y sus labios buscan
los míos.

—Ummh, así —. Gimoteo en medio del éxtasis.

—Celame todo lo que quieras, pero nadie es como tú,


castigame, pero nunca me cierres las piernas, nunca me
niegues el acceso al ardiente infierno que hay entre tus
nalgas.

Entrecierro la boca buscando aire con cada embiste que me


roba el aliento, cada embate en mi interior me lleva al cielo
y me vuelve a bajar, me siento arropado por las llamas
ardientes que emiten su cuerpo, su cercanía, es algo
simplemente alucinante, me encanta, podría morir
teniéndolo dentro de mi así, arremetiendo contra mi cuerpo
con fiereza y salvajismo.

—Mierda, Nene—. Gimotea.

Siento su miembro palpitando en mi interior y sabiendo lo


que se aproxima, aprieto las nalgas haciendo que mis
paredes aprieten su miembro con vehemencia mientras
quejidos placenteros salen del interior de su garganta.

—Ya no importa nada, déjalo salir todo dentro—. Musito


perdido en la lujuria del momento.

Mi pantalón se mancha con mi eyaculación mientras que la


suya me llena el interior sin detenerse ni un segundo.

—No quiero que vuelvas a enojarte por disparates, si a


nuestro bebé le pasa algo no se qué haría, sería capaz de
volverme loco y disminuir él mundo a cenizas —. Musita.

Se queda dentro de mi y me envuelve en sus brazos, su


mano acaricia mi vientre y descansa la frente en mi hombro.

Lo celo porque lo amo, no es que mataría a alguien ni nada


tan enfermo, pero si no lo amara me diera igual todo lo que
hace, pero él es mío, y yo estoy perdido, ya no hay punto de
retorno, nunca lo hubo.

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Nuestro coronel
✨Capitulo 40✨
¡Paciente desconocido!
Jimin

Un tiempo después...

Cada día todo parece más perdido, con cada hora que
avanza pareciera que no hay esperanzas, ni siquiera una
pequeña muestra de que saldremos de esto algún día, por
muy lejos que esté, nada de lo que ha intentado Jin ha
servido de algo, todo se ha vuelto una mierda en cuestión
de unas pocas semanas, el coronel y algunos soldados han
decidido idear un plan para arrebatar al mocoso que creó el
virus de las manos del gobernador y así poder hacer que
encuentre una solución, pero creo que nadie está pensando
en el peligro que traer la ira del gobernador, siendo un
político tan importante y con tanta gente bajo su mandato,
es más que obvio que no será nada fácil hacer eso.

Hace dos días escuche al capitán ofrecerse para ir en busca


del chico, pero aquí todos sabemos que es lo que realmente
quiere, es más que obvio que todavía tiene muy presente
sus ganas de venganza por lo que sucedió con Hoseok, lo
que me sorprende es que el coronel dijo que los del
gobierno estaban desesperados por qué les entregaran a
tres de los sobrevivientes del experimento anterior al virus,
pero ni siquiera han movido un pelo para conseguir a esas
personas usando sus propios medios, cosa que encuentro
bastante extraño.
Quiero creer que mi tío no ha vuelto a aparecer porque sabe
que ya todos saben quién es su esposo y aunque yo no lo
juzgo porque al final de cuentas es mi familia y él nunca me
ha hecho daño, el coronel no piensa lo mismo, también me
habló de esa opción, de dirigirnos directamente hacia ellos y
tomar al hijo del gobernador para después pedir un cambio
con el hijo del capitán, me parece razonable, pero si ese
chico, Taehyung, no forma parte de esto entonces es injusto
que él pague por lo que está haciendo su padre.

A pesar de todo el caos de mierda en el que vivimos me


siento muy emocionado, ya no tengo tantos malestares,
pero no han desaparecido por completo, el bulto en mi
vientre ahora es más notable por lo que he tenido que usar
las remeras del coronel, no es que me avergüence ni nada,
pero no quiero que me miren raro, porque se que el padre
de mi bebé es una máquina de matar con piernas y
mientras seamos más es mejor.

Me gustaría decir que la zorra del otro día desapareció, pero


no fue así, ahí sigue jodiendo me la existencia, según dicen
los rumores de media noche siguió el consejo del coronel y
se está acostando con uno de los soldados que aún estaba
soltero. En ocasiones nos cruzamos por ahí, y de verdad
creo que se quedó con ganas de una paliza, pero he
decidido ser mejor persona por mi pequeño o pequeña.

—¿Tú qué crees que sea?, ¿Niño o niña?—. Cuestiono


observando al coronel quien se encuentra sentado en una
silla de madera la cual tiene tirada hacia atrás como si fuera
una mecedora.

Tiene un palillo en medio de los labios y es que el hábito de


fumar no es fácil de dejar, incluso a mí me hace falta, el
metal de la escopeta que tiene a su lado brilla cuando le da
la luz de la luna y es que estamos afuera en el porche de la
pequeña casa, es de noche y desde aquí él se encarga de
vigilar que ningún peligro se acerque, odio los días que le
toca hacerlo porque no podemos dormir juntos, no hay sexo
matutino, ni mamada antes de dormir, extraño hábito que
he desarrollado por el embarazo, pero lo que más extraño
es dormir abrazados, lo juro.

—¿Qué más da hembra o varón?, es un Jeon y como tal es


perfecto sin importar su sexo—. Musita con orgullo y me
quiero matar por preguntar cosas así sabiendo que su ego
llega al cielo.

—Entonces pongamosle nombre—. Propongo emocionado.

—Si tienes sueño vete a dormir mejor.

—Sofia, Alicia, Marie, Claire —. Menciono algunos nombres


para animarlo a ver qué dice.

—Emma—. Dice sin más y sonrío.

—¿Emma?—. Cuestiono intentando abrazarlo.

—Si, es el nombre de mi ex—. Se echa a reír.

Entrecierro los ojos y pateo la silla haciendo que se


tambalee y él la acomoda correctamente.

—Te gusta hacerme enojar—. Le reclamo.

—Dicen por ahí que si la madre se enoja con el padre


durante el embarazo los niños salen idénticos a él.

—Bastardo...

Una sonrisa se dibuja en sus labios y lo fulmino con la


mirada, me subo a su regazo y empiezo a golpear su pecho
con los puños cerrados, me sostiene de las muñecas y se
remueve debajo de mi acomodandose.

—Amalia—. Musita con seriedad.

El cambio en su ánimo es evidente y no intento golpearlo


porque se que está siendo serio. Me quedo en silencio
esperando una justificación.

—Era el nombre de mi bisabuela—. Finaliza.—Domenick, si


es Varón.

Realmente pensaba en la posibilidad de hacer lo que


algunas parejas de mezclar nuestros nombres y de ahí sacar
el nombre del bebé, pero los nombres que él eligió son
perfectos al igual que él.

—Son nombres hermosos—. Le aseguro y me acurrucó en


sus brazos, descanso mi cabeza en su pecho y como si fuera
magia me duerml sin notarlo.

[....]

Desesperados por la falta de respuestas y los múltiples


experimentos fallidos del científico, los soldados se
prepararon para ir a intentar traer al hijo de Jin, El capitán
es quien se ve más decidido que todos y la verdad me da un
sentimiento extraño, el ser humano cambia de parecer muy
rápido, él no es la excepción, solo espero que sí el coronel le
hace algo al chico su amistad no se vaya a la mierda por
eso.

El coronel me pidió o más bien me exigió quedarme aquí,


pero pues, a mí ni mi mamá me dice que hacer, asique aquí
estoy mirando a todos lados mientras nos alejamos del
bosque
No tenemos que caminar tanto, ya que gracias al cielo en la
carretera encontramos un auto abandonado con algo de
combustible, ventajas de un apocalipsis zombie donde solo
hay infectados que no saben manejar y prefieren caminar,
"Pendejos".

—Es aquí —. Afirma Jin.

No veo la necesidad de que diga eso, se supone que el


coronel también vino la última vez, entonces no hay porque
decirle donde es.

Bajamos del auto y se que algo anda mal cuando solo hay
unos cinco guardias vigilando la casa, los cuales son
derrumbados por el capitán y el coronel, el segundo en ser
mencionado tira la puerta del lugar y mis ojos se abren
como platos en cuanto la mirada de mi tío se conecta con la
mía, esto. No. Es lo que. No es lo planeado.

—¿Donde está Kim Taehyung?—. Cuestiona el capitán.

Ambos militares apuntan hacia mi tío y el pequeño bebé


que tiene en sus brazos, él no logra articular ninguna
palabra cuando el hijo del gobernador sale en pijama
batiendo un biberón lleno de fórmula para su hijito.

El capitán apunta al chico mientras el coronel sujeta con


firmeza su arma apuntando hacia mi tío, mi corazón duele y
mucho, él no tiene la cual de nada, no es responsable de
quien se enamoró, nadie elige de quien enamorarse y
mucho menos puede elegir a sus padres.

En un impulso mi tío saca su arma y apunta al coronel, él


peleó para bandas antes de conocer a su novio, él me
enseñó a pelear y conozco sus movimientos, me siento
entre la espalda y la pared, mi tío y el hombre que amo, no
se qué hacer.
—Dejalo, no te lo vas a llevar—. Musita mi tío con enojo
cuando el capitán intenta tomar a su esposo.

—Segun tú, ¿Quien me lo va a impedir?—. Cuestiona el


coronel.

Me acerco y dejo a mi tío sin arma tomándola yo, me coloco


en medio de ambos haciendo que el cañón del arma del
coronel termine en mi frente, él me mira incrédulo y por
inercia levanto el arma apuntándole a él también.

—Park Jimin, baja el arma, no hagas una estupidez.

—Usted tampoco ha bajado la suya y soy yo quien está


frente a usted, coronel.

Su agarre se mantiene firme y suelto un suspiro, le doy la


vuelta al arma en uno de mis dedos y se la extiendo para
que la tome, ni siquiera se disparar.

—No quiero que asesines a la única familia que me queda,


simplemente no lo permitiré, tendrás que matarme a mí
primero.

Su mandíbula se tensa y sostiene el arma con más


intensidad, trago grueso y busco sus orbes negros con el fin
de encontrar alguna respuesta.

—Deja de hacer estupideces —. Me regaña, toma el arma


que le ofrezco y guarda la suya dentro de sus pantalones,
me toma del brazo y me apega a su cuerpo el cual no dudo
en abrazar sintiéndome relajado.

—Lo siento, mi amor, no volverá a pasar—. Susurro y él


acaricia mi cabello dándome a entender que me escuchó.
El coronel le comenta a mi tío lo que quieren hacer y el hijo
del gobernador frunce el ceño mientras le da de comer a su
hijito.

—Eso no va a funcionar, bueno, efectivamente mi padre iría


a ustedes, pero según me dijo ya encontró uno de los
soldados que sobrevivieron al experimento, están
mejorando la vacuna utilizándolo a él como sujeto de
pruebas.

El coronel frunce el ceño y cruza miradas con el capitán,


ambos niegan con la cabeza sin creerle al chico.

—Eso no es posible, ellos mismos dijeron que solo


sobrevivimos cinco, aquí hay cuatro y uno murió hace unos
dos meses y dos semanas, eso es... Imposible—. Musita él
coronel.

—A menos—. Lo interrumpe el capitán y sostiene a Jin del


cuello.—Que nos hayan mentido o hayan experimentado
nuevamente.

—No—. Se defiende él.— Sueltame.

—Es cierto—. Lo secunda Taehyung.—Yo tengo la misma


información asique no creo que me hayan mentido a mi
también.

—Tienen que irse—. Avisa mi tío.—De seguro ya el


gobernador sabe de su visita, será extraño si Durán mucho
tiempo aquí.

—Ire con ustedes —. Afirma el chico antes de darle su bebé


a mi tío.—Todo lo que quiero es vivir en paz con mi familia y
si para eso tengo que ir en contra del mundo entero,
entonces dígame qué tengo que hacer.
El coronel asiente con la cabeza y lo sostiene fingiendo que
lo arrastra fuera de la casa. Mi tío se acerca y toca mi
hombro y sonríe con amargura.

—Te amo, te lo juro, nunca te lastimare, ahora sabes dónde


encontrarme —. Musita y besa mi frente dejando que una
lágrima baje por su mejilla.

Siento mis ojos arder, pero finjo una sonrisa para no llorar.

—No seas un llorón gatito viejo—. Él sonríe y le entrega


algunas cosas a Jin diciendo que son para mi.

—Alimenta bien a tu hijo y cuando todo esto termine no te


olvides de mí —. Pide y lo abrazo con fuerza.

Viviendo en esta situación nunca se sabe cuándo es la


última vez que verás o tocaras a alguien.

Solo uno porque no me siento bien de salud...

¿Quieren maratón para mañana?

Espacio para comentar "Feliz cumpleaños a este


bombón"
✨Capitulo 41✨
"Profecías Locas"
Jimin

Me siento enojado, triste, quiero llorar y quiero golpear al


coronel hasta que me pida disculpas, es que yo realmente
no sé que es lo que le veo a ese hombre, imbecil, orgulloso
de mierda, tan guapo y sensual y.... Diablos Jimin enfócate,
joder.

Parece el más guapo de todos los angeles, pero no es más


que una estafa, un maldito demonio disfrazado de un militar
guapo que no se cansa de hacerme enojar.

Puedo imaginarme mi propia cara de culo y se que él se dio


cuenta, pero ni siquiera me habla, bueno yo le pedí eso,
pero él no tiene que hacer todo lo que digo, es tan estúpido.

—¿Estas bien?—. Me pregunta el capitán.

Quiero tomarle la temperatura, pues es él quien parece


enfermo que me está hablando.

No digo nada y simplemente niego con la cabeza mientras


observo al coronel practicando boxeo con uno de los
soldados y Rossy anda jugando con Minmin dentro de la
casa.

—Vaya, ¿Estas celoso?, creo haberte escuchado gritarle que


no te hablé, aparte de que lo sacaste a patadas de tu
habitación y durmió conmigo, arreglen sus cosas no quiero
dormir acompañado—. Musita.

—Pero solo quería que se disculpara porque me engañó,


todo el tiempo supo que irían a casa de mi tío y no me dijo
nada, es un mentiroso—. Aclaro.

—En verdad eres un niño aún, pareciera que no conoces a


quien te dejo el regalo en la panza—. Dice con algo de
gracia en su voz.

Hoy es el día número dos después de que trajimos al esposo


de mi tío, Yoon me dio mucha comida, el coronel siempre
quiere comerse lo que es mío, le di algunas cosas a los
demás para que compartan, pero escondí lo que deje para
mí, pero él, siempre encuentra todo y se lo come, es mi
comida, uno nunca puede fingir que está enojado porque él
termina enojandose y ni me habla.

—Llora—. Me dice el capitán.

Frunzo el ceño y él pone los ojos en blanco, yo creí que el


único que implanta y promueve el chantaje era Hobi, pero
veo que su novio se aprendió cada gesto que hacía él,
cuanto lo extraño y le hecho de menos.

Hablando de Hoseok, todos están intentando descifrar quién


podría ser el nuevo soldado que tiene el gobernador, los
chicos llegaron a la conclusión de que lo más probable es
que el hijo de Jin inyectó en alguien la misma sustancia que
le inyectaron a ellos en el primer experimento, pero según
el mismo científico, eso no sería posible, ya que cada
proceso necesita de varios meses para que los anticuerpos
muten y se desarrollen de forma correcta por lo que es más
probable que si haya sobrevivido alguien más de los que
ellos no tenían idea.
—Capitan—. Musito en voz alta para que el coronel me
escuche.

Empiezo a sollozar y dejo salir algunas lágrimas, el capitán


finge enojo y me abraza sin apretarme por el bulto que hay
en mi vientre, continuo sollozando, enfurezco cuando el
coronel pasa por nuestro lado de largo sin prestarme
atención.

El capitán lo detiene del brazo y el coronel lo fulmina con la


mirada, le da un manotazo alejándolo de él y vuelve a
girarse para irse.

—No sabía que eres un dolido—. Lo provoca el capitán.

El coronel detiene su andar y se gira furioso, me mira de


pies a cabeza y le mantengo la mirada con los ojos llenos de
lágrimas.

—¿De qué me hablas?, estoy haciendo lo que él me pidió,


debería estar feliz, es lo que él quería —. Escupe enojado.

—Amor—. Intento acercarme.

El sonido de un helicóptero encima de la casa hace que el


militar me tome del brazo con brutalidad y me coloque
detrás suyo, coloco mis manos encima de sus hombros y
miro desde atrás.

Abro los ojos sorprendido observando como bajan hombres


del aparato vestidos de negro completamente, luego baja
un hombre de algo más de edad y un pequeño niño de unos
siete años, al verlo dirijo la mirada al capitán y parpadeo
asombrado por el enorme parecido que hay en ellos, el
hombre camina hacia nosotros mientras sus secuaces
rodean la casa.
—Coronel—. Lo llama el viejo que parece ser el gobernador.
—¿Donde esta mi hijo?

El susodicho se alza de hombros haciendo que el político


apriete las manos en puños enojado.

El capitán se acerca al niño ignorando a todos los demás, el


chico acomoda sus anteojos en el puente de su nariz y
puedo jurar en tiene la mandíbula tensa, Jin se coloca en
medio intentando evitar que el capitán llegue a su hijo.

—Por favor, es solo un niño, es lo único que tengo, por


favor no—. Pide con los ojos llenos de lágrimas.

El militar lo hace a un lado dándole un empujón y el niño


observa eso con los labios temblorosos y apretando los
puñitos enojado. El capitán se agacha a la altura del niño y
lo escanea de pies a cabeza.

—¿Cuál es tu nombre?—. Cuestiona.

—Jin Junior—. Dice con superioridad.

—Mientes—. Asegura el capitán.

—No quiero llevar tu nombre, ni siquiera una sílaba, no te


conozco, nunca me buscaste, tú no me amas—. Le reclama.

El capitán acaricia su sien con las yemas de sus dedos y


suelta un suspiro, sostiene al chico por los brazos y lo atrae
a su cuerpo abrazándolo provocando que el coronel niegue
con la cabeza enfadado.

—No sabes lo enojado que está papá por el desastre que


haz hecho, claro que te amo y lo seguiré haciendo sin
importar cómo llegaste a mi vida, yo no sabía que existías,
pero ahora ya lo sé y quiero que te quedes conmigo, papá
te quiere conocer, ¿Si?

Pobre niño, yo no le creo ni verga, pero el pequeño asintió


con la cabeza con los ojitos llenos de lágrimas y la nariz
roja, Jin parece estar en shock y el gobernador no aparta la
mirada del coronel.

—Prometele a papá, que solucionaras esto, tú puedes,


¿Verdad?

—Ya. Lo. Lo. Estamos haciendo —. Asegura y el capitán


asiente con la cabeza. —Pero. Yo. Me quedaré con el señor
grande, su laboratorio es el perfecto para terminar con esto.

Namjoon levanta la cabeza y mira al señor quien


simplemente pone los en blanco y se alza de hombros.

—Yo ya obtuve lo que quería, todo esto se nos fue de las


manos, asique solo quiero a mi hijo y ya está.

—Y me ves la cara de estúpido —. Musita el coronel


levantando su arma.

Los acompañantes del político le apuntan a él y también a


mi que estoy detrás de suyo, típico de este hombre meter a
uno en problemas, será que se piensa que es inmortal o qué
mierda.

—Devuelveme a mi hijo Jeon, toda esta mierda está apunto


de terminar, Devuélveme a mi hijo, bastardo.

—¿Como se yo que es cierto lo que dicen los dos que


hicieron toda esta mierda?—. Cuestiona.

—Lo tendremos resuelto en ocho meses, devuelveme a mi


hijo.
La desesperacion en su voz es notable, el coronel lo sabe,
todos lo sabemos, pero quién toma el atrevimiento de
cortarle las cadenas en el capitán.

—Mi hijo se queda, te llevas a Jin y te llevas a tu hijo, si en


ocho meses no tenemos resultados, ya viste de lo que es
capaz el niño, solo que yo lo usaré directamente con tu hijo
—. Lo amenaza.

El político tensa la mandíbula y asiente con mucho pesar, el


capitán toma a su hijo y lo aleja del hombre, Jin es quien se
coloca al lado del mayor y el coronel envía a unos soldados
en busca del esposo de mi tío, la verdad que ni siquiera lo
tocaron ni estaba atado ni nada, cosa que me sorprende
cuando lo traen amordazado y con golpes en la cara, él
parece notar mi asombro y asiente con la cabeza con
disimulo.

—Quiero saber...—. Musita el coronel.—Ese soldado que


apareció de la nada, ¿Quien es?

—Eso es información confidencial —. Dice con una sonrisa


en sus labios.

El coronel asiente con la cabeza y baja el arma, el político


revisa el cuerpo de su hijo asegurándose de su bienestar, Jin
observa a su hijo sin decir nada, estoy seguro que él sabe
que todo eso fue un show del capitán o eso es lo que pienso
yo.

—Ya sabes que hacer—. Le comenta el político al niño.

—Si, señor—. Contesta sin más.

Los hombres suben al helicóptero nuevamente y se van de


regreso al laboratorio en el centro de la ciudad, el capitán
sostiene al niño de la mano y empieza a perderse por los
pasillos sin decir nada.

—Capitan, espere—. Intento ir tras él, pero el coronel me lo


impide.—Pero viste que lo están manipulando.

—Es su padre, me importa una mierda si lo están


manipulando o no, si en ocho meses no se termina esta
mierda, lo mato a él y al maldito gobernador, como que me
llamo Jeon Jungkook.

Eso me revuelve el estómago, pero no me importa,


sostengo el brazo del coronel aprovechando que se olvidó
de que estaba ignorandome.

—¿Y si vamos a la habitación y...?, Ya sabe—. Propongo


acariciando su torso por encima de la camisa de su
uniforme.

—Claro—. Dice y aleja la mano de su cuerpo.—Pero sin


palabras, ordenaste que no te hablará.

—Pero, yo—. Se va rumbo a la habitación dejándome con la


palabra en la boca.—Coronel, espere, amor, aish, Jeon.

Sin votos no hay actualizaciones...


¿Será si se va a terminar? 👀
✨Capitulo 42✨
"Actividades Maritales"
Jimin

Desde la llegada del hijo del capitán, las cosas han


cambiado bastante, el susodicho se la pasa vigilando los
alrededores sin embargo el coronel no le permite que se
acerque a mí o a Minmin, mi hermanito se ha vuelto más
imperativo desde que está el niño aquí y es que se le notan
las ganas de jugar con él, pero el coronel no sé lo permite.

El coronel ya volvió a hablarme porque está preocupado,


bueno, los dos lo estamos mi vientre ya tiene un bulto algo
grande, pero no siento el bebé, no siento que se mueve ni
nada, solo siento la incomodidad cuando me acuesto boca
arriba porque es como si se pusiera en mi bajo vientre y es
muy incómodo la verdad.

Ahora ya no tenemos a Jin que era quien me aconsejaba si


algo andaba mal con los síntomas del embarazo.

—Hola—. Susurra el hijo del capitán parado en la puerta con


la cabecita mirando hacia mi.

—Hola—. Le contesto con la misma dulzura que él lo hace


conmigo.

—¿Hay un bebé en tu pancita?—. Cuestiona y asiento con la


cabeza.—Me gustan los bebés, son lindos—. Dice.
Recuerdo los regaños y los gritos del coronel cada que el
niño se acerca a mi, lo que me hace cuestionarme donde
están los dos militares que no han notado la ausencia del
niño.

—Si, a mi tambien —. Le aseguro y él sonríe.

—No me gusta que me tengan miedo—. Musita cabizbajo.

Niego con la cabeza y le hago una señal para que entre, él


mira a todos lados y niega con la cabeza.

—El señor grande dijo que no puedo hablar con nadie, él los
vigila, él sabe todo—. Comenta.

Por lo que he escuchado "el señor grande" es el gobernador


y sepa Dios porque le dice así, no es por las hormonas del
embarazo ni por llevarle la contraria al coronel, pero este
niño, no veo malicia en sus ojos, se que lo que hizo fue un
error grandísimo que le costará la vida y el odio de
muchísimas personas, pero ninguno de nosotros nos hemos
preguntado que llevo a un niño de esta edad ha hacer algo
así, además yo lo veo actuar muy diferente ha como lo
describió el coronel la primera vez.

—Cuentame lo que te dijo el señor grande, yo te escuché


cuando él te dijo "ya sabes que hacer"—. Sus ojitos me
miraron sorprendido y agachó la cabeza.

—Es un secreto —. Musita.—El señor grande engaño a mi


papá nuevo.

—Tu papá nuevo, ¿El capitán?

—Si, pero hablemos del bebé, ¿Es bonito?, ¿Cuando nace?,


ojalá lo pueda ver.
Se pone triste y aunque no me gusta mentir siento la
necesidad de hacer que se sienta bien aunque sea a base
de mentiras.

—Te enviaré una foto con el capitán.

Él asiente con la cabeza y rebusca un frasco en sus bolsillos.

—Es un regalo para tu bebé —. Dice extendiendome el


frasco.

Recuerdo las palabras del coronel y niego con la cabeza.

—No te lastimare, es triste no tener amigos porque no eres


normal, mi papi me saco del colegio porque rompí el cráneo
de mi compañero, pero. Él, dijo que mi papi era un rarito y
que yo era un sabelotodo que sabe a mierda—. Sus ojitos se
llenan de lágrimas y las retira con brusquedad de sus ojos.

—Cariño, solo eres un niño.

—Soy grande, por eso cuido de mi papito, el señor grandote


dijo que nos llevará a vivir a un sitio lindo a los dos, ya mi
papi no irá a prisión.

—¿Prisión?, ¿Jin?

—Esto es un repelente —. Dice cambiando de tema.—Lo


hice para mi papi, pero se ha ido y lo hice con los
anticuerpos de la sangre del coronel, entonces uselo usted.

Niego con la cabeza y él destapa el frasco y se lo unta en la


carita, me da lástima su vida, no entendí muy bien lo que
dijo, pero estoy seguro de que el gobernador lo chantajeo
para que hiciera todo esto, él solo quiere ayudar o salvar a
Jin, tener toda esa responsabilidad con menos de ocho años
es simplemente lamentablemente y muy triste, además de
que todos siempre lo veremos a él como el villano cuando
no es más que una víctima del gobierno.

Tomo el frasco que me da y me sonríe un poco, vuelve a


cambiar el rostro dejándolo sin expresión como una persona
frívola que ahora se que no es realmente.

Lo veo perderse dejándome solo nuevamente, pasan unos


minutos y el coronel entra con los puños cerrados.

—Ese mocoso estuvo aquí, ¿Verdad?, ¿Qué te dijo?

—Nada amor, cálmate, solo me dio este frasco—. Le


extiendo lo que me dio el niño y él frunce el ceño y lo
guarda en algún lado.

Lo veo quitarse la camisa para después acercarse a la cama


donde estoy sentado.

—Abre las piernas—. Pide con cansancio.

Desde que el niño llegó los ataques constantes de los


zombies han aumentado, se cree que hay más infectados y
que están viniendo en esta dirección porque somos los
únicos humanos normales que quedamos en toda la
extensión de las tres ciudades que hay llena de infectados.

Tomando en cuenta que cada infectado que muerde o


lástima un normal es otro infectado que se suma a la lista
por lo que cada día son más o quizás ya no quedan más
gente que infectar a parte de nosotros.

Los militares no tienen muchas municiones y pues les toca


pelear con cuchillos o con la escopeta que es la que menos
se ha usado y por ende la que tiene más balas.
Hago lo que pide y me abro de piernas, él me mira y duda
un momento, pero después se coloca en medio, descansa
las rodillas en el piso y coloca su cabeza encima del bulto
que hay en mi vientre, cierra los ojos y coloca ambas
palmas en la piel desnuda de mi barriga mientras que yo
peino su cabello recogiéndolo y pasándolo de un lado a otro,
en verdad está muy largo y ese negro azabache no se
aclara ni a punta de rayos de sol.

—Mi coronel, ¿Esta bien?—. Cuestiono cuando se queda en


silencio.

—Tengo miedo Mocoso, el tamaño de tu vientre me deja


saber que tienes los meses necesarios para que nuestro
bebé ya se mueva, pero no lo hace, no hay un hospital al
que pueda llevarte, esto está volviéndome loco, nosé que
hacer.

—¿Por eso ya no me toca?, ¿O ya no le gusto?, ¿Ya no le


provoco ningún deseo de índole sexual?

Él levanta la cabeza y después se pone de pie, desabrocha


sus pantalones con mala gana y sostiene el paqueton por
encima del boxer, me toma la mano y la coloca en su
erección, me sostiene la mandíbula con su mano libre y
conecta su mirada con la mía.

—¿Esto te parece de una persona que no tiene deseo


sexual?, siente lo malditamente duro que estoy, ¿Tienes
idea lo que me cuesta contenerme cada vez que me
restriegas el culo en la polla?, ¿Te piensas que no quiero
romperte el culo y desarmarte en mil pedazos a punta de
embates?, no quiero lastimarte, solo quiero cuidarte.

—Quiero sentirlo más cerca, aún no me convences—.


Musito.
Él frunce el ceño y asiente con la cabeza, sostiene los
bordes de mi pantalón Después de haberme dado un
pequeño empujón haciendo que me acueste en el colchón,
me quita los pantalones y me abre las piernas, baja la tela
de su boxer liberando su miembro, lo coloca en la entrada
de mi trasero y mordisqueo mis labios anhelando que lo
meta hasta el fondo.

—No quiero lastimare —. Musita.

—Me estás lastimando, cada día que no me tocas, me duele


mucho—. Susurro y aprieto las sábanas sintiendo como
empuja hacia adelante abriéndose paso en mi canal.

Mis paredes aprietan su polla y tomo una bocanada de aire


sintiéndome lleno, sintiéndolo más profundo que antes, más
duro.

Arqueo la espalda y envuelvo mis piernas alrededor de su


cintura, se acerca a tomar mis labios y me devora la boca
como si fuera un pedazo de carne, coloca ambos puños
encima del colchón, uno ha cada lado de mi cuerpo,
mirándome desde arriba entra y sale de mi interior con
ímpetu haciendo que gruña estando debajo de él.

—Ummh, Coronel—. Jadeo.

—Lo sé, Nene, está muy apretado, vas a romper mi polla,


mierda.

Me deleito observando como se esfuerza propinando uno


que otro embate en mi interior, muerdo mi labio inferior y lo
abrazo atrayendolo hacia mi, hundo las uñas en su espalda
y aumenta la velocidad de sus embistes, mi anillo anal se
estira abruptamente y mis ojos se llenan de lágrimas
cuando introduce toda la longitud en mi a la vez que el aire
se escapa de mis pulmones cuando alcanzo el orgasmo
manchando nuestro abdomen.

—Mierda, Nene—. Gimotea.

Me besuquea los labios y se queda quieto llenándome el


interior, paseo mi mano abierta por su frente alejando las
gotas de sudor, al salir de mi interior sostiene el bulto en mi
vientre y reparte besos por todo los alrededores incluso en
el lugar donde quedó mi eyaculación.

Abro los ojos sorprendido y me quedo observando al


coronel, él levanta la cabeza y me mira incrédulo.

—¿Lo sentiste o estoy loco?—. Cuestiona.

Asiento con la cabeza y mis ojos se llenan de lágrimas, él


coronel vuelve a dejar un beso en el bulto de mi vientre,
nuevamente siento como mi bebé se mueve dentro de mi
con brusquedad y hago una pequeña mueca, pero continuo
sonriendo por el gesto, él está igual de emocionado que yo,
ya que tiene una sonrisa que llega de una oreja a otra.

—Maldita esa, ese es mi primogénito joder—. Grita.

—Shhh, Guarda silencio, se mueve cuando hablas y es


doloroso —. Aviso.

—Es tu problema, Nene, este es un país democrático, mi


hijo se mueve como le plazca—. Dice.

Estoy pensando seriamente en romperle la cabeza a este


hombre, cada día sale con una estupidez nueva.
600 votos y público el siguiente, ya no están votando
:(
✨Capitulo 43✨
¡Al asecho!
Namjoon

Me siento como una basura, nunca he sido una mala


persona, ni siquiera tengo malos sentimientos, ni rencor por
nadie, simplemente quise seguir adelante olvidando las
cosas malas que sucedieron en el pasado, pero a veces
aunque tú quieres pasar página hay personas que no te lo
permiten, en el peor momento de mi vida me arrebataron
de los brazos a la única persona que le he abierto mi
corazón, desde ese día ya no soy el mismo.

En estos últimos días me he sentido más miserable que


nunca, juzgue a un niño de menos de ocho años culpandolo
a él de todas mis desgracias y males, aún cuando se que
aunque no lo planee así, es mi hijo, pero estos meses que
he pasado con él me han hecho darme cuenta de que él
también es una víctima y estoy muy seguro de que lo tienen
amenazado con lastimar a Jin y aunque no me guste él es su
papá, es obvio que él niño siempre lo pondrá a él primero.

Me he dado cuenta que quise darme las de inteligente y


termine enviando la debilidad de mi hijo a los brazos de su
verdugo, creí que estaba haciendo las cosas bien, pero
nunca me detuve a pensar el porqué no pusieron resistencia
cuando ellos tenían la posibilidad de ganarnos ya que son
más en cantidad y en todo.
Otra cosa que he descubierto es que él sufrió mucho
bullying en los pocos años que duró en el colegio, según me
contó las cosas que le enseñaba el profesor, Jin ya se las
hubiese enseñado y como ya sabía todo los contenidos, los
demás lo tacharon de raritos y llegó al extremo de
reventarle el cráneo a un compañero después de estrellarlo
contra el piso repetidas veces mientras le repetía "No soy
un rarito, soy un ser humano". Me duele, él ha pasado por
tantas cosas siendo tan pequeño, si tan solo ese hijo de
perra me hubiera dicho las cosas, que no quiera verlo a él,
no significa que no hubiera hecho algo por el niño.

La situación aquí no ha mejorado para nada, de hecho creo


que tendremos que meternos más en el interior del bosque,
ya que los ataques de los zombies aumentan cada día y es
muy riesgoso tomando en cuenta que el chico del coronel
tiene algunos meses de embarazo, yo digo que unos cinco o
seis, pero ni siquiera ellos que son los padres saben, pero no
los culpo, es díficil llevar en cuenta la fecha en momentos
así.

Cada vez que pienso en Hobi mi corazón me duele como la


primera vez, es más que obvio que no lo voy a olvidar y no
quiero hacerlo, tengo miedo de olvidarme de su rostro, no
tengo más que una foto de bolsillo suya, su deslumbrante
sonrisa me alegraba los días, pero el sol que iluminaba mi
vida se ha oscurecido totalmente, si algún día se borra su
carita de mi cerebro juro por Dios que me voy a castigar por
el resto de mis días.

—¿Estas triste?—. Cuestiona el pequeño colocándose frente


a mi, se agacha ya que estoy sentado en el suelo y busca
mis ojos para asegurarse de si estoy llorando o no.

—Solo un poco—. Le contesto.


—¿Puedo abrazarte?—. Cuestiona.—Mi papi siempre me
abraza cuando me pongo triste y me ponía feliz.

Aprieto la mandíbula sin saber que decirle, la única


intención por la que me acerque a él fue para matarlo,
porque quería ganarme su confianza y cortarle la garganta
por todo lo que hizo, pero, ¿Como diablos le hago eso a
alguien que me mira como lo hace él?

—Perdoname papá, perdóname por favor, castigame si


quieres, pero no me odies, no me desprecies más, me duele
mucho el corazón, papito yo solo quiero a mi papá —.
Empieza a lloriquear.

El corazón me duele y se me estruja fuertemente, las


lágrimas no tardan en aparecer y las limpia de su rostro con
sus puñitos con brusquedad como si fuese un pecado el
llorar.

—Te amo mucho papá, ¿Por qué no puedes amarme?, ¿Qué


te hice?, ¿Por qué me odias?

Alejo las manos de su carita cuando empieza a alejar las


lágrimas con demasiada fuerza y se ve muy enojado y triste
a la vez, es como si no puede controlar o diferenciar una
emoción de otra, pero sus lágrimas salen como arroyos de
sus ojos.

—Mirame bonito—. Alejo las lágrimas de sus ojos y el


parpadea repetidas veces mirándome.—¿Quieres abrazar a
papá?

—Siii—. Contesta y sorbe su naricita.—¿Puedo?

Asiento con la cabeza y se lanza abrazándome por el cuello.


Tardo en corresponder, pero lo hago envolviéndolo en mis
brazos con fuerza, me siento extraño, no entiendo cómo
pude desearle tanto mal a alguien que está tan roto como
yo y que solo quiere mi cariño, Juro por Dios que Jin y el
gobernador me las van a pagar como que me llamo Kim
Jung Namjoon.

Después de un rato me libera y se aleja un poco, sostiene


mi rostro en medio de sus manitas y me mira a los ojos con
los suyos llenos de lágrimas.

—Te amo mucho papá, ¿Podrías amarme?, por favor.

—Si, pequeño, papá promete amarte mucho, ¿Si?

Asiente con la cabeza con frenesí y lo sostengo de la carita,


realmente no puedo creer que él sea mi hijo, es tan lindo,
no sé si me cego porque dicen que se parece a mi, pero lo
veo a él y no sé cómo explicar lo que siento, es como si
fuera alguien genial, como cuando adoras y admiras a
alguien al mismo tiempo, así se siente cuando veo al
pequeño.

—¿Podemos dibujar?, me gusta dibujar—. Musita


emocionado.

—No hay lápiz, ni papel.

—Hay paredes, es genial, no hay límites, dibujemos en las


paredes—. Me anima.

—No hay lápiz, ni crayones—. Repito.

El niño suelta un suspiro y se sienta en el piso, coloca su


manito debajo de su mentón y hace un puchero.

—Tuve un novio que era el rey del chantaje, apenas estás


creciendo, no caeré en eso, ya soy inmune —. Dibujo una
pequeña sonrisa y él frunce el ceño.
—El señor grande también es inmune—. Musita.— A los
zombies.

—¡Engendro del demonio!—. Escucho al coronel gritar.

El niño frente a mi se pone de pie y busca sus anteojos


corriendo, se los coloca y se queda con las manos en la
espalda, firme como un militar, la felicidad se fue de su
rostro y me pongo de pie cuando el susodicho entra en la
habitación.

El coronel me mira y turnea la mirada entre mi hijo y yo,


entrecierra los ojos y me fulmina con la mirada, observa al
niño y le hace una seña de muerte pasando su dedo pulgar
de un lado a otro por su cuello.

—Jeon—. Llamo su atención.

Él pone los ojos en blanco y se acerca al niño, le mete un


zape en la cabeza poniéndolo a llorar y entonces me mira.

—¿Haz visto a Minmin por aquí?—. Cuestiona.

—Lo vi robando el pan en la cocina, debajo de la mesa del


comedor.

—Ese mocoso, mierda—. Se va hecho furia y el niño deja de


llorar automáticamente.

Acomoda los anteojos en el puente de su nariz y se alza de


hombros.

—El secreto está en dejarlo que piense que tiene poder—.


Musita.— Así me deja en paz rápido.

Me quedo observando al pequeño niño y he cambiado de


planes, voy a destruir a quien lo convirtió en esto, todos
pagarán aunque muera haciéndolo, pero lo liberare de todo
eso, él merece vivir una niñez normal, aunque yo no esté
para verlo hacerlo.

Capitulo para que entiendan a Nam 👀💋🦋


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pendiente para actualizar...
👀 ✍️estaré
✨Capitulo 44✨
"Sueños Húmedos"
Jimin

No sé cuando llegue aquí ni tengo idea de dónde estoy, miro


a todos lados buscando al coronel o ha alguien conocido,
pero fallo en el intento, camino con los pies descalzos y es
cuando noto que estoy en una inmensa playa, miro mi
cuerpo e intento cubrirme con ambas manos, pero estoy
completamente desnudo.

"Algo no anda bien". Pienso cuando veo mi vientre


completamente plano, no hay bebé, no hay nadie, solo yo y
empiezo a ponerme triste y desesperado, ¿Donde esta mi
hijito?, ¿Donde esta mi coronel?, ¿Qué hay de Minmin?

—Mocoso—. Escucho la voz del coronel, pero se escucha


lejos como si estuviera demasiado lejos de mi.

Me remuevo incómodo sintiendo como sostengo algo duro


con mi mano derecha, abro y cierro los ojos intentando
acostumbrarme a la luz de la habitación donde estoy.

¿Acaso estaba soñando?

—Nene, por favor quita tu mano de mi polla estás apretando


muy fuerte a menos que planees desayunar leche tibia—.
Musita el coronel.

Abro los ojos como platos y es cuando logro observar mi


mano empuñando la polla del coronel, quito la mano de
encima como si su entrepierna quemara y él me mira
ofendido, estaba soñando con la playa y de la nada estoy
sosteniendo la verga del coronel, tierra tragame.

—¿La quieres chupar o no?—. Cuestiona guiando mi mano


nuevamente a su entrepierna.

Niego con la cabeza y alejo mi mano de él dándole un


manotazo.

—Estas sudando, ¿Tuviste una pesadilla?

—No lo sé, fue raro, ya no tenía panza, estaba desnudo en


una playa muy amplia, pero no había nadie más —. Le
aviso.

—Pobre de mi bebé, ven aquí —. Abre los brazos y me dejo


acurrucar.

Nadie sabe hasta cuándo dure tanta amabilidad y amor,


asique hay que aprovechar cada momento.

—¿Estabas descalzo en tu sueño?

—Si—. Musito y él hace un sonido de disgusto con la boca.—


¿Qué pasa?

—Yo digo que vas a dar a luz pronto y que será una niña—.
Asegura dejándome confundido.

¿Será alguna superstición?, ¿Será que él sabe algo?

—¿Como lo sabes?—. Cuestiono mirándole a los ojos.

Me sorprende ver el rostro serio de aquella vez que lo


conocí, es como si la sola creencia de que nuestro bebé es
una niña lo pone de mal humor o algo así.
—Ven y te lo diré —. Susurra.

Me apego más a él y me hace girarme colocándome frente a


frente a él, su mano se posa en el bulto que hay en mi
vientre y lo acaricia con ternura, siento un cosquilleo y en
menos de nada nuestro bebé se mueve inquieto dando
pataditas dentro de mi como si fuera un profesional en ello.

Él sonríe en cuanto siente los movimientos del bebé y


acerca su rostro al mío, lleva su rostro a mi oreja y da un
lameton en el lóbulo de ésta.

—Me lo acabo de inventar —. Susurra en mi oído.

Entrecierro los ojos y le doy un manotazo, él sonríe y me


nalguea con una sonrisa en sus labios, en un rápido
movimiento me acomoda boca arriba y se coloca encima de
mis piernas sin sentarse, empuña su mano alrededor de su
polla y empieza a tocarse mientras me mira observarlo.

Lo veo tensar la mandíbula y aumentar los movimientos de


su mano, sus ojos no se apartan de los míos y el libido se
me dispara, mi ropa interior se siente húmeda y mi polla
esta tan dura que podría romper algo con ella, con su mano
libre aprieta la piel de mis muslos y va guiando la palma a
mi entrepierna, toca la punta de mi miembro y con la yema
de su dedo índice hace círculos encima justo en el pequeño
charco de líquido preseminal que humedece la tela.

—Coronel—. Gimoteo cuando libera mi miembro y empieza


a sacudirlo a un ritmo más armonioso que el que tiene en su
propia polla.

—Diablos, Nene—. Gruñe.

Agacha la cabeza y continúa sacudiendo su polla con


ímpetu, todo su cuerpo se contrae, se estremece y las
venas de sus brazos se marcan volviéndose más notorias,
muerdo mi labio inferior y observando semejante imagen,
aprieto mi pezón derecho con mis dedos y la sensación es
tan placentera que suelto un gemido alto, su mano se siente
caliente encima del tronco de mi miembro.

—Ahhh, mi amor—. Jadeo.

Su eyaculación sale disparada manchando mi vientre, él no


se detiene a pesar de que puedo sentir su cuerpo temblar
por los espasmos del orgasmo, pero no tarda demasiado en
recuperarse, la mirada que me da desprende autoridad,
posesividad y este hombre me prende tanto. Coloca sus
dedos encima de los míos, aprieta más duro la aureola
erecta y rojiza de mi pecho, continúa masajeando mi
erección y arqueo la espalda sintiendo los espasmos
musculares que me avisan de la llegada del orgasmo, su
lengua se pasea por encima de mi pezón libre de manera
vertical.

—Ahhh, ya, ya—. Pido. Muevo mi pelvis con desesperación


de abajo hacia arriba hasta que logro liberarme en su mano.

Me cuesta un poco reponerme, por el tamaño de mi vientre


me agito más que antes, pero así mismo siento que los
orgasmos son más placenteros y como más intensos, no sé
cómo describirlo, pero los siento mucho más.

Me extraño cuando pasea los dedos llenos de semen por


encima de mis labios y por instinto abro la boca para que
los entre, pero no lo hace, en su lugar estampa sus labios
contra los míos, y me devora hasta tomar todo lo que dejó
encima anteriormente.

—Mierda me pone tan jodido querer follarte todo el puto día,


joder—. Musita.
No refuto nada porque yo estoy igual o peor que él,
imaginando todo el día encima mío y unas miles de
maneras en las que me podría follar o yo montarlo, estoy
cachondo la mayoría del tiempo y cuando no lo estoy es
porque estoy durmiendo y ya vimos que incluso dormido
busco el tronco enorme que tiene como polla, es que yo
realmente estoy obsesionado con ese tremendo pedazo de
carne que tiene entre las piernas.

Los golpes afuera hacen que el coronel se baje de encima


de mí y se coloque los pantalones, se viste rápidamente y
sostiene su arma y la acomoda en su cinturón.

—Vistete, Nene—. Pide.—descansa un poco, voy a checar


que sucede afuera.

Hago lo que dice y salgo de la cama, me coloco una de sus


remeras y uno de mis pantalones holgados, no lo abrocho y
me acerco a la puerta a observar que está sucediendo.

Mis ojos se abren como platos observando a uno de los


soldados con un arañazo en el hombro, el capitán le apunta
a la cabeza mientras que el coronel escucha la explicación
de ambos atentamente, el chico que está arrodillado en el
suelo tiene los ojos rojos y las pupilas dilatadas, el pequeño
hijo del capitán agacha la cabeza y me acerco a él sin que el
coronel lo note.

—¿Estas bien?, amiguito.

—Es mi culpa—. Musita.— todos mueren por mi culpa, por lo


que hice papá me odia y le cuesta mucho amarme...

—No digas eso—. Lo interrumpo.

—Soy inteligente, se que él se acercó a mí con otras


intenciones, ahora ha cambiado de parecer, pero tengo
mucho miedo, estoy asustado, no me quiero morir sin
escuchar que mi papá me ama, todos me quieren matar, yo
solo quiero el amor de mis papás, ¿Qué hice mal?

—Nada cielo —. Lo envuelvo en mis brazos haciendo que los


demás pongan la atención en mi.

Momento en el que el soldado aprovecha para irsele encima


al coronel, estando encima suyo forcejea abriéndo la boca
intentando llegar a su brazo, el capitán le apunta, pero
mantiene la mirada puesta en mi, no sé si teme que lastime
a su hijo o al revés, el coronel es quien como puede coloca
su arma en la garganta del chico y suelta el primer disparo,
lo lanza al suelo y le propina otro en la frente dejándolo sin
vida inmediatamente.

—Lo siento—. Musita el capitán.

—Pudrete—. Le contesta el coronel.

El niño se aleja de mi como si mi contacto le quemará y


evita la mirada del coronel quien pasa por nuestro lado
como si ninguno de los dos estuviéramos aquí, el capitán
me pide disculpas con la mirada y asiento con la cabeza, el
niño va con su papá y me dirijo al cuarto donde me
encuentro con el coronel hecho furia metiendo ropa en una
mochila con desesperación.

—Amor, ¿Qué haces?—. Cuestiono.

—¡Nos vamos, nos largamos de aquí!—. Grita sin dejar de


meter cosas en la mochila, sus cosas, mías y las de Minmin.

—Mi amor, cálmate y hablemos —. Pido, pero me ignora.

—¡¿Calmarme?, ¿Quieres que me calme?, todo lo que hago


es pensar en el bien de nuestro bebé, y nuestro pequeño
Minmin, ¿Te piensas que es fácil saber lo que se está
acercando cada vez más a nosotros?, no permitiré que nada
te pase, no importa si tenemos que tomar agua de un río o
alimentarnos a base de fruta, no voy a quedarme aquí, voy
a poner a mi gente a salvo, ustedes son lo único que me
importa, nada más, deja de volverme loco, no me lleves la
contraria y solo siéntate hasta que nos vayamos!

—Lo entiendo amor, iré a donde usted vaya, coronel,


calmese mi coronel, por favor—. Pido y él asiente con la
cabeza.

Me acerco a él y lo rodeo con mis brazos, su cabeza


descansa en mi hombro y deja caer sus brazos como si
estuviera cansado.

—Mocoso, ¿Por qué tuve enamorarme de ti?, me usas a tu


antojo y eres un maldito mimado de mierda que amo y no
quiero que nada te pase porque no se que sería capaz de
hacer si algo te pasa, bicho malcriado, solo te haz
convertido en una debilidad que no tenía, maldición.

—Yo también lo quiero mucho coronel.

Sus brazos me apegan a su cuerpo y mi alma y corazón


descansan estando con él, quisiera decirle que él no es el
único que está así, él también hizo un enorme cambio en mi
y en todo lo que creí ser antes de conocerlo, por eso es que
iré con él a donde sea que me lleve sin importar nada más,
todo lo que me importa es él y mi hermanito, nuestro hijo es
todo lo que quiero cuidar.
Último de hoy...

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✨Capitulo 45✨
¡Al borde de la desesperación!
Jungkook

Le informe a mis soldados la decisión de adentrarnos más


en el bosque, pues después de que uno de ellos fue
infectado e intento morderme, no puedo arriesgarme de esa
manera, no tengo miedo por mi, sino por Jimin, se que él
sabe defenderse perfectamente, pero no quiero averiguar si
sabe hacerlo con la misma destreza estando en ese estado,
no pienso correr riesgos. Todos decidieron venir conmigo, el
capitán me comentó lo de lo su hijo y aunque soy un hijo de
puta le dije que ni le creo ni lo desmiento, simplemente lo
tengo en la mira y cualquier cosa sospechosa no pienso
preguntar antes de matarlo.

Hace dos días llegamos a lo que aparentemente era una


pequeña hacienda la cual obviamente por la situación está
abandonada, pero tenemos un nuevo problema, nos
encontramos con un grupo de hombres de camino hacia acá
y tengo el presentimiento de que nos están persiguiendo u
observando, no se la razón, pero no soy muy paciente ni
tampoco muy sociable para ir a preguntar qué es lo que
quieren.

Estoy seguro que Jimin dará a luz muy pronto, incluso ya ha


experimentado las contracciones de Braxton, no se qué
mierda son pero el hijo de Nam dijo que son falsas y que no
nacería el bebé ese mismo día aunque no dormimos en toda
la noche porque yo sí pensé que iba a salir ese mini yo,
porque ajá me he esforzado y he aguantado golpes para
que se parezca mucho a mi.

Mentiría si digo que me siento listo y preparado para lo que


representa su nacimiento, pero lo que si de algo estoy
seguro es que a él nadie me lo toca aunque muera
defendiendolo, destruiría al mundo completo por mi hijo,
eso ni siquiera tengo que dudarlo.

—Coronel—. Una voz femenina llama mi atención y pongo


los ojos en blanco observando a Rossy quien se sienta
frente a mi.

Me quedo en silencio esperando a que hable, ni siquiera se


merece que le dirija la palabra, maldita quien diablos se
cree.

—Es que Jimin. Él. Bueno, agredió a uno de los soldados y


pues. Los demás están reunidos pidiendo un castigo o una
disculpa de parte de él.

Una sonrisa se dibuja en mis labios cuando escucho esa


estupidez salir de sus labios, ciertamente ayer Jimin golpeó
a uno de mis soldados, pero me importa una mierda el
porqué, si él lo hizo tuvo la razón, me vale lo que digan los
demás, me encanta que me reten para después esconder
las pelotas en medio de sus piernas para que no se les vaya
a caer, malditos cobardes con aire de grandeza por ser
militares, yo también soy así, pero yo no soy un cobarde.

En la noche cuando estábamos en la habitación Jimin me


platicó lo que sucedió con el soldado y realmente me quedé
con las ganas de romperle la cabeza, pero Dios es bueno y
él mismo se lo está buscando.

—Excelente—. Musito.
Me pongo de pie y camino delante de ella, está donde tiene
que estar, siempre detrás de mi, nunca en frente, llegamos
al patio trasero donde están todos ellos sentados, Jimin está
en la mesa comiendo y dándole de comer a su hermanito, el
susodicho al que golpeó está frente a él con la vena de su
frente sobresaliendo y es que si, entiendo que tenga el
orgullo por el suelo porque alguien tan frágil físicamente lo
haya hecho mierda frente a los demás, pero vamos, Park
Jimin es al único hombre que me lo pienso los dos veces
antes de molestarlo, solo él se ha atrevido a llevarme la
contraria y enfrentarme y eso que jamás hemos peleado
seriamente, pero se que me daría batalla.

—Te estoy exigiendo que me pidas una disculpa, o te juro


que te van a castigar!—. Grita el soldado.

Jimin se pone de pie con enojo parándose más rápido de lo


que debería, con la mano derecha aprieta el cuchillo y le
apunta directamente a la cara.

—Mira llorón, estás escupiendo la comida que me voy a


comer, deja de tocarme las pelotas sino quieres que te corte
la garganta y te patee el culo otra vez, ¿A quien le importa
lo que estás pidiendo?, dile a tu mamá que te pida disculpas
por traerte al mundo, bastardo.

—¡Maldito hijo de perra!—. Le grita.

Doy dos pasos hacia adelante cuando lo veo levantar la


mano y dirigirla a Jimin, me quedo con los brazos cruzados y
observo como él le sostiene el brazo antes de que logré
golpearlo, sus miradas se encuentran y es más que obvio
que él está tan enojado, de la nada le retuerce la
extremidad y lo choca de bruces contra la mesa, le golpea
el rostro en la madera unas dos veces y sostiene el cuchillo
y lo dirige a su garganta con tanta rapidez que me cuesta
poder detenerlo, pero lo hago, él dirije la mirada hacia mi y
sus ojitos se llenan de lágrimas a la vez que sus labios se
tuercen haciendo un puchero.

Estaba peleando y volviendo mierda a un soldado con


entrenamiento justo ahora y ahora va a llorar, no me jodas,
no se como puede ser tan lindo y tan peligroso a la vez.

—Mucho enojo por hoy—. Musito mirando sus ojos


cristalizados.—Dame ese cuchillo, no quiero que mi hijo sea
tan pelionero y mucho menos siempre ande por ahí con el
ceño fruncido.

—A alguien tiene que salir—. Musita con frialdad.

Nuevamente su rostro se ilumina por el odio y sostiene el


plato desechable con el que estaba comiendo, lo lanza en el
pecho del soldado, este enfurece y hace ademán de intentar
golpearlo a lo que Jimin responde tirando la mesa al suelo
para llegar a él.

—Dije que ya fue suficiente, Park Jimin —. El mencionado


me mira de pies a cabeza y hace una mueca de dolor.

—Como ordene mi coronel—. Musita con la voz llena de odio


y se va atropellando mi hombro enojado.

Veo a Rossy tomar a Minmin para ir detrás suyo y me cruzo


de brazos frente a ella.

—No cariño, a él lo calmó yo, a mi manera y cuando me de


la gana, tú te quedas ahí justo donde estas—. Ordeno.

Ella obedece con disgusto, pero me da igual como se sienta.


Me dirijo al soldado quien levanta la cabeza y me hace un
saludo militar antes de decir.
—Mi coronel, ordeno que a ese chico se le de un castigo por
las humillaciones que me ha hecho pasar—. Musita.

—¿Orden?, ¿Tú estás dando una orden?, ¿A quién?

—No mi coronel, yo...

—¡Las órdenes aquí las doy yo, yo hago las reglas y soy el
único que puede romperlas, para desgracia de todos
ustedes soy el de mayor rango y se hace lo que yo diga, si
alguno se atreve a llevarme la contraria preparece para
enfrentarse a mi!

El chico asiente con la cabeza y cuando piensa que todo se


quedará ahí, lo sostengo del cuello y estrello su cabeza
contra el pasto y la mantengo ahí colocando mi bota en su
cráneo, le apunto con mi arma y todos fijan la mirada en mi.

—¡A la próxima que le levantes la voz a quien dará a luz a


mi hijo te arranco la lengua y te la hago comer después de
desencajarte la mandíbula, imbecil!

Pateo su rostro y apunto al resto de los soldados yendo uno


por uno.

—Eso también va para ustedes —. Les advierto.

— No sucederá mi coronel—. Musitan juntos.

Salgo de allí y me dirijo a la habitación, pero escucho unos


pasos y detengo los míos, me giro encontrándome con el
capitán y su pequeño bastardo detrás de él.

—No puedes tratarlos así, son tus soldados —. Me recuerda.

—Exacto y yo soy el coronel, tú tampoco tienes autoridad


para decirme una mierda, pierdete con tu bicho raro y no te
metas en mis asuntos—. Lo corto.

Retomo mi andar y llego al lugar donde esta Jimin


refunfuñando algunas cosas en voz baja mientras patea
repetidas veces la pared.

—Te ordene que dejes de enojarte maldición.

—¿Ordenar?, ordena mi lindo y precioso trasero, tengo


hambre, no me jodas Jeon, tú no eres nadie para decirme
que hacer, no soy uno de tus soldados cobardes.

—Pero eres mi esposa y haces lo que yo diga—. Lo reto y se


encamina hasta llegar frente a mi.

Levanta su mano izquierda y observa sus dedos uno por uno


y después bufa.

—No hay anillo, no hay matrimonio, esposa mis nalgas—.


Musita.

—Deja de mencionar tu culo en esto, comete mi comida y


olvida esto, no volverá a suceder —. Le aseguro.

—No tengo hambre.

—Acabas de decir que tienes hambre hace justamente cinco


segundos.

—A mi tú no me controlas el estómago, dije que no tengo


hambre.

—Oh por Dios—. Exclamo cansado.—No comas nada, me da


lo mismo.

Él cubre su boca con las palmas de sus manos y empieza a


llorar de la nada, pongo los ojos en blanco y abro los brazos
antes de que inicie con el chantaje, él se acurruca en mi
pecho y lo envuelvo sin apretar demasiado.

—Ayy—. Se queda y sostiene su vientre haciendo una


mueca con su cara.

—¿Contracciones otra vez?

—Ya paso—. Asegura volviendo a apegarse a mi pecho.

Después le di mi comida y junto a Minmin se la comieron


como si fuera de ellos, pero no me puedo quejar, joder, al
anochecer me reuní con el capitán y unos cuantos soldados
más para ir a vigilar en los alrededores, esa gente que anda
rondando no es de mi confianza y yo no caigo en trampas
de gente más estúpida que los zombies.

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¿como andan gente?

Ustedes son Team coronel o Team Jimin malote?


✨Capitulo 46✨
¡Gracias, Seok Jin!
Narrador

La noche fría y la luna resplandeciente son las


características del clima que el coronel tanto dice odiar,
mucho más cuando son noches en las que no puede
quitarse el frío con el calor corporal que le proporciona el
interior de su pareja, aquella queja sobre un anillo le está
quitando la concentración y es que nunca se vio pidiéndole
matrimonio a nadie, mucho menos a un mocoso de
dieciocho años, teniendo él sus veintiocho años bien
puestos, aunque en apariencia no pasa de los veinticinco
años.

Los militares rodean las zonas cercanas a la pequeña


hacienda donde se están quedando, en busca de asegurarse
de que ningún intruso los este acechando en la oscuridad
esperando para atacar, pero por ningun lado ven a nadie.

Todos los militares se dirigen al lago que divide las dos


masas de tierra dificultando el paso de los zombies al nuevo
lugar donde estan sobreviviendo, los hombres se meten en
el agua con la intención de limpiar su cuerpo, mientras que
el coronel mantiene la mirada en los pasos que escucha en
el otro extremo del lago.

Por mientras en la pequeña hacienda Jimin camina de un


lado a otro esperando al coronel, Minmin descansa encima
de un colchón viejo pequeño al lado del que comparten la
pareja, su ceño se frunce y acaricia el bulto en su vientre
cuando siente una contracción leve.

Contracciones van y vienen, cada una más dolorosa que la


anterior, su rostro refleja dolor y se acomoda en una de las
paredes, coloca su antebrazo en el concreto y empieza a
respirar por la boca, se vuelve cada vez más difícil para él y
entiende lo que se acerca golpea la pared e intenta pedir
ayuda.

—Ahh, ¡Alguien, Ahhh, por favor, ummm, por Dios santo, me


duele!

Sus gritos salen entrecortados por las veces que tiene que
inhalar y exhalar entrecerrando la boca, se retuerce de dolor
cuando las contracciones más fuertes empiezan a atropellar
lo sin piedad.

—¡Ay, Dios mío, por favor, me duele, uhh uhhh, Co. Coronel!
—. Lloriquea.

El rubio observa como el sargento con el que peleó en la


tarde entra en el lugar y se queda con los ojos abiertos
como platos sin poder emitir palabra alguna.

—¡Imbecil, basura humana, ayúdame!—. Reclama.

El soldado asiente con la cabeza y lo primero que se le


ocurre es ayudarlo a que se recueste en el colchón, observa
como el chico se retuerce de dolor mientras se queja en voz
alta.

—¿Qué hago?, ay Dios—. Musita el soldado.

—El coronel—. Solloza en medio de quejidos el rubio.—Trae


al coronel, ¡Ahhh maldición!
—El coronel—. Repite el soldado.

Asiente con la cabeza y sale de allí, le avisa a Rossy y a otra


chica para que vayan a ayudar al chico mientras él se
pierde en los alrededores buscando al coronel por todos
lados.

El coronel continúa observando con disimulo para aquella


zona donde los arbustos se mueven y se escuchan pasos de
alguien que viene con sumo cuidado acercándose poco a
poco, cuando lo siente en el borde y ve su silueta sonríe con
malicia y cruza el lago con el arma en alto, el capitán va
tras él y los dos encañonan al susodicho haciendo que esté
deje caer lo que trae en las manos y las alce asustado.

—¿Quieren bajar el arma?, imbéciles —. Los regaña el


científico.

El coronel bufa y guarda su arma cuando ve al tío de Jimin


detrás de Jin, ambos hombres cruzan el lago yendo detrás
del coronel y el capitán, los demás soldados salen del lago y
se visten colocándose el uniforme para regresar a la
pequeña hacienda.

Los trotes desesperados de alguien que se acerca los pone


en alerta, Jungkook levanta su arma listo para disparar, pero
Jin enciende una linterna y permite que los militares vean
que es uno de los soldados quien viene corriendo
desesperado. Al llegar frente a los demás, intenta recuperar
el aliento, el coronel se pregunta que hacen Jin y Yoongi allí,
pero las preguntas quedan en el olvido cuando el soldado
logra recuperar el oxígeno y empieza a hablar.

—El mocoso—. Musita haciendo que el coronel lo mire mal.


—Esta. Está con dolores—. Dice.
El coronel ignora el hecho de que le llamo Mocoso a quien
solo él puede llamar de esa manera, no espera una
aclaración y al instante empieza a correr dirigiéndose a la
hacienda, los demás militares van tras él al igual que Jin y
Yoongi.

Jimin se encuentra encima del colchón con las piernas


abiertas y por naturaleza y las contracciones, empieza a
pujar con dolor, su pecho sube y baja con frenesí, Rossy y la
otra chica le piden que se calme, pero una vez la bolsa de
agua se rompe no hay vuelta atrás, las chicas no saben que
hacer, el joven continúa pujando sin éxito, ninguna de ellas
sabe practicar una cesárea y escuchar los gritos
desgarradores del contrario les pone la piel de gallina.

—¡Ahhhh, por Dios, ya no más!—. Grita con cansancio.

El sudor cubre su frente y las gotas bajan a sus ojos


haciendo que le ardan más de lo necesario, empuña las
sábanas debajo suyo y cada gritó se vuelve más
desgarrador, el último sonido emitido llegó a los oídos del
coronel quien enloqueció y desesperado entró en el lugar,
hizo a las mujeres a un lado y sostuvo la mano del contrario
observando como este puja y pierde fuerza después de
ejercerla.

—Vamos, Nene, ya estoy aquí, ya lo resolveremos, lo


prometo—. Musita apretando su mano y ganándose un
asentamiento de cabeza en respuesta.

Jin entra en el lugar al igual que Nam quien se encarga de


sacar a los demás de allí, el científico deja a un lado la bolsa
que contiene la razón por la que está allí y se centra en
Jimin, lo sostiene por las rodillas y después de colocarse en
medio de sus piernas le sostiene el vientre y ejerce fuerza
hacia abajo arrancándole un grito lastimero.
—Hay que buscar un cuchillo o un bisturí, pídele uno al niño
—. Le ordena al capitán y este asiente sin refutar, vuelve la
vista a Jimin y mirándole a los ojos dice.—El bebé viene el
posición errada, tenemos que darle la vuelta.

—¿Qué significa eso?—. Cuestiona el coronel.

—Mirame Jimin—. El contrario obedece y asiente con la


cabeza.—Tienes que pujar lo más que puedas para que el
bebé se coloque en la posición que necesitamos o se
asfixiara, vamos inténtalo.

El rubio obedece y puja mientras sostiene la mano del


coronel, su frente está llena de su sudor al igual que todo su
cuerpo, Jin sostiene su vientre, pero niega con la cabeza al
no obtener los resultados que necesita.

—Mas duro, tienes que hacerlo más duro—. Pide, Jimin lo


intenta nuevamente y niega con la cabeza sintiéndose
demásiado cansado para seguir.

—Ya no—. Musita débil.—Ya no puedo más, no otra vez—.


Lloriquea.

La verdad es que el proceso de darle la vuelta al bebé


estando dentro del vientre es algo demasiado doloroso
incluso aterrador.

—No puedo abrirte si no está bien colocado, la bolsa ya se


rompió dentro de ti, no tenemos tiempo, minimo tenemos
diez minutos para sacar al bebé o se queda sin oxígeno —.
Advierte.

Jimin niega con la cabeza con los ojos llenos de lágrimas, el


coronel lo hace sostenerse de sus manos y busca su mirada
para luego intentar trasmitirle la fuerza que necesita.
—Solo un intento más, Nene, se que tú puedes, eres más
fuerte que esto, es nuestro bebé, déjalo que salga si, por
favor mi amor, una vez más —. Pide.

Jimin aprieta el agarre en las manos del coronel hundiendo


sus uñas en la piel de las manos de este, Puja nuevamente
y Jin se encarga de darle la vuelta al bebé dentro de su
vientre.

—¡Ahhh, Ahhh!—. Grita adolorido, deja caer su cuerpo


cansado, sus párpados empiezan a pesar y el coronel frunce
el ceño cuando siente que esté pierde la fuerza.

—Ya lo tenemos, ya está la posición correcta—. Avisa.

Jimin entrecierra los ojos repetidas veces y el coronel


palmea su mejilla en busca de que se avispe pero no
sucede.

—¿Qué diablos?, abre los ojos joder, Park Jimin.

—Sa. Saca. Al. Bebé. Por. Favor —. Musita con cansancio.

Jin sostiene el bisturí que le ofrece Nam y hace un corte


perfecto en la zona debida, el cuerpo de Jimin tiembla y se
extremece mientras llora, el científico intenta hacerlo lo más
rápido posible pues sabe que debe curarlo y coser su herida
antes de que se desangre.

El coronel hace lo posible para mantener al contrario


despierto, siente como la sangre empieza a salir del lugar
donde de este lo está sujetando, pero no le importa, no
cuando está pasando por un dolor mil veces peor que el, Jin
logra sacar el bebé permitiendo que su llanto llame la
atención de sus padres quienes sonríen al escucharlo.
—Es una niña—. Avisa el susodicho, Jimin dibuja una sonrisa
mucho más amplia y dirige la mirada hacia el coronel quien
le devuelve la mirada y asiente con la cabeza.

—Nuestra Amalia—. Musita con cansancio.

—Si, Domenick tendrá que esperar su turno—. Le contesta


el coronel.

Jimin frunce el ceño con dolor con cada cosa que Jin
continúa haciendo en su cuerpo.

—Necesito licor, mucho licor—. Musita el científico.

Le extiende la niña a Yoongi quien la observa y sonríe


mirando al coronel, este asiente con la cabeza dándole
permiso para que la tome, su prioridad ahora es Jimin, la
niña ya está afuera y sus llantos deja en claro que está en
perfecto estado.

Usando el licor como anestesia, neutralizante y


desinfectante, Jin se da a la tarea de cerrar la herida
cociendo la abertura después de unir la piel, cada que la
aguja entra en la piel del contrario este se revuelve de dolor
y el coronel lo aprieta para que aguante.

—No te imaginas cuánto te amo—. Exclama dejando un


beso en la frente de quién parece estar perdido en la nada.

—¿Lo hice bien?—. Cuestiona cansando.

—Perfecto, Nene, estoy orgulloso de ti, mi amor—. Une sus


labios a los del contrario y Jin se pone de pie después de
terminar.

—Perdon si fue doloroso, hice lo que pude, de verdad lo


lamento.
—Ni hablar hombre, muchas gracias —. Musita Jimin, el
chico mira al coronel para que le agradezca a Jin y este
levanta una ceja.

—Gracias, pero eso no quita que voy a matarte—. Aclara.

Jin asiente con la cabeza y sostiene la bolsa de la cual saca


un conejito de peluche blanco y lo deja encima del colchón.

—Mañana es el cumpleaños de mi hijo, por eso vine, ese era


para él, por favor acéptalo para tu hija—. Pide.

Sale de allí dejando a la pareja solos hasta que llega Minmin


tachandose los ojos con los deditos.

—¿Ya puedo entrar Papá?

—No cielo, tu hermanita nació hoy, Minie tiene que


descansar, ve a dormir con Rossy, ¿Si?

—Si, papito, mañana veo a girasol —. Se despide y se va.

Yoongi regresa con la bebé envuelta en una manta y se la


extiende a Jimin, el coronel es quien la toma y la recorre con
detenimiento viendo todas sus facciones.

—Puras mentiras—. Musita enojado.—aguante golpes, tus


gritos, incluso te di mi comida, todo, hice todo lo que me
dijeron y mira esto.

Aparta la manta de la cabeza de la pequeña permitiendo


que el contrario vea el montón de cabello dorado de la
bebé, su piel blanca y los puñitos que mantiene cerrados
mientras recorre el lugar con la mirada.

—Sus ojos, ¿Son como los míos?—. Cuestiona con ilusión.

Jungkook traga grueso y niega con la cabeza.


—Son del color del Mar—. Musita con tristeza.—Tiene los
ojos azules como mi madre.

El coronel coloca la pequeña a un lado de Jimin y este


maldice por no poder moverse, el militar rebusca entre sus
cosas y trae consigo un collar plata y una pequeña cadena
de oro.

—Se que no es lo mismo, pero es todo lo que tengo ahora—.


Musita y extiende la cadena de color plata de dije tiene un
corazón envuelto en un infinito y un "Pertenece a Jeon
Jungkook" grabado en letras diminutas.

Jimin frunce el ceño sin entender.

—Prometo que te comprare el anillo que quieras cuando


todo esto se acabe.

—¿Estas pidiéndome matrimonio?

—Si, eso mismo, entonces ¿Si o no?—. Jimin suelta un


suspiro y asiente con la cabeza, el contrario le coloca el
collar alrededor de la mano izquierda y sonríe.

—Ahora si eres mi esposa —. Asegura, se acerca a la bebé y


le coloca la cadenita alrededor de su cuello, tiene una
pequeña piedra de color azul.—Se llama larimar, es una
piedra preciosa que solo se da en República Dominicana,
era de mi madre, ahora es de mi princesa.

Jimin sonríe observando como el coronel sostiene a la


pequeña en sus brazos y aunque no quisiera hacerlo, sus
ojos se cierran sin previo aviso.
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✨Capitulo 47✨
"Lo que todos quieren"
Jimin

Siento mi corazón latir con fuerza, mis ojos se llenan de


lágrimas por el dolor desgarrador de tener la sutura
cerrando, es como si los puntos en mi vientre tiran de mi
piel sin piedad y eso duele como la mierda, después de dar
a luz a mi princesa me dicen que me desmayé, el coronel
fue quien cuido de la niña en compañía de mi tío quien trajo
consigo las cosas básicas para tener a la bebé, cosas que
uso su hijito obviamente, también dijo que nos estaría
trayendo fórmula de la que toma su pequeño, ya que
aunque el coronel tenga mucho dinero no sirve de nada en
medio de este apocalipsis en el que estamos viviendo.

Ese día fue una buena coincidencia que Jin y mi tío hayan
venido, ya que el científico vino por el cumpleaños de su
hijo y mi tío aprovecho para traerme las cosas para la bebé,
el coronel siempre siendo tan orgulloso prometió pagarle,
según él nadie tiene que regalarle nada, pero ya sé cómo es
asique no le presto atención.

Minmin por su parte está muy emocionado, personalmente


tenía miedo de que se sintiera rechazado con la llegada de
la bebé, pero no fue así, el coronel es un excelente padre y
comparte con los dos aunque solo uno es su hijo biológico,
es como si mi hermanito fuera nuestro también y así será
siempre.
Cada mañana, tarde y por las noches el coronel me ayuda a
limpiarme la herida porque viviendo en estas condiciones es
más posible coger una infección y no quiero eso, ya
suficiente dolor soporte con una cesárea a sangre fría con la
que sentí que iba a morir en medio de ella.

Nuestra pequeña Amalia cada día se pone más bonita, su


cabello dorado cada día se ve más sedoso y suave, el
coronel la presento a sus hombres el día después de su
nacimiento, pero no permite que nadie que no sea el
capitán la sostenga y a él no le gusta porque dice que es
muy pequeña. Gracias al cielo la bebé se adaptó bien a la
fórmula que trajo mi tío y le gusta mucho, en ocasiones
cuando la sostengo en brazos busca mi pecho e intenta
succionar, pero no tengo leche en el pecho, soy un hombre,
supongo que es por eso.

