Consejeria Biblica
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2007
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
CONTENIDO
PREFACIO 3
INTRODUCCIÓN 4
LECCIÓN 1: INTRODUCCIÓN AL MODELO 6
LECCIÓN 2: LOS ÍDOLOS DEL CORAZÓN 28
Tarea de Auto-análisis del Enojo 38
LECCIÓN 3: LAS CIRCUNSTANCIAS 39
Tarea de Números 51
LECCIÓN 4: LAS CIRCUNSTANCIAS, CATEGORÍA 2
Las Voces e Imágenes de Consejo Falso que Nos Influyen 52
LECCIÓN 5: LAS CIRCUNSTANCIAS 3 Y 4 59
LECCIÓN 6: LA CIRCUNSTANCIA 5 Y LAS CONSECUENCIAS 68
LECCIÓN 7: LA SOLUCIÓN 76
LECCIÓN 8: EL PROCESO DEL CAMBIO: Las 2 Grandes Flechas 90
Conclusión: ¿Por qué la consejería BÍBLICA es diferente? 108
Tarea de Autoanálisis de Ansiedad 110
Pablo y los Filipenses Estudio Bíblico 111
Proyecto de Autoconsejo 113
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
PREFACIO
Esta asignatura está basada en el curso con el mismo nombre en inglés, “The Dynamics
of Biblical Change,” cuyo autor es David Powlison, Ph.D. El Dr. Powlison ha estado
enseñando este curso desde hace casi 20 años en el Seminario Teológico de
Westminster, Philadelphia, PA, (EEUU). Es uno de los cursos más populares del
seminario, con una asistencia de más de 100 alumnos cada año. Creo que su
popularidad se debe no tan solamente al contenido del curso, sino también al carácter de
David. Con todo su ser él encarna las verdades que enseña. Es quizás el hombre más
parecido a Cristo que yo conozco. Fue un privilegio ser su alumna y tenerlo como uno de
mis mentores. Su amistad y consejo sabio siguen bendiciendo mi vida y mi ministerio.
Con su permiso he traducido sus materiales para mi uso en México. He agregado otros
materiales y he organizado sus ideas con gráficos en presentaciones de Power Point.
Sin embargo, la obra es mayormente suya. Espero compartirlo fielmente para que mis
alumnos tengan el mismo beneficio de una vida transformada por medio de este curso
que recibí cuando lo estudié en 1994.
Natalie Carley
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
Materiales requeridas:
1. Manual del curso, lo cual incluye apuntes y artículos, y otras lectura breves.
2. Apéndice al manual lo cual incluye apuntes y artículos
Objetivos:
Crecer en su estima por la Palabra de Dios y entender al ser humano a través de
aprender usar un modelo bíblico.
Poner en práctica este modelo para comprenderte a ti mismo mejor.
Llegar a estar más alerta a las circunstancias influyentes en tu alrededor y más capaz de
responder a estas bíblicamente, es decir, llegar a ser más como Cristo.
Es un propósito personal
Aplicar el curso a nosotros mismos significa que el cambio tiene que ver
con nosotros. El cambio que más necesitamos en nuestras vidas no es el cambio
en nuestras situaciones y relaciones, sino en nosotros mismos. No hay otra cosa
de la cual Dios esté más empeñado en rescatarnos que de nosotros mismos.
Un propósito divino
Cristo: Pablo dice que Él se dio a sí mismo para que pudiera redimirnos de toda
impiedad y purificar un pueblo celoso de buenas obras (Tito 2: 11-14).
Es decir, Cristo se entregó a sí mismo para cambiarnos.
Espíritu Es el Espíritu Santo quien lleva a cabo la obra de transformación de la
que estamos hablando. Vamos a intentar discernir cuáles cambios está
Santo:
obrando el Espíritu Santo en sus vidas.
A veces estamos reñidos con nuestro sabio y amoroso Señor porque el cambio que Él
está obrando no es el cambio que deseamos. Nosotros soñamos con que Dios cambie
las cosas, mientras que Dios está obrando por medio de las cosas para cambiarnos a
nosotros. ¿Qué tipo de persona es la que Dios quiere que seamos? Él quiere
cambiarnos de ser personas que “viven para sí mismas” a personas que son literalmente
como Él. Pedro lo dice de la manera más maravillosa:
“…para que ustedes…lleguen a tener parte en la naturaleza divina” (2 Ped. 1:4).
¡Éste es el cambio real! ¡Mi naturaleza pecaminosa y egoísta está siendo reemplazada
por Su naturaleza divina! Dios me está conformando a su imagen. En medio del lodo y la
mugre de la vida, Él está junto a mí, transformando radicalmente mi corazón con Su
gracia, de tal manera que me capacita para pensar, desear, actuar y hablar en maneras
consistentes con Quién es Él y qué está haciendo en el mundo.
El cambio personal comienza a realizarse cuando mis sueños de cambio comienzan a
alinearse con los propósitos de Dios para el cambio. Cuando dejo atrás mis objetivos
personales de comodidad y auto-realización, comienzo a alcanzar a Cristo, deseando
ser más y más como Él cada día. En tanto lo hago, llego a estar más y más preparado
para mi destino final, la eternidad con Él. Antes de ocuparnos en cómo llegar allí,
consideraremos nuestro destino.
Un propósito eterno
Podemos tener una idea más completa de la importancia de este tema si lo vemos
a la luz de nuestra vida futura. Para esto vamos a leer Apocalipsis 7:9-17. Este pasaje
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
nos permite vislumbrar nuestra vida en la eternidad. ¿Te ves a ti mismo en esa multitud?
Tenemos el privilegio de escuchar las alabanzas de aquellos que sufrieron bajo el sol
abrasador en un mundo caído. Ellos están ahora cambiados, purificados y libres delante
del trono del Cordero, quien es su Pastor. ¡Ése es nuestro destino final! ¡Cuán diferentes
pueden ser nuestras vidas aquí en la tierra si tan sólo aprendiéramos a vivir con esta
imagen en mente!
Volvamos al pasaje de Apocalipsis. Cuando la multitud de vestiduras blancas mira hacia
atrás y ve todo lo que experimentaron en el mundo, ¿qué es lo que están celebrando?
Ellos no están celebrando el haber tenido un buen trabajo, una buena casa, vecinos
amigables, o seguridad financiera. Aquí están ellos en el palacio del Señor, coronados y
reinando con Él. No hay más hambre, sed, ni calor abrasador. No hay más razón para
llorar. No hay más culpa que enfrentar, no más confesión o restitución que realizar, no
más relaciones que restaurar, y no más deseos yéndose por el mal camino ya que ahora
la restauración ha sido completada. La transformación de sus corazones y de sus vidas
ha sido completada de tal manera que ahora ellos son como Jesús, en verdadera justicia
y santidad (Efesios 4:24).
Hacia allí es adonde Dios te está llevando. El destino final es la sala de Su trono en
donde todos juntos, vestidos con ropas blancas de justicia y coronas en nuestras
cabezas, celebraremos al único digno de ser nuestra razón de vivir, el Cordero. ¿Te
puedes ver allí a ti mismo? ¿Te anima esto pensando en tu propia vida?
He aquí el obstáculo: no relacionamos naturalmente las maneras en que pensamos,
sentimos y actuamos en medio de nuestras luchas con el destino final de nuestras vidas
en el cielo con Cristo. Ésa es la obra del Espíritu en nuestras vidas, es de lo que se trata
este curso: ayudarte a relacionar la gracia transformadora de Dios y tu futuro eterno con
las dificultades que enfrentas cada día. Está diseñado para ayudarte a entender cómo
Dios cambia tu corazón en medio de los grandes gozos y los más profundos lamentos de
la vida.
Un propósito pastoral
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Es mejor reconocer que si dices que “no lo sientes,” lo que estás diciendo es que
realmente no lo crees plenamente. La fe, en este sentido es algo que va creciendo en
nuestra vida; Jesús hablaba de los de “poca fe” y los que tenían gran fe. Cuando
decimos que no sentimos algo que hemos profesado, estamos como el padre del niño
endemoniado que dijo a Jesús, “¡Sí creo! …¡Ayúdame en mi poca fe!” (“creo; ayuda mi
incredulidad”—RV 1960) en Marcos 9:24. Como ese padre, creemos y dudamos a la
vez.
Necesitamos que nuestra fe aumente. De hecho, una meta de crecimiento en la vida
cristiana, o un parámetro por el cual se puede medir la madurez espiritual, es que a
medida que crecemos, creemos más y más lo que decimos que creemos.
La actividad del corazón de desear es más reconocida. Santiago 1:13-15 describe la
persona injusta como alguien cuyo corazón es gobernado por sus propios malos deseos.
Vamos a estar profundizando las creencias y los deseos del corazón a lo largo del curso.
El corazón es activo, no pasivo. El corazón te gobierna.
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Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
Tal y como Pablo menciona, lo que el hombre siembra, eso cosecha. Los frutos
malos del corazón en lugar de resolver los problemas, empeoran la situación y
nos dejan con el problema original sin resolver (Circunstancia), y con las
consecuencias de nuestros malos frutos. El problema ahora es doble. Si a esto
agregamos que nuestro corazón se encuentra dominado por deseos y creencias
egoístas, realmente estamos en necesidad de una transformación del corazón
para poder terminar con el círculo vicioso.
5. ¿Qué es lo relevante acerca de nuestro Soberano Dios para ti en estas
circunstancias?
Hay que identificar cuáles verdades específicas acerca de Dios por ejemplo, el amor
del Padre, la obra redentora del Hijo y el poder para cambiarte del Espíritu, Sus
obras, Sus propósitos, Su carácter, y Sus promesas…que necesitas saber tú en
tus circunstancias específicas de la pregunta 1, con respecto al mal fruto que
señalaste en pregunta 2 y esas raíces que identificaste en pregunta 3.
6. ¿Cuáles son los deseos y las creencias que deben controlar tu corazón?
Esta pregunta corresponde a la pregunta 3, y significa que lo que debe ser
transformado es el corazón y no las circunstancias como a veces parecemos
asumir.
7. ¿Qué debes de hacer en estas circunstancias? (Buen fruto, obediencia)
Un corazón transformado se reflejará en los frutos correspondientes, las buenas
obras para las cuales hemos sido creados. Sólo de esa manera podemos vivir en
obediencia a la Palabra de Dios. Es el contrario de la pregunta 2.
8. ¿Cuáles son las consecuencias buenas? (Bendiciones) Pr 31:28-31; 2Co 9:6
A diferencia del círculo vicioso de maldición, La transformación cristiana culmina en
un círculo de bendición que nos lleva a experimentar en una forma más profunda
nuestra confianza y obediencia a Dios
El modelo de las ocho preguntas se aprecia mejor en forma del diagrama:
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Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
El círculo (o sea, el óvalo) que encierra todo el diagrama representa la soberanía de Dios
sobre todo la vida. Nuestro Padre está presente y activo en cada detalle de cada aspecto
de nuestras vidas. Dios no deja nada al azar, sino que sostiene todo, y esta verdad nos
consuela. “Porque todas las cosas proceden de él, y existen por él y para él. ¡A él sea la
gloria por siempre! Amén” (Ro 11:36). Él siempre está presente, está activo, y está
actuando para el bien (Ro 8:28), y este bien es glorificarse a Sí mismo a través de
muchos hijos quienes son “transformados según la imagen de su Hijo” (Ro 8:29).
Usaré unas historias breves para mostrar cómo funciona el modelo. Siendo la persona
analizada una niña, los casos son sencillos. Una mañana David estaba desayunando y
su hija de cinco años, Isabel, se quedó con su vista fijada en el tazón de cereal de su
papá. Él le preguntó “¿Te pasa algo?,” y ella contestó “Mentí.” ¿Qué mentira dijiste?” le
preguntó su papá. La niña explicó, “Elena [su mejor amiga] dijo ‘Odio los cornflakes’ y yo
dije ‘Yo también los odio.’ Pero no es cierto. Me gustan.” Analicemos a Isabel en este
momento de su vida. La circunstancia (pregunta 1) es la opinión contraria de su buena
amiga. Isabel respondió a esta circunstancia con el mal fruto de la mentira (pregunta 2).
¿Por qué mintió? Es decir, ¿Qué quería en ese momento? Quería quedar bien con su
amiga, esta es la respuesta a la pregunta 3. ¿Qué es lo que pudiera haber pasado como
consecuencia (Pregunta 4)? Si algún día Elena viera a Isabel comiendo cornflakes,
podría pensar que es una mentirosa y perder la confianza en ella. ¿Qué es lo relevante
de Dios y la Cruz para Isabel en esta circunstancia (pregunta 5)? Su papá le compartió
Proverbios [Link] “El temor del hombre le pone trampas; el que confía en Jehová está a
salvo.” El temor de Isabel de desagradar a su amiguita se manifestó en esa mentira, la
cual a su vez la deja en la trampa de tener que preocuparse por no ser descubierta
comiendo cornflakes cuando esté presente Elena. También David le animó a buscar
13
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
agradar a Dios en lugar de a otras personas y le aseguró que puede confiar en Dios para
ayudarle a crecer en esta área de su vida. Le guió en oración pidiendo perdón por la
mentira y por temer la opinión de otra persona más que la de Dios, y expresando el
deseo de agradar a Dios y la creencia de que Cristo le puede ayudar en esto (Pregunta
6). Los buenos frutos (Pregunta 7) del corazón justo incluyen honestidad en lugar de
mentira y el hecho que Isabel confesó su mentira y buscó la ayuda de su padre. La
honestidad conlleva a una amistad de confianza (buena consecuencia, Pregunta 8).
Llenamos el diagrama del modelo usando estos datos:
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Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
había crecido para poder aguantarla sin pecar. No mintió, y tampoco peleó contra
Marisol para defender a Elena. Puso en práctica lo que su papá le había enseñado,
además que los principios de Ef 4:29 y Ro 12:18, entre otros (Pregunta 5). Hubo buena
consecuencia (Pregunta 8): Marisol, no estando acostumbrada a que no estuvieron de
acuerdo con ella, no sabía qué decir, y se calló. Diagramamos esta experiencia así:
La clave para este curso es aprender que cuando vemos mal fruto en nuestra vida,
tenemos que preguntarnos, “¿Qué estoy queriendo?” y “¿Qué estoy pensando?” y llegar
a ser hábiles en contestar estas preguntas. Una frase clave es: Hay tanto el fruto como
la raíz de la persona. Nos arrepentimos por los hechos pero si no sabemos por qué
hacemos lo que hacemos, es más probable que seguiremos haciendo lo mismo. Si nos
arrepentimos de los deseos y la incredulidad del corazón, este es un arrepentimiento
más profundo. Por eso Santiago dice “vosotros de doble ánimo, purificad vuestros
corazones” (Stg. 4:8). También Sal. 86:11 dice “Dame integridad de corazón,”
literalmente “que se una” mi corazón, y Eze. 11:19 dice “les daré un corazón íntegro”
(literalmente “un corazón”). El nivel del corazón estamos hablando de asuntos del primer
y gran mandamiento. El buen corazón da buen fruto, y así estamos pasando más y más
del lado del árbol malo o espinoso al lado del árbol fructífero. En términos teológicos, el
proceso se llama a santificación progresiva.
El Cambio es posible
En este curso estaremos examinando nuestras vidas como si lo hiciéramos a través de
una “cámara lenta.” Nos veremos en los detalles de la vida y nos daremos cuenta de
cuán apropiada es la Biblia, y estamos invitados a arrepentirnos específicamente.
¿Puedes cambiar lo que quieras? Sí, porque el ser humano es la imagen de Dios, con
corazón activo, no pasivo. El corazón activo es un concepto crítico, bíblicamente, porque
un corazón activo se puede cambiar. No somos como los animales, meros productos del
ambiente o de nuestros genes. No caigan en el error de pensar que el corazón está
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DESEAR:
DESEAR:
CREER: CREER:
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1
Este artículo fue parte del manual del curso “Dynamics of Biblical Change” enseñado pro David Powlison en el
Seminario Teológico de Westminster, 1995. Es traducido con permiso.
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tal vez te movilices para tener control: Hacer muchas llamadas telefónicas, trabajar toda la
noche, limpiar tu casa. .. ¿Qué está pasando?
Como cristiano tú profesas que Dios está en control de todo y que hace todo para
Su gloria y para tu bienestar. Tú profesas que Dios es tu roca y tu refugio en cualquier
problema que enfrentes. Tú profesas que le adoras, que confías en Él, que le amas y le
obedeces. Pero en ese momento (hora, día o temporada) de ansiedad o escape tú vives
como si necesitaras controlar todas las cosas. Vives como si el dinero, o la aprobación de
alguien, o un sermón "exitoso" o tu calificación en el examen, o buena salud, o evasión de
conflictos o salirte con la tuya o importaran más que confiar y amar a Dios. Vives como si
algún buen sentimiento temporal pudiera proveerte de refugio, como si tus acciones
pudieran hacer que el mundo se corrigiera. Tu dios funcional entra en competencia con tu
Dios profesado.
La santificación tiene el propósito de purificar tanto tus motivos como tu
comportamiento. Los dos son importantes. Imagínate que te sientas en una colina viendo
un lago. Tú ves una lancha rápida surcando el agua. Tú ves y oyes que es el
"comportamiento": acelera, hace maniobras, se balancea sobre otra estela a alta velocidad,
de pronto apaga el motor, se detiene en una isleta y tira el ancla. ¿Por qué se comporta de
esa manera? Si fueras capaz de verla de cerca descubrirías sus "motivos." Encontrarías
que es lo que da fuerza y dirección al bote: un motor V-8 de 200 caballos de fuerza, un
timón, la voluntad y las creencias del piloto. ¿Por qué la lancha se detuvo en la isla? ¿Para
encontrar un tesoro escondido? ¿Para escapar de la Policía? ¿Para llevar a la familia en un
día de campo? ¿Para probar la lancha para ver si la compraba? Para entender totalmente la
lancha debes considerar tanto lo visible como lo invisible. La Biblia se dirige tanto a las
razones como a los resultados. Para evaluar y "aconsejar" a la persona que maneja la
lancha rápida necesitas saber todo lo que se puede saber.
El Conocedor de corazones recompensará a cada persona de acuerdo con sus
hechos (Jer 17:10). La Escritura nunca separa motivo y comportamiento. El espejo de la
Escritura expone a ambos. Las buenas noticias de la Escritura renuevan a ambos. La
lámpara de la Escritura guía a ambos. El "primer y grande mandamiento" directamente se
dirige a los motivos: ¿Amas a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, mente y
fuerzas? ¿O algo más divide y roba tus afectos? El "segundo gran mandamiento"
directamente se dirige al comportamiento: ¿Amas a tu prójimo como a ti mismo? ¿O usas,
burlas, temes, evitas, odias, ignoras a tu prójimo? El evangelio de Jesucristo es el puente
que nos lleva de las tinieblas a la luz. La gracia extirpa de nosotros los corazones de
piedra; la gracia remplaza las manos y la lengua que obran maldad.
Las preguntas que siguen son preguntas "por qué" que están formuladas
concretamente como preguntas "qué." Estas preguntas pueden ayudarte a sacar qué es lo
que le da dirección específica a la vida de una persona. "¿Por qué estás enojado? ¿Por qué
le estás manipulando? ¿Por qué estás ansioso en esa situación? ¿Por qué tienes un
problema de lascivia en este tiempo particular? ¿Por qué bebes con exceso?" La Biblia
penetra por debajo de tu comportamiento y emociones para exponer tus motivos. Cuando
eres puesto bajo convicción acerca de tus hechos específicos, el reorientar tus motivos a
través de la gracia del evangelio puede seguir.
Cualquiera de estas preguntas puede ser hecha directamente a una persona en esta
forma o en una forma alterada apropiadamente. Pero no siempre son preguntas para ser
19
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
2
Mt 22:37-39; 2Ti 3:2-4; Lc 16:13-14
20
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
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Esta excava en el vivir a través de tus hijos, o cifrar tus esperanzas en encontrar el
cónyuge correcto.
13. ¿A quién debes complacer? ¿La opinión de quién cuenta para ti? ¿De quién
deseas aprobación y temes el rechazo? ¿Con el sistema de valores de quién mides el tuyo?
¿Ante los ojos de quién vives? ¿Los deseos de quién obedeces?13
Algunos viven a través de tus hijos, o cifran sus esperanzas en encontrar el cónyuge
correcto. Nota, algunas veces la voluntad de otra persona te gobierna (presión de grupo,
agradar a las personas, comportamiento de camaleón).
14. ¿Quién es tu modelo? ¿Qué tipo de persona piensas que debes ser o quieres
ser?14
Tu "ídolo" te revela a ti mismo.
15. En lecho de la muerte, ¿Cuál será el resumen del valor de tu vida? ¿Qué le da a
tu vida significado?15
16. ¿Cómo defines éxito o fracaso en cualquier situación particular?16
Los estándares que sirves pueden estar muy distorsionados. Dios quiere renovar tu
"conciencia," por medio de la cual te evalúas y evalúas a otros.
17. ¿Qué atesoras?17
18. ¿Qué te traería el mayor placer, felicidad y deleite? ¿Qué te traería el mayor
dolor y miseria?18
19. ¿La subida al poder de quién hará las cosas mejores?19
La gente invierte vasta confianza en el poder político.
20. ¿La victoria o el fracaso de quién (o de qué equipo) hará feliz tu vida?20
Algunas personas "viven o mueren" de acuerdo a los logros de un equipo deportivo
local.
21. ¿Qué consideras tú como tus derechos? ¿A qué te sientes con derecho?21
Esta pregunta a menudo ilumina los patrones de motivación de la gente enojada,
agraviada y autocompasiva.