Al principio creí que me desvelará mucho, pero no llora


tanto por las noches, más bien se la pasa despierta
observando todo, Minmin y el coronel duermen en un
colchón pequeño aparte para darme espacio y no
lastimarme la herida, aunque a veces puedo jurar que el
militar se pasa para mi puesto cuando estoy dormido.

Mi hija tiene los ojitos de su abuela, según dice el coronel,


pero esos labios y la forma de sus ojos, es igual a él, aunque
su cabello y el color de su piel es más como el mío, yo crei
que tendría el cabello negro como él, pero su melena parece
oro y combinada con sus ojos, es tan hermosa.

—¿Aún no se duerme?, está muy oscuro afuera, ya es tarde


—. Me avisa el coronel.

Se quita las botas y la camisa de su uniforme, toma asiento


en un lado del colchón y deja un pequeño beso en la mejilla
de la pequeña, después besa castamente mis labios y la
sostiene en brazos empezando a jugar con su nariz.

—Todas las noches hace eso, ya debe de querer dormirse


pronto, ¿La dormirá coronel?

—No, déjala, está bien tranquila —. Musita cubriéndole la


cabecita con un gorro por el frío.—¿Qué hay de ti, Nene?

—¿Yo?, ¿Yo qué?—. Cuestiono observando en su dirección


confundido.

—Lo siento por esto—. Dice decaído.— No debe ser así, no


es lo que te mereces, debería poder darte lo mejor y mira
como estamos, en una casa abandonada durmiendo en
colchones en el suelo, con nuestros hijos así, tan, Dios no
sabes la mierda de marido que me siento cada día.

—No amor—. Niego con la cabeza y como puedo me


acomodo sentado encima del colchón, lo abrazo con
cuidado desde atrás y él descansa su cabeza en mi hombro,
acarició su cabello y dejo un beso en sus labios.—No es tu
culpa, es la situación, estoy seguro de que sin importar eso
usted es un excelente padre y el mejor marido que he
tenido.

—Solo me haz tenido a mi, Mocoso —. Suena a regaño, pero


no me importa.

—Y eres el único, no habrá nadie más después de ti, porque


aunque no seas perfecto eres el mejor para mí, siempre me
pones primero, eres un excelente padre y marido, no lo
dudes nunca, no te sientas mal por esto amor, yo.
Realmente estoy feliz de estar aquí con usted.

Aprieto un poco el agarre y siento como la niña en sus


brazos se mueve un poco, ambos la miramos bostezar para
después empezar a cerrar los ojitos poco a poco.

Aún no puedo creer que algo tan perfecto y precioso haya


salido de mi interior, Amalia es simplemente una princesa
perfecta, una Diosa hecha bebé, mi bebé.

—Estoy sorprendido, ¿Sabes?, el otro día vi a Jin celebrar el


cumpleaños con su hijo, no había pastel, solo ellos dos y los
regalos que al parecer tenía guardados desde hace tiempo,
es un buen padre, su único error fue hacer las cosas por la
fuerza.

—Si, yo también lo creo, si tan solo hubiese sido diferente


—. Musito.

—En esta vida no hay espacio para lamentos, solo queda


seguir adelante, lo hecho hecho está.

—Cierto—. Lo corto y me acuesto cuando la herida empieza


a doler más.

—Mmm, estuve pensando, no sabemos cuándo nos vamos a


morir ni si vamos a salir bien de esta—. Empieza y pongo los
ojos en blanco cuando se por donde va.

—No vamos a follar, no voy a darte otro hijo, si te quieres


morir pues aya tú y tus problemas mentales, pero yo no doy
a luz nunca más en la vida—. Lo corto antes de empiece a
decir sandeces.

—¿Me puedo acostar a tu lado al menos?, juro por Dios que


no duermo cuando no estás a mi lado.

—Jeon, no dejaré que me toques—. Le aseguro.

—Lo prometo—. Levanta la mano derecha y asiento con la


cabeza, acomoda a la bebé y se acuesta en el otro extremo
dejándola a ella en medio de los dos.

La pequeña hace un puchero y lloriquea un poco entre


dormida, el coronel le acaricia la espalda y la lleva hacia él
apegándola a su cuerpo, ella se queda callada y continúa
durmiendo tranquilamente.

—Me robo mi lugar en la cama, pero mírala acurrucandose


conmigo, chantajista—. Musita.

—Jeon, no le digas así —. Le pido.

—Deja de tutearme mocoso —. Advierte, pongo los ojos en


blanco y cierro los ojos queriendo dormir cuando siento su
mano encima de mi cintura, abro uno de mis ojos, pero él
tiene la expresión descansada y los ojos cerrados, se no es
la mejor situación para tener a nuestra bebé, pero estoy
seguro de que él no permitirá que le falte nada, solo espero
que todo esto termine antes de que crezca para que tenga
la niñez que se merece.

[....]

Jungkook

Despierto por los movimientos de mi pequeña, sus manitas


intentan apretar mis mejillas, su puñito va a parar a uno de
mis ojos y frunzo el ceño alejándola un poco de mi, ella me
mira examinando mi rostro y le muestro la lengua haciendo
que su ceño se frunza levemente.

No me canso de mirar su preciosa cara, es que ella no


parece real, parece una princesa de ensueño, es tan
perfecta, no puedo creer que alguien así este frente a mi y
que encima sea mía, mi hija, mi todo.
Me pongo de pie y me coloco la camisa, observo al mocoso
menor quien aún duerme como un tronco, si todo esto
terminará, realmente les daría lo que los tres se merecen.
Sostengo a la pequeña y Jimin entreabre los ojos
observando que está pasando.

—La sacaré al sol un ratito para que descanses un poco


más, luego le das de comer.

—Ujun—. Es lo único que contesta y ni siquiera sé si me


escuchó.

Me dirijo al Porsche del lugar y veo a mis hombres reunidos


observando hacia el cielo, levanto la cabeza y veo unos
aviones esparciendo algo en el aire como aquella vez
cuando regaron el virus usando el mismo método.

—¿Tienes idea de que está sucediendo?—. Le pregunto al


capitán, ya que el loco estuvo aquí hace unos días a lo
mejor le comento algo.

Él niega con la cabeza y su hijo es quien carraspea la


garganta y acomoda los lentes en el puente de su nariz.

—Solo es la fase inicial, una muestra, la están probando a


ver cuál es la reacción de los infectados ante ella, no hay
suficiente sangre para hacer la fórmula correspondiente,
entonces supongo que mi padre está dando lo mejor de él
para crear una nueva con la sangre del paciente nuevo.

El capitán me mira y yo lo miro de vuelta, no tengo idea de


quien es ese hombre o mujer, pero espero que todo esto
valga la pena, porque lo que es seguro es algo, o sale bien o
sale demasiado mal.
¿Debería hacer maratón? 💋
💋✨
¿creen que faltan muchos capitulo?, yo creo que no

Sin votos no hay actualizaciones..

700 votos y 150 comentarios y hago maratón 💋


✨Capitulo 48✨
"Causas y Efectos"
Narrador

Tras unos largos y tortuosos casi dos años viviendo bajo un


aislamiento social como efecto de una pandemia que fue
planeada y llevada a cabo por la ambición desmedida de un
político quien tubo el macabro plan de disminuir la
población de la ciudad en la que gobierna desde hace
cuatro años continuos.

Casi siempre la ambición y el poder nublan el raciocinio del


hombre y el padre de Taehyung no es la excepción, cansado
de las consecuencias que trajo la pandemia o apocalipsis
que él mismo provocó y se le salió de las manos, se puso en
marcha el plan de conseguir la cura para devolverle la vida
a su población, misma que ha disminuido notablemente
creyéndose que más del 55% ha fallecido y el 35% están
infectados y solo un 5% han superado con éxito dicha
problemática.

Aquel día como cada fin de mes el hombre fue a visitar a su


hijo y nieto, para su sorpresa lo que recibió no es nada
parecido a lo que esperaba, su único hijo se negó a verlo,
justificando que ya estaba cansado de pagar las
consecuencias de ser su hijo y que hasta que no solucione
los problemas que él mismo creo, no volviese a buscarlo.

Desesperado el hombre intento contactar a su hijo, pero


como era de esperarse su celular está apagado, Yoongi
nunca se mete en los problemas familiares de su esposo y
está vez él está más que deacuerdo con la decisión del
joven. Resignado el gobernador se fue rumbo al laboratorio
donde todo tuvo sus inicios, le exigió a Jin acelerar el
proceso y es así como a un años y seis meses de iniciada la
pandemia se inicia el proceso de curación, solo la etapa
inicial, ya que si es efectivo, entonces se tomaría unos
meses lograr deshacer parte de lo que hicieron, porque
nunca podrán restaurarlo todo.

Puede que ante los ojos de los demás lo que él gobernador


está haciendo es bueno, sin embargo solo él sabe cuáles
son sus planes reales.

A solo tres meses del nacimiento de su pequeña hija, el


coronel y Jimin se encuentran envueltos en el colchón viejo
en el que descansan cada noche, el capitán se llevó a la
niña diciendo que la llevaría a dar un paseo a los
alrededores del lago, Minmin pasa mucho tiempo con el hijo
del Jin jugando al ajedrez con piedras utilizando el patio
trasero como mesa de juego, mientras tanto Jungkook se
acomoda en medio de las piernas de Jimin y mientras le
devora la boca sostiene los bordes de su pantalón y
empieza a bajarlos con algo de desesperación, tres largos
meses en lo que único que ha sentido alrededor de su polla
ansiosa son los labios del contrario y aunque no le disgusta
no se compara con estar dentro de él, sin embargo el
tiempo de curación de la herida del rubio se prolongó por
las circunstancias en las que están, después de mucho
insistirle Jimin accedió a hacerlo si el militar lo hacía con
cuidado y despacio, cosa que no es muy seguro por la
ansiedad que sentía el susodicho.

Sus besos bajaron por el cuello del rubio haciendo que la


piel de este se estremezca, un pequeño jadeo se escapó de
su garganta y el militar le apretó los muslos excitado, volvió
a tomar la boca del contrario mientras desabrocha el
cinturón de sus pantalones, Jimin se retuerce sumido en el
placer y las continuas sensaciones placenteras que esté le
provoca.

Estando ambos preparados, el militar se colocó el


preservativo lamentando que no puede hacerlo piel a piel,
esa también fue una exigencia del rubio, con cuidado le
sostuvo las piernas y fue entrando poco a poco en él, Jimin
arqueo la espalda y entrecerró los labios tras sentir que el
oxígeno le fue arrancado de sus pulmones, el coronel apretó
las manos en puños encima del colchón y apretó la
mandíbula intentando mantener la calma para no arremeter
como una bestia en el apretado interior ajeno.

—Estoy listo, muévete ahora—. Avisa el rubio, el coronel


asiente con la cabeza e inicia con movimientos suaves y
cuidadosos logrando que se facilite el acceso al canal del
contrario tras una dilatación cuidadosa.

—¡Oh, grandísima mierda!—. Gruñe encima de sus labios.—


Extrañe lo apretado y caliente que se siente aquí dentro—.
Gimotea.

Los embates se volvieron más frecuentes y desesperados,


siendo igual de certeros, la dureza y grosor del coronel hace
que el contrario se apodere de su ancha espalda y hunda
las uñas allí dejando en ella marcas que dejan en evidencia
cuanto disfruta tenerlo dentro.

—¡Por Dios, es. Eres tan grande!—. Gemidos y gruñidos


inundan los alrededores, los soldados tienen que irse a otro
lado para no escuchar, mientras que ellos dos continúan
dando y recibiendo sin importar nada más.

—¿Grande?, Nene. Eres demasiado pequeño, tu pequeño


agujero se siente tan bien—. Musita y tira de su labio
inferior.—Temo algún día romperte en dos, siento que tus
paredes van a romper mi polla, oh joder, Park Jimin.

—Dime mi amor—. Demanda el rubio.

—Lo eres y lo sabes—. Confirma, continúa depositando


embistes cada vez más intensos, profundos y fuertes.—Dilo
Nene.

—Lo amo, mi coronel—. Responde.

—Asi no, Nene, por favor —. Aprieta los ojos aguantando la


eyaculación que amenaza con salir en cualquier momento.

—Te amo, mi amor—. Contesta, el militar sonríe lascivo y


sostiene las caderas del contrario, lo mira a los ojos y
aumenta el ritmo de sus embistes.

—Correte conmigo—. Demanda con voz gruesa y segura.

Jimin niega con la cabeza, pero no puede ignorar los


repetitivos golpes que da la cabeza del miembro del militar
en lo más profundo de su interior, en ese pequeño y
apretado lugar donde se siente tan jodidamente bien y rico.

—Ummh, oh, coronel, ahh—. Jadea sintiendo los espasmos


musculares del orgasmo.

El mencionado no se queda atrás y llena el preservativo


frunciendo el ceño levemente por la sensación tan
magnífica y deliciosa que acaba de sentir.

La noche cae y después de tres meses sin hacerlo, el


coronel sale de la hacienda dejando a Jimin y sus pequeños
a su cuidado mientras va únicamente con el capitán a
vigilar a los alrededores, como siempre todo parece estar
tranquilo y Namjoon piensa que es una buena idea meterse
al lago a tomar un baño.

Un tiempo después mientras el coronel espera a que el


capitán termine para poder marcharse e ir de regreso con
su pequeña hija a jugar con ella como cada noche antes de
que se duerma acurrucada en su pecho, el militar dibuja
una sonrisa en sus labios sintiendo el cañón de un arma
detrás de su cabeza.

—Supongo que los instintos de un militar jamás se


equivocan—. Dice observando como el capitán sale del agua
al darse cuenta lo que está sucediendo.

Los hombres rodean al militar y otros le apuntan al capitán y


lo dejan sin arma, el que parece ser el líder de los demás se
coloca frente al coronel y se alza de hombros restándole
importancia a sus métodos.

—Hemos visto como tienes contacto con el gobernador,


queremos proviciones, no es justo que otros se mueran de
hambre mientras ustedes, malditos militares viven
cómodamente.

—Nunca me han ofendido tanto en la vida, no soy amigo de


ese bastardo—. Aclara el coronel.

Los demás hombres forcejean con el coronel hasta lograr


atarlo de manos, la mirada intimidante de este hizo que
algunos retrocedan, pero otros siguen firmes.

—Dejenlo ir, liberenlo—. Ordena el capitán.

—Sabes donde encontrarnos, tráeme las provisiones que


necesito y te lo devolveré, a mi no me interesa nada, no
quiero herir a nadie, solo quiero la comida.
—Consiguela por ti mismo, muy machito, pero no puedes
conseguirla—. Musita el coronel.

El hombre enojado sostiene al coronel del cabello y tirando


de sus hebras lo hizo hincar en el pasto y con los ojos
inyectados de sangre sonrió.

—Deja de fingir conmigo, el gobernador es tu cuñado, todo


esto paso por tu culpa, por tu hermana, ¿Te piensas que te
sigo desde hoy?, bastardo.

—Vas a lamentar esto—. Musita el coronel.

El hombre le propina un golpe con su arma dejándolo


inconsciente para que se calle, Namjoon escucha
atentamente lo que dice el tipo anotando mentalmente
todas sus exigencias y viéndose entre la espada y la pared
observo como se llevan al coronel sin poder impedirlo.

Sin más que hacer se dirigió a la hacienda intentando no


alarmar a nadie, le pidió a Rossy reunir todas las provisiones
de comida que tienen y así lo hicieron, mientras tanto Jimin
sale de su habitación después de escuchar la llegada del
capitán, pero no la del coronel, con los brazos cruzados y los
ojos adormilados el rubio recuesta su espalda en la entrada
observando a los demás metiendo las cosas en fundas
negras.

—¿Donde está?—. Pregunta haciendo que el capitán se gire


a mirarlo.

—Todo estara bien, lo solucionare —. Asegura el capitán.

—Es la última vez que lo pregunto, ¿Donde está Jungkook?

El capitán y Rossy comparten miradas y ambos sueltan el


aire que tenían contenido, Nam es quien da dos pasos hacia
adelante mientras que Rossy sigue con lo suyo.

—Los hombres que vimos la otra vez, nos rodearon y se lo


llevaron, dijeron que solo quieren la comida, iré en busca del
coronel, lo prometo—. Musita con seguridad.

—Entonces secuestraron a mi marido—. Musita para si


mismo, el capitán lo mira extrañado y este asiente con la
cabeza.—preparen las fundas para mañana, ustedes dos
irán.

Miente, el capitán sabe que algo no está bien en tanta


tranquilidad, pero asiente con la cabeza y es que nadie
piensa mejor que alguien lleno de dolor y odio.

"Nunca le quites quien le da amor a alguien que nadie antes


se lo hubiese dado, porque te arrepentirás" pensó el chico
mientras se coloca ropa adecuada para salir esa misma
noche.

Capitulo 1/2 💋
Sin votos no hay actualizaciones 👀✨
Feliz cumpleaños a los que cumplen 🎂
Nos leemos más tarde 🦋💋
✨Capitulo 49✨
"Ley de Newton"
Jimin

Llega la madrugada y mi hija sigue tan despierta como


siempre, con su mirada recorre todo el lugar, mi hermanito
ya está durmiendo al igual que la mayoría de los soldados,
salgo del colchón y busco entre las cosas del coronel hasta
que doy con unas de sus armas, reviso que tenga balas y la
escondo dentro de mis pantalones , sostengo a mi bebé y la
envuelvo en una mantita de las que trajo mi tío, salgo de mi
habitación y me dirijo a la de Rossy, toco la puerta
suavemente y ella abre la puerta poco después, ignoro que
no lleve sostén y le extiendo a la niña, ella la toma y frunce
el ceño al hacerlo.

—Perdon por molestar, quiero dar una vuelta para ver si me


siento mejor—. Le miento y ella asiente con la cabeza.

—¿Quieres que alguien te acompañe?, esta situación no es


la mejor para que salgas solo—. Me aconseja.

Me doy la vuelta e introduzco ambas manos dentro de los


bolsillos de mis pantalones.

—Di a luz a una niña y quizás eso lleva a que piensen que
soy débil, pero soy un hombre y creo que ustedes son
testigos de lo que puedo hacer—. Musito.
Me alejo sin esperar respuesta y salgo por la puerta trasera,
me escabullo con sigilo entre la hierba y me dirijo al lago, es
lo que divide el lugar de esos bastardos y el nuestro, lo
cruzo sin dudarlo dos veces, le jure a mi tío no volver a
pelear, pero el coronel no es el único que puede protegerme
si depende de mí si voy nadie le va a tocar un pelo, no ha
mi hombre, porque si, es él mío.

Observo escondido en la hierba alta la cantidad de hombres


que vigilan el lugar, pero vaya que son estúpidos solo hay
dos de los cuales hay uno dormido, dirijo la vista hacia la
mujer de edad avanzada que sale del lugar con una taza de
lo que parece ser té, se dirige a la parte de atrás de la casa
donde se sienta en un tronco, me acerco a ella con cuidado
y parpadeo varias veces provocando que mis ojos se llenen
de lágrimas y me coloco frente a ella.

—Se. Señora, perdí a mi perrito, ¿Lo ha visto por aquí?—.


Ella levanta la cabeza y niega sin demorar mucho en
mirarme.

—No hay perros por aquí, a lo mejor del otro lado del lago,
pero te aconsejo que te vayas, mi hijo es muy salvaje y eres
muy pequeño, no quiero que te lastimen—. Musita con
tristeza.

—¿Su hijo?—. Llego a la conclusión que es la madre de uno


de ellos, me importa una mierda de cual de ellos, limpio las
lágrimas de mis ojos y me repongo rápidamente.

Saco el arma del coronel y le apunto a la mujer, ella abre los


ojos sorprendida y levanta ambas manos, dejando caer la
taza, se pone de pie y me juzga con la mirada.

—Pareces un buen chico, pero Satanás también era un


ángel —. Menciona con decepción.
—Y el más guapo de todos igual que yo—. Agrego.—Y no se
equivoqué, soy una buena persona, solo que también puedo
ser peor que el mismo diablo.

—Joder, sabía que estarías aquí, ¿No puedes quedarte


quieto?—. Me regaña el capitán.

Lo ignoro y continuo apuntando hacia la mujer, los hombres


no tardan en llegar a nuestro lugar y nos rodean en el
proceso, la voz de que tengo a la madre del hombre
encargado de todo no dudan en expandirse, sus hombres no
actúan, ya que es a la madre de él quien está en riesgo.

No tengo idea de quién es él, pero por la descripción que


me dio el coronel y la vez que lo vi de lejos supongo que es
él quien viene pisando como una bestia con una arma en su
mano, yo continuo apuntando hacia su madre y cuando se
acerca demásiado la sostengo del cuello y coloco el cañón
del arma en su cabeza, el hombre enfurece mucho más y
tensa la mandíbula al ver a Namjoon.

—Solo te pedí provisiones, pero fuiste a buscar a un mocoso


para que venga a armar un mierdero aquí —. Musita con
enojo.

—No, a mí nadie me envió a ningún lado vengo a buscar a


mi marido que según dicen, tú lo tienes secuestrado, me lo
traes o la vieja se muere.

—No te atreverias—. Asegura entrecerrando los ojos.

Le quito el seguro al arma y la señora cierra los ojos y


empieza a temblar, no tengo nada en contra suya, solo
estaba en el momento equivocado a la hora equivocada,
para mala suerte suya no mía.

—Vas a pagar por esto—. Me amenaza.


Niego con la cabeza mientras muevo el arma de un lado a
otro.

—No, no, no—. Musito.—¿Fuiste a la escuela?, es la ley de


Newton, tú actuaste yo reaccione, para tu pesar no soy tan
amable para entregarte las provisiones de mi gente cuando
puedo quitarte a mi marido de las manos con un par de
tiros.

El capitán me mira incrédulo, ya que no sabe que ya aprendí


a disparar hace mucho, justamente después de que casi
mato al coronel unas dos veces.

—Bajen sus armas y busquen al militar—. Sus hombres lo


miran incrédulo y el hombre entreabre los ojos.—¡Dije que lo
traigan!—. Grita furioso.

Los demás obedecen y bajan sus armas, otros dos van en


busca del coronel y observo el arma que tiene el tipo en su
mano la cual aprieta y la tantea con su mano derecha lleno
de furia.

—¿Estas consciente de lo que estás haciendo?—. Cuestiona.

—Si, ¿A qué hora vas a defender a tu mami?, ¿Falta mucho?,


esto es más fácil de lo que pensé.

El hombre pasa la mirada de mi a su madre y entiendo que


no quiera actuar después de todo es su madre, por más hijo
de puta que sea un hombre cuando se trata de su madre se
piensan las cosas dos o quizás cuatro veces. La madre y los
hijos de un hombre de verdad son su debilidad y
lamentablemente a mí no me interesa ninguno de ellos
porque en este caso, el coronel es la mía.

Los dos tipos traen al coronel él cual está atado de manos,


la sonrisa en su rostro me deja saber que él ya sabía que
soy yo quien está aquí.

—Te advertí que te arrepentirias de tus estupideces —. Le


dice al hombre en su cara.

—Desatenlo—. Ordeno y el hombre levanta una ceja con


superioridad, le doy un disparo en la pierna derecha a lo que
su madre lloriquea como si fuera ella la herida.—¡Dije que lo
desaten, pero es ya!

Los hombres miran a su jefe y este asiente con la cabeza


mientras sostiene la pierna donde le propine el disparo, uno
de ellos desata al coronel y sin hacerse esperar llega frente
a mi y sostiene mi mentón con su mano derecha.

—Asi se hace, Mocoso—. Deja un beso casto en mis labios y


se coloca de manos cruzadas a mi lado.

—¿En serio es eso lo que dirás?—. Cuestiona el capitán y el


coronel lo fulmina con la mirada, el militar se alza de
hombros y niega con la cabeza.

El hombre al cual le dispare me mira y observa a su madre.

—Ya te lo entregue, libera a mi madre—. Pide y empiezo a


reír.

—¿Te piensas que llegue hasta aquí por ser un imbecil?, la


libero y tus hombres me vuelven un colador o peor aún, te
dejamos sin gente porque mi coronel no solo es guapo,
también dispara y acierta cada bala—. Me burlo.

El hombre me mira confundido y enojado a la vez, libero a la


mujer del agarre en su cuello, pero continuo apuntando en
su dirección, le entrego una arma al coronel y me acerco al
hombre dejando a la señora en manos del militar. Le golpeó
la cara con el arma rompiéndole sus labios y nariz, él
sostiene la zona de donde empieza a salir sangre.

El coronel le dispara en el pecho a tres de los hombres y


sonríe mientras se alza de hombros.

—Daño colateral —. Musita con burla.

—Otro día te lo piensas antes de poner tus manos


asquerosas sobre él o alguien a quien amo, ¿Y adivina qué?,
ahora tú eres el que irá a mi territorio a buscar a tu madre,
me la voy a llevar y tú, vas a pedirme de rodillas que te la
devuelva y me paso por el culo que tengas una pierna
herida, entonces lo hare, te la entregaré.

En realidad me da igual la señora, solo quiero asegurar que


no intenten nada cuando nos vayamos, se que después de
lo de hoy, ninguno se atrevería a pasar a nuestro lado, no
con esas intenciones que lo hicieron hoy.

—Vamonos—. Demanda el coronel, asiento con la cabeza y


lo observo llevarse a la mujer con él, los demás hombres
ponen la mirada en mi y me giro saliendo de allí de frente
mientras retrocedo sin darle la espalda a ellos.

Sino quieres morir nunca le des la espalda a tus enemigos,


ni siquiera a quienes consideras tus amigos, incluso esos si
se ven en la necesidad, te van a hundir el cuchillo sin
dudarlo.

El hombre no aparta la mirada de mi y le guiño un ojo antes


de desaparecer en la hierba, el capitán lleva a la señora y
cuando cruzamos el lago el coronel se coloca a mi lado y
sostiene una mis nalgas y le da un apretón.

—Te ves tan jodidamente sexi, Mocoso, tengo un arma extra


que quiero que sostengas con la misma fuerza que
sostienes esa —. Musita con la voz ronca y sensual.

—Quiero ver el calibre de esa arma —. Musito sonriendo.

Llegamos a la hacienda y escondo el arma cuando veo a


Rossy con la niña la cual llora desconsolada, la pobre mujer
da vueltas de un lado a otro mientras sacude a la bebé con
cuidado para que se duerma.

El coronel llega primero donde ella y sostiene a la niña, la


acurruca en sus brazos y ella deja de llorar inmediatamente
cuando él le habla, sus hipidos me dejan saber que lleva
rato llorando, el coronel se va a la habitación con ella no sin
darme una mirada de advertencia para que no dure mucho
en ir con ellos.

—Gracias—. Le agradezco a Rossy.

—Sabes que siempre puedes contar conmigo, sabes lo que


siento por ti—. Intenta tomar mi mano y el capitán pasa por
el medio de ambos llevándose a la señora.

—Deja de jugar con fuego—. Le dice el capitán.— cada día


apestas más a muerto.

Ella asiente con la cabeza y se gira dándome la espalda, me


alzo de hombros y me voy a la habitación para descansar
con el coronel y nuestra pequeña hija.
Capitulo 2/2 💋
El Mocoso defendiendo a su Coronel 🦋✨
Sin votos no hay comentarios 💋
¿Quien quiere mención?

💋👀
700 votos antes del medio día de mañana y hago
maratón
✨Capitulo 50✨
"Última advertencia"
Jungkook

Me recuesto en mi lugar de la cama y acomodo a mi hija en


medio del colchón, como cada noche ella se gira busca mi
cuerpo al que se apega y coloca su pequeña manito abierta
en mi mejilla y succiona el chupete que tiene en su boca y
empieza a cerrar los ojitos con pesadez, no sé cómo
expresar con palabras todo lo que mi hija despierta en mi,
es simplemente maravilloso y hermoso a la vez.

Acaricio su cabello dorado colocándolo detrás de su


pequeña oreja, los gorros aún le caen bien asique prefiero
que los lleve para que su cabello no se maltrate, la apego
más a mí cuando cierra los ojitos y los deja cerrados, su
boquita se abre permitiendo que el chupete salga de su
boca cuando cae rendida.

Empiezo a enojarme al notar que Jimin ha tardado más de lo


necesario afuera justo en el mismo lugar donde está ella, no
es que me sienta inseguro de alguien como ella, vamos
quien me tiene no necesita mirar a ningún lado, pero viví en
carne propia todo lo que fue capaz de hacer Jin solo porque
estaba "enamorado", digamos que no meto las manos al
fuego por ella.

Como si supiera lo que estoy pensando entra en la


habitación y lo observo desde el colchón, se quita la remera
y los pantalones, dirijo la mirada a la cicatriz en su vientre la
cual ahora está casi curada, pero aún está rojiza por lo que
se que aún no termina de sanar completamente.

—¿Estaba buena la conversación?, me hubieses invitado o


no te gusta compartir—. Musito.

—Ni siquiera empieces —. Me corta, se sube al colchón


después de mirar al niño asegurándose de que esté
descansando bien.

—¿Desde cuándo me tuteas?—. Inquiero con molestia.

—Desde que se me para la polla con la misma rigidez que a


ti, ¿Es enserio que estás celoso?—. Cuestionó con enojo.

—¿Celoso yo?—. que imbécil, se piensa que voy a andar


celandolo con esa estúpida, primero me daría pena ajena,
pero celos...nunca.—Si así es como intentas darme celos,
Park, mejora la estrategia no te está funcionando, Mocoso.

Lo veo poner los ojos en blanco y hago lo mismo.

—Es la última advertencia que te doy, si los veo en algo


raro, a menos de 10 metros de ti, se muere y tú. Me las vas
a pagar—. Amenazo.

Él suelta el aire que tenía retenido y asiente con la cabeza,


acerca su rostro al mío y deposita un beso fugaz encima de
mis labios, mantiene los ojos abiertos con la mirada
conectada en la mía, saca su lengua y la pasea de un lado a
otro por los alrededores de mi boca, sus pupilas se dilatan y
deja la lengua frente a mi boca provocándome, lo tomo de
la nuca y lo atraigo hacia mi, chupo su lengua unos pocos
segundos y después empiezo a besarlo dándole paso a la
mía que juega con la suya creando un vaivén exquisito en
medio de nuestras bocas.
Escabullo mi mano libre bajando por su torso hasta llegar a
las areolas erectas de su pecho, paseo la palma de la mano
por encima de la dureza y la froto con suavidad haciendo
que su cuerpo se estremezca, rompe el beso para dejar salir
un gemido placentero del interior de su garganta.

—Tienes que aceptarlo, Nene—. Musito encima de sus


labios, está vez aprieto el botón de su pecho en medio de
mis dedos con vehemencia y él muerde su labio inferior
excitado.—Nadie nunca te hará sentir lo que yo, nadie te
tocará como lo hago yo—. Aseguro.

Él no dice nada y simplemente me besa con fiereza y deseo,


se aleja de repente provocando que quede un hilo un saliva
que va desde mi boca a la suya, él observa a la bebé y la
acomoda alejándola de mi, colocándola en su lado de la
cama.

—Sientate—. Ordena y obedezco aunque el de las órdenes


siempre soy yo.

Me siento en el colchón y coloco ambas manos atrás


apoyándome en ellas, él se quita la ropa interior, se coloca
encima de mi regazo a horcajadas, me sostiene del cuello y
con voz demandante dice

—Dejame ver esa arma que tiene para mí, Coronel—. La


forma descarada y lujuriosa con la que habla me pone el
libido por los cielos.

Beso su boca mordisqueando sus labios cada cuánto,


desabrocho mis pantalones y bajo la bragueta lentamente,
libero el miembro ya duro y erecto, me aparto de su boca y
sostengo su mano para luego guiarla a mi polla, él la
sostiene y empieza a moverla con destreza de abajo hacia
arriba.
Guía la erección a su trasero y la alinea justo en su entrada,
mordisqueo el interior de mi mejilla y juego con el arete en
mis labios, él sostiene mi mandíbula y me obliga a mirarlo a
los ojos.

—Voy a montarte—. Avisa empezando a descender haciendo


que me pierda en la sensación de sentir como su anillo
carnal se extiende abriéndole paso a mi polla.

—Hazlo, haz lo que quieras—. Musito con voz ronca. Termina


de bajar y cierro los ojos cuando vuelve a subir para luego
volver a descender haciendo presión hacia abajo.—Mierda
—. Gruño.

—Yo doy las órdenes aquí —. Asegura y empieza a bajar y


subir repetidas veces, cada uno de sus sentones lo siento en
lo más profundo de mi ser, sus paredes me aprietan de una
forma tan deliciosa y placentera que no puedo evitar gruñir.
—Mientras este encima de ti así, yo doy las órdenes —.
Insiste.

—Lo que digas, Nene—. Guío mis manos a su trasero y


aprieto sus nalgas con fuerza, lo nalgueo mientras él
continúa meciéndose encima de mi polla de forma deliciosa
y alucinante, acerco mi boca a su pecho donde lamo y
succiono su pezón erecto, el segundo lo aprieto con una de
mis manos y con la otra le pegó azotes en el culo cada que
baja y sube encima de polla.

Sus gemidos acompañan mis quejidos y juntos inundan el


pequeño espacio, él no se detiene y cada vez va más rápido
haciendo que hunda los dientes alrededor de su pequeño
botón, se sostiene de mi cabeza y tira de mi cabello con
fuerza cuando llega al orgasmo la primera vez, sus sentones
se vuelven débiles asique lo sostengo de ambas nalgas y lo
obligo a bajar y subir siendo yo quien guía el ritmo de los
sentones, levanto mi pelvis en repetidas ocasiones
provocando que él me hunda las uñas en la espalda,
despues de un momento lloriquea desesperado y continúa
él solo con los movimientos.

Sostengo su erección en medio de mi mano derecha y


aprieto para luego empezar a sacudirla con velocidad y
deseo, él se retuerce de placer encima mío y me siento en
la misma gloria cuando su interior se humedece y él
simplemente entreabre los labios cuando se le escapa el
oxígeno de los pulmones, se cual es mi objetivo y no es un
simple orgasmo anal, quiero más, llevarlo al siguiente nivel
después del éxtasis.

—Oh, ummh, joder, no. Logro. Entender. Como. Ahh, más,


otra vez—. Súplica.

Levanto la pelvis dando una estocada profunda en su


interior a la vez que aprieto su polla sin dejar de sacudirla,
mis dientes mordisquean su pecho y su cuerpo tiembla a la
vez que el líquido transparente dale de su polla sin control,
él se aferra a mi y después de que termino de liberarme
dentro de él es cuando recuerdo el puto preservativo.

—Eso. Es. Eres tan genial. Se siente tan bien—. Asegura con
la voz aún débil por los espasmos del orgasmo anterior.

—Lo sé, Nene, tú también lo haces jodidamente bien —.


Aseguro. Empiezo a salir de su interior con lentitud
queriendo evitar que note que no me puse el condón.

—¿Ya entendiste quien da las órdenes aquí?—. Cuestiona


aún encima mío.

—El que aún tiene la verga dura como un roble—. Aseguro y


sostengo el tronco de mi polla mostrándole que aún sigue
dispuesto a batallar si es que él quiere.
—Jeon...—. Musita con enojo.—¡El maldito condón, bastardo!

—Shhh, vas a despertar a la bebé—. Digo.

—Me importa una mierda, eres un imbecil.

—A no, tú fuiste el que se subió y pidió que la sacará, más


no pediste decoración y a mí se me olvidó, soy un hombre,
me gusta meterlo al pelo, si es dentro de ti, se siente muy
bien así, No te enojes, Nene.

—¡Sal de mi habitación!—. Grita y realmente no quiero


llevarle la contraria, me acomodo los pantalones y me
acuesto al lado de mi hija ignorando sus quejas hasta que
estás desaparecen cuando caigo rendido.

[....]

A la mañana siguiente

Jimin

Salgo de la habitación aprovechando que el coronel salió


más temprano llevándose a la bebé con él, realmente la
lleva a donde quiera que va, Minmin tan bien anda con
ellos, camino por el pasillo dirigiéndome a la cocina donde
me preparo un pan con mermelada de cerezas que en
realidad es solo cereza desmenuzada con azúcar.

Unos brazos me rodean desde atrás y maldigo en mi interior


al reconocer la delgadez de Rossy, esta mierda se está
volviendo cada vez más difícil de controlar y no quiero que
un puto mal entendido arruine todo.

—Sueltame, por favor—. Pido. Forcejeo para liberarme, pero


no quiero lastimarla, la siento negar con la cabeza y coloca
su nariz encima de mi ropa y empieza a sollozar.
—Odio tanto que tengas su olor y no el mío, yo también te
puedo cuidar si es lo que necesitas, no me rechaces por lo
que me pasó, te juro que aunque esté marcada por otro
puedo servir, por favor —. Su voz se vuelve más débil con
cada palabra y odio que se rebaje así siendo una mujer.

Me libero de su agarre y me giro observando su rostro rojo


lleno de lágrimas, lo sostengo en medio de mis manos y ella
busca mis ojos y no evito su mirada.

—Ninguna mujer merece pasar por lo que pasaste tú, pero


eso no es lo que impide que esté contigo, si un hombre no
te acepta por eso entonces no te merece, eres una mujer
buena y preciosa, te mereces a alguien mejor, yo no soy el
hombre para ti, no tiene nada que ver con lo que te haya
pasado, para mí tienes incluso más valor que antes, pero yo
no te quiero, no así...

Sus labios interrumpen mis palabras y antes de que intente


apartarla mis ojos se fijan en el coronel quien le da la niña al
capitán y sostiene a la chica del cuello alejándola de mi con
brusquedad, la estampa contra la pared y antes de que
pueda decir algo ella se libera y lo golpea en el rostro.

Ella es militar y batalla, pero al final el coronel la aprisiona


contra la pared y toma su arma apuntando le a la cabeza.

—No debí darte tantas oportunidades —. Reclama.

Minmin se da la vuelta y se va corriendo, el capitán hace lo


mismo llevándose a la niña, la chica me mira y el coronel
gruñe con molestia, dirige el arma al estómago de la mujer
donde propina dos disparos y se aleja dejando que caiga al
suelo sosteniéndose la zona herida, él le apunta desde
arriba mirándola con superioridad, termina lo que inició con
un disparo en la cabeza y guarda el arma para girarse y
llegar hacia mi.
—Eso no era necesario —. Musito.

Él no espera a que diga nada más y me da un puñetazo en


la cara al cual respondo de la misma manera, que esté
enojado no significa que dejaré que haga lo que quiera
conmigo. Me sostiene de la tela de la remera y me estampa
contra la pared.

—¿Por qué no puedes entender que no puedes estar así de


cerca con nadie más?, ¡Estoy harto de siempre hacer todo
por todos y que se lo pasen por el culo, por mí nadie hace
nada!

—Cuida tus palabras Jeon—. Le advierto.—He hecho muchas


cosas por ti, arriesgas tu vida por mi, pero yo también he
arriesgado la mía por ti más de una vez, pero nadie cuenta
eso, ¿He?, ¿Mis actos no tienen valor para ti?, ¿Estas harto?,
fíjate que ya somos dos.

—No tienes ni puta idea de cuánto te amo—. Musita


besando mis labios e intentando arrancarme la ropa del
cuerpo.

—Y yo a ti, imbécil —. Siseo envolviendo mis piernas


alrededor de sus caderas, no se como terminamos en esto,
pero camina conmigo encima hasta dejarme frente a la
mesa del comedor, me da la vuelta a las malas y me
empuja por la espalda estrellando mi torso encima de la
madera, intenta bajarme los pantalones y los desabrocho
para que le sea más fácil, me abro de piernas y sin darme
chance a pensarlo entra en mi de un solo empujón e
inmediatamente empieza a arremeter con brutalidad en mi
interior, sostiene las hebras de mi cabello con fuerza y tira
de ellas hacia atrás apegando mi espalda a su torso.

—Joder más despacio —. Gruño, realmente tengo que ser


masoquista, siento sus embistes llevándome a la gloria una
y otra vez, no debería sentirme como lo hago cuando está
tomándome con tanta fuerza, pero me gusta y no puedo
fingir que no es así.

Continúa embistiendo en mi interior sin musitar ninguna


palabra, incluso intenta acallar sus quejidos, pero igual logro
escucharlos, cuando llego al clímax me sostengo de sus
costados y me libero manchando el piso y parte de la mesa,
él muerde mi cuello cuando se corre en mi interior, sale de
mi y se aleja molesto.

—Renuncio a esta mierda, dejaste que te besara como si


nada, me largo y me llevo a mis hijos—. Musita con enojo.

—Vete a la mierda, Jeon, pero te vas tú solito—. Le contesto,


me subo los pantalones y me los acomodo correctamente
para ir tras él en busca de mi hija.—¡Vuelve aquí, mierda.

Realmente este encierro me está volviendo loco, paso frente


al cuerpo de Rossy y hago una cruz con los dedos encima de
mi pecho, pobre, realmente jugo demásiado con su suerte.

Vamos rumbo al desenlace de la historia 👀 🦋😘

💔
Y no se ganaron el maratón, no llegaron a la meta en
la hora indicada
✨Capitulo 51✨
"Cosas de la vida"
Jungkook

La oscuridad que cubre el cielo junto a las nubes grises me


hacen dudar, pero hemos tomado una decisión, Jin junto a
Yoongi vinieron a vernos diciendo que el gobernador siendo
apoyado por el gobierno, ya inicio la primera etapa de
sanación del virus, la misma ha terminado en más muertes,
ya que la mayoría de los infectados al sanar y recordar lo
que hicieron por el virus deciden suicidarse, Jimin se quedó
en casa con la bebé, ya que prefiero no arriesgar a ninguno
de ellos sin saber lo que me espera porque la verdad
siempre será que nada es completamente seguro y yo
prefiero mantenerlos a salvo a ellos dos aunque mi futuro
sea incierto.

El capitán como siempre me acompaña al igual que los dos


imbéciles que mencioné anteriormente, el hijo de Jin
también viene con nosotros, ya que siendo el creador del
virus se quiere intentar que junto a Jin encuentren una
alternativa para que la gente deje de matarse cuando es
curada.

El helicóptero aterriza en la azotea del laboratorio y


bajamos uno por uno, Namjoon no se aleja de su hijo y es
que cayó en su propio estúpido juego, quiso jugar a odiar al
niño y termino amando a ese demoníaco ser más que Jin
que fue quien lo procreó. El gobernador nos recibe junto a
una mujer de baja estatura y no tardo demasiado en
reconocerla, si me dieran un dólar por cada persona que me
ha traicionado por irse con él, fuera más millonario de lo
que ya soy.

—Bienvenidos, espero que su viaje haya sido placentero —.


Musita con la voz arrogante que lo caracteriza.

Todo el mundo asiente con la cabeza a excepción de mi, no


me interesa fingir que todo está bien cuando claramente se
que él es el culpable de todo esto y que muerto el animador
principal se acabó el circo.

El hombre pone la mirada en mi y levanto una ceja, los dos


nos odiamos y es más que obvio que tanto él como yo
estamos esperando el momento justo para asesinar al otro.
Jin es quien interrumpe el momento incomodo guiándonos
al interior del edificio para luego llevarnos al laboratorio
donde tienen a varios infectados y otros que ya fueron
curados, pero están atados por la situación de que se
quieren matar.

Sus gritos me desesperan, pero es entendible en gran parte,


imagínate volver en si de la nada y tener recuerdos tuyos
devorando seres humanos o quizás a tu propia familia o
hijos, eso es algo que no todo el mundo soportaría.

—Sigo sin ver una razón importante para estar metido aquí
—. Musito en voz alta.

Jin y dos hombres del gobernador se encargan de abrir una


puerta mostrándonos en ella a unas cuantas personas que
si resistieron la cura sin volverse locos, cada uno de ellos se
fue presentando diciendo su primer nombre y apellido, no
son tantos pero habiendo hombres y mujeres está bien, solo
tienen que quitar la maldita esfera y permitir el acceso de
las personas cuando esto este solucionado y todo volverá a
ser como antes en unos años o quizás antes que eso.
—Teniendo estos resultados calculo que a lo mejor para
finales de este año todo este solucionado y podré mandar a
retirar la esfera que cubre las tres ciudades afectadas,—.
Todo suena tan perfecto, pero lo conozco y yo no me ando
con rodeos.

—¿Pero?—. Cuestiono y una sonrisa se dibuja en sus labios


inmediatamente, sonrío al igual que él y me cruzo de
brazos, mi arma tiene dos o quizás cuatro balas con su
nombre en ellas.

—Bueno—. Empieza a inyectar a los infectados que aún no


han curado.

Miro a todos lados en busca del soldado misterioso al que


usaron para encontrar la cura, pero no veo a nadie que
tenga un rostro conocido y allí todos nos conocíamos.

Los sujetos reaccionan de forma inmediata a la cura y el hijo


de Jin entrecierra los ojos observando con detenimiento la
sustancia en dicha jeringa, cosa que no pasa desapercibida
para mí y Jin quien agacha la cabeza como si hubiese hecho
algo malo y es que juro por mis muertos que a ese imbecil
lo mato yo con mis propias manos.

El gobernador continúa paseándose de un lado a otro y me


pregunto cómo es que alguien puede hacer algo así y estar
tan tranquilo, ni siquiera me puedo imaginar hacer algo así,
ese hombre definitivamente es el cáncer que mato a esta
ciudad y la gran parte de su población.

—Estoy cansando de este teatro de mierda, ¿Qué quieres?


—. Cuestiona.

—Coronel, tú sabes mejor que nadie lo que quiero, solo tú


sabes dónde está, tu padre murió por ocultarlo, es obvio
que solo tú sabes dónde está, dámelo y todo esto terminará
—. Asegura.

—Dejame pensármelo—. Colocó mis dedos bajo mi mentón


y finjo pensar para después sonreír y chasquear los dedos.—
No—. Sentencio.

Él sonríe ampliamente y se abre de brazos mirándome


como el hijo de puta que es.

—¿Eso no te vuelve más hijo de puta que yo?, desde el


inicio pudiste detener todo esto, pero prefieres jugar a ser el
héroe a entregarme lo que me corresponde.

—¿Corresponde?, tú nunca fuiste parte de mi familia, es


únicamente mío y si alguien le dará uso, ese seré yo,
además, existe una gran diferencia entre tú y yo, puedes
exterminar a todo Corea del Sur y nunca tendrás en tus
manos algo tan poderoso, pero sabes que yo lo tengo y
puedo usarlo en tu contra cuando me plazca, ¿Como se
siente eso señor gobernador?

La sonrisa de su rostro se deforma y hace una mueca


molesto, con sus dedos llama al hijo de Jin quien no duda en
ir con él y le susurra algo al oído, Nam da dos pasos hacia
adelante y lo sostengo del brazo evitando que haga una
estupidez.

—Pero hice todo lo que me pidió, eso no es justo—. Le


contesta el niño.

—La vida no es justa, cariño, entonces elige, ¿Cual de los


dos?—. Cuestiona el hombre.

El niño se gira y observa a sus padres con los ojos llenos de


lágrimas, corre hacia Jin y lo envuelve en sus brazos, llora
un poco y entonces corre a los brazos de Nam, le susurra
algo y después le da un beso en los labios y se va de
regreso con Jin, de igual forma le secretea algo y le besa la
boca castamente como si se estuviera despidiendo de
ambos.

—Hora de elegir—. Insiste el hombre.—¿Con quién te


quedas?

Y es cuando entiendo todo, este bastardo está obligando al


niño a elegir a uno de sus padres siendo consciente de el
otro morirá. Namjoon parece entender también e intenta
acercarse a su hijo, pero los hombres del gobernador lo
sostienen de los brazos y por más que lucha no puede
liberarse, Jin llora abrazando a su hijo.

—Por favor, tienes que elegirlo a él, quédate con él —. Le


pide al pequeño.

—¡Nooo, basta, ¿Como le haces eso a un niño?, te voy a


matar!—. Grita enojado.

El niño se gira hacia el gobernador y limpia las lágrimas de


sus ojos.

—¿Puedo elegirlos a los dos?, por favor —. Pide.

El hombre se pone a su altura agachándose en el suelo y


palmea su pequeño hombro, le entrega una navaja de acero
inoxidable y vuelve a ponerse de pie.

—No hay segunda oportunidad, uno de los dos—. Dice con


frialdad, aprieto las manos en puños y verlo sonreír me llena
de rabia, pero no puedo darle lo que pide, se que lo hace
para provocarme, pero si le entrego lo que quiera sería un
pase directo a la muerte de todos y quizás el inicio de una
guerra contra la parte norte del país y no puedo permitir
algo así.
—Jeon, por favor haz algo—. Pide Nam y niego con la
cabeza.

—Yo realmente los amo a los dos, no quiero elegir a nadie


porque no puedo vivir sabiendo que le quite la vida al otro,
los dos son mis papás, mi papito Jin siempre me mostró
fotos de mi papá Joon, lo observábamos juntos en silencio,
yo siempre fingí odiarte porque no me buscabas, pero
nunca lo hice, supongo que ahora estamos a mano porque
tú también fingiste amarme, ¿Verdad papá?

—Cariño, elige lo que te haga feliz, jamás te odiare por eso,


de todos modos no tengo mucho por lo que vivir, pero
realmente he aprendido a amarte, te amo y no sabes cuanto
—. Musita el capitán, el niño sonríe emocionado y corre
hacia él dándole otro beso ahora en las mejillas.

Tanto Jin como Nam están de rodillas en el suelo siendo


detenidos por los hombres del gobernador, a mí nadie me
toca, pero no puedo darle lo que pide, jamás lo haré.

—¿De verdad me amas?, ¿No estás mintiendo ahora?

—Soy sincero—. Le contesta.—Y estoy orgulloso de tener un


hijo que desde hoy siempre hará lo correcto sin lastimar a
los demás, ¿Entiendes?

El pequeño asiente con la cabeza y sale de los brazos de su


padre y se dirige hacia Jin con la navaja en sus manos, sus
manitos aprietan la misma una y otra vez y sonríe una vez
frente a Jin.

—Te amo papito —. Musita, supongo que al final si tuvo que


elegir.

—Y yo a ti mi amor, siempre y para siempre —. Le contesta.


El pequeño se gira nuevamente está vez quedando frente al
gobernador.

—¿Sabe?, si se puede elegir a los dos, siempre se puede—.


Musita, sin que nadie se lo espere cambia la dirección del
cuchillo y hunde el filo en su estómago, mis ojos se abren
como platos.

—¡Nooooo!—. el grito desgarrador de Jin me saca del trance


al que entre sin darme cuenta, saco el arma y le disparó a
los hombres que detienen al capitán y al científico, los dos
van hacia el niño quien sostiene su estómago y escupe
sangre de la boca.

—Lo hice bien, ya no lastimare a nadie más, ¿Estas


orgulloso papá?—. Lo veo cerrar los ojos y giró el rostro a
otro lado.

Los sollozos lastimeros de Jin inundan el lugar y siento como


el capitán me toma de la tela de la camisa y miro sus ojos
rojos de la rabia y el dolor.

—¡Todo!—. Musita reclamandome—. ¡Me lo quitaron todo,


¿Por qué?, ¿Qué hice?, dime qué diablos hice mal, ¿Por qué
a mí?, respóndeme maldita sea!, ¡Haz algo, dime algo, di
algo!

Golpea mi pecho una y otra vez y mantengo la mirada en el


hombre frente a mi quien simplemente sonríe como si nada,
Jin se limpia las lágrimas y se pone de pie.

—Tu mataste a mi hijo—. Musita con la voz rota.—El era todo


lo que me mantenía de tu lado, espero que encuentres una
cura rápida para tu hijo—. El gobernador se queda estático y
ambos observamos cuando hunde una jeringa en su brazo
derecho.—Nunca confíe en ti, mataste a mi hijo, pero yo
mate al tuyo también.
Cae al suelo y los efectos de lo que sea que se inyectó son
inmediatos dejándolo sin vida casi al instante, el gobernador
no espera otra palabra y se va en busca del tío de Jimin
quien se quedó afuera esperando, espero y sea verdad que
haya matado a su único hijo, que sienta el mismo dolor que
ellos dos, no voy a mentir, no me duele como a ellos, pero
esta es una clara señal de que tengo que matarlo antes de
que llegue a mi hija y a Jimin, eso no puede suceder.

Capitulo 1/2

🔥🛐
Voten y comenten si quieren el segundo capítulo de
hoy

Nuestro Jimin..
👀
⚠️Estas no son las únicas muertes, estamos llegando al final
⚠️
✨Capitulo 52✨
"El poder del Karma"
Jungkook

El capitán logra reponerse un poco aunque es más que


obvio su rabia y el deseo de vengar lo que pasó con su hijo,
el cuerpo de Jin quedo dentro del laboratorio al igual que el
de su pequeño, subimos al techo del edificio y recién el
helicóptero del gobernador ha despegado, el capitán me
golpea el hombro y me muestra una esquina donde hay una
pequeña avioneta, asiento con la cabeza y no me lo pienso
dos veces, ambos subimos y al no tener las llaves destrozo
el pequeño cajón donde estan los cables, hago lo necesario
y enciendo el motor de dicho aparato, lo pongo en marcha y
me dirijo a la casa del hijo del gobernador, no es que me
importe si su hijo muere, pero quiero tener claro cuáles son
las fichas que van a quedar con vida, ya que pienso
deshacerme de ellas yo mismo.

El vuelo dura unos pocos minutos, bueno, casi media hora,


al llegar ubico desde arriba el lugar para aterrizar, lo hago
en el patio trasero de la casa, ya que es bastante grande y
tiene espacio suficiente, los dos bajamos del aparato, nos
encaminamos a la puerta trasera la cual envío al suelo de
una patada, el gobernador ignora completamente nuestra
presencia y todos nos quedamos estáticos observando a su
hijo jugar con su bebé pequeñito como si nada, bueno ya no
está tan pequeño, se ve mucho más grande que mi hija,
pero tiene los ojos como el gato que tiene como papá.
El tío de Jimin es el primero en acercarse a su esposo y
tomarle la temperatura, su rostro está pálido por el susto y
sus manos tiemblan, su voz sale entrecortada y el chico nos
mira a todos como si estuviéramos locos.

-Cariño, ¿Te sientes bien?, ¿Te duele algo?-. Cuestiona con


nerviosismo.

El chico frunce el ceño y se pone de pie, mira a su padre y


nos mira a todos con el entrecejo aún fruncido.

-¿Qué hacen ustedes aquí?, ¿Qué quieren?-. Todos nos


miramos los unos a los otros y yo niego con la cabeza a
punto de girarme e irme.

-Supongo que todo fue un engaño-. Musito y me dirijo a la


puerta, el capitán viene tras de mí y me detengo cuando el
celular del gobernador empieza a sonar y lo toma
rápidamente.

-¡¿Qué?, no, mierda, los voy a matar a todos, yo no ordene


eso, no pueden hacerlo, detenlo imbécil, deten esa mierda,
ahora!

Me giro nuevamente y su cara me deja saber que algo le


salió mal, me quedo estático queriendo que suelte alguna
palabra que me deje saber si estamos en peligro para
largarme de aquí y llevarme a mis hijos y a Jimin lejos de
toda esta locura aunque tenga que romper esa maldita
esfera a punta de balazos.

El maldito peina su cabello hacia atrás y cubro mis oídos


con ambas manos cuando a lo lejos se escucha una
explosión muy fuerte, miro en la dirección donde sale humo
y el viejo estrella el celular contra el suelo, su hijo le
extiende al bebé al tío de Jimin y se acerca a su padre a la
vez que cae al suelo de golpe, su padre y esposo van en su
ayuda y él solo sonríe con disimulo.

-Quisiera creer que estoy embarazado de nuevo, pero no es


así, ¿Verdad?-. Cuestiona con tristeza.

-¿Te sientes mal?, ¿Donde te duele?-. Cuestiona su padre


alarmado, el chico le da un manotazo, alejándolo de él de
forma brusca.

-¿Por qué te preocupas por mí?-. Cuestiona molesto.- Hiciste


todo esto sin pensar en que tus enemigos son los míos, no
porque yo lo así lo quiera, simplemente ser tu hijo es mi
karma, todo el que te odia me quiere matar, ¿O no coronel?

-Efectivamente-. Le contesto sin chistar.

El tío de Jimin me mira mal y me da igual, si es necesario lo


mato a él también, el gobernador me fulmina con la mirada,
en el cielo se escuchan avionetas como si estuvieran
esparciendo un gas en el aire, asomo la cabeza y
efectivamente son los mismo aparatos de la vez pasada
cuando se inicio la etapa inicial de curación, el gobernador
enfurece e intenta arreglar su teléfono para volver a llamar,
pero no le funciona, salgo de la casa y subí a la avioneta al
igual que Nam, la enciendo y me pongo en marcha, en la
trayectoria confirmo lo que ya sospechaba.

El laboratorio donde murió Jin explotó y no creo que haya


sido una simple casualidad, doy la vuelta al aparato y me
dirijo de regreso a casa, no tardo demásiado en llegar, dejo
la avioneta en el terreno cerca del lago y literalmente
camino hasta la hacienda, los soldados están entrenando en
frente y me dirijo a la habitación sin dirigirles la palabra, lo
que sucedió es únicamente el capitán quien tiene la
decisión si lo cuenta o no.
-¿Ya regresaste?, ¿Hay avances?-. Cuestiona Jimin, asiento
con la cabeza y me quito la camisa, salgo al patio
nuevamente y me tiro abundante agua en el cuerpo, no se a
qué sustancia química estuve expuesto y no pienso
arriesgar a mi hija ni a los mocosos.

Una vez limpio mi cuerpo, regreso a la habitación y me


coloco ropa diferente.

-¿Qué diablos hacías que te cambiaste la ropa hasta te


bañaste?, ven aquí déjame ver tu polla, bastardo.

Ignoro lo que dice y sostengo a la bebé que abre la boca y


cierra los ojitos para empezar a sonreír en cuanto la tengo
en mis brazos, dirijo la mirada hacia Jimin y él se cruza de
brazos enojado.

-El hijo del capitán está muerto, también Jin, el esposo de tu


tío tiene algo en el cuerpo que supuestamente lo va a
matar, el laboratorio del gobernador explotó, si no me
equivoco la cura creada por Jin está siendo esparcida por las
tres ciudades , pero al parecer eso no estaba en los planes
del gobernador.

-Mas despacio, mi coronel, ¿Quien murió?-. Cuestiona

-Jin y su hijo-. Le contesto, él asiente con la cabeza


fingiendo que no le afecta, pero se que se siente triste
porque él fue de los pocos que creyeron en el pequeño
desde el principio.

-¿Lo de la cura es bueno o malo?-. Cuestiona.

Tomo asiento en la mecedora de madera, la bebé intenta


jugar con mi rostro, pero no puedo prestarle atención ahora
sin saber que es lo que nos espera mañana, sea como sea
se que tengo que ir a acabar con ese hijo de puta, muerto él
todo esto se terminará.

-Algo me dice que Jin sabía lo que pasaría con su hijo y se


adelantó a los hechos, creo la vacuna contra el virus y se
encargó de que hoy se Esparza sin las órdenes directas del
gobernador, además minutos antes el laboratorio explotó,
eliminó las posibilidades de que alguien más conozca las
fórmulas del virus y de la cura, al menos eso fue bueno.

-¿Todo volverá a la normalidad ahora entonces?-. Cuestiona


y no tengo una respuesta para eso, no puedo mentir y
asegurarle algo que no se.

-Ven aquí Mocoso -. Demando y él viene a mi, sostiene a la


bebé en sus brazos y toma asiento él en mi pierna derecha,
Minmin aparece en la habitación y levanta una de sus cejas
y se cruza de brazos.

- Papá, ¿Y yo qué?-. Cuestiona con tristeza.

Palmeó mi pierna izquierda y él sonríe emocionado, no tarda


en subirse y Jimin pone los ojos en blanco, le apunta con su
dedo índice al pequeño y entrecierra los ojos de forma
amenazante.

-Es mi marido, no el tuyo Mocoso -. Lo regaña, el niño rueda


los ojos y me abraza.

-Y yo soy su hijo, además, ¿Qué es un marido?-. Cuestiona


con curiosidad, gira el rostro hacia mi y con ojos brillosos
pregunta.- Papá, ¿Puedes ser mi marido también?

-¡Nooo!-. Responde Jimin y me mira con los ojos abiertos.-


Dile algo -. Pide desesperado.
Miro al pequeño con seriedad y sus ojos me llenan de ese
sentimiento extraño que sentí la primera vez que lo vi
escabullirse en mi apartamento en busca de palitos de
queso y dulces.

-Soy tu papá, Mocoso, puedo dejar de ser marido de Jimin,


pero siempre seré tu papá pase lo que pase, eso es mejor,
¿A qué si?

-¡Siii, mi papá para siempre, te amo!-. Musita abrazándose a


mi cuerpo, giro el rostro hacia Jimin al sentir su mirada
quemarme la piel de tanta intensidad.

-¿Quieres dejar de ser mi marido eh?, ya sabía yo-. Se hace


el ofendido y se baja de mis piernas, me devuelve a la niña
y me fulmina con la mirada, pareciera que volvió a la etapa
del embarazo donde todo lo que hago le molesta o no, eso
no de nuevo.

La noche llega y reúno a mis soldados en el patio trasero.

-La cura ya fue esparcida, posiblemente al amanecer esto


de haya solucionado al menos la mitad de la población que
queda, algunos se van a suicidar otros lo tomarán con
normalidad, pero nosotros, tenemos un objetivo en común-.
Ellos asienten con la cabeza y miro a Nam.-Iremos por el
gobernador mañana al anochecer, en horas de la
madrugada será mejor, es mejor tomarlo desprevenido,
tiene mucha seguridad, asique solo si ustedes quieren
acompañarme.

-Estoy dentro-. Asegura Nam, los demás ni siquiera lo dudan


y aceptan, los dejo arreglando las armas y haciendo un
recuento del plan que armamos.

Vuelvo a la habitación donde Jimin se encuentra durmiendo


y la bebé está moviendo las extremidades de su cuerpo
mientras mira al techo, succiona el chupete con mucha
fuerza por lo que se que ya quiere dormir o tiene hambre, la
sostengo en mis brazos y le doy su fórmula, me siento en la
mecedora y me encargo de dormirla, disfruto tanto ver
cómo batalla con el sueño antes de finalmente quedarse
rendida mientras sostiene mi dedo aferrandose a mi cuerpo
como si no quisiera dejarme ir, beso su frente fugazmente y
la acuesto al lado de Jimin, me acomodo encima de él y
reparto besos por su rostro haciendo que despierte y sonría.

-Quiero hacer el amor-. Musita, envuelve sus brazos


alrededor de mi cuello y me hala hacia él.-Hazme el amor,
mi Coronel, hagamos el amor lo que resta de la noche -.
Pide y no pienso defraudarlo.

Capitulo 2/2 💋 lo debía

Alguien quiere mención antes de que termine? 👀 ⚠️

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✨Capitulo 53✨
"Como la primera vez"
Jungkook

Su cuerpo se estremece bajo mis toques, busco sus labios y


los uno a los míos iniciando un beso suave y tierno, la
textura de sus labios es tan suave que me dan ganas de
morderlo, rompo el beso y paseo mi lengua por encima de
su boca pasándola de una esquina hasta la otra, vuelvo a
tomar sus labios y está vez entrelazo mis dedos en su
cabello, sus piernas envuelven mi cintura y voy entrando en
él poco a poco, con lentitud.

—Ummh—. Gimotea mientras arquea la espalda y tira la


cabeza hacia atrás cuando continuo entrando hasta lograr
introducir toda la extensión de mi polla.

Su canal me aprieta con la misma intensidad que la primera


vez, me muevo despacio para no lastimarlo, sus paredes se
relajan y se siente más húmedo, su interior está más
dilatado y aumento la frecuencia de los embates que dejo
en su interior.

Él me abraza y se aferra a mi cuerpo mientras me besa,


escabullo la mano izquierda debajo de su espalda baja y con
la derecha acaricio la elevación erecta de su pecho,
continuo entrando en su interior con vehemencia una y otra
vez, su anillo anal crea una fricción deliciosa con el tronco
de mi miembro, es tan placentero estar dentro suyo, que no
me importaría dejarlo embarazado casa vez que lo
hagamos.

—Mi amor—. Musita en medio de jadeos.—¿Me amas?—.


Cuestiona y dirijo la mirada a su rostro.

Ver sus mejillas rojas y las gotas de sudor bajando por su


frente, su cabello húmedo apegado a su rostro y sus labios
hinchados por la intensidad con la que se muerde cuando
está excitado, todo esto me pone la calentura a mil y no me
canso de decir que nunca antes sentí tanta atracción,
necesidad y deseo por una persona como lo siento con él.

—Solo a ti —. Contesto y dejo un beso pequeño en su boca.


—Nunca creí amar a alguien como te amo a ti—. Musito.

—Yo también —. Musita con la voz ronca y excitada, su


mirada está perdida y sus pupilas dilatadas por el placer.—
Te amo, mi amor—. Confirma y aprieta mi cabello con
fuerza.

Su cuerpo tiembla debajo de mi y no tardo en sentir como


su eyaculación mancha mi abdomen y el suyo, siento las
palpitaciones de su canal provocando que sus paredes me
aprieten una y otra vez, beso su boca mientras me descargo
en su interior.

—¿Lo de toda la noche es enserio?—. Cuestiono aún dentro


de él.

—Si quiero, ¿Puedes?—. Pregunta con un tono de burla en


su voz, levanto una ceja y él mordisquea su labio inferior
con la mirada fija en mi.—Me gusta cuando te ves tan
enojado, te ves muy sexi, tu cuerpo tan fuerte, quiero que
me hagas tuyo toda la noche, házmelo—. Propone.
Salgo de su interior e inmediatamente extraño el calor de su
canal, mi polla sigue erecta y dura, jugueteo con la argolla
que descansa en el borde de mi labio inferior.

—Ven aquí, Nene—. Demando haciendo una seña con mi


dedo índice, él me mira desde abajo y llega donde mí
gateando en cuatro como un gatito.

—¿Si?—. Cuestiona estando frente a mi, manteniéndose en


cuatro.—¿Qué debería hacer por usted mi coronel?

Sostengo su mandíbula y la aprieto, le levantó el mentón


haciendo que me mire directamente a la cara.

—Ponte en cuatro y mantén las piernas cerradas—. Ordeno


y sus ojos brillan.

—Si—. Contesta, pero no libero su mentón.

—¿Si?, ¿Si qué?—. Cuestiono y él mordisquea su labio


inferior.

—Si, mi coronel—. Responde y asiento con la cabeza, libero


su mandíbula y se gira dándome la espalda, mantiene las
piernas unidas como le ordené y me acerco colocando cada
pierna a un lado de las suyas, utilizando ambas manos
masajeo sus nalgas y después las separo, mi eyaculación se
escurre intentando salir de su interior, con mi dedo medio
acumulo la esencia que baja y la dirijo dentro de nuevo
introduciendo el dígito en su canal—¿Qué haces?

No le contesto y hundo el dedo un poco más profundo en su


interior, lo retiro lentamente observando la humedad con la
que sale, sostengo el tronco de mi polla con la mano
derecha y lo guío a su canal, entro en él con una estocada
lenta pero firme, inmediatamente sus paredes se adhieren a
mi miembro apretándolo con ímpetu.
—Ammm, joder—. Se queja, sostengo cada uno de sus
brazos y los coloco detrás de su espalda, los sostengo con
mi mano derecha y con la izquierda lo sostengo del cabello
y empiezo ha arremeter en su interior dando embates cada
vez más profundos y severos.

Él no detiene los quejidos y gemidos placenteros que salen


del interior de su garganta, aumento el ritmo de mis
embistes y el sonido obsceno creado por los choques de mis
bolas en el lugar más abajo de su orificio casi chocando con
las de él inundan el lugar, su cabeza descansa en el colchón
y no aflojo el agarre en sus manos, su trasero está elevado
hacia arriba y sus piernas se mantienen unidas provocando
que su canal se sienta más estrecho de lo normal.

—Mierda, Nene—. Gimoteo.—estas tan estrecho, voy a


volverme loco.

Nalgueo su culo con fuerza y su cuerpo tiembla.

—Umm, ohh, Amor, no puedo soportarlo más, te siento muy


profundo, estás llegando muy adentro —. Lloriquea.

Desde mi posición lo veo morder el colchón con fuerza y


guío los dedos de la mano que antes apretaba su cabello a
su boca para que me muerda a mí, él en cambio los chupa y
lame mientras recibe gustoso cada arremetida en su
interior.

Sus rodillas pierden fuerza y cae encima del colchón


llevándome con él, mi miembro se hunde de golpe en su
interior y suelta un grito que me hace salir de él
preocupado.

—No—. Musita con la voz ronca.—No lo saques—. Pide.

—¿Y ese grito qué?, ¿Te lastime?


—No, solo entro muy profundo, pero me gusta, se siente tan
bien cuando llegas ahí—. Sus mejillas se sonrojan por la
vergüenza y asiento con la cabeza, sostengo sus manos y
las posa encima de su cabeza, su cuerpo está planchado
encima del colchón y me introduzco en su interior de un
solo golpe.

Su cuerpo se estremece nuevamente y arremeto en su


interior una y otra vez con intensidad, besuqueo su cuello y
su canal se contrae de una manera delirante y deliciosa,
aprieto su cuello desde atrás y aumento el ritmo de los
embistes sintiendo como se abre recibiendo cada embiste
gustoso mientras siento el sudor correr por mi frente a la
vez que él gira el rostro intentando mirarme, muerdo su
labio inferior y tiro de él hasta que las piernas me tiemblan
y el vientre se me contrae cuando me libero dentro de él por
segunda vez.

No hay nada que se compare a como se siente estar dentro


de él, hacer el amor o tener sexo si es con él es
simplemente algo que no tiene comparación, no se trata
solo de lo sexual, es porque es él, esa es la clave de
sentirme así, solo él puede provocarlo.

Reparto besos por la extensión de su espalda, y él continúa


quieto sin moverse.

—¿Quieres dormir?—. Cuestiono y él asiente con la cabeza,


pero sin moverse, salgo de su interior y me alejo un poco
para darle espacio de moverse o algo.

—¿Puedes irte?—. Cuestiona y frunzo el ceño sin entender lo


que dice.

—¿Por qué?—. Pregunto y él niega con la cabeza, lo


sostengo de los brazos y le doy la vuelta dejándolo boca
arriba, él cubre su rostro con ambas manos y centro la
mirada en las marcas húmedas del colchón.

—Puedes dormir en mi lado, yo dormiré en el piso o en el


colchón donde están los niños, mañana se seca lo aseguro
—. El nerviosismo y la vergüenza es evidente en su tono de
voz y azotó su culo con descaro.

—Ahora entiendo el grito de hace rato —. Musito.

—Callate—. Demanda y me da un manotazo, lo hago girarse


colocándose de lado y me colocó detrás suyo, me abrazo a
su cintura y coloco la nariz en el hueco de su cuello.

Ojalá pudiera detener el tiempo aquí, pero no es tan


sencillo, necesito asegurar un buen futuro para él y mis
hijos, para que podamos vivir como una familia normal.

Capitulo 1/3

💋🛐 🔥
Sin votos no actualizo, voten para continuar publicando ya
casi llegamos al final

Dedicado a: Oralia9_, Daya_mj77, stB-lz-jj,


LunaAquise19, MiickyCerdan26, Izakim_hope,
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Corbata33, Sandia0711, toajacome, DoicyOlivas,
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Jimkook464, AngyCha8, SacnicteZhan, FabiolaPark6


gracias por el apoyo... Las demás menciones seran
en el otro capítulo..
✨Capitulo 54✨
¡Cuentas que saldar Pt.1!
Jungkook

El sol empieza a ocultarse y todos sabemos lo que eso


significa, aún no le digo a Jimin que en unas horas iré con
mis soldados a atacar al gobernador, se que casi es un
suicidio por toda la seguridad del hombre, pero si alguien no
le pone un alto ese hombre puede hacer cosas peores de las
que ya ha hecho antes, teniendo en cuenta que ya faltan
pocas horas para partir a nuestro destino, levanto a mi
pequeña en brazos y me dirijo a la parte de atrás donde
están los demás reunidos repasando lo que vamos a hacer.

El capitán sostiene un plano de la mansión donde vive el


hombre a lápiz que hizo su hijo cuando aún tenía vida, abre
el papel encima de la mesa y coloca una piedra en cada
esquina de la hoja para que no se levante con el viento.

—Calculo que deben haber unos ocho hombres solo afuera,


dentro no tengo idea cuántos sean, tenemos que rodear a
los de afuera para lograr sacarlos del camino, nuestro
objetivo es el gobernador, no lo olviden por ningún motivo
—. Les recuerda.

—¿Y donde estará ese bastardo?—. Cuestiona uno de los


soldados y me acerco al plano, con mi dedo índice señalo
una habitación que hay en el lado izquierdo del papel.
—Aqui, no cometan el error de buscarlo en la habitación
principal, ahí dormía con mi hermana, pero esa habitación
era de ella, asique es casi seguro que debe estar en su
habitación de siempre—. Musito.

Y si, la conozco porque es donde crecí hasta los diez años.

Mi hija me observa con detenimiento mientras explico, una


sonrisa se dibuja en su rostro y sus ojitos se achinan cuando
se ríe, doy un golpecito en su nariz y está vez se queda
visca mirando a mi dedo fijamente, me río de ella y le doy
un beso en la frente y ella sostiene mi rostro con ambas
manos, el estómago se me estruja cuando acerca su rostro
a mi cara, pienso que me va a dar un beso, pero pongo cara
de asco cuando me succiona la mejilla llenándome de su
saliva.

Mis hombres ríen a carcajadas y los fulmino con la mirada


haciendo que guarden silencio.

—Preparen todo y no se duerman, pasaré a buscarlos en


unas horas, preparen las municiones y todo lo necesario,
llevan todas las que hayan las necesitaremos—. Demando,
ellos asienten con la cabeza y hacen un saludo militar
dirijido hacia mi.

Camino por el pasillo dirigiéndome a la habitación, Jimin


nuevamente esta durmiendo, pero no lo juzgo, es cansado
tener que cuidar de los niños todo el día, por eso le ayudo
mucho con la bebé y a veces me llevo a Minmin también,
pero últimamente duermen mucho los dos desde que se
pone el sol hasta que llega la hora de cenar algo.

Coloco a Amalia en mi hombro, pero su manita no se queda


quieta buscando mi rostro, niego con la cabeza y la retiro de
mi cara.
—No más besos Ami, llenas el rostro de Papá de saliva,
primero aprende y luego me besas, Mocosa—. Musito, ella
pone el cuerpecito rígido, pero cuando la miro con los ojos
entreabiertos se ríe y acomoda su cabecita encima de mi
hombro rodea mi cuello con su bracito y la escucho
succionando algo y me hago el desentendido, a Jimin no le
gusta que se chupe el dedo, pero yo la dejo y le digo que no
lo he notado, es una bebé que tiene que se chupe el dedo,
pobrecita tan pequeña y ya le anda prohibiendo cosas.

Entro en la habitación y me encuentro con Jimin sentado en


el colchón con la cabeza hacia abajo y sosteniendo su
estómago.

—¿Qué pasa?, ¿Aún te duele la herida?—. Cuestiono


refiriéndome a la herida de su cesárea, él niega con la
cabeza y se deja caer en el colchón y es cuando noto su
rostro pálido.

—No, no es eso, me duele el estómago, duerme a la niña tú,


¿Si?, no me siento bien—. Musita y me siento a su lado en el
colchón.

—Lo siento mucho, Nene, entiendo que no te sientas bien,


pero esta noche te toca quedarte con los niños y cuatro
soldados que dejaré aquí cuidando de ustedes —. Le aviso
haciendo que levante la cabeza y me mire extrañado.

—¿Por qué?, ¿A donde vas a ir?—. Cuestiona preocupado.

—No quiero mentirte, mi amor, tengo cuentas por saldar


con el gobernador, todos tenemos ese pendiente asique
iremos está noche a Gyeongsang, atacaremos a ese
bastardo—. Le confieso.

Él asiente con la cabeza y la agacha decaído, se que esto no


le gusta y a mi tampoco me hace gracia dejarlo solo con
nuestros hijos aquí, tampoco me agrada porque se que
aunque tengo entrenamiento militar y entrenamiento lo
peor puede pasar, pero espero que todo salga bien, confío
en que ya es hora de todo esto termine y podamos vivir en
paz.

—Prometeme que vas a regresar, juramelo—. Pide con los


ojos llenos de lágrimas.

Sostengo su rostro con ambas manos y uno nuestros labios,


la bebé que aún está en medio de nosotros lo patea y él se
aleja con el ceño fruncido por el dolor. Acomodo a Amalia
lejos de él y acaricio su mejilla con suavidad, uno nuestras
frentes y beso sus labios de manera fugaz.

—Hago promesas para no cumplirlas, pero te amo Mocoso,


no importa lo que pase volveré a buscarte, te daré a ti y
nuestros bebitos la vida que ustedes se merecen, cuida de
Amalia y Minmin mientras no estoy, ¿Si?

—Si—. Contesta.

—¿Si qué?

—Si, mi amor—. Responde y uno nuestros labios, me alejo


nuevamente y me acomodo con él en la cama hasta que
llega la hora de irme, en este punto de la madrugada los
tres ya están durmiendo incluida Amalia que ha empezado a
dormir más temprano, me levanto del colchón y me coloco
el uniforme militar que consiste en un suéter negro, un
pantalón verde militar, unas botas negras y me loco un
arnés para armas en la cintura y otro en los hombros, colocó
dos armas en mis muslos y dos debajo de mis costados,
introduzco otra en mis botas y me coloco la gorra, estando
ya listo dirijo la mirada a mis mocosos de quienes me
despido dejando un beso en la frente de cada uno, luego me
acerco a Jimin y dejo un beso en la comisura de sus labios,
sus brazos me envuelven y me aprieta contra su cuerpo.

—Lo amo mucho, coronel, estaré esperando por usted, mi


amor—. Asiento con la cabeza y beso su cuello.

—Yo también te amo, Nene, duerme y descansa anda,


espero que te sientas mejor pronto, te veo más tarde —.
Musito.

Salgo de la habitación y para mi sorpresa los soldados ya


están esperando por mi afuera, el capitán sostiene el plano
en sus manos y no perdemos más tiempo, subimos a la
avioneta que robe hace unos días, nos dirigimos a nuestro
destino y aterrizo el aparato a una distancia prudente para
no ser detectados por la seguridad del gobernador, nos
escabullimos en el bosque que hay detrás de la mansión y
rodeamos el lugar, cuento unos diez hombres esparcidos en
el patio, de los cuales hay tres que están en frente de la
casa.

El capitán está dirigiendo al batallón que irá por el frente y


yo con los que iremos por detrás, está oscuro asique vamos
a ciegas, el lugar está iluminado, pero donde estamos
nosotros no, hago una señal indicándole a mis soldados que
vamos a avanzar, nos acercamos lentamente cuidando de
no ser ruidosos, avanzamos con el arma lista para disparar,
el más mínimo error nos dejaría expuestos y eso no puede
suceder, las armas tienen silenciador a excepción de los
repuestos asique por ahora estamos bien.

Nos encontramos con unos seis hombres en el patio trasero


y le disparo a dos, mis hombres interceptan a los otros y lo
dejan inconsciente en el suelo, niego con la cabeza y le
disparo a los demás hombres en la cabeza.
—No quiero sorpresas más tarde—. Les reclamo a mis
hombres y asienten con la cabeza, avanzamos al frente
donde el capitán y sus seguidores ya han terminado con los
demás hombres, uno de los soldados se encarga de violar la
cerradura de la puerta y entramos a la par cuidando la
espalda del otro, en la sala del lugar se forma un
intercambio de disparos, dentro hay más hombres que
afuera, el capitán me mira y asiento con la cabeza haciendo
que me cubra la espalda.

Ambos subimos al segundo piso dejando a los soldados en


el primer piso intentando mantener a los rivales
entretenidos y si pueden asesinarlos pues que así sea.
Arriba también hay algunos guardias de los que nos
encargamos fácilmente, llego a la puerta en la que creo
debe estar y tiro la puerta de una patada, la luz está
apagada dentro asique me acerco al interruptor y lo
presiono encendiendo la luz, inmediatamente me encuentro
con el tío de Jimin apuntando hacia mi con una arma en su
mano.

—Saben que vendrías, tu propia gente te traicionó, no sé


quiénes son, te daré una oportunidad, vete—. Musita.

El capitán llega y se va al verme con él, supongo que irá a


las demás habitaciones a ver qué encuentra, yo mantengo
el agarre en mi arma y él tampoco piensa desistir.

—Nunca confíe en ti—. Confieso.—¿,Por qué debería


creerte?

—Los dos estamos metidos en esto porque queremos lo


mejor para nuestros hijos, no tengo opción, vete y
desaparece, la esfera será retirada el fin de semana, huye
con Jimin y fingire que te asesine—. Propone y niego con la
cabeza.
—Yo no soy un cobarde—. Le contesto.—No pienso vivir en
la angustia de fingir una muerte, dime dónde está el
gobernador y prometo que no te asesinare—. Propongo.

Él me mira y niega con la cabeza, coloco el dedo encima del


gatillo listo para disparar, pero salgo corriendo al igual que
él, cuando escucho unos disparos en una de las demás
habitaciones, llegamos al lugar y me encuentro con el
cuerpo del hijo del gobernador encima de la cama con más
de cinco disparos en el pecho y el perpetrador sonríe
mirándome con gracia.

—Hijo por hijo—. Musita el capitán sosteniendo el arma y


apuntando a Yoongi que está detrás de mí.

Capitulo 2/3 💋
Vamos votando gente ✨ Ya casi termina 💋
Dedicado a: kiaraugarte5, DayanaMartinez429,
Jenni9061, Ginebra94, MoninaAvalos, jikookmin143,
@CarolinaM605, jeonjimin_GCF,
NieveosmarellyUrbina, Hodiza95, JandiGuLa,
DarlingnorvePrez, AdrianeCerna, jeon_jimin0873,
YessiVargas787, Kookmin_PJ, Evangeline9282,

💋💋
KeilyCopete, MINGUKIE2013, jikookishome
gracias por el apoyo chic@s
💋✨
💋
Besitos en la trompa
✨Capitulo 55✨
"Cuentas que saldar Pt.2"
Jungkook

Todos parecemos perdidos en la nada, metidos en un trance


del cual nos sacan a las malas cuando el sonido de los
disparos abajo se hace mucho más fuerte, lo que significa
que llegaron refuerzos de parte del gobernador, no tengo
idea cuántos de mis soldados quedan con vida, lo que si se
es que yo de aquí me voy vivo aunque tenga que matarlos a
todos ellos en el proceso.

No dudo en ponerme frente al tío de Jimin quien sigue en


shock observando a Namjoon con los ojos rojos del enojo, se
que es cuestión de segundos para que asimile lo que
sucedió y termine masacrando a todo el mundo, porque
aunque yo también quería matarlo, no me imagino como se
siente, levanto el arma que sigue en mi mano
adelantándome a los hechos, giro el rostro encontrandome
con el del capitán quien continúa sonriendo como si no
hubiese hecho nada y como si no fuese el blanco principal
después de lo que hizo.

—¡Lárgate de aquí!—. Le grito y él me mira con el ceño


fruncido en confusión.

El tío del Jimin reacciona e intenta irse encima de él, pero lo


detengo sosteniéndolo por el cuello, es cuando el capitán
reacciona y se acerca a la puerta para irse.
—No voy a dejarte aquí, a tu suerte, somos hermanos,
¿Recuerdas?—. Musita y solo hace que me enoje más, de
por si no sé si seremos capaces de escapar de la oleada de
disparos que se escucha abajo, mis hombres han sabido
mantener el control en el primer nivel, pero en un momento
dado se quedarán sin municiones y todo se irá a la mierda.

—¡Dije largo!—. Grito nuevamente, el tío de Jimin continúa


forcejeando conmigo y termino dándole un golpe en el
rostro con la pistola que lo descoloca unos segundos,
mismos que el capitán utiliza para bajar al primer nivel.

Min Yoongi vuelve en si y se lanza encima mío, el arma de


ambos cae lejos de nosotros y sus golpes van dirigidos a mi
rostro, no tardo demásiado en responderle y tirarlo al suelo,
está vez soy yo quien se coloca encima suyo y golpeo su
rostro hasta que deja de poner resistencia, mis nudillos
duelen y arden además de que siento la humedad en ellos
por el líquido de color carmesí que los cubre, el propietario
de la sangre que mancha mi ropa me quita de encima suyo
de un empujón y va en busca en su arma, yo también tomo
la mía y me giro inmediatamente con el agarre firme
apuntando hacia él.

—No lo preguntaré dos veces, ¿Donde esta el gobernador?


—. Inquiero y noto como el ruido de abajo empieza a perder
fuerza lo que significa que uno de los dos bandos
enfrentados está empezando a desfallecer.

—¿No te das cuenta de nada?, te propuse irte con Jimin,


¿Piensas que tienes alguna oportunidad contra él?, está
aliado con personas que ni siquiera te imaginas y tú solo
eres un pobre militar que intenta proteger a la humanidad
de algo inevitable, la guerra entre el norte y el sur es algo
que no podrás evitar, solo dame el plutonio y lárgate a otro
continente o país—. Propone.
—Asi que también sabes del plutonio—. Musito
convenciendo me a mi mismo de que no es tan inocente
después de todo, solo que no pienso entregar nada, ni a él
ni a nadie.—Yo que creí que no tendría que matarte—. Una
sonrisa se dibuja en sus labios.

—¿Cómo está la pequeña Amalia?, de seguro está


creciendo, ¿Verdad?

Lo sostengo del cuello y coloco el arma en su frente, siento


el cañón de la suya en mi estómago y escucho los trotes en
la escalera, lo que me hace entender que mis hombres
murieron y esos bastardos en cuestión de segundos me van
a rodear y dejarme sin escapatoria.

—3....2...—. Empieza un conteo regresivo con tono de burla


dejándome claro que estoy atrapado y no tengo
escapatoria.—¿Escuchas eso?, suena a que te vas a morir—.
Se burla, los pasos desesperados se escuchan ahora más
cerca y dirijo la mirada a la ventana que hay en la
habitación, esto es un maldito segundo piso, no es nada.

—¿Quien te mintió tanto?—. Cuestiono, lo sostengo de la


tela de su camisa y lo arrastró conmigo a la venta, corro
hacia ella y él intenta zafarse.

—¡Sueltame loco!—. Grita y sonrío, no lo pienso dos veces y


disparo dos veces al cristal para después terminar de
romperlo con nuestros cuerpos cuando lo obligo a tirarse
conmigo contra la ventana.

En el transcurso que caemos lo libero del agarre y aprieto


los ojos cuando caemos contra el suelo, siento mi piel arder
por los raspones, pero es lo que menos me importa ahora,
apenas está iluminandose el cielo y dirijo la mirada hacia
Min Yoongi quien no se levanta del suelo, los hombres en el
segundo nivel empiezan a disparar desde ahí mientras que
unos cuantos bajan para intentar llegar a mi, corro hacia el
lugar donde deje la avioneta, disparos se escuchan detrás
de mí y me giro, saco el arma que tengo dentro de uno de
los arnes y empiezo a devolver el ataque hasta que logro
visualizar el aparato, me llega a la memoria el capitán, no
sé si lo asesinaron o escapó por otro lado.

Dejo de disparar cuando estoy frente a la avioneta, subo al


aparato y lo enciendo para después elevarlo, uno de ellos
logra sostenerse de la avioneta e intenta entrar en ella,
como puedo termino de elevarla con una sola mano y le
disparo en la frente con mi mano libre, me dirijo a Busan,
cada tanto miro hacia atrás asegurándome de que no
vengan detrás de mi, ellos saben mi ubicación asique tendré
que irme de allí, tengo que poner a salvo a mi familia y a los
pocos soldados que quedaron en la hacienda.

Mi familia, mi bebé, el bichito y mi Mocoso, ellos son los


únicos que me importan.

[....] Escuchar Cárdigan de Taylor Swift para mejor


experiencia...

Jimin

No he podido cerrar los ojos desde que el coronel se fue,


Amalia despertó hace poco y tampoco se ha vuelto a
dormir, Jungkook es quien sabe dormirla cada que se
despierta por las madrugadas, solo se fue unas horas y ya
siento que han pasado años, lo necesito tanto, no se en que
momento me enamoré así, pero lo amo demasiado.

Escucho golpes afuera y me pongo de pie, mi hija me mira


desde el colchón y la sonrisa que se dibuja en sus labios me
llena de vida, vuelven a tocar y frunzo el ceño.
—¿Qué?—. Pregunto y dirijo la mirada hacia el arma que el
coronel me dejó para que me defienda de cualquier peligro.

—Perdon que lo despierte es que su tío llegó con muchos


hombres y está preguntando por ti —. Me avisa y frunzo el
ceño.

Dejo a Amalia al lado de Minmin y salgo encontrándome con


mi tío, su rostro está herido y no puede caminar
correctamente, lo abrazo y él me sostiene en sus brazos
mientras besa mi mejilla con dulzura.

—¿Qué te pasó?, estás herido, ¿Estas bien?—. Cuestiono


escaneando las heridas de su cuerpo, él asiente con la
cabeza y abre la boca con intención de contestar a mi
pregunta, pero lo que dice un soldado lo deja sin palabras.

—¡Es la avioneta del coronel, ya volvieron!—. Grita el


soldado.

Giro el rostro y sonrío ampliamente al ver el aparato aún


está lejos y por la oscuridad no puedo ver bien porque aún
hay neblina cubriendo la mañana porque apenas empieza a
amanecer, giro el rostro nuevamente cuando noto que los
hombres de mi tío asesinan a los soldados, de la nada
levantan las armas apuntando hacia la avioneta y mi
corazón se estruja cuando los brazos de mi tío me
envuelven desde atrás impidiendo que me mueva o haga
algo.

Mis ojos se llenan de lágrimas cuando empiezan a disparar


con intenciones de derribar la avioneta del coronel.

—¡Paren, basta, detenlo, paren, por favor, yaaaa!—. Siento


un nudo en la garganta y mi vientre bajo duele por la
presión ejercida por el abrazo de mi tío, intento zafarme,
pero él tiene más fuerza que yo.
—De verdad lo siento—. Susurra en mi oído.

El fuego que empieza a salir de la avioneta ilumina mis ojos


y niego con la cabeza cuando el aparato cae a una distancia
muy lejana de nosotros y los hombres empiezan a correr en
su dirección.

—¡Nooooo!—. Lloriqueo viendo el estallido creado por la


explosión de la avioneta el cual se lleva todo de mi, pierdo
fuerzas en las rodillas y caigo al suelo cuando mi tío me
libera, mis ojos se nublan y humedecen por las lágrimas, el
dolor provocado por el nudo que se formó en mi garganta y
corazón es algo que no puedo explicar, me siento miserable,
impotente, y destrozado, dejo de escuchar los latidos de mi
corazón y mis planes de vida con el coronel, Minmin y
Amalia pasan frente a mis ojos y se me rompe el corazón y
el alma cuando él empieza a desaparecer de cada uno de
ellos.

En solo unos minutos todo lo que planee durante dos años


se ha ido a la mierda, ya nada será posible, no quiero nada
si no es con él, dicen que el corazón no duele, pero
entonces, ¿Qué es esto que siento?, la única persona en la
que siempre creí ciegamente y la que siempre quise fue la
misma que me destruyó la vida en un segundo, me arrebato
al hombre que amo, al amor de mi vida, a mi primer amor,
mi primer todo, me aferre a la idea que después de esto
viviriamos en paz y felices, ¿Como puedo hacer eso cuando
él se ha llevado mis ganas de vivir?, mi alma y corazón han
dejado de existir y no tengo la más mínima idea de cómo
debo seguir, no puedo seguir sin él.

—Vayan por los niños, nos vamos—. Ordena mi tío y limpio


las lágrimas de mis ojos, me giro observando su rostro y él
se acerca para intentar abrazarme.
—No sabes cómo me arrepiento de haber intervenido
cuando él iba a matarte, me quitaste a la única persona que
he amado en mi vida, ¡Me lo quitaste todo!, ¡Todo!

Los llantos de mi pequeña agrandan el dolor y el rostro


confundido de Minmin me acuchilla el pecho una y otra vez.

—¿Regreso Papá?—. Intento tomar a la niña, pero mi tío me


eleva del suelo y me coloca en su hombro como un costal
de papas, veo como suben a la bebé y a Minmin a la
avioneta de ellos y cuando empiezan a subirme a mi el dolor
en mi vientre es tan fuerte que me salen las lágrimas
mientras miro en la dirección donde estalló la avioneta del
coronel, mi coronel, todo se vuelve borroso y finalmente mis
ojos se cierran sin poder evitarlo.

¡CONTINUARÁ!
✨Capitulo 56✨
"Enmendando Errores"
Jin

Tiempo atrás...

Abro la boca buscando oxígeno cuando el efecto de la


inyección termina, me levanto del suelo y observo el cuerpo
de mi pequeño en el suelo, jamás me pasó por la cabeza
que él haría eso, creí que elegiría asesinarme a mi, ese era
nuestro trato, pero él no lo cumplió, mi pequeño hijo, paso
tantas cosas siendo tan pequeño.

No tengo tiempo para perder, la inyección que me puse no


era más que un medicamento que detiene los latidos del
corazón, así fingí estar muerto hasta que ese bastardo se
fue.

Camino en el laboratorio y me dirijo hacia donde esta el


soldado con el que cree las vacunas contra el virus, él está
inconsciente en la camilla, lo libero de manos y pies y
abofeteo su rostro hasta que despierta y me mira con el
entrecejo fruncido.

—¿Ahora que vas a hacer ?—. Cuestiona y niego con la


cabeza.

—No hay tiempo, tenemos que salir de aquí—. Aviso, lo


ayudo a ponerse de pie y voy al sótano de donde traigo dos
galones de gasolina, lo esparcemos en el piso y hago que
los pacientes curados salgan del lugar, observo el cuerpo de
mi pequeño hijo y con el corazón roto lanzo el fósforo
encendido en el interior del lugar y salimos corriendo.

Nos quedamos lejos hasta que escuchamos el estallido.

—Tengo que volver—. Dice intentando alejarse.

Lo detengo del brazo y niego con la cabeza.

—Pensemos las cosas bien—. Musito .—Tenemos cosas que


hacer.

Él asiente con la cabeza resignado y me pregunto desde


cuándo es tan obediente.

—Gracias por buscar una alternativa y no usar toda mi


sangre, al final no me mataste—. Musita.

—Estoy intentado enmendar mis errores cueste lo que


cueste, hasta que me maten.

[....]

Nos hemos mantenido escondidos observando los pasos del


coronel y su gente, no pienso hacer nada en su contra, solo
estoy esperando a que el tío de Jimin saque las garras
porque él no es tan inocente como todos creen, se que el
amor vuelve a la gente estúpida, pero él mismo se metió en
esto hasta la nariz solo por el hijo del gobernador.

Esta madrugada la avioneta del coronel salió repleta de


soldados y es obvio lo que harán, unas horas después mi
objetivo llega al lugar donde está Jimin, pero cuando pienso
en ir por él me quedo estático observando la avioneta del
coronel, él es el único que viene a bordo y frunzo el ceño
cuando le disparan hasta incendiarla.
Los dos corremos hacia su dirección y el aparato cae, es
cuestión de tiempo para que estalle, llegamos frente al
aparato y sacamos al coronel, lo alejamos de la avioneta
para después dejarlo encima de la hierba, él entreabre los
ojos observando en nuestra dirección, frunce el ceño con
dolor y rompo su suéter, abro los ojos como platos
encontrándome con su torso lleno de sangre por los
disparos que le pegaron a él.

Sus ojos se cierran poco a poco y la avioneta estalla detrás


de nosotros, escucho a los soldados del gobernador
acercarse y nos agachamos en la hierba.

—¡Ese ya se murió, vámonos!—. Musita uno de ellos.

Los demás van tras él regresando a la hacienda donde esta


Min Yoongi.

—Hay que curarlo, no podemos dejar que muera, él es parte


esencial para asesinar al gobernador—. Musito.

—El capitán no venía en la avioneta —. Dice con tristeza.

—Ya lo buscaremos, te prometo que volverás con él,


enfoquemonos en esto primero, Hobi.

—Para ti soy Hoseok —. Contesta.

1 Mes después

Logramos estabilizar al coronel ese día, pero los golpes en


su cuerpo y la cantidad de balas que recibió fue algo
sorprendente, lo curamos y lo tenemos en una casa donde
estamos los tres hasta que él despierte, no tengo idea de
cuándo será eso, pero lo bueno es que ya quitaron la esfera
y podemos salir en busca de los medicamentos para él.
El acceso a la ciudad está permitido nuevamente y las calles
están limpias como si nada hubiese pasado, el gobierno
ofreció becas y un salario a otros coreanos para que se
muden a vivir aquí y así poder repoblar está parte del país.

Hoseok cada día está más desesperado por irse con el


capitán, pero también sabe que si nos ven y nos reconocen
nos van a cazar como animales y por eso espera hasta que
el coronel vuelva en si, solo espero que eso no tarde
demasiado.

[.....]

2 años después

Jungkook..

Despierto confundido con un terrible dolor de cabeza y un


pitido en mis oídos que no me permite escuchar nada más,
me siento en la camilla donde estoy y me encuentro con el
cuerpo lleno de cables que me unen a una computadora o
un aparato que emite un sonido que me vuelve loco,
arranco los cables de mi cuerpo y la intravenosa la tiro al
suelo, sostengo mi cabeza con ambas manos y lo que pasó
el día que regresaba a casa me vuelve a la memoria.

—Coronel, finalmente —. Levanto la cabeza encontrándome


con Jin y Hoseok a un lado mío y froto mi rostro con pesar.

—Maldicion, me tocó el infierno con estos dos—. Me quejo.

—No estás muerto, ninguno de los tres lo estamos—. Musita


Jin.

—Mi hija, Jimin y el bichito —. Intento salir de la camilla,


pero el mareo me lo impide y Jin me obliga a volver a
recostarme.
—Tienes que esperar un poco, tus sentidos dejaron de
funcionar por mucho tiempo, solo espera.

—¿Donde estan ellos?, ¿Cuanto tiempo llevo así?

—Dos años —. Avisa Hoseok y aprieto las manos en puños.

—Sabemos que Jimin ahora está compartiendo casa con el


capitán, Amalia y Minmin—. Dice Jin.—Tambien hay una
chica y un niño más pequeño de un año o dos, no sé —.
Agrega.

—¿Un niño?, ¿De quién?—. Cuestiono.

—De Jimin y la pelinegra fea que vive con él —. Avisa. Algo


dentro de mi se rompe y asiento con la cabeza.

Me ponen al día con la situación del país y lo que han


estado haciendo las personas que me arrebataron dos años
de mi vida, Hoseok se acerca a mi con el ceño fruncido y
algo de comida.

—¿Qué haremos primero?—. Cuestiona.

Sigo teniendo mucho dinero porque está en un lugar seguro


al igual que el plutonio y el uranio, tomo una cucharada de
arroz y mastico con pesar, mi estómago duele pero no es
precisamente por el hambre, Jimin ya tiene un hijo con
alguien más, sus malditas palabras se volvieron nada, en
menos de nada me olvidó y rehizo su vida sin problemas,
vaya que de verdad me amaba, maldito mentiroso.

—¿Sabes a qué colegio va Amalia?, lo menciono Jin antes.

—Si, al colegio Aurora —. Responde y asiento con la cabeza.


—Lo primero que haré será buscar a mis hijos y traerlos de
regreso conmigo —. Musito.

Voy a vengarme, voy hacer que pague todo el que me


traicionó, todo el que me lastimó llorará lágrimas de sangre
y de eso me encargo yo, que todos se preparen para el
regreso de Jeon Jungkook, siendo un hijo de puta mil veces
peor que antes.

"Fin de la Temporada 1"

¿Sorprendidos verdad? 👀🛐
¿Pensaron que terminaría ahí?

¿Lloraron por el coronel? 👀


✨REVENGE✨
✨ 🛐
La temporada dos de PANDEMIC
regreso Is coming ✍️
✨, titulada REVENGE, el
👀
Inicia el 29/10/2023, continuaré actualizando aquí mismo ✨

El coronel regresa con sed venganza y ganas de descubrir si
Jimin realmente lo olvido con tanta facilidad

Portada de la Temporada dos ✨👀



Gracias por todo el apoyo
el Domingo
💋 nos leemos de regreso
✨Nota del Autor✨
Yo sé que ustedes están tan emocionad@s como yo por la
nueva temporada, asique por favor voten en los últimos
capítulos aunque no les haya gustado que jk tuviera eso
destino en el capítulo 55, si no votaron vayan y háganlo,

👀🛐💋
quiero volver a actualizar mañana denme ánimos con los
votos y comentarios

✨🔥
Les prometo que está temporada estará buena también, si
la primera les gustó esta será mucho mejor

Será una etapa nueva sin restricciones, con acceso a todo

👀🛐
porque no hay que olvidar que el coronel está bañado en
plata

💋
Si gustan recomendar la historia a amigas o en grupos de
Facebook o en tiktok, se los agradecería muchísimo

💋
espero leernos pronto si votan mucho en los últimos
capítulos especialmente los de hoy, Chaito

Besitos en la cola😘
✨Capitulo 57✨
"No puedo más"
Jimin

Realmente no sé si vivir así realmente es estar vivo o solo


fingir por el bien de mis hijos, después de que el coronel
murió mis noches se han vuelto monótonas, cada noche es
lo mismo, me encierro en una habitación que si él estuviera
sería nuestra habitación, un lugar donde dejo de fingir que
todo está bien y que no lo extraño, el único lugar donde me
permito llorar hasta que se me terminan las lágrimas o me
quedo dormido, Amalia me ha encontrado unas cuantas
veces llorando y me da mucha tristeza cada que la veo
rezando para que su papá vuelva del cielo, no tengo el
corazón para decirle que su papá no volverá, por eso tanto
a ella como a Domenick les muestro fotos del coronel cada
noche antes de dormir y les digo que su papito se fue al
cielo a ayudar a Dios con los malos que hay allá arriba.

Se que en un momento dado dejarán de creer eso, pero ni


siquiera yo que ahora tengo veinte años soy capaz de
superar que ya no éste, si, seguí adelante por nuestros
hijos, porque ellos me necesitan, pero mi corazón sigue roto
y duele como la primera vez, siento que ya no tengo alma,
siento que este no soy, que el hombre que el coronel amaba
se fue junto con él ese día que Min Yoongi me traicionó
porque si, ese hijo de puta ya no es mi familia, no quiero
saber nada de él.
Llego a casa y lo primero que me encuentro es a Domenick
triste sentado en el suelo, Amalia hace su tarea del colegio
y Claire saca la cabeza desde la cocina para asegurarse de
que sea yo quien regreso, el capitán también vive con
nosotros, la verdad es que le debo mucho a él, estuve a
punto de perder a Domenick por todo lo que pasó ese día,
pero él se arriesgo y me trajo aquí, a la niñera la contraté yo
porque tuve unos días en los que realmente lloraba desde
que amanecía hasta que se oscurecía, llegue incluso a
perder los estribos y mandar todo a la mierda gracias al
cielo el capitán siempre me apoyo y aunque ninguno de los
dos superamos la pérdida de nuestras parejas, los dos nos
ayudamos sin esperar nada del otro y por eso él se ha
convertido en mi amigo, mi familia, la única que me queda y
que no es de sangre.

Me agacho en el suelo quedando a la altura de mi pequeño,


él tiene un año y algunos meses, Amalia en cambio tiene
dos años y cinco meses, pero habla demásiado, cuando
cumplió el año la inscribí en un colegio que costea el
capitán, allí aprendió a hablar a esa corta edad que tiene
aunque algunas palabras las pronuncia mal aún.

—Papito, mañana es día de profesiones en el cole, la


directora lijo que Nick también puede venir—. Avisa Amalia.

La verdad es que Domenick también va a veces al colegio,


pero no tengo el corazón para dejarlo allí, no es que tenga
diferencia entre ellos dos, es que él es muy callado, nunca
dice nada y se que se siente incómodo con extraños.

—Cielo, ¿Quieres ir al cole con Ami mañana?—. Cuestiono


peinando su cabello negro hacia atrás.

¿Cómo se supone que puedo olvidar al coronel teniendo a


Domenick aquí?
El pequeño asiente con la cabeza y levanta ambos brazos
sin decir nada, lo sostengo y me pongo de pie, llego al
frente de Amalia y ella me sonríe con ternura.

—¿Puedo ir vestida como la princesa de la bestia?, por favor


papito—. Súplica y asiento con la cabeza, no puedo darle
todo, pero el capitán si lo hace diciendo que ellos son sus
sobrinos y el coronel era su único hermano.

—Hola, wow llegaste temprano—. Me giro encontrándome


con el capitán quien trae unas bolsas y las coloca encima de
la mesa, Amalia como siempre es quien revisa que hay
dentro y sus ojos se ponen llorosos, empieza a brincar y ha
abanicar sus manitas para alejar las lágrimas de sus ojos.

—Tio Joon, tío Joon es el mejor—. Musita abrazándolo.

El militar niega con la cabeza y rasca su nuca mirando en mi


dirección.

—Amalia me dijo que mañana es día de disfraces...

—Dia de profesiones —. Lo corrige y él asiente.

Ser princesa no es una profesión, querida mía.

—Entonces dijo que quería un vestido amarillo y grande


como la princesa de la bestia, así que lo compre y no sé si
Nick también va, pero a él también le traje algo.

Amalia rebusca entre las demás bolsas y saca de allí un


conjunto de militar para bebés, mi corazón se estruja y el
capitán Musita un "lo siento" cuando se da cuenta de ello.

—Wow que mono—. Dice la niña y le sonreí a Domenick.—


Mira Nick, es para ti, ¿Quieres que hermanita te lo ponga?,
¿Irás al colegio conmigo mañana?
—Si—. Es lo único que responde, con Amalia es con quién
dice algunas palabras pero solo monosílabos, nada más.

Llega la hora de dormir y me tomo la tarea de bañar a los


niños en compañía de Claire, ella es muy buena y cuidadosa
con ellos, pero estoy seguro de que muy pronto tendremos
que aclarar las cosas porque ella está insistiendo en querer
algo conmigo y yo no quiero nada con nadie que no sea el
coronel, él realmente cumplió lo que dijo, nunca podré
olvidarme de él, no puedo y no quiero hacerlo.

Acostamos a los niños en la cama que comparten y como


cada noche Amalia mueve los piecitos inquieta.

—Las fotos de Papá del cielo—. Pide y asiento con la cabeza,


busco las fotos y ellos la van hojeando mientras le cuento
una historia en la que él y nosotros quedamos juntos y
felices.

Los niños se quedan dormidos y escondo el rostro en el


colchón, el dolor en mi pecho y el nudo en mi garganta se
hacen más intensos y mis lágrimas empiezan a salir, han
pasado dos años y me sigue doliendo como la primera vez o
incluso mucho más, siento las suaves manos de Claire en mi
espalda y limpio mi rostro inmediatamente, me pongo de
pie y ella me sostiene la mano con una sonrisa.

—¿Lo amaba mucho verdad?

—Amaba es en pasado, no he dejado de amarlo ni un


segundo, y respondiendo a tu pregunta si, lo amo
muchísimo —. Contesto.

—Pero él ya no está, ha pasado mucho tiempo, él no


regresará, tienes que salir adelante, conocer a alguien que
te quiera como lo hacía él —. Insiste y alejo mi mano de la
suya.
—Nadie, no existe ese alguien que me quiera como lo hacía
él, no te metas en mi vida, que no te importe si vivo
enamorado de una persona que murió, tengo claro que no
volverá, pero es mi asunto el querer esperarlo y vivir
enamorado de él aunque no esté.

—Lo siento, solo quiero ayudar a que ya no llores—.


Confiesa.

—Metiendote donde nadie te llamo, no ayudas nada,


créeme—. Interviene el capitán.—¿Tomamos un trago?—. Me
pregunta y asiento con la cabeza.

Claire se va a su habitación y el militar y yo nos sentamos


frente al sillón en el suelo, él me extiende una lata de
cerveza y la destapo.

—Por esos amores que nos mantienen vivos, pero nos hacen
desear la muerte—. Musita y levanta su lata.

—Por nuestros amores —. Contesto chocando ambas latas,


bebemos el contenido de un solo trago y tomamos otra.

Vamos por la lata número cinco cuando empiezo a llorar y él


solo agacha la cabeza.

—¿Nunca los vamos a superar verdad?

—¿Crees que Minmin este bien?—. Pregunto y él niega con


la cabeza.

Cuando me dejaron ingresado en el hospital por el casi


aborto de Domenick, un tío de su madre apareció y se lo
llevó, no tengo idea de quién es porque no lo vi, ahora no
tengo idea de dónde está y ya han pasado dos años, mi
pequeño Minmin, realmente me lo han quitado todo.
—Si tan solo él estuviera aquí, nada de esto hubiera pasado,
si Minmin está pasándolo mal, no me lo perdonaré jamás —.
Siento la mano del capitán en mi espalda y palmea la zona
varias veces antes de arrebatarme la cerveza.

—Lloras mucho estando borracho, anda, vete a dormir ya,


mañana llevaré los niños al colegio, pero tú los vas a
recoger, no puedo mañana—. Avisa.

Asiento con la cabeza y me pongo de pie como puedo, me


despido dándole las buenas noches y me encierro en el
cuarto donde tengo playeras, uniformes, todo lo que pude
recuperar del coronel lo tengo en el armario, ya se que
estoy loco, pero no es nada fácil lidiar con este dolor que en
lugar de disminuir cada vez se hace más fuerte.

[....]

Al siguiente día.

Observo a Amalia girar mostrándome su vestido, realmente


se ve como una princesa, su cabello rubio está lacio y llega
un poco más abajo de sus hombros, sus ojos azules brillan
al igual que la piedra que lleva en su collar, todavía
recuerdo cuando el coronel se la dio el día de su nacimiento,
de seguro también le hubiese dado algo a Domenick.

—Papito mira, soy la princesa Amalia Jeon—. Musita con una


sonrisa.

—Y aquí viene el sargento Domenick Jeon—. Avisa el capitán


y me giro observando a mi hijo, las pequeñas botas y el
traje de militar, su cabello abierto en medio como lo hacía
su papá, su porte incluso su expresión serena y sería es
como el coronel, es todo lo que él quería y no está aquí para
verlo.
—Nito—. Musita mi hijo y asiento con la cabeza sintiendo
mis ojos llenarse de lágrimas.

—Si amor, estás muy bonito —. Le confirmo y él asiente con


la cabeza.

Nam toma a ambos niños le depósito un beso pequeño en


cada una de sus mejillas despidiéndome de mis hijos, él me
sonríe y se va llevándose a los niños rumbo al colegio
mientras yo me quedo hecho trizas en la casa.

🤣
Yo les dije que no aguantaría hasta el Domingo y
mirenme aquí 😂

Sin votos no hay actualizaciones 👀💋✍️


✨Capitulo 58✨
"El regreso"
Jungkook

Me tiro de la cama a las seis a.m, desde que desperté han


pasado dos días, durante estos días he estado
ejercitandome y preparándome mental y físicamente para
encontrarme con mi hija, es el peor sentimiento del mundo,
tengo miedo a que no me reconozca y eso es lo más
probable, ya que todo paso cuando ella apenas tenía cinco
meses o seis, cuando me dio ese beso que nunca en mi vida
podré olvidar, cuando me sonrió la primera vez o cuando
dormía acurrucada en mi pecho, mi pequeña princesa,
realmente te extraño tanto mi amor pequeñito.

Hoy es viernes y es el día de escogí para ir a buscarla, no


tengo intenciones de llevarmela sin el consentimiento de
Jimin, jamás le haría eso, quiero a mi familia de regreso en
el lugar del cual me la arrebataron, si realmente él está
viviendo y mantiene una relación con esa mujer entonces
mal por ella, porque la voy a matar y a él lo voy a follar
hasta que recuerde con quién acepto casarse primero, yo
soy su marido, y eso nadie lo va a borrar.

También tengo mucha ilusión de ver a Minmin, ese mocoso


debe estar enorme, no puedo esperar para verlos a todos,
solo espero que me acepten de regreso en sus vidas porque
no quiero meterme a la fuerza.
Me coloco frente al espejo y con una cuchilla empiezo a
quitarme la barba que cubre mi rostro, por ahora pienso
ignorar que Hoseok me cortó el cabello mientras estaba
inconsciente, bastardo imbécil.

Estos dos días aproveché para investigar y enterarme de


todo con detalle, preferí no ir a la casa donde se está
quedando Jimin porque se que no podría contenerme y
terminaría entrando allí a la fuerza o como sea, pero iba a
entrar.

Tengo entendido que el colegio es hasta las doce, todavía


tengo tiempo, ya tengo mi dinero y todo lo mío de vuelta
incluyendo el plutonio y el uranio que quiere el gobernador,
¿Si se lo daré?, por supuesto, solo que no como él lo espera.
Me puse en comunicación con Lee Min Ho, él era el ministro
de las fuerzas especiales cuando inicio el experimento con
los militares y al ver lo que sucedió se retiró y lo exiliaron a
Corea del Norte, entonces yo, lo traeré de vuelta, primero
solucionare lo de mi familia y después que empiece la
venganza.

Tomo un baño y me visto con un pantalón de militar, una


franela blanca y un chaleco antibalas, ayer me tomé el
gusto de comprarme un Jeep grand Cherokee del año y un
todo terreno, pero para ir a buscar a mi bebé me iré en la
Jeepeta, de seguro le gustará más ese.

Miro la hora en mi reloj y salgo del lugar, me encuentro con


Hoseok en el pasillo y le lanzo un celular.

—Te llamaré más tarde, echaré a Namjoon de la casa de


Jimin, supongo que estarás ahí para darle un lugar donde
dormir—. Musito.

—Gracias—. Responde y asiento con la cabeza, termino de


salir y me subo al vehículo, conduzco a la dirección del
colegio y estaciono justo en frente esperando a que llegue
la hora de partir.

No es que soy mal agradecido con Nam, pero quiero que


regrese con Hoseok y se que ellos se enamoraron porque
cuando el capitán tenía pesadillas él lo noto y se ofreció a
dormir con él para ayudarlo, espero que esta vez sí puedan
ser felices.

Paseo la palma de mi mano por mi rostro y mantengo la


mirada en la puerta del colegio, no quiero irrumpir en el
lugar y que ella diga que no soy su papá y terminen
llamando a la policía o haciendo un escándalo.

Veo varios adultos dirigirse a la puerta del lugar para


después salir con sus hijos, todos los niños van disfrazados
de no se qué y mi corazón da un vuelco cuando veo a una
rubia asomar la cabeza, pero la directora hace que la entre
nuevamente, salgo del auto y me camino a la puerta con los
nervios de punta, no por la directora ni por nadie, es por mi
hija, esa pequeña personita está causando todo esto en mi,
¿Será que Minmin también estudia aquí?

—Buenos días, ¿A quien busca?—. Cuestiona la mujer, no le


contesto y echo un vistazo al patio interior donde hay una
rubia con el cabello lacio hasta un poco más abajo de sus
hombros, lleva un enorme vestido amarillo y una diadema
dorada, ese cabello es, simplemente esa es mi hija.

—Amalia Jeon—. Llamo su nombre y ella se gira


inmediatamente, sus ojitos se achinan en cuanto me ve y
corre hacia mi con desesperación, la envuelvo en mis brazos
cuando llega a mi y la levanto del suelo.

— Papá del cielo—. Musita aferrándose a mi cuello con sus


bracitos.—Sabia que volverías, se lo dije a mi papito.
La aprieto con más fuerza en mis brazos y me derrito
inhalando su olor, ella se aleja un poco y sostiene mis
mejillas con ambas manos.

—Si me vas a llenar de saliva te pido por favor que no sea


como la última vez.

—Jajaja, Papá del cielo, estás grandote, mira que músculos


—. Musita en medio de risas apretando mis brazos.

—Princesa, dime papá una vez más y te juro por Dios que
me voy a morir—. Bromeo, escuchar esa palabra salir de su
pequeña boca es lo mejor que me ha pasado en muchos
años.

Un llanto desconsolado llega a mis oídos y ella abre los


ojitos y la boca asustada.

—Bajame, rápido, es Nick, esta llorando, bajame—. Pide


desesperada, la depósito en el suelo y se va corriendo hacia
el niño que llora sin control, la veo apretarlo y peinar su
cabello para que se calme y supongo que es su hermano,
cuando sus llantos cesan ella se gira hacia mi, pero no
puedo mirarla, mantengo la mirada en el pequeño vestido
de militar que continúa sollozando, su cabello está peinado
con una abertura a la mitad, su boquita y ojos, yo, no lo
puedo creer, él es mi hijo.

Voy a matar a Jin, ese hijo de la gran puta ni siquiera sirve


para espiar a alguien correctamente. Ese niño es mío,
entonces Jimin estaba, embarazado cuando desapareci por
culpa de esos bastardos.

Amalia sostiene la manito del niño y lo atrae hacia mi.

—Mira Nito, es papá del cielo, ¿Lo recuerdas?, es él dale un


besito—. Lo anima ella.
El pequeño levanta la cabeza y me mira a los ojos, juro que
en ese momento todo mi mundo se detuvo, amo a mi hija,
la amo como a nadie, pero tenerlo a él frente a mi,
simplemente no puedo creerlo.

—Nick, saluda a papá mira va a llorar—. Insiste la niña.

El pequeño levanta los brazos en mi dirección y me agacho


a su altura, me abraza por el cuello y después se aleja,
sostiene mi rostro en sus manitas y pega su boquita en mi
mejilla, mi corazón se hace trizas de solo pensar todo lo que
pasaron sin mi, pero eh vuelto y no pienso irme.

—¿Cómo te llamas campeón?

—Ni—. Dice y frunzo el ceño.

—Se llama Domenick, pero papi dice que le digamos Nick,


porque Dome es para niñas.

—Domenick Jeon—. Repito el nombre y ambos niños


asienten con la cabeza.

Domenick nuevamente levanta ambos brazos y lo abrazo


pensando que es lo que quiere.

—Aliba—. Dice y Amalia sonríe.

—Dice que arriba, que te levantes y lo cargues, papi debe


estar a punto de llegar —. Me avisa.

Tomo al niño en mis brazos y la directora que no ha dejado


de mirarme se acerca impidiéndome el paso.

—Disculpe necesito una autorización por escrito del padre


de los niños antes de que se los lleve.
—Yo soy el padre de ambos—. Le contesto y ella frunce el
ceño.

—Llamare al señor Park para confirmar —. Avisa.

—Llame al presidente y toda la dinastía si quiere, me largo


—. Tomo la mano de mi pequeña y una sonrisa se dibuja en
mis labios cuando la mujer marca un número en su celular,
introduzco a ambos niños en el asiento trasero del auto y
cierro todas las puertas.

—Pa. Ni. Leche—. Musita el pequeño y miro a su hermana


para que me traduzca.

—Es hora del biberón, bebe mucha leche, no come comida,


el tío Nam le compra una lata de leche cada semana es un
tragón —. Se queja la niña.

—¿Eso es cierto?—. Cuestiono observando a Domenick.

—Leche—. Es lo único que dice y asiento con la cabeza.

Apenas tiene un año y algo, según mis cálculos entonces no


puede hablar demásiado, pobrecito de mi bebé.

— Papá del cielo, mira—. Giro el rostro hacia Amalia quien


sostiene el diamante azul que le di cuando era bebé, sus
pequeños dientes salen a la vista y le sonrío de vuelta.

—¡[Link]!—. Grita el niño apuntando hacia adelante, dirijo la


mirada hacia donde apunta su dedo y mi corazón empieza a
latir como loco, Jimin sigue tan perfecto como siempre, su
cabello ahora llega hasta más abajo de su nuca, lleva unos
pantalones ajustados y una camina holgada que no me deja
saber si sus pechos son como antes, maldito mocoso porque
carajos tienes que verte así.
Lo veo llegar donde la directora y ambos entran al colegio.

—Oye Amalia, ¿Donde esta Minmin?—. Cuestiono y ella


frunce el ceño.

—Minmin, ¿Quien es Minmin?—. Cuestiona y la miro mal.

—Tu hermano mayor, Mocosa.

—¿Hermano mayor?—. Pregunta confundida.

Voy a reprenderla de nuevo, pero me quedo sin palabras


cuando escucho un golpe en el auto, Jimin sostiene un bate
de béisbol de acero y apunta hacia el cristal del auto
enfurecido, parece que la directora chismosa le dijo que los
niños están aquí dentro.

—¡Sal del auto y dame a mis hijos bastardo!—. Grita.

Una sonrisa se dibuja en mis labios, enciendo el auto y wow


me arrepiento al instante cuando golpea con el bate
nuevamente.

—Me costo dos millones bebé, cálmate un poco—. Musito


para mí mismo, los cristales son polarizados asique no
puede ver nada hacia adentro.

—¡Que salgas del maldito auto, gallina de mierda!

—Oh no papito está diciendo palabrotas—. Dice la niña.

Y si, este es el hombre que extraño, el chico rebelde del que


me enamoré y del que nunca me podré olvidar, mi primer
amor real, Park Jimin, pronto Jeon Jimin.
¿Les va gustando? 👀
Sin votos no hay actualizaciones 🤣🦋
🎂✨💋
Dedicado a :MayC96 🎂 💋✨
😘 Feliz cumpleaños Reyna
✨Capitulo 59✨
"Grabado en la piel"
Jimin

La rabia y la desesperación se apoderan de mi cuerpo y no


soy capaz de pensar con claridad, la sola idea de que les
pase algo a uno de mis hijos me vuelve loco, el hecho de
que me hayan arrebatado a Minmin de los brazos y aún no
haya sido capaz de recuperarlo no me ayuda demásiado, le
prometí que siempre estaríamos juntos que nunca me iría
de su lado y no cumplí ninguna de mis promesas, no puedo
ser feliz si mi familia está incompleta, el coronel no volverá,
pero al menos necesito encontrar a Minmin.

El tipo del auto sigue dentro y no parece querer salir, mis


hijos están ahí dentro, pero no comprendo si los tiene, ¿Por
qué no ha hecho algo?, si se los piensa llevar tendrá que
matarme primero.

Estoy a punto de volverme loco, no quiero golpear el cristal


del auto porque no sé si mis hijos están adelante y se
puedan lastimar, pero ese bastardo que está ahí dentro, si
es Min Yoongi o alguno de sus hombres, juro por Dios que lo
mataré.

—Llamare a la policía —. Avisa la directora y asiento con la


cabeza estando deacuerdo, levanto el bate con la intención
de golpear el auto nuevamente, pero mis ojos se dirigen a la
puerta del piloto que empieza a abrirse.
Devuelvo el bat a su lugar y mi corazón se detiene cuando
logro ver a quién sale del auto, el bate se me resbala de las
mano y cae al suelo, mi vista lo recorre desde las botas que
tienen un brillo impecable hasta su cabello negro abierto en
medio como el de nuestro hijo, no sé si estoy alucinando o
si finalmente me volví loco, no sé si son efectos del alcohol
que tome anoche o aún sigo dormido en la cama y todo esto
es un sueño, uno voy bonito del que no quiero despertar
nunca más.

—¿Aún me amas?—. Cuestiona y no se qué responder, no sé


cómo debería actuar, ¿Qué pasa si voy hacia él y se
desaparece en el aire?, no se qué hacer, no tengo idea de
nada, siento que mi espíritu no está en mi cuerpo, lo tengo
tan cercana, pero se siente tan lejos.

—Papito, Papá del cielo regreso, ya volvió —. Musita Amalia,


pero no puedo dejar de mirar al coronel.

Sus hombros son tan amplios como antes, incluso sus


brazos se ven más musculosos, los tatuajes de su brazo le
dan ese toque de militar fuck boy que me vuelve loco, el
arete en el borde derecho de su labio inferior, el que tiene
en la oreja, sus labios de color carmesí y tan finos y
perfectos.

—No—. Musito cuando intenta acercarme a mi, levanto la


mano izquierda haciendo que se detenga confundido.

—Ese no, ¿Es que no me amas?

—No eres real, estás muerto, no es verdad, no es gracioso,


maldita sea—. Grito enfurecido y con las ganas de llorar a
flote, no se porque la vida es tan cruel, ya se que no puedo
vivir sin él, ¿Por qué sigo soñando con su regreso?
Lo veo abrir los brazos esperando a que vaya hacia él, mis
piernas tiemblan por querer ir con él, pero tengo tanto
miedo de que no sea real, no puedo creer esto.

—El solo hecho de que no corras en mi dirección como un


loco y me dejes con los brazos en el aire después de que no
estuvimos juntos por dos años, eso está matándome—.
Musita.

Finalmente sus palabras terminan de quebrarme, mis


rodillas tocan el suelo y agacho la cabeza cuando ya no
puedo contener mucho más las lágrimas.

—Te amo, siempre lo he hecho, ¿Como puedo olvidarte si


tengo tu nombre tatuado en mi piel?, cada una de las
marcas internas que dejaste en mi siguen en el mismo
lugar, ni siquiera he intentado cubrirlas, porque aunque no
lo dije antes se que es imposible, nunca podré dejar de
amarte—. Lloriqueo mientras observo las lágrimas perderse
en el pavimento.

—Entonces levántate del suelo y dime en la cara que sigues


amandome, golpeame por ser un mal marido y dejarte solo
con nuestros hijos, explícame cómo es que tenemos a
Domenick y ni siquiera tenía una puta idea, levántate del
suelo y déjame abrazarte de una maldita vez—. Demanda.

Limpio mis lágrimas con mis dedos y me levanto del suelo,


levanto la cabeza y él continúa con los brazos abiertos
mirando hacia mí, esperando una respuesta, no sé si esto es
real, pero necesito averiguarlo.

—Mocoso—. Insiste y no puedo soportarlo más, empiezo a


trotar mientras las lágrimas continúan bajando por mis
mejillas, me siento demásiado lejos de él y termino
corriendo, finalmente llego a él y cuando aprieto los ojos
pensando que va a desaparecer o voy a despertar, él me
envuelve en sus brazos con fuerza, lo abrazo por el cuello y
envuelvo mis piernas alrededor de su cadera cuando me
levanta del suelo.

No se cómo describir lo que siento, no quiero soltarlo, no


quiero que me suelte, quiero permanecer así hasta que
pasen los mismos dos años que pase sin poder verle o
abrazarlo.

—¿Realmente estás devuelta?, ¿No es un sueño o una


alucinación?—. Cuestiono.

—No es un sueño, realmente no te dejare sólo otra vez, está


vez cumpliré mi palabra —. Contesta.

—Coronel, mi coronel—. Lo aprieto más contra mi cuerpo y


después me alejo un poco para mirar su rostro con
detenimiento, sostengo su rostro con ambas manos y
mantengo la mirada fija en sus labios, él estampa su boca
encima de la mía y rompo el beso volviendo a abrazarlo.

—¿Entonces si es el padre de ambos niños?—. Cuestiona la


directora del colegio, me lleno de vergüenza y vuelvo al
suelo, asiento con la cabeza y hago una reverencia hacia
ella.

—Si, lo siento mucho, él es Jungkook —. Lo presento.

—Soy su marido—. Agrega y lo miro con los ojos


entrecerrados.

La mujer asiente con la cabeza y continúa despachando a


los pequeños que quedan dentro del colegio.

—Sube al auto, tenemos muchas cosas de que hablar—.


Pide y asiento con la cabeza.
Empiezo a caminar tras él y subí al asiento del copiloto,
miro al asiento trasero donde están Amalia y Domenick, el
pequeño tiene un chupete en la boca y ella acurrucada en
una esquina del asiento, se lo que quiere y me rompe el
corazón, pero ya tiene dos años para estar chupando goma.

—Princesa, ¿Qué te pasa?—. Cuestiona Jungkook y sus ojitos


azules se llenan de lágrimas.

—Nick tiene un chupete y yo no, yo también quiero uno,


pero no puedo—. El coronel me mira y me cruzo de brazos
ignorando su mirada de reproche.

—Iremos de compras por la leche de Domenick, el chupete


de Amalia, lo que haga falta en tu casa...—. Musita.

—De paso te compras una cama porque conmigo no


duermes—. Le advierto.

—Tambien se acabó el colegio, cuidare de mis hijos, no digo


que no los cuides, pero ahora estamos los dos, no hace falta
un colegio, cuando tengan un par de años más, aún es muy
pronto y necesito recuperar el tiempo con mis hijos —.
Asiento con la cabeza estando de acuerdo, eso sí puedo
entenderlo.

El militar empieza a conducir y Amalia batalla con los


cinturones para colocarse el suyo y el de Domenick.

—¿Qué pasó ese día?, creí que tú..

—Vaya, desaparezco dos años y me tuteas, ¿Haz crecido?,


Enano—. Le doy golpe en el hombro y la mirada que me da
me hace estremecer y no precisamente por miedo.—No
tengo muchos recuerdos, Jin y Hoseok me rescataron,
estuve en coma dos años, hace dos días desperté —. Me
informa.
—Dijiste Hoseok?

—Si, y Jin, los dos siguen con vida, ya te contaré todo más
tarde, déjame hacerme a la idea que los tengo de vuelta,
¿De acuerdo?

— Papá del cielo quiero helado, pizza, ¿Tienes dinero?—.


Pregunta Amalia y él asiente con la cabeza.

Como le prometió a los niños los llevo al supermercado y


compro unas cuantas cosas, les dijo que los volvería a traer
después, pero compro muchas cosas, no creo que tenga que
regresar tan pronto, nos dirigimos a la casa donde vivo con
el capitán y observo a la bolsa que ha soltado desde que
salió del supermercado.

—¿Qué es eso?—. Pregunto.

—Cosas que necesito —. Responde.—Necesitamos—. Musita


y entiendo lo que dice.

Ni en broma voy a permitir que me folle sin protección


aunque me muera de ganas de estar con él, me deje llevar
dos veces, pero tres ya es ambición.

Domenick se queda dormido y observo a su hermana


acomodarlo y colocar su piecito delante para que no se
caiga, le quita el biberón y al ver que aún tiene fórmula lo
dirige a su boca y empieza a beberla, giro el rostro hacia
adelante y agacho la cabeza, fui malo y descuidado, deje de
darle leche a Amalia y le quite el chupete antes del tiempo
solo porque no soy yo quien compra la leche y no quería ser
tan abusivo con el capitán, después de todo no soy tan
buen padre.

—Que bueno que volviste—. Musito y mi voz se quiebra


aunque no quería que fuera así.
—Si, principalmente para aclarar quien es tu marido—. Dice
y detiene la Jeepeta, es cuando noto que hemos llegado y
Claire está frente a la casa, cada día ella espera por los
niños.

Él estaciona el vehículo y se quita el cinturón de seguridad,


se gira mirándome fijamente y me sostiene de la
mandíbula.

—Espero por su bien que se vaya sin poner peros, la echas


tú o la echaré yo, mis hijos no necesitan niñera, con
nosotros dos y Nam es más que suficiente, sabes que no
tengo paciencia, que se largue ahora—. Demanda.

Me libera del agarre y baja del vehículo, abre la puerta


trasera y sostiene a Domenick quien aún duerme, hago lo
mismo y sostengo a Amalia, ambos caminamos al frente de
la casa donde esta Claire, la mujer extiende los brazos hacia
el coronel y maldigo en mi interior cuando escucho sus
palabras.

—Gracias por ser tan bueno y traerlos hasta aquí, deme al


niño y el señor le paga en un momento —. Dice la chica.

El coronel aprieta la mandíbula con fuerza y juguetea con el


arete en su labio inferior.

—¿Te parece que mi Jeep es un puto taxi?—. Cuestiona


enojado.

—Esta bien, lleva al niño adentro y hablaré con ella, ¿Si?,


por favor —. Intervengo y él asiente con la cabeza.

—Mierda, ese es... ¿Es el coronel?, lo reconozco por las fotos


que tiene Amalia —. Dice ella.
—Si, soy yo, el padre de sus hijos y su primer y único marido
—. Avisa y empieza a entrar a la casa.—si aún está aquí
cuando vuelva a salir voy a usar su cuerpo como un
practicador de disparos—. Advierte.

Capitulo 1/2

Sin votos no hay actualizaciones 🦋✨


✨Capitulo 60✨
"Peleas Clandestinas"
Jungkook

Apresuro mi andar llevando a mi pequeño encima de mis


brazos para llevarlo a descansar correctamente, escucho los
pasitos de mi hija que intenta alcanzarme, ella es quien me
guía a la habitación donde ellos duermen, coloco al niño
encima de la cama, él abre los ojitos aún somnoliento,
sostiene la tela de mi franela y me acuesto en la cama para
esperar a que duerma nuevamente.

—Leche—. Pide entrecerrando los ojos, observo a Amalia


quien tiene el biberón vacío en las manos, le coloco el
chupete al bebé y se queda dormido.

—Siento beberme la leche de Nick, perdón papá —. La


pequeña agacha la cabeza y empieza a sollozar.

Dejo a Domenick encima de la cama y la tomo a ella, salgo


de la habitación y me dirijo a la sala con ella para darle unos
segundos a Jimin antes de salir y echar a esa perra de mi
lugar.

—Escucha cariño, papá compro leche suficiente para ti


también, ¿Si?, mañana te conseguiré tu propio biberón
mientras puedes usar el de Domenick, no importa cuántas
veces al día quieras tomar leche, solo pídela sin temor, ¿De
acuerdo princesa?
Ella asiente con la cabeza y se limpia las lágrimas.

— Papá las princesas tienen un pony y un castillo, ¿Me


puedes comprar un pony?

—No—. La corto antes de que empiece a pedir cosas y me


distraiga de mi objetivo.

Saco el arma que llevo en los pantalones en la parte de


atrás y le quito el seguro, me encamino al frente y Amalia
viene detrás trotando con los pequeños tacones que no se
quién le puso semejante cosa a una niña, me cruzo de
brazos en el marco de la puerta y escucho a la chica
dándole razones por las que sería bueno que se quede.

—¿Haz terminado o no?—. Pregunto y la chica mira en mi


dirección con el rostro decaído, Jimin le palmea el hombro y
ella asiente con la cabeza.

Noto la intención de la chica de querer abrazarlo y cruzo por


en medio de ellos atropellando su hombro con el mío y
tomándolo a él del brazo, lo llevo al auto donde abro la
cajuela y saco las bolsas de la compra, después busco mi
bolsa y le coloco el seguro a la Jeepeta.

—Ni una palabra más, que se largué, la contrataste y ya no


la necesitas, ¿Qué hay que explicar?

—Jeon, no seas así, no tengo nada con ella—. Aclara y


vuelvo a entrar en la casa dejándolo con la palabra en la
boca, acomodo las cosas como puedo en la cocina, él entra
poco después y me abraza por la espalda.

—Quiero leche—. Musita Amalia y él me libera para


prepararsela, le extiende el biberón y ella se va a la
habitación donde esta Domenick durmiendo.
—No he sido un buen padre para nuestros hijos, pero hago
lo mejor que puedo, te lo juro—. Niego con la cabeza y lo
envuelvo en mis brazos, él frota su rostro contra mi pecho y
pasamos a la sala donde tomo asiento en el sillón y él se
acomoda encima de mi regazo por petición mía.

—Quiero saber que haz pasado en estos años, ¿Por qué no


he visto a Minmin desde que llegué?—. Su expresión se
pone triste cuando hago esa pregunta y aprieto las manos
en puños pensando lo peor.

Él agacha la cabeza y sostiene los bordes de la franela que


llevo puesta con fuerza y suelta un suspiro.

—El día que desapareciste Min Yoongi vino a buscarme, sus


hombres fueron quienes dispararon a tu avioneta, él me
apretó muy fuerte para evitar que hiciera algo, yo no sabía
que estaba esperando un bebé, te lo juro. Ese día, me dolía
tanto el vientre, creí que algo andaba mal, pero nunca me
cruzo por la mente que sería un bebé, Ese bastardo me dejó
ir, pero estuve a punto a desmayarme en la carretera con
Minmin, gracias al cielo el capitán estaba siguiendo mis
pasos y me encontró, me llevó al hospital y dijeron que
estaba en peligro de aborto, yo estuve a punto de perder a
nuestro pequeño ese día —. Cada una de sus palabras son
como dagas que se hunden en mi corazón una y otra vez,
su voz está rota y sus mejillas empapadas en lágrimas.

—Ese mismo día me dejaron ingresado en el hospital, el


capitán tenía que turnarse cuidando a Amalia y Minmin para
después ir a verme, un día de la nada apareció un hombre
con los papeles legalizados que dicen que es tío de Minmin,
el hermano de su madre y se lo llevó, me quitaron a mi
Minmin y no pude hacer nada, han pasado dos años y no
tengo idea dónde está, quiero tenerlo devuelta, él es
nuestro, de nadie más, no quiero que le hagan daño, por
favor.

Lo apego a mi pecho y él solloza con más fuerza, acaricio su


espalda y luego su cabello, mientras no estaba muchos se
creyeron con el poder de lastimar a mi familia, cada uno de
ellos se arrepentirá y más vale que ese hijo de puta tenga a
mi bicho viviendo en buenas condiciones, porque de lo
contrario no verá él sol de la mañana siguiente cuando lo
encuentre.

—Shhh, está bien, voy a encontrarlo y traeré al bichito de


regreso, no llores—. Le pido y él asiente con la cabeza.

Tardamos un rato abrazando al otro hasta que levanta la


cabeza y sus ojos se encuentran con los míos, acerco mi
rostro al suyo hasta que nuestras narices se frotan, él cierra
los ojos y tomo eso como un permiso para unir nuestros
labios e iniciar un beso que llevo días anhelado, desde que
desperté no he podido pensar en otra cosa que no sea él y
por eso es que me llena de rabia que alguien más quiera
tenerlo cuando él es mío.

Un carraspeo de garganta nos hace separar y él sonríe por


lo que tengo una vaga idea de quién es.

—¿Desde cuándo traes hombres a esta casa?, apenas


anoche estabas llorando ebrio por mi hermano y ahora
estás encima de un hombre —. Reclama y sonrío, Jimin en
cambio abre la boca indignado y se levanta enojado.

—No mientas, no estaba llorando por él, lloraba por Minmin


—. Aclara y es cuando me pongo de pie y me giro, el capitán
deja caer las bolsas que trae al suelo y no dudo en ir frente
a él y estrechar su mano, él me da un abrazo y palmeó su
hombro un par de veces.
—Dios, tú, estas bien, no quiero explicaciones, solo me
importa que estás aquí —. Confiesa.

—No tengo como agradecerte todo lo que haz hecho por


mis hijos y por Jimin estos años, eso no tiene precio, te lo
agradezco muchísimo —. Musito con sinceridad.

—No pasa nada, para algo soy el tío millonario —. Dice


sonriendo.

Los tres nos quedamos hablando de algunas cosas hasta


que empieza a oscurecer, los niños continúan durmiendo,
según Jimin cuando tienen actividad en el colegio duermen
todo el día hasta las diez de la noche o incluso más, me
coloco de pie frente al capitán y me cruzo de brazos.

—Esta oscureciendo, ya deberías irte—. Musito.

—¿Qué?, ¿A dónde?, yo aquí vivo, no tengo otro lugar —. Se


queja.

—Puras mentiras, tienes dinero, paga un hotel o algo así —.


Propongo.

Lo escucho maldecir entre dientes, se va y busca sus cosas,


se despide de Jimin y a mi ni siquiera me mira antes de
empezar a salir.

—Putos malagradecidos de mierda, me utilizan y cuando no


me necesitan me patea el trasero—. Musita enojado y se va,
Jimin intenta ir tras él y lo detengo del brazo.

—¿Por qué hiciste eso?, él es mi amigo, tú hermano, él te


ama.

—Lo sé, pero ya es momento de que él encuentre su


felicidad otra vez, no puedo exigir que se quede siempre
aquí, él también tiene su propia vida—. Contesto.

Jimin no entiende lo que digo y busco mi celular marco el


número de Hoseok y lo llamo, colocó el altavoz y jimin
frunce el ceño.

*¿Hola?*

*Ya está saliendo, debe llegar en unos cinco minutos*

*Gracias, gracias coronel*

Cuelgo la llamada y Jimin me sonríe una vez entiende todo.

—¿Cual es nuestro cuarto?, quiero descansar —. Miento y él


cierra la puerta del frente y me dirige a la habitación que
está después de la de los niños, cierra la puerta sin colocar
el seguro y se sienta en la cama, rebusco en la bolsa y meto
los condones, el lubricante y los anillos en la gaveta junto a
la corbata.

Me coloco frente a él y le ofrezco un caramelo mentolado de


color negro, él lo toma y se lo lleva a la boca, me quito las
botas, los pantalones y el chaleco antibalas, dejo la franela
en algún lugar de la habitación y me coloco frente a Jimin
estando en bóxer, él traga saliva con dificultad y retira el
caramelo de su boca.

—Esta mierda sabe a mentol, ¿Es para la gripa o para que


sirve?—pregunta.

Coloco mi mano encima del bulto que hay en mi ropa


interior y la aprieto con descaro frente a su mirada.

—Sirve para que me la chupes y aparte de que se siente


super bien, no vas a sentir el sabor de mi eyaculación tanto,
¿Quieres probar?
—Solo una mamada—. Me advierte.—Si no hay condones,
tampoco hay donde meterla.

"Cariño por eso compré tres cajas, condones hay para un


largo rato"

Él guía el caramelo al interior de su boca nuevamente y


sostiene los bordes de mi bóxer, tira de la tela hacia abajo
hasta liberar mi polla que sale gustosa frente a su cara,
palpita y me estremezco cuando la empuña con su mano
derecha, da un lenguetazo en el glande llevándose la gota
de líquido preseminal con su lengua, mueve su mano de
adelante hacia atrás y viceversa masturbando el tronco de
mi miembro lentamente, finalmente introduce el resto en su
boca y aprieto la mandíbula sintiendo la frescura del
caramelo alrededor de mi verga.

Con su lengua hace círculos en la cabeza de mi polla y una


que otra vez pasea el caramelo por el lugar volviéndome
loco, los movimientos de su mano derecha aumentan
constantemente y cada vez lleva la longitud más profundo
en el interior de su boca, lo fresca y húmeda que siente su
boca es algo diferente que se siente demasiado bien y me
llena de placer, con su mano libre juguetea con mis
testículos, recojo su cabello con ambas manos e inicio un
vaivén de caderas moviendo la pelvis de adelante hacia
atrás siguiendo su ritmo, sus ojos se llegan de lágrimas y se
pone de pie dándole atención a mi polla con su mano, une
su boca a la mía y en medio del beso me pasa el caramelo
diminuto que resta y lo chupo, vuelve a agacharse y está
vez sostiene el tronco con firmeza mientras lame la
extensión por todos lados, sube al glande donde pasea la
lengua en círculos y después da una lamida para proceder a
succionar centrándose únicamente en esa zona, después
abre más la boca e introduce gran parte del tronco en el
interior de su boca y el resto lo atiende ayudándose con la
mano.

—Mierda, Nene—. Gruño tirando la cabeza hacia atrás, lo


sostengo del cabello y empiezo a follarle la boca con
desesperación y deseo, siento la sangre circular para bajar a
mi polla y empezar a correrme en su boca.

Coloca sus manos en mis muslos evitando que introduzca


más la polla en el interior de su garganta, aflojo el agarre en
su cabello y salgo de su boca, él traga lo que tiene en la
boca y pone cara de asco.

—Sigues hiriendo mi orgullo, Mocoso —. Me quejo.

Me acomodo la ropa interior y me visto nuevamente cuando


tocan a la puerta y escucho la voz de Amalia afuera, Jimin le
abre la puerta y ella entra con los ojitos adormilados.

—Papito, hoy es viernes, ¿No irás a trabajar?—. Le pregunta


la niña y él niega con la cabeza.

—¿Trabajas?, ¿Dónde?

Él no responde y se queda estático como si no quisiera


decirlo.

—Jeon Jimin, respóndeme de una maldita vez.

— Papá grandote no digas palabrotas —. Me reprocha la


niña.

Me cruzo de brazos esperando la respuesta de Jimin y él


tensa la mandíbula.

—Cuando Domenick cumplió el primer año, realmente fue


difícil, no quería dejarle todo al capitán asique regrese a las
peleas Clandestinas —. Dice como si nada.— solo peleo los
viernes.

—Peleabas, por encima de mi cadáver pones un pie ahí otra


vez—. Demando.

No voy a juzgarlo porque todo lo que hizo fue porque yo no


estaba y tenía que buscar soluciones, ahora que estoy aquí
le daré todo lo que se merece y más, Minmin, mañana
mismo me pongo en marcha para buscar a mi bichito, tengo
que traerlo de vuelta aunque me vuelva loco.

Capitulo 2/2 🦋✨
¿Quieren capitulo del reencuentro de Nam y Hobi?

Sin votos no hay actualizaciones 👀


✨Capitulo 61✨
¿Dormir contigo?
Namjoon

No se qué esperaba de un patán como Jeon, incluso me


sentí triste cuando creímos que hubiese fallecido, pero a la
primera que regresa con su familia me echa a patadas de
mi casa, mi propia casa, que maldito hijo de puta, tan
cabron, no me sorprende que haya actuado así, es un
animal antisocial con todo el mundo, menos con Jimin y eso
me alegra, ahora se que ya no llorará más, sus hijos
necesitan de su padre y ahora que él está de vuelta todo
estará bien para ellos, nada les faltará y ayudaré a eso,
aunque siendo honestos me siento como una mierda, quiero
tener mis propios hijos, cuidar de ellos, pero no puedo
acostarme con un hombre que no sea él, y no me agrada la
idea de utilizar a una mujer solo para tener un hijo.

Salgo de los alrededores de la casa y empiezo a caminar


rumbo al centro de la ciudad, claro que tengo una
camioneta, pero me deje llevar por el enojo y vine
caminando, tengo que lanzarme en el mar de cabeza.

Incluso deje las latas de cerveza que compre para beber con
Jimin, ahora él tiene al coronel de regreso y yo seguiré solo
como siempre lo he estado, Hoseok lo era todo, él era mi
lugar seguro, ese día que no pude dormir por las cosas que
pase, él fue el único que se acercó a mí y siendo muy
respetuoso preguntó si podía dormir conmigo, fue tan fácil
enamorarme de él, porque es perfecto y tan lindo y
protector, realmente jamás encontraré a alguien como él y
no quiero hacerlo.

Como si no fuese demasiada dramática la noche, empieza a


llover de la nada, pateo un bote de basura con enojo y me
siento en una banqueta en el parque, ha unas esquinas hay
un Motel donde tendré que pasar la noche, luego que
Jungkook se vaya a vivir a su casa que es más grande que la
mía, ese cabron.

Peino mi cabello hacia atrás y recuesto mi espalda en el


metal, la banqueta se mueve como si alguien se hubiera
sentado en ella, hoy no pienso discutir con nadie asique
simplemente me mantengo con los ojos cerrados hasta que
le dé la gana de largarse y dejarme solo.

—Hola guapo, ¿Puedo dormir contigo esta noche?—.


Cuestiona.

Su tono de voz hace que el corazón se me acelere y quiera


salirse de mi pecho, aprieto las manos en puños
aferrandome al recuerdo de mi sol.

—Mi amor, mírame —. Pide y mi pecho empieza a doler,


abro los ojos y me gustaría pensar que las gotas que vayan
por mis mejillas son de la lluvia que está cayendo sobre
nosotros.

Giro el rostro y él no me da chance a procesar lo que está


sucediendo, me abraza y me quedo estático, estoy en
shock, ¿Él también está vivo?, ¿Cómo si yo le dispare?,
¿Como si estaba infectado?

—Se que estás confundido, te lo explicaré, pero por favor


abrázame, déjame sentir una vez más como es estar en tus
brazos, por favor abrázame como si nuestro amor no se
apagó por más de dos años—. Súplica con la voz
temblorosa.

"Nunca se apagó, ni un solo segundo"

Lo apego a mi cuerpo envolviéndolo en mis brazos con


todas mis fuerzas, guío mi cabeza al hueco de su cuello y la
lluvia deja de importar cuando siento la suavidad de su piel,
pasado unos minutos me aleja de su cuerpo, pero no libero
su cintura, continuo mantiendolo cerca de mi, mientras que
él escanea mi rostro con una sonrisa nostalgica en el suyo.