22. ¿En qué situación te sientes presionado o tenso? ¿En cuál, confiado y relajado?
¿De qué escapas?22
Muchas veces ciertos patrones de pecado dependen de la situación. El analizar la
situación puede sostener un espejo para los motivos del corazón.
13
Pr 1:7, 9:10, 29:25, Jn 12:43; 1Co 4:3-5, 2Co 10:18
14
Ro 8:29; Ef 4:24; Col 3:10.
15
Eclesiastés.
16
1Co 10:24-27
17
Pr 3:13-18, 8:10-21; Mt 6:19-21; Mt 13:45-46; Lc 12.
18
Mt 5:3-11; Sal 1; Sal 35; Jer 17:7-8; Lc 6:27-42.
19
Mt 6:10.
20
Ro 8:37-39; Ap 2:7, etc. Sal 96-99
21
1Co 9; Ro 5:6-10.
22
Ver los Salmos de refugio.
23. ¿Qué quieres obtener de la vida? ¿Qué paga buscas de las cosas que haces?23
Esta es una manera concreta de repetir las preguntas 3 y 8, en búsqueda de tus
metas operativas.
24. ¿Por cuáles cosas oras?24
Tus oraciones a menudo revelan el patrón de tu falta de balance y egocentrismo.
De las muchas cosas posibles que puedes pedir, ¿en qué te concentras?
25. ¿En qué piensas con mayor frecuencia? ¿Qué te preocupa o de qué obsesionas?
En la mañana, ¿hacia dónde se dirige tu mente instintivamente?25
Pon un espejo a tu tendencia para que puedas redirigir tu dirección.
26. ¿De qué hablas? ¿Qué es importante para ti?26
Esta pregunta y la siguiente presuponen una conexión muy cercana entre los
motivos y el comportamiento. Toma nota de lo que hablan tú y los demás.
27. ¿Cómo pasas tu tiempo? ¿Cuáles son tus prioridades?27
Toma nota de lo que tú y otros escogen hacer.
28. ¿Cuáles son tus fantasías características, ya sean placenteras o de temor? ¿En
qué sueñas despierto? ¿Alrededor de qué giran tus sueños nocturnos?28
Aunque estemos más o menos separados de la conciencia, seguimos siendo seres
humanos responsables. Los patrones de preocupación y deseo se revelan en el ensueño.
29. ¿Qué creencias sostienes con respecto a la vida, a Dios, a ti mismo y a otros?
¿Cuál es tu cosmovisión personal que estructura la manera en la que ves e interpretas las
cosas? ¿Cuál es tu creencia específica acerca de esta situación? ¿Qué valoras? 29
Hebreos 4:12 habla de "los pensamientos y las intenciones" del corazón. Tal vez
podamos traducir esto como "creencias y deseos". Tanto las mentiras que crees como la
codicia sustentan pecados visibles.
30. ¿Cuáles son tus ídolos o dioses falsos? ¿En dónde pones tu confianza o tus
esperanzas? ¿Quién es el salvador, juez y controlador de tu mundo? ¿A quién sirves? ¿Qué
"voz" te controla?30
Esta lista de preguntas busca las cosas que han usurpado el lugar de Dios. Cada
una de éstas puede ser llamada metafóricamente "ídolo", al que le das tu lealtad.
31. ¿De qué manera vives para ti mismo?31
23
Pr 3:13-18; Mt 6:1-5, 16-18.
24
Stg 4:3; Mt 6:5-15; Lc 18:9-14.
25
Col. 3:1-5; Fil. 3:19; Ro 8:5-16
26
Lc 6:45; Pr 10:19.
27
Pr 1:16, 10:4, 23:19-21, 24:33
28
Ec. 5:3-7, ver pie de páginas 2 y 5.
29
Ver la Biblia entera, pues trata de renovar la mente entenebrecida por la falsedad.
30
Ver la Biblia entera, pues librará a la gente de los ídolos para que sirvan a Dios vivo y verdadero; Ez 14:1-8; Col
3:5; Ef 5:5; 1Jn 5:21; Jer 17:5; Stg4:11-12.
31
Lc 9:23-25.
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
32
Jn 8:44; Ef 2:2-3, 2Ti 2:26; Stg 3:14-16.
33
1R 21:1-7; Heb 11:25; Fil 3:4-11.
34
Jue 21:25; Pr 3:5,3:7, 12:15, 14:12, 18:2, Is 53:6; Fil 3:19; Ro 16:18.
24
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
gracia de Cristo comenzó a ser real y necesaria. Él empezó a estar motivado para cambiar
prácticamente, es decir, enfrentar la presión y las responsabilidades para la gloria de Dios.
En la próxima sección, me concretaré a una familia de preguntas en particular;
"¿Qué quieres, deseas, anhelas, codicias?" Como hemos visto, hay muchas maneras de
llegar a un tópico de motivación de una manera bíblica, pero esta es la más fructífera. Los
autores del Nuevo Testamento repetidamente aluden a los deseos controladores de la vida
cuando resumen nuestra lucha interna con el pecado.
Preguntas y Respuestas acerca de los "Deseos de la Carne"
1. ¿Cuáles son las palabras más comunes que la Biblia usa para hablar de lo que está
mal con la gente?
Idolatría, mentiras, y malos deseos son términos que indican lo que está mal
espiritualmente con la gente. Pero las palabras "ídolos", "Mentiras" y "malos deseos" han
llegado a ser casi inútiles para los lectores modernos de la Biblia. La idolatría se ha
reducido a imágenes visibles; las mentiras se han reducido a engaño consciente a otras
personas; los malos deseos se han reducido a deseo sexual. Tienes que ampliar el
significado de estos términos….
El Nuevo Testamento hace una ecuación con los deseos pecaminosos y la idolatría
(metafóricamente) en varias ocasiones (Col 3:5; Ef 5:5). La idolatría es un resumen por
cualquier amo falso y controlador de la vida. Un ídolo es cualquier cosa que te controla, o
sea que toma el lugar de Dios en tu vida (1Jn 5:21).
25
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
pasiones y deseos piadosos (Ver #15 más adelante). Los deseos naturales por las cosas
buenas fueron hechos para existir subordinados a nuestro deseo de complacer al Dador de
regalos. Un punto importante para la consejería es el hecho de que el mal reside en la
posición de control que ocupa el deseo y no el objeto en sí.
Considera este ejemplo. Una mujer comete adulterio y se arrepiente. Ella y su
esposo reconstruyen su hogar con dolor y paciencia. Ocho meses después el hombre se ve
plagado de sospechas. La esposa lo percibe y se siente un poco como si estuviera bajo la
vigilancia del FBI. El esposo esta angustiado por sus sospechas porque no tiene razones
objetivas para sus sospechas. "Ya la he perdonado; hemos reconstruido nuestro
matrimonio; nunca antes nos habíamos comunicado tanto, ¿Por qué entonces tengo esta
desconfianza?" Lo que finalmente surge es que está dispuesto a perdonar el pasado pero
está intentando controlar el futuro. Su anhelo puede ser declarado en la siguiente manera:
"Quiero tener la garantía que la traición nunca más ocurrirá." La misma intensidad del
anhelo empieza a envenenar la relación; lo pone a él en la posición de estar continuamente
juzgando a su esposa, en vez de estarla amando. Lo que él desea no puede ser garantizado
en esta tierra. Él ve el punto, ve su deseo desmedido de asegurar el futuro. Pero exclama:
¿Qué de malo tiene que yo quiera que mi esposa me ame? ¿Qué tiene de malo que yo
quiera que ella permanezca fiel a nuestro matrimonio? Aquí es donde la verdad es tan
dulce. No hay nada malo con respecto al objeto del deseo; pero todo será malo cuando éste
gobierne su vida. El proceso de restauración dio un paso más grande hacia adelante
cuando él entendió la lección que Su Pastor tenía para él.
4. ¿Por qué la gente no ve esto como un problema?
Adjetivo #2: deseos engañosos.36 Nuestros deseos nos engañan porque se nos
presentan como muy factibles. Los afectos naturales se deforman y nos ciegan. ¿Quién no
desea buena salud, comodidad económica, un cónyuge amoroso, buenos hijos, éxito en el
trabajo, padres amables, comida sabrosa, una vida sin complicaciones, control sobre las
circunstancias? Sin embargo, los anhelos por estas cosas pueden llevarnos a toda clase de
mal. Las cosas que la gente desea son magníficas como bendiciones recibidas de Dios,
pero terribles como gobernantes. Ellas prometen bendición pero entregan pecado y
muerte.
Algunos pecados son rebeldía abierta, hechos con toda conciencia de la elección
(Sal 19:13). Otros pecados reflejan la locura del pecado que es ciega, oscura, habitual,
compulsiva, ignorante y confundida.37 Uno de los gozos de la consejería bíblica es que
eres capaz de encender las luces en el cuarto oscuro de otra persona. Todavía no he
encontrado una pareja hostil que entienda realmente sus motivos. Santiago 4:1 en adelante
enseña que los deseos son el origen de los conflictos. Las parejas que pueden ver qué es lo
que las gobierna (anhelos de afecto, atención, poder, vindicación, control, comodidad, una
vida fácil) se pueden arrepentir y comenzar a aprender cómo hacer la paz.
6. ¿Cada persona tiene un "pecado-raíz"?
Deseos (Plural). Con sobrada razón la Biblia usualmente se refiere a los "deseos"
(plural) de la carne. El corazón humano puede generar un deseo confeccionado para cada
situación. Los deseos hierven dentro de nosotros; la mente del hombre es una fábrica de
ídolos; estamos infestados de deseos. Ciertamente un deseo en particular puede ser tan
36
Ef 4:22.
37
Gn 6:5; Sal 19:12; Ec 9:3; Jer 17:9; Ef 4:17-22; 1Ti 1:13; 2P 2:10-22.
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Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
frecuente o habitual que parezca ser el "pecado-raíz": el amor al dinero, miedo al hombre
y deseo de aprobación, amor a la preeminencia, deseos de placer, etc. pueden dictar en
nuestras vidas. Pero toda la gente tiene todos los deseos típicos.
El darnos cuenta de la diversidad de los deseos humanos nos da gran flexibilidad y
penetración para la consejería. Por ejemplo, un deseo puede generar diversos pecados,
como dice 1Ti 6:10. Cada uno de los 10 mandamientos puede ser quebrantado por alguien
que ama y sirve al dinero. Por otro lado, una sola conducta puede venir de diferentes
deseos. Por ejemplo, un acto de inmoralidad sexual puede ocurrir por muchas diferentes
razones: placer erótico, beneficios financieros, venganza hacia el cónyuge o los padres,
miedo de decir no a una autoridad, búsqueda de aprobación y afirmación, el placer de tener
control sobre la respuesta sexual de otra persona, para ganar estatus social o avance en la
carrera, sentirse triste por alguien y jugar al salvador, miedo a perder un compañero
potencial para el matrimonio, escapar del sentimiento de aburrimiento, presión grupal, etc.
Los consejeros sabios excavan buscando las cosas específicas. No toman por sentado que
todas las personas tienen la misma carne característica o que una persona siempre hace las
cosas por las mismas razones. La carne es creativa respecto a la iniquidad.
7. ¿Cómo puedes saber que un deseo es desmedido o natural?
Por sus frutos los conocerán. La motivación humana no es un misterio teórico del
cual debamos especular. Los deseos malos producen frutos malos que pueden ser vistos,
escuchados y sentidos (Stg1:15, 3:16). Por ejemplo, un padre que quiere que su hijo llegue
a ser cristiano revela el estatus o posición de su deseo siendo un buen padre o uno
manipulador, temeroso, iracundo y sospechoso. Una esposa que quiere ser amada revela la
posición de su deseo por medio de cuánto ama y respeta a su esposo. Los frutos visibles
revelan si Dios o los deseos están en control.
11. ¿Qué hay de los temores? Parecen ser tan importantes en la motivación humana
como los deseos.
El temor y el deseo son dos caras de la misma moneda. Un temor pecaminoso es el
deseo de que algo no ocurra. Si yo quiero dinero, temo la pobreza con sus privaciones y
humillaciones, y viceversa. Si quiero ser amado, me aterra el rechazo. Si temo al dolor y a
las dificultades, deseo comodidad y placer. Si deseo preeminencia, temo estar
subordinados a otros. Con algunas personas su temor puede estar más pronunciado que su
deseo correspondiente, y un consejero sabio trabajará con aquello que este pronunciado.
Por ejemplo, una persona que creció durante la Gran Depresión puede manifestar
adoración al dinero a través de su temor a la pobreza que se manifiesta por la ansiedad,
cálculos repetidos de su riqueza, etc. Otra persona puede manifestar adoración al dinero a
través de un consumismo desmedido. Con el primero hay que señalar el temor; con el
último la codicia. Las dos son expresiones complementarias del deseo de hacer tesoros en
la tierra.
12. ¿Tiene la gente motivos en conflicto?
Ciertamente. El conflicto entre los deseos pecaminosos (“deseos de la carne”) y los
deseos del Espíritu Santo es un hecho en la vida cristiana (Gá 5:16-17). La gente a
menudo tiene motivos mezclados, algunos buenos, algunos malos. La mayoría de los
predicadores y los consejeros reconocerán que el amor a Cristo y a la gente batalla con el
amor al éxito y a la aprobación humana. La gente puede tener varios tipos de motivos en
27
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
conflicto. Dos deseos pecaminosos pueden estar en conflicto. Por ejemplo, un hombre de
negocios puede querer estafar o malversar dinero, pero se detiene por miedo a lo que
pensarán de él sus clientes y amigos si lo descubren. En este ejemplo, la adoración al
dinero y la aprobación social están ambos presentes; el corazón se inclina por el segundo
motivo. La gente a menudo pone en orden de prioridad sus deseos, y puede arreglar sus
prioridades de manera diferente en diferentes situaciones. Por ejemplo, un hombre que
nunca robaría a una tienda, por miedo a las consecuencias sociales, podría hacer trampa en
sus impuestos porque no es muy probable que lo descubran. En este caso la voluntad
propia y la adoración al dinero tomaron el control, y la aprobación social pasó a segundo
término. El "camino ancho" tiene mil variantes creativas.
13. ¿En consejería simplemente confrontamos a las personas con sus deseos
pecaminosos?
Los consejeros sabios no "simplemente confrontan" cualquier cosa. Ellos hacen
muchas cosas que hacen que la confrontación sea oportuna y efectiva. Los consejeros no
pueden ver el corazón, sólo las evidencias, por eso es apropiado tomar con cierta cautela
las discusiones sobre los motivos del corazón.
Pero esto no quiere decir que no puedas lidiar con tales asuntos. Recuerda que 2ª
Timoteo 3:16 comienza con "enseñar." La buena enseñanza (por ejemplo, acerca de como
Gálatas 5 y Santiago 1 conecta el pecado externo con los deseos internos) ayuda a la gente
a examinar y llegar a conocerse a sí mismos. La experiencia con la gente te hará
"conocedor de casos" con respecto a conexiones típicas (por ejemplo, los varios motivos
ligados a la inmoralidad sexual mencionados en la pregunta 6). Las preguntas
provocativas ("¿Qué deseabas/esperabas/temías cuando le pegaste a tu esposa?") ayudan a
una persona a revelar a sí mismo y a su consejero sus deseos controladores. Ver las
preguntas "rayos X" por más ejemplos.
A la luz del conocimiento personal ante el rostro de Dios (Heb 4:12,13), el
evangelio ofrece muchas promesas: misericordia, ayuda, el cuidado del Pastor en una vida
de santificación progresiva (Heb 4:13-16). “La exposición de tus palabras nos da luz” (Sal
119:130). El arrepentimiento y la fe llegan a ser vigorosos e inteligentes en una persona
que ve tanto sus dioses falsos como sus pecados externos. Los patrones, temas y
tendencias del corazón no nos llevan típicamente a un arrepentimiento definitivo. Trata de
dar un golpe mortal a tu orgullo, temor al hombre, amor al placer, o el deseo de controlar
tu mundo, y te darás cuenta porqué Jesús dijo Lucas 9:23. Sin embargo, progreso genuino
ocurrirá donde el Espíritu Santo está obrando.
Trabaja duro y cuidadosamente ambos en los asuntos de la motivación (Ro 13:14;
los deseos de la carne versus revestirse de Cristo) y en los asuntos de comportamiento (Ro
13:12-13: los actos variados de las tinieblas versus el comportamiento apropiado de "luz").
14. ¿Puedes cambiar lo que quieres?
Sí y Amén. Esto es central en la obra del Espíritu Santo. Siempre vas a desear,
amar, confiar, creer, temer, obedecer, anhelar, valorar, perseguir, esperar, y
servir . . .ALGO. El Espíritu Santo obra para cambiar el algo mientras te conduce con una
mano íntima.38 Los deseos del corazón no son inmutables. Tus deseos no están
predeterminados. Dios nunca promete darte lo que quieres, satisfacer tus necesidades
38
Gá 5:16-25; Ro 6:16-18; 8:12-16; Sal 23:3
28
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
sentidas y anhelos. El dice que seas gobernado por otros deseos diferentes. Esto es
radical. Dios promete cambiar lo que tú realmente deseas. Dios insiste que Él sea el
primero, y todos los demás amores estén radicalmente subordinados.
La mejor manera de entender esto es pensar acerca de la oración. Orar significa
pedir. Y tú pides porque quieres algo. Le pides a Dios, porque crees que tiene el poder
para concederte algo deseado. ¿Recuerdas como Salomón oró por un corazón sabio y con
discernimiento? Dios libremente le dio a Salomón lo que quería (1R 3).
A Dios le complació que Salomón no haya pedido una vida larga, riquezas o éxito.
Salomón no lo había tratado como el genio de la lámpara que existe para concedernos tres
deseos. Lo que deseamos naturalmente (los deseos de la carne) expresa nuestra naturaleza
pecaminosa. Pero Salomón había aprendido a conocer lo que realmente necesitaba. El
había aprendido a orar de acuerdo a la voluntad de Dios. Le agradó a Dios responderle.
¿Puedes cambiar lo que deseas? ¿Puedes aprender a orar por lo que complace a Dios?
Cuando Dios te enseñe a orar, necesariamente Él cambiará lo que deseas.
Dios desafía las cosas que todos en todos lados persiguen (Mt 6:23). ¿Cuáles son
los deseos del cuerpo y la mente (Ef 2:3) que la gente sigue naturalmente? Estoy seguro
que los lectores están familiarizados con las pasiones características, sin embargo piensen
en ellas una vez más. ¿Pueden ser estas cosas cambiadas realmente? Los deseos del cuerpo
incluyen la vida misma, el aire, la salud, el agua, la comida, la ropa, el refugio, el placer
sexual, el descanso y el ejercicio. Los deseos de la mente incluyen la felicidad, el ser
amado, el significado, el dinero, las posesiones, el respeto, el estatus, el logro, la
autoestima, el éxito, el control, el poder, el placer estético, el conocimiento, el matrimonio
y la familia. ¿Tienen que gobernar nuestras vidas estos deseos? No gobernaron la vida de
Jesús.
Por supuesto, muchas de estas cosas no son malas en sí mismas. Lo malo no está
en lo que deseamos, sino en que lo deseamos demasiado. Nuestros deseos de cosas buenas
buscan el trono, llegando a ser ídolos que reemplazan al Rey. Dios se rehúsa a servir a
nuestros anhelos instintivos, pero nos ordena que seamos gobernados por otros deseos.
Dios ordena y nos da el poder para cumplirlo: El obra en nosotros el querer como el hacer
según su buena voluntad (Fil 2:12-13).
¿Puedes cambiar lo que deseas? Sí y Amén. ¿Te sorprende la respuesta a esta
pregunta? Contradice a los puntos de vista contemporáneos influyentes de la motivación
humana. La mayoría de los libros cristianos de consejería siguen estas corrientes de la
psicología secular y dan por un hecho tus deseos y necesidades sentidas. Muchos
psicólogos cristianos influyentes ponen como fundamento de su sistema lo inmutable de
nuestros deseos. Por ejemplo, muchos enseñan que tenemos un "tanque de amor vacío" a
dentro, y nuestros deseos de amor deben ser satisfechos o estaremos condenados a una vida
de pecado y miseria.39 Esto haría imposible para nosotros aprender a orar como oró
Salomón. Refuerza nuestra tendencia a orar por nuestros deseos. Hace que los padres se
sientan responsables en exceso. Refuerza un sentido de victimización en aquellos que
fueron abusados. Refuerza la tendencia de presionar a Dios para que nos cumpla los
deseos.
39
Ver por ejemplo, Robert Hemfelt, Frank Minirth, Paul Meier, Love is a Choice, Bruce Narramore, Your
Child´s Hidden Needs; James Dobson, Hide or Seek; Ross Campbell, How to Really Love Your Children.
29
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
Un psicólogo lo dijo de esta manera: "Los deseos del corazón humano no pueden
ser cambiados. Y aun si se pudieran cambiar, el hacerlo haría que el hombre sea menos de
lo que Dios dispuso que fuéramos. Nuestros anhelos son legítimos. Deben ser sentidos
activamente y abrazados para conocer más ricamente a Dios como el Satisfactor y Amante
de nuestra alma. El problema no está centrado en nuestros anhelos."40
Por el contrario, el problema sí son nuestros deseos; los deseos del corazón humano
pueden ser cambiados; nos deberíamos activamente arrepentir de ellos, Dios quiere que
deseemos a Él en lugar. Para hacernos verdaderamente humanos Dios debe cambiar lo que
deseamos, porque debemos aprender a desear lo que Jesús deseaba. No es de sorprenderse
que los psicólogos no puedan encontrar un texto bíblico que pruebe su punto de vista de la
motivación humana. ¡La Biblia enseña una perspectiva diferente!