—¿Puedo dormir contigo esta noche?—. Pregunta y asiento


con la cabeza.

—Esta y todas las noches, no te dejare salir de mi cama


nunca más —. Él estampa sus labios contra los míos y nos
quedamos así, con ese simple roce que me devuelve la vida.

Después lo veo ponerse de pie y extender su mano hacia


mi, la tomo y entrelazo nuestros dedos, me pongo de pie y
juntos caminamos a pasos rápidos hasta llegar al Motel más
cercano, me dirijo a la recepción mientras él espera a un
lado del ascensor, la ciudad está repleta de gente que
anteriormente vivía en otras ciudades del país, pero eso es
bueno porque así nadie me reconoce.

—¿Todo bien?—. Cuestiona él y asiento con la cabeza, tomo


su mano y subimos al ascensor, realmente pague tres días y
tres noches, no pienso salir de aquí hasta que mi cerebro
asimile que lo tengo conmigo nuevamente.

Subimos al nivel que nos corresponde y entramos a la


habitación, me quito la ropa mojada, él hace lo mismo
quedándose únicamente en ropa interior.
—Tomemos una ducha y hablemos de lo que pasó, no puedo
entender cómo saliste de eso —. Musito y él asiente con la
cabeza, nos metemos debajo de la ducha y abro la regadera
permitiendo que empiece a mojarnos a ambos.

Sus brazos me rodean desde atrás y deposita besos en mi


espalda, sube su boca a mi cuello donde pasea su lengua a
su antojo desde arriba hasta subir por el lóbulo de mi oreja,
después vuelve a bajar y succiona en la extensión de mi
cuello, sus manos sostienen el elástico de mi bóxer y baja
mi ropa interior hasta dejarme completamente desnudo,
dirije su mano derecha a mi entrepierna y sostiene mi polla
empuñandola con fuerza.

Coloco el antebrazo en los azulejos del baño, tiro la cabeza


hacia adelante dejándola encima de mi brazo, el agua
continúa cayendo encima de nosotros y su mano no deja de
moverse de adelante hacia atrás y viceversa.

—Sigues poniéndote tan duro—. Susurra detrás de mi oreja,


mordisquea el lóbulo de mi oreja y después le da un
lameton.—¿Por qué eres tan sensible a mis toques?, ¿Por
qué Joon?

Mi cuerpo se estremece bajo sus toques y mordisqueo mi


labio inferior cuando aprieta una de las areolas erectas de
mi pecho.

—Hoseok, basta—. Gimoteo cuando separa mis piernas con


su rodilla, una corriente eléctrica se apodera de mi cuerpo
sintiendo sus dedos encima de mi entrada deseosos por
entrar.

—¿Por qué basta?, tú y yo sabemos lo que sucede cuando


hundo mis dedos en ti y además de eso extraño el calor de
tu culo—. Este hombre es tan directo, tan desvergonzado
que realmente no puedo evitar abrirle las piernas como si
fuera una zorra, es que me calienta más de lo que puedo
manejar y aunque yo normalmente soy quien se la mete, no
niego que me gusta lo que me hace sentir cuando me toca.

Hoseok no es un pasivo en todo el sentido de la palabra


porque él es quien me toca, puedo decir que es pasivo bien
activo y descarado.

Dos de sus dedos entran en mi y arqueo la espalda cuando


empieza a moverlos, aprieto los ojos con fuerza.

—Maldita sea, ¿Te das cuenta lo bien se siente ser el único


que puede sentir esto?, ¿Estás sintiendo lo estrecho que
está?

—Ca. Cállate —. Exigo y él hunde los dedos más profundo


en mi interior, simula embistes con sus dígitos y mis rodillas
pierden fuerza cuando mi eyaculación sale disparada por los
repentinos golpes en mi próstata.

—Estuve pensando—. Musita retirando los dedos de mi


interior.—¿Todavía quieres ser papá?

Me giro inmediatamente escucho su pregunta, con los


dedos toma las gotas que se escurren del glande de mi polla
y los guía a su boca chupandolos con descaro frente a mi.

—¿Por qué preguntas eso?—. Cuestiono.

—Hace dos años que no estoy usando ningún método


anticonceptivo, no quiero dejar los planes para el futuro
porque no dejaré que pase lo de la última vez—. Musita.

—¿Eso significa que tú?

—Si, si vas a follarme bien duro acepto tener el bebé —. Eso


realmente me emociona porque él siempre fue el que se
cuidó para no salir embarazado y que sea él quien me lo
propone ahora, realmente mi amor está de regreso
conmigo.

—Contra la pared, ¡ahora, soldado!—. Demando y él


mordisquea su labio inferior.

—Eres tan jodidamente sexi, Capitán —. Obedece a mi


petición apegando el torso en la pared de la ducha, abre las
piernas y eleva el trasero hacia mi, bajo la mirada
observando su pequeño agujero palpitando apretándose
una y otra vez.

Me apego a su espalda y sostengo el tronco erecto de mi


polla y lo guío a su entrada, sus paredes me aprietan con
intensidad y termino de hundirme en su canal, el agua no
ayuda a que se estire, se mantiene tan estrecho que mi
miembro se siente explotar.

—Nalgueame y follame duro—. Demanda.

—¿Cómo se pide?—. Cuestiono y salgo de su interior


dejando solo el glande dentro.

—Por favor, Capitán, folleme—. Insiste y entro en su interior


de una sola estocada, azoto sus nalgas con la mano abierta
de forma brusca dejándole una marca roja.

Sostengo su cabello y tiro de las hebras con más fuerza, su


canal se estira adecuadamente como un elástico que se
adapta al tamaño de mi polla cada que entró y salgo de él,
él levanta la pierna derecha permitiendo que entre más
profundo en su interior.

—Tienes que. Mierda. Córrete dentro—. Exige, tiro la cabeza


hacia atrás y aumento el ritmo de los embates que depósito
en su interior, sus paredes se contraen apretando mi polla
con intensidad, gruño y muerdo su espalda a la vez que me
libero dentro de él.

—Quedate así, déjame sentir el calor y la humedad de tu


trasero un poco más —. Pido y él asiente con la cabeza.

—Lo que órdenes mi amor, pero tienes que sostenerme o


juro por Dios que voy a ir de bruces contra el suelo—. Sonrío
ladino y lo tomo por la cintura, atraigo su cuerpo hacia mi
provocando que mi polla entre un poco más en él.

¿Será que finalmente tendré la felicidad junto a él?, ¿Si


tendré un hijo propio?

Me gustaría dejar de sentir el vacío que tengo en el pecho,


pero aunque tenga cincuenta hijos, ninguno llenará el lugar
de mi pequeño, no importa donde esté o con quién, él me
hizo feliz los pocos meses que estuve con él y lo amaré para
siempre.

Capitulo 1/2

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Al Nam le gusta jugar al versátil 👀 ...
✨Capitulo 62✨
¡Cosas nuevas!
Jimin

Aún no puedo creer que esto sea verdad, me siento tan


feliz, emocionado y eufórico, ver a mis hijos jugar con el
coronel en el piso mientras yo preparo su fórmula es una
imagen que soñé e imaginé mil veces, pero ningun sueño se
asemeja a la realidad, me siento el hombre más afortunado
del mundo, pero aún nos falta una pieza para que nuestra
familia esté completa y espero que vuelva en el mismo
estado que se fue, porque mientras estuvo con nosotros el
coronel no permitió que nada le faltase espero así siga o
juro por Dios que esta vez no me quedaré sin hacer nada.

Agito ambos biberones con mis manos mientras escucho la


risa de Amalia mientras el coronel le hace cosquillas,
Domenick en cambio está maravillado observando a su
padre con los ojos brillosos, el militar juega con la niña y él
intenta llamar su atención, pero no sabe cómo, sonrío con
nostalgia cuando se pone de pie y se detiene frente al
coronel, levanta ambos bracitos con sus ojitos negros llenos
de lágrimas.

-Ni, aliba-. Pide y el coronel me mira sonriendo, se pone de


pie y lo sostiene en sus brazos, Amalia sonríe y empieza a
avanzar hacia mi dando saltitos pequeños, gracias al cielo
no es celosa si se trata de su hermanito.- Pa. Pa. Celo-.
Musita apuntando al techo con el dedo índice.
-No, papá no regresará al cielo, papá se quedará aquí, ¿Si?-.
Le contesta el coronel y el pequeño asiente con la cabeza,
Domenick sostiene las mejillas del militar con ambas manos
y le da un beso como Amalia le enseño.

-Que mono, dame un besito a mi, Nick-. Pide Amalia, pero el


niño niega con la cabeza y se abraza al cuello del coronel
como si se lo fueran a quitar.- Papás, ¿Vamos a dormir
juntitos verdad?

Jungkook mira en mi dirección esperando una respuesta, es


más que obvio que los cuatro no cabemos en la cama de los
niños, pero uno de los dos si, entonces él que tiene dos años
sin verlos debería aprovechar y recuperar el tiempo que no
pudo hacerlo.

- Si cariño, dormiremos todos juntos -. le contesta, la niña


aplaude feliz y me acerco a ellos con los biberones en mano,
nos dirigimos en la habitación y los acomodamos encima del
colchón.

Ambos niños toman su fórmula y me devuelven el biberón


que usaron, depósito un beso en la frente de cada uno.

-Buenas noches, princesa, buenas noches campeón -. Me


despido.

-Buenas noches papito, por los dos -. Dice Amalia, su


hermano la secunda musitando algo que no logro entender
correctamente, me pongo de pie con intenciones de salir de
la habitación para dejar al coronel dormir con los niños.

-¿No vas a despedirte de tu Marido?-. Cuestiona y mi


corazón comienza a latir con más fuerza, me acerco a él y
dejo un beso pequeño en su mejilla para no besarlo en la
boca delante de los niños, él me sostiene de la cintura y tira
de mi apegando mi cuerpo al suyo, mi labio inferior tiembla
cuando aparta mi cabello del cuello y lleva su mano a mi
nuca.

-Coronel, los niños-. Le cuerdo y él mordisquea la argolla


que descansa en su boca.

-Buenas noches a ti también -. Musita, coloca su mano


abierta al lado de nuestros rostros y me besa la boca por
unos cortos segundos.-Asi se despiden las esposas de sus
Maridos.

Lo fulmino con la mirada y salgo de la habitación


completamente excitado, las cosas que provoca en mi con
solo besarme no tiene explicación lógica, su cuerpo ahora
está más musculoso que antes lo que me hace pensar en lo
salvaje que puede llegar a follarme, abofeteo mi rostro
volviendo a la realidad, me voy a la cocina donde lavo los
trastes y todo lo que se ensució en la cena, meto los
biberones de los niños en la nevera y tomo un vaso de
agua, mañana hay que conseguirle un biberón propio a
Amalia.

Cuando termino apago las luces de la casa y me voy a mi


habitación, después de dos años, esta es la primera noche
en la que no voy a llorar porque extrañe al Coronel. Una
sonrisa se dibuja en mis labios al tener ese pensamiento,
me quito la ropa y la dejo en el cesto, tomo una ducha
asegurándome de tomarme el tiempo para limpiarme bien,
tomar el tiempo que sea necesario porque mis hijos están
en buenas manos y puedo estar tranquilo finalmente, salgo
de la bañera y después de secar mi cabello y cuerpo me
pongo unos boxer y me acuesto con el ventilador encendido
y a oscuras.

Cierro los ojos con intenciones de dormir cuando las luces se


encienden de la nada y suelto un suspiro pensando que es
Amalia.

-Joder que perfecta vista, ¿Así duermes todos los días?,


¿Cuanto para que te quites la ropa interior que estorba mi
visión?-. Bromea el coronel.

- Creí que dormirás con los niños hoy -. Siento un lado del
colchón hundirse e inmediatamente empieza a acariciarme
las piernas subiendo poco a poco hasta llegar a mi trasero.

-Ellos ya se durmieron, los dos-. Susurra encima de mi


oreja.-Tambien te descuide a ti, tengo dos años sin follar,
empiezo a sentir ganas de ir a la iglesia, casi soy virgen otra
vez-. Dice y empiezo a reír.

-Yo también te extraño, pero no quiero tener sexo sin


protección, entiende por favor.

-¿Pastillas o Condones?, tengo ambas cosas tú eliges, pero


abre las jodidas piernas, Jimin-. Demanda.

Hago lo que dice, pero siento cuando baja de la cama, va al


gavetero y rebusca en las gavetas.

-Aproveche estos días para investigar las cosas que puedo


experimentar contigo y todas terminan contigo siendo
penetrado salvajemente por mi polla, entonces, probaré
cada cosa, tenemos el resto de la vida para eso-. Musita y
frunzo el ceño.

Él coloca una píldora, un frasco de lubricante, una corbata y


otro de esos caramelos que me dio en la noche.

-¿Qué carajos es todo eso?-. Cuestiono.

-Voy a darte educación sexual, venga ponte en cuatro-. Pide


y niego con la cabeza.
-¿Y el juego previo?, perro salvaje, ya no estamos en la
selva animal.

-Lo se, Nene, ¿No quieres probar?, realmente te necesito en


cuatro incluso para el juego previo, es vergonzoso darte
explicaciones, solo ponte en cuatro, joder.

Me toma del tobillo y me jala hacia atrás dejándome en el


borde del colchón, estando allí me pongo en cuatro, él me
hace colocar las manos al lado de cada una de mis rodillas,
las ata a ellas con la corbata y termina usando una de las
que recuperé, así me ata las muñecas a las rodillas, mi
trasero está elevado y mi torso encima del colchón, mis
piernas abiertas hasta más no poder.

Lo escucho rasgar el envoltorio del caramelo, pasea sus


dedos por la extensión de mi columna vertebral provocando
que sienta una corriente eléctrica recorriendo ese lugar,
misma que me pone la polla dura en menos de nada.

Usando ambas manos sostiene mi ropa interior y tira de ella


hacia abajo dejándola en medio de mis muslos, separa mis
nalgas mucho más y pasea su dedo por mi entrada, siento
algo pegajoso pasearse en los alrededores del orificio en mi
culo para luego escucharlo hablar.

-No he hecho esto antes, pero leí por ahí que te dará placer
-. Me siento confundido por no entender hasta que sentí su
respiración en medio de mis nalgas, aprieto los ojos con
fuerza cuando sentí el primer lenguetazo, su lengua paso de
abajo hacia arriba con una lentitud torturadora, la misma
hace círculos en los alrededores para después volverme a
lamer desde abajo hacia arriba, introduce la punta de su
lengua en mi canal y muerdo las sábanas ahogando los
gemidos que quieren salir de mi garganta.
La frescura que dejó su lengua se intensifica cuando deja
caer el lubricante encima de mi entrada, lo esparce con sus
dedos a la vez que los empapa con el líquido, hunde el
primer dedo y arqueo la espalda, hace tiempo que no sentía
eso, el dígito se mueve de adentro hacia afuera y en menos
de nada introduce el segundo, ahora siento como abre
ambos dedos dentro de mí, simula embistes con los dígitos
largos que tiene y mis piernas tiemblan cuando solo eso es
suficiente para que me corra encima de las sábanas como
un crío al que nunca han follado antes.

-Supongo que esa es mi señal para entrar -. Retira los dedos


de mi interior y siento una tela cubrir mis ojos a la vez que
empieza a entrar en mí.-Mierda esto está entrando muy
bien-. Avisa y es cierto, siento mis paredes resbaladizas y
abriéndose al grosor de su miembro.

Tira de la tela que cubre mis ojos a la vez que da la primera


estocada, mordisqueo mi labio inferior recibiendo cada
embate brusco y certero que golpea en lo más profundo de
mi.

-Ummh, oh, Dios-. Gimoteo, siento que voy a enloquecer si


no puedo moverme, me siento extraño, esto se siente tan
bien, su polla golpea ese punto que me hace temblar, con
una de sus manos mantiene el agarre con la tira que cubre
mis ojos, con la otra introduce dos dedos en mi boca, pero
estoy tan perdido que me es imposible chuparlos o hacer
algo con los dígitos, sus embates no cesan y mi polla erecta
gotea presemen sin piedad.

La mano que anteriormente estaba en mi boca la guía a mi


pecho donde empezó a torturar mis pezones pellizcandolos
o apretándolos con fuerza en medio de sus dedos.

-ahh, Jeon, ummmh, ya no más -. Gimoteo.


-Eso Nene, grita mi nombre, permite que cualquiera que
esté cerca sepa quién es él que te está follando justo
ahora-. Pasea su lengua por el lóbulo de mi oreja y muerdo
mi labio inferior con fuerza.

-No puedo soportarlo más, Jeon-. Aviso, él entiende el


significado de mis quejidos y empuña mi polla en su mano
derecha y empieza a agitarla con vehemencia, él arremete
en mi interior con ímpetu y siento la saliva salir de mis
labios por las sensaciones tan placenteras y exquisitas que
no puedo soportarlo más y termino corriendome por
segunda vez.

Él no detiene los movimientos de su mano y todo mi cuerpo


tiembla, mis paredes palpitan apretando su miembro con
más fuerza que antes.

-Para, amor. Ya, ya he terminado, detente-. Lloriqueo.

-No, Nene-. Sus palabras se escuchan agitadas y


entrecortadas por los quejidos.-Sabemos que tienes más,
dámelo ya, déjalo salir bebé.

Niego con la cabeza sintiendo los espasmos musculares


junto a esa sensación similar a la querer orinar, pero estoy
más que claro que no es eso, aprieto las nalgas intentando
no dejar que salga.

-¡Maldita sea, Park Jimin, no me aprietes.... Joder, así!-. Las


últimas estocadas que propina en mi interior chocan en mi
próstata con salvajismo y el líquido transparente sale
disparado de mi polla, la sensación es tan placentera, este
es el verdadero orgasmo y no un simple clímax ridículo.

-Desatame, me duelen las manos, maldito loco-. Gruño y lo


escucho reír.
-Este loco hace que dejes las sábanas empapadas Cariño.

Espero pacientemente a que me desate e intento patearlo,


pero se quita a tiempo, vuelve a guardar las cosas y yo
cambio las sábanas por unas limpias, me vuelvo a acostar y
me acurruco en el colchón.

-Mañana viajaremos a otra ciudad, me puse en contacto con


alguien, ya se dónde está nuestro bichito -. Informa,
sostiene un vaso con agua y me extiende la píldora que
tomo sin dudar, la tomo junto con el agua y le devuelvo el
vaso.

-Es lo mejor, ya no aguanto estar sin él, lo extraño


muchísimo -. Confieso, él se mete en la cama y cubre su
rostro con uno de sus antebrazos, me hace una seña con su
mano libre y me acomodo colocando mi cabeza en su
pecho.

Estar en sus brazos así después de tanto tiempo me hace


sentir seguro, él siempre será mi lugar seguro y el único,
planta un beso en mi frente y me envuelve con su brazo
libre, cierro los ojos y sonrío porque estoy feliz y lo estaré
pase lo que pase si él está conmigo, nada más importa.

Capitulo 2/2

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✨Capitulo 63✨
"Luz al final del camino"
Jungkook

Nos pusimos en marcha antes del amanecer, Domenick por


alguna razón que desconozco se despierta a las cinco de la
madrugada y aproveché para ponerles ropa limpia y subirlos
al auto, no tengo idea de con qué me voy a encontrar, pero
mientras yo tenga vida mís hijos están a salvo conmigo,
Jimin no puede disimular el nerviosismo, se que está
asustado y sobre todo se siente culpable con la idea de que
haya pasado algo malo a nuestro bichito y realmente espero
que no sea así porque ya no estamos en aislamiento y estoy
repleto de balas que puedo usar cuando se me de la gana.

- Papá, ¿Vamos a comprar mi pony a que si?-. Amalia sigue


insistiendo con que quiere un caballo con un cuerno en
medio de la frente y me dan ganas de sacarla de su mundo
de fantasía.-Grandote, no puedes dejar a una princesa con
la palabra en la boca, contéstame -. Demanda.

-Majestad, me temo que este pobre noble lo más que puede


conseguirle es un caballo común, disculpe señorita.

-Trato hecho, es usted un excelente plebeyo -. Musita, la veo


por el retrovisor hacer una reverencia y entrecierro los ojos,
Domenick empieza a reír e intenta hacer lo que ella.

-Es un honor tenerla en mi humilde carreola princesa, pero


si no guarda silencio me temo que se tendrá ir a pie-.
Amenazo, ella abre la boquita sorprendida, pero después
levantó la carita con suficiencia y peino su melena dorada
hacia atrás y se quedó en silencio un largo rato.

Mi vista se centra en la carretera, son algo así como las


ocho de la mañana y el tránsito se pone más pesado por las
personas que se dirigen a sus trabajos, lo que más me
tranquiliza es que tengo a alguien vigilando la casa donde
se está quedando Minmin y le dije que me llamara si algo
ocurre y no he tenido noticias por lo que supongo que todo
va bien.

-¿Falta mucho para llegar?, Mi lord-. Cuestiona Amalia,


ahora ya no soy un plebeyo, me cambia de posición a su
gusto, pero joder es que es tan linda.

-¿Está cansada majestad?

-Quiero hacer pis, mi lord, me temo que si tardo más su


auto nuevo se estropeará -. Musita y empieza a reír con
timidez.

Hacemos una parada en un mini supermercado, Jimin es


quien lleva la niña al baño mientras que yo entro con
Domenick a la zona de chucherías, él va apuntando lo que
quiere y yo lo tomo, escucho pasos detrás de mí y las
sandalias de Amalia me vuelven loco.

-¿Se supone que le darás todo eso a mis hijos?-. Cuestiona


Jimin y levanto una ceja.

-Perdoname, ¿Tus hijos?-. Él se cruza de brazos enojado y


Amalia abre los ojitos observando el chocolate que su
hermano está devorando.

-Si, nuestros hijos, no van a comer esas porquerías -. Dice.


-¿Según quien?-. Cuestiona Amalia.

- Tú cállate -. Le decimos los dos y la niña pasa sus dedos de


un lado a otro por encima de sus labios simulando un cierre.

Jimin pone los ojos en blanco y toma dos palitos de queso,


algunas frituras para él, una soda y unos chocolates.

-Vaya, señor saludable, ¿Vas a comer eso?-. Cuestiono y él


levanta el dedo medio en mi dirección, bajo la mira hacia
Amalia quien batalla intentando levantar el mismo dedo que
Jimin, pero levanta el índice en su lugar.

-Joder-. Se queja y cubre su boca con ambas manos.-Perdon,


no volverá a suceder.

-Las princesas no dicen palabrotas majestad -. Jimin se lleva


una papita a la boca mientras sonríe con burla, vamos a la
caja y después de pagar volvemos al auto, Jimin se sienta
detrás para cuidar de que los niños no tengan ningún
incoveniente con lo que están comiendo y por supuesto
para tragar él también.

Manejo un trayecto de unos veinte minutos más, y mi


celular empieza a timbrar, me coloco el auricular
inalámbrico y tomo la llamada.

*¿Qué pasa Steve?*

*Señor, todo estaba tranquilo hasta hace unos segundos,


empezaron a llegar varios hombres a la casa, tengo
entendido que el niño solo vive con una pareja, no sé
quiénes son los demás, ¿Quiere que entre?*

*No, solo si escuchas algo extraño, estaré ahí en cinco


minutos*
*Como ordene*

Cuelgo la llamada y presiono el acelerador con fuerza,


aprieto el volante con la misma intensidad, si ese hijo de
puta está haciendo algo raro juro por mi que le arrancare las
pelotas si es que aún las tiene.

Jimin mira en mi dirección y me gustaría poder evitar que se


sienta culpable, pero no puedo hacerlo cuando yo también
me siento de esa manera, todo lo que está fuera de su lugar
es porque me ausente durante dos años, pero pienso
acomodar todo como debe estar aunque tenga que llevarme
a quien sea por delante.

Llego a la ubicación que me dio el hombre y reconozco su


auto inmediatamente, él está en la acera mirando a una
casa que hay del otro lado de la calle.

-Esperen aquí -. Ordeno mirando a Jimin quien asiente con la


cabeza mientras le da de comer a los niños, salgo del auto y
me quedo estático observando al niño que sale de la casa a
pasos rápidos, se cae en el césped, pero se levanta rápido,
toca la puerta de la casa de al lado y cuando le abren se
mete rápidamente.

-Señor, ¿Ese es el niño no es así?-. Cuestiona Steve y


asiento con la cabeza, creí que estaría más grande, pero al
parecer la maldad no lo deja crecer como algunas personas
que conozco.

-¿Cuanta gente hay dentro y qué hacen ahí?-. Cuestiono.

-Me pediste que no entrará, solo te puedo decir que el


hombre con el que vive tiene antecedentes por atacar a la
gente estando ebrio, ya puedes imaginarte -. Dice.
Asiento con la cabeza y palmeo su hombro, cruzo la
carretera y me dirijo a la casa a que se metió
anteriormente, toco la puerta y el hombre abre con el ceño
fruncido.

-¿Qué quiere?-. Pregunta queriendo verse intimidante.

-Estoy buscando a Minmin, es mi hijo.

-Ya y yo nací ayer, vete a la mierda si no quieres que llame a


la policía, ve a drogarte al lado con tus amigos, pero no te
metas con el niño o te haré lo que hice al perro de su tío-.
Amenaza.

Sus palabras me alivian porque eso significa que él vela por


el bienestar de Minmin, pero también me llena de rabia
porque si fue en su auxilio es porque le estaban haciendo
algo.

-Señor ogro, ¿Quien es?-. Minmin saca la cabecita por la


puerta y sus ojos se abren como platos cuando me ve.-
¿Papá?, ¡Papá!-. Grita y se escabulle por debajo del brazo
del hombre y se lanza encima de mi, me abraza con fuerza
y empieza a llorar.

-Colibri, ¿Este hombre es tu padre?-. Cuestiona el hombre.

-Si, mi papá volvió, ya me iré señor ogro, le dije que él


vendría por mi-. Contesta el pequeño.

El baja nuevamente y abraza al hombre con mucha fuerza,


se gira en mi dirección y busca con la mirada a mis
alrededores, supongo que está buscando a su hermano, me
agacho a su altura y lo sostengo por los brazos.

-Ayyy-. Se queja y aleja sus bracitos de mi, lo tomo por el


brazo derecho y levanto la manga de su abrigo.- Papá
déjame.

-¿Qué te pasó en los brazos?-. Cuestiono enfurecido.

-Es que mi tío Lee me envió a comprar unas cosas y traje


cilantro en lugar de lo que pidió y él, mi tío me zarandeo
muy fuerte, siempre hay muchos hombres en la casa y
quieren que esté yendo a los mandados, yo solo quiero irme
a casa con Minie-. Lloriquea.

La sangre me hierve y aprieto la mandíbula con fuerza, lo


sostengo en mis brazos y dirijo la mirada al hombre que lo
estaba cuidando.

-Soy el coronel Jeon Jungkook, si necesita algo no dude en


pedírmelo, por proteger a mi hijo.

-De nada, adiós colibrí -. Me cierra la puerta en la cara y


llevo al niño al auto, lo dejo con Jimin quien empieza a llorar
abrazándolo, le coloco el seguro desde afuera al vehículo y
saco el arma, Steve vine tras de mí y el vecino de al lado
me mira desde la ventana, tiro la puerta al suelo de una
patada y lo que veo me enfurece mucho más y me llena de
asco.

Un círculo de hombres jugando a las cartas, el piso está


lleno de botellas vacías, cajas de pizza, me atrevería a decir
que incluso hay ratas andando en el piso, hay una mujer al
fondo paseándose en la casa con una mini falda mientras le
coquetea a todos los hombres allí presente, un hombre se
pone de pie y llega a mi tambaleándose de un lado a otro.

-¿Qué haces en mi casa?, bastardo no aceptamos militares


aquí, lárgate antes de que te saque a patadas-. Escupe, los
demás hombres continúan en su juego de cartas, golpeo el
rostro del hombre con el cañón del arma y lo mando al
suelo, pisoteo su rostro hundiendo mi bota en su cara.
-¡Nooooo, déjalo!-. Lloriquea la mujer y me sostiene de la
pierna intentando liberar a su marido, le doy dos disparos
en la cabeza y su cuerpo cae inerte a un lado del hombre,
los demás entran en pánico y empiezan a salir de la casa.

-Bas. Tardo. ¿Qué quieres?-. Cuestiona.

-Solo vine a recuperar a mi hijo -. Doy dos disparos en su


pecho y un último en medio de sus cejas, Steve se queda en
el lugar y yo me dirijo al auto, entro en el asiento del piloto,
guardo el arma en la guantera.

-Ya buscamos al hermano mayor, ahora iremos por el pony


de la princesa -. Empieza a Amalia y pongo los ojos en
blanco.

Miro por el retrovisor y mis ojos se encuentran con los de


Minmin que come los palitos de queso que Jimin compro,
una sonrisa tímida se dibuja en sus labios y le sonrío
devuelta.

-Hora de volver a casa-. Musito.

Finalmente estamos completos, solo tengo que vengar lo


que me hicieron a mi y a mi familia, destruir los planes del
gobernador y vivir enamorado el resto de mi vida, porque
mi familia lo es todo, nadie está primero que ellos, nada ni
nadie es más importante.
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Me enviaron una foto de Jimin con Domenick bebé

Alguien quiere mención? 👀


✨️Capítulo 64✨️
"Familia Unida"
Jimin

De camino a casa llevamos a Minmin al doctor, el coronel se


quedó con los niños en el auto, no hay necesidad de que
entremos a ellos aquí y terminen agarrando una
enfermedad o algún resfrío, antes de ir con el médico
sostuve a mi hermanito y lo lleve al baño, me pongo de
rodillas frente a él quedando a su altura, lo sostengo por la
cintura y lo acerco a mí, porque se que tiene los bracitos
lastimados, ese maldito Lee nunca se preocupó por él, solo
lo busco cuando quería tener un sirviente, hijo de la
grandísima perra.

—Minie, ¿No iremos al doctor?—. Cuestiona y asiento con la


cabeza, todavía no puedo creer que aún después de todo lo
que pasó siga con ese brillo en sus ojos y esa sonrisa
genuina en sus pequeños labios.

—Escucha mi bebé, Minie te extraño mucho, ¿Si?,


demasiado—. Musito y lo envuelvo en mis brazos cuidando
no lastimarlo.

—Yo también te extraño mucho y. Me preguntaba si ya no


me querían, ¿Por qué no me buscaste antes?, prometiste no
dejarme nunca, te amo mucho, por favor no me abandones
otra vez, ya no quiero regresar a esa casa—. Lloriquea en
mis brazos.
Las lágrimas salen de mis ojos, mi pecho duele y el nudo en
mi garganta se vuelve cada vez más difícil de tragar, lo
consuelo abrazándolo y acariciando su pequeña espalda,
me separo de él y sostengo su pequeño rostro en mis
manos, limpio sus lágrimas con mis pulgares y él sorbe su
naricita con fuerza.

—Escucha pequeño, quiero que me digas todo lo que pasó,


¿Alguien te tocó donde te dije que no te pueden tocar?—.
Quizás otros piensan que hablar de esto con un niño está
mal, pero si no se le habla claramente de que no está bien
que lo toquen ahí, cualquier abusador puede meterle cosas
en la cabeza y hacer lo que quiera con él y eso no puede
suceder.

—No, el tío Lee siempre duerme en el suelo cuando termina


de jugar, a veces su esposa se va con alguien más o me
envía a dormir al cuarto para quedarse en la sala, pero ellos
gritan mucho y me sostienen muy fuerte de los brazos, no
me envíes con ellos otra vez, por favor, te juro que me voy a
portar bien, ya no robaré los dulces de papá, por favor, lo
prometo—. Mi corazón se estruja y lo envuelvo en mis
brazos apegandolo a mi cuerpo, sus lágrimas humedecen mi
ropa y cuando se calma salgo del baño y lo llevo a
emergencias.

Un doctor lo revisa y me dan una pomada para sus


moretones, no hay fracturas internas, ni ninguna
hemorragia, volvemos al auto y el coronel nos mira y
asiento con la cabeza dándole a entender que todo está
bien, subo al asiento del copiloto y Minmin va detrás con los
demás niños, Amalia va en medio de ambos niños y mira al
frente queriendo ver lo que hay en el camino.

—Ven al frente—. Pide el coronel y la niña sonríe feliz y


acomoda su cabello e intenta cruzar adelante.—No hablo
contigo mocosa, bichito, ven adelante, papá te enseñara a
manejar—. Musita.

La cara de Amalia parece sacada de una película de drama,


ella abre la boquita y coloca la mano derecha encima de su
pecho haciéndose la ofendida.

—Dejan a la princesa de lado por un simple plebeyo, pero


que decir, son de la misma clase, ¿Verdad papito?

—Los tres son príncipes con sangre roja, majestad, cierre el


pico y vuelva a su asiento—. La niña retuerce los ojos y
envuelve su cabello con la mano para después abanicar su
pequeño rostro, vuelve a su asiento y el coronel empieza a
manejar.

Minmin sostiene el volante y empieza a sonreír mientras


que el militar me mira de reojo y me guiña un ojo, bastardo
seductor de mierda.

Llegamos a casa unas horas después, los niños se ponen a


jugar en el pasillo de la sala, el coronel se pierde en el patio
trasero haciendo unas llamadas y yo me voy a la cocina a
preparar el almuerzo.

—¿Qué haces?—. El coronel me abraza por la espalda y


hace el cabello que cubre mi cuello hacia el lado y pasa su
lengua por la extensión descubierta.—Tu cabello está tan
largo—. Musita encima de mi cuello.

Me sostiene por la cintura y tira de mi hacia atrás,


apegando mi trasero a su entrepierna, mi cuerpo se
estremece y mordisqueo mis labios sintiendo la erección
punzando en mis nalgas.

Los trotes de los niños inundan el lugar y el militar me da


una nalgada, estampa sus labios contra los míos y se aleja
como si no me hubiese despertado el deseo sexual, me
mantengo dándole la espalda a los niños por la erección en
mis pantalones.

— Papá, le conté a mis hermanos que me vas a comprar un


pony, ¿Cuando iremos?—. Pregunta Amalia y el coronel se
cruza de brazos turnando la mirada entre la niña y mi
trasero.

—Loro, ¿Para qué quieres un caballo con un cuerno en la


frente?, eso no existe—. Dice y no puedo evitar girarme y
reírme de él.—¿De que te ríes tú?

—Es que, mi coronel, lo que usted describe es un unicornio,


no un pony—. Digo y los niños empiezan a reír.

—Cierto, mi lord quiero un unicornio, no un pony—. Avisa


Amalia y el coronel levanta una ceja.

—Ni. Ballo—. Musita Domenick diciendo que él quiere un


caballo.

Minmin se acerca a mi y tira de la tela de mi remera


llamando mi atención, me agacho a su altura y se acerca a
mi oído para secretearme.

—¿Por qué tus hijos son tan monos?, quiero besar las
mejillas gordas de Amalia y jugar al policía con Nick,
¿También puedo ser tu hijo?—. Cuestiona.

—El treinta de febrero les compro el Pony y el caballo,


déjenme en paz —. Demanda el coronel.

Ambos niños se van felices dando pequeños saltos, Minmin


se acerca al coronel y se cruza de brazos.
— Papá, no hay treinta de febrero —. Avisa confundido, el
militar sonríe y asiente con la cabeza.

—Ese es el punto feto viviente—. Responde acariciando el


cabello del niño.

El niño se va hacia donde están los demás y continuo


preparando el almuerzo, el militar continua vigilandome de
cerca y me cruzo de brazos observándolo

—¿Qué tanto me ves?—. Cuestiono.

—El trasero parádito y lindo que tienes, además ya te dije


que dejes de tutearme, Mocoso.

—Que tengas treinta años y yo veinte no te vuelve nada


más que un asalta cunas así que, ¿Donde estan los valores
que me reprochaste cuando te conocí?

—Los hundí en tu culo cuando te metí la polla la primera


vez, ¿Recuerdas?—. Siento mis mejillas arder y entrecierro
los ojos mirándolo mal.

Domenick llega caminando como un pingüino por el pañal


que le puse para el viaje, levanta los bracitos en dirección al
Coronel y este se agacha a tomarlo. El niño le sonríe con
timidez y sostiene las mejillas del militar con sus manos y lo
besa en la mejilla con ternura.

— Papá —. Musita y el coronel asiente con la cabeza, le


secretea algo al oído y el niño apunta hacia mi con el dedo
índice, me acerco a él y de forma tierna me besa en la
mejilla.— Mamá —. Dice y fulmino a Jungkook con la mirada.

—Jeon, no le metas cosas en la cabeza al niño, si no quieres


que te patee las pelotas, ¿Entiendes?
Él se alza de hombros y sonríe, se pierde en el pasillo y
cuando termino de cocinar le doy de comer a Amalia y él a
Domenick, Minmin come en silencio y de vez en cuando le
acaricio el cabello para que no se sienta excluido.

La noche llega y baño a los niños, el militar les prepara su


leche y está vez los tres se acuestan en la cama, Minmin
observa a los demás tomar sus biberones y el coronel se da
cuenta de ello.

—¿Quieres tomar leche bichito?—. Le pregunta.

—¿En una tetera?

—No, en un vasito porque estas grande como papá,


¿Quieres?

—No papá, me gusta tomar leche por las mañanas, estoy


lleno—. El militar asiente con la cabeza y se queda con los
niños, me voy a nuestra habitación y me dejo caer en la
cama sintiéndome cansado.

Mis ojos empiezan a cerrarse con pesadez y escucho la


puerta abrirse para después volver a cerrarse.

—Mañana iré a buscar a unos militares que llegan a la


ciudad, no se si quieres venir—. Avisa el coronel.

—Si voy también irán los niños—. Comento, no quiero


ponerlos en riesgo a ninguno de ellos.

—Que se queden con el tío millonario, supongo que dos días


es suficiente para que se queden satisfechos por el
reencuentro —. Musita y empieza a quitarse la ropa, se
acomoda en medio de mis piernas y descansa su cabeza en
mi estómago.
—Entonces iremos los dos sólos —. Afirmo y él asiente con
la cabeza.

—Si, pero después llevaremos a los militares con Jin,


tenemos muchas cosas que hacer, he perdido mucho
tiempo, tengo que deshacerme de la basura que me estorba
—. Musita con enojo.

Acaricio su cabello envolviendo las hebras en mis dedos, el


militar levanta mi remera y desabrocha mis pantalones, los
baja hasta dejar la cicatriz de mi vientre al aire y reparte
besos por toda extensión de la cesárea haciendo que mi
cuerpo tiemble sintiendo la calidez y suavidad de sus besos.

—Amo todo de ti, inclusive tu terquedad y cuando te pones


sentimental como un marica, pero te juro que amo mucho
más las marcas que nuestros hijos dejaron en ti—. Vuelve a
dejar besos yendo de una esquina a la otra, muerdo mi labio
inferior y arqueo la espalda sintiéndome excitado, mi
miembro se pone duro y me enoja que él solo esté siendo
romántico y yo pensando en cosas sucias.

—Yo también te amo—. Contesto.

—Tambien tu polla, si no mira lo emocionada que está —. Se


burla y le meto un rodillazo en las costillas haciendo que
aleje mientras maldice un sin número de cosas.
Capitulo 1/2 💋
Sin votos no hay actualizaciones 🦋💜
Spoiler 👀 "Jin se va enamorar"

Nuestro Jimin
Que no los confunda lo dulce y tierno, porque ya
sabemos que patea traseros 😂
✨Capitulo 65✨
"Ministro Park"
Jungkook

Me siento extraño, solo han pasado unos treinta minutos


desde que dejamos a los niños bajo el cuidado del capitán y
Hoseok, el silencio que hay cuando ellos no están no se
siente bien, no me gusta, ahora todo lo que quiero es ir por
el ministro dejarlo con Jin y regresar a casa con mis hijos,
Domenick y Amalia ni siquiera parecen hermanos, ella es
rubia y el pelinegro, ella tiene las facciones de Jimin y él las
mías, solo que ella tiene las formas de mis ojos y Domenick
la nariz de botón de Jimin, toda una mezcla extraña que
amo con mi vida.

Jimin viene en el asiento del copiloto mirando hacia la


ventana, después del golpe que me dio se hizo el ofendido y
según él está enojado conmigo cuando fue él quien me
golpeó a mí, en fin, cosas de mocosos.

—Tengo hambre, si es que el señor tiene tiempo se detiene


y me compra algo de comer—. Se queja, pongo los ojos en
blanco y detengo el vehículo.

—Sabes Jimin, Amalia es más que suficiente para los


berrinches, ya déjaselos a ella hombre, tienes veinte años—.
Jimin pone cara de ofendido y baja del auto dando un
portazo.—¡Ese auto me costo dos putos millones, Joder Park
Jimin!
Él detiene su andar y se gira hacia mi furioso, me apunta
con su dedo índice y retengo las ganas de decirle que se ve
adorable con sus dedos de bebé.

—¿Quieres que te diga que hacer con tu puto auto?,


¡[Link]!—. Musita y empieza a caminar, suelto un suspiro y
entro en la tienda, compro las frituras que le gustan y
vuelvo a subir al auto, conduzco hasta lograr ponerme a la
par con él y toco la bocina.

Él cubre sus oídos y continúa caminando mientras me


ignora como si no fuera con él, sonrío ampliamente y piso el
acelerador.

—¡Hijo de la grandísima perra!—. Grita, por el retrovisor lo


veo hacer una pataleta y patear el pavimento repetidas
veces, es que me enamoré de un chiquillo de mierda que no
madura.

Detengo el auto y espero hasta que llegue, entra en el


asiento del copiloto y azota la puerta con furia.

—Disculpate—. Exijo, él frunce el ceño y se cruza de brazos.

—Lameme el trasero y me lo pensaré —. Musita aún


enojado.

—Vaya entonces si te gusto lo de la última vez —. Empiezo


a avanzar nuevamente dirigiéndonos a nuestro destino, le
muestro las chucherías y empieza a comer sin dirigirme la
palabra.

Conduzco por unas horas hasta llegar al lugar del


encuentro, me estaciono y desde el auto puedo ver al
ministro que levanta su mano para que lo vea.
—Bajate—. Pido y salgo del auto, avanzo hacia los demás
hombres que esperan por mi, me sorprendo al encontrarme
con el hijo del ministro quien estudió conmigo en la
universidad y fuimos amigos esos años en los que fui un hijo
de perra.

—Señor ministro —. Extiendo la mano hacia el hombre quien


la toma inmediatamente, ellos ya saben a qué han venido y
no tengo que dar explicaciones más que explicarles la
situación, pero eso será cuando los lleve con Jin.

—Coronel Jeon—. Saluda mi superior y sonríe mirando a


Jimin.

—Miren nada más, si es Jeon Jungkook, el rompe bragas que


se tiró a todas las capitanas de la base—. Musita con
emoción y me abraza.

"Creo que después de todo no debí traer a Jimin aquí"

Siento la mirada penetrante de Jimin en mi espalda, palmeo


el hombro del hijo del ministro y contengo las ganas de
romperle la cara por bastardo.

—Jaebeom, bastardo, ¿Qué haces aquí?—. Cuestiono y su


padre me sonríe entusiasmado.

—Jay decidió volver a la milicia y dejar la música de lado, ya


sabes que pienso sobre eso—. Dice su padre.

—¿Y ese muñequito que viene contigo quien es?

Sostengo la mano de Jimin y lo coloco justo a mi lado.

—Este es Park Jimin, mi esposo.


—Ex—. Me interrumpe.—Ex esposo—. Insiste y pongo los
ojos en blanco.

El bastardo de Jay Park abre los ojos como platos e


inmediatamente empieza a reír.

—¿Tú casado con un hombre?

—No es cualquier hombre, es el hombre que amo—.


Contesto y él abre mucho más los ojos.

Jimin hace un sonido similar al de las arcadas y ambos


hombres empiezan burlarse de mi, suelto un suspiro e invito
al ministro a subir a mi auto, Jay sube en el asiento del
copiloto y el mocoso se cruza de brazos y abre la puerta
donde esta sentado el chico.

—Si me disculpas, estás calentando mi lugar, quita tu


trasero de mi asiento—. Pide con amabilidad fingida.

—¿Tú asiento? Dijiste que eres su ex, no se qué haces aquí


en primer lugar, entonces este asiento ya no te pertenece a
ti —. Le contesta y peino mi cabello hacia atrás.

—Oye hombre, bájate ahora que aún te lo está pidiendo,


hazme caso—. Intervengo.

—¿Le tienes miedo?, míralo es adorable, no puede lastimar


a nadie.... ¡Mierda, sueltame loco, Jeon dile algo!—. Jimin lo
sostiene del cabello y lo baja del asiento para después
tirarlo al suelo y subirse él, cerrándole la puerta.—¡Por una
mierda, no tienes modales!

—Me paso tus modales donde tengo lo que te hace falta,


testículos —. Musita y se cruza de brazos.
El ministro sonríe y palmea mi hombro, su hijo entra en el
asiento trasero acariciando su cabeza justo en el lugar
donde lo tomaron del cabello.

—Buena elección como pareja hijo, pero dime, ¿Quien tiene


el mando en casa?—. Cuestiona el ministro, me trata como
a uno de sus hijos porque fue amigo de mis padres.

—Señor, lo respeto mucho, pero no me haga quedar en


ridículo en estos momentos—. Pido y él asiente con la
cabeza entiendo el mensaje.

En el trayecto aprieto el volante dándome cuenta de que Jay


no aparta la mirada de Jimin, pero aunque no lo mira más
que con rencor eso no me gusta, lo mío nadie tiene porque
estar mirándolo.

—Mirada al frente o eres hombre muerto—. Lo amenazo y él


niega con la cabeza.

—No me gusta tu esposito, me gustan más, divertidos—.


Musita y Jimin hace una mueca con los labios.

—A mi me gustan los hombres con las pelotas bien puestas,


así como el coronel, ¿Verdad mi amor?—. Cuestiona y
levanto una ceja.

¿No era su ex hace unos minutos?, ¿Eres bipolar Park Jimin?

—Si, Nene, lo que digas—. Él asiente con la cabeza mientras


que los demás se miran entre ellos sorprendidos, una
camioneta negra viene detrás de nosotros con los militares
que estaban exiliados junto al ministro.

Llegamos a la mansión donde esta Jin, no es tan grande,


solo lo suficiente para los soldados que llegaron y por
supuesto Jin vive aquí por ahora, entramos en el lugar y el
científico aparece con el cabello revuelto y esos malditos
anteojos de mierda tan feos que tiene.

—Este es Kim Seok Jin, es quien nos ayudará con el manejo


del uranio y el plutonio —. Lo presento y los demás asienten
con la cabeza, el ministro y los demás soldados se fueron al
exilio antes de que pusieran en marcha el experimento del
que Jin fue participe asique ninguno lo conoce.

Jay golpea mi hombro y frunzo el ceño cuando veo la forma


en que mira a Jin.

—Presentame, dale, dile quien soy—. Insiste y asiento con la


cabeza.

—Jin, este es Jay Park el hijo del ministro —. Es lo único


bueno que tengo para decir.

—Ya. ¿A quien le importa?, hablemos del plutonio —. Musita


y niego con la cabeza.

—Dejemos eso para mañana, supongo los demás están


cansados por el viaje—. El ministro asiente con la cabeza y
todos se pierden buscando habitación para quedarse.

—Entonces si no hay nada más, me largo—. Dice Jin y se


gira para irse, Jay lo toma del hombro y lo acorrala contra la
pared.—Quitate del camino y quítame las manos de encima,
bastardo.

—Eres adorable y precioso, casemonos—. Propone.

—Tambien es el creador del virus bc-97 —. Informo, pero


parece no importarle.

—Nunca hubiese deseado follar y matar a alguien al mismo


tiempo—. Musita.— Tambien soy rapero y soy bueno en lo
que hago—. Informa el chico.

—Repeame ésta, estoy enamorado de alguien más déjame


en paz.

— Tú no amas a nadie, te gusta que te amen, deja de


mentirte—. Intervengo y el chico me mira con los ojos
entreabiertos.

—Ignoralo bebé, mírame a mí, casemonos y te haré los hijos


que quieras—. Insiste Jay.

—No me interesa, no me gustas, además yo no soy el de


abajo—. Informa y el contrario sonríe ladino.

—Podemos hacer un ajuste equilibrado, yo seré el de arriba


los días de la semana y tú los fines —. Propone.

—Eso no es equilibrado, estúpido.

—¿Entonces si te gusta la idea?, por ti si me dejo follar—.


Musita, Jin pone los ojos en blanco y le da un rodillazo en la
entrepierna.

—Vete a la mierda, puto psicópata.

—¡Igual a ti!—. Grito y él se va no antes de mostrarme el


dedo medio.

Me cruzo de brazos cuando Jay se acerca a mi cubriendo su


entrepierna y sonriendo como un verdadero loco.

—Amigo, me he enamorado, voy a casarme—. Avisa y


palmeo su hombro.

—Te daré un dato, a él le gustan los que le dicen que no—.


El hombre frunce el ceño y salgo de allí, Jimin viene tras de
mí y subimos al auto, manejamos de regreso a casa y en
medio de la carretera suelta un suspiro.

—Deten el auto—. Pide con cansancio y lo hago, él se quita


el cinturón y presiona el botón de mi asiento provocando
que este se eche para atrás, coloca el auto en posición
neutral y gatea hasta llegar a mi y colocarse encima de mi
regazo.

Sostiene mi rostro con ambas manos y une su frente a la


mía, su pequeña nariz choca con la mía y su aliento a
caramelo inunda mis fosas nasales.

—Quiero follar, ¿Qué hay de ti?—. Cuestiona, lo tomo por la


cintura y levanto la pelvis haciendo que sienta la dureza en
mi entrepierna.

—Siempre tengo ganas de metertela—. Musito y rompe la


distancia que nos separa, me besa con necesidad y deseo
como si llevará una eternidad sin probar mis labios, sus
dientes aprisionan mi labio inferior y tira de ellos mientras
frota su trasero encima de mi entrepierna con descaro,
aprieto la piel de su cintura tomando el control de sus
movimientos volviendo la fricción creada más intensa y
placentera.

—Ahhh, el preservativo —. Recuerda y niego con la cabeza,


sostengo los bordes de su remera y él levanta los brazos
permitiendo que se la saque, besuqueo su cuello con
desesperación, mientras él gime bajo mis toques y continúa
moviéndose encima de mi erección, sus manos revolotean
mi cabello y bajo mi boca a su pecho, mordisqueo el pezón
erecto y lo llevo al interior de mi boca, aprieto el otro con
mis dedos y después cambio de areola mordisqueando la
segunda hasta dejar la marca de mis dientes alrededor de
ambas.
—Bajate los pantalones y súbete de espaldas —. Musito, él
obedece y se baja de mi regazo vuelve a su asiento y se
quita los pantalones y la ropa interior, vuelve hacia mí y lo
coloco con ambas piernas unidas en medio de las mías, el
torso encima del volante mientras se sostiene con ambas
manos, abro la guantera y tomo el bote el lubricante y un
condón, dejo caer el líquido transparente y espeso encima
de mis dedos y otro poco en su espalda baja y se desliza
hasta llegar al anillo estrecho de su culo, froto mis dedos
empapandolos del lubricante y hundo el primero, lo hundo
repetidas veces hasta introducir el segundo, su cuerpo
tiembla y aprieta el volante con más fuerza, abro los dedos
simulando tijeras dentro de su canal, sus paredes empiezan
a ceder estirándose poco a poco conforme mis dígitos se
abren dentro suyo.

Los sonidos placenteros que salen de su garganta hacen


que mi polla palpite ansiosa por hundirse en su caluroso
interior, retiro los dedos y con el libido por los cielos batallo
intentando destapar el preservativo, termino guiandolo a su
boca y él lo abre usando sus dientes, coloco el círculo de
látex en la cabeza de mi polla y tiro hacia abajo cubriendo
todo el grosor y la extensión de mi miembro, con mi mano
derecha sostengo el tronco de mi polla y con la izquierda lo
tomo de la cintura y lo atraigo hacia mi, se sienta de
espaldas en mi erección y va descendiendo poco a poco, mi
miembro entra en él con suavidad, aprieto los dientes
cuando logro meterlo hasta el fondo, sus paredes me
aprietan con intensidad y él mismo empieza a moverse
iniciando con saltitos pequeños.

—Ummmh, Dios, Jeon—. Gimotea mientras salta encima de


mi polla con ímpetu, cada que se mueve siento más intensa
la forma en que me aprieta su canal.—Joder, bésame.
Sostengo su cabello y tiro de él, uno nuestros labios
devorando su boca mientras acelera los sentones en mi
miembro, su espalda está apegada a mi pecho y froto la
palma de la mano contra la elevación erecta de su pecho.

—Ayyy, ummmh, Jungkookie, justo así, mi amor, ya casi,


justo ahí —. Gimotea.

—¿Se siente bien aquí?, bebé —. Levanto la pelvis


hundiendo el miembro en lo profundo de su interior, su
cuerpo tiembla y asiente con la cabeza con frenesí.

—Si papi, justo ahí, oh, ummmh, así, ahhh—. Escuchar eso
me saco de mis sentidos, sostengo su cabello con más
fuerza y estampo su torso contra el volante, escucho un
quejido salir de su boca, pero se muerde el labio excitado,
levanto la pelvis hundiendo me en su canal una y otra vez
de forma brusca y salvaje.

—¿Te gusta así?, ummmh—. Aprieto la piel de sus nalgas y


las separo para hundirme más profundo, azoto una de sus
nalgas con la mano abierta.—Contestame—. demando
aprisionando uno de sus pezones.

—¡Si, amor, si, justo así, mierda, yaaaa!—. Su grito al final


de las palabras y la forma deliciosa en la que sus paredes se
contraen me dejan saber que ya terminó, no soy capaz de
lidiar con los apretones que me da su interior y termino
corriendome dentro del condón.

—Esto. Es. Una. Mierda. No más condones—. Informo y él


asiente con la cabeza.

—Mejor iré a un laboratorio u hospital, que me den un plan


de planificación, no soporto esto—. Se queja.
Ambos nos limpiamos con las toallas húmedas de los niños
y él vuelve a su asiento, se cruza de brazos y pone cara de
póker.

—¿Ahora qué?—. Cuestiono.

—¿A cuántas te ligaste en la base de mierda esa?—.


Cuestiona y pongo los ojos en blanco, pongo el auto en
marcha y suelta un suspiro.—Y yo que quería montarte esta
noche, pero supongo que ya no quieres.

Es un maldito chantajista, estoy claro de eso.

—Ocho, eran ocho capitanas en la base—. Él abre su boca al


igual que sus ojos, me alzo de hombros y me patea de la
nada.

Le diría que lo que no fue en su año no le hace daño, pero


se perfectamente que quiero matar a la perra con la que
perdió la virginidad hace años, aquí ninguno es un santo,
todos somos psicópatas celosos y unos románticos
actualizados.

Capitulo 2/2 💋
¿Les gustaría maratón de tres capítulos? 👀
Sin votos no hay actualizaciones 🦋✨
🤣👀
¿Se esperaban el loco que le puse a Jin?, porque si
están locos los dos

¿Quieren saber más de Jin y Jay?

Él de Jin :
Jk y Jay Park
Si nos le gusta que esté Jay como pareja de Jin

🤣👀
ahorrense el comentario porque es mi historia y pues
yo decido
✨Capitulo 66✨
"Especial Halloween"

🎃
Jungkook

Yo de verdad no sé qué pensar, nunca en mis años me abría


prestado para algo tan humillante, tan denigrante, tan
ridículo, tan raro, pero todo es culpa de Jimin, él es el único
responsable de esto, tuvo la grandiosa idea de hablarle del
día de Halloween a los niños y la sola palabra "dulces", joder
los tres mocosos enloquecieron y como si no fuese
suficiente me metió al medio a mi también porque no puede
resolver él solo sus locuras tiene que llevarme a mi también.

Después de que le habló de la noche de Halloween a los


niños, Amalia le pregunto si podían ir a pedir dulces, pero
adivinen que dijo él.

—No sé, princesa, pregúntale a tu papá —. Le contesta con


una sonrisa ladina en sus labios, la maldad no lo deja
crecer, enano hijo de su madre.

La niña asiente con la cabeza y viene en mi dirección dando


pequeños saltitos alegres, llega frente a mi y levanta los
brazos para que la cargue, la sostengo y la coloco encima
de mis piernas.

— Papá grandote, ¿Me amas?—. Pregunta y miro a Jimin con


los ojos entreabiertos.
—Te amo, pequeña —. Afirmo.

—Papito dijo que es día de halomin, los niños piden dulces,


queremos muchos dulces, ¿Podemos ir a pedir dulces?, por
favorcito —. Musita uniendo ambas manitas como si
estuviera suplicando, Domenick viene hacia nosotros y me
mira con los ojitos tristes escaneando a su hermana encima
de mi.

— Papá, mío —. Sus ojitos se llenan de lágrimas y levanta


los bracitos, se estira hacia arriba y me mira con tristeza.—
Maia. Pa. Pa. Mío —. Repite con enojo como si le reprochara
a su hermana.

Minmin mira a los niños con los ojitos brillosos, él realmente


está encantado con sus hermanitos, Jimin mira todo desde
su lugar sin hacer nada, depósito un beso en la mejilla de
Amalia y ella ríe.

—¡Papá!—. Me grita Domenick.

—Ve y prepárate los llevaré a buscar dulces, muchos dulces


—. La niña sonríe feliz y se baja de mi regazo, corre hacia
Jimin y este le sonríe y la envía a la habitación.

"Es como si tuviera todo planeado, pero ya verás lo que te


espera"

Giro el rostro hacia mi pequeño Domenick y extiendo mis


brazos hacia él para tomarlo, el niño retrocede dos pasos y
limpia sus lágrimas con sus manitas.

—¡No, papá, no, mío!—. Grita lloriqueando y se va corriendo


hacia Jimin, este lo toma inmediatamente y el niño saca la
lengua en mi dirección.
—Mocoso, ¿Quieres que te corte la lengua?, malcriado—.
Minmin me mira y empieza a reír, extiendo los brazos hacia
él e inmediatamente viene hacia mi y se sube a mis piernas,
se abraza a mi cuerpo y dirijo la mirada hacia la puerta
donde Domenick azoma la cabecita y abre la boquita y los
ojos al ver que tengo a alguien más en las piernas, se
vuelve a esconder y me quedo con el bichito en la sala de la
casa.

— Papá, ¿Donde van a pedir dulces ?, si Halloween fue ayer


—. Informa Minmin y me sorprende la inteligencia de este
niño, él si necesita estar en un colegio porque ya tiene seis
añitos, entonces debería empezar a estudiar.

Saco el celular y llamo al grupo general que tenemos para


hablar de las reuniones, tardan un segundo y después se
conectan todos a la llamada, Namjoon, Jin, Hoseok e incluso
el ministro y el loco de Jay.

*¿Qué quieres Jeon?*

*Si, habla rápido, no tengo todo el día para ti*

Musita Jin con la voz alterada.

*Si, habla que ya casi me da el si*

Interviene Jay y se escucha un golpe y después un quejido,


suelto un suspiro y pongo los ojos en blanco.

*Mis hijos irán a sus casas a pedir dulces, espero tengan


muchos dulces*

*¿Qué?, ¿Cuales dulces?, Jeon estás loco*

*No tenemos dulces aquí, solo el precioso Jin*


*Perfecto, me alegra que todos tengan dulces, pasaremos
por allá más tarde*

Cuelgo la llamada antes de que se nieguen y sonrío ladino,


ellos quieren sobrinos, que aguanten el proceso también.

Los pequeños tacones de Amalia me vuelven loco y dirijo la


mirada hacia el lugar donde viene la niña, mis ojos se abren
como platos al verla, lleva un vestido negro con la falda en
forma de tutú, un sombrero puntiagudo y los labios pintados
de negro, trae una bolsa en las manos en la que supongo
echara los dulces.

— Papá, mírame, ¿Estoy linda?—. Cuestiona y asiento con la


cabeza.

—Si, estás preciosa, espantas de tan bonita—. Musito y ella


sonríe con orgullo peinando su cabello dorado hacia atrás.

Más atrás viene Domenick caminando con timidez, ya no


está llorando, pero está muy serio, él viste un pantalón
blanco ajustado, una capa del mismo color con una cara
terrorífica dibuja en el frente, unos tenis bajitos de color
negro y con maquillaje tiene cicatrices dibujadas en los
alrededores de los labios.

Camina hacia mi y levanta los brazos sin musitar palabra,


Minmin sonríe y baja de mi regazo para ir donde Jimin,
sostengo a Domenick en mis brazos y me apunta con el
dedo índice.

— Papá, mío —. Musita y se abraza a mi cuerpo, lo aprieto


con más fuerza y asiento con la cabeza.

—Si, Domenick, papá es tuyo—. Le contesto, Minmin tarda


más tiempo en salir viniendo disfrazado de algo extraño,
Jimin se coloca frente a mí con los brazos cruzados, escaneo
su cuerpo y levanto una ceja, lleva unos pantalones negros
ajustados, una capucha como un vampiro, los labios
pintados de rojo, unos colmillos falsos y quiero creer que lo
rojo que sale de su boca también está dibujado.—¿Qué se
supone que eres?

—Un brujo—. Musita con ironía porque es obvio lo que es.

—¿Necesitas un disfraz para eso?, creí que era natural —. Le


contesto y me fulmina con la mirada.

—Vamos a maquillar a Papá del cielo—. Avisa con emoción


fingida, los niños aplauden y entrecierro los ojos con enojo.

—Un hombre lobo —. Musito.—nada más, ni se te ocurra


ponerme cosas raras—. Lo corto y él asiente con la cabeza.

Me coloca lápiz negro en los ojos, labial rojo y hace unos


movimientos extraños con el labial, frunzo el ceño y me
extiende una capa.

—Te dije que sería un hombre lobo, Mocoso.

—¿Quién dice que eres tú quien manda?, enciende la


Jeepeta, vámonos ya—. Ordena, asiento con la cabeza y
busco las llaves aún sosteniendo a Domenick, me las va a
pagar una por una.

Amalia me toma de la mano y sonríe cuando la miro.

— Papá, ¿Ya me vas a comprar el pony?—. Cuestiona y dirijo


la mirada al frente ignorandola, es que no entiende.

— Minmin, estas precioso —. Se parece a ese muñeco


endemoniado del que hay una película, creo que se llama
Chuky o algo así, pero él realmente es lindo.
Subimos al auto y empiezo a manejar, Jimin se mira en el
espejo de su asiento observando los colmillos que tiene
puestos, me extiende unos y pongo los ojos en blanco.

—Si sonríes y te los pones, te daré una sorpresa antes de


dormir—. Propone.

Los niños están distraídos en su mundo y tomo los colmillos


y me los coloco, él sonríe satisfecho y el primer lugar al que
vamos es a la nueva casa del capitán y Hoseok.

Jimin toca el timbre y coloca a los niños frente a la puerta, el


novio del capitán abre la madera y todos los niños levantan
las bolsitas pidiendo los dulces.

—Dulce o truco, tienen que decir—. Le secretea Jimin.

—Pero yo solo quiero los dulces, no trucos—. Responde


Amalia y Hoseok empieza a reír, el capitán aparece con las
manos repletas de distintos dulces, me asesina con la
mirada, pero cambia el rostro para darle los dulces a los
niños.

—Me debes cincuenta dólares, señor papá vampiro—. Se


burla y me cruzo de brazos, Jimin tiene los ojos cristalizados
observando a Hoseok, este se abre de brazos y él no duda
en ir a abrazarlo, el capitán me mira y aprieto la mandíbula.

—Separalos ya, ¿No?—. El capitán sostiene a su novio y yo


al mío y los separamos, ambos se miran y niegan con la
cabeza, se despiden diciendo que se reunirán para hablar
después, volvemos al auto y los niños mueven los dulces
con emoción.—¿Muy emocionado para andar abrazando
hombres verdad?

—Hoseok es como mi hermano, no empieces con tus cosas,


celopata loco—. Reclama y aprieto el volante, ¿Celopata y
que hay de él?

Conduzco a nuestro próximo destino que es la mansión


donde se están quedando Jin y los nuevos soldados,
bajamos del auto y está vez es Minmin quien toca a la
puerta, Jin aparece con una bata blanca, el cabello revuelto
y sonriendo.

—¿Se supone que estás disfrazado o así de mal te vez


normalmente?—. Cuestiono y él rueda los ojos.

—Hable con la mano, Coronel—. Musita y se da la vuelta


para irse, entramos en la casa y el ministro le da dulces a
los niños, Jay los mira de abajo arriba y me sonríe con
coqueteria.

—Vaya Jeon, realmente tienes buena puntería, tres hijos y


dos de ellos tienen tu cabello, pero la niña es como el enano
—. Musita.

—Repiteme eso—. Amenaza Jimin y Jay se aleja yendo a


perseguir a Jin, el científico se lo saca de encima y le llena
las bolsas de dulces a los niños, en su rostro se refleja
tristeza y una pequeña lágrima sale de sus ojos, no puedo
imaginar su dolor, yo me moriría si pierdo a uno de mis
hijos.—Jin, yo realmente...

El chico niega con la cabeza y se va encerrándose en su


cuarto azotando la puerta en el proceso, Jimin me mira y
niega con la cabeza, los niños empiezan a saltar alegres por
los dulces, volvemos al auto y coloco a Minmin encima de
mis piernas para enseñarle a manejar el volante, Jimin se
queda rendido en el trayecto del camino y el pequeño feto
me hace detener el auto.

—Mira, Minie siempre ha querido uno de esos, le encantan,


pero no tiene dinero para comprarlo—. Informa, me aseguro
de saber que es y continuo manejando, tal vez deba darle a
mi esposo su momento "medias abejitas", a lo mejor y
terminamos casandonos.

Nunca me vi pidiendo dulces en medio de la noche mucho


menos disfrazandome, pero por hacer feliz a mis hijos y a
Jimin, haría eso y mucho más.

Capitulo 1/2

👀🤣
Voten y comenten y hago maratón de tres, sino no
será

Jimin (imaginenlo rubio)


Jungkook
Amalia
Disfraz de Domenick
✨Capitulo 67✨
"Algo Inesperado"
Jimin

Despierto por las caricias del coronel en mi rostro, quedé


agotado después de buscar los dulces, abro los ojos y dirijo
la mirada hacia la puerta principal de la casa donde los
niños están rebuscando entre los dulces, me siento cansado
y quiero dormir, son más de las diez, pero primero tengo
que dormir a los niños, el militar pasea la palma de su mano
por mi rostro y acerca su cara a la mía, une nuestras frentes
y frota su nariz contra la mía provocando que sonría y
envuelve mis brazos alrededor de su cuello.

—Despierta bello durmiente —. Musita y me sonríe, deposita


un beso en mis labios e intento abrir la boca, pero se aleja
—. Duerme a los niños, tengo que volver al centro, pero
prométeme que me esperaras despierto—. Pide y asiento
con la cabeza.

No tengo idea a donde va, ni ha que, pero ahora no estoy de


humor para discutir, no cuando se está siendo tan lindo,
realmente estoy enamorado de este hombre, nuestra
relación no es como la tenía planeada con una chica, esas
fueron fantasías de adolescentes que quedaron en el
pasado, ahora lo tengo a él que es todo un hombre que
jamás haría esas cosas conmigo.

—Lo prometo—. Contesto y dejo un pequeño beso en sus


labios, bajo del auto y entro con los niños a la casa mientras
él se va nuevamente, Domenick detiene su andar y empieza
a llorar en cuanto se da cuenta de que se ha sido.

Amalia lo abraza y lo consuela repartiendo besos en todo el


rostro del chico, cierro la puerta con seguro, uno siempre
tiene que ser precavido cuando tiene niños en casa, retiro el
maquillaje al igual que los vestuarios de los pequeños y los
dejo en la ropa sucia, Minmin se mete a bañar mientras
preparo los biberones de los otros dos.

— Papito, ¿Y los dulces?—. Cuestiona Amalia con curiosidad


al ver que los guarde en el refrigerador.

Domenick la secunda asintiendo con la cabeza dándome a


entender que él también tiene la misma pregunta.

—Los dulces son para mañana, no podemos comer dulces


de noche porque luego nos duele el estómago —. Les
contesto.

—¿Entonces por qué se piden en la noche?—. Cuestiona


Amalia.

Introduzco el biberón en su boca y ella entrecierra los ojos


juzgando mi vida completa con una sola mirada, mi
hermanito regresa del baño y se pone a cenar, mientras
preparo el baño de mis hijos.

Son las once y media y ya tengo a los niños acostados y


bien alimentados, listos para dormir, desde que el coronel
volvió ha sido él quien duerme a los niños, asique ellos
están algo inquietos al no verlo aquí, pero al final de la
noche terminan rendidos encima de la cama, depósito un
beso en la frente de cada uno de ellos y dejo la puerta
entreabierta, me paso a mi propia habitación y me desvisto,
me quito el maquillaje y los colmillos falsos, me meto a la
ducha y después de un largo rato vuelvo al dormitorio, me
pongo la pijama y saldo al pasillo ha esperar al coronel, se
que si me acuesto no podré mantenerme despierto.

Mi estómago gruñe y me pongo de pie en cuanto escucho


un vehículo estacionarse afuera, abro la puerta y salgo
encontrándome con el coronel tomando unas bolsas del
asiento del copiloto, también trae una caja de pizza en la
mano derecha y llega frente a mi en menos de nada, me da
un beso en la frente y deja las cosas encima de la mesa del
comedor, está vez es él quien le coloca seguro a todas las
puertas y me toma de la mano, me lleva a la sala y hace
que me siente en el suelo, se agacha a mi altura y me mira
de forma extraña.

—Voy a ir por las cosas que traje y me esperas ahí


quietecito, ¿De acuerdo?—. Cuestiona y solo asiento con la
cabeza en respuesta, lo veo perderse en el pasillo yendo a
la cocina.

No se qué trama, solo espero que no sea nada raro, aunque


igual le debo la sorpresa que le prometí hace unas horas.

—¡Cierra los ojos!—. Grita desde la cocina y lo hago,


escucho sus pasos y como deja varias cosas en el suelo.—Ya
puedes abrirlos—. Hago lo que dice y lo fulmino con la
mirada observando la pizza servida en platos, una botella
de vino en hielo y una bolsa de una tienda a un lado.

—¿Estas intentando ser romántico?

—¿Funcionó?—. Cuestiona y asiento con la cabeza, viniendo


de él esto es más de lo que espere antes.

—Gracias—. Musito y empezamos a devorar la pizza, cada


cuánto dice algunas cosas que me hacen reír, me sirve vino
y me deja comer los pedazos de pizza que yo quiera, la
forma en que me mira, me gustaría saber si es así como yo
lo miro a él.

—Una mordida—. Dice ofreciéndome su pedazo de pizza,


me acerco y abro la boca para darle un mordisco, él la aleja
con velocidad y toma mis labios mordiendo el inferior y
sonriendo en el proceso.—Eso estuvo cerca—. Se burla y lo
sostengo de la tela de su camisa sin importarme que tengo
los dedos sucios de harina por la pizza, lo atraigo hacia mi y
beso su boca con desesperación y anhelo.

Rompo el beso y tomo la bebida de mi copa de un solo


trago, él me sirve más y sostiene mis manos con ternura y
se acerca mucho más a mí, acaricia mi mejilla con la yema
de su dedo pulgar y cierro los ojos disfrutando la sensación.

—Seamos así siempre, se mío incluso cuando estés


cansado, cuando ambos lo estemos porque tú eres capaz de
devolverme la energía con solo mirarme—. Musita y mi
corazón empieza a latir con frenesí.—Tengo un obsequio
para ti—. Informa tomando la bolsa que descansa a su lado,
la pone en mis manos y sonríe con timidez.—No es la gran
cosa, pero espero que realmente te guste.

Abro la bolsa y saco la caja blanca que hay dentro, lo miro y


él asiente con la cabeza para que lo abra, empiezo a hacerlo
lentamente porque no se qué hay dentro y me siento
nervioso, ¿Y si no me gusta?, ¿Y si es un gato?

Mis ojos se llenan de lágrimas al ver lo que hay dentro, mi


corazón se llena de nostalgia y empiezo a llorar sosteniendo
el traje de color amarillo que ahora tengo en mis manos,
sonrío a la vez que las lágrimas salen de mis ojos, levanto la
cabeza y él sonríe esperando una respuesta, realmente no
lo puedo creer, nunca le dije nada, yo no le conté de mi
anhelo por conseguir un traje de pollito como el que me dio
mi mamá la misma noche que me dejó solo en casa por irse
a conocer a un hombre, pero yo tan solo era un niño, amaba
tanto ese traje que siempre lo llevaba conmigo hasta que mi
papá lo vió.

—Gracias, yo. No tengo idea. Como lo conseguiste, como lo


sabes, no entiendo nada, pero yo—. Rompo en llanto de la
felicidad y sus brazos me rodean apegandome a su cuerpo.
—¿No te parece ridículo?

—¿Qué cosa?, ¿Qué te gusten los pollitos?, mi amor, tú eres


mi pollito, te amo aunque tenga que comprarte todas las
cosas lindas que te gustan, solo queria comprar algo para ti
que fuera realmente bonito y valioso sentimentalmente—.
Musita y lo aprieto mucho más.

—Si, me encantó, muchísimo, muchas gracias, mi amor, de


verdad me haces tan feliz que podría morir—. Una carcajada
escapa de sus labios y me besa en la boca para después
unir nuestras frentes.

—Entonces, ¿Fui el primero en darte tu momento de medias


de abejitas?—. Cuestiona y lo miro confundido.

—¿Ves películas de ese tipo?, ¿Tú?

—En mi defensa, una muerta a la no quiero mencionar fue


quien la vio y yo solo estaba ahí —. Parlotea.

—El primero y el único —. Le confirmo abrazándolo con más


fuerza, él me aleja de su cuerpo y me sostiene por las
mejillas.

—Ve a ponértelo —. Pide y asiento con la cabeza repetidas


veces, me voy a la habitación y me deshago de la ropa
rápidamente, tomo el traje o disfraz de cuerpo completo y
me lo coloco, introduzco las manos en los bolsillos sonriendo
ampliamente por lo feliz que me siento, siento bolitas de
papel en el interior del bolsillo derecho y saco uno de ellos,
lo desenvuelvo y sonrío leyendo lo que dice.

"Este no tiene premio deberías buscar uno más"

Introduzco la mano nuevamente y saco el último papel que


hay.

"En este no, en el otro"

Hijo de su madre, niego con la cabeza y tomo el único papel


que hay en el bolsillo izquierdo, cubro mi boca con mi mano
libre y nuevamente empiezo a llorar, ¿Por qué me hace
esto?

"¿No crees que ya es hora de cumplir la promesa que


hicimos el día del nacimiento de nuestra bebé?, prometiste
que te ibas a casar conmigo y yo prometí comparte el mejor
anillo de matrimonio, entonces, deberías salir al pasillo otra
vez"

Estrujo el papel y lo dejo caer al suelo, si esto es una broma


lo voy a matar y si no lo es, Jeon Jungkook es el hombre más
ridículamente romántico del mundo, camino a la puerta y la
abro, pero no es necesario volver al pasillo porque él está
en frente arrodillado, sostiene una caja roja de terciopelo
con dos anillos dorados dentro, uno de ellos tiene piedras
azules incrustadas.

—Me desespere asique vine hasta tu puerta, no hay mucho


que decir, entonces, ¿Vas a casarte conmigo si o no?

—Jeon, tú, eres. ¡El hombre más seco que he visto en el


mundo y te amo tanto por ser tan romántico, estúpido!—. Lo
abrazo envolviendo mis brazos alrededor de su cuello.
—¿Eso es un si?—. Cuestiona y asiento con la cabeza, él me
aleja y me coloca el anillo que contiene las piedras, se
coloca el otro él mismo y me levanta de las piernas
dejándome en el aire.

—Dilo—. Pido y él sonríe ladino sabiendo lo que quiero


escuchar.

—Te amo, Nene—. Confiesa y mi niño interior suelta un


grito.

—Yo. También lo amo mucho, Mi amor—. Sostengo su rostro


en medio de mis manos y reparto besos por toda su cara de
Dios griego.

Nunca pensé que él haría las cosas tan ridículas y


fantasiosas que siempre he querido hacer con alguien,
mucho menos que haría algo así solo por mí, a este hombre
yo le entrego el corazón con los ojos cerrados aunque mal
me vaya.

🎂💋
Capitulo 2/2 💋 dedicado a MelaNicko153 feliz cumpleaños

Están dejando de votar y ni ganas de actualizar sin

🥲🦋🙏
apoyo gente, de verdad todo lo que les pido es votar
y comentar y eso es gratis
Si llegamos a 700 estrellitas subo otro.

Pd: "lo que se viene es 🔥 ❤️


✨Capitulo 68✨
"Jugando con un pollito"
Jungkook

Me siento complacido, mucho más satisfecho de lo que


pensé por la reacción de mi Mocoso al regalo que le compré,
realmente podría comprarle las cosas más costosas que se
me puedan cruzar por la mente, pero se perfectamente que
a veces las cosas tienen más valor sentimental que
económico y Jimin es una persona que no está con alguien
por la situación en la que esté y el hecho de que estuvo
conmigo en medio de un apocalipsis, donde comíamos lo
que la naturaleza nos proporcionaba, es el mismo motivo
por el que quiero darle todo ahora que puedo, porque él
realmente se lo merece.

Realmente verlo metido en ese traje es algo muy adorable,


él de naturaleza es adorable, es curioso que el único
hombre que es adorable ante mis ojos sea el mismo que
tiene los cojones para enfrentarme y desencajarme la
mandíbula a golpes.

—Tirame una foto, amor—. Pide y asiento con la cabeza,


tomo el celular en mis manos y él coloca sus manos encima
de su cabeza formando un corazón.

Así se pasan unos minutos él haciendo diferentes poses


para que le tiré fotos, después arrebata el dispositivo de mis
manos y se sienta en mis piernas, besa mi mejilla y nos tira
una foto, después apega su mejilla a la mía y sonríe
ampliamente, toma otra foto y hace ademán de tomar otra,
pero en cuanto su mirada se conecta con la mía el
panorama cambia completamente, él me mantiene la
mirada hasta que empiezo a sentir ganas de follarlo aquí
mismo en medio de la sala.

El aparato se resbala de sus manos y solo escucho como


cae al suelo, pero no soy capaz de alejar mis ojos de sus
orbes, cuando los miro es como si estuviera en ese lugar del
que nunca quiero salir, como si pensara lo que yo estampa
sus labios contra los míos, se acomoda en mi regazo y
profundiza el beso introduciendo su lengua en el interior de
mi boca, busca la mía y crea una danza rápida y
desesperada con ella, rompe el beso alejándose un poco y
pasando su lengua por encima de mi boca.

—¿Quiere jugar con su pollito Coronel?—. Cuestiona con un


tono de voz adorable y seductor a la vez, lo sostengo por las
nalgas y lo acerco más a mí.

—Eso se escuchó muy perturbador—. Contesto y él sonríe


provocando que sus ojitos se cierren en el proceso, es la
primera vez que lo veo sonreír así de cerca y feliz.—De igual
forma soy alguien de moral cuestionable, que me folle a un
mocoso y le hice dos hijos, entonces, también quiero follar
con mi pollito—. Musito, él baja de mis piernas y extiende su
mano hacia mi, la tomo y nos dirigimos a la habitación, él
cierra la puerta, me empuja por el pecho hasta dejarme
encima del colchón boca arriba.—¿Nos vamos a poner
violentos?

—Tengo algo que hacer —. Informa y rebusca en las


gavetas, lanza el lubricante, dos corbatas encima de la
cama y sale de la habitación, levanto una ceja mirando las
cosas.
"Realmente le gustó esto y a mi pues ni se diga"

Regresa a la habitación con un vaso lleno de cubos de hielo,


los deja en la mesita de noche y sube a la cama
colocándose encima de mis piernas, acerca su rostro al mío
y empieza a besarme.

—Quiero hacer—. Un beso.—Algo diferente —. Otro beso.—


Esta noche—. Pasea su lengua por encima de mis labios.—
Voy a hacer que me hagas el amor—. Otro beso.

Asiento con la cabeza entiendo lo que tiene en mente, toma


mis manos y las coloca encima de mi cabeza, las une
atadandome de las muñecas y al final hace un nudo en el
espaldar de la cama, la segunda corbata la utiliza para
cubrir mis ojos impidiendo que pueda ver algo, mi polla
palpita ansiosa y jugueteo con el arete de mi labio inferior.

—Eso es tan jodidamente sexi, Coronel, muerda otra vez—.


Pide y levanto el torso intentando encontrar sus labios.

—Dejame morderte a ti, Nene y conocerás lo que es


realmente sexi—. Lo provoco, siento su dedo pasearse por
mis labios y abro la boca tomando el dígito y metiéndolo al
interior de mis labios.

Él retira el dedo y empuja mi pecho dejándome la espalda


encima de la cama otra vez.

—Una vez le dije—. Lo siento desabrochar mi camisa botón


por botón con lentitud.—que si estoy arriba, yo soy quien
manda—. Me recuerda y asiento con la cabeza.

Separa la tela de mi camisa dejando mi torso expuesto,


unas gotas frías caen en mi piel haciendo que me retuerza
por lo inesperado, sus labios van a mi pecho, pero están
húmedos y fríos, succiona la areola de mi pecho hasta
dejarla erecta, el frío se intensifica cuando pasa el hielo
directamente por encima de mi piel, mordisqueo mi labio
inferior y arqueo la espalda cuando deja que el hielo se
deshaga encima de mi vientre provocando que el agua baje
a mi entrepierna.

Su lengua fría juguetea con mis pezones y maldigo


queriendo tocarlo, desabrocha mis pantalones y levanto el
trasero permitiendo que baje ambas prendas a la vez,
sostiene el tronco de mi polla con seguridad y empieza a
moverla de abajo hacia arriba y viceversa, su pequeña y
suave mano se siente tan bien alrededor de mi miembro
que solo ese toque hace a mi glande expulsar liquido
preseminal, su lengua fría recoge la gota y aprieto la tela de
la corbata que me mantiene inmóvil.

—Mierda, Nene, mételo todo en tu boca—. Suplico


levantando la pelvis intentando hundir más mi extensión en
su cavidad bucal, aprieto los ojos cuando mi polla roza con
el hielo que tiene dentro de la boca, este no tarda en
derretirse por los movimientos rápidos y consecutivos de su
boca.

Su lengua se pasea desde el glande hasta el tronco y baja a


mis testículos, los chupa uno por uno, no detiene los
movimientos de su mano alrededor de mi grosor, pasea su
lengua por el pequeño espacio que lleva a mi trasero y
vuelve a tomar el control del glande succionando con
ímpetu y haciendo círculos con su lengua ahora ya no tan
fría, aumenta los frotes de su mano e intensifica el ajuste en
mi polla, suelto un suspiro y tiro mi cabeza hacia atrás, mis
piernas tiemblan por los espasmos del orgasmo que termino
derramando en su boca.

En esta ocasión me alegra no poder ver si puso cara de asco


o no, él me sostiene de la mandíbula con firmeza y une sus
labios a los míos, mi sabor aún está muy palpable en sus
labios, se siente extraño besarlo así, pero no me disgusta,
introduzco mi lengua en su cavidad mientras él empapa mi
polla con el lubricante, el frío es inconfundible y la suavidad
que se siente cuando lo esparce en mi extensión.

Rompe el beso y guía mi miembro erecto al centro de su


culo, empieza a descender y arqueo la espalda a la vez que
siento como se estremece encima de mí, sus paredes me
aprietan con intensidad dándole una bienvenida exquisita a
mi polla.

—Joder, ¿Qué hiciste para dilatarlo así?—. Cuestiono


sintiendo como empieza a bajar y subir con frenesí.—Nene,
más rápido, oh Dios, siento que vas a romper mi miembro
—. Me quejo excitado, sus sentones se vuelven más
exquisitos y placenteros conforme aumenta la velocidad de
los mismos.

—Ahhh, Jeon—. Musita y la excitación y lujuria en su tono de


voz es notable, me sostiene del cuello mientras salta
encima de mi erección con desesperación, muerdo mi labio
inferior por lo bien que se siente escucharlo y sentirlo tan
excitado, además de lo bien que me aprietan sus paredes.

Me aprieta el cuello con más fuerza, y con su mano libre


aprisiona la elevación erecta se mi pecho haciéndome
jadear con placer, sus sentones se vuelven más rápidos y
sus gemidos me hacen entender que está apunto de
correrse, forcejeo con la tela que inmoviliza mis manos,
logro liberarme y lo tomo de las caderas a la vez que
levanto mi pelvis dando unas estocadas profundas en su
canal, él suelta un quejido y sus paredes me aprietan con
más impetu, sus uñas se clavan en mi cuello y sus sentones
se vuelven desenfrenados cuando su eyaculación sale
disparada manchando mi pecho y barbilla mientras yo me
dejo liberar dentro de él, se deja caer encima de mi pecho,
libero el amarre de la corbata que cubre mis ojos, lo veo
cerrar los suyos y azoto su culo con la mano abierta y bien
fuerte.

—Jeon, eso duele—. Se queja.

—Te duele una nalgada, pero no meterte una polla de más


treinta centímetros en el culo—. Musito y levanta la cabeza
solo para mirarme mal.—¿Tomaste la pastilla?—. Cambio el
tema y se levanta a toda prisa, la polla semierecta cae en
mi abdomen y me levanto para limpiarme.

—¿Mañana que haremos?—. Cuestiona.

—Nos mudaremos de lugar, desde ya necesito empezar mis


ataques, en cuanto sepan que no mori vendrán a buscarte,
asique necesito que estés en un lugar seguro que nadie
conozca, solo tú y yo—. Contesto.

Lo veo hacer una mueca y se que no quiere volver a estar


encerrado y no haré eso con él, pero necesito mantenerlos a
salvo a todos ellos porque si algo les pasa estar vivo no
tendría sentido sin ellos a mi lado.

Lo abrazo por la espalda y lo miro através del espejo frente


a nosotros.

—Nene, ¿Vendrías conmigo?—. Cuestiono y él asiente con la


cabeza, se da la vuelta y envuelve sus brazos alrededor de
mi cuello, miro al espejo observando sus pomposas nalgas
en el cristal.

—A donde vayas, iré —. Musita con dulzura, frota su nariz


contra la mía y sostiene mi rostro con ambas manos.—
Incluso con los ojos vendados—. Susurra antes de estampar
nuestros labios.
Capítulo de la noche 🌃
Sin votos no hay actualizaciones 👀

Mañana publicaré más de uno si votan y comentan 💋
Domenick (imaginenlo con cabello negro 🥲 )
✨Capitulo 69✨
"Monstruos del pasado"
Jin

Hoy después de mucho esperar finalmente hemos iniciado


con la manipulación del plutonio y el uranio, el coronel vino
hace dos días y hemos estado trabajando día y noche, el
capitán es quien está encargado de vigilar los movimientos
del gobernador para saber cuándo podemos atacar y cómo
hacerlo para que no salga mal, es más que obvio que
habrán algunas víctimas inocentes, pero es algo que no
podemos controlar.

Hace días pensé que los encuentros frecuentes con el


capitán me afectarían, pero la verdad es que
sorprendentemente, ya no me interesa, no tengo ningún
sentimiento cuando lo veo o cruza por mi lado, Su novio
incluso ya me cae bien y realmente espero que salgan
adelante bien y sean felices juntos.

Desde que Jay llegó a la mansión me ha servido de


distracción, porque nunca me deja solo aunque le pida que
se vaya, entonces esos minutos u horas que me las pasaba
llorando por los recuerdos de mi hijo o aquellos monstruos
del pasado que por más que intento callar no logro hacerlo
y son la misma razón por la que no quiero aceptar a Jay,
porque nadie nunca podría amarme como soy, no existe una
persona que sea capaz de aceptarme con lo que cargo en
mis hombros.
Ya es de noche y me pregunto dónde está Jay, camino por el
pasillo dirigiéndome a mi cuarto, debería dejar de jugar al
versátil con ese imbecil, cuando tengo claro que no puedo
acostarme con nadie.

El estúpido aparece de la nada y me estampa contra la


pared, tiene el torso desnudo y su cabello húmedo, es más
que obvio que estuvo ejercitándose, por inercia guío las
manos a sus pectorales evitando que se acerque
demásiado, su sonrisa me deja perdido y sostiene mi cintura
intentando acercarme más a él.

—Hola, muñequito—. Cuestiona con voz seductora.—¿Por


qué tan solito?, bebé.

—Dejame ir, me voy a dormir, sueltame—. Musito y él


agranda la sonrisa en sus labios mientras que aprieta la piel
de mi cintura.

—¿Se sienten duros a qué si?—. Cuestiona y no entiendo


hasta que mueve uno de sus pechos como si tuviera vida
propia, abro los ojos como platos notando que no aleje mis
manos de su torso desnudo.

Alejo las manos como si el tacto me quemara y él continúa


sonriendo, intento escabullirme para irme y él coloca su
brazo impidiendo mi movimiento, se acerca más a mi
aprisionandome contra la pared y su cuerpo dejando una
distancia muy pequeña entre su rostro y el mío, siento su
respiración chocar con la mía, sujeta mi mandíbula y
levanta mi mentón obligándome a mirarle a la cara.

—Me enteré que tuviste un hijo—. Musita y aparto la mirada,


vuelve a girarme el rostro con brusquedad haciendo que lo
mire.—Si estoy hablando contigo, me prestas atención y
contestas, ¿Ok?
—No te conozco, no me interesa hablar contigo de mis
cosas, déjame en paz—. Logro articular intentando ignorar
el nudo que se formó en mi garganta y es que hay cosas
que no se superan.

— Bebé, dime quién lo mato y te juro que le sacaré los


intestinos frente a ti, ¿Quien apagó el brillo de tus ojos?,
dímelo —. Insiste y niego con la cabeza.

"Nadie puede apagar lo que nunca ha existido, no seas


ingenuo"

—Nunca me voy a enamorar de ti, no puedo amarte, estoy


haciéndote un favor, es lo mejor, dejemos el juego aquí,
¿Vale?

—Vale—. Contesta y me libera para que me vaya, doy unos


pasos alejándome de él, siento un hueco en el estómago y
me toma de la muñeca para después tirar de ella y llevarme
de regreso frente a él.—Mi amor es suficiente para los dos
—. Musita y estampa sus labios contra los míos, aprieta la
piel de mi cintura, no sé cómo hacer esto, intento seguirle el
ritmo, pero nunca he besado a nadie con los labios abiertos,
la mano derecha la guía a mi trasero y le da un apretón,
aprieto los ojos intentando centrarme en él.

La imagen de papá aparecen en mi memoria trayendo


aquellas escenas que quisiera arrancarme del cerebro y la
piel, pateo su entrepierna aterrado y me alejo yéndome a
mi cuarto, me quito la ropa como si me lastimara la piel y
siento sus dedos encima de mi piel, alejo sus huellas
rascandome el cuerpo con desesperación, mis ojos se llenan
de lágrimas y sostengo mi cabello con fuerza para después
tirar de las hebras hasta que me duele la cabeza, me voy al
baño y abro la regadera, me meto debajo y coloco las
rodillas en mi pecho y envuelvo mis brazos alrededor de mis
piernas, agacho la cabeza con la esperanza de que el agua
no deje evidencia de mi dolor.

Inicio del Flashback (recuerdos de Jin narrados en tercera


persona)

Los pasos firmes y fuertes en el pasillo de madera, anuncian


la llegada del hombre que los procreó, como cada viernes
su madre está de turno en el hospital y uno de ambos niños
tiene que ir a atender a su padre, pero Jin sabe
perfectamente en que termina eso, por eso siempre es él
quien va a verlo en lugar de enviar a su hermanita que
apenas tiene cinco años.

—Cariño, ven a quitarle las botas a papá —. Grita el mayor,


Jin observa a su hermana y la toma de la mano, la obliga ha
meterse debajo de la cama fingiendo que están jugando al
escondite.

—No puedes salir hasta que te encuentre, ¿Si?—. Cuestiona


el pequeño niño, su hermanita asiente con la cabeza y
cubre sus oídos y cierra los ojos como cada viernes que
juegan lo mismo, semana tras semana es lo mismo.

El pequeño sale de la habitación después le coloca el seguro


y se dirige hacia donde esta el mayor a pesar de que su
cuerpo tiembla y no quiere verlo, le quita las botas y sus
medias, el señor guarda silencio observando el miedo del
pequeño y empieza a reír.

—Estas temblando Jin, ¿Debería jugar con tu hermana en tu


lugar?

—¡Nooo, por favor, con ella no!

—¿Quieres jugar con papá verdad?—. Cuestiona


desabrochando sus pantalones.—quitate la ropa cariño,
toda—. Pide y el pequeño empieza a hacerlo.

Como cada viernes no hay nadie que lo salve de las garras


destructoras y dolorosas de su progenitor, sus súplicas no
son escuchadas por nadie hasta que después de cuatro
años de abusos finalmente sucedió.

—¿Qué le haces a tu propio hijo?, ¡Maldita basura, voy a


matarte!—. Destrozada y sintiéndose culpable siendo
cegada por el dolor la mujer bajo a la cocina y tomo uno de
sus cuchillos, el hombre bajo tras ella y el pequeño bajo los
escalones quedándose en el último observando
atentamente como su madre hunde el filo en el pecho de
quién lo lastimó por años —. Lo siento mucho por todo
cariño —. Musita con voz rota antes de sonreírle a su hijo y
cortar su propia garganta frente a él.

Siendo el mayor con capacidad para hablar, limpio sus


lágrimas y levanto el teléfono de la casa y llamo a
emergencias.

—*Hola, si, mis papás se pelearon y no se pueden levantar


del suelo*

Fin del Flashback

Los recuerdos me hacen sentir asqueroso y marcado, siento


sus dedos en mi piel como si fueran gusanos caminando
encima y es tan asqueroso, el agua no limpia ni borra la
sensación y empiezo a rascarme con desesperación.

—¡Jodete Maikel, jodete!—. Grito aunque se que los insultos


no borrarán su rostro asqueroso de mi memoria, mis brazos
arden, pero no puedo dejar de rascarme, unas manos
fuertes me sostienen deteniendo mis movimientos de la
nada.—¡Sueltame, déjame ya, bastaaa!
Él no contesta nada y simplemente me abraza de la nada,
me aprieta tan fuerte que hundo mis uñas en su espalda y
empiezo a llorar encima de su hombro, escondo el rostro en
el hueco de su cuello.

—Esta bien, príncipe, estoy aquí y nadie volverá a


lastimarte, nunca más, te lo prometo —. Musita.

No le dirijo la palabra y continuo llorando hasta que mis ojos


empiezan a cerrarse cuando mis párpados me traicionan y
por primera vez en décadas tengo ganas de dormir sin
tomar algún medicamento, él me sostiene en sus brazos al
estilo nupcial y me envuelve en una toalla, aparta el cabello
de mi cara y me deja encima de la cama, cuando pienso
que va a abandonarme se acomoda en el colchón y me
permite colocar la cabeza en su pecho mientras me abraza,
escucho los latidos de su corazón y aunque intentaba
resistirme termine cerrando los ojos, manteniéndolo
agarrado de la piel de su torso para que no se vaya, quizás
estoy lastimandolo, pero no quiero que me deje sólo nunca
más.

Quise hacer este capítulo para que se entienda un


poquito por las cosas que pasó Jin, (no es
justificación para lo que hizo, simplemente lo vi
necesario)
💔
(Es el único capitulo de este tipo, no soy fan de las
narraciones con abuso )

Spoiler (mi Jinie va a volverse alguien nuevo, más


malvado en un sentido y bueno por otro)

Sin votos no hay actualizaciones 🦋✨


800 estrellas 🌃 y hago maratón 💋
✨Capitulo 70✨
"Primer Ataque"
Jungkook

Como cada mañana me pongo el uniforme de militar bajo la


atenta mirada de Domenick, mi chiquillo ya se dio cuenta
que los últimos días cuando se levanta no estoy en la casa y
hoy se despertó más temprano, pidió leche para beber y
Jimin lo dejo en nuestra cama, según estaba dormido pero
desde que me levanté abrió los ojos y no ha dejado de
mirarme vigilando cada paso que doy y ya me puedo
imaginar lo que viene después, porque Jimin me ha dicho
que él se queda llorando cuando no me encuentra.

Levanto la cabeza dirigiendo la mirada hacia mi hijo quien al


notarlo cierra los ojitos y los aprieta fingiendo estar
dormido, una sonrisa se dibuja en mis labios cuando abre un
ojito para saber si aún lo estoy viendo o no.

¿Cómo carajos una persona tan diminuta puede ser tan


lindo, tan perfecto y tan mío?

Tomo las llaves del auto y me acerco a la cama, depósito un


beso en la frente de Jimin y el niño se me queda viendo de
forma extraña, me acerco a él y levanta los bracitos.

—Aliba—. Musita y niego con la cabeza, dejo un beso en su


mejilla y le sonrío.
— Papá va a trabajar, ¿Si?, quédate con Jimin—. Demando y
él niega con la cabeza, baja de la cama sosteniéndose de
las sábanas para no caer al suelo, camina hasta llegar a la
puerta y se pone de puntillas para abrirla.

— Papá, afuela—. Musita y me acerco a la puerta, intento


salir dejándolo a él dentro y siento como tira de la tela de
mis pantalones.—Ni, va—. Asegura y levanto una ceja.

—No, Nick, no va, tú te quedas con Jimin—. Insisto y él


envuelve sus manos y piernas alrededor de mi pierna
derecha y empieza a llorar, Jimin abre los ojos y se gira
dándome la espalda.—Jimin de Jeon, bájate de esa cama y
llevate al niño.

—Ni madres, solo llévatelo, te prepare un bulto con pañales


y leche, iré al medio día a buscarlo, necesito dormir más de
ocho horas para estar sexi, lárgate ya, anda—. Insiste y
suelto un suspiro.

Levanto al niño alejandolo de mi pierna, salgo de la casa


con él cargado, lo entro en el asiento trasero colocándolo en
su propio asiento de bebé, la sonrisa ladina que tiene y el
brillo de sus ojos me deja saber que sus lágrimas eran más
falsas que aquellas veces que dije odiar a quien le dio a luz.

Ni siquiera Amalia que es la más berrinchuda me hace esta


clase de cosas ah pero el mini yo si tiene que hacerlo,
faltaba más.

— Papá, helalo —. Musita y miro el Rolex en mi muñeca, me


alzo de hombros y tomo un desvío comprando con la que
pidió hoy no puedo distraerme demásiado, finalmente
después de un mes manipulando el plutonio y el uranio Jin
creo unas armas y unas bombas magníficas con ellos, el
alcance de dicha bomba es asombroso y no siento ninguna
compasión por las víctimas que salgan de mis ataques, él
mato más de la mitad de la población y nadie hizo nada al
respecto.

Llego a la mansión con el niño en brazos provocando que


todos fijen la mirada en él, pues al parecer llego tarde, ya
que todos los demás están aquí desde el capitán hasta Jin
que es quien llega siempre tarde haciéndose el interesante
porque es el único que sabe que hacer con el plutonio.

Domenick se abraza a mi cuello sintiéndose incómodo por


tener todas las miradas en él, lo dejo en el suelo y siento el
peso de la pequeña bolsa donde están sus pañales y sus
cosas y me siento tan extraño, pero no me importa.

—¿Novedades?, ¿Todo listo para hoy?—. Cuestiono, el


capitán viene hacia mi con una tablet en su mano y asiente
con la cabeza.

—Dentro de cuatro horas será la rueda de prensa para el


ajuste de cuentas del gobernador, nada ha cambiado,
tenemos el lugar correcto, nuestros hombres ya se
infiltraron en la seguridad y el público invitado para facilitar
todo—. Informa y asiento con la cabeza, veo a Domenick
acercarse a Jin y llamar su atención tirando de la tela de su
pantalón, el tipo me mira como preguntando si puede
hablar con el niño y asiento con la cabeza para que lo haga.

— Hola, pequeño, ¿Quieres que te sostenga?, ¿O quizás


quieres jugar?—. Cuestiona con paciencia y mi hijo niega
con la cabeza y extiende sus manitas hacia adelante.

—Dules—. Pide y Jin se rasca la nuca, Jay le extiende una


piruleta y el niño la toma para después sentarse en el suelo
intentando abrir el papel que cubre el dulce.

—Jeon, ¿Estas escuchando?—. Cuestiona el capitán y niego


con la cabeza.
—Repitelo—. Ordeno y él pone los ojos en blanco.

—Min Yoongi, estará presente en la rueda prensa, nuestra


única amenaza es el nuevo Ministro de inteligencia —.
Musita y frunzo el ceño esperando a que diga quién es.—Lee
Taemin —. Asegura y una sonrisa se dibuja en mis labios.

—¿Amenaza?, quizás para ti, pero ese hijo de puta no es


ninguna amenaza para mi—. Aseguro y es que si, Taemin es
muy buen militar, no está en ese puesto por mera
coincidencia, todo está planeado porque él es el único que
sería capaz de ir en contra de nosotros, aunque aún ellos no
saben que estoy vivo, saben que Namjoon sí y él están
fuerte que podría acabar con ellos al igual que el ministro y
Jay.

—Taemin fue ascendido a ese puesto después de que


llegaron el ministro y su hijo al país —. Asegura Nam.

— Esa basura está temblando—. Se burla el ministro.

—Y aún no es nada, solo espere—. Le contesto y me dirijo a


la cocina en busca de algún trago o algo de comer,
Domenick viene detrás de mi aún con la piruleta sin
destapar, la tomo de sus manitas y él frunce el ceño cuando
ve que no la abro.

— Papá, eso, mío —. Reclama apuntando hacia el dulce.

—¿No quieres leche primero?—. Cuestiono y niega con la


cabeza, insiste haciendo una pataleta mientras apunta al
dulce y pongo los ojos en blanco, saco el dulce de su
envoltorio y se lo doy haciendo que se ponga feliz y
empiece a comerlo.

Los soldados del ministro y los míos se preparan para el


ataque, Hoseok consigue un chico experto en tecnología
que nos ayudará arruinando el supuesto ajuste de cuentas
del gobernador, eso no es más que un discurso que da
quien gobierna un país o ciudad con el fin de informar a la
población lo que están haciendo "bien" para el país durante
un periodo determinado.

"Me gustaría escuchar las sandeces que dirá ese hijo de las
tres mil perras"

—¡Mamá!—. Grita Domenick corriendo hacia la puerta por la


que entra Jimin fulminandome con la mirada, levanto ambas
manos liberandome de las culpas, él me apunta con el dedo
índice pequeñito que tiene y aprieto los labios conteniendo
la risa.

—Coronel, aprovechando que Jimin llego, tenemos que irnos


—. Avisa el capitán y después mira a Jimin y le sonríe.—
Tiempo sin verte Papá vampiro menor—. Se burla.

—Vayase a la mierda, capitán —. Le contesta.

—Y pensar que bebíamos juntos hace unos meses—.


Reprocha.

—Fueron buenos tiempos, hay que repetirlo—. Propone Jimin


y levanto una ceja.

—¿Qué hay que repetir?, ¿Tienes que confesarme algo?—.


Cuestiono y él pone los ojos en blanco y se aleja dejándome
con la palabra en la boca.

El capitán me da la espalda y subo al segundo piso donde


están los demás soldados, me coloco un chaleco antibalas y
solo unos cuantos de nosotros salimos de la mansión, ya
que hoy solo daremos a conocer nuestra existencia ante el
gobernador para que sepa que lo estamos cazando y que
vamos a por él.
Dejo a Jimin en casa con los tres niños, en compañía de
Hoseok y otros soldados, Jay y Jin vienen con nosotros, al
igual que el ministro y el capitán, una hora y media después
llegamos al edificio que está en frente al lugar donde se
llevará a cabo el evento, el mismo está repleto de personas
incluidos muchos de los nuestros, el chico que contrato Hobi
está manipulando el computador para meterse en la red y
proyectar desde el nuestro.

El ministro y yo nos vamos al lugar donde será el evento y


nos quedamos hasta atrás para observar todo
manteniéndonos ocultos, el discurso inicia y el hombre
empieza a decir estupideces sin control, a su lado hay una
mujer rubia y en el otro lado está Min Yoongi y Lee Taemin
vestido de militar, de un momento a otro las pantallas del
fondo se apagan y su micrófono se queda en silencio, en un
segundo vuelven a encender mostrando el vídeo que grabé
días atrás con un pasa montañas cubriendo mi rostro y un
distorsionador de voz.

"El día de hoy fueron citados para algo distinto, pero


utilizaré este día para presentarme soy quien se encargará
de limpiar la basura de esta ciudad, no por el bien del
pueblo, esto es por mis propios intereses, tengo el plutonio
y uranio que el gobernador lleva años buscando, con el
mismo que te haré pedazos, en cada esquina de este lugar
hay una bomba, solo una es la real y es una muestra de lo
que somos capaces de hacer, solo queremos al gobernador
Kim y sus hombres, de lo contrario abstenganse a las
consecuencias"

El video se corta y aparece una bandera de Corea del Sur


con un símbolo que usábamos en la cede cuando el señor
Park aún era el ministro, la gente empieza a salir como loca
cuando escucharon mencionar la bomba, Taemin intenta
calmar al gobernador y lo sube a un helicóptero, mi mirada
se encuentra con los ojos miel de aquella rubia que por
alguna razón no deja de mirarme, salgo de allí junto con el
ministro y volvemos al otro edificio.

En cuestión de segundos la prensa empieza a hablar a favor


del gobernador diciendo que un grupo de terroristas quieren
matarlo y que lo de la bomba solo fue una mentira para
dañar el ajuste de cuentas, avisan que el susodicho reforzó
la seguridad de su casa y la de sus allegados.

—Detonala—. Ordeno y Jin asiente con la cabeza, presiona


el botón provocando una explosión que manda el edificio
completo al suelo.—Veremos si aún dirán que era una
bomba falsa—. Me burlo y nos regresamos a la mansión.

No voy a matarlo tan fácil como eso, necesito hacer que


pague con creces los años que estuve sin mis hijos, toda la
precariedad que ellos pasaron porque no estaba, todo lo
que hizo lo pagará con creces y de eso me encargo yo.

Al llegar a la mansión los soldados nos reciben emocionados


porque nuestro primer ataque salió bien sin perder a
ninguno de los nuestros, Jimin salta a mis brazos y estampa
sus labios contra los míos, lo levanto del suelo y envuelve
sus piernas en mi cintura.

—Oigan, consiganse un hotel, ¿No?—. Musita Jay y Jimin gira


el torso con una sonrisa burlona.

—Estoy besando a mi marido, porque yo tengo uno, no


como otros—. Se burla mostrando el anillo que tiene en el
dedo anular.

Los demás empiezan a reír menos Jin quien mordisquea su


labio inferior y sostiene la mano del chico intentando ser
discreto para que nadie lo vea, Jimin vuelve a besarme y se
separa cuando uno de los hombres que vigila afuera llama
su nombre.

—¿Qué quieres?—. Cuestiono y él hace una reverencia.

—Hay una mujer afuera, dice que quiere ver al Joven—.


Musita y frunzo el ceño, Jimin se alza de hombros y niega
con la cabeza.—bueno, ella dice que se llama Leonor y que
es...

—Mi madre—. Lo interrumpe él terminando las palabras por


el soldado, baja de encima mío y aprieta las manos en
puños.—Dile a esa perra que entre.

Capitulo 1/2

"Pronto sabrán más de Jin" 👀


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600 estrellas
antes de las 10pm de mi país y público el otro (ya
está escrito) .
✨Capitulo 71✨
"Buena vida"
Jimin

No sé cómo sentirme en estos momentos, han pasado


varios años y ella vuelve de la nada como si no me hubiese
abandonado en múltiples ocasiones solo por ir a revolcarse
con un hombre diferente cada vez, la última vez que supe
de ella fue cuando inicio el aislamiento y me envió una
miseria de dinero supongo que pensó que con eso
compraría mi afecto o no se qué, mi madre era la mujer que
amaba con el corazón y metía las manos al fuego por ella,
pero después de mucho llorar se me salió del corazón y
para mi dejo de ser alguien importante hace tiempo.

El coronel mantiene la mirada fija en mi, le pide a Hoseok


que se lleve a los niños y los tres se van junto al capitán y
su novio, me da igual que Jin, el ministro y el tal Jay estén
ahí detrás esperando no se qué, pero no me voy a contener,
no me interesa fingir ser alguien que no soy.

Fijo la mirada en la mujer que viene entrando por la puerta


principal con un vestido elegante de color rojo, unos tacones
altos y un bolso diminuto en el que supongo lleva lo que ella
vale en monedas. La mujer de cabello rubio camina hacia mi
y el coronel frunce el ceño mirándola con los ojos
entrecerrados, el ministro actúa de la misma forma y no
entiendo el porqué.
—Mi bebé —. Musita con una ternura fingida, o tal vez no,
pero no me interesa averiguarlo, intenta abrazarme y niego
con la cabeza colocando mi mano en su pecho para que no
se acerque más.

—¿Bebé?, ¿Quién es tu bebé?, tengo veinte años y mi


madre murió cuando apenas tenía diez, osea, ya ni me
acuerdo de esa perra, pero podría mover el culo en su
tumba si hay una—. Le contesto y ella deja salir una lágrima
intentando conmoverme.

—No digas eso, pequeño, soy tu madre, vine para pedir otra
oportunidad —. Musita y empiezo a reír.

El coronel se mantiene alerta y me alegra saber que cuento


con él siempre, ya no la necesito a ella, tengo lo que
necesito, a mi verdadera familia.

—¿Mi madre?, la misma que me dejaba solo para irse a


follar con un hombre diferente cada noche, ¿Eso para ti es
una madre?, déjame decirte esto Leonor, tengo tres hijos
ahora y sabes, aunque no sea una mujer jamás haré con
ellos lo que hiciste tú conmigo, abandonarme como a un
perro—. Reclamo sintiendo el ardor en mi garganta.

—No llores pequeño —. Súplica.

—¡Deja de decirme pequeño, no lloro por ti, ni porque


desapareciste todos estos años y elegiste a un hombre por
encima de tu hijo, lloro porque tengo mi propia familia y a ti
no te necesito para nada, ya no me hace falta una mujer
como tú en mi vida..

—No digas eso—. Me interrumpe y levanto la voz aún más.

—¡No estuviste cuando me desmayaba del hambre, cuando


me golpeaban, cuando empecé a fumar para llenar el vacío
que tú dejaste, no estuviste cuando lo necesite, no te
necesito ahora, mi vida es perfecta, estoy casado con un
hombre que destruiría el mundo por mi, tengo tres hijos que
me alegran el día y las noches, no hay espacio para ti,
lárgate de mi vista, Leonor—. Exigo y ella niega con la
cabeza y sostiene mis manos se arrodilla en el suelo y el
coronel pone los ojos en blanco.

—Por favor mi amor, solo dame una oportunidad —. Pide y


niego con la cabeza.

—¿Sabes que es lo más interesante de todo?, tienes casi


media hora aquí y ni una sola vez has pedido perdón por
abandonarme, tú no necesitas nada de mí, no te engañes ni
trates de engañarme porque no soy estúpido y si Min Yoongi
te envió aquí es mejor que te vayas ahora—. Musito y dirijo
la mirada al coronel, si ella está en comunicación con Min
Yoongi es más que obvio que le comentará acerca del
militar y será cuestión de nada para que sepan que es él.

Él también parece darse cuenta de ello y se acerca a mi


colocándose en mi espalda, me sostiene por la cintura y me
apega a su cuerpo.

— Vete, yo no lo pediré dos veces, ni tengo tanta paciencia


como Jimin, sal de mi vista antes de que te una el agujero
del culo con el del coño—. Amenaza y ella retrocede unos
pasos.

—Jimin, mamá te ama—. Asegura y el coronel intensifica el


agarre en mi cintura.

—Es una lastima, porque él me ama a mí, no comparto el


amor de él con nadie que no sean mis hijos, ¡Lárgate ya!—.
La mujer tiembla por el tono intimidante del coronel y se va
dejándome con la mandíbula tensa enojado, quiero gritarle
más cosas quiero que nunca vuelva a aparecer frente a mi.
—Mocoso, ven aquí —. El coronel me toma de los hombros y
me gira para después envolverme en sus brazos, quisiera
llorar, pero ya he gastado tantas lágrimas por ella que las
que salen son de puro coraje porque no me gusta golpear a
las mujeres.

—Jeon, es momento que dejes de hacerte perforaciones y


tatuajes, no pareces el coronel respetado que eres—.
Reclama el ministro.

—Con todo respeto señor ministro, meta la nariz en el llora


pijas de su hijo y déjeme en paz—. Le contesta y me deja un
besito en la frente, limpio mis lágrimas y me voy al segundo
piso a buscar a los niños.

[...]

Jin

Veo al coronel y su familia arreglar todo para irse a su casa,


el capitán camina de la mano con su novio y Jay me anima
para que finalmente de el primer paso para empezar una
nueva vida dejando atrás mis errores y el daño que me
hicieron aunque se que será poco a poco y me tomara
tiempo, pero si nunca inicio entonces no lo conseguiré.

Sostengo la mano libre del capitán y agacho la cabeza


cuando se gira observándome.

—¿Podemos hablar?, solo un segundo por favor —. Suplico y


levanto la cabeza, Hoseok aprieta los puños, pero el capitán
asiente con la cabeza y libero su mano.

—No pasa nada—. Le asegura a Hobi.—Dime Seok Jin, ¿Qué


pasa?—. Pregunta y mordisqueo mi labio inferior.
—¿Puede ser a solas?, es vergonzoso —. Musito y él asiente
con la cabeza, nos alejamos yendo a un rincón donde no
nos pueden escuchar, pero si nos ven.

—Entonces, ¿Qué tienes para decir?—. Insiste y tomo aire


intentando coger fuerzas.

—Se que no quieres hablar de eso, se lo que sientes y yo.


Realmente quiero decir que lo siento mucho, no hay
justificación para lo que hice aún sabiendo como se siente y
como se vive con eso, yo, pensé que creando dolor en ti el
mío disminuiría o se iría, lo lamento mucho, no pido que me
perdones porque se que me odias, pero necesitaba decirte
esto para poder dejarte en paz, lo siento mucho de verdad
—. Agacho la cabeza y él sostiene mis hombros con ambas
manos, levanto la cabeza y miro sus ojos que me miran con
algo de no es el odio de siempre.

—Me alegra escuchar eso, no te preocupes, ya no estoy


sufriendo, es cierto que no es fácil, pero con la persona
correcta podrás salir adelante, creo que ya notaste lo que
siente Jay por ti, dale una oportunidad, a lo mejor él es el
indicado para ayudarte a sanar poco a poco y si, te perdono
aunque no podamos ser amigos, pero te perdono y te
agradezco por el hijo que me diste aunque haya sido en
esas circunstancias, realmente era precioso y pude amarlo,
no te sientas menos que nadie, vales incluso más que
cualquier persona—. Musita y asiento con la cabeza con los
ojos llenos de lágrimas.

—¿Puedo?. ¿Abrazarte solo una vez?

—Prometo no romperte la cara—. Asegura y abre los brazos,


él no me atrae, me engañe a mi mismo para lastimarlo, no
siento nada por él, llego frente a él y lo abrazo, sus brazos
tardan en corresponder, pero lo hace y me siento aliviado.
—Sueltalo—. Escucho a Hoseok, no se si se está acercando
o no hasta que escucho la voz del coronel.

—Dejalos, ambos necesitan pasar página, cada quien sana a


su tiempo y manera—. Interviene el coronel.

—Gracias—. Musito aún estando en sus brazos, me alejo y él


asiente con la cabeza, extiende su mano hacia mi y la
estrecho, me suelta y se va yéndose con Hoseok quien hace
una seña amenazante hacia mi, el coronel se despide y su
pequeño hijo levanta su manita y la sacude despidiéndose
de mi.

Jay se acerca a mi y sostiene mi mano.

—Principe, ¿Estas bien?, ¿Aún estás enamorado de él?—.


Cuestiona con la voz quebrada, este se enamoró primero
que una adolescente del pandillero del barrio.—Contestame
aunque me rompas el corazón —. Insiste.

"The king of drama Is Jay Park"

Mordisqueo mi labio inferior manteniendo la cabeza


agachada, él se acerca mucho más y me pongo de puntillas
de repente, beso su mejilla con rapidez y me pierdo por el
pasillo yendo a mi habitación avergonzado.

—¡Jin, ¿A dónde vas?, ven aquí, joder, príncipe, Jin!—. Grita


detrás de mí y me levanta del suelo antes de llegar a mi
habitación.—Te dije que ya no puedes escapar, mucho
menos después de besarme con esa ternura —. Susurra
encima de mis labios.

—No sé cómo besar bien—. Confieso.

—Los mejores amantes son los que moldea uno mismo—.


Contesta.— tu futuro esposo te enseñara todo—. Musita y
dejo un piquito encima de sus labios.

Capitulo 2/2

Sin votos no hay actualizaciones 🦋✨


¿Les gustaría Lemon JayxJin? Más adelante.
✨Capitulo 72✨
"Siendo Vigilados"
Jungkook

Inmediatamente llegamos a casa Jimin me comentó su


preocupación por la repentina aparición de la hermana de
Min Yoongi, efectivamente yo la reconocí desde que entró
por la puerta, pero pues no quise meter las narices, pero
gracias al cielo Jimin no le creyó nada y aunque él dice que
ella ya no le afecta, cuando hablamos se encerró en el
cuarto dejándome solo con los niños, nos dormimos en el
cuarto de ellos, me tocó dormir en el suelo, el pequeño
Minmin se durmió conmigo en el piso, supongo que recordó
los momentos que nos tocó dormir en colchones
estropeados encima del piso.

Anoche Jimin ni siquiera me vino a buscar para que no


duerma incómodo, no, se durmió solito en la que se supone
es mi cama, porque ahora estamos en una de las casas que
tengo, si hay más habitaciones, pero preferí quedarme
observar a mis hijos, pero vaya acabo de descubrir que no
me gusta dormir sin mi mocoso mayor.

Al amanecer salgo de la habitación y tomo asiento en el


sillón de la sala, los niños aún duermen así que enciendo el
televisor con la intención de ver qué dicen los noticieros
acerca del atentado de ayer, porque así lo denominaron,
como un atentado contra el gobernador Kim.
Se que la casa del hombre está siendo custodiada por los
agentes de las fuerzas armadas y sus familiares más
cercanos, dígase Min Yoongi y su nieto, para mantenerlos a
salvo fueron llevados a la mansión del hombre, los
reporteros dicen que los servicios de inteligencia junto al de
tecnología están intentando descifrar quienes están detrás
de esto y niegan que tenemos plutonio en nuestro poder,
cosa que hacen obviamente para distraer a la población y
mantenerlos calmados.

Mi vista se centra en Domenick que viene hacia mi


corriendo desesperado, mientras Amalia viene tras él
manteniendo la calma, el niño se lanza a mi cuerpo y se
aferra a mi, bajo la mirada al conejo blanco que tiene entre
los bracitos y lo reconozco como el peluche que le obsequió
Jin a Amalia cuando nació.

Dirijo la mirada hacia la niña quien me brinda una sonrisa y


hace una reverencia colocando su manita abierta en el
pecho.

—Buenos días, papá, bendición —. Musita con educación y


levanto una ceja.

—Buenos días princesa, ¿Puedo saber por qué corren?—.


Cuestiono y ella se endereza para proseguir a asentir
nuevamente y colocar sus manitas en su cintura.

—Jeon Domenick, dame mi conejo—. Exige la niña con la


actitud demandante de Jimin, levanto una ceja y Domenick
niega con la cabeza sin alejarse de mi.—¡Papá, dile algo!

—Cariño estás grande, déjale el conejo a él, míralo está


pequeñito—. Intento convencerla, pero la sonrisa que se
dibuja en sus labios me hace saber que fue una mala idea.
—Entonces cómprame el pony, te prometo que le doy el
conejo si me compras el pony—. Insiste y pongo los ojos en
blanco.

—Ya te di una fecha para comprartelo, debes esperar,


Mocosa—. Musito y ella niega con su pequeño dedo índice
moviéndolo de un lado a otro.

—Hermano mayor dijo que no existe ese día, los papás no


mienten, eso es malo—. Me regaña y maldigo en mis
adentros porque Minmin a un duerme y no puedo meterle
un zape.

La puerta de la habitación donde esta Jimin se abre y en


pocos segundos él aparece como si lo hubiese atropellado
un camión con el cabello despeinado, una pijama unas tres
tallas más grandes que las suyas, las mejillas rojas al igual
que sus ojos, se acerca a los niños y se cruza de brazos con
el entrecejo fruncido.

—¿Cuál es el escándalo?, ¿Ha?, ¿Qué está pasando Amalia


Jeon?

La niña agacha la cabeza y juguetea con sus deditos, aja,


ahí está, el padre más amoroso del mundo, pero no lo
despierten porque se convierte en un ogro de nada.

—Papito, no me grites, por favorcito —. Musita la pequeña


con lágrimas en sus ojos, Jimin pone los ojos en blanco y la
sostiene en sus brazos, repite la pregunta y la niña se
abraza a su cuello y mira en mi dirección.—Papi es que Nick
tiene mi conejito kookie y no me lo quiere devolver —.
Contesta.

—¿Kookie?—. Pregunto y ambos me ignoran.


El niño me aprieta con más fuerza intentando ocultar el
conejo en medio de nuestros cuerpos, Jimin se acerca
dejando a Amalia en el suelo y toma el conejo por una oreja
arrebatandolo de las manos del bebé, éste empieza a reír
abrazándome y escalando por mis piernas para subir a mi
regazo.

—Los juegos son después de que me levante o se quedan


sin juguetes, ¿Quedó claro?—. Cuestiona con enojo, lanza el
peluche dentro de la habitación y la vuelve a cerrar
colocándole el seguro.—¿Qué miras tú?—. Pregunta
observandome.—Haz el desayuno de tus hijos o algo así,
¿No?

Levanto una ceja y él dirije la mirada al televisor que


continúa encendido, después niega con la cabeza y se va a
la cocina no se a hacer que, pero prefiero no averiguarlo,
Domenick levanta la mirada mirándome con una sonrisa
resplandeciente y el cabello negro revuelto.

— Mamá, grita—. Musita y asiento con la cabeza, Jimin


asoma la cabeza y apunta con su dedo hacia mi de forma
amenazante.— papá, leche—. Pide y dirijo la mirada hacia
donde esta Jimin.

—¡Nene, el bebé quiere leche!—. Le aviso y se aparece


frente a mi con una mano en su cintura y una sonrisa llena
de hipocresía, ahí está el padre de Amalia, uno peor que la
otra.

—Entonces levanta el culo del sillón y dale leche a tu hijo—.


Me contesta enojado, se pierde por el pasillo y dejo al niño
junto con Amalia, voy tras Jimin y lo encuentro
sosteniéndose de la meseta con la cabeza agacha.

—Nene, ¿Por qué estás enojado?, no soy estúpido, no me


creo que solo sea porque los niños te despertaron, dime qué
pasa —. Pido y me acerco abrazándolo por la espalda, de la
nada siento como su cuerpo se estremece y empieza a
temblar a la vez que empieza a emitir sollozos bajitos.

No me dirije la palabra y me preocupa mucho más, lo


aprieto con más fuerza aferrandome a su espalda, hasta
que sus sollozos se calman y finalmente sorbe su nariz.

—Estas exponiendote de nuevo, estoy seguro de que ya


saben que tú estás detrás de todo esto, ellos no son
estúpidos, saben que solo tú sabías donde estaba el
plutonio de mierda ese, no quiero perderte otra vez, no
podría soportarlo una vez más, no quiero—. Reclama en
medio de sollozos que intenta contener para que los niños
no lo escuchen llorar.

Lo sostengo de los hombros y hago que se gire


observandome, estrecho su rostro en medio de mis manos y
uno nuestras frentes provocando que cierre los ojos
mientras sorbe la nariz y su pecho sube y baja.

—Las cosas son diferentes ahora, entiendo tu preocupación,


Nene, yo tampoco puedo pensar en un día lejos de ti y mis
hijos, te aseguro que no volveré a desaparecer, nunca más
volveré a ponerte triste, lo juro—. Aseguro y él se abraza a
mi cuerpo descansando su cabeza en mi pecho y
sosteniendo la tela de mi remera con sus puños.

—Crei que no hacia promesas, Coronel—. Musita estando


más calmado.

—Aprendi a hacer varias cosas por ti, mi amor—. Le aseguro


y acaricio su espalda y cabello, lo tomo del mentón y hago
que lo levante para después unir nuestros labios, me alejo
cuando escucho los pasos de Amalia y Domenick, acaricio
su nariz frotandola con la mía y después dejo un pequeño
beso en sus labios y lo libero.
—¡Papá!—. Grita Domenick y me giro encontrándome con el
niño con los brazos cruzados y el ceño fruncido, Amalia en
cambio lo mira con los ojitos abiertos como platos
sorprendida porque el niño me está gritando.—¡Leche!—.
Me recuerda y rasco mi nuca.

Jimin sonríe y sostiene el niño, lo besa en la mejilla y el


pequeño se limpia el beso con enojo mientras me mira con
el ceño fruncido y apuntando hacia mí, me acerco y abre los
bracitos para que lo sostenga, lo hago y el pequeño intenta
unir su pequeña frente con la mía y me da un beso en la
mejilla para después abrazarme por el cuello.

—No lo puedo creer—. Musita Jimin haciéndose el ofendido.


—Yo te lleve en el vientre por nueve meses, te di todo lo que
pude, este hombre llegó hace unos meses y tú te limpias
mis besos, pero a él le hablas y le dices papá y encima lo
besas, ¡Domenick, mírame cuando te hablo!—. Le reclama y
el pequeño deja de abrazarme, y estira el cuerpo para llegar
a Jimin, lo sostiene de las mejillas y le da un beso en la
punta de la nariz y otro en la mejilla derecha, gira el rostro
hacia un lado y le sonríe ampliamente provocando que los
ojos de mi esposo brillen por el gesto.

Es que estos mocosos le derriten el corazón a cualquiera.

—Ni, ama, mamá —. Musita y coloca su manita encima de


su boca y le lanza un besito volador.

Joder me voy a morir de tanta ternura, este niño,


¿Realmente es nuestro hijo?

— Domenick, es papito—. Musita Amalia apuntando hacia


Jimin.—Y este es papá oso—. Sentencia apuntando en mi
dirección, entrecierro los ojos y la niña empieza a reír.
Jimin se queda en la cocina y prepara el biberón de ambos
niños mientras calienta leche para Minmin quien se escucha
en el baño, Amalia toma la suya y se acerca a mi con
timidez que no se de dónde saco.

— Papá, ¿Puedes jugar conmigo?—. Cuestiona y me alzo de


hombros.

—Juga, ¿ a qué?—. Cuestiono y Jimin empieza a reír.

—Maquillaje—. Contesta y niego con la cabeza.—¿Por qué


no?

—Porque los hombres no se maquillan, nena, eso es de


chicas y princesas así como tú —. Digo.

—Buenos días papás —. Saluda Minmin con la carita


hinchada, vaya que si durmió bien, deja un beso en la
mejilla de todos en forma de saludo y se dispone a comer su
pan y tomar su leche, siempre ha amado el pan.

— Papá, las princesas de Disney tienen algo que yo no—.


Comienza y Jimin se acerca y empieza a hacerle dos coletas,
mismas que le quito porque su cabello es muy bonito para
envolverselo.

—¿Un castillo?—. Cuestiono y ella niega con la cabeza.

—Un príncipe —. Me contesta y me atraganto con la saliva.

—Hablemos del maquillaje, ¿Quien te compro ese


maquillaje?—. Cambio el tema y ella sonríe satisfecha.

—Tio Nam—. Dice y asiento con la cabeza.

Tomo el celular para llamarlo, si él compro maquillaje que


sea él el modelo que ella necesita, ¿Príncipe?, ¿Cuál maldito
príncipe?, ni en mil años.

Jimin con el conejo de Amalia


El lunes es día feriado en mi país así que si este

💋
capítulo llega a 850 votos el lunes hago maratón de
tres capítulos

Pd:"se vienen cosas interesantes"


✨Capitulo 73✨
"La Pintura"
Jimin

Despierto por los movimientos en la cama, se supone que


solo somos el coronel y yo y ese hombre duerme como un
tronco, ni siquiera se mueve cuando está dormido a menos
que yo me le acerque primero, abro los ojos y me encuentro
con nuestros hijos en medio de nosotros y no sólo eso,
Domenick está acurrucado en el pecho del coronel, Amalia
recién está subiendo a la cama y cuando lo hace pone cara
de indignación y mueve al niño alejandolo del militar para
después colocarse ella en su lugar, le quita las mantas y
cubre su cuerpo para después abrazar a su padre con sus
bracitos.

—Lo siento bebé Nick, Amalia llegó primero, es mi lugar —.


Susurra, deja un beso en la frente de su hermano y lo arropa
con una manta pequeña.

No puedo creer de lo que es capaz está niña, ambos mueren


de amor por su papá y eso me llena de nostalgia porque a
pesar de que no estuvo aquí por dos años, ellos tienen un
amor incondicional e inigualable hacia él y se que él está
igual de loco por ellos, para mala suerte de Amalia su
querido padre está apunto de despertar.

Sonrío cuando el coronel se remueve incómodo y tantea el


cuerpo de los niños para después fruncir el ceño y abrir los
ojos.
—Pero, ¿Qué carajos?, ¿Cuando llegaron estos dos?—.
Cuestiona algo molesto y entiendo su razón, se quedó sin
mañanero, que mal por él.

Amalia aún no se duerme y en respuesta a las preguntas del


coronel lo abraza por el cuello y lo besa en la mejilla para
después hacer que vuelva a recostarse en el colchón, pobre
hombre lo tienen más dominado que yo, ayer incluso se
dejó maquillar de Amalia y eso ni siquiera yo lo permito.

Desde mi posición observo a nuestra hija repartir besos por


el rostro del coronel mientras él mantiene la mirada fija en
mi.

—Buenos días, Papá oso—. Saluda y el militar la envuelve


en sus brazos y sonríe en mi dirección.

Salgo de la cama y me meto a bañar, abro la regadera


permitiendo que el agua mojé todo mi cuerpo, necesito salir
sin el coronel, anhelo y se que me encontrare con Min
Yoongi, no se porque mierda no puedo dejar de sentirme
vigilado, pero lo que si se es que cuando lo vea le voy a
romper la cara, llevo dos años deseando hacerlo, está vez
nadie me detendrá.

Vuelvo a la habitación, ya con el boxer puesto y el coronel


levanta una ceja escaneando me de pies a cabeza.

—¿Vamos a salir?—. Cuestiona colocándose detras de mi.

—Eso me suena a manada, voy solo—. Le contesto y


empiezo a vestirme, Amalia nos mira desde la cama y el
militar me sostiene las nalgas con descaro y me besa el
cuello como si nada.

—Voy a retratar ese perfecto culo que te cargas, es que


joder, me tienes jodidamente loco—. Musita masajeando me
las nalgas como si estuvieran hechas de colchas o algo así
de suave.

Le doy un manotazo alejándolo de mi para finalmente


terminar de vestirme, aprieto mis tenis y me miro al espejo,
me acomodo el cabello y me coloco labial de brillo en los
labios.

—Ya dime a dónde dominios vas, mira esa ropa y esa


perfecta cara, maldición, ¿Vas a verte con alguien?—.
Cuestiona y me cruzo de brazos.

—Supongo que así es como los trogloditas dicen que uno se


ve bien, en fin, estoy bueno, no es ninguna novedad, dame
las llaves de tu auto—. Extiendo la mano hacia él y ahora es
su turno de cruzarse de brazos.

—¿Acaso sabes manejar?—. Cuestiona y pongo los ojos en


blanco.—Bien—. dice depositando el juego de llaves en la
palma de mi mano.

—Si tuviera uno propio, otra sería la historia, pero no, de


puras penas tengo un celular, ¿Verdad?, ¿De qué sirve que
te abran siete capaz de piel por dar a luz a dos hijos de un
militar millonario?, ni siquiera te dan un carro—. Me quejo y
salgo azotando la puerta, me freno en seco cuando recuerdo
que no me despedí de los niños y vuelvo a abrir la puerta
como si nada.—Adios bebitos, preciosos, papito, vuelve más
tarde, ¿Si?, chaito—. Me despido y cierro la puerta antes de
que quieran venir detras.

Desbloqueo el sistema de seguridad de la mansión para


después salir y escuchar como se activa nuevamente desde
adentro, subo al auto y lo enciendo, mientras manejo miro
el collar que me dio el coronel aquella noche en la que
Amalia nació, en esa misma mano tengo el anillo con las
piedras incrustadas, me dirijo al centro y estaciono en un
centro comercial donde finjo comprar unas cosas, no pasa
demásiado tiempo cuando me siento más vigilado que
antes, salgo de un pasillo y veo por el reflejo de los cristales
a los hombres detrás de mi.

—Ah, tanto tiempo buscándote y resulta que solo apareces


cuando te sientes amenazado, rata—. Susurro bajito y me
dirijo a la caja, pago lo que compre y salgo dirigiéndome al
vehículo.

Dejo caer las bolsas en el asiento trasero y observo y me


giro con el arma en la mano apuntando hacia la frente de
quién está detrás de mi.

—Lee Taemin, ¿Por qué no me sorprende que seas tú el


perro al que mandaron a vigilarme?—. Cuestiono y él
levanta ambas manos, en la derecha lleva algo como un
cuadro envuelto en papel.

A este imbécil lo conocí en el poco tiempo que dure en las


garras de Min Yoongi hasta que el capitán me fue a buscar.

—Cariño, ¿Por qué me tratas así?, quiero dártelo todo y tú


eres tan cruel —. Musita y pongo los ojos en blanco.

—Escucha, sal de vista antes de que te patee el trasero


como la última vez —. Menciono sin bajar el arma ni siquiera
un segundo.

Lo veo sonreír para después bajar los brazos y empezar a


romper el papel que cubre el cuadro, lo gira dejándolo
frente a mi y mis ojos se abren como platos cuando veo la
imagen.

—Quizas tú bonito culo es más voluptuoso que esto, pero no


me puedes culpar, el pobre pintor lo hizo a base de una foto
—. Sonríe con sorna y le sonrío de vuelta de la misma
forma.

—Querido si mi marido ve ese cuadro, temo que va a


romperte las pelotas—. Informo arrebatando el cuadro de
sus manos, el militar frente a mi dirige la mirada al dedo
donde descansa mi anillo de matrimonio y levanta una ceja.

La pintura del cuadro soy yo de espaldas únicamente con


una pequeña tela transparente cubriendo una de mis
nalgas.

—¿Quién es el imbécil que está en mi lugar?—. Cuestiona


enfadado.

—¿Tú lugar?, no me hagas reír, ni en mil años me casaría


con el lame pijas del gobernador —. Le contesto y aprieta
las manos en puños.

—Hola, pequeño —. Interrumpen detrás de mi, dejo el


retrato en el suelo y una sonrisa ladina aparece en mi rostro
observando a Min Yoongi acercarse a mi.—Baja esa arma,
hablemos como la familia que somos.

—La bajaré —. Confirmo.—Pero solo porque yo peleó con los


puños, a los golpes como tú me enseñaste, ¿Recuerdas?

Una risa burlona sale de su garganta e introduce ambas


manos dentro de sus bolsillos, guardo el arma en la parte
trasera de mis pantalones y sin pensarlo dos veces me
lanzo hacia él depositando el primer puñetazo en su rostro.

—Jimin, no quiero hacer esto, yo te enseñe a pelear, es una


mierda, que pienses que me puedes ganar—. Asegura con
superioridad.
—Ya sabes lo que dicen, Mientras más bueno el maestro, el
alumno siempre lo superará —. Contesto lanzando otro
puñetazo el cual simplemente esquiva, pero no se defiende.
—¡Defiendete maldita sea!—. Grito y él asiente con la
cabeza.

—Si tanto lo quieres, muéstrame lo que tienes, Mocoso—.


Se burla, enfurezco mucho más, pero no lo hago esperar,
ataco nuevamente y está vez me devuelve cada golpe que
le doy, pero no logra pegarme ninguno, de sus labios sale
sangre y tiene unos cuantos cortes en la cara.—Me pregunto
si mentiste cuando te pregunté por la ubicación del
plutonio.

Detiene el puño que viaja a su dirección y retuerce mi brazo


hasta hacer que gire mi cuerpo y patear mi espalda con su
bota empujandome lejos de él.

—Incluso aunque lo supiera, hubiese preferido morir antes


de decirte donde estaba —. Contesto furioso y es verdad no
tenía idea de que me estaba hablando cuando me inundó
con preguntas y yo desangrandome encima de un colchón a
punto de tener un aborto por su maldita culpa.

—Dime quien tiene el plutonio y vete a casa a cambiarle los


pañales a tus hijos—. Ordena con tono burlesco.

—¿Conoces al Ministro Park?—. Cuestiono haciendo que su


rostro se quede sin expresión, la sonrisa burlona desaparece
de su rostro y me voy encima suyo dándole un golpe seco
en el estómago que lo envía al suelo.—Regla número uno,
no pierdas de vista los movimientos de tu contrincante—.
Sonrío con burla y golpeo su rostro una y otra vez mientras
él intenta cubrirse, tomo uno de sus brazos y lo giro hasta
donde me lo permite, aprieto la mandíbula y tiro del brazo
nuevamente hasta escuchar el crujido y su grito que me
confirman que le rompí el brazo derecho.

—Solo quiero ayudarte —. Sisea con dolor y me pongo de


pie, él intenta levantarse y hundo mi pierna en su espalda
empujando hacia abajo haciendo que su rostro y cuerpo se
mantengan unidos al pavimento.

—Yo creo que desde aquí, el que necesita ayuda es otro—.


Contesto, aplastando su cuerpo con más fuerza, suelto un
suspiro aburrido y le doy una patada en el rostro
rompiéndole la nariz en el proceso.

—Cariño, ya déjalo, ni siquiera se puede mover, yo que


pensé que era más fuerte que esto —. Musita Taemin con
decepción en su voz.

—No te equivocaste, él es fuerte —. Le aseguro.—solo te


equivocaste al pensar que ustedes son más fuertes que yo
—. Le hago saber y el hombre levanta una ceja de forma
coqueta.—En fin, recoge la basura, yo sí tengo hijos que
cuidar—. Comento y meto el cuadro al asiento trasero.

Hay dos opciones, o le gusta mucho al coronel o al saber


quién me la regaló se vuelve loco y termina
"castigandome".

—Hasta pronto, Nene—. Grita el nuevo ministro y lo ignoro,


subo al vehículo y conduzco de regreso a casa, mi labio
inferior arde y me miro en el espejo dándome cuenta de que
está levemente roto e hinchado, también tengo un golpe en
la mejilla que recién se va tornando roja.

Llego a casa varios minutos después y permito que el


sistema de seguridad escanee el iris de mi ojo derecho y me
deje entrar, vuelve a bloquearse de manera automática y
camino por los pasillos intentando llegar al baño para
limpiarme antes de que el coronel me vea los golpes.

—¿A donde con tanta prisa?—. Cuestionan detrás mío y


aprieto las manos en puños cuando Amalia se coloca frente
a mi y abre la boquita con asombro exagerado cuando ve la
sangre en mis labios.

—¡Jesús bendito y los angeles que le acompañan, eso es


sangre!—. Grita apuntando en mi dirección con su dedo
índice.

—Wow—. Musita Domenick con asombro.

—¿Peleas callejeras?—. Cuestiona Minmin y niego con la


cabeza, estos mocosos ninguno me ayuda a nada.

—Date la vuelta —. Demanda el Coronel y sostengo el


cuadro con más fuerza y me giro quedando frente a él.—
¿Quién fue?—. Cuestiona con frialdad y enojo.

—Me encontré con Min Yoongi —. Confieso, el coronel


aprieta la mandíbula y empuña ambas manos provocando
que las venas de sus brazos se marquen con más intensidad
de lo normal. "Y wow ahorcame pasito"—Solo fueron unos
golpes, él tiene un brazo roto y quizás la espina dorsal
también, no me hizo nada en comparación a lo que hice yo.

—¿Y eso debe tranquilizarme?—. Cuestiona con enojo.—


¿Qué es eso?—. Pregunta arrebatando el cuadro de mis
manos, una sonrisa ladina se dibuja en sus labios y coloca el
cuadro a la altura de mi rostro.—¿Quien hizo esta mierda?

—Un pintor contratado por Lee Taemin —. Contesto y él


asiente con la cabeza.
—Pobre imbécil, ni siquiera conoce tus curvas, Amalia busca
tu pintura cariño, Papito Jimin trajo un lienzo para usar—.
Musita tirando el cuadro al suelo para después pisotear lo
hasta romperlo.

La niña se pierde en la habitación emocionada y de allí


regresa con el pincel y la pintura con la que hacen un
desastre eliminando todo rastro de la pintura anterior.

*¿Donde demonios está mi castigo?, maldito Hoseok, me


mintió todo este tiempo*

Capitulo del día 💋 feliz domingo chic@s quizás más


adelante publique otro depende de los votos así que
a votar en la estrellita
✨Capitulo 74✨
"Prohibiciones"
Jungkook

Me siento frustrado, enojado, la sola idea de que ese imbecil


se haya tomado el atrevimiento de utilizar el cuerpo de mi
hombre como musa para crear semejante mierda, me sube
la sangre a la cabeza y me llena de enojo, no se qué
pretende Jimin trayendo tal porquería a mi casa, frente a
mis ojos como si yo no fuera el único que puede tener un
cuadro suyo desnudo, lo único que tengo seguro es que Lee
Taemin paso de ser una sanguijuela a la quiero aplastar a
ser el primero al que le voy a abrir el estómago y sacarle los
intestinos frente a su madre, mal parido hijo de puta.

No se exactamente qué reacción esperaba Jimin al


mostrarme algo así, pero al parecer que haya destrozado el
cuadro no le gusto, porque simplemente continuo su camino
al baño supongo que ha curarse las heridas, ese Min Yoongi
me las va a pagar, tiene que entender a las buenas o malas
que con mi familia no se va a meter mucho menos con él,
no con Jimin.

— Papá oso, ya terminamos de pintar, ahora queremos ir al


parque de diversiones —. Musita Amalia con una sonrisa
ladina en su rostro, niego con la cabeza intentando verme
firme en mi decisión, pero es casi imposible cuando tiene la
carita llena de pintura al igual que sus manitas.
La niña acepta mi respuesta y se va dejándome atrás cosa
que me extraña porque ella siempre tiene que refutar algo
cuando no hago lo que ella quiere. Me pongo en marcha
dirigiéndome a la puerta del baño donde recuesto mi brazo
y cruzo los mismos observando a Jimin dividir su cabello en
cuatro secciones.

Lo escucho gruñir mientras reclama algo en voz baja casi en


susurros, él está frente al espejo y lo veo detenidamente
abrir una de las gavetas de las que saca unas tijeras y la
guía al cabello largo que anteriormente cubría más abajo de
su nuca, sostengo su muñeca evitando que corte su cabello.

—¿Qué carajos te piensas que estás haciendo?—. Cuestiono


y aprieto más el agarre cuando forcejea por liberarse.

—No te importó la pintura, que no te importe mi cabello,


déjame en paz —. Pide intentando liberarse de mi agarre,
arrebato las tijeras de su mano y retuerzo su brazo
colocándolo en su espalda dejándolo inmóvil.

—No es nada gracioso saber que un hijo de puta anda con


cuadros tuyos y menos donde estás desnudo —. Reprocho y
lo veo fruncir el ceño y apretar los ojos por la molestia de la
posición.—¿Qué tengo que hacer para que tú y el mundo
entero entienda que el único que puede tener y hacer lo que
le plazca con tu culo, soy yo?—. Cuestiono y apego mi
hombría en su trasero provocando que muerda su labio
inferior y deje salir un gruñido de su garganta.

Escucho los pasitos de uno de los niños afuera y cierro la


puerta del baño con la punta del pie y me estiro a colocarle
el seguro.

—Los niños—. Musita con la voz ronca y niego con la


cabeza.
—No. Me. Cambies. El. Maldito. Tema—. Gruño en su oído
estando enojado, pero él parece reaccionar de una manera
distinta a todo lo que hago, es más que obvio que está
excitado, deseoso de que lo folle ahora mismo, justo aquí
frente al maldito espejo que me da una clara imagen de lo
desesperado y excitado que está.—¿Por qué trajiste esa
pintura justo en frente de mis narices?

—Porque yo. Pensé que reaccionarias diferente, que te


enojaría, pero me harías pagar por ello de otra manera—.
Confiesa con mi mano libre acaricio su torso sintiendo las
areolas ya duras en su pecho.—Ahhh, deja de. Deja de
castigarme—. Súplica hundido en el placer.

—¿Te parece gracioso que te llene el culo de marcas


formadas por los azotes de mi cinturón?—. Cuestiono y él
me mira a los ojos através del cristal del espejo.—Porque
esa es mi forma de reprender, ¿Si te follaria?, por supuesto
que sí, pero no hagas estupideces esperando a que te coja
duro, si lo quieres solo pídelo —. Musito y él asiente con la
cabeza.—¿Lo haz entendido?

—Si—. Contesta y sostengo un mechón de su cabello el cual


aprieto con fuerza y tiro de él hacia atrás provocando que
jadee adolorido.

—¿Si qué?—. Cuestiono observando con detalle cada una de


las expresiones de su rostro y reacciones de su cuerpo.

—Si, mi Coronel —. Contesta y asiento con la cabeza,


desabrocho el cinturón de sus pantalones y con el lo ato de
manos manteniéndolas en su espalda.

—Entonces, ¿Debería reprenderte soldado?

—Lo que usted considere, Mi señor, admito que me lo he


ganado—. Contesta.—Estoy más que dispuesto a ser
reprendido por usted, señor.

—Torso encima del lavabo—. Ordeno quitándome el cinturón


del pantalón, él obedece inmediatamente y observo su
trasero desde mi posición.—Ahora levanta el culo—. Hace lo
que ordeno y le bajó el pantalón hasta los tobillos al igual
que su ropa interior, envuelvo parte de la correa del
cinturón alrededor de mi mano derecha y gracias al cristal lo
veo apretar los ojos esperando el primer azote.

Elevo la mano derecha y estrello el cinturón en su trasero,


repito el proceso unas cuantas veces hasta que la piel
blanca de su culo se cubre completamente de rojo, elevo el
cinturón nuevamente y sus piernas tiemblan al igual que
sus labios.

—Estoy bien, por favor no te detengas ahora—. Lloriquea,


teniendo el cinturón aún elevado, lo estrello con más fuerza
en su culo.—ashhh—. gime y tengo que sostenerlo de la
cintura, ya que no puede usar sus manos para sostenerse,
su cuerpo se contrae y tiembla a vez que su polla escupe su
eyaculación con velocidad.

Sentir como se deshace en mis brazos por la excitación y el


placer que le provoco es la mejor sensación del mundo, no
hay nada que se compare con verle el rostro sonrojado y
mojado por el sudor.

Acerco mi rostro a su oreja y mordisqueo el lóbulo haciendo


que se retuerza y muerda sus labios.

—Abre las piernas, Nene—. Susurro en su oreja y siento


como ambas extremidades se abren de forma automática.—
Tengo curiosidad porque conoces a ese hombre.

Termino de separar sus piernas con mi rodilla y rebusco con


la mirada los alrededores del baño, pero no tenemos
lubricante en éste, detengo la mirada en la vaselina para
labios de Jimin, es como la de los niños, pero más pequeña,
de color rosa y con sabor a fresas, porque si, su boca tiene
ese sabor.

Empapo mis dígitos con vaselina y los guío a la pequeña


entrada de su culo y lo esparzo por los alrededores hasta
humedecerla completamente.

—¿Te acostaste con ese bastardo?—. Cuestiono sabiendo


que la respuesta podria destrozar en segundos lo que nadie
más puede romper, mi corazón, a la vez hundo mi dedo
medio en su interior e inmediatamente empiezo a moverlo
buscando que el anillo anal se estire rápidamente.

—No, no lo hice—. Responde con la voz temblorosa por los


repetitivos embistes de mi dígito que continúa dentro suyo
traladando su interior como si no hubiera un mañana.