La vida cristiana es una gran paradoja. Aquellos que mueren a sí mismos, se
encuentran a sí mismos. Aquellos que mueren a sus deseos recibirán en este siglo y en el
venidero la vida eterna (Lc 18:29). Si deseo felicidad, recibiré miseria. Si deseo amor,
recibiré rechazo. Si deseo importancia, recibiré futilidad. Si deseo control, recibiré caos.
Si deseo reputación, recibiré humillación. Pero si deseo a Dios y Su sabiduría, recibiré a
Dios y a su Sabiduría. En el camino, tarde o temprano, recibiré felicidad, amor,
significado, orden y gloria.
Todo cristiano vital testifica que las pasiones instintivas y los deseos de la carne
pueden ser reemplazados con las nuevas prioridades del Espíritu Santo. Esta reorientación
no es instantánea ni completa. Pero es genuina y progresiva. Dos de los grandes libros de
teología cristiana práctica (Las confesiones de Agustín y El tratado de los afectos
religiosos de Jonathan Edwards) meditan en esta transformación. Uno entiende que
Francisco de Asís tomó esto en serio en su oración: "O Maestro divino, permite que pueda
buscar no tanto el ser consolado como consolar, el ser entendido, como entender, el ser
amado, como amar." La necesidad de aprender cómo amar reemplaza el deseo de ser
amado.
Aquellos que tienen hambre y sed de justicia serán saciados, tenemos la palabra de
Jesús. Sin embargo, no tenemos ninguna promesa de que Dios satisfará los deseos
instintivos de nuestra alma. Corrie ten Boom experimentó degradación humana en el
campo de concentración de Ravensbruck. Pero Él que satisface su alma tenía algo mucho
mejor en mente que darle lo que ella deseaba. Le enseñó el gozo en el perdón de los
pecados por la libre gracia. Le enseñó el gozo en poder del Espíritu para rehacerla en una
persona sabia. Y a su tiempo la libro de todas sus prisiones y la llevo a la gloria.
La Biblia nos enseña a orar, a aprender a pedir por lo que realmente necesitamos.
¿Podemos orar las peticiones del Padre Nuestro y realmente creerlo? Sí. ¿Podemos anhelar
la gloria de Dios, que su voluntad sea obedecida, que la provisión material para todo el
pueblo de Dios llegue, que los pecados sean perdonados, que recibamos ayuda en nuestra
lucha contra el mal? Sí.
Un pastor sabio, Stephen Charnock, una vez escribió del "Poder expulsivo de un
nuevo afecto." Los nuevos deseos gobernantes expulsan a los amos menores del trono de
tu vida. ¿Cuáles son los motivos nuevos y diferentes que rigen en un corazón renovado?
¿Qué OBJETOS de deseo caracterizan a los corazones nuevos? ¿Cómo cambia Dios lo que
tú quieres?
40
Lawrence J. Crabb, Jr. Understanding People, p. 134
30
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
Para cada uno de los siguientes pasajes pregúntate, ¿Qué o en qué esta persona
realmente quiere, anhela, persigue y se deleita?
•Salmo 42:1-2 •Lucas 11:9-13
•Salmo 73:25-28 •Romanos 5:1-11
•Salmo 63:1-8 •Romanos 8:18-25
•Salmo 80 •Romanos 9:1-3
•Salmo 90:8-17 •2 Corintios 5:8-9
•Proverbios 2: 1-6 •Filipenses 1:18-25
•Proverbios 3:13-18 •Filipenses 3:8-11
•Proverbios 8:11 •Filipenses 3:20-21
•Isaías 26:8-9 •2 Timoteo 2:22
•Mateo 5:6 •2 Timoteo 3:12
•Mateo 6:9-13 •1 Pedro 1:13
•Mateo 6:19-33 •1 Pedro 2:2
•Mateo 13:45-46 •Apocalipsis 22:20
¿Es posible que quieras estás cosas más que lo que quieres los ídolos que
secuestran tu corazón? Sí y Amén. Trae a Jesús todos los deseos que tienes por bendiciones
menores, y pídele que renueva tus deseos. El quiere encender tu corazón con santo amor,
gloria y gratitud.
****************************
Ahora tenemos un panorama más claro del origen del problema. Juan Calvino dijo:
“Lo malo de nuestros deseos no reside en lo que queremos sino en que lo
queremos demasiado.”—Juan Calvino.
También dijo Calvino que el corazón es “una fábrica de ídolos”. Pensemos en estas
citas. ¿Qué quiere decir el término “una fábrica de ídolos”? Que nuestro corazón genera
un sin fin de ídolos. Si llueve, queremos sol para que vayamos a la playa, si hay sol,
queremos lluvia para que se riegue el jardín…Si nos dan chiles rellenos, queremos fríjol
con puerco… hay un sin fin de “yo quiero”s. ¿Son cosas malas? No, no son en sí malas.
Lo malo es cuando elevamos estos deseos a nivel de una demanda, es decir llega a ser
un deseo que nos domina en ciertos momentos, por lo menos.
Vamos a ver un ejemplo: Mateo y su esposa son un matrimonio joven, se peleaban
todos los domingos por la tarde. El es pastor de una iglesia pequeña, y es el típico
hombre orquesta. Su nueva esposa veía como él demostraba mucho esmero y
compasión a todos en sus visitas y pláticas, y anhelaba su tiempo a solas con él, cuando
a ella le tocara recibir de este hombre tan amable. Pensaba que su turno vendría
después de los demás, el domingo por la tarde. Quería caminar con él por la playa,
31
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
agarrados de las manos, disfrutando larga plática. Pero el pastor, después de visitar,
aconsejar y predicar toda la semana, pues ¿qué piensas que él quisiera hacer los
domingos después del culto? Solo deseaba descansar y no hablar con nadie. Los dos
deseaban algo y cada uno estaba dispuesto a luchar para conseguirlo: ella intimidad
compartida y él descanso.
¿Está mal desear pláticas íntimas con tu esposo? ¿Está mal desear descansar después
del trabajo duro? Claro que no. Lo malo es que lo deseaban demasiado. El deseo de
cada uno había llegado a ser una demanda, o su deseo más fuerte en esas ocasiones.
Deseaban la intimidad y el descanso más de lo que deseaban honrar a Dios y amar al
prójimo en esos momentos.
Cualquier cosa que deseamos más de lo que deseamos glorificar a Dios, es decir
cualquier cosa que tome el primer lugar en tu corazón, es un “ídolo de corazón.” Se
incluyen cosas que creemos o en que dependemos o confiamos más de lo que creemos
o confiamos en Dios. Un ejemplo es creer lo que la cultura dice acerca del aborto en
lugar de lo que la Biblia dice. Sería una falsa creencia, o decir que creemos una mentira.
Cuando se trata de qué es lo que creemos que “necesitamos” o que nos va a rescatar en
una situación, estamos hablando de en qué o en quién confiamos. A veces no estamos
conscientes de cuánto dependemos de algo (en nuestra educación, nuestro trabajo, o un
doctor…cualquier cosa o persona) hasta que esa cosa se nos quita. La confianza en
otras cosas, “otros dioses”, muestra cuánto fallamos en confiar en el Dios verdadero. Por
esto, también hablamos de la incredulidad de nuestro corazón, la falta de fe en algo que
Dios ha dicho, en Su amor, Su fidelidad u otro atributo de Su carácter.
Además, las creencias de nuestro corazón funcionan en conjunto con nuestros deseos.
Por ejemplo, muchas veces justificamos nuestra demanda con la creencia que es un
“derecho” o “necesidad” o que lo merecemos. Excusamos el rompimiento de un texto
bíblico con la falsa creencia de que “Ese mandato no aplica en nuestro siglo,” o “No hay
que tomar el mandamiento tan literal,” o “No tuve opción.”
Un mismo deseo, diferentes frutos.
La calidad del fruto es determinada por la raíz (Lc 6:43-45, Mr. 7:15-23) Pero si dos
personas tienen el mismo deseo dominante, no necesariamente actuarán en las mismas
maneras para conseguir el objeto de su deseo. Por ejemplo, pensemos en el deseo de
tener dinero: Una persona podría robar para conseguir dinero. Otra persona podría
estudiar el mercado y tratar hacer inversiones lucrativas. Otra podría ahorrar, enfocada
en acumular tesoros terrenales. Y otra podría estudiar una carrera que le dará alto
salario, como doctor. Sus hechos son manifestaciones o frutos de su deseo por dinero.
Aunque los últimos tres frutos no son en sí malos, se pueden considerar malos si son
hechos solo por el deseo de dinero sin pensar en glorificar a Dios.
Veamos otro ejemplo de cómo un solo deseo podría manifestarse en una variedad de
frutos, pero esta vez en la vida de una sola persona.
Un varón buscó consejería de su pastor porque fue atrapado viendo pornografía y, ya
expuesto, quiso superar este pecado. En la consejería, salieron otros datos acerca de él.
También golpeaba a su esposa. También se ansiaba mucho, y a veces tomaba hasta
emborracharse. Estos malos frutos no parecen tener nada en común el uno con el otro.
Sin embargo, el pastor descubrió una pauta por medio de prestar atención a las
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Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
oraciones de este hombre. Se ansiaba cuando no tenía “lana” en su bolsa. Para aliviar
su ansiedad, veía pornografía o bebía en exceso. También cuando le faltaba dinero se
irritaba más y golpeaba a su esposa—especialmente cuando estaba borracho. El pastor
notó que las ocasiones cuando este varón sintió que “Dios está lejos de mí” eran cuando
no tenía dinero. Y… ¿Cuándo crees que él sintió que Dios estaba cerca de él? Exacto,
cuando tenía dinero. En fin, el amor al dinero era la raíz o ídolo de corazón de dónde
vinieron todos estos malos frutos. Sigue la porción del diagrama que muestra este ídolo
y sus varias expresiones en malos frutos.
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Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
el viernes por la noche…a lo mejor puedo pasar por alto tu pago de la renta este mes…”
Ella confesó a los ancianos de su iglesia que estuvo muy tentada a aceptar esta
proposición, porque estaba muy desesperada acerca de cómo iba a proveer para sí
misma y por sus hijas.
Ahora pensemos en cómo tendemos a manejar los casos de fornicación. Regañamos a
la persona. Le decimos que se arrepienta. Si solo hacemos esto, estamos tratando a
todos por igual, y no les estaríamos ministrando en su problema espiritual. Mejor sería
preguntarles ¿cómo está en su relación con Dios? Es decir ¿qué desea? ¿Qué cree o
qué es lo que NO cree acerca de Dios? La hermana del último ejemplo no cree en la
provisión de Dios en esta ocasión.
Nota las diferencias a nivel de corazón. Los jóvenes necesitan confesar que están
deseando el placer o la intimidad más que a Dios, la madre soltera necesita crecer en su
confianza en Dios como proveedor…etc. Es por esto que necesitamos entender el
corazón de cada persona en particular y sus motivos.
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Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
creencia respecto a Dios, porque es creer que “(Dios) no puede sustituirme” es dudar, o
incredulidad. Una manera parecida de pensar es creer que las clases tienen que ser
“perfectas” (y ¡nadie las hace mejor que yo!). Aun nosotros los creyentes tenemos
restos de incredulidad, al mismo tiempo que manifestamos tener fe, como el padre del
muchacho endemoniado en Marcos 9:24, quien le dijo a Jesús: “…Creo; ayuda mi
incredulidad” (RV60). Manifestamos al mismo tiempo fe e incredulidad, así como también
tenemos motivos piadosos y pecaminosos al mismo tiempo, lo que llamamos motivos
mixtos. Ve el diagrama a continuación:
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Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
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Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
2. Mal fruto: ¿En cuales maneras expresas tu enojo? ¿Cómo te desquitas? (palabras,
hechos)
b) ¿Cuáles creencias falsas están detrás de tu enojo? Por ejemplo, ¿Qué piensas de
Dios o lo que Dios debe hacer? ¿Cómo justificas tu mala reacción?
5. ¿Quién es Dios: ¿Cuáles cosas específicas revela Dios acerca de Sí mismo en Ef.
4:29- 5:2 que te llaman a luchar con tu enojo?
6. Corazón justo:
a) ¿Cuáles deseos deben dominar tu corazón en esos momentos?
7. Buen fruto: ¿Qué es lo que Dios te llama hacer, en lugar de las malas reacciones?
¿Cuáles acciones específicas expresarán la fe obrando por amor, en lugar de tus
demandas obrando a través del enojo?
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traiciona. El mundo te engaña para que codicies lo que te ofrece, o te acaricia, y bajas
tus defensas espirituales, te olvidas que hay un león rugiente acechándote.
5. Las circunstancias difíciles son una parte normal de la vida en un mundo caído.
Tendemos a estar sorprendidos por las pruebas y dificultades. Nuestra sorpresa y la
indignación que también podemos sentir indican que tenemos la expectativa de que la
vida sea relativamente fácil: tendremos salud, no ocurrirán contratiempos, nuestras
demostraciones de amor serán correspondidas, y nuestro trabajo duro será
recompensado. Pero desde el principio, la Biblia nos pinta otro retrato de la vida en un
mundo caído:
A la mujer dijo: Multiplicaré en gran manera los dolores en tus embarazos… Y al
hombre dijo…maldita será la tierra por tu causa; con dolor comerás de ella todos
los días de tu vida. (Gn 3:16, 17, RV 1995)
Jesús les respondió…Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En
el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo (Jn 16:33).
Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido,
como si alguna cosa extraña os aconteciese (1P 4:12)
He oído a hermanos en Cristo proclamar “el evangelio de la prosperidad,” es decir, si
sigues a Cristo, Dios te traerá prosperidad material. “Como hijo de Dios, lo mereces,”
piensan. Pero lejos de enseñar que nosotros los cristianos sufriremos menos que otras
personas, Pablo escribió a los Filipenses “Porque a vosotros os es concedido a causa de
Cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él” (Fil 1:29). En cierto
sentido, podemos esperar sufrir más, y es un privilegio sufrir por causa de Cristo.
También oigo el corolario del evangelio de la prosperidad: “Si tienes problemas, es
porque has pecado, y Dios te está castigando.” Mientras es cierto que producimos algo
de nuestro propio sufrimiento, la Biblia no nos da razón para trazar una conexión directa
entre cada circunstancia difícil y un pecado específico. De hecho, cuando los discípulos
intentaron hacer esta conexión, Jesús les corrigió:
Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus
discípulos, diciendo: Rabí ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido
ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las
obras de Dios se manifiesten en él (Jn 9:1-3).
Así que, ten la certeza de que tendrás aflicciones. No son la excepción, sino la
normalidad en esta vida. Sin embargo, podemos tener la paz en Cristo de la que leímos
en Jn 16:33, aun en medio de las dificultades, porque hay otra verdad importante acerca
de ellas:
6. Las circunstancias son usadas por Dios para el bien, primero para refinarnos.
No puedo expresar esta verdad en una manera mejor que la de Dios en Su Palabra:
Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas,
sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la
paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os
falte cosa alguna. (Stg 1:2-4)
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Ahora estudiaremos dos de los muchos eventos del libro de Números, que podríamos
llamar los "capítulos de murmuraciones" de la Biblia. Cuando el pueblo de Israel
enfrentaba dificultades se quejaron, repetidas veces. Veamos los diagramas con el
modelo de las 8 preguntas para cada pasaje. También tienen un cuadro que resume las
respuestas a las preguntas 1 a 5 para cada pasaje. En la primera columna están las
citas del texto Bíblico. La segunda columna son las circunstancias, que hemos llamado
"el calor." En la tercera están las reacciones o malos frutos (que corresponde a las
espinas del arbusto en el otro diagrama, es decir Pregunta 2 del modelo). La cuarta tiene
las raíces malas que podemos categorizar como deseos/anhelos e incredulidades
(Pregunta 3). La quinta columna contiene las malas consecuencias (Pregunta 4). Y la
última columna tiene todas las cosas buenas: Cristo (Pregunta 5), buen fruto (Pregunta
7), buena raíz (Pregunta 6), y bendiciones (Pregunta 8). Es otra manera de organizar los
datos, pero usando las mismas categorías como se usan en el diagrama con el árbol.
Veamos unos de estos. Num. 11 :4-35 Deben entender ustedes que esta situación se
ocurrió cuando apenas habían salido del monte Sinaí (hacía 3 días). Dios provee por
ellos comida milagrosa, el “pan del cielo” que se conoce como “maná”. Estas dificultades
que encontraron en el desierto no hubieran durado 40 años—el viaje a la Tierra
Prometida solamente requería unas pocas semanas. EI tiempo fue aumentado por la
desobediencia de los Israelitas. Entonces solamente hubieron tenido que aguantar esa
comida fastidiosa por un tiempo corto. Tres semanas de esta “comida de campamento.”
Pon atención especialmente en la cuarta columna, pregunta 3 del modelo. ¿Cuáles son
las raíces? ¿Qué deseaban? ¿Por qué lloraron y se quejaron? Carne, quisieron comer
comida con sabor. ¿Es un deseo malo de por sí? No. No es malo querer comer carne.
Pero ¡mira qué exagerados eran con este deseo! ¡Desearon carne tanto que estuvieron
lamentando haber salido de Egipto! Núm. 11:4 indica el problema de sus deseos:
Anhelaron las delicias de Egipto. Básicamente elevaron sus antojitos al nivel de un ídolo
en sus corazones. Dios mismo los evalúa y explica lo que sus quejas mostraron acerca
de su corazón. Dios dice que con sus llantos estuvieron menospreciándole a Él.
Menospreciarlo es no amarlo o valorarlo, como debiéramos hacerlo. Es no cumplir el
primer y gran mandamiento. Es desear la comida sabrosa más que a Dios.
Por el otro lado hay incredulidad en ellos. ¿Qué creían? Dicen en v. 5 que comían
pescado “de balde” (RV) o “gratis” (NVI) en Egipto. ¿Es verdad que lo comían “gratis”?
No, no comieron gratis, al contrario, ¡el precio fue esclavitud! Convenientemente
olvidaron este pequeño detalle. ¿Qué NO creían? ¿En qué dudaban de Dios? Sus
quejas mostraron que no creían que habían salido de Egipto para su propio bien. Habían
visto los prodigios de Dios en rescatarles de Egipto por medio de las plagas y luego con
abrir el Mar Rojo, pero a pesar de ver todos estos prodigios aquí están dudando que
Dios sea bueno y que cumpla sus promesas y que los llevará a la Tierra Prometida.
Casi siempre se encuentran estos dos aspectos del corazón juntos, enredados: (1)
cambiar el amor al Creador por el amor a algo creado y (2) cambiar la verdad de Dios
por mentira, es decir dudar el carácter de Dios y su Palabra.
¿Cuáles fueron las consecuencias/maldiciones? (pregunta 4). Las consecuencias son
inmediatas, asombrosas: Primero, carne ¡“hasta que salga de sus narices”! En v. 33
menciona que también hubo plaga y “gran mortandad”. Esta maldición nos debe hacer
reflexionar. Antes de tomar esta clase, si yo hubiera pedido que escribieras una lista de
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Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
los pecados que se cometen con más frecuencia, dudo que hubieras escrito “quejas” o
“murmuraciones”. No es algo que acostumbramos considerar una gran cosa. Pero esta
consecuencia grave indica que sí, fue una gran cosa para el Señor. Y vimos porqué en
pregunta 3, porque las murmuraciones mostraron cómo se habían desviado en sus
corazones amando más la comida que a Dios quien la da.
Antes de pensar que nosotros somos mejores que ellos, que no nos hubiéramos quejado
por algo tan pequeño…pensamos en sí no nos quejamos por razones parecidas.
¿Hubiéramos respondido mejor? Yo no. Soy igual al nivel del corazón.
Pregunta 5: ¿Quién es Dios? ¿Qué es lo relevante de Dios en esta circunstancia? ¿Cuál
es la solución? Hay muchas imágenes de Cristo (sombras, anticipos) de su obra
salvífica. Moisés es una figura de Cristo. Dios es le proveedor y este maná es su
provisión milagrosa que no se dio a todos, sino solo a Su pueblo querido.
Podemos ver también las posibles respuestas piadosas a las preguntas 6, 7 y 8 del
modelo en el diagrama:
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Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
Ahora veamos el caso de Moisés y Aarón en Num. 20:1-13 (LEER). Aquí el pueblo se
“juntó” contra ellos por falta de agua, se quejaron nuevamente deseando haber muerto
antes que sufrir por la sed (su circunstancia difícil es falta de agua). Moisés y Aarón
clamaron por la ayuda de Dios “y la gloria de Jehová apareció sobre ellos”. No obstante
haber recibido las instrucciones precisas, Moisés reaccionó con enojo (vv. 10-11),
golpeando la peña en lugar de hablarle como le había ordenado Dios y maldiciendo al
pueblo (v. 8) (su mal fruto, Pregunta 2). ¿Cuáles fueron sus deseos y creencias? No le
creyeron a Jehová (incredulidad), ni le santificaron delante de la congregación (v. 12, ver
también Dt. 32:51), sino que llamaron la atención sobre sí mismos buscando su propia
gloria y no la de Dios (corazón injusto, Pregunta 3). Las consecuencias (Pregunta 4)
para ambos son terribles: no entrar a la Tierra Prometida. ¿Quién es Dios? (Pregunta 5),
en este pasaje vemos otra vez la provisión de Dios (V. 11) apuntando al agua de vida
eterna que es Cristo, no solamente proveyendo en ese momento específico, sino para la
eternidad (1Cor. 10:4). En el diagrama también vemos las posibles respuestas piadosas
a las preguntas 6, 7 y 8.