Retiro el dedo de su interior y tenso la mandíbula mientras


sostengo el tronco de mi polla llevándolo a la entrada de su
húmedo y exquisito canal, con mi mano libre me sostengo
de su hombro y con la otra guío el miembro al lugar
correcto, me hundo en él con lentitud disfrutando la
estrechez deliciosa que me arropa y aprieta el miembro de
una manera inimaginable y placentera, él aprieta los labios
conteniendo los gemidos que amenazan con salir de su
boca, no doy tiempo a nada e inicio con los arremetes
violentos, pero certeros en su apretado canal.

Con cada embiste su cuerpo se mueve hacia adelante y le


sigo el ritmo, no termino de entender como puede sentirse
así cada vez, jamás podría aburrirme de esto y mucho
menos de él, la forma en que sus paredes se abren
ajustándose al grosor de mi miembro es sensacional, pero
esa forma de apretarme como si no me fuera a dejar salir de
él, es simplemente delirante y exquisita, sostengo su pierna
derecha y la coloco encima del lavabo, me sostengo de sus
caderas con ambas manos y empiezo a penetrarlo con más
rapidez y eficacia.

—Jeon, espera. Amor, ahh, santo Dios, estás yendo muy


profundo —. Se queja en un lloriqueo y es la verdad, yo
también siento como si pudiera llegar tan profundo que
incluso podría introducirle más longitud si tuviera.

Retiro el tronco de mi polla dejando solo el glande dentro


suyo, muerdo mi labio inferior y vuelvo a introducir toda la
longitud de un solo golpe en seco, tiro la cabeza hacia atrás
sintiendo como tiembla debajo de mí, aprieto la piel de sus
caderas y repito el proceso una y otra vez hasta que no
aguanto más y termino recostando la frente en su espalda
mientras me libero dentro suyo.

—¿No consideras esto algo injusto?, quiero decir, siempre


me corro más de una vez, incluso me haces experimentar
esos orgasmo que me dejan sin fuerzas, pero tú, solo
terminas una vez—. Musita y salgo de su interior
permitiendo que se acomode, le desato las manos y se
acaricia las muñecas una por una.

—Es cierto, pensándolo bien, ponte cuatro otra vez—. Pido y


sus ojos se abren por la impresión.

—¿Qué?, no.

—Entonces, no hables si no sabes lo que estás pidiendo—.


Contesto y él mordisquea su labio inferior, acomodo mi polla
dentro de mis pantalones y me cruzo de brazos escuchando
con atención sus inquietudes.

—Es que... Ya sabes, no quiero que vayas a buscar a alguien


más si no te sientes satisfecho conmigo—. Pronuncia con los
labios temblorosos.

Lo sostengo de la mandíbula y lo obligo a levantar el


mentón mirándome con esos ojos que me hacen creer en la
existencia de los angeles.

—Escucha con atención y grabatelo en la cabeza porque yo


no repito las cosas, puede que sea alguien irresistible e
insaciable, pero créeme cuando te digo que no tengo nada
que buscar afuera, me das todo incluso lo que nunca pensé
que necesitaría de alguien tú me lo das todo, me llenas en
todos los sentidos y el sexo ni hablar, no voy a mentir
diciendo que el sexo no es lo más importante porque lo es
para ti tanto como para mí, pero contigo me es más que
suficiente, tú sigue abriendote así y dando a luz a mis hijos
y juro por Dios que voy a morir dentro de ti.

—Eres un imbecil, Jeon, cuales hijos, quítate de frente


estúpido—. Se hace el ofendido, pero la sonrisa en su rostro
me hace saber que entendio mi punto y me gusta que me
hable de sus inseguridades así puedo pisotear cada una de
ellas.

—Entonces, ¿Vas a cortarte el cabello?—. Confieso que el


corte que lleva me encanta, pero es su cabello y es su
decisión, de nadie más. Lo veo hacer una mueca con los
labios y le devuelvo las tijeras.

—En realidad, me lo quería cortar por Taemin, a él le gusta


mi cabello—. Confiesa y me lleno de ira, tomo aire
intentando guardar la calma, se que los niños en cualquier
momento vendrán a tocar, de hecho creo que debería ir a
ver porque tanto silencio afuera.

Sostengo el rostro de Jimin con ambas manos y dejo un


beso en su boca para después mirarlo con seriedad, acaricio
su nuca con los dedos de mi mano derecha y él se
estremece en el proceso.

—Escuchame con claridad, ni hoy ni nunca, cambies algo en


ti porque a alguien que te hace sentir incómodo le gusta o
no, es tu cuerpo y ni siquiera yo que soy el padre de tus
hijos y tu esposo puedo influir en eso, vístete y usa el
cabello como te de la gana y si ese hijo de puta o cualquier
otro no puede soportarlo entonces que se vayan al infierno
y diles que los reto a tocarte tan siquiera una hebra de tu
cabello, porque yo realmente me volvería loco y los
asesinaria a cada uno de ellos, nadie va a tocarte si tú no
quieres, ¿Lo entiendes?

—Te amo tanto—. Musita intentando abrazarme, pero lo


mantengo alejado observandome a los ojos.

—Y yo a ti, te juro que eres el amor de mi vida, así como se


que soy el de la tuya y te aseguro que eres el hombre más
precioso, guapo, interesante y tierno que he conocido en mi
vida y no, no quiero hacerte sentir bien, es la verdad
aunque me duela porque no quiero perderte, Mocoso llorón,
ven aquí —. Finalmente dejo que me abrace y lo envuelvo
en mis brazos correspondiendo a su toque.

Devuelve la tijera a su lugar y me pide que vaya con los


niños mientras él se prepara para salir, hago lo que pidió y
en la sala me encuentro con Amalia, Domenick y Minmin
con ropa de salir que claramente no le pusimos nosotros y
es más que obvio por la camiseta al revés que lleva
Domenick.

— ¡Papá!—. Grita Domenick corriendo hacia mí, lo sostengo


en brazos y entrecierro los ojos mirando a Amalia sonreír.—
Papi, paque, paque, paque—. Repite una y otra vez.
Observo a Minmin y él se alza de hombros quitándose la
culpa.

—Amalia le pidió a Domenick que te dijera que queremos ir


al parque de diversiones —. Confiesa y Amalia lo mira mal
con la boquita abierta indignada, reina del drama.

—Entonces, mi bebito quiere ir al parque de diversiones —.


Domenick asiente con la cabeza y pestañea varias veces y
deposita un beso en mi mejilla, chantajista.—Entonces papá
y Domenick se van al parque.

—¿Qué?, no, eso no es lo que dije yo, ¡Papá oso no seas así,
no, papito ven a ver al ogro, ven!—. Se queja Amalia y
Minmin empieza a reír.

No pienso decir nada para después hacer el ridículo porque


se que de todas formas los voy a llevar porque ellos cuatro
son los únicos que me dominan y hacen conmigo lo que
quieran como si fuera un puto títere, pero uno feliz, muy
feliz.

Maratón 💋 Capitulo 1/3 🦋


No se olviden de votar y comentar 💋
¿Alguien quiere menciones? 👀
Fotito para no perder la costumbre:
✨Capitulo 75✨
"El pequeño de Papá"
Jungkook

Por lo que dicen las noticias, nadie cree que la amenaza que
hicimos el día del ajuste de cuentas del gobernador sea real,
el gobierno se ha encargado de desmentirlo asegurando
que solo fueron palabras sin sentido de gente pagada por la
oposición que quiere que el gobernador Kim abandone su
cargo, realmente quiero saber si en verdad no tienen ni idea
de que soy yo quien está detrás de todo esto, pero voy a
encargarme de que quede claro que no fue ninguna broma
de la oposición.

Se que no será tan fácil llegar a la cabeza de todo esto, pero


no tengo ningún problema en iniciar por los tentáculos
hasta aplastar la cabeza.

Antes de levantarme me aseguro de no aplastar o lastimar a


mi pequeño, anoche no quería dormir, es la primera vez que
hace berrinche toda la noche, pudo dormir ya cuando
empezó a amanecer, Jimin y yo nos desvelamos toda la
noche, pero no me importa porque es mi bebé y no me
molesta cuidar de él. Salgo de la cama acomodandolo al
lado de Jimin, ya que él estaba acurrucado en mi pecho.

Me meto al baño y tomo una ducha rápida, no quiero


despertarlo y que empiece a llorar porque tengo cosas que
hacer hoy, en pocos minutos termino de vestirme y
arreglarme adecuadamente, introduzco mi arma en su lugar
y me acerco a la cama, me agacho a la altura del rubio
precioso que duerme a mi lado cada noche y depósito un
beso en su mejilla.

—Me voy, cariño, regresaré temprano, llámame si el bebé,


sigue incómodo, te amo—. Susurro en su oído y dejo otro
beso ahora en sus labios, él asiente con la cabeza y me
abraza por el cuello, inhala el perfume de de esa zona y
asiente con la cabeza para volver a acurrucarse en las
sábanas.

Observo a mi pequeño y lo veo fruncir el ceño y estrujar la


carita, hace un puchero con sus labios y Jimin le coloca el
chupete y lo mueve por su espaldita haciendo que vuelva a
quedarse dormido, me sonríe y asiente con la cabeza para
que me vaya.

Salgo de la mansión asegurándome de bloquear el sistema


de seguridad, ni siquiera las fuerzas armadas pueden entrar
en mi casa si no es que Jimin o yo le damos el acceso y eso
es lo que me mantiene más tranquilo, conduzco en
dirección a la casa donde estan los demás soldados y el
ministro, en el transcurso me compro un café negro sin
azúcar para despertarme y que no me afecte tanto el no
haber dormido anoche.

Al entrar saludo a los que vigilan afuera con un


asentimiento de cabeza y continuo caminando hacia el
interior de la casa, me detengo en la puerta y me cruzo de
brazos observando a Jay comiéndole la boca al loquito de
Jin, podría jurar que le está metiendo la lengua hasta la
tráquea o más profundo.

—Hay muchas habitaciones en la casa, ¿O se las muestro?—


cuestiono, ambos chicos se separan al escucharme, pero Jay
me ignora he intenta volver a unir su boca con la de Jin,
pero él niega con la cabeza y agacha la misma
avergonzado, ¿Desde cuándo tan me importa lo que digan
los demás?

—No tienes la moralidad suficiente para decir eso—.


Reclama Jay y sonrío entendiendo a que se refiere, termino
de entrar en el pasillo y cruzo por su lado atropellando su
hombro.

—No necesito moralidad, esta es mi casa—. Le recuerdo y él


pone los ojos en blanco, mi sonrisa se hace más grande y
entro en el cuarto donde Jin manipula el plutonio,
obviamente no se lo confíe a ninguno de ellos solo usaron la
cantidad que les quise dar asegurándome de que nadie se
vuelva loco y cometa un error que nos cueste la vida a
todos.

Los demás entran detrás de mí y me siento en la silla


giratoria, Namjoon me observa mientras sostiene la tableta
en sus manos.

—Estamos listos para el próximo ataque, hemos escogido


una ciudad cercana a la isla de Jeju, hay pocos habitantes
por lo que el número de fallecidos no será tan elevada, pero
el mensaje llegará a los destinatarios con éxito —. Asegura
el capitán.

—Solo estamos esperando que nos confirmes tu decisión, si


seguimos en el plan original o cambiaremos algo—.
Interviene el ministro.

Me cruzo de piernas y busco en los bolsillos de mi pantalón


un cigarro, lo llevo a mi boca y lo enciendo dándole una
calada.

—¿Tenemos lo necesario?—. Cuestiono mirando en dirección


a Jin.—Espero que no hayas estado jugando a las espaditas
con Jay en horario de trabajo —. Reclamo y él niega con la
cabeza.

No es como que le estuviera pagando un cheque por esto,


pero ninguno está aquí a cambio de nada a cada uno le
pagué una suma muy grande y otros como Jin, el ministro,
Jay, el capitán y Hoseok, están más por lealtad y venganza,
pero eso no les resta responsabilidad y deber.

—Respondiendo a su pregunta tenemos bombas listas, las


armas creadas con el plutonio ya se pueden usar, pero una
sola bomba tiene el alcance de unas diez de las que usa el
gobierno, entonces con una es suficiente para reducir ese
pueblo a cenizas—. Me informa Jin y asiento con la cabeza,
si una es suficiente, entonces no hay que desperdiciar las
municiones en cosas no tan relevantes.

Le doy otra calada al cigarrillo mientras Jin rebusca en el


lugar hasta colocar las bombas frente a mi con sumo
cuidado.

—Muy bien entonces no hay que perder el tiempo, Nam


consigue un helicóptero, no hay que ir en manada asique
solo iremos nosotros cuatro, Hoseok contacta al chico de la
última vez y que se encargue de esparcir la noticia de la
explosión con eficacia —. Ordeno y todos se ponen en
marcha, a mi mente llega la imagen de mi pequeño príncipe
haciendo pataleta y me dan ganas llamarle, pero terminaré
aquí primero y volveré al anochecer, si algo malo estuviera
sucediendo Jimin ya me hubiese llamado.

Pasados unos minutos bajo al primer piso y me dirijo al patio


trasero donde esta el helicóptero listo para ser abordado,
me coloco el chaleco antibalas y muevo mi cabeza de un
lado a otro para quitarme la tensión de los músculos, el
ministro, Jin y el capitán están esperando por mi y camino
hacia ellos para llevar a cabo nuestro segundo ataque.

El celular me vibra dentro del pantalón y no dudo en


tomarlo, me sorprende que sea una videollamada de Jimin y
me siento preocupado de la nada, descuelgo la llamada y
aprieto la mandíbula viendo los ojos azules de Amalia en la
pantalla.

— ¿Papá oso estás ahí?—. Cuestiona con la voz dulce que


me derrite y me deja sin aliento.

—Si, princesa, ¿Qué necesitas?—. Cuestiono y la veo sonreír


frente al celular.

—¿Puedes traer helado cuando vuelvas?, por favorcito —.


Súplica y asiento con la cabeza.

—¿Donde esta tu papito?, déjame ver a Domenick, cariño.

—No, papito está en el baño con Domenick, está bañando


con agua muy fría y el nene está llorando, así bien fuerte.

—¿Agua fría ?, ¿Por qué?—. Pregunto y la veo fruncir el ceño


para después poner los ojitos en blanco.

— Papá oso, Nick tiene mucha fiebre, entonces lo bañan con


agua fría, ¿Acaso no sabes cuidar bebés?—. Cuestiona con
obviedad y aprieto la Mandíbula.

—Pasame a Jimin, nena por favor.

—Pero el helado—. Intenta refutar y como odio la terquedad


de esta niña.

—¡Que le pases el celular a Jimin, mocosa!


—Padre mío, no grites, ya voy, joder—. Contesta y trago
saliva para no romper el teléfono de un impulso.

Ya después le voy a romper esa boquita sucia que tiene,


escucho sus pasos en el piso y como abre una puerta, pone
la cámara de atrás dejándome ver a Jimin dentro de la
bañera con el bebé, él tiene los ojitos cerrados, está
empapado y sus labios tiemblan mientras sostiene la ropa
de Jimin con sus puñitos.

—Jimin, ¿Qué diablos está sucediendo?

—Yo, no lo sé, creí que podría controlarlo, pero la fiebre, no


se le quiere bajar, Jungkook por favor ayúdame —. Pide
lloriqueando con la voz rota.

Cuelgo la llamada y peino mi cabello hacia atrás


maldiciendo a gente que ni siquiera conozco por la situación
de mi hijo, le hago una señal a Jin y al ministro para que
bajen y vienen rápidamente hacia mi.

—Se me presento algo en casa, mis hijos son primero que


todo asique espero que usted pueda solucionar esto solo,
señor ministro —. El mencionado asiente con la cabeza y
está vez dirijo la mirada a Jin quien entiende rápidamente lo
que quiero.

—¿Voy contigo?—. Cuestiona y asiento con la cabeza, tengo


claro que Jin no es un médico, pero tiene conocimiento y
dominio de esto, no tiene un puto título, pero el gobierno lo
preparo para ser médico para los militares, no hay cosas
que este bastardo no pueda entender o tratar.

Subo al auto y no se porqué mierda también viene Jay,


conduzco lo más rápido que puedo e ignoro los lloriqueos de
Jin que viene muriéndose de miedo en el asiento de atrás,
llego a la casa de seguridad en unos minutos y salgo del
auto desesperado, permito que el sistema de seguridad
escanee el iris de mi ojo derecho e ignoro el asombro de Jin
ante la tecnología tengo instalada.

Corro al baño ignorando a Amalia que me espera con los


brazos abiertos, ya después le doy un abrazo, entro al lugar
encontrándome con la misma escena, Jimin dentro de la
bañera con el pequeño en sus brazos mientras llora sin
control.

—Jesus bendito, quieres darle una hipotermia o qué diablos


—. Lo regaña Jin quitándole al niño de los brazos.

—Lo. Lo siento. Yo. Solo quería. Lo siento—. Repite con la


voz rota y lo sostengo de los hombros para que me preste
atención.

—Shhh, escúchame, ponte ropa seca y cálmate, ¿Si?, todo


estará bien—. Él asiente con la cabeza y tomo al pequeño
de los brazos de Jin, él me ayuda a desvestirlo mientras el
bebito tiembla en mis brazos apretando la tela de mi
camisa, pero no abre los ojitos.

Jin le seca el cuerpo y lo cubre con una toalla, seca su


cabello y coloca su palma abierta en la frente del niño.

—¿Tienes un botiquín?—. Cuestiona y asiento con la cabeza.

—En el mismo baño, en la parte de arriba donde están las


demás cosas—. Ni siquiera puedo pensar con claridad.

Jimin regresa con Jin y se acomoda a mi lado con la cabeza


agachada, el científico coloca un termómetro debajo del
bracito de mi hijo, le tantea la garganta y le abre la boca
para después introducirle una paleta fina encima de la
lengua y observa dentro de su boquita.
El pitido del termómetro llama la atención de Jin y este
mordisquea sus labios observando lo que dice, Jay continúa
en el pasillo no se haciendo que, pero se que puedo confiar
en él, porque está loco, pero no tanto.

—Este niño tiene una infección muy fuerte en la garganta,


¿Esterilizan bien los biberones o tal vez comparte chupete o
el biberón con la otra niña?

—No, los dos tienen sus biberones aparte —. Comento y


Jimin suelta un suspiro.

—Es mi culpa, Amalia a veces toma el chupete de


Domenick, no sabía que se iba a enfermar así, lo siento
mucho de verdad —. Lloriquea dejando salir más lágrimas.

—Por ahora es solo una infección menor, pero lo mejor es


cambiarle el chupete, cómprale uno nuevo y esterilizalo
antes de dárselo, por mientras medicalo con antibióticos,
pero no se tomen esas cosas a la ligera, son cosas niños,
pero aunque sean hermanos una infección descuidada
causa grandes estragos —. Avisa y asiento con la cabeza.

—Toma las llaves de mi auto y ve con Jay a una farmacia,


me quedaré aquí con mi hijo —. Musito y él asiente con la
cabeza.

Jimin dirije la mirada hacia mi decaído y sale de la


habitación yendo a abrir el sistema de seguridad para que
Jin pueda salir, después regresa con la cabeza agachada y
se sienta a un lado del colchón.

—¿Estas molesto conmigo?—. Cuestiona en un susurro.

—No, no hay razones para estarlo, pero la próxima vez,


ojalá no haya una, llámame, si Amalia no me llama ni
siquiera me doy cuenta, cariño, se que intentas hacer las
cosas bien sólo, pero no hay necesidad de eso, me tienes
contigo aqui, ahora somos los cinco contra el mundo,
entiende por favor —. Él asiente con la cabeza y se queda
en su lugar.

Pasan unos minutos y aparto el cabello de mi hijo de su


frente, su cuerpecito está muy caliente y suda sin control,
se mueve incómodo y aprieta mi camisa con más fuerza.

— Papá —. Musita bajito aún con los ojos cerrados.

—Si amor, bebé de papá, aquí estoy mi amor, abrázame


más fuerte si quieres —. Lo veo abrir un ojito y volver a
cerrarlo con pesadez.

Aprieto la mandíbula con fuerza sintiendo como aprieta sus


puñitos mientras tiembla, su boquita está morada y no sé
cómo quitarme este dolor, está estaca que se hunde en mi
corazón sin piedad cada vez que miro su carita sin ese brillo
que lo caracteriza, mi pequeño y perfecto bebé, te amo
tanto.

Maratón Capitulo 2/3

Capitulo dedicado a: ashelyuz12, Li_Ana99,


Stephany_9597, imbadboymaybe, NereidaSerrano,
Linaa1990, andreaflors654, Jikook0012,
🦋💋 👀
YessiVargas787, PatriciaRamirez462, Marie82r,
713yamel gracias por el apoyo
✨Capitulo 76✨
"El segundo ataque"
Jimin

Me siento muy triste y no puedo evitar sentirme culpable


aunque el coronel diga que no está enojado conmigo, siento
que si lo está, desde que llegó no ha soltado a Domenick, ni
siquiera sale de la habitación, Amalia está aquí en la sala
jugando con Jay, porque ambos hombres van a quedarse
aquí esta noche hasta que el bebé mejore, así lo pidió
Jungkook, en el transcurso de la tarde le preparo el
almuerzo a los demás con la ayuda de Jin, Minmin gracias al
cielo es muy tranquilo y solo se la pasa jugando con los
juguetes que le compró el coronel, la niña pide leche cada
que siente hambre y me alegra que no pueda entender lo
que está pasando porque a lo mejor se sintiera triste o
culpable así como me siento yo.

Jin trajo cuatro chupetes y biberones nuevos, los de color


rosa para Amalia y los de azul para Domenick, lo veo
acercarse a la niña y arrodillarse a su altura, le quita la
cadena que el coronel le regaló y le coloca el chupete como
si fuese un dije y vuelve a colocarsela.

—Este es tu chupete —. Le informa y la niña lo sostiene en


sus manos para mirarlo detenidamente.—Ya tienes uno para
ti solita, no hay que coger el de Nick, ¿De acuerdo?

La niña asiente con la cabeza y se lleva el chupete a la


boca, lo succiona como acostumbrandose a él y aplaude
feliz manteniendolo dentro de su boca. Suelto un suspiro y
me dirijo a la habitación donde esta el militar con nuestro
pequeño, abro la puerta y me quedo en el marco
observándolos a ambos, el pequeño está apretando la tela
de la camisa del coronel como si este se fuera a algún lado,
está desnudito envuelto en la toalla acurrucado en los
brazos del coronel quien mantiene el ceño levemente
tranquilo y tiene los ojos cerrados.

Cierro la puerta nuevamente y vuelvo a la sala, tomo


asiento frente al televisor y lo enciendo para ver si
encuentro algo que me distraiga y me quite estos
pensamientos de la cabeza.

—Oye, no tienes que sentirte culpable, son cosas que pasan


con más frecuencia de la que crees, nadie es perfecto, pero
tú eres un buen padre, lo estás haciendo bien—. Me susurra
Jin intentando reconfortarme.

—Si, deja la lloradera y pon las noticias, a estas horas ya


deben estar hablando del ataque —. Musita Jay y pongo los
ojos en blanco, a este yo tengo que romperle la cara algún
día.

Ambos hombres toman asiento en el suelo y Amalia viene


caminando con toda su elegancia para después sentarse a
mi lado, recuesta su cabeza en mis piernas y se lleva el
biberón a la boca mientras juega con sus piecitos, busco el
canal de las noticias y efectivamente están mostrando lo
que parece ser una explosión y como titular dice
"Terroristas bombardean ciudad aledaña a la isla Jeju
y dejan mensaje para el gobernador Kim"

Jin y Jay se miran y asienten con la cabeza satisfechos, la


mujer del noticiero continúa hablando y en está ocasión
presentan al gobernador respondiendo al ataque.
"En vista del ataque de hoy en manos de esos
militares retirados que se han convertido en
terroristas, peores que cualquier asesino, junto al
gobierno y el servicio de inteligencia hemos decidido
empezar a cazarlos como si fueran ratas, porque
ningún tercero vendrá a destruir la paz que hemos
creado en esta ciudad, a partir de hoy las calles de
Busan y sus ciudades aledañas estarán militarizadas
las veinticuatro horas del día, cualquier ciudadano
que oculte o le de refugio a uno de estos malandros
será asesinado al igual que ellos, no hay perdón, nos
han intentado matar, ahora somos nosotros quienes
iremos a ellos, si están escuchando esto, procuren
esconderse como las ratas que son, les mostraremos
que el gobierno siempre es quien está arriba"

Ambos chicos ríen y me levanto del suelo tomando a Amalia


en mis brazos para llevarla a dormir a la habitación, la llevo
a su habitación y me dirijo a la otra donde esta el coronel.

Mis ojos se encuentran con la mirada de Domenick quien


juega con el rostro de su padre, en cuanto me ve aprieta los
ojos y se queda estático fingiendo que está durmiendo, una
sonrisa se dibuja en mis labios y me acerco a él, tanteo su
frente con mi mano y me siento aliviado cuando lo siento
con la temperatura más baja que antes.

Extiendo los brazos hacia él y niega con la cabeza


abrazándose al cuerpo del coronel, pongo cara triste y él
frunce el ceño.

—Ven con Papito—. Pido y él mira mis brazos y mira al


Coronel, siento que duda y devuelvo mis brazos a su lugar
para no obligarlo a tomar una decisión.
Lo veo apegarse más al militar provocando que este le de
más espacio el cual él vuelve ocupar y palmea el espacio a
su lado mientras me mira.

— Mami, men—. Musita y me mira esperando a que me


acueste a su lado.

—Subete ya, el niño está enfermo y te lo está pidiendo,


¿Qué tanto piensas?—. Cuestiona el coronel sin abrir los
ojos, en cuanto el niño escucha la voz de su papá se lanza
encima suyo queriendo jugar con él.

Me subo en la cama siendo cuidadoso, pero de nada valió,


el militar me sostiene de ambas manos y me hace caer de
golpe encima del colchón, nuestro hijo ríe a carcajadas y se
lanza encima mío sonriendo alegre.

— Mamá caballito—. Musita sentando encima de mi


estómago y empezando a moverse como si estuviera
saltando.

—¿Quien te mintió?, tu mami no es el caballo, él es el jinete


—. Se burla el militar tomando al niño y llevándolo a su lado.
—Solo que es experto montando a papá, ¿Verdad mami?—.
Cuestiona y lo asesino con la mirada.

—Te voy a romper esa boquita, Jeon, no delante del niño—.


Musito y sus ojos de iluminan con un brillo extraño, me
acorrala contra el colchón subiéndose encima mío, el niño
nos mira mientras intenta cubrir su cuerpecito con la toalla.

—¿Qué boca vas a romper?—. Cuestiona sosteniéndome


ambos brazos para que no me mueva.—¿Ésta?—. Insiste
estampando sus labios contra los míos, sin abrir la boca
simplemente así, no forcejeo para que el bebé no lo
malinterprete como que estamos peleando.—Asi me gusta,
sumiso y cooperativo—. Se burla bajando de mi.
Toma a Domenick con intenciones de bajarlo de la cama,
pero el niño lo sostiene de las mejillas y lo besa en la boca
para después abrazarlo por el cuello sin querer soltarlo.

—¡ Papá, mío, mamá, malo!—. Reclama mirándome mal y el


coronel se hecha a reír, le coloca una pijama bien abrigada
pues aún tiene algo de temperatura, salimos los tres al
pasillo donde me quedo estático observando a Jin y Jay
jugando con Amalia, ambos tienen coletas en su cabello y el
rostro maquillado.

—Papitos miren, ¿Son monos verdad?—. Cuestiona con una


amplia sonrisa, el coronel se echa a reír provocando que Jay
lo mire mal, pero Jin parece no sentirse mal, ni incómodo
por ello.

—Si, princesa, ambos parecen dos monos—. Se burla el


militar y Jay le muestra el dedo medio, el coronel se pierde
en la cocina y de allí regresa con sacudiendo el biberón de
leche de Domenick.—¿Tenemos algunas noticias?—.
Cuestiona intentando extenderme al niño, pero él niega con
la cabeza y se aferra al mayor como si nunca va a soltarlo.

—Yo digo que todavía no tienen idea de que eres tú quien


está detrás de todo esto—. Interviene Jin.

—Eso es cierto, pero ahora tenemos a esos perros


olfateandonos el culo.

—Cuida tu vocabulario frente a mis hijos—. Lo interrumpe el


coronel y Jay pone los ojos en blanco.

—Tenemos que iniciar la segunda fase del plan, ya está


bueno, hay que llevarlo al siguiente nivel, antes de que ellos
se tomen la delantera —. Propone Jay y el coronel asiente
con la cabeza.
—Es cierto, ya tienen a la milicia buscando a los soldados
que tienes a tu disposición, es mejor hacer algo antes que
ellos—. Intervengo aunque se que ya no me dejan participar
en los planes.

—Es cierto, lo primero es cambiar a los soldados de lugar, la


visita de la madre de Jimin, no termina de convencerme y
para que lleven muerte a mi casa, yo la llevo a la de ellos
primero—. Musita con seguridad el Coronel, mordisqueo mis
labios observando como da órdenes de aquí para allá con
esa voz demandante e intimidante que tiene.

Llegada la noche el militar se encarga de dormir a los niños


y al salir de la habitación se acerca a los otros dos que lo
acompañan y se coloca el chaleco antibalas, se prepara
colocando armas en puntos estratégicos de su cuerpo a la
vez que Jay hace lo mismo y Jin y yo solo miramos, de la
nada siento un hueco molesto en el pecho y estómago,
agacho la mirada y el coronel viene hacia a mi con su
perfecta aura dominante.

—Cuida de los niños mientras vuelvo, solo iremos a llevar a


los soldados a otro lugar donde estén seguros, no nos
conviene perder gente ahora —. Musita y me obliga a
levantar el mentón para mirarlo a la cara.

—Prometeme que volverás o juro que iré a patearte el


trasero donde sea que te metas—. Lo amenazo y él sonríe
con coqueteria.

—Lo juro—. Musita con seguridad, termina de acercarse a mi


y me toma de la cintura con posesividad, toma mis labios
como si les pertenecieran y al alejarse se acerca a mi oído
haciendo que mi piel se ponga de gallina.—Volvere y sin
importar la hora, haré que me montes, justo como me
gusta, como solo tú puedes hacerlo —. Susurra y me libera
dejándome con la mente en el aire y una erección que
empieza a palpitar.

Los veo salir de la mansión para dejarme solo con los niños
y Jin, el susodicho me toma de las manos y me sonríe como
un psicópata.

—¿Y si vemos una película?, es que me acostumbré a dormir


con Jay—. Confiesa con las mejillas sonrojadas.

"Oh amigo, conozco perfectamente ese sentimiento, no eres


el único"

Capitulo 3/3

Tengo proyectos nuevos en mente, quizás publique


uno o dos por aquí cuando finalice PANDEMIC ✍️ 💋
¿Creen que se viene pelea o no? 👀
✨Capitulo 77✨
"Acorralados"
Jungkook

Al salir de la casa y dirigirnos a la mansión donde están los


demás soldados nos topamos con la milicia en la carretera
completa, mi única salvación es que la mayoría son nuevos
y no me conocen o eso creo yo, tengo fe de que el
gobernador no les haya hablado de mí o quién sabe a lo
mejor les metió cucarachas en la cabeza para que no vayan
en su contra, porque si realmente piensan que estoy muerto
es imposible que pongan gente en mi contra, aunque
tratándose de ellos cualquier cosa es posible.

Las calles están repletas de militares que revisan el interior


de los vehículos incluso sacando a las personas de ellos,
como si nada, como si no fueran ciudadanos inocentes que
no tienen nada que ver, pero pronto se enteraran de quien
está detrás de todo esto, entiendo la preocupación del
gobernador, tener un enemigo y no saber cómo es su cara
es estresante porque no sabes si esa persona está justo
detrás de ti o a tu lado esperando un descuido tuyo para
matarte, en su caso se va a arrepentir cuando sepa que soy
yo ese enemigo, porque entonces ya no habran noches de
descanso prolongado y saber que le quito el sueño y la
tranquilidad, me llena de orgullo porque así como los demás
saben de lo que soy capaz, él también sabe que Jeon
Jungkook no tiene escrúpulos a la hora de deshacerse de
sus enemigos.
Nos toma mucho tiempo avanzar por la cola de autos frente
a nosotros, observo detenidamente como dos militares se
acercan a mi vehículo y aprieto la mandíbula sacando el
arma de la guantera, la mantengo escondida, pero lista para
disparar, Jay viene detrás haciéndose el dormido, uno de los
militares toca mi ventana bruscamente y bajo el cristal
asesinandolo con la mirada.

—¿Tiene idea de cuánto cuesta ese cristal?, seguro que no,


en tu vida has visto un millón de dólares cerca de ti, asique
comportarte y se amable, para dar miedo no hay necesidad
de mostrar violencia que no tienes—. Le digo y él levanta
una ceja sin poder asimilar la forma en la que le estoy
hablando.

Observa mi ropa detenidamente y saca el arma


apuntandome directamente a la cara, inmediatamente su
compañero ve su accionar reacciona de la misma forma
levantando su arma y dirigiéndola hacia mí.

—Identificacion, ahora—. Exige uno de ellos y empiezo a


sonreír sin emitir ningún sonido.

—Coronel Jeon Jungkook —. Contesto y él tipo se acerca


mucho más.

—Ya, qué gracioso, en la milicia todos sabemos quién fue el


coronel Jeon y aunque no conozcamos su cara, por si no te
avisaron, él está en el infierno justo ahora—. Musita con
aires de grandeza, una sonrisa ladina se dibuja de forma
automática en mis labios.

—¿Quién dice que el diablo no sale a jugar a la tierra?—.


Cuestiono haciendo que el hombre frunza el ceño
confundido.—Si te hablaron de mi sabes bien lo que puedo
hacer, ahorrame el mal gusto y sal de mi camino, antes de
que te saque los intestinos y haga que tu cadete se los
coma—. Amenazo y el chico abre los ojos sorprendido.

Se quita del camino a la vez que baja el arma, el otro militar


hace lo mismo y al poner el auto en marcha observo por el
retrovisor como saca su celular y se sale de la carretera
para escuchar mejor, es más que obvio que está informando
de lo que le pasó, por lo que piso el acelerador del vehículo
con intensidad.

—En cuestión de minutos nos van a encontrar y lo sabes,


¿Estas mal de la cabeza?—. Reprocha Jay y asiento con la
cabeza.

—No, simplemente tengo asuntos pendientes con Lee


Taemin —. Musito apretando el volante del auto.—Toco lo
que no debía y se tiene que morir.

—Ay por Dios, te quito la mujer o qué—. Me quedo callado


ante su estupidez y él abre los ojos al darse cuenta.—¡No
me jodas, tiene que ser una puta broma, ¿Por el fresita?!

—Dile así otra vez y yo mismo haré que te rompa la cara,


¿No conoces a Park Jimin?, es el único ser humano al que le
temo, yo que tú, no me meto con él —. Y no estoy
mintiendo, Jimin no es una persona que se deja de otro sin
importar que ese otro se vea que puede romperle los
huesos.

Llegamos a la mansión y los militares ya están esperando


por nosotros, pensé en ponerme un pasa montañas por si
llega la milicia, pero es una estupidez tomando en cuenta
los tatuajes que cubren mi brazo completo. Salimos del
vehículo y Jay va en búsqueda de las cosas de Jin, me dirijo
hacia donde esta el ministro quien me estrecha la mano y
me sonríe.
—Todo salió como esperábamos —. Informa y asiento con la
cabeza, él es una de las pocas personas que respeto, pero
eso podría cambiar, respeto no es sinónimo de dejarme
pisotear, pero mientras estemos así, todo está bien.

—Llegaron—. Aviso cuando se empiezan a escuchar


helicópteros volando arriba de la mansión, unos tres rodean
el área y los alrededores de la mansión son rodeadas por
camionetas negras de donde salen militares que empiezan
a salir apuntando hacia nosotros.—¿Esta listo Ministro?

—Siempre hijo—. Contesta y asiento con la cabeza, me


mantengo de espaldas a la puerta principal, en cuestión de
segundos la mansión se llena de militares y de uno de los
aviones empiezan a bajar personas, una sonrisa se dibuja
en mis labios cuando reconozco al nuevo ministro, como
supuse el gobernador no es capaz de venir, no tiene valor
por lo que tendré que ir yo a por él.

Me giro quedando de espaldas hacia Taemin y lo escucho


acercarse desde atrás, el ministro Park aprieta la mandíbula
y los puños mientras fijo la mirada en Jay quien entiende lo
que quiero solo con la mirada.

—Señor ex ministro Park, debió aceptar el exilio y no volver


a intentar revelarse en contra del gobierno —. Musita
Taemin fingiendo tranquilidad.—Recibimos un aviso de que
su aliado se anda haciendo pasar por Jeon Jungkook, me
paso por las pelotas los reglamentos y el estatus de un
muerto, entregame el plutonio y lo que hayas creado con él
y nos iremos en paz, de lo contrario...

—¿De lo contrario qué?—. Cuestiono dándome la vuelta


quedando frente a él, hace lo posible para no mostrar
expresión en su rostro.—¿Qué?, ¿Realmente pensaron que
sería tan fácil?
Una sonrisa se dibuja en su rostro e introduce ambas manos
en sus bolsillos.

—Ese Min Yoongi no tiene agallas, debí corroborar tú muerte


yo mismo, desde el día cero debí matarte—. Musita con la
intención de ponerme nervioso.— Última oportunidad
vejete, entregame el plutonio, este payaso no estuvo en la
explosión de hace unas horas, asique dime, ¿Donde
escondes el plutonio?—. Insiste y el señor Park se cruza de
brazos.

—¿Plutonio?, ¿Qué plutonio?—. Cuestiona con una sonrisa


burlona en su rostro.

Taemin aprieta la mandíbula y dirije la mirada hacia mí, al


aparecer tiene el mismo pensamiento que yo y empieza a
despojarse de sus armas entregándoselas a uno de sus
soldados.

—Sin armas de por medio, tú y yo, sin que nadie intervenga


—. Propone y sonrío ladino.—El que gane se queda con él —.
Agrega haciendo que mi sangre hierva y empiece a
despojarme de mis armas inmediatamente.

Taemin y yo tenemos historia, las peores enemistades


siempre vienen de una amistad en la que hubo traición y
eso es algo que nadie puede desmentir, jure que lo voy a
asesinar hace muchos años, pero el hecho de que este
poniendo los ojos en él, eso no lo voy a permitir.

—No voy a pelear por Jimin, en primer lugar porque él no es


un objeto ni un puto trofeo, segundo porque no peleó por lo
que ya es mío y se que nunca será tuyo—. Musito con
seguridad y es que no tengo dudas cuando se trata de él.

El único que puede decir a los cuatro vientos que me mato


es Min Yoongi, porque aunque sigo con vida me privó de dos
años de convivencia con mis hijos y el hombre que amo y
eso no se perdona, yo no perdono.

—¿Vienes o vas a llamar a Papi?, o no, cierto, lo maté —.


Musito haciendo que se enoje y se lance hacia mí, como
siempre no piensa y lanza golpes sin control, intento
esquivar casa ataque a la vez que contraataco, estampo el
puño cerrado en su cara, no es suficiente para tirarlo al
suelo y se viene contra mi con más rabia, me devuelve el
golpe y logra pegarme un rodillazo en las costillas, los
demás no se meten ni dicen nada, golpes van y vienen, él
es capaz de golpearme en repetidas veces en respuesta a
mis golpes.

—No te imaginas cuánto disfrutaré tener a Jimin bajo mis


sábanas, estoy tan emocionado que no puedo esperar —.
Musita provocando que me enoje y la sangre se me suba a
la cabeza, no espero que venga y me voy hacia él, estrello
el puño en su cara con tanta fuerza que lo envío al suelo, no
sé si estoy igual de golpeado que él, pero ya está bastante
débil, doy puñetazos en su cara sin control, uno tras otro y
cada uno más fuerte que el anterior.

—Ponte de pie si no, no es divertido —. Bromeo permitiendo


que se levante.—Pelear contigo es como pelear con una
Nena de cinco años, Ven—. Lo provoco y cae en el juego
viniendo contra mí, me lanza una patada y logro detenerlo
en el aire, le giro la pierna provocando que caiga de bruces
contra el suelo, coloco mi bota encima de su rostro y
sostengo ambos brazos para después tirar de ellos hacia
arriba haciendo que suelte un grito de dolor mientras hundo
mi bota en su cara aplastando su cabeza contra el suelo.

—¿Es todo lo que tenías?, no haz cambiado, sigues siendo el


perdedor, el mismo de hace años, siempre vas a perder
contra mi—. Aseguro.
Le libero sus brazos y le ordeno a mis hombres que suban a
los vehículos en los que se van a ir, no soy estúpido, hace
tiempo envié a Namjoon y Hoseok a la casa de seguridad
con las armas que creamos con el plutonio y el resto está en
un lugar que nadie jamás se imaginara.

—¡¿Van a dejar que se larguen?, Matenlos!—. Ordena en


medio de un grito, sus hombres obedecen inmediatamente
creando un intercambio de disparos con los míos, en medio
del mismo lo veo levantarse con dificultad y sacar una
navaja de su bota.

—Como dije antes, sigues siendo el mismo perdedor,


ridículo de antes —. Me burlo y le hago una señal para que
venga a mi moviendo mis dedos medio e índice de atrás
hacia adelante.

—¡Mierda, cállate ya, hijo de la grandísima perra!—. Grita y


viene en mi dirección apuntando el filo hacia mi, sonríe
cuando lo logra pasar por mi mejilla cortando externamente
mi piel, sostengo la navaja por el filo e ignoro el ardor al
cortarme las palmas, logro arrebatarle el arma en medio del
forcejeo para después hundir el filo en su estómago, saco el
filo y vuelvo a hundirlo unas tres veces.

—No voy a matarte—. Confieso y sus ojos se abren cada vez


que hundo el filo en su estómago.—Dile al gobernador que
he vuelto, esto es solo el mensaje—. Musito satisfecho.—
Ahora iré a por él, él es el siguiente —. Amenazo y lo dejo
caer al suelo.

—¡Vámonos ya, mierda!—. Grita Jay desde una de las


camionetas, decenas de hombres muertos en el suelo de los
cuales solo identifico cuatro de los nuestros y son los que
vigilan el lugar, me acerco a Taemin y paso el filo de la
navaja por encima de su mejilla hasta llegar a su boca.—Ya
será a la próxima —. Musito.—Es una promesa.

Corro a la camioneta siendo respaldado por los hombres que


protegen mi espalda, subo a mi vehículo y el ministro
empieza a manejar, veo Jay sacar parte del cuerpo por la
ventana y lanzar una bomba.

—Estas mal de la cabeza—. Digo y él asiente, por eso


mantengo las demás bombas lejos de él, porque está igual
de esquizofrénico que su novio.

Voy a volver golpeado y con el rostro cortado, pero esta vez


sí cumpliré mi promesa, está vez si regresaré.

Capitulo de la noche...

no pude por asuntos personales


porque sino, es lo mismo
💋
Prometí un maratón de tres capítulos y lo haré, hoy

🤣 espero entiendan

Ustedes saben que las llevo en el ❤️...

Sin votos no hay actualizaciones 👀


quiero ver más de
100 comentarios de personas diferentes...
✨Capitulo 78✨
"De regreso a Casa"
Jimin

No tengo idea de cuántas películas hemos visto, pero


ninguno logra conciliar el sueño, incluso hicimos palomitas
de maíz y estamos tomando cerveza, hace unas horas
llegaron Hoseok y el capitán con las armas y bombas que
fueron creadas con el plutonio, fue una estrategia para que
si llegan a ser atacados en la mansión no encuentren las
armas, Namjoon se quedó en la habitación mientras que
Hobi se quedó con nosotros por algunas horas, pero hace
poco también se fue a dormir con su novio.

Esto es el amor, no poder dormir cuando sabes que la


persona que amas puede estar en peligro, así como hay
momentos buenos hay malos, la impotencia que siento por
no poder ir en busca del amor de mi vida es una mierda,
pero ahora no solo debo pensar en nosotros, ahora tenemos
tres personitas que me han hecho pensarme detenidamente
las cosas porque ellos son primero, después mi Coronel,
pero él lo es todo para mí.

—Oye Jimin, ¿Puedo preguntarte algo?—. Cuestiona Jin


acercándose a mí más de lo que me gustaría.

—Claro, dime—. Contesto y veo su manzana de Adán bajar y


subir con suavidad cuando traga grueso.
Una sonrisa lastimera se dibuja en sus labios y sus ojos
brillan por la tristeza y la confusión, se que está dudando si
debe decírmelo o no, no se por lo que haya pasado, pero
sus acciones no siempre identifica el tipo de persona que es
y todo lo que ha hecho por mí sin esperar nada a cambio
me deja mucho que pensar de él.

"Algunas personas no nacieron con el papel de villano, pero


la vida se encarga de convertirlo en uno"

—No se por lo que estás pasando y por ende no se lo que


necesitas escuchar, pero te puedo decir que a tu pequeño
ángel sería feliz viendo que sales adelante e intentas darte
una oportunidad, siempre y cuando eso sea lo que quieres
—. Musito y él me envuelve en sus brazos de manera
repentina, sonrío y acaricio su espalda con suavidad.

Notandolo bien, no sé cómo hizo tantas cosas si la


contextura de su cuerpo es la de un adolescente bien
delgado, el típico nerd de un instituto, también yo, pero yo
sí sé pelear y no me dejo de nadie.

"Señor Jeon, bienvenido a casa"

Escucho al sistema de seguridad darle la bienvenida a mi


hombre y salgo de los brazos de Jin para después correr a la
puerta, veo como se abre la puerta principal y tengo el
impulso de lanzarme a sus brazos, pero no logro hacerlo, los
demás pasan por mi lado yéndose al interior de la casa, mis
ojos se quedan fijos en el corte en su mejilla, él parece notar
mi preocupación y me sostiene de la cintura con su mano
izquierda.

—Me patearon el trasero, bebé —. Acepta fingiendo dolor en


su voz, siempre me sostiene con su mano derecha porque
es diestro por lo que supongo que también tiene la mano
derecha herida.
—Dime quien fue y juro por Dios que haré que se beba su
propia sangre antes de morir—. Musito con enojo.

Una sonrisa ladina se dibuja en sus labios y me muestra la


palma de su mano en la que tiene un corte mucho más
horrible que el de su cara, aprieto la mandíbula y los puños,
no importa si él puede defenderse sólo, quien sea que haya
hecho esto me las va a pagar.

—Bonito—. Musita con coqueteria acercando su rostro al


mío, lo abrazo por el cuello y el olor insoportable a sangre
me hace sentir náuseas, me alejo de él mirando el chaleco
antibalas repleto de sangre.—No te preocupes, Nene, no es
mi sangre, vas a llorar cuando esté dentro de ti, no porque
este herido—. Se burla y pongo los en blanco.

Lo ayudo a entrar a la sala después de activar el sistema de


seguridad complejo haciendo que una capa de metal creada
con plutonio cubra la casa por completo, tengo entendido
que también desaparece del satélite y los mapas
provocando que en la ubicación se vea únicamente un
territorio baldío.

—¿Qué hacemos?—. Cuestiona Jay acercándose a nosotros,


veo las intenciones de Jungkook y lo sostengo del brazo
arrastrándolo a nuestra habitación.

—Se acabó el juego de super héroes, váyanse a dormir o


hagan lo que quieran, pero el que despierte a mis hijos, los
cuida—. Les advierto y el ministro frunce el sueño.

—Que vayamos a dormir dijo —. Agrega el susodicho y


asiento con la cabeza, llevo al coronel a la habitación y lo
dejo encima del sillón, entro al baño de donde traigo un
botiquín para curar y desinfectar sus heridas.
Sostengo trozos de algodón y los sumerjo en alcohol,
sostengo su rostro con brutalidad y paso el algodón por
encima del corte en su mejilla, una vez limpia noto que no
necesita saturación asique la cubro con un poco de gasa,
repito el procedimiento en la palma de su mano siendo más
brusco que antes ignorando los quejidos que salen de su
boca, siento mis ojos arder y un nudo formarse en mi
garganta.

—No te pongas así, Nene, no me pasó nada—. Intenta


convencerme, pero mis ojos no entienden razón y odio ser
tan jodidamente patético, pero lo perdí una vez y no quiero
volver a pasar por eso, continuo hundiendo el algodón en su
mano y siento como me sostiene de ambas muñecas
evitando que continúe tocandolo.— Jimin, por favor, cálmate
—. Pide y me obliga a levantar la cabeza.—Nene, estoy aquí
como lo prometí, no me iré a ningún lado—. Musita y
mordisqueo mi labio inferior, posa la mano herida en mi
mejilla y la acaricia, después la guía a mis labios donde
acaricia con su dedo pulgar moviéndolo de un lado a otro
lentamente.—Si quieres llorar te puedo ayudar con eso —.
Agrega y mis ojos se encuentran con esos orbes negros que
hacen que me pierda en el universo completo que hay
dentro de ellos.

—¿Harás que llore?—. Cuestiono con cinismo, él levanta una


ceja al notar el tono con el que le hablo.—¿Quieres hacerme
llorar?—. Insisto liberandome de su agarre y golpeando su
pecho con los puños cerrados.—¡Hazlo, entonces hazme
llorar como lo hice hace dos años cuando te largaste a la
mierda, deja de querer ser un héroe y salvar al mundo del
gobernador, deja de ponerte en riesgo, no entiendes que
me puedo volver loco si te pasa algo, entiende que si
vuelves a desaparecer voy a romperte el alma yo mismo,
¿Entiendes?, deja de joderme la vida, yaaa Jeon, yaa
mierda!—grito, nuevamente sostiene mis muñecas, me
empuja hacia el colchón y se abalanza sobre mi
sujetandome por las muñecas con brutalidad.

—Suenas como si me culparas por algo de lo que no soy


responsable —. Reclama con voz gruesa.—¿Quieres pelear?
—. Cuestiona y estampa sus labios encima de los míos con
agresividad, se aleja dejándome el corazón queriendo
salirse de mi pecho.—Contesta, ¿Quieres pelear con tu
marido?, ¿Ummh?

Con su rodilla me separa las piernas y frota la misma en mi


entrepierna haciendo presión en medio de mis piernas
provocando que empiece a excitarme, niego con la cabeza e
intento forcejear para que se detenga, pero tiene más
fuerza que yo y tener su cuerpo encima no ayuda nada, me
sostiene ambas manos con una sola de las suyas y con la
otra me toca el cuerpo con descaro hasta bajar a mi
erección y apretarla con necesidad y deseo, aprieto los ojos
queriendo pensar en algo más, pero me es imposible
cuando me toca de esa forma.

—Basta, déjame, estamos hablando, sueltame ya, Jeon—.


Pido pero la sonrisa perversa en su rostro me deja claro que
no tiene intenciones de hacerlo, desabrocha mi pantalón y
baja el cierre e intento unir mis piernas, pero aprieta el
agarre en mis manos con más fuerza.—Dije que pares, no
quiero—. Ni siquiera yo soy capaz de creerme tal mentira.

—Repitelo y no te tocaré —. Amenaza.—No puedes mentir,


no eres capaz de convencer a tu cuerpo de lo que dice tu
boca y yo tampoco miento, amo sentir tu cuerpo temblar
del placer y ver tus labios apretados cuando intentas
aguantar los gemidos que siempre terminan con mi nombre
—. Musita con superioridad, muerdo mi labio inferior y él me
despoja del pantalón y la ropa interior dejando mi erección
dura y palpitante al aire libre.
—Estoy. Intentando, hablar contigo. Como la gente civilizada
—. Cada palabra que sale de mi boca se convierte en un
gemido por sentir su lengua pasearse por el tronco erecto
de mi polla.

—Soy un militar civilizado, por eso arreglaré nuestros


problemas como se debe, en la cama, ¿Terapia de pareja?,
lo único que tengo para ofrecer es la polla que me palpita
dentro de mi pantalón volviéndome loco por tenerte encima
de mí montandome y cabalgando mi hombría como te gusta
hacerlo, como me gusta a mí también —. Sisea con la voz
excitada, arqueo la espalda cuando se lleva mi polla a la
boca y empieza a chuparla, me retuerzo de placer bajo la
destreza de los movimientos de su boca, su lengua se
mueve con inquietud encima de mi glande y luego succiona
en la misma zona haciéndome lloriquear sintiendo la llegada
del orgasmo que libero en su boca, lo veo tragar sin
problemas.—¿Le seguimos con salvajismo o vas a cooperar?

—Liberame, ¿O voy a montarte atado?—. Cuestiono


apretando mi labio inferior en medio de mis dientes, sus
ojos brillan con lujuria y me libera, se baja los pantalones
frente a mi y al despojarse de la ropa interior su enorme y
gruesa polla sale gustosa quedando frente a mi, miro a la
puerta y después a él nuevamente.

—Ni lo pienses, Nene, si sales por esa puerta sea aquí o en


la sala te voy a coger tan duro que todos aquí sabrán quién
es el de abajo de los dos—. Amenaza y levanto una ceja.

—No voy a coger con un hombre que no me escucha—.


Musito provocandolo, tensa la mandíbula e intenta tomarme
de las manos, pero logro escaparme, gateo encima del
colchón, me sostiene de una pierna y tira de ella
llevándome de regreso a mi posición inicial estando ahora
boca abajo, coloca su mano en mi cabeza hundiendo mi
cara en el colchón.

—Si querías hacerlo así, debiste decirlo—. Pronuncia cerca


de mi oído y me levanta el trasero dejándolo a su
disposición.

—Hablas demásiado, solo hazlo—. Lo provoco y empuño las


sábanas cuando siento la cabeza de su miembro empujar
hacia adelante haciendo que mi entrada se estire de
repente, ignoro el dolor que en cierto sentido no es tan
tortuoso por el placer que me provoca juguetear con él de
esta manera, sus penetraciones siempre son tan salvajes y
bruscas que mi interior termina cediendo estirándose justo
al tamaño de su miembro, descubre mi espalda apartando
la tela de la remera para empezar a morder mi espalda.

—Mierda, así, no. Joder. No puedo aguantar demasiado, se


siente muy estrecho—. Advierte, sus embates aumentan de
velocidad a la vez que se vuelven más bruscos y certeros
golpeando mi próstata una y otra vez sin cansancio, me
toma de las nalgas con ambas manos y me folla con tanta
fuerza y desesperación que termino eyaculando encima de
la sábana sin aviso previo.

—Jeon, ummmh, Ahhh, Jungkook!—. Gimoteo con placer


sintiendo cómo batalla por conseguir el orgasmo, sostiene
mi cabello empuñandolo con su mano derecha para después
tirar de él hacia atrás apegando mi espalda a su torso.

—Te dije que siempre tus gemidos terminan en mi nombre,


eres mío, mi esposa—. Gruñe como un animal en mi oído a
la vez que propina dos estocadas más profundas que las
anteriores y se queda estático mientras su polla palpita
expulsando la eyaculación que sale de él.—¿Estas tomando
la pastilla como te corresponde?—. Pregunta y levanto una
ceja.

—Vaya, mejor dime "no quiero más hijos contigo" y duele


menos—. Lo siento salir de mi a la vez que me giro para ir a
lavarme, pero me sostiene de ambas piernas y las levanta
dejándome con la cabeza hacia abajo.—¿Qué diablos?,
sueltame Jeon.

—Dijiste que no quiero más hijos, veamos si es verdad —.


Musita con una sonrisa.—Solo unos minutos mas—. Sonríe.
— ¿Cómo se llamará este?, ¿Crees que varón o hembra?

Me remuevo pegándole una patada en el hombro y me


libera, lo fulmino con la mirada y lo veo tomar asiento
tranquilo para después vendar la herida en su mano.

—Tanto que te gusta hablar cosas sin sentido para después


salir a llorar, ¿Qué es un hijo más?

—¿Quieres otro hijo?, te invito a pasar un día completo con


tu hija y se te pasa bien rápido —. Musito poniéndome de
pie, busco la píldora y la coloco en la punta de mi lengua
para después tragarla.

—Dios cuánta crueldad, matas a nuestros hijos, eso no se


hace —. Reclama en tono dramático.

—Son los golpes amor, eso está afectando tu cerebro


duérmete un poco, mañana se te pasa —. Palmeo su cara y
sonrío burlón, intento alejarme y él me toma de la muñeca,
tira de ella haciendo que tome asiento encima de sus
piernas.

—Te amo—. Confiesa moviendo las hebras de cabello que


cubren mi frente hacia un lado.—Eres muy guapo, estás tan
bueno, joder—. Agrega apretandome el culo con descaro.
—Lo sé, eso no es ninguna novedad, dime algo que no sepa
—. Bromeo y él levanta una ceja, sonrío y lo sostengo de las
mejillas como hace Domenick, uno mi frente con la suya y
depósito un beso en sus labios.—Tambien te amo,
muchísimo.

—¿Cuanto?—. Cuestiona.

—Mas de lo que debería, pero aquí estamos—. Confieso y


me abrazo a su cuerpo permitiendo que él también me
envuelva en sus brazos y esto es todo lo que quiero, estar
así con él para siempre.

Para los que pedían foto de Minmin:


El Domenick
Capitulo 1/3

Voten y comenten o no hay maratón 💋👀


✨Capitulo 79✨
"Alma rota"
Jin

La emoción que sentí al ver a Jay cruzando esa puerta


simplemente no lo puedo explicar, las cosas que estoy
sintiendo nunca antes las sentí por lo que se que confundí
los sentimientos del amor con algo completamente
diferente, amor es esto que siento por Jay, quizás no se lo
que es porque nunca he amado a nadie, pero quiero amar,
quiero hacerlo con él, quiero que él me ame siempre, no
quiero que se vaya nunca.

Lo veo venir hacia mi y me envuelve en sus brazos


levantándome del suelo en el proceso, me quita los lente y
me besa en los ojos con ternura.

—Le lance una bomba a esos perros, hubieras visto


muñecon, se fue todo a la mierda—. Musita emocionado y
asiento con la cabeza sintiéndome feliz por lo que le hace
feliz a él.—Recogi tus cosas, ¿Merezco ser tu novio eh?

—Yo creo que sí —. Musito alegre frotando mi nariz con la


suya y depositando un beso en sus labios.

Jimin viene literalmente arrastrando al Coronel y lo


entiendo, el hombre tiene un corte en la cara.

Realmente no me reconozco a mi mismo, yo no era así


antes, pero con él me sale tan natural, no me avergüenza,
no finjo y me siento bien, me gusta, Jay me gusta
muchísimo, a lo mejor y la actitud que tenía antes es la
faceta equivocada y él saco de mi lo que realmente soy.

—¿Qué hacemos?—. Cuestiona Jay acercándose a Jimin y al


Coronel, el susodicho parece ver las intenciones del militar y
lo sostiene del brazo arrastrándolo a la habitación que
comparten.

—Se acabó el juego de super héroes, váyanse a dormir o


hagan lo que quieran, pero el que despierte a mis hijos, los
cuida—. advierte Jimin y realmente no tendría problemas
con ello, el ministro frunce el ceño y Jay pone los ojos en
blanco.

—Que vayamos a dormir dijo —. Agrega mi novio y Jimin


asiente con la cabeza y se van a la habitación, Jay me toma
de la mano y empieza a dirigirnos a una habitación, toca
para asegurarse de que no esté ocupada por alguien más y
después entramos, colocamos el seguro y él suelta un
suspiro.—Ni de coña cuido a esa niña otra vez, a mi nadie
me va a andar peinando y esa mocosa es muy mandona—.
Se queja.

—Es hija de Jimin y él Coronel, es buena niña admítelo —. Lo


veo pensárselo y después asentir con la cabeza.

—Sabes, en mi familia hay gemelos y por el salto de


generaciones hay mucha probabilidad de que los míos sean
gemelos—. Musita con una mirada pícara en su rostro.

—¿Y eso qué?—. Cuestiono haciéndome el tonto.

Mordisqueo mi labio inferior observando como se deshace


de su ropa hasta quedar en ropa interior, busca entre las
cosas que trajo y se coloca un pantalón corto holgado,
nunca se queda solo en ropa interior para que no me sienta
incómodo, se gira quedando de frente a mi y mueve sus
dedos índice y medio de Adelante hacia atrás pidiéndome
que vaya con él, que me acerque y así lo hago.

—Quiero embarazarte, no quiero llegar a viejo sin mis


gemelos, ¿Que dices?—. Cuestiona y me atraganto con mi
propia saliva.—No tienes que hacer eso, podemos hacerlo
como tuviste al primero, sabes que no voy a obligarte a
nada, Jamás —. Intenta convencerme.

En una sola noche le conté todo lo que hice con el capitán y


realmente me sorprendió bastante su reacción, él fue quien
me animo para que le pida perdón a Namjoon y ahora me
siento mucho mejor conmigo mismo, mordisqueo mi labio
inferior y muevo la punta de mis pies, él sostiene mi mentón
y me lo levanta para que lo mire a la cara.

—¿Qué tal si nos dormimos o quieres hablar antes de ir a


dormir?—. Cuestiona cambiando el tema para no hacer que
me sienta mal.—Jin, príncipe, contéstame.

¿Y si quiero hacerlo?, intentar acostarme contigo, no es que


me gustas ni nada, pero ¿Podemos intentarlo?—. Su rostro
se ilumina por la sorpresa y me sonríe con ternura.

—Si tú quieres, lo podemos intentar, si te sientes incómodo


paramos cuando tú quieras, esto es algo mutuo para
satisfacer las necesidades de ambos, no de uno solo—.
Informa y sostiene mi rostro en medio de sus manos.—Voy a
hacerte el amor, solo dime que si —. Musita y asiento con la
cabeza.

Él une sus labios con los míos y me besa con tranquilidad y


dulzura, empieza a avanzar y por inercia retrocedo hasta
sentir la cama detrás mío, él me ayuda a recostarme y se
coloca encima mío sin ejercer fuerza, introduce su lengua en
el interior de mi boca y juguetea con la mía por un corto
lapso de tiempo, siento su mano subir desde mi estómago
hacia mi cuello, baja los besos hacia esa zona mientras
desabrocha ni camisa botón por botón, reparte besos en mi
cuello y en mi torso desnudo, levanto la espalda sacándome
la camisa a lo que él vuelve a recostarme para continuar
besando mi cuerpo desnudo con lentitud y sin
desesperación lo que permite que me mantenga centrado
en los besos y la lengua que hace círculos en la areola de mi
pecho hasta ponerla erecta.

Me sorprende cuando roza su rodilla en mi erección, pero


vuelve a alejarla, vuelve a subir tomando mis labios ahora
con un poco más de pasión, une su frente a la mía y suelta
un suspiro.

—Voy a bajar, Príncipe, si te sientes incómodo o no te gusta,


solo llama mi nombre y lo entenderé —. Musita y asiento
con la cabeza.—No te sobre esfuerces, se trata de que lo
disfrutes.

Reparte besos en mi pecho y va descendiendo creando un


camino de besos desde mi pecho hasta llegar a mi cintura,
desabrocha mi pantalón y sostiene la tela de éste junto a la
de mi ropa interior y levanta la cabeza mirando a mi cara,
levanto la pelvis permitiendo que me despoje de ambas
prendas, suelto un suspiro intentando mantener la calma, él
sostiene mis rodillas e intenta abrirme las piernas, pero las
mantengo unidas con fuerza sintiendo temor de que vea
algo que no le guste, ¿Y si tengo las marcas de él ahí?, ¿Y si
no le gusto?

—Jin, príncipe, ¿Quieres que pare?—. Cuestiona y niego con


la cabeza.— Bebé, si mantienes las piernas unidas, no
puedo hacer nada, por favor abre las piernas y déjame
verte, eres un Dios y lo sabes, no hay razón para
avergonzarse.

Asiento con la cabeza y mordisqueo mis labios sintiendo


como abre mis piernas lentamente, me toma de la cintura y
tira de mi cuerpo llevándome al borde de la cama, se
agacha quedando a la altura de mi trasero, abre mis nalgas
y vuelve a ponerse de pie, uno las rodillas nuevamente y lo
veo buscar algo entre su maleta, siento un nudo en la
garganta y vuelve a mi con un frasco pequeño de lubricante
a medio usar y mi corazón duele.

—No pienses estupideces, estaba nuevo, es solo que. Me


gusta masturbarme con él, es todo—. Informa y asiento con
la cabeza, abro las piernas permitiendo que vuelva a su
posición anterior, los dedos fríos y lubricados van a mi
entrada donde se mueven con tranquilidad hasta que él
sostiene mi erección con su mano libre y empieza a
masajear el tronco mientras juguetea con el glande usando
su lengua, introduce el primer dedo, pero los movimientos
de su boca alrededor de mi polla no me dan tregua
impidiendo que pueda pensar en algo más.

Lo sostengo del cabello y lo aprieto con fuerza mientras


empujo su cabeza haciendo que baje y suba al ritmo que yo
quiero, levanto la pelvis una y otra vez hasta liberarme en
su boca, continuo moviendo las caderas y es cuando noto
que no me movía porque le estaba follando la boca, sino
porque tengo dos dedos suyos dentro de mi que entran y
salen con facilidad y se siente muy bien, detengo mis
movimientos provocando que retire los dígitos de mi
interior, lo escucho bajarse el pantalón y sostiene mi mejilla
con la misma mano que tenía sus dedos dentro de mi.

—Voy a entrar ahora mi amor—. Avisa Alinea su polla en mi


entrada y empuja hacia adelante haciendo que arquee la
espalda y apriete los ojos.—Muñeco, abre los ojos mírame
cuando estoy cogiendote—. Exige y abro los ojos, veo su
cuerpo moverse y aunque al inicio fue incómodo y algo
doloroso ser embestido por alguien de su tamaño después
de tanto tiempo sin actividad sexual anal, la incomodidad
paso a un segundo plano y empecé a disfrutarlo, cada
caricia cada roce, cada embestida, como aprieta la piel de
mis muslos mientras me folla con esa necesidad y deseo.

—Ummh, Jay, un poco más rápido —. Pido y él asiente con la


cabeza sin refutar, obedece aumentando la velocidad
llevándome directo a mi final, levanta mis piernas y las
coloca encima de sus hombros y abro la boca buscando aire
cuando llega tan profundo que me pierdo, me siento en el
aire estando encima de la cama, él aprieta mis pezones
erectos haciendo que me retuerza de placer a la vez que
tiemblo al correrme.

—Joder, ¿Quieres los gemelos?, ¿Si o no?—. Cuestiona y


ante mi silencio intenta salir de mi interior para correrse
afuera, en un impulso bajo mis piernas envolviéndolas en su
cintura y lo atraigo abrazándolo por el cuello.—Oh, Por el
demonio—. Gimotea al llegar más profundo por el
movimiento que hice, el aire se escapa de mis pulmones y
le toma unos segundos reponerse.

Se deja caer a mi lado, sudoroso con el pecho subiendo y


bajando repetidas veces y con la respiración agitada, una
sonrisa se dibuja en sus labios a la vez que me toma por la
cintura y me apega a su cuerpo.

—¿Qué harás conmigo ahora?, si antes ya me volvías loco,


estoy seguro de que ahora no puedo vivir sin ti y quiero
llenarte de hijos, maldición Seok Jin, eres mío, eres perfecto
—. Musita cerca mi oreja.
Lo pude hacer. Esta vez no pensé en él, lo logré, Jay
restauró algo que no averió, me gusta y no puedo ocultarlo
más, no quiero, me gusta como me toca, como me toma y
besa, me gusta todo, Me gusta Jay Park y quiero hacerlo con
él todos los días, bueno eso no o tal vez si, no quiero
parecer un enfermo sexual, pero si quiero repetirlo después.

Prometí que no haría sufrir más a Jin 🦋💋


Capitulo 2/3 (el tres ya será mañana)

Voten y comenten, en los capítulos de sexo siempre


están tan calladas sabiendo yo que les encanta 😂 👀
✨Capitulo 80✨
"Él es Park Jimin"
Jimin

Hoy me levanté más temprano de lo normal incluso mucho


más que mi hijo, Domenick suele despertarse bien
temprano en la mañana, pero hoy tengo muchas cosas que
hacer, a lo mejor pensaron que me iba a quedar de brazos
cruzados viendo el rostro y la mano de mi hombre cortadas,
me importa una mierda si él es quien quiso pelear, anoche
no estaba bromeando cuando dije que el juego de
superhéroes se terminó y ahora las cosas se van a hacer
como yo quiera y si el coronel no está deacuerdo con eso,
que se aguante o se vaya a la mierda, prefiero mil veces eso
a que me lo lastimen de nuevo.

Me bajo de la cama siendo cuidadoso para no despertar al


Coronel, me meto al baño y tomo una ducha rápida, vuelvo
a la habitación, me visto colocándome los tenis que solía
usar cuando peleaba en la calle, llevo unos pantalones
negros ajustados, una franelilla blanca holgada y una
chaqueta negra.

Me coloco frente al espejo para arreglar mi cabello y


escucho la puerta abrirse, mis hijos entran a la habitación
como si fuese de ellos, ambos vienen con sus respectivos
biberones en la boca lo que me dice que ya tienen rato
despiertos.
—¿Quien les dio leche?, Amalia —. La niña me mira con los
ojos entreabiertos y me escanea de pies a cabeza y observa
a su hermano subirse a la cama para empezar a besar el
rostro del Coronel con intenciones de despertarlo.

—El tío Nam—. Contesta mirando a la cama cada nada


esperando el momento para subirse a ver a su papá.—Hay
mucha gente en la casa, ¿Vamos a jugar al maquillaje?—.
Cuestiona y me alzo de brazos, me da igual que le haga la
vida imposible a todos.

—¡Papá, able ojos, papá!—. Grita Domenick golpeando la


mejilla sin lastimar de su papá quién sostiene al niño y lo
envuelve en sus brazos, los escucho reír a carcajadas hasta
que ambos posan la mirada en mi.

Los dos bajan de la cama y se colocan frente a mí, ambos


fruncen el ceño, pero el coronel se cruza de brazos
mirándome mientras que Domenick levanta los bracitos
para que lo sostenga.

—¿A dónde se supone que vas?—. Cuestiona el coronel.

—Mami, bebé aliba—. Pide Domenick haciendo la voz más


de bebé de lo que la tiene, me lleno de amor, lo amo, pero
no lo puedo llevar a donde voy, lo sostengo en mis brazos y
beso su mejilla con ternura provocando que el empiece a
reír.—Afuela—. Musita apuntando hacia la puerta.

"Este es el colmo, mi propio hijo solo me quiere porque sabe


que voy a salir de la casa, que dolor de corazón"

—Gregorio, pregunté, ¿A donde vas?—. Cuestiona el coronel


y se queda pensando un momento, rebusca entre sus cosas
y se coloca una remera holgada y toma al bebé de mis
brazos aunque éste no quita la mirada de mi.—¿De verdad
quieres un auto?—. Cuestiona y me cruzo de brazos.
—Anoche casi me haces el hijo número cuatro y recién
preguntas algo así, que vergüenza —. Reclamo y él asiente
con la cabeza.

Lanza una llave en mi dirección y una tarjeta de color


dorado que brilla más que mi existencia.

—Comprate un carro o quédate con uno de los que hay en


el garaje de la casa, pero recuerda, solo uno—. Advierte y se
dirige a la puerta.—Sigueme—. demanda y asiento con la
cabeza, voy detrás suyo y me dirije a un lugar de la casa
que no hubiese visitado antes, Amalia viene detrás
observando todo mientras Domenick continúa en los brazos
del coronel.

Nos detenemos frente a una puerta de metal en la cual


presiona unos dígitos y después me hace una señal para
que introduzca la llave, la puerta se abre y una vez
entramos en el lugar vuelve a cerrarse, el militar enciende
las luces permitiendo que los niños y yo nos quedemos
perplejos por los autos que hay frente a nosotros.

—Elige uno—. Exige y no pienso refutar, le devuelvo la


tarjeta y me paseo entre los autos hasta que me detengo
frente a uno de color negro, no se qué marca es, no se de
autos, pero me encanta este.

—Quiero este—. Musito y él asiente con la cabeza, abre la


puerta del piloto para que le eche un vistazo por dentro.

—Es un Bugatti Chiron Super Sport, esa preciosura cuesta


Tres coma cinco millones de euros—. Avisa provocando que
abra la boca sorprendido.—Exacto, es buen auto, no regalo
las cosas, así que piensa como me vas a pagar —. Pongo los
ojos en blanco y niego con la cabeza.

¿Qué puedo darle que no haya tomado ya?


Volvemos a la sala donde están los demás reunidos
hablando sandeces que no me interesan escuchar, el
coronel y los niños se quedan ahí mientras voy a la
habitación y tomo el arma de color oro que me regaló el
coronel, sostengo las llaves de mi auto nuevo y le doy
vueltas en mi dedo índice.

Vuelvo a la sala y le doy un beso a cada uno de mis hijos


incluyendo a mi precioso Minmin, el coronel me observa
esperando a que me despida de él también.

—Chaito, mi amor—. Musito con burla.—Gracias por el auto,


te dejo a los niños, ¿No?, portense bien, acá no sabemos
quiénes son los bebés y quiénes los adultos.

—¿Y este para dónde va?, ¿Dejaras que salga cuando las
calles están militarizadas y nos están buscando hasta
debajo de las piedras?—. Cuestiona Jay y lo fulmino con la
mirada.

—¿Por qué no?, es un hombre independiente, puede hacer


lo que él quiera, además se a donde va, conozco a mi chico,
asique no metas las narices—. Lo reprende el coronel y el
chico se cruza de brazos y se alza de hombros.

"Si, mi coronel me conoce y sabe que si dice que no voy


igual iré, así que mejor se mantiene en la zona segura"

Me acerco al padre de mis hijos y le doy un beso en la boca


a la vez que le muestro el dedo medio al puto noviecito de
Jin, salgo de la sala y voy al garaje, sonrío ampliamente
subiendo me al auto, enciendo el motor esperando a que la
puerta trasera se abra, lo hago crujir y me pongo en
marcha, jamás me vi en un auto de estos, pero es bastante
cómodo y me encanta, me gustaría ir a más velocidad, pero
al llegar a la carretera no se puede por los militares, hay
una enorme cadena de autos en frente.
Casualmente solo me detienen una vez y me permiten
seguir sin problemas y es que no soy militar y a lo mejor
piensan que no estoy con el coronel o todo esto es obra de
Taemin, no lo sé, pero mal por él si es así, conduzco a la
gobernación y al llegar estaciono el auto justo al frente y me
acerco a la puerta donde los guardias me impiden la
entrada.

—Busco a Lee Taemin —. Aviso y uno de ellos se aleja y


presiona el auricular en su oído mientras informa de mi
llegada, noto una de las cámaras moverse en mi dirección y
levanto la mano derecha mostrando el dedo medio.

—Por favor acompañeme—. Pide uno de los guardias, me


lleva por un pasillo solitario y bastante largo, el hombre se
detiene frente a una puerta y la toca dos veces, después se
va dejándome ahí, la puerta se abre poco después
dejándome ver el rostro despreciable de Taemin, una venda
cubre su mejilla completa y se hace a un lado y no me lo
pienso dos veces antes de entrar.

—Muñeco, sabía que vendrías a mi algún día, tienes que


estar del lado de los ganadores —. Musita y sirve whisky en
dos vasos.

—Quiero que todo esto se acabe, no quiero que mis hijos se


vean envueltos en una venganza que no tiene control, detén
todo esto y te juro que haré lo que quieras—. Propongo y él
sonríe ampliamente, se acerca a mi y coloca su mano en mi
mejilla, escanea mi cuerpo fijando la mirada en mi trasero.

—Sabes lo que quiero —. Contesta.— Quédate aquí y se


mío, te juro que a tus hijos nadie los toca, solo déjame
tocarte y poseerte, solo eso—. Insiste.

—¿Estas seguro?—. Cuestiono en un tono seductor y


coqueto, coloco mis manos en su pecho y lo acaricio
lentamente, él asiente con la cabeza y me sostiene de la
cintura apegandome a su cuerpo, muerdo mi labio inferior y
me alejo cuando intenta bajar las manos a mi culo, sostengo
el vaso de whisky y le doy un sorbo dándole la espalda.—Lo
haré —. Contesto con seguridad.—Empezando desde hoy—.
Le aseguro, le extiendo el vaso del cual bebí anteriormente,
toma un trago y le coloca seguro a la puerta.

—Quitate la ropa—. Exige y niego con la cabeza, me acerco


a él y acaricio su nuca con sensualidad.

—¿Solo así?, no seas aburrido, vamos a jugar—. Propongo y


él asiente con la cabeza, coloca su nariz en mi cuello y besa
la zona haciendo que mi cuerpo se estremezca, pero no
precisamente de placer. Lo sostengo de la mano y lo llevo a
la cama que está en el centro de la habitación, lo empujo
por el pecho y enciendo el radio que hay encima de la
mesita de noche.

Vuelvo a colocarme frente a él y empiezo a mover las


caderas al ritmo de la música, él muerde su labio inferior
mirándome sin perderme de vista, toma otro trago y
continuo moviéndome, muerdo mis labios cada nada y los
humedezco con la lengua.

El bastardo se desabrocha el pantalón y masajea su


erección mientras me mira y gruñe por lo alto, termina el
contenido del vaso y muerde sus labios.

—Ven aquí —. Ordena y aprieto la mandíbula, voy hacia él y


me coloco a horcajadas encima suyo, me sostiene de las
nalgas y las masajeas, lo veo parpadear un par de veces.—
Hijo de puta —. Musita antes de perder la fuerza de su
cuerpo.—Maldito—. agrega y pierde el conocimiento por los
efectos de la droga.
—Joder, finalmente, Jungkook me va a matar—. Peino mi
cabello hacia atrás pensando en que hacer ahora, tengo que
sacar a Taemin de aquí sin que me atrapen cosa que no es
tan sencillo.

Capitulo 3/3 💋
Maratón finalizado
coronel se enoje😂
👀 ¿Ustedes si creen que el

Sin votos no hay actualizaciones 🦋


✨Capitulo 81✨
"Juntos no Separados"
Jungkook

Las horas van y vienen y empiezo a preocuparme, se que


Jimin puede cuidarse solo y por eso no me opuse a que
salga a pesar de todo lo que está sucediendo, nuestras
caras estan en todas las noticias a nivel nacional y mundial,
está vez el gobernador se lo ha tomado en serio dejándonos
como los enemigos de nuestra propia patria, pensar en que
Jimin este justo en la boca del lobo no me calma las
angustias y el hecho de que Jay este vociferando sandeces
cada que abre la boca solo me hace pensar mucho más las
cosas.

He pasado toda la mañana con mis hijos y realmente Amalia


no molesta tanto si está ocupada en algo, como por ejemplo
maquillando a mis soldados, si, ella lo hace muy bien,
incluso el Ministro se puso de rodillas y le pidió perdón
porque no se quiso dejar peinar de la "princesa", realmente
esa mocosa es hija de quien la llevo en el vientre nueve
meses, son idénticos.

El sistema de seguridad se desbloquea desde afuera por lo


que puedo tomar aire con normalidad otra vez, me pongo
de pie sosteniendo a nuestro pequeño hijo en los brazos y
me quedo estático observando los cuerpos de Taemin y Min
Yoongi tirados en el suelo.
—Ya regrese—. Dice como si nada, mis hombres al igual que
yo se quedan mirándolo y él cruza por mi lado como si yo
no existiera.

—Minmin, llévate a los niños de aquí —. Ordeno y él


pequeño asiente con la cabeza y se lleva a sus hermanos
menores sin ningún problema, voy hacia donde se
encuentra Jimin y el aroma a licor que sale de su boca me
llena de ira.— ¿Qué demonios significa toda esta mierda?,
¿Con qué cara me dices que no me ponga en peligro cuando
vas y te metes a la boca del lobo y encima tomas licor con
él?, ¡¿Qué diablos Park Jimin?!

—¿Ya no soy Jeon?, ¿Me quitaste el apellido solo por eso?,


¿Qué te piensas?, no voy a quedarme de brazos cruzados a
mirar cómo tú y estos imbéciles hacen un complot atacan y
después se encierran huyendo como ratas, Taemin es quien
les impedía llegar al gobernador, ahora lo tienes ahí,
simplemente hagamos un plan y acabemos con esto de una
maldita vez—. Musita con enojo.

—¿Desde cuándo eres tú el que está al mando?—.


Interviene Jay.—¿Por qué no explicas cómo lograste dejarlo
inconsciente?, ¿Qué hiciste?—. Cuestiona haciendo que mal
piense las cosas.

—No te debo explicaciones a ti, estás empezando a


hartarme, te va a ir peor que a Min Yoongi, si continúas
metiendo las narices en mis asuntos —. Lo amenaza y el
contrario mira en mi dirreción para que diga algo.—Jungkook
por favor entra en razón, no quiero vivir huyendo toda la
vida, primero fue una pandemia, después un maldito
apocalipsis zombie y ahora tengo que estar escondido como
una rata, juntos podemos terminar esto, los dos
podríamos...
—¿Los dos?—. Cuestiono con ironía.—¿Ahora si seremos los
dos?, pero no pensaste en mí cuando te largaste a beber
con Taemin, ¿Eh?, ¿Quieres saber lo que estoy pensando
justo ahora?

—Hice lo que tenía que hacer, con o sin tu apoyo, esta


mierda llegará a su fin, así como hice esto solo puedo hacer
lo otro, simplemente ya no quiero esto, no voy a darle esta
vida a mis hijos, tú puedes hacer lo que te dé la gana,
egoísta de mierda—. Gruñe con enojo y se va atropellando
mi hombre con el suyo.

Me doy la vuelta para ir tras él, pero el ministro me toma del


hombro haciendo que vuelva a girarme dirigiéndome hacia
él.

—Yo creo que el chico tiene razón, tenemos que terminar


con esto rápido y tener los protectores principales del
gobernador aquí es una gran ventaja, una que nos dio él,
ademas el chico tiene coraje, si nos unimos y hacemos un
plan, tendremos mucha ventaja, escúchalo, no te cierres—.
Comenta y me libero de su agarre para dirigirme a la
habitación donde supongo está él, sostengo la perilla e
intento darle la vuelta, pero esta cerrada.

—Abres la jodida puerta o la tiro al suelo—. Amenazo y me


cruzo de brazos esperando a que la abra, poco después me
preparo para abrirla de una patada y justo ahí la abre
dejándome ver su cuerpo debajo de una toalla.

—No voy a discutir con un hombre que no es capaz de ver


más allá de sus narices, sal de mi habitación Jeon Jungkook
—. Exige e intenta cerrarme la puerta en la cara, pero lo
evito y entro en la habitación, el aroma a Jabón y su cabello
húmedo me dejan saber que acaba de tomar una ducha y
juro por Dios que los pensamientos me están matando.—
Esto es una mierda—. Se queja con enojo.— Tú eres una
mierda, Jeon Jungkook.

Él sostiene mi rostro en medio de sus manos y se pone de


puntillas provocando que la toalla abandone su cuerpo y
caiga al suelo, mantengo el cuerpo rígido, pero él de todas
formas une sus labios con los míos y aunque en un principio
no quiero corresponder, termino abriendo la boca y
devorando la suya con necesidad.

—No hice nada que haga que estés así, nunca lo haría —.
Musita tomando mi mano y guiando la palma a su trasero.—
Soy tuyo, de nadie más, si gustas comprobar que no me
tocó, puedes hacerlo—. Informa y aprieto su culo con fuerza
y separo sus nalgas, paseo el dedo medio de mi mano
derecha por encima de su entrada tanteando su apretado
anillo anal.

Uno mi frente a la suya sintiendo su respiración


entrecortada y mi corazón que late a mil, suelta un suspiro
cuando alejo el dígito del centro de sus nalgas, aprieto la
mandíbula y trago grueso para después tomar aire otra vez.

—No tengo que comprobar nada, solo dime lo que pasó,


dime tú qué fue lo hiciste, te voy a creer con los ojos
cerrados —. Musito y él se aleja de mi mirándome
directamente a los ojos, algunos dicen que no se pueden
mentir así, me pasó eso por el culo porque yo he mentido
justo así, pero como dije, voy a creer lo que él me diga.

Él envuelve sus brazos alrededor de mi cuello y lo sostengo


por la cintura.

—Le dije que estaba dispuesto a hacer lo que él quiera si


detiene todo esto, dijo que quería acostarse conmigo, que
me quedara con él, solo lo engañe para drogarlo, no quiero
tener sexo con nadie que no seas tú, podría, pero no quiero,
no me interesa —. Musita y asiento con la cabeza.—Te diré
esto porque no quiero que lo escuches de ese imbecil,
Taemin me agarró las nalgas y...

No espero a que termine la oración y aprieto los puños y la


mandíbula con fuerza, lo hago a un lado y salgo de la
habitación dejándolo atrás.

—¡Jeon, espera, mierda, Jeon!—. Lo escucho gritar desde la


habitación, a él ya le haré pagar después tantos disgustos
juntos, camino por el pasillo hasta llegar donde continúan
ambos hombres sin despertar, sostengo al mal parido de
Taemin del cabello y levanto su cabeza para después
patearlo con fuerza, reacciona por el impacto del golpe y
empiezo dar rodillazos en su cara hasta que siento la
humedad de la sangre que empapa la tela de mi pantalón.

—Basta, detente, lo necesitamos para llegar al gobernador,


detente ya, lo vas a matar, Jeon—. Musita el ministro
intentando quitarme al susodicho de los brazos, estoy tan
enojado que no me importa lo que diga, ¿Quién se cree para
agarrarle las nalgas a mi hombre?, ¿Quien demonios es?

—¡Tienes tres segundos para que te detengas y ya van dos!


—. Advierte Jimin y gruño enojado, le doy una última patada
y me alejo de él para acercarme a Jimin.—Eso creí—.
Agrega.

Jay pone los ojos en blanco, no se qué le sorprende si él


también hace lo que Jin le pide, ¿Cuál es la diferencia entre
él y yo?, a si, yo soy millonario, estoy más bueno que él,
tengo un rango más alto y mi chico está más bueno que el
de él, además tengo tres hijos y él anda soñando con
gemelos.

—¿Por qué te enojas conmigo si el que se me ofreció fue él?,


él solito vino a mi y sabes lo bien que se siente apretarle el
culo, por eso estás así, ¿He?, yo también estoy loco por él
—. Se burla Taemin, Jimin pone los ojos en blanco y lo
golpea en la cara rompiéndole la nariz para después cubrirle
la boca con cinta.

—Jeon, te lo dije—. Empieza Jay y Jin le da un zape en la


cabeza y le pide que guarde silencio, Jimin levanta una ceja
y le muestra el dedo medio a Jay con disimulo mientras se
coloca en medio de todos.

—No se ustedes, pero yo sí quiero que todo esto termine, si


están dispuestos a escucharme entonces estoy dispuesto a
ayudarlos a que atrapen al gobernador —. Propone, todos
los soldados miran al ministro quien es el de el rango más
alto y por ende él tiene la palabra, aunque a veces me pide
tomarla yo, ya que soy quien financia todo esto.

—¿Qué propones?—. Cuestiona el ministro.—No llevaré a


mis hombres a la boca del lobo—. Agrega.

—¿Y que tal si traemos al lobo hasta aquí?

[.....]

Después de escuchar el plan de Jimin, me dispuse a darle de


comer a los niños, Minmin come solo, igual Amalia, pero me
gusta darle de comer porque habla más que lo que come
entonces a veces se le enfría la comida y no come gran
cosa y no puedo dejar que eso suceda aunque esté
tomando leche, eso ya no es suficiente para ella que tiene
tanto tamaño y habla más que un loro.

Taemin y Min Yoongi fueron encerrados en una habitación


que está vigilada por dos hombres adentro y dos afuera,
acuesto a mis hijos en su cama y Minmin tiene una al lado
porque me pidió una cama en forma de auto y por supuesto
que se la compre y le compraría la luna si él la quiere.
— Mi lord, mañana podemos jugar al maquillaje con tus
amigos, ¿Verdad?

—Por supuesto Majestad, ahora ya es hora de dormir—.


Musito mirando a Domenick quien abre y cierra un ojito
queriendo engañarme.—Domenick, a dormir—. Ordeno y él
aprieta los dos ojitos con fuerza.—Dale un beso papá, mi
amor.

El niño sonríe ampliamente y viene hacia mi, me sostiene


de ambas mejillas y deja un beso grande en la izquierda, se
queda observando el corte que tengo en la otra y me da
besitos pequeños en toda la extensión de la herida.

—Ni, ama, papá —. Musita dándome un beso en los labios.

— Papá también te ama, a dormir—. Ordeno y vuelve a su


lugar en la cama, echo un vistazo hacia la cama de Minmin
quien espera pacientemente, apago la luz y veo su silueta
girarse, sonrío con nostalgia y la vuelvo a encender, tener
dos hermanos con quién compartir el cariño de Jimin y mío
tiene que ser difícil para él, mucho más porque él estuvo
solo con nosotros al principio.

—Hola, mocoso—. Saludo y él se da la vuelta y me sonríe.

—Hola, papá —. Contesta y lo abrigo con su manta, acaricio


su mejilla y le acomodo el cabello detrás de su oreja.

—¿Sabes que te amo verdad?, eres el bichito de papá y lo


serás siempre, ¿De acuerdo?—. Él asiente con la cabeza y le
doy un beso en la frente.—Te amo, campeón.

—Te amo más papá —. Musita abrazándome por el cuello.—


Amo a Minie también, ya no pelees con Minie papá, por
favor no me gusta que pelean —. Pide y asiento con la
cabeza.
—Ya no más peleas—. Le aseguro y él asiente con la cabeza,
une su frente a la mía y su pequeña nariz me hace
cosquillas.

—Buenas noches, Papá —. Se despide y se acomoda en la


cama para dormir, apago la luz y cierro la puerta para
pasarme a la habitación de al lado.

Al abrir la puerta me encuentro con Jimin parado en medio


de la habitación con una bata transparente la cual deja caer
al piso y me indica que entre a la habitación haciendo una
señal con los dedos.

—¿Cuanto dijiste que cuesta el coche?, voy a pagarlo ahora.

Buenas noches 💕
¿Como andan? 🥺 Hoy trabajé asique no pude

💋👀
actualizar más, pero tengo una sorpresita pequeña
para ustedes

850 ⭐ y hago maratón 💋


✨Aviso ✨
REVENGE tiene portada nueva ✨
¿Qué les parece?, ¿La ponemos aquí?

Para imaginarla en físico:

No se, pero a mí me encantó demásiado 👀✨


✨Capitulo 82✨
"Pago en cuotas"
Jimin

Camino por los pasillos asegurándome de que ambos


hombres, Taemin y Min Yoongi sean encerrados y le hayan
colocado la vigilancia necesaria para que no hagan un
desastre en medio de la madrugada, el coronel está en la
habitación de los niños, asique aprovecho para meterme en
nuestra habitación y encerrarme con seguro, tengo
intenciones de sorprenderlo cuando vuelva, no por el auto,
no tengo que pagarle una mierda, ese solo es el pretexto
para coger hasta el amanecer aunque para eso no necesito
una excusa.

Me dirijo al baño y tomo una ducha rápida, para limpiarme


correctamente, al salir dejo mi cabello húmedo y rebusco
dentro de la gaveta el lubricante, me coloco en cuatro
encima del colchón y levanto el trasero, no suelo hacer esto
yo mismo, pero para lo que quiero hacer necesito estar
dilatado previamente para poder disfrutarlo al cien por
ciento, empapo mis dedos medio e índice y los guío al
centro de mis nalgas, primero los froto encima de la entrada
para humedecerla y hacer el acceso más fácil, poco
después introduzco el dedo medio lentamente hasta logar
meterlo completo, se siente extraño hacer esto, pero de
todos modos muevo el dígito de adelante hacia atrás y en
círculos, una vez el dedo entra y sale con mucha facilidad
introduzco el segundo dígito, intento hacer lo que hace el
coronel conmigo y mordisqueo mi labio inferior cuando
empiezo a sentir un cosquilleo en mi vientre, mi miembro
palpita erecto y hundo ambos dedos más profundo, simulo
embates bruscos en mi interior y retiro los dígitos de un
tirón cuando mis piernas tiemblan por la cercanía de la
eyaculación.

—Eso tiene que ser suficiente —. Susurro para mí mismo,


cubro mi cuerpo con una bata para dormir de color
transparente, aunque no suelo usar esas cosas por temor a
que los niños me la vean, mi erección no parece querer
bajarse y en su lugar empieza a doler pidiendo atención.

Le quito el seguro a la puerta y me quedo detras a una


distancia prudente para que no vaya a golpearme cuando la
abra, uno las piernas encogiendome del dolor de la
erección, poco después la puerta se abre y al ver el rostro
confundido del coronel dejo caer la bata permitiendo que
vea mi miembro erecto y mis pezones rojizos y duros, le
hago una señal con los dedos para que entre en la
habitación y él lo hace.

—¿Cuanto dijiste que cuesta el coche?, voy a pagarlo ahora


—. Musito con un tono de voz seductor y lleno de emoción,
sus ojos me escanean con esa mirada inyectada de lujuria y
deseo, él se queda estático en su sitio.—Joder, di algo,
siento que mi polla va a explotar —. Me sincero y es cuando
reacciona, pero no sé si para bien, su mirada está perdida
consumida en la lujuria que le provoca verme así.

Él viene hacia mi y me toma de la cintura con posesividad,


guía su mano a la mía y después lleva ambas a mi erección,
inicia movimientos alrededor de mi polla provocando que
mis piernas tiemblen por la sensación, su mano empuña mi
grosor apretandolo haciéndome sentir como si estoy
follando un agujero muy muy apretado, jadeo gustoso
mientras él reparte besos en mi cuello y continúa
masajeando mi erección que empieza a palpitar por los
estragos de mi casi saliente eyaculación.

—¿Qué estabas haciendo en mi ausencia?—. Cuestiona


antes de hundir sus dientes en la piel de mi cuello.—Esto
está tan húmedo —. Musita guiando su mano lastimada al
interior de mis nalgas.—Dime Nene, ¿Cómo piensas pagar
tu deuda?

Lo tomo de la nuca y lo atraigo hacia mi devorando sus


labios con deseo a la vez que el clímax arrebata las fuerzas
de mis piernas y tengo que sostenerme para no caer al
suelo, continuo besando su boca mientras desabrocho sus
pantalones y los tomo de los bordes para empezar a
bajarlos, me separo de su boca y observo como muerde su
labio inferior mientras me ve agacharme a la altura de su
entrepierna, el bulto debajo del boxer es enorme y grueso,
su miembro tiene la cabeza hacia un lado, tanteo la
erección por encima de la tela y acaricio sus testículos para
después pasear la lengua por el glande donde ya hay
dibujada un pequeño círculo creado por el líquido
preseminal que sale de su polla.

Sostengo el Elástico del boxer con los dientes y lo bajo


hasta liberar su enorme miembro, no entiendo como un ser
humano puede tener algo de ese tamaño, lo que si es que
soy quien lo disfruta y no tengo quejas más que el malestar
de culo, pero ese es el costo de unas buenas revolcadas.
Sostengo el tronco del falo con seguridad y lo guío a al
interior de mi boca, lo chupo y succiono y cada nada lo llevo
hasta lo más profundo que puedo y vuelvo a la punta donde
succiono y lamo con la punta de mi lengua, me ayudo
masajeando el final del tronco mientras jugueteo con el
glande, siento lo salobre del líquido preseminal que empieza
a expulsar y permito que me recoja el cabello haciendo una
coleta la cual sostiene con su mano mientras empieza a
mover la pelvis follandome la boca lentamente.

—Oh, carajo—. Se queja y aprieta el agarre en mi cabello,


aumenta la velocidad de sus movimientos provocando que
abra más la boca cuando empieza a llegar demásiado lejos,
mis ojos se nublan por las lágrimas que se acumulan, siento
mi propia saliva escurrirse por las esquinas de mis labios y
aprieto los ojos cuando su eyaculación llena mi boca
cayendo toda en el interior de mi boca justamente encima
de mi lengua.—Saca la lengua —. Demanda y lo hago
mostrándola repleta de su esencia.

Él me sostiene de la mandíbula con superioridad y me hace


levantar el rostro, acaricia mi labio inferior hasta introducir
su dedo en mi boca mientras mantengo la lengua al aire,
sus ojos se encuentran con los míos y se agacha a mi altura,
pasa su lengua por encima de la mía y después la succiona
tomando el semen que la cubría, empieza a devorar mi boca
y le correspondo poniéndome de pie, avanzo hacia el sillón
provocando que él retroceda una vez está sentado en él, me
coloco encima de su regazo a horcajadas, él baja los besos a
mi cuello mientras tomo su polla erecta y la coloco debajo
de mi entrada, empiezo a descender sintiendo como mi
entrada lo recibe gustosa, suelto un gruñido placentero y
empiezo a bajar y subir mientras él castiga mis pezones
mordiendolos o pellizcandolos.

—Ummmh, ahhh—. Gimoteo mientras doy saltos


desesperados encima de su hombría, sostiene mis nalgas
con ambas manos y me obliga a aumentar el ritmo, me
sostengo de sus hombros y continuo saltando como un
desquiciado.

—Mirame—. Demanda propinando un azote doloroso en mi


trasero, obedezco y él me mira mordiéndose los labios,
deposita un segundo azote igual de intenso que el anterior y
me estremezco sintiendo placer por las nalgadas.—Hazlo
más rápido —. Ordena.— rompeme la polla, Nene—. Musita,
está vez me muevo de adelante hacia atrás como quien
está meciéndose, lo hago lentamente mientras lo miro a los
ojos y muerdo mi labio inferior hasta que duele.

—Se siente tan grande—. Susurro mientras me muevo.

—No solo se siente—. Contesta con orgullo.— lo es y lo


sabes, lo tienes dentro justo ahora—. Asegura y asiento con
la cabeza, su mano derecha abandona mis nalgas y se posa
alrededor de mi cuello, con su mano libre azota mi trasero
cada que quiere y no puedo dejar de moverme sintiendo
que en cualquier momento voy a correrme, tener su mano
apretando alrededor de mi cuello me llena adrenalina,
placer, lujuria, deseo, un sin número de emociones que no
soy capaz de controlar.

—Ahhh, Jeon—. Gimoteo cuando empieza a levantar la


pelvis hundiendo su polla en lo más profundo de mi canal.

—¿Qué?, dilo—. Demanda y aumenta la velocidad de sus


arremetes volviéndolos violentos.

—Yaaaa, yo. ¡Ahhh, ummmh, Ahhh, no puedo, uhhhm!—.


Arqueo la espalda corriendome encima de su abdomen.

—Eso, Ahora ven aquí —. Musita y acomoda mi cabeza en


su hombro, me aferro a su cuello y él me sostiene de las
nalgas y me folla con brutalidad y desesperación
arremetiendo en mi interior hasta que logra liberarse
dentro, masajea mis nalgas y deposita besos en mi cara.—
Buen trabajo, haz pagado la primera cuota con éxito —.
Musita y no refuto, no tengo fuerzas para hacerlo.—En unos
meses es mi cumpleaños —. Avisa.
—¿Cuando?—. Cuestiono y siento como me toma de la
cintura y levanta mi cuerpo retirando el miembro semi
erecto de mi interior.

—Exactamente en diez meses—. Responde y pongo los ojos


en blanco, si lo dice ahora se me olvidará antes de que
llegue el día.—Necesito que te prepares nos vamos a casar
mañana —. Avisa y niego con la cabeza.

—Mañana no, al día siguiente si—. Propongo.

—¿Cuál es la puta diferencia?—. Gruñe.—¿Nos casamos o


no?

—Claro que si, pero necesito una noche libre —. Musito.—


Una despedida de soltero antes de tener que comer la
misma carne todos los días —. Me burlo y me nalguea
haciendo que mi trasero arda.—Ay Jeon, estás excitandome
—. Bromeo.

—Entonces ya sabes, nos casamos en dos días, haz tu


despedida de la mierda, pero quiero mi regalo de bodas—.
Demanda y asiento con la cabeza.

—¿Qué cosa es?—. Cuestiono.

—Tenemos tres, dos de uno y la otra está solita—. Musita.—


completemos los dos pares, terminemos de hacer el ejército
—. Dice y me quedo en silencio.

¿Tenemos tres, hay dos de uno y la otra está solita?, tres...


Dos de uno y una.

—¿Qué?, no, estás loco, jamás —. Le advierto.—ni en mil


años—. Contesto encerrándome en el baño.
Esta loco, quiere otra niña, otro hijo, ¿Yo embarazado de
nuevo?, ni de coña.

💋
Se viene la despedida de soltero de Jimin 😝 pd:
mañana hago maratón

Sin votos no hay actualizaciones 🦋💜


Solo diez capitulos más y se acaba 🥺
✨Capitulo 83✨
¡Feliz Soltería, Jimin!
Jungkook

Me paseo por los pasillos de la casa de seguridad ignorando


la algarabía que tienen los chicos, según escuché Jimin los
invito a la mayoría a irse a beber a un bar en la noche,
nunca hubiese visto tanta osadía en una sola persona, en un
mocoso de veinte años que piensa irse de parranda en
medio de una guerra, pero aja, ese es Park Jimin, siempre
desafiando a su suerte, pero si piensa que me voy a quedar
de brazos cruzados mirando como ve "Carne" diferente a la
que tiene en casa, se equivoca.

Tengo una sorpresita para mis pequeños, se que no es el


jodido pony que quiere Amalia, ni el caballo de Domenick,
pero espero que a los tres les guste. Llego a la cocina donde
están mis tres hijos subidos en la meseta mientras Jimin
pica frutas y le echa miel para que ellos puedan merendar.

—Mi lord, ¿Quiere manzana?—. Cuestiona Amalia


extendiendome un trozo de la fruta que tiene al lado,
asiento con la cabeza y lo tomo, Domenick igual me ofrece
una uva y veo como Minmin sostiene un trozo de fresa y se
queda pensando si ofrecermelo o no.

Ya no se qué hacer para que entienda que lo amo igual que


a los demás, no hay diferencia entre él y mis demás hijos.

—¿Eso es para papá?—. Cuestiono colocándome frente a él.


—Si, ¿Papá quiere?—. Cuestiona y no le contesto,
simplemente tomo la fruta de sus manos y me la como,
joder amo tanto a este niño, sostengo a Minmin en mis
brazos y veo a Domenick quien abre la boquita y empieza a
patalear.

—Noooo, min, mío, papá mío, mío —. Inicia con el berrinche


y Minmin esconde el rostro en mi cuello sin querer bajarse,
dirijo la mirada ha Jimin quien sonríe viendo a nuestro hijo
menor llorar, lo sostiene en sus brazos y se acerca a mi para
después depositar un beso en mi mejilla y susurrar:

—Gracias por cuidar los sentimientos de Minmin, eres el


mejor papá del mundo—. Susurra en mi oído y levanto una
ceja.

—Ni me agradezcas, si nos separamos la custodia es mía —.


Bromeo y él pone los ojos en blanco, Amalia aprovecha que
los demás niños no están prestando atención y se come la
fruta a toda velocidad.

Ambos, Jimin y yo, empezamos a caminar para salir de la


cocina.

—¡Oigan, olvidan a la princesa, Amalia no se puede bajar


sola de aquí, papás!—. Grita la pequeña rubia aún está
sentada en la meseta, niego con la cabeza y la ayudo a
bajar sin soltar a Minmin.—Gracias mi lord, ahora bajeme el
plato de las frutas, por favor —. Pide y lo hago, la veo
perderse en el pasillo llevándose el plato con ella.

Cruzo por el lado de Jay y me detengo justo a su lado.

—Necesito un favor —. Aviso y él asiente con la cabeza.—Tu


novio irá a la despedida de soltero del mío, asique ve y
vigilalo —. Ordeno y él frunce el ceño.
—¿Cómo haré eso si tu novio me odia?—. Cuestiona.

—Ese es tu problema —. Contesto y continuo con mi camino


antes de que Jimin se de cuenta de esto.

[....]

Jimin

La noche llega más rápido de lo que pensé y me encuentro


en mi habitación vistiendome para salir con los chicos,
literalmente solo invite a los que conozco mejor, Hobi, el
capitán, Jin, obviamente el ridículo de Jay tiene venir si va
Jin, parece una garrapata el maldito.

Escucho la puerta abrirse y esto de tener hijos es lo mismo


que no tener privacidad, escabullen la cabeza donde sea
con tal de ver que estoy haciendo.

—Uyy mi papito es el más guapo del castillo —. Musita


Amalia.

—Si, pero no te llevaré a donde iré, te quedas con el coronel


—. Le aviso y pone los ojos en blanco.

—Cuanta crueldad con la princesa—. Se queja y está vez


soy yo quien rueda los ojos.—Que Dios te perdone, Plebeyo
—. Musita y se va dejando la puerta abierta, niego con la
cabeza y termino de arreglar, los chicos ya están en el
pasillo esperándome y el coronel está sentado en el sillón
observando a Domenick y Minmin jugando con los carros de
juguete.

Me acerco a él sigilosamente y lo abrazo por el cuello desde


atrás.
—Ya me voy, nos vemos mañana—. Bromeo y lo escucho
reír.

—Si, claro, te quiero aquí a las diez—. Musita.

—Oh papá son las nueve y treinta, regresaré, no se a que


hora, pero regresaré —. Contesto y le doy un beso en la
mejilla, agradezco que Nick no se de cuenta cuando
empiezo a marcharme, me dolería el corazón dejarlo
llorando.

—Yo conduzco —. Dice Jay y lo miro de pies a cabeza.

—¿Alguien te conoce?—. Cuestiono y todos subimos al auto


menos el capitán y Hobi quienes vienen en un auto aparte,
enciendo la música del auto y conduzco a toda velocidad al
centro de la ciudad, encontramos un bar abierto, dice "El
infierno" en color Neón, estacionamos y bajamos de los
autos, entramos en el interior del bar y la música alta
resuena en nuestros oídos, buscamos un lugar y pedimos
unas cuantas cervezas.

Tomamos tranquilos hasta que el alcohol empieza a


ponerme la sangre caliente, al parecer no soy el único, ya
que Jin se sube a la mesa y empieza a bailar.

—¡Alegrense esto no es un funeral!—. Grita y asiento con la


cabeza me pongo de pie al igual que Hoseok y empezamos
a bailar los tres mientras bebemos cada nada, botellas van
y vienen y ya estoy sudado de tanto mover las caderas.

El capitán y Jay continuan sentados como dos amargados de


mierda y sus respectivas parejas le frotan el trasero en la
entrepierna para empiecen a hacer algo, finalmente nos
encontramos todos de pie gritando eufóricos y saltando al
ritmo de la música, tomo un descanso para tomar aire y
tomo asiento, Jin aparece con una rosa de la nada y un
micrófono en las manos.

"Pd: no le den alcohol a Jin, oh bueno, si"

Me extiende la rosa y la coloco encima de mi oreja, guía el


micrófono a sus labios y sonrío.

—¡Feliz último día de soltería, Jimin!—. Grita y levanta la


botella.—¡Salud por los hombres que cogen rico!

—¡Wuuuu, salud!—. Gritamos al unísono, Hoseok le come la


boca al capitán y me tomo una botella de cerveza de un
solo trago.

—¡Ahora el baile para el futuro novio!—. Grita Jin y lo miro


con los ojos entreabiertos, no se de qué diablos habla, yo no
pedí ningún baile.

Lo veo susurrarle algo a Jay quien no duda en colocarse


frente a mi, una canción movida suena al fondo y Jin se
coloca a mi lado.

—Se llama Mommae, disfrútalo ahora porque él es mío —.


Susurra y le extiende el micrófono a su novio, el militar
frente a mi se quita la camisa permitiendo que veamos el
tatuaje que tiene en el torso y los perfectos músculos que
se carga, el maldito mueve las caderas como si tuviera
aceite en ellas, se da la vuelta mientras mueve el culo, hace
movimientos que me dejan con la boca abierta.

—¡Eso Jay, ya sabía yo, que para algo sirves, wuuu!—. Grito
y él se mueve sin parar, los pantalones se le bajan
mostrando el elástico de su boxer y sostiene una botella de
agua con la que moja su pecho y continúa bailando, sube
una pierna encima del sillón estando aún frente a mi, mueve
las caderas muy cerca de mi cara, me sostengo del sillón y
él simplemente desabrocha los primeros dos botones de mi
camisa y deja caer el agua en mi piel mientras se mueve,
los demás gritan eufóricos y ebrios especialmente Jin, Jay
deja el micrófono de lado y me acaricia el cabello mientras
me baila encima frotandome lo que Dios le dio con descaro.

Horas van y vienen y en nuestro grupo hay gente que no


logro reconocer, continuamos bailando y gritando
emocionados, hasta que un mesero se acerca a nosotros.

—Mis disculpas, son las cinco de la mañana, ya vamos a


cerrar—. Dice y Jin quiere matarlo, voy a la barra intentando
no caerme en el proceso, saco la tarjeta y alguien la
arrebata de mis manos.

—Yooo. Pagooo—. Avisa el bailarín de hace poco, me alzo de


hombros y tomo las botellas que compró, salimos del bar y
caminamos a los autos.—Yoo conduzcoo—. Avisa y le doy las
llaves, mi hombre lo va a matar cuando Jay le cuente lo que
hizo.

Llegamos a la casa de seguridad y no puedo mantener los


ojos abiertos para desbloquear el sistema de seguridad.

—Mieedaa. Nos quedamooos afueraaa—. Aviso y todos se


empiezan a quejar. Poso el brazo en el hombro del bailarín y
sonrío ofreciéndole mi botella.

—¡El amoorr, el amor no se acaba...

—¡El amor se transforma y se queda en el alma...—.


continúa Jin.

—¡Por amor.... Por amores se perdona, si es por esa


persona... No hay errores que valgan...—. continuo y todos
empezamos a cantar hasta que escuchamos el sistema ser
abierto desde adentro.—¡Shhhh!—. Musito para que los
demás guarden silencio.

La figura del coronel aparece frente a nosotros, tiene el


ceño fruncido y los brazos cruzados.

—¡Mi amor!—. Musito intentando llegar a él, lo veo lejos,


pero me toma de los brazos y me levanta del suelo
colocándome encima de su hombro como un costal de
papas —. ¡Uyyy una montaña rusa!

—¿Desde cuándo son tan amigos ustedes dos?—. Cuestiona


enojado, golpeo su espalda con las manos abiertas como si
fuese un tambor.

—¡Wuuu sigamos la fiesta baby!, ¡Jeon, vámonos de fiesta,


papi quiero que me bailes como baila Jay!

—Mañana hablaremos—. Lo escucho decir, pero no lo veo,


empieza a caminar llevándome dentro de la casa.

Siento como me depositan en la cama y empiezo a reír


sintiendo como me quitan las botas, después me quitan los
pantalones y empiezan a desabrochar mi camisa.

—¡Oye cabron, ¿Qué crees que haces?, soy un hombre


casado, mira—. Le muestro el dedo donde llevo el anillo que
me dio el coronel.

—¿En serio?, si no me lo dices, ni me entero—. Contesta y


me cruzo de brazos, lo siento apretarme las nalgas y lo
pateo en la entrepierna sin mucha fuerza, le apunto con el
dedo índice.

—¡Se lo voy a decir a mi marido y te va a matar!—. Él


sostiene mi dedo y me toma del cabello con fuerza.
—Mañana ya hablaremos, duérmete si no quieres que te
coja sin lubricante y te rompa el culo en dos—. Susurra en
mi oído.

—¿Según tú es un castigo?—. Me burlo y empiezo a reír, me


acomodo en la cama y el sueño empieza a vencerme.

Maratón Capitulo 1/3 💋


Pobre Jimin se delató solito 😂

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✨Capitulo 84✨
"¿Luna de miel?"
Jimin

Despierto por los besos que son repartidos en mi cuello, me


estremezco e intento dar vueltas en la cama, pero el
voluptuoso cuerpo del coronel me lo impide, mi estómago
me pasa factura por todo el alcohol desenfrenado que tome
y las mezclas locas que hicimos anoche, mi último recuerdo
es de Jin susurrándole cosas a su novio y después él...
"Mierda ese maldito Jay", siento como la cabeza me palpita
por el dolor y Jungkook se acomoda en medio de mis
piernas para después tirar de mi ropa interior hacia abajo
para desnudarme, siento mi estómago descomponerse y al
tener las primeras arcadas lo empujo haciéndolo a un lado
para irme al baño, me pongo de rodillas frente al toilet y mi
estómago devolvió todo el licor que tome anoche.

Siento como Jungkook me recoje el cabello de mala gana y


lo empuña con fuerza evitando que lo ensucie, de mala
voluntad, pero me está ayudando, termino de vomitar y me
quedo justo ahí con la cabeza agachada por el dolor de
estómago y cabeza.

—Enjuaga tu boca y tomate estás píldoras —. Demanda


extendiendome dichas pastillas, me pongo de pie frente al
lavamanos y cepillo mis dientes lentamente.—Que
preciosura, ¿He?, ni siquiera puedo meterte la verga hasta
la tráquea porque sabemos lo que va a pasar —. Se queja
enojado, lo ignoro y me lavo la cara con abundante agua.
"Dios bendito que Jay olvide todo y no afloje la lengua de
víbora que tiene"

Palmeo mi rostro repetidas veces y me giro tomando las


píldoras que me extiende el coronel, las introduzco en mi
boca y las tomo con un poco de agua, agacho la cabeza y
hago un mohín con mis labios.

—Ven, mocoso—. Pide el coronel abriendo los brazos para


que vaya con él, lo abrazo con fuerza y lloriqueo aferrado a
su pecho por el dolor de cabeza.—¿Quieres ir a beber?, yo
pago—. Se burla y niego con la cabeza sosteniéndolo con
más fuerza.

—Me duele mucho la cabeza, ya no volveré a beber, lo juro


—. Musito y él golpea mi espalda con suavidad.

—Lo mismo dijiste cuando tuviste a Amalia, ¿Recuerdas a


Domenick?—. Continúa jodiendo me y simplemente asiento
con la cabeza.

Nos quedamos un momento así, yo abrazándolo, pero él


solo me sostiene la cabeza y cada nada me acaricia el
cabello, ¿Será que llegué muy tarde?, ambos volvemos a la
habitación por petición suya y me recuesto en el colchón,
desde mi posición lo veo salir de la habitación para poco
después volver ahora con Jay y Jin.

No entiendo nada, asique simplemente me siento en la


cama y veo que ambos hombres se miran entre sí y el
coronel toma asiento en el borde del colchón y coloca una
de sus armas a su lado.

—¿Por qué no nos das una demostración de cómo le bailaste


a mi hombre anoche?, así puedo aprender, ya que a él le
gustó tanto que incluso me pidió bailarle como lo haces tú
—. Gruñe enojado, Jay me fulmina con la mirada y niego con
la cabeza sin saber cuando diablos dije eso.

—Amor, estaba ebrio, solo fue un baile, lo siento—. Intento


intervenir, pero él levanta la mano para que me calle.

—No hay que volverse loco, cantaba y bailaba antes, mi


novio me pidió bailarle a Jimin, eso es todo —. Musita Jay.—
¿Quieres que te baile?—. Insiste y empieza a desabrocharse
la camisa.

—Osea, que también le bailaste sin camisa—. Gruñe furioso.


—Vayanse a la mierda, no uno, los tres—. Grita sin dirigir la
mirada a mí, sale de la habitación azotando la puerta y me
quedo en la cama para que se me pasen los malestares de
la borrachera o la resaca de mierda esa.

Jay no dice nada y simplemente se va de la habitación


dejándonos sólos, Jin toma asiento en un lado de la cama y
acaricia mi pierna suavemente.

—Todo se salió de control, lo siento —. Dice y asiento con la


cabeza.

¿Esto significa que ya no me voy a casar hoy?

Jin se va dejándome solo en la habitación de la cual no salgo


hasta veinte minutos después cuando los medicamentos
hacen efecto y el estómago no me duele tanto, el dolor de
la cabeza se puede soportar y entonces decido tomar una
ducha para sentirme mejor, me visto con ropa de dormir y
salgo de la habitación queriendo ver cómo están mis hijos.

Cuando llego al pasillo me doy cuenta que fue una mala


decisión cuando veo a mi hija correr en mi dirección con un
perro enorme que viene a toda velocidad hacia mi, no sé
qué hacer, mi cuerpo no capta las órdenes que le da mi
cerebro y me quedo congelado observando a la bestia
correr en mi dirección, Amalia cruza por mi lado y el animal
se me lanza encima tirándome al suelo, coloca las patas
delanteras en mi pecho y empieza a ladrar muy cerca de mi
rostro.

—¡Bam, ven aquí, cachorro!—. Demanda el coronel y el


jodido lobo, porque un perro no es, se va y se acuesta en los
pies del militar y ronronea cual cachorrito recién nacido.

Me pongo de pie y sacudo mi ropa sintiéndome indignado,


el corazón me late a mil y mi respiración está más agitada
que nunca, me pegue el susto de mi vida, pero nadie tiene
que saberlo.

—¿Quien trajo al león mutación de lobo sin pelos?—.


Cuestiono y Amalia se detiene frente a mi con esos aires de
princesa de Inglaterra que tiene.

—Lo trajo Papá, dijo que fue un regalo, prometió traer el


pony en fin de año.

—¡Yo no hice eso, mocosa!—. La interrumpe y la niña se alza


de hombros ignorandolo.

—En fin, como te decía, el perro enorme se llama canela.

—¡Se llama Bam!—. La interrumpe el coronel una segunda


vez y la niña se gira quedando de frente a él, coloca sus
manitas en su cadera y niega con la cabeza.

—¿El perro es tuyo o nuestro?—. Cuestiona exaltada, el


coronel levanta las cejas y la niña asiente con la cabeza,
vuelve a girarse y me sonríe.—Como decía, se llama
Canelita y es el perro que nos trajo el Papá oso mientras
consigue el pony—. Finalmente termina su informe y se gira
fulminando a su padre con la mirada quien pone los ojos en
blanco.

No se qué hacer, no sé si el coronel quiera hablar conmigo


ahora, quiero saber que va a suceder, ¿Solo por un baile ya
no se quiere casar?, ¿Si quiera quería casarse desde el
principio?

Niego con la cabeza alejando aquellos pensamientos de mi


mente, me paseo por el pasillo encontrándome con algunos
soldados en el trayecto, me dirijo a la habitación donde
están los imbéciles que traje y ambos están con los ojos
abiertos, atados a una silla, cada una alejada de la otra, me
coloco frente a Min Yoongi y me agacho a su altura.

—Quiero terminar con esto, ¿Estas dispuesto a colaborar?—.


Cuestiono y él asiente con la cabeza, le quito la cinta que
cubre su boca permitiendo que hable.

—Hare lo que sea necesario, solo asegura que mi hijo estará


bien, es todo lo que pido—. Súplica.

[.....]

Salgo de la habitación con Jin y me encuentro con Jay en el


pasillo quien rueda los ojos al verme, hago lo mismo y me
encamino a la habitación donde me encuentro con el
Coronel, frunzo el ceño al verlo con el uniforme bien
planchado e incluso lleva las botas que siempre tiene
guardadas.

—¿Vas a salir?—. Cuestiono y aprieto la mandíbula, eso salió


de mi boca sin procesarlo primero, Amalia entra en la
habitación a toda prisa y veo el vestido precioso que lleva.

¿Qué carajos?
—¡Papá oso, el ministro dijo que ya vengas!—. Avisa en un
grito, se acerca a su padre y este se agacha a su altura.—Y
que traigas a la víctima —. Susurra, pero no tan bajito,
nuevamente se va corriendo y me cruzo de brazos con
intenciones de pedir una explicación.

—Jeon, ¿A donde vas con nuestros hijos?—. Cuestiono y él


gruñe como si fuera un animal, no dice nada y simplemente
avanza en mi dirección, me sostiene y me eleva en el aire
colocándome en su hombro como un costal papas.—
¡Bajame Jeon, ya te pedí disculpas, ¿A donde me llevas?,
Jeon!

Él no dice nada y sale de la habitación llevándome a rastras,


pongo los ojos en blanco y dejo que me lleve a donde sea
que me lleva, Amalia es su cómplice, le voy a dar un par de
nalgadas a esa Mocosa, ya verá. Jungkook me devuelve al
suelo, estoy listo para irme encima suyo y caerle a golpes
cuando una voz detrás de mí me deja congelado.

—Queridos hermanos, pasen al frente e iniciemos la


ceremonia—. Musitan, me giro y cubro mi boca con ambas
manos, Mis tres hijos están preciosos sentados en la primer
banqueta, los demás están detrás incluido Jay quien me
guiña un ojo haciendo que ruede los ojos, el coronel me
sostiene de la mano y sonríe burlón.

—¿Qué pensabas que eso es suficiente para librarte de mi?,


se terminó tu libertinaje querido—. Musita arrastrándome al
frente del cura, el hombre traga grueso y Jungkook lo
fulmina con la mirada.—Pasemos al "los declaro marido y
esposa masculina"

Le doy un codazo para que guarde silencio y Domenick


viene caminando como un patito, le extiende una corona de
flores blanca a su padre y este me la coloca de mala gana
en la cabeza.

—Si vas a estar enojado, ¿Para qué casarnos?—. Cuestiono


cansado de su actitud.

—Para la luna de miel obviamente y ya no más, "bailame


como lo hace Jay", ¿Quedó claro?

—¡Superame amigo!—. Grita Jay y Jin empieza a reír.

"Creo que juzgue a mi princesa antes de tiempo"

El cura hace lo que el coronel le pidió, nos pide firmar el


acta de matrimonio, los testigos son El capitán y el ministro,
por pura codicia de mi ahora esposo también colocan la
"firma" de nuestros hijos que no son más que garabatos
extraños.

—Los declaro Marido y...—. el cura hace una pausa cuando


lo fulmino con la mirada.—Marido y esposo—. Finaliza y
hace una cruz en el aire de mala gana, pobre hombre, se ve
que lo trajeron obligado.

Jungkook me sostiene de la nuca y con su mano libre


sostiene mi mentón y lo eleva haciendo que nuestras
miradas se conecten, se acerca a mi quedando a escasos
centímetros.

—Ya no puedes escapar—. Susurra casi encima de mis


labios sin despegar su vista de la mía.—Eres mío, desde el
día cero, Mocoso malcriado —. Musita y une sus labios con
los míos.

No profundiza el beso por la presencia de los niños.


—¿Y la luna de miel?—. Cuestiona, abro la boca para
responder y la puerta se abre dejando entrar a uno de los
soldados y el sistema de seguridad nos informa de la
situación.

*Militares nos están rodeando, ¿Qué desea hacer?, Señor


Jeon*

El coronel mira a los niños y mira en mi dirección, se lo que


está pensando y niego con la cabeza inmediatamente, dirijo
la mirada hacia Jin quien asiente con la cabeza entendiendo
lo que quiero y junto a Hoseok sostienen a los niños.

—¡Ponte a salvo con los niños, por favor!

—¡Nooo, está vez no!—. Contesto.

No permitiré que suceda lo de la última vez, eso no.

Capitulo 2/3

Mañana actualizo el siguiente, tuve clases hoy...


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✨Capitulo 85✨
¡Atrapado!
Jimin

Me gustaría decir que esto me está tomando por sorpresa,


pero no es así, pensé que ya no nos íbamos a casar hoy y
con ayuda de Min Yoongi provocamos este supuesto ataque
"sorpresa", por eso Jin y Hobi ya saben que hacer con los
niños, tengo todo planeado solo que no sabía que arruinaría
el día de mi propia boda, pero ya no hay vuelta atrás,
además, ¿Quién se casa en pijama?, es una maldita broma,
en fin, ya me casaré al terminar esta mierda aunque tenga
que pedirle matrimonio al orgulloso coronel yo mismo.

Por suerte tenemos el sistema de seguridad que no permite


que los disparos penetren en el lugar, mucho menos
permite que nadie entre al menos que las capas de plutonio
que cubren el lugar sean retiradas y Jungkook es el único
que puede hacer eso, cosa que nos da muchísima ventaja
ante ellos, porque no pueden iniciar el ataque si no es que
lo permitimos.

—Vamonos ahora—. Insisto alentando a Jin y Hobi para que


vengan detrás de mi, dirijo la mirada hacia el coronel quien
se está preparando mientras el cura simplemente está
rezando en una esquina.—Solo cinco minutos, ni se te
ocurra hacer nada sin que vuelva—. Demando y él levanta
una ceja, si el macho alfa que no recibe órdenes.
Hago una señal con las manos guiando a Hobi y Jin a la
puerta que conduce al túnel subterráneo que los pondrá a
salvo porque solo el coronel y yo sabemos que existe asique
que es imposible que alguien más sepa dónde termina, en
realidad este los llevará a una segunda casa donde estarán
a salvo, al llegar la puerta la desbloqueo con el lector de iris
y el código y los militares entran junto a los niños, Minmin
es el único que se muestra preocupado, pero como siempre
se queda en silencio.

Me agacho a la altura de mis hijos y depósito un beso en la


mejilla derecha de cada uno.

—Vayan con sus tíos, papá y yo iremos con ustedes más


adelante, vamos a comprarle muchas cosas, ¿De acuerdo?
—. Mis dos hijos más pequeños asienten con la cabeza
emocionados mientras que Minmin simplemente agacha la
suya y se gira para empezar a salir de allí.—Minmin, bebé.

El pequeño se gira y niega con la cabeza.

—Sabes que estás mintiendo igual que él, ya no te quiero,


no me gustan las mentiras—. Susurra para que los demás
niños no lo escuchen, lo veo marcharse en ignoro el
pinchazo en mi corazón, no es momento para detenerme a
esto, no le mentí si iremos con ellos después.

Vuelvo a cerrar la puerta para después bloquearla, me dirijo


a mi habitación donde me pongo ropa indicada para la
ocasión, un chaleco antibalas y tomo municiones y armas
llevándome algunas para el coronel, troto hacia el lugar
donde lo deje, pero ya no está ahí, me guío por el murmullo
de los soldados y así llego a la sala de control del sistema
de seguridad de la casa y es donde está el coronel
observando lo que están haciendo afuera.
—Son demasiados—. Me avisa y asiento con la cabeza, le
extiendo sus armas y me quedo solo con cuatro, dos que
tengo una en cada pierna y las dos que están en el cinturón
de mis pantalones.—Por ninguna razón te coloques en
frente, siempre detrás de mi, cubriré tu espalda,
¿Entiendes?

—Y yo la tuya—. Contesto.— Probemos estar unidos a


menos que sea necesario separarnos —. Propongo y él
asiente con la cabeza, golpea la puerta llamando la atención
de los soldados para que se pongan en posición y estén
listos.

—¿Estas listo?—. Cuestiona y asiento con la cabeza.—


Desbloqueare el sistema—. Avisa.

—Lo amo—. Declaro y él sonríe, me acerco a él colocando


las palmas abiertas en su pecho para después ponerme de
puntillas y depositar un casto beso en sus labios.

—Te amo mucho más —. Contesta. teclea unas cosas en el


computador y después leen sus huellas dactilares y
escanean su iris para empezar a retirar las capas de
plutonio que cubre la casa.—¡Vamos!—. Ordena y voy tras
él.—Siempre alerta—. Susurra y asiento con la cabeza.

El sonido de los disparos son inmediatos, los militares del


gobierno no tardan en entrar y no tienen ninguna piedad al
disparar directamente a la cabeza, voy avanzando mientras
el coronel tiene su espalda apegada a la mía, ambos
evitamos que alguien llegue a nosotros y al parecer los dos
queremos lo mismo y es llegar al gobernador, pero para eso
tendríamos que exterminar a todos sus soldados, nos
superan en número y al parecer también en destreza.

—¡Cuidado a tu derecha!—. Avisa el capitán y Jungkook es


quien elimina al soldado que apuntaba en mi dirección,
continuamos avanzando y los nuestros empiezan a
desfallecer, aún quedan varios, pero los hijos de puta del
gobernador siguen llegando sin control, cada vez más y más
soldados.

Abro los ojos como platos viendo a quien apunta hacia Jay,
por impulso me alejo del coronel y lo derrumbo antes de
que logre asesinar a Jay, el susodicho mira en mi dirección y
asiente con la cabeza, regreso con el coronel cuidando de
que nadie se acerque a nosotros.

Disparos van y vienen, ellos son cada vez más y lo


inevitable empieza a suceder, nos atacan lanzando bombas
lacrimógenas que nos dificultan los movimientos y la
respiración, mi mirada se encuentra con la de Min Yoongi
quien asiente con la cabeza en mi dirección con disimulo, no
tengo idea de dónde sale el gobernador quien aparece
disparando con una metralleta enviando a los pocos
soldados que nos quedan al suelo, incluyendo al Ministro,
Jay cae de rodillas al suelo en cuanto se da cuenta, el
coronel se enoja y dirige sus disparos hacia el gobernador
sin detenerse a cuidar de sus propios alrededores, el capitán
y yo lo cubrimos mientras que Jay se repone y finalmente
nos ayuda, me quedo sin municiones y lanzo las armas al
suelo, sostengo las dos que me quedan y gruño bajito
cuando siento el pinchazo en mi brazo derecho, el dolor es
inmediato y siento la humedad de la sangre, pero no me
detengo.

Siento la espalda del coronel volver a unirse a la mía y


siento su respiración más agitada que lo normal.

—¿Estas bien?—. Cuestiona y asiento con la cabeza.

—¿Y tú?—. Cuestiono y ambos nos giramos para mirarnos la


cara unos escasos segundos, volvemos a la posición inicial y
me arriesgo girandome de repente, extiendo los brazos a
cada lado de su cabeza y empiezo a disparar mientras él
hace lo mismo.—Hay que irnos, no se puede, son
demasiados —. Intento convencerlo, pero él niega con la
cabeza.

—¡Vete con el capitán, yo resolveré esto!—. Dice y aprieto la


mandíbula, volvemos a girar a la vez uniendo nuestras
espaldas.

—¡Tenemos que retirarnos, yaaaa!—. Avisa el capitán,


Jungkook empieza a cubrir su espalda y él al igual que Jay
se van por el pasillo que lleva al túnel por donde se fueron
los niños, los atacantes vienen en nuestra dirección
siguiéndonos y el coronel retrocede manteniéndose en
frente, logramos avanzar y llegar a la puerta del túnel.

—¡Abrela!—. Me pide y lo hago, introduzco la contraseña y


después dejo que el sistema escanee mi iris, abro la puerta
y el capitán y Jay no tardan en entrar, frente a mis ojos le
pegan un tiro en la pierna al coronel, pero él se mantiene
firme como si nada paso.—¡Entra ya, mierda!—. Exige.

No sé porque me imaginé esto en cincuenta mil escenarios


y en todos me veo haciendo lo mismo, poniéndolo a salvo
aunque pierda la vida.

Es una situación complicada, pero no soy de los que se


echan atrás después de iniciar algo, además estuve en las
calles desde muy joven, tengo que seguir al pie de la letra
el plan, prefiero morir a ver qué él pierde la vida sin poder
hacer nada.

—¡Jimin, entra!—. Insiste a punta de gritos, ignoro su


petición y me coloco frente a él dándole la espalda
apuntando hacia el lugar donde esta el gobernador
sonriendo triunfante con Min Yoongi detrás y sus demás
soldados a los alrededores.—Jimin, ¿Qué cojones?, dije que
entraras.

—Entrenlo—. Ordeno y tanto Nam como Jay lo sostienen de


ambos brazos dejándolo inmóvil, lo arrastran al túnel y
siento como mi corazón se estruja cuando me mira con
resentimiento y decepción.

—¡No hagas esto, no te lo voy a perdonar, Jimin, maldición,


sueltenme!—. Grita intentando liberarse.—¡Jimin, entrá ya
maldición, si no regresas te voy a buscar y te mataré, ¿Me
escuchas?, Park Jimin!

La voz pierde fuerza cuando la puerta se cierra


nuevamente, me mantengo firme apuntando hacia la
cabeza del gobernador quien se ríe con burla viendo que me
quede solo e indefenso según él.

—¡Matenlo!—. Ordena y está vez es mi turno de reír,


introduzco la mano izquierda en el bolso que llevo apegado
al pantalon y del cual saco una bomba, el gobernador
inmediatamente levanta la mano deteniendo los
movimientos de sus soldados.

Con rapidez quito la argolla de la bomba y coloco mi dedo


en su lugar.

—¡Negociemos o nos vamos todos al demonio!—. Musito


con seguridad, el rostro del gobernador brilla observando la
bomba.

—Dame el plutonio y vete—. Propone.—No buscaré nunca


más a ninguno de tu familia, solo quiero el plutonio —.
Insiste y muevo la cabeza de un lado a otro.

—¿Quién dice que tú mandas?, yo tengo el plutonio, yo


tengo la bomba, sus vidas estan en mis manos, yo tengo el
poder—. Aseguro.

En ese momento Min Yoongi levanta su arma colocándola en


la nuca del gobernador, más de la mitad de los militares
dudan, pero se ponen de su lado apuntándole a los demás,
el pánico y rencor en el rostro del hombre me llena de
satisfacción, nunca voy a perdonar a Min Yoongi, pero
gracias a él y otros llegue hasta aquí y no pienso dar
marcha atrás.

Capitulo 3/3 💋👀
Las menciones seran en el siguiente capítulo 🦋💜
Sin votos no hay actualizaciones 👀 ✍️
✨Capitulo 86✨
"La Verdad de todo"
Jungkook

No puedo creer que mis propios hombres me hayan


traicionado de esta manera, no importa si Jimin se los pidió
u ordeno, nunca les perdonaré que me hayan obligado a
dejar al amor de mi vida atrás sin ninguna certeza de que
volverá con nosotros con bien, si algo le llegará a pasar, no
sabría que hacer, no soy capaz de imaginar que le hagan
daño, me volvería loco, por él y mis hijos, solo por ellos, mi
esposo, él es intocable.

Ambos hombres me llevan al final del túnel donde esta el


otro extremo que da a la segunda casa de seguridad, se
supone que mis hijos ya están dentro al igual que Jin y
Hoseok, cuando llegamos a la puerta Namjoon me libera y
Jay hace lo mismo, supongo que ninguno sabe la clave de
acceso y no pueden abrir la casa, una sonrisa se dibuja en
mis labios en cuanto me veo liberado aunque casi no puedo
mantenerme en ambas piernas por el disparo que tengo en
una de ellas.

Me giro quedando de frente al capitán a quien golpeo en el


rostro y no duda en devolverme el golpe, estoy furioso y ni
siquiera quiero hablar, asique simplemente le depósito otro
golpe y Jay me sostiene de los brazos evitando que continúe
golpeando al hombre frente a mi.
—¿Ves esto?, justo por eso Jimin te envío aquí como si
fueras otro de sus hijos y lo pareces, actuando sin pensar no
vas a llegar a ningún lado, sin embargo él, en unas horas y
con la cabeza fría, usando el cerebro que tú no usas, creo
una defensa para terminar con el gobernador —. Musita
haciendo que me sienta más mierda de lo que ya me siento.

— Él tiene razón, te guste o no, tu esposo tiene las pelotas y


el cerebro mejor puestos que tú, asique te calmas y lo
esperas en casa con tus hijos como lo hubiera hecho él, o
bueno también puedes actuar como el militar troglodita y
egocéntrico que eres e irte y arruinar su plan y mandar todo
a la mierda, ¿Yo?, ya no pienso detenerte —. Musita con
cansancio.—¡Haz lo que te parezca mejor, pero yo estoy
fuera!

Jay me libera y se aleja de mi, con su mano me señala el


camino de regreso a la casa donde esta Jimin y lo sostengo
del cuello de su camisa apretandolo con fuerza.

—¡¿Qué sabes tú?, no sabes nada!—. Reclamo y él se libera


de mi agarre dándome un empujón por el pecho.

—¡Mi papá murió ahí dentro, ¿Qué diablos no entiendo?, mi


papá murió y no va a volver, ¿Lo entiendes?, No. Va. A.
Volver!—. Grita en respuesta enojado.—¡Ahhhh, mierda,
Papá!—. Vuelve a gritar golpeando la pared de la casa con el
puño cerrado hasta que empieza a llorar a gritos sin dejar
de golpear la pared, desbloqueo el sistema de seguridad y
los niños se mantienen dentro de la casa mientras que dirijo
la mirada a Jin quien entristece la expresión de su rostro al
reconocer la voz alterada de su novio.

Asiento con la cabeza y él sale de la casa, Hoseok hace lo


mismo corriendo a los brazos del capitán, fijo la mirada en
Minmin quien tiene los puñitos apretados y los ojos llenos de
lágrimas con la mirada fija en mí, mis otros dos hijos miran
en mi dirección, pero están pequeños y no entienden nada.

—¡Me largo, me voy a la mierda y no me busques nunca,


maldito egoísta, hijo de la gran puta!—. Grita Jay furioso
empujandome por el pecho.

—Entiendo tu dolor, pero si vuelves a tocarme, te rompo la


cara—. Advierto.—El ministro también era como un segundo
padre para mí, pero yo no lo obligue a nada y lo sabes, no
fue mi culpa.

Lo veo asentir con la cabeza para alejarse unos pasos de mi


como si se fuera a algún lado, Jin agacha la cabeza triste y
vuelva a levantarla con los ojos llenos de lágrimas.

—¡Dijiste que me amabas y solo te vas así, dejándome


atrás, maldito loco!—. Reclama y Jay detiene su andar, se
gira nuevamente y niega con la cabeza con los ojos abiertos
como platos, llega frente al chico y este le da una bofetada,
él simplemente se arrodilla en el suelo abrazándose a las
piernas de Jin.

Pongo los ojos en blanco viendo tal escena, los dos son tal
para cual, están locos, ¿Por qué arrodillarse?, jamás me
arrodillaria ante nadie mucho menos por "amor", qué
diablos.

Veo como el loquito menor sostiene las mejillas de Jay y


después une sus frentes, ¿Donde deje mi celular en un
momento así?

—¡Estoy esperando un bebé y me ibas a dejar, me ibas a


dejar!—. Reclama y siento náuseas, a la mierda el amor si
no es el de Jimin y yo.
Entro en el interior de la casa dejándolos a ellos metidos en
su burbuja, si se quieren largar ahí tienen el camino, ¿A
quien le importa?

—Hola, Papá oso—. Saluda Amalia.—¿Donde estan los


regalos?—. Cuestiona mirando mis manos vacías.

—¿Regalos?, ¿Qué regalos mocosa?—. Cuestiono


confundido.

—¡Puras mentiras, te odio y odio a Jimin, mienten los dos,


mienten!—. Reclama Minmin echándose a correr a una de
las habitaciones para después encerrarse en ella, mis hijos
se miran entre ellos y Amalia se va corriendo detrás de su
hermano mayor.

Domenick camina hacia mi y levanta ambos bracitos en mi


dirección, lo sostengo y lo levanto permitiendo que me
abrace, este niño algún día me va a matar, todavía estoy
procesando que se parezca tanto a mi.

—¿Mamá?—. Cuestiona y aprieto la mandíbula, camino con


el a la habitación principal y lo dejo encima de la cama,
busco un botiquín para curarme y enciendo el televisor.

Aprieto los dientes y hago un pequeño corte en mi pierna


encima del disparo, siento el sudor frío bajar por mi frente y
ayudándome con una pinza saco la bala y gruño con dolor
vertiendo alcohol en la herida, Domenick mira
detenidamente lo que hago masticando el chupete como si
fuese un chicle.

— Papá, Osho —. Musita y le sonrío para que no vaya a


llorar, cubro la herida y levanto la cabeza al escuchar las
noticias en el televisor.
Mis ojos no pueden creer lo que estoy viendo, parece ser
una grabación en directo en la que veo al gobernador
confesando todo lo que hizo y dando los nombres de
quienes lo apoyaron y secundaron en sus acciones de
mierda, no sé lo que hizo mi esposo, pero antes de atarlo a
una silla para que no vuelva a irse de mi lado voy a besarle
las nalgas y los testículos, el cerebro no, porque no se
puede, pero de que lo ato a una silla, lo hago como que me
llamo Jeon Jungkook.

"Es totalmente mi responsabilidad la epidemia pasada al


igual que el virus que creo a los zombies y destruyó más del
90% de la humanidad de nuestra ciudad y otras aledañas a
la nuestra, lo hice Por mis propios intereses y beneficios,
tuve el apoyo del todo el gobierno y perdí a mi hijo en el
proceso y si me preguntan si me arrepiento no lo hago,
volvería a hacerlo incluso sabiendo que este volvería a ser
mi final, porque el gobierno siempre estará por encima de
los ciudadanos, ustedes son simples peones en nuestro
juego...

La transmisión se ve interrumpida cuando el hombre que


está detrás de él le da dos disparos que atraviesan su
cabeza, otros dos son propinados en su pecho desde el
frente, se escucha un intercambio de disparos y el vídeo se
corta dejándome con el corazón latiendo a mil y queriendo
salirse de mi pecho.

Giro el rostro cuando siento temblores en la cama y me


encuentro con mi pequeño acurrucado escondiendo el rostro
en el colchón y cubriendo sus oídos con ambas manos,
sonrío y me acomodo en la cama descansando la pierna,
Domenick abre un ojito y al ver los dibujos animados en el
televisor sonríe feliz y se acomoda encima de mi regazo
para ver la tele.
[....]

No sé en qué momento me quedé dormido, pero desperté


por los pinchazos en mi pierna, mi hijo se quedó dormido
encima de ella y lo acomodo a un lado para después
ponerme de pie, camino con dificultad hasta donde esta el
botiquín y tomo unos analgésicos, salgo de la habitación
queriendo comprobar cómo están los niños, Amalia y
Minmin aparentemente se llevan muy bien y eso me agrada
mucho, me encuentro con la niña en el pasillo quien
corretea con Bam detrás de ella y un caballo de peluche en
sus brazos, Minmin está sentado en el piso aún enojado con
un león de peluche.

Me acerco a él y me agacho a su altura, acaricio su cabeza,


pero él no muestra ninguna expresión.

—Bichito, ¿Quién te compro eso?—. Cuestiono con ilusión, él


niño levanta el dedo índice y apunta detrás de mi, pongo los
ojos en blanco observando Namjoon quien me ignora y se
da la vuelta para irse.

—Tambien traje algo para ti—. Musitan justo al lado de


Minmin, mis ojos no se centran en la cara o los labios que
tanto amo, sino en el brazo ensangrentado.—¿No me vas a
abrazar?, mi amor, he vuelto y ya no hay razones para
escondernos, ya no más —. Asegura y me quedo en blanco,
se supone que esas tendrían que ser mis líneas, no al revés,
pero con mi hombre definitivamente, nunca se sabe que
esperar.

Park Jimin no sigue las reglas, él las hace y créanme cuando


digo que bah que temerle, a él si.

Recuerdo que Minmin me vio la cara de estúpido y


entrecierro los ojos mirándolo.
—Si ustedes mienten, yo también —. Musita alzándose de
hombros, Jimin camina hacia mi y me extiende un peluche
de conejo extraño.

—¿Te casarias conmigo una segunda vez?—. Cuestiona


dejándome con la boca abierta, ¿No estábamos casados
ya?, a mi nadie me engaña, yo quiero mi noche de bodas y
después hablamos de un segundo matrimonio.

💔
Capitulo de hoy.... 🥺 Ya faltan pocos para terminar
✨Capitulo 87✨
"Noche de bodas"
Jimin

Me quedo estático esperando una respuesta que


aparentemente Jungkook no me piensa dar, no se que pase
por su cabeza o si no cree necesario una segunda boda,
pero simplemente toma el peluche que compre para él
como un obsequio porque en todo el transcurso de nuestra
historia siempre ha sido él quien me regala cosas y yo
nunca le he dado nada material, aunque se que lo
sentimental es más importante, de vez en cuando también
vale la pena demostrar con obsequios el cariño que se
siente por la otra persona.

Estoy apunto de insistir con lo del segundo matrimonio


cuando Amalia se acerca a su padre y tira de la tela de su
pantalón para que le preste atención.

— Papá oso, ¿Ya vas a traer el pony?, quiero mi pony, pony


pony—. Insiste la niña y Jungkook pone los ojos en blanco y
me cruzo de brazos sonriendo.

"Ahí está el que quiere una segunda niña y ni siquiera


puede con la primera"

—Niña, ¿Haz visto un pony?, son feos, no puedes querer


algo así —. Dice él y la niña abre la boca fingiendo
indignación porque llamaron feo a su animal favorito, yo
sigo pensando que ella habla de unicornios, pero no lo sabe.
—Claro que lo voy a querer, vos sos feo y te quiero
muchísimo, de aquí a la luna—. Musita la niña, Minmin
esconde el rostro en sus manitas para empezar a reír
mientras que el coronel abre la boca sorprendido y frunce el
ceño enojado.

—¿Feo yo?, mira esta cara Mocosa, deberías agradecer que


tienes un papá con este rostro y este cuerpo, insolente,
malcriada—. La reprende y la niña se gira en mi dirección y
hace una mueca con los labios antes de perderse por el
pasillo.—¡Y que quede claro que no comprare ninguno
unicornio, Mocosa!

—Jeon, es un pony, solo cómpralo y ya está, ella es una


buena niña, se lo merece—. Intervengo y él niega con la
cabeza.

—¿Buena niña?, mis perfectas y lindas pelotas —. Musita.

Se gira dándome la espalda y no sé cómo proceder, ya está


de noche y Domenick aún está durmiendo, lo más probable
es que no despierte hasta la madrugada, siento un tirón en
mi brazo y mordisqueo mi labio inferior, entro en un baño de
la casa donde frente al lavabo mirándome en el espejo
vierto alcohol encima de la herida y procedo a sacarme la
bala para después desinfectar la y vendar mi brazo
cuidando de hacerlo correctamente.

—Papito, tengo hambre, ya quiero dormir—. Se queja Amalia


recostado su cabecita en mis piernas, la sostengo en mis
brazos y le preparo algo ligero para cenar a ella y Minmin, él
aún me mira con enojo, pero ya después lo voy a consentir
un poquito, ahora quiero descansar estoy muy adolorido.

Mis hijos terminan de comer y los llevo a la cama, se supone


que esto lo hace el coronel, pero al aparecer no está de
humor hoy, una vez los niños se quedan dormidos suelto un
suspiro y me estiro un poco, voy a la habitación principal
donde obviamente está el coronel, al parecer tomó un baño,
ya que está acostado en la cama únicamente con un boxer,
su antebrazo cubre parte de su cara específicamente sus
ojos, Domenick está durmiendo a un lado suyo asique
supongo que hoy dormirá con nosotros, no hago preguntas
y simplemente me meto a bañar cuidando de no mojar la
herida.

Salgo del baño y frunzo el ceño notando que Domenick ya


no está en la cama, me acerco al coronel y me acomodo a
su lado en el colchón.

—Lamento lo que hice hoy, no quería llevarte la contraria,


solo quería...

—No quiero discutir hoy—. Me interrumpe.—Por lo menos


por hoy quedemonos en silencio y solo hagamos el amor,
sin palabras —. Propone y no voy a refutar, no cuando me
mira de esa manera que me hace reiniciar todos los
pensamientos y los convierte en orgasmos mentales.

No es necesaria una respuesta de mi parte, simplemente


me despojo de la única prenda que llevo puesta y me coloco
de lado, escucho el frasco del gel ser abierto y después
sostiene mi pierna izquierda y la alza dejándola encima de
la suya, con la mano izquierda empieza a esparcir el
lubricante en mi centro mientras que con la derecha pellizca
uno de mis pezones y reparte besos yendo desde mi
hombro hasta mi cuello y viceversa, sostengo mi propia
erección y empiezo a tocarme al ritmo que él introduce sus
dedos en mí canal, los gemidos salen del interior de mi
garganta sin control y no me importa, no tarda demasiado
en introducirse completamente en mi, sostiene mi pierna
manteniéndola en el aire mientras da embates profundos y
severos en mi interior.
—Ummh, Jungkook —. Gimoteo aumentando los
movimientos de mi mano derecha, él no detiene los
arremetes violentos en mi canal y mi miembro no tarda en
escupir líquido preseminal, paseo mis dedos por el glande
húmedo de mi polla y giro un poco el torso y extiendo los
dedos mojados al frente de su cara, él lleva ambos dígitos al
interior de su boca y los chupa con descaro poniéndome
más caliente de lo que estoy.

—Eres delicioso, Nene—. Susurra y miro fijamente a sus


labios, coloco mi dedo índice encima de su boca y
humedezco la mía con la lengua.