Es interesante y a la vez impactante el hecho de que Moisés, quien era “muy humilde,
más humilde que cualquier otro sobre la tierra” (Num. 12:3) haya recibido tal castigo de
Dios. No nos confundamos, no lo recibió por el mero hecho de reaccionar a su enojo,
sino por el hecho de “no haber confiado en mi, ni haber reconocido mi santidad en
presencia de los israelitas” (Nú 20:12). Moisés falló en su punto fuerte, su humildad,
pecó de orgullo contra Dios “a) al hablar con enojo, b) usurpar el lugar de Dios,
preguntando al pueblo “¿acaso tenemos que sacarles agua de esta roca? (v. 10), y, c)
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actuando violentamente, golpeando la roca dos veces, cuando Dios le dijo que le hablara
solamente.”41
Éste mismo pasaje, Num. 20:2-5 podría también ser analizado con respecto de los
israelitas, ya que una vez más se estaban quejando por una carencia.
“En tanto los israelitas continuaron con su viaje, las cosas se complicaron más. Estaban
cansados de las dificultades, y como es usual con nuestras naturalezas pecaminosas,
comenzaron a buscar a quién culpar. Moisés era un blanco fácil, pero Moisés no era
responsable por la situación en la que Israel se encontraba. Dios (por medio de la
columna de fuego y la nube) les había guiado a este preciso lugar porque tenía un
propósito específico en mente. Esta sería una ocasión adicional para que Dios
demostrara su poder a los dudosos israelitas. A pesar de esto, ¡eso no fue la manera en
que ellos interpretaron la situación!
Este pasaje nos muestra qué tan rápido el dolor se convierte en enojo. Esto nos llama a
admitir humildemente que, como pecadores, tendemos a responder pecaminosamente a
cualquier dificultad que enfrentemos…Este pasaje deja una cosa clara: el enojo revelado
en medio de la prueba dice más acerca de nosotros de lo que revela acerca de la
prueba. ¡La Biblia se mantiene enfocada en nosotros! Confronta nuestra auto-justicia y la
ceguera espiritual que nos hace pensar que nuestros más grande problemas están
afuera y no dentro de nosotros. Nosotros sostenemos que los cambios en la situación,
41
Spirit of the Reformation Study Bible, (Zondervan: Grand Rapids, MI) 2003, nota a pie para Números 20:9-11, p.
229.
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lugares, y relaciones, nos permitirán responder en una manera diferente. Decimos que la
dificultad causa que respondamos en una manera pecaminosa. Pero la Biblia nos
enseña vez tras vez que nuestras circunstancias no causan que actuemos como lo
hacemos. Ellas solamente exponen la verdadera condición de nuestros corazones,
revelada en nuestras palabras y acciones.”42
El Salmo 78 resume las experiencias de los israelitas en el desierto. Dice v. 22 “Porque
no confiaron en Dios, ni creyeron que él los salvaría.” Nuestras reacciones a las
circunstancias revelan como estamos con Dios. Los Israelitas no son los únicos
creyentes con restos de incredulidad en sus corazones.
Un cuadro de resumen de estos estudios de pasajes de Números se encuentra a
continuación. Una tarea del curso es llenar un cuadro parecido, también incluido.
Desde el capítulo 11 de Números y hasta el capítulo 21, los israelitas se quejaron siete
veces contra Dios, acerca del camino, de los alimentos, de los gigantes, de sus líderes,
de los juicios divinos, del desierto y otra vez acerca del maná. Voy a hacer un
paralelismo entre el peregrinaje del pueblo israelita hacia la tierra prometida con nuestro
propio peregrinaje en esta vida hacia la nueva Jerusalén. Me pregunto si me encuentro,
como los israelitas, murmurando y quejándome contra Dios por: mi trabajo, mis hijos, mi
matrimonio, el clima, mi enfermedad o la de mis seres queridos, los precios y los
impuestos, etc.
Vamos a aplicar el modelo a una dificultad de la vida que pudiéramos sufrir cualquiera de
nosotros. La circunstancia (Pregunta 1) sería la pérdida de un empleo o trabajo, es una
dificultad que se puede presentar en cualquier momento. Piensa por un momento cómo
te afectaría esto, no podrías sostener a tu familia, pagar tus deudas, la renta de la casa,
tus planes, etc. Habías comenzado a planear y ahorrar para tus próximas vacaciones y
de repente sucede esto. ¿Cuál sería tu primera reacción? Quizás te enojarías, ya que
has sido un buen empleado por tantos años, quizás llorarías de impotencia ya que no
podrías cumplir con tus compromisos económicos, quizás te deprimirías a tal grado que
permanecerías en casa encerrado e incapaz de buscar otro empleo (mal fruto, pregunta
2). ¿Qué es lo que están revelando éstas reacciones acerca de tus deseos y creencias?
Quizás estarás pensando: “¿y qué voy a hacer ahora? No es posible vivir así, lo he
perdido todo”. Has perdido la seguridad que te da un empleo bien remunerado. En
nuestra cultura hay la fuerte creencia de que tu trabajo define quién eres, en un símbolo
de status, te identifica y ahora lo has perdido (una falsa creencia, Pregunta 3). En el caso
de que decidieras permanecer deprimido en casa, tal vez tus deudas aumentarían, tu
esposa estaría también ansiosa, triste y desesperada, habría caos en tu hogar (malas
consecuencias, (Pregunta 4) ¿Quién es Dios para ti en este momento?, ¿cuáles
verdades bíblicas te ayudarían a responder piadosamente a pesar de la pérdida de tu
empleo? (Pregunta 5). Si tu identidad está tan ligada a tu trabajo, necesitarás creer en la
verdad bíblica de que nuestra “vida está escondida con Cristo en Dios” (Col. 3:3), soy
heredero de sus promesas y bendiciones. Asimismo, Dios nos da la seguridad que Él
cuida de nosotros (1Ped 5:7) y que Él sabe cuáles son nuestras necesidades y está
pendiente de éstas (Mat 6:32). Estas verdades obrarán el cambio en tu corazón para
creer que un trabajo es importante, pero no es mi fuente de identidad y seguridad, las
cuales están en Cristo (creencia verdadera del corazón justo, Pregunta 6). No estoy solo
42
Traducido del capítulo 8 del libro How People Change, por Paul Tripp y Tim Lane ps. 127-128.
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y tengo los recursos de Cristo de sabiduría y fortaleza para lidiar con el dolor y
desánimo. Estoy casado con Él quien está en control y quiere mi bien. Los frutos
piadosos (Pregunta 7) producidos por estas creencias serían contentamiento y
paciencia, a la vez de buscar un trabajo nuevo diligentemente, confiando en que Dios
nunca me dejará, jamás me abandonará (Heb 13:5). La cosecha por estas buenas
creencias y frutos (Pregunta 8) serían una fe fortalecida y familia unida por la misma fe.
“La vida en el mundo es como un peregrinaje por el desierto. Cada día enfrentamos
dificultades inesperadas, e incluso ¡hasta las bendiciones nos desvían del camino! En
medio de todo ello, Dios obra para exponernos, cambiarnos y madurarnos. El no te ha
olvidado ni ha olvidado las promesas que te ha hecho. No te ha abandonado en los
límites de tu poder y sabiduría. En maneras gloriosas, aunque difíciles de entender, Dios
está en medio de tus circunstancias. Él te pide que te vuelvas de estarle cuestionando a
que te examines personalmente. ¿En qué ocasiones te cuestionas acerca de Su bondad,
gracia y amor? ¿En qué momentos juegas con la idea de “regresar a Egipto”?” 43
43
Traducido del capítulo 8 del libro How People Change, por Paul Tripp y Tim Lane p. 130
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Contesta las siguientes preguntas para estar más consciente de cuáles circunstancias
específicas te provocan más (Pregunta 1 del modelo).
¿Cuáles presiones enfrentas regularmente, o en este momento?
¿Las acciones de quién te importan? ¿De quién es la aprobación que buscas, o de quién
temes ser rechazado?
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adelgazarse, o se rinde: no se cuida y sube de peso 50 kilos. Todos estos malos frutos le
roban del gozo y libertad de la fe en Cristo, y restan energías que pudiera invertir en
amor a su prójimo y servicio a Dios.
Estas voces culturales menosprecian la manera en que Dios te hizo. Estos valores son
todo lo opuesto de lo que Dios dice que vale y cuál es la belleza verdadera. La Palabra
de Dios habla extensamente de tales asuntos de “aculturación”, de esclavitud a las
imágenes y voces de los falsos profetas del mundo y sus valores distorsionados.
Romanos 12:2 nos exhorta “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados
mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios,
buena, agradable y perfecta.” Estudio de la Palabra de Dios renueva nuestra mente.
Proverbios 31:1-10 retrata la belleza verdadera en temer, confiar en, y amar al Señor y
Redentor. También comenta del engaño del encanto y la vaciedad de la belleza física.
Primera de Pedro 3:1-6 re-define la belleza en manera parecida. Contrasta la imagen
cultural (“adorno externo”) con la imagen imperecedera de Dios en el corazón. Este tipo
de belleza no se pierde sino que puede ser aun más radiante a los 90 años que a los 18.
Así entendemos esta circunstancia con el modelo de las 8 preguntas:
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porque es conocido como un varón que tiene las cualidades de carácter descritas en 1Ti
3:1-7 y Tito 1:6-9?
Estos son unos pocos ejemplos de los criterios que absorbemos de nuestra cultura sin
pensarlo. Si tu deseo para lograr cierto estándar te domina, es un ídolo...Y los ídolos
esclavizan.
Además de bombardearnos con ciertos valores que pueden llegar a ser ídolos en
nuestras vidas, nuestra cultura nos inculca varias filosofías, la mayoría de las cuales
están en contra de la Palabra de Dios (porque vienen de una raza caída, que de por sí
está en rebeldía contra Dios). Estudiaremos una de las más populares filosofías en la
actualidad, la de la “autoestima”.
¿Necesito buscar la autoestima? ¿Qué es la autoestima? Algunas personas hablan de
ella como si fuera una sustancia, como si tuvieran que llenar sus tanques de autoestima.
Entonces miran la aguja para ver cuando se vea vacío y necesite ser llenado. Otros
dicen “padezco de baja autoestima” como si tuvieran una enfermedad. Pero no es una
“condición” que contraes. Tiene que ver con algo que TU HACES. La palabra
autoestima se compone de:
Auto = yo +
Estimar = pensar bien
Se trata de cómo piensas de ti mismo.
¿Es la falta de autoestima un problema? Pues, ¿qué es la falta de autoestima? Si
tomamos en cuenta de que se trata de cómo piensas de ti mismo, y lo expresamos en
términos más claros, decir que te falta autoestima es decir que no piensas bien de ti
mismo. Ahora que hemos expresado el concepto más claramente, podemos examinarlo.
¿Debes pensar bien de ti mismo siempre? o ¿debes evaluarte bien siempre? No.
¡Alguien culpable de hacer lo malo no debe pensar bien de sí mismo siempre! Imagina a
la persona que piensa bien de sí mismo: ¿siente su necesidad de Dios tal persona? No,
“los sanos no necesitan a un doctor, sino los enfermos…” dijo Jesús. Todos estamos
enfermos, espiritualmente. Necesitamos reconocer que estamos destituidos de Dios por
nuestro pecado. De lo contrario, el evangelio no son “buenas nuevas.” No te regocijas al
recibir algo que no necesitas. Si estamos predicando el mensaje de que hay que tener
una buena autoestima, entonces efectivamente estamos predicando un anti-evangelio.
Si convencemos a las personas que están bien tal y como son, entonces ¿para qué
necesitan a un Salvador? Por eso, la Biblia nunca nos manda a pensar mejor de
nosotros mismos, sino que nos enseña a pensar de nosotros con cordura (Ro 12:3) y,
lejos de advertirnos a no pensar demasiado poco de nosotros mismos, nos advierte
mucho de no tener un concepto de nosotros demasiado alto. Examinemos estos textos
bíblicos:
Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos ustedes: Nadie tenga un
concepto de sí más alto que el que debe tener, sino más bien piense de sí
mismo con moderación, según la medida de fe que Dios le haya dado. Rom.
12:3
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No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los
demás como superiores a ustedes mismos. Cada uno debe velar no sólo por
sus propios intereses sino también por los intereses de los demás. Fil. 2:3-4
Otros textos como: 1Co 3:18-21; 4:3-4; 5:3-5; Gál 6: 3-5; 1Tes. 2:4; hablan contra la
altivez, la arrogancia, el enaltecimiento, la jactancia, la soberbia, el orgullo, la confianza
en uno mismo, y a favor de la humildad en contraste. Y Fil. 3:3-14 nos da el ejemplo de
Pablo, quien tenía motivos suficientes para jactarse de su propio esfuerzo y enaltecerse,
sin embargo, prefirió poner su confianza en Cristo.
Siguiendo con nuestro análisis de cómo pensamos de nosotros mismos, si la falta de
autoestima no es el problema, ¿cuál es el problema? El problema es CÓMO pensamos
de nosotros mismos. Hacemos dos cosas malas:
1. Nos evaluamos por medio de compararnos con los estándares o criterios
humanos.
2. Vivimos ante los ojos de los hombres, pensamos en ¿Cómo me ven los demás?
(Pr. 29:25)
Nos evaluamos por medio de compararnos con los estándares o criterios
humanos.
Aun los psicólogos inconversos reconocen que “la baja autoestima” es una
manifestación de que las “personas están en desacuerdo con alguna característica
[suya] física, intelectual o moral, o bien con circunstancias del medio que les afectan
directamente” (Diario Yucatán, 1 de septiembre de 2000). No tan solamente tenemos
estándares de belleza, tenemos estándares para todo: la casa y el vecindario donde
vivimos, modelo de coche o celular que tenemos, el nivel de educación o título que
logramos, el talento que tenemos, nuestra ropa…la lista no tiene fin. Los cristianos
pueden tener sus propios criterios como tener el templo más bonito o tener mayor
número de miembros. Cuando logramos nuestros criterios, nos sentimos bien de
nosotros mismos; cuando no los alcanzamos, nos sentimos decepcionados, deprimidos,
o fracasados.
El consejo secular diría que si no alcanzas unos estándares, busca un estándar que sí
puedas alcanzar, lo alcanzarás y te sentirás mejor de ti mismo. El problema es que su
solución solo perpetúa el problema de tener estándares humanos en lugar de estándares
divinos. Quieren que sustituyas un criterio humano por otro criterio humano. Si esto no
fuera suficiente, deseamos agradar a los demás.
Vivimos ante los ojos de los hombres, pensamos en ¿Cómo me ven los demás?
Obedeced…no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres, sino
como siervos de Cristo, de corazón haciendo la voluntad de Dios. Ef. 6:5-6
Queremos la aprobación y aceptación de la gente, no necesariamente de todas las
personas que conocemos, pero de algunas de ellas por lo menos. Queremos agradar a
ciertas personas más que a otras. Los niños quieren agradar a sus padres y no quieren
ser rechazados por los otros niños. A lo adolescentes les importa más que nada la
opinión de sus congéneres, y especialmente “su grupo.” Los profesionistas quieren caer
bien a sus colegas y sus jefes en el trabajo. Los pastores quieren agradar a los
feligreses. En sí, estos deseos no son malos. El problema es que en la vida cotidiana
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Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
fácilmente podemos temer más a la gente que a Dios, Quién nos advierte: “Temer a los
hombres resulta una trampa pero el que confía en el Señor sale bien librado” (Pr 29:25).
Pablo se dio cuenta de este peligro: “¿Qué busco con esto: ganarme la aprobación
humana o la de Dios? ¿Piensan que procuro agradar a los demás? Si yo buscara
agradar a otros, no sería siervo de Cristo” (Gál 1:10).
La solución del mundo para el problema de “los ojos” es básicamente cambiar “tu
audiencia,” es decir si no caes bien a un grupo de gente, busca otras personas que te
acepten. Otra vez la respuesta es equivocada porque es nada más que cambiar de tratar
agradar a unos humanos en lugar de otros humanos. El colmo es que frecuentemente
cometemos los dos errores juntos: nos comparamos con criterios humanos y en alcanzar
estos criterios, queremos agradar a la gente más que a Dios.
¿Cuál es la verdadera solución? Es decir, ¿Cómo debemos evaluarnos? ¿Cómo
debemos pensar de nosotros mismos?
1. Nos evaluamos según los estándares de DIOS (Is 55:8; 1Samuel 16:7)
2. Buscamos agradar a Dios más que a la gente. Vivimos ante los ojos de Dios (Sal.
11:4, 1Co 5:3-5). Debe ser la opinión de Dios la que me importe más, no buscar
“ganarse el favor humano, sino como esclavos de Cristo, haciendo de todo
corazón la voluntad de Dios” (Ef 6:6).
Entonces, sugiero que te hagas estas preguntas:
1. ¿Cuáles son los estándares o criterios que uso para evaluarme?
2. ¿Ante los ojos de quién estoy andando?
O, ¿De quién es la opinión que me importa?
O, ¿A quién quiero agradar? (3 formas de preguntar lo mismo)
Al contestar la primera pregunta, si nuestros estándares son humanos (por ejemplo las
normas de belleza que vimos arriba), tenemos que arrepentirnos por confiar en o valorar
lo que Dios dice que no tiene valor eterno. Si fallamos en cumplir con Sus estándares
divinos, pues esto no es una sorpresa: ¡por esto tenemos un Salvador! No tan solo pagó
por mi, y me perdonó, ¡sino que también me da su justicia! En Cristo, ¡SÍ, alcanzo los
estándares de Dios! Recordar esta verdad levanta nuestra cabeza. Dios no nos juzga
por nuestros méritos sino por los méritos de Cristo. Es la doctrina de la justificación por
la fe.
Esta doctrina nos anima reconocer que nuestra identidad no está en nuestras
características exteriores ni en la aceptación de la gente sino en Cristo. Y Cristo nos da
Su Espíritu: “A cada uno se le da una manifestación especial del Espíritu para el bien de
los demás (1Co 12:7). Así que no debemos comprarnos ni con estándares humanos ni
con otros hermanos, quienes tienen diferentes dones, sino que “Cada cual examine su
propia conducta; y si tiene algo de qué presumir, que no se compare con nadie. Que
cada uno cargue con su propia responsabilidad” (Gál 6: 4, 5). Me comparo sólo conmigo
misma: me pregunto si yo estoy siendo fiel en usar las oportunidades, dones y
habilidades que Dios me ha dado a mí.
Al contestar la segunda pregunta, si fallamos en temer al hombre más que a Dios,
debemos arrepentirnos y buscar crecer más en temor a Dios, como dice Lc 12:4-5, “A
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ustedes, mis amigos, les digo que no teman a los que matan el cuerpo pero después no
pueden hacer más. Les voy a enseñar más bien a quién deben temer: teman al que,
después de dar muerte, tiene poder para echarlos al infierno. Sí, les aseguro que a él
deben temerle.”
Se ve esta circunstancia de la enseñanza falsa de la autoestima y su secuela en el
diagrama de las 8 preguntas a continuación. Nuestra libertad de esclavitud a la
apariencia o la opinión de otros es un testimonio de la verdad, es otra manera en la cual
podemos ser sal y luz en el mundo.
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Pero cuando alguien sufre gran daño causado por otro, por ejemplo: fue llevado a la
quiebra, mataron a su hija, secuestraron a un familiar, etc. sienten como que tiene
derecho de sentirse amargado. Y suena cruel y poco compasivo de nuestra parte decirle
“recuerda que eres tan pecador como el otro,” porque solamente está viendo el pecado
en dirección “horizontal” (entre él y otra gente), y lo que le hicieron fue mucho peor.
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Pero este pasaje no funciona meramente en dirección horizontal. Este pasaje agrega la
dimensión vertical de nuestra vida, es decir, nuestra relación con Dios, el Gran Rey. Con
mis pecados contra Dios el balancín se inclina en la dirección opuesta.
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Dice, sí has sido lastimado y Dios tiene compasión para los oprimidos, pero de todos
modos te llama a perdonar como has sido perdonado. Por tan grande que sea el pecado
contra ti, lo que has sido perdonado por Dios es aún más grande. Cuando reconoces la
enormidad de tu pecado contra Dios, los pecados de otros contra ti parecen menores en
comparación. Sintiendo el alivio de la carga de tus propios pecados, quieres brindar esta
misma misericordia que has recibido a otras personas. Muestras tu gratitud por un
perdón tan grande por medio de imitar a Dios en el acto de perdonar.
Pero, si estás devolviendo mal por mal (tu amargura y falta de perdón), no es solamente
contra la otra persona sino que, más importante estás pecando contra Dios. Estás
quebrantando el segundo gran mandamiento, es una deuda que tú debes a Dios.
Quiero que pensemos más en este pecado nuestro contra Dios, los “10,000 talentos.” No
debemos pensar que solo signifique la totalidad de nuestros pecados de toda la vida.