—Shhh, dijiste sin palabras —. Le recuerdo y uno nuestros


labios devorando su boca con salvajismo y deseo, aprieto
los ojos cuando golpea más fuerte en mi interior, tiro mi
brazo herido hacia atrás, sosteniendo su mejilla mientras
recibo cada embiste gustoso, mi erección palpita y arqueo
la espalda un par de veces mientras mi eyaculación sale de
mi, las últimas estocadas de Jungkook son más lentas y
profundas lo que me deja saber que terminó a la vez
conmigo.

Él sale de mi interior y sin decir nada me sostiene de las


caderas y me ayuda a girar colocándome en cuatro encima
del colchón, me levanta el trasero y vuelve a introducirse
sin darme tiempo a nada más, sosteniéndome de la cintura
mueve las caderas de adelante hacia atrás con rapidez y
eficacia, empuño las sábanas y muerdo la almohada
sintiendo todo su grosor entrar mucho más profundo, sus
testículos chocan contra mi piel y la humedad en mi interior
sumado a los embates crea un sonido obsceno y placentero
que me hace lloriquear de placer.

El movimiento de sus caderas y la consistencia de sus


embates me dejan sin aliento, es como si no se cansara,
siempre me folla con la misma intensidad y fuerza, hundo el
rostro contra la almohada permitiendo que me coja sin
piedad, porque así folla él, Jeon Jungkook no conoce la
ternura o delicadeza en el sexo y eso me gusta, su
salvajismo saca el morbo y vicio que tengo de ser follado
justo así, como solo él sabe follarme. Como si leyera mis
pensamientos empuña unas hebras de mi cabello en su
mano derecha y tira de ellas hacia atrás haciéndome gemir
de un dolor placentero, los embates no cesan y siento mi
propia saliva escurrirse por mis labios.

—arghh—. Gruñe dejándose caer encima de mi mientras


llena mi interior una segunda vez, al terminar sale de mi y
se gira quedando con el pecho hacia arriba, como de
costumbre cubre sus ojos con su antebrazo y se queda
quieto en su lado de la cama, me acomodo colocando la
cabeza encima de su pecho y él rodea mi cintura con su
brazo libre, mis párpados pesan y los cierro permitiéndome
caer en los brazos de Morfeo.

[....]

Despierto por la incomodidad de sentir la muestra de amor


del coronel saliendo de mi trasero, él continúa en la misma
posición que el inicio y bajo la mirada a su miembro erecto
que palpita como si tuviera vida propia, mordisqueo mi labio
inferior y me acomodo encima de su regazo cuidando de no
lastimar su pierna herida, me levanto un poco y sostengo su
polla erecta llevándola a mi entrada, desciendo con facilidad
por la dilatación previa y el uso frecuente, apoyándome en
mis rodillas empiezo a moverme de abajo hacia arriba
montandolo lentamente, me voy sintiendo cada vez más
excitado y el movimiento se vuelve más rápido y
placentero, con mi mano derecha sacudo mi propio
miembro y con la izquierda estrujo mis pezones poniéndolos
duros al instante.
—Umhh—. Bajo y subo frenéticamente sintiendo una y otra
vez como su polla llega en ese punto que hace a la mía
expulsar todo lo que tengo dentro.—Ummh, ahhh—.
Gimoteo dando los últimos sentones antes de eyacular
encima del abdomen del coronel, intento regular la
respiración mientras miro a mi alrededor buscando con la
mirada algo para limpiarlo, el coronel abre los ojos y me
sostiene de la cintura con posesividad.

—Te ves jodidamente bien ahí arriba—. Musita.—Usaste mi


polla para correrte, entonces es mi turno—. Aclara iniciando
con los embistes levantando la pelvis, hundiendo su polla en
mi canal una y otra vez, no puedo contenerme y empiezo a
dar sentones siguiendo su ritmo, él hunde los dedos en la
piel de mis nalgas apretandome con fuerza.

—Ahhsg—. Gimoteo cuando me nalguea abruptamente


estampando la palma abierta en mi trasero, el ardor se
esfuma rápido y de un momento a otro los movimientos se
vuelven desenfrenados y descoordinados.—Ahhh, ¡Por Dios,
siiii!

El orgasmo me atropella dejando que de mi miembro salga


ese líquido claro que me deja temblando cada que logro
dejarlo salir, los dedos de mis pies se tensan y el coronel
continúa embistiendo en mi interior hasta que me levanta
de repente y termina afuera, me deyjó caer de lado en la
cama y él me abraza desde atrás.

¿Cómo una sola persona puede hacerme sentir tantas


emociones diferentes?

Mañana será otro día, uno en el que no existen amenazas


para él, ni para ninguno de nosotros, porque a partir de hoy
podremos vivir en paz, vivir nuestro amor con nuestros
hijos.
Capitulo de la noche...

Chicas en mi país anda una tormenta asique ojalá no


se me vaya la luz o el internet, pero si desaparezco el
día de mañana ya saben porque es...

Besitos en la cola, Yakaira 💋


✨Capitulo 88✨
"Grandes Cambios"
Jimin

2Meses Después...

Muchas cosas han cambiado para mejor desde que tome la


valentía de enfrentarme al gobernador yo mismo, hay algo
que no dije y es que ese día no solo murió él, sino también
Min Yoongi y aunque no tenía la misma relación que antes
con él en el fondo si me dolió porque el amor que se
construye como él lo hizo conmigo no es tan sencillo el
tirarlo a la basura, la mujer que me procreó es quien se
quedó con el hijo de él y Taehyung, hace recién un mes me
enteré que su herencia la dejo a mi nombre para que yo le
envié una mensualidad a la mujer que cuida de su hijo hasta
que cumpla la mayoría de edad y entonces pasa a ser del
niño.

En cuanto al gobierno con la ayuda de los poderosos del


país y la milicia arrestaron a quienes secundaron al
gobernador en sus acciones y los enviaron al exilio, también
se vieron involucrados otros militares, pero al menos
hicieron una limpieza y todo marcha mucho mejor ahora, Jay
aún se nota triste por la pérdida de su padre, pero Jin le
recuerda cada día que ambos están esperando sus tan
anhelados gemelos, si, gemelos, desde que el coronel se
enteró de ello ha estado insistiendo en tener otro bebé, pero
yo no doy mi brazo a torcer aunque estoy pensándolo.
Amalia continúa insistiendo con lo del pony, Domenick está
más a pegado al coronel que nunca, y nuestro Minmin
empezó a ir al colegio, lo amo tanto, Hobi y el capitán se
fueron a vivir a un apartamento que está a unos treinta
minutos de nuestra casa, personalmente creo que todo va
bien, estamos felices y todos vivimos con la persona que
amamos.

Hoy salí temprano de casa y fui de compras, recién terminé


y decidí pasar por Minmin al colegio, que por cierto está
bien cerquita de nuestra casa.

-¡Hola, ya llegué, ¿Dónde andan?!-. Grito cuando llegamos a


casa y no veo a los niños por ningún lado.

Amalia sale de mi habitación viene corriendo hacia mi con


una sonrisa en sus labios, dirijo la mirada hacia el frasco de
las píldoras anticonceptivas que tiene en su mano y me
cruzo de brazos mirándola fijamente.

-¡Papito, no sabes lo que pasó!-. Grita eufórica. Domenick


viene caminando más despacio porque le gusta tener los
pies descalzos igual que a mi.

-Shi, fue Canelita -. Avisa el niño y Amalia coloca su dedo


índice encima de sus labios para que el niño guarde silencio.

-Amalia Jeon, ¿Qué haces con ese frasco?, papito te dijo que
eso no es para jugar-. La reprendo y la niña se alza de
hombros.

-No fui yo, Canelita se comió las pastillas, todas, toditas-.


Musita abriendo los bracitos.-No dejo ni una y papá oso no
tiene nada que ver-. Insiste y niego con la cabeza.

Suelto un suspiro y me agacho a la altura de Amalia,


acaricio su cabello rubio colocándolo detrás de su oreja.
-¿Quien te dijo que dijeras eso?-. Cuestiono y ella hace la
señal de labios sellados.-¿Qué te dio el coronel para que
digas eso?-. Insisto y la niña se queda en silencio como si no
estuviera hablando con ella.

-¡Dulces!-. Contesta Domenick y Amalia abre la boquita


sorprendida y se echa a correr a la habitación.

-¡Papá oso, papá oso, Nick lo dijo, corre!-. Grita la niña


mientras corre en el pasillo para después entrar en la
habitación, niego con la cabeza y voy a la cocina donde dejo
las bolsas de la compra y acomodo lo que se puede
estropear en el refrigerador.

Jin y Jay no están en casa, hoy tienen consulta con el doctor


que lleva el seguimiento de su embarazo porque como es
gemelar se le está haciendo difícil, tiene muchos
malestares, pero incluso así le gusta jugar con los niños, con
Jay también me llevo mucho mejor, no demasiado pero es
más tolerable que antes.

-Minie, ¿Vas a tener otro bebé?-. Cuestiona Minmin y me


agacho a su altura, lo beso en la mejilla y le sonrío
tiernamente.

-¿Quieres otro hermanito?-. Pregunto y él empieza a reír


risueño.

-¿Lo puedes hacer que se parezca a mi?, por favorcito,


Amalia tiene a Nick, yo quiero uno para mí -. Pide con
tristeza.-Un varón, pequeñito, bonito como tú, así rubio-.
Sonríe cada que dice una palabra y asiento con la cabeza y
lo envuelvo en mis brazos.

"Este niño es tan lindo, antes me quejaba porque dejé toda


mi vida para atenderlo y cuidar de él, pero ahora estoy
seguro que fue la mejor decisión que pude tomar"
Sostengo al niño en mis brazos y lo beso en la mejilla y
sonrío feliz.

-Te amo muchísimo, ¿Sabías?-. El niño sonríe y me abraza


con fuerza.

-¿De aquí a la luna?-. Cuestiona tímido.

-Y más allá -. Contesto y uno nuestras frentes, froto mi nariz


contra la suya que es muy pequeña, el empieza a reír y
sostiene mi rostro para después depositar un beso en mi
nariz.

Me siento tan completo al ver lo feliz que es, ojalá eso no


cambie nunca, busco en las bolsas de la compra y de allí
saco lo que a él tanto le gusta, los palitos de queso, sus
ojitos se iluminan y toma la bolsa feliz, lo dejo en el suelo y
se pierde por el pasillo, le encanta el pan y los palitos de
queso, y el coronel siempre me acuerda comprarle cuando
voy de compras y si va él o los dos, nunca se olvida de
comprar las cosas de los niños.

Una vez termino con las bolsas camino pacientemente por


el pasillo hasta llegar a la habitación, abro la puerta
encontrándome con Amalia y Domenick acostados en el
colchón y con la cabecita en el torso del coronel mientras
miran al televisor.

-Entonces, Jeon Jungkook, aclárame ¿que sucedió con mis


píldoras? -. Ordeno y Amalia esconde el rostro en las
costillas de su papá, Domenick empieza a reír mientras
sostiene al coronel de la cara y tira de sus cabellos
intentando derrumbarlo.

-Yo que sé, pregúntale a Bam, el perro se las comio-. Dice y


no puedo creer que sea tan infantil que se atrevió a darle
las píldoras al perro o las tiro y lo culpo a él.
-Entonces el perro se va a morir, si se tomó esas pastillas,
deberías llevarlo al veterinario -. Le sigo el hilo y Amalia sale
de las costillas del hombre con los ojitos tristes.

-¿Canelita se va a morir?, Papito-. Cuestiona y empieza a


llorar, Domenick coloca su cabeza en el colchón e intenta
dar una vuelta, pero el militar lo sostiene de los pantalones
y lo levanta acomodandolo correctamente.

-Bueno, no se las tomó no te vuelvas loco-. Dice como si


nada.

-¿Qué pasó con las píldoras?-. Cuestiono y se alza de


hombros.-Jeon, o me dices o duermo en la otra habitación
por una semana-. Amenazo

-Puede ser que se me hayan caído por accidente dentro del


inodoro, los accidentes pasan-. Dice con descaro como si no
hubiese hecho nada.

-Esto es el colmo, no te soporto-. Musito y lo veo sonreír.

-Tambien pensé en cambiar las píldoras por vitaminas, pero


esto se veía más convincente, en fin, en la noche hacemos
el bebé, ya está retrasado por dos meses-. Informa y pongo
los ojos en blanco.

No voy a negar que también lo he pensado mucho porque


no hemos tenido la oportunidad de vivir y disfrutar ninguno
de mis embarazos, y me gustaría que tengamos la
oportunidad de hacerlo, vivir la emoción de la primera
ecografía, la revelación de género, todas esas pequeñas
cosas que son tan importantes para una pareja.

"A lo mejor no es mala idea tener un bebé, el último para


tener otra niña y ya no habrán más bebés, si, ese es el
último sea niña o niño, no habrán más"
[....]

Jungkook

Todos los días tengo que salvar a Domenick de que se


rompa una pierna o algo peor, este niño solo quiere dar
vueltas en la cama como si fuera Superman o no se qué
carajos, Amalia es más sencilla un par de dulces son
suficientes para que me deje en paz unos buenos ratos,
pero mi pequeño es tan extrovertido y tierno que no puedo
imaginar que algún día ese niño va a crecer, no quiero que
eso suceda.

Lo de las píldoras de Jimin no fue ningún error, pero aja, yo


le pedí el bebé por las buenas y ya que se hace el
desentendido pues lo busco yo a mi manera, todos
queremos otro bebito que nos haga compañía, una Nena
con el cabello negro como yo es lo que nos hace falta, ya
Amalia saco sus genes, los míos tienen que ser más
dominantes está vez, si, así tiene que ser.

Bajo de la cama para ir al baño, termino de usarlo y escucho


como algo cae al suelo, como lo imaginé al salir veo a
Domenick con un puchero y los ojitos llenos de lágrimas, si,
él se cayó de la cama.

- Papá -. Lloriquea y rompe en llanto, mi corazón se estruja y


aunque siento ganar de reprenderlo porque lleva horas
buscando el golpe que se dio no puedo verlo llorar, no a mi
bebito.

-Ya mi amor, ya pasó -. Lo sostengo en mis brazos y acaricio


su pequeña espalda para que deje de llorar.-¿No quieres
seguir saltando en la cama?, te dije que te ibas a caer -.
Reclamo y el llanto aumenta.
Jimin asoma la cabeza por la puerta de la habitación y me
mira preocupado por el llanto del bebé, le guiño el ojo y
pone los suyos en blanco, me muestra el dedo medio y se
va de regreso al pasillo, finalmente no tenemos que vivir en
las sombras, podemos disfrutar de nuestra familia como se
debe y sobre todo de nosotros, de nuestro amor, de toda la
vida que pasaremos juntos porque no importa lo que venga,
mientras esté con él, nada más me importa.

Cada vez más cerquita del final 🥺 😔

¿Quieren últimos capítulos de NamHope y JayJin?

Sin votos no hay actualizaciones 🦋


¿Hacemos maratón? 💋
Gente la tormenta sigue en mi país 🥺
✨Capitulo 89✨
"Sorpresa, tío Namjoon"
Hoseok

Muevo mi pierna izquierda con inquietud mientras espero


metido en el baño, realmente no quiero darle ilusiones a
Nam aún, pues no tengo ningún tipo de malestar, pero si mi
vientre ha crecido, tengo un pequeño bulto en el y antes de
pensar en que estoy enfermo quiero pensar que finalmente
si se logro, antes de reencontrarme con él, Jin me inyectó no
sé qué cosa que según él ayudarían y elevaría mis
probabilidades de tener un bebé, pero aún nada.

Desde que nos mudamos de la casa del coronel, vamos de


visita cada fin de semana, a veces él se pone histérico y nos
quiere echar, pero ya sabemos cómo es su temperamento y
como ya no es nuestro superior porque ya no estamos en el
ejército ni nada parecido, me vale muy poquito lo que diga.

Mi capitán ama mucho a los hijos de Jimin, los trata como


sus propios hijos y realmente se que siente el vacío del hijo
que perdió y aunque ningún hijo cubre la falta de otro, al
menos quiero darle la hija que siempre anhelo, se que si es
Varón también será bienvenido, pero me entristece mucho
el ver cómo cuida los hijos del coronel, porque se que aún
está triste y eso me duele mucho.

Escucho dos toques en la puerta y salgo de mis


pensamientos tomando la pequeña prueba en mi mano
derecha, veo los resultados e inmediatamente mis ojos se
llenan de lágrimas, el corazón se me acelera , introduzco la
prueba en uno de mis bolsillos delanteros y me lavo la cara
para que no se note las lágrimas que estuve a punto de
derramar.

—¿Estás bien?—. Cuestiona mi chico en cuanto abro la


puerta, asiento con la cabeza y me abrazo a su cuerpo.—
¿Vamos a la casa del coronel hoy?

—Si, quiero ver a Jimin—. Contesto y él asiente con la


cabeza.

Salimos del apartamento y nos dirigimos al dicho lugar, Jin y


su novio viven allí también, pero ya no hay esa incomodidad
entre nosotros, no desde ese día en que ambos se
abrazaron y aunque me sentí celoso al saber el contexto
todo cambio y actualmente Jin no me cae mal, bueno, no
tanto como antes.

Llegamos a la casa del coronel y me sorprende el silencio


que hay, ya que los niños siempre están por toda la casa
gritando y jugando como si tuviesen ánimos infinitos.

—Hola, ¿Como andan?—. Saludo cuando Jimin nos abre la


puerta, al dirigirnos al pasillo que lleva a la terraza de la
casa aprieto los labios conteniendo la risa, Amalia está
cruzada de brazos haciéndole frente al coronel quien se ve
bastante molesto y ambos están frente a una silla blanca
que está sucia de maquillaje.

—Te dije que tomes la esponja y limpies la silla, Mocosa, no


me lleves la contraria y obedece —. Ordena el militar y la
niña pone la carita triste.

—Pero Papito, estoy chiquita, no sé cómo limpiarla—. Se


excusa y Jimin interviene tomando a la niña por los
hombros.
—Yo la limpiare, no tienes que gritarle—. Dice y el coronel
niega con la cabeza y toma a la niña dejándola en la
posición inicial.

— Ni tú, ni el perro, ella la ensució, ella la limpia, quien hace


el chiquero lo limpia, aquí nadie es chacha de nadie, ¡Te vi
Amalia Jeon!

—Dios bendito, ilumina al grandote, esto es maltrato infantil


—. Se queja la niña tomando la esponja, la entra en agua
para humedecerla e intenta limpiar la silla con ambas
manitas.

—Y vuelve a refutar, que aunque seas la luz de mis ojos te


rompo tu madre, ¿Escuchaste?

—¿Y qué tiene que ver papá Jimin?, él no hizo nada—.


Musita la niña, el coronel pone los ojos en blanco y toma
asiento en una de las mecedoras de madera, toma la botella
de cerveza y le da un sorbo.—Ogro malhumorado, como
Shrek —. Susurra la niña volteando los ojos mientras limpia
la silla.

Jay y Jin están sentados en un lado, el menor encima del


militar mientras esté toma cerveza y con su mano libre le
acaricia el vientre abultado de cuatro meses que tiene.

Nam se acerca a su amigo y sostiene a Domenick en sus


brazos y toma asiento frente al Coronel.

— Papá, agua—. Pide el niño apuntando a la botella de


cerveza con su dedito, el coronel la cambia de lugar y
continúa hablando con Nam ignorando al pobre niño que no
despega su vista de la botella.

Me acerco a Jimin y lo tomo del brazo alejándolo de los


demás para que no escuchen, el coronel me fulmina con la
mirada y pongo los ojos en blanco por sus celos estúpidos.

—¿Qué pasa estas bien?—. Cuestiona y niego con la cabeza,


me coloco detrás de la pared y me levanto el suéter dejando
que vea la elevación en mi vientre.

—Creo que estoy enfermo—. Declaro y él frunce el ceño,


busco en mi pantalón la prueba que me hice hace poco y se
la entrego.—¿Y si me muero?

—Me vas a matar tú a mí, loco, mira esto—. Ordena


exasperado, observo la prueba y asiento con la cabeza.—
¿Qué decía la caja o las putas instrucciones?

—Una rayita negativo, dos rayitas positivo, por eso mismo,


la mía solo tiene...¡No me jodas, ¿Yo?, ahhhh, ¿Enserio?

—Si, pero cálmate, ese bulto está bien notable, ¿Cuantos


meses tienes?—. Pregunta y me cruzo de brazos poniendo
los ojos en blanco.

—¿Captas que acabo de enterarme verdad?—. Cuestiono y


él rasca su nuca mientras asiente con la cabeza, Amalia
viene a nosotros y la pobre niña se ve tan linda y graciosa
con la carita llena de maquillaje.

Me agacho a la altura de la niña y susurro algo en su oído, le


quito la prueba a Jimin y se la doy a ella quien sonríe
ampliamente y se pone en marcha yendo hacia donde están
los demás militares tomando y platicando, Jimin y yo vamos
tras ella y sonrío cuando hace que Domenick se baje de las
piernas del capitán y se sube ella, el niño se alza de
hombros y levanta los bracitos para que el coronel lo tome y
así lo hace.

—Felicidades, tío Nam—. Musita la niña y besa al hombre en


su mejilla.—Eres el mejor papi temporal del mundo—.
Agrega y lo abraza por el cuello, después extiende el puño
cerrado y él frunce el ceño y coloca su mano debajo, la niña
deja caer la prueba en su palma y él la sostiene
observándola detenidamente.

—Vaya, ya casi tienes el ejército completo, descansen las


folladas, ¿No?—. Musita lanzando la prueba al pecho del
Coronel, quien sonríe orgulloso y levanta el pecho como si
fuera un padrote.

—¿Qué te puedo decir?, el mundo nunca tendrá suficientes


Jeon, cada uno que llega le hace un favor a los Kim—. Se
burla.

— Tú ni sueñes, esa prueba no es mía, yo aún sigo planito


del vientre, en cambio otros—. Musita Jimin mirando en mi
dirección, sonrío y asiento con la cabeza cuando el capitán
me mira esperando una respuesta, se pone de pie dejando a
la niña en el suelo, se pone frente a mí quedándose
estático, tranquilo sin decir nada.

—Dime que es verdad—. Pide en tono suplicante, no


encuentro palabras para expresar lo feliz que me siento así
que solo asiento con la cabeza y sonrío ampliamente
cuando me sostiene en sus brazos y me eleva para darme
vueltas mientras sonríe feliz, se detiene y sostengo sus
mejillas y estampo sus labios contra los míos.

Lo abrazo con fuerza y siento como esconde su rostro en el


hueco de mi cuello.

—Gracias, gracias, Dios, gracias mi amor, gracias—. Repite


una y otra vez, simplemente lo abrazo y no quiero soltarlo,
no quiero que nada ni nadie dañe nuestro momento porque
después de mucho buscar finalmente lo hemos logrado y
continuaremos logrando mucho más.
En verdad no me lo esperaba porque no tengo ningún
malestar, me siento perfecto a excepción del bulto en mi
vientre, pero se logró, voy a tener un bebé con mi capitán,
con el amor de esta y mis otras vidas, porque estoy seguro
que aunque muera mil veces cada que vuelva a nacer me
enamorare de él cada una de esas veces.

El coronel carraspea la garganta y siento como rompe la


burbuja de amor de mi chico y yo y vuelvo al suelo
cruzandome de brazos frente a él.

—No es que quiera arruinar su felicidad ni nada, pero yo


tengo tres, asi que sigo ganando, los cuatro me la pelan
hasta el tronco—. Musita con grandeza, creo que todos
pensamos lo mismo ya que ponemos los ojos en blanco a la
vez.

Pasamos un rato agradable hasta que los niños se duermen


y el coronel junto a Jimin se encargan de llevar a sus hijos a
dormir en la habitación y cuando pasan unos minutos me
pongo de pie y camino por el pasillo buscando el baño, abro
la puerta y los ojos como platos al ver tal escena.

Jimin está encima del lavabo, el coronel metido en sus


piernas y con ambas manos introducidas debajo del
pantalón mientras ambos se comen la boca como si no
hubiera un mañana.

—Assh—. Simulo el sonido de las arcadas y Jimin rompe el


beso del coronel para mirarme con vergüenza, el militar en
cambio me fulmina con la mirada y aprieta la mandíbula.

—No soy exhibicionista, pero si gustas ver solo entra—. Dice


con el descaro que lo caracteriza, vuelve a unir sus labios
con los de Jimin y le masajea el culo ignorando mi
presencia, siento un cosquilleo en un lugar que no debería y
cierro la puerta antes de tener una erección mirando a esos
dos cogiendo, ¿Pero quién no la tendría?, Jimin está más
bueno que el pan recién horneado y el coronel, pues ese
imbécil egocéntrico es el activo perfecto, pero yo ya tengo
el mío, así que me vale.

"Cuando se es feliz y seguro de lo que uno tiene, no hay


necesidad de mirar a otro lado, si miras, deberías revisar,
porque algo te hace falta"

Capitulo 1/2 💋
⭐🌟
Más tarde público el siguiente 🦋🥺 denle amor a este
✨Capítulo 90✨
¡Mi amor bonito!
Jin

Me siento feliz, pero a veces me siento culpable por serlo


cuando mi pequeño Jinam no está, pero como dijo Jimin se
que a mi hijo le hubiese gustado que fuese feliz y salga
adelante dejando el sufrimiento atrás aunque el hueco de su
pérdida siempre estará vigente en mi corazón, veo como
Hoseok se pierde en la casa donde vivimos y me siento feliz
y alegre por Namjoon, después de tanto me doy cuenta que
no tengo más la necesidad de llamar su atención, Jay me da
lo que necesito sin obligarlo y es que él me enseñó que los
sentimientos que se crean a la fuerza no son sentimientos
buenos ni duraderos, que no tengo que obligar a nadie a
quererme porque existen personas que van a amarme sin
pedir nada a cambio todo es cuestión de dejarle todo al
tiempo, él acomoda todo en su lugar aunque a veces nos
desesperamos y queremos hacer su trabajo.

Jay me acaricia el vientre con suavidad y me sonríe notando


que estoy mirando en dirección al capitán.

—Principe, estoy tan celoso —. Musita escondiendo el rostro


en mi pecho.—Quiero abrirle el pecho a balazos a Namjoon,
deja de mirarlo, mírame a mí, soy más sexi, más guapo y lo
mejor de todo yo si te amo a ti—. Agrega haciendo que
entrecierre los ojos mirándolo mal.
—Osea que me tengo que conformar contigo porque tú me
quieres —. Contesto y él niega con la cabeza repetidas
veces.

—No amor, es que tú lo miras y me pongo tan celoso,


hiciste cosas por él que me vuelvo loco pensando que aún
no lo haz olvidado —. Confiesa con tristeza.

La verdad es que lo de Jay y yo fue algo que avanzó


demásiado rápido, pero soy de las personas que piensa que
el tiempo no tiene nada que ver, puedes durar años en una
relación que no te hace sentir nada y viene otra persona
que en un día o pocos días te hace sentir más cosas que ese
otro no pudo en años y eso no es culpa de nadie es simple
química y Destino.

Sostengo el rostro de mi amado novio con ambas manos y


beso el puchero que tiene en los labios siento que con Jay
serán tres hijos porque él actúa como un niño que siempre
quiere tener mi atención, pero cuando estamos en el sexo él
es una persona completamente diferente, su aura es
dominante e intimidante, me hace sentir tan bien, jamás
pensé disfrutar del sexo de esa manera después de todo lo
que viví, pero con la persona correcta si se pudo.

—Ya soy tuyo, no quiero estar con nadie más, solo nosotros
y nuestros bebitos, ¿Entiendes?, no te pongas celoso no
siento nada por nadie que no seas tú —. Confieso y acerco
mi rostro al suyo, y froto nuestras narices queriendo ser
romántico, pero él termina de acercarse y toma mis labios
comiéndome la boca con necesidad y pasión, me sostiene
de las nalgas y masajea mi trasero sin pudor, tira de mi
labio inferior con sus dientes y me besa el cuello para subir
a mi oreja.
—Que nadie dude que eres mío, todo tú me pertenece —.
Susurra en mi oído y asiento con la cabeza mordisqueando
mi labio inferior con excitación.

El capitán carraspea su garganta y pone los ojos en blanco


tomando un sorbo de su cerveza, Hoseok regresa con las
mejillas encendidas de color rojo y supongo que vio a esos
dos cogiendo, es que a veces quiero mudarme de aquí
porque vivir bajo el mismo techo que esos dos, es como
estar en la luna de miel de dos conejos, cogen donde sea,
sin importar quien los vea y solo dicen "es mi casa, sino te
gusta vete", pero bien que me piden que cuide a los niños
cuando van a algún sitio, bastardos aprovechados.

—Voy a decirles algo—. Aviso y Jay asiente con la cabeza, ya


tengo casi cinco meses de embarazo, pero como son dos
niños se notan más y me es muy incómodo andar si es a
una distancia larga o por mucho tiempo.

Él me ayuda a ponerme de pie y camino hasta quedar frente


al capitán y su novio que está en sus piernas sonriendo y
susurrándole algo al oído.

—Hola—. Saludo y ambos me sonríen y asienten con la


cabeza.

— Hola, Jin, ¿Cómo van tus bebés?—. Pregunta el capitán y


acaricio mi vientre y sonrío.

—Bien, hace unos días nos dijeron que son varones—.


Confieso y él asiente con la cabeza quedándose callado. —
Felicidades, deseo que tú bebé nazca con mucha salud y
seas feliz, También tú Hoseok, sabes que te quiero —.
Musito y el capitán entrecierra los ojos.

Esos dos años me enseñaron a cogerle cariño, a Jungkook


ya es otro cuento a parte ese cabron es díficil de querer
siendo tan hijo de puta.

—Igual tú y yo también te aprecio —. Contesta y asiento con


la cabeza, doy la vuelta para regresar con Jay.

—Jin—. El capitán llama mi nombre y me giro nuevamente


mirando en su dirección.

—Visitemos la lápida de Jinam juntos la próxima vez —.


Propone y asiento con la cabeza feliz, vuelvo a girarme
encaminandome hacia donde está mi Jay.

"Hay heridas que nosotros mismos somos quienes la


abrimos una y otra vez hasta que lo notamos y la dejamos
sanar y finalmente podemos ser felices"

Aún no se lo he dicho a nadie, pero Jay me propuso irnos a


vivir a Estados Unidos, a donde vivía él antes de volver por
su padre y ahora que él ya no está, no quiere seguir aquí y
yo realmente quiero ir con él y empezar de cero, por eso
estamos esperando y cuando los bebés nazcan nos vamos a
vivir allá.

En un principio pensé que era broma lo de que había mucha


probabilidad de que los primeros hijos de Jay fuesen
mellizos o gemelos y vaya sorpresa a la primera metida me
encargo dos bebés varones y soy el hombre más feliz del
mundo, siempre recordaré a mi bebé, nunca lo olvidaré,
pero le daré mucho amor a sus hermanitos.

—¡Alguien estaba haciendo ejercicio!—. Se burla Hoseok


cuando el coronel y Jimin llegan fingiendo que no han hecho
nada, el pelinegro toma asiento tomando una botella del
mini refrigerador que hay frente a ellos.

—El que puede coge y el que no, llora—. Musita con


suficiencia y los demás ponen los ojos en blanco, yo ya
estoy curado contra el orgullo y el machismo del coronel
asique me da igual.

Pasamos un tiempo en silencio solo mirándonos la cara


mientras los activos beben licor y no se porqué Jimin no está
bebiendo si no está en gestación o eso pienso yo,
terminamos metidos en la piscina, yo no entro al agua por el
bulto en mi vientre, pero si introduzco los pies, el coronel
pone música bajita y supervisa a los niños desde la cámara
de su tablet.

—Oigan, ¿Qué es lo más loco que han hecho?—. Cuestiona


Hoseok y me quedo en silencio, tengo tantas cosas que
puedo decir que mejor no digo nada.

—Follar frente a Jungkook mientras el follaba con una chica


y después cambiamos a las mujeres—. Responde Jay y le
doy un golpe en el estómago.

—Dije que no hables de eso—. Reprocho.

—A mi no me metas en tus cosas —. Musita el coronel


molesto intentando tomar a Jimin de la cintura, pero este lo
fulmina con la mirada y el coronel retrocede.

—Al parecer los únicos que no hemos hecho nada loco


somos nosotros —. Se queja Jimin.

—Es cierto, esto es injusto —. Lo secunda Hoseok.

Me quedo en silencio porque no me están pidiendo mi


opinión y es mejor guardarmela.

—¿Y si nos besamos nosotros tres?—. Propone Jimin


haciendo que los activos se atraganten con la cerveza, ¿Los
tres?, ¿Yo qué tengo que ver?.—Los tres pasivos, yo si
quiero, ¿Qué dicen ustedes?, o es que son unas gallinas—.
Nos reta y Hoseok me mira y me alzo de hombros.

El coronel se queda en silencio y simplemente toma un


sorbo de su cerveza mirándonos con incredulidad.

—Estoy fuera, estoy esperando dos bebés, ya no estoy para


eso—. Musito.

—¿Y se supone que debes dejar de hacer cosas locas debes


en cuando por eso?, si quieres solo ven—. Musita Jimin.—
Tengo tres hijos y estoy dispuesto a besarte, ¿Vienes o qué?

¿Quien en su sano juicio no quiere comerle la boca a Jimin


aunque sea una vez en la vida?

Asiento con la cabeza y él sonríe, pero me quedo en mi


lugar, ambos chicos caminan dentro del agua hasta llegar
frente a mí, los tres nos miramos el uno al otro y Jimin pone
los ojos en blanco tomando a Hoseok de la barbilla y
uniendo sus labios, me quedo en shock cuando veo la
lengua de ambos en medio de sus bocas, miro al coronel
para que no vaya a sacar el arma y sorprendentemente
simplemente observa con detenimiento como se besan ellos
dos, cuando se separan Jimin viene a mi y me sonríe.

—Solo es un juego, no te rompas la cabeza —. Susurra bajito


y me toma de las mejillas con ambas manos y une sus
labios con los míos, empuja mis labios con su lengua y abro
la boca con timidez, su boca sabe tan bién, pero termino
introduciendo mi lengua en su cavidad bucal y me alejo
cuando quiero morder sus labios.—Ahora ustedes, vamos,
quiero acción —. Agrega Jimin.

Hobi no me toca ni yo a él, pero cortamos la distancia y


unimos nuestras bocas, me siento extraño, pero continuo su
ritmo, él termina agarrándome por el cuello, sus labios son
más suaves que los de Jimin y me alejo cuando roza sus
dientes en mi labio inferior.

Jimin sale de la piscina y va con el coronel como si nada


paso, se sienta en sus piernas y arrebata la botella de
cerveza de sus manos y se da un trago, el militar lo sostiene
de las nalgas con posesividad y lo apega más a su cuerpo.

—Asi se hace—. Musita como si lo estuviera felicitando y el


contrario mordisquea sus labios y unen sus bocas
besándose con desesperación, mientras el militar masajea
las nalgas de Jimin con descaro ignorandonos.

Hoseok me mira y ambos negamos con la cabeza.

—Nos usaron para ponerse cachondos—. Se queja Hoseok,


la verdad yo también tengo el libido a mil por los besos y el
saber que nos están mirando, miro a Jay quien asiente con
la cabeza y una mirada es suficiente para saber lo que se
viene.

"La única locura de la que te debes arrepentir es de la que


no hiciste por el miedo al que dirán"
Capitulo 2/2 🦋💜
Holis, ¿Cómo andan?

Un loquillo el Jimin 🔥🥺
✨Capitulo 91✨
"Amar a mi manera"
Jungkook

Nunca he sido alguien cariñoso, mucho menos alguien que


expresa su amor o sus sentimientos con palabras, nunca
antes he sido afectivo ni cariñoso, con mis hijos pasa lo
mismo puedo parecer indiferente, pero los amo, es solo que
aunque muy a mi manera al final de cuentas es amor y lo
que siento suelo demostrarlo no vociferar sobre ello para
que todo el mundo lo sepa, eso no me interesa, hasta podría
decir que no le había demostrado amor a nadie más que a
mis padres y ahora que tengo al mocoso mayor y a los hijos
que me dio, cada uno puede sacarme de quicio con una sola
palabra, pero cada uno es lo más bonito e importante que
yo tengo.

Hace exactamente un mes y algunos días fue mi


cumpleaños, el puto cumpleaños número treinta y uno,
realmente la pasé excelente ese día, Jimin y yo fuimos de
luna de miel un mes antes a eso y regresamos el día de mi
cumpleaños para estar con los niños, solo no me gustó que
no ha quedado en gestación aunque ya no usemos
preservativos, ni ningún anticonceptivo, si, Jimin cedió al ver
que Bam se come sus píldoras cada vez, pobrecito.

Bueno, siendo honestos hoy es el cumpleaños de Jimin, mi


esposo por segunda vez porque también nos casamos en
Hawaii durante la luna de miel, ebrios, pero nos casamos,
¿Si estamos locos?, puede que si, pero nos amamos y eso le
quita importancia a todo lo demás. Me levanté super
temprano porque según mis cálculos y brillante cerebro
levantándome a las cinco AM, tendría tiempo suficiente para
preparar el pastel de cumpleaños de Jimin mientras
nuestros ángeles sin alas duermen, pero como nada se me
da bien, los dos despertaron al tiro desde que abrí la puerta
de mi habitación, Minmin está durmiendo más porque es
sábado y no tiene colegio, pero él no da trote, pero estos
dos, a veces quisiera ponerles un interruptor de apagado,
pero estoy trabajando en ser un buen padre y entonces solo
me toca soportar.

Tengo todo lo necesario para hacer lo que quiero, menos el


conocimiento de cómo se hace, pero no puede ser tan
difícil, solo es hornear y ya, además veré un vídeo en
Youtube, ¿Qué puede salir mal?

Antes de levantarme deje en la mesita de noche de la cama


de mi esposo una nota donde hay algunas cosas que escribí,
realmente tengo que pegarme un tiro de lo cursi y ridículo
que me ha vuelto el estar enamorado de él, jamás me
imaginé hacer algo así por alguien, pero cuando encuentras
a la persona correcta haces cosas sin necesidad de que el
otro lo pida.

—Mi lord, tiene que derretir el chocolate en mantequilla o


aceite de coco, lo está haciendo mal—. Me regaña Amalia y
quisiera saber desde cuándo sabe hornear está Mocosa.

— Tú solo aléjate de la estufa, mira esas greñas, te vas a


encender en llamas, Pitufina —. La niña abre la boquita
exagerando su sorpresa.

Desde el día en que la dejamos un mes con Namjoon y pinto


de azul a sus hermanos y a ella pensando que uso pintura
de jugar, pero resultó ser permanente, la llamo Pitufina y
vamos, la jodida niña además es rubia y estaba azul, por
suerte Jin soluciono eso aunque está a nada de parir a sus
mocosos cienti-psicopatas.

—Pan—. Pide Domenick y pongo los ojos en blanco, mi


precioso come tanto, pero es tan exigente y ordena adiestra
y siniestra como si fuera él mi padre y no al revés.

Siendo sinceros, no sabemos en qué mes nació Amalia ni


siquiera que día por la situación que vivimos cuando ella
nació entonces decidimos poner su cumpleaños un día
después del de Jimin, ya que Domenick cumpleaños en mi
mes, si, mi pequeño ya cumplió sus dos años y Amalia
digamos que hoy celebramos sus tres años dando lata,
cariño, si, dando cariño.

Creo que ya tengo todo listo en el horno asique deje a los


niños en la sala y le coloco seguro a la cocina, estoy
enamorado, pero la seguridad de mis hijos es primero, voy a
la habitación y me echo en la cama junto a Jimin para
despertarlo, meto la mano debajo de su pijama y le acaricio
el vientre plano y le aprieto los pechos, siento como
reacciona tirando su trasero hacia atrás apegandolo a mi
entrepierna para que lo tome y vaya que quisiera hacerlo.
Hundo el rostro en su cuello y respiro detrás de su oreja.

—Levantate ya—. Susurro.

—Vete a la mierda—. Contesta igual de bajito y me patea


para que salga de la cama, se que al cabron le gusta que le
susurré en el cuello, pero se hace el difícil.

Un aroma a quemado inunda mis fosas nasales y salgo de la


cama a toda prisa.

—Me cago en... Maldición —. Digo.


"Que complicado es tener un esposo gay y querer
conquistarlo todos los días , pero vale la maldita pena, cada
cosa, lo vale, él lo vale.

—¡No digas palabrotas, plebeyo!—. Me reprende Amalia.

—¡ Papá, labrotas!—. La secunda Domenick y entrecierro los


ojos mirándole, él me sonríe y me lanza un beso volador con
sus manitas, mierda me enamoré otra vez.

[....]

Jimin

Despierto por el hedor a chocolate quemado y supongo que


Amalia anda haciendo de las suyas, me estiro aún estando
en la cama y mordisqueo mi labio inferior recordando lo que
paso anoche, creo que Jungkook se está tomando la tarea
de buscar el cuarto bebé muy enserio, pero no me quejo, no
cuando me coge de esa manera, oh Dios, podría darle mil
hijos si siempre me va a coger así.

Sacudo la cabeza alejando esos pensamientos de mi, salgo


de la cama y dirijo la mirada a una hoja que hay encima de
la mesita de noche, la tomo ya que dice "Leeme", si, la
inteligencia del Coronel.

El título del escrito me deja bastante sorprendido él no es


una de las personas que escribiría algo así, o al menos no lo
parece.

"Razones por las que te amo cada día más"

1)- Por el empeño que pusiste para conquistarme aun


siendo alguien tan imposible de soportar.
(Me refiero a los madrazos que me dabas y las maldiciones
que me echaste encima)

2)- Porque nadie me había dado el amor que tú me das.

(Quizás es porque soy amargado, pero tú eres el marica,


asique nos acoplamos bien juntos)

3)- Te amo porque siempre te preocupas por mí y me


cuidas.

(Le rompiste su madre a las dos personas que me han


hecho la vida infeliz y eso no lo olvidaré)

4)- Porque me hiciste reír cuando hubiese olvidado como se


hace.

(Esto se está poniendo muy gay, ya no tengo chistes,


despiertate mejor)

5)- Te amo porque tienes un gran corazón y me diste hijos


bonitos.

(Además tratas bien a los demás, aunque me golpeas, pero


tratas bien a los demás)

Pd: Si no estás embarazado después de lo de anoche, voy a


demandarte por abuso de género.

6)- Ya no encuentro que más poner en este papel, pero


sabes que amo cada parte de ti, cada pequeña cosa, cada
gesto, cada cicatriz, tus ataques de maniático (no te lo
tomes enserio), pero la razón más importante que tengo
para amarte es porque simplemente Eres tú.

Pd: "Si te gusta me debes una mamada"

Ah Feliz cumpleaños número veintiuno, Mocoso.


Termino de leer y me importa una mierda que estoy en
pijama aún, salgo de la habitación con el papel en la mano y
llego a la cocina en cuestión de segundos, veo a mi coronel
con un delantal de flores y es cuando exploto, rompo en
llanto lanzándome a sus brazos sujetándolo fuertemente
mientras él me sostiene con la misma seguridad.

—¡Te amo, te amo, te amo con toda el alma y el corazón, te


amo con todo mi ser, te amo mi amor!—. Grito como si
quisiera que el mundo entero me escuche, estampo mis
labios encima de los suyos y me corresponde el beso hasta
que lo termino para unir nuestras frentes y sonreír.

—Que bueno que estás de buen humor—. Musita y me alejo


de su rostro para entonces ver el desastre que hay en la
cocina.

—Mi. Mi perfecta. Cocina. Tú. La. Destruiste —. Musito sin


poder creerlo y con la voz temblorosa.

—Hicimos un pastel de cumpleaños —. Avisa Amalia


levantando lo que salvo de la torta.

—Cumpe feliiiii—. La secunda Domenick y quiero morirme


por toda la harina y cocoa que tienen en el cuerpo, el
cabello y la ropa.

Giro el rostro sintiendo mi sangre hervir.

—En mi defensa la mujer del tutorial en Youtube no hizo


ningún desastre y yo seguí paso a paso sus instrucciones,
pero yo tengo algo que ella no—. Musita y me quedo callado
esperando a que termine de hablar.—Fetos vivientes en mi
cocina—. Agrega.

—¡Jeon Jungkook te voy a Matar!


—Primero dame el otro hijo y lo negociamos —. Musita
burlón.

[.....]

Como siempre suelo tener un final feliz, Jungkook limpió la


cocina, bañó a los niños y compró un pastel, la intención es
la que vale, si, estoy deacuerdo, pero como dice él, quien
hace el cochinero es quien lo limpia.

Los niños están tomando su siesta de la tarde así que


aprovecho que el coronel está haciendo ejercicio en el
gimnasio que tiene en casa y voy allí, está en la caminadora
a una velocidad considerable, mordisqueo mi labio inferior y
tomando un riesgo me coloco frente a él y sonrío trotando
en la caminadora.

—Solo no te caigas porque nos rompemos la cara los dos—.


Musita.

—Te amo.

—Tambien te amo—. Contesta.

—Te amo—. Insisto mientras sonrío y él lo hace también.

—Te amo mucho más —. Dice.

—Estoy esperando un bebé —. Confieso.

Ambos continuamos moviéndonos al ritmo de la máquina y


él frunce el ceño, detiene la máquina y se queda estático
mirándome.

—Repitelo—. Pide con la voz ronca a punto de llorar.

—Tengo tres meses ya—. Digo extendiendole la foto de la


ecografía.
—Pero. Tú. ¿Por qué no me lo dijiste?—. Cuestiona
bajandonos a ambos de la caminadora.

—Porque exigiste que saliera embarazado en tu cumpleaños


y el que da las órdenes aquí soy yo—. Musito echándome a
reír, él me sostiene de los muslos y me levanta del suelo
dándome vueltas en el aire.

—Tendremos nuestro ejército completo —. Dice feliz.

—Lo tendremos—. Contesto.

Solo dos capítulos más :( quizás tres... 🥺💔


✨Capitulo 92✨
¡Bienvenido, Gregory!
Jungkook

Tengo la certeza de que esta vez sí tendré un hijo como


Domenick, bueno una niña, ¿La razón?, Jimin, siempre es él,
cuando cumplió los cuatro meses le propuse no revelar el
género del bebé hasta el día de su nacimiento así sería una
sorpresa como cuando nació Amalia, solo que en este
embarazo hice todo lo contrario que con el de ella, me
explico, si le cumplí cada uno de sus caprichos, pero
también lo hago enojar y le llevo la contraria en muchas
cosas sobre todo después de que casi no puede moverse
por el tamaño de su vientre.

Hace una semana no se de donde saque la brillante idea de


halagar a mi esposo diciéndole "Que guapo eres mi preciosa
masita rellena", si, eso fue una mala idea, dure tres días
fuera de casa huyendo de él y al regresar me golpeó porque
lo llame "gordo" y según él, porque lo abandone con tres
hijos y embarazado.

Vivir con un hombre embarazado es como ser un niño de la


edad de Domenick, "buscas tú muerte cada cuatro
minutos", también he pasado momentos hermosos no lo
puedo negar, sentir la primera patadita de mi bebé, esos
días en los que Jimin se ponía cariñoso y pegajoso conmigo,
duro unos meses comiéndose la leche en polvo de los niños
a escondidas y siempre le echaba la culpa al pobre Minmin,
ese pequeño realmente ha pagado junto a mi todos los
berrinches del embarazo de Jimin.

Los gemelos de Jin ya llegaron al mundo y no soporto a Jay,


incluso corte el cable del teléfono de la casa para que me
deje en paz, están en Estados Unidos y ni así me libro de
ellos, hijos de su madre alcohólica.

Amalia y Domenick han estado más amorosos con Jimin las


últimas semanas y dicen que es porque sienten que el bebé
ya viene pronto y es cierto, hace dos horas nos ingresaron
en el hospital porque le empezaron los dolores a Jimin, los
niños están en casa del capitán con ese calvito que tiene de
hijo Hoseok, si, también tienen un varón y me siento
orgulloso de ser el único que tendrá dos niñas y dos niños,
ja, siempre adelante como debe hacerlo un Jeon.

Hace dos semanas estábamos buscando el nombre para el


bebé, obviamente tenía una alternativa para cada sexo,
pero las cosas no salieron bien.

Inicio del Flashback...

Ya es noche y nuestros hijos están dormidos, después de


ayudar a mi esposo a tomar una ducha lo llevo a la cama y
estando acostados en el colchón, sostengo su vientre con
ambas manos y reparto besitos por toda la extensión
sintiendo como mi bebé se remueve animado cada vez que
siente mi toque o escucha mi voz.

—Hay que buscar nombres y no me salgas con tus


mamadas de Amalia, Analía, mis lindas nalgas—. Musita
poniendo los ojos en blanco.

—Analia y Amalia, suena perfecto —. Bromeo y Jimin me


fulmina con la mirada para después pegarme un zape en la
cabeza y empiezo a pensar que si no me pega no se siente
bien.

Me quedo en silencio pensando en nombres que lleven


nuestras letras hasta que él interrumpe mis pensamientos.

—Gregory—. Susurra y maldigo en mi interior cuando


asiente con la cabeza convenciendo se a si mismo de que
es un buen nombre, pero ni siquiera está cerca de serlo.—
¡Gregory!—. Grita emocionado tomándome de las manos
para que le preste atención.

—Gregory es nombre de marica—. Me sincero y su rostro


brilla por el enojo, sus orejas se ponen rojas y aprieta los
puños enojado.

—¿Y qué?, tu apellido está ligado a una Dinastía y bien te


gusta abrirme las piernas para hacerme cosas que tus
ancestros se revolcarian en sus tumbas viendo cómo tú un
descendiente de los Jeon todo un señor me lame el culo y
me chupa las pelotas.

—Jimin, ese vocabulario —. Intento corregirlo y pone los ojos


en blanco.

—Vocabulario mis nalgas, es más, se va a llamar Gregory y


me Paso por el chiquito lo que no te guste —. Grita enojado.

—¿Quieres coger verdad?, tienes un humor de perros, te


hace falta, pero ya no te puedes poner en cuatro porque...

—¡Lárgate, sal de mi vista bastardo abusador de un pobre


inocente como yo, lárgate ya!—. Exige y me pongo de pie
para irme.

"Si no me gusta provocar a Jimin un día normal, mucho


menos cuando está en el día que cumple los nueve meses"
Me pongo en marcha hacia la puerta y lo escucho sollozar,
aprieto la mandíbula tomando aire para no enloquecer.

—Tienes una amante, ¿Verdad?, por eso te vas y me dejas a


la primera, no aguantas nada, y me dejas solo, ¡Sólo!—.
Reclama en medio de gritos.

Me giro devuelta y voy con él, intento sostener sus manos,


pero niega llorando a mares.

—Amor, no llores, tu me pediste que me fuera, bebé.

—¿Y qué?, ¿Por qué me haces caso?, estoy muy triste, ya no


te quiero hablar, vete, vete—. Lloriquea y aprieto la
mandíbula, no puedo creer que un hombre como yo esté
haciendo esto.

Me pongo de rodillas frente a él y sostengo sus manos


alejándolas de su rostro, depósito un beso pequeño encima
de sus labios y limpio las lágrimas que bajan por sus
mejillas.

—Perdoname mi amor, soy un estúpido impaciente, te amo


mucho, ¿Si?—. Lo veo asentir con la cabeza y le doy gracias
al cielo que mis ancestros están muertos y no pueden
verme arrodillado frente a otro hombre pidiendo perdón por
algo que no he hecho.

—Quiero comer helado—. Musita.

Fin del Flashback...

—¿Cómo va todo?—. Cuestiona Namjoon llegando a la sala


de espera donde tengo que esperar porque Jimin está en
cirugía y no puedo estar dentro.
—No me han dicho nada aún, pero el doctor dijo que lo iba a
operar porque ya no puede tener otro embarazo, son
máximo tres—. Le comento y él asiente con la cabeza, traje
todo lo necesario para la bebé en cuanto nazca, Minmin
insiste en querer un niño que se parezca a él, pero yo sé
que será una niña, yo no me equivoco.

Me pongo de pie emocionado sintiendo mi corazón latir


frenético cuando escucho el llanto desesperado de un bebé
en la habitación donde esta Jimin, mi corazón se quiere salir
de mi pecho, el llanto aumenta y quiero tumbar la maldita
puerta para buscar a mi bebé y abrazarlo, acurrucarlo
contra mi pecho para que se calme y sepa que desde hoy
estaré siempre a su lado.

Pasan unos minutos y los llantos se dejan de escuchar, la


puerta se abre y una mujer vestida de enfermera sale con el
bebé, detrás viene el camillero que empuja la camilla donde
llevan a Jimin.

—Señor Jeon—. Llama el doctor y me giro observándolo.—


Todo salió bien, puede ir a ver a su esposo e hijo a la
habitación 203—. Avisa y asiento con la cabeza.

Me pongo en marcha inmediatamente, busco con la mirada


la habitación que me dijo y una de las enfermeras me sonríe
y asiente con la cabeza cediendome el paso, entro en la
habitación y me acerco a la camilla donde esta Jimin aún
inconsciente, peino el cabello rubio que cubre su frente
arrastrándolo hacia atrás, dejo un beso en su frente y
acaricio su mejilla sintiéndome feliz, agradecido y orgulloso.

—¿Lo hice bien?—. Cuestiona en voz baja y débil.

—Mi amor, siempre lo haces bien, mi mocoso mayor—.


Susurro acariciando su mejilla.—Descansa amor, te amo
demasiado —. Le recuerdo y él gira el rostro para descansar.
Siento mis manos sudadas, camino a la pequeña incubadora
donde veo las mantas moviéndose, me acerco poco a poco
y mis ojos se abren observando al niño que hay dentro,
tiene los ojos de color igual que Jimin, su cabecita está
cubierta por la manta y la hago a un lado viendo los
mechones dorados que tiene en la cabeza.

—¿Cuál es el puto secreto?, ¿Por qué los genes de Jimin son


más dominantes que los míos?, Joder—. Me quejo.

El bebé dirige la mirada a mí cuando me escucha hablando


y mueve sus extremidades emocionado, sonrío sintiendo
como el corazón se me acelera lleno de amor de ver a mi
hijito.

—Hola, rubio bonito de Papá—. Susurro acariciando su carita


con mi dedo índice.—Bienvenido, Gregory Jeon Park —.
Musito dejando un beso en su frente.

"Jodido nombre tan feo y gay"

Amalia va enloquecer en cuanto lo vea, este niño es


idéntico a Jimin, ahora somos tres de cabello negro y tres de
cabello rubio y ella se quedará siendo la princesa y única
hembra en casa, no sé cómo podré aguantarla el resto de
mi vida, esa Mocosa.

Me siento como si fuese la primera vez que paso por esto,


en varias ocasiones dije que no quería que mi bebé se
parezca a Jimin, pero viéndolo así de cerca, tan identico a él,
al mocoso que amo, no puedo imaginarme lo más perfecto y
hermoso, mi chiquitín precioso, el último cuarto de mi
corazón.
Capitulo de la noche 🥺✨ ya casi termina gente....

Paso a decirles que ya publique el prólogo que


iniciaré después de está, se llama "El mentiroso

💋🔥
Perfecto" vayan a mi perfil y denle amor al prólogo,
nos leemos pronto por allá
✨Capitulo Final✨
"Vacaciones Familiares"
Jimin

10 Meses después, California, [Link]

Ayer llegamos a California después de dos meses de


súplicas, pues Jungkook no quería venir porque no solo
vinimos nosotros sino que también vinieron el capitán y
Hobi, según él es un martirio tener tantos niños juntos, pero
al parecer no se da cuenta que suyos son cuatro, más que
los de los demás juntos, pero eso es algo que nadie le
puede meter en la cabeza, después que nació Gregory, el
coronel es quien se levanta por las madrugadas, lo duerme,
se desvela con el bebé, todo , se ocupó de absolutamente
todo, pero ahora el bebé ya tiene diez meses y no hay que
trasnocharse con él, pero siempre está encima de su padre
al igual que Domenick.

Estamos en fechas navideñas y pues por eso los "pasivos"


nos pusimos de acuerdo para reunirnos en Estados Unidos
para hacer a Jin participe de todo esto porque aunque se
portó mal antes, ahora es otra persona y se merece una
segunda oportunidad que todos le dimos.

Cuando llegamos quedé encantado con los gemelos de Jin y


Jay, son dos pequeños bien traviesos y risueños, por cierto
mi madre desapareció y me dejó al hijo de Min Yoongi hasta
enero, el niño es el retrato vivo de mi tío y el coronel no
pierde oportunidad para molestar al pobre niño, pero igual
le presta atención si el niño lo necesita, después de todo es
solo un niño y no tiene porqué pagar lo que hizo su padre o
abuelo.

Jin, Hobi y yo recién llegamos del supermercado después de


comprar las cosas necesarias para la noche de navidad, los
niños se quedaron con sus padres y nosotros acomodamos
las cosas en la cocina y después nos dirigimos al patio
trasero donde están los demás.

—Mira eso, no podemos dejar a los niños solos con Amalia,


esa niña si que es hija del Coronel —. Musita Hoseok y me
cruzo de brazos observando a los niños, todos están en
pijamas a excepción de Amalia que lleva la ropa de militar
que le compró su papá.

Los niños están organizados en fila con los más pequeños


delante y los mayores detrás y la niña frente a ellos con la
frente en alto y haciendo un saludo militar. Veo a mi
pequeño Gregory acomodarse en el suelo mientras guía el
biberón a su boca, siempre anda con ese biberón aunque
este vacío y he intentado miles de veces quitarle la
costumbre, pero el coronel siempre se lo da a escondidas
así que lo deje así.

—¡Levántate del suelo soldado!, ¡Levántate ya!—. Ordena la


niña con la voz firme y segura, la etapa de princesa se
terminó, ahora quiere ser capitana o teniente, está niña no
tiene remedio.

Gregory pone los ojitos en blanco y se levanta como puede,


aún no puede correr, toda su vida consiste en caerse de
bruces contra el suelo porque hace poquito empezó a
caminar más o menos bien, Amalia sonríe satisfecha
pensando que el niño le ha hecho caso, pero su boquita se
abre con sorpresa cuando el Coronel abre los brazos para
recibir al niño que le saca la lengua a su hermana mayor.

—¡Coronel Papá, las reglas!—. Lo regaña la niña.

—Deja a tus hermanos en paz, Mocosa, eres la única que


quiere ser militar, te enviaré a una academia para que me
dejes en paz—. Amenaza y la niña se cruza de brazos.

—¿Donde esta el castigo?— cuestiona la niña yéndose a


jugar a otro lado con el hijo de Min Yoongi.

Me acerco al coronel y me acomodo en una de sus piernas,


Gregory está recostado en la otra y empieza a empujarme
con los piecitos para que me baje mientras ríe, las
carcajadas de los niños corriendo en el patio me hacen
sonreír y siento la mano de mi esposo por detrás de cintura
apretando mi piel.

—Mis mocosos están creciendo, cambiaría todo el dinero


que tengo para detener el tiempo justo aquí —. Dice y
asiento con la cabeza abrazándolo.

—¿Los amas mucho verdad?

—Demasiado, a los cinco, mis cinco mocosos han crecido —.


Dice y frunzo el ceño.

—Que lindo que incluyas a Abdiel en esa frase—. Comento y


él levanta una ceja.

—El hijo de Yoongi me la puede pelar, estoy hablando de ti,


Mocoso mayor—. Reprocha y pongo los ojos en blanco, saco
la lengua en dirección al coronel para provocarlo y me
apega más a su cuerpo y empieza a acercar su rostro al mío
a tomar mi lengua.
—Jeon, mira—. Pido apuntando hacia Gregory quien tiene la
lengüita afuera mientras sonríe, el coronel entrecierra los
ojos y me sostiene de la mandíbula.

—Deja de hacer cosas raras frente al niño, sabes que todo lo


que ve lo imita—. Me reprende y deposita un beso en mi
mejilla dejándome con las ganas de que me coma la boca.

[......]

Llega la tarde y me acerco a Jungkook quien está en su


mundo tomando cerveza con sus ex compañeros, veo a
Domenick jugando con Minmin usándolo como un caballo al
pobrecito mientras no se qué tanto habla Amalia con su
primito.

—Shh, Jeon, son las tres vámonos —. Musito interrumpiendo


su conversación con los demás.

—Jimin recuerdo que te dije que iremos mañana —. Refuta y


me cruzo de brazos.

—Jeon, no lo diré otra vez, dijiste que iríamos hoy, no tiene


el mismo significado si esperas a mañana, vámonos —.
Insisto y él frota su cabeza y niega con la cabeza.—O te
levantas o duermes en la sala está noche—. Amenazo y se
alza de hombros.

—Duermo los niños, tú a mí no me gobiernas—. Contesta


con aires de hombrecito.

—Ok—. Contesto y me doy la vuelta, lo escucho gruñir


mientras maldice y pisotea como una bestia mientras
camina.—Vamos a salir, Amalia, estás a cargo —. Informo y
la niña asiente con la cabeza acomodando la coleta que
lleva.
Después de un largo camino llegamos a una hacienda
donde el coronel averiguo venden caballos y ponys, al
principio pensé que mentía, pero acaba de pagar más de
doscientos mil por un pony bien feo y trescientos por un
caballo pequeño ya que es para Domenick.

—Señor, ¿Venden ese conejito?—. Cuestiono y Jungkook me


toma de la mano sacándome a rastras del lugar.—Jeon
quiero el conejo, por favor.

—Eso no es un conejo es una puta liebre, acabo de gastar


más de quinientos mil en animales, te piensas que voy a
poner una granja o qué, vámonos —. Reprocha y hago un
mohín con los labios intentando resistirme, pero tiene tanta
fuerza que me saca de allí con mucha facilidad.

—Ya no te amo—. Le digo enojado estando dentro del auto.

—Eso no es lo que dices cuando estas debajo de mí —.


Comenta con superioridad y orgullo, pongo los ojos en
blanco y nos ponemos en marcha de regreso a casa, los
animales serán entregados más tarde por los dueños
anteriores, ya que ellos tienen los vehículos para moverlos
sin problemas.

[....]

Después de la cena acostamos a los niños, prometiéndoles


que a la media noche van a bajar a abrir los regalos que
estarán dejando del árbol, el señor que trae a los animales
llegó y el coronel le colocó un lazo de regalo a cada animal.
Llega la media noche y Amalia baja con los demás niños.

Todos toman sus regalos, Abdiel y Minmin se ven felices con


sus soldados de juguete y sus autos de policía y Amalia
busca con la mirada, pero no ve nada, Gregory deja su
regalo de lado y termina jugando con el envoltorio, todos los
niños ya están jugando con sus respectivos juguetes menos
Amalia y Domenick quienes vienen a nosotros con los ojitos
llenos de lágrimas.

— Papás, ¿No nos aman?—. Reclama la niña.

—Quiero juguetes, muchos juguetes —. La secunda


Domenick.

El coronel toma a ambos niños y los saca al patio.

—Grandote, no quiero un momento en familia, quiero mis


juguetes —. Musita y Jungkook niega con la cabeza,
enciendo el interruptor que ilumina el patio y la niña abre
los ojitos y la boca sorprendida mientras salta emocionada.
—¡Pony, mi Pony, me compraste el Pony, gracias papás!

La niña corre hacia el animal al cual abraza y lo besa sin


temerle, Domenick en cambio se abraza a la pierna del
coronel asustado.

—¿No te gusta tu potrillo?—. Cuestiona el militar.

— Papá, ¿Puedo tomar los juguetes que me dio tío Nam?, no


quiero que ese animal me coma, dáselo a Minmin, que se lo
coma a él mejor, ¿Si?, por favorcito.

Amalia se queda encantada con su pony, pero Domenick


regresa a la casa en busca de los demás regalos, la niña
intenta subirse en el lomo del animal y el coronel aprovecha
su distracción para tomarme por la cintura y sonreír.

—No vuelvas a hacerme un berrinche, dijiste que ya habías


crecido—. Musita y pongo los ojos en blanco, siento algo
peludo en los pies y me abrazo a Jungkook a punto de saltar
por el miedo, agacho la cabeza para encontrarme con un
conejito pequeñito de color blanco, levanto la cabeza
sintiendo mi corazón latir frenético.

—Te amo, mucho, muchísimo —. Aseguro feliz depositando


un beso en sus labios.

—Ya, yo también, pero sabes cómo es está convivencia, yo


te doy, tú me pagas , nada es gratis —. Dice y sonrío
recordando la primera vez que me dijo eso y lo mucho que
lo odiaba en ese entonces.

"Realmente el Destino es incierto, pero recibiré lo que


venga con gusto si mi Coronel está conmigo, él es mi
verdadera familia, mi primer y único amor"❤️

🦋
"Final"
Falta un capítulo extra 🥺✨
Gregory ✨
Domenick
Amalia (aclaré que ella no se parece a Jimin ni jk, sino
a la madre de Jk)
Abdiel(hijo de Yoongi)
Kim Nan-Ho (hijo de Hobi y Nam)
El coronel con Minmin.
Los gemelos de Jin (cuando estén grandes)
Otra vez el precioso Gregory ✨
🤣
El coronel sacando a Jimin arrastras de la hacienda 🥺
✨Capitulo Extra✨
¡Feliz cumpleaños, Abdiel!
Jungkook

Cada día que pasa estoy más que seguro de que tengo los
hijos más lindos, traviesos, hermosos, los mejores hijos me
tocaron a mi y claro eso es porque son mis hijos, porque son
unos Jeon, ahora está el gran problema, Amalia acaba de
cumplir seis años, Domenick cinco y mi pequeñito tiene dos
años, mi rubio precioso, mi Gregor, porque Gregory es
nombre feo y mi hijo se llama Gregor, si, dejémoslo en
Gregor.

Hoy es el cumpleaños del hijo del Min Yoongi quien por


cierto se está quedando con nosotros porque la madre de
Jimin, pues "encontró el amor", aunque mi esposa dice que
lo encuentra cada dos años y no le duran ni uno, pero ese
no es mi problema y aunque el niño sea la copia de su
padre realmente no me molesta que esté aquí incluso a
veces es mejor porque lo molesto a él en lugar de mis hijos.

Amalia parece llevarse muy bien con él, Jimin me comentó


que el niño quiere un carro de juguete de esos grandes en
los que él se pueda meter y conducirlo como si fuera un
adulto, pero pues es un juguete, asique decidí comprarlo,
después de todo es un niño y si puedo darle algo que lo
haga feliz en su cumpleaños, entonces lo haré.

— Papá, ¿Podemos hablar?—. Cuestiona Amalia moviendo la


punta de su piecito haciendo círculos en el suelo.
—Claro, ¿Qué quieres?—. Respondo y ella sonríe
ampliamente por lo que se que va a decir algo que no me
va a gustar.

—Me quiero casar con Abdiel—. Suelta de repente como si


no estuviera en mis treinta y tantos años y se me puede
detener el corazón en cualquier momento.

—No puedes—. Digo y ella frunce el ceño.—Deja de meterte


ideas ridículas en la cabeza, tienes seis años, Mocosa.

—Me quiero casar con Abdiel y lo haré, vamos a tener una


boda y nos vamos a vivir a la casa de su papá, ¿Me vas a
encerrar o qué?—. Cuestiona y fulmino al susodicho con la
mirada quien trae una mandarina en la mano y la deja caer
al suelo.

—¡Tú mocoso, tú le metiste esas ideas a mi hija en la


cabeza, ¿He?!

—No tío, yo, ¡Se lo diré a tío Jimin!—. Lloriquea perdiéndose


en el pasillo que lleva a la cocina, ahí va con el chisme, no
aguanta nada es un llorón.

Minmin a estas horas está en el colegio, bueno ya está en


primaria y le gusta mucho dibujar, Amalia también asiste a
la escuela, pero según ella le dolía el estómago hace apenas
veinte minutos, pero ya veo que su dolor tiene patas y el
cabello amarillo.

Me siento en el sillón esperando a que Jimin venga a


reclamar los lloriqueos del ñoño que tiene por primo en lo
que veo a Gregor pasar frente a mi como si yo no estuviera
aquí, lleva el biberón en la boca y la manta de dormir la
lleva arrastras por todo el pasillo.
—Levanta la manta, Rubio pálido —. El niño me mira y niega
con la cabeza siguiendo con su camino ignorandome
completamente, como les hace falta unas buenas nalgadas
a los seis.

—Oye troglodita, ¿Qué le hiciste está vez?—. Cuestiona


Jimin colocándose frente a mi con los brazos cruzados
esperando una respuesta.

—¡Dijo que no me puedo casar con Abdiel, él es malo, malo!


—. Musita Amalia abriendo los brazos al cielo.

— Tú te callas que no te pregunté a ti—. La reprende Jimin y


la niña abre la boca sorprendida como si fuera la primera
vez, pobrecita aún cree que es ella quien manda.—Estoy
esperando una respuesta, Jeon—. Insiste.

—Acabo de recordar que tengo que llevar al niño a comprar


su auto de cumpleaños, hablemos cuando vuelva—. Musito
tomando al niño de la mano para sacarlo de la casa, Amalia
se sostiene de las mejillas sonriendo feliz al verme con el
mocoso y la fulmino con la mirada, ya me la pagará
después.

Camino por el pasillo escuchando los gritos sin sentido de


Jimin, no se porqué coño grita tanto.

—¡Trae al niño en una pieza o verás lo que te va a suceder,


¿Me escuchas?!

Maldita vieja que se siente joven queriendo andar de


miembro en miembro a su edad, ojalá le cierren el canal tal
vez se muere o se tranquiliza.

Llego con el niño a la juguetería y sus ojitos brillan cuando


lo llevo al área de los autos que quiere.
—Ese—. Dice señalando a un coche rojo muy bonito, me
acerco al juguete mirando la etiqueta que tiene el precio.

"Maldita sea esta hecho de oro o qué carajos"

—Hagamos un trato—. Propongo y el niño asiente con la


cabeza.—¿Quieres que tío Jeon te compre el juguete
verdad?

—Siii, por favor—. Contesta y continuo firme dejando ese


sentimiento en el pecho de lado.

—Te voy a comprar el auto y tú tienes que decirle a Amalia


que no te quieres casar con ella, que nunca se tiene que
casar, ¿Esta bien?

—¿Por qué no se puede casar?, las niñas adultas se casan


con los niños adultos —. Contesta el niño y aprieto la
mandíbula intentando no salirme de mis casillas.—Pero está
bien, tío Jimin dijo que no me puedo casar con ella porque
tiene mi sangre y es mi familia, entonces las familias no se
casan—. Agrega y asiento feliz.

—Exacto, eso es, eres un niño muy inteligente , vámonos —.


Intento avanzar, pero el niño no se mueve de su lugar y me
giro confundido, él levanta el dedito y apunta al coche que
quiere que le compre.—Cierto, no me culpes, cuesta mucho
así que se me olvidó—. Me excuso, pero de todas formas
termino comprándolo, se que eso significa tener que
comprar otros dos en cuanto Domenick y Minmin lo vean,
por mi suerte Gregor vive más en su mundo de juguetes
baratos.

[.....]

Entro en la habitación que comparto con Jimin la cual


siempre tiene seguro, por el enorme cuadro que decora la
pared frente a la puerta, ese cuadro que jure conseguir ese
donde esta él desnudo con una bata transparente cubriendo
parte de su cuerpo, recostado en un sillón de piel rojo de
espaldas, pero con el rostro girado de forma coqueta hacia
un lado donde además tiene la punta de uno de sus dedos
en medio de sus dientes, es simplemente perfecto.

Me encuentro con Jimin batallando con nuestro hijo menor


que intenta subirle la remera para verle el pecho, hace unos
días vio en la televisión a un bebé prendido del pecho de su
madre y él también quiere hacerlo, incluso lo ha hecho dos
veces cuando Jimin se duerme en frente suyo.

Sostengo al niño y lo alejo de Jimin quien cubre su torso y


niega con la cabeza.

—¿Qué buscabas?, Mocoso, eso es de papá, tienes tu tetera


y el chupete, aprende a compartir, no seas ambicioso —.
Musito y el niño me extiende su tetera ofreciendomela, la
tomo e inmediatamente intenta quitarle la remera a Jimin
otra vez.—Muy bien, llenaste los cupos de hoy, ¡Vete a tu
habitación!—. Lo regaño y el niño se baja de la cama
yéndose despacio para darme tiempo a pedirle que regrese,
pero no lo hago, en su lugar cierro la puerta cuando sale.

Escucho sus sollozos afuera, pero lo ignoro, subo a la cama


y beso los labios de Jimin queriendo profundizar el gesto ,
pero los toques en la puerta son inmediatos.

—Umm, Jungkook, el bebé —. Gimotea Jimin y maldigo


sintiendo mi polla dura y erecta punzando en mi pantalón.

—Ignoralos—. Propongo volviendo a besarlo.

—¡Papá, tu bebito está llorando aquí afuera!—. Grita Amalia


colmando mi paciencia.
—¡Cállate Mocosa!—. Ordeno apartandome de Jimin para
meterme al baño.

—No le grites a nuestra hija—. Me regaña.

—Cállate tú también, Mocoso Principal—. Contesto y me


encierro en el baño antes de que venga.

"¿Quería un último hijo?, ahora me tengo que aguantar"

🥺✨
Con este me despido chic@s quizás en una ocasión suba un
especial de Navidad o algo así


Las que no están leyendo mi nueva historia por favor vayan
a mi perfil y empiecen a leerla, denle cariño
✨Sección de Preguntas ✨
Saludos queridos/as lectores/as, quise crear este espacio
para que hagan las preguntas que gusten sobre esta
historia, si algo no quedó claro puedo aclarárselos, si alguna
quiere saber si algún día REVENGE estará en físico o
cualquier cosa que quieran preguntar. Les contestaré.

Dejen sus preguntas aquí:

Mis preguntas para ustedes son las siguientes:

¿Les gustó la trama'?


¿Volverían a leerla?
¿Cual fue su pareja u personaje favorito?
¿A que personaje odiaron más?
¿Quien murió que les gustaría que no lo haya hecho?

🌈
Espero sus respuestas y preguntas, nos leemos pronto
bye!!
🥀💋
Nueva Historia

Saludos Guapuras, paso por aqui a dejarle el link de mi


nueva historia con tematica de ejercito y Mafia... vayan a
echarles un vistazo

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Sino pueden entrar al link pueden encontrar la historia en


mi perfil se llama INFIEL Y MENTIROSO

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