Detrás del fruto malo de falta de perdón hay un pecado específico al nivel del corazón
del primer siervo contra el Rey, implícito en este pasaje. Lean Romanos 12:19 y
Santiago 4:11-12 y toma un momento a ver si puedes identificar la actitud mala hacia
Dios en el corazón de la persona que rehúsa perdonar:
No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios, porque
está escrito: "Mía es la venganza; yo pagaré", dice el Señor. (Ro 12:19)
Hermanos, no hablen mal unos de otros. Si alguien habla mal de su hermano, o lo
juzga, habla mal de la ley y la juzga. Y si juzgas la ley, ya no eres cumplidor de la
ley, sino su juez. No hay más que un solo legislador y juez, aquel que puede
salvar y destruir. Tú, en cambio, ¿quién eres para juzgar a tu prójimo? (Stg 4:11-
12)
¿Qué estoy haciendo si tomo venganza sobre ti? ¿Cuál es nuestro pecado contra Dios
cuando no perdonamos a los que pecan contra nosotros? Es actuar como si yo fuera el
juez. Cuando no perdono a mi prójimo (“nivel horizontal”), estoy creyendo que tengo el
derecho de rehusar a perdonar, actuando como juez, que puedo juzgar y condenar. Pero
hay sólo un Juez y Dador de la ley. Estoy usurpando el trono de Dios el único Juez, lo
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cual es nada menos que traición. Vamos a organizar los detalles del texto de acuerdo
con las categorías de las ocho preguntas:
Nota que esto es pecado contra EL PRIMER Y GRAN MANDAMIENTO (la “dimensión
vertical”). De hecho, todo pecado horizontal también tiene dimensión vertical, es decir,
tiene que ver con cómo está tu corazón con Dios.
Génesis nos relata cómo José entendió esta relación entre le perdón y el primer y gran
mandamiento. Había sido maltratado por sus hermanos, le hicieron un gran daño al
venderlo a unos egipcios, fue acusado falsamente por la esposa de Potifar, y enviado a
la cárcel. Más adelante en su vida tuvo la oportunidad de “oro” para vengarse de ellos,
(es lo que yo sería tentada a hacer). Sin embargo, no lo hizo: “No tengan miedo—les
contestó José— ¿Puedo acaso tomar el lugar de Dios?” (Gn 50:19). José entendió que
Dios es el único Juez y la falta de perdón sería un intento de tomar el lugar de juez.
Las personas que aprenden esto pueden apreciar la misericordia de Dios en una manera
fresca. El balancín se inclina y la misericordia y gracia empiezan a fluir en sus vidas, y la
dinámica bíblica es que perdonamos a los que nos ofenden como hemos sido
perdonados por nuestro Padre (Mat. 6:12). La experiencia de ser perdonado llega a ser
fresca, nueva, no porque el pecado en tu contra es poco, sino porque entienden la
dimensión vertical que es más importante. Este es el mensaje que libera a los que han
sufrido daño por otros.
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Para esto fueron llamados, porque Cristo sufrió por ustedes, dándoles
ejemplo para que sigan sus pasos. "El no cometió ningún pecado ni hubo
engaño alguno en sus labios."Cuando proferían insultos contra él, no replicaba
con insultos; cuando padecía, no amenazaba, sino que se entregaba a aquel
que juzga con justicia. Él mismo, en su cuerpo, llevó al madero nuestros
pecados, para que muramos al pecado y vivamos para la justicia. Por sus heridas
ustedes han sido sanados. (2Ped. [Link])
Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren
en la oración. Bendigan a quienes los persigan; bendigan y no maldigan.
(Rom. 12:12, 14)
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque el reino de los cielos
les pertenece. "Dichosos serán ustedes cuando por mi causa la gente los
insulte, los persiga y levante contra ustedes toda clase de calumnias.
Alégrense y llénense de júbilo, porque les espera una gran recompensa en
el cielo. Así también persiguieron a los profetas que los precedieron a ustedes.
(Mat. 5:10-12)
No es que debamos ser insensibles a nuestra reputación o no desear el compañerismo.
Pero como el Señor Jesucristo, estoy llamado a buscar mi vindicación en Dios. Si dejo
mi vindicación en las manos de Dios, cuando soy injuriado, seré capaz de no injuriar,
como Cristo. Seré capaz de perdonar.
Mi deseo y creencia piadosos (Pregunta 6) será glorificar a Dios por medio de responder
a la manera de Cristo, bendiciendo a mí hermano que chismeó contra mí. Confiar en que
hay un solo juez y ese no soy yo, confiar en su justicia “encomendando la causa al que
juzga justamente” (1Ped. 2:23). Los frutos buenos (Pregunta 7) serían ejercitar dominio
propio controlando mi lengua, orar por mi hermano y exhortarle bíblicamente por su
pecado contra mí. Esto me llevaría a experimentar las buenas consecuencias (Pregunta
8) de aprender a manejar los conflictos que se me presenten con las personas.
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En 2Tim. 2 Pablo le da muchos consejos a Timoteo, entre los cuales se refiere a “los
adversarios” (v. 25) del evangelio. Dice que están en “la trampa en que el diablo los tiene
cautivos, sumisos a su voluntad.” Los cristianos dedicados al “ministerio de liberación”
entenderían por estas palabras que se habla de personas poseídas, necesitadas de un
exorcismo. Pero la Biblia puede usar palabras tan fuertes para describir la actividad de
Satanás sin implicar actividad demoníaca. En lugar de una “liberación de demonios” la
manera de ministrarles que Pablo recomienda a Timoteo es: “humildemente debe
corregir…con la esperanza de que Dios les conceda el arrepentimiento para conocer la
verdad, de modo que se despierten y escapen de la trampa” (v. 25-26). El
arrepentimiento, la confesión y el perdón siempre son el remedio cuando el problema es
el pecado.
No estoy diciendo que no hay demonios hoy, solamente que no atribuyamos el pecado a
un demonio y con eso neguemos la responsabilidad de la persona y el llamarla a
arrepentirse.
Jesús distinguió entre “mal situacional” y “mal moral” en su manera de tratar a personas.
Trató a los demonios como “mal situacional,” como enfermedad. Sanó a los afligidos por
un demonio. Pero a las personas en pecado (“mal moral”), Jesús les llamó a
arrepentirse, como la mujer descubierta en adulterio. El remedio para el pecado siempre
es arrepentimiento y fe.
Podrías preguntar acerca del “espíritu inmundo” que afligió al rey Saúl. El espíritu fue
mandado por Dios para atormentar a Saúl como consecuencia (castigo) del pecado de
Saúl, el espíritu inmundo no causó su pecado.
En resumen, no atribuyamos más poder a Satanás del que se merece— ¡ES UNA
CRIATURA! Cada vez que Satanás aparece en las Escrituras, está bajo la voluntad del
Dios soberano.
Pero por otro lado, Satanás es un observador astuto de los hombres. Él sabe los deseos
que se pueden utilizar para atraerte y seducirte. ¿Los sabes tú? Por la naturaleza
pecaminosa, nuestra tendencia es ser ciegos a nuestro propio pecado (¡aunque vemos
bien el pecado de otros!). Vamos a ser tan astutos como Satanás en este sentido, vamos
a conocernos, vamos a profundizar nuestro corazón para que sepamos qué nos tienta y
cómo.
Así es como se ve ésta circunstancia con el modelo de las 8 preguntas:
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DESEOS DOMINANTES:
CREENCIAS FALSAS:
Escribe cuáles malas consecuencias (Pregunta 4 del modelo) has sufrido por causa de
los malos frutos identificados en tu proyecto personal.
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Circunstancia 5: Las cosas buenas nos seducen tanto como las cosas malas
Existe la perspectiva común de que las privaciones y dificultades son los causantes de
todos nuestros problemas. La creencia común de que: “si solamente pudiera yo cambiar
las circunstancias...” mi vida sería mejor. Si solamente tuviera niños obedientes, yo sería
una mejor mamá. Si solamente tuviera un cónyuge que me apreciara, yo sería un mejor
esposo (o esposa). Si solamente tuviera menos problemas en mi trabajo, no estaría
malhumorado siempre. Si me pagaran un poco más de sueldo, viviría sin ansiarme
demasiado. En suma, las personas tienen problemas porque les pasan malas cosas
(han abusado de ti, te han traicionado, has pasado privaciones, has sido traumatizado
por una experiencia pasada, tienes una enfermedad) y si estas cosas cambiaran, si las
circunstancias fueran mejores, serían buenas personas.
Pero bíblicamente esto no es verdad. Si pones a un pecador en un buen ambiente
todavía será pecador. Si eres un árbol con mal corazón producirás mal fruto, solamente
que a veces serán diferentes tipos de frutos en diferentes circunstancias. Quizás
solamente pecarás en maneras más aceptables en la sociedad, por ejemplo, con
riquezas, podrías caer más en el materialismo y a nadie le parecería esto muy malo.
Bíblicamente, las cosas que te pasan—malas o buenas—revelan quién eres. El autor de
Proverbios 30 sabía esto:
»Sólo dos cosas te pido, Señor; no me las niegues antes de que muera:
Aleja de mí la falsedad y la mentira;
no me des pobreza ni riquezas sino sólo el pan de cada día.
Porque teniendo mucho, podría desconocerte
y decir: ¿Y quién es el Señor?
Y teniendo poco, podría llegar a robar
y deshonrar así el nombre de mi Dios.( Prov. 30:7-9)
Según este pasaje, ¿cómo es tentado el pobre? Es tentado a robar. ¿Cómo es tentado
el rico? Es tentado a la presunción. Las riquezas no son la solución sino que tientan
tanto como la pobreza. Es lo mismo con todas las cosas buenas, las bendiciones de
Dios (salud, familia, amistades, buena casa, inteligencia y habilidades), nos tientan a
depender de estas cosas en lugar de depender de Dios. Además somos tentados a amar
estos buenos regalos de Dios más de lo que amamos al Dador de ellos. Al nivel del
corazón, los ricos y los pobres pueden ser dominados por el mismo ídolo: El rico puede
aferrarse a lo que tiene y temer perderlo mientras que el pobre puede anhelar lo que no
tiene, los dos siendo culpables de amor a las riquezas. El rico confía en lo que tiene,
como dice Proverbios 18:11 “Las riquezas del rico son su ciudad fortificada, Y como un
muro alto en su imaginación” (RV 1960). Dice “en su imaginación” porque la verdad es
que ellas y la vida misma se pueden perder en un instante. La única seguridad
verdadera es la del alma que está en Cristo. Por eso Pablo aconseja a Timoteo, “A los
ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas,
las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia
para que las disfrutemos” (1Tim 6:17, RV 1960). Pero los pobres pueden creer que las
posesiones son necesarias o “la solución” a sus problemas, es decir que igual como el
rico, él depende de ellas.
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El pobre puede dudar de Dios, específicamente en no creer que Dios sea Proveedor.
Pero Proverbios 30 y otros textos nos advierten que el rico es tentado a olvidarse de
Dios. Si uno se olvida de Dios, es simplemente otra manera de decir que no cree en
Dios. En Deuteronomio 6: 10-12 Moisés le advirtió al pueblo de este peligro:
«El SENOR tu Dios te hará entrar en la tierra que les juró a tus antepasados
Abraham, Isaac y Jacob. Es una tierra con ciudades grandes y prósperas que tú
no edificaste, con casas llenas de toda clase de bienes que tú no acumulaste, con
cisternas que no cavaste, y con viñas y olivares que no plantaste. Cuando comas
de ellas y te sacies, cuídate de no olvidarte del SENOR, que te saco de Egipto, la
tierra donde viviste en esclavitud».
Dios quiso bendecidles, aún sabiendo que la misma bendición iba a tentarles a olvidarse
de Él. Se repite la advertencia en Dt. 8:7-14 al pueblo a punto de entrar en la tierra
prometida y se agrega: “No se te ocurra pensar: Esta riqueza es fruto de mi poder y de la
fuerza de mis manos. Recuerda al Señor tu Dios, porque es él quien te da el poder para
producir esa riqueza; así ha confirmado hoy el pacto que bajo juramento hizo con tus
antepasados (Dt. 8:17,18). Pero ¿qué hicieron? Nehemías recuenta su triste historia.
Nota la pauta:
Conquistaron ciudades fortificadas y una tierra fértil; se adueñaron de casas
repletas de bienes, de cisternas, viñedos y olivares, y de gran cantidad de
árboles frutales. Comieron y se hartaron y engordaron; ¡disfrutaron de tu gran
bondad! »Pero fueron desobedientes: se rebelaron contra ti, rechazaron tu
ley, mataron a tus profetas que los convocaban a volverse a ti; ¡te ofendieron
mucho! Por eso los entregaste a sus enemigos, y éstos los oprimieron. En tiempo
de angustia clamaron a ti, y desde el cielo los escuchaste; por tu inmensa
compasión les enviaste salvadores para que los liberaran de sus enemigos. Pero
en cuanto eran liberados, volvían a hacer lo que te ofende; tú los entregabas
a sus enemigos, y ellos los dominaban. De nuevo clamaban a ti, y desde el cielo
los escuchabas. ¡Por tu inmensa compasión muchas veces los libraste! (Neh
9:25-28)
El profeta concluye la historia con la sorprendente declaración: Pero ellos, durante su
reinado, no quisieron servirte ni abandonar sus malas obras, a pesar de que les diste
muchos bienes y les regalaste una tierra extensa y fértil (Neh 9:35). El salmo 78
contiene otro resumen de esos eventos. Nota especialmente los versículos 17-22.
También el profeta Oseas acusa al pueblo: “Les di de comer, y quedaron saciados, y una
vez satisfechos, se volvieron arrogantes y se olvidaron de mí” (Os 13:6).
¿Cuándo pecaron más los Israelitas? En caso de que te quede una duda, aún otros
textos lo dicen:
Israel era una vid frondosa que daba fruto a su antojo. Pero cuanto más
aumentaba su fruto, más altares se construía; cuanto más prosperaba su
país, más hermosas hacía sus piedras sagradas. Su corazón es escurridizo,
pero tendrá que cargar con su culpa. (Os 10:1-2)
Cuando los sacié, cometieron adulterio (Jer 5:7)
Claramente los israelitas pecaron más cuando tenían prosperidad. Con tan claros y
abundantes datos bíblicos que nos enseñan esto, me pregunto cómo es que nosotros los
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Tampoco debe de sorprendernos porque sabemos por nuestra experiencia que es difícil
evangelizar a la gente que parece tenerlo todo ya que no piensa que necesite a Dios.
Pensemos en el caso típico de un niño maltratado. ¿Cuáles tentaciones enfrentaría?
¿Cuáles malos frutos será tentado a producir? Resentimiento, amargura, maltratar a
otros, dudar que Dios exista. Pero el mismo niño con buenos y amorosos padres... ¿será
sin pecado? No. De él pueden salir diferentes pecados, o algunos de los mismos,
depende del corazón de la persona. Me tratas bien, pero aún puedo devolverte mal; me
amas siempre y eres muy cariñoso pero todavía soy un desastre. El corazón toma la
oportunidad que ofrezca la circunstancia para desear algo que la situación presente, es
decir, un deseo específicamente conformado a la situación.
No quiero que piensen que esta lección no aplica para ti porque no eres y nunca serás
realmente rico. Pero cualquier bendición es una tentación. Piensa en el ejemplo del rey
Usías cuya “fama se extendió lejos, porque fue ayudado en forma prodigiosa hasta que
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se hizo fuerte. Pero cuando llegó a ser fuerte, su corazón se hizo tan orgulloso que obró
corruptamente, y fue infiel al SEÑOR su Dios..." (2Cr 26:15b-16).
Comparto un ejemplo personal de una circunstancia buena y como mi corazón respondió
con un deseo idólatra: Me prestaron un auto mejor que el mío mientras estaba en el
taller. Al volver a mi auto después de 3 semanas andando en un auto mejor, comencé a
quejarme por el volante que no tenía guía hidráulica, las puertas que no funcionaron…
Me sentí privada. No me había sentido privada antes con mi auto. Pero estar bendecida
con un auto mejor por un tiempo sedujo mi corazón a quererlo demasiado, la prueba de
lo cual fue el fruto de descontento cuando ya no lo tuve.
La Biblia renueva nuestra mente enseñándonos cuáles son las riquezas verdaderas: “Él
es la seguridad de sus días. Sabiduría y conocimiento son sus riquezas salvadoras, y el
temor de Jehová es su tesoro” (Is 33:6). La cosa más excelente es el regalo de Sí
mismo: “Con tus tesoros les has llenado el vientre, sus hijos han tenido abundancia, y
hasta ha sobrado para sus descendientes. Pero yo en justicia contemplaré tu rostro; me
bastará con verte cuando despierte” (Sal 17:14b-15). Las riquezas terrenales no ganan
nada eterno (Sal. 49: 6-9).
En fin, la actitud de corazón que debemos tener ante las bendiciones de riquezas o salud
es la de Job:
Entonces dijo:
«Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo he de partir.
El Señor ha dado; el Señor ha quitado.
¡Bendito sea el nombre del Señor!» (Job 1:21-22)
Del mandamiento de sus labios no me he apartado,
he atesorado las palabras de su boca más que mi comida. (Job 23:12, BLA)
Llamo a esta actitud una de mantener las cosas “en mano abierta.” Cuando Dios me
bendice con algo nuevo como una laptop, o una oportunidad de visitar a unos amigos,
me imagino sosteniéndolo en la palma de mi mano. Le digo a Dios, “Mientras lo tenga,
quiero usarlo para tu gloria, y ser generosa con ello. Pero si me lo quitas mañana, no
quiero tratar de aferrarme a ello, sino que quiero dejarlo ir. Y más que nada ¡no quiero
amarte menos! No quiero sentir resentimiento.” Esta metáfora y estas oraciones me dan
un blanco al cual dirigir mi corazón con respecto a las bendiciones materiales.
Los buenos frutos de alguien que tiene bendiciones pero que ama a Dios más que a
ellas incluyen gratitud por las mismas, generosidad en compartirlas, y fiel mayordomía
en utilizarlas para avanzar el Reino de Dios. El buen fruto incluye nuestras emociones
tales como el contentamiento en cualquier circunstancia, como expresó Pablo: “Sé lo
que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en
todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a
tener de sobra como a sufrir escasez. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (Fil
4:12, 13). Las riquezas eternas son algunas de las buenas consecuencias que podemos
experimentar:
Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi
casa. Pruébenme en esto dice el Señor Todopoderoso, y vean si no abro las
compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.
(Mal 3:10)
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Este poema se encuentra en Caldo de pollo para el alma cristiana, p. 189. “Esta oración se descubrió en el
bolsillo de un soldado confederado luego de la Guerra Civil,” escribe Leslie Vernick en su libro Como vivir…
cuando tu cónyuge actúa mal , p. 149.
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usarlas para corregirte. Hebreos 12 nos enseña que Dios disciplina a sus verdaderos
hijos. ¡Dios te ama demasiado para dejar que tus pecados funcionen!
Romanos 1 dice que los hijos de perversión van de mal en peor. Observamos círculos de
retroalimentación negativa, de necedad. El Salmo 73 enseña que los malvados
prosperan temporalmente pero su destrucción última es inevitable. Cosecharán lo que
siembran…tarde o temprano:
No os engañéis; Dios no puede ser burlado. Todo lo que el hombre siembre, eso
mismo cosechará. Porque el que siembra para su carne, de la carne cosechará
corrupción; pero el que siembra para el Espíritu, del Espíritu cosechará vida
eterna. No nos cansemos, pues, de hacer el bien; porque a su tiempo
cosecharemos, si no desmayamos (Gál 6:7-9)
También se crean círculos de gracia cuando sometemos nuestro corazón a Dios y le
obedecemos. La bendición que experimentamos puede ser tan sencilla como ganar
sabiduría o el gozo o satisfacción de saber que no eres como eras antes…es una prueba
del gozo del cielo.
Pensamos que las buenas obras deben producir buenas consecuencias y las malas
obras, malas consecuencias. Esto es lo que pasa al fin y al cabo, en la eternidad, y
muchas veces en este mundo. Tratas bien a la gente que tiende a tratarte bien. “El alma
generosa será prosperada, y el que sacia a otros también será saciado” (Pr 11:25).
Trabajas diligentemente y ganas un salario adecuado. Pues esta es la pauta “normal” y
todo un libro de la Biblia (Proverbios) está dedicado a animarnos con las buenas
consecuencias y advertirnos de las malas consecuencias de hacer lo malo. Sin embargo,
las consecuencias en este mundo no siempre están de acuerdo con la calidad del fruto y
nos metemos en problemas si esperamos que esta correspondencia sea una ley.
Tendemos a hacer asociaciones equivocadas entre fruto y consecuencias, como los
discípulos hicieron, y Jesús les corrigió:
Al pasar Jesús, vio a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus
discípulos, diciendo: Rabí, ¿quién pecó, éste o sus padres, para que haya nacido
ciego? Respondió Jesús: No es que pecó éste, ni sus padres, sino para que las
obras de Dios se manifiesten en él. Juan 9:1-3
No siempre podemos evaluar la calidad del fruto por medio de las consecuencias
terrenales. Las consecuencias malas no siempre son un resultado directo de un pecado
personal específico.
Hay ejemplos en la Biblia de cada posible combinación de fruto y consecuencia. Se ve
buen fruto con buena consecuencia en Daniel 3 en la historia de Sadrac, Mesac y
Abednego. Hicieron el buen fruto de negarse a inclinarse ante la estatua del rey
Nabucodonosor. Entonces el rey los condenó a ser arrojados al horno de fuego, pero
fueron salvados milagrosamente por el Señor, quien recibió la alabanza por parte de
Nabucodonosor y ellos fueron puestos en posición de gobierno sobre Babilonia (buena
consecuencia).
En Lucas 6 se narra del buen fruto y la desgraciada mala consecuencia terrenal de Juan
el Bautista, quien acusó a Herodes de quebrantar la ley por haberse casado con la
esposa de su hermano. Por esta razón fue decapitado por mandato del mismo Herodes
(mala consecuencia).
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En el Salmo 73 vemos mal fruto con buenas consecuencias terrenales para los impíos
quienes se comportan arrogantes, con malicia, violentamente, con malas intenciones,
oprimen a los demás, burlonamente (malos frutos) y sin embargo reciben bendiciones,
ya que son prósperos, no tienen problemas, son fuertes y saludables, no se afanan y
además aumentan sus riquezas (buenas consecuencias).
Finalmente, en Daniel 4 se relata del mal fruto con malas consecuencias terrenales para
el rey soberbio Nabucodonosor. Se jactó de su poder y reclamó la honra para sí mismo
(mal fruto). Inmediatamente recibió el juicio divino al pasar 7 años viviendo entre los
animales salvajes y actuando como ellos (malas consecuencias).
¡Sólo la eternidad podrá indicarnos la verdadera calidad de nuestro fruto!
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LECCIÓN 7: LA SOLUCIÓN
Aspectos del evangelio que aplican específicamente a esta persona en esta situación
Estamos estudiando a la persona en sus circunstancias con Dios. Queremos tener una
cosmovisión bíblica, una perspectiva bíblica del mundo. Entendiendo a las personas, raíz
(corazón) y frutos, viviendo en el mundo real con varias circunstancias/influencias que
nos prueban. Todas las cosas ocurren en el contexto del mundo bajo el control del
Creador del Universo, que está siempre activo, que escudriña todo, Él que invadió este
mundo para traer la gracia.
El problema es que somos pecadores, personas acostumbradas a las tinieblas,
confundidas adentro, imágenes de Dios distorsionadas. Vimos que el problema en todo
caso es el corazón – los deseos dominantes (ídolos del corazón) y la incredulidad
(confiando en el hombre en lugar de en Dios, no creyendo en la bondad de Dios, en Sus
promesas, en Su Palabra, etc.). Vimos cómo las varias circunstancias de la vida prueban
el corazón y hacen que salga lo que está adentro.
Llegamos a la Pregunta 5 del modelo: ¿Quién es DIOS? El cambio es posible porque
Dios es quien obra el cambio verdadero en el corazón. “Quién es Dios” es la forma corta
de la pregunta 5 en el modelo. Más específicamente, queremos preguntar ¿Qué es lo
relevante de Dios para esta persona en estas circunstancias? No se lo olviden. No
estamos hablando de verdades generales o de toda la doctrina de Dios (un tema largo),
sino lo específico de Dios que es importante para esta persona específica en sus
circunstancias específicas. Una parte importante del ministerio de la Palabra es saber
cómo aplicarla a tu audiencia.
Nuestra meta es el cambio que perdure para la eternidad, que permanezca en el juicio.
Queremos construir con piedras preciosas, no con paja y madera, es decir, un carácter
transformado que durará para la eternidad.
Una manera de describir nuestra meta de crecer en fe es que queremos fijar la vista más
en Jesús y menos en las circunstancias. Recodamos que Pedro empezó a hundirse en
el lago porque dejó de mirar a Cristo y miraba el agua a su alrededor. Una ilustración
que se puede usar en la clase para ayudar a los alumnos a recordar este principio es la
siguiente: Que dos voluntarios se levanten para salir del cuarto, o alejarse del grupo,
pero uno se dirige hacia una dirección y el otro hacia la dirección opuesta (obviamente
solo pueden alejarse, sin salir, si el salón solo tiene una puerta). Pide que la clase
mantenga la vista fijada en los dos. Pronto se dan cuenta que es imposible mirar a los
dos a la vez. Cada persona tiene que escoger a quien va a mirar. La lección es que no
podemos fijar la vista a la vez en Cristo y en nuestras circunstancias. Si mantenemos la
vista fijada en Él, no estaremos viendo las circunstancias tanto, no estaremos
preocupándonos por ellas tanto.46
Dios usa medios, solamente tenemos una ocurrencia en la Biblia cuando vino un
relámpago del cielo y Dios transformó a alguien dramáticamente en casi un instante (y
aun Pablo tuvo que seguir luchando con los restos del pecado por el resto de su vida
46
Hillman, Os, devocional “Having Eyes for One” Monday, February 14, 2005
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terrenal). Dios usa medios, y el medio principal que Dios utiliza es Su Palabra. Para
comprender nuestros corazones (y los de otras personas) investigamos como detectives
para trazar los vínculos lógicos entre circunstancias, fruto, corazón y Dios. También en
nuestro trabajo (como en lo del detective) lo que suele ser lo más elusivo es el motivo.
Pero en nuestro caso, encontrarlo no depende de nosotros mismos—tenemos la Palabra
de Dios que es poderosa
1. Su Palabra. ¿Cómo utiliza la Palabra? ¿Qué es lo que contiene?
(1) Nos dice quién es Dios. El mismo se revela poderosamente y con un propósito.
Gran parte de la Biblia está dedicada a enseñarnos Su identidad. Aparentemente, Dios
piensa que el mero hecho de conocerle, de saber quién es, resultará en que seamos
diferentes. La personalidad del Dios vivo, Redentor, Señor hecho carne es la suprema
motivación para nosotros. Si yo sé que Dios es soberano y está obrando para Su gloria
y el bien, no estaré ansioso ¿verdad? No podría, si realmente supiera esto. Si estoy
ansioso es que he quitado la vista de cuál es la verdad, de quién es Dios. (He olvidado y
he fijado la vista en las circunstancias y en mí misma.) Citamos Dt 29:29 para señalar lo
que está más allá de nuestra comprensión: “Las cosas secretas pertenecen a Dios…”
pero no debemos pasar por alto la segunda parte de la frase: “pero las reveladas son
para nosotros y para nuestros hijos para siempre, a fin de que cumplamos todas las
palabras de esta ley.”
Dios me persigue en Su amor. Me busca. No me puedo esconder. Y, es para mí.
(2) ¿Quién eres? La Biblia te dice quién eres. Tu identidad en Cristo es el centro de
quién eres. Hijo de Dios, pecador, perdonado, elegido, heredero, ciudadano del cielo,
real sacerdote, embajador de Cristo, la Novia de Cristo…todas las descripciones bíblicas
de quiénes somos tienen punto de referencia en Dios. Deben definirnos más que
cualquier otro factor, más que ser estadounidense o colombiano o mujer o soltera o
maestra…soy hija de Dios, unida a Cristo, más que nada. Que me vea a mí misma
primeramente así. Para inculcar tu identidad en Cristo, incluyo una traducción de la
mayor parte de lección dos de How People Change.47
Punto Central: La esperanza de madurez personal y cambio descansa en mi relación
con una persona, Jesucristo, quien actúa poderosamente para cambiar mi corazón y hacerlo
más y más como el suyo.
Aplicación Personal: El cambio sucede cuando yo abrazo a la persona y la obra de
Cristo en el contexto de mis luchas.
Aplicación Relacional: Para ministrar efectivamente a otros, necesito el celo para
ayudarles a entender y experimentar los beneficios reales de conocer a Cristo.
Mantenerse enfocado en Cristo
Cuando piensas en la vida cristiana como un proceso que dura toda la vida, ¿qué es
lo primero que te viene a la mente? ¿Qué incluirías como los ingredientes claves para el
cambio y crecimiento en la vida cristiana? Quizás mencionarías cosas tales como
devocionales personales, estudio bíblico, cultos, libros cristianos, membresía en un grupo
pequeño, la Cena del Señor, involucrarse activamente en las actividades de la iglesia, y
47
Tripp, Paul y Lane, Tim, How People Change (test edition), Glenside, PA: The Christian Counseling and
Educational Foundation, 2003.
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evangelismo. Todas estas cosas son de beneficio y todas son cosas que Dios manda que
hagamos. Sin embargo, si esas cosas pudieran cambiarnos por sí solas, no hubiera sido
necesario que Cristo viniera. La vida cristiana es mucho, mucho más que eso. Esas
actividades me ayudan a reconocer mi necesidad de Cristo y por ellas aprendo a depender
de Él. Es por esta razón que estas varias actividades son llamadas “medios” de gracia.
Éstas son maneras ordenadas por Dios para tener comunión con Cristo. La Biblia nos
advierte del peligro de hacer de estos “medios” un “fin” en sí mismos, en lugar de caminos
hacia una más profunda relación con Cristo y una conformación de nuestros corazones a su
voluntad.
Pasajes que definen tu relación con Cristo
En esta lección, nos enfocaremos en tres pasajes que nos ayuden a pensar
claramente acerca de la realidad viva e importancia práctica de nuestra relación con Cristo.
En 2 Corintios 11:1-3, Pablo utiliza la metáfora del matrimonio para representar que
estamos unidos a Cristo. En Colosenses 1:15-23 obtenemos una visión de Cristo, el novio a
quien nosotros estamos comprometidos. En Colosenses 2:1-15 descubrimos las ventajas
que tenemos por estar unidos a Cristo por la fe. Echemos un vistazo a estos pasajes para
ver lo que significa tener una relación transformadora con Cristo.
Casado con Cristo, 2 Corintios 11:1-3
¿Tiendes a pensar en Cristo como un buen premio de consolación? Tú sabes, si
todo lo demás en la vida te decepciona, ¡todavía puedes recurrir a Cristo! ¿Te encuentras
invirtiendo tu tiempo, energías y esperanzas en buscar la aceptación de los demás, éxito en
tu profesión, salud, estilo de vida cómodo, etc. mientras ves a Cristo como una tabla de
salvación? En contraste a esto, Pablo presenta una visión de vida que hace a Cristo la cosa
más importante y apreciada de la vida. Todo lo demás es un premio de consolación.
Mientras Pablo ve esas otras cosas como bendiciones para que disfrutemos
apropiadamente, su preocupación hacia los Corintios (así como por nosotros) es que no
olvidemos nuestra relación con Cristo.
En 2 Corintios 11:1-3, Pablo está hablando con el afecto de un padre. Es celoso por
la pureza de corazón de los corintios en relación con Cristo. En el versículo 2, Pablo
presenta la metáfora del matrimonio para describir la relación de los creyentes con Cristo.
Él habla de Cristo como el “esposo” (v. 2) y de los otros como una virgen pura (v. 2). En el
versículo 3, él se preocupa de que ellos caigan presos a la seducción de la tentación y den
sus corazones a falsos amantes en lugar de a Cristo. Pablo describe su llamamiento como
un “compromiso puro y sincero”. De esta manera, Pablo describe la relación de los
creyentes con Cristo en los términos más íntimos—¡tan íntimos que es casi embarazoso!
Pero esto es lo maravilloso del evangelio. Dios se reconcilia con los pecadores a través de
Cristo y nos recibe a una relación que es intensamente personal. El no simplemente nos
tolera; nos acerca hacia Él por medio de darse a sí mismo. Cristo es nuestro esposo y
nosotros somos la esposa.
Estamos casados con Cristo. Considera lo que esto significa. Él nos ha hecho los
recipientes de su afecto y a cambio, nosotros tenemos que hacerle el único y definitivo
objeto de nuestro afecto, ¡sin compartir nuestro afecto con nada ni con nadie más! Es por
esto que Pablo les habla a los Corintios como un padre celoso que no quiere que nada
suplante o comprometa esta relación. Pablo les insta a huir de las seducciones de los falsos
redentores y falsos evangelios y a poner sus esperanzas y afectos solamente en Cristo.
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¡Qué persona tan maravillosa! ¿A quién no le gustaría estar casada con este novio?
Aquí está el punto: todo lo que yo pudiera necesitar física o espiritualmente me ha sido
provisto por Cristo. ¡En Él hay plenitud y gozo! Él es mi Creador, Redentor, Sustentador…
mi verdadero esposo. Puede sonar extraño para los cristianos de ambos géneros hablar de
Cristo en esta manera. Pero lo que debemos entender es que el matrimonio humano es un
reflejo y tipo de nuestra unión con Cristo, no vice versa.
Si el matrimonio es la metáfora que la Biblia usa para enfatizar la relación íntima y
personal que yo tengo con Cristo, ¿cuál es el resultado de esta unión? Vamos a ver ahora
Colosenses 1:21-23 y 2:1-15 para averiguarlo.
Nuestra condición antes de matrimonio con Cristo, Colosenses 1:21-23, 2:1-15
Cuando una pareja se casa, con frecuencia comienzan a preguntarse cómo
responderá su pareja cuando él o ella lleguen a conocerle “realmente”. Lo que hace un
matrimonio verdaderamente agradable es cuando tu pareja te conoce realmente y te ama de
todos modos. Así es tu matrimonio con Cristo. No podemos apreciar plenamente las
bendiciones hasta que nos vemos a nosotros mismos como somos verdaderamente. En
Colosenses 1 y 2, la descripción que Pablo hace de Cristo se contrapone a la descripción
realista de quiénes somos nosotros. Hay al menos tres cosas que son verdad de nosotros
cuando estamos apartados de Cristo:
Somos culpables de pecado y estamos alejados de Dios (1:21-23). Este pasaje dice
que somos pecadores culpables y llenos de vergüenza. Pablo usa dos palabras poderosas
para describir nuestra posición delante de Dios: estamos alejados y somos enemigos de
Dios (1: 21-23.) El pecado nos mancha y nos separa de Él.
Somos necios y ciegos (2:1-5). Una de las cosas más terribles que hace el pecado es
que nos reduce a ser necios. Somos fácilmente engañados, atraídos por filosofías huecas y
fácilmente seducidos por argumentos capciosos que nos alejan de Cristo.
Somos impotentes y estamos esclavizados (2:9-15). Pablo usa la mejor palabra
posible para describir cuan atrapados e indefensos estamos. El dice que estamos muertos
(v. 13). Cuando estás muerto eres incapaz de hacer algo. Estás en una condición que no
puedes corregir o mejorar. El pecado nos hace incapaces de ser o hacer lo que Dios
pretende.
Considera esos factores e imagínate estar sentado a solas la noche antes de tu boda.
Estás lleno de culpa y vergüenza por tu propia necedad y estás muy conciente de tu
inhabilidad de ser el cónyuge que necesitas ser. ¿Cuáles son tus opciones? Tú puedes o
salir corriendo, abrumado por la posibilidad del fracaso, o puedes consolarte a ti mismo
cuando consideras el carácter de la persona con la que te estás casando.
Eso es lo que este pasaje está tratando de demostrarte. Te ayuda a verte verazmente
de tal manera que llegues a la conclusión que solamente en una relación con Cristo
encontrarás lo que necesitas para ser la persona que necesitas ser. Es por esto que en medio
de este pasaje hay un llamamiento a vivir en una camaradería y amistad con Cristo, para
celebrar el hecho de que se te ha concedido una relación con Él por medio de que le
busques cada día (2:6-8).
Las bendiciones de nuestra unión con Cristo
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Lo que Cristo trae a nuestra relación satisface perfectamente el déficit que nosotros
traemos a la relación como pecadores.
Jesús es quien nos justifica. (Somos culpables y alejados de Dios). Su vida, muerte y
resurrección nos libera de la culpa, castigo, vergüenza y separación del pecado. En 1:22,
Pablo dice que somos santos, intachables e irreprochables delante de Él. ¡Esto es
verdaderamente sorprendente!
Jesús es nuestra sabiduría. (Somos necios y ciegos). En Él están escondidos todos
los tesoros de la sabiduría y el conocimiento. Él nos libera de la cautividad de nuestra
propia necedad.
Jesús es nuestro poder. (Somos impotentes y estamos esclavizados). En Él somos
vivificados y se nos da la habilidad para vivir de la manera en que somos llamados a vivir.
¿Por qué es importante repasar éstas descripciones? Porque la vida cristiana está
construida sobre el fundamento de aceptar quiénes somos realmente y creer quién es Cristo
verdaderamente. Todo lo que hagas estará moldeado por el grado en que creas y respondas
a las bendiciones que son tuyas en Cristo.
Vamos a ver cómo funciona esto. Si tú estás cargando una culpa, tenderás a
esconderte, excusarte, culpar, racionalizar, y ocultar tu vergüenza, en lugar de disfrutar de
la libertad de la confesión y el gozo del perdón. Si tú estás olvidando tu necedad, serás
susceptible a respuestas sencillas e inadecuadas, soluciones rápidas, fórmulas humanas y
técnicas superficiales que nunca resuelven el problema verdaderamente, en lugar de
disfrutar el fruto duradero que proviene de seguir la sabiduría de Cristo. Si tú olvidas tus
debilidades, reducirás la vida cristiana a una simple lista de reglas y conductas, mientras
permaneces ciego a lagunas en tu propia relación con Cristo.
Ilustración
Imagina a un niño nacido dentro de una familia muy pobre. Pasa la mayoría de su
vida desnutrido. Es objeto de la burla de sus amigos. Rara vez está limpio o vestido
apropiadamente. Tiene muy poca educación y muy pocas esperanzas para el futuro. Deja
su hogar y solo consigue chambas, uno de ellos es como “caddy” en un club campestre.
Mientras estaba trabajando un día, conoce a una joven mujer de una familia
extremadamente rica. Para su sorpresa, ella le pide que sea su “caddy”. Esto hace que
comience una larga relación que, sorprendentemente, culmina en matrimonio. En un
instante, su vida cambia. Recibe un nuevo status social, riqueza, poder y prestigio—nada
de ello por lo que ha hecho o merecido. Todo es resultado de una nueva relación. Su
matrimonio cambia su identidad, sus posesiones, la manera en que vive la vida, la manera
en que vivirá por el resto de su vida. Lo que lo transformó fue su matrimonio, ¡esto es lo
que sucede cuando el cristiano se casa con Cristo!
Casados con Cristo
Al venir a Cristo, el cambio es mucho mayor que un cambio de nuestras
circunstancias, relaciones o status social. Somos diferentes en el sentido espiritual mas
profundo. Nuestra naturaleza espiritual interior es transformada por el poder de la gracia de
Cristo. Estábamos muertos, y ahora estamos vivos. Nuestros corazones estuvieron
totalmente esclavizados al pecado y ahora han sido librados. Nuestros corazones fueron
alguna vez duros como piedra, pero ahora son suaves y dóciles. Los cambios que resultan
82
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
de nuestra unión con Cristo son tan fundamentales que la Biblia dice que en Él ¡llegamos a
ser “nuevas criaturas” (2Corintios 5:17)!
Al nivel más fundamental, este cambio no es simplemente el producto de una buena
teología y obediencia disciplinada. Cada pequeño cambio que se lleva a cabo en nosotros
es resultado de nuestra relación con Cristo. Porque estoy unido a Cristo, soy una nueva
criatura que está siendo renovada diariamente por su Espíritu. Porque estoy unido a Cristo,
el poder del pecado ha sido roto y su presencia en mi corazón está siendo erradicado
progresivamente. De esto es lo que se trata la vida cristiana. Yo afirmo con gozo que soy
una nueva criatura en Cristo y con humildad confieso que todavía hay pecado en mi
corazón, así que necesito hoy la gracia de Dios de la misma manera en que la necesité
cuando creí en Él por primera vez. Me comprometo diariamente a participar en el trabajo
continuo de cambiar mi corazón, lo cual es el enfoque amoroso de Dios. Con gratitud,
estoy en Él; sin embargo, todavía no soy como Él completamente. El Salvador, quien me
hizo nuevo, me llama a comprometerme a su trabajo de renovación diario, el cual se lleva a
cabo en medio de mis circunstancias y relaciones.
¿Cómo reaccionas al glorioso desbalance de este matrimonio? ¿Cómo afecta la
evaluación de lo que tú traes a tu relación con Cristo? En una relación normalmente
presuponemos que cada persona trae algunas fortalezas y dones, pero eso no es cierto en
este caso. ¿Puedes pensar en algunos “ventajas” que puedan realmente resultar ser
desventajas con respecto a nuestra salvación y santificación? El peor problema con estas
cosas es que nos engañan en pensar que estamos bien, cuando en realidad somos personas
en necesidad de ayuda desesperadamente.
Considera el ejemplo de Pablo en Filipenses 3:4-7. Nota algunas de las cosas que
mencionó como ventajas y fortalezas que pensó que tenía. Pero cuando él se encontró con
Cristo, ¿cómo cambió su evaluación de estas cosas? ¿Por qué piensas que cambió? ¿Estuvo
Pablo contento o triste respecto a eso? ¿Por qué?
Usa el ejemplo de Pablo como una guía para hacer el mismo tipo de valores para ti
mismo. ¿Qué fortalezas, dones, y ventajas traes a tu relación con Cristo? ¿En qué maneras
son desventajas en tu salvación y en el proceso de cambio que te hace más como Cristo?
¿Cómo respondes a esto? ¿Por qué piensas que Dios quiere que entiendas esto?
Finalmente, enlista lo que Cristo trae a tu relación con Él. Como puedes ver, ¡no
hay ninguna desventaja! ¿Por qué piensas que Dios quiere que entiendas esto? ¿Cómo
anima esto siendo una nueva criatura en el proceso de parecerte más a Cristo?
Todo lo que Cristo provee cambia nuestra perspectiva de las cosas que la vida pone
en nuestro camino. Ya no tratamos de enfrentar la vida por nosotros mismos, con nuestros
propios recursos. ¡Conocer a Cristo y estar en él cambia la manera en que experimentamos
todo! Por ejemplo, cómo piensas que la realidad de estar casado con Cristo cambia la
manera en que respondes a:
La pérdida de un empleo Lesión, enfermedad o muerte de un
ser querido
Un trabajo sin futuro
Una enfermedad crónica
Tu carga como padre/madre
soltero(a) Un matrimonio difícil
La muerte de tu ministerio soñado La traición de un amigo
83
Dinámica del Cambio Bíblico Natalie Carley
84
Todas estas cosas tienen un nuevo significado cuando nos damos cuenta de que los
experimentamos dentro del contexto de nuestra relación con Cristo.
La siguiente lista de verdades bíblicas acerca de quiénes somos es útil para cultivar y
establecer esta identidad en Cristo firmemente. Parte de la edificación mutua debe incluir
recordarse el uno al otro de estas verdades:
48
Mayormente tomado de dos listas de Neal Anderson en Resolving Personal Conflicts, Knoxville, TN: Freedom
in Christ Ministries, 1992.
Rom. 8:14, 15 Soy guiado por Su Espíritu
1Cor. 3:16 y 6:19 Soy un templo (morada) de Dios. Su Espíritu habita en mí.
(B) Una verdad también específica que debes creer más y más, en lugar de una creencia
falsa que tenías en esta área.
ESTUDIO PARA CULTIVAR IDENTIDAD EN CRISTO
Hacer una lista de verdades bíblicas acerca de quiénes somos es útil para establecer y
cultivar la identidad en Cristo, la cual es fundamental en el proceso de cambio. Lee los
siguientes versículos y escribe en el recuadro la verdad que enseña con respecto de
nuestra identidad en Cristo, es decir, completa la frase:
1Co 6:19-20
2Co 5:14-15
Ef 1:4
Ef.2:6
Col.3:1-4
2Tim 1:7
2Ped 1:3
Rom 8:17
1Ped 2:9,10
Apoc 19:7,8
LECCIÓN 8: EL PROCESO DEL CAMBIO: Las 2 Grandes Flechas
Un análisis del problema no es suficiente en sí mismo para solucionarlo, hay que ponerlo
en práctica, para cambiar. Tiene que haber un movimiento hacia el árbol fructífero. El
propósito de Dios en nuestras vidas es que seamos personas rectas y fructíferas
espiritualmente. Podemos describir el cambio como transacción y acción. A la vez, estas
son las dos áreas en que la consejería pastoral falla muchas veces: falta la transacción
con Dios (arrepentimiento del corazón, compromiso de fe). O falta hablar acerca de cuál
es el buen fruto que debe producir la persona en estas circunstancias. Identifican el
problema, y ahora, ¿qué? Generalmente, el buen fruto no es meramente la ausencia del
mal fruto. El Señor quiere que actuemos en nuestro mundo para hacer una diferencia
para Su gloria. Por ejemplo, si tu problema es gritar a tus niños, y ya no vas a hacer esto,
entonces ¿qué vas a hacer en lugar? El arrepentimiento completo incluye un movimiento
hacia Dios y los “frutos de arrepentimiento” hacia otras personas. Esta sección trata de
estos dos grandes movimientos, que podemos representar con dos grandes flechas en el
diagrama.
Pensamiento “La vida solamente tiene significado/soy valioso sólo si... posible Ídolo
“...tengo poder e influencia sobre otros.” Poder
“…mi raza, mi país o mi cultura van en ascenso y son reconocidas como superiores.” Paíz/Raza
que “sucede.” No son neutrales, como el mundo dice: “Tus emociones no son ni
buenas ni malas, es lo que haces con ellas lo que cuenta.” Pero las emociones vienen
del corazón y por ende son moralmente evaluadas.
Tenemos que tomar cuidado de no caer en el error en un extremo u otro: Un error es
pensar que los cristianos tienen que tragar sus emociones negativas. Pero por el otro
lado el mundo dice el opuesto: que tienes que expresar todas tus emociones sin
refrenarte porque de lo contrario te pueden dañar al suprimirlas. Comparan a la
persona con una olla de agua hirviendo y dicen que si se tapa y no hay escape para el
vapor, luego explotará. Dicen que lo mismo pasa con las personas que tragan sus
emociones. Pero no es así, esto no es algo automático e inevitable. Esta perspectiva
representa una antropología no bíblica sino mecánica, como si fuéramos maquinas.
Pero no lo somos. En lugar de caer en uno de estos extremos, debemos expresar
todas nuestras emociones a Dios y usarlas como oportunidad para examinar nuestro
corazón. Como dijo Tremper Longman: las emociones son “declaraciones teológicas”.
No vienen de la nada sino de nuestro corazón, de nuestros deseos, creencias,
temores. Debemos aprender a examinarnos y preguntarnos ¿Qué es lo que esta
emoción me muestra acerca de qué es lo que quiero? (o creo).
Respecto a la expresión de emociones, podemos expresar todo a Dios, y usar los Salmos
para hacerlo. Debemos expresar nuestras emociones selectivamente a otros, y en una
manera que no peque.
Antes de seguir con otros buenos frutos, quiero que consideremos las emociones o los
sentimientos más detenidamente:
Las Emociones
Cuando decimos “Siento que él no me ama,” la verdad mejor dicha es “Creo que no me
ama.” “Me siento abandonado" es abreviatura por "Creo que me ha abandonado." “Me
siento inútil" es igual a decir “Creo que soy inútil.” Usamos palabras que expresan
sentimientos para describir nuestros pensamientos cuando se provocan emociones
intensas en nosotros. Es decir, nuestra reacción es tan intensa que sentimos emociones
fuertes y decimos “Siento…” para describir lo que pensamos.
¿Qué hay de malo en no distinguir entre lo que pensamos y lo que sentimos? El problema
es que cuando denominamos algo “un sentimiento,” lo tratamos como si fuera automático,
como si no estuviera bajo nuestro control, como si solamente existiera y no lo pudiéramos
cambiar ni ser responsables por ello. De hecho, esta es la enseñanza del mundo. La
formulación clásica va así: “Tus sentimientos no son ni buenos ni malos, es lo que haces
con ellos lo qué importa.”49 Pero la Biblia nos dice algo diferente. Los sentimientos pueden
ser pecaminosos, como cualquier otro aspecto de nuestro ser. No están exentos de los
afectos de la Caída, todo nuestro ser está corrompido. Los sentimientos son una
expresión del corazón, y el corazón es depravado.
Tendemos a pensar que los sentimientos simplemente existen, que no los podemos
cambiar. No puedes argumentar con un sentimiento, no puedes decirle a alguien que no
sienta lo que dice que siente. No respondería bien si tratas de decirle qué debiera sentir.
Al pensar que la persona no puede cambiar sus emociones, pasamos por alto las
enseñanzas bíblicas, porque (en contraste con las ideas mundanas) Dios nos manda a
sentir o no sentir emociones específicas. Ya vimos Stg 4:9. Otros ejemplos incluyen:
Abandonen toda amargura, ira y enojo, gritos y calumnias, y toda forma de malicia.
Ef 4:31
Alégrense siempre en el Señor. Insisto: ¡Alégrense! Fil 4:4
Reconozcan sus miserias, lloren y laméntense. Que su risa se convierta en llanto, y
su alegría en tristeza. Stg 4:9
Dios no nos mandaría a cambiar nuestros sentimientos si no fuera posible. Nos suena
imposible: fabricar alegría cuando no la sentíamos naturalmente, experimentar tristeza por
nuestro pecado cuando realmente no nos remuerde la conciencia. Nos parece imposible
cuando ni siquiera entendemos por qué sentimos lo que sentimos. La clave es lograr
entender los porqués. Como enseñan Leslie Vernick y otros, los sentimientos vienen de
49
El hecho de que responsabilizan al ser humano en alguna manera, por medio de decir que es responsable por lo que
hace con sus sentimientos, es mejor que quitarle toda responsabilidad.
los pensamientos (o creencias). Los pensamientos ciertamente no están fuera del control
del cristiano, en quien mora el poderoso Espíritu Santo:
Las armas con que luchamos no son del mundo, sino que tienen el poder divino
para derribar fortalezas. Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta
contra el conocimiento de Dios, y llevamos cautivo todo pensamiento para que
se someta a Cristo. 2Co 10:4-5.
Aquí encontramos otro problema: además de desconocer por qué sentimos lo que
sentimos, a veces tampoco estamos conscientes de algunas de nuestras creencias más
profundas. Freud no descubrió “el inconsciente" sino que Dios nos habla en otras
palabras acerca de aspectos de nuestro ser a los cuales estamos inconscientes:
Los pensamientos humanos son aguas profundas… Pr 20:5
Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede
comprenderlo? Jer 17:9
También nos dice que lo que es desconocido a nosotros para Él no lo es:
«Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos … Jer 17:10
Una manera de llegar a entender nuestros pensamientos más profundos entonces es
examinarnos a la luz de las Escrituras, confiando que el Espíritu Santo nos dará
entendimiento de ambos sentimientos y pensamientos.
Entonces, para cambiar las emociones, necesitamos entender el corazón que las produce.
Y las emociones son ventanas a nuestro corazón. Además de pensar el corazón también
desea. Las emociones revelan nuestros pensamientos y deseos que necesitan ser
transformados.
Creo que las actividades del corazón se pueden resumir en las dos categorías básicas de
creencias (o pensamientos) y deseos. Podemos describir al corazón que produce cierta
emoción a través de describir sus deseos y creencias. Por ejemplo, cuando o alguien cree
que algo malo va a pasar y no quiere que pase, la emoción que experimenta es temor (o
la ansiedad, una variedad de temor). Por ejemplo alguien que cree que va a ahogarse en
el mar siente temor de bañarse. Cuando crees que algo es malo, no quieres que pase, y
esto es lo que sucede, después sientes triste. Un ejemplo es la muerte de tu abuela
anciana. Pero cuando un suceso es algo que deseas que no pase, y además crees que
no debe pasar, reacción puede ser enojo. Un ejemplo de esto es la muerte de un niño por
causa de un conductor borracho. Incluyo estos ejemplos y otros en el siguiente cuadro.
Ejemplo de circunstancia posibles emociones Pensamiento(s) del corazón Deseos del corazón
Promoción en el trabajo Alegría Mejorará mi vida, lo merezco, El salario más alto, el
va a hacer mi vida mejor reconocimiento
Promoción en el trabajo Alegría junto con Mejorará mi vida, pero no lo El salario más alto,
culpa merezco. Otra persona lo merecer el reconocimiento
mereció, pero me lo dieron por mis esfuerzos
porque el jefe es mi cuñado.
Muerte de un ser querido tristeza Es algo triste, lo voy a Que no muriera
anciano, por infarto extrañar
Muerte de un sobrino, niño, Furia, además de la Es una tragedia que no Que no muriera a tierna
porque le atropelló un tristeza debiera pasar. edad
borracho
Exámenes en la escuela Temor, ansiedad Es posible que yo no pase Quiero pasar
Hay un asesino suelto en el Terror Es el asesino y está tratando No quiero morir
vecindario, estás sólo en entrar en la casa
casa, y escuchas alguien
detrás de tu casa
Cuando ocurre cambio del corazón, por lo general también ocurren cambios en las
emociones que reflejan el nuevo corazón.
Seguimos con otros buenos frutos comunes es cristianos que están creciendo:
Planear hacer lo bueno. Viviremos más intencionalmente.
Perseverancia y paciencia. Persistiremos en la buena batalla aunque seamos tentados a
huir.
Oración más enfocada
Ya vimos que la oración es un recurso para cambio y una herramienta de ayuda en la
boca de un consejero. Además la oración es un buen fruto. Comprensión de la dinámica
del cambio bíblico en nuestras vidas debe cambiar nuestra manera de orar. Transcribí los
que enseña David Powlison acerca de motivos de oración:
Oración Enfocada
Quiero hablar de motivos de oración, cómo oramos, cómo pedimos. Me llama atención escuchar los
motivos de oración. Hay una serie de cosas que son los motivos típicos que se hacen. No estoy
diciendo nada negativo acerca de estas cosas, sino que queremos extender el rango de motivos.
Estos son los comunes:
1. Salud: orar por los enfermos
2. Los inconversos: la salvación de los miembros de la familia, colegas del trabajo, etc.
3. Decisiones mayores de la vida: ¿Con quién debo casarme? ¿Cuál pastorado debo aceptar?
¿A cuál país debo ser misionero? ¿Debo cambiarme de trabajo, de casa? etc. Sabiduría para
estas decisiones.
4. Las presiones y responsabilidades de la vida: por ej. el trabajo, exámenes por venir, alguien
de la familia falleció.
5. Finanzas: el presupuesto de la iglesia, un empleo, dinero para pagar un gasto inesperado.
6. Eventos de ministerio: una cruzada evangelística, un estudio bíblico, un sermón que tienes
que predicar, clase de escuela dominical. Se pide sabiduría para el maestro o predicador,
receptividad de los oyentes, etc.
7. Generalidades acerca de las bendiciones de Dios, en dos maneras:
“Bendice a ___________”
“Estés con ___________” o “Seas Tú con ____________”
No hay nada malo en estas cosas. Son perfectamente validos como motivos de oración. Sin
embargo, ¿deben ser estos motivos el meollo de nuestras oraciones? Digo que no. Digo no porque
casi todos, menos el último, son motivos que tienen que ver con las circunstancias. Son motivos
acerca de la situación: Salud, finanzas, decisiones, ministerios, inconversos…todas estas cosas están
afuera de mi, todas son partes de las circunstancias, la presión. El último que no es de este tipo es el
motivo muy general, que clama a Dios para que bendiga y sea con la persona. Se nota que estas dos
cosas, aunque son trivializadas frecuentemente, son peticiones gigantes. Si Dios te bendice y si está
contigo, estas son las cosas más importantes. David es descrito como alguien con quien Dios estaba,
y por eso derrotó a los Filisteos, etc. Pero con estos motivos hablados en esta manera lo que pasa es
que pasamos por alto la dinámica de la santificación y el crecimiento en sabiduría. Perdemos la
dinámica redentora que debe estar al centro de donde la oración se enfoca.
Ejemplos: La oración al Padre Nuestro tiene solo un punto que es pura circunstancia, “danos el pan
necesario…” Es circunstancia, estás orando por algo afuera de ti. Luego al fin de la oración es más
o menos una mezcla de situación y asuntos de sabiduría, “No nos guíes en la tentación sino que
sálvanos de la maldad.” En esto hay ambos circunstancias y la petición de que no permita Dios que
vayamos por el mal camino. Los demás peticiones tienen que ver con esta batalla entre necedad y
sabiduría, el pecado y la justicia, qué domina tu vida:
Observamos que cuando oramos “Santificado sea tu nombre,” estamos pidiendo que el
nombre de Dios sea santificado, que sea especial, en lugar de las otras cosas por las cuales
vivimos.
“Venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como se hace en el cielo” es una oración
directa—no es una resignación a la voluntad de Dios como algo que desafortunadamente
tenemos que aceptar. Es decir, “Tu voluntad SÍ se cumple en el cielo, Tú hablas y los
ángeles obedecen de inmediato. Tú hablas en la Tierra y la gente te ignora. Yo quiero que se
haga Tu voluntad en la Tierra en la misma manera que se hace en el Cielo.” Realmente es
lo que quieres.
“Perdónanos nuestros pecados como perdonamos los pecados de otros” incluye mi pecado y
los pecados de otros que muchas veces son una ocasión para mi pecado. Se está pidiendo
misericordia, lo cual es un buen fruto.
La oración al Padre Nuestro está funcionando mayormente en esta área de qué es lo que gobierna tu
vida, ¿quieres que se establezca Su reino o lo de tus ídolos (tu “yo”)?
Piensa en las oraciones que están en las epístolas Paulinas, por ej. a los Filipenses. Empieza dando
gratitud por ellos. ¿Qué sigue? Ora que “el amor de ustedes abunde cada vez más en conocimiento y
en buen juicio” (Fil 1:9). Está orando que tu amor (un buen fruto) sea claro, sabio, astuto—no una
generalidad borrosa sino que abunde en conocimiento real y todo discernimiento. Amor inteligente.
Es un asunto de la santificación, de crecer en la sabiduría.
Sigue, “para que disciernan lo que es mejor, y sean puros e irreprochables para el día de Cristo.”
Está hablando de la función de tu conciencia, tu capacidad para evaluar. Apruebas lo que es
excelente para que seas sincero e intachable para el día de Cristo, “llenos del fruto de justicia que se
produce por medio de Jesucristo, para gloria y alabanza de Dios” (v. 11).
En esta petición, no está orando por el presupuesto de la iglesia, por los enfermos, que el Señor los
bendiga o que esté con ellos, no está pidiendo un viaje seguro. No estoy diciendo que tales cosas no
sean válidos motivos de oración, sino que Pablo está dirigiendo sus oraciones al motivo más grande,
que es central de la meta de Dios.
Piensa en el inicio al libro de Colosenses, es lo mismo. Piénsalo: Orar es decir lo que quieres. Se
trata de lo que deseas, lo que te está motivando. Si solo estamos orando por nuestras circunstancias,
en un sentido es difícil saber si estoy orando piadosamente o si solamente estoy orando por mis
deseos pecaminosos. Cuando oro que este ministerio vaya bien, ¿estoy pidiéndolo para que a mí me
vaya bien, para que yo tenga éxito? No lo sé, puede ser una petición genuina. Pero cuando estás
tratando con los asuntos de la santificación en oración, estás desarraigando los deseos de la carne, y
estás orando por algo diferente.
Veamos Colosenses. Empieza de la misma manera, dando gracias a Dios orando siempre por
ustedes. Se está regocijando al haber escuchado de su fe y amor. Luego dice “No hemos cesado de
orar por ustedes “Pedimos que Dios les haga conocer plenamente su voluntad con toda sabiduría y
comprensión espiritual” (Col 1:9). Otra vez habla de asuntos de la sabiduría; conocimiento
inteligente es conocimiento que se ve, conocimiento que se vive. “Para que vivan de manera digna
del Señor, agradándole en todo. Esto implica dar fruto en toda buena obra…Así perseverarán con
paciencia en toda situación, dando gracias con alegría al Padre” (10, 11, 12).
Está enfatizando los asuntos de la santificación, el árbol fructífero del modelo.
Consideren Ef 1:17s y Ef 3:14s. Hay unas cosas en estos pasajes que está pidiendo: que conozcas a
Cristo, que Cristo more en ti, que tus ojos sean abiertos para que veas la gloria a la cual eres
llamado. Resalta en el contexto de todo el libro de Efesios que dice que todos tenemos estos
corazones oscuros, ciegos, envidiosos, confundidos, duros, temerosos, ignorantes como los gentiles
y él está orando que tengamos corazones abiertos al amor de Cristo, que conozcamos el amor de
Cristo.
En el libro de Santiago donde se nos dan instrucciones para orar por los enfermos y ungirlos, etc.,
todo el contexto pinta una escena que puedes llamar un contexto de consejería. Habla de confesar
nuestros pecados el uno al otro. Dice que “quien hace volver a un pecador de su extravío, lo salvará
de la muerte y cubrirá muchísimos pecados (Stg 5:20).
Seis versículos al fin del libro pintan una escena en que hablemos con los enfermos porque la
enfermedad es un contexto en que pueden ocurrir grandes asuntos de crecimiento. Es una tragedia
cuando las oraciones para los enfermos solo ocurren desde el púlpito, y no llegan a lo que Stg 5
presenta: ministerio cara a cara, estar con la persona, hablando, entendiendo qué está pasando en la
vida de la persona, cuáles son sus luchas de fe. Sabes que el pecado y la enfermedad están
relacionados en maneras complicadas. No estoy hablando de relacionados en la manera que los
amigos de Job le dijeron, aunque algunas veces esa sí es la relación, a veces alguien está enfermo
porque ha pecado, por ej. la persona que está muriendo de la SIDA porque se inyectaba drogas o
practicaba pecado sexual. O tiene heridas graves internas porque se emborrachó y chocó en su auto.
Hay ocasiones cuando las condiciones físicas están relacionadas directamente con las conductas que
las produjeron.
Aunque eso no sea verdad, la enfermedad siempre es una circunstancia que es una presión, que
revela si somos árboles fructíferos o espinosos. Siempre hay asuntos espirituales, asuntos de la
santificación y la sabiduría que se están manifestando en una situación de enfermedad.
Al fin, una de nuestras metas en presentar nuestros motivos de oración y de acuerdo con lo que está
en el corazón de Dios, es hacer que los motivos de oración se muevan de la presión hacia lo que
llamo los asuntos de sabiduría y necedad, asuntos del corazón y sus frutos. Otra vez, interpretes que
estoy diciendo que no oremos por estas cosas que son circunstancias o generalidades. Sí, oremos
por ellas. Pero haré unos comentaros más acerca de esto: Es interesante pensar en cómo los
cristianos piensan en la oración y experimentan la oración cuando la presión o las circunstancias son
las únicas cosas en la vista. Un punto acerca de orar por las circunstancias es que no hay garantías.
Respecto a los enfermos, algunos se recuperan, otros mueren. Para las personas sin empleo, algunas
encuentran trabajo, para otras sus circunstancias se empeoran. Las personas inconversas: algunas
llegan a ser salvas, algunas mueren endurecidas. Una cosa que he visto en un grupo pequeño (tipo
célula), cuando esto es el centro de las oraciones, lo que pasa a este grupo es que quizás cada 5 años
un pariente de alguien llega a ser salvo. Y el grupo está súper entusiasmado por unas pocas
semanas. Y luego, por 5 años su experiencia es ¿dónde está Dios?” Su vida de oración llega a ser
una letanía de su desesperación. ¿Le importamos a Dios? ¿Contesta oraciones Dios? Creo que el
problema es que fallamos en incluir con los motivos para las circunstancias los asuntos de sabiduría
de las personas aquí en este cuarto, que están viviendo con esos inconversos.
Les voy a dar unos ejemplos. Uno sencillo: Motivos de oración por alguien que regresa a casa por
las vacaciones navideñas. Imagínate que eres tú. Pides oración de los miembros de tu grupo
pequeño. Les dices que tus parientes no son creyentes, es un ambiente crudo, mis cuñados estarán
tomando, la familia de mis suegros no es salva. Ora por ellos, por su salvación, que no seamos los
únicos creyentes. ¿Es un motivo válido de oración? Claro que sí.
Otra perspectiva de la oración. Yendo a casa por las vacaciones, misma situación, que oren por su
salvación. Y también pido que oren por mí. Ahora nos estamos moviendo de la presión
(circunstancias) al YO quien está entrando en esas circunstancias. Pablo ora que tu amor sea sabio
en estas circunstancias. Entonces dices motivos de oración tales como estos: Aquí son algunas áreas
en que estaré tentado: La primera cosa que pasa cuando voy a casa es que ya no encuentro tiempo
para hacer mis devocionales porque me desvío al horario diferente de la casa donde estemos. Y lo
que contribuye a esto es que mis suegros reciben muchas revistas muy buenas que nosotros no
recibimos. Me tientan a entrar en un modo flojo de pasar demasiado tiempo leyendo esas revistas.
Otra cosa: Los varones todos pasan todo el día viendo partidos de fútbol en la TV y soy tentado
hacer lo mismo. Una petición específica: Les pido que oren que yo vea UN partido, para poder
convivir con los varones y porque me gusta el fútbol, pero al terminar ese juego, que me levante y
que busque a alguien con quien relacionarme, tener una conversación. Que no me quede como
vegetal enfrente de la TV, pero que encuentre a alguien con quien relacionarme, que sea mis
sobrinos, mi suegra, u otro varón que también se levante, que salgamos a patear la pelota o algo,
que haga algo más constructivo. Otro motivo: Mi suegra pone estos trastes por todos lados en la
casa, que están llenos de nueces, papas fritas, golosinas de diferentes tipos…y soy tentado a pizcar
unos pocos aquí unos más allí, sin fin, sin pensar cada día por 4 días, mi mano está pasando de
traste a boca, traste a boca…Les pido que oren que yo no ponga nada en mi boca sin gratitud a
Dios, que no sea un glotón vagabundo.
Pido que oren por mí que pueda ayudar a mi suegra a lavar los trastes después de la comida
principal. Ella hace todo. Ella es detallista acerca de cómo se lavan sus trastes finos y pone algo de
resistencia a tener a otra persona en su cocina. Pero Dios me ha puesto bajo convicción de que
cuando estoy allí es como si yo revertiera a ser un adolescente, un perezoso quien es atendido.
Regreso a mi vieja naturaleza y sé que Dios me está llamando a ser un siervo. Oren que cuando
estemos terminando la comida que yo me meta de inmediato en llevar los trastes de la mesa y que
ella me permita ayudarla, y que Dios abra una puerta para conversar. Es otra manera de orar por los
parientes inconversos. Estás orando por las circunstancias, pero además estás enfocando en TI en
medio de esas circunstancias, donde hay estas batallas reales acerca de qué es lo que controlará tu
mente, que meterás en tu boca, cuales actitudes dominarán, cuánto TV miras y si vas a ser un
siervo, etc.
Cuando los motivos de oración se hacen en estas maneras, hay efectos dramáticos en el cuerpo de
Cristo. Por ejemplo, lo que pasa en un grupo cuando alguien empieza hacer motivos de oración a
ese nivel. Suponemos que son 8 personas en el grupo. Tres han compartido los motivos típicos
acerca de las circunstancias, luego la cuarta persona pide por motivos que tienen que ver con la
batalla real espiritual, luego la quinta, sexta, séptima y octava hacen lo mismo. Entonces la primera
y segunda dicen “Es que yo quisiera agregar…” y comparten motivos acerca de sus luchas. Aquí en
este grupo pequeño se crea más honestidad, oración acerca de asuntos más significantes, comparten
ideas el uno con el otro, se animan el uno al otro solo por medio de poder identificarse el uno con el
otro, algunas de sus historias empiezan a salir, y resultan buenas dinámicas de interacción en el
grupo cuando empiezan a luchar con la guerra espiritual real. No sabemos si algunos de esos
parientes inconversos son elegidos, puede ser que todos perecerán. Pero lo que sí sabemos es que
Dios está obrando en Sus elegidos para cambiarlos y transformarlos para que brillen como estrellas
en el universo entre una generación torcida y depravada. Dios nos usará como parte de Su proceso
de llamar a su pueblo a Sí mismo. Así que no tenemos nada que perder en meternos en los asuntos
reales, por los cuales Pablo ora en Col 1, Ef 1, Ef 3; Fil 1; Stg 5; y Cristo en la oración al Padre
Nuestro. Estamos orando según la voluntad de Dios, hablando en el lenguaje de 1Jn 5. Estas son las
cosas a las cuales Dios está comprometido a transformarnos. Esta oración tiene un efecto en la
dinámica del grupo.
Hay otra cosa: Cuando el grupo se reúne otra vez la siguiente semana, hay oración contestada. Las
oraciones son contestadas no cada cuantos años. Tampoco es como con la oración “Señor, bendice a
los misioneros y que estés con Silvia.” En cuanto a eso, nunca sabes si fue contestado. ¿Cómo vas a
saber si fueron bendecidos? ¿Cómo sabes si Dios la acompañó? Es tan vaga y general, no fue mala
la intención pero no tiene nada en que basarse. Nunca sabes. Pienso en algunos buenos amigos que
son misioneros ahora. Ellos eran miembros de mi grupo pequeño en lo cual tratábamos orar el uno
por el otro en estas maneras. En las semanas antes de que se fueron, ellos hablaron de por cuáles
motivos quisieron oración. Ella habló de su tendencia a estar temerosa, y de ansiarse por sus hijos,
llega a estar preocupada, controladora y defensiva hacia intrusiones desde afuera. Él habló de su
tentación a estar impaciente en el ministerio, de perder control de su enojo, y llegar a ser agresivo y
empujar a otros duramente. Esos asuntos son honestos y son tales que después de quince años
regresan y hablamos acerca de estos mismos asuntos, de cómo van. Oramos por ellos, las oraciones
son inteligentes, sabes por qué estás orando. Y se sabe si Dios “estuvo” con ellos o los “bendijo”
por lo que cuenta acerca de cómo Él obró en ellos. Ella puede dar testimonio acerca de su
experiencia de mandar a su hija mas grande a estudiar en una escuela lejana, y cómo el Señor
cumplió en esto y le ayudó y le dio valor para hacerlo, para dejar que sus hijos crecieran. El
testimonio de la obra del Señor se crea en esto.
Regresando al ejemplo del grupo pequeño al cual pediste oración antes de tu viaje: La semana
después de las vacaciones, cuando hayas regresado al grupo, escucha tu testimonio de oración
contestada. Les das un reporte, “Doy gracias a Dios que por los primeros tres días empecé mi día
con el Señor, aunque el último día no lo hice.” Todavía puedes crecer más, pero alabas a Dios
porque generalmente cuando regresas a casa pierdes toda tu rutina de tiempo con el Señor.
“Confieso que pizcaba algo, pero estaba también más alerta del asunto. Gracias por orar por mí.”
Unas cosas muy buenas sucedieron. Vi el partido de fútbol. Los varones siguieron tomando sus
cervezas y vieron dos partidos más pero me levanté y busqué a alguien a quien ministrar, con quien
pasar tiempo. Encontré a mi sobrino y mi sobrina y jugamos afuera con la pelota. Jugamos, nada
más. Y mi cuñada, quien se ha mantenido distanciada de mí, después vino a mí y me abrazó fuerte y
me dijo que estuvo muy agradecida que me importaran sus hijos. Alabo a Dios porque oramos
precisamente que algo así sucediera y el Señor creó un puente entre ella y yo de conocimiento,
aprecio y amor. Y la mejor cosa que sucedió es que ayudé a mi suegra a limpiar después de la
comida y me dejo hacerlo y tuvimos la mejor conversación que hemos tenido en 10 años. No cayó
de rodillas arrepintiéndose y aceptando a Cristo, todavía no es salva y tenemos que orar por ella,
pero estoy animado porque nos ha visto como unos fanáticos religiosos y creo que esa conversación
logró algo en cuanto hacernos más “humanos” en sus ojos, pudo ver ella que somos personas reales
que tienen una relación con Cristo, lo que hace una diferencia en nuestras vidas. Ahora oremos que
Dios la llame a conocerle.
Es la idea: estar orando acerca de los asuntos de fruto y corazón rectos, teniendo una cosmovisión
de la santificación, localizar a personas reales con un Dios real que está obrando para cambiarlos. Y
las consideras en sus circunstancias reales, y oras acerca de ambos, porque a Dios le importan
ambos. Y estás tratando con lo que es la intención real de la oración.
Otro ejemplo: Piensa en las oraciones para los enfermos porque en muchos círculos, en esto
consiste la mayor cantidad de oraciones. Y cuando a algo se dedica la mayor parte de las oraciones,
a menudo se hace rutinariamente. Se mencionan los cánceres y los tratamientos y los doctores…
pero ¿dónde están sus almas respecto al Señor? Todos vamos a morir de algo, esperamos que no sea
esto pero puede ser. Ya mencionamos la circunstancia en la cual la enfermedad es el resultado del
pecado personal de la persona. En estos casos tiene que haber una dinámica que incluye el
arrepentimiento. La persona tiene que decir, “Le pido a Dios que me sane. Pero reconozco que Dios
ha usado esta enfermedad como una disciplina en mi vida que me forzó a ver mi pecado, y enfrentar
que mi pecado me trajo esto. Les pido que oren que, más que nada, si vivo o muero, yo sea una
persona fructífera para mi Dios. Y que ya no viva para mis deseos lujuriosos (o la bebida, o lo que
sea).” Se necesitan ambos. No nos atrevemos a orar por alguien que tiene una enfermedad causada
por su conducta pecaminosa sin orar por su arrepentimiento.
También hay la categoría gigante de las maneras en que las personas son tentadas cuando sufren. Es
más como la situación de Job, no sufres por causa de tu pecado pero tu sufrimiento hace que salga a
la vista tu pecado. En el caso de Job fue su auto-justicia. Hay una tremenda oportunidad para
crecimiento. En el ejemplo de Job, al fin del libro vemos él que era el hombre más piadoso de la
tierra diciendo “es como si antes sólo escuchaba de Dios, y ahora lo conozco.” La profundidad del
sufrimiento de Job y cómo conoció a Dios en medio de ello es asombrosa.
Piensa en las tentaciones típicas cuando estás enfermo, te duele, tienes fiebre, o cáncer, estás
enfrentando la muerte, lo que sea…¿Cuáles son las tentaciones? Aquí hay algunas:
El enojo: Frustración. Tengo mis planes, no tengo tiempo para estar enfermo, ¿Por qué me
está pasando esto? ¿Me odia Dios? ¿De dónde vienen todos estos pensamientos? Del mismo
lugar como siempre, son asuntos de tu corazón. ¿Para qué estás viviendo? ¿Cuáles son tus
estrategias para lograr la felicidad en este mundo? ¿Cuáles son las cosas que yo tengo que
tener? Cuando estás enfermo, estás enojado, perturbado. Puede ser un resfriado, un dedo
herido de tu pie, o algo grande, pero la emoción común es el enojo. Si estuviera orando por
alguien, no me gustaría solo orar por las circunstancias, mientras está saliendo este enojo
que muestra para qué está viviendo, qué es lo que piensa tiene que pasar. Porque sabemos
que la meta de Dios es crear a personas cuyas identidades centrales son las de Mateo 5:3
“Bienaventurados los pobres en espíritu.” También 2Co 12 habla de cómo somos personas
débiles para que cuando Dios obre a través de nosotros, ÉL reciba la gloria.
Temor: Planear funeral, estar paralizado
Depender de los médicos y la medicina moderna
Negación: No tolerar la posibilidad, no aceptar que la enfermedad es parte de la vida
Escapismo: Aprovechar de la enfermedad para faltar al trabajo aun cuando no sea necesario
Desesperación
PROYECTO PERSONAL- (Pregunta 7 del modelo) Dadas tus respuestas a las preguntas
2 (frutos malos), 5 (quién es Dios), y 6 (deseos y creencias buenos), escribe por lo menos
4 buenos frutos que deben ser manifestaciones del corazón que describiste en la tarea
anterior.
Quiero ____________________________________________________________
Necesito ___________________________________________________________
No puedo ___________________________________________________________
6. Lee el resto de Salmo 94, también Sal 103, Núm 6:24-26 o Ex 34:5-10 para
ayudarte a pensar en lo que Dios quiere que ocupe tu corazón (buenos deseos y
creencias). Escribe por lo menos un deseo bueno específico o una creencia
específica que debe gobernar tu corazón.
7. ¿A cuál OBEDIENCIA te llama Dios ahora? (Buen fruto) ¿Cuál acción específica
expresará la fe obrando por amor, en lugar de la idolatría obrando a través de la
preocupación?
Pablo y los Filipenses: Un estudio bíblico de la dinámica del cambio bíblico
Primero, escoge algún asunto sobre el cual quieras trabajar. Después de orar y
pensarlo muy bien, escoge algo que Dios te esté señalando.
Puedes usar las preguntas en las secciones “Para Ponerlo en Práctica” al fin de las
lecciones 3, 4, 5 para ayuda en elegir tu tema. Tu punto de partido puede ser o una
circunstancia difícil a la cual no respondes bien, o puede ser un mal fruto tuyo (lo cual
quizás exhibes en varias circunstancias). Puedes escoger un hábito relativamente discreto
y menor, por ejemplo, arrancarse las uñas de la mano o conducir con exceso de
velocidad. Puedes escoger un patrón más complejo de conducta, pensamiento, lenguaje
o emoción, por ejemplo, una tendencia a ser tímido y evasivo del contacto con personas,
o una tendencia a ser agresivo y controlador, o una tendencia a juzgar y catalogar a las
personas. Ejemplos de circunstancias incluyen: cómo reacciono cuando mi familia me
atrás y no puedo llegar puntual, cómo respondo cuando me critican, como respondo
cuando padezco síntomas (de una enfermedad crónica), cómo respondo cuándo mi auto
se descompone (si se descompone repetidas veces). Si escoges un asunto más general
tendrás que fragmentarlo en las acciones, actitudes, pensamientos y emociones
particulares que manifiestan el problema. Aunque escoja un asunto grande tendrás que
reducir tu enfoque. Por ejemplo, si escoges "tensión en las relaciones con mucha gente",
vas a querer enfocarte en una relación en particular.
Aquí hay algunos ejemplos para estimular tu pensamiento:
• La manera como juegas un deporte competitivo. Los deportes son ventanas
abiertas que nos revelan nuestro orgullo, temor, competitividad, tendencia de vivir
basado en tus logros, el enojo, la comparación con otros, la preocupación de quedar
bien ante los demás, etc.
• La relación con el dinero y las posesiones. Cada uno de nosotros tiende a salirse
del límite de un extremo o del otro con respecto a las cosas materiales: ¿Obsesión?
¿temor a la pobreza? ¿Sueños fantasiosos con la riqueza? ¿Preocupación?
¿Generoso? ¿Usar el dinero para comprar amigo? ¿Impulsivo y compulsivo al gastar
dinero? ¿Codicioso? ¿Sentirse superior o inferior? ¿Continuamente en bancarrota?
• Escapes, comodidades y placeres. Mal utilizas algunas veces la TV, la comida, las
drogas, el alcohol, el periódico, las novelas de fantasía, los juegos computarizados, los
deportes, los pasatiempos, el ejercicio . . .? El pensar el cuando y el porqué con
respecto a estas cosas puede ser revelador. El cambio de tu refugio puede
transformarte radicalmente.
• Ansiedad. ¿Cómo manejas la presión, el estrés, las preocupaciones, las
incertidumbres, las demandas . . .? ¿Tiendes a estar ansioso y preocupado mucho
tiempo? ¿Te comes las uñas? ¿Comes golosinas compulsivamente? ¿Te cuesta
conciliar el sueño?
• Sexo y romance. ¿Tienes problema con relación a tu relación con el sexo opuesto?
¿Te pasas la vida soñando con romances? ¿Practicas la inmoralidad sexual? ¿Cómo
manejas el bombardeo de imágenes románticas y eróticas en los medios de
comunicación?
• Temores de la gente. ¿Dónde y con quién el deseo de ser aprobado y el temor al
rechazo juegan un papel en tu vida? ¿Mientes, adulas, evitas, utilizas una máscara?
¿Tiendes a basarte en la opinión de los demás para definirte? ¿Te sientes seguro
porque le agradas a la gente?
• Relaciones dañadas o rotas. ¿Tienes un historial de haber sido un conflictivo en
lugar de ser un pacificador? enojo, conflicto, manipulación, confusión, escapismo.
• ¿Cómo te relacionas con la autoridad? Padres, maestros, jefes, policía, y los
demás semejantes a estos. ¿Eres rebelde y voluntarioso? ¿Huyes de la
responsabilidad y construyes tu propio mundo en el que mandas?
• Tu respuesta cuando alguien peca contra ti. ¿Cómo reaccionas cuando eres
traicionado o herido por la gente? Las reacciones típicas incluyen una variedad de
enojo, temor, depresión, negación, escape y cosas semejantes.
• Fantasías. ¿Recurres a cierto "jardín" privado de fantasías, ya sean atléticas,
financieras, sexuales, románticas, de autocompasión, violencia, poder, etc.? ¿Está tu
mente plagada de fantasías de éxito o fracaso en tu profesión, ministerio, vida
amorosa o entretenimiento?
• Patrones de trabajo y reposo. ¿Oscilas entre el exceso de trabajo y el amor al
descanso? ¿Dejas todo para última hora y evitas trabajar? ¿Las maneras como
buscas descanso son verdaderamente para la gloria de Dios?
• ¿Eres quejumbroso? ¿Eres negativo, pesimista, quejoso, irritable infeliz? Mejor
dicho, puesto que el ser quejumbroso es una tentación para todos y el estar conforme
es una joya pocas veces vista, ¿dónde y cuando sueles quejarte?
Toma tiempo para pensar y orar acerca de tu decisión. Jesús dice: "Yo soy la vid
verdadera, y mi padre es el labrador. Todo pámpano que en mí lleva fruto lo limpiará para
que llevé más fruto" (Jn. 15:1f.). ¿Dónde está el Padre que te unió a Jesucristo
limpiándote con sus tijeras podadoras? Hebreos 12:5;14 dice que el Padre disciplina a
aquellos a quienes ama para hacerlos santos y completos a su imagen. ¿En qué área
está el Padre amoroso enseñándote y corrigiéndote?
David ora en confianza al Señor; "Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón;
pruébame y conoce mis pensamientos. Ve si hay en mí camino de perversidad y guíame
por el camino eterno" (Sal. 139:23-24). El tenía la confianza en la gracia y el amor de
Dios, porque sabía que hay un sacrificio expiatorio por todos nuestros pecados. Debido a
que Dios justifica totalmente al impío a través de la sangre del cordero, puedes acercarte
con confianza al Examinador de corazones. Pide sabiduría para saber a que área
abocarte.
En segundo lugar, describe el problema con cierto lujo de detalles. Vas a
descubrir que mientras más específico seas mejor resultará. ¿En qué exactamente te
estás enfocando? ¿Cómo se pone en evidencia el problema: por medio de conductas,
palabras, pensamientos, actitudes, emociones? ¿En qué situaciones ocurre (cuándo,
dónde, con quienes)? ¿Qué tan frecuente es un problema? ¿Qué tan intenso es? ¿Qué
tan permanente es? ¿Qué te ha ayudado en el pasado con el problema?
Evalúate usando las preguntas en la primera página de la propuesta que sigue.
Se llena la propuesta del proyecto a continuación, se saca una copia para ti, y se entrega
la original llenada en la tercera clase. Se tiene que aprobar el tema y el planteamiento.
Propuesta del Proyecto de Auto-consejo
Nombre: ________________________________________________________
B.2. ¿En qué situaciones ocurre? (Pregunta 1, Circunstancias, del modelo) ¿Cuándo,
dónde, y con quién? ¿Otros hechos importantes? por ejemplo, punto de partida, modelos
y compañías, etc.
B.3. Hasta ahora he manejado este problema e intentado resolverlo haciendo . . . Lista
tanto lo que sí ha ayudado como lo que no.
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Oscuridad Claridad
¿Comentarios?
En este momento mi dominio propio con respecto al problema y el desarrollo de una
solución piadosa es:
0 1 2 3 4 5 6 7 8 9 10
Atrapado básicamente dominado
¿Comentarios?
C. Haz un estudio bíblico preliminar, enlista tres o más pasajes bíblicos que hablen de
este problema y cómo cambiar. Incluye pasajes completos apropiados para estudiar tanto
como versículos concisos para memorizar. Durante el trimestre pídeles a otros Cristianos
que agreguen otros a la lista. (Pregunta 5 del modelo)
D. Concretiza tus deseos y tus metas. (Preguntas 6, 7 y quizá 8, del modelo) ¿Cómo
sería un adelanto verdadero en esta área? Es decir, debes responder ante las
circunstancias descritas en pregunta B.2 arriba.
E. Las dos o tres personas que enlisto para que me ayuden orando, animando son . . . y
mi relación con ellos es. . .
Dinámica del Cambio Bíblico: Conclusión del Proyecto de Autoconsejo
3. ¿Cómo te ayuda este proyecto para hacerte más capaz de ayudar a otros